El maná de cada día, 16.12.19

diciembre 16, 2019

Lunes de la 3ª semana de Adviento

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Señor, instrúyeme en tus sendas

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PRIMERA LECTURA: Números 24, 2-7.15-17a

En aquellos días, Balaán, tendiendo la vista, divisó a Israel acampado por tribus.

El espíritu de Dios vino sobre él, y entonó sus versos: «Oráculo, de Balaán, hijo de Beor, oráculo del hombre de ojos perfectos; oráculo del que escucha palabras de Dios, que contempla visiones del Poderoso, en éxtasis, con los ojos abiertos: ¡Qué bellas las tiendas de Jacob y las moradas de Israel!

Como vegas dilatadas, como jardines junto al río, como áloes que plantó el Señor o cedros junto a la corriente; el agua fluye de sus cubos, y con el agua se multiplica su simiente. Su rey es más alto que Agag, y su reino descuella.»

Y entonó sus versos: «Oráculo de Balaán, hijo de Beor, oráculo del hombre de ojos perfectos; oráculo del que escucha palabras de Dios y conoce los planes del Altísimo, que contempla visiones del Poderoso, en éxtasis, con los ojos abiertos: Lo veo, pero no es ahora, lo contemplo, pero no será pronto: Avanza la constelación de Jacob, y sube el cetro de Israel.»
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SALMO 24, 4-5ab.6-7bc.8-9

Señor, instrúyeme en tus sendas.

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.

El Señor es bueno y es recto, enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes.
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Aclamación antes del Evangelio: Sal 84, 8

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

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EVANGELIO: Mateo 21, 23-27

En aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?»

Jesús les replicó: «Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?»

Ellos se pusieron a deliberar: «Si decimos “del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le habéis creído?” Si le decimos “de los hombres”, tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta.»

Y respondieron a Jesús: «No sabemos.»

Él, por su parte, les dijo: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.»
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Cuando en la Iglesia falta profecía, aparece el clericalismo

Papa Francisco, homilía en Domus Santa Marta – 16.12.2013

Cuando falta la profecía en la Iglesia, falta la vida misma de Dios y predomina el clericalismo: es lo que ha afirmado el Papa Francisco esta mañana en la Misa celebrada en Santa Marta, el tercer lunes de Adviento.

El profeta, afirmó el Papa comentando las lecturas del día, es el que escucha las Palabras de Dios, sabe ver el momento y proyectarse en el futuro. “Tiene dentro de sí estos tres momentos”: el pasado, el presente y el futuro.

“El pasado: el profeta es consciente de la promesa y tiene en su corazón la promesa de Dios, la mantiene viva, la recuerda, la repite. Después mira el presente, mira a su pueblo y siente la fuerza del Espíritu para decirle una palabra que lo ayude a levantarse, a continuar el camino hacia el futuro.

El profeta es un hombre de tres tiempos: promesa del pasado, contemplación del presente, valentía para indicar el camino hacia el futuro.

El Señor siempre ha custodiado a su pueblo, con los profetas, en los momentos difíciles, en los momentos en los que el Pueblo se desanimaba o era destruido, cuando el Templo no estaba, cuando Jerusalén estaba bajo el poder de los enemigos, cuando el pueblo se preguntaba dentro de sí: ‘¡Pero, Señor, tú me hiciste esa promesa! ¿Ahora qué pasa?’”.

Es lo que “sucedió en el corazón de la Virgen, prosiguió el Papa, cuando estaba a los pies de la Cruz”. En estos momentos “es necesaria la intervención del profeta. Y no siempre es bien recibido el profeta, muchas veces es rechazado.

El mismo Jesús dice a los fariseos que sus padres asesinaron a los profetas, porque decían cosas que no eran agradables: decían la verdad ¡recordaban la promesa! Y cuando en el pueblo de Dios falta la profecía, observó de nuevo el Papa, algo falta: ¡falta la vida del Señor!”.

“Cuando no hay profecía la fuerza cae en la legalidad”, predomina el legalismo. Así, en el Evangelio, “los sacerdotes iban a Jesús a pedirle la cartilla de la legalidad: ‘¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¡Nosotros somos los señores del Templo!’”.

“No entendían las profecías. ¡Habían olvidado la promesa! No sabían leer los signos del momento, no tenían ni ojos penetrantes ni habían escuchado la Palabra de Dios: ¡sólo tenían la autoridad!”.

“Cuando en el pueblo de Dios no hay profecía, el vacío que deja es ocupado por el clericalismo: es ese clericalismo que le pregunta a Jesús: ‘¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Con qué legalidad?’.

Y la memoria de la promesa y la esperanza de seguir hacia delante se ven reducidas solo al presente, ni pasado ni futuro esperanzador. El presente es legal: si eres legal vas hacia delante”.

Pero cuando reina el legalismo, la Palabra de Dios no está y el pueblo de Dios que cree, llora en su corazón, porque no encuentra al Señor: les falta la profecía.

Llora “como lloraba la mamá Ana, la mamá de Samuel, pidiendo la fecundidad del pueblo, la fecundidad que viene de la fuerza de Dios, cuando Él despierta la memoria de su promesa y nos empuja hacia el futuro, con la esperanza.

¡Este es el profeta! Este es el hombre del ojo penetrante que escucha las palabras de Dios”.

“Que nuestra oración en estos días, en los que nos preparamos para la Natividad del Señor sea: ‘Señor, ¡que no falten los profetas en tu pueblo!’. Todos los bautizados somos profetas. ‘Señor, ¡que no nos olvidemos de tu promesa! ¡Que no nos cansemos de seguir hacia delante! ¡Que no nos encerremos en la legalidad que cierra puertas! Señor, libera a tu pueblo del espíritu del clericalismo y ayúdalo con el espíritu de profecía’”.

http://www.aleteia.org/es/religion/noticias/papa-francisco-cuando-en-la-iglesia-falta-profecia-aparece-el-clericalismo-5325084600303616

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EL ADVIENTO DE TU DÍA A DÍA

La liturgia del Adviento se va revistiendo de una intensidad única y sobrecogedora a medida que se van acercando los días de la celebración del nacimiento del Verbo.

Es difícil sintonizar interiormente con esta gozosa espera del Adviento cuando seguimos entreteniendo el corazón con las mil bagatelas de ese activismo descontrolado que distrae nuestra vida de lo esencial.

Seguimos enredados una y otra vez en ese ovillo de preocupaciones y afanes de nuestro día a día, sin que acertemos a poner en ellos un poco de ese Dios al que decimos que amamos por encima de todo.

Y así, se nos pasan, quizá, los días de nuestra vida, como flor que se deshoja entre los dedos, sin que hayamos gustado al menos un poco de su más suave aroma.

Decimos que el Adviento es espera de Dios y, en realidad, es el Señor quien nos espera desde siempre en su Adviento eterno. Nuestro Adviento litúrgico nos recuerda ese otro Adviento de Dios, que espera allá en la eternidad, en la otra orilla de la vida, adonde llegaremos vacíos de todas esas cosas y afanes que aquí tanto nos entretienen.

Si la liturgia de estos días clama deseosa ¡Ven, Señor!, qué será el deseo de ese Dios que, porque te espera desde siempre, te dice ¡ven! en cada uno de los instantes del día.

Vive pausado el adviento de cada momento de tu jornada pues, en las cosas y personas que llenan tu día a día, Dios sigue esperándote para encontrarse contigo.

En medio de los trajines que llenen hoy tu jornada, acuérdate de parar el corazón y deja que se escape de él ese ¡Ven, Señor! que anima los ritmos litúrgicos del Adviento.

Vive ese pequeño adviento de tu día a día, avivando en ti la presencia de ese Dios que debe llenar desde dentro todas tus cosas y afanes.

Que cada minuto de este día sea un pequeño adviento en el que abraces a ese Dios que espera de ti ese poco de amor y de intimidad que tú sepas ofrecerle como pesebre.

Mater Dei


Ángelus: “¡Ánimo, no tengas miedo! Aquí está tu Dios”

diciembre 15, 2019

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El Papa Saluda Desde La Ventana Del Palacio Apostólico © Vatican Media

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Ángelus: “¡Ánimo, no tengas miedo! Aquí está tu Dios”

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(ZENIT – 15 diciembre 2019).- En este tercer domingo de Adviento el Papa en su reflexión dominical sobre el Evangelio, antes de la oración mariana, nos invita a la alegría del profeta Isaías: “Que el desierto y la tierra seca se alegren, que la estepa florezca y se regocije” (35,1) y  junto con María vivamos este tiempo de Adviento como un tiempo de gracia.

A continuación, ofrecemos las palabras del Papa antes de la oración del Ángelus

Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En este tercer domingo de Adviento, llamado domingo de la “alegría”, la Palabra de Dios nos invita por un lado a la alegría, y por otro a la conciencia de que la existencia también incluye momentos de duda  en los que es difícil creer. Alegría y duda son experiencias que forman parte de nuestra vida.

A la invitación explícita a la alegría del profeta Isaías: “Que el desierto y la tierra seca se alegren, que la estepa florezca y se regocije” (35,1), la duda de Juan el Bautista se opone en el Evangelio: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” (Mt 11,3).

En efecto, el profeta ve más allá de la situación: tiene delante de él a personas desanimadas: manos débiles, rodillas temblorosas, corazones perdidos (ver 35,3-4). Es la misma realidad que pone a prueba la fe en todo momento.

Pero el hombre de Dios mira más allá, porque el Espíritu Santo hace que su corazón sienta el poder de su promesa, y anuncia la Salvación: “¡Ánimo, no tengas miedo! Aquí está tu Dios, […] Él viene a salvarte” (v. 4).

Y luego, todo se transforma: el desierto florece, el consuelo y la alegría se apoderan de los perdidos de corazón, el cojo, el ciego, el mudo son sanados (cf. vv. 5-6). Esto es lo que se realiza con Jesús: “los ciegos” recuperan la vista, los cojos caminan, los leprosos se purifican, los sordos oyen, los muertos resucitan, el Evangelio es anunciado a los pobres” (Mt 11,5).

Esta descripción nos muestra que la salvación envuelve al hombre por completo y lo regenera. Pero este nuevo nacimiento, con la alegría que lo acompaña, presupone siempre una muerte para nosotros y para el pecado que está en nosotros.

De ahí la llamada a la conversión, que es la base de la predicación tanto del Bautista como de Jesús. En particular, se trata de convertir la idea que tenemos de Jesús. Y el tiempo de Adviento nos anima a hacerlo precisamente preguntándole a Jesús lo mismo que el Bautista le preguntó: “¿eres tú el que tiene que venir o debemos esperar a otro?” (Mt 11,3).

Pensemos: durante toda la vida que Juan ha estado esperando al Mesías; su estilo de vida, su cuerpo en sí mismo está moldeado por esta espera. También por esta razón Jesús lo alaba con estas palabras: nadie es más grande que él, entre los nacidos de mujer (cf. Mt 11,11).

Y sin embargo, él también ha tenido que convertirse a Jesús. Como Juan, también nosotros estamos llamados a reconocer el rostro que Dios ha elegido asumir en Jesucristo, humilde y misericordioso.

El Adviento, tiempo de gracia, nos dice que no basta con creer en Dios: es necesario purificar nuestra fe todos los días. Se trata de prepararnos para acoger no a un personaje de cuento de hadas, sino al Dios que nos llama, nos involucra y ante el cual se impone una elección.

El niño que yace en el pesebre tiene el rostro de nuestros hermanos y hermanas más necesitados, de los pobres que “son los privilegiados de este misterio y, a menudo, los más capaces de reconocer la presencia de Dios en medio de nosotros” (Carta Apostólica Admirable signum, 6).

Que la Virgen María nos ayude para que a medida que nos acercamos a la Navidad, no nos dejemos distraer por las cosas externas, sino que hagamos espacio en nuestro corazón para Aquel que ya ha venido y quiere venir de nuevo a curar nuestras enfermedades y darnos su alegría.

https://es.zenit.org/articles/angelus-animo-no-tengas-miedo-aqui-esta-tu-dios/?fbclid=IwAR2TE_D0TQ_fCJqr2WoaZD6nVaSuZbUqJPy5T5YPPkq88Urj2ui9VpEaFWo

Papa Francisco: La alegría cristiana es un don y no simple diversión pasajera

diciembre 15, 2019

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Misa en la Casa Santa Marta / Foto: L’Osservatore Romano

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Papa Francisco: La alegría cristiana es un don y no simple diversión pasajera

Por Álvaro de Juana. ACI Prensa/EWTN Noticias

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Una comunidad sin la alegría que da Jesús puede ser divertida, pero “enferma de mundanidad”, advirtió el Papa Francisco durante la Misa en la Casa Santa Marta, donde explicó que la alegría cristiana es un don y no una diversión pasajera; y llamó a los fieles a pedir “la gracia del coraje” para que el miedo no los paralice y les impida llevar el mensaje del Señor.

“También una comunidad sin alegría es una comunidad enferma”, señaló el Papa. Indicó que tal vez sea una “comunidad divertida”, pero “enferma de mundanidad. Porque no tiene la alegría de Jesucristo”. De modo que “cuando la Iglesia es miedosa y cuando la Iglesia no recibe la alegría del Espíritu Santo, la Iglesia se enferma, las comunidades se enferman, los fieles se enferman”.

Asimismo, advirtió que “un cristiano sin alegría no es cristiano. Un cristiano que continuamente vive en la tristeza, no es cristiano. Y a un cristiano que en el momento de las pruebas, de las enfermedades o de tantas dificultades, pierde la paz, le falta algo”.

El Santo Padre resaltó que “la alegría cristiana no es una simple diversión, no es una alegría pasajera; la alegría cristiana es un don, es un don del Espíritu Santo. Es tener el corazón siempre alegre porque el Señor ha vencido, el Señor reina, el Señor está a la derecha del Padre, el Señor me ha mirado y me ha enviado, y me ha dado su gracia y me ha hecho hijo del Padre… Esa es la alegría cristiana. Un cristiano vive en la alegría”.

El Papa explicó que en las lecturas de la liturgia de este día hay dos palabras fundamentales: “miedo” y “alegría”. Sobre la primera destacó que es “una actitud que hace mal” puesto que “nos debilita”, nos “achica” y también nos “paraliza”. Por eso, alguien que tiene miedo “no hace nada, no sabe qué hacer”.

El miedo te lleva a un egocentrismo egoísta y te paraliza”. Por eso, “un cristiano temeroso es una persona que no ha entendido cuál es el mensaje de Jesús”.

“Por esto Jesús dice a Pablo: ‘No tengas miedo. Sigue hablando’. El miedo no es una actitud cristiana. Es la actitud –podemos decir– de un alma encarcelada, sin libertad, que no tiene la libertad de mirar hacia adelante, de crear algo, de hacer el bien… no, siempre: ‘No, pero está este peligro, está aquel otro, aquel otro…’. Y esto es un vicio. Y el miedo hace mal”.

“No tener miedo es pedir la gracia del coraje, del valor que nos envía el Espíritu Santo”, dijo a los fieles que participaban en la Misa.

En este punto, el Papa aseguró que “hay comunidades temerosas, que van siempre a lo seguro: ‘No, no, no hacemos esto, no, no, esto no se puede, esto no se puede…’. Parece que sobre la puerta de entrada hemos escrito ‘prohibido’: todo está prohibido por el miedo.

Y tú entras en esta comunidad y el aire está viciado, porque es una comunidad enferma. El miedo enferma a una comunidad. La falta de coraje enferma a una comunidad”.

Por eso hizo una distinción entre el miedo y el “temor de Dios”, que “es santo, es el temor de la adoración ante el Señor, y el temor de Dios es una virtud. Pero el temor de Dios no achica, no debilita, no paraliza: lleva hacia adelante, hacia la misión que el Señor da”.

Sobre la “alegría” también resaltó que “en los momentos más tristes, en los momentos del dolor”, la alegría “se convierte en paz”. “En cambio, una diversión en el momento del dolor se vuelve oscuridad, se hace oscura”.

https://www.aciprensa.com/noticias/papa-francisco-la-alegria-cristiana-es-un-don-y-no-simple-diversion-pasajera-68549


Admirabile signum: 10 datos de la carta del Papa sobre el valor del pesebre en Navidad

diciembre 12, 2019

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Pesebre. Crédito: Pixabay (Dominio Público)

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Admirabile signum: 10 datos de la carta del Papa sobre el valor del pesebre en Navidad

Redacción ACI Prensa

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Ayer 1 de diciembre el Papa Francisco firmó durante su visita a Greccio (Italia) la carta apostólica Admirabile signum sobre el significado y el valor del belén en Navidad, una tradición con cerca de ocho siglos de antigüedad que ayuda, de una manera “dulce y exigente”, a transmitir la fe de padres a hijos.

La carta ha sido firmada el día en que comienza el tiempo de Adviento como una invitación del Santo Padre a alentar esta hermosa tradición iniciada por San Francisco de Asís en la Navidad de 1223 en Greccio.

“Es realmente un ejercicio de fantasía creativa, que utiliza los materiales más dispares para crear pequeñas obras maestras llenas de belleza. Se aprende desde niños: cuando papá y mamá, junto a los abuelos, transmiten esta alegre tradición, que contiene en sí una rica espiritualidad popular. Espero que esta práctica nunca se debilite; es más, confío en que, allí donde hubiera caído en desuso, sea descubierta de nuevo y revitalizada”, alentó el Papa.

En ese sentido, para acoger la invitación del Papa Francisco a apreciar el valor del pesebre, te presentamos diez puntos para comprender la carta apostólica Admirabile signum:

1. El pesebre es como un Evangelio vivo: El Papa Francisco recuerda que la escenificación del nacimiento de Jesús “surge de las páginas de la Sagrada Escritura” para invitar a los hombres a ponerse en camino atraídos por Cristo, que se “ha hecho hombre para encontrar a cada hombre”.

El evangelista Lucas narra que María “dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada”.

2. San Francisco quería “contemplar” la fragilidad del Niño Jesús: Quince días antes de la Navidad de 1223, el santo le expresó a un hombre de nombre Juan que deseaba “celebrar la memoria del Niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno”.

El hombre cumplió con el deseo del santo y el 25 de diciembre, junto a frailes y personas de distintos lugares, San Francisco encontró el pesebre con el heno, el buey y el asno. Las personas “mostraron frente a la escena de la Navidad una alegría indescriptible, como nunca antes habían experimentado”.

“Después el sacerdote, ante el Nacimiento, celebró solemnemente la Eucaristía, mostrando el vínculo entre la encarnación del Hijo de Dios y la Eucaristía. En aquella ocasión, en Greccio, no había figuras: el belén fue realizado y vivido por todos los presentes”.

3. En 1223 uno de los presentes “vio” a Jesús en el pesebre: El Papa recuerda en su carta que “el primer biógrafo de San Francisco, Tomás de Celano, recuerda que esa noche, se añadió a la escena simple y conmovedora el don de una visión maravillosa: uno de los presentes vio acostado en el pesebre al mismo Niño Jesús.

De aquel belén de la Navidad de 1223, ‘todos regresaron a sus casas colmados de alegría’”.

4. El pesebre manifiesta la ternura de Dios: “¿Por qué el belén suscita tanto asombro y nos conmueve?”, pregunta el Papa en su carta. Y señala que es porque “manifiesta la ternura de Dios”, que siendo Creador del universo, “se abaja a nuestra pequeñez”.

Además, el belén “es desde su origen franciscano una invitación a ‘sentir’, a ‘tocar’ la pobreza que el Hijo de Dios eligió para sí mismo en su encarnación” y “una llamada a encontrarlo y servirlo con misericordia en los hermanos y hermanas más necesitados”.

5. En el belén la creación participa en la fiesta de la venida de Jesús: En Admirabile signum, el Papa Francisco repasa los elementos que componen el nacimiento que se arma en los hogares, como el cielo estrellado, los paisajes, los animales y los pastores.

Ellos, afirmó, recuerdan lo que habían anunciado los profetas, “que toda la creación participa en la fiesta de la venida del Mesías”.

Además, “los ángeles y la estrella son la señal de que también nosotros estamos llamados a ponernos en camino para llegar a la gruta y adorar al Señor”; asimismo, “los pastores se convierten en los primeros testigos de lo esencial, es decir, de la salvación que se les ofrece”.

6. María es la madre que contempla a su hijo: Al llegar a la Virgen María, el Papa destaca que en el pesebre su figura la muestra como la madre que contempla a su hijo y lo muestra a cuantos vienen a visitarlo.

“Vemos en ella a la Madre de Dios que no tiene a su Hijo sólo para sí misma, sino que pide a todos que obedezcan a su palabra y la pongan en práctica”, afirma Francisco.

7. Representa a San José como custodio de la familia: Luego, el Pontífice afirma que “junto a María, en una actitud de protección del Niño y de su madre, está San José”, representado con el bastón en la mano y, a veces, sosteniendo una lámpara.

“Él es el custodio que nunca se cansa de proteger a su familia” y que no duda en ponerse en camino ante la amenaza de Herodes. Fue el primer educador de Jesús niño y adolescente; “y como hombre justo confió siempre en la voluntad de Dios y la puso en práctica”.

8. ¿Y las otras figuras del pesebre?: En su carta, el Papa también se refiere a la costumbre de colocar “en nuestros belenes muchas figuras simbólicas, sobre todo, las de mendigos y de gente que no conocen otra abundancia que la del corazón”, pero que “están cerca del Niño Jesús por derecho propio, sin que nadie pueda echarlos o alejarlos de una cuna tan improvisada que los pobres a su alrededor no desentonan en absoluto”.

Pero también están otras figuras “que parecen no tener relación alguna con los relatos evangélicos”. Sin embargo, “esta imaginación pretende expresar que en este nuevo mundo inaugurado por Jesús hay espacio para todo lo que es humano y para toda criatura.

Del pastor al herrero, del panadero a los músicos, de las mujeres que llevan jarras de agua a los niños que juegan…, todo esto representa la santidad cotidiana”.

9. Nos pone ante el gran misterio de la vida: Francisco asegura en Admirabile signum que cuando en Navidad colocamos la figura del Niño Jesús “el corazón del pesebre comienza a palpitar”.

“Dios se presenta así, en un niño, para ser recibido en nuestros brazos”. Dios Creador esconde su poder “en la debilidad y en la fragilidad” de un niño cuyo nacimiento “suscita alegría y asombro, porque nos pone ante el gran misterio de la vida”.

“Viendo brillar los ojos de los jóvenes esposos ante su hijo recién nacido, entendemos los sentimientos de María y José que, mirando al niño Jesús, percibían la presencia de Dios en sus vidas”, afirma el Papa.

10. Los Reyes Magos nos recuerdan nuestra misión evangelizadora: El Papa también recuerda que cuando llega la fiesta de la Epifanía está la costumbre de colocar las tres figuras de los Reyes Magos que llegan de Oriente para contemplar al Niño y ofrecerle los dones de oro, incienso y mirra.

Esta escena llama “a reflexionar sobre la responsabilidad que cada cristiano tiene de ser evangelizador”. Además, los Magos, hombres sedientos de lo infinito, “enseñan que se puede comenzar desde muy lejos para llegar a Cristo”.

Además “no se dejan escandalizar por la pobreza del ambiente; no dudan en ponerse de rodillas y adorarlo”; y cuando retornan a sus países, “habrán contado este encuentro sorprendente con el Mesías, inaugurando el viaje del Evangelio entre las gentes”.

El Papa Francisco invita en su carta apostólica a recordar cuando se era niño y se esperaba con impaciencia el tiempo para empezar a construir el belén.

“Estos recuerdos nos llevan a tomar nuevamente conciencia del gran don que se nos ha dado al transmitirnos la fe; y al mismo tiempo nos hacen sentir el deber y la alegría de transmitir a los hijos y a los nietos la misma experiencia”, aseguró.

“No es importante cómo se prepara el pesebre, puede ser siempre igual o modificarse cada año; lo que cuenta es que este hable a nuestra vida. En cualquier lugar y de cualquier manera, el belén habla del amor de Dios, el Dios que se ha hecho niño para decirnos lo cerca que está de todo ser humano, cualquiera que sea su condición”, expresa el Santo Padre en Admirabile Signum.

La carta completa puede leerse AQUÍ.

https://www.aciprensa.com/noticias/admirabile-signum-10-datos-de-la-carta-del-papa-sobre-el-valor-del-pesebre-en-navidad-26663


El Papa Francisco en la Inmaculada Concepción: Que nuestra vida sea un sí a Dios

diciembre 8, 2019

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El Papa Francisco en el rezo del Ángelus. Foto: Captura YouTube

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El Papa Francisco en la Inmaculada Concepción: Que nuestra vida sea un sí a Dios

Por Mercedes de la Torre / ACI Prensa

El Papa Francisco presidió este domingo 8 de diciembre el rezo del Ángelus en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María y alentó para que esta fiesta “nos ayude a hacer de nuestra vida un ‘sí’ a Dios, un ‘sí’ hecho de adoración a Él y de gestos cotidianos de amor y de servicio”.

En su reflexión habitual previa al rezo del Ángelus el Santo Padre recordó que la Solemnidad de María Inmaculada se sitúa en el contexto del Adviento, “tiempo de espera” porque “Dios cumplirá lo que ha prometido”, pero en la fiesta de hoy se anuncia algo “que ya se cumplió, en la persona y en la vida de la Virgen María”

“Su Inmaculada Concepción nos lleva a ese preciso momento en el que la vida de María comenzó a palpitar en el seno de su madre: ya ahí estaba presente el amor santificante de Dios, preservándola del contagio del mal que es la herencia común de la familia humana”, explicó el Papa.

Comentando el pasaje bíblico del Evangelio de San Lucas que relata la Anunciación del Arcángel Gabriel a la Virgen María, el Pontífice dijo que “Dios la pensó y quiso siempre, en su plan inescrutable, como una criatura llena de gracia, es decir, llena de su amor”.

En esta línea, el Papa Francisco recordó que “para llenarse es necesario hacer espacio, vaciarse, hacerse a un lado. Justamente como hizo María, que supo escuchar la Palabra de Dios y confiar totalmente en su voluntad, acogiéndola sin reservas en su propia vida”.

“Tanto es así que en ella la Palabra se hizo carne. Esto fue posible gracias a su ‘sí’. Al ángel que le pidió la disponibilidad de convertirse en la madre de Jesús, María le respondió: He aquí la esclava del Señor; que se haga en mí según tu palabra”.

Al respecto, el Santo Padre señaló que la Virgen María “no se pierde en tantos razonamientos, no pone obstáculos en el camino del Señor, sino que con prontitud confía y deja espacio para la acción del Espíritu Santo. Pone inmediatamente a disposición de Dios todo su ser y su historia personal, para que se plasmen y se cumplan la Palabra y la voluntad de Dios”.

Por ello, el Pontífice destacó que de acuerdo con el designio de Dios sobre ella, “María se convierte en la ‘toda bella’, en la ‘toda santa’, pero sin la más mínima sombra de complacencia”, y agregó que la Virgen “es humilde”. “Ella es una obra maestra, pero permaneciendo humilde, pequeña, pobre. En ella se refleja la belleza de Dios que es todo amor, gracia, don de sí”.

“Me gusta también subrayar la palabra con la cual María se define al entregarse a Dios: se profesa ‘la sierva del Señor’. El ‘sí’ de María a Dios asume desde el inicio la actitud del servicio, de la atención a la necesidad del otro. Lo testimonia concretamente el hecho de la visita a Isabel, que sigue inmediatamente después a la Anunciación”, recordó.

En este sentido, el Papa Francisco explicó que “la disponibilidad a Dios se encuentra en la disponibilidad de hacerse cargo de las necesidades del prójimo. Todo esto sin clamor y sin ostentación, sin buscar lugares de honor, sin publicidad, porque la caridad y las obras de misericordia no necesitan ser exhibidas como un trofeo”, y añadió que “las obras de misericordia se hacen en silencio, escondidas, sin jactarse de hacerlas” por lo que, “también en nuestras comunidades, estamos llamados a seguir el ejemplo de María, practicando el estilo de discreción y ocultación”.

“Que la fiesta de nuestra Madre nos ayude a hacer de toda nuestra vida un ‘sí’ a Dios, un ‘sí’ hecho de adoración a Él y de gestos cotidianos de amor y de servicio”, alentó el Santo Padre.

Al finalizar, el Papa Francisco anunció que esta tarde visitará la Basílica de Santa María la Mayor para rezarle a la Virgen, y después irá a la Plaza España para el tradicional acto de homenaje a los pies del monumento de la Inmaculada, por lo que pidió a todos “unirse espiritualmente en este gesto, que expresa la devoción filial a nuestra Madre celeste”.

“A todos les deseo una buena fiesta y un buen camino de Adviento hacia la Navidad, con la guía de la Virgen María”, concluyó.

https://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-francisco-en-la-inmaculada-concepcion-que-nuestra-vida-sea-un-si-a-dios-65035


Carta Apostólica “Admirabile signum” del Papa Francisco sobre el significado del pesebre

diciembre 1, 2019

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El belén forma parte del dulce y exigente proceso de transmisión de la fe: Dios ha querido compartir todo con nosotros para no dejarnos nunca solos. 

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CARTA APOSTÓLICA Admirabile signum DEL SANTO PADRE FRANCISCO
SOBRE EL SIGNIFICADO Y EL VALOR DEL BELÉN

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1. El hermoso signo del pesebre, tan estimado por el pueblo cristiano, causa siempre asombro y admiración. La representación del acontecimiento del nacimiento de Jesús equivale a anunciar el misterio de la encarnación del Hijo de Dios con sencillez y alegría. El belén, en efecto, es como un Evangelio vivo, que surge de las páginas de la Sagrada Escritura.

La contemplación de la escena de la Navidad, nos invita a ponernos espiritualmente en camino, atraídos por la humildad de Aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre. Y descubrimos que Él nos ama hasta el punto de unirse a nosotros, para que también nosotros podamos unirnos a Él.

Con esta Carta quisiera alentar la hermosa tradición de nuestras familias que en los días previos a la Navidad preparan el belén, como también la costumbre de ponerlo en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los hospitales, en las cárceles, en las plazas… Es realmente un ejercicio de fantasía creativa, que utiliza los materiales más dispares para crear pequeñas obras maestras llenas de belleza.

Se aprende desde niños: cuando papá y mamá, junto a los abuelos, transmiten esta alegre tradición, que contiene en sí una rica espiritualidad popular. Espero que esta práctica nunca se debilite; es más, confío en que, allí donde hubiera caído en desuso, sea descubierta de nuevo y revitalizada.

2. El origen del pesebre encuentra confirmación ante todo en algunos detalles evangélicos del nacimiento de Jesús en Belén. El evangelista Lucas dice sencillamente que María «dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada» (2,7). Jesús fue colocado en un pesebre; palabra que procede del latín: praesepium.

El Hijo de Dios, viniendo a este mundo, encuentra sitio donde los animales van a comer. El heno se convierte en el primer lecho para Aquel que se revelará como «el pan bajado del cielo» (Jn 6,41).

Un simbolismo que ya san Agustín, junto con otros Padres, había captado cuando escribía: «Puesto en el pesebre, se convirtió en alimento para nosotros» (Serm. 189,4). En realidad, el belén contiene diversos misterios de la vida de Jesús y nos los hace sentir cercanos a nuestra vida cotidiana.

Pero volvamos de nuevo al origen del belén tal como nosotros lo entendemos. Nos trasladamos con la mente a Greccio, en el valle Reatino; allí san Francisco se detuvo viniendo probablemente de Roma, donde el 29 de noviembre de 1223 había recibido del Papa Honorio III la confirmación de su Regla.

Después de su viaje a Tierra Santa, aquellas grutas le recordaban de manera especial el paisaje de Belén. Y es posible que el Poverello quedase impresionado en Roma, por los mosaicos de la Basílica de Santa María la Mayor que representan el nacimiento de Jesús, justo al lado del lugar donde se conservaban, según una antigua tradición, las tablas del pesebre.

Las Fuentes Franciscanas narran en detalle lo que sucedió en Greccio. Quince días antes de la Navidad, Francisco llamó a un hombre del lugar, de nombre Juan, y le pidió que lo ayudara a cumplir un deseo: «Deseo celebrar la memoria del Niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno» [1].

Tan pronto como lo escuchó, ese hombre bueno y fiel fue rápidamente y preparó en el lugar señalado lo que el santo le había indicado. El 25 de diciembre, llegaron a Greccio muchos frailes de distintos lugares, como también hombres y mujeres de las granjas de la comarca, trayendo flores y antorchas para iluminar aquella noche santa.

Cuando llegó Francisco, encontró el pesebre con el heno, el buey y el asno. Las personas que llegaron mostraron frente a la escena de la Navidad una alegría indescriptible, como nunca antes habían experimentado.

Después el sacerdote, ante el Nacimiento, celebró solemnemente la Eucaristía, mostrando el vínculo entre la encarnación del Hijo de Dios y la Eucaristía. En aquella ocasión, en Greccio, no había figuras: el belén fue realizado y vivido por todos los presentes [2].

Así nace nuestra tradición: todos alrededor de la gruta y llenos de alegría, sin distancia alguna entre el acontecimiento que se cumple y cuantos participan en el misterio.

El primer biógrafo de san Francisco, Tomás de Celano, recuerda que esa noche, se añadió a la escena simple y conmovedora el don de una visión maravillosa: uno de los presentes vio acostado en el pesebre al mismo Niño Jesús. De aquel belén de la Navidad de 1223, «todos regresaron a sus casas colmados de alegría» [3].

3. San Francisco realizó una gran obra de evangelización con la simplicidad de aquel signo. Su enseñanza ha penetrado en los corazones de los cristianos y permanece hasta nuestros días como un modo genuino de representar con sencillez la belleza de nuestra fe.

Por otro lado, el mismo lugar donde se realizó el primer belén expresa y evoca estos sentimientos. Greccio se ha convertido en un refugio para el alma que se esconde en la roca para dejarse envolver en el silencio.

¿Por qué el belén suscita tanto asombro y nos conmueve? En primer lugar, porque manifiesta la ternura de Dios. Él, el Creador del universo, se abaja a nuestra pequeñez. El don de la vida, siempre misterioso para nosotros, nos cautiva aún más viendo que Aquel que nació de María es la fuente y protección de cada vida.

En Jesús, el Padre nos ha dado un hermano que viene a buscarnos cuando estamos desorientados y perdemos el rumbo; un amigo fiel que siempre está cerca de nosotros; nos ha dado a su Hijo que nos perdona y nos levanta del pecado.

La preparación del pesebre en nuestras casas nos ayuda a revivir la historia que ocurrió en Belén. Naturalmente, los evangelios son siempre la fuente que permite conocer y meditar aquel acontecimiento; sin embargo, su representación en el belén nos ayuda a imaginar las escenas, estimula los afectos, invita a sentirnos implicados en la historia de la salvación, contemporáneos del acontecimiento que se hace vivo y actual en los más diversos contextos históricos y culturales.

De modo particular, el pesebre es desde su origen franciscano una invitación a “sentir”, a “tocar” la pobreza que el Hijo de Dios eligió para sí mismo en su encarnación. Y así, es implícitamente una llamada a seguirlo en el camino de la humildad, de la pobreza, del despojo, que desde la gruta de Belén conduce hasta la Cruz. Es una llamada a encontrarlo y servirlo con misericordia en los hermanos y hermanas más necesitados (cf. Mt 25,31-46).

4. Me gustaría ahora repasar los diversos signos del belén para comprender el significado que llevan consigo. En primer lugar, representamos el contexto del cielo estrellado en la oscuridad y el silencio de la noche. Lo hacemos así, no sólo por fidelidad a los relatos evangélicos, sino también por el significado que tiene. Pensemos en cuántas veces la noche envuelve nuestras vidas.

Pues bien, incluso en esos instantes, Dios no nos deja solos, sino que se hace presente para responder a las preguntas decisivas sobre el sentido de nuestra existencia: ¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo? ¿Por qué nací en este momento? ¿Por qué amo? ¿Por qué sufro? ¿Por qué moriré?

Para responder a estas preguntas, Dios se hizo hombre. Su cercanía trae luz donde hay oscuridad e ilumina a cuantos atraviesan las tinieblas del sufrimiento (cf. Lc 1,79).

Merecen también alguna mención los paisajes que forman parte del belén y que a menudo representan las ruinas de casas y palacios antiguos, que en algunos casos sustituyen a la gruta de Belén y se convierten en la estancia de la Sagrada Familia. Estas ruinas parecen estar inspiradas en la Leyenda Áurea del dominico Jacopo da Varazze (siglo XIII), donde se narra una creencia pagana según la cual el templo de la Paz en Roma se derrumbaría cuando una Virgen diera a luz.

Esas ruinas son sobre todo el signo visible de la humanidad caída, de todo lo que está en ruinas, que está corrompido y deprimido. Este escenario dice que Jesús es la novedad en medio de un mundo viejo, y que ha venido a sanar y reconstruir, a devolverle a nuestra vida y al mundo su esplendor original.

5. ¡Cuánta emoción debería acompañarnos mientras colocamos en el belén las montañas, los riachuelos, las ovejas y los pastores! De esta manera recordamos, como lo habían anunciado los profetas, que toda la creación participa en la fiesta de la venida del Mesías. Los ángeles y la estrella son la señal de que también nosotros estamos llamados a ponernos en camino para llegar a la gruta y adorar al Señor.

«Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado» (Lc 2,15), así dicen los pastores después del anuncio hecho por los ángeles. Es una enseñanza muy hermosa que se muestra en la sencillez de la descripción. A diferencia de tanta gente que pretende hacer otras mil cosas, los pastores se convierten en los primeros testigos de lo esencial, es decir, de la salvación que se les ofrece. Son los más humildes y los más pobres quienes saben acoger el acontecimiento de la encarnación.

A Dios que viene a nuestro encuentro en el Niño Jesús, los pastores responden poniéndose en camino hacia Él, para un encuentro de amor y de agradable asombro. Este encuentro entre Dios y sus hijos, gracias a Jesús, es el que da vida precisamente a nuestra religión y constituye su singular belleza, y resplandece de una manera particular en el pesebre.

6. Tenemos la costumbre de poner en nuestros belenes muchas figuras simbólicas, sobre todo, las de mendigos y de gente que no conocen otra abundancia que la del corazón. Ellos también están cerca del Niño Jesús por derecho propio, sin que nadie pueda echarlos o alejarlos de una cuna tan improvisada que los pobres a su alrededor no desentonan en absoluto.

De hecho, los pobres son los privilegiados de este misterio y, a menudo, aquellos que son más capaces de reconocer la presencia de Dios en medio de nosotros.

Los pobres y los sencillos en el Nacimiento recuerdan que Dios se hace hombre para aquellos que más sienten la necesidad de su amor y piden su cercanía. Jesús, «manso y humilde de corazón» (Mt 11,29), nació pobre, llevó una vida sencilla para enseñarnos a comprender lo esencial y a vivir de ello. Desde el belén emerge claramente el mensaje de que no podemos dejarnos engañar por la riqueza y por tantas propuestas efímeras de felicidad.

El palacio de Herodes está al fondo, cerrado, sordo al anuncio de alegría. Al nacer en el pesebre, Dios mismo inicia la única revolución verdadera que da esperanza y dignidad a los desheredados, a los marginados: la revolución del amor, la revolución de la ternura.

Desde el belén, Jesús proclama, con manso poder, la llamada a compartir con los últimos el camino hacia un mundo más humano y fraterno, donde nadie sea excluido ni marginado.

Con frecuencia a los niños —¡pero también a los adultos!— les encanta añadir otras figuras al belén que parecen no tener relación alguna con los relatos evangélicos. Y, sin embargo, esta imaginación pretende expresar que en este nuevo mundo inaugurado por Jesús hay espacio para todo lo que es humano y para toda criatura.

Del pastor al herrero, del panadero a los músicos, de las mujeres que llevan jarras de agua a los niños que juegan…, todo esto representa la santidad cotidiana, la alegría de hacer de manera extraordinaria las cosas de todos los días, cuando Jesús comparte con nosotros su vida divina.

7. Poco a poco, el belén nos lleva a la gruta, donde encontramos las figuras de María y de José. María es una madre que contempla a su hijo y lo muestra a cuantos vienen a visitarlo. Su imagen hace pensar en el gran misterio que ha envuelto a esta joven cuando Dios ha llamado a la puerta de su corazón inmaculado.

Ante el anuncio del ángel, que le pedía que fuera la madre de Dios, María respondió con obediencia plena y total. Sus palabras: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38), son para todos nosotros el testimonio del abandono en la fe a la voluntad de Dios.

Con aquel “sí”, María se convertía en la madre del Hijo de Dios sin perder su virginidad, antes bien consagrándola gracias a Él. Vemos en ella a la Madre de Dios que no tiene a su Hijo sólo para sí misma, sino que pide a todos que obedezcan a su palabra y la pongan en práctica (cf. Jn 2,5).

Junto a María, en una actitud de protección del Niño y de su madre, está san José. Por lo general, se representa con el bastón en la mano y, a veces, también sosteniendo una lámpara. San José juega un papel muy importante en la vida de Jesús y de María. Él es el custodio que nunca se cansa de proteger a su familia. Cuando Dios le advirtió de la amenaza de Herodes, no dudó en ponerse en camino y emigrar a Egipto (cf. Mt 2,13-15).

Y una vez pasado el peligro, trajo a la familia de vuelta a Nazaret, donde fue el primer educador de Jesús niño y adolescente. José llevaba en su corazón el gran misterio que envolvía a Jesús y a María su esposa, y como hombre justo confió siempre en la voluntad de Dios y la puso en práctica.

8. El corazón del pesebre comienza a palpitar cuando, en Navidad, colocamos la imagen del Niño Jesús. Dios se presenta así, en un niño, para ser recibido en nuestros brazos. En la debilidad y en la fragilidad esconde su poder que todo lo crea y transforma. Parece imposible, pero es así: en Jesús, Dios ha sido un niño y en esta condición ha querido revelar la grandeza de su amor, que se manifiesta en la sonrisa y en el tender sus manos hacia todos.

El nacimiento de un niño suscita alegría y asombro, porque nos pone ante el gran misterio de la vida. Viendo brillar los ojos de los jóvenes esposos ante su hijo recién nacido, entendemos los sentimientos de María y José que, mirando al niño Jesús, percibían la presencia de Dios en sus vidas.

«La Vida se hizo visible» (1Jn 1,2); así el apóstol Juan resume el misterio de la encarnación. El belén nos hace ver, nos hace tocar este acontecimiento único y extraordinario que ha cambiado el curso de la historia, y a partir del cual también se ordena la numeración de los años, antes y después del nacimiento de Cristo.

El modo de actuar de Dios casi aturde, porque parece imposible que Él renuncie a su gloria para hacerse hombre como nosotros. Qué sorpresa ver a Dios que asume nuestros propios comportamientos: duerme, toma la leche de su madre, llora y juega como todos los niños. Como siempre, Dios desconcierta, es impredecible, continuamente va más allá de nuestros esquemas.

Así, pues, el pesebre, mientras nos muestra a Dios tal y como ha venido al mundo, nos invita a pensar en nuestra vida injertada en la de Dios; nos invita a ser discípulos suyos si queremos alcanzar el sentido último de la vida.

9. Cuando se acerca la fiesta de la Epifanía, se colocan en el Nacimiento las tres figuras de los Reyes Magos. Observando la estrella, aquellos sabios y ricos señores de Oriente se habían puesto en camino hacia Belén para conocer a Jesús y ofrecerle dones: oro, incienso y mirra. También estos regalos tienen un significado alegórico: el oro honra la realeza de Jesús; el incienso su divinidad; la mirra su santa humanidad que conocerá la muerte y la sepultura.

Contemplando esta escena en el belén, estamos llamados a reflexionar sobre la responsabilidad que cada cristiano tiene de ser evangelizador. Cada uno de nosotros se hace portador de la Buena Noticia con los que encuentra, testimoniando con acciones concretas de misericordia la alegría de haber encontrado a Jesús y su amor.

Los Magos enseñan que se puede comenzar desde muy lejos para llegar a Cristo. Son hombres ricos, sabios extranjeros, sedientos de lo infinito, que parten para un largo y peligroso viaje que los lleva hasta Belén (cf. Mt 2,1-12). Una gran alegría los invade ante el Niño Rey. No se dejan escandalizar por la pobreza del ambiente; no dudan en ponerse de rodillas y adorarlo.

Ante Él comprenden que Dios, igual que regula con soberana sabiduría el curso de las estrellas, guía el curso de la historia, abajando a los poderosos y exaltando a los humildes. Y ciertamente, llegados a su país, habrán contado este encuentro sorprendente con el Mesías, inaugurando el viaje del Evangelio entre las gentes.

10. Ante el belén, la mente va espontáneamente a cuando uno era niño y se esperaba con impaciencia el tiempo para empezar a construirlo. Estos recuerdos nos llevan a tomar nuevamente conciencia del gran don que se nos ha dado al transmitirnos la fe; y al mismo tiempo nos hacen sentir el deber y la alegría de transmitir a los hijos y a los nietos la misma experiencia.

No es importante cómo se prepara el pesebre, puede ser siempre igual o modificarse cada año; lo que cuenta es que este hable a nuestra vida. En cualquier lugar y de cualquier manera, el belén habla del amor de Dios, el Dios que se ha hecho niño para decirnos lo cerca que está de todo ser humano, cualquiera que sea su condición.

Queridos hermanos y hermanas: El belén forma parte del dulce y exigente proceso de transmisión de la fe. Comenzando desde la infancia y luego en cada etapa de la vida, nos educa a contemplar a Jesús, a sentir el amor de Dios por nosotros, a sentir y creer que Dios está con nosotros y que nosotros estamos con Él, todos hijos y hermanos gracias a aquel Niño Hijo de Dios y de la Virgen María. Y a sentir que en esto está la felicidad.

Que en la escuela de san Francisco abramos el corazón a esta gracia sencilla, dejemos que del asombro nazca una oración humilde: nuestro “gracias” a Dios, que ha querido compartir todo con nosotros para no dejarnos nunca solos.

Dado en Greccio, en el Santuario del Pesebre, 1 de diciembre de 2019.

FRANCISCO

[1] Tomás de Celano, Vida Primera, 84: Fuentes franciscanas (FF), n. 468.

[2] Cf. ibíd., 85: FF, n. 469.

[3] Ibíd., 86: FF, n. 470.

https://www.romereports.com/2019/12/01/texto-completo-de-la-carta-apostolica-admirabile-signum-del-papa-francisco-sobre-el-significado-del-pesebre/?fbclid=IwAR1HveY_tm89JUGc9ZhF_ZkTUa-fzOigCXiwCF4vyaUUv0de2pRuWJXuGxc


Rueda de prensa del Papa: Óbolo, pollos hormonados y armas nucleares

noviembre 27, 2019

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Rueda de prensa del Papa Francisco sobre la pena de muerte, el uso de las armas atómicas, el caso del Óbolo de San Pedro y las protestas en América Latina.

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Rueda de prensa del Papa: Óbolo, pollos hormonados y armas nucleares

«Países europeos que hablan de paz y viven de las armas. Eso se llama hipocresía».

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Publicamos a continuación la transcripción de la rueda de prensa del Papa cortesía de Aciprensa.

En el vuelo de regreso a Roma, luego de su viaje apostólico a Tailandia y Japón, el Papa Francisco concedió una rueda de prensa en la que abordó la pena de muerte, el uso de las armas atómicas, así como el caso del Óbolo de San Pedro y las protestas en América Latina.

A continuación el texto completo de la rueda de prensa concedida por el Santo Padre:

Papa Francisco: Ha sido un viaje intenso y también con un cambio de categoría porque una cosa era Tailandia y otra cosa fue el Japón, y no se pueden valorar las cosas con las mismas categorías. Las realidades se valoran según las categorías que vienen de las mismas realidades y son dos realidades totalmente distintas.

Por esto se requiere el doble de trabajo y gracias a ustedes por esto. Y también las jornadas muy intensas. Creo que el trabajo ha sido fuerte. Agradezco. Me he sentido cercano a ustedes en este trabajo. Gracias

Matteo Bruni: Entonces, apoyándonos, escuchando las preguntas, será una ocasión también para contar con más profundidad estos días.

P. Yamamoto, Makato (Catholic Shimbun – Japón): Buenas noches, Santo Padre. Le agradecemos de corazón haber venido al Japón desde tan lejos. Soy sacerdote diocesano de Fukuoka, un lugar muy cercano a Nagasaki e Hiroshima. Santo Padre, ¿cómo se ha sentido cuando estaba en Nagasaki e Hiroshima? Quisiera preguntar una cosa: ¿La sociedad y la Iglesia occidental tienen algo que aprender de la sociedad y la Iglesia oriental?

Papa Francisco: Comienzo por la última. Es una cosa que me ha iluminado mucho, un dicho: lux ex oriente, ex occidente luxus. La luz viene de oriente; y el lujo y el consumismo, vienen de occidente.

Es esta sabiduría oriental que no es solo sabiduría de conocimiento, sino sabiduría de los tiempos, sabiduría de contemplación, que a la sociedad occidental demasiado a prisa siempre, la ayuda mucho: aprender un poco de contemplación, de detenerse, de mirar también poéticamente las cosas. Sabe, pensando en esto –y esta es una opinión personal– pero creo que a occidente le falta un poco más de poesía.

Hay cosas poéticas bellísimas, pero el oriente va más allá, el oriente es capaz de mirar las cosas con ojos que van más allá. No quisiera usar la palabra trascendente porque algunas religiones orientales no tienen mucha trascendencia, pero tienen una visión más allá del límite de la inmanencia, sin decir trascendencia. Más allá.

Por eso uso poesía, que es gratuidad, es buscar también la propia perfección en el ayuno, en las penitencias y también en la lectura de la sabiduría de los sabios orientales. Creo que a nosotros los occidentales detenernos un poco es dar tiempo a la sabiduría y nos hará bien. Esta cultura de la prisa o la cultura del detenerse un poco, detente. No sé si sirve esto para iluminar la diferencia, pero es eso lo que necesitaríamos.

La primera: Nagasaki e Hiroshima, ambas han sufrido la bomba atómica y esto las asemeja, pero hay una diferencia. En Nagasaki no solo la bomba atómica sino también los cristianos. Nagasaki tiene raíces cristianas, un cristianismo antiguo, la persecución de los cristianos era en todo el Japón pero en Nagasaki fue muy fuerte.

El secretario de la Nunciatura me ha regalado un facsímil en madera donde está el “wanted” (se busca) de la época: ‘se buscan cristianos y si encuentras uno, denúncialo y tendrás mucho. Si encuentras un sacerdote, denúncialo y tendrás mucho’. Una cosa al ir al museo que lo toca a uno es esto: fueron siglos de persecución.

Este es un fenómeno cristiano que relativiza, en el buen sentido de la palabra, la bomba atómica, porque son dos cosas: si uno va solo a Nagasaki dice ‘si uno es cristiano, la bomba atómica’ y se queda allí. Si va a Hiroshima es solo la bomba atómica, porque no hay una ciudad cristiana como Nagasaki. Por esto he querido ir a las dos. En ambas está el desastre atómico.

Hiroshima fue una verdadera catequesis humana sobre la crueldad: la crueldad. Y no he podido ver el museo de Hiroshima, no hubo tiempo, porque fue un mal día ese, pero dicen que es terrible, terrible. Y también las cartas de los jefes de estado, de los generales, que explicaban cómo se pudo hacer un desastre tan grande. Para mí fue una experiencia más tocante que la de Nagasaki.

Nagasaki, la del martirio. He visto el museo del martirio, pero la de Hiroshima muy tocante. Allí he recordado que el uso de las armas nucleares es inmoral. Esto debe ir al Catecismo de la Iglesia Católica. Y no solo el uso sino la posesión porque un incidente de la posesión o la locura de cualquier gobernante (Nos mandan a descansar pero termino).

La locura de uno puede destruir a la humanidad. Pensemos en aquel dicho de Einstein: la cuarta guerra mundial se hará con bastones y con piedras. ¿Está dada la respuesta?

Kawarada, Shinichi (The Asahi Shimbun): Quisiera hacer una pregunta sobre las armas nucleares. Usted ha indicado justamente que una paz duradera no es realizable sin desarme. El Japón es un país que goza de la protección militar de los Estados Unidos y también es un productor de energía nuclear, algo que comporta un grave riesgo para el ambiente y para la humanidad, como quedó trágicamente demostrado por el incidente de Fukushima. ¿Cómo puede contribuir el Japón a la realización de la paz mundial? ¿Se deberían cerrar las centrales nucleares? Gracias.

Papa Francisco: Vuelvo sobre la posesión, de las industrias nucleares, ¿no? Siempre puede darse un incidente y ustedes lo han experimentado también con el ‘triple desastre’, que ha destruido mucho. Lo nuclear es el límite. Las armas las dejamos porque es destrucción, pero el uso está muy al límite porque todavía no hemos podido lograr llegar a la seguridad total.

Tú puedes decirme: sí, también con la electricidad se puede hacer un desastre por una inseguridad, pero es un pequeño desastre. Un desastre nuclear de una central nuclear será un desastre grande. Y todavía no ha sido elaborada la seguridad. Yo, pero esta es una opinión personal, no usaría la energía nuclear hasta que no exista una total seguridad para su uso, pero no soy experto en esto y digo una idea: algunos dicen que está más allá la custodia de lo creado y destruirá, que la energía nuclear debe detenerse. Está en discusión.

Yo me detengo en la seguridad: no hay seguridad para garantizar que no haya un desastre. Sí, uno en el mundo en diez años, pero también luego sobre lo creado, el desastre de la potencia nuclear sobre lo creado y también sobre la persona. También hubo el desastre nuclear en Ucrania, de muchos años.

Distingo de la guerra, de las armas, pero aquí digo que debemos hacer investigaciones sobre la seguridad, ya sea el desastre, ya sea sobre el ambiente y sobre el ambiente creo que hemos ido más allá del límite. En la agricultura los pesticidas, en la crianza de pollos. Los médicos dicen a las madres que no les den de comer a los niños pollos de crianza porque son engordados con hormonas y eso les hará daño a la salud. Muchas enfermedades raras que hay hoy por el uso no bueno para el ambiente, son enfermedades raras. La custodia del ambiente es una cosa que… o hoy o nunca. Volviendo a la energía nuclear en conclusión: seguridad y custodia del ambiente.

Elisabetta Zunica (47 Kyodo News – Japón): Buenos días Santo Padre. Hakamada Awao es un hombre japonés condenado a muerte y ahora está a la espera de la revisión de su proceso. Estuvo presente en la Misa en el Tokyo Dome pero no tuvo modo de hablar con usted. ¿Nos podría confirmar si estaba en el programa o no un breve encuentro con usted?, porque el tema de la pena de muerte en Japón es muy discutido. Hace más de un mes antes de la modificación sobre este tema se exigió la condena de 13 detenidos. Sobre este tema no hay una referencia en sus discursos de esta visita: ¿No se ha querido pronunciar en esta ocasión o ha podido conversar con el primer ministro?

Papa Francisco: Sobre ese caso de la pena de muerte no sabía de esa persona. Sobre el primer ministro: he hablado en general de muchos problemas, de condenas, de procesos eternos que no terminan nunca, sea con la muerte o sin muerte, pero he hablado del problema general, que también se da en otros países: las cárceles sobrepobladas de gente que espera con una prisión preventiva sin la presunción de inocencia, espera allí y espera.

Hace quince días intervine en un congreso internacional de derecho penal y he hablado seriamente del tema de las cárceles, de la precaución y luego la pena de muerte, que claramente se ha dicho que no es moral y no se puede dar. Creo que esto va unido a una conciencia que se desarrollada cada vez más. Por ejemplo, algunos países no osan la abolición por problemas políticos pero hacen la suspensión. Es un modo de declarar, sin declarar la cadena perpetua, por ejemplo.

Pero el problema de la condena siempre debe ser para la reinserción. Una condena sin ventanas de horizonte no es humana. También el condenado a cadena perpetua debe pensar cómo puede reinsertarse, dentro o fuera, pero siempre el horizonte, la reinserción. Usted me dirá: pero hay condenados locos, que tienen un problema de enfermedad, de locura, incorregibles genéticamente, digamos así, pero busquemos el modo que al menos produzca, que les dé espacio, que los haga sentirse personas.

Hoy en muchas partes del mundo las cárceles están sobrepobladas. Son un depósito de carne humana que en vez de crecer con salud muchas veces se corrompe de eso. Debemos luchar contra la pena de muerte lentamente, lentamente. Hay casos que me dan alegría porque hay estados o países que dicen nos detenemos. He hablado con el gobernador de un estado el año pasado y él antes de dejar su puesto la puso en suspensión, casi definitiva. Son pasos de consciencia humana. En vez de eso otros países no han logrado todavía incorporarlo en la línea de la humanidad. No sé si… gracias.

Guenois, Jean-Marie (Le Figaro – Francia): Usted dijo que la verdadera paz solo puede ser una paz desarmada, pero ¿qué sucede con la legítima defensa cuando un país es atacado por otro? En ese caso, ¿existe la posibilidad de una guerra justa? Se ha hablado de una encíclica sobre la no violencia, ¿está todavía en proyecto esa encíclica?

Papa Francisco: Sí, el proyecto está, pero la hará el próximo Papa porque apenas tengo tiempo. Hay proyectos que están en el cajón, ese sobre la paz, por ejemplo. Está ahí, madurando, pero cuando llegue el momento lo haré.

No obstante, hablo bastante. Por ejemplo, el problema del bullismo con los chicos de la escuela: ¡Es un problema de violencia! Precisamente hablé a los jóvenes japoneses sobre este asunto. Es un problema que estamos tratando de ayudar a resolver con diversos programas educativos. Es un problema de violencia, y los problemas de violencia se deben afrontar.

Sin embargo, una encíclica sobre la violencia todavía no siento que está madura, ciertamente debo rezar mucho y buscar el camino.

Sobre la paz y las armas está ese dicho romano: ‘Si vis pacem para bellum’. Y ahí todavía no estamos maduros. Las organizaciones internacionales no se arriesgan, las Naciones Unidas no se arriesgan. Hacen muchas cosas, muchas mediaciones valiosas. Países como Noruega, por ejemplo, siempre dispuesto a mediar y a encontrar una salida para evitar la guerra.

Eso se está haciendo y a mí me agrada, pero es poco. Todavía se debe hacer más. Piense, sin ofender, en el Consejo de Seguridad: hay un problema con las armas, están todos de acuerdo para resolver ese problema para evitar un incidente bélico, todos votan que sí, uno con derecho a veto dice ‘no’ y todo se para.

He escuchado (no sé juzgar) que quizás las Naciones Unidas deberían dar un paso adelante renunciando en el Consejo de Seguridad al derecho a veto de algunas naciones. No soy un técnico en esto, pero lo he escuchado como una posibilidad. No sé qué decir, pero estaría bien que todos tuviesen el mismo derecho.

Pero en el equilibrio mundial hay asuntos que en este momento no se pueden juzgar. No obstante, todo lo que se haga para detener la producción de armas y detener las guerras y avanzar hacia la negociación, también con la ayuda de facilitadores e intermediadores, se debe hacer siempre, siempre. Y ofrecer resultados.

Algunos dicen poco, pero comencemos con poco y luego avancemos. El resultado de la negociación es resolver problemas. Por ejemplo, el caso de Ucrania y Rusia, no se habla de armas, pero ha habido una negociación para el intercambio de prisioneros. Eso es positivo: siempre es un paso para la paz.

Ahora hay un intercambio para pensar la planificación de un régimen de gobierno en Donbass y están discutiendo. Hace poco ha sucedido una cosa bella y fea. La fea es, debo decirlo, la hipocresía armamentística: países cristianos, o al menos de cultura cristiana, países europeos que hablan de paz y viven de las armas. Eso se llama hipocresía.

Es una parábola evangélica, Jesús la decía muchas veces en el capítulo 23 de Mateo. Acabar con esa hipocresía implica que una nación tenga la valentía de decir: ‘Yo no puedo hablar de paz porque mi economía gana mucho con la fabricación de armas’. Son cosas que, sin insultar ni ensuciar a esos países, sino hablando como hermanos.

La fraternidad humana. Detengámonos porque la cosa es fea. En un puerto, ahora no recuerdo bien, llegó un barco lleno de armas que debía traspasar las armas a un barco mayor con destino a Yemen (todos sabemos lo que sucede en Yemen. Los trabajadores del puerto dijeron ‘no’. Fueron valientes aquellos trabajadores. El barco regresó a su casa. Es un caso, pero nos muestra cómo se debe actuar en esto. Y la paz hoy es muy débil, muy débil. Pero no nos desanimemos.

Guenois, Jean-Marie: ¿Y la legítima defensa con las armas?

Papa Francisco: La hipótesis de la legítima defensa siempre permanece. También es una hipótesis que se contempla en la teología moral, pero como último recurso, último recurso con las armas. La legítima defensa con la diplomacia, con la mediación… Último recurso: legítima defensa, pero subrayando lo de último recurso. Estamos avanzando en un progreso ético y me gusta poner en cuestión todas estas cosas. Quiere decir que la humanidad avanza en el bien, no sólo en el mal.

Caricato, Cristiana (TV2000 – Italia): La gente lee que la Santa Sede adquirió inmuebles por cientos de millones de euros en el corazón de Londres y se queda un poco desconcertada por el uso que se da a las finanzas vaticanas, en particular cuando se implica al Óbolo de San Pedro. ¿Usted conocía estas operaciones? ¿Es correcto el uso que se está haciendo del Óbolo de San Pedro? Usted con frecuencia ha dicho que no se debe hacer dinero con el dinero, con frecuencia ha denunciado el uso indiscriminado de las finanzas, y en cambio luego vemos estas operaciones que también implican a la Santa Sede. Esto escandaliza. ¿Cómo ve usted este asunto?

Papa Francisco: Gracias. Primero, de la buena administración normal sale la suma del Óbolo, ¿y qué hago?, ¿la meto en el cajón? No, esa es una mala administración. Trato de hacer una inversión y cuando necesito dar, cuando se evalúan las necesidades de un año, ese capital no se devalúa, se mantiene o crece un poco. Esa es una buena administración. La administración del cajón es mala. Se debe buscar una buena administración o una buena inversión. ¿Claro?

También una inversión… Entre nosotros se dice ‘una inversión de viudas’, como hacen las viudas, dos o tres, cinco allá, si cae uno hay otro… Que no se arruinan, siempre a lo seguro y dentro de la moral.

Si haces una inversión con el Óbolo de San Pedro en una fábrica de armamento, el Óbolo entonces no es Óbolo. Si haces una inversión durante años sin tocar el capital, entonces no funciona. El Óbolo se debe gastar en un año o año y medio, hasta que llegue otra colecta que se hace mundialmente y esa es una buena administración, sobre seguro, y sí, se puede también comprar una propiedad, alquilarla, y luego venderla, pero sobre seguro, con todas las seguridades por el bien de la gente del Óbolo. Luego pasó aquello que pasó, un escándalo y han hecho cosas que no parecían limpias.

Pero la denuncia no vino de fuera. Aquella reforma de la metodología económica que ya había iniciado Benedicto XVI y fue el Revisor de Cuentas interno quien dijo: ‘Aquí hay algo feo, aquí hay algo que no funciona’. Y vino junto a mí y le dije: ‘¿Está usted seguro?’. ‘Sí. ¿Qué debo hacer?’. ‘Está la justicia vaticana, vaya donde ellos y haga la denuncia al Promotor de Justicia’.

Y en eso quedé contento porque se ve que la administración vaticana tiene recursos para aclarar las cosas feas que suceden dentro, como en este caso, que si no es el caso del inmueble de Londres, porque todavía esto no está claro, pero ahí había casos de corrupción.

El promotor ha estudiado el asunto, ha hecho consultas y ha visto que había un desequilibrio en el balance, y luego me pidió permiso para hacer las indagaciones. Y le dije: ‘¿Está claro eso?’. ‘Sí, hay una presunta corrupción en estos casos, debo hacer averiguaciones’. Y le he firmado las autorizaciones. Fue una investigación en cinco oficinas y, a día de hoy, si bien hay presunción de inocencia, hay capitales que no han sido bien administrados, también con corrupción.

Creo que en menos de un mes iniciaremos los interrogatorios de las cinco personas que han sido bloqueadas porque había indicios de corrupción. Usted podrá decirme, ‘¿entonces estos cinco son corruptos?’. No, la presunción de inocencia es una garantía para todos, un derecho humano, pero hay corrupción y se ve. Con la investigación se verá si son culpables o no.

Es una cosa fea y no es bonito que sucedan estas cosas en el Vaticano. Pero ha salido a la luz por medio de mecanismos internos que comienzan a funcionar cuando el Papa Benedicto los puso en marcha. Por esto, yo doy gracias a Dios, no de que salga la corrupción, sino de que el sistema de control del Vaticano funcione bien.

Pullella, Philip (Reuters): En las últimas semanas han surgido preocupaciones por lo que está sucediendo con las finanzas del Vaticano. Según algunos, hay una guerra interna sobre quién debe controlar el dinero. La mayor parte de los miembros del consejo de administración del AIF ha dimitido. El grupo Egmont suspendió al Vaticano de las comunicaciones seguras después de la redada del 1 de octubre. El director del AIF está todavía suspendido y aún no hay un revisor general. ¿Qué puede usted hacer o decir para garantizar a la comunidad internacional financiera y a los fieles en general que están llamados a contribuir al Óbolo de San Pedro de que el Vaticano no volverá a ser considerado un país que no es de fiar y que las reformas no se detendrán y que no se regresará a los hábitos del pasado?

Papa Francisco: El Vaticano ha dado pasos adelante en su administración. Por ejemplo, el IOR hoy tiene la aceptación de todos los bancos y puede actuar como la banca italiana, normal, cosa que hace un año no podía.

Hay progresos. Luego, el grupo Egmont: es algo no oficial, internacional, es un grupo que pertenece al AIF. El control internacional no depende del grupo Egmont. El grupo Egmont es un grupo privado que tiene su peso. Es un grupo privado. Moneyval hará la inspección. La ha programado para los primeros meses del próximo año y la hará. El director del AIF ha sido suspendido porque había sospecha de mala administración.

El presidente del AIF hizo fuerza con el grupo Egmont para retomar la documentación. Y eso la justicia no puede hacerlo. Ante esto, yo hice las consultas ante la magistratura, a un magistrado italiano de nivel: ‘¿Qué debo hacer?’. La justicia, ante una acusación de corrupción, es soberana en un país, es soberana, nadie puede inmiscuirse ahí, nadie puede decirle al grupo Egmont: ‘Vuestros papeles está aquí’. No, deben ser estudiados los papeles de aquello que parece una mala administración en el sentido de un mal control.

Fue la AIF la que, parece, no controló los delitos de los demás. Su deber era controlar. Espero que se pruebe que no es así, porque todavía hay presunción de inocencia. Pero por el momento, el magistrado es soberano porque debe estudiar cómo ha ido, porque al contrario un país tendría una administración superior que lideraría la soberanía del país.

El mandato del presidente del AIF concluía el 19. Lo llamé algunos días antes y él no se dio cuenta de que lo estaba llamando, y anuncié el 19 dejaba el puesto. Ya he encontrado al sucesor, un magistrado de altísimo nivel jurídico, económico, nacional e internacional, y a mi regreso tomará cargo del AIF y continuará así.

Habría sido un contrasentido que la Autoridad de control fuese soberana por encima del Estado. Es una cosa difícil de entender. Pero aquello que ha perturbado un poco es el grupo Egmont. Es privado. Ayuda mucho, pero no es la autoridad de control de Moneyval. Moneyval estudiará los números, los procedimientos, cómo ha actuado el promotor de justicia, estudiará como juez y los jueces han determinado el asunto.

Sé que en estos días comenzará, o ya ha comenzado, el interrogatorio de cinco que han sido suspendidos. No es fácil, pero no debemos ser ingenuos, no debemos ser esclavos. Alguno me ha dicho que con esto hemos tocado al grupo Egmont, la gente se asusta, hacemos un poco de terrorismo… Dejémoslo de parte.

Nosotros vamos adelante con la ley, con Moneyval, con el nuevo presidente del AIF. Y el director ha sido suspendido, quizás fuese inocente. Yo lo quisiera así porque es bueno que si una persona es inocente y no es culpable. Pero se ha hecho un poco de ruido con este grupo que no quería que se tocasen los papeles que pertenecían al grupo.

Pullella, Philip: ¿La gente puede estar tranquila? ¿Qué le puede decir a la gente?

Papa Francisco: Es la primera vez que en el Vaticano el caso se descubre desde dentro, no desde fuera. Desde fuera, muchas veces. Pero en esto el Papa Benedicto fue sabio, comenzó un proceso que ha madurado y ahora las instituciones…, está funcionando el revisor. De verdad, no quiero ofender al grupo Egmont, que hace mucho bien y ayuda, pero en este caso la soberanía pertenece al Estado, también la justicia es más soberana que el poder ejecutivo. No es fácil comprenderlo, pero os pido que comprendáis esta dificultad.

Juchem, Roland (CIC, Alemania)Santo Padre, en el vuelo de Bangkok a Tokio envió un telegrama a Carrie Lam (jefa ejecutiva) de Hong Kong. ¿Qué piensa de la situación ahí, con las manifestaciones y después de las elecciones municipales? ¿Y cuándo podemos acompañarlo a Pekín?

Papa Francisco: Los telegramas se mandan a todos los jefes de Estado, es una cosa automática, son hechos de saludo, y también un modo cortés de pedir permiso para sobrevolar su territorio. Esto no tiene un significado ni de condena ni de apoyo, es una cosa mecánica que todos los aviones hacen cuando técnicamente entran. Avisan: ‘Estamos entrando’, y nosotros lo hacemos con cortesía, saludamos. Esto no tiene algún valor en el sentido que usted pregunta, solo un valor de cortesía.

Sobre lo otro que me dice, qué cosa pienso. Pero no es solo Hong Kong, piensa en Chile, piensa en Francia, la democrática Francia, un año de chalecos amarillos, piensa en Nicaragua, piensa en los demás países latinoamericanos, Brasil, que tiene problemas y también cualquier país europeo. Es una cosa general.

¿Qué hace la Santa Sede con esto? Llama al diálogo, a la paz. Pero no es solo Hong Kong. Son varias cosas que tienen problemas que yo en este momento no soy capaz de valorar. Respeto la paz y pido la paz para todos estos países que tienen problemas. Problemas también hay en España, problemas así. Conviene relativizar las cosas y llamar al diálogo, a la paz, para que se resuelvan los problemas.

Juchem, Roland: ¿Y Pekín…?

Papa Francisco: Me gustaría ir Pekín, amo a China.

Alazraki, Valentina (Televisa – México): Papa Francisco, América Latina está en llamas. Hemos visto, después de Venezuela, en Chile las imágenes que no pensábamos de revivir después de Pinochet. Hemos visto la situación en Bolivia, Nicaragua, otros países. Violencia en las calles, muertos, heridos, iglesias también violadas. ¿Cuál es su análisis de lo que está sucediendo en estos países? La Iglesia, y usted personalmente como Papa latinoamericano, ¿puede hacer algo?, ¿está haciendo algo?

Papa Francisco: Alguien me ha dicho esto, pero se debe hacer un análisis: “La situación hoy en América Latina se asemeja a la de 1974-1980”. Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay con (Alfredo) Stroessner, creo que Bolivia también. Tenían la Operación Cóndor. En aquel momento se llamaba, pero una situación así en llamas. Pero no sé si es un problema que se asemeja al otro. De verdad en este momento no soy capaz de hacer un análisis total de esto. Es verdad que hay declaraciones no precisamente de paz.

Lo de Chile me asusta, porque Chile sale de un problema de abusos que nos ha hecho sufrir tanto. Y ahora regresa a un problema de este tipo que no comprendemos bien. Pero está en llamas, como usted dice. Y se debe buscar el diálogo y también el análisis. Todavía no he encontrado un análisis bien hecho sobre la situación en América Latina. Y también los gobiernos débiles, muy débiles, que no llegan a poner orden y paz. Y por esto ocurre esta situación.

Alazraki, Valentina: Evo Morales ha pedido su mediación, por ejemplo. Cosas concretas.

Papa Francisco: Sí, cosas concretas. Venezuela pidió la mediación y la Santa Sede ha estado siempre dispuesta. Hay una buena relación, nosotros estamos ahí presentes para ayudar cuando es necesario. Bolivia ha hecho algo de este tipo, aún no sé bien a través de cuál medio, pero también ha hecho un pedido a las Naciones Unidas que ha enviado sus delegados, también algunos países de la Unión Europea.

Chile no lo sé si ha hecho algún pedido de mediación internacional. Brasil ciertamente no, pero también ahí hay problemas. Cosa un poco extraña. No quisiera decir una palabra de más, porque no estoy en capacidad porque no he estudiado bien, porque sinceramente no comprendo bien el problema.

Pero aprovecho su pregunta. Han hablado poco de Tailandia y Tailandia es otra cosa, diferente de Japón, es otra cultura. Diferente. Una cultura de la trascendencia y también de belleza, diferente a la belleza de Japón. Una cultura, tanta pobreza y tanta riqueza espiritual.

Pero también hay un problema que lastima el corazón y que nos hace pensar en Grecia y los demás. Usted es una maestra en este problema de la explotación. Lo ha estudiado bien y su libro ha hecho tanto bien. En Tailandia, algunas cosas de Tailandia son duras, son difíciles por esto.

Pero está la Tailandia del sur, y está también la bella Tailandia del norte, donde no he podido ir, la Tailandia tribal, como existe la India del noreste tribal que tiene otra cultura. He recibido unas veinte personas de esa zona que son los primeros bautizados, que vinieron a Roma.

Una cultura diferente, esa cultura tribal que en India se conoce bien, pero en Tailandia todavía no se conoce bien, ¿no?, al norte. Hemos visto que Bangkok es una ciudad modernísima. Es una ciudad fuerte, grande, pero tiene problemas diferentes a los problemas de Japón, y tiene riquezas diferentes a las riquezas de Japón.

Pero los problemas de la explotación he querido subrayarlo. Y le agradezco a usted y su libro. Y también quisiera agradecer el libro verde de Franca. ¿Dónde está Giansoldati? Ah, está ahí. Dos mujeres que vienen en el vuelo que han hecho un libro, cada una, que tocan los problemas de hoy. El problema ecológico, el problema de la destrucción de la madre tierra, del ambiente. Y el problema de la explotación humana que usted ha tocado.

Se ve que las mujeres trabajan más que los hombres y son capaces. Gracias. Gracias a ambas por esta contribución, gracias. Y todavía llevo en el corazón la camisa de Rocío. No la olvido. Y a todos ustedes gracias. Gracias por hacer las preguntas directas, gracias. Esto hace bien, siempre hace bien. Recen por mí. Buen almuerzo. Gracias.

https://infovaticana.com/2019/11/26/rueda-de-prensa-del-papa-obolo-armas-nucleares-y-china/


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