El clericalismo, ese flagelo

agosto 18, 2019

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En los últimos tiempos, el papa Francisco está hablando con mucha frecuencia del clericalismo y diciendo sobre él duras palabras…

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El clericalismo, ese flagelo

“El clericalismo, llevado a su extremo está en el origen de muchos abusos de todo tipo, incluidos los sexuales, que han azotado a la iglesia de manera inmisericorde y de los que tardaremos mucho tiempo en recuperarnos”

“Este clericalismo de algunos sacerdotes ha llevado a que tengamos hoy en España algunos obispos bastante imprudentes porque piensan que la mitra les concede un poder y una sabiduría especiales. Y me temo que un torpe con mitra es un torpe más peligroso aún que sin ella”

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En los últimos tiempos, el papa Francisco está hablando con mucha frecuencia del clericalismo y diciendo sobre él duras palabras que han de hacernos reflexionar.

No lo dice por capricho o esnobismo como algunos insinúan,  sino porque, en realidad, es uno de los grandes males que azota a nuestra Iglesia y que está causando muchos y grandes males en ella. Se habla ya de que muy pronto los católicos españoles serán solo el cuatro por ciento de manera evidente.

Este dato es algo que no me preocupa en demasía. Hace tiempo que vengo pensando y diciendo que, tal vez, sea necesario comenzar de nuevo, como en el Lago de Galilea, con poca gente, comunidades muy reducidas, pero en actitud de búsqueda y deseos de cultivar una honda experiencia de Dios, con buenas dosis de formación humana y bíblica.

Las grandes masas y asambleas creyentes de cumplimiento de misa dominical de precepto se están mostrando, cada vez más, como ineficaces a la hora de vivir y transmitir la fe.

Da la impresión, y cada día lo noto con más fuerza, que estamos ofreciendo sacramentos sin Cristo, o sea sin experiencia real de lo que un sacramento significa: bodas para la galería, matrimonios que duran cuatro días, bautizos sin compromiso, confirmaciones para poder ser padrinos en el futuro, si llega la ocasión, unciones, cada día menos para no impresionar al enfermo, pero sin decisión personal de vivir y amar la fe y hacer del Evangelio un programa de vida. Confesiones escasas y, además, desacreditadas. La gente ahora se “confiesa directamente con Dios”

Pero… ¿Qué es el clericalismo?

Es una especie de “virus”, alimentado desde el seminario menor. He sido formador en un seminario diocesano durante doce años, donde a los chicos se les educa para ser autoridad en la Iglesia, no tanto para ser servidores en la Iglesia.

Y esto se nota a la legua en muchos párrocos que han hecho de su parroquia un cortijo donde ellos hacen y deshacen a su antojo, muchas veces sin Consejos Parroquiales en activo que les orienten y donde los laicos solo son monaguillos en el sentido más despectivo de la palabra.

Sacerdotes que imponen más que proponen, que sacan el genio de la frustración en no pocas ocasiones y lanzan broncas descomunales que echan a la gente de la Iglesia y alejan a los jóvenes para siempre. Esto es así como lo digo porque yo mismo lo he visto en no pocas ocasiones.

No hace mucho tiempo me encontré con un sacerdote muy mayor, en una parroquia –su parroquia- lejos de la mía. Donde acudí para una boda, que lo primero que hizo fue darme todas las instrucciones de lo que se podía y lo que no se podía en la misa, como si yo fuera un sacerdote que no sé de qué va la cosa o un seminarista que está aprendiendo todavía.

Lo curioso es que luego me enteré de que es un hombre muy culto con varios doctorados y eso me hizo pensar que el buen pastor no es el que sabe mucho sino el que se acerca mucho. Así he entendido lo del “olor a oveja” del papa Francisco.

El Papa dice no al clericalismo

El sacerdocio no es un poder y, cuando lo es, entramos en una dinámica de fuerzas y de luchas que nos aleja del Evangelio. “No será así entre vosotros”.

Otra característica del sacerdocio ministerial ha de ser la gratuidad. Habrá que conjugar cómo lograr el sostenimiento de las iglesias y sus actividades con la necesaria gratuidad de los servicios sacramentales, pero en ningún caso poniendo precio a los sacramentos.

No hay testimonio más pobre que el que da un sacerdote rico o con ganas de serlo. El sacerdote ha de ser más para dar que para recibir. Y he notado que allí donde un sacerdote da mucho, recibe mucho. Y donde se nota un cierto interés por el dinero –y se nota enseguida-  cada vez se recibe menos.

Otro gran mal del clericalismo es creer que todo lo sabe. Tiene todas las respuestas a todo y no necesita aprender nada de nadie.

El clericalismo, llevado a su extremo está en el origen de muchos abusos de todo tipo, incluidos los sexuales, que han azotado a la iglesia de manera inmisericorde y de los que tardaremos mucho tiempo en recuperarnos.

No al clericalismo José Luis Cortés

Este clericalismo de algunos sacerdotes ha llevado a que tengamos hoy en España algunos obispos bastante imprudentes porque piensan que la mitra les concede un poder y una sabiduría especiales. Y me temo que un torpe con mitra es un torpe más peligroso aún que sin ella.

Los ejemplos podrían ser innumerables pero no merece la pena entrar en ese lodazal porque lo que yo quería era hablar del clericalismo al que el papa ha calificado, nada más y nada menos, que de “flagelo”. Ahí queda eso. No me extraña que la iglesia preconciliar esté que trina.

https://www.religiondigital.org/teselas/clericalismo-flagelo_7_2149954989.html


Asociación “Madres Cristianas Santa Mónica”. ¿Qué es?

agosto 16, 2019

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Éxtasis de San Agustín y Santa Mónica en Ostia Tiberina

 

Asociación “Madres Cristianas Santa Mónica”. ¿Qué es?

 

1. ¿Qué es la Asociación o Comunidad de Madres Cristianas Santa Mónica?

Es una Asociación reconocida por la autoridad eclesiástica, una organización de madres cristianas cuya finalidad es netamente religiosa y está puesta bajo el cuidado, la guía y la espiritualidad de la Orden de Agustinos Recoletos.

2. ¿Cuál es su finalidad? Tiene doble finalidad

Primero: Unir a los miembros mediante el nexo específico de la práctica de la fe cristiana católica. Para ello trata de proporcionar a sus afiliadas una formación continua y progresiva como madres de fe.

Segundo: Orar para mantener viva la fe católica de los hijos propios y ajenos; y así lograr que los hijos, firmes en la fe y en su práctica eclesial, sepan transmitirla a todos los ambientes sobre los que puedan influir.

3. ¿Dónde se inspira?

Se inspira en la Espiritualidad de la Familia Agustiniana, que consiste en Vivir el Evangelio según el estilo de San Agustín. Al hablar de San Agustín, hay que referirse necesariamente de Santa Mónica, pues sin la “Madre” Santa Mónica, no tendríamos al hijo “Agustín”.

Por tanto, ambos pertenecen a una misma familia entretejida con lazos de sangre y de fe, desde el principio hasta el fin. Sería una injusticia separarlos. Su santidad se construyó en familia y su herencia carismática involucra a la familia cristiana en toda su belleza y esplendor de acuerdo con el designio divino.

Santa Mónica constituye el camino más directo por el que Agustín llega a conocer a Cristo y a vivir el Evangelio. El mismo San Agustín la presenta ante todas las madres como la madre de la bondad y del heroísmo cristiano. Igualmente, la familia agustiniana, a lo largo de la historia, la ha propuesto como modelo para todas las esposas y madres cristianas.

4. ¿Quién inició esta devoción y organizó la Asociación de las Madres Cristianas Santa Mónica?

La inició el Padre Lorenzo Infante (1905–1997), religioso agustino recoleto de la provincia de San Nicolás y residente en Madrid. El P. Lorenzo, movido por su propia experiencia pastoral, quiso recoger y potenciar esa espiritualidad tradicional en la familia agustiniana para que redundara en bien de las madres y esposas que desean ser fieles a su vocación formando familias auténticamente cristianas.

El Padre Lorenzo, a partir del año 1976, se dedicó al apostolado en la Parroquia de Santa Rita de Madrid; durante ese tiempo fue gestándose lo que hoy se conoce como Asociación de Madres Cristianas Santa Mónica.

Los primeros Coros se organizaron entre las hermanas terciarias en 1982, y cuatro años más tarde, autorizado por el Padre Provincial, solicitó al arzobispo de Madrid, Cardenal Ángel Suquía, la aprobación de los estatutos de la Comunidad de Madres Cristianas Santa Mónica. Así mismo, solicitó que la erigiese canónicamente como Asociación Pública de fieles. Su respuesta no se hizo esperar, y finalmente el 6 de noviembre de 1987 salió el decreto de erección.

5. ¿Dónde comenzó a funcionar esta Asociación?

El P. Lorenzo organizó los coros y llevaba un archivo en la Parroquia de Santa Rita. Más tarde la oficina central funcionó en la curia de la Provincia de San Nicolás en Madrid, por muchos años, casi hasta la actualidad. Al principio comenzó en la provincia de San Nicolás y después se extendió prácticamente a todas las provincias.

La Asociación se ha extendido rápidamente a muchas comunidades parroquiales o educativas dirigidas por los Agustinos Recoletos no sólo en España sino también en el extranjero: Hungría, Estados Unidos, México, Costa Rica, Panamá, Argentina, Paraguay, Brasil, Chile, Perú, Colombia y Venezuela.

Los superiores de la Orden han dejado a la iniciativa y libertad de los religiosos la fundación y organización de la Asociación en los diversos ministerios. De ahí que existe diversidad en el funcionamiento de la Asociación.

6. ¿Por qué se origina esta devoción?

Actualmente vivimos en la era del consumismo, y los hogares se encuentran fuertemente amenazados por la increencia, el materialismo práctico y el laicismo. La fe de los hijos es constantemente bombardeada por la anticultura de la muerte. Y de manera frontal amenazada por las corrientes modernas destructoras de la familia y combativas de la fe cristiana, porque ellas propagan el individualismo y el ateísmo práctico de una manera despiadada y descarada.

De ahí que muchos adolescentes y jóvenes van perdiendo poco a poco la fe y la práctica religiosa conforme van avanzando en los estudios o en su inserción laboral o social. Y los padres cristianos, sobre todo las madres, no están dispuestos a que la semilla de la fe que ellos han sembrado se malogre o no dé fruto.

Es por ello que toda la Iglesia, pero sobre todo las esposas y madres deben ser las promotoras de la renovación espiritual de las familias garantizando la transmisión de la fe a las nuevas generaciones, a sus hijos y nietos. Los papas, sobre todo, el Papa Francisco han señalados a las madres y abuelas como a las primeras catequistas de sus hijos y nietos.

7. ¿Quiénes pueden ingresar?

  1. Las Madres biológicas, viudas y abuelas, que tengan hijos o que hayan adoptado hijos.
  2. Las Madrinas, quienes hacen las veces de madre.
  3. Las Madres solteras que tienen probidad moral y desean formarse en la fe cristiana y católica.
  4. Las Madres convivientes, las divorciadas o separadas vueltas a casar o no, pues éstas son con frecuencia las que más sufren por su situación y las más necesitadas de la oración; y que deseen ser evangelizadas, o muestren cierto interés. (Estos casos deben ser tratados con mucha prudencia y caridad. Antes de ingresar a la Comunidad, se recomienda que tengan una entrevista personal con el asesor espiritual para asegurar un verdadero cambio de vida personal y familiar).

Junto a todo esto, se pide que las madres quieran vivir de manera comprometida su fe católica. Deben tener un deseo sincero de conversión permanente, de crecimiento en la fe y de sincero compromiso cristiano, sobre todo, en la vida familiar.

8. ¿Se exige algún compromiso?

Se exigen estos compromisos:

  • Que recen diariamente por la fe de los hijos propios y ajenos, valiéndose de las oraciones debidamente aprobadas.
  • Que recen de una manera especial, a ser posible ante el Santísimo Sacramento, la oración por la fe de los hijos el día de la semana que cada madre haya elegido a la hora de constituir el coro de oración.
  • Que recen y actúen como esposas y madres cristianas sobre todo el día de la semana que le ha sido asignado a cada una en su coro de oración.
  • Que deseen profundizar su fe, formarse más en la comprensión de la misma y ponerla en práctica en su vida privada, personal y familiar sobre todo.
  • Que conozcan cada día mejor la vida de Santa Mónica y sigan los ejemplos de vida cristiana y familiar que nos dejó a todos, pero en particular a ellas, como madres y esposas.
  • Que cada afiliada, según sus posibilidades, participe en la misa de los 27 de cada mes en honor de Santa Mónica, y en las reuniones o actividades que se programan en su coro, comunidad, o parroquia.

9. ¿Quiénes son las primeras promotoras de este apostolado?

En primer lugar las madres de familia pertenecientes a la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta, como partícipes del carisma agustiniano y promotoras del mismo en la Iglesia. Cada una de las afiliadas y sobre todo las responsables de los coros deben divulgar esta devoción a otras madres, promoviendo con gran celo y entusiasmo esta labor de Evangelización de las madres de familia y esposas.

10. ¿Cómo se constituye y se organiza esta Asociación?

La organización concreta de esta Comunidad de Madres Cristianas se realiza a base de Coros de Oración; cada coro está compuesto por siete madres de familia, de manera que cada una elegirá un día de la semana, el que le parezca mejor, a fin de realizar entre las siete madres una oración ininterrumpida por los hijos propios y ajenos.

Se recomienda que en el día elegido de la semana, la interesada se desplace al templo para visitar al Santísimo y rezar ante el Señor Sacramentado la oración por los hijos que todos los días reza en su casa o en otro lugar. Ese día, ella es la responsable de que la cadena de oración no se interrumpa, sino que se intensifique.

Aunque las integrantes de los coros no tienen obligación de reunirse con frecuencia, es conveniente que se conozcan entre ellas e incluso que vivan cerca unas de otras. De las siete madres que componen el coro, una de ellas se constituye responsable o animadora del grupo y libremente asume esa misión. Se le suele llamar enlace. Se recomienda el uso algún medio de comunicación entre ellas que sea fácil, rápido e integrador. Estamos usando la aplicación WhatsApp en algunas partes.

(En algún lugar se ha ensayado esta organización: De la agrupación de siete coros surge una Comunidad de coros, que es dirigida por una de las siete responsables de coro, y a quien se le denomina “Coordinadora de Comunidad”).

11. ¿Y sobre los esposos y padres y otras situaciones familiares?

Lo ideal es que los esposos y padres recen junto a la esposa por su mutua relación y por la fe de sus hijos. Pues si los padres practican la fe pueden apoyarse mutuamente como esposos reconciliados, y los hijos recibirán un mayor ejemplo y estímulo que les arrastrará irresistiblemente hacia Dios y les facilitará la práctica religiosa. Existe un formulario de oración específico para cuando rezan los padres juntos.

También existe la oración de la madre gestante o de los padres que esperan familia, y la oración de la madre o abuela viuda.

Para concluir:

Dios nos ha elegido como esposas y madres y nos ha encomendado a los esposos e hijos a fin de que seamos para ellos la plasmación más palpable, más cercana y directa del infinito amor de Dios hacia ellos.

¿Quién mejor que nosotras puede comprenderlos y amarlos, y por tanto rezar por ellos ante Dios día y noche, y hacerlo, no como algo añadido o pesado sino como algo espontáneo y esencial a nuestra condición de esposas y de madres cristianas?

¿Y a quién escuchará Dios con más agrado que a nosotras, puesto que nos los ha encomendado con la esperanza de que los cuidemos en su nombre y los llevemos siempre a él? Esa es la meta: No sólo darles la vida y una profesión, sino también la fe, el conocimiento y el amor a Dios, que nos ha creado y nos quiere llevar al cielo para gozar con él de su gloria para siempre?

Estamos llamadas a convertirnos en sacramento de Dios en nuestro propio hogar. Pues él quiere que seamos la encarnación palpable de la ternura de Dios para nuestros esposos e hijos. Él quiere salvarlos a través de nosotras, nos necesita.

La inspiración de la Asociación responde a la prioridad pastoral que afecta a la Iglesia en nuestros días: Opción por la mujer, por la vida, por la familia. Esta mística arranca del ejemplo de Santa Mónica, modelo de esposas y de madres cristianas, heredado, imitado, conservado y cultivado en la orden agustina y agustino-recoleta.

Nuestra declaración de principio evangelizador:

“Mientras me relacione con una sola madre todavía no asociada, me queda una madre que ganar para que sienta su vocación de esposa y de madre cristiana, como ya lo estoy sintiendo yo por la gracia de Dios, y que comience hoy mismo, si es posible, una vida nueva personal y familiar”

Proceso de elaboración de este artículo:

  • Primera redacción: Luisa de Reverón. Palmira, Táchira, Venezuela. V° B° P. Ismael Ojeda, Caracas, 29 Enero, 2003
  • Revisado en Lima, Miraflores, Lima en agosto de 2017. Ismael Ojeda Lozano, oar. Párroco Sta. Rita de Casia. Miraflores – Lima
  • Revisado en Bs. Aires, Argentina, febrero de 2019. n Ismael Ojeda Lozano, oar. Párroco de San José. Villa Maipú. San Martín. Bs. Aires. Argentina.
  • Revisado en Madrid, agosto de 2019. Dirección del Blog del P. Ismael: https://ismaelojeda.wordpress.com.
  • Ver en el Blog la página “Madres Mónicas”: https://ismaelojeda.wordpress.com/las-madres-monicas/

Nota: Esta entrada es un resumen del folleto “Manual de la Asociación Madres Cristianas Santa Mónica: orígenes, espiritualidad y desarrollo”

 

Madrid, agosto de 2019. Parroquia de Santa Mónica. Agustinos Recoletos.


El maná de cada día, 9.8.19

agosto 9, 2019

Viernes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario

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Hoy, 9 de agosto se celebra en Europa la Fiesta de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, judía alemana conversa. Las lecturas propias son éstas: Eclesiástico, 51, 1-8; Salmo 30; Mateo 10, 28-33. Feliz día.
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El que pierda su vida por mí, la encontrará

El que pierda su vida por mí, la encontrará



PRIMERA LECTURA: Deuteronomio 4, 32-40

Moisés habló al pueblo, diciendo:

«Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, palabra tan grande como ésta?; ¿se oyó cosa semejante?; ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?;

¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios y guerra, con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes terrores, como todo lo que el Señor, vuestro Dios, hizo con vosotros en Egipto, ante vuestros ojos?

Te lo han hecho ver para que reconozcas que el Señor es Dios, y no hay otro fuera de él.

Desde el cielo hizo resonar su voz para enseñarte, en la tierra te mostró aquel gran fuego, y oíste sus palabras que salían del fuego. Porque amó a tus padres y después eligió a su descendencia, él en persona te sacó de Egipto con gran fuerza, para desposeer ante ti a pueblos más grandes y fuertes que tú, para traerte y darte sus tierras en heredad, cosa que hoy es un hecho.

Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre.»


SALMO 76, 12-13.14-15.16.21

Recuerdo las proezas del Señor.

Recuerdo las proezas del Señor; sí, recuerdo tus antiguos portentos, medito todas tus obras y considero tus hazañas.

Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es grande como nuestro Dios? Tú, oh Dios, haciendo maravillas, mostraste tu poder a los pueblos.

Con tu brazo rescataste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Guiabas a tu pueblo, como a un rebaño, por la mano de Moisés y de Aarón.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 5,10

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.


EVANGELIO: Mateo 16, 24-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará.

¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del hombre con majestad.»
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SIGUE AL SEÑOR CON TU CRUZ

Cuando Jesús anima a sus discípulos a seguirle con la cruz, no habla de una cruz en abstracto, sino de la que a cada uno corresponde en cada momento de nuestra vida: tu cruz… mi cruz.

Evidentemente, que no se trata de ningún adorno que llevamos en el pecho, o de ese objeto piadoso que tenemos en nuestra habitación.

Se trata de abrazar el sinsabor de cada día, el fracaso inesperado, la desilusión ante ese plan no realizado, la crítica que nos asalta, esa pasión desordenada que nos agobia, esa enfermedad que nos postra, una ironía que nos humilla…

Son tantos los momentos que en cada jornada experimentamos la pequeñez de lo que somos, que sólo hay dos salidas: emplear el voluntarismo de nuestro orgullo, o la aceptación interior.

La primera, nos lleva a estar permanentemente a la defensiva, en guardia, buscando recursos para afirmar nuestro ego, llegando incluso a fórmulas donde la mentira y el engaño son nuestros aliados.

La segunda, la aceptación interior, es acompañar a Cristo en ese camino del Calvario, donde nos unimos a una entrega que no mide los condicionamientos, sino que se da hasta inmolarse por amor.

Esta última sólo es posible llevarla a cabo cuando, más allá de la resignación, nos abandonamos en las manos de Dios, con la confianza filial de quien sabe estar correspondiendo a un amor más grande que la suficiencia personal.

La cruz, la tuya y la mía, es vivir cara a Dios nuestra condición de hijos suyos, es decir, con la generosidad del que está desprendido absolutamente de todo lo que le pertenece.

Esa cruz es también la que nos hace responder con caridad cristiana nuestra relación con los demás, empleando la paciencia, los detalles de cariño, empezando por los más próximos, tu familia, tus amigos, tus compañeros.

La cruz, en definitiva, es saber que sólo la ternura es capaz de romper el hielo de la desconfianza cuando nos damos a otros sin esperar nada a cambio.

Lañas diarias www.mater-dei.es


El maná de cada día, 1.8.19

agosto 1, 2019

Jueves de la 17ª semana del Tiempo Ordinario

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El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces

El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces



PRIMERA LECTURA: Éxodo 40, 16-21. 34-38

En aquellos días, Moisés hizo todo ajustándose a lo que el Señor le había mandado.

El día uno del mes primero del segundo año fue construido el santuario. Moisés construyó el santuario, colocó las basas, puso los tablones con sus trancas y plantó las columnas; montó la tienda sobre el santuario y puso la cubierta sobre la tienda; como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

Colocó el documento de la alianza en el arca, sujetó al arca los varales y la cubrió con la placa. Después la metió en el santuario y colocó la cortina de modo que tapase el arca de la alianza; como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

Entonces la nube cubrió la tienda del encuentro, y la gloria del Señor llenó el santuario.

Moisés no pudo entrar en la tienda del encuentro, porque la nube se había posado sobre ella, y la gloria del Señor llenaba el santuario.

Cuando la nube se alzaba del santuario, los israelitas levantaban el campamento, en todas las etapas. Pero, cuando la nube no se alzaba, los israelitas esperaban hasta que se alzase.

De día la nube del Señor se posaba sobre el santuario, y de noche el fuego, en todas sus etapas, a la vista de toda la casa de Israel.


SALMO 83, 3.4.5-6a.8a.11

¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.

Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza; caminan de baluarte en baluarte.

Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados.


Aclamación antes del Evangelio: Hch 16, 14b

Ábrenos el corazón, Señor, para que aceptemos las palabras de tu Hijo.


EVANGELIO: Mateo 13, 47-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»

Ellos les contestaron: «Sí.»

Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»

Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.


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SANTO EN TU PEQUEÑO DÍA A DÍA

No pienses que la santidad no es para ti, ni creas que es algo utópico e inalcanzable, algo extraordinario para gente extraordinaria. Estás llamado y capacitado para ella en el sitio y ambiente donde el Señor te ha puesto, con ese carácter y forma de ser que Dios ha querido para ti y no otro, aunque tengas que reformarlo.

Es verdad que se alimenta de una rica vida interior, pero tu santidad ha de forjarse en tu vida cotidiana, en tu pequeño día a día. Si la buscas fuera de ahí entonces sí que la santidad se te hace inalcanzable y utópica.

En ese cansancio que has de vencer al despertarte, en esa contestación brusca que te callas, en ese pensamiento de vanidad, de rencor, de impureza que te viene de repente, en ese volver a empezar cuando te has enfadado con alguien, en ese pequeño servicio que quitas a otros, en esa corrección que debes hacer a tus hijos y que tanto te cuesta, en ese capricho que no te compras, en ese aceptar sin molestarte las limitaciones, defectos o manías de aquellos con los que convives, en ese saber perdonar todo y siempre, en ese atasco imprevisto, en esa llamada de teléfono…

Ahí, en tu día a día, y así, tejida de esas minucias, es tu santidad. Y no quieras otra más extraordinaria si Dios no la quiere para ti. La grandeza de lo sencillo y pequeño ha sido siempre el estilo de Dios.

No quieras ir tu por otro camino que no sea ese, pequeño pero muy seguro, de la santidad de cada día.

Lañas diarias www.mater-dei.es</e


El maná de cada día, 30.7.19

julio 30, 2019

Martes de la 17ª semana del Tiempo Ordinario

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10-commandments

El Señor no las abrogó, sino que les dio ple­nitud

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PRIMERA LECTURA: Éxodo 33, 7-11; 34, 5b-9. 28

En aquellos días, Moisés levantó la tienda de Dios y la plantó fuera, a distancia del campamento, y la llamó «tienda del encuentro».

El que tenía que visitar al Señor salía fuera del campamento y se dirigía a la tienda del encuentro. Cuando Moisés salía en dirección a la tienda, todo el pueblo se levantaba y esperaba a la entrada de sus tiendas, mirando a Moisés hasta que éste entraba en la tienda; en cuanto él entraba, la columna de nube bajaba y se quedaba a la entrada de la tienda, mientras él hablaba con el Señor, y el Señor hablaba con Moisés.

Cuando el pueblo vela la columna de nube a la puerta de la tienda, se levantaba y se prosternaba, cada uno a la entrada de su tienda. El Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con un amigo. Después él volvía al campamento, mientras Josué, hijo de Nun, su joven ayudante, no se apartaba de la tienda. Y Moisés pronunció el nombre del Señor.

El Señor pasó ante él, proclamando: «Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad. Misericordioso hasta la milésima generación, que perdona culpa, delito y pecado, pero no deja impune y castiga la culpa de los padres en los hijos y nietos, hasta la tercera y cuarta generación.»

Moisés, al momento, se inclinó y se echó por tierra.
Y le dijo: «Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque ése es un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya.»

Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días con sus cuarenta noches: no comió pan ni bebió agua; y escribió en las tablas las cláusulas del pacto, los diez mandamientos.

SALMO 102, 6-7. 8-9. 10-11. 12-13

El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos; enseñó sus caminos a Moisés y sus hazañas a los hijos de Israel.

El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo.

No nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas. Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre sus fieles.

Como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos. Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles.


Aclamación antes del Evangelio

La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; quien lo encuentra vive para siempre.


EVANGELIO: Mateo 13, 36-43

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa.

Los discípulos se le acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.»

Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles.

Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.»

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EL TESTAMENTO DE DIOS

San Ireneo (Contra los herejes 4, 16, 2-5)

Moisés dice al pueblo en el Deuteronomio: El Señor, nuestro Dios, hizo alianza con nosotros en el Horeb; no hizo esa alianza con nuestros padres, sino con nosotros.

¿Por qué razón no la hizo con nuestros pa­dres? Porque la ley no ha sido instituida para el justo; y los padres eran justos, tenían la eficacia del decálogo inscrita en sus cora­zones y en sus almas, amaban a Dios, que los había creado, y se abstenían de la injusticia con respecto al prójimo: razón por la cual no había sido necesario amonestarlos con un texto de corrección, ya que la justicia de la ley la llevaban dentro de ellos.

Pero cuando esta justicia y amor hacia Dios cayeron en olvido y se extinguieron en Egipto, Dios, a causa de su mucha misericordia hacia los hombres, tuvo que manifestarse a sí mismo mediante la palabra.

Con su poder, sacó de Egipto al pueblo para que el hombre volviese a seguir a Dios; y afligía con prohibiciones a sus oyentes, para que nadie despreciara a su Creador.

Y lo alimentó con el maná, para que recibiera un alimento espiritual, como dice también Moisés en el Deuteronomio: Te alimentó con el maná, que tus padres no conocieron, para enseñarte que no sólo vive el hombre de pan, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios.

Exigía también el amor hacia Dios e insi­nuaba la justicia que se debe al prójimo, para que el hombre no fuera injusto ni indigno para con Dios, preparando de antemano al hombre mediante el decálogo, para su amistad y la concordia que debe mantener con su prójimo; cosas todas provechosas para el hombre, sin que Dios necesitara para nada de él.

Efectivamente, todo esto glorificaba al hom­bre, completando lo que le faltaba, esto es la amistad de Dios, pero a Dios no le era de nin­guna utilidad, pues Dios no necesitaba del amor del hombre.

En cambio, al hombre le faltaba la gloria de Dios, y era absolutamente imposible que la alcanzara, a no ser por su empeño en agradarle. Por eso, dijo también Moisés al pueblo: Elige la vida, y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, pegándote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra.

A fin de preparar al hombre para semejante vida, el Señor dio, por sí mismo y para todos los hom­bres, las palabras del Decálogo: por ello estas palabras continúan válidas también para no­sotros, y la venida de la carne de nuestro Señor no las abrogó, antes al contrario les dio ple­nitud y universalidad.

En cambio, aquellas otras palabras que contenían sólo un significado de servidumbre, aptas para la erudición y el castigo del pueblo de Israel, las dio separadamente, por medio de Moisés, y solo para aquel pueblo, tal como dice el mismo Moisés: Yo os enseño los mandatos y decretos que me mandó el Señor.

Aquellos preceptos, pues, que fueron dados como signo de servidumbre a Israel han sido abrogados por la nueva alianza de libertad; en cambio, aquellos otros que forman parte del mismo derecho natural y son origen de libertad para todos los hombres, quiso Dios que encontraran mayor plenitud y universalidad, concediendo con largueza y sin límites que todos los hombres pudieran conocerlo como padre adoptivo, pudieran amarlo y pudieran seguir, sin dificultad, a aquél que es su Palabra.

 


El maná de cada día, 20.7.19

julio 20, 2019

Sábado de la 15ª semana del Tiempo Ordinario

Su misericordia es eterna

Su misericordia es eterna

 

PRIMERA LECTURA: Éxodo 12, 37-42

En aquellos días, los israelitas marcharon de Ramsés hacia Sucot: eran seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños; y les seguía una multitud inmensa, con ovejas y vacas y enorme cantidad de ganado.

Cocieron la masa que habían sacado de Egipto, haciendo hogazas de pan ázimo, pues no había fermentado, porque los egipcios los echaban y no los dejaban detenerse; y tampoco se llevaron provisiones. La estancia de los israelitas en Egipto duró cuatrocientos treinta años.

Cumplidos los cuatrocientos treinta años, el mismo día, salieron de Egipto las legiones del Señor. Noche en que veló el Señor para sacarlos de Egipto: noche de vela para los israelitas por todas las generaciones.



SALMO 135,1.23-24.10-12.13-15

Porque es eterna su misericordia.

En nuestra humillación, se acordó de nosotros.

Y nos libró de nuestros opresores.

Él hirió a Egipto en sus primogénitos.

Y sacó a Israel de aquel país.

Con mano poderosa, con brazo extendido.

Él dividió en dos partes el mar Rojo.

Y condujo por en medio a Israel.


Aclamación antes del Evangelio: 2 Co 5, 19

Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.



EVANGELIO: Mateo 12, 14-21

En aquel tiempo, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran.

Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones.»



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NO QUEBRARA LA CAÑA CASCADA

P. Francisco Fernández Carvajal

No romperá la caña cascada ni apagará la mecha que aún humea…

La misericordia de Jesús por los hombres no decayó ni un instante, a pesar de las ingratitudes, las contradicciones y los odios que encontró. El amor de Cristo por los hombres es profundo, porque, en primer lugar, se preocupa del alma, para conducirla, con ayudas eficaces, a la vida eterna; y, al mismo tiempo, es universal, inmenso, y se extiende a todos.

Él es el Buen Pastor de todas las almas, a todas las conoce y las llama por su nombre (5). No deja a ninguna perdida en el monte. Ha dado su vida por cada hombre, por cada mujer. Su actitud cuando alguno se aleja es darle las ayudas para que vuelva, y todos los días sale a ver si lo divisa en la lejanía.

Y si alguno le ha ofendido más, trata de atraerle a su Corazón misericordioso. No quiebra la caña cascada, no termina de romperla y la abandona, sino que la recompone con tanto más cuidado cuanto mayor sea su debilidad.

¿Qué dice a quienes están rotos por el pecado, a quien ya no da luz porque apagó la llama divina en su alma? Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, que yo os aliviaré (6). Tiene piedad de la gran miseria a la que les ha conducido el pecado; les lleva al arrepentimiento sin juzgarles con severidad.

Él es el padre del hijo pródigo que abraza al hijo desgraciado por su falta; Él mismo perdona a la mujer adúltera a la que se disponen a lapidar; recibe a la Magdalena arrepentida y le abre enseguida el misterio de su vida íntima; habla de la vida eterna a la Samaritana a pesar de su mala conducta; promete el Cielo al buen ladrón.

Verdaderamente en Él se realizan las palabras de Isaías: La caña cascada no la quebrará; ni apagará el pabilo que aún humea (7).

Nunca nadie nos amó ni nos amará como Cristo. Nadie nos comprenderá mejor. Cuando los fieles de Corinto andaban divididos diciendo unos: yo soy de Pablo, y otros: yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo, San Pablo les escribe: ¿Ha sido Pablo crucificado por vosotros? (8). Es el argumento supremo.

No podemos desesperar nunca… Dios quiere que seamos santos, y pone su poder y su providencia al servicio de su misericordia. Por eso, no debemos dejar pasar el tiempo mirando nuestra miseria, perdiendo de vista a Dios, dejándonos descorazonar por nuestros defectos, tentados de exclamar ¿para qué continuar luchando, considerando todo lo que he pecado, todo lo que he fallado al Señor?

No, nosotros debemos confiar en el amor y en el poder de nuestro Padre Dios, y en el de su Hijo, enviado al mundo para redimirnos y fortalecernos (9).

¡Qué gran bien para nuestra alma sentirnos hoy delante del Señor como una caña cascada que necesita de muchos cuidados, como el pabilo que tiene una débil llama y que precisa del aceite del amor divino para que luzca como el Señor quiere!

No perdamos nunca la esperanza si nos vemos débiles, con defectos, con miserias. El Señor no nos deja; basta que pongamos los medios y que no rechacemos la mano que Él nos tiende.

(5) Mt 11, 5.- (6) Mt 11, 28.- (7) R. GARRIGOU-LAGRANGE, El Salvador, p. 322.- (8) 1 Cor 1, 3.- (9) Cfr. B. PERQUIN, Abba, Padre, p. 89.-

Homilética.org


El maná de cada día, 19.7.19

julio 19, 2019

Viernes de la 15ª semana del Tiempo Ordinario

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El Hijo del hombre es señor del sábado

El Hijo del hombre es señor del sábado

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PRIMERA LECTURA: Éxodo 11, 10-12, 14

En aquellos días, Moisés y Aarón hicieron muchos prodigios en presencia del Faraón; pero el Señor hizo que el Faraón se empeñara en no dejar marchar a los israelitas de su territorio.

Dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: -«Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año.

Decid a toda la asamblea de Israel: “El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo.

Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido.

Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. No comeréis de ella nada crudo ni cocido en agua, sino asado a fuego: con cabeza, patas y entrañas. No dejaréis restos para la mañana siguiente; y, si sobra algo, lo quemaréis.

Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor. Esta noche pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto.

Yo soy el Señor. La sangre será vuestra señal en las casas donde estéis; cuando vea la sangre, pasaré de largo; no os tocará la plaga exterminadora, cuando yo pase hiriendo a Egipto.

Este día será para vosotros memorable, en él celebraréis la fiesta del Señor, ley perpetua para todas las generaciones.” »

SALMO 115,12-13.15-16be.17-18

Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.

Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles. Siervo tuyo soy, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo.

Aclamación antes del Evangelio: Jn 10, 27

Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-, y yo las conozco, y ellas me siguen.

EVANGELIO: Mateo 12, 1-8

Un sábado de aquéllos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas.

Los fariseos, al verlo, le dijeron: «Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado.»

Les replicó:

«¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes.

¿Y no habéis leído en la Ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo.

Si comprendierais lo que significa “quiero misericordia y no sacrificio”, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.»

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