El maná de cada día, 18.11.20

noviembre 18, 2020

Miércoles de la 33ª semana del Tiempo Ordinario

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Negociad mientras vuelvo

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PRIMERA LECTURA: Apocalipsis 4, 1-11

Yo, Juan, en la visión vi en el cielo una puerta abierta; la voz con timbre de trompeta que oí al principio me estaba diciendo: «Sube aquí, y te mostraré lo que tiene que suceder después.»

Al momento caí en éxtasis. En el cielo había un trono y uno sentado en el trono. El que estaba sentado en el trono brillaba como jaspe y granate, y alrededor del trono había un halo que brillaba como una esmeralda. En círculo alrededor del trono había otros veinticuatro tronos, y sentados en ellos veinticuatro ancianos con ropajes blancos y coronas de oro en la cabeza.

Del trono saltan relámpagos y retumbar de truenos; ante el trono ardían siete lámparas, los siete espíritus de Dios, y delante se extendía una especie de mar transparente, parecido al cristal. En el centro, alrededor del trono, había cuatro seres vivientes cubiertos de ojos por delante y por detrás: El primero se parecía a un león, el segundo a un novillo, el tercero tenía cara de hombre y el cuarto parecía un águila en vuelo.

Los cuatro seres vivientes, cada uno con seis alas, estaban cubiertos de ojos por fuera y por dentro. Día y noche cantan sin pausa: «Santo, Santo, Santo es el Señor, soberano de todo: el que era y es y viene.»

Y cada vez que los cuatro seres vivientes dan gloria y honor y acción de gracias al que está sentado en el trono, que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran ante el que está sentado en el trono, adorando al que vive por los siglos de los siglos, y arrojan sus coronas ante el trono, diciendo:

«Eres digno, Señor, Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado el universo; porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.»

SALMO 150, 1-2.3-4.5

Santo, Santo, Santo es el Señor, soberano de todo.

Alabad al Señor en su templo, alabadlo en su fuerte firmamento. Alabadlo por sus obras magníficas, alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas, alabadlo con arpas y cítaras, alabadlo con tambores y danzas, alabadlo con trompas y flautas.

Alabadlo con platillos sonoros, alabadlo con platillos vibrantes. Todo ser que alienta alabe al Señor.

Aclamación antes del Evangelio: Juan 15, 16

Yo os he elegido del mundo, para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto dure, dice el Señor.

EVANGELIO: Lucas 19, 11-28

En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén, y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro.

Dijo, pues: «Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: “Negociad mientras vuelvo.”

Sus conciudadanos, que lo aborrecían, enviaron tras él una embajada para informar: “No queremos que él sea nuestro rey.” Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.

El primero se presentó y dijo: “Señor, tu onza ha producido diez.” Él le contestó: “Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades.” El segundo llegó y dijo: “Tu onza, señor, ha producido cinco.” A ése le dijo también: “Pues toma tú el mando de cinco ciudades.”

El otro llegó y dijo: “Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo, porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras.” Él le contestó: “Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Con que sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses.”

Entonces dijo a los presentes: “Quitadle a este la onza y dádsela al que tiene diez.” Le replicaron: “Señor, si ya tiene diez onzas.” “Os digo: ‘Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.’ Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia.”»

Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.
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Cristo quiso salvar a los que estaban a punto de perecer

Anónimo. Homilía de un autor del siglo segundo 1, 1-2,7

Hermanos: Debemos mirar a Jesucristo como miramos a Dios, pensando que él es el juez de vivos y muertos; y no debemos estimar en poco nuestra salvación. Porque, si estimamos en poco a Cristo, poco será también lo que esperamos recibir. Aquellos que, al escuchar sus prome­sas, creen que se trata de dones mediocres pecan, y nosotros pecamos también si desconocemos de dónde fuimos llamados, quién nos llamó y a qué fin nos ha destinado y menospreciamos los sufrimientos que Cristo padeció por nosotros.

¿Con qué pagaremos al Señor o qué fruto le ofrece­remos que sea digno de lo que él nos dio? ¿Cuántos son los dones y beneficios que le debemos? Él nos otorgó la luz, nos llama, como un padre, con el nombre de hi­jos y, cuando estábamos en trance de perecer, nos salvó. ¿Cómo, pues, podremos alabarlo dignamente o cómo le pagaremos todos sus beneficios?

Nuestro espíritu estaba tan ciego que adorábamos las piedras y los leños, el oro y la plata, el bronce y todas las obras salidas de las ma­nos de los hombres; nuestra vida entera no era otra cosa que una muerte. Envueltos, pues, y rodeados de oscuri­dad, nuestra vida estaba recubierta de tinieblas, y Cristo quiso que nuestros ojos se abrieran de nuevo, y así la nube que nos rodeaba se disipó.

Él se compadeció, en efecto, de nosotros y, con entra­ñas de misericordia, nos salvó, pues había visto nuestro extravío y nuestra perdición y cómo no podíamos espe­rar nada fuera de él que nos aportara la salvación. Nos llamó cuando nosotros no existíamos aún y quiso que pasáramos de la nada al ser.

Alégrate, la estéril, que no dabas a luz; rompe a can­tar de júbilo, la que no tenías dolores: porque la aban­donada tendrá más hijos que la casada. Al decir: Alé­grate, la estéril, se refería a nosotros, pues, estéril era nuestra Iglesia, antes de que le fueran dados sus hijos. Al decir: Rompe a cantar, la que no tenías dolores, se significan las plegarias que debemos elevar a Dios, sin desfallecer, como desfallecen las que están de parto.

Lo que finalmente se añade: Porque la abandonada tendrá más hijos que la casada, se dijo para significar que nuestro pueblo parecía al principio estar abandonado del Señor, pero ahora, por nuestra fe, somos más numerosos que aquel pueblo que se creía posesor de Dios.

Otro pasaje de la Escritura dice también: No he veni­do a llamar a los justos, sino a los pecadores. Esto quie­re decir que hay que salvar a los que se pierden. Porque lo grande y admirable no es el afianzar los edificios sóli­dos, sino los que amenazan ruina. De este modo, Cristo quiso ayudar a los que perecían y fue la salvación de muchos, pues vino a llamarnos cuando nosotros estába­mos ya a punto de perecer.
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TENDEMOS A LA PEREZA

A todos nos ha venido en algún momento la desgana por hacer las cosas. Los motivos puede ser diversos: un malestar físico, excesivo cansancio, etc. Pero hay otra desgana que puede provenir de un estado anímico más profundo… o a causa del pecado.

San Pablo, experto en humanidad, nos dice que hay en cada uno de nosotros esa huella del pecado que hace que nuestros buenos deseos no se identifiquen con nuestras obras: “Descubro, pues, esta ley: aun queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presenta” (Rm 7,21). La respuesta que da el Apóstol es la de vivir en Cristo, que ha vencido a la muerte y al pecado.

Una de las consecuencias de la pereza es la denominada desidia, que es el desinterés por las cuestiones del espíritu. Así pues, cuando nos apartamos de la gracia: nuestra vida de oración, acudir a los sacramentos, etc., se da esa tendencia natural del “no hacer nada”, haciendo presa en nuestro ánimo. Pensamos que Dios nos ha dejado de su mano… ¡Gran mentira!

¿Estado anímico que te lleva a la depresión?… Entonces, ve al médico. ¿Falta de ganas por rezar?… Entonces, reza más. Así lo vivió Jesús en el huerto de Getsemaní: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”.

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El maná de cada día, 6.11.20

noviembre 6, 2020

Viernes de la 31ª semana del Tiempo Ordinario

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Ser astutos para ganar el cielo.


PRIMERA LECTURA: Filipenses 3, 17-4,1

Seguid mi ejemplo, hermanos, y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en nosotros.

Porque, como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas. Sólo aspiran a cosas terrenas.

Nosotros, por el contrario, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo.

Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo.

Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.

SALMO 121, 1-2. 4-5

Vamos alegres a la casa del Señor.

¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.

Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David.

Aclamación antes del Evangelio: 1 Jn 2, 5

Quien guarda la palabra de Cristo, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud.

EVANGELIO: Lucas 16, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.”

El administrador se puso a echar sus cálculos: “¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa.”

Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?” Éste respondió: “Cien barriles de aceite.” El le dijo: “Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta.”

Luego dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?” Él contestó: “Cien fanegas de trigo.” Le dijo: “Aquí está tu recibo, escribe ochenta.”

Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido.

Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.»

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HACEOS AMIGOS CON EL DINERO

P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

El Evangelio de hoy nos presenta una parábola en cierto modo bastante actual, la del administrador infiel. El personaje central es el administrador de un propietario de tierras, figura muy popular también en nuestros campos, cuando regían sistemas usufructuarios.

Como las mejores parábolas, ésta es como un drama en miniatura, lleno de movimiento y de cambios de escena. La primera tiene como actores al administrador y a su señor y concluye con un despido tajante: «Ya no puedes ser administrador».

Éste no esboza siquiera una autodefensa. Tiene la conciencia sucia y sabe perfectamente que de lo que se ha enterado el patrón es cierto.

La segunda escena es un soliloquio del administrador que se acaba de quedar solo. No se da por vencido; piensa enseguida en soluciones para garantizarse un futuro.

La tercera escena –el administrador y los campesinos— revela el fraude que ha ideado con ese fin: «“¿Tú cuánto debes?” Respondió: “Cien cargas de trigo”. Le dijo: “Toma tu recibo y escribe ochenta”».

Un caso clásico de corrupción y de falsa contabilidad que nos hace pensar en frecuentes episodios parecidos en nuestra sociedad, si bien a escala mucho mayor.

La conclusión es desconcertante: «El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente». ¿Es que Jesús aprueba o alienta la corrupción?

Es necesario recordar la naturaleza del todo especial de la enseñanza en parábolas. La parábola no hay que trasladarla en bloque y con todos sus detalles en el plano de la enseñanza moral, sino sólo en aquel aspecto que el narrador quiere valorar.

Y está claro cuál es la idea que Jesús ha querido inculcar con esta parábola. El señor alaba al administrador por su sagacidad, no por otra cosa.

No se afirma que se vuelva atrás en su decisión de despedir a este hombre. Es más, visto su rigor inicial y la prontitud con la que descubrió la nueva estafa, podemos imaginar fácilmente la continuación, no relatada, de la historia.

Tras haber alabado al administrador por su astucia, el señor debe haberle ordenado que devolviera inmediatamente el fruto de sus transacciones deshonestas, o pagarlas con la cárcel si no podía saldar la deuda.

Esto, o sea, la astucia, es también lo que alaba Jesús, fuera de parábolas. Añade, de hecho, casi como comentario a las palabras de ese señor: «Los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz».

Aquel hombre, frente a una situación de emergencia, cuando estaba en juego su porvenir, dio prueba de dos cosas: de extrema decisión y de gran astucia. Actuó pronta e inteligentemente (si bien no honestamente) para ponerse a salvo.

Esto –viene a decir Jesús a sus discípulos— es lo que debéis hacer también vosotros para poner a salvo no el futuro terreno, que dura algunos años, sino el futuro eterno.

«La vida –decía un filósofo antiguo— a nadie se le da en propiedad, sino a todos en administración» (Séneca).

Somos todos los «administradores»; por ello debemos hacer como el hombre de la parábola. Él no dejó las cosas para mañana, no se durmió. Está en juego algo más importante como para confiarlo al azar.

El Evangelio a menudo hace diversas aplicaciones prácticas de esta enseñanza de Cristo.

En la que se insiste más tiene que ver con el uso de la riqueza y del dinero: «Yo os digo: haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas».

Es como decir: haced como aquel administrador; haceos amigos de quienes un día, cuando os encontréis en necesidad, puedan acogeros. Estos amigos poderosos, se sabe, son los pobres, puesto que Cristo considera dado a Él en persona lo que se da al pobre.

Los pobres, decía San Agustín, son, si lo deseamos, nuestros correos y porteadores: nos permiten transferir, desde ahora, nuestros bienes en la morada que se está construyendo para nosotros en el más allá.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]

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El maná de cada día, 24.10.20

octubre 24, 2020

Sábado de la 29ª semana del Tiempo Ordinario

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Higuera
Señor, déjala todavía este año; yo cavaré, la abonaré… a ver si da fruto. Si no, la cortarás. 


PRIMERA LECTURA: Efesios 4, 7-16

A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo. Por eso dice la Escritura: «Subió a lo alto llevando cautivos y dio dones a los hombres.»

El «subió» supone que había bajado a lo profundo de la tierra; y el que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos para llenar el universo.

Y él ha constituido a unos apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.

Para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y llevados al retortero por todo viento de doctrina, en la trampa de los hombres, que con astucia conduce al error; sino que, realizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza: Cristo, del cual todo el cuerpo, bien ajustado y unido a través de todo el complejo de junturas que lo nutren, actuando a la medida de cada parte, se procura el crecimiento del cuerpo, para construcción de sí mismo en el amor.

SALMO 121, 1-2.3-4a.4b-5

Vamos alegres a la casa del Señor.

¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor.

Según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David.

Aclamación antes del Evangelio: Ezequiel 33, 11

No quiero la muerte del malvado, dice el Señor, sino que cambie de conducta y viva.

EVANGELIO: Lucas 13, 1-9

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.

Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo.

Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»

Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.

Dijo entonces al viñador: “Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?”

Pero el viñador contestó: “Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas.”»

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UN MISERICORDIOSO INTERCEDE ANTE EL MISERICORDIOSO

San Agustín, Sermón 254, 3-4

Con razón dice también el Señor en el evangelio a propósito de cierto árbol estéril: Hace ya tres años que me acerco a él sin encontrar fruto: lo cortaré para que no estorbe en el campo (Lc 13,7). Intercede el colono; intercede cuando ya el hacha está a punto de caer, para cortar las raíces estériles; intercede el colono como intercedió Moisés ante Dios; intercede el colono diciendo: Señor, déjalo todavía un año; cavaré a su alrededor y le echaré un cesto de estiércol; si da fruto, bien; si no, podrás venir y cortarlo (Lc 13,8-9).

Este árbol es el género humano. El Señor lo visita en la época de los patriarcas: el primer año, por así decir. Lo visitó en la época de la ley y los profetas: el segundo año. He aquí que amanece el tercer año; casi debió ser cortado ya, pero un misericordioso intercede ante el Misericordioso. Se mostró como intercesor quien quería mostrarse misericordioso.

«Déjesele, dijo, todavía este año. Cávese a su alrededor -la fosa es signo de humildad-; échesele un cesto de estiércol, por si da fruto». Más todavía: puesto que una parte da fruto y otra no lo da, vendrá su dueño y la dividirá (Mt 24,51). ¿Qué significa la dividirá? Que ahora los hay buenos y los hay malos, como formando un solo montón, un solo cuerpo.

Por tanto, hermanos míos, como dije, el estiércol en el sitio adecuado da fruto y en el inadecuado llena de porquería el lugar. Hay alguien triste; veo que alguien está triste. Veo el estiércol, busco su lugar. -«Dime, amigo, ¿por qué estás triste?» -«He perdido el dinero». No hay más que un lugar sucio; el fruto será nulo. Escuche al Apóstol: La tristeza mundana causa la muerte (2 Cor 7,10). No sólo es nulo el fruto; también el daño es enorme.

Dígase lo mismo de las restantes cosas que producen gozo mundano, y que es largo enumerar. Veo que otro está triste, gime y llora. Veo gran cantidad de estiércol; también en este caso busco su lugar. Cuando lo vi triste y llorando, advertí también que estaba orando. Triste, con gemidos y llanto, y en oración: me hizo pensar en no sé qué buen augurio; pero todavía busco el lugar.

¿Y si ese que ora y gime con gran llanto pide la muerte para sus enemigos? El motivo es ese; pero está en llanto, oración y súplica. No hay más que un lugar sucio, el fruto será nulo.

Más grave es lo que encontramos en la Escritura. Cuando pide la muerte de su enemigo, viene a parar en la maldición que pesa sobre Judas: Su oración se convierte en pecado (Sal 108,7). Me he fijado de nuevo en otro que gemía, lloraba y oraba. Advierto el estiércol, busco el lugar. Presté oído a su oración, y le escuché decir: Yo he dicho: «Señor, ten compasión de mí; sana mi alma, porque he pecado contra ti» (Sal 40,5).

Gime por sus pecados; reconozco el campo y quedo a la espera del fruto. ¡Gracias a Dios! El estiércol está en buen lugar; no está ahí de más, está produciendo fruto.

 


El maná de cada día, 23.10.20

octubre 23, 2020

Viernes de la 29ª semana del Tiempo Ordinario

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Señor, que sepamos discernir tus señales
Señor, que sepamos discernir tus señales.


PRIMERA LECTURA: Efesios 4, 1-6

Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados.

Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.

Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

SALMO 23, 1-2.3-4ab.5-6

Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos.

Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

Aclamación antes del Evangelio: Mateo 11, 25

Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has revelado los secretos del Reino a la gente sencilla.

EVANGELIO: Lucas 12, 54-59

En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís en seguida: “Chaparrón tenemos”, y así sucede. Cuando sopla el sur, decís: “Va a hacer bochorno”, y lo hace.

Hipócritas: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer?

Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él, mientras vais de camino; no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo.»

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¡AHORA… O NUNCA!

Ningún minuto de tu tiempo vuelve jamás a repetirse. Pero hay encuentros, conversaciones, llamadas de teléfono, circunstancias y situaciones que, porque sabes que tienen un valor especialmente único, intentas vivir con la mayor intensidad posible y hasta grabarlas en tu memoria para poder recordarlas con detalle.

Cuántas veces te has encontrado con una persona a la que hacía años que no veías, has recibido un correo electrónico de alguien de quien habías perdido el contacto o te han llamado por teléfono después de tanto tiempo, y todo sin que lo hayas previsto ni esperado.

Cómo valoramos, entonces, esos momentos que sabemos puede que no vuelvan a repetirse quizá nunca más. Piensa que, en el orden del bien, todas y cada una de las oportunidades y situaciones son aún más valiosas y únicas.

Quién sabe si la conversión o la entrega a Dios de una persona depende de ese pequeño bien que has hecho en ese momento, no más tarde, o de esa pequeña entrega, esa renuncia, ese detalle que no dejaste pasar.

No desaproveches ninguna ocasión de hacer el bien, porque quizá nunca vuelvas a tener otra oportunidad con esa persona o nunca vuelvan a darse esas circunstancias tan propicias.

Piensa que ese momento, cada momento, es el momento de Dios, no el tuyo, para hacer ese bien concreto que se te presenta delante. Cada persona es única, cada momento es único, la vida es solo una.

No la llenes de omisiones, de tiempos vacíos, de oportunidades perdidas, porque nunca sabes si el Señor te concederá el siguiente minuto de vida.

(La negrita es mía)

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Católicos rezan y protestan pacíficamente por derribo de estatua de San Junípero Serra

octubre 15, 2020

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El P. Kyle Faller dirige las oraciones en el lugar donde la estatua de San Junípero Serra fue destruida / Crédito: Valerie Schmalz / Arquidiócesis de San Francisco.

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Católicos rezan y protestan pacíficamente por derribo de estatua de San Junípero Serra

Redacción ACI Prensa, 15 de octubre de 2020

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Los católicos en California se reunieron en una manifestación pacífica el martes por la noche en el lugar donde una estatua de San Junípero Serra fue desfigurada y derribada por activistas a inicios de semana.

El disturbio que llevó a la destrucción de la estatua ocurrió el 12 de octubre en la Misión San Rafael Arcángel, en San Rafael, al norte de la Bahía de San Francisco.

El P. Kyle Faller, vicario parroquial de la Misión, dirigió un Rosario el 13 de octubre con entre 75 y 100 personas, muchas de las cuales portaban carteles que decían “Free the Mass”, (Liberen la Misa), en referencia a las restricciones de la ciudad sobre el culto público debido al COVID-19, y que han sido calificadas por el Arzobispo de San Francisco de injustas.

El P. Faller también dirigió una Letanía de Reparación por la destrucción de la estatua, así como la oración a San Miguel Arcángel. El Arzobispo local, Mons. Salvatore Cordileone, ofrecerá el 17 de octubre oraciones de exorcismo en el antiguo espacio que ocupaba la estatua.

“Que este sea un momento para que todos ustedes se animen y no tengan miedo, como dijo nuestro gran Papa San Juan Pablo II”, dijo el P. Faller a la multitud.

“Esto es lo que significa que nuestra fe no se restringe a la vida privada o en la iglesia misma. Nuestra fe está destinada a ser vivida en la iglesia, pero también en las calles, en nuestros hogares, en nuestros lugares de trabajo”, añadió.

San Junípero Serra, un sacerdote y misionero franciscano del siglo XVIII, es visto por algunos activistas como un símbolo del colonialismo y de los abusos que sufrieron muchos nativos americanos después del contacto con los europeos. Sin embargo, los historiadores dicen que el misionero protestó por los abusos y buscó luchar contra la opresión colonial.

Si bien muchos pueblos indígenas sufrieron abusos terribles, los activistas tienden a combinar los abusos que sufrieron los nativos mucho después de la muerte de San Junípero Serra con el período en el que éste estaba vivo y construía las misiones. El Papa Francisco canonizó a Junípero Serra en 2015 durante una visita a Estados Unidos.

Aunque el propio San Junípero no fundó la Misión San Rafael, debe la existencia a su legado, ya que fundó las primeras nueve misiones en territorios que se convertirían en California.

La manifestación de una hora del 12 de octubre, organizada por miembros de la tribu Coast Miwok, marcó el Día de los Pueblos Indígenas, la festividad que algunas ciudades y estados, incluida California, han designado para reemplazar el Día de la Raza.

Un trabajador de mantenimiento de la iglesia había cubierto la estatua con cinta adhesiva antes de la protesta para protegerla de los grafitis y tapó las ventanas de la misión. Numerosas estatuas del santo han sido vandalizadas o destruidas este año, la mayoría de ellas en California.

Los activistas enmascarados quitaron la cinta adhesiva y rociaron pintura roja en la cara de la estatua. Algunos de ellos intentaron evitar que las cámaras de noticias locales filmaran el derrumbe, pero Fox2 capturó la caída de la estatua en video. Se puede ver al menos a cinco personas tirando de la cabeza de la estatua con cuerdas y sogas de nylon.

La cinta parece mostrar la estatua cayendo sobre uno de los manifestantes, aunque no se han reportado heridos.

El P. Faller dijo que cuando él y el párroco, el P. Luello Palacpac, miraron a los activistas que derribaban la estatua, vieron a “personas que necesitan ser amadas”.

El P. Faller animó a los asistentes a perseverar en la oración y ofreció una reflexión sobre el perdón de Jesús ante la persecución. “No se amargue ni se endurezca su corazón en el odio o la ira”, exhortó a la multitud.

“En la cruz, cuando Cristo miró a los que lo perseguían, a los que clamaban por su muerte, ¿qué dijo? No los condenó. No les gritó. Le dijo a su Padre: ‘Perdónalos, porque no saben lo que hacen’. Esa es la oración de los golpes de la cruz, y esa debe ser nuestra oración todos los días”, dijo el presbítero.

La policía arrestó a cinco mujeres en relación con el incidente y las acusó del delito grave de vandalismo, informó Fox2.

No se pudo contactar al P. Palacpac para dar más comentarios, pero una portavoz arquidiocesana dijo a CNA –agencia en inglés del Grupo ACI– que él cree que la Misión podrá restaurar la estatua.

El Departamento de Policía de San Rafael dijo en un comunicado del 13 de octubre que las cinco mujeres habían recibido citaciones y fueron puestas en libertad, y que los casos habían sido remitidos a la oficina del fiscal de distrito.

El vandalismo en San Rafael es el último de una serie de ataques a iglesias y estatuas católicas en todo el país este año. El 11 de julio, un incendio provocado destruyó la Misión San Gabriel de 249 años en Los Ángeles, una iglesia misionera fundada por San Junípero Serra.

El 83% de los posibles votantes católicos están preocupados por los ataques a iglesias en los últimos meses, según una encuesta realizada del 27 de agosto al 1 de septiembre por Real Clear Opinion Research en asociación con EWTN News.

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA.

https://www.aciprensa.com/noticias/san-junipero-serra-catolicos-rezan-y-protestan-pacificamente-por-derribo-de-estatua-87199


El maná de cada día, 8.10.20

octubre 8, 2020

Jueves de la 27ª semana del Tiempo Ordinario

 

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Llama con tu oración, el Señor quiere dar.

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PRIMERA LECTURA: Gálatas 3, 1-5

¡Insensatos gálatas! ¿Quién os ha embrujado? ¡Y pensar que ante vuestros ojos presentamos la figura de Jesucristo en la cruz!

Contestadme a una sola pregunta: ¿recibisteis el Espíritu por observar la ley o por haber respondido a la fe?

¿Tan estúpidos sois? ¡Empezasteis por el espíritu para terminar con la carne!

¡Tantas magníficas experiencias en vano! Si es que han sido en vano.

Vamos a ver: Cuando Dios os concede el Espíritu y obra prodigios entre vosotros, ¿por qué lo hace? ¿Porque observáis la ley o porque respondéis a la fe?

SALMO: Lucas 1, 69-70.71-72.73-75

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo.

Nos ha suscitado una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

Aclamación antes del Evangelio: Hch 16, 14b

Ábrenos el corazón, Señor, para que aceptemos las palabras de tu Hijo.

EVANGELIO: Lucas 11, 5-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos:

«Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: “Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle.” Y, desde dentro, el otro le responde: “No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos.”

Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre.

¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?»

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No nos exhortaría tan insistentemente a pedir, si no quisiera dar

San Agustín, Sermón 105, 1-4

Hemos oído la exhortación de nuestro Señor, maestro celeste y fidelísimo consejero, que nos exhorta a que le pidamos y nos da cuando le pedimos. Le hemos escuchado en el evangelio, donde nos exhortaba a pedir con insistencia y a llamar hasta parecer impertinentes. En esa dirección nos puso un ejemplo.

«Si uno de vosotros tuviese un amigo a quien pidiese tres panes por habérsele presentado en casa otro amigo que viene de viaje, y hallarse sin nada que ofrecerle, si aquél le respondiera que ya está descansando y con él sus criados y que por tanto, no ha de molestarle; si, con todo, él insiste y persevera llamando, sin acobardarse por la indelicadeza, al contrario, forzado por la necesidad, el otro se levantará, sino por la amistad, al menos por su tozudez y le dará cuantos panes quisiere»

¿Cuántos quiso? Solamente tres. El Señor añadió una exhortación a la parábola; en ella nos estimuló ardientemente a pedir, buscar y llamar hasta conseguir lo que pedimos, lo que buscamos y aquello por lo que llamamos, sirviéndose de un ejemplo, por contraste: El del juez que, a pesar de no temer a Dios ni sentir respeto alguno por los hombres, ante la insistencia cotidiana de cierta viuda, vencido por el cansancio, le dio refunfuñando lo que no supo otorgar como favor.

Nuestro Señor Jesucristo, que con nosotros pide y con el Padre da, no nos exhortaría tan insistentemente a pedir si no quisiera dar. Avergüéncese la desidia humana: está más dispuesto él a dar que nosotros a recibir; más ganas tiene él de hacernos misericordia que nosotros de vernos libres de nuestras miserias. Y quede bien claro: si nos exhorta, lo hace para nuestro bien.

Estemos vigilantes y demos fe a quien nos exhorta. Cumplamos con quien promete y alegrémonos con quien da. Quizá también a nosotros se nos presentó un amigo que venía de viaje y no teníamos qué darle; en nuestra necesidad, recibimos para él y para nosotros. Es casi imposible que uno no haya topado con un amigo que le pregunta algo a lo cual no sabe responder. La necesidad de dar le mostró su carencia.

Se te presenta un amigo que está de viaje, es decir, de viaje por esta vida, por la que todos pasamos como peregrinos, pues ninguno permanece en ella como dueño, sino que a todo hombre se le dice: Reparaste tus fuerzas, sigue, ponte en camino y deja tu sitio al que viene detrás (Eclo 29, 33). O quizá es otro amigo tuyo que viene de un mal viaje, es decir, de una mala vida, fatigado por no haber encontrado la verdad, oída y conocida la cual alcance la felicidad, y cansado y extenuado en medio de toda la concupiscencia y carestía del mundo, quien viene a ti y te dice: «Dame razón de tu fe; hazme cristiano».

Quizás te pregunta lo que ignoras debido a la simplicidad de tu fe; no tienes, por tanto, con qué reparar las fuerzas del hambriento y su demanda te sirvió de toque de atención para conocer tu indigencia. Y por ello, al querer enseñarle, te ves obligado a aprender. Y la confusión en que te pone quien no encontró en ti lo que esperaba, te fuerza a buscar para merecer encontrar.

¿Y dónde buscarás? ¿Dónde sino en los libros del Señor? Quizá lo que te preguntó se halla en el libro, pero está oscuro. Quizá lo dijo el Apóstol en alguna de sus cartas, pero, aunque puedes leerlo, no consigues entenderlo; no se te permite, pues, pasar adelante.

Pero quien te pregunta, sigue urgiendo; a ti, en cambio, no se te permite preguntar directamente a Pablo o a Pedro o a algún otro profeta. Esta familia descansa con su Señor. La ignorancia de este siglo es grande, es decir, es la medianoche y el amigo hambriento apremia. Quizá a ti te bastaba una fe sencilla, pero no a él. ¿Por ventura, hay que abandonarlo? ¿Hay que arrojarlo, acaso, de casa?

Llama con tu oración al Señor mismo con quien descansa su familia; pide, insiste. No necesita ser vencido por la importunidad, como el amigo aquél, para levantarse y darte. Él quiere dar. Si, aun llamando, no has recibido nada, sigue llamando, pues desea dar. Difiere el dar lo que desea dar para que al diferirlo lo desees más ardientemente, no sea que otorgándotelo luego, te parezca vil.

Cuando hayas conseguido los tres panes, es decir, el alimento que es el conocimiento de la Trinidad, tendrás con qué vivir tú y con qué alimentar al otro. No tengas miedo de que venga un peregrino de viaje; al contrario, hazle miembro de tu familia recibiéndolo. No temas tampoco que se te acaben las provisiones.

Ese pan no se termina; antes bien, terminará él con tu indigencia. Es pan, y es pan, y es pan: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espiritu Santo. Inmutable el Padre, inmutable el Hijo e inmutable el Espíritu Santo; eterno el Padre, coeterno el Hijo y coeterno el Espíritu Santo; Creador tanto el Padre, como el Hijo, como el Espíritu Santo; pastor y dador de vida tanto el Padre, como el Hijo, como el Espíritu Santo. Alimento y pan eterno el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Aprende esto tú y enséñalo. Vive de él tú y alimenta al otro. Dios, que es quien da, no puede darte otra cosa mejor que a sí mismo. ¡Avaro! ¿Qué otra cosa deseas? Si pides algo más, ¿qué te ha de bastar, si Dios no te basta? Mas, para que pueda serte dulce lo que te da, es necesario que poseas caridad, que tengas fe, que tengas esperanza. Son dones también de Dios.


El maná de cada día, 21.9.20

septiembre 21, 2020

SAN MATEO, apóstol y evangelista

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San Mateo, por Guido Reni


Antífona de entrada: Mt 28, 19-20

Id y haced discípulos de todos los pueblos bautizándolos y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado, dice el Señor.

Oración colecta

Oh Dios, que en tu infinita misericordia te dignaste elegir a san Mateo para convertirlo de publicano en apóstol, concédenos que, fortalecidos con su ejemplo y su intercesión, podamos seguirte siempre y permanecer unidos a ti con fidelidad. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA: Efesios 4, 1-7.11-13

Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados.

Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.

Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo.

Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.

SALMO 18, 2-3.4-5

A toda la tierra alcanza su pregón.

El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra.

Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Aclamación antes del Evangelio

A ti, oh Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos. A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles.

EVANGELIO: Mateo 9, 9-13

En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»

Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos.

Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?»

Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa “misericordia quiero y no sacrificios”: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

Antífona de comunión: Mt 9, 13

No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, dice el Señor.

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SAN MATEO, apóstol y evangelista

Nació en Cafarnaún, y, cuando Jesús lo llamó, ejercía el oficio de recaudador de impuestos. Escribió el evangelio en lengua aramea y, según la tradición, predicó en Oriente.

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Jesús lo vio y, porque lo amó, lo eligió

De las homilías de san Beda El Venerable, presbítero

Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado al mos­trador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Lo vio más con la mirada interna de su amor que con los ojos corpo­rales. Jesús vio al publicano y, porque lo amó, lo eligió, y le dijo: Sígueme. Sígueme, que quiere decir: «Imítame».

Le dijo: Sígueme, más que con sus pasos, con su modo de obrar. Porque, quien dice que permanece en Cristo debe vivir como vivió él.

El –continúa el texto sagrado– se levantó y lo siguió. No hay que extrañarse del hecho de que aquel recaudador de impuestos, a la primera indicación imperativa del Señor, abandonase su preocupación por las ganancias terrenas y, dejando de lado todas sus riquezas, se adhiriese al grupo que acompañaba a aquel que él veía carecer en absoluto de bienes.

Es que el Señor, que lo llamaba por fuera con su voz, lo iluminaba de un modo interior e invisible para que lo siguiera, infundiendo en su mente la luz de la gracia espiritual, para que comprendiese que aquel que aquí en la tierra lo invitaba a dejar sus negocios temporales era capaz de darle en el cielo un tesoro incorruptible.

Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. La conversión de un solo publicano fue una muestra de penitencia y de perdón para muchos otros publicanos y pecadores.

Ello fue un hermoso y verdadero presagio, ya que Mateo, que estaba destinado a ser apóstol y maestro de los gentiles, en su primer trato con el Señor arrastró en pos de sí por el camino de la salvación a un considerable grupo de pecadores. De este modo, ya en los inicios de su fe, comienza su ministerio de evangelizador que luego, llegado a la madurez en la virtud, había de desempeñar.

Pero, si deseamos penetrar más profundamente el significado de estos hechos, debemos observar que Mateo no sólo ofreció al Señor banquete corporal en su casa terrena, sino que le preparó, por su fe y por su amor, otro banquete mucho más grato en la casa de su interior, según aquellas palabras del Apocalipsis: Estoy a la puerta llamando: si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos.

Nosotros escuchamos su voz, le abrimos la puerta y lo recibimos en nuestra casa, cuando de buen grado prestamos nuestro asentimiento a sus advertencias, ya vengan desde fuera, ya desde dentro, y ponemos por obra lo que conocemos que es voluntad suya.

Él entra para comer con nosotros, y nosotros con él, porque, por el don de su amor, habita en el corazón de los elegidos, para saciarlos con la luz de su continua presencia, haciendo que sus deseos tiendan cada vez más hacia las cosas celestiales y deleitándose él mismo en estos deseos como en un manjar sabrosísimo.

 


El maná de cada día, 11.9.20

septiembre 11, 2020

Viernes de la 23ª semana del Tiempo Ordinario

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Señor, que no seamos ciegos. Ayúdanos a ser misericordiosos.

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PRIMERA LECTURA: 1 Corintios 9, 16-19.22b-27

El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!

Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio.

Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio.

Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles. Me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos. Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes.

Ya sabéis que en el estadio todos los corredores cubren la carrera, aunque uno solo se lleva el premio. Corred así: para ganar.

Pero un atleta se impone toda clase de privaciones. Ellos para ganar una corona que se marchita; nosotros, en cambio, una que no se marchita.

Por eso corro yo, pero no al azar; boxeo, pero no contra el aire; mis golpes van a mi cuerpo y lo tengo a mi servicio, no sea que, después de predicar a los otros, me descalifiquen a mí.

SALMO 83,3.4.5-6.12

¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.

Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza al preparar su peregrinación.

Porque el Señor es sol y escudo, él da la gracia y la gloria; el Señor no niega sus bienes a los de conducta intachable.

Aclamación antes del Evangelio: Jn 17, 17b.a

Tu palabra, Señor, es la verdad; conságralos en la verdad.

EVANGELIO: Lucas 6,39-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:

«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?

¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».

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LA MOTA DE POLVO Y LA VIGA

Mucho tiempo pasó el Señor conviviendo íntimamente con aquellos rudos y toscos apóstoles y, sin embargo, nunca salió de su boca una mínima palabra de crítica, reproche o murmuración sobre sus evidentes defectos, faltas y limitaciones.

Tampoco dejó de amarlos porque tuvieran esos defectos, aunque sí se preocupó de corregirles con la delicadeza y paciencia de un Dios que vivió entre los suyos enamorado de la pobre condición humana.

Aquel que era perfecto, como el Padre de los cielos, nunca pronunció una palabra de amargura o de reproche contra aquellos que estaban clavándole en la cruz.

Aquel que no tenía viga alguna en sus ojos sabía ver con la mirada limpia del amor las innumerables motas de polvo que empañaban el alma de sus apóstoles y discípulos.

Impresiona este silencio del Señor, cargado de caridad y ternura, ante la fragilidad y miseria de una condición humana tan herida por el pecado.

Ese corazón empecatado es el que, a ti y a mí, nos hace aumentar y agrandar la mota del ojo ajeno en proporción a la medida de nuestra soberbia.

Tendemos a disimular, ocultar y hasta negar nuestros defectos, a excusar y justificar con buenos motivos nuestros pecados, a criticar y proyectar en otros lo que, en realidad, son defectos e imperfecciones propias, a exigir en los demás una perfección de carácter o de comportamiento que nosotros no estamos dispuestos a vivir, a hablar mal y a juzgar superficialmente situaciones que nos contrarían o personas que no se han plegado a nuestros intereses egoístas, a murmurar de forma atolondrada y precipitada contra aquellos que nos han corregido.

Tan fácil es hacer daño a otros y obrar el mal con nuestra lengua como difícil reparar el efecto que ha podido tener nuestra mala palabra.

La calidad espiritual de tu alma se mide, y mucho, por esa finura en el hablar que sabe cubrir de silencio magnánimo tantas vigas propias y motas ajenas.

Mater Dei

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La muerte de la verdad

septiembre 8, 2020

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Cuando la mentira resulta algo natural es que la sociedad está enferma. Suele llevar al enfrentamiento y al caos… La manga ancha de la sociedad española respecto a la mentira de sus gobernantes resulta triste e inquietante.

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La muerte de la verdad

«Si se persigue y se niega la verdad ¿cómo garantizar unas elecciones limpias y libres? Cuando la mentira resulta algo natural es que la sociedad está enferma. Suele llevar al enfrentamiento y al caos. Hemos vivido movilizaciones para negar la pandemia y desterrar las mascarillas. Nadie se moviliza para denunciar el fatal avance de la mentira. ¿A dónde vamos?»

Vivimos un momento distópico, orwelliano y a la vez huxleyano. Orwell y Huxley denunciaron el engaño de las masas por manipulación de la información o por su exceso. Debemos a Orwell: «El concepto de verdad objetiva está desapareciendo de nuestro mundo; las mentiras pasarán a la historia». Las mentiras se harán historia. Serán ya como verdades asumidas.

Nunca como aquí y ahora se ha mentido tanto desde el poder, nunca la mentira ha sido tan reiteradamente esgrimida con tanta desfachatez, virtuosismo y convicción.

A menudo aquella afirmación atribuida a Goebbels de que «una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad» es la norma, el catón de los rasputines de turno que diseñan lo que debemos creer o rechazar, lo que es bueno o malo, lo que es cierto o no. Y no para un grupo social sino para el conjunto de la sociedad.

En el camino de la falta de información y la censura y en el de la sobreinformación que, por ello, se zambulle sorprendentemente en la trivialidad y la atonía, nuestra realidad se ha descompuesto a sí misma. En la sociedad global de la información que ha alcanzado cotas tan altas de comunicación como las redes sociales, el ciudadano se encuentra más cercado que nunca por la desinformación.

El poder, cómodo, sigue el método más fácil, el más viejo y socorrido, y cuando le conviene censura, manipula, encauza. Ahí está el CIS, los medios afines convenientemente engrasados, los nombres mediáticos de referencia y a su servicio, a los que protege y fortalece, las estadísticas manipuladas, las falsas opiniones inexistentes de organismos internacionales…

Y cuando la verdad se abre paso y se hace pública con la dificultad y timidez de aquello que se sabe en minoría, el poder inunda los medios y las redes sociales con noticias contradictorias que son creídas a pies juntillas por la buena fe, la ignorancia o las afinidades ciegas pero que, desde el eco conseguido, llegan a la masa y al menos instauran la duda sobre esa verdad incómoda que ha saltado las barreras de los nuevos inquisidores.

Si la verdad asoma, el poder alza una información a la contra de lo que molesta o resulta heterodoxo a sus ojos. Cuando habría que hablar de los graves apuros de Podemos o de la ineficacia del Gobierno, se hace saltar una ofensiva contra la Monarquía y asunto zanjado.

En aquellos mundos imaginados por Orwell y por Huxley, los mundos que en cierto modo laten en nuestra sociedad real, no era tan grave que pudiera llegarse a prohibir los libros sino que, existiendo, no los leyese nadie porque las masas permanecían entretenidas y alienadas con productos informativos de consumo menor pero de atractivo inmediato. No es casual que cada vez se amplíen más los horarios de esos espacios que los expertos consideran telebasura.

La desembocadura de la situación es el triunfo de la desinformación sobre la información, de la mentira sobre la verdad. Se trata de que unos pocos, quienes conforman el poder, decidan de lo que se hablará cada día en los medios, es decir de lo que es relevante o no lo es, de lo que nos conviene saber o es preferible que ignoremos.

Desde el ojo global de un gran hermano se nos observa y se nos dictan los caminos por nuestro bien que es el bien del poder multipresente, omnímodo, capaz de todo.

Se ha repetido que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos, y es verdad. La frase se atribuye a Churchill. El estadista inglés consideró que la democracia es la conveniencia de tener en cuenta la opinión de los demás y acogerse a ella. Una necedad repetida por millones de personas no deja de ser una necedad.

El historiador Paul Johnson, autor de una biografía de Churchill y de obras tan eminentes como «Intelectuales» y «Tiempos modernos», sostiene: «La gente piensa equivocadamente que lo que hace la mayoría es lo correcto; esto constituye un gravísimo error».

Durante la República, en La Cacharrería del Ateneo, docta casa con dos siglos de historia y por desgracia venida a menos, se llegó a votar por un grupo de ateneístas si Dios existía o no. No sé si el tan referido debate será leyenda pero se ha escrito que la votación la ganó Dios por un voto. Una memez más de quienes dejan de lado los temas importantes y se entretienen en lo inútil.

Esta anécdota la comparó Cela con la estupidez de someter a votación, por ejemplo, la existencia del sol. Aunque la votación le fuese adversa, el sol luciría en el cielo. Los votos nunca podrán hacer que lo honesto sea deshonesto, lo justo se convierta en injusto y la verdad se haga mentira. Pueden conseguir esa sensación, pero no más.

El poder miente y los votos no le facultan para ejercer la mentira desde la desfachatez reiterada. Ni los votos garantizan la verdad. Hemos asistido a dictámenes de comisiones parlamentarias aprobados por mayorías legítimas en casos que luego desmontaban los tribunales si es que llegaban a ellos. Un gobernante no debe mentir a su pueblo y en nuestra realidad se nos miente sin pudor. En cualquier nación europea la mentira del poder se paga con la vergüenza pública y con la dimisión.

En España la mentira se recibe con silencio y ceguera tras el aderezo de la desinformación, la manipulación, la apuesta por la trivialidad, el manejo de la ingenuidad de la masa o de su lejanía de la realidad. La manga ancha de la sociedad española respecto a la mentira de quienes tienen la responsabilidad de gobernar resulta triste e inquietante.

La mentira afecta desde hace unos años a la Historia con mayúscula. La Historia, que tiene detrás el poso de los datos y el estudio de los historiadores, se nos presenta rehecha a gusto del consumidor. Sobre todo las etapas de la república y la guerra civil.

En la guerra se empleó Stalin a fondo potenciando su intervención tras los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona; una guerra dentro de la guerra como cuenta Orwell, testigo de aquella sangría.

Esta Historia mentida que padecemos, cuyos discrepantes podrían convertirse en delincuentes en la nueva vuelta de tuerca que se prepara, revive el Ministerio de la Verdad del Orwell de «1984».

La Constitución republicana de 1931, no sometida a referéndum, lo fue de una mitad de España contra la otra mitad. El presidente de la Comisión Constitucional, Luis Jiménez de Asúa, la definió en el Congreso: «Una Constitución avanzada, democrática y de izquierda».

No se contemplaba una República de derecha, grave lastre y motivo último de su fracaso. Hay quien quiere repetirlo olvidando los errores y sublimando los éxitos.

La verdad ha muerto y su vacío conduce al totalitarismo. Si se persigue y se niega la verdad ¿cómo garantizar unas elecciones limpias y libres? Cuando la mentira resulta algo natural es que la sociedad está enferma. Suele llevar al enfrentamiento y al caos. Hemos vivido movilizaciones para negar la pandemia y desterrar las mascarillas. Nadie se moviliza para denunciar el fatal avance de la mentira. ¿A dónde vamos?

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Juan Van-Halen es escritor y académico correspondiente de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando

https://www.abc.es/opinion/abci-juan-van-halen-muerte-verdad-202009052212_noticia.html


14 datos que los católicos deben saber sobre Kamala Harris

agosto 24, 2020

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Kamala Harris / Crédito: Flickr de Marc Nozell (CC BY 2.0)

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14 datos que los católicos deben saber sobre Kamala Harris

Redacción ACI Prensa

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En el marco de la Convención Nacional Demócrata que culminó el 20 de agosto y tras la elección oficial de Kamala Harris como candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos, aquí hay 14 datos que todo católico debe conocer sobre la senadora, referidos a temas que afectan la vida, la familia y la libertad religiosa.

El National Catholic Register preparó una lista con los datos que deberían ser motivo de preocupación y para que los católicos oren a medida que se acercan las elecciones del 3 de noviembre de 2020.

1. El grupo proaborto NARAL aprueba a Harris con 100%

Mientras sirvió en el Senado, Harris ha mantenido una calificación del 100% del NARAL Pro Choice America (NARAL), el principal representante del lobby del aborto en Estados Unidos.

2. Aboga por expandir los supuestos “derechos reproductivos”

Harris ha abogado por la expansión de los “derechos reproductivos” (que incluye el aborto) de las mujeres y también apoya el aborto durante todo el embarazo, incluso en el momento del nacimiento.

3. Propone que los estados se sometan al escrutinio federal en caso aprueben restricciones al aborto

Harris ha propuesto que los estados con un historial de restricción al aborto deban obtener la aprobación federal antes de que se puedan implementar nuevas leyes de aborto.

También afirmó que si estas salvaguardas no se implementan “las mujeres morirán”, lo que llevó a The Washington Post a darle cuatro “pinochos” (valoraciones negativas) por la afirmación falsa.

Durante un debate primario en Westerville, Ohio, Harris dijo: “Hay estados que han aprobado leyes que prácticamente evitarán que las mujeres tengan acceso a la atención de salud reproductiva. Y no es exagerado decir que las mujeres van a morir. Pobres mujeres, las mujeres de color morirán porque estas legislaturas republicanas en estos diversos estados que están fuera de contacto con Estados Unidos les están diciendo a las mujeres qué hacer con sus cuerpos”.

4. Como fiscal procesó a periodistas que revelaron el tráfico de fetos abortados

Como fiscal general de California, Harris procesó a periodistas provida del Center for Medical Progress (CMP) que investigaron a la multinacional Planned Parenthood y la venta de partes de bebés abortados, lo que llevó a una investigación y una audiencia en la Cámara de Representantes.

5. Allanó la casa de David Daleiden, quien descubrió la venta de tejido fetal

Harris también usó su poder como fiscal general para allanar la casa de uno de los periodistas de investigación más prominentes, David Daleiden.

6. Apoyó un proyecto de ley para derogar la Enmienda Hyde

Como senadora, Harris apoyó un proyecto de ley que derogaría la Enmienda Hyde, una medida que bloquea los fondos federales para el aborto y que históricamente siempre ha recibido apoyo bipartidista.

Harris criticó a Joe Biden en un debate de las primarias del Partido Demócrata de 2019, por haber apoyado a la Enmienda Hyde con anterioridad. Cediendo a la presión, Biden revirtió su posición unos días después.

7. Votó dos veces en contra la Ley de Protección de Sobrevivientes del Aborto Nacidos Vivos

En el Senado, Harris ha votado dos veces en contra de la Ley de Protección de Sobrevivientes del Aborto Nacidos Vivos, un proyecto legislativo que requeriría que los médicos brinden la misma atención a los bebés que sobreviven a un aborto fallido como a cualquier otro recién nacido.

8. Cuestionó la idoneidad de un candidato a juez por pertenecer a los Caballeros de Colón

En 2018, durante la audiencia del Senado para la nominación de Brian Buescher para servir como juez de distrito en Nebraska, Harris lo atacó insinuando que su participación en los Caballeros de Colón, una de las organizaciones católicas de caridad más grande del mundo, lo descalificaba.

El incidente llevó a todo el Senado a aprobar una legislación que denunciaba cualquier tipo de examen religioso para los candidatos judiciales.

9. Informes revelaron su inoperancia en el manejo de la crisis de abuso sexual en el clero 

Abundan los informes sobre el papel de Harris en cómo se manejó la crisis de abuso sexual cometido por miembros del clero de la Iglesia Católica cuando ella era fiscal de distrito de San Francisco.

Los archivos personales obtenidos por los fiscales de la Arquidiócesis de San Francisco sobre la crisis de abuso, que se remonta a décadas atrás, muestran que su oficina no procesó a ningún sacerdote. Desde entonces, ha argumentado que esos registros no estaban sujetos a las leyes de registros públicos.

10. No defendió la prohibición del “matrimonio” entre personas del mismo sexo en California

Justo cuando se aprobaba la Proposición 8 en 2008, un referéndum en las elecciones estatales de California que prohibía el “matrimonio” entre personas del mismo sexo, Harris anunció su campaña para el cargo de fiscal general.

Mientras sirvió en el estado como fiscal general durante seis años, Harris nunca defendió la prohibición en la corte, a pesar del éxito de la medida. En 2013, el fallo de un caso separado (Hollingsworth vs Perry), legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo en el estado de California.

11. Rechaza que se prohíba el aborto a las 20 semanas de gestación

Aunque una encuesta reciente señala que la mayoría de los estadounidenses están de acuerdo con algunas restricciones al aborto, Harris insiste en que no debería haber ninguna, y encabeza la ofensiva contra una prohibición del aborto a las 20 semanas de gestación.

12. Pretendía obligar a centros de ayuda al embarazo a promover el aborto gratuito estatal

En 2015, en su calidad de fiscal general de California, Harris ayudó a dar forma a una legislación conocida como la “Reproductive Facts Act” que obligaría a los centros de recursos para el embarazo a publicar información que explique que no ofrecen abortos y que el estado de California proporciona abortos gratuitos o de bajo costo. Fue demandada y perdió en la Corte Suprema tres años después.

13. Copatrocinó una legislación que ponía en peligro la libertad de expresión y conciencia

Harris copatrocinó la legislación denominada “The Equality Act” en 2018, que pone en peligro la libertad de expresión y los derechos de protección de la conciencia. También deshabilitaría la Religious Freedom Restoration Act de 1993, un tremendo golpe a las protecciones de la libertad religiosa.

14. Coescribió un proyecto de ley que atentaba contra la libertad religiosa

Harris coescribió una legislación en 2019 llamada “Do No Harm Act”, que hubiera debilitado las protecciones de la Religious Freedom Restoration Act y habría hecho más difícil para muchas instituciones mantener su identidad religiosa.

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en National Catholic Register


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