El maná de cada día, 12.12.15

diciembre 12, 2015

Sábado de la 2ª semana de Adviento

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12 de diciembre, Fiesta de la Virgen de Guadalupe, Patrona de México y de toda América Latina:
“La aparición de la imagen de la Virgen en la tilma de Juan Diego fue un signo profético de un abrazo, el abrazo de María a todos los habitantes de las vastas tierras americanas, a los que ya estaban allí y a los que llegarían después” (Papa Francisco, 11 dic. 2013)

Los discípulos entendieron que se refería a Juan el Bautista

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PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 48, 1-4.9-11

Surgió Elías, un profeta como un fuego, cuyas palabras eran horno encendido.

Les quitó el sustento del pan, con su celo los diezmó; con el oráculo divino sujetó el cielo e hizo bajar tres veces el fuego.

¡Qué terrible eras, Elías!; ¿quién se te compara en gloria? Un torbellino te arrebató a la altura; tropeles de fuego, hacia el cielo.

Está escrito que te reservan para el momento de aplacar la ira antes de que estalle, para reconciliar a padres con hijos, para restablecer las tribus de Israel.

Dichoso quien te vea antes de morir, y más dichoso tú que vives.


SALMO: 79

Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

Pastor de Israel, escucha, tú que te sientas sobre querubines, resplandece; despierta tu poder y ven a salvarnos.

Dios de los ejércitos, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó, y que tú hiciste vigorosa.

Que tu mano proteja a tu escogido, al hombre que tú fortaleciste. No nos alejaremos de ti: danos vida, para que invoquemos tu nombre.


Aclamación antes del Evangelio: Lucas 3, 4. 6

Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos. Todos verán la salvación de Dios.


EVANGELIO: Mateo 17, 10-13

Cuando bajaban de la montaña, los discípulos preguntaron a Jesús: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?»

Él les contestó: «Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido, y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos.»

Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.


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Las promesas de Dios se nos conceden por su Hijo

San Agustín. Comentario sobre los salmos 109, 1-3

Dios estableció el tiempo de sus promesas y el momento de su cumplimiento.

El período de las promesas se extiende desde los profe­tas hasta Juan Bautista. El del cumplimiento, desde éste hasta el fin de los tiempos.

Fiel es Dios, que se ha constituido en deudor nuestro, no porque haya recibido nada de nosotros, sino por lo mucho que nos ha prometido. La promesa le pareció poco, incluso; por eso, quiso obligarse mediante escritura, ha­ciéndonos, por decirlo así, un documento de sus promesas para que, cuando empezara a cumplir lo que prometió, viésemos en el escrito el orden sucesivo de su cumplimiento. El tiempo profético era, como he dicho muchas veces, el del anuncio de las promesas.

Prometió la salud eterna, la vida bienaventurada en la compañía eterna de los ángeles, la herencia inmar­cesible, la gloria eterna, la dulzura de su rostro, la casa de su santidad en los cielos y la liberación del miedo a la muerte, gracias a la resurrección de los muertos. Esta última es como su promesa final, a la cual se enderezan todos nuestros esfuerzos y que, una vez alcanzada, hará que no deseemos ni busquemos ya cosa alguna. Pero tam­poco silenció en qué orden va a suceder todo lo relativo al final, sino que lo ha anunciado y prometido.

Prometió a los hombres la divinidad, a los mortales la inmortalidad, a los pecadores la justificación, a los mise­rables la glorificación.

Sin embargo, hermanos, como a los hombres les parecía increíble lo prometido por Dios –a saber, que los hombres habían de igualarse a los ángeles de Dios, saliendo de esta mortalidad, corrupción, bajeza, debilidad, polvo y ceni­za–, no sólo entregó la escritura a los hombres para que creyesen, sino que también puso un mediador de su fide­lidad. Y no a cualquier príncipe, o a un ángel o arcángel sino a su Hijo único. Por medio de éste había de mostrarnos y ofrecernos el camino por donde nos llevaría al fin prometido.

Poco hubiera sido para Dios haber hecho a su Hijo manifestador del camino. Por eso, le hizo camino, para que, bajo su guía, pudieras caminar por él.

Debía, pues, ser anunciado el unigénito Hijo de Dios en todos sus detalles: en que había de venir a los hombres y asumir lo humano, y, por lo asumido, ser hombre, morir y resucitar, subir al cielo, sentarse a la derecha del Padre y cumplir entre las gentes lo que prometió. Y, después del cumplimiento de sus promesas, también cumpliría su anuncio de una segunda venida, para pedir cuentas de sus dones, discernir los vasos de ira de los de misericordia, y dar a los impíos las penas con que amenazó, y a los justos los premios que ofreció.

Todo esto debió ser profetizado, anunciado, encomia­do como venidero, para que no asustase si acontecía de repente, sino que fuera esperado porque primero fue creído.

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NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

P. Francisco Fernández Carvajal
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Nuestra Señora de Guadalupe

Nuestra Señora de Guadalupe

— La aparición de la Virgen a Juan Diego.
— Nuestra Señora precede a todo apostolado y prepara las almas.
— La nueva evangelización. El Señor cuenta con nosotros. No desaprovechar las ocasiones.


I. La devoción a la Virgen de Guadalupe en México tiene su origen en los comienzos de su evangelización, cuando los creyentes eran aún muy pocos. Nuestra Señora se apareció en aquellos primeros años a un indio campesino, Juan Diego, y lo envió al Obispo del lugar para manifestarle el deseo de tener un templo dedicado a Ella en una colina próxima, llamada Tepeyac.

Le dijo la Virgen en la primera aparición: «en este santuario le daré a las gentes todo mi amor personal, mi mirada compasiva, mi auxilio, mi salvación: porque Yo, en verdad, soy vuestra Madre compasiva, tuya y de todos los hombres… Allí les escucharé su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores»1.

El Obispo del lugar, antes de acceder a esta petición, pidió una señal. Y Juan Diego, por encargo de la Señora de los Cielos, fue a cortar un ramo de rosas, en el mes de diciembre, sobre la árida colina, a más de dos mil metros de altura. Habiendo encontrado, con la consiguiente sorpresa, las rosas, las llevó al Obispo.

Juan Diego extendió su blanca tilma, en cuyo hueco había colocado las flores. Y cuando cayeron en el suelo «apareció de repente la Amada Imagen de la Virgen Santa María, Madre de Dios, en la forma y figura que ahora se encuentra»2. Esa imagen de Nuestra Señora de Guadalupe quedó impresa en la rústica tilma del indio, tejida con fibras vegetales. Representa a la Virgen como una joven mujer de rostro moreno, rodeada por una luz radiante.

María dijo a Juan Diego, y lo repite a todos los cristianos: «¿No estoy Yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No estás por ventura en mi regazo?». ¿Por qué hemos de temer, si Ella es Madre de Jesús y Madre de los hombres?

Con la aparición de María en el cerro del Tepeyac comenzó en todo el antiguo territorio azteca un movimiento excepcional de conversiones, que se extendió a toda América Centro-Meridional y llegó hasta el lejano archipiélago de Filipinas.

«La Virgen de Guadalupe sigue siendo aún hoy el gran signo de la cercanía de Cristo, al invitar a todos los hombres a entrar en comunión con Él, para tener acceso al Padre. Al mismo tiempo, María es la voz que invita a los hombres a la comunión entre ellos…»3.

La Virgen ha ido siempre por delante en la evangelización de los pueblos. No se entiende el apostolado sin María. Por eso, cuando el Papa, Vicario de Cristo en la tierra, pide a los fieles la recristianización de Europa y del mundo acudimos a Ella para que «indique a la Iglesia los caminos mejores que hay que recorrer para realizar una nueva evangelización.

Le imploramos la gracia de servir a esta causa sublime con renovado espíritu misionero»4. Le suplicamos que nos señale a nosotros el modo de acercar a nuestros amigos a Dios y que Ella misma prepare sus almas para recibir la gracia.


II. «Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas… mira cuán grande es la mies, e intercede junto al Señor para que infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios…»5, que los fieles «caminen por los senderos de una intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas»6. Solo así –con una intensa vida cristiana, con amor y deseos de servir– podremos llevar a cabo esa nueva evangelización en todo el mundo, empezando por los más cercanos.

¡Cuánta mies sin brazos que la recojan!, gentes hambrientas de la verdad que no tienen quienes se la enseñen, personas de todo tipo y condición que desearían acercarse a Dios y no encuentran el camino. Cada uno de nosotros debe ser un indicador claro que señale, con el ejemplo y con la palabra, el camino derecho que, a través de María, termina en Cristo.

De Europa partió la primera llamarada que encendió la fe en el continente americano. ¡Cuántos hombres y mujeres, de razas tan diversas, han encontrado la puerta del Cielo, por la fe heroica y sacrificada de aquellos primeros evangelizadores! La Virgen les fue abriendo camino y, a pesar de las dificultades, con tesón, paciencia y sentido sobrenatural enseñaron por todas partes los misterios más profundos de la fe.

«Ahora nos encontramos en una Europa en la que se hace cada vez más fuerte la tentación del ateísmo y del escepticismo; en la que arraiga una penosa incertidumbre moral con la disgregación de la familia y la degeneración de las costumbres; en la que domina un peligroso conflicto de ideas y movimientos»7.

De estos países que fueron profundamente cristianos, algunos dan la impresión de estar en camino de volver al paganismo del que fueron sacados, muchas veces con la sangre del martirio y siempre con la ayuda eficaz de la Virgen.

Toda una civilización cimentada sobre ideas cristianas parece encontrarse sin recursos para reaccionar. Y desde estas naciones, de donde salió en otros tiempos la luz de la fe para propalarse por todo el mundo, desgraciadamente «se envía al mundo entero la cizaña de un nuevo paganismo»8.

Los cristianos seguimos siendo fermento en medio del mundo. La fuerza de la levadura no ha perdido su vigor en estos veinte siglos, porque es sobrenatural y es siempre joven, nueva y eficaz. Por eso nosotros no nos quedaremos parados, como si nada pudiéramos hacer o como si las dimensiones del mal pudieran ahogar la pequeña simiente que somos cada uno de los que queremos seguir a Cristo.

Si los primeros que llevaron la fe a tantos lugares se hubieran quedado paralizados ante la tarea ingente que se les presentaba, si solo hubieran confiado en sus fuerzas humanas, nada habrían llevado a cabo. El Señor nos alienta continuamente a no quedar rezagados en esta labor, que se presenta «fascinadora desde el punto sobrenatural y humano»9.

Pensemos hoy ante Nuestra Señora de Guadalupe, una vez más, qué estamos haciendo a nuestro alrededor: el interés por acercar a Cristo a nuestros familiares y amigos, si aprovechamos todas las ocasiones, sin dejar ninguna, para hablar con valentía de la fe que llevamos en el corazón, si nos tomamos en serio nuestra propia formación, de la que depende la formación de otros, si prestamos nuestro tiempo, siempre escaso, en catequesis o en otras obras buenas, si colaboramos también económicamente en el sostenimiento de alguna tarea que tenga como fin la mejora sobrenatural y humana de las personas.

No nos debe detener el pensar que en ocasiones es poco lo que tenemos a nuestro alcance, en medio de un trabajo profesional que llena el día y aún le faltan horas. Dios multiplica ese poco; y, además, muchos pocos cambian un país entero.


III. Id por todo el mundo; predicad el Evangelio a todas las criaturas10. Estas palabras del Señor son actuales en cada época y en todo tiempo, y no excluyen a ningún pueblo o civilización, a ninguna persona. Los Apóstoles recibieron este mandato de Jesucristo, y ahora lo recibimos nosotros.

En un mundo que muchas veces se muestra como pagano en sus costumbres y modos de pensar, «se impone a los cristianos la dulcísima obligación de trabajar para que el mensaje divino de la revelación sea conocido por todos los hombres de cualquier lugar de la tierra»11.

Contamos con la asistencia siempre eficaz del Señor: Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos12.

Dios actúa directamente en el alma de cada persona por medio de la gracia, pero es voluntad del Señor, afirmada en muchos pasajes del Evangelio, que los hombres sean instrumento o vehículo de salvación para los demás hombres. Id, pues, a los caminos, y a cuantos encontréis llamadlos a las bodas13.

Y comenta San Juan Crisóstomo: «Son caminos también todos los conocimientos humanos, como los de la filosofía, los de la milicia, y otros por el estilo. Dijo, pues: id a la salida de todos los caminos, para que llamen a la fe a todos los hombres, cualquiera que sea su condición»14.

Los mismos viajes, de negocios o de descanso, son ocasiones que Dios pone muchas veces a nuestro alcance para dar a conocer a Cristo15. También los lazos familiares, la enfermedad, una visita de cortesía a casa de unos amigos, una felicitación de Navidad, una carta a un periódico…

«Son innumerables las ocasiones que tienen los seglares para ejercitar el apostolado de la evangelización y de la santificación»16.

Nosotros, cada uno, tendríamos que decir con Santa Teresa de Lisieux: «No podré descansar hasta el fin del mundo mientras haya almas que salvar»17. ¿Y cómo vamos a descansar, si además esas almas están en el mismo hogar, en el mismo trabajo, en la misma Facultad, en el vecindario?

Hemos de pedir a la Virgen el deseo vivo y eficaz de ser almas valientes, audaces, atrevidas para sembrar el bien, procurando, sin respetos humanos, que no haya rincones de la sociedad en los que no se conozca a Cristo18.

Es preciso desterrar el pesimismo de pensar que no se puede hacer nada, como si hubiera una predeterminación hacia el mal. Con la gracia del Señor, seremos como la piedra caída en el lago, que produce una onda, y esta otra más grande19, y no para hasta el fin de los tiempos. El Señor da una eficacia sobrenatural a nuestras palabras y obras que nosotros desconocemos la mayor parte de las veces.

Hoy pedimos a Nuestra Señora la Virgen de Guadalupe que se muestre como Madre compasiva con nosotros, que nos haga anunciadores del Evangelio, que sepamos comprender a todos, participando de sus gozos y esperanzas, de todo lo que inquieta su vida, para que, siendo muy humanos, podamos elevar a nuestros amigos al plano sobrenatural de la fe.

«¡Reina de los Apóstoles! Acepta nuestra prontitud para servir sin reserva a la causa de tu Hijo, la causa del Evangelio y la causa de la paz, basada sobre la justicia y el amor entre los hombres y entre los pueblos»20.

1 Nican Mopohua, según la traducción de M. Rojas, México 1981, nn. 28-32. — 2 Ibídem, nn. 181-183. — 3 Juan Pablo II, Ángelus 13-XII-1987. — 4 Ibídem. — 5 Cfr. ídem, Oración a la Virgen de Guadalupe, México 27-I-1979. — 6 Ibídem. —7 ídem, Discurso 6-XI-1981. — 8 A. del Portillo, Carta pastoral 25-XII-1985. — 9 Ibídem. — 10 Mc 16, 1. — 11 Conc. Vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, 3. — 12 Mt 28, 18. — 13 Mt 22. 9. — 14 San Juan Crisóstomo, en Catena Aurea, vol. III, p. 63. — 15 Cfr. Conc. Vat. II, loc. cit., 14. — 16 Ibídem, 6. — 17 Santa Teresa de Lisieux, Novissima verba, en Obras completas, Monte Carmelo, 5ª ed., Burgos 1980. — 18 Cfr. San Josemaría Escrivá, Forja, n. 716. — 19 Cfr. ídem, Camino, n. 831. — 20 Juan Pablo II, Homilía en Guadalupe, 27-I-1979.

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El maná de cada día, 12.10.15

octubre 12, 2015

Lunes de la 28ª semana del Tiempo Ordinario

Nuestra Señora del Pilar

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Segundo día de la novena a Santa Magdalena de Nagasaki, patrona de las Fraternidades Seglares Agustino-recoletas.

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Virgen del Pilar

Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, Patrona de España y de América y Filipinas

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Antífona de entrada: Sb 18, 3; Ex 13, 21-22

Tú permaneces como la columna que guiaba y sostenía día y noche al pueblo en el desierto.


Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, que en la gloriosa Madre de tu Hijo has concedido un amparo celestial a cuantos la invocan con la secular advocación del Pilar; concédenos, por su intercesión, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Por nuestro Señor Jesucristo.


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PRIMERA LECTURA: Romanos 1, 1-7

Pablo, sirvo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios, con pleno poder por su resurrección de la muerte: Jesucristo, nuestro Señor.

Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús. A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de los santos, os deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.


SALMO 97

El Señor da a conocer su victoria.

Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclamad al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad.


Aclamación antes del Evangelio: Sal 94, 8ab

No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor.


EVANGELIO: Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.

Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»



Antífona de comunión Lc 1, 48

Me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí.


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12 de octubre
Nuestra Señora del Pilar

Según una venerada tradición, la Santísima Virgen María se manifestó en Zaragoza sobre una columna o pilar, signo visible de su presencia. Esta tradición encontró su expresión cultual en la misa y en el Oficio que, para toda España, decretó Clemente XII. Pío VII elevó la categoría litúrgica de la fiesta. Pío XII otorgó a todas las naciones sudamericanas la posibilidad de celebrar la misma misa que se celebraba en España.

EL PILAR, LUGAR PRIVILEGIADO DE ORACIÓN Y DE GRACIA
Elogio de nuestra Señora del Pilar

Según una piadosa y antigua tradición, ya desde los albores de su conversión, los primitivos cristianos levanta­ron una ermita en honor de la Virgen María a las orillas del Ebro, en la ciudad de Zaragoza. La primitiva y pequeña capilla, con el correr de los siglos, se ha convertido hoy en una basílica grandiosa que acoge, como centro vivo y permanente de peregrinaciones, a innumerables fieles que, desde todas las partes del mundo, vienen a rezar a Virgen y a venerar su Pilar.

La advocación de nuestra Señora del Pilar ha sido objeto de un especial culto por parte de los españoles: difícilmente podrá encontrarse en el amplio territorio patrio un pueblo que no guarde con amor la pequeña imagen sobre la santa columna. Muchas instituciones la verán también como patrona.

Muy por encima de milagros espectaculares, de manifestaciones clamorosas y de organizaciones masivas, la virgen del Pilar es invocada como refugio de pecadores, consoladora de los afligidos, madre de España. Su quehacer es, sobre todo, espiritual. Y su basílica, en Zaragoza, es un lugar privilegiado de oración, donde sopla con fuerza el Espíritu.

La devoción al Pilar tiene una gran repercusión en Iberoamérica, cuyas naciones celebran la fiesta del descubrimiento de su continente el día doce de octubre, es decir, el mismo día del Pilar. Como prueba de su devoción a la Virgen, los numerosos mantos que cubren la sagrada imagen y las banderas que hacen guardia de honor a la Señora ante su santa capilla testimonian la vinculación fraterna que Iberoamérica tiene, por el Pilar, con la patria española.

Abierta la basílica durante todo el día, jamás faltan fieles que llegan al Pilar en busca de reconciliación, gracia y diálogo con Dios.



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Novena a Santa Magdalena de Nagasaki (2)

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Rito de entrada para todos los días:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Oración

Oh Padre, que te complaces en escoger a los pequeños y débiles para manifestarnos las maravillas de tu amor, y que escogiste a la joven Magdalena de Nagasaki para que propagara el Evangelio entre sus conciudadanos, velara por su fidelidad a Cristo, hiciera a ti ofrenda de su vida como terciaria seglar agustino-recoleta y muriera mártir de la fe, concédenos, por su intercesión, que sepamos, ser siempre testimonios fieles de Cristo en nuestro vivir cotidiano y sepamos amar a nuestros hermanos con amor sincero y desinteresado. Danos, Señor, saber colaborar activamente en la difusión del Evangelio. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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Reflexión para el día segundo:

Nacimiento e infancia de Magdalena de Nagasaki

La vida de toda persona se desarrolla en un determinado ambiente y queda marcada por el lugar y las circunstancias en que ha vivido. No comprenderemos la figura de la joven Magdalena sin tener presentes los acontecimientos históricos que tuvieron lugar en Nagasaki durante su corta existencia y que le tocaban en primera persona. Allí vivió casi toda su vida.

Nagasaki, situada en la parte occidental de la isla de Kyushu, se desarrolló enormemente en las últimas décadas del siglo XVI. Y se convirtió en una ciudad-refugio a la que afluían los cristianos desterrados, en un centro cultural y, sobre todo, en un centro de expansión misionera. La llamaban “la pequeña Roma”. Por sus calles, alegres y bulliciosas, pululaban comerciantes portugueses, españoles, japoneses. Se celebraban matrimonios entre europeos y japoneses.

Hacia el 1587, Nagasaki pierde su independencia y pasa a depender de la administración central. Y comienzan las trabas contra los cristianos. Cuando nace Magdalena, de padres cristianos, en 1611, Nagasaki cuenta con más de 50.000 católicos. Un padre agustino recoleto escribe así a los seis años del martirio de Magdalena: “Hubo en la ciudad de Nagasaki una doncella hermosísima, llamada Magdalena, hija de padres nobles cristianos y virtuosos que, como tales, a ella y a otros hijos que tuvieron, los criaron en el temor de Dios, inclinándoles a huir de todo lo malo”.

En efecto, sus padres, de alto linaje, se desvelaron por dar a la niña una esmerada educación. No les faltan los medios para hacerla estudiar, pues poseen grandes extensiones de tierra en Arima. La niña responde a los afanes de sus padres. Es una niña bella, afectuosa, de mirada dulce, de inteligencia precoz, y le gusta rezar y asistir a los actos de culto. Magdalena pasa su primera niñez en el ambiente sereno de la familia. Sus padres se han refugiado en Nagasaki, donde reina todavía la tranquilidad y pueden dar una buena educación a sus hijos. Cristianos de vieja estampa, llevan a Magdalena a los actos de culto. Pero su tranquilidad durará poco.

Sin embargo, al destierro de los misioneros, en 1614, sigue en Nagasaki un período de relativa calma, que aprovechan los familiares de Magdalena para instruir cristianamente a los hijos y prepararlos a afrontar los períodos de persecución que están en el aire.

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Oración de los fieles para todos los días:

Elevemos, hermanos, nuestras oraciones al Padre común, por intercesión de santa Magdalena de Nagasaki, virgen y mártir, y patrona de nuestra fraternidad seglar agustino-recoleta.

– Por todos los misioneros, especialmente por los agustinos recoletos, para que sepan predicar única y exclusivamente a Cristo, y éste crucificado. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

– Por todos los catequistas, para que sepan ayudar en el robustecimiento de la fe, esperanza y caridad de los creyentes y catecúmenos. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

– Por nuestras fraternidades seglares agustino- recoletas, para que imiten los ejemplos de caridad, sencillez, desprendimiento, sacrificio y fidelidad hasta el martirio de santa Magdalena de Nagasaki. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

– Por todos los pueblos del Extremo Oriente, para que se abran a la luz de Cristo y crean en el Evangelio. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

Por todos los que sufren persecución a causa del Evangelio, para que sepan mantenerse íntegros en la fe, constantes en la esperanza y animosos en la caridad. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

Para añadir a la oración comunitaria:

– Por todos los padres y madres católicos, para que eduquen cristianamente a sus hijos y los preparen a vivir una vida de fidelidad a Cristo y amor a los demás. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

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Oración final para todos los días:

Padre y Señor nuestro, tu mártir Magdalena de Nagasaki predicó sin desfallecer el Evangelio y derramó su sangre por ti; concédenos, por su intercesión, ser fíeles testigos de tu Palabra, seguidores de sus ejemplos y participar con ella de tu gloria por la eternidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


El maná de cada día, 30.8.15

agosto 29, 2015

Domingo XXII del Tiempo Ordinario, Ciclo B

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30 de agosto de 2015, en Perú y en Lima, Solemnidad de Santa Rosa de Lima: Eclesiático, 3, 17-24; Salmo 15; Filipenses 3, 8-14; Mateo 13, 31-35.

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Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro

Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro

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Antífona de entrada Sal 85, 3. 5

Piedad de mí, Señor; que a ti te estoy llamando todo el día, porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan.


Oración colecta

Dios todopoderoso, de quien procede todo bien, siembra en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes el bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Deuteronomio 4, 1-2.6-8

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os mando cumplir. Así viviréis y entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar.

No añadáis nada a lo que os mando ni suprimáis nada; así cumpliréis los preceptos del Señor, vuestro Dios, que yo os mando hoy.

Ponedlos por obra, que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos que, cuando tengan noticia de todos ellos, dirán: “Cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente.”

Y, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros, siempre que lo invocamos? Y, ¿cuál es la gran nación, cuyos mandatos y decretos sean tan justos como toda esta ley que hoy os doy?»


SALMO 14, 2-3a.3bc-4ab.5

Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

El que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua.
El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino, el que considera despreciable al impío y honra a los que temen al Señor.

El que no presta dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra nunca fallará.


SEGUNDA LECTURA: Santiago 1, 17-18.21b-22.27

Todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba, del Padre de los astros, en el cual no hay fases ni períodos de sombra. Por propia iniciativa, con la palabra de la verdad, nos engendró, para que seamos como la primicia de sus criaturas.

Aceptad dócilmente la palabra que ha sido plantada y es capaz de salvaros. Llevadla a la práctica y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos. La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es ésta: visitar huérfanos y viudas en sus tribulaciones y no mancharse las manos con este mundo.


ALELUYA: St 1, 18

El Padre, por propia iniciativa, con la palabra de la verdad, nos engendró, para que seamos como la primicia de sus criaturas.


EVANGELIO: Marcos 7, 1-8.14-15.21-23

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).

Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?»

Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.»

Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.»


Antífona de la comunión Sal 30, 20

Qué bondad tan grande, Señor, reservas para tus fieles.



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SE PREGUNTA POR LO QUE ERES ANTE DIOS,
NO POR LO QUE APARECES ANTE LOS HOMBRES

San Agustín, Comentario al salmo 125,7-8

Hemos escuchado en el evangelio que sólo contamina al hombre lo que sale de su boca. Si en esta frase nos referimos a la boca en sentido físico nos hallaremos ante un absurdo y una gran necedad. De hecho deberíamos concluir que el hombre no se contamina comiendo, y sí vomitando, dado que el Señor dice: No contamina lo que entra en la boca, sino lo que sale de ella (Mt 15, 19-20).

En consecuencia, ¿no te harías impuro al comer y si al vomitar? ¿No te harías impuro al beber y sí al escupir? De hecho, cuando escupes sale algo de tu boca, mientras que, cuando bebes entra algo. ¿Qué quiso decir el Señor con estas palabras: No contamina lo que entra en la boca, sino lo que sale de ella?

Otro evangelista narra, en idéntico contexto, cuáles son las cosas que salen de la boca, para que entiendas que él no se refería a la boca del cuerpo, sino a la del corazón. Dice, en efecto: Pues del corazón salen los malos pensamientos, las fornicaciones, los homicidios, las blasfemias. Éstas son las cosas que manchan al hombre: el comer con las manos sin lavar no mancha al hombre (Mt 15, 1-20; Mc 7, 5-23).

¿En qué sentido, hermanos míos, salen esas cosas de la boca, sino es en cuanto salen del corazón, como dice el Señor mismo? Esas cosas no nos manchan cuando las hablamos. Pues, ¿qué acontece si uno no habla, pero piensa el mal? ¿Será puro porque ninguna palabra salió de su boca? Dios, en cambio, ya oyó lo que salió de su corazón.

Fijaos, pues, hermanos; prestad atención a lo que os digo. Nombro el hurto; acabo de mencionar la palabra hurto; ¿acaso me ha contaminado el hurto, por haber pronunciado la palabra? Ved que salió de mi boca, pero no me hizo inmundo. Sin embargo, el ladrón sale en la noche, no pronuncia palabra y con sus obras se hace inmundo. Y no sólo no habla, sino que oculta el crimen en el máximo silencio; hasta tal punto teme que se oiga su voz, que evita hasta el ruido de sus pasos.

¿Acaso es puro por el hecho de que calla de esa manera? Aún diré más, hermanos míos. Imaginaos que aún está acostado en su cama, que aún no se ha levantado para cometer el hurto; está despierto esperando que los hombres cojan el sueño: ya grita a Dios, ya es ladrón, ya es inmundo, ya salió el crimen de su boca interior.

¿Cuándo sale el crimen de la boca? Cuando la voluntad se determina a obrar. Decidiste hacerlo: ya lo has dicho, ya lo has hecho. Si no llevas a cabo la acción en el exterior, quizá la víctima no merecía perder lo que tú estabas dispuesto a quitarle; él nada perdió, pero tú serás condenado por ladrón. Decidiste dar muerte a un hombre: lo dijiste en tu corazón, sonó el homicidio procedente de tu boca interior; el hombre vive aún, pero tú ya eres castigado como homicida. Se pregunta por lo que eres ante Dios, no por lo que apareces ante los hombres.

En verdad sabemos y debemos conocer y retener que el corazón tiene boca y lengua. La misma boca se llena de gozo; en esa misma boca oramos interiormente a Dios, cuando, aunque tengamos cerrados los labios, está abierta nuestra conciencia. Hay silencio, pero grita el corazón. ¿A qué oídos? No a los del hombre, sino a los de Dios. Vive tranquilo; oye aquel que se compadece.

Por el contrario, no te quedes tranquilo cuando salen de tu boca cosas malas, aunque no las oiga hombre alguno: las oye quien condena. A Susana no la oían los jueces inicuos; callaba, pero oraba. Los hombres no oían su voz, pero su corazón gritaba a Dios (Dn 13, 35ss). ¿Acaso no mereció ser escuchada, por el hecho de que su voz no salió por la boca del cuerpo? Fue escuchada, aunque ningún hombre supo cuándo oró.

Por tanto, hermanos, considerad qué tenemos en la boca interior. Examinad vuestro interior para no decir nada malo allí dentro, y así no hacer nada malo fuera. En efecto, el hombre no puede hacer exteriormente, sino lo que ha dicho en su interior. Guarda la boca del corazón del mal y serás inocente; será inocente tu lengua corporal, serán inocentes tus manos; serán también inocentes tus pies, tus ojos, tus oídos. Todos tus miembros servirán a la justicia, si posee tu corazón el emperador justo.

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HIPOCRESÍA: El cáncer de la Religión

ROMA, viernes 31 agosto 2012 (ZENIT.org).- Ofrecemos el comentario al evangelio del domingo, realizado por el padre Jesús Álvarez, paulino.

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Jesús Álvarez García, ssp

Algunos fariseos y maestros de la ley preguntaron a Jesús: «¿Por qué tus discípulos no observan la tradición de los mayores, sino que comen con las manos impuras?» Él les contestó:«Hipócritas, Isaías profetizó muy bien acerca de ustedes, según está escrito: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto enseñando doctrinas que son preceptos humanos’. Ustedes dejan el mandamiento de Dios y se aferran a la tradición de los hombres». Llamó de nuevo a la gente y les dijo:«Óiganme todos y entiendan bien: Nada que entra de fuera puede manchar al hombre; lo que sale de dentro es lo que puede manchar al hombre, porque del corazón proceden los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, avaricia, maldad, engaño, desenfreno, envidia, blasfemia, soberbia y estupidez. Todas esas cosas malas salen de dentro y hacen impuro al hombre» (Mc. 7, 1-8.14-15.21-23).

Jesús, más que reprochar a los fariseos y maestros de la Ley por lavarse las manos, los reprueba por suplantar con leyes y tradiciones humanas la Ley divina del amor a Dios y al prójimo, hasta el punto de sentirse con derecho a abandonar a sus padres ancianos y enfermos, si daban al templo el dinero con que deberían socorrerlos.

También hoy las exigencias del amor a Dios y al prójimo son fácilmente suplantadas por ritos externos, normas y leyes fáciles, costumbres cómodas, etc., que siguen envenenando la religión con la idolatría, y pervirtiendo las relaciones familiares, humanas y sociales con el egoísmo.

El mero cumplimiento del culto externo merece la dura descalificación de Isaías repetida por Jesús: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”. El culto, si no sale del corazón, del amor, se hace hipocresía.

A Dios solo le agrada el culto vivido en el amor efectivo a Él y al prójimo, pues en eso consiste la verdadera religión, que es la fuente de la auténtica felicidad, de la santidad y de la salvación.

Les ruego, hermanos, por la gran ternura de Dios, que le ofrezcan su propia persona como sacrificio vivo y santo, capaz de agradarle; éste es el culto razonable” (Rm. 12, 1); “La religión verdadera consiste en socorrer a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones” (Sant. 1, 27).

La intención profunda, que brota del corazón, es la que hace grandes o perversas nuestras obras, palabras, culto, alegrías, penas y nuestra misma persona. Todo lo que Dios ha creado es bueno. Nuestro corazón, con sus intenciones, puede consagrar la bondad de las cosas en función del amor a Dios y al prójimo; o pervertirlas con el egoísmo, la hipocresía, la idolatría, que brotan del corazón y expulsan de la vida al Dios del amor, de la libertad, de la alegría, de la salvación.

Jesús nos invita hoy a una revisión profunda y sincera de nuestro modo de rezar, celebrar y vivir el culto en el templo y de proyectarlo en la existencia cuotidiana, desde nuestro corazón, donde acogemos o rechazamos a Dios y al prójimo, donde consagramos o profanamos las cosas, las obras y la vida con que Dios nos bendijo y bendice.

La religión, la oración, la Eucaristía y la Biblia como encuentros amorosos con Dios, son causa de nuestra alegría, paz, felicidad en este mundo y nos llevan a la felicidad eterna, que todos anhelamos desde lo más profundo de nuestra persona.

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México: Terrorismo contra la vida y el matrimonio

julio 30, 2015

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Pareja de novios...

La Iglesia defiende la bondad y belleza del matrimonio como un tesoro irrenunciable

 

Terrorismo contra la vida y el matrimonio

Jorge Alberto Espinosa Cano

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Hace algunas semanas se vivieron actos terroristas en Francia, Túnez y Kuwait y esto volvió a causar una gran alarma sobre este fenómeno que a todos indigna y preocupa, cuyas causas son una mezcla de fanatismo religioso y extremismo político.

Por otro lado, nosotros, en México, vivimos en una situación de grave inseguridad que a todos nos hace vivir preocupados y en ciertas regiones ya se duda si el control es de las autoridades o de otros grupos.

Lo anterior parecería ser lo que más nos podría llamar a estar atentos sobre los peligros que hay que afrontar en estos tiempos, donde se esperaba que la ciencia y el progreso resolverían todos los problemas de la humanidad; sin embargo, sobre la civilización se cierne un peligro de dimensiones nunca antes vistas y que ponen en riesgo la existencia misma de la sociedad, aunque esto parezca algo exagerado.

Todo esto ha empezado bajo signos de aparente progreso en cuanto al desarrollo de los derechos humanos, de la ideología de género y de la convivencia, para protección de grupos minoritarios, desprotegidos o discriminados, y está terminando con un ataque a los valores fundamentales del hombre y la sociedad, que bajo signos equívocos de progreso y libertad, va más allá de un simple retroceso a tiempos de barbarie:

Es un encubrimiento de intereses de grupos presentado como un derecho, y de un adormecimiento o inclusive pérdida del sentido de la conciencia sobre el bien y el mal.

Otra de las corrientes que va dominando el pensamiento actual es la llamada libertad sexual, donde cada quien es dueño de su propio cuerpo y la única condición que se propone es que todo sea por consentimiento mutuo y se eviten los embarazos no deseados.

Con esto, lo que se ha producido es una devaluación sexual, donde la trascendencia de las relaciones se reducen al placer, y en el mejor de los casos, a compromisos bastante pasajeros, mientras que el sexo debería significar la entrega total y comprometida de dos personas con toda su esencia y riqueza, por lo que sólo se puede realizar a plenitud en el matrimonio, donde hay un compromiso total que se traduce en dar la vida a nuevos seres humanos.

Resulta que grupos políticos y comerciales verdaderamente poderosos han emprendido una seria campaña amparada en lo que llaman “derechos sexuales” –apoyados por los medios– para incitar a los jóvenes a tener relaciones con la sola advertencia de usar algún método anticonceptivo y protección, a lo que llaman “responsabilidad”.

Dentro de estos “derechos” figura también el aborto, que bajo ciertas circunstancias ya hasta se anuncia comercialmente y se promueven clínicas donde se practican, sin tener en cuenta ninguna consideración sobre el derecho a la vida humana desde su concepción, porque todos los que estamos en este planeta pasamos por ese periodo de gestación, y si nos hubieran abortado antes de las 12 semanas, no existiríamos:

O sea, no se habría abortado un “algo”, sino que se nos hubiera privado de esa vida a nosotros; y a esos que promueven este supuesto derecho, ellos sí gozan del privilegio que les quitan a otros.

Lo grave de esto es que, al negar el respeto a la vida desde el inicio de la misma, en el fondo van dejando en la conciencia una falta de respeto a ella en cualquiera de sus etapas. Alguien alguna vez me dijo que era diferente, porque con el aborto –aunque fuera una vida– no se le causaba daño a nadie, porque la víctima no sufría. En ese caso le dije: Pues si te mataran a ti o a mí, dormidos, no habría delito tampoco porque, no nos provocarían ningún sufrimiento.

De esta superficialidad de la llamada “revolución sexual” surge –casi como efecto natural– que se ataque la institución del matrimonio y se trate de disolver su esencia que es la unión de un hombre con una mujer para constituir la familia y ser el medio natural donde los hijos puedan crecer y desarrollarse en un ambiente lleno de amor y de seguridad que propicie el desarrollo de personas plenas, que a su vez generen una sociedad con los elementos necesarios para hacerla justa y progresista.

Los antes conocidos como grupos desprotegidos o minoritarios, hoy se han constituido en grupos de presión avalados por fuerzas políticas y económicas de gran envergadura que están localizados en puntos claves en la ONU, hasta las esferas más diversas en los gobiernos y los medios de comunicación.

Y quede claro que no es que no se reconozca ni su dignidad como personas ni sus derechos, pero no se puede aceptar tampoco que impongan sus prerrogativas sobre toda la sociedad.

La expulsión de Dios de la sociedad en nombre de la libertad y el laicismo nos ha conducido a la pérdida de la claridad en la mente y en las conciencias y nos está llevando a un barranco del cual va a ser muy difícil salir. Ya en el pasado, ha conducido a sociedades enteras a su caída y derrumbe.

El problema es que hoy en día, por la globalización, este problema se impone mediante una campaña masiva impulsada por los medios de comunicación, que hacen que cualquier posición contraria sea considerada políticamente incorrecta, y en seguida se le imponen calificativos para contrarrestar cualquier reacción.

El Papa Francisco dijo a los obispos de Puerto Rico, el 8 de junio de 2015: Son realidades que generan preocupación. Permítanme llamar su atención sobre el valor y la belleza del matrimonio. La complementariedad del hombre y la mujer, vértice de la creación divina, está siendo cuestionada por la llamada ideología de género, en nombre de una sociedad más libre y más justa. Las diferencias entre hombre y mujer no son para la contraposición o subordinación, sino para la comunión y la generación, siempre a «imagen y semejanza» de Dios.

Sin la mutua entrega, ninguno de los dos puede siquiera comprenderse en profundidad. El sacramento del matrimonio es signo del amor de Dios por la humanidad y de la entrega de Cristo por su Esposa, la Iglesia. Cuiden este tesoro, uno de los «más importantes de los pueblos latinoamericanos y caribeños».

Las reformas de las leyes que se están llevando a cabo para cambiar el sentido del matrimonio y llamar a las uniones del mismo sexo con este nombre son un engaño para todos empezando por los mismos contrayentes, pues a esas uniones se les pueden llamar de mil maneras y otorgarles los derechos que les parezcan correctos a los legisladores siempre y cuando no dañen a terceros como pueden ser los niños, pero nunca serán un matrimonio porque la definición del mismo, reiteramos, es la unión legal de un hombre y una mujer y para los cristianos es además un sacramento.

Y para que se vea el mucho ruido que hacen pocos durante un fin de semana –como se publicó en yoinfluyo.com- Facebook ofreció de manera gratuita un filtro para las imágenes de sus usuarios, que les permitió sobreponer la bandera del movimiento gay en la imagen de su perfil, con motivo de llamar la atención sobre la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de legalizar el “matrimonio homosexual” en toda la Unión Americana, sólo el 2.6% de los usuarios de Facebook lo hicieron.

La huida de Dios de la sociedad, so pretexto de la libertad y del laicismo, ha desembocado en lo que tenía que desembocar: una gran pérdida del sentido del bien y del mal y de los valores. Como dice el reclamo de Dios en Jeremías: “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua”.

El matrimonio en su forma clásica desde luego que requiere de compromiso y esfuerzo, y se ha actualizado positivamente en muchos sentidos, pero es por su propia naturaleza el mejor medio para buscar la felicidad y la estabilidad personal y social.

Hay que impulsar entre los jóvenes la imagen bella de que es el camino que Dios ha querido para buscar la realización plena del hombre y la mujer.

http://www.yoinfluyo.com/columnas/243-jorge-espinosa-cano/12339-terrorismo-contra-la-vida-y-el-matrimonio

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Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Sudamérica

julio 14, 2015

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Papa Francisco regresa

Papa Francisco de regreso a Roma: Rueda de prensa en el avión

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TEXTO COMPLETO: Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Sudamérica

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VATICANO, 13 Jul. 15 / 09:01 am (ACI).- En el vuelo de regreso a Roma (Italia), luego de su visita apostólica a Ecuador, Bolivia y Paraguay, el Papa Francisco concedió una rueda de prensa de 64 minutos a los periodistas que viajaron con él.

El Pontífice respondió a diversas preguntas sobre sus declaraciones en la gira, el polémico regalo de Evo Morales, la impresionante energía que muestra a sus 78 años y asuntos de coyuntura internacional.

A continuación la transcripción completa de la rueda de prensa:

– Nosotros le agradecemos que haya elevado el santuario de Caacupé como Basílica, pero en el Paraguay se pregunta la gente por qué Paraguay no tiene cardenal. ¿Cuál es el pecado de Paraguay para que no tenga cardenal, o en todo caso, está lejos todavía de que tenga un cardenal?

Bueno, no tener un cardenal no es un pecado. La mayoría de los países del mundo no tienen cardenales. Las nacionalidades, no recuerdo cuántas son, pero son minoría con respecto a todo el conjunto. Es verdad, Paraguay no ha tenido cardenal hasta ahora. No sabría darle la razón.

A veces para la elección de los cardenales se balancean, se estudian los legajos de cada uno, se ven las personas, sobre todo el carisma del cardenal, que debería aconsejar al Papa y asistir al Papa en el gobierno universal de la Iglesia.

El cardenal, si bien pertenece a una Iglesia particular, es incardinado en la Iglesia de Roma. Y tiene que tener una visión universal. Esto no quiere decir que en Paraguay no haya obispos que no la tengan, la pueden tener. Pero como siempre hay que elegir hasta un número, uno no puede designar más de 120 cardenales electores, entonces, será por eso. Bolivia ha tenido dos, Uruguay ha tenido dos y algunos países centroamericanos tampoco han tenido. Pero no es ningún pecado y todo depende de las circunstancias, la persona, el carisma, para incardinarse.

Y no quiere decir eso un menosprecio o que no tenga valor. Hay obispos paraguayos geniales, me acuerdo de que los dos Bogarin hicieron historia en Paraguay, pero no fueron cardenales, no es un ascenso. Yo me hago otra pregunta: ¿merece Paraguay tener un cardenal si miramos la Iglesia de Paraguay? Yo diría que se merecería tener dos. Pero no tiene nada que ver con los méritos. Es una Iglesia viva, es una Iglesia alegre, una Iglesia luchadora y con una historia gloriosa.

– Su Santidad, por favor, a nosotros nos interesa saber su criterio sobre si considera justo el anhelo de los bolivianos por tener una salida soberana al mar, de volver a tener una salida soberana al Océano Pacífico. Y Santo Padre, en el caso de que Chile y Bolivia le pidieran una mediación, ¿usted aceptaría?

– Contestando a la pregunta, lo de la mediación es una cosa muy delicada y sería como un último paso. Argentina vivió eso con Chile y fue realmente para evitar una guerra y una situación muy límite y muy bien llevada por aquellos a quienes la Santa Sede encargó. Detrás estaba siempre san Juan Pablo II interesándose. Y la buena voluntad de los dos países que dijeron: bueno, probemos esto si va.

Es curioso. Hubo un grupo en Argentina, un grupo que nunca quiso esa mediación y cuando el presidente Alfonsín hizo el plebiscito sobre si se aceptaba la propuesta de mediación, obviamente que la mayoría del país dijo que sí, pero hubo un grupo que se resistió. Siempre que se hace una mediación, difícilmente todo el país estaría de acuerdo. Pero es la última instancia.

Siempre hay otras figuras diplomáticas que ayudan, como es el caso de los facilitadores. En este momento tengo que ser muy respetuoso con esto, porque Bolivia hizo un recurso a un tribunal internacional. Entonces, si yo hago ahora un comentario, yo soy jefe de un Estado, podría ser interpretado como inmiscuirme o una presión o algo.

Tengo que ser muy respetuoso de la decisión que tomó el pueblo boliviano que hizo ese recurso. También sé que hubo instancias anteriores de querer dialogar. No lo tengo muy claro. El que me dijo una vez una cosa por el estilo de que se estaba muy cerca de una solución fue en tiempos del presidente Lagos. El presidente chileno Lagos, pero lo digo sin tener datos exactos. Fue un comentario que me hizo el cardenal Errázuriz. No quisiera decir una macana en eso.

Pero también hay una tercera cosa que quiero dejar clara. Yo en la catedral de Bolivia toqué ese tema de una manera muy delicada, teniendo en cuenta la situación de recurso al tribunal internacional. Y recuerdo el contexto: los hermanos tienen que dialogar, los pueblos latinoamericanos, dialogar para crear la Patria Grande.

El diálogo es necesario. Ahí me detuve, hice un silencio y dije: pienso en el mar. Y continué: diálogo y diálogo. O sea, quedó claro que fue una intervención frente a este problema pero respetando la situación como está planteada ahora. Es cierto. Estando en un tribunal internacional no se puede hablar de mediación, de facilitación. Hay que esperar.

– ¿Y sobre el anhelo de los bolivianos?

– Siempre hay una base de justicia cuando hay cambio de límites territoriales y sobre todo después de una guerra. Entonces hay una revisión continua, una revisión de eso. Yo diría que no es injusto plantearse una cosa de ese tipo, ese anhelo. Yo recuerdo que en el año 61, estando en primer año de filosofía nos pasaron un documental sobre Bolivia. Un padre que había venido de Bolivia. Se llamaba creo que las 12 estrellas.

¿Cuántos departamentos tiene Bolivia? (Le responden que son 9 departamentos). Entonces se llamaba las diez estrellas y presentaba cada uno de los 9 departamentos y al final, el décimo departamento y se veía el mar sin ninguna palabra. Se me quedó grabado, eso fue en el año 61.

O sea que se ve que hay un anhelo. Claro, después de una guerra de ese tipo surgen las pérdidas y creo que es importante primero el diálogo, la sana negociación. Ahora, en este momento, el diálogo está detenido obviamente por este recurso a La Haya.

– Ecuador estaba convulsionado antes de su visita. Después de que usted abandonó el país volvieron los opositores a salir a las calles. Parece ser que su presencia en Ecuador se quiere utilizar políticamente. Sobre todo por la frase que usted utilizó de que el pueblo de Ecuador se ha puesto de pie con dignidad. Yo le pregunto: ¿A qué responde esa frase? ¿Simpatiza con el proyecto político del presidente Correa? ¿Usted cree que las recomendaciones generales que ha dado  en la visita a Ecuador con miras a alcanzar el desarrollo, el diálogo, ya se practican en Ecuador?

– Evidentemente, sé que había problemas políticos y huelgas. Eso lo sé. No conozco los intríngulis de la política de Ecuador. Sería necio de mi parte que diera una opinión. Después me dijeron que hubo un paréntesis durante mi visita que agradezco. Es un gesto de un pueblo en pie respetar la visita del Papa. Y lo agradezco y lo valoro. Ahora si vuelven las cosas evidentemente los problemas de las discusiones políticas siguen.

Con respecto a la frase que usted dice, me refiero a la mayor conciencia que el pueblo ecuatoriano ha ido tomando. Hubo una guerra limítrofe con Perú no hace mucho, hay una mayor conciencia de la mayor riqueza étnica de Ecuador. Ecuador no es un país de descarte. Me refería a todo el pueblo y a toda la dignidad de ese pueblo que después de esa guerra limítrofe se ha puesto de pie, y ha tomado conciencia de su dignidad.

No puede atribuirse a una situación política concreta de un signo o de otro. Esa frase fue instrumentalizada para explicar ambas situaciones: que el gobierno hizo que se pusieran de pie, o los otros. Le agradezco la pregunta, es una manera de ser cuidadoso. Si me permiten: es muy importante en el trabajo de ustedes la hermenéutica de un texto. Un texto no se puede interpretar con una frase. La hermenéutica tiene que ser en todo el contexto.

Hay frases que son la clave de la hermenéutica. Otras que son dichas de paso. Ver todo el contexto por la situación, incluso ver la historia de ese momento. O si estamos hablando de un momento, interpretar un hecho del pasado con la hermenéutica de ese tiempo. Por ejemplo, las cruzadas. Interpretémoslas con cómo se pensaba en ese tiempo. Es clave interpretar un discurso con una hermenéutica totalizante. No les juego como el maestro ciruela. Lo digo para ayudarles a ustedes.

– En el discurso a los movimientos populares usted habló de “nuevo colonialismo”, de la idolatría del dinero y de la imposición de la austeridad que aprieta el cinturón a los pobres. En Europa está la situación de Grecia, que puede salir de la moneda europea. ¿Qué piensa de esta situación y de lo que pasa en Europa?

– Antes de nada, explico el porqué de mi intervención en el convenio de los movimientos populares. Es la segunda edición, la primera fue en el Vaticano. Era una cosa organizada por el Pontificio Consejo Justicia y Paz, pero lo seguí de cerca. Es un fenómeno en todo el mundo. También en Oriente, en Filipinas y en Tailandia hay movimientos que se organizan entre ellos no sólo para hacer protesta, sino para salir adelante y poder vivir.

Son movimientos que tienen fuerza. Esta gente son muchos. No se sienten representados por los sindicatos, porque dicen que ahora son una corporación. Estoy simplificando un poco: no luchan por los derechos de los más pobres.

La Iglesia no puede ser indiferente. Tiene una doctrina social y dialoga con estos movimientos. Y dialoga bien. Habéis visto el entusiasmo con que decían que la Iglesia no estaba lejos de ellos: está cerca y nos ayuda a luchar. Hay un diálogo: no es que la Iglesia haga una opción por el camino anárquico. Estas personas trabajan. Lo primero es que son trabajadores.

Y ahora el tema de Grecia. Tengo una gran alergia a la economía. Mi papá era contable. Cuando no terminaba el trabajo en la fábrica se lo traía a casa y se pasaba el sábado y el domingo trabajando. Veo a mi padre y me da alergia. No entiendo bien. Sería simple decir que la culpa es sólo de esta parte. Los gobernantes griegos que han llevado adelante esta situación de deuda internacional también tienen una responsabilidad.

El nuevo gobierno griego ha entrado en una revisión un poco justa, ¿no? Espero, porque no lo sé bien, que encuentren un camino para resolver el problema griego y también un camino de vigilancia para que otros países no caigan en el mismo problema. Espero que esto nos ayude a salir adelante. El camino de los préstamos y de la deuda no termina nunca. Lo dije hace un año.

He escuchado que había un proyecto en Naciones Unidas por el que un país puede declararse en bancarrota, que no es lo mismo que default. Era un proyecto. No sé cómo ha sido, si era verdad o no. Si una empresa puede hacer una declaración de bancarrota, ¿por qué un país no puede hacerlo? Y luego están las nuevas colonizaciones. Evidentemente todos van sobre los valores, sobre la colonización del consumismo. El hábito del consumismo ha sido un progreso de la colonización, que te lleva a un hábito que no es el tuyo y te desequilibra la personalidad, la salud física y mental, por hacer un ejemplo.

– Santidad, uno de los mensajes más fuertes de este viaje fue que el sistema económico global a menudo impone la mentalidad de la ganancia a toda costa, en detrimento de los pobres. Esto es percibido por los estadounidenses como una crítica de su sistema y modo de vivir. ¿Usted cómo responde a esta percepción y cuál es su valoración del impacto de Estados Unidos en el mundo?

– Lo que he dicho, esa frase, no es nueva. Lo dije en la Evangelii Gaudium: esta economía mata. Hay un contexto. Lo dije en Laudato Si’. Esa crítica es una cosa no nueva, se sabe. He oído que algunas críticas se hicieron en Estados Unidos, pero no tuve tiempo de estudiarlas.

Cada crítica debe ser recibida, estudiada y después hacer el diálogo. Usted me preguntaba qué pienso. Si yo no dialogué con los que critican, no tengo el derecho de hacer un pensamiento así, aislado del diálogo.

– ¿Pero irá a Estados Unidos?

– Si iré, claro, iré.

– ¿Tiene una idea cómo será en los Estados Unidos? ¿Algún pensamiento que pueda compartir?

– No. Debo comenzar a estudiar ahora porque hasta ahora estudié estos tres países que son bellísimos, con una riqueza y una belleza… Ahora debo comenzar a estudiar a Cuba, donde estaré dos días y medio, y después Estados Unidos. Las tres ciudades del este, al oeste no puedo ir. Washington, Nueva York y Filadelfia. Y debo comenzar a analizar estas  críticas y después estudiar un poco.

– ¿Santidad, qué sintió cuando vio esa hoz y el martillo con el Cristo encima que le ofreció el presidente Morales? ¿Dónde está ese objeto ahora?

– Es curioso, yo no conocía esto y no sabía que el padre Espinal era escultor y poeta encima, lo supe en estos días. Cuando lo vi, para mí fue una sorpresa. Segundo, se puede calificar como el género del arte de protesta.

Por ejemplo, en Buenos Aires, hace algunos años fue exhibida una muestra de un escultor bueno, creativo, argentino que ahora está muerto. Era arte de protesta y yo recuerdo uno que era un Cristo Crucificado sobre un bombardero que iba bajando. Era una crítica del cristianismo aliado con el imperialismo que bombardea. Entonces primero yo no sabía nada, segundo yo lo calificaré como arte de protesta que, en algunos casos, puede ser ofensivo.

Y tercero: el Padre Espinal fue asesinado en el año 80. Era un tiempo en el que la teología de la liberación tenía muchas ramas. Una de esas ramas proponía el análisis marxista de la realidad. Padre Espinal pertenecía a esto, eso lo sabía porque en esos años yo era rector en la facultad de teología y se hablaba mucho de esto. Cuáles eran las diversas ramas y quiénes pertenecían a ellas.

En el mismo año el general de la Compañía de Jesús mandó una carta a toda la Compañía sobre el análisis marxista de la teología. Un poco frenando y diciendo: esto no va, son cosas diversas, no es justo, no van.

Cuatro años después, en el 84, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó el primer documento pequeñito, una primera declaración sobre la teología de la liberación que critica esto. Después vino el segundo que abrió las perspectivas más cristianas, estoy simplificando, ¿no? O sea, hagamos la hermenéutica en aquella época. Espinal era un entusiasta de este análisis de la realidad marxista y también de la teología usando el marxismo. De esto vino esta obra.

También las poesías de Espinal eran de ese género de protesta pero era su vida, era su pensamiento, era un hombre especial, con tanta genialidad humana y que luchaba. Él tenía buena fe. Haciendo una hermenéutica como esta lo comprendo. Para mí no fue una ofensa, pero tuve que hacer esta hermenéutica y lo digo a ustedes para que no existan interpretaciones

– ¿Dónde quedó la cruz?

– La traigo conmigo. El presidente Morales quiso darme dos condecoraciones, la más importante de Bolivia y la otra es la orden del padre Espinal, un nuevo orden. Jamás recibí una condecoración, no me viene. Él lo hizo con tanta voluntad, lo hizo con buena voluntad y con el deseo de darme un gusto y pensé que esto viene del pueblo de Bolivia y recé para saber qué hacer con esto.

Si me lo llevo al Vaticano irán a parar al Museo, terminará ahí y ninguno jamás las verá. Entonces pensé en dejárselo a la Virgen de Copacabana, la madre de Bolivia. En cambio el Cristo lo traigo conmigo.

– Durante la misa en Guayaquil usted dijo que el sínodo debía hacer madurar un verdadero discernimiento para encontrar soluciones concretas para las dificultades de las familias. Y después le pidió a la gente oraciones para lo que a nosotros nos parece impuro, nos escandaliza o nos espanta, para que Dios lo pudiera transformar en milagro. ¿Nos puede precisar a qué situaciones impuras o espantosas se refería?

– También aquí haré la hermenéutica del texto. Estaba hablando del milagro del buen vino y dije que las tinajas, eran las de agua, estaban llenas, pero eran para la purificación. Cada persona que entraba en esa fiesta hacía su purificación y dejaba sus suciedades espirituales. Es un rito de purificación antes de entrar en casa o en el  templo.

Nosotros ahora tenemos el agua bendita. Quedó eso del rito hebreo. Dije que justamente que Jesús hace el mejor vino con el agua de la suciedad, de lo peor. La familia está en crisis, lo sabemos todos. Basta leer el Instrumentum Laboris que ustedes conocen bien porque ha sido presentado.

Me refería en general a todo eso: que el Señor nos purifique de estas crisis de tantas cosas que están descritas en el Instrumentum Laboris. Fue en general, no pensé en ningún punto particular. Que nos haga familias más maduras, mejores. La familia está en crisis, que el Señor nos purifique y vayamos adelante. Pero todas las particularidades de la crisis están en el Instrumentum Laboris que ustedes tienen.

– Santo Padre, muchas gracias por este diálogo que nos ayuda también en nuestro trabajo. Hemos visto que ha ido muy bien la mediación entre Estados Unidos y Cuba. ¿Podría suceder algo similar en otras situaciones delicadas del continente latinoamericano, como Venezuela y Colombia? Además, tengo una curiosidad: mi padre tiene unos años menos que usted y la mitad de su energía. ¿Cuál es su secreto?

– ¡Cuál es su droga quisiera preguntar él! ¡Esa era la pregunta! (risas). El proceso con Estados Unidos no fue mediación, no tuvo carácter de mediación. Había un deseo que llegó, del otro lado también un deseo y luego, digo la verdad, esto fue en enero del año pasado. Pasaron tres meses y solo recé sobre esto. No me decidí, pensaba qué podía hacer con estos dos que desde hace más de 50 años están así.

Después el Señor me ha hecho pensar en un cardenal, él fue allá, habló, y después, no he sabido nada, pasaron meses, y un día el secretario de Estado, que está acá, me dijo: “Mañana tendremos la segunda reunión entre los dos grupos”. ¿Cómo? “Sí, los dos grupos se hablan, están haciendo…” Sucedió solo, no hubo mediación, fue la buena voluntad de los dos países. El mérito es de ellos, que hicieron esto. Nosotros no hicimos casi nada, solo pequeñas cosas. Y a mediados de diciembre fue anunciado. Esta es la historia. En serio, no hay más.

Lo que me preocupa en este momento es que no se detenga el proceso de paz en Colombia, esto debo decirlo. Auguro que este proceso de paz siga adelante. En este sentido, nosotros estamos siempre dispuestos a ayudar, hay muchas formas de ayuda, pero sería una cosa fea que no pueda ir adelante.

En Venezuela, la conferencia episcopal trabaja para hacer un poco de paz ahí también, pero no hay ninguna mediación. Lo de Estados Unidos fue el Señor, dos cosas por casualidad y después fue solo. Después, sobre Colombia: espero, rezo y debemos rezar para que no se detenga este proceso, es un proceso de más de 50 años ahí. Y cuántos muertos, oí que fueron millones. Y sobre Venezuela no sé nada más.

– ¿Su secreto?

– ¿La droga? Bueno, el mate me ayuda. Pero no probé coca, eso está claro ¿no?

– Santo Padre. En este viaje hemos escuchado tantos mensajes fuertes para los pobres. También tantos mensajes fuertes, a veces severos para los ricos y poderosos. Pero algo que hemos escuchado poquísimo son los mensajes sobre la clase media: gente que trabaja y gente que paga impuestos. La gente normal. Mi pregunta es: ¿por qué en el magisterio del Santo Padre existen tan pocos mensajes sobre la clase media? Y si quisiera dar un mensaje, ¿cuál sería?

– Muchas gracias. Es una buena corrección. Usted tiene razón. Es una equivocación por mi parte (no) pensar en esto. Haré algún comentario, pero no para justificarme. Pero usted tiene razón. Tengo que pensarlo. El mundo está polarizado. La clase media es más pequeña: la polarización entre ricos y pobres es grande, esto es verdad.

Quizá esto me ha llevado a no darme cuenta de esto. En el mundo algunos países van muy bien, pero en general en el mundo la polarización se ve. El número de pobres es grande. Y después: ¿por qué habló de los pobres? Porque es el corazón del Evangelio. Siempre hablo del Evangelio, de la pobreza, no es que sea sociológica.

Luego sobre las clases medias, hay algunas palabras que he dicho un poco en el pasado, pero la gente común, la gente sencilla, el obrero tiene un gran valor. Pero creo que usted me dice algo que debo hacer. Debo profundizar más en este magisterio. Se lo agradezco, le agradezco por la ayuda.

– Usted, en estos días ha insistido en la necesidad de recorridos de integración, de inclusión social, contra la mentalidad del descarte, ha apoyado también proyectos que van en esta dirección del vivir bien. Aunque ya nos ha dicho que debe pensar específicamente el viaje de Estados Unidos. ¿Tocará, piensa, estos temas en la ONU y en la Casa blanca? ¿Pensaba también en ese viaje cuando habló de estos problemas?

– No, no. Sólo pensaba en este viaje concreto. Y en el mundo en general. Esto es verdad, ¿no? La deuda de los países en el mundo es terrible. Todos los países tienen deudas. Hay uno o dos países que han comprado las deudas. Grandes países. Es un problema mundial, ¿no? Pero no he pensado particularmente en el viaje de Estados Unidos.

– Hemos hablado un poco de Cuba. El trabajo que usted ha hecho para acercar a dos enemigos. ¿Qué papel internacional cree que debe tener Cuba? ¿Debe mejorar su respeto de los derechos humanos y del respeto a la libertad religiosa? ¿Usted cree que Cuba corre el riesgo de perder algo en su relación?

– Los derechos humanos son para todos. No se respetan los derechos humanos sólo en uno o dos países. Yo diré que en muchos países del mundo no se respetan los derechos humanos, en tantos países del mundo. ¿Qué pierde Cuba? ¿Qué pierde Estados Unidos? Los dos ganarán algo y perderán algo. En una negociación es así.

Lo que ganarán seguro es la paz, el encuentro, la amistad y la colaboración. Lo que perderán no soy capaz de pensar qué cosas concretas son. Pero siempre en una negociación se gana y se pierde. Volviendo a los derechos humanos, hay que pensar que en el mundo hay países, incluso alguno europeo, que no te deja una señal religiosa por diversos motivos. En otros continentes lo mismo. La libertad religiosa no es una cosa en todo el mundo. Hay tantos países donde no se da.

– Usted se pone como nuevo líder mundial de las políticas alternativas. ¿Por qué incide mucho sobre los movimientos populares y menos sobre el mundo de la empresa? ¿Piensa que la Iglesia lo seguirá en su mano tendida hacia los movimientos populares, que son muy laicos?

– El mundo de los movimientos populares es una realidad muy, muy grande. Lo que yo he hecho es darles a ellos la doctrina social de la Iglesia, lo mismo que hago con el mundo de la empresa. Si lee lo que he dicho a los movimientos populares, un discurso bastante grande, es un resumen de la doctrina social de la Iglesia, pero aplicada a su situación.

Todo lo que he dicho es doctrina social de la Iglesia. Cuando hablo al mundo de la empresa digo lo mismo. Por ejemplo, en (la encíclica) Laudato si’ hay una parte sobre el bien común y la deuda social de la propiedad privada que va en ese sentido. Es aplicar la doctrina social de la Iglesia.

– ¿Piensa que la Iglesia le seguirá en esa mano tendida?

– Soy yo el que sigo a la Iglesia. Yo simplemente predico la doctrina social de la Iglesia a este movimiento. No es un hecho político, es un hecho catequético. Quiero dejarlo claro esto.

– Santo Padre. Los periodistas de idioma español le queríamos preguntar si no tiene un poco de miedo a que usted y sus discursos sean instrumentalizados por gobiernos, grupos de poder, por los movimientos…

– Un poco repito lo que he dicho al inicio. Cada palabra, cada frase de un discurso puede ser instrumentalizada. Es lo que me preguntaba el periodista ecuatoriano. Esa frase: algunos decían que era pro gobierno, otros contra gobierno. Por eso me he permitido hablar de la hermenéutica total. Siempre son instrumentalizados.

Algunas veces hay noticias de que cogen una frase fuera de contexto. No tengo miedo. Simplemente digo: mirad el contexto y si me equivoco, con un poco de vergüenza, pido perdón y voy adelante.

– Me permite una pregunta: ¿qué piensa de estas autofotos, selfies, que se hacen en medio de la misa, que se hacen los jóvenes y los niños con usted?

– Es otra cultura. Me siento bisabuelo (ríe). Hoy al despedirme un policía grande me dijo que si se hacía un selfie. Un hombre de unos 40 años. Le he dicho, pero mira ¿Qué eres, un adolescente? Es otra cultura. Pero la respeto.

– ¿Qué mensaje ha querido dar a la Iglesia latinoamericana en estos días y qué papel tiene la iglesia latinoamericana, también como señal para el mundo?

– La Iglesia latinoamericana tiene una gran riqueza. Es una Iglesia joven, y esto es importante. Una Iglesia joven con cierta frescura. También con cierta informalidad. Y también tiene una teología rica de búsqueda. Yo he querido dar ánimo a esta Iglesia joven y creo que puede darnos mucho a nosotros.

Digo algo que me ha impresionado mucho. En los tres países había por todas las calles grupos de padres, madres, con los niños. Nunca he visto tantos niños. Es una lección para nosotros, para Europa, donde el descenso en el número de los nacimientos asusta un poco. También las políticas para ayudar a las familias numerosas son pocas.

Pienso en Francia que tiene una buena política para ayudar a las familias numerosas. Creo que más del 2% de nacimiento. Otros sobre el 0. No todos: en Albania creo que el nivel de edad es del 45%. En Paraguay el 72-75% de la población tiene menos de 40 años. Es la riqueza de este pueblo y de esta Iglesia viva. Es una Iglesia de vida. Esto es importante.

Creo que es algo que tenemos que aprender y corregir. Porque, por el contrario, si no vienen los hijos es algo que a mí me toca tanto del descarte. Se descartan los niños y los ancianos. Todos sabemos de los ancianos.

La falta de trabajo hace que se descartan los jóvenes. Estos pueblos nuevos con los jóvenes nos dan tanto. Es una Iglesia con tantos problemas, pero joven, puede ser también un poco indisciplinada, pero luego se disciplinará, pero nos da mucho bueno.

https://www.aciprensa.com/noticias/texto-completo-rueda-de-prensa-del-papa-francisco-en-el-vuelo-de-regreso-de-sudamerica-20800/


Papa Francisco: La Iglesia debe ser hospitalaria con pecadores y no creyentes

julio 12, 2015

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Papa y Paraguayos

Paraguayos que despiden al Papa Francisco

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Papa Francisco: La Iglesia debe ser hospitalaria con pecadores y no creyentes

Un millón de personas presenciaron la última predicación de Francisco en Ñú Guazú, Paraguay

 

El papa Francisco tuvo su última homilía ante un millón de fieles en Ñú Guazú, Paraguay en un altar, hecho con los frutos de la tierra en memoria de las misiones jesuitas en el país. Fieles brasileños y argentinos se sumaron a los paraguayos en la misa multitudinaria hecha en el campo de una base militar, que perdió toda su belicosidad ante los cantos y alabanzas en español y guaraní.

Una predicación basada en la carta de presentación del buen cristiano ante un público de campesinos, indígenas (17 etnias diferentes del país), enfermos y familias. El Papa enfatizó su predicación en la misión encomendada por Jesús a sus discípulos. Asimismo, señaló la hospitalidad y la lucha contra la soledad dos elementos de la vida cristiana. El discípulo, “invitado por Jesús a ser amigo, a compartir su suerte, a compartir su vida”.

¿Cuál es la carta de presentación del discípulo de Jesús?

En su homilía explicó que el Evangelio “nos presenta la cédula de identidad del cristiano”, porque “Jesús llama a sus discípulos y los envía dándoles reglas claras y precisas. Los desafía con una serie de actitudes, comportamientos que deben tener”, indicó.

Jesús es preciso cuando dice a sus discípulos: «No lleven para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero… permanezcan en la casa donde les den alojamiento» (cf. Mc 6, 8-11). Parecería algo imposible”.

Palabra clave: Hospitalidad

Más allá de las palabras «pan», «dinero», «alforja», «bastón», «sandalias», «túnica», expresó, “hay una palabra clave” que traduce  la experiencia del discipulado: “hospitalidad”.

“Jesús -continuó- como buen maestro, pedagogo, los envía a vivir la hospitalidad. Para después subrayar: “Podríamos decir que cristiano es aquel que aprendió a hospedar, a alojar”.

Jefes, poderosos no son los discípulos que quiere Jesús.

En este sentido, rememoró que Jesús no envía a los discípulos a ser “poderosos”, “dueños”, “jefes”, “cargados de leyes”. E indicó, por el contrario, “les muestra que el camino del cristiano es transformar el corazón”, es decir, el suyo y ayudar a transformar a los demás.

Por ello, indicó que hay dos lógicas que están en juego, dos maneras de afrontar la vida, la misión. Aprender a vivir “bajo otra norma”. “Es pasar de la lógica del egoísmo, de la clausura, de la lucha, de la división, de la superioridad, a la lógica de la vida, de la gratuidad, del amor”, expresó.

Seguir a Jesús significa vivir de otra manera: De la lógica del dominio, del aplastar, manipular, a la lógica del acoger, recibir, cuidar”, recordó.

La Iglesia de Cristo no es hacer mega proyectos y programas 

Francisco aclaró que la misión de la Iglesia que quiere Jesús no es una “misión en base a proyectos o programas”. De hecho, enunció: cuántas veces imaginamos la evangelización en torno a miles de estrategias, tácticas, maniobras, artimañas”.

Así confirma que “en la lógica del Evangelio no se convence con los argumentos, con las estrategias, con las tácticas, sino aprendiendo a alojar”.

La Iglesia es madre de corazón abierto que sabe acoger, recibir, especialmente a quien tiene necesidad de mayor cuidado, que está en mayor dificultad.

La Iglesia, como la quería Jesús, es la casa de la hospitalidad. “Cuántas heridas, cuánta desesperanza se puede curar en un hogar donde uno se pueda sentir recibido”. Para eso hay que tener las puertas abiertas, sobre todo las puertas del corazón.

Una hospitalidad extendida a quien no tiene fe o la ha perdido incluso por “culpa nuestra”. “Hospitalidad con el hambriento, con el sediento, con el forastero, con el desnudo, con el enfermo, con el preso (cf. Mt 25, 34-37) con el leproso, con el paralitico”.

Se trata de una “hospitalidad con el perseguido, con el desempleado. Hospitalidad con las culturas diferentes, de las cuales esta tierra es tan rica. Hospitalidad con el pecador. Porque cada uno de nosotros también lo es”.

La Soledad y sus causas 

Por otro lado, el Papa predicó sobre los daños silenciosos de la soledad. “Hay un mal, que poco a poco, va haciendo nido en nuestro corazón y «comiendo» nuestra vitalidad: la soledad”.

La Iglesia de Jesús no es para administrar bienes o proyectos sino para enseñar a vivir con los demás. “Soledad que puede tener muchas causas, muchos motivos”… la cual “nos va encerrando en nosotros mismos. Por eso, lo propio de la Iglesia, de esta madre, no es principalmente gestionar cosas, proyectos, sino aprender a vivir la fraternidad con los demás”, subrayó.

De esta manera, reflexionó sobre esta nueva lógica de Jesús. “Un horizonte lleno de vida, de belleza, de verdad, de plenitud”.

“Dios nunca cierra los horizontes, Dios nunca es pasivo a la vida y al sufrimiento de sus hijos. Dios nunca se deja ganar en generosidad”, añadió.

Un nuevo horizonte, que contradice la “exclusión”, la “disgregación”, “el encierro, de aislamiento”.

¿Cuándo los discípulos están cansados? 

Asimismo, admitió que en el camino de los discípulos puede llegar el cansancio. Entonces, invitó a recordar la “vida que Jesús nos propone”, “porque todos hemos sido creados para la amistad con Jesús y el amor fraterno”.

Nadie puede ser obligado a que nos hospede, pero sí estamos obligados a hospedar

Sucesivamente, manifestó que “es cierto, no podemos obligar a nadie a recibirnos, a hospedarnos; es cierto y es parte de nuestra pobreza y de nuestra libertad”.

Pero -recordó-  también es cierto que nadie puede obligarnos a no ser acogedores, hospederos de la vida de nuestro pueblo.

Al respecto, testificó lo lindo que es una comunidad de puertas abiertas durante el Ángelus, cita tradicional los días domingo en San Pedro. “La Iglesia es madre, como María. En ella tenemos un modelo. Alojar, como María, que no dominó ni se adueñó de la Palabra de Dios sino que, por el contrario, la hospedó, la gestó, y la entregó”, dijo.

A propósito de su última encíclica para proteger la creación, usó la imagen de la tierra que aloja “que no domina la semilla, sino que la recibe, la nutre y la hace germinar”.

Una vez finalizado el acto eucarístico, el Santo Padre se ha trasladado a la Nunciatura para almorzar con los obispos del Paraguay. A las 17, la cita será con los jóvenes en la Costanera de la Bahía de Asunción.

Por último, al final de la jornada emprenderá el trayecto final con destino a la terminal aérea para la ceremonia de despedida y vuelo a Roma, haciendo en el camino una breve parada en el memorial del supermercado siniestrado Ycua Bolaños.

http://www.aleteia.org/es/religion/articulo/papa-francisco-la-iglesia-debe-ser-hospitalaria-con-pecadores-y-no-creyentes-5865054419288064


Homilía del Papa en la Misa en Santa Cruz en Bolivia

julio 10, 2015

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Misa en Santa Cruz

Misa multitudinaria del Papa Francisco en Santa Cruz

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Una memoria tomada, una memoria bendecida, una memoria entregada siempre sacia a un pueblo: Denles ustedes de comer.

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SANTA CRUZ, 09 Jul. 15 / 10:27 am (ACI).- A continuación la homilía que el Papa Francisco pronunció esta mañana en la Misa y apertura del V Congreso Eucarístico Nacional celebrada en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), ante miles de personas congregadas en la Plaza Cristo Redentor:

Hemos venido desde distintos lugares, regiones, poblados, para celebrar la presencia de vida de Dios entre nosotros. Salimos hace horas de nuestras casas y comunidades para poder estar juntos, como Pueblo Santo de Dios. La cruz y la imagen de la misión nos traen el recuerdo de todas las comunidades que han nacido en el nombre de Jesús en estas tierras, de las cuales nosotros somos sus herederos.

En el Evangelio que acabamos de escuchar se nos describía una situación bastante similar a la que estamos viviendo ahora. Al igual que esas cuatro mil personas, estamos nosotros queriendo escuchar la Palabra de Jesús y recibir su vida. Ellos ayer y nosotros hoy junto al Maestro, Pan de vida.

Me conmuevo cuando veo a muchas madres cargando a sus hijos en las espaldas. Como lo hacen aquí tantas de ustedes. Llevando sobre sí la vida, y el futuro de su gente. Llevando sus motivos de alegría, sus esperanzas. Llevando la bendición de la tierra en los frutos. Llevando el trabajo realizado por sus manos. Manos que han labrado el presente y tejerán las ilusiones del mañana.

Pero también cargando sobre sus hombros, desilusiones, tristezas y amarguras, la injusticia que parece no detenerse y las cicatrices de una justicia no realizada. Cargando sobre sí, el gozo y el dolor de una tierra. Ustedes llevan sobre sí la memoria de su pueblo. Porque los pueblos tienen memoria, una memoria que pasa de generación en generación, los pueblos tienen una memoria en camino.

Y no son pocas las veces que experimentamos el cansancio de este camino. No son pocas las veces que faltan las fuerzas para mantener viva la esperanza. Cuántas veces vivimos situaciones que pretenden anestesiarnos la memoria y así se debilita la esperanza y se van perdiendo los motivos de alegría.

Y comienza a ganarnos una tristeza que se vuelve individualista, que nos hace perder la memoria de pueblo amado, de pueblo elegido. Y esa pérdida nos disgrega, hace que nos cerremos a los demás, especialmente a los más pobres.

A nosotros nos puede suceder lo que a los discípulos de ayer, cuando vieron esa cantidad de gente que estaba ahí. Le piden a Jesús que los despida, mándalos a la casa, ya que es imposible alimentar a tanta gente. Frente a tantas situaciones de hambre en el mundo podemos decir: «Perdón. No nos dan los números, no nos cierran las cuentas». Es imposible enfrentar estas situaciones, entonces la desesperación termina ganándonos el corazón.

En un corazón desesperado es muy fácil que gane espacio la lógica que pretende imponerse en el mundo, en todo el mundo, en nuestros días. Una lógica que busca transformar todo en objeto de cambio, todo en objeto de consumo, todo negociable.

Una lógica que pretende dejar espacio a muy pocos, descartando a todos aquellos que no «producen», que no se los considera aptos o dignos porque aparentemente «no nos dan los números». Y Jesús una vez más vuelve a hablarnos y nos dice: No, no, no es necesario excluirlos, no es necesario que se vayan, denles ustedes de comer.

Es una invitación que resuena con fuerza para nosotros hoy: «No es necesario excluir a nadie, no es necesario que nadie se vaya, basta de descartes, denles ustedes de comer». Jesús nos lo sigue diciendo en esta plaza. Sí, basta de descartes, denles ustedes de comer. La mirada de Jesús no acepta una lógica, una mirada que siempre «corta el hilo» por el más débil, por el más necesitado.

Tomando «la posta» Él mismo nos da el ejemplo, nos muestra el camino. Una actitud en tres palabras, toma un poco de pan y unos peces, los bendice, los parte y entrega para que los discípulos lo compartan con los demás.

Y este es el camino del milagro. Ciertamente no es magia o idolatría. Jesús, por medio de estas tres acciones logra transformar una lógica del descarte, en una lógica de comunión, en una lógica de comunidad. Quisiera subrayar brevemente cada una de estas acciones.

Toma. El punto de partida, es tomar muy en serio la vida de los suyos. Los mira a los ojos y en ellos conoce su vivir, su sentir. Ve en esas miradas lo que late y lo que ha dejado de latir en la memoria y el corazón de su pueblo. Lo considera y lo valora. Valoriza todo lo bueno que pueden aportar, todo lo bueno desde donde se puede construir.

Pero no habla de los objetos, o de los bienes culturales, o de las ideas; sino habla de las personas. La riqueza más plena de una sociedad se mide en la vida de su gente, se mide en sus ancianos que logran transmitir su sabiduría y la memoria de su pueblo a los más pequeños.

Jesús nunca se saltea la dignidad de nadie, por más apariencia de no tener nada para aportar y compartir. Toma todo, como viene.

Bendice. Jesús toma sobre sí, y bendice al Padre que está en los cielos. Sabe que estos dones son un regalo de Dios. Por eso, no los trata como «cualquier cosa» ya que toda vida, toda esa vida, es fruto del amor misericordioso. Él lo reconoce.

Va más allá de la simple apariencia, y en este gesto de bendecir, de alabar, pide a su Padre el don del Espíritu Santo. El bendecir tiene esa doble mirada, por un lado agradecer y por el otro poder transformar.

Es reconocer que la vida, siempre es un don, un regalo que puesto en las manos de Dios, adquiere una fuerza de multiplicación. Nuestro Padre no nos quita nada, todo lo multiplica.

Entrega. En Jesús, no existe un tomar que no sea una bendición, y no existe una bendición que no sea una entrega. La bendición siempre es misión, tiene un destino, compartir, el condividir de lo que se ha recibido, ya que sólo en la entrega, en el com-partir es cuando las personas encontramos la fuente de la alegría y la experiencia de salvación.

Una entrega que quiere reconstruir la memoria de pueblo santo, de pueblo invitado, a ser y a llevar la alegría de la salvación. Las manos que Jesús levanta para bendecir al Dios del cielo son las mismas que distribuyen el pan a la multitud que tiene hambre. Y podemos imaginar cómo iban pasando de mano en mano los panes y los peces hasta llegar a los más alejados.

Jesús logra generar una corriente entre los suyos, todos iban compartiendo lo propio, convirtiéndolo en don para los demás y así fue como comieron hasta saciarse, increíblemente sobró: lo recogieron en siete canastas. Una memoria tomada, una memoria bendecida, una memoria entregada siempre sacia a un pueblo.

La Eucaristía. Es el «Pan partido para la vida del mundo», como dice el lema del V Congreso eucarístico que hoy inauguramos y tendrá lugar en Tarija.

Es Sacramento de comunión, que nos hace salir del individualismo para vivir juntos el seguimiento y nos da la certeza de lo que tenemos, de lo que somos, si es tomado, si es bendecido y si es entregado, con el poder de Dios, con el poder de su amor, se convierte en pan de vida para los demás.

Y la Iglesia celebra la Eucaristía, celebra la memoria del Señor, el sacrificio del Señor. Porque la Iglesia es comunidad memoriosa. Por eso fiel al mandato del Señor, dice una y otra vez: «Hagan esto en memoria mía» (Lc 22, 19). Actualiza, hace real, generación tras generación, en los distintos rincones de nuestra tierra, el misterio del Pan de Vida.

Nos lo hace presente, nos lo entrega. Jesús quiere que participemos de su vida y a través nuestro se vaya multiplicando en nuestra sociedad. No somos personas aisladas, separadas, sino somos el Pueblo de la memoria actualizada y siempre entregada.

Una vida memoriosa necesita de los demás, del intercambio, del encuentro, de una solidaridad real que sea capaz de entrar en la lógica del tomar, bendecir y entregar; en la lógica del amor.

María, al igual que muchas de ustedes llevó sobre sí la memoria de su pueblo, la vida de su Hijo, y experimentó en sí misma la grandeza de Dios, proclamando con júbilo que Él «colma de bienes a los hambrientos» (Lc 1, 53); que ella sea hoy nuestro ejemplo para confiar en la bondad del Señor que hace obras grandes con poca cosa, con la humildad de sus siervos. Que así sea.

https://www.aciprensa.com/noticias/texto-y-video-homilia-del-papa-en-la-misa-en-santa-cruz-en-bolivia-35171/


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