Novena a Santa Rita de Casia (2), 14.5.19

mayo 14, 2019

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DÍA SEGUNDO

RITA, NIÑA Y JOVEN


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1. Señal de la cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro; en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


2. Acto de contrición

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión; por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los Ángeles, a los Santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.


3. Oración preparatoria para todos los días

Señor y Dios nuestro, admirable en tus Santos. Venimos a ti, el único Santo, atraídos por el ejemplo de Rita, tu hija predilecta. Nos encomendamos a su poderosa intercesión y queremos imitar su vida. Pues tú nos mandaste: “Sean santos porque Yo soy santo”. A la vez, tu Hijo nos ordenó: “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”.

Padre de bondad, concédenos poder contemplar durante esta novena con gran admiración y devoción las maravillas que obraste en tu sierva Rita. Hoy nos unimos a todos los devotos de santa Rita para darte gracias por los ejemplos de santidad que en ella nos dejaste. Concédenos imitarla en la tierra, para que así podamos alabarte con santa Rita y con todos los santos para siempre en el cielo.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


4. Datos biográficos o ejemplos de vida

Cuenta la historia que la niña Rita se distinguió por su respeto y especial veneración hacia sus padres. En ellos veía al mismo Dios que le cuidaba y orientaba. Por eso, vivía sumisa a ellos y trataba de agradarles en todo.

A la vez, Rita se distinguía por su piedad religiosa y espíritu de oración. Tanto, que a los doce años consiguió permiso de sus padres para recluirse en un apartado aposento de la casa para orar y hacer memoria de los padecimientos del Señor. A la vez, transmitía a sus amigas y amigos la devoción a la pasión de Cristo.

Además de este apostolado catequístico, ayudaba a las personas necesitadas, compartiendo con ellas su propio alimento y el vestido, en unos gestos de verdadero desprendimiento.

Cuenta la tradición que la niña y adolescente Rita, acariciaba en su interior un gran deseo de consagrar a Dios su virginidad, ingresando al convento de las agustinas de Casia. Pero las intenciones de los padres eran otras: querían que se casara para asegurar su felicidad como hija única.

Rita accede gustosa a cumplir la voluntad de sus padres después de entender que ésa misma era la voluntad de Dios, y lo más conveniente para ella. Paradójicamente, Dios le concederá llevar a cabo sus deseos juveniles, pero después de muchos años y por muy diferentes caminos de los que ella imaginaba.


5. Lecturas bíblicas y agustinianas

Lucas 2, 39-52

Una vez que cumplieron todo lo que ordenaba la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Y el niño crecía, se desarrollaba y estaba lleno de sabiduría. Y la gracia de Dios estaba en Él. Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua, y cuando cumplió doce años, fue también con ellos para cumplir con este precepto.

Al terminar los días de la fiesta, mientras ellos regresaban, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo notaran. Creyendo que se hallaba en el grupo de los que partían, caminaron todo un día y, después, se pusieron a buscarlo entre todos sus parientes y conocidos. Pero, como no lo hallaron, prosiguiendo su búsqueda, volvieron a Jerusalén.

Después de tres días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían quedaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas. Al encontrarlo, se emocionaron mucho y su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué te has portado así? Tu padre y yo te buscábamos muy preocupados”.

Él les contestó: “¿Y por qué me buscaban? ¿No saben que tengo que estar donde mi Padre?” Pero ellos no comprendieron lo que les acababa de decir. Volvió con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndoles. Su madre guardaba fielmente en su corazón todos estos recuerdos. Mientras tanto, Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia, tanto para Dios como para los hombres.

6. Consideraciones bíblico-teológicas

Los padres cristianos y la familia constituyen la primera instancia, y la más segura, que tienen los hijos para encontrarse con Dios. Para conocer su voluntad y agradarle. Es la instancia inmediata y más rica. El hogar es como el principal sacramento que orienta toda la vida.

A la vez, los hijos deben madurar en la familia: es la mejor tierra para cultivar su personalidad humana y cristiana. Si los hijos logran su plena integración en la familia, estarán capacitados para afrontar todos los demás problemas que se les presenten en la vida, y triunfarán fácilmente en todo.

Por el contrario, las dificultades o fracasos en las relaciones familiares se multiplicarán fuera del hogar, y se arrastrarán seguramente de por vida. ¡Pobres los hijos que se avergüencen o renieguen de sus orígenes! Dañarían la consistencia de su propia raíz vital y existencial.

La vida de oración es posible en todas las edades y en todas las circunstancias de la vida. Pero eso sí, de manera distinta. La experiencia religiosa se desarrolla en el marco de la evolución sicológica y afectiva de la persona. En este caso, del niño y adolescente.

Por tanto, los niños deben integrarse en la comunidad eclesial gradual y decididamente, en forma participativa según sus posibilidades.

Los niños constituyen la mayor riqueza de los padres. A la vez representan un reto de permanente renovación para ellos, ya que los padres deben asumir y sentir en carne propia todo aquello que los hijos van experimentando en su crecimiento integral. De esta forma, los hijos garantizan la permanente juventud e ilusión de los padres, aunque pasen los años.

Dios se revela a los padres a través de los propios hijos y los padres deben gozar con los hijos. A los verdaderos padres, sus hijos no los aburren, ni les resultan insoportables y tampoco se resignan a aguantarlos de una forma fatalista. Más bien los hijos constituyen para los verdaderos padres su honra, su gloria, su mejor carta de presentación ante la sociedad y ante Dios.

Así los padres van forjando la personalidad de sus hijos. Van modelándolos de una u otra forma, según quieren, o según pueden. En este sentido hay que decir que, por regla general, los padres tienen a los hijos que se merecen, los que ellos mismos van educando día a día con alegrías y penas.

Los padres tienen, más pronto que tarde, los hijos de los cuales se han hecho dignos. Los hijos que ellos mismos han creado y han conformado, con su amor y sacrificio o también con su cobardía e irresponsabilidad. Sin embargo, también los padres han de aprender a deslindar responsabilidades porque los hijos, conforme van creciendo, van tomando su propio protagonismo.

Para los adolescentes y jóvenes, la determinación de la propia vocación es un asunto relativamente fácil y se va perfilando de manera progresiva y espontánea.

Sin embargo, pueden surgir conflictos, como en el caso de Rita, entre la propia inclinación y las instancias externas, concretamente, los propios padres. Entonces se aconseja el diálogo sincero como instrumento para detectar la voluntad de Dios.

Esta actitud, por supuesto, supone una gran madurez, y a la vez la forja o fortalece. El que obedece adquiere gran madurez humana y cristiana, y se prepara así para cualquier eventualidad de la vida y para triunfar en el estado de vida o profesión que elija.

Esto nos indica que los padres deben forjar personalidades maduras, dueñas de sí mismas; que lleven la felicidad consigo, dentro de sí. Eso es lo importante; lo relativo es lo que profesen o hagan en la vida.

Si creamos personas así, hemos conseguido lo más importante y decisivo. Hagan lo que hagan los hijos, lo harán bien, llevarán la felicidad consigo mismos; además valdrán para todo, en todo triunfarán. Porque para toda profesión o estado de vida, básicamente se necesitan las mismas actitudes personales. Quien tropieza en algún trabajo o con alguna persona, tropezará necesariamente, más pronto que tarde, con todo y con todos, a no ser que cambie él mismo.

El crecimiento de la personalidad de los hijos hay que situarlo dentro de un proceso educativo y vocacional; de obediencia filial y de autonomía personal; de equilibrio entre la fidelidad a los orígenes y la creatividad. La fe y la obediencia jugarán un papel importante en la maduración de la personalidad, superando los conflictos que, necesariamente, deben producirse.

Pensamos que ciertos relatos exageran la nota dramática del matrimonio de Rita. Porque ninguna instancia humana puede imponer un consentimiento matrimonial contra la voluntad del interesado. Sería quebrantar un derecho natural y hacer nulo el matrimonio. El desarrollo de los acontecimientos debió de ser mucho más armónico y espontáneo, sin minimizar la originalidad de la experiencia de fe.

Por eso, parece oportuno describir, brevemente siquiera, las señales que orientan el discernimiento de la propia vocación.

En primer lugar, debe existir en el adolescente o joven una natural inclinación o gusto por cierta profesión o estado de vida. Esta inclinación debe persistir cuando el joven pretende conscientemente buscar la voluntad de Dios sobre él, de una forma desinteresada. Es decir, cuando busca cumplir la voluntad de Dios en función de las necesidades reales de la comunidad o de sus hermanos. La voz interior lo confirma. La comunidad y el bien común se lo reclaman.

Además, los propios padres y las personas que conocen al joven y buscan su bien de forma desinteresada, deben expresar su aprobación y considerar un acierto la elección de aquella profesión o de la persona con que desea formar una familia.

Finalmente, la comunidad de fe, a través de sus representantes, debe poner a prueba y examinar la idoneidad del candidato, por ejemplo para el matrimonio o para el sacerdocio. Por tanto, es necesaria la aprobación de la autoridad legítima para tener vocación. Por más que uno quiera, si no es aceptado, definitivamente no tiene vocación.

Por lo demás, esta elección es progresiva y se realiza sobre el terreno de un compromiso sincero y consecuente. En este sentido, nadie “tiene” vocación para siempre, de manera vitalicia, nadie está obligado o predestinado a nada. Se exige la colaboración. Y la vocación se merece también, se va haciendo día a día. Se va confirmando.

La vocación, por tanto, va deviniendo al ritmo de la fidelidad a Dios y a los hermanos, en obediencia a la Iglesia y dentro de ella. Así, el joven se iría haciendo poco a poco sacerdote; se iría haciendo poco a poco y de forma consciente, esposo y padre por su enamoramiento y el noviazgo.

En el caso de Rita, la contradicción entre sus legítimas aspiraciones y la decisión de sus propios padres fue, desde el punto de vista de la fe, sólo aparente, porque Rita fue creciendo de fe en fe. Ella fue adquiriendo tal madurez humana y cristiana que, hablando de manera absoluta, podría vivir feliz, tanto en la vida religiosa como en el matrimonio, o donde Dios la colocara según conviniera a su mayor gloria.

Lo más grande y decisivo ya estaba edificado: su santidad, su actitud creyente, en radicalidad. Lo otro vendría como añadidura… El amueblamiento de la casa constituiría algo accidental: podría vivir como casada, podría vivir como religiosa… siempre en Dios, por Él y para Él, y después por todos y para todos.

Antes que ser esposo, profesional o religioso uno es creyente: no se pertenece a sí mismo, está llevado por la fuerza del Espíritu, está comprado para servir a la gloria de Dios. No se pertenece a sí mismo. Es una criatura nueva en Cristo. Eso es lo importante y definitivo. Sobre esa base se puede construir cualquier modelo de casa. En ese terreno cualquier semilla germinará y fructificará.


7. Peticiones o plegaria universal

Se recitan o se pueden rezar alternando presidente y pueblo. Pueden mezclarse algunas de las siguientes peticiones con las señaladas, de manera específica, para cada día de la novena. No se omita la número siete de las que siguen.

Presentemos a Dios nuestras peticiones implorando que nos inspire el Señor sentir y actuar como lo hizo santa Rita en toda su vida.

1. Señor, que te has revelado a los hombres,
– por la intercesión de santa Rita, muéstranos tu rostro, aumentándonos la fe en tu palabra de verdad, y nuestro amor a tu Hijo Jesucristo.

Invitación: Roguemos al Señor.
Respuesta: Te lo pedimos, Señor.

2. Señor, tu sierva santa Rita conservó la paciencia en medio de tantas pruebas y tribulaciones;
– haz que en nuestra vida no seamos jamás motivo de molestia, o irritación para los demás.

3. Señor, que te glorificaste en la vida familiar de santa Rita, utilizándola como instrumento de salvación para su esposo y sus hijos;
– haz que nosotros seamos colaboradores tuyos en la salvación de los hombres, comenzando por nuestros propios hogares, comunidades religiosas o eclesiales.

4. Señor, que concediste a santa Rita la constancia de llamar a las puertas del monasterio hasta ser admitida como religiosa;
– haz que aprendamos el valor del sacrificio y el de la perseverancia en todas las circunstancias de nuestra vida.

5. Señor, que moviste a santa Rita para que prefiriese la muerte de sus hijos a verlos manchados por el pecado del odio y de la condenación eterna,
– enséñanos a perdonar a nuestros enemigos y a vivir en paz con todo el mundo, para que así podamos gozar nosotros mismos de tu paz y bendición.

6. Señor, que diste a santa Rita la paz y la tranquilidad en el monasterio después de tantas penas como había sufrido,
– suscita muchas vocaciones a la vida religiosa, donde muchos hijos tuyos alcancen lo único necesario y adelanten el Reino a este mundo.

7. Pídase y formúlese ante el Señor la gracia específica que se desea obtener por la intercesión de santa Rita en esta novena.

8. Señor, que por tu resurrección venciste a la muerte y permitiste que Rita participara de tu victoria,
– concede la vida eterna a todos los fieles difuntos y en particular a los devotos de santa Rita.

Peticiones propias para el segundo día

9. Oh Dios, fuente de toda paternidad y siempre fiel,
– concédenos guardar celosamente el patrimonio espiritual recibido de nuestros padres y desarrollarlo con generosidad sintiéndonos orgullosos de nuestras propias raíces vitales.

10. Oh Dios, principio de orden, que das consistencia a todas las cosas,
– concédeles a los esposos y sacerdotes la fidelidad a su compromiso ante la Iglesia y ante ti.


Oración conclusiva

Dios Todopoderoso, que te dignaste conceder a santa Rita amar a sus enemigos y llevar en su corazón y en su frente la señal de la pasión de tu Hijo, concédenos, siguiendo sus ejemplos, considerar de tal manera los dolores de la muerte de tu Hijo que podamos perdonar a nuestros enemigos, y así llegar a ser en verdad hijos tuyos, dignos de la vida eterna prometida a los mansos y sufridos.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.


8. Padre Nuestro, Ave María y Gloria (tres veces).


9. Oración final para todos los días

Oh Dios y Señor nuestro, admirable en tus santos, te alabamos porque hiciste de santa Rita un modelo insigne de amor a ti y a todos los hombres.

El amor fue el peso de su vida que la impulsó, cual río de agua viva, a través de todos los estados de su peregrinación por este mundo, dando a todos ejemplo de santidad, y manifestando la victoria de Cristo sobre todo mal.

Ella meditó continuamente la Pasión salvadora de tu Hijo y compartió sus dolores “completando en su carne lo que faltaba a los sufrimientos de Cristo por su cuerpo que es la Iglesia”.

Aleccionada en su interior por la consolación del Espíritu Santo, Rita se convirtió en ejemplo de penitencia y caridad, experimentando continua y gozosamente, cómo la cruz del sufrimiento conduce a la alegría verdadera y a la luz de la resurrección.

De esta manera, se convirtió en instrumento de salvación al servicio del Dios providente, para bien de todos los hombres, sus hermanos, sobre todo en su propio hogar, en su familia, y finalmente en la comunidad agustiniana y en tu Iglesia.

Te damos gracias, oh Padre de bondad, fuente de todo don, y te bendecimos por las maravillas obradas en la vida de santa Rita de Casia, tu sierva. A la vez, te imploramos ser protegidos por su poderosa intercesión, de todo mal, llegando a cumplir tu voluntad en todas las circunstancias de nuestra vida, de acuerdo a los ejemplos de santidad que Rita nos dejó.

Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


10. Gozos a santa Rita

CORO

Tú que vives de amor,
y en el amor te recreas,
bendita por siempre seas,
dulce esposa del Señor.

ESTROFAS

1. Cual del ángel la belleza
difunde luz celestial,
exhalaba su pureza
tu corazón virginal.
Danos guardar esa flor,
que es la reina de las flores,
y ponga en ella su amor
el Dios de santos amores.

2. Santa madre, santa esposa,
en las penas y amarguras
brindaba tu amor dulzuras,
como fragancias las rosas.
Trocando en templo tu hogar
buscaste en Dios el consuelo:
almas que saben amar
hacen de un hogar un cielo.

3. Como esposa del Señor
con alma de serafín,
en tu amor ardió el amor
del corazón de Agustín.
Amor que Dios galardona
y en prenda de unión divina,
brota en tu frente una espina
y una flor en su corona.


11. Himno a santa Rita de Casia

Gloria del género humano,
Rita bienaventurada,
sed nuestra fiel abogada (tres veces)
cerca del Rey soberano.

Nido de castos amores,
fue tu corazón sencillo,
claro espejo, cuyo brillo
no hirieron negros vapores.
Haz que nunca amor profano
tenga en nuestro pecho entrada.

Gloria del género humano…


Novena a Santa Rita de Casia (1), 13.5.19

mayo 13, 2019

DÍA PRIMERO

ORÍGENES DE SANTA RITA


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1. Señal de la cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro; en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


2. Acto de contrición

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión; por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los Ángeles, a los Santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.


3. Oración preparatoria para todos los días

Señor y Dios nuestro, admirable en tus Santos. Venimos a ti, el único Santo, atraídos por el ejemplo de Rita, tu hija predilecta. Nos encomendamos a su poderosa intercesión y queremos imitar su vida.

Pues tú nos mandaste: “Sean santos porque Yo soy santo”. A la vez, tu Hijo nos ordenó: “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”.

Padre de bondad, concédenos poder contemplar durante esta novena con gran admiración y devoción las maravillas que obraste en tu sierva Rita.

Hoy nos unimos a todos los devotos de santa Rita para darte gracias por los ejemplos de santidad que en ella nos dejaste.

Concédenos imitarla en la tierra, para que así podamos alabarte con santa Rita y con todos los santos para siempre en el cielo.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


4. Datos biográficos o ejemplos de vida

La historia nos dice que los padres de Rita fueron Antonio Lotti y Amanda Ferri. Eran fervorosos cristianos y esposos ejemplares. Destacaban por estas virtudes: la práctica de la caridad con los más necesitados y el empeño en reconciliar y construir la paz entre sus paisanos.

Por esta cualidad eran reconocidos con el sobrenombre de “pacificadores en el nombre de Cristo”. Finalmente, era notoria su especial devoción a la pasión del Señor.

Dios les regaló una única hija que constituyó su alegría y la de todos sus vecinos. Su nacimiento lo adorna así la tradición: un ángel se le aparece en sueños a Amanda, revelándole que iba a ser madre de una niña, cuya vida ejemplar serviría de modelo a la mujer cristiana en todos los estados de la vida.

Además le revela el nombre de la niña con el que debería bautizarla. La noticia del nacimiento corrió de boca en boca por la aldea y los alrededores, causando admiración y alegría por lo que se presagiaba acerca de la niña.

La tradición destaca otro prodigio del nacimiento: a los pocos días de nacida, un enjambre de abejas blancas apareció junto a la cuna. Las abejas entraban y salían de la boca de Rita mientras ella dormía, y elaboraban un rico panal en los labios de la niña, sin causarle ningún mal.

Indudablemente se veía la mano de Dios en estos hechos milagrosos. Aquella niña sería grande ante Dios y a los ojos de los hombres.


5. Lecturas bíblicas y agustinianas

Puede elegirse una sola lectura o varias de las propuestas, según las circunstancias. Para las citas bíblicas se ha utilizado la Biblia Latinoamericana, año 1981, XXXVII edición.

En la Biblia, Dios aparece como Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios en tres personas distintas. Un solo Dios que es familia, amor, donación, comunidad. Dios vive en familia y en familia da vida al mundo y a los hombres, primero creándolos y después redimiéndolos.

Así dice san Juan, 1, 1-3: En el principio era el Verbo y el Verbo estaba frente a Dios y el Verbo era Dios. Todo se hizo por Él y sin Él no existe nada de lo que se ha hecho.

San Pablo, exclama emocionado en Efesios 1, 3-6: Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús, nuestro Señor, que nos bendijo desde el cielo, en Cristo, con toda clase de bendiciones espirituales.

En Cristo, Dios nos eligió desde antes de la creación del mundo, para andar en el amor y estar en su presencia sin culpa ni mancha. Determinó desde la eternidad que nosotros fuéramos sus hijos adoptivos por medio de Cristo Jesús.

Eso es lo que quiso y más le gustó, para que se alabe su gloria, por esa gracia suya que nos manifiesta en el Bien Amado.

En la primera carta de san Juan, 3, 1, leemos: Vean qué amor singular nos ha dado el Padre: que no solamente nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos; y por eso el mundo no nos conoce porque no lo conoció a Él.

Y en la misma carta, 4, 7-8, san Juan nos amonesta así: Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios, pues Dios es amor…

No somos nosotros los que hemos amado a Dios, sino que Él nos amó primero. Lo supimos por Jesús, en Él lo vimos. Nos amamos entre nosotros precisamente por el gran amor que Él nos dio.

Los relatos del nacimiento de Rita se inspiran indudablemente en los evangelios de la infancia. Escogemos como normativo el relato del nacimiento de san Juan Bautista. Escribe Lucas en su evangelio, 1, 6-16:

Zacarías e Isabel eran personas realmente buenas a los ojos de Dios: vivían de acuerdo a todos los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel no podía tener familia, y ambos eran ya de avanzada edad…

Mientras Zacarías estaba sirviendo en el Templo… se le apareció el Ángel del Señor… Zacarías, al verlo, se turbó y tuvo miedo. El ángel le dijo entonces:

“No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada, y tu esposa Isabel te dará un hijo al que llamarás Juan. Grande será tu felicidad y muchos se alegrarán con su nacimiento, porque tu hijo ha de ser grande ante el Señor”.


6. Consideraciones bíblico-teológicas

Dios, amándonos, nos ha dado peso y valor porque nos ha amado mucho más que a ninguna otra criatura; por eso somos personas y valemos más que los animales, las plantas y las cosas.

A las cosas, Dios las amó y las creó en consideración al hombre. Es decir, las hizo para el hombre que es el dueño de la creación. Al hombre, en cambio, Dios lo amó por sí mismo; y por eso llega a ser persona: tiene valor absoluto después de Dios y está por encima de todas las cosas.

No es un objeto más, sino el centro de la creación, el sentido de la misma. Y por encima del hombre, sólo Dios.

El amor de Dios constituye, por tanto, nuestra valía y perfección. Dice san Agustín: “Mi peso es mi amor”; o sea, mi valor está en proporción al amor que estoy recibiendo: de mis padres, de los demás hombres, pero después del de Dios, y de forma accidental, no fundamental.

El amor recibido de Dios, por ser infinito, nos da un valor único: no tenemos un valor relativo, sino absoluto ante los demás seres creados; y no podemos morir para siempre.

Dios, amándonos, nos da la existencia, nos crea y nos da consistencia.

Nosotros, recibiendo su amor, podemos en primer lugar, amarnos a nosotros mismos; valorarnos como imagen y semejanza de Dios, y podemos, a la vez, amar a los demás, respetarlos y valorarlos en Dios; y finalmente, podemos amar a Dios o mejor, podemos, por influjo e inspiración del Espíritu Santo, permitirle a Dios que se ame a sí mismo en nosotros, con nosotros, por nosotros.

Es decir, permitirle a Dios que se glorifique en nosotros. Por supuesto, siempre en Cristo Jesús, el Hijo único de Dios.

Los datos biográficos de santa Rita nos muestran, en primer lugar, que la santidad, como la vida misma, no aparece al azar y por casualidad, sino que se genera en familia, se transmite y se desarrolla sólo en el ambiente adecuado de una vida familiar de fe y santo temor de Dios, y amor sincero a los hombres, nuestros hermanos.

Rita vino a la vida en un hogar bien constituido. Se habla de padres creyentes y ejemplares; es decir, antes de ser padres, son cristianos. No se habla, curiosamente, de la mamá o del papá por separado; señalando así que lo importante es ser pareja, es decir, esposos primero, antes que padres. Ya que la vida nunca la da un solo individuo por sí mismo, sino que la vida se da siempre en comunidad, en la comunidad conyugal.

Consiguientemente, se desarrollará siempre en una comunidad, la comunidad familiar.

De padres santos nacen hijos santos. La santidad se vive en racimo. Nadie da lo que no tiene: los padres santos generan, transmiten y cultivan santidad en sus hijos, como lo más natural.

Los niños son siempre el reflejo de los padres, pues en la vida somos, en gran medida y principalmente, lo que hemos recibido. Si hemos recibido mucho de nuestros padres, somos mucho en la vida. Así descubrimos que los valores morales y las virtudes cristianas que Rita practicará en grado máximo, ya están de alguna forma, y germinalmente, en sus padres.

De ellos aprende Rita a querer y amar a los pobres, a perdonar a los enemigos, a sentir compasión por los dolores de Cristo, en su pasión y crucifixión, en una palabra a vivir en santo temor de Dios.

Lo que era importante para sus padres, también lo será para Rita. Ella será como una prolongación, como una floración de lo que ellos sembraron en su hija.

El hogar, la familia es siempre la primera iglesia, la pequeña iglesia. Se la llama con razón iglesia doméstica. El hogar es también, por supuesto, el primer seminario.

La familia es el valor fundamental en la sociedad y en la Iglesia: es la escuela donde los hombres aprenden a vivir en humanidad y en fe.

El patrimonio humano y espiritual que los padres proporcionan y siembran generosamente en los hijos es determinante en la vida de los mismos; pesará para toda la vida.

Todas estas enseñanzas y vivencias las encontramos de manera ejemplar en la Sagrada Familia de Nazaret, modelo de toda familia: José, “varón justo”, y María, “la llena de gracia”, forman al “más bello de los hombres, en cuyos labios se derramaba la gracia”.

A pesar del silencio de los biógrafos, indudablemente, la Santísima Virgen representó para santa Rita una constante referencia, tanto en el mundo como en el claustro.

María, en efecto, ocupa un lugar central en la espiritualidad agustiniana, como lo demuestran las abundantes advocaciones, sobre todo la de La Consolación, y del Buen Consejo, y los innumerables testimonios de los religiosos ilustres y de los santos de la Orden.


7. Peticiones o plegaria universal

Presentemos a Dios nuestras peticiones implorando que nos inspire el Señor sentir y actuar como lo hizo santa Rita en toda su vida.

1. Señor, que te has revelado a los hombres,
– por la intercesión de santa Rita, muéstranos tu rostro, aumentándonos la fe en tu palabra de verdad, y nuestro amor a tu Hijo Jesucristo.

Invitación: Roguemos al Señor.
Respuesta: Te lo pedimos, Señor.

2. Señor, tu sierva santa Rita conservó la paciencia en medio de tantas pruebas y tribulaciones;
– haz que en nuestra vida no seamos jamás motivo de molestia, o irritación para los demás.

3. Señor, que te glorificaste en la vida familiar de santa Rita, utilizándola como instrumento de salvación para su esposo y sus hijos;
– haz que nosotros seamos colaboradores tuyos en la salvación de los hombres, comenzando por nuestros propios hogares, comunidades religiosas o eclesiales.

4. Señor, que concediste a santa Rita la constancia de llamar a las puertas del monasterio hasta ser admitida como religiosa;
– haz que aprendamos el valor del sacrificio y el de la perseverancia en todas las circunstancias de nuestra vida.

5. Señor, que moviste a santa Rita para que prefiriese la muerte de sus hijos a verlos manchados por el pecado del odio y de la condenación eterna,
– enséñanos a perdonar a nuestros enemigos y a vivir en paz con todo el mundo, para que así podamos gozar nosotros mismos de tu paz y bendición.

6. Señor, que diste a santa Rita la paz y la tranquilidad en el monasterio después de tantas penas como había sufrido,
– suscita muchas vocaciones a la vida religiosa, donde muchos hijos tuyos alcancen lo único necesario y adelanten el Reino a este mundo.

7. Pídase y formúlese ante el Señor la gracia específica que se desea obtener por la intercesión de santa Rita en esta novena.

8. Señor, que por tu resurrección venciste a la muerte y permitiste que Rita participara de tu victoria,
– concede la vida eterna a todos los fieles difuntos y en particular a los devotos de santa Rita.

Preces específicas para el día primero

9. Oh Dios, fuente de vida y origen de toda paternidad en el cielo y en la tierra,
– perdónanos por no haber sabido imitarte como dadores de vida, en la familia, en la escuela, en la sociedad.

10. Oh Dios, que nos has dado la vida y la fe a través de nuestros padres y de nuestros hogares,
– te damos gracias y te bendecimos porque tú nos has cuidado por nuestros padres, hermanos, maestros, catequistas y sacerdotes; y te pedimos imitar los ejemplos de los padres de Rita, Antonio y Amanda.


Oración conclusiva

Dios Todopoderoso, que te dignaste conceder a santa Rita amar a sus enemigos y llevar en su corazón y en su frente la señal de la pasión de tu Hijo, concédenos, siguiendo sus ejemplos, considerar de tal manera los dolores de la muerte de tu Hijo que podamos perdonar a nuestros enemigos, y así llegar a ser en verdad hijos tuyos, dignos de la vida eterna prometida a los mansos y sufridos.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.


8. Padre Nuestro, Ave María y Gloria (tres veces).


9. Oración final para todos los días

Oh Dios y Señor nuestro, admirable en tus santos, te alabamos porque hiciste de santa Rita un modelo insigne de amor a ti y a todos los hombres.

El amor fue el peso de su vida que la impulsó, cual río de agua viva, a través de todos los estados de su peregrinación por este mundo, dando a todos ejemplo de santidad, y manifestando la victoria de Cristo sobre todo mal.

Ella meditó continuamente la Pasión salvadora de tu Hijo y compartió sus dolores “completando en su carne lo que faltaba a los sufrimientos de Cristo por su cuerpo que es la Iglesia”.

Aleccionada en su interior por la consolación del Espíritu Santo, Rita se convirtió en ejemplo de penitencia y caridad, experimentando continua y gozosamente, cómo la cruz del sufrimiento conduce a la alegría verdadera y a la luz de la resurrección.

De esta manera, se convirtió en instrumento de salvación al servicio del Dios providente, para bien de todos los hombres, sus hermanos, sobre todo en su propio hogar, en su familia, y finalmente en la comunidad agustiniana y en tu Iglesia.

Te damos gracias, oh Padre de bondad, fuente de todo don, y te bendecimos por las maravillas obradas en la vida de santa Rita de Casia, tu sierva.

A la vez, te imploramos ser protegidos por su poderosa intercesión, de todo mal, llegando a cumplir tu voluntad en todas las circunstancias de nuestra vida, de acuerdo a los ejemplos de santidad que Rita nos dejó.

Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

10. Gozos a santa Rita

CORO

Tú que vives de amor,
y en el amor te recreas,
bendita por siempre seas,
dulce esposa del Señor.

ESTROFAS

1. Cual del ángel la belleza
difunde luz celestial,
exhalaba su pureza
tu corazón virginal.
Danos guardar esa flor,
que es la reina de las flores,
y ponga en ella su amor
el Dios de santos amores.

2. Santa madre, santa esposa,
en las penas y amarguras
brindaba tu amor dulzuras,
como fragancias las rosas.
Trocando en templo tu hogar
buscaste en Dios el consuelo:
almas que saben amar
hacen de un hogar un cielo.

3. Como esposa del Señor
con alma de serafín,
en tu amor ardió el amor
del corazón de Agustín.
Amor que Dios galardona
y en prenda de unión divina,
brota en tu frente una espina
y una flor en su corona.


11. Himno a santa Rita de Casia

Gloria del género humano,
Rita bienaventurada,
sed nuestra fiel abogada (tres veces)
cerca del Rey soberano.

Nido de castos amores,
fue tu corazón sencillo,
claro espejo, cuyo brillo
no hirieron negros vapores.
Haz que nunca amor profano
tenga en nuestro pecho entrada.

Gloria del género humano…

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NOTA: Los contenidos de esta Novena a Santa Rita están tomados, con la debida autorización, del librito publicado por Ed. Paulinas, Caracas 2005. Site: http://www.paulinas.org.ve


Reig Pla: «Hermanos obispos, están dañando a nuestros hijos, a los COF, y no lo podemos consentir»

abril 9, 2019

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Reig Pla explicó a los feligreses de Alcalá cómo animó a los obispos a defender la libertad de la Iglesia y a sus hijos, los que acuden a los COF

Reig Pla explicó a los feligreses de Alcalá cómo animó a los obispos a defender la libertad de la Iglesia y a sus hijos, los que acuden a los COF

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Reig Pla: «Hermanos obispos, están dañando a nuestros hijos, a los COF, y no lo podemos consentir»

Este sábado 6 de abril, el obispo de Alcalá de Henares se dirigió a cientos de fieles que le acompañaban en la catedral complutense para expresarle su apoyo y para participar con él en el rezo del Rosario y en la Santa Misa.

El obispo Juan Antonio Reig Pla explicó a los fieles lo que había comentado el jueves 4 de abril a los obispos de toda España reunidos en asamblea plenaria, en Madrid, analizando la campaña del digital ElDiario.es contra el Centro de Orientación Familiar (COF) de Alcalá y el acompañamiento que hace a personas que están a disgusto con sus sentimientos de atracción por el mismo sexo.

Como hace con frecuencia, el obispo de Alcalá, proclamó su homilía improvisando sin papeles ni texto escrito.

“Están dañando a nuestros hijos, esto no lo podemos consentir”

“Empecé diciéndoles: queridos hermanos obispos, no pido nada para mi persona, rezo con vosotros los Salmos, digo ‘solo en Dios descansa mi alma’, no en la Conferencia Episcopal. Mi descanso es Dios. Pero están dañando a nuestros hijos. Están dañando una misión de la iglesia, como son los Centros de Orientación Familiar, y esto no lo podemos consentir”, denunció.

“No se trata en ningún momento de ir contra nadie. Pero sí de salvaguardar la libertad de la Iglesia, de salvaguardar la libertad religiosa, y de empeñarnos, si es necesario, hasta el martirio, por servir a aquellos que sufren y esperan una palabra de esperanza de nosotros los pastores de la Iglesia. No los podemos abandonar”, añadió.

“¿Qué hacemos en el Centro de Orientación Familiar? Atendemos a los que libremente vienen a buscar ayuda, sea personal, sea matrimonial, sea familiar, y cualquier tipo de situación que necesite una palabra de consuelo, de ayuda, pastoral, espiritualmente, seguir el acompañamiento, esté en la situación que esté”.

Dos milagros: uno con obispos, otro con los jóvenes atendidos

“Esto de los obispos es un milagro” -dijo Reig Pla, refiriéndose, parece, al pronunciamiento episcopal de apoyo del día siguiente, viernes- “que ha hecho la Virgen de Fátima, porque estábamos rezando el rosario de la Virgen de Fátima”.

“Y ha habido un segundo milagro: que los jóvenes atendidos en nuestro Centro de Orientación Familiar han salido a manifestar su testimonio, y eso en España es una novedad absoluta. Porque el tema de la educación en la afectividad, en la masculinidad, en la feminidad, es un tabú en España. Que haya jóvenes y adultos valientes  que salgan a dar testimonio del bien que la Iglesia les hace al ayudarles en madurar su masculinidad, feminidad y vocación al amor es algo nuevo. Como decía el profeta Isaías: nuestro Dios abre caminos en el mar”.

“Hoy, mañana y siempre, este obispo reclamará una única cosa: la libertad religiosa para predicar la Buena Noticia de que el Señor está con nosotros, que abre caminos en el mar”, ha añadido.

Dios y el perdón, para cambiar corazones

Dios es el único que puede restaurar el corazón, ni siquiera los profesionales de la salud”, ha comentado también.

“El Centro de Orientación Familiar trabaja con muchas claves: una de ellas es el perdón, también para aquel que te ha causado heridas realmente fuertes, que quizá fue tu padre, o un hermano, o que hayan abusado de ti en la infancia… Aunque sea auxiliado con las ciencias humanas, si no es con el poder de Dios que crea un corazón nuevo, las cosas no terminan de arreglarse”, ha proseguido.

Frente a una sociedad que no perdona, el obispo ha puesto el ejemplo del perdón transformador de Jesús.

“Los demás te dicen ‘hay que apedrearla por adúltera’. […] Pero Jesús mira a la pecadora y no le dice ‘no pasa nada, no te preocupes’. La miró, su mirada atraviesa el alma. Y le dice: ¿’mujer, nadie te ha condenado?, vete y no peques más’. ¿Qué tiene la mirada de Jesucristo que transforma el corazón de las personas? También nosotros perdonamos a los que nos persiguen, a los que nos acosan, porque no saben lo que hacen, no conocen bien lo que hacemos en la Iglesia y en el Centro de Orientación Familiar”.

Libertad de espíritu para hacer cosas grandes

A veces la gente me dice: “¿usted no sufre con estas cosas? Pues como toda persona, yo no soy de granito, no soy una roca que no se pueda conmover. Pero el Señor es toda mi esperanza. Y cuando uno vive así, ya tiene la libertad de espíritu para hacer cosas grandes”.

También ha especificado que el encuentro de oración no fue iniciativa suya, sino de los fieles de la diócesis.

A los seminaristas les ha dicho: “no abandonéis nunca al rebaño, estad dispuestos a sufrir por él, a dar la vida por ellos”.

Y ha concluido diciendo: “Vosotros sois las entrañas de vuestro pastor”. Tenéis que rezar para que vuestro obispo esté dispuesto hasta el martirio a dar la vida por vosotros”.

Lea también, sobre estos temas: 

¿Dejar la vida gay? 10 testimonios de homosexuales que lo hicieron: ganaron en felicidad y paz (aquí)

Sin orgullo LGTB: 10 mujeres que dejaron la vida lesbiana y encontraron más paz y equilibrio (aquí)

Luca di Tolve era gay y dejó de serlo: el testimonio de su dura vida y retorno a Dios impresiona (aquí)

https://www.religionenlibertad.com/espana/291843695/Reig-Pla-Hermanos-obispos-estan-danando-a-nuestros-hijos-a-los-COF-y-no-lo-podemos-consentir.html


San José, esposo de la Virgen María

marzo 19, 2019

Solemnidad de San José

Esposo de la Virgen María, Protector y custodio fiel

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Su linaje será perpetuo

Su linaje será perpetuo

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¡Felicidades a los padres de familia, maestros y carpinteros; a los que llevan el nombre de José o Josefa, Josefina; a las personas consagradas que lo tienen como modelo de vida contemplativa; a las instituciones que lo veneran como titular y patrón!

San José bendito, ruega por nosotros. Amén.

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Antífona de entrada: Lucas 12, 42

Éste es el criado fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia.


Oración colecta:

Dios todopoderoso, que confiaste los primeros misterios de la salvación de los hombres a la fiel custodia de san José; haz que, por su intercesión, la Iglesia los conserve fielmente y los lleve a plenitud en su misión salvadora. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: 2 Samuel 7, 4-5a.12-14a.16

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: «Ve y dile a mi siervo David:

“Esto dice el Señor: Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre.

Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre.”»


SALMO 88, 2-3.4-5.27.29

Su linaje será perpetuo.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad.»

Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David, mi siervo: «Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades.»

Él me invocará: «Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora.» Le mantendré eternamente mi favor, y mi alianza con él será estable.

SEGUNDA LECTURA: Romanos 4, 13.16-18

No fue la observancia de la Ley, sino la justificación obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia la promesa de heredar el mundo. Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros.

Así, dice la Escritura: «Te hago padre de muchos pueblos.» Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe, Abrahán creyó. Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia.»

Por lo cual le valió la justificación.


Aclamación antes del Evangelio: Salmo 83, 5

Dichosos los que viven en tu casa, Señor, alabándote siempre.

EVANGELIO: Mateo 1, 16.18-21.24a

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto.

Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:

«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Antífona de comunión: Mateo 25, 21

Siervo fiel y cumplidor, pasa al banquete de tu Señor.



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FIEL CUIDADOR Y GUARDIÁN

De los sermones de san Bernardino de Siena, presbítero

La norma general que regula la concesión de gracias singulares a una criatura racional determinada es la de que, cuando la gracia divina elige a alguien para un oficio singular o para ponerle en un estado preferente, le concede ¬todos aquellos carismas que son necesarios para el ministerio que dicha persona ha de desempeñar.

Esta norma se ha verificado de un modo excelente en san José, que hizo las veces de padre de nuestro Señor Jesucristo y que fue verdadero esposo de la Reina del universo y Señora de los ángeles.

José fue elegido por el eterno Padre como protector y custodio fiel de sus principales tesoros, esto es, de su Hijo y de su Esposa, y cumplió su oficio con insobornable fidelidad. Por eso le dice el Señor: Eres un empleado fiel y cumplidor; pasa al banquete de tu Señor.

Si relacionamos a José con la Iglesia universal de Cristo, ¿¬no es este el hombre privilegiado y providencial, por medio del cual la entrada de Cristo en el mundo se desarrolló de una manera ordenada y sin escándalos?

Si es verdad que la Iglesia entera es deudora a la Virgen Madre por cuyo medio recibió a Cristo, después de María es san José a quien debe un agradecimiento y una veneración singular.

José viene a ser el broche del antiguo Testamento, broche en el que fructifica la promesa hecha a los patriarcas y los profetas. Sólo él poseyó de una manera corporal lo que para ellos había sido mera promesa.

No cabe duda de que Cristo no sólo no se ha desdicho de la familiaridad y respeto que tuvo con él durante su vida mortal como si fuera su padre, sino que la habrá completado y perfeccionado en el cielo.

Por eso, también con razón, se dice más adelante: Pasa al banquete de tu Señor.

Aun cuando el gozo santificado por este banquete es el que entra en el corazón del hombre, el Señor prefirió decir: Pasa al banquete, a fin de insinuar místicamente que dicho gozo no es puramente interior, sino que circunda y absorbe por doquier al bienaventurado, como sumergiéndole en el abismo infinito de Dios.

Acuérdate de nosotros, bienaventurado José, e intercede con tu oración ante aquel que pasaba por hijo tuyo; intercede también por nosotros ante la Virgen, tu esposa, madre de aquel que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


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DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ

San José y la Virgen embarazada subiendo a Belén

San José y la Virgen embarazada subiendo a Belén

La piedad tradicional ha tributado a san José una especial devoción. Él ha sido considerado un ejemplo extraordinario de fe y santidad para todas las generaciones.

Podemos fácilmente intuir en la rica y excepcional personalidad redimida de san José la experiencia cuaresmal y la pascual; de dolor y gozo.

El ejercicio piadoso conocido como “Los Dolores y Gozos de san José” nos pueden ayudar a percibir la hondura de su experiencia de fe en dos dimensiones fundamentales: la del dolor y la prueba, Cuaresma, y la del gozo y la gloria, Pascua.

PRIMER DOLOR Y GOZO

¡Glorioso san José! Comprendemos tu angustia al no entender el misterio de la Encarnación. Pero el Señor quitó tu pena cuando te lo reveló claramente a través del ángel que se le apareció en sueños.

Por este dolor y este gozo concédenos la discreción, el silencio y la caridad sincera, en todo momento.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


SEGUNDO DOLOR Y GOZO

El nacimiento del Hijo de Dios en un pesebre llenó de lágrimas los ojos de san José. Pero el cántico de los ángeles colmó de alegría su corazón.

Por este dolor y este gozo concédenos una vida austera y sencilla en la presencia de Dios.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

TERCER DOLOR Y GOZO

En la circuncisión vio san José deslizarse gotas de sangre por el cuerpo del Hijo de Dios. Pero la imposición del nombre de Jesús, que significa Salvador, inundó de gozo su corazón.

Por este dolor y este gozo haz, bendito san José, que en nuestra vida se haga fecunda la sangre del Redentor.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

CUARTO DOLOR Y GOZO

El anciano Simeón anuncia la muerte pero también el triunfo de Jesús sobre todo mal trayendo la luz y la paz a todas las naciones.

Concédenos, glorioso san José, que no defraudemos las esperanzas que Dios tiene puestas en cada uno de nosotros, de acuerdo con nuestra vocación.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

QUINTO DOLOR Y GOZO

La Sagrada Familia, camino de Egipto, formaba parte de los desplazados de su patria. En un país desconocido José, junto con María y el Niño, vivió la soledad y la pobreza. Pero también sintió la alegría de la paz y de la seguridad de su propia familia.

Por este dolor y este gozo te pedimos nos concedas caminar por la vida con paso seguro hacia la eternidad.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

SEXTO DOLOR Y GOZO

Arquelao, aquel mal rey judío, entristeció las noches de san José. Pero un ángel le indica la tranquila casa de Nazaret como lugar seguro para habitar en paz.

Glorioso san José, santifica nuestra comunidad y haz que nuestros hogares se parezcan a la familia de Nazaret.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


SÉPTIMO DOLOR Y GOZO

San José y su santa esposa María, con el corazón angustiado, buscan a su hijo, el pequeño Niño Dios. Pero su encuentro les mereció una inmensa satisfacción y consuelo.

En cada instante y sobre todo en el momento de nuestra muerte, danos, santo José, la presencia amorosa de Jesús que nos introduzca en la vida eterna del cielo.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


V. Lo nombró administrador de su casa.

R. Y señor de todas sus posesiones.



OREMOS

Dios todopoderoso, que confiaste los primeros misterios de la salvación de los hombres a la fiel custodia de san José, haz que, por su intercesión, la Iglesia los conserve fielmente y los lleve a plenitud en su misión salvadora. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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La genial carta de una mujer a los hombres por el 8M: “Qué orgullosas estamos de vosotros”

marzo 8, 2019

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Esta carta que homenajea al hombre que ha superado el machismo, llegó a las redes el 8 de marzo de 2018. Pero con motivo del día de la mujer, ha vuelto a circular.

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La genial carta de una mujer a los hombres por el 8M: “Qué orgullosas estamos de vosotros”

El blog ‘Mujeres teníamos que ser’ publicó por el día de la mujer este post que dedican a todos los hombres que sí que han ‘sido buenos’

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“Mis queridos hombres, herederos del cazador de mamuts que volvía a casa solo para entregar la presa y que hoy sois tan parte del hogar como vuestra santa…” Es una de las geniales frases de este texto publicado en el blog ‘Mujeres teníamos que ser’. Esta carta que homenajea al hombre que ha superado el machismo, llegó a las redes el 8 de marzo de 2018. Pero con motivo del día de la mujer, ha vuelto a circular.

“Mis queridos hombres…” está escrito por Mar Velasco, profesora universitaria, filóloga y periodista. En su perfil del blog se describe con una creatividad totalmente natural -igual que en sus textos-: “Pierdo el sentido en una iglesia románica, la cabeza por un rincón de Galicia y la dignidad ante un plato de jamón ibérico. Y solo le pido a Dios que no me falte el sueldo, la salud, el amor, el humor.”

La carta dice así:

“Mis queridos hombres, varones de bien que en estos tiempos de ruido andáis, como canta el tango, solos, fané y descangallados; señalados, juzgados, cuestionados, vulnerables, desnortados, sin saber muy bien dónde pisar sin oír un ay; mis queridos hombres, herederos de aquellos que no cambiaron un pañal en su vida y que hoy tenéis un máster en marcas, precios y texturas; que no solo no aguardáis fumando en la sala de espera sino que pedís hacer el piel con piel mientras ella se recupera de la cesárea; que gastáis amor del mayúsculo tratando de comprender y que pasáis con humildad al segundo o tercer plano sin despeinaros más que por dentro.

“Mis queridos hombres que nos enseñáis que no hay un único modo innegociable de hacer las cosas”

Mis queridos hombres, herederos del cazador de mamuts que volvía a casa solo para entregar la presa y que hoy sois tan parte del hogar como vuestra santa, que ponéis lavadoras con la misma naturalidad que redactáis un informe, que bañáis a la prole casi con el mismo mimo que laváis el coche, que lo mismo plancháis un huevo que freís una camisa, que entendéis y respetáis que hoy no nos apetezca y aceptáis un cariñoso bufido por respuesta.

Mis queridos hombres que nos enseñáis que no hay un único modo innegociable de hacer las cosas, que no todo ha de estar siempre perfecto, que tenéis la valentía de hacernos ver que nuestra brutal autoexigencia muchas veces termina convertida en una soberbia incapacidad de delegar.

Hombres queridos que tomáis la iniciativa y conocéis tan bien como nosotras el trabajo invisible que sustenta un hogar: las citas del médico, los cumpleaños, las facturas del banco, las actividades extraescolares, las terapias, los partidos de fútbol, la cartilla de vacunas o la lista de la compra.

Hombres que, por las circunstancias que sean, lleváis solos el peso del hogar o la crianza de los hijos; que sabéis que se acabó la leche, que hay que comprar jabón del lavaplatos, que no abriga tanto el denim como la pana y que miráis atentamente el menú del colegio para programar las cenas.

“Que reconocéis a vuestras empleadas por su valía y recibís con agrado la noticia de un embarazo “

Mis queridos hombres, empresarios de pro, que reconocéis a vuestras empleadas por su valía y recibís con agrado la noticia de un embarazo porque sabéis que la maternidad es, entre otras cosas, el mayor bien con el que puede contar la economía de un país (por no hablar de la garantía de las pensiones de vuestros hijos); estimados médicos que todavía conocéis la palabra delicadeza y no construís frases tipo “Hágase la amnio que aún estamos a tiempo” o “Me imagino que querrá usted aprovechar la cesárea para ligarse las trompas”…

Mis queridos hombres, apreciados maestros que educáis en el respeto a nuestros hijos y queridos hombres jóvenes y adolescentes que quizá no habéis oído decir que el amor consiste en buscar el bien del otro antes que el vuestro pero lo intuís y lo ponéis en práctica; queridos abuelos, viudos y jubilados que pasasteis haciendo el bien y seguís haciéndolo a diario; maravillosos educadores de nietos, abuelos nodriza, cuidadores veinticuatro horas de abuelas con alzheimer, demencia o enfermedades degenerativas,  que os alimentáis de frases como “ella no sabe quién soy yo, pero yo sí sé quién es ella”.

Mis queridos hombres, inmensa mayoría silenciosa, padres, esposos, novios, compañeros, amigos, hermanos, que en un par de tardes habéis visto cambiar el cuento más que en varios siglos de literatura y que en un par de generaciones os habéis tenido que reeducar a base de esfuerzo, que habéis logrado lo impensable y que contempláis con serena y consciente responsabilidad el camino que queda por andar: qué orgullosas estamos de vosotros.”

Un mensaje completamente distinto al que estamos acostumbrados a escuchar en la actualidad sobre un problema real. En el apartado ‘Nosotras’ de este blog se describen con la misma creatividad que la autora de este genial post: “Mujeres corrientes. Mujeres atípicas. Mujeres agotadas, enérgicas, eficaces, distintas. Mujeres apasionadas, responsables, locas, geniales.” Un blog que apuesta por la familia, la maternidad y en este caso también por el amor y la complamentariedad entre hombres y mujeres.

https://www.cope.es/religion/historias/noticias/genial-carta-una-mujer-los-hombres-por-que-orgullosas-estamos-vosotros-20190306_367890


“Hijos de sacerdotes, el criterio a seguir es el bien de los niños”

febrero 27, 2019

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El Papa Francisco y el Cardenal Beniamino Stella, Prefecto de la Congregación para el Clero (Vatican Media)

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“Hijos de sacerdotes, el criterio a seguir es el bien de los niños”

El Cardenal Beniamino Stella, Prefecto de la Congregación del Clero, explica las directrices del Dicasterio aplicadas en los casos de sacerdotes de rito latino que tienen descendencia

Por Andrea Tornielli – Ciudad del Vaticano

El tema de los “hijos de los sacerdotes” ha permanecido tabú durante mucho tiempo, con la consecuencia a menudo, especialmente en el pasado, de que estos niños crecían sin tener un padre conocido y reconocido. Se trata  en todo caso de un problema distinto del enfrentado la semana pasada en el Vaticano, centrado en los abusos cometidos contra menores.

En los últimos días, el psicoterapeuta Vincent Doyle, hijo de un sacerdote católico irlandés y fundador de “Coping International” (www.copinginternational.com), una asociación para la defensa de los derechos de los hijos de sacerdotes católicos de todo el mundo, ha estado presente en Roma.

Doyle quiere “salir del anonimato” y ayudar psicológicamente a “las muchas personas nacidas de una relación entre una mujer y un sacerdote” en varias partes del mundo. El psicoterapeuta irlandés, en entrevistas recientes en varios medios de comunicación, ha hablado de un documento de la Congregación para el Clero -de hecho, para uso interno, llamado indebidamente “secreto”- sobre la actitud que debe adoptarse en estos casos.

La existencia de estas directrices internas, conocidas por el mismo Doyle desde 2017, y el criterio general relativo a la protección de los niños, han sido confirmados por el director interino de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti.

Lo hablamos  con el Cardenal Beniamino Stella, Prefecto de la Congregación para el Clero, el Dicasterio que se ocupa de este aspecto de la vida de los sacerdotes.

Eminencia, ¿cuáles son los criterios que guían las decisiones a tomar en el caso de sacerdotes con hijos?

“El Dicasterio ha seguido una praxis desde la época en que el Cardenal Claudio Hummes era Prefecto –desde hace unos diez años– quien  fue el primero en llevar a la atención del Santo Padre, en ese momento Benedicto XVI, los casos de sacerdotes menores de 40 años con descendencia, proponiéndoles que obtuvieran la dispensa sin esperar el cuadragésimo año, según lo estipulado por las normas de la época.

Tal decisión tenía y tiene como objetivo principal salvaguardar el bien de la descendencia, es decir, el derecho de los hijos a tener a su lado un padre además de una madre.

También el Papa Francisco, que ya se había expresado en este sentido como cardenal arzobispo de Buenos Aires durante un diálogo con el rabino Abraham Skorka publicado en el libro “El cielo y la tierra”, fue categórico: la atención prioritaria por parte del sacerdote debe ser hacia la descendencia”.

¿Qué quiere decir con “atención”?

“Por supuesto, no se trata solo del sustento económico necesario. Lo que debe acompañar el crecimiento de un niño es sobre todo el afecto de los padres, una educación adecuada, de hecho todo lo que implica un ejercicio efectivo y responsable de la paternidad, especialmente en los primeros años de vida”.

¿Puede decirnos en qué consiste el documento interno del que se ha hablado?

Se trata de un texto titulado “Nota relativa a la praxis de la Congregación para el Clero en relación a los clérigos con hijos”, que recoge y sistematiza la práctica vigente desde hace años en el Dicasterio. Como se ha explicado, se trata de una herramienta de trabajo a la que hay que remitirse cuando se produce tal situación, un texto “técnico” para los colaboradores del Dicasterio, por el cual hacerse guiar.

Sólo por esta razón no se ha publicado. Consta también que el Sr. Doyle pudo leerlo hace dos años. Este texto suele ser presentado y comentado por la Congregación a las Conferencias Episcopales y a los Obispos, que se ocupan del tema y preguntan cómo proceder.

¿Puede explicar cómo se está comportando hoy el Dicasterio que usted  preside ante estos casos?

“La presencia de los niños en los expedientes relativos a las dispensas sacerdotales ha sido tratada, de hecho, como una causa prácticamente “automática” para una rápida presentación del caso al Santo Padre con el fin de conceder la dispensa misma.

Por lo tanto, se están haciendo esfuerzos para que la dispensa de las obligaciones del estado clerical se obtenga en el menor tiempo posible -un par de meses- para que el sacerdote pueda estar disponible junto a su madre en el seguimiento de la prole. Una situación de este tipo se considera “irreversible” y exige que el sacerdote abandone el estado clerical aunque se considere apto para el ministerio.

Un cálculo aproximado de las solicitudes de dispensa muestra que alrededor del 80 por ciento de ellas implican la presencia de prole, aunque a menudo concebida tras el abandono del mismo ministerio”.

¿Esta regla se aplica siempre y en todo caso? ¿Se aplica también si los sacerdotes con hijos no quieren pedir la dispensa del ministerio?

“A veces sucede que los Obispos y los Superiores Religiosos presentan la situación de los sacerdotes que no tienen la intención de pedir la dispensa, incluso en presencia de hijos, sobre todo cuando la relación afectiva con la madre ha cesado. En tales casos, desgraciadamente, hay Obispos y Superiores que piensan que, después de haber ayudado económicamente a la descendencia, o después de haber trasladado al sacerdote, el clérigo puede continuar ejerciendo el ministerio.

Las incertidumbres en este asunto, por lo tanto, surgen de la resistencia de los sacerdotes a pedir la dispensa, de la ausencia de una relación afectiva con la mujer y a veces del deseo de algunos Ordinarios de ofrecer al sacerdote arrepentido una nueva oportunidad ministerial. Cuando, según la evaluación del obispo o del superior responsable, la situación exige que el sacerdote asuma las responsabilidades derivadas de la paternidad, pero no quiere pedir la dispensa, el caso se presenta a la Congregación para la dimisión del clérigo del estado clerical.

Obviamente, un hijo es siempre un regalo de Dios, no importa cómo haya nacido. La pérdida del estado clerical se da porque la responsabilidad parental crea una serie de obligaciones permanentes que en la legislación de la Iglesia latina no prevén el ejercicio del ministerio sacerdotal”.

¿Esta regla es general y siempre válida o cada caso se trata de manera diferente?

“Obviamente, cada caso debe ser examinado en el mérito y especificidad. Las excepciones son realmente muy raras. Por ejemplo, está el caso de un niño recién nacido, el hijo de un sacerdote, que por determinadas situaciones pasa a formar parte de una familia ya consolidada, en la que otro padre asume con respecto a él el papel de padre. O cuando se trata de sacerdotes con hijos que ya son “maduros”, de 20 a 30 años.

Sacerdotes que en su juventud tuvieron acontecimientos afectivos dolorosos y que proporcionaron a sus hijos un acompañamiento económico, moral y espiritual, y que hoy ejercen su ministerio con celo y compromiso, después de haber superado las debilidades afectivas anteriores.

En estas situaciones, el Dicasterio no obliga a los Obispos a invitar a los sacerdotes a pedir una dispensa. Estos son, me parece, casos en los que el Dicasterio aconseja un discernimiento más flexible dentro de una práctica y de líneas guías rigorosas para la Congregación”.

¿Qué puede responder a quienes afirman que la presencia de hijos de sacerdotes es un tema para la introducción del celibato opcional para los sacerdotes de la Iglesia latina?

“El hecho de que algunos sacerdotes hayan vivido relaciones y dado a luz a hijos no toca el tema del celibato sacerdotal, que representa un don precioso para la Iglesia latina, sobre cuyo valor siempre actual se han expresado los últimos Papas, desde San Pablo VI hasta el Papa Francisco. Así como la existencia de casos de abandono del techo conyugal y de la prole no toca obviamente el valor siempre actual del matrimonio cristiano.

Lo importante es que el sacerdote ante esta realidad sea capaz de comprender cuál es su responsabilidad hacia al hijo: su bien y su cuidado deben estar en el centro de la atención de la Iglesia para que a la  prole no le falte no sólo lo necesario para vivir, sino sobre todo el papel educativo y el afecto de un padre.

https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2019-02/hijos-de-sacerdotes-el-criterio-a-seguir-es-el-bien-de-los-ninos.html


Los tres ingredientes para una noche de amor perfecta

febrero 14, 2019

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«Las dos horas más hermosas de nuestro matrimonio, una experiencia de amor que deseo a cualquier ser humano»: así comienza el testimonio que ha compartido la iniciativa 10 minutos con Jesús para este día de San Valentín.

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Los tres ingredientes para una noche de amor perfecta

«Las dos horas más hermosas de nuestro matrimonio, una experiencia de amor que deseo a cualquier ser humano»: así comienza el testimonio que ha compartido la iniciativa 10 minutos con Jesús para este día de San Valentín.

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Marta y Juanjo no pasaron la mejor noche de amor de su vida «ni en una casa rural, ni en un spa, ni en un hotel, sino en un hospital, esperando el nacimiento de su hijo Ignacio»: es el testimonio que ha compartido el sacerdote Javier Sánchez Cervera, de la iniciativa 10 minutos con Jesús, para el día de San Valentín, en el que ofrece «los elementos del amor y de una noche perfecta».

Al poco de completarse el parto, una noticia lo cambió todo en la vida de este matrimonio: «Es Down», le dijo el médico a Juanjo.

«Sentí la gracia de Dios en ese preciso momento, que no es otra cosa que sentir el amor –confiesa el padre–. Me giré a mi mujer y le dije que era Down, y mientras la miraba percibí el inmenso cariño que siento por ella. Vi todos los planes que se había hecho con este niño y que las cosas iban a ser diferentes».

Y entonces «me acerqué, la abracé y la besé, y le dije: “Cariño, este hijo nos va a dar la felicidad plena a toda la familia para el resto de nuestras vidas”», dice Juanjo.

El ginecólogo se acercó a decirles que hacía más de tres años que no asistía al parto de ningún niño con síndrome de Down.

«Es un regalo de Dios, un regalo precioso de Dios», repetía Juanjo, quien recuerda que «entonces disfrutamos de las dos horas más hermosas de nuestro matrimonio. Una experiencia que deseo a cualquier persona. Nos quedamos solos en la habitación mientras a Ignacio lo llevaban a la incubadora. Fue precioso experimentar el uno con el otro nuestra gran sorpresa. La gracia de Dios nos empezó a llenar de una forma increíble. Nos dimos cuenta de que Dios había elegido nuestro hogar y nuestra familia como el mejor sitio para que Ignacio -Ignacio, el quinto hijo de Marta y Juanjo- viviera y fuera amado y cuidado. Fue de una belleza inenarrable».

Esta experiencia la utiliza Sánchez Cervera para señalar los tres ingredientes para una noche perfecta de amor, también en San Valentín.

El primero, que sea «una noche de amor verdadero, de quien entrega su vida definitivamente a otra persona, en las duras y en las maduras. Dar la vida por amor, por amor de verdad», como estos padres.

El segundo es «darse completamente con generosidad, con olvido de uno mismo, pensando en cómo está el otro, buscando no mi bien sino el suyo». Y el último ingrediente es «la aceptación rendida y confiada de la voluntad de Dios, como estos padres que abrazaron y amaron la voluntad de Dios cuando nació su hijo Ignacio».

Todo esto constituye «un amor perfecto para una noche perfecta, para una vida perfecta, llena de imperfecciones pero llena de la perfección del amor de Jesús».

Para escuchar esta meditación y apuntarse a la oración diaria:

https://www.10minutosconjesus.es/

http://www.alfayomega.es/176903/los-tres-ingredientes-para-una-noche-de-amor-perfecta


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