El Papa: Populismo y violencia amenazan el mundo, urge nuevo diálogo

enero 7, 2019

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Los conflictos de América en el mensaje de inicio de año dirigido por Francisco a los embajadores acreditados en el Vaticano. Nicaragua y Venezuela en el pensamiento del Papa; pero también los migrantes, las nuevas formas de esclavitud, la depredación de la naturaleza y el armamentismo.

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El Papa: Populismo y violencia amenazan el mundo, urge nuevo diálogo

Los conflictos de América en el mensaje de inicio de año dirigido por Francisco a los embajadores acreditados en el Vaticano. Nicaragua y Venezuela en el pensamiento del Papa; pero también los migrantes, las nuevas formas de esclavitud, la depredación de la naturaleza y el armamentismo

Por Andrés Beltramo Álvarez

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Populismo y violencia. Son las preocupaciones número uno del Papa, en el ámbito de la política internacional. Así quedó claro en el discurso que pronunció ante los embajadores acreditados en el Vaticano.

En un denso y detallado mensaje, Francisco repasó los principales conflictos del mundo. De Nicaragua a Venezuela, del Congo a Ucrania, de Irak a la Tierra Santa. En el fondo de todas estas crisis identificó la decadencia del sistema multilateral. Por eso instó a forjar un nuevo diálogo entre las naciones, que pueda frenar el precipicio de una nueva guerra total.

Como es tradición, Jorge Mario Bergoglio recibió a los miembros del cuerpo diplomático al inicio del año. Lo hizo la mañana de este lunes en la Sala Regia del Palacio Apostólico, un escenario imponente para un discurso sin descuentos.

En él abordó también temas de candente actualidad eclesiástica como los abusos sexuales contra menores, el acuerdo provisional para el nombramiento de obispos en China y el próximo Sínodo de los Obispos sobre la Amazonia.

“La Santa Sede no busca interferir en la vida de los estados, sino que su pretensión no es otra que la de ser un observador atento y sensible de las problemáticas que afectan a la humanidad, con el sincero y humilde deseo de ponerse al servicio del bien de todo ser humano”, aclaró de entrada.

Inmediatamente después trazó un diagnóstico sobre los “momentos de dificultad” que afronta la comunidad internacional y el sistema multilateral en su conjunto.

Advirtió sobre el resurgir de las “tendencias nacionalistas que minan la vocación de las organizaciones internacionales de ser un espacio de diálogo y encuentro para todos los países”. Y estableció que, ante esa crisis, “prevalece la búsqueda de soluciones unilaterales y el dominio del más fuerte sobre el más débil”.

Sin mencionarlo claramente, el líder católico evocó un lema de moda: el “nosotros primero”. Recordó que, el siglo pasado, la Sociedad de las Naciones entró en crisis porque los miembros no fueron capaces de encontrar acuerdos compartidos y, en el arco de dos décadas, el planeta desbarrancó en la Segunda Guerra Mundial. Ahora, las principales organizaciones internacionales se ven amenazadas “por las mismas actitudes”, alertó.

“Esto es debido a cierta incapacidad del sistema multilateral para ofrecer soluciones eficaces a las situaciones que desde hace tiempo están pendientes de resolución, como algunos conflictos ‘congelados’, y para afrontar los desafíos actuales en modo satisfactorio para todos. En parte, es el resultado de la evolución de las políticas nacionales, condicionadas cada vez con mayor frecuencia por la búsqueda de un consenso inmediato y sectario, en lugar de buscar pacientemente el bien común con respuestas a largo plazo”, siguió.

Denunció además el avance de poderes y grupos de interés que imponen sus propias visiones e ideas dentro de los organismos internacionales, “desencadenando nuevas formas de colonización ideológica, que a menudo no respetan la identidad, la dignidad y la sensibilidad de los pueblos”.

Y comparó el tiempo actual con el ambiente vivido durante el periodo entre la primera y la segunda guerra mundial, cuando prevalecieron las tendencias populistas y nacionalistas. Ahora, sostuvo, la reaparición de corrientes similares es fruto de una falta general de confianza, una crisis de credibilidad y la marginación de los más vulnerables.

Por eso ratificó su preocupación por la tendencia impuesta por estos populismos que buscan hacer prevalecer los intereses de cada nación, que ignoran el derecho y la justicia como herramientas para resolver las controversias. Una actitud, apuntó el Papa, que es alimentada por quienes han sido llamados a gobernar y que se acentúa por el malestar creciente entre los ciudadanos de muchos países.

“Es oportuno que los políticos escuchen la voz de sus pueblos y busquen soluciones concretas para favorecer el bien mayor. Eso exige, sin embargo, el respeto del derecho y de la justicia, tanto dentro de la comunidad nacional como internacional, porque soluciones relativas, emotivas y apresuradas pueden conseguir acrecentar un consenso efímero, pero no contribuirán nunca a la solución de los problemas más profundos, al contrario, los aumentarán. A la política se le pide tener altura de miras y no limitarse a buscar soluciones de poco calado”, delineó.

Los focos de tensión americanos también encontraron espacio en el mensaje. Francisco reveló que sigue de cerca la situación en Nicaragua y deseó que “las distintas instancias políticas y sociales encuentren en el diálogo el camino principal para empeñarse por el bien de toda la nación”.

Para Venezuela, auguró “que se encuentren vías institucionales y pacíficas para solucionar la persistente crisis política, social y económica, vías que consientan asistir sobre todo a los que son probados por las tensiones de estos años y ofrecer a todo el pueblo venezolano un horizonte de esperanza y de paz”.

Garantizó el compromiso del Vaticano por ayudar concretamente a los más débiles, como la campaña humanitaria lanzada a favor de la población sufriente de Ucrania, ubicada en las regionales orientales del país y que padecen un conflicto “que dura desde hace casi cinco años y que ha tenido recientemente algunos episodios preocupantes en el Mar Negro”.

“La Santa Sede también espera que se reanude el diálogo entre israelíes y palestinos, para que finalmente se llegue a un acuerdo que responda a las aspiraciones legítimas de ambos pueblos, asegurando la convivencia entre los dos estados y el logro de una paz tan esperada y deseada”, dijo.

Para Medio Oriente invocó el compromiso para promover la paz en Yemen e Irak. Pidió a la comunidad internacional dar voz a las víctimas de la guerra en Siria, promoviendo una solución política al conflicto y detener las “violaciones de los derechos humanos, que causan sufrimientos inenarrables a la población civil, especialmente a mujeres y niños”.

Al mismo tiempo reconoció los avances en la Península Coreana donde, señaló, se buscan “soluciones compartidas y duraderas”. Alabó el acuerdo por reforzar las relaciones diplomáticas entre el Vaticano y Vietnam, donde se nombrará un representante pontificio residente en breve. Destacó los acuerdos entre Etiopía y Eritrea, en Sudán del Sur y otros “signos de esperanza” verificados en África.

Se mostró preocupado por la situación en la República Democrática del Congo, donde pidió respeto al resultado de las últimas elecciones como “factor determinante para una paz sostenible”. Y se mostró cercano con las víctimas de la violencia fundamentalista en Mali, Níger, Nigeria, así como de las persistentes tensiones internas en Camerún.

Un comentario aparte mereció el acuerdo provisional alcanzado entre la Santa Sede y la República Popular de China para el nombramiento de obispos en ese país asiático, firmado el 22 de septiembre. Lo atribuyó al fruto de un “largo y ponderado diálogo institucional”.

Agradeció a Dios porque, por primera vez después de tantos años, todos los obispos en China estén en plena comunión con el sucesor de Pedro y con la Iglesia universal. “Esperemos que la prosecución de los contactos para la aplicación del Acuerdo Provisional firmado contribuya a resolver las cuestiones abiertas y asegure los espacios necesarios para un desarrollo efectivo de la libertad religiosa”, continuó.

Más allá de los conflictos específicos, Bergoglio también desglosó otras grandes tragedias de la actualidad; como el problema de los cristianos en Medio Oriente. Instó a las autoridades políticas a no dejar de garantizarles la seguridad necesaria y todos aquellos requisitos que les permitan seguir viviendo en los países de los que son plenamente ciudadanos.

Urgió a defender a los migrantes y los refugiados. “Deseo llamar la atención de los gobiernos para que se ayude a quienes han emigrado a causa del flagelo de la pobreza, de todo tipo de violencia y persecución, así como de los desastres naturales y el cambio climático, y para que se tomen las medidas que permitan su integración social en los países de acogida”, clamó. Solicitó respeto a su dignidad y derechos humanos, advirtiendo que el desafío de la migración no puede resolverse “con la lógica de la violencia y del descarte, ni con soluciones parciales”.

Agradeció a los gobiernos que han colaborado en la acogida de migrantes durante el año pasado, y mencionó especialmente a Colombia que, junto a otros países de la región, ha recibido a un gran número de venezolanos. Al mismo tiempo aceptó que las olas migratorias de estos años han causado desconfianza y preocupación, llevando a los gobiernos de Europa y de América a limitar los flujos de entrada. Pero fustigó la tentación de construir nuevos muros.

“Las emergencias recientes han demostrado que se necesita una respuesta común, coordinada por todos los países, sin prevenciones y respetando todas las instancias legítimas, tanto de los Estados como de los migrantes y refugiados”, consideró.

Más adelante, el pontífice usó duras palabras contra la “plaga” de los abusos contra menores, que calificó como “uno de los peores y más viles crímenes posibles”, que “destruye inexorablemente lo mejor que la vida humana reserva para un inocente, causando daños irreparables para el resto de su existencia”.

Afirmó que la Iglesia trabaja para combatir y prevenir esos crímenes y su ocultamiento, para llegar a la verdad sobre los casos que involucran a eclesiásticos y para hacer justicia a los niños víctimas.

También condenó la violencia contra las mujeres. “Ante el flagelo del abuso físico y psicológico, es urgente volver a encontrar formas de relaciones justas y equilibradas, basadas en el respeto y el reconocimiento mutuos, en las que cada uno pueda expresar su identidad de manera auténtica, mientras que la promoción de algunas formas de indiferenciación corre el riesgo de desnaturalizar el mismo ser hombre o mujer”, precisó.

Defendió el derecho al empleo. Convocó a afrontar la disminución de puestos de trabajo y la pérdida de garantías económicas y sociales a causa del avance tecnológico. Exhortó a combatir el trabajo infantil y las nuevas formas de esclavitud, así como la disminución progresiva del valor de los salarios, especialmente en los países desarrollados, y la discriminación persistente de las mujeres en el ámbito laboral.

El Papa lamentó que el mercado de armas se mantenga en auge y avance la tendencia cada vez más generalizada a armarse, entre los individuos como entre los Estados. Expresó preocupación porque el crecimiento de armas cada vez más sofisticadas está sustituyendo al desarme nuclear.

“Las relaciones internacionales no pueden ser dominadas por las fuerzas militares, por las intimidaciones recíprocas, por la ostentación de los arsenales bélicos”, constató.

Animó a un compromiso más decisivo de los Estados para hacer frente con urgencia al fenómeno preocupante del calentamiento global, porque -dijo- la Tierra pertenece a todos y las consecuencias de su explotación recaen sobre la población mundial, y de manera más dramática en algunas regiones.

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Sínodo Jóvenes: Es esto lo que dice el Documento Final

octubre 29, 2018

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Sínodo Jóvenes: es esto lo que dice el Documento Final

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Sínodo Jóvenes: es esto lo que dice el Documento Final

Tres partes, doce capítulos, ciento sesenta y siete parágrafos y 60 páginas: así se presenta el Documento final de la XV Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, sobre el tema “los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.
El texto fue aprobado por los dos tercios del Aula, la tarde del 27 de octubre. El Documento ha sido entregado en las manos del Papa, que luego, ha autorizado su publicación.

Por Paolo Ondarza e Isabella Piro – Ciudad del Vaticano

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Es el episodio de los discípulos de Emaús, narrado por el evangelista Lucas, el hilo conductor del Documento Final del Sínodo de los Jóvenes.

Leído en el Aula en voces alternas por el Relator General, Card. Sérgio da Rocha, los Secretarios Especiales, Padre Giacomo Costa y Don Rossano Sala, junto con Mons. Bruno Forte, miembro de la Comisión para la Redacción del texto, el Documento es complementario al Instrumentum laboris del Sínodo, del que retoma la división en tres partes.

Acogido con aplausos, el texto -dijo el Cardenal da Rocha- es “el resultado de un verdadero trabajo de equipo” de los Padres sinodales, junto con los demás participantes en el Sínodo y “en modo particular con los jóvenes”. El Documento contiene, pues, los 364 modos, es decir, las enmiendas, que se han presentado. “La mayoría de ellos -añadió el Relator General- fueron precisos y constructivos”.

 “Caminaba con ellos”

En primer lugar, pues, el Documento final del Sínodo examina el contexto en el que viven los jóvenes, destacando sus puntos de fuerza y sus desafíos. Todo comienza con una escucha empática que, con humildad, paciencia y disponibilidad, permita dialogar verdaderamente con la juventud, evitando “respuestas pre confeccionadas y recetas ya preparadas”.

Los jóvenes, intactos, quieren ser “escuchados, reconocidos, acompañados” y desean que su voz sea “considerada interesante y útil en el campo social y eclesial”. La Iglesia no siempre ha tenido esta actitud, reconoce el Sínodo: a menudo los sacerdotes y los obispos, sobrecargados por muchos compromisos, tienen dificultad  para encontrar tiempo para el servicio de la escucha.

De ahí la necesidad de preparar adecuadamente a los laicos, hombres y mujeres, que sean capaces de acompañar a las jóvenes generaciones. Además, ante fenómenos como la globalización y la secularización, los chicos se encaminan hacia un redescubrimiento de Dios y de la espiritualidad, y esto  debe ser un estímulo para que la Iglesia recupere la importancia del dinamismo de la fe.

La escuela y la parroquia

Otra respuesta de la Iglesia a las interpelaciones de los jóvenes proviene del sector educativo: las escuelas, universidades, colegios, oratorios, permiten una formación integral de los chicos, ofreciendo al mismo tiempo un testimonio evangélico de promoción humana. En un mundo donde todo está conectado -familia, trabajo, tecnología, defensa del embrión y del migrante- los obispos definen como irremplazable el papel que desarrollan las escuelas y universidades, en donde los jóvenes transcurren mucho tiempo.

En particular, las instituciones educativas católicas están llamadas a afrontar la relación entre la fe y las exigencias del mundo contemporáneo, las diferentes perspectivas antropológicas, los desafíos científicos y técnicos, los cambios en las costumbres sociales y el compromiso por la justicia.

La parroquia también tiene su papel: “Iglesia en el territorio”, necesita volver a pensar su vocación misionera, porque a menudo es poco significativa y poco dinámica, especialmente en el ámbito de la catequesis.

Los migrantes, paradigma de nuestro tiempo

El Documento sinodal se detiene luego en el tema de los migrantes, “el paradigma de nuestro tiempo” como fenómeno estructural y no como emergencia transitoria. Muchos migrantes son jóvenes o menores no acompañados que huyen de la guerra, violencias, persecuciones políticas o religiosas, desastres naturales, pobreza, y terminan siendo víctimas del tráfico, de las drogas, abusos psicológicos y físicos.

La preocupación de la Iglesia es sobre todo por ellos -dice el Sínodo- en la perspectiva de una auténtica promoción humana que pase a través de la acogida de los refugiados y prófugos, y sea punto de referencia para los muchos jóvenes separados de sus familias de origen.

Pero no sólo: los migrantes -recuerda el Documento- son también una oportunidad de enriquecimiento para las comunidades y sociedades a las que llegan y que pueden ser revitalizadas por ellos.

Resuenan pues, los verbos sinodales “acoger, proteger, promover, integrar”, indicados por el Papa Francisco para una cultura que supere la desconfianza y los miedos. Los obispos piden también un compromiso mayor en el garantizar a quien no querría migrar, el derecho efectivo de permanecer en su propio país.

La atención del Sínodo se dirige también a las Iglesias que son amenazadas, en su existencia, por las migraciones forzadas y las persecuciones sufridas por los fieles.

Compromiso firme contra todo tipo de abuso. Luz en la verdad y pedido de perdón

Luego hay una amplia reflexión sobre los “diferentes tipos de abusos” (de poder, económicos, de conciencia, sexuales) cometidos por algunos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos: en las víctimas –se lee en el texto- causan un sufrimiento que “puede durar toda la vida y que ningún arrepentimiento puede remediar”.

De ahí el llamamiento del Sínodo a “un firme compromiso a la adopción de rigurosas medidas de prevención que eviten su repetición, a comenzar de la selección y la formación de aquellos a quienes se les confiarán tareas de responsabilidad y educación”.

Por lo tanto, será necesario erradicar aquellas formas -como la corrupción o el clericalismo- en las que se injertan estos tipos de abusos, contrarrestando también la falta de responsabilidad y transparencia con la que se han gestionado muchos casos.

Al mismo tiempo, el Sínodo expresa su gratitud a todos aquellos que “tienen el valor de denunciar inmediatamente el mal”, porque ayudan a la Iglesia “a tomar conciencia de lo que ha ocurrido y de la necesidad de reaccionar con decisión”. “La misericordia, de hecho, exige justicia”.

No deben olvidarse, sin embargo, los numerosos laicos, sacerdotes, consagrados y obispos que se dedican cada día, con honestidad, al servicio de los jóvenes, quienes pueden ofrecer realmente “una ayuda preciosa” para una “reforma de envergadura histórica” en este ámbito.

La familia “Iglesia doméstica”

Otros temas presentes en el Documento tienen que ver con la familia, principal punto de referencia para los jóvenes, primera comunidad de fe, “Iglesia doméstica”: el Sínodo recuerda, en particular, el papel de los abuelos en la educación religiosa y en la transmisión de la fe, y advierte sobre el debilitamiento de la figura paterna y de los adultos que asumen estilos de vida “juveniles”.

Además de la familia,  para los jóvenes cuenta mucho la amistad con sus coetáneos porque les permite compartir su fe y ayudarse mutuamente en su testimonio.

Promoción de la justicia “contra la cultura del descarte”

El Sínodo se detiene seguidamente, en algunas formas de vulnerabilidad de los jóvenes en diversos ámbitos: en el trabajo, donde la desocupación juvenil empobrece a las jóvenes generaciones, socavando su capacidad de soñar; las persecuciones hasta la muerte; la exclusión social por razones religiosas, étnicas o económicas; la discapacidad.

Frente a esta “cultura del descarte”, la Iglesia debe hacer un llamamiento a la conversión y a la solidaridad, convirtiéndose en una alternativa concreta a las situaciones de malestar.

En el lado opuesto, no faltan en cambio los ámbitos en los que el compromiso de los jóvenes se expresa con originalidad y especificidad: por ejemplo, el voluntariado, la atención a los temas ecológicos, el empeño en política para la construcción del bien común, la promoción de la justicia, para lo cual los jóvenes piden a la Iglesia “un compromiso firme y coherente”.

Arte, música y deporte, “recursos pastorales”

También el mundo del deporte y de la música ofrece a los jóvenes la posibilidad de expresarse lo mejor posible: en el primer caso, la Iglesia los invita a no subestimar las potencialidades educativas, formativas e inclusivas, de la actividad deportiva; en el caso de la música, en cambio, el Sínodo se centra en su ser “un recurso pastoral” que interpela también a una renovación litúrgica, porque los jóvenes tienen el deseo de una “liturgia viva”, auténtica y alegre, un momento de encuentro con Dios y con la comunidad.

Los jóvenes aprecian las celebraciones auténticas en las que la belleza de los signos, el cuidado de la predicación y el compromiso comunitario hablen realmente de Dios”: por tanto, se les debe ayudar a descubrir el valor de la adoración eucarística y a comprender que “la liturgia no es puramente expresión de sí misma, sino una acción de Cristo y de la Iglesia”.

Las jóvenes generaciones, además, quieren ser protagonistas de la vida eclesial, aprovechando sus propios talentos, asumiéndose responsabilidades. Sujetos activos de la acción pastoral, ellos son el presente de la Iglesia, deben ser animados a participar en la vida eclesial, y no obstaculizados con autoritarismo.

En una Iglesia capaz de dialogar de una manera menos paternalista y más directa, de hecho, los jóvenes saben ser muy activos en la evangelización de sus semejantes, ejerciendo un verdadero apostolado que debe ser apoyado e integrado en la vida de las comunidades.

“Se abrieron los ojos”

Dios habla a la Iglesia y al mundo a través de los jóvenes, que son uno de los “lugares teológicos” en los que el Señor se hace presente. Portadora de una sana inquietud que la hace dinámica –se lee en la segunda parte del Documento- la juventud puede estar “más adelantada que los pastores” y por eso debe ser acogida, respetada, acompañada.

Gracias a ella, de hecho, la Iglesia puede renovarse, sacudiéndose de encima “la pesadez y lentitudes”. De ahí el llamado del Sínodo al modelo de “Jesús joven entre los jóvenes” y al testimonio de los santos, entre los cuales hay muchos jóvenes, profetas de cambio.

Misión y vocación

Otra “brújula segura” para la juventud es la misión, don de sí mismo que conduce a una felicidad auténtica y duradera: Jesús, en efecto, no quita la libertad, sino que la libera, porque la verdadera libertad es posible sólo en relación con la verdad y la caridad.

Estrechamente ligado al concepto de misión, está el de vocación: cada vida es una vocación en relación con Dios, no es fruto de la casualidad o un bien privado que se gestiona por sí mismo -afirma el Sínodo- y toda vocación bautismal es una llamada a la santidad para todos.

Por eso, cada persona debe vivir su propia vocación específica en cada ámbito: profesión, familia, vida consagrada, ministerio ordenado y diaconado permanente, que representa un “recurso” que debe ser desarrollado plenamente aún.

El acompañamiento

Acompañar es una misión que la Iglesia debe llevar a cabo a nivel personal y de grupo: en un mundo “caracterizado por un pluralismo cada vez más evidente y una disponibilidad de opciones cada vez más amplia”, buscar junto con los jóvenes un recorrido específico para hacer elecciones definitivas es un servicio necesario. Destinatarios son todos los jóvenes: seminaristas, sacerdotes o religiosos en formación, novios y jóvenes esposos.

La comunidad eclesial es lugar de relaciones y ámbito en el cual, en la celebración eucarística, uno es tocado, instruido y sanado por el mismo Jesús.

El Documento Final destaca la importancia del sacramento de la Reconciliación en la vida de fe y anima a los padres, enseñantes, animadores, sacerdotes y educadores a ayudar a los jóvenes, a través de la Doctrina Social de la Iglesia, a asumir responsabilidades en el campo profesional y socio-político.

El desafío en sociedades cada vez más interculturales y multirreligiosas es indicar en la relación con la diversidad, una ocasión de enriquecimiento mutuo y comunión fraterna.

No a moralismos y falsas indulgencias, sí a la corrección fraterna

El Sínodo promueve, por tanto, un acompañamiento integral centrado en la oración y en el trabajo interior que valora también la aportación de la psicología y de la psicoterapia, en cuanto están abiertas a la trascendencia. “El celibato por el Reino” –se exhorta– debe ser entendido como “un don que debe ser reconocido y verificado en la libertad, la alegría, la gratuidad y la humildad”, antes de la elección final.

Se busque acompañantes de calidad: personas equilibradas, de escucha, fe y oración, que se han medido con sus propias debilidades y fragilidades y que, por ello sean acogedoras “sin moralismos ni falsas indulgencias”, sabiendo corregir fraternalmente, lejos de actitudes posesivas y manipuladoras. “Este profundo respeto –se lee en el texto– será la mejor garantía contra los riesgos de plagio y abusos de cualquier tipo”.

El arte del discernimiento

“La Iglesia es el ambiente para discernir y la conciencia –escriben los Padres sinodales– es el lugar donde se capta el fruto del encuentro y de la comunión con Cristo”: el discernimiento, a través de “una confrontación regular con un guía espiritual”, se presenta, por tanto, como un trabajo sincero de conciencia, “sólo puede entenderse como una auténtica forma de oración” y “requiere el valor de comprometerse en la lucha espiritual”.

La prueba de las decisiones tomadas es la vida fraterna y el servicio a los pobres. De hecho, los jóvenes son sensibles a la dimensión de la diaconía.

“Se fueron sin demora”

María Magdalena, primera discípula misionera, sanada de sus heridas, testigo de la Resurrección, es el icono de una Iglesia joven. Los esfuerzos y la fragilidad de los jóvenes “nos ayudan a ser mejores, sus preguntas –se lee– nos desafían, las críticas son necesarias porque muchas veces a través de ellas la voz del Señor nos pide conversión y renovación”.

Todos los jóvenes, incluso aquellos con diferentes visiones de vida, sin excepción, están en el corazón de Dios. Los Padres subrayan el dinamismo constitutivo de la sinodalidad, es decir, caminar juntos: el final de la Asamblea y el documento final son sólo una etapa, porque las condiciones concretas y las necesidades urgentes son diferentes entre países y continentes.

De ahí la invitación a las Conferencias Episcopales y a las Iglesias particulares a continuar el proceso de discernimiento con el fin de desarrollar soluciones pastorales específicas.

Sinodalidad, estilo misionero

“La sinodalidad” es un estilo de misión que nos anima a pasar del yo al nosotros y a considerar la multiplicidad de rostros, sensibilidades, proveniencias y culturas. En este horizonte hay que valorar los carismas que el Espíritu dona a todos, evitando el clericalismo que excluye a muchos de los procesos de toma de decisiones y la clericalización de los laicos que frena el impulso misionero. La autoridad –es la esperanza– se vive en una perspectiva de servicio.

Sinodal también sea el enfoque del diálogo interreligioso y ecuménico, orientado al conocimiento mutuo y a la ruptura de prejuicios y estereotipos, así como a la renovación de la vida comunitaria y parroquial para acortar la distancia entre los jóvenes-Iglesia y muestre la íntima conexión entre la fe y la experiencia concreta de vida, debe ser también sinodal.

Se formalizó la petición reiterada en el Aula de establecer, a nivel de las Conferencias Episcopales, un “Directorio de pastoral juvenil en clave vocacional” que pueda ayudar a los responsables diocesanos y a los agentes locales a cualificar su formación y su acción “con y para los jóvenes”, ayudando a superar una cierta fragmentación de la pastoral de la Iglesia.

Reafirmada la importancia de la JMJ, así como la de los centros juveniles y de los oratorios que, sin embargo, deben ser replanteados.

El desafío digital

Hay algunos desafíos urgentes que la Iglesia está llamada a asumir. El Documento Final del Sínodo trata de la misión en el entorno digital: parte integrante de la realidad cotidiana de los jóvenes, una “plaza” donde pasan mucho tiempo y donde se encuentran fácilmente, un lugar esencial para llegar e involucrar a los jóvenes en las actividades pastorales, la web presenta luces y sombras.

Si, por un lado, permite el acceso a la información, activa la participación sociopolítica y la ciudadanía activa, por otro, presenta un lado oscuro –el llamado dark web– en el que se encuentran la soledad, la manipulación, la explotación, la violencia, el cyberbulismo y la pornografía.

De ahí la invitación del Sínodo a habitar en el mundo digital, promoviendo las potencialidades comunicativas con vistas al anuncio cristiano, y a “impregnar” de Evangelio sus culturas y dinámicas.

Se espera que se creen Oficinas y organismos de cultura y evangelización digital que, además de “fomentar el intercambio y la difusión de buenas prácticas, puedan gestionar sistemas de certificación de los sitios católicos, para contrarrestar la difusión de noticias falsas sobre la Iglesia”, emblema de una cultura que “ha perdido su sentido de la verdad”, fomentando la promoción de “políticas y herramientas para la protección de los menores en la red”.

Reconocer y valorar a la mujer en la sociedad y en la Iglesia

El documento evidencia también la necesidad de un mayor reconocimiento y valoración de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, porque su ausencia empobrece el debate y el camino eclesial: hay una urgente necesidad de cambio por parte de todos –se lee– incluso a partir de una reflexión sobre la reciprocidad entre los sexos.

Se espera que “haya una presencia femenina en los organismos eclesiales a todos los niveles, incluso en las funciones de responsabilidad” y que “haya una participación femenina en los procesos de toma de decisiones eclesiales con respecto al papel del ministerio ordenado”. “Es un deber de justicia” –afirma el documento– que encuentra su inspiración en Jesús y en la Biblia.

Cuerpo, sexualidad y afectividad

El Documento se detiene sobre el tema del cuerpo, de la afectividad, de la sexualidad: ante los avances científicos que plantean cuestiones éticas, fenómenos como la pornografía digital, el turismo sexual, la promiscuidad, el exhibicionismo en línea, el Sínodo recuerda a las familias y a las comunidades cristianas la importancia de hacer descubrir a los jóvenes que la sexualidad es un don.

A menudo la moral sexual de la Iglesia se percibe como “un espacio de juicio y condena”, mientras que los jóvenes buscan “una palabra clara, humana y empática” y “expresan un deseo explícito de confrontación sobre cuestiones relacionadas con la diferencia entre la identidad masculina y la femenina, la reciprocidad entre hombres y mujeres, la homosexualidad”.

Los Obispos reconocen el esfuerzo de la Iglesia por transmitir en el contexto cultural actual “la belleza de la visión cristiana de la corporeidad y de la sexualidad”: es urgente buscar “caminos más apropiados, que se traduzcan concretamente en la elaboración de caminos formativos renovados”.

“Es necesario proponer a los jóvenes una antropología de afectividad y sexualidad capaz de dar el justo valor a la castidad” para el crecimiento de la persona, “en todos los estados de vida”. En este sentido, es necesario prestar atención a la formación de agentes pastorales creíbles y maduros desde el punto de vista afectivo-sexual.

El Sínodo constata también la existencia de “cuestiones relativas al cuerpo, a la afectividad y a la sexualidad que requieren una elaboración antropológica, teológica y pastoral más profunda, que debe llevarse a cabo de la manera más adecuada y en los niveles más adecuados, desde lo local hasta lo universal”. Entre ellas surgen las relacionadas con la diferencia y la armonía entre la identidad masculina y femenina y las inclinaciones sexuales.

“Dios ama a cada persona y también a la Iglesia al renovar su compromiso contra toda discriminación y violencia por motivos sexuales”. Igualmente –continúa el Documento– el Sínodo “reafirma la importancia antropológica decisiva de la diferencia y de la reciprocidad entre hombre-mujer y considera reductivo definir la identidad de las personas a partir de su orientación sexual”.

Al mismo tiempo se recomienda “fomentar” los “caminos de acompañamiento en la fe, ya existentes en muchas comunidades cristianas”, de “personas homosexuales”. En estos caminos las personas son ayudadas a leer su propia historia; a adherirse libre y responsablemente a su propia llamada bautismal; a reconocer el deseo de pertenecer y contribuir a la vida de la comunidad; a discernir las mejores formas de alcanzarla.

De esta manera ayudamos a cada joven, sin excluir a nadie, a integrar cada vez más la dimensión sexual en su personalidad, creciendo en la calidad de las relaciones y caminando hacia “el don de sí”.

Acompañamiento vocacional

Entre los otros desafíos señalados por el Sínodo está también el económico: la invitación de los Padres es a invertir tiempo y recursos en los jóvenes con la propuesta de ofrecerles un período destinado a la maduración de la vida cristiana adulta que “debe permitir un alejamiento prolongado de los ambientes y de las relaciones habituales”.

Además, mientras esperamos un acompañamiento antes y después del matrimonio, se alienta la creación de equipos educativos, incluyendo figuras femeninas y matrimonios cristianos, para la formación de seminaristas y personas consagradas, también con el fin de superar las tendencias al clericalismo.

Se requiere una atención especial en la acogida de los candidatos al sacerdocio, que a veces tiene lugar “sin un conocimiento adecuado y una relectura profunda de su historia”: “la inestabilidad relacional y afectiva, y la falta de raíces eclesiales son signos peligrosos. Descuidar las normas eclesiales a este respecto –escriben los Padres sinodales– constituye un comportamiento irresponsable, que puede tener consecuencias muy graves para la comunidad cristiana”.

Llamados a la santidad     

“Las diversidades vocacionales –concluye el Documento Final del Sínodo de los Jóvenes– están reunidas en la única y universal llamada a la santidad. Lamentablemente, el mundo está indignado por los abusos de algunas personas de la Iglesia, más que animado por la santidad de sus miembros”, por eso la Iglesia está llamada a “un cambio de perspectiva”: a través de la santidad de tantos jóvenes dispuestos a renunciar a la vida en medio de la persecución para permanecer fieles al Evangelio, puede renovar su ardor espiritual y su vigor apostólico.

El regalo del Papa a los participantes del Sínodo

Finalmente, como recuerdo del Sínodo de los Jóvenes, el Santo Padre ha regalado a todos los participantes una baldosa de bronce en bajorrelieve que representa a Jesús y al joven discípulo amado. Se trata de una obra del artista italiano Gino Giannetti, acuñada por el Estado de la Ciudad del Vaticano, emitida en sólo 460 ejemplares.

https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2018-10/sinodo-jovenes-2018-documento-final-publicado.html?fbclid=IwAR0qaEJOiG9PvYEo8rq3EYD0Ok2W0fecYGhHc2JGe9tHtGAUriUm6iivd7E#.W9UldWbwCng.facebook


«Francisco podría ser la última llamada para salvar a la humanidad»

marzo 22, 2018

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El Papa Francisco saluda al autor de Dios es joven, el periodista y escritor Thomas Leoncini, mientras este le obsequia el libro

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«Francisco podría ser la última llamada para salvar a la humanidad»

El autor de Dios es joven, el periodista y escritor Thomas Leoncini, explica las razones de la fascinación de los jóvenes por Francisco

Por Ricardo Benjumea

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El entusiasmo de los jóvenes por el Papa no es solo una moda. Hay algo más en este fenómeno, cree el periodista y escritor Thomas Leoncini, que acaba de publicar el libro-entrevista con el Papa Dios es joven, editado en España por Planeta.

Leoncini, autor de apenas 33 años con el que, en el momento de su muerte, trabajaba en un libro conjunto el filósofo Zygmunt Bauman, asegura a Alfa y Omega que ese entusiasmo por Francisco es compartido por chicos y chicas «tanto de fuera como de dentro de la Iglesia», que «aman especialmente al Papa porque ven en él al mayor revolucionario de nuestro tiempo; ven a un hombre auténtico que no hace proselitismo, a una persona real que dice lo que piensa y piensa lo que dice, y todo esto infunde en ellos esperanza».

Influye mucho, a su juicio, el tipo de liderazgo de Francisco. «Así como el hijo de Dios ha usado todo su poder para ponerse al servicio de los más débiles, también lo hace el Papa, lo que obviamente despierta un inmenso asombro en todo el mundo porque estamos acostumbrados a líderes que ejercen el poder de una manera completamente diferente, primero para ellos y para sus comunidades, y si acaso después, en algunos casos, para los demás», asegura.

«Francisco ha roto con ese paradigma y como dijo el intelectual más grande del mundo, Zygmunt Bauman, representa para nosotros toda la “luz al final del túnel”».

Una luz que, tal vez, «podría ser la última llamada para salvar a la humanidad de un abismo de ira y maldad que se está globalizando cada vez más», advierte Leoncini, quien parafraseando al Pontífice, afirma que «somos parte de un mundo en medio de una guerra civil global».

En esa situación de violencia, caos e incertidumbre, emerge la figura de Francisco, al que miramos «como a un arcoíris después de años de tormenta».

http://www.alfayomega.es/145591/francisco-podria-ser-la-ultima-llamada-para-salvar-a-la-humanidad

 


Cinco años con Francisco entre las sorpresas del Espíritu

marzo 13, 2018

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Primer saludo del Papa Francisco a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro poco después de su elección, 13 marzo 2013

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Cinco años con Francisco entre las sorpresas del Espíritu

El Pontificado de Francisco cumple cinco años. Su programa va adelante: pide una Iglesia misionera, con las puertas abiertas que sepa anunciar la alegría del Evangelio

Por Sergio Centofanti – Ciudad del Vaticano

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Hace cinco años, el 13 de marzo del 2013, era elegido el Papa Francisco.

Dos Encíclicas (Lumen fidei, sobre la fe, que continúa lo escrito por Benedicto XVI, y Laudato sí, sobre el cuidado de la casa común, cuidar la Creación no es de los verdes sino de los cristianos), dos Exhortaciones apostólicas (Evangelii gaudium, texto programático del Pontificado para una Iglesia “en salida”, misionera, y Amoris Laetitia sobre el amor en la familia),

23 Motu Propios (reforma de la Curia Romana, gestión y transparencia económica, reforma del proceso de nulidad matrimonial, traducción de textos litúrgicos, con indicaciones para un mayor descentramiento y más poderes a las Conferencias Episcopales),

Dos Sínodos sobre la familia, un Jubileo dedicado a la Misericordia, 22 viajes internacionales con más de 30 países visitados y 17 visitas pastorales en Italia, 8 ciclos de catequesis en la audiencia general de los miércoles (Profesión de fe, Sacramentos, Dones del Espíritu Santo, la Iglesia, la familia, la misericordia, la esperanza cristiana, la Santa Misa).

Y casi 600 homilías espontáneas en las misas en Santa Marta, más de 46 millones de seguidores en Twiter y más de 5 millones en Instagram. Sin contar los innumerables discursos, mensajes y cartas y los millones de hombres, mujeres y niños de todo el mundo encontrados, abrazados, acariciados.

La Iglesia de puertas abiertas de Francisco

Francisco es el primer Papa jesuita, primero procedente de América latina, primero con el nombre del Pobrecito de Asís, 265 Sucesor de Pedro, que desea una Iglesia de puertas abiertas que anuncia a todos la alegría y la frescura del Evangelio.

Una Iglesia acogedora, “donde hay lugar para cada uno con su vida difícil”, no una aduana que controle la gracia en cambio de facilitarla. Una Iglesia que se arriesgue a ser “accidentada, herida y sucia” con tal de alcanzar y estar en medio de la gente, más bien que una “Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de agarrarse a las propias seguridades”.

Francisco pide que se abandone un estilo defensivo y negativo, de pura condena, para proponer la belleza de la fe, que es encontrar a Dios.

El Espíritu Santo trastorna

La suya es una invitación a dejarse sorprender por el Espíritu Santo, el verdadero protagonista de la Iglesia, que continúa a hablar y a decirnos cosas nuevas.

El Espíritu Santo “desbarajusta” porque “agita, hace caminar, empuja la Iglesia a ir adelante,” mientras es mucho más fácil y seguro “acomodarse en las propias posiciones estáticas e inmutables”, decía Francisco en Estambul en noviembre del 2014.

Es mucho más tranquilizador creer que la verdad sea “poseer” un paquete de doctrinas bien confeccionado, que podemos administrar bien, más bien que pertenecer nosotros mismos a la Verdad: es el Espíritu que nos guía a la verdad toda entera.

El cristiano tiene todavía tanto que aprender porque Dios se revela siempre más. Es así que Francisco puede decir que tiene tantas dudas, “en sentido positivo” –asegura– “son un signo de que queremos conocer mejor a Jesús y el misterio de su amor hacia nosotros”.

“Estas dudas hacen crecer”, decía en la audiencia general del 23 de noviembre de 2016. También Pedro ante los paganos ha podido decir: “Estoy dándome cuenta de que Dios no hace preferencias entre las personas, sino que quien le teme y pone en práctica la justicia, independientemente del pueblo al que pertenezca, es aceptado por él”. Aumenta la inteligencia de la fe.

¿Es un Papa de derecha o de izquierda?

Inicialmente todos o casi todos hablaban bien de Francisco. Sin embargo, poco a poco comenzaron a llegar las críticas. Se trata de una buena noticia teniendo en cuenta lo que dijo Jesús: “Ay de ustedes cuando todos hablen bien de ustedes”.

Desde la derecha se acusa al Papa de ser comunista, porque ataca el actual sistema económico liberal: “Es injusto desde la raíz”, “esta economía mata”, hace prevalecer la “ley del más fuerte” que “se come al más débil”.  Y habla demasiado de los migrantes y de los pobres: hoy “los excluidos no son explotados, sino desechos, sobras”.

Desde la izquierda se acusa al Papa de estar detenido en las cuestiones éticas: defiende con fuerza la vida, contra el aborto y la eutanasia: “No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana”, dice.

Defiende la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, condena la ideología de género, “equivocación de la mente humana”, la dictadura del pensamiento único y las colonizaciones ideológicas, incluso en las escuelas, que hacen que se corra el riesgo de convertirse en campos de reeducación.

Advierte ante estos temas acerca de la disminución del derecho a la objeción de conciencia. Observa la proliferación de los derechos individuales, “individualistas” dice, pero sin preocuparnos por los deberes, y mientras se habla de nuevos derechos –afirma– está quien padece aún el hambre.

Críticas internas

También aumentaron las críticas dentro de la Iglesia. Hay quien incluso califica al Papa de “hereje”, quien dice que rompe con la tradición secular de la Iglesia, quien se enfada porque “aporrea” a los cercanos y acaricia a los alejados, quien lo contrapone a los Papas precedentes.

Y sin embargo, Benedicto XVI ya había invitado a reflexionar sobre el discernimiento en la cuestión de la Comunión a los divorciados vueltos a casar en ciertos casos especiales. También Juan Pablo II ya había respondido a Monseñor Lefebvre –hace cuarenta años– explicando el verdadero significado de la Tradición que “encuentra su origen en los Apóstoles y progresa en la Iglesia bajo la asistencia del Espíritu Santo”.

En efecto, “la comprensión, tanto de las cosas cuanto de las palabras transmitidas, crece (…) con la reflexión y el estudio de los creyentes”. Pero es “sobre todo contradictoria” –afirmaba San Juan Pablo II– “una noción de Tradición que se opone al Magisterio universal de la Iglesia, de la que es poseedor el Obispo de Roma y el Cuerpo de los Obispos.

No se puede permanecer fieles a la Tradición rompiendo el vínculo eclesial con aquel al que el mismo Cristo, en la persona del Apóstol Pedro, ha encomendado el ministerio de la unidad en su Iglesia”. “La autodestrucción o el fuego de los conmilitones –afirma el Papa Francisco–  es el peligro más solapado. Es el mal que perjudica desde dentro; y, como dice Cristo, todo reino dividido en sí mismo cae en ruinas”.

El Papa Francisco cita con frecuencia al diablo: Es el que trata de destruir a la Iglesia. La suya “es una guerra sucia” y “nosotros, ingenuos, estamos a su juego”.

Obras abiertas

Dos acciones que Francisco ha aprobado con fuerza están aún en camino: la primera es la reforma de la Curia, por la complejidad de reorganizar una institución secular (“hacer reformas en Roma es como limpiar la Esfinge de Egipto con un cepillo de dientes –dijo el Papa citando a Monseñor de Mérode–. Y también los escándalos, como “Vatileaks2”, no detienen al Papa Bergoglio.

La segunda acción es la lucha contra los abusos sexuales en la Iglesia. De la Pontificia Comisión para la tutela de los menores,  –creada por Francisco– han renunciado algunos miembros, denunciando resistencias y retrasos. Pero el Papa reafirma la “tolerancia cero” porque “no hay lugar en el ministerio para aquellos que abusan de los menores”. Y Francisco va adelante.

Diplomacia de la paz

Francisco promueve la cultura del encuentro en ámbito ecuménico, interreligioso, social y político, sin olvidar la dimensión humana. Se mueve hacia la unidad, pero sin borrar las diferencias y las identidades. Es importante su rol en el deshielo entre Estados Unidos y Cuba y en el proceso de paz en Colombia y en la República Centroafricana.

Ataca a los que fabrican y venden armas. Al mismo tiempo, denuncia con firmeza las persecuciones contra los cristianos, quizás hoy más graves que ayer, en el «silencio cómplice de tantas potencias», que pueden detenerlas. Lanza llamamientos contra la trata de seres humanos «nueva forma de esclavitud».

Tiempo de la misericordia, pero hasta cierto punto

Sin duda, la palabra central de este Pontificado es «misericordia»: es el sentido de la Encarnación del Verbo. Es una palabra que escandaliza. Francisco se da cuenta. Dios es excesivo en su amor a sus criaturas.

Sin embargo, hay un límite: la corrupción. El corrupto es el que no sabe que lo es, el que rechaza la misericordia divina. Y Dios no se impone. Hay un juicio final.

Por ello, el Papa propone siempre el capítulo 25 del Evangelio según San Mateo: «Tuve hambre y me disteis de comer…». En el ocaso de la vida seremos juzgados sobre el amor.

Menos clericalismo en la Iglesia, más espacio a laicos, mujeres y jóvenes

Francisco se opone al clericalismo, porque el pastor debe «servir» y tener «olor a oveja». Afirma que los laicos deben descubrir cada vez más su propia identidad en la Iglesia: no deben permanecer al margen de las decisiones. Basta ya de «obispos pilotos».

Relanza el rol de la mujer, pero mirando su misterio, no su funcionalidad: no se trata de una lucha por el poder o de reivindicaciones imposibles, como el sacerdocio. Se trata de reflexionar sobre la hermenéutica de la mujer porque –reitera– María es más importante que los Apóstoles.

Invita a los jóvenes a tener mayor protagonismo y a incomodar a los pastores con su creatividad.

Evangelizadores con Espíritu

El Papa pide a todos los cristianos que sean «evangelizadores con Espíritu» para «anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, también a contracorriente», tocando «la carne de los que sufren», dando «razón de nuestra esperanza, pero no como enemigos que apuntan con el dedo y condenan».

«Si logro ayudar a una persona a vivir mejor –afirma Francisco– con eso es suficiente para justificar el don de mi vida».


El Papa pide a Sant’Egidio hacer realidad “una globalización de la solidaridad y del espíritu”

marzo 11, 2018

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“Continuad abriendo nuevos corredores humanitarios para los refugiados de la guerra y el hambre”

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El Papa pide a Sant’Egidio hacer realidad “una globalización de la solidaridad y del espíritu”

Los emplaza a “recoser el tejido humano de las periferias” desgarrado por la violencia.

Por Cameron Doody

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“Una nueva audacia para el Evangelio”. Esto es lo que el Papa ha pedido esta tarde a los miembros de la Comunidad de Sant’Egidio, a quienes Francisco ha visitado en la Basílica de Santa María en Trastevere con ocasión del 50 aniversario de su fundación.

“Todos están llamados a cambiar su corazón, adquiriendo ojos misericordiosos para mirar a los demás, convirtiéndose en artesanos de la paz y profetas de la misericordia”, les ha recordado el Papa en su discurso.

Algunas frases del discurso del Papa:

¡Gracias por vuestra bienvenida! Me complace estar aquí con vosotros por el 50 aniversario de la Comunidad de Sant’Egidio

Desde esta plaza, frente a la basílica de Santa Maria in Trastevere, el corazón de vuestra oración diaria, deseo abrazar a todas vuestras comunidades repartidas por el mundo.

Os saludo a todos, especialmente al profesor Andrea Riccardi, cuya inspirada intuición inició este camino.

No quisisteis hacer de este día una mera celebración del pasado, sino, sobre todo, una expresión alegre de responsabilidad por el futuro.

Esto recuerda a la parábola evangélica de los talentos:

A cada uno de vosotros, también, cualquiera que sea vuestra edad, se os otorga al menos un talento. En este talento está inscrito el carisma de esta Comunidad, que sinteticé con estas palabras cuando vine aquí en 2014: oración, pobreza y paz.

Oración, pobreza y paz: este es el talento de la Comunidad, que ha madurado más de cincuenta años. Con alegría lo recibís de nuevo hoy.

El mundo de hoy a menudo está habitado por el miedo. Es una enfermedad antigua: el llamamiento a no tener miedo a menudo se repite en la Biblia.

Nuestro tiempo experimenta un gran temor al enfrentarse a las enormes dimensiones de la globalización. Y el miedo a menudo se vuelve contra las personas que son extranjeras, diferentes, pobres, como si fueran enemigos.

La atmósfera de miedo también puede contagiar a aquellos cristianos que ocultan el don que han recibido, como el esclavo en la parábola.

Cuando estamos solos, somos fácilmente víctimas del miedo. Pero vuestro camino os dirige a mirar al futuro juntos, no solos.

Vuestra Comunidad, nacida a finales de los años sesenta, es hija del Concilio Vaticano II, de su mensaje y de su espíritu.

El futuro del mundo parece incierto. ¡Mirad cuántas guerras abiertas hay! Soy consciente de que oráis y trabajáis por la paz.

Pensemos en las penas del pueblo sirio, cuyos refugiados habéis acogido en Europa a través de los “corredores humanitarios”. ¿Cómo es posible, después de las tragedias del siglo XX, volver a caer en el mismo esquema alocado?

La Palabra de Dios os ha protegido en el pasado de las tentaciones de la ideología, y hoy os libera de la intimidación del miedo. Por esta razón, os exhorto a amar la Biblia y pasar cada vez más tiempo con ella.

Desde que nació vuestra Comunidad, el mundo se ha vuelto “global”: la economía y las comunicaciones se han, por así decirlo, “unificado”. Pero para muchas personas, especialmente los pobres, se han levantado nuevos muros.

La diversidad se ha vuelto una ocasión para la animosidad y el conflicto; una globalización de la solidaridad y del espíritu aún está por construir.

El futuro del mundo global es la convivencia: este ideal exige el compromiso de construir puentes, mantener el diálogo abierto, continuar reuniéndose unos con otros.

Todos están llamados a cambiar su corazón, adquiriendo ojos misericordiosos para mirar a los demás, convirtiéndose en artesanos de la paz y profetas de la misericordia.

Los cristianos, por su propia vocación, son hermanos y hermanas de todas las personas, especialmente los pobres, aunque una persona sea su enemiga. Nunca digas “No tengo nada que ver con esto”.

Los ojos misericordiosos nos comprometen a vivir la audacia creativa del amor, ¡y hay tanta necesidad de ello!

Somos hermanos y hermanas de todos, y por esta razón somos profetas de un mundo nuevo.

La Iglesia es un signo de la unidad de la raza humana, entre naciones, familias y culturas.

Deseo que este aniversario sea un aniversario cristiano.

No es un momento para evaluar los resultados o las dificultades; no es un tiempo de hacer balances, sino un momento en el que se le reta a nuestra fe a convertirse en una nueva audacia para el Evangelio.

La audacia… es una misión para unir pacientemente de nuevo el tejido humano de las periferias que la violencia y el empobrecimiento han desgarrado… Es la misión de cruzar fronteras y muros, para unirnos.

Hoy, más que nunca, continuad audazmente en este camino. Continuad al lado de los niños de las periferias, con las Escuelas de Paz que he visitado; seguid al lado de los ancianos: a veces se descartan, pero para vosotros son amigos.

Continuad abriendo nuevos corredores humanitarios para los refugiados de la guerra y el hambre. ¡Los pobres son vuestro tesoro!

http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2018/03/11/religion-iglesia-vaticano-papa-francisco-visita-sant-egidio-globalizacion-solidaridad-espiritu-basilica-santa-maria-trastevere.shtml?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter

Las cuestiones internacionales más importantes de 2018 para Papa Francisco

enero 8, 2018

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Las cuestiones internacionales más importantes de 2018 para el Papa Francisco

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Las cuestiones internacionales más importantes de 2018 para Papa Francisco

En su discurso al Cuerpo Diplomático marca las claves de este año. Estos fueron los temas

Por Álvaro Real

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Papa Francisco celebró su tradicional encuentro de comienzo de año con el Cuerpo Diplomático: “me da la oportunidad de expresaros personalmente los mejores deseos para el año que acaba de comenzar y manifestar mi cercanía y mi afecto a los pueblos que representáis”.

En un largo discurso el Papa Francisco agradeció las “relaciones fructíferas y constantes que mantenéis con la Secretaría de Estado y con los demás Dicasterios de la Curia Romana, como muestra del interés de la Comunidad Internacional por la misión de la Santa Sede y por el compromiso de la Iglesia Católica en vuestros respectivos países”.

Estos fueron los temas más importantes abordados por el Pontífice:

Viajes del Papa en 2017

Papa Francisco comenzó su discurso recordando los viajes apostólicos a Egipto, Portugal, Colombia, Myanmar y Bangladesh.

“A Portugal fui como peregrino, cuando se cumplía el centenario de las apariciones de la Virgen en Fátima, para celebrar la canonización de los pastorcitos Jacinta y Francisco Marto. Allí pude constatar la fe llena de entusiasmo y alegría que la Virgen María suscitó en muchos de los peregrinos venidos para dicha ocasión”.

“También en Egipto, Myanmar y Bangladesh pude reunirme con las comunidades cristianas locales que, aunque numéricamente escasas, son dignas de aprecio por su contribución al desarrollo y a la convivencia civil de sus respectivos países. No faltaron los encuentros con los representantes de otras religiones, demostrando cómo las particularidades de cada una no son un obstáculo para el diálogo, sino la savia que lo alimenta con el deseo común de conocer la verdad y practicar la justicia”

“En Colombia deseé bendecir los esfuerzos y la valentía de ese amado pueblo, marcado por un vivo anhelo de paz tras más de medio siglo de conflicto interno”.

Centenario del Final de la Primera Guerra Mundial

Papa Francisco recordó la Gran Guerra y explicó que se pueden sacar dos advertencias: “La primera advertencia es que ganar no significa nunca humillar al rival derrotado. La paz no se construye como la afirmación del poder del vencedor sobre el vencido. Lo que disuade de futuras agresiones no es la ley del temor, sino la fuerza de la serena sensatez que estimula el diálogo y la comprensión mutua para sanar las diferencias”.

“De aquí se deriva la segunda advertencia: la paz se consolida cuando las naciones se confrontan en un clima de igualdad. Lo intuyó hace un siglo —un día como hoy— el Presidente estadounidense Thomas Woodrow Wilson, cuando propuso la creación de una Asociación general de las naciones destinada a promover para todos los Estados indistintamente, grandes y pequeños, mutuas garantías de independencia e integridad territorial. Así se pusieron las bases de la diplomacia multilateral, que a lo largo de los años ha ido adquiriendo un papel y una influencia cada vez mayor en toda la comunidad internacional”.

Naciones Unidas

“Para la Santa Sede hablar de derechos humanos significa, ante todo, proponer la centralidad de la dignidad de la persona, en cuanto que ha sido querida y creada por Dios a su imagen y semejanza. El mismo Señor Jesús, curando al leproso, devolviendo la vista al ciego, deteniéndose con el publicano, perdonando la vida a la adúltera e invitando a preocuparse del caminante herido, nos ha hecho comprender que todo ser humano, independientemente de su condición física, espiritual o social, merece respeto y consideración. Desde una perspectiva cristiana hay una significativa relación entre el mensaje evangélico y el reconocimiento de los derechos humanos, según el espíritu de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos”.

Los Nuevos Derechos

“Sin embargo, conviene constatar que, a lo largo de los años, sobre todo a raíz de las agitaciones sociales del «sesenta y ocho», la interpretación de algunos derechos ha ido progresivamente cambiando, incluyendo una multiplicidad de «nuevos derechos», no pocas veces en contraposición entre ellos”.

“Está también el peligro —en cierto sentido paradójico— de que, en nombre de los mismos derechos humanos, se vengan a instaurar formas modernas de colonización ideológica de los más fuertes y los más ricos en detrimento de los más pobres y los más débiles. Al mismo tiempo, es bueno tener presente que las tradiciones de cada pueblo no pueden ser invocadas como un pretexto para dejar de respetar los derechos fundamentales enunciados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos”.

Derecho a la Vida

“Después de setenta años, duele constatar cómo muchos derechos fundamentales están siendo todavía hoy pisoteados. El primero entre todos el derecho a la vida, a la libertad y a la inviolabilidad de toda persona humana[9]. No son menoscabados sólo por la guerra o la violencia. En nuestro tiempo, hay formas más sutiles: pienso sobre todo en los niños inocentes, descartados antes de nacer; no deseados, a veces sólo porque están enfermos o con malformaciones o por el egoísmo de los adultos. Pienso en los ancianos, también ellos tantas veces descartados, sobre todo si están enfermos, porque se les considera un peso. Pienso en las mujeres, que a menudo sufren violencias y vejaciones también en el seno de las propias familias. Pienso también en los que son víctimas de la trata de personas, que viola la prohibición de cualquier forma de esclavitud. ¿Cuántas personas, que huyen especialmente de la pobreza y de la guerra, son objeto de este comercio perpetrado por sujetos sin escrúpulos?”

Derecho a la salud de la persona y sus familias

“Es importante unir los esfuerzos para que se adopten políticas que garanticen, a precios accesibles, el suministro de medicamentos esenciales para la supervivencia de las personas más necesitadas, sin descuidar la investigación y el desarrollo de tratamientos que, aunque no sean económicamente relevantes para el mercado, son determinantes para salvar vidas humanas”.

La paz y el desarme

“El desarme completo y el desarrollo integral están estrechamente relacionados entre sí. Por otra parte, la búsqueda de la paz como condición previa para el desarrollo implica combatir la injusticia y erradicar, de manera no violenta, la causa de las discordias que conducen a las guerras. La proliferación de armas agrava ciertamente las situaciones de conflicto y supone grandes costes en términos materiales y de vidas humanas que socavan el desarrollo y la búsqueda de una paz duradera”.

“La Santa Sede reitera la profunda «convicción de que las diferencias que eventualmente surjan entre los pueblos deben resolverse no con las armas, sino por medio de negociaciones». Por otra parte, precisamente la continua producción de armas cada vez más sofisticadas y «perfeccionadas», y la persistencia de numerosos focos de conflicto —que en varias ocasiones he calificado como la «tercera guerra mundial a trozos»— nos lleva a repetir con fuerza las palabras de mi santo predecesor: «En nuestra época, que se jacta de poseer la energía atómica, resulta un absurdo sostener que la guerra es un medio apto para resarcir el derecho violado. […] Cabe esperar que los pueblos, por medio de relaciones y contactos institucionalizados, lleguen a conocer mejor los vínculos sociales con que la naturaleza humana los une entre sí y a comprender con claridad creciente que entre los principales deberes de la común naturaleza humana hay que colocar el de las relaciones individuales e internacionales que obedezcan al amor y no al temor, porque ante todo es propio del amor llevar a los hombres a una sincera y múltiple colaboración material y espiritual, de la que tantos bienes pueden derivarse para ellos».

Corea

“En esta perspectiva, es primordial que se pueda sostener todo esfuerzo de diálogo en la península coreana, con el fin de encontrar nuevas vías para que se superen las actuales confrontaciones, aumente la confianza mutua y se asegure un futuro de paz al pueblo coreano y al mundo entero”.

Siria

“También es importante que continúen las distintas iniciativas de paz a favor de Siria en un clima propositivo de creciente confianza entre las partes, para que se logre poner fin, de una vez para siempre, al largo conflicto que ha afectado a todo el país y que ha causado enormes sufrimientos. El deseo de todos es que, después de tanta destrucción, llegue el tiempo de la reconstrucción. Pero más que construir edificios es necesario reconstruir los corazones, volver a tejer la tela de la confianza mutua, premisa imprescindible para el crecimiento de cualquier sociedad”.

Irak, Yemen, Afganistán

“La voluntad de diálogo es necesaria también en el amado Irak, para que los distintos elementos étnicos y religiosos vuelvan a encontrar el camino de la reconciliación, la convivencia y la colaboración pacífica, así también en el Yemen y en otras partes de la región, igual que en Afganistán”.

Israel y Palestina

“La Santa Sede expresa su dolor por los que han perdido la vida en los recientes enfrentamientos y renueva su llamamiento a ponderar toda iniciativa para que se evite exacerbar las contradicciones, e invita a un compromiso por parte de todos para que se respete, en conformidad con las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, el status quo de Jerusalén, ciudad sagrada para cristianos, judíos y musulmanes. Setenta años de enfrentamientos obliga a que se encuentre una solución política que permita la presencia en la región de dos Estados independientes dentro de las fronteras internacionalmente reconocidas. A pesar de las dificultades, la voluntad de dialogar y de reanudar las negociaciones sigue siendo la vía maestra para llegar finalmente a una coexistencia pacífica de los dos pueblos”.

Venezuela

“También dentro de contextos nacionales, la apertura y la disponibilidad del encuentro son esenciales. Pienso especialmente en la querida Venezuela, que está atravesando una crisis política y humanitaria cada vez más dramática y sin precedentes. La Santa Sede, mientras que exhorta a responder sin demora a las necesidades primarias de la población, desea que se creen las condiciones para que las elecciones previstas durante el año en curso logren dar inicio a la solución de los conflictos existentes, y se pueda mirar al futuro con renovada serenidad”.

Africa

“Que la Comunidad internacional no olvide tampoco el sufrimiento en tantas partes del Continente africano, especialmente en Sudán del Sur, en la República Democrática del Congo, en Somalia, en Nigeria y en la República Centroafricana, en las que el derecho a la vida está amenazado por el abuso indiscriminado de los recursos, por el terrorismo, la proliferación de grupos armados y por los conflictos que perduran. No basta con indignarse ante tanta violencia. Es necesario más bien que cada uno en su ámbito propio se esfuerce activamente por remover las causas de la miseria y construir puentes de fraternidad, premisa fundamental para un auténtico desarrollo humano”.

Ucrania

“También en Ucrania es urgente que haya un compromiso común para reconstruir puentes. El año apenas terminado ha cosechado nuevas víctimas en el conflicto que aflige al país, y sigue produciendo gran sufrimiento a la población, en particular a las familias que habitan en las zonas afectadas por la guerra y que han perdido a sus seres queridos, con frecuencia ancianos y niños”.

El derecho a formar una familia

“Quisiera dedicar un recuerdo especial precisamente a las familias. El derecho a formar una familia, en cuanto «elemento natural y fundamental de la sociedad y [que] tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado»[15], está reconocido efectivamente por la misma Declaración de 1948. Por desgracia, se sabe que la familia, especialmente en Occidente, está considerada como una institución superada. Frente a la estabilidad de un proyecto definitivo, hoy se prefieren vínculos fugaces. Pero una casa construida sobre la arena de los vínculos frágiles e inconstantes no se mantiene en pie. Se necesita más bien la roca, sobre la que se establecen cimientos sólidos. Y la roca es precisamente esa comunión de amor, fiel e indisoluble, que une al hombre y a la mujer, una comunión que tiene una belleza austera y sencilla, un carácter sagrado e inviolable y una función natural en el orden social”.

“Considero por eso urgente que se lleven a cabo políticas concretas que ayuden a las familias, de las que por otra parte depende el futuro y el desarrollo de los Estados. Sin ellas, de hecho, no se pueden construir sociedades que sean capaces de hacer frente a los desafíos del futuro. El desinterés por las familias trae además otra dramática consecuencia —especialmente actual en algunas regiones— como es la caída de la natalidad. Estamos ante un verdadero invierno demográfico. Esto es un signo de sociedades que tienen dificultad para afrontar los desafíos del presente y que, volviéndose cada vez más temerosas con respecto al futuro, terminan por encerrarse en sí mismas”.

Migraciones y Refugiados

“Hoy se habla mucho de migrantes y migraciones, en ocasiones sólo para suscitar miedos ancestrales. No hay que olvidar que las migraciones han existido siempre. En la tradición judeo-cristiana, la historia de la salvación es esencialmente una historia de migraciones. Tampoco hay que olvidar que la libertad de movimiento, como la de dejar el propio país y de volver a él, pertenece a los derechos humanos fundamentales[17]. Es necesario por tanto salir de una extendida retórica sobre el tema y partir de la consideración esencial de que ante nosotros se encuentran sobre todo personas”.

“El ejercicio de la virtud de la prudencia es necesaria para que los gobernantes sepan acoger, promover, proteger e integrar, estableciendo medidas prácticas que, “respetando el recto orden de los valores, ofrezcan al ciudadano la prosperidad material y al mismo tiempo los bienes del espíritu” (Pacem in terris, 57). Tienen una responsabilidad concreta con respecto a sus comunidades, a las que deben garantizar los derechos que les corresponden en justicia y un desarrollo armónico, para no ser como el constructor necio que hizo mal sus cálculos y no consiguió terminar la torre que había comenzado a construir (cf. Lc 14, 28-30)»[18].

Derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión

“Se sabe por desgracia que el derecho a la libertad religiosa, a menudo, no se respeta y la religión con frecuencia se convierte en un motivo para justificar ideológicamente nuevas formas de extremismo o un pretexto para la exclusión social, e incluso para la persecución en diversas formas de los creyentes. La condición para construir sociedades inclusivas está en una comprensión integral de la persona humana, que se siente verdaderamente acogida cuando se le reconocen y aceptan todas las dimensiones que conforman su identidad, incluida la religiosa”.

Derecho al trabajo

“No hay paz ni desarrollo si el hombre se ve privado de la posibilidad de contribuir personalmente, a través de su trabajo, en la construcción del bien común. En cambio, es triste ver cómo el trabajo en muchas partes del mundo es un bien escaso. Hay pocas oportunidades para encontrar trabajo, especialmente para los jóvenes. Con frecuencia resulta fácil perderlo, no sólo por las consecuencias de la alternancia de los ciclos económicos, sino también por el recurso progresivo a tecnologías y maquinarias cada vez más perfectas y precisas que reemplazan al hombre. Y aunque, por un lado, hay una distribución desigual de las oportunidades de trabajo, por el otro, existe una tendencia a exigir a los trabajadores ritmos cada vez más estresantes. Las exigencias del beneficio, dictadas por la globalización, han llevado a una reducción progresiva de los tiempos y días de descanso, perdiéndose así una dimensión fundamental de la vida —el descanso—, que sirve para regenerar a la persona tanto física como espiritualmente. Dios mismo reposó el séptimo día: lo bendijo y lo consagró, «porque en él descansó de toda la obra que Dios había hecho cuando creó» (Gn 2,3). En el sucederse de fatiga y sosiego, el hombre participa en la «santificación del tiempo» realizada por Dios y ennoblece su trabajo, liberándolo de la dinámica repetitiva de una vida cotidiana árida que no conoce descanso”.

Cuidado de la Tierra

“Entre los deberes particularmente urgentes en la actualidad se encuentra el cuidado de nuestra Tierra. Sabemos que la naturaleza puede ser cruenta, incluso cuando no es responsabilidad del hombre. Lo hemos visto el año pasado con los terremotos que han golpeado en distintos lugares de la tierra, especialmente en los últimos meses en México e Irán, provocando numerosas víctimas, así como con la fuerza de los huracanes que han afectado a varios países del Caribe alcanzando las costas estadounidenses, y que, aún más recientemente, han golpeado Filipinas. Sin embargo, no debemos olvidar que hay también una responsabilidad primaria del hombre en la interacción con la naturaleza. El cambio climático, con el aumento global de las temperaturas y los efectos devastadores que conlleva, es también una consecuencia de la acción del hombre. Por lo tanto, es necesario afrontar, con un esfuerzo colectivo, la responsabilidad de dejar a las generaciones siguientes una Tierra más bella y habitable, trabajando a la luz de los compromisos acordados en París en 2015, para reducir las emisiones a la atmósfera de gases nocivos y perjudiciales para la salud humana”.

Las cuestiones internacionales más importantes de 2018 para Papa Francisco


Los 10 acontecimientos más importantes del año 2017

diciembre 29, 2017

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Los diez acontecimientos más importantes del año 2017 que termina

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Esto fue lo que ocurrió este año que termina

Por Salvador Aragonés

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1.- El 20 de enero de 2017, el multimillonario republicano Donald Trump, de 70 años, inició su presidencia en Estados Unidos, tras ganar las elecciones con el lema “Estados Unidos primero”, pero las acusaciones de connivencia con Rusia ensombrecen su primer año de mandato y siguen causándole dolores de cabeza. Su equipo se ha visto removido en varios de sus principales exponentes.

Trump ha emprendido la tarea de deshacer algunas reformas de su predecesor, Barack Obama, abandonando o amenazando con abandonar varios acuerdos internacionales (libre comercio, cambio climático, inmigración, salud, desnuclearización de Irán…).

A golpe de mensajes en Twitter y enfrentándose a los medios de comunicación, Trump gobierna el país más rico y poderoso del mundo.

2.- El cambio geoestratégico del Oriente Medio. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el de Siria, Bashar al Assad, han anunciado el fin de la guerra en Siria, que llevaba ya seis años, con millones de refugiados dispersos por Europa y países musulmanes.

También fue anunciado el fin del poder territorial del Estado Islámico, que mantenía el terrorismo vivo a nivel mundial, aunque sigue teniendo bolsas de poder en el mundo. Según ha informado el Kremlin, Putin aseguró ante Asad que la operación militar contra “el terrorismo” en Siria acaba y es el momento de empezar a hablar de “procesos políticos”.

Donald Trump viajó a Arabia Saudí donde estrechó más los lazos que les unen y prometió ayuda militar norteamericana. Por otro lado, Riad y sus aliados rompieron sus relaciones con Catar, acusando al país de apoyar a grupos de islamistas radicales y de estar políticamente demasiado cerca de su enemigo regional, Irán. Arabia Saudita e Irán mantienen su propio enfrentamiento en territorio del Yemen.

3.- Reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Estados Unidos. La noticia, anunciada el mes de diciembre, generó una ola de protestas en los países musulmanes, en la ONU, en la Unión Europea. Trump perdió varias votaciones, entre ellas la del Consejo de Seguridad de la ONU.

Tanto Europa (UE) como Rusia, China y el Vaticano, además de los países árabes, quieren que Jerusalén sea una ciudad internacional y no debe ser gobernada por ninguna de las tres religiones monoteístas (israelitas, musulmanes y cristianos).

4.- Corea del Norte.- El 3 de septiembre, Corea del Norte efectuó un nuevo ensayo nuclear, el más potente hasta la fecha. A finales de noviembre, el dirigente Kim Jong-Un declaró que su país alcanzó la meta de convertirse en una potencia nuclear tras haber probado con éxito un nuevo tipo de misil capaz de golpear en cualquier lugar de Estados Unidos.

Donald Trump amenazó con “destruir totalmente” Corea del Norte en caso de ataque. Japón se está armando ante el peligro norcoreano.

5.- Elecciones en Europa (Francia, España, Holanda y Alemania). Las elecciones en varios países europeos han alejado el fantasma del populismo de extrema derecha, por el momento, y en España el de extrema izquierda, aunque en este país se ha mantenido estable el nacionalismo en regiones periféricas, como Cataluña y País Vasco.

La sorpresa europea fue la gran victoria electoral de un recién llegado a la política en Francia, Emmanuel Macron, muy partidario de más unión y cohesión europeas. Al terminar el año Alemania todavía no había conseguido formar gobierno después de casi cuatro meses de la celebración de los comicios.

6.- Elecciones en América Latina (Chile, Venezuela, Honduras, Ecuador).- Los resultados electorales han sido dispares. En Honduras, aunque por una diferencia muy pequeña (51.000 votos), fue reelegido presidente Juan Orlando Hernández, del Partido Nacional.

En Ecuador salió elegido el delfín del presidente Rafael Correa, Lenin Moreno, y en Chile ha sido elegido de nuevo Sebastián Piñera, que sucede a la socialista, Michelle Bachelet. Se observa un giro a la derecha en el cono sur, pues en Argentina y Chile gobiernan los partidos de derecha.

7.- Viaje del Papa Francisco a Myanmar, y Bangla Des. El papa Francisco ha seguido visitando países “periféricos” donde la religión cristiana es minoritaria, y donde la paz y los derechos humanos han sido o son conculcados. Al mismo tiempo que ha mantenido conversaciones con las religiones asiáticas no cristianas, como el budismo.

El viaje ha supuesto un empuje grande a las iglesias católicas de aquellos países. Este es el caso de su viaje a Birmania y Bangla Des, donde abordó las relaciones con los budistas (religión muy mayoritaria en Birmania) y la fuerte defensa de una minoría que se encuentra excluida del mundo: los rohinyas, un pueblo musulmán que carece de nacionalidad y que malvive al sur de las fronteras entre Birmania y Bangla Des.

8.- Venezuela.- La crisis política, económica y social que azota al país caribeño siguió con toda crudeza el año 2017. El presidente Nicolás Maduro convocó un referéndum para una Asamblea Constituyente con todos los poderes, pero no ha tenido el respaldo de la mayoría de las cancillerías del mundo, ni de la oposición de su país.

La lucha sin cuartel entre gobierno y oposición democrática siguen sin que los esfuerzos, tanto de los otros países americanos y del mismo papa Francisco, tuvieran resultado. Las espadas siguen en alto. Varias agencias de calificación han declarado la quiebra parcial de Venezuela.

9.- Terrorismo.- Durante el año 2017 tuvieron lugar centenares de atentados terroristas básicamente en las zonas árabes del Oriente Medio, pero también afectaron a Estados Unidos, España, Gran Bretaña, Francia, en África Central y en Australia.

El número de muertos aproximado es de 7.169. El atentado más mortífero fue en Somalia (África Oriental) con 512 muertos. Los autores de tantos atentados son en su gran mayoría organizaciones armadas islamistas muy radicalizadas.

10.- El acoso sexual. La condena al acoso sexual, muy fuerte en Estados Unidos, es social, no tanto judicial. Ha afectado como acosadores a actores, directores y productores de cine y de espectáculos, cocineros, periodistas de televisión, senadores, políticos y ejecutivos de empresas

“Solo el sí, quiere decir sí”, dijo el primer ministro de Suecia. Incluso hay ex presidentes de los Estados Unidos implicados: Bill Clinton, George W. Bush y el actual Donald Trump. En el ámbito judicial también han sido notables los juicios por acoso. Ha sido la portada del semanario Time como noticia del año.

Los 10 acontecimientos más importantes del año 2017


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