Nace “News.va”, el portal informativo del Vaticano

junio 30, 2011
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Luz, belleza y verdad

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes 27 de junio de 2011 (ZENIT.org).- News.va, el nuevo portal en Internet para encontrar de manera fácil las informaciones de los diversos medios de comunicación del Vaticano, fue presentado este lunes en la Oficina de Información de la Santa Sede.

“Estamos entrando en un nuevo momento de la comunicación gracias a un Papa no mediático que llevó a la comunicación vaticana a cumplir pasos enormes”, explicó el arzobispo Claudio Maria Celli, presidente del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, durante la conferencia de prensa.

Y explicando el ingreso del Vaticano en Facebook y otras redes sociales el prelado italiano recordó que Benedicto XVI ha dicho: “Quiero estar presente allí donde los hombres se encuentran”.

Intervinieron en la presentación además de monseñor Celli, el padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede; Gian Maria Vian, director del diario vaticano “L’Osservatore Romano”, el fundador y director ejecutivo de la agencia digital española 101, que colabora en la realización del proyecto, y el oficial del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales, Thaddeus Jones.

News.va no es un nuevo diario u órgano informativo, sino más bien una plataforma digital que permitirá encontrar las noticias publicadas por medios como “L’Osservatore Romano”, el Vatican Information Service (VIS), la agencia misionera de la Santa Sede, “Fides”, Radio Vaticano, el Centro Televisivo Vaticano, con conexiones multimediales audio y vídeo, en directo (streaming) o a pedido (on demand).

Será Benedicto XVI en persona quien hará click en un “tablet” para publicar en línea News.va, en la tarde del 28 de junio, es decir, en las vísperas de la festividad de San Pedro y San Pablo, la fiesta del papa. No será un acto público, si bien podrán verse poco después las fotos y filmaciones del evento.

“El portal –explicó monseñor Celli– no tiene una línea editorial específica: toma simplemente lo que ya escribe o comunica el cotidiano ‘L’Osservatore Romano’, Radio Vaticano y las otras fuentes de información de la Santa Sede. Todos los medios conservan su autonomía e identidad, que resultarán evidentes de la presentación de las principales noticias por ellos dadas al portal. Los derechos de autor serán de los medios y no del nuevo portal”.

News.va funcionará con servers capaces de aceptar al mismo tiempo una enorme cantidad de visitas, o sea que podrá soportar picos de millones de conexiones. Por lo que se refiere a los costes, monseñor Celli indicó que aún no tiene los números definitivos, si bien estarán a disposición, pues no hay nada que ocultar.

Por lo que se refiere al actual sito del Vaticano, www.vatican.va, indicó el prelado, no desaparecerá y conservará intacta, más aún potenciada, la misión que le ha sido confiada: poner en línea el magisterio del Santo Padre en sus varias formas. Desde el inicio fue un sitio de documentos y así quedará, y operará en sintonía con el nuevo portal”.

Las noticias del News.va se refieren a las actividades o intervenciones magisteriales del Santo Padre, los pronunciamientos de los dicasterios de la Santa Sede, así como los más importantes eventos del mundo o situaciones relacionadas con las varias Iglesias particulares.

“La presencia de la Santa Sede en el campo de la comunicación tiene una historia respetable –recordó monseñor Celli–. Baste pensar en ‘L’Osservatore Romano’, que está celebrando sus 150 años o en Radio Vaticano, que poco atrás recordaba sus 80 años de actividad”.

El portal al menos por los primeros meses estará solamente en dos idiomas: italiano e inglés.  Después del verano se retocará el diseño del sitio y se abrirá otro idioma, quizás el español, aunque la voluntad es que funcione también en francés y portugués.

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Día del Papa

junio 29, 2011

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Vicario de Cristo, cabeza visible de la Iglesia

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LEÓN, sábado, 25 de junio de 2011 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje que ha escrito monseñor José Guadalupe Martín Rábago, arzobispo de León, en México, en preparación del “Día del Papa”, el 29 de junio.

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Cuando recitamos el Credo decimos: “Creo en la Iglesia que es UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA”.  Son las notas que la distinguen y le dan identidad. Hoy quiero fijarme sólo en una de ellas: nuestra Iglesia es CATÓLICA, que significa universal.

Desde los primeros siglos cristianos se tuvo conciencia de que las diferentes iglesias locales o diócesis, esparcidas por el mundo, estaban unidas entre sí y que la Iglesia entera y universal las abarcaba a todas. La unidad es, ante todo, fruto de la acción del Espíritu Santo que a todos nos congrega para formar un solo Cuerpo que es el Cuerpo de Cristo; pero la unidad tiene también vínculos visibles que permiten construir y constatar la integración de la multitud en la unidad de la Iglesia.

Entre los vínculos visibles que nos identifican como católicos está nuestra relación de fe, respeto y obediencia al Papa, sucesor del apóstol Pedro. “El Papa, Obispo de Roma y sucesor de San Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles” (L. G. 23).

A lo largo de los siglos ha habido una serie ininterrumpida de Papas, muchos de ellos santos ya canonizados; especialmente en los primeros siglos casi todos los Sucesores del Apóstol Pedro murieron mártires en las persecuciones de la Roma imperial, confesando con valentía a Cristo.

También ha habido momentos oscuros en la historia de la Iglesia en que el pecado se ha infiltrado corrompiendo a quienes fueron elegidos para ser signo y presencia de Cristo; sin embargo el Señor, por su espíritu, ha mantenido el rumbo de la Iglesia que no ha sucumbido a pesar de las debilidades humanas.

En estos últimos siglos Dios nos ha regalado muchos Papas de una excelente calidad humana y espiritual. Baste recordar a San Pío X, a los que han sido declarados Beatos y a los que son ya Siervos de Dios y están en proceso de beatificación. Como afirma un erudito en historia de la Iglesia: “el siglo XX sólo podría compararse con los primeros siglos cristianos en cuanto a la calidad de los Pontífices que han regido a la Iglesia universal”.

En estos años hemos visto con asombro e indignación la campaña desatada por algunos medios de comunicación para desprestigiar la figura de los últimos Papas, colocándolos bajo la sombra de la sospecha y hasta de acusaciones calumniosas y ofensivas. Estas maniobras forman parte de la consigna bien orquestada para desprestigiar a la Iglesia católica, intentando debilitar su credibilidad, tanto en las verdades de fe que enseña, como en la calidad moral de sus máximos líderes: los Romanos Pontífices.

A nosotros nos corresponde imitar el ejemplo de nuestros hermanos, los primeros cristianos, que cuando el Apóstol Pedro fue apresado todos permanecían en oración por él: “Pedro estaba custodiado en la cárcel, mientras la Iglesia oraba incesantemente por él a Dios”  (Hechos 12, 5).

Si bien todos los días oramos por el Papa, se nos pide que con motivo de la celebración litúrgica de los apóstoles Pedro y Pablo, el día 29 de junio, intensifiquemos la oración para que el Señor mantenga la fortaleza de nuestro Papa, que sea siempre para el Pueblo Santo principio y fundamento visible de unidad en la fe y de la comunión en el amor. Este día es llamado “DÍA DEL PAPA”.

Además de la oración se nos pide nuestra aportación económica para que todos colaboremos en las iniciativas del Obispo de Roma en beneficio de la Iglesia universal. Esta donación se conoce como “Óbolo de San Pedro” y su importancia  no es sólo de carácter económico, sino también tiene un gran valor simbólico, como signo de comunión con el Papa y de su solicitud por las necesidades de los hermanos.

Que nuestra confesión de fe en la catolicidad de la Iglesia se traduzca en signos concretos de aprecio y colaboración con el Papa que el Señor nos ha regalado.


El día más feliz de Joseph Ratzinger

junio 28, 2011

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Joseph Ratzinger (a la derecha) y su hermano Georg, el día de su ordenación sacerdotal

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60 años de ordenación,

redescubrimiento de la belleza del sacerdocio

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo 26 de junio de 2011 (ZENIT.org).- El próximo 29 de junio Benedicto XVI recodará los sesenta años del “momento más importante de mi vida”, su ordenación sacerdotal, recibida en la catedral de Freising, cerca de Munich.

Recibió el sacramento, junto a su hermano mayor, Georg, de manos del cardenal Michael von Faulhaber, conocido como gran opositor al nazismo. “Adsum”, “Aquí estoy”, fueron las palabras que pronunció en latín, ante Dios y ante el pueblo el joven Joseph Ratzinger, a sus 24 años.

El próximo miércoles la Iglesia universal revivirá ese día, pero el papa no quiere que sea un momento de exaltación de su persona, mas bien espera que sirva para promover entre la Iglesia el agradecimiento a Dios por el don del sacerdocio y pedirle que suscite nuevas vocaciones.

De aquel espléndido día de verano, Joseph Ratzinger recuerda un detalle que para otros pasó desapercibido y que comparte en su libro “Mi vida” (Ed. Encuentro, 1997).

“No se debe ser supersticioso –escribe en esas memorias–, pero en el momento que el anciano arzobispo impuso sus manos sobre las mías, un pajarillo –tal vez una alondra– se elevó del altar mayor de la catedral y entonó un breve canto gozoso; para mí fue como si una voz de lo alto me dijese: va bien así, estás en el camino justo”.

Fue en esos días cuando Joseph Ratzinger descubrió lo que significa el sacerdote para la gente.

“El día de la primera Misa, fuimos acogidos en todas partes –también entre personas completamente desconocidas– con una cordialidad que hasta aquel momento no me podría haber imaginado”, prosigue el papa en sus memorias.

“Experimenté así, muy directamente, cuán grandes esperanzas ponían los hombres en sus relaciones con el sacerdote, cuánto esperaban su bendición, que viene de la fuerza del Sacramento. No se trataba de mi persona ni la de mi hermano: ¿qué podrían significar, por sí mismos, dos hermanos como nosotros, para tanta gente que encontrábamos? Veían en nosotros a unas personas a las que Cristo había confiado una tarea para llevar su presencia entre los hombres; así, justamente porque no éramos nosotros quienes estábamos en el centro, nacían tan rápidamente relaciones de amistad”.

(Re)descubrimiento del sacerdocio

Este mismo (re)descubrimiento del sacerdocio, a nivel universal es el objetivo que se plantea Benedicto XVI al celebrar su aniversario del sacerdocio.

En este contexto, el prefecto de la Congregación vaticana para el Clero, el cardenal Mauro Piacenza, ha enviado una carta a los obispos del mundo para promover 60 horas de adoración eucarística por la santificación de los sacerdotes, por las nuevas vocaciones y por Benedicto XVI.

En el texto, firmado también por el secretario de la Congregación para el Clero, el arzobispo Celso Morga Iruzubieta, se explica que las horas de adoración eucarística dedicadas a esta intención pueden ser continuas o pueden distribuirse durante el mes de junio, y debe comprometer “de manera particular, a los sacerdotes”.

“El culmen de este recorrido de oración podría coincidir con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús –Jornada de santificación sacerdotal–, el próximo viernes 1 de julio”, añade la carta.

Con esta iniciativa, la Iglesia pretende homenajear “al pontífice con una extraordinaria corona de oraciones y de unidad sobrenatural, capaz de mostrar el centro real de nuestra vida, de la que surge todo esfuerzo misionero y pastoral, así como el auténtico rostro de la Iglesia y sus sacerdotes”.

Ofrecemos a continuación el texto de la oración que el Papa Benedicto XVI ha compuesto para el 60 aniversario de su ordenación como sacerdote, que se cumple mañana miércoles 29 de junio, y que ha sido hecha pública por la Santa Sede.

Señor,
te damos gracias
porque has abierto tu corazón para nosotros;
porque en tu muerte y en tu resurrección
te has convertido en fuente de vida.

Haz que seamos personas vivientes,
vivientes de tu fuente,
y dónanos el poder ser nosotros también fuentes,
capaces de donar a este nuestro tiempo
agua de vida.

Te damos gracias
por la gracia del ministerio sacerdotal.

Señor, bendícenos
y bendice a todos los hombres de este tiempo
que están sedientos y en búsqueda.

Amén.


Cristo vive siempre para interceder en nuestro favor

junio 27, 2011

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Jesucristo, sacerdote eterno

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De las cartas de san Fulgencio de Ruspe, obispo

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Fijaos que en la conclusión de las oraciones decimos: «Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo»; en cambio, nunca decimos: «Por el Espíritu Santo». Esta práctica universal de la Iglesia tiene su explicación en aquel misterio según el cual, el mediador entre Dios y los hombres es el hombre Cristo Jesús, sacerdote eterno según el rito de Melquisedec, que entró una vez para siempre con su propia sangre en el santuario, pero no en un santuario construido por hombres, imagen del auténtico, sino en el mismo cielo, donde está a la derecha de Dios e intercede por nosotros.

Teniendo ante sus ojos este oficio sacerdotal de Cristo, dice el Apóstol: Por su medio, ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de unos labios que profesan su nombre. Por él, pues, ofre­cemos el sacrificio de nuestra alabanza y oración, ya que por su muerte fuimos reconciliados cuando éramos toda­vía enemigos. Por él, que se dignó hacerse sacrificio por nosotros, puede nuestro sacrificio ser agradable en la presencia de Dios. Por esto, nos exhorta san Pedro: Tam­bién vosotros, como piedras vivas, entráis en la construc­ción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo. Por este motivo, decimos a Dios Pa­dre: «Por nuestro Señor Jesucristo».

Al referirnos al sacerdocio de Cristo, necesariamente hacemos alusión al misterio de su encarnación, en el cual el Hijo de Dios, a pesar de su condición divina, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, según la cual se rebajó hasta someterse incluso a la muerte; es decir, fue hecho un poco inferior a los ángeles, conservando no obstante su divinidad igual al Padre. El Hijo fue hecho un poco inferior a los ángeles en cuanto que, permane­ciendo igual al Padre, se dignó hacerse como un hombre cualquiera. Se abajó cuando se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo. Más aún, el abajarse de Cristo es el total anonadamiento, que no otra cosa fue el tomar la condición de esclavo.

Cristo, por tanto, permaneciendo en su condición divi­na, en su condición de Hijo único de Dios, según la cual le ofrecemos el sacrificio igual que al Padre, al tomar la condición de esclavo, fue constituido sacerdote, para que, por medio de él, pudiéramos ofrecer la hostia viva, santa, grata a Dios. Nosotros no hubiéramos podido ofrecer nuestro sacrificio a Dios si Cristo no se hubiese hecho sacrificio por nosotros: en él nuestra propia raza humana es un verdadero y saludable sacrificio.

En efecto, cuando precisamos que nuestras oraciones son ofrecidas por nuestro Señor, sacerdote eterno, reconocemos en él la verdadera carne de nuestra misma raza, de conformidad con lo que dice el Apóstol: Todo sumo sacerdote, escogido entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Pero, al decir: «tu Hijo», añadimos: «que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo», para recordar, con esta adición, la unidad de naturaleza que tienen el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y significar, de este modo, que el mismo Cristo, que por nosotros ha asumido el oficio de sacerdote, es por naturaleza igual al Padre y al Espíritu Santo (Carta 14, 36-37: CCL 91, 429-431).

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Corpus Christi 2011

junio 26, 2011

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Al presidir hoy la Misa por la Solemnidad de Corpus Christi (Cuerpo y Sangre de Cristo), el Papa Benedicto XVIresaltó que la Eucaristía es el camino y la fuerza imprescindible para transformar el mundo desde sus cimientos.

En la homilía de la Misa que presidió en la Basílica de San Juan de Letrán en Roma (Italia), el Papa explicó que la fiesta de hoy es inseparable del Jueves Santo, de la Misa de la Cena del Señor, en la que se celebra la institución de la Eucaristía.

Según informa Radio Vaticana, el Papa señaló que en Corpus Christi, el “Santísimo Sacramento es llevado en procesión por las calles de las ciudades y pueblos, para manifestar que Cristo resucitado camina en medio de nosotros y nos guía hacia el Reino de los cielos“.

“En la Misa in Cena Domini del pasado Jueves Santo he subrayado que en la Eucaristía acontece la transformación de los dones de esta tierra –el pan y el vino– para trasformar nuestra vida e inaugurar así la transformación del mundo. Esta tarde quisiera retomar esa perspectiva”.

El Papa explicó que todo comienza en el corazón de Cristo que en la Última Cena dio gracias a Dios y se ofreció para la salvación de todos los hombres y mujeres de la historia de la humanidad, se ha convertido en “don de un Amor más fuerte que la muerte, Amor divino que lo ha hecho resucitar de entre los muertos”.

Entonces, del corazón de Cristo brota “aquel dinamismo que transforma la realidad en sus dimensiones cósmicas, humanas e históricas. Todo procede de Dios, de la omnipotencia de su Amor Uno y Trino, encarnado en Jesús”.

“En este Amor esta inmerso el corazón de Cristo; por eso Él sabe agradecer y alabar a Dios también ante la traición y la violencia, y de esta manera cambia las cosas, las personas y el mundo”.

Benedicto XVI explicó luego que con frecuencia se llama comunión al acto de comer el pan eucarístico porque cuando se realiza, “entramos en comunión con la vida misma de Jesús, en el dinamismo de esta vida que se dona a nosotros y para nosotros. Desde Dios, a través de Jesús, hasta nosotros: una única comunión se transmite en la Santa Eucaristía”.

A diferencia del alimento corporal, prosiguió el Santo Padre, la comunión “nos asimila a Cristo, así somos conformados en Jesús, miembros de su Cuerpo, una sola cosa con Él” y de esa forma “nos abre también a los otros, nos hace miembros los unos de los otros: no estamos más divididos, sino que somos una sola cosa en Él“.

“La comunión eucarística me une a la persona que tengo junto a mí, y con la cual quizá no tengo una buena relación, pero también a los hermanos que están lejos, en cada parte del mundo”, añadió.

De esa forma la Eucaristía se convierte en la base de la presencia social de la Iglesia: “quien reconoce a Jesús en la Hostia santa, lo reconoce en el hermano que sufre, que tiene hambre, que tiene sed, que es forastero, desnudo, enfermo, carcelado; y está atento a cada persona, se empeña, de modo concreto, por todos aquellos que están en necesidad”, aseguró.

“Del don del amor de Cristo proviene por lo tanto nuestra especial responsabilidad de cristianos en la construcción de una sociedad solidaria, justa, fraterna. Especialmente en nuestro tiempo, en el que la globalización nos hace siempre más dependientes los unos de los otros, el Cristianismo puede y debe hacer que esta unidad no se construya sin Dios, esto es sin el verdadero Amor, lo que daría espacio a la confusión, al individualismo, al atropello de todos contra todos”.

El Papa Benedicto afirmó luego que “el Evangelio mira siempre a la unidad de la familia humana, una unidad no impuesta desde fuera, ni de los intereses ideológicos o económicos, sino a partir del sentido de responsabilidad de los unos hacia los otros, porque nos reconocemos miembros de un mismo cuerpo, del cuerpo de Cristo, porque hemos aprendido y aprendemos constantemente del Sacramento del Altar que el compartir, el amor, es el camino de la verdadera justicia“.

Cuando Jesús se entrega, explicó, acepta por amor la pasión y la muerte, transformándola en un acto de donación: “esta es la transformación de la que el mundo tiene más necesidad, porque lo redime desde el interior, lo abre a la dimensión del Reino de los cielos”.

“Pero esta renovación del mundo Dios quiere realizarla siempre a través del mismo camino seguido por Cristo, y ese camino es Cristo mismo. No hay nada de mágico en el cristianismo. No hay atajos, sino que todo pasa a través de la lógica humilde y paciente del grano de trigo que se rompe para dar vida, la lógica de la fe que mueve las montañas con la fuerza mansa de Dios”.

Por ellos, resaltó el Papa, “Dios quiere continuar renovando la humanidad, la historia y el cosmos a través de esta cadena de transformaciones, de las cuales la Eucaristía es el sacramento”.

Con la Eucaristía, dijo luego Benedicto XVI, y “sin ilusiones, sin utopías ideológicas, nosotros caminamos por las calles del mundo, llevando dentro de nosotros el Cuerpo del Señor, como la Virgen María en el misterio de la Visitación”.

“Con la humildad de sabernos simples granos de trigo, custodiamos la firme certeza que el amor de Dios encarnado en Cristo, es más fuerte que el mal, que la violencia y la muerte. Sabemos que Dios prepara para todos los hombres cielos nuevos y tierra nueva, donde reina la paz y la justicia, y en la fe entrevemos el mundo nuevo, que es nuestra verdadera patria”.

El Papa concluyó recordando la promesa de Cristo “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” y dio gracias al Señor “por tu fidelidad, que sostiene nuestra esperanza. Quédate con nosotros, porque ya es tarde”.


¿Quién será capaz de explicar el vínculo del amor divino?

junio 25, 2011

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Dichoso el que está absuelto de su culpa

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De la carta de san Clemente primero, papa, a los Corintios

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El que posee el amor de Cristo que cumpla sus manda­mientos. ¿Quién será capaz de explicar debidamente el vínculo que el amor divino establece? ¿Quién podrá dar cuenta de la grandeza de su hermosura? El amor nos eleva hasta unas alturas inefables. El amor nos une a Dios, el amor cubre la multitud de los pecados, el amor lo aguanta todo, lo soporta todo con paciencia; nada sórdido ni altanero hay en él; el amor no admite divi­siones, no promueve discordias, sino que lo hace todo en la concordia; en el amor hallan su perfección todos los elegidos de Dios, y sin él nada es grato a Dios. En el amor nos acogió el Señor: por su amor hacia nosotros, nuestro Señor Jesucristo, cumpliendo la voluntad del Padre, dio su sangre por nosotros, su carne por nuestra carne, su vida por nuestras vidas.

Ya veis, amados hermanos, cuán grande y admirable es el amor y cómo es inenarrable su perfección. Nadie es capaz de practicarlo adecuadamente, si Dios no le otorga este don. Oremos, por tanto, e imploremos la misericordia divina, para que sepamos practicar sin tacha el amor, libres de toda parcialidad humana. Todas las generaciones anteriores, desde Adán hasta nuestros días, han pasado; pero los que por gracia de Dios han sido perfectos en el amor obtienen el lugar destinado a los justos y se manifestarán el día de la visita del reino de Cristo. Porque está escrito: Anda, pueblo mío, entra en los aposentos y cierra la puerta por dentro; escóndete un breve instante mientras pasa la cólera; y me acordaré del día bueno y os haré salir de vuestros sepulcros.

Dichosos nosotros, amados hermanos, si cumplimos los mandatos del Señor en la concordia del amor, porque este amor nos obtendrá el perdón de los pecados. Está escrito: Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito y en cuyo espíritu no hay fal­sedad. Esta proclamación de felicidad atañe a los que, por Jesucristo nuestro Señor, han sido elegidos por Dios, al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén (Caps. 49-50: Funk 1, 123-125).

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Fiesta de santa Rita en Monachil

junio 24, 2011
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La festividad de Santa Rita en Monachil

El “milagro” de cada 22 de mayo

Santa Rita no faltó a su cita en Monachil. Como cada año, y con una fe y esperanza renovada, la santa de Casia cautivó el corazón de todos su fieles andaluces para interceder por ellos ante el Señor. Desde muy temprano, antes de las siete de la mañana, comenzaron a llegar peregrinos de todas partes de Andalucía y Castilla,  para participar en los cultos programados. Se celebró la Eucaristía varias veces a lo largo de la mañana, y también durante la tarde. No faltaron las emociones, los cantos, las aclamaciones y los momentos de emotivo fervor en torno a la Santa.

Estuvieron presentes la Fraternidades Seglares OAR de Granada y Monachil para apoyar las diversas tareas organizativas en todo el recinto del convento. Desde aquí agradecemos su generosa colaboración y su buen hacer en toda la fiesta ritiana.

El momento más emocionante tuvo lugar a las 6 de la tarde, cuando salió el trono de la Santa, adornado este año con rosas rojas y gladiolos blancos. Las andas también habían sido restauradas por la Fraternidad Seglar de Monachil.  Toda la comunidad formativa del convento, participó en la solemne concelebración de la Eucaristía, que fue presidida por el P. Alfredo Arce, prior.  La coral “Virgen de la Asunción” de la Zubia se encargó magistralmente de los cantos. Después de la Misa solemne, en la que participaron más de tres mil personas, se inició la tradicional procesión por las calles del Barrio.Un nutrido grupo de “costaleras” portó la sagrada imagen a lo largo del recorrido, entre incienso y los maravillosos acordes interpretados por la Banda Municipal de Música de Cenes de la Vega quien puso una verdadera nota de solemnidad a todo el evento religioso.

A las 20,30 de la tarde, regresó la procesión a su templo. La imagen fue “bailada” varias veces a son de la marcha “coronación”, antes de la entrada en la iglesia. Una multitud de aplausos y cohetes despidieron a nuestra santa hasta el próximo año. Fueron muy numerosos los corresponsales de la revista Santa Rita que se dieron cita en la fiesta, y también hubo para ellos un momento de gratitud y regalos en la gran carpa instalada en el campo de fútbol.

Agradecemos a todos los que han hecho posible, con gran acierto, la organización de las fiestas del presente año. La comunidad de Monachil estuvo presente en todos los detalles, haciendo posible una fiesta cercana, emotiva y llena de fe. Santa Rita, un año más, y con creces, bendijo a Monachil.