Panamá 2019: La Iglesia cubana hace historia al enviar a 471 peregrinos a la JMJ

enero 15, 2019

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Envío de Jóvenes de la Diócesis de Holguín, Cuba, a la JMJ de Panamá © Maria Luisa Pérez Galvez

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Panamá 2019: La Iglesia cubana hace historia al enviar a 471 peregrinos a la JMJ

Representando a las 11 diócesis de la Isla

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LA HABANA, Cuba.- La Iglesia cubana hace historia al enviar a 471 peregrinos a la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Panamá del 22 al 27 de enero de 2019.

La delegación cubana incluye a jóvenes, sacerdotes y religiosas, representando a las 11 diócesis de la Isla. Todos han participado en un proceso de preparación en sus comunidades con orientaciones a nivel nacional motivándolos a vivir una experiencia de Dios y de Iglesia joven universal.

Carta a los peregrinos

“Tu Iglesia, tu Obispo, tu Familia, tu Patria te esperan y vivirán junto a ti cada momento con intensidad y emoción”, indica el texto de la carta que ha recibido cada peregrino. En esta carta se les ha pedido a los peregrinos que vivan cuatro aspectos:

Gratitud a tantas Instituciones y personas, que han hecho posible que puedan participar en la experiencia. “No olvides en tus palabras y actitudes la expresión: ¡GRACIAS!

Generosidad para compartir con otros jóvenes “lo que eres y tienes”, para crear lazos de amistad y fraternidad.

Compromiso para aprovechar al máximo el programa, los eventos, las catequesis de los obispos, la Adoración Eucarística, la confesión. “Recuerda que en tu Patria han quedado muchos jóvenes a quienes tendrás que transmitir la experiencia. ¡Eres su delegado en Panamá!”

Coraje para aceptar los posibles inconvenientes de falta de baños, transporte, comida. Es importante tener el coraje  de avanzar sin crítica estéril.

Mons. Álvaro Beyra Luarca es obispo de Bayamo–Manzanillo y preside la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil. Piensa que la carta enviada a los peregrinos y su programa recoge muy bien el espíritu de la preparación que han tenido los jóvenes.

“Ser” Iglesia

El pasado mes de octubre, durante su intervención en el Sínodo de Obispos sobre los jóvenes, el obispo cubano habló de lo que los jóvenes aportan a la Iglesia por el hecho de ser jóvenes. “Me quiero referir a lo que aportan al ‘ser’ de la Iglesia, no al ‘hacer’ de la Iglesia”, dijo.

Y explicó que “para aportar al ‘ser’ de la Iglesia tienen que ser Iglesia, verse y ser vistos como Iglesia, no como simples destinatarios de la misión de la Iglesia, menos aún como un problema”.

Entrevistado, después, por Radio Vaticana reiteró que “los jóvenes son quienes nos pueden ayudar a mirar al futuro”.

El Obispo reconocía, entonces, que en otras Jornadas Mundiales de la Juventud los peregrinos cubanos han sido un número simbólico. Por primera vez, en 2019, viaja una delegación grande “gracias al interés que ha puesto el Santo Padre que puso las jornadas en este ámbito regional y nos ha ayudado a vencer las dificultades.”

En un reciente escrito, la revista Palabra Nueva de la Arquidiócesis de la Habana indica que inicialmente, en 1985, Cuba no pudo participar, después lo hizo con dos o tres jóvenes y algún obispo. Para estar en sintonía se organizó lo que se conoce como Pascua Joven; y sigue celebrándose en todas las diócesis después de Pascua.

Participación en otras JMJ

Para la JMJ del año 2.000 en Roma fueron 60 los peregrinos cubanos y el Cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana, impartió una de las catequesis. En Toronto, en el año  2002, el grupo llegó a 200, con cuatro obispos y varios asesores.

En 2019 se ha duplicado ese número aunque la Iglesia cubana es una iglesia pobre y no hubiera podido realizar este esfuerzo sin la ayuda de Iglesias hermanas, movimientos, instituciones, congregaciones religiosas, personas que han patrocinado a los peregrinos y el apoyo del Presidente  de Panamá Juan Carlos Varela quien recientemente visitó el Arzobispado de La Habana. Pero además, los mismos jóvenes han estado ahorrando y reuniendo dinero para poder participar.

“Cuando nos enteramos de que este evento se realizaría en un país cercano al nuestro, comenzamos a recaudar fondos por cuenta propia y con la ayuda de nuestros padres”, ha señalado Eliany Díaz, de la Arquidiócesis de La Habana en una entrevista. Dijo que se limitaba en salir de fiesta y ahorraba. Ella es una de los 141 peregrinos habaneros, la delegación más grande del país caribeño.

Entrevistado en Palabra Nueva, el P. Jorge Luis Pérez Soto, asesor de la Pastoral Juvenil ha explicado que en La Habana “optamos por dar todas las facilidades a los jóvenes que quisieran y pudieran participar en la JMJ”.

Se establecieron unos requisitos mínimos: vida comunitaria, tener los sacramentos de la iniciación cristiana y algún compromiso con sus comunidades.

Delegación muy diversa

Se trata de una delegación muy diversa, con jóvenes de todas las comunidades cristianas, de todas las vicarías, incluso extranjeros que estudian en Cuba. Además, explica el sacerdote, hay jóvenes con una larga andadura en la vida de la Iglesia y otros que se han unido hace poco.

El sacerdote explicó que la Arquidiócesis recibió  la tarea de tramitar los visados de todos los delegados de la Isla, lo que ha llevado más de cinco meses de trabajo. Además, han tenido los encuentros formativos y una reunión con el embajador de Panamá en Cuba.

Un aspecto importante ha sido crear una estrategia comunicativa a través de las redes sociales en WhatsApp, de Messenger y perfiles de Facebook.

“Enamorarse de Jesucristo”

El Papa Francisco envió un mensaje en video a los jóvenes cubanos el pasado mes de abril, invitándoles a enamorarse de Jesucristo y “a tener un compromiso cada vez más concreto al servicio de la Iglesia en esta Cuba concreta de hoy”. Les dice que “sean buenos patriotas, amen a su tierra y sean generosos”.

El Papa conoce que en Santiago de Cuba, los días 14 al 17 de agosto, tendrá lugar una ‘mini Jornada de la Juventud’ para los cubanos y pide que ambas experiencias, en Panamá y en Santiago de Cuba, sean una oportunidad para profundizar los procesos de fe de cada uno, para ir construyendo la Iglesia de hoy y de mañana, la Patria de hoy y de mañana”.

Diócesis de Holguín

En la Diócesis de Holguín, el día de la Epifanía, en la Catedral, Mons. Emilio Aranguren Echeverría se dirigió a los 11 delegados a la JMJ invitándoles a peregrinar y “compartir lo que ustedes son: discípulos de Jesús”. Les dijo que lo hagan con la verdad: “ni mientan, ni exageren, ni se queden callados. ¡Sean como son!”.

Les pidió que, compartan con naturalidad que por el territorio de su Diócesis entró Colón a Cuba y, por tanto, “esta es la tierra más hermosa’”; que en la Bahía de Nipe fue hallada la imagen de la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba, que en Barajagua echó raíces en suelo cubano; y que, en esta Catedral, un obispo misionero llamado San Antonio María Claret fue herido y derramó su sangre por predicar la verdad del Evangelio.

Y en nombre de la Diócesis, les invitó “al igual que los pastores y que los magos”, a peregrinar “hacia Panamá a la luz del Señor”.

Araceli Cantero Guibert

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Conoce el tema que Papa Francisco ha elegido para la JMJ de Panamá 2019

enero 15, 2019

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JMJ de Panamá 2019: He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra. 

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Conoce el tema que Papa Francisco ha elegido para la JMJ de Panamá 2019

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“He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Este es el tema que el Papa Francisco ha elegido para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Panamá en 2019.

El Vaticano ha anunciado que el Papa ha escogido los temas “para el itinerario de tres años de las Jornadas Mundiales de la Juventud, que culminará con la celebración internacional del evento, programada en Panamá para el año 2019”.

“El camino espiritual indicado por el Santo Padre continúa coherentemente la reflexión iniciada con las últimas tres Jornadas Mundiales de la Juventud (2014-2016), centradas en las Bienaventuranzas”, explica el Vaticano.

“El Papa Francisco, en su discurso preparado para el encuentro con los voluntarios de la JMJ de Cracovia, ilustraba las actitudes de la Madre de Jesús, mostrándola como modelo a imitar. Hablando después espontáneamente en aquella ocasión, el Santo Padre invitó a los jóvenes a tener memoria del pasado, tener valentía en el presente y tener/ser esperanza para el futuro”.

Por ello, los tres temas anunciados “tienden a dar al itinerario espiritual de las próximas JMJ una fuerte connotación mariana, subrayando al mismo tiempo la imagen de una juventud en camino entre el pasado (2017), el presente (2018) y el futuro (2019), animada por las tres virtudes teologales: fe, caridad y esperanza”.

Según la Santa Sede, “el camino propuesto a los jóvenes muestra también una evidente sintonía con la reflexión que el papa Francisco ha encomendado al próximo Sínodo de los Obispos: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

Los temas para las JMJ próximas son:

XXXII Jornada Mundial de la Juventud, 2017

“El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí” (Lc 1,49)

XXXIII Jornada Mundial de la Juventud, 2018

“No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios” (Lc 1,30)

XXXIV Jornada Mundial de la Juventud, 2019 (Panamá)

“He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38)

https://www.aciprensa.com/noticias/conoce-el-tema-que-papa-francisco-ha-elegido-para-la-jmj-de-panama-2019-76646


Las angustias del Papa sobre América Latina

enero 13, 2019

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El pontífice trasluce su preocupación por América Latina, y los motivos son varios, como podemos intuir fácilmente. 

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Las angustias del Papa sobre América Latina

El pontífice trasluce su preocupación y los motivos son varios

Por Macky Arenas

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Dicen que todos los caminos conducen a Roma. Las tensiones que reverberan en este continente vienen desde diferentes focos y también llegan hasta el Vaticano. No pasa desapercibido que el Papa Francisco ha dejado ver su preocupación de diferentes maneras y en distintas ocasiones.

No sólo en sus viajes al continente americano:

Venezuela y Nicaragua están en el epicentro de una realidad telúrica cuya onda expansiva desvela a la Santa Sede, aun en medio de tantos compromisos internacionales de alto voltaje.

Y no es para menos. En Nicaragua la tensión está al rojo vivo entre el régimen de los Ortega y su pueblo y, en medio, la Iglesia amenazada pero consecuente con el sufrimiento de la gente. En Venezuela, hoy día 10 de enero, es el primero de un gobierno no electo por el pueblo, cosa que no ocurría desde hace 60 años. Difícil imaginar un peor escenario para la paz social y la inaplazable recuperación económica.

Baste decir que la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana se adelantó emitiendo ayer mismo su exhortación pastoral donde los obispos reiteran “que la convocatoria del 20 de mayo -elección en la cual Maduro basa su supuesta legitimidad para juramentarse hoy- fue ilegítima, como lo es la Asamblea Nacional Constituyente”.

Y aún más: “Es un pecado que clama al cielo querer mantener a toda costa el poder y pretender prolongar el fracaso e ineficiencia de estas últimas décadas: ¡es moralmente inaceptable!”. El Cardenal Baltazar Porras fue preciso en su comentario: “Se ha querido desconocer a la Asamblea Nacional, pero tiene la legitimidad que le ha dado la voluntad popular”.

En Venezuela, unos hablan de vacío de poder para calificar lo que se presenta a partir del 10E; otros de usurpación del cargo.

El reconocido profesor de Derecho Constitucional y parlamentario de vasta experiencia en el pasado democrático, Nelson Chitty La Roche, aclara el punto: “En este caso no hay vacío de poder porque a pesar de todas las irregularidades que se pueden enumerar hay alguien ejerciendo el cargo de presidente de la República. Pero Maduro ejerce el cargo aunque no fue electo conforme a los parámetros constitucionales o legales, así que, de hecho, viene usurpando el cargo desde siempre, incluso, desde el 2013 y desde que la Asamblea Nacional le declaró el abandono del cargo. En conclusión, se puede abrir un amplio expediente contencioso referido no solo a la falta de cualidad para el ejercicio del cargo sino ante la falta de legitimidad de origen”.

La presión crece puesto que ningún país, salvo los aliados históricos del régimen, Cuba, Nicaragua y Bolivia, asistieron a la juramentación escenificada por Maduro. México anunció la asistencia de su Encargado de Negocios. La Unión Europea, el Grupo de Lima, pasando por los representante diplomáticos de Rusia, China, Irán, Turquía y el mismísimo Nuncio Apostólico se abstuvieron de asistir.

La periodista venezolana, Argelia Ríos, colocaba en su cuenta de tuiter: “Para esto quedaron los engreídos manirrotos que pasaron años comprando apoyos costosísimos en la comunidad internacional. Ahora son menesterosos solidarios, implorando respaldos de naciones inexistentes”, en alusión a una serie de “países” que el gobierno anuncia acompañarán a Maduro, como Osetia del Sur y Nauru, éste último un país que, luego de lograr un ingreso per cápita de $50.000 para 1975, hoy están arruinados, viven del narcotráfico, la extorsión y el “chuleo” a países a cambio de apoyos.

Es una realidad triste la que enfrenta el gobierno venezolano, que ha desoído todos los llamados de la Iglesia al diálogo, tirando por la borda cada oportunidad que se le ofreció para terminar con alguna dignidad. Hoy, lanzan al país a un terreno movedizo en el cual pueden hundirse ellos también.

El panorama general continental no es auspicioso por el momento. Brasil y México, dos países de gran peso para la balanza geopolítica de la subregión, han tomado rumbos completamente distintos y sobre ambos se dibuja un inquietante signo de interrogación. Trump insiste en erigir su muro, y su aliado estrella, Colombia, no consigue concretar la anhelada paz mientras crece su tirantez con la vecina Venezuela.

El gobierno de Macri enfrenta serios desafíos en la tarea de nivelar las diferencias sociales desde una perspectiva liberal, al tiempo que ha recibido emplazamientos por parte de la Iglesia local sobre temas neurálgicos para el país. En noviembre pasado, el Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Mario Poli, profundizó sobre el pedido de los obispos de una “mayor sensibilidad” de las autoridades frente al tema de la vida y los peligros que la amenazan, como el aborto y las drogas.

En cuanto a Chile, se encuentra en medio de una tormenta de proporciones incalculables por el destape de casos de abusos que llevó, en mayo pasado, a los 34 obispos de la Conferencia Episcopal chilena a presentar su renuncia en bloque, cosa inédita tanto como impensable hace algunas décadas, cuando ese país era un ejemplo de catolicismo sólido exhibiendo al episcopado más respetado e influyente del continente.

Colombia, Brasil, Argentina y Chile son tal vez los países de mayor tradición católica de América Latina, sin mencionar a México cuya imbatible devoción por la Virgen de Guadalupe, Patrona de América Latina, prima por sobre cualquier otra consideración religiosa.

Los episcopados se mantienen fieles a su misión y han expresado taxativamente su comunión con el Santo Padre a raíz de los feroces ataques de que viene siendo objeto; los obispos latinoamericanos están al lado de sus pueblos en las dificultades y ejerciendo una importante labor pastoral sustentada en un magisterio consecuente y firme ante los embates del relativismo y las amenazas que implica una realidad explosiva de injusticias e inestabilidad política y social.

El Papa se revela afectado en lo más profundo por la inacabable serie de asesinatos de sacerdotes en México; por el cuadro de hambre y necesidades de todo tipo que vive Venezuela, lo cual, aunado a la flagrante y continua violación a los derechos humanos, ha producido el éxodo masivo más impresionante en esta parte de mundo con los vaivenes y desequilibrios que ello plantea a naciones hermanas; los riesgos que corre la Iglesia en Nicaragua, cuyos fieles son perseguidos y encarcelados, los prelados constantemente hostigados y agredidos, lo que presenta un cuadro muy disminuido en materia de libertad religiosa.

El brutal éxodo de inmigrantes, los crímenes contra defensores de los derechos humanos de las comunidades aborígenes en plena antesala del Sínodo de la Amazonía y la alarmante cifra de asesinatos de mujeres con que arrancó el 2019 en países como Argentina, Bolivia, Perú, Chile y México serían materia suficiente como para espeluznar al más imperturbable.

Es conocido que América Latina es una de las regiones en donde se han registrado más casos de feminicidios en los últimos años. Solamente en 2017 la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) contabilizó 2.795 crímenes contra la mujer. Hasta el pacífico Paraguay registró aumento de casos de feminicidios durante 2018. Como corolario, la droga y la siempre vinculada trata de personas es otro asunto pendiente en nuestros países.

Todos estos conflictos, en ciernes o en pleno desarrollo, que están en el corazón del Papa, sobre los que vuelve con frecuencia en su discurso, tocan la fibra más sensible de lo que ha sido su prédica desde que comenzó su misión como Obispo de Roma.


El Papa: Populismo y violencia amenazan el mundo, urge nuevo diálogo

enero 7, 2019

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Los conflictos de América en el mensaje de inicio de año dirigido por Francisco a los embajadores acreditados en el Vaticano. Nicaragua y Venezuela en el pensamiento del Papa; pero también los migrantes, las nuevas formas de esclavitud, la depredación de la naturaleza y el armamentismo.

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El Papa: Populismo y violencia amenazan el mundo, urge nuevo diálogo

Los conflictos de América en el mensaje de inicio de año dirigido por Francisco a los embajadores acreditados en el Vaticano. Nicaragua y Venezuela en el pensamiento del Papa; pero también los migrantes, las nuevas formas de esclavitud, la depredación de la naturaleza y el armamentismo

Por Andrés Beltramo Álvarez

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Populismo y violencia. Son las preocupaciones número uno del Papa, en el ámbito de la política internacional. Así quedó claro en el discurso que pronunció ante los embajadores acreditados en el Vaticano.

En un denso y detallado mensaje, Francisco repasó los principales conflictos del mundo. De Nicaragua a Venezuela, del Congo a Ucrania, de Irak a la Tierra Santa. En el fondo de todas estas crisis identificó la decadencia del sistema multilateral. Por eso instó a forjar un nuevo diálogo entre las naciones, que pueda frenar el precipicio de una nueva guerra total.

Como es tradición, Jorge Mario Bergoglio recibió a los miembros del cuerpo diplomático al inicio del año. Lo hizo la mañana de este lunes en la Sala Regia del Palacio Apostólico, un escenario imponente para un discurso sin descuentos.

En él abordó también temas de candente actualidad eclesiástica como los abusos sexuales contra menores, el acuerdo provisional para el nombramiento de obispos en China y el próximo Sínodo de los Obispos sobre la Amazonia.

“La Santa Sede no busca interferir en la vida de los estados, sino que su pretensión no es otra que la de ser un observador atento y sensible de las problemáticas que afectan a la humanidad, con el sincero y humilde deseo de ponerse al servicio del bien de todo ser humano”, aclaró de entrada.

Inmediatamente después trazó un diagnóstico sobre los “momentos de dificultad” que afronta la comunidad internacional y el sistema multilateral en su conjunto.

Advirtió sobre el resurgir de las “tendencias nacionalistas que minan la vocación de las organizaciones internacionales de ser un espacio de diálogo y encuentro para todos los países”. Y estableció que, ante esa crisis, “prevalece la búsqueda de soluciones unilaterales y el dominio del más fuerte sobre el más débil”.

Sin mencionarlo claramente, el líder católico evocó un lema de moda: el “nosotros primero”. Recordó que, el siglo pasado, la Sociedad de las Naciones entró en crisis porque los miembros no fueron capaces de encontrar acuerdos compartidos y, en el arco de dos décadas, el planeta desbarrancó en la Segunda Guerra Mundial. Ahora, las principales organizaciones internacionales se ven amenazadas “por las mismas actitudes”, alertó.

“Esto es debido a cierta incapacidad del sistema multilateral para ofrecer soluciones eficaces a las situaciones que desde hace tiempo están pendientes de resolución, como algunos conflictos ‘congelados’, y para afrontar los desafíos actuales en modo satisfactorio para todos. En parte, es el resultado de la evolución de las políticas nacionales, condicionadas cada vez con mayor frecuencia por la búsqueda de un consenso inmediato y sectario, en lugar de buscar pacientemente el bien común con respuestas a largo plazo”, siguió.

Denunció además el avance de poderes y grupos de interés que imponen sus propias visiones e ideas dentro de los organismos internacionales, “desencadenando nuevas formas de colonización ideológica, que a menudo no respetan la identidad, la dignidad y la sensibilidad de los pueblos”.

Y comparó el tiempo actual con el ambiente vivido durante el periodo entre la primera y la segunda guerra mundial, cuando prevalecieron las tendencias populistas y nacionalistas. Ahora, sostuvo, la reaparición de corrientes similares es fruto de una falta general de confianza, una crisis de credibilidad y la marginación de los más vulnerables.

Por eso ratificó su preocupación por la tendencia impuesta por estos populismos que buscan hacer prevalecer los intereses de cada nación, que ignoran el derecho y la justicia como herramientas para resolver las controversias. Una actitud, apuntó el Papa, que es alimentada por quienes han sido llamados a gobernar y que se acentúa por el malestar creciente entre los ciudadanos de muchos países.

“Es oportuno que los políticos escuchen la voz de sus pueblos y busquen soluciones concretas para favorecer el bien mayor. Eso exige, sin embargo, el respeto del derecho y de la justicia, tanto dentro de la comunidad nacional como internacional, porque soluciones relativas, emotivas y apresuradas pueden conseguir acrecentar un consenso efímero, pero no contribuirán nunca a la solución de los problemas más profundos, al contrario, los aumentarán. A la política se le pide tener altura de miras y no limitarse a buscar soluciones de poco calado”, delineó.

Los focos de tensión americanos también encontraron espacio en el mensaje. Francisco reveló que sigue de cerca la situación en Nicaragua y deseó que “las distintas instancias políticas y sociales encuentren en el diálogo el camino principal para empeñarse por el bien de toda la nación”.

Para Venezuela, auguró “que se encuentren vías institucionales y pacíficas para solucionar la persistente crisis política, social y económica, vías que consientan asistir sobre todo a los que son probados por las tensiones de estos años y ofrecer a todo el pueblo venezolano un horizonte de esperanza y de paz”.

Garantizó el compromiso del Vaticano por ayudar concretamente a los más débiles, como la campaña humanitaria lanzada a favor de la población sufriente de Ucrania, ubicada en las regionales orientales del país y que padecen un conflicto “que dura desde hace casi cinco años y que ha tenido recientemente algunos episodios preocupantes en el Mar Negro”.

“La Santa Sede también espera que se reanude el diálogo entre israelíes y palestinos, para que finalmente se llegue a un acuerdo que responda a las aspiraciones legítimas de ambos pueblos, asegurando la convivencia entre los dos estados y el logro de una paz tan esperada y deseada”, dijo.

Para Medio Oriente invocó el compromiso para promover la paz en Yemen e Irak. Pidió a la comunidad internacional dar voz a las víctimas de la guerra en Siria, promoviendo una solución política al conflicto y detener las “violaciones de los derechos humanos, que causan sufrimientos inenarrables a la población civil, especialmente a mujeres y niños”.

Al mismo tiempo reconoció los avances en la Península Coreana donde, señaló, se buscan “soluciones compartidas y duraderas”. Alabó el acuerdo por reforzar las relaciones diplomáticas entre el Vaticano y Vietnam, donde se nombrará un representante pontificio residente en breve. Destacó los acuerdos entre Etiopía y Eritrea, en Sudán del Sur y otros “signos de esperanza” verificados en África.

Se mostró preocupado por la situación en la República Democrática del Congo, donde pidió respeto al resultado de las últimas elecciones como “factor determinante para una paz sostenible”. Y se mostró cercano con las víctimas de la violencia fundamentalista en Mali, Níger, Nigeria, así como de las persistentes tensiones internas en Camerún.

Un comentario aparte mereció el acuerdo provisional alcanzado entre la Santa Sede y la República Popular de China para el nombramiento de obispos en ese país asiático, firmado el 22 de septiembre. Lo atribuyó al fruto de un “largo y ponderado diálogo institucional”.

Agradeció a Dios porque, por primera vez después de tantos años, todos los obispos en China estén en plena comunión con el sucesor de Pedro y con la Iglesia universal. “Esperemos que la prosecución de los contactos para la aplicación del Acuerdo Provisional firmado contribuya a resolver las cuestiones abiertas y asegure los espacios necesarios para un desarrollo efectivo de la libertad religiosa”, continuó.

Más allá de los conflictos específicos, Bergoglio también desglosó otras grandes tragedias de la actualidad; como el problema de los cristianos en Medio Oriente. Instó a las autoridades políticas a no dejar de garantizarles la seguridad necesaria y todos aquellos requisitos que les permitan seguir viviendo en los países de los que son plenamente ciudadanos.

Urgió a defender a los migrantes y los refugiados. “Deseo llamar la atención de los gobiernos para que se ayude a quienes han emigrado a causa del flagelo de la pobreza, de todo tipo de violencia y persecución, así como de los desastres naturales y el cambio climático, y para que se tomen las medidas que permitan su integración social en los países de acogida”, clamó. Solicitó respeto a su dignidad y derechos humanos, advirtiendo que el desafío de la migración no puede resolverse “con la lógica de la violencia y del descarte, ni con soluciones parciales”.

Agradeció a los gobiernos que han colaborado en la acogida de migrantes durante el año pasado, y mencionó especialmente a Colombia que, junto a otros países de la región, ha recibido a un gran número de venezolanos. Al mismo tiempo aceptó que las olas migratorias de estos años han causado desconfianza y preocupación, llevando a los gobiernos de Europa y de América a limitar los flujos de entrada. Pero fustigó la tentación de construir nuevos muros.

“Las emergencias recientes han demostrado que se necesita una respuesta común, coordinada por todos los países, sin prevenciones y respetando todas las instancias legítimas, tanto de los Estados como de los migrantes y refugiados”, consideró.

Más adelante, el pontífice usó duras palabras contra la “plaga” de los abusos contra menores, que calificó como “uno de los peores y más viles crímenes posibles”, que “destruye inexorablemente lo mejor que la vida humana reserva para un inocente, causando daños irreparables para el resto de su existencia”.

Afirmó que la Iglesia trabaja para combatir y prevenir esos crímenes y su ocultamiento, para llegar a la verdad sobre los casos que involucran a eclesiásticos y para hacer justicia a los niños víctimas.

También condenó la violencia contra las mujeres. “Ante el flagelo del abuso físico y psicológico, es urgente volver a encontrar formas de relaciones justas y equilibradas, basadas en el respeto y el reconocimiento mutuos, en las que cada uno pueda expresar su identidad de manera auténtica, mientras que la promoción de algunas formas de indiferenciación corre el riesgo de desnaturalizar el mismo ser hombre o mujer”, precisó.

Defendió el derecho al empleo. Convocó a afrontar la disminución de puestos de trabajo y la pérdida de garantías económicas y sociales a causa del avance tecnológico. Exhortó a combatir el trabajo infantil y las nuevas formas de esclavitud, así como la disminución progresiva del valor de los salarios, especialmente en los países desarrollados, y la discriminación persistente de las mujeres en el ámbito laboral.

El Papa lamentó que el mercado de armas se mantenga en auge y avance la tendencia cada vez más generalizada a armarse, entre los individuos como entre los Estados. Expresó preocupación porque el crecimiento de armas cada vez más sofisticadas está sustituyendo al desarme nuclear.

“Las relaciones internacionales no pueden ser dominadas por las fuerzas militares, por las intimidaciones recíprocas, por la ostentación de los arsenales bélicos”, constató.

Animó a un compromiso más decisivo de los Estados para hacer frente con urgencia al fenómeno preocupante del calentamiento global, porque -dijo- la Tierra pertenece a todos y las consecuencias de su explotación recaen sobre la población mundial, y de manera más dramática en algunas regiones.


El maná de cada día, 7.1.19

enero 7, 2019

Lunes 7 de enero. Feria después de Epifanía

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Este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó

Este es su mandamiento: que creamos en su Hijo, Jesucristo y que nos amemos unos a otros



PRIMERA LECTURA: 1 Juan 3, 22-4, 6

Queridos hermanos:

Cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.

Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.

Queridos: no os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo.

Podréis conocer en esto el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús no es de Dios: es del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo.

Vosotros, hijos míos, sois de Dios y lo habéis vencido. Pues el que está en vosotros es más que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo y el mundo los escucha.

Nosotros somos de Dios. Quien conoce a Dios nos escucha, quien no es de Dios no nos escucha.

En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.


SALMO 2, 7-8. 10-12a

Te daré en herencia las naciones.

Voy a proclamar el decreto del Señor; él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy. Pídemelo: te daré en herencia las naciones, en posesión, los confines de la tierra.»

Y ahora, reyes, sed sensatos; escarmentad, los que regís la tierra: servid al Señor con temor, rendidle homenaje temblando.


Aclamación anters del Evangelio: Mt 4, 23

Jesús proclamaba el Evangelio del reino, curando las dolencias del pueblo.


EVANGELIO: Mateo 4, 12-17. 23-25

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: «País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.»

Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»

Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo. Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba. Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Trasjordania.

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EL CRITERIO

Papa Francisco en la capilla de la Casa Santa Marta.

Jueves 7 de enero de 2016

Quien pone en práctica las obras de misericordia tiene la prueba de que su acción viene de Dios: el único criterio para comprenderlo gira efectivamente en torno a la concreción de la «encarnación, de Jesús venido en la carne». Y así no tiene sentido «imaginar planes pastorales y nuevos métodos para acercar a la gente» si la fe en Jesús encarnado no lleva al servicio de los demás. Francisco lo recordó celebrando la misa el jueves 7 de enero por la mañana en la capilla de la Casa Santa Marta. Y también puso en guardia contra quienes tienen una apariencia de espiritualidad porque, dijo, si ese espíritu no viene de Dios es «el anticristo», la expresión de la «mundanidad».

Para esta reflexión el Papa se basó en la primera lectura de san Juan (3, 22-4, 6), haciendo notar inmediatamente cómo el apóstol retoma «una palabra de Jesús en la Última Cena: “permanecer”». Precisamente Juan escribe: «El que guarda sus mandamientos “permanece” en Dios y Dios en él». Y «este “permanecer” en Dios es un poco la respiración de la vida cristiana, y el estilo», explicó Francisco. En efecto, podemos decir que «un cristiano es aquel que permanece en Dios». Una vez más escribe Juan en su carta: «En esto conocemos que Dios permanece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado».

Por tanto, volvió a decir Francisco, «un cristiano es aquel que “tiene” el Espíritu Santo y se deja guiar por él: permanecer en Dios y Dios permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado». Y también retomó la advertencia del apóstol de «estar atento: y aquí viene el problema. Estad atentos, no os fiéis de cualquier espíritu, más bien poned a prueba a los espíritus para examinar si vienen verdaderamente de Dios». Precisamente «esta es la regla cotidiana de vida que nos enseña Juan».

Por tanto, «poner a prueba a los espíritus». «Pero, ¿qué quiere decir este “poner a prueba a los espíritus”? Parece que existieran fantasmas…». En cambio, no, afirmó el Pontífice, porque en realidad Juan sugiere «poner a prueba a los espíritus para examinar de dónde vienen: examinar el espíritu, qué sucede en mi corazón». Así, «nos lleva allí, al corazón», a preguntarnos precisamente «¿qué sucede, qué siento en mi corazón, qué quiero hacer? La raíz de lo que estoy sintiendo ahora, ¿de dónde viene?».

Por tanto, explicó el Papa, «esto es poner a prueba para “examinar”». Y precisamente «el verbo examinar» es el más apropiado para verificar verdaderamente «si esto que siento viene de Dios, del espíritu que me hace permanecer en Dios, o si viene de otro». A la pregunta, «¿quién es el otro?», la respuesta de Francisco es clara: «El anticristo». Por lo demás, precisó, «el razonamiento de Juan es simple, directo, diría circular, porque vuelve enseguida al mismo argumento: o eres de Jesús o eres del mundo». Y «retoma lo que Jesús también había pedido al Padre para todos nosotros: que no nos quite del mundo, sino que nos defienda del mundo». Porque «la mundanidad es el espíritu que nos aleja del espíritu de Dios que nos hace permanecer en el Señor».

Al llegar a este punto, Francisco expresó los interrogantes que, naturalmente, surgen sobre la cuestión: «Pero, padre, está bien, sí, está todo claro, pero, ¿cuáles son los criterios para hacer un buen discernimiento de lo que sucede en mi alma?». Juan propone un solo criterio y lo presenta con estas palabras: «Todo espíritu —toda emoción, toda inspiración que siento— que reconoce a Jesucristo venido en la carne, es de Dios; y todo espíritu que no reconoce a Jesús, no es de Dios”.

«El criterio es Jesús venido en la carne, el criterio es la encarnación», insistió Francisco. Tanto que «puedo sentir tantas cosas dentro, incluso cosas buenas, ideas buenas, pero si estas ideas buenas, estos sentimientos no me llevan a Dios que se hizo carne, no me llevan al prójimo, al hermano, no son de Dios». Por eso «Juan comienza este pasaje de su carta diciendo: “Este es el mandamiento de Dios: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros”».

Aplicando esta verdad a la vida cristiana de cada día, el Pontífice recordó que «podemos hacer tantos planes pastorales, imaginar nuevos métodos para acercarnos a la gente, pero si no hacemos el camino de Dios venido en la carne, del Hijo de Dios que se hizo hombre para caminar con nosotros, no estamos en el camino del espíritu bueno». Más bien, el que prevalece «es el anticristo, es la mundanidad, es el espíritu del mundo».

Ahora bien, añadió, «cuánta gente encontramos en la vida que parece espiritual, pero ni hablar de hacer obras de misericordia». Y «¿por qué? Porque las obras de misericordia son precisamente lo concreto de nuestra confesión de que el Hijo de Dios se hizo carne: visitar a los enfermos, dar de comer a quien no tiene alimento, cuidar a los descartados». Las «obras de misericordia», «porque cada hermano nuestro, que debemos amar, es carne de Cristo: Dios se hizo carne para identificarse con nosotros, y lo que sufre es el Cristo que lo sufre».

Por eso, dijo Francisco, «si tú vas por este camino, si tú sientes esto, está bien», porque precisamente «este es el criterio de discernimiento para no confundir los sentimientos, los espíritus, para no ir por un camino que no va». Vuelven, pues, las palabras de Juan: «No os fiéis de cualquier espíritu —estad atentos—, más bien poned a prueba a los espíritus para examinar si vienen verdaderamente de Dios». Por eso, reafirmó con fuerza, «el servicio al prójimo, al hermano, a la hermana que tiene necesidad —son tantas las necesidades—, incluso de un consejo, de mi oído para ser escuchado: estos son los signos de que vamos por el camino del espíritu bueno, o sea, el camino del Verbo de Dios que se hizo carne».

Antes de reanudar la celebración de la misa, Francisco pidió «al Señor la gracia de conocer bien qué sucede en nuestro corazón, qué nos gusta hacer, es decir, qué me toca más: si el espíritu de Dios, que me lleva al servicio de los demás, o el espíritu del mundo, que gira entorno a mí mismo, a mis cerrazones, a mis egoísmos, a tantas otras cosas». Sí, concluyó el Papa, «pidamos la gracia de conocer qué sucede en nuestro corazón».

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2016/documents/papa-francesco-cotidie_20160107_el-criterio.html


Homilía del Papa Francisco en la Solemnidad de la Epifanía del Señor

enero 6, 2019

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El Papa Francisco durante la Misa por la Epifanía del Señor – Foto: Daniel Ibáñez (ACI Prensa)

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Homilía del Papa Francisco en la Solemnidad de la Epifanía del Señor

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El Papa Francisco presidió este 6 de diciembre en la Basílica de San Pedro la Misa por la Solemnidad de la Epifanía del Señor, en la que exhortó a seguir la luz de Dios y no las luces del mundo del éxito y del poder, y donde explicó el significado de los regalos que los Reyes Magos presentaron al Niño Jesús.

A continuación la homilía del Papa Francisco:

Epifanía: la palabra indica la manifestación del Señor quien, como dice san Pablo en la segunda lectura, se revela a todas las gentes, representadas hoy por los magos. Se desvela de esa manera la hermosa realidad de Dios que viene para todos: Toda nación, lengua y pueblo es acogido y amado por él. Su símbolo es la luz, que llega a todas partes y las ilumina.

Ahora bien, si nuestro Dios se manifiesta a todos, sin embargo, produce sorpresa cómo se manifiesta. El evangelio narra un ir y venir en torno al palacio del rey Herodes, precisamente cuando Jesús es presentado como rey: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?», preguntan los magos. Lo encontrarán, pero no donde pensaban: no está en el palacio real de Jerusalén, sino en una humilde morada de Belén.

Asistimos a la misma paradoja en Navidad, cuando el evangelio nos hablaba del censo de toda la tierra en tiempos del emperador Augusto y del gobernador Quirino. Pero ninguno de los poderosos de entonces se dio cuenta de que el Rey de la historia nacía en ese momento.

E incluso, cuando Jesús se manifiesta públicamente a los treinta años, precedido por Juan el Bautista, el evangelio ofrece otra solemne presentación del contexto, enumerando a todos los “grandes” de entonces, poder secular y espiritual: el emperador Tiberio, Poncio Pilato, Herodes, Filipo, Lisanio, los sumos sacerdotes Anás y Caifás.

Y concluye: «Vino la palabra de Dios sobre Juan en el desierto». Por tanto, no sobre alguno de los grandes, sino sobre un hombre que se había retirado en el desierto. Esta es la sorpresa: Dios no se manifiesta ocupando el centro de la escena.

Al oír esa lista de personajes ilustres, podríamos tener la tentación de “poner el foco de luz” sobre ellos. Podríamos pensar: habría sido mejor si la estrella de Jesús se hubiese aparecido en Roma sobre el monte Palatino, desde el que Augusto reinaba en el mundo; todo el imperio se habría hecho enseguida cristiano. O también, si hubiese iluminado el palacio de Herodes, este podría haber hecho el bien, en vez del mal.

Pero la luz de Dios no va a aquellos que brillan con luz propia. Dios se propone, no se impone; ilumina, pero no deslumbra. Es siempre grande la tentación de confundir la luz de Dios con las luces del mundo. Cuántas veces hemos seguido los seductores resplandores del poder y de la fama, convencidos de prestar un buen servicio al evangelio.

Pero así hemos vuelto el foco de luz hacia la parte equivocada, porque Dios no está allí. Su luz tenue brilla en el amor humilde. Cuántas veces, incluso como Iglesia, hemos intentado brillar con luz propia. Pero nosotros no somos el sol de la humanidad. Somos la luna que, a pesar de sus sombras, refleja la luz verdadera, el Señor: Él es la luz de mundo; Él, no nosotros.

La luz de Dios va a quien la acoge. En la primera lectura, Isaías nos recuerda que la luz divina no impide que las tinieblas y la oscuridad cubran la tierra, pero resplandece en quien está dispuesto a recibirla. Por eso el profeta dirige una llamada, que nos interpela a cada uno: «Levántate y resplandece, porque llega tu luz».

Es necesario levantarse, es decir sobreponerse a nuestro sedentarismo y disponerse a caminar, de lo contrario, nos quedaremos parados, como los escribas consultados por Herodes, que sabían bien dónde había nacido el Mesías, pero no se movieron. Y después, es necesario revestirse de Dios que es la luz, cada día, hasta que Jesús se convierta en nuestro vestido cotidiano.

Pero para vestir el traje de Dios, que es sencillo como la luz, es necesario despojarse antes de los vestidos pomposos, en caso contrario seríamos como Herodes, que a la luz divina prefirió las luces terrenas del éxito y del poder. Los magos, sin embargo, realizan la profecía, se levantan para ser revestidos de la luz. Solo ellos ven la estrella en el cielo; no los escribas, ni Herodes, ni ningún otro en Jerusalén.

Para encontrar a Jesús hay que plantearse un itinerario distinto, hay que tomar un camino alternativo, el suyo, el camino del amor humilde. Y hay que mantenerlo. De hecho, el Evangelio de este día concluye diciendo que los magos, una vez que encontraron a Jesús, «se retiraron a su tierra por otro camino». Otro camino, distinto al de Herodes.

Un camino alternativo al mundo, como el que han recorrido todos los que en Navidad están con Jesús: María y José, los pastores. Ellos, como los magos, han dejado sus casas y se han convertido en peregrinos por los caminos de Dios. Porque solo quien deja los propios afectos mundanos para ponerse en camino encuentra el misterio de Dios.

Vale también para nosotros. No basta saber dónde nació Jesús, como los escribas, si no alcanzamos ese dónde. No basta saber, como Herodes, que Jesús nació si no lo encontramos. Cuando su dónde se convierte en nuestro dónde, su cuándo en nuestro cuándo, su persona en nuestra vida, entonces las profecías se cumplen en nosotros. Entonces Jesús nace dentro y se convierte en Dios vivo para mí.

Hoy estamos invitados a imitar a los magos. Ellos no discuten, sino que caminan; no se quedan mirando, sino que entran en la casa de Jesús; no se ponen en el centro, sino que se postran ante él, que es el centro; no se empecinan en sus planes, sino que se muestran disponibles a tomar otros caminos.

En sus gestos hay un contacto estrecho con el Señor, una apertura radical a él, una implicación total con él. Con él utilizan el lenguaje del amor, la misma lengua que Jesús ya habla, siendo todavía un infante. De hecho, los magos van al Señor no para recibir, sino para dar. Preguntémonos: ¿Hemos llevado algún presente a Jesús para su fiesta en Navidad, o nos hemos intercambiado regalos solo entre nosotros?

Si hemos ido al Señor con las manos vacías, hoy lo podemos remediar. El evangelio nos muestra, por así decirlo, una pequeña lista de regalos: oro, incienso y mirra. El oro, considerado el elemento más precioso, nos recuerda que a Dios hay que darle siempre el primer lugar. Se le adora. Pero para hacerlo es necesario que nosotros mismos cedamos el primer puesto, no considerándonos autosuficientes sino necesitados.

Luego está el incienso, que simboliza la relación con el Señor, la oración, que como un perfume sube hasta Dios. Pero, así como el incienso necesita quemarse para perfumar, la oración necesita también “quemar” un poco de tiempo, gastarlo para el Señor. Y hacerlo de verdad, no solo con palabras.

A propósito de hechos, ahí está la mirra, el ungüento que se usará para envolver con amor el cuerpo de Jesús bajado de la cruz. El Señor agradece que nos hagamos cargo de los cuerpos probados por el sufrimiento, de su carne más débil, del que se ha quedado atrás, de quien solo puede recibir sin dar nada material a cambio. La gratuidad, la misericordia hacia el que no puede restituir es preciosa a los ojos de Dios.

En este tiempo de Navidad que llega a su fin, no perdamos la ocasión de hacer un hermoso regalo a nuestro Rey, que vino por nosotros, no sobre los fastuosos escenarios del mundo, sino sobre la luminosa pobreza de Belén. Si lo hacemos así, su luz brillará sobre nosotros.

https://www.aciprensa.com/noticias/homilia-del-papa-francisco-en-la-solemnidad-de-la-epifania-del-senor-71560


Los dos manuales de Francisco, análisis.

enero 5, 2019

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Los dos manuales de Francisco: Evangelios y Hechos de los Apóstoles.

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Los dos manuales de Francisco, análisis.

Por Juan Vicente Boo

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Quizá de modo inconsciente, durante los últimos dos siglos la Curia vaticana gestionaba muchas tareas siguiendo el estilo de dos manuales raramente mencionados. En cuanto a ceremonias, formas externas, protocolo pontificio y protocolo diplomático, el manual de Versalles. En cuanto a la administración interna, el manual del Imperio austro-húngaro: un sistema de engranajes lento pero que –aplicando los procedimientos– terminaba por llegar a decisiones dejando rigurosa constancia por escrito.

Desde mediados del siglo XX se echaba cada vez más en falta más rapidez. El ritmo de la sociedad, los medios de comunicación y la vida de las personas ya no permiten esperar a los plazos de antaño. Pero Roma es la Ciudad Eterna y no conseguía acelerar el paso.

La llegada de Francisco supuso un terremoto. Al cabo de un mes creaba un Consejo de ocho cardenales de todos los continentes para ayudarle «en el gobierno de la Iglesia universal», puenteando a burócratas intermedios demasiado aficionados a bloquear.

A los seis meses, algunas publicaciones financieras americanas presentaban a Francisco como «un mánager del siglo XXI», pues gobernaba desde fuera del despacho en contacto con la gente, integraba los sistemas horizontales de red junto a las viejas estructuras piramidales, y se movía con soltura sobre escenarios cambiantes sin dejarse paralizar por la falta de un terreno firme.

El desconcierto de buena parte de la Curia vaticana era notorio. Pero en pocos meses los más listos y los más piadosos se dieron cuenta de que Francisco estaba siguiendo, en realidad, dos manuales mucho mejores que los de Versalles y Viena. Eran los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles. Quien los entienda, entiende a Francisco, y puede intuir sus reflejos y decisiones con gran facilidad.

Dejando atrás secuelas tardías de lo que el cardenal Ratzinger solía llamar la «Iglesia imperial» (actitudes palaciegas incorporadas en tiempos de Constantino y agravadas en la etapa de los Estados Pontificios), Francisco se convertía en un Papa libre.

Al romper la obligatoriedad del principio de que «siempre se ha hecho así», Francisco permite a todos acercarse más al estilo de Jesús, de Pedro de Betsaida o de Pablo de Tarso, que se movían con muy poco equipaje pero con mucho dinamismo evangelizador.

El abandono de dos manuales avejentados no es una ruptura. Es la vuelta a los originales.

Juan Vicente Boo

Fecha de Publicación: 04 de Enero de 2019

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