La Iglesia de más rápido crecimiento en el mundo es la de Irán

junio 27, 2019

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Thomas cree que un día el mundo puede despertar y ver que el crecimiento de la iglesia de Irán en el siglo XXI rivaliza con el de China y Corea en el último siglo.

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La Iglesia de más rápido crecimiento en el mundo es la de Irán

06-26-2019

A usted podría sorprenderle que la Iglesia de más rápido crecimiento en el mundo se localiza en Irán. Sin embargo, esa es la evaluación de aquellos que han visto y escuchado la extraordinaria historia de millones de personas que se alejaron del islam chiíta y se volvieron hacia Jesucristo.

La imagen que Irán presenta al mundo son grandes manifestaciones con gritos de “Muerte a América” y “Muerte a Israel”. Sin embargo, aquellos que han visto a Irán desde adentro, pintan un cuadro muy diferente.

“No puedes creer las imágenes en la televisión. Porque, por ejemplo, todas las protestas que ves en las calles, en su mayoría son ideadas. Ellos son jóvenes en la calle que nos han dicho que, si no vamos a las calles, no obtendremos nuestras calificaciones, por lo que nos vemos obligados a ir a protestar”, dijo un trabajador de la iglesia iraní.

Él habló con CBN News bajo condición de anonimato. Él dice que hay dos tipos de iraníes. El que ves en las noticias y el otro oculto al mundo.

“Yo diría que hay un 10 por ciento de Irán y un 90 por ciento de Irán. El diez por ciento controla el país de una manera más opresiva, de línea dura, de manera religiosa y luego la mayoría de la gente, el 90 por ciento de la gente ama a Estados Unidos. Ellos no odian a los estadounidenses. Creo que ese es el mensaje que los estadounidenses necesitan escuchar. Nos dicen todo el tiempo, no odiamos a los estadounidenses, amamos a Estados Unidos “.

Quiere que los estadounidenses sepan que cuarenta años después de la revolución islámica de Irán, hay otra revolución espiritual en curso.

“Despiértate a la verdad de que vivimos en un momento muy especial. Más personas han llegado a la fe en Irán en los cuarenta años que en los 1400 años anteriores. Entonces, hay una vez, no solo en la vida, sino en la historia donde tenemos un momento en el que los iraníes están llegando a la fe a un ritmo tan rápido”.

Frontiers Alliance International (FAI) está produciendo un documental llamado Sheep Among Wolves para presentar a la iglesia iraní a los cristianos de todo el mundo.

“Lo que está ocurriendo en Irán en este momento es espectacular”, dice el fundador y director de FAI, Dalton Thomas. “Es la iglesia de más rápido crecimiento en el mundo que no posee edificios, no posee propiedades, no tiene cuentas bancarias, no tiene un liderazgo centralizado, no tiene una inclinación denominacional y, sin embargo, se está multiplicando como locos… Lo que el Señor está haciendo allí es asombroso”.

El evangelismo se traduce en una intensa persecución que, según Thomas, lleva a los creyentes iraníes a orar fervientemente, pero no de una manera que usted pueda pensar.

“Por lo general, la forma en que oramos es que esperamos que ellos quieran que oremos para que termine la persecución y dicen, no, no, no hagas eso. La persecución está haciendo crecer la iglesia. Cuando la persecución se detiene, el crecimiento se detiene. Lo que queremos es que el Evangelio se extienda a lo largo y ancho de Irán”.

Con Irán y el uso al borde de la guerra, Thomas dice que es importante ver qué sucede detrás del velo iraní.

“Cuando los musulmanes de Irán entran en contacto con el Hombre de Nazaret, sucede algo hermoso. Y cuando se dan cuenta de que han sido redimidos, salvados y comprados con sangre judía; profetizado por los profetas judíos en una Biblia judía sucede algo loco; sucede algo hermoso y eso es lo que estamos viendo que tiene lugar en Irán”.

Thomas cree que un día el mundo puede despertar y ver que el crecimiento de la iglesia de Irán en el siglo XXI rivaliza con el de China y Corea en el último siglo.

https://www1.cbn.com/mundocristiano/el-mundo/2019/june/la-iglesia-de-mas-rapido-crecimiento-en-el-mundo-es-la-de-iran?fbclid=IwAR3kyuY0J_Yn5Gyv8hWnGvsMHVNhZ2FHe4h1sVAmMbB_QyR444EEZbcHXA0

 


Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso desde Marruecos

abril 1, 2019

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Conferencia de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Marruecos – Foto: Alan Holdren (ACI Prensa)

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Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso desde Marruecos

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Este domingo 31, durante el vuelo que lo llevó a Roma luego de su visita a Marruecos, el Papa Francisco concedió una conferencia de prensa en la que reiteró su preocupación por la situación de los migrantes y la construcción de muros, así como sobre la relación con el islam, entre otros temas.

A continuación el texto completo de la rueda de prensa:

Papa Francisco:

Les agradezco por la compañía, el viaje, su trabajo, que ha sido muy esforzado porque han habido muchas cosas en un día y medio. Gracias por su trabajo y ahora estoy a vuestro servicio.

Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede Alessandro Gisotti:

Como siempre y es tradición, comenzamos con los medios locales, Siara Taufichi. Usted puede hacer la pregunta en inglés o en francés, como prefiera.

Siham Toufiki – MAP:

Hay momentos que han sido muy fuertes y mensajes importantes. Hubo un acontecimiento excepcional y un hecho histórico que el pueblo marroquí recibió calurosamente. La pregunta es: ¿cuáles son los frutos para el futuro, de esta visita para la paz en el mundo y el asunto de la coexistencia del diálogo y las culturas?

Papa Francisco:

Yo diré que ahora están las flores, los frutos se verán después. Pero las flores son prometedoras. Estoy contento, porque en estos dos viajes he podido hablar de cosas que me tocan muchos en el corazón, que son la paz, la unidad, la fraternidad.

Incluso con los hermanos musulmanes y musulmanas, hemos resaltado esta fraternidad en el documento de Abu Dhabi y aquí en Marruecos con esto que todos hemos visto: una libertad, una acogida, todos hermanos, con un respeto muy grande.

Y esto es una bella flor, una bella flor de coexistencia, una bella flor que es prometedora, que puede dar frutos. No nos debemos preocupar, es cierto, habrá aún dificultades, muchas dificultades, porque por desgracia hay grupos intransigentes.

Y esto quiero decirlo claramente: en toda religión siempre hay grupos integralistas, que no quieren ir adelante, que viven de recuerdos amargos, de luchas pasadas, y siguen buscando la guerra, y siembran el temor. Hemos visto que es más lindo sembrar la esperanza, ir con el hermano siempre adelante.

Hemos visto en el diálogo con ustedes aquí en Marruecos que se quieren puentes, sentimos dolor cuando vemos a las personas que prefieren construir muros. ¿Por qué tenemos dolor? Porque los que construyen muros terminarán siendo prisioneros de los muros que construyen. En cambio, los que construyen puentes, van adelante.

Para mí construir puentes es algo que va casi más allá de lo humano, porque requiere un esfuerzo muy grande. A mí me tocó mucho una frase del escritor Ivo Andrich, de una de sus novelas, “El puente sobre el Drina”, en la que dice que el puente es hecho por Dios con las alas de los ángeles, para que los hombres comuniquen las montañas, las playas de un río, para que los hombres puedan comunicarse.

El puente es para la comunicación humana y esto es bellísimo y esto lo he visto aquí en Marruecos. Es bellísimo. En cambio, los muros están contra de la comunicación, están para el aislamiento, se convertirán en prisioneros de esos muros.

Entonces, los frutos no se ven todavía, se ven las flores que darán fruto. Vayamos adelante así. Gracias

Gissoti:

Santo Padre, otra pregunta de un medio de Marruecos. Nadia Hammouchi, Radio 2M.

Nadia Hammouchi – Radio 2M:

Su Santidad, usted ha estado durante dos días entre el islam, usted es el líder de la Iglesia Católica, se ha encontrado con el rey de Marruecos que es creyente. Ha conversado sobre la necesidad del acercamiento entre las religiones y las culturas, también ha firmado documentos para hacer cosas concretas en este sentido. ¿En qué sentido esta visita, con todos estos acontecimientos importantes que ha tenido, refuerza este diálogo y la cercanía personal entre el jefe de la Iglesia Católica y la comunidad de los creyentes en Marruecos?

Papa Francisco:

Siempre que hay diálogo fraterno hay una relación en varios niveles. Permítame una imagen: el diálogo no puede ser de laboratorio, tiene que ser humano. Y que sea humano quiere decir que se hace con la mente, con el corazón, con las manos. Así se hacen y se firman los pactos, por ejemplo el común acuerdo sobre Jerusalén.

No fue hecho por la autoridad de Marruecos y otra del Vaticano, sino por hermanos creyentes que sufren viendo esta ciudad de la esperanza que todavía no es universal como todos queremos. Todos queremos esto: judíos, musulmanes y cristianos.

Todos queremos esto, por eso hemos firmado este deseo, más que un acuerdo es un deseo, un llamado a la fraternidad religiosa que está simbolizada en esta ciudad que es de todos nosotros, todos somos ciudadanos de Jerusalén, todos los creyentes. No sé si esta era la pregunta que me ha querido hacer.

Me ha gustado también el encuentro con algunos líderes religiosos respetuosos y con intención de dialogar. Vuestros líderes religiosos son fraternos, son abiertos. Esta es una gracia. Sigamos adelante en este camino.

Nicolás Seneza – La Croix:

Buenas noches, Santo Padre. Ayer el rey de Marruecos dijo que protege a los judíos marroquíes y a los cristianos de otros países que viven en Marruecos. La pregunta es por los musulmanes que se convierten al cristianismo. Quiero saber si le preocupan estos hombres y mujeres que se arriesgan a ser encarcelados o, como en otros países musulmanes como los Emiratos que usted ha visitado, la muerte.

También otra pregunta sobre el Cardenal Barbarin que ha nacido en Rabat. Esta semana el concilio de la diócesis de Lyon han votado casi unánimemente para que se encuentre una solución durable para su retiro, recordando su destino judicial. Quiero saber si es posible para él, en el marco de la sinodalidad de la Iglesia, escuchar este llamado de una diócesis con esta situación difícil.

Papa Francisco:

Puedo decir que en Marruecos hay libertad de culto, hay libertad religiosa, hay libertad de pertenencia a un credo religioso. Luego, la libertad siempre se desarrolla, crece, piensa tú, si nosotros los cristianos, hace 300 años, si teníamos esta libertad que tenemos hoy. La fe crece en la conciencia, en la capacidad de entenderse a sí misma.

Un monje de ustedes, francés, Vincenzo Delerin, del siglo ocho o nueve, acuñó una expresión bellísima para explicar cómo se puede crecer en la fe, explicar mejor las cosas, crecer también en la moral, pero siempre siendo fiel a las raíces.

Y él dijo tres palabras, pero que marcan el camino. Dijo que crecer en la explicitación de la conciencia, de la fe y de la moral, tiene que ser utanis consolidetur, dilatetur tempore, sublimetur aetate. Es decir, el crecimiento debe ser consolidado en los años, extendido en el tiempo, pero es la misma fe, y sublimada con los años.

Así se entiende, por ejemplo, que nosotros hoy hemos quitado del Catecismo de la Iglesia Católica la pena de muerte. Hace 300 años se quemaba vivos a los herejes, porque la Iglesia ha crecido en la conciencia moral, en el respeto de la persona.

La libertad de culto crece también. Nosotros también tenemos que seguir creciendo. Hay gente, católicos que no aceptan lo que el Concilio Vaticano II ha dicho sobre la libertad de conciencia y de culto. Católicos. Nosotros también tenemos este problema.

Los hermanos musulmanes también crecen en la conciencia y algunos países no comprenden bien o no crecen como otros. En Marruecos sí hay este crecimiento.

En este marco está el problema de la conversión. Algunos países aún no la ven, no sé si está prohibida, pero la práctica está prohibida. Otros países como Marruecos no hacen este problema. Son más respetuosos, abiertos, buscan cierto modo de actuar con discreción. Otros países con los que he hablado dicen que no tienen problema, pero prefieren que el bautismo lo hagan fuera del país y que vuelvan como cristianos. Son modos de progresar en la libertad de conciencia y la libertad de culto.

Pero a mí me preocupa otra cosa: el retroceso de nosotros los cristianos, cuando cortamos la libertad de conciencia. Piensa en los médicos en los hospitales, donde los médicos no tienen derecho a la objeción de conciencia por ejemplo para la eutanasia.

¿Cómo, la Iglesia ha ido adelante y ustedes, países cristianos, van hacia atrás? Piensen en esto porque es verdad. Hoy, nosotros los cristianos corremos el riesgo de que algunos gobiernos cristianos nos quiten la libertad de conciencia, que es el primer paso para la libertad de culto.

No es fácil la respuesta pero no acusemos a los musulmanes, acusemos también a nosotros, a estos países donde sucede esto. Nos debe avergonzar…

Luego, sobre el Cardenal Barbarin, hombre de Iglesia, ha presentado su dimisión y yo no puedo aceptarla moralmente porque, jurídicamente, también en la jurisprudencia mundial, clásica, está la presunción de inocencia durante el tiempo en que la causa esté abierta. Y él ha apelado y la causa está abierta. Luego, cuando el segundo tribunal dé la sentencia, veremos qué cosa sucede, pero siempre tener la presunción de inocencia.

Esto es importante porque va contra la superficial condena mediática. “Ah, has hecho esto”, pero mira ¿qué cosa dice el juez? ¿qué dice la jurisprudencia mundial? Que si una causa está abierta está la presunción de inocencia. Tal vez no es inocente, pero está la presunción.

Muchas veces… una vez he hablado del caso de España, donde la condena mediática arruinó la vida de algunos sacerdotes que luego fueron juzgados inocentes. Antes de hacer una condena mediática, piénselo dos veces. No sé si he respondido.

Él ha preferido honestamente, ha dicho ‘me retiro, me despido voluntariamente y dejo al vicario general gestionar la arquidiócesis hasta que el tribunal dé la sentencia final. ¿Entendido? Gracias.

Cristina Cabrejas – Efe:

En el discurso de ayer a las autoridades ha dicho que el fenómeno migratorio no se resuelve con las barreras físicas. Aquí en Marruecos, España ha construido dos barreras, con armas punzantes para los que quieran superarla. Usted ha conocido a alguno de ellos en estos encuentros. El presidente Trump dice que quiere cerrar la frontera e incluso quitar la ayuda a tres países centroamericanos. ¿Qué les dice a estos líderes, a estos gobernantes que defienden, todavía, estas decisiones?

Papa Francisco:

Antes que nada, recuerdo lo que he dicho hace un momento: los constructores de muros, sean de alambre con cuchillos, o con ladrillos, serán prisioneros de los muros que hacen. Primero. Cualquier cosa, la historia dirá.

Segundo: Jordi Évole, cuando me hizo la entrevista, me hizo ver un pedazo de ese filo con los cuchillos. Te digo sinceramente, yo me he conmocionado, y después de que él se fue, lloré. He llorado porque no entra en mi cabeza, en mi corazón, tanta crueldad. No entra en mi cabeza, en mi corazón, ver ahogarse gente en el Mediterráneo en lugar de hacer un puente a los puertos. No entra.

Este no es el modo de resolver el grave problema de la migración. Yo entiendo, un gobierno con este problema tiene una papa caliente en las manos, pero lo debe resolver de otra manera, humanamente.

Cuando vi ese filo con cuchillos, me parecía que no podía creerlo.

Una vez tuve la posibilidad de ver un film en la cárcel de refugiados que regresan, que son enviados de vuelta. Cárceles no oficiales, cárceles de los tratantes de carne, los traficantes. SI quieres te los puedo enviar pero hacen sufrir.

A las mujeres y a los niños los venden, quedan los hombres. Y las torturas que se ven filmadas ahí son para no creer. Es un film hecho a escondidas por los servicios.

Yo no dejo entrar. Es verdad porque no tengo lugar, pero hay otros países, está la humanidad de la Unión Europea. Se debe hablar en toda la Unión Europea.

“No los dejo entrar, los dejo ahogarse ahí o los mando de regreso sabiendo que muchos caerán en las manos de estos traficantes que venderán a las mujeres y niños, y matarán o torturarán para hacer esclavos a los hombres”. Esto está filmado y a su disposición.

Una vez hablé con un gobernante, un hombre a quien yo respeto, y diré el nombre: con Alexis Xsipras, y hablando de esto y de los acuerdos de no dejarlos entrar, él me ha explicado las dificultades, pero al final me habló con el corazón y me dijo esta frase: “Los derechos humanos son primero que los acuerdos”. Esta frase se merece el Premio Nobel.

Michael Schramm – ARD Roma:

Usted combate desde hace años por ayudar a los inmigrantes como en los últimos días en Marruecos. La política europea va en la dirección opuesta. Europa se convierte en un bastión contra los migrantes. Esta política respecto a la mayoría de electores, la mayoría de electores son cristianos católicos. ¿Usted cómo se siente con esta situación, con esta triste situación?

Papa Francisco:

Es cierto que tanta gente de buena voluntad, no solo católicos, está un poco presa del temor, que es la prédica usual del populismo. El miedo, se siembra miedo y después se toman las decisiones. El miedo es el inicio de las dictaduras. Vayamos un siglo atrás, a la caída del imperio de Weimar (Alemania). Esto lo repito mucho, Alemania necesitaba una salida, y con promesas y miedos, Hitler fue para adelante. Conocemos el resultado.

Aprendamos de la historia. Esto no es nuevo. Sembrar miedo es recoger maldad, y también esterilidad. Pensemos en el invierno demográfico de Europa. También nosotros que habitamos Italia, bajo cero. Piensen en la falta de memoria histórica, Europa fue hecha de migraciones, esta es su riqueza. Pensemos en la generosidad de los países que hoy tocan a la puerta de Europa. Con los migrantes europeos del 84 del sur.

Piensen en después de las dos guerras, con los migrantes en masa (hacia) América del Norte, América del Sur. Mi padre fue para allá en la postguerra. La acogida. Que Europa un poco de gratitud, puede tener.

Es cierto que, para ser comprensivos diré dos cosas: es verdad que el primer trabajo que tenemos que hacer es buscar que las personas que migran por guerra o hambre, no tengan esta necesidad. Pero si Europa, así de generosa, vende las armas a Yemen para matar a los niños, ¿cómo hace Europa para ser coherente? Lo digo como ejemplo, pero Europa vende las armas.

Después está el problema del hambre, la sed. Si Europa quiere ser “la madre Europa” y no “la abuela Europa”, debe invertir, debe buscar inteligentemente ayudar a levantar con la educación, con inversiones, y esto no es mío, lo dijo la canciller Merkel, una cosa que ella lleva bastante adelante.

Impedir la migración pero no por la fuerza, sino por la generosidad, la inversión educativa, económica, etc. Esto es muy importante.

Lo segundo, es verdad que un país no puede recibir a todos, pero esta toda la Europa para distribuir a los migrantes. Porque la acogida tiene que ser con el corazón abierto, después acompañar, promover e integrar. Si un país no puede integrar, tiene que pensar rápido en hablar con los otros países: ¿Tú cuántos puedes integrar? Para dar una vida digna a la gente.

Otro ejemplo que yo lo viví en carne propia en el tiempo de la dictadura del Operativo Cóndor en Argentina, Chile y Uruguay. Fue Suecia la que recibió con una generosidad impresionante. Aprendían pronto el idioma, encontraban trabajo, casa. Ahora se siente en Suecia un poco la dificultad para integrar y lo dice, pide ayuda.

Cuando yo fui a Lund el año pasado me acogió el Primer Ministro, pero en la ceremonia de bienvenida había una joven ministra, creo que de Educación, era un poco mestiza. ¿Por qué? Porque era hija de una sueca y un migrante africano. Así integra un país que yo pongo como ejemplo.

Pero para esto se necesita generosidad, hace falta ir adelante. Con el miedo no iremos adelante, con los muros permaneceremos cerrados en estos muros. Estoy haciendo una prédica, discúlpame.

Cristiana Caricato – TV2000:

Santo Padre, usted apenas ha hablado del miedo, del riesgo de dictaduras que este temor pueden generar. Hoy un ministro italiano en referencia al Convenio de Verona ha dicho que más miedo que de la familia debe haber miedo al islam. Según él estamos en riesgo de dictadura en nuestro país, según usted es fruto del prejuicio, del desconocimiento. ¿Qué cosa piensa sobre esto?

Usted denuncia con frecuencia las acciones del diablo, lo ha hecho recientemente, me parece que en el último periodo ha estado muy activo, también en la Iglesia. Según usted, qué se necesita para contrarrestarlo, sobre todo por el escándalo de la pedofilia, ¿bastan las leyes? ¿Por qué así está activo el diablo en estos momentos?

Papa Francisco:

Buenísimo, gracias por la pregunta. Un periódico, después de mi discurso al final del encuentro con los presidentes (de los episcopados del mundo) ha dicho: “El Papa ha estado avispado. Primero ha dicho que la pedofilia es un problema mundial, una plaga mundial, después ha dicho algo sobre la Iglesia, y al final se ha lavado las manos y ha echado la culpa al diablo”. Un poco simplista, ¿no? Aquel discurso es claro.

Un filósofo francés en los años 70s había hecho una distinción que a mí me ha dado mucha luz, se llamaba (Ininteligible). Me ha dado una luz hermenéutica. Él decía “para comprender una situación se necesita dar todas las explicaciones y después buscar las significaciones, qué cosa significa socialmente, personalmente o religiosamente”. Y yo busco el dar todas las explicaciones, y también las medidas de las explicaciones, pero hay un punto en el que no se entiende sin el misterio del mal.

Piensa en esto: La pedopornografía virtual. Hubo dos importantes encuentros, uno en Roma y uno en Abu Dhabi. Yo me pregunto: ¿Cómo esto se ha convertido en algo cotidiano? ¿Cómo puede ser -estoy hablando de estadísticas serias-, que si quieres ver un abuso sexual de un menor en vivo, lo puedes ver con la pedopornografía virtual, te lo hacen. No digo mentiras, está en las estadísticas. Yo me pregunto, los responsables del orden público, ¿no pueden hacer nada?

Nosotros en la Iglesia haremos de todo para terminar con esta plaga. Y en ese discurso di medidas concretas, que ya estaban antes del encuentro cuando los presidentes de las conferencias me dieron ese elenco (de medidas) que les di a todos ustedes.

Los responsables de esta porquería, ¿son inocentes? Aquellos que ganan dinero con esto. En Buenos Aires, una vez con dos parlamentarios de la ciudad, no del gobierno nacional, habíamos hecho una ordenanza, no es una ley, sino una disposición no vinculante para los hoteles de lujo, donde se decía que pusieran en la recepción que en este hotel no se permiten las relaciones con menores. Ninguno quiso colocarlo. “No, no se puede, porque parece que somos sucios. Se sabe que nosotros no lo hacemos…”, pero sin el cartel.

Un gobierno, por ejemplo, ¿no puede individualizar dónde se hacen estos videos con los niños? Todos filmados en vivo. Esto para decir que la plaga mundial es grande, pero para decir también que esto no se comprende sin el espíritu del mal. Es un problema concreto, debemos resolverlo en concreto, pero decir que es el espíritu del mal.

Para resolver esto hay dos publicaciones que recomiendo: un artículo de Gianni Valente, creo que en Vatican Insider, que habla de los donatistas. Es el peligro de la Iglesia de hoy de convertirse en donatista haciendo solo prescripciones humanas, que se deben hacer, pero solo esto olvidando las otras dimensiones espirituales, la oración, la penitencia, la acusación de uno mismo, que no somos habituados a hacerlas.

Porque para vencer al espíritu del mal, no sirve lavarse las manos y decir el diablo lo hace. También nosotros debemos luchar contra el diablo, como debemos luchar con las cosas humanas.

La otra publicación es una que ha hecho la Civiltá Cattolica. Yo había escrito un libro en 1987, “Las cartas de la tribulación”, un libro con las cartas del padre superior jesuita de entonces cuando estaba por ser disuelta la Compañía. Yo hice un prólogo, e hicieron un estudio sobre las cartas que yo hice al Episcopado chileno y la gente de Chile, cómo actuar con esto. Las dos partes, la parte digamos humana, científica, de seguir adelante; contra la parte legal y después la parte espiritual.

Lo mismo hice con los obispos de Estados Unidos, porque las propuestas eran de una organización, metodología, un poco sin voluntad, pero era descuidada esta segunda dimensión espiritual. Con los laicos, con todos, pero yo quisiera decirles que la Iglesia no es una Iglesia congregacionalista, es católica, donde el obispo debe tomar esto en mano, esto como el pastor, también el Papa. Pero cómo tomar en las manos, con las medidas disciplinarias, la oración, la penitencia, el acusarse a uno mismo.

En esa carta que escribí antes que comenzaran los ejercicios espirituales, esa dimensión también está bien explicada. Para mí sería grato si ustedes estudiaran ambas cosas: la parte humana y también la parte de la lucha espiritual. Gracias.

¿Italia está en riesgo de dictadura por el miedo al islam?

Papa Francisco: De verdad, de política italiana no entiendo. Ayer en la franja hice un pasaje ahí porque había leído en el Espresso esto del hambre de ideas. ¿No la has escrito tú? He dicho. ¿Qué pienso sobre el hambre de ideas?, no sé de verdad. Tantas ideas que se hacen. Sé también, se lo he dicho a usted, que he leído la carta que el Cardenal Parolin ha enviado y estoy de acuerdo. Una carta pastoral, educada, de un corazón de pastor. Pero de política italiana no me pregunten porque no entiendo.

https://www.aciprensa.com/noticias/rueda-de-prensa-del-papa-francisco-en-el-vuelo-de-regreso-desde-marruecos-86844


Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Emiratos Árabes Unidos

febrero 5, 2019

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El Papa Francisco durante la rueda de prensa en el vuelo de regreso a Roma – Foto: Edward Pentin (EWTN)

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Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Emiratos Árabes Unidos

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Durante el vuelo de regreso a Roma, luego de haber visitado los Emiratos Árabes Unidos, el Papa Francisco concedió una rueda de prensa en la que respondió preguntas sobre Venezuela, las relaciones con el islam y los casos de abusos sexuales, entre otros temas.

Alessandro Gisotti:

Buenas tardes, Santo Padre, buenas tardes a todos ustedes. Nosotros los periodistas usamos con frecuencia el adjetivo “histórico” y, a veces, nos dicen que el uso que le damos es muy frecuente. Tal vez para este viaje está bien y muchos lo han usado en distintos idiomas.

Ciertamente fue un viaje breve en la duración, pero ha tenido un horizonte realmente extenso y todos esperan que los frutos sean de larga duración, así como las semillas de estos días.

Un viaje que ha visto claramente hoy, hace pocas horas, el encuentro con un pueblo de tantos pueblos. Decían los organizadores que había casi 100 nacionalidades presentes; y luego el documento de ayer, realmente extraordinario, de valores.

Una sorpresa, pero imagino, una de esas sorpresas que los colegas han tenido el placer de narrar por su importancia. No sé si antes de las preguntas el Papa quiere dirigir algunas palabras.

Papa Francisco:

Antes que nada, buenos días, gracias por la compañía. Ha sido un viaje demasiado breve, pero para mí ha sido una experiencia grande. Yo creo que todo viaje es histórico, incluso en nuestros días, escribir la historia de cada día. Ninguna historia es pequeña, ninguna. Toda historia es grande y digna incluso si es mala. La dignidad escondida siempre puede estar debajo. Muchas gracias por vuestra colaboración.

Alessandro Gisotti:

Comenzamos con las preguntas, como es tradición partiendo con los periodistas locales. Este documento que está muy lleno de contenido, que realmente suscita muchas preguntas y reflexiones. El primero en hacer una pregunta es Sargon Hurmez Barhan de Sky News Arabia.

Sargon Hurmez Barhan – Sky News Arabia:

Santidad, ¿cuáles serán los resultados próximos de este viaje y cuáles han sido sus impresiones sobre el país, sobre los Emiratos Árabes Unidos?

Papa Francisco:

He visto un país moderno. Me ha llamado la atención la ciudad, su limpieza, también las pequeñas curiosidades como aquella de hacer germinar las flores en este desierto. También es un país moderno, también acogedor de muchos pueblos que vienen aquí, también un país que mira al futuro, por ejemplo la educación de los niños, los educan mirando al futuro, siempre. Eso me han explicado.

Luego lo que me llamó la atención fue el problema del agua. Están buscando para el futuro próximo tomar el agua del mar y hacerla potable, también el agua de la humedad, de la humedad y hacerla bebible, para usarla. Siempre van buscando cosas nuevas y también he escuchado a alguno decir que algún día faltará el petróleo: “Nos estamos preparando para ese día, para tener algo que hacer”. Este es un país que mira al futuro.

También me ha parecido un país abierto, no cerrado. También la religiosidad, el islamismo, es un islamismo abierto, no cerrado, de diálogo, un islamismo fraterno y de paz. Sobre esto subrayo la educación para la paz que creo es un deber, pese a que hay algunos problemas de guerras en la zona, pero sobre esto no he escuchado.

Luego hubo algo que me tocó mucho, el encuentro con los sabios, los sabios del islam. Es una cosa profunda, eran un poco de todos lados ¿no?, de varias culturas. Esto indica la apertura de este país a un cierto diálogo regional, universal, religioso. También me llamó la atención el congreso interreligioso, este es un hecho cultural fuerte.

Ya también lo he mencionado en el discurso lo que han hecho aquí el año pasado sobre la protección de los niños, pero en los medios, en Internet, en estas cosas. Porque la pornografía infantil hoy es una industria que da mucho dinero y se aprovechan de los niños y este país se ha dado cuenta y ha hecho eso… Cosas positivas.

Seguramente habrán problemas, cosas negativas, pero en un viaje de menos de tres días, estas cosas no se ven y si se ven uno mira a otra parte. Gracias por la acogida.

Nour Salman – Emirates News Agency:

Santidad, muchísimas gracias por esta oportunidad. La pregunta que queremos hacerle es: Ahora que el documento de Abu Dhabi sobre la fraternidad se ha firmado ¿cómo este documento será aplicado en el futuro y qué piensa sobre el anuncio del príncipe Mohammed de la construcción de la iglesia de San Francisco cerca a una mezquita?

Papa Francisco:

El documento ha sido preparado con mucha reflexión y también rezando, ya sea el gran imán con su equipo y yo con el mío. Hemos rezado mucho para lograr hacer este documento porque para mí hay un solo peligro grande en este momento: la destrucción, la guerra, el odio entre nosotros.

Y si nosotros los creyentes no somos capaces de darnos la mano, abrazarnos, besarnos y también rezar, nuestra fe será traicionada. Este documento nace de la fe en Dios que es Padre de todos y Padre de la paz y condena toda destrucción, todo terrorismo.

El primer terrorismo de la historia es el de Caín. Es un documento que se ha desarrollado en casi un año, ida y vuelta, oraciones, y se ha dejado así para madurar, un poco confidencial para no parir al niño antes de tiempo, sino que esté maduro. Gracias.

Alessandro Gisotti:

Santo Padre, antes de la siguiente pregunta, hay un homenaje del periodista de al Ittihad que le quiere hacer. Mientras tanto pido a Jorg Seisselberg que se prepare. Le hace ahora la pregunta el colega Jorg Seisselberg de la ARD alemana.

Jorg Seisselberg – ARD:

Santo Padre. Ha sido un viaje lleno de encuentros, impresiones, imágenes. A mí me quedaron en la mente también las imágenes de su llegada. Fue acogido con los honores militares, con los aviones militares que han pintado el cielo con los colores vaticanos.

Me pregunto: ¿Qué cosa hace esto con el Papa Francisco, con el Papa que viene con un mensaje de paz, qué cosa piensa de esto? ¿Qué cosa siente, qué cosa piensa en estos momentos? Y siempre en este tema, su llamado a la paz en Yemen. ¿Qué reacciones ha recibido en sus encuentros, qué se puede esperar sobre la acogida de este mensaje, qué pasos se están dando hacia la paz en Yemen? Gracias.

Papa Francisco:

Gracias. Yo interpreto todos los gestos de bienvenida como gestos de buena voluntad y cada uno lo hace según su propia cultura.

¿Qué he encontrado aquí? Una acogida muy grande, que querían hacer de todo, pequeñas cosas y grandes cosas porque sentían que la visita del Papa era algo bueno. Alguno ha dicho también una bendición. Dios lo sabe. Pero ellos sienten, lo interpreto, que era algo bueno. Ellos querían hacerme sentir que era bienvenido.

Sobre el problema de las guerras, usted ha mencionado una. Sé que es difícil dar una opinión después de dos días y de haber hablado sobre el tema con pocas personas. Diré que he encontrado buena voluntad para el comienzo de los procesos de paz.

Esto lo he encontrado. Un enorme denominador común de las cosas de las que he hablado sobre las situaciones bélicas. Usted ha mencionado la de Yemen, he encontrado buena voluntad de comenzar procesos de paz.

Domenico Agasso – La Stampa

Después de la firma histórica del documento ¿cuáles podrían ser, según usted, las consecuencias en el mundo islámico pensando sobre todo en los conflictos en Yemen y en Siria? ¿Y cuáles las consecuencias entre los católicos, considerando el hecho que hay una parte de católicos que lo acusan a usted de dejarse instrumentalizar por los musulmanes?

Papa Francisco:

Pero no solo por los musulmanes (risas). Me acusan de dejarme instrumentalizar por todos, también por los periodistas. Es parte del trabajo, pero sí quiero decir una cosa y esto lo afirmo claramente.

Desde el punto de vista católico el documento no se ha alejado ni un milímetro del Vaticano II, y también está citado algunas veces ¿no? Nada. El documento ha sido hecho en el espíritu del Vaticano II.

He querido, antes de tomar la decisión de decir “está bien así y lo firmamos así”, al menos de mi parte, lo he hecho leer por algún teólogo; y también oficialmente por el teólogo de la Casa Pontificia que es un dominico, con la bella tradición de los dominicos, no de ir a la caza de brujas, sino de ver dónde está la cosa justa y él lo ha aprobado.

Si alguno se siente mal lo entiendo. No es una cosa de todos los días, pero no es un paso atrás, es un paso adelante, un paso adelante que viene desde hace 50 años, viene del Concilio que debe desarrollarse. Los historiadores dicen que para que un concilio tenga raíces en la Iglesia hace falta 100 años, así que estamos a mitad de camino.

Y esto me llama la atención también a mí. Diré que he visto una frase, pero esta frase no sé si es segura, pero es una frase del Concilio que también a mí me ha sorprendido. En el mundo islámico hay distintos pareceres, hay algunos más radicales y otros no.

Ayer en el Consejo de los Sabios también había al menos un chiíta y eso ha dado una universalidad muy grande, ha hablado bien. Habrá entre ellos, no conozco bien, habrá también entre ellos discrepancias, pero es un proceso y los procesos maduran como las flores, como las frutas.

Alessandro Gisotti:

Gracias, Santo Padre, pasamos ahora al grupo francófono de… Matilde Imberty di Radio France

Matilde – Radio France:

Buenas tardes, Santo Padre. Usted apenas ha terminado la visita a los Emiratos Árabes Unidos y dentro de poco irá a Marruecos, un viaje también importante. Nos parece que ha elegido hablar con interlocutores bien precisos del islam. ¿Es una elección de campo?

Después, siempre a propósito del islam, el documento histórico firmado ayer es muy ambicioso para la educación, ¿según usted puede de verdad tocar a los fieles musulmanes?

Papa Francisco:

Sé y he escuchado por algunos musulmanes que han estudiado en la universidad, al menos en Al-Azhar de seguro y en las escuelas. Va estudiado. No impuesto, sino estudiado. Esto para empezar por el final su pregunta.

Es un poco el caso de la cercanía de los dos viajes porque yo quería ir a Marrakech –a la Conferencia de la ONU sobre las migraciones NDR– pero habían cosas protocolares y no podía ir a un encuentro internacional sin hacer primero una visita al país, pero no tenía tiempo. Y por esto hemos aplazado la visita. Y fue el Secretario de Estado quien fue a Marrakech.

Es una cuestión diplomática, de educación, también, pero no es una cosa planificada. En Marruecos sigo los caminos de San Juan Pablo II que fue el primero en ir. Será un viaje agradable. Luego llegaron las invitaciones de otros países árabes, pero no hay tiempo este año. Veremos el próximo año, yo o el otro Pedro, alguno irá.

Alessandro Gisotti: Sagrario Ruiz de Radio Nacional de España.

Sagrario Ruiz – Radio Nacional de España:

Buenas tardes, Santo Padre. La diplomacia vaticana tiene un largo historial de practicar esa diploma de pequeños pasos en la mediación de conflictos. Quiero recordar, concretamente, el año 78 cuando Juan Pablo II su mediación evitó una guerra entre Argentina y Chile.

Hemos sabido ayer que Nicolás Maduro, y volvemos a Venezuela, ha enviado una carta queriendo reiniciar el diálogo, tiene al Secretario de Estado Parolin, que conoce perfectamente ese país, todas las miradas, muchas de ellas, están puestas en el Papa Francisco y en el Vaticano.

¿Qué hace el Vaticano o qué piensa hacer? Usted dijo que estaba dispuesto a mediar si así se lo pedían. ¿En qué estado estamos? ¿En qué momento?

Papa Francisco:

Gracias. En cuanto a la mediación entre Argentina y Chile, fue verdaderamente un acto valiente de San Juan Pablo II que evitó una guerra inminente. Están los pequeños pasos y el último es la mediación. Son pequeños pasos iniciales o facilitadores, pero no sólo en el Vaticano, sino en toda la diplomacia: cercanía a uno, a otro…, para tener la posibilidad de diálogo. Se hace así en diplomacia.

Creo que en la Secretaría de Estado pueden explicar bien todos los pasos que se pueden dar. Yo antes del viaje sabía que llegaba por valija diplomática una carta de Maduro. Esta carta no la he leído todavía. Veremos si se puede hacer. Pero para que se dé una mediación, ese último paso, debe haber la voluntad de las dos partes, deben ser las dos partes las que la pidan. Ese fue el caso de Argentina y Chile.

La Santa Sede en Venezuela ha estado presente en el momento de diálogo en el que estaba su compatriota Rodríguez Zapatero, en una primera reunión con Mons. Tscherrig, inicial, y luego ha continuado con Mons. Celli. Ahí no nació nada, humo. Ahora no sé, yo veré la carta y veré qué se puede hacer. Pero la condición inicial es que las dos partes lo pidan.

Estamos siempre dispuestos. Es lo mismo que cuando la gente va a pedir ayuda porque hay problemas entre el marido y la mujer, va uno, ¿y la otra parte viene o no viene? ¿Quiere o no quiere? Siempre las dos partes. Ese es el secreto. Y para los países también es la condición que les debe hacer pensar antes de pedir una facilitación, una presencia de observadores o una mediación. Las dos partes siempre. Gracias.

Alessandro Gisotti: Ahora Nicole Winfield de AP.

Nicole Winfield – AP: Santo Padre, la semana pasada la revista femenina de L’Osservatore Romano publicó un artículo denunciando abusos sexuales a las mujeres consagradas en la Iglesia, las religiosas, por parte del clero. Hace unos meses, también la Unión Internacional de las Superiores Generales hizo también una denuncia pública de este problema.

Sabemos que la reunión de dentro de unas semanas en el Vaticano tratará sobre el abuso contra los menores, pero ¿podemos pensar que la Santa Sede pueda hacer algo para enfrentar también este problema con un documento o líneas guías?

Papa Francisco:

Espera, yo responderé a eso. Tú permanece aquí. Pero yo prefiero terminar con el viaje y después la primera pregunta en responder será la tuya.

Alessandro Gisotti:

Mientras Nicole permanece aquí pasamos a Maria Angeles Conde de Rome Reports.

Maria Angeles Conde – Rome Reports:

Ha mantenido un encuentro con el Consejo de Ancianos. En la medida de lo posible, lo que nos pueda contar, qué temas tocaron y si usted vuelve a Roma con la impresión de que el mensaje ha llegado a sus interlocutores.

Papa Francisco:

Los ancianos son verdaderamente sabios. Primero habló el Gran Imán, luego cada uno de ellos, empezando por el más anciano, que hablaba español. Sí, porque era de Mauritania y allí lo aprendió. Hasta el más joven que era el secretario que ha hablado poco pero lo ha dicho todo en un video. Su especialidad es la comunicación entonces le ha gustado esto.

Ha sido algo bellísimo. Han hablado…, comenzando con la palabra clave “sabiduría”. Luego, “fidelidad”. Después, han subrayado un camino de la vida en el que esta sabiduría crece, la fidelidad se hace fuerte y de ahí nace la amistad entre los pueblos, y eran de diferentes…, no sé cómo explicarlo.

Uno era chií. Otro de diferente matiz, luego la sabiduría y la fidelidad es el camino que lleva a la construcción de la paz. Porque la paz es una obra de la sabiduría y de la fidelidad. Fidelidad humana entre los pueblos y todo esto.

Quedo con la impresión de estar en medio de verdaderos sabios. Y esto es una garantía para el Gran Imán, el tener este consejo. Estoy muy satisfecho.

Sofia Barbarani – The National:

¡Buenos días! La pregunta que queremos hacerle el grupo de Abu Dhabi es: una niña le ha dado una carta, se la entregó cuando estaba sobre el coche. Querríamos saber si ya ha leído la carta y se sabe si…

Papa Francisco:

No todavía… Las cartas están ahí, me las están clasificando para leerlas luego.

Sofia Barbarani – The National:

¿Nos puede decir qué impresión le dio cuando vio a esta niña ir hacia usted…, esa niña que salió de la multitud?

Papa Francisco:

¡Es una niña valiente! Pero la pararon… Dejadla venir, pero aquella niña tiene futuro, ¿eh?, tiene futuro…, y me atrevería a decir: ¡pobre marido…! Tiene futuro, es valiente, ¡me ha gustado! Hace falta mucha valentía para hacer aquello, y luego otra la siguió, eran dos… Vio a aquella y se llenó de valentía.

Alessandro Gisotti:

¿Hay otras preguntas para el viaje? Inés San Martín y Franca Giansoldati. Si sois muy rápidas…

Papa Francisco:

Quizás hay otras que no son del viaje… Una hay…

Franca Giansoldati – Il Messaggero:

Santidad, el imán Al-Thayebb denunció la islamofobia, el miedo al islam. ¿Por qué no se ha escuchado algo sobre la cristianofobia, sobre la persecución a los cristianos?

Papa Francisco:

Ciertamente he hablado sobre las persecuciones de cristianos, no en aquel momento, pero lo estoy hablando frecuentemente, también en este viaje lo he hablado, pero no recuerdo dónde lo he hablado. Creo que el documento era más sobre la unidad y la amistad…

Pero ahora me viene a la mente, también el documento condena la violencia y a algunos grupos que se dicen islámicos –los sabios dicen que no es el islamismo– y que persiguen a los cristianos.

Recuerdo un papá con tres niños, tenía 30 años, lloraba: “Soy islámico, mi mujer era cristiana, vinieron los terroristas del ISIS, vieron la cruz y le dijeron: ‘Conviértete’. ‘No, yo soy cristiana’. Y delante de mí la han degollado”.

Este es el pan nuestro de todos los días de los grupos terroristas. No sólo a los cristianos, la destrucción de la persona. El documento condena esto.

Inés San Martín – Crux:

Santo Padre, una pregunta relacionada en realidad a la que acaba de hacer mi colega porque no tuvimos tiempo de coordinarla. Como le dije el viaje pasado tuve la posibilidad de entrevistar al nuevo Arzobispo de Mosul en Irak, que siempre dice que lo están esperando y niega que estén a propósito discutiendo los obispos, sino que simplemente lo están esperando.

Usted habló de la libertad religiosa que va más allá de la libertad de culto. ¿Puede hablar un poco más de este tema?

Estamos volviendo de un país que es conocido por su tolerancia, sin embargo muchos de los católicos que estaban hoy en el predio deportivo, recién hoy por primera vez desde que llegaron a Emiratos Árabes Unidos pudieron ser abiertos con su fe, con sus creencias. Entonces ¿se puede ver un cambio que vaya más allá de simplemente hoy?

Papa Francisco

Los procesos tienen principio, ¿no es cierto? Uno puede preparar un acto y ahí se hace el acto y después ya. Hay un antes y un después. Yo creo que la libertad va en proceso siempre, siempre debe ir en proceso. Siempre más, no se tiene que parar.

A mí me impresionó un coloquio que tuve antes de salir con un chico de 13 años en Roma. Quiso verme y lo atendí. Me dijo, ‘bueno, yo algunas cosas me parecen interesantes, pero quiero decirle que soy ateo, ¿qué cosa debo hacer como ateo para convertirme en un hombre de paz?’ Yo le dije ‘haz lo que sientas’, le hablé un poco, pero me ha gustado el coraje de este muchacho: es ateo pero busca el bien.

Ese camino, también es un proceso, un proceso que debemos respetar y acompañar. Acompañar todos los procesos por el bien, todos, sean del color que sean Esto creo que son los pasos en adelante.

Alessandro Gissoti:

Muy bien, Santo Padre, el tiempo está un poco para… pero hay todavía una respuesta que dar (en referencia a la pregunta de Nicole Winfield de AP).

Papa Francisco:

Es verdad, es un problema, el maltrato a las mujeres es un problema. Osaría decir que la humanidad todavía no ha madurado: la mujer es considerada de “segunda clase”. Comencemos desde aquí: es un problema cultural. Después se llega a los feminicidios. Están los países en los cuales el maltrato a las mujeres llega al feminicidio, y antes de llegar a su pregunta concreta, una curiosidad.

Ustedes hacen la investigación para saber si es verdad, pero me han dicho que el inicio de la historia de la joyería femenina tuvo lugar en un país muy antiguo del Oriente, donde existía la ley para expulsar, repudiar a la mujer.

Si el esposo –no sé si es verdad o no– le decía: “vete”, en aquel momento con aquello que llevaba vestido, ella debía irse sin tomar nada. Y ahí han comenzado a hacerse las joyas de oro, de piedras preciosas, para tener algo para poder sobrevivir. No sé si es verdad o no pero es interesante. Averigüen. Ahora lo suyo.

Es verdad, dentro de la Iglesia ha habido clérigos, en algunas civilizaciones de modo más fuerte que en otras. No es una cosa todos hacen eso pero hubo sacerdotes y también obispos que han hecho eso. Y yo creo que se hace todavía: no es que desde el momento en que te das cuenta, termina. La cosa avanza así. Y desde hace tiempo estamos trabajando en eso.

Hemos suspendido a algún clérigo, expulsado por esto, y también –no sé si ha terminado el proceso- disolver alguna congregación religiosa femenina que estaba muy ligada a esto, una corrupción. No puedo decir que esto en mi casa no… Es cierto. ¿Se debe hacer algo más? Sí. ¿Tenemos la voluntad? Sí.

Pero es un camino que viene de atrás. El Papa Benedicto XVI tuvo el coraje de disolver una congregación femenina que tenía un cierto nivel, porque había entrado esta esclavitud de las mujeres, también esclavitud sexual, de parte de los clérigos o de parte del fundador. Muchas veces el fundador corta la libertad, quita la libertad a las hermanas y puede llegar a esto.

Quisiera subrayar que el Papa Benedicto XVI tuvo el coraje de hacer tantas cosas sobre este tema. Hay una anécdota: él tenía todas las cartas, todos los documentos sobre una organización religiosa que tenía dentro corrupción sexual y económica.

Él intentó hablar y había filtros, no podía llegar. Al final, el Papa, con el deseo de ver la verdad, hizo una reunión y Joseph Ratzinger fue con el maletín y todos los papeles. Cuando regresó, dijo a su secretario: ponlo en el archivo, venció la otra parte. No debemos escandalizarnos por esto. Son pasos de un proceso.

Pero apenas convertido en Papa, la primera cosa que dijo fue esta: tráeme del archivo esto, y ha comenzado. El folclore sobre el Papa Benedicto lo hace ver como bueno bueno, bueno como el pan y nada de malo; como débil, pero de débil no tiene nada. Ha sido un hombre fuerte, un hombre consecuente con las acusaciones y él ha comenzado.

Y allí en esa congregación había este problema que usted dice. Rece para que podamos seguir adelante. Yo quiero seguir adelante. Hay casos… sobre todo. En algunas congregaciones, especialmente nuevas, algunas. Y en algunas regiones más que en otras. Sí, esta es la cosa. Estamos trabajando.

https://www.aciprensa.com/noticias/rueda-de-prensa-del-papa-francisco-en-el-vuelo-de-regreso-de-emiratos-arabes-unidos-61888


Misa del Papa en los Emiratos: “Las Bienaventuranzas son una ruta de vida”

febrero 5, 2019

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Misa del Papa en los Emiratos: Inciensa la imagen de la Virgen. “Las Bienaventuranzas son una ruta de vida”

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Misa del Papa en los Emiratos: “Las Bienaventuranzas son una ruta de vida”

“Jesús nos ha pedido que llevemos a cabo una sola obra de arte, al alcance de todos: la de nuestra vida”

Por José M. Vidal

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La mayor misa que se haya celebrado nunca en un país de la Península arábiga la presidió el Papa Francisco en los Emiratos.

Marcando a los creyentes, mayoritariamente emigrantes, el ideal de las bienaventuranzas como “ruta de vida” y camino de “santidad diaria”, para conseguir “la sola obra de arte que está al alcance de todos: la de nuestra vida”.

Francisco entró en el estadio Zayed y se desató el delirio: ovaciones, cantos y gritos de ‘Pope Francis’, mientras el papamóvil recorría todo el estadio, para que la gente pudiese disfrutar de su Papa, el Papa des los emigrantes y de los refugiados, de los que tienen que salir de sus países para ganar el pan de su familia.

La gente llena el estadio Zayed, tanto las gradas como el césped. Hay tanta gente, que decenas de miles tuvieron que quedarse fuera del recinto, donde se habilitaron grandes pantallas. Dentro hay 125.000 personas de 45 nacionalidades y, de ellos, 5.000 musulmanes, que van a compartir el rito eucarístico con los católicos.

Tras el recorrido por el estadio, el Papa se dirigió a la sacristía, para revestirse para la eucaristía. En el palco donde se instaló el altar ya le esperan los prelados concelebrantes, entre ellos los cardenales y obispos de su séquito y todos los Patriarcas de Oriente, entre ellos el del Líbano o el de Irak.

El altar blanco y sencillo, decorado con flores amarillas, presidido por una cruz. Y al lado del ambón, una estatua de una Virgen blanca con el Niño.

La monición de entrada en árabe y en inglés, interrumpida por aplausos. El canto de entrada es introducido por una orquesta de viento y un gran coro, que acompañan al órgano. Y comienza la eucaristía y el delirio se torna en actitud de recogimiento y de oración profunda.

Primera lectura en árabe de la carta a los Filipenses: “No se asusten por nada”. El salmo responsorial en inglés: salmo 84: “El Señor promete la paz y la gloria habitará en nuestra tierra”.

El Evangelio de Mateo, el pasaje del discurso de la montaña: “Bienaventurados lo pobres, porque de ellos es el reino de los cielos…” El Papa bendice a la asamblea con el Evangeliario y pronuncia su homilía.

Tras la jornada de ayer, marcadamente interreligiosa y de tender puentes con el Islam, el Papa centró su homilía de la eucaristía, celebrada en el estadio de Abu Dhabi, en sus fieles, que viven en un país de iglesias sin campanarios, es decir donde se respeta la libertad religiosa, pero de puertas para adentro.

Y desde el inicio de su predicación quiso lanzar un mensaje de esperanza y de radicalidad evangélica a los creyentes, partiendo de las bienaventuranzas, que no son “un elenco de prescripciones” ni “un complejo conjunto de doctrinas que hay que conocer”.

El bienaventurado seguidor de Jesús es el que entiende “la vida como una historia de amor, la historia del amor fiel de Dios que nunca nos abandona”. De ahí arranca la raíz de la alegría cristiana, que “ninguna persona en el mundo y ninguna circunstancia de la vida nos puede quitar”.

Y las bienaventuranzas de Jesús apuntan a un mundo al revés. Cuando habitualmente consideramos bienaventurados “a los ricos, poderosos, los que tienen éxito y son aclamados por las multitudes”, Cristo, en cambio, se lo llama a “los pobres, los mansos, los que se mantienen justos aun corriendo el riesgo de ser ridiculizados, los perseguidos”.

Y es que Jesús vivió en su propia piel las bienaventuranzas: “Pobre de cosas y rico de amor, devolvió la salud a muchas vidas, pero no se ahorró la suya. Vino para servir y no para ser servido; nos enseñó que no es grande quien tiene, sino quien da. Fue justo y dócil, no opuso resistencia y se dejó condenar injustamente”. ¡Qué bello y profundo resumen cristológico!

Y tras el anuncio del ideal del seguimiento, el Papa quiso dejar constancia también de que uno de los motivos de su visita a los Emiratos fue el siguiente:

He venido también a daros las gracias por el modo como vivís el Evangelio que hemos escuchado. Se dice que entre el Evangelio escrito y el que se vive existe la misma diferencia que entre la música escrita y la interpretada. Vosotros aquí conocéis la melodía del Evangelio y vivís el entusiasmo de su ritmo. Sois un coro compuesto por una variedad de naciones, lenguas y ritos; una diversidad que el Espíritu Santo ama y quiere armonizar cada vez más, para hacer una sinfonía”.

Una sinfonía de fe, que se torna en “testimonio” y, de esta forma, atrae a la gente y “construye Iglesia”. En las duras y en las maduras. Porque vivir las bienaventuranzas significa una vida rosa. “Quien está afligido, quien sufre injusticias, quien se entrega para ser artífice de la paz sabe lo que significa sufrir”.

En concreto, conociendo a estos creyentes emigrantes en los Emiratos, el Papa les recordó que “no es fácil vivir lejos de casa”, pero el Señor siempre ayuda a los suyos. Como ayudó a San Antonio Abad en el desierto. Porque “el Señor está cerca” y “camina a nuestro lado”.

En un camino, el del cristiano, que no tiene que estar marcado por nada espectacular. “Miremos a Jesús: no dejó nada escrito, no construyó nada imponente. Y cuando nos dijo cómo hemos de vivir no nos ha pedido que levantemos grandes obras o que nos destaquemos realizando hazañas extraordinarias. Nos ha pedido que llevemos a cabo una sola obra de arte, al alcance de todos: la de nuestra vida“.

Y es que “las bienaventuranzas son una ruta de vida” y “la santidad de la vida cotidiana, que no necesita milagros ni signos extraordinarios”.

Porque “Las Bienaventuranzas no son para súper-hombres, sino para quien afronta los desafíos y las pruebas de cada día. Quien las vive al modo de Jesús purifica el mundo”. Como un árbol en el desierto, que absorbe la contaminación y devuelve oxígeno y crea oasis de paz.

Y para terminar, el Papa hace un breve repaso de algunas bienaventuranzas, subrayando, sobre todo, la de la mansedumbre (no es bienaventurado quien agrede o somete”) y la del trabajo por la paz (“el cristiano promueve la paz”). Sólo así se consigue la “filadelfia”, es decir el amor entre hermanos.

Texto íntegro de la homilía del Papa en los Emiratos

Bienaventurados: es la palabra con la que Jesús comienza su predicación en el Evangelio de Mateo.

Y es el estribillo que él repite hoy, casi como queriendo fijar en nuestro corazón, ante todo, un mensaje fundamental: si estás con Jesús; si amas escuchar su palabra como los discípulos de entonces; si buscas vivirla cada día, eres bienaventurado.

No serás bienaventurado, sino que eres bienaventurado: esa es la primera realidad de la vida cristiana. No consiste en un elenco de prescripciones exteriores para cumplir o en un complejo conjunto de doctrinas que hay que conocer.

Ante todo, no es esto; es sentirse, en Jesús, hijos amados del Padre. Es vivir la alegría de esta bienaventuranza, es entender la vida como una historia de amor, la historia del amor fiel de Dios que nunca nos abandona y quiere vivir siempre en comunión con nosotros. Este es el motivo de nuestra alegría, de una alegría que ninguna persona en el mundo y ninguna circunstancia de la vida nos puede quitar.

Es una alegría que da paz incluso en el dolor, que ya desde ahora nos hace pregustar esa felicidad que nos aguarda para siempre. Queridos hermanos y hermanas, en la alegría de encontraros, esta es la palabra que he venido a deciros: bienaventurados.

Ahora bien, Jesús llama bienaventurados a sus discípulos, sin embargo, llaman la atención los motivos de las diversas bienaventuranzas. En ellas vemos una transformación total en el modo de pensar habitual, que considera bienaventurados a los ricos, los poderosos, los que tienen éxito y son aclamados por las multitudes.

Para Jesús, en cambio, son bienaventurados los pobres, los mansos, los que se mantienen justos aun corriendo el riesgo de ser ridiculizados, los perseguidos.

¿Quién tiene razón, Jesús o el mundo? Para entenderlo, miremos cómo vivió Jesús: pobre de cosas y rico de amor, devolvió la salud a muchas vidas, pero no se ahorró la suya. Vino para servir y no para ser servido; nos enseñó que no es grande quien tiene, sino quien da.

Fue justo y dócil, no opuso resistencia y se dejó condenar injustamente. De este modo, Jesús trajo al mundo el amor de Dios.

Solo así derrotó a la muerte, al pecado, al miedo y a la misma mundanidad, solo con la fuerza del amor divino. Todos juntos, pidamos hoy en este lugar, la gracia de redescubrir la belleza de seguir a Jesús, de imitarlo, de no buscar más que a él y a su amor humilde. Porque el sentido de la vida en la tierra está aquí, en la comunión con él y en el amor por los otros. ¿Creéis esto?

He venido también a daros las gracias por el modo como vivís el Evangelio que hemos escuchado. Se dice que entre el Evangelio escrito y el que se vive existe la misma diferencia que entre la música escrita y la interpretada.

Vosotros aquí conocéis la melodía del Evangelio y vivís el entusiasmo de su ritmo. Sois un coro compuesto por una variedad de naciones, lenguas y ritos; una diversidad que el Espíritu Santo ama y quiere armonizar cada vez más, para hacer una sinfonía.

Esta alegre sinfonía de la fe es un testimonio que dais a todos y que construye la Iglesia. Me ha impactado lo que Mons. Hinder dijo una vez, que no solo él se siente vuestro Pastor, sino que vosotros, con vuestro ejemplo, sois a menudo pastores para él.

Ahora bien, vivir como bienaventurados y seguir el camino de Jesús no significa estar siempre contentos. Quien está afligido, quien sufre injusticias, quien se entrega para ser artífice de la paz sabe lo que significa sufrir. Ciertamente, para vosotros no es fácil vivir lejos de casa y quizá sentir la ausencia de las personas más queridas y la incertidumbre por el futuro.

Pero el Señor es fiel y no abandona a los suyos. Nos puede ayudar un episodio de la vida de san Antonio abad, el gran fundador del monacato en el desierto. Él había dejado todo por el Señor y se encontraba en el desierto.

Allí, durante un largo tiempo, sufrió una dura lucha espiritual que no le daba tregua, asaltado por dudas y oscuridades, tentado incluso de ceder a la nostalgia y a las cosas de la vida pasada.

Después de tanto tormento, el Señor lo consoló y san Antonio le preguntó: «¿Dónde estabas? ¿Por qué no apareciste antes para detener los sufrimientos?». Entonces percibió con claridad la respuesta de Jesús: «Antonio, yo estaba aquí» (S. Atanasio, Vida de Antonio, 10).

El Señor está cerca. Frente a una prueba o a un período difícil, podemos pensar que estamos solos, incluso después de estar tanto tiempo con el Señor.

Pero en esos momentos, aun si no interviene rápidamente, él camina a nuestro lado y, si seguimos adelante, abrirá una senda nueva. Porque el Señor es especialista en hacer nuevas las cosas, y sabe abrir caminos en el desierto (cf. Is 43,19).

Queridos hermanos y hermanas: Quisiera deciros también que para vivir las Bienaventuranzas no se necesitan gestos espectaculares.

Miremos a Jesús: no dejó nada escrito, no construyó nada imponente. Y cuando nos dijo cómo hemos de vivir no nos ha pedido que levantemos grandes obras o que nos destaquemos realizando hazañas extraordinarias. Nos ha pedido que llevemos a cabo una sola obra de arte, al alcance de todos: la de nuestra vida.

Las Bienaventuranzas son una ruta de vida: no nos exigen acciones sobrehumanas, sino que imitemos a Jesús cada día. Invitan a tener limpio el corazón, a practicar la mansedumbre y la justicia a pesar de todo, a ser misericordiosos con todos, a vivir la aflicción unidos a Dios. Es la santidad de la vida cotidiana, que no tiene necesidad de milagros ni de signos extraordinarios.

Las Bienaventuranzas no son para súper-hombres, sino para quien afronta los desafíos y las pruebas de cada día. Quien las vive al modo de Jesús purifica el mundo. Es como un árbol que, aun en la tierra árida, absorbe cada día el aire contaminado y devuelve oxígeno. Os deseo que estéis así, arraigados en Jesús y dispuestos a hacer el bien a todo el que está cerca de vosotros. Que vuestras comunidades sean oasis de paz.

Por último, quisiera detenerme brevemente en dos Bienaventuranzas. La primera: «Bienaventurados los mansos» (Mt 5,4). No es bienaventurado quien agrede o somete, sino quien tiene la actitud de Jesús que nos ha salvado: manso, incluso ante sus acusadores. Me gusta citar a san Francisco, cuando da instrucciones a sus hermanos sobre el modo como han de presentarse ante los sarracenos y los no cristianos.

Escribe: «No entablen litigios ni contiendas, sino que estén sometidos a toda humana criatura por Dios y confiesen que son cristianos» (Regla no bulada, XVI). No entablen litigios ni contiendas: en ese tiempo, mientras tantos marchaban revestidos de pesadas armaduras, san Francisco recordó que el cristiano va armado solo de su fe humilde y su amor concreto.

Es importante la mansedumbre: si vivimos en el mundo al modo de Dios, nos convertiremos en canales de su presencia; de lo contrario, no daremos frutos.

La segunda Bienaventuranza: «Bienaventurados los que trabajan por la paz» (v. 9). El cristiano promueve la paz, comenzando por la comunidad en la que vive. En el libro del Apocalipsis, hay una comunidad a la que Jesús se dirige, la de Filadelfia, que creo se parece a la vuestra.

Es una Iglesia a la que el Señor, a diferencia de casi todas las demás, no le reprocha nada. En efecto, ella ha conservado la palabra de Jesús, sin renegar de su nombre, y ha perseverado, es decir que, a pesar de las dificultades, ha seguido adelante.

Y hay un aspecto importante: el nombre Filadelfia significa amor entre hermanos. El amor fraterno. Una Iglesia que persevera en la palabra de Jesús y en el amor fraterno es agradable a Dios y da fruto. Pido para vosotros la gracia de conservar la paz, la unidad, de haceros cargo los unos de los otros, con esa hermosa fraternidad que hace que no haya cristianos de primera y de segunda clase.

Jesús, que os llama bienaventurados, os da la gracia de seguir siempre adelante sin desanimaros, creciendo en el amor mutuo y en el amor a todos (cf. 1 Ts 3,12).

Texto íntegro del saludo papal al final de la eucaristía

Antes de concluir esta celebración, que me ha dado mucha alegría, quisiera extender mi saludo cordial a todos los que habéis participado: fieles caldeos, coptos, greco-católicos, greco-melquitas, latinos, maronitas, sirio-católicos, siro-malabares, siro-malankares.

Agradezco sinceramente a Monseñor Hinder la preparación de esta visita y todo su trabajo pastoral. Un “gracias” sentido a los patriarcas, a los arzobispos mayores y a los otros obispos presentes, a los sacerdotes, a los consagrados y a tantos laicos comprometidos con generosidad y espíritu de servicio en las comunidades y con los más pobres.

Que Nuestra Madre María Santísima os mantenga en el amor por la Iglesia y en el testimonio gozoso del Evangelio. Por favor, no os olvidéis de rezar mí. Gracias.

https://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2019/02/05/misa-del-papa-en-los-emiratos-las-bienaventuranzas-iglesia-religion-dios-jesus-papa-emiratos-islam.shtml


El Papa, al Islam: “O construimos el futuro juntos o no habrá futuro”

febrero 4, 2019

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El Papa Francisco y el Imán Al Tayek

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El Papa, al Islam: “O construimos el futuro juntos o no habrá futuro”

“Dios está con el hombre que busca la paz. Y desde el cielo bendice cada paso que, en este camino, se realiza en la tierra” (Papa Francisco). “La religión no tiene nada que ver con el terror y con la violencia” (Imán Al Tayek).

Por José M. Vidal

Discurso programático del Papa Francisco sobre el diálogo interreligioso con el Islam, hablando desde los Emiratos “a todos los países de la Península”, bajo el signo del encuentro, en 1219, entre San Francisco y el sultán Malek y “como un creyente sediento de paz, como un hermano que busca la paz con los hermanos”, para ser, todos juntos, “instrumentos de paz”.

Cogidos de la mano, el imán de Al Azhar, el Príncipe heredero y el Papa llegan a la gran mezquita, para celebrar el encuentro interreligioso y el ‘Año de la Tolerancia’, en el Founder’s Memorial.

Ante el monumento de la constelación, que representa el retrato tridimensional del jeque fundador del país, formado por miles de figuras geométricas, que dan rostro tridimensional al padre fundador. Su objetivo: la paz y el diálogo interreligioso.

Se proyecta un video sobre los objetivos del Centro, especialmente el diálogo y la tolerancia. Fruto de este encuentro se publicará una declaración conjunta por la paz y la fraternidad humana entre los pueblos de todos los líderes religiosso presentes en el Encuentro. Para construir puentes.

Después, el vicepresidente y primer ministro de Emiratos pronuncia un discurso.

“En nombre de Alteza, tengo el gran honor de dar la bienvenida a Su Santidad y a su Eminencia el Gran Imán de Al Azhar”.

“Celebramos la convivencia fraterna entre los diversos miembros de la comunidad. Un momento histórico de la importancia de cultivar el respeto entre los que seguimos una religión. Emiratos están profundamente agradecidos para servir de encuentro a este evento extraordinario”

A continuación, el discurso de Al Tayek, imán de Al Azhar, una figura reconocida en todo el universo musulmán.

“Saludo en nombre de Dios al querido hermano Papa Francisco y querido hermano Jeque Said, príncipe heredero… Les deseo la paz a todos y a todos sus pueblos”

“Les animo a continuar en la vía de este encuentro de la fraternidad, que hemos empezado en los Emiratos, que es un ideal para todas las religiones y todos los pueblos”

“Queremos construir una cultura y una fraternidad en todo el mundo. Construir la fraternidad y la paz y detener los frentes de guerra en los que se derrama la sangre de nuestros hermanos”.

“Hemos sufrido la división en bloques del mundo. Hemos sufrido el terror. Vivimos los estragos de una economía de guerra. Hemos alcanzado la paz, pero no del todo. Vivimos esa forma de terrorismo y esa forma de violencia que afecta a todo el mundo”

“Los musulmanes hemos pagado un gran precio. Hemos sido negativizados en todo el mundo por el 11-S, y el Islam es visto como una religión violenta y de la sangre. Y no es así. Eso es una propaganda extremista y de odio contra el Islam, que se ha sembrado en el mundo. Hablar del Islam es, para muchos, hablar de miedo y terror. Y eso no es así”.

“Querido Papa: queremos reafirmar nuestra voluntad de construir este mundo fraterno”

“Estos días hemos tenido presentes a las personas que sufren en diferentes partes del mundo. Queremos ayudar a los hermanos que están sufriendo. Asumimos nuestra responsabilidad como líderes religiosos”.

“Lo más importante de la religión es que todos nos sintamos hermanos, hijos de un mismo Padre. La religión no tiene nada que ver con el terror y con la violencia. Consolar a los que necesitan de nosotros y de la religión”.

“En la vida de Jesús y en el Corán encontramos fuentes sobre la hermandad entre los hombres. Por encima de tradiciones, de culturas y de credos, las religiones contribuyen a construir esta fraternidad. La Historia nos lo ha demostrado. Es posible la unidad entre el género humano”.

“Firme determinación para hacer frente al ateísmo, que se difunde por muchas partes del mundo. Respetar los diferentes credos religiosos. La religión crea conciencia entre los ciudadanos, de la que carece el mundo actual”.

“Sobre todo, la conciencia del bien, de la justicia y de la fraternidad. Por eso, algunos ejercen la violencia e instrumentalizan a las personas. De la visión equivocada de la religión surgen las guerras santas y en nombre de la religión y se instrumentaliza ésta”.

“No usar las armas, la religión o el terrorismo para conquistar el mundo, sino el bien para construir la fraternidad. No necesitamos a los que aterrorizan a las personas, sino cosas positivas, para poder llegar a la fraternidad universal, que debe nacer desde la región árabe. Desde aquí queremos lanzar nuestro mensaje de fraternidad a todos los hombres”.

“Éste es un encuentro histórico para promover la fraternidad entre el género humano. Hay cristianos que acogen y reciben y son hombres de paz. Los cristianos son una comunidad de misericordia”.

“Quiero invitar a todos los cristianos a insertarse en esta sociedad, respetando las leyes y viviendo en cohesión social con pueblos y tradiciones religiosas”.

“Queremos defender, con Usted, Santidad, combatir la violencia, la discriminación y el terror. Deseo que se pueda alcanzar el ideal de la fraternidad. A todos les deseo la paz”.

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A continuación, el discurso del Papa Francisco, en el que diserta sobre una paz que se escenifica en el logo de la visita (paloma con rama de olivo), que recuerda la historia del diluvio universal y el arca de Noé.

Según el Papa “en nombre de Dios, para salvaguardar la paz, necesitamos entrar juntos como una misma familia en un arca que pueda navegar por los mares tormentosos del mundo: el arca de la fraternidad”.

Una fraternidad que se fundamenta en el Dios creador, que “quiere que vivamos como hermanos y hermanas, habitando en la casa común de la creación que Él nos ha dado” y por lo tanto, en la que “todos tenemos la misma dignidad” y “nadie puede ser amo o esclavo de los demás”.

Porque la mirada paterna de Dios es la de la inclusión. “Por lo tanto, reconocer los mismos derechos a todo ser humano es glorificar el nombre de Dios en la tierra” y, por eso, “usar el nombre de Dios para justificar el odio y la violencia contra el hermano es una grave profanación. No hay violencia que encuentre justificación en la religión”.

Para el Papa, pues, el auténtico creyente, no debe caer en la tentación de “juzgar a los demás como enemigos y adversarios”, sino “superar la brecha entre amigos y enemigos”.

De ahí que Francisco alabe la tolerancia religiosa y la libertad de culto en los Emiratos, “oponiéndose al extremismo y al odio”, así como a la instrumentalización de la religión, al no admitir la violencia y el terrorismo.

La paz que se basa en la fraternidad, también se expresa en la diferencia y en la “pluralidad religiosa” y, por eso, el Papa se pregunta “cómo pueden las religiones ser canales de fraternidad en lugar de barreras de separación”.

En la respuesta a su pregunta retórica, el Papa recuerda que la familia humana “presupone la propia identidad” y “al mismo tiempo, pide la valentía de la alteridad” y el consiguiente reconocimiento del otro y del respeto a sus derechos fundamentales. Entre ellos, la libertad religiosa.

Esta libertad “no se limita solo a la libertad de culto, sino que ve en el otro a un verdadero hermano, un hijo de mi propia humanidad que Dios deja libre y que, por tanto, ninguna institución humana puede forzar, ni siquiera en su nombre”.

Y es que, para el Papa, “la valentía de la alteridad es el alma del diálogo” y se plasma también en la oración que “hecha con el corazón es regeneradora de fraternidad”. Con oración y fraternidad, podemos construir el futuro juntos. Porque “o construimos el futuro juntos o no habrá futuro”.

Porque la tarea de las religiones es construir puentes, luchar por la reconciliación y por los “itinerarios concretos de paz”. Pero ésta (y su imagen de la paloma) necesita dos alas para volar: la educación y la justicia.

Una educación para “formar identidades abiertas”, para que disminuya el odio. Porque “la educación y la violencia son inversamente proporcionales”. Sólo así, los jóvenes aprenderán “a defender los derechos de los demás con el mismo vigor con el que defienden sus derechos”.

La otra ala de la paz es la justicia, de acuerdo a la máxima de oro: “Todo lo que queráis que haga la gente con vosotros, hacedlo vosotros con ella; pues esta es la Ley y los Profetas” (Mt 7,12). Una justicia universal, uno de cuyos enemigos es la codicia.

Por eso, el Papa subraya que “las religiones tienen también la tarea de recordar que la codicia del beneficio vuelve el corazón inerte y que las leyes del mercado actual, que exigen todo y de forma inmediata, no favorecen el encuentro, el diálogo, la familia, las dimensiones esenciales de la vida que necesitan de tiempo y paciencia. Que las religiones sean la voz de los últimos, que no son estadísticas sino hermanos, y estén del lado de los pobres”.

Y de la imagen del “arca de la paz”, el Papa pasa a la del “desierto que florece”, como se ve y se palpa en los Emiratos.

“Aquí el desierto ha florecido, no solo por unos pocos días al año, sino para muchos años venideros. Este país, en el que la arena y los rascacielos se dan la mano, sigue siendo una importante encrucijada entre el Occidente y el Oriente, entre el Norte y el Sur del planeta, un lugar de desarrollo, donde los espacios, en otro tiempo inhóspitos, ofrecen puestos de trabajo para personas de diversas naciones”.

Un importante desarrollo que tiene sus enemigos, entre ellos la indiferencia, que “impide ver a la comunidad humana más allá de las ganancias y al hermano más allá del trabajo que realiza. La indiferencia no mira hacia el futuro; no le interesa el futuro de la creación, no le importa la dignidad del forastero y el futuro de los niños”.

Un país, pues, desarrollado y ejemplo de inclusión, que el Papa querría ver reproducido “en toda la amada y neurálgica región de Oriente Medio“, para la que pide “oportunidades concretas de encuentro”.

Es decir, “una sociedad donde personas de diferentes religiones tengan el mismo derecho de ciudadanía y donde solo se le quite ese derecho a la violencia, en todas sus formas”.

Por eso, el Papa suplica la “desmilitarización del corazón”, porque “la carrera armamentística, la extensión de sus zonas de influencia, las políticas agresivas en detrimento de los demás nunca traerán estabilidad. La guerra no sabe crear nada más que miseria, las armas nada más que muerte”.

A los líderes de las religiones les corresponde, según el Papa, “desterrar todos los matices de aprobación de la palabra guerra. Devolvámosla a su miserable crudeza. Ante nuestros ojos están sus nefastas consecuencias”.

Y para no quedarse en lo abstracto de la denuncia, el Papa cita a “Yemen, Siria, Irak y Libia” e invita a los líderes musulmanes a comprometerse “contra la lógica del poder armado, contra la mercantilización de las relaciones, los armamentos de las fronteras, el levantamiento de muros, el amordazamiento de los pobres; a todo esto nos oponemos con el dulce poder de la oración y con el empeño diario del diálogo”.

Y concluye, invitando a no rendirse ante “los diluvios de la violencia y la desertificación del altruismo”. Porque “Dios está con el hombre que busca la paz. Y desde el cielo bendice cada paso que, en este camino, se realiza en la tierra”

Texto integro del discurso del Papa en el encuentro interreligioso

Al Salamò Alaikum! La paz esté con vosotros.

Agradezco sinceramente a Su Alteza el Jeque Mohammed bin Zayed Al Nahyan y al Dr. Ahmad Al-Tayyib, Gran Imán de Al-Azhar, por sus palabras. Doy las gracias al Consejo de los Ancianos por el encuentro que acabamos de tener en la Mezquita Sheikh Zayed.

Saludo cordialmente a las autoridades civiles y religiosas y al cuerpo diplomático. Permítanme además un sincero agradecimiento por la cálida bienvenida que nos han dispensado a mí y a mi delegación.

También doy las gracias a todas las personas que contribuyeron a hacer posible este viaje y que han trabajado en este evento con dedicación, entusiasmo y profesionalismo: a los organizadores, al personal de Protocolo, al de Seguridad y a todos aquellos que “entre bambalinas” han colaborado de diversas maneras. Agradezco de forma especial al señor Mohamed Abdel Salam, exconsejero del Gran Imán.

Desde vuestra patria me dirijo a todos los países de la Península, a quienes deseo enviarles mi más cordial saludo, con amistad y aprecio.

Con gratitud al Señor, en el octavo centenario del encuentro entre san Francisco de Asís y el sultán al-Malik al-Kāmil, he aceptado la ocasión para venir aquí como un creyente sediento de paz, como un hermano que busca la paz con los hermanos. Querer la paz, promover la paz, ser instrumentos de paz: estamos aquí para esto.

El logo de este viaje representa una paloma con una rama de olivo. Es una imagen que recuerda la historia del diluvio universal, presente en diferentes tradiciones religiosas. De acuerdo con la narración bíblica, para preservar a la humanidad de la destrucción, Dios le pide a Noé que entre en el arca con su familia. También hoy, en nombre de Dios, para salvaguardar la paz, necesitamos entrar juntos como una misma familia en un arca que pueda navegar por los mares tormentosos del mundo: el arca de la fraternidad.

El punto de partida es reconocer que Dios está en el origen de la familia humana. Él, que es el Creador de todo y de todos, quiere que vivamos como hermanos y hermanas, habitando en la casa común de la creación que él nos ha dado. Aquí, en las raíces de nuestra humanidad común, se fundamenta la fraternidad como una «vocación contenida en el plan creador de Dios».1 Nos dice que todos tenemos la misma dignidad y que nadie puede ser amo o esclavo de los demás.

No se puede honrar al Creador sin preservar el carácter sagrado de toda persona y de cada vida humana: todos son igualmente valiosos a los ojos de Dios. Porque él no mira a la familia humana con una mirada de preferencia que excluye, sino con una mirada benevolente que incluye.

Por lo tanto, reconocer los mismos derechos a todo ser humano es glorificar el nombre de Dios en la tierra. Por lo tanto, en el nombre de Dios Creador, hay que condenar sin vacilación toda forma de violencia, porque usar el nombre de Dios para justificar el odio y la violencia contra el hermano es una grave profanación. No hay violencia que encuentre justificación en la religión.

El enemigo de la fraternidad es el individualismo, que se traduce en la voluntad de afirmarse a sí mismo y al propio grupo por encima de los demás. Es una insidia que amenaza a todos los aspectos de la vida, incluso la prerrogativa más alta e innata del hombre, es decir, la apertura a la trascendencia y a la religiosidad. La verdadera religiosidad consiste en amar a Dios con todo nuestro corazón y al prójimo como a nosotros mismos.

Por lo tanto, la conducta religiosa debe ser purificada continuamente de la tentación recurrente de juzgar a los demás como enemigos y adversarios. Todo credo está llamado a superar la brecha entre amigos y enemigos, para asumir la perspectiva del Cielo, que abraza a los hombres sin privilegios ni discriminaciones.

Por eso, quisiera expresar mi aprecio por el compromiso con que este país tolera y garantiza la libertad de culto, oponiéndose al extremismo y al odio. De esta manera, al mismo tiempo que se promueve la libertad fundamental de profesar la propia fe, que es una exigencia intrínseca para la realización del hombre, también se vigila para que la religión no sea instrumentalizada y corra el peligro, al admitir la violencia y el terrorismo, de negarse a sí misma.

La fraternidad ciertamente «expresa también la multiplicidad y diferencia que hay entre los hermanos, si bien unidos por el nacimiento y por la misma naturaleza y dignidad».2 Su expresión es la pluralidad religiosa. En este contexto, la actitud correcta no es la uniformidad forzada ni el sincretismo conciliatorio: lo que estamos llamados a hacer, como creyentes, es comprometernos con la misma dignidad de todos, en nombre del Misericordioso que nos creó y en cuyo nombre se debe buscar la recomposición de los contrastes y la fraternidad en la diversidad.

Aquí me gustaría reafirmar la convicción de la Iglesia Católica: «No podemos invocar a Dios, Padre de todos, si nos negamos a conducirnos fraternalmente con algunos hombres, creados a imagen de Dios».3

Sin embargo, se nos presentan varias cuestiones: ¿Cómo protegernos mutuamente en la única familia humana? ¿Cómo alimentar una fraternidad no teórica que se traduzca en auténtica fraternidad? ¿Cómo hacer para que prevalezca la inclusión del otro sobre la exclusión en nombre de la propia pertenencia de cada uno? ¿Cómo pueden las religiones, en definitiva, ser canales de fraternidad en lugar de barreras de separación?

La familia humana y la valentía de la alteridad

Si creemos en la existencia de la familia humana, se deduce que esta, en sí misma, debe ser protegida. Como en todas las familias, esto ocurre principalmente a través de un diálogo cotidiano y efectivo. Presupone la propia identidad, de la que no se debe abdicar para complacer al otro.

Pero, al mismo tiempo, pide la valentía de la alteridad,4 que implica el pleno reconocimiento del otro y de su libertad, y el consiguiente compromiso de empeñarme para que sus derechos fundamentales sean siempre respetados por todos y en todas partes. Porque sin libertad ya no somos hijos de la familia humana, sino esclavos. De entre las libertades me gustaría destacar la religiosa.

Esta no se limita solo a la libertad de culto, sino que ve en el otro a un verdadero hermano, un hijo de mi propia humanidad que Dios deja libre y que, por tanto, ninguna institución humana puede forzar, ni siquiera en su nombre.

Diálogo y oración

La valentía de la alteridad es el alma del diálogo, que se basa en la sinceridad de las intenciones. El diálogo está de hecho amenazado por la simulación, que aumenta la distancia y la sospecha: no se puede proclamar la fraternidad y después actuar en la dirección opuesta. Según un escritor moderno, «quien se miente a sí mismo y escucha sus propias mentiras, llega al punto en el que ya no puede distinguir la verdad, ni dentro de sí mismo ni a su alrededor, y así comienza a no tener ya estima ni de sí mismo ni de los demás».5

Para todo esto la oración es indispensable: mientras encarna la valentía de la alteridad con respecto a Dios, en la sinceridad de la intención, purifica el corazón del replegarse en sí mismo. La oración hecha con el corazón es regeneradora de fraternidad.

Por eso, «en lo referente al futuro del diálogo interreligioso, la primera cosa que debemos hacer es rezar. Y rezar los unos por los otros: ¡somos hermanos! Sin el Señor, nada es posible; con él, ¡todo se vuelve posible!

Que nuestra oración -cada uno según la propia tradición- pueda adherirse plenamente a la voluntad de Dios, quien desea que todos los hombres se reconozcan hermanos y vivan como tal, formando la gran familia humana en la armonía de la diversidad».6

No hay alternativa: o construimos el futuro juntos o no habrá futuro. Las religiones, de modo especial, no pueden renunciar a la tarea urgente de construir puentes entre los pueblos y las culturas. Ha llegado el momento de que las religiones se empeñen más activamente, con valor y audacia, con sinceridad, en ayudar a la familia humana a madurar la capacidad de reconciliación, la visión de esperanza y los itinerarios concretos de paz.

La educación y la justicia

Volvemos entonces a la imagen inicial de la paloma de la paz. También la paz para volar necesita alas que la sostengan. Las alas de la educación y la justicia.

Educar -en latín significa extraer, sacar- es descubrir los preciosos recursos del alma. Es confortador observar que en este país no solo se invierte en la extracción de los recursos de la tierra, sino también en los del corazón, en la educación de los jóvenes.

Es un compromiso que espero continúe y se extienda a otros lugares. También la educación acontece en la relación, en la reciprocidad. Junto a la famosa máxima antigua “conócete a ti mismo”, debemos colocar “conoce a tu hermano”: su historia, su cultura y su fe, porque no hay un verdadero conocimiento de sí mismo sin el otro.

Como hombres, y más aún como hermanos, recordémonos que nada de lo que es humano nos puede ser extraño.7 Es importante para el futuro formar identidades abiertas, capaces de superar la tentación de replegarse sobre sí mismos y volverse rígidos.

Invertir en cultura ayuda a que disminuya el odio y aumente la civilización y la prosperidad. La educación y la violencia son inversamente proporcionales. Las instituciones católicas -muy apreciadas en este país y en la región- promueven dicha educación para la paz y el entendimiento mutuo para prevenir la violencia.

Los jóvenes, rodeados con frecuencia por mensajes negativos y noticias falsas, deben aprender a no rendirse a las seducciones del materialismo, del odio y de los prejuicios; aprender a reaccionar ante la injusticia y también ante las experiencias dolorosas del pasado; aprender a defender los derechos de los demás con el mismo vigor con el que defienden sus derechos.

Un día ellos nos juzgarán: bien, si les hemos dado bases sólidas para crear nuevos encuentros de civilización; mal, si les hemos proporcionado solo espejismos y la desolada perspectiva de conflictos perjudiciales de incivilidad.

La justicia es la segunda ala de la paz, que a menudo no se ve amenazada por episodios individuales, sino que es devorada lentamente por el cáncer de la injusticia.

Por lo tanto, uno no puede creer en Dios y no tratar de vivir la justicia con todos, de acuerdo con la regla de oro: «Todo lo que queráis que haga la gente con vosotros, hacedlo vosotros con ella; pues esta es la Ley y los Profetas» (Mt 7,12).

¡La paz y la justicia son inseparables! El profeta Isaías dice: «La obra de la justicia será la paz» (32,17). La paz muere cuando se divorcia de la justicia, pero la justicia es falsa si no es universal. Una justicia dirigida solo a miembros de la propia familia, compatriotas, creyentes de la misma fe es una justicia que cojea, es una injusticia disfrazada.

Las religiones tienen también la tarea de recordar que la codicia del beneficio vuelve el corazón inerte y que las leyes del mercado actual, que exigen todo y de forma inmediata, no favorecen el encuentro, el diálogo, la familia, las dimensiones esenciales de la vida que necesitan de tiempo y paciencia.

Que las religiones sean la voz de los últimos, que no son estadísticas sino hermanos, y estén del lado de los pobres; que vigilen como centinelas de fraternidad en la noche del conflicto, que sean referencia solícita para que la humanidad no cierre los ojos ante las injusticias y nunca se resigne ante los innumerables dramas en el mundo.

El desierto que florece

Después de haber hablado de la fraternidad como arca de paz, me gustaría inspirarme en una segunda imagen, la del desierto que nos rodea.

Aquí, en pocos años, con visión de futuro y sabiduría, el desierto se ha transformado en un lugar próspero y hospitalario; el desierto ha pasado de ser un obstáculo intransitable e inaccesible a un lugar de encuentro entre culturas y religiones.

Aquí el desierto ha florecido, no solo por unos pocos días al año, sino para muchos años venideros. Este país, en el que la arena y los rascacielos se dan la mano, sigue siendo una importante encrucijada entre el Occidente y el Oriente, entre el Norte y el Sur del planeta, un lugar de desarrollo, donde los espacios, en otro tiempo inhóspitos, ofrecen puestos de trabajo para personas de diversas naciones.

Sin embargo, el desarrollo tiene también sus adversarios. Y si el enemigo de la fraternidad era el individualismo, me gustaría señalar a la indiferencia como un obstáculo para el desarrollo, que termina convirtiendo las realidades florecientes en tierras desiertas. De hecho, un desarrollo meramente utilitario no ofrece un progreso real y duradero.

Solo un desarrollo integral e integrador favorece un futuro digno del hombre. La indiferencia impide ver a la comunidad humana más allá de las ganancias y al hermano más allá del trabajo que realiza. La indiferencia no mira hacia el futuro; no le interesa el futuro de la creación, no le importa la dignidad del forastero y el futuro de los niños.

En este contexto, me alegro de que, en el pasado mes de noviembre, haya tenido lugar aquí en Abu Dhabi el primer Foro de la Alianza Interreligiosa para Comunidades más seguras, sobre el tema de la dignidad del niño en la era digital. Este evento acogió el mensaje publicado un año antes en Roma en el Congreso Internacional sobre el mismo tema, al que le di todo mi apoyo y aliento.

Por lo tanto, agradezco a todos los líderes comprometidos en este ámbito y les aseguro mi apoyo, solidaridad y colaboración, como también la de la Iglesia Católica, en esta causa importante de la protección de los menores en todos sus aspectos.

Aquí, en el desierto, se ha abierto un camino de desarrollo fecundo que, a partir del trabajo, ofrece esperanzas a muchas personas de diferentes pueblos, culturas y credos. Entre ellos, también muchos cristianos, cuya presencia en la región se remonta a siglos atrás, han encontrado oportunidades y han contribuido de manera significativa al crecimiento y bienestar del país.

Además de las habilidades profesionales, os brindan la autenticidad de su fe. El respeto y la tolerancia que encuentran, así como los lugares de culto necesarios donde rezan, les permiten esa maduración espiritual que luego beneficia a toda la sociedad. Los animo a que continúen en este camino, para que aquellos que viven o están de paso preserven no solo la imagen de las grandes obras construidas en el desierto, sino también de una nación que incluye y abarca a todos.

En este mismo espíritu deseo que, no solo aquí, sino en toda la amada y neurálgica región de Oriente Medio, haya oportunidades concretas de encuentro: una sociedad donde personas de diferentes religiones tengan el mismo derecho de ciudadanía y donde solo se le quite ese derecho a la violencia, en todas sus formas.

Una convivencia fraterna basada en la educación y la justicia; un desarrollo humano, construido sobre la inclusión acogedora y sobre los derechos de todos: estas son semillas de paz, que las religiones están llamadas a hacer brotar. A ellos les corresponde, quizás como nunca antes, en esta delicada situación histórica, una tarea que ya no puede posponerse: contribuir activamente a la desmilitarización del corazón del hombre.

La carrera armamentística, la extensión de sus zonas de influencia, las políticas agresivas en detrimento de lo demás nunca traerán estabilidad. La guerra no sabe crear nada más que miseria, las armas nada más que muerte.

La fraternidad humana nos exige, como representantes de las religiones, el deber de desterrar todos los matices de aprobación de la palabra guerra. Devolvámosla a su miserable crudeza. Ante nuestros ojos están sus nefastas consecuencias. Estoy pensando de modo particular en Yemen, Siria, Irak y Libia.

Juntos, hermanos de la única familia humana querida por Dios, comprometámonos contra la lógica del poder armado, contra la mercantilización de las relaciones, los armamentos de las fronteras, el levantamiento de muros, el amordazamiento de los pobres; a todo esto nos oponemos con el dulce poder de la oración y con el empeño diario del diálogo.

Que nuestro estar juntos hoy sea un mensaje de confianza, un estímulo para todos los hombres de buena voluntad, para que no se rindan a los diluvios de la violencia y la desertificación del altruismo. Dios está con el hombre que busca la paz. Y desde el cielo bendice cada paso que, en este camino, se realiza en la tierra.

https://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2019/02/04/no-publicar-papa-dialogo-interreligioso-islam-iman-francisco-emiratos-paz-fraternidad.shtml


Datos del histórico viaje del Papa a Arabia: 130.000 fieles en misa en un lugar público de Emiratos.

febrero 3, 2019

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En Arabia viven unos tres millones de cristianos. En Emiratos, adonde irá el Papa, hay una comunidad católica vibrante y perseverante aunque sólo hay nueve iglesias.

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Datos del histórico viaje del Papa a Arabia: 130.000 fieles en misa en un lugar público de Emiratos.

Este domingo Francisco inicia un histórico viaje que le llevará hasta a Emiratos Árabes en un visita que se alargará hasta el martes.

Es la primera vez que un Papa visita la Península Arábiga, territorio sagrado para el islam pero en el que viven al menos tres millones de cristianos, dos en el Vicariato de Arabia del Norte (Bahrein, Kuwait, Qatar, y Arabia Saudí, país en el que no hay iglesias) y uno en el Vicariato de Arabia del Sur (Emiratos Árabes Unidos, Omán y Yemen).

Uno de los momentos más esperados de este viaje a Abu Dhabi y que también será un momento que pasará a la historia será la multitudinaria Eucaristía, que se espera que reúna a más de 130.000 católicos residentes en la zona, extranjeros y la inmensa mayoría personas humildes.

Y será igualmente la primera vez que se celebre una misa en un terreno público, al haber cedido el gobierno un terreno para este gran evento.

Para conocer más datos de la visita del Papa a Emiratos y de la situación de la Iglesia en la península arábiga, Ayuda a la Iglesia Necesitada ha entrevistado a monseñor Paul Hinder, vicario apostólico de Arabia del Sur, que comprende los países de Omán, Yemen y Emiratos Árabes.

– El Papa Francisco visita Abu Dhabi. ¿Es exagerado hablar de un viaje histórico?

– No, no lo es. Se trata de un viaje histórico sobre todo por dos razones. En primer lugar: durante toda la historia de la Iglesia nunca antes había visitado un Papa la Península Arábiga. En segundo lugar: por primera vez se celebrará una Eucaristía en un terreno público, que el Gobierno ha puesto a disposición para ello.

– Esperan la presencia de más de 130.000 fieles, que se reunirán públicamente con ocasión de la Misa papal. En el país vecino, Arabia Saudí, sería impensable, pues allí ni siquiera existen iglesias. ¿Por qué la situación es distinta en los Emiratos Árabes Unidos?

– El grado de libertad de culto, es decir la posibilidad de celebrar la Eucaristía en grupos, difiere en el mundo árabe de un país a otro. Mientras que en Arabia Saudí solo se toleran celebraciones eucarísticas en privado y en grupos relativamente pequeños, en otros países —sobre todo aquí, en los Emiratos Árabes Unidos— hay iglesias a las que acuden miles de fieles todas las semanas, e incluso a diario.

Esta libertad de culto tiene su origen en la apertura y tolerancia de los diferentes gobernantes. Durante las últimas décadas, este ha sido el caso, sobre todo, de Bahrein y de los Emiratos Árabes Unidos, pero también de Omán.

– Es decir, que los gobernantes de los Emiratos Árabes Unidos se muestran relativamente abiertos frente a los cristianos. ¿Cómo es la situación entre la población?

– Vivo desde hace 15 años en Abu Dhabi y nunca he advertido enemistad. Por supuesto sabemos que en todos los países islámicos, los no musulmanes —y no solo los cristianos— tienen que someterse a las reglas sociales del Islam. Pero por otro lado, en la población autóctona veo un gran respeto a los cristianos. Lo estamos experimentando especialmente ahora ante la visita del Papa.

– ¿Cómo?

He recibido por parte de musulmanes diversas consultas de cómo nos pueden ayudar en los preparativos. Muchos han mostrado interés en asistir a la Misa. El Gobierno hace también todo lo posible para que el mayor número posible de fieles puedan ver al Papa.

– ¿Está relacionada esta disposición a ayudar con la popularidad del Papa Francisco?

– Tras la elección del Cardenal Jorge Bergoglio como Papa Francisco siempre me llegaron reacciones muy positivas por parte de musulmanes, y esto se aprecia también ahora. Desde el anuncio de su visita solo he experimentado muestras de alegría y de orgullo de que el Papa venga a los Emiratos.

– ¿Cuál es el origen de este viaje?

– Hay varias razones para esta visita. Durante los últimos años se han cursado al Papa diversas invitaciones procedentes de toda la región, incluidos los Emiratos Árabes Unidos. Y también la Iglesia local ha expresado al Papa su deseo de que viniera aquí.

– En los Emiratos, la Iglesia se compone únicamente de extranjeros, sobre todo de trabajadores de otros países. ¿Qué problemas le supone eso a usted, como obispo?

– Uno de los problemas pastorales más urgentes es fortalecer a nuestra gente en la fe, animarles a conservar y confesar con valentía su identidad cristiana y católica, incluso en un ambiente en el que no siempre resulta fácil.

Pienso por ejemplo en empleadas del hogar o en obreros de la construcción que no solo han de trabajar duramente, sino que a veces se ven expuestos al celo por parte de sus empleadores o colegas musulmanes para que se conviertan al islam.

– ¿Qué sucede cuando un musulmán del país quiere convertirse al cristianismo?

 No conozco ningún país musulmán en que exista plena libertad religiosa. Incluso allí donde la conversión de un musulmán a otra religión no está perseguida por el Derecho penal, el entorno —y sobre todo la familia— reacciona con ostracismo e incluso con violencia física. Como he dicho, la libertad de culto es mayor o menor dependiendo del país.

– ¿Tiene suficientes iglesias y sacerdotes?

– Sería de desear contar con más iglesias, pues el número de nuestras parroquias sigue siendo muy desproporcionado en relación con el número de fieles. En los Emiratos Árabes Unidos tenemos nueve parroquias, demasiado pocas para casi un millón de católicos.

Además tenemos que tener en cuenta que —a diferencia de otras iglesias— la nuestra es internacional y políglota y que entre nosotros se encuentran católicos de diferentes ritos.

Otro desafío pastoral consiste en que los fieles, por su situación de migrantes, se enfrentan a muchos problemas morales que antes no podían imaginar.

Esto puede decirse sobre todo de hombres y mujeres que, por su trabajo, frecuentemente han de vivir más de un año separados de sus cónyuges. No es infrecuente que se rompan matrimonios cuando nacen nuevas relaciones “provisionales”.

– ¿Cómo puede contribuir el viaje del Papa a mejorar la situación de los cristianos en el mundo islámico?

– Espero que la visita del Papa cambie positivamente el ambiente. Pero tampoco podemos esperar milagros del viaje. Lo decisivo es que los cristianos seamos testigos fidedignos del mensaje de Cristo.

Y esto también significa sobrellevar con humildad que, por así decir, no podemos ser los primeros violinistas en esta sociedad. A veces es suficiente con tocar bien la flauta para entusiasmar a los demás.

– ¿Quiere esto decir que también sería posible que del viaje del Papa quede poco más que una reunión amistosa y alguna que otra foto?

– Ya veremos hasta qué punto el viaje tiene frutos a largo plazo. En alemán decimos que “una golondrina no hace verano”. El diálogo con otra religión y sus representantes precisa tiempo y paciencia, y necesariamente habrá retrocesos. Esto también puede decirse del ecumenismo entre las confesiones cristianas.

Si crece el respeto mutuo y a esto le sigue una actuación conjunta en cuestiones que van más allá de la religión, ya se ha conseguido bastante. Pensemos en los desafíos en el campo del compromiso por la paz o de la preocupación por la casa común de la creación.

https://www.religionenlibertad.com/mundo/703074095/10000-fieles-en-misa-en-un-lugar-publico-de-Emiratos-datos-del-historico-viaje-del-Papa-a-Arabia.html?fbclid=IwAR120LRYY79xn6clzaaBpEkV4gfD0uIfznLA0ykI90xYUf7T78WqSwO4Fyc


Cardenal Parolin, sobre la visita papal a los Emiratos: ” Una nueva página de fraternidad entre religiones”

febrero 3, 2019

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Dos momentos principales: el encuentro interreligioso y la misa en la Ciudad Deportiva de Zayed. Cardenal Pietro Parolin.

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Cardenal Parolin, sobre la visita papal a los Emiratos: ” Una nueva página de fraternidad entre religiones”

Dos momentos principales: el encuentro interreligioso y la misa en la Ciudad Deportiva de Zayed

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(Vatican News).- «Un viaje histórico que tiene la esperanza de escribir una nueva página en las relaciones entre las religiones».

Así habla el Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin en entrevista para Vatican News sobre la visita que el Papa hará a los Emiratos Árabes Unidos del 3 al 5 de febrero.

Los dos momentos principales del viaje son el encuentro interreligioso en el Founder’s Memorial en Abu Dhabi y la Misa en la Ciudad Deportiva de Zayed.

En la entrevista, el Secretario de Estado del Vaticano define a los Emiratos Árabes Unidos como un puente entre Oriente y Occidente, así como una tierra multicultural, multiétnica y multirreligiosa.

El mensaje del Papa -afirma- será un mensaje para todos los líderes y miembros de las religiones, para que trabajen juntos en la construcción de la unidad, la paz y la armonía en el mundo para redescubrir la raíz de nuestra fraternidad, con vistas a una lucha clara y explícita contra todo tipo de fundamentalismo y radicalismo que conduzca al conflicto y a la confrontación.

Asimismo, el cardenal Parolin recuerda que el viaje apostólico del Papa lo llevará a encontrarse con los numerosos católicos presentes en el país, a los que quiere animar para que sigan dando su testimonio cristiano y contribuyan en la construcción de una sociedad de paz y reconciliación.

Francisco es el primer Papa que visita los Emiratos Árabes Unidos. ¿Cuáles son las perspectivas de este viaje definido por muchos como histórico?

Sí, es la primera vez que un Papa va a los Emiratos Árabes Unidos y, en general, a la Península Arábiga.

Quisiera subrayar en primer lugar las características de esta tierra, una tierra que es un poco como un puente entre Oriente y Occidente. Piensa en los aeropuertos: normalmente, para ir al este hay que pasar por algún aeropuerto de los Emiratos Árabes Unidos.

Además, es una tierra que se caracteriza por ser una tierra multicultural, multiétnica y multirreligiosa. En esta realidad, el Papa va sobre todo -como él mismo dijo en el video mensaje que dirigió con ocasión del viaje- a escribir una nueva página en la historia de las relaciones entre las religiones, confirmando sobre todo el concepto de fraternidad; al menos ésta es la expectativa y la esperanza.

Por lo tanto, será un mensaje para todos los líderes de las religiones y para todos los miembros de las religiones para que se comprometan de manera común a construir la unidad, la paz y la armonía en el mundo.

Evidentemente, el Papa encontrará también una comunidad cristiana, una comunidad católica y su voluntad hacia estos hermanos y hermanas en la fe será, sobre todo una presencia de consuelo y aliento, para seguir en su testimonio cristiano.

El Papa Francisco participará en el Encuentro Interreligioso que se celebrará en Abu Dhabi. En un mundo herido por el fundamentalismo, ¿qué papel juegan estos acontecimientos?

Creo que tienen un papel fundamental porque una vez más las religiones se unen para afirmar el mensaje de la fraternidad universal.

Todos somos hermanos, todos tenemos la misma dignidad, compartimos los mismos derechos y los mismos deberes, somos hijos del mismo Padre en el cielo. Se trata, pues, de redescubrir la raíz de nuestra fraternidad, que es la pertenencia común de la humanidad.

Y todo ello, por supuesto, con vistas a una lucha muy clara y explícita contra todo tipo de fundamentalismo, contra todo tipo de radicalismo que pueda conducir al conflicto y a la confrontación, y con vistas a construir caminos de reconciliación y de paz.

Podemos usar la siguiente imagen, ya que allí hay mucho desierto: muchas veces las rutas del desierto se cubren de arena, las tormentas las hacen desaparecer. Se trata de encontrarlas de nuevo y de empezar a recorrerlas todos juntos, de tal manera que ofrezcamos una verdadera esperanza a nuestro mundo tan dividido y tan fragmentado.

El Corazón de este viaje, es la celebración eucarística en el estadio de la capital: ¿será la presencia del Papa en esta zona apoyo y esperanza también para tantos cristianos que no pueden vivir libremente su fe?

Sí, como he dicho anteriormente, hay muchos cristianos que viven allí; muchos cristianos que vienen tanto de países vecinos como de otras partes del mundo. Van a esa tierra para encontrar oportunidades de trabajo, pero al mismo tiempo su presencia allí se convierte en una experiencia de encuentro con el otro.

Y me parece que también hay que destacar la voluntad y el compromiso de las autoridades de estos Estados, de estos países, para que se conviertan en modelos de convivencia y colaboración entre los distintos componentes.

Por lo tanto, esperamos que los cristianos que están allí puedan continuar haciendo su contribución también a la construcción de esa sociedad, pero más en general a la paz y la reconciliación en el mundo.

Y a los hermanos y hermanas católicos que encuentran dificultades y también hacen muchos sacrificios para vivir su fe, quiero decirles en este momento que estamos cerca de ellos, que nos sentimos realmente unidos a ellos por una fraternidad cristiana subyacente y que hacemos todo lo posible para ayudarlos a través de los medios que tenemos a nuestra disposición.

Usted mismo fue a los Emiratos Árabes Unidos en 2015, donde inauguró una iglesia. ¿Qué realidad encontrará hoy el Papa?

Podría sintetizar un poco las características de esta Iglesia -que yo también pude conocer, precisamente, hace algunos años con ocasión de la consagración de una nueva iglesia dedicada a San Pablo Apóstol- en torno a tres adjetivos:

En primer lugar, es una Iglesia grande; es una Iglesia de rostro compuesto, porque está constituida por fieles de diferentes culturas, con diferentes lenguas y ritos, y que se convierte también, en cierto sentido, en un “laboratorio de unidad y de comunión”, porque el desafío es precisamente que, incluso dentro de estas diferencias, diferencias acentuadas, se encuentre en la Iglesia una casa común.

Probablemente, incluso aquí hay desafíos y también hay dificultades y a veces incluso tensiones. Pero me parece que hay un esfuerzo por parte de todos, bajo la guía de los pastores locales, para vivir una auténtica comunión. Y una tercera característica es que me parece una Iglesia muy dinámica, una Iglesia llena de vida, llena de vitalidad tanto en su interior como en su exterior.

Bastaría con participar -y el Papa lo hará porque celebrará la Misa- en las celebraciones de esta comunidad para ver cómo son comunidades verdaderamente vibrantes, participando plenamente en las celebraciones litúrgicas y, al mismo tiempo, comprometiéndose a dar testimonio en el ambiente en el que se encuentra y a ponerse al servicio de la sociedad en la que vive y trabaja.

https://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2019/02/03/card-parolin-nueva-pagina-de-fraternidad-entre-religiones-religion-iglesia-dios-jesus-papa-francisco-fe-esperanza-emiratos-visita-paz-interreligiones.shtml?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter


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