El maná de cada día, 30.9.18

septiembre 29, 2018

Domingo XXVI del Tiempo Ordinario, Ciclo B

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La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma

La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma

 

Antífona de entrada: Dan 3, 31. 29. 30. 43. 42

Lo que has hecho con nosotros, Señor, es un castigo merecido, porque hemos pecado contra ti y no pusimos por obra lo que nos habías mandado; pero da gloria a tu nombre y trátanos según tu abundante misericordia.

Oración colecta

Oh Dios, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia, derrama incesantemente sobre nosotros tu gracia, para que deseando lo que nos prometes, consigamos los bienes del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA: Números 11, 25-29

En aquellos días, el Señor bajó en la nube, habló con Moisés y, apartando algo del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta ancianos. Al posarse sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar enseguida.

Habían quedado en el campamento dos del grupo, llamados Eldad y Medad. Aunque estaban en la lista, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu se posó sobre ellos, y se pusieron a profetizar en el campamento.

Un muchacho corrió a contárselo a Moisés: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento.»

Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino: «Señor mío, Moisés, prohíbeselo.»

Moisés le respondió: «¿Estás celoso de mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!»

 

SALMO 18, 8. 10. 12-13. 14

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante.

La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

Aunque tu siervo vigila para guardarlos con cuidado, ¿quien conoce sus faltas? Absuélveme de lo que se me oculta.

Preserva a tu siervo de la arrogancia, para que no me domine: así quedaré libre e inocente del gran pecado.

 

SEGUNDA LECTURA: Santiago 5, 1-6

Ahora, vosotros, los ricos, llorad y lamentaos por las desgracias que os han tocado. Vuestra riqueza está corrompida y vuestros vestidos están apolillados. Vuestro oro y vuestra plata están herrumbrados, y esa herrumbre será un testimonio contra vosotros y devorará vuestra carne como el fuego.

¡Habéis amontonado riqueza, precisamente ahora, en el tiempo final!

El jornal defraudado a los obreros que han cosechado vuestros campos está clamando contra vosotros; y los gritos de los segadores han llegado hasta el oído del Señor de los ejércitos.

Habéis vivido en este mundo con lujo y entregados al placer. Os habéis cebado para el día de la matanza. Condenasteis y matasteis al justo; él no os resiste.

 

ALELUYA: Jn 17, 17b-a

Tu palabra, Señor, es verdad; conságranos en la verdad.

 

EVANGELIO: Marcos 9, 38-43. 45. 47-48

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.»

Jesús respondió:

«No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.

Y, además, el que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa.

El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar.

Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga.

Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno.

Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.»

 

Antífona de comunión: Sal 118, 49-50

Recuerda la palabra que diste a tu siervo, Señor, de la que hiciste mi esperanza. Este es mi consuelo en la aflicción.

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El que no está contra nosotros, está por nosotros
P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

Uno de los apóstoles, Juan, vio expulsar demonios en nombre de Jesús a uno que no era del círculo de los discípulos y se lo prohibió. Al contarle el incidente al Maestro, se oye que Él responde: «No se lo impidáis… El que no está contra nosotros, está por nosotros».

Se trata de un tema de gran actualidad. ¿Qué pensar de los de fuera, que hacen algo bueno y presentan las manifestaciones del Espíritu, sin creer aún en Cristo y adherirse a la Iglesia? ¿También ellos se pueden salvar?

La teología siempre ha admitido la posibilidad, para Dios, de salvar a algunas personas fuera de las vías ordinarias, que son la fe en Cristo, el bautismo y la pertenencia a la Iglesia. Esta certeza se ha afirmado sin embargo en época moderna, después de que los descubrimientos geográficos y las aumentadas posibilidades de comunicación entre los pueblos obligaron a tomar nota de que había incontables personas que, sin culpa suya alguna, jamás habían oído el anuncio del Evangelio, o lo habían oído de manera impropia, de conquistadores o colonizadores sin escrúpulos que hacían bastante difícil aceptarlo. El Concilio Vaticano II dijo que «el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de sólo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual» de Cristo, y por lo tanto se salven [Constitución Pastoral Gaudium et spes sobre la Iglesia y el mundo actual, n. 22. Ndt].

¿Ha cambiado entonces nuestra fe cristiana? No, con tal de que sigamos creyendo dos cosas: primero, que Jesús es, objetivamente y de hecho, el Mediador y el Salvador único de todo el género humano, y que también quien no le conoce, si se salva, se salva gracias a Él y a su muerte redentora. Segundo: que también los que, aún no perteneciendo a la Iglesia visible, están objetivamente «orientados» hacia ella, forman parte de esa Iglesia más amplia, conocida sólo por Dios.

Dos cosas, en nuestro pasaje del Evangelio, parece exigir Jesús de estas personas «de fuera»: que no estén «contra» Él, o sea, que no combatan positivamente la fe y sus valores, esto es, que no se pongan voluntariamente contra Dios. Segundo: que, si no son capaces de servir y amar a Dios, sirvan y amen al menos a su imagen, que es el hombre, especialmente el necesitado. Dice de hecho, a continuación de nuestro pasaje, hablando aún de aquellos de fuera: «Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa».

Pero aclarada la doctrina, creo que es necesario rectificar también algo más, y es la actitud interior, la psicología de nosotros, los creyentes. Se puede entender, pero no compartir, la mal escondida contrariedad de ciertos creyentes al ver caer todo privilegio exclusivo ligado a la propia fe en Cristo y a la pertenencia a la Iglesia: «Entonces, ¿de qué sirve ser buenos cristianos…?». Deberíamos, al contrario, alegrarnos inmensamente frente a estas nuevas aperturas de la teología católica. Saber que nuestros hermanos de fuera también tienen la posibilidad de salvarse: ¿qué existe que sea más liberador y qué confirma mejor la infinita generosidad de Dios y su voluntad de «que todos los hombres se salven» (1 Tm 2,4)? Deberíamos hacer nuestro el deseo de Moisés recogido en la primera lectura de este domingo: «¡Quisiera de Dios que le diera a todos su Espíritu!».

¿Debemos, con esto, dejar a cada uno tranquilo en su convicción y dejar de promover la fe en Cristo, dado que uno se puede salvar también de otras maneras? Ciertamente no. Sólo deberíamos poner más énfasis en el motivo positivo que en el negativo. El negativo es: «Creed en Jesús, porque quien no cree en Él estará condenado eternamente»; el motivo positivo es: «Creed en Jesús, porque es maravilloso creer en Él, conocerle, tenerle al lado como Salvador, en la vida y en la muerte».

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El maná de cada día, 29.9.18

septiembre 29, 2018

Santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

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Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.

Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.



Antífona de entrada: Sal 102, 20

Bendecid al Señor, ángeles suyos, poderosos ejecutores de sus órdenes, prontos a la voz de su palabra.


Oración colecta

Oh Dios, que con admirable sabiduría distribuyes los ministerios de los ángeles y los hombres, te pedimos que nuestra vida esté siempre protegida en la tierra por aquellos que te asisten continuamente en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Daniel 7, 9-10. 13-14

Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes.

Comenzó la sesión y se abrieron los libros.

Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él.

Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.


SALMO 137, 1-2a. 2b-3. 4-5. 7c-8

Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia tu santuario.

Daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera a tu fama; cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, al escuchar el oráculo de tu boca; canten los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande.


Aclamación antes del Evangelio: Sal 102, 21

Bendecid al Señor, ejércitos suyos, servidores que cumplís sus deseos.


EVANGELIO: Juan 1, 47-51

En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»

Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»

Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»

Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»

Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.»

Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»


Antífona de comunión: Sal 137, 1

Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti.


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29 de septiembre
Santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael
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El nombre de «ángel» designa la función, no el ser
De las homilías de san Gregorio Magno, papa, sobre los evangelios

Hay que saber que el nombre de «ángel» designa la función, no el ser del que lo lleva. En efecto, aquellos santos espíritus de la patria celestial son siempre espíritus, pero no siempre pueden ser llamados ángeles, ya que solamente lo son cuando ejercen su oficio de mensajeros. Los que transmiten mensajes de menor importancia se llaman ángeles, los que anuncian cosas de gran trascendencia se llaman arcángeles.

Por esto, a la Virgen María no le fue enviado un ángel cualquiera, sino el arcángel Gabriel, ya que un mensaje de tal trascendencia requería que fuese transmitido por un ángel de la máxima categoría.

Por la misma razón, se les atribuyen también nombres personales, que designan cuál es su actuación propia. Porque en aquella ciudad santa, allí donde la visión del Dios omnipotente da un conocimiento perfecto de todo, no son necesarios estos nombres propios para conocer a las personas, pero sí lo son para nosotros, ya que a través de estos nombres conocemos cuál es la misión específica para la cual nos son enviados. Y, así, Miguel significa: «¿Quién como Dios?», Gabriel significa: «Fortaleza de Dios» y Rafael significa: «Medicina de Dios».

Por esto, cuando se trata de alguna misión que requiera un poder especial, es enviado Miguel, dando a entender por su actuación y por su nombre que nadie puede hacer lo que sólo Dios puede hacer. De ahí que aquel antiguo enemigo, que por su soberbia pretendió igualarse a Dios, diciendo: Escalaré los cielos, por encima de los astros divinos levantaré mi trono, me igualaré al Altísimo, nos es mostrado luchando contra el arcángel Miguel, cuando, al fin del mundo, será desposeído de su poder y destinado al extremo suplicio, como nos lo presenta Juan: Se trabó una batalla con el arcángel Miguel.

A María le fue enviado Gabriel, cuyo nombre significa «Fortaleza de Dios», porque venía a anunciar a aquel que, a pesar de su apariencia humilde, había de reducir a los Principados y Potestades. Era, pues, natural que aquel que es la fortaleza de Dios anunciara la venida del que es el Señor de los ejércitos y héroe en las batallas.

Rafael significa, como dijimos: «Medicina de Dios»; este nombre le viene del hecho de haber curado a Tobías, cuando, tocándole los ojos con sus manos, lo libró de las tinieblas de su ceguera. Si, pues, había sido enviado a curar, con razón es llamado «Medicina de Dios».


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El maná de cada día, 28.9.18

septiembre 28, 2018

Viernes de la 25ª semana del Tiempo Ordinario

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Tiempo para Dios, el más importante

Tiempo para Dios, el más importante



PRIMERA LECTURA: Eclesiastés 3,1 -11

Todo tiene su tiempo y sazón, todas las tareas bajo el sol:

tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar; tiempo de matar, tiempo de sanar; tiempo de derruir, tiempo de construir; tiempo de llorar, tiempo de reír; tiempo de hacer duelo, tiempo de bailar; tiempo de arrojar piedras, tiempo de recoger piedras; tiempo de abrazar, tiempo de desprenderse; tiempo de buscar, tiempo de perder; tiempo de guardar, tiempo de desechar; tiempo de rasgar, tiempo de coser; tiempo de callar, tiempo de hablar; tiempo de amar, tiempo de odiar; tiempo de guerra, tiempo de paz.

¿Qué saca el obrero de sus fatigas? Observé todas las tareas que Dios encomendó a los hombres para afligirlos: todo lo hizo hermoso en su sazón y dio al hombre el mundo para que pensara; pero el hombre no abarca las obras que hizo Dios desde el principio hasta el fin.


SALMO 143, 1a.2abc.3-4

Bendito el Señor, mi Roca

Bendito el Señor, mi Roca, mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y mi refugio.

Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?;¿qué los hijos de Adán para que pienses en ellos? El hombre es igual que un soplo; sus días, una sombra que pasa.


Aclamación antes del Evangelio: Mc 10, 45

El Hijo del hombre ha venido para servir y a dar su vida en rescate por todos.


EVANGELIO: Lucas 9, 18-22

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?»

Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.»

Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Pedro tomó la palabra y dijo: «El Mesías de Dios.»

Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»


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¿CUÁNTO TIEMPO LE DEDICO A DIOS?

Sería bueno acabar cada jornada preguntándonos, en nuestro examen del día, cuánto tiempo hemos dedicado a Dios. Compara cuánto tiempo dedicas cada día al trabajo, al descanso, a los amigos, a la familia, a tus asuntos, y cuánto tiempo dedicas, también cada día, a Dios, al apostolado, a los demás.

Solemos dar la prioridad a las cosas urgentes, que pocas veces son las cosas de Dios, porque vivimos en un permanente estado de egocentrismo. Nos esforzamos, a veces, por hacer un hueco a nuestra oración diaria, o a la Eucaristía, pero tan apretado y ajustado que más parece que lo hacemos por obligación que por amor. Y, por la noche, estamos tan cansados y es tan tarde, que ni siquiera nos acordamos de ofrecer al Señor ni los últimos momentos del día ni el descanso de la noche.

Cuántas jornadas dejamos pasar, llenas de cosas y actividades en las que no ha estado Dios presente. Las adornamos, sí, con unas cuantas oraciones rezadas quizá rutinariamente, pero se acaban, una y otra vez, vacías de lo más esencial: Dios.

Y, sin darnos cuenta, se va ensanchando la distancia entre nuestra vida y nuestra fe, entre nuestro día a día, embarrado en el tráfago del activismo, y ese Dios que no se cansa de esperarte a la puerta de cada jornada.

Dios no se merece sólo unos minutos. A Él hay que dárselo todo. Todo el día debería ser para Él, porque “en Él vivimos, nos movemos y existimos”. Un corazón cumplidor y medidor se contenta con medir el amor por minutos. El corazón de Dios, en cambio, no mide, se entrega. Has de ir educando el sentido sobrenatural de las cosas y personas, para ir sazonando con el sabor de lo divino ese día a día sin Dios, en el que vives enredado y desperdigado.

Tu fe se vuelve insípida y estéril, si no empapas con ella cada instante de tus jornadas, y tus jornadas serán semillas vanas, si no están fuertemente arraigadas en la tierra del amor y de la presencia de Dios. El tiempo no es tuyo, es de Dios; no lo malgastes en infidelidades y mediocridades, pues es un talento precioso llamado a fructificar en obras y en vida interior.

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El maná de cada día, 27.9.18

septiembre 27, 2018

Jueves de la 25ª semana del Tiempo Ordinario

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Querer ver a Jesús



PRIMERA LECTURA: Eclesiastés 1,2-11

¡Vanidad de vanidades, dice Qohelet; vanidad de vanidades, todo es vanidad! ¿Qué saca el hombre de todas las fatigas que lo fatigan bajo el sol?

Una generación se va, otra generación viene, mientras la tierra siempre está quieta. Sale el sol, se pone el sol, jadea por llegar a su puesto y de allí vuelve a salir. Camina al sur, gira al norte, gira y gira y camina el viento. Todos los ríos caminan al mar, y el mar no se llena; llegados al sitio adonde caminan, desde allí vuelven a caminar.

Todas las cosas cansan y nadie es capaz de explicarlas. No se sacian los ojos de ver ni se hartan los oídos de oír. Lo que pasó, eso pasará; lo que sucedió, eso sucederá: nada hay nuevo bajo el sol.

Si de algo se dice: «Mira, esto es nuevo», ya sucedió en otros tiempos mucho antes de nosotros. Nadie se acuerda de los antiguos y lo mismo pasará con los que vengan: no se acordarán de ellos sus sucesores.


SALMO 89,

3-4.5-6.12-13.14.17

Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación

Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán.» Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; una vela nocturna.

Los siembras año por año, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos.

Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 14, 6

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida -dice el Señor- ; nadie va al Padre sino por mí.


EVANGELIO: Lucas 9, 7-9

En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

Herodes se decía: «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?» Y tenía ganas de ver a Jesús.


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QUERER VER A JESUS

P. Francisco Fernández Carvajal

La Santísima Humanidad del Señor, fuente de amor y de fortaleza.

Quien busca, halla13. La Virgen y San José buscaron a Jesús durante tres días, y lo encontraron14. Zaqueo, que también deseaba verlo, puso los medios y el Maestro se le adelantó invitándose a su casa15. Las multitudes que salieron en su busca tuvieron luego la dicha de estar con Él16.

Nadie que de verdad haya buscado a Cristo ha quedado defraudado. Herodes, como se verá más tarde en la Pasión, solo trataba de ver al Señor por curiosidad, por capricho…, y así no se le encuentra. Cuando se lo remitió Pilato, al ver a Jesús, se alegró mucho, pues deseaba verlo hacía mucho tiempo, porque había oído muchas cosas acerca de Él y esperaba verle hacer algún milagro. Le preguntó con muchas palabras, pero Él no le respondió nada17.

Jesús no le dijo nada, porque el Amor nada tiene que decir ante la frivolidad. Él viene a nuestro encuentro para que nos entreguemos, para que correspondamos a su Amor infinito.

A Jesús, presente en el Sagrario, ¡y tan cercano a nuestras vidas!, le vemos cuando deseamos purificar el alma en el sacramento de la Confesión, cuando no dejamos que los bienes pasajeros –incluso los lícitos– llenen nuestro corazón como si fueran definitivos, pues –como enseña San Agustín– «el amor a las sombras hace a los ojos del alma más débiles e incapaces para llegar a ver el rostro de Dios.

Por eso, el hombre mientras más gusto da a su debilidad más se introduce en la oscuridad»18.

Vultum tuum, Domine, requiram..., buscaré, Señor, tu rostro… La contemplación de la Humanidad Santísima del Señor es inagotable fuente de amor y de fortaleza en medio de las dificultades de la vida. Muchas veces nos acercaremos a las escenas del Evangelio; consideraremos despacio que el mismo Jesús de Betania, de Cafarnaún, el que recibe bien a todos… es el que tenemos, quizá a pocos metros, en el Sagrario.

En otras ocasiones nos servirán las imágenes que lo representan para tener como un recuerdo vivo de su presencia, como hicieron los santos. «Entrando un día en el oratorio –escribe Santa Teresa de Jesús–, vi una imagen que habían traído allí a guardar (…).

Era de Cristo muy llagado y tan devota que, en mirándola, toda me turbó de verle tal, porque representaba bien lo que pasó por nosotros. Fue tanto lo que sentí de lo mal que había agradecido aquellas llagas, que el corazón me parece se me partía y arrojéme cabe Él con grandísimo derramamiento de lágrimas, suplicándole me fortaleciese ya de una vez para no ofenderle»19.

Este amor, que de alguna manera necesita nutrirse de los sentidos, es fortaleza para la vida y un enorme bien para el alma. ¡Qué cosa más natural que buscar en un retrato, en una imagen, el rostro de quien tanto se ama! La misma Santa exclamaba: «¡Desventurados de los que por su culpa pierden este bien! Bien parece que no aman al Señor, porque si le amaran, holgáranse de ver su retrato, como acá aun da contento ver el de quien se quiere bien»20.

13 Mt 7, 8. — 14 Cfr. Lc 2, 48. — 15 Cfr. Lc 19, 1 ss. — 16 Cfr. Lc 6, 9 ss. — 17 Lc 23, 8-9. — 18 San Agustín, Del libre albedrío, 1, 16, 43. — 19 Santa Teresa, Vida, 9, 1. — 20 Ibídem, 6.

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Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Estonia

septiembre 26, 2018

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Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Estonia

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Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Estonia

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Este martes el Papa Francisco concedió una conferencia de prensa en el vuelo que lo llevó de Estonia a Roma, luego de realizar un viaje pastoral que incluyó Lituania y Letonia.

A continuación el texto completo de la rueda de prensa: 

Greg Burke:

Buenas noches, Santo Padre, y gracias sobre todo. Tres países, cuatro días y no es tan fácil, es fastidioso, pero quizá es mejor cuatro países en tres días. Parecía un poco cuatro países en cuatro días, porque el primer día hubo esta sorpresa de China (…). Busquemos permanecer en el tema y hablar del viaje, y ciertamente comenzaremos con los periodistas locales de cada país y busquemos en la conferencia de prensa hablar del viaje al Báltico.

Papa Francisco:

Antes que todo agradezco el trabajo que han hecho porque también para ustedes tres países en cuatro días no es fácil, sobre todo moverse de un lado al otro es fatigoso.

Agradezco tanto el servicio que ofrecen a la gente sobre este viaje porque es importante la comunicación, qué cosa ha sucedido allí. Sucedieron cosas muy importantes en este viaje y espero sus preguntas.

Periodista de Lituania:

Gracias, Santo Padre, por este momento y por todo este viaje, cuando habló en Vilnus del alma lituana decía que debemos ser puente entre el Este y el Oeste, pero no es fácil ser un puente si se es siempre atravesado por los demás. Alguno dice: nuestra tragedia es que estamos entre el puente. Quizá uno dice: es mejor decididamente andar al lado de Occidente, con sus valores. Pero pensaba, ¿qué significa ser un puente?

Papa Francisco:

Evidentemente que son parte hoy políticamente de Occidente, de la Unión Europea. Han hecho tanto para entrar en la Unión Europea, después de la independencia han hecho todos los deberes que no son fáciles y han llegado a ingresar a la Unión Europea, es decir una pertenencia a Occidente, pero también tienen relaciones con la OTAN, ustedes pertenecen a la OTAN, la cual dice de Occidente.

Si ustedes miran a Oriente, está su historia, historia dura. También la parte de la historia trágica ha venido desde Occidente, de los alemanes, de los polacos, pero sobre todo del nazismo, ¿no?, es esta que ha venido de Occidente. Del Oriente del Imperio Ruso.

Hacer puentes supone, exige fortaleza. Fortaleza no solo de pertenencia, sino de la propia identidad. Soy consciente de que la situación de los tres países bálticos es siempre un peligro, siempre; el temor de la invasión, la historia misma recuerda eso.

Usted tiene razón cuando dice que no es fácil, pero este es un partido que se juega cada día, paso a paso, con la cultura, con el diálogo, pero no es fácil y creo que la obligación de todos nosotros es ayudarlos en esto; no ayudarlos, ser cercanos, con el corazón.

Greg Burke:

La próxima pregunta viene de Gints Amolins de la Radio de Letonia

Gints Amolins:

Buenos días, Santidad. En los países bálticos usted habló siempre de la importancia de las raíces y de la identidad. Desde Letonia, Lituania y Estonia hay tanta gente que partió hacia países más prósperos; tantos que ya están poniendo las raíces en otro lugar. Además hay problemas demográficos, la natalidad. En esta situación, ¿qué pueden y deben hacer nuestros países, los líderes de nuestros países y también cada uno personalmente?, ¿cómo debería estimar este problema? Gracias.

Papa Francisco:

Yo de Estonia y Letonia, en mi patria no conocía gente, pero sí es muy fuerte, pero relativamente fuerte la migración lituana: en Argentina hay tantos… Y ellos llevan allá su historia, cultura, y son fieros en el doble esfuerzo de insertarse en el país nuevo y también de conservar la identidad, en sus fiestas hay tantos trajes tradicionales y cantos tradicionales, y siempre que pueden regresan a su patria para visitar.

Yo creo que la lucha para mantener la identidad la hace muy fuerte, y ustedes tienen una identidad fuerte, una identidad que se ha hecho en el sufrimiento, en la defensa y en el trabajo, en la cultura. ¿Qué se puede hacer para defender la identidad? El recurso a las raíces, esto es importante. Es una cosa antigua, pero es una cosa que debe ser transmitida. La identidad se inserta en la pertenencia a un pueblo, y la pertenencia a un pueblo la transmite.

Las raíces son transmitidas a las nuevas generaciones y esto con la educación y con el diálogo, sobre todo entre los ancianos y los jóvenes se puede hacer, y lo deben hacer porque es un tesoro su identidad. Cada identidad es un tesoro concebida como pertenencia a un pueblo.

Greg Burke: Gracias, Santo Padre. Ahora Evelyn Kaldoja de Estonia

Evelyn Kaldoja de Postimees:

Gracias, me gustaría preguntar en inglés, así que tengo que esperar a la pregunta, ¿cierto? En la homilía de hoy usted mencionó que hay algunos problemas y amenazas con el uso de armas y su uso, y demás. Considerando dónde estábamos, en la misma plaza donde algunos soldados de la OTAN están destinados a Estonia para ofrecer seguridad. Muchos allí pensaron, probablemente en la situación de las fronteras de Europa del Este. ¿Qué tan preocupado está usted de las tensiones allí? ¿Y también por los católicos que viven en las fronteras de Europa?

Papa Francisco:

La amenaza de las armas. Hoy las compras mundiales en armas son escandalosas. Me decían que con lo que se gasta en armas en un mes se podría dar de comer a todos los hambrientos del mundo durante un año. No sé si será verdad. Es terrible. La industria, el comercio de las armas, también el contrabando de las armas es una de las corrupciones más grandes. Y delante de esto está la lógica de la defensa.

David fue capaz de vencer con una honda y cinco piedras, pero hoy no existen los David. Y creo que para ordenar un país debe haber un razonable y no agresivo ejército de defensa. Razonable y no agresivo. Así la defensa es lícita y es también un honor defender la patria. El problema viene cuando se convierte en agresivo y no razonable y se hacen las guerras de frontera.

Sobre las guerras de frontera tenemos tantos ejemplos, no solo en Europa, hacia el Este; sino también en los demás continentes. Se pelea por el poder, colonizar un país. Este es mi parecer, la respuesta sobre su pregunta. Es escandaloso hoy la industria de las armas ante un mundo hambriento. Segundo, es lícito y razonable tener un ejército para defender las fronteras, porque esto hace honor, como es lícito tener la llave a la puerta de la casa.

Greg Burke:

Gracias, Santo Padre. La próxima pregunta del grupo alemán. Stefanie Stahlhofen, della radio austriaca CIC

Stefanie Stahlhofen: Santo Padre, en el encuentro ecuménico en Tallin usted dijo que los jóvenes frente a los escándalos sexuales no ven una condena clara de parte de la Iglesia Católica. En Alemania se publicó hoy una nueva investigación sobre los abusos sexuales y cómo la Iglesia ha tratado tantos casos.

Papa Francisco:

Sobre esto hablaré después del viaje, responderé primero las preguntas sobre el viaje. Gracias. Esta es la regla. Pero será la primera pregunta después del viaje.

Greg Burke:

Permanezcamos sobre el viaje. Llega un lituano sobre el viaje. Pugagiauskas de la televisión lituana.

Vykintas Pugagiauskas LRT (Lithuanian Radio television):

En todos los países bálticos usted profesó la apertura a los migrantes, apertura para acoger a los demás, pero, por ejemplo en Lituania ya hubo una discusión sobre una muchacha que usted saludó en el avión y ella no parecía exactamente lituana. Ella está parte italiana, un poco más oscura. Entonces mi pregunta es: ¿La gente en los países bálticos solo escuchan lo que quieren escuchar de usted, en vez de lo que usted está tratando de decirles? ¿Escuchan su mensaje sobre la apertura?

Papa Francisco:

El mensaje sobre la apertura a los migrantes está bastante avanzado en su pueblo. No hay focos fuertes populistas, no. Sea que Estonia y Letonia son pueblos abiertos que tienen deseo de integrar a los migrantes, pero no macizamente porque no se puede integrarlos con la prudencia del gobierno.

Hemos hablado con dos de los tres jefes de Estado sobre esto y el argumento lo han puesto ellos, no yo, y en los discursos de los presidentes usted verá que la palabra acogida, apertura, es frecuente. Esto indica un deseo de universalidad en la medida que se pueda tener. La medida en que se integren, esto es muy importante, en la medida que no sea una amenaza contra la propia identidad.

Son tres cosas que he comprendido sobre la migración del pueblo. Esto me ha tocado mucho: apertura prudente y bien pensada. No sé si usted piensa otra cosa.

Yo creo que sí (se ha recibido el mensaje). En este tono que digo, porque hoy el problema de los migrantes en todo el mundo, y no solo la inmigración externa sino también interna, en los continentes es un problema grave. No es fácil estudiarlo, en cada lugar tiene diversas connotaciones.

Greg Burke:

Santo Padre, las preguntas sobre el viaje han terminado

Papa Francisco:

Quisiera decirles algunas cosas sobre algunos puntos del viaje que he vivido con una fuerza especial. El hecho de vuestra historia, de la historia de los países bálticos. Una historia de invasiones, de dictaduras, de crímenes, de deportaciones.

Cuando visité el Museo en Vilna. Museo es una palabra que te hace pensar en el Louvre, pero ese museo es una cárcel donde los detenidos por razones políticas o religiosas, eran llevados. He visto celdas del tamaño de este asiento, donde solo se podía estar de pie, celdas de torturas. He visto lugares de tortura donde, con el frío que hace en Lituania, llevaban a los prisioneros desnudos, les echaban agua y los dejaban allí por horas, para romper la resistencia.

Y luego estuve en el aula, en el salón grande de las ejecuciones. Allí llevaban por la fuerza los prisioneros y simplemente los mataban con un tiro en la nuca, luego los sacaban con una escalera mecánica hacia un camión que los tiraba en el bosque, en un lugar… mataban más o menos 40 personas al día.

Al final fueron alrededor de 15 mil los que fueron asesinados ahí. Esto hace parte de la historia de Lituania, también de los otros países, pero lo que yo vi era de Lituania.

Después fui al lugar del gran gueto, donde eran asesinados miles de judíos, luego en la misma tarde fui al monumento de la memoria de los condenados, asesinados, torturados y deportados. Ese día, les digo la verdad, acabé destruido.

Me hizo pensar en la crueldad, pero les digo, con la información que tenemos hoy, la crueldad no se ha terminado. La misma crueldad hoy se encuentra en muchos lugares de detención. Hoy se encuentra en muchas cárceles, también la sobrepoblación de una cárcel es un modo de tortura, de no vivir con dignidad.

Una cárcel hoy que está sistematizada sin dar al detenido la salida de la esperanza ya es una tortura. Luego hemos visto en la televisión la crueldad de los terroristas del ISIS:  ese piloto jordano quemado vivo, los cristianos coptos degollados en la playa de Libia, y muchos otros.

Hoy la crueldad no se ha terminado. En todo el mundo se ve y este mensaje se lo quiero dar a ustedes los periodistas. Este es un escándalo, un escándalo grave de nuestra cultura y de nuestra sociedad.

Otra cosa que he visto en estos tres países es el odio a la religión, cualquiera que sea. El odio. He visto a un obispo jesuita en Lituania o Letonia, no recuerdo bien, que fue deportado a Siberia durante diez años, luego llegó a un campo de concentración y ahora es un anciano vivo. Muchos hombres y mujeres que para defender la propia fe que está en su identidad, han sido torturados y deportados a Siberia y no han regresado, o han sido asesinados.

La fe de estos tres países es grande, es una fe que nace después del martirio y esto es una cosa que, tal vez ustedes han visto hablando con la gente como ustedes los periodistas hacen para tener noticias del país. Luego esta experiencia de fe tan importante ha generado un fenómeno singular en estos países, una vida ecuménica como no hay en otros, tan generalizada.

Hay un verdadero ecumenismo: encumenismo entre luteranos, bautistas, anglicanos, también los ortodoxos. Ayer en la catedral de Riga en Letonia, en el acto ecuménico, lo hemos visto. Una cosa grande: hermanos, cercanos, una sola Iglesia, cercana. El ecumenismo tiene sus raíces.

También hay otro fenómeno en estos países que es importante estudiarlo. Tal vez ustedes pueden hacer muchas cosas buenas en su oficio estudiando esto: el fenómeno de la transmisión de la cultura, de la identidad y de la fe.

Usualmente la transmisión la hacen los abuelos. ¿Por qué? Porque los papás trabajaban, el padre y la madre trabajaban y tenían que estar sindicalizados en el partido, en el caso soviético, o bajo la línea del nazismo y eran educados ateos. Pero los abuelos han sabido educar la fe y la cultura.

En un tiempo en el que en Lituania estaba prohibido el uso de la lengua lituana y fue sacada de las escuelas, cuando iban al servicio religioso, protestante o católico, allí tomaban los libros de oración para ver si estaban en lengua lituana, lengua rusa o alemana.

Muchos, una generación, ha aprendido en esa época la lengua madre de los abuelos. Los abuelos que enseñaban a escribir o a leer la lengua madre. Esto nos hace pensar que sería bello algún artículo o servicio televisivo sobre la transmisión de la cultura, de la lengua, del arte, de la fe en momentos de dictadura, de persecución.

No se podía pensar en otra cosa porque todos los medios de comunicación en ese tiempo eran pocos como la radio y estaban tomados por el estado. Cuando un gobierno se convierte o quiere convertirse en dictatorial, la primera cosa que hace es tomar los medios de comunicación. Esto lo quiero subrayar.

Y ahora hablo sobre el encuentro con los jóvenes hoy. Los jóvenes se escandalizan. Introduzco aquí la primera pregunta que era sobre algo distinto del viaje. Los jóvenes se escandalizan de la hipocresía de los grandes. Se escandalizan de las guerras, se escandalizan de la incoherencia, se escandalizan de la corrupción, y en esto de la corrupción entra lo que usted decía de los abusos sexuales.

Es cierto que hay una acusación contra la Iglesia. Todos sabemos y conocemos las estadísticas, yo no las diré, pero si fuera solo un sacerdote el que abusa de un niño o una niña, esto es monstruoso porque ese hombre ha sido elegido por Dios para llevar al niño al cielo.

Entiendo que los jóvenes se escandalizan con esta corrupción tan grande. Saben que está en todo lugar, pero en la Iglesia es más escandaloso porque deben llevar a los niños a Dios y no destruirlos.

Los jóvenes buscan hacer su camino con la experiencia. El encuentro de los jóvenes hoy fue muy claro: ellos piden ser escuchados. Piden escucha. No quieren fórmulas fijas. No quieren un acompañamiento directivista.

La segunda parte de esta pregunta que fue la primera, después del viaje, era que la Iglesia no hace las cosas como debe en esto, en castigar esta corrupción.

Tomo, por ejemplo, el informe de Pensilvania, y vemos que en los primeros 70 años hubo muchos sacerdotes que cayeron en esta corrupción. Luego en un tiempo más reciente ha disminuido, porque la Iglesia se dio cuenta que debía luchar de otro modo.

En tiempos antiguos estas cosas se cubrían, también se cubrían en casa, cuando el tío violentaba a la sobrina, cuando el papá violentaba a los hijos, se cubrían porque era una vergüenza muy grande. Era el modo de pensar de los siglos pasados o del siglo pasado.

Hay un principio que me ayuda mucho a interpretar la historia: un hecho histórico es interpretado con la hermenéutica de la época en la que ocurrió, no con una hermenéutica dictada por el hoy.

Por ejemplo, el indigenismo. Hubo tantas injusticias y brutalidades, pero no puede ser interpretado con la hermenéutica de hoy cuando tenemos otra conciencia. Un último ejemplo: la pena de muerte. El Vaticano, cuando era estado, tenía la pena de muerte. El último fue decapitado en 1870, más o menos, era un muchacho. Pero luego la conciencia moral crece.

Es cierto que siempre hay lagunas y condenas a muerte escondidas. Tú eres viejo, das fastidio, no te doy las medicinas y te vas. Es una condena a muerte social de hoy. Creo que con esto he respondido: la Iglesia… tomo el ejemplo de Pensilvania. Miren las proporciones y miren cuándo la Iglesia ha tomado conciencia de esto y lo ha puesto todo.

En los últimos tiempos he recibido muchas pero muchas condenas de la Congregación para la Doctrina de la Fe y he dicho “adelante, adelante”. Nunca he firmado, después de una condena, un pedido de gracia. Sobre esto no se negocia, no hay negociado.

Antonio Pelayo de Vida Nueva:

Santo Padre, hace tres días se firmó un acuerdo entre la Santa Sede y el gobierno de la República China. ¿Puede darnos alguna información sobre su contenido? Porque algunos católicos chinos, en particular el Cardenal Zen, lo acusan de haber vendido la Iglesia al gobierno de Pekín tras muchos años de sufrimiento. ¿Cómo responde a estas acusaciones?

Papa Francisco:

Este es un proceso de años. Un diálogo entre la comisión vaticana y la comisión china para sistematizar el nombramiento de obispos.

El equipo vaticano ha trabajado mucho. Quisiera nombrar a algunos como Monseñor Celli, que con mucha paciencia ha ido al diálogo que ha durado años. ¡Años! También el Padre Rota Graziosi, un humilde curial de 72 años que quiere servir como sacerdote, ir a la parroquia, pero que se ha quedado en la Curia para ayudar en este proceso.

Y luego el Secretario de Estado que es un hombre muy devoto, el Cardenal Parolin, pero que tiene también una especial devoción para la observación. Todos los documentos los estudia hasta en los puntos, comas y acentos. Esto a mí me da una seguridad muy grande. También este equipo con estas cualidades ha seguido adelante.

Ustedes saben que cuando se hace un acuerdo de paz o una negociación, las dos partes pierden algo. Esta es la ley. Las dos partes, y se sigue adelante. Y esto ha seguido adelante. Dos pasos adelante, uno atrás, dos adelante, uno atrás. Luego han pasado los meses sin hablarnos y luego llegó el tiempo de hablar, que parece al tiempo chino, lentamente. Esta es sabiduría, la sabiduría de los chinos.

Y sobre los obispos que estaban en dificultad han sido estudiados caso por caso. Por cada obispo han llegado al final los expedientes de cada uno a mi escritorio y he sido yo el responsable de firmar cada caso de los obispos. Luego el caso del acuerdo ha regresado, se ponían los borradores en mi escritorio, se conversaba, daba mis ideas, los otros discutían y se iba adelante.

Pienso en la resistencia, en los católicos que han sufrido. Es cierto, y ellos sufrirán. Siempre en un acuerdo hay sufrimiento, pero ellos tienen una gran fe, y ellos escriben, hacen llegar los mensajes. Lo que dice la Santa Sede, lo que dice Pedro es para ellos lo que dice Jesús. Si la fe martirial de esta gente hoy sigue adelante, ¡son grandes!

El acuerdo lo he firmado yo. Al menos las cartas plenipotenciarias para firmar ese acuerdo que yo he firmado. Yo soy el responsable. Los otros que he nombrado en todo han trabajado por más de diez años. No es una improvisación, sino que es un camino, un verdadero camino.

Y luego una anécdota sencilla y un dato histórico. Dos cosas. Cuando salió aquel famoso comunicado de un ex nuncio apostólico, los episcopados del mundo me han escrito, diciendo claramente que se sentían cercanos, que rezaban por mí… Los fieles chinos han escrito y la firma de este escrito era del obispo, digamos de la Iglesia tradicional católica y del obispo de la Iglesia Patriótica, los dos juntos y los fieles juntos con ellos. Para mí ha sido una señal de Dios.

Y la segunda cosa, una anécdota también. No olvidemos que en América Latina, gracias a Dios que se ha superado esto, no olvidemos que por 350 años fueron los reyes de Portugal y España quienes nombraban los obispos y el Papa solo les daba la jurisdicción. No olvidemos el caso del Imperio Austro-húngaro. María Teresa se encargaba de firmar el nombramiento de los obispos y daba la jurisdicción el Vaticano, eran otras épocas. ¡Gracias a Dios! Que no se repitan.

Pero esto no es  (…) sino que es un diálogo sobre eventuales candidatos. La cosa se hace en diálogo pero nombra Roma, nombra el Papa. Esto es claro. Y rezamos por los sufrimientos de algunos que no entienden o que tienen en sus espaldas muchos años de clandestinidad.

Agradezco mucho esto. Nos dicen que la cena está lista y el vuelo no es muy largo. Gracias por todo su trabajo y recen por mí.

Greg Burke:

Gracias a usted, Santo Padre, buena cena y buen reposo.


¿Acuerdo China-Vaticano? Papa Francisco lo explica todo

septiembre 26, 2018

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¿Acuerdo China-Vaticano? Papa Francisco lo explica todo

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¿Acuerdo China-Vaticano? Papa Francisco lo explica todo

Carta a los católicos chinos: La fe cambia la historia

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El Mensaje del Papa inicia animando a los católicos chinos, que, afirma, están “cotidianamente presentes” en su oración. Francisco recuerda las palabras de Jesús, como lo hizo en su momento Benedicto XVI en la carta del 27 de mayo del 2007: ”No temáis, manada pequeña”(Lucas 12,32).

Remolino de opiniones que han creado confusión y dudas

El Papa explica inmediatamente el asunto: “En los últimos tiempos, han circulado tantas voces contrastantes sobre el presente y, sobre todo, sobre el futuro de las comunidades católicas en China.

Soy consciente que tal remolino de opiniones y consideraciones pueda haber creado tanta confusión, suscitando en muchos corazones, sentimientos opuestos. Para algunos, surgen dudas y perplejidad; otros tienen la sensación de sentirse como abandonados por la Santa Sede y, al mismo tiempo, se hacen la pregunta conmovedora sobre el valor de los sufrimientos que se enfrentan para vivir en fidelidad al Sucesor de Pedro.

En muchos otros, por el contrario, prevalecen expectativas y reflexiones positivas, animadas por la esperanza de un futuro más sereno, por un fructífero testimonio de fe en suelo chino“.

Una situación – subraya – que se ha acentuado con el Acuerdo Provisorio entre la Santa Sede y la República Popular China sobre el nombramiento de los obispos, firmado en días pasados en Pekín.

Admiración por los católicos chinos, testimonios del Evangelio hasta dar la vida

Francisco expresa su “sincera admiración”, que “es la admiración de toda la Iglesia Católica”, por el don de la fidelidad de los católicos chinos, “de constancia en la prueba, de la confianza profundamente arraigada en la Providencia de Dios, incluso cuando ciertos eventos se han demostrado ser particularmente adversos y difíciles. Tales experiencias dolorosas pertenecen al tesoro espiritual de la Iglesia en China y de todo el Pueblo de Dios peregrino en la tierra“.

Por lo tanto, afirma que el Señor, “a través del crisol de las pruebas, nunca deja de colmarnos con sus consolaciones y nos prepara para una mayor alegría”, y exhorta “a fijar nuestra mirada en el ejemplo de tantos fieles y pastores que no dudaron en ofrecer su “hermoso testimonio” (1 Tim 6:13) al Evangelio, hasta donar su propia vida. ¡Deben ser considerados verdaderos amigos de Dios!“.

Diálogo iniciado por Juan Pablo y continuado por Benedicto XVI

El Papa señala que el Acuerdo Provisorio es “el fruto del largo y complejo diálogo institucional de la Santa Sede con las autoridades del gobierno chino, inaugurado por San Juan Pablo II y continuado por el Papa Benedicto XVI”.

A través de este proceso, la Santa Sede no tuvo -y no tiene- en mente, más que realizar los objetivos espirituales y pastorales de la Iglesia, es decir, apoyar y promover el anuncio del Evangelio, y alcanzar y preservar la unidad plena y visible de la comunidad católica en China.

Con fe partimos incluso sin saber el camino

Luego siguen indicaciones “para el viaje que, en esta nueva fase, estamos llamados a recorrer”. Este camino –explica citando de nuevo la carta de Benedicto XVI a los católicos chinos– “requiere tiempo y presupone la buena voluntad de las partes.”

Francisco indica a Abraham como ejemplo, que “llamado por Dios, obedeció partiendo hacia una tierra desconocida que tenía que recibir en herencia, sin conocer el camino que se le abría por delante. Si Abraham hubiera pretendido condiciones, sociales y políticas, ideales antes de abandonar su tierra, tal vez nunca se habría ido. En cambio, él confió en Dios, y por su Palabra dejó su hogar y sus certezas. Por tanto, no fueron los cambios históricos los que le permitieron confiar en Dios, sino su fe pura la que provocó un cambio en la historia.”

“Como Sucesor de Pedro –Francisco dice con fuerza– quiero confirmar en esta fe (…) invitándolos a poner cada vez con más mayor convicción vuestra confianza en el Señor de la historia y en el discernimiento de su voluntad cumplida por la Iglesia.”

La cuestión del nombramiento de los Obispos

“Fue fundamental, explica el Papa, abordar, en primer lugar, la cuestión de los nombramientos episcopales. Es bien sabido por todos, que, por desgracia, la historia reciente de la Iglesia católica en China ha sido dolorosamente marcada por profundas tensiones, heridas y divisiones, que se han polarizado sobre todo alrededor de la figura del Obispo como el custodio de la autenticidad de la fe y garante de la comunión eclesial.

Cuando, en el pasado, se pretendió determinar también la vida interna de las comunidades católicas, imponiendo un control directo más allá de los poderes legítimos del Estado, en la Iglesia en China apareció el fenómeno de la clandestinidad”.

Pido a los obispos “reconciliados” que expresen la unidad encontrada con gestos visibles

Francisco revela haber sentido un “gran consuelo al constatar el sincero deseo de los Católicos chinos de vivir la propia fe en plena comunión con la Iglesia universal y el sucesor de Pedro”, incluyendo a los obispos “que han herido la comunión en la Iglesia, por debilidad y errores, pero también, no pocas veces, por una fuerte e indebida presión externa”.

“Por lo tanto –añade– después de haber examinado atentamente cada situación individual, personal, y escuchado diferentes opiniones, he reflexionado y rezado mucho buscando el verdadero bien de la Iglesia en China” y “ante el Señor y con serenidad de juicio, en continuidad con la orientación de mis inmediatos predecesores, he decidido conceder la reconciliación a los restantes siete Obispos ‘oficiales’ ordenados sin el Mandato Pontificio y, haber eliminado las sanciones canónicas relacionadas con la readmisión en la plena comunión eclesial.

Al mismo tiempo, les pido expresar, a través de gestos concretos y visibles, la unidad reencontrada con la Sede Apostólica y con las Iglesias esparcidas por el mundo, y mantenerse fieles a pesar de las dificultades“.

Volver a abrazar a aquellos que reconocen que han cometido un error

La invitación va a todos los católicos chinos que sean “artesanos de la reconciliación” en la conciencia de que “no hay ninguna ley o regla que puede impedir que Dios vuelva a abrazar a su hijo, que vuelve a Él reconociendo su equivocación, pero decidido a volver a empezar”.

En este espíritu –afirma– se puede iniciar “un recorrido inédito, que esperamos ayudará a sanar las heridas del pasado, a restablecer la plena comunión entre todos los Católicos chinos.”

La elección de los Obispos: pastores según el corazón de Jesús

“El Acuerdo Provisorio –explicó el Papa– no obstante, se limita en algunos aspectos de la vida de la Iglesia y siendo necesariamente perfectible, puede ayudar –por su parte– a escribir esta nueva página de la Iglesia católica en China. Esto, por primera vez, introduce elementos estables de colaboración entre las Autoridades del Estado y la Sede Apostólica, con la esperanza de garantizar a la Comunidad católica buenos Pastores.

En este contexto, la Santa Sede tiene la intención de hacer plenamente lo que le compete, pero también a ustedes, Obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos, les espera un papel importante: buscar juntos buenos candidatos que estén en grado de asumir en la Iglesia el delicado e importante servicio episcopal. No se trata, de hecho, de nombrar funcionarios para la administración de los asuntos religiosos, sino de tener verdaderos Pastores según el corazón de Jesús, comprometidos en obrar generosamente al servicio del Pueblo de Dios, especialmente de los más pobres y los más débiles”.

Papel de los católicos chinos en la sociedad

“En el plano civil y político –escribe Francisco– los católicos chinos son buenos ciudadanos, aman plenamente su país y servir a su nación con compromiso y honestidad, de acuerdo con sus capacidades. En el plano ético, son conscientes de que muchos conciudadanos esperan de ellos una mayor medida en el servicio al bien común y al desarrollo armonioso de toda la sociedad.

En particular, los católicos son capaces de ofrecer la contribución profética y constructiva que ellos llevan consigo por su propia fe en el reino de Dios. Esto puede requerir de ellos también el esfuerzo de decir una palabra crítica, no por una contraposición estéril, sino con el objetivo de construir una sociedad más justa, más humana y más respetuosa de la dignidad de cada persona”.

Obispos y sacerdotes superen las contraposiciones para evangelizar

Dirigiéndose a los obispos, sacerdotes y personas consagradas, el Papa les pide que superen “las contraposiciones del pasado, la búsqueda de la afirmación de los intereses personales” para cuidar en cambio, a los fieles, comprometiéndose “humildemente por la reconciliación y la unidad y retomando “con energía y entusiasmo, el camino de la evangelización, como lo indica el Concilio Ecuménico Vaticano II”.

Llamamiento a los jóvenes católicos chinos: llevar a todos la alegría del Evangelio

El Papa se dirige también a los jóvenes católicos chinos, exhortándoles a colaborar en la construcción del futuro del país y llevar a todos, con entusiasmo, la alegría del Evangelio, superando “prejuicios personales y contraposiciones entre grupos y comunidades, para abrir un valiente y fraterno recorrido a la luz de una auténtica cultura del encuentro“.

Los fieles de todo el mundo no dejen solos a los católicos de China

A los católicos de todo el mundo, el Papa les pide “que acompañen con una ferviente oración y con una fraterna amistad a nuestros hermanos y hermanas en China. De hecho, ellos deben sentir que en el camino, que en este momento, que se abre frente a ellos, no están solos“.

Continuar en confianza el diálogo con las autoridades chinas

Así, el Papa se dirigió “con respeto a aquellos que dirigen la República Popular China”, renovando la invitación “para continuar, con confianza, coraje y visión, un diálogo emprendido hace tiempo” para superar “las contraposiciones, incluso las recientes, y escribir una página de una más serena y concreta colaboración en la creencia común de que “la incomprensión no ayuda ni a las autoridades chinas ni a la Iglesia católica en China‘ (Benedicto XVI, Carta a los católicos chinos, el 27 de mayo de 2007, 4).’

“De esta forma, China y la Sede Apostólica” podrán promover “el desarrollo integral de la sociedad, asegurando un mayor respeto por la persona humana también en el ámbito religioso”. El Papa también dijo que “hay que aprender un nuevo estilo de colaboración sencilla y cotidiana entre las autoridades locales y las eclesiásticas –obispos, sacerdotes, ancianos de la comunidad– de manera de asegurar el desarrollo normal de las actividades pastorales, en armonía entre las expectativas legítimas de los fieles y las decisiones que tienen que ver con las Autoridades“. Y reitera: “La Iglesia en China no es ajena a la historia china, ni pide ningún privilegio”.

Oración a María para llevar unidos el anuncio del Evangelio

El Papa, por último, implora al Señor por el don de la paz e invita a todos a invocar la protección maternal de la Virgen María: “(…) la Virgen de la esperanza, a ti confiamos el camino de los creyentes en la noble tierra de China. (…) Consoladora de los afligidos, nos dirigimos a ti porque eres refugio de los que lloran en la prueba. Vigila a tus hijos que alaban tu nombre, permíteles que lleven juntos el anuncio del Evangelio. Acompaña sus pasos hacia un mundo más fraterno. ¡Haz que todos lleven la alegría del perdón, oh Reina del Cielo! María, Auxilio de los cristianos, por China te pedimos días de bendición y paz. Amén!”.

¿Acuerdo China-Vaticano? Papa Francisco lo explica todo


El maná de cada día, 26.9.18

septiembre 26, 2018

Miércoles de la 25ª semana de Tiempo Ordinario

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Sin alforja, sin bastón y sin pan

Sin alforja, sin bastón y sin pan



PRIMERA LECTURA: Proverbios 30, 5-9

La palabra de Dios es acendrada, él es escudo para los que se refugian en él.

No añadas nada a sus palabras, porque te replicará y quedarás por mentiroso.

Dos cosas te he pedido; no me las niegues antes de morir: aleja de mí falsedad y mentira; no me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan; no sea que me sacie y reniegue de ti, diciendo:

«¿Quién es el Señor?»; no sea que, necesitando, robe y blasfeme el nombre de mi Dios.

SALMO 118, 29. 72. 89. 101. 104. 163

Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor.

Apártame del camino falso, y dame la gracia de tu voluntad.

Más estimo yo los preceptos de tu boca que miles de monedas de oro y plata.

Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

Aparto mi pie de toda senda mala, para guardar tu palabra.

Considero tus decretos, y odio el camino de la mentira.

Detesto y aborrezco la mentira, y amo tu voluntad.


Aclamación antes del Evangelio: Mc 1, 15

Está cerca el reino de Dios -dice el Señor- : convertíos y creed en el Evangelio.


EVANGELIO: Lucas 9, 1-6

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.

Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:

-«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto.

Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.

Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa. »

Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes.

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Sin alforja, sin bastón y sin pan

Cuando Lucas narra la misión de los Doce insiste en un detalle importante: el Señor les mandó a anunciar el Reino de Dios sin más provisión que su autoridad y su poder sobre todos los demonios.

Y les mandó que no llevaran nada más para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni siquiera una túnica de repuesto. Debía bastarles ese poder y autoridad que habían recibido de Cristo, debían fiarse de Él y no de su bastón, de sus provisiones, de su dinero o de su túnica.

No niega el Señor el valor y la necesidad de los medios humanos. Enseña, más bien, que esos medios se quedan muy cortos y limitados cuando se trata de las cosas del Reino y de la expulsión de los demonios.

No son suficientes; es más, pueden mostrarse innecesarios y hasta inútiles frente a los planes y modos de hacer de Dios, que Él suele realizar a su modo y no al nuestro. Esta es la libertad interior que requiere nuestro apostolado para que sea realmente una obra de Dios y no una cosa nuestra.

Si Cristo hubiera programado y planificado la redención del hombre al modo humano con toda seguridad que no habría muerto en la cruz ni habría elegido el camino de la humillación y del dolor. No te fíes de tus planes apostólicos, de tus cualidades, de tus dotes y recursos, de tus estrategias y gestiones, cuando se trata de las cosas de Dios.

Es verdad que Él cuenta contigo, como quiso contar con los apóstoles. Pero para una misión sobrenatural has de trabajar, sobre todo, con medios sobrenaturales: la oración, la eficacia de la Palabra de Dios, la gracia que te llega por los sacramentos, la comunión con la Iglesia y mucha confianza en que las cosas de Dios no se resuelven con regla y compás.

www.mater-dei.es


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