Donald Trump y Raúl Castro

noviembre 29, 2016

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Bandera

Banderas de USA y Cuba

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DONALD TRUMP Y RAÚL CASTRO

“Lo indicado: después de la desaparición física de Fidel Castro, sería acometer una reforma estructural e integral”.

Por Dimas Castellanos

 

La victoria electoral de Donald Trump hace tres semanas sorprendió a la gran mayoría de cubanos. Las encuestas foráneas y la prensa oficial cubana, al considerar a Hillary Clinton como favorita, crearon una falsa expectativa. Una vez conocidos los resultados los criterios son diversos.

Algunos piensan que Trump es un hombre peligroso y será dañino, otros que será más exigente con La Habana y se alegran de ello, muchos están preocupados por un retroceso en las relaciones y se lamentan de su triunfo, mientras una mayoría está desencantada por la campaña de la prensa oficial contra la política del presidente Barack Obama.

En lo que casi todos coinciden es en lo mal que está Cuba y en la necesidad de emigrar.

Anular lo avanzado en las relaciones restablecidas será extremadamente difícil. ¿Por qué? Por la división de los poderes públicos, por la existencia de sectores con intereses diversos y por la institucionalidad existente en Estados Unidos.

El presidente podría limitar o eliminar algunas cosas, pero no anularlo todo, porque ello implicaría afectaciones a intereses estadounidenses. Sencillamente, una cosa es el populismo electoral y otra es presidir un país institucionalizado.

Suponiendo que realmente Trump pudiera ser un peligro para las relaciones que la administración de Barack Obama logró adelantar con Cuba –en mi opinión el hecho de mayor trascendencia política en el último medio siglo cubano–, el mayor peligro de retroceso hasta ahora ha estado y está en la parte cubana.

La estatización, la planificación centralizada y la ausencia de libertades están entre las principales causas del estado de crisis permanente en que Cuba se encuentra. La política de la administración de Obama brindó una oportunidad de cambio que ha sido desaprovechada por la parte cubana.

Por tanto, cualquier peligro que pueda representar la administración de Trump resultaría menor que la negativa del gobierno de Cuba, atrapado ante una insoluble contradicción: cambiar y conservar el poder.

La tesis de Fidel Castro, de que “Cuba ya cambió en 1959”, dio paso a la visión más pragmática del general Raúl Castro, de “cambiar algunas cosas para conservar el poder”.

Sin embargo, las medidas implementadas con ese objetivo, debido a una especie de dualidad de poderes, no dieron el resultado esperado y en su lugar develaron la inviabilidad del modelo y la profundidad de la crisis.

Los paquetes de medidas dictados por la Casa Blanca se reflejaron en el aumento del turismo y de las remesas familiares, arribo del primer crucero, reanudación de los vuelos, acuerdos con empresas estadounidenses de telecomunicaciones, negociaciones con otros países y renegociación de la deuda externa, entre otras.

Mientras, la directiva presidencial estadounidense de este mes propuso hacer irreversible los avances logrados. Si esas medidas no han arrojado mayor resultado es porque las trabas a las fuerzas productivas y la ausencia de libertades al interior de Cuba lo han impedido.

Por eso, más que de Trump, los cambios dependen de las autoridades cubanas. De acometer esos cambios ahora, aunque sea fuera de tiempo, cualquier intención de retroceso por parte de Trump quedaría sin argumentos.

Teniendo en cuenta que la suspensión del embargo es prerrogativa del Congreso estadounidense, lo indicado, después de la desaparición física de Fidel Castro, sería acometer una reforma estructural e integral, al menos como hicieron los vietnamitas, que al abandonar la planificación centralizada y asumir la economía de mercado se han ubicado en el lugar 28 entre los mayores países exportadores del mundo.

http://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/donald-trump-y-raul-castro-dimas-castellanos-noticia-1949793


Fidel Castro fue todo menos un valiente

noviembre 28, 2016

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Fidel Catri

Fidel Catro arenga a multitud

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Fidel Castro espera el juicio misericordioso pero justo de Dios, dice Arzobispo de Miami

noviembre 27, 2016

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Fidel Castro

Fidel Castro gobernó Cuba casi 50 años: Fue visitado por tres papas. Murió a los 90 años. 

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Fidel Castro espera el juicio misericordioso pero justo de Dios, dice Arzobispo de Miami

Fidel Castro, líder comunista que se reunió con tres Papas, murió a los 90 años

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MIAMI, 26 Nov. 16 / 09:01 am (ACI).- Tras la muerte de Fidel Castro, la noche del 25 de noviembre, el Arzobispo de Miami, Florida (Estados Unidos), Mons. Thomas Wenski, aseguró que al ex presidente cubano le espera “el juicio de Dios que es misericordioso y también justo”.

Castro gobernó Cuba durante cerca de 50 años, tras derrocar al dictador Fulgencio Batista.

Recién para fines del siglo XX, Castro disminuyó las restricciones contra la Iglesia Católica, permitiendo en 1998 que se celebre, por primera vez en décadas, la Navidad.

Durante su vida, Fidel Castro recibió en Cuba a San Juan Pablo II, Benedicto XVI y al Papa Francisco.

En un mensaje publicado en el sitio web de la Arquidiócesis de Miami el 26 de noviembre, Mons. Wenski señaló que “en el libro de Eclesiastés del Antiguo Testamento leemos: ‘Al justo y al malvado los juzgará Dios pues hay un tiempo para toda obra y un lugar para toda acción’”.

“Fidel Castro se murió. Ahora le toca a él el juicio de Dios que es misericordioso y también justo”, dijo.

La muerte de Castro, señaló el Prelado estadounidense, “provoca muchas emociones, dentro y fuera de la Isla”.

Más de un millón de cubanos vive en el estado de Florida, la mayoría de ellos en el área metropolitana de Miami.

Para el Arzobispo de Miami, “más allá de todas las posibles emociones”, la muerte de Fidel Castro “debe llevarnos a invocar a la patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad pidiendo la paz por Cuba y por su pueblo. ‘A Jesús por María, la caridad nos une’”.

“Que Santa María de la Caridad escuche al pueblo y adelante para Cuba la hora de la reconciliación en la verdad acompañada de la libertad y la justicia”, expresó.

Mons. Wenski pidió “que, por la intercesión de la Virgen mambisa, los cubanos sepan transitar ese camino estrecho entre el miedo que cede al mal y la violencia que bajo ilusión de luchar contra el mal solamente lo empeora”.

“Virgen de la Caridad del Cobre, ¡cúbrenos con tu manto!”, finalizó.

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Nueva entrevista del Papa con TV2000 sobre el Año de la Misericordia

noviembre 22, 2016

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Entrevista

El Papa  Francisco concede una entrevista a TV2000 y a InBluRadio con motivo de la clausura del Año Santo de la Misericordia

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TEXTO: Nueva entrevista del Papa con TV2000 sobre el Año de la Misericordia

Por Álvaro de Juana

ROMA, 20 Nov. 16 / 09:27 am (ACI).- El Papa Francisco concedió una nueva entrevista, esta vez a TV2000 y a InBluRadio, con ocasión de la clausura del Año Santo de la Misericordia que concluye este domingo 20 de noviembre.

En la entrevista, entre otros temas, el Papa comenta cómo ha vivido este tiempo especial, lo que más recuerda de los Viernes de la Misericordia, y su experiencia en la pastoral con los presos, además de recordar su condena a la idolatría del dinero.

A continuación, el texto completo de la entrevista. La traducción es de Álvaro de Juana, corresponsal de ACI Prensa en Roma.

Santidad, ante todo gracias por el tiempo que nos concede: lo consideramos un regalo a todos los telespectadores de TV2000. Con usted queremos conversar del Jubileo que acaba de concluir. El término “balance” tiene un sonido comercial, está bien para las empresas. ¿Pero cuáles son sus impresiones? ¿Está contento de cómo se ha vivido este Jubileo? ¿Cuán santo ha sido este Año Santo?

Papa Francisco: Alguno me pedía hacer una entrevista sobre el balance, más o menos, y yo rápido he pensado en el censo del Rey David, y he tenido miedo… Solo puedo dar las noticias que llegan de todo el mundo. El hecho de que el Jubileo no se haya hecho solo en Roma, sino en cada diócesis del mundo, en las diócesis, en las catedrales y en las iglesias que el obispo haya indicado, ese hecho que ha universalizado un poco el Jubileo.

Y ha hecho mucho bien. Ha hecho mucho bien. Porque era toda la Iglesia que vivía este Jubileo, había como una atmósfera de Jubileo.

Y las noticias que vienen de las diócesis hablan de acercamiento de la gente a la Iglesia, de encuentro con Jesús, el encuentro… muchas cosas hermosas… Yo diría: ha sido una bendición del Señor y también, no diré el punto final, pero un paso grande adelante en el proceso que comenzó con el Beato Pablo VI, y después con Juan Pablo II que ha puesto el acento de una manera muy fuerte en la misericordia.

Pensemos en tres hechos grandes ¿no?: En la encíclica, el día de la Divina Misericordia en la octava de Pascua y la canonización de Sor Faustina. San Juan Pablo II ha dado un gran paso.

Y después esto. Está en una línea eclesial donde la misericordia es, no digo descubierta, porque ya lo estaba, sino que es proclamada fuertemente: Es como una necesidad, una necesidad. Una necesidad para este mundo que creo tiene la enfermedad del descarte, la enfermedad de cerrar el corazón, del egoísmo, hace bien. Porque ha abierto el corazón y mucha gente se ha encontrado con Jesús. No sé, esto es lo que pienso sobre el Jubileo.

Cada mes ha acudido un viernes a realizar una obra de misericordia yendo a visitar un lugar de sufrimiento y acogida. Me puedo imaginar cuántas caras, cuántas historias se han cruzado en su vida durante este año. ¿Hay algún caso que usted quiera recordar de manera especial porque ha quedado en su interior y le acompaña en el corazón?

Papa Francisco: Pienso en dos que se me ocurren de manera espontánea.

La primera: Cuando visité a las mujeres que están siendo rescatadas del sufrimiento de la prostitución. Me acuerdo una de África: muy guapa, muy joven…, y explotada. Estaba embarazada. No solo había sufrido la explotación, sino que incluso la habían sometido a palizas y torturas: ‘Tienes que ir a trabajar’… Y ella, cuando contaba su historia, había 15 niñas allí que me contaron sus historias, me dijo: ‘Padre, he dado a luz en invierno en medio del camino y sola. ¡Sola! Y ahora mi niña está muerta’. La hacían trabajar hasta el final del día, porque si no llevaba suficientes ganancias la golpeaban y la torturaban. Un día le cortaron una oreja porque no había ganado lo suficiente. Esto es… Y yo pensaba no solo en los explotadores, sino también en los que pagan a las niñas: ¿Es que acaso no saben que con ese dinero, para buscar una satisfacción sexual, están contribuyendo a la explotación de esas niñas?

La segunda: aquel día que fui a acompañar en los dos extremos de la vida: el principio y el final. Fui al hospital cercano al Gemelli, un hospital que tiene relación con el Gemelli, pero para enfermos terminales. El mismo día fui al hospital San Giovanni, a la sala de maternidad, y había una mujer llorando, llorando, llorando, delante de sus hijos gemelos…, pequeños pero muy bellos. Su tercer hijo había muerto. Eran tres, pero uno había muerto. Ella lloraba por su hijo muerto mientras acariciaba a los otros dos. El don de la vida.

Y entonces pensé en esa costumbre de deshacerse de los niños antes de que nazcan, ese horrendo crimen. Se deshacen de ellos porque les resulta mejor así, porque es más cómodo. Es una responsabilidad muy grande, es un pecado gravísimo, ¿no? Es una responsabilidad muy grande.

Esta madre, que había tenido tres hijos, lloraba por el que había muerto, y no podía consolarse con los dos que estaban vivos. El amor de la vida en cualquier situación… Me resulta tan grande… Dos cosas que he visto…

Usted a menudo repite que desea una Iglesia pobre para los pobres: ¿Es de verdad posible? ¿Observa a la Iglesia como institución o ve en realidad también a cada uno de nosotros?

Papa Francisco: La Iglesia como institución la hacemos nosotros, cada uno de nosotros; la comunidad somos nosotros. El enemigo más grande –¡más grande!– de Dios es el dinero. Recuerden que Jesús al dinero le da el estatus de Señor, de jefe cuando dice: ‘Ninguno puede servir a dos señores: a Dios o al dinero’. Dios y las riquezas. No dice Dios y –no sé– la enfermedad, o Dios y cualquier otra cosa: el dinero. Porque el dinero es el ídolo. Lo vemos ahora, ¿no? En este mundo donde el dinero parece que manda.

El dinero es un instrumento hecho para servir, y la pobreza está en el corazón del Evangelio y Jesús habla de este desencuentro: dos señores, dos jefes. O me alisto con este o con este. O me pongo de parte de este que es mi Padre o de parte de este que me hace esclavo. Y después la verdad: el diablo siempre entra por el bolsillo, siempre. Es su puerta de entrada. Se debe luchar por hacer una Iglesia pobre para los pobres según el Evangelio, ¿no? Se debe luchar.

Y cuando yo veo Mateo 25, que es el protocolo sobre el que nosotros seremos juzgados, entiendo mejor qué significa ‘una Iglesia pobre para los pobres’: las obras de misericordia, ¿no?, en Mateo 25. Es posible pero siempre se debe luchar porque la tentación de la riqueza es muy grande. San Ignacio de Loyola nos enseña en los ejercicios que hay tres escalones: el primero la riqueza que comienza a corromper el alma, después la vanidad, las pompas de jabón, una vida vanidosa, el aparentar, el figurar… y después, la soberbia, el orgullo. Y de allí, todos los pecados. Pero el primer escalón es el dinero, la falta de pobreza. Por eso no es fácil, y necesita continuamente reflexionar, examinarse…

Una pregunta personal, si es posible: hablando de sí mismo, usted a menudo se ha definido como un pecador al cual el Señor ha mirado. Le quería preguntar: ¿cuáles son las tentaciones de un Papa y cómo explicaría a quien no es creyente, a quien no tiene el don de la fe, esta experiencia de ser mirado por el Señor? ¿Cómo la cuenta, cómo la explica?

Papa Francisco: Las tentaciones del Papa son las tentaciones de cualquier persona, de cualquier hombre. Según las debilidades de personalidad, que el diablo siempre usa para entrar, que son la impaciencia, el egoísmo, después un poco de pereza… puede suceder, pero entran todas, todas…

Y las tentaciones nos acompañan hasta el último momento, ¿no? Los santos han sido tentados hasta el último momento, y Santa Teresa del Niño Jesús decía que se debe rezar mucho por los moribundos porque el diablo desencadena una tempestad de tentaciones, en ese momento, ¿no? Y también a ella. Ella ha sido tentada en la desconfianza, de falta de fe, ¿no? Seca como una piedra. Pero logró fiarse del Señor, sin sentir nada y sí venció la tentación.

Y decía por esto que es importante rezar por los moribundos. ‘La vida del hombre es una milicia sobre la tierra’, dice el libro, uno de los sapienciales. Es luchar para vencer las tentaciones. Siempre nos acompañarán. Respecto a esa expresión, es una experiencia, esa que yo he tenido, ese 21 de septiembre, que entré en la iglesia… yo era un joven practicante, pero al agua de rosas. Y vi a un sacerdote que no conocía, me confesé y salí diferente y cambié, Y desde ahí hasta hoy, el Señor continúa mirándome con misericordia y salvándome. Así vivo mi experiencia.

Querría preguntarle una cosa sobre los presos. Usted hace dos semanas recibió en Roma a los reclusos y dijo que a menudo se pregunta –y quizás deberíamos hacerlo todos– ‘por qué no yo, por qué ellos y no yo’. ¿Qué debemos decir y hacer para entender esto y qué debemos hacer frente a las leyes?

Papa Francisco: La primera parte de la pregunta. El otro día llamé, el domingo pasado, a uno que conocía, en la cárcel de Buenos Aires, y le he preguntado: ‘¿cómo estás?’ ‘Bien…’.  Busco, cuando tengo un poco de tiempo, poder llamar, telefonear a los presos que he conocido cuando los visitaba porque tengo este sentimiento: ¿por qué él y no yo? Si yo… pero el Señor tiene motivos suficientes para mandarme a la cárcel, y él lo ha cubierto…

Porque un preso no es castigado al final, es castigado cuando empieza, puede ser castigado cuando inicia y yo he tenido muchos inicios de cosas feas y he tenido en mi vida que si el Señor hubiese quitado la mano de encima mío… esto es el ‘por qué ellos y yo no’.

Y después hay un pensamiento entre nosotros que es una idea difundida: ese que está en la cárcel es porque ha hecho alguna cosa fea. Que la pague. La cárcel como castigo. Y esto no es bueno. La cárcel es como un ‘purgatorio’, pensemos, es decir, para prepararse para la reinserción. No hay una verdadera pena sin esperanza. Si una pena no tiene esperanza no es una pena cristiana, no es humana. Por eso, la pena de muerte no está bien.

Sí, usted me podrá decir que en el 400, en el 500, ataban a los criminales, la pena de muerte, con la esperanza de que fuesen al Paraíso, ahí estaba el capellán que te mandaba al paraíso. Pienso en el gran don Cafasso, allí, al lado de la horca. Pero era otra antropología, otra cultura. Hoy no se puede pensar así. También los prisioneros de por vida, así frío, es una pena de muerte un poco encubierta.

¿Pero en el caso de una persona que por sus características psicológicas no dé una garantía de reinserción? Hay forma de reinsertarlo con el trabajo, con la cultura en el interior de un cierto régimen de cárcel, pero en la que él se sienta útil en la sociedad, despierto, y el alma es cambiada, no es aquello que ha hecho el reo, un criminal, sino uno que ha cambiado su vida y ahora hace algo en la cárcel que lo reinserta y se siente con otra dignidad. Esto es importante. Pero el muro sea de muerte, sea cadena perpetua, así, como pena, no ayuda. No sé si me he explicado.

Y después, algo que me da mucha ternura cuando miro –o miraba en Buenos Aires– la cola para entrar a la visita en la cárcel: las madres. Mujeres que no tienen vergüenza de hacer la fila, delante de toda la ciudad, porque pasan los buses, pasa la gente… ‘Es mi hijo: yo voy’. Cuánto amor ¿eh? Una madre… También esposas que van allí y que sufren tantas humillaciones por entrar, pero también la humillación de hacer la cola delante de todo el mundo.

Esto a mí me ha hecho mucho bien y me ha hecho preguntarme: ‘¿Yo doy la cara por mis fieles, por mis cristianos? ¿O no?’. Para mí ha sido motivo de reflexión, me ha hecho mucho bien ver a estas mujeres valientes.

Santidad, Usted ha dicho que la actitud humana más cercana a la gracia divina es el humor: una afirmación que puede parecer un poco extraña en boca de un Papa. ¿Por qué? ¿Quizás porque se necesita haber recibido una gran gracia, un gran don para ser capaz de reírse de los propios defectos?

Papa Francisco: El sentido del humor es una gracia que yo pido todos los días, y rezo esa hermosa oración de Santo Tomás Moro: ‘Dame, Señor, el sentido del humor’; que yo sepa reír ante una broma. Es muy hermosa esa oración. Porque el sentido del humor te lleva, te hace ver lo provisional de la vida y tomar las cosas con un espíritu de alma redimida. Es una actitud humana, pero la más cercana a la gracia de Dios.

Conocí un sacerdote –un gran sacerdote, un gran pastor, por citar uno– que tenía un sentido del humor grande, pero hacía mucho bien con él, porque aligeraba las cosas: ‘Lo absoluto es Dios pero esto se organiza, si puedes… estáte tranquilo…’: pero sin decirlo así, sabía hacerlo sentir, con el sentido del humor. Y de él se decía: ‘Pero este sabe reírse de los otros, de sí mismo, también de su propia sombra’. Es esa capacidad de ser un niño ante Dios. Bendecir al Señor con una sonrisa y también una broma bien hecha.

Una de las obras de misericordia espirituales, señaladas por el Catecismo de la Iglesia Católica, como usted mismo recordó en la audiencia general del miércoles, es soportar pacientemente a las personas molestas, que no faltan nunca. ¿Qué le resulta más difícil de soportar: los insultos de sus detractores o la fingida admiración de sus aduladores?

¡Lo segundo! Tengo alergia de los aduladores. Alergia. Me ocurre de manera natural, ¿eh?, no es una virtud. Porque adular a otro es usar a una persona para un uso, de forma oculta o visible, pero para conseguir algo para sí mismo. Es indigno. Nosotros, en Buenos Aires, en nuestro argot porteño, a los aduladores les llamamos “chupamedias”, que es el que se pasa todo el día chupando el calcetín del otro. Y es un poco feo que un hombre bien hecho se ponga a mordisquear los calcetines de otro.

Y a mí, cuando me alaban, incluso por alguna cosa que ha salido bien, pronto uno se da cuenta si te alaban alabando a Dios, “¡está bien, bravo, adelante, esto se debe hacer!”, y cuando se hace para “darse aceite”.

En cuanto a los detractores…, los detractores hablan mal de mí porque me lo merezco, porque soy un pecador: o al menos eso quiero pensar (risas). Aquello que no me hace pensar, no me preocupa. ¡Pero usted no se merece esto! No. Pero, por aquello que no sabe. Y así resuelvo el problema. Pero el adulador es…, no sé cómo se dice en italiano, es como el aceite…

¿Qué les responde a quienes, entre ellos muchos cristianos, piensan que la misericordia alarga las mangas de la justicia y entonces es injusta; a quienes piensan que la misericordia no puede ser la respuesta –por ejemplo– a quien nos persigue o quizás también por un miedo justificado, construye muros para defenderse en lugar de puentes?

Papa Francisco: Sí, al final existe el problema de la rigidez moral detrás de esto, ¿no? El hijo mayor era un rígido moral: ‘Este ha gastado el dinero en una vida de pecado, no merece ser recibido así’. La rigidez: siempre el puesto del juez. Esa rigidez que no es la de Jesús. Jesús reprobará a los doctores de la Iglesia: mucho, mucho contra la rigidez.

Un adjetivo les dice a ellos que no querría que me dijese a mí: hipócrita. Cuántas veces Jesús dice este adjetivo a los doctores de la ley: hipócritas. Basta leer el capítulo 23 de Mateo: ‘Hipócrita’. Y hacen teoría, la misericordia sí… pero la justicia es importante. En Dios –y también en los cristianos, porque está en Dios– la justicia es misericordiosa y la misericordia es justa.

No se puede separar: es una cosa sola. ¿Y como se explica? Ve a un profesor de teología que te lo explique… Y después el Sermón de la Montaña, en la versión de Lucas, viene el Sermón de la llanura. ¿Y cómo termina? Sean misericordiosos como el Padre. No dice: sean justos como el Padre. ¡Pero es lo mismo!

Justicia y misericordia en Dios son una sola cosa. La misericordia es justa y la justicia es misericordia. Y no se pueden separar. Y cuando Jesús perdona a Zaqueo y va a almorzar con los pecadores, perdona a la Magdalena, perdona a la adúltera, perdona a la samaritana, ¿es un ‘manga-ancha’? No. Hace la justicia de Dios, que es misericordia.

Y otra pregunta que le quería hacer es: ¿La experiencia de la misericordia nos obliga a decir algo también al mundo de las instituciones, de la política, de los estados?

Papa Francisco: Solo diré una palabra que he aprendido de un anciano sacerdote. Y me viene decirle ‘anciano’ aunque tiene 4 años menos que yo, pero para mí es un anciano, porque es un sabio. Es curioso: yo me siento pequeño, joven ante él porque tiene esta sabiduría de la ancianidad.

Y él me ha enseñado una palabra sobre la enfermedad de este mundo, de esta época, de este tiempo: la cardioesclerosis. Creo que la misericordia es la medicina contra esta enfermedad, la cardioesclerosis, que está en la base de esta cultura del descarte: ‘Pero esto no sirve, este anciano a la residencia de ancianos, este niño que viene, no, no, no: enviémoslo al remitente’ y se descartan. ‘No, tenemos que tomar esta ciudad en la guerra; ¿qué otra? Pero arrojamos las bombas. Donde caen: en los hospitales, en las escuelas… Son gente que se descarta.

Y en la base de esta cultura del descarte está la cardioesclerosis, que creo es una de las enfermedades más graves de este momento. La incapacidad de sentir ternura, de acercarse… el corazón duro… ‘Yo debo ir sobre este tema y no me interesa lo demás’. Y no pienso en tantas cosas feas que se hacen en el camino para ir allí. No sé si le he respondido a la pregunta porque la he escuchado y he ido por este camino.

Siempre sobre la misericordia, hay una doble vía para pensar en un doble razonamiento: respetar al otro, respetar a uno mismo… En cualquier caso, ¿cuánto se puede respetar la relación entre miembros? ¿Cómo se puede construir un mundo más compasivo?

Papa Francisco: Pensemos en esta tercera guerra mundial que estamos viviendo, porque estamos en la tercera guerra mundial, aunque a trozos, ¿no? Aquí, aquí, aquí…, pero estamos en guerra. Se venden armas y las venden los fabricantes y traficantes de armas. Y se las venden a los dos bandos en guerra, porque se gana dinero, ¿no?, con el tráfico de armas… Hay una gran dureza de corazón, no hay ternura.

El mundo de hoy necesita una revolución de la ternura. ‘Pero, Dios…’, dejémoslo ahí. Dios se hizo tierno, Dios se ha acercado a nosotros. Pablo dice a los filipenses: ‘Jesús se despojó a sí mismo para acercarse a nosotros, se hizo hombre como nosotros’. Cuando hablamos de Cristo, no olvidamos la ‘carne’ de Cristo. Y este mundo tiene necesidad de esa ternura que sugiere a la carne acercarse a la carne sufriente de Cristo, no hacerle sufrir más.

Creo que los Estados que están en guerra deben pensar bien que una vida vale mucho, y no decir: “Pero una vida no importa, me importa el territorio, me importa esto…”. ¡Una vida vale más que un territorio! Y para los fabricantes de armas, para los fabricantes de armas la cosa que menos vale es una vida. Esta es una palabra que me decía un alemán: “Hoy, la cosa que menos vale es la vida”.

La última pregunta Santidad: dentro de un mes cumplirá 80 años…

Papa Francisco: ¿Quién? ¿Yo? (risas)

Usted. Sus días, lo vemos, están siempre llenos de compromisos, los pensamientos seguramente no le faltan. A veces lo vemos cansado y ni siquiera lo vemos estresado alguna vez como lo estamos muchos de nosotros, que vivimos en una sociedad donde el estrés y también la depresión son enfermedades sociales. ¿Cómo lo hace? ¿Tiene algún secreto que quiera compartir?

Papa Francisco: ¿Hay un té especial? No sé cómo lo hago, pero… yo rezo: eso me ayuda mucho. Oro. La oración es una ayuda para mí, es estar con el Señor. Celebro la Misa, rezo el breviario, hablo con el Señor, rezo el Rosario… Para mí la oración ayuda mucho.

Después, duermo bien: es una gracia del Señor esta. Duermo como un tronco. El día de las réplicas del terremoto no he sentido nada. Todos lo han sentido, la cama que parecía bailar… No, de verdad, duermo seis horas, pero como un tronco. Quizás esto ayuda a la salud… Tengo mis cosas, ¿no? El problema de la columna que está bien de momento, y hago aquello que puedo, no más. En ese sentido, me mido un poco. Pero no sé qué decirle. Es una gracia del Señor… no sé.

Gracias, Santidad, y felicidades adelantadas…

Papa Francisco: Gracias a ustedes por lo que hacen con la comunicación y la proclamación de la Palabra del Señor, los testimonios cristianos, de la vida de la Iglesia, de la vida de la gente, de la vida de los pobres, de la vida de esas personas que tienen más necesidad de nuestra ayuda. Y no olviden que la enfermedad más grande, hoy, es la cardioesclerosis y que requiere una revolución de la ternura.

 


Papa Francisco a los agustinos recoletos: Dios nos llama a ser “creadores de comunión” en el mundo

octubre 21, 2016

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El Papa Francisco saludado por los Agustinos Recoletos

El Papa Francisco saluda y es aplaudido por frailes Agustinos Recoletos reunidos en capítulo general

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Papa Francisco: Dios nos llama a ser “creadores de comunión” en el mundo

Por Miguel Pérez Pichel

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VATICANO, 20 Oct. 16 / 07:02 am (ACI).- Dios nos pide que seamos sus “creadores de comunión”, aseguró el Papa Francisco durante la audiencia con los representantes de la orden de los Agustinos Recoletos con motivo de su 55º Capítulo General. El Pontífice dijo que “estamos llamados a crear, con nuestra presencia en medio del mundo, una sociedad capaz de reconocer la dignidad de cada persona y de compartir el don que cada uno es para el otro”.

La orden de los Agustinos Recoletos está formada por aproximadamente 1.200 religiosos que viven en comunidad, al servicio de la Iglesia siguiendo el modelo de San Agustín. El 55º Capítulo General reunió a 40 religiosos -entre priores provinciales y delegados-, procedentes de las 8 provincias de la Orden, y al gobierno de la Curia General formada por el Prior General y los Consejeros. Junto a ellos, se reunieron otros religiosos encargados de diferentes funciones de secretaría y comunicación.

A todos ellos, Francisco los exhortó a salir al encuentro de las personas necesitadas del consuelo de Dios. “Con nuestro testimonio de comunidad viva y abierta a lo que nos manda el Señor, a través del soplo de su Espíritu, podremos responder a las necesidades de cada persona con el mismo amor con el que Dios nos ha amado”.

“Tantas personas están esperando que salgamos a su encuentro y las miremos con esa ternura que hemos experimentado y recibido de nuestro trato con Dios. Este es el poder que llevamos, no el de nuestros propios ideales y proyectos, sino la fuerza de su misericordia que transforma y da vida”, dijo.

El Papa hizo referencia al lema del Capítulo General: “Toda nuestra esperanza está en tu gran misericordia. Danos lo que mandas y manda lo que quieras”, y destacó que “esta invocación nos conduce a ser hombres de esperanza, capaces de poner toda nuestra confianza en la misericordia de Dios, conscientes de que somos incapaces de afrontar, sólo con nuestras fuerzas, los retos que el Señor nos propone”.

“Nos sabemos pequeños e indignos; pero en Dios está nuestra seguridad y alegría; Él jamás defrauda y es quien por caminos misteriosos nos conduce con amor de Padre”.

Francisco señaló que “para buscar la renovación y un impulso se necesita volver a Dios, y pedirle: ‘Danos lo que mandas’”.

“Pedimos el mandamiento nuevo que Jesús nos dio: ‘Que os améis unos a otros; como yo os he amado’. Es lo que nosotros le imploramos que nos dé: su amor para ser capaces de amar”.

El Papa aseguró que ese amor “Dios nos lo da de muchas maneras; Dios siempre nos está dando su amor y se hace presente en nuestra vida”. Además, invitó a mirar al pasado y a dar gracias “por tantos dones recibidos”.

“La memoria agradecida de su amor en nuestro pasado nos impulsa a vivir el presente con pasión y de manera cada vez más valiente”, indicó.

El Obispo de Roma explicó que pedir a Dios “manda lo que quieras” implica “libertad de espíritu y disponibilidad”. Y es que, “dejarse mandar por Dios significa que Él es el patrón de nuestra vida y no hay otro; y bien sabemos que, si Dios no ocupa el lugar que le corresponde, otros lo harán por Él”.

“Cuando el Señor está en el centro de nuestra vida todo es posible; no cuenta ni el fracaso ni algún otro mal, porque Él es quien está en el centro, y es Él quien nos dirige”, señaló.

La Orden de los Agustinos Recoletos surgió en el siglo XVI, en el antiguo reino español de Castilla. En concreto, en 1588 durante el Capítulo de la Provincia de Castilla de la Orden de San Agustín celebrado en Toledo.

En esa ocasión, un grupo de religiosos agustinos, impulsados por el Espíritu Santo, mostraron su voluntad de vivir la vida consagrada al servicio de la Iglesia con un nuevo fervor y nuevas normas. Poco más de tres siglos después, en 1912, los Agustinos Recoletos recibieron el reconocimiento de la Iglesia como orden religiosa autónoma.

 


El Vaticano estrena la secretaría de Comunicación más avanzada del mundo

septiembre 22, 2016

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vigano

Dario Edoardo Viganò, un sacerdote milanés, Director de la Secretaría de Comunión

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El Vaticano estrena la secretaría de Comunicación más avanzada del mundo

Un portal único multimedia integrará la «galaxia» de la Oficina de Prensa, la Radio Vaticana, L’Osservatore Romano y la editorial

Por Juan Vicente Boo/ABC

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El Vaticano, que fue pionero en las emisiones de radio gracias al trabajo del mismísimo Guillermo Marconi, acaba de dotarse de una estructura multimedia unificada y avanzada para el siglo XXI, que ha entrado en vigor este jueves con la publicación de los estatutos de la Secretaría de Comunicación, dirigida por su prefecto, Dario Edoardo Viganò, un sacerdote milanés de 54 años, experto en cinematografía y profesor en la Pontificia Universidad Lateranense.

En un encuentro con periodistas italianos, el Santo Padre ha afirmado que «ante los cambios en el mundo de los medios, la Santa Sede está realizando una renovación del sistema comunicativo de la que os beneficiaréis: la Secretaría de Comunicación será el cauce natural para vuestro valioso trabajo».

El Papa Francisco, que es un gran comunicador, ha supervisado personalmente el trabajo realizado a lo largo de quince meses por un equipo muy amplio de directores de medios, juristas, expertos en comunicación y consultores externos coordinado por monseñor Viganó con el apoyo de la secretaría de Estado y en contacto directo con el consejo de nueve cardenales que asesoran al Papa.

La operación de unificar la «galaxia de medios» del Vaticano era más compleja y afecta a muchas más personas que la reforma de las estructuras económicas llevada a cabo hace dos años, pero se ha llevado a cabo con una gran suavidad. Se pasa de los «reinos de taifas» al portal único prácticamente sin hacer ruido.

Como ha sido una verdadera «tarea de Hércules», el ambiente que se respira en la secretaría de Comunicación es de agradecimiento a la secretaría de Estado, a los redactores de los nuevos estatutos, al Pontificio Consejo de Textos Legislativos y a los directores de los nueve medios de comunicación independientes hasta ahora, pues se ha conseguido llegar, paso a paso, a una estructura muy sólida, capaz de funcionar con eficacia a largo plazo.

El reajuste afecta nada menos que a 600 profesionales de la comunicación, que trabajan para la Radio Vaticana (creada en 1931), L’Osservatore Romano (nacido en 1861), la Librería Editorial Vaticana (que viene nada menos que de 1587), el Centro Televisivo Vaticano, el Servicio Fotográfico, el servicio de Internet, etc.

Cada una de esas entidades funcionaba por separado, con su propio personal, su propio estilo y su propio tipo de contratos. A ellas se han sumado recientemente las redes sociales, otra especialidad del Papa Francisco, que el pasado mes de julio superó los 30 millones de seguidores en Twitter y goza de la mayor reputación en Internet.

Como la mayor parte de estas 600 personas -el 12 por ciento de la plantilla total del Vaticano- son padres y madres de familia que dedican sus mejores esfuerzos a difundir en último término el mensaje del Papa, no habrá despidos sino recapacitación profesional muy intensa en las nuevas áreas de actividad.

Cinco departamentos

Los estatutos publicados hoy encomiendan a la secretaría de Comunicación «unificar todas las entidades de comunicación de la Santa Sede para que todo el sistema responda de modo coherente a las necesidades de la misión evangelizadora de la Iglesia».

La secretaría de Comunicación queda estructurada en cinco departamentos: Dirección de Asuntos Generales, Dirección Editorial, Dirección de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Dirección Tecnológica y Dirección Teológica-Pastoral.

El «corazón» del nuevo organismo es su Consejo de 12 personas, presidido por el prefecto, Dario Edoardo Viganò, e integrado por el «número dos» del departamento junto con los cinco directores y cinco subdirectores de cada departamento.

El más conocido para el gran público es, naturalmente, la Oficina de Prensa de la Santa Sede que, desde el pasado mes de julio, tiene como director al periodista norteamericano Greg Burke y como subdirectora a la periodista española Paloma García Ovejero.

La ex corresponsal de la COPE no es la única mujer en los niveles altos, pues la responsabilidad de la Dirección Teológico-Pastoral fue encomendada hace unos meses a la teóloga eslovena Natasa Govekar, especialista en misionología y comunicación de la fe a través de imágenes.

Modelo multimedia

Además de los directivos, la secretaría de Comunicación cuenta, como todos los dicasterios del Vaticano, con miembros y consultores de todo el mundo, entre los que hay eclesiásticos y laicos de gran valía profesional.

En estos quince meses de «ensamblaje» del nuevo organismo y elaboración de sus estatutos, el prefecto Vigaò ha coordinado un centenar y medio de reuniones con más de 400 personas hasta llegar, poco a poco, a un modelo multimedia que integra la actividad de todos los periodistas y técnicos en un portal informativo único con todos los formatos de la comunicación –textos, fotografías, radio, video, etc.- en los cuarenta idiomas utilizados hasta ahora por la Radio Vaticana.

Aparte del reajuste organizativo, monseñor Viganò ha adelantado un cambio de mentalidad «para asumir una perspectiva que yo llamo ‘user first’, es decir, dejar de mirar el propio ombligo con la seguridad de que los demás nos escuchan y nos miran. La actitud será buscar a nuestros interlocutores y escucharlos: escuchar sus preguntas, entender el modo en que usan los medios -hoy el 85 por ciento es ya en movilidad-, dejando atrás la arrogancia de una comunicación unidireccional».

Si todo va bien, el nuevo portal único entrará en funcionamiento hacia fin de año y facilitará a millones de personas de todo el mundo encontrar con facilidad las noticias del Papa y del Vaticano en el propio idioma y en el soporte elegido: ordenador, tableta, teléfono móvil, etc.

De ese modo, el presupuesto anual que ronda en torno a los 70 millones de euros, consumidos hasta ahora sobre todo por la radio y el diario, podrá dedicarse más equilibradamente a servicios multimedia en Internet y redes sociales, las áreas en donde crece la audiencia. Y las únicas que permiten llegar con eficacia a la próxima generación de ciudadanos de todo el planeta.

Juan Vicente Boo/ABC

El Vaticano estrena la secretaría de Comunicación más avanzada del mundo

Fecha de Publicación: 22 de Septiembre de 2016

 


Vaticano presenta nuevo documento del Papa sobre religiosas de clausura

julio 24, 2016

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La vida contemplativa en la Iglesia

La vida contemplativa en la Iglesia; monjas; clausura. 

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Vaticano presenta nuevo documento del Papa sobre religiosas de clausura

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VATICANO, 22 Jul. 16 / 02:10 pm (ACI).- La Santa Sede presentó este viernes 22 de julio la Constitución Apostólica Vultum Dei quaerere, sobre la vida contemplativa femenina, elaborada por el Papa Francisco y que reemplazará al documento Sponsa Christi de Pío XII publicado en 1950.

Durante la presentación, el Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, Mons. José Rodríguez Carballo, dijo que la nueva Constitución llena un vacío de los años postconciliares del que ya se empezaban a sentir las consecuencias, pues actualmente la vida contemplativa se rige por un documento elaborado antes del Concilio Vaticano II.

Indicó que por ello se originaba la preocupación y decisión del Papa de “dar un nuevo documento a cuantos en la Iglesia ‘hombres y mujeres, llamados por Dios y enamorados de él, han vivido su existencia totalmente orientados hacia la búsqueda de su rostro, deseosos de encontrar y contemplar a Dios en el corazón del mundo’”.

El Prelado explicó que en el documento el Papa da indicaciones precisas con respecto a los elementos fundamentales de una vida de contemplación que, si bien no es prerrogativa exclusiva de las mujeres, es en su mayoría femenina.

“Por eso a la hora de establecer sus elementos esenciales hay referencias explícitas a las mujeres contemplativas, a las que se propone el ícono de María como summa contemplatrix, aquella ‘virgen, esposa y madre, que acoge y guarda la Palabra para devolverla al mundo, contribuyendo así a que Cristo nazca y crezca en el corazón de los hombres sedientos’”.

Destacó que entre los puntos claves de la nueva Constitución Apostólica está la formación de las religiosas y propone además la colaboración entre los monasterios.

“El Santo Padre, mientras recuerda que el lugar habitual de formación para una comunidad contemplativa debe ser el monasterio, también augura la colaboración entre varios monasterios de diversas maneras: el intercambio de material, el uso prudente de los medios digitales, las casas comunes de formación inicial, la disponibilidad de las hermanas preparadas para ayudar a los monasterios con menos recursos, etc.”, indicó.

En Vultum Dei quaerere, Francisco también dedica un espacio a la vida de oración en los claustros.

“Si el deseo profundo del corazón de Francisco es tener una ‘Iglesia en salida’ –afirmó– esto también es válido para las llamadas a transcurrir su existencia entre los muros de un claustro: la atención del corazón, en su solicitud maternal, debe dilatar continuamente los confines de la oración, para que no solo suba a las alturas para contemplar el rostro santo de Dios, sino que baje también a las profundidades, para encontrar el dolor del hombre más solo y excluido”.

Además, dijo, el documento aborda la autonomía, a la que se vincula el papel de las federaciones, y la clausura. Explicó que todos los monasterios, excepto en casos especiales, a juicio de la Santa Sede, han de estar federados.

Indicó que es interesante la posibilidad de que las federaciones se configuren no sólo sobre una base geográfica, sino también en afinidades de espíritu y tradiciones. Asimismo se espera la asociación, también jurídica, de los monasterios con la Orden masculina correspondiente y la formación de Confederaciones y Comisiones internacionales de varias Órdenes, señaló.

En cuanto a la clausura, indicó el Arzobispo, se redefinen los tres tipos de clausura, ya especificados en Vita Consecrata: la clausura papal, constitucional y monástica; permitiendo a los monasterios un cuidadoso discernimiento que respete su derecho de solicitar eventualmente a la Santa Sede abrazar una forma de clausura diferente de la vigente.

En ese sentido, concluyó, “con esta constitución apostólica tenemos su pensamiento traducido en directrices claras, que se entregan a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica que ahora tiene la tarea de redactar un nuevo documento que sustituya al vigente Verbi sponsa y que contiene la legislación que regulará la formación, la autonomía y la clausura de los monasterios de vida contemplativa o íntegramente contemplativa”.

En el mundo hay cerca de 4.000 monasterios de vida contemplativa. La mayoría se encuentran en España e Italia. El texto completo se puede leer: http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2016/07/22/cos.html