Mons. Rey: «Estamos presenciando la convergencia del laicismo con la aparición abrumadora del Islam»

septiembre 6, 2019

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Mons. Dominique Rey, obispo de Fréjus-Toulon (Francia) entrevistado por Il Timone

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Mons. Rey: «Estamos presenciando la convergencia del laicismo con la aparición abrumadora del Islam»

Mons. Dominique Rey, obispo de Fréjus-Toulon (Francia) ha concedido una entrevista a Il Timone en la que aborda la necesidad de evangelizar a una sociedad hedonista y que ya ha perdido sus raíces cristianas y advierte contra la convergencia entre laicismo e Islam

(Il Timone) Entrevista a Mons. Rey:

Su Excelencia, ¿hay una emergencia de evangelización en la Francia de las zonas prohibidas, del burkini, del velo a las niñas, de las cafeterías escolares y de las parroquias que guiñan el ojo en el Ramadán?

Hoy, en un contexto marcado por la secularización y una cultura hedonista, la evangelización es más urgente que nunca. Los obstáculos se encuentran en el contexto social: relativismo, consumismo, cierre de toda forma de trascendencia.

Pero también hay obstáculos obvios dentro de la Iglesia misma para la nueva evangelización. El cuidado pastoral se ve afectado por una forma de esclerosis: no queremos dar un paso atrás y tenemos miedo de cambiar las zonas de comodidad actuales, somos presa de la inmovilidad.

Entre el relativismo que niega la trascendencia y el nuevo avance del fundamentalismo religioso islámico, la Iglesia debe desarrollar una presencia más incisiva.

Roy, un conocido politólogo, entrevistado sobre su nuevo ensayo, dijo: «Todo es cuestión de secularización, pero también de desculturación, debido a la globalización […]. Lo que veo es la inculturación religiosa de los incrédulos: abismal y sin precedentes. En mi libro cito el caso de ese párroco en Aubagne que tuvo que interrumpir una ceremonia de matrimonio porque los invitados estaban distribuyendo latas de cerveza en la iglesia», ¿qué piensa?

En el pasado, incluso aquellos que decían que no eran cristianos vivían en un contexto cultural marcado por el cristianismo. La situación sin precedentes de hoy es el síntoma de un desgarro de las raíces antropológicas y éticas heredadas del cristianismo. Raíces que han abandonado nuestra cultura y nuestras sociedades.

Una vez que se eliminaron las raíces cristianas, que eran el denominador común, se van en contra del comunitarismo, lo que condujo a una fragmentación social que está llevando a una ruptura. Para encontrar una base común de valores y puntos de referencia, Europa debe restablecer la centralidad en sus raíces cristianas.

También fue el primer obispo francés en ir a Siria en una visita pastoral a cristianos perseguidos. ¿Por qué hay tanto miedo al hablar del martirio de los cristianos orientales en Europa?

Los cristianos de Oriente son nuestras raíces, nuestra memoria. En los países donde viven con la violencia del Islam, nos enseñan la virtud del heroísmo. En Oriente, los cristianos son portadores de la unidad nacional. Esto debería ser un modelo para nuestras comunidades europeas. Hoy, para ser cristiano en un mundo que ya no es cristiano, solo hay martirio.

A propósito del martirio: ¿qué señal envía el proceso de beatificación del padre Hamel a Occidente?

La violencia tiene una lógica interna: es reproductiva y nos lleva a un círculo infernal. El testimonio del Padre Hamel, quien fue asesinado por el yihadismo mientras celebraba la misa, nos enseña que podemos salir de la violencia con misericordia.

La violencia se está imponiendo en nuestras sociedades en nombre de la injusticia, la exclusión y la marginación. Debemos enfrentar la violencia que comienza incluso desde la familia sacudida y fracturada.

Hace solo unos días, el último caso notable de una serie muy larga y grave de ataques y vandalismo a las iglesias francesas: La puerta de Notre Dame de Tour en Toulouse manchada con la inscripción «Allah Akbar». ¿Qué está pasando?

Hay una evolución de los actos de profanación contra los monumentos, pero también contra la fe católica misma. En el pasado, incluso si uno no era cristiano, se respetaba la expresión de lo sagrado. Nos enfrentamos a una seria amenaza a la expresión de la libertad religiosa.

El secularismo no debe ser el rechazo de la religión, sino un principio de neutralidad que les da a todos la libertad de expresar la fe.

¿La feroz persecución de los católicos en Francia es más culpa del secularismo o del Islam?

Estamos presenciando la convergencia del laicismo, concebido como el secularismo, que relega a los fieles solo a la esfera privada y donde cada denominación religiosa es banal o estigmatizada, con la aparición abrumadora del Islam, que ataca a los infieles y a los que rechazan el Corán.

Por un lado, somos objeto de burla de los medios de comunicación que desacreditan la acción de la Iglesia, en particular con respecto al abuso sexual, y por el otro, está el fortalecimiento del fundamentalismo islámico. Dos realidades ya conjuntas.

Fuera de la metáfora, lo que sucedió en Notre Dame fue visto de alguna manera como el símbolo de la decadencia del cristianismo occidental. ¿Cómo es la situación en Francia?

El número de cristianos está disminuyendo abruptamente, hay una disminución en la práctica de los sacramentos y el consecuente envejecimiento de los practicantes, pero también el surgimiento de cierto tipo de iniciativas de un cristianismo que se ha convertido en una minoría.

Con el colapso de las referencias culturales y cristianas, surge la nueva generación de evangelizadores. Porque el hombre no puede prescindir de la cuestión de Dios dentro de sí mismo.

Si abandonamos el apostolado, se recuperarán el esoterismo, el sincretismo y el agnosticismo. Mirando el fuego de Notre Dame, no queremos que la fe, la historia y la belleza también se corroan.

Usted ha dedicado un ensayo al ambientalismo y al ecologismo tan populares en la Francia de Macron («Catolicismo, ecología y medio ambiente», Fe y cultura). ¿Qué imputa la actual crisis ecológica? ¿Por qué escribe «el mundo no es Dios»?

Al hecho de que nos enfrentamos con el desprecio del hombre mismo y su propia humanidad. Con la expresión «el mundo no es Dios» quiero decir que el hombre no es Dios. No es sí mismo su norma. Hoy la gran tentación es querer fabricar el humano, producir vida e incluso destruirla cuando ya no parece útil o cuando parece demasiado costosa (eutanasia, aborto …).

El ambientalismo es la prueba de que el mundo no es y nunca será perfecto, que la «fe en el progreso» ha fallado. ¿A partir de qué debe reiniciar el hombre?

Desde la Ilustración, la idea del progreso continuo ha habitado nuestra sociedad. Las grandes guerras que han ensangrentado el siglo XX, las crisis económicas y el ambientalismo nos hacen comprender que el progreso no es un hecho adquirido y que no se alcanza a pesar del hombre.

Solo el cristianismo puede ofrecer claves para comprender, analizar y poner en práctica la verdadera felicidad del mundo. A partir del apoyo familiar y la doctrina social.

Usted ha demostrado que está muy atento a la liturgia y su integridad. Con todos los problemas de la Iglesia Católica, ¿tiene sentido detenerse en esto?

La crisis actual en el mundo nos devuelve a los fundamentos de la vida y a la cuestión de su significado. La liturgia no es para mí un espacio o un tiempo que actúa como paréntesis en la vida del mundo, sino un gesto a través del cual lo divino se une con lo humano. Ofreciendo una interioridad, una presencia sagrada, un propósito.

La humanidad solo podrá recuperarse si encuentra su alma. Es lo que nos recuerda cada celebración eucarística, y es por eso que su integridad es tan importante.

http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=35722&fbclid=IwAR2-2MLEl3Btmi-XpcpMvwDpyur_nlve266DdBiZK4gIQ5o7Tz9IoucbcBQ

 


El maná de cada día, 29.8.19

agosto 29, 2019

Jueves de la 21ª semana del Tiempo Ordinario

Martirio de San Juan Bautista

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San Juan Bautista

 

Antífona de entrada: Sal 118, 46-47

Comentaré tus preceptos ante los reyes, Señor, y no me avergonzaré; serán mi delicia tus mandatos, que tanto amo.

Oración colecta

Señor, Dios nuestro, tú has querido que san Juan Bautista fuese el precursor del nacimiento y de la muerte de tu Hijo; concédenos, por tu intercesión, que, así como él murió mártir de la verdad y la justicia, luchemos nosotros valerosamente por la confesión de nuestra fe. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA: 1 Tesalonicenses 3, 7-13

Hermanos, nos hemos sentido animados por vuestra fe en medio de todos nuestros aprietos y luchas. Ahora sí que vivimos, sabiendo que os mantenéis fieles al Señor.

¿Cómo podremos dar gracias a Dios por vosotros, por tanta alegría como gozamos delante de Dios por causa vuestra?

Noche y día pedimos insistentemente veros cara a cara y completar lo que falta a vuestra fe.

Que Dios nuestro Padre y nuestro Señor Jesús nos allanen el camino para ir a vosotros.

En cuanto a vosotros, que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos a vosotros; y que afiance así vuestros corazones de modo que os presentéis ante Dios, nuestro Padre, santos e irreprochables en la venida de nuestro Señor Jesús con todos sus santos.


SALMO 89, 3-4. 12-13. 14 y 17

Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres.

Tú reduces al hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán.» Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; una vela nocturna.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos.

Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos.

ALELUYA: Mt 5, 10

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.

 

EVANGELIO: Marcos 6, 17-29

En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano.

Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto.

La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea.

La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo doy.»

Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.»

Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?»

La madre le contestó: «La cabeza de Juan, el Bautista.»

Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.»

El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.

Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.

Antífona de la comunión: Jn 3, 27. 30

Contestó Juan: Él tiene que crecer y yo tengo que menguar.



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PRECURSOR DEL NACIMIENTO Y DE LA MUERTE DE CRISTO

De las homilías de san Beda el Venerable, presbítero

El santo Precursor del nacimiento, de la predicación y de la muerte del Señor mostró en el momento de la lucha suprema una fortaleza digna de atraer la mirada de Dios, ya que, como dice la Escritura, la gente pensaba que cumplía una pena, pero él esperaba de lleno la inmortalidad.

Con razón celebramos su día natalicio, que él ha solemnizado con su martirio y adornado con el fulgor purpúreo de su sangre; con razón veneramos con gozo espiritual la memoria de aquel que selló con su martirio el testimonio que había dado del Señor.

No debemos poner en duda que san Juan sufrió la cárcel y las cadenas y dio su vida en testimonio de nuestro Redentor, de quien fue precursor, ya que, si bien su perseguidor no lo forzó a que negara a Cristo, sí trató de obligarlo a que callara la verdad; ello es suficiente para afirmar que murió por Cristo.

Cristo, en efecto, dice: Yo soy la verdad; por consiguiente, si Juan derramó su sangre por la verdad, la derramó por Cristo; y él, que precedió a Cristo en su nacimiento, en su predicación y en su bautismo, anunció también con su martirio, anterior al de Cristo, la pasión fuera del Señor.

Este hombre tan eximio terminó, pues, su vida derramando su sangre, después de un largo y penoso cautiverio.

Él, que había evangelizado la libertad de una paz que viene de arriba, fue encarcelado por unos hombres malvados; fue encerrado en la oscuridad de un calabozo aquel que vino a dar testimonio de la luz y a quien Cristo, la luz en persona, dio el título de «lámpara que arde y brilla»; fue bautizado en su propia sangre aquel a quien fue dado bautizar al Redentor del mundo, oír la voz del Padre que resonaba sobre Cristo y ver la gracia del Espíritu Santo que descendía sobre él.

Mas, a él, todos aquellos tormentos temporales no le resultaban penosos, sino más bien leves y agradables, ya que los sufría por causa de la verdad y sabía que habían de merecerle un premio y un gozo sin fin.

La muerte –que de todas maneras había de acaecerle por ley natural– era para él algo apetecible, teniendo en cuenta que la sufría por la confesión del nombre de Cristo y que con ella alcanzaría la palma de la vida eterna. Bien dice el Apóstol: A vosotros se os ha concedido la gracia de estar del lado de Cristo, no sólo creyendo en él, sino sufriendo por él.

El mismo Apóstol explica, en otro lugar, por qué sea un don el hecho de sufrir por Cristo: Los su­frimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá.


El maná de cada día, 9.8.19

agosto 9, 2019

Viernes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario

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Hoy, 9 de agosto se celebra en Europa la Fiesta de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, judía alemana conversa. Las lecturas propias son éstas: Eclesiástico, 51, 1-8; Salmo 30; Mateo 10, 28-33. Feliz día.
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El que pierda su vida por mí, la encontrará

El que pierda su vida por mí, la encontrará



PRIMERA LECTURA: Deuteronomio 4, 32-40

Moisés habló al pueblo, diciendo:

«Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, palabra tan grande como ésta?; ¿se oyó cosa semejante?; ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?;

¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios y guerra, con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes terrores, como todo lo que el Señor, vuestro Dios, hizo con vosotros en Egipto, ante vuestros ojos?

Te lo han hecho ver para que reconozcas que el Señor es Dios, y no hay otro fuera de él.

Desde el cielo hizo resonar su voz para enseñarte, en la tierra te mostró aquel gran fuego, y oíste sus palabras que salían del fuego. Porque amó a tus padres y después eligió a su descendencia, él en persona te sacó de Egipto con gran fuerza, para desposeer ante ti a pueblos más grandes y fuertes que tú, para traerte y darte sus tierras en heredad, cosa que hoy es un hecho.

Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre.»


SALMO 76, 12-13.14-15.16.21

Recuerdo las proezas del Señor.

Recuerdo las proezas del Señor; sí, recuerdo tus antiguos portentos, medito todas tus obras y considero tus hazañas.

Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es grande como nuestro Dios? Tú, oh Dios, haciendo maravillas, mostraste tu poder a los pueblos.

Con tu brazo rescataste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Guiabas a tu pueblo, como a un rebaño, por la mano de Moisés y de Aarón.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 5,10

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.


EVANGELIO: Mateo 16, 24-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará.

¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del hombre con majestad.»
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SIGUE AL SEÑOR CON TU CRUZ

Cuando Jesús anima a sus discípulos a seguirle con la cruz, no habla de una cruz en abstracto, sino de la que a cada uno corresponde en cada momento de nuestra vida: tu cruz… mi cruz.

Evidentemente, que no se trata de ningún adorno que llevamos en el pecho, o de ese objeto piadoso que tenemos en nuestra habitación.

Se trata de abrazar el sinsabor de cada día, el fracaso inesperado, la desilusión ante ese plan no realizado, la crítica que nos asalta, esa pasión desordenada que nos agobia, esa enfermedad que nos postra, una ironía que nos humilla…

Son tantos los momentos que en cada jornada experimentamos la pequeñez de lo que somos, que sólo hay dos salidas: emplear el voluntarismo de nuestro orgullo, o la aceptación interior.

La primera, nos lleva a estar permanentemente a la defensiva, en guardia, buscando recursos para afirmar nuestro ego, llegando incluso a fórmulas donde la mentira y el engaño son nuestros aliados.

La segunda, la aceptación interior, es acompañar a Cristo en ese camino del Calvario, donde nos unimos a una entrega que no mide los condicionamientos, sino que se da hasta inmolarse por amor.

Esta última sólo es posible llevarla a cabo cuando, más allá de la resignación, nos abandonamos en las manos de Dios, con la confianza filial de quien sabe estar correspondiendo a un amor más grande que la suficiencia personal.

La cruz, la tuya y la mía, es vivir cara a Dios nuestra condición de hijos suyos, es decir, con la generosidad del que está desprendido absolutamente de todo lo que le pertenece.

Esa cruz es también la que nos hace responder con caridad cristiana nuestra relación con los demás, empleando la paciencia, los detalles de cariño, empezando por los más próximos, tu familia, tus amigos, tus compañeros.

La cruz, en definitiva, es saber que sólo la ternura es capaz de romper el hielo de la desconfianza cuando nos damos a otros sin esperar nada a cambio.

Lañas diarias www.mater-dei.es


Asfixia, descargas y palizas… el plan terror de Nicolás Maduro contra los militares

julio 16, 2019

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Nicolás Maduro encabeza el acto de transmisión de mando de los comandos generales y ascenso al grado de Mayor General, en Caracas. EFE

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Asfixia, descargas y palizas… el plan terror de Nicolás Maduro contra los militares

Torturas y arrestos en el ejército para forzar la lealtad al Gobierno chavista en Venezuela. Cientos de denuncias documentan la aplicación de métodos violentos para silenciar las críticas

Por Daniel Lozano, El Mundo, 16 de julio 2019

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La muerte por torturas del capitán naval Rafael Acosta ha puesto rostro y nombre ante el mundo a las múltiples denuncias realizadas por familiares de militares detenidos, aireadas por organizaciones de derechos humanos y confirmadas por la Alta Comisionada Michelle Bachelet.

“Aplicación de corriente eléctrica, asfixia con bolsas de plástico, simulacros de ahogamiento, palizas, violencias sexuales, privación de agua y comida, posturas forzadas y exposición a temperaturas extremas”, certificó sin contemplaciones el informe de la ONU.

Torturas, tratos crueles y degradantes especialmente duros contra los militares, “que forman parte de una política de estado dirigida a enviar un mensaje a los integrantes de la Fuerza Armada. Es intimidación y terror”, aseguró a EL MUNDO Gonzalo Himiob, director del Foro Penal, organización que calcula en más de un centenar los militares encarcelados y convertidos en presos políticos por el chavismo.

Las filtraciones de la autopsia realizada al capitán Acosta revelaron la brutalidad de los agentes gubernamentales, que le rompieron 16 costillas, le fracturaron el tabique nasal y uno de sus pies, le provocaron excoriaciones en hombros, codos y rodillas, así como hematomas en el muslo. Hasta latigazos y quemaduras por electrocución presentaba su cuerpo.

Tamara Suju, directora de Casla Institute, aportó durante el pasado fin de semana nuevos detalles de la película de horror sufrida por el capitán durante los siete días de su desaparición forzada en manos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgicm).

“Se lo llevaron con otros detenidos de su casa a un lugar boscoso, lo colgaron desnudo de un árbol con los brazos atados en la espalda y los ojos cubiertos por un cartón. Lo golpearon con palos, le dispararon cerca del oído para aturdirlo y para que perdiera la audición. Le echaron ácido y no sabemos si fue aquí o en los sótanos de la Dgcim donde le aplicaron las descargas eléctricas”, relató Suju, que trabaja junto a la OEA en la denuncia de estos abusos.

52 cortes en cada pie

Una escena que parece sacada de una película de Tarantino, con varios hombres colgados sin dejar de gritar y estremeciéndose a su vez con los gritos de sus compañeros.

Parecido terror al que se repite en la llamada “jaula de los locos”, en los sótanos de la contrainteligencia militar, ocho metros cuadrados para cuatro presos totalmente a oscuras y en donde realizan sus necesidades fisiológicas en bolsas de plástico. Sin nada para sentarse o dormir.

A estas mazmorras fueron trasladados los militares apresados que la semana pasada protestaron por las condiciones inhumanas y los abusos que sufren. Sus familiares exigen fe de vida de todos ellos y que los delegados de Bachelet tengan acceso a las instalaciones, tal y como se comprometió Maduro. Una promesa incumplida como tantas otras.

“Hay un patrón desde la misma detención. Todas empiezan no por una investigación formal, sino por un rumor. Hay gente presa simplemente por ser incorporada a un grupo de whatsapp. Hay oficiales que deciden elevar la voz porque no tienen cómo alimentar a su tropa o tenientes a los que el sueldo no les alcanza para vivir y no entienden cómo sobrevive el resto”, desvela a este periódico el diputado Franco Casella, presidente de la subcomisión para las Fuerzas Armadas en el Parlamento y actualmente refugiado en la Embajada de México en Caracas.

La subcomisión ha recogido relatos estremecedores del plan terror “cuyo objetivo es sembrar miedo para que nadie se atreva a alzar la voz”, asegura Casella.

“Un grupo comando llega a medianoche, con pasamontañas y sin identificarse. Apuntan y amedrentan al resto del contingente y secuestran al oficial que buscan. Le aíslan por 45 días, la etapa de ablandamiento, donde reciben torturas como en el caso de un grupo de tenientes, quienes recibieron 52 cortadas con una hojilla en cada planta del pie. Cuando eso cicatriza el dolor les imposibilita caminar. Algunos de ellos entraron gateando al tribunal”, añadió el diputado, perseguido hoy por sus investigaciones sobre estos casos.

Torturas indescriptibles

Las familias de los oficiales también sufren el plan terror, así como los compañeros del detenido.

Los familiares son hostigados, robadas sus casas. Y en los cuarteles el discurso de lealtad es como pintura roja que se echa a un rebaño para detectar quienes se sienten incómodos y vigilarlos. En cada unidad hay un militar cuya labor es la de ser comisario político del régimen, sin importar su grado y jerarquía, para realizar informes de todo aquel que no esté alineado con el proceso”, descubrió para EL MUNDO Rocío San Miguel, presidenta de Control Ciudadano para la Fuerza Armada.

Alonso Medina Roa, defensor de Acosta y miembro de la Coalición por los Derechos Humanos y la Democracia, ha reunido hasta 270 casos de tortura, en más del 80% de los casos efectuadas en los sótanos de la contrainteligencia militar.

Al frente de este cuerpo se encuentra el general Iván Hernández Dala, militar de confianza de Maduro, quien le tiene al frente de la Guardia de Honor Presidencial y de la Casa Militar del Palacio de Miraflores.

En 2018, la prestigiosa ONG Provea registró 100 casos de torturas, 75 de ellas realizadas en la Dgcim y 12 en el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin).

“Todos los presos en la Dgcim están siendo brutalmente torturados de una manera que es indescriptible“, clamó ayer la diputada Delsa Solórzano, vicepresidenta del Comité de Derechos Humanos de la Unión Interparlamentaria.

Ni siquiera dos generales revolucionarios tan poderosos en su día como Miguel Rodríguez-Torres y Raúl Isaías Baduel se han salvado del horror propiciado por antiguos compañeros de armas.

El primero, antiguo director del Sebin y ministro de Interior con Maduro, se mantiene en huelga de hambre desde hace ocho días, atado a una cama en Fuerte Tiuna.

El segundo, ministro de Defensa con Chávez, se encuentra en paradero desconocido desde hace un mes, cuando fue sacado de las mazmorras del Sebin conocidas como La Tumba.

https://www.elmundo.es/internacional/2019/07/16/5d2cb411fdddff8f9c8b466b.html


Maná y Vivencias Pascuales (17), 7.5.19

mayo 7, 2019

Martes de la 3ª semana de Pascua

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Yo soy el Pan de Vida que ha bajado del Cielo

Yo soy el Pan de Vida que ha bajado del Cielo



TEXTO ILUMINADOR.- Jesús contestó: En realidad, no fue Moisés quien les dio pan del cielo. Mi Padre es el que les da el verdadero pan del cielo. El pan que Dios da es éste que ha bajado del cielo y que da vida al mundo.

Yo soy el Pan de Vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed.

Antífona de entrada: Apocalipsis 19,5;12,10

Alabemos a nuestro Dios todos cuantos lo tememos, pequeños y grandes, porque ha llegado ya la salvación, el poder y el reinado de su Cristo. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA.- Señor, tú que abres las puertas de tu reino a los que han renacido del agua y del Espíritu, acrecienta la gracia que has dado a tus hijos, para que, purificados ya de sus pecados, alcancen todas tus promesas. Por nuestro Señor.

.PRIMERA LECTURA: Hechos 7, 51-59

En aquellos días, Esteban decía a la plebe, a los ancianos y a los letrados: Ustedes, duros de cabeza, endurecieron su corazón y cerraron sus oídos. Siempre se resisten al Espíritu Santo, igual que sus padres. ¿A qué profeta no persiguieron sus padres? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, al que ustedes ahora traicionaron y asesinaron. Ustedes que recibieron la Ley por medio de los ángeles y no la cumplieron.

Al oír este reproche se enfurecieron; rechinaban los dientes contra Esteban. Él, lleno del Espíritu Santo, fijó sus ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús a su derecha y declaró: “Veo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre a la derecha de Dios”.

Ellos, gritando fuertemente, se taparon los oídos y todos juntos se lanzaron contra él; lo sacaron fuera de la ciudad para apedrearlo, y los testigos dejaron sus ropas a los pies de un joven llamado Saulo.

Mientras lo apedreaban, Esteban oraba así: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Después se arrodilló y dijo en alta voz: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. Y diciendo esto expiró.

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SALMO: 30, 3cd-4.6ab.7b.8a.17 y 21ab

Sé para mí una roca de refugio, la muralla que me salve.

Porque tú eres mi roca y mi fortaleza, estás a mi lado para llevarme y guiarme. Aborreces a los que adoran ídolos vanos; yo, en cambio, confío en el Señor. Yo gozaré y me alegraré de tu bondad y poder; porque has mirado mi miseria y conoces mis angustias.

Tu siervo espera que le sonrías, sálvame por tu misericordia. Al abrigo de tu rostro los proteges, lejos de las intrigas de los hombres. Los guardas ocultos en tu carpa y no los alcanza el calumniador.

Aclamación antes del Evangelio: Juan 6, 35 ab

Jesús les dijo: “Yo soy el Pan de Vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed”.

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EVANGELIO: Juan 6, 30-35

En aquel tiempo dijo a Jesús la gente: “¿Dónde está el signo milagroso para que al ver lo que haces te creamos? ¿Qué puedes hacer? Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, según dice la Escritura: “se les dio de comer pan del cielo”.

Jesús contestó: “En realidad, no fue Moisés quien les dio pan del cielo. Mi Padre es el que les da el verdadero pan del cielo. El pan que Dios da es éste que ha bajado del cielo y que da vida al mundo”.

Ellos dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les dijo: “Yo soy el Pan de Vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed”.

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Papa Francisco pide abrir los corazones y no ser obstinados como los paganos

Por Miguel Pérez Pichel

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VATICANO, 02 May. 17 / 05:37 am (ACI).- En la homilía de esta mañana, pronunciada en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, el Papa Francisco animó a “tener el corazón abierto para que el Espíritu Santo actúe en él” y no ser “obstinados” como los que lapidaron a San Esteban.

A partir del martirio de San Esteban, narrado en la Primera Lectura, el Santo Padre trazó su homilía sobre el testimonio de obediencia que todo cristiano debe ofrecer.

Para poder dar ese testimonio, es necesario tener el corazón abierto. Los corazones cerrados “hacen sufrir mucho a la Iglesia: los corazones cerrados, los corazones de piedra, los corazones que no quieren abrirse, que no quieren escuchar, los corazones que solo conocen el lenguaje de la condena. Están condenados. No saben decir: ‘Pero explícame, ¿por qué dices esto?’. No, están cerrado. Lo saben todo. No necesitan ninguna explicación”.

Francisco señaló lo acertadas de las palabras que San Esteban dedica a los que le apedrearon: “obstinados, incircuncisos de corazón y de oídos”, y recordó que era como llamarles “paganos” porque tenían “el corazón cerrado y duro”, un corazón “en el que no podía entrar el Espíritu Santo”.

Para el Papa en un corazón cerrado “no hay sitio para el Espíritu Santo. En cambio, la Lectura de hoy nos dice que Esteban, lleno del Espíritu Santo, lo había comprendido todo: era testimonio de la obediencia al Verbo hecho carne, y esto lo hace el Espíritu Santo. Estaba lleno del Espíritu Santo. Un corazón cerrado, un corazón obstinado, un corazón pagano no deja entrar al Espíritu y se siente suficiente en sí mismo”.

También puso el ejemplo de los discípulos de Emaús. Jesús les llama “insensatos”, una expresión que no es tan dura como la empleada por Esteban, pero que tampoco es una alabanza, explicó el Pontífice. Los discípulos de Emaús “no habían entendido. Estaban asustados porque no querían problemas, pero eran buenos y estaban abiertos a la verdad”.

Por eso, indicó el Obispo de Roma, “cuando Jesús les reprocha dejan que sus palabras entren en ellos y sus corazones se calientan, a diferencia de los corazones de los que lapidaron a Esteban, que permanecían encolerizados, no querían escuchar”.

El Papa destacó la ternura con la que Jesús explica las escrituras a los discípulos camino de Emaús. “Y hoy miramos esa ternura de Jesús, el testimonio de la obediencia, el Gran Testimonio, Jesús, que ha dado la vida y nos hace ver la ternura de Dios hacia nosotros, pecadores, hacia nuestra debilidad”.

Y concluyó con una petición: “Entremos en ese diálogo y pidamos la gracia de que el Señor ablande un poco nuestros duros corazones y de la gente que permanece siempre cerrada en la Ley y que condena todo aquello que está fuera de la Ley”.

“Porque no saben que el Verbo se ha hecho carne, que el Verbo es testimonio de obediencia. No saben que la ternura de Dios es capaz de quitar un corazón de piedra y colocar, en su lugar, uno de carne”, afirmó.

Lectura comentada por el Papa Francisco:

Hechos 7:51–8:1

51 «¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! ¡Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo! ¡Como vuestros padres, así vosotros!

52 ¿A qué profeta no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que anunciaban de antemano la venida del Justo, de aquel a quien vosotros ahora habéis traicionado y asesinado;

53 vosotros que recibisteis la Ley por mediación de ángeles y no la habéis guardado.»

54 Al oír esto, sus corazones se consumían de rabia y rechinaban sus dientes contra él.

55 Pero él, lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios;

56 y dijo: «Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios.»

57 Entonces, gritando fuertemente, se taparon sus oídos y se precipitaron todos a una sobre él;

58 le echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearle. Los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un joven llamado Saulo.

59 Mientras le apedreaban, Esteban hacía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»

60 Después dobló las rodillas y dijo con fuerte voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.» Y diciendo esto, se durmió.

1 Saulo aprobaba su muerte. Aquel día se desató una gran persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, a excepción de los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria.

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Del tratado de san Ireneo, obispo, contra las herejías

La Eucaristía, arras de la Resurrección

Si la carne no se salva, entonces el Señor no nos ha redimido con su sangre, ni el cáliz de la eucaristía es participación de su sangre, ni el pan que partimos es participación de su cuerpo. Porque la sangre procede de las venas y de la carne y de toda la sustancia humana, de aquella sustancia que asumió el Verbo de Dios en toda su realidad y por la que nos pudo redimir con su sangre, como dice el Apóstol: Por su sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

Y, porque somos sus miembros y quiere que la creación nos alimente, nos brinda sus criaturas, haciendo salir el sol y dándonos la lluvia según le place; y también porque nos quiere miembros suyos, aseguró el Señor que el cáliz, que proviene de la creación material, es su sangre derramada, con la que enriquece nuestra sangre, y que el pan, que también proviene de esta creación, es su cuerpo, que enriquece nuestro cuerpo.

Cuando la copa de vino mezclado con agua y el pan preparado por el hombre reciben la Palabra de Dios, se convierten en la eucaristía de la sangre y del cuerpo de Cristo y con ella se sostiene y se vigoriza la sustancia de nuestra carne, ¿cómo pueden, pues, pretender los herejes que la carne es incapaz de recibir el don de Dios, que consiste en la vida eterna, si esta carne se nutre con la sangre y el cuerpo del Señor y llega a ser parte de este mismo cuerpo?

Por ello bien dice el Apóstol en su carta a los Efesios: Somos miembros de su cuerpo, hueso de sus huesos y carne de su carne. Y esto lo afirma no de un hombre invisible y mero espíritu -pues un espíritu no tiene carne y huesos-, sino de un organismo auténticamente humano, hecho de carne, nervios y huesos; pues es este organismo el que se nutre con la copa, que es la sangre de Cristo, y se fortalece con el pan, que es su cuerpo.

Del mismo modo que el esqueje de la vid, depositado en tierra, fructifica a su tiempo, y el grano de trigo, que cae en tierra y muere, se multiplica pujante por la eficacia del Espíritu de Dios que sostiene todas las cosas, y así estas criaturas trabajadas con destreza se ponen al servicio del hombre, y después, cuando sobre ellas se pronuncia la Palabra de Dios, se convierten en la eucaristía, es decir, en el cuerpo y la sangre de Cristo; de la misma forma nuestros cuerpos, nutridos con esta eucaristía y depositados en tierra, y desintegrados en ella, resucitarán a su tiempo, cuando la Palabra de Dios les otorgue de nuevo la vida para la gloria de Dios Padre.

Él es, pues, quien envuelve a los mortales con su inmortalidad y otorga gratuitamente la incorrupción a lo corruptible, porque la fuerza de Dios se realiza en la debilidad (Libro 5, 2, 2-3: SCh 153, 30-38).

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A LA LUZ DE LA PALABRA QUE DIOS ME REGALA HOY

POR LA MAÑANA.- Puedes preguntarte:

1) ¿Cuál podría ser el plan de Dios sobre mi vida en este nuevo día, que no es uno más, sino único para Dios en su amor que es siempre nuevo?

2) ¿Qué podría mejorar en mi relación con Dios durante el día de hoy? ¿Cómo quiero vivir hoy la Eucaristía o hacer mi oración personal, encuentro con Dios y con los hermanos?

3) ¿A quién podría estar lastimando en este día, a quién le podría estar haciendo sufrir? ¿A quién puedo, de hecho, estar defraudando, apenando, comenzando por la propia familia, y por la comunidad parroquial?

4) ¿A quién podría ayudar en este día? ¿Cómo voy a transmitir el amor de Dios en este día, con qué personas me voy a ver? ¿Quién puede estar esperando algo de mí? Si Jesús estuviera en mi lugar, ¿qué puedo suponer que diría o haría?

5) ¿Cómo me debe cambiar hoy la Resurrección del Señor, y su actualización sacramental realizada en la Eucaristía, sea diaria o dominical? ¿Qué fruto espiritual derivado de la misa dominical podría cultivar hoy: sinceridad, petición de perdón, afabilidad, alegría, alabanza y bendición?


POR LA NOCHE.- Puedes preguntarte:

1) ¿Cómo he respondido al plan de Dios sobre este día ya pasado? ¿En qué he cumplido y en qué he fallado?

2) ¿Cómo le ofrezco a Dios lo bueno, y le pido perdón de lo deficiente?

3) ¿Cómo le agradezco a Dios su paciencia conmigo, y cómo renuevo mi confianza en Dios que siempre me espera y me da nuevas oportunidades? Le doy gracias por lo bueno, y le ofrezco lo malo para que Jesús supla mis deficiencias: él dio gloria perfecta a Dios Padre por mí y en mi lugar. Me alegro en Jesús, mi hermano mayor, mi Redentor.

4) ¿Cómo rezar debidamente la oración del anciano Simeón, antes de acostarse: “Ahora, Señor, según tu palabra puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador…” Que siempre alcancemos esa paz antes de descansar para poder decir con el salmista: En paz me acuesto y en seguida me duermo porque tú estás conmigo, tú solo me haces vivir tranquilo.

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Maná y Vivencias Cuaresmales (39), 13.4.19

abril 13, 2019

Sábado de la 5ª semana de Cuaresma

 

La cruz produce en nosotros tristeza pero a la vez esperanza y confianza de ser salvos con Cristo

La cruz produce en nosotros tristeza pero a la vez esperanza y confianza de ser salvos con Cristo



Antífona de entrada: Salmo 21, 20. 7

Señor, no te quedes lejos; tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme. Yo soy un gusano, no un hombre, la gente me escarnece y el pueblo me desprecia.


Oración colecta

Señor, tú que realizas sin cesar la salvación de los hombres y concedes a tu pueblo, en los días de Cuaresma, gracias más abundantes, dígnate mirar con amor a tus elegidos y concede tu auxilio protector a los catecúmenos y los bautizados. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA: Ezequiel 37, 21-28

Así dice el Señor: «Yo voy a recoger a los israelitas por las naciones adonde marcharon, voy a congregarlos de todas partes y los voy a repatriar. Los haré un solo pueblo en su país, en los montes de Israel, y un solo rey reinará sobre todos ellos.

No volverán a ser dos naciones ni a desmembrarse en dos monarquías. No volverán a contaminarse con sus ídolos y fetiches y con todos sus crímenes. Los libraré de sus pecados y prevaricaciones, los purificaré: ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.

Mi siervo David será su rey, el único pastor de todos ellos. Caminarán según mis mandatos y cumplirán mis preceptos, poniéndolos por obra. Habitarán en la tierra que le di a mi siervo Jacob, en la que habitaron vuestros padres; allí vivirán para siempre, ellos y sus hijos y sus nietos; y mi siervo David será su príncipe para siempre.

Haré con ellos una alianza de paz, alianza eterna pactaré con ellos. Los estableceré, los multiplicaré y pondré entre ellos mi santuario para siempre; tendré mi morada junto a ellos, yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y sabrán las naciones que yo soy el Señor que consagra a Israel, cuando esté entre ellos mi santuario para siempre.»

SALMO: Jeremías 31, 10.11-12ab.13

El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.

Escuchad, pueblos, la palabra del Señor, anunciadla en las islas remotas: «El que dispersó a Israel lo reunirá, lo guardará como un pastor a su rebaño.»

Porque el Señor redimió a Jacob, lo rescató de una mano más fuerte. Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor.

Entonces se alegrará la doncella en la danza, gozarán los jóvenes y los viejos; convertiré su tristeza en gozo, los alegraré y aliviaré sus penas.

Aclamación antes del Evangelio: Ezequiel 18, 31

Arrojen lejos de ustedes todas las rebeldías y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo.

EVANGELIO: Juan 11, 45-57

En aquél tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.

Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación.»

Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: «Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera.»

Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos. Y aquel día decidieron darle muerte.

Por eso Jesús ya no andaba públicamente con los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos. Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse.

Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: «¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?»

Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.

Antífona de comunión: Juan 11, 52

Cristo se entregó a la muerte, para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos.



VIVENCIAS CUARESMALES

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Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente con los judíos

39. SÁBADO

QUINTA SEMANA DE CUARESMA

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ILUMINACIÓN.- Ha llegado la hora de las tinieblas, la hora de las decisiones: Conviene que muera un solo hombre por el pueblo. Y ese mismo día decidieron matarlo.

A la entrada de la Semana Santa, la oración colecta nos recuerda que Dios concede gracias más abundantes en los días de Cuaresma.

Además, reconoce que Dios realiza sin cesar la salvación de los hombres. Por tanto, todos los momentos son buenos para Dios, pero al final de la Cuaresma se pide expresamente por los catecúmenos y por todos nosotros, los ya bautizados.

Señor, tú que realizas sin cesar la salvación de los hombres y concedes a tu pueblo, en los días de Cuaresma, gracias más abundantes, dígnate mirar con amor a tus elegidos y concede tu auxilio protector a los catecúmenos y a los bautizados. Por nuestro Señor Jesucristo.

La entrada triunfal de Cristo en Jerusalén el Domingo de Ramos es anunciada en la primera lectura tomada de Ezequiel 37, 21-28.

Esto dice el Señor Dios: Yo tomaré a los hijos de Israel de en medio de las naciones adonde fueron y los recogeré de todas partes y los llevaré a su tierra. Formaré con ellos una sola nación en la tierra y en los cerros de Israel y habrá solamente un rey que los mande a todos. Ya nunca más formarán dos naciones ni en el futuro estarán divididos en dos reinos.

No se mancharán más con sus ídolos ni con sus perversidades ni maldades: Yo los libraré de todos los pecados que cometieron y los purificaré. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. Mi siervo David será su rey, uno solo será el pastor de todos ellos: observarán mis leyes y guardarán mis mandamientos y los pondrán por obra.

Vivirán en la tierra que di a mi siervo Jacob y que habitaron sus padres: ahí mismo vivirán ellos y sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre. David, mi siervo, será perpetuamente su príncipe. Haré con ellos una alianza de paz, que será una alianza definitiva: les daré una estabilidad segura, los multiplicaré y colocaré para siempre mi Templo en medio de ellos.

Junto a ellos tendré mi morada; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Las naciones conocerán que yo soy Yahvé, el que santifica a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.

Lo que se realiza de manera general en Israel, también se realiza de manera personal en cada creyente que se renueva en el Espíritu.

En efecto, la persona es “reunificada” al disminuir la dispersión de fuerzas, el creyente poseyéndose a sí mismo, puede escuchar mejor a su Dios y responderle debidamente mientras Dios coloca su morada en el interior de la persona.

Esta vida nueva en el Espíritu proporciona al creyente una paz que nada ni nadie podrán perturbar, ni mucho menos arrebatar.

La cruz y los apuros en que se encuentra Jesús producen en nosotros tristeza pero a la vez esperanza y confianza de ser salvos con Cristo; incluso, alabanza a Dios, que nos da en Cristo la salvación. Una salvación que no sólo pensamos, sino que también sentimos, experimentamos.

Es lo que reza el Salmo responsorial tomado de Jeremías 31, 10-11-13: “Entonces se alegrará la doncella en la danza; gozarán los jóvenes y los viejos; convertiré su tristeza en gozo, les alegraré y aliviaré sus penas”.

La aclamación abunda en estos sentimientos e incita a profundizar y expresar el gozo de sentirse salvados: “Quitaos de encima vuestros delitos, dice el Señor, y estrenad un corazón nuevo y un espíritu nuevo”.

Una vez más, recuerda que nuestro delito principal es no creerle a Dios, que nos tiene reservada una felicidad que ni ojo vio ni oído oyó y que aunque la hemos empezado a disfrutar, no creemos que eso sea sólo el comienzo.

Tendemos a acomodarnos, a vivir en nuestras seguridades; rehuimos depender siempre de Dios.

Jesús prefiere permanecer con sus discípulos un tanto retirado, pues dice el evangelista que ya no andaba públicamente entre los judíos. Aprovecha esa intimidad con Jesús. Él no desaprovecha ninguna oportunidad para revelarse a los suyos, instruirlos y afianzarlos en la fe.

Se olvida de sí mismo y de sus problemas para darse a los demás. Parecería que el dolor de la traición de Judas y el odio gratuito de los judíos le facilitaban sus confidencias con sus propios discípulos. Contempla pues a Cristo en su nobleza y magnanimidad.

Esta vida de intimidad se alimenta en un clima de fe, pues ésta facilita ese clima. Una fe sincera que confiesa la misericordia de Dios y que abre a la vida eterna. Ésta consiste en conocer al Padre y al Hijo en el poder del Espíritu; el Padre y el Hijo están muy unidos ahora por la persecución, por la oposición de los hombres al plan de salvación.

Reza la oración sobre las ofrendas: Señor todopoderoso, que por la confesión de tu nombre nos haces renacer a la vida eterna, en el sacramento del bautismo, recibe nuestros dones y atiende nuestras súplicas, para que cuantos en ti esperan puedan ver realizados sus deseos y perdonadas sus culpas. Por Jesucristo nuestro Señor.

Después de la comunión se pide participar en la naturaleza divina: es decir entrar en la vida íntima de la Santísima Trinidad que reluce con especial brillo en estos días santos, a partir de mañana Domingo de Ramos.

Humildemente te pedimos, Señor, que así como nos alimentas con el Cuerpo y Sangre de tu Hijo, nos des también parte en su naturaleza divina. Por Jesucristo nuestro Señor.

Escuchemos el relato evangélico que anuncia la muerte de Jesús: Entonces, los jefes de los sacerdotes y los fariseos se reunieron en Consejo. Decían: ¿Qué vamos a hacer? Este hombre va multiplicando los milagros.

Uno de ellos llamado Caifás tomó la palabra: ‘Vosotros no os dais cuenta de la situación. Conviene que muera un solo hombre por el pueblo y no que toda la nación perezca’.

Y ese mismo día decidieron matarlo.

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De la Constitución Sacrosánctum Concílium, sobre la sagrada liturgia, del Concilio Vaticano II: La economía de la salvación

Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, en distintas ocasiones y de muchas maneras habló antiguamente a nuestros padres por los profetas, y, cuando llegó la plenitud de los tiempos, envió a su Hijo, el Verbo hecho carne, ungido por el Espíritu Santo, para evangelizar a los pobres, y curar a los contritos de corazón, como médico corporal y espiritual, como Mediador entre Dios y los hombres.

En efecto, su misma humanidad, unida a la persona del Verbo, fue instrumento de nuestra salvación. Por esto, en Cristo se realizó plenamente nuestra reconciliación, y se nos otorgó la plenitud del culto divino.

Esta obra de la redención humana y de la perfecta glorificación de Dios, cuyo preludio habían sido las maravillas divinas llevadas a cabo en el pueblo del antiguo Testamento, Cristo la realizó principalmente por el misterio pascual de la bienaventurada pasión, resurrección de entre los muertos y gloriosa ascensión.

Por este misterio, muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida. Pues el admirable sacramento de la Iglesia entera brotó del costado de Cristo dormido en la cruz.

Por esta razón, así como Cristo fue enviado por el Padre, él mismo, a su vez, envió a los apóstoles, llenos del Espíritu Santo.

No sólo los envió para que, al predicar el Evangelio a toda criatura, anunciaran que el Hijo de Dios, con su muerte y resurrección, nos libró del poder de Satanás y de la muerte y nos condujo al reino del Padre, sino también a que realizaran la obra de la salvación que proclamaban, mediante el sacrificio y los sacramentos, en torno a los cuales gira toda la vida litúrgica.

Así, por el bautismo, los hombres son injertados en el misterio pascual de Jesucristo: mueren con él, son sepultados con él y resucitan con él, reciben el espíritu de hijos adoptivos que nos hace gritar: “¡Abba!” (Padre), y se convierten así en los verdaderos adoradores que busca el Padre.

Del mismo modo, cuantas veces comen la cena del Señor proclaman su muerte hasta que vuelva. Por eso precisamente el mismo día de Pentecostés, en que la Iglesia se manifestó al mundo, los que aceptaron las palabras de Pedro se bautizaron.

Y eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones, alabando a Dios, y eran bien vistos de todo el pueblo.

Desde entonces, la Iglesia nunca ha dejado de reunirse para celebrar el misterio pascual: leyendo lo que se refiere a él en toda la Escritura, celebrando la Eucaristía, en la cual se hace de nuevo presente la victoria y el triunfo de su muerte, y dando gracias, al mismo tiempo, a Dios por su don inexpresable en Cristo Jesús, para alabanza de su gloria (núm. 5-6).


Maná y Vivencias Cuaresmales (36), 10.4.19

abril 10, 2019

Miércoles de la 5ª semana de Cuaresma

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Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que envió un ángel a salvar a sus siervos


Antífona de entrada: Salmo 17, 48-49

Tú, Señor, me liberas de mis enemigos, me haces triunfar de mis agresores y me libras del hombre violento.


Oración colecta

Ilumina, Señor, el corazón de tus fieles purificado por las penitencias de Cuaresma, y tú, que nos infundes el piadoso deseo de servirte, escucha paternalmente nuestras súplicas. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA: Daniel 3, 14-20.91-92.95

En aquellos días, el rey Nabucodonosor dijo: «¿Es cierto, Sidrac, Misac y Abdénago, que no respetáis a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que he erigido?

Mirad: si al oír tocar la trompa, la flauta, la citara, el laúd, el arpa, la vihuela y todos los demás instrumentos, estáis dispuestos a postraros adorando la estatua que he hecho, hacedlo; pero, si no la adoráis, seréis arrojados al punto al horno encendido, y ¿qué dios os librará de mis manos?»

Sidrac, Misac y Abdénago contestaron: «Majestad, a eso no tenemos por qué responder. El Dios a quien veneramos puede librarnos del horno encendido y nos librará de tus manos. Y aunque no lo haga, conste, majestad, que no veneramos a tus dioses ni adoramos la estatua de oro que has erigido.»

Nabucodonosor, furioso contra Sidrac, Misac y Abdénago, y con el rostro desencajado por la rabia, mandó encender el horno siete veces más fuerte que de costumbre, y ordenó a sus soldados más robustos que atasen a Sidrac, Misac y Abdénago y los echasen en el horno encendido.

El rey los oyó cantar himnos; extrañado, se levantó y, al verlos vivos, preguntó, estupefacto, a sus consejeros: «¿No eran tres los hombres que atamos y echamos al horno?»

Le respondieron: «Así es, majestad.»

Preguntó: «¿Entonces, cómo es que veo cuatro hombres, sin atar, paseando por el horno sin sufrir nada? Y el cuarto parece un ser divino.»

Nabucodonosor entonces dijo: «Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que envió un ángel a salvar a sus siervos que, confiando en él, desobedecieron el decreto real y prefirieron arrostrar el fuego antes que venerar y adorar otros dioses que el suyo.»

SALMO: Daniel 3, 52.53.54.55.56

A ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, bendito tu nombre santo y glorioso.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria.

Bendito eres sobre el trono de tu reino.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos.

Bendito eres en la bóveda del cielo.

Aclamación antes del Evangelio: Lucas 8, 15

Felices los que retienen la Palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia.

EVANGELIO: Juan 8, 31-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.»

Le replicaron: «Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”.»

Jesús les contestó: «Os aseguro que quien comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque no dais cabida a mis palabras. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre.»

Ellos replicaron: «Nuestro padre es Abrahán.»

Jesús les dijo: «Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios, y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre.»

Le replicaron: «Nosotros no somos hijos de prostitutas; tenemos un solo padre: Dios.»

Jesús les contestó: «Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió.»

Antífona de comunión: Colosenses 1, 13-14

Nos hizo entrar en el Reino de su Hijo muy querido, en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados.

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VIVENCIAS CUARESMALES

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Si os mantenéis en mi palabra seréis de verdad discípulos míos

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36. MIÉRCOLES

QUINTA SEMANA DE CUARESMA
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TEMA.- Cristo nos da la libertad que nada ni nadie nos podrá arrebatar.

La experiencia remarcada en esta misa es la libertad interior del creyente en todo momento. Aunque esté rodeado de llamas ardientes, aunque le cerquen los enemigos confabulados, él permanece confiado en el Señor.

El Salmista nos invita a bendecir siempre a Dios. Aun en medio de las austeridades cuaresmales, debemos alabar a Dios en todo y por todo, pues él todo lo dispone para nuestro bien. Es nuestra certeza, y la alabanza a Dios constituye ya nuestra fortaleza.

Leer el texto de los tres jóvenes arrojados al horno de fuego: Daniel 3, 14-20-91-92. Nabucodonosor exclamó: Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, etc. Las alabanzas de los creyentes, Daniel 3, 52-54-55-56, no sólo los edifican a ellos y los fortalecen estando en medio de las llamas, sino que provocan la conversión del pecador y la confesión de la gloria de Dios.

En el evangelio, Cristo nos invita a guardar su Palabra para que nos pueda conducir a la libertad interior que nada ni nadie nos podrá arrebatar. Esa libertad en Cristo, constituye una tarea permanente para todos nosotros. Escuchemos el relato evangélico: “Si os mantenéis en mi palabra seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

Por eso la oración después de la comunión pide que el Sacramento que acabamos de recibir sea medicina para nuestra debilidad, sane las enfermedades de nuestro espíritu y nos asegure su constante protección.

 

De los sermones de san Agustín, obispo

Cantemos al Señor el cántico del amor

Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles. Se nos ha exhortado a cantar al Señor un cántico nuevo. El hombre nuevo conoce el cántico nuevo. Cantar es expresión de alegría y, si nos fijamos más detenidamente, cantar es expresión de amor. De modo que quien ha aprendido a amar la vida nueva sabe cantar el cántico nuevo.

De modo que el cántico nuevo nos hace pensar en lo que es la vida nueva. El hombre nuevo, el cántico nuevo, el Testamento nuevo: todo pertenece al mismo y único reino. Por esto, el hombre nuevo cantará el cántico nuevo, porque pertenece al Testamento nuevo.

Todo hombre ama; nadie hay que no ame; pero hay que preguntar qué es lo que ama. No se nos invita a no amar, sino a que elijamos lo que hemos de amar. ¿Pero, cómo vamos a elegir si no somos primero elegidos, y cómo vamos a amar si no nos aman primero? Oíd al apóstol Juan: Nosotros amamos a Dios, porque Él nos amó primero.

Trata de averiguar de dónde le viene al hombre poder amar a Dios, y no encuentras otra razón sino porque Dios le amó primero. Se entregó a sí mismo para que le amáramos y con ello nos dio la posibilidad y el motivo de amarle.

Escuchad al apóstol Pablo que nos habla con toda claridad de la raíz de nuestro amor: El amor de Dios, dice, ha sido derramado en nuestros corazones. Y, ¿de quién proviene este amor? ¿De nosotros tal vez? Ciertamente no proviene de nosotros. Pues ¿de quién? Del Espíritu Santo que se nos ha dado.

Por tanto, teniendo una gran confianza, amemos a Dios en virtud del mismo don que Dios nos ha dado. Oíd a Juan que dice más claramente aún: Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él. No basta con decir: El amor es de Dios. ¿Quién de vosotros sería capaz de decir: Dios es amor? Y lo dijo quien sabía lo que se traía entre manos.

Dios se nos ofrece como objeto total y nos dice: “Amadme, y me poseeréis, porque no os será posible amarme si antes no me poseéis”. ¡Oh, hermanos e hijos, vosotros que sois brotes de la Iglesia universal, semilla santa del reino eterno, los regenerados y nacidos en Cristo!

Oídme: Cantad por mí al Señor un cántico nuevo. “Ya estamos cantando”, decís. Cantáis, sí cantáis. Ya os oigo. Pero procurad que vuestra vida no dé testimonio contra lo que vuestra lengua canta.

Cantad con vuestra voz, cantad con vuestro corazón, cantad con vuestra boca, cantad con vuestras costumbres: Cantad al Señor un cántico nuevo. ¿Preguntáis qué es lo que vais a cantar de aquel a quién amáis? Porque sin duda queréis cantar en honor de aquel a quien amáis; preguntáis qué alabanzas vais a cantar de él.

Ya lo habéis oído: Cantad al Señor un cántico nuevo. ¿Preguntáis qué alabanzas debéis cantar? Resuene su alabanza en la asamblea de los fieles. La alabanza del canto reside en el mismo cantor.

¿Queréis rendir alabanzas a Dios? Sed vosotros mismos el canto que vais a cantar. Vosotros mismos seréis su alabanza, si vivís santamente (Sermón 34, 1-3, 5-6: CCL 41, 424-426).

 


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