Diez pasos que cada parroquia debería considerar ya… o puede que desaparezca en diez o veinte años

enero 16, 2018

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¿Qué quedará de la Parroquia cuando este bebé tenga 20 años?  

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Diez pasos que cada parroquia debería considerar ya… o puede que desaparezca en diez o veinte años

Por P. J. Ginés/ReL

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Karl Vaters es un pastor evangélico de California con una obsesión: equipar a las parroquias pequeñas (las que no son “mega-iglesias”) para ser capaces de crear equipos, dar frutos de evangelización, madurar y llegar a más gente.

Investiga sobre eso sin cesar y escribe todo lo que encuentra en su blog NewSmallChurch.com. El concepto “equipar” o “capacitar” se toma de Efesios 4,12: Equipar [o capacitar] a los santos [es decir, a los cristianos] para la obra del ministerio [es decir, para servir], para edificar el cuerpo de Cristo [es decir, la Iglesia].

Después de años trabajando estos temas, Vaters cree que en los próximos 10 ó 20 años las parroquias van a cambiar mucho… o simplemente van a desaparecer.

Eso lo vaticina para las parroquias evangélicas norteamericanas, pero se puede aplicar en parte a las parroquias católicas españolas (y a las de otras latitudes): cada vez hay menos clero y más envejecido, y también está más envejecida la feligresía.

Solo un 8% de los jóvenes de 15 a 24 años se declara “católico practicante” (a lo que hay que sumar otro 14% que se declara “católico no muy practicante”), según la reciente encuesta de la Fundación Santa María. Y nunca en España había habido tan pocas bodas católicas: las bodas civiles superan a las católicas en todas las provincias, excepto quizá en Jaén. Y solo un 7% de jóvenes españoles piensa casarse sin cohabitar antes con su pareja.

Visto desde EEUU, pero pensando en todo Occidente, Karl Vaters escribe: “La cultura a nuestro alrededor está experimentando un giro de los de una vez por milenio, ahora mismo. Es una recalibración de la forma de pensar en todo: desde la moral, la sexualidad, nuestra identidad y nuestra teología”.

Él propone en ChristianityToday dos ideales para enfrentar esta situación desde las parroquias:

1- Mantener con fuerza los principios de Dios que nunca cambian (la teología y la moral perenne)

2- Adaptar los métodos parroquiales a un mundo de cambios rápidos

Para ello, propone plantear 10 principios, y afirma que las iglesias o parroquias que no los trabajen desaparecerán en los próximos 10 ó 20 años.

1. Firmeza en los temas bíblicos esenciales

Las iglesias que mantienen los “temas bíblicos esenciales” (es decir, las que son conservadoras en temas de fe, familia, vida, lucha contra el pecado, necesidad de oración, confianza en la Biblia, etc…) se mantendrán mejor. Hay numerosas estadísticas que lo demuestran.

Las iglesias protestantes “liberales”, que no defienden la vida, el matrimonio, lo sobrenatural, etc… se vacían. “Una iglesia que abandone los principios bíblicos no solo no logrará sobrevivir, es que no merece sobrevivir”, escribe Vaters. (El padre Longenecker explicaba aquí por qué no sobrevivirán).

2. Enfatizar el discipulado y el entrenamiento de líderes

Efesios 4,11-12 pide “capacitar a los santos para el servicio”. Los pastores -y párrocos- que hacían de todo (y no conseguían gran cosa) lograrán frutos si entrenan a otros miembros de la parroquia como responsables de muchas funciones importantes. Los métodos que formen discípulos y maestros de discípulos (2 Timoteo 2,2: “enseña a otros capaces de enseñar”) darán fruto. (Sobre esto se habla mucho aquí en los Encuentros de Nueva Evangelización).

3. Reducir gastos

En Estados Unidos las colectas y los donativos cada vez son menores, y no parece que vayan a crecer. En ambientes católicos europeos, la acumulación de templos, estructuras, etc… puede ahogar recursos que deberían servir para evangelizar. Karl Vaters avisa de que cada vez habrá menos personal pagado en las parroquias.

En España, donde casi no hay, se debería hacer lo contrario: profesionalizar al menos algunos laicos eficaces en evangelización. Así, Cursos Alpha (con sede en Londres) o Life Teen (con sede en Atlanta) cuentan con equipos profesionales mínimos en España, de uno o dos laicos asalariados, dedicados a formar evangelizadores. La reducción de gastos pasaría por edificios más pequeños, voluntariado más eficaz, etc…

4. Replantearse el edificio: optimizar los espacios

En Estados Unidos, cuanto más grande era tu edificio eclesial, más prestigio daba y más personas podía atraer. Esto ya no es así. También en el mundo empresarial recomiendan aplazar todo lo que puedas antes de comprar un edificio o alquilar un despacho: lo que puedas hacer desde tu ordenador de casa o taller del garaje, hazlo.

También en lo eclesial las parroquias deben mantenerse austeras en sus instalaciones. Es importante encontrar las formas de sacar el máximo rendimiento a los espacios parroquiales que ya se tienen, adaptando horarios, actividades, etc…

5. Buscar socios estratégicos

En muchos lugares hay iglesias pequeñas, incluso de denominaciones distintas, que se unen para trabajar en temas concretos comunes, quizá de servicio a los pobres o de evangelización. Hay grupos capaces de formar líderes y equipos de servicio en nuestra parroquia y que lo harán gratis o casi gratis.

En ambientes católicos, esto podría implicar que parroquias vecinas o amigas colaboraran. O recurrir a los distintos movimientos y realidades eclesiales, que pueden dar mucha vida y frutos en una parroquia si se les ofrece espacios y acompañamiento.

Los scouts (si son de buena doctrina) o LifeTeen (para adolescentes), Cursos Alpha, Cursillos de Cristiandad, Encuentros Emaús, movimientos matrimoniales o marianos, etc… pueden ser esos “socios estratégicos” que forman católicos adultos y activos en las parroquias.

6. Implicarse en el barrio o pueblo

“Deberían dejar de conocer a tu iglesia como ‘el edificio que está en tal calle’ y referirse a ella como ‘la gente que trabaja con los chicos y los pobres’, o cualquier otro colectivo o servicio”. La gente ha de saber que en la parroquia hay pasión por ofrecer ese servicio a la gente: a los pobres, o las madres solas, o los ancianos, o los inmigrantes, o los chicos de la calle…

7. Enfatizar a Jesús y la Palabra de Dios

Muchas cosas distraen de lo esencial y otras cosas que antes funcionaban y nos gustaban ahora ya no lo hacen. Por eso, párrocos y evangelizadores deben plantearse esta pregunta: “¿Estoy dispuesto a dejar tal o cual método o actividad [piense aquí usted en sus actividades preferidas] si con eso logro llegar a más personas para acercarlas a Jesús?”

¿Hemos hecho ídolos de técnicas o tradiciones populares o parroquiales que ya no dan fruto? Al final, siempre hay que enfatizar a Jesús y la Palabra de Dios.

8. Reestructurar lo que haya que reestructurar

“Deja de luchar por mantener tu método, servicio o tradición preferida viva. Si no es parte de la solución, es parte del problema”. (O, como se decía en este encuentro, “si no sirve para evangelizar tíralo a la basura”).

9. Hacer discípulos, no solo conversos

“Los conversos se suman a un club: los discípulos empiezan un movimiento. Los conversos siguen costumbres: los discípulos siguen a Jesús. Los conversos cambian de mentalidad: los discípulos cambian su vida… y las vidas de otros”. (Lea aquí: 12 características de ser discípulo).

10. Responder a esto: ¿por qué debería sobrevivir tu parroquia?

En ambientes católicos, las parroquias se mantienen porque lo decide así el obispo. Pero los clérigos y laicos que se esfuerzan en evangelizar y servir en la Iglesia con su tiempo y recursos pueden hacerse esta pregunta respecto a muchas de sus tareas.

“Si tu iglesia (o parroquia, grupo o servicio) desapareciera mañana, ¿qué es lo que de verdad se perdería? Sí, es una pregunta dura. Quizá parece incluso cruel, irrespetuosa. Pero no lo es: es esencial. Cualquier congregación que no pueda responder rápidamente por qué debería sobrevivir, no lo conseguirá hacer”.

Empezar hoy

“Se dice que el mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años, y que el segundo mejor momento es hoy. Lo mismo pasa con estos principios. Si ya los están aplicando, fortalécelos. Si no, empieza ahora. Sé incansable con ellos. No este año, sino cada año. La supervivencia de tu iglesia local depende de ello”, insiste Karl Vaters.

Lea también, sobre esto: El padre Mallon da la clave para renovar las parroquias: expulsar okupas y crear expectativas altas (aquí)

Lea también, sobre liderazgo ineficaz: ¿Por qué hay obispos timoratos, irrelevantes e inoperantes? Responde un psicólogo militar clásico (aquí)

https://religionenlibertad.com/pasos-que-cada-parroquia-deberia-considerar-puede-que-61776.htm

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El maná de cada día, 1.11.17

octubre 31, 2017

Solemnidad de Todos los Santos

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tutti-i-santi

Todos hemos sido llamados a la plenitud del amor



Antífona de entrada

Alegrémonos todos en el Señor al celebrar este día de fiesta en honor de todos los Santos. Los ángeles se alegran de esta solemnidad y alaban a una al Hijo de Dios.


Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, que nos has otorgado celebrar en una misma fiesta los méritos de todos los Santos, concédenos, por esta multitud de intercesores, la deseada abundancia de tu misericordia y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Apocalipsis 7,2-4. 9-14

Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar, diciéndoles: «No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que marquemos en la frente a los siervos de nuestro Dios.»

Oí también el número de los marcados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel.

Después de esto apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritaban con voz potente: «¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!»

Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y rindieron homenaje a Dios, diciendo: «Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén.»

Y uno de los ancianos me dijo: «Ésos que están vestidos con vestiduras blancas ¿quiénes son y de dónde han venido?»

Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.»

Él me respondió. «Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero.»


SALMO 23, 1-2. 3-4ab. 5-6

Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor. 

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos.

Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob.


SEGUNDA LECTURA: 1 Juan 3, 1-3

Queridos hermanos:

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!

El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.

Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Todo el que tiene esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.


ALELUYA: Mt 11, 28

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré, dice el Señor.


EVANGELIO: Mateo 5, 1-12

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»


Antífona de comunión: Mt 5, 8-10

Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se llamarán los hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

(Nota: Los subrayados son míos)
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GOZO Y ESPERANZA
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Entonces, en el cielo, tendrá lugar el regocijo grande y perfecto; entonces el gozo será pleno, cuando no sea la esperanza la que nos amamante, sino la realidad misma la que nos nutra.
No obstante, también ahora, en la tierra, antes que la realidad misma llegue a nosotros, antes que nosotros nos acerquemos a ella, alegrémonos en el Señor, pues no es pequeño el gozo que produce la esperanza de lo que luego será realidad.

San Agustín (Sermón 21, 1).

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Apresurémonos hacia los hermanos que nos esperan

De los sermones de san Bernardo, abad

¿De qué sirven a los santos nuestras alabanzas, nuestra glorificación, esta misma solemnidad que celebramos? ¿De qué les sirven los honores terrenos, si reciben del Padre celestial los honores que les había prometido verazmente el Hijo? ¿De qué les sirven nuestros elogios? Los santos no necesitan de nuestros honores, ni les añade nada nuestra devoción. Es que la veneración de su memoria redunda en provecho nuestro, no suyo. Por lo que a mí respecta, confieso que, al pensar en ellos, se enciende en mí un fuerte deseo.

El primer deseo que promueve o aumenta en nosotros el recuerdo de los santos es el de gozar de su compañía, tan deseable, y de llegar a ser conciudadanos y compañeros de los espíritus bienaventurados, de convivir con la asamblea de los patriarcas, con el grupo de los profetas, con el senado de los apóstoles, con el ejército incontable de los mártires, con la asociación de los confesores con el coro de las vírgenes, para resumir, el de asociarnos y alegrarnos juntos en la comunión de todos los santos.

Nos espera la Iglesia de los primogénitos, y nosotros permanecemos indiferentes; desean los santos nuestra compañía, y nosotros no hacemos caso; nos esperan los justos, y nosotros no prestamos atención.

Despertémonos, por fin, hermanos; resucitemos con Cristo, busquemos los bienes de arriba, pongamos nuestro corazón en los bienes del cielo. Deseemos a los que nos desean, apresurémonos hacia los que nos esperan, entremos a su presencia con el deseo de nuestra alma. Hemos de desear no sólo la compañía, sino también la felicidad de que gozan los santos, ambicionando ansiosamente la gloria que poseen aquellos cuya presencia deseamos. Y esta ambición no es mala, ni incluye peli­gro alguno el anhelo de compartir su gloria.

El segundo deseo que enciende en nosotros la conmemoración de los santos es que, como a ellos, también a nosotros se nos manifieste Cristo, que es nuestra vida, y que nos manifestemos también nosotros con él, revestidos de gloria. Entretanto, aquel que es nuestra cabeza se nos representa no tal como es, sino tal como se hizo por nosotros, no coronado de gloria, sino rodeado de las espinas de nuestros pecados. Teniendo a aquel que es nuestra cabeza coronado de espinas, nosotros, miembros suyos, debemos avergonzarnos de nuestros refinamientos y de buscar cualquier púrpura que sea de honor y no de irrisión.

Llegará un día en que vendrá Cristo, y entonces ya no se anunciará su muerte, para recordar­os que también nosotros estamos muertos y nuestra vida está oculta con él. Se manifestará la cabeza gloriosa y, junto con él, brillarán glorificados sus miembros, cuand­o transfigurará nuestro pobre cuerpo en un cuerpo glorioso semejante a la cabeza, que es él.

Deseemos, pues, esta gloria con un afán seguro y total. Mas, para que nos sea permitido esperar esta gloria y aspirar a tan gran felicidad, debemos desear también, en gran manera, la intercesión de los santos, para que ella nos obtenga lo que supera nuestras fuerzas.

(Nota: Los subrayados son míos)

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Oración

Dios todopoderoso y eterno, que nos has otorgado celebrar en una misma fiesta los méritos de todos los santos, concédenos, por esta multitud de intercesores, la deseada abundancia de tu misericordia y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.

Con la confianza que inspira en nuestro corazón el Espíritu Santo, nos alegramos de que el Padre Celestial, de manera particular hoy, se goce al ver que la Sala del Festín de las Bodas de su Hijo está casi completamente llena de invitados. Mereció la pena disponerlo todo, desde la eternidad y con gran ilusión, para que sus hijos se gocen con su Amor y Plenitud.

El Espíritu nos permite también gozarnos con el Hijo que hoy está viendo una multitud de Hermanos que, gracias a su Sangre, tienen vida en abundancia y alaban pletóricos de alegría y felicidad al Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra. Mereció la pena ser obediente y fiel hasta la muerte y muerte de Cruz. Mi alegría está en vosotros. Y mi alegría está también en el Padre.

Me siento feliz al retomar mi condición de ser el Primogénito de muchos hermanos y hermanas para gloria de Dios Padre, que es digno de toda bendición. Así mi alegría llega a plenitud, pues con vosotros no he guardado secretos. Os dije todo lo que había oído a mi Padre. Venid, benditos de mi Padre. Amén, para siempre.

En el Espíritu nos congratulamos por esta mutua felicitación del Padre y del Hijo, por esa mutua complementariedad y solidaridad, en sí mismos, y en su relación con los hombres. Todo está cumplido, se ha cumplido lo dispuesto por el Padre, lo realizado por el Hijo. En el Espíritu abrazamos al Padre y al Hijo para formar la familia de Dios.

Experimentamos qué bueno es vivir los hermanos unidos. El Espíritu abraza al Padre y al Hijo. Él es la comunión en persona. Él prolonga la comunión del Padre y del Hijo en la comunidad eclesial fundada en la comunión de los Hermanos en un mismo Espíritu.

El Espíritu prolonga la familia trinitaria en la familia de los Hijos de Dios. Ven, Señor Jesús. Ven, Espíritu divino, y haz nuevas todas las cosas. Amén.

Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Dios sea bendito en sus Ángeles y en sus Santos. Amén. Aleluya.

(P. Ismael)

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Solemnidad de Todos los Santos

1º de noviembre del 2012

Por el R. P. José Jiménez, oar.

Dios no ha hecho la muerte, ni se complace destruyendo a los vivos (Sb 1, 13)

Dios creó al hombre incorruptible y lo hizo a imagen de su propio ser, mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo y la experimentan los de su bando (Sb 2, 23-24)

Triunfadores

Bienaventurados, felices, dichosos… son algunos de los términos que usan los traductores de la Biblia de los sujetos de las bienaventuranzas con las que el evangelista Mateo inicia el llamado Sermón del Monte. Se trata de la proclamación de la ley de Cristo, que no anula la de Moisés, sino que le da plenitud en Cristo, quien es la verdadera y mejor bienaventuranza.

¿Quiénes son los bienaventurados?

Leer el libro del Apocalipsis es introducirnos en un mundo de símbolos entre los cuales los números ocupan un lugar importante. Los ciento cuarenta y cuatro mil triunfadores de las tribus de Israel (Cf. Ap. 7, 4) proyectan en su simbolismo los miles y millones de triunfadores en Cristo Jesús. Es lo que celebramos hoy en esta fiesta: no nos referimos sólo a los santos reconocidos por el Pueblo de Dios, sino también a los miles y millones de hombres y mujeres, de toda edad, raza y condición que han triunfado con Cristo Jesús.

¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha abierto a la esperanza para que seamos triunfadores! ¡Bendito sea Dios y glorificado en sus santos!

Todos los difuntos

Unida íntimamente a la fiesta de Todos los Santos está la Conmemoración de todos los Fieles Difuntos, que la hacemos mañana, dos de noviembre. Recordamos a nuestros familiares y amigos difuntos, y a todos los que han salido ya de esta vida. Es la fecha del agradecimiento para los que han estado unidos a nosotros en la vida y hoy lo hacemos oración. Al Dios de los vivos encomendamos a nuestros difuntos para que tengan la vida, la vida que es el cielo.

Es Cristo Jesús quien salva radicalmente a los que por medio de Él se acercaron a Dios (Heb. 7, 25). En un abrazo común nos unimos todos y la oración que nosotros hacemos por ellos y ellos por nosotros es la mejor comunión.

Eso nos lleva a la esperanza: somos caminantes hacia la bienaventuranza eterna.


Vigilia de Pentecostés con el Papa: 50 años de Renovación carismática católica

junio 5, 2017

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Explanada del Circo Máximo de Rona ocupado por carismáticos de todo el mundo: Más de cien mil personas

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(ZENIT – Roma, 3 Jun. 2017).- La vigilia de Pentecostés realizada este sábado en Roma, con ocasión del Jubileo de Oro del Movimiento Carismático Católico contó con la presencia del papa Francisco. El evento concluye mañana domingo, con la misa que el Santo Padre presidirá en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano.

La vigilia, realizada en la amplia explanada del Circo Máximo, ubicada entre dos de las siete colinas de Roma, el Aventino y el Palatino, contaba con la presencia de más de unas cien mil personas, y tenía un palco central con la frase ‘Jesús es el Señor’, traducida en diversos idiomas.

En el palco, junto al Santo Padre, se encontraban los líderes de la Renovación Carismática, representantes de las iglesias evangélicas, pentecostales y de otras confesiones religiosas.

El encuentro fue precedido por cantos, lecturas y testimonios, e introducido por las meditaciones del sacerdote capuchino, Raniero Cantalamessa, que indicó: “Hemos venido de todas las naciones que están bajo el cielo y estamos aquí para proclamar las grandes obras de Dios”. “No podemos quemar las etapas en la doctrina, aseguró, porque estas existen. Podemos sí, quemar etapas en la caridad”, aseguró. Recordando que “es más lo que nos une que lo que nos divide”.

A continuación habló el pastor Giovanni Traettino, de la Iglesia evangélica de la reconciliación que saludó al ‘amado y querido papa Francisco’.  Señaló la importancia de lugar del encuentro, “el Circo Máximo bañado por la sangre de los cristianos, que nos une”.  Habló también del deseo de Dios de extender su amor, su comunión en el corazón del hombre.

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El Papa Francisco se dirige a los carismático en el Circo Máximo de Roma

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El Papa en la Vigilia de Pentecostés: el modo de rezar de los carismáticos «está en las Escrituras»

“Hermanos y hermanas, gracias por el testimonio que hoy dan aquí, nos hace bien a todos, también a mí”.

Con estas palabras el papa Francisco se dirigió a las aproximadamente cien mil personas que participaban en la vigilia de Pentecostés, reunidas en el antiguo Circo Máximo de Roma, informa la agencia de noticias Zenit.

Tras leer una frase de los Hechos de los Apóstoles, “Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados por el Espíritu Santo”, el Santo Padre recordó que en el Cenáculo todos fueron llenos del Espíritu Santo. “Hoy estamos aquí como en un cenáculo a cielo abierto”, dijo, porque “no tenemos miedo” y “porque profesamos que Jesús es el Señor”.

Estamos para llevar la buena noticia a todo el mundo, dijo el sucesor de Pedro, para decir que la paz es posible, “no es fácil, pero en nombre de Jesús podemos dar testimonio de que la paz es posible”. Entretanto precisó que esto será posible “solamente si estamos en paz entre nosotros”. Si no, “no es posible”.

Reconoció que tenemos diferencias, pero deseamos ser “una diversidad reconciliada” y precisó que “esta frase no es mía, es de un hermano luterano”. Añadió que “hemos venido a pedir que el Espíritu Santo venga sobre nosotros” para “predicarlo en las calles del mundo”.

Indicó que hace 50 años nació “¿una a institución? ¿Una organización?”. “No, nació una corriente de gracia, de la Renovación carismática católica. Una obra que nació ecuménica”, aseguró.

Donde los cristianos eran martirizados

Recordó que allí en el Circo Máximo, “fueron martirizados tantos cristianos, como diversión”. Y que nos une el ecumenismo de la sangre, “nos une el testimonio de nuestros mártires de hoy”, recordando que los hay más que en los tiempos pasados.

Señaló además que “el Espíritu nos quiere en camino”, que Renovación “es una corriente de gracia, sin estatutos ni fundadores”, que comprende muchas obras humanas inspirada por el Espíritu Santo, y aseguró que “no se puede cerrar al Espíritu Santo en una jaula”.

Ahora, “los 50 años son un momento de reflexión”, dijo, y deseó que la Renovación carismática católica sea un “lugar privilegiado” para ir hacia la unidad, y precisó que “nadie es el patrón, todos somos siervos de esta corriente de gracia”.

Un modo de rezar que “está en las Escrituras”

Puede ser que a alguien no le guste este modo de rezar, pero está en las escrituras”, dijo.

Y recordó tres cosas: “Bautismo en el Espíritu Santo, alabanza y ayuda a los necesitados”.

Les agradeció también porque los servicios de caridad de las diversas corrientes empiezan a unificarse, “como les había pedido hace dos años atrás”.

“Gracias por lo que le dieron a la Iglesia en estos 50 años, la Iglesia cuenta con ustedes”, dijo. Y concluyó: “Servir a los más pobres, esto la Iglesia y el Papa lo esperan del movimiento carismático católico y de todos, todos, todos, los que entraron en esta corriente de gracia”.

Vigilia de oración por Pentecostés con el Papa Francisco, el sábado 3 de junio por la tarde en el Circo Máximo (3 horas 50 minutos)

http://www.religionenlibertad.com/papa-vigilia-pentecostes-modo-rezar-57227.htm

 


Papa Francisco a los carismáticos: “La Renovación es una gracia para la Iglesia. El fundamento de la Renovación es adorar a Dios”

mayo 7, 2017

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Todos los presentes en el estadio rezaron extendiendo sus manos por el Papa Francisco que permaneció arrodillado durante toda la oración

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Papa Francisco con 50.000 carismáticos en Roma: “La Renovación es una gracia para la Iglesia. El fundamento de la Renovación es adorar a Dios”

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“¿Qué espera el Papa de vosotros? La conversión al amor de Jesús, que cambia la vida. Compartid con todos la gracia del bautismo. Espero de vosotros una evangelización con la Palabra de Dios, anunciando que Jesús está vivo. Que deis testimonio del ecumenismo espiritual. Que permanezcáis unidos en el amor, en la oración al Espíritu.

Recordad que la Renovación se alegra de lo que el Espíritu realiza en otras iglesias. Acercaos a los pobres y a los necesitados, para tocar, en su carne, la carne herida de Jesús. Buscad la unidad de la Renovación, porque viene del Espíritu. Las divisiones vienen del demonio. Huid de las luchas internas. Que no las haya entre vosotros”

de junio de 2014.- (Radio Vaticano Camino Católico)  En una tarde de domingo primaveral, el 1 de junio de 2014, Solemnidad de la Ascensión del Señor, el Papa Francisco llegó al Estadio Olímpico de Roma, repleto y lleno de entusiasmo. Allí más de 50 mil personas llegadas desde 52 países le recibieron cantando, aplaudiendo y agitando pañuelos, al son de “Hosanna en el Cielo…”.

Es la primera vez en la historia que un Pontífice ha visitado este lugar y lo ha hecho para encontrarse con los miembros del movimiento Renovación Carismática Católica, que realiza su 37ª Asamblea Nacional. Este ha sido el momento más importante del congreso que realizan hoy domingo 1 y este lunes 2 de junio, y que lleva por lema “¡Convertíos! ¡Creed! ¡Recibid el Espíritu Santo!”

“Un encuentro que concluyó con un llamamiento del Santo Padre: Hermanos y hermanas -dijo el Papa Francisco antes de dar la bendición apostólica- acuérdense:

Adoren a Dios nuestro Señor, es este el fundamento, busquen la santidad en la nueva vida del Espíritu Santo. Eviten la excesiva organización, salgan a evangelizar por las calles, acuérdense que la Iglesia nació en salida esa mañana de Pentecostés. Acérquense a los pobres y toquen en ellos la carne herida de Jesús. Por favor no enjaulen al Espíritu Santo”. 

Apenas el Santo Padre entró en el principal estadio deportivo de Roma, Salvatore Martínez, presidente de la RCC en Italia, propuso cambiar los ‘¡Viva Francisco!’, -que al Papa no le gustan- por ¡viva Jesús el Señor! Canto que el Papa se animó también a entonar.

“Aquí no están ni los seguidores de la Lazio, ni de la Roma, ni  del San Lorenzo, aquí somos todos seguidores de Jesús. Y nuestro entrenador es usted”, añadió Martínez.

El presidente italiano de la RCC recordó que “el año pasado cuando le anuncié que íbamos al Estadio Olímpico, usted me dijo ‘yo voy’ y ha cumplido su palabra”. Por otro lado ha señalado que “nacimos con Pablo VI, crecimos con Juan Pablo II y ahora nos encontramos con usted aquí”.

Finalmente agradeció al Papa su presencia:  “La Renovación está unida en torno a usted, Santo Padre. Estamos aquí para rezar con usted. Este es un cenáculo a cielo abierto. Rece por nosotros, sobre nosotros y nosotros rezaremos por usted. Invoquemos al Espíritu Santo”

Y comenzó un momento de intercesión, el Santo Padre por el pueblo y el pueblo por el Santo Padre. Recogidos en profunda oración, hubo unos instantes de oración en lenguas, don característico de este movimiento.

Testimonio de un Sacerdote

Luego se proclamó la lectura de los Hechos de los Apóstoles del día de Pentecostés. Y empezaron los testimonios con el de un sacerdote. “Soy uno de los 1.000 sacerdotes que estamos aquí. En la renovación he descubierto la comunidad. Queremos ser el rostro joven y misericordioso de la Esposa de Cristo”.

El Papa habla a los sacerdotes

“Os pido una sola cosa: cercanía. Cercanía a Cristo en la oración y en la adoración. Y cercanía a la gente, al pueblo de Dios que os está confiado. Amad a vuestra gente. Sed cercanos a la gente”.

Testimonio de un joven

“El Espíritu Santo nos ha cambiado la vida. Nuestra vida ha cambiado. Somos felices con Jesús. Te pedimos que nos confirmes en la fe, para que seamos fieles al Señor”.

Palabras del Papa a los jóvenes

“Sería triste que un joven guardase su juventud en una caja fuerte. No serviría para nada. La juventud es para arriesgarla bien y con esperanza. La juventud es para darla. Para que los demás conozcan al señor. Seguid adelante”.

Testimonio de una familia

“Estamos aquí, con nuestros hijos. La Renovación ha sido, para nosotros, el redescubrimiento de la belleza de la familia. Para educar cristianamente a nuestros hijos. Una fuerza que nos sostiene y nos ayuda a superar el mal”

Palabras del Papa a las familias

“Las familias son la Iglesia doméstica, en las que Jesús crece en amor. Por eso, el demonio ataca tanto a la familia e intenta destruirla. Los esposos son pecadores como todos, pero siguen adelante en la fe. Que el Señor bendiga a la familia y la haga fuerte en esta crisis en la que el diablo quiere destruirla”.

Testimonio de una discapacitada

“Soy una ciega pero me gustaría decir a todos que mi luz es Jesús, que camina conmigo. Esta gran familia me hace experimentar a Jesús todos los días. ¡Qué gran fuerza es la fraternidad cuando se vive.”

Palabras del Papa a los que sufren

“A los que sufren, son únicos en el sufrimiento de Cristo. Imitan a Jesús en el momento difícil de la cruz. Llevan el sufrimiento por toda la Iglesia. Muchas gracias, hermanos y hermanas. Gracias por aceptar estar unidos en el sufrimiento. Gracias por la esperanza que testimoniáis, por la esperanza que os lleva adelante, buscando la caricia de Jesús”.

Faltan los abuelos, los ancianos, que son la seguridad de nuestra fe. Cuando María y José llevaron a Jesús al templo, el Evangelio dice que fueron conducidos por el Espíritu Santo. Los jóvenes deben cumplir la ley. Los ancianos, como el buen vino, tienen la libertad del Espíritu Santo”.

“Y así, Simeón, el valiente, alababa a Dios, impulsado por el Espíritu. Los ancianos son nuestra sabiduría, son la sabiduría de la Iglesia. Aquella anciana, Ana, hizo una cosa extraordinaria: canonizó las murmuraciones. Iba por ahí diciendo: Esto es lo que nos salvará. Son nuestra fuerza y nuestra salvación. Que el señor nos dé siempre ancianos sabios, la memoria de nuestro pueblo, la memoria de la Iglesia y el sentido de la alegría”.

El Papa reza por todos los presentes en el estadio

El presidente de la RCC, Salvatore Martinez dice: “Nos ponemos de rodillas. Rece por nosotros”. Y todo el estadio se pone de rodillas.

La oración del Papa

“Señor, mira a tu pueblo que espera el Espíritu Santo, mira a los jóvenes, a las familias, a los niños, a los enfermos, a los sacerdotes, a los consagrados, a nosotros los obispos, mira a todos. Concédenos la santa ebriedad del Espíritu, la que hace hablar todos los idiomas, de la caridad, siempre cerca de los hermanos y hermanas que tienen necesidad de nosotros.

Enséñanos a no luchar entre nosotros para tener un poco más de poder, a amar más a la Iglesia que es nuestro partido, enséñanos a tener el corazón abierto para recibir el Espíritu. Envía tu espíritu sobre nosotros. Amén”

Y cantan el Aleluya, amén.

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Discurso final del Papa

Os doy las gracias por vuestra acogida. Me gusta mucho el canto “Vive Jesús, el Señor”. Cuando celebraba en Buenos Aires con la Renovación, cantábamos ese canto, que hoy ha sonado también. Me he sentido en casa.

Gracias a la Renovación Carismática por propiciar este encuentro con vosotros. Sois una corriente de gracia en la Iglesia y para la Iglesia. Habéis recibido el gran don de la diversidad de carismas al servicio de la Iglesia.

Cuando pienso en vosotros, pienso en una gran orquesta, en la que todos los instrumentos son necesarios para la armonía de la pieza musical. Nadie en la Renovación puede pensar que es más importante ni más grande que los demás. Cuando alguno de vosotros se cree más importante o más grande que los demás comienza la peste.

Nadie puede decir: Yo soy el jefe’. Tenéis un solo jefe: el Señor Jesús. Repetid conmigo: ¿Quién es el jefe de la Renovación? El Señor Jesús.

En los primeros años no me gustaban mucho los carismáticos. Decía de vosotros: parecen una escuela de samba. No compartía sus nuevas formas de rezar… Después comencé a conoceros y comprendí que la Renovación es una gracia para la Iglesia.

Pocos meses antes de participar en el cónclave, fui nombrado por la conferencia episcopal asistente espiritual de la Renovación carismática en Argentina.

La Renovación es una gran fuerza al servicio del Evangelio. ¿Lleváis todavía hoy con vosotros el Nuevo Testamento? Llevad siempre en el bolsillo la Palabra de Dios. No perdáis la libertad que el Espíritu os ha dado.

El peligro para la Renovación, como dice el padre Raniero, es el de la excesiva organización. No perdáis la gracia de dejar que Dios sea Dios. Que Él nos guíe, nos impulse y nos aliente…

Otro peligro es el convertirnos en controladores de la gracia de Dios. Sois dispensadores de la gracia de Dios, no controladores. No seáis aduana del Espíritu Santo.

Evangelización, ecumenismo espiritual, los pobres y acogida de los marginados, y todo esto sobre la base de la adoración. El fundamento de la Renovación es adorar a Dios.

¿Qué espera el Papa de vosotros? La conversión al amor de Jesús, que cambia la vida. Compartid con todos la gracia del bautismo. Espero de vosotros una evangelización con la Palabra de Dios, anunciando que Jesús está vivo. Que deis testimonio del ecumenismo espiritual. Que permanezcáis unidos en el amor, en la oración al Espíritu.

Recordad que la Renovación se alegra de lo que el Espíritu realiza en otras iglesias. Acercaos a los pobres y a los necesitados, para tocar, en su carne, la carne herida de Jesús. Buscad la unidad de la Renovación, porque viene del Espíritu. Las divisiones vienen del demonio. Huid de las luchas internas. Que no las haya entre vosotros.

Recordad: adorar a Dios el Señor. Este es el fundamento. Buscad la santidad. Sed dispensadores de la gracia de Dios. Salid a las calles a evangelizar. La Iglesia nació en salida en Pentecostés. Acercaros a los pobres y tocad la carne herida de Jesús. Dejaos guiar por el Espíritu Santo. Buscad la unidad, que viene de la Trinidad. Gracias.

Papa Francisco

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Finalmente, el Papa Francisco agradeció también a quienes están organizando el gran jubileo del 2017, e indicó, adelantando: “Espero celebrarlo en la plaza de san Pedro”.

Al concluir sus palabras, toda la asamblea ha rezado por el Santo Padre, quien de rodillas ha recibido esta intercesión por él. Todo el estadio en pie y con los brazos extendidos hacia Francisco ha orado pidiendo su bendición. Además, le han entregado como regalo una Virgen de las manos alzadas, hecha por detenidos en las cárceles que se están reinsertando.

Para finalizar, se ha bailado un flash mob. Guiados por un grupo de jóvenes desde el palco, todo el Estadio ha bailado ¡Jesús es el Señor, Aleluya!

http://www.caminocatolico.org/home/papa-francisco/12390-live-ahora-en-directo-el-papa-francisco-con-la-renovacion-carismatica-en-el-estadio-olimpico-de-roma

 

 


Cumpleaños de la Renovación Carismática: Testimonio de Chus Villarroel, op.

marzo 19, 2017

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El P. Chus Villarroel, op.

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Cumpleaños de la Renovación Carismática Católica: Testimonio del P. Chus Villarroel, op.

Por Chus Villarroel, op. 

(Comentario del P. Ismael: El P. Chus descubrió el agua viva del Evangelio en la Renovación Carismática. Encontró el don del Espíritu que le llenó de alegría y dio brillo a todo lo que vivía y hacía como religioso dominico. He aquí su testimonio que me llegó por correo electrónico. Agradezco esta primicia. Que sea para la mayor gloria de Dios. Me parece oportuno el testimonio del P. Chus en este domingo del Evangelio del encuentro de Jesús con la Samaritana. Nos ayuda. Padre Chus, que Dios siga glorificándose en su vida. Un abrazo desde Lima). 

 

En este año 2017 cumple la Renovación carismática católica cincuenta años de existencia. El día de Pentecostés se celebrará solemnemente esta efeméride en presencia de decenas de miles de miembros de dicha Renovación en la Plaza de San Pedro en Roma, auspiciada por el propio Santo Padre Francisco.

Estamos todos invitados, incluidos los simpatizantes y todos aquellos que sientan la acción del Espíritu como algo real en sus vidas, ejerzan donde sea esta llamada. La obra de Dios es gratuita y le pertenece, por tanto, a todo el mundo.

Yo llevo cuarenta años largos perteneciendo y trabajando activamente en esta corriente de gracia. Como suele decirse, es de lo mejor que me ha pasado en la vida y reboso de agradecimiento por ello. La Renovación no es otra cosa que una corriente de gracia o un soplo del Espíritu que, como estas imágenes sugieren, no está destinada a perpetuarse ni a ser una cosa más dentro de la Iglesia.

El día que cumpla su misión, según el criterio del Espíritu Santo, dejará de existir. La podemos considerar como sal y fermento que una vez hecha su labor se identificará con el todo que habrá quedado sazonado. A los carismáticos no les va a costar desaparecer en un determinado momento porque su interinidad la llevan inscrita en su ADN más profundo.

Entré en la Renovación cuando tenía unos cuarenta años más o menos. Esta entrada nunca me produjo menoscabo ni choque con mi espiritualidad dominicana. La razón es que la Renovación carismática no entra en competencia con ningún carisma porque va a la base de todos ellos vitalizando su ejercicio. La Renovación no es una espiritualidad nueva, su único objetivo es renovar el bautismo y descubrir todas las riquezas que en él recibimos y que no han tenido un adecuado desarrollo a lo largo de nuestra vida.

Si tu carisma o el de tu congregación es cuidar enfermos la Renovación no te los va a disputar ni hay peligro de que se vaya a apropiar de ellos porque no ha nacido para eso, pero sí notarás su influencia en el modo, la intensidad y los resultados al ejercerlo.

Santo Domingo de Guzmán no fundó su Orden para renovar el bautismo de sus frailes sino para ejercer un carisma en la Iglesia que aquellos tiempos necesitaban, que era el de la predicación. La fe en aquel tiempo no estaba muerta ni peligraba, como la de muchos ahora, pero era urgente formarla doctrinalmente.

De ahí que el Espíritu Santo ahora tenga que llevarnos a la base, es decir, a la renovación del propio bautismo, como lo hace con la Renovación carismática, ya que actualmente no basta con formar la fe, que en muchos ya no existe, sino que hay que suscitarla. Al renovar el bautismo resplandecen de nuevo todos los carismas, de ahí el apellido de carismática.

Por eso la predicación, que es el carisma dominicano, aunque antes era una predicación doctrinal ahora, en una cultura progresivamente laica y atea como la nuestra, debe alternar con una predicación kerigmática que no trate de convencer sino de quebrantar los corazones.

En este artículo, sin embargo, no quiero definir cosas ni hablar de temas abstractos; estamos de cumpleaños y este hecho me empuja al agradecimiento y a recordar cuál ha sido el sentido y el recorrido de la Renovación y, a la par, de mi vida. Alguien me dijo hace unos días, pero tú ¿cómo eres tan fiel si te han escupido tantas veces en los ojos?

Es una frase fea, sin embargo, es lo que oí. Respondí diciendo que una fidelidad así, tiene más valor y brilla mucho más. Es más, mi alegría al cumplir años, es mucho más gratificante. Me suena más a gracia, a regalo, a algo que se me ha dado, que ha sucedido en mí y que yo no he merecido pero que forma parte de mi trayectoria vital.

El día 18 de febrero, fecha exacta del nacimiento de la Renovación católica, me desperté soñando con unas palabras que había oído al Papa no hace mucho. Son palabras o categorías con las que la teología moderna trata de comprender la historia de la salvación: “memoria y promesa”. La Renovación además del cometido que le asigne el Espíritu para la Iglesia en general, es también una historia de salvación para los que perseveren en ella. Pensando en mi propia historia contemplaba la parte de memoria vivida en estos años pasados.

Creo que mi memoria está llena de fecundidad: He experimentado al Espíritu Santo y lo he vivido como en un nuevo Pentecostés. Él me ha llevado a Jesucristo, al hombre Jesús, muerto y resucitado, que nos salvó gratuitamente en su cuerpo de carne y en cuya gratuidad hemos disfrutado de una paz muy profunda en el corazón. Daba gracias a Dios por los cincuenta años, por los millones de personas que han participado de esta corriente espiritual, por los dones, la sabiduría, y el conocimiento que me han regalado.

Si algunos me han escupido en los ojos, ese hecho no me impide valorar el gran cariño, respeto e intimidad que me han ofrecido miles de personas o bien personalmente o escuchando mi predicación. No puedo menos de decir que me he sentido y me siento realizado por esta pertenencia.

La vitalidad de la memoria se prueba en la nostalgia de la promesa. Después de tantos años todo me parece muy vivo. En los varios seminarios que doy cada año encuentro mucha gente que sigue recibiendo al Espíritu Santo, que goza con su novedad, que nota su vida cambiada. El amor primero de los nuevos sigue dando actualidad a lo que comenzó hace cincuenta años. Si en la Renovación no entraran muchos nuevos cada año sería preocupante.

La gratuidad del don sigue limpia ya que ninguno podemos hacer nada por trasmitirlo. No nos hemos podido apoderar de él. El Señor se lo sigue dando a quien quiere, como quiere y cuando quiere. Esta obra sigue siendo totalmente suya. Es cierto que muchos son los llamados y no todos son escogidos, lo cual es un misterio que tampoco nos pertenece.

Sentía aquella mañana que lo mejor de la Renovación está en el futuro, en lo que aún no hemos experimentado. Estamos en una historia de salvación porque esta salvación se realiza en la historia. Nada se consuma del todo hasta que no llega a su fin. El caminar es esencial. Los más probados y fieles en la Renovación han aprendido a caminar al “lugar que yo te indicaré”. No sabemos adónde vamos, lo cual desde la fe no es un absurdo sino precisamente su esencia.

Lo que sí sabemos y de lo cual no podemos abdicar es que la lleva el Señor. Yo personalmente me identifico con la Renovación tal como está; no quiero inventarme una nueva ni me culpabilizo por el pecado que ha habido en la vieja. No quiero que me la cambien, pero, si me la cambian, estoy seguro que el Señor me lo iluminará y podré discernir si es cosa de hombres o suya.

La promesa en la Renovación hace referencia a la Iglesia porque la veo como el gran instrumento de una nueva evangelización. Esta tendrá alguna consistencia cuando se haga efectiva la proclamación de Jesús resucitado como Señor y Juez de la Historia. Esta evangelización no va a consistir en hacer un mundo mejor o en cambiar las estructuras sociales ni en vivir los llamados valores cristianos sino en creer y proclamar que Jesús vive y es el Señor de la historia y de cada uno de nosotros.

No se trata, por lo tanto, de cambiar el mundo sino de ser cambiados nosotros, que es exactamente lo que sucede en la Renovación. Todo lo demás vendrá por añadidura y, sin duda, es bueno que venga. Para mí personalmente el final de este camino lo veré cuando sienta que la promesa se me está cambiando en esperanza. Entonces dejará de ser expectativa que no me defraudará.

La Renovación que yo aprendí y en la que he crecido desde hace cuarenta años es la que se vive en el grupo de Maranatha de Madrid y otros grupos afines en diversos puntos de España. Ahí aprendí a amar a la comunidad y, sobre todo, ahí aprendí a amar a Jesucristo por el enorme don de su salvación gratuita.

La gratuidad es el gran compromiso que asumo para crecer en santidad. No me ha impuesto tampoco más tareas. Me ha abrillantado mi carisma de predicación, que lo tengo por ser dominico, y a cada uno nos ha ayudado a ser mejor lo que somos pero sin hacernos una nueva realidad dentro de la Iglesia. Somos pura corriente de gracia. Si alguno no lo entiende que procure hacerse carismático porque esto no es algo cerebral.

Debido a esta mentalidad nos definimos como pueblo más que como comunidad. Un pueblo que camina. La noción de comunidad es más estática por lo que la memoria y la promesa resaltan menos en ella. Se nota en la espiritualidad. Los que tienden a vivir en comunidad son más proclives a estancarse, a permanecer en el oasis. No se sienten llevados hacia ninguna parte sino al cielo de una manera vertical desde la pureza, no desde el compromiso histórico.

El pueblo, por el contrario, debe recorrer muchas etapas y en ese itinerario va emergiendo el designio final al que está llamado. No se puede comprender a Jesús fuera de un pueblo.

Ahora en estos años, en que ya experimento la decrepitud, la promesa que hasta ahora tenía mucho de expectativa, se va trasformando en esperanza, pero ya teologal. Ya me veo cercano a Dios y quiero que mi tránsito sea lo más ungido posible. La experiencia de la unción, gran regalo que me ha hecho la Renovación, es la prueba de la presencia del Espíritu Santo.

La promesa en cada persona tiene que hacerse esperanza de los bienes de arriba, una esperanza que no defrauda porque está fundada no en nuestras fuerzas sino en el amor de Dios que hemos recibido por el Espíritu Santo que nos ha sido dado. La esperanza es algo más que optimismo; es deseo de Dios con Cristo.

Febrero 2017

Chus Villarroel, OP.

https://mail.google.com/mail/u/0/#search/chus+villarroel/15a655d6e9c28b45

 


Padre Cantalamessa: La sobria ebriedad del Espíritu

diciembre 22, 2016

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El Padre Raniero Cantalamessa predicando al Papa y a sus colaboradores

El Padre Raniero Cantalamessa predicando al Papa y a sus colaboradores

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Texto completo de la tercera predicación de Adviento del padre Raniero Cantalamessa.

Las vías del Espíritu Santo: El Bautismo en el Espíritu. La sobria ebriedad del Espíritu.

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(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- La tercera predicación de Adviento ha sido realizada este viernes en la capilla Redemptoris Mater en el palacio apostólico Vaticano, por el religioso capuchino Raniero Cantalamessa, ante la presencia del santo padre Francisco, cardenales y otros miembros de la Curia Romana.

A continuación el texto completo:

P. Raniero Cantalamessa, ofmcap
Tercera predicación de Adviento 2016

LA SOBRIA EBRIEDAD DEL ESPÍRITU

1. Dos tipos de ebriedad

El lunes después de Pentecostés de 1975, en ocasión de la clausura del Primer Congreso mundial de la Renovación Carismática Católica, el beato Pablo VI dirigió a los diez mil participantes reunidos en la basílica de San Pedro un discurso en el que la definió como “una oportunidad para la Iglesia”.

Una vez concluida la lectura del discurso oficial el Papa añadió, improvisando, las siguientes palabras:

En el himno que leemos esta mañana en el breviario y que se remonta a san Ambrosio, en el IV siglo, se encuentra esta frase difícil de traducir aunque sea muy simple: Laeti, que significa con alegría; bibamus, que significa bebamos; sobriam, que significa bien definida y moderada; profusionem Spiritus, o sea la abundancia del Espíritu. ‘Laeti bibamus sobriam profusionem Spiritus’. Podría ser el lema de vuestro movimiento: un programa y un reconocimiento del movimiento mismo”.

La cosa importante que debemos notar enseguida es que aquellas palabras del himno no fueron escritas en el origen para la Renovación carismática. Ellas siempre fueron parte de la liturgia de las horas de la Iglesia universal; son por lo tanto una exhortación dirigida a todos los cristianos y como tal quiero nuevamente proponerla, en estas meditaciones dedicadas a la presencia del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia.

En verdad en el texto original de san Ambrosio, en el lugar de “profusionem Spiritus”, la abundancia del Espíritu, está “ebrietatem Spiritus”, o sea la ebriedad del Espíritu1.

La tradición sucesiva había considerado a esta última expresión demasiado audaz y la había sustituido con una más blanda y aceptable. Entretanto, de esta manera se había perdido el sentido de una metáfora antigua como el mismo cristianismo. Justamente por lo tanto, en la traducción italiana del breviario se ha recuperado el sentido original de la frase ambrosiana. Una estrofa del himno de Laudes, de la cuarta semana del salterio, en idioma italiano de hecho dice:

Sea Cristo nuestro alimento,
sea Cristo el agua viva:
en Él probamos sobrios
la ebriedad del Espíritu.

Lo que empujó a los Padres a retomar el tema de la “sobria ebriedad”, ya desarrollado por Filone Alessandrino2, fue el texto en el cual el Apóstol exhorta a los cristianos de Éfeso diciendo:

No se emborrachen de vino, el cual produce desenfreno, sino sean colmados por el Espíritu, entreteniéndose juntos con salmos, himnos, cantos espirituales, cantando y alabando al Señor con todo vuestro corazón” (Ef 5, 18-19).

A partir de Orígenes son incontables los textos de los Padres que ilustran este tema, jugando a veces sobre la analogía, otras sobre la contradicción entre la ebriedad material y la ebriedad espiritual. La analogía consiste en el hecho de que ambas ebriedades infunden alegría, hacen olvidar los esfuerzos y hacen salir de uno mismo.

La contraposición consiste en el hecho de que mientras la ebriedad material (alcohol, droga, sexo, éxito) vuelve vacilantes e inseguros, la espiritual nos vuelve estables en el bien; la primera hace salir de sí mismos para vivir por debajo del propio nivel racional, la segunda hace salir de sí mismos para vivir por encima de la propia razón. Para ambas se usa la palabra “éxtasis” (¡nombre dado recientemente a una droga terrible!), pero uno es un éxtasis hacia lo bajo y lo otro un éxtasis hacia lo alto.

Aquellos que en Pentecostés confundieron a los apóstoles por ebrios tenían razón, escribe san Cirilo de Jerusalén; se equivocaban solamente en atribuir la ebriedad al vino ordinario, cuando en cambio se trataba del “vino nuevo”, elaborado de la “viña verdadera” que es Cristo; los apóstoles estaban sí ebrios, pero de aquella sobria ebriedad que da la muerte al pecado y da vida al corazón 3.

Tomando inspiración en el episodio del agua que fluye de la roca en el desierto (Es 17, 1-7), y del comentario que hace san Pablo en la Carta a los Corintios (“Todos bebieron de la misma bebida espiritual… Todos hemos bebido de un solo Espíritu). (1 Cor 10, 4; 12, 13), el mismo san Ambrosio escribía:

El Señor Jesús hace surgir agua de la roca y todos bebieron de ella. Los que la bebieron en la figura quedaron saciados; aquellos que la bebieron en la verdad quedaron incluso ebrios. Buena es la ebriedad que infunde alegría. Buena es la ebriedad que afirma los pasos de la mente sobria… Bebe a Cristo que es la vid; bebe a Cristo que es la roca de la cual brota el agua; bebe a Cristo para beber su sus palabras… La Escritura divina se bebe, la Escritura divina se devora cuando lo central de la palabra eterna baja en las venas de la mente y en las energías del alma”. 4

2. De la ebriedad a la sobriedad

¿Qué nos dice hoy a nosotros este sugestivo oxímoron de la sobria ebriedad del Espíritu? Una primera enseñanza es esta. Existen dos modos diversos de actuar para el cristiano, un modo humano y otro modo divino, un modo natural y un modo sobrenatural. Un modo en el cual el protagonista es el hombre con su racionalidad, también sí iluminada por la fe, y un modo en el cual el protagonista, el “agente principal” es el Espíritu Santo.

Este segundo modo es el que san Pablo llama “dejarse conducir por el Espíritu” (cfr. Gal 5, 18), o actuar “en el Espíritu”. Aunque los efectos sean diversos de acuerdo a si se actúa únicamente “en sabiduría”, o sea siguiendo la prudencia, el buen sentido, la experiencia, la organización, la diplomacia, o si a todo esto se añade “la manifestación del Espíritu y su potencia”(cfr. 1 Cor 2, 4).

¿Cómo hacer para retomar este ideal de la sobria ebriedad y encarnarlo en la actual situación histórica y eclesiástica? ¿Dónde está escrito que un modo así “fuerte” de sentir al Espíritu era una exclusividad de los Padres y de los tiempos de la Iglesia, pero que no lo es más para nosotros? El don de Cristo no se limita a una época particular, sino que se ofrece en cada época.

Hay bastante para todos en el tesoro de su redención. Es justamente el rol del Espíritu el que vuelve universal la redención de Cristo, disponible para cada persona, en cada punto del tiempo y del espacio. En el pasado el orden que se inculcaba era, generalmente, el que va de la sobriedad a la ebriedad.

En otras palabras, el camino para obtener la ebriedad espiritual o el fervor, se pensaba, es la sobriedad, o sea la abstinencia de las cosas de la carne, el ayunar del mundo y de sí mismo, en una palabra la mortificación. En este sentido el concepto de sobriedad ha sido profundizado en particular por la espiritualidad monástica ortodoxa, relacionada con la llamada ‘oración de Jesús’.

En esa la sobriedad indica “un método espiritual” hecho de “vigilante atención” para librarse de los pensamientos pasionales y de las palabras malas, substrayendo a la mente cualquier satisfacción carnal y dejándole, como única actividad la compunción por el pecado y la oración.5

Con nombres distintos (desvestirse, purificación, mortificación), es la misma doctrina ascética que se encuentra en los santos y en los maestros latinos. San Juan de la Cruz habla de un “despojarse y desnudarse por el Señor de todo lo que no es del Señor”6.

Estamos en los períodos de la vida espiritual llamados purgativo e iluminativo. En estos el alma se libera con fatiga de sus hábitos naturales, para prepararse a la unión con Dios y a sus comunicaciones de gracia. Estas cosas caracterizan el tercer nivel, la “vida unitiva” que los autores griegos llaman “divinización”.

Nosotros somos herederos de una espiritualidad que concebía el camino de perfección de acuerdo a esta sucesión: antes es necesario vivir largo tiempo en el nivel purgativo, antes de acceder a aquel unitivo; es necesario ejercitarse largamente en la sobriedad, antes de sentir la ebriedad. Cada fervor que se manifestara antes de aquel momento había que considerarlo sospechoso.

La ebriedad espiritual, con todo lo que eso significa, está colocada por lo tanto al final, reservada a los “perfectos”. Los otros, “los proficientes”, tienen que ocuparse sobre todo de la mortificación, sin pretender, porque están lejos aún con los propios defectos, de tener una experiencia fuerte y directa de Dios y de su Espíritu.

Hay una gran sabiduría y experiencia en la base de todo esto, y pobre de aquel que considere estas cosas como superadas. Es necesario entretanto decir que un esquema así de rígido indica también un lento y progresivo desplazamiento del acento de la gracia al esfuerzo del hombre, de la fe a las obras, hasta resentir a veces de pelagianismo.

De acuerdo al Nuevo Testamento, hay una circularidad y una simultaneidad entre las dos cosas: la sobriedad es necesaria para llegar a la ebriedad del Espíritu, y la ebriedad del Espíritu es necesaria para llegar a practicar la sobriedad.

Una ascesis tomada sin un fuerte empuje del Espíritu sería esfuerzo muerto y no produciría otra cosa que “vanidad de la carne”. Para san Pablo es “con la ayuda del Espíritu” que nosotros debemos “hacer morir las obras de la carne” (cfr. Rm 8, 13). El Espíritu nos ha sido dado para que estemos en grado de mortificarnos, antes aún que como premio para ser mortificados.

Una vida cristiana llena de esfuerzos acéticos y de mortificación, pero sin el toque vivificante del Espíritu, se asemejaría -decía un antiguo Padre- a una misa en la que se leyeran tantas lecturas, se cumplieran todos los ritos y se llevaran tantas ofrendas, pero en la cual no se realizara la consagración de las especies por parte del sacerdote. Todo quedaría en aquello que era antes: pan y vino.

Así –concluía aquel Padre– sucede también con el cristiano. Aunque él haya cumplido perfectamente el ayuno y la vigilia, la salmodia y toda la ascesis y cada virtud, pero no se ha cumplido por la gracia, en el altar de su corazón la mística operación del Espíritu Santo, todo este proceso ascético está inconcluso y es casi vano, porque él no tiene la exultación del Espíritu místicamente operante en el corazón”. 7

Esta segunda vía –que va de la ebriedad a la sobriedad– fue la que Jesús les hizo seguir a sus apóstoles. Y si bien tuvieron como maestro y director espiritual al mismo Jesús, antes de Pentecostés ellos no fueron capaces de poner en práctica casi ninguno de los preceptos evangélicos. Pero cuando en Pentecostés fueron bautizados con el Espíritu Santo, entonces se los ve transformados, con la capacidad de soportar por Cristo molestias de todo tipo y hasta el mismo martirio. El Espíritu Santo fue la causa de su fervor, más que el efecto de ese.

Hay otro motivo que nos lleva a redescubrir este camino que va de la ebriedad a la sobriedad. La vida cristiana no es solamente una cuestión de crecimiento personal en la santidad; es también ministerio, servicio, anuncio, y para cumplir estas tareas tenemos necesidad de la “potencia que viene desde lo alto”, de los carismas; en una palabra, de una experiencia fuerte, pentecostal, del Espíritu Santo.

Nosotros tenemos necesidad de la sobria ebriedad del Espíritu, más aún de lo que tuvieron los Padres. El mundo se ha vuelto refractario al Evangelio, tan seguro de sí que solo el “vino fuerte” del Espíritu puede prevalecer a su incredulidad y quitarlo fuera de su sobriedad toda humana y racionalista que se hace pasar por “objetividad científica”.

Solamente las armas espirituales, dice el Apóstol, “tienen de Dios la potencia para abatir las fortalezas, destruyendo los raciocinios y toda arrogancia que se levanta contra el conocimiento de Dios, y sometiendo cada intelecto a la obediencia de Cristo (2 Cor 10, 4-5).

3. El bautismo en el Espíritu

¿Cuáles son los “lugares en donde el Espíritu actúa hoy de este modo pentecostal?

Escuchemos nuevamente la voz de san Ambrosio que fue el cantor por excelencia, entre los Padres latinos, de la sobria ebriedad del Espíritu. Después de haber recordado los dos “lugares” clásicos en donde encontrar el Espíritu -la Eucaristía y las Escrituras-, él indica una tercera posibilidad. Dice:

Hay también otra ebriedad que se realiza a través de aquella penetrante lluvia del Espíritu Santo. Fue así que en los Actos de los Apóstoles, aquellos que hablaban en idiomas diversos aparecían a los oyentes como si estuvieran llenos de vino”. 8

Después de haber recordado los medios “ordinarios” san Ambrosio, con estas palabras indica un medio diverso, “extraordinario”, en el sentido de que no ha sido fijado antes y no es algo instituido. Consiste en revivir la experiencia que los apóstoles hicieron el día de Pentecostés. Ambrosio no quería seguramente señalar esta tercera posibilidad para decir al público que esta estaba excluida para ellos, siendo reservada solamente a los apóstoles y a la primera generación de los cristianos. Al contrario, él quería animar a sus fieles a hacer como la primera generación de los cristianos. Él anima a sus fieles a hacer experiencia de aquella “lluvia penetrante del Espíritu” que se verificó en Pentecostés.

Queda por lo tanto abierta también para nosotros la posibilidad de contactar al Espíritu por esta vía nueva, personal, independiente, que depende únicamente de la soberana y libre iniciativa de Dios. No debemos caer en el error de los fariseos y de los escribas que a Jesús le decían: “Existen nada menos que seis días para trabajar, ¿por qué actuar fuera de ellos, de esta manera nueva e inusitada?”.

El teólogo Yves Congar en su informe al Congreso Internacional de Penumatología que se realizó en 1981 en el Vaticano, en ocasión del XVI centenario del Concilio Ecuménico de Constantinopla, hablando de los signos del despertar del Espíritu Santo en nuestra época dijo:

¿Cómo no situar aquí la corriente carismática, mejor llamada Renovación en el Espíritu? Esto se ha difundido como fuego que corre sobre los pajares. Es algo muy diverso de una moda… Por un aspecto, sobre todo, esto se asemeja a un movimiento de despertar: por el carácter público y verificable de su acción que cambia la vida de las personas… Y como una juventud, una frescura y nuevas posibilidades en el seno de la vieja Iglesia, nuestra madre. Salvo excepciones muy raras, Renovación se coloca en la Iglesia y lejos de poner en discusión las instituciones clásicas, las reanima” 9.

Es verdad que esta como otras análogas realidades nuevas de la Iglesia de hoy, presenta a veces problemáticas, excesos, divisiones, pecados. Esto fue también para mí al inicio una piedra de escándalo. Pero esto sucede con todos los dones de Dios, apenas caen en las manos de los hombres. ¿Acaso la autoridad ha sido siempre ejercida en la Iglesia como la entiende el Evangelio, sin manchas humanas de autoritarismo o búsqueda de poder?

Y a pesar de ello nadie sueña en querer eliminar este carisma de la vida de la Iglesia. No fueron exentas de desórdenes y defectos ni siquiera las primeras comunidades carismáticas cristianas, como la de Corinto. El Espíritu no vuelve, ni a todos, ni inmediatamente, santos. Actúa en grado diverso y de acuerdo a la correspondencia que encuentra.

El instrumento principal con el cual la Renovación en el Espíritu “cambia la vida de las personas es el bautismo en el Espíritu. Hablo sobre ello sin ninguna intención de proselitismo, sino solamente porque pienso sea justo que se conozca en el corazón de la Iglesia una realidad que involucra a millones de católicos.

Se trata de un rito que no tiene nada de esotérico, sino que es hecho más bien de gestos de gran simplicidad, calma y alegría, acompañados por actitudes de humildad, de arrepentimiento, de disponibilidad, de volverse niños, que es la condición para entrar en el Reino.

Es una renovación y una actualización no solo del bautismo y de la confirmación, sino de toda la vida cristiana: para los casados, del sacramento del matrimonio, para los sacerdotes, de su ordenación, para los consagrados, de su profesión religiosa.

El interesado se preparará, además de con una buena confesión, participando en encuentros de catequesis en los cuales viene puesto en un contacto vivo y alegre con las principales verdades y realidades de la fe: el amor de Dios, el pecado, la salvación, la vida nueva, la transformación en Cristo, los carismas, los frutos del Espíritu.

Una década después que llegó la Renovación carismática en la Iglesia católica, Karl Rahner escribía:

No podemos refutar que el hombre pueda hacer aquí abajo experiencias de gracia, que le dan un sentido de liberación, le abren horizontes enteramente nuevos, se imprimen profundamente en él, lo transforman, plasmando también por largo tiempo su actitud cristiana más íntima. Nada prohibe llamar a tales experiencias bautismo del Espíritu”10.

¿Es justo esperar a que todos pasen por esta experiencia? ¿Es este el único modo posible para sentir la gracia de Pentecostés?

Si por bautismo en el Espíritu entendemos un cierto rito, en un determinado contexto, debemos responder no; no es el único modo para tener una experiencia fuerte en el Espíritu. Hubo y hay incontables cristianos que han hecho una experiencia análoga, sin saber nada del bautismo en el Espíritu, recibiendo una efusión espontánea del Espíritu, a continuación de un retiro, de un encuentro, de una lectura, de un toque de la gracia.

Es necesario decir entretanto que el “bautismo en el Espíritu” se ha revelado un medio simple y potente para renovar la vida de millones de creyentes en todas las Iglesias cristianas y sería necesario pensarlo bien antes de decir que no está hecho para nosotros, si el Señor nos pone en el corazón el deseo y nos ofrece la ocasión.

También un curso de ejercicios espirituales puede muy bien concluirse con una especial invocación del Espíritu Santo, si quien lo guía ha hecho experiencia y los participantes lo desean.

He tenido una experiencia el año pasado. El obispo de una diócesis del sur de Londres convocó, por iniciativa suya, a un retiro carismático abierto también al clero de otras diócesis. Estaban presentes un centenar entre sacerdotes y diáconos permanentes y al final todos pidieron recibir y recibieron la efusión del Espíritu, con el apoyo de un grupo de laicos de la Renovación que vinieron para la ocasión. Si los frutos del Espíritu son “amor, alegría y paz”, al final estos se podían tocar con las manos, entre los presentes.

No se trata de adherirse a uno más bien que a otros movimientos actuales en la Iglesia. No se trata ni siquiera, propiamente hablando de un movimiento, sino de una “corriente de gracia” abierta a todos, destinada a perderse en la Iglesia como una descarga eléctrica que se dispersa en la masa, para después desaparecer una vez que se cumplió esta tarea.

Concluimos con las palabras del himno litúrgico recordado en el inicio:

Sea Cristo nuestro alimento,
sea Cristo el agua viva:
en él saboreamos sobrios
la ebriedad del Espíritu.

 

Notas:

1 S. Ambrosio, himno “Splendor paternae gloriae”, en Sancti Ambrosii, Opera, 22: Hymni, Inscriptiones, Fragmenta, Milano, Roma 1994, p. 38.
2 Filone Alejandrino, Legum allegoriae, I, 84 (ed. Claude Mondesert, Paris, u Cerf 1962, p. 88 (methē nefalios).
3 S. Cirillo de G., Cat. XVII, 18-19 (PG 33, 989).
4 S. Ambrosio, Comm. al Sal 1, 33.
5 Cfr. Esichio, Carta a Teodulo, in Filocalia, I, Torino 1982, p. 230ss).
6 S. Juan de la Cruz, La subida del monte Carmelo 5, 7; en Opere, Roma 1979, p. 82)
7 Macario Egipcio, in Filocalia, 3, Torino 1985, p. 325).
8 S. Ambrosio, Comm. al Sal 35, 19.
9 Y. Congar, Actualité de la Pneumatologie, in Credo in Spiritum Sanctum, Libreria Editrice Vaticana, 1983, I, p. 17ss.
10K. Rahner, Erfahrung des Geistes. Meditation auf Pfingsten, Herder, Friburgo i. Br. 1977.

https://es.zenit.org/articles/texto-completo-de-la-tercera-predicacion-de-adviento-del-padre-raniero-cantalamessa/


Las asombrosas teorías de un “periodista católico” español

abril 24, 2015

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Periodista José Manuel Vidal (captura de video)

Periodista José Manuel Vidal (Foto: Captura de video You Tube)

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Las asombrosas teorías de un “periodista católico” español

 por Alejandro Bermúdez

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No es con gusto ni con frecuencia que pongo comillas a términos como periodista o católico. Pero luego de leer el “reportaje” publicado por el ex sacerdote José Manuel Vidal abordando la supuesta “realidad” de la Iglesia en el Perú; uno no sabe si asumir que el autor padece de ignorancia insuperable o ha caído en la mentira patológica.

Las opiniones de Vidal, reflejo de un proyecto de Iglesia en total decadencia, sin seguidores, sin energía y sin futuro, nunca han sido de mi interés. Pero en este caso, Vidal no solo opina de Perú, mi país natal, sino que dice hacerlo después de haberlo visitado.

Dice haber estado una semana en mi país y asegura haber llegado a una conclusión: el único problema de la Iglesia en el Perú se llama el Cardenal Juan Luis Cipriani, el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, que según una reciente encuesta –que Vidal no menciona- cuenta con una popularidad sorprendente a pesar de los ataques que recibe diariamente.

Si España fuera dueña de una nave espacial que orbita la tierra, yo habría asumido que fue desde esa nave, sin gravedad y sin contacto, que Vidal visitó el Perú. Pero me temo que, a menos que mienta también sobre esto, efectivamente puso pie en mi país. Pero el pie y no mucho más.

Vidal asegura en su “noticia”, que se ha reunido en Lima con “eclesiásticos de las diversas sensibilidades”. He consultado a personas de “diversas sensibilidades” que no pertenecen al reducido y elitista cogollo que los peruanos conocemos como los “caviares”, y no sólo no han visto a Vidal, sino que ni siquiera saben quién es.

Los emperadores del planetoide caviar en el Perú son los directivos de la ex Pontificia Universidad Católica del Perú (ex PUCP), con su rector Marcial Rubio a la cabeza. La defensa de Vidal a Rubio y sus co-admiradores de las “hueveras de esturión” evidencia que han sido ellos quienes lo han convencido de lo absurdo: de que en Perú hasta los católicos “más moderados” rechazan al Arzobispo de Lima.

Vidal se comió, con muchas ganas y a lo largo del circuito culinario con el que fue agasajado, mentiras que aclaro a continuación:

  1. El Papa Francisco nunca ha querido remover al Cardenal Juan Luis Cipriani, con quien tiene una excelente relación. Que le pregunte Vidal al Arzobispo jesuita de Huancayo, Mons. Pedro Barreto, si es que se puede afirmar que el Papa quiere defenestrar al Cardenal. Un medio peruano así lo anunció, ACI Prensa entrevistó a Mons. Barreto y él negó haber dicho u oído del Papa tal cosa.
  2. El conflicto con la ex PUCP no es una “obsesión” del Cardenal Cipriani. El Papa mismo ha apoyado la visita de la nueva comisión que, puedo anticipar, concluirá lo mismo que concluyó la anterior: La ex PUCP NO ES católica ni quiere serlo.
  3. Es absolutamente falso que le hayan pedido la renuncia al Cardenal Cipriani y éste no haya aceptado “por soberbio”. Desafío a Vidal a decir quién le pidió la supuesta renuncia.
  4. Vidal dice que para que salga de la Arquidiócesis de Lima le habrían ofrecido al Cardenal Cipriani ser Prelado del Opus Dei. Esta teoría no sólo es falsa, sino absolutamente ridícula e intragable, simplemente porque va contra el protocolo de la Iglesia. Un Arzobispo que es Cardenal no sería nombrado Vicario del Opus Dei, que tiene rango de Obispo/Prelado.
  5. Las supuestas tensiones entre Bergoglio y Cipriani durante la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Aparecida son falsas. Vidal no estuvo en las sesiones de Aparecida ni en la sala de prensa. Yo sí estuve en Aparecida con tres periodistas más de ACI Prensa. Todos vimos la excelente relación entre ambos.
  6. Vidal dice que el rector de la ex PUCP recibe insultos y amenazas telefónicas y en las calles. Sin embargo, son las huestes de la ex PUCP las que insultan sistemáticamente al Cardenal, y nadie insultaría a Rubio aún queriéndolo. Ni yo reconocería a Rubio por la calle… porque fuera del circuito caviar, no es una figura tan conocida.
  7. Pero pocas mentiras son más patéticas e infundadas que la que aduce que el Papa Francisco en su próximo viaje a América del Sur en julio –en que irá a Ecuador, Paraguay y Bolivia– está evitando el Perú para mandar un supuesto “mensaje” al Cardenal Cipriani. Si así fuera… ¿Por qué el Papa no visita otra diócesis peruana evitando Lima, para que así su mensaje fuera “claro”? Vidal no puede reclamarse periodista y no saber que el Papa ha expresado –al Cardenal Cipriani precisamente– su deseo de viajar a Perú, probablemente en 2016.

Cuando un profesional comete errores graves, algo sucede: va a juicio, pierde el trabajo o paga una multa. ¿Qué consecuencias piensa pagar Vidal, aunque sea por decencia, cuando el Vaticano declare a la ExPUCP en falta y el Papa viaje a Perú y se dé un abrazo con su amigo el Primado peruano?

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