Mujer: compañera, madre y transformadora de la sociedad

marzo 26, 2017

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Mujer, esposa y madre, feliz con su vocación de fiat, como María, la Santa Virgen y Madre

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Mujer: compañera, esposa, madre y transformadora de la sociedad

“Fiat”: El amor en femenino

Por Sheila Morataya-Fleishman

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Decir “sí” a nuestra máxima vocación como mujeres en estos tiempos no es fácil. Por esto es importante contemplar el fiat (hágase) de María cuando se le anunció que iba a ser madre. ¿Cómo fue su respuesta ante el anuncio del Ángel? “Hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38).

El fiat de María es el sí más absoluto que podía salir de ella. Manifestaba la grandeza en sí como mujer y la calidad de su corazón así como su compromiso con la sociedad. Dice que se haga, no un “lo pensaré”. Necesitamos volver a Nazaret y contemplar al modelo de mujer que hemos heredado nosotras las cristianas.

Contemplar a la Santa Virgen para muchas mujeres es como contemplar a una mujer más allá de las propias posibilidades. Cuando en realidad, María representa todo lo que nosotras las mujeres modernas de hoy podemos llegar a ser como compañeras, esposas, madres y transformadoras de la sociedad.

Compañeras -y esposas-: que se traduce en sostenimiento y apoyo. Y para poder serlo hay que estar una misma bien asentada; pero esto sólo es posible si interiormente todo está en el orden debido y descansa en equilibrio. No podemos aspirar a ser sostenimiento y apoyo de un esposo si no hay paz interior y armonía en nuestro mundo íntimo.

Por esto es tan importante que volvamos y examinemos si somos mujeres de oración. La oración, como decía la Madre Teresa de Calcuta, es como la gasolina para los automóviles. Sin esta, el carro no funciona, incluso aunque todo su exterior e interior esté perfecto.

Sucede lo mismo en nosotras, la oración es lo que hace que nuestro cuerpo funcione óptimamente. Con una capacidad que sólo puede venir a través de esos minutos a solas conmigo y mi Padre Dios. Prepara todo nuestro sistema nervioso y espiritual para la entrega.

Ser madre: es proteger, custodiar y llevar a su desarrollo la humanidad verdadera. Sí, esto es ser madre, podemos resumirlo en una palabra tomada de Carmen Balmaseda en su libro, La Mujer frente a sí misma que, en definitiva, si soy mamá, “estoy atenta”. ¿Estoy educada para ello? ¿Cuál es mi actitud hacia la persona? ¿Qué es el hombre, el hijo, la sociedad para mí? ¿Cómo es la calidad del amor que brindo?

Realización:

Según la Carta apostólica de san Juan Pablo II La Dignidad de la Mujer, la virginidad y la maternidad son dos dimensiones particulares de la realización de la personalidad femenina.

La mujer encuentra y experimenta una plena realización de su ser al convertirse en potencialmente portadora de la vida. Por esto es que se hace tan necesario volver a la pregunta ¿qué es el hombre, el hijo, la sociedad para mí? ¿Soy consciente de que el hombre es el único ser de la creación que Dios ha amado por sí mismo?

Esto nos hace ver que también yo decido por mí misma y encuentro mi propia plenitud y felicidad en la entrega a los demás. Ser madre es entregarse, es abrirse, es elevarse a otra dimensión. La del fiat, la de la generosidad. Ser esclava, “porque a mí me da la gana” y al hacerlo no sentirme de la época pasada. Es la pura manifestación del amor, y el amor es el área en donde los valores son especialmente realizables.

San Agustín decía: mi amor es mi peso; por él voy adondequiera que voy; amor es gravitación hacia lo amado. ¿Hacia dónde estoy gravitando yo como mujer? ¿Cómo es mi apostolado hacia aquellas mujeres que se cierran hacia el don de la vida? ¿Pienso que no es mi problema? Y si ya soy madre, ¿cómo está siendo mi entrega?

Cada minuto que pasa, cada segundo es una oportunidad en el tiempo que se nos da para brindar lo mejor de nosotros mismos. San José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, escribía en su libro Camino: cumple el pequeño deber de cada momento. Haz lo que debes y está en lo que haces.

Por esto no debemos olvidar que cuando estamos al cuidado de nuestros hijos, estamos escribiendo una novela, una historia personal que quedará grabada en lo más profundo de sus corazones. Si soy madre debo sentirme plenamente realizada y esto se verá en mi apertura para con mis hijos porque realmente “estaré” con ellos y para ellos.

Entrega:

La entrega es tener la valentía de renunciar a ser egoísta y decir sí al amor y los cuidados que vienen de la mano con el hijo. La entrega es estar dispuesta a quedarse en casa y desarrollar los seminarios de relaciones humanas que sabemos serán los más importantes de su vida.

La verdadera entrega te lleva a renunciar a las ganas de brillar; a quedarse con esa criatura o criaturas las 24 horas del día y abrazada a ese trabajo escondido y enseñar lo que es el amor, un término sublime tan maltratado en nuestros días. No se enseña con palabras, mucho menos inscribiendo a nuestros hijos en los mejores colegios. Se enseña con el “sí, el fiat”.

La felicidad es una meta natural en el hombre, pero esta es una consecuencia. La felicidad se encuentra en la atención a otro ser humano. Al tener nuestra atención desde nuestro mismo fondo y desde nuestro corazón, podremos experimentar ese gozo espiritual que se llama alegría.

Es la serenidad silenciosa que descansa en el fondo de cada una al ejecutar con amor total la tarea de cuidar, formar, iluminar el conocimiento y las ventanas del entendimiento hacia la experiencia de ser un ser humano.

Conocedoras de esto, el aburrimiento que viene con la rutina será más fácil de sobrellevar porque sabremos que en todo momento estamos siendo útiles; sembradoras de nuestras propias tierras.

Dios nos hace “ver” claramente que las citas de negocios se convierten en visitas al doctor y se disfrutan lo mismo. Los compromisos de eventos y fiestas se convierten en compromisos de paseos y entretenimientos para la educación intelectual y motriz de los niños y nos llevan a nosotras mismas a un aprendizaje diferente. El traje sastre y los zapatos de tacón vienen a ser sustituidos por camisetas blancas y un par de blue jeans.

¡Qué profesionales somos al quedarnos en casa! !Desarrollando el prestigio más importante y sublime de todos: en donde “la justicia y la paz se abrazan” al pronunciar aquel sí, gracias al cual “la tierra da su fruto”!

Por Sheila Morataya-Fleishman
Fragmento de un artículo publicado originalmente por Encuentra.com

Mujer: compañera, madre y transformadora de la sociedad


Maná y Vivencias Cuaresmales (4), 4.3.17

marzo 4, 2017

Sábado después de Ceniza

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Familia con hijos

Familia, sé lo que eres, que ya es bastante

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Antífona de entrada: Salmo 68, 17

Escúchanos, Señor, pues eres bueno y míranos conforme a tu bondad infinita.


Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, mira compasivo nuestra debilidad y extiende sobre nosotros tu mano poderosa. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Isaías 58,9b-14

Así dice el Señor Dios: «Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.

El Señor te dará reposo permanente, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña; reconstruirás viejas ruinas, levantarás sobre cimientos de antaño; te llamarán reparador de brechas, restaurador de casas en ruinas.

Si detienes tus pies el sábado y no traficas en mi día santo, si llamas al sábado tu delicia y lo consagras a la gloria del Señor, si lo honras absteniéndote de viajes, de buscar tu interés, de tratar tus asuntos, entonces el Señor será tu delicia.

Te asentaré sobre mis montañas, te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob.» Ha hablado la boca del Señor.


SALMO 85, 1-2.3-4.5-6

Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad.

Inclina tu oído, Señor, escúchame, que soy un pobre desamparado; protege mi vida, que soy un fiel tuyo; salva a tu siervo, que confía en ti.

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día; alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti.

Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica.


Aclamación antes del Evangelio: Ezequiel 33, 11

No quiero la muerte del pecador, sino que se arrepienta y viva, dice el Señor.


EVANGELIO: Lucas 5, 27-32

En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»

Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros.

Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»

Jesús les replicó: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.»


Antífona de comunión: Mateo 9, 13

Misericordia quiero y no sacrificios, dice el Señor; no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.
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VIVENCIAS CUARESMALES

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4. SÁBADO DESPUÉS DE CENIZA

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TEMA: Santificación del Sábado.

Sumisión a Dios, amor ordenado hacia el hermano.

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La vida feliz en el amor a Dios y al prójimo, necesita un tiempo fuerte de revisión, de celebración y afirmación personal y comunitaria. Ese tiempo sagrado es el Día del Señor, el Domingo.

En el Antiguo Testamento se nos prescribe el descanso sabático: “Si detienes tus pies el sábado, y no traficas en mi día santo; si llamas al sábado tu delicia, y lo consagras a la gloria del Señor; si lo honras absteniéndote de viajes, de buscar tu interés, de tratar tus asuntos, entonces el Señor será tu delicia” (Is 58, 13-14).

En otras palabras y abundando en lo mismo:

Seis días tendrás para tus trabajos y ocupaciones, pero el séptimo día, no trabajarás, no lucrarás, pues no te pertenece; es del Señor. Por tanto, descansarás y lo santificarás. ¿Cómo?

Dando culto a tu Dios, por una parte, y, por otra, entregándote a los hermanos, sobre todo a tu propia familia. Ellos, además del pan de cada día, necesitan tu cariño, tu cercanía, tu amor sincero.

También te acordarás de los pobres: Darás limosna de lo que el Señor te ha regalado en tu trabajo durante la semana. Si tienes fe darás hasta el diezmo de todo cuanto el Señor te da, porque tu confianza está en el Señor, no en tus fuerzas ni en tus previsiones, ni en tus provisiones o seguridades.

Ese día es sagrado, reservado para Dios; no le pertenece al hombre, es de Dios, y el hombre debe respetarlo haciendo lo que Dios prescribe.

Lo expresa la primera lectura: es preciso renovar el amor al hermano practicando una convivencia verdaderamente fraterna, en primer lugar en el hogar, que es la iglesia doméstica; y en segundo lugar, participando en la eucaristía, en la familia eclesial como cuerpo místico de Cristo, llevando al altar la ofrenda, compartiendo los bienes con el hermano necesitado.

En el Domingo, todos los bautizados celebran la mayor riqueza que tienen en común: la salvación en Cristo. Si comparten lo más valioso, con más razón compartirás lo que vale menos, lo material.

Por tanto, los hermanos deben igualarse o nivelarse en la posesión y en el uso de los bienes materiales; es decir, tienen que hacer limosna.

En el domingo debe anticiparse aquella unidad que tendremos en la Jerusalén celestial. Los santos padres son muy exigentes en la construcción del reino de Dios sobre la justicia, la limosna y la intercomunión o comunicación de los bienes materiales.

La común herencia de los bienes eternos debe relativizar y orientar la posesión y el uso de los bienes temporales y pasajeros.

La caridad y la justicia para con todos los hombres, especialmente para con los más necesitados, acarreará al cristiano la plenitud de vida y la máxima capacidad de trasmitir vida, empezando por su propia casa:

“Brillará tu luz en las tinieblas y tu oscuridad se volverá mediodía. El Señor te guiará siempre, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña, reconstruirás viejas ruinas, levantarás sobre cimientos de antaño; te llamarán tapiador de brechas, restaurador de casas en ruinas.

Si detienes tus pies el sábado, y no traficas en mi día santo; si llamas al sábado tu delicia, y lo consagras a la gloria del Señor; si lo honras absteniéndote de viajes, de buscar tu interés, de realizar tus negocios, entonces el Señor será tu delicia.

Te asentaré sobre mis montañas, te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob –ha hablado la boca del Señor– “ (Is 58, 9-14).

Como se trata de algo tan importante, Dios no lo deja a la improvisación sino que “manda” santificar el Sábado, para nosotros el Día del Señor, el Domingo.

Dios sabe que el hombre necesita dedicar un día íntegro cada semana, para renovar los fundamentos de su existencia, para mantener y aun hacer crecer su bienestar integral: su relación con Dios y su relación con el hermano, comenzando por la familia; y hasta para salvaguardar su propia salud física, psicológica y emocional.

La Iglesia prescribe este descanso dominical para todos sus hijos bajo conciencia de pecado grave, porque se trata de algo transcendental en la vida cristiana.

Efectivamente, quien no santifica el Día del Señor estaría dañando gravemente su vida espiritual: su relación vital con Dios y su relación afectuosa con los hermanos. Ese tal lastimaría gravemente su bienestar integral como persona creyente.

En fin, no estaría capacitado para vivir como el Señor espera de él: siendo sal de la tierra y luz del mundo.

El Día del Señor es un día de fiesta para renovar la vida familiar: reconciliación y diálogo entre los esposos y renovación de la relación con los hijos; el domingo pueden rezar juntos y, si se puede, acudir en familia al templo para escuchar la palabra de Dios, darle gracias por la salud, el trabajo, la fe… y renovar la verdadera comunión entre todos los miembros de la familia en el seno de la comunidad eclesial.

Con el precepto dominical, Dios y la Iglesia salen al encuentro de la debilidad del hombre, procurándole una vida feliz.

Con la observancia obsequiosa del Domingo, nosotros le permitimos a Dios extender su mano misericordiosa cada semana sobre nosotros para sanar nuestras dolencias, darnos ánimo para seguir caminando por la vida con esperanza y fortaleza hasta llegar a la Patria definitiva.

Cada domingo, reconocemos que estamos enfermos, y acudimos esperanzados al Señor; y él se va glorificando en nuestra debilidad y adelantando su Reino en nuestra persona, en nuestra familia, en la Iglesia.

“Éste -el día domingo- es un día que constituye el centro mismo de la vida cristiana… El descubrimiento de este día es una gracia que se ha de pedir, no sólo para vivir en plenitud las exigencias propias de la fe, sino también para dar una respuesta concreta a los anhelos íntimos y auténticos de cada ser humano” (Dies Domini, 7).

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Perú: Gobierno miente al negar ideología de género en currículo escolar, denuncian

febrero 17, 2017

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Curricu

Ideología de género

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Perú: Gobierno miente al negar ideología de género en currículo escolar, denuncian

Por David Ramos

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REDACCIÓN CENTRAL, 31 Ene. 17 / 05:57 pm (ACI).- El vicario episcopal de la Comisión de Familia y Vida de la Arquidiócesis de Lima (Perú), P. Luis Gaspar, denunció que el gobierno peruano miente al negar que la ideología de género esté incluida en el Currículo Nacional para el 2017.

En el programa Diálogo de Fe del 28 de enero, en la cadena radial RPP, el P. Gaspar señaló que “si la Conferencia Episcopal Peruana dice que esta malla curricular recoge conceptos de la ideología de género y el Ministerio de Educación dice que no está presente la ideología de género, yo pienso que el Ministerio de Educación miente”.

El Currículo Nacional se aplicará para todos los niveles de Educación Básica Regular: inicial (entre los 0 y 5 años), primaria y secundaria.

En un comunicado publicado el 23 de enero, la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) exigió al gobierno que “urge la supresión en el nuevo Currículo Nacional de aquellas nociones provenientes de la ideología de género”.

[Puede leer: Obispos de Perú piden retirar ideología de género del currículo escolar]

El P. Gaspar citó algunos ejemplos de la presencia de la ideología de género en el documento del Ministerio de Educación (MINEDU). En la página 16, recordó, se lee: “si bien aquello que consideramos ‘femenino’ o ‘masculino’ se basa en una diferencia biológica sexual, estas son nociones que vamos construyendo día a día, en nuestras interacciones”.

Para el sacerdote, esto significa que “no es propio del ser humano solo ser varón y mujer, sino que tú puedes construir”, y advirtió que “esto les preocupa a los padres”.

[Puede leer: FOTOS y VIDEO: Miles marchan en Perú contra ideología de género en escuelas]

El vicario episcopal de la Comisión de Familia y Vida de la Arquidiócesis de Lima señaló que “era innecesario” incluir en el Currículo Nacional “el enfoque de igualdad de género”.

“¿Acaso no están incluidos en ese primer enfoque los derechos iguales tanto para varón y para mujer y la igualdad de oportunidades? ¿Por qué poner un nuevo enfoque? Porque se quiere ideologizar la educación de los niños y la educación de los jóvenes al margen, pues, de la ley natural”, advirtió.

El gobierno peruano reiteradamente ha negado que la ideología de género esté incluida en el Currículo Nacional.

En un comunicado publicado en su sitio web, el MINEDU asegura que lo que figura en el Currículo Nacional es “el enfoque de igualdad de género, el cual reconoce el mismo valor en hombres y mujeres, y busca que, más allá de las diferencias biológicas, ambos tengan acceso a los mismos derechos, deberes y oportunidades”.

En una reciente entrevista con el diario peruano El Comercio, la ministra de Educación, Marilú Martens, dijo que se reunió el miércoles 25 de enero con el Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Mons. Salvador Piñeiro, y otros obispos peruanos, y aseguró que “ellos entendieron perfectamente cuál es la posición del Minedu: que no hay ningún tipo de noción de ideología de género en el currículo nacional”.

Según Martens, los obispos peruanos “entienden que el ministerio valora a la familia y que la reconoce como primera formadora de los estudiantes, y que lo que quiere es padres informados”.

En declaraciones recogidas por el diario oficial El Peruano el 31 de enero, Martens dijo que “sexo es la diferencia biológica con la que nacemos, seamos hombre o mujer, y género es la construcción social que se hace sobre lo femenino y lo masculino”.

Entrevistado por ACI Prensa el 31 de enero, el Presidente de la CEP, Mons. Salvador Piñeiro, confirmó la reunión con la ministra de Educación. “Ella pidió una entrevista y así ha sido, el miércoles se entrevistó”.

Mons. Piñeiro lamentó que si bien “la ministra de Educación nos ha manifestado que está dispuesta a dialogar, a aclarar cualquier asunto”, eso es lo que “hemos pedido repetidas veces y no habíamos sido atendidos, ha habido cruces”.

El Presidente de la CEP señaló que se ha creado una comisión mixta con el Ministerio de Educación, con el objetivo de “seguir conversando, dialogando”.

Para Mons. Salvador Piñeiro “ha preocupado al gobierno” que los obispos pidan que el Currículo Nacional no incluya la ideología de género.

[Puede leer: Ideología de género: Experto explica 7 claves esenciales]

“Tampoco hay una definición clara en el Currículo, pero por eso queremos que los términos se usen con precisión, sin ambigüedades, y que se aclare todo”.

El también Arzobispo de Ayacucho lamentó la “manía” de diferentes sectores de la prensa y la política peruana de decir que la Iglesia está contra de la igualdad de hombres y mujeres al criticar la ideología de género.

“Esa manía de (decir) que nosotros estamos contra la igualdad de la mujer. Eso no es verdad. Al contrario, somos los primeros que defendemos la dignidad de la mujer”, señaló.

https://www.aciprensa.com/noticias/peru-gobierno-miente-al-negar-ideologia-de-genero-en-curriculo-escolar-denuncian-35579/


El maná de cada día, 9.2.17

febrero 9, 2017

Jueves de la 5ª semana del Tiempo Ordinario

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Fe, humildad y perseverancia



PRIMERA LECTURA: Génesis 2, 18-25

El Señor Dios se dijo: «No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle alguien como él que le ayude.»

Entonces el Señor Dios modeló de arcilla todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo y se los presentó al hombre, para ver que nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera. Así, el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontraba ninguno como él que lo ayudase.

Entonces el Señor Dios dejó caer sobre el hombre un letargo, y el hombre se durmió. Le sacó una costilla y le cerró el sitio con carne. Y el Señor Dios trabajó la costilla que le había sacado al hombre, haciendo una mujer, y se la presentó al hombre.

El hombre dijo: «¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será Mujer, porque ha salido del hombre.» Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.

Los dos estaban desnudos, el hombre y su mujer, pero no sentían vergüenza uno de otro.

SALMO 127, 1-2.3.4-5

Dichosos los que temen al Señor.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien.

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa.

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida.


Aclamación antes del Evangelio: St 1, 21bc

Aceptad dócilmente la palabra que ha sido plantada y es capaz de salvaros.


EVANGELIO: Marcos 7, 24-30

En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Se alojó en una casa, procurando pasar desapercibido, pero no lo consiguió; una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era griega, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija.

Él le dijo: «Deja que coman primero los hijos. No está bien echarles a los perros el pan de los hijos.»

Pero ella replicó: «Tienes razón, Señor; pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños.»

Él le contestó: «Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija.»

Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.


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ORACIÓN HUMILDE Y PERSEVERANTE

P. Francisco Fernández Carvajal

La curación de la hija de la mujer cananea. Condiciones de la verdadera oración.

Nos dice San Marcos en el Evangelio de la Misa que llegó Jesús con sus discípulos a la región de Tiro y de Sidón1. Allí se acercó a ellos una mujer gentil, sirofenicia de origen, perteneciente a la primitiva población de Palestina. Se echó a sus pies y le pidió la curación de su hija, que estaba poseída por el demonio.

Jesús no decía nada, y los discípulos, cansados de la insistencia de la mujer, le pedían que la despachara2.

El Señor trata de explicar a la mujer que el Mesías ha de darse a conocer en primer lugar a los judíos, a los hijos. Y, con una expresión difícil de comprender sin ver sus gestos amables, le dijo: Deja que primero se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos.

La mujer no se sintió herida ni humillada, sino que insiste más, con profunda humildad: Señor, también los perrillos comen debajo de la mesa las migajas de los hijos. Ante tantas virtudes, Jesús, conmovido, no retrasó más el milagro que se le pedía, y la despidió así: Por esto que has dicho, vete, el demonio ha salido de tu hija.

Dios, que resiste a los soberbios, da su gracia a los humildes3; aquella mujer alcanzó lo que quería y se ganó el corazón del Maestro.

Es el ejemplo acabado para todos aquellos que se cansan de rezar porque creen que no son escuchados. En su oración se hallan resumidas las condiciones de toda petición: fe, humildad, perseverancia y confianza.

El intenso amor que muestra hacia su hija poseída por el demonio debió de agradar mucho a Cristo. Quizá los Apóstoles se acordaron de esta mujer cuando oyeron más tarde la parábola de la viuda inoportuna4, que también consiguió lo que quería por su tozudez, por su insistencia.

Enseña Santo Tomás que la verdadera oración es infaliblemente eficaz, porque Dios, que nunca se vuelve atrás, ha decretado que así sea5.

Y para que no dejáramos de pedir, el Señor nos mostró con ejemplos sencillos y claros, para que lo entendiéramos bien, que siempre y en todo lugar nuestras oraciones hechas con rectitud llegan hasta Él y las atiende: si entre vosotros un hijo pide pan a su padre, ¿acaso le dará una piedra?; o si pide un pez, ¿le dará en lugar de un pez una serpiente?… ¡Cuánto más vuestro Padre, que está en los cielos…!6.

«Jamás Dios ha negado ni denegará nada a los que piden sus gracias debidamente. La oración es el gran recurso que nos queda para salir del pecado, para perseverar en la gracia, para mover el corazón de Dios y atraer sobre nosotros toda suerte de bendiciones del cielo, ya para el alma, o por lo que se refiere a nuestras necesidades temporales»7.

Cuando pidamos algún don, hemos de pensar que somos hijos de Dios, y Él está infinitamente más atento hacia nosotros que el mejor padre de la tierra hacia su hijo más necesitado.

1 Mc 7, 24-30. — 2 Mt 15, 23. — 3 1 Pdr 5, 5. — 4 Lc 18, 3 ss. — 5 Cfr. Santo Tomás, Suma Teológica, 2-2, q. 83, a. 2. — 6 Cfr. Lc 11, 11-13. — 7 Santo Cura de Ars, Sermón para el Quinto Domingo después de Pascua.

El maná de cada día, 30.12.16

diciembre 30, 2016

La Sagrada Familia: Jesús, María y José

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José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto



Antífona de entrada: Lucas 2, 16

Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en un pesebre.


Oración colecta

Dios, Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo, concédenos, te rogamos, que imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 3, 2-6. 12-14

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole.

El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha.

Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas.

La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.


SALMO 127, 1-2. 3. 4-5

Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien.

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa.

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida.


Aclamación antes del Evangelio

Abre, Señor, nuestro corazón para que entendamos las palabras de tu Hijo.


EVANGELIO: Mateo 2, 13-15. 19-23

Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.»

José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: «Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto.»

Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño.»

Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno.


Antífona de comunión: Baruc 3, 38

Nuestro Dios apareció en el mundo y vivió entre los hombres.
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«Hombre y mujer los creó»

P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

El domingo después de Navidad se celebra la festividad de la Sagrada Familia de Jesús, María y José.

En la segunda lectura san Pablo dice: «Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados».

En este texto se presentan las dos relaciones fundamentales que, juntas, constituyen la familia: la relación esposa-esposo y la relación padres-hijos.

De las dos relaciones la más importante es la primera, la relación de pareja, porque de ella depende en gran parte la segunda, la de los hijos. Leyendo con perspectiva moderna aquellas palabras de Pablo, de inmediato salta a la vista una dificultad.

Pablo recomienda al marido que «ame» a la mujer (y esto está bien), pero después recomienda a la mujer que sea «sumisa» al marido, y esto, en una sociedad fuertemente (y justamente) consciente de la igualdad de sexos, parece inaceptable.

Sobre este punto san Pablo está, al menos en parte, condicionado por la mentalidad de su tiempo. Con todo, la solución no es eliminar de las relaciones entre marido y mujer la palabra «sumisión», sino en todo caso hacerla recíproca, como recíproco debe ser también el amor.

En otras palabras: no sólo el marido debe amar a la mujer, sino que también la mujer al marido; no sólo la mujer debe ser sumisa al marido, sino también el marido a la mujer. La sumisión no es sino un aspecto y una exigencia del amor.

Para quien ama, someterse al objeto del propio amor no humilla, sino que le hace feliz. Someterse significa, en este caso, no decidir solo; saber a veces renunciar al propio punto de vista.

En resumen, recordar que se ha pasado a ser «cónyuges», o sea, literalmente, personas que están bajo «el mismo yugo» libremente acogido.

La Biblia plantea una relación estrecha entre ser creados «a imagen de Dios» y el hecho de ser «hombre y mujer» (v. Gn 1,27). La semejanza consiste en esto. Dios es único y solo, pero no es solitario. El amor exige comunión, intercambio interpersonal, requiere que haya un «yo» y un «tú».

Por eso el Dios cristiano es uno y trino. En Él coexisten unidad y distinción: unidad de naturaleza, de voluntad, de intención, y distinción de características y de personas. Precisamente en esto la pareja humana es imagen de Dios.

La familia humana es reflejo de la Trinidad. Marido y mujer son, en efecto, una sola carne, un solo corazón, una sola alma, aun en la diversidad de sexo y de personalidad.

Los esposos están uno ante otro como un «yo» y un «tú», y están frente a todo el resto del mundo, empezando por los propios hijos, como un «nosotros», como si se tratara de una sola persona, pero ya no singular, sino plural. «Nosotros», o sea, «tu madre y yo», «tu padre y yo». Así habló María a Jesús, después de encontrarlo en el templo.

Sabemos bien que éste es el ideal y que, como en todas las cosas, la realidad es con frecuencia bastante diferente, más humilde y más compleja, a veces incluso trágica.

Pero estamos tan bombardeados de casos de fracasos que a lo mejor, por una vez, no está mal volver a proponer el ideal de la pareja, primero en el plano sencillamente natural y humano, y después en el cristiano.

¡Ay del llegar a avergonzarse de los ideales en nombre de un malentendido realismo! El final de una sociedad, en este caso, estaría marcado.

Los jóvenes tienen derecho a que se les transmitan, por parte de los mayores, ideales, y no sólo escepticismo y cinismo. Nada tiene la fuerza de atracción que posee el ideal.

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El maná de cada día, 19.12.16

diciembre 19, 2016

19 de Diciembre. Feria de Adviento

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Tu ruego ha sido escuchado: Tu mujer Isabel te dará un hijo

Tu ruego ha sido escuchado: Tu mujer Isabel te dará un hijo

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Antífona de entrada: Hebreos 10, 37

El que viene, llegará sin retraso, y ya no habrá temor en nuestra tierra, porque él es nuestro Salvador.


Oración colecta

Dios y Señor nuestro, que en el parto de la Virgen María has querido revelar al mundo entero el esplendor de tu gloria, asístenos con tu gracia, para que proclamemos con fe íntegra y celebremos con piedad sincera el misterio admirable de la encarnación de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.


PRIMERA LECTURA: Jueces 13, 2-7.24-25a

En aquellos días, había en Sorá un hombre de la tribu de Dan, llamado Manoj. Su mujer era estéril y no había tenido hijos.

El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: «Eres estéril y no has tenido hijos. Pero concebirás y darás a luz un hijo; ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro, porque concebirás y darás a luz un hijo. No pasará la navaja por su cabeza, porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer. Él empezará a salvar a Israel de los filisteos.»

La mujer fue a decirle a su marido: «Me ha visitado un hombre de Dios que, por su aspecto terrible, parecía un mensajero divino; pero no le pregunté de dónde era, ni él me dijo su nombre. Sólo me dijo: “Concebirás y darás a luz un hijo: ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro; porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer hasta el día de su muerte.”»

La mujer de Manoj dio a luz un hijo y le puso de nombre Sansón. El niño creció y el Señor lo bendijo. Y el espíritu del Señor comenzó a agitarlo.


SALMO 70, 3-4a.5-6ab.16-17

Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria.

Sé tú mi roca de refugio, el alcázar donde me salve, porque mi peña y mi alcázar eres tú. Dios mío, líbrame de la mano perversa.

Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza y mi confianza, Señor, desde mi juventud. En el vientre materno ya me apoyaba en ti, en el seno tú me sostenías.

Contaré tus proezas, Señor mío, narraré tu victoria, tuya entera. Dios mío, me instruiste desde mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas.


Aclamación antes del Evangelio

Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ven a librarnos, no tardes más.


EVANGELIO: Lucas 1, 5-25

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.

Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.

Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacía los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto.»

Zacarías replicó al ángel: «¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.»

El ángel le contestó: «Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento.»

El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: «Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres.»


Antífona de comunión: Lucas 1, 78-79

Nos visitará el Sol que nace de lo alto, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
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LA ECONOMÍA DE LA ENCARNACIÓN REDENTORA

Del Tratado de San Ireneo, obispo, contra las herejías.
(Libro 3, 20,2-3)

La gloria del hombre es Dios; el hombre, en cambio, es el receptáculo de la actuación de Dios, de toda su sabiduría y su poder.

De la misma manera que los enfermos demuestran cuál sea el médico, así los hombres manifiestan cuál sea Dios. Por lo cual dice también Pablo: Pues Dios nos encerró a todos en la rebeldía para tener misericordia de todos. Esto lo dice del hombre, que desobedeció a Dios y fue privado de la inmortalidad, pero después alcanzó misericordia y, gracias al Hijo de Dios, recibió la filiación que es propia de éste.

Si el hombre acoge sin vanidad ni jactancia la verda­dera gloria procedente de cuanto ha sido creado y de quien lo creó, que no es otro que el poderosísimo Dios que hace que todo exista, y si permanece en el amor, en la sumisión y en la acción de gracias a Dios, recibirá de él aún más gloria, así como un acrecentamiento de su propio ser, hasta hacerse semejante a aquel que murió por él.

Porque el Hijo de Dios se encarnó en una carne pecadora como la nuestra, a fin de condenar al pecado y, una vez condenado, arrojarlo fuera de la carne. Asumió la carne para incitar al hombre a hacerse semejante a él y para proponerle a Dios como modelo a quien imitar. Le impuso la obediencia al Padre para que llegara a ver a Dios, dándole así el poder de alcanzar al Padre. La Palabra de Dios, que habitó en el hombre, se hizo también Hijo del hombre, para habituar al hombre a percibir a Dios, y a Dios a habitar en el hombre, según el beneplácito del Padre.

Por esta razón el mismo Señor nos dio como señal de nuestra salvación al que es Dios-con-nosotros, nacido de la Virgen, ya que era el Señor mismo quien salvaba a aquellos que no tenían posibilidad de salvarse por sí mis­mos; por lo que Pablo, al referirse a la debilidad humana, exclama: Sé que no es bueno eso que habita en mi carne, dando a entender que el bien de nuestra salvación no proviene de nosotros, sino de Dios; y añade: ¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo presa de la muer­te? Después de lo cual se refiere al libertador: la gracia nuestro Señor Jesucristo.

También Isaías dice lo mismo: Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes; decid a los co­bardes de corazón: «Sed fuertes, no temáis». Mirad a vuestro Dios que trae el desquite, viene en persona y os salvará; porque hemos de salvarnos, no por nosotros mis­mos, sino con la ayuda de Dios.


Nulidad Matrimonial: Decano de la Rota Romana analiza desafíos de la reforma

diciembre 18, 2016

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Tribunal

Tribunal Eclesiástico: Declaración de nulidad matrimonial

Nulidad Matrimonial: Decano de la Rota Romana analiza desafíos de la reforma

Por Blanca Ruiz

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MADRID, 11 Dic. 16 / 08:05 pm (ACI).- Mons. Pio Vito Pinto es el decano de la Rota Romana, el máximo tribunal de apelación que existe en la Iglesia Católica encargado, entre otros asuntos, de los procesos de nulidad matrimonial en el mundo.

En conversación con ACI Prensa ha hecho una valoración del primer año del motu proprio Miti Iudex Dominus Iesus sobre la reforma del proceso canónico para las causas de declaración de nulidad, establecida por el Papa Francisco.

“Es una reforma seria y difícil porque se trata de cambiar de mentalidad y es necesaria la conversión de cada uno de nosotros”, precisa Mons. Pinto.

El decano explica que el Papa siempre ha subrayado la importancia de “no hacer que la nulidad sea ahora más fácil, porque no sería justo. El proceso debe ser serio y el obispo tiene el grave encargo de comprometerse en los procesos y también de formar a las personas. Esto llevará su tiempo pero ya en este primer año se ha hecho mucho”.

En ese sentido, Mons. Pinto indica que “en la Iglesia hay una masa enorme de personas que no buscan ni quieren la nulidad, que viven una unión, un divorcio civil, a veces ni una unión de hecho sino una convivencia en el tiempo” y que por eso el Papa, consciente de esta realidad, propuso esta reforma.

El decano apunta que “no todas las personas que la pidan podrán tener la nulidad” porque el vínculo de su matrimonio sí fue real, por eso recuerda que “el Sínodo ha hecho un documento sobre cómo ayudar a estos fieles a vivir la fe en la Iglesia y recibir quizás, eventualmente, la Eucaristía, que se trata de un problema no es de ahora sino antiguo, de mucho antes del Papa Francisco”.

“El Obispo debe ofrecerse él primero para ayudarlos y acompañarlos para después preparar  muy bien a sus sacerdotes, y que estas personas se puedan abrir totalmente en el foro de la confesión. Porque la Iglesia es madre no tirana y buscará siempre cómo ayudar a estas personas que no quieren estar lejos de la Eucaristía”, asegura a ACI Prensa Mons. Pio Vito Pinto.

El decano anima también a realizar una “pastoral nueva” que integre los esfuerzos desde la parroquia, las oficinas de la diócesis y demás, para que se pueda alcanzar al mayor número de personas posible.

Una acción conjunta que se base “en la misericordia hacia estas personas, para encontrarlas e invitarlas a unirse a la salvación que está en la Iglesia”.

Anualmente la Rota Romana recibe entre 300 y 400 casos de nulidades que no se han podido resolver en las diócesis correspondientes bien porque hay conflictos añadidos o bien porque han apelado a este tribunal por no estar conformes con la sentencia.

“Antes teníamos unos 150 casos y ahora los casos se han duplicado. Con esta reforma se pretendía que la Rota fuera tan solo un tribunal de apelación al que llegaran el menor de los casos y que de manera habitual todos se resolvieran en los tribunales de sus diócesis en un tiempo medio de siete meses a un año”.

Importancia de la formación

Ya que es difícil tener personal preparado en todas las diócesis del mundo para realizar estos procesos, la Rota Romana ha decidido ofrecer cursos de formación en línea.

“La Rota Romana es un tribunal de apelación universal en temas de nulidad, pero también somos un instituto de formación que preparamos a los abogados rotales con el diploma, ahora este programa podrán hacerlo online porque existe un grave problema de formación”, asegura Mons. Pinto.

Las diócesis más alejadas de Roma o con muy escasos recursos encuentran casi imposible enviar a sus estudiantes a la Ciudad Eterna a realizar una especialización o abogados civiles en pensión y que quieren ayudar a sus diócesis, “ellos tienen la formación jurídica, pero les falta la especialización en derecho canónico”.

Por eso aseguran que desde la Rota ya se están “moviendo para que puedan hacer este curso, con toda la formación igual de seria, y que obtengan el diploma de estudio rotal desde cualquier punto del mundo”.

De esta manera el Obispo podría ser el juez, y estos sacerdotes o abogados en pensión de instructores del caso, siempre con la debida formación.

Mejor preparación para el matrimonio

Pero los sacerdotes no son los únicos que necesitan una mejora en la formación y es que, ante el gran número de nulidades y divorcios, recientemente los obispos españoles, así como otras conferencias episcopales en todo el mundo, insistieron en la importancia de la preparación humana y espiritual para el matrimonio, ya que en muchas ocasiones los preparativos se centran demasiado en la parte material o festiva.

“Es muy importante la preparación humana y a veces es necesaria la visita a un psicólogo”, asegura el Decano de la Rota Romana, quien también insiste en la importancia de los cursos prematrimoniales que ayuden a las parejas que deciden casarse por la iglesia a ser conscientes de las particularidades y consecuencias que tiene en contraste con el matrimonio civil o las uniones de hecho.

En ese sentido insiste en que “debemos crear una nueva humanidad cristiana, el Papa Francisco insiste tanto en esto porque no podemos golpear y decir, tú no puedes, tú fuera… El Papa recientemente explicó a una periodista que Cristo y el Evangelio no razonan en términos de blanco o negro. El Samaritano cuando se acerca al enfermo no le pregunta nada, solo lo ayuda y lo salva, esto es el cristianismo”.

El Decano de la Rota Romana pide finalmente “oración por la conversión de cada uno de nosotros y también de los vicarios judiciales”.