Francisco: “Los Movimientos Populares en el mundo son la palanca de una gran transformación social”

agosto 19, 2019

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Francisco, con los Movimientos Populares. “El antídoto al populismo y a la política-espectáculo está en el protagonismo de los ciudadanos organizados”

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Francisco: “Los Movimientos Populares en el mundo son la palanca de una gran transformación social”

Los pobres no son solamente los destinatarios preferidos de la acción de la Iglesia, los privilegiados de su misión, sino que también son sujetos activos. Ellos anhelan la felicidad del “vivir bien” y no el ideal egoísta de la “buona vida”

La “globalización de la indiferencia” ha generado un “nuevo ídolo”: el del miedo y la seguridad. Es la “edad de la rabia”

Los Movimientos Populares:* pueden representar una fuente de energía moral, para revitalizar nuestras democracias, pueden ser una reserva de “pasión civil”, de “interés gratuito por el otro”, pueden regenerar un renovado sentido de participación, en la construcción de nuevos agregados sociales que afronten la solicitud en cuanto “fuerza del nosotros”, son la respuesta a la “cultura del yo”

En este estado de parálisis y desorientación la participación política de los Movimientos Populares puede vencer a la política de los falsos profetas, que explotan el miedo y la desesperación y que predican un bienestar egoísta y una seguridad ilusoria.

Está en venta ya en la red un interesante e importante libro sobre el magisterio del Papa Francisco, publicado por Libreria Editora del Vaticano, que ha sido organizado y elaborado por la CAL, Pontifica Comisión para América Latina guiada hasta hace algunos meses por el académico dell’Uruguay prof. Guzmán Carriquirry.

Dos son los principales elementos relevantes del volumen: el tema de los diversos artículos, es decir los Movimientos Populares en diversos continentes y países y la Presentación del libro, escrita y firmada por el Santo Padre Francisco.

Para este volumen han dado una especial y valiosa contribución diversas personas -estudiosos, expertos, periodistas, eclesiásticos- coordinados por G. Carriquirry. Los textos son de Gianni La Bella, padre Michael Czerny, cardenal Peter Turkson, el sociólogo italiano Thomas Leoncini y el mexicano Rodrigo Gerra.
Otros artículos han sido firmados por Juan Grabois, fundador del Encuentro Mundial de Movimientos Populares, el obispo auxiliar de Buenos Aires, mons. Gustavo Carrara; la Responsable de la edición semanal en español de L’Osservatore Romano Silvina Pérez y los argentinos Hernán Reyes Alcaide y Alberto Molina.

Presentación del Papa Francisco

Estoy particularmente gozoso de dar la salida a este volumen, fruto de la reflexión a más voces, de un grupo de estudiosos de distintas extracciones y competencias, que han hecho una relectura de la experiencia de los llamados “Movimientos Populares”, reconstruyendo la génesis, los eventos, el desarrollo y el significado que este ciclo de encuentros ha tenido. Un evento de verdad inédito en la historia reciente de la Iglesia, sobre el cual es útil volver.
Este archipiélago de grupos, asociaciones, movimientos, trabajadores precarios, familias sin techo, campesinos sin tierra, ambulantes, limpia-vidrios de los semáforos, artesanos de la calle, representantes de un mundo de pobres, de excluidos, de los no considerados, de irrelevantes, que tienen olor “a barrio, a pueblo, a lucha” representan, en el panorama de nuestro mundo contemporáneo, una semilla, un renuevo que como el grano de mostaza dará mucho fruto: la palanca de una gran transformación social.
El futuro de la humanidad “no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los pueblos, en su capacidad de organizarse y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio” [1].
Este pueblo de pequeños que he definido como “poetas sociales”, hombres de la periferia, de una vez al centro, como es bien narrado en el volumen, con su propio bagaje de luchas desiguales y de sueños de resistencia, han venido a poner en la presencia de Dios, de la Iglesia y de los pueblos, una realidad muchas veces ignorada, que gracias al protagonismo y la tenacidad de su testimonio, ha salido a la luz.

Pobres que no se han resignado a sufrir en la propia carne de su vida la injusticia y el despojo sino que han escogido, como Jesús, dócil y humilde de corazón, de rebelarse pacíficamente “a manos desnudas” contra ello

Los pobres no son solamente los destinatarios preferidos de la acción de la Iglesia, los privilegiados de su misión, sino que también son sujetos activos.

Por eso tenía la intención de expresar, a nombre de la Iglesia, a esta galaxia de hombres y asociaciones, que anhela la felicidad del “vivir bien” y no de aquel ideal egoísta de la “buona vida”, mi genuina solidaridad. Decidiendo acompañarlos en su caminar autónomo.

Esta red de movimientos transnacionales, transculturales y de diversas culturas religiosas representa una expresión histórica tangible, en el modelo poliédrico [2] donde a la base se encuentra un diverso paradigma social, el de la cultura del encuentro.
Una cultura que tiene que ver con el otro, el diverso a sí. De la lectura de este volumen, que espero que ayude a tantos a comprender en profundidad, a dar mayor luz y significado al valor de estas experiencias, quiero brevemente subrayar algunos aspectos que me parecen importantes, en la esperanza que las palabras que les he dirigido a ellos hayan contribuido a solicitar en las conciencias de quienes rigen los destinos de este mundo, un renovado sentido de humanidad y de justicia, a mitigar las condiciones hostiles en las que los pobres viven en el mundo.

Una gran alternativa social

Los Movimientos Populares, y esto es lo primero que quiero subrayar, en mi opinión representan una gran alternativa social, un grito profundo, un signo de contradicción, una esperanza de que “todo puede cambiar”.
En su deseo de no uniformarse en ese sentido único centrado sobre la tiranía del dinero, mostrando con su vida, con su trabajo, con su testimonio, con su sufrimiento que es posible resistir, actuando con coraje buenas decisiones y a contracorriente.
Me gusta imaginar este archipiélago de “descartados” del sistema, que está comprometiendo al planeta entero, como “centinelas” que —aun en lo oscuro de la noche— escrutan con esperanza un futuro mejor.
El momento que estamos viviendo está caracterizado por un escenario inédito en la historia de la humanidad, que he tratado de describir a través de una expresión sintética: “más que como una época de cambios, como un cambio de época”, que es necesario comprender.
Una de la manifestaciones más evidentes de esta mutación es la crisis transnacional de la democracia liberal, fruto de la transformación humana y antropológica, producto de la “globalización de la indiferencia”, a la que he aludido tantas veces.
Esto ha generado un “nuevo ídolo”: el del miedo y la seguridad, de donde hoy uno de los signos más tangibles es la familiaridad que tantos tienen con las armas y la cultura del desprecio, característica de nuestra época, que un notable histórico de nuestro tiempo ha definido como: “la edad de la rabia”.
El miedo es hoy el medio de manipulación de las civilizaciones, el agente creador de xenofobias y de racismo. Un terror sembrado en las periferias del mundo, con saqueos, opresiones e injusticias, que explota como hemos visto en nuestro pasado reciente también en los centros del mundo Occidental.
Los Movimientos Populares pueden representar una fuente de energía moral, para revitalizar nuestras democracias, cada vez más claudicantes, amenazadas y puestas en mesa de discusión en innumerables factores

Una reserva de “pasión civil”, de “interés gratuito por el otro”, capaz de regenerar un renovado sentido de participación, en la construcción de nuevos agregados sociales que afronten la solicitud, mostrando una conciencia más positiva del otro.

El antídoto al populismo y a la política-espectáculo está en el protagonismo de los ciudadanos organizados, en particular de aquellos que crean -como lo es en el caso de tantas experiencias presentes en los Movimientos- en su cotidianeidad, fragmentos de otros mundos posibles que luchan por sobrevivir a la oscuridad de la exclusión, de donde “crecerán árboles grandes, surgirán bosques tupidos de esperanza para oxigenar este mundo” [3].

Los Movimientos Populares expresan cómo la “fuerza del nosotros” sea la respuesta a la “cultura del yo” que mira únicamente a la satisfacción de los propios intereses, cultivando -a pesar de su propia precariedad- el sueño de un mundo distinto y más humano.

El crecimiento de las desigualdades, ahora globalizadas y transversales -y no solamente, económicas, sino sociales, cognitivas, relacionales e intergeneracionales-, es reconocido unánimemente como uno de los más graves desafíos con los cuales la humanidad tendrá que medirse en las próximas décadas.
Fruto de una economía cada vez más separada de la ética, que privilegia el lucro y estimula la competencia, provocando una concentración de poder y de riqueza, que excluye y que pone a la puerta como “al pobre Lázaro” a miles de millones de hombres y mujeres.
El “presente” para millones de personas es hoy una condena, una prisión, marcada por la pobreza, por el despojo, por la falta de trabajo, pero sobre todo por la ausencia de futuro. Un infierno al que debemos ponerle fin.
En este sentido, los Movimientos Populares, -con su “resiliencia”- representan una resistencia activa y popular a este sistema idolátrico, que excluye y que degrada, y con su experiencia cuenta cómo la rivalidad, la envidia y la opresión no son necesariamente agentes de crecimiento, mostrando -por el contrario- que también la concordia, la gratuidad y la igualdad pueden hacer crecer el producto interno bruto.

Las tres T

El derecho a las “tres T”: tierra, techo, trabajo, derechos inalienables y fundamentales, representan los prerrequisitos indispensables de una democracia no solo formal, sino real, en la cual todos los hombres, independientemente de su ingreso o de su posición en la escala social, son protagonistas activos y responsables, actores del propio destino.
Sin participación, como algunos ensayistas contenidos en este libro han argumentado bien, la democracia se atrofia, llega a ser una formalidad porque deja fuera al pueblo de la construcción de su propio destino.
Quiero empeñar una palabra sobre la tercera de estas t, que según la Doctrina social de la Iglesia es un derecho sagrado. En los últimos años el mundo del trabajo ha cambiado vertiginosamente. Las recaídas antropológicas de estas transformaciones son profundas y radicales, y sus efectos no son del todo claros.
Estoy convencido desde hace tiempo que en el mundo postindustrial no hay futuro para una sociedad en la que solamente existe el “dar para tener” o el “dar por deber”. Se trata “de crear una nueva vía de salida a la sofocante alternativa entre las tesis neoliberales y las neoestatales.
Los Movimientos Populares son, en este sentido, un testimonio concreto, tangible, que muestra que es posible contrastar la cultura del descarte, que considera a los hombres, mujeres, infantes y ancianos como excedencias inútiles —y muchas veces dañinas— del proceso productivo, a través de generar nuevas formas de trabajo, centradas en la solidaridad y la dimensión comunitaria, en una economía artesanal y popular.
Por todo esto he decidido unir mi voz y sostener la causa de tantos que realizan los oficios más humildes, las más de las veces, privados del derecho de remuneración digna de la seguridad social y de una cobertura de pensiones.
En este estado de parálisis y desorientación la participación política de los Movimientos Populares puede vencer a la política de los falsos profetas, que explotan el miedo y la desesperación y que predican un bienestar egoísta y una seguridad ilusoria.
Todo cuanto les he dicho a ellos, como bien demuestra este volumen, está en plena sintonía con la Doctrina social de la Iglesia y con el Magisterio de mis predecesores.
Espero, en este sentido, que la publicación de este libro sea un modo para continuar —aunque sea a la distancia— a reforzar estas experiencias, que anticipan con sus sueños y con sus luchas, la urgencia de un nuevo humanismo, que ponga fin al analfabetismo de compasión y al progresivo eclipse de la cultura y de la noción del bien común.
Francisco.
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[1] Encuentro con los Movimientos Populares, Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, 9 de julio de 2015.
[2] Evangelii Gaudium.
[3] Encuentro con los Movimientos Populares, Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, 9 de Julio de 2015.

La huelga general en Hong Kong provoca el caos en el transporte de la ciudad

agosto 7, 2019

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Un manifestante lanza a la policía un bote de gas lacrimógeno. / AP / VINCENT THIAN

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La huelga general en Hong Kong provoca el caos en el transporte de la ciudad

Trabajadores del sector financiero, de los medios de comunicación y de compañías aéreas se han sumado al primer paro en cinco décadas

Por Jaime Santirso, Hong Kong 5 Ago 2019

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Cuatro días consecutivos de movilizaciones y enfrentamientos con la policía que han convertido el centro de Hong Kong en el escenario de una batalla campal culminaron este lunes con una convocatoria de huelga general, la primera en cinco décadas.

El paro ha bloqueado todos los medios de transporte, mientras trabajadores del sector financiero, de los medios de comunicación y de compañías aéreas se sumaban al mismo.

El caos redobló la presión sobre el Gobierno e inquietó aún más a los habitantes de una ciudad cuyo futuro se hace más incierto cada día que pasa. La crisis política y social, originada por la protesta contra una ley de extradición a China, ya dura 10 semanas.

Hong Kong, una ciudad libre gobernada por la dictadura más poderosa del mundo, es una anomalía que la Historia parece apresurarse a corregir. El conflicto más grave reciente alcanzó este lunes un nuevo clímax: la primera convocatoria de paro general desde los años sesenta del pasado siglo.

El paro logró taponar la circulación de la ciudad a primera hora de la mañana en carreteras, metro e incluso el aeropuerto.

Ante el coágulo del tráfico, Carrie Lam, jefa del Ejecutivo local, reaccionó saliendo a la palestra, pero sus primeras palabras tras dos semanas de silencio no sirvieron para aliviar el bloqueo, pues se limitó a reafirmarse en su posición.

La discutida jefa del gobierno autónomo declaró en rueda de prensa que “algunos elementos radicales han cambiado la naturaleza de las protestas”, para lo que usó como ejemplo los daños sufridos por el emblema nacional chino o la bandera continental que este fin de semana acabó en aguas de la bahía.

“Estas acciones amenazan la soberanía y pueden empujar a Hong Kong a un camino de no retorno. ¿Queremos utilizar las vidas de siete millones de personas y el futuro de Hong Kong como fichas en esta apuesta?”, sentenció, sin dar más detalles al respecto, en lo que muchos entendieron como una referencia a una hipotética movilización del Ejército chino, ya insinuada en dos ocasiones por Pekín, y para la que solo sería necesaria su aprobación.

Lam se negó a hacer ninguna concesión. Respecto a las cuatro demandas populares, reiteró que la ley de extradición a China —la demanda que originó el movimiento de protestas— está “suspendida”.

También dijo que el departamento policial correspondiente ya ha comenzado a investigar el comportamiento de los agentes en la represión de las protestas, algo que no satisface a los manifestantes, que piden la intervención de un organismo independiente. “No creo que sea la mejor solución en este momento”, respondió a los que piden su dimisión.

Represión policial

La jefa del Ejecutivo parece incapaz de gestionar una situación que le ha superado por completo, una idea extendida incluso en los sectores sociales más prochinos.

Según una encuesta del Hong Kong Public Opinion Research Institute, menos de un 20% de la población confía en el Gobierno y un 66% cree que las fuerzas de seguridad se han excedido en su actuación.

Otro punto en el que Carrie Lam se detuvo fue la idea de que “las protestas destruirán la propiedad y la estabilidad de Hong Kong”, algo muy significativo en una ciudad que basa su prosperidad en su función de enclave para el comercio internacional.

En esa misma línea se expresaba la semana pasada un informe de la cámara de comercio de Estados Unidos, que alertaba de que muchas de las empresas asociadas comenzaban a percibir la ciudad como un destino de riesgo para sus inversiones, por lo que muchas estaban optando por desplazarse a otros emplazamientos asiáticos como Singapur.

El Hang Seng, índice bursátil hongkonés, perdió el lunes un 2,85%. En las dos últimas semanas, la caída alcanza el 5,86%.

Con el paro de este lunes se cierra un ciclo de cuatro días de protestas que arrancaron el viernes con una concentración de funcionarios para expresar su rechazo al Gobierno del que forman parte y continuaron con enfrentamientos entre manifestantes y antidisturbios en Mong Kok el sábado y en Causeway Bay este lunes.

Ante la actitud cada vez más firme de la policía, que ha apostado por una política de detenciones —420 hasta el lunes— para desincentivar las movilizaciones, la multitud ha puesto en marcha nuevas técnicas de guerrilla urbana.

En los últimos días han comenzado a moverse sin descanso por la ciudad, creando el caos a su paso pero evitando cualquier enfrentamiento directo.

No parece que haya espacio ni confianza para la negociación. “Cuando durante la revolución de los paraguas en 2014 aceptamos la invitación del Gobierno para hablar, nuestros líderes fueron detenidos. No volveremos a cometer el mismo error”, proclamaba este lunes un joven manifestante que insistía en ser identificado como “un hongkonés, nada más”.

Todo hace pensar que la escalada de los acontecimientos superará este clímax como otro paso más. Qué pasará con la ciudad de Hong Kong, bella y frágil como la flor bauhinia que adorna su bandera, nadie lo sabe.

https://elpais.com/internacional/2019/08/05/actualidad/1564985400_228362.html


El Papa Francisco aplica la doctrina jesuita para revolucionar la Iglesia

julio 31, 2019

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Papa Francisco: Está siendo fiel al espíritu de San Ignacio de Loyola, siempre en el corazón del Evangelio y de la Iglesia.

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El Papa Francisco aplica la doctrina jesuita para revolucionar la Iglesia

Por Agustín Rivera, Roma (actualizado 2013)
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“¡Francesco, Francesco!”, gritan los fieles. El Mercedes blanco matrícula SCV1 da la primera vuelta a la Plaza de San Pedro. El Papa sonríe, saluda con la mano y ve a un niño con síndrome de Down. El conductor del “obispo de Roma”, como se define Jorge Mario Bergoglio y le gusta que le llamen, se para unos segundos.

Francisco coge y abraza al chico, de unos cinco años. Son las 10.15 horas. Católicos y curiosos arropan, con entusiasmo y alegría incontrolada, el recorrido del ‘Papamóvil’ durante la audiencia de los miércoles.

La ‘Franciscomanía’ se palpa por toda Roma. En las tiendas de souvenires de la Via della Conciliazione, junto a San Pedro; en Santa María del Trastevere, junto a las obras del Coliseo o incluso en un kiosco de Campo de Fiori, la única plaza romana sin signos religiosos.

Se exhiben banderas con su imagen ,que se venden a un euro; también camisetas con el lema “I love Papa Francesco”. Su carisma no para de crecer.

En seis meses de pontificado, Bergoglio ha ofrecido apenas un esbozo, las primeras señales, de la revolución   -tranquila, sin aspavientos- que quiere impulsar en la Iglesia Católica y, antes que nada, en la jerarquía del Vaticano, dominada por cardenales conservadores, acusados de ocultar casos de pederastia de sacerdotes católicos.

Su corazón jesuita resulta clave para entender a este sucesor de Pedro al que muchos comparan con Juan XXIII, el cerebro del Concilio Vaticano II, que será canonizado junto a Juan Pablo II el 27 de abril del próximo año. ¿Le permitirán y dará tiempo a Francisco a poner en marcha todos los cambios que planea?

“Francisco está siendo fiel al espíritu de San Ignacio de Loyola y lo más interesante no es que sea un Papa jesuita, sino cómo la espiritualidad de San Ignacio puede influir en su Pontificado y eso para nosotros es fundamental.

Y lo está haciendo desde el primer minuto”, explica a El Confidencial el historiador Ignacio Narváez, de 27 años, que investiga en archivos de Roma el arte en los colegios jesuitas españoles.

Los miembros de la Compañía de Jesús, que regentan cinco de las 6.000 iglesias existentes en Roma, valoran cómo el Papa ha intentado desligarse del aparato de la riqueza y materializa los cambios poco a poco, “siempre con mano izquierda, utilizando mucho los gestos, los símbolos y hablando claro: eso lo hemos visto siempre en la Compañía, lo vemos en el Papa y para nosotros es una gozada”, señala Narváez que estudió primaria, ESO y Bachillerato en un centro jesuita.

La Iglesia del Gesù, situada frente a la sede principal del histórico partido de la Democracia Cristiana, la mandó construir San Ignacio de Loyola. A las 17.30 horas, hay un espectáculo de luz y música barroca. En uno de los laterales, detrás de un cuadro, hay una escultura en plata del fundador de la compañía.

Por pudor de no exhibir riqueza, la reproducción sólo se muestra diez minutos al día. La tumba de San Ignacio, adornada con el mayor fragmento de lapislázuli del planeta, y el brazo derecho de San Francisco Javier (Xabieru), el jesuita que cristianizó Japón, están también en el Gesù.

Arrupe y las dos visitas al Gesù de Roma

Francisco ha visitado dos veces este templo. Una vez el pasado 31 de julio, el aniversario de la muerte del fundador de la Compañía de Jesús. También hace dos semanas, cuando acudió al centro Astalli, que entrega comida a los inmigrantes, situado en la espalda de la iglesia.

En ambas ocasiones el Papa oró al lado de la tumba del español Pedro Arrupe, general de los jesuitas entre 1965 y 1983, cuyos restos mortales también reposan en el Gesù. Y eso que Bergoglio no se llevaba bien con Arrupe…

Juan Pablo II, que arrinconó a los jesuitas durante su Pontificado, lo sabía y nombró cardenal al que era obispo de Buenos Aires y provincial de la orden religiosa. La decisión no fue bien recibida en la cúpula de la Compañía de Jesús. Es más, cuando visitaba Roma no se alojaba en casas de jesuitas, sino en residencias diocesanas.

Las declaraciones sobre el respeto a la homosexualidad sirvieron para asentar la imagen de que Francisco es distinto, un aire fresco en medio de una trama presuntamente corrupta que rodeó a los dos anteriores Papas en el Vaticano.

La tensión entre la jerarquía jesuita y Bergoglio era más que evidente. Entre los jesuitas no era conocido el actual Papa como una persona progresista, pero ya desde el balcón de San Pedro sorprendió con la frase “Obispo y pueblo” y con lo de “recen por mí”.

Ahí se empezó a conocer a Bergoglio. Algunos detalles humanos ya los relató a este diario Benita Moreno, su excocinera en Argentina.

Las declaraciones sobre el respeto a la homosexualidad que hizo a los periodistas en el avión de vuelta a Roma desde Río de Janeiro, donde en julio se celebró la Jornada Mundial de la Juventud, sirvieron para asentar la imagen de que Francisco es distinto, un aire fresco en medio de una trama presuntamente corrupta que rodeó a los dos anteriores Papas en el Vaticano.

La decisión de vivir en la residencia Santa Marta, en vez de hacerlo en las lujosas estancias vaticanas, desplazarse por Roma a bordo de un automóvil modesto -un Renault 4 “cuatro latas” de 1984-, o visitar a los trabajadores de los talleres del Vaticano (el primer Papa que lo hace) expresan gestos de pobreza y humildad, características esenciales de la doctrina jesuita en las que profundizó Arrupe, autor del libro Yo viví la bomba atómica -fue testigo en agosto de 1945 de la explosión sobre Hiroshima-.

“Alejaos de los ropajes de oro”

Los últimos años del generalato de Arrupe coinciden con la expansión de la Teología de la Liberación, que aplicó el marxismo en zonas de Latinoamérica y uno de cuyos máximos ideólogos fue Ignacio Ellacuría, asesinado en noviembre de 1989 en San Salvador.

¿Es próximo Bergoglio a esta teología? De ninguna manera en la utilización del marxismo, ni de ninguna otra ideología; y sí en la idea de vivir lejos de la opulencia, más cerca del Nuevo Testamento, y en la crítica al sistema económico neoliberal que genera “injusticia”, como criticó el pasado domingo en Cerdeña.

Una frase concreta del Papa también aconseja a los sacerdotes: “Cuidad mucho la liturgia, pero alejaos de los ropajes de oro”.

Francisco no tiene una ideología particular, se guía por el corazón del Evangelio, lo que hizo Jesús”, explica Vicenzo Anselmo, napolitano de 34 años, que será ordenado sacerdote jesuita en la primavera de 2014, en la sacristía del Gesù.

“Yo le veo como un hombre lleno de humanidad, un sueño de esperanza para toda la Iglesia”, apunta Anselmo tras la misa del pasado miércoles, mientras se apagan las luces de la iglesia. “Se siente profundamente jesuita y eso se nota en su espiritualidad”, añade.

La jerarquía del Vaticano sufre el handicap de ser observada como un régimen político y, aunque se trata de un Estado dentro de Roma e Italia, tiene un ritmo ejecutivo diferente, preso de la tradición. El informe sobre la reforma de la curia, previsto para el mes de octubre, será un momento clave para saber hasta qué punto Francisco es capaz de ejecutar un Plan Renove interno en el catolicismo.

“No hace falta un Concilio Vaticano III, con aplicar lo que decía el II, ya estará muy bien”, apunta el historiador Narváez, que señala: “Con Juan Pablo II perdimos décadas, se retrocedió en todo lo avanzado antes”. Algunos señalan a Francisco como el renovador definitivo del catolicismo que podría haber sido Juan Pablo I.

“No soy de derechas”

Francisco no rehúye el debate y, aunque mide las palabras, opina con libertad. En la entrevista de seis horas concedida a la revista La Civiltà Cattolica, órgano oficioso del Vaticano controlado por los jesuitas, Bergoglio dejó claro que él nunca había sido “de derechas”.

El término podría ser equívoco. En Argentina no ser “de derechas” significa no haber sido simpatizante de la dictadura militar. En España equivaldría a no ser franquista, en ningún caso si pertenece o no al Ala Este de la ideología.

Melina Duesi, de 71 años, y María Rosa Sarasino, de 60 años, son argentinas y escuchan al Papa en la Plaza de San Pedro. “En Buenos Aires estuvo siempre al lado de la gente que necesitó, ni de los militares, ni de los otros políticos. Allá era pobre, muy humilde, si iba a la cárcel tomaba de vuelta el colectivo [autobús]”, narra Duesi.

“Yo estoy contenta porque parece que va a revolucionar el mundo entero; siempre recalca que la Iglesia es una para todos”, precisa Mónica Maragliano, de 55 años, otra argentina natural de Rosario que ha viajado con una amiga a Roma para ver a su compatriota.

Alba Montero, de Córdoba (Argentina), de 33 años, recuerda cómo el Papa trabajaba en los barrios. “Con él siento mucha paz”, relata. “Es muy cercano y se le entiende muy bien”, comenta María Isabel Palomino, residente en Madrid.

Contra la vanidad y el “chisme”

En San Pedro, en la Plaza de Pío XII y en la Via della Conciliazione hay monjas del Congo, como Judith o indias, como Sor Rina y Sor Magdalena, ahora en conventos italianos, y sacerdotes diocesanos, como los mexicanos Oswaldo Ávalos, Jesús Barragán y Gregorio García que acaban de escuchar el mensaje del Papa de la humildad frente a la vanidad y el chisme: “Antes de hablar mal del otro, un cristiano debe morderse la lengua”, remarca Bergoglio.

“Francisco le ha dado un giro, un vuelco, una nueva página a la Iglesia para rescatar los valores de la sencillez y la alegría de servir a los demás”, cuenta a este diario Jesús Barragán, de 31 años, con gafas de sol y gorra con el nombre de Italia.

En la audiencia, el Papa, con fondo de música de órgano, una veintena de altavoces y varias pantallas gigantes para que nadie se pierda sus palabras, se refiere a las 3.000 diócesis del mundo, a la importancia de la fe (es el Año de la Fe) y arremete contra los que privatizan la Iglesia “para su propia comunidad o país”.

Estos mensajes, igual que el de los chismes, podrían explicarse en clave interna contra algunos cardenales que se resisten a los cambios.

Un nuevo rol de la mujer

De Francisco se espera “un cambio de rol de la mujer en el Gobierno de la Iglesia”, vaticina Anselmo, de la iglesia del Gesù, aunque todavía parece muy lejos que las mujeres puedan convertirse en sacerdotes. También se vaticina una doctrina menos centrada en la sexualidad y más en el ser una buena persona y ayudar a los demás, con máximas como la tolerancia y la aplicación del Evangelio en la vida diaria.

El Pontífice ya se ha referido en varias ocasiones a que la salvación no es patrimonio exclusivo de los creyentes, sino también de los agnósticos y ateos, como en la carta que envió al periodista Eugenio Scalfari, fundador del diario La Reppublica.

El mensaje de Francisco está vivo, sólo lleva seis meses en la jefatura del Vaticano, pero el Papa no quiere convertirse en un celebrity sin contenido. Ha prometido renovar la Iglesia.

Su edad (nació en 1936) y la resistencia interna en el Vaticano son sus principales obstáculos de este jesuita que aún sueña con perderse un día por las calles de Roma, entremezclándose con los turistas, como en la película Habemus Papam de Nanni Moretti y visitar el Gesù a solas, sin focos.
https://www.elconfidencial.com/sociedad/2013-09-29/el-papa-francisco-aplica-la-doctrina-jesuita-para-revolucionar-la-iglesia_33654/

El seminario católico que va a abrir en un punto clave para la evangelización de Asia

julio 30, 2019

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Iglesia de Santo Domingo, en la Diócesis de Macao, en China

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El seminario católico que va a abrir en un punto clave para la evangelización de Asia

El Seminario Internacional de Macao estará terminado para septiembre en un lugar fundamental para la evangelización de Asia: China

Por José Luis Restán, Director Editorial COPE

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El Redemptoris Mater College for Asia estará confiado al Camino Neocatecumenal y abrirá sus puertas en septiembre con un primer grupo de estudiantes de diferentes naciones del mundo.

Asia es un continente muy complejo, cuna de grandes religiones y sensibilidades culturales muy marcadas. Por tanto, el anuncio del Evangelio en Asia requiere de sus propias características, como un conocimiento profundo de diferentes contextos e idiomas.

Este nuevo Colegio dependerá directamente de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, a diferencia de otros seminarios Redemptoris Mater que dependen de los obispos de las diócesis donde están enclavados. Su objetivo es preparar a futuros sacerdotes para la evangelización de Asia.

De acuerdo con su identidad específica, los estudios estarán orientados a descubrir la dimensión misionera inherente a los diversos temas teológicos, de modo que, también en el plano intelectual, los futuros sacerdotes estén listos para integrarse en la misión universal confiada por Cristo a los apóstoles.

Los sacerdotes formados en el centro podrán ser enviados a las diócesis que lo soliciten en diferentes territorios y países asiáticos, según sus necesidades pastorales.

En esa misión de evangelización, los presbíteros podrán ser acompañados por familias formadas en el Camino Neocatecumenal dispuestas a ser enviadas también.

En cuanto al lugar elegido, Macao, ha representado históricamente la “puerta” o el “puente” para la misión de la Iglesia en Oriente.

En 1576, recién erigida la diócesis, abarcaba, al menos sobre el papel, a China, Japón, el actual Vietnam y el archipiélago malayo, y se convirtió en un gran centro de formación misionera.

Ahora se retoma esta tradición de acuerdo con el obispo local, Stephen Lee Bun, que después de consultar a sus sacerdotes ha confirmado la disponibilidad de la diócesis.

https://www.cope.es/religion/historias/noticias/seminario-catolico-que-abierto-punto-clave-para-evangelizacion-asia-20190730_470211?fbclid=IwAR0HZm927ZcLqecveOIAhqggAbMb3e2sn_euvfjMwgUhBdGKPUKkkoy6nko


VOX es un partido tan legítimo a la hora de votar como otros partidos… Es una opción más entre las posibles.

abril 26, 2019

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VOX es un partido tan legítimo a la hora de votar como otros partidos… Es una opción más entre las posibles.

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Redactor cope.es
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Las elecciones generales del próximo 28 de abril tienen como uno de sus principales focos de interés el resultado final del partido VOX. La formación de Santiago Abascal concurre a estos comicios con un estudio reciente que lo ubica como la tercera fuerza política.

Además de su presencia en otras publicaciones demoscópicas, la formación llamada de “ultraderecha” comparece con los resultados de las elecciones andaluzas.

La formación de Santiago Abascal ha jugado un papel clave en el cambio de gobierno de la Junta de Andalucía. A VOX se le augura en estos comicios, entre otras suertes, la de jugar el papel de apoyar la coalición entre el Partido Popular y Ciudadanos para repetir el escenario andaluz en la política nacional.

La defensa de la vida, del modelo natural de la familia o de la libertad de elección del modelo educativo por parte de los padres, son principios presentes en su programa electoral que pueden atraer el voto de los católicos, que no el “voto católico”.

La postura sobre la inmigración de VOX, por otra parte, puede causar recelo. Ese contraste es el que analiza José Francisco Serrano Oceja en su libro “A la caza del voto católico” (Fresbook, marzo, 2019)

“VOX no es la derecha sin Dios ni la derecha con Dios”

Esos principios suenan acordes con los transmitidos por Benedicto XVI como “principios innegociables” para hacer reflexionar a todo el espectro electoral, confesional y no confesional.

Sin embargo, el periodista y Doctor en Ciencias de la Información, recuerda que VOX es una formación “que en ninguno de sus textos fundacionales hace referencia al humanismo cristiano”.

Ningún partido cumple con las exigencias del Evangelio

Serrano Oceja explica otro escenario posible ante la irrupción de VOX al que puede enfrentarse un católico a la hora de votar y de decidir. Expone la decisión del “voto de castigo” al Partido Popular o de un voto a VOX para ubicarlo como la clave para la formación de gobierno, como ocurrió en Andalucía con sus 12 escaños .

Ante esa tesitura, advierte de que “VOX no es la derecha sin Dios ni la derecha con Dios” y que ningún partido cumple con las exigencias del Evangelio.

Con su libro, pretende aportar “una ayuda personal a la hora de hacerse una idea más adecuada de cuál es el voto que satisfaga las demandas de los católicos, como también para el debate público”.

Un aspecto “peliagudo” de VOX

El escritor y pensador también expone un aspecto “peliagudo” de la formación de Santiago Abascal: la postura sobre la inmigración.

En sus “100 medidas para la España viva”, se establece, entre otros puntos, la deportación de los inmigrantes en situación de ilegalidad o la imposibilidad de por vida de esos inmigrantes de legalizar su condición. Ello implica, dicen en su programa, la imposibilidad de acceso a ayudas.

El establecimiento de cuotas de origen privilegiadas y la revocación de lo que consideran “pasarelas rápidas” de adquisición de la nacidad son otras de las propuestas que integran el capítulo de inmigración de VOX.

¿Qué dice la Iglesia sobre la inmigración?

La Iglesia católica recuerda en el punto 2.241 del Catecismo el deber de “las naciones más prósperas de acoger, en cuanto sea posible, al extranjero que busca la seguridad y los medios de vida que no puede encontrar en su país de origen”.

Del mismo modo, el compromiso de “las autoridades de velar para que se respete el derecho natural que coloca al huésped bajo la protección de quienes lo reciben”.

No obstante, también contiene este punto el control de las migraciones, en lo relacionado con los “deberes de los emigrantes respecto al país de adopción”.

Al igual que se expone el deber de los países de acoger, se lee el del inmigrante de “respetar con gratitud el patrimonio material y espiritual del país que lo acoge, a obedecer sus leyes y contribuir a sus cargas”.

El Papa Francisco tiene en el fenómeno de la inmigración una de sus principales preocupaciones. Tanto es así, que invitó a los católicos españoles que la rechazan a leer el Evangelio y ser coherentes. También ha proclamado muchos discursos en defensa de la dignidad de estas “personas migrantes”.

En la Biblia se encuentran varias referencias a la inmigración, entre ellas, el recordatorio de que el pueblo de Israel también, o el propio Jesús, lo fueron.

La Iglesia en España también se ha pronunciado en esta línea. El secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Monseñor Luis Argüello, incluía el reconocimiento de la dignidad humana de la que parte el deber de la acogida del otro en su decálogo de cara a las elecciones. Invitaba a que los políticos buscasen, en las causas de este fenómeno, sus posibles soluciones.

Otras organizaciones y entidades de la Iglesia, como Cáritas, o la HOAC, y muchas órdenes y carismas que trabajan con los inmigrantes, velan y trabajan por su acogida.

VOX ante el votante, católico o no católico, una opción más

Serrano Oceja reivindica que el voto de los católicos es un voto plural y un voto libre. De la misma manera, recalca que la Iglesia católica nunca ha dicho a qué partido deben votar sus fieles. Por lo tanto, VOX se convierte en una opción más para el voto, que no define al católico.

“Un católico debe tener claro qué propone un partido en su conjunto, no sólo fijarse en aspectos parciales”

Lo que sí pide el autor de “A la caza del voto católico”, es una visión de conjunto sobre las propuestas de los partidos políticos.

“Es un partido que se está haciendo y que se va a seguir haciendo y, a la hora de votar un católico a cualquier partido político, debe tener claro qué es lo que propone en su conjunto, y no sólo fijarse en aspectos parciales de ese partido”.

Para el periodista, “VOX es un partido tan legítimo a la hora de votar como otros partidos que, lógicamente aceptan el juego democrático y que no han sido declarados inconstitucionales. Es una opción más entre las posibles”.

https://www.cope.es/religion/actualidad-religiosa/iglesia-en-espana/noticias/vox-partido-para-los-catolicos-20190426_402232


Alfa y Omega y Ecclesia dejan en evidencia las “intoxicaciones e infidelidades” de los medios rigoristas anti-Francisco

septiembre 7, 2018

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Con intoxicaciones e infidelidades, no se combaten los pecados de la Iglesia. Al contrario: se incrementan. Solo se combaten todos unidos junto al Papa.

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Alfa y Omega y Ecclesia dejan en evidencia las “intoxicaciones e infidelidades” de los medios rigoristas anti-Francisco

“Las andanadas y campañas contra él, sólo han de merecernos el desprecio y la indignación”.  

“Una pequeña pero influyente minoría, ahora hipócritamente reagrupada bajo la bandera de los abusos”

Por Jesús Bastante

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Han tardado, pero al fin, los medios de la Iglesia católica española se han colocado en la proa de la defensa del Papa Francisco frente a los rigoristas. Un barco que Religión Digital pilota desde el comienzo.

Tanto Alfa y Omega (editado por el Arzobispado de madrid) como Ecclesia (órgano oficial de la Conferencia Episcopal), han lanzado sendos editoriales en los que dejan en evidencia las “intoxicaciones e infidelidades” de las acusaciones del ex nuncio Viganò, reproducidas con todo detalle por los medios más ultra conservadores.

Así, Alfa y Omega subraya, en un artículo titulado ‘Nuestras víctimas’, cómo “nadie podía imaginar la jugarreta que le tenían preparada sus críticos internos con la publicación orquestada en varios países de una carta acusatoria del exnuncio en Washington”.

“La respuesta frente a esta pequeña pero influyente minoría, ahora hipócritamente reagrupada bajo la bandera de los abusos, no debe ser entrar en polémicas cainitas”, afirma el texto, que aboga por “implantar una cultura de transparencia y rendición de cuentas” y, sobre todo, “no quedarnos indiferentes ante el grito de dolor de las víctimas” que “son nuestras víctimas”.

Más incisivo es el texto de la revista Ecclesia, que, bajo el título ‘Los abusos y los pecados de la Iglesia solo se combaten todos unidos junto al Papa’, sostiene que Francisco “ha tomado sobre sus espaldas la inmensa y pesada cruz de guiar a la comunidad eclesial desde las tinieblas de este horrendo pecado y crimen a la necesaria reparación, sanación y extirpación”.

Por ello, añade la publicación, “es necesario que todos los miembros de la Iglesia expresemos y reiteremos en este contexto concreto y en la ardua y dolorosa travesía descritas nuestro apoyo incondicional hacia el Papa”, especialmente ante “las andanadas y campañas que contra él se han urdido en las últimas semanas” que “solo han de merecernos el desprecio y la indignación”.

“Más aún si proceden de altos eclesiásticos, quienes precisamente en virtud de la ordenación recibida y del ministerio confiado, deberían ser todavía más fieles a quien en la Iglesia es el único garante y quicio de la unidad, la comunión y la misión: el Papa”, añade Ecclesia, que culmina su editorial de forma fulminante: “Con intoxicaciones e infidelidades como las aludidas, no se combaten los pecados de la Iglesia. Al contrario: se incrementan. Solo se combaten todos unidos junto al Papa”.

Editoral de Alfa y Omega

Nuestras víctimas

Ni las mejores prácticas impedirán algún caso de abusos. Lo inadmisible sería que se perpetuara el encubrimiento.

Lo decisivo no es el daño a la reputación a la Iglesia ni que estos escándalos eclipsen la labor de multitud de cristianos comprometidos. «Si un miembro sufre, todos sufren con él». Con esta frase de san Pablo a los corintios explicaba el Papa en su Carta al Pueblo de Dios por qué no podemos no llorar con las víctimas del «abuso sexual, de poder y de conciencia» en ámbitos eclesiales. Si existía la tentación de responder que el informe del gran jurado de Pensilvania se refiere básicamente a hechos ya conocidos (la novedad es el relato de los sobrevivientes), Francisco ha respondido que hay heridas que «nunca desaparecen».

No pocas Iglesias locales han actuado con decisión y han logrado una disminución drástica en el número de casos. El jesuita Hans Zollner, puntal vaticano en la materia, ha dicho a Servimedia que España haría bien en tomar nota de esos ejemplos. Pero ni las mejores prácticas impedirán que siga produciéndose alguna agresión. Lo inadmisible sería que se perpetuara el encubrimiento. Por eso la carta del Papa apunta al clericalismo, que «genera una escisión en el cuerpo eclesial» y crea espacios de impunidad.

En plena tormenta, Francisco viajaba a Irlanda, el país hasta ahora más azotado por estos escándalos, dispuesto a coger el toro por los cuernos aunque ello le obligara a salirse de la agenda prevista para el Encuentro Mundial de las Familias. Lo que nadie podía imaginar es la jugarreta que le tenían preparada sus críticos internos con la publicación orquestada en varios países de una carta acusatoria del exnuncio en Washington.

La respuesta frente a esta pequeña pero influyente minoría, ahora hipócritamente reagrupada bajo la bandera de los abusos, no debe ser entrar en polémicas cainitas. Más eficaz es continuar en la línea de las reformas para seguir mejorando la formación afectivo-sexual en los seminarios y fomentando una mayor presencia en los órganos de decisión de la Iglesia de los laicos (en particular, de mujeres). Implantar una cultura de transparencia y rendición de cuentas es por supuesto esencial. Pero lo más acuciante es poner en el centro de la vida de la Iglesia la ley suprema de la caridad. Una ley que no nos permite quedarnos indiferentes ante el grito de dolor de las víctimas, sobre todo cuando son nuestras víctimas.

Editorial Ecclesia

Los abusos y los pecados de la Iglesia solo se combaten todos unidos junto al Papa

Es una pesadilla. Es un horror. Cuando pensábamos que lo peor ya había pasado, que bastante teníamos con los escándalos de abusos en Australia, Irlanda, Boston o Chile, la magnitud y la gravedad horripilantes de lo acontecido en Pensilvania, en el reciente pasado, nos ha de estremecer, avergonzar y poner en situación de conversión individual y colectiva, más allá que de las responsabilidades sean siempre solo individuales.

Porque, como ha escrito el Papa Francisco en su dolorida, conmovedora e interpeladora carta al pueblo de Dios, del pasado 20 de agosto (ver páginas 40 y 41), conjuntamente con todo tipo de esfuerzos para sanar, reparar y prevenir estos tan abyectos crímenes, “es necesario que cada uno de los bautizados se sienta involucrado en la transformación eclesial y social que tanto necesitamos”. Una transformación -añade- que reclama “la conversión personal y comunitaria”.

Dicho con otras palabras, también de Francisco, y sin quitar un ápice de responsabilidad a los autores por acción u omisión de estos delitos de abusos varios, bueno será que cada uno de los miembros de la Iglesia nos formulemos, por pequeña que puede ser nuestra contribución, la pregunta “¿qué puedo hacer yo para descubrir los abusos ocultos y para ayudar a las víctimas para que sigan adelante?”.

Es evidente que, sobre todo, tras los escándalos de los abusos en la Costa Este de Estados Unidos, conocidos en los primeros años de este siglo, la Iglesia ha reaccionado con decisión ante esta lacra. Ya Juan Pablo II endureció la legislación canónica al respecto y se redactaron los primeros protocolos de actuación y de prevención. Años después, ya con Benedicto XVI, se extremaron las medidas, que Francisco no solo está llevando a rajatabla, sino que incluso de endurecido, consciente, como escribió el 20 de agosto, de que “las heridas nunca desaparecen y nos obligan a condenar con fuerza estas atrocidades, así como a unir esfuerzos para erradicar esta cultura de muerte”, que deja “heridas que nunca prescriben”.

Pero es también evidente que todavía se ha de poder -se ha de deber- hacer más. Así, es imprescindible que se vaya a la raíz de esta carcoma y corrupción espiritual tan grave, tan dañina, tan devastadora. Y una de las raíces de esta inadmisible y pecaminosa lacra es, señala asimismo Francisco, “una manera anómala de entender la autoridad en la Iglesia -tan común en muchas comunidades en las que se han dado las conductas de abuso sexual, de poder y de conciencia- como es el clericalismo”.

Una manera de entender la autoridad que ha hecho del silencio y del encubrimiento la respuesta, tantas veces habitual, a estas atrocidades, que contradicen gravemente el Evangelio y lastran y pulverizan la misión evangelizadora de la Iglesia.

Así, pues, preciso será recordar y poner en la práctica que “todo lo que se realice para erradicar la cultura del abuso de nuestras comunidades, sin una participación activa de todos los miembros de la Iglesia, no logrará generar las dinámicas necesarias para una sana y realista transformación”.

¿Y cómo llevarlo a cabo? Toda la Iglesia unida en torno a su pastor supremo, todos unidos junto al Papa. Unidos, pues, a Francisco que, de modo tan admirable, tan valiente y tan aleccionador, ha tomado sobre sus espaldas la inmensa y pesada cruz de guiar a la comunidad eclesial desde las tinieblas de este horrendo pecado y crimen a la necesaria reparación, sanación y extirpación.

Por todo ello y por tantos otros motivos, es necesario que todos los miembros de la Iglesia expresemos y reiteramos en este contexto concreto y en la ardua y dolorosa travesía descritas nuestro apoyo incondicional hacia el Papa, hacia el Vicario de Cristo en la tierra, hacia Pedro, hacia, ahora, Francisco.

Y las andanadas y campañas que contra él se han urdido en las últimas semanas, solo han de merecernos el desprecio y la indignación. Más aún si proceden de altos eclesiásticos, quienes precisamente en virtud de la ordenación recibida y del ministerio confiado, deberían ser todavía más fieles a quien en la Iglesia es el único garante y quicio de la unidad, la comunión y la misión: el Papa.

Con intoxicaciones e infidelidades como las aludidas, no se combaten los pecados de la Iglesia. Al contrario: se incrementan. Solo se combaten todos unidos junto al Papa.

http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2018/09/07/alfa-y-omega-y-ecclesia-dejan-en-evidencia-las-intoxicaciones-e-infidelidades-de-los-medios-rigoristas-anti-francisco-religion-iglesia-ataques-papa-vaticano.shtml

 


Claves para comprender el nuevo documento del Papa sobre la llamada a la santidad

abril 11, 2018

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Claves para comprender el nuevo documento del Papa sobre la llamada a la santidad

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¿QUÉ ES?

Se trata de una “Exhortación Apostólica”, un tipo de documento magisterial que a diferencia de las encíclicas se dirige especialmente a los católicos.

Se titula “Alegraos y regocijaos”, o con su título en latín “Gaudete et Exultate”. Trata sobre la llamada a la santidad en el mundo actual.

Es el quinto gran documento del Papa Francisco.

¿CUÁLES SON LAS NOVEDADES?

La gran novedad es el tema: recordar que los católicos pueden y deben aspirar a ser santos.

El Papa explica que quiere “hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades”.

Con este documento, Francisco recoge toda la tradición de nuevas instituciones que surgieron en el siglo XX y que reconoció el Concilio Vaticano II, y da un paso más explicando cómo vivir la propuesta cristiana en el contexto actual.

Dice que “para ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosas o religiosos. Todos estamos llamados a ser santos, viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra”.

Recuerda que cada uno tiene su propio “camino de santidad” para sacar a la luz lo mejor de sí, y no hay que desgastarse intentando imitar algo que ha sido pensado para otros.

EJEMPLOS DE SANTIDAD

Francisco propone mirar a “los santos de la puerta de al lado”.

Por ejemplo, “los padres y madres que crían con tanto amor a sus hijos, hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, enfermos, religiosas ancianas que siguen sonriendo”.

O la señora que no habla mal de las amigas; escucha con paciencia y cariño a los hijos; reza ante los problemas; y trata con afecto a los pobres.

EL CAMINO DE LA SANTIDAD

El Papa dice que la vía de la santidad son las Bienaventuranzas y el protocolo sobre el cual seremos juzgados según San Mateo: «Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme».

Recuerda que las persecuciones no son una realidad del pasado, como ocurre con “las burlas que intentan desfigurar nuestra fe y hacernos pasar como seres ridículos”.

Avisa del peligro de quedarse con las exigencias del Evangelio sin vivir una relación personal con Dios, y “convertir el cristianismo en una especie de ONG”; como también de “sospechar del compromiso social de los demás, considerándolo algo superficial, mundano, secularista, comunista, populista (…) como si solo interesara una determinada ética o defender una causa”.

ESTILO DE VIDA DE LOS CATÓLICOS

El Papa cierra el documento proponiendo cinco manifestaciones del amor a Dios y al prójimo. Se trata de: Aguante, paciencia y mansedumbre.

Por ejemplo, lamenta que los cristianos usen violencia verbal en Internet o que en medios se difame y se calumnie.

Alegría y sentido del humor

Audacia y fervor

Contar con los demás (En comunidad)

En oración constante

EL ENEMIGO

En el último capítulo recuerda explícitamente que el diablo existe y que es algo más que un mito.

“No pensemos que es un mito, una representación, un símbolo, una figura o una idea. Ese engaño nos lleva a bajar los brazos, a descuidarnos y a quedar más expuestos. Él no necesita poseernos. Nos envenena con el odio, con la tristeza, con la envidia, con los vicios. Y así, mientras nosotros bajamos la guardia, él aprovecha para destruir nuestra vida, nuestras familias y nuestras comunidades, porque «como león rugiente, ronda buscando a quién devorar»”.

Concluye recordando que con la santidad “está en juego el sentido de mi vida ante Dios que me conoce y me ama, el verdadero para que dé mi existencia que nadie conoce mejor que él”.

Para leerla completa 

https://www.romereports.com/2018/04/09/claves-para-comprender-el-nuevo-documento-del-papa-sobre-la-llamada-a-la-santidad/


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