Kast: “Abascal es un líder carismático que está generando una derecha basada en el sentido común”

junio 26, 2019

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José Antonio Kast con Santiago Abascal y dirigentes de Vox, en su gira por Europa

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Kast: “Abascal es un líder carismático que está generando una derecha basada en el sentido común”

José Antonio Kast, fundador el Partido Republicano de Chile, se reúne con el líder de Vox. “El marxismo cultural crece en la medida que genera conflictos”, asegura el político

Por Goyo G. Maestro

José Antonio Kast (Santiago de Chile, 1966) ha iniciado en España una gira por varios países europeos para conocer de cerca el crecimiento de partidos de lo que él llama la «derecha del sentido común», en la que incluye a líderes como Jair Bolsonaro, Viktor Orban y Santiago Abascal, con el que se reunió ayer en Madrid, donde también mantuvo un encuentro con Esperanza Aguirre.

Kast abandonó el partido conservador Unión Demócrata Independiente después de 16 años como diputado y en 2017 inscribió su candidatura independiente a la Presidencia de la República de Chile. Obtuvo un 8%.

Hace una semana fundó el Partido Republicano -después de poner en marcha un centro de pensamiento y un movimiento social- con el que aspira a ganar las próximas presidenciales de Chile.

-¿Qué vínculos tiene con otros movimientos y partidos políticos conservadores internacionales?

-Nosotros ya teníamos relaciones con movimientos latinoamericanos. Existe un vínculo con el PSL del presidente de Brasil, con gente de Colombia, Paraguay, con argentinos, con cubanos en el exilio. Hemos ido generando una red para conocer cuáles son las similitudes de los fenómenos políticos latinoamericanos.

Y al observar lo que estaba ocurriendo en España con Vox hemos visto que tiene algunas cosas similares a lo que estamos haciendo nosotros en Chile, un conocimiento de los problemas reales y un avance en la calle virtual.

-¿A qué se refiere con la calle virtual?

-Hemos vivido una hegemonía de la izquierda en la calle física, en las manifestaciones, y también una hegemonía de la calle virtual, que son las redes sociales. En redes sociales tanto nosotros en Chile como Bolsonaro en Brasil, como Trump en Estados Unidos y Vox en España hemos ido marcando una tendencia.

Las redes sociales fueron tomadas por la izquierda más ideologizada que empezó a silenciar a las personas que planteábamos temas de sentido común: defensa de la familia, de la propiedad privada, la legítima defensa en caso de asalto, la defensa de la vida. Fuimos generando un espacio que antes no estaba.

Ante estas similitudes queríamos ver lo que está pasando en Europa, por eso vamos a visitar también Bélgica e Italia. Hay un fenómeno mundial que va desnudando a esa izquierda que planteaba que todas las soluciones tenían que venir del Estado y que ha creado nuevos temas basados en conflictos tras la caída del muro de Berlín.

Conflictos hombre-mujer, heterosexual-homosexual, negros y blancos… Ellos crecen en la medida que generan conflicto. Y nosotros buscamos desenmascarar eso y decirles a las personas que la sociedad no tiene por qué vivir en conflicto.

-¿Qué impresión le ha transmitido Santiago Abascal?

-No lo conocía. Es un líder carismático, que enfrenta la política como lo estamos haciendo nosotros en Chile, directo a los ojos y diciendo las cosas por su nombre y generando un nuevo eje en la derecha basada en el sentido común.

Al igual que a nosotros en Chile, aquí se les señala como un partido que está más a la derecha. Queremos romper el esquema antiguo con el que se califica desde la izquierda de “extremos” a aquellos que están situados desde el centro hasta la derecha.

Al final, la izquierda que ha tomado posiciones en las redes sociales y en los medios de comunicación es la que va diciendo quién es quién. Cuando me pregunta un periodista si somos la extrema derecha le pregunto al periodista quién es la extrema izquierda.

En Chile, como veo que pasa en España, nadie habla de la extrema izquierda. Y es tan real que las agresiones verbales y físicas que uno ve vienen de la extrema izquierda.

-¿Le molesta cuando le dicen que es de extrema derecha?

-Lo tomo según de quién viene. Y viene, generalmente, de alguien que tiene una concepción de la política determinada. A mí lo que me interesa es que las personas, que muchas veces no son activas en la política, reconozcan en nosotros a alguien que plantea cosas de sentido común.

-¿Qué problemas de Chile son los que le preocupan?

-Problemas derivados de tener un Estado muy grande. Problemas graves de atención de salud a la gente más humilde. Hemos pasado por años de gobiernos de izquierda y la desigualdad sigue igual. El país no ha crecido ni ha mejorado los índices de desarrollo humano durante esos gobiernos. Cuanto más altos son los impuestos menos crece la economía.

-¿Por qué es usted crítico con el Gobierno conservador de Sebastián Piñera?

-Le criticamos porque no ha cumplido su programa de gobierno. Si hay algo que cansa a la ciudadanía son dos cosas: las promesas incumplidas y los abusos. Un Estado grande solo genera más abusos.

Piñera no bajó los impuestos, no resguardó el sistema de pensiones chileno -que es junto con el noruego y el danés uno de los más exitosos a nivel mundial- y legisló a favor de la identidad de género.

Son tres temas que no estaban en el programa de Piñera y sí en el programa del candidato Alejandro Guillier, que es el representante de la izquierda en Chile. En temas como educación, salud y migración sí hemos respaldado las políticas de Sebastián Piñera porque se ha ceñido al programa.

-¿Cuáles son los grandes problemas de América Latina?

-En América Latina hay tres fenómenos muy fuertes. Uno es la violencia, que puede estar asociada a la delincuencia, al narcotráfico y al terrorismo. Hay un país como Venezuela que reúne las tres características. Para nosotros es una narcodictadura.

El segundo es la corrupción desatada y el tercero, la pobreza. Los países con mayores grados de pobreza son los que han sido gobernados por esa izquierda corrupta que ha creado un estado asistencialista donde la gente acaba siendo esclavizada por el Estado.

Y ahí es donde tenemos un espacio enorme para revertir la instalación del marxismo cultural. El comunismo, tras la caída del muro de Berlín, ha evolucionado. Ya no plantea un conflicto entre ricos y pobres sino entre padres e hijos, blancos y negros, heterosexuales y homosexuales…

El marxismo cultural crece en la medida que genera conflictos. Sin embargo, no tiene en cuenta las urgencias sociales. El ciudadano está preocupado por vivir en una sociedad libre y segura, por enviar a sus hijos a una escuela donde les enseñen, y que no los adoctrinen.

-¿Cree que la figura de Trump ha sido clave a la hora de inspirar a líderes y partidos nacionalistas en muchos países?

-Lo que ha logrado Trump es instalar a EEUU como una potencia económica, bajando los impuestos. También ha señalado el doble discurso de la izquierda, que critica a EEUU pero no los fondos que aporta a las organizaciones internacionales. Trump ha dicho que no va a financiar a alguien que le critica todo el día.

Esos organismos dictan normas jurídicas que atentan contra la soberanía internacional. Yo sí creo en la identidad nacional, pero dentro de un contexto global. Entiendo y respaldo relaciones comerciales y culturales entre países pero respetando la identidad nacional.

Nos están tratando de colonizar desde los organismos internacionales y eso requiere una manifestación fuerte y clara a nivel nacional. No es que uno se convierta en un nacionalista que quiera cerrar las fronteras, sino que queremos que se resguarde nuestra soberanía.

-¿Cómo se podría avanzar hacia una solución en la grave crisis de Venezuela?

-El socialismo logró quebrar al país más rico de Latinoamérica. Que el país se quedara sin insumos médicos, sin electricidad durante muchos días y sin abastecimiento era algo inimaginable hace tiempo que lo logró el socialismo de Chávez y la dictadura de Maduro.

Con sus recursos, influyeron directamente en movimientos de izquierda en distintos países de la región. Hoy ya no tienen esa cantidad de recursos. El peligro ahora es que esos recursos vengan del narcotráfico. Tendría que haber una reacción del mundo mucho más fuerte.

-¿Defiende una intervención exterior en Venezuela?

-Lo que hay que hacer es exigir a organismos como la ONU y la OEA que sancionen a Venezuela y que la aíslen diplomáticamente. Eso requiere una voluntad clara y expresa de los partidos de izquierdas, que no han sido tajantes con la violación de derechos humanos.

-¿Cómo se aborda desde la sociedad en Chile la dictadura de Pinochet?

-Lamentablemente sigue siendo un tema 46 años después del golpe militar. Hay un sector político que siempre mira hacia el pasado a pesar de que en Chile hay varias leyes de reparación a las víctimas de los derechos humanos, y de que hay más de 120 personas cumpliendo condena por violar los derechos humanos.

Es un tema que la sociedad abordó, pero para la izquierda internacional parece que no se ha hecho nada. Hay que mirar hacia el futuro, pero cada vez que la izquierda tiene un problema de corrupción recurre al salvavidas de siempre, Pinochet.

-¿Qué perspectiva tiene de cara a las elecciones presidenciales en Chile?

-Creo que las va a volver a ganar la derecha porque la izquierda no ha podido explicar el desastre en que dejó al país. No tiene líderes ni una cohesión interna que les permita levantar una alternativa presidencial. El gran debate se va a dar sobre la mayoría parlamentaria.

No podemos repetir el escenario de tener un Gobierno de derecha y un parlamento de izquierda, obstruccionista. Eso es muy duro para un país porque en los proyectos de ley no se refleja lo que la gente manifestó en la elección presidencial.

https://www.larazon.es/internacional/kast-abascal-es-un-lider-carismatico-que-esta-generando-una-derecha-basada-en-el-sentido-comun-FJ23915752


Éstas son las ‘claves pastorales’ que el Papa ofreció a los obispos argentinos

junio 11, 2019

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El Papa con obispos argentinos en Visita ad límina

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Éstas son las ‘claves pastorales’ que el Papa ofreció a los obispos argentinos

“Sean hombres de oración, que sean hombres que tengan siempre la oración como lo principal en sus vidas”

El Papa invitó “profundamente a los obispos a vivir también el trabajo por la cultura del encuentro, tan necesaria en nuestro país”

El encuentro que el papa Francisco mantuvo hace un mes con los obispos argentinos de la región Buenos Aires, que integran el segundo grupo en visita ad límina, se dio en un clima de “fraternidad, diálogo y cercanía” y en el que los prelados pudieron profundizar con su compatriota el Pontífice varios temas que hacen a la realidad pastoral de la Argentina.

En declaraciones a AICA, el director de la Oficina de Comunicación de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), presbítero Máximo Jurcinovic, detalló los puntos abordados en la audiencia de más de dos horas de los obispos con el Santo Padre.

El portavoz episcopal dijo que por su conocimiento de la arquidiócesis de Buenos Aires, de la que fue pastor antes de su elección pontificia, y de las diócesis de la región metropolitana, Francisco pudo “alentar y acompañar en muchísimos de los desafíos pastorales que los obispos le fueron presentando”.

“Los obispos también le comentaron la importancia de esta visita ad límina, porque en los dicasterios han visto que se ha aceptado mucho la creatividad de la Conferencia Episcopal, al plantearles los distintos caminos pastorales de la Argentina”, puntualizó, y agregó: “Han visto la visita a los dicasterios como un lugar para poder compartir, para poder expresarse, para poder ser fieles a aquello que la Iglesia hoy nos pide”.

La necesidad de profundas cercanías

El sacerdote destacó que el Papa les habló a los obispos porteños y bonaerenses de la necesidad de que haya “profundas cercanías”, y entre otras enumeró: “Cercanía con los curas, cercanía con los pobres, cercanía con los jóvenes”. 

Asimismo, indicó que el Pontífice les pidió a los obispos que “sean hombres de oración, que sean hombres que tengan siempre la oración como lo principal en sus vidas”.

Y añadió: “También les habló de la sinodalidad, de esta necesaria experiencia que tiene que atravesar la Iglesia de hoy, de poder entrar en diálogo para discernir claramente los valores del Evangelio en esta sociedad y poder hacer más eficaz lo que significa la evangelización”.

Los fieles deben sostener a la Iglesia

En otro momento del intercambio, contó el vocero episcopal, Francisco destacó la figura del fallecido monseñor Carmelo Giaquinta, quien fue el primero en impulsar desde el episcopado los trabajos para la reforma económica de la Iglesia a través del Plan Compartir.

En este sentido, precisó, el Papa animó a los obispos a “seguir llevando adelante este trabajo de la reforma económica, para poder crecer en la conciencia de que a la Iglesia la tienen que mantener sus fieles”.

El sacerdote subrayó que al profundizar sobre el tema, el Papa les repitió: “La Iglesia necesita seguir avanzando en este camino de sostenerse por sus propios fieles”.

Laudato si’ y cultura del encuentro

El portavoz episcopal indicó que, en otro momento del encuentro, Francisco hizo hincapié en “el importante desafío de seguir ahondando en el camino y la enseñanza de la encíclica Laudato si’”. “La ecología es una problemática universal que también debe tener su eco en la Iglesia argentina”, les recordó.

El padre Jurcinovic dijo que el Papa invitó “a los obispos a vivir también el trabajo por la cultura del encuentro, tan necesaria en nuestro país. Una cultura del encuentro que abarque todo el país”. En este punto, dijo, el Pontífice “manifestó la necesidad de seguir creciendo en una Argentina cada día más federal y con los obispos siendo servidores de esa cultura del encuentro”.

El ejemplo de Enrique Shaw

“El papa Francisco compartió esta necesidad de seguir buscando ejemplos que pudieran ayudar a vivir una economía social de mercado, y ahí él puso la imagen de Enrique Shaw, como alguien que pudo vivir esta dimensión de buscar una economía que pueda tener los principios del Evangelio”, indicó el sacerdote.

El vocero episcopal consignó, además, que el Papa pidió a los obispos “fortalecer su presencia cercana a las familias, para iluminar y acompañar el camino de la vida de las familias, estar atento y presente en sus necesidades, tanto ellos como los sacerdotes”.

“También compartieron el tema de las vocaciones sacerdotales, y la necesidad de poder seguir acompañando con el testimonio a los jóvenes, para que puedan vivir la fe con alegría y ellos mismos ser los obispos testigos de esta alegría”.


La vida en comunidad o el derecho a ser feliz

junio 4, 2019

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Gonzalo Díez, cmf. 

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La vida en comunidad o el derecho a ser feliz

Por Gonzalo Díez

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Hay una constatación que me invita a reflexionar sobre los derechos y deberes de quien vive en comunidad: la comunidad no está en crisis, algunas formas comunitarias, por supuesto.

Nuestro tiempo es el de los derechos. No está mal. Es un signo de progreso. Si lo pensamos bien, disfrutar de derechos permite que todos y todas los tengan. Lo que quieres y necesitas para ti, lo reconoces como necesidad para otros, lo cual permite que aparezca lo mejor de la propia vida cuando la piensas compartida.

Los capítulos interminables de obligaciones no encuentran hueco en una sociedad abierta como la actual. Quien quiere se afilia y se desafilia a algo según voluntad o necesidad. Forma parte de los principios de libertad irrenunciables de la persona.

Así las cosas, los principios de obligatoriedad aparecen cuando uno, libremente, los asume y entiende integrados en el propio itinerario de vida.

Se me ocurre, sin embargo, que todo puede cambiar si somos capaces de descubrir qué principios comunitarios son los que provocan emoción compartida. Qué derechos son tan fundamentales que configuran la existencia para transformarla capacitada para ser signo de comunión.

De momento, este principio de libertad está silenciado. Abrir un diálogo al respecto nos preocupa a quienes sentimos seguridad con que todo esté «atado y bien atado», aunque, de hecho, no tenga vida.

El primer derecho, por supuesto, es la vida. Y ésta no pensada desde las necesidades básicas. Me reconocerán que reducir la comunidad religiosa a un lugar donde se te proporciona comida, salud y descanso no es argumento suficiente para entregar la existencia por el Reino.

A veces, me llego a preguntar si en algunas situaciones hay algo más que una cuidada atención de las necesidades básicas. Son estas las que conducen a la vida consagrada a una expresiva soltería de colectivos reunidos en torno a principios piadosos, que digan algo o no, es preferible mantenerlos que cuestionarlos.

El derecho a la vida incluye el derecho a permitir que la vida sea vida, proceso y proyecto, se desarrolle y luzca como don de Dios. Es el reconocimiento de la pluralidad como signo de riqueza y la integración de la diferencia como posibilidad más que como impedimento.

El segundo derecho es el de la fe. Ser descubiertos por Dios como hijos, nos proporciona la búsqueda del otro u otra como hermano. La fe es el pulso del crecimiento y la maduración, va creciendo con el desarrollo de la vida, pero lejos de lo que se pudo pensar, crece a fuerza de amor y no de contradicción.

La fe se hace posible en ámbitos donde se ha descubierto la fraternidad aunque, claro está, aparezcan las dificultades, debilidades o infidelidades.

El tercero es la comunión. Aparece este derecho sin necesidad de pactos o cuidados. Aparece en aquellos y aquellas que están llamados a compartir vida. No hay constatación más triste que la comprobación, bastante extendida, de personas intentando vivir en comunión sin estar llamados a ella.

La vida comunitaria no es una cruzada contra el individualismo. Cuando se vive en clave de cruzada se indica que la comunión no es para ti. La comunidad es la manifestación expresiva de que algunas personas, pocas, son capaces de vivir compartiéndolo todo: presente y porvenir.

Ese todo exige todo, sin pactos y sin explicaciones. Ese todo incluye, por supuesto, las parcelas de la propia vida que no hemos sido capaces, todavía, de integrar o reconocer.

El tercero es el carisma. Es un derecho. Un don del Espíritu, tan original y versátil que se hace único en cada persona. Una pregunta inquietante para nuestro tiempo es «¿qué hemos hecho con el carisma?».

Tantas veces sujeto a interpretaciones parciales o a asambleas sin Espíritu. Tantas veces envuelto en los vaivenes emocionales del momento o las modas filosóficas en boga. La limpieza carismática nos descubre con posibilidades nuevas, inéditas y llenas de vida cuando se saben entender y acoger como derecho.

Y esto, desde el punto de vista comunitario porque imprime una fuerza misteriosa en los sueños compartidos de Reino y se manifiesta en Misión; y desde el punto de vista personal, porque te devuelve a una vida con sentido, asumida y querida por Dios.

Es tan sesgado pensar que el Espíritu nos impulsa a todos a lo mismo por pertenecer a la misma congregación o comunidad, como creer que hay estilos personales que son carismáticos y otros caprichosos o visiones parciales. El encuentro del carisma como don y derecho pasa por el ejercicio noble del discernimiento y este por la escucha. La escucha, por supuesto, por la fe. Y la fe por la conciencia de pertenecer a Dios.

El cuarto es el amor. El sentimiento más noble del ser humano. La comunidad es el lugar del amor. Sin éste, se reduce a relaciones pactadas, a itinerarios cíclicos, a neurosis compartidas o espacios muertos. Algunas formas comunitarias están más abocadas a la muerte que a la transformación. No solo no están abiertas a un discernimiento desde el amor, sino que temen la sola pronunciación del mismo.

Quien ha descubierto un camino de aparente fidelidad sin preguntas inquietantes sobre la capacidad para querer y dejarse querer, jamás desarrollará una vida teologal. La gran crisis de nuestro tiempo es traicionar el amor, con la consiguiente debilidad en la realización de la persona.

La crisis de algunas formas de vida comunitaria no radica solo en su falta de signo, cansancio, reiteración o que no estén bien ubicadas o que carezcan de quien las anime convenientemente… aspectos que, por supuesto, se hacen presentes. La crisis es de amor y de vacío humanitario. La crisis es la ausencia de personas que alguna vez hayan reído, sufrido, abrazado por pura gratuidad, por puro amor.

La gran crisis, me temo, es haber renunciado al derecho de querer y ser querido, convencidos de que la vida es un continuo examen, transacción o mercado, en el cual eres «bueno» si solo aspiras a cumplir bien deberes y que se te reconozca.

Por todo ello, quien se sepa llamado a la vida compartida que se pregunte con paz cómo anda su derecho a ser feliz.

LA VIDA EN COMUNIDAD O EL DERECHO A SER FELIZ


Mensaje del Santo Padre Francisco para la 53 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

junio 4, 2019

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El fenómeno de las redes sociales y la vocación del hombre a vivir en comunión

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MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA 53 JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

« “Somos miembros unos de otros” (Ef 4, 25).
De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana »

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Queridos hermanos y hermanas:

Desde que internet ha estado disponible, la Iglesia siempre ha intentado promover su uso al servicio del encuentro entre las personas y de la solidaridad entre todos.

Con este Mensaje, quisiera invitarles una vez más a reflexionar sobre el fundamento y la importancia de nuestro estar-en-relación; y a redescubrir, en la vastedad de los desafíos del contexto comunicativo actual, el deseo del hombre que no quiere permanecer en su propia soledad.

Las metáforas de la “red” y de la “comunidad”

El ambiente mediático es hoy tan omnipresente que resulta muy difícil distinguirlo de la esfera de la vida cotidiana. La red es un recurso de nuestro tiempo. Constituye una fuente de conocimientos y de relaciones hasta hace poco inimaginable.

Sin embargo, a causa de las profundas transformaciones que la tecnología ha impreso en las lógicas de producción, circulación y disfrute de los contenidos, numerosos expertos han subrayado los riesgos que amenazan la búsqueda y la posibilidad de compartir una información auténtica a escala global.

Internet representa una posibilidad extraordinaria de acceso al saber; pero también es cierto que se ha manifestado como uno de los lugares más expuestos a la desinformación y a la distorsión consciente y planificada de los hechos y de las relaciones interpersonales, que a menudo asumen la forma del descrédito.

Hay que reconocer que, por un lado, las redes sociales sirven para que estemos más en contacto, nos encontremos y ayudemos los unos a los otros; pero por otro, se prestan también a un uso manipulador de los datos personales con la finalidad de obtener ventajas políticas y económicas, sin el respeto debido a la persona y a sus derechos.

Entre los más jóvenes, las estadísticas revelan que uno de cada cuatro chicos se ha visto envuelto en episodios de acoso cibernético [1].

Ante la complejidad de este escenario, puede ser útil volver a reflexionar sobre la metáfora de la red que fue propuesta al principio como fundamento de internet, para redescubrir sus potencialidades positivas.

La figura de la red nos invita a reflexionar sobre la multiplicidad de recorridos y nudos que aseguran su resistencia sin que haya un centro, una estructura de tipo jerárquico, una organización de tipo vertical. La red funciona gracias a la coparticipación de todos los elementos.

La metáfora de la red, trasladada a la dimensión antropológica, nos recuerda otra figura llena de significados: la comunidad.

Cuanto más cohesionada y solidaria es una comunidad, cuanto más está animada por sentimientos de confianza y persigue objetivos compartidos, mayor es su fuerza. La comunidad como red solidaria precisa de la escucha recíproca y del diálogo basado en el uso responsable del lenguaje.

Es evidente que, en el escenario actual, la social network community no es automáticamente sinónimo de comunidad.

En el mejor de los casos, las comunidades de las redes sociales consiguen dar prueba de cohesión y solidaridad; pero a menudo se quedan solamente en agregaciones de individuos que se agrupan en torno a intereses o temas caracterizados por vínculos débiles.

Además, la identidad en las redes sociales se basa demasiadas veces en la contraposición frente al otro, frente al que no pertenece al grupo: este se define a partir de lo que divide en lugar de lo que une, dejando espacio a la sospecha y a la explosión de todo tipo de prejuicios (étnicos, sexuales, religiosos y otros).

Esta tendencia alimenta grupos que excluyen la heterogeneidad, que favorecen, también en el ambiente digital, un individualismo desenfrenado, terminando a veces por fomentar espirales de odio. Lo que debería ser una ventana abierta al mundo se convierte así en un escaparate en el que exhibir el propio narcisismo.

La red constituye una ocasión para favorecer el encuentro con los demás, pero puede también potenciar nuestro autoaislamiento, como una telaraña que atrapa.

Los jóvenes son los más expuestos a la ilusión de pensar que las redes sociales satisfacen completamente en el plano relacional; se llega así al peligroso fenómeno de los jóvenes que se convierten en “ermitaños sociales”, con el consiguiente riesgo de apartarse completamente de la sociedad.

Esta dramática dinámica pone de manifiesto un grave desgarro en el tejido relacional de la sociedad, una laceración que no podemos ignorar.

Esta realidad multiforme e insidiosa plantea diversas cuestiones de carácter ético, social, jurídico, político y económico; e interpela también a la Iglesia. Mientras los gobiernos buscan vías de reglamentación legal para salvar la visión original de una red libre, abierta y segura, todos tenemos la posibilidad y la responsabilidad de favorecer su uso positivo.

Está claro que no basta con multiplicar las conexiones para que aumente la comprensión recíproca. ¿Cómo reencontrar la verdadera identidad comunitaria siendo conscientes de la responsabilidad que tenemos unos con otros también en la red?

“Somos miembros unos de otros”

Se puede esbozar una posible respuesta a partir de una tercera metáfora, la del cuerpo y los miembros, que san Pablo usa para hablar de la relación de reciprocidad entre las personas, fundada en un organismo que las une. «Por lo tanto, dejaos de mentiras, y hable cada uno con verdad a su prójimo, que somos miembros unos de otros» (Ef 4, 25).

El ser miembros unos de otros es la motivación profunda con la que el Apóstol exhorta a abandonar la mentira y a decir la verdad: la obligación de custodiar la verdad nace de la exigencia de no desmentir la recíproca relación de comunión.

De hecho, la verdad se revela en la comunión. En cambio, la mentira es el rechazo egoísta del reconocimiento de la propia pertenencia al cuerpo; es el no querer donarse a los demás, perdiendo así la única vía para encontrarse a uno mismo.

La metáfora del cuerpo y los miembros nos lleva a reflexionar sobre nuestra identidad, que está fundada en la comunión y la alteridad. Como cristianos, todos nos reconocemos miembros del único cuerpo del que Cristo es la cabeza. Esto nos ayuda a ver a las personas no como competidores potenciales, sino a considerar incluso a los enemigos como personas.

Ya no hay necesidad del adversario para autodefinirse, porque la mirada de inclusión que aprendemos de Cristo nos hace descubrir la alteridad de un modo nuevo, como parte integrante y condición de la relación y de la proximidad.

Esta capacidad de comprensión y de comunicación entre las personas humanas tiene su fundamento en la comunión de amor entre las Personas divinas. Dios no es soledad, sino comunión; es amor, y, por ello, comunicación, porque el amor siempre comunica, es más, se comunica a sí mismo para encontrar al otro.

Para comunicar con nosotros y para comunicarse a nosotros, Dios se adapta a nuestro lenguaje, estableciendo en la historia un verdadero diálogo con la humanidad (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, 2).

En virtud de nuestro ser creados a imagen y semejanza de Dios, que es comunión y comunicación-de-sí, llevamos siempre en el corazón la nostalgia de vivir en comunión, de pertenecer a una comunidad.

«Nada es tan específico de nuestra naturaleza –afirma san Basilio– como el entrar en relación unos con otros, el tener necesidad unos de otros» [2].

El contexto actual nos llama a todos a invertir en las relaciones, a afirmar también en la red y mediante la red el carácter interpersonal de nuestra humanidad. Los cristianos estamos llamados con mayor razón, a manifestar esa comunión que define nuestra identidad de creyentes.

Efectivamente, la fe misma es una relación, un encuentro; y mediante el impulso del amor de Dios podemos comunicar, acoger, comprender y corresponder al don del otro.

La comunión a imagen de la Trinidad es lo que distingue precisamente la persona del individuo. De la fe en un Dios que es Trinidad se sigue que para ser yo mismo necesito al otro. Soy verdaderamente humano, verdaderamente personal, solamente si me relaciono con los demás.

El término persona, de hecho, denota al ser humano como ‘rostro’ dirigido hacia el otro, que interactúa con los demás. Nuestra vida crece en humanidad al pasar del carácter individual al personal.

El auténtico camino de humanización va desde el individuo que percibe al otro como rival, hasta la persona que lo reconoce como compañero de viaje.

Del “like” al “amén”

La imagen del cuerpo y de los miembros nos recuerda que el uso de las redes sociales es complementario al encuentro en carne y hueso, que se da a través del cuerpo, el corazón, los ojos, la mirada, la respiración del otro.

Si se usa la red como prolongación o como espera de ese encuentro, entonces no se traiciona a sí misma y sigue siendo un recurso para la comunión. Si una familia usa la red para estar más conectada y luego se encuentra en la mesa y se mira a los ojos, entonces es un recurso.

Si una comunidad eclesial coordina sus actividades a través de la red, para luego celebrar la Eucaristía juntos, entonces es un recurso.

Si la red me proporciona la ocasión para acercarme a historias y experiencias de belleza o de sufrimiento físicamente lejanas de mí, para rezar juntos y buscar juntos el bien en el redescubrimiento de lo que nos une, entonces es un recurso.

Podemos pasar así del diagnóstico al tratamiento: abriendo el camino al diálogo, al encuentro, a la sonrisa, a la caricia… Esta es la red que queremos. Una red hecha no para atrapar, sino para liberar, para custodiar una comunión de personas libres.

La Iglesia misma es una red tejida por la comunión eucarística, en la que la unión no se funda sobre los “like” sino sobre la verdad, sobre el “amén” con el que cada uno se adhiere al Cuerpo de Cristo acogiendo a los demás.

Vaticano, 24 de enero de 2019, fiesta de san Francisco de Sales.

Franciscus


[1] Para reaccionar ante este fenómeno, se instituirá un Observador internacional sobre el acoso cibernético con sede en el Vaticano.

[2] Regole ampie, III, 1: PG 31, 917; cf. Benedicto XVI, Mensaje para la 43 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (2009).


El maná de cada día, 6.2.19

febrero 6, 2019

Miércoles de la 4ª semana del Tiempo Ordinario

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No desprecian a un profeta más que en su tierra

No desprecian a un profeta más que en su tierra



PRIMERA LECTURA: Hebreos 12, 4-7.11-15

Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado. Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron: «Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor, no te enfades por su reprensión; porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos.» Aceptad la corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues, ¿qué padre no corrige a sus hijos?

Ninguna corrección nos gusta cuando la recibimos, sino que nos duele; pero, después de pasar por ella, nos da como fruto una vida honrada y en paz. Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, en vez de retorcerse, se curará.

Buscad la paz con todos y la santificación, sin la cual nadie verá al Señor. Procurad que nadie se quede sin la gracia de Dios y que ninguna raíz amarga rebrote y haga daño, contaminando a muchos.


SALMO 102, 1-2.13-14.17-18a

La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos.

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.

Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles; porque Él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro.

Pero la misericordia del Señor dura siempre, su justicia pasa de hijos a nietos: para los que guardan la alianza.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 10, 27

Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-, y yo las conozco, y ellas me siguen.


EVANGELIO: Marcos 6, 1-6

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos.

Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?» Y esto les resultaba escandaloso.

Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»

No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.


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S.S.Benedicto XVI.  Angelus del domingo 8 de julio de 2012

Voy a reflexionar brevemente sobre el pasaje evangélico de este domingo, un texto del que se tomó la famosa frase «Nadie es profeta en su patria», es decir, ningún profeta es bien recibido entre las personas que lo vieron crecer (cf. Mc 6, 4).

De hecho, Jesús, después de dejar Nazaret, cuando tenía cerca de treinta años, y de predicar y obrar curaciones desde hacía algún tiempo en otras partes, regresó una vez a su pueblo y se puso a enseñar en la sinagoga. Sus conciudadanos «quedaban asombrados» por su sabiduría y, dado que lo conocían como el «hijo de María», el «carpintero» que había vivido en medio de ellos, en lugar de acogerlo con fe se escandalizaban de él (cf. Mc 6, 2-3).

Este hecho es comprensible, porque la familiaridad en el plano humano hace difícil ir más allá y abrirse a la dimensión divina. A ellos les resulta difícil creer que este carpintero sea Hijo de Dios. Jesús mismo les pone como ejemplo la experiencia de los profetas de Israel, que precisamente en su patria habían sido objeto de desprecio, y se identifica con ellos.

Debido a esta cerrazón espiritual, Jesús no pudo realizar en Nazaret «ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos» (Mc 6, 5). De hecho, los milagros de Cristo no son una exhibición de poder, sino signos del amor de Dios, que se actúa allí donde encuentra la fe del hombre, es una reciprocidad. Orígenes escribe: «Así como para los cuerpos hay una atracción natural de unos hacia otros, como el imán al hierro, así esa fe ejerce una atracción sobre el poder divino» (Comentario al Evangelio de Mateo 10, 19).

Por tanto, parece que Jesús —como se dice— se da a sí mismo una razón de la mala acogida que encuentra en Nazaret. En cambio, al final del relato, encontramos una observación que dice precisamente lo contrario. El evangelista escribe que Jesús «se admiraba de su falta de fe» (Mc 6, 6). Al estupor de sus conciudadanos, que se escandalizan, corresponde el asombro de Jesús.

También él, en cierto sentido, se escandaliza. Aunque sabe que ningún profeta es bien recibido en su patria, sin embargo la cerrazón de corazón de su gente le resulta oscura, impenetrable: ¿Cómo es posible que no reconozcan la luz de la Verdad? ¿Por qué no se abren a la bondad de Dios, que quiso compartir nuestra humanidad? De hecho, el hombre Jesús de Nazaret es la transparencia de Dios, en él Dios habita plenamente. Y mientras nosotros siempre buscamos otros signos, otros prodigios, no nos damos cuenta de que el verdadero Signo es él, Dios hecho carne; él es el milagro más grande del universo: todo el amor de Dios contenido en un corazón humano, en el rostro de un hombre.

Quien entendió verdaderamente esta realidad es la Virgen María, bienaventurada porque creyó (cf. Lc 1, 45). María no se escandalizó de su Hijo: su asombro por él está lleno de fe, lleno de amor y de alegría, al verlo tan humano y a la vez tan divino. Así pues, aprendamos de ella, nuestra Madre en la fe, a reconocer en la humanidad de Cristo la revelación perfecta de Dios.

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Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Emiratos Árabes Unidos

febrero 5, 2019

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El Papa Francisco durante la rueda de prensa en el vuelo de regreso a Roma – Foto: Edward Pentin (EWTN)

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Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Emiratos Árabes Unidos

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Durante el vuelo de regreso a Roma, luego de haber visitado los Emiratos Árabes Unidos, el Papa Francisco concedió una rueda de prensa en la que respondió preguntas sobre Venezuela, las relaciones con el islam y los casos de abusos sexuales, entre otros temas.

Alessandro Gisotti:

Buenas tardes, Santo Padre, buenas tardes a todos ustedes. Nosotros los periodistas usamos con frecuencia el adjetivo “histórico” y, a veces, nos dicen que el uso que le damos es muy frecuente. Tal vez para este viaje está bien y muchos lo han usado en distintos idiomas.

Ciertamente fue un viaje breve en la duración, pero ha tenido un horizonte realmente extenso y todos esperan que los frutos sean de larga duración, así como las semillas de estos días.

Un viaje que ha visto claramente hoy, hace pocas horas, el encuentro con un pueblo de tantos pueblos. Decían los organizadores que había casi 100 nacionalidades presentes; y luego el documento de ayer, realmente extraordinario, de valores.

Una sorpresa, pero imagino, una de esas sorpresas que los colegas han tenido el placer de narrar por su importancia. No sé si antes de las preguntas el Papa quiere dirigir algunas palabras.

Papa Francisco:

Antes que nada, buenos días, gracias por la compañía. Ha sido un viaje demasiado breve, pero para mí ha sido una experiencia grande. Yo creo que todo viaje es histórico, incluso en nuestros días, escribir la historia de cada día. Ninguna historia es pequeña, ninguna. Toda historia es grande y digna incluso si es mala. La dignidad escondida siempre puede estar debajo. Muchas gracias por vuestra colaboración.

Alessandro Gisotti:

Comenzamos con las preguntas, como es tradición partiendo con los periodistas locales. Este documento que está muy lleno de contenido, que realmente suscita muchas preguntas y reflexiones. El primero en hacer una pregunta es Sargon Hurmez Barhan de Sky News Arabia.

Sargon Hurmez Barhan – Sky News Arabia:

Santidad, ¿cuáles serán los resultados próximos de este viaje y cuáles han sido sus impresiones sobre el país, sobre los Emiratos Árabes Unidos?

Papa Francisco:

He visto un país moderno. Me ha llamado la atención la ciudad, su limpieza, también las pequeñas curiosidades como aquella de hacer germinar las flores en este desierto. También es un país moderno, también acogedor de muchos pueblos que vienen aquí, también un país que mira al futuro, por ejemplo la educación de los niños, los educan mirando al futuro, siempre. Eso me han explicado.

Luego lo que me llamó la atención fue el problema del agua. Están buscando para el futuro próximo tomar el agua del mar y hacerla potable, también el agua de la humedad, de la humedad y hacerla bebible, para usarla. Siempre van buscando cosas nuevas y también he escuchado a alguno decir que algún día faltará el petróleo: “Nos estamos preparando para ese día, para tener algo que hacer”. Este es un país que mira al futuro.

También me ha parecido un país abierto, no cerrado. También la religiosidad, el islamismo, es un islamismo abierto, no cerrado, de diálogo, un islamismo fraterno y de paz. Sobre esto subrayo la educación para la paz que creo es un deber, pese a que hay algunos problemas de guerras en la zona, pero sobre esto no he escuchado.

Luego hubo algo que me tocó mucho, el encuentro con los sabios, los sabios del islam. Es una cosa profunda, eran un poco de todos lados ¿no?, de varias culturas. Esto indica la apertura de este país a un cierto diálogo regional, universal, religioso. También me llamó la atención el congreso interreligioso, este es un hecho cultural fuerte.

Ya también lo he mencionado en el discurso lo que han hecho aquí el año pasado sobre la protección de los niños, pero en los medios, en Internet, en estas cosas. Porque la pornografía infantil hoy es una industria que da mucho dinero y se aprovechan de los niños y este país se ha dado cuenta y ha hecho eso… Cosas positivas.

Seguramente habrán problemas, cosas negativas, pero en un viaje de menos de tres días, estas cosas no se ven y si se ven uno mira a otra parte. Gracias por la acogida.

Nour Salman – Emirates News Agency:

Santidad, muchísimas gracias por esta oportunidad. La pregunta que queremos hacerle es: Ahora que el documento de Abu Dhabi sobre la fraternidad se ha firmado ¿cómo este documento será aplicado en el futuro y qué piensa sobre el anuncio del príncipe Mohammed de la construcción de la iglesia de San Francisco cerca a una mezquita?

Papa Francisco:

El documento ha sido preparado con mucha reflexión y también rezando, ya sea el gran imán con su equipo y yo con el mío. Hemos rezado mucho para lograr hacer este documento porque para mí hay un solo peligro grande en este momento: la destrucción, la guerra, el odio entre nosotros.

Y si nosotros los creyentes no somos capaces de darnos la mano, abrazarnos, besarnos y también rezar, nuestra fe será traicionada. Este documento nace de la fe en Dios que es Padre de todos y Padre de la paz y condena toda destrucción, todo terrorismo.

El primer terrorismo de la historia es el de Caín. Es un documento que se ha desarrollado en casi un año, ida y vuelta, oraciones, y se ha dejado así para madurar, un poco confidencial para no parir al niño antes de tiempo, sino que esté maduro. Gracias.

Alessandro Gisotti:

Santo Padre, antes de la siguiente pregunta, hay un homenaje del periodista de al Ittihad que le quiere hacer. Mientras tanto pido a Jorg Seisselberg que se prepare. Le hace ahora la pregunta el colega Jorg Seisselberg de la ARD alemana.

Jorg Seisselberg – ARD:

Santo Padre. Ha sido un viaje lleno de encuentros, impresiones, imágenes. A mí me quedaron en la mente también las imágenes de su llegada. Fue acogido con los honores militares, con los aviones militares que han pintado el cielo con los colores vaticanos.

Me pregunto: ¿Qué cosa hace esto con el Papa Francisco, con el Papa que viene con un mensaje de paz, qué cosa piensa de esto? ¿Qué cosa siente, qué cosa piensa en estos momentos? Y siempre en este tema, su llamado a la paz en Yemen. ¿Qué reacciones ha recibido en sus encuentros, qué se puede esperar sobre la acogida de este mensaje, qué pasos se están dando hacia la paz en Yemen? Gracias.

Papa Francisco:

Gracias. Yo interpreto todos los gestos de bienvenida como gestos de buena voluntad y cada uno lo hace según su propia cultura.

¿Qué he encontrado aquí? Una acogida muy grande, que querían hacer de todo, pequeñas cosas y grandes cosas porque sentían que la visita del Papa era algo bueno. Alguno ha dicho también una bendición. Dios lo sabe. Pero ellos sienten, lo interpreto, que era algo bueno. Ellos querían hacerme sentir que era bienvenido.

Sobre el problema de las guerras, usted ha mencionado una. Sé que es difícil dar una opinión después de dos días y de haber hablado sobre el tema con pocas personas. Diré que he encontrado buena voluntad para el comienzo de los procesos de paz.

Esto lo he encontrado. Un enorme denominador común de las cosas de las que he hablado sobre las situaciones bélicas. Usted ha mencionado la de Yemen, he encontrado buena voluntad de comenzar procesos de paz.

Domenico Agasso – La Stampa

Después de la firma histórica del documento ¿cuáles podrían ser, según usted, las consecuencias en el mundo islámico pensando sobre todo en los conflictos en Yemen y en Siria? ¿Y cuáles las consecuencias entre los católicos, considerando el hecho que hay una parte de católicos que lo acusan a usted de dejarse instrumentalizar por los musulmanes?

Papa Francisco:

Pero no solo por los musulmanes (risas). Me acusan de dejarme instrumentalizar por todos, también por los periodistas. Es parte del trabajo, pero sí quiero decir una cosa y esto lo afirmo claramente.

Desde el punto de vista católico el documento no se ha alejado ni un milímetro del Vaticano II, y también está citado algunas veces ¿no? Nada. El documento ha sido hecho en el espíritu del Vaticano II.

He querido, antes de tomar la decisión de decir “está bien así y lo firmamos así”, al menos de mi parte, lo he hecho leer por algún teólogo; y también oficialmente por el teólogo de la Casa Pontificia que es un dominico, con la bella tradición de los dominicos, no de ir a la caza de brujas, sino de ver dónde está la cosa justa y él lo ha aprobado.

Si alguno se siente mal lo entiendo. No es una cosa de todos los días, pero no es un paso atrás, es un paso adelante, un paso adelante que viene desde hace 50 años, viene del Concilio que debe desarrollarse. Los historiadores dicen que para que un concilio tenga raíces en la Iglesia hace falta 100 años, así que estamos a mitad de camino.

Y esto me llama la atención también a mí. Diré que he visto una frase, pero esta frase no sé si es segura, pero es una frase del Concilio que también a mí me ha sorprendido. En el mundo islámico hay distintos pareceres, hay algunos más radicales y otros no.

Ayer en el Consejo de los Sabios también había al menos un chiíta y eso ha dado una universalidad muy grande, ha hablado bien. Habrá entre ellos, no conozco bien, habrá también entre ellos discrepancias, pero es un proceso y los procesos maduran como las flores, como las frutas.

Alessandro Gisotti:

Gracias, Santo Padre, pasamos ahora al grupo francófono de… Matilde Imberty di Radio France

Matilde – Radio France:

Buenas tardes, Santo Padre. Usted apenas ha terminado la visita a los Emiratos Árabes Unidos y dentro de poco irá a Marruecos, un viaje también importante. Nos parece que ha elegido hablar con interlocutores bien precisos del islam. ¿Es una elección de campo?

Después, siempre a propósito del islam, el documento histórico firmado ayer es muy ambicioso para la educación, ¿según usted puede de verdad tocar a los fieles musulmanes?

Papa Francisco:

Sé y he escuchado por algunos musulmanes que han estudiado en la universidad, al menos en Al-Azhar de seguro y en las escuelas. Va estudiado. No impuesto, sino estudiado. Esto para empezar por el final su pregunta.

Es un poco el caso de la cercanía de los dos viajes porque yo quería ir a Marrakech –a la Conferencia de la ONU sobre las migraciones NDR– pero habían cosas protocolares y no podía ir a un encuentro internacional sin hacer primero una visita al país, pero no tenía tiempo. Y por esto hemos aplazado la visita. Y fue el Secretario de Estado quien fue a Marrakech.

Es una cuestión diplomática, de educación, también, pero no es una cosa planificada. En Marruecos sigo los caminos de San Juan Pablo II que fue el primero en ir. Será un viaje agradable. Luego llegaron las invitaciones de otros países árabes, pero no hay tiempo este año. Veremos el próximo año, yo o el otro Pedro, alguno irá.

Alessandro Gisotti: Sagrario Ruiz de Radio Nacional de España.

Sagrario Ruiz – Radio Nacional de España:

Buenas tardes, Santo Padre. La diplomacia vaticana tiene un largo historial de practicar esa diploma de pequeños pasos en la mediación de conflictos. Quiero recordar, concretamente, el año 78 cuando Juan Pablo II su mediación evitó una guerra entre Argentina y Chile.

Hemos sabido ayer que Nicolás Maduro, y volvemos a Venezuela, ha enviado una carta queriendo reiniciar el diálogo, tiene al Secretario de Estado Parolin, que conoce perfectamente ese país, todas las miradas, muchas de ellas, están puestas en el Papa Francisco y en el Vaticano.

¿Qué hace el Vaticano o qué piensa hacer? Usted dijo que estaba dispuesto a mediar si así se lo pedían. ¿En qué estado estamos? ¿En qué momento?

Papa Francisco:

Gracias. En cuanto a la mediación entre Argentina y Chile, fue verdaderamente un acto valiente de San Juan Pablo II que evitó una guerra inminente. Están los pequeños pasos y el último es la mediación. Son pequeños pasos iniciales o facilitadores, pero no sólo en el Vaticano, sino en toda la diplomacia: cercanía a uno, a otro…, para tener la posibilidad de diálogo. Se hace así en diplomacia.

Creo que en la Secretaría de Estado pueden explicar bien todos los pasos que se pueden dar. Yo antes del viaje sabía que llegaba por valija diplomática una carta de Maduro. Esta carta no la he leído todavía. Veremos si se puede hacer. Pero para que se dé una mediación, ese último paso, debe haber la voluntad de las dos partes, deben ser las dos partes las que la pidan. Ese fue el caso de Argentina y Chile.

La Santa Sede en Venezuela ha estado presente en el momento de diálogo en el que estaba su compatriota Rodríguez Zapatero, en una primera reunión con Mons. Tscherrig, inicial, y luego ha continuado con Mons. Celli. Ahí no nació nada, humo. Ahora no sé, yo veré la carta y veré qué se puede hacer. Pero la condición inicial es que las dos partes lo pidan.

Estamos siempre dispuestos. Es lo mismo que cuando la gente va a pedir ayuda porque hay problemas entre el marido y la mujer, va uno, ¿y la otra parte viene o no viene? ¿Quiere o no quiere? Siempre las dos partes. Ese es el secreto. Y para los países también es la condición que les debe hacer pensar antes de pedir una facilitación, una presencia de observadores o una mediación. Las dos partes siempre. Gracias.

Alessandro Gisotti: Ahora Nicole Winfield de AP.

Nicole Winfield – AP: Santo Padre, la semana pasada la revista femenina de L’Osservatore Romano publicó un artículo denunciando abusos sexuales a las mujeres consagradas en la Iglesia, las religiosas, por parte del clero. Hace unos meses, también la Unión Internacional de las Superiores Generales hizo también una denuncia pública de este problema.

Sabemos que la reunión de dentro de unas semanas en el Vaticano tratará sobre el abuso contra los menores, pero ¿podemos pensar que la Santa Sede pueda hacer algo para enfrentar también este problema con un documento o líneas guías?

Papa Francisco:

Espera, yo responderé a eso. Tú permanece aquí. Pero yo prefiero terminar con el viaje y después la primera pregunta en responder será la tuya.

Alessandro Gisotti:

Mientras Nicole permanece aquí pasamos a Maria Angeles Conde de Rome Reports.

Maria Angeles Conde – Rome Reports:

Ha mantenido un encuentro con el Consejo de Ancianos. En la medida de lo posible, lo que nos pueda contar, qué temas tocaron y si usted vuelve a Roma con la impresión de que el mensaje ha llegado a sus interlocutores.

Papa Francisco:

Los ancianos son verdaderamente sabios. Primero habló el Gran Imán, luego cada uno de ellos, empezando por el más anciano, que hablaba español. Sí, porque era de Mauritania y allí lo aprendió. Hasta el más joven que era el secretario que ha hablado poco pero lo ha dicho todo en un video. Su especialidad es la comunicación entonces le ha gustado esto.

Ha sido algo bellísimo. Han hablado…, comenzando con la palabra clave “sabiduría”. Luego, “fidelidad”. Después, han subrayado un camino de la vida en el que esta sabiduría crece, la fidelidad se hace fuerte y de ahí nace la amistad entre los pueblos, y eran de diferentes…, no sé cómo explicarlo.

Uno era chií. Otro de diferente matiz, luego la sabiduría y la fidelidad es el camino que lleva a la construcción de la paz. Porque la paz es una obra de la sabiduría y de la fidelidad. Fidelidad humana entre los pueblos y todo esto.

Quedo con la impresión de estar en medio de verdaderos sabios. Y esto es una garantía para el Gran Imán, el tener este consejo. Estoy muy satisfecho.

Sofia Barbarani – The National:

¡Buenos días! La pregunta que queremos hacerle el grupo de Abu Dhabi es: una niña le ha dado una carta, se la entregó cuando estaba sobre el coche. Querríamos saber si ya ha leído la carta y se sabe si…

Papa Francisco:

No todavía… Las cartas están ahí, me las están clasificando para leerlas luego.

Sofia Barbarani – The National:

¿Nos puede decir qué impresión le dio cuando vio a esta niña ir hacia usted…, esa niña que salió de la multitud?

Papa Francisco:

¡Es una niña valiente! Pero la pararon… Dejadla venir, pero aquella niña tiene futuro, ¿eh?, tiene futuro…, y me atrevería a decir: ¡pobre marido…! Tiene futuro, es valiente, ¡me ha gustado! Hace falta mucha valentía para hacer aquello, y luego otra la siguió, eran dos… Vio a aquella y se llenó de valentía.

Alessandro Gisotti:

¿Hay otras preguntas para el viaje? Inés San Martín y Franca Giansoldati. Si sois muy rápidas…

Papa Francisco:

Quizás hay otras que no son del viaje… Una hay…

Franca Giansoldati – Il Messaggero:

Santidad, el imán Al-Thayebb denunció la islamofobia, el miedo al islam. ¿Por qué no se ha escuchado algo sobre la cristianofobia, sobre la persecución a los cristianos?

Papa Francisco:

Ciertamente he hablado sobre las persecuciones de cristianos, no en aquel momento, pero lo estoy hablando frecuentemente, también en este viaje lo he hablado, pero no recuerdo dónde lo he hablado. Creo que el documento era más sobre la unidad y la amistad…

Pero ahora me viene a la mente, también el documento condena la violencia y a algunos grupos que se dicen islámicos –los sabios dicen que no es el islamismo– y que persiguen a los cristianos.

Recuerdo un papá con tres niños, tenía 30 años, lloraba: “Soy islámico, mi mujer era cristiana, vinieron los terroristas del ISIS, vieron la cruz y le dijeron: ‘Conviértete’. ‘No, yo soy cristiana’. Y delante de mí la han degollado”.

Este es el pan nuestro de todos los días de los grupos terroristas. No sólo a los cristianos, la destrucción de la persona. El documento condena esto.

Inés San Martín – Crux:

Santo Padre, una pregunta relacionada en realidad a la que acaba de hacer mi colega porque no tuvimos tiempo de coordinarla. Como le dije el viaje pasado tuve la posibilidad de entrevistar al nuevo Arzobispo de Mosul en Irak, que siempre dice que lo están esperando y niega que estén a propósito discutiendo los obispos, sino que simplemente lo están esperando.

Usted habló de la libertad religiosa que va más allá de la libertad de culto. ¿Puede hablar un poco más de este tema?

Estamos volviendo de un país que es conocido por su tolerancia, sin embargo muchos de los católicos que estaban hoy en el predio deportivo, recién hoy por primera vez desde que llegaron a Emiratos Árabes Unidos pudieron ser abiertos con su fe, con sus creencias. Entonces ¿se puede ver un cambio que vaya más allá de simplemente hoy?

Papa Francisco

Los procesos tienen principio, ¿no es cierto? Uno puede preparar un acto y ahí se hace el acto y después ya. Hay un antes y un después. Yo creo que la libertad va en proceso siempre, siempre debe ir en proceso. Siempre más, no se tiene que parar.

A mí me impresionó un coloquio que tuve antes de salir con un chico de 13 años en Roma. Quiso verme y lo atendí. Me dijo, ‘bueno, yo algunas cosas me parecen interesantes, pero quiero decirle que soy ateo, ¿qué cosa debo hacer como ateo para convertirme en un hombre de paz?’ Yo le dije ‘haz lo que sientas’, le hablé un poco, pero me ha gustado el coraje de este muchacho: es ateo pero busca el bien.

Ese camino, también es un proceso, un proceso que debemos respetar y acompañar. Acompañar todos los procesos por el bien, todos, sean del color que sean Esto creo que son los pasos en adelante.

Alessandro Gissoti:

Muy bien, Santo Padre, el tiempo está un poco para… pero hay todavía una respuesta que dar (en referencia a la pregunta de Nicole Winfield de AP).

Papa Francisco:

Es verdad, es un problema, el maltrato a las mujeres es un problema. Osaría decir que la humanidad todavía no ha madurado: la mujer es considerada de “segunda clase”. Comencemos desde aquí: es un problema cultural. Después se llega a los feminicidios. Están los países en los cuales el maltrato a las mujeres llega al feminicidio, y antes de llegar a su pregunta concreta, una curiosidad.

Ustedes hacen la investigación para saber si es verdad, pero me han dicho que el inicio de la historia de la joyería femenina tuvo lugar en un país muy antiguo del Oriente, donde existía la ley para expulsar, repudiar a la mujer.

Si el esposo –no sé si es verdad o no– le decía: “vete”, en aquel momento con aquello que llevaba vestido, ella debía irse sin tomar nada. Y ahí han comenzado a hacerse las joyas de oro, de piedras preciosas, para tener algo para poder sobrevivir. No sé si es verdad o no pero es interesante. Averigüen. Ahora lo suyo.

Es verdad, dentro de la Iglesia ha habido clérigos, en algunas civilizaciones de modo más fuerte que en otras. No es una cosa todos hacen eso pero hubo sacerdotes y también obispos que han hecho eso. Y yo creo que se hace todavía: no es que desde el momento en que te das cuenta, termina. La cosa avanza así. Y desde hace tiempo estamos trabajando en eso.

Hemos suspendido a algún clérigo, expulsado por esto, y también –no sé si ha terminado el proceso- disolver alguna congregación religiosa femenina que estaba muy ligada a esto, una corrupción. No puedo decir que esto en mi casa no… Es cierto. ¿Se debe hacer algo más? Sí. ¿Tenemos la voluntad? Sí.

Pero es un camino que viene de atrás. El Papa Benedicto XVI tuvo el coraje de disolver una congregación femenina que tenía un cierto nivel, porque había entrado esta esclavitud de las mujeres, también esclavitud sexual, de parte de los clérigos o de parte del fundador. Muchas veces el fundador corta la libertad, quita la libertad a las hermanas y puede llegar a esto.

Quisiera subrayar que el Papa Benedicto XVI tuvo el coraje de hacer tantas cosas sobre este tema. Hay una anécdota: él tenía todas las cartas, todos los documentos sobre una organización religiosa que tenía dentro corrupción sexual y económica.

Él intentó hablar y había filtros, no podía llegar. Al final, el Papa, con el deseo de ver la verdad, hizo una reunión y Joseph Ratzinger fue con el maletín y todos los papeles. Cuando regresó, dijo a su secretario: ponlo en el archivo, venció la otra parte. No debemos escandalizarnos por esto. Son pasos de un proceso.

Pero apenas convertido en Papa, la primera cosa que dijo fue esta: tráeme del archivo esto, y ha comenzado. El folclore sobre el Papa Benedicto lo hace ver como bueno bueno, bueno como el pan y nada de malo; como débil, pero de débil no tiene nada. Ha sido un hombre fuerte, un hombre consecuente con las acusaciones y él ha comenzado.

Y allí en esa congregación había este problema que usted dice. Rece para que podamos seguir adelante. Yo quiero seguir adelante. Hay casos… sobre todo. En algunas congregaciones, especialmente nuevas, algunas. Y en algunas regiones más que en otras. Sí, esta es la cosa. Estamos trabajando.

https://www.aciprensa.com/noticias/rueda-de-prensa-del-papa-francisco-en-el-vuelo-de-regreso-de-emiratos-arabes-unidos-61888


Misa del Papa en los Emiratos: “Las Bienaventuranzas son una ruta de vida”

febrero 5, 2019

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Misa del Papa en los Emiratos: Inciensa la imagen de la Virgen. “Las Bienaventuranzas son una ruta de vida”

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Misa del Papa en los Emiratos: “Las Bienaventuranzas son una ruta de vida”

“Jesús nos ha pedido que llevemos a cabo una sola obra de arte, al alcance de todos: la de nuestra vida”

Por José M. Vidal

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La mayor misa que se haya celebrado nunca en un país de la Península arábiga la presidió el Papa Francisco en los Emiratos.

Marcando a los creyentes, mayoritariamente emigrantes, el ideal de las bienaventuranzas como “ruta de vida” y camino de “santidad diaria”, para conseguir “la sola obra de arte que está al alcance de todos: la de nuestra vida”.

Francisco entró en el estadio Zayed y se desató el delirio: ovaciones, cantos y gritos de ‘Pope Francis’, mientras el papamóvil recorría todo el estadio, para que la gente pudiese disfrutar de su Papa, el Papa des los emigrantes y de los refugiados, de los que tienen que salir de sus países para ganar el pan de su familia.

La gente llena el estadio Zayed, tanto las gradas como el césped. Hay tanta gente, que decenas de miles tuvieron que quedarse fuera del recinto, donde se habilitaron grandes pantallas. Dentro hay 125.000 personas de 45 nacionalidades y, de ellos, 5.000 musulmanes, que van a compartir el rito eucarístico con los católicos.

Tras el recorrido por el estadio, el Papa se dirigió a la sacristía, para revestirse para la eucaristía. En el palco donde se instaló el altar ya le esperan los prelados concelebrantes, entre ellos los cardenales y obispos de su séquito y todos los Patriarcas de Oriente, entre ellos el del Líbano o el de Irak.

El altar blanco y sencillo, decorado con flores amarillas, presidido por una cruz. Y al lado del ambón, una estatua de una Virgen blanca con el Niño.

La monición de entrada en árabe y en inglés, interrumpida por aplausos. El canto de entrada es introducido por una orquesta de viento y un gran coro, que acompañan al órgano. Y comienza la eucaristía y el delirio se torna en actitud de recogimiento y de oración profunda.

Primera lectura en árabe de la carta a los Filipenses: “No se asusten por nada”. El salmo responsorial en inglés: salmo 84: “El Señor promete la paz y la gloria habitará en nuestra tierra”.

El Evangelio de Mateo, el pasaje del discurso de la montaña: “Bienaventurados lo pobres, porque de ellos es el reino de los cielos…” El Papa bendice a la asamblea con el Evangeliario y pronuncia su homilía.

Tras la jornada de ayer, marcadamente interreligiosa y de tender puentes con el Islam, el Papa centró su homilía de la eucaristía, celebrada en el estadio de Abu Dhabi, en sus fieles, que viven en un país de iglesias sin campanarios, es decir donde se respeta la libertad religiosa, pero de puertas para adentro.

Y desde el inicio de su predicación quiso lanzar un mensaje de esperanza y de radicalidad evangélica a los creyentes, partiendo de las bienaventuranzas, que no son “un elenco de prescripciones” ni “un complejo conjunto de doctrinas que hay que conocer”.

El bienaventurado seguidor de Jesús es el que entiende “la vida como una historia de amor, la historia del amor fiel de Dios que nunca nos abandona”. De ahí arranca la raíz de la alegría cristiana, que “ninguna persona en el mundo y ninguna circunstancia de la vida nos puede quitar”.

Y las bienaventuranzas de Jesús apuntan a un mundo al revés. Cuando habitualmente consideramos bienaventurados “a los ricos, poderosos, los que tienen éxito y son aclamados por las multitudes”, Cristo, en cambio, se lo llama a “los pobres, los mansos, los que se mantienen justos aun corriendo el riesgo de ser ridiculizados, los perseguidos”.

Y es que Jesús vivió en su propia piel las bienaventuranzas: “Pobre de cosas y rico de amor, devolvió la salud a muchas vidas, pero no se ahorró la suya. Vino para servir y no para ser servido; nos enseñó que no es grande quien tiene, sino quien da. Fue justo y dócil, no opuso resistencia y se dejó condenar injustamente”. ¡Qué bello y profundo resumen cristológico!

Y tras el anuncio del ideal del seguimiento, el Papa quiso dejar constancia también de que uno de los motivos de su visita a los Emiratos fue el siguiente:

He venido también a daros las gracias por el modo como vivís el Evangelio que hemos escuchado. Se dice que entre el Evangelio escrito y el que se vive existe la misma diferencia que entre la música escrita y la interpretada. Vosotros aquí conocéis la melodía del Evangelio y vivís el entusiasmo de su ritmo. Sois un coro compuesto por una variedad de naciones, lenguas y ritos; una diversidad que el Espíritu Santo ama y quiere armonizar cada vez más, para hacer una sinfonía”.

Una sinfonía de fe, que se torna en “testimonio” y, de esta forma, atrae a la gente y “construye Iglesia”. En las duras y en las maduras. Porque vivir las bienaventuranzas significa una vida rosa. “Quien está afligido, quien sufre injusticias, quien se entrega para ser artífice de la paz sabe lo que significa sufrir”.

En concreto, conociendo a estos creyentes emigrantes en los Emiratos, el Papa les recordó que “no es fácil vivir lejos de casa”, pero el Señor siempre ayuda a los suyos. Como ayudó a San Antonio Abad en el desierto. Porque “el Señor está cerca” y “camina a nuestro lado”.

En un camino, el del cristiano, que no tiene que estar marcado por nada espectacular. “Miremos a Jesús: no dejó nada escrito, no construyó nada imponente. Y cuando nos dijo cómo hemos de vivir no nos ha pedido que levantemos grandes obras o que nos destaquemos realizando hazañas extraordinarias. Nos ha pedido que llevemos a cabo una sola obra de arte, al alcance de todos: la de nuestra vida“.

Y es que “las bienaventuranzas son una ruta de vida” y “la santidad de la vida cotidiana, que no necesita milagros ni signos extraordinarios”.

Porque “Las Bienaventuranzas no son para súper-hombres, sino para quien afronta los desafíos y las pruebas de cada día. Quien las vive al modo de Jesús purifica el mundo”. Como un árbol en el desierto, que absorbe la contaminación y devuelve oxígeno y crea oasis de paz.

Y para terminar, el Papa hace un breve repaso de algunas bienaventuranzas, subrayando, sobre todo, la de la mansedumbre (no es bienaventurado quien agrede o somete”) y la del trabajo por la paz (“el cristiano promueve la paz”). Sólo así se consigue la “filadelfia”, es decir el amor entre hermanos.

Texto íntegro de la homilía del Papa en los Emiratos

Bienaventurados: es la palabra con la que Jesús comienza su predicación en el Evangelio de Mateo.

Y es el estribillo que él repite hoy, casi como queriendo fijar en nuestro corazón, ante todo, un mensaje fundamental: si estás con Jesús; si amas escuchar su palabra como los discípulos de entonces; si buscas vivirla cada día, eres bienaventurado.

No serás bienaventurado, sino que eres bienaventurado: esa es la primera realidad de la vida cristiana. No consiste en un elenco de prescripciones exteriores para cumplir o en un complejo conjunto de doctrinas que hay que conocer.

Ante todo, no es esto; es sentirse, en Jesús, hijos amados del Padre. Es vivir la alegría de esta bienaventuranza, es entender la vida como una historia de amor, la historia del amor fiel de Dios que nunca nos abandona y quiere vivir siempre en comunión con nosotros. Este es el motivo de nuestra alegría, de una alegría que ninguna persona en el mundo y ninguna circunstancia de la vida nos puede quitar.

Es una alegría que da paz incluso en el dolor, que ya desde ahora nos hace pregustar esa felicidad que nos aguarda para siempre. Queridos hermanos y hermanas, en la alegría de encontraros, esta es la palabra que he venido a deciros: bienaventurados.

Ahora bien, Jesús llama bienaventurados a sus discípulos, sin embargo, llaman la atención los motivos de las diversas bienaventuranzas. En ellas vemos una transformación total en el modo de pensar habitual, que considera bienaventurados a los ricos, los poderosos, los que tienen éxito y son aclamados por las multitudes.

Para Jesús, en cambio, son bienaventurados los pobres, los mansos, los que se mantienen justos aun corriendo el riesgo de ser ridiculizados, los perseguidos.

¿Quién tiene razón, Jesús o el mundo? Para entenderlo, miremos cómo vivió Jesús: pobre de cosas y rico de amor, devolvió la salud a muchas vidas, pero no se ahorró la suya. Vino para servir y no para ser servido; nos enseñó que no es grande quien tiene, sino quien da.

Fue justo y dócil, no opuso resistencia y se dejó condenar injustamente. De este modo, Jesús trajo al mundo el amor de Dios.

Solo así derrotó a la muerte, al pecado, al miedo y a la misma mundanidad, solo con la fuerza del amor divino. Todos juntos, pidamos hoy en este lugar, la gracia de redescubrir la belleza de seguir a Jesús, de imitarlo, de no buscar más que a él y a su amor humilde. Porque el sentido de la vida en la tierra está aquí, en la comunión con él y en el amor por los otros. ¿Creéis esto?

He venido también a daros las gracias por el modo como vivís el Evangelio que hemos escuchado. Se dice que entre el Evangelio escrito y el que se vive existe la misma diferencia que entre la música escrita y la interpretada.

Vosotros aquí conocéis la melodía del Evangelio y vivís el entusiasmo de su ritmo. Sois un coro compuesto por una variedad de naciones, lenguas y ritos; una diversidad que el Espíritu Santo ama y quiere armonizar cada vez más, para hacer una sinfonía.

Esta alegre sinfonía de la fe es un testimonio que dais a todos y que construye la Iglesia. Me ha impactado lo que Mons. Hinder dijo una vez, que no solo él se siente vuestro Pastor, sino que vosotros, con vuestro ejemplo, sois a menudo pastores para él.

Ahora bien, vivir como bienaventurados y seguir el camino de Jesús no significa estar siempre contentos. Quien está afligido, quien sufre injusticias, quien se entrega para ser artífice de la paz sabe lo que significa sufrir. Ciertamente, para vosotros no es fácil vivir lejos de casa y quizá sentir la ausencia de las personas más queridas y la incertidumbre por el futuro.

Pero el Señor es fiel y no abandona a los suyos. Nos puede ayudar un episodio de la vida de san Antonio abad, el gran fundador del monacato en el desierto. Él había dejado todo por el Señor y se encontraba en el desierto.

Allí, durante un largo tiempo, sufrió una dura lucha espiritual que no le daba tregua, asaltado por dudas y oscuridades, tentado incluso de ceder a la nostalgia y a las cosas de la vida pasada.

Después de tanto tormento, el Señor lo consoló y san Antonio le preguntó: «¿Dónde estabas? ¿Por qué no apareciste antes para detener los sufrimientos?». Entonces percibió con claridad la respuesta de Jesús: «Antonio, yo estaba aquí» (S. Atanasio, Vida de Antonio, 10).

El Señor está cerca. Frente a una prueba o a un período difícil, podemos pensar que estamos solos, incluso después de estar tanto tiempo con el Señor.

Pero en esos momentos, aun si no interviene rápidamente, él camina a nuestro lado y, si seguimos adelante, abrirá una senda nueva. Porque el Señor es especialista en hacer nuevas las cosas, y sabe abrir caminos en el desierto (cf. Is 43,19).

Queridos hermanos y hermanas: Quisiera deciros también que para vivir las Bienaventuranzas no se necesitan gestos espectaculares.

Miremos a Jesús: no dejó nada escrito, no construyó nada imponente. Y cuando nos dijo cómo hemos de vivir no nos ha pedido que levantemos grandes obras o que nos destaquemos realizando hazañas extraordinarias. Nos ha pedido que llevemos a cabo una sola obra de arte, al alcance de todos: la de nuestra vida.

Las Bienaventuranzas son una ruta de vida: no nos exigen acciones sobrehumanas, sino que imitemos a Jesús cada día. Invitan a tener limpio el corazón, a practicar la mansedumbre y la justicia a pesar de todo, a ser misericordiosos con todos, a vivir la aflicción unidos a Dios. Es la santidad de la vida cotidiana, que no tiene necesidad de milagros ni de signos extraordinarios.

Las Bienaventuranzas no son para súper-hombres, sino para quien afronta los desafíos y las pruebas de cada día. Quien las vive al modo de Jesús purifica el mundo. Es como un árbol que, aun en la tierra árida, absorbe cada día el aire contaminado y devuelve oxígeno. Os deseo que estéis así, arraigados en Jesús y dispuestos a hacer el bien a todo el que está cerca de vosotros. Que vuestras comunidades sean oasis de paz.

Por último, quisiera detenerme brevemente en dos Bienaventuranzas. La primera: «Bienaventurados los mansos» (Mt 5,4). No es bienaventurado quien agrede o somete, sino quien tiene la actitud de Jesús que nos ha salvado: manso, incluso ante sus acusadores. Me gusta citar a san Francisco, cuando da instrucciones a sus hermanos sobre el modo como han de presentarse ante los sarracenos y los no cristianos.

Escribe: «No entablen litigios ni contiendas, sino que estén sometidos a toda humana criatura por Dios y confiesen que son cristianos» (Regla no bulada, XVI). No entablen litigios ni contiendas: en ese tiempo, mientras tantos marchaban revestidos de pesadas armaduras, san Francisco recordó que el cristiano va armado solo de su fe humilde y su amor concreto.

Es importante la mansedumbre: si vivimos en el mundo al modo de Dios, nos convertiremos en canales de su presencia; de lo contrario, no daremos frutos.

La segunda Bienaventuranza: «Bienaventurados los que trabajan por la paz» (v. 9). El cristiano promueve la paz, comenzando por la comunidad en la que vive. En el libro del Apocalipsis, hay una comunidad a la que Jesús se dirige, la de Filadelfia, que creo se parece a la vuestra.

Es una Iglesia a la que el Señor, a diferencia de casi todas las demás, no le reprocha nada. En efecto, ella ha conservado la palabra de Jesús, sin renegar de su nombre, y ha perseverado, es decir que, a pesar de las dificultades, ha seguido adelante.

Y hay un aspecto importante: el nombre Filadelfia significa amor entre hermanos. El amor fraterno. Una Iglesia que persevera en la palabra de Jesús y en el amor fraterno es agradable a Dios y da fruto. Pido para vosotros la gracia de conservar la paz, la unidad, de haceros cargo los unos de los otros, con esa hermosa fraternidad que hace que no haya cristianos de primera y de segunda clase.

Jesús, que os llama bienaventurados, os da la gracia de seguir siempre adelante sin desanimaros, creciendo en el amor mutuo y en el amor a todos (cf. 1 Ts 3,12).

Texto íntegro del saludo papal al final de la eucaristía

Antes de concluir esta celebración, que me ha dado mucha alegría, quisiera extender mi saludo cordial a todos los que habéis participado: fieles caldeos, coptos, greco-católicos, greco-melquitas, latinos, maronitas, sirio-católicos, siro-malabares, siro-malankares.

Agradezco sinceramente a Monseñor Hinder la preparación de esta visita y todo su trabajo pastoral. Un “gracias” sentido a los patriarcas, a los arzobispos mayores y a los otros obispos presentes, a los sacerdotes, a los consagrados y a tantos laicos comprometidos con generosidad y espíritu de servicio en las comunidades y con los más pobres.

Que Nuestra Madre María Santísima os mantenga en el amor por la Iglesia y en el testimonio gozoso del Evangelio. Por favor, no os olvidéis de rezar mí. Gracias.

https://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2019/02/05/misa-del-papa-en-los-emiratos-las-bienaventuranzas-iglesia-religion-dios-jesus-papa-emiratos-islam.shtml


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