Estética para la Evangelización: La Almudena y Kiko Argüello

julio 17, 2017

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Kiko Argüello, cantautor, fundador del Camino Neocatecumenal

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ESTÉTICA PARA LA EVANGELIZACIÓN:
LA ALMUDENA Y KIKO ARGÜELLO

Por Donato Jiménez, oar

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1.- Kiko (Francisco José Gómez de) Argüello Wirtz (León, 1939), es conocido en el mundo no solo por ser el fundador del Camino Neocatecumenal, movimiento carismático de seguimiento radical de Jesucristo y de fidelidad a la Iglesia. De grandes ideas, es conocido también como muy destacado pintor, arquitecto y músico de gran fuerza, originalidad e inspiración.

Primogénito de cuatro hermanos, de familia acomodada. Estudió Bellas Artes en la Academia San Fernando de Madrid. Profesor de Pintura y Diseño. Hizo teatro. Exposiciones. Premio Nacional Extraordinario (1959) de pintura. También se interesó por la arquitectura moderna.

A pesar de su entorno familiar católico, (su madre iba a misa todos los días, su padre los domingos), no afloraba en casa una convicción profunda, y como que la religión le parecía más una convención cultural y social. “El dios de mi casa era el dinero. Iba a misa: con los otros jóvenes, estábamos allá, al fondo, de pie, tocaban una campanilla, nos poníamos de rodillas, acababa aquello y nos largábamos”. Eso no era practicar la religión. “Una cosa tenía clara: no podía engañarme a mí mismo. No podía ser un cretino: o creía seriamente en Dios o, si no, era mejor dejarlo… y así es como lo dejé todo”.

Sufrió una profunda crisis existencial que le llevó al ateísmo, o como él dice, a la kénosis, la experiencia de bajar al infierno de una existencia sin Dios. Intentó comprenderse y entender el mundo con su existencialismo, pero todo se le volvía cada vez más absurdo: “Mi propia vida se convertía en ceniza”, con expresión de Kiko. Su espíritu se resistía a la indiferencia. O creía seriamente, o dejarlo todo.

El tedio que experimentaba lo sumía en un estado que no le daba ganas ni de pintar. Nada tenía sentido. El premio nacional que tuvo “la desgracia de ganar”, lo lanzó a la fama y al éxito, pero experimentaba igualmente que tampoco esto daba sentido a su holgada vida. Había roto con la Trascendencia. Interiormente había muerto. Mascaba la desesperación.

((Palomeras Altas. Madrid, 1964. Nace el Camino. Chabolas. Descubre el misterio de Cristo tras las huellas de Charles de Foucauld, en Los Monegros, en Farlete (Zaragoza). Gitanos, quinquis, vagabundos, analfabetos, delincuentes… Carmen vivía en una chabola. L’ Abbé Pierre (Traperos de Emaús) con Kiko en las chabolas. Derribaron la chabola de Carmen. Mons. Moncillo vino llamado por Kiko, y se detuvo el derribo. Morcillo entra en la chabola de Kiko y cantan salmos y rezan. Ayuno de tres días en la cueva de S. Caprasio. Fuentes, un pueblo abandonado de Segovia, cuya iglesia usaban para rezar. Luego en Roma y en chabola. En Peña de Francia (Portugal) nació la 1ª. Comunidad de Portugal, 1969). La Curraleira)).

2.- ¿Por qué vives? Kiko se atrevía a preguntar a la gente: “Oye, sabes por qué vives?”. Y no sabían decirle ni por qué ni para qué. Simplemente, vivían. Tampoco él sabía por qué vivir y para qué ganar dinero. Para qué levantarse cada día: “Recuerdo que sentía cono si el cielo estuviese hecho de cemento, y yo me encontrase bajo una gran cloaca”.

Reconoce que le ayudó mucho la lectura de Bergson, el filósofo de la intuición, como método de conocimiento superior a la razón. Fue la chispa. Con la intuición como potencia espiritual y su alma de artista, llegaba a reconocer que las cosas tienen su sentido. “Me di cuenta de que para negar que Dios existe necesitaba tanta fe como para creer que existe”. Un día gritó a Dios: “¡Si existes, ayúdame!”. Este vacío y oscuridad en su vida, eran en el fondo el Abismo de la llamada de Dios que le gritaba desde sí mismo. Alguien le decía en el pecho que sí, que Dios existe y se llama Padre. Y rompió a llorar. Tuvo la certeza de una experiencia honda con el Señor. Sintió que alguien le decía: “Eres libre, gratuitamente libre”.

Atribuye quizás a su sensibilidad y cualidades de artista, el profundo deseo de encontrarse sinceramente con la Belleza, con la Verdad absoluta, con la fidelidad y la coherencia. Es el modo eficaz de caminar hacia la Luz. El método agustiniano.

Exposiciones en Madrid, en Holanda y en la Expo Universal de Arte Sacro en Francia (1960). Como fruto de la crisis existencial se produce su conversión. Un día, a su padre enfadado, le dice: “Mira lo que dice aquí. Él dijo que eso eran cosas de los santos. Entonces le contestó: –”Si la Biblia no sirve para la vida, ya la puedes tirar por la ventana”. Con un grupo de artistas funda Gremio 62, para la investigación y desarrollo del Arte Sacro, un movimiento de renovación del Arte Sagrado para hacer las iglesias más hermosas. Arquitectos, pintores, escultores se pusieron a reconstruir la Iglesia, un poco a lo San Francisco. Pero era necesario recostruirla también en las personas. Ya sabía que ser cristiano era algo muy serio. Hizo el Cursillo de Cristiandad que le llevó a pedir a los demás que le ayudaran a hacerse cristiano.

Siente la llamada de Dios. El Bto. Carlos de Foucauld le enseñó la fórmula para vivir: coge una Biblia, una imagen de S. Francisco, su guitarra y se va a las barracas de Palomeras Altas, en Madrid, con los pobres, a vivir literalmente en una perrera. “Los perros vagabundos venían a darme calor”. Llevaba la vida de los gitanos. Pedía limosna, trabajaba ocasionalmente como obrero. A su perrera llegaban maleantes, excarcelados, buscados por la policía… Y también la policía. Más de 15 personas en mi chabola. Muchos problemas, conflictos increíbles, dos veces intentaron matarlo. “Tenía que hablar y darles razón de mi fe”. Kiko abre su Biblia, toma su guitarra y rompe a cantar.

Tras la noche del ateísmo y comprobando en su mismo entorno el poderoso arrastre del materialismo, concibe la idea de fundar o trazar el Camino Neocatecumenal (1964), que predica el nuntium salutis, el kerigma de la salvación (I Co 1 21), camino laborioso y profundo de conversión que da sentido pleno a la existencia. Hablaba con los gitanos que se reunían en su chabola. El canto Resucitó, sobre la victoria de Cristo, lo compuso en las chabolas ante quienes le decían que nadie había vuelto del cementerio.

Recuerda Kiko que el pasaje de los Hechos sobre Pablo y Festo (25 19 –de quodam Iesu defuncto–) le dio el punto de partida para la predicación del kerigma esencial: “Yo sí conozco a un Hombre que ha resucitado del sepulcro, que ha vencido al mundo y que ha venido a traerme la paz y la vida eterna”.

Con Carmen Hernández y algunos sacerdotes echará a andar esta nueva conciencia de ser Iglesia: el Camino.

3.- El Camino Neocatecumenal está extendido por el mundo en más de 120 países y más de 900 diócesis; unas 6000 parroquias, un millón de miembros en unas 20 000 comunidades (más de 8000 en Europa, más de 7000 en América, más de 800 en Asia, (en 16 naciones y 75 diócesis), más de 600 en África; en Oceanía); centenares de religiosas de clausura; y 69 seminarios Redemptoris Mater. Ya se han ordenado más de mil sacerdotes.

Misioneros, catequistas y familias enteras (ya han partido unas 700 familias), se ofrecen voluntarios para evangelizar al mundo. El estudio de la Palabra, el serio compromiso con la Comunidad y la intensa vivencia de la Liturgia, hacen el trípode para que este movimiento sea sólido Camino para experimentar la conciencia de Iglesia y la pertenencia al Reino.

La renovación pastoral lleva consigo la renovación y recuperación de la estética en todos los planos, desde la arquitectura hasta las vidrieras, desde la música hasta los signos, desde los espacios hasta los ritos y ornamentos.
En Roma ha decorado algunas iglesias con sus murales. El Centro Internacional para la Nueva Evangelización en San Giorgio, cerca de Loreto, se ha levantado según el proyecto de Kiko, lo mismo que las vidrieras. Vidrieras también en los seminarios Redemptoris Mater en Estados Unidos, España, Italia. En Florencia pintó la Corona mistérica (Iglesia de S. Bartolo). Diseñó también el Catecumenium. En Piacenza tiene uno de los murales más grandes del mundo. Representa la Gloria de Cristo Resucitado.

En varias parroquias de Madrid (S. José, El Tránsito, La Paloma, Sta. Catalina Labouré) tiene numerosos iconos y cuadros, corona mistérica, además de planificar varios catecumenios. En Zamora ha pintado el Nacimiento, Bautismo y Resurrección. En Israel, con un grupo de arquitectos, se construyó la Domus Galileae, centro de formación bíblica. En Finlandia (Oulu), una parroquia, donde no tenía presencia la Iglesia. El Redemptoris Mater de Santo Domingo y en otros países de América. Ha cumplido asimismo algunos encargos de iconos para la Santa Sede.

Destaca igualmente como músico por sus copiosas e inspiradas composiciones, muchas de ellas hondas y brillantes a la vez, tomadas de los salmos y otros textos bíblicos, para las celebraciones litúrgicas del Camino Neocatecumenal.

4.- Arte sacro.- Como muchos, el gran periodista Vitorio Messori, se preguntaba por qué, de unas décadas a esta parte, como cristianos, en el templo, salvo excepciones, topamos con tanta mediocridad, cuando no la torpeza y lo chabacano en arquitectura, escultura, pintura y música. Respondemos que, en el fondo subyace una crisis de fe. ¿Dónde está la belleza de los siglos que ha recreado admirablemente la Iglesia y que ha trasmitido tanta luz a la inteligencia, emociones hondas al corazón, suma paz a los espíritus?

Kiko se queja igualmente: Hace años que la Iglesia de Occidente no usa el arte para evangelizar y trasmitir la Nueva de la Salvación. Muchas templos de hoy son vacíos, desnudos, son “contenedores” en donde no hay belleza.
No es verdadero el fácil recurso al “cambio del gusto estético”. Más es el avasallamiento de la superficialidad y de lo trivial. Ante el omnipresente ruido y las “facilidades” al paso que nos asaltan, se ha atrofiado la sensibilidad de muchos, y se va esfumando el Misterio para los más. Kiko había abandonado la pintura como medio de vida a raíz de su conversión, pero volvió a tomarla para devolver el arte y la belleza a la Liturgia y a la Iglesia.

5.- Canto. Lo mismo ha hecho con el canto. Más de 200 composiciones para realzar y sublimar la letra de los salmos, textos litúrgicos, responsorios, himnos. De inspiración recia, y con las voces de toda la asamblea, esos cantos recobran nueva fuerza, comprometen al alma cuyas fibras se impregnan de la luz del misterio y la seguridad de la esperanza que brota de esa inspirada simbiosis de letra, voces y melodía. Lo que muchos seguidores del Camino no logran aún captar de los textos, a través de esos cantos con toda la asamblea, se les vuelve carne viva que camina con ellos en la fe firme de Cristo.

Uno de los cantos más conocidos, Resucitó, la victoria de Cristo sobre la muerte, lo compuso en las chabolas. S. Agustín es muy sabio al invocar a Dios Verdad, Sabiduría y Belleza en quien, de quien y por quien son verdaderas, sabias y bellas todas las cosas que lo son.

Kiko afirma que “en el Camino Neocatecumenal, vemos aparecer hoy un servicio humilde y esencial cual es el del cantor”. Él, en este itinerario de educación de la fe, tiene la misión de ayudar a crear la comunidad litúrgica o, mejor, de recrearla; de convertir tantas veces una pluralidad en una unidad de culto: “A una sola voz, con un solo corazón y con una sola alma”.

Culto espiritual que se expresa en la acción litúrgica de la comunidad: fuente constante, en nuestro caminar histórico, de lo más profundamente inocente: el sentimiento de nuestra maldad iluminado por lo inefable del amor de Alguien que nos ama a Sí, que nos ama aunque hayamos sido sus enemigos; fuente de la conversión, fuente de la fe”.

Autor de canciones tan conocidas como Hacia ti, morada santa o Resucitó, Pequeña María. Empezó su andadura musical en los años sesenta y se afianzó en los setenta cuando miles de personas ya cantaban sus canciones. Sus composiciones se centran fundamentalmente en la fuerza de la palabra y mantiene una marcada línea acústica, al estilo de los cantores del pueblo que surgieron en aquellos años.

Kiko Argüello tiene la capacidad de emocionar y hacer participar a miles de personas con su sola guitarra y voz, algo que está en la raíz de su éxito como autor y cantor. Otro elemento característico es su capacidad de hacer participar del canto. Compone para la asamblea, manteniendo en todos los casos, el esquema de amplias estrofas proclamadas por un solista y estribillos sencillos para coro y asamblea.

Creador multifacético, Kiko Argüello ha desarrollado también otras artes como la arquitectura y la pintura, con obras que pueden contemplarse en diversos países y entre las que destacan las pinturas y vidrieras de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena en Madrid.

Al igual que en la pintura, en la que toma como modelos los iconos bizantinos, en lo que a la evolución musical se refiere, ha ido haciendo propios distintos elementos orientales, tanto en las frases y cadencias como en los arreglos e instrumentación, con una marcada influencia de la tradición judía, y se ha centrado en la musicalización de los textos bíblicos, himnos litúrgicos y oraciones de la tradición de la Iglesia.

Algunos de sus cantos se interpretan en la actualidad en muchas parroquias del mundo y en no pocas ocasiones en presencia de varios Papas. Muchos cantos se acompañan con numerosos instrumentos musicales.

Discografía. Kiko Argüello es autor de algunos discos que la edit. PAX lanzó a la venta entre los años 60 y 70. Entre ellos, Resucitó, cantos al Misterio Pascual, Cantos para las comunidades cristianas; Cantos comunitarios eucarísticos o Abba, Padre. Tras muchos años, en 1992 grabó María, Piccola María, en italiano, que publicó San Paolo (Italia) en casete. En 2009, el disco se ha reditado en CD y continúa con enorme éxito. En 2010, y a petición del Card. Rouco, Arzob. de Madrid, ha editado Paloma incorrupta.

6.- Siempre se ha representado la figura humana. La Iglesia la ha usado prácticamente desde el principio. Y la iconografía cristiana en todas sus variantes fue llamada durante siglos “la Biblia del analfabeto”, “el catecismo de los pobres”. Los griegos dicen que los iconos son para los ojos, como la Palabra para los oídos.

Argüello, como los pintores verdaderos, no ha querido romper con la más auténtica y honda expresión tradicional. Al contrario, ha captado la fuerza y la verdad de su mensaje y lo trae a nuestra sensibilidad bajo aparentes formas antiguas, pero con rasgos, líneas y trazos de auténtica y moderna expresividad. Su pintura es una síntesis entre la tradición artística de la Iglesia Ortodoxa y la modernidad de la pintura occidental.

El icono tiene su exigencia, su espiritualidad, su mística, su teología. Refleja una atmósfera divina y, en cierto modo, materializa el orden divino trasladado a imagen, a icono. El icono posee su lenguaje y su simbología con evocaciones trascendentes y místicas. No solo por la figura (que sería el texto), sino por cada uno de sus colores (que sería su expresión literaria), el icono es como un libro para ser leído.

De hecho, los iconógrafos dicen que más que pintar, escriben iconos. Son una presencia terrena del mundo trascendente, del misterio. En la Iglesia latina llamamos sacramental. Es un objeto litúrgico que contiene y manifiesta el misterio de la cercanía y adaptación de Dios al hombre. Es expresión de la condescendencia divina –sincatábasis– para con el hombre que es equipo de carne, de sentidos, sentimientos, afectos y conceptos que encierra un icono.

Escribir un icono requiere concentración intelectual y religiosa. Ponerse en condiciones espirituales de contemplación y quedar como en trance de ser envuelto por la belleza y la suavidad de Dios. Pedir a Dios unción de mente, corazón y manos para poder entregar el icono de Dios. Uno de los pintores del equipo de Argüello, Juan Pablo Civil, dice igualmente: “Pintar un icono es un ejercicio religioso, una ascesis que debe ser acompañada de oración y ayuno”.

7.- Los colores. La luz es el fondo de todo icono y los colores tienen significado teológico. El dorado representa la luz y gloria de Dios, símbolo de la Luz Increada pues los antiguos veían en el color del sol, único en la naturaleza, un reflejo de la divinidad. Símbolo de la presencia de Dios. El icono es una tabla esplendente de luz. Estará como fondo o marco de todos los iconos. Se orlan de oro los mantos de Cristo y de la Virgen.

El blanco representa la luz que contiene todos los colores. Es la expresión de la “Vida “. Por eso el Resucitado, el Pantocrátor, el nimbo de los santos, va pintado de blanco. Es el color de la pureza y de la trascendencia.
El negro es la ausencia de luz y de color. Símbolo del mal. Quiere significar la muerte, el caos, la nada. Donde no hay luz no puede darse la vida.

El azul es el color de la inmensidad de lo divino. Se relaciona, por tanto, con la pureza y la santidad. Lo inexpresable. El azul es una representación de la trasparencia de Dios.

El rojo es el color de la sangre y representa el amor y el sacrificio hasta la muerte. Es típico color humano, eminentemente terrenal. Lo lucirán los mártires y la túnica de Cristo, Sacerdote y víctima. También representa el poder humano. El fuego del Espíritu es anaranjado y oro. El fuego de la venganza y del infierno, de color rojo.

El púrpura, color reservado al emperador, símbolo del poder regio o imperial. Es utilizado en los mantos y túnicas del Pantocrátor y de la Teotokos. Representa el poder divino de Cristo y, por extensión, de su Madre. Simboliza el Sumo Sacerdocio de Cristo. El púrpura azul era signo del sacerdocio judío. En Bizancio era de púrpura el manto del emperador.

El verde indica la naturaleza y la vida sobre la tierra y de su pujanza que siempre se renueva. Representa la vida espiritual que crece, madura y fructifica. Anuncia siempre nueva vida.

El marrón u ocre es color terroso. Es el color de los rostros, no por afán realista, sino por simbolizar la tierra como origen humano. Importa más plasmar la estética de las realidades espirituales, que la mera belleza externa. El color terroso del hábito del monje le hace de memorial que le recuerda su humilde origen. Otros colores, fuera de estos, carecen iconográficamente de simbología.

8.- La Almudena. Por encargo del Cardenal Rouco, y como el mejor proyecto presentado, Kiko y su equipo de 7 pintores, todos profesionales y profesores de Bellas Artes, con 15 ayudantes, han trabajado durante 4 meses y más de 12 horas diarias, para pintar la Corona Mistérica sobre el ábside de la Catedral de Ntra. Sra. de la Almudena.

Iconográficamente, Kiko se inspira, sobre todo, en Rublev. Oración, música monacal, ortodoxa del monasterio ecuménico de Chevetogne, laudes, polifonía religiosa, responsorios de Victoria, Liturgia, ayuno a pan y agua los viernes, son la ambientación ideal para el trabajo e inspiración de esta singular pléyade de artistas. Se pinta y se reza. Antes, Argüello fue a recibir la bendición personal del Papa. También se requerirán condiciones similares para la correcta “lectura” o contemplación del icono.

Maestros y discípulos, trabajadores y ayudantes seminaristas, todos pertenecen al Camino Neocatecumenal y, por supuesto, todo su trabajo ha sido gratis. En otra circustancia, esta obra hubiera rebasado los dos millones de euros. Alguien comenta: “¡Así son las obras de Dios!”.

Estas pinturas –representación teológica de la fe– son la resonancia del Reino celestial para que vibre y alabe el corazón humano. La Corona Mistérica representa los misterios principales de la fe. Ya el gran apologista del arte cristiano, S. Juan Damasceno, decía: «La belleza y el color de la imágenes estimulan mi oración para dar gloria a Dios. La palabra es al oído lo que la imagen es a la vista».

Las pinturas van coronadas por otras siete vidrieras de orden astracto, radiantes de color; y otra en la parte baja del ábside detrás del altar mayor, según los diseños de Kiko. Están dedicadas a la Palabra, o Verbo de Dios, reproducida en siete idiomas: Dabar, Logos, Verbum… En la vidriera central, “María,” Madre de la Iglesia y titular de la Catedral de Madrid, Ntra. Sra. de la Almudena. (Techos y cúpulas de la Almudena fueron pintados por José L. Galicia (1930, amigo de Picasso).

P. D. Jiménez Sanz, agustino recoleto

 


El maná de cada día, 15.7.17

julio 15, 2017

Sábado de la 14ª semana de Tiempo Ordinario

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Y los consoló, hablándoles al corazón

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PRIMERA LECTURA: Génesis 49, 29-32; 50, 15-26

En aquellos días, Jacob dio las siguientes instrucciones a sus hijos: « Cuando me reúna con los míos, enterradme con mis padres en la cueva del campo de Efrón, el hitita, la cueva del campo de Macpela, frente a Mambré, en Canaán, la que compró Abrahán a Efrón, el hitita, como sepulcro en propiedad. Allí enterraron a Abrahán y a Sara, su mujer; allí enterraron a Isaac y a Rebeca, su mujer; allí enterré yo a Lía. El campo y la cueva fueron comprados a los hititas. »

Cuando Jacob terminó de dar instrucciones a sus hijos, recogió los pies en la cama, expiró y se reunió con los suyos.

Al ver los hermanos de José que había muerto su padre, se dijeron: «A ver si José nos guarda rencor y quiere pagarnos el mal que le hicimos.»

Y mandaron decirle: «Antes de morir tu padre nos encargó: “Esto diréis a José: Perdona a tus hermanos su crimen y su pecado y el mal que te hicieron”. Por tanto, perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre.»

José, al oírlo, se echó a llorar.

Entonces vinieron los hermanos, se echaron al suelo ante él, y le dijeron: «Aquí nos tienes, somos tus siervos.»

Pero José les respondió: «No tengáis miedo; ¿soy yo acaso Dios? Vosotros intentasteis hacerme mal, pero Dios intentaba hacer bien, para dar vida a un pueblo numeroso, como hoy somos. Por tanto, no temáis; yo os mantendré a vosotros y a vuestros hijos. »

Y los consoló, hablándoles al corazón.

José vivió en Egipto con la familia de su padre y cumplió ciento diez años; llegó a conocer a los hijos de Efraín, hasta la tercera generación, y también a los hijos de Maquir, hijo de Manasés; los llevó en las rodillas.

José dijo a sus hermanos: «Yo voy a morir. Dios cuidará de vosotros y os llevará de esta tierra a la tierra que prometió a Abrahán, Isaac y Jacob.»

Y los hizo jurar: «Cuando Dios cuide de vosotros, llevaréis mis huesos de aquí. »

José murió a los ciento diez años de edad.



SALMO 104, 1-2. 3-4. 6-7

Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus hazañas a los pueblos. Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas.

Gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor. Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra.


Aclamación antes del Evangelio: 1P 4, 14

Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros, porque el Espíritu de Dios reposa sobre vosotros.


EVANGELIO: Mateo 10, 24-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

«Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados!

No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea.

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones.

Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»
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LA PERSECUCIÓN DE LOS BUENOS

Piensa que cuanto más se parezca tu vida a la de Cristo más gustarás, como Él, la incomprensión y la maledicencia. La virtud siempre incomoda y, a veces, es mejor comprendida y recibida por aquellos que se dicen no creyentes que por aquellos que dicen ser de los tuyos.

¿Ha habido en la historia mayor injusticia que la que cometieron con Nuestro Señor en la Cruz los “buenos” de su época, aquellos fariseos venerados por todos como los maestros de la Ley, que fundaban en su propia virtud y en su vida ejemplar toda la seguridad espiritual de su salvación? Y, sin embargo, sin que quizá ellos fueran del todo conscientes, con la persecución de aquel Justo estaban dando cumplimiento a los misteriosos planes de Dios.

El silencio de Cristo en su pasión debe enseñarte a callar y a amar, con el amor del silencio, a esos “enemigos” que te persiguen, con la palabra, la murmuración, la crítica, la maledicencia y hasta con las obras, y todo –dicen– en nombre de Dios, de la virtud, de la santidad, de la justicia con Dios, del bien espiritual de muchos o de la sana prudencia.

No interpretes todo eso con los pobres criterios del mundo y de los hombres, con los que nunca podremos medir la acción misteriosa de Dios. Piensa que en esa persecución de los buenos, de los tuyos, Nuestro Señor vuelve a crucificarse en ti, para que puedas así completar en tu carne lo que falta a la pasión de Cristo.

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El maná de cada día, 12.7.17

julio 12, 2017

Miércoles de la 14ª semana de Tiempo Ordinario

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Id y proclamad que el Reino de los cielos está cerca

Id y proclamad que el Reino de los cielos está cerca



PRIMERA LECTURA: Génesis 41, 55-57; 42, 5-7. 17-24

En aquellos días, llegó el hambre a todo Egipto, y el pueblo reclamaba pan al Faraón; el Faraón decía a los egipcios: -«Dirigíos a José y haced lo que él os diga.»

Cuando el hambre cubrió toda la tierra, José abrió los graneros y repartió raciones a los egipcios, mientras arreciaba el hambre en Egipto. Y de todos los países venían a Egipto a comprarle a José, porque el hambre arreciaba en toda la tierra.

Los hijos de Jacob fueron entre otros a comprar grano, pues había hambre en Canaán.

José mandaba en el país y distribuía las raciones a todo el mundo. Vinieron, pues, los hermanos de José y se postraron ante él, rostro en tierra. Al ver a sus hermanos, José los reconoció, pero él no se dio a conocer, sino que les habló duramente: -«¿De dónde venís?» Contestaron:
-«De tierra de Canaán, a comprar provisiones.» Y los hizo detener durante tres días.

Al tercer día, les dijo: -«Yo temo a Dios, por eso haréis lo siguiente, y salvaréis la vida: si sois gente honrada, uno de vosotros quedará aquí encarcelado, y los demás irán a llevar víveres a vuestras familias hambrientas; después me traeréis a vuestro hermano menor; así probaréis que habéis dicho la verdad y no moriréis.»

Ellos aceptaron, y se decían: -«Estamos pagando el delito contra nuestro hermano, cuando le veíamos suplicarnos angustiado y no le hicimos caso; por eso nos sucede esta desgracia. »

Intervino Rubén: -«¿No os lo decía yo: “No pequéis contra el muchacho”, y no me hicisteis caso? Ahora nos piden cuentas de su sangre.»

Ellos no sabían que José les entendía, pues había usado intérprete. Él se retiró y lloró; después volvió a ellos.


SALMO 32, 2-3. 10-11. 18-19

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas; cantadle un cántico nuevo, acompañando los vítores con bordones.

El Señor deshace los planes de las naciones, frustra los proyectos de los pueblos; pero el plan del Señor subsiste por siempre, los proyectos de su corazón, de edad en edad.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y a reanimarlos en tiempo de hambre.


Aclamación antes del Evangelio: Mc 1, 15

Está cerca el reino de Dios -dice el Señor-: convertíos y creed en el Evangelio.


EVANGELIO: Mateo 10, 1-7

En aquel tiempo, Jesús, llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.

Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó.

A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca.»
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PARA QUE ESTUVIERAN CON ÉL

Solemos hablar de la vida pública del Señor fijándonos en sus numerosas predicaciones, milagros, curaciones, discusiones con los fariseos, caminatas y viajes de ciudad en ciudad, comidas y visitas en las casas.

Pocas veces nos detenemos a contemplar que, para los apóstoles, la vida pública consistió, sobre todo, en estar con el Señor, convivir con el Maestro, hablar con Él en los ratos y lugares de intimidad, empaparse de sus gestos y miradas, y, sobre todo, contemplar su rostro.

El evangelista Marcos, cuando resume la institución de los Doce, señala como prioridad de los apóstoles ese “estar con el Señor” por encima de todo lo demás: “Instituyó Doce, para que estuvieran con Él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios”.

Muy grande e inexplicable debía ser el atractivo que suscitaba en aquellos torpes y rudos apóstoles la compañía íntima con el Señor pues, sin entender tantas cosas del Maestro, a pesar de tantos reproches y correcciones como recibieron de él, a pesar de verse envueltos en críticas e incomprensiones de parte de los fariseos, a pesar de tantas renuncias y cansancios, allí permanecieron junto a Él.

Aprendieron que, para predicar y poder expulsar demonios, primeramente había que estar con el Señor.

Así como sea tu trato con el Señor, tu ‘estar con Él’, la vida de la gracia en tu alma, así será tu predicación y tu poder para expulsar demonios en tu propia vida y en la de otros.

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Vaticano defiende en la ONU derechos y capacidades de los ancianos

julio 10, 2017

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El Papa Francisco bendice a una anciana durante su viaje a Paraguay 

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Vaticano defiende en la ONU derechos y capacidades de los ancianos

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VATICANO, 09 Jul. 17 / 01:08 pm (ACI).- Los ancianos, con su sabiduría y experiencia, tienen la capacidad de seguir contribuyendo al desarrollo de la sociedad, pero lamentablemente muchos de ellos son marginados con políticas y prejuicios que los dejan a merced de la pobreza y el aislamiento social, denunció recientemente la Santa Sede ante la ONU.

El Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU, Mons. Bernardito Auza, dijo estas palabras durante la octava sesión del grupo de trabajo sobre el envejecimiento, convocado entre el 5 y 7 de julio por el organismo mundial bajo el tema “Participación activa de las personas mayores en el desarrollo”.

El representante vaticano señaló que “a medida que la población anciana crece rápidamente en el mundo”, la atención a este sector es cada vez más crítica. Ello exige la urgente elaboración de “medidas concretas y prácticas” que garanticen la protección de sus derechos humanos y respondan a sus necesidades, afirmó en su discurso.

Según el último informe sobre población mundial elaborado por la ONU, a finales de 2017 se prevé que las personas con más de 60 años rozarán los 1.000 millones y representarán el 13% de la población total.

En ese sentido, Mons. Auza recordó las palabras del Papa Francisco, quien advirtió que si bien “gracias al progreso de la medicina, la esperanza de vida ha aumentado: ¡la sociedad no se ha  expandido a la vida!”, pues no se ha organizado lo suficiente como para dejarles espacio a los ancianos, “con el debido respeto y la consideración práctica de su fragilidad y dignidad”.

El Observador Permanente advirtió que los ancianos “son desproporcionadamente susceptibles a la pobreza, la mala salud, la discapacidad, el aislamiento social, la violencia, el abandono”, las guerras y factores que atentan contra su dignidad humana.

Por ello, el Prelado destacó el tema elegido para esta sesión, pues “con demasiada frecuencia vemos a los ancianos excluidos de la participación activa en la sociedad y el desarrollo”, a pesar de la sabiduría que han acumulado durante los años de vida, como tantas veces ha subrayado el Papa Francisco.

En ese sentido, el representante vaticano exhortó a que los esfuerzos del organismo internacional se centren en abordar y asegurar medidas que contrarresten “las políticas, prácticas y prejuicios” que suelen marginar a estas personas “que alguna vez estuvieron en el centro de nuestras familias y comunidades”.

Debemos “superar lo que el Papa Francisco denunció como ‘las deficiencias de una sociedad programada para la eficiencia’”, exhortó.

Para ello, Mons. Auza dijo que “es imprescindible trabajar políticas y prácticas que refuercen la participación política activa de las personas mayores, su implicación en la toma de decisiones, su continuidad como contribuyentes económicos, su participación en el mercado de trabajo, su capacidad para disfrutar de una jubilación sana y segura a una edad apropiada, así como el acceso a la formación continua y a la educación permanente”.

Asimismo, señaló que el mayor énfasis “en la contribución de las personas mayores al desarrollo debería combinarse con una mayor atención a sus necesidades”.

En ese sentido, indicó que los ancianos enfermos, con discapacidad o deterioro cognitivo y que pueden no estar en condiciones de contribuir al desarrollo, “están en su mayor momento de necesidad” y en esas circunstancias “debemos demostrar que nuestro amor y respeto por los ancianos y los impedidos van más allá de las consideraciones materiales, políticas y económicas”.

Los ancianos mantienen su dignidad humana y esta no disminuye porque decrezcan sus capacidades económicas o físicas, afirmó.

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Papa Francisco: La familia es un tesoro precioso y no “una pieza de museo”

junio 2, 2017

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El Papa Francisco con las familias europeas durante la Audiencia

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Papa Francisco: La familia es un tesoro precioso y no “una pieza de museo”

Durante el Encuentro sobre la Familia promovido por la Federación Europea de las Asociaciones Familiares Católicas.

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VATICANO, 01 Jun. 17 / 10:44 am (ACI).- Las familias no son “piezas de museo”, resaltó el Papa Francisco, sino que en realidad son un “tesoro precioso” por el que todos debemos tener gran estima.

El Santo Padre hizo esta valoración durante la audiencia que concedió, en el Vaticano, a los participantes en el encuentro promovido por la Federación Europea de las Asociaciones Familiares Católicas.

El Pontífice aseguró que la familia es “un tesoro precioso”. En este sentido, afirmó que “la imagen del ‘tesoro’ es una imagen que refleja muy bien la estima que todos debemos tener por la familia”.

“En efecto, las familias no son piezas de museo, sino que por medio de ellas se concreta la capacidad de darse, el compromiso recíproco y la apertura generosa a los demás, así como el servicio a la sociedad”.

El Papa destacó que la familia es “la célula fundamental de la sociedad”. Explicó que “en Amoris laetitia quise poner en evidencia cómo a partir de la familia podemos concretar la capacidad de entregarse a los demás por medio de la belleza y de la alegría del amor recíproco”.

Por ello, pidió un mayor peso de la familia en la sociedad y que su voz sea escuchada. “No hay mejor aliado para el progreso integral de la sociedad que favorecer la presencia de la familia en el contexto social”.

“De hecho, se sigue admitiendo que la familia es la base de la sociedad y que continúa siendo la estructura más adecuada para asegurar a las personas el bien integral necesario para su desarrollo permanente”.

El Obispo de Roma puso en valor los beneficios que, tanto para la persona como para el conjunto de la sociedad, tiene la unidad de la familia: “Quiero evidenciar cómo la unidad de todos los miembros de la familia y el compromiso solidario de toda la sociedad hacia ella, son aliados del bien común y de la paz”.

“La familia es la relación interpersonal por excelencia en cuanto que es una comunión de personas”, subrayó. “Conyugalidad, paternidad, maternidad, filiación, fraternidad hacen posible que la persona sea introducida en la familia humana”.

“El modo de vivir estas relaciones –continuó– se dicta en comunión, motor de la verdadera humanización y de la evangelización. Por ello, hoy más que nunca, resulta necesaria la cultura del encuentro, en la cual se revaloriza la unidad en la diferencia, la reciprocidad, la solidaridad entre generaciones. Este ‘capital familiar’ está llamado a impregnar las relaciones económicas, sociales y políticas del continente europeo”.

La familia no puede quedarse aislada, advirtió Francisco, “necesita salir de sí misma, necesita dialogar y encontrarse con los otros para dar vida a una unidad que no sea uniformidad, y que genere el progreso y el bien común”.

También recordó lo mucho que las familias deben a los que les precedieron, a los antepasados, que “son la memoria permanente que nos debe motivar a poner la sabiduría del corazón, y no solo la técnica, en la creación de iniciativas sobre la familia y para la familia. Ellos son la memoria, y las nuevas generaciones son la responsabilidad que tenemos ante nosotros”.

“El servicio a la sacralidad de la vida se concreta en la alianza entre generaciones; se concreta en el servicio a todos, especialmente a los más necesitados, a las personas con discapacidades, a los huérfanos”.

Se concreta, también, “en la solidaridad con los migrantes; en el paciente arte de educar que ve a cada joven como un sujeto digno de todo el amor familiar; en el derecho a la vida del nasciturus que todavía no tiene voz; y en condiciones de vida dignas para los ancianos”.

El Santo Padre también animó a “desarrollar con creatividad nuevos métodos y estrategias con el fin de que la familia pueda ejercitar, tanto en el ámbito eclesial como en el civil, la triple misión de sostenimiento de las nuevas generaciones, de acompañamiento en el camino, tantas veces accidentado, de la vida, y de guía que muestra las referencias de los valores y del significado en el camino de cada día”.

Por último, el Papa analizó la situación de crisis social por la que atraviesa Europa. “En la actualidad, Europa está afrontando crisis de muy diversa índole, incluyendo la situación familiar. Pero las crisis son motivaciones para trabajar mejor con fe y esperanza”.

“En especial, Europa atraviesa en este momento por cuatro crisis: la demográfica, la migratoria, la laboral y la educativa”.

“Estas crisis podrían encontrar horizontes positivos en la misma cultura del encuentro, donde diferentes actores sociales, económicos y políticos se unen para designar políticas en favor de la familia”, subrayó.

 


El Papa Francisco recibirá al Presidente de Estados Unidos Donald Trump

mayo 5, 2017

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Trump – Francisco: Encuentro de dos líderes mundiales. Oremos por el Papa, como siempre nos lo pide. Mucho puede hacer la oración del justo…

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El Papa Francisco recibirá al Presidente de Estados Unidos Donald Trump

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VATICANO, 04 May. 17 / 10:59 am (ACI).- El Papa Francisco recibirá al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el miércoles 24 de mayo a las 8:30 a.m. en el Palacio Apostólico en el Vaticano, informó este jueves la Santa Sede.

Luego de su encuentro con el Pontífice, el mandatario estadounidense se reunirá con el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolin; quien estará acompañado por el Secretario para las Relaciones con los Estados, Mons. Paul Gallagher.

Este es el primer viaje al exterior de Trump como Presidente de Estados Unidos. La gira también incluye Arabia Saudita, Israel, así como Bélgica e Italia.

Trump visitará Bruselas (Bélgica) el 25 de mayo para la cumbre de la OTAN y el viernes 26 irá a Sicilia (Italia) para el encuentro del G7.

Desde que era candidato por el Partido Republicano, Trump y el Papa Francisco han tenido desacuerdos en temas como la inmigración y el deseo del Presidente de Estados Unidos de levantar un muro en la frontera con México.

El 18 de febrero de 2016, durante la conferencia de prensa realizada en el vuelo que llevó a Francisco de regreso a Roma, tras visitar México, el reportero de la agencia Reuters, Philip Pullella, pidió al Pontífice responder sobre la política migratoria propuesta por el entonces candidato Trump.

“Una persona que piensa solo en hacer muros, sea donde sea, y no hacer puentes, no es cristiana. Esto no está en Evangelio”, expresó el Santo Padre. Luego añadió que daría “el beneficio de la duda” al entonces candidato.

Por su parte, Trump acusó al gobierno de México de usar al Papa como un “peón” porque solo ha escuchado “una parte de la historia”. Además dijo que el Pontífice es “una persona muy política” que no entiende los problemas de Estados Unidos.

El 19 de febrero del mismo año, el entonces vocero de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, dijo a Radio Vaticana que el comentario del Papa “nunca intentó ser, de forma alguna, un ataque personal o una indicación de cómo votar” y que había repetido un tema constante en su pontificado, que es el de construir puentes.

Por su parte, los obispos de Estados Unidos han tenido respuestas mixtas durante los primeros cien días de la administración Trump, criticando su plan para los refugiados e inmigrantes, y alabando sus medidas provida.

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Homilía del Papa Francisco en la Santa Misa en Egipto

abril 30, 2017

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El Papa Francisco pronuncia la homilía en la Misa que celebró con el pueblo católico en El Cairo, al final de su visita

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Homilía del Papa Francisco en la Santa Misa en Egipto

Por Álvaro de Juana

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EL CAIRO, 29 Abr. 17 / 03:00 am (ACI).- En su segundo día de visita en Egipto, el Papa Francisco celebró la Santa Misa en el estadio del Ejército del Aire de El Cairo ante unas 15.000 fieles.

El Santo Padre aseguró en su homilía que “quien no pasa a través de la experiencia de la cruz, hasta llegar a la Verdad de la resurrección, se condena a sí mismo a la desesperación. De hecho, no podemos encontrar a Dios sin crucificar primero nuestra pobre concepción de un dios que sólo refleja nuestro modo de comprender la omnipotencia y el poder”.

A continuación, el texto completo de la homilía del Papa:

Al Salamò Alaikum / La paz sea con vosotros.

Hoy, III domingo de Pascua, el Evangelio nos habla del camino que hicieron los dos discípulos de Emaús tras salir de Jerusalén. Un Evangelio que se puede resumir en tres palabras: muerte, resurrección y vida.

Muerte: los dos discípulos regresan a sus quehaceres cotidianos, llenos de desilusión y desesperación. El Maestro ha muerto y por tanto es inútil esperar. Estaban desorientados, confundidos y desilusionados. Su camino es un volver atrás; es alejarse de la dolorosa experiencia del Crucificado. La crisis de la Cruz, más bien el «escándalo» y la «necedad» de la Cruz (cf. 1 Co 1,18; 2,2), ha terminado por sepultar toda esperanza.

Aquel sobre el que habían construido su existencia ha muerto y, derrotado, se ha llevado consigo a la tumba todas sus aspiraciones. No podían creer que el Maestro y el Salvador que había resucitado a los muertos y curado a los enfermos pudiera terminar clavado en la cruz de la vergüenza.

No podían comprender por qué Dios Omnipotente no lo salvó de una muerte tan infame. La cruz de Cristo era la cruz de sus ideas sobre Dios; la muerte de Cristo era la muerte de todo lo que ellos pensaban que era Dios. De hecho, los muertos en el sepulcro de la estrechez de su entendimiento.

Cuántas veces el hombre se auto paraliza, negándose a superar su idea de Dios, de un dios creado a imagen y semejanza del hombre; cuántas veces se desespera, negándose a creer que la omnipotencia de Dios no es la omnipotencia de la fuerza o de la autoridad, sino solamente la omnipotencia del amor, del perdón y de la vida.

Los discípulos reconocieron a Jesús «al partir el pan», en la Eucarística. Si nosotros no quitamos el velo que oscurece nuestros ojos, si no rompemos la dureza de nuestro corazón y de nuestros prejuicios nunca podremos reconocer el rostro de Dios.

Resurrección: en la oscuridad de la noche más negra, en la desesperación más angustiosa, Jesús se acerca a los dos discípulos y los acompaña en su camino para que descubran que él es «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6). Jesús trasforma su desesperación en vida, porque cuando se desvanece la esperanza humana comienza a brillar la divina: «Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios» (Lc 18,27; cf. 1,37).

Cuando el hombre toca fondo en su experiencia de fracaso y de incapacidad, cuando se despoja de la ilusión de ser el mejor, de ser autosuficiente, de ser el centro del mundo, Dios le tiende la mano para transformar su noche en amanecer, su aflicción en alegría, su muerte en resurrección, su camino de regreso en retorno a Jerusalén, es decir, en retorno a la vida y a la victoria de la Cruz (cf. Hb 11,34).

Los dos discípulos, de hecho, luego de haber encontrado al Resucitado, regresan llenos de alegría, confianza y entusiasmo, listos para dar testimonio. El Resucitado los ha hecho resurgir de la tumba de su incredulidad y aflicción. Encontrando al Crucificado-Resucitado han hallado la explicación y el cumplimiento de las Escrituras, de la Ley y de los Profetas; han encontrado el sentido de la aparente derrota de la Cruz.

Quien no pasa a través de la experiencia de la cruz, hasta llegar a la Verdad de la resurrección, se condena a sí mismo a la desesperación. De hecho, no podemos encontrar a Dios sin crucificar primero nuestra pobre concepción de un dios que sólo refleja nuestro modo de comprender la omnipotencia y el poder.

Vida: el encuentro con Jesús resucitado ha transformado la vida de los dos discípulos, porque el encuentro con el Resucitado transforma la vida entera y hace fecunda cualquier esterilidad (cf. Benedicto XVI, Audiencia General, 11 abril 2007).

En efecto, la Resurrección no es una fe que nace de la Iglesia, sino que es la Iglesia la que nace de la fe en la Resurrección. Dice san Pablo: «Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana también vuestra fe» (1 Co 15,14).

El Resucitado desaparece de su vista, para enseñarnos que no podemos retener a Jesús en su visibilidad histórica: «Bienaventurados los que crean sin haber visto» (Jn 20,29 y cf. 20,17). La Iglesia debe saber y creer que él está vivo en ella y que la vivifica con la Eucaristía, con la Escritura y con los Sacramentos.

Los discípulos de Emaús comprendieron esto y regresaron a Jerusalén para compartir con los otros su experiencia. «Hemos visto al Señor […]. Sí, en verdad ha resucitado» (cf. Lc 24,32).

La experiencia de los discípulos de Emaús nos enseña que de nada sirve llenar de gente los lugares de culto si nuestros corazones están vacíos del temor de Dios y de su presencia; de nada sirve rezar si nuestra oración que se dirige a Dios no se transforma en amor hacia el hermano; de nada sirve tanta religiosidad si no está animada al menos por igual fe y caridad; de nada sirve cuidar las apariencias, porque Dios mira el alma y el corazón (cf. 1 S 16,7) y detesta la hipocresía (cf. Lc 11,37-54; Hch 5,3-4).[1]. Para Dios, es mejor no creer que ser un falso creyente, un hipócrita.

La verdadera fe es la que nos hace más caritativos, más misericordiosos, más honestos y más humanos; es la que anima los corazones para llevarlos a amar a todos gratuitamente, sin distinción y sin preferencias, es la que nos hace ver al otro no como a un enemigo para derrotar, sino como a un hermano para amar, servir y ayudar; es la que nos lleva a difundir, a defender y a vivir la cultura del encuentro, del diálogo, del respeto y de la fraternidad; nos da la valentía de perdonar a quien nos ha ofendido, de ayudar a quien ha caído; a vestir al desnudo; a dar de comer al que tiene hambre, a visitar al encarcelado; a ayudar a los huérfanos; a dar de beber al sediento; a socorrer a los ancianos y a los necesitados (cf. Mt 25,31-45).

La verdadera fe es la que nos lleva a proteger los derechos de los demás, con la misma fuerza y con el mismo entusiasmo con el que defendemos los nuestros. En realidad, cuanto más se crece en la fe y más se conoce, más se crece en la humildad y en la conciencia de ser pequeño.

Queridos hermanos y hermanas:

A Dios sólo le agrada la fe profesada con la vida, porque el único extremismo que se permite a los creyentes es el de la caridad. Cualquier otro extremismo no viene de Dios y no le agrada.

Ahora, como los discípulos de Emaús, regresad a vuestra Jerusalén, es decir, a vuestra vida cotidiana, a vuestras familias, a vuestro trabajo y a vuestra patria llenos de alegría, de valentía y de fe. No tengáis miedo a abrir vuestro corazón a la luz del Resucitado y dejad que él transforme vuestras incertidumbres en fuerza positiva para vosotros y para los demás. No tengáis miedo a amar a todos, amigos y enemigos, porque el amor es la fuerza y el tesoro del creyente.

La Virgen María y la Sagrada Familia, que vivieron en esta bendita tierra, iluminen nuestros corazones y os bendigan a vosotros y al amado Egipto que, en los albores del cristianismo, acogió la evangelización de san Marcos y ha dado a lo largo de la historia numerosos mártires y una gran multitud de santos y santas.

Al Massih Kam / Bilhakika kam! – Cristo ha Resucitado. / Verdaderamente ha Resucitado.