El maná de cada día, 31.7.15

julio 31, 2015

Viernes de la 17ª semana del Tiempo Ordinario

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San Ignacio de Loyola, presbítero
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Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos

Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos

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PRIMERA LECTURA: Levítico 23, 1. 4-11. 15-16. 27. 34-37

El Señor habló a Moisés:
«Éstas son las festividades del Señor, las asambleas litúrgicas que convocaréis a su debido tiempo. El día catorce del primer mes, al atardecer, es la Pascua del Señor.

El día quince del mismo mes es la fiesta de los panes ázimos, dedicada al Señor. Comeréis panes ázimos durante siete días.

El primer día, os reuniréis en asamblea litúrgica, y no haréis trabajo alguno. Los siete días ofreceréis oblaciones al Señor. Al séptimo, os volveréis a reunir en asamblea litúrgica, y no haréis trabajo alguno.»

El Señor habló a Moisés:

«Di a los israelitas: “Cuando entréis en la tierra que yo os voy dar, y seguéis la mies, la primera gavilla se la llevaréis al sacerdote. Este la agitará ritualmente en presencia del Señor, para que os sea aceptada; la agitará el sacerdote el día siguiente al sábado.

Pasadas siete semanas completas, a contar desde el día siguiente al sábado, día en que lleváis la gavilla para la agitación ritual, hasta el día siguiente al séptimo sábado, es decir, a los cincuenta días, hacéis una nueva ofrenda al Señor.

El día diez del séptimo mes es el Día de la expiación. Os reuniréis En asamblea litúrgica, haréis penitencia y ofreceréis una oblación al Señor. El día quince del séptimo mes comienza la Fiesta de las tiendas, dedicada al Señor; y dura siete días.

El día primero os reuniréis en asamblea litúrgica. No haréis trabajo alguno. Los siete días ofreceréis oblaciones al Señor. Al octavo, volveréis a reuniros en asamblea litúrgica y a ofrecer una oblación al Señor. Es día de reunión religiosa solemne. No haréis trabajo alguno.

Éstas son las festividades del Señor en las que os reuniréis en asamblea litúrgica, y ofreceréis al Señor oblaciones, holocaustos y ofrendas, sacrificios de comunión y libaciones, según corresponda a cada día.”»



SALMO 80, 3-4. 5-6ab. 10-11 ab

Aclamemos al Señor, nuestro Dios.

Entonemos un canto al son de las guitarras y del arpa. Que suene la trompeta en esta fiesta que conmemora nuestra alianza.

Porque ésta es una ley en Israel, es un precepto que el Dios de Jacob estableció para su pueblo, cuando lo rescató de Egipto.

«No tendrás otro Dios fuera de mí ni adorarás a dioses extranjeros. Pues yo, el Señor, soy el Dios tuyo, el que te sacó de Egipto, tu destierro».



Aclamación antes del Evangelio: 1 Pe 1, 25

La palabra de Dios permanece para siempre. Y ésa es la palabra que os he anunciado.


EVANGELIO: Mateo 13, 54-58

En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban:

«¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es María su madre, y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?»

Y se negaban a creer en él.

Entonces Jesús les dijo: «Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa».

Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos.


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San Ignacio de Loyola

San Ignacio de Loyola

31 de julio

San Ignacio de Loyola, Presbítero

Nació el año 1491 en Loyola, en las provincias vascongadas; su vida transcurrió primero entre la corte real y la milicia; luego se convirtió y estudió teología en París, donde se le juntaron los primeros compañeros con los que había de fundar más tarde, en Roma, la Compañía de Jesús.

Ejerció un fecundo apostolado con sus escritos y con la formación de discípulos, que habían de trabajar intensamente por la reforma de la Iglesia. Murió en Roma el año 1556.

EXAMINAD SI LOS ESPÍRITUS PROVIENEN DE DIOS

De los Hechos de san Ignacio recibidos por Luis Gonçalves de Cámara de labios del mismo santo

Ignacio era muy aficionado a los llamados libros de caballerías, narraciones llenas de historias fabulosas e imaginarias. Cuando se sintió restablecido, pidió que le trajeran algunos de esos libros para entretenerse, pero no se halló en su casa ninguno; entonces le dieron para leer un libro llamado Vida de Cristo y otro que te por título Flos sanctórum, escritos en su lengua materna.

Con la frecuente lectura de estas obras, empezó a sentir algún interés por las cosas que en ellas se trataban. A intervalos volvía su pensamiento a lo que había leído en tiempos pasados y entretenía su imaginación con el recuerdo de las vanidades que habitualmente retenían su atención durante su vida anterior.

Pero, entretanto, iba actuando también la misericordia divina, inspirando en su ánimo otros pensamientos, además de los que suscitaba en su mente lo que acababa de leer. En efecto, al leer la vida de Jesucristo o de los santos, a veces se ponía a pensar y se preguntaba a sí mismo:
«¿Y si yo hiciera lo mismo que san Francisco o que santo Domingo?»

Y, así, su mente estaba siempre activa. Estos pensamientos duraban mucho tiempo, hasta que, distraído por cualquier motivo, volvía a pensar, también por largo tiempo, en las cosas vanas y mundanas. Esta sucesión de pensamientos duró bastante tiempo.

Pero había una diferencia; y es que, cuando pensaba en las cosas del mundo, ello le producía de momento un gran placer; pero cuando, hastiado, volvía a la realidad, se sentía triste y árido de espíritu; por el contrario, cuando pensaba en la posibilidad de imitar las austeridades de los santos, no sólo entonces experimentaba un intenso gozo, sino que además tales pensamientos lo dejaban lleno de alegría.

De esta diferencia él no se daba cuenta ni le daba importancia, hasta que un día se le abrieron los ojos del alma y comenzó a admirarse de esta diferencia que experimentaba en sí mismo, que, mientras una clase de pensamientos lo dejaban triste, otros, en cambio, alegre.

Y así fue como empezó a reflexionar seriamente en las cosas de Dios. Más tarde, cuando se dedicó a las prácticas espirituales, esta experiencia suya le ayudó mucho a comprender lo que sobre la discreción de espíritus enseñaría luego a los suyos.

Oración

Señor, Dios nuestro, que has suscitado en tu Iglesia a san Ignacio de Loyola para extender la gloria de tu nombre, concédenos que después de combatir en la tierra, bajo su protección y siguiendo su ejemplo, merezcamos compartir con él la gloria del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

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México: Terrorismo contra la vida y el matrimonio

julio 30, 2015

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Pareja de novios...

La Iglesia defiende la bondad y belleza del matrimonio como un tesoro irrenunciable

 

Terrorismo contra la vida y el matrimonio

Jorge Alberto Espinosa Cano

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Hace algunas semanas se vivieron actos terroristas en Francia, Túnez y Kuwait y esto volvió a causar una gran alarma sobre este fenómeno que a todos indigna y preocupa, cuyas causas son una mezcla de fanatismo religioso y extremismo político.

Por otro lado, nosotros, en México, vivimos en una situación de grave inseguridad que a todos nos hace vivir preocupados y en ciertas regiones ya se duda si el control es de las autoridades o de otros grupos.

Lo anterior parecería ser lo que más nos podría llamar a estar atentos sobre los peligros que hay que afrontar en estos tiempos, donde se esperaba que la ciencia y el progreso resolverían todos los problemas de la humanidad; sin embargo, sobre la civilización se cierne un peligro de dimensiones nunca antes vistas y que ponen en riesgo la existencia misma de la sociedad, aunque esto parezca algo exagerado.

Todo esto ha empezado bajo signos de aparente progreso en cuanto al desarrollo de los derechos humanos, de la ideología de género y de la convivencia, para protección de grupos minoritarios, desprotegidos o discriminados, y está terminando con un ataque a los valores fundamentales del hombre y la sociedad, que bajo signos equívocos de progreso y libertad, va más allá de un simple retroceso a tiempos de barbarie:

Es un encubrimiento de intereses de grupos presentado como un derecho, y de un adormecimiento o inclusive pérdida del sentido de la conciencia sobre el bien y el mal.

Otra de las corrientes que va dominando el pensamiento actual es la llamada libertad sexual, donde cada quien es dueño de su propio cuerpo y la única condición que se propone es que todo sea por consentimiento mutuo y se eviten los embarazos no deseados.

Con esto, lo que se ha producido es una devaluación sexual, donde la trascendencia de las relaciones se reducen al placer, y en el mejor de los casos, a compromisos bastante pasajeros, mientras que el sexo debería significar la entrega total y comprometida de dos personas con toda su esencia y riqueza, por lo que sólo se puede realizar a plenitud en el matrimonio, donde hay un compromiso total que se traduce en dar la vida a nuevos seres humanos.

Resulta que grupos políticos y comerciales verdaderamente poderosos han emprendido una seria campaña amparada en lo que llaman “derechos sexuales” –apoyados por los medios– para incitar a los jóvenes a tener relaciones con la sola advertencia de usar algún método anticonceptivo y protección, a lo que llaman “responsabilidad”.

Dentro de estos “derechos” figura también el aborto, que bajo ciertas circunstancias ya hasta se anuncia comercialmente y se promueven clínicas donde se practican, sin tener en cuenta ninguna consideración sobre el derecho a la vida humana desde su concepción, porque todos los que estamos en este planeta pasamos por ese periodo de gestación, y si nos hubieran abortado antes de las 12 semanas, no existiríamos:

O sea, no se habría abortado un “algo”, sino que se nos hubiera privado de esa vida a nosotros; y a esos que promueven este supuesto derecho, ellos sí gozan del privilegio que les quitan a otros.

Lo grave de esto es que, al negar el respeto a la vida desde el inicio de la misma, en el fondo van dejando en la conciencia una falta de respeto a ella en cualquiera de sus etapas. Alguien alguna vez me dijo que era diferente, porque con el aborto –aunque fuera una vida– no se le causaba daño a nadie, porque la víctima no sufría. En ese caso le dije: Pues si te mataran a ti o a mí, dormidos, no habría delito tampoco porque, no nos provocarían ningún sufrimiento.

De esta superficialidad de la llamada “revolución sexual” surge –casi como efecto natural– que se ataque la institución del matrimonio y se trate de disolver su esencia que es la unión de un hombre con una mujer para constituir la familia y ser el medio natural donde los hijos puedan crecer y desarrollarse en un ambiente lleno de amor y de seguridad que propicie el desarrollo de personas plenas, que a su vez generen una sociedad con los elementos necesarios para hacerla justa y progresista.

Los antes conocidos como grupos desprotegidos o minoritarios, hoy se han constituido en grupos de presión avalados por fuerzas políticas y económicas de gran envergadura que están localizados en puntos claves en la ONU, hasta las esferas más diversas en los gobiernos y los medios de comunicación.

Y quede claro que no es que no se reconozca ni su dignidad como personas ni sus derechos, pero no se puede aceptar tampoco que impongan sus prerrogativas sobre toda la sociedad.

La expulsión de Dios de la sociedad en nombre de la libertad y el laicismo nos ha conducido a la pérdida de la claridad en la mente y en las conciencias y nos está llevando a un barranco del cual va a ser muy difícil salir. Ya en el pasado, ha conducido a sociedades enteras a su caída y derrumbe.

El problema es que hoy en día, por la globalización, este problema se impone mediante una campaña masiva impulsada por los medios de comunicación, que hacen que cualquier posición contraria sea considerada políticamente incorrecta, y en seguida se le imponen calificativos para contrarrestar cualquier reacción.

El Papa Francisco dijo a los obispos de Puerto Rico, el 8 de junio de 2015: Son realidades que generan preocupación. Permítanme llamar su atención sobre el valor y la belleza del matrimonio. La complementariedad del hombre y la mujer, vértice de la creación divina, está siendo cuestionada por la llamada ideología de género, en nombre de una sociedad más libre y más justa. Las diferencias entre hombre y mujer no son para la contraposición o subordinación, sino para la comunión y la generación, siempre a «imagen y semejanza» de Dios.

Sin la mutua entrega, ninguno de los dos puede siquiera comprenderse en profundidad. El sacramento del matrimonio es signo del amor de Dios por la humanidad y de la entrega de Cristo por su Esposa, la Iglesia. Cuiden este tesoro, uno de los «más importantes de los pueblos latinoamericanos y caribeños».

Las reformas de las leyes que se están llevando a cabo para cambiar el sentido del matrimonio y llamar a las uniones del mismo sexo con este nombre son un engaño para todos empezando por los mismos contrayentes, pues a esas uniones se les pueden llamar de mil maneras y otorgarles los derechos que les parezcan correctos a los legisladores siempre y cuando no dañen a terceros como pueden ser los niños, pero nunca serán un matrimonio porque la definición del mismo, reiteramos, es la unión legal de un hombre y una mujer y para los cristianos es además un sacramento.

Y para que se vea el mucho ruido que hacen pocos durante un fin de semana –como se publicó en yoinfluyo.com- Facebook ofreció de manera gratuita un filtro para las imágenes de sus usuarios, que les permitió sobreponer la bandera del movimiento gay en la imagen de su perfil, con motivo de llamar la atención sobre la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de legalizar el “matrimonio homosexual” en toda la Unión Americana, sólo el 2.6% de los usuarios de Facebook lo hicieron.

La huida de Dios de la sociedad, so pretexto de la libertad y del laicismo, ha desembocado en lo que tenía que desembocar: una gran pérdida del sentido del bien y del mal y de los valores. Como dice el reclamo de Dios en Jeremías: “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua”.

El matrimonio en su forma clásica desde luego que requiere de compromiso y esfuerzo, y se ha actualizado positivamente en muchos sentidos, pero es por su propia naturaleza el mejor medio para buscar la felicidad y la estabilidad personal y social.

Hay que impulsar entre los jóvenes la imagen bella de que es el camino que Dios ha querido para buscar la realización plena del hombre y la mujer.

http://www.yoinfluyo.com/columnas/243-jorge-espinosa-cano/12339-terrorismo-contra-la-vida-y-el-matrimonio

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El maná de cada día, 30.7.15

julio 30, 2015

Jueves de la 17ª semana del Tiempo Ordinario

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El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces

El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces



PRIMERA LECTURA: Éxodo 40, 16-21. 34-38

En aquellos días, Moisés hizo todo ajustándose a lo que el Señor le había mandado.

El día uno del mes primero del segundo año fue construido el santuario. Moisés construyó el santuario, colocó las basas, puso los tablones con sus trancas y plantó las columnas; montó la tienda sobre el santuario y puso la cubierta sobre la tienda; como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

Colocó el documento de la alianza en el arca, sujetó al arca los varales y la cubrió con la placa. Después la metió en el santuario y colocó la cortina de modo que tapase el arca de la alianza; como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

Entonces la nube cubrió la tienda del encuentro, y la gloria del Señor llenó el santuario.

Moisés no pudo entrar en la tienda del encuentro, porque la nube se había posado sobre ella, y la gloria del Señor llenaba el santuario.

Cuando la nube se alzaba del santuario, los israelitas levantaban el campamento, en todas las etapas. Pero, cuando la nube no se alzaba, los israelitas esperaban hasta que se alzase.

De día la nube del Señor se posaba sobre el santuario, y de noche el fuego, en todas sus etapas, a la vista de toda la casa de Israel.


SALMO 83, 3.4.5-6a.8a.11

¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.

Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza; caminan de baluarte en baluarte.

Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados.


Aclamación antes del Evangelio: Hch 16, 14b

Ábrenos el corazón, Señor, para que aceptemos las palabras de tu Hijo.


EVANGELIO: Mateo 13, 47-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:

«El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»

Ellos les contestaron: «Sí.»

Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»

Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.


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SANTO EN TU PEQUEÑO DÍA A DÍA

No pienses que la santidad no es para ti, ni creas que es algo utópico e inalcanzable, algo extraordinario para gente extraordinaria. Estás llamado y capacitado para ella en el sitio y ambiente donde el Señor te ha puesto, con ese carácter y forma de ser que Dios ha querido para ti y no otro, aunque tengas que reformarlo.

Es verdad que se alimenta de una rica vida interior, pero tu santidad ha de forjarse en tu vida cotidiana, en tu pequeño día a día. Si la buscas fuera de ahí entonces sí que la santidad se te hace inalcanzable y utópica.

En ese cansancio que has de vencer al despertarte, en esa contestación brusca que te callas, en ese pensamiento de vanidad, de rencor, de impureza que te viene de repente, en ese volver a empezar cuando te has enfadado con alguien, en ese pequeño servicio que quitas a otros, en esa corrección que debes hacer a tus hijos y que tanto te cuesta, en ese capricho que no te compras, en ese aceptar sin molestarte las limitaciones, defectos o manías de aquellos con los que convives, en ese saber perdonar todo y siempre, en ese atasco imprevisto, en esa llamada de teléfono…

Ahí, en tu día a día, y así, tejida de esas minucias, es tu santidad. Y no quieras otra más extraordinaria si Dios no la quiere para ti. La grandeza de lo sencillo y pequeño ha sido siempre el estilo de Dios.

No quieras ir tu por otro camino que no sea ese, pequeño pero muy seguro, de la santidad de cada día.

Lañas diarias www.mater-dei.es


España: Mons. Munilla constata un fundamentalismo laicista en algunos alcaldes

julio 29, 2015

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Mons. José Ignacio Munilla

Mons. José Ignacio Munilla: Desde la convivencia social se trata de “una falta grave de consideración hacia los católicos de la ciudad”

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Mons. José Ignacio Munilla advierte:

Existe un fundamentalismo laicista en algunos alcaldes

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MADRID, 28 Jul. 15 / 11:19 am (ACI).- Existe un “fundamentalismo laicista” en algunos alcaldes, advirtió el Obispo de San Sebastián (España), Mons. José Ignacio Munilla, al referirse al anuncio de las nuevas autoridades de Barcelona, Santiago de Compostela y Zaragoza, entre otras, de no participar en las Misas que se celebrarán en las próximas fiestas patronales aduciendo la laicidad del Estado.

El Prelado señaló que estos alcaldes “quieren el cargo público al servicio de su ideología sin ser conscientes de que cuando se es alcalde o se es de todos o no se es de nadie”.

Los Sres. Alcaldes de Barcelona, Santiago de Compostela o Zaragoza, entre otros, han rechazado recientemente asistir a la Misa que se celebra como parte de las fiestas -populares y tradicionales- de sus ciudades. Según estas autoridades, el Estado español es laico y aconfesional, y por tanto, no deben participar en estos actos religiosos porque la fe es algo privado y ellos son representantes públicos.

Mons. Munilla ha asegurado que “estos cargos públicos están cometiendo un error muy grande, un error conceptual y de fondo a la hora de su ausencia”. “La fe no es una cuestión privada sino personal, que no es lo mismo”, indicó.

“Identificar “personal” y “privado” es un error muy grande. La fe es algo personal, pero un acto personal tiene dimensiones privadas y también públicas y eso no se puede olvidar”, ha subrayado.

En ese sentido Mons. José Ignacio Munilla ha destacado que con esta actitud los alcaldes demuestran “una incapacidad para entender lo que es una representación institucional: Ser alcalde de todos. Cuando uno toma posesión de un cargo público, debe ser alcalde de todos, no solo de los que le han votado -y comparten su misma ideología-, y tiene que tener capacidad de representación de todos los ciudadanos. De lo contrario hay una incapacidad partidista de ostentar un cargo público”.

“Un fundamentalista no es capaz de hacer esto, no es consciente de ese cargo de representación”, señaló.

El Prelado indicó que existen “fundamentalistas de tipo laicista incapaces de entender la representación y que de alguna manera llevan su ideología particular y pretenden poner el cargo público al servicio de esa ideología sin ser conscientes de que cuando se es alcalde o se es de todos o no se es de nadie”.

Mons. Munilla señaló que desde el punto de vista litúrgico, la presencia o no de los alcaldes no aporta nada y que, si bien “la Iglesia no tiene ningún interés especial en que asistan”, desde la convivencia social se trata de “una falta de consideración hacia los católicos de la ciudad”, cuya fe ellos dicen no compartir.

Además el Prelado ha comparado esta actitud con la de dictaduras anteriores que han prohibido la expresión y manifestación pública del hecho religioso justificándolo de esta manera: “Dictaduras que han intentado cercenar la dimensión pública que la fe religiosa tiene en la cultura, en la enseñanza”, “impidiendo la libertad de los padres para que sus hijos reciban una educación conforme a sus convicciones religiosas”.

https://www.aciprensa.com/noticias/mons-munilla-advierte-existe-un-fundamentalismo-laicista-en-algunos-alcaldes-60851/

 


El maná de cada día, 29.7.15

julio 29, 2015

Santa Marta

Santa Marta

Santa Marta


Antífona de entrada: Lc 10, 38

Entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.


Oración colecta

Dios todopoderoso, tu Hijo aceptó la hospitalidad de santa Marta y se albergó en su casa; concédenos, por intercesión de esta santa mujer, servir fielmente a Cristo en nuestros hermanos y ser recibidos, como premio, en tu casa del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Éxodo 34, 29-35

Cuando Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas de la alianza en la mano, no sabía que tenía radiante la piel de la cara, de haber hablado con el Señor. Pero Aarón y todos los israelitas vieron a Moisés con la piel de la cara radiante, y no se atrevieron a acercarse a él.

Cuando Moisés los llamó, se acercaron Aarón y los jefes de la comunidad, y Moisés les habló.

Después se acercaron todos los israelitas, y Moisés les comunicó las órdenes que el Señor le había dado en el monte Sinaí. Y, cuando terminó de hablar con ellos, se echó un velo por la cara.

Cuando entraba a la presencia del Señor para hablar con él, se quitaba el velo hasta la salida. Cuando salía, comunicaba a los israelitas lo que le hablan mandado. Los israelitas veían la piel de su cara radiante, y Moisés se volvía a echar el velo por la cara, hasta que volvía a hablar con Dios.


SALMO 98, 5. 6. 7. 9

Santo eres, Señor, Dios nuestro.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies: Él es santo.

Moisés y Aarón con sus sacerdotes, Samuel con los que invocan su nombre, invocaban al Señor, y él respondía.

Dios les hablaba desde la columna de nube; oyeron sus mandatos y la ley que les dio.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro; postraos ante su monte santo: Santo es el Señor, nuestro Dios.


ALELUYA: Jn 8, 12b

Yo soy la luz del mundo -dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida.



EVANGELIO: Juan 11, 19-27

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano.

Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»

Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.»

Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»

Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»

Ella le contestó: «Si, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»


Antífona de comunión: Jn 11, 27

Marta dijo a Jesús: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.



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29 de julio
Santa Marta

Era hermana de María y de Lázaro; cuando hospedó al Señor en su casa de Betania, se esforzó en servirle lo mejor que pudo y, más tarde, con sus oraciones impetró la resurrección de su hermano.


Dichosos los que pudieron hospedar al Señor en su propia casa
De los sermones de san Agustín, obispo

Las palabras del Señor nos advierten que, en medio de la multiplicidad de ocupaciones de este mundo, hay una sola cosa a la que debemos tender.

Tender, porque somos todavía peregrinos, no residentes; estamos aún en camino, no en la patria definitiva; hacia ella tiende nuestro deseo, pero no disfrutamos aún de su posesión. Sin embargo, no cejemos en nuestro esfuerzo, no dejemos de tender hacia ella, porque sólo así podremos un día llegar a término.

Marta y María eran dos hermanas, unidas no sólo por su parentesco de sangre, sino también por sus sentimientos de piedad; ambas estaban estrechamente unidas al Señor, ambas le servían durante su vida mortal con idéntico fervor.

Marta lo hospedó, como se acostumbra a hospedar a un peregrino cualquiera. Pero, en este caso, era una sirvienta que hospedaba a su Señor, una enferma al Salvador, una criatura al Creador. Le dio hospedaje para alimentar corporalmente a aquel que la había de alimentar con su Espíritu.

Porque el Señor quiso tomar la condición de esclavo para así ser alimentado por los esclavos, y ello no por la necesidad, sino por condescendencia, ya que fue realmente una condescendencia el permitir ser alimentado. Su condición humana lo hacía capaz de sentir hambre y sed.

Así, pues, el Señor fue recibido en calidad de huésped, él, que vino a su casa, y los suyos no lo recibieron; pero a cuantos lo recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, adoptando a los siervos y convirtiéndolos en hermanos, redimiendo a los cautivos y convirtiéndolos en coherederos.

Pero que nadie de vosotros diga: «Dichosos los que pudieron hospedar al Señor en su propia casa». No te sepa mal, no te quejes por haber nacido en un tiempo en que ya no puedes ver al Señor en carne y hueso; esto no te priva de aquel honor, ya que el mismo Señor afirma: Cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.

Por lo demás, tú, Marta –dicho sea con tu venia, y bendita seas por tus buenos servicios–, buscas el descanso como recompensa de tu trabajo. Ahora estás ocupada en los mil detalles de tu servicio, quieres alimentar unos cuerpos que son mortales, aunque ciertamente son de santos; pero ¿por ventura, cuando llegues a la patria celestial, hallarás peregrinos a quienes hospedar, hambrientos con quienes partir tu pan, sedientos a quienes dar de beber, enfermos a quienes visitar, litigantes a quienes poner en paz, muertos a quienes enterrar?

Todo esto allí ya no existirá; allí sólo habrá lo que María ha elegido: allí seremos nosotros alimentados, no tendremos que alimentar a los demás. Por esto, allí alcanzará su plenitud y perfección lo que aquí ha elegido María, la que recogía las migajas de la mesa opulenta de la palabra del Señor. ¿Quieres saber lo que allí ocurrirá? Dice el mismo Señor, refiriéndose a sus siervos: Os aseguro que los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.

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Homilía del Emo. Sr. Cardenal Juan Luis Cipriani, 28 julio 2015

julio 28, 2015

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Card. Juan Luis Cipriani

El Sr. Cardenal Juan Luis Cipriani pronuncia la homilía en la Catedral

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Homilía del Eminentísimo Señor Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima

Misa y Te Deum por el 194° Aniversario de la Independencia del Perú

Martes, 28 de julio del 2015. Basílica Catedral de Lima

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Hermanos todos en Cristo Jesús

Hoy nos hemos reunido en esta celebración Eucarística para elevar nuestra oración a Jesucristo Nuestro Señor por el don de la libertad, una oportunidad maravillosa para darle gracias a Dios por todos los beneficios recibidos. Estas palabras a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia son una reflexión con el cariño que todos tenemos a nuestra patria.

Quienes vivimos en el Perú tenemos una deuda muy grande con Dios, por todo lo que nos ha concedido, a través de esta hermosa realidad que es nuestra patria. Los pueblos suelen volver la mirada a los acontecimientos significativos y fundantes de su historia para comprender su identidad.

Nosotros somos herederos de la grandeza cultural del Imperio Incaico y de una civilización que hundía sus raíces en lo que fuera la Europa cristiana, principalmente de España. El mestizaje define cabalmente nuestra identidad en el encuentro de estas dos realidades culturales, cada una de ellas expresión de una pluralidad de ricas experiencias.

“Del encuentro de la fe con estas etnias originarias ha nacido la rica cultura cristiana en este continente que se expresa en el arte, la música, en la literatura y, sobre todo, en las tradiciones religiosas y en la idiosincrasia de sus gentes, unidos todos por una misma historia y un mismo credo, y formando una gran sintonía en la diversidad de culturas y de lenguas”1.

En la historia de nuestra Patria encontramos figuras egregias entre sus pastores, como mi antecesor Santo Toribio de Mogrovejo. Asimismo, reluce la grandeza de nuestro pueblo humilde y sencillo, no sólo dentro de nuestras fronteras, sino que se proyecta al mundo entero. Hablar de Santa Rosa de Lima y de San Martín de Porres despierta la admiración en los corazones de los pueblos de muchos países de América, Europa, Filipinas y otros del mundo entero. La fe de mujeres y hombres peruanos irradiaron con su ejemplo de bondad y amor al prójimo los primeros tiempos de la evangelización en el nuevo Continente.

Reafirmamos ese sentido humano y cristiano de la vida tan nuestro, entendemos en profundidad lo que se ha llamado la peruanidad: la esencia del ser peruanos, que es mucho más grande que la suma de ideologías o de situaciones coyunturales. El patriotismo que se alimenta del ser peruanos es “una síntesis comenzada, pero no concluida”2.

Un patriotismo militante, que desde nuestra propia realidad convive fraternalmente con aquellas otras naciones que respetan la libertad de sus pueblos y saben reconocer en el ejercicio de la democracia nuestra realidad americana, la patria grande por su origen, por su cultura y por su fe cristiana.

El destino del Perú es continuar realizando esa síntesis, buscando tercamente el bien común dentro de un Estado de Derecho, al interior de nuestro país y en las relaciones con nuestros hermanos del Continente.

Por eso, en un día como hoy demos ese sentido primaveral de nuestra historia. Esa gran fuerza que aglutina la peruanidad y que tantas veces la encontramos en nuestro pueblo, basta pasear la geografía. Esa presencia de esos valores espirituales3.

En efecto, así ha sido. Hombres como Honorio Delgado, que desarrolló una concepción cristiana de la salud física y mental que fue reconocida en el mundo entero; como el ilustre jurista, el Dr. Domingo García Rada, que escribió esas palabras tan alentadoras: “debemos tener esperanza en el Perú y en los peruanos”4.

Así también héroes que con la entrega de sus vidas plasmaron esa esperanza en el servicio heroico a la Patria, el Gran Almirante [Miguel] Grau, el Coronel Francisco Bolognesi y el Teniente José Abelardo Quiñones. Todos ellos, y muchos más compatriotas, han contribuido a configurar lo mejor de la Peruanidad.

De ahí la frase universalmente conocida: ¡Vale un Perú! Vale la pena hoy contemplar la historia con gratitud, somos herederos de algo muy grande.

Reflexionemos en este aniversario patrio a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, en la necesidad de fortalecer la autoestima como un valor nuclear en todo proceso educativo desde la niñez y juventud, especialmente en la familia.

Nuestro Perú, tan querido y provisor, nos ofrece un panorama alentador y, al mismo tiempo, inquietante. Verificamos que el cristianismo es la fe del 94 por ciento de los peruanos, del cual el 80 por ciento es católico: esta realidad que campea de manera soberana en la gente más humilde y sencilla es clave para una correcta lectura del destino del país, respetando permanentemente esa laicidad del estado pero sin desconocer de dónde venimos y quiénes somos.

Un porcentaje muy alto de la población piensa que los valores religiosos colaboran y ayudan a realizar una tarea honesta, positiva en el desarrollo del Perú. Por ello con todo el respeto y con toda la verdad ¿cómo no llamar la atención en la trascendencia de la moral cristiana de la honradez, de la veracidad, de la justicia, de la dignidad de toda vida humana, del respeto a la honra, etc.?

¿Cómo no darnos cuenta que estos valores iluminan nuestros pueblos? En especial, la protección y promoción de la familia; saludo la presencia del señor Presidente y la señora Primera Dama; da gusto ver que nuestro país sigue teniendo un respeto a esa célula fundamental para el desarrollo, para la inclusión y para todo proyecto social. La inmensa mayoría de la población es lo que más valora, la familia.

Por eso, todo lo que fortalezca la familia tiene la aprobación del pueblo. Todo lo que dañe a la familia tiene la desaprobación del pueblo. No aceptemos que el neocolonialismo promovido por algunas instituciones y organismos de países, poderosos materialmente hablando pero enfermos espiritualmente, el Perú tiene su propio camino, no debemos esperar iluminaciones de países que han renegado de su historia y origen y hoy caminan en la oscuridad de lo que ellos llaman prácticas modernas, todas ellas en contra de la familia, el matrimonio y la vida.

Nos inquieta, con enorme respeto a todos los peruanos y sin señalar a ninguno, que en muchos ámbitos se quiere introducir la mentira, la falsedad y el engaño, y se comenta con un aire de cinismo: “si todos también lo hacen”. Brotan de ahí las diversas formas de descomposición social, la falta de cumplimiento de la palabra empeñada, las variadas especies de fraude y la injusticia. Por ello, la población tiene un sentimiento de inseguridad; y de corrupción política alarmantes5.

El Santo Padre recientemente afirmaba: “El corrupto atraviesa la vida con los atajos del oportunismo, con el aire de quien dice: «No he sido yo». (…) El corrupto no puede aceptar la crítica, descalifica a quien lo hace, trata de disminuir cualquier autoridad moral que pueda ponerlo en tela de juicio, no valora a los demás y ataca con el insulto a quien piensa de modo diverso. Esa corrupción se expresa tantas veces en una atmósfera de triunfalismo. El corrupto cree que es un vencedor, no conoce la fraternidad o la amistad, vive en la complicidad y la enemistad. Es difícil corregir este estado”6. Y es una responsabilidad de todos.

El alma de nuestra Patria nos reclama a todos una mayor responsabilidad, para recuperar los valores que hicieron grande nuestra historia. No vivamos de nostalgias y sueños inútiles. Nuestra Iglesia goza, no obstante las debilidades y miserias humanas, de una confianza y credibilidad, tal vez por aquellas palabras del Papa Benedicto XVI que afirmaba que la Iglesia “es morada de pueblos hermanos y casa de los pobres. (…)

Amados hermanos: el gran misterio de nuestra salvación está en Cristo; es decir, de nuestra vida como miembros de Cristo, como parte del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, no podemos adulterarla ni reducirla. Debemos anunciar en toda su integridad y profundidad su doctrina. Muchas veces son precisamente los pobres, la gente sencilla, quien mejor lo puede acoger, aun sin comprenderlo”7. Los pobres, no la ideología de los pobres.

Finalmente, permítanme entrar con mucha delicadeza en este tema. Los próximos meses entraremos en un período electoral, que exige de un suplemento de respeto en todos los peruanos, y de manera especial en quienes de alguna manera somos autoridad frente a un grupo humano. Debemos realizar un compromiso con la honradez y la transparencia del proceso en que se elegirá a nuestros gobernantes.

Una llamada muy especial de prudencia a los medios de comunicación se hace imprescindible para ayudar y orientar a nuestros compatriotas. La lícita variedad de opciones no significa ni otorga derechos para descalificar, insultar, dañar la honra de las personas en campañas destructivas de quienes no piensan como uno.

El mundo nos contempla, hemos pasado a ser de esas naciones que se contemplan como referentes. América Latina nos contempla con el deseo de ver que nuestra democracia se consolide y que el talante de solidaridad con los más pobres sea la bandera del Estado de Derecho y no la bandera de la violencia y agitación ideológica que tanto daño causó a nuestra patria.

Vuelva el Perú a ocupar el lugar que tuvo en la historia de Sudamérica. Está el camino, está en nuestras manos y es un deber no faltar a esta hora en que la historia nos pone, a pocos años de celebrar el Bicentenario de nuestra independencia.

Queridos hermanos, que resuene en nuestros corazones el latir del reconocimiento que la historia nos reserva esa expresión ¡“Vale un Perú”! Que resuene en el corazón y que el Señor de los Milagros y su Madre Bendita Reina de la Paz nos bendiga, y a todos les deseo unas muy Felices Fiestas Patrias.

Así sea.

http://www.arzobispadodelima.org/index.php?option=com_content&view=article&id=3046:homilia-en-la-misa-y-te-deum-por-el-194d-aniversario-patrio-&catid=381:julio-2015&Itemid=848

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  1. Benedicto XVI, Discurso inaugural de la V Conferencia de Aparecida del CELAM.
  2. Víctor Andrés Belaúnde, Peruanidad.
  3. Cf. Víctor Andrés Belaunde, Peruanidad.
  4. Memorias de un Juez.
  5. Cf. Ipsos, 27.07.15.
  6. Papa Francisco. Discurso en Roma, 23.X.2014.
  7. Cardenal Joseph Ratzinger, Homilía en “Pueblo joven” de Lima, 20 de julio de 1986.

 

 


Carta al Perú del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Peruana, julio 2015

julio 28, 2015

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Perú, Niño patrio

¡EL PERU ES UN REGALO DE DIOS CON GRAN FUTURO!

 

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Carta al Perú del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Peruana:

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En este 194° aniversario del nacimiento de nuestra República nos dirigimos a todos los peruanos con un mensaje de esperanza que supere las diferencias de todo orden, asuma nuestro pasado glorioso, resalte aquellos elementos presentes en nuestra realidad y encamine a la construcción de un Perú más justo, fraterno y solidario.

  1. ¡El Perú es un regalo de Dios con gran futuro! En la Costa, Sierra y Selva reconocemos la naturaleza como un espléndido libro en el que Dios nos habla de su hermosura, riqueza y bondad. Quienes admiramos nuestra tierra podemos elevar el pensamiento hacia Dios, autor de tanta generosidad. Como afirma el Papa Francisco: «El mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza» (Laudato si’ 12).
  1. Para el Perú se abre un futuro prometedor que lamentablemente se empaña por falta de consenso y unidad, porque si quedan de lado los auténticos y reales intereses de la nación, proyectaremos una imagen ética y moral negativa. En este contexto, podemos preguntarnos ¿qué sucede con la clase política que deja tanta insatisfacción en la comunidad peruana? Se debe gobernar con humildad y amor al pueblo, ya que la política es una de las formas más altas de caridad al servicio del bien común.
  1. Valoremos que en la vida misma del hombre está la raíz de toda esperanza. Para todo peruano, dicha esperanza debe fundarse en la lucha diaria, en el trabajo, en el ingenio, en la honradez, en la solidaridad, en la cordialidad, en la fe y en el amor fraterno.
  1. La celebración de las Fiestas Patrias es una oportunidad para renovar nuestro amor a la tierra que nos vio nacer. Es un tiempo muy adecuado para unirnos, identificarnos y abrir múltiples posibilidades de mutua colaboración, superando cualquier tipo de dificultades. Nos hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo y que vale la pena ser responsables, honestos, justos, generosos y buenos.
  1. Hoy los nuevos retos son numerosos. Las nuevas formas de pensamiento, el desarrollo tecnológico, la seguridad ciudadana, la conciencia ecológica nos invitan a abrir nuestra mente y nuestro corazón para asumir estas nuevas realidades, teniendo como centro y fin la persona humana, que debe ser protegida, respetada, valorada y promovida por la sociedad.
  1. Saludamos a la familia peruana, célula fundamental de nuestra patria y referente permanente de los valores que alberga nuestro país, cuya realidad debe ser promovida y protegida siempre por el Estado. En este sentido, nuestra sociedad debe ser fruto de los valores que hemos recibido en nuestra familia como don precioso de Dios; valores que hemos de conservar y promover no sólo con acciones individuales sino también en la propia experiencia social. La fe nos hace prójimos, nos hace próximos a la vida de los demás y constituye a los peruanos en mejores personas, mejores ciudadanos y hombres de bien.
  1. En estas Fiestas Patrias, cantemos con convicción una vez más nuestro himno «Somos libres, seámoslo siempre». Pero caigamos en la cuenta de que es nuestro deber erradicar los grandes enemigos de la libertad: la violencia, la corrupción, la pobreza, la desigualdad social y la ignorancia, entre otros. El don de la libertad es un gran regalo de Dios que, iluminada por la fe y por la Palabra divina, nos ayuda a vivir de manera consciente, responsable y solidaria.

 

¡Felices Fiestas Patrias!

Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Peruana.

http://perucatolico.com/carta-el-peru-es-un-regalo-de-dios-con-gran-futuro-del-consejo-permanente-de-la-conferencia-episcopal-peruana/