El maná de cada día, 29.7.17

julio 29, 2017

Sábado de la 16ª semana del Tiempo Ordinario

Santa Marta

Santa Marta

Santa Marta


Antífona de entrada: Lc 10, 38

Entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.


Oración colecta

Dios todopoderoso, tu Hijo aceptó la hospitalidad de santa Marta y se albergó en su casa; concédenos, por intercesión de esta santa mujer, servir fielmente a Cristo en nuestros hermanos y ser recibidos, como premio, en tu casa del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Éxodo 24, 3-8

En aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todas las palabras del Señor y todos sus decretos; y el pueblo contestó con voz unánime: «Cumpliremos todas las palabras que ha dicho el Señor».

Moisés escribió todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y mandó a algunos jóvenes de los hijos de Israel ofrecer al Señor holocaustos e inmolar novillos como sacrificios de comunión.

Tomó Moisés la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. Después tomó el documento de la alianza y se lo leyó en voz alta al pueblo, el cual respondió: «Haremos todo lo que ha dicho el Señor y le obedeceremos».

Entonces Moisés tomó la sangre y roció al pueblo, diciendo: «Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros, de acuerdo con todas estas palabras».


SALMO 98, 5. 6. 7. 9

Santo eres, Señor, Dios nuestro.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies: Él es santo.

Moisés y Aarón con sus sacerdotes, Samuel con los que invocan su nombre, invocaban al Señor, y él respondía.

Dios les hablaba desde la columna de nube; oyeron sus mandatos y la ley que les dio.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro; postraos ante su monte santo: Santo es el Señor, nuestro Dios.


ALELUYA: Jn 8, 12b

Yo soy la luz del mundo -dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida.



EVANGELIO: Juan 11, 19-27

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano.

Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»

Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.»

Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»

Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»

Ella le contestó: «Si, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»


Antífona de comunión: Jn 11, 27

Marta dijo a Jesús: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.



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29 de julio
Santa Marta

Era hermana de María y de Lázaro; cuando hospedó al Señor en su casa de Betania, se esforzó en servirle lo mejor que pudo y, más tarde, con sus oraciones impetró la resurrección de su hermano.


Dichosos los que pudieron hospedar al Señor en su propia casa
De los sermones de san Agustín, obispo

Las palabras del Señor nos advierten que, en medio de la multiplicidad de ocupaciones de este mundo, hay una sola cosa a la que debemos tender.

Tender, porque somos todavía peregrinos, no residentes; estamos aún en camino, no en la patria definitiva; hacia ella tiende nuestro deseo, pero no disfrutamos aún de su posesión. Sin embargo, no cejemos en nuestro esfuerzo, no dejemos de tender hacia ella, porque sólo así podremos un día llegar a término.

Marta y María eran dos hermanas, unidas no sólo por su parentesco de sangre, sino también por sus sentimientos de piedad; ambas estaban estrechamente unidas al Señor, ambas le servían durante su vida mortal con idéntico fervor.

Marta lo hospedó, como se acostumbra a hospedar a un peregrino cualquiera. Pero, en este caso, era una sirvienta que hospedaba a su Señor, una enferma al Salvador, una criatura al Creador. Le dio hospedaje para alimentar corporalmente a aquel que la había de alimentar con su Espíritu.

Porque el Señor quiso tomar la condición de esclavo para así ser alimentado por los esclavos, y ello no por la necesidad, sino por condescendencia, ya que fue realmente una condescendencia el permitir ser alimentado. Su condición humana lo hacía capaz de sentir hambre y sed.

Así, pues, el Señor fue recibido en calidad de huésped, él, que vino a su casa, y los suyos no lo recibieron; pero a cuantos lo recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, adoptando a los siervos y convirtiéndolos en hermanos, redimiendo a los cautivos y convirtiéndolos en coherederos.

Pero que nadie de vosotros diga: «Dichosos los que pudieron hospedar al Señor en su propia casa». No te sepa mal, no te quejes por haber nacido en un tiempo en que ya no puedes ver al Señor en carne y hueso; esto no te priva de aquel honor, ya que el mismo Señor afirma: Cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.

Por lo demás, tú, Marta –dicho sea con tu venia, y bendita seas por tus buenos servicios–, buscas el descanso como recompensa de tu trabajo. Ahora estás ocupada en los mil detalles de tu servicio, quieres alimentar unos cuerpos que son mortales, aunque ciertamente son de santos; pero ¿por ventura, cuando llegues a la patria celestial, hallarás peregrinos a quienes hospedar, hambrientos con quienes partir tu pan, sedientos a quienes dar de beber, enfermos a quienes visitar, litigantes a quienes poner en paz, muertos a quienes enterrar?

Todo esto allí ya no existirá; allí sólo habrá lo que María ha elegido: allí seremos nosotros alimentados, no tendremos que alimentar a los demás. Por esto, allí alcanzará su plenitud y perfección lo que aquí ha elegido María, la que recogía las migajas de la mesa opulenta de la palabra del Señor. ¿Quieres saber lo que allí ocurrirá? Dice el mismo Señor, refiriéndose a sus siervos: Os aseguro que los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.

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El maná de cada día, 8.7.17

julio 8, 2017

Sábado de la 13ª semana del Tiempo Ordinario

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Vino nuevo en odres nuevos

Vino nuevo en odres nuevos



PRIMERA LECTURA: Génesis 27, 1-5. 15-29

Cuando Isaac se hizo viejo y perdió la vista, llamó a su hijo mayor: «Hijo mío.»

Contestó: «Aquí estoy. »

El le dijo: «Mira, yo soy viejo y no sé cuándo moriré. Toma tus aparejos, arco y aljaba, y sal al campo a buscarme caza; después me guisas un buen plato, como sabes que me gusta, y me lo traes para que coma; pues quiero darte mi bendición antes de morir.»

Rebeca escuchó la conversación de Isaac con Esaú, su hijo. Salió Esaú al campo a cazar para su padre. Rebeca tomó un traje de su hijo mayor, Esaú, el traje de fiesta, que tenia en el arcón, y vistió con él a Jacob, su hijo menor; con la piel de los cabritos le cubrió los brazos y la parte lisa del cuello.Y puso en manos de su hijo Jacob el guiso sabroso que había preparado y el pan.

Él entró en la habitación de su padre y dijo: «Padre.»

Respondió Isaac: «Aquí estoy; ¿quién eres, hijo mío?»

Respondió Jacob a su padre: «Soy Esaú, tu primogénito; he hecho lo que me mandaste; incorpórate, siéntate y come lo que he cazado; después me bendecirás tú.»

Isaac dijo a su hijo: «¡Qué prisa te has dado para encontrarla!»

Él respondió: «El Señor, tu Dios, me la puso al alcance.»

Isaac dijo a Jacob: «Acércate que te palpe, hijo mío, a ver si eres tú mí hijo Esaú o no.»

Se acercó Jacob a su padre Isaac, y éste lo palpó, y dijo: «La voz es la voz de Jacob, los brazos son los brazos de Esaú.» Y no lo reconoció, porque sus brazos estaban peludos como los de su hermano Esaú. Y lo bendijo.

Le volvió a preguntar: «¿Eres tú mi hijo Esaú?»

Respondió Jacob: «Yo soy.»

Isaac, dijo: «Sírveme la caza, hijo mío, que coma yo de tu caza, y así te bendeciré yo.»

Se la sirvió, y él comió. Le trajo vino, y bebió.

Isaac le dijo: «Acércate y bésame, hijo mío.»

Se acercó y lo besó. Y, al oler el aroma del traje, lo bendijo, diciendo: «Aroma de un campo que bendijo el Señor es el aroma de mí hijo; que Dios te conceda el rocío del cielo, la fertilidad de la tierra, abundancia de trigo y de vino. Que te sirvan los pueblos, y se postren ante ti las naciones. Sé señor de tus hermanos, que ellos se postren ante ti. Maldito quien te maldiga, bendito quien te bendiga.»



SALMO 134, 1-2. 3-4. 5-6

Alabad al Señor porque es bueno

Alabad el nombre del Señor, alabadlo, siervos del Señor, que estáis en la casa del Señor, en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad al Señor porque es bueno, tañed para su nombre, que es amable. Porque él se escogió a Jacob, a Israel en posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses. El Señor todo lo que quiere lo hace: en el cielo y en la tierra, en los mares y en los océanos.



Aclamación antes del Evangelio: Jn 10, 27

Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-, yo las conozco, y ellas me siguen.


EVANGELIO: Mateo 9, 14-17

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»

Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.»
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RENOVACIÓN SIN TEMORES

Papa Francisco en Casa Santa Marta
Sábado 6 de julio de 2013

Una invitación a dejarse renovar por el Espíritu Santo, a no tener miedo de lo nuevo, a no temer la renovación en la vida de la Iglesia, fue lo que expresó el Papa Francisco en la misa del sábado 6 de julio, por la mañana, en la Domus Sanctae Marthae, la última, antes de la pausa estival.

Comentando el evangelio del día (Mt 9, 14-17) el Pontífice destacó el espíritu innovador que animaba a Jesús. «Por ejemplo —destacó—, Jesús decía: “la ley permite odiar al enemigo; pero yo te digo que recéis por el enemigo, no odiéis”». El hecho es que «la doctrina de la ley se enriquece y se renueva con Jesús». Por lo demás es «Jesús mismo quien dice: “yo hago nuevas todas las cosas”. Como si su vocación fuese la de renovar todo. Y esto es el Reino de Dios que Jesús predica. Es una renovación, una renovación auténtica. Y esta renovación está ante todo en nuestro corazón».

A quien piensa que la vida cristiana consista sólo en una serie de cumplimientos, el Papa Francisco recordó que «ser cristiano significa dejarse renovar por Jesús en una nueva vida». Ser cristiano significa dejarse renovar por el Espíritu Santo, convertirse en vino nuevo.

En la vida cristiana, y también en la vida de la Iglesia, existen estructuras caducas. Es necesario renovarlas. Es un trabajo «que la Iglesia siempre ha hecho, desde el primer momento». La Iglesia —agregó— siempre ha ido adelante de este modo, dejando que el Espíritu Santo sea quien renueve las estructuras.

Quien lleva adelante estas novedades —prosiguió el Papa— es desde siempre el Espíritu Santo. Por ello, el Pontífice recordó el día de Pentecostés, subrayando la presencia de María junto a los apóstoles. Concluyendo la homilía el Obispo de Roma hizo una invitación: pedir «la gracia de no tener miedo de la novedad del Evangelio, de no tener miedo de la renovación que realiza el Espíritu Santo, de no tener miedo a dejar caer las estructuras caducas que nos aprisionan. Y si tenemos miedo sabemos que con nosotros está la madre». Ella, como dice la más antigua antífona, “protege con su manto, con su protección de Madre”».

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El maná de cada día, 4.7.17

julio 4, 2017

Martes de la 13ª semana del Tiempo Ordinario

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La mujer de Lot miró atrás y se convirtió en estatua de sal.

La mujer de Lot miró atrás y se convirtió en estatua de sal.



PRIMERA LECTURA: Génesis 19, 15-29

En aquellos días, los ángeles urgieron a Lot: «Anda, toma a tu mujer y a esas dos hijas tuyas, para que no perezcan por culpa de Sodoma.»

Y, como no se decidía, los agarraron de la mano, a él, a su mujer y a las dos hijas, a quienes el Señor perdonaba; los sacaron y los guiaron fuera de la ciudad. Una vez fuera, le dijeron: «Ponte a salvo; no mires atrás. No te detengas en la vega; ponte a salvo en los montes, para no perecer.»

Lot les respondió: «No. Vuestro siervo goza de vuestro favor, pues me habéis salvado la vida, tratándome con gran misericordia; yo no puedo ponerme a salvo en los montes, el desastre me alcanzará y moriré. Mira, ahí cerca hay una ciudad pequeña donde puedo refugiarme y escapar del peligro. Como la ciudad es pequeña, salvaré allí la vida.»

Le contestó: «Accedo a lo que pides: no arrasaré esa ciudad que dices. Aprisa, ponte a salvo allí, pues no puedo hacer nada hasta que llegues.» Por eso la ciudad se llama La Pequeña.

Cuando Lot llegó a La Pequeña, salía el sol.

El Señor, desde el cielo, hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra. Arrasó aquellas ciudades y toda la vega con los habitantes de las ciudades y la hierba del campo.

La mujer de Lot miró atrás y se convirtió en estatua de sal.

Abrahán madrugó y se dirigió al sitio donde había estado con el Señor. Miró en dirección de Sodoma y Gomorra, toda la extensión de la vega, y vio humo que subía del suelo, como el humo de un horno.

Así, cuando Dios destruyó las ciudades de la vega, arrasando las ciudades donde había vivido Lot, se acordó de Abrahán y libró a Lot de la catástrofe.


SALMO 25, 2-3. 9-10. 11-12

Tengo ante los ojos, Señor, tu bondad.

Escrútame, Señor, ponme a prueba, sondea mis entrañas y mi corazón, porque tengo ante los ojos tu bondad, y camino en tu verdad.

No arrebates mi alma con los pecadores, ni mi vida con los sanguinarios, que en su izquierda llevan infamias, y su derecha está llena de sobornos.

Yo, en cambio, camino en la integridad; sálvame, ten misericordia de mí. Mi pie se mantiene en el camino llano; en la asamblea bendeciré al Señor.


ALELUYA: Sal 129, 5

Espero en el Señor, espero en tu palabra.


EVANGELIO: Mateo 8, 23-27

En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron.

De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía.

Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!»

Él les dijo: «¡Cobardes! ¡Qué poca fe!»

Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma.

Ellos se preguntaban admirados: «¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!»


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VALIENTES EN LA DEBILIDAD

Papa Francisco en Casa Santa Marta
Martes 2 de julio de 2013

La tentación, la curiosidad, el miedo y por último la gracia. Cuatro situaciones que se pueden verificar en la dificultad. De ello habló el Papa en la misa del martes 2 de julio, por la mañana, en la capilla de la Domus Sanctae Marthae.

El Santo Padre inició su homilía destacando la singularidad de la liturgia del día, que hace pensar en ciertas situaciones «conflictivas», difíciles de afrontar. Reflexionar en ellas, precisó, «nos hará bien».

La primera actitud: la lentitud con la que Lot responde a la invitación del ángel que le pide apresurarse a dejar la ciudad antes de que sea destruida. Así, se refirió al episodio de la destrucción de Sodoma y Gomorra y de la salvación que Abrahán obtuvo para Lot y su familia.

Estaba muy decidido, pero cuando llega el momento de huir «va despacio, no se apresura». Lot «quería marcharse, pero despacio», incluso cuando el ángel le dice que huya. La actitud de Lot, según el Pontífice, representa «la incapacidad de apartarse del pecado. Queremos salir, estamos decididos; pero hay algo que nos tira hacia atrás». En efecto, «es muy difícil cortar con una situación pecaminosa». Pero «la voz de Dios nos dice: “huye”». Se trata, precisó el Pontífice, de «huir para ir adelante en el camino de Jesús».

La segunda actitud. «El ángel —recordó el Papa— dice que no se mire atrás: “huye y no mires atrás, sigue adelante”. También esto es un consejo para superar la nostalgia del pecado». Un consejo recurrente en la Palabra de Dios. El Santo Padre mencionó la huida del pueblo de Dios en el desierto. Un pueblo que, tras huir, continuaba teniendo nostalgia «de las cebollas de Egipto», olvidando que esas cebollas las comían «en la mesa de la esclavitud». Ante el pecado es necesario huir sin nostalgia y recordar que «la curiosidad no sirve, hace mal». Huir y no mirar atrás porque «somos débiles todos y debemos defendernos».

La tercera actitud: el miedo. La referencia es el episodio de la barca en la que estaban los apóstoles y que improvisamente es embestida por la tempestad (Mt 8, 23-27). «La barca estaba cubierta por las olas —recordó el Pontífice—. “¡Sálvanos Señor que perecemos!”, dicen ellos. El miedo, también ésta, es una tentación del demonio. Tener miedo de ir adelante por el camino del Señor». «Jesús muchas veces lo dijo: “no tengáis miedo”. El miedo no nos ayuda», dijo el Papa.

La cuarta actitud: la gracia del Espíritu Santo, que se manifiesta «cuando Jesús hace volver la calma sobre el mar. Y todos quedan llenos de estupor». Por lo tanto, ante el pecado, la nostalgia y el miedo —destacó el Pontífice— es necesario «mirar al Señor, contemplar al Señor». Concluyó exhortando: «No seamos ingenuos ni cristianos tibios: seamos audaces, valientes. Sí, somos débiles pero debemos ser valientes en nuestra debilidad».

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MAESTRO, ¿NO TE IMPORTA QUE NOS HUNDAMOS?

Aquel día, al atardecer, los apóstoles, una vez más, se dispusieron a atravesar el lago para llegar a la otra orilla. Nadie sospechaba que una espectacular tormenta iba a sorprenderles lejos de la orilla y bien entrados en alta mar.

A pesar de la agitación, de las voces de los marineros, de los tumbos que daba la barca entre las olas encrespadas, del afán por mantenerse a flote, de los trabajos por achicar el agua de la barca, el Señor lograba dormir, allá, en la popa del barco, recostado serenamente sobre una especie de almohadón.

El enfado de los apóstoles debió ser mayúsculo, más que por el aprieto de la situación por ver que el Maestro seguía dormido y, aparentemente, sin preocuparse lo más mínimo por las dificultades de los apóstoles y por el peligro de naufragar.

Sólo cuando el susto y el enfado se hicieron insoportables, los apóstoles despertaron al Maestro reprochándole su inacción y su desinterés. Le habían visto hacer tantos milagros, en situaciones aparentemente menos urgentes, que no podían entender cómo a ellos, a los suyos, no les sacaba de aquel apuro.

Debió de desconcertarles la calma y la serena autoridad con que el Señor increpó a los vientos e hizo calmar las aguas. Y debió desconcertarles aún más el reproche que salió de sus labios: ¡hombres de poca fe! ¿por qué tenéis miedo?

El Señor no reprochó a aquellos expertos marineros sus enfados o su torpe pericia para salvarse de aquella tormenta. Tampoco les ahorró los trabajos y fatigas con los que intentaban salvar la barca del naufragio. Sólo cuando los apóstoles dejaron de confiar únicamente en sus propias fuerzas y recursos, el Señor pudo hacer un milagro portentoso.

No fue el sueño y la inacción del Señor lo que les condujo a una situación límite; fueron los apóstoles los que, fiados de sí mismos, llegaron ellos solos a una situación límite, en la que no les quedó más remedio que rendirse y doblegar su autosuficiencia ante la omnipotencia de Dios.

Cuándo comprenderemos que es nuestra orgullosa autosuficiencia y nuestra ceguera para ver al Señor dentro de nuestra barca lo que retrasa y dificulta el poder y la acción de Dios.

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El Papa pone en valor el papel de la mujer: A menudo es víctima de una violencia ciega

junio 9, 2017

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Una madre emocionada presenta a su bebé al Papa Francisco

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El Papa pone en valor el papel de la mujer: A menudo es víctima de una violencia ciega

Por Álvaro de Juana

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VATICANO, 09 Jun. 17 / 06:12 am (ACI).- El Papa Francisco puso de relieve el papel de la mujer en los diversos ámbitos de la vida, pero sobre todo en el de la educación, recordó cómo es habitual que sean ellas las que se ocupen de los más desfavorecidos y destacó que son a menudo víctimas de la violencia.

“Las mujeres, poseyendo características peculiares, pueden ofrecer un importante aporte al diálogo con su capacidad de escuchar, de acoger y de abrirse generosamente a los otros”, dijo el Papa.

Francisco expresó esta idea al recibir a la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso que se ha celebrado en Roma bajo el tema “El papel de la mujer en la educación a la fraternidad universal”.

“Por desgracia, vemos cómo hoy la figura de la mujer en cuanto educadora a la fraternidad universal se ha oscurecido y a menudo no es reconocida a causa de tantos males que afligen a este mundo y que, en particular, afectan a las mujeres en su dignidad y en su papel”.

“Las mujeres, así como los niños, se encuentran entre las víctimas más habituales de una ciega violencia”, aseguró el Papa. “Allá donde el odio y la violencia toman el relevo, se hiere a las familias y a la sociedad, impidiendo a la mujer desarrollar, en comunión con las intenciones y la acción del hombre, su misión educadora de modo sereno y eficaz”.

Francisco se detuvo es hablar brevemente del valor de la mujer, de la educación en la fraternidad y del diálogo.

Valorizar el papel de la mujer

El Santo Padre aseguró que “hay necesidad de un mayor reconocimiento de la capacidad de la mujer para educar en la fraternidad universal”. En su opinión, “las mujeres tienen pleno derecho de participar activamente en todos los ámbitos y ese derecho debe ser protegido y reafirmado por instrumentos legales”.

Educar a la fraternidad

“Las mujeres, en cuanto educadoras, tienen una particular vocación, capaz de hacer nacer y crecer nuevas modalidades de acogida y estima recíproca”.

Francisco añadió que “la educación comporta una riqueza de implicaciones tanto para la mujer misma, por su modo de ser, tanto como por sus relaciones”.

“Las mujeres, unidas íntimamente al misterio de la vida, pueden hacer mucho por promover el espíritu de fraternidad, con el cuidado por preservar la vida y con la convicción de que el amor es la fuerza que puede hacer el mundo habitable para todos”.

“Las mujeres se ocupan ellas solas en acompañar a los demás, sobre todo a aquellos que son más débiles en la familia y en la sociedad, las víctimas de conflictos y a todos los que deben afrontar los desafíos de cada día”.

Por eso, “gracias a su contribución, la educación a la fraternidad puede superar la cultura del descarte”, subrayó.

Dialogar

Por último, el Pontífice manifestó la importancia de “construir lazos de amistad y de respeto”. “Las mujeres están comprometidas, a menudo más que los hombres, a nivel de ‘diálogo de la vida’ en el ámbito interreligioso, y así contribuyen a una mejor comprensión de los desafíos característicos de una realidad multicultural.

El diálogo es un camino que la mujer y el hombre deben realizar siempre, pero “hoy más que nunca es necesario que las mujeres estén presentes”.

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Papa Francisco: La mujer es la que da armonía al mundo, no está para lavar platos http://bit.ly/2kW8muM


Ocho tipos de mujeres con las que los hombres cristianos no deberían casarse si no cambian

junio 8, 2017

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Mujer acusa a su pareja: La falta de perdón en una mujer, el carácter pendenciero, una mentalidad controladora… todo eso desanima particularmente al hombre.

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Ocho tipos de mujeres con las que los hombres cristianos nos deberían casarse si no cambian

La falta de perdón en una mujer, el carácter pendenciero, una mentalidad controladora… todo eso desanima particularmente al hombre.

P. J. Ginés

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Como ya explicamos en ReL, la revista “Charisma Magazine”, la más leída en Estados Unidos por lectores pentecostales y protestantes carismáticos, publicó un decálogo sobre10 tipos de hombres con los que las mujeres cristianas no deberían casarse nunca”, que se hizo viral en Internet: lo leyeron más de 2 millones de personas y 1,5 millones lo reenviaron en la red.

Cuando llevaba ya 1,2 millones de reenvíos, el autor del artículo, J. Lee Grady, antiguo editor de la revista, publicó una segunda parte enfocada en el otro sexo: “8 mujeres con las que los hombres cristianos nunca deberían casarse”.

Los lectores (y lectoras) se la pedían con insistencia. Si bien mantiene el “nunca” en el título, a lo largo del artículo admite que, con ayuda, algunos de estos defectos pueden mejorarse, la persona puede cambiar… pero debería hacerlo antes del matrimonio.

Aunque no logró tantas visitas y lecturas (las mujeres son más dadas a compartir estas cosas con sus amigas y parientes), rápidamente el listado “para hombres” superó los 300.000 impactos.

“Soy el mentor de varios hombres jóvenes y he visto a unos cuantos de ellos casarse con éxito a lo largo de los años, por lo que no es difícil elaborar esta lista”, escribe Grady. “Estas son las mujeres que pido a mis hijos espirituales que eviten”.

1. La no creyente

Grady considera que la Biblia deja “absolutamente claro” que los cristianos no deberían casarse con no creyentes, y para ello cita 2 Corintios 6, 14: “No os atéis con no creyentes” o bien “No os unzáis en yugo desigual con los infieles”.

Grady afirma: “Necesitáis una esposa que ame a Jesús más aún de lo que os ama a vosotros. Poned la madurez espiritual en lo alto de la lista de cualidades que queréis en una esposa”.

Sin embargo, no está tan “absolutamente claro” que la Biblia prohiba taxativamente el matrimonio con no cristianos, aunque pueda ser humanamente recomendable para muchas parejas.

En 1 Corintios 7,14, San Pablo explica qué sucede en los matrimonios donde un cónyuge no es cristiano y queda claro que no se opone completamente a esos matrimonios: “El marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada por el marido creyente”, una cita que recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica en su párrafo 1637.

El Catecismo añade: “Es un gran gozo para el cónyuge cristiano y para la Iglesia el que esta santificación conduzca a la conversión libre del otro cónyuge a la fe cristiana. El amor conyugal sincero, la práctica humilde y paciente de las virtudes familiares, y la oración perseverante pueden preparar al cónyuge no creyente a recibir la gracia de la conversión”.

Estadísticamente, la principal causa de conversión al catolicismo por parte de adultos en países de Occidente es que su cónyuge o novio/a pertenece ya a la Iglesia Católica y desean compartir su fe. Pero muchos podrían considerar que lo prudente es que la pareja se bautice o se convierta en la fase de noviazgo y se casen cuando esta fe haya madurado un poco.

2. La chica materialista

“Un amigo mío estaba prometido a una chica de familia rica. Él ahorró durante meses para comprar un anillo a la chica, pero cuando se declaró ella le dijo que debía volver a la joyería y comprar un diamante más grande. Ella le empujó a endeudarse por un anillo que cumpliese sus expectativas. La chica quería un estilo de vida Tiffany con el sueldo Wal-Mart de él. Dije a mi amigo que se estaba metiendo en problemas. A menos que queráis vivir endeudados el resto de la vida, no os caséis con una chica que tiene signos de dólar en sus ojos y 8 tarjetas de crédito en su bolso Gucci”.

3. La diva

Para Grady, la diva es la versión femenina del macho que se cree superior a las mujeres. “Piensan que el mundo gira a su alrededor y no se lo piensan dos veces si han de herir a alguien para demostrarlo. Sus palabras son tajantes y sus exigencias chasqueando dedos no son razonables.

Algunas de estas mujeres podrían llegar a tener un cargo de responsabilidad en la iglesia, pero no os dejéis engañar por su charla superespiritual. Los verdaderos líderes son humildes. Si no veis humildad cristiana en la chica con la que salís, retroceded y seguid buscando en otra parte”.

4. La Dalila

“¿Os acordáis de Sansón? Fue ungido por Dios con fuerza sobrenatural, pero perdió su poder cuando una mujer seductora averiguó su secreto y le hizo el corte de pelo más famoso de la historia. Como Dalila, una mujer que no ha entregado su sexualidad a Dios te cegará con sus encantos, romperá tu corazón y te robará la unción”.

“Si la mujer ‘cristiana’ con la que quedas en la iglesia viste provocativamente, flirtea con otros chicos, hace comentarios sexualmente inapropiados en Facebook y te dice que está bien el sexo antes del matrimonio, escápate de esa relación antes de que te atrape”.

5. La mujer pendenciera

Mejor vivir en rincón de azotea que en palacio con mujer pendenciera”, se lee en Proverbios 21,9. Para Grady, se trata sobre todo de mujeres que arrastran heridas o agravios antiguos, quizá de una vida anterior, y que no “pasan página”. Puede ser un síntoma de que no están dispuestas a perdonar.

“Si la mujer con la que sales está repleta de ira y de falta de perdón, las discusiones, portazos y dramas arruinarán vuestra vida juntos. Insiste en que busque ayuda, asesoramiento y oración”.

6. La controladora

“El matrimonio es una empresa conjunta al 50 por ciento y la única forma de que funcione es que ambos, esposo y esposa, practiquen la sumisión mutua según Efesios 5, 21”, escribe Grady (la cita es: “sed sumisos unos a otros en el temor de Cristo”).

“Igual que hay algunos chicos que piensan que pueden dirigir un matrimonio como una dictadura, hay mujeres que intentan manipular las decisiones para conseguir lo que quieren. Por eso el asesoramiento premarital es tan importante. No querrás esperar a que lleves dos semanas casado para descubrir que tu esposa no confía en ti y quiere controlarlo todo”.

7. La niña de mamá

“Es normal que una esposa novata llame a su mamá con regularidad buscando apoyo y consejo. No es normal que la llame 5 veces al día para comentar cada detalle de su matrimonio, incluyendo su vida sexual. Eso es estrambótico.

He tratado con chicos cuyas esposas permitían a sus madres -¡o padres!- un control total de su matrimonio. Genesis 2,24 dice que el hombre dejará a sus padres y se unirá a su mujer. Los padres deberían quedar muy en la retaguardia del matrimonio de sus hijos. Si tu novia no ha cortado los hilos, vete con cuidado”.

8. La adicta

“Hay mucha gente en la Iglesia hoy que no ha sido discipulada adecuadamente. Muchos aún sufren por varios tipos de adicciones: alcohol, drogas ilegales, medicinas, pornografía; o bien porque no confrontamos estos pecados desde el púlpito o porque no apoyamos lo suficiente a estas personas.

Jesús puede liberar completamente a una persona de estos hábitos, pero tú no deberías esperar a estar casado para descubrir que tu esposa no se mantiene sobria. Quizás aún estés llamado a casarte con ella, pero no es sabio llevarla al altar mientras tu novia no haya afrontado en serio sus problemas”.

El consejo final de Grady es “mirar más allá de las cualidades externas que el mundo dice que son importantes y mirar al corazón”. Y aporta una cita del final del libro de Proverbios (31,30): “Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura, la mujer que teme al Señor merece alabanza”.

http://www.religionenlibertad.com/8-tipos-de-mujeres-con-los-que-los-hombres-cristianos-no-34787.htm#

Repase la versión “para chicas” de este tema: 10 tipos de hombres con los que las mujeres cristianas no deberían casarse nunca


Diez tipos de hombre con los que las mujeres cristianas no deberían casarse: mejor esperar más

junio 8, 2017

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Los hombres iracundos dañan a las mujeres, a veces verbalmente, otras físicamente. Busca y elige un hombre gentil.

Diez tipos de hombre con los que las mujeres cristianas no deberían casarse: mejor esperar más

¿Están escondidos los buenos chicos cristianos, maduros, capaces de casarse? Las mujeres dicen que les cuesta encontrarlos y están tentadas de ir con otros peores.

P. J. Ginés

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J. Lee Grady es articulista y antiguo editor de la revista protestante “Charisma Magazine”, la más leída en Estados Unidos por lectores pentecostales y protestantes carismáticos.

Al acercarse la fiesta de San Valentín (hace unas semanas) publicó un artículo titulado “10 Men Christian Women Should Never Marry” (“Diez hombres con los que las mujeres cristianas jamás deberían casarse”). El resultado asombró a los responsables de la revista porque el artículo se hizo viral en Internet: lo leyeron más de 2 millones de personas, y de hecho 1,5 millones lo reenviaron o compartieron en la red.

Steve Strang, el fundador y responsable final de la revista, comenta que cuando el artículo llevaba tan “sólo” 300.000 reenvíos, uno de los editores le dijo que probablemente se había difundido no sólo en Facebook sino también en agregadores de noticias “mundanas”, quizá con comentarios jocosos. Pero no había forma de demostrarlo.

Sin embargo, en la web de “Charisma Magazine” se escribieron 1.200 comentarios sobre el artículo, y no eran de gente sin fe ni bromistas o burlones. Casi todos eran de personas cristianas seriamente preocupadas por la importancia del matrimonio.

Y el articulista cuenta que al difundirse su artículo recibió “toneladas de mensajes privados, la mayoría de mujeres buscando consejo porque se habían casado con alguno de los tipos de hombre con los que yo avisaba que no debían casarse. Ningún bromista mundano me contactó”.

Así que Strang saca una conclusión: “Es como si hubiese un deseo profundo entre los cristianos, decepcionados por tantas personas debido a adicciones, divorcio, estándares rebajados… que resuena cuando una figura paternal como Lee dice a las mujeres cosas que su padre o su pastor les debería haber dicho”.

J. Lee Grady empieza su artículo señalando que en su casa han criado cuatro hijas de las que tres se han casado, y que quiere a sus yernos, “que obviamente Dios escogió para que encajasen en los temperamentos y personalidad de cada una de ellas”.

Pero la experiencia de Lee es que muchas jóvenes cristianas que quieren casarse no encuentran al hombre adecuado y se impacientan, incluso si buscan sólo en ambientes cristianos. “Se preguntan si queda algún chico cristiano decente en algún lugar. Empiezan a plantearse si deben ponerse menos exigentes para encontrar pareja”.

Lee da su consejo: “¡No aceptes nada por debajo de lo que Dios pide! Estás mejor soltera que con el tipo equivocado”.

Y a continuación da una lista de 10 tipos equivocados “que deberías evitar al buscar un marido”.

  1. El no creyente

“Escribe 2 Corintios 6,14 en un post-it junto a tu ordenador en el trabajo. Dice: “No os atéis a los no creyentes, porque ¿qué tienen en común la justicia y la impiedad, qué compañerismo hay entre la luz y la oscuridad?” Esta no es una norma religiosa caducada, es la Palabra de Dios para ti hoy.

Lee es muy exigente: según él, no basta con que el candidato se ofrezca a acompañar a la chica a la iglesia. Y las “citas misioneras”, dice, “nunca son buena estrategia”.

Más aún, Lee especifica que “si el hombre no es un cristiano nacido de nuevo, táchalo de tu lista. No es bueno para ti. Todavía no he encontrado a una mujer cristiana que no se arrepintiese de haberse casado con un no creyente”.

  1. El mentiroso

“Si descubres que el hombre con el que estás saliendo te ha mentido acerca de su pasado, o que siempre está borrando su rastro para esconderte secretos, corre hacia la salida más próxima. El matrimonio debe construirse sobre el cimiento de la confianza”.

  1. El playboy

“Me gustaría poderte decir que si encuentras a un tipo majo en la iglesia puedes considerar que vive la pureza sexual. Pero no es el caso hoy. He oído historias de horror de solteros que apoyan el equipo de adoración del domingo, pero son Casanovas el resto de la semana. Si te casas con un tipo que iba de cama en cama antes de la boda, ten por seguro que irá de cama en cama tras la boda”.

  1. El que no cuida su familia anterior

Lee afirma que “hay muchos cristianos firmes que vivieron en su pasado un fracaso matrimonial. Desde su divorcio han experimentado cómo el Espíritu Santo les restauraba y ahora quieren volverse a casar. Los segundos matrimonios pueden ser muy felices”.

[Desde un punto de vista católico, esto podría aplicarse a viudos, a hombres en uniones civiles no sacramentales y a quienes tuvieron una unión matrimonial nula; los católicos -al contrario que los protestantes- no admiten que se vuelva a casar un hombre que ante Dios está unido a otra mujer en una unión que Cristo decreta como indisoluble].

Aquí la precaución viene de cómo ha tratado este hombre a su familia anterior, a sus hijos con otras mujeres. “Si descubres que el hombre con el que sales no ha cuidado a sus hijos de relaciones anteriores, has descubierto un fallo fatal. Un hombre que no paga sus errores ni apoya a sus hijos anteriores no te va a tratar responsablemente”, dice el articulista.

  1. El adicto

“Los hombres que van a la iglesia y tienen adicción al alcohol o las drogas han aprendido a esconder sus problemas, pero no deberías esperar a la luna de miel para descubrir que es un borracho. Nunca te cases con un hombre que se niega a recibir ayuda contra su adicción. Insístele en que busque ayuda profesional y aléjate de él. Y no caigas en una relación codependiente, en la que él dice que te necesita para estar sobrio. Tú no puedes cambiarlo.”

Es importante que conozcas los hábitos de la persona con la que sales, si notas que todos los fines de semana necesita salir a beber con sus amigos, que no concibe una salida sin mezclar el alcohol o alguna otra sustancia estimulante, si siempre consigue una buena excusa para tomarse un trago, debes tomarlo como señales de alerta que te permitan tomar una decisión y alejarte a tiempo, tu no puedes cambiarlo.

  1. El gandul

Una amiga de Lee descubrió, después de casarse, que su nuevo marido no tenía ninguna gana de encontrar un trabajo serio y que su plan consistía en estar en casa jugando a videojuegos mientras su esposa trabajaba y pagaba las facturas. Un hombre que no está dispuesto a trabajar no merece una esposa cristiana. Lee recuerda 2 Tesalonicenses 3,10: “Quien no está dispuesto a trabajar, que no coma”.

  1. El narcisista

“Deseo sinceramente que encuentres un chico que sea apuesto. Pero cuidado: si tu novio pasa 6 horas al día en el gimnasio y publica con regularidad fotos de sus biceps en Facebook tienes un problema”.

“Puede que sea ´mono´, pero un hombre tan centrado en su apariencia y sus propias necesidades nunca podrá amarte sacrificialmente, como Cristo ama a la Iglesia [Efesios 5,25]. El hombre que siempre se busca a sí mismo en el espejo no se fijará en ti”.

  1. El abusador

“Los hombres con tendencias abusadoras no pueden controlar la ira cuando hierve en su interior. Si el hombre con el que sales tiene tendencia a levantar la mano sobre ti o sobre otros no te sientas tentada de racionalizar o excusar su comportamiento. Él tiene un problema, y si te casas con él tendrás que navegar en ese campo minado evitando detonar más explosiones. Los hombres iracundos dañan a las mujeres, a veces verbalmente, otras físicamente. Encuentra un hombre gentil”.

  1. El infantil

Lee previene contra “un tipo que aún vive con sus padres a los 35 años. Si su madre aún le hace la comida, la limpieza y le plancha la ropa, puedes estar segura de que está atascado en un bucle temporal emocional. Te buscas problemas si crees que puedes ser esposa de un chico que no ha crecido. Retrocede y, como amiga, anímale a que encuentre un mentor que le ayude a madurar”.

(No sabemos si Lee diría esto mismo si viviese en España, donde el 56% de los adultos entre 30 y 34 años están en paro, por lo que muchos han vuelto a vivir con sus padres. Con la crisis económica y de vivienda en España la edad de independización de los jóvenes está en los 30 años. Muchos que viven con sus padres por razones económicas pueden ser perfectamente maduros).

  1. El maniático del control

“Hay algunos hombres cristianos que creen en la superioridad masculina, que citan las Escrituras y suenan muy espirituales, pero tras su fachada de autoridad marital esconden una inseguridad profunda y un orgullo que puede convertirse en abuso espiritual. En 1 Pedro 3,7 se pide a los maridos tratar a sus esposas como iguales”.

[La cita, que tomamos de la nueva Biblia de la Conferencia Episcopal Española, dice: ´Los maridos en la convivencia con la mujer, sabiendo que ella es más delicada, demuestren estima hacia ella como coheredera que es también de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no encuentren obstáculo´].

“Si el hombre con el que sales te habla despectivamente, hace comentarios insultantes contra las mujeres y desprecia tus dones espirituales, márchate ya. Él sólo busca poder. Las mujeres que se casan con maniáticos del control religioso acaban a menudo en una pesadilla de depresión”.

Conclusión final

El artículo que se ha reenviado una y otra vez por Internet finaliza con un consejo: “Si eres una mujer de Dios, no entregues tus derechos de nacimiento espirituales casándote con un tipo que no te merece. Tu decisión más inteligente en la vida es esperar a un hombre que realmente esté entregado en Jesús”.

Un tema de debate podría ser hasta qué punto esta clasificación y estos consejos pueden aplicarse también en ámbitos católicos y en países de lengua española. Animar a las mujeres a “esperar” suena distinto en Estados Unidos, donde la media de edad a la que se casan las mujeres es a los 27 años, mientras que en España las chicas se casan, como media, a los 33 años. Y los hombres españoles, a los 36.

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=34690

Lea también 8 tipos de mujeres con las que los hombres cristianos no deberían casarse

 


Novena a Santa Rita de Casia (7), 19.5.17

mayo 19, 2017

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SÉPTIMO DÍA

RITA, MUJER CREYENTE, MUJER ESPIRITUAL


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1. Señal de la cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro; en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2. Acto de contrición

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión; por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los Ángeles, a los Santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

3. Oración preparatoria para todos los días

Señor y Dios nuestro, admirable en tus Santos. Venimos a ti, el único Santo, atraídos por el ejemplo de Rita, tu hija predilecta. Nos encomendamos a su poderosa intercesión y queremos imitar su vida de santidad.

Pues tú nos mandaste: “Sean santos porque Yo soy santo”. A la vez, tu Hijo nos ordenó: “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”.

Padre de bondad, concédenos poder contemplar durante esta novena con gran admiración y devoción las maravillas que obraste en tu sierva Rita.

Hoy nos unimos a todos los devotos de santa Rita para darte gracias por los ejemplos de santidad que en ella nos dejaste. Concédenos imitarla en la tierra, para que así podamos alabarte con santa Rita y con todos los santos para siempre en el cielo.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

4. Datos históricos

Los biógrafos presentan a Rita como una mujer extraordinaria que pasó por las diferentes situaciones de la vida, dando ejemplo de humildad, de fe y de fortaleza. Rita fue antes que nada una mujer creyente.

La fe le permitió a Rita brillar con luz propia en las circunstancias más difíciles, inesperadas y contradictorias de la vida. Siempre aparece como mujer fuerte y digna, que encuentra dentro de sí una fuente de incalculable energía, humana y espiritual, adornada con delicadeza femenina.

No se desmorona con los embates de la vida, como aquella primera contradicción entre la propia voluntad y la de sus padres, acerca de su vocación al matrimonio o a la vida monástica.

La fe le permite hallar la voluntad de Dios, no la suya. Aprende a obedecer. Aprende sufriendo, negándose a sí misma, desde la fe.

Es una mujer de profunda espiritualidad e interioridad. Cada circunstancia la medita en su corazón, ora, pide luz y así puede digerir las contradicciones de la vida y los conflictos existenciales:

la originalidad de la vocación humana y cristiana inevitablemente revestida de opciones y renuncias definitivas, de por vida; las ofensas de su esposo, la injusticia de una muerte a traición, el deseo de venganza y el resentimiento de los hijos; el misterio del pecado y la obstinación del odio y la venganza, la necesidad de la fidelidad; la perseverancia a toda costa en medio de los vaivenes de la vida; la crueldad de la soledad sobre todo durante la viudedad o en el silencio del convento, la urgencia de sacar fuerzas de la debilidad…

En todas estas circunstancias y experiencias, su personalidad creyente crece y se robustece.

Rita se crece en las dificultades. Aparece firme: mujer creyente que edifica su vida sobre la roca de la voluntad de Dios, la negación de sí misma, la obediencia a Dios.

Desea complacer a Dios antes que a los hombres. Por la negación de sí misma busca la gloria de Dios y su propia libertad interior, siempre en obediencia confiada.

Rita busca siempre la gloria de Dios. Vive de la fe, y progresa avanzando de fe en fe. No resulta nada fácil. Por eso, pasa noches enteras en oración, somete su cuerpo con penitencias y privaciones.

Dios debe crecer y ella disminuir. Trata de considerar todas las cosas del mundo desde Dios, pues “lo que no procede de la fe es pecado”, según san Pablo; es carnal, no aprovecha.

Ella se siente afincada en Dios, lo único necesario, todo lo demás es relativo, no merece la pena tomarlo muy en serio; todo pasa. “Pasa el espectáculo de este mundo. Las penalidades de esta vida no se pueden ni comparar con el premio que nos espera”.

Todo es relativo, sólo Dios basta, con Él nada nos falta. Rita se esfuerza toda su vida en conseguir lo infinito, lo que no se pasa ni se muda.

Gracias a la fe, Rita pudo ver, en medio de paradojas, la disposición de Dios y su plan sobre ella en cada detalle de su vida. Todo estaba bien, Dios lo permitía todo, no era la suerte ni la casualidad, ni la fatalidad de la vida, ni la maldad de los hombres…

Era la Providencia de Dios Padre que todo lo permitía para su bien, y dosificaba las pruebas que le enviaba, para que, absolutamente todo, contribuyera al provecho de Rita, a la gloria de Dios y a la salvación de los hombres. Sus cosas personales apenas importaban…

La fe le permite a Rita desembarazarse de la maraña de las opiniones y miras humanas:

No se queja, no se compara con los demás, no pide cuentas a Dios, no reniega de nadie ni de nada, no echa la culpa a nadie, no acusa, no sueña inútilmente en otra “suerte” para su vida, en otros padres, en otro esposo, en otros hijos, en otros enemigos, en otros conventos, en otras circunstancias, en otra superiora…

Asume sus raíces vitales, su vocación, los planes de Dios y su fidelidad.

Por eso aparece digna y noble, inexpugnable como un peñón, mujer de fe. Por la fe, todo lo ha entregado a Dios en su corazón, ha renunciado a todo por Dios, lo ha sacrificado en su corazón como Abraham sacrificó por la fe a su propio hijo Isaac.

Y, así Rita, como Abraham, podrá recuperarlo todo, pero en Dios; podrá tenerlo todo y poseerlo con provecho: A su esposo, a sus hijos, a sus parientes, al mundo… pero en Dios; por eso, tanto aquí como en la eternidad. Nada está perdido. Todo se llena de bendición.

Además, gracias al sacrificio de la fe, Rita no daña ni destruye nada de lo que toca, pues todo lo ama en Dios y por Dios; no perturba, ni desordena nada; como diría san Agustín, no corrompe nada porque todo lo ama en Dios, con orden, con un “amor ordenado, y, por eso, con paz.

La vida de Rita transcurre en el silencio, en la obediencia, en la servicialidad: En la santidad de los hijos de Dios.

Por eso, Rita fue una mujer feliz, una mujer plena en todos los sentidos de la Palabra. Hizo de Dios su única riqueza. Con el salmista, pudo decir: Me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad.

En medio de todos los sufrimientos y contratiempos de la vida Rita experimentó los consuelos de Dios y la satisfacción de su propia conciencia. La fe le permitía estar por encima de las contingencias de la maraña de la vida humana.

Comprometida como nadie, pero a la vez libre como nadie, relativizando todo en Dios. Ella siempre vivió enamorada de su Señor. Estaba llena del Espíritu y gozaba constantemente de sus consuelos.

Nadie le pudo arrebatar la paz del Espíritu: El Señor es mi pastor, nada me falta, aunque pase por valles oscuros, nada temo porque el Señor va conmigo… Me ha tocado un lote hermoso. Me encanta mi heredad. El Señor es mi lote perpetuo…

5. Fuentes bíblicas

Abraham es el padre de todos los creyentes. Dios irrumpió en su vida. Dios le exigió dejar un estado de vida para entrar en otro mundo maravilloso, el mundo de la fe. Abraham se puso en camino, no hacia un lugar determinado sino hacia un interlocutor que le hablaba como amigo y le tenía reservadas gracias inimaginables.

Y se puso en camino sin saber hacia dónde. Pues Dios, que le llamaba, no habitaba en ninguna parte, y a la vez estaba en todas partes. Con la convección de que en ninguna parte podría encontrar el descanso definitivo: Sólo en Dios. Pues “hiciste, Señor, para ti…”

En la medida en que prefiriese a Dios por encima de todas las cosas, podría gozar de la intimidad divina.

Leemos en el Génesis 12, 1-5: Yahvé dijo a Abraham: “Deja tu país, a los de tu raza y a la familia de tu padre, y anda a la tierra que Yo te mostraré. Haré de ti una nación grande y te bendeciré.

Engrandeceré tu nombre y tú serás una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán benditas todas las razas de la tierra”.

Partió, pues, Abraham como se lo había dicho Yahvé, y junto con él fue también Lot.

Abraham tenía setenta y cinco años cuando salió de Jarán. Abraham tomó a Sara, su esposa, y a Lot, hijo de su hermano, con toda la fortuna que había reunido y el personal que había adquirido en Jarán y salieron para dirigirse a Canaán.

La carta de los Hebreos 11, 1-2.13-16.33-39, nos habla y nos comenta el talante espiritual de los hombres creyentes:

La fe es el esfuerzo por conseguir la manera de tener lo que esperamos; el convencimiento respecto de lo que no vemos. En ella se destacaron nuestros antepasados…

Por la fe, Abraham, llamado por Dios, obedeció la orden de salir para un país que se le daría como herencia, y partió sin saber a dónde iba. Por la fe, vivió como forastero en esa tierra prometida. Allí vivió bajo tiendas de campaña…

La muerte los encontró a todos firmes en la fe. No habían conseguido lo prometido, pero de lejos lo habían visto y contemplado con gusto, reconociendo que eran extraños y viajeros en la tierra.

Los que así hablan, hacen ver claramente que van en busca de una patria, pues, si hubieran añorado la tierra de la que habían salido, tenían la oportunidad de volver a ella. Pero no, aspiraban a una patria mejor, es decir, la del cielo.

Por eso Dios no se avergüenza de ellos ni de llamarse su Dios; pues a ellos les preparó una ciudad.

Ellos, gracias a la fe, sometieron a países, establecieron la justicia, vieron realizarse las promesas de Dios, cerraron las fauces a los leones.

Apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, sanaron de sus enfermedades, se mostraron valientes en la guerra, rechazaron a los invasores extranjeros, sin hablar de mujeres cuyos muertos fueron devueltos a la vida.

Otros murieron apaleados y no aceptaron la transacción que los hubiera rescatado, porque preferían alcanzar la resurrección. Otros sufrieron la prueba de las cadenas y de la cárcel.

Fueron apedreados, torturados, aserruchados, murieron a espada, fueron errantes de una a otra parte, sin otro vestido que pieles de cordero y de cabras, faltos de todo, oprimidos, maltratados.

Esos hombres, de los cuales no era digno el mundo, tenían que vagar por los desiertos y las montañas y refugiarse en cuevas y cavernas.

Todas estas personas fueron alabadas por su fe, pero no por eso consiguieron el objeto de la promesa. Es que Dios preparaba algo mejor todavía y no quería que llegaran al término antes que nosotros.

Esta sumisión amorosa y total a Dios justifica al hombre y le alcanza la salvación plena, porque ése es precisamente el primer fruto y consecuencia de la fe: pues todo lo que no hacemos de acuerdo con lo que creemos es pecado (Romanos 14, 23).

La fe sin obras está muerta. Su obra primera es el amor, como enseña el Deuteronomio en 6, 4-5: Escucha, Israel: Yahvé, nuestro Dios, es Yahvé-único. Y tú amarás a Yahvé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

En el Nuevo Testamento, 1 Pedro 1, 18-20, se nos recuerda: No olviden que han sido liberados de la vida inútil que llevaban antes, no con algún rescate material de oro o plata, sino con la sangre preciosa del Cordero sin mancha ni defecto.

En 2, 9 de la misma carta, leemos: Ustedes, al contrario, son una raza elegida, un reino de sacerdotes, una nación consagrada, un pueblo que Dios eligió para que fuera suyo y proclamara sus maravillas.

San Pablo completa esta exhortación: Han sido comprados por Dios a gran precio, por eso no se hagan esclavos de hombres (1 Corintios 7, 23).

Sigue exhortando san Pablo: Ahora ustedes han sido lavados en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor, y por el Espíritu de nuestro Dios, y están consagrados a Dios y en amistad con Dios (1 Corintios 6, 11).

¿Acaso no saben que sus cuerpos son parte de Cristo? El que se une al Señor, se hace con Él un mismo espíritu. ¿No saben ustedes que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en nosotros y que lo hemos recibido de Dios?

Ustedes ya no se pertenecen a sí mismos. Sabiendo que fueron comprados a un gran precio, procuren que sus cuerpos sirvan para la gloria de Dios (1 Corintios 6, 15-20).


6. Consideraciones agustinianas y patrísticas

Para Agustín sólo Dios es la medida del hombre: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta descansar en ti”.

El hombre no puede entenderse fuera de Dios: sólo en Dios conoce y es conocido, sólo en Dios encuentra el sentido de su vida. A la vez, sólo en Dios encuentra validez y peso, fundamento. Sin Dios, el hombre no vale, no tiene consistencia, ni siquiera podría existir.

Y una vez creado, si Dios no lo afirmara constantemente con su voluntad y amor creadores, volvería a la nada: sólo en Dios, por tanto, existe, se desarrolla, es bueno moralmente y, por último, puede realizarse y ser feliz aquí y en la eternidad. Nada lo puede satisfacer a fondo fuera de Dios.

La vida en Dios es principio de unión e integración en el ser humano y, a la vez, fuente de toda realización afectiva. De esta manera, san Agustín va señalando los fundamentos ontológicos, sicológicos, éticos y espirituales de nuestra vida como creyentes.

San Agustín fue eminentemente honesto, y buscador infatigable de la verdad. En ese camino no se salió por la tangente, sino que, sin torcerse ni a izquierda ni a derecha, entró por la puerta de la humildad y caminó por la sumisión y la fidelidad: Es el camino de la interioridad agustiniana, interioridad transcendida.

El cristiano, instruido por san Agustín, entra en su propio mundo interior sin miedos, descubre allí las limitaciones humanas y clama a Dios para superarse; renunciando siempre a toda solución imperfecta, superficial o falsa, quiere trascenderse a sí mismo para llegar a la Verdad, a la Bondad suma, al Bien supremo, a la Felicidad plena, a Dios.

Y todo eso, porque él se experimenta pobre, deficiente, limitado, pecador… y busca con toda su alma una solución digna del hombre, buscador infatigable de la verdad y la felicidad.

Lo expresa bellamente san Agustín:

“No quieras derramarte fuera; entra dentro de ti mismo, porque en el hombre interior reside la verdad, y si hallares que tu naturaleza es mudable, trasciéndete a ti mismo; mas no olvides que, al remontarte sobre las cimas de tu ser, te elevas sobre tu alma dotada de razón; encamina, pues, tus pasos allí donde la luz de la razón se enciende”.

Las Constituciones de los Agustinos Recoletos recogen de manera sintética esta espiritualidad agustiniana:

“El hombre, por la soberbia, se aparta de Dios; cae en sí mismo y resbala hacia las criaturas, disipándose en la dispersión de las cosas temporales. Sólo con la ayuda de Cristo, mediante la purificación por la humildad, puede el hombre recogerse y entrar otra vez en sí mismo, donde comienza a buscar los valores eternos, reencuentra a Cristo y reconoce a los hermanos. Ésta es la interiorización trascendida agustiniana, principio de toda piedad”.

A continuación señala lo específico de la recolección agustiniana: “Éste es el recogimiento o recolección de la Forma de Vivir, camino que lleva derechamente a la contemplación, a la comunidad y al apostolado. La especial vocación del agustino recoleto es la continua conversación con Cristo, y su cuidado principal es atender todo lo que más de cerca lo pueda encender en su amor.

La recolección es un proceso activo y dinámico por el que el hombre disgregado y desparramado por la herida del pecado, movido por la gracia, entra dentro de sí mismo, donde ya lo está esperando Dios e, iluminado por Cristo, maestro interior sin el cual el Espíritu Santo no instruye ni ilumina a nadie, se trasciende a sí mismo, se renueva según la imagen del hombre nuevo que es Cristo y se pacifica en la contemplación de la Verdad.

Es también espíritu y ejercicio de oración. Es finalmente espíritu de penitencia y de continua conversión, que limpia el corazón para ver a Dios, y es manifestación de ese mismo espíritu en las obras externas por las que aparece lo que hay dentro” (números 11 y 12).

Santa Rita bebió en estas venas de la espiritualidad agustiniana, ya desde niña, y particularmente cuando profesó como religiosa agustina en el convento de Casia.

Es una mujer adornada con los dones y frutos del Espíritu Santo. Como mujer espiritual todo lo probó y se quedó con lo mejor. Ella pasó por los estados de la vida asumiendo todas las situaciones desde la fe y llenándolo todo con el suave perfume de Cristo. Adornada con los dones del Espíritu floreció en todos los campos dando frutos de santidad.

Según narran los hagiógrafos, la vida de Rita fue toda una floración del Espíritu, un derroche de santidad. Las múltiples manifestaciones del Espíritu las narra un autor espiritual del siglo IV de manera magistral en una homilía que vamos a reproducir.

Nosotros aplicamos a Rita ese escrito, y nos imaginamos cómo pudo ser la acción del Espíritu en el alma de nuestra Santa en los distintos momentos de su vida. El escrito dice así:

“Los que han llegado a ser hijos de Dios y han sido hallados dignos de renacer de lo alto por el Espíritu Santo y poseen en sí a Cristo, que los ilumina y los crea de nuevo, son guiados por el Espíritu de varias y diversas maneras, y sus corazones son conducidos de manera invisible y suave por la acción de la gracia.

A veces, lloran y se lamentan por el género humano y ruegan por él con lágrimas y llanto, encendidos de amor espiritual hacia el mismo.
Otras veces, el Espíritu Santo los inflama con una alegría y un amor tan grandes que, si pudieran, abrazarían en su corazón a todos los hombres, sin distinción de buenos o malos.

Otras veces, experimentan un sentimiento de humildad que los hace rebajarse por debajo de todos los demás hombres, teniéndose a sí mismos por los más abyectos y despreciables.

Otras veces, el Espíritu les comunica un gozo inefable.

Otras veces, son como un hombre valeroso que, equipado con toda la armadura regia y lanzándose al combate, pelea con valentía contra sus enemigos y los vence. Así también el hombre espiritual, tomando las armas celestiales del Espíritu, arremete contra el enemigo y lo somete bajo sus pies.

Otras veces, el alma descansa en un gran silencio, tranquilidad y paz, gozando de un excelente optimismo y bienestar espiritual y de un sosiego inefable.

Otras veces, el Espíritu le otorga una inteligencia, una sabiduría y un conocimiento inefables, superiores a todo lo que pueda hablarse o expresarse.

Otras veces, no experimenta nada especial.

De este modo, el alma es conducida por la gracia a través de varios y diversos estados, según la voluntad de Dios que así la favorece, ejercitándola de diversas maneras, con el fin de hacerla íntegra, irreprensible y sin mancha ante el Padre Celestial.

Pidamos también nosotros a Dios, y pidámoslo con gran amor y esperanza, que nos conceda la gracia celestial del don del Espíritu, para que también nosotros seamos gobernados y guiados por el mismo Espíritu, según disponga en cada momento la voluntad divina, y para que él nos reanime con su consuelo multiforme.

Así, con la ayuda de su dirección y ejercitación y de su moción espiritual, podremos llegar a la perfección de la plenitud de Cristo, como dice el Apóstol: Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Cristo”.


7. Peticiones o plegaria universal

Presentemos a Dios nuestras peticiones implorando que nos inspire el Señor sentir y actuar como lo hizo santa Rita en toda su vida.

1. Señor, que te has revelado a los hombres,
– por la intercesión de santa Rita, muéstranos tu rostro, aumentándonos la fe en tu palabra de verdad, y nuestro amor a tu Hijo Jesucristo.

Invitación: Roguemos al Señor.
Respuesta: Te lo pedimos, Señor.

2. Señor, tu sierva santa Rita conservó la paciencia en medio de tantas pruebas y tribulaciones;
– haz que en nuestra vida no seamos jamás motivo de molestia, o irritación para los demás.

3. Señor, que te glorificaste en la vida familiar de santa Rita, utilizándola como instrumento de salvación para su esposo y sus hijos;
– haz que nosotros seamos colaboradores tuyos en la salvación de los hombres, comenzando por nuestros propios hogares, comunidades religiosas o eclesiales.

4. Señor, que concediste a santa Rita la constancia de llamar a las puertas del monasterio hasta ser admitida como religiosa;
– haz que aprendamos el valor del sacrificio y el de la perseverancia en todas las circunstancias de nuestra vida.

5. Señor, que moviste a santa Rita para que prefiriese la muerte de sus hijos a verlos manchados por el pecado del odio y de la condenación eterna,
– enséñanos a perdonar a nuestros enemigos y a vivir en paz con todo el mundo, para que así podamos gozar nosotros mismos de tu paz y bendición.

6. Señor, que diste a santa Rita la paz y la tranquilidad en el monasterio después de tantas penas como había sufrido,
– suscita muchas vocaciones a la vida religiosa, donde muchos hijos tuyos alcancen lo único necesario y adelanten el Reino a este mundo.

7. Pídase y formúlese ante el Señor la gracia específica que se desea obtener por la intercesión de santa Rita en esta novena.

8. Señor, que por tu resurrección venciste a la muerte y permitiste que Rita participara de tu victoria,
– concede la vida eterna a todos los fieles difuntos y en particular a los devotos de santa Rita.

Preces específicas para el día séptimo

9. Oh Dios, que nos has dado en tu Hijo Jesucristo todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia,
– haz que no queramos saber otra cosa sino a Jesucristo y Jesucristo crucificado.

10. Oh Dios que nos has dado el Espíritu de tu Hijo,
– concédenos ser dóciles a sus inspiraciones para que podamos crecer a la estatura de Cristo llevando a plenitud todas las cosas en Él, para gloria tuya.

Oración conclusiva

Dios Todopoderoso, que te dignaste conceder a santa Rita amar a sus enemigos y llevar en su corazón y en su frente la señal de la pasión de tu Hijo, concédenos, siguiendo sus ejemplos, considerar de tal manera los dolores de la muerte de tu Hijo que podamos perdonar a nuestros enemigos, y así llegar a ser en verdad hijos tuyos, dignos de la vida eterna prometida a los mansos y sufridos.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

8. Padre Nuestro, Ave María y Gloria (tres veces).

9. Oración final para todos los días

Oh Dios y Señor nuestro, admirable en tus santos, te alabamos porque hiciste de santa Rita un modelo insigne de amor a ti y a todos los hombres.

El amor fue el peso de su vida que la impulsó, cual río de agua viva, a través de todos los estados de su peregrinación por este mundo, dando a todos ejemplo de santidad, y manifestando la victoria de Cristo sobre todo mal.

Ella meditó continuamente la Pasión salvadora de tu Hijo y compartió sus dolores “completando en su carne lo que faltaba a los sufrimientos de Cristo por su cuerpo que es la Iglesia”.

Aleccionada en su interior por la consolación del Espíritu Santo, Rita se convirtió en ejemplo de penitencia y caridad, experimentando continua y gozosamente, cómo la cruz del sufrimiento conduce a la alegría verdadera y a la luz de la resurrección.

De esta manera, se convirtió en instrumento de salvación al servicio del Dios providente, para bien de todos los hombres, sus hermanos, sobre todo en su propio hogar, en su familia, y finalmente en la comunidad agustiniana y en tu Iglesia.

Te damos gracias, oh Padre de bondad, fuente de todo don, y te bendecimos por las maravillas obradas en la vida de santa Rita de Casia, tu sierva. A la vez, te imploramos ser protegidos por su poderosa intercesión, de todo mal, llegando a cumplir tu voluntad en todas las circunstancias de nuestra vida, de acuerdo a los ejemplos de santidad que Rita nos dejó.

Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

10. Gozos a santa Rita

CORO

Tú que vives de amor,
y en el amor te recreas,
bendita por siempre seas,
dulce esposa del Señor.

ESTROFAS

1. Cual del ángel la belleza
difunde luz celestial,
exhalaba su pureza
tu corazón virginal.
Danos guardar esa flor,
que es la reina de las flores,
y ponga en ella su amor
el Dios de santos amores.

2. Santa madre, santa esposa,
en las penas y amarguras
brindaba tu amor dulzuras,
como fragancias las rosas.
Trocando en templo tu hogar
buscaste en Dios el consuelo:
almas que saben amar
hacen de un hogar un cielo.

3. Como esposa del Señor
con alma de serafín,
en tu amor ardió el amor
del corazón de Agustín.
Amor que Dios galardona
y en prenda de unión divina,
brota en tu frente una espina
y una flor en su corona.

11. Himno a santa Rita de Casia

Gloria del género humano,
Rita bienaventurada,
sed nuestra fiel abogada (tres veces)
cerca del Rey soberano.

Nido de castos amores,
fue tu corazón sencillo,
claro espejo, cuyo brillo
no hirieron negros vapores.
Haz que nunca amor profano
tenga en nuestro pecho entrada.

Gloria del género humano…


NOTA: Los contenidos de esta Novena a Santa Rita están tomados, con la debida autorización, del librito publicado por Ed. Paulinas, Lima 2015. Asociación Hijas de San Pablo, Lima, Perú.