El maná de cada día, 18.9.18

septiembre 18, 2018

Martes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario

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«¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!»



PRIMERA LECTURA: 1 Corintios 12, 12-14.27-31a

Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo.

Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. El cuerpo tiene muchos miembros, no uno solo.

Pues bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro. Y Dios os ha distribuido en la Iglesia: en el primer puesto los apóstoles, en el segundo los profetas, en el tercero los maestros, después vienen los milagros, luego el don de curar, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de lenguas, el don de interpretarlas.

¿Acaso son todos apóstoles? ¿O todos son profetas? ¿O todos maestros? ¿O hacen todos milagros? ¿Tienen todos don para curar? ¿Hablan todos en lenguas o todos las interpretan? Ambicionad los carismas mejores.


SALMO 99

Somos un pueblo y ovejas de su rebaño

Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con himnos, dándole gracias y bendiciendo su nombre.

«El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades.»


Aclamación antes del Evangelio

Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.


EVANGELIO: Lucas 7, 11-17

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío.

Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba.

Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: «No llores.»

Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!»

El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.

Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.»

La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.



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Acudir al Corazón misericordioso de Jesús en todas las necesidadesdel alma y del cuerpo

P. Francisco Fernández Carvajal

Jesús iba camino de una pequeña ciudad llamada Naín1, acompañado de sus discípulos y de una gran muchedumbre. Al entrar en la ciudad se encontró con otro grupo numeroso de gentes que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de una mujer viuda.

Es muy probable que Jesús y los suyos se detuvieran esperando el paso del cortejo fúnebre. Entonces, Jesús se fijó en la madre y se llenó de compasión por ella.

En muchas ocasiones los Evangelistas señalan estos sentimientos del Corazón de Jesús cuando se encuentra con la desgracia y el sufrimiento, ante los que nunca pasa de largo.

Al ver a la muchedumbre –escribe San Mateo relatando otro encuentro con la necesidad– se compadeció Jesús de las gentes porque andaban como ovejas que no tienen pastor2, abandonadas de todo cuidado; al leproso que con tanta esperanza ha acudido a Él, lleno de compasión le dijo: Queda limpio3; cuando la muchedumbre le seguía sin preocuparse del alimento y de la dificultad para ir a buscarlo, dijo a sus discípulos: Me da lástima esta gente, y multiplicó para ellos los panes y los peces4; en otra ocasión, lleno de misericordia, tocó los ojos a un ciego y le devolvió la vista5.

La misericordia es «lo propio de Dios»6, afirma Santo Tomás de Aquino, y se manifiesta plenamente en Jesucristo, tantas veces cuantas se encuentra con el sufrimiento.

«Jesús, sobre todo con su estilo de vida y con sus acciones, ha demostrado cómo en el mundo en que vivimos está presente el amor, el amor operante, el amor que se dirige al hombre y abraza todo lo que forma su humanidad.

Este amor se hace notar particularmente en el contacto con el sufrimiento, la injusticia, la pobreza; en contacto con toda la condición humana histórica que de distintos modos manifiesta la limitación y la fragilidad, física o moral, del hombre»7.

Todo el Evangelio, pero especialmente estos pasajes en que se nos muestra el Corazón misericordioso de Jesús, ha de movernos a acudir a Él en las necesidades del alma y del cuerpo. Él sigue estando en medio de los hombres, y solo espera que nos dejemos ayudar.

Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta Ti; no me escondas tu rostro el día de la desgracia. Inclina tu oído hacia mí; cuando te invoco, escúchame enseguida, recitan los sacerdotes en la Liturgia de las Horas de hoy8.

Y el Señor, que nos escucha siempre, viene en nuestra ayuda sin hacerse esperar.

1 Cfr. Lc 7, 11-17. 2 Mt 9, 36. — 3 Mc 1, 41. — 4 Mc 8, 2. — 5 Mt 18, 27. — 6 Santo Tomás, Suma Teológica, 2-2, q. 30, a. 4. — 7 Juan Pablo II, Enc. Dives in misericordia, 30-XI-1980, II, 3. — 8 Liturgia de las Horas, Oficio de lectura. Sal 102, 2-3.

www.homiletica.org


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El maná de cada día, 15.9.18

septiembre 15, 2018

Sábado de la 23ª semana del Tiempo Ordinario

Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores

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Junto a la cruz estaba su madre

Junto a la cruz estaba su madre



Antífona de entrada: Lc 2,34-35

Simeón dijo a María: Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti una espada te traspasará el alma.


Oración colecta

Señor, tú que has querido que la Madre compartiera los dolores de tu Hijo al pie de la cruz; haz que la Iglesia, asociándose con María a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA: 1 Corintios 10, 14-22

Amigos míos, no tengáis que ver con la idolatría. Os hablo como a gente sensata, formaos vuestro juicio sobre lo que digo.

El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.

Considerad a Israel según la carne: los que comen de las víctimas se unen al altar.

¿Qué quiero decir? ¿Que las víctimas son algo o que los ídolos son algo? No, sino que los gentiles ofrecen sus sacrificios a los demonios, no a Dios, y no quiero que os unáis a los demonios.

No podéis beber de los dos cálices, del Señor y del de los demonios. No podéis participar de las dos mesas, de la del Señor y de la de los demonios. ¿Vamos a provocar al Señor? ¿Es que somos más fuertes que él?

SALMO 115, 12-13. 17-18

Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.

¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo.

Aclamación antes del Evangelio: Jn 14, 23

El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor- y mi Padre lo amará y vendremos a él.

EVANGELIO: Lucas 6, 43-49

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:

«No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano.

Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.

El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca.

¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo?

El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida.

El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó y quedó hecha una gran ruina.»



Antífona de comunión: 1P 4,13

Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que cuando se manifieste su gloria reboséis de gozo.


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LA MADRE ESTABA JUNTO A LA CRUZ

De los sermones de san Bernardo, abad

El martirio de la Virgen queda atestiguado por la profecía de Simeón y por la misma historia de la pasión del Señor. Éste –dice el santo anciano, refiriéndose al niño Jesús– está puesto como una bandera discutida; y a ti –añade, dirigiéndose a María– una espada te traspasará el alma.

En verdad, Madre santa, una espada traspasó tu alma. Por lo demás, esta espada no hubiera penetrado en la carne de tu Hijo sin atravesar tu alma.

En efecto, después que aquel Jesús –que es de todos, pero que es tuyo de un modo especialísimo– hubo expirado, la cruel espada que abrió su costado, sin perdonarlo aun después de muerto, cuando ya no podía hacerle mal alguno, no llegó a tocar su alma, pero sí atravesó la tuya.

Porque el alma de Jesús ya no estaba allí, en cambio la tuya no podía ser arrancada de aquel lugar.

Por tanto, la punzada del dolor atravesó tu alma, y, por esto, con toda razón, te llamamos más que mártir, ya que tus sentimientos de compasión superaron las sensaciones del dolor corporal.

¿Por ventura no fueron peores que una espada aquellas palabras que atravesaron verdaderamente tu alma y penetraron hasta la separación del alma y del espíritu: Mujer, ahí tienes a tu hijo? ¡Vaya cambio!

Se te entrega a Juan en sustitución de Jesús, al siervo en sustitución del Señor, al discípulo en lugar del Maestro, al hijo de Zebedeo en lugar del Hijo de Dios, a un simple hombre en sustitución del Dios verdadero.

¿Cómo no habían de atravesar tu alma, tan sensible, estas palabras, cuando aun nuestro pecho, duro como la piedra o el hierro, se parte con sólo recordarlas?

No os admiréis, hermanos, de que María sea llamada mártir en el alma. Que se admire el que no recuerde haber oído cómo Pablo pone entre las peores culpas de los gentiles el carecer de piedad. Nada más lejos de las en­trañas de María, y nada más lejos debe estar de sus humil­des servidores.

Pero quizá alguien dirá: «¿Es que María no sabía que su Hijo había de morir?» Sí, y con toda certeza. «¿Es que no sabía que había de resucitar al cabo de muy poco tiempo?» Sí, y con toda seguridad. «¿Y, a pesar de ello, sufría por el Crucificado?» Sí, y con toda vehemencia.

Y si no, ¿qué clase de hombre eres tú, hermano, o de dónde te viene esta sabiduría, que te extrañas más de la compasión de María que de la pasión del Hijo de María? Este murió en su cuerpo, ¿y ella no pudo morir en su co­razón?

Aquélla fue una muerte motivada por un amor su­perior al que pueda tener cualquier otro hombre; ésta otra tuvo por motivo un amor que, después de aquél, no tiene semejante.


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Respuestas desde el Vaticano a nuevas acusaciones de Viganò contra el Papa Francisco

septiembre 14, 2018

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El Señor nos dé la gracia de discernir cuándo tenemos que hablar y cuándo debemos callar. Y esto en toda la vida […]. Así seremos imitadores de Jesús”.

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Respuestas desde el Vaticano a nuevas acusaciones de Viganò contra el Papa Francisco

En medio de una tormenta mediática de intrigas, el Pontífice respondió a su modo al escándalo que busca sólo la “división”, asimismo dos colaboradores vaticanos replican una segunda carta del ex nuncio en Washington que esta vez involucra a Kim Davis

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“La verdad es humilde, la verdad es silenciosa”, “con las personas que buscan sólo el escándalo, que buscan sólo la división”, el único camino que se debe recorrer es el del “silencio” y la “oración”, dijo el papa Francisco este lunes 3 de septiembre de 2018 en la pequeña capilla de Santa Marta, en la residencia donde vive en el Vaticano. 

El Señor nos dé la gracia de discernir cuándo tenemos que hablar y cuándo debemos callar. Y esto en toda la vida […]. Así seremos imitadores de Jesús”, agregó el Pontífice en su homilía matutina, mientras se cumplen 2000 días del inicio del pontificado (13 de marzo de 2013).

Así, el Papa retomó las celebraciones de la Misa en Santa Marta interrumpidas durante el verano y reflexionó sobre el evangelio del día en el que Jesús, vuelto a Nazaret, es acogido con sospecha.

Por tanto, fue ocasión para “reflexionar sobre cómo actuar en la vida cotidiana, cuando hay malentendidos” y comprender “cómo el padre de la mentira, el acusador, el diablo, actúa para destruir la unidad de una familia, de un pueblo”, sostuvo.

El Papa había dicho en su viaje de retorno de Irlanda a la prensa sobre las acusaciones de Viganò : “No diré una palabra” y, cuando sea el momento, “hablaré” (26.08.2018). 

A su modo pastoral, la predicación del Papa respondió de alguna manera al ataque frontal del arzobispo Carlo Maria Viganò, ex nuncio en Washington (2011-2016), autor de dos cartas, la primera para pedir la renuncia del Sucesor de Pedro tras acusarlo de encubrimiento de abuso sexual del cardenal Thodore McCarrick, suspendido por el propio Francisco quitándole la púrpura cardenalicia debido a una investigación de la Iglesia de Estados Unidos.

Asimismo, en la segunda misiva Viganò continúa desprestigiando al equipo más intimo del pontífice desde la Secretaría de Estado hasta su aparato de comunicación con motivo de una polémica durante su visita apostólica a EE.UU.

La historia se complica además porque involucra a un personaje tóxico en la guerra cultural interna en ese país: la señora Kim Davis, activista anti homosexualidad.

Y las fuentes se enfrentan entre otros datos por la razón que tuvo Francisco de enfurecerse con el entonces Nuncio Apostólico por facilitar la reunión con Davis sin tener en cuenta las consecuencias, y motivo por el cual el nuncio fue convocado ‘urgentemente’ a venir a Roma para dar explicaciones.

Así delante está la primera respuesta de fuentes vaticanas a la segunda carta del arzobispo Viganó y que se ha dado a conocer este domingo 2 de septiembre de 2018.  Viganò asegura que escribió un memorándum para el papa Francisco explicando la situación de Davis y la importancia del encuentro. 

El ex director de la Oficina de Prensa, padre Federico Lombardi y su auxiliar para el idioma inglés, Thomas Rosica, que colaboraron durante el viaje apostólico del Papa a los Estados Unidos (23-28 de septiembre), emitieron un comunicado conjunto para responder a las afirmaciones de monseñor Viganó.

Lombardi y Rosica refirieron su versión de los hechos de cómo se realizó el encuentro del Papa con la activista anti gay Kim Davis en septiembre de 2015, viaje apostólico a EE.UU., que tuvo un balance muy positivo por parte de los fieles, el público en general, los medios de comunicación y que, por poco, peligró de ser ofuscado debido a la polémica levantada por ese encuentro facilitado por el ex Nuncio en el país. 

El asunto Davis vuelve a la crónica, luego de que Juan Carlos Cruz, ex víctima chilena de los abusos del sacerdote Fernando Karadima, en sus recientes declaraciones al New York Times, comentó la posición xenófoba de Viganó e indicó que éste fue el motivo por el cual Francisco no le hubiera confirmado a Viganò en su cargo diplomático, se acabara su carrera y sucesivo ascenso en la cúpula vaticana hasta llegar a cardenal.

Cruz cita el encuentro entre el Papa y Kim Davis. Las declaraciones de Cruz echaron gasolina al fuego encendido por Viganó y las mismas nunca fueron confirmadas por fuentes vaticanas por tratarse de un encuentro privado al final de abril en Santa Marta entre Francisco y una víctima de abusos, también declaradamente homosexual, abusado y denigrado por la opinión publica y la jerarquía eclesial, en medio del escándalo y los abusos prolongados por más de tres décadas en Chile.

Volviendo al caso, Kim Davis, recordamos que se trata de una empleada del registro civil que se había negado unos meses antes de la visita del Papa a conceder el matrimonio a parejas del mismo sexo en Rowan, Kentucky.  Al mismo tiempo, la crónica había puesto en paralelo ese encuentro del Papa en la nunciatura con una audiencia privada en la que Francisco saludó a un antiguo alumno suyo, un hombre homosexual y su pareja. 

La noticia en ese momento causó clamor porque Davis, aplicó la objeción de conciencia y esto le valió unos días en la cárcel.  

El ex director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Lombardi y su colaborador, Rosica, negaron que Davis y el Papa tuvieran una audiencia privada, sino un encuentro junto con más personas que venían a saludar al Sucesor de Pedro a la Nunciatura y mucho menos que se tratara de un respaldo a las posiciones de la empleada estatal.

Se considera la reunión del 24 de septiembre de 2015 y la consiguiente polémica como una prueba de la batalla que Viganó lanzó contra el Papa el pasado 26 de agosto

Viganó volvió a hablar a través de un comunicado posterior el 30 de agosto que Francisco sabía quién era Davis y que la jerarquía del Vaticano aprobó el encuentro de antemano. Expresó que, no obstante, lo convocaron de urgencia a Roma cuando se filtró la noticia de la reunión, pero que Francisco solo tuvo elogios para él por la manera como organizó el viaje cuando se reunieron el 9 de octubre de 2015.

En la declaración conjunta de Rosica y Lombardi, se transcribieron los apuntes manuscritos de una reunión que ellos tuvieron con Viganó. En esas notas, según Rosica, Viganó les dijo que el papa Francisco lo había regañado por “engañarlo” con el encuentro con Davis y por haber ocultado el hecho de que Davis se había casado cuatro veces y el fondo que había detrás de su historia de rebelión civil.

Por su parte, Lombardi manifestó que Viganó tomó la iniciativa para el encuentro con Davis, que debería haber sabido que provocaría un gran rechazo y que si bien funcionarios del Vaticano lo aprobaron, no estaban bien informados sobre la repercusión que tendría dicho encuentro.

Rosica expresó también que ningún jerarca del Vaticano participó de la redacción de su declaración con Lombardi, pero que se la dio a conocer al secretario de estado. 

Las polémicas no se aplacan, especialmente en Estados Unidos, luego de que el arzobispo Viganó provocara una ‘tormenta perfecta’  publicando la primera carta (de 11 páginas) casi al final del viaje apostólico del Papa a Irlanda para acusar al líder de la Iglesia Católica de encubrimiento y sostener que funcionarios del Vaticano sabían desde 2000 que existían denuncias de abusos sexuales contra McCarrick, abiertamente homosexual, pero que las desconocieron.

Todo en medio de la noticia de que un jurado en Pensilvania denunciara recientemente que 300 sacerdotes abusaron de más de 1000 niños en una línea de tiempo de 70 años y que involucra a seis diócesis. 

En Irlanda el papa Francisco pidió perdón por los abusos y daños causados por los miembros del clero, especialmente a niños y mujeres.

Y días antes había escrito una carta al Pueblo de Dios comprometiéndose una vez más en buscar justicia y reparación para las víctimas de abuso y evitar nuevos crímenes y para ello exhortó a todos los fieles del mundo a ser parte activa de este proceso denunciando a la justicia civil y eclesial cualquier tipo de abuso (sexual, conciencia o de poder), siempre respetando la base jurídica de inocencia hasta prueba contraria, así como ocurrió con un grupo de sacerdotes en Granada, España, que luego de un linchamiento mediático fueron absueltos por las leyes españolas, como mencionó en el viaje de regreso de Irlanda. 

En este contexto, Viganò lanzó la bomba mediática asegurando que Francisco sabía que Benedicto XVI había suspendido privadamente (no oficialmente) al cardenal McCarrick, a quien se le demostró recientemente el abuso de un menor y que enfrenta otros cargos, igualmente se suma el testimonio de un hombre que entonces tenía 11 años y que fue víctima de abuso por parte del entonces sacerdote norteamericano. Entretanto, ex seminaristas acusan de abusos al ex cardenal.

Sin embargo, fotos demuestran que McCarrick durante el pontificado de Benedicto XVI se movía libremente por el Vaticano y en misiones diplomáticas.

Viganó dijo haber informado a Francisco sobre los abusos de McCarrick el 23 de junio de 2013, pero sostiene que el líder de la Iglesia, lo rehabilitó de las sanciones que supuestamente había impuesto el papa Benedicto XVI en 2009 ó 2010. Por lo pronto, no existen pruebas de que se hubieran aplicado esas sanciones, ya que en esos años McCarrick realizaba su oficio de manera pública.

Viganó dijo que Francisco debería renunciar por su presunta complicidad en el encubrimiento de los abusos de McCarrick, que se prolongó durante dos décadas.

Por el momento, en medio del apoyo de varias conferencias episcopales y cardenales, movimientos y fieles de todo el mundo, Francisco sigue manteniendo silencio.

Y en este contexto, hoy afirmó que “el silencio que vence” pasa a través “de la Cruz. El silencio de Jesús”. Subrayando que las discusiones “destruyen”, y es “en estas discusiones en las que se ve que el diablo está allí y quiere destruir… Silencio. Dice la suya y después calla. Porque la verdad es mansa, la verdad es silenciosa, la verdad no es ruidosa. No es fácil lo que ha hecho Jesús, pero está la dignidad del cristiano que está anclada en la fuerza de Dios”.

Respuestas desde el Vaticano a nuevas acusaciones de Viganò contra el Papa Francisco 


El maná de cada día, 14.9.18

septiembre 14, 2018

La Exaltación de la Santa Cruz, fiesta

 

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Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único



Antífona de entrada: Ga 6, 14

Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y libertado.


Oración colecta

Señor, Dios nuestro, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de tu Hijo, muerto en la cruz, concédenos, te rogamos, a quienes hemos conocido en la tierra este misterio, alcanzar en el cielo los premios de la redención. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Números 21, 4b-9

En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo.»

El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas.

Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes.»

Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió: «Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla.»

Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.


SALMO 77, 1-2.34-35.36-37.38

No olvidéis las acciones del Señor.

Escucha, pueblo mío, mi enseñanza, inclina el oído a las palabras de mi boca: que voy a abrir mi boca a las sentencias, para que broten los enigmas del pasado.

Cuando los hacía morir, lo buscaban, y madrugaban para volverse hacia Dios; se acordaban de que Dios era su roca, el Dios Altísimo su redentor.

Lo adulaban con sus bocas, pero sus lenguas mentían: su corazón no era sincero con él, ni eran fieles a su alianza.

Él, en cambio, sentía lástima, perdonaba la culpa y no los destruía: una y otra vez reprimió su cólera, y no despertaba todo su furor.


Aclamación antes del Evangelio

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con tu cruz has redimido el mundo.


EVANGELIO: Juan 3, 13-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.

Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»


Antífona de comunión: Jn 12, 32

Cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí -dice el Señor.


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LA CRUZ ES LA GLORIA Y EXALTACIÓN DE CRISTO

De los sermones de san Andrés de Creta, obispo

Por la cruz, cuya fiesta celebramos, fueron expulsadas las tinieblas y devuelta la luz. Celebramos hoy la fiesta de la cruz y, junto con el Crucificado, nos elevamos hacia lo alto, para, dejando abajo la tierra y el pecado, gozar de los bienes celestiales; tal y tan grande es la posesión de la cruz. Quien posee la cruz posee un tesoro.

Y, al decir un tesoro, quiero significar con esta expresión a aquel que es, de nombre y de hecho, el más excelente de todos los bienes, en el cual, por el cual y para el cual culmina nuestra salvación y se nos restituye a nuestro estado de justicia original.

Porque, sin la cruz, Cristo no hubiera sido crucificado. Sin la cruz, aquel que es la vida no hubiera sido clavado en el leño. Si no hubiese sido clavado, las fuentes de la inmortalidad no hubiesen manado de su costado la sangre y el agua que purifican el mundo, no hubiese sido rasgado el documento en que constaba la deuda contraída por nuestros pecados, no hubiéramos sido declarados libres, no disfrutaríamos del árbol de la vida, el paraíso continuaría cerrado.

Sin la cruz, no hubiera sido derrotada la muerte, ni despojado el lugar de los muertos.

Por esto, la cruz es cosa grande y preciosa. Grande, porque ella es el origen de innumerables bienes, tanto más numerosos, cuanto que los milagros y sufrimientos de Cristo juegan un papel decisivo en su obra de salvación.

Preciosa, porque la cruz significa a la vez el sufrimiento y el trofeo del mismo Dios: el sufrimiento, porque en ella sufrió una muerte voluntaria; el trofeo, porque en ella quedó herido de muerte el demonio y, con él, fue vencida la muerte.

En la cruz fueron demolidas las puertas de la región de los muertos, y la cruz se convirtió en sal­vación universal para todo el mundo.

La cruz es llamada también gloria y exaltación de Cristo. Ella es el cáliz rebosante, de que nos habla el salmo, y la culminación de todos los tormentos que padeció Cristo por nosotros. El mismo Cristo nos enseña que la cruz es su gloria, cuando dice:

Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él, y pronto lo glorificará. Y también: Padre, glorifícame con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.

Y asimismo dice: «Padre, glorifica tu nombre». Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo», palabras que se referían a la gloria que había de conseguir en la cruz.

También nos enseña Cristo que la cruz es su exaltación, cuando dice: Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí. Está claro, pues, que la cruz es la gloria y exaltación de Cristo.



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Alfa y Omega y Ecclesia dejan en evidencia las “intoxicaciones e infidelidades” de los medios rigoristas anti-Francisco

septiembre 7, 2018

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Con intoxicaciones e infidelidades, no se combaten los pecados de la Iglesia. Al contrario: se incrementan. Solo se combaten todos unidos junto al Papa.

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Alfa y Omega y Ecclesia dejan en evidencia las “intoxicaciones e infidelidades” de los medios rigoristas anti-Francisco

“Las andanadas y campañas contra él, sólo han de merecernos el desprecio y la indignación”.  

“Una pequeña pero influyente minoría, ahora hipócritamente reagrupada bajo la bandera de los abusos”

Por Jesús Bastante

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Han tardado, pero al fin, los medios de la Iglesia católica española se han colocado en la proa de la defensa del Papa Francisco frente a los rigoristas. Un barco que Religión Digital pilota desde el comienzo.

Tanto Alfa y Omega (editado por el Arzobispado de madrid) como Ecclesia (órgano oficial de la Conferencia Episcopal), han lanzado sendos editoriales en los que dejan en evidencia las “intoxicaciones e infidelidades” de las acusaciones del ex nuncio Viganò, reproducidas con todo detalle por los medios más ultra conservadores.

Así, Alfa y Omega subraya, en un artículo titulado ‘Nuestras víctimas’, cómo “nadie podía imaginar la jugarreta que le tenían preparada sus críticos internos con la publicación orquestada en varios países de una carta acusatoria del exnuncio en Washington”.

“La respuesta frente a esta pequeña pero influyente minoría, ahora hipócritamente reagrupada bajo la bandera de los abusos, no debe ser entrar en polémicas cainitas”, afirma el texto, que aboga por “implantar una cultura de transparencia y rendición de cuentas” y, sobre todo, “no quedarnos indiferentes ante el grito de dolor de las víctimas” que “son nuestras víctimas”.

Más incisivo es el texto de la revista Ecclesia, que, bajo el título ‘Los abusos y los pecados de la Iglesia solo se combaten todos unidos junto al Papa’, sostiene que Francisco “ha tomado sobre sus espaldas la inmensa y pesada cruz de guiar a la comunidad eclesial desde las tinieblas de este horrendo pecado y crimen a la necesaria reparación, sanación y extirpación”.

Por ello, añade la publicación, “es necesario que todos los miembros de la Iglesia expresemos y reiteremos en este contexto concreto y en la ardua y dolorosa travesía descritas nuestro apoyo incondicional hacia el Papa”, especialmente ante “las andanadas y campañas que contra él se han urdido en las últimas semanas” que “solo han de merecernos el desprecio y la indignación”.

“Más aún si proceden de altos eclesiásticos, quienes precisamente en virtud de la ordenación recibida y del ministerio confiado, deberían ser todavía más fieles a quien en la Iglesia es el único garante y quicio de la unidad, la comunión y la misión: el Papa”, añade Ecclesia, que culmina su editorial de forma fulminante: “Con intoxicaciones e infidelidades como las aludidas, no se combaten los pecados de la Iglesia. Al contrario: se incrementan. Solo se combaten todos unidos junto al Papa”.

Editoral de Alfa y Omega

Nuestras víctimas

Ni las mejores prácticas impedirán algún caso de abusos. Lo inadmisible sería que se perpetuara el encubrimiento.

Lo decisivo no es el daño a la reputación a la Iglesia ni que estos escándalos eclipsen la labor de multitud de cristianos comprometidos. «Si un miembro sufre, todos sufren con él». Con esta frase de san Pablo a los corintios explicaba el Papa en su Carta al Pueblo de Dios por qué no podemos no llorar con las víctimas del «abuso sexual, de poder y de conciencia» en ámbitos eclesiales. Si existía la tentación de responder que el informe del gran jurado de Pensilvania se refiere básicamente a hechos ya conocidos (la novedad es el relato de los sobrevivientes), Francisco ha respondido que hay heridas que «nunca desaparecen».

No pocas Iglesias locales han actuado con decisión y han logrado una disminución drástica en el número de casos. El jesuita Hans Zollner, puntal vaticano en la materia, ha dicho a Servimedia que España haría bien en tomar nota de esos ejemplos. Pero ni las mejores prácticas impedirán que siga produciéndose alguna agresión. Lo inadmisible sería que se perpetuara el encubrimiento. Por eso la carta del Papa apunta al clericalismo, que «genera una escisión en el cuerpo eclesial» y crea espacios de impunidad.

En plena tormenta, Francisco viajaba a Irlanda, el país hasta ahora más azotado por estos escándalos, dispuesto a coger el toro por los cuernos aunque ello le obligara a salirse de la agenda prevista para el Encuentro Mundial de las Familias. Lo que nadie podía imaginar es la jugarreta que le tenían preparada sus críticos internos con la publicación orquestada en varios países de una carta acusatoria del exnuncio en Washington.

La respuesta frente a esta pequeña pero influyente minoría, ahora hipócritamente reagrupada bajo la bandera de los abusos, no debe ser entrar en polémicas cainitas. Más eficaz es continuar en la línea de las reformas para seguir mejorando la formación afectivo-sexual en los seminarios y fomentando una mayor presencia en los órganos de decisión de la Iglesia de los laicos (en particular, de mujeres). Implantar una cultura de transparencia y rendición de cuentas es por supuesto esencial. Pero lo más acuciante es poner en el centro de la vida de la Iglesia la ley suprema de la caridad. Una ley que no nos permite quedarnos indiferentes ante el grito de dolor de las víctimas, sobre todo cuando son nuestras víctimas.

Editorial Ecclesia

Los abusos y los pecados de la Iglesia solo se combaten todos unidos junto al Papa

Es una pesadilla. Es un horror. Cuando pensábamos que lo peor ya había pasado, que bastante teníamos con los escándalos de abusos en Australia, Irlanda, Boston o Chile, la magnitud y la gravedad horripilantes de lo acontecido en Pensilvania, en el reciente pasado, nos ha de estremecer, avergonzar y poner en situación de conversión individual y colectiva, más allá que de las responsabilidades sean siempre solo individuales.

Porque, como ha escrito el Papa Francisco en su dolorida, conmovedora e interpeladora carta al pueblo de Dios, del pasado 20 de agosto (ver páginas 40 y 41), conjuntamente con todo tipo de esfuerzos para sanar, reparar y prevenir estos tan abyectos crímenes, “es necesario que cada uno de los bautizados se sienta involucrado en la transformación eclesial y social que tanto necesitamos”. Una transformación -añade- que reclama “la conversión personal y comunitaria”.

Dicho con otras palabras, también de Francisco, y sin quitar un ápice de responsabilidad a los autores por acción u omisión de estos delitos de abusos varios, bueno será que cada uno de los miembros de la Iglesia nos formulemos, por pequeña que puede ser nuestra contribución, la pregunta “¿qué puedo hacer yo para descubrir los abusos ocultos y para ayudar a las víctimas para que sigan adelante?”.

Es evidente que, sobre todo, tras los escándalos de los abusos en la Costa Este de Estados Unidos, conocidos en los primeros años de este siglo, la Iglesia ha reaccionado con decisión ante esta lacra. Ya Juan Pablo II endureció la legislación canónica al respecto y se redactaron los primeros protocolos de actuación y de prevención. Años después, ya con Benedicto XVI, se extremaron las medidas, que Francisco no solo está llevando a rajatabla, sino que incluso de endurecido, consciente, como escribió el 20 de agosto, de que “las heridas nunca desaparecen y nos obligan a condenar con fuerza estas atrocidades, así como a unir esfuerzos para erradicar esta cultura de muerte”, que deja “heridas que nunca prescriben”.

Pero es también evidente que todavía se ha de poder -se ha de deber- hacer más. Así, es imprescindible que se vaya a la raíz de esta carcoma y corrupción espiritual tan grave, tan dañina, tan devastadora. Y una de las raíces de esta inadmisible y pecaminosa lacra es, señala asimismo Francisco, “una manera anómala de entender la autoridad en la Iglesia -tan común en muchas comunidades en las que se han dado las conductas de abuso sexual, de poder y de conciencia- como es el clericalismo”.

Una manera de entender la autoridad que ha hecho del silencio y del encubrimiento la respuesta, tantas veces habitual, a estas atrocidades, que contradicen gravemente el Evangelio y lastran y pulverizan la misión evangelizadora de la Iglesia.

Así, pues, preciso será recordar y poner en la práctica que “todo lo que se realice para erradicar la cultura del abuso de nuestras comunidades, sin una participación activa de todos los miembros de la Iglesia, no logrará generar las dinámicas necesarias para una sana y realista transformación”.

¿Y cómo llevarlo a cabo? Toda la Iglesia unida en torno a su pastor supremo, todos unidos junto al Papa. Unidos, pues, a Francisco que, de modo tan admirable, tan valiente y tan aleccionador, ha tomado sobre sus espaldas la inmensa y pesada cruz de guiar a la comunidad eclesial desde las tinieblas de este horrendo pecado y crimen a la necesaria reparación, sanación y extirpación.

Por todo ello y por tantos otros motivos, es necesario que todos los miembros de la Iglesia expresemos y reiteramos en este contexto concreto y en la ardua y dolorosa travesía descritas nuestro apoyo incondicional hacia el Papa, hacia el Vicario de Cristo en la tierra, hacia Pedro, hacia, ahora, Francisco.

Y las andanadas y campañas que contra él se han urdido en las últimas semanas, solo han de merecernos el desprecio y la indignación. Más aún si proceden de altos eclesiásticos, quienes precisamente en virtud de la ordenación recibida y del ministerio confiado, deberían ser todavía más fieles a quien en la Iglesia es el único garante y quicio de la unidad, la comunión y la misión: el Papa.

Con intoxicaciones e infidelidades como las aludidas, no se combaten los pecados de la Iglesia. Al contrario: se incrementan. Solo se combaten todos unidos junto al Papa.

http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2018/09/07/alfa-y-omega-y-ecclesia-dejan-en-evidencia-las-intoxicaciones-e-infidelidades-de-los-medios-rigoristas-anti-francisco-religion-iglesia-ataques-papa-vaticano.shtml

 


El maná de cada día, 6.9.18

septiembre 6, 2018

Jueves de la 22ª semana del Tiempo Ordinario

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Dejándolo todo, lo siguieron



PRIMERA LECTURA:  1 Corintios 3,18-23

Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como está escrito: «Él caza a los sabios en su astucia.» Y también: «El Señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos.»

Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.


SALMO 23, 1-2.3-4ab.5-6

Del Señor es la tierra y cuanto la llena

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos.

Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob.


ALELUYA: Mt 4, 19

Venid en pos de mí -dice el Señor-, y os haré pescadores de hombres.


EVANGELIO: Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.»
Simón contestó: «Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.»

Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a lo socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.»

Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres.»
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.


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SED BUENOS ENTRE LOS MALOS
Y SERÉIS BUENOS SIN COMPAÑÍA DE MALOS

San Agustín, Sermón 249,2

Anotemos las diferencias entre las dos pescas, una antes y otra después de la resurrección. En la primera las redes se echan indistintamente a un lado y a otro: no se nombra la derecha, para que no se piense que son todos buenos; ni la izquierda, para que no se entienda que hay sólo malos. En consecuencia, hay mezcla de buenos y malos.

A causa de la gran cantidad, las redes se rompen. Las redes rotas simbolizan los cismas. Lo estamos viendo; así es y así acontece. Son dos las barcas que se llenan, porque son dos los pueblos, el de la circuncisión y el del prepucio; y están tan llenas que tienen exceso de peso y casi se hunden.

El significado de esto merece llanto. La muchedumbre turbó a la Iglesia. ¡Qué grande es el número de los que viven mal, de los que oprimen y gimen! Con todo, las barcas no se hundieron en atención a los peces buenos. Hablemos sobre la última pesca, posterior a la resurrección. Allí no habrá ninguno malo; la seguridad será máxima, pero sólo si eres bueno.

Sed buenos en compañía de los malos y seréis buenos sin compañía de malos. En esta pesca, la primera, hay algo que puede turbaros: el estar en medio de los malos. ¡Oh vosotros los que me escucháis fielmente! ¡Oh vosotros que no echáis en saco roto lo que os digo! ¡Oh vosotros para quienes las palabras no pasan de un oído a otro, sino que descienden al corazón! ¡Oh vosotros que teméis más vivir mal que morir mal, puesto que si vivís bien, no podéis morir mal!

Vosotros, pues, que me escucháis no sólo para creer, sino además para vivir bien, vivid bien: vivid bien incluso entre los malos: no rompáis las redes. Quienes se complacieron demasiado en sí mismos y no quisieron soportar a los demás como si fueran malos, rompieron las redes y perecieron en el mar.

Vivid bien en medio de los malos; no os arrastren los malos cristianos a vivir mal. No piense tu corazón: «Solo yo soy bueno». Si comienzas a ser bueno, cree que hay también otros, si tú has podido serlo. No adulteréis, no forniquéis, no os dediquéis al fraude, no robéis, no profiráis falso testimonio, no juréis en falso, no os embriaguéis, no neguéis un préstamo, no os quedéis con lo hallado en la posesión de otro.

Cumplid todo esto y otras cosas semejantes, viviendo seguros en medio de peces malos. Nadáis en el interior de la misma red; pero llegaréis a la orilla y, después de la resurrección, os hallaréis a su derecha. Allí nadie será malo. Si no la cumplís, ¿de qué os sirve conocer la ley, conocer los mandamientos de Dios, saber qué cosa es buena y cuál mala? ¿No reprueba la conciencia esa ciencia? Aprended, mas para obrar.

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Credibilidad a prueba, Papa Francisco

septiembre 5, 2018

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Espiritu Santo, Vitral Del Altar De La Cátedra De San Pedro, En El Vaticano (Foto ZENIT Cc)

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Credibilidad a prueba

“Oremos al Espíritu Santo, para que conceda al Papa discernimiento y fortaleza”

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas

VER

Lo que faltaba: “¡Fuego amigo!”. Un arzobispo italiano, ya jubilado, ex-Nuncio en los Estados Unidos, violando gravemente su obligación, por respeto a las personas, de mantener informaciones en secreto, sugiere que el Papa Francisco debería renunciar, por haber tolerado las graves fallas de un ex-cardenal norteamericano. Esto va a ser usado por descreídos y por desconfiados hacia el Papa, para ahondar motivos de perderle credibilidad a él y a la Iglesia.

No tengo bases para afirmar que el denunciante miente; pero estoy plenamente seguro de que el Papa Francisco no exculpó al acusado, sino que quiso tener más seguridad, más datos perentorios, más testimonios contra el delincuente. Cuando los tuvo, lo suspendió de toda actividad ministerial y le quitó el cardenalato. Es de justicia proceder de esta manera.

Recuerdo un caso que debí atender. Me llegaban rumores de que un sacerdote estaba faltando gravemente al celibato, conviviendo con una mujer, pero no tenía pruebas seguras. No era un caso de pederastia. Le llamé en dos o tres ocasiones, para hacerle ver las denuncias que había en su contra. Siempre negaba lo que le achacaban. Yo no podía proceder en su contra, mientras no tuviera pruebas fehacientes, pues podría cometerle una injusticia, ya que se podría tratar de calumnia.

Llegó el día en que tuve pruebas, irrefutables y comprobables, y le suspendí de inmediato. Aún así, me amenazó con hacerme un juicio eclesiástico, alegando razones improcedentes. Yo quería destruir las pruebas, que eran vergonzosas; pero las conservamos por lo que se pudiera necesitar. Algunos me criticaron por esta decisión, pues no conocían las pruebas, y por respeto a él yo no debía mostrarlas a todo público. Es muy complicado proceder con justicia y con verdad, cuando está en juego una persona, cuyos derechos hay que cuidar y respetar.

En los motivos que tuvo el ex–Nuncio para hacer esta denuncia, se puede percibir la oposición que ha encontrado el Papa Francisco en algunos ambientes clericales, incluso de altos rangos, que no aceptan la reforma integral que él está proponiendo. No quieren dejar la vida principesca que han llevado; no aceptan la vida sencilla y austera del Papa; no toleran que hable tanto de la opción por los pobres y que la viva, ni que defienda tanto a los migrantes y a las mujeres. Le achacan errores doctrinales e imprudencias pastorales, porque su estilo les choca, les parece populista y casi comunista.

Hay ambientes, sobre todo en Europa y Estados Unidos, que no toleran el nuevo modo de ser Iglesia que alienta, más cercana al pueblo, más comprometida y misericordiosa con los pobres, más preocupada por la ecología y por el ecumenismo; todo ello en base a una fidelidad profunda al Evangelio de Jesucristo. Ya quisieran que se terminara este papado y que llegara otro más acorde a lo que el Papa Francisco ha calificado como “un cierto estilo católico propio del pasado” (EG 94).

PENSAR

Las denuncias reiteradas que el Papa Francisco acaba de hacer en Dublín, Irlanda, con ocasión del Encuentro Mundial de la Familia, nos demuestran que está dispuesto a proceder con “tolerancia cero” ante los abusos clericales. Entre otras cosas, dijo:

“No puedo dejar de reconocer el grave escándalo causado en Irlanda por los abusos a menores por parte de miembros de la Iglesia encargados de protegerlos y educarlos. El fracaso de las autoridades eclesiásticas —obispos, superiores religiosos, sacerdotes y otros— al afrontar adecuadamente estos crímenes repugnantes ha suscitado justamente indignación y permanece como causa de sufrimiento y vergüenza para la comunidad católica. Yo mismo comparto estos sentimientos. Mi predecesor, el Papa Benedicto, no escatimó palabras para reconocer la gravedad de la situación y solicitar que fueran tomadas medidas «verdaderamente evangélicas, justas y eficaces» en respuesta a esta traición de confianza. Su intervención franca y decidida sirve todavía hoy de incentivo a los esfuerzos de las autoridades eclesiales para remediar los errores pasados y adoptar normas severas, para asegurarse de que no vuelvan a suceder. Más recientemente en una Carta al Pueblo de Dios he renovado el compromiso, más aún, un mayor compromiso para eliminar este flagelo en la Iglesia” (25-VIII-2018).

Este es su compromiso y estoy seguro de que ha procurado ser fiel y coherente. Lo ha remarcado en la audiencia general de la semana pasada:

“Mi visita a Irlanda tenía que hacerse cargo del dolor y la amargura por los sufrimientos causados en el país por los varios tipos de abuso, también por parte de miembros de la Iglesia, y por el hecho de que las autoridades eclesiásticas del pasado no hayan sabido afrontar de manera adecuada estos crímenes. El encuentro con los sobrevivientes ha dejado un signo profundo, y en varias ocasiones he pedido perdón al Señor por estos pecados, por el escándalo y el sentido de traición causados. He pedido a la Virgen que interceda por la curación de las víctimas y nos dé la fuerza de proseguir con firmeza la verdad y la justicia” (29-VIII-2018).

ACTUAR

Oremos al Espíritu Santo, para que conceda al Papa discernimiento y fortaleza para afrontar el momento que estamos viviendo. No nos dejemos apabullar por comentarios que insistan en debilitar la credibilidad hacia la Iglesia y el Papa. Mantengamos nuestra confianza en que Dios lo puso precisamente para enderezar muchas cosas que deben vivirse con más fidelidad al Evangelio. ¡Cuenta con nuestro apoyo y nuestra confianza!

https://es.zenit.org/articles/credibilidad-a-prueba/

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