El maná de cada día, 5.1.20

enero 4, 2020

Domingo II de Navidad

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Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros

Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros



Antífona de entrada: Sb 18, 14-15

Un silencio sereno lo envolvía todo, y, al mediar la noche su carrera, tu palabra todopoderosa, Señor, vino desde el trono real de los cielos.


Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, luz de los que en ti creen, que la tierra se llene de tu gloria y que te reconozcan los pueblos por el esplendor de tu luz. Por nuestro Señor Jesucristo


PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 24, 1-2. 8-12

La sabiduría se alaba a sí misma, se gloría en medio de su pueblo, abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus Potestades. En medio de su pueblo será ensalzada, y admirada en la congregación plena de los santos; recibirá alabanzas de la muchedumbre de los escogidos y será bendita entre los benditos.

El Creador del universo me ordenó, el Creador estableció mi morada: -«Habita en Jacob, sea Israel tu heredad». Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no cesaré jamás.

En la santa morada, en su presencia, ofrecí culto, y en Sión me establecí; en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder. Eché raíces entre un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad, y resido en la congregación plena de los santos.


SALMO 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R.: Jn 1, 14)

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz.

Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos.


SEGUNDA LECTURA: Efesios 1, 3-6. 15-18

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Por eso yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.


Aclamación antes del Evangelio: 1Tm 3, 16

Gloria a ti, Cristo, proclamado a los paganos. Gloria a ti, Cristo, creído en el mundo.


EVANGELIO: Juan 1, 1-18

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios.

Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.

En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció.

Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: “El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”» Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.

Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.


Antífona de la comunión: Jn 1, 12

A cuantos lo recibieron les da poder para ser hijos de Dios.


Y LA PALABRA SE HIZO CARNE

Card. Joseph Ratzinger (después, Benedicto XVI)
EL ROSTRO DE DIOS, Ed. Sígueme. Salamanca 1983

En el evangelio de la tercera misa de navidad (Jn 1, 1-18) parece que todo lo que nos es amable y familiar del nacimiento de Jesucristo en el establo se ha alejado a la extraña dimensión del misterio. Aquí no se habla ya del niño ni de la madre, no se dice nada de pastores y de sus ovejas, nada del cántico de los ángeles, que anuncian al hombre la paz partiendo de la gloria de Dios.

Sin embargo, hay algo en común con todo eso: también el evangelio de hoy habla de una luz que ilumina en las tinieblas; habla de la gloria de Dios que nosotros podemos contemplar, como gracia, en la Palabra hecha carne, y habla del Señor que no fue aceptado en su propiedad o en los que eran los suyos (1).

Pero en medio de estas grandilocuentes palabras de misterio, aparece de repente el establo en el que el hijo de David debía nacer, puesto que no había lugar para él en la ciudad.

Así, si se examinan con profundidad las cosas, se reconoce sin duda que el evangelio del día no habla de otra cosa que de lo que hablan los evangelios de las misas de la nochebuena. Sólo que parten de distintos puntos de vista.

Lucas y, de un modo semejante, Mateo cuentan la historia terrena y nos descubren, a partir de ahí, el acceso a la actuación misteriosa de Dios. Juan, el águila, contempla todo a partir del misterio de Dios y muestra cómo llega ese misterio hasta el establo, hasta la carne y la sangre del hombre. Así, pues, ¿de qué se trata propiamente?

¿Qué es lo que pretende decirnos la iglesia para el día de navidad y, partiendo de ahí, para todo el año, y, en fin de cuentas, para nuestra vida, al presentarnos este texto tan solemne y serio donde nosotros deberíamos esperar las palabras cálidas del relato del nacimiento?

I.

Este evangelio corresponde, desde los tiempos más antiguos, a la liturgia de la navidad, porque contiene la frase que nos ofrece la causa y el motivo de nuestra alegría, el contenido propio de la fiesta: el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn 1, 14).

En la navidad no celebramos el día natalicio de un hombre grande cualquiera, como los hay muchos. Tampoco celebramos simplemente el misterio de la infancia o de la condición de niño.

Ciertamente que lo puro y lo abierto del niño nos hace esperar, nos proporciona esperanza. Nos da ánimos para contar con nuevas posibilidades del hombre. Pero si nosotros nos aferramos demasiado a eso solo, al nuevo comienzo de la vida que se da en el niño, entonces lo único que podría quedar en definitiva sería la tristeza: porque también esto «nuevo» acaba por hacerse algo viejo y usado.

También el niño entrará en el campo de concurrencia y de rivalidad de la vida, participará en sus compromisos y en sus humillaciones, y, como remate de todo, acabará siendo, igual que todos, presa y botín de la muerte.

Si nosotros no tuviéramos otra cosa que celebrar que sólo el idilio del nacimiento de un ser humano y de la infancia, entonces en último extremo no quedaría nada de tal idilio. Entonces nada tendríamos que contemplar más que el morir y el volver a ser; entonces cabría preguntarse si el nacer no es algo triste, puesto que sólo lleva a la muerte. Por eso es tan importante observar que aquí ha ocurrido algo más: el Verbo se hizo carne.

«Este niño es hijo de Dios», nos dice uno de nuestros villancicos navideños más antiguos. Aquí sucedió lo tremendo, lo impensable y, sin embargo, también lo siempre esperado: Dios vino a habitar entre nosotros.

Él se unió tan inseparablemente con el hombre, que este hombre es en efecto Dios de Dios, luz de luz y a la vez sigue siendo verdadero hombre.

Así vino a nosotros efectivamente el eterno sentido (2) del mundo de tal forma que se le puede contemplar e incluso tocar (cf. 1 Jn 1,1). Pues lo que Juan denomina «la Palabra» o «el Verbo», significa en griego al mismo tiempo algo así como “el sentido”. Según eso, podemos también traducir nosotros: el sentido se ha hecho carne.

Pero este sentido no es simplemente una idea corriente que penetra en el mundo. El sentido se ha aplicado a nosotros y ha vuelto a nosotros. El sentido es una palabra, una alocución que se nos dirige.

El sentido nos conoce, nos llama, nos conduce. El sentido no es una ley común, en la que nosotros desempeñamos algún papel. Está pensado para cada uno de una manera totalmente personal. Él mismo es una persona: el Hijo del Dios vivo, que nació en el establo de Belén.

A muchos hombres, tal vez nos parece esto demasiado hermoso para que sea verdadero. Aquí se nos dice: sí, existe un sentido. Y el sentido no es una protesta impotente contra lo que carece de sentido. El sentido tiene poder. Es Dios. Y Dios es bueno.

Dios no es un ser sublime y alejado, al cual nunca se puede llegar. Se halla totalmente próximo, al alcance de la voz, y se le puede alcanzar siempre. Él tiene tiempo para mí, tanto tiempo que hubo de yacer en un portal y que permanece siempre como hombre.

Pero nos volvemos a preguntar: ¿puede ser esto verdad? ¿se amolda efectivamente a Dios el ser o hacerse niño? No queremos creer que la verdad es hermosa; según nuestra experiencia, la verdad es, en fin de cuentas, por lo general cruel y sucia: y cuando alguna vez parece que no lo es, entonces horadamos y cavamos en torno a ella hasta confirmar nuevamente nuestra sospecha.

Del arte se dijo una vez que servía a lo bello y que esta belleza era, a su vez, splendor veritatis, el esplendor o el brillo de la verdad, su resplandor interior. Pero hoy día, el arte cree que su misión o tarea más alta consiste en desenmascarar al hombre como algo sucio y repugnante.

Si nosotros pensamos en los dramas de B. Brecht, toda la genialidad del poeta se aplica también aquí al descubrimiento de la verdad, pero no ya para mostrar sus luces, sino para demostrar que la verdad es sucia y que la suciedad es la verdad. El encuentro con la verdad no ennoblece, sino que envilece. De ahí que surja la mofa contra la navidad y la burla contra nuestra alegría.

Pero, de hecho, si no hay Dios, entonces no hay ninguna luz, sino que sólo nos queda la sucia tierra. Ahí radica la realmente trágica verdad de tal «Poesía».

II.

«Los suyos no lo recibieron» (Jn 1, 11). En fin de cuentas, nosotros preferimos nuestra terca desesperación a la bondad de Dios, la cual, partiendo de Belén, podría tocar a nuestro corazón. En fin de cuentas, somos demasiado soberbios para dejarnos salvar y redimir.

«Los suyos no lo recibieron»; el abismo de esta frase no se agota con la historia de la búsqueda de alojamiento, que nuestros nacimientos representan y actualizan con tanto amor. Tampoco se agota con el llamamiento moral a pensar en los que no tienen techo en todo lo ancho de la tierra y también aquí en nuestras ciudades, por muy importante que sea esa llamada.

Esta frase apunta y afecta a algo más profundo de nosotros, a la causa más profunda de que la tierra no ofrezca a muchos ningún cobijo o techo: nuestra soberbia cierra las puertas a Dios y de esa manera también a los hombres.

Nosotros somos demasiado orgullosos para ver a Dios. Nos ocurre lo que a Herodes y a sus especialistas en teología: en esa categoría o en ese grado, no se escucha el canto de los ángeles. En esa categoría, uno no se siente ni amenazado ni molestado por Dios. En esa categoría, no se quiere ya ser «su propiedad» (3) -propiedad de Dios-, sino simplemente pertenecer cada uno a sí mismo.

Por eso no queremos recibir a Aquél que viene a su propiedad porque entonces tendríamos que transformarnos y reconocerlo a él como nuestro dueño.

Él vino como niño para quebrar nuestra soberbia. Tal vez nosotros capitularíamos antes frente al poder o a la sabiduría. Pero él no busca nuestra capitulación, sino nuestro amor. Él quiere librarnos de nuestra soberbia y así hacernos efectivamente libres.

Dejemos, pues, que la alegría tranquila de este día penetre en nuestra alma. Ella no es una ilusión. Es la verdad. Pues la verdad, la última, la auténtica, es hermosa. Y, al mismo tiempo, es buena. El encontrarse con ella hace bueno al hombre. Ella habla a partir del niño, el cual, sin embargo, es el propio hijo de Dios.

III.

Nuestro evangelio desemboca en la frase: «Y vimos su gloria…» (1,14). Estas podían ser las palabras de los pastores, al regresar del establo y resumir sus vivencias. Podrían ser las palabras con las que José y María trataran de describir los recuerdos de aquella noche de Belén. Pero no. Son como la mirada retrospectiva del discípulo que expresa lo que le ocurrió en su encuentro con Cristo.

Y así podríamos decir todos nosotros como cristianos: hemos visto su gloria. Sí, precisamente partiendo de eso, se podría explicar lo que es creer: ver o contemplar su gloria en medio de este mundo.

El que cree, ve. ¿Pero hemos visto nosotros? ¿No estamos todavía ciegos? ¿No vemos siempre únicamente a nosotros mismos y nuestra imagen que se refleja en un espejo? Cada uno puede ver fuera solamente algo que corresponde a lo que hay en él.

Dejemos que nuestros ojos sean abiertos por el misterio de este día y así podamos ver. Y así podremos vivir como «videntes» o como personas que ven. La colecta de Adveniat (4) podría ser una pequeña respuesta a la llamada de la navidad. Un signo de que nosotros hemos oído y visto, de que nosotros reconocemos a Dios como el verdadero dueño de todo lo que nos es propio.

Así podremos también nosotros ser portadores de la luz que procede de Belén y luego pedir, llenos de confianza: Adveniat regnum tuum. Que venga tu reino. Que venga tu luz. Que venga tu alegría. Amén.

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  1. Entre los alemanes es frecuente traducir: «vino a su propiedad» (in sein Eigentum kam.), lo que entre nosotros se traduce corrientemente: «vino a los suyos». Con todo, el texto latino dice «in propria venit» y el griego «eis ta idía elce = vino a lo que le era propio o a las cosas propias» (N. del T.).
  2. El autor traduce en este caso la palabra griega «Logos» por «Sinn», es decir, «sentido» o «significado». Conviene que lo tengan en cuenta los que no estén habituados a esta interpretación, para comprender todo lo que sigue (N. del T.)
  3. Cf. nota 1.
  4. Conviene saber que Adveniat es una organización caritativa alemana, de rango nacional, cuyas aportaciones al tercer mundo, etc., suelen ser cuantiosísimas. Quien no sepa que Adveniat es eso, y que precisamente su colecta más importante se verifica en tiempo de navidad, no comprenderá el texto (N. del T.).

Arrecia la campaña para hacer del inglés única lengua oficial de EE.UU.

diciembre 10, 2019

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Donald Trump prueba suerte hablando en español, con poca convicción.

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Arrecia la campaña para hacer del inglés única lengua oficial de EE.UU.

Trump prometía en campaña ese objetivo y eliminó la versión castellana de la web de la Casa Blanca, aunque se ha vuelto más cauto desde entonces

Por David Alandete, Corresponsal en Washington

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Era una oportunidad de oro para el español en la Casa Blanca. El mítico jugador de béisbol Mariano Rivera era el primer hispano al que Donald Trump le concedía la codiciada Medalla Presidencial de la Libertad, la condecoración civil más alta en Estados Unidos.

Pero el mejor lanzador de todos los tiempos, legendario cerrador de los Yankees, apodado, en español, «apaga y vámonos», no quiso homenajes en su lengua materna. Preguntado por Trump sobre qué momentos de su vida le hinchan de orgullo, Rivera respondió: «Aprender inglés».

«Cuando emigré en 1990 no hablaba inglés. En mi equipo había muchos jugadores que hablaban español, así que me acomodé y no intenté aprender el idioma», dijo Rivera hace tres meses en la Casa Blanca.

Finalmente, exigió a sus compañeros de equipo que se dirigieran a él únicamente en inglés. «Vengo de un pueblo pequeño de un país hermoso que se llama Panamá, pero vivo aquí ahora y por fin comprendo el idioma, lo que me hace sentirme orgulloso de ser, por fin, americano».

Destierro del español

Rivera es sólo uno más entre los muchos hispanos de EE.UU. en campos tan diversos como la literatura, el arte o el deporte que asimilan integración con hablar inglés, y que destierran el español de sus vidas cotidianas.

Lo mismo sucede con el dominicano Juan Soto, rutilante estrella de los Nationals de Washington, que este año ganaron por primera vez la Serie Mundial. Al mudarse a la capital de EE.UU. hace cuatro años, Soto también exigió a sus compañeros y a los empleados del club, incluidos los que como él son hispanos, que le hablaran sólo en inglés. Las entrevistas las concede única y exclusivamente en ese otro idioma.

Estas decisiones suelen ser gasolina para una gran campaña centrada en un único objetivo: que el inglés sea por fin el idioma oficial de EE.UU. Durante 15 años, algunos republicanos en las dos cámaras del Capitolio han presentado proyectos de ley que, como mucho, han logrado un apoyo modesto.

El proyecto de ley 997, titulado «Unidad de la Lengua Inglesa», logró en la pasada legislatura apenas 73 «síes» entre los 435 escaños de la Cámara de Representantes. En el Senado, su equivalente no superó los siete votos, de 100 posibles.

Tras esas leyes se halla un movimiento bautizado como ProEnglish, uno de cuyos impulsores, Stephen Guschov mantiene que hacer del inglés la lengua oficial del Estado «permitirá ahorrar miles de millones de dólares en programas obligatorios de traducción e interpretación y facilitará la asimilación cultural y lingüística de los inmigrados recién llegados a la nación».

La asociación ProEnglish ha felicitado públicamente a Rivera, Soto y otros deportistas por renunciar a comunicarse en español, y anima a todos los extranjeros a hacer lo propio.

La Constitución

La Constitución norteamericana, de 1789, no reconoce lengua oficial alguna. En 2000, a apenas unos meses de dejar la Casa Blanca, Bill Clinton emitió un decreto por el que hizo obligatorio atender a todos los ciudadanos e inmigrantes en su lengua madre, por minoritaria que fuera.

Según una auditoría pública que se hizo años después, el coste para el erario público de intérpretes y traductores supera los 2.000 millones de dólares (1.800 millones de euros), una buena parte de los cuales se dedican a atender a quienes hablan español.

En campaña electoral, Trump defendió la necesidad de hacer del inglés la lengua oficial de EE.UU. En 2016 dijo: «Para integrarse en este país, los inmigrantes deben hablar en inglés. En este país se habla inglés, no español».

Según el censo, 40 millones de personas hablan habitualmente español en EE.UU. En dos décadas, esa cifra ha crecido un 133%. La mitad de esos hispanohablantes son completamente bilingües, es decir, cambian de un idioma a otro sin problema y a veces sin darse cuenta.

Ya en la presidencia, Trump ha sido más cauto. Es cierto que ha eliminado la página oficial de la Casa Blanca en español, pero aunque podría haber invalidado el decreto de Clinton para acabar con la atención pública al ciudadano en idiomas que no son el inglés, de momento no lo ha hecho.

Es cierto que los activistas a favor de la primacía del inglés se lo han pedido con insistencia, y uno de sus diarios de cabecera, el conservador «The Washington Times» llegó a publicar una tribuna en la que afirmaba, sin ofrecer argumentos sólidos para ello, que así «ahorraría hasta 30.000 millones en traducciones obligatorias».

Primacía blanca

Las campañas a favor del inglés, defendidas por las asociaciones ProEnglish y EnglishUSA, es la obra de un oftalmólogo de nombre John Tanton que murió en julio de 2019 y que en vida fue un paladín en la defensa de la primacía de la raza blanca, el credo protestante y la lengua inglesa en EE.UU.

En sus últimos años de vida emergieron varios memorandos que escribió hace décadas en los que lamentaba «la creciente marginación del hombre blanco».

Una de las razones que Tanton y sus lobbys dieron para oponerse a la lengua y cultura hispanas es que «si a través de la emigración masiva, la cultura nacional se trasplanta de América Latina a California, acabaremos viendo en California el mismo nivel de éxito de las instituciones sociales y gubernamentales que hoy hay en América Latina».

Varias agrupaciones de defensa de las minorías en EE.UU., como el grupo Southern Poverty Law Center (SPLC) han denunciado que esas ideas, que tildan de racistas, han llegado a la Casa Blanca de forma indirecta, influyendo a una serie de funcionarios en activo o retirados, como Steve Bannon o Stephen Miller.

En 2018, dos de los actuales directivos de ProEnglish visitaron la Casa Blanca, según dijeron, «para acelerar el reconocimiento oficial del inglés».

Según Steven Piggot, de SPLC, «esta visita a la Casa Blanca es una prueba de cómo los grupos supremacistas están beneficiándose de la victoria del presidente Trump en las elecciones».

Puede que el reconocimiento oficial del inglés sea un objetivo todavía lejano, sobre todo dado el creciente número de hispanos en el Capitolio (36 de 435 en la Cámara Baja y cuatro de 100 en la Alta).

Pero a estos grupos les da esperanza que 36 de los 50 estados de la Unión tengan ya en sus leyes regionales algún tipo de reconocimiento oficial al inglés, incluidos algunos con gran peso de los latinos, como Florida o Arizona.


El maná de cada día, 6.9.19

septiembre 6, 2019

Viernes de la 22ª semana del Tiempo Ordinario

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Vino nuevo en odres nuevos

Vino nuevo en odres nuevos

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PRIMERA LECTURA: Colosenses 1, 15-20

Cristo Jesús es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.


SALMO 99,2.3.4.5

Entrad en la presencia del Señor con vítores.

Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con himnos, dándole gracias y bendiciendo su nombre.

«El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades.»


Aclamación antes del Evangelio: Jn 8, 12b

Yo soy la luz del mundo -dice el Señor-; el que me sigue tendrá la luz de la vida.


EVANGELIO: Lucas 5, 33-39

En aquel tiempo, dijeron a Jesús los fariseos y los escribas: «Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber.»

Jesús les contestó: «¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán.»

Y añadió esta parábola: «Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: “Está bueno el añejo.”»
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Papa Francisco: Ser cristiano “no significa hacer las cosas,

sino dejarse renovar por el Espíritu Santo”

2013-07-06 Radio Vaticana/News.va

Ser cristiano “no significa hacer las cosas, sino dejarse renovar por el Espíritu Santo”. Esto es lo que subrayó el Papa Francisco en la misa en la Casa Santa Marta, la última que presidió en presencia de grupos antes de las vacaciones de verano.

El Papa señaló que, incluso en la vida de la Iglesia, existen “estructuras antiguas” que hay que renovar sin miedo. La misa contó con la presencia, entre otros, de un grupo de reclutas de la Guardia Suiza Pontificia. El servicio es de Alessandro Gisotti:

“Vino nuevo en odres nuevos.” El Papa Francisco desarrolló su homilía centrándose en la renovación que trae Jesús. “La doctrina de la ley -observó- con Jesús se enriquece, se renueva” y “Jesús hace nuevas todas las cosas.

“La suya, dijo, es “una verdadera renovación de la ley, la misma ley, pero más madura, renovada”. Y señaló que “las exigencias de Jesús eran más fuertes”, “mayores que las de la ley.” La ley permite odiar al enemigo, en cambio, Jesús dice que recen por él.

Este es, pues, “el Reino de Dios que Jesús predica.” Una renovación que “se realiza, ante todo, en nuestros corazones.” Nosotros, advirtió, “pensamos que ser cristiano significa” hacer esto o esto otro, pero no es así:

“Ser cristiano significa dejarse renovar por Jesús en esta nueva vida. Yo soy un buen cristiano, cada domingo, de 11 a mediodía voy a Misa, y hago esto, y hago lo otro… Como si se tratara de una colección. Pero la vida cristiana no es un collage de cosas.

Es una totalidad armónica, armoniosa, ¡y la hace el Espíritu Santo! Lo renueva todo: renueva nuestros corazones, nuestras vidas y nos hace vivir en un estilo diferente, pero en un estilo que llena toda la vida. No se puede ser cristiano en pedazos, a tiempo parcial. ¡El cristiano a tiempo parcial, no va! Todo, la totalidad, a tiempo completo.

Esta renovación la hace el Espíritu. Ser cristiano, al final, no significa hacer cosas, sino dejarse renovar por el Espíritu Santo, o, usando las palabras de Jesús, convertirse en vino nuevo”.

La novedad del Evangelio, añadió después el Papa, es “una novedad, pero en la misma ley que está en la historia de la Salvación.” Y esta novedad, dijo, “va más allá de nosotros” nos renueva “y renueva las estructuras”.

Por eso Jesús dice que para el vino nuevo se necesitan odres nuevos:

“En la vida cristiana, y también en la vida de la Iglesia, hay estructuras antiguas, estructuras caducas: ¡es necesario renovarlas! Y la Iglesia siempre ha estado atenta a esto, a través del diálogo, con las culturas… Siempre se deja renovar de acuerdo con los lugares, los tiempos y las personas.

¡Esto siempre lo ha hecho la Iglesia! Desde el primer momento: recordemos la primera batalla teológica:  ¿para convertirse en cristiano se debe hacer todo el proceso judío, o no? ¡No! ¡Dijeron que no! Los gentiles pueden entrar como son: gentiles… Entrar en la Iglesia y recibir el Bautismo.

Esta fue una primera renovación… y así, la Iglesia siempre fue adelante, dejando que el Espíritu Santo renovara estas estructuras, estructuras de iglesias.

¡No tengan miedo de eso! ¡No tengan miedo a la novedad del Evangelio! ¡No tengan miedo de la novedad que el Espíritu Santo hace en nosotros! ¡No tengan miedo de la renovación de las estructuras!”.

“La Iglesia -continuó diciendo el Papa- es libre: la lleva adelante el Espíritu Santo.” El Evangelio nos enseña esto: “la libertad para encontrar siempre la novedad del Evangelio en nosotros, en nuestras vidas y también en las estructuras.”

El Papa reiteró pues la importancia de la “libertad de elegir odres nuevos para esta novedad.”

Y agregó que el cristiano es un hombre libre “con esa libertad” que nos da Jesús, “no es esclavo de hábitos, de estructuras… lo lleva adelante el Espíritu Santo.”

El Papa recordó también que el día de Pentecostés con los discípulos allí estaba la Virgen: Y donde está la madre, los niños están a salvo ¡Todos!

Pidamos la gracia de no tener miedo a la novedad del Evangelio, de no tener miedo a la renovación que hace el Espíritu Santo, no tener miedo a dejar caer las estructuras obsoletas que nos aprisionan.

Si tenemos miedo, sabemos que está con nosotros la Madre y como los niños con un poco de miedo, vamos hacia Ella y Ella -como dice la más antigua de las antífona- nos custodia con su manto, con su protección de madre. Así sea.


Francisco: “Los Movimientos Populares en el mundo son la palanca de una gran transformación social”

agosto 19, 2019

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Francisco, con los Movimientos Populares. “El antídoto al populismo y a la política-espectáculo está en el protagonismo de los ciudadanos organizados”

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Francisco: “Los Movimientos Populares en el mundo son la palanca de una gran transformación social”

Los pobres no son solamente los destinatarios preferidos de la acción de la Iglesia, los privilegiados de su misión, sino que también son sujetos activos. Ellos anhelan la felicidad del “vivir bien” y no el ideal egoísta de la “buona vida”

La “globalización de la indiferencia” ha generado un “nuevo ídolo”: el del miedo y la seguridad. Es la “edad de la rabia”

Los Movimientos Populares:* pueden representar una fuente de energía moral, para revitalizar nuestras democracias, pueden ser una reserva de “pasión civil”, de “interés gratuito por el otro”, pueden regenerar un renovado sentido de participación, en la construcción de nuevos agregados sociales que afronten la solicitud en cuanto “fuerza del nosotros”, son la respuesta a la “cultura del yo”

En este estado de parálisis y desorientación la participación política de los Movimientos Populares puede vencer a la política de los falsos profetas, que explotan el miedo y la desesperación y que predican un bienestar egoísta y una seguridad ilusoria.

Está en venta ya en la red un interesante e importante libro sobre el magisterio del Papa Francisco, publicado por Libreria Editora del Vaticano, que ha sido organizado y elaborado por la CAL, Pontifica Comisión para América Latina guiada hasta hace algunos meses por el académico dell’Uruguay prof. Guzmán Carriquirry.

Dos son los principales elementos relevantes del volumen: el tema de los diversos artículos, es decir los Movimientos Populares en diversos continentes y países y la Presentación del libro, escrita y firmada por el Santo Padre Francisco.

Para este volumen han dado una especial y valiosa contribución diversas personas -estudiosos, expertos, periodistas, eclesiásticos- coordinados por G. Carriquirry. Los textos son de Gianni La Bella, padre Michael Czerny, cardenal Peter Turkson, el sociólogo italiano Thomas Leoncini y el mexicano Rodrigo Gerra.
Otros artículos han sido firmados por Juan Grabois, fundador del Encuentro Mundial de Movimientos Populares, el obispo auxiliar de Buenos Aires, mons. Gustavo Carrara; la Responsable de la edición semanal en español de L’Osservatore Romano Silvina Pérez y los argentinos Hernán Reyes Alcaide y Alberto Molina.

Presentación del Papa Francisco

Estoy particularmente gozoso de dar la salida a este volumen, fruto de la reflexión a más voces, de un grupo de estudiosos de distintas extracciones y competencias, que han hecho una relectura de la experiencia de los llamados “Movimientos Populares”, reconstruyendo la génesis, los eventos, el desarrollo y el significado que este ciclo de encuentros ha tenido. Un evento de verdad inédito en la historia reciente de la Iglesia, sobre el cual es útil volver.
Este archipiélago de grupos, asociaciones, movimientos, trabajadores precarios, familias sin techo, campesinos sin tierra, ambulantes, limpia-vidrios de los semáforos, artesanos de la calle, representantes de un mundo de pobres, de excluidos, de los no considerados, de irrelevantes, que tienen olor “a barrio, a pueblo, a lucha” representan, en el panorama de nuestro mundo contemporáneo, una semilla, un renuevo que como el grano de mostaza dará mucho fruto: la palanca de una gran transformación social.
El futuro de la humanidad “no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los pueblos, en su capacidad de organizarse y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio” [1].
Este pueblo de pequeños que he definido como “poetas sociales”, hombres de la periferia, de una vez al centro, como es bien narrado en el volumen, con su propio bagaje de luchas desiguales y de sueños de resistencia, han venido a poner en la presencia de Dios, de la Iglesia y de los pueblos, una realidad muchas veces ignorada, que gracias al protagonismo y la tenacidad de su testimonio, ha salido a la luz.

Pobres que no se han resignado a sufrir en la propia carne de su vida la injusticia y el despojo sino que han escogido, como Jesús, dócil y humilde de corazón, de rebelarse pacíficamente “a manos desnudas” contra ello

Los pobres no son solamente los destinatarios preferidos de la acción de la Iglesia, los privilegiados de su misión, sino que también son sujetos activos.

Por eso tenía la intención de expresar, a nombre de la Iglesia, a esta galaxia de hombres y asociaciones, que anhela la felicidad del “vivir bien” y no de aquel ideal egoísta de la “buona vida”, mi genuina solidaridad. Decidiendo acompañarlos en su caminar autónomo.

Esta red de movimientos transnacionales, transculturales y de diversas culturas religiosas representa una expresión histórica tangible, en el modelo poliédrico [2] donde a la base se encuentra un diverso paradigma social, el de la cultura del encuentro.
Una cultura que tiene que ver con el otro, el diverso a sí. De la lectura de este volumen, que espero que ayude a tantos a comprender en profundidad, a dar mayor luz y significado al valor de estas experiencias, quiero brevemente subrayar algunos aspectos que me parecen importantes, en la esperanza que las palabras que les he dirigido a ellos hayan contribuido a solicitar en las conciencias de quienes rigen los destinos de este mundo, un renovado sentido de humanidad y de justicia, a mitigar las condiciones hostiles en las que los pobres viven en el mundo.

Una gran alternativa social

Los Movimientos Populares, y esto es lo primero que quiero subrayar, en mi opinión representan una gran alternativa social, un grito profundo, un signo de contradicción, una esperanza de que “todo puede cambiar”.
En su deseo de no uniformarse en ese sentido único centrado sobre la tiranía del dinero, mostrando con su vida, con su trabajo, con su testimonio, con su sufrimiento que es posible resistir, actuando con coraje buenas decisiones y a contracorriente.
Me gusta imaginar este archipiélago de “descartados” del sistema, que está comprometiendo al planeta entero, como “centinelas” que —aun en lo oscuro de la noche— escrutan con esperanza un futuro mejor.
El momento que estamos viviendo está caracterizado por un escenario inédito en la historia de la humanidad, que he tratado de describir a través de una expresión sintética: “más que como una época de cambios, como un cambio de época”, que es necesario comprender.
Una de la manifestaciones más evidentes de esta mutación es la crisis transnacional de la democracia liberal, fruto de la transformación humana y antropológica, producto de la “globalización de la indiferencia”, a la que he aludido tantas veces.
Esto ha generado un “nuevo ídolo”: el del miedo y la seguridad, de donde hoy uno de los signos más tangibles es la familiaridad que tantos tienen con las armas y la cultura del desprecio, característica de nuestra época, que un notable histórico de nuestro tiempo ha definido como: “la edad de la rabia”.
El miedo es hoy el medio de manipulación de las civilizaciones, el agente creador de xenofobias y de racismo. Un terror sembrado en las periferias del mundo, con saqueos, opresiones e injusticias, que explota como hemos visto en nuestro pasado reciente también en los centros del mundo Occidental.
Los Movimientos Populares pueden representar una fuente de energía moral, para revitalizar nuestras democracias, cada vez más claudicantes, amenazadas y puestas en mesa de discusión en innumerables factores

Una reserva de “pasión civil”, de “interés gratuito por el otro”, capaz de regenerar un renovado sentido de participación, en la construcción de nuevos agregados sociales que afronten la solicitud, mostrando una conciencia más positiva del otro.

El antídoto al populismo y a la política-espectáculo está en el protagonismo de los ciudadanos organizados, en particular de aquellos que crean -como lo es en el caso de tantas experiencias presentes en los Movimientos- en su cotidianeidad, fragmentos de otros mundos posibles que luchan por sobrevivir a la oscuridad de la exclusión, de donde “crecerán árboles grandes, surgirán bosques tupidos de esperanza para oxigenar este mundo” [3].

Los Movimientos Populares expresan cómo la “fuerza del nosotros” sea la respuesta a la “cultura del yo” que mira únicamente a la satisfacción de los propios intereses, cultivando -a pesar de su propia precariedad- el sueño de un mundo distinto y más humano.

El crecimiento de las desigualdades, ahora globalizadas y transversales -y no solamente, económicas, sino sociales, cognitivas, relacionales e intergeneracionales-, es reconocido unánimemente como uno de los más graves desafíos con los cuales la humanidad tendrá que medirse en las próximas décadas.
Fruto de una economía cada vez más separada de la ética, que privilegia el lucro y estimula la competencia, provocando una concentración de poder y de riqueza, que excluye y que pone a la puerta como “al pobre Lázaro” a miles de millones de hombres y mujeres.
El “presente” para millones de personas es hoy una condena, una prisión, marcada por la pobreza, por el despojo, por la falta de trabajo, pero sobre todo por la ausencia de futuro. Un infierno al que debemos ponerle fin.
En este sentido, los Movimientos Populares, -con su “resiliencia”- representan una resistencia activa y popular a este sistema idolátrico, que excluye y que degrada, y con su experiencia cuenta cómo la rivalidad, la envidia y la opresión no son necesariamente agentes de crecimiento, mostrando -por el contrario- que también la concordia, la gratuidad y la igualdad pueden hacer crecer el producto interno bruto.

Las tres T

El derecho a las “tres T”: tierra, techo, trabajo, derechos inalienables y fundamentales, representan los prerrequisitos indispensables de una democracia no solo formal, sino real, en la cual todos los hombres, independientemente de su ingreso o de su posición en la escala social, son protagonistas activos y responsables, actores del propio destino.
Sin participación, como algunos ensayistas contenidos en este libro han argumentado bien, la democracia se atrofia, llega a ser una formalidad porque deja fuera al pueblo de la construcción de su propio destino.
Quiero empeñar una palabra sobre la tercera de estas t, que según la Doctrina social de la Iglesia es un derecho sagrado. En los últimos años el mundo del trabajo ha cambiado vertiginosamente. Las recaídas antropológicas de estas transformaciones son profundas y radicales, y sus efectos no son del todo claros.
Estoy convencido desde hace tiempo que en el mundo postindustrial no hay futuro para una sociedad en la que solamente existe el “dar para tener” o el “dar por deber”. Se trata “de crear una nueva vía de salida a la sofocante alternativa entre las tesis neoliberales y las neoestatales.
Los Movimientos Populares son, en este sentido, un testimonio concreto, tangible, que muestra que es posible contrastar la cultura del descarte, que considera a los hombres, mujeres, infantes y ancianos como excedencias inútiles —y muchas veces dañinas— del proceso productivo, a través de generar nuevas formas de trabajo, centradas en la solidaridad y la dimensión comunitaria, en una economía artesanal y popular.
Por todo esto he decidido unir mi voz y sostener la causa de tantos que realizan los oficios más humildes, las más de las veces, privados del derecho de remuneración digna de la seguridad social y de una cobertura de pensiones.
En este estado de parálisis y desorientación la participación política de los Movimientos Populares puede vencer a la política de los falsos profetas, que explotan el miedo y la desesperación y que predican un bienestar egoísta y una seguridad ilusoria.
Todo cuanto les he dicho a ellos, como bien demuestra este volumen, está en plena sintonía con la Doctrina social de la Iglesia y con el Magisterio de mis predecesores.
Espero, en este sentido, que la publicación de este libro sea un modo para continuar —aunque sea a la distancia— a reforzar estas experiencias, que anticipan con sus sueños y con sus luchas, la urgencia de un nuevo humanismo, que ponga fin al analfabetismo de compasión y al progresivo eclipse de la cultura y de la noción del bien común.
Francisco.
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[1] Encuentro con los Movimientos Populares, Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, 9 de julio de 2015.
[2] Evangelii Gaudium.
[3] Encuentro con los Movimientos Populares, Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, 9 de Julio de 2015.

«Emigraré a Canadá porque Hong Kong perderá libertad y será como China»

agosto 18, 2019

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A pesar de vivir en una de las sociedades más desarrolladas del planeta, asegura una joven que también emigrará porque «Hong Kong no será libre bajo China».

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«Emigraré a Canadá porque Hong Kong perderá libertad y será como China»

Aumenta la emigración por miedo al régimen de Pekín en medio de las protestas contra su creciente autoritarismo

Por Pablo M. Díez, enviado especial

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Antes de la devolución de Hong Kong a China por parte del Reino Unido, hubo un éxodo masivo por los miedos que despertaba el régimen del Partido Comunista en esta ciudad, probablemente la más capitalista del mundo.

Por las facilidades que daba su Gobierno y la ventaja de compartir el inglés, esta emigración en masa se dirigió a Canadá, donde se calcula que se asentaron más de 300.000 hongkoneses entre 1980 y 1997, el año del traspaso.

Uno de ellos fue Matthew L., quien entonces tenía unos 40 años y trabajaba como representante de una empresa de maquinaria industrial. Junto a su mujer, sus dos hijos y su suegra, se mudó a Vancouver, una agradable ciudad en la costa del Pacífico con un alto nivel de vida donde reside una abundante comunidad tanto hongkonesa como de China continental.

Pero la aburrida tranquilidad de Vancouver y la implantación del modelo «Un país, dos sistemas», que respetaba el capitalismo y las mayores libertades de Hong Kong, convencieron pronto a Matthew L. para emprender el camino de regreso.

Con su experiencia profesional y su dominio del mandarín, cantonés e inglés, podía ganarse la vida mucho mejor trabajando para el gigantesco mercado chino, cuya apertura ofrecía infinitas posibilidades.

Demostrando el carácter previsor de los hongkoneses, su suegra se quedó en Vancouver, disfrutando de su jubilación y con un pasaporte canadiense por si acaso la familia tenía que volver en el futuro.

Tras vender maquinaria pesada en las faraónicas infraestructuras que empezaban a cambiar el país, como la presa de las Tres Gargantas, Matthew L. pasó a ser contable de uno de los muchos fondos de inversión que operan en Hong Kong.

Como capital financiera de Asia, la antigua colonia británica es el destino para la mayoría de las grandes fortunas que se han amasado en China gracias a su frenético crecimiento de las últimas décadas. Con una veintena de clientes, Matthew L. gestiona una cartera de unos 50 millones de dólares (45 millones de euros) que le permite una vida cómoda.

Pero ha decidido emigrar de nuevo a Canadá por miedo a la ley de extradición a China, que ha sido suspendida pero no retirada.

La familia se separa

En su caso, le impulsan motivos ideológicos y también legales. «Todo el mundo sabe que los negocios en China se han hecho al amparo de la corrupción reinante y ahora hay cada vez más controles», explica a ABC en un restaurante cantonés en torno a una mesa del delicioso «dim sum».

«Si mis clientes caen en una purga anticorrupción porque no están en la rama correcta del régimen, a mí podrían perseguirme legalmente en caso de que Hong Kong tuviera un acuerdo de extradición con China», razona sus temores para oponerse al controvertido proyecto de ley.

Pase lo que pase de aquí a 2047, cuando en teoría expira el principio de «Un país, dos sistemas», Matthew L. ya ha tomado su decisión porque no se fía del Partido Comunista. «Emigraré a Canadá porque Hong Kong perderá libertad y será como China, que quiere asimilarnos y convertirnos en una ciudad más», asegura con resignación.

Con una edad próxima a la jubilación, ya es demasiado mayor para acogerse al cupo de emigrantes por motivos profesionales. Pero confía en que pueda hacerlo su hijo, que tiene unos 35 años y dirige una empresa de ventas por internet, y así tire de él por reagrupación familiar junto a la suegra que vive en Vancouver.

«Mi esposa quiere emigrar, pero mi hija, que es maestra, prefiere quedarse. A mí me dará mucha pena porque la familia se separará y perderé a mis amigos de aquí», se lamenta por una decisión que cambiará sus vidas para siempre.

Tras la devolución a China, muchos hongkoneses que habían emigrado regresaron a la ciudad por sus mayores oportunidades laborales y con el seguro de tener un pasaporte de otro país.

A tenor del periódico «South China Morning Post», se calcula que hay 300.000 residentes con pasaporte canadiense en Hong Kong, pero las autoridades solo contabilizan 16.500 porque no reconocen la doble nacionalidad.

Pérdida de libertades

Rompiendo la tendencia de los años anteriores, el flujo volvió a cambiar de sentido entre 2011 y 2016, cuando 8.000 emigrantes hongkoneses de ida y vuelta se marcharon otra vez a Canadá.

Además de buscar una mayor calidad de vida y huir de la carestía de la vivienda en esta superpoblada ciudad, entre sus motivos destacan el miedo a la inestabilidad política y la pérdida de libertades bajo el régimen chino.

Esa preocupación incluye el temor a una «educación patriótica» como la que ha vuelto a recomendar Pekín para acabar con las protestas de los jóvenes, que tienen revolucionada a la ciudad desde hace más de dos meses y derivan cada fin de semana en una «guerrilla urbana» contra la Policía.

«Ahora somos libres y no queremos una censura como la que hay en China ni que nos laven el cerebro con la propaganda», argumenta en medio de una barricada Stephanie, una estudiante de 16 años que forma parte de esa «generación rebelde» que ha crecido en esta ciudad hasta ahora tan pragmática y enfocada a los negocios.

A pesar de vivir en una de las sociedades más desarrolladas del planeta, asegura que también emigrará porque «Hong Kong no será libre bajo China».


El maná de cada día, 13.7.19

julio 13, 2019

Sábado de la 14ª semana de Tiempo Ordinario

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Y los consoló, hablándoles al corazón

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PRIMERA LECTURA: Génesis 49, 29-32; 50, 15-26

En aquellos días, Jacob dio las siguientes instrucciones a sus hijos: « Cuando me reúna con los míos, enterradme con mis padres en la cueva del campo de Efrón, el hitita, la cueva del campo de Macpela, frente a Mambré, en Canaán, la que compró Abrahán a Efrón, el hitita, como sepulcro en propiedad. Allí enterraron a Abrahán y a Sara, su mujer; allí enterraron a Isaac y a Rebeca, su mujer; allí enterré yo a Lía. El campo y la cueva fueron comprados a los hititas. »

Cuando Jacob terminó de dar instrucciones a sus hijos, recogió los pies en la cama, expiró y se reunió con los suyos.

Al ver los hermanos de José que había muerto su padre, se dijeron: «A ver si José nos guarda rencor y quiere pagarnos el mal que le hicimos.»

Y mandaron decirle: «Antes de morir tu padre nos encargó: “Esto diréis a José: Perdona a tus hermanos su crimen y su pecado y el mal que te hicieron”. Por tanto, perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre.»

José, al oírlo, se echó a llorar.

Entonces vinieron los hermanos, se echaron al suelo ante él, y le dijeron: «Aquí nos tienes, somos tus siervos.»

Pero José les respondió: «No tengáis miedo; ¿soy yo acaso Dios? Vosotros intentasteis hacerme mal, pero Dios intentaba hacer bien, para dar vida a un pueblo numeroso, como hoy somos. Por tanto, no temáis; yo os mantendré a vosotros y a vuestros hijos. »

Y los consoló, hablándoles al corazón.

José vivió en Egipto con la familia de su padre y cumplió ciento diez años; llegó a conocer a los hijos de Efraín, hasta la tercera generación, y también a los hijos de Maquir, hijo de Manasés; los llevó en las rodillas.

José dijo a sus hermanos: «Yo voy a morir. Dios cuidará de vosotros y os llevará de esta tierra a la tierra que prometió a Abrahán, Isaac y Jacob.»

Y los hizo jurar: «Cuando Dios cuide de vosotros, llevaréis mis huesos de aquí. »

José murió a los ciento diez años de edad.



SALMO 104, 1-2. 3-4. 6-7

Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus hazañas a los pueblos. Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas.

Gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor. Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra.


Aclamación antes del Evangelio: 1P 4, 14

Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros, porque el Espíritu de Dios reposa sobre vosotros.


EVANGELIO: Mateo 10, 24-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

«Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados!

No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea.

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones.

Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»
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LA PERSECUCIÓN DE LOS BUENOS

Piensa que cuanto más se parezca tu vida a la de Cristo más gustarás, como Él, la incomprensión y la maledicencia. La virtud siempre incomoda y, a veces, es mejor comprendida y recibida por aquellos que se dicen no creyentes que por aquellos que dicen ser de los tuyos.

¿Ha habido en la historia mayor injusticia que la que cometieron con Nuestro Señor en la Cruz los “buenos” de su época, aquellos fariseos venerados por todos como los maestros de la Ley, que fundaban en su propia virtud y en su vida ejemplar toda la seguridad espiritual de su salvación? Y, sin embargo, sin que quizá ellos fueran del todo conscientes, con la persecución de aquel Justo estaban dando cumplimiento a los misteriosos planes de Dios.

El silencio de Cristo en su pasión debe enseñarte a callar y a amar, con el amor del silencio, a esos “enemigos” que te persiguen, con la palabra, la murmuración, la crítica, la maledicencia y hasta con las obras, y todo –dicen– en nombre de Dios, de la virtud, de la santidad, de la justicia con Dios, del bien espiritual de muchos o de la sana prudencia.

No interpretes todo eso con los pobres criterios del mundo y de los hombres, con los que nunca podremos medir la acción misteriosa de Dios. Piensa que en esa persecución de los buenos, de los tuyos, Nuestro Señor vuelve a crucificarse en ti, para que puedas así completar en tu carne lo que falta a la pasión de Cristo.

Lañas diarias www.mater-dei.es


Kast: “Abascal es un líder carismático que está generando una derecha basada en el sentido común”

junio 26, 2019

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José Antonio Kast con Santiago Abascal y dirigentes de Vox, en su gira por Europa

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Kast: “Abascal es un líder carismático que está generando una derecha basada en el sentido común”

José Antonio Kast, fundador el Partido Republicano de Chile, se reúne con el líder de Vox. “El marxismo cultural crece en la medida que genera conflictos”, asegura el político

Por Goyo G. Maestro

José Antonio Kast (Santiago de Chile, 1966) ha iniciado en España una gira por varios países europeos para conocer de cerca el crecimiento de partidos de lo que él llama la «derecha del sentido común», en la que incluye a líderes como Jair Bolsonaro, Viktor Orban y Santiago Abascal, con el que se reunió ayer en Madrid, donde también mantuvo un encuentro con Esperanza Aguirre.

Kast abandonó el partido conservador Unión Demócrata Independiente después de 16 años como diputado y en 2017 inscribió su candidatura independiente a la Presidencia de la República de Chile. Obtuvo un 8%.

Hace una semana fundó el Partido Republicano -después de poner en marcha un centro de pensamiento y un movimiento social- con el que aspira a ganar las próximas presidenciales de Chile.

-¿Qué vínculos tiene con otros movimientos y partidos políticos conservadores internacionales?

-Nosotros ya teníamos relaciones con movimientos latinoamericanos. Existe un vínculo con el PSL del presidente de Brasil, con gente de Colombia, Paraguay, con argentinos, con cubanos en el exilio. Hemos ido generando una red para conocer cuáles son las similitudes de los fenómenos políticos latinoamericanos.

Y al observar lo que estaba ocurriendo en España con Vox hemos visto que tiene algunas cosas similares a lo que estamos haciendo nosotros en Chile, un conocimiento de los problemas reales y un avance en la calle virtual.

-¿A qué se refiere con la calle virtual?

-Hemos vivido una hegemonía de la izquierda en la calle física, en las manifestaciones, y también una hegemonía de la calle virtual, que son las redes sociales. En redes sociales tanto nosotros en Chile como Bolsonaro en Brasil, como Trump en Estados Unidos y Vox en España hemos ido marcando una tendencia.

Las redes sociales fueron tomadas por la izquierda más ideologizada que empezó a silenciar a las personas que planteábamos temas de sentido común: defensa de la familia, de la propiedad privada, la legítima defensa en caso de asalto, la defensa de la vida. Fuimos generando un espacio que antes no estaba.

Ante estas similitudes queríamos ver lo que está pasando en Europa, por eso vamos a visitar también Bélgica e Italia. Hay un fenómeno mundial que va desnudando a esa izquierda que planteaba que todas las soluciones tenían que venir del Estado y que ha creado nuevos temas basados en conflictos tras la caída del muro de Berlín.

Conflictos hombre-mujer, heterosexual-homosexual, negros y blancos… Ellos crecen en la medida que generan conflicto. Y nosotros buscamos desenmascarar eso y decirles a las personas que la sociedad no tiene por qué vivir en conflicto.

-¿Qué impresión le ha transmitido Santiago Abascal?

-No lo conocía. Es un líder carismático, que enfrenta la política como lo estamos haciendo nosotros en Chile, directo a los ojos y diciendo las cosas por su nombre y generando un nuevo eje en la derecha basada en el sentido común.

Al igual que a nosotros en Chile, aquí se les señala como un partido que está más a la derecha. Queremos romper el esquema antiguo con el que se califica desde la izquierda de “extremos” a aquellos que están situados desde el centro hasta la derecha.

Al final, la izquierda que ha tomado posiciones en las redes sociales y en los medios de comunicación es la que va diciendo quién es quién. Cuando me pregunta un periodista si somos la extrema derecha le pregunto al periodista quién es la extrema izquierda.

En Chile, como veo que pasa en España, nadie habla de la extrema izquierda. Y es tan real que las agresiones verbales y físicas que uno ve vienen de la extrema izquierda.

-¿Le molesta cuando le dicen que es de extrema derecha?

-Lo tomo según de quién viene. Y viene, generalmente, de alguien que tiene una concepción de la política determinada. A mí lo que me interesa es que las personas, que muchas veces no son activas en la política, reconozcan en nosotros a alguien que plantea cosas de sentido común.

-¿Qué problemas de Chile son los que le preocupan?

-Problemas derivados de tener un Estado muy grande. Problemas graves de atención de salud a la gente más humilde. Hemos pasado por años de gobiernos de izquierda y la desigualdad sigue igual. El país no ha crecido ni ha mejorado los índices de desarrollo humano durante esos gobiernos. Cuanto más altos son los impuestos menos crece la economía.

-¿Por qué es usted crítico con el Gobierno conservador de Sebastián Piñera?

-Le criticamos porque no ha cumplido su programa de gobierno. Si hay algo que cansa a la ciudadanía son dos cosas: las promesas incumplidas y los abusos. Un Estado grande solo genera más abusos.

Piñera no bajó los impuestos, no resguardó el sistema de pensiones chileno -que es junto con el noruego y el danés uno de los más exitosos a nivel mundial- y legisló a favor de la identidad de género.

Son tres temas que no estaban en el programa de Piñera y sí en el programa del candidato Alejandro Guillier, que es el representante de la izquierda en Chile. En temas como educación, salud y migración sí hemos respaldado las políticas de Sebastián Piñera porque se ha ceñido al programa.

-¿Cuáles son los grandes problemas de América Latina?

-En América Latina hay tres fenómenos muy fuertes. Uno es la violencia, que puede estar asociada a la delincuencia, al narcotráfico y al terrorismo. Hay un país como Venezuela que reúne las tres características. Para nosotros es una narcodictadura.

El segundo es la corrupción desatada y el tercero, la pobreza. Los países con mayores grados de pobreza son los que han sido gobernados por esa izquierda corrupta que ha creado un estado asistencialista donde la gente acaba siendo esclavizada por el Estado.

Y ahí es donde tenemos un espacio enorme para revertir la instalación del marxismo cultural. El comunismo, tras la caída del muro de Berlín, ha evolucionado. Ya no plantea un conflicto entre ricos y pobres sino entre padres e hijos, blancos y negros, heterosexuales y homosexuales…

El marxismo cultural crece en la medida que genera conflictos. Sin embargo, no tiene en cuenta las urgencias sociales. El ciudadano está preocupado por vivir en una sociedad libre y segura, por enviar a sus hijos a una escuela donde les enseñen, y que no los adoctrinen.

-¿Cree que la figura de Trump ha sido clave a la hora de inspirar a líderes y partidos nacionalistas en muchos países?

-Lo que ha logrado Trump es instalar a EEUU como una potencia económica, bajando los impuestos. También ha señalado el doble discurso de la izquierda, que critica a EEUU pero no los fondos que aporta a las organizaciones internacionales. Trump ha dicho que no va a financiar a alguien que le critica todo el día.

Esos organismos dictan normas jurídicas que atentan contra la soberanía internacional. Yo sí creo en la identidad nacional, pero dentro de un contexto global. Entiendo y respaldo relaciones comerciales y culturales entre países pero respetando la identidad nacional.

Nos están tratando de colonizar desde los organismos internacionales y eso requiere una manifestación fuerte y clara a nivel nacional. No es que uno se convierta en un nacionalista que quiera cerrar las fronteras, sino que queremos que se resguarde nuestra soberanía.

-¿Cómo se podría avanzar hacia una solución en la grave crisis de Venezuela?

-El socialismo logró quebrar al país más rico de Latinoamérica. Que el país se quedara sin insumos médicos, sin electricidad durante muchos días y sin abastecimiento era algo inimaginable hace tiempo que lo logró el socialismo de Chávez y la dictadura de Maduro.

Con sus recursos, influyeron directamente en movimientos de izquierda en distintos países de la región. Hoy ya no tienen esa cantidad de recursos. El peligro ahora es que esos recursos vengan del narcotráfico. Tendría que haber una reacción del mundo mucho más fuerte.

-¿Defiende una intervención exterior en Venezuela?

-Lo que hay que hacer es exigir a organismos como la ONU y la OEA que sancionen a Venezuela y que la aíslen diplomáticamente. Eso requiere una voluntad clara y expresa de los partidos de izquierdas, que no han sido tajantes con la violación de derechos humanos.

-¿Cómo se aborda desde la sociedad en Chile la dictadura de Pinochet?

-Lamentablemente sigue siendo un tema 46 años después del golpe militar. Hay un sector político que siempre mira hacia el pasado a pesar de que en Chile hay varias leyes de reparación a las víctimas de los derechos humanos, y de que hay más de 120 personas cumpliendo condena por violar los derechos humanos.

Es un tema que la sociedad abordó, pero para la izquierda internacional parece que no se ha hecho nada. Hay que mirar hacia el futuro, pero cada vez que la izquierda tiene un problema de corrupción recurre al salvavidas de siempre, Pinochet.

-¿Qué perspectiva tiene de cara a las elecciones presidenciales en Chile?

-Creo que las va a volver a ganar la derecha porque la izquierda no ha podido explicar el desastre en que dejó al país. No tiene líderes ni una cohesión interna que les permita levantar una alternativa presidencial. El gran debate se va a dar sobre la mayoría parlamentaria.

No podemos repetir el escenario de tener un Gobierno de derecha y un parlamento de izquierda, obstruccionista. Eso es muy duro para un país porque en los proyectos de ley no se refleja lo que la gente manifestó en la elección presidencial.

https://www.larazon.es/internacional/kast-abascal-es-un-lider-carismatico-que-esta-generando-una-derecha-basada-en-el-sentido-comun-FJ23915752


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