«Europa es estúpida si no ve que el Islam utiliza su tolerancia para islamizar», avisa Samir Khalil

agosto 18, 2017

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Samir Khalil es un sacerdote jesuita egipcio experto en islamología

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«Europa es estúpida si no ve que el Islam utiliza su tolerancia para islamizar», avisa Samir Khalil

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Recuperamos en ReL este interesante análisis sobre el islamismo del experto islamólogo Samir Khalil, egipcio, sacerdote jesuita, profesor de Historia de la cultura árabe y de islamología en Beirut y en Roma. Propone soluciones para llegar al entendimiento entre musulmanes y europeos, pero avisa de que el Islam, incluso el que no es yihadista, siempre buscará el poder político. «Los musulmanes han de aceptar vivir en Occidente con las condiciones de la cultura europea», afirma.

¿Cree que los musulmanes pueden cambiar el modo que tienen de vivir su religión musulmana?
– Sí, siempre y cuando Europa se afiance en defender su identidad, la carta universal de los derechos humanos. Esa carta es universal, no como la que hace unos años hicieron algunos países musulmanes, una carta musulmana de los derechos humanos. Con esa identidad, Europa puede tener apertura.

»Y los musulmanes han de aceptar vivir en una Europa con las condiciones de Europa, no viniendo a promover en Europa un proyecto musulmán utilizando el esquema tolerante europeo, que está muy extendido entre los musulmanes. Europa es estúpida si no ve eso, si no se da cuenta de que pueden usar la tolerancia para islamizar Europa.

¿Cómo se islamiza una sociedad no islámica? 
– Cuando van adquiriendo fuerza social, los musulmanes exigen que las leyes les reconozcan como minoría distinta, y cuando de una minoría de un cinco o diez por ciento llegan a tener ya la presencia de un treinta por ciento, como el caso de Malasia o de Mindanao en Filipinas, exigen la islamización de la sociedad. Y cuando el islam ha ido adquiriendo zonas de poder e influencia, nunca retrocede. España ha sido el único caso en la Historia.

»La única posibilidad que yo veo de modernizar el islam es que cuando las siguientes generaciones de inmigrantes en Europa vean que pueden vivir su fe sin modificar el marco social y político, acepten esa posibilidad.

¿Cómo vive la minoría cristiana en un país musulmán?
– La religión islámica está pensada magníficamente como control social y político. La convivencia es siempre como minoría y con la tendencia a desaparecer, aunque algunos líderes islamistas están dándose cuenta de que es negativo para ellos.

»Los cristianos árabes somos plenamente árabes, aunque no compartamos la fe musulmana. Somos más libres que los musulmanes, puesto que podemos aportar una mirada crítica sobre la realidad. Actualmente nos ven como posibles aliados o espías de Occidente, y nos dirigen las mismas acusaciones que dirigen al imperialismo occidental.

»La línea del entendimiento con ellos, que es la de Juan Pablo II, es la de la defensa de los derechos humanos, de la justicia social. En materia social hay un profundo entendimiento entre musulmanes y cristianos, porque hay una visión del hombre coincidente en muchos elementos.

¿Qué significa España para un árabe cristiano?
– Para nosotros, España es un símbolo. Europa y Occidente no tienen ya la experiencia de vivir con un grupo dominante de presión constante en nombre de la religión. Además, el islam, históricamente, nunca ha retrocedido en aquellos lugares en los que se ha ido asentando, a excepción de España. España es el único caso en el que un pueblo cristiano recuperó lo que los musulmanes le habían arrebatado.

»Además, la Reconquista no fue una cruzada, los árabes -también los musulmanes- nunca hablamos de «cruzada», hablamos y hablan de las guerras de los francos, de los amalfitanos y de los venecianos luego. Se ve como la sucesión normal de los acontecimientos y de las relaciones entre los pueblos en aquel momento histórico. Para mí, España representa la reacción católica de un pueblo, consciente de su identidad, que pone los medios aptos para recuperarla.

Entonces, ¿qué piensa de las revisiones históricas que rechazan ese hecho? 
– Me sorprende que los occidentales y sobre todo los españoles nieguen eso. La Historia está hecha de flujos y reflujos. Hoy Europa no hace autocrítica, que es buena, sino que hace autodestrucción porque no quiere asumir su historia. Asumir la propia historia es distinguir lo bueno de lo malo pero sentirse orgulloso de que sea esa su propia historia, sin rechazarla.

(ReL publicó el 22 de noviembre de 2015 esta entrevista al experto islamólogo Samir Khalil, firmada por José Ángel Agejas y Pablo Cervera)

http://www.religionenlibertad.com/europa-estupida-que-islam-utiliza–58742.htm


El maná de cada día, 8.8.17

agosto 8, 2017

Martes de la 18ª semana del tiempo ordinario

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Pedro camina sobre las aguas

Pedro camina sobre las aguas, pero, al vacilar su fe, se hunde…



PRIMERA LECTURA: Números 12, 1-13

En aquellos días, María y Aarón hablaron contra Moisés, a causa de la mujer cusita que había tomado por esposa. Dijeron: «¿Ha hablado el Señor sólo a Moisés? ¿No nos ha hablado también a nosotros?»

El Señor lo oyó. Moisés era el hombre más sufrido del mundo.

El Señor habló de repente a Moisés, Aarón y María: «Salid los tres hacia la tienda del encuentro.» Y los tres salieron.

El Señor bajó en la columna de nube y se colocó a la entrada de la tienda, y llamó a Aarón y María. Ellos se adelantaron, y el Señor dijo: «Escuchad mis palabras: Cuando hay entre vosotros un profeta del Señor, me doy a conocer a él en visión y le hablo en sueños; no así a mi siervo Moisés, el más fiel de todos mis siervos. A él le hablo cara a cara; en presencia y no adivinando contempla la figura del Señor. ¿Cómo os habéis atrevido a hablar contra mi siervo Moisés?»

La ira del Señor se encendió contra ellos, y el Señor se marchó.

Al apartarse la nube de la tienda, María tenía toda la piel descolorida, como nieve. Aarón se volvió y la vio con toda la piel descolorida.

Entonces Aarón dijo a Moisés: «Perdón, señor; no nos exijas cuentas del pecado que hemos cometido insensatamente. No la dejes a María como un aborto que sale del vientre, con la mitad de la carne comida.»

Moisés suplicó al Señor: «Por favor, cúrala.»


SALMO 50,3-4.5-6.12-13

Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces. En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.


ALELUYA: Jn 1, 49b

Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.


EVANGELIO: Mateo 14, 22-36

Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que se subieran a la barca y se adelantaran a la otra orilla, mientras Él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo.

Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma.

Jesús les dijo enseguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»

Pedro le contestó: «Señor, si eres tú mándame ir hacia ti andando sobre el agua.»

Él le dijo: «Ven.»

Pedro bajó de la barca y se echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame.»

Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?»

En cuento subieron a la barca, amainó el viento.

Los de la barca se postraron ante Él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios.»

Terminada la travesía, llegaron a tierra en Generaset. Y los hombres de aquel lugar, apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por todo aquella comarca y trajeron donde él a todos los enfermos.

Le pedían tocar siquiera la orla de su manto, y cuantos la tocaron quedaron curados.


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CAMINAR POR EL MAR
P. Adolfo Franco, S.J.

El Señor nos invita a salir de la seguridad de la barca y que arriesguemos aunque nos parezca que caminamos sobre las aguas.

Esta escena del Evangelio nos muestra a Jesús caminando sobre las aguas mientras los apóstoles están en la barca remando con dificultad. Y cuando ven a Jesús venir hacia ellos desde lejos, piensan que es un fantasma y se asustan.

Se nos presentan dos mundos, el mundo de la barca, en que se avanza con dificultad y con mucho esfuerzo, y el mundo libre fuera de la barca, donde se camina sobre el mar.

Esta escena tan especial del evangelio se puede interpretar como una clave de nuestra vida, en su empeño por ascender más arriba; se puede interpretar como un símbolo de lo que es la ascensión espiritual.

Nos presenta como los dos niveles de la realidad en los cuales nos situamos en esta vida los seres humanos: el nivel de la realidad mundana, o sea eso que vemos, pesamos y medimos; lo que llamamos nuestro mundo. Y el otro nivel, ese al que nos asomamos por la fe, al que accedemos al orar: el nivel de la realidad sobrenatural, la que está totalmente llena por Dios.

Volvamos a la escena: Jesús caminando sobre las aguas y los apóstoles en la barca. Nosotros vivimos, como los apóstoles, en la barca, que está flotando y está sostenida por el agua: ese es nuestro mundo.

Jesús, que acaba de orar está flotando sobre el agua. Ha orado de tal forma que está viviendo en el otro nivel, en el que se flota sobre la realidad mundana. Y por eso los de la barca lo creen un fantasma. Jesús ha vivido su oración de tal forma que parece fantasma. Es el efecto de una oración elevada: su contacto con el Padre le da una vivencia, una perspectiva y una apariencia nueva.

Ocurre esto mismo en la Transfiguración en que Jesús resplandecía de blancura; ocurre aquí, que vuelve de su oración y va caminando por encima de nuestras realidades de cada día, por encima del mar. Ocurre cuando, a la vuelta de una sesión de oración, los discípulos lo ven transformado y se admiran y le piden: enséñanos a orar.

Este efecto transformador de la oración, ha puesto a Jesús (que siempre vive con los pies en nuestra tierra) en otro nivel, a donde también nos quiere llevar a nosotros. Por eso en este pasaje a Pedro le dice: Ven.

Y Pedro sale de la barca (de esta realidad simplemente mundana) al otro nivel, al de las realidades supremas, y le manda que camine sobre las aguas. Desde este mundo en que vivimos ahora ¿se puede acceder al nivel superior, el nivel de las realidades inmutables? ¿Puede darse la invitación de Jesús a que salgamos de la barca y a que caminemos sobre las aguas?

Toda persona, cuando la oración le introduce en el ámbito sin fronteras de la fe, de alguna manera se ha puesto a caminar sobre las aguas. Y especialmente en esa oración simple y silenciosa, en que nuestro espíritu se pone en su totalidad a la vista de Dios.

Pero también la oración más común de peticiones, es salir de la barca y caminar por encima de las aguas, llamados por la voz de Jesús. Y el sostén del caminante es la fe: la fe nos sostiene al ponernos a caminar sobre el mar. Porque la oración es el ejercicio valiente y decidido de la fe.

Algunas veces se experimenta la llamada fuerte a caminar sobre las aguas. Una llamada a salir de la barca y caminar sobre la superficie del mar. Y ya no salir de la barca momentáneamente para volver a ella, sino salir de la barca para vivir caminando sobre las aguas.

Alguna vez se da esta llamada y esta experiencia. Y no es para salirse de este mundo, pero sí para ver el mundo, desde encima del mar, y no simplemente desde la barca. Y ahí puede ocurrir el peligro de titubear, de tener dudas de lo que está pasando y entonces, el agua se abre debajo de los pies, y se hunde el sujeto de la experiencia.

Y es que es difícil no dudar, es difícil no preguntarse por la realidad nueva que se está viviendo.

Esto por otra parte no es lo más importante de la lección de este evangelio, lo verdaderamente importante es el conocimiento de las dos realidades, y de que es fundamental que caminemos con la mirada puesta en ese “maravilloso mundo del amor de Dios”, donde se camina sobre las aguas, al que estamos llamados a llegar y a donde llegaremos para vivir asombrados.

Esta lección se puede sacar de esta escena: de una forma se ven las cosas cuando estamos dentro de la barca, y de otra forma cuando salimos de la barca para caminar sobre las olas. Desde la barca Jesús es visto como un fantasma, pero cuando se sale de la barca se le ve como el que nos salva de las olas.

http://formacionpastoralparalaicos.blogspot.com/


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Santo Domingo de Guzmán


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8 de agosto
Santo Domingo de Guzmán, presbítero

Nació en Caleruega (España), alrededor del año 1170. Estudió teología en Palencia y fue nombrado canónigo de la Iglesia de Osma. Con su predicación y con su vida ejemplar, combatió con éxito la herejía albigense. Con los compañeros que se le adhirieron en esta empresa, fundó la Orden de Predicadores. Murió en Bolonia el día 6 de agosto del año 1221.

Hablaba con Dios o de Dios
De varios escritos de la Historia de la Orden de Predicadores

La vida de Domingo era tan virtuosa y el fervor de su espíritu tan grande, que todos veían en él un instrumento elegido para la gloria divina. Estaba dotado de una firme ecuanimidad de espíritu, ecuanimidad que sólo lograban perturbar los sentimientos de compasión o de misericordia; y, como es norma constante que un corazón alegre se refleja en la faz, su porte exterior, siempre gozoso y afable, revelaba la placidez y armonía de su espíritu.

En todas partes, se mostraba, de palabra y de obra, como hombre evangélico. De día, con sus hermanos y compañeros, nadie más comunicativo y alegre que él. De noche, nadie más constante que él en vigilias y oraciones de todo género. Raramente hablaba, a no ser con Dios, en la oración, o de Dios, y esto mismo aconsejaba a sus hermanos.

Con frecuencia, pedía a Dios una cosa: que le concediera una auténtica caridad, que le hiciera preocuparse de un modo efectivo en la salvación de los hombres, consciente de que la primera condición para ser verdaderamente miembro de Cristo era darse totalmente y con todas sus energías a ganar almas para Cristo, del mismo modo que el Señor Jesús, salvador de todos, ofreció toda su persona por nuestra salvación. Con este fin, instituyó la Orden de Predicadores, realizando así un proyecto sobre el que había reflexionado profundamente desde hacía ya tiempo.

Con frecuencia, exhortaba, de palabra o por carta, a los hermanos de la mencionada Orden, a que estudiaran constantemente el nuevo y el antiguo Testamento. Llevaba siempre consigo el evangelio de san Mateo y las cartas de san Pablo, y las estudiaba intensamente, de tal modo que casi las sabía de memoria.

Dos o tres veces fue elegido obispo, pero siempre rehusó, prefiriendo vivir en la pobreza, junto con sus hermanos, que poseer un obispado. Hasta el fin de su vida, conservó intacta la gloria de la virginidad. Deseaba ser flagelado, despedazado y morir por la fe cristiana. De él afirmó el papa Gregorio noveno: «Conocí a un hombre tan fiel seguidor de las normas apostólicas, que no dudo que en el cielo ha sido asociado a la gloria de los mismos apóstoles».


El maná de cada día, 23.7.17

julio 22, 2017

Domingo XVI del Tiempo Ordinario, Ciclo A

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Dejadlos crecer juntos hasta la siega

Dejadlos crecer juntos hasta la siega



Antífona de Entrada: Sal 53, 6. 8

Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida. Te ofreceré un sacrificio voluntario dando gracias a tu nombre, que es bueno.


Oración colecta

Muéstrate propicio con tus hijos, Señor, y multiplica sobre ellos los dones de tu gracia, para que, encendidos de fe, esperanza y caridad, perseveren fielmente en el cumplimiento de tu ley. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Sabiduría 12, 13. 16-19

Fuera de ti, no hay otro dios al cuidado de todo, ante quien tengas que justificar tu sentencia.

Tu poder es el principio de la justicia, y tu soberanía universal te hace perdonar a todos.

Tú demuestras tu fuerza a los que dudan de tu poder total, y reprimes la audacia de los que no lo conocen.

Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres.

Obrando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento.

SALMO 85, 5-6. 9-10. 15-16a

Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia, con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende la voz de mi súplica.

Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre: «Grande eres tú, y haces maravillas; tú eres el único Dios.»

Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal, mírame, ten compasión de mí.


SEGUNDA LECTURA: Romanos 8, 26-27

Hermanos:

El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.

Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 11, 25

Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla.


EVANGELIO: Mateo 13, 24-43

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente:

«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó.

Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”

Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho.”

Los criados le preguntaron: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”

Pero él les respondió: “No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores:
‘Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.'”»

Les propuso esta otra parábola:

«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»

Les dijo otra parábola:

«El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente.»

Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: “Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo”.

Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.»

Él les contestó:

«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles.

Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre.

El que tenga oídos, que oiga.»


Antífona de la comunión: Ap 3, 20

Estoy a la puerta llamando -dice el Señor-: si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos.

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Comentario del Papa Francisco: Solo Dios, en el Juicio Final, podrá separar el bien del mal

VATICANO, 23 Jul. 17 / 05:22 am (ACI).- El Papa Francisco, durante el rezo del Ángelus este domingo en la plaza de San Pedro en el Vaticano, exhortó a los cristianos a no desanimarse en el ejercicio del discernimiento entre el bien y el mal, y recordó que, en nuestra vida, ambas realidades conviven y que sólo Dios podrá separarlas en el Juicio Final.

Para explicarlo, el Santo Padre se refirió a la parábola del trigo y la cizaña de la lectura evangélica del día. “La narración se desarrolla en un campo con dos protagonistas opuestos. Por una parte, está el patrón del campo, una figura de Dios, que esparce la buena semilla de trigo. De otro lado, tenemos el enemigo, que representa a Satanás, y que esparce la mala hierba”.

“Con el paso del tiempo, en medio del trigo crece también la cizaña y, ante esto, el patrón y sus siervos tienen diferentes opiniones. Los siervos quieren intervenir arrancando la cizaña. Sin embargo, el patrón, preocupado sobre todo por salvar el trigo, se opone diciendo: ‘No sea que, al arrancar la cizaña, arranquéis también el trigo’”.

De esta manera, el Pontífice señaló que “Jesús nos dice que en este mundo el bien y el mal están entrelazados, que es imposible separarlos y extirpar todo el mal. Solo Dios puede hacer eso, y lo hará en el juicio final”.

Por ello, animó a los cristianos a desempeñar un adecuado ejercicio de la libertad, “en la cual se lleva a cabo el difícil ejercicio del discernimiento”.

“Se trata –explicó– de compaginar, con gran fe en Dios y en su providencia, dos actitudes aparentemente contradictorias: la decisión y la paciencia. La decisión es aquella que consiste en querer ser una buena semilla, con todas sus propias fuerzas, y entonces alejarse del maligno y de sus seducciones”.

Por su parte, “la paciencia significa preferir una Iglesia que sea fermento, que no tema mancharse las manos lavando el pan de sus hijos, antes que una Iglesia de los ‘puros’ que pretenda decidir antes de tiempo quién está en el Reino de Dios y quién no”.

En ese ejercicio de discernimiento, “el Señor, que es la Sabiduría encarnada, hoy nos ayuda a comprender que el bien y el mal no se pueden identificar con territorios definidos o determinados grupos humanos”.

“Él nos dice que la línea que separa el bien y el mal se encuentra en el corazón de cada persona. Somos todos pecadores. Jesucristo, con su muerte en la cruz y su resurrección, nos ha liberado de la esclavitud del pecado, y nos da la gracia de caminar en una vida nueva, pero con el Bautismo nos ha dado también la Confesión porque siempre tenemos necesidad de ser perdonados de nuestros pecados. Mirar siempre el mal que está fuera de nosotros, significa no querer reconocer el pecado que también está en mí”.

Por último, el Papa destacó la paciencia de Dios con los hombres: “¡Cuánta paciencia tiene Dios! También cada uno puede decir esto: ¡Cuánta paciencia tiene Dios conmigo!”.

Comentario personal en clave trinitaria: 

En la oración colecta pedimos renovar la relación con Dios Trinidad mediante la fe, la esperanza y la caridad. Mediante esas virtudes teologales entramos en comunión con Dios Padre por la caridad, con Dios Verbo encarnado por la fe, y con Dios Espíritu Santo por la esperanza.

El Amor del Padre que debemos recibimos como lo más específico de nuestra filiación nos es mostrado en la primera lectura: Dios Padre gobierna el mundo, con sabiduría y misericordia, con justicia. Todo está bien, nada está perdido… El Padre es paciente con todos. Así nos enseña el acceso al perdón mediante el arrepentimiento. Todos tenemos remedio gracias a su amor y providencia. Nos enseña a ser humanos, indulgentes como lo es él con nosotros. El Padre Dios sustenta y rige todas las cosas. Es el Dueño del mundo.

En el evangelio del día se nos muestra al Hijo, al Verbo, a la Palabra que no sólo ha hablado sino que también ha cumplido como nadie esa misma Palabra. Él es la respuesta a la voluntad del Padre, que quiere que todos sus hijos se salven, y la respuesta del hombre al mensaje de salvación. Jesús es el sembrador que esparce generosamente la palabra divina, y es la semilla que ha producido el ciento por uno, el trigo limpio; la levadura que hace fermentar la materia humana del mundo. Jesús respeta la paciencia del Padre y nos invita a examinar qué espíritu es el que nos mueve en nuestros deseos y decisiones…

El Espíritu lo encontramos en la segunda lectura como la gracia y la fuerza divina que eleva al hombre para que pueda comprender el amor del Padre y del Hijo, y así poder orar según Dios, como conviene, y vivir en plenitud de vida y de verdad, de amor.

Si no habláramos de esa relación personal con Dios Trinidad mediante las virtudes teologales, estaríamos armando un trenzado de preceptos, imperativos morales, consejos y normas que no dan vida: pura ideología estéril. Nuestro Dios es un Dios de vida y no de muerte; espíritu y vida, no letra muerta y discurso impersonal.
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EL TRIGO Y LA CIZAÑA

P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

Con tres parábolas, Jesús presenta en el Evangelio la situación de la Iglesia en el mundo. La parábola del grano de mostaza que se convierte en un árbol indica el crecimiento del Reino, no tanto en extensión, sino en intensidad; indica la fuerza transformadora del Evangelio que “levanta” la masa y la prepara para convertirse en pan.

Los discípulos comprendieron fácilmente estas dos parábolas; pero esto no sucedió con la tercera, la del trigo y la cizaña, y Jesús tuvo que explicársela a parte.

El sembrador, dijo, era él mismo; la buena semilla, los hijos del Reino; la cizaña, los hijos del maligno; el campo, el mundo; y la siega, el fin del mundo.

Esta parábola de Jesús, en la antigüedad, fue objeto de una memorable disputa que es muy importante tener presente también hoy. Había espíritus sectarios, donatistas, que resolvían la cuestión de manera simplista: por una parte, está la Iglesia (¡su iglesia!) constituida sólo por personas perfectas; por otra, el mundo lleno de hijos del maligno, sin esperanza de salvación.

A estos se les opuso san Agustín: el campo, explicaba, ciertamente es el mundo, pero también en la Iglesia; lugar en el que viven codo a codo santos y pecadores y en el que hay lugar para crecer y convertirse. “Los malos –decía– están en el mundo o para convertirse o para que por medio de ellos los buenos ejerzan la paciencia”.

Los escándalos que de vez en cuando sacuden a la Iglesia, por tanto, nos deben entristecer, pero no sorprender. La Iglesia se compone de personas humanas, no sólo de santos. Además, hay cizaña también dentro de cada uno de nosotros, no sólo en el mundo y en la Iglesia, y esto debería quitarnos la propensión a señalar con el dedo a los demás.

Erasmo de Roterdam, respondió a Lutero, quien le reprochaba su permanencia en la Iglesia católica a pesar de su corrupción: “Soporto a esta Iglesia con la esperanza de que sea mejor, pues ella también está obligada a soportarme en espera de que yo sea mejor”.

Pero quizá el tema principal de la parábola no es el trigo ni la cizaña, sino la paciencia de Dios. La liturgia lo subraya con la elección de la primera lectura, que es un himno a la fuerza de Dios, que se manifiesta bajo la forma de paciencia e indulgencia. Dios no tiene simple paciencia, es decir, no espera al día del juicio para después castigar más severamente. Se trata de magnanimidad, misericordia, voluntad de salvar.

La parábola del trigo y de la cizaña permite una reflexión de mayor alcance. Uno de los mayores motivos de malestar para los creyentes y de rechazo de Dios para los no creyentes ha sido siempre el “desorden” que hay en el mundo.

El libro bíblico de Qoelet (Eclesiastés), que tantas veces se hace portavoz de las razones de los que dudan y de los escépticos, escribía: “Todo le sucede igual al justo y al impío… Bajo el sol, en lugar del derecho, está la iniquidad, y en lugar de la justicia la impiedad” (Qoelet 3, 16; 9,2).

En todos los tiempos se ha visto que la iniquidad triunfa y que la inocencia queda humillada. “Pero –como decía el gran orador Bossuet– para que no se crea que en el mundo hay algo fijo y seguro, en ocasiones se ve lo contrario, es decir, la inocencia en el trono y la iniquidad en el patíbulo”.

La respuesta a este escándalo ya la había encontrado el autor de Qoelet: “Dije en mi corazón: Dios juzgará al justo y al impío, pues allí hay un tiempo para cada cosa y para toda obra” (Qoelet 3, 17). Es lo que Jesús llama en la parábola “el tiempo de la siega”. Se trata, en otras palabras, de encontrar el punto de observación adecuado ante la realidad, de ver las cosas a la luz de la eternidad.

Es lo que pasa con algunos cuadros modernos que, si se ven de cerca, parecen una mezcla de colores sin orden ni sentido, pero si se observan desde la distancia adecuada, se convierten en una imagen precisa y poderosa.

No se trata de quedar con los bazos cruzados ante el mal y la injusticia, sino de luchar con todos los medios lícitos para promover la justicia y reprimir la injusticia y la violencia. A este esfuerzo, que realizan todos los hombres de buena voluntad, la fe añade una ayuda y un apoyo de valor inestimable: la certeza de que la victoria final no será de la injusticia, ni de la prepotencia, sino de la inocencia.

Al hombre moderno le resulta difícil aceptar la idea de un juicio final de Dios sobre el mundo y la historia, pero de este modo se contradice, pues él mismo se rebela a la idea de que la injusticia tenga la última palabra.

En muchos milenios de vida sobre la tierra, el hombre se ha acostumbrado a todo; se ha adaptado a todo clima, inmunizado a muchas enfermedades. Hay algo a lo que nunca se ha acostumbrado: a la injusticia. Sigue experimentándola como intolerable. Y a esta sed de justicia responderá el juicio.

Ya no sólo será querido por Dios, sino también por los hombres y, paradójicamente, también por los impíos. “En el día del juicio universal –dice el poeta Paul Claudel–, no sólo bajará del cielo el Juez, sino que se precipitará a su alrededor toda la tierra”.

¡Cómo cambian las vicisitudes humanas cuando se ven desde este punto de vista, incluidas las que tienen lugar en el mundo de hoy! Tomemos el ejemplo que tanto nos humilla y entristece a nosotros, los italianos, el crimen organizado, la mafia la ‘ndrangheta, la camorra…, y que con otros nombres está presente en muchos países.

Recientemente el libro “Gomorra” de Roberto Saviano y la película que se ha hecho sobre él han documentado el nivel de odio y de desprecio alcanzado por los jefes de estas organizaciones, así como el sentimiento de impotencia y casi de resignación de la sociedad ante este fenómeno.

En el pasado, hemos visto personas de la mafia que han sido acusadas de crímenes horrorosos defenderse con una sonrisa en los labios, poner en jaque a jueces y tribunales, reírse ante la falta de pruebas. Como si, librándose de los jueces humanos, habrían resuelto todo.

Si pudiera dirigirme a ellos, les diría: ¡no os hagáis ilusiones, pobres desgraciados; no habéis logrado nada! El verdadero juicio todavía debe comenzar. Aunque acabéis vuestros días en libertad, temidos, honrados, e incluso con un espléndido funeral religioso, después de haber dado grandes ofertas a obras pías, no habréis logrado nada.

El verdadero Juez os espera detrás de la puerta, y no se le puede engañar. Dios no se deja corromper.

Debería ser, por tanto, motivo de consuelo para las víctimas y de saludable susto para los violentos lo que dice Jesús al concluir su explicación sobre la parábola de la cizaña:

“De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre”.

http://www.homiletica.org


El maná de cada día, 20.7.17

julio 20, 2017

Jueves de la 15ª semana de Tiempo Ordinario

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prayingman

Venid a Mí todos los que estáis cansados y agobiados



PRIMERA LECTURA: Éxodo 3, 13-20

En aquellos días, Moisés, después de oír la voz del Señor desde la zarza ardiendo, le replicó:

-«Mira, yo iré a los israelitas y les diré: “El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. “Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?»

Dios dijo a Moisés: -«”Soy el que soy”; esto dirás a los israelitas: “‘Yo soy’ me envía a vosotros.”» Dios añadió:

-«Esto dirás a los israelitas: “Yahvé (Él es), Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Éste es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación.”

Vete, reúne a los ancianos de Israel y diles: “El Señor, Dios de vuestros padres, de Abrahán, de Isaac y de Jacob, se me ha aparecido y me ha dicho: ‘Os tengo presentes y veo cómo os tratan los egipcios. He decidido sacaros de la opresión egipcia y llevaros al país de los cananeos, hititas, amorreos, fereceos, heveos y jebuseos, a una tierra que mana leche y miel.’

“Ellos te harán caso, y tú, con los ancianos de Israel, te presentarás al rey de Egipto y le diréis: “El Señor Dios de los hebreos nos ha encontrado, y nosotros tenemos que hacer un viaje de tres jornadas por el desierto para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios.”

Yo sé que el rey de Egipto no os dejará marchar si no es a la fuerza; pero yo extenderé la mano, heriré a Egipto con prodigios que haré en el país, y entonces os dejará marchar.»

SALMO 104, 1 y 5. 8-9. 24-25. 26-27

El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus hazañas a los pueblos. Recordad las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca.

Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac.

Dios hizo a su pueblo muy fecundo, más poderoso que sus enemigos. A éstos les cambió el corazón para que odiasen a su pueblo, y usaran malas artes con sus siervos.

Pero envió a Moisés, su siervo, y a Aarón, su escogido, que hicieron contra ellos sus signos, prodigios en la tierra de Cam.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 11, 28

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré -dice el Señor.


EVANGELIO: Mateo 11, 28-30

En aquel tiempo, exclamó Jesús:

-«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

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LLEVAR LAS CARGAS DE LOS DEMÁS

No hay carga más dulce de llevar que la que guarda en su seno esa madre gestante que va a dar a luz. Cobijado en sus entrañas, el hijo es hijo porque sabe descansar en el seno escondido de su madre.

Dios también se hizo hijo y fue llevado, cargado como hijo. Qué carga tan grande y tan dulce para María la de este Hijo que llevó en su seno purísimo.

Y así, llevado como hijo, se preparaba el Verbo para cargar sobre sí todo el peso de nuestro pecado. Llevó en su seno todo el peso de la redención, cargando en sus entrañas, como se carga con el hijo, aquella cruz que había de dar tanta vida a tu alma.

¿Cómo no llevar y soportar así, con entrañas de madre, con las entrañas del Verbo encarnado, esas cargas y cruces que los demás necesitan descansar en ti? ¿No ves que cada problema, cada dolor, cada sufrimiento y prueba de los que te rodean deberías tú sentirla y acompañarla como una madre siente y acompaña en sus entrañas al hijo nascituro?

Dios lleva tus cargas; lleva tú las de los demás y experimentarás algo de aquella dolorosa dulzura de Cristo llagado cuando cargaba con la Cruz. El amor hace liviano todo peso. Y por amor, has de llevar en tu alma las cargas y cruces de los demás, como María llevó en su seno aquel Hijo de sus entrañas.

Has de amar la cruz de Cristo en los demás y ser en ellos ese pequeño cireneo de Dios. Y que tu amor sea para ellos el descanso y alivio que Dios les ofrece a través de ti.

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¿Cómo llegar a los alejados y desencantados? Tres desafíos y tres oportunidades para esta misión

julio 18, 2017

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¿Cómo llegar a los alejados y desencantados? Tres desafíos y tres oportunidades para esta misión

Por Julián Lozano

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Durante estos días, del 1 al 4 de julio, en Estados Unidos se ha celebrado una convención sin precedentes en Orlando (Florida) organizada por la Conferencia Episcopal de Estados Unidos en la que han participado los principales líderes católicos del país con el objetivo de impulsar la nueva evangelización y formar misioneros que den respuestas a los desafíos actuales atrayendo a los no creyentes.

Uno de los participantes que más relevancia tuvo debido a su experiencia en nueva evangelización fue Robert Barron, obispo auxiliar de Los Angeles, pero sobre todo experto en comunicación, con millones de seguidores en las redes sociales, y en técnicas para atraer a los alejados.

En su intervención en vídeo que recoge National Catholic Register, Barron dio una conferencia titulada “Equipar a los evangelizadores”, el ahora prelado dijo a todos los líderes presentes en Orlando que la forma de evangelizar debe agarrar al mundo por los hombros y sacudirlo de su apatía. Pidió perder el miedo y los complejos utilizando las numerosas armas que posee la Iglesia.

Una pelea que hay que disputar

Para este experto, la evangelización debe ser puesta en primer lugar y como algo “urgente” puesto que los nones (personas que responden en las encuestas no o ninguna sobre la religión que profesan), crecen rápidamente en Estados Unidos y más aún en Europa.

Si no se batalla no se podrá ganar la guerra. “Tenemos una lucha en nuestras manos, pero los grandes santos de nuestra Iglesia siempre han amado una buena pelea, y nosotros también deberíamos”, dijo el auxiliar de Los Ángeles.

Su conferencia la centró en los evangelizadores y las armas que deben tener pero para ello considera imprescindible, primero, conocer a lo que se enfrentan,  y segundo, saber de qué armas disponen para comenzar esta “lucha”. 

Por ello, Barron habló de tres desafíos y tres oportunidades principales con que los evangelizadores y misioneros católicos se enfrentan hoy en día.

Los desafíos son, según él, el cientifismo, la cultura de la apatía y la autodeterminación.

1. El cientifismo

Para Barron el compromiso que hay en estos momentos en el mundo de la cultura con el “cientifismo”, o la creencia de que el único conocimiento  valioso es el científico, es uno de los grandes retos a los que se enfrentan los evangelizadores. Su mensaje siempre se encontrará con un muro ante los que defienden esta concepción.

“Permítanme ser claro: la Iglesia Católica no tiene nada en contra de las ciencias, la Iglesia está con la ciencia en su mejor momento”, dijo. Pero añadía que “a lo que la Iglesia se opone es al cientifismo, o la reducción de todo conocimiento a la forma científica del conocimiento”.

Hablar de Dios en una cultura embargada por este pensamiento es un desafío para los católicos pero considera imprescindible hacerlo. “Cuando nosotros, como cultura, nos aislamos de todas las referencias a lo trascendente, hacemos daño al corazón humano, hacemos daño al espíritu humano”.

2. La cultura del ‘pasotismo’

En su diagnóstico, Barron destacó la “apatía desenfrenada” que existe en la sociedad de hoy, especialmente entre los más jóvenes, que están marcados por no abrazar la verdad, sino que hablan de la posverdad. “Si no hay verdades objetivas y no hay valores objetivos se produce una cultura del ‘meh’ (pasotismo, apatía)”, agregó.

Sin embargo, la verdad y lo que representa son parte fundamental de la misión del católico. Recordó las palabras del beato Newman, quien dijo que un río recibe su energía y fuerza desde su nacimiento. Si al río le quitas los márgenes se convertirá en un “lago grande, perezoso. Plácido, sin energía ni propósito”.

Según el obispo auxiliar de Los Ángeles, “nuestra sociedad hoy es como un gran lago perezoso, donde todos nosotros flotamos, tolerándonos unos a otros, no entrando en el camino del otro, pero sin energía ni propósito”.

Pero la evangelización –añadió- es la antítesis de esta apatía pues “una vez que has sido agarrado por el poder de Dios sabes a dónde ir y lo haces con energía”.

3. Autodeterminación

Robert Barron habló del tercer desafío, la “autodeterminación” basada en un mal entendimiento de la palabra “libertad”. “La creencia central ampliamente aceptada por los jóvenes es que la libertad define la identidad”, aseguró.

“Mi libertad viene primero y luego ya determino la  esencia, quién soy, el significado de mi vida. Todo está basado en mi libertad: mi sexualidad, mi género, el propósito de la vida”. Así definió el obispo el pensamiento de millones de jóvenes hoy.

Sin embargo, el cristianismo ofrece todo lo contrario pues predica que “tu vida no es tuya, no depende de ti”.  Recordando la cita de San Pablo de “ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí”, Barrón agregaba que cuando has sido atrapado “por el poder de Jesucristo, tu pequeño drama del ego se vuelve bastante menos importante”.

De tres desafíos a tres oportunidades

Tras presentar estos tres grandes desafíos a los que se enfrentan los católicos, el experto ofreció a los presentes tres oportunidades de evangelización basadas en la verdad, la bondad y la belleza.

1. Una verdad inteligente

“Odio el catolicismo rebajado”, dijo de manera contundente, es decir, poner sólo el énfasis “en lo superficial”. “Somos una religión inteligente y cuando no expresamos el catolicismo de una manera inteligente la gente desaparece”, agregó.

Barron instó a catequistas, apologetas y evangelizadores a comprender los grandes argumentos sobre la existencia de Dios pues los jóvenes  a menudo no tienen una comprensión sólida de Dios más allá de una vaga deidad.

El obispo reconoció que su argumento favorito es que la existencia proviene de Dios y que nada se creó a sí mismo. “El Dios del que estoy hablando sostiene el universo entero en todo momento al igual que un cantante crea una canción. La creación continua, ese es el Dios del que la Iglesia habla y el que debemos transmitir a nuestros jóvenes”.

2. Bondad de los cristianos radicales

Barron explicó en este segundo punto que cuando la vida cristiana se abraza de manera completa y radical la bondad destaca en el mundo. Puso como ejemplo a la Madre Teresa, que evangelizó el mundo con su testimonio radical de bondad.

A lo largo de la historia de la Iglesia, dijo, “la bondad y la radicalidad de la vida cristiana atrajeron la atención del mundo” recordando la vida y las obras de los santos Benito, Domingo y Francisco.

“Necesitamos recuperar lo que todas estas grandes figuras encontraron, esta forma espléndidamente radical de la vida cristiana. Cuando se vive así públicamente, se evangeliza”, agregó.

3. La auténtica belleza

La tercera oportunidad de la que habló el obispo auxiliar de Los Ángeles fue de la belleza, indicando que quizás la mejor oportunidad para comenzar la evangelización sea mostrarla al mundo. “Lo objetivamente valioso y bello es algo tan intrínsecamente bueno que nos atrapa, nos detiene en nuestros caminos, en algo llamado como arresto estético”.

Barron consideró que una forma fácil para empezar a evangelizar es tan simple como “mostrar, no decir”.  Dirigiéndose  a los presentes les dijo: “sólo muestra a la gente la belleza del catolicismo: muéstrales catedrales, muéstrales la Capilla Sixtina, muéstrales a las hermanas de la Madre Teresa en el trabajo. No les digas qué pensar y cómo comportarse, muestra la belleza del catolicismo, que tiene un poder evangélico”.

“No hay nada más hermoso que el morir y resucitar de Jesucristo y los apóstoles lo comunican con una urgencia de ‘agarrar por lo hombros’. Éstas son personas atrapadas por algo tan poderoso y tan abrumador que quieren agarrar al mundo por los hombros y hablarles sobre esto”, dijo el obispo.

“Necesitamos estar llenos del mismo entusiasmo por la belleza de nuestra fe”, concluyó.

http://www.religionenlibertad.com/como-llegar-los-alejados-desencantados-tres-desafios-tres-57880.htm


El maná de cada día, 17.7.17

julio 17, 2017

Lunes de la 15ª semana de Tiempo Ordinario

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Aunque no sea más que un vaso de agua fresca

Aunque no sea más que un vaso de agua fresca



PRIMERA LECTURA: Éxodo 1, 8-14. 22

En aquellos días, subió al trono en Egipto un Faraón nuevo, que no había conocido a José, y dijo a su pueblo:

-«Mirad, el pueblo de Israel está siendo más numeroso y fuerte que nosotros; vamos a vencerlo con astucia, pues si no, cuando se declare la guerra, se aliará con el enemigo, nos atacará, y después se marchará de nuestra tierra.»

Así, pues, nombraron capataces que los oprimieron con cargas, en la construcción de las ciudades granero, Pitom y Ramsés. Pero, cuanto más los oprimían, ellos crecían y se propagaban más.

Hartos de los israelitas, los egipcios les impusieron trabajos crueles, y les amargaron la vida con dura esclavitud: el trabajo del barro, de los ladrillos, y toda clase de trabajos del campo; les imponían trabajos crueles.

Entonces el Faraón ordenó a toda su gente: -«Cuando nazca un niño, echadlo al Nilo; si es niña, dejadla con vida.»


SALMO 123, 1-3. 4-6. 7-8

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte – que lo diga Israel -, si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando nos asaltaban los hombres, nos habrían tragado vivos: tanto ardía su ira contra nosotros.

Nos habrían arrollado las aguas, llegándonos el torrente hasta el cuello; nos habrían llegado hasta el cuello las aguas espumantes. Bendito el Señor, que no nos entregó en presa a sus dientes.

Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador; la trampa se rompió, y escapamos. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 5, 10

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.


EVANGELIO: Mateo 10, 34-11,1

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.

El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará.

El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»

Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.
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Deduce del amor que sientes por tus padres
cuánto has de amar a Dios y a la Iglesia

San Agustín (Sermón 344,1-2)

En esta vida toda tentación es una lucha entre dos amores: el amor del mundo y el amor de Dios; el que vence de los dos atrae hacia sí, como por gravedad, a su amante. A Dios llegamos con el afecto, no con alas o con los pies. Y, al contrario, nos atan a la tierra los afectos contrarios, no nudos o cadena alguna corporal.

Cristo vino a transformar el amor y a hacer de un amante de la tierra un amante de la vida celestial; por nosotros se hizo hombre quien nos hizo hombres: Dios asumió al hombre para hacer de los hombres dioses.

He aquí el combate que tenemos delante: la lucha contra la carne, contra el diablo, contra el mundo. Pero tenemos confianza, porque quien concertó el combate es espectador que aporta su ayuda y nos exhorta a que no presumamos de nuestras fuerzas.

En efecto, quien presume de ellas, en cuanto hombre que es, presume de las fuerzas de un hombre y maldito todo el que pone su esperanza en el hombre (Jr 17,5).

Los mártires, inflamados en la llama de este piadoso y santo amor, hicieron arder el heno de su carne con el roble de su mente, pero llegaron íntegros en su espíritu hasta aquel que les había prendido fuego. En la resurrección de los cuerpos se otorgará el debido honor a la carne que ha despreciado esas mismas cosas. Así, por tanto, fue sembrada en la ignominia, para resucitar en la gloria.

Ardiendo en este amor o, mejor, para que ardamos en él, dice: Quien ama a su padre o a su madre más que a no es digno de mí, y quien no toma su cruz y me sigue no es digno de mí (Mt 10,37-38). No ha eliminado el amor a los padres, a la esposa, a los hijos, sino que lo ha colocado en el lugar que le corresponde.

No dijo: «Quien ama», sino: Quien ama más que a mí. Es lo que dice la Iglesia en el Cantar de los Cantares: Ordenó en mí el amor (Cant 2,4). Ama a tu padre, pero no más que al Señor; ama a quien te ha engendrado, pero no más que a quien te ha creado.

Tu padre te ha engendrado, pero no fue él quien te dio forma, pues al hacerlo ignoraba quién o cómo ibas a nacer. Tu padre te alimentó, pero no sacó de sí el pan para saciarte. Por último, sea lo que sea lo que tu padre te reserva en la tierra, él muere para que tú le sucedas, y con su muerte te hace sitio en la vida.

En cambio, Dios es Padre y lo que reserva, lo reserva juntamente consigo, para que poseas la herencia juntamente con el mismo Padre y no tengas que esperar a que él muera para sucederle, sino que, permaneciendo siempre en él, te adhieras a quien permanece siempre.

Ama, pues, a tu padre, pero no por encima de Dios; ama a tu madre, pero no por encima de la Iglesia, que te engendró para la vida eterna.

Finalmente, deduce del amor que sientes por tus padres cuánto debes amar a Dios y a la Iglesia. Pues si tanto ha de amarse a quienes te engendraron para la muerte, ¡con qué amor han de ser amados quienes te engendraron para que llegues a la vida eterna y permanezcas por la eternidad?

Ama a tu esposa, ama a tus hijos según Dios, inculcándoles que adoren contigo a Dios. Una vez que te hayas unido a él, no has de temer separación alguna. Por tanto, no debes amar más que a Dios a quienes con toda certeza amas mal, si descuidas el llevarlos a Dios contigo.

Llegará la hora de la prueba. Quieres confesar a Cristo. Quizá te sobrevenga, por confesarlo, un tormento temporal; quizá la muerte. Tu padre o tu esposa o tu hijo te halagarán para que no vayas a la muerte, y con sus halagos te procurarán la muerte.

Para que no suceda eso ha de venirte a la mente: Quien ama al padre o a la madre o a la esposa más que a mí, no es digno de mí.
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NUESTROS VASOS DE AGUA FRESCA

Nos aseguró el Señor en el Evangelio que no quedaría sin recompensa ni uno solo de los vasos de agua fresca que diéramos, en su Nombre, al sediento (cf. Mt 10,42). En realidad, Cristo mismo se nos da como recompensa cada vez que damos algo en su Nombre y, ante semejante paga, no importa tanto lo que das sino cómo lo das y en nombre de quién lo das.

Dar en nombre de Cristo no es lo mismo que dar por propia satisfacción, por compromiso, por obligación, o por simple altruismo. Piensa que, en las generosidades de muchos cristianos, no siempre está presente Cristo, porque damos cosas, tiempo, dinero, cualidades, habilidades, pero, en todo eso, no damos a Dios.

Tu caridad tiene que tener la forma de Cristo, si no quieres que se reduzca a una mera acción social o humanitaria, en la que el nombre de Dios no llega a resonar en el corazón de esos sedientos que has saciado. Sirve para muy poco un vaso de agua fresca que calma la sed, si no completas tu don con el agua viva de Cristo, capaz de saciar en plenitud el corazón necesitado y sediento de aquellos a los que socorres.

Examina con detalle tu generosidad y detecta cuáles son las carencias de tu caridad. Mira si te contentas con dar alguna que otra vez, si das sólo cuando no te supone esfuerzo, si das sólo obligado por el compromiso o por el qué dirán, si das sólo aquello que te sobra.

Tus vasos de agua fresca no pueden limitarse a actos puntuales y simbólicos, con los que pretendes tranquilizar tu conciencia y justificar tu cristianismo de mínimos. Mira, sobre todo, si das a Cristo a los demás, si te das como se dio Cristo, que llegó al extremo del amor sólo por calmar la sed profunda que causa el pecado en el alma de tantos hombres.

Has de ser generoso, sí, pero tu generosidad será más preciosa cuánto más vaya cargada de Dios. Que nadie beba tus vasos de agua fresca sin paladear en ellos ese gusto de cielo y de amor de Dios que sacia realmente la sed más profunda del alma.

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Vaticano defiende en la ONU derechos y capacidades de los ancianos

julio 10, 2017

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El Papa Francisco bendice a una anciana durante su viaje a Paraguay 

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Vaticano defiende en la ONU derechos y capacidades de los ancianos

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VATICANO, 09 Jul. 17 / 01:08 pm (ACI).- Los ancianos, con su sabiduría y experiencia, tienen la capacidad de seguir contribuyendo al desarrollo de la sociedad, pero lamentablemente muchos de ellos son marginados con políticas y prejuicios que los dejan a merced de la pobreza y el aislamiento social, denunció recientemente la Santa Sede ante la ONU.

El Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU, Mons. Bernardito Auza, dijo estas palabras durante la octava sesión del grupo de trabajo sobre el envejecimiento, convocado entre el 5 y 7 de julio por el organismo mundial bajo el tema “Participación activa de las personas mayores en el desarrollo”.

El representante vaticano señaló que “a medida que la población anciana crece rápidamente en el mundo”, la atención a este sector es cada vez más crítica. Ello exige la urgente elaboración de “medidas concretas y prácticas” que garanticen la protección de sus derechos humanos y respondan a sus necesidades, afirmó en su discurso.

Según el último informe sobre población mundial elaborado por la ONU, a finales de 2017 se prevé que las personas con más de 60 años rozarán los 1.000 millones y representarán el 13% de la población total.

En ese sentido, Mons. Auza recordó las palabras del Papa Francisco, quien advirtió que si bien “gracias al progreso de la medicina, la esperanza de vida ha aumentado: ¡la sociedad no se ha  expandido a la vida!”, pues no se ha organizado lo suficiente como para dejarles espacio a los ancianos, “con el debido respeto y la consideración práctica de su fragilidad y dignidad”.

El Observador Permanente advirtió que los ancianos “son desproporcionadamente susceptibles a la pobreza, la mala salud, la discapacidad, el aislamiento social, la violencia, el abandono”, las guerras y factores que atentan contra su dignidad humana.

Por ello, el Prelado destacó el tema elegido para esta sesión, pues “con demasiada frecuencia vemos a los ancianos excluidos de la participación activa en la sociedad y el desarrollo”, a pesar de la sabiduría que han acumulado durante los años de vida, como tantas veces ha subrayado el Papa Francisco.

En ese sentido, el representante vaticano exhortó a que los esfuerzos del organismo internacional se centren en abordar y asegurar medidas que contrarresten “las políticas, prácticas y prejuicios” que suelen marginar a estas personas “que alguna vez estuvieron en el centro de nuestras familias y comunidades”.

Debemos “superar lo que el Papa Francisco denunció como ‘las deficiencias de una sociedad programada para la eficiencia’”, exhortó.

Para ello, Mons. Auza dijo que “es imprescindible trabajar políticas y prácticas que refuercen la participación política activa de las personas mayores, su implicación en la toma de decisiones, su continuidad como contribuyentes económicos, su participación en el mercado de trabajo, su capacidad para disfrutar de una jubilación sana y segura a una edad apropiada, así como el acceso a la formación continua y a la educación permanente”.

Asimismo, señaló que el mayor énfasis “en la contribución de las personas mayores al desarrollo debería combinarse con una mayor atención a sus necesidades”.

En ese sentido, indicó que los ancianos enfermos, con discapacidad o deterioro cognitivo y que pueden no estar en condiciones de contribuir al desarrollo, “están en su mayor momento de necesidad” y en esas circunstancias “debemos demostrar que nuestro amor y respeto por los ancianos y los impedidos van más allá de las consideraciones materiales, políticas y económicas”.

Los ancianos mantienen su dignidad humana y esta no disminuye porque decrezcan sus capacidades económicas o físicas, afirmó.

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El Papa pide contrarrestar la cultura del desecho que margina a los ancianos http://bit.ly/2e9nVcO