Hablan musulmanes de los cientos que se bautizan cada año en Europa

mayo 3, 2017

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Administración del sacramento del Bautismo, la puerta para entrar a la Iglesia católica

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Hablan musulmanes de los cientos que se bautizan cada año en Europa

“En Jesús hemos encontrado amor y paz”

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La afluencia de inmigrantes y refugiados de Oriente Medio a Europa, huyendo de la guerra y de la pobreza, ha provocado un efecto con el que nadie contaba: una oleada de conversiones al cristianismo.

En Francia, 200 musulmanes fueron bautizados en la fe católica el año pasado, cifra que duplica la de los años anteriores. En Alemania, solo en Hamburgo recibieron el bautismo en la última Pascua 196 exmusulmanes. En Dinamarca, fueron 100… Y las cifras aumentarían si se considerasen los bautizos de adultos en las iglesias protestantes.

Proceden de Irán, Siria, Afganistán… La mayoría comenzó a interesarse por el cristianismo en su periplo hacia Europa tras su paso por Grecia o los países del Este; al entrar en contacto con organizaciones y voluntarios de inspiración cristiana; o al encontrarse de golpe con un continente con un innegable poso cultural cristiano.

Otros tuvieron sus primeros contactos con la fe de Jesús en su país, a través de internet.

Nos tuvimos que marchar

Uno de estos conversos es Arash, un iraní de 35 años: “Yo crecí como musulmán, como la mayoría de los iraníes, porque nacemos con la religión de nuestros padres. Si naces musulmán serás musulmán el resto de tu vida. No hay otra opción.

Yo de pequeño era muy religioso y seguía todas las reglas. Pero al llegar a la universidad empecé a leer y pensar mucho, a cuestionarme las reglas y algunas cosas que veía en mi religión, como la discriminación de las mujeres. Conocí a mi mujer por internet; ella es iraní como yo, pero vivía en Hamburgo, y frecuentaba una iglesia protestante.

Me hablaba mucho del cristianismo, así que cuando la visité durante algunos meses, ambos fuimos juntos allí y recibí algunos cursos de preparación. Y poco antes de volver a Irán para casarnos, me bauticé”.

Era el año 2000. Al volver a Teherán, Arash y su mujer entendieron que su vida corría peligro: “Empezamos a recibir amenazas. En mi país tú no puedes llegar y decir: “Hola, soy cristiano”. Para el islam tú no puedes cambiar de religión. En Teherán vivíamos muy bien, pero llegó un momento en que nos tuvimos que marchar. Y llegamos a Viena huyendo de aquel ambiente”.

En Austria empezaron a frecuentar una iglesia católica que les ofrecía cursos sobre la fe en inglés. Y hace apenas un año ambos declararon en la vigilia pascual su decisión de unirse a la Iglesia católica.

Ashar reconoce que “desde el principio encontré el cristianismo muy atractivo. Yo deseaba más paz, más igualdad entre la gente. En el cristianismo encontré un mundo totalmente distinto. Tienes más libertad. Allí es totalmente diferente, hay un montón de restricciones, todo está controlado, la sociedad te evalúa según tu práctica religiosa, es parte de la vida, de los negocios, del trabajo, de la familia…”.

Ashar cuenta a Alfa y Omega que se siente hoy “tocado por Dios por estar aquí. En el Evangelio, Jesús llama a muchos, a pesar de todos sus pecados y limitaciones, y yo soy uno de ellos. Me siento muy afortunado por haber encontrado el Camino, por haber escuchado y seguido la voz del Señor”.

Al mismo tiempo, se muestra esperanzado porque las cosas están empezando a cambiar en su país: “Gracias a internet, la gente puede encontrar información que antes no teníamos. Hay millones de musulmanes en el mundo que, si pudieran ser libres, estoy seguro de que desearían encontrar la paz y el amor que nosotros hemos encontrado en Cristo”.

Un cambio auténtico

Desde hace un año, Ashar trabaja como traductor para la Delegación de Pastoral de la diócesis de Viena, donde se encarga de la formación de los nuevos catecúmenos procedentes de Oriente Medio que tienen dificultades con el idioma.

Precisamente Austria es uno de los países que más incrementos de solicitudes de bautismo de exmusulmanes está experimentando. Este año se van a bautizar 422 de ellos; y, más específicamente, en Viena, lo harán 190, mientras que en la diócesis hay más de 250 personas de procedencia islámica en proceso de formación prebautismal.

Friederike Dostal, coordinadora de la catequesis prebautismal de adultos de la diócesis de Viena, es tajante con la sospecha de que muchas de estas conversiones serían interesadas:

“Nosotros percibimos un marcado interés en la fe católica por su parte, que va más allá de la necesidad de obtener un papel o un permiso de residencia. No queremos cristianos de apariencias, sino que verificamos que existe un auténtico proceso de cambio en ellos”, explica a este semanario.

Una situación parecida se ha planteado en Alemania. El sacerdote Felix Goldinger, que tiene a su cargo un grupo de una veintena de catecúmenos procedentes del islam en Espira (Renania-Palatinado), contaba hace unas semanas a la agencia AFP que la Iglesia extrema la cautela en estos casos ante la sospecha de que alguno pudiera pensar erróneamente que la conversión facilita la obtención de papeles en Europa.

“Obviamente estamos encantados de que la gente se quiera bautizar, pero deben estar seguros de su decisión”, explicaba. Durante el catecumenado, “es importante que examinen su religión original, el islam, y las razones por las cuales quieren abrazar el cristianismo”.

Un cambio auténtico

“La gente quiere de verdad hacerse cristiana –continúa Dostal–. Muchos están muy bien preparados porque ya creen en Dios, al contrario que muchos conversos que tenemos en Occidente. No hay que explicarles la existencia de Dios, porque no se plantean las cosas de otra manera”.

A partir de ahí “enfatizamos sobre todo la figura de Jesucristo. Es muy interesante comprobar cómo estas personas que ya saben de Dios llegan a conocer más de Él gracias a la presentación que hacemos de Jesús. Descubren así la maravilla de un Dios que es cercano a nosotros, con el que puedes hablar, que te acompaña… Esto supone una gran diferencia para ellos”.

En la actualidad, hay 12 parroquias de la diócesis austriaca que ofrecen cursos de preparación para exmusulmanes, en varias lenguas.

Les enseñan los rudimentos de la fe católica y, “sobre todo, han descubierto a Cristo. Su amor y su paz. Han descubierto que ha sido enviado para hacerse más cercano. Les llama mucho la atención que Cristo trata muy bien tanto a las mujeres como a los hombres. Leen el Evangelio y les impacta la historia de la mujer que estuvo a punto de ser lapidada a muerte, la vida nueva que le dio”.

Sobre todo, perciben que “es posible vivir con libertad, que son libres, con esa libertad que les da el Evangelio”.

Por Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Artículo originalmente publicado por Alfa y Omega
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“Juntos afirmamos la incompatibilidad entre creer y odiar”

abril 28, 2017

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El Papa Francisco con el Gran Imán Al Tayyeb en la universidad sunita de al Azhar en El Cairo

 

“Juntos afirmamos la incompatibilidad entre creer y odiar”

Francisco en al Azhar: «Como líderes religiosos, estamos llamados a condenar los intentos de justificar cualquier forma de odio en nombre de la religión». Y hay que «detener los flujos de dinero y de armas hacia quienes fomentan la violencia»

Por Andrea Tornielli

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«Juntos afirmamos la incompatibilidad entre la fe y la violencia, entre creer y odiar. Como líderes religiosos, estamos llamados a condenar los intentos de justificar cualquier forma de odio en nombre de la religión».

Papa Francisco, en uno de los lugares más simbólicos del islam sunita, la universidad de al Azhar de El Cairo, frente a los líderes religiosos egipcios y a las personas que participan en la Conferencia de Paz, insiste en que no puede existir ninguna coartada religiosa para el terrorismo.

E invita a «cancelar las situaciones de pobreza y explotación», pues es en ellas en donde los extremismos florecen con mayor facilidad, frenando al mismo tiempo los «flujos de dinero y de armas hacia quienes fomentan la violencia».

Un minuto de silencio por las «víctimas del terrorismo de todas las nacionalidades» durante la Conferencia.

Lo pidió el Gran Imán de al Azhar, Ahmed al Tayyeb, al comenzar su discurso que fue transmitido por la televisión egipcia en vivo. Después de haber acogido al Papa en el Conference Centre de la Universidad sunita, en compañía de un grupo de niños de 60 países, el Gran Imán tomó la palabra:

La visita de Papa Francisco a Egipto y a al Azhar, es «histórica». Lo declaró el Gran Imán de al Azhar, Ahmad al Tayyeb en su discurso durante la Conferencia Internacional sobre la Paz en El Cairo, en la que también participó el Pontífice.

«La visita –añadió al Tayyeb– se da en un momento de paz perdida, buscada por los pueblos, las naciones y las gentes que huyen de sus países».

El Gran Imán de al Azhar afirma que «el islam no es una religión del terrorismo», así como tampoco lo son el cristianismo ni el hebraísmo. El islam «no es una religión del terrorismo» solo «porque existan personas que han malinterpretado» su mensaje «y han derramado la sangre de seres humanos, atemorizado a personas», precisó.

De la misma manera, «el cristianismo no es una religión del terrorismo» solo «porque haya habido una comunidad que elevó la cruz» y mató («cosechó almas»), añadió refiriéndose implícitamente a las cruzadas. Y «de la misma manera tampoco el hebraísmo es una religión del terrorismo» por «la ocupación de los territorios palestinos». Entonces, «si se califica al islam como “terrorista” no se salvará ninguna religión o civilización».

Además, al Tayyeb denunció el tráfico internacional de armas y algunas decisiones políticas, tomadas a nivel internacional, que serían las responsables del «estado de caos» que reina en muchos países. Al Tayyeb subrayó que ha llegado el momento para que las religiones hagan suyo el llamado a la paz, a la igualdad y a la dignidad de todos los seres humanos, «independientemente de la fe o del color de su piel».

Luego Bergoglio pronunció su primer discurso público del viaje, durante el cual llamó «hermano» al Gran Imán de al Azhar. En el Egipto que define «tierra de civilización y de alianzas», el Papa recuerda principalmente la importancia de una «educación adecuada de las jóvenes generaciones», de una formación que responda bien «a la naturaleza del hombre, ser abierto y relacional», para que se supere «la tentación de volverse rígidos y de encerrarse».

Francisco recuerda la enseñanza que aprendemos del pasado: «Del mal surge solo mal y de la violencia, solo violencia, en un espiral que acaba aprisionando». Volvió a impulsar el diálogo, «especialmente interreligioso», en el que «estamos llamados siempre a caminar juntos, en la convicción de que el porvenir de todos depende también del encuentro entre las religiones y culturas».

Y ofrece tres líneas fundamentales para este diálogo: el deber de la identidad, «porque no se puede entablar un diálogo verdadero sobre la ambigüedad o sobre el sacrificio del bien para complacer al otro»; la valentía de la alteridad, para que quien es «diferente de mí cultural o religiosamente» no sea tratado como enemigo; la sinceridad de las intenciones «porque el diálogo no es una estrategia con segundos fines».

El mejor camino para construir juntos el futuro es el de «educar a la apertura respetuosa y al diálogo sincero con el otro, reconociendo sus derechos y las libertades fundamentales, especialmente la libertad religiosa».

Porque «la única alternativa a la civilización del encuentro es la incivilización del desencuentro. Y, para contrarrestar verdaderamente la barbarie de quien sopla sobre el odio e incita a la violencia, hay que acompañar y hacer que maduren generaciones que respondan a la lógica incendiaria del mal con el paciente crecimiento del bien».

Papa Bergoglio citó en dos ocasiones a san Juan Pablo II, que invitaba a los cristianos y a los musulmanes a llamarse «los unos a los otros hermanos y hermanas», y observaba que «las diferencias de religión nunca han constituido un obstáculo, sino más bien una forma de enriquecimiento recíproco al servicio de la única comunidad nacional».

Invocando también la intercesión de san Francisco de Asís, «que hace ocho siglos vino a Egipto y se encontró con el Sultán Malik al Kamil».

Después, Francisco subrayó la actualidad del diálogo entre las religiones, «frente a esa peligrosa paradoja que persiste en nuestros días, según la cual por un lado se tiende a reducir la religión a la esfera privada, sin reconocerla como una dimensión constitutiva del ser humano y de la sociedad».

Mientras, por otra parte, «se confunden la esfera religiosa y la política sin distinguirlas adecuadamente». La primera es una referencia a las sociedades secularizadas occidentales; la segunda, a los países en donde las normas religiosas son impuestas a todos.

El Papa insistió en que está convencido de que, especialmente hoy, «la religión no es un problema sino parte de la solución»; el antídoto contra «la tentación de acomodarse en una vida sin relieve, donde todo comienza y termina en esta tierra».

Bergoglio citó los Diez Mandamientos y, en particular, el que dice «no matarás», y explicó que la violencia «es la negación de toda auténtica religiosidad».

«Como líderes religiosos –añadió– estamos llamados a desenmascarar la violencia que se disfraza de supuesta sacralidad, apoyándose en la absolutización de los egoísmos antes que en una verdadera apertura al Absoluto.

Estamos obligados a denunciar las violaciones que atentan contra la dignidad humana y contra los derechos humanos, a poner al descubierto los intentos de justificar todas las formas de odio en nombre de las religiones y a condenarlos como una falsificación idolátrica de Dios: su nombre es santo, él es el Dios de la paz, Dios salam.

Por tanto, sólo la paz es santa y ninguna violencia puede ser perpetrada en nombre de Dios porque profanaría su nombre».

«Juntos, desde esta tierra de encuentro entre el cielo y la tierra, de alianzas entre los pueblos y entre los creyentes, repetimos un “no” alto y claro a toda forma de violencia, de venganza y de odio cometidos en nombre de la religión o en nombre de Dios.

Juntos –insistió Francisco– afirmamos la incompatibilidad entre la fe y la violencia, entre creer y odiar. Juntos declaramos el carácter sagrado de toda vida humana frente a cualquier forma de violencia física, social, educativa o psicológica. La fe que no nace de un corazón sincero y de un amor auténtico a Dios misericordioso es una forma de pertenencia convencional o social que no libera al hombre, sino que lo aplasta».

En la parte final de su discurso, Bergoglio afirmó que no se necesita «levantar la voz y correr a rearmarse para protegerse: hoy se necesitan constructores de paz, no provocadores de conflictos; bomberos y no incendiarios; predicadores de reconciliación y no vendedores de destrucción».

Y dijo que hoy, «mientras por un lado nos alejamos de la realidad de los pueblos, en nombre de objetivos que no tienen en cuenta a nadie, por el otro, como reacción, surgen populismos demagógicos que ciertamente no ayudan a consolidar la paz y la estabilidad».

Pero «ninguna incitación a la violencia garantizará la paz», subrayó el Pontífice, «y cualquier acción unilateral que no ponga en marcha procesos constructivos y compartidos, en realidad, sólo beneficia a los partidarios del radicalismo y de la violencia».

Para prevenir los conflictos y construir la paz, concluyó el Papa, «es esencial trabajar para eliminar las situaciones de pobreza y de explotación, donde los extremismos arraigan fácilmente, así como evitar que el flujo de dinero y armas llegue a los que fomentan la violencia. Para ir más a la raíz, es necesario detener la proliferación de armas que, si se siguen produciendo y comercializando, tarde o temprano llegarán a utilizarse».

Por ello, «sólo sacando a la luz las turbias maniobras que alimentan el cáncer de la guerra se pueden prevenir sus causas reales».

Un compromiso «urgente y grave» al cual están llamados «los responsables de las naciones, de las instituciones y de la información, así como también nosotros responsables de cultura, llamados por Dios, por la historia y por el futuro a poner en marcha (cada uno en su propio campo) procesos de paz, sin sustraerse a la tarea de establecer bases para una alianza entre pueblos y estados».

http://www.lastampa.it/2017/04/28/vaticaninsider/es/vaticano/juntos-afirmamos-la-incompatibilidad-entre-creer-y-odiar-Pwg5Rqri9YHzhKFHM1rgWJ/pagina.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook


Papa Francisco escribe al presidente de Siria para pedirle el fin de la guerra

diciembre 13, 2016

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Siria

El Papa Francisco pide con una carta el fin de la guerra en Siria

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Papa Francisco escribe al presidente de Siria para pedirle el fin de la guerra

Por Miguel Pérez Pichel

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VATICANO, 12 Dic. 16 / 01:28 pm (ACI).- En una carta enviada al Presidente Bashar al-Assad por medio del Nuncio Apostólico en Siria, el recientemente creado Cardenal Mario Zenari, el Papa Francisco pidió al mandatario y a la comunidad internacional el fin de la violencia y del terrorismo.

Según confirmó la Sala de Prensa de la Santa Sede, en la misiva, entregada personalmente por el nuncio al Presidente en Damasco, el Pontífice hizo un llamado “para que se ponga fin a la violencia, para que se resuelvan las hostilidades de forma pacífica, y para que se condenen todas las formas de extremismo y de terrorismo con independencia de su signo”.

Además, el Pontífice pidió al Presidente que “garantice que la ley humanitaria internacional sea plenamente respetada y que se garantice la protección a los civiles y el acceso a la ayuda humanitaria”.

El Papa quiere mostrar así “un signo de particular afecto hacia el pueblo sirio, sometido a duras pruebas en los últimos años”.

En el rezo del Ángelus del domingo, el Papa recordó a las víctimas de la guerra y pidió un cese de las operaciones bélicas.

“Apelo al compromiso de todos para que se haga una elección por la civilización: no a la destrucción, sí a la paz, sí a la gente de Alepo y de Siria”, dijo.

Siria sufre desde el año 2011 una cruenta guerra civil que enfrenta al régimen de Bacher al-Assad con diferentes grupos opositores, algunos de signo salafista, como Al Qaeda o Estado Islámico.

Desde el comienzo de la guerra han muerto en Siria alrededor de 300.000 personas y 11 millones se encuentran en calidad de refugiados tanto dentro como fuera de las fronteras del país.

https://www.aciprensa.com/noticias/papa-francisco-escribe-al-presidente-de-siria-para-pedirle-el-fin-de-la-guerra-23328/

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Más de 7.000 cristianos asesinados en 2015 en todo el mundo

noviembre 4, 2016

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Cristianos perse

Cristianos perseguidos en el mundo

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Más de 7.000 cristianos asesinados en 2015 en todo el mundo

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Un año más, la organización de derechos humanos con base en Estados Unidos «Puertas Abiertas» (Open Doors) ha constatado el incremento de la persecución contra cristianos en el mundo, en muchos casos con acciones de violencia terrorista dirigidas a asesinar al mayor número posible de seguidores del Evangelio.

El informe de 2016, que recoge las investigaciones de los doce meses de 2015, estima en más de 7.000 los cristianos asesinados en el mundo en ese periodo por causas relacionadas con su fe, lo que supone un aumento significativo de más de 3.000 («mártires» según el criterio de la Iglesia) respecto al año anterior.

No se tiene en cuenta, además, el número de víctimas en tres países que sobresalen en persecución de cristianos –Corea del NorteIrak y Siria– dado que «Open Doors» estima que la información no es precisa.

Destaca en el informe la fuerte presencia de países de mayoría musulmana entre los más hostiles hacia los cristianos. De los 50 países catalogados por «Open Doors», 34 son de mayoría musulmana, aunque no todos cuenten con sistemas políticos regidos por la Sharía, la ley islámica. Tanto los regímenes de corte fundamentalista como los de carácter autoritario-laico aparecen hermanados por el mismo miedo a la libertad religiosa.

Las estadísticas muestran además que en 2015 fueron atacadas o dañadas unas 2.300 iglesias, número que dobla el del año anterior.

La agresión contra los cristianos no procede solo de los movimientos yihadistas Daesh, Al Qaida, Boko Haram y Al Shabab, los cuatro más letales. Existe también una atmósfera de intimidación y agresividad en muchos ambientes sociales musulmanes, que identifican la precariedad económica con un supuesto neocolonialismo occidental, y miran con odio a su vecino cristiano, con frecuencia mucho más indigente que el mahometano.

Es el caso patético de Pakistán. En Egipto, por su parte, en el imaginario de algunos musulmanes el cristiano copto es el empresario acomodado que goza de una fortuna de origen sospechoso. La defenestración de los Hermanos Musulmanes no ha cambiado apenas esa percepción.

La “gente del Libro”

En los territorios que controla en Irak y Siria, el grupo Daesh, el autodenominado Estado Islámico que ha proclamado el «califato», ha reeditado las tesis literales del Corán sobre el trato con otras religiones. Los cristianos pertenecen así a la «gente del Libro», a la que se ofrecen tres caminos: la huida, la conversión al islam, o el vasallaje, que implica el pago de un impuesto al califato (entre otras servidumbres).

No obstante, la alucinante tesis admite muchas excepciones. El vasallaje que ya viven los cristianos de Pakistán no les salvó de morir bajo las bombas terroristas en los dos últimos meses de marzo. Semanas antes del ataque en Lahore, un comando yihadista llevó a cabo en Yemen una matanza de monjas de la Madre Teresa de Calcuta en un albergue de ancianos. Pese a ello, las misioneras de la Caridad –velos católicos en el islam– seguirán trabajando con los más pobres en otros doce países de mayoría musulmana, que figuran entre los 130 donde se extiende su labor.

La indiferencia con que las autoridades del gobierno islamista moderado de Pakistán responden a los atentados anticristianos –como el último de Lahore– refleja el chantaje que imponen los partidos ultrarreligiosos musulmanes, y más aún la cultura general del «país de los puros», acostumbrado a tratar a los no mahometanos como ciudadanos de segunda.

Bajo los focos

La persecución es silenciosa en la mayoría de los países que figuran en la lista de «Open Doors». La luz y los taquígrafos se concentran hoy en Irak y en Siria, donde los yihadistas de Daesh llevan a cabo una gradual y publicitada campaña de expulsión y secuestros entre la vieja población cristiana, así como de quema de iglesias.

¿Cuántos cristianos de rito arameo –la lengua materna de Jesús– quedan en Irak? Cuando cayó Sadam Husein, en 2003, se calculaba que el país tenía alrededor de un millón de cristianos. Hoy se desconoce la cifra, dada la persecución que sufren no solo a manos de los yihadistas, sino también por parte de las autoridades kurdas (que apoya por cierto Estados Unidos).

Según denuncia el informe de 2016, las autoridades autónomas kurdas están forzando a los cristianos a que vendan sus propiedades a musulmanes en la región de Mosul y la planicie de Nínive, para crear una zona «homogénea» en términos étnicos y religiosos.

La situación de acoso y exterminio de cristianos en Siria e Irak motivó el año pasado una insólita iniciativa diplomática del Vaticano en favor del uso de la fuerza para proteger a los creyentes. El 13 de marzo de ese año, el representante vaticano ante la ONU en Ginebra, el arzobispo Silvano Tomasi, pidió la formación de una fuerza internacional «para parar esa especie de genocidio».

Un año después la petición sigue en el aire. Washington se limita a bombardeos selectivos en Siria e Irak, y Europa discute cómo evitar la llegada de refugiados, muchos de ellos cristianos.

En la lista de 2016 de «Puertas Abiertas» entran dos países nuevos: Níger y Bahréin, que se sitúan respectivamente en los puestos 49 y 48. La expansión de la acción terrorista del grupo Boko Haram ha despertado el miedo y la huida entre la población cristiana de Níger, mientras que en el pequeño emirato de Bahréin la introducción gradual de la Sharía por parte del sultán ha deteriorado el anterior clima de relativa libertad religiosa.

Fuente: http://www.abc.es/internacional/abci-mas-7000-cristianos-asesinados-religion-2015-201604021836_noticia.html

http://www.revistaecclesia.com/mas-7-000-cristianos-asesinados-2015-mundo/


Cardenal Burke: ‘El Islam quiere gobernar el mundo’

julio 29, 2016

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Cardenal Raymond Burke

Cardenal Raymond Burke

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El cardenal Raymond Burke ha advertido que

“cuando los musulmanes se convierten en mayoría tienen la obligación de someter a toda la población a la ley islámica”.

El Islam quiere gobernar el mundo entero

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Ante el aumento de ataques islamistas en suelo occidental, el cardenal Raymond Burke, patrono de la Soberana Orden de Malta, ha advertido que el Islam “quiere gobernar el mundo” y ha hecho un llamamiento a las naciones occidentales a reafirmar su origen cristiano para frenar su avance.

En declaraciones a Religion News Service, Burke ha criticado a quienes, con el buen propósito de ser tolerantes, tienden a pensar que el Islam es una religión como la fe católica o la fe judía, sin comprender que el Islam es “fundamentalmente una forma de gobierno”.

“El Islam es una religión que, según su propia interpretación, también debe convertirse en el Estado”, explica Burke en su libro Esperanza para el mundo. La diferencia entre Islam y cristianismo radica en que la primera tiene una clara ambición de gobernar, según este cardenal.

“Cuando se convierten en una mayoría en cualquier país, entonces tienen la obligación religiosa de gobernar ese país”, ha sostenido este cardenal, al tiempo que ha defendido que si lo que quieren los ciudadanos occidentales es ser gobernados por musulmanes, sólo deben continuar actuando como lo han hecho hasta el momento.

Burke también ha señalado el grave problema que afrontan países como Bélgica o Francia, donde “hay pequeños estados musulmanes” que constituyen zonas prohibidas para las autoridades gubernamentales. Ha advertido, además, que quienes no estén de acuerdo con ser sometidos por un gobierno islámico, tienen razones para tener miedo ante esta perspectiva.

Asimismo, este cardenal ha hecho referencia a enfrentamientos históricos como la batalla de Lepanto y la batalla de Viena, en los que las naciones cristianas lograron derrotar a las fuerzas musulmanas. “Estos hechos históricos se relacionan directamente con la situación de hoy en día. No hay duda de que el Islam quiere gobernar el mundo”, ha reflexionado Burke.

Como respuesta ante esta situación, Burke propone a las naciones occidentales reafirmar su origen y fundamentos cristianos, sin que suponga una limitación de la libertad religiosa. “Tenemos que decir que no, que nuestro país no debe convertirse en un estado musulmán”, ha defendido este cardenal que en su nuevo libro asegura que la Iglesia católica debería temer al Islam.

Burke: ‘El Islam quiere gobernar el mundo’

¿Es el islam un peligro para Occidente?