3 expertos en comunicación analizan los desafíos del periodismo católico

junio 2, 2017

.

Perioristas entrevistando a un sacerdote

.

Expertos en comunicación analizan los desafíos del periodismo católico

Por María Ximena Rondón

.

ROMA, 01 Jun. 17 / 10:06 pm (ACI).- El 31 de mayo se realizó el conversatorio virtual “La información religiosa” donde tres expertos en comunicación analizaron los desafíos del periodismo religioso en la actualidad.

En este diálogo participaron Alejandro Bermúdez, director del Grupo ACI; José Beltrán, director de la revista española Vida Nueva; y Silvina Pérez, jefa de la edición semanal en español de L’Osservatore Romano, el diario del Vaticano.

En su intervención, Bermúdez señaló que la información no solo es católica por dar cobertura a la Iglesia sino porque “proporciona una perspectiva católica a los principales eventos noticiosos”.

El director del Grupo ACI Afirmó que “el hecho de que nos expresemos como una organización de información católica proporciona al lector un grado de conciencia sobre la perspectiva que ofrece el medio de comunicación que normalmente muchos medios seculares no ofrecen”.

Añadió que la información católica “es un contenido que debe adaptarse a los formatos de comunicación existentes como las páginas web, las redes sociales más antiguas como Facebook y Twitter y a las emergentes como Snapchat o Instagram; y las que van a aparecer, como los formatos de realidad aumentada y realidad virtual”.

Señaló que la información católica tiene un lugar en la nueva evangelización porque  también “permite transmitir testimonios vivos que animan e inspiran”.

Por su parte, José Beltrán, director de la revista española Vida Nueva, contó que su medio nació en medio de la dictadura española, hace unos 60 años, y que en medio de ese contexto informaban sobre el pontificado de Pablo VI.

“Todo el anuncio y denuncia que se ha hecho a través de Vida Nueva, de ese hacer periodismo en búsqueda de la verdad, siempre se ha hecho desde una mirada inclusiva y desde la comunión”, indicó.

También destacó que son la única revista en España que vive gracias a sus 15 mil suscriptores y que esperan subir esa cifra. Esta experiencia “es significativa porque muestra cómo la Iglesia puede seguir teniendo voz en medio de la sociedad y que los propios católicos, laicos, sacerdotes, están demandando esta información, una información especializada de calidad”.

Respecto al manejo de la información ante el incremento del uso de las redes sociales y de las nuevas tecnologías, Beltrán indicó que “la Iglesia no se puede quedar atrás, tiene mucho que decir”.

Por otro lado, Silvina Pérez, directora de la edición en español de L´Osservatore Romano, el diario del Vaticano, afirmó que en la actualidad las actividades del Papa y la Santa Sede “son seguidas de una manera que en el pasado no existía”.

Pérez indicó que el Papa Francisco “tiene una repercusión él mismo, sus mensajes. Una repercusión mediática que creo que es importante e inusitada”.

“Creo que la coherencia y la autenticidad del Papa son dos elementos que a nosotros nos han hecho cambiar el tipo de comunicación”, expresó.

Asimismo destacó la importancia del impulso de los latinos y el idioma español en este pontificado, ya que esta es la lengua materna del Santo Padre y porque hay una gran cantidad de fieles provenientes de países de habla hispana.

“Nosotros tratamos de traducir la idea central del pontificado que es la relación entre las personas, más allá de los aspectos eclesiales, los aspectos pastorales”.

Se necesita un periodismo especializado

Por otro lado, los tres expositores manifestaron en común la necesidad de un periodismo especializado en temas religiosos.

Bermúdez destacó que los medios seculares cubren pobremente la información religiosa, “la mayoría de las veces no por mala intención sino por incapacidad”.

En ese sentido Silvina Pérez destacó que “se intenta interpretar las palabras del Papa Francisco, contextualizarlas, desplegarlas, matizarlas o redondearlas; en esto hay algún tipo de dificultad. Es cierto que no existe un periodismo religioso en las redacciones de los medios seculares. Pero es cierto que el Papa existe y está presente”.

Por su parte, el director de la revista española Vida Nueva afirmó que este periodismo especializado se debe conseguir con “la formación de profesionales y ganándonos respeto y credibilidad”.

Puede ver el conversatorio completo AQUÍ.

 


El Papa alienta a Obispos del Perú a estar más cerca de la gente y de Dios

mayo 28, 2017

.

El Papa Francisco con el Cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima y Primado del Perú

.

El Papa alienta a Obispos del Perú a estar más cerca de la gente y de Dios

.

LIMA, 28 May. 17 / 04:01 pm (ACI).- El Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani, destacó recientemente el llamado que les hizo el Papa Francisco a los obispos peruanos a estar más cerca de la gente y de Dios.

Los Obispos del Perú realizaron su visita Ad Limina en el Vaticano del 15 al 20 de mayo, y se reunieron en dos ocasiones con el Santo Padre.

“Yo saco como un resumen de muchas cosas: quiere que seamos pastores. ¿Qué significa ser pastor? Estar más cerca de la gente. Y estar más cerca es casi siempre escuchar, visitar, comprender, conocer. Y ese estar más cerca de la gente, no como un entusiasta o como un líder, estar más cerca de la gente siendo Cristo que pasa”, explicó el Cardenal Cipriani en el programa Diálogo de Fe del sábado 27 de mayo, por la cadena RPP.

Además, el Purpurado recordó que el Santo Padre les dijo que para estar más cerca de la gente “hay que estar más cerca de Dios”.

“Insistió mucho en la necesidad de pasar esos momentos de oración personal, en los que Dios, Jesús me interpela y me dice: ‘Juan Luis, ¿qué pasa con esto?’. Y yo le digo ‘Ayúdame con lo otro’. Esa intimidad con el Señor es la que tenemos que llevar a la gente. Llevar a Jesús teniendo de alguna manera los sentimientos de la gente”, agregó.

El Cardenal Cipriani reiteró el deseo del Papa Francisco de visitar Perú en 2018, y narró que en el encuentro se mantuvo un “diálogo informal de unos hijos con su padre, de enorme confianza, espontáneo”.

“Ahí cada uno iba comentando dificultades, comentando anécdotas de su trabajo, explicando o preguntándole al Papa cómo puede mejorar o cambiar o plantear algo mejor. Una conversación enormemente familiar”, detalló.

Por otra parte, el Primado del Perú dijo que el Santo Padre les puso como ejemplo a Santo Toribio de Mogrovejo, “sobre todo por esa tarea impresionante de un hombre que se pasó la vida visitando las parroquias, visitando a la gente”.

El Cardenal recordó que el Papa señaló a los obispos peruanos que “el sacerdote que no imita a Santo Toribio no es peruano”.

“La verdad, yo regreso, y creo que todos, con una ilusión nueva, con un agradecimiento muy grande y con esa esperanza de que pronto podamos saber cuándo nos visita”, dijo el Cardenal.

En ese sentido, exhortó a todos los peruanos a rezar para tener nuevas noticias de la visita del Santo Padre al Perú. “No puedo asegurarlo, pero diríamos que prácticamente seguro tendremos al Papa acá y podemos empezar a rezar para que esa visita dé mucho fruto, porque no solamente será la alegría de verlo, sino el mensaje que nos trae, el ejemplo de los lugares que visitará”.

“Va a ser toda una renovación para el país, no solamente en el campo religioso, sino en el campo social y económico. Tengo mucha ilusión y mucha esperanza y como siempre les pido oraciones por el Papa, que es lo que él nos ha pedido”, añadió.

Finalmente, el Cardenal pidió al pueblo peruano “volver la mirada a Dios” y dirigir “la mirada con respeto a nuestros padres y a nuestros hijos”.

“Dejemos de destruir la familia con una ideología. Dejemos esos cenáculos realmente negativos como pueden ser las Naciones Unidas o el Banco Mundial, entidades que estaban puestas para generar paz y unidad en las naciones; y hoy día son portadoras de ideologías contrarias a las personas, a la familia, fuentes de abuso; y desde ahí se marca el gran cerebro mundial”, exhortó.

También te puede interesar: 


Fallece sacerdote fundador de La Opción V, promotor de la castidad entre jóvenes

mayo 17, 2017

.

El P. Jürgen Daum Vetter SCV, fundador de La Opción V

.

Fallece sacerdote fundador de La Opción V, promotor de la castidad entre jóvenes

.

LIMA, 17 May. 17 / 03:45 pm (ACI).- Este miércoles 17 de mayo falleció en Lima, Perú, el P. Jürgen Daum Vetter, sacerdote fundador de “La Opción V”, proyecto con el que se dedicó a promover la castidad entre los jóvenes.

El P. Daum falleció esta tarde en su domicilio, tras una dura lucha contra el cáncer que lo afectaba desde hace algún tiempo.

El velorio del sacerdote será esta noche en la parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación en Camacho, Surco; y el entierro será este jueves 18 de mayo en el cementerio Parque del Recuerdo a las 3:30 p.m.

En una entrevista publicada por “La Opción V” en junio de 2013, el sacerdote relató que la inquietud por promover la pureza y la castidad entre los jóvenes surgió en el año 2011 cuando una chica de 13 años le comentó que su enamorado le había pedido tener relaciones sexuales.

“A partir de ahí, empecé a hablar con más insistencia en mis homilías sobre el tema de la castidad”, comentó.

Sus primeras charlas sobre el tema las realizó a finales de enero de 2012. Recordó que “la asistencia fue masiva, de unas 300 chicas, y el impacto fue totalmente inesperado para mí. Recuerdo que una joven de 18 años se me acercó a decirme que le había cambiado totalmente la perspectiva que tenía, y otra me preguntaba cómo podía recuperar su pureza, pues ya no era virgen. El mismo impacto tuvo la charla dirigida a los hombres”.

Con esa experiencia y con la urgencia de tratar el tema, el sacerdote fundó “La Opción V”, que este año cumple 5 años de fructífero apostolado.

El P. Daum define este apostolado como “un proyecto que busca ayudar a los jóvenes a descubrir la importancia de la virtud de la castidad para alcanzar el amor verdadero en sus vidas. Surge como un intento de reunir a todos los jóvenes que quieren hacer la opción de vivir la castidad e ir contracorriente”.

Este proyecto se inició como un espacio en Facebook en el que se ofrece a los jóvenes una comunidad “que los apoye, para que sepan que no están solos en esta lucha”.

La magíster en Matrimonio y Familia, y subdirectora de la Opción V, Giuliana Caccia, dijo a ACI Prensa que “el legado más importante es el haberles dado a las personas, sobre todo a los jóvenes, una opción de vida que la cultura actual no les da: vivir la virtud de la castidad como el camino para encontrar el amor verdadero a través de La Opción V”.

Caccia destacó que el P. Jürgen Daum es “autor de varios libros: ‘Pureza y sexualidad’, ‘Sexualidad y castidad’, y otros cuatro libros póstumos que se publicarán en los próximos meses”.

“Dirigió y condujo el programa La opción V en TV dejando más de 170 programas en redes a disposición de los jóvenes. Estamos seguros que el P. Jürgen ha salvado muchas vidas dándoles la posibilidad de enrumbar el camino. Por ejemplo, durante su enfermedad, cientos de personas le escribían, le mandaban mensajes y rezaban por él”.

El sacerdote, comenta Giuliana Caccia, “siempre vio su enfermedad como una oportunidad de santificación. Siempre ofreció sus malestares al Señor. Y esta actitud la tuvo hasta el último momento de su vida”.

“Para los que estuvimos cerca de él, fue un padre espiritual, un hermano en Cristo y un ejemplo de vida y entrega al sacerdocio y al prójimo”, concluyó.

El P. Daum grabó también una serie para EWTN titulada “Hacia el amor verdadero” en la que trató una serie de importantes temas referentes a la sexualidad como la castidad, “la prueba del amor”, “El sexo ¿una necesidad?”, las caricias íntimas, los besos, la masturbación, entre otros.

El sacerdote del Sodalicio de Vida Cristiana nació el 10 de agosto de 1963 en Lima. De padre alemán y madre peruana, el P. Daum fue criado luterano. El 11 de enero de 1981 hizo su profesión de fe como católico.

Estudió en el colegio Alexander Von Humboldt hasta 1978. Entre los años 1979 y 1982 lo hizo en el ESEP Middendorf. Entre 1984 y 1991 estudió teología.

Hizo su profesión perpetua en el SCV el 1 de enero de 1990 y fue ordenado sacerdote el 27 de junio de 1992.


Donald Trump y Raúl Castro

noviembre 29, 2016

.

Bandera

Banderas de USA y Cuba

.

DONALD TRUMP Y RAÚL CASTRO

“Lo indicado: después de la desaparición física de Fidel Castro, sería acometer una reforma estructural e integral”.

Por Dimas Castellanos

 

La victoria electoral de Donald Trump hace tres semanas sorprendió a la gran mayoría de cubanos. Las encuestas foráneas y la prensa oficial cubana, al considerar a Hillary Clinton como favorita, crearon una falsa expectativa. Una vez conocidos los resultados los criterios son diversos.

Algunos piensan que Trump es un hombre peligroso y será dañino, otros que será más exigente con La Habana y se alegran de ello, muchos están preocupados por un retroceso en las relaciones y se lamentan de su triunfo, mientras una mayoría está desencantada por la campaña de la prensa oficial contra la política del presidente Barack Obama.

En lo que casi todos coinciden es en lo mal que está Cuba y en la necesidad de emigrar.

Anular lo avanzado en las relaciones restablecidas será extremadamente difícil. ¿Por qué? Por la división de los poderes públicos, por la existencia de sectores con intereses diversos y por la institucionalidad existente en Estados Unidos.

El presidente podría limitar o eliminar algunas cosas, pero no anularlo todo, porque ello implicaría afectaciones a intereses estadounidenses. Sencillamente, una cosa es el populismo electoral y otra es presidir un país institucionalizado.

Suponiendo que realmente Trump pudiera ser un peligro para las relaciones que la administración de Barack Obama logró adelantar con Cuba –en mi opinión el hecho de mayor trascendencia política en el último medio siglo cubano–, el mayor peligro de retroceso hasta ahora ha estado y está en la parte cubana.

La estatización, la planificación centralizada y la ausencia de libertades están entre las principales causas del estado de crisis permanente en que Cuba se encuentra. La política de la administración de Obama brindó una oportunidad de cambio que ha sido desaprovechada por la parte cubana.

Por tanto, cualquier peligro que pueda representar la administración de Trump resultaría menor que la negativa del gobierno de Cuba, atrapado ante una insoluble contradicción: cambiar y conservar el poder.

La tesis de Fidel Castro, de que “Cuba ya cambió en 1959”, dio paso a la visión más pragmática del general Raúl Castro, de “cambiar algunas cosas para conservar el poder”.

Sin embargo, las medidas implementadas con ese objetivo, debido a una especie de dualidad de poderes, no dieron el resultado esperado y en su lugar develaron la inviabilidad del modelo y la profundidad de la crisis.

Los paquetes de medidas dictados por la Casa Blanca se reflejaron en el aumento del turismo y de las remesas familiares, arribo del primer crucero, reanudación de los vuelos, acuerdos con empresas estadounidenses de telecomunicaciones, negociaciones con otros países y renegociación de la deuda externa, entre otras.

Mientras, la directiva presidencial estadounidense de este mes propuso hacer irreversible los avances logrados. Si esas medidas no han arrojado mayor resultado es porque las trabas a las fuerzas productivas y la ausencia de libertades al interior de Cuba lo han impedido.

Por eso, más que de Trump, los cambios dependen de las autoridades cubanas. De acometer esos cambios ahora, aunque sea fuera de tiempo, cualquier intención de retroceso por parte de Trump quedaría sin argumentos.

Teniendo en cuenta que la suspensión del embargo es prerrogativa del Congreso estadounidense, lo indicado, después de la desaparición física de Fidel Castro, sería acometer una reforma estructural e integral, al menos como hicieron los vietnamitas, que al abandonar la planificación centralizada y asumir la economía de mercado se han ubicado en el lugar 28 entre los mayores países exportadores del mundo.

http://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/donald-trump-y-raul-castro-dimas-castellanos-noticia-1949793


Fidel Castro fue todo menos un valiente

noviembre 28, 2016

.

Fidel Catri

Fidel Catro arenga a multitud

.


Fidel Castro espera el juicio misericordioso pero justo de Dios, dice Arzobispo de Miami

noviembre 27, 2016

.

Fidel Castro

Fidel Castro gobernó Cuba casi 50 años: Fue visitado por tres papas. Murió a los 90 años. 

.

Fidel Castro espera el juicio misericordioso pero justo de Dios, dice Arzobispo de Miami

Fidel Castro, líder comunista que se reunió con tres Papas, murió a los 90 años

.

MIAMI, 26 Nov. 16 / 09:01 am (ACI).- Tras la muerte de Fidel Castro, la noche del 25 de noviembre, el Arzobispo de Miami, Florida (Estados Unidos), Mons. Thomas Wenski, aseguró que al ex presidente cubano le espera “el juicio de Dios que es misericordioso y también justo”.

Castro gobernó Cuba durante cerca de 50 años, tras derrocar al dictador Fulgencio Batista.

Recién para fines del siglo XX, Castro disminuyó las restricciones contra la Iglesia Católica, permitiendo en 1998 que se celebre, por primera vez en décadas, la Navidad.

Durante su vida, Fidel Castro recibió en Cuba a San Juan Pablo II, Benedicto XVI y al Papa Francisco.

En un mensaje publicado en el sitio web de la Arquidiócesis de Miami el 26 de noviembre, Mons. Wenski señaló que “en el libro de Eclesiastés del Antiguo Testamento leemos: ‘Al justo y al malvado los juzgará Dios pues hay un tiempo para toda obra y un lugar para toda acción’”.

“Fidel Castro se murió. Ahora le toca a él el juicio de Dios que es misericordioso y también justo”, dijo.

La muerte de Castro, señaló el Prelado estadounidense, “provoca muchas emociones, dentro y fuera de la Isla”.

Más de un millón de cubanos vive en el estado de Florida, la mayoría de ellos en el área metropolitana de Miami.

Para el Arzobispo de Miami, “más allá de todas las posibles emociones”, la muerte de Fidel Castro “debe llevarnos a invocar a la patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad pidiendo la paz por Cuba y por su pueblo. ‘A Jesús por María, la caridad nos une’”.

“Que Santa María de la Caridad escuche al pueblo y adelante para Cuba la hora de la reconciliación en la verdad acompañada de la libertad y la justicia”, expresó.

Mons. Wenski pidió “que, por la intercesión de la Virgen mambisa, los cubanos sepan transitar ese camino estrecho entre el miedo que cede al mal y la violencia que bajo ilusión de luchar contra el mal solamente lo empeora”.

“Virgen de la Caridad del Cobre, ¡cúbrenos con tu manto!”, finalizó.

También te puede interesar:

Fidel Castro, líder comunista que se reunió con tres Papas, murió a los 90 años http://bit.ly/2grW63c 

Photo published for Fidel Castro, líder comunista que se reunió con tres Papas, murió a los 90 años

Nueva entrevista del Papa con TV2000 sobre el Año de la Misericordia

noviembre 22, 2016

.

Entrevista

El Papa  Francisco concede una entrevista a TV2000 y a InBluRadio con motivo de la clausura del Año Santo de la Misericordia

.

TEXTO: Nueva entrevista del Papa con TV2000 sobre el Año de la Misericordia

Por Álvaro de Juana

ROMA, 20 Nov. 16 / 09:27 am (ACI).- El Papa Francisco concedió una nueva entrevista, esta vez a TV2000 y a InBluRadio, con ocasión de la clausura del Año Santo de la Misericordia que concluye este domingo 20 de noviembre.

En la entrevista, entre otros temas, el Papa comenta cómo ha vivido este tiempo especial, lo que más recuerda de los Viernes de la Misericordia, y su experiencia en la pastoral con los presos, además de recordar su condena a la idolatría del dinero.

A continuación, el texto completo de la entrevista. La traducción es de Álvaro de Juana, corresponsal de ACI Prensa en Roma.

Santidad, ante todo gracias por el tiempo que nos concede: lo consideramos un regalo a todos los telespectadores de TV2000. Con usted queremos conversar del Jubileo que acaba de concluir. El término “balance” tiene un sonido comercial, está bien para las empresas. ¿Pero cuáles son sus impresiones? ¿Está contento de cómo se ha vivido este Jubileo? ¿Cuán santo ha sido este Año Santo?

Papa Francisco: Alguno me pedía hacer una entrevista sobre el balance, más o menos, y yo rápido he pensado en el censo del Rey David, y he tenido miedo… Solo puedo dar las noticias que llegan de todo el mundo. El hecho de que el Jubileo no se haya hecho solo en Roma, sino en cada diócesis del mundo, en las diócesis, en las catedrales y en las iglesias que el obispo haya indicado, ese hecho que ha universalizado un poco el Jubileo.

Y ha hecho mucho bien. Ha hecho mucho bien. Porque era toda la Iglesia que vivía este Jubileo, había como una atmósfera de Jubileo.

Y las noticias que vienen de las diócesis hablan de acercamiento de la gente a la Iglesia, de encuentro con Jesús, el encuentro… muchas cosas hermosas… Yo diría: ha sido una bendición del Señor y también, no diré el punto final, pero un paso grande adelante en el proceso que comenzó con el Beato Pablo VI, y después con Juan Pablo II que ha puesto el acento de una manera muy fuerte en la misericordia.

Pensemos en tres hechos grandes ¿no?: En la encíclica, el día de la Divina Misericordia en la octava de Pascua y la canonización de Sor Faustina. San Juan Pablo II ha dado un gran paso.

Y después esto. Está en una línea eclesial donde la misericordia es, no digo descubierta, porque ya lo estaba, sino que es proclamada fuertemente: Es como una necesidad, una necesidad. Una necesidad para este mundo que creo tiene la enfermedad del descarte, la enfermedad de cerrar el corazón, del egoísmo, hace bien. Porque ha abierto el corazón y mucha gente se ha encontrado con Jesús. No sé, esto es lo que pienso sobre el Jubileo.

Cada mes ha acudido un viernes a realizar una obra de misericordia yendo a visitar un lugar de sufrimiento y acogida. Me puedo imaginar cuántas caras, cuántas historias se han cruzado en su vida durante este año. ¿Hay algún caso que usted quiera recordar de manera especial porque ha quedado en su interior y le acompaña en el corazón?

Papa Francisco: Pienso en dos que se me ocurren de manera espontánea.

La primera: Cuando visité a las mujeres que están siendo rescatadas del sufrimiento de la prostitución. Me acuerdo una de África: muy guapa, muy joven…, y explotada. Estaba embarazada. No solo había sufrido la explotación, sino que incluso la habían sometido a palizas y torturas: ‘Tienes que ir a trabajar’… Y ella, cuando contaba su historia, había 15 niñas allí que me contaron sus historias, me dijo: ‘Padre, he dado a luz en invierno en medio del camino y sola. ¡Sola! Y ahora mi niña está muerta’. La hacían trabajar hasta el final del día, porque si no llevaba suficientes ganancias la golpeaban y la torturaban. Un día le cortaron una oreja porque no había ganado lo suficiente. Esto es… Y yo pensaba no solo en los explotadores, sino también en los que pagan a las niñas: ¿Es que acaso no saben que con ese dinero, para buscar una satisfacción sexual, están contribuyendo a la explotación de esas niñas?

La segunda: aquel día que fui a acompañar en los dos extremos de la vida: el principio y el final. Fui al hospital cercano al Gemelli, un hospital que tiene relación con el Gemelli, pero para enfermos terminales. El mismo día fui al hospital San Giovanni, a la sala de maternidad, y había una mujer llorando, llorando, llorando, delante de sus hijos gemelos…, pequeños pero muy bellos. Su tercer hijo había muerto. Eran tres, pero uno había muerto. Ella lloraba por su hijo muerto mientras acariciaba a los otros dos. El don de la vida.

Y entonces pensé en esa costumbre de deshacerse de los niños antes de que nazcan, ese horrendo crimen. Se deshacen de ellos porque les resulta mejor así, porque es más cómodo. Es una responsabilidad muy grande, es un pecado gravísimo, ¿no? Es una responsabilidad muy grande.

Esta madre, que había tenido tres hijos, lloraba por el que había muerto, y no podía consolarse con los dos que estaban vivos. El amor de la vida en cualquier situación… Me resulta tan grande… Dos cosas que he visto…

Usted a menudo repite que desea una Iglesia pobre para los pobres: ¿Es de verdad posible? ¿Observa a la Iglesia como institución o ve en realidad también a cada uno de nosotros?

Papa Francisco: La Iglesia como institución la hacemos nosotros, cada uno de nosotros; la comunidad somos nosotros. El enemigo más grande –¡más grande!– de Dios es el dinero. Recuerden que Jesús al dinero le da el estatus de Señor, de jefe cuando dice: ‘Ninguno puede servir a dos señores: a Dios o al dinero’. Dios y las riquezas. No dice Dios y –no sé– la enfermedad, o Dios y cualquier otra cosa: el dinero. Porque el dinero es el ídolo. Lo vemos ahora, ¿no? En este mundo donde el dinero parece que manda.

El dinero es un instrumento hecho para servir, y la pobreza está en el corazón del Evangelio y Jesús habla de este desencuentro: dos señores, dos jefes. O me alisto con este o con este. O me pongo de parte de este que es mi Padre o de parte de este que me hace esclavo. Y después la verdad: el diablo siempre entra por el bolsillo, siempre. Es su puerta de entrada. Se debe luchar por hacer una Iglesia pobre para los pobres según el Evangelio, ¿no? Se debe luchar.

Y cuando yo veo Mateo 25, que es el protocolo sobre el que nosotros seremos juzgados, entiendo mejor qué significa ‘una Iglesia pobre para los pobres’: las obras de misericordia, ¿no?, en Mateo 25. Es posible pero siempre se debe luchar porque la tentación de la riqueza es muy grande. San Ignacio de Loyola nos enseña en los ejercicios que hay tres escalones: el primero la riqueza que comienza a corromper el alma, después la vanidad, las pompas de jabón, una vida vanidosa, el aparentar, el figurar… y después, la soberbia, el orgullo. Y de allí, todos los pecados. Pero el primer escalón es el dinero, la falta de pobreza. Por eso no es fácil, y necesita continuamente reflexionar, examinarse…

Una pregunta personal, si es posible: hablando de sí mismo, usted a menudo se ha definido como un pecador al cual el Señor ha mirado. Le quería preguntar: ¿cuáles son las tentaciones de un Papa y cómo explicaría a quien no es creyente, a quien no tiene el don de la fe, esta experiencia de ser mirado por el Señor? ¿Cómo la cuenta, cómo la explica?

Papa Francisco: Las tentaciones del Papa son las tentaciones de cualquier persona, de cualquier hombre. Según las debilidades de personalidad, que el diablo siempre usa para entrar, que son la impaciencia, el egoísmo, después un poco de pereza… puede suceder, pero entran todas, todas…

Y las tentaciones nos acompañan hasta el último momento, ¿no? Los santos han sido tentados hasta el último momento, y Santa Teresa del Niño Jesús decía que se debe rezar mucho por los moribundos porque el diablo desencadena una tempestad de tentaciones, en ese momento, ¿no? Y también a ella. Ella ha sido tentada en la desconfianza, de falta de fe, ¿no? Seca como una piedra. Pero logró fiarse del Señor, sin sentir nada y sí venció la tentación.

Y decía por esto que es importante rezar por los moribundos. ‘La vida del hombre es una milicia sobre la tierra’, dice el libro, uno de los sapienciales. Es luchar para vencer las tentaciones. Siempre nos acompañarán. Respecto a esa expresión, es una experiencia, esa que yo he tenido, ese 21 de septiembre, que entré en la iglesia… yo era un joven practicante, pero al agua de rosas. Y vi a un sacerdote que no conocía, me confesé y salí diferente y cambié, Y desde ahí hasta hoy, el Señor continúa mirándome con misericordia y salvándome. Así vivo mi experiencia.

Querría preguntarle una cosa sobre los presos. Usted hace dos semanas recibió en Roma a los reclusos y dijo que a menudo se pregunta –y quizás deberíamos hacerlo todos– ‘por qué no yo, por qué ellos y no yo’. ¿Qué debemos decir y hacer para entender esto y qué debemos hacer frente a las leyes?

Papa Francisco: La primera parte de la pregunta. El otro día llamé, el domingo pasado, a uno que conocía, en la cárcel de Buenos Aires, y le he preguntado: ‘¿cómo estás?’ ‘Bien…’.  Busco, cuando tengo un poco de tiempo, poder llamar, telefonear a los presos que he conocido cuando los visitaba porque tengo este sentimiento: ¿por qué él y no yo? Si yo… pero el Señor tiene motivos suficientes para mandarme a la cárcel, y él lo ha cubierto…

Porque un preso no es castigado al final, es castigado cuando empieza, puede ser castigado cuando inicia y yo he tenido muchos inicios de cosas feas y he tenido en mi vida que si el Señor hubiese quitado la mano de encima mío… esto es el ‘por qué ellos y yo no’.

Y después hay un pensamiento entre nosotros que es una idea difundida: ese que está en la cárcel es porque ha hecho alguna cosa fea. Que la pague. La cárcel como castigo. Y esto no es bueno. La cárcel es como un ‘purgatorio’, pensemos, es decir, para prepararse para la reinserción. No hay una verdadera pena sin esperanza. Si una pena no tiene esperanza no es una pena cristiana, no es humana. Por eso, la pena de muerte no está bien.

Sí, usted me podrá decir que en el 400, en el 500, ataban a los criminales, la pena de muerte, con la esperanza de que fuesen al Paraíso, ahí estaba el capellán que te mandaba al paraíso. Pienso en el gran don Cafasso, allí, al lado de la horca. Pero era otra antropología, otra cultura. Hoy no se puede pensar así. También los prisioneros de por vida, así frío, es una pena de muerte un poco encubierta.

¿Pero en el caso de una persona que por sus características psicológicas no dé una garantía de reinserción? Hay forma de reinsertarlo con el trabajo, con la cultura en el interior de un cierto régimen de cárcel, pero en la que él se sienta útil en la sociedad, despierto, y el alma es cambiada, no es aquello que ha hecho el reo, un criminal, sino uno que ha cambiado su vida y ahora hace algo en la cárcel que lo reinserta y se siente con otra dignidad. Esto es importante. Pero el muro sea de muerte, sea cadena perpetua, así, como pena, no ayuda. No sé si me he explicado.

Y después, algo que me da mucha ternura cuando miro –o miraba en Buenos Aires– la cola para entrar a la visita en la cárcel: las madres. Mujeres que no tienen vergüenza de hacer la fila, delante de toda la ciudad, porque pasan los buses, pasa la gente… ‘Es mi hijo: yo voy’. Cuánto amor ¿eh? Una madre… También esposas que van allí y que sufren tantas humillaciones por entrar, pero también la humillación de hacer la cola delante de todo el mundo.

Esto a mí me ha hecho mucho bien y me ha hecho preguntarme: ‘¿Yo doy la cara por mis fieles, por mis cristianos? ¿O no?’. Para mí ha sido motivo de reflexión, me ha hecho mucho bien ver a estas mujeres valientes.

Santidad, Usted ha dicho que la actitud humana más cercana a la gracia divina es el humor: una afirmación que puede parecer un poco extraña en boca de un Papa. ¿Por qué? ¿Quizás porque se necesita haber recibido una gran gracia, un gran don para ser capaz de reírse de los propios defectos?

Papa Francisco: El sentido del humor es una gracia que yo pido todos los días, y rezo esa hermosa oración de Santo Tomás Moro: ‘Dame, Señor, el sentido del humor’; que yo sepa reír ante una broma. Es muy hermosa esa oración. Porque el sentido del humor te lleva, te hace ver lo provisional de la vida y tomar las cosas con un espíritu de alma redimida. Es una actitud humana, pero la más cercana a la gracia de Dios.

Conocí un sacerdote –un gran sacerdote, un gran pastor, por citar uno– que tenía un sentido del humor grande, pero hacía mucho bien con él, porque aligeraba las cosas: ‘Lo absoluto es Dios pero esto se organiza, si puedes… estáte tranquilo…’: pero sin decirlo así, sabía hacerlo sentir, con el sentido del humor. Y de él se decía: ‘Pero este sabe reírse de los otros, de sí mismo, también de su propia sombra’. Es esa capacidad de ser un niño ante Dios. Bendecir al Señor con una sonrisa y también una broma bien hecha.

Una de las obras de misericordia espirituales, señaladas por el Catecismo de la Iglesia Católica, como usted mismo recordó en la audiencia general del miércoles, es soportar pacientemente a las personas molestas, que no faltan nunca. ¿Qué le resulta más difícil de soportar: los insultos de sus detractores o la fingida admiración de sus aduladores?

¡Lo segundo! Tengo alergia de los aduladores. Alergia. Me ocurre de manera natural, ¿eh?, no es una virtud. Porque adular a otro es usar a una persona para un uso, de forma oculta o visible, pero para conseguir algo para sí mismo. Es indigno. Nosotros, en Buenos Aires, en nuestro argot porteño, a los aduladores les llamamos “chupamedias”, que es el que se pasa todo el día chupando el calcetín del otro. Y es un poco feo que un hombre bien hecho se ponga a mordisquear los calcetines de otro.

Y a mí, cuando me alaban, incluso por alguna cosa que ha salido bien, pronto uno se da cuenta si te alaban alabando a Dios, “¡está bien, bravo, adelante, esto se debe hacer!”, y cuando se hace para “darse aceite”.

En cuanto a los detractores…, los detractores hablan mal de mí porque me lo merezco, porque soy un pecador: o al menos eso quiero pensar (risas). Aquello que no me hace pensar, no me preocupa. ¡Pero usted no se merece esto! No. Pero, por aquello que no sabe. Y así resuelvo el problema. Pero el adulador es…, no sé cómo se dice en italiano, es como el aceite…

¿Qué les responde a quienes, entre ellos muchos cristianos, piensan que la misericordia alarga las mangas de la justicia y entonces es injusta; a quienes piensan que la misericordia no puede ser la respuesta –por ejemplo– a quien nos persigue o quizás también por un miedo justificado, construye muros para defenderse en lugar de puentes?

Papa Francisco: Sí, al final existe el problema de la rigidez moral detrás de esto, ¿no? El hijo mayor era un rígido moral: ‘Este ha gastado el dinero en una vida de pecado, no merece ser recibido así’. La rigidez: siempre el puesto del juez. Esa rigidez que no es la de Jesús. Jesús reprobará a los doctores de la Iglesia: mucho, mucho contra la rigidez.

Un adjetivo les dice a ellos que no querría que me dijese a mí: hipócrita. Cuántas veces Jesús dice este adjetivo a los doctores de la ley: hipócritas. Basta leer el capítulo 23 de Mateo: ‘Hipócrita’. Y hacen teoría, la misericordia sí… pero la justicia es importante. En Dios –y también en los cristianos, porque está en Dios– la justicia es misericordiosa y la misericordia es justa.

No se puede separar: es una cosa sola. ¿Y como se explica? Ve a un profesor de teología que te lo explique… Y después el Sermón de la Montaña, en la versión de Lucas, viene el Sermón de la llanura. ¿Y cómo termina? Sean misericordiosos como el Padre. No dice: sean justos como el Padre. ¡Pero es lo mismo!

Justicia y misericordia en Dios son una sola cosa. La misericordia es justa y la justicia es misericordia. Y no se pueden separar. Y cuando Jesús perdona a Zaqueo y va a almorzar con los pecadores, perdona a la Magdalena, perdona a la adúltera, perdona a la samaritana, ¿es un ‘manga-ancha’? No. Hace la justicia de Dios, que es misericordia.

Y otra pregunta que le quería hacer es: ¿La experiencia de la misericordia nos obliga a decir algo también al mundo de las instituciones, de la política, de los estados?

Papa Francisco: Solo diré una palabra que he aprendido de un anciano sacerdote. Y me viene decirle ‘anciano’ aunque tiene 4 años menos que yo, pero para mí es un anciano, porque es un sabio. Es curioso: yo me siento pequeño, joven ante él porque tiene esta sabiduría de la ancianidad.

Y él me ha enseñado una palabra sobre la enfermedad de este mundo, de esta época, de este tiempo: la cardioesclerosis. Creo que la misericordia es la medicina contra esta enfermedad, la cardioesclerosis, que está en la base de esta cultura del descarte: ‘Pero esto no sirve, este anciano a la residencia de ancianos, este niño que viene, no, no, no: enviémoslo al remitente’ y se descartan. ‘No, tenemos que tomar esta ciudad en la guerra; ¿qué otra? Pero arrojamos las bombas. Donde caen: en los hospitales, en las escuelas… Son gente que se descarta.

Y en la base de esta cultura del descarte está la cardioesclerosis, que creo es una de las enfermedades más graves de este momento. La incapacidad de sentir ternura, de acercarse… el corazón duro… ‘Yo debo ir sobre este tema y no me interesa lo demás’. Y no pienso en tantas cosas feas que se hacen en el camino para ir allí. No sé si le he respondido a la pregunta porque la he escuchado y he ido por este camino.

Siempre sobre la misericordia, hay una doble vía para pensar en un doble razonamiento: respetar al otro, respetar a uno mismo… En cualquier caso, ¿cuánto se puede respetar la relación entre miembros? ¿Cómo se puede construir un mundo más compasivo?

Papa Francisco: Pensemos en esta tercera guerra mundial que estamos viviendo, porque estamos en la tercera guerra mundial, aunque a trozos, ¿no? Aquí, aquí, aquí…, pero estamos en guerra. Se venden armas y las venden los fabricantes y traficantes de armas. Y se las venden a los dos bandos en guerra, porque se gana dinero, ¿no?, con el tráfico de armas… Hay una gran dureza de corazón, no hay ternura.

El mundo de hoy necesita una revolución de la ternura. ‘Pero, Dios…’, dejémoslo ahí. Dios se hizo tierno, Dios se ha acercado a nosotros. Pablo dice a los filipenses: ‘Jesús se despojó a sí mismo para acercarse a nosotros, se hizo hombre como nosotros’. Cuando hablamos de Cristo, no olvidamos la ‘carne’ de Cristo. Y este mundo tiene necesidad de esa ternura que sugiere a la carne acercarse a la carne sufriente de Cristo, no hacerle sufrir más.

Creo que los Estados que están en guerra deben pensar bien que una vida vale mucho, y no decir: “Pero una vida no importa, me importa el territorio, me importa esto…”. ¡Una vida vale más que un territorio! Y para los fabricantes de armas, para los fabricantes de armas la cosa que menos vale es una vida. Esta es una palabra que me decía un alemán: “Hoy, la cosa que menos vale es la vida”.

La última pregunta Santidad: dentro de un mes cumplirá 80 años…

Papa Francisco: ¿Quién? ¿Yo? (risas)

Usted. Sus días, lo vemos, están siempre llenos de compromisos, los pensamientos seguramente no le faltan. A veces lo vemos cansado y ni siquiera lo vemos estresado alguna vez como lo estamos muchos de nosotros, que vivimos en una sociedad donde el estrés y también la depresión son enfermedades sociales. ¿Cómo lo hace? ¿Tiene algún secreto que quiera compartir?

Papa Francisco: ¿Hay un té especial? No sé cómo lo hago, pero… yo rezo: eso me ayuda mucho. Oro. La oración es una ayuda para mí, es estar con el Señor. Celebro la Misa, rezo el breviario, hablo con el Señor, rezo el Rosario… Para mí la oración ayuda mucho.

Después, duermo bien: es una gracia del Señor esta. Duermo como un tronco. El día de las réplicas del terremoto no he sentido nada. Todos lo han sentido, la cama que parecía bailar… No, de verdad, duermo seis horas, pero como un tronco. Quizás esto ayuda a la salud… Tengo mis cosas, ¿no? El problema de la columna que está bien de momento, y hago aquello que puedo, no más. En ese sentido, me mido un poco. Pero no sé qué decirle. Es una gracia del Señor… no sé.

Gracias, Santidad, y felicidades adelantadas…

Papa Francisco: Gracias a ustedes por lo que hacen con la comunicación y la proclamación de la Palabra del Señor, los testimonios cristianos, de la vida de la Iglesia, de la vida de la gente, de la vida de los pobres, de la vida de esas personas que tienen más necesidad de nuestra ayuda. Y no olviden que la enfermedad más grande, hoy, es la cardioesclerosis y que requiere una revolución de la ternura.