Domingo XVIII del Tiempo Ordinario – Ciclo A

julio 31, 2011

Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores

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Primera lectura: Isaías 55, 1-3

Así dice el Señor: «Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos. Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme, y viviréis. Sellaré con vosotros alianza perpetua, la promesa que aseguré a David.»

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Salmo 144

Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.

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Segunda lectura: Romanos 8, 35.37-39

¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?. Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

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Evangelio: Mateo 14, 13-21

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.»
Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.»
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.»
Les dijo: «Traédmelos.»
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
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ELLOS SUFREN TODO ESO POR EL ORO, NOSOTROS POR TI
San Agustín, comentario a la segunda lectura

Tratándose de la fiesta de los santos mártires, ¿de qué podemos hablar mejor que de la gloria de los mismos? Ayúdenos el Señor de los mártires, puesto que él es su corona. Hace poco escuchamos al bienaventurado apóstol Pablo que pregonaba el grito de los mismos mártires: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Tal es su grito. ¿La tribulación? ¿La angustia? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿Los peligros? ¿La espada? Porque está escrito: «Por ti somos mortificados todo el día y considerados como ovejas de matadero». Pero en todas estas cosas vencemos por aquel que nos amó (Rom 8, 35-38).

Éste es el grito de los mártires: soportarlo todo, no presumir de sí mismos y amar a quien es glorificado en los suyos, para que quien se gloríe, se gloríe en el Señor (1 Cor 1, 31). Ellos conocían también lo que hemos cantado hace poco: Alegraos en el Señor y exultad, justos (Sal 31, 11). Si los justos se alegran en el Señor, los injustos no saben alegrarse más que en el mundo.

Pero éste es el primer ejército que hay que vencer: primero hay que vencer al placer y luego al dolor. ¿Cómo puede vencer la crueldad del mundo quien es incapaz de superar sus halagos? Este mundo halaga prometiendo honores, riquezas, placer; este mundo amenaza sirviéndose del dolor, la pobreza y la humillación. Quien no desprecia lo que él promete, ¿cómo puede vencer sus amenazas? Las riquezas procuran su propio deleite, ¿quién lo ignora? Pero la justicia lo tiene aún mayor. Halla tu deleite en las riquezas, pero acompañadas de la justicia.

Cuando se te presenta una tentación de este género, es decir, cuando se te junten ambas cosas, la riqueza y la justicia, y no puedas quedarte con ambas, de forma que si echas mano de las riquezas, pierdes la justicia, y si te quedas con la justicia, pierdes las riquezas, elige y lucha; es el momento de ver si no escuchaste en vano: Alegraos en el Señor y exultad, justos. Es el momento de ver si no escuchaste en vano: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? El Apóstol pasó ciertamente por alto todos los halagos del mundo, y quiso que los recordases tú el halagado por el mundo. ¿Por qué?, porque anunciaba de antemano los combates de los mártires; aquellos combates en que vencieron la persecución, el hambre, la sed, la penuria, la deshonra y, por último, el temor de la muerte y al más cruel de los enemigos.

Mas considerad, hermanos, que todo es obra del arte de Cristo. El Apóstol nos invita a preferir el amor de Cristo al del mundo. ¿Cuántas estrecheces han de pasar quienes quieren robar cosas ajenas? ¿La persecución? Ni la persecución los quiebra. Se siente aterrorizado por la avaricia; el avaro roba y teme el castigo; arde en deseos de robar. Muchos sufren también el hambre con tal de adquirir y acumular ganancias. A los tales les mandamos ayunar y se excusan con el estómago. Emplean todo el día en contar sus riquezas, y se van a dormir en ayunas.

¿La desnudez? ¿Qué puedo decir yo de la desnudez? A diario vemos a navegantes salir desnudos del naufragio y volver a navegar en medio de peligros. ¿Por qué los hombres se arriesgan a diario, sino para adquirir riquezas? Ni siquiera la espada se lo impide. La falsedad es un crimen capital y, no obstante, se manipulan las herencias. Así, pues, si todo esto merece la ambición temporal, ¿cómo no lo va a merecer la herencia que es Cristo? El avaro dice en su corazón lo que quizá no se atreve a decir con su lengua: «¿Quién me separará de la ambición del oro? ¿La tribulación? ¿La angustia? ¿La persecución?». Todos los avaros pueden decir al oro: «Por ti somos llevados a la muerte día a día».


Encontrar el lugar propio en la Iglesia

julio 30, 2011

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Cardenal Rouco Varela, arzobispo de Madrid

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EL CARDENAL ROUCO VARELA DESEA QUE TODOS LOS PARTICIPANTES EN LA JMJ

DESCUBRAN SU VOCACIÓN EN LA IGLESIA

El Cardenal Rouco desea que nadie salga de la JMJ sin encontrar su vocación

 

El Cardenal y Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, clausuró el curso de verano «Los jóvenes y la Iglesia Católica», organizado por la Universidad Rey Juan Carlos en Aranjuez. En su intervención, titulada «Tareas y caminos abiertos de evangelización de los jóvenes después de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid», afirmó, en palabras de Romano Guardini, que con la JMJ «un acontecimiento de extraordinaria trascendencia ha comenzado».

Haciendo un repaso de la historia de las Jornadas Mundiales de la Juventud, el cardenal explicó que los jóvenes “respondieron en el 89” y lo siguen haciendo desde entonces. Eso se debe “a la personalidad de Juan Pablo II”, que “invitó a los jóvenes a vivir la vocación y la misión de la Iglesia de forma bien definida, centrada en Jesucristo” con “un discurso directo, inmediato: Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida”. Por eso, calificó de “secreto de la historia de las Jornadas Mundiales de la Juventud el mensaje directo y claro del Papa”.

“Eso produce un efecto en la vida de la Iglesia”, que es el nacimiento de “una generación joven, identificada con la fe vivida en la comunión de la Iglesia”. “Nos encontramos con nuevas realidades, como nuevas formas de vida consagrada, nuevos modos de implicación de los seglares en la vida de la iglesia…”. Y es que “la Iglesia tiene que actualizar su novedad constantemente, porque ella es nueva siempre”. 

En cuanto a la “respuesta que queremos dar con la JMJ a los jóvenes” el prelado afirmó que “la evangelización es la palabra clave. Es lo que anima a la JMJ de Madrid”.

Nuevos caminos de evangelización

En este sentido, el cardenal Rouco apuntó como “metas y caminos posteriores” a la Jornada que “los jóvenes que están en la Iglesia se afiancen en su fe y en vivir la comunión con la Iglesia”, “reforzar, profundizar y extender la pastoral vocacional, comenzando por el sacerdocio”, y siguiendo por “la vida consagrada” y la vocación “al matrimonio y la familia cristiana”. Y la aparición de “nuevos movimientos y realidades eclesiales”. En esta línea, manifestó su deseo de que “no saliese nadie de JMJ sin encontrar su vocación”. “Tomar de nuevo en serio y vivamente la herencia de la Acción Católica en comunión con la Iglesia creo que tiene que ser otro fruto de la JMJ”, señaló.

Para el cardenal, con las JMJs surgen “nuevos caminos” de evangelización, y una “apertura de los ámbitos propios para los jóvenes en las parroquias”, así como una revitalización de “la experiencia viva y contemplativa”. “Sorprende cómo se busca y cultiva la vida interior”, ha dicho. “Todo ello implica descubrir la comunión con la Iglesia”. Don Antonio María concluyó su intervención afirmando que “la JMJ es una gran expresión de la vida de la Iglesia. Estamos ante un acontecimiento nuevo de la vida de la Iglesia”.

Todo a punto

En declaraciones a los periodistas, el purpurado señaló que los preparativos de la JMJ van “muy bien”, aunque con “las dificultades propias de estas tres semanas últimas. “A mí me preocupa personalmente que cuando lleguen aquí los grupos de jóvenes de todo el mundo, que encuentren pronto el lugar donde tienen que acogerse, donde tienen las catequesis, y que se encuentren pronto y bien en casa”. “Yo confío en que los madrileños de las tres diócesis muestren lo que son: personas, lugares, familias, sociedad acogedora que vive su vocación de hospitalidad en un estilo propio de las raíces cristianas de la ciudad, con esa postura de amor al que viene, que es la propia de un cristiano”.

En referencia a la crisis vocacional en España y Europa, afirmó que lo que sufren es “una crisis de jóvenes” en general.

Hambre en Somalia

Por último, preguntado por la situación de hambruna que se vive en Somalia, señaló que es una tragedia que se repite cíclicamente en algunos países, y que se debe resolver mediante la ayuda internacional. El cardenal hizo un llamamiento a todos los católicos para que ayuden en la medida de lo posible a través de Cáritas Internacional.

infocatolica.com

 

 


Cada uno es “rey” de su propia historia de salvación

julio 29, 2011

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Desde la atalaya de la conciencia el hombre discierne el bien y el mal

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Benedicto XVI: El ejemplo del sabio Salomón

 

CASTEL GANDOLFO, domingo 24 de julio de 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación las palabras que el Papa Benedicto XVI dirigió a los fieles peregrinos reunidos en el patio del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, para rezar el Ángelus con el Pontífice.

Queridos hermanos y hermanas

Hoy, en la Liturgia, la Lectura del Antiguo Testamento nos presenta la figura del rey Salomón, hijo y sucesor de David. Nos lo presenta al principio de su reinado, cuando era aún jovencísimo. Salomón heredó una tarea muy comprometida, y la responsabilidad que pesaba sobre sus hombros era grande para un joven soberano.

En primer lugar, él ofreció a Dios un solemne sacrificio, “mil holocaustos”, dice la Biblia. Entonces el Señor se le apareció en visión nocturna y prometió concederle lo que pidiera en la oración. Y aquí se ve la grandeza de alma de Salomón: él no pide una larga vida, ni riquezas, ni la eliminación de sus enemigos: dice en cambio al Señor: “Concede entonces a tu servidor un corazón dócil, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal” (1 Re 3,9).

Y el Señor se lo concedió, de modo que Salomón llegó a ser célebre en todo el mundo por su sabiduría y sus rectos juicios.

Él, por tanto, pidió a Dios que le concediera “un corazón dócil” ¿Qué significa esta expresión? Sabemos que el “corazón” en la Biblia no indica solo una parte del cuerpo, sino el centro de la persona, la sede se sus intenciones y de sus juicios.

Podríamos decir: la conciencia. “Corazón dócil” entonces significa una conciencia que sabe escuchar, que es sensible a la voz de la verdad, y por esto es capaz de discernir el bien del mal.

En el caso de Salomón, la petición está motivada por la responsabilidad de guiar una nación, Israel, el pueblo que Dios eligió para manifestar al mundo su designio de salvación. El rey de Israel, por tanto, debe buscar estar siempre en sintonía con Dios, a la escucha de su Palabra, para guiar a su pueblo por los caminos del Señor, el camino de la justicia y de la paz.

Pero el ejemplo de Salomón vale para cada hombre. Cada uno de nosotros tiene una conciencia para ser en un cierto sentido “rey”, es decir, para ejercitar la gran dignidad humana de actuar según la recta conciencia, obrando el bien y evitando el mal. La conciencia moral presupone la capacidad de escuchar la voz de la verdad, de ser dóciles a sus indicaciones.

Las personas llamadas a tareas de gobierno tienen, naturalmente, una responsabilidad ulterior, y por tanto, como enseña Salomón, tienen aún más necesidad de la ayuda de Dios.

Pero cada uno tiene que hacer su propia parte, en la situación concreta en la que se encuentra. Una mentalidad equivocada nos sugiere pedir a Dios cosas o condiciones favorables; en realidad, la verdadera calidad de nuestra vida y de la vida social depende de la recta conciencia de cada uno, de la capacidad de cada uno y de todos de reconocer el bien, separándolo del mal, y de buscar llevarlo a cabo con paciencia.

Pidamos por esto la ayuda de la Virgen María, Sede de la Sabiduría. Su “corazón” es perfectamente “dócil” a la voluntad del Señor. Aun siendo una persona humilde y sencilla, María es una reina a los ojos de Dios, y como tal la veneramos nosotros. Que la Virgen Santa nos ayude también a nosotros a formarnos, con la gracia de Dios, una conciencia siempre abierta a la verdad y sensible a la justicia, para servir al reino de Dios.

 

[Después del Ángelus]

 

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que participan en esta oración mariana. La parábola del tesoro escondido que escuchamos en el Evangelio de hoy, nos recuerda la importancia decisiva y suprema del Señor en nuestra vida, invitándonos a supeditar todo lo demás a este inefable tesoro que Dios ha puesto en nosotros.

Que también en esta época veraniega nos cuidemos de fortalecer nuestra fe, sin disipar la atención en aspectos caducos. Que la Virgen María nos ayude a seguir incondicionalmente a su divino Hijo. Feliz domingo.

 


Los abuelos, un tesoro en la familia

julio 28, 2011

Los abuelos, memoria y riqueza de la familia


Por monseñor Juan del Río Martín*

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MADRID, martes 26 de julio de 2011 (ZENIT.org).- La sociedad narcisista en la que vivimos valora la eficacia y da culto a lo joven, bello y hermoso. La vejez es un contravalor y no se estima la “sabiduría del corazón” que representan los años.

Debido a esta cultura y a otros factores sociales, en ocasiones, los ancianos son para algunos hijos una carga que se pasan de unos a otros y muchos terminan desamparados.

Sin embargo, en esta misma sociedad, los abuelos son más protagonistas de lo que parece, pues no pocos de ellos son actualmente una ayuda imprescindible para aquellas parejas de matrimonios jóvenes que, abocadas al trabajo fuera del hogar tanto el marido como la mujer, ven en sus padres el mejor seguro de la educación de sus hijos.

Ahí están las estampas de cada día, de aquel abuelo o abuela que recoge a su nieto a la salida del colegio. Que ayuda en tareas domésticas de la nueva familia de sus hijos, y que en tantas ocasiones –siguiendo la máxima evangélica de “no sepa tu mano izquierda lo que da tu derecha”, continúan sacrificándose en favor de sus hijos. Pero sobre todo ahora, cuando muchas familias jóvenes sufren de cerca la lacra del paro, allí están los abuelos compartiendo lo que tienen para ayudar a hijos y nietos.

Esta generación de personas mayores se forjó en los años duros donde todavía no había aparecido la llamada sociedad del bienestar. No tuvieron las comodidades que gozan hoy sus nietos, ni las posibilidades culturales y educativas que tienen sus hijos pues muy pronto conocieron la dureza del trabajo para traer dinero a casa. Son hombres y mujeres hechos a sí mismos, autodidactas, sacrificados, capaces de un aguante sobrehumano y de las más heroicas renuncias.

Precisamente son ellos quienes están desempeñando una labor supletoria en la transmisión de la fe y de los valores que han configurado la institución natural de la familia. Por esto y por otras muchas razones, los abuelos siguen siendo un gran tesoro de humanidad en todas las tradiciones culturales.

En África se dice que, cuando muere un anciano “ha desaparecido una biblioteca”. Los mayores allí son los custodios de la memoria colectiva. En cambio, en Occidente, nadie quiere parecer viejo y se ha perdido el respeto a la “vejez venerable”.

Pero para un cristiano no está pasado de moda el cuarto mandamiento de la ley de Dios: “honrar al padre y a la madre”, por mucho giro antropológico y cultural que pretendan dar a la familia los poderosos de turno en función de sus intereses políticos e ideológicos. El reconocimiento universal de este mandamiento conlleva el amor de los hijos a los padres, manifiesta la vinculación entre las generaciones y hace que los mayores se sientan seguros y que no sean considerados un objeto inútil y embarazoso.

Por eso, honrar a los padres supone también honrarles cuando lleguen a ser abuelos, acogiéndolos, asistiéndolos y valorando todas sus cualidades.

Es necesario crear una nueva mentalidad respecto de nuestros mayores. En primer lugar, hace falta considerar al anciano en su dignidad de persona. Luego hay que procurarle una inserción efectiva en el entramado social. No son un peso para la sociedad, sino una fuente de sabiduría y armonía que puede contribuir al bien común. Finalmente, no sólo se trata de organizar actividades de ocio para la tercera edad, sino de procurarles una asistencia rica en humanidad e impregnada de valores auténticos.

La tradición cristiana hace coincidir la fiesta litúrgica de san Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen María, con la celebración del “día de los abuelos”. Recordemos en esta efeméride el mensaje que Benedicto XVI dirigió a todos los abuelos del mundo desde Valencia, España, en el V Encuentro Mundial de las Familias 2006:

“Deseo referirme ahora a los abuelos, tan importantes en las familias. Ellos pueden ser –y son tantas veces– los garantes del afecto y la ternura que todo ser humano necesita dar y recibir. Ellos dan a los pequeños la perspectiva del tiempo, son memoria y riqueza de las familias. Ojalá que, bajo ningún concepto, sean excluidos del círculo familiar. Son un tesoro que no podemos arrebatarles a las nuevas generaciones, sobre todo cuando dan testimonio de fe ante la cercanía de la muerte”.

Monseñor Juan del Río Martín es el arzobispo castrense de España


X Encuentro Nacional de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta de Venezuela

julio 27, 2011

Asistentes al encuentro

Del 17 al 19 de junio de 2011, en la casa Familia de Nazaret de Cabudare, estado Lara, tuvo lugar el X Encuentro Nacional de la Fraternidad Seglar Agustino Recoleta.

A esta convocatoria acudieron más de un centenar de hermanos de las 20 fraternidades constituidas en el país, pertenecientes a las provincias San José (14) y Santo Tomás de Villanueva (6).

El tema de las ponencias estuvo centrado en la Eucaristía, ya que ese mismo mes de junio, justo una semana después, se celebraría en Caracas el IV Congreso Eucarístico Nacional. La fraternidad Santa Magdalena de Nagasaki (Zulia) presentó: Ecclesia de Eucharistia, y Nuestra Señora de la Consolación (Barquisimeto): Los Santos y la Eucaristía. La noche del sábado hubo exposición y adoración del Santísimo, con procesión.

También destacamos la jornada electoral que se llevó a cabo en este encuentro, pues se debía elegir el nuevo Consejo Nacional para el periodo 2011-2014, el cual quedó constituido como sigue:

La nueva presidente (izq.) con su consejo

Presidente: Carmen Figueroa (Coro)
Primer consejero: Justo Serrano (Táchira)
Segundo consejero: José Moreno (Maracaibo)
Tercer consejero: Daniel Escalona (Caracas)
Cuarto consejero: Rosa Gonsalves (Maracay)
Secretaria: Liz Gutiérrez (Coro)
Tesorera: Rosa Pulgar (Coro)

Felicitaciones a todos ellos, que el Espíritu Santo los guíe y Nuestra Señora de la Consolación los acompañe en sus nuevas responsabilidades.


Tiene quince hijos, diez se hacen religiosos y muere con 94 años y fama de mujer santa

julio 26, 2011

Elizabeth Anikuzhikattil

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El mayor es obispo en la India

«Cuidó de mi hermano menor, que estuvo quince años en cama», destaca su hijo Joseph, rector de un colegio salesiano. Joseph recuerda los inicios humildes de esta familia como pioneros en plena jungla.

Elizabeth Anikuzhikattil, llamada Aleykutty por sus amigos, murió el pasado 14 de julio a los 94 años en Kerala, una de las zonas con más cristianos al sur de la India, después de una vida dedicada a su familia y a la Iglesia. Su marido Luke murió en 2006. Tuvieron 15 hijos y 10 de ellos entraron a la vida religiosa.

El mayor, Mathew, es el obispo católico siro-malabar de Idukki, una diócesis con 170 sacerdotes, donde 260.000 personas (un tercio de la población) son católicos de rito siro-malabar.

De sus siete hijas, cuatro son religiosas: dos hermanas del Sagrado Corazón, una salesiana y una franciscana misionera de María.

De los ocho hijos, seis se ordenaron sacerdotes (incluyendo al obispo Mathew). Uno, misionero de Santo Tomás Apóstol, murió atropellado por un camión en 1992, cuando volvía en motocicleta de dar catequesis en un pueblo.

Nacer en la jungla entre elefantes salvajes

Otro hijo, Joseph, rector de un colegio salesiano y doctorado en misionología por la Gregoriana de Roma, recuerda su infancia familiar en la selva. Él nació en pleno bosque hace 53 años: sus padres estaban entre los pioneros que colonizaron la densa jungla de Idukki. En aquellos días hacían casas en los árboles para defenderse de las fieras y de los elefantes salvajes. “Mi padre, con otros pioneros, limpió el terreno boscoso y se asentaron en Idukki. Recuerdo crecer en una gran casa-árbol”, explicó a DonBoscoIndia.com.

En esas condiciones precarias, de frontera, su madre dio a luz a 15 bebés a los que crió “con mucho éxito”, afirma Joseph, orgulloso. La prueba más dura para la familia fue quizá cuando el más joven de los chicos, Savio, fue atacado a los 19 años por el síndrome de Gillen Barry, que causa grave debilidad muscular y ataca al sistema nervioso. “Estuvo 15 años postrado, y mi madre le cuidó sin que él nunca tuviese ni una llaga por estar en cama”.

Hijos consagrados, para ir al Cielo

Muchos en Idukki y diócesis cercanas recuerdan estos días una promesa de San Juan Bosco, el fundador de los salesianos: “Un sacerdote es la mayor bendición para una familia y todos los que ofrecen sus hijos a la Iglesia serán bendecidos por muchas generaciones. Tienen el cielo asegurado”, citan algunos, como el arzobispo de Shillong, Dominic Jala.

Un anciano salesiano de 90 años, el doctor Syvanus Sngi Lyngdoh, que está recopilando un comentario a la Biblia en 60 volúmenes en lengua khasi, se mostró contundente al comentar el caso de la señora Anikuzhikattil con la prensa católica local: “los padres que eduquen a más de cinco hijos como personas que amen a Dios y ciudadanos honestos, pueden estar seguros de ir al cielo”.

La Iglesia católica Siro-malabar ( www.smcim.smonline.org ), a la que pertenece la diócesis de Idukki (www.idukkidiocese.org), está en plena comunión con Roma desde el siglo XIX, tiene su propio calendario litúrgico y celebra mediante el rito siríaco. Cuenta con 3,6 millones de fieles (solo 200.000 fuera de la India), 29 diócesis y más de 9.000 sacerdotes.

P. J. Ginés/www.religionenlibertad.com


Fiesta de Santiago

julio 25, 2011

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Santiago el Mayor, patrón de España

SANTIAGO EL MAYOR, APÓSTOL

Patrón de España

 

 

Nació en Betsaida; era hijo de Zebedeo y hermano del apóstol Juan. Estuvo presente en los principales milagros obrados por el Señor. Fue muerto por el rey Herodes alrededor del año 42.

Desde la antigüedad está muy difundida la persuasión de que Santiago había predicado el Evangelio en los confines de Occidente.

Después de la invasión mahometana, el apóstol Santiago aparece venerado como cabeza refulgente de España y patrono de sus reinos cristianos. Éstos proclaman en los siglos siguientes su gratitud por la protección del Apóstol en la defensa de la fe y de la independencia de la patria y por su asistencia en la acción misionera que contribuyó a propagar la Iglesia por todo el mundo.

Su sepulcro en Compostela, a semejanza del sepulcro vacío del Señor en Jerusalén y de la tumba de san Pedro en Roma, atrae, hasta nuestros días, a innumerables peregrinos de toda la cristiandad. Los papas han concedido a su santuario un jubileo frecuente y otras gracias extraordinarias.

 

 

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, que consagraste los primeros trabajos de los apóstoles con la sangre de Santiago, haz que, por su martirio, sea fortalecida tu Iglesia y, por su patrocinio, España se mantenga fiel a Cristo hasta el final de los tiempos. Por nuestro Señor Jesucristo.

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Lecturas de la liturgia eucarística

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Primera Lectura: II Corintios 4, 7-15
“Llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús”

Hermanos: Este tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros.

Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.

Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros.

Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: “Creí, por eso hablé”, también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros. Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios.
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Salmo Responsorial: 66

Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

El Señor tenga piedad y nos bendiga, / ilumine su rostro sobre nosotros; / conozca la tierra tus caminos, / todos los pueblos tu salvación.

Que canten de alegría las naciones, / porque riges el mundo con justicia, / riges los pueblos con rectitud / y gobiernas las naciones de la tierra.

La tierra ha dado su fruto, / nos bendice el Señor, nuestro Dios. / Que Dios nos bendiga; que le teman / hasta los confines del orbe.
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Evangelio: Mateo 20, 20-28
“Mi cáliz lo beberéis”

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: “¿Qué deseas?” Ella contestó: “Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.”

Pero Jesús replicó: “No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?” Contestaron: “Lo somos.” Él les dijo: “Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.”

Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: “Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.”

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Comentario: Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret (Vic, Barcelona, España)

«No sabéis lo que pedís. (…) Sentarse a mi derecha o a mi izquierda (…) es para quienes está preparado por mi Padre»

Hoy, en el fragmento del Evangelio de San Mateo encontramos múltiples enseñanzas. Me limitaré a subrayar una, la que se refiere al absoluto dominio de Dios sobre la historia: tanto la de todos los hombres en su conjunto (la humanidad), como la de todos y cada uno de los grupos humanos (en nuestro caso, por ejemplo, el grupo familiar de los Zebedeos), como la de cada persona individual. Por esto, Jesús les dice claramente: «No sabéis lo que pedís» (Mt 20, 22).

Se sentarán a la derecha de Jesucristo aquellos para quienes su Padre lo haya destinado: «Sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre» (Mt 20, 23). Así de claro, tal como suena. Precisamente decimos en español: «No se mueve la hoja en el árbol sin la voluntad del Señor». Y así es porque Dios es Dios. Digámoslo también a la inversa: si no fuera así, Dios no sería Dios.

Ante este hecho, que se sobrepone ineludiblemente a todo condicionamiento humano, a los hombres sólo nos queda, en un principio, la aceptación y la adoración (porque Dios se nos ha revelado como el Absoluto); la confianza y el amor mientras caminamos (porque Dios se nos ha revelado, a la vez, como Padre); y al final… al final, lo más grande y definitivo: sentarnos junto a Jesús (a su derecha o a su izquierda, cuestión secundaria en último término).

El enigma de la elección y la predestinación divinas sólo se resuelve, por nuestra parte, con la confianza. Vale más un miligramo de confianza depositada en el corazón de Dios que todo el peso del universo presionando sobre nuestro pobre platillo de la balanza. De hecho, «Santiago vivió poco tiempo, pues ya en un principio le movía un gran ardor: despreció todas las cosas humanas y ascendió a una cima tan inefable que murió inmediatamente» (San Juan Crisóstomo).

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PRECES DE LAUDES

Demos gracias a nuestro Padre que está en los cielos, porque, por medio del apóstol Santiago, nos ha llamado al conocimiento de su verdad, y supliquémosle, diciendo: Salva, Señor, a nuestro pueblo.

Te alabamos, Señor, porque, por medio de los apóstoles, iluminas nuestra vida con tu Evangelio; haznos siempre dóciles a este mensaje.

Te alabamos, Señor, porque has querido que el mensaje apostólico llegase hasta nuestra patria; haz que España siempre sea fiel a la doctrina recibida de tus enviados.

Te alabamos, Señor, porque, por medio de los obispos, continúas la presencia apostólica entre nosotros; haz que nuestros obispos sean totalmente fieles a su misión de servir tu palabra.

Te alabamos, Señor, porque has querido que la predicación apostólica arraigara en nuestro suelo patrio; haz que en España esta fe se dilate y se purifique sin cesar.

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