Un informe denuncia que cuatro de cada diez religiosas han sufrido abusos sexuales a manos de curas y obispos

enero 24, 2020

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Las religiosas están rompiendo el silencio para confesar que han sido víctimas de malas conductas y diversos abusos por parte del clero. 

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Un informe denuncia que cuatro de cada diez religiosas han sufrido abusos sexuales a manos de curas y obispos

Teólogas Españolas: “Abusar de otro, una mujer, a través del ejercicio del poder, es inaceptable y antievangélico”

Doris Wagner, Alemania, y Rocío Figueroa, Perú, líderes del #MeToo de estas mujeres en la Iglesia católica.

Por Jesús Bastante. 

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Doris (Wagner) Reisinger es una joven alemana que, siendo religiosa, sufrió abusos por parte de varios sacerdotes.

Hoy, junto con Rocío Figueroa, es una de las mujeres que están dando voz a religiosas y ex religiosas que denuncian la violencia ejercida por parte de curas y obispos. Una violencia que esta semana ha sido reconocida por el mismísimo Papa Francisco.

A través de Voices of Faith, Wagner y Figueroa abanderan el particular #MeToo de las religiosas contra los abusos de poder, físicos y sexuales, en la Iglesia católica. Un movimiento al que se han sumado, entre otras, la Asociación de Teólogas Españolas.

En conversación con RD, Doris lamenta que el reconocimiento de los abusos por parte de Francisco «haya llegado muy tarde».

Sin embargo, cree que a partir de este momento «muchas más religiosas que han sufrido abusos sexuales se den cuenta de que no están solas y se atreven a hablar», y confía en que, después de reconocer el problema, «el Papa también tome las medidas apropiadas» para un escándalo de proporciones brutales.

«Ha habido casos en los que los sacerdotes dejaron embarazadas a las monjas y luego las obligaron a abortar», denuncia Doris, que aporta datos de un informe de 1998, que apunta que «el 40% de las religiosas han sufrido abuso sexual, el 10% antes de unirse a la vida religiosa y el 30% después».

Doris empezó a sufrir abusos, primero espirituales, y desde 2008 sexuales. «Mi superior entró en mi habitación y me desnudó; y, a pesar de que le dije que no tenía permiso para hacer esto, me tocó y finalmente me penetró. Esta experiencia me destruyó completamente».

Doris tardó dos años en denunciarlo, «y mis superiores decidieron no actuar». En 2011 abandonó la congregación.

Como activista por los derechos de la mujer en la Iglesia, Wagner defiende que las mujeres «deben ser reconocidas como iguales a los hombres».

Especialmente en la vida religiosa: «mientras las monjas se vean obligadas a vivir de acuerdo con un ideal de perfecta abnegación y sumisión, y estén viviendo en completa dependencia espiritual y financiera, su vulnerabilidad debe ser reconocida», concluye.

Rocío Figueroa sufrió durante años abusos por parte del vicario del Sodalicio, Germán Doig, mientras era consagrada de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, de la que llegó a ser superiora.

Hoy, esta teóloga peruana abandera, desde Voices of Faith, la lucha por la igualdad de las mujeres, religiosas y laicas, en la Iglesia.

En su opinión, «las mujeres en la Iglesia no tienen presencia institucional. La Iglesia católica está respirando solo con un pulmón y por eso se está ahogando (…). Este no es el verdadero rostro del pueblo de Dios».

Sobre las religiosas, lamenta que «siguen siendo consideradas por el clero como ciudadanas de segunda clase. Y no sólo eso, han sido explotadas y usadas para perpetuar el clericalismo».

«¿Cómo puede ser que en el siglo XXI tengamos congregaciones dedicadas a ser sirvientas de los sacerdotes? Las religiosas deben tener un rol fundamental en la renovación eclesial, ser líderes y participar de la toma de decisiones. Tienen que alzar su voz, como muchas lo están haciendo ya, contra un clericalismo que está aniquilando la belleza de nuestras comunidades eclesiales», denuncia.

«Las mujeres católicas estamos cansadas. ¡Basta ya de una Iglesia patriarcal, basta ya de una Iglesia que parece un club exclusivo de hombres donde las mujeres no cuentan», señala Rocío, que ve al Papa Francisco como «una oportunidad», un hombre que quiere «escuchar no sólo la voz de las mujeres sino la voz de las víctimas, que para mí son una voz profética para el futuro de la Iglesia».

Por su parte, la Asociación de Teólogas Españolas ha emitido un comunicado en el que quiere «mostrar su apoyo a todas aquellas mujeres que están en situaciones de violencia, animándolas a que denuncien y que no guarden silencio, para que sea posible que, con su voz, se produzca un esclarecimiento de su situación y una mejora de las condiciones de muchas religiosas en distintas instituciones eclesiales».

«Rogamos que aquellas personas que saben de estos abusos y violaciones los denuncien y acompañen a las víctimas para que no vivan su sufrimiento en soledad», apuntan las teólogas, que animan «al papa Francisco a que acoja esta terrible realidad como una cuestión prioritaria que atender y combatir, ya que es de justicia atender con misericordia a la que no se puede defender».

«Creemos en una Iglesia capaz de trabajar y mejorar sus imperfecciones, reconocer sus debilidades y extralimitaciones, algunas tan terribles como estas. Como teólogas seguimos defendiendo el empoderamiento de las mujeres en la Iglesia, pero esto solo es posible si se respeta su dignidad y su cuerpo. Abusar de otro, una mujer, a través del ejercicio del poder, es inaceptable y antievangélico», concluye la Asociación de Teólogas Españolas.

https://www.periodistadigital.com/cultura/religion/20190208/informe-denuncia-cuatro-diez-religiosas-han-sufrido-abusos-sexuales-manos-curas-obispos-noticia-689400348369/


Globos de Oro: Discurso proaborto de actriz ganadora genera polémica en redes sociales

enero 8, 2020

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Michelle Williams hablando en la Comic-Con International en San Diego, California (2012) / Crédito: Gage Skidmore – Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)

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Globos de Oro: Discurso proaborto de actriz ganadora genera polémica en redes sociales

Redacción ACI Prensa

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Líderes provida rechazaron las palabras de la actriz estadounidense Michelle Williams, quien ayer, al ser premiada en los Globos de Oro, afirmó que no habría alcanzado este reconocimiento si en el pasado no hubiera abortado a su bebé, ejerciendo “el derecho de las mujeres a elegir”, cuándo tener hijos y con quién.

“No habría sido capaz de hacerlo sin emplear el derecho de las mujeres a decidir (Ndr: eufemismo para hablar de un aborto).

A elegir cuándo tener a mis hijos y con quién tenerlos cuando me he sentido apoyada y capaz de encontrar el equilibro. Sabiendo, como todas las madres saben, que la balanza siempre debe inclinarse, y se inclinará, hacia nuestros hijos”, dijo el 5 de enero la actriz de 39 años tras recibir el galardón por la miniserie Fosse/Verdon.

Las palabras de Williams fueron aplaudidas por varias estrellas de Hollywood y el extracto de su discurso fue compartido en las redes sociales y los medios de comunicación.

La semana pasada, la revista People reveló que la actriz se encuentra actualmente embarazada. El padre de su bebé sería Thomas Kail, director de la miniserie donde actúa Williams.

Eden Linton, directora de Educación y Juventud de la Sociedad para la Protección del Niño por Nacer de Reino Unido (SPUC), una de las organizaciones de defensa de la vida más antiguas y grandes del mundo, expresó: “Bienvenidos a 2020, donde un trofeo es más valioso que la vida humana y las mujeres deben matar a sus hijos para alcanzar sus sueños”.

“La Sra. Williams ha enviado un mensaje a las niñas jóvenes e influenciables de todo el mundo de que sus sueños y ambiciones no se pueden lograr sin el aborto y que las mujeres deben sacrificar a sus hijos para tener éxito”, subrayó.

La directiva añadió que “en 2020, ninguna mujer debería tener que sacrificar a su hijo para lograr sus sueños” y que “el mensaje de la Sra. Williams degrada a las mujeres y sus capacidades”.

“En una sociedad donde las celebridades son tan glorificadas, es extremadamente preocupante ver declaraciones como éstas que emanan de eventos de alto perfil con la capacidad de influir en los demás”, concluyó.

En la red social Twitter, también se generaron miles de reacciones y críticas sobre el discurso de Williams.

Abby Johnson, quien fue directora de una clínica abortista de la multinacional abortista Planned Parenthood y hoy es una prominente líder provida, dijo en la red social que el discurso de la actriz fue “desagradable”.

“Entonces Michelle Williams quiere agradecerle al aborto por su éxito. Quiere agradecer públicamente al niño que mató para lograr su éxito… y lo hace mientras está embarazada actualmente. Desagradable”, dijo.

Luego añadió en otro tuit: “Michelle Williams quiere que creas que tienes que matar a tus hijos para tener éxito. Bueno, tengo 8 hijos y he cumplido todos mis objetivos educativos y profesionales. Decir que debemos elegir es un insulto a la fuerza de las mujeres y la maternidad”.

Otro comentario crítico a la alocución de la actriz de Hollywood fue el de Lila Rose, presidenta y fundadora de la plataforma provida Live Action.

Ella dijo: “Michelle Williams, visiblemente embarazada, afirma que no habría ganado los Golden Globes sino mataba a su hijo anterior. Ningún trofeo vale más que la vida de un niño. Sacrificar a nuestros hijos para perseguir nuestros sueños es la antítesis total del empoderamiento de las mujeres”.

Por su parte, Kristan Hawkins, presidenta del grupo provida Students for Life of America, también comentó el discurso.

“Michelle Williams, me parece tan triste que atribuyas un acto de violencia, el aborto, al éxito de tu carrera. El feminismo ha fallado ya que millones de mujeres como tú han sido engañadas al creer que debes matar a otra para tener éxito”, señaló.

Además, recordó que “el aborto es lo opuesto al empoderamiento femenino. Un aborto dice que creías que no eras lo suficientemente fuerte como para alcanzar tus objetivos y cuidar al nuevo humano que creaste. Es el movimiento provida que busca el empoderamiento total de las mujeres, mostrando a las mujeres que son superhéroes y que pueden hacer ambas cosas”.

El humorista estadounidense Tim Young lanzó un comentario sarcástico: “Me perdí con Michelle Williams diciendo no habría tenido una gran carrera si no hubiera tenido un aborto y a la audiencia aplaudiendo. Independientemente de qué lado esté, el aborto debería ser más solemne que parafraseado: ¡Si tiene uno, puede ganar premios como yo!”.

Una usuaria provida llamada Amie Whatserface lamentó que Williams haya “comprado el argumento de la industria del aborto que le dice a las mujeres vulnerables que no se puede tener una carrera y una familia”.

“El niño que ella sacrificó por la fama probablemente habría estado orgulloso de su premio y celebrado felizmente con ella”, agregó.

https://www.aciprensa.com/noticias/globos-de-oro-discurso-proaborto-de-actriz-ganadora-genera-polemica-en-redes-sociales-77612


El maná de cada día, 19.9.19

septiembre 19, 2019

Jueves de la 24ª semana del Tiempo Ordinario

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bethanie

Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor



PRIMERA LECTURA: 1 Timoteo 4, 12-16

Querido hermano: Nadie te desprecie por ser joven; sé tú un modelo para los fieles, en el hablar y en la conducta, en el amor, la fe y la honradez.

Mientras llego, preocúpate de la lectura pública, de animar y enseñar.

No descuides el don que posees, que se te concedió por indicación de una profecía con la imposición de manos de los presbíteros.

Preocúpate de esas cosas y dedícate a ellas, para que todos vean cómo adelantas.

Cuídate tú y cuida la enseñanza; sé constante; si lo haces, te salvarás a ti y a los que te escuchan.


SALMO 110,7-8.9.10

Grandes son las obras del Señor.

Justicia y verdad son las obras de sus manos, todos sus preceptos merecen confianza: son estables para siempre jamás, se han de cumplir con verdad y rectitud.

Envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza, su nombre es sagrado y temible.

Primicia de la sabiduría es el temor del Señor, tienen buen juicio los que lo practican; la alabanza del Señor dura por siempre.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 11, 28

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré -dice el Señor-.


EVANGELIO: Juan 7, 36-50

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa.

Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume.

Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.»

Jesús tomó la palabra y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» Él respondió: «Dímelo, maestro.»

Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?»

Simón contestó: «Supongo que aquel a quien le perdonó más.»

Jesús le dijo: «Has juzgado rectamente.»

Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume.

Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.» Y a ella le dijo: «Tus pecados están perdonados.»

Los demás convidados empezaron a decir entre sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?» Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

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Fiesta de San Alonso de Orozco, agustino

Biografía de san Alonso de Orozco

Nació en Oropesa, provincia de Toledo (España) el 17 de octubre del año 1500. Enviado a la Universidad de Salamanca, se sintió atraído por el ambiente de santidad del convento de San Agustín y entró en la Orden en 1522. Un año más tarde, profesó en manos de santo Tomás de Villanueva. Junto con otros religiosos –sobresalientes en ciencia, santidad y celo apostólico–, forma parte de un grupo granado de agustinos que se mueven cronológicamente en el siglo XVI y escriben uno de los capítulos más gloriosos de la historia de la Orden Agustiniana.

Ordenado sacerdote, ocupó diversos cargos que sirvieron para poner de relieve su carácter magnánimo y comprensivo. En 1554, siendo superior del convento de Valladolid fue nombrado predicador real por el emperador Carlos V y, al trasladarse la Corte a Madrid, pasó al convento de san Felipe el Real y continúo en el mismo oficio bajo el reinado de Felipe II. El llamado santo de san Felipe murió en 1591 en el Colegio de la Encarnación o de doña María de Aragón, hoy sede del senado español.

Escribió numerosas obras de carácter ascético y teológico en las que demuestra su espíritu contemplativo, su alta valoración de la eucaristía hasta el punto de recomendar ya en aquel tiempo la comunión diaria, su filial devoción mariana y su amor a la Orden Agustiniana. Conocía bien a san Agustín y en sus escritos y sermones abundan las citas del obispo de Hipona. Quiso ser misionero y acompañar al grupo de connovicios que embarcaron como evangelizadores hacia el nuevo mundo. En 1547 –durante la travesía hasta Canarias– enfermó y los médicos le recomendaron regresara a la península.

En el cuadro de los autores espirituales agustinos, Alonso de Orozco es el más fecundo y más leído de los escritores en su siglo. Sus obras, escritas en castellano y en latín, fueron reeditadas y traducidas a distintas lenguas. A través de su extensa producción de literatura espiritual se puede comprobar la solidez de su doctrina. En ella se revela como maestro de oración, atento –al mismo tiempo– a las necesidades de los menesterosos.

Otro aspecto a subrayar en la biografía de Alonso de Orozco es su actividad como fundador de conventos de agustinos y agustinas, y reformador de la vida religiosa. “La vida común y unidad fraternal de la Orden debe ser amada y seguida, porque es buena y provechosa para amar y servir a Dios de todo corazón”, escribió san Alonso (Instrucción de religiosos).

Beatificado por el Papa León XIII el 15 de enero de 1882, fue canonizado el 19 de mayo de 2002 por el Papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro de Roma. Sus restos reposan en la capilla del Convento de agustinas contemplativas que lleva su nombre, en la calle La Granja de Madrid.

Estudió para abogado durante ocho años y al terminar se hizo fraile Agustino. Fue ordenado sacerdote y destinado a varios conventos de la Orden de San Agustín. Desde el principio se dedicó a la predicación. Hablaba a toda clase de gente, pero siempre decía que a quien mejor predicaba era a los pobres. En cuanto podía, se ponía a escribir libros sobre Dios, la Virgen, los santos, la Iglesia y otros asuntos religiosos. El quería que la buena doctrina de Jesús llegase a todos, por eso escribía libros pequeños para que todo el mundo tuviera acceso a ellos. Llegó a escribir más de 60 obras para la alimentación espiritual de todos y cualquiera. Recibió de la Virgen María el mandato: ‘Escribe’.

Oración

Señor, que concediste a san Alonso de Orozco ser un docto ministro de tu Evangelio, concédenos que,  por su intercesión, sepamos compartir con toda la comunidad eclesial lo que te dignas obrar en cada uno de nosotros. Por Ntro. Señor Jesucristo. Amén.

San Alonso de Orozco, agustino, escritor eximio y predicador real. 19 septiembre.


El maná de cada día, 9.8.19

agosto 9, 2019

Viernes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario

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Hoy, 9 de agosto se celebra en Europa la Fiesta de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, judía alemana conversa. Las lecturas propias son éstas: Eclesiástico, 51, 1-8; Salmo 30; Mateo 10, 28-33. Feliz día.
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El que pierda su vida por mí, la encontrará

El que pierda su vida por mí, la encontrará



PRIMERA LECTURA: Deuteronomio 4, 32-40

Moisés habló al pueblo, diciendo:

«Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, palabra tan grande como ésta?; ¿se oyó cosa semejante?; ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?;

¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios y guerra, con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes terrores, como todo lo que el Señor, vuestro Dios, hizo con vosotros en Egipto, ante vuestros ojos?

Te lo han hecho ver para que reconozcas que el Señor es Dios, y no hay otro fuera de él.

Desde el cielo hizo resonar su voz para enseñarte, en la tierra te mostró aquel gran fuego, y oíste sus palabras que salían del fuego. Porque amó a tus padres y después eligió a su descendencia, él en persona te sacó de Egipto con gran fuerza, para desposeer ante ti a pueblos más grandes y fuertes que tú, para traerte y darte sus tierras en heredad, cosa que hoy es un hecho.

Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre.»


SALMO 76, 12-13.14-15.16.21

Recuerdo las proezas del Señor.

Recuerdo las proezas del Señor; sí, recuerdo tus antiguos portentos, medito todas tus obras y considero tus hazañas.

Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es grande como nuestro Dios? Tú, oh Dios, haciendo maravillas, mostraste tu poder a los pueblos.

Con tu brazo rescataste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Guiabas a tu pueblo, como a un rebaño, por la mano de Moisés y de Aarón.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 5,10

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.


EVANGELIO: Mateo 16, 24-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará.

¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del hombre con majestad.»
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SIGUE AL SEÑOR CON TU CRUZ

Cuando Jesús anima a sus discípulos a seguirle con la cruz, no habla de una cruz en abstracto, sino de la que a cada uno corresponde en cada momento de nuestra vida: tu cruz… mi cruz.

Evidentemente, que no se trata de ningún adorno que llevamos en el pecho, o de ese objeto piadoso que tenemos en nuestra habitación.

Se trata de abrazar el sinsabor de cada día, el fracaso inesperado, la desilusión ante ese plan no realizado, la crítica que nos asalta, esa pasión desordenada que nos agobia, esa enfermedad que nos postra, una ironía que nos humilla…

Son tantos los momentos que en cada jornada experimentamos la pequeñez de lo que somos, que sólo hay dos salidas: emplear el voluntarismo de nuestro orgullo, o la aceptación interior.

La primera, nos lleva a estar permanentemente a la defensiva, en guardia, buscando recursos para afirmar nuestro ego, llegando incluso a fórmulas donde la mentira y el engaño son nuestros aliados.

La segunda, la aceptación interior, es acompañar a Cristo en ese camino del Calvario, donde nos unimos a una entrega que no mide los condicionamientos, sino que se da hasta inmolarse por amor.

Esta última sólo es posible llevarla a cabo cuando, más allá de la resignación, nos abandonamos en las manos de Dios, con la confianza filial de quien sabe estar correspondiendo a un amor más grande que la suficiencia personal.

La cruz, la tuya y la mía, es vivir cara a Dios nuestra condición de hijos suyos, es decir, con la generosidad del que está desprendido absolutamente de todo lo que le pertenece.

Esa cruz es también la que nos hace responder con caridad cristiana nuestra relación con los demás, empleando la paciencia, los detalles de cariño, empezando por los más próximos, tu familia, tus amigos, tus compañeros.

La cruz, en definitiva, es saber que sólo la ternura es capaz de romper el hielo de la desconfianza cuando nos damos a otros sin esperar nada a cambio.

Lañas diarias www.mater-dei.es


El maná de cada día, 27.6.19

junio 27, 2019

Jueves de la 12ª semana del Tiempo Ordinario

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Construir la casa sobre la roca que es Jesucristo

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PRIMERA LECTURA: Génesis 16, 6b-12. 15-16

En aquellos días, Saray maltrató a Agar, y ella se escapó. El ángel del Señor la encontró junto a la fuente del desierto, la fuente del camino de Sur, y le dijo: «Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y adónde vas?»

Ella respondió: «Vengo huyendo de mi señora.» El ángel del Señor le dijo: «Vuelve a tu señora y sométete a ella.» Y el ángel del Señor añadió: «Haré tan numerosa tu descendencia que no se podrá contar.»

Y el ángel del Señor concluyó: «Mira, estás encinta y darás a luz un hijo y lo llamarás Ismael, porque el Señor te ha escuchado en la aflicción. Será un potro salvaje: él contra todos y todos contra él; vivirá separado de sus hermanos.»

Agar dio un hijo a Abrahán, y Abrahán llamó Ismael al hijo que le había dado Agar. Abrahán tenía ochenta y seis años cuando Agar dio a luz a Ismael.


SALMO 105,1-2.3-4a.4b-5

Dad gracias al Señor porque es bueno.

Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. ¿Quién podrá contar las hazañas de Dios, pregonar toda su alabanza?

Dichosos los que respetan el derecho y practican siempre la justicia. Acuérdate de mí por amor a tu pueblo.

Visítame con tu salvación: para que vea la dicha de tus escogidos, y me alegre con la alegría de tu pueblo, y me gloríe con tu heredad.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 14, 23

El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor-, y mi Padre lo amará, y vendremos a él.


EVANGELIO: Mateo 7, 21-29

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?” Yo entonces les declararé: “Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados.”

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió porque estaba cimentada sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.»

Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas.
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Poned en práctica la Palabra, no os contentéis
con escucharla, eso sería engañaros

San Agustín. Sermón 179, 8-9; PL 38, 970

No os confundáis, hermanos, si habéis venido con diligencia a escuchar la palabra sin poner en práctica lo que oís. Pensad bien en ello; si bueno es escuchar la palabra, es mucho mejor ponerla en práctica. Si no la escuchas, si no practicas lo que has oído, no construyes nada. Si la oyes y no la pones en práctica, construyes una ruina… escuchar y poner en práctica, es construir sobre roca. Y el solo hecho de escuchar, es construir.

En cuanto al que escucha estas palabras, continúa el Señor, y no las pone en práctica, es semejante al insensato que construye su casa. También él construye, pero ¿qué construye? Construye su casa pero dado que no pone en práctica lo que oye, tiene buen oído, pero construye sobre arena…

Puede que alguien me diga: “¿Para qué escuchar lo que no tengo la intención de cumplir. Ya que construiré una ruina si escucho sin ponerlo en práctica, no es más seguro no escuchar nada?”. En este mundo, la lluvia, los vientos, los torrentes no cesan. ¿No es mejor construir sobre roca para que cuando vengan los torrentes, no te arrastren?… Sin protección y sin el menor tejado, vas a ser irremediablemente abatido, arrastrado, sumergido.

Reflexiona pues sobre el partido que vas a tomar. Es malo no escuchar, es malo escuchar sin actuar, resulta que hay que escuchar y poner en práctica. Sed personas que “ponen en práctica la Palabra, y no se contentan sólo con escucharla”; lo contrario sería engañarse.


Novena a Santa Rita de Casia (7), 19.5.19

mayo 19, 2019

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SÉPTIMO DÍA

RITA, MUJER CREYENTE, MUJER ESPIRITUAL


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1. Señal de la cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro; en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2. Acto de contrición

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión; por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los Ángeles, a los Santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

3. Oración preparatoria para todos los días

Señor y Dios nuestro, admirable en tus Santos. Venimos a ti, el único Santo, atraídos por el ejemplo de Rita, tu hija predilecta. Nos encomendamos a su poderosa intercesión y queremos imitar su vida de santidad.

Pues tú nos mandaste: “Sean santos porque Yo soy santo”. A la vez, tu Hijo nos ordenó: “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”.

Padre de bondad, concédenos poder contemplar durante esta novena con gran admiración y devoción las maravillas que obraste en tu sierva Rita.

Hoy nos unimos a todos los devotos de santa Rita para darte gracias por los ejemplos de santidad que en ella nos dejaste. Concédenos imitarla en la tierra, para que así podamos alabarte con santa Rita y con todos los santos para siempre en el cielo.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

4. Datos históricos

Los biógrafos presentan a Rita como una mujer extraordinaria que pasó por las diferentes situaciones de la vida, dando ejemplo de humildad, de fe y de fortaleza. Rita fue antes que nada una mujer creyente.

La fe le permitió a Rita brillar con luz propia en las circunstancias más difíciles, inesperadas y contradictorias de la vida. Siempre aparece como mujer fuerte y digna, que encuentra dentro de sí una fuente de incalculable energía, humana y espiritual, adornada con delicadeza femenina.

No se desmorona con los embates de la vida, como aquella primera contradicción entre la propia voluntad y la de sus padres, acerca de su vocación al matrimonio o a la vida monástica.

La fe le permite hallar la voluntad de Dios, no la suya. Aprende a obedecer. Aprende sufriendo, negándose a sí misma, desde la fe.

Es una mujer de profunda espiritualidad e interioridad. Cada circunstancia la medita en su corazón, ora, pide luz y así puede digerir las contradicciones de la vida y los conflictos existenciales:

la originalidad de la vocación humana y cristiana inevitablemente revestida de opciones y renuncias definitivas, de por vida; las ofensas de su esposo, la injusticia de una muerte a traición, el deseo de venganza y el resentimiento de los hijos; el misterio del pecado y la obstinación del odio y la venganza, la necesidad de la fidelidad; la perseverancia a toda costa en medio de los vaivenes de la vida; la crueldad de la soledad sobre todo durante la viudedad o en el silencio del convento, la urgencia de sacar fuerzas de la debilidad…

En todas estas circunstancias y experiencias, su personalidad creyente crece y se robustece.

Rita se crece en las dificultades. Aparece firme: mujer creyente que edifica su vida sobre la roca de la voluntad de Dios, la negación de sí misma, la obediencia a Dios.

Desea complacer a Dios antes que a los hombres. Por la negación de sí misma busca la gloria de Dios y su propia libertad interior, siempre en obediencia confiada.

Rita busca siempre la gloria de Dios. Vive de la fe, y progresa avanzando de fe en fe. No resulta nada fácil. Por eso, pasa noches enteras en oración, somete su cuerpo con penitencias y privaciones.

Dios debe crecer y ella disminuir. Trata de considerar todas las cosas del mundo desde Dios, pues “lo que no procede de la fe es pecado”, según san Pablo; es carnal, no aprovecha.

Ella se siente afincada en Dios, lo único necesario, todo lo demás es relativo, no merece la pena tomarlo muy en serio; todo pasa. “Pasa el espectáculo de este mundo. Las penalidades de esta vida no se pueden ni comparar con el premio que nos espera”.

Todo es relativo, sólo Dios basta, con Él nada nos falta. Rita se esfuerza toda su vida en conseguir lo infinito, lo que no se pasa ni se muda.

Gracias a la fe, Rita pudo ver, en medio de paradojas, la disposición de Dios y su plan sobre ella en cada detalle de su vida. Todo estaba bien, Dios lo permitía todo, no era la suerte ni la casualidad, ni la fatalidad de la vida, ni la maldad de los hombres…

Era la Providencia de Dios Padre que todo lo permitía para su bien, y dosificaba las pruebas que le enviaba, para que, absolutamente todo, contribuyera al provecho de Rita, a la gloria de Dios y a la salvación de los hombres. Sus cosas personales apenas importaban…

La fe le permite a Rita desembarazarse de la maraña de las opiniones y miras humanas:

No se queja, no se compara con los demás, no pide cuentas a Dios, no reniega de nadie ni de nada, no echa la culpa a nadie, no acusa, no sueña inútilmente en otra “suerte” para su vida, en otros padres, en otro esposo, en otros hijos, en otros enemigos, en otros conventos, en otras circunstancias, en otra superiora…

Asume sus raíces vitales, su vocación, los planes de Dios y su fidelidad.

Por eso aparece digna y noble, inexpugnable como un peñón, mujer de fe. Por la fe, todo lo ha entregado a Dios en su corazón, ha renunciado a todo por Dios, lo ha sacrificado en su corazón como Abraham sacrificó por la fe a su propio hijo Isaac.

Y, así Rita, como Abraham, podrá recuperarlo todo, pero en Dios; podrá tenerlo todo y poseerlo con provecho: A su esposo, a sus hijos, a sus parientes, al mundo… pero en Dios; por eso, tanto aquí como en la eternidad. Nada está perdido. Todo se llena de bendición.

Además, gracias al sacrificio de la fe, Rita no daña ni destruye nada de lo que toca, pues todo lo ama en Dios y por Dios; no perturba, ni desordena nada; como diría san Agustín, no corrompe nada porque todo lo ama en Dios, con orden, con un “amor ordenado, y, por eso, con paz.

La vida de Rita transcurre en el silencio, en la obediencia, en la servicialidad: En la santidad de los hijos de Dios.

Por eso, Rita fue una mujer feliz, una mujer plena en todos los sentidos de la Palabra. Hizo de Dios su única riqueza. Con el salmista, pudo decir: Me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad.

En medio de todos los sufrimientos y contratiempos de la vida Rita experimentó los consuelos de Dios y la satisfacción de su propia conciencia. La fe le permitía estar por encima de las contingencias de la maraña de la vida humana.

Comprometida como nadie, pero a la vez libre como nadie, relativizando todo en Dios. Ella siempre vivió enamorada de su Señor. Estaba llena del Espíritu y gozaba constantemente de sus consuelos.

Nadie le pudo arrebatar la paz del Espíritu: El Señor es mi pastor, nada me falta, aunque pase por valles oscuros, nada temo porque el Señor va conmigo… Me ha tocado un lote hermoso. Me encanta mi heredad. El Señor es mi lote perpetuo…

5. Fuentes bíblicas

Abraham es el padre de todos los creyentes. Dios irrumpió en su vida. Dios le exigió dejar un estado de vida para entrar en otro mundo maravilloso, el mundo de la fe. Abraham se puso en camino, no hacia un lugar determinado sino hacia un interlocutor que le hablaba como amigo y le tenía reservadas gracias inimaginables.

Y se puso en camino sin saber hacia dónde. Pues Dios, que le llamaba, no habitaba en ninguna parte, y a la vez estaba en todas partes. Con la convección de que en ninguna parte podría encontrar el descanso definitivo: Sólo en Dios. Pues “hiciste, Señor, para ti…”

En la medida en que prefiriese a Dios por encima de todas las cosas, podría gozar de la intimidad divina.

Leemos en el Génesis 12, 1-5: Yahvé dijo a Abraham: “Deja tu país, a los de tu raza y a la familia de tu padre, y anda a la tierra que Yo te mostraré. Haré de ti una nación grande y te bendeciré.

Engrandeceré tu nombre y tú serás una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán benditas todas las razas de la tierra”.

Partió, pues, Abraham como se lo había dicho Yahvé, y junto con él fue también Lot.

Abraham tenía setenta y cinco años cuando salió de Jarán. Abraham tomó a Sara, su esposa, y a Lot, hijo de su hermano, con toda la fortuna que había reunido y el personal que había adquirido en Jarán y salieron para dirigirse a Canaán.

La carta de los Hebreos 11, 1-2.13-16.33-39, nos habla y nos comenta el talante espiritual de los hombres creyentes:

La fe es el esfuerzo por conseguir la manera de tener lo que esperamos; el convencimiento respecto de lo que no vemos. En ella se destacaron nuestros antepasados…

Por la fe, Abraham, llamado por Dios, obedeció la orden de salir para un país que se le daría como herencia, y partió sin saber a dónde iba. Por la fe, vivió como forastero en esa tierra prometida. Allí vivió bajo tiendas de campaña…

La muerte los encontró a todos firmes en la fe. No habían conseguido lo prometido, pero de lejos lo habían visto y contemplado con gusto, reconociendo que eran extraños y viajeros en la tierra.

Los que así hablan, hacen ver claramente que van en busca de una patria, pues, si hubieran añorado la tierra de la que habían salido, tenían la oportunidad de volver a ella. Pero no, aspiraban a una patria mejor, es decir, la del cielo.

Por eso Dios no se avergüenza de ellos ni de llamarse su Dios; pues a ellos les preparó una ciudad.

Ellos, gracias a la fe, sometieron a países, establecieron la justicia, vieron realizarse las promesas de Dios, cerraron las fauces a los leones.

Apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, sanaron de sus enfermedades, se mostraron valientes en la guerra, rechazaron a los invasores extranjeros, sin hablar de mujeres cuyos muertos fueron devueltos a la vida.

Otros murieron apaleados y no aceptaron la transacción que los hubiera rescatado, porque preferían alcanzar la resurrección. Otros sufrieron la prueba de las cadenas y de la cárcel.

Fueron apedreados, torturados, aserruchados, murieron a espada, fueron errantes de una a otra parte, sin otro vestido que pieles de cordero y de cabras, faltos de todo, oprimidos, maltratados.

Esos hombres, de los cuales no era digno el mundo, tenían que vagar por los desiertos y las montañas y refugiarse en cuevas y cavernas.

Todas estas personas fueron alabadas por su fe, pero no por eso consiguieron el objeto de la promesa. Es que Dios preparaba algo mejor todavía y no quería que llegaran al término antes que nosotros.

Esta sumisión amorosa y total a Dios justifica al hombre y le alcanza la salvación plena, porque ése es precisamente el primer fruto y consecuencia de la fe: pues todo lo que no hacemos de acuerdo con lo que creemos es pecado (Romanos 14, 23).

La fe sin obras está muerta. Su obra primera es el amor, como enseña el Deuteronomio en 6, 4-5: Escucha, Israel: Yahvé, nuestro Dios, es Yahvé-único. Y tú amarás a Yahvé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

En el Nuevo Testamento, 1 Pedro 1, 18-20, se nos recuerda: No olviden que han sido liberados de la vida inútil que llevaban antes, no con algún rescate material de oro o plata, sino con la sangre preciosa del Cordero sin mancha ni defecto.

En 2, 9 de la misma carta, leemos: Ustedes, al contrario, son una raza elegida, un reino de sacerdotes, una nación consagrada, un pueblo que Dios eligió para que fuera suyo y proclamara sus maravillas.

San Pablo completa esta exhortación: Han sido comprados por Dios a gran precio, por eso no se hagan esclavos de hombres (1 Corintios 7, 23).

Sigue exhortando san Pablo: Ahora ustedes han sido lavados en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor, y por el Espíritu de nuestro Dios, y están consagrados a Dios y en amistad con Dios (1 Corintios 6, 11).

¿Acaso no saben que sus cuerpos son parte de Cristo? El que se une al Señor, se hace con Él un mismo espíritu. ¿No saben ustedes que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en nosotros y que lo hemos recibido de Dios?

Ustedes ya no se pertenecen a sí mismos. Sabiendo que fueron comprados a un gran precio, procuren que sus cuerpos sirvan para la gloria de Dios (1 Corintios 6, 15-20).

 

6. Consideraciones agustinianas y patrísticas

Para Agustín sólo Dios es la medida del hombre: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta descansar en ti”.

El hombre no puede entenderse fuera de Dios: sólo en Dios conoce y es conocido, sólo en Dios encuentra el sentido de su vida. A la vez, sólo en Dios encuentra validez y peso, fundamento. Sin Dios, el hombre no vale, no tiene consistencia, ni siquiera podría existir.

Y una vez creado, si Dios no lo afirmara constantemente con su voluntad y amor creadores, volvería a la nada: sólo en Dios, por tanto, existe, se desarrolla, es bueno moralmente y, por último, puede realizarse y ser feliz aquí y en la eternidad. Nada lo puede satisfacer a fondo fuera de Dios.

La vida en Dios es principio de unión e integración en el ser humano y, a la vez, fuente de toda realización afectiva. De esta manera, san Agustín va señalando los fundamentos ontológicos, sicológicos, éticos y espirituales de nuestra vida como creyentes.

San Agustín fue eminentemente honesto, y buscador infatigable de la verdad. En ese camino no se salió por la tangente, sino que, sin torcerse ni a izquierda ni a derecha, entró por la puerta de la humildad y caminó por la sumisión y la fidelidad: Es el camino de la interioridad agustiniana, interioridad transcendida.

El cristiano, instruido por san Agustín, entra en su propio mundo interior sin miedos, descubre allí las limitaciones humanas y clama a Dios para superarse; renunciando siempre a toda solución imperfecta, superficial o falsa, quiere trascenderse a sí mismo para llegar a la Verdad, a la Bondad suma, al Bien supremo, a la Felicidad plena, a Dios.

Y todo eso, porque él se experimenta pobre, deficiente, limitado, pecador… y busca con toda su alma una solución digna del hombre, buscador infatigable de la verdad y la felicidad.

Lo expresa bellamente san Agustín:

“No quieras derramarte fuera; entra dentro de ti mismo, porque en el hombre interior reside la verdad, y si hallares que tu naturaleza es mudable, trasciéndete a ti mismo; mas no olvides que, al remontarte sobre las cimas de tu ser, te elevas sobre tu alma dotada de razón; encamina, pues, tus pasos allí donde la luz de la razón se enciende”.

Las Constituciones de los Agustinos Recoletos recogen de manera sintética esta espiritualidad agustiniana:

“El hombre, por la soberbia, se aparta de Dios; cae en sí mismo y resbala hacia las criaturas, disipándose en la dispersión de las cosas temporales. Sólo con la ayuda de Cristo, mediante la purificación por la humildad, puede el hombre recogerse y entrar otra vez en sí mismo, donde comienza a buscar los valores eternos, reencuentra a Cristo y reconoce a los hermanos. Ésta es la interiorización trascendida agustiniana, principio de toda piedad”.

A continuación señala lo específico de la recolección agustiniana: “Éste es el recogimiento o recolección de la Forma de Vivir, camino que lleva derechamente a la contemplación, a la comunidad y al apostolado. La especial vocación del agustino recoleto es la continua conversación con Cristo, y su cuidado principal es atender todo lo que más de cerca lo pueda encender en su amor.

La recolección es un proceso activo y dinámico por el que el hombre disgregado y desparramado por la herida del pecado, movido por la gracia, entra dentro de sí mismo, donde ya lo está esperando Dios e, iluminado por Cristo, maestro interior sin el cual el Espíritu Santo no instruye ni ilumina a nadie, se trasciende a sí mismo, se renueva según la imagen del hombre nuevo que es Cristo y se pacifica en la contemplación de la Verdad.

Es también espíritu y ejercicio de oración. Es finalmente espíritu de penitencia y de continua conversión, que limpia el corazón para ver a Dios, y es manifestación de ese mismo espíritu en las obras externas por las que aparece lo que hay dentro” (números 11 y 12).

Santa Rita bebió en estas venas de la espiritualidad agustiniana, ya desde niña, y particularmente cuando profesó como religiosa agustina en el convento de Casia.

Es una mujer adornada con los dones y frutos del Espíritu Santo. Como mujer espiritual todo lo probó y se quedó con lo mejor. Ella pasó por los estados de la vida asumiendo todas las situaciones desde la fe y llenándolo todo con el suave perfume de Cristo. Adornada con los dones del Espíritu floreció en todos los campos dando frutos de santidad.

Según narran los hagiógrafos, la vida de Rita fue toda una floración del Espíritu, un derroche de santidad. Las múltiples manifestaciones del Espíritu las narra un autor espiritual del siglo IV de manera magistral en una homilía que vamos a reproducir.

Nosotros aplicamos a Rita ese escrito, y nos imaginamos cómo pudo ser la acción del Espíritu en el alma de nuestra Santa en los distintos momentos de su vida. El escrito dice así:

“Los que han llegado a ser hijos de Dios y han sido hallados dignos de renacer de lo alto por el Espíritu Santo y poseen en sí a Cristo, que los ilumina y los crea de nuevo, son guiados por el Espíritu de varias y diversas maneras, y sus corazones son conducidos de manera invisible y suave por la acción de la gracia.

A veces, lloran y se lamentan por el género humano y ruegan por él con lágrimas y llanto, encendidos de amor espiritual hacia el mismo.
Otras veces, el Espíritu Santo los inflama con una alegría y un amor tan grandes que, si pudieran, abrazarían en su corazón a todos los hombres, sin distinción de buenos o malos.

Otras veces, experimentan un sentimiento de humildad que los hace rebajarse por debajo de todos los demás hombres, teniéndose a sí mismos por los más abyectos y despreciables.

Otras veces, el Espíritu les comunica un gozo inefable.

Otras veces, son como un hombre valeroso que, equipado con toda la armadura regia y lanzándose al combate, pelea con valentía contra sus enemigos y los vence. Así también el hombre espiritual, tomando las armas celestiales del Espíritu, arremete contra el enemigo y lo somete bajo sus pies.

Otras veces, el alma descansa en un gran silencio, tranquilidad y paz, gozando de un excelente optimismo y bienestar espiritual y de un sosiego inefable.

Otras veces, el Espíritu le otorga una inteligencia, una sabiduría y un conocimiento inefables, superiores a todo lo que pueda hablarse o expresarse.

Otras veces, no experimenta nada especial.

De este modo, el alma es conducida por la gracia a través de varios y diversos estados, según la voluntad de Dios que así la favorece, ejercitándola de diversas maneras, con el fin de hacerla íntegra, irreprensible y sin mancha ante el Padre Celestial.

Pidamos también nosotros a Dios, y pidámoslo con gran amor y esperanza, que nos conceda la gracia celestial del don del Espíritu, para que también nosotros seamos gobernados y guiados por el mismo Espíritu, según disponga en cada momento la voluntad divina, y para que él nos reanime con su consuelo multiforme.

Así, con la ayuda de su dirección y ejercitación y de su moción espiritual, podremos llegar a la perfección de la plenitud de Cristo, como dice el Apóstol: Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Cristo”.

 

7. Peticiones o plegaria universal

Presentemos a Dios nuestras peticiones implorando que nos inspire el Señor sentir y actuar como lo hizo santa Rita en toda su vida.

1. Señor, que te has revelado a los hombres,
– por la intercesión de santa Rita, muéstranos tu rostro, aumentándonos la fe en tu palabra de verdad, y nuestro amor a tu Hijo Jesucristo.

Invitación: Roguemos al Señor.
Respuesta: Te lo pedimos, Señor.

2. Señor, tu sierva santa Rita conservó la paciencia en medio de tantas pruebas y tribulaciones;
– haz que en nuestra vida no seamos jamás motivo de molestia, o irritación para los demás.

3. Señor, que te glorificaste en la vida familiar de santa Rita, utilizándola como instrumento de salvación para su esposo y sus hijos;
– haz que nosotros seamos colaboradores tuyos en la salvación de los hombres, comenzando por nuestros propios hogares, comunidades religiosas o eclesiales.

4. Señor, que concediste a santa Rita la constancia de llamar a las puertas del monasterio hasta ser admitida como religiosa;
– haz que aprendamos el valor del sacrificio y el de la perseverancia en todas las circunstancias de nuestra vida.

5. Señor, que moviste a santa Rita para que prefiriese la muerte de sus hijos a verlos manchados por el pecado del odio y de la condenación eterna,
– enséñanos a perdonar a nuestros enemigos y a vivir en paz con todo el mundo, para que así podamos gozar nosotros mismos de tu paz y bendición.

6. Señor, que diste a santa Rita la paz y la tranquilidad en el monasterio después de tantas penas como había sufrido,
– suscita muchas vocaciones a la vida religiosa, donde muchos hijos tuyos alcancen lo único necesario y adelanten el Reino a este mundo.

7. Pídase y formúlese ante el Señor la gracia específica que se desea obtener por la intercesión de santa Rita en esta novena.

8. Señor, que por tu resurrección venciste a la muerte y permitiste que Rita participara de tu victoria,
– concede la vida eterna a todos los fieles difuntos y en particular a los devotos de santa Rita.

Preces específicas para el día séptimo

9. Oh Dios, que nos has dado en tu Hijo Jesucristo todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia,
– haz que no queramos saber otra cosa sino a Jesucristo y Jesucristo crucificado.

10. Oh Dios que nos has dado el Espíritu de tu Hijo,
– concédenos ser dóciles a sus inspiraciones para que podamos crecer a la estatura de Cristo llevando a plenitud todas las cosas en Él, para gloria tuya.

Oración conclusiva

Dios Todopoderoso, que te dignaste conceder a santa Rita amar a sus enemigos y llevar en su corazón y en su frente la señal de la pasión de tu Hijo, concédenos, siguiendo sus ejemplos, considerar de tal manera los dolores de la muerte de tu Hijo que podamos perdonar a nuestros enemigos, y así llegar a ser en verdad hijos tuyos, dignos de la vida eterna prometida a los mansos y sufridos.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

8. Padre Nuestro, Ave María y Gloria (tres veces).

9. Oración final para todos los días

Oh Dios y Señor nuestro, admirable en tus santos, te alabamos porque hiciste de santa Rita un modelo insigne de amor a ti y a todos los hombres.

El amor fue el peso de su vida que la impulsó, cual río de agua viva, a través de todos los estados de su peregrinación por este mundo, dando a todos ejemplo de santidad, y manifestando la victoria de Cristo sobre todo mal.

Ella meditó continuamente la Pasión salvadora de tu Hijo y compartió sus dolores “completando en su carne lo que faltaba a los sufrimientos de Cristo por su cuerpo que es la Iglesia”.

Aleccionada en su interior por la consolación del Espíritu Santo, Rita se convirtió en ejemplo de penitencia y caridad, experimentando continua y gozosamente, cómo la cruz del sufrimiento conduce a la alegría verdadera y a la luz de la resurrección.

De esta manera, se convirtió en instrumento de salvación al servicio del Dios providente, para bien de todos los hombres, sus hermanos, sobre todo en su propio hogar, en su familia, y finalmente en la comunidad agustiniana y en tu Iglesia.

Te damos gracias, oh Padre de bondad, fuente de todo don, y te bendecimos por las maravillas obradas en la vida de santa Rita de Casia, tu sierva. A la vez, te imploramos ser protegidos por su poderosa intercesión, de todo mal, llegando a cumplir tu voluntad en todas las circunstancias de nuestra vida, de acuerdo a los ejemplos de santidad que Rita nos dejó.

Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

10. Gozos a santa Rita

CORO

Tú que vives de amor,
y en el amor te recreas,
bendita por siempre seas,
dulce esposa del Señor.

ESTROFAS

1. Cual del ángel la belleza
difunde luz celestial,
exhalaba su pureza
tu corazón virginal.
Danos guardar esa flor,
que es la reina de las flores,
y ponga en ella su amor
el Dios de santos amores.

2. Santa madre, santa esposa,
en las penas y amarguras
brindaba tu amor dulzuras,
como fragancias las rosas.
Trocando en templo tu hogar
buscaste en Dios el consuelo:
almas que saben amar
hacen de un hogar un cielo.

3. Como esposa del Señor
con alma de serafín,
en tu amor ardió el amor
del corazón de Agustín.
Amor que Dios galardona
y en prenda de unión divina,
brota en tu frente una espina
y una flor en su corona.

11. Himno a santa Rita de Casia

Gloria del género humano,
Rita bienaventurada,
sed nuestra fiel abogada (tres veces)
cerca del Rey soberano.

Nido de castos amores,
fue tu corazón sencillo,
claro espejo, cuyo brillo
no hirieron negros vapores.
Haz que nunca amor profano
tenga en nuestro pecho entrada.

Gloria del género humano…

 

NOTA: Los contenidos de esta Novena a Santa Rita están tomados, con la debida autorización, del librito publicado por Ed. Paulinas, Caracas 2005. Site: http://www.paulinas.org.ve

 


Novena a Santa Rita de Casia (5), 17.5.19

mayo 17, 2019

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DÍA QUINTO

RITA, VIUDA CRISTIANA


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1. Señal de la cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro; en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


2. Acto de contrición

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión; por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los Ángeles, a los Santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.


3. Oración preparatoria para todos los días

Señor y Dios nuestro, admirable en tus Santos. Venimos a ti, el único Santo, atraídos por el ejemplo de Rita, tu hija predilecta. Nos encomendamos a su poderosa intercesión y queremos imitar su vida de santidad.

Pues tú nos mandaste: “Sean santos porque Yo soy santo”. A la vez, tu Hijo nos ordenó: “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”.

Padre de bondad, concédenos poder contemplar durante esta novena con gran admiración y devoción las maravillas que obraste en tu sierva Rita.

Hoy nos unimos a todos los devotos de santa Rita para darte gracias por los ejemplos de santidad que en ella nos dejaste. Concédenos imitarla en la tierra, para que así podamos alabarte con santa Rita y con todos los santos para siempre en el cielo.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


4. Datos biográficos o ejemplos de vida

Rita queda sola en el mundo sin padres, sin esposo y sin hijos. En la más completa soledad, santa Rita no sólo afronta con entereza y alegría estos reveses de la vida sino que, apareciendo digna y segura, se dedica celosamente a reconciliar a los bandos rivales suscitados por la muerte de su esposo.

Sus hijos no eran los únicos que no podían perdonar. Rita tuvo que pacificar a sus parientes y amigos de Fernando que guardaban rencor y hasta deseaban vengarse de los asesinos. Además en Rocaporena y en Casia eran frecuentes, casi endémicas, las peleas, rivalidades, venganzas entre familias y clases sociales.

Su esposo había muerto víctima de estos conflictos. Rita logró poner armonía entre enemigos, a fuerza de paciencia, oración, humildad y perseverancia.

Libre de los deberes hogareños, se dedicó con mayor entrega e intensidad a las prácticas religiosas de amor a Dios, recluyéndose en una ermita cercana a su casa. Allá pasaba mucho tiempo en oraciones y penitencias, a veces noches enteras, a imitación de Cristo, y siguiendo los consejos de san Pablo a las viudas cristianas.

Por el día se dedicaba a la práctica de las obras de misericordia: visitar a los enfermos, auxiliar a los pobres, reconciliar a los enemistados, enseñar la religión a los niños, acoger a los necesitados, aconsejar a madres y viudas con problemas familiares.

Durante esta experiencia de viudedad, resurge en Rita el deseo de su adolescencia: ingresar al convento para vivir totalmente dedicada al Señor. Dice la historia que por tres veces solicitó a las madres agustinas del convento de Santa María Magdalena de Casia ingresar a la comunidad, y por tres veces fue rechazada su solicitud.

Rita no pierde la paz por esta contrariedad. Sencillamente, sigue encomendando al Señor todo cuanto le sucede en la vida. Busca en todo cumplir su voluntad y entender sus caminos: vive sumisa y obediente, en silencio.

Así se lo pedía al Señor una noche de vigilia orando sin interrupción, cuando recibió la respuesta del cielo de una forma milagrosa: sus santos patrones, san Juan Bautista, san Agustín y san Nicolás, la transportaron al convento dejándola dentro de su recinto, en el coro; la comunidad, ante el hecho milagroso, acepta a Rita como postulante a la vida religiosa.


5. Lecturas bíblicas y agustinianas

En el Antiguo Testamento, la viuda aparece como la preferida del Señor, juntamente con el huérfano y el pobre.

Frecuentemente Dios aparece como el defensor de la viuda y de los huérfanos, su protector. La viuda personifica el ser más indigente y a la vez el más explotado o injustamente tratado por los humanos.

Por eso la Ley manda: No harán daño a la viuda, ni al huérfano. Si ustedes lo hacen, ellos clamarán a mí y yo escucharé su clamor, se despertará mi enojo y a ustedes los mataré a espada; viudas quedarán sus esposas, y huérfanos sus hijos (Éxodo 22, 22-24).

Dice Deuteronomio 10, 17-18: Yahvé es el Dios de los dioses y el Señor de los señores, el Dios grande, el Dios fuerte y temible. Cuando juzga, da un trato igual a todos, no se deja comprar con regalos. Hace justicia al huérfano y a la viuda y ama al forastero, dándole pan y vestido.

Y el Salmo 146, 9: El Señor da protección al forastero y mantiene a los huérfanos y viudas.

En la historia sagrada Dios se vale frecuentemente de las viudas para llevar a cabo su plan de salvación. Así, en el primer libro de los Reyes, 17, 8-16: “Levántate, anda a Sarepta, pueblo que pertenece a los sidonios y permanece allí, porque he ordenado a una viuda que te dé comida”. Se levantó, pues, y se fue a Sarepta.

Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que recogía leña. Elías la llamó y le dijo: “Tráeme, por favor, un poco de agua en tu cántaro para beber”. Cuando ella iba a traérselo, la llamó desde atrás: “Tráeme también un pedazo de pan”.

Ella le respondió: “Por Yahvé, tu Dios, no tengo ni una torta; no me queda nada de pan, sólo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en un cántaro. Estoy recogiendo un par de palos para el fuego e irme a casa a preparar esto para mí y mi hijo. Cuando lo hayamos comido, no nos quedará más que esperar la muerte”.

Elías le dijo: “No temas, anda a tu casa a hacer lo que dijiste. Pero primero hazme un panecito a mí y tráemelo y después te lo haces para ti y tu hijo. Porque así dice Yahvé, Dios de Israel: No se terminará la harina de la tinaja y no se agotará el aceite del cántaro hasta el día en que Yahvé mande lluvia a la tierra”.

Ella se fue hizo lo que Elías le había dicho y tuvieron comida, ella, Elías y el hijo. La harina de la tinaja no se agotó, ni disminuyó el aceite del cántaro, según lo que había prometido Yahvé por medio de Elías.

La viuda, al quedar libre de compromisos humanos, se consagra al Señor y desea vivir en su santo Templo, como leemos en el Salmo 23, 1.4-6:

El Señor es mi pastor, nada me falta. Aunque pase por quebradas muy oscuras, no temo ningún mal, porque tú estás conmigo, tu bastón y tu vara me protegen. Me acompaña tu bondad y tu favor mientras dura mi vida; mi mansión será la Casa del Señor por largo, largo tiempo.

En el Salmo 84, 2-6.11.13, leemos:

¡Qué amable es tu morada, oh Señor de los cielos! Mi alma suspira y sufre por estar en tus atrios. Mi corazón y mi carne lanzan gritos con anhelo de ver al Dios viviente. Aun el pajarillo encuentra casa, y la alondra su nido para sus pequeñitos: tus altares, Dios de los ejércitos, mi Rey y mi Dios.

Felices los que habitan en tu casa y te alaban sin cesar. Dichosos los que en ti encuentran sus fuerzas y les gusta subir hasta tu templo. Vale por mil un día en tus portales; por eso yo prefiero el umbral de la casa de mi Dios antes que la morada del impío. Señor, Dios de los cielos, feliz el que en ti pone su confianza.

La profetisa Ana, viuda, empalma la espiritualidad del Antiguo Testamento con la del Nuevo, y confiesa al Mesías:

Había también una mujer de edad muy avanzada, llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Tenía ochenta y cuatro años. Después de siete años de casada, había perdido muy joven a su marido y, siendo viuda, no se apartaba del Templo, sirviendo día y noche al Señor, con ayuno y oraciones.

Ella también tenía don de profecía. Llegando en ese mismo momento, comenzó a alabar a Dios y a hablar del niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén (Lucas 36, 38).

Según san Lucas, Cristo valora el sacrificio de la viuda, comprendiendo su dolor y exaltando su perseverancia:

Jesús estaba observando y vio cómo los ricos depositaban sus ofrendas para el templo; vio también a una viuda pobrísima que echaba dos moneditas.

Y dijo Jesús: “Créanme que esta pobre viuda depositó más que todos ellos. Porque todos dan a Dios de lo que les sobra. Ella, en cambio, tan indigente, echó todo lo que tenía para vivir” (Lucas 21, 1-4).

Otro pasaje evangélico aleccionador: Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar a un hijo único, cuya madre era viuda. Una buena parte de la población seguía el funeral.

Al verla, el Señor se compadeció de ella y le dijo: “No llores”. Después se acercó hasta la camilla. Los que la llevaban se detuvieron. Dijo Jesús entonces: “Joven, te lo mando: levántate”. Y el muerto se sentó y se puso a hablar.

Y Jesús se lo devolvió a su madre (Lucas 7, 12-19).

La viuda, que no es tenida en cuenta: En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaba nadie. En esa misma ciudad había una viuda que venía donde él a decirle: “Hágame justicia contra mi adversario”.

El juez no le hizo caso durante un buen tiempo. Pero al final pensó: “Aunque no temo a Dios y no me importa nadie, esta viuda me molesta tanto que le voy a hacer justicia; así, ya no volverá a romperme la cabeza”.

Y el Señor dijo: “¿Se han fijado en las palabras del juez malo? Ahora bien, ¿Dios no les hará justicia a sus elegidos si claman a Él día y noche, mientras Él demora en escucharlos?

Todo lo contrario, pues les aseguro que Dios hará justicia en favor de ellos y la hará pronto. ¿Pero cuando venga el Hijo del Hombre, hallará fe en la tierra?” (Lucas 18, 2).

En el capítulo 5 de la primera carta a Timoteo, san Pablo da sabias recomendaciones acerca de la viudez. Sólo reproducimos el versículo 5:

La verdadera viuda, que realmente queda sola, pone en Dios su esperanza, dedicando sus días y sus noches a la oración y a las súplicas.

En otro lugar, se permite san Pablo recomendar a la viuda que no se case de nuevo: La mujer está ligada mientras vive su marido. Si éste muere, ella queda libre de casarse con quien desee, siempre que sea un matrimonio cristiano.

Pero será más feliz si permanece sin casar según mis consejos. Y pienso que yo también tengo el Espíritu de Dios (1 Corintios 7, 25-40).

San Agustín reconoce la obra de Dios en su madre, santa Mónica: “Todos los que la conocían la alababan, y a todos nosotros nos cuidó como si a todos nos hubiese engendrado y nos sirvió como si de todos fuera hija”.

A continuación narra san Agustín el éxtasis de Ostia y concluye: “En el curso de nuestra plática dijo ella:

‘Hijo, por lo que atañe a mí, ninguna cosa me deleita en este mundo; no sé qué más haré yo aquí, ni por qué estoy aquí todavía, consumada toda esperanza de este siglo. Una sola cosa había por la que yo deseaba detenerme en la vida y era la de verte cristiano católico antes que muriese. Con creces ha realizado Dios mi deseo.

Si ya te veo siervo suyo con desdén de la felicidad terrena, ¿qué hago yo aquí?’ Después de unos cinco días no más, cayó enferma de fiebre y al noveno día de su enfermedad, a los 56 de su edad y a más de 33 de la mía, aquella alma religiosa y buena fue separada de su cuerpo” (Confesiones, Lib. 9, 9-11).


6. Consideraciones bíblico-teológicas

Parece claro el paralelismo entre Mónica y Rita. Mónica, culminada su peregrinación en el mundo, se va al cielo. Rita, habiendo concluido sus deberes familiares en este mundo, no se va al cielo pero sí muere al mundo y entra en el convento, y se transforma en señal viviente del Reino de Dios, presente ya en este mundo.

Las viudas son la personificación de la debilidad humana. Por eso, han de ser las preferidas y privilegiadas en la atención pastoral de la Iglesia. Ellas, por su parte, necesitan como nadie de la fe y el consuelo de Dios. Su vida será un constante milagro del poder de Dios.

Son personas especialmente llamadas a la santidad, pues sólo con Dios podrán afrontar los reveses de la vida. Dios será para ellas su refugio y su fuerza, la razón de su vida; Dios será para ellas como un esposo y el padre de sus hijos; por eso están llamadas a la máxima creatividad y madurez humana y cristiana.

Ciertamente que pueden casarse de nuevo, pero “en el Señor”. En muchos casos puede parecer hasta recomendable y por tanto querida por Dios esta nueva unión. A veces las viudas, por experiencias negativas en su vida matrimonial anterior, por miedo y hasta por egoísmo, rechazan de plano la idea de contraer nuevo matrimonio.

Es comprensible su reacción, pero también es preciso ayudarlas a buscar sinceramente la voluntad de Dios, pensando en su bien integral, en su futuro, y en el bien de los hijos, a los que podrían ofrecer otro verdadero padre.

Parece oportuno abrirles nuevos horizontes, a fin de que entiendan que podrían vivir otra experiencia matrimonial, siempre por fe y en el amor del Señor; experiencia más feliz, incluso que la primera, y hasta más fecunda… en el Señor.

Pero también es justo que la viuda, incluso por fidelidad a su esposo difunto, se consagre al Señor buscando en Él su fortaleza. Dios sería para ella mucho más que cualquier esposo y ella sería su esposa, padre y madre para sus hijos.

Con tal estilo de vida, la viuda cristiana se constituye en un signo elocuente del Reino. En medio de la Iglesia, su consagración a Dios, y por Él a su hogar, se parece a la consagración de los religiosos.

Efectivamente, la viuda cristiana expresa el quebrantamiento de la sabiduría del mundo, la de aquellos que creen de todo punto necesario el matrimonio, la vida conyugal, la realización afectiva y sexual.

La viuda opta por lo único necesario, haciendo del Señor su herencia y su contento, y así el estado de viudedad recuerda a los creyentes, a toda la Iglesia, el carácter relativo de las legítimas ventajas de la vida matrimonial, de la compensación afectiva, etc. Todo es relativo frente a lo absoluto del Reino.

Las viudas, consagradas a Dios y a sus deberes familiares, nos recuerdan a todos los cristianos que debemos poner nuestro contento en el Señor y no en las cosas del mundo por más justas y razonables que sean, y por más que parezcan recomendadas por los humanos, aun por pretendidas razones científicas o de experiencia. Todo es medio para alcanzar lo único necesario.

De ahí que nuestra vida en este mundo se justifica como peregrinación hacia el Reino. No importa gran cosa estar casado o soltero, o viudo; no importa vivir mucho o poco tiempo, estar sano o enfermo. Lo que importa es que sirvamos a Dios buscando en todo su gloria y el servicio de los hermanos.

Eso es lo que debe motivarnos como creyentes para seguir viviendo en este mundo. Cuando hayamos cumplido con los nuestros, llevándolos a Dios, podremos exclamar con santa Mónica: “¿Qué hago yo aquí en este mundo, para qué voy a permanecer todavía aquí?”

San Pablo nos lo recuerda bien claramente: Si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, morimos para el Señor. Y tanto en la vida como en la muerte pertenecemos al Señor (Romanos 14, 8).

San Martín de Tours mostraba así su abnegación pastoral: “Si todavía soy útil a vosotros, no rehúso el esfuerzo de seguir viviendo”.

San Pablo nos confiesa sus sentimientos al respecto: Sinceramente para mí, Cristo es mi vida, y morir es una ventaja. Estoy apretado por los dos lados: por una parte, desearía partir y estar con Cristo, lo que sería, sin duda, mucho mejor; pero a ustedes les es más provechoso que yo permanezca en esta vida; esto me convence: seguramente quedaré y permaneceré con todos ustedes para que puedan progresar y alegrarse en su fe (Filipenses 21, 25).

Por tanto, el creyente se experimenta como propiedad de Dios, vive liberado de sí mismo. Ágil para cumplir la voluntad de Dios, siempre en camino hacia “todo aquello que Dios disponga”, sea lo que fuere. Vive, por tanto, en este mundo pero sin ser del mundo; habita permanentemente en el templo de Dios, como la profetisa Ana, Mónica o Rita.


7. Peticiones o plegaria universal

Presentemos a Dios nuestras peticiones implorando que nos inspire el Señor sentir y actuar como lo hizo santa Rita en toda su vida.

1. Señor, que te has revelado a los hombres,
– por la intercesión de santa Rita, muéstranos tu rostro, aumentándonos la fe en tu palabra de verdad, y nuestro amor a tu Hijo Jesucristo.

Invitación: Roguemos al Señor.
Respuesta: Te lo pedimos, Señor.

2. Señor, tu sierva santa Rita conservó la paciencia en medio de tantas pruebas y tribulaciones;
– haz que en nuestra vida no seamos jamás motivo de molestia, o irritación para los demás.

3. Señor, que te glorificaste en la vida familiar de santa Rita, utilizándola como instrumento de salvación para su esposo y sus hijos;
– haz que nosotros seamos colaboradores tuyos en la salvación de los hombres, comenzando por nuestros propios hogares, comunidades religiosas o eclesiales.

4. Señor, que concediste a santa Rita la constancia de llamar a las puertas del monasterio hasta ser admitida como religiosa;
– haz que aprendamos el valor del sacrificio y el de la perseverancia en todas las circunstancias de nuestra vida.

5. Señor, que moviste a santa Rita para que prefiriese la muerte de sus hijos a verlos manchados por el pecado del odio y de la condenación eterna,
– enséñanos a perdonar a nuestros enemigos y a vivir en paz con todo el mundo, para que así podamos gozar nosotros mismos de tu paz y bendición.

6. Señor, que diste a santa Rita la paz y la tranquilidad en el monasterio después de tantas penas como había sufrido,
– suscita muchas vocaciones a la vida religiosa, donde muchos hijos tuyos alcancen lo único necesario y adelanten el Reino a este mundo.

7. Pídase y formúlese ante el Señor la gracia específica que se desea obtener por la intercesión de santa Rita en esta novena.

8. Señor, que por tu resurrección venciste a la muerte y permitiste que Rita participara de tu victoria,
– concede la vida eterna a todos los fieles difuntos y en particular a los devotos de santa Rita.

Peticiones específicas para este día

9. Oh Dios, bien supremo y lo único necesario,
– concédenos buscarte siempre y en todo, relativizando todas las demás cosas.

10. Oh Dios, defensor y consolador de viudas, protector de huérfanos,
– mira benevolente a todos los hogares humanamente incompletos y permíteles gozar de tus paternales cuidados.

Oración conclusiva

Dios Todopoderoso, que te dignaste conceder a santa Rita amar a sus enemigos y llevar en su corazón y en su frente la señal de la pasión de tu Hijo, concédenos, siguiendo sus ejemplos, considerar de tal manera los dolores de la muerte de tu Hijo que podamos perdonar a nuestros enemigos, y así llegar a ser en verdad hijos tuyos, dignos de la vida eterna prometida a los mansos y sufridos.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.


8. Padre Nuestro, Ave María y Gloria (tres veces)


9. Oración final para todos los días

Oh Dios y Señor nuestro, admirable en tus santos, te alabamos porque hiciste de santa Rita un modelo insigne de amor a ti y a todos los hombres.

El amor fue el peso de su vida que la impulsó, cual río de agua viva, a través de todos los estados de su peregrinación por este mundo, dando a todos ejemplo de santidad, y manifestando la victoria de Cristo sobre todo mal.

Ella meditó continuamente la Pasión salvadora de tu Hijo y compartió sus dolores “completando en su carne lo que faltaba a los sufrimientos de Cristo por su cuerpo que es la Iglesia”.

Aleccionada en su interior por la consolación del Espíritu Santo, Rita se convirtió en ejemplo de penitencia y caridad, experimentando continua y gozosamente, cómo la cruz del sufrimiento conduce a la alegría verdadera y a la luz de la resurrección.

De esta manera, se convirtió en instrumento de salvación al servicio del Dios providente, para bien de todos los hombres, sus hermanos, sobre todo en su propio hogar, en su familia, y finalmente en la comunidad agustiniana y en tu Iglesia.

Te damos gracias, oh Padre de bondad, fuente de todo don, y te bendecimos por las maravillas obradas en la vida de santa Rita de Casia, tu sierva. A la vez, te imploramos ser protegidos por su poderosa intercesión, de todo mal, llegando a cumplir tu voluntad en todas las circunstancias de nuestra vida, de acuerdo a los ejemplos de santidad que Rita nos dejó.

Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


10. Gozos a santa Rita

CORO

Tú que vives de amor,
y en el amor te recreas,
bendita por siempre seas,
dulce esposa del Señor.

ESTROFAS

1. Cual del ángel la belleza
difunde luz celestial,
exhalaba su pureza
tu corazón virginal.
Danos guardar esa flor,
que es la reina de las flores,
y ponga en ella su amor
el Dios de santos amores.

2. Santa madre, santa esposa,
en las penas y amarguras
brindaba tu amor dulzuras,
como fragancias las rosas.
Trocando en templo tu hogar
buscaste en Dios el consuelo:
almas que saben amar
hacen de un hogar un cielo.

3. Como esposa del Señor
con alma de serafín,
en tu amor ardió el amor
del corazón de Agustín.
Amor que Dios galardona
y en prenda de unión divina,
brota en tu frente una espina
y una flor en su corona.


11. Himno a santa Rita de Casia

Gloria del género humano,
Rita bienaventurada,
sed nuestra fiel abogada (tres veces)
cerca del Rey soberano.

Nido de castos amores,
fue tu corazón sencillo,
claro espejo, cuyo brillo
no hirieron negros vapores.
Haz que nunca amor profano
tenga en nuestro pecho entrada.

Gloria del género humano…

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NOTA: Los contenidos de esta Novena a Santa Rita están tomados, con la debida autorización, del librito publicado por Ed. Paulinas, Lima 2015. Asociación Hijas de San Pablo, Lima, Perú.


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