El maná de cada día, 17.1.19

enero 17, 2019

Jueves de la 1ª semana del Tiempo Ordinario

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Si quieres, puedes curarme

Si quieres, puedes curarme



PRIMERA LECTURA: Hebreos 3, 7-14

Como dice el Espíritu Santo: «Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis el corazón, como cuando la rebelión, cuando la prueba del desierto, donde me pusieron a prueba vuestros padres y me tentaron, a pesar de haber visto mis obras durante cuarenta años; por eso me indigné contra aquella generación, y dije: “Siempre tienen el corazón extraviado; no han conocido mis caminos, por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso.”»

¡Atención, hermanos! Que ninguno de vosotros tenga un corazón malo e incrédulo, que lo lleve a desertar del Dios vivo.

Animaos, por el contrario, los unos a los otros, día tras día, mientras dure este «hoy», para que ninguno de vosotros se endurezca, engañado por el pecado.

En efecto, somos partícipes de Cristo, si conservamos firme hasta el final la actitud del principio.


SALMO 94, 6-7.8-9.10-11

Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masa en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras.»

«Durante cuarenta años aquella generación me asqueó, y dije: “Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino; por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso.”»


Aclamación antes del Evangelio: Mt 4, 23

Jesús proclamaba el Evangelio del reino, curando las dolencias del pueblo.


EVANGELIO: Marcos 1, 40-45

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.»

Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio.»

La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.

Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.»

Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.
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S.S. Benedicto XVI. Angelus del 12 de febrero de 2012

El evangelio de este domingo (Mc 1, 40-45) nos muestra a Jesús en contacto con la forma de enfermedad considerada en aquel tiempo como la más grave, tanto que volvía a la persona «impura» y la excluía de las relaciones sociales: hablamos de la lepra. Una legislación especial (cf. Lv 13-14) reservaba a los sacerdotes la tarea de declarar a la persona leprosa, es decir, impura; y también correspondía al sacerdote constatar la curación y readmitir al enfermo sanado a la vida normal.

Mientras Jesús estaba predicando por las aldeas de Galilea, un leproso se le acercó y le dijo: «Si quieres, puedes limpiarme». Jesús no evita el contacto con este hombre; más aún, impulsado por una íntima participación en su condición, extiende su mano y lo toca —superando la prohibición legal—, y le dice: «Quiero, queda limpio».

En ese gesto y en esas palabras de Cristo está toda la historia de la salvación, está encarnada la voluntad de Dios de curarnos, de purificarnos del mal que nos desfigura y arruina nuestras relaciones.

En aquel contacto entre la mano de Jesús y el leproso queda derribada toda barrera entre Dios y la impureza humana, entre lo sagrado y su opuesto, no para negar el mal y su fuerza negativa, sino para demostrar que el amor de Dios es más fuerte que cualquier mal, incluso más que el más contagioso y horrible. Jesús tomó sobre sí nuestras enfermedades, se convirtió en «leproso» para que nosotros fuéramos purificados.

Un espléndido comentario existencial a este evangelio es la célebre experiencia de san Francisco de Asís, que resume al principio de su Testamento:

«El Señor me dio de esta manera a mí, el hermano Francisco, el comenzar a hacer penitencia: en efecto, como estaba en pecados, me parecía muy amargo ver leprosos. Y el Señor mismo me condujo en medio de ellos, y practiqué con ellos la misericordia. Y al separarme de los mismos, aquello que me parecía amargo, se me tornó en dulzura del alma y del cuerpo; y después de esto permanecí un poco de tiempo, y salí del mundo» (Fuentes franciscanas, 110).

En aquellos leprosos, que Francisco encontró cuando todavía estaba «en pecados» —como él dice—, Jesús estaba presente, y cuando Francisco se acercó a uno de ellos, y, venciendo la repugnancia que sentía, lo abrazó, Jesús lo curó de su lepra, es decir, de su orgullo, y lo convirtió al amor de Dios. ¡Esta es la victoria de Cristo, que es nuestra curación profunda y nuestra resurrección a una vida nueva!

Queridos amigos, dirijámonos en oración a la Virgen María, a quien ayer celebramos recordando sus apariciones en Lourdes. A santa Bernardita la Virgen le dio un mensaje siempre actual: la llamada a la oración y a la penitencia.

A través de su Madre es siempre Jesús quien sale a nuestro encuentro para liberarnos de toda enfermedad del cuerpo y del alma. ¡Dejémonos tocar y purificar por él, y seamos misericordiosos con nuestros hermanos!

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El Papa: Populismo y violencia amenazan el mundo, urge nuevo diálogo

enero 7, 2019

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Los conflictos de América en el mensaje de inicio de año dirigido por Francisco a los embajadores acreditados en el Vaticano. Nicaragua y Venezuela en el pensamiento del Papa; pero también los migrantes, las nuevas formas de esclavitud, la depredación de la naturaleza y el armamentismo.

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El Papa: Populismo y violencia amenazan el mundo, urge nuevo diálogo

Los conflictos de América en el mensaje de inicio de año dirigido por Francisco a los embajadores acreditados en el Vaticano. Nicaragua y Venezuela en el pensamiento del Papa; pero también los migrantes, las nuevas formas de esclavitud, la depredación de la naturaleza y el armamentismo

Por Andrés Beltramo Álvarez

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Populismo y violencia. Son las preocupaciones número uno del Papa, en el ámbito de la política internacional. Así quedó claro en el discurso que pronunció ante los embajadores acreditados en el Vaticano.

En un denso y detallado mensaje, Francisco repasó los principales conflictos del mundo. De Nicaragua a Venezuela, del Congo a Ucrania, de Irak a la Tierra Santa. En el fondo de todas estas crisis identificó la decadencia del sistema multilateral. Por eso instó a forjar un nuevo diálogo entre las naciones, que pueda frenar el precipicio de una nueva guerra total.

Como es tradición, Jorge Mario Bergoglio recibió a los miembros del cuerpo diplomático al inicio del año. Lo hizo la mañana de este lunes en la Sala Regia del Palacio Apostólico, un escenario imponente para un discurso sin descuentos.

En él abordó también temas de candente actualidad eclesiástica como los abusos sexuales contra menores, el acuerdo provisional para el nombramiento de obispos en China y el próximo Sínodo de los Obispos sobre la Amazonia.

“La Santa Sede no busca interferir en la vida de los estados, sino que su pretensión no es otra que la de ser un observador atento y sensible de las problemáticas que afectan a la humanidad, con el sincero y humilde deseo de ponerse al servicio del bien de todo ser humano”, aclaró de entrada.

Inmediatamente después trazó un diagnóstico sobre los “momentos de dificultad” que afronta la comunidad internacional y el sistema multilateral en su conjunto.

Advirtió sobre el resurgir de las “tendencias nacionalistas que minan la vocación de las organizaciones internacionales de ser un espacio de diálogo y encuentro para todos los países”. Y estableció que, ante esa crisis, “prevalece la búsqueda de soluciones unilaterales y el dominio del más fuerte sobre el más débil”.

Sin mencionarlo claramente, el líder católico evocó un lema de moda: el “nosotros primero”. Recordó que, el siglo pasado, la Sociedad de las Naciones entró en crisis porque los miembros no fueron capaces de encontrar acuerdos compartidos y, en el arco de dos décadas, el planeta desbarrancó en la Segunda Guerra Mundial. Ahora, las principales organizaciones internacionales se ven amenazadas “por las mismas actitudes”, alertó.

“Esto es debido a cierta incapacidad del sistema multilateral para ofrecer soluciones eficaces a las situaciones que desde hace tiempo están pendientes de resolución, como algunos conflictos ‘congelados’, y para afrontar los desafíos actuales en modo satisfactorio para todos. En parte, es el resultado de la evolución de las políticas nacionales, condicionadas cada vez con mayor frecuencia por la búsqueda de un consenso inmediato y sectario, en lugar de buscar pacientemente el bien común con respuestas a largo plazo”, siguió.

Denunció además el avance de poderes y grupos de interés que imponen sus propias visiones e ideas dentro de los organismos internacionales, “desencadenando nuevas formas de colonización ideológica, que a menudo no respetan la identidad, la dignidad y la sensibilidad de los pueblos”.

Y comparó el tiempo actual con el ambiente vivido durante el periodo entre la primera y la segunda guerra mundial, cuando prevalecieron las tendencias populistas y nacionalistas. Ahora, sostuvo, la reaparición de corrientes similares es fruto de una falta general de confianza, una crisis de credibilidad y la marginación de los más vulnerables.

Por eso ratificó su preocupación por la tendencia impuesta por estos populismos que buscan hacer prevalecer los intereses de cada nación, que ignoran el derecho y la justicia como herramientas para resolver las controversias. Una actitud, apuntó el Papa, que es alimentada por quienes han sido llamados a gobernar y que se acentúa por el malestar creciente entre los ciudadanos de muchos países.

“Es oportuno que los políticos escuchen la voz de sus pueblos y busquen soluciones concretas para favorecer el bien mayor. Eso exige, sin embargo, el respeto del derecho y de la justicia, tanto dentro de la comunidad nacional como internacional, porque soluciones relativas, emotivas y apresuradas pueden conseguir acrecentar un consenso efímero, pero no contribuirán nunca a la solución de los problemas más profundos, al contrario, los aumentarán. A la política se le pide tener altura de miras y no limitarse a buscar soluciones de poco calado”, delineó.

Los focos de tensión americanos también encontraron espacio en el mensaje. Francisco reveló que sigue de cerca la situación en Nicaragua y deseó que “las distintas instancias políticas y sociales encuentren en el diálogo el camino principal para empeñarse por el bien de toda la nación”.

Para Venezuela, auguró “que se encuentren vías institucionales y pacíficas para solucionar la persistente crisis política, social y económica, vías que consientan asistir sobre todo a los que son probados por las tensiones de estos años y ofrecer a todo el pueblo venezolano un horizonte de esperanza y de paz”.

Garantizó el compromiso del Vaticano por ayudar concretamente a los más débiles, como la campaña humanitaria lanzada a favor de la población sufriente de Ucrania, ubicada en las regionales orientales del país y que padecen un conflicto “que dura desde hace casi cinco años y que ha tenido recientemente algunos episodios preocupantes en el Mar Negro”.

“La Santa Sede también espera que se reanude el diálogo entre israelíes y palestinos, para que finalmente se llegue a un acuerdo que responda a las aspiraciones legítimas de ambos pueblos, asegurando la convivencia entre los dos estados y el logro de una paz tan esperada y deseada”, dijo.

Para Medio Oriente invocó el compromiso para promover la paz en Yemen e Irak. Pidió a la comunidad internacional dar voz a las víctimas de la guerra en Siria, promoviendo una solución política al conflicto y detener las “violaciones de los derechos humanos, que causan sufrimientos inenarrables a la población civil, especialmente a mujeres y niños”.

Al mismo tiempo reconoció los avances en la Península Coreana donde, señaló, se buscan “soluciones compartidas y duraderas”. Alabó el acuerdo por reforzar las relaciones diplomáticas entre el Vaticano y Vietnam, donde se nombrará un representante pontificio residente en breve. Destacó los acuerdos entre Etiopía y Eritrea, en Sudán del Sur y otros “signos de esperanza” verificados en África.

Se mostró preocupado por la situación en la República Democrática del Congo, donde pidió respeto al resultado de las últimas elecciones como “factor determinante para una paz sostenible”. Y se mostró cercano con las víctimas de la violencia fundamentalista en Mali, Níger, Nigeria, así como de las persistentes tensiones internas en Camerún.

Un comentario aparte mereció el acuerdo provisional alcanzado entre la Santa Sede y la República Popular de China para el nombramiento de obispos en ese país asiático, firmado el 22 de septiembre. Lo atribuyó al fruto de un “largo y ponderado diálogo institucional”.

Agradeció a Dios porque, por primera vez después de tantos años, todos los obispos en China estén en plena comunión con el sucesor de Pedro y con la Iglesia universal. “Esperemos que la prosecución de los contactos para la aplicación del Acuerdo Provisional firmado contribuya a resolver las cuestiones abiertas y asegure los espacios necesarios para un desarrollo efectivo de la libertad religiosa”, continuó.

Más allá de los conflictos específicos, Bergoglio también desglosó otras grandes tragedias de la actualidad; como el problema de los cristianos en Medio Oriente. Instó a las autoridades políticas a no dejar de garantizarles la seguridad necesaria y todos aquellos requisitos que les permitan seguir viviendo en los países de los que son plenamente ciudadanos.

Urgió a defender a los migrantes y los refugiados. “Deseo llamar la atención de los gobiernos para que se ayude a quienes han emigrado a causa del flagelo de la pobreza, de todo tipo de violencia y persecución, así como de los desastres naturales y el cambio climático, y para que se tomen las medidas que permitan su integración social en los países de acogida”, clamó. Solicitó respeto a su dignidad y derechos humanos, advirtiendo que el desafío de la migración no puede resolverse “con la lógica de la violencia y del descarte, ni con soluciones parciales”.

Agradeció a los gobiernos que han colaborado en la acogida de migrantes durante el año pasado, y mencionó especialmente a Colombia que, junto a otros países de la región, ha recibido a un gran número de venezolanos. Al mismo tiempo aceptó que las olas migratorias de estos años han causado desconfianza y preocupación, llevando a los gobiernos de Europa y de América a limitar los flujos de entrada. Pero fustigó la tentación de construir nuevos muros.

“Las emergencias recientes han demostrado que se necesita una respuesta común, coordinada por todos los países, sin prevenciones y respetando todas las instancias legítimas, tanto de los Estados como de los migrantes y refugiados”, consideró.

Más adelante, el pontífice usó duras palabras contra la “plaga” de los abusos contra menores, que calificó como “uno de los peores y más viles crímenes posibles”, que “destruye inexorablemente lo mejor que la vida humana reserva para un inocente, causando daños irreparables para el resto de su existencia”.

Afirmó que la Iglesia trabaja para combatir y prevenir esos crímenes y su ocultamiento, para llegar a la verdad sobre los casos que involucran a eclesiásticos y para hacer justicia a los niños víctimas.

También condenó la violencia contra las mujeres. “Ante el flagelo del abuso físico y psicológico, es urgente volver a encontrar formas de relaciones justas y equilibradas, basadas en el respeto y el reconocimiento mutuos, en las que cada uno pueda expresar su identidad de manera auténtica, mientras que la promoción de algunas formas de indiferenciación corre el riesgo de desnaturalizar el mismo ser hombre o mujer”, precisó.

Defendió el derecho al empleo. Convocó a afrontar la disminución de puestos de trabajo y la pérdida de garantías económicas y sociales a causa del avance tecnológico. Exhortó a combatir el trabajo infantil y las nuevas formas de esclavitud, así como la disminución progresiva del valor de los salarios, especialmente en los países desarrollados, y la discriminación persistente de las mujeres en el ámbito laboral.

El Papa lamentó que el mercado de armas se mantenga en auge y avance la tendencia cada vez más generalizada a armarse, entre los individuos como entre los Estados. Expresó preocupación porque el crecimiento de armas cada vez más sofisticadas está sustituyendo al desarme nuclear.

“Las relaciones internacionales no pueden ser dominadas por las fuerzas militares, por las intimidaciones recíprocas, por la ostentación de los arsenales bélicos”, constató.

Animó a un compromiso más decisivo de los Estados para hacer frente con urgencia al fenómeno preocupante del calentamiento global, porque -dijo- la Tierra pertenece a todos y las consecuencias de su explotación recaen sobre la población mundial, y de manera más dramática en algunas regiones.


Los dos manuales de Francisco, análisis.

enero 5, 2019

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Los dos manuales de Francisco: Evangelios y Hechos de los Apóstoles.

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Los dos manuales de Francisco, análisis.

Por Juan Vicente Boo

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Quizá de modo inconsciente, durante los últimos dos siglos la Curia vaticana gestionaba muchas tareas siguiendo el estilo de dos manuales raramente mencionados. En cuanto a ceremonias, formas externas, protocolo pontificio y protocolo diplomático, el manual de Versalles. En cuanto a la administración interna, el manual del Imperio austro-húngaro: un sistema de engranajes lento pero que –aplicando los procedimientos– terminaba por llegar a decisiones dejando rigurosa constancia por escrito.

Desde mediados del siglo XX se echaba cada vez más en falta más rapidez. El ritmo de la sociedad, los medios de comunicación y la vida de las personas ya no permiten esperar a los plazos de antaño. Pero Roma es la Ciudad Eterna y no conseguía acelerar el paso.

La llegada de Francisco supuso un terremoto. Al cabo de un mes creaba un Consejo de ocho cardenales de todos los continentes para ayudarle «en el gobierno de la Iglesia universal», puenteando a burócratas intermedios demasiado aficionados a bloquear.

A los seis meses, algunas publicaciones financieras americanas presentaban a Francisco como «un mánager del siglo XXI», pues gobernaba desde fuera del despacho en contacto con la gente, integraba los sistemas horizontales de red junto a las viejas estructuras piramidales, y se movía con soltura sobre escenarios cambiantes sin dejarse paralizar por la falta de un terreno firme.

El desconcierto de buena parte de la Curia vaticana era notorio. Pero en pocos meses los más listos y los más piadosos se dieron cuenta de que Francisco estaba siguiendo, en realidad, dos manuales mucho mejores que los de Versalles y Viena. Eran los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles. Quien los entienda, entiende a Francisco, y puede intuir sus reflejos y decisiones con gran facilidad.

Dejando atrás secuelas tardías de lo que el cardenal Ratzinger solía llamar la «Iglesia imperial» (actitudes palaciegas incorporadas en tiempos de Constantino y agravadas en la etapa de los Estados Pontificios), Francisco se convertía en un Papa libre.

Al romper la obligatoriedad del principio de que «siempre se ha hecho así», Francisco permite a todos acercarse más al estilo de Jesús, de Pedro de Betsaida o de Pablo de Tarso, que se movían con muy poco equipaje pero con mucho dinamismo evangelizador.

El abandono de dos manuales avejentados no es una ruptura. Es la vuelta a los originales.

Juan Vicente Boo

Fecha de Publicación: 04 de Enero de 2019

¡Religión Digital les desea feliz año 2019!

enero 1, 2019

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Dios ha llegado a la Red. Para quedarse. La información religiosa, ha encontrado acomodo, espacio y libertad en la Red de redes.

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¡Religión Digital les desea feliz año 2019!

LES DESEAMOS DE CORAZÓN UN AÑO DE GRACIA, MISERICORDIA Y AMOR

Nuestro portal seguirá apostando por las reformas eclesiales y defendiendo la primavera del Papa Francisco

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¡Feliz año 2019! El deseo no por repetido deja de ser sincero. Un año de gracia, esperanza, misericordia y amor les deseamos, de corazón, a todos nuestros lectores, colaboradores y anunciantes. Sin ustedes, RD no sería lo que es: la página de referencia en la información religiosa en español en todo el mundo. Con cinco millones de visitas mensuales y más de 1 millón de usuarios únicos.

Y una extraordinaria penetración tanto entre el público en general como entre los decisores. Gracias a todos y por todo. Especialmente a nuestros corresponsales y a nuestros blogueros-columnistas que, con sus análisis, marcan muchas veces la diferencia.

El año que termina hemos seguido creciendo. Con nuevos anunciantes y con sonadas incorporaciones. Y con el viento a favor, en Roma y en España, del pontificado de Francisco que, a pesar de las resistencias, consolida una nueva primavera en la Iglesia. Y, desde aquí, queremos contribuir decididamente a ella. Porque, como reza nuestra letanía, nadie puede parar la primavera en primavera.

A la confianza de nuestros lectores seguiremos respondiendo en el 2019 con nuestra fidelidad sincera y sentida a los principios básicos que rigen nuestra labor: profesionalidad, independencia y pluralidad. Se cuenta todo y se dice todo. La información sólo pasa por el tamiz de los criterios periodísticos de profesionales independientes.

Aquí no se silencia a nadie ni de la derecha ni de la izquierda eclesial. Hay cabida para todos, incluso para los que se sitúan más en la frontera. Por ambos lados. Porque Iglesia católica somos todos. Y aquí nos lo creemos y lo practicamos desde hace ya más de 19 años.

Y abiertos también (y esperamos que cada vez más) a las demás religiones. Sobre todo, el protestantismo, el Islam y el judaísmo. Porque ésas son también las claves de nuestro éxito. Y, porque, además, estamos convencidos de que, sólo así, podremos prestar un buen servicio a la profesión periodística, a nuestros lectores, al universo religioso y a la propia Iglesia católica.

RD ha supuesto para nosotros durante el año que termina un sinfín de satisfacciones y algunos problemas. El más doloroso, ver cómo algunos comentaristas de las noticias, escudados en el anonimato, realizan comentarios ofensivos y llenos de odio y rencor contra los católicos que defienden otras ideas.

Son los ‘haters’ u odiadores profesionales online, que, por desgracia, proliferan en España, donde la derecha eclesiástica se ha unido a la política, para intentar acabar con el pontificado de Francisco y sus reformas evangélicas. Y lo peor es que cuentan con la ayuda y la ‘bendición’ de unos 30 obispos, que se retrataron en las votaciones para la elección del nuevo secretario general del episcopado.

Los talibanes de la Red no tienen piedad y destilan odio hacia sus correligionarios más comprometidos. Ellos solos se descalifican e iremos afinando los sistemas de control de esos comentaristas-basura, conscientes, al mismo tiempo, de que el trigo y la cizaña crecen juntos.

Si ni siquiera respetan al Papa (ellos que se decían tan papistas), ¿cómo van a respetar a los demás? Con su proceder dejan en evidencia que su catolicismo es pura y simplemente ideología neocon disfrazada de seguridad doctrinal.

Entre las satisfacciones, una de las mayores ha sido la incorporación al equipo de RD, de Hernán Reyes, un vaticanista de prestigio, que oficia como nuestro corresponsal en el Vaticano. Argentino, con varios libros en su haber sobre el papado de Francisco, Hernán es un ‘fichaje’ muy especial, que añade valor a nuestra web.

También nos satisfacen la múltiples llamadas y correos de eminentes purpurados, obispos, sacerdotes, misioneros, monjas o simples ciudadanos, para dar las gracias por una información o pedir un favor. O incluso, trabajo. Y sobre todo, consejos espirituales.

Ésta es una especie de enorme parroquia virtual de más de cinco millones de personas, que, con nosotros, se alimentan informativa y espiritualmente. Así lo reflejan cientos de correos que nos llegan a diario. Para muestra, un botón: el correo del ex rector de la Universidad ecuatoriana de Guayaquil, Anastasio Gallegos:

“José Manuel, estaba leyendo RD, como todos los días, y me he preguntado en un momento: ¿He dado alguna vez las gracias a José Manuel por su trabajo pastoral de hacernos sentir el latir de la iglesia, con sus ritmos y sus arritmias? Bueno, pues quería hacer esto: darte las gracias, a ti y a todo tu equipo, por el servicio que nos hacéis a todos. Te lo digo como lo siento. No os canséis nunca. Os necesitamos”.

Dios ha llegado a la Red. Para quedarse. La información religiosa, que cada vez tiene menos espacio en los grandes medios tradicionales, ha encontrado acomodo, espacio y libertad en la Red de redes.

Feliz Año y que Dios los bendiga.

La Redacción de Religion Digital

https://www.periodistadigital.com/religion/espana/2019/01/01/religion-digital-les-desea-feliz-ano-2017-iglesia-religion-digital-papa-dios.shtml


12 mensajes del papa Francisco para el nuevo año

diciembre 31, 2018

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Mensajes del Papa Francisco para empezar con buen pie el año 2019

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Viaja por un año entre misericordia, perdón, amor, desapego de lo material…

Por Ary Waldir Ramos Díaz

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Querido lector, hemos seleccionado doce reflexiones del papa Francisco para emprender un viaje anual entre misericordia, perdón, amor, desapego de lo material…

Para ello, nos hemos servido de los mensajes del Pontífice presentes en las meditaciones matutinas en la capilla de la Casa de Santa Marta, las audiencias generales de los miércoles y las homilías en general.

Lógicamente, es un trabajo de selección. Pero esperamos que encuentre útiles los enlaces a las fuentes oficiales para seguir profundizando y compartiendo estos contenidos. Además se acompañan de una serie de fotos con frases alusivas para difundir en redes sociales.

1. Constructores de puentes y no de muros 

En el año que empieza seamos hombres y mujeres constructores de puentes. “Cada cristiano construya siempre puentes de diálogo con los demás, no muros de rencor. El cristiano debe buscar siempre el camino para escuchar, el camino de la reconciliación, con humildad y mansedumbre, porque es lo que nos ha enseñado el Hijo de Dios”.

Homilía de la misa matutina en la capilla de la Casa Santa Marta 23 de enero de 2015.

2. Aprender a conmovernos por el dolor de los demás en silencio pero transformando el sufrimiento en acción concreta…

Lejos de hipocresías en este nuevo año: “Sabed, hermanos, que los hipócritas no saben llorar, se han olvidado de cómo se llora, no piden el don de las lágrimas”, nos enseña el Papa.

“Cuando se hace algo bueno, casi instintivamente nace en nosotros el deseo de ser estimados y admirados por esta buena acción, para tener una satisfacción. Jesús nos invita a hacer estas obras sin ninguna ostentación, y a confiar únicamente en la recompensa del Padre “que ve en lo secreto (Mt 6, 4. 6. 18)”.

Lo expresó en la homilía de la misa de bendición e imposición de la ceniza, Basílica de Santa Sabina, 18 febrero de 2015.

3. La capacidad de avergonzarse y acusarse a sí mismo

La capacidad de avergonzarse y acusarse a sí mismo, sin descargar la culpa siempre en los demás para juzgarlos y condenarlos, es el primer paso en el camino de la vida cristiana que conduce a pedir al Señor el don de la misericordia.

Es este el examen de conciencia sugerido por el Papa en la misa que celebró el lunes 2 de marzo, en la capilla de la Casa Santa Marta.

4. Soñar para encontrar el amor…

En este año nuevo vivir la reciprocidad del amor y soñar el encuentro con ella o él. “Hombre y mujer son de la misma sustancia y son complementarios”.

En la Biblia, cuando Dios plasma a la mujer mientras el hombre duerme, el Papa sugiere también otra cosa: “para encontrar a la mujer —y podemos decir para encontrar el amor en la mujer—, el hombre primero tiene que soñarla y luego la encuentra”.

Lo sostuvo en la alocución en la audiencia general en plaza San Pedro, miércoles 22 de abril de 2015.

5. En este año evitar el apego a las riquezas que llevan solo a la corrupción del corazón, de la mente, de nuestro negocio

Es necesario hacer de tal modo que, si se poseyeran riquezas, estas sirvan al “bien común”. Porque la abundancia que se vive de manera egoísta es “triste”, quita “esperanza” y genera “todo tipo de corrupción”, grande o pequeña.

Así podremos tener el propósito en este año nuevo de salir del ‘apego a las riquezas’ que nos “hace creer que todo está bien” y nos quita el horizonte. “Y vivir sin horizonte es una vida estéril, vivir sin esperanza es una vida triste”.

Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.

6. La oración cotidiana por nuestra salud y por la de los seres queridos afectados por el mal

“La Iglesia invita a la oración continua por los propios seres queridos afectados por el mal. La oración por los enfermos no debe faltar nunca. Es más, debemos rezar aún más, tanto personalmente como en comunidad. Pensemos en el episodio evangélico de la mujer cananea (cf. Mt 15, 21-28).

Lo expresó el Papa Francisco durante la predicación en la audiencia general en la plaza San Pedro, miércoles 10 de junio de 2015.

7. Fuertes y revolucionarios en la fe para superar divisiones e individualismo

El nuevo año es un espacio para emprender “la revolución” de la “alegría de la Evangelización”, que significa imitar el amor de Cristo que libera y da verdadera felicidad para superar las divisiones, los personalismos y el individualismo.

¿Cómo? El Papa explica: “Donándose, el hombre vuelve a encontrarse a sí mismo con su verdadera identidad de hijo de Dios, semejante al Padre y, como Él, dador de vida, hermano de Jesús, del cual da testimonio.

Eso es evangelizar, esa es nuestra revolución –porque nuestra fe siempre es revolucionaria–, ese es nuestro más profundo y constante grito”, sostuvo el Papa Francisco el 7 de julio en el parque Bicentenario de Quito, la última misa en su visita a Ecuador.

8. Trabajo para darse dignidad a sí mismos y a la propia familia

Se necesita fe y astucia. Que Dios nos conceda acoger su llamada con alegría y esperanza, en este momento difícil de nuestra historia, la llamada al trabajo para darse dignidad a sí mismos y a la propia familia”. El Pontífice explica que la primera escuela que enseña a ser buenos trabajadores es la familia y, asimismo destaca el trabajo de las amas de casa.

“La fiesta y el trabajo forman parte del designio de Dios” para las familias. Lo expresó el Papa Francisco en la audiencia general celebrada en el Aula Pablo VI del Vaticano el pasado miércoles 19 de agosto 2015.

9. Soñar para no dejarte robar la esperanza

Esa es una frase que el papa repite mucho a los jóvenes: soñar para no dejarse robar la esperanza. En este año las cosas pueden ser duras, pero la esperanza nos abre a nuevos caminos de creatividad, pasión, deseos de construir.

“Cada uno a veces sueña cosas que nunca van a suceder, pero suéñalas, deséalas, busca horizontes, ábrete, ábrete a cosas grandes”.

Lo aseveró el Papa durante el saludo a los jóvenes del Centro Cultural Padre Félix Varela en La Habana, el domingo 20 de septiembre de 201.

10. Dios nunca abandona a quien confía en Él

Escribieron al Papa preguntándole por qué los malvados parecen ser felices mientras que a los justos las cosas les van mal, a veces en el sentido equivocado.

El Pontífice recuerda el salmo 1, «Feliz el hombre que confía en el Señor». Y asegura que Dios nunca abandona a quien confía en Él.

Lo explicó en la Homilía de la misa matutina en la capilla de la Casa Santa Marta jueves 8 de octubre de 2015.

11. Para ser felices hay que incluir y crear armonía en nuestros hogares, puestos de trabajo, en suma en lo cotidiano

Jesús nos pide incluir a todos con gestos concretos, porque como cristianos “no tenemos derecho” a excluir a los demás, juzgarlos y cerrarles las puertas.

También porque “la actitud de excluir” está en la raíz de todas las guerras, grandes o pequeñas.

Lo afirmó el Papa Francisco en la misa celebrada el jueves 5 de noviembre, por la mañana, en la capilla de la Casa Santa Marta.

12. Sentirnos amados para amar y perdonar

Un papá o una mamá que dice a su hijo: “No tengas miedo, estoy yo” y lo mima con una caricia, es la imagen de la condición privilegiada del hombre: pequeño, débil, pero tranquilizado, sostenido y perdonado por un Dios que está enamorado de él.

Lo dijo al inicio del camino jubilar el Papa Francisco, en la misa celebrada en Santa Marta el jueves 10 de diciembre.

Y la regla de Oro que vale en cualquier mes del año:


Mensaje del Santo Padre Francisco para la LII Jornada Mundial de la Paz 2019: La buena política está al servicio de la paz

diciembre 30, 2018

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La buena política está al servicio de la paz

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Mensaje del Santo Padre Francisco para la celebración de la LII Jornada Mundial de la Paz

Publicamos a continuación el texto del mensaje del Santo Padre Francisco para la LII Jornada Mundial de la Paz que se celebra el 1 de enero de 2019 y cuyo tema este año es: La buena política está al servicio de la paz. 

La buena política está al servicio de la paz

  1. “Paz a esta casa”

Jesús, al enviar a sus discípulos en misión, les dijo: «Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros» (Lc 10,5-6).

Dar la paz está en el centro de la misión de los discípulos de Cristo. Y este ofrecimiento está dirigido a todos los hombres y mujeres que esperan la paz en medio de las tragedias y la violencia de la historia humana.[1]

La “casa” mencionada por Jesús es cada familia, cada comunidad, cada país, cada continente, con sus características propias y con su historia; es sobre todo cada persona, sin distinción ni discriminación. También es nuestra “casa común”: el planeta en el que Dios nos ha colocado para vivir y al que estamos llamados a cuidar con interés.

Por tanto, este es también mi deseo al comienzo del nuevo año: “Paz a esta casa”.

  1.  El desafío de una buena política

La paz es como la esperanza de la que habla el poeta Charles Péguy; [2] es como una flor frágil que trata de florecer entre las piedras de la violencia. Sabemos bien que la búsqueda de poder a cualquier precio lleva al abuso y a la injusticia.

La política es un vehículo fundamental para edificar la ciudadanía y la actividad del hombre, pero cuando aquellos que se dedican a ella no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso de destrucción.

Dice Jesús: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos» (Mc 9,35). Como subrayaba el Papa san Pablo VI: «Tomar en serio la política en sus diversos niveles ―local, regional, nacional y mundial― es afirmar el deber de cada persona, de toda persona, de conocer cuál es el contenido y el valor de la opción que se le presenta y según la cual se busca realizar colectivamente el bien de la ciudad, de la nación, de la humanidad».[3]

En efecto, la función y la responsabilidad política constituyen un desafío permanente para todos los que reciben el mandato de servir a su país, de proteger a cuantos viven en él y de trabajar a fin de crear las condiciones para un futuro digno y justo.

La política, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de la caridad.

  1. Caridad y virtudes humanas para una política al servicio de los derechos humanos y de la paz

El Papa Benedicto XVI recordaba que «todo cristiano está llamado a esta caridad, según su vocación y sus posibilidades de incidir en la polis. […] El compromiso por el bien común, cuando está inspirado por la caridad, tiene una valencia superior al compromiso meramente secular y político. […] La acción del hombre sobre la tierra, cuando está inspirada y sustentada por la caridad, contribuye a la edificación de esa ciudad de Dios universal hacia la cual avanza la historia de la familia humana».[4]

Es un programa con el que pueden estar de acuerdo todos los políticos, de cualquier procedencia cultural o religiosa que deseen trabajar juntos por el bien de la familia humana, practicando aquellas virtudes humanas que son la base de una buena acción política: la justicia, la equidad, el respeto mutuo, la sinceridad, la honestidad, la fidelidad.

A este respecto, merece la pena recordar las “bienaventuranzas del político”, propuestas por el cardenal vietnamita François-Xavier Nguyễn Vãn Thuận, fallecido en el año 2002, y que fue un fiel testigo del Evangelio:

Bienaventurado el político que tiene una alta consideración y una profunda conciencia de su papel.

Bienaventurado el político cuya persona refleja credibilidad.

Bienaventurado el político que trabaja por el bien común y no por su propio interés.

Bienaventurado el político que permanece fielmente coherente.

Bienaventurado el político que realiza la unidad.

Bienaventurado el político que está comprometido en llevar a cabo un cambio radical.

Bienaventurado el político que sabe escuchar.

Bienaventurado el político que no tiene miedo.[5]

Cada renovación de las funciones electivas, cada cita electoral, cada etapa de la vida pública es una oportunidad para volver a la fuente y a los puntos de referencia que inspiran la justicia y el derecho.

Estamos convencidos de que la buena política está al servicio de la paz; respeta y promueve los derechos humanos fundamentales, que son igualmente deberes recíprocos, de modo que se cree entre las generaciones presentes y futuras un vínculo de confianza y gratitud.

  1. Los vicios de la política

En la política, desgraciadamente, junto a las virtudes no faltan los vicios, debidos tanto a la ineptitud personal como a distorsiones en el ambiente y en las instituciones. Es evidente para todos que los vicios de la vida política restan credibilidad a los sistemas en los que ella se ejercita, así como a la autoridad, a las decisiones y a las acciones de las personas que se dedican a ella.

Estos vicios, que socavan el ideal de una democracia auténtica, son la vergüenza de la vida pública y ponen en peligro la paz social: la corrupción —en sus múltiples formas de apropiación indebida de bienes públicos o de aprovechamiento de las personas—, la negación del derecho, el incumplimiento de las normas comunitarias, el enriquecimiento ilegal, la justificación del poder mediante la fuerza o con el pretexto arbitrario de la “razón de Estado”, la tendencia a perpetuarse en el poder, la xenofobia y el racismo, el rechazo al cuidado de la Tierra, la explotación ilimitada de los recursos naturales por un beneficio inmediato, el desprecio de los que se han visto obligados a ir al exilio.

  1. La buena política promueve la participación de los jóvenes y la confianza en el otro

Cuando el ejercicio del poder político apunta únicamente a proteger los intereses de ciertos individuos privilegiados, el futuro está en peligro y los jóvenes pueden sentirse tentados por la desconfianza, porque se ven condenados a quedar al margen de la sociedad, sin la posibilidad de participar en un proyecto para el futuro.

En cambio, cuando la política se traduce, concretamente, en un estímulo de los jóvenes talentos y de las vocaciones que quieren realizarse, la paz se propaga en las conciencias y sobre los rostros. Se llega a una confianza dinámica, que significa “yo confío en ti y creo contigo” en la posibilidad de trabajar juntos por el bien común. La política favorece la paz si se realiza, por lo tanto, reconociendo los carismas y las capacidades de cada persona.

«¿Hay acaso algo más bello que una mano tendida? Esta ha sido querida por Dios para dar y recibir. Dios no la ha querido para que mate (cf. Gn 4,1ss) o haga sufrir, sino para que cuide y ayude a vivir. Junto con el corazón y la mente, también la mano puede hacerse un instrumento de diálogo».[6]

Cada uno puede aportar su propia piedra para la construcción de la casa común. La auténtica vida política, fundada en el derecho y en un diálogo leal entre los protagonistas, se renueva con la convicción de que cada mujer, cada hombre y cada generación encierran en sí mismos una promesa que puede liberar nuevas energías relacionales, intelectuales, culturales y espirituales.

Una confianza de ese tipo nunca es fácil de realizar porque las relaciones humanas son complejas. En particular, vivimos en estos tiempos en un clima de desconfianza que echa sus raíces en el miedo al otro o al extraño, en la ansiedad de perder beneficios personales y, lamentablemente, se manifiesta también a nivel político, a través de actitudes de clausura o nacionalismos que ponen en cuestión la fraternidad que tanto necesita nuestro mundo globalizado.

Hoy más que nunca, nuestras sociedades necesitan “artesanos de la paz” que puedan ser auténticos mensajeros y testigos de Dios Padre que quiere el bien y la felicidad de la familia humana.

  1. No a la guerra ni a la estrategia del miedo

Cien años después del fin de la Primera Guerra Mundial, y con el recuerdo de los jóvenes caídos durante aquellos combates y las poblaciones civiles devastadas, conocemos mejor que nunca la terrible enseñanza de las guerras fratricidas, es decir que la paz jamás puede reducirse al simple equilibrio de la fuerza y el miedo.

Mantener al otro bajo amenaza significa reducirlo al estado de objeto y negarle la dignidad. Es la razón por la que reafirmamos que el incremento de la intimidación, así como la proliferación incontrolada de las armas son contrarios a la moral y a la búsqueda de una verdadera concordia.

El terror ejercido sobre las personas más vulnerables contribuye al exilio de poblaciones enteras en busca de una tierra de paz. No son aceptables los discursos políticos que tienden a culpabilizar a los migrantes de todos los males y a privar a los pobres de la esperanza.

En cambio, cabe subrayar que la paz se basa en el respeto de cada persona, independientemente de su historia, en el respeto del derecho y del bien común, de la creación que nos ha sido confiada y de la riqueza moral transmitida por las generaciones pasadas.

Asimismo, nuestro pensamiento se dirige de modo particular a los niños que viven en las zonas de conflicto, y a todos los que se esfuerzan para que sus vidas y sus derechos sean protegidos. En el mundo, uno de cada seis niños sufre a causa de la violencia de la guerra y de sus consecuencias, e incluso es reclutado para convertirse en soldado o rehén de grupos armados.

El testimonio de cuantos se comprometen en la defensa de la dignidad y el respeto de los niños es sumamente precioso para el futuro de la humanidad.

  1. Un gran proyecto de paz

Celebramos en estos días los setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que fue adoptada después del segundo conflicto mundial.

Recordamos a este respecto la observación del Papa san Juan XXIII: «Cuando en un hombre surge la conciencia de los propios derechos, es necesario que aflore también la de las propias obligaciones; de forma que aquel que posee determinados derechos tiene asimismo, como expresión de su dignidad, la obligación de exigirlos, mientras los demás tienen el deber de reconocerlos y respetarlos».[7]

La paz, en efecto, es fruto de un gran proyecto político que se funda en la responsabilidad recíproca y la interdependencia de los seres humanos, pero es también un desafío que exige ser acogido día tras día. La paz es una conversión del corazón y del alma, y es fácil reconocer tres dimensiones inseparables de esta paz interior y comunitaria:

–          la paz con nosotros mismos, rechazando la intransigencia, la ira, la impaciencia y ―como aconsejaba san Francisco de Sales― teniendo “un poco de dulzura consigo mismo”, para ofrecer “un poco de dulzura a los demás”;

–          la paz con el otro: el familiar, el amigo, el extranjero, el pobre, el que sufre…; atreviéndose al encuentro y escuchando el mensaje que lleva consigo;

–          la paz con la creación, redescubriendo la grandeza del don de Dios y la parte de responsabilidad que corresponde a cada uno de nosotros, como habitantes del mundo, ciudadanos y artífices del futuro.

La política de la paz ―que conoce bien y se hace cargo de las fragilidades humanas― puede recurrir siempre al espíritu del Magníficat que María, Madre de Cristo salvador y Reina de la paz, canta en nombre de todos los hombres: «Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; […] acordándose de la misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre» (Lc 1,50-55).

Vaticano, 8 de diciembre de 2018

FRANCISCO

_______________________

 [1] Cf. Lc 2,14: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad».

[2] Cf. Le Porche du mystère de la deuxième vertu, París 1986.

[3] Carta ap. Octogesima adveniens (14 mayo 1971), 46.

[4] Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 7.

[5] Cf. Discurso en la exposición-congreso “Civitas” de Padua: “30giorni” (2002), 5.

[6] Benedicto XVI, Discurso a las Autoridades de Benín (Cotonou, 19 noviembre 2011).

[7] Carta enc. Pacem in terris (11 abril 1963), 44.

 


15.000 jóvenes cristianos inician el encuentro europeo de la comunidad de Taizé

diciembre 29, 2018

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15.000 jóvenes cristianos inician el encuentro europeo de la comunidad de Taizé. Cerca de 15.000 viajeros se distribuyen en alojamientos ofrecidos por 170 parroquias y miles de parroquianos.

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15.000 jóvenes cristianos inician el encuentro europeo de la comunidad de Taizé

Cerca de 15.000 viajeros, según los organizadores, se distribuyen en alojamientos ofrecidos por 170 parroquias y miles de parroquianos

Por Juan G. Bedoya

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El encuentro europeo de jóvenes organizado por la comunidad de Taizé arrancó ayer en Madrid con la complicada distribución de varios miles de viajeros (cerca de 15.000, según los organizadores) en alojamientos ofrecidos por 170 parroquias y miles de parroquianos.

Mil voluntarios han preparado una intendencia que contaba ya con cifras de inscripción de unos 3.500 jóvenes polacos, 1.300 croatas, 1.100 franceses y 750 alemanes. Nutrida es también la presencia de jóvenes de Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Portugal, Italia y Malta.

Este es el 41 encuentro ecuménico organizado por la comunidad Taizé, fundada en 1940 por el teólogo suizo Roger Schutz, conocido como Hermano Roger, en la localidad francesa de Taizé.

Reconocido mundialmente como un foco de ecumenismo, en su monasterio conviven hermanos católicos, protestantes y ortodoxos de treinta nacionalidades unidos por un compromiso de vida monástica “en señal de reconciliación entre cristianos divididos y entre pueblos separados”.

Su prestigio es tal que desde su fundación las principales ciudades europeas compiten por ser la sede de su encuentro anual, este año en Madrid. Los dos últimos se desarrollaron en Basilea (2017) y Riga (2016). Barcelona acogió el evento en 1979, 1985 y 2000; Lisboa en 2004, y Valencia hace tres años.

La atracción de Taizé como símbolo de encuentro de religiones es creciente como demuestran las visitas a ese monasterio de líderes tan destacados como el papa Juan-Pablo II, el patriarca Bartolomé de Constantinopla, varios metropolitas ortodoxos, cuatro arzobispos de Canterbury y numerosos obispos, sacerdotes y pastores católicos, ortodoxos y protestantes del mundo entero.

El hermano Roger murió en agosto de 2005, con 90 años, asesinado durante la oración de la noche. El hermano Alois Loeser, de origen alemán, es desde la muerte de Roger el prior de la comunidad.

“La hospitalidad nos acerca, más allá de las diferencias e incluso de las divisiones que existen, entre cristianos, entre religiones, entre creyentes y no creyentes, entre pueblos, entre opciones de vida u opiniones políticas.

Por supuesto, la hospitalidad no borra estas divisiones, pero nos hace verlas bajo otra luz: nos hace capaces de escucha y de diálogo”, dijo anoche Alois al completar una jornada que se cerró con una multitudinaria cena y oración en el pabellón 4 de la Feria de Madrid (IFEMA).

El acto central este sábado es un llamado taller que el prior Alois dará a las tres de la tarde en la catedral de la Almudena junto al cardenal arzobispo Carlos Osoro. Los jóvenes permanecerán en la capital hasta la tarde del primer día de 2019.

La comunidad Taizé inició estos encuentros hace 40 años con la idea de reunirse para rezar juntos pese a confesar diferentes creencias, integrarse unos días en una Iglesia local y profundizar en temas como la fraternidad entre los pueblos, la paz, la comprensión de la fe y el compromiso social.

En Madrid, las oraciones comunes, hoy y el lunes a la una de la tarde, tendrán lugar simultáneamente en diez iglesias del centro de Madrid, entre otras en la catedral de la Almudena. Los coloquios y oraciones de la noche se desarrollan todos los días a partir de las siete y media en IFEMA.

El 31 por la noche, la Nochevieja, los jóvenes se reunirán en sus parroquias de acogida para una vigilia por la paz que empezará a las 23:00 horas. Después, una fiesta los reunirá en la misma parroquia con las personas que les han dado alojamiento, hasta las dos de la mañana.

Un equipo internacional y ecuménico ha trabajado desde septiembre pasado para preparar el encuentro. Uno de los mayores retos logísticos ha sido la acogida de los miles de jóvenes en la ciudad, en su mayoría alojados por familias. El resto pernocta en escuelas y gimnasios. Los participantes disponen de un billete único para los transportes públicos.

Los jóvenes han llegado en su mayoría en autobuses y unos 2.400 por avión. Durante el encuentro, recibirán el almuerzo y la cena a cargo de la organización, pero también se les suministrará chocolate caliente en diferentes puntos del centro de la ciudad para combatir el frío.

La organización estima las siguientes cifras: 45.000 raciones de comida caliente; 7,5 toneladas de pan en porciones de 60 y 120g; 39.000 naranjas y 95.000 mandarinas; 48.000 yogures y 109.000 bizcochos.

https://elpais.com/ccaa/2018/12/28/madrid/1546027866_487892.html?id_externo_rsoc=whatsapp

 


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