El diagnóstico de Benedicto XVI sobre la Iglesia y los abusos sexuales

abril 14, 2019

.

Benedicto XVI. Foto: © Vatican Media/ACI Prensa

.

El diagnóstico de Benedicto XVI sobre la Iglesia y los abusos sexuales

.

El Papa Emérito Benedicto XVI publicó el texto “La Iglesia y los abusos sexuales”, en el que ofrece sus reflexiones sobre la actual situación eclesial y expone sus propuestas para enfrentar esta grave crisis.

El texto (escrito en alemán) está dividido en tres partes. En la primera presenta el contexto histórico desde la década de 1960, en la segunda se refiere a los efectos en la vida de los sacerdotes y en la tercera hace una propuesta para una adecuada respuesta de la Iglesia.

Originalmente iba a ser publicado en Semana Santa por el Klerusblatt, periódico mensual para el clero en la mayoría de diócesis bávaras de Alemania; sin embargo, fue filtrado este miércoles 10 de abril por el New York Post.

ACI Prensa ofrece la traducción al español del documento, que constituye el aporte que ofrece Benedicto XVI para “ayudar en esta hora difícil” de la Iglesia, como el mismo Papa Emérito escribe.

A continuación, el texto completo del Papa Emérito Benedicto XVI:

La Iglesia y el escándalo del abuso sexual

Del 21 al 24 de febrero, tras la invitación del Papa Francisco, los presidentes de las conferencias episcopales del mundo se reunieron en el Vaticano para discutir la crisis de fe y de la Iglesia, una crisis palpable en todo el mundo tras las chocantes revelaciones del abuso clerical perpetrado contra menores.

La extensión y la gravedad de los incidentes reportados han desconcertado a sacerdotes y laicos, y ha hecho que muchos cuestionen la misma fe de la Iglesia. Fue necesario enviar un mensaje fuerte y buscar un nuevo comienzo para hacer que la Iglesia sea nuevamente creíble como luz entre los pueblos y como una fuerza que sirve contra los poderes de la destrucción.

Ya que yo mismo he servido en una posición de responsabilidad como pastor de la Iglesia en una época en la que se desarrolló esta crisis y antes de ella, me tuve que preguntar –aunque ya no soy directamente responsable por ser emérito– cómo podía contribuir a ese nuevo comienzo en retrospectiva.

Entonces, desde el periodo del anuncio hasta la reunión misma de los presidentes de las conferencias episcopales, reuní algunas notas con las que quiero ayudar en esta hora difícil. Habiendo contactado al Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal (Pietro) Parolin, y al mismo Papa Francisco, me parece apropiado publicar este texto en el “Klerusblatt”.

Mi trabajo se divide en tres partes.

En la primera busco presentar brevemente el amplio contexto del asunto, sin el cual el problema no se puede entender. Intento mostrar que en la década de 1960 ocurrió un gran evento, en una escala sin precedentes en la historia.

Se puede decir que en los 20 años entre 1960 y 1980, los estándares vinculantes hasta entonces respecto a la sexualidad colapsaron completamente, y surgió una nueva normalidad que hasta ahora ha sido sujeta de varios laboriosos intentos de disrupción.

En la segunda parte, busco precisar los efectos de esta situación en la formación de los sacerdotes y en sus vidas.

Finalmente, en la tercera parte, me gustaría desarrollar algunas perspectivas para una adecuada respuesta por parte de la Iglesia.

I.

(1) El asunto comienza con la introducción de los niños y jóvenes en la naturaleza de la sexualidad, algo prescrito y apoyado por el Estado. En Alemania, la entonces ministra de salud, (Käte) Strobel, tenía una cinta en la que todo lo que antes no se permitía enseñar públicamente, incluidas las relaciones sexuales, se mostraba ahora con el propósito de educar. Lo que al principio se buscaba que fuera solo para la educación sexual de los jóvenes, se aceptó luego como una opción factible.

Efectos similares se lograron con el “Sexkoffer” publicado por el gobierno de Austria (N. DEL T. Materiales sexuales usados en los colegios austríacos a fines de la década de 1980). Las películas pornográficas y con contenido sexual se convirtieron entonces en algo común, hasta el punto de que se transmitían en pequeños cines (Bahnhofskinos) (N. del T. cines baratos en Alemania que proyectaban pequeñas cintas cerca a las estaciones de tren).

Todavía recuerdo haber visto, mientras caminaba en la ciudad de Ratisbona un día, multitudes haciendo cola ante un gran cine, algo que habíamos visto antes solo en tiempos de guerra, cuando se esperaba una asignación especial. También recuerdo haber llegado a la ciudad el Viernes Santo de 1970 y ver en las vallas publicitarias un gran afiche de dos personas completamente desnudas y abrazadas.

Entre las libertades por las que la Revolución de 1968 peleó estaba la libertad sexual total, una que ya no tuviera normas. La voluntad de usar la violencia, que caracterizó esos años, está fuertemente relacionada con este colapso mental.

De hecho, las cintas sexuales ya no se permitían en los aviones porque podían generar violencia en la pequeña comunidad de pasajeros. Y dado que los excesos en la vestimenta también provocaban agresiones, los directores de los colegios hicieron varios intentos para introducir una vestimenta escolar que facilitara un clima para el aprendizaje.

Parte de la fisionomía de la Revolución del 68 fue que la pedofilia también se diagnosticó como permitida y apropiada.

Para los jóvenes en la Iglesia, pero no solo para ellos, esto fue en muchas formas un tiempo muy difícil. Siempre me he preguntado cómo los jóvenes en esta situación se podían acercar al sacerdocio y aceptarlo con todas sus ramificaciones. El extenso colapso de las siguientes generaciones de sacerdotes en aquellos años y el gran número de laicizaciones fueron una consecuencia de todos estos desarrollos.

(2) Al mismo tiempo, independientemente de este desarrollo, la teología moral católica sufrió un colapso que dejó a la Iglesia indefensa ante estos cambios en la sociedad. Trataré de delinear brevemente la trayectoria que siguió este desarrollo.

Hasta el Concilio Vaticano II, la teología moral católica estaba ampliamente fundada en la ley natural, mientras que las Sagradas Escrituras se citaban solamente para tener contexto o justificación. En la lucha del Concilio por un nuevo entendimiento de la Revelación, la opción por la ley natural fue ampliamente abandonada, y se exigió una teología moral basada enteramente en la Biblia.

Aún recuerdo cómo la facultad jesuita en Frankfurt entrenó al joven e inteligente Padre (Schüller) con el propósito de desarrollar una moralidad basada enteramente en las Escrituras. La bella disertación del Padre (Bruno) Schüller muestra un primer paso hacia la construcción de una moralidad basada en las Escrituras. El Padre fue luego enviado a Estados Unidos y volvió habiéndose dado cuenta de que solo con la Biblia la moralidad no podía expresarse sistemáticamente. Luego intentó una teología moral más pragmática, sin ser capaz de dar una respuesta a la crisis de moralidad.

Al final, prevaleció principalmente la hipótesis de que la moralidad debía ser exclusivamente determinada por los propósitos de la acción humana. Si bien la antigua frase “el fin justifica los medios” no fue confirmada en esta forma cruda, su modo de pensar sí se había convertido en definitivo.

En consecuencia, ya no podía haber nada que constituya un bien absoluto, ni nada que fuera fundamentalmente malo; (podía haber) solo juicios de valor relativos. Ya no había bien (absoluto), sino solo lo relativamente mejor o contingente en el momento y en circunstancias.

La crisis de la justificación y la presentación de la moralidad católica llegaron a proporciones dramáticas al final de la década de 1980 y en la de 1990. El 5 de enero de 1989 se publicó la “Declaración de Colonia”, firmada por 15 profesores católicos de teología. Se centró en varios puntos de la crisis en la relación entre el magisterio episcopal y la tarea de la teología.

(Las reacciones a) este texto, que al principio no fue más allá del nivel usual de protestas, creció muy rápidamente y se convirtió en un grito contra el magisterio de la Iglesia y reunió, clara y visiblemente, el potencial de protesta global contra los esperados textos doctrinales de Juan Pablo II. (cf. D. Mieth, Kölner Erklärung, LThK, VI3, p. 196) (N. del T. El LTHK es el Lexikon für Theologie und Kirche, el Lexicon de Teología y la Iglesia, cuyos editores incluían al teólogo Karl Rahner y al Cardenal alemán Walter Kasper)

El Papa Juan Pablo II, que conocía muy bien y que seguía de cerca la situación en la que estaba la teología moral, comisionó el trabajo de una encíclica para poner las cosas en claro nuevamente. Se publicó con el título de Veritatis splendor (El esplendor de la verdad) el 6 de agosto de 1993 y generó diversas reacciones vehementes por parte de los teólogos morales. Antes de eso, el Catecismo de la Iglesia Católica (1992) ya había presentado persuasivamente y de modo sistemático la moralidad como es proclamada por la Iglesia.

Nunca olvidaré cómo el entonces líder teólogo moral de lengua alemana, Franz Böckle, habiendo regresado a su natal Suiza tras su retiro, anunció con respecto a la Veritatis splendor que si la encíclica determinaba que había acciones que siempre y en todas circunstancias podían clasificarse como malas, entonces él la rebatiría con todos los recursos a su disposición.

Fue Dios, el Misericordioso, quien evitó que pusiera en práctica su resolución ya que Böckle murió el 8 de julio de 1991. La encíclica fue publicada el 6 de agosto de 1993 y efectivamente incluía la determinación de que había acciones que nunca pueden ser buenas.

El Papa era totalmente consciente de la importancia de esta decisión en ese momento y para esta parte del texto consultó nuevamente a los mejores especialistas que no tomaron parte en la edición de la encíclica. Él sabía que no debía dejar duda sobre el hecho que la moralidad de balancear los bienes debe tener siempre un límite último. Hay bienes que nunca están sujetos a concesiones.

Hay valores que nunca deben ser abandonados por un valor mayor e incluso sobrepasar la preservación de la vida física. Existe el martirio. Dios es más, incluida la sobrevivencia física. Una vida comprada por la negación de Dios, una vida que se base en una mentira final, no es vida.

El martirio es la categoría básica de la existencia cristiana. El hecho que ya no sea moralmente necesario en la teoría que defiende Böckle y muchos otros demuestra que la misma esencia del cristianismo está en juego aquí.

En la teología moral, sin embargo, otra pregunta se había vuelto apremiante: había ganado amplia aceptación la hipótesis de que el magisterio de la Iglesia debe tener competencia final (“infalibilidad”) solo en materias concernientes a la fe y los asuntos sobre la moralidad no deben caer en el rango de las decisiones infalibles del magisterio de la Iglesia.

Hay probablemente algo de cierto en esta hipótesis que garantiza un mayor debate, pero hay un mínimo conjunto de cuestiones morales que están indisolublemente relacionadas al principio fundacional de la fe y que tiene que ser defendido si no se quiere que la fe sea reducida a una teoría y no se le reconozca en su clamor por la vida concreta.

Todo esto permite ver cuán fundamentalmente se cuestiona la autoridad de la Iglesia en asuntos de moralidad. Los que niegan a la Iglesia una competencia en la enseñanza final en esta área la obligan a permanecer en silencio precisamente allí donde el límite entre la verdad y la mentira está en juego.

Independientemente de este asunto, en muchos círculos de teología moral se expuso la hipótesis de que la Iglesia no tiene y no puede tener su propia moralidad. El argumento era que todas las hipótesis morales tendrían su paralelo en otras religiones y, por lo tanto, no existiría una naturaleza cristiana.

Pero el asunto de la naturaleza de una moralidad bíblica no se responde con el hecho que para cada sola oración en algún lugar, se puede encontrar un paralelo en otras religiones. En vez de eso, se trata de toda la moralidad bíblica, que como tal es nueva y distinta de sus partes individuales.

La doctrina moral de las Sagradas Escrituras tiene su forma de ser única predicada finalmente en su concreción a imagen de Dios, en la fe en un Dios que se mostró a sí mismo en Jesucristo y que vivió como ser humanoEl Decálogo es una aplicación a la vida humana de la fe bíblica en Dios.

La imagen de Dios y la moralidad se pertenecen y por eso resulta en el cambio particular de la actitud cristiana hacia el mundo y la vida humana. Además, el cristianismo ha sido descrito desde el comienzo con la palabra hodós (camino, en griego, usado en el Nuevo Testamente para hablar de un camino de progreso).

La fe es una travesía y una forma de vida. En la antigua Iglesia, el catecumenado fue creado como un hábitat en la que los aspectos distintivos y frescos de la forma de vivir la vida cristiana eran al mismo tiempo practicados y protegidos ante la cultura que era cada vez más desmoralizada. Creo que incluso hoy algo como las comunidades de catecumenado son necesarias para que la vida cristiana pueda afirmarse en su propia manera.

II.

Las reacciones eclesiales iniciales

(1) El proceso largamente preparado y en marcha para la disolución del concepto cristiano de moralidad estuvo marcado, como he tratado de demostrar, por la radicalidad sin precedentes de la década de 1960. Esta disolución de la autoridad moral de la enseñanza de la Iglesia necesariamente debió tener un efecto en los distintos miembros de la Iglesia.

En el contexto del encuentro de los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo con el Papa Francisco, el asunto de la vida sacerdotal, así como la de los seminarios, es de particular interés. Ya que tiene que ver con el problema de la preparación en los seminarios para el ministerio sacerdotal, hay de hecho una descomposición de amplio alcance en cuanto a la forma previa de preparación.

En varios seminarios se establecieron grupos homosexuales que actuaban más o menos abiertamente, con lo que cambiaron significativamente el clima que se vivía en ellos. En un seminario en el sur de Alemania, los candidatos al sacerdocio y para el ministerio laico de especialistas pastorales (Pastoralreferent) vivían juntos. En las comidas cotidianas, los seminaristas y los especialistas pastorales estaban juntos.

Los casados a veces estaban con sus esposas e hijos; y en ocasiones con sus novias. El clima en este seminario no proporcionaba el apoyo requerido para la preparación de la vocación sacerdotal. La Santa Sede sabía de esos problemas sin estar informada precisamente. Como primer paso, se acordó una visita apostólica (N. del T.: investigación) para los seminarios en Estados Unidos.

Como el criterio para la selección y designación de obispos también había cambiado luego del Concilio Vaticano II, la relación de los obispos con sus seminarios también era muy diferente. Por encima de todo se estableció la “conciliaridad” como un criterio para el nombramiento de nuevos obispos, que podía entenderse de varias maneras.

De hecho, en muchos lugares se entendió que las actitudes conciliares tenían que ver con tener una actitud crítica o negativa hacia la tradición existente hasta entonces, y que debía ser reemplazada por una relación nueva y radicalmente abierta con el mundo. Un obispo, que había sido antes rector de un seminario, había hecho que los seminaristas vieran películas pornográficas con la intención de que estas los hicieran resistentes ante las conductas contrarias a la fe.

Hubo –y no solo en los Estados Unidos de América– obispos que individualmente rechazaron la tradición católica por completo y buscaron una nueva y moderna “catolicidad” en sus diócesis. Tal vez valga la pena mencionar que en no pocos seminarios, a los estudiantes que los veían leyendo mis libros se les consideraba no aptos para el sacerdocio. Mis libros fueron escondidos, como si fueran mala literatura, y se leyeron solo bajo el escritorio.

La visita que se realizó no dio nuevas pistas, aparentemente porque varios poderes unieron fuerzas para maquillar la verdadera situación. Una segunda visita se ordenó y esa sí permitió tener datos nuevos, pero al final no logró ningún resultado.

Sin embargo, desde la década de 1970 la situación en los seminarios ha mejorado en general. Y, sin embargo, solo aparecieron casos aislados de un nuevo fortalecimiento de las vocaciones sacerdotales ya que la situación general había tomado otro rumbo.

(2) El asunto de la pedofilia, según recuerdo, no fue agudo sino hasta la segunda mitad de la década de 1980. Mientras tanto, ya se había convertido en un asunto público en Estados Unidos, tanto así que los obispos fueron a Roma a buscar ayuda ya que la ley canónica, como se escribió en el nuevo Código (1983), no parecía suficiente para tomar las medidas necesarias.

Al principio Roma y los canonistas romanos tuvieron dificultades con estas preocupaciones ya que, en su opinión, la suspensión temporal del ministerio sacerdotal tenía que ser suficiente para generar purificación y clarificación. Esto no podía ser aceptado por los obispos estadounidenses, porque de ese modo los sacerdotes permanecían al servicio del obispo y así eran asociados directamente con él.

Lentamente fue tomando forma una renovación y profundización de la ley penal del nuevo Código, que había sido construida adrede de manera holgada.

Además y sin embargo, había un problema fundamental en la percepción de la ley penal. Solo el llamado garantismo (una especie de proteccionismo procesal) era considerado como “conciliar”. Esto significa que se tenía que garantizar, por encima de todo, los derechos del acusado hasta el punto en que se excluyera del todo cualquier tipo de condena.

Como contrapeso ante las opciones de defensa, disponibles para los teólogos acusados y con frecuencia inadecuadas, su derecho a la defensa usando el garantismo se extendió a tal punto que las condenas eran casi imposibles.

Permítanme un breve excurso en este punto. A la luz de la escala de la inconducta pedófila, una palabra de Jesús nuevamente salta a la palestra: “Y cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera si le hubieran atado al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y lo hubieran echado al mar” (Mc 9,42).

La palabra “pequeños” en el idioma de Jesús significa los creyentes comunes que pueden ver su fe confundida por la arrogancia intelectual de aquellos que creen que son inteligentes. Entonces, aquí Jesús protege el depósito de la fe con una amenaza o castigo enfático para quienes hacen daño.

El uso moderno de la frase no es en sí mismo equivocado, pero no debe oscurecer el significado original. En él queda claro, contra cualquier garantismo, que no solo el derecho del acusado es importante y requiere una garantía. Los grandes bienes como la fe son igualmente importantes.

Entonces, una ley canónica balanceada que se corresponda con todo el mensaje de Jesús no solo tiene que proporcionar una garantía para el acusado, para quien el respeto es un bien legal, sino que también tiene que proteger la fe que también es un importante bien legal. Una ley canónica adecuadamente formada tiene que contener entonces una doble garantía: la protección legal del acusado y la protección legal del bien que está en juego.

Si hoy se presenta esta concepción inherentemente clara, generalmente se cae en hacer oídos sordos cuando se llega al asunto de la protección de la fe como un bien legal. En la consciencia general de la ley, la fe ya no parece tener el rango de bien que requiere protección. Esta es una situación alarmante que los pastores de la Iglesia tienen que considerar y tomar en serio.

Ahora me gustaría agregar, a las breves notas sobre la situación de la formación sacerdotal en el tiempo en el que estalló la crisis, algunas observaciones sobre el desarrollo de la ley canónica en este asunto.

En principio, la Congregación para el Clero es la responsable de lidiar con crímenes cometidos por sacerdotes, pero dado que el garantismo dominó largamente la situación en ese entonces, estuve de acuerdo con el Papa Juan Pablo II en que era adecuado asignar estas ofensas a la Congregación para la Doctrina de la Fe, bajo el título de “Delicta maiora contra fidem“.

Esto hizo posible imponer la pena máxima, es decir la expulsión del estado clerical, que no se habría podido imponer bajo otras previsiones legales. Esto no fue un truco para imponer la máxima pena, sino una consecuencia de la importancia de la fe para la Iglesia. De hecho, es importante ver que tal inconducta de los clérigos al final daña la fe.

Allí donde la fe ya no determina las acciones del hombre es que tales ofensas son posibles. La severidad del castigo, sin embargo, también presupone una prueba clara de la ofensa: este aspecto del garantismo permanece en vigor.

En otras palabras, para imponer la máxima pena legalmente, se requiere un proceso penal genuino, pero ambos, las diócesis y la Santa Sede se ven sobrepasados por tal requerimiento. Por ello formulamos un nivel mínimo de procedimientos penales y dejamos abierta la posibilidad de que la misma Santa Sede asuma el juicio allí donde la diócesis o la administración metropolitana no pueden hacerlo.

En cada caso, el juicio debe ser revisado por la Congregación para la Doctrina de la Fe para garantizar los derechos del acusado. Finalmente, en la feria cuarta (N. del T. la asamblea de los miembros de la Congregación) establecimos una instancia de apelación para proporcionar la posibilidad de apelar.

Ya que todo esto superó en la realidad las capacidades de la Congregación para la Doctrina de la Fe y ya que las demoras que surgieron tenían que ser previstas dada la naturaleza de esta materia, el Papa Francisco ha realizado reformas adicionales.

III.

(1.) ¿Qué se debe hacer? ¿Tal vez deberíamos crear otra Iglesia para que las cosas funcionen? Bueno, ese experimento ya se ha realizado y ya ha fracasado. Solo la obediencia y el amor por nuestro Señor Jesucristo pueden indicarnos el camino, así que primero tratemos de entender nuevamente y desde adentro (de nosotros mismos) lo que el Señor quiere y ha querido con nosotros.

Primero, sugeriría lo siguiente: si realmente quisiéramos resumir muy brevemente el contenido de la fe como está en la Biblia, tendríamos que hacerlo diciendo que el Señor ha iniciado una narrativa de amor con nosotros y quiere abarcar a toda la creación en ella. La forma de pelear contra el mal que nos amenaza a nosotros y a todo el mundo, solo puede ser, al final, que entremos en este amor.

Es la verdadera fuerza contra el mal, ya que el poder del mal emerge de nuestro rechazo a amar a Dios. Quien se confía al amor de Dios es redimido. Nuestro ser no redimidos es una consecuencia de nuestra incapacidad de amar a Dios. Aprender a amar a Dios es, por lo tanto, el camino de la redención humana.

Tratemos de desarrollar un poco más este contenido esencial de la revelación de Dios. Podemos entonces decir que el primer don fundamental que la fe nos ofrece es la certeza de que Dios existe. Un mundo sin Dios solo puede ser un mundo sin significado. De otro modo, ¿de dónde vendría todo? En cualquier caso, no tiene propósito espiritual. De algún modo está simplemente allí y no tiene objetivo ni sentido.

Entonces no hay estándares del bien ni del mal, y solo lo que es más fuerte que otra cosa puede afirmarse a sí misma y el poder se convierte en el único principio. La verdad no cuenta, en realidad no existe. Solo si las cosas tienen una razón espiritual tienen una intención y son concebidas. Solo si hay un Dios Creador que es bueno y que quiere el bien, la vida del hombre puede entonces tener sentido.

Existe un Dios como creador y la medida de todas las cosas es una necesidad primera y primordial, pero un Dios que no se exprese para nada a sí mismo, que no se hiciese conocido, permanecería como una presunción y podría entonces no determinar la forma [Gestalt] de nuestra vida.

Para que Dios sea realmente Dios en esta creación deliberada, tenemos que mirarlo para que se exprese a sí mismo de alguna forma. Lo ha hecho de muchas maneras, pero decisivamente lo hizo en el llamado a Abraham y que le dio a la gente que buscaba a Dios la orientación que lleva más allá de toda expectativa: Dios mismo se convierte en criatura, habla como hombre con nosotros los seres humanos.

En este sentido la frase “Dios es”, al final se convierte en un mensaje verdaderamente gozoso, precisamente porque Él es más que entendimiento, porque Él crea –y es– amor para que una vez más la gente sea consciente de esta, la primera y fundamental tarea confiada a nosotros por el Señor.

Una sociedad sin Dios –una sociedad que no lo conoce y que lo trata como no existente– es una sociedad que pierde su medida. En nuestros días fue que se acuñó la frase de la muerte de Dios. Cuando Dios muere en una sociedad, se nos dijo, esta se hace libre. En realidad, la muerte de Dios en una sociedad también significa el fin de la libertad porque lo que muere es el propósito que proporciona orientación, dado que desaparece la brújula que nos dirige en la dirección correcta que nos enseña a distinguir el bien del mal.

La sociedad occidental es una sociedad en la que Dios está ausente en la esfera pública y no tiene nada que ofrecerle. Y esa es la razón por la que es una sociedad en la que la medida de la humanidad se pierde cada vez más. En puntos individuales, de pronto parece que lo que es malo y destruye al hombre se ha convertido en una cuestión de rutina.

Ese es el caso con la pedofilia. Se teorizó solo hace un tiempo como algo legítimo, pero se ha difundido más y más. Y ahora nos damos cuenta con sorpresa de que las cosas que les están pasando a nuestros niños y jóvenes amenazan con destruirlos. El hecho de que esto también pueda extenderse en la Iglesia y entre los sacerdotes es algo que nos debe molestar de modo particular.

¿Por qué la pedofilia llegó a tales proporciones? Al final de cuentas, la razón es la ausencia de Dios. Nosotros, cristianos y sacerdotes, también preferimos no hablar de Dios porque este discurso no parece ser práctico. Luego de la convulsión de la Segunda Guerra Mundial, nosotros en Alemania todavía teníamos expresamente en nuestra Constitución que estábamos bajo responsabilidad de Dios como un principio guía.

Medio siglo después, ya no fue posible incluir la responsabilidad para con Dios como un principio guía en la Constitución europea. Dios es visto como la preocupación partidaria de un pequeño grupo y ya no puede ser un principio guía para la comunidad como un todo. Esta decisión se refleja en la situación de Occidente, donde Dios se ha convertido en un asunto privado de una minoría.

Una tarea primordial, que tiene que resultar de las convulsiones morales de nuestro tiempo, es que nuevamente comencemos a vivir por Dios y bajo Él. Por encima de todo, nosotros tenemos que aprender una vez más a reconocer a Dios como la base de nuestra vida en vez de dejarlo a un lado como si fuera una frase no efectiva.

Nunca olvidaré la advertencia del gran teólogo Hans Urs von Balthasar que una vez me escribió en una de sus postales: “¡No presuponga al Dios trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo, preséntelo!”.

De hecho, en la teología Dios siempre se da por sentado como un asunto de rutina, pero en lo concreto uno no se relaciona con Él. El tema de Dios parece tan irreal, tan expulsado de las cosas que nos preocupan y, sin embargo, todo se convierte en algo distinto si no se presupone sino que se presenta a Dios. No dejándolo atrás como un marco, sino reconociéndolo como el centro de nuestros pensamientos, palabras y acciones.

(2) Dios se hizo hombre por nosotros. El hombre como su criatura es tan cercano a su corazón que Él se ha unido a sí mismo con él y ha entrado así en la historia humana de una forma muy práctica. Él habla con nosotros, vive con nosotros, sufre con nosotros y asumió la muerte por nosotros.

Hablamos sobre esto en detalle en la teología, con palabras y pensamientos aprendidos, pero es precisamente de esta forma que corremos el riesgo de convertirnos en maestros de fe en vez de ser renovados y hechos maestros por la fe.

Consideremos esto con respecto al asunto central: la celebración de la Santa Eucaristía. Nuestro manejo de la Eucaristía solo puede generar preocupación. El Concilio Vaticano II se centró correctamente en regresar este sacramento de la presencia del cuerpo y la sangre de Cristo, de la presencia de su persona, de su Pasión, Muerte y Resurrección, al centro de la vida cristiana y la misma existencia de la Iglesia. En parte esto realmente ha ocurrido y deberíamos estar agradecidos al Señor por ello.

Y sin embargo prevalece una actitud muy distinta. Lo que predomina no es una nueva reverencia por la presencia de la muerte y resurrección de Cristo, sino una forma de lidiar con Él que destruye la grandeza del Misterio. La caída en la participación de las celebraciones eucarísticas dominicales muestra lo poco que los cristianos de hoy saben sobre apreciar la grandeza del don que consiste en su Presencia real.

La Eucaristía se ha convertido en un mero gesto ceremonial cuando se da por sentado que la cortesía requiere que sea ofrecido en celebraciones familiares o en ocasiones como bodas y funerales a todos los invitados por razones familiares.

La forma en la que la gente simplemente recibe el Santísimo Sacramento en la comunión como algo rutinario muestra que muchos la ven como un gesto puramente ceremonial. Por lo tanto, cuando se piensa en la acción que se requiere primero y primordialmente, es bastante obvio que no necesitamos otra Iglesia con nuestro propio diseño. En vez de ello se requiere, primero que nada, la renovación de la fe en la realidad de que Jesucristo se nos es dado en el Santísimo Sacramento.

En conversaciones con víctimas de pedofilia, me hicieron muy consciente de este requisito primero y fundamental. Una joven que había sido acólita me dijo que el capellán, su superior en el servicio del altar, siempre la introducía al abuso sexual que él cometía con estas palabras: “Este es mi cuerpo que será entregado por ti”.

Es obvio que esta mujer ya no puede escuchar las palabras de la consagración sin experimentar nuevamente la terrible angustia de los abusos. Sí, tenemos que implorar urgentemente al Señor por su perdón, pero antes que nada tenemos que jurar por Él y pedirle que nos enseñe nuevamente a entender la grandeza de su sufrimiento y su sacrificio. Y tenemos que hacer todo lo que podamos para proteger del abuso el don de la Santísima Eucaristía.

(3) Y finalmente, está el Misterio de la Iglesia. La frase con la que Romano Guardini, hace casi 100 años, expresó la esperanza gozosa que había en él y en muchos otros, permanece inolvidable: “Un evento de importancia incalculable ha comenzado, la Iglesia está despertando en las almas”.

Se refería a que la Iglesia ya no era experimentada o percibida simplemente como un sistema externo que entraba en nuestras vidas, como una especie de autoridad, sino que había comenzado a ser percibida como algo presente en el corazón de la gente, como algo no meramente externo sino que nos movía interiormente. Casi 50 años después, al reconsiderar este proceso y viendo lo que ha estado pasando, me siento tentado a revertir la frase: “La Iglesia está muriendo en las almas”.

De hecho, hoy la Iglesia es vista ampliamente solo como una especie de aparato político. Se habla de ella casi exclusivamente en categorías políticas y esto se aplica incluso a obispos que formulan su concepción de la Iglesia del mañana casi exclusivamente en términos políticos.

La crisis, causada por los muchos casos de abusos de clérigos, nos hace mirar a la Iglesia como algo casi inaceptable que tenemos que tomar en nuestras manos y rediseñar. Pero una Iglesia que se hace a sí misma no puede constituir esperanza.

Jesús mismo comparó la Iglesia a una red de pesca en la que Dios mismo separa los buenos peces de los malos. También hay una parábola de la Iglesia como un campo en el que el buen grano que Dios mismo sembró crece junto a la mala hierba que “un enemigo” secretamente echó en él. De hecho, la mala hierba en el campo de Dios, la Iglesia, son ahora excesivamente visibles y los peces malos en la red también muestran su fortaleza.

Sin embargo, el campo es aún el campo de Dios y la red es la red de Dios. Y en todos los tiempos, no solo ha habido mala hierba o peces malos, sino también los sembríos de Dios y los buenos peces. Proclamar ambos con énfasis y de la misma forma no es una manera falsa de apologética, sino un necesario servicio a la Verdad.

En este contexto es necesario referirnos a un importante texto en la Revelación a Juan. El demonio es identificado como el acusador que acusa a nuestros hermanos ante Dios día y noche (Ap 12, 10). El Apocalipsis toma entonces un pensamiento que está al centro de la narrativa en el libro de Job (Job 1 y 2, 10; 42:7-16).

Allí se dice que el demonio buscaba mostrar que lo correcto en la vida de Job ante Dios era algo meramente externo. Y eso es exactamente lo que el Apocalipsis tiene que decir: el demonio quiere probar que no hay gente correcta, que su corrección solo se muestra en lo externo. Si uno pudiera acercarse, entonces la apariencia de justicia se caería rápidamente.

La narración comienza con una disputa entre Dios y el demonio, en la que Dios se ha referido a Job como un hombre verdaderamente justo. Ahora va a ser usado como un ejemplo para probar quién tiene razón. El demonio pide que se le quiten todas sus posesiones para ver que nada queda de su piedad. Dios le permite que lo haga, tras lo cual Job actúa positivamente. Luego el demonio presiona y dice: “¡Piel por piel! Sí, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. Sin embargo, extiende ahora tu mano y toca su hueso y su carne, verás si no te maldice en tu misma cara” (Job 2,4f).

Entonces Dios le otorga al demonio un segundo turno. También toca la piel de Job y solo le está negado matarlo. Para los cristianos es claro que este Job, que está de pie ante Dios como ejemplo para toda la humanidad, es Jesucristo. En el Apocalipsis el drama de la humanidad nos es presentado en toda su amplitud.

El Dios Creador es confrontado con el demonio que habla a toda la humanidad y a toda la creación. Le habla no solo a Dios, sino y sobre todo a la gente: Miren lo que este Dios ha hecho. Supuestamente una buena creación. En realidad está llena de miseria y disgustos. El desaliento de la creación es en realidad el menosprecio de Dios. Quiere probar que Dios mismo no es bueno y alejarnos de Él.

La oportunidad en la que el Apocalipsis no está hablando aquí es obvia. Hoy, la acusación contra Dios es sobre todo menosprecio de su Iglesia como algo malo en su totalidad y por lo tanto nos disuade de ella. La idea de una Iglesia mejor, hecha por nosotros mismos, es de hecho una propuesta del demonio, con la que nos quiere alejar del Dios viviente usando una lógica mentirosa en la que fácilmente podemos caer.

No, incluso hoy la Iglesia no está hecha solo de malos peces y mala hierba. La Iglesia de Dios también existe hoy, y hoy es ese mismo instrumento a través del cual Dios nos salva.

Es muy importante oponerse con toda la verdad a las mentiras y las medias verdades del demonio: sí, hay pecado y mal en la Iglesia, pero incluso hoy existe la Santa Iglesia, que es indestructible.

Además hoy hay mucha gente que humildemente cree, sufre y ama, en quien el Dios verdadero, el Dios amoroso, se muestra a sí mismo a nosotros. Dios también tiene hoy sus testigos (“martyres“) en el mundo. Nosotros solo tenemos que estar vigilantes para verlos y escucharlos.

La palabra mártir está tomada de la ley procesal. En el juicio contra el demonio, Jesucristo es el primer y verdadero testigo de Dios, el primer mártir, que desde entonces ha sido seguido por incontables otros.

El hoy de la Iglesia es más que nunca una Iglesia de mártires y por ello un testimonio del Dios viviente. Si miramos a nuestro alrededor y escuchamos con un corazón atento, podremos hoy encontrar testigos en todos lados, especialmente entre la gente ordinaria, pero también en los altos rangos de la Iglesia, que se alzan por Dios con sus vidas y su sufrimiento.

Es una inercia del corazón lo que nos lleva a no desear reconocerlos. Una de las grandes y esenciales tareas de nuestra evangelización es, hasta donde podamos, establecer hábitats de fe y, por encima de todo, encontrar y reconocerlos.

Vivo en una casa, en una pequeña comunidad de personas que descubren tales testimonios del Dios viviente una y otra vez en la vida diaria, y que alegremente me comentan esto. Ver y encontrar a la Iglesia viviente es una tarea maravillosa que nos fortalece y que, una y otra vez, nos hace alegres en nuestra fe.

Al final de mis reflexiones me gustaría agradecer al Papa Francisco por todo lo que hace para mostrarnos siempre la luz de Dios que no ha desaparecido, incluso hoy. ¡Gracias, Santo Padre!

Benedicto XVI

https://www.aciprensa.com/noticias/el-diagnostico-de-benedicto-xvi-sobre-la-iglesia-y-los-abusos-sexuales-35201


Christus Vivit: Los jóvenes no quieren una Iglesia silenciosa y tímida

abril 8, 2019

.

Presentación de la Exhortación postsinodal Christus Vivit: Los jóvenes no quieren una Iglesia silenciosa y tímida.

.

Christus Vivit: Los jóvenes no quieren una Iglesia silenciosa y tímida

.
A las 11. 30 se presentó en la Oficina de Prensa de la Santa Sede la Exhortación Apostólica postsinodal del Santo Padre dedicada a los jóvenes “Christus vivit”, fruto de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos con el tema “Los jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional”.

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

Intervinieron en la Conferencia de Prensa, el cardenal Card. Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, Mons.  Fabio Fabene, Sub secretario del Dicasterio, el prefecto del Dicasterio para la Comunicación, Paolo Ruffini, la Responsable de la Comunidad de Ghana en Bolonia, Laphidil Oppong Twumasi y el docente de la escuela secundaria de la Diócesis de Roma, Prof. Alessio Piroddi Lorrai.

Cardenal Lorenzo Baldisseri:

El documento que hoy se publica será para la Carta Magna del futuro de la Pastoral juvenil y vocacional en las diversas comunidades eclesiales, todas marcadas por una profunda transformación de la condición juvenil.

De manera que, dijo el purpurado, así como Amoris Laetitia, que escribió Francisco  al concluir el sínodo dedicado a las familias, también Cristhus vivit  se conecta estrechamente al documento final del sínodo al cual agrega ulteriores y valiosos elementos de reflexión.

Como afirmó el Papa en la Exhortación: “Me dejé inspirar de la riqueza de las reflexiones y los diálogos del sínodo del año pasado. No puedo recoger aquí todas las contribuciones que pueden leer en el Documento Final, pero traté de percibir, en el tejido de esta carta, las propuestas que me parecieron muy significativas”.

Después de hablar de la estructura del documento, mencionar los nueve capítulos, compuestos por 299 números, el cardenal se concentró en algunos aspectos de la Exhortación: el mensaje fundamental que el Santo Padre quiere transmitir, a los jóvenes y con ellos a todos nosotros, dijo, es que Jesús no pertenece al pasado, sino que al presente y al futuro, porque Él es el eterno Viviente.

Toda generación de creyentes descubre en Cristo un contemporáneo y un compañero de viaje.

Otro aspecto, dijo el cardenal,  es su característica mariana, bien evidenciada por la elección simbólica del Papa de querer firmar el documento en Loreto, en la casa de María, el pasado 25 de marzo, Solemnidad de la Anunciación del Señor.

En esa ocasión, hablando a los fieles presentes en la basílica Lauretana, entre ellos, numerosos jóvenes, el Papa afirmó: “La Santa Casa es la casa de los jóvenes, porque aquí la Virgen María, la joven llena de gracia, sigue hablando hoy a las nuevas generaciones, acompañando a cada uno en la búsqueda de su propia vocación. Por esto quise firmar aquí la Exhortación Apostólica fruto del Sínodo dedicado a los jóvenes”.

Mons. Fabio Fabene:

Esta Exhortación, dijo el prelado, es otra perla que el Papa dona a la Iglesia y, en particular, a los jóvenes cristianos,  este documento se ofrece también para la reflexión de todos los jóvenes del mundo y de cuantos estén interesados en la felicidad de los chicos.

Ha sido algo significativo el hecho que la publicación de esta Exhortación haya sido en el 14 aniversario de la muerte de San Juan Pablo II, el Papa que escribió la primera carta a los Jóvenes del mundo en 1985, en ocasión del año internacional de la Juventud, y además recalcó el prelado, que este documento se ha firmado exactamente hace un año después de la conclusión de la Reunión presinodal, convocada por el Papa.

Además, Mons. Fabene dijo que la Christus Vivit se distingue por una fuerte característica cristológica y la expresión del amor reflejada en cada parte del documento. El Papa recuerda a cada joven que Dios le ama, y que Cristo por amor, se entregó hasta el final por salvarlos. Y que de este amor, Cristo quiere de cada joven primero su amistad, presentándose él mismo como amigo.

La amistad sincera y desinteresada es uno de los valores que la Exhortación propone a los jóvenes para disfrutar la dulzura de la vida. Todo el documento está inspirado por la confianza que el Papa tiene en los chicos y de su repetida invitación que les dirige a que fijen su esperanza en Cristo.

Mons. Fabene dijo por último, que otro elemento del documento característico es que indica que no existe la Iglesia de los jóvenes, y tampoco la Iglesia con los jóvenes o por los jóvenes, existe un único cuerpo, la Iglesia, de la que los jóvenes son miembros vivos y creativos, los cuales contribuyen con su pertenencia en el “vivir bien” de todos, y en la misión del anuncio del Evangelio y de la belleza de la vida en Cristo por parte de toda la comunidad eclesial.

Como lo dijeron en el sínodo, y que se puede leer en el documento final, los jóvenes hablan de una Iglesia joven y no de una Iglesia de jóvenes.

Además, la Exhortación toca el tema de las migraciones, donde están directamente involucrados los jóvenes, denuncia a los traficantes sin escrúpulos, unidos a carteles de la droga y de las armas que explotan las debilidades de los jóvenes. Pero recuerda que la historia de los migrantes son historias de encuentros entre personas y culturas.

Prefecto Paolo Ruffini:

En primer lugar, dijo que para él esta exhortación testimonia la verdad del camino sinodal de la Iglesia. Un camino que sigue, que no se detiene, va adelante porque los más ancianos pueden pasar el testimonio a los más jóvenes.

También recordó el número 37 de la Exhortación, donde explica que la Iglesia puede caer siempre en la tentación de perder el entusiasmo. Pero que son los jóvenes los que la ayudan a no caer en la corrupción, a no detenerse, a no transformarse en una secta, a ser más pobre y capaz de testimoniar, a estar cercana a los últimos y a los descartados, a luchar por la justicia y a dejarse interpelar con humildad.

Y ser verdaderos, dijo Ruffini, es el mejor modo para  comunicar  la verdad de lo que se testimonia.  Esta es la reacción a las dificultades de una Iglesia que se mantiene joven, que se deja interrogar y estimular por la sensibilidad de los jóvenes.

La Exhortación usa palabras muy claras, dijo el Prefecto, al asumir el punto de vista amplio de los jóvenes, que por un lado no quieren una Iglesia silenciosa y tímida, pero tampoco una Iglesia siempre en guerra por dos o tres temas que la obsesionan, y por otro lado piden a su vez ser comprendidos plenamente.

Por último habló del punto del documento que se refiere al ambiente digital que caracteriza la comunicación contemporánea.

“No se trata sólo de usar instrumentos de comunicación, sino de vivir en una cultura ampliamente digitalizada que tiene impactos profundos en las nociones del tiempo y del espacio, en la percepción de sí mismo, de los demás y del mundo, en el modo de comunicar, aprender, informarse, entrar en relación con los demás, dijo Ruffini; el contexto digital alcanza a los jóvenes incluso en iniciativas pastorales, pero es también un territorio de soledad, manipulación, explotación y violencia hasta el extremo del Dark Web.

Estos circuitos cerrados facilitan la difusión de informaciones y noticias falsas fomentando prejuicios y odios. La proliferación de fake news, o noticias falsas, es una expresión de una cultura que ha perdido el sentido de la verdad y dobla los hechos e intereses particulares. La reputación de las personas se pone a riesgo a través de procesos online.

A todo esto, el Papa contrapone una manera diversa de vivir, no sólo en la red, sino en todos los lenguajes. Incluso el del silencio y el de la contemplación. El arte, la música, el deporte, la caridad, el compromiso social, la política, reconectando lo real y lo virtual. Privilegiando el lenguaje de la cercanía, el lenguaje del amor desinteresado, relacional existencial que toca el corazón.

También en el frente de los abusos, la exhortación invita a una comunicación transparente y verdadera, y a los jóvenes a ser vigilantes y ayudar a sus obispos en la lucha contra este flagelo. Insiste en el compromiso para la adopción de medidas rigurosas de prevención que impidan repetir estos crímenes. No se esconde detrás de las culpas de otros, da gracias por aquellos que tuvieron y tienen el coraje de denunciar el mal sufrido.

Laphidil Oppong Twumasi y Alessio Piroddi

Laphidil dijo que al leer la exhortación sintió como si estuviera con alguien cerca, como con un padre que me ofrece consejos y sugerencias. Es fácil de entender, ilumina las diversas realidades de la vida de los jóvenes, no se pierde en arcaísmos, más bien encontré términos como tutorial, zapping, influencer, términos juveniles.

En cambio Alessio, dijo que ante este documento por un lado lo vio como joven, y por otro como profesor en la escuela, catequista en la parroquia, y Christus Vivit, dijo, es de verdad una exhortación, un empuje, un animarme a traducir en la realidad y en el compromiso cotidiano lo que he recibido como joven, llevarlo a mis alumnos y chicos que encuentro en la parroquia.

https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2019-04/papa-francisco-exhortacion-christus-vivit-conferencia-prensa.html


Maná y Vivencias Cuaresmales (28), 2.4.19

abril 2, 2019

Martes de la 4ª semana de Cuaresma

 

Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida

Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida



Antífona de entrada: Isaías 55, 1

Todos los que tenéis sed, venid a beber agua; los que no tenéis dinero, venid, y de balde adquirid trigo, y comed; sin pagar nada, adquirid vino y leche.


Oración colecta

Te pedimos, Señor, que las prácticas santas de esta Cuaresma dispongan el corazón de tus fieles para celebrar dignamente el misterio pascual y anunciar a todos los hombres la grandeza de tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Ezequiel 47, 1-9.12

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante –el templo miraba a levante–.

El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar. Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho.

El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia levante. Midió mil codos y me hizo atravesar las aguas: ¡agua hasta los tobillos! Midió otros mil y me hizo cruzar las aguas:¡agua hasta las rodillas! Midió otros mil y me hizo pasar: ¡agua hasta la cintura! Midió otros mil.

Era un torrente que no pude cruzar, pues habían crecido las aguas y no se hacía pie; era un torrente que no se podía vadear.

Me dijo entonces: «¿Has visto, hijo de Adán?» A la vuelta me condujo por la orilla del torrente. Al regresar, vi a la orilla del río una gran arboleda en sus dos márgenes.

«Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente.

A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales.»

SALMO 45, 2-3.5-6.8-9

El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro. Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, y los montes se desplomen en el mar.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada. Teniendo a Dios en medio, no vacila; Dios la socorre al despuntar la aurora.

El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Venid a ver las obras del Señor, las maravillas que hace en la tierra.

Aclamación antes del Evangelio: Salmo 50, 12.14

Crea en mí, Señor, un corazón puro y devuélveme tu salvación, que regocija.

EVANGELIO: Juan 5, 1-3.5-16

En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda.

Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: «¿Quieres quedar sano?»

El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado.»
Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y echa a andar.»

Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano: «Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla.»

Él les contestó: «El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar.»

Ellos le preguntaron: «¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?»

Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado.

Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor.»

Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

Antífona de comunión: Salmo 22, 1-2

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.

.

.

VIVENCIAS CUARESMALES

¿Quieres quedar sano?




28.- MARTES

CUARTA SEMANA DE CUARESMA

.

 

TEMA.- El baño del Bautismo. Las aguas de la vida brotaban del lado derecho del templo de Dios. Un soldado abrió el costado de Jesús, y al punto salió agua y sangre.

La antífona de entrada nos ayuda a reconocer que esa vida nueva que llega a nosotros por la fe no está dependiendo de nuestros merecimientos. Así se activa más la oración de alabanza porque Dios sabe que esa oración es la que mejor le permite actuar en el hombre, pues le deja a éste más despojado de sí mismo. El hombre viejo queda más relegado y también sus malas obras.

Oíd, sedientos todos, acudid por agua también los que no tenéis dinero (Is 55, 1). No os preocupéis si no tenéis con qué comprar el agua de la vida, venid y tomadla de balde, pues yo la doy gratuitamente.

No pretendáis merecerla, comprarla, porque os haríais despreciables, ya que no tiene precio, sólo se puede agradecer y desear con toda el alma, con todo el vigor de la fe, una fe creadora, que provoca el poder de Dios a favor del hombre.

Oremos: Señor, glorifícate en mi vida y haz en mí, o mejor dicho, haz de mí lo que quieras; sea lo que sea, te doy las gracias. Amén, amén.

Ezequiel 47, 1-9-12: Las aguas que salen del templo son expresión de la vida divina que debe llegar a cada hombre y a todas las áreas de su ser.

Esas aguas forman un estero, un río de agua viva que sanará y vivificará todo lo que alcance, allá adonde llegue el agua habrá peces en abundancia, las riberas del río serán pobladas por árboles frondosos y fecundos, frutales; no se les caerá la hoja ni les faltarán los frutos, sus hojas servirán de medicina y sus frutos de comida.

El agua expresa el poder de Dios que irrumpe en el hombre y le capacita para obrar según Dios, y a la vez le impulsa para dar frutos en abundancia. Esa agua vivificadora para nosotros es el agua del bautismo.

Ahora en la Cuaresma, tratamos de reasumir aquella fuerza de Dios que se nos entregó como germen divino de una vez por todas en el bautismo; ese germen es capaz de transformarnos totalmente, de convertirnos en hijos de Dios, llenos de gracia y santidad.

Sin embargo, nosotros no hemos colaborado con Dios para permitirle inundar de agua viva nuestras vidas. Son muchos los prejuicios y esclavitudes del hombre viejo que nos tienen paralizados y que nos impiden arrojarnos a la piscina sanadora, a Cristo mismo.

Atención, hermano, hermana: En cada Cuaresma, Cristo sigue pasando a tu lado como al lado del enfermo que llevaba postrado treinta y ocho años esperando la curación. Dichoso tú si no lo dejas pasar de largo, si lo reconoces y le clamas pidiendo curación.

Cristo en cada Cuaresma pasa a nuestro lado, se detiene ante nosotros, siente lástima de nosotros por la situación en que nos encuentra, y nos pregunta a cada uno en particular: ¿Quieres sanar?

Felices nosotros si nos sentimos enfermos, débiles y desdichados, pero no desesperados. Porque él ha venido por los pecadores y los enfermos. Pues los sanos no necesitan médico. ¿Reconoces que estás enfermo? ¿Quieres confesar tu debilidad? ¿Quieres sanar de una vez por todas?

No te excuses ante esa invitación de Cristo. Pues nunca estarás del todo liberado ni sanado. Aún puedes vivir mejor la libertad y la plenitud de vida que te ofrece Cristo. Pídesela y dile que tenga misericordia de ti, que no pase de largo, por favor.

Oremos con todo el sentimiento: “Señor, no tengo a nadie que me meta a la piscina cuando se mueve el agua”.

Escuchemos el milagro realizado por Jesús.- Jesús, al ver al hombre enfermo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: ¿Quieres quedar sano? El enfermo le contestó: Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina.

Jesús le dice: Levántate, toma tu camilla y echa a andar. Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.

La piscina de Betsaida estaba dedicada al dios pagano Esculapio. El enfermo judío que acudía a ese lugar estaba cometiendo el pecado de buscar salvación fuera de Israel. Por eso llevaba ya treinta y ocho años, y no tenía a nadie que le ayudara.

Jesús se fue a ese lugar “sospechoso” para todo judío ortodoxo. Fue a buscar al pecador, sin que por ello aprobase lo que la gente creía. Jesús se interesa por el enfermo, y le pregunta. Le da la oportunidad de pronunciarse, de reconocer su impotencia. Además, todo esto Jesús lo hace en sábado, incluida la curación.

Los judíos descansan en sábado y quieren que Dios mismo también descanse y que no salve ese día a los hombres necesitados. Jesús justifica su actuación en sábado porque imita a su Padre que siempre actúa a favor de los hombres, y que, por tanto, también trabaja en día sábado, porque quiere que todos se salven y que nadie se pierda. Y todos los días son apropiados y óptimos para esa liberación.

Su voluntad salvífica está por encima de todas las prescripciones humanas. Jesús se manifiesta en el templo de Dios, su Padre, no en la piscina. Y le invita al judío sanado a que no vuelva a pecar.

Por tu parte, hermano, vuélvete al Señor de tu justicia. No sigas buscando salvación en la curandería, en los horóscopos, en las sectas, en la violencia, en la marginación, en el desenfreno, la droga o el alcohol, en una vida al margen de Dios o contra Dios…

Vuélvete al Señor tu Dios en esta Cuaresma, recupera o revive lo que se te dio con el agua regeneradora del bautismo, y goza de una nueva efusión del Espíritu en ti; y no te eches atrás, no pierdas la libertad que te da Cristo, no sea que te suceda algo peor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN: “Purifícanos, Señor, y renuévanos de tal modo con tus sacramentos que también nuestro cuerpo encuentre medios y fuerzas para la vida presente y el germen de su vida inmortal”.

.

De los sermones de san León Magno, papa

Contemplación de la pasión del Señor

El verdadero venerador de la pasión del Señor tiene que contemplar de tal manera, con la mirada del corazón, a Jesús crucificado, que reconozca en él su propia carne.

Toda la tierra ha de estremecerse ante el suplicio del Redentor: las mentes infieles, duras como la piedra, han de romperse, y los que están en los sepulcros, quebradas las losas que los encierran, han de salir de sus moradas mortuorias.

Que se aparezcan también ahora en la ciudad santa, eso es, en la Iglesia de Dios, como un anuncio de la resurrección futura, y lo que un día ha de realizarse en los cuerpos efectúese ya ahora en los corazones.

A ninguno de los pecadores se le niega su parte en la cruz, ni existe nadie a quien no auxilie la oración de Cristo. Si ayudó incluso a sus verdugos, ¿cómo no va a beneficiar a los que se convierten a él?

Se eliminó la ignorancia, se suavizaron las dificultades, y la sangre de Cristo suprimió aquella espada de fuego que impedía la entrada en el paraíso de la vida. La oscuridad de la vieja noche cedió ante la luz verdadera.

Se invita a todo el pueblo cristiano a disfrutar de las riquezas del paraíso, y a todos los bautizados se les abre la posibilidad de regresar a la patria perdida, a no ser que alguien se cierre a sí mismo aquel camino que quedó abierto, incluso, ante la fe del ladrón arrepentido.

No dejemos, por tanto, que las preocupaciones y la soberbia de la vida presente se apoderen de nosotros, de modo que renunciemos al empeño de conformarnos a nuestro Redentor, a través de sus ejemplos, con todo el impulso de nuestro corazón.

Porque no dejó de hacer ni sufrir nada que fuera útil para nuestra salvación, para que la virtud que residía en la cabeza residiera también en el cuerpo.

Y, en primer lugar, el hecho de que Dios acogiera nuestra condición humana cuando la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, ¿a quién excluyó de su misericordia, sino al infiel? ¿Y quién no tiene una naturaleza común con Cristo, con tal de que acoja al que a su vez lo ha asumido a él, puesto que fue regenerado por el mismo Espíritu por el que él fue concebido?

Y además, ¿quién no reconocerá en él sus propias debilidades? ¿Quién dejará de advertir que el hecho de tomar aliento, buscar el descanso y el sueño, experimentar la solicitud de la tristeza y las lágrimas de la compasión es fruto de la condición humana del Señor?

Y como, desde antiguo, la condición humana esperaba ser sanada de sus heridas y purificada de sus pecados, el que era unigénito Hijo de Dios quiso hacerse también hijo de hombre, para que no le faltara ni la realidad de la naturaleza humana ni la plenitud de la naturaleza divina.

Nuestro es lo que, por tres días yació exánime en el sepulcro y, al tercer día resucitó; lo que ascendió sobre todas las alturas de los cielos hasta la diestra de la majestad paterna: para que también nosotros, si caminamos tras sus mandatos y no nos avergonzamos de reconocer lo que, en la humildad del cuerpo, tiene que ver con nuestra salvación, seamos llevados hasta la compañía de su gloria; puesto que habrá de cumplirse lo que manifiestamente proclamó:

Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo (Sermón 15 sobre la pasión del Señor, 3-4: PL 54, 366-367).


Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso desde Marruecos

abril 1, 2019

.

Conferencia de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Marruecos – Foto: Alan Holdren (ACI Prensa)

.

Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso desde Marruecos

.

Este domingo 31, durante el vuelo que lo llevó a Roma luego de su visita a Marruecos, el Papa Francisco concedió una conferencia de prensa en la que reiteró su preocupación por la situación de los migrantes y la construcción de muros, así como sobre la relación con el islam, entre otros temas.

A continuación el texto completo de la rueda de prensa:

Papa Francisco:

Les agradezco por la compañía, el viaje, su trabajo, que ha sido muy esforzado porque han habido muchas cosas en un día y medio. Gracias por su trabajo y ahora estoy a vuestro servicio.

Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede Alessandro Gisotti:

Como siempre y es tradición, comenzamos con los medios locales, Siara Taufichi. Usted puede hacer la pregunta en inglés o en francés, como prefiera.

Siham Toufiki – MAP:

Hay momentos que han sido muy fuertes y mensajes importantes. Hubo un acontecimiento excepcional y un hecho histórico que el pueblo marroquí recibió calurosamente. La pregunta es: ¿cuáles son los frutos para el futuro, de esta visita para la paz en el mundo y el asunto de la coexistencia del diálogo y las culturas?

Papa Francisco:

Yo diré que ahora están las flores, los frutos se verán después. Pero las flores son prometedoras. Estoy contento, porque en estos dos viajes he podido hablar de cosas que me tocan muchos en el corazón, que son la paz, la unidad, la fraternidad.

Incluso con los hermanos musulmanes y musulmanas, hemos resaltado esta fraternidad en el documento de Abu Dhabi y aquí en Marruecos con esto que todos hemos visto: una libertad, una acogida, todos hermanos, con un respeto muy grande.

Y esto es una bella flor, una bella flor de coexistencia, una bella flor que es prometedora, que puede dar frutos. No nos debemos preocupar, es cierto, habrá aún dificultades, muchas dificultades, porque por desgracia hay grupos intransigentes.

Y esto quiero decirlo claramente: en toda religión siempre hay grupos integralistas, que no quieren ir adelante, que viven de recuerdos amargos, de luchas pasadas, y siguen buscando la guerra, y siembran el temor. Hemos visto que es más lindo sembrar la esperanza, ir con el hermano siempre adelante.

Hemos visto en el diálogo con ustedes aquí en Marruecos que se quieren puentes, sentimos dolor cuando vemos a las personas que prefieren construir muros. ¿Por qué tenemos dolor? Porque los que construyen muros terminarán siendo prisioneros de los muros que construyen. En cambio, los que construyen puentes, van adelante.

Para mí construir puentes es algo que va casi más allá de lo humano, porque requiere un esfuerzo muy grande. A mí me tocó mucho una frase del escritor Ivo Andrich, de una de sus novelas, “El puente sobre el Drina”, en la que dice que el puente es hecho por Dios con las alas de los ángeles, para que los hombres comuniquen las montañas, las playas de un río, para que los hombres puedan comunicarse.

El puente es para la comunicación humana y esto es bellísimo y esto lo he visto aquí en Marruecos. Es bellísimo. En cambio, los muros están contra de la comunicación, están para el aislamiento, se convertirán en prisioneros de esos muros.

Entonces, los frutos no se ven todavía, se ven las flores que darán fruto. Vayamos adelante así. Gracias

Gissoti:

Santo Padre, otra pregunta de un medio de Marruecos. Nadia Hammouchi, Radio 2M.

Nadia Hammouchi – Radio 2M:

Su Santidad, usted ha estado durante dos días entre el islam, usted es el líder de la Iglesia Católica, se ha encontrado con el rey de Marruecos que es creyente. Ha conversado sobre la necesidad del acercamiento entre las religiones y las culturas, también ha firmado documentos para hacer cosas concretas en este sentido. ¿En qué sentido esta visita, con todos estos acontecimientos importantes que ha tenido, refuerza este diálogo y la cercanía personal entre el jefe de la Iglesia Católica y la comunidad de los creyentes en Marruecos?

Papa Francisco:

Siempre que hay diálogo fraterno hay una relación en varios niveles. Permítame una imagen: el diálogo no puede ser de laboratorio, tiene que ser humano. Y que sea humano quiere decir que se hace con la mente, con el corazón, con las manos. Así se hacen y se firman los pactos, por ejemplo el común acuerdo sobre Jerusalén.

No fue hecho por la autoridad de Marruecos y otra del Vaticano, sino por hermanos creyentes que sufren viendo esta ciudad de la esperanza que todavía no es universal como todos queremos. Todos queremos esto: judíos, musulmanes y cristianos.

Todos queremos esto, por eso hemos firmado este deseo, más que un acuerdo es un deseo, un llamado a la fraternidad religiosa que está simbolizada en esta ciudad que es de todos nosotros, todos somos ciudadanos de Jerusalén, todos los creyentes. No sé si esta era la pregunta que me ha querido hacer.

Me ha gustado también el encuentro con algunos líderes religiosos respetuosos y con intención de dialogar. Vuestros líderes religiosos son fraternos, son abiertos. Esta es una gracia. Sigamos adelante en este camino.

Nicolás Seneza – La Croix:

Buenas noches, Santo Padre. Ayer el rey de Marruecos dijo que protege a los judíos marroquíes y a los cristianos de otros países que viven en Marruecos. La pregunta es por los musulmanes que se convierten al cristianismo. Quiero saber si le preocupan estos hombres y mujeres que se arriesgan a ser encarcelados o, como en otros países musulmanes como los Emiratos que usted ha visitado, la muerte.

También otra pregunta sobre el Cardenal Barbarin que ha nacido en Rabat. Esta semana el concilio de la diócesis de Lyon han votado casi unánimemente para que se encuentre una solución durable para su retiro, recordando su destino judicial. Quiero saber si es posible para él, en el marco de la sinodalidad de la Iglesia, escuchar este llamado de una diócesis con esta situación difícil.

Papa Francisco:

Puedo decir que en Marruecos hay libertad de culto, hay libertad religiosa, hay libertad de pertenencia a un credo religioso. Luego, la libertad siempre se desarrolla, crece, piensa tú, si nosotros los cristianos, hace 300 años, si teníamos esta libertad que tenemos hoy. La fe crece en la conciencia, en la capacidad de entenderse a sí misma.

Un monje de ustedes, francés, Vincenzo Delerin, del siglo ocho o nueve, acuñó una expresión bellísima para explicar cómo se puede crecer en la fe, explicar mejor las cosas, crecer también en la moral, pero siempre siendo fiel a las raíces.

Y él dijo tres palabras, pero que marcan el camino. Dijo que crecer en la explicitación de la conciencia, de la fe y de la moral, tiene que ser utanis consolidetur, dilatetur tempore, sublimetur aetate. Es decir, el crecimiento debe ser consolidado en los años, extendido en el tiempo, pero es la misma fe, y sublimada con los años.

Así se entiende, por ejemplo, que nosotros hoy hemos quitado del Catecismo de la Iglesia Católica la pena de muerte. Hace 300 años se quemaba vivos a los herejes, porque la Iglesia ha crecido en la conciencia moral, en el respeto de la persona.

La libertad de culto crece también. Nosotros también tenemos que seguir creciendo. Hay gente, católicos que no aceptan lo que el Concilio Vaticano II ha dicho sobre la libertad de conciencia y de culto. Católicos. Nosotros también tenemos este problema.

Los hermanos musulmanes también crecen en la conciencia y algunos países no comprenden bien o no crecen como otros. En Marruecos sí hay este crecimiento.

En este marco está el problema de la conversión. Algunos países aún no la ven, no sé si está prohibida, pero la práctica está prohibida. Otros países como Marruecos no hacen este problema. Son más respetuosos, abiertos, buscan cierto modo de actuar con discreción. Otros países con los que he hablado dicen que no tienen problema, pero prefieren que el bautismo lo hagan fuera del país y que vuelvan como cristianos. Son modos de progresar en la libertad de conciencia y la libertad de culto.

Pero a mí me preocupa otra cosa: el retroceso de nosotros los cristianos, cuando cortamos la libertad de conciencia. Piensa en los médicos en los hospitales, donde los médicos no tienen derecho a la objeción de conciencia por ejemplo para la eutanasia.

¿Cómo, la Iglesia ha ido adelante y ustedes, países cristianos, van hacia atrás? Piensen en esto porque es verdad. Hoy, nosotros los cristianos corremos el riesgo de que algunos gobiernos cristianos nos quiten la libertad de conciencia, que es el primer paso para la libertad de culto.

No es fácil la respuesta pero no acusemos a los musulmanes, acusemos también a nosotros, a estos países donde sucede esto. Nos debe avergonzar…

Luego, sobre el Cardenal Barbarin, hombre de Iglesia, ha presentado su dimisión y yo no puedo aceptarla moralmente porque, jurídicamente, también en la jurisprudencia mundial, clásica, está la presunción de inocencia durante el tiempo en que la causa esté abierta. Y él ha apelado y la causa está abierta. Luego, cuando el segundo tribunal dé la sentencia, veremos qué cosa sucede, pero siempre tener la presunción de inocencia.

Esto es importante porque va contra la superficial condena mediática. “Ah, has hecho esto”, pero mira ¿qué cosa dice el juez? ¿qué dice la jurisprudencia mundial? Que si una causa está abierta está la presunción de inocencia. Tal vez no es inocente, pero está la presunción.

Muchas veces… una vez he hablado del caso de España, donde la condena mediática arruinó la vida de algunos sacerdotes que luego fueron juzgados inocentes. Antes de hacer una condena mediática, piénselo dos veces. No sé si he respondido.

Él ha preferido honestamente, ha dicho ‘me retiro, me despido voluntariamente y dejo al vicario general gestionar la arquidiócesis hasta que el tribunal dé la sentencia final. ¿Entendido? Gracias.

Cristina Cabrejas – Efe:

En el discurso de ayer a las autoridades ha dicho que el fenómeno migratorio no se resuelve con las barreras físicas. Aquí en Marruecos, España ha construido dos barreras, con armas punzantes para los que quieran superarla. Usted ha conocido a alguno de ellos en estos encuentros. El presidente Trump dice que quiere cerrar la frontera e incluso quitar la ayuda a tres países centroamericanos. ¿Qué les dice a estos líderes, a estos gobernantes que defienden, todavía, estas decisiones?

Papa Francisco:

Antes que nada, recuerdo lo que he dicho hace un momento: los constructores de muros, sean de alambre con cuchillos, o con ladrillos, serán prisioneros de los muros que hacen. Primero. Cualquier cosa, la historia dirá.

Segundo: Jordi Évole, cuando me hizo la entrevista, me hizo ver un pedazo de ese filo con los cuchillos. Te digo sinceramente, yo me he conmocionado, y después de que él se fue, lloré. He llorado porque no entra en mi cabeza, en mi corazón, tanta crueldad. No entra en mi cabeza, en mi corazón, ver ahogarse gente en el Mediterráneo en lugar de hacer un puente a los puertos. No entra.

Este no es el modo de resolver el grave problema de la migración. Yo entiendo, un gobierno con este problema tiene una papa caliente en las manos, pero lo debe resolver de otra manera, humanamente.

Cuando vi ese filo con cuchillos, me parecía que no podía creerlo.

Una vez tuve la posibilidad de ver un film en la cárcel de refugiados que regresan, que son enviados de vuelta. Cárceles no oficiales, cárceles de los tratantes de carne, los traficantes. SI quieres te los puedo enviar pero hacen sufrir.

A las mujeres y a los niños los venden, quedan los hombres. Y las torturas que se ven filmadas ahí son para no creer. Es un film hecho a escondidas por los servicios.

Yo no dejo entrar. Es verdad porque no tengo lugar, pero hay otros países, está la humanidad de la Unión Europea. Se debe hablar en toda la Unión Europea.

“No los dejo entrar, los dejo ahogarse ahí o los mando de regreso sabiendo que muchos caerán en las manos de estos traficantes que venderán a las mujeres y niños, y matarán o torturarán para hacer esclavos a los hombres”. Esto está filmado y a su disposición.

Una vez hablé con un gobernante, un hombre a quien yo respeto, y diré el nombre: con Alexis Xsipras, y hablando de esto y de los acuerdos de no dejarlos entrar, él me ha explicado las dificultades, pero al final me habló con el corazón y me dijo esta frase: “Los derechos humanos son primero que los acuerdos”. Esta frase se merece el Premio Nobel.

Michael Schramm – ARD Roma:

Usted combate desde hace años por ayudar a los inmigrantes como en los últimos días en Marruecos. La política europea va en la dirección opuesta. Europa se convierte en un bastión contra los migrantes. Esta política respecto a la mayoría de electores, la mayoría de electores son cristianos católicos. ¿Usted cómo se siente con esta situación, con esta triste situación?

Papa Francisco:

Es cierto que tanta gente de buena voluntad, no solo católicos, está un poco presa del temor, que es la prédica usual del populismo. El miedo, se siembra miedo y después se toman las decisiones. El miedo es el inicio de las dictaduras. Vayamos un siglo atrás, a la caída del imperio de Weimar (Alemania). Esto lo repito mucho, Alemania necesitaba una salida, y con promesas y miedos, Hitler fue para adelante. Conocemos el resultado.

Aprendamos de la historia. Esto no es nuevo. Sembrar miedo es recoger maldad, y también esterilidad. Pensemos en el invierno demográfico de Europa. También nosotros que habitamos Italia, bajo cero. Piensen en la falta de memoria histórica, Europa fue hecha de migraciones, esta es su riqueza. Pensemos en la generosidad de los países que hoy tocan a la puerta de Europa. Con los migrantes europeos del 84 del sur.

Piensen en después de las dos guerras, con los migrantes en masa (hacia) América del Norte, América del Sur. Mi padre fue para allá en la postguerra. La acogida. Que Europa un poco de gratitud, puede tener.

Es cierto que, para ser comprensivos diré dos cosas: es verdad que el primer trabajo que tenemos que hacer es buscar que las personas que migran por guerra o hambre, no tengan esta necesidad. Pero si Europa, así de generosa, vende las armas a Yemen para matar a los niños, ¿cómo hace Europa para ser coherente? Lo digo como ejemplo, pero Europa vende las armas.

Después está el problema del hambre, la sed. Si Europa quiere ser “la madre Europa” y no “la abuela Europa”, debe invertir, debe buscar inteligentemente ayudar a levantar con la educación, con inversiones, y esto no es mío, lo dijo la canciller Merkel, una cosa que ella lleva bastante adelante.

Impedir la migración pero no por la fuerza, sino por la generosidad, la inversión educativa, económica, etc. Esto es muy importante.

Lo segundo, es verdad que un país no puede recibir a todos, pero esta toda la Europa para distribuir a los migrantes. Porque la acogida tiene que ser con el corazón abierto, después acompañar, promover e integrar. Si un país no puede integrar, tiene que pensar rápido en hablar con los otros países: ¿Tú cuántos puedes integrar? Para dar una vida digna a la gente.

Otro ejemplo que yo lo viví en carne propia en el tiempo de la dictadura del Operativo Cóndor en Argentina, Chile y Uruguay. Fue Suecia la que recibió con una generosidad impresionante. Aprendían pronto el idioma, encontraban trabajo, casa. Ahora se siente en Suecia un poco la dificultad para integrar y lo dice, pide ayuda.

Cuando yo fui a Lund el año pasado me acogió el Primer Ministro, pero en la ceremonia de bienvenida había una joven ministra, creo que de Educación, era un poco mestiza. ¿Por qué? Porque era hija de una sueca y un migrante africano. Así integra un país que yo pongo como ejemplo.

Pero para esto se necesita generosidad, hace falta ir adelante. Con el miedo no iremos adelante, con los muros permaneceremos cerrados en estos muros. Estoy haciendo una prédica, discúlpame.

Cristiana Caricato – TV2000:

Santo Padre, usted apenas ha hablado del miedo, del riesgo de dictaduras que este temor pueden generar. Hoy un ministro italiano en referencia al Convenio de Verona ha dicho que más miedo que de la familia debe haber miedo al islam. Según él estamos en riesgo de dictadura en nuestro país, según usted es fruto del prejuicio, del desconocimiento. ¿Qué cosa piensa sobre esto?

Usted denuncia con frecuencia las acciones del diablo, lo ha hecho recientemente, me parece que en el último periodo ha estado muy activo, también en la Iglesia. Según usted, qué se necesita para contrarrestarlo, sobre todo por el escándalo de la pedofilia, ¿bastan las leyes? ¿Por qué así está activo el diablo en estos momentos?

Papa Francisco:

Buenísimo, gracias por la pregunta. Un periódico, después de mi discurso al final del encuentro con los presidentes (de los episcopados del mundo) ha dicho: “El Papa ha estado avispado. Primero ha dicho que la pedofilia es un problema mundial, una plaga mundial, después ha dicho algo sobre la Iglesia, y al final se ha lavado las manos y ha echado la culpa al diablo”. Un poco simplista, ¿no? Aquel discurso es claro.

Un filósofo francés en los años 70s había hecho una distinción que a mí me ha dado mucha luz, se llamaba (Ininteligible). Me ha dado una luz hermenéutica. Él decía “para comprender una situación se necesita dar todas las explicaciones y después buscar las significaciones, qué cosa significa socialmente, personalmente o religiosamente”. Y yo busco el dar todas las explicaciones, y también las medidas de las explicaciones, pero hay un punto en el que no se entiende sin el misterio del mal.

Piensa en esto: La pedopornografía virtual. Hubo dos importantes encuentros, uno en Roma y uno en Abu Dhabi. Yo me pregunto: ¿Cómo esto se ha convertido en algo cotidiano? ¿Cómo puede ser -estoy hablando de estadísticas serias-, que si quieres ver un abuso sexual de un menor en vivo, lo puedes ver con la pedopornografía virtual, te lo hacen. No digo mentiras, está en las estadísticas. Yo me pregunto, los responsables del orden público, ¿no pueden hacer nada?

Nosotros en la Iglesia haremos de todo para terminar con esta plaga. Y en ese discurso di medidas concretas, que ya estaban antes del encuentro cuando los presidentes de las conferencias me dieron ese elenco (de medidas) que les di a todos ustedes.

Los responsables de esta porquería, ¿son inocentes? Aquellos que ganan dinero con esto. En Buenos Aires, una vez con dos parlamentarios de la ciudad, no del gobierno nacional, habíamos hecho una ordenanza, no es una ley, sino una disposición no vinculante para los hoteles de lujo, donde se decía que pusieran en la recepción que en este hotel no se permiten las relaciones con menores. Ninguno quiso colocarlo. “No, no se puede, porque parece que somos sucios. Se sabe que nosotros no lo hacemos…”, pero sin el cartel.

Un gobierno, por ejemplo, ¿no puede individualizar dónde se hacen estos videos con los niños? Todos filmados en vivo. Esto para decir que la plaga mundial es grande, pero para decir también que esto no se comprende sin el espíritu del mal. Es un problema concreto, debemos resolverlo en concreto, pero decir que es el espíritu del mal.

Para resolver esto hay dos publicaciones que recomiendo: un artículo de Gianni Valente, creo que en Vatican Insider, que habla de los donatistas. Es el peligro de la Iglesia de hoy de convertirse en donatista haciendo solo prescripciones humanas, que se deben hacer, pero solo esto olvidando las otras dimensiones espirituales, la oración, la penitencia, la acusación de uno mismo, que no somos habituados a hacerlas.

Porque para vencer al espíritu del mal, no sirve lavarse las manos y decir el diablo lo hace. También nosotros debemos luchar contra el diablo, como debemos luchar con las cosas humanas.

La otra publicación es una que ha hecho la Civiltá Cattolica. Yo había escrito un libro en 1987, “Las cartas de la tribulación”, un libro con las cartas del padre superior jesuita de entonces cuando estaba por ser disuelta la Compañía. Yo hice un prólogo, e hicieron un estudio sobre las cartas que yo hice al Episcopado chileno y la gente de Chile, cómo actuar con esto. Las dos partes, la parte digamos humana, científica, de seguir adelante; contra la parte legal y después la parte espiritual.

Lo mismo hice con los obispos de Estados Unidos, porque las propuestas eran de una organización, metodología, un poco sin voluntad, pero era descuidada esta segunda dimensión espiritual. Con los laicos, con todos, pero yo quisiera decirles que la Iglesia no es una Iglesia congregacionalista, es católica, donde el obispo debe tomar esto en mano, esto como el pastor, también el Papa. Pero cómo tomar en las manos, con las medidas disciplinarias, la oración, la penitencia, el acusarse a uno mismo.

En esa carta que escribí antes que comenzaran los ejercicios espirituales, esa dimensión también está bien explicada. Para mí sería grato si ustedes estudiaran ambas cosas: la parte humana y también la parte de la lucha espiritual. Gracias.

¿Italia está en riesgo de dictadura por el miedo al islam?

Papa Francisco: De verdad, de política italiana no entiendo. Ayer en la franja hice un pasaje ahí porque había leído en el Espresso esto del hambre de ideas. ¿No la has escrito tú? He dicho. ¿Qué pienso sobre el hambre de ideas?, no sé de verdad. Tantas ideas que se hacen. Sé también, se lo he dicho a usted, que he leído la carta que el Cardenal Parolin ha enviado y estoy de acuerdo. Una carta pastoral, educada, de un corazón de pastor. Pero de política italiana no me pregunten porque no entiendo.

https://www.aciprensa.com/noticias/rueda-de-prensa-del-papa-francisco-en-el-vuelo-de-regreso-desde-marruecos-86844


San José, esposo de la Virgen María

marzo 19, 2019

Solemnidad de San José

Esposo de la Virgen María, Protector y custodio fiel

.

Su linaje será perpetuo

Su linaje será perpetuo

.



¡Felicidades a los padres de familia, maestros y carpinteros; a los que llevan el nombre de José o Josefa, Josefina; a las personas consagradas que lo tienen como modelo de vida contemplativa; a las instituciones que lo veneran como titular y patrón!

San José bendito, ruega por nosotros. Amén.

.


Antífona de entrada: Lucas 12, 42

Éste es el criado fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia.


Oración colecta:

Dios todopoderoso, que confiaste los primeros misterios de la salvación de los hombres a la fiel custodia de san José; haz que, por su intercesión, la Iglesia los conserve fielmente y los lleve a plenitud en su misión salvadora. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: 2 Samuel 7, 4-5a.12-14a.16

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: «Ve y dile a mi siervo David:

“Esto dice el Señor: Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre.

Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre.”»


SALMO 88, 2-3.4-5.27.29

Su linaje será perpetuo.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad.»

Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David, mi siervo: «Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades.»

Él me invocará: «Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora.» Le mantendré eternamente mi favor, y mi alianza con él será estable.

SEGUNDA LECTURA: Romanos 4, 13.16-18

No fue la observancia de la Ley, sino la justificación obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia la promesa de heredar el mundo. Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros.

Así, dice la Escritura: «Te hago padre de muchos pueblos.» Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe, Abrahán creyó. Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia.»

Por lo cual le valió la justificación.


Aclamación antes del Evangelio: Salmo 83, 5

Dichosos los que viven en tu casa, Señor, alabándote siempre.

EVANGELIO: Mateo 1, 16.18-21.24a

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto.

Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:

«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Antífona de comunión: Mateo 25, 21

Siervo fiel y cumplidor, pasa al banquete de tu Señor.



.

FIEL CUIDADOR Y GUARDIÁN

De los sermones de san Bernardino de Siena, presbítero

La norma general que regula la concesión de gracias singulares a una criatura racional determinada es la de que, cuando la gracia divina elige a alguien para un oficio singular o para ponerle en un estado preferente, le concede ¬todos aquellos carismas que son necesarios para el ministerio que dicha persona ha de desempeñar.

Esta norma se ha verificado de un modo excelente en san José, que hizo las veces de padre de nuestro Señor Jesucristo y que fue verdadero esposo de la Reina del universo y Señora de los ángeles.

José fue elegido por el eterno Padre como protector y custodio fiel de sus principales tesoros, esto es, de su Hijo y de su Esposa, y cumplió su oficio con insobornable fidelidad. Por eso le dice el Señor: Eres un empleado fiel y cumplidor; pasa al banquete de tu Señor.

Si relacionamos a José con la Iglesia universal de Cristo, ¿¬no es este el hombre privilegiado y providencial, por medio del cual la entrada de Cristo en el mundo se desarrolló de una manera ordenada y sin escándalos?

Si es verdad que la Iglesia entera es deudora a la Virgen Madre por cuyo medio recibió a Cristo, después de María es san José a quien debe un agradecimiento y una veneración singular.

José viene a ser el broche del antiguo Testamento, broche en el que fructifica la promesa hecha a los patriarcas y los profetas. Sólo él poseyó de una manera corporal lo que para ellos había sido mera promesa.

No cabe duda de que Cristo no sólo no se ha desdicho de la familiaridad y respeto que tuvo con él durante su vida mortal como si fuera su padre, sino que la habrá completado y perfeccionado en el cielo.

Por eso, también con razón, se dice más adelante: Pasa al banquete de tu Señor.

Aun cuando el gozo santificado por este banquete es el que entra en el corazón del hombre, el Señor prefirió decir: Pasa al banquete, a fin de insinuar místicamente que dicho gozo no es puramente interior, sino que circunda y absorbe por doquier al bienaventurado, como sumergiéndole en el abismo infinito de Dios.

Acuérdate de nosotros, bienaventurado José, e intercede con tu oración ante aquel que pasaba por hijo tuyo; intercede también por nosotros ante la Virgen, tu esposa, madre de aquel que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


.

DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ

San José y la Virgen embarazada subiendo a Belén

San José y la Virgen embarazada subiendo a Belén

La piedad tradicional ha tributado a san José una especial devoción. Él ha sido considerado un ejemplo extraordinario de fe y santidad para todas las generaciones.

Podemos fácilmente intuir en la rica y excepcional personalidad redimida de san José la experiencia cuaresmal y la pascual; de dolor y gozo.

El ejercicio piadoso conocido como “Los Dolores y Gozos de san José” nos pueden ayudar a percibir la hondura de su experiencia de fe en dos dimensiones fundamentales: la del dolor y la prueba, Cuaresma, y la del gozo y la gloria, Pascua.

PRIMER DOLOR Y GOZO

¡Glorioso san José! Comprendemos tu angustia al no entender el misterio de la Encarnación. Pero el Señor quitó tu pena cuando te lo reveló claramente a través del ángel que se le apareció en sueños.

Por este dolor y este gozo concédenos la discreción, el silencio y la caridad sincera, en todo momento.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


SEGUNDO DOLOR Y GOZO

El nacimiento del Hijo de Dios en un pesebre llenó de lágrimas los ojos de san José. Pero el cántico de los ángeles colmó de alegría su corazón.

Por este dolor y este gozo concédenos una vida austera y sencilla en la presencia de Dios.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

TERCER DOLOR Y GOZO

En la circuncisión vio san José deslizarse gotas de sangre por el cuerpo del Hijo de Dios. Pero la imposición del nombre de Jesús, que significa Salvador, inundó de gozo su corazón.

Por este dolor y este gozo haz, bendito san José, que en nuestra vida se haga fecunda la sangre del Redentor.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

CUARTO DOLOR Y GOZO

El anciano Simeón anuncia la muerte pero también el triunfo de Jesús sobre todo mal trayendo la luz y la paz a todas las naciones.

Concédenos, glorioso san José, que no defraudemos las esperanzas que Dios tiene puestas en cada uno de nosotros, de acuerdo con nuestra vocación.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

QUINTO DOLOR Y GOZO

La Sagrada Familia, camino de Egipto, formaba parte de los desplazados de su patria. En un país desconocido José, junto con María y el Niño, vivió la soledad y la pobreza. Pero también sintió la alegría de la paz y de la seguridad de su propia familia.

Por este dolor y este gozo te pedimos nos concedas caminar por la vida con paso seguro hacia la eternidad.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

SEXTO DOLOR Y GOZO

Arquelao, aquel mal rey judío, entristeció las noches de san José. Pero un ángel le indica la tranquila casa de Nazaret como lugar seguro para habitar en paz.

Glorioso san José, santifica nuestra comunidad y haz que nuestros hogares se parezcan a la familia de Nazaret.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


SÉPTIMO DOLOR Y GOZO

San José y su santa esposa María, con el corazón angustiado, buscan a su hijo, el pequeño Niño Dios. Pero su encuentro les mereció una inmensa satisfacción y consuelo.

En cada instante y sobre todo en el momento de nuestra muerte, danos, santo José, la presencia amorosa de Jesús que nos introduzca en la vida eterna del cielo.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


V. Lo nombró administrador de su casa.

R. Y señor de todas sus posesiones.



OREMOS

Dios todopoderoso, que confiaste los primeros misterios de la salvación de los hombres a la fiel custodia de san José, haz que, por su intercesión, la Iglesia los conserve fielmente y los lleve a plenitud en su misión salvadora. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

.


¿Por qué el Papa eligió el día de San José para iniciar su pontificado hace seis años?

marzo 14, 2019

.

¿Por qué el Papa eligió el día de San José para iniciar su pontificado hace cinco años?

.

¿Por qué el Papa eligió el día de San José para iniciar su pontificado hace cinco años?

.

El Papa Francisco inició su pontificado en la Solemnidad de San José hace seis años. Conozca las razones por las que el Pontífice eligió esta fecha, su estrecha relación con el Santo Custodio y cómo en este tiempo ha extendido su devoción.

El martes 19 de marzo de 2013 la Plaza San Pedro en Roma aclamaba al Papa al inicio de su pontificado. En aquella ocasión dijo: “doy gracias al Señor por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo del ministerio petrino en la Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado”.

“También el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de San José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad”, destacó.

Meses después, el Papa Francisco, a través de un decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, decidió realizar una pequeña modificación en las oraciones de la Misa para alentar la devoción a San José.

Concretamente, con esta modificación, el Santo Custodio es mencionado en las Plegarias Eucarísticas II, III y IV de la tercera edición típica del Misal Romano, colocándose después del nombre de la Virgen María.

Posteriormente, en una ceremonia en la que estuvo acompañado de Benedicto XVI, el Papa Francisco consagró el Estado de la Ciudad del Vaticano a San José y a San Miguel Arcángel.

El miércoles 19 de marzo de 2014 se volvió a referir a San José diciendo que “es el modelo del educador y del papá, del padre. Así que encomiendo a su protección a todos los padres, los sacerdotes -que son padres, ¡eh!- y los que tienen un papel educativo en la Iglesia y en la sociedad”.

Durante su viaje a Filipinas a inicios de 2015, el Pontífice hizo una reflexión sobre las tres lecciones que da San José a las familias del mundo entero: son el descansar en el Señor en la oración, crecer con Jesús y Santa María y ser una voz profética en la sociedad.

Allí develó uno de sus secretos mejor guardados.

“Yo quiero mucho a San José porque es un hombre fuerte de silencio. En mi escritorio tengo una imagen de San José durmiendo y durmiendo cuida a la Iglesia. Sí, lo puede hacer, lo sabemos”, indicó el Santo Padre.

“Cuando tengo un problema, una dificultad escribo un papelito y lo pongo debajo de San José para que lo sueñe. Esto significa para que rece por este problema”, añadió.

En el vuelo de regreso de Estrasburgo, Francia, al Vaticano, tras su visita al Parlamento europeo y al Consejo de Europa, el Pontífice dijo: “cada vez que le he pedido algo a San José, me lo ha concedido”.

En el 2016 la Conferencia Episcopal Argentina emitió un comunicado en el que recordaron “con alegría la emoción de aquella tarde” en la que el Papa Francisco fue electo como sumo Pontífice.

Los obispos destacaron las palabras del Santo Padre que “nos iluminan y exigen ser ‘Iglesia en salida’”. Además, explicaron que sus viajes han servido “de consuelo a muchos pueblos que sufren pobreza y violencia”.

Finalmente agradecieron Dios por el don del Papa Francisco y alentaron a las comunidades a rezar por él “para que prosiga su servicio a la comunión de la Iglesia y como artífice de Paz y Justicia entre los pueblos”.

https://www.aciprensa.com/noticias/por-que-el-papa-francisco-eligio-el-dia-de-san-jose-para-iniciar-su-pontificado-hace-dos-anos-51917


Andrea Tornielli: “Francisco, el pecador perdonado”

marzo 13, 2019

.

Papa Francisco rezando.

.

Andrea Tornielli: “Francisco, el pecador perdonado”

El director de los ‘media’ vaticano analiza los seis años de Bergoglio como Papa.

“Nos recuerda que la Iglesia no está formada por superhéroes (ni siquiera superpapas) y no sigue adelante en virtud de sus recursos humanos o estrategias”
“Nos recuerda que la Iglesia no es autosuficiente, y da testimonio del Evangelio… precisamente porque ella también se reconoce como mendiga de sanación”

.

En el sexto aniversario de la elección, el Papa Francisco vive un año lleno de importantes viajes internacionales, marcados al principio y al final por dos acontecimientos “sinodales”: el encuentro para la protección de los menores que tuvo lugar en el Vaticano el pasado mes de febrero con la participación de los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, y el Sínodo especial sobre la Amazonia, que se celebrará -de nuevo en el Vaticano- el próximo mes de octubre.

El reciente viaje a los Emiratos Árabes, en el que el obispo de Roma firmó una declaración conjunta con el Gran Imán de Al-Azhar, ha tenido un gran impacto. Un documento que se espera que tenga consecuencias en el campo de la libertad religiosa.

El tema ecuménico prevalecerá en los próximos viajes a Bulgaria y luego a Rumania, mientras que el viaje deseado, pero aún no oficial, a Japón ayudará a recordar la devastación causada por las armas nucleares como una advertencia para el presente y el futuro de la humanidad que experimenta la “tercera guerra mundial en pedazos” de la que el Papa habla a menudo.

Pero una mirada al año pasado no puede ignorar el resurgimiento del escándalo de los abusos y las divisiones internas que llevaron el pasado mes de agosto al ex nuncio Carlo Maria Viganò, justo cuando Francisco estaba celebrando la Eucaristía con miles de familias en Dublín proponiendo la belleza y el valor del matrimonio cristiano, para pedir públicamente la dimisión del Papa por la gestión del caso McCarrick.

Francisco ha vivido y está a punto de vivir meses intensos entre viajes y sínodos. Su sexto año se caracterizó por la plaga de abusos y sufrimientos…

Petición sin precedentes ante los abusos

Ante estas situaciones, el Obispo de Roma pidió a todos los fieles del mundo que rezaran el Rosario todos los días, durante todo el mes mariano de octubre de 2018, para unirse “en comunión y penitencia, como pueblo de Dios, pidiendo a la Santa Madre de Dios y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del demonio, que siempre quiere separarnos de Dios y entre nosotros”.

Una petición tan detallada no tiene precedentes en la historia reciente de la Iglesia. En sus palabras y en su llamada al pueblo de Dios a orar para mantener unida a la Iglesia, Francisco nos hizo comprender la gravedad de la situación y, al mismo tiempo, expresó su conciencia cristiana de que no hay remedios humanos que puedan garantizar una salida.

Una vez más, el Papa recordó lo esencial: la Iglesia no está formada por superhéroes (ni siquiera superpapas) y no sigue adelante en virtud de sus recursos humanos o estrategias.

Sabe que el maligno está presente en el mundo, que el pecado original existe, y que para salvarnos necesitamos ayuda de lo alto. Repetirlo no significa disminuir las responsabilidades personales de los individuos y las de la institución, sino situarlas en su contexto real.

El Papa, en el comunicado sobre las intenciones del mes de octubre pasado, solicita a todos los fieles del mundo que oren para que la Santa Madre de Dios ponga a la Iglesia bajo su manto protector, para preservarla de los ataques del maligno, el gran acusador, y al mismo tiempo nos ayude a hacerla cada vez más consciente de los abusos y errores cometidos en el presente y en el pasado.

En el presente y en el pasado, porque sería un error “descargar” la culpa sobre los que nos precedieron y presentarnos como “puros”. Incluso hoy la Iglesia debe pedir a Dios que la libere del mal. Un hecho de realidad que el Papa, en continuidad con sus predecesores, ha recordado constantemente.

Nos recuerda que la Iglesia no es autosuficiente

La Iglesia no se redime de los males que la afligen. Incluso del horrible abismo del abuso sexual cometido por clérigos y religiosos, uno no escapa por la fuerza de los procesos de auto-purificación ni confiándose a aquellos que se han investido del rol de purificador.

Las normas, la responsabilidad y la transparencia, cada vez más eficaces, son necesarias e incluso indispensables, pero nunca serán suficientes.

Porque la Iglesia, como nos recuerda hoy el Papa Francisco, no es autosuficiente y da testimonio del Evangelio a muchos hombres y mujeres heridos de nuestro tiempo precisamente porque ella también se reconoce como mendiga de sanación, necesitada de misericordia y del perdón de su Señor.

Tal vez nunca antes, como en el año turbulento que acaba de pasar, el sexto de su pontificado, el Papa, que se presenta como “pecador perdonado”, siguiendo las enseñanzas de los Padres de la Iglesia y de su inmediato predecesor Benedicto XVI, ha dado testimonio de este hecho esencial y más relevante de la fe cristiana.

Editorial de Vatican News

https://www.religiondigital.org/opinion/Andrea-Tornielli-Francisco-pecador-perdonado_0_2102789734.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter


A %d blogueros les gusta esto: