Oración y Sanación

Oración a Jesús en el Sagrario

julio 3, 2014

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Eica

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JESÚS, VENGO A VERTE,
¿POR QUÉ NO VENDRÉ MÁS?

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¡Qué bien se está contigo,
Señor, junto al Sagrario!
¡Qué bien se está contigo…!
¿Por qué no vendré más?

Desde hace muchos años
vengo a verte a diario
y aquí te encuentro siempre,
amante solitario…
solo, pobre, escondido
pensando en mí quizás…

Tú no me dices nada
ni yo te digo nada,
si ya lo sabes todo,
¿qué te voy yo a decir?
Sabes todas mis penas,
todas mis alegrías,
sabes que vengo a verte
con las manos vacías
y que no tengo nada
que te pueda servir.

Siempre que vengo a verte,
siempre te encuentro solo.
¿Será que nadie sabe,
Señor, que estás aquí?

¡No sé! pero sé, en cambio,
que aunque nadie te amara
ni te lo agradeciera
aquí estarías siempre
esperándome a mí…

¿Por qué no vendré más…?
¡Qué ciego estoy, qué ciego!
Si sé por experiencia
que cuando a Ti me llego
siempre vuelvo cambiado,
siempre salgo mejor…

¿A dónde voy, Dios mío,
cuando a mi Dios no vengo?
Si Tú me esperas siempre,
si a Ti siempre te tengo,
si jamás me has cerrado
las puertas de tu amor…

Por otros se recorren
a pie largos caminos;
acuden de muy lejos
cansados peregrinos
o pagan grandes sumas
que no han de recobrar.

Por Ti nadie pregunta,
de Ti nadie hace caso,
aquí, si alguno entra,
sólo es como de paso…
Aquí eres Tú quien paga
si alguno quiere entrar…

¿Por qué no vendré más,
si sé que aquí a tu lado
puedo encontrar, Dios mío,
lo que tanto he buscado?
Mi luz, mi fortaleza,
mi paz, mi único bien…

Si jamás he venido
que no te haya encontrado.
Si jamás he sufrido,
si jamás he llorado,
Señor, sin que conmigo
llorases Tú también…

¿Por qué no vendré más?
Si Tú lo estás deseando
si yo lo necesito…
Si sé que no sé nada
cuando no vengo aquí.
Si aquí me enseñarías
la ciencia de los santos,
esa ciencia bendita
que aquí aprendieron tantos
que fueron tus amigos
y gozan ya de Ti…

¿Por qué no vendré más?,
si sé yo, carmelita,
que tú eres el modelo
que mi alma necesita,
que nada se hace duro
mirándote a Ti aquí.

El Sagrario es la celda
donde estás encerrado.
¡Qué pobre!, ¡qué obediente!
¡qué manso!, ¡qué callado!
¡Qué solo!, ¡qué escondido!
¡Nadie se fija en Ti!

¿Por qué no vendré más,
oh Bondad infinita?
¡Riqueza inestimable
que nada necesita
y que te has humillado
a mendigar mi amor!

¡Ábreme ya esa puerta,
sea ya esa mi vida
olvidada de todos,
de todos escondida!
¡Qué bien se está contigo!
¡Qué bien se está, Señor!

(Este poema lo conservaba Don Álvaro del Portillo entre las páginas de su breviario. El texto es de un carmelita).

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Los diez mandamientos de la Sanación

San Millán de la Cogolla, 06 noviembre 3013

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Rvdo. P. Robert de Grandis

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Se dice que San Francisco Javier enseñó a los niños en India a orar y sanar a los enfermos. Después de haber sido sanados, eran traídos ante él y éste les explicaba lo que había ocurrido. Se dice también que Vicente Ferrer, el dominico, resucitó más gente de la tumba que Jesús.

Estas personas no fueron más perfectas de lo que somos nosotros y todos estamos habilitados por el mismo Espíritu Santo que reside dentro de cada uno de nosotros. Se supone que podemos hacer obras más grandes que Jesús, “…pero les digo: el que cree en mí hará las mismas cosas que yo hago y aún hará cosas mayores” (Jn. 14:12).

“Yo soy la vid, ustedes las ramas. Si alguien permanece en mí, y yo en él, produce mucho fruto, pero sin mí no pueden hacer nada” (Jn. 15:5).

El padre Robert de Grandis, autor de este artículo, dice: las siguientes son unas guías que a veces denomino “mandamientos”. Pueden ser de utilidad en tus esfuerzos por la sanación de las demás.

1. Cree que Dios, por lo general, quiere que todos los hombres estén sanos, saludables, íntegros en cuerpo, mente y espíritu.

“Cuando Jesús bajó del monte, lo siguió mucha gente. Un leproso vino a arrodillarse delante de él y le dijo: Señor, si quieres, tú puedes limpiarme. Jesús alargó la mano, lo tocó y le dijo: ¡Lo quiero, queda limpio! (Mt. 8:1-3). En este pasaje bíblico tomado de la Biblia de Jerusalén hay admiración al final de la contestación dada por Jesús. Por un momento, imagínense el tono de la voz de Jesús diciendo: “Por supuesto, ¿ no se fijaron en lo que les estaba diciendo a las personas allí en el camino? No se fijaron en lo que hice ayer y ahora me preguntan: ¿Quiero sanarlos? Por supuesto que sí. ¡Sanaos!”

Esta historia, tomada del Evangelio, ilustra convincentemente el deseo de Jesús de sanar a todo aquel que viniera a El. Está escrita cuatro veces en los Evangelios: Jesús quería que todo aquel que viniera a El fuera sanado; Mateo 8:16, Mateo 12:15, Lucas 4:40, Lucas 6:19. Las mismas obras que Jesús realizó, las comisionó a sus apóstoles y discípulos. Nunca los envió únicamente a predicar, todo lo contrario. Siempre dijo: “Prediquen la Palabra y sanen al enfermo”. En mi opinión, la predicación y la sanación son inseparables.

Jesús dio a sus apóstoles las siguientes instrucciones: No vayan a tierras extranjeras ni entren en ciudades de los samaritanos, sino que primero vayan en busca de las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Mientras vayan caminando, proclamen que el Reino de Dios se ha acercado. Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, echen demonios. Den gratuitamente, puesto que recibieron gratuitamente” (Mt 10:5-8).

Nuestra misión, hoy día, es como fue la de los apóstoles en su época, convertirnos en seguidores de Jesús. Como católicos hemos aceptado abiertamente la invitación de ser testigos de Jesús, hacer sus obras ahora como El las hubiera hecho, a través del poder del sacramento de la confirmación.

Por lo tanto, ahora que tú empiezas a orar por los enfermos y a leer el Nuevo Testamento prestando especial atención a la sanación, puedes preguntarte: ¿Dónde he estado todos estos años? Los Evangelios claramente expresan lo que Jesús dijo: “Prediquen el Evangelio y sanen a los enfermos”.

En el libro Sanación de Francis MacNutt hay un capítulo sobre sanación que recomiendo leer a todos. “El mensaje fundamental de la cristiandad: Jesús salva”. MacNutt dice que el mensaje del Evangelio es que Jesús salva y los domingos cuando el sacerdote o predicador está en el púlpito, debe predicar precisamente esto. Este simple mensaje puede ser enseñado, bien sea por la palabra hablada o dada, o por la comprensión que la gente derive a través de la sanación. Creo que Jesús concibió ambas cosas.

Cuando Kathryn Kuhlman vino a Mobile, Alabama en 1975, las entradas se agotaron. De hecho, hubo mucha gente que se quedó sin entrar. Por la misma época se presentó también en Mobile otro evangelista, un excelente orador y quien contaba con una enorme campaña publicitaria, pero que no contó con la cantidad de público que fue a escuchar a Kathryn Kuhlman.

El único método que utilizó fue el de la predicación mientras que Kathryn usó la predicación y la sanación. Siempre que se han utilizado la predicación y la sanación, los ofrecimientos de Jesús, los auditorios donde se han llevado a cabo las presentaciones no han tenido la capacidad suficiente para albergar a toda la gente que ha querido acudir. Esto ha ocurrido en muchas ocasiones.

En mi propio ministerio tuve la misma experiencia recientemente cuando estaba en unos retiros espirituales en Brasil con sacerdotes, religiosas y laicos. La noticia de que se estaban llevando a cabo unos retiros espirituales de sanación se esparció por todos los vecindarios. Las puertas del lugar donde se desarrollaban los retiros fueron colmadas por personas provenientes de toda la región que querían asistir.

¿Por qué? Porque hay una atracción natural hacia la sanación. Esta atracción fue evidente también en la época de Jesús, cuando leemos que era seguido por multitudes. Todos necesitamos sanación, de una forma o de otra, porque seguimos siendo personas con necesidades.

Algunos teólogos afirman que el Señor no sana a la gente enferma de hoy porque esto era solamente para las personas del siglo primero. Sin embargo, en estas épocas modernas podemos ver claramente como la gente común y corriente tiene, en cierto sentido, un entendimiento más profundo del Señor, y visitan santuarios para hallar sanación, o siguen a predicadores, o acuden a la última aparición de Nuestra Santísima Madre para ser sanados.

Personalmente, no tengo nada en contra de tomar un avión para ir a Lourdes, claro que el ochenta por ciento de los cristianos hoy en día no puede costearse este lujo, y la cristiandad no es sólo ese veinte por ciento que puede saltar a un avión e ir a santuarios o a lugares santos.

La cristiandad está siempre a disposición de todos los hombres sin importar su raza, y el poder de sanación de Jesucristo está donde haya un cristiano, donde haya una apertura al poder sanador del Señor Jesucristo.

Mi método total de sanación se basa en la idea de que la sanación es “una respuesta a la oración”, opinión que ha sido objetada por algunas personas. Otros la ubican en la comunidad. Esto está bien ya que queremos darle importancia a la comunidad. Si podemos creer en el amor que el Señor nos tiene, entonces, El va a actuar a través de nosotros, que somos sus instrumentos, para darnos la respuesta a nuestra oración.

Yo creo que Jesús, por lo general, quiere que todos los hombres sean sanados, porque El prometió darnos signos. “Y estas señales acompañarán a los que creen: en mi nombre(…) pondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán (Mc 16:17-18). Este relato bíblico refleja la actitud de Jesús sobre la sanación, fue resaltado, utilizado y vivido entre los primeros cristianos y cuyo poder nos fue dado a nosotros por el Evangelio según San Marcos. En cada sanación existen cuatro factores: la persona que ora, la persona por la que se ora, la oración que se dice y la fe de la comunidad.

Mencionaré aquí brevemente el cuarto factor. ¿Cuánta fe tenemos dentro de la comunidad católica para alcanzar la sanación? Hago siempre énfasis en la fe de la comunidad porque la experiencia me ha mostrado lo importante que es. Por ejemplo, estando en Birmingham, Alabama, una mujer que había pertenecido a la iglesia pentecostal antes de ser católica, me dijo un día algo con respecto a sus experiencias de sanación: “Padre, cada vez que nos enfermábamos, como miembros de la Iglesia pentecostal, acudían los ancianos y el ministro, nos ungían y nos sanaban en cada oportunidad. Nunca supe lo que era ir a donde el doctor.

Hacíamos lo que la Biblia indica: El que esté enfermo, que llame a los presbíteros de la Iglesia para que rueguen por él, ungiéndolo con aceite en el Nombre del Señor (Stgo. 5:14).

Esta mujer me hizo reflexionar sobre la fe de la comunidad que oró por ella. Concluí lo siguiente: Empezamos a orar por sanación y no nos sorprendamos si nuestras oraciones son contestadas. La comunidad entera, a diario, crece en afirmación y experiencia a medida que extiende la mano y ora por la sanación de los enfermos.

La experiencia es supremamente importante ya que la mayoría de nosotros duda como Santo Tomás, y necesitamos ver la sanación para creer. Es triste decirlo, pero no espero que la mayoría de los católicos crean en la sanación sino hasta que la vean debido a la fuerte resistencia que tienen. Ellos la buscan en santuarios, lugares santos, y rezando novenas.

Una de las mejores experiencias de fe en mi vida ha sido la cruzada de Kathryn Kuhlman, en la que fui testigo de 100 sanaciones en Pittsburg. Mi experiencia personal hizo crecer mi fe. Algunas personas están haciendo un seguimiento a estas cruzadas de sanación argumentando que la gente no es en realidad sanada, sino solo aparentemente.

A mi modo de ver lo que pasa es que cuando las personas salen de las sesiones de sanación, la fe y el amor retornan a sus comunidades negativas en donde no hay amor, paz o alegría, sino solo rabia, frustración y culpa. Estos últimos síntomas empiezan a aflorar de nuevo y los que habían sanado se enferman de nuevo porque el ambiente donde viven no cambia.

En la cátedra de “oración de sanación”, llevada a cabo en Mobile, Alabama, la gente entraba a la cafetería donde se estaban dando las clases, y los que tenían un dolor físico dejaban de sentirlo. Podían sentarse por dos horas en la clase sin experimentar ningún tipo de dolor, sintiéndose maravillosamente, pero cuando abandonaban la cafetería, el dolor regresaba. ¿Por qué? La fe de la comunidad es muy importante en toda el área de sanación y ciertamente uno de los factores primordiales.

“Señor Jesús, sé que deseas que todos te amemos en forma completa y que estemos totalmente bien para que podamos orar y alabar. Permite que el Espíritu Santo se manifieste hoy y que nos enseñe la verdad de que Tú realmente nos quieres saludables en cuerpo, mente y espíritu. Aumenta hoy nuestra fe como comunidad para creer en tu amor sanador”.

2. Recibe los sacramentos tan frecuentemente como te sea posible para lograr la sanación.

Nuestro Señor Jesús dio su vida por los hombres de todas las épocas. Para continuar con su trabajo de redención y de santificación a través de los tiempos, dio a la Iglesia los siete sacramentos con el fin de moldearnos, llenarnos, usarnos y fundirnos. Básicamente, gracias a los sacramentos, el hombre se sana.

El teólogo Donald Gelpi S.J., escribió lo siguiente en su libro La piedad pentecostal: “Pero los católicos no pueden redescubrir el propósito de estos sacramentos de manera significativa a menos que estén plenamente convencidos de que estos poseen un don efectivo de sanación. Esto, simplemente, significa que no podemos desechar o desdeñar más la sanación por la fe practicada por muchos de nuestros hermanos no católicos”.

Por el contrario, debemos entender su verdadero significado y lugar en la vida de cada comunidad cristiana. Debemos también contemplar el ministerio sacramental de la sanación como una parte integrante de las vocaciones sacerdotales. Y debemos llegar a un entendimiento teológico sólido de la relación entre un ministerio sacramental y un ministerio carismático de la sanación.

Como católicos, el centro de nuestra vida espiritual es la misa, la Eucaristía. Durante la celebración de la misa encontramos oraciones maravillosas para curar la mente, el cuerpo y el espíritu. En la plegaria del Padre Nuestro encontramos una súplica: “Líbranos de todo mal”. Ya que el hombre es un todo – cuerpo, mente y espíritu – no susceptible de separación, entiendo que ésta es una solicitud de protección contra el mal físico, psicológico y espiritual.

En la oración que el sacerdote dice a la congregación: “La paz del Señor esté siempre con vosotros”, Cristo está presente en su gente. Esto significa repetidamente la paz total del hombre: cuerpo, mente y espíritu. Si alguien tiene un dolor intenso durante la Eucaristía, es difícil entender cómo puede estar en paz y permanecer dispuesto a recibir lo que Jesús le está ofreciendo. La paz es armonía de mente, cuerpo y espíritu que se traduce en tranquilidad.

Ciertamente, las personas que se aproximaron a Jesús para ser curados sintieron esta paz dentro de ellas, y las experiencias de los que hoy se encuentran en el ministerio de la sanación tienden a estar de acuerdo con que la sanación le brinda al hombre una sensación de paz no conocida anteriormente. Por consiguiente, la misa es la oportunidad perfecta y natural de acercarse al Señor si se está sufriendo de falta de arreglo interior y se busca la paz del Señor.

La segunda oración antes de la comunión: “Señor Jesucristo, con fe en tu amor y en tu misericordia, como de tu cuerpo y bebo de tu sangre, no me condenes sino dame salud en mente y cuerpo”, es una referencia directa a la sanación sin requisitos. Los sacerdotes harían bien en llamar la atención de los fieles. Ciertamente se ayudaría a muchas más personas si llegaran a la Eucaristía con la gran convicción de fe que el Señor Jesucristo las sanará. Si no decimos estas oraciones con un gran convencimiento, perdemos mucho del poder de sanación que nos brinda la misa.

Todos hemos repetido esta oración antes de la sagrada comunión: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”. Pero ¿cuántos han reflexionado realmente sobre esta súplica? Esta es una magnífica oportunidad de mostrar al Señor nuestra necesidad de sanación y de esperar que, así como El se entregó por nosotros, nos dé un don menor, como es la sanación total del hombre.

El Reino de Dios está sobre nosotros y en la misa nos damos cuenta de su presencia en forma muy profunda. Este es el momento para los frutos del Reino, uno de ellos es la integridad, la cual debe ser hecha y recibida por el creyente.

Hemos recibido los sacramentos como ayuda para lograr la sanación, Dios tocando al hombre, el hombre tocando a Dios. “Extiende la mano y toca a Dios cuando El pasa”, como dice la canción. Esto es lo que ocurre en los sacramentos: Jesús desciende y nos toca. Recíbelos con la confianza de recibir la sanación.

“Señor Jesús, tócanos y sánanos hoy. Renueva dentro de cada uno de nosotros nuestro compromiso de recibir tu amor sanador que nos es dado en los sacramentos”.

3. Ora por el enfermo tantas veces como te sea posible.

Aparentemente, entre más oremos con el enfermo, más relajada y profunda se vuelve la oración. Si éste es el caso, es valioso orar por él tantas veces como sea posible. Así como existen barreras a la sanación, el enfermo tiene barreras también y entre más se ore por él, más receptivo se volverá y más barreras se removerán, permitiendo que el amor de Dios fluya libremente.

Generalmente, cuando las familias me traen a sus enfermos, les digo: “Oren por ellos tres veces al día: en la mañana, al mediodía y en la noche. Impongan las manos sobre ellos por lo menos tres veces al día. Oren tantas veces como les sea posible, especialmente por los enfermos que hay en casa ya que se consiguen muchas más cosas de las que se creen mediante la oración”. Raras veces oramos demasiado por los enfermos.

El peligro está en que oramos muy poco, no lo contrario. Es imperativo que nunca dejemos de orar, sin importar que tanto lo hayamos hecho con nuestros enfermos antes. Jesús es el modelo que debemos seguir ya que El dedicó mucho tiempo de su vida a la oración.

Nosotros mismos estamos recibiendo la sanación cuando oramos por los enfermos. Estamos creciendo en amor, fe y confianza. Este crecimiento, además de justificar nuestra preocupación por la sanación de los enfermos, debe justificar una frecuente oración. Por lo tanto, sea constante y ore por los enfermos tantas veces como le sea posible.

“Señor Jesús, fortalécenos y haznos alcanzar la fe. Pon tus manos sobre los enfermos sabiendo que tu deseo de sanación es más fuerte que el nuestro. Al seguir tu ejemplo, Jesús, ayúdanos a percibir las necesidades de tu pueblo y a ayudar con compasión. Gracias, Jesús”.

4. Ten confianza en el amor de Jesús para la sanación del enfermo

Cuando la mayoría de los laicos se ve ante la posibilidad de orar por otras personas para pedir sanación, se sienten temerosas porque se creen carentes de la suficiente fe. La fe personal de la mayoría se vuelve un nudo, incluso la de aquellas personas que han estado orando durante muchos años por los enfermos. El Señor sólo nos pide que tengamos fe como un grano de mostaza. Es aconsejable poner toda nuestra atención en Jesús, haciendo énfasis en el Señor y no en nuestra propia fe.

Al poner nuestra fe en el amor de Jesús durante la oración, podemos orar de la siguiente manera: “Señor, tú amas a esta persona. Yo estoy aquí para canalizar tu amor y creo y confío en tu amor”. Luego, si es posible, visualice a Jesús allí de pie con sus manos sobre la persona por la que se está orando; pídale a ella que haga también esta visualización. La visualización es muy importante en el ministerio de la sanación porque ayuda a enfocarnos en Jesús y no en la fe suya o en la de la persona por la que se está orando.

El don carismático de la sanación, como yo lo entiendo, es una apertura, una “pasividad” hacia el Señor. No lo puede encender y apagar. Inclusive si usted se siente como un tubo oxidado, el amor del Señor puede fluir a través suyo. El agua cristalina corre por tubos oxidados.

Por esto, cuando se les enseña a los niños a orar, ocurren milagros. Los niños no tienen los complejos de los adultos. Hace algunos años, un grupo de misioneros en el África tradujo el Evangelio de San Juan a la lengua nativa del lugar antes de que fueran expulsados por el gobierno. Al regreso de los misioneros años más tarde, estos se quedaron atónitos al ver que los enfermos de las diversas poblaciones estaban sanos.

Atribuyeron esto al hecho de que la gente estaba leyendo el Evangelio de San Juan, a que creían de todo corazón en lo que leían y a que vivían la vida cristiana escrita en el Evangelio. Esto dice mucho de cómo obra la fe en los niños y en las personas simples: sencillamente creen. Niños de tres, cuatro, cinco años de edad han dicho: “Déjame orar por ti” Los niños oran y después corren a jugar. Poco después la mamá está sorprendida porque se sanó. En repetidas ocasiones he escuchado esta historia.

Los chicos no han sido educados en teología. El Evangelio de Jesús siempre ha sido para todos los hombres sin distingo de raza, y es relativamente fácil de seguir. No es sólo para los intelectuales o los teólogos, es para todo aquel que esté abierto a El.

Hoy en día, muchos jóvenes se están adhiriendo a sectas religiosas orientales, situación que nos preocupa. Para sus seguidores, el atractivo de estas sectas religiosas parece radicar en que éstas profesan la garantía de un conocimiento profundo que conlleva a la felicidad. Puedes ir a la cima de una montaña y sentarte con un gurú y aprender los secretos de todos los tiempos, así dicen.

Sin embargo, ¿no tiene sentido que tú tengas el Evangelio de Jesús que enseña a entregarse y a enlodarse los pies y ayudar al pobre, o te permite encerrarte en un armario y alcanzar la más alta contemplación? La cristiandad es, ciertamente, la religión más realista. Jesús tenía los pies en la tierra aunque pasó noches enteras orando en las montañas. Ya que profesamos la fe cristiana, sea en lo más alto de una montaña o en las calles de Calcuta o en las ciudades donde vivimos, cree en el amor de Jesús acompañándolo, confía en el amor del Señor para sanar. “No se turben; ustedes creen en Dios, crean también en mí” (Jn. 14:1).

“Señor Jesús, creemos en tu amor y creemos en ti, pero existen momentos en que estamos pensando sólo en nosotros. En estos momentos, cuando nuestra fe se tambalea, ayúdanos a centrar de nuevo nuestra atención en ti y en tu amor. Quédate con nosotros, Jesús, dondequiera que estemos, para traernos de regreso a tu luz sanadora”.

5. Pon tus manos sobre la persona cuando sea razonablemente posible

Existe una comunicación especial cuando tocamos a alguien con amor. Si no lo crees, pregunta a una joven pareja de enamorados que van por la calle con las manos entrelazadas y diles que no es necesario que se tomen de las manos. Ellos te contestarán: “Usted no sabe lo que se siente”. Existe, definitivamente, una comunicación por el tacto, porque es una manera no verbal de transmitir amor.

Aquellas personas, en el ministerio de la sanación, que han orado imponiendo sus manos, pueden dar fe de su poder. Muchos han sentido calor o alguna otra sensación como vibraciones cuando lo hacen. Es natural que cuando nos encontramos con alguien le estrechamos la mano. Ya que el tacto es un gesto natural de comunicación para transmitir nuestro amor y nuestra preocupación, grandes cosas parecen ocurrir cuando combinamos oración e imposición de manos.

El Nuevo Testamento cita muchos ejemplos de imposición de manos hecha por Jesús y por sus discípulos. Jesús sabía del valor de la imposición de manos.

“Entonces trajeron a Jesús algunos niños, para que les impusiera las manos y rezara por ellos” (Mt. 19:13). “Jesús alargó la mano, lo tocó y le dijo: Lo quiero, quedas limpio” (Mt. 8:3). “Había ido Jesús a la casa de Pedro, encontró a la suegra de éste en cama, con fiebre. Jesús la tomó de la mano y le pasó la fiebre” (Mt. 8:15).

“Le rogaba: Mi hija está agonizando; ven, pon tus manos sobre ella para que sane y viva” (Mc 5:23). “Tomando la mano de la niña, le dijo: Talita Kum, que quiere decir: Niña, a ti te lo digo: levántate. Y ella se levantó al instante y empezó a corretear” (Mc. 5:41-42).

“Al verla Jesús, la llamó. Luego le dijo: Mujer, quedas libre de tu mal. Y le impuso las manos. Y ese mismo momento ella se enderezó, alabando a Dios” (Lc. 13:12-13).

“Fue Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo. Al instante fue como si le cayeran escamas de los ojos y pudo ver (Hechos 9:17).

Nosotros, como discípulos de Jesús, también somos enviados por El para comunicar su amor a través de la imposición de manos en la búsqueda de la sanación. “Y estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre (…) impondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán” (Mc. 16:17).

“Jesús, cuando oramos por otros en tu Nombre te pedimos que uses nuestras manos como si fueran las tuyas para alcanzar y tocar a aquellos por quienes oramos. Permite que el Espíritu Santo actúe a través de nosotros hoy, especialmente cuando oramos por los miembros de nuestras familias o comunidad. Gracias Jesús por tu amor sanador que fluye a través de mí en este momento”.

6. Pongamos nuestras vidas en las manos de Jesús

En la medida en que nos entreguemos más a Jesús, El vivirá más dentro de nosotros y más podrá actuar a través de nosotros. ¿No es acaso esto lo que es la vida cristiana, un total abandono en las manos del Señor? Nosotros cantamos, “A donde me lleves te seguiré”, y esto es tan cierto como que tenemos que seguir a Jesús tan cerca y sinceramente como podamos.

Debemos recordar siempre que somos “sanadores divididos”. No existe nadie que sea verdaderamente completo en todos los sentidos, es decir, en mente, cuerpo y espíritu. Algunos se excusan: Bien, no puedo orar por los demás porque yo mismo tengo demasiados problemas… Recuerde que somos sanadores divididos y cuanto más sirvamos de canal al Espíritu Santo, más sanación tendremos y más efectiva será nuestra intermediación.

El don del Espíritu Santo dentro de nosotros parece ser una apertura continua, de manera que cuando El quiera actuar a través de nosotros lo pueda hacer. De esto se trata. “Y ahora no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” (Gál. 2:20). Se trata de estar en total unión con Cristo en su Espíritu Santo. Esta es la luz de Cristo que brilla a través de nosotros.

Una de las formas en que más podemos ponernos en las manos del Señor es por medio de la alabanza. Podemos entregarnos más a Dios si lo alabamos en este momento, sin importar nuestra situación. Si pierde el camino de regreso a casa una noche cualquiera, debe orar y alabar a Dios. Si al salir de una reunión de sanación se da cuenta que su grabadora portátil no está funcionando, alabe a Dios. La alabanza es una hermosa forma de espiritualidad porque se mezcla de manera perfecta con lo que hemos aprendido, que es el don de ser capaces de vivir en el momento presente.

Debemos recordar siempre que Jesús es el sanador y que “…sin mí no pueden hacer nada” (Jn. 15:5). Somos únicamente el canal que El escoge. Su Espíritu actuará con mayor libertad a través de una oración profunda a la vida, una alabanza y una constante dependencia de Él.

“Jesús, aumenta mi dependencia en ti a medida que mi entrega se hacer mayor por el poder de la oración y de la alabanza en mi vida diaria. Me entrego a ti en forma completa y te pido que tu Espíritu me llene de luz y permita que cada parte de mi mente sea iluminada. A ti Señor Jesús, el poder y la gloria por siempre jamás”.

7. Perdona a todos los que te han ofendido o herido

La falta de perdón es una de las pocas cosas que son una verdadera barrera para lograr la sanación. Algunos dirían que la falta de fe es lo más, pero la experiencia que tengo en mi propio ministerio me ha demostrado que la falta de perdón es el obstáculo más común. Muchas, veces, personas de poca fe son sanadas por la inmensa fe de la comunidad, pero si la persona por la que se está orando alberga falta de perdón, no se sanará hasta que haya perdonado del todo.

El poder sanador del Señor Jesucristo no puede penetrar debido a la falta de perdón. “Queda bien claro que si ustedes perdonan las ofensas de los hombres, también el Padre celestial los perdonará. En cambio si no perdonan las ofensas de los hombres, tampoco el Padre los perdonará a ustedes” (Mt. 6:14-15).

La gente nunca está segura de haber perdonado. Frecuentemente me preguntan: ¿cómo se sabe que uno perdonó del todo? Siempre respondo: Cuando ore por la persona que lo ofendió o hirió, puede estar absolutamente seguro de que fue perdonado porque al orar por ella, se está pidiendo al Señor que le brinde a esta persona bondad y cosas buenas. Amar es desear lo que más le convenga al otro y hacer lo que razonablemente se puede para brindarle felicidad y cosas buenas. Las definiciones de amor y oración en estas circunstancias son paralelas: en la oración se pide lo que más convenga y en el amor se desea lo mejor.

Por lo tanto, cuando oramos por una persona, nuestra oración se convierte en manifestación de amor en acción. Lo repito una vez más, una vez que hayamos orado por alguien sinceramente, podemos estar seguros de que la hemos perdonado en un acto de voluntad. ¡El perdón es decisión, no sentimiento!.

Es la decisión de perdonar la que te libera y te redime, y esto es todo lo que el Señor te pide.

“Jesús, ayúdame a amar y a orar por aquellos que me han herido porque conozco tu amor y los perdono incondicionalmente así como tú me has perdonado. Dejo bajo tu luz sanadora cualquier resentimiento o falta de perdón que albergue hacia ellos. Elevo una oración en este momento por la persona que más me haya ofendido en la vida y te pido que colmes de bendiciones su vida. Te agradezco el haberme liberado del mal de la falta de perdón”.

8. Ora por quienes te han herido

Cree en las palabras de Jesús, “Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen a la puerta y les abrirán” (Mt. 7:7). La sanación no es otra cosa que un ministerio de oración y fe, y el Señor lo dice claramente en las Escrituras. Como dije con anterioridad, cuando oramos por una persona se puede estar razonablemente seguro de que estamos amando y haciendo lo mejor que podemos. Le pedimos al Señor que le brinde bienestar en su vida. Si después de haber orado por alguien todavía sentimos dolor, podemos pedirle al Señor que sane este sentimiento. Un método para eliminar los sentimientos negativos es visualizar a la persona en nuestra mente y verla como Dios la ve.

Decimos: “Te perdono y te amo porque Jesús te ama”. Podemos repetir esto cuantas veces sea necesario y tan despacio como sea posible para permitir que el amor de Nuestro Señor Jesús se haga presente y sature a esta persona. Eventualmente, se producirá un verdadero cambio en nuestros sentimientos y actitudes hacia la persona por quien estamos orando.

Durante mis clases de oración de sanación en la Diócesis de Mobile, Alabama, iniciada hace muchos años, la gente me pedía que continuara después del curso de seis semanas porque apenas empezaban a entender el Nuevo Testamento bajo una nueva perspectiva. Sus mentes habían sido iluminadas por medio del ministerio de la oración de sanación. Esto ocurrió en 1974 y el curso todavía existe. Había un promedio de 250 personas por curso; mitad católicos, mitad no católicos.

A los tímidos católicos se les enseñó la oración de sanación y contaron después como no salían de su asombro al ver las sanaciones que estaban ocurriendo, en la medida que ampliaban su oración pidiendo por su familia y otras personas. La sanación ocurrirá durante la oración porque ésta es la voluntad del Señor Jesucristo.

“La súplica del justo tiene mucho poder…” (Stgo. 5:16). “Pero yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los maltratan” (Lc. 6:27-28)

“Jesús, a veces, mes es difícil orar por aquellos que me han herido o han abusado de mi ya que estoy concentrado en mi dolor y no en ti ni en el amor que prodigas tanto a mí, como a ellos. Ayúdame, Jesús, en la ardua lucha que libro en estos momentos y libera dentro de mí, por el poder de tu Espíritu Santo, la gracia de orar por ellos como tú lo harías. Gracias por tu luz y tu amor en este momento”.

9. Cree en las palabras de Jesús sin poner atención a lo que parece estar sucediendo

“Jesús le contestó: En verdad les digo: si tienen realmente fe y no vacilan, no solamente harán lo que acabo de hacer con la higuera, sino que dirán a ese cerro: Quítate de ahí y échate al mar, y así sucederá. Todo lo que pidan con una oración llena de fe, lo conseguirán”. (Mt. 21:21-22).

Desde la montaña estamos haciendo que sucedan cosas. ¿significa esto, literalmente que debemos mover montañas, o podría significar mover las montañas de maldad, falta de amor, falta de fe, ansiedad, miedo, frustración, bronquitis, artritis, pies y espaldas doloridos? Estas son las montañas de mal que tenemos en nuestras vidas por las que podemos orar y decir: ¡Desaparezcan en el Nombre del Señor! ¡Láncense al mar!

Es cierto, el Señor ha prometido honrar las plegarias de los fieles. Cuando oremos, depositemos toda nuestra confianza en la Palabra del Señor. Inclusive si aún después de haber orado no vemos un cambio inmediato, debemos aferrarnos a las promesas de Cristo. Mientras más nos saturemos con las palabras de Jesús en las Escrituras, más fe tendremos dentro de nosotros y más capaces seremos de pedir sanación.

“Jesús, me aferro y confío en ti y en tus palabras como aparecen en las Escrituras. Que tu amor sanador fluya de mí hacia los demás así como creo en tu deseo de que todos disfrutemos de tu vida en abundancia. Te pido que me uses como instrumento de tu amor sanador, hoy”.

10. Alaba y da gracias a Jesús por su amor tantas veces como te sea posible

Es imperativo que alabemos y demos gracias al Señor por todas las cosas: por la oración contestada y por la que no. Más alabemos y demos gracias al Señor, con mayor perfección pondremos en práctica el primer gran mandamiento: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza…” (Lc. 10:27).

A medida que abrimos nuestros corazones y mentes en alabanza al Señor, nos estamos abriendo a su poder sanador. La mayoría de estas personas gasta su vida lamentándose de sus problemas, dolores y sufrimientos. Están tan absortas en sus dificultades que éstas se convierten en el centro de su oración cuando este lugar debe ser ocupado por el Señor. Cuando alabamos y damos gracias a Dios, hacemos de Jesús el centro de nuestra oración y nos apartamos de nuestro centro. A medida que apartamos la vista de nosotros y la volvemos hacia el Señor, El se manifiesta de manera extraordinaria. Cuando alabamos al Señor, le estamos dedicando nuestra atención y, olvidándonos de nosotros, nos volvemos más receptivos a lo que El tiene para darnos.

Cuando una persona recibe oraciones de sanación, la podemos invitar a una reunión y pedirle que de gracias y alabe al Señor por el trabajo que el Espíritu Santo está haciendo dentro de ella. De esta manera, la persona se apresta a recibir la sanación que probablemente ya se está llevando a cabo.

Recomiendo los libros escritos por Merlín Carothers, Campo de Alabanza, El poder de la Alabanza y Respuestas a la Alabanza, con el fin de llevar a cabo un excelente estudio sobre la alabanza en nuestras vidas. Estos libros son lectura obligatoria para todo cristiano, especialmente para quienes están en el ministerio de la sanación. Ha sido una herramienta invaluable en mi propio ministerio.

“Padre celestial, te damos gracias y te alabamos por el hermoso don que nos has dado en Jesús y por el maravilloso poder que existe cuando abrimos nuestros corazones en la oración. Señor, te pido que todos te alabemos y te demos gracias siempre y en todo lugar. Te pido que te alabemos y te demos gracias sin importar las circunstancias por las que estemos pasando, y que tu amor nos llene en abundancia.

Que cuando estemos sufriendo alguna pena o apretando los dientes, podamos ser capaces de alabarte sabiendo que todas las cosas funcionan para aquellos que amas. Pido que tu amor sanador fluya en nosotros y que las áreas difíciles de nuestra existencia sean sanadas, especialmente la de la autoestima.

Que podamos aprender a amarnos para poder amarte y amar a los demás. Te damos gracias y te alabamos, Jesús, por el trabajo que estás realizando dentro de nosotros en este momento. Amén”.

Fuente: Extraído del Libro “Manual del Laico para el Ministerio de Sanación” del autor Rev. Robert De Grandis S.S.J.

http://forosdelavirgen.org/13159/los-diez-mandamientos-de-la-sanacion/

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Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo

Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo

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Oración para pedir que se haga la voluntad de Dios

24 Julio 2013

P. Evaristo Sada, L.C. (Admin.)

Cuando digo una oración de memoria, me sucede a veces que ya no pongo atención en lo que digo. Una forma que a mí me ayuda para superar la rutina es decirle lo mismo a Dios pero con palabras espontáneas. Por eso a veces rezo las oraciones más comunes con mis propias palabras y me ayuda mucho a renovar el sentido de cada frase, para luego pronunciar las mismas palabras con mayor sinceridad y hondura.

En artículos anteriores he venido sugiriendo cómo rezar mejor el Padre Nuestro. Paso a la siguiente frase: “Hágase Tu Voluntad en la tierra como en el cielo”. Y lo haré como sugiero arriba: diciendo lo mismo con palabras espontáneas.

Padre Bueno, Tú siempre buscas mi bien y sólo mi bien.
Tú quieres mi salvación eterna.
Me hiciste para vivir en intimidad contigo en el tiempo y en la eternidad.
¡Qué más puedo desear! ¡Gracias, Padre! 

No me impones un destino, me hiciste libre y quieres que yo elija.
Pero a veces preferiría no tener que elegir; temo equivocarme.
Tú conoces mi debilidad, tú sabes cómo a veces me confundo, se me nubla la mente y no sé qué camino tomar.

No siempre es fácil saber qué es lo que tú quieres, qué es lo que más me conviene.
No quiero contristarte, no quiero hacer daño a las personas.
Sólo quiero agradarte, hacer el bien y alcanzar la vida eterna.
Quiero obedecerte porque quiero agradarte.

Quiero lo que Tú quieras porque te quiero.
Y si hago lo que tú quieres me irá siempre bien.
Quien hace tu Voluntad se salva.
Padre Nuestro, hágase tu voluntad.

Tú amas a los que cumplen tus mandamientos:
”Quien hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana.” (Mt 12, 49-50)

Tu Voluntad es que cumpla tus mandamientos.
Se dice fácil, pero en las circunstancias concretas de la vida,
no es tan sencillo y no siempre sé cuál es tu voluntad.
Cuando tengo delante el bien y el mal, es fácil distinguir, pero a veces tengo que elegir entre dos bienes.

Por eso ahora, como Jesús en Getsemaní, me abandono en tus brazos con absoluta confianza y te digo: “No se haga mi voluntad sino la tuya” (Lc 22,42)
Que se haga tu voluntad en mí.
Me guste o no me guste, sé que obedecerte será lo mejor para mí.
Padre Santo, hágase tu voluntad.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
”Que en la tierra reine la paz como en el cielo.” (San Ambrosio)

¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles,
los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes
apenas oyen la voz de su palabra!
¡Bendigan al Señor, todos sus ejércitos,
sus servidores, los que cumplen su voluntad! (Sal 102,20-21)

Así como los ángeles te obedecen, que así también yo lo haga.
Que así como ellos ven con claridad el modo de agradarte,
como ellos hacen el bien sin que ninguna miseria les desvíe,
que así también yo te obedezca y te bendiga.

Padre Nuestro, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.- Amén.

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http://www.la-oracion.com/47-blog/icomo-trato-con-dios/634-oracion-para-pedir-que-se-haga-la-voluntad-de-dios.html#.UfFSKKxywwq

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El contenido de este artículo puede reproducirse total o parcialmente en internet, sin fines comerciales y citando siempre al autor y la fuente de la siguiente manera: Autor: P. Evaristo Sada, L.C.; publicado originalmente en: http://www.la-oracion.com


HOY, 4 de febrero 2013,

ES EL DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER

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Por este motivo nos unimos al dolor de las personas que padecen esta enfermedad. Queremos oompartir su esperanza y nos unimos a su oración al Topoderoso por su salud y curación. A la vez les ofrecemos la Novena a San Ezequiel Moreno, protector  contra el cáncer.

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San Ezequiel Moreno, de Juan Barba. Convento, Marcilla

San Ezequiel Moreno, de Juan Barba. Convento, Marcilla


LA CARIDAD CON LOS ENFERMOS

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La preocupación y atención esmerada a los enfermos es una constante de la Iglesia. La comunidad cristiana debe orar por los enfermos intercediendo por su salud integral ante Dios, el único compasivo. Y también implorando la protección de los santos, en particular la de aquellos que han sido especialmente cercanos a los enfermos.

Como agustinos recoletos proponemos el ejemplo de una personalidad que murió hace un siglo y que destacó por su caridad hacia los enfermos: San Ezequiel Moreno. A la vez imploramos su intercesión a favor de todos los enfermos, pero en particular a favor de los que sufren de cáncer. Para ellos es singular protector y ejemplo.

A continuación reproducimos algunos rasgos biográficos con dos milagros obrados por san Ezequiel y finalmente ofrecemos una novena breve.

DATOS BIOGRÁFICOS

San Ezequiel Moreno nació en Alfaro, La Rioja, España, en 1848. Profesó en la Orden de Agustinos Recoletos y terminó los estudios eclesiásticos en Filipinas. Se ordenó sacerdote en 1871 y ejerció allí el ministerio durante quince años.

Volvió a España, y a los tres años pasó a Colombia como superior en 1889. Renovó las comunidades religiosas. Trabajó varios años en Bogotá y restauró las misiones de Casanare, de las que fue nombrado primer Vicario y Obispo.

En 1896 se le confió la diócesis de Pasto. Aquejado por un cáncer al paladar viaja a España en diciembre de l905. En Madrid se somete a dos operaciones, en febrero y marzo de 1906. Sin poder atajar el mal, en mayo se retira al convento de Monteagudo, Navarra, donde fallece el 19 de agosto del mismo año.

Fue beatificado en noviembre de 1975 y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 11 de octubre de 1992 en Santo Domingo, República Dominicana, dentro de las celebraciones de los 500 años de la Evangelización de América.

Se destacó toda su vida por la observancia religiosa, el apostolado con los enfermos, su espíritu misionero, la dirección espiritual y por su generosidad con los pobres. Su fiesta se celebra el 19 de agosto.

MILAGROS APROBADOS EN ROMA

Pasto, Colombia: Carmela Jurado, hallándose en estado casi agónico con cáncer en la garganta y el paladar, se curó repentinamente en la noche del 11 de febrero de 1947, por intercesión del obispo Ezequiel Moreno. Este hecho portentoso sirvió para la beatificación.

Buesaco, Nariño, Colombia: María de Jesús Ñáñez, operada de cáncer en la pierna derecha y con metástasis en el seno izquierdo, se curó también milagrosamente en la noche del 18 de julio de 1986, por intercesión de san Ezequiel. La aprobación de este nuevo milagro dio paso a la canonización.

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NOVENA A SAN EZEQUIEL MORENO

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte. Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor. Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena. Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, en particular a los terminales y a los que sufren de cáncer. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.

DÍA 1º.- San Ezequiel nació en un hogar pobre muy cristiano. La formación y ejemplo que recibió en la familia suscitaron la vocación religiosa y misionera y orientaron toda su vida hacia el servicio a los hombres y la santidad. (Pausa de reflexión y oración)

En este día te pedimos, Dios nuestro, padre de toda familia en el cielo y en la tierra, por la santificación de los hogares, por la formación cristiana de la juventud y por las vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en la novena)

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre nuestro: la oración confiada y la certeza de la intercesión de san Ezequiel son para mí un remanso de paz y de consuelo en mis penas y trabajos. Haz que sus ejemplos me estimulen siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección bondadosa. Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Así cada día)

DÍA 2º.- Ezequiel respondió con generosidad a la llamada divina al estado religioso y sacerdotal, y nos dejó hermosos ejemplos de santidad y celo apostólico en todos los lugares adonde lo llevó la providencia de Dios. (Pausa de reflexión y oración)

Señor Dios, siempre admirable en tus santos, concede a tus hijos, por intercesión de san Ezequiel, ser fieles a la vocación y estado de vida en que tú mismo los has colocado con sabia disposición. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

DÍA 3º.- Ordenado sacerdote y después obispo, san Ezequiel se consagró con todas sus fuerzas al ministerio sagrado: predicación del Evangelio, asistencia al confesionario y dirección espiritual, visita a los enfermos y atención a los más necesitados; en fin, cuidado y orientación de los fieles. (Pausa de reflexión y oración

Te pedimos, Señor, en este día por las vocaciones religiosas y sacerdotales. Suscita operarios para tu viña, dales la perseverancia y bendice su apostolado con frutos de santidad en tu Iglesia. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

DÍA 4º.- En el Evangelio Jesús nos invita a rogar por las misiones. Él mismo envió a los apóstoles a predicar por todo el mundo con el poder del Espíritu. En nuestros días, Dios ha convertido a san Ezequiel en un intrépido misionero durante toda su vida. (Pausa de reflexión y oración)

Escucha hoy nuestra ardiente plegaria en favor de las misiones del mundo entero, y concédenos ser colaboradores de las mismas, en especial de las encomendadas a los agustinos recoletos. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

DÍA 5º.- La perfección cristiana consiste en cumplir siempre la voluntad de Dios. San Ezequiel llegó a tan elevada santidad porque se propuso, con estricta fidelidad, hacer lo que Dios quería, aunque le costara grandes sacrificios. (Pausa de reflexión y oración)

Concédenos, Señor, aceptar con toda generosidad los designios de tu voluntad santísima y confiar siempre en tu protección amorosa y fiel. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

DÍA 6º.- Una de las cosas más recomendadas por Jesús es la oración. Él nos dio ejemplo y nos invitó a practicarla con perseverancia. El P. Ezequiel dedicaba cada día largas horas a la oración, especialmente ante el Santísimo Sacramento. De ahí brotaban su caridad ardiente, su celo, su austeridad de vida, su sabiduría espiritual y su fortaleza para practicar el bien. (Pausa de reflexión y oración)

Padre nuestro, muéstranos hoy a Jesús enseñándonos a orar y haz que podamos imitarlo con nuestras acciones y nuestros sentimientos. Que siguiendo a Jesús y con la ayuda de san Ezequiel, podamos acercarnos siempre a ti con toda confianza y agradecimiento. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

DÍA 7º.- La devoción a la Santísima Virgen es garantía de vida cristiana y de salvación. San Ezequiel profesó un entrañable amor a la Madre de Dios desde su infancia y se constituyó en su apóstol apasionado. (Pausa de reflexión y oración)

Te pedimos, Señor Jesús, nos concedas una delicada piedad hacia tu querida Madre y Madre nuestra, para que la podamos imitar de corazón hasta cantar junto a ella tus alabanzas en la vida eterna. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.- Amén.

DÍA 8º.- Síntesis de vida cristiana son el amor a Dios y al prójimo. San Ezequiel consagró toda su vida al amor de Dios y al servicio de los demás. Su celo por la salvación de las almas, su caridad con los pobres, enfermos y necesitados no tuvo límites. (Pausa de reflexión y oración)

Que su ejemplo, Señor, nos estimule a vivir en armonía con nuestros hermanos y a prodigarnos en favor de los más necesitados. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

DÍA 9º.- Jesucristo nos redimió por medio del sufrimiento. San Ezequiel vivió con mucha austeridad y sacrificio para servir a Dios y a los hermanos en su ministerio sacerdotal. Durante más de un año sufrió con heroísmo de mártir y admirable dulzura el cáncer en la boca y fosas nasales. (Pausa de reflexión y oración)

Padre nuestro, el único compasivo: remedia nuestras necesidades y haz que los sufrimientos de esta vida, por intercesión de san Ezequiel, nos sirvan para purificarnos, hacernos semejantes a ti y conseguir así la vida eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

Con aprobación eclesiástica

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Madre del Buen Consejo

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I.- ORACIÓN DE LAS MADRES CRISTIANAS SANTA MÓNICA

POR LA FE DE LOS HIJOS

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Padre y Señor nuestro, fuente de toda vida, somos madres cristianas. Con tu bendición y la cooperación de nuestros maridos, hemos concebido para esta vida temporal a nuestros hijos. Pero nuestra misión no termina con el nacimiento de los hijos: queremos también concebirlos para la vida eterna.

Para lograrlo, insistimos con igual devoción y constancia que santa Mónica en estas peticiones, repitiendo esta súplica:

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, como santa Mónica, guiemos a nuestros hijos hacia ti con nuestra propia vida, más decididamente cristiana cada día.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que nos esmeremos en lograr la plena cooperación de nuestros esposos en sembrar y consolidar la fe de los hijos.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, como santa Mónica, tratemos bien a nuestros hijos, y procedamos en todas las circunstancias con dulce serenidad, autoridad y amor.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que estemos pendientes de la evolución del carácter de nuestros hijos, y atentas a los diversos ambientes en que se desenvuelve su vida.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que de tal modo comuniquemos la fe anuestros hijos, que ellos se preocupen de vivirla y transmitirla a los demás.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, si brotara en alguno de nuestros hijos o hijas el germen de una consagración religiosa o sacerdotal, seamos generosas colaboradoras de su vocación.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que transmitamos a nuestros hijos el conocimiento y amor a la diócesis y a la  parroquia en que vivimos, y les enseñemos a colaborar con ellas.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, si algún hijo nuestro se desvía del buen camino, los padres sepamos cercarlo de amor, oraciones y consejos, hasta conseguir su retorno a la fe y a la práctica religiosa.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, en el trato con otras madres, nos interesemos por sus necesidades, despertemos en ellas su responsabilidad cristiana y logremos integrarlas a la vida de  la parroquia y de la Iglesia.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

 

 Oración a la Virgen María

Nuestra Señora de la Consolación

            Virgen María, Madre de la Consolación, que consolaste a santa Mónica dándole la inmensa alegría de ver cómo el Espíritu Santo transformaba la inteligencia y el corazón de su hijo Agustín haciéndolo cristiano; sé también nuestro consuelo.

Danos el gozo de ver a nuestros hijos firmes y felices en la práctica de la fe que en sus almas sembramos desde que los concebimos en nuestro ser.

Y si alguno se ha desviado, danos, Madre nuestra, la alegría de verlo retornar a la fe; y así poder gozarnos en la realización plena de nuestra vocación como madres cristianas. Amén.

 

Oración conclusiva

Señor Dios nuestro, fuente de toda familia, concédenos que, imitando a santa Mónica, vivamos nuestra fe cristiana con dedicación y alegría en medio de nuestros hogares.

Y que, como ella, sepamos influir positivamente sobre la fe de nuestros hijos, de tal modo que algún día tengamos el gozo inmenso de verlos junto a nosotras en tu Gloria, por toda la eternidad. Así sea.

(Con las debidas licencias)

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¿Puedes hacer algo más por la fe de tus hijos? 

            Sí, algo muy importante: lograr que tu marido comparta contigo la preocupación por la fe de vuestros hijos. Procura que, diariamente o al menos en fechas señaladas, rece contigo la oración por la fe de los hijos. Tenemos preparada una versión de esta oración, para cuando los dos la recéis juntos. Son muchas las madres que ya lo han conseguido. Así fortalecerás el amor conyugal y alcanzarás más fácilmente el bien integral de la familia.

Todavía puedes algo más: en tu familia y entorno social, entre tus amistades, tratas a muchas madres a las que fácilmente podrías atraer a nuestra Comunidad, despertando en ellas un renovado amor a los hijos y un aprecio mayor de la maravillosa vocación de esposas y madres cristianas.

Si no tienes hoja de inscripción para formar nuevos coros de oración o deseas cualquier otro informe, comunícanos tus inquietudes.

Dios te bendiga en todas tus necesidades y proyectos.

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II.-  ORACIÓN DE LOS PADRES CRISTIANOS

POR LA FE DE LOS HIJOS

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Padre y Señor nuestro, fuente de toda familia, somos un matrimonio cristiano. Como esposos, formamos una comunidad conyugal gracias al Espíritu de comunión derramado en nuestros corazones por el sacramento del matrimonio. En virtud de tu llamada, nos sentimos padres dadores de vida. En esta oración compartida te rogamos, Dios nuestro, que la fe cristiana oriente toda nuestra vida, individual y familiar.

Con tu bendición hemos engendrado a nuestros hijos para la vida temporal. Pero nuestra vocación nos pide colaborar con tu gracia y engendrarlos también para la vida eterna. Ya que de ti los hemos recibido como un don precioso, confiamos que nos concederás cuanto necesitamos para hacerlos hijos tuyos. Sólo así lograremos ser padres en plenitud, y nos sentiremos felices con nuestra vocación de esposos y padres.

Para lograrlo, hemos escogido como patrona y modelo a santa Mónica. Ella alcanzó la felicidad entregándose a su esposo de todo corazón y cuidando a los hijos, en especial a su hijo Agustín. Santa Mónica perseveró en la súplica constante por los suyos hasta convertirlos a ti plenamente. Como ella, también nosotros te presentamos nuestras peticiones, y repetimos en sincera comunión de fe y sentimientos esta súplica:

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que miremos siempre a la Sagrada Familia de Nazaret como modelo de nuestro hogar, e imitemos sus virtudes domésticas.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que durante toda nuestra vida sepamos colaborar contigo en la generación y educación de nuestros hijos con responsabilidad y amor.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que seamos dóciles a la acción del Espíritu derramado sobre nuestros hijos en el bautismo, y los hagamos crecer sanos en cuerpo y alma.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que nuestros hijos vivan felices en el seno de un hogar lleno de fe y de ternura que tratamos de construir día a día.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que ambos colaboremos activamente en la preparación de la primera comunión de nuestros hijos, y los guiemos hacia la confirmación de su fe personal y adulta.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que logremos que nuestros hijos aprecien los sacramentos de la penitencia y eucaristía, y junto con nosoros vivan la fe, sobre todo los domingos y fiestas.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, como santa Mónica, tratemos bien a nuestros hijos; y si hubiera que reprenderlos, lo hagamos con serenidad, autoridad y amor.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, si brotara en alguno de nuestros hijos o hijas el germen de una vocación religiosa o sacerdotal, sepamos colaborar contigo para consolidarla y agradecerla.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que si alguno de nuestros hijos vacila en la fe o se desvía de ella, nosotros sepamos cercarlo de consejos y oraciones, hasta que retorne a la fe.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que demos ejemplo a nuestros hijos y nietos en su ardua tarea de formar verdaderos hogares cristianos.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, al tratar con otros padres, avivemos en ellos su preocupación por el porvenir y bienestar espiritual de sus hijos, y logremos acercarlos a la vida de la Iglesia.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

           

 Oración a la Virgen María

Nuestra Señora de la Consolación

            Virgen María, Madre de la Consolación, que consolaste a santa Mónica dándole la inmensa alegría de ver cómo el Espíritu Santo transformaba la inteligencia y el corazón de su hijo Agustín haciéndolo cristiano; sé también nuestro consuelo.

Danos el gozo de ver a nuestros hijos firmes y felices en la práctica de la fe que en sus almas sembramos desde que los concebimos en nuestro ser.

Y si alguno se ha desviado, danos, Madre nuestra, la alegría de verlo retornar a la fe; y así poder gozarnos en la realización plena de nuestra vocación como madres cristianas. Amén.

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Oración a San Agustín

Bienaventurado padre san Agustín, tú llegaste a la fe por la oración de tu bendita madre santa Mónica. Tú creías, y así lo enseñabas, que una madre cristiana sólo culmina su misión cuando logra poner a sus hijos en las manos de Dios y en el seno de la Iglesia católica. Te pedimos atiendas nuestras súplicas por nuestros hijos y nietos, para que les ayudemos a vivir en la verdad. Y, si llegan a desviarse de nuestra fe, los hagamos volver al buen camino.

Glorioso san Agustín, que una vez convertido te consagraste al servicio divino como monje, y al servicio de la Iglesia como sacerdote y obispo; alcánzanos de nuestro Padre Dios que, si alguno de nuestros hijos o hijas siente la vocación sacerdotal o religiosa, nosotros le ayudemos en su decisión y en su fidelidad a la llamada. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

Oración conclusiva

Señor Dios nuestro, fuente de toda familia, concédenos que, imitando a santa Mónica, vivamos nuestra fe cristiana con dedicación y alegría en medio de nuestros hogares.

Y que, como ella, sepamos influir positivamente sobre la fe de nuestros hijos, de tal modo que algún día tengamos el gozo inmenso de verlos junto a nosotras en tu Gloria, por toda la eternidad. Así sea.

 (Con las debidas licencias)

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III.-  ORACIÓN DE LA MADRE VIUDA POR LA FE DE LOS HIJOS

Y EL DESCANSO ETERNO DE SU MARIDO

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Santa Mónica, viuda

            Santa Mónica enviudó a los 41 años. Un año antes su esposo Patricio había recibido el bautismo. El gozo de Mónica fue extraordinario, pues Dios le había concedido uno de sus anhelos, probablemente el mayor de su vida, desde que conoció y se enamoró de Patricio. Sin embargo, poco le duró a Mónica la dicha de compartir plenamente con su esposo la misma fe.

Santa Mónica queda sola con tres hijos. El mayor, Agustín, con dieciocho años, está cursando estudios superiores en Cartago. Con ella quedan en Tagaste los dos menores, Perpetua y Navigio.

Cuando Agustín concluye la carrera, vuelve a Tagaste con su mujer y su hijo Adeodato. Su intención es ayudar a la familia y ejercer su profesión. En Cartago se había afiliado a la secta maniquea con bastante entusiasmo. Ahora quiere convencer a sus amigos y familiares para que dejen la fe católica y se hagan maniqueos. Santa Mónica lo recibe en casa.

Pero cuando descubre que peligra la fe católica de sus familiares por el proselitismo de Agustín, lo echa de la casa. Un amigo de la familia, Romaniano, acoge en su casa al joven Agustín y a los suyos. Sólo cuando Santa Mónica recibe una señal divina de la futura conversión de su hijo, lo recibirá de nuevo en la casa.

Santa Mónica reza por la conversión de su hijo con lágrimas abundantes hasta recibir otra señal del cielo por medio de un obispo que le aseguró: “No puede perderse el hijo de tantas lágrimas”. Agustín decide volver a Cartago. Santa Mónica deja Tagaste y se va a Cartago porque quiere estar cerca de su hijo. Después deja su patria y lo sigue hasta Roma y Milán, y no descansa hasta verlo convertido y bautizado en la fe católica.

Cuando se disponía a regresar al África con Agustín y toda la familia, la muerte le sorprende en el puerto de Ostia Tiberina, a los 56 años. Santa Mónica renuncia a descansar en la tumba que había reservado junto a su esposo en Tagaste. Piensa que es secundario estar enterrada en uno u otro lugar, y encarga a su hijo Agustín que rece a Dios por ella en la celebración de la eucaristía.

Por estos hechos y por otros muchísimos más detalles, santa Mónica es ejemplo para las madres cristianas viudas y modelo en las diversas circunstancias de la vida hasta que Dios las llame a reunirse con el esposo en la gloria eterna.

 

Oración de las Madres Cristianas Viudas

por la fe de los hijos y por su esposo

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Padre y Señor nuestro, somos madres cristianas viudas. Creemos que tú eres padre de los pobres, defensor de las viudas y protector de los huérfanos. De ahí que, con toda confianza, recurrimos a ti buscando consuelo y fortaleza, pues con frecuencia nos sentimos tristes y abandonadas. Creemos que tú eres el único que nos puede comprender plenamente.

Por ello te damos gracias, y en especial te agradecemos el esposo que nos diste. Queremos aceptar con resignación y alegría que ya descanse en ti. Tú sabrás recompensarle. A tus manos lo confiamos. De ti lo recibimos, a ti lo devolvemos y en ti esperamos encontrarlo para siempre.

Ahora reconocemos agradecidas que nuestros esposos fueron un don y sacramento de tu amor para nosotras y nuestros hijos. Te pedimos perdón porque no siempre supimos verlos y tratarlos según tus planes. Aunque nos falta ahora su presencia física, sentimos, sin embargo, cada día más que nos acompañan espiritualmente en todas nuestras preocupaciones.

Te bendecimos porque tú, Señor y Padre nuestro, todo lo dispones para nuestro bien. Deseamos cumplir tu voluntad, y queremos darte gracias siempre y por todo lo que permites que nos suceda.

Finalmente, te damos gracias porque en nuestro desvalimiento nos ofreces el ejemplo maravilloso de santa Mónica, que hizo felices a los suyos llevándolos a ti y alcanzando ella misma la plena felicidad en ti. Al amparo de tan admirable intercesora, te presentamos nuestras necesidades repitiendo esta plegaria.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, como santa Mónica ya viuda, saquemos fuerza de la debilidad y seamos padre y madre de nuestros hijos en todas sus necesidades, sobre todo espirituales.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que sintamos la compañía de nuestros esposos que nos contemplan desde el cielo y ruegan por nosotras, y así podamos perseverar en nuestra vocación hasta el final.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que sepamos perdonar y olvidar las ingratitudes y ofensas causadas por nuestros maridos ya difuntos.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, si brotara en alguno de nuestros hijos o nietos el germen de una consagración religiosa o sacerdotal, seamos generosas colaboradoras de su vocación.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que seamos respetuosas con nuestros hijos y nietos en sus asuntos personales y familiares, sin renunciar a nuestra colaboración a fin de que puedan construir verdaderos hogares cristianos.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, en nuestra condición de viudedad, Dios sea nuestro consuelo y fortaleza, que nos permita experimentar la plenitud de vida: continuación e incluso superación de la dicha que gozamos con nuestros maridos.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, como viudas cristianas, cultivemos con más ahínco la vida espiritual y el compromiso en las tareas apostólicas de la parroquia y de la Iglesia.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que busquemos, con verdadero celo apostólico, a las madres viudas como nosotras, que se sienten solas o deprimidas, y logremos acercarlas a Dios.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, en el trato con otras madres viudas, nos interesemos por sus necesidades, las acompañemos con prudencia y solidaridad hasta despertar en ellas su vocación cristiana, y logremos integrarlas a la vida de la Iglesia.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

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 Oración a la Virgen de la Consolación

            Virgen María, Madre de la Consolación, que te mostraste a santa Mónica ya viuda, y la consolaste dándole la inmensa alegría de ver cómo el Espíritu Santo transformaba la inteligencia y el corazón de su hijo Agustín haciéndolo cristiano; sé también nuestro consuelo. Danos el gozo de ver a nuestros hijos y nietos firmes en la fe cristiana que en ellos sembramos desde su más tierna infancia, y felices por la sincera práctica religiosa. Amén.

(Con licencias eclesiásticas)

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IV.- ORACIÓN DE LA MADRE GESTANTE

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Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Y María concibió por obra y gracia del Espíritu Santo

Señor Dios nuestro, Padre, Hijo y Espíritu Santo: te adoro como comunidad trinitaria y fuente de vida en el cielo y en la tierra.

Te doy gracias, Padre bueno, por haber pensado en mí desde toda la eternidad: tú pronunciaste mi nombre y me creaste mujer. Tanto confiaste en mí, que me has llamado a ser madre, a ser colaboradora tuya en la transmisión de la vida y de la fe.

Gracias, Señor Jesús, porque, siendo Dios, quisiste tener una madre en la tierra para hacerte hombre como nosotros. Tú llenaste del Espíritu a la santísima Virgen María para que cumpliera su especial vocación. Así la hiciste modelo de todas las madres redimidas por ti. Apoyada en ella, te pido que derrames tu Espíritu sobre mi marido y sobre mí, para que cumplamos los planes del Padre: dar vida a nuestro hijo y transmitirle la fe.

Te doy gracias, Espíritu Santo, señor y dador de vida: ven sobre mí y sobre la criatura que estoy gestando. La confío a tu acción santificadora para que se desarrolle con bien hasta que la dé a luz. Gustosamente acepto los sacrificios del embarazo y las molestias que suponga para mí esta gestación. Asísteme, Espíritu consolador, y purifícame de todo mal para que pueda transmitir sólo vida y ternura a nuestro hijo. Te pido que esta criatura sea la alegría de mi marido y de toda la familia.

Gracias, Santísima Trinidad, por llamarme a formar con mi esposo la comunidad conyugal. Gracias por el don de mi marido, el mayor regalo que he recibido.

Con él me siento feliz disfrutando del amor mutuo, y ahora formando con nuestro hijo una verdadera familia a imagen de la comunidad trinitaria. ¡Qué maravillosos son tus designios, Dios mío, y qué insospechadas experiencias reservas para tus fieles! ¡Cómo no alabarte, si me has dado el esposo querido, los hijos y la vida de fe!

Señor Jesucristo, tú nos dejaste a María como madre. A ella me dirijo confiada: Virgen María, tú eres modelo para mí como mujer, y sobre todo ahora como madre gestante. Quiero contemplar la dulzura de tu rostro para poder imitar tu maternidad. Junto a ti también admiro a tu esposo, el fiel José. Te pido, Virgen María, que con mi esposo sepamos imitar los ejemplos de tu sagrada familia. Tú eres mi consuelo y fortaleza. Enséñame a dar vida contigo a esta criatura que el Señor nos regala.

Te suplico, Madre santa, que todo esto me lo alcances de tu Hijo bendito, por intercesión de santa Mónica, que gestó a sus hijos dándoles a luz en la vida y en la fe. Así sea. Amén.

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ORACIÓN DE LOS PADRES QUE ESPERAN UN HIJO

Señor Dios nuestro, con todo amor nos ponemos en tu presencia como pareja de esposos que tú has bendecido. Te damos gracias por llamarnos a formar una comunidad conyugal abierta a la vida y a la plenitud del amor. En particular te damos gracias, Señor, porque estás bendiciendo nuestro matrimonio dándonos al hijo que esperamos ilusionados.

Las palabras nos resultan cortas para expresar la felicidad que sentimos, y la emoción que embarga nuestros corazones. Resulta maravilloso experimentar que tú nos haces colaboradores tuyos para trasmitir la vida. Nos llena de gozo el saber que somos creadores contigo de esta nueva criatura, nuestra y tuya a la vez, Dios nuestro, fuente de vida.

Conscientes de la grandeza de esta vocación de esposos y padres, queremos ahora purificarnos de todo mal para ser canales limpios por donde pase la vida y la fe a nuestro hijo, a nuestra familia, a la Iglesia, al mundo. Queremos ser signo de tu amor, sacramento de tu misterio de vida y comunión.

Deseamos ser siempre una pareja ejemplar y formar una familia santa para gloria tuya. Como no podemos alcanzar esas metas sino con tu gracia, ahora rezamos el uno por el otro y nos bendecimos mutuamente en tu nombre y en tu amor.

(Marido-padre) Te doy gracias, Señor, por el don de mi esposa. Ella me hace cercano tu amor, tu perdón y tu preocupación por mí. Ella es la prueba de que me amas y me tomas en serio. Por eso, te doy gracias todos los días de mi vida y te pido que me hagas digno de un don tan maravilloso. Quiero sinceramente ser mejor esposo y padre cada día. A la vez, te pido perdón si no he sabido valorar a mi mujer debidamente, si he sido duro con ella. Perdón por cualquier debilidad con la que le haya defraudado y ofendido.

En adelante prometo, con tu gracia, ser más delicado y responsable en todos mis comportamientos, particularmente ahora durante la gestación. Quiero darle a mi esposa cariño y protección en estos momentos, para que la criatura pueda sentir a través de nosotros el infinito amor que tú le tienes desde siempre.

Que yo sea un sacramento de tu amor providente para mi esposa y para nuestro hijo. Quiero que ellos descubran en mi conducta responsable y fiel tu presencia protectora en nuestro hogar. Amén.

(Esposa-madre) Te doy gracias, Señor, por mi marido, el mayor regalo que me has dado en la vida, junto con esta criatura que se está formando dentro de mí. Me siento feliz de poder cumplir tu voluntad, como lo hizo María, siempre confiada y alegre en tu presencia. Señor, que se haga también en mí lo que tú dispongas: quiero ser la alegría de mi esposo y de mi hijo, para su satisfacción y para gloria tuya. Perdóname si he causado preocupación a mi marido o si le he defraudado en algo. Por mi parte, estoy segura de que me darás cuanto necesite como esposa y madre. Creo en ti, Señor, pero aumenta mi fe y mi esperanza.

Santa María, Virgen y Madre, confío en ti; necesito tu ternura y fortaleza. Que esta criatura se parezca lo más posible a tu hijo Jesús. Que nuestro hijo se desarrolle sano de cuerpo y alma hasta que nazca. Así sea. Amén.

Señor Dios nuestro, te damos gracias por esta oración que nos has permitido dirigirte con amor. Que podamos cumplir con alegría y generosidad lo que te hemos prometido. Ten misericordia de nosotros pues somos débiles, pero confiamos en ti. Pues si tú nos regalas esta criatura, tú mismo nos ayudarás a cumplir la misión que nos confías.

Por eso, Padre de bondad, concédenos ser generosos dadores de vida. Señor Jesús, que acariciabas a los niños, bendice a nuestro hijo para que nazca sano y sea nuestra alegría y felicidad. Espíritu divino, ven sobre nosotros y asístenos mientras dure esta gestación, para que nuestro hijo sea lleno de gracia y bendición. Señor Dios nuestro, reina en nuestra familia. Es tuya, te la consagramos. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.

(Con las licencias eclesiásticas)

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San Millán de la Cogolla, La Rioja, noviembre de 2012

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La liturgia,

lugar donde vivir

la universalidad de la Iglesia

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Catequesis de Benedicto XVI en la audiencia general de hoy
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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 3 octubre 2012 (ZENIT.org).-

La audiencia general de esta mañana ha tenido lugar a las 10,30 en la plaza de San Pedro, donde Benedicto XVI se dirigió a grupos de peregrinos y fieles llegados de Italia y de otros países. Ofrecemos las palabras pronunciadas por el papa en una catequesis centrada en la liturgia.

Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis pasada empecé a hablar sobre una de las fuentes privilegiadas de la oración cristiana: la sagrada liturgia, que, como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, es “participación en la oración de Cristo, dirigida al Padre en el Espíritu Santo. En la liturgia toda oración cristiana encuentra su fuente y su fin” (n. 1073).

Hoy me gustaría que nos preguntemos: ¿en mi vida, reservo un espacio suficiente para la oración y, sobre todo, qué lugar tiene en mi relación con Dios, la oración litúrgica, especialmente la Santa Misa, como participación en la oración común del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia?

Para responder a esta pregunta, primero debemos recordar que la oración es la relación viviente de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo, y con el Espíritu Santo (cf. ibid., 2565).

Así que la vida de oración consiste en el estar habitualmente en presencia de Dios y tener conciencia de ello, en el vivir en relación con Dios como si vivese las relaciones habituales de nuestra vida: aquellas (que mantenemos) con los familiares más queridos, con los verdaderos amigos; de hecho, aquella (relación) con el Señor es la relación que alumbra a todas nuestras otras relaciones.

Esta comunión de vida con Dios, Uno y Trino, es posible porque, mediante el Bautismo hemos sido insertados en Cristo, hemos comenzado a ser uno con Él (cf. Rom. 6,5).

De hecho, solo en Cristo podemos hablar con Dios Padre como hijos, de lo contrario no es posible, sino que en comunión con el Hijo, podemos también decir como Él dijo: “Abba”. En comunión con Cristo, podemos conocer a Dios como verdadero Padre (cf. Mt. 11,27).

Por esto la oración cristiana consiste en mirar de manera constante y en una forma siempre nueva a Cristo, hablar con Él, permanecer en silencio con Él, escucharlo, actuar y sufrir con Él. El cristiano descubre su verdadera identidad en Cristo, “el primogénito de toda criatura”, en quien todas las cosas subsisten (cf. Col. 1,15 ss).

En el identificarme con Él, en el ser uno con Él, descubro mi identidad personal, aquella del verdadero hijo que ve a Dios como un Padre lleno de amor.

Pero no olvidemos: A Cristo lo descubrimos, lo conocemos como una persona viviente, en la Iglesia. Esta es “su cuerpo”. Esta corporeidad se puede entender a partir de las palabras bíblicas sobre el hombre y sobre la mujer: los dos se harán una sola carne (cf. Gn. 2,24; Ef. 5,30ss; 1 Cor 6,16s). El vínculo indisoluble entre Cristo y la Iglesia, a través del poder unificador del amor, no niega el “tú” y el “yo”, sino que los eleva a su unidad más profunda.

Encontrar la propia identidad en Cristo significa lograr una comunión con Él, que no me anula, sino que me eleva a la dignidad más alta, aquella de hijo de Dios en Cristo: “la historia de amor entre Dios y el hombre consiste, en el hecho de que esta comunión de voluntad crece en la comunión del pensamiento y del sentimiento, y por lo tanto nuestra voluntad y la de Dios coinciden cada vez más” (Encíclica Deus caritas est, 17).

Orar significa elevarse a la altura de Dios a través de una necesaria y gradual transformación de nuestro ser.

Por lo tanto, participando en la liturgia, hacemos nuestro el lenguaje de la Madre Iglesia, aprendemos a hablar en ella y por ella. Naturalmente, y como ya lo he dicho, esto sucede de manera gradual, poco a poco. Tengo que sumergirme progresivamente en las palabras de la Iglesia, con mi oración, con mi vida, con mi sufrimiento, con mi alegría, con mis pensamientos. Es un camino que nos transforma.

Pienso entonces que estas reflexiones nos permiten responder a la pregunta que nos hicimos al principio: ¿cómo aprendo a orar, cómo crezco en mi oración? Mirando el modelo que Jesús nos enseñó, el Padre Nuestro, vemos que la primera palabra es “Padre” y la segunda es “nuestro”.

La respuesta, entonces, es clara: aprendo a orar, alimento mi oración, dirigiéndome a Dios como Padre y orando-con-otros, orando con la Iglesia, aceptando el regalo de sus palabras, que me resultan poco a poco familiares y ricas de sentido.

El diálogo que Dios establece con cada uno de nosotros, y nosotros con Él, en la oración incluye siempre un “con”; no se puede orar a Dios de modo individualista.

En la oración litúrgica, especialmente en la Eucaristía, y -formados de la liturgia-, en cada oración no hablamos solo como individuos, sino que entramos en el “nosotros” de la Iglesia que ora. Y tenemos que transformar nuestro “yo” entrando en este “nosotros”.

Me gustaría recordar otro aspecto importante. En el Catecismo de la Iglesia Católica leemos: “En la liturgia de la Nueva Alianza toda acción litúrgica, especialmente la celebración de la Eucaristía y de los sacramentos, es un encuentro entre Cristo y la Iglesia” (n. 1097); por lo que es el “Cristo total”, toda la Comunidad, el Cuerpo de Cristo unido a su Cabeza, el que celebra.

La liturgia no es, pues, una especie de “auto-manifestación” de una comunidad, sino que es la salida del simple “ser uno mismo”, ser cerrado en sí mismo, y entrar en el gran banquete, entrar en la gran comunidad viviente, en la que Dios mismo nos alimenta. La liturgia implica universalidad y este carácter universal debe entrar una y otra vez en el conocimiento de todos.

La liturgia cristiana es el culto del templo universal que es Cristo Resucitado, cuyos brazos están extendidos en la cruz para atraer a todos en el abrazo del amor eterno de Dios.

Es el culto a cielo abierto. No es nunca el solo evento de una comunidad única, con su ubicación en el tiempo y en el espacio. Es importante que todo cristiano se sienta y sea realmente insertado en este “nosotros” universal, que brinda la base y el refugio al “yo”, en el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

En esto debemos tener presente y aceptar la lógica de la encarnación de Dios: Él se ha hecho cercano, presente, entrando en la historia y en la naturaleza humana, convirtiéndose en uno de nosotros. Y esta presencia continúa en la Iglesia, su Cuerpo. La liturgia no es el recuerdo de acontecimientos pasados, sino que es la presencia viva del Misterio Pascual de Cristo que trasciende y une a todos los tiempos y espacios.

Si en la celebración no emerge la centralidad de Cristo, no tendremos liturgia cristiana, totalmente dependiente del Señor y sostenida por su presencia creadora. Dios actúa a través de Cristo y nosotros no podemos hacerlo si no es a través de él y en Él.

Cada día debe crecer en nosotros la convicción de que la liturgia no es nuestra, un “hacer” mío, sino que es la acción de Dios en nosotros y con nosotros.

Por lo tanto, no es el individuo -sacerdote o laico-, o el grupo que celebra la liturgia, sino que es sobre todo la acción de Dios a través de la Iglesia, que tiene su propia historia, su rica tradición y creatividad. Esta universalidad y apertura fundamental, que es característica de toda la liturgia, es una de las razones por las que esta no puede ser creada o modificada por la misma comunidad o por los expertos, sino que debe ser fiel a las formas de la Iglesia universal.

Incluso en la liturgia de la comunidad más pequeña, siempre está presente toda la Iglesia. Por esta razón no hay “extranjeros” en la comunidad litúrgica. En cada celebración litúrgica participa junta toda la Iglesia, cielo y tierra, Dios y los hombres.

La liturgia cristiana, aunque se celebre en un lugar y en un espacio concreto y exprese el “sí” de una comunidad particular, es de por sí católica, viene del todo y conduce al todo, en unión con el Papa, con los obispos, con los creyentes de todos los tiempos y de todos los lugares.

Cuanto más animada está una celebración por esta conciencia, tanto más fructífero es en ella el sentido auténtico de la liturgia.

Queridos amigos, la Iglesia se hace visible en muchos aspectos: en el trabajo caritativo, en proyectos misioneros, en el apostolado personal que cada cristiano debe realizar en su entorno. Pero el lugar donde se vive plenamente como Iglesia es la liturgia: esta es el acto por el que creemos que Dios entra en nuestra realidad y le podemos encontrar, le podemos tocar. Es el acto por el que entramos en contacto con Dios: Él viene a nosotros, y nosotros somos iluminados por Él.

Por lo tanto, cuando en las reflexiones sobre la liturgia centramos nuestra atención solo en cómo hacerla atractiva, interesante, hermosa, corremos el riesgo de olvidar lo esencial: la liturgia es celebrada por Dios y no por nosotros mismos; es obra suya; es Él el sujeto; y nosotros debemos abrirnos a Él y dejarnos guiar por Él y por su Cuerpo que es la Iglesia.

Pidamos al Señor aprender cada día a vivir la sagrada liturgia, especialmente la Celebración eucaristíca, rezando en el “nosotros” de la Iglesia, que dirige su mirada no hacia sí misma, sino a Dios, y sintiéndonos parte de la Iglesia viviente de todos los lugares y de todos los tiempos. Gracias.

Traducido del original italiano por José Antonio Varela V.

Mensaje de S.S. Benedicto XVI

para la Jornada Mundial del Enfermo 2012

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Que se celebra el 11 de febrero, Fiesta de la Virgen de Lourdes

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“¡Levántate, vete; tu fe te ha salvado!” (Lc 17, 19)

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¡Queridos hermanos y hermanas!

En ocasión de la Jornada Mundial del Enfermo, que celebraremos el próximo 11 de febrero de 2012, memoria de la Bienaventurada Virgen de Lourdes, deseo renovar mi cercanía espiritual a todos los enfermos que están hospitalizados o son atendidos por las familias, y expreso a cada uno la solicitud y el afecto de toda la Iglesia. En la acogida generosa y afectuosa de cada vida humana, sobre todo la débil y enferma, el cristiano expresa un aspecto importante de su testimonio evangélico siguiendo el ejemplo de Cristo, que se ha inclinado ante los sufrimientos materiales y espirituales del hombre para curarlos.

1. Este año, que constituye la preparación más inmediata para la solemne Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará en Alemania el 11 de febrero de 2013, y que se centrará en la emblemática figura evangélica del samaritano (cf. Lc 10, 29-37), quisiera poner el acento en los “sacramentos de curación”, es decir, en el sacramento de la penitencia y de la reconciliación, y en el de la unción de los enfermos, que culminan de manera natural en la comunión eucarística.

El encuentro de Jesús con los diez leprosos, descrito en el Evangelio de san Lucas (cf. Lc 17, 11-19), y en particular las palabras que el Señor dirige a uno de ellos: “¡Levántate, vete; tu fe te ha salvado!” (v. 19), ayudan a tomar conciencia de la importancia de la fe para quienes, agobiados por el sufrimiento y la enfermedad, se acercan al Señor. En el encuentro con él, pueden experimentar realmente que ¡quien cree no está nunca solo! En efecto, Dios por medio de su Hijo, no nos abandona en nuestras angustias y sufrimientos, está junto a nosotros, nos ayuda a llevarlas y desea curar nuestro corazón en lo más profundo (cf. Mc 2, 1-12).

La fe de aquel leproso que, a diferencia de los otros, al verse sanado, vuelve enseguida a Jesús lleno de asombro y de alegría para manifestarle su reconocimiento, deja entrever que la salud recuperada es signo de algo más precioso que la simple curación física, es signo de la salvación que Dios nos da a través de Cristo, y que se expresa con las palabras de Jesús: tu fe te ha salvado. Quien invoca al Señor en su sufrimiento y enfermedad, está seguro de que su amor no le abandona nunca, y de que el amor de la Iglesia, que continúa en el tiempo su obra de salvación, nunca le faltará. La curación física, expresión de la salvación más profunda, revela así la importancia que el hombre, en su integridad de alma y cuerpo, tiene para el Señor.

Cada uno de los sacramentos, además, expresa y actúa la proximidad Dios mismo, el cual, de manera absolutamente gratuita, “nos toca por medio de realidades materiales…, que él toma a su servicio y las convierte en instrumentos del encuentro entre nosotros y Él mismo” (Homilía, S. Misa Crismal, 1 de abril de 2010). “La unidad entre creación y redención se hace visible. Los sacramentos son expresión de la corporeidad de nuestra fe, que abraza cuerpo y alma, al hombre entero” (Homilía, S. Misa Crismal, 21 de abril de 2011).

La tarea principal de la Iglesia es, ciertamente, el anuncio del Reino de Dios, «pero precisamente este mismo anuncio debe ser un proceso de curación: “… para curar los corazones desgarrados” (Is 61, 1)» (ibíd.), según la misión que Jesús confió a sus discípulos (cf. Lc 9, 1-2; Mt 10, 1.5-14; Mc 6, 7-13). El binomio entre salud física y renovación del alma lacerada nos ayuda, pues, a comprender mejor los “sacramentos de curación”.

2. El sacramento de la penitencia ha sido, a menudo, el centro de reflexión de los pastores de la Iglesia, por su gran importancia en el camino de la vida cristiana, ya que “toda la fuerza de la Penitencia consiste en que nos restituye a la gracia de Dios y nos une a Él con profunda amistad” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1468). La Iglesia, continuando el anuncio de perdón y reconciliación, proclamado por Jesús, no cesa de invitar a toda la humanidad a convertirse y a creer en el Evangelio. Así lo dice el apóstol Pablo: “Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo, os pedimos que os reconciliéis con Dios” (2 Co 5, 20).

Jesús, con su vida anuncia y hace presente la misericordia del Padre. Él no ha venido para condenar, sino para perdonar y salvar, para dar esperanza incluso en la oscuridad más profunda del sufrimiento y del pecado, para dar la vida eterna; así, en el sacramento de la penitencia, en la “medicina de la confesión”, la experiencia del pecado no degenera en desesperación, sino que encuentra el amor que perdona y transforma (cf. Juan Pablo II, Exhortación ap. postsin. Reconciliatio et Paenitentia, 31).

Dios, “rico en misericordia” (Ef 2, 4), como el padre de la parábola evangélica (cf. Lc 15, 11-32), no cierra el corazón a ninguno de sus hijos, sino que los espera, los busca, los alcanza allí donde el rechazo de la comunión los ha encerrado en el aislamiento y en la división, los llama a reunirse en torno a su mesa, en la alegría de la fiesta del perdón y la reconciliación. El momento del sufrimiento, en el cual podría surgir la tentación de abandonarse al desaliento y a la desesperación, puede transformarse en tiempo de gracia para recapacitar y, como el hijo pródigo de la parábola, reflexionar sobre la propia vida, reconociendo los errores y fallos, sentir la nostalgia del abrazo del Padre y recorrer el camino de regreso a casa. Él, con su gran amor vela siempre y en cualquier circunstancia sobre nuestra existencia y nos espera para ofrecer, a cada hijo que vuelve a él, el don de la plena reconciliación y de la alegría.

3. De la lectura del Evangelio emerge, claramente, cómo Jesús ha mostrado una particular predilección por los enfermos. Él no sólo ha enviado a sus discípulos a curar las heridas (cf. Mt 10, 8; Lc 9, 2; 10, 9), sino que también ha instituido para ellos un sacramento específico: la unción de los enfermos. La carta de Santiago atestigua la presencia de este gesto sacramental ya en la primera comunidad cristiana (cf. 5, 14-16): con la unción de los enfermos, acompañada con la oración de los presbíteros, toda la Iglesia encomienda a los enfermos al Señor sufriente y glorificado, para que les alivie sus penas y los salve; es más, les exhorta a unirse espiritualmente a la pasión y a la muerte de Cristo, para contribuir, de este modo, al bien del Pueblo de Dios.

Este sacramento nos lleva a contemplar el doble misterio del monte de los Olivos, donde Jesús dramáticamente encuentra, aceptándola, la vía que le indicaba el Padre, la de la pasión, la del supremo acto de amor. En esa hora de prueba, él es el mediador “llevando en sí mismo, asumiendo en sí mismo el sufrimiento de la pasión del mundo, transformándolo en grito hacia Dios, llevándolo ante los ojos de Dios y poniéndolo en sus manos, llevándolo así realmente al momento de la redención” (Lectio divina, Encuentro con el clero de Roma, 18 de febrero de 2010). Pero “el Huerto de los Olivos es también el lugar desde el cual ascendió al Padre, y es por tanto el lugar de la Redención…

Este doble misterio del monte de los Olivos está siempre “activo” también en el óleo sacramental de la Iglesia… signo de la bondad de Dios que llega a nosotros” (Homilía, S. Misa Crismal, 1 de abril de 2010). En la unción de los enfermos, la materia sacramental del óleo se nos ofrece, por decirlo así, “como medicina de Dios… que ahora nos da la certeza de su bondad, que nos debe fortalecer y consolar, pero que, al mismo tiempo, y más allá de la enfermedad, remite a la curación definitiva, a la resurrección (cf. St 5, 14)” (ibíd.).

Este sacramento merece hoy una mayor consideración, tanto en la reflexión teológica como en la acción pastoral con los enfermos. Valorizando los contenidos de la oración litúrgica que se adaptan a las diversas situaciones humanas unidas a la enfermedad, y no sólo cuando se ha llegado al final de la vida (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1514), la unción de los enfermos no debe ser considerada como “un sacramento menor” respecto a los otros. La atención y el cuidado pastoral hacia los enfermos, por un lado es señal de la ternura de Dios con los que sufren, y por otro lado beneficia también espiritualmente a los sacerdotes y a toda la comunidad cristiana, sabiendo que todo lo que se hace con el más pequeño, se hace con el mismo Jesús (cf. Mt 25, 40).

4. A propósito de los “sacramentos de la curación”, san Agustín afirma: “Dios cura todas tus enfermedades. No temas, pues: todas tus enfermedades serán curadas… Tú sólo debes dejar que él te cure y no rechazar sus manos” (Exposición sobre el salmo 102, 5: PL 36, 1319-1320). Se trata de medios preciosos de la gracia de Dios, que ayudan al enfermo a conformarse, cada vez con más plenitud, con el misterio de la muerte y resurrección de Cristo.

Junto a estos dos sacramentos, quisiera también subrayar la importancia de la eucaristía. Cuando se recibe en el momento de la enfermedad contribuye de manera singular a realizar esta transformación, asociando a quien se nutre con el Cuerpo y la Sangre de Jesús al ofrecimiento que él ha hecho de sí mismo al Padre para la salvación de todos. Toda la comunidad eclesial, y la comunidad parroquial en particular, han de asegurar la posibilidad de acercarse con frecuencia a la comunión sacramental a quienes, por motivos de salud o de edad, no pueden ir a los lugares de culto. De este modo, a estos hermanos y hermanas se les ofrece la posibilidad de reforzar la relación con Cristo crucificado y resucitado, participando, con su vida ofrecida por amor a Cristo, en la misma misión de la Iglesia.

En esta perspectiva, es importante que los sacerdotes que prestan su delicada misión en los hospitales, en las clínicas y en las casas de los enfermos se sientan verdaderos «”ministros de los enfermos”, signo e instrumento de la compasión de Cristo, que debe llegar a todo hombre marcado por el sufrimiento» (Mensaje para la XVIII Jornada Mundial del Enfermo, 22 de noviembre de 2009).

La conformación con el misterio pascual de Cristo, realizada también mediante la práctica de la comunión espiritual, asume un significado muy particular cuando la eucaristía se administra y se recibe como viático. En ese momento de la existencia, resuenan de modo aún más incisivo las palabras del Señor: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día” (Jn 6, 54).

En efecto, la eucaristía, sobre todo como viático, es –según la definición de san Ignacio de Antioquía– “fármaco de inmortalidad, antídoto contra la muerte” (Carta a los Efesios, 20: PG 5, 661), sacramento del paso de la muerte a la vida, de este mundo al Padre, que a todos espera en la Jerusalén celeste.

5. El tema de este Mensaje para la XX Jornada Mundial del Enfermo, “¡Levántate, vete; tu fe te ha salvado!”, se refiere también al próximo “Año de la fe”, que comenzará el 11 de octubre de 2012, ocasión propicia y preciosa para redescubrir la fuerza y la belleza de la fe, para profundizar sus contenidos y para testimoniarla en la vida de cada día (cf. Carta ap. Porta fidei, 11 de octubre de 2011). Deseo animar a los enfermos y a los que sufren a encontrar siempre en la fe un ancla segura, alimentada por la escucha de la palabra de Dios, la oración personal y los sacramentos, a la vez que invito a los pastores a facilitar a los enfermos su celebración.

Que los sacerdotes, siguiendo el ejemplo del Buen Pastor y como guías de la grey que les ha sido confiada, se muestren llenos de alegría, atentos con los más débiles, los sencillos, los pecadores, manifestando la infinita misericordia de Dios con las confortadoras palabras de la esperanza (cf. S. Agustín, Carta 95, 1: PL 33, 351-352).

A todos los que trabajan en el mundo de la salud, como también a las familias que en sus propios miembros ven el rostro sufriente del Señor Jesús, renuevo mi agradecimiento y el de la Iglesia, porque, con su competencia profesional y tantas veces en silencio, sin hablar de Cristo, lo manifiestan (cf. Homilía, S. Misa Crismal, 21 de abril de 2011).

A María, Madre de Misericordia y Salud de los Enfermos, dirigimos nuestra mirada confiada y nuestra oración; su materna compasión, vivida junto al Hijo agonizante en la Cruz, acompañe y sostenga la fe y la esperanza de cada persona enferma y que sufre en el camino de curación de las heridas del cuerpo y del espíritu.

Os aseguro mi recuerdo en la oración, mientras imparto a cada uno una especial Bendición Apostólica.

Vaticano, 20 de noviembre de 2011, solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.

BENEDICTUS PP XVI

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Martes de la 4ª semana

Tiempo Ordinario

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Talitha, qumi

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Evangelio: Marcos 5, 21-43

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.»

Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado.

Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?»
Los discípulos le contestaron: «Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: “¿Quién me ha tocado?”»
Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo.
Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»

Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?» Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.»
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos.

Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le djo: «Talitha, qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).
La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

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El decálogo de la Unción de enfermos,

un seguro de vida

enero 30, 2012

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Unción de los enfermos,
presencia compasiva y sanante de Dios

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 Carta del obispo de Plasencia, España

Acabamos de conocer el mensaje de Su Santidad, el Papa Benedicto XVI, con ocasión de la Jornada Mundial del Enfermo, en el que reflexiona sobre los sacramentos de curación. En este bello y profundo documento, el Santo Padre, al referirse al Sacramento de la Unción, dice de él que se merece una mayor consideración, tanto en la reflexión teológica como en la acción pastoral con los enfermos.

Pues bien, al leer esto, me he sentido invitado a poner mi granito de arena, al menos en lo que se refiere a la animación pastoral de este sacramento en nuestra diócesis. Lo haré a modo de decálogo, para así ajustarme al espacio que yo mismo me he impuesto en las cartas que habitualmente os escribo.

Pero, antes de ir sumando del uno al diez, quiero aportar un criterio común que recorra las ideas y sugerencias posteriores: promover pastoralmente el Sacramento de la Unción de enfermos es de gran valor en la nueva evangelización. En efecto, este sacramento renueva la fe del que lo recibe y, además convierte al enfermo en un testigo de la presencia compasiva y sanante de Dios en su vida, es decir, hace de él un auténtico evangelizador.

Pero vayamos ya al prometido decálogo:

1.- El sacramento de la Unción de enfermos necesita la fe para ser acogido y valorado, al tiempo que también cultiva la fe del enfermo, la fortalece y es un foco luminoso que ilumina con la luz de Cristo a quienes le cuidan, en cualquiera de los entornos que todo enfermo suele y debe tener. El enfermo que pide y acepta este precioso sacramento, también escucha estas palabras de consuelo de Cristo: “tu fe te ha salvado”.

2.- Los sacramentos de la Unción de Enfermos y el de la Penitencia o Reconciliación -los dos de curación- están estrechamente unidos, ambos curan en cuerpo y alma. Con los dos se produce la renovación del alma, y por la Unción, además, si es su voluntad, también el Señor concede la salud corporal. Por eso, difícilmente se puede valorar y desear el sacramento de la Unción, si no nos acercamos con asiduidad y gratitud al sacramento que nos restituye la gracia y nos une a Dios con profunda amistad. Es más, la Unción debería ir acompañada de una confesión general.

3.- La Unción de enfermos es un sacramento de esperanza, en el que se alivian las penas, se percibe la mano salvadora del Señor y en el que se produce un encuentro espiritual con Cristo, especialmente en su pasión, su muerte y su resurrección. La misma materia sacramental, el óleo, convierte la unción en medicina de Dios, que fortalece y consuela al enfermo, lo sana y siempre remite a la curación definitiva en la vida eterna.

4.- La Unción es un sacramento necesario en el proceso vital de los seres humanos, cuando llega el momento de la enfermedad, venga en la edad que venga. El hecho de que ya los primeros cristianos lo consideraran un sacramento específico, con el que encomendaban los enfermos al Señor sufriente y glorificado, como atestigua Santiago (5,14-16), hace que la Unción no sea un sacramento menor respecto a los otros. Por eso la Iglesia continúa con la misma sensibilidad y los mismos gestos de Jesús en su solicitud por los enfermos, sus verdaderos predilectos.

5.-  La Unción de enfermos es un sacramento de la Iglesia, es decir, pertenece a la solicitud pastoral permanente de la comunidad cristiana hacia los enfermos: de todos los que hacen la pastoral de la salud, incluidos los profesionales de la sanidad y los familiares. Todos son ministros de los enfermos y signo e instrumento de la compasión de Cristo con el hermano sufriente. Por eso, la celebración de la Unción de enfermos ha de ser eclesial y comunitaria, incluso cuando tiene lugar en familia o en la habitación de un hospital.

6.-  El Sacramento de la Unción no es un remedio extremo que hay que posponer lo más posible. No es la “extremaunción”. Es un don que nos da el Señor, Médico celeste, que nos socorre en la enfermedad. En efecto se ha de pedir este sacramento -puede ser recibido cuantas veces sea necesario- cuando las condiciones de edad y necesidad hacen al fiel particularmente necesitado de ayuda de la gracia divina; es decir, “cuando experimenta las dificultades inherentes al estado de enfermedad grave o a la vejez”.

7.- Se trata de un sacramento que ha de ser siempre facilitado, porque con él se acerca el amor de Dios en la hora del dolor y la enfermedad. Nunca, por tanto, debería ser obstaculizado, especialmente por los familiares, los cuales, quizás por no estar en la honda de fe del enfermo, proyectan sobre este sacramento sus propios miedos y prejuicios, y a veces son un obstáculo para que los sacerdotes puedan administrarlo.

8.- La propuesta del Sacramento de la Unción ha de hacerse siempre con criterios de fe, pues, como ya se ha dicho, requiere la fe para reconocer la bondad divina en medio de la enfermedad. Por eso, para hacer este sacramento más comprensible y menos temido, no se puede recurrir a propuestas que lo banalicen, como por ejemplo invitar a todos los que se quieran acercar sin hacer un discernimiento personalizado sobre la edad o la gravedad de la enfermedad de los que van a recibirlo. Tampoco ha de disimularse en sus palabras y en sus ritos o gestos.

9.- Al ser la Unción un sacramento que se recibe en una situación en la que los seres humanos se hacen muchas reflexiones y preguntas, el enfermo tiene derecho a que se le ayude a encontrar las respuestas que le ofrece la fe, aunque por las circunstancias que fuere, a lo largo de su vida la hubieran puesto entre paréntesis. La cuestión de Dios no falta nunca, siempre vuelve, especialmente en esos momentos cruciales, del mismo modo que también está presente en la enfermedad, de un modo más o menos explícito, la cruz de Cristo y la esperanza en el Resucitado.

10.- El Sacramento de la Unción nunca se recibe aislado del clima religioso que vive el enfermo. Por eso, además del ya aludido sacramento de la Reconciliación, no debe faltar el Viático, cuando haya llegado su momento, ya que éste es la sagrada comunión que recibe una persona cuando se dispone a terminar su vida terrena. Tampoco puede faltarle al enfermo el consuelo de sus devociones, de sus imágenes queridas y, sobre todo, de las oraciones, especialmente a la Santísima Virgen: el ángelus, el rosario y otras oraciones marianas son de gran consuelo en la enfermedad.

Seguramente consideras incompleta esta reflexión; pero estoy seguro de que con estas diez motivaciones podemos hablar bien de este “seguro de vida” que en realidad es la Unción de los Enfermos.

Con todo mi afecto.

Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Plasencia

http://revistaecclesia.com/content/view/31825/1/

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El maná de cada día, 13.1.12

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Viernes de la 1ª semana del Tiempo Ordinario

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Evangelio: Marcos 2, 1-12

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra. Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico.

Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados quedan perdonados.»

Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: «Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?»

Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico “tus pecados quedan perdonados” o decirle “levántate, coge la camilla y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados…»
Entonces le dijo al paralítico: «Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.»

Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual.»

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LAS VIRTUDES HUMANAS EN EL APOSTOLADO

I. El Evangelio de la Misa1 presenta a Jesús enseñando a la muchedumbre venida de muchas aldeas de Galilea y de Judea; se juntaron tantos que ya ni a la puerta había sitio. Entonces vienen trayéndole un paralítico, que era transportado por cuatro. A pesar de sus denodados intentos no logran llegar hasta Jesús, pero ellos no cejaron en su empeño de aproximarse al Maestro con el amigo que yacía en una camilla. Entonces, cuando otros habrían desistido por las dificultades que les cerraban el paso, ellos no se arredraron y subieron hasta el tejado, levantaron la techumbre por el sitio donde se encontraba el Señor y, después de hacer un agujero, descolgaron la camilla con el paralítico. Jesús se quedó admirado de la fe y de la audacia de estos hombres. Y por ellos, y por la humildad del paralítico que se ha dejado ayudar, realizó un gran milagro: el perdón de los pecados del enfermo y la curación de su parálisis.

El paralítico representa, de algún modo, a todo hombre al que sus pecados o su ignorancia impiden llegar hasta Dios. San Ambrosio, comentando este pasaje, exclama: «¡Qué grande es el Señor, que por los méritos de algunos perdona a los otros!»2. Los amigos que llevan hasta el Señor al enfermo incapacitado son un ejemplo vivo de apostolado. Los cristianos somos instrumentos del Señor para que realice verdaderos milagros en nuestros amigos que, por tantos motivos, se encuentren como incapacitados por sí mismos para llegar hasta Cristo que les espera.

La tarea apostólica ha de estar movida por el afán de ayudar a los hombres a encontrar a Jesús. Para ello, entre otras cosas, se requieren una serie de virtudes sobrenaturales, como vemos en la actuación de los amigos de este enfermo de Cafarnaún. Son hombres que tienen una gran fe en el Maestro, a quien ya habían tratado en otras ocasiones; quizá fue el mismo Jesús quien les dijo que lo llevaran hasta Él. Y es una fe con obras, pues ponen los medios ordinarios y extraordinarios que el caso requiere. Son hombres llenos de esperanza y optimismo, convencidos de que Jesucristo es lo único que verdaderamente necesita el amigo.

El relato del Evangelio nos deja ver también muchas virtudes humanas, necesarias en toda labor de apostolado. En primer lugar son hombres que han echado fuera los respetos humanos: nada les importa lo que piensen los demás –había mucha gente– por su acción, que podía ser fácilmente juzgada como extremosa, intempestiva, distinta de lo que hacían los demás que habían acudido a oír al Maestro. Solo les importa una cosa: llegar hasta Jesús con su amigo, cueste lo que cueste. Y esto solo es posible cuando se tiene una gran rectitud de intención, cuando lo único que importa es el juicio de Dios y nada, o muy poco, el juicio de los hombres.

¿Actuamos también nosotros así? ¿Nos importa en algunas ocasiones más el «qué dirán» las gentes que el juicio de Dios? ¿Tenemos reparo en distinguirnos de los demás, cuando precisamente lo que espera el Señor, y también quienes ven nuestras acciones, es que nos distingamos llevando a cabo aquello que debemos hacer? ¿Sabemos mantener en público, cuando sea necesario, nuestra fe y nuestro amor a Jesucristo?

II. Estos cuatro amigos ejercitaron en su tarea la virtud de la prudencia, que lleva a buscar el mejor camino para lograr su fin. Dejaron a un lado la «falsa prudencia», la que llama San Pablo prudencia de la carne3, que fácilmente se identifica con la cobardía, y lleva a buscar solo lo que es útil para el bien corporal, como si fuera este el principal o el único fin de la vida. La «falsa prudencia» equivale al disimulo, la hipocresía, la astucia, el cálculo interesado y egoísta, que mira principalmente el interés material. Y, por eso, esta falsa virtud es, en realidad, miedo, temor, cobardía, soberbia, pereza…

Si estos hombres se hubieran dejado llevar por la prudencia de la carne, su amigo no habría llegado hasta Jesús, y ellos no habrían sentido el inmenso gozo que vieron brillar en la mirada de Jesús, cuando curó al enfermo. Se habrían quedado a la entrada de la casa abarrotada de gente, y ni siquiera habrían oído desde allí a Jesús.

Aquellos hombres vivieron plenamente la virtud de la prudencia, que nos dice en cada caso lo que conviene hacer -aunque sea difícil- o dejar de hacer, la que nos enseña los medios que conducen al fin que pretendemos, la que nos indica cuándo y cómo debemos obrar. Aquellos amigos conocían bien su fin –llegar hasta el Señor– y buscaron medios para realizarlo: subir a la terraza de la casa, hacer un agujero suficientemente grande y descolgar al paralítico en su camilla, hasta estar delante de Jesús. No les importaron mucho las palabras falsamente «prudentes» de otras personas que les aconsejaban esperar otra ocasión.

Estos hombres de Cafarnaún fueron verdaderos amigos de aquel que por sí mismo no podía llegar hasta el Maestro, pues «es propio del amigo hacer bien a los amigos, principalmente a aquellos que se encuentran más necesitados»4, y no existe mayor necesidad que la de Dios. Por eso, la primera muestra de aprecio por los amigos es la de acercarlos más y más a Cristo, fuente de todo bien; no contentarnos con que no hagan el mal y no lleven una conducta desordenada, sino lograr que aspiren a la santidad, a la que han sido llamados –todos– y para la que el Señor les dará las gracias necesarias. No existe favor más grande que este de ayudarles en su camino hacia Dios. No encontraremos un bien mayor que darles. Por eso, debemos aspirar a tener muchos amigos y fomentar amistades auténticas.

«El verdadero amigo no puede tener, para su amigo, dos caras: la amistad, si ha de ser leal y sincera, exige renuncias, rectitud, intercambio de favores, de servicios nobles y lícitos. El amigo es fuerte y sincero en la medida en que, de acuerdo con la prudencia sobrenatural, piensa generosamente en los demás, con personal sacrificio. Del amigo se espera la correspondencia al clima de confianza, que se establece con la verdadera amistad; se espera el reconocimiento de lo que somos y, cuando sea necesaria, también la defensa clara y sin paliativos»5.

La amistad ha sido, desde los comienzos, el cauce natural por el que muchos han encontrado la fe en Jesucristo y la misma vocación a una entrega más plena. Es un camino natural y sencillo, que elimina muchos obstáculos y dificultades. El Señor tiene en cuenta con frecuencia este medio para darse a conocer. Los primeros discípulos que conocieron al Señor fueron a comunicar la Buena Nueva, antes que a ningún otro, a los que amaban. Andrés trajo a Pedro, su hermano; Felipe, a su amigo Natanael; Juan seguramente encaminó hacia el Señor a su hermano Santiago6.

¿Hacemos así nosotros? ¿Deseamos comunicar cuanto antes a quienes más aprecio tenemos el mayor bien que hemos encontrado? ¿Hablamos de Dios a nuestros amigos, a nuestros familiares, a los compañeros de estudio o de trabajo? ¿Es nuestra amistad un cauce para que otros se acerquen más a Cristo?

III. El cristiano ha de ejercitar en su tarea apostólica otras virtudes humanas para ser buen instrumento del Señor en su misión de recristianizar el mundo: fortaleza ante los obstáculos que de un modo u otro se presentan en toda tarea apostólica; constancia y paciencia, porque las almas, como la semilla, tardan a veces en dar su fruto, y porque no se puede lograr en unos días lo que quizá Dios ha previsto que se realice en meses o en años; audacia para sacar en la conversación temas profundos que no surgen si no se provocan oportunamente, y también para proponer metas más altas que nuestros amigos no vislumbran por sí mismos; veracidad y autenticidad, sin las cuales es imposible que exista una verdadera amistad…

Nuestro mundo está necesitado de hombres y mujeres de una pieza, ejemplares en sus tareas, sin complejos, sobrios, serenos, profundamente humanos, firmes, comprensivos e intransigentes en la doctrina de Cristo, afables, justos, leales, alegres, optimistas, generosos, laboriosos, sencillos, valientes…, para que así sean buenos colaboradores de la gracia, pues «el Espíritu Santo se sirve del hombre como de un instrumento»7, y entonces sus obras cobran una eficacia divina, como la herramienta, que de sí misma sería incapaz de producir nada, y en manos de un buen profesional puede llegar a realizar obras maestras.

¡Qué alegría la de aquellos hombres cuando vuelven con el amigo sano del cuerpo y del alma! El encuentro con Cristo estrechó aún más su amistad, como ocurre en todo apostolado verdadero. No olvidemos nosotros que no existe enfermedad que Cristo no pueda curar, para no dar como irrecuperables a gentes a las que cada día debemos tratar por razón de estudio, de trabajo, de parentesco o de vecindad. Muchos de ellos se encuentran como impedidos para acercarse más a Jesucristo: nosotros, ayudados por la gracia, debemos llevarlos hasta Él.

Un gran amor a Cristo será lo que nos impulsará a una fe operativa, sin respetos humanos, sin pararnos en las lógicas dificultades que hallaremos. Cuando nos encontremos hoy cerca del Sagrario no dejemos de hablar al Maestro de esos amigos que deseamos llevarle para que Él los cure.

1 Mc 2, 1-12. — 2 San Ambrosio, Tratado sobre el Evangelio de San Lucas, in loc.  3Cfr. Rom 8, 6-8. — 4 Santo Tomás, Ética a Nicómaco, 9, 13.  5 San Josemaría Escrivá, Carta 11-III-1940.  6 Cfr. Jn 1, 41 ss. — 7 Santo Tomás, Suma Teológica, 2-2, q. 177, a. 1.

http://www.enlacecatolico.com
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¿Cómo era la acción sanadora de Jesús?

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El 14 de diciembre de 2011 (ZENIT.org), el Papa Benedicto pronunció una catequesis dirigida a los fieles congregados de Italia y de todas las partes del mundo en la Audiencia de los miércoles. La exposición que a continuación reproduzco continúa el ciclo de catequesis sobre la oración.

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La acción sanadora de Jesús va unida a la oración dirigida al Padre

La acción sanadora de Jesús va acompañada de la oración al Padre

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Creo que la exposición del Papa Benedicto resultará extraordinariamente ilustrativa para las personas interesadas en este apartado de “Oración y sanación”. Pido al Señor que así sea, a fin de que nuestra oración esté más enraizada en el misterio del Dios Salvador y sea más sanadora para nuestro hermanos.

El primer texto comentado está tomado de Mc 7, 32-37: Curación de un sordomudo.

[32] Le llevaron un hombre sordo y tartamudo y le suplicaban que impusiera las manos sobre él. [33] Lo tomó, lo apartó de la gente y, a solas, le metió los dedos en los oídos; después le tocó la lengua con saliva; [34] levantó la vista al cielo, suspiró y le dijo: —Effatá, que significa ábrete.[35][Al punto] se le abrieron los oídos, se le soltó el impedimento de la lengua y hablaba normalmente. [36] Les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más insistía, más lo pregonaban. [37] Llenos de asombro comentaban: —Todo lo ha hecho bien, hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

El Papa saludó a sus oyentes, y después comentó el texto bíblico con esta palabras:

Queridos hermanos y hermanas, hoy quisiera reflexionar con vosotros sobre la oración de Jesús vinculada a su prodigiosa acción curativa. En los Evangelios se presentan distintas situaciones en las que Jesús reza frente a la obra benéfica y sanadora de Dios Padre, que actúa a través de Él.

Se trata de una oración que, una vez más, manifiesta la relación única de conocimiento y de comunión con el Padre, mientras que Jesús se deja implicar con gran participación humana en el sufrimiento de sus amigos, por ejemplo Lázaro y su familia, o de los muchos pobres y enfermos que Él quiso ayudar concretamente.

1.- Un caso significativo fue la curación del sordomudo (cf. Mc 7, 32-37). El relato del evangelista Marcos que apenas hemos escuchado, muestra que la acción sanadora de Jesús está conectada con su intensa relación con el prójimo, el enfermo, y con el Padre. La escena del milagro está descrita con atención, de esta manera: “Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y dijo: Effatá, que significa: ‘Ábrete’ (7, 33-34).

Jesús quiere que la curación suceda “aparte, lejos de la multitud”. Esto parece ser no solo para que el milagro se realice sin que la gente se dé cuenta, sino también para evitar que se hagan interpretaciones limitadas o distorsionadas de la persona de Jesús. La elección de llevar al enfermo aparte, hace que, en el momento de la curación, Jesús y el sordomudo se encuentren solos, cercanos, en una relación particular.

Con un gesto, el Señor toca los oídos y la lengua del enfermo, o sea los centros específicos de su enfermedad. La intensidad de la atención de Jesús se manifiesta también en los rasgos insólitos de la curación: Emplea sus propios dedos y su propia saliva. También el hecho de que el evangelista nos traslade la palabra original pronunciada por el Señor: Effatá, que quiere decir “¡Ábrete!”, evidencia el carácter singular de la escena.

Pero el punto central de este episodio es el hecho de que Jesús en el momento de realizar la curación, busca directamente su relación con el Padre. El relato dice, de hecho, que Él, “mirando hacia el cielo, suspiró” (v. 34). La atención al enfermo, la atención de Jesús hacia él, está vinculada a una actitud profunda de oración dirigida a Dios. Y el suspiro se describe con un verbo que en el Nuevo Testamento indica la aspiración a algo bueno que todavía falta (cf. Rm 8, 23).

El conjunto del relato muestra que la implicación humana con el enfermo lleva a Jesús a la oración. Una vez más surge su relación única con el Padre, su identidad de Hijo Unigénito. En Él, a través de su persona, se hace presente la actuación benéfica y sanadora de Dios. No es un caso en el que el comentario conclusivo de la gente, después del milagro, recuerde la valoración de la creación en el inicio del Génesis: “Ha hecho bien todas las cosas” (Mc 7, 37). En la acción sanadora de Jesús, entra de un modo claro la oración, con su mirada hacia el cielo. La fuerza que ha sanado al sordomudo está ciertamente provocada por la compasión hacia él, pero proviene del recurso hacia el Padre. Se encuentran estas dos relaciones: la relación humana de compasión con el hombre, que entra en la relación con Dios, y se convierte así, en curación.

A continuación el Papa Benedicto se refirió al texto de la resurrección de Lázaro, según el relato de Jn 11, 1-44:

[1] Había un enfermo llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y su hermana Marta. [2] María era la que había ungido al Señor con perfumes y le había enjugado los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro estaba enfermo. [3] Las hermanas le enviaron este recado: —Señor, tu amigo está enfermo. [4] Al oírlo, Jesús comentó: —Esta enfermedad no ha de acabar en la muerte; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. [5] Jesús era amigo de Marta, de su hermana y de Lázaro. [6] Sin embargo cuando oyó que estaba enfermo, prolongó su estancia dos días en el lugar.
[7]Después dice a los discípulos: —Vamos a volver a Judea. [8] Le dicen los discípulos: —Rabí, hace poco intentaban apedrearte los judíos, ¿y quieres volver allá? [9] Jesús les contestó: —¿No tiene el día doce horas? Quien camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; [10] quien camina de noche tropieza, porque no tiene luz. [11] Dicho esto, añadió: —Nuestro amigo Lázaro está dormido; voy a despertarlo. [12] Contestaron los discípulos: —Señor, si está dormido, sanará. [13] Pero Jesús se refería a su muerte, mientras que ellos creyeron que se refería al sueño.
[14] Entonces Jesús les dijo abiertamente: —Lázaro ha muerto. [15] Y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Vayamos a verlo. [16] Tomás, que significa mellizo, dijo a los demás discípulos: —Vamos también nosotros a morir con él. [17] Cuando Jesús llegó, encontró que llevaba cuatro días en el sepulcro. [18] Betania queda cerca de Jerusalén, a unos tres kilómetros. [19] Muchos judíos habían ido a visitar a Marta y María para darles el pésame por la muerte de su hermano. [20] Cuando Marta oyó que Jesús llegaba, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. [21] Marta dijo a Jesús: —Si hubieras estado aquí, Señor, mi hermano no habría muerto. [22] Pero yo sé que lo que pidas, Dios te lo concederá.
[23] Le dice Jesús: —Tu hermano resucitará. [24] Le dice Marta: —Sé que resucitará en la resurrección del último día. [25] Jesús le contestó: —Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque muera, vivirá; [26] y quien vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Lo crees? [27] Le contestó: —Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo. [28] Dicho esto, se fue, llamó en privado a su hermana María y le dijo: —El Maestro está aquí y te llama. [29] Al oírlo, se levantó a toda prisa y se dirigió hacia él. [30] Jesús no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde lo encontró Marta. [31] Los judíos que estaban con ella en la casa consolándola, al ver que María se levantaba de repente y salía, fueron detrás de ella, pensando que iba al sepulcro a llorar allí.
[32] Cuando María llegó adonde estaba Jesús, al verlo, cayó a sus pies y le dijo: —Si hubieras estado aquí, Señor, mi hermano no habría muerto. [33] Jesús al ver llorar a María y también a los judíos que la acompañaban, se estremeció por dentro [34] y dijo muy conmovido: —¿Dónde lo habéis puesto? Le dicen: —Ven, Señor, y lo verás. [35] Jesús se echó a llorar.
[36] Los judíos comentaban: —¡Cómo lo quería! [37] Pero algunos decían: —El que abrió los ojos al ciego, ¿no pudo impedir que éste muriera? [38] Jesús, estremeciéndose de nuevo, se dirigió al sepulcro. Era una caverna con una piedra delante. [39] Jesús dice: —Retirad la piedra. Le dice Marta, la hermana del difunto: —Señor, ya hiede, pues lleva cuatro días muerto. [40] Le contesta Jesús: —¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?
[41] Retiraron la piedra. Jesús alzó la vista al cielo y dijo: —Te doy gracias, Padre, porque me has escuchado. [42] Yo sé que siempre me escuchas, pero lo he dicho por la gente que me rodea, para que crean que tú me enviaste. [43] Dicho esto, gritó con fuerte voz: —Lázaro, sal afuera. [44] Salió el muerto con los pies y las manos sujetos con vendas y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: —Desatadlo y dejadlo ir.

El Papa Benedicto comenta el texto, cita algunos puntos del Catecismo y trata de sacar alguna conclusión para nuestra vida cristiana. Acontinuación sus palabras.

2.- En el relato joánico sobre la resurrección de Lázaro, se testifica esta misma dinámica, con una evidencia todavía mayor (cf. Jn 11, 1-44). También aquí se entrelazan, por una parte, el vínculo de Jesús con un amigo y con su sufrimiento y, por la otra, la relación filial que Él tiene con el Padre.

La participación humana de Jesús en el asunto de Lázaro tiene detalles particulares. Durante todo el relato se recuerda varias veces la amistad con él, así como también con las hermanas Marta y María. Jesús mismo afirma: “Nuestro amigo Lázaro duerme, pero yo voy a despertarlo” (Jn 11, 11).

El afecto sincero por el amigo está evidenciado también por las hermanas de Lázaro, así como por los judíos (cfr Jn 11, 3; 11,36), y se manifiesta en la conmoción profunda de Jesús con la vista del dolor de Marta y de María y de todos los amigos de Lázaro, y desemboca en el llanto -tan profundamente humano- al acercarse a la tumba: “Jesús, al verla llorar a ella, y también a los judíos que la acompañaban, conmovido y turbado, preguntó: ‘¿Dónde lo pusieron?’. Le respondieron: ‘Ven, Señor, y lo verás’. Y Jesús lloró” (Jn 11, 33-35).

Este vínculo de amistad, la participación y la conmoción de Jesús ante el dolor de los parientes y conocidos de Lázaro, se vincula, en todo el relato, con una continua e intensa relación con el Padre. Desde el principio, el suceso es interpretado por Jesús en relación con su propia identidad y misión y con la glorificación que lo espera. Al recibir la noticia de la enfermedad de Lázaro, de hecho, comenta: “Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella” (Jn 11, 4).

También el anuncio de la muerte del amigo es acogido por Jesús con profundo dolor humano, pero siempre con una clara referencia a la relación con Dios y con la misión que Él le ha confiado. Dice: “Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Vayamos a verlo” (Jn 11, 14-15). El momento de la oración explícita de Jesús al Padre ante la tumba es la conclusión natural de toda la historia, dado el doble registro de la amistad con Lázaro y la relación filial con Dios.

También aquí las dos relaciones van unidas. “Padre, te doy gracias porque me has escuchado” (Jn 11, 41) es una eucaristía. La frase revela que Jesús no ha dejado ni siquiera un instante la oración de petición por la vida de Lázaro. Esta oración continua ha reforzado, incluso, el vínculo con el amigo, y ha confirmado, al mismo tiempo, la decisión de Jesús de permanecer en comunión con la voluntad del Padre, con su plan de amor, en el que la enfermedad y la muerte de Lázaro son consideradas como momentos en los que se manifiesta la gloria de Dios.

3.- Queridos hermanos y hermanas, leyendo esta narración, cada uno de nosotros está llamado a comprender que, en la oración de petición al Señor, no debemos esperar un cumplimiento inmediato de lo que pedimos, de nuestra voluntad, sino confiarnos sobre todo a la voluntad del Padre, leyendo cada suceso en la perspectiva de su gloria, de su diseño de amor, a menudo misterioso para nuestros ojos.

Por esto, en nuestra oración, la petición, la alabanza y la acción de gracias deberían darse unidas, incluso cuando parece que Dios no responda a nuestras esperanzas concretas. El abandonarse en el amor de Dios, que nos precede y nos acompaña siempre, es una de las actitudes fundamentales en nuestro diálogo con Dios.

El Catecismo de la Iglesia Católica comenta de esta manera la oración de Jesús en el relato de la resurrección de Lázaro: “Así, apoyada en la acción de gracias, la oración de Jesús nos revela cómo pedir: antes de que lo pedido sea otorgado, Jesús se adhiere a Aquél que da y que se da en sus dones. El Dador es más precioso que el don otorgado, es el ‘tesoro’, y en Él está el corazón de su Hijo; el don se otorga como ‘por añadidura’ (Mt 6, 21, 33)” (2604).

También para nosotros, más allá de lo que Dios nos da cuando lo invocamos, el don más grande que nos puede dar es su amistad, su presencia, su amor. Él es el tesoro precioso que hay que pedir y custodiar siempre.

La oración que Jesús pronuncia mientras se retira la piedra que tapa la entrada de la tumba de Lázaro, tiene un resultado singular e inesperado. Él, de hecho, después de haber dado gracias a Dios Padre, añade: “Yo sé que siempre me escuchas, pero lo he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado” (Jn 11, 42).

Con su oración, Jesús quiere llevarnos a la fe, a la confianza total en Dios y en su voluntad, y quiere mostrar que este Dios que tanto ha amado al hombre y al mundo, hasta el punto de mandar a su Hijo Unigénito (Jn 3, 16), es el Dios de la Vida, el Dios que lleva esperanza y es capaz de darle la vuelta a situaciones humanamente imposibles.

La oración confiada de un creyente, por tanto, es un testimonio vivo de esta presencia de Dios en el mundo, de su interés en el hombre, de su acción para llevar a cabo su plan de salvación.

.Finalmente, el Papa alude a los dos textos comentados, saca las últimas consecuencias y resume su exposición.

.4.- Las dos oraciones de Jesús meditadas ahora y que acompañan la curación del sordomudo y la resurrección de Lázaro, revelan que el profundo vínculo entre el amor a Dios y el amor al prójimo debe entrar también en nuestra oración.

En Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, la atención hacia el otro, especialmente si está necesitado o sufre, el conmoverse ante el dolor de una familia amiga, lo llevan a dirigirse al Padre, en esa relación que dirige toda su vida. Pero también al revés: la comunión con el Padre, el diálogo constante con Él, empuja a Jesús a estar atento de un modo único a las situaciones concretas del hombre para llevarle el consuelo y el amor de Dios.

La relación con el hombre nos guía hacia la relación con Dios, y la relación con Dios nos guía de nuevo hacia el prójimo.

5.- Queridos hermanos y hermanas, nuestra oración abre la puerta a Dios, que nos enseña a salir constantemente de nosotros mismos para ser capaces de acercarnos a los demás, especialmente en los momentos de la prueba, para llevarles consuelo, esperanza y luz. Que el Señor nos conceda ser capaces de una oración cada vez más intensa, para reforzar nuestra relación personal con Dios, agrandar nuestro corazón a la necesidad del que está a nuestro lado y sentir la belleza de ser “hijos en el Hijo”, junto a muchos hermanos. ¡Gracias!

[Traducción del original italiano por Carmen Álvarez ©Libreria Editrice Vaticana]

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JESÚS PASÓ POR GALILEA CURANDO TODA DOLENCIA

TAMBIÉN PASA HOY ENTRE NOSOTROS

PORQUE VIVE, Y ES “EL SEÑOR”

PERO, ¿LO DESCUBRE TU FE?

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Me da lástima de la gente

Lectura del santo evangelio

según san Mateo 15, 29-37

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En aquel tiempo, Jesús, bordeando el lago de Galilea, subió al monte y se sentó en él.

Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los echaban a sus pies, y él los curaba.

La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y dieron gloria al Dios de Israel.

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

– «Me da lástima de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino»

Los discípulos le preguntaron:

-«¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?»

Jesús les preguntó:

– «¿Cuántos panes tenéis?»

Ellos contestaron:

– «Siete y unos pocos peces»

Él mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente.

Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete cestas llenas.

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Descargad ante el Señor todas las preocupaciones. Él es compasivo.

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ÚLTIMAS PETICIONES DE ORACIÓN

1. Desde Rosario, Argentina, nos escribe una señora que está recibiendo quimio por cáncer en un ovario. Ella está rezando en estos días la novena a san Ezequiel Moreno pidiendo ayuda. Nos pide que nos unamos a su plegaria implorando su curación (29 junio 2011).

2. Desde Argentina, por Verónica, enferma de cáncer de mama. Escribe su amiga Nattalia, pidiendo por ella y por su familia (18 abril 2011).

3. Desde la Parroquia San Germán, en Madrid, María Dolores suplica una oración especial por un bebito que sufre malformaciones. Sus mismos padres, su mamá, nos escriben así:

Os mandamos este mail porque es inviable que os lo digamos ahora a cada uno, y nos urge que empecéis a rezar. Hoy en la Eco nos han dicho que el bebé tiene una malformación bastante grave, aunque no incompatible con la vida de momento. Es un onfalocele (que no se cierra la pared abdominal), y por lo visto bastante amplio para ser la semana doce.

En seguida me han propuesto “terminar gestación”. Como ya nos conocéis, sabéis que estamos decididísimos a seguir adelante, a vivir lo que Dios quiera y a disfrutar de nuestro hijo el tiempo que le quede antes de ir al cielo. Por otro lado y obviamente, estamos bastante tristes, así que por favor, hoy no nos llaméis, porque yo no dejo de llorar cada vez que lo cuento.

Así que necesitamos que corráis cadena de oraciones:
1. Por el niñ@. Hoy el evangelio es el de la curación del ciego, así que pedid para que se cure, si es lo que Dios quiere. Y si no, también. Pedid y se os dará.
2. Por nosotros, para que aprendamos a confiar y a abandonarnos en Dios.
3. Por todas las familias que viven situaciones parecidas y que no cuentan con una cadena de oración tan eficaz.
Pedid a la gente que rece, por favor, pasad la voz por vuestros conventos predilectos, seminarios, parroquias, amigos, curros, por Perú…

Muchas gracias y un fuerte abrazo de
Álvaro, Olalla y Bebé (10 marzo de 2011).

4. Desde Tenerife, para dar gracias: Querido P. Ismael, para alegría de todos hay una madre que con su oración  a santa Monica ha recibido una gracia. Tenía un hijo alejado de su casa después de haberse casado, ahora ha sido papá y esta madre no conocía a su nietita; pues ayer fue a su casa y la recibieron muy bien, como si nada hubiese pasado. Agradecida a santa Mónica  quiero hacerle llegar la noticia. El Señor se hace presente en cualquier detalle. La verdad que es una madre de las más constantes; ella no deja su oración nunca. Un cariñoso saludo, Lali de Tenerife (27 de enero 2011).

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Compartir y buscar juntos la voluntad de Dios

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ORACIÓN

PARA ANTES DE UNA REUNIÓN

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Señor Dios y Padre nuestro,

reunidos en tu nombre

y en la alegría de la caridad fraterna,

te pedimos que nos comuniques

la verdadera sabiduría

para conocer lo que es de tu agrado,

y para actuar en unidad y armonía.

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Concédenos sencillez para manifestar

con claridad y caridad nuestro parecer,

y un corazón abierto y disponible

para escuchar a los hermanos,

y para buscar con voluntad sincera

el bien de los hermanos y de tu santa Iglesia.

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Que tu Espíritu nos asista en nuestro trabajo

y te glorifiquemos por siempre.- Amén.


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ORACIÓN

POR EL 54º CAPÍTULO GENERAL OAR

MONACHIL, GRANADA, octubre 2010

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Logotipo del Capítulo General OAR 2010

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Padre bueno,

te damos gracias porque nos has llamado a formar parte,

dentro de la Madre Iglesia,

de la familia agustino-recoleta,

y pones a nuestro lado hermanos

que con su ejemplo, trabajo e ilusión

nos ayudan a crecer en el seguimiento fiel de tu Hijo Jesús,

nuestro Maestro.

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Tú nos concedes, Señor,

la gracia de celebrar de nuevo el Capítulo general.

Haz que siempre dirigidos hacia ti seamos uno en alma y corazón.

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Por medio de tu Espíritu

reaviva nuestra esperanza,

perdona nuestros errores y pereza,

fortalece nuestros pasos para ser testigos del Reino,

ilumina a nuestra Orden en la actualización de las leyes,

guía las mentes y corazones de los hermanos

que se reúnen para descubrir tus designios

sobre cada uno de nosotros.

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Que la Madre de la Consolación,

san Agustín y

todos los santos de la Orden

nos ayuden en este momento de gracia

a ser fieles al evangelio de tu Hijo y

a nuestra consagración religiosa y sacerdotal.

Amén.

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DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ

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El justo José con María y el Niño

La piedad tradicional ha tributado a san José una especial devoción. Él ha sido considerado un ejemplo extraordinario de fe y santidad para todas las generaciones. Podemos fácilmente intuir en la rica y excepcional personalidad de san José la experiencia cuaresmal y la pascual.

El ejercicio piadoso conocido como “Los Dolores y Gozos de san José” nos pueden ayudar a percibir la hondura de su experiencia de fe en dos dimensiones fundamentales: la del dolor y la prueba, Cuaresma, y la del gozo y la gloria, Pascua.

PRIMER DOLOR Y GOZO

¡Glorioso san José! Comprendemos tu angustia al no entender el misterio de la Encarnación. Pero el Señor quitó tu pena cuando te lo reveló claramente.

Por este dolor y este gozo concédenos la discreción, el silencio y la caridad.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

SEGUNDO DOLOR Y GOZO

El nacimiento del Hijo de Dios en un pesebre llenó de lágrimas los ojos de san José. Pero el cántico de los ángeles colmó de alegría su corazón.

Por este dolor y este gozo concédenos una vida austera y sencilla.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

TERCER DOLOR Y GOZO

En la circuncisión vio san José deslizarse gotas de sangre por el cuerpo del Hijo de Dios. Pero la imposición del nombre de Jesús inundó de gozo su corazón.

Por este dolor y este gozo haz, bendito san José, que en nuestra vida se haga fecunda la sangre del Redentor.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

CUARTO DOLOR Y GOZO

El anciano Simeón anuncia la muerte pero también el triunfo de Jesús.

Concédenos, glorioso san José, que no defraudemos las esperanzas que Dios tiene puestas en cada uno de nosotros.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

QUINTO DOLOR Y GOZO

La Sagrada Familia, camino de Egipto, formaba parte de los desplazados de su patria. En un país desconocido José, junto con María y el Niño, vivió la soledad y la pobreza. Pero también sintió la alegría de la paz y de la seguridad de su propia familia.

Por este dolor y este gozo te pedimos nos concedas caminar por la vida con paso seguro hacia la eternidad.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

SEXTO DOLOR Y GOZO

Arquelao, aquel mal rey judío, entristeció las noches de san José. Pero un ángel le indica la tranquila casa de Nazaret como lugar seguro para habitar.

Glorioso san José, santifica nuestra comunidad y haz que se parezca a la familia de Nazaret.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

SÉPTIMO DOLOR Y GOZO

San José y su santa esposa María, con el corazón angustiado, buscan a su hijo, el pequeño Niño Dios. Pero su encuentro les mereció una inmensa satisfacción y consuelo.

En cada instante y sobre todo en el momento de nuestra muerte, danos, santo José, la presencia amorosa de Jesús.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

V. Lo nombró administrador de su casa.

R. Y señor de todas sus posesiones.

OREMOS

Dios Todopoderoso, que confiaste los primeros misterios de la salvación de los hombres a la fiel custodia de san José, haz que, por su intercesión, la Iglesia los conserve fielmente y lleve a plenitud su misión salvadora. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.- Amén.

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San Ezequiel Moreno, agustino recoleto

LA CARIDAD

CON LOS

ENFERMOS

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La preocupación y atención esmerada a los enfermos es una constante de la Iglesia. La comunidad cristiana debe orar por los enfermos intercediendo por su salud integral ante Dios, el único compasivo. Y también implorando la protección de los santos, en particular la de aquellos que han sido especialmente cercanos a los enfermos.

Como agustinos recoletos proponemos el ejemplo de una personalidad que murió hace un siglo y que destacó por su caridad hacia los enfermos: San Ezequiel Moreno. A la vez imploramos su intercesión a favor de todos los enfermos, pero en particular a favor de los que sufren de cáncer. Para ellos es singular protector y ejemplo.

A continuación reproducimos algunos rasgos biográficos con dos milagros obrados por san Ezequiel y finalmente ofrecemos una novena breve.

DATOS BIOGRÁFICOS

San Ezequiel Moreno nació en Alfaro, La Rioja, España, en 1848. Profesó en la Orden de Agustinos Recoletos y terminó los estudios eclesiásticos en Filipinas. Se ordenó sacerdote en 1871 y ejerció allí el ministerio durante quince años.

Volvió a España, y a los tres años pasó a Colombia como superior en 1889. Renovó las comunidades religiosas. Trabajó varios años en Bogotá y restauró las misiones de Casanare, de las que fue nombrado primer Vicario y Obispo.

En 1896 se le confió la diócesis de Pasto. Aquejado por un cáncer al paladar viaja a España en diciembre de l905. En Madrid se somete a dos operaciones, en febrero y marzo de 1906. Sin poder atajar el mal, en mayo se retira al convento de Monteagudo, Navarra, donde fallece el 19 de agosto del mismo año.

Fue beatificado en noviembre de 1975 y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 11 de octubre de 1992 en Santo Domingo, República Dominicana, dentro de las celebraciones de los 500 años de la Evangelización de América.

Se destacó toda su vida por la observancia religiosa, el apostolado con los enfermos, su espíritu misionero, la dirección espiritual y por su generosidad con los pobres. Su fiesta se celebra el 19 de agosto.

MILAGROS APROBADOS EN ROMA

Pasto, Colombia: Carmela Jurado, hallándose en estado casi agónico con cáncer en la garganta y el paladar, se curó repentinamente en la noche del 11 de febrero de 1947, por intercesión del obispo Ezequiel Moreno. Este hecho portentoso sirvió para la beatificación.

Buesaco, Nariño, Colombia: María de Jesús Ñáñez, operada de cáncer en la pierna derecha y con metástasis en el seno izquierdo, se curó también milagrosamente en la noche del 18 de julio de 1986, por intercesión de san Ezequiel. La aprobación de este nuevo milagro dio paso a la canonización.

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NOVENA A SAN EZEQUIEL MORENO

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte. Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor. Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena. Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, en particular a los terminales y a los que sufren de cáncer. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.

DÍA 1º.- San Ezequiel nació en un hogar pobre muy cristiano. La formación y ejemplo que recibió en la familia suscitaron la vocación religiosa y misionera y orientaron toda su vida hacia el servicio a los hombres y la santidad. (Pausa de reflexión y oración)

En este día te pedimos, Dios nuestro, padre de toda familia en el cielo y en la tierra, por la santificación de los hogares, por la formación cristiana de la juventud y por las vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en la novena)

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre nuestro: la oración confiada y la certeza de la intercesión de san Ezequiel son para mí un remanso de paz y de consuelo en mis penas y trabajos. Haz que sus ejemplos me estimulen siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección bondadosa. Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Así cada día)

DÍA 2º.- Ezequiel respondió con generosidad a la llamada divina al estado religioso y sacerdotal, y nos dejó hermosos ejemplos de santidad y celo apostólico en todos los lugares adonde lo llevó la providencia de Dios. (Pausa de reflexión y oración)

Señor Dios, siempre admirable en tus santos, concede a tus hijos, por intercesión de san Ezequiel, ser fieles a la vocación y estado de vida en que tú mismo los has colocado con sabia disposición. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

DÍA 3º.- Ordenado sacerdote y después obispo, san Ezequiel se consagró con todas sus fuerzas al ministerio sagrado: predicación del Evangelio, asistencia al confesionario y dirección espiritual, visita a los enfermos y atención a los más necesitados; en fin, cuidado y orientación de los fieles. (Pausa de reflexión y oración

Te pedimos, Señor, en este día por las vocaciones religiosas y sacerdotales. Suscita operarios para tu viña, dales la perseverancia y bendice su apostolado con frutos de santidad en tu Iglesia. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

DÍA 4º.- En el Evangelio Jesús nos invita a rogar por las misiones. Él mismo envió a los apóstoles a predicar por todo el mundo con el poder del Espíritu. En nuestros días, Dios ha convertido a san Ezequiel en un intrépido misionero durante toda su vida. (Pausa de reflexión y oración)

Escucha hoy nuestra ardiente plegaria en favor de las misiones del mundo entero, y concédenos ser colaboradores de las mismas, en especial de las encomendadas a los agustinos recoletos. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

DÍA 5º.- La perfección cristiana consiste en cumplir siempre la voluntad de Dios. San Ezequiel llegó a tan elevada santidad porque se propuso, con estricta fidelidad, hacer lo que Dios quería, aunque le costara grandes sacrificios. (Pausa de reflexión y oración)

Concédenos, Señor, aceptar con toda generosidad los designios de tu voluntad santísima y confiar siempre en tu protección amorosa y fiel. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

DÍA 6º.- Una de las cosas más recomendadas por Jesús es la oración. Él nos dio ejemplo y nos invitó a practicarla con perseverancia. El P. Ezequiel dedicaba cada día largas horas a la oración, especialmente ante el Santísimo Sacramento. De ahí brotaban su caridad ardiente, su celo, su austeridad de vida, su sabiduría espiritual y su fortaleza para practicar el bien. (Pausa de reflexión y oración)

Padre nuestro, muéstranos hoy a Jesús enseñándonos a orar y haz que podamos imitarlo con nuestras acciones y nuestros sentimientos. Que siguiendo a Jesús y con la ayuda de san Ezequiel, podamos acercarnos siempre a ti con toda confianza y agradecimiento. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

DÍA 7º.- La devoción a la Santísima Virgen es garantía de vida cristiana y de salvación. San Ezequiel profesó un entrañable amor a la Madre de Dios desde su infancia y se constituyó en su apóstol apasionado. (Pausa de reflexión y oración)

Te pedimos, Señor Jesús, nos concedas una delicada piedad hacia tu querida Madre y Madre nuestra, para que la podamos imitar de corazón hasta cantar junto a ella tus alabanzas en la vida eterna. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.- Amén.

DÍA 8º.- Síntesis de vida cristiana son el amor a Dios y al prójimo. San Ezequiel consagró toda su vida al amor de Dios y al servicio de los demás. Su celo por la salvación de las almas, su caridad con los pobres, enfermos y necesitados no tuvo límites. (Pausa de reflexión y oración)

Que su ejemplo, Señor, nos estimule a vivir en armonía con nuestros hermanos y a prodigarnos en favor de los más necesitados. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

DÍA 9º.- Jesucristo nos redimió por medio del sufrimiento. San Ezequiel vivió con mucha austeridad y sacrificio para servir a Dios y a los hermanos en su ministerio sacerdotal. Durante más de un año sufrió con heroísmo de mártir y admirable dulzura el cáncer en la boca y fosas nasales. (Pausa de reflexión y oración)

Padre nuestro, el único compasivo: remedia nuestras necesidades y haz que los sufrimientos de esta vida, por intercesión de san Ezequiel, nos sirvan para purificarnos, hacernos semejantes a ti y conseguir así la vida eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

Con aprobación eclesiástica

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LA VIRGEN MARÍA

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MODELO

DE FIDELIDAD

A LA VOCACIÓN

RECIBIDA

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La oración del Ángelus

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Una oración que nos puede ayudar a retomar la vocación personal, cada día, es el “ángelus”. Algunas personas lo rezan al comienzo del día. Es una oración típicamente mariana, y nos puede ayudar a vivir el Adviento con María. Voy a comentarlo en clave trinitaria, pues nos puede servir maravillosamente para consagrar también el nuevo día.

En efecto, Dios llamó a María a colaborar en la obra de la salvación como ninguna otra criatura, de una forma extraordinaria. También ella aceptó el proyecto de Dios sobre ella, cada mañana de su vida. Ella nos da ejemplo sobre el modo de responder al plan de Dios, día a día. De esta manera hacemos presente a la Virgen María en este acto tan importante del día, al comienzo del mismo. Comento la oración.

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“El Ángel del Señor anunció a María; y concibió por obra del Espíritu Santo”.- Como a María, también a nosotros Dios nos anuncia cada día un proyecto particular, para el aquí y ahora, que debemos asumir con renovada entrega como estrenando nuestra obediencia obsequiosa. Dios siempre “anuncia”, siempre es nuevo, recrea, nos ofrece nuevas posibilidades. Para que este gesto nuevo del amor apasionado de Dios por cada uno de nosotros no caiga en vacío hay que recibirlo con el mismo Espíritu con que es inspirado. María concibió, pues, por obra del Espíritu, no por obra de varón.

Nosotros, lo mismo: para que concibamos vida y no rutina, desgana, costumbre… hay que creer en el poder creador de Dios, en la fuerza del Espíritu que hace nuevas todas las cosas, que viene de arriba. Hay que dar ese salto cualitativo: vencer la pesadez de la carne para dejarse llevar por el Espíritu… Para creer que en el aquí y ahora, y contra toda esperanza, hoy puede y deber ser el Día en que actuó el Señor. Así concebimos “vida” gracias al Espíritu, porque la carne no sirve, no aprovecha. Sólo el Espíritu derramado en nuestros corazones es capaz de dar vida. María se dejó inundar del Espíritu y concibió la Vida.

Por tanto, es preciso caer en la cuenta de que Dios quiere glorificarse en tu vida, que desea que tú seas realmente un milagro en este día: que cuantos te vean y traten descubran el poder de Dios. Como María tenemos que contemplar este poder de Dios hasta llegar a fiarnos totalmente de él, aunque sea un mensaje que desborde todos nuestros cálculos humanos. ¿Cómo será eso?, preguntó María al ángel Gabriel. Dios Padre no pudo idear algo más sublime, más hermoso que lo que pensó sobre María. Soñó con ella, hasta lo indecible. El Padre no pudo hacer más por María… Invitarla a ser Madre de Dios, madre de todos los que viven. Y María no le falló, no le defraudó, ella dio su total consentimiento: hágase, en mí o de mí, como tú digas y quieras. Amén.

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“He aquí la esclava del Señor; hágase en mí, según tu palabra”.- Esta obediencia de María la referimos al Hijo, al que es la filiación en persona. El Hijo se volcó totalmente en María, no pudo hacer más por ella. ¿Y qué le dio el Hijo, el Verbo, a María, qué le enseñó? La llenó de gracia por medio del Espíritu para que, como él, no defraudara en nada los planes del Padre. El Hijo adorna a María con la plena y total fidelidad: para que en todo responda a los planes de Dios, para que ninguna posibilidad ideada por el Padre quede sin cumplimiento, para que no defraude en lo más mínimo las expectativas del Padre.

Por eso es la llena de gracia, la llena del favor de Dios, la plenamente fiel y cumplidora del plan de Dios: la esclava del Señor. Ella no opuso ningún obstáculo al plan de Dios. Le dejó a Dios manos libres. Por eso Dios se pudo glorificar en ella como en ninguna otra criatura. Pura obediencia, pura docilidad, pura entrega confiada y serena; plenamente descansada en Dios; totalmente feliz y dichosa.

El Hijo, que es la obediencia en persona, capacita a la Virgen María para que no defraude en nada al Padre, para que todo lo que el Padre ha pensado acerca de ella se cumpla. Así como el Padre se pasó, se lució soñando en María, así el Hijo se pasa, se sobra adornando a María con la gracia de la plena fidelidad: haciendo realidad la maravilla que sólo el Padre, fuente de toda bondad, pudo soñar. Y ahora entra a tallar el Espíritu.

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“Y el Verbo de Dios se hizo hombre; y habitó entre nosotros”.- La obra del Padre y del Hijo en María es coronada por el Espíritu Santo en cuanto que él genera una profunda satisfacción y gozo en el corazón de María. La cercanía del Padre y del Hijo se hace presencia consoladora que anega, certeza que plenifica, gozo y felicidad que embriaga de amor y comunión: María fecundada por el Espíritu engendra, alimenta y da a luz al mismo Dios.

El Espíritu Santo enviado sobre María por el Padre y el Hijo, como acabamos de ver, se derrama sobre la persona de María, incluida su condición de mujer, y es transformada y habitada por el Poder de Dios de tal manera que llega a engendrar al mismo Dios en la persona del Verbo: María es capacitada para gestarlo y darlo a luz. El Espíritu es el esposo de María. El Espíritu vivificador, el mismo que se cernía sobre la creación entera extrayendo del caos el orden, la belleza y la vida. Ahora, gracias a la docilidad de María, la nueva Eva, el Espíritu engendra al nuevo Adán que habitará en medio de nosotros y nos salvará de todo mal.

Así María aparece como la llena de belleza y santidad. Es la encarnación en persona de todo lo bueno y justo que un ser humano, una criatura, y en este caso mujer, puede recibir del mismo Dios. Es la obra maestra de Dios. Por eso, María tiene tantas facetas, tantos prismas, invocada de tantas maneras, representada de mil maneras y nunca agotada… su tanta belleza. Llena de gracia, bendita entre todas las mujeres. La que nos dio generosamente el fruto bendito de su vientre, Jesús, Dios y hombre a la vez. Con ella tenemos todo.

María, por tanto, ha respondido perfectamente a su vocación de ser madre de Dios y la más cercana colaboradora de la obra de la redención de los hombres. A imitación suya, también nosotros estamos llamados a traer vida al mundo, a prolongar la encarnación del Hijo de Dios en medio de los hombres, a colaborar en la salvación del mundo. Por eso, acabamos pidiendo su intercesión:

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“Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios; para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo”.- Como a madre compasiva y tierna como ninguna le imploramos que interceda por nosotros; ella que es orgullo de nuestra raza, bendita entre todas las mujeres y madre de la Vida; abogada nuestra. Ella que nos ha precedido, que nos lleve consigo a la casa del Padre Dios, al dulce hogar del cielo donde tendremos la mejor Madre de los hombres.

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BREVE COMENTARIO

A LA ORACIÓN DEL

“AVEMARÍA”

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Con la Oración del Avemaría nos unimos a todas las generaciones que proclaman dichosa y siempre bienaventurada a la Virgen María, Madre de Dios y madre nuestra.

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Como hice con la Oración del “Ángelus”, a continuación comento el “Avemaría”, brevemente y en clave trinitaria.

Dios te salve, María: Dios Padre pronuncia el nombre de María eternamente y proyecta sobre ella un maravilloso plan para dar vida a los hombres y salvarlos de todo mal. Es el mejor proyecto que el Padre ha podido imaginar, como Dios, desde toda la eternidad.

Llena eres de gracia: Dios Hijo le concede a María ser totalmente fiel al plan del Padre en todas las posibilidades. El Hijo, que es la respuesta perfecta al Padre, capacita a María para que corresponda plenamente al Padre: para que no defraude en nada las expectativas del Padre que quiere que todos los hombres se salven.

El Señor está contigo: Dios Espíritu Santo inunda a María de la santidad divina hasta desposarse con ella para hacer presente a Dios en el mundo en la persona del Verbo: Jesús, Dios y hombre verdadero; “Dios con nosotros”.

Así, el Padre, el Hijo y el Espíritu no pudieron hacer más con una criatura de lo que hicieron y siguen haciendo en María, con María y por María. Ella es plenamente dichosa: ”Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza”.

Bendita tú eres entre todas las mujeres: Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza, hombre y mujer. Ambos reflejan la gloria de Dios de manera específica: varonil y femenina. María es la encarnación perfecta de la ternura, el amor y la belleza de Dios en la expresión femenina. Por eso, es la gloria y el honor ante Dios de todas las mujeres, desde siempre y para siempre. Por la gracia de Dios, María es mujer única.

Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús: Toda mujer está llamada a ser madre: espiritual o materialmente. María fue tan anegada por el poder y el amor de Dios que se convirtió en su esposa; ella, con el poder de Dios, ha transmitido la vida de Dios y la vida humana a un ser único, Jesús, Dios y hombre verdadero. María es la mujer más fecunda, plena y feliz: la madre del hombre más bello nacido de mujer, que es a la vez Hijo del Altísimo. María fue pura transparencia y gratuidad: Cuanto recibe de Dios, no lo retiene para sí, lo devuelve a Dios, y, en él, lo da a los hombres. Por eso es el orgullo de nuestra raza.

Santa María, Madre de Dios: Ella es santísima entre los santos por ser la madre de Dios. Ahí reside toda su grandeza; en que es verdaderamente madre de Dios, madre del mismo que la creó en el tiempo.

Ruega por nosotros, pecadores: A esta criatura excepcional le pedimos que ruegue por nosotros que somos pecadores. Nuestro pecado consiste en no acabar de fiarnos de Dios; en no permitirle actuar en nosotros como a él le plazca, como él haya dispuesto. María sí le dejó a Dios las manos totalmente libres, y por eso, Dios se glorificó y se sigue glorificando en ella: como sólo Dios Padre puede imaginar, como sólo Dios Hijo puede agraciar, y como sólo Dios Espíritu Santo puede vivificar.

En este misterio de la encarnación san José, varón justo, tuvo su parte importantísima que no detallamos ahora. Pero sí recogemos la exhortación del ángel: “José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo; ella dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús… Y José la recibió en su casa”. Nosotros debemos imitar a José acogiendo la acción de Dios en los demás, en la Iglesia, en el mundo, aunque nos sorprenda y no entendamos, superando así el pecado de la envidia y de la soberbia que juzga a los demás y a Dios. Así seremos justos.

Ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén: Conscientes de nuestra condición de debilidad, pedimos a María que la gracia de Dios nos acompañe en cada momento de nuestra existencia, pero particularmente en los últimos acontecimientos de la vida, en la hora de la muerte. Así podremos gozar de Dios para siempre junto a ella, nuestra madre en la fe, que nos ha precedido y reina ahora en los cielos. Amén.



125 Responses to Oración y Sanación

  1. Mari Carmen dice:

    P. Ismael : He comenzado ayer una novena a San Ezequiel Moreno, para pedirle por la hija de una amiga. Acaba de cumplir 31 años, me ha dicho está bastante mal de un tumor en la cabeza. Le prometí mis oraciones y dejarlo a la voluntad del Señor. Su hija, muy buena, está dando un gran testimonio a la familia. Dios le envia, por pura Gracia, en momentos tan duros… una paz que les emociona a todos.
    Pido fortaleza y ánimo a sus padres, hermanos y amigos que diariamente van a visitarla y hacerle un rato de compañia. ¡Que Dios les bendiga!
    Le ruego, pida por ella en sus oraciones.
    Un abrazo, MC

  2. ismaelojeda dice:

    ¡Cómo no, Mari Carmen! Rezaré por esa intención uniéndome a tu novena y a los padres que sufren junto a su hija. Tenemos un poderoso intercesor ante nuestro Dios, a san Ezequiel Moreno. Si quieres la novena impresa te enviaré por correo algún ejemplar. Te felicito por tu cercanía y solidaridad con tu amiga en estos momentos difíciles. Dios te ayudará. Que tengas un feliz día. Con estima personal, p. Ismael

  3. Mari Carmen dice:

    Muchas gracias P.Ismael por unirse en la oración de la novena que estoy haciendo. ¡seguro que así irá mas reforzada a nuestro padre Dios! y a través de San Ezequiel Moreno… todavía mejor. Confiemos en la fuerza de la oración… Sí me gustaría tener la novena impresa. Actualmente la estoy haciendo con una que me trajo mi tio Joaquín (Agustino Recoleto) cuando era Beato. Hoy, concretamente la he leido en el blog porque está mas completa.
    Un abrazo, MC

  4. ismaelojeda dice:

    Eso espero, Mari Carmen. Ojalá que podamos establecer cadenas de oración con las personas conocidas o allegadas. El blog puede servirnos también para eso. Que el Señor te escuche por san Ezequiel. Feliz día. Un abrazo, p. Ismael

  5. Mari Carmen dice:

    Buenos dias P. Ismael : Ayer me he enterado de un catequista de nuestra parroquia que le han detectado un cancer de colon y le van a intervenir a mediados de este mes de febrero. Le comenté que empezaría a pedir por él a San Ezequiel Moreno, por ser abogado de los que sufren esta enfermedad. No lo sabía ni conocía al Santo. Le estuve hablando un poco de S.Ezequiel y procuraré darle una novena.
    Cuento con sus oraciones y confiando siempre en la voluntad de nuestro Padre Dios.
    Un cariñoso saludo. M.Carmen

  6. ismaelojeda dice:

    De nuevo en comunicación, Mari Carmen. Te felicito por esa preocupación a favor de los enfermos. Me uno a vuestras oraciones. Te mandaré más novenas de san Ezequiel y estampas para que las distribuyas entre personas devotas. Unidos en la oración y el aprecio. Un abrazo y feliz día, p. Ismael

  7. federico dice:

    Desconocía el nombre de San Ezequiel, su obra y vida. La conocí por una postal que llegó a mis manos.La leia todas las noches y pedía al Todopoderoso por las intensiones e intersección de San Ezequiel. Aproximadamente un año despues sufrí una peritonitis aguda que me causo una septisemia y estuve cinco semanas internado grave. A la segunda o tercera semana de mi gravedad,una madrugada percibí una visita y despues en mi mente quedó impregnada la figura menuda,serena y tierna de San Ezequiel.No se me borra ni borrará jamás su imagen. Comparto esta vivencia convencido del amor de San Esequiel. Un saludo y abrazo!

  8. ismaelojeda dice:

    Estimado Federico, le agradezco su testimonio sobre la figura de san Ezequiel Moreno y su poderosa intercesión en favor de sus devotos. Su vivencia servirá para que otros recurran a san Ezequiel. Tenemos varios enfermos encomedados a su protección. Tomo nota de su testimonio por si puede ayudar a otras personas. Le reitero mi agradecimiento y lo encomiendo al Señor para que, por intercesión de san Ezequiel, escuche sus plegarias. Con aprecio personal, p. Ismael

  9. Mari Carmen dice:

    P. Ismael: Hace unas semanas, y despues de sufrir su enfermedad de cancer con una resignacion y paz infinita, Dios quiso llevarsela a la casa del Padre. Su testimonio fue increible. Todos la encomendamos a San Ezequiel Moreno, pero el Señor tenía otros planes… ¡hagase su voluntad…! Ahora pediremos por su madre y hermanos, para que Dios les de la fortaleza que en estos momentos tanto necesitan.
    Un abrazo, MariCarmen

  10. ismaelojeda dice:

    Gracias, Mari Carmen, por tu información. Nuestras oraciones nunca se pierden. A veces vemos sus efectos positivos. Pero indudablemente con Dios nada está perdido. Que la tenga en su paz y que sus familiares sientan la paz que Cristo nos ha dejado. Un abrazo, p. Ismael

  11. elizabeth analia strusiat dice:

    PADRE ES LA PRIMERA VEZ QUE INGRESO A SU BLOG Y VEO ESTA NOVENA Y ESCUCHO DE SAN EZEQUIEL MORENO, ENCOMENDARE A EL LA SALUD DEL PADRE LORENZO QUE PADECE DE UN TUMOR INVASIVO EN SU CEREBRO.ESPERO QUE USTED NOS AYUDE TAMBIEN, HARE CONOCER A MIS AMIGAS DE MI PARROQUIA A ESTE SANTO Y HAREMOS UNA NOVENA. GRACIAS Y BENDICIONES

  12. ismaelojeda dice:

    De nuevo, sra. Elizabeth, en comunicación. Vamos a encomendar al P. Lorenzo a la intercesión de san Ezequiel Moreno. Me parece muy conveniente rezar la novena por esa intención. Las madres mónicas suelen hacer cadenas de oración, ya que son intercesoras natas a favor de sus hijos y sus familias, y también, en este caso, por los sacerdotes. Muchas gracias por su preocupación a favor del P. Lorenzo. Dios la bendiga y escuche nuestras oraciones, p. Ismael

  13. maria isabel garcia ahumada dice:

    No estamos(segun creo) enfermos de cáncer.Tenemos antecedentes en la familia de mi marido.Admirable la obra de este santo.En todas las ocasiones pido por la cura del cáncer.Esta es una más.Andamos mal de salud los dos.Quisiera hacer una novena coomolo hago habitualmentepor la salud de maria isabel y néstor y pedir en ella por la cura del cáncer.Atte Maria Isabel Garcia Ahumada

  14. Mari Carmen dice:

    Cada dia me voy enterando de nuevos casos de la enfermedad de cancer. Concretamente ayer una amiga me pidió oraciones para su hermano pues está ingresado y lo está pasando bastante mal. Ya le entregué la novena de San Ezequiel y le prometí ponerlo en el blog para que la oración conjunta de todos, le ayude a llevarla con resignación y fuerza.

  15. ismaelojeda dice:

    Gracias, María Isabel, por tu comentario. Queremos ofrecer a los enfermos una cercanía y una oración muy sincera, hecha con ellos y por ellos. Recurrimos a san Ezequiel Moreno como especial protector, todos los días, y en particular los 19 de cada mes. Seguimos en contacto. Dios te bendiga, p. Ismael

  16. ismaelojeda dice:

    Muy bien, Mari Carmen, te felicito por ese apostolado con los enfermos. Todos los días encomendamos a san Ezequiel a esas personas tan probadas y a sus familiares. Seguimos en contacto. Dios te bendiga, p. Ismael

  17. catalina dice:

    padre no conozco a este santo al que refiere para hacer la novena pero quiero pedirle un favor que en sus oraciones incluya a mi amiga que tambien es catequista esta muy malita por la cual tambien pido por ella todos los dias y mi comunion la ofresco por ella.de ante mano le agradezco por sus oraciones y se que lo hara y si me envia la novena de san ezequiel y de donde es. mi amiga se llama lorena flores adan. dios lo bendiga padre por esta labor tan bonita.

  18. ismaelojeda dice:

    Muchísimas gracias, Catalina, por tu comentario y tu interés. Disculpa la demora en responderte. Mira, Catalina, en la página “Oración y Sanación” de este mismo blog, encontrarás la Novena a san Ezequiel Moreno. Si me mandas tu dirección postal te podría enviar la novena impresa. Bien, seguimos en contacto, y por supuesto que estamos rezando por Lorena. Dios se glorifique en esta enfermdad. Con aprecio personal, p. Ismael

  19. rocio dice:

    Padre, es la primera vez que entro a esta pagina y veo que hacen peticion de oracion, yo quiero que me ayuden con sus oraciones por la conversion de mi esposo, yo ya voy para seis meses de oracion y aun sigo haciendolo pero le agradeceria si ustedes tambien me ayuudan.

  20. ismaelojeda dice:

    Gracias, Rocío, por tu comentario. Las madres mónicas rezan por sus esposos y sus hijos para que vivan la fe. Cuenta con nuestras oraciones. Si quieres algo más en concreto, ya nos lo expresarás. Será un gusto atenderte. Con mi estima personal. Dios te bendiga y escuche tus oraciones, p. Ismael

  21. rocio dice:

    Mil gracias porfavor no dejen de hacer oracion por mi caso (conversion) de mi esposo, yo continuo haciendolo yo les aviso en caso de que ya se haya ralizado el milagro.

  22. ismaelojeda dice:

    Sra. Verónica, la estamos acompañando en su preocupación y en su plegaria. Muchas madres están unidas en oración. Perseveremos en ella. Dios siempre responde y nos dará lo mejor, no lo dude. Un abrazo y que Dios la bendiga, p. Ismael

  23. rocio dice:

    Es bueno saber que no estamos solos, que Dios siempre nos pone manos buenas en el camino para ayudarnos a salir de nuestras angustias,gracias por responderme siempre Padre.

  24. ismaelojeda dice:

    Gracias, Rocío, por tus letras. Sí, estamos seguros de que Dios nos aprieta a veces, pero nunca ahoga. Él siempre quiere lo mejor para nosotros. Un abrazo. Con estima personal, p. Ismael

  25. rocio dice:

    Porfavor, porfavor no se olviden de mi, aun las cosas no mejoran, yo continuo en oracion, les pido atentamente me sigan ayudando con sus oraciones, seguimos en contacto GRACIAS.

  26. ismaelojeda dice:

    Hola, Rocío, gracias por tu mensaje. Me alegra que sigas en oración. Aunque no veas los frutos, hay que perseverar. Sólo el Señor conoce los tiempos. Además, ya sabes que el primer fruto de la oración se produce en el orante. En este caso, en ti misma. Cambia tú, todo lo que puedas, con la gracia de Dios. ¿Cómo? Amando a tu esposo y a tus hijos, como Dios los ama. Ya tienes tarea. Espero que en eso progreses mucho. Me uno a tus intenciones, de corazón. Un abrazo, Verónica, y hasta cuando quieras. Ánimo. Unidos en la oración, p. Ismael

  27. rocio dice:

    Gracias padre, tiene toda la razon. Hasta luego.

  28. ismaelojeda dice:

    Gracias, Rocío, por tu respuesta. Rezo por tus intenciones. Dios escuche tu oración y siga estando grande contigo. Esperamos cambios. Con aprecio personal, p. Ismael

  29. rocio dice:

    Hola! Padre la carta de San Agustin que hay al inicio del blog me dio animo, la verdad ya se me estaba agotando,por que hay ocasiones en que es tanta la tristeza y el dolor que no puedo articular palabras para orar solo me salen lagrimas, y no me puedo concentrar en oraciones largas. GRACIAS por tener este espacio.

  30. ismaelojeda dice:

    Gracias a usted, sra. Rocío, por su perseverancia y su paciencia. La parábola de la viuda del domingo pasado es aleccionadora: Dios no puede hacerse el sordo ante nuestra súplica insistente y menos ante las lágrimas, como las de usted… Si nosotros, aun siendo malos, hacemos tantas cosas buenas, qué no hará Dios por nosotros; él que es como una madre para nosotros, como un padre. Bien, con usted doy gracia a Dios porque él todo lo dispone para nuestro bien. Ánimo. Siga leyendo sobre esa carta de san Agustín a Proba que, seguro, le ayudará muchísimo por la unción del Espíritu Santo. Un abrazo y que Dios la bendiga, p. Ismael

  31. Yolanda dice:

    Buenas Noches Padre Ismael:

    Le ruego eleve usted una oración de sanación por mí, para que por la intercesión de San Exequiel Moreno sea curada del cancer que por cuatro veces apareció en mi pecho. El jueves 28 de octubre seré sometida a una mastectomía. Pido a San Exequiel que mi cuerpo quede libre de todo mal. Gracias Padre, enviéme sus bendiciones, que mucho las necesito.

  32. ismaelojeda dice:

    Gracias, sra. Yolanda, por sus letras y su confianza en el Señor. Por supueso que le acompaño con sumo gusto en la oración y en la súplica al Señor por intercesión de san Ezequiel Moreno para alcanzar la curación. Me imagino que habrá muchas personas acompañándola espiritualmente. Por mi parte, voy a pasar el dato a las madres mónicas tanto de Venezuela como de Perú. Ánimo, pues sra. Yolanda. El Señor sabrá sacar bendiciones de este mal. Confíe. Un abrazo, p. Ismael

  33. Yolanda dice:

    Muchísimas gracias Padre Ismael. Me he consagrado a la Ssma Virgen y como bien usted dice, con la ayuda del Señor, habré de salir fortalecida de esta nueva prueba de la vida. Aquí en Argentina hay cadenas de oración por mí y me siento feliz de saber que las madres mónicas de Venezuela y de Perú, con sus plegarias, me estarán acompañando espiritualmente. Estoy confiada en el Señor y su luz habrá de limpiar mi cuerpo y su sangre habrá de sellarlo para que nunca vuelva a entrar en mí esta enfermedad. Gracias , con todo mi corazón!!!

  34. ismaelojeda dice:

    Gracias, Yolanda, por tus letras. Qué bueno que en Argentina haya esas cadenas de oración. Además de Venezuela y Perú, también rezarán por ti en España las madres mónicas. Ya me han escrito que te encomiendan al Señor y una me ha mandado un remedio natural contra el cáncer que te voy a hacer llegar a tu dirección. Eso no quita mérito a nuestra oración. Seguimos acudiendo a la intercesión de san Ezequiel. Ánimo, Yolanda. Dios te bendiga, p. Ismael

  35. Yolanda dice:

    Gracias a Ud. Padre Ismael por sus oraciones y su cercanía espiritual, tan valiosa para mí en estos momentos. Gracias también a las madres mónicas de Madrid, a las de Venezuela y Perú y a todas aquellas personas que anónimamente lo harán. La oración es algo tan precioso e invalorable que no me alcanzarán jamás las palabras para agradecer. Cuánta solidaridad cristina!!! y me alegra darme cuenta cuánta solidaridad exite!!!! Hoy he recibido la unción de los enfermos en la parroquia de San Exequiel Moreno y he sentido la confianza y el amor de Dios puestos de manifiesto en mí. Gracias, gracias una vez más. Yolanda

  36. ismaelojeda dice:

    Me alegra mucho, sra. Yolanda, por su testimonio. He recibido también su correo aparte. Muchas gracias por su delicadeza y confianza. Seguimos en oración. Las entradas que estoy colocando de la Carta a Proba de san Agustín pienso que no tienen desperdicio. Ojalá que le ayuden. Seguimos en contacto, esperando que Dios se glorifique en su enfermedad. Con estima personal, p. Ismael

  37. Yolanda dice:

    Gracias Padre Ismael, por toda la ayuda espiritual y la fortaleza que me hace llegar a través de sus cartas. “La fuerza se realiza en la debilidad”, cuánta razón tiene la carta de San Agustín a Proba… Por que es a través del dolor y la debilidad que se alcanza la sabiduría para comprender que sin el Señor, nosotros no somos absolutamente nada. “Hágase tu Voluntad”… para alcanzar mi destino.
    Gracias por todas las oraciones y sus manifestaciones que me van llegando. Hasta pronto, padre Ismael. Con afecto en Jesús y María. Yolanda

  38. Jaquelina E Rodriguez dice:

    Hola Padre Ismael yo soy casada por la Iglesia Catolica con Alberto Eduardo Silva hace 1 año se separo d mi por otra mujer q esa mujer anda en cosas maleficas nosotros nos llevabamos bien hasta q aparecio esta sra solo le pido Padre q si me puede ayudar con sus oracion y sanacion por q mi esposo cambio mucho,yo no conocia a S Exequiel ,acavo d comenzar la novena,para q mi esposo vuelva a mi con amor y estar juntos gracias Padre Ismael

  39. ismaelojeda dice:

    Gracias, sra. Yolanda, por sus letras, nuevamente. Hoy han rezado, hemos rezado muchos por su sanación; para que esta enfermedad sea para gloria de Dios. Sabemos que ésta consiste en que el hombre viva, no sólo para este mundo, sino para siempre. Eso es lo que cuenta, por encima de todo. Admiro su fe que confiesa: hágase tu voluntad, Señor y Padre mío. Recuerdo que mañana la intervendrán los doctores: El Señor guíe sus mentes y sus manos. Estamos contigo, Yolanda, y con tu familia. Ánimo. Un abrazo y que la Virgen te acompañe en estos momentos difíciles, p. Ismael

  40. ismaelojeda dice:

    Gracias, Jaquelina, por tus letras y confianza. Quiero comprender tu dolor por esta situación inesperada. Me uno a tu oración por el restablecimiento de tu hogar. Pido a san Ezequiel que interceda ante el Señor para que cambie el corazón de tu esposo Alberto. Debe de estar muy confundido y se sentirá muy mal. Habrá que mirarlo con mucha compasión. Tú confía en el Señor y ten paciencia. Él sea tu fortaleza y consuelo en estos momentos. Sabemos por fe que Dios lo permite todo para nuestro bien. En esta situación tú podrás crecer y madurar en todos los sentidos. Y recuerda que nadie puede quitarte la felicidad que da el Señor. Tú puedes seguir siendo feliz. Ánimo. Dios te bendiga. Hasta cuando quieras, p. Ismael

  41. Jaquelina E Rodriguez dice:

    Gracias P Ismael por unirse a la oracion y darme animo y se q el poder d la oracion es inmenso seguire la novena y le doy gracias a DIOS por ponerme en mi camino a personas como usted yo siempre creo en DIOS por q tengo la suerte d tener a mis papis q me mandaron a un colegio Catolico y me enseñaron en confiar en DIOS yo tambien le deseo q DIOS lo bendiga Padre gracias por su ayuda y atencion d cada uno d nuestros problemas

  42. ismaelojeda dice:

    Muy amable, Jaquelina. Me alegra que estés esperanzada. Daremos tiempo al Señor para que las cosas vuelvan a su cauce: él tiene sus tiempos y sus caminos. Un abrazo y seguimos en comunicación. Pediré a san Ezequiel por tus necesidades. Hasta cuando quieras. Que Dios te bendiga, p. Ismael

  43. Yolanda dice:

    Padre Ismael: Gracias a Dios, ya estoy en casa. Esta ha sido la operación más difícil que me han hecho, sin embargo es en la que mejor me he sentido!! Despertar de la anestesia, fue como despertar en mi propia cama, no perdí sangre, no he tenido dolor y me siento muy pero muy bien. Al entrar al quirófano dos imágenes se me representaron: El Sagrado Corazón de Jesús y María Auxiliadora. Me sonrieron y supe entonces que todo iba a estar muy bien. No tengo palabras para agradecer a Ud. Padre Ismael y a todas las personas que se han unido a las cadenas de oración por mi sanación. Gracias a su página he conocido la santidad de San Exequiel a quien rezo diariamente. Un sincero y profundo GRACIAS DE CORAZÓN. Les mantendré al tanto de mi evolución. Un abrazo afectísimo en Jesús y en María. Yolanda

  44. ismaelojeda dice:

    Gracias de corazón a usted, sra. Yolanda, por su aprecio y por informarnos de su operación y regreso a su casa. Me alegro inmensamente y nos alegramos muchos porque muchísimos han sido los que hemos clamado al Señor por usted y su familia en este trance difícil. Quiera el Señor seguir glorificándose en esta realidad. Amén. Le agradezco que me disculpará por no responderle tan puntualmente. Ha sido motivo para acercarnos todos un poco más al Señor ante quien todos somos como mendigos. Que el Señor la siga bendiciendo. Será un gusto recibir sus gratas noticias. Feliz día, p. Ismael

  45. rocio dice:

    Hola Padre! escribo para saludarlo y saber como esta. Espero que muy bien. Pues yo sigo en oracion aunque a veces me llega la desesperacion pero Santa Monica me motiva para continuar. Hasta pronto!

  46. ismaelojeda dice:

    Gracias, Rocío, por tu confianza. Te felicito por la perseverancia en la oración por tu esposo. El Señor sabe de los tiempos. Mientras oramos vamos comprendiendo mejor los planes de Dios. Como me has escrito varias veces, permíteme, Rocío, que ore brevemente por ti uniéndome a tu plegaria: “Señor y Padre nuestro, mira con bondad a tu hija Rocío. Tú sabes mejor que nadie lo que le preocupa y a veces le aflige. Creemos que tú eres el único que nos comprende y nos toma en serio, el único compasivo. Enjuga, pues, sus lágrimas y dale a Rocío lo que más necesite. Que vea tu luz y que sea feliz en tu presencia, con tu consolación. En tus manos la dejo. Es tu hija, tu propiedad. Gracias por permitirme hacer esta oración. Que tú seas bendito. Amén”. Rocío, que sientas la bondad del Señor. Manténte alegre y esperanzada. Sé feliz aun en medio de todo. Se puede. Un abrazo, p. Ismael

  47. rocio dice:

    No se como agradecer sus palabras y su oracion, soy de Mexico. Mil gracias, hasta pronto.

  48. ismaelojeda dice:

    Gracias, sra. Rocío, por sus letras. Sigo pidiendo al Señor por sus necesidades. Gracias por su confianza, pues me ayuda a revivir y activar la misión sacerdotal que el Señor me encomendó. Con estima personal y en intercambio de oraciones, p. Ismael

  49. nattalia dice:

    orar por la sanacion de veronica albornoz que tiene cancer de mamas por ella y su flia

  50. ismaelojeda dice:

    Estimada Nattalia, gracias por confiarnos esa preocupación de la familia de Verónica Albornoz. Con premura la ponemos como prioridad en nuestras oraciones al Señor dador de vida. Recurrimos a san Ezequiel Moreno para pedirle la sanación de Verónica. Seguimos en contacto. Confiamos plenamente en el Señor, el único compasivo, que sabe lo que necesitamos. Dios me la bendiga, p. Ismael

  51. Yolanda dice:

    Para Verónica de Argentina y para María Dolores de Madrid, le quiero decir con el cariño que nos une en la fé en Jesús y María que estarán en mis oraciones diarias desde hoy para que el Señor les otorgue todas las gracias y bendiciones. Para Él nada es imposible!!!!!

    Yolanda desde Salta- Argentina

  52. ismaelojeda dice:

    Gracias, Yolanda, por tu solidaridad con esas personas probadas en la enfermedad. Dios te premie por esos buenos sentimientos y por tus oraciones. Te agradezco en nombre de Verónica y María Dolores. Me alegra pensar que eres bendecida en el el cuerpo y en el alma. Seguimos unidos en la oración y el parecio. Dios te bendiga junto con toda la familia, p. Ismael

  53. Yolanda dice:

    Gracias Padre Ismael por su bendición. Sé lo que se siente cuando muchos son los elevan su oración por nuestra salud, porque todo va mejor y ya nada se teme, dejando todo en las manos del Señor.

    Gracias a Dios me voy recuperando muy bien de mi salud. Los especialistas dicen que mi cuerpo está sano, sólo que para prevenir, deberé iniciar un tratamiento por dieciséis semanas de quimioterapia. Le he prometido al Señor, que una vez curada, ayudaremos con mi esposo en la Parroquia San Exequiel Moreno, porque no dudo que a través del Señor y de su Ssma. Madre, San Exequiel me ha otorgado la gracia de sanar. Gracias Padre nuevamente y desde Salta, Argentina, lo saludo en el afecto en Jesús y María.

    Yolanda.

  54. ismaelojeda dice:

    Muchísimas gracias, sra. Yolanda, por sus letras. Me alegra que esté bien y en su casita ya superadas las secuelas de la operación. Sin embargo habrá que someterse al dictamen de los médicos. Admiro su fe en el poder de la oración y en la intercesión de san Ezequiel. Ánimo. Dios se glorificará en esta enfermedad. Sus noticias serán esperadas y me serán gratas. Mis saludos a su esposo y familia. Dios me la bendiga. Con estima personal, p. Ismael.

  55. silviazarate1390@hotmail.com dice:

    Pre Ismael con mucha fe le pio oracion por Miguel Canepa para que el Señor obre y lo sane.Tambien le pido por toa la familia.Pare oremos para que el Señor les de fortaleza a todos.!Nada es imposible para Dios!!!
    ______________________________________________________
    Padre le pido oracion por la salud de elva silvia, que el Señor tenga misericoria, de mi y e toda mi familia.me sane de un problema de insuficiencia venosa y e la artritis, que puea caminar bien.
    Bendito y alabado sea el Señor

  56. ismaelojeda dice:

    Hola, Silvia, con gusto respondo a tu comentario. Gracias por la confianza. La verdad es que sólo Dios llega a todos y él sabe lo que nos conviene. Pondré y pondremos, pues somos comunidad, ante el Señor todas sus intenciones y necesidades. Quiera el Señor glorificarse en esas debilidades, y te bendiga. Con afecto, p. Ismael

  57. rocio dice:

    Hola! Padre solo para saludarlo y saber como esta? Yo dias bien, otros no tanto; porfavor les pido sus oraciones. Hasta pronto! Gracias!

  58. ismaelojeda dice:

    Gracias, Rocío, por tu saludo y perseverancia en la oración. Nos apoyamos mutuamente en este peregrinar por este mundo. Estamos de paso. Hemos de fijarnos siempre en la meta, y cantar al Señor que todo lo dispone para nuestro bien. Ánimo. Que este Adviento sientas más cerca a Dios en el Niño de Belén. Un abrazo, p. Ismael

  59. rocio dice:

    Padre! gracias, hoy estoy muy triste, no dejo de pedir a Dios, pero ya no tengo fuerzas, no me siento bien animicamente la traicion es muy dolorosa.Le suplico sus oraciones.Gracias

  60. Jaquelina E Rodriguez dice:

    Hola padre Ismael le doy las gacias por haberme mandado el mail de Navidad,hoy lo vi,tambien le agradesco por sus oraciones que realiza por la union de mi esposo Alberto y yo,el se separo de Marina(la mujer x la cual se fue d casa)pero ahora sale con otra q se llama Silvia,se ha ido con ella d vacaciones y el hijo q tiene ella,indudablemente q es como usted dice padre esta confundido,le cuento q me entere q la hermana d mi esposo hace aser maleficios para q nosotros nos separemos legal y definitivamente,le dire q yo en este momento estoy fracturada del pie con yeso y muletas,y mi esposo no ha sido capaz d venir a casa por si yo necesito algo,cuando el jamas fue asi,y yo en su peor momento jamas lo abandone(la enfermedad d su mama y la muerte d su padre,cdo el tambien estuvo enfermo)eso si me duele mucho, por eso le pido padre q nos ponga en sus oraciones asi volvemos a estar juntos por AMOR,tengo miedo por el, por q es medico y puede perjudicar algun paciente por su estado,el jamas fue asi,siempre fue responsable esta irreconosible,Tambien le pido q ponga en oracion a ILDA,SILVIA Y MARINA para q transiten por el camino del bien se aparten d nosotros asi podemos reconstruir d nuevo nuestra familia .Esta semana comenzare la 9na d S.Exequiel,padre desde ya le estoy agradecida d su ayuda, q DIOS Y LA VIRGEN lo bendiga ,y gracias por responderme con carño JAQUI

  61. ismaelojeda dice:

    Gracias, sra. Jaquilina, por su comentario. Me alegra que haya podido recibir la felicitación navideña. Gracias por confiarme sus problemas familiares. No dude que la encomiendo en mis oraciones y la pongo en la intercesión de tantas madres mónicas que rezan en cadena por las necesidades de los madres y sus hijos. La felicito por su fe y perseverancia en su vida cristiana y por la capacidad que Dios le concede de perdonar y orar por todos, especialmente por las personas que viven erradas o tienen sus debilidades. Le invito a perdonar a discreción y también a realizar sus obras buenas por puro amor a Dios evitando alimentar esperanzas de ser reconocidos por los beneficiarios. Eso nos evitaría decepciones graves que nos dañan y desaniman mucho. En fin, sólo Dios merece toda nuestra confianza, sólo él. Los humanos, aun suponiendo la mejor intención, somos limitados y volubles. Bien, no me alargo más. Pido por su esposo y su familia. Ánimo, sra. Jaquelina. Unidos en la oración. Dios me la siga bendiciendo, p. Ismael

  62. Henry Yashiro dice:

    ola me llamo henry tengo19 años kiero q oren por mi por mi vida espiritual!!!!!..

  63. Henry Yashiro dice:

    y por todos mis sueños y los sueños que Dios tiene para mi vida

  64. ismaelojeda dice:

    Ánimo, Henry, en tu deseo de una vida feliz y plena espiritualmente. Eres joven y merece la pena buscar la verdad sobre nuestra vida. Pido por tus necesidades. Con estima personal, p. Ismael

  65. ismaelojeda dice:

    De nuevo, Henry, en comunicación. Gracias por tu comentario y tu búsqueda del proyecto de Dios sobre ti, su sueño sobre ti: pensamientos de paz y no de aflicción. Que se cumplan. Amén. Un abrazo, Ismael

  66. rocio dice:

    Padre que bueno es ver que este con nosotros en el blog hacia bastante tiempo que no escribia aqui. Tengo un nuevo correo, reciba un fuerte abrazo. Y respecto a mi situacion, sigue igual no se que hacer solo seguir orando.

  67. rocio dice:

    Padre como nota mi situacion es muy similar a la de Jaqui me uno a sus oraciones esto no debe estar sucediendo la familia es la base.

  68. ismaelojeda dice:

    Gracias, Rocío, por tus letras, después de mucho tiempo, como dices. Me alegra la perseverancia en tu fe. Seguro que el Señor encontrará la oportunidad de visitarte con su consolación. A la vez, recuerda que no estás sola. Muchas personas rezan por ti y se mantienen en comunión contigo. Hasta pronto. Dios te bendiga, p. Ismael

  69. ismaelojeda dice:

    Seguimos, Rocío, cercanos a tus problemas. No te desesperes. Seguro que los ejercicios cuaresmales te harán mucho bien. Con estima personal, p. Ismael

  70. rocio dice:

    Mil gracias Padre, de verdad me siento acompañada en esto, y se aligera el peso.Por favor oremos por la union familiar. Es doloroso de enterarse de tantos casos.

  71. ismaelojeda dice:

    Gracias, Rocío, por tu respuesta. Es admirable que, superando tus problemas, te preocupes por las familias desunidas. Dios escuche nuestra oración perseverante para que bendiga los hogares cristianos. Con estima personal, p. Ismael

  72. tulia dice:

    buen dia padre ismael, es mi primera visita a su blog y deseo de corazon me ayuden a orar por la salud del señor ali ocando quien padece de cancer, quisiera firmemente contar con sus plegarias padre.. gracias buen dia y se que Dios no nos abandonara.

  73. ismaelojeda dice:

    Gracias, Tulia, por confiarnos tu preocupación. Desde este momento ponemos ante el Señor tu intención por el sr. Alí Ocando. Hay muchas madres mónicas, sobre todo en Perú, que hacen cadenas de oración. Ellas están al tanto de las intenciones solicitadas en el blog. Quiera el Señor glorificarse en esta enfermedad. Te recuerdo que san Ezequiel Moreno es protector de los enfermos de cáncer, como podrás ver en el blog, sobre todo en la página “Oración y sanación”. Ha sido un gusto responderte. Dios te bendiga, p. Ismael

  74. rocio dice:

    Hola Padre! Espero que este bien, quiero pedirle de favor muchisimas oraciones para que este 10 de Abril venga mi esposo a festejar el cumpleaños de mi hija y que este contenta ese dia, que Dios nos ayude a mi niña y a mi a salir adelante y pronto encuentre un buen trabajo. Gracias

  75. ismaelojeda dice:

    Gracias, Rocío, por tu confianza y tu humildad para pedir oraciones. Cuenta con ella. Quiera el Señor escuchar tu petición y satisfacer los deseos de tu niña de disfrutar de su papá. Ánimo, no te preocupes. El Señor siempre tiene sus caminos. El gozo en el Señor sea tu fortaleza. Que esta “cuaresma” que vives desemboque en la victoria de la Resurrección. Con estima personal, p. Ismael

  76. Claudia dice:

    Yo nesesito ayuda en este momento estoy en la separasion de mi pareja y mesiento fatal

  77. ismaelojeda dice:

    Gracias. Claudia, por confiarnos tu sufrimiento en este momento difícil y doloroso. Pedimos al Señor, el único compasivo, que te asista en este trance. Nuetra Madre de la Consolación te cubra con su manto. Con estima personal, p. Ismael

  78. rocio dice:

    Que tal padre, espero este bien!, quiero agradecer sus oraciones y atencion de contestar nuestros comentarios, le platico que si vino mi esposo a festejar a la niña, unas cuantas horas, pero la pasamos bien GRACIAS A DIOS. Ojala no tarde el milagro que tanto le pido a la Virgen.

  79. ismaelojeda dice:

    Gracias, sra. Rocío, por su comentario. Qué bueno que pudieran reunirse y festejar en familia la vida de la niña. Quiera el Señor que puedan reconciliarse cuanto antes para el bien de todos. Damos gracias a Dios por ese regalo y seguimos encomendándole nuestras necesidades. Un abrazo. Con estima personal, p. Ismael

  80. leticia dice:

    recien abro esta pagina y conozco a San Ezequiel Moreno , pido oración por mi esposo Beto que sufre de cancer de colon y por una nietita Jazmin que con 11 añitos padece una enfermedad genetica (fibrosis quistica) es muy fuerte y sobre todo su tratamiento , ruego a DIOS y prometo seguirlo , a veces creo que no tengo suficiente fe. QUE DIOS BENDIGA A TODOS Y SOBRE TODO A LOS ENFERMOS

  81. ismaelojeda dice:

    Gracias, Leticia, por tu comentario. El Señor se hace presente en nuestras vidas, no permite que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas. San Ezequiel Moreno puede ser de gran ayuda para ti y tus enfermos. Ahí tienes la novena y oraciones. Quiero comprender tu preocupación por tu esposo y tu nieta. Me uno a tus oraciones. Y conociendo tu situación, muchas personas pedirán por ti, sobre todo las madres mónicas. Adelante. Un abrazo, Leticia, y que Dios te bendiga y escuche tus oraciones, p. Ismael

  82. rocio dice:

    Que tal Padre espero que este muy bien! Yo, dias estoy bien otros no tanto, en la espera del milagro de la conversion, le suplico a la medida de sus posibilidades sus oraciones y de las Madres Monicas, porfavor de verdad que nos ayuda mucho saber que hay alguien dandonos la mano. Gracias.

  83. ismaelojeda dice:

    Gracias, Rocío, por tu perseverancia en la vida cristiana, en la esperanza. Seguro que Dios nos escucha y a su tiempo veremos claramente su mano providente. Ánimo, Rocío. Siempre unidos en la oración, p. Ismael

  84. rocio dice:

    Hola! Padre espero este muy bien, saludos!!!! seguimos en oracion, ofreciendo la misa diaria y comunion, espero que Dios vea con agrado.

  85. ismaelojeda dice:

    Está bien, Rocío, la oración perverante. Ella nos va revelando la voluntad de Dios en el camino de la vida. Me uno a tus intenciones. Dios te bendiga, p. Ismael

  86. gabriela dice:

    Hola padre, soy de argentina, ciudad de rosario, mi nombre es gabriela, hace muy poquitos dias supe de san ezequiel moreno, que es patrono de los enfermos de cancer. a mi me poeraron de cancer de ovario hace 4 mese estooy haciendo quimioterapia, pero, en un estudio salieron unas manchas en mi abdomen, le estoy haciendo una novena a san ezequiel, le pido que me tengan en oracion,gracias padre ismael por compartir esto con los q necesitamos. DIOS m conceda el milagro de curarme.

  87. ismaelojeda dice:

    Gracias, Gabriela, por tu mensaje pidiendo oraciones. No dudes que te encomendamos a la protección de san Ezequiel Moreno, pidiendo el milagro de tu curación. Ten ánimo. El Señor sabrá sacar bendición de tu enfermedad. Te acompañamos en tu novena. Seguimos en contacto. Un abrazo y sé fuerte. Dios te bendiga, p. Ismael

  88. Maria dice:

    Buenas tardes Padre, soy de Bogotá – Colombia, estoy embarazada de 12 semanas, el viernes pasado me realizaron una ecografia para hacerle el primer tamizaje al bebé, con la triste noticia que mi bebé viene con malformación congenita (labio leporino – Bilateral), son muchas las causas… me mandaron hacer una valoración genetica y tengo una nueva ecografia el 29 de agosto, por lo que me encuentro orando todos los días por la sanación en el vientre de mi bebé, por lo que le pido tenga en cuenta a mi bebé dentro de las oraciones para que se cure y no tenga ninguna malformación, en el nombre del padre, del hijo y del espiritu santo, AMEN.

  89. ismaelojeda dice:

    Gracias, María, por compartir tu preocupación. Estamos para ayudarnos. Me alegra que hayas encontrado en la página “Oración y Sanación” del blog una luz para iluminar tu problema y una esperanza para contrarrestar tu ansiedad como madre. Ten por seguro que ya estamos muchos orando por tus intenciones y por la curación de tu bebé. Si te parece, le encomendaremos a san Ezequiel tu preocupación, ya que él vivió muchos años en tu patria y algunos años en Bogotá. María, ten confianza en el Señor. Él sabrá disponer lo mejor para ti y tu bebé. Con aprecio, p. Ismael

  90. rocio dice:

    Que tal Padre, lo saludo esperando este muy bien, quiero hacerle una consulta, … me puede sugerir varias obras espirituales?

  91. ismaelojeda dice:

    Gracias, Rocío, por tu confianza. Para indicarte algún libro espiritual tendrías que contarme algo más de tus necesidades o gustos. ¿Conforme? Espero tus sugerencias. Mientras tanto, un abrazo, p. Ismael

  92. Fátima dice:

    Padre hoy encontré esta página mientras buscaba alguna orientación espiritual que me tranquilizara y hechara luz sobre mis preocupaciones. Tengo tres hijos adolescentes, el menor, Emanuel, ha cambiado notablemente, se ha puesto rebelde y agresivo con nosotros. No quiere hablar ni contarnos lo que le pasa. Estamos preocupados porque tiene un transtorno neurológico y se hace muy difícil esta etapa con él.Tenemos temor y no sabemos cómo ayudarlo en lo que le está pasando. Se suma que mi esposo está enfermo del corazón y yo también tengo problemas severos de salud. Le pido que nos ponga en oración. Dios lo bendiga.

  93. ismaelojeda dice:

    Gracias, Fátima, por confiarnos tus preocupaciones personales y familiares. Pedimos al Señor que escuche vuestras oraciones y las nuestras. Recordemos que Dios aprieta pero no ahoga. Nos mantendremos en oración esperando la manifestación de su poder y compasión para con nosotros. Dios te bendiga, Fátima. Ánimo, no decaigas en tu confianza en el Señor y en tus oraciones frecuentes. Con estima personal, p. Ismael

  94. Quiero compartir con todos los lectores de su blog Padre Ismael la forma que tengo de orar como resultado de lo aprendido en la Renovación Carismática Católica (experiencia espiritual) y en el Encuentro Matrimonial (conocimiento de sentimientos y necesidades) la cual me permite tomar conciencia de las enseñanzas recibidas de Dios y de la misión que Dios nos ha encomendado.
    Cuando rezo el Rosario (tanto al rezar el Padre Nuestro, el Ave María, el Credo o el Gloria) utilizó mi imaginación. A través de ella me esfuerzo por poner en mi mente la figura de uno de ellos (según la oración que esté realizando). Teniendo la imagen en mi mente empiezo a orar empleando sentimientos. Lo hago como si estuviera conversando con él o con ella. Cuando llega el momento de bendecir a Dios, a la Virgen o a Jesús lo hago con todas mis fuerzas tratando que ella salga de mi corazón porque yo así lo deseo. Cuando rezo el Padre Nuestro me dirijo a la figura de Dios Padre y al momento de decir “santificado sea tu nombre” lo digo con los mismos sentimientos que experimento cuando deseo el bien a una persona muy querida. Cuando digo “…así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden traigo a mi mente los rostros de aquellas personas a quienes todavía no logro perdonar pidiéndole que me ayude a perdonarlas. Si estoy rezando el Ave María, bendigo a María por su valentía que tuvo al entregar su cuerpo para que se cumpla el Plan de Dios al decir:”Hágase en mí según tu palabra”. Y cuando digo “bendito es el fruto de tu vientre Jesús” me imagino a nuestra Madre en la etapa de gestación y bendigo a Jesús en su vientre por amarnos hasta la muerte y una muerte en cruz. Todo ello lo hago olvidándome del reloj, y para que nadie interrumpa mi concentración rezo muy temprano cuando todos duermen. De ésa manera termino mi Rosario que generalmente dura entre 30 a 45 minutos con la alegría de haber sostenido una conversación con cada uno de ellos.
    Ésa es mi humilde colaboración para con todas aquellas personas que sufren.
    GLORIA A TÍ SEÑOR JESÚS.

  95. ismaelojeda dice:

    Muchísimas gracias, Alejandro, por confiarnos ese modo tan personal y valioso que tienes de orar. Te felicito por ello. Es bueno compartir nuestras experiencias espirituales y estimularnos al bien. Gracias por ese regalo, para muchos que te lean, y para un servidor. Los movimientos eclesiales son bendiciones del Señor, como ha sucedido en tu caso con la Renovación Carismática y con el Encuentro Matrimonial. Ojalá que muchos se beneficien también. Gracias de nuevo por tu testimonio, Alejandro. Que Dios siga estando grande contigo, tu esposa Carmen, y tu familia. Con estima personal, p. Ismael

  96. dogosdelquinval@hotmail.com dice:

    HOLA PADRE ISMAEL!!. ESPERO QUE ESTE BIEN. SIEMPRE LEO TODO LO QUE LLEGA AL CORREO A CERCA DE UD. QUIERO CONTARLE QUE GRACIAS A “DIOS” NUESTRO SEÑOR Y A LA CADENA DE ORACIONES QUE “SE QUE SE REALIZA A SAN EZEQUIEL MORENO, ESTOY MEJORANDO DE MI CANCER DE OVARIO. ME OPERARON DE NUEVIO EN AGOSTO DE ESTE AÑO Y SALIO TODO BIEN,LOS TUMORES DIERON NEGATIVO.TERMINE HACE 1 MES CON EL CICLO DE QUIMIOTERAPIA Y HACE 1 SEMANA TUVE LOS PRIMEROS CONTROLES Y LOS ANALISIS CA125 Y TOMOGRAFIA DIO TODO BIEN!!LOS ANALISIS CON VALORES NORMALES. SE QUE ES UN CAMINO LARGO Y DIFICIL DE RECORRER PORQUE VOY A ESTAR CON CONTROLES CADA 3 MESE POR UN PAR DE AÑOS,PERO LE VUELVO A DAR “GRACIAS A DIOS”POR AYUDARME Y SE QUE NOS ESCUCHA. CONTINUO
    CON MIS ORACIONES DE SANACION A SAN EZEQUIEL MORENO. PADRE ESTOY MUY AGRADECIDA POR SUS PALABRAS Y TODOS LOS TESTIMONIOS Q SON DE GRAN AYUDA EN MOMENTOS DE TRISTEZA Y ME HAN AYUDADO. PADRE ISMAEL, GRACIAS Y ESPERO SEGUIR EN SUS ORACIONES. MIS CORDIALES SALUDOS, P ISMAEL.

  97. ismaelojeda dice:

    Gracias, sra. N., por sus letras y buenas noticias. Gracias a Dios y a san Ezequiel por esa mejoría, si no curación. Quiero recordar sus ruegos pidiendo oraciones. Le agradezco su confianza, y su perseverancia. Me alegra mucho cuanto me confía en su comentario. Seguiremos rezando con esa intención y dando gracias a Dios, alabándolo de corazón, porque él es digno de toda bendición. Y de sus manos nada malo puede venirnos. Gracias por todo. Un abrazo y que Dios se siga glorificando en su vida. Con aprecio personal, p. Ismael

  98. GABRIELA QUINTEROS dice:

    hola padre, disculpas por no haber puesto mi nombre, en el comentario que deje, en el dia de ayer, soy gabriela,vivo en rosario, argentina y en otros comentarios conte desde el principio de mi enfermedad. gracias por seguir con las oraciones, pido mucho a DIOS para que pueda curarme!. un abrazo.

  99. ismaelojeda dice:

    Gracias, Gabriela, por tu aclaración. Más bien disculpa que no me molesté en buscar tus comentarios anteriores. Sabía de tu proceso. Bien, pues que Dios siga glorificándose en tu enfermedad. Que sientas su mano sanadora y su Espíritu vivificante. Un abrazo. con estima personal, p. Ismael

  100. jerb009@hotmail.com dice:

    Hola Padre Ismael soy Jaqui yo le escribi hace un año atras por la union de mi matrimonio con mi esposo Alberto q nos pusiera en oracion , el todavia aun no vuelve conmigo yo le conte q su hna Ilda y la mujer con la q sale Silvia le hacen brujerias padre yo solo le pido q nos siga poniendo en cadena de oracion para q se corte este mal y q para la proxima ves q le tenga q escribir sea para contarle q ya volvio conmigo yo nunca dejo d rezar le doy las gracias por su labor tan hermomsa con cariño Jaqui

  101. ismaelojeda dice:

    Gracias, Jaqui, por tu comentario y por la confianza en el Señor que dirige nuestras vidas. Me apena que no se solucionen, todavía, tus problemas matrimoniales. Seguimos orando para que el Señor nos muestre sus caminos. Ya sabemos que no podemos cambiar a los demás. Pero sí podemos cambiar nosotros: conectando cada vez mejor con la voluntad de Dios sobre nosotros. Ánimo, Jaqui. En el Perú hacen cadenas de oración por intenciones bien determinadas,como la tuya. De nuevo, se lo voy a recordar a la encargada de las madres mónicas. Un abrazo y que Dios te bendiga, p. Ismael

  102. Joham dice:

    Hola padre Ismael, me llamo Joham y con mi esposa estamos muy angustiados con la salud de mi hijo Ariel, le pido que nos tengan en sus oraciones para que todo salga bien y no tenga cáncer, él es muy pequeñito aún tiene solo 5 años y estamos empezando con los exámanes en el Hospital Neoplasicas, con el miedo su mamá y yo estamos muy deprimidos y ruego al Señor que tenga compasión de nosotros y calme nuestros sufrimientos y angustias a través de los resultados que demuestren que esta bien de salud y solo tenga cosas menores. Dios bendiga a todos.

  103. ismaelojeda dice:

    Gracias, sr. Joham, por su confianza. Quiero comprender la preocupación de unos padres por un hijo tan pequeño. Si nos afecta a nosotros que somos pecadores, cuánto más lo sentirá el único Compasivo. A él le confiamos este problema. Pondremos el asunto en la oración de intercesión de las madres mónicas. Ánimo, pues. Que este dolor los mantenga unidos como esposos y como padres. El Señor sabrá hacerse presente en su hogar con su poder y misericordia. Un abrazo, p. Ismael

  104. Elena dice:

    Hola Padre Ismael, Dios lo siga bendiciendo. Le pido que por favor coloque en sus oraciones la unión de mi hogar y la conversión de mis dos hijos adolescentes, sufro mucho por la falta de amor a Dios en sus corazones. Mi hijo de 19 años se ha declarado ateo, se ha ido de la casa y mi hija de 17 tiene amistades que la alejan mucho de Dios. Tiene una amiga mayor que ella, que influye muy negativamente. Se le ha prohibido esa amistad, pero cada vez está mas en contacto con ella, y cada vez se aleja mas de Dios. Padre Ismael, le ruego nos coloque en sus oraciones y para que el Señor derrame en mi la perseverancia y la humildad para seguir luchando por su conversión. Le deseo mil bendiciones. Un abrazo en Cristo Nuestro Señor.

  105. ismaelojeda dice:

    Señora Elena, acabo de responder a su anterior comentario. Quiero comprender su preocupación por la fe de sus hijos. Es algo muy sentido por muchísimas madres cristianas. Este blog trata de conocer esa realidad familiar y eclesial para apoyarla con todos los medios, sobre todo con la oración en cadena, personal y comunitaria, perseverante y eclesial. Con tal fin, se forman coros de oración de siete madres, y también se ofrece una misa mensual en muchos lugares. Esta oración fortalecerá en primer lugar a todas las madres y padres orantes, y simultáneamente provocará una mejoría en las relaciones entre padres e hijos. Dios sabrá cuándo llegará la conversión y en qué proceso de cambio se concretará. Pero eso sí, la oración bien hecha, de inmediato, será una bendición en la familia. Así que, ánimo, sra. Elena. Dios me la bendiga y también a su esposo, y escuche las oraciones que le dirigen constantemente por sus hijos. Dios bendiga su hogar. Con estima personal, p. Ismael

  106. Joham dice:

    Gracias Padre Ismael por reponder nuestre mensaje, soy Joham, no sabe como nos fortalece sus palabras y el auguro que todo va a salir bien con la ayuda de las madres Mónicas a través de la interseciòn encomendada. Mañana llevarè a mi hijo Ariel al oncólogo de cuello y cabeza porque le han dado cita, sé que Dios nos oirá en las oraciones y liberará a mi hijo de todo enfermedad. Muchas gracias y bendiciones del Señor para todos.

  107. ismaelojeda dice:

    Gracias, sr. Joham, por sus letras y por tenerme informado sobre la enfermedad de su hijo. Mañana 14 estaremos en oración, de manera especial por esta intención. Esperamos con fe que el Señor se nos manifieste y muestre su gloria en nuestras vidas. No se desanimen. El Señor sabe lo que hace y permite, y no nos pondrá en situaciones que superen nuestro aguante y fortaleza. Seguimos en contacto. Con estima personal. Dios me lo bendiga y proteja toda su familia, p. Ismael

  108. EDITH CADENA RAZON dice:

    CON INFINITA BINDD Y HUMILDAD LE PIDO ORACION POR EL EÑOR DAVID Y TAMBIEN POR XILVESTRE JAVIER MORAN PULIDO, LA ORACION ES POR EL COMBATE ESPIRITUAL DE DIA CON DIA ESA LUCHA KE LLEVAN INTERNA, Y PORKE DIOS DERRAME SOBRE ELLOS EL ESPIRITU SANTO SEA GUIA PARA ELLOS PARA LA AYUDA QUE BRINDAN DIA CON DIA, ESE COMBATE ESA LUCHA SOLO SE LOGRA CON DIOS NUESTRO SEÑOR Y SUS 7 ARCANGELES Y SUS ORACIONES, AL MISMO TIEMPO LES PIDO POR MI EDITH CADENA RAZON POR LA BATALLA DE RESETNIMIENTOS KE LLEVO, PARA PERDONAR DE CORAZON A TODAS ESAS PERSONAS KE EM HAN DAÑADO Y ME HAN HECHO PERDER LA CONFIANZA EN LA VIDA EN LAS PERSONAS SIN DARSE CUENTA Y NO VER KE LO MAS BALIOSO KE TENGO ES MI CORAZON Y MI ALMA Y ESTO NO ME DEJA AVANZAR HACIA EL CAMINO DEL SEÑOR KE MI ABANZE ES MUY KENTO Y YA NO KIERO ESTAR ASI, CON INFINITA MISERICORDIA DE LOS PIDO POR ESTA GGUERRA INTERNA KE ME ASECHA, KE DIOS PADRE ME LOS BENDIGA Y MIS BENDICIONES.
    AMEN

  109. ismaelojeda dice:

    Gracias, Edith, por la confianza que depositas en nosotros al contarnos tus estados anímicos y tus luchas internas. Por mi parte, quiero comprenderte, y a la vez invitarte a poner toda tu confianza en el Señor y en su palabra de verdad. Me pongo a suplicar al Señor por todas tus necesidades. Y le pido que te bendiga. Un abrazo, p. Ismael

  110. Elba Silvia Zarate dice:

    Padre Ismael le pido que me ayude con la oracion para que la preciosa sangre de Jesus sane -libere- salve -a toda mi familia -amigos y vecinos – Por la conversion de todos mis familiares — por la salud de Silvia- Amen

  111. ismaelojeda dice:

    Gracias, Elba, por tu comentario y la petición de oraciones. Me parece bien tu preocupación por los tuyos en el aspecto espiritual, y más en este tiempo cuaresmal, oportunidad de conversión para todos, sin excepción. Cuenta con mis oraciones y las de las madres mónicas. Dios te conceda comprobar el cambio de las personas. Un abrazo y que Dios te bendiga, p. Ismael

  112. QUIERO QUE PUEDAN ORAR POR MI SOY FRANKLIN MOLINA Y POR MI FAMILIA Y POR LAS RADIOS CRISTIANAS Y TELEVISORAS CRISTIANAS , Y POR TODO HNO Y HNA Y POR LA FAUNA Y FLORA Y POR LAS ALMAS ,LE AGRADESCO QUE ME TENGAN SIEMPRE PRESENTE ENTRE SUS ORACIONES. GRACIAS , DIOS LE PAGUE.AMEN, ESTOY MUY NECESITADO DE QUE PUEDAN ORAR POR LAS PETICIONES QUE LES HICE, GRACIAS,AMÉN .

  113. ismaelojeda dice:

    Gracias, Rafael, por tu comentario y por la confianza que depositas en nosotros como orantes. Encomendamos al Señor tus peticiones y necesidades, con gusto y perseverancia. Dios te atienda según su gran misericordia. Y ya sabes del dicho: A Dios rogando y con el mazo dando. Hagamos con alegría lo que esté de nuestra parte, y el resto se lo dejaremos al Señor. Gracias de nuevo, Rafael, un abrazo y que Dios te bendiga, p. Ismael

  114. nieves gonzalez dice:

    padre me gustaria recibir estampas reliquias de san ezequiel.le ruego me indique como proceder

  115. ismaelojeda dice:

    Gracias, Nieves, por tu interés. Lo primero, que me indiques dónde vives. Un servidor reside en La Rioja, España. Espero tus noticias. Si prefieres más privacidad, te copio mi correo electrónica: ismaelojeda@terra.es Avísame también por un comentario en el blog que siempre atiendo. Gracias. Un abrazo, p. Ismael

  116. Teresa dice:

    Padre, mi nombre es Teresa y pido una oración por mi esposo Mauro Cayetano que lucha contra una grave enfermedad, para que por intermedio de San Ezequiel Moreno ante Nuestro Señor, ayude a mi marido en este dificil momento. En el nombre de Dios Padre. Amén

  117. ismaelojeda dice:

    Gracias, sra. Teresa, por confiarme esa preocupación. La tengo en cuenta desde ayer que la leí. Todos los días le rezo a san Ezequiel por los enfermos de nuestras comunidades y por los que se encomiendan a él a través del blog: por todos los que necesitan oración. Encomiendo a su esposo Mauro Cayetano para que el Señor le asista y le dé lo que más le conventa, algo muy especial para él y para usted y toda la familia. No sé dónde viven, pero les anuncio que tengo medallas con reliquia de san Ezequiel. Si le interesa le puedo enviar una medalla. Quedo a su disposición. Un abrazo y que Dios les conceda la esperanza y la paz en medio de esa situación preocupante. No están solos. Ánimo. Un abrazo. Con estima personal, p. Ismael

  118. fabiana dice:

    hola pastor mi nombres es fabiana. asedias un ser muy querido llamado ricardo cometio acto de suicidio … en unmomento de desesperacion yo teng fe y esperanza de que el resucitara.. yo le pido oracion y se que para Dios nada es imposible. . yo creo en el y se que ricardo volvera a la vida.. gracias. Dios le Bendiga

  119. ismaelojeda dice:


    Gracias, Fabiana, por confiarme tus sentimientos y preocupaciones respecto de la suerte eterna de Ricardo. Tendrás un recuerdo algo doloroso o muy doloroso de él por la forma como acabaron sus días en este mundo. Pero siempre hay que pensar lo mejor y consolarnos considerando que sólo Dios es el único que nos comprende, que conoce nuestro interior, y que sabrá ser a la vez misericordioso y justo. No sabemos exactamente el estado de nuestros difuntos, pero nos consuela el perdón y la misericordia del Señor. En sus manos ponemos a nuestros seres queridos ya difuntos, con la confianza de saber que Dios los ama más que nosotros, y que es capaz de recompensarlos en justicia y misericordia. Dios te libre, Fabiana, de pensamientos y preocupaciones que te resten alegría y deseo de ser mejor. Olvidando lo que queda atrás, y dejándolo todo en manos de Dios, nos lanzamos hacia adelante para llenar el tiempo de buenas obras pensando en la Iglesia, en nosotros y en nuestros hermanos difuntos. No perder en tiempo en otras cosas. No querer saberlo todo. Aceptar nuestra limitación. Y confiar en Dios contra toda esperanza. Dios te consuele, Fabiena. Con estima personal, Dios te bendiga, p. Ismael

  120. María ines dice:

    hola ! padre ! me gustaría saber dónde son sus misas ??? son en buenos aires ??? en capital ??? qué días horarios ??? conoce misas de sanación en caba ?? muchas gracias dios lo bendiga

  121. ismaelojeda dice:

    Lo siento, María Inés. No resido en Argentina, sino en España. Así que no puedo complacerte. Rezo por tus intenciones y necesidades. Por otro lado, seguro que encontrarás cómo participar en alguna misa de sanación. Un abrazo y que Dios te bendiga, p. Ismael

  122. Gloria R. de Pimentel dice:

    Estamos tratando de formar un coro de Madres Monicas en Panamà, ¿serìa tan gentil de enviarme las guías, oraciones y demàs por correo? Mi direcciòn es Gloria R. de Pimentel – Apartado 0847-02677 – Panamà, R. de P.

  123. ismaelojeda dice:

    Gracias, Sra. Gloria, por sus gratas noticias. La felicito por su deseo de formar un coro de madres mónicas, madres orantes por la santificación del hogar y por la fe de los hijos. Le mado a su dirección electrónica en documento adjunto los materiales necesarios. Espero que todo le llegue bien y pueda realizar su deseo. Dios la bendiga en sus proyectos. Un abrazo y hasta cuando quiera, p. Ismael

  124. sonia dice:

    buenas tardes padre creo en la oracion en dios pero aun no me quebranto por fabor grupos de oracion carismatica que oran por los enfermos porque estoy con 1 batalla espiritual de mi ex esposo su nombre es jorge martin da costa el practico la religion umbanda se hiso 1bautismo tiene a belzabu en la cabeza pacto y le sirvio me lo confeso atravez del espiritu k mora en el su mirada cambio su voz y tenia ira oramos con mi hija de 10 años pero no se quebranta si puede ayudenos ademas los espiritus lo hacen beber elcohol y droga se k mas fuerte es dios tengo fe pero nos gustaria encontrar 1 grupo de oracion por k la oracion del justo puede mas gracias dios lo bendiga somos de vicente lopez buenos aires.

  125. ismaelojeda dice:

    Gracias, Sonia, por tus letras y tu confianza en el Señor, y también en un servidor. Mira, Sonia, me cuentas muchas cosas que deberías poner un poco en orden. Primero, que tú y tu hija estéis bien cimentadas en la fe, para poder después ayudar a tu ex esposo. Pienso que deberías buscar a un sacerdote si es posible para contarle lo que te pasa y lo que vivió tu esposo. Si no encuentras a un sacerdote, también te podría orientar una religiosa o un laico catequista bien preparado y que tenga algo de experiencia de oración carismática. Lamento que no pueda ayudarte mucho desde aquí. Pero si vives en Buenos Aires, no te será tan difícil encontrar gente que te ayude. De momento pídele al Señor que ponga en tu camino a la persona indicada. Me uno con gusto a tu oración. Un abrazo y que Dios te bendiga. Si no te importa, puedes mantenerme al tanto de lo que vayas haciendo. Con estima personal. Ánimo, Sonia. No te olvido, p. Ismael

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