Los sacerdotes casados de rito latino, una realidad desde hace tiempo

marzo 9, 2020

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El Papa Francisco con familias de sacerdotes retirados ANSA

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Los sacerdotes casados de rito latino, una realidad desde hace tiempo

En contra de la intencionada omisión en ‘Querida Amazonía’

La dispensa del celibato sacerdotal se concede como una “gracia” extraordinaria concedida por el Romano Pontífice en el Código de derecho canónico
Los sacerdotes dispensados pueden considerarse una reserva más asequible, examinando caso por caso, de ministros de la eucaristía que la posibilidad futura de la ordenación de los viri probati

La exhortación apostólica postsinodal “Querida Amazonía” despertó gran interés mediático por las novedades en la disciplina de los sacramentos que propuso el Sínodo de los obispos en octubre de 2019. Teólogos latinoamericanos se apresuraron a anunciar que el papa Francisco haría propias las novedades planteadas por los obispos en el documento conclusivo.

Finalmente, el papa omitió intencionalmente referirse a las cuestiones disputadas a pesar de las mayorías logradas en el aula.

No obstante el silencio intencionado del papa Francisco, reconocidos teólogos anuncian ahora que se trata de una nueva hermenéutica en el Magisterio, según la cual, las Iglesias locales tendrán en lo sucesivo un mayor peso decisorio y Roma no será la única y decisiva palabra como ha sucedido en la tradición milenaria del rito latino. El tiempo dirá si esta vez tienen la razón.

De todos modos, aunque la ordenación de los “viri probati” para la Amazonía quedó por el momento “en el tintero” y en los sueños de una victoria pírrica de los padres sinodales, los sacerdotes casados de rito latino son una realidad desde hace tiempo.

En efecto, la dispensa del celibato sacerdotal se concede como una “gracia” extraordinaria concedida por el Romano Pontífice en el Código de derecho canónico que en el canon 290 anota que “Una vez recibida válidamente, la ordenación sagrada nunca se anula”, aunque el presbítero dispensado pierda el estado clerical con sus privilegios y obligaciones.

La continuidad de la validez de la ordenación sacerdotal es reconocida por el Código más adelante en el canon 976: “Todo sacerdote, aun desprovisto de facultad para confesar, absuelve válida y lícitamente a cualquier penitente que esté en peligro de muerte de cualesquiera censuras y pecados, aunque se encuentre presente un sacerdote aprobado”.

El Código menciona en el canon 293 incluso la posibilidad del regreso al estado clerical de los dispensados por medio de un rescripto de la Sede Apostólica.

De modo que en la normativa actual de la Iglesia los sacerdotes dispensados pueden considerarse una reserva más asequible, examinando caso por caso, de ministros de la eucaristía que la posibilidad futura de la ordenación de los viri probati (Subrayado del editor).

Canónicamente, la posibilidad existe, aun cuando en la práctica los retirados del ministerio sean tratados en algunos círculos eclesiásticos como los “Lapsi” de los primeros siglos que abjuraron de su fe ante la presión de las autoridades romanas y que eran rechazados por las comunidades cristianas.

Habría que distinguir aquí entre el rechazo manifiesto a la fe de la posibilidad humana de formar una familia bendecida por Dios en el matrimonio (Gn 2, 18-23).

Este es el caso de los sacerdotes dispensados y casados de rito latino, en plena comunión con la Iglesia; admitidos por gracia de Dios por medio del ministerio petrino a los sacramentos.

Una realidad que ya existe y que no depende de un sínodo, pero de la que nadie habla. Una reserva presente en todo el mundo que la Iglesia podría usar no sólo coyunturalmente en la Amazonia sino en todas las selvas de cemento que esperan ansiosas la reevangelización y los sacramentos.

La readmisión de sacerdotes dispensados y casados al ministerio podría efectuarse a discreción de los señores obispos y con permiso de la sede apostólica investigando caso por caso, como reconocimiento de la doble vocación al matrimonio y al ministerio sacerdotal en los fieles de la Iglesia que ya cuentan con ambos sacramentos.

Habría que ver cada caso porque las condiciones de la salida del ministerio son particulares. Algunos han salido resentidos y han terminado abjurando como los Lapsi de la fe católica, adhiriéndose a otras denominaciones religiosas más por necesidad laboral que por convencimiento interior.

Otros han “quemado las naves” y consideran su paso por el ministerio sacerdotal como una “narrativa ya superada por otras narrativas”. También hay quienes consideran que les interesa ahora “sólo la espiritualidad, no las religiones”, etc., etc.

De todos modos, valdría la pena que la Iglesia universal y las iglesias locales en la “nueva hermenéutica” revisaran a fondo la cuestión. Sacerdotes casados adscritos a parroquias o a comunidades en un laboratorio anterior a la posibilidad de ordenar “viri probati”.

Así, por el momento no habría que ordenar presbíteros a los diáconos permanentes a quienes la Iglesia reconoce la singularidad de su ministerio, ni alterar la norma del celibato sacerdotal para la mayoría del clero que sigue siendo fuente fecunda de gracia en la Iglesia de Cristo dentro de la diversidad de ministerios.

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Los obispos consuman el cambio: Juan José Omella, nuevo presidente de la Conferencia Episcopal; Osoro, vicepresidente.

marzo 4, 2020

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Omella y Osoro, los hombres del Papa Francisco en España.

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Los obispos consuman el cambio: Juan José Omella, nuevo presidente de la Conferencia Episcopal; Osoro, vicepresidente.

Se abre una nueva etapa para el episcopado de nuestro país, liderada por Omella, con el apoyo indudable del Consejo de Cardenales (en el que se encuentra su gran aliado, Carlos Osoro) y la plena aquiescencia de Roma, personificada en el nuevo Nuncio, Bernardito Auza.
El cardenal de Barcelona, además, jugará un papel importante como mediador en el conflicto catalán, que ha entrado en una nueva fase.
La relación con el Gobierno, sin duda, mejorará. Y en breve se reunirá tanto con la vicepresidenta Calvo como como el presidente Sánchez.

Juan José Omella es, desde esta mañana, nuevo presidente de la Conferencia Episcopal española. Siete años después, al fin, los obispos españoles asumen la ‘línea Francisco’ y eligen al que, sin lugar a dudas, es el elegido por Bergoglio para liderar la transición en la Iglesia española.

La fuerza del sector rouquista, esta vez, no ha podido imponer a su candidato, y aunque la votación de sondeo no dejó nada claro, como adelantó RD, lo cierto es que, por una vez, se impuso la cordura y se optó por la mejor solución.

Se abre una nueva etapa para el episcopado de nuestro país, liderada por Omella, con el apoyo indudable del Consejo de Cardenales (en el que se encuentra su gran aliado, Carlos Osoro) y la plena aquiescencia de Roma, personificada en el nuevo Nuncio, Bernardito Auza.

Y, posteriormente, saltó otra sorpresa, si cabe más grande: Carlos Osoro será vicepresidente. Francisco llega para quedarse en España.

El prelado ha recibido la noticia con tranquilidad, sabedor de que su candidatura era la lógica, pese a los intentos de última hora de los sectores ultraconservadores -episcopales y mediáticos- por descabalgarle. Su elección, además, marcará un antes y un después en las relaciones con el Gobierno.

El cardenal de Barcelona, por otro lado, jugará un papel importante como mediador en el conflicto catalán, que ha entrado en una nueva fase.

Transición en el episcopado

Su cercanía con Roma hará, además, posible la necesaria transición entre el modelo de obispo tradicional en España y los deseos de Francisco. En estos dos próximos años, más de una treintena de diócesis quedarán vacantes.

El papel que jugará Omella (miembro de la Congregación de Obispos) junto a Osoro (el tiket que RD anunció en diciembre ha funcionado), Blázquez y Cañizares, y el nuncio Auza, será fundamental para cambiar el rostro de la Iglesia española.

Entre los retos, abordar la ‘mayoría de edad’ de los laicos españoles, como quedó demostrado en el reciente Congreso de Laicos. Su auxiliar, Toni Vadell, que pronunció la ponencia final, será un factor importante en esta tesitura.

También, el ‘aggiornamento’ en la relación con la sociedad y los medios de comunicación. La relación con el Gobierno, sin duda, mejorará. Y en breve se reunirá tanto con la vicepresidenta Calvo como como el presidente Sánchez.

Una breve biografía*

Juan José Omella nace en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jerusalén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal.

En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire.

El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999.

Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca.

El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Tomó posesión de la diócesis el 29 de mayo del mismo año.

El 6 de noviembre de 2015 se hizo público su nombramiento como Arzobispo de Barcelona, sede de la que tomó posesión el 26 de diciembre del mismo año.

El 31 de mayo de 2013 fue investido Prior Honorario de la Virgen de Valvanera por el Capítulo de Caballeros debido a su labor con la peregrinación de la Virgen por los diferentes municipios riojanos con motivo del Año de la Fe.

Miembro de la Congregación para los Obispos desde noviembre de 2014, tras ser renovado en diciembre de 2017. El 23 de diciembre de 2017, el Santo Padre lo nombró también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica.

Creado cardenal por el papa Francisco el 28 de junio de 2017.

*Elaborada por la CEE

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Austen Ivereigh lanza “Pastor Herido”, un completo análisis del pontificado de Francisco

noviembre 3, 2019

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“Mi editorial me pregunta en algún momento: ¿Qué pasó con la reforma? Y este es un intento de describir qué ha pasado en los últimos 6 años”.

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Austen Ivereigh lanza “Pastor Herido”, un completo análisis del pontificado de Francisco

Uno de los mayores expertos sobre el Papa Francisco es el periodista británico Austen Ivereigh.

Su libro “El Gran Reformador” fue uno de los primeros y más completos que se escribieron tras la elección papal. Ahora regresa con un apasionante análisis sobre su pontificado: “Pastor Herido”.

AUSTEN IVEREIGH
Autor, “Pastor Herido”

“Mi editorial me pregunta en algún momento: ¿Qué pasó con la reforma? Y este es un intento de describir qué ha pasado en los últimos 6 años”.

El libro es un relato de la estrategia del Papa Francisco para cambiar la Iglesia y para cambiar el mundo. Lo presenta como un director espiritual que guía sin forzar a las personas.

AUSTEN IVEREIGH
Autor, “Pastor Herido”

“Pastor Herido”, porque yo he llegado a entenderlo más como el director espiritual de una Iglesia muchas veces herida, digamos; pero él está conduciendo un proceso de conversión que comienza con la aceptación de nuestras heridas. Entonces, para mí, la conversión principal que él está llevando a acabo en la Iglesia es una conversión de cultura, de mentalidad, de corazón, y yo creo que los frutos son muy evidentes.

A lo largo de las páginas descubre episodios poco conocidos sobre el día a día en el Vaticano, en los que no falta drama, tensión y humor. Por ejemplo, las resistencias que el Papa se ha encontrado por el camino.

AUSTEN IVEREIGH
Autor, “Pastor Herido”

Hay una resistencia que es muy fuerte y muy vocífera, precisamente porque a lo que él está invitando es a la conversión, es a la misericordia, al amor incondicional de Dios, y esto afecta a gente que quiere adueñarse de la religión

Y puede parecer que ganen porque hacen mucho ruido, pero yo creo que lo que va a durar de este pontificado es lo que estamos viendo, los frutos espirituales, la humildad y sobre todo la dirección misionera y pastoral de la Iglesia y para mí creo que esto continuará más allá de este pontificado.

El libro es también una ventana al futuro de la Iglesia pues Austen Ivereigh ve a Francisco como el primero de una larga serie de pontificados.

Lo describe como un “pastor herido” de una Iglesia humilde que no teme mirar sus propias heridas, que pide perdón, y que lleva misericordia al mundo. Y esa es solo una de las reformas del Papa Francisco.

https://www.romereports.com/2019/11/02/austen-ivereigh-lanza-pastor-herido-un-completo-analisis-del-pontificado-de-francisco/


Homilía de mons. Julián Barrio en la Solemnidad del Apóstol Santiago

julio 25, 2019

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El amor de Cristo nos urge a trasmitir la alegría del Evangelio “que llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Él”, como escribe el papa Francisco.

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Homilía de mons. Julián Barrio en la Solemnidad del Apóstol Santiago

“Los  católicos tenemos que vivir hoy con alegría y gratitud la misión de anunciar el nombre y las promesas de Dios como fuente de vida y de salvación”, convencidos de que, “la propuesta cristiana nunca envejece” (EG 11), y no es un espectáculo sino entrega de la vida en la cruz.

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El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, presidió hoy, Solemnidad del Apóstol Santiago, la Eucaristía en la catedral de Compostela. En su homilía ha recordado la actualidad del testimonio cristiano, tarea heredada del Apóstol: “muchas personas buscan la verdad y esto confirma nuestra misión”.

El prelado compostelano reconoce “el cambio cultural que está generando la descristianización y el deterioro de la vida personal, familiar y social”, pero anima con gran esperanza a “manifestar la identidad cristiana con humildad, coherencia y responsabilidad”, retomando los valores del Evangelio que el Patrón de España asoció a nuestra historia.

Mons. Barrio reconoce la liberación que supone el mensaje cristiano, el cual permite ser “dueño y no esclavo de las cosas de este mundo” y brindarse al “amor y la fraternidad”.

Texto de la Homilía

Excmo. Sr. Delegado Regio
Queridos Sr. Cardenal y Sres. Obispos
Queridos Capitulares
Queridas Autoridades
Queridos sacerdotes, Vida Consagrada y laicos
Miembros de las Órdenes de Santiago
Miembros de la Archicofradía del Apóstol Santiago
Televidentes y Radioyentes
Peregrinos llegados a Santiago

“¡Santo Apóstol Santiago, haz que desde aquí resuene la esperanza!” En esta solemnidad se nos llama a renovar el compromiso de seguir construyendo la ciudad de Dios en medio de la ciudad de los hombres, abriendo nuestro corazón a la alabanza.

El amor de Cristo nos urge a trasmitir la alegría del Evangelio “que llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Él”, como escribe el papa Francisco.

En esta misión agradecemos a Dios el don de la fe, “manantial perenne de esperanza y de caridad”, que “nos da la humilde certeza de que la vocación del ser humano a la esperanza no es absurda sino razonable y realizable. Jesucristo resucitado es la razón de nuestra esperanza, realizable por el poder y la gracia de Dios”[1].

Muchas personas buscan la verdad y esto confirma nuestra misión. “La fe siempre tiene algo de ruptura arriesgada y de salto porque implica la osadía de ver lo auténticamente real en aquello que no se ve” (Benedicto XVI). El apóstol Pablo dirá: “Creí por eso hablé”.

La transmisión de la fe y de los valores cristianos es un desafío “porque vivimos encerrados en un mundo que parece ser del todo obra humana y no nos ayuda a descubrir la presencia y la bondad de Dios Creador y Padre”[2].

Testimoniar nuestra condición de hijos de Dios encuentra dificultad en la mentalidad del hombre que cuando se idolatra a sí mismo, definiendo la vida y el sentido de la misma, se absolutiza, destruyendo o poniendo en peligro la naturaleza y la humanidad.

La descristianización y el deterioro moral de la vida personal, familiar y social, están generando un cambio cultural en el que “nos vemos invadidos por un modo de vida en el que la referencia a Dios es considerada como una deficiencia en la madurez intelectual y en el pleno ejercicio de la libertad“[3].

Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.  “Los  católicos tenemos que vivir hoy con alegría y gratitud la misión de anunciar el nombre y las promesas de Dios como fuente de vida y de salvación”[4], convencidos de que, a pesar de las propias debilidades, “la propuesta cristiana nunca envejece” (EG 11), y no es un espectáculo sino entrega de la vida en la cruz.

El martirio del Apóstol Santiago nos indica que la cruz forma parte de nuestra vida. “Llevamos siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal” (2 Cor 4,10.12).

Testigo de la pasión de Cristo y  partícipe de la gloria que se va revelar” (1 Pe 5,1), la Iglesia peregrina sabiendo que el Señor manifiesta su fuerza precisamente en nuestra fragilidad.

Él es quien construye su Iglesia “que no puede replegarse frente a quienes sólo ven confusión, peligros o amenazas, o de quienes pretenden cubrir la variedad y complejidad de situaciones con una capa de ideologismos gastados o de agresiones irresponsables”[5]. La fuerza viene de Dios no de las vasijas de barro que somos nosotros.

Al venerar al Patrón de España, que  da contenido a nuestra historia por su misión evangelizadora, recordamos que los valores del Evangelio han informado nuestra cultura, punto de referencia en la construcción de un mayor progreso integral y viva esperanza del hombre.

En medio de la incertidumbre hemos de manifestar nuestra identidad cristiana con humildad, coherencia y responsabilidad, viéndonos necesitados tanto de verdad como de libertad.

“La historia y la realidad actual de nuestra sociedad es muestra de la fecundidad cultural y social del cristianismo”[6], que ha favorecido la concordia, la justicia, y la caridad.

Tal vez la camisa de fuerza de los prejuicios impida reconocer a Dios “que cuida de sus criaturas y hace salir el sol para todos, buenos y malos; el que sale cada día al camino para ver si vuelve el hijo que se ha ido de casa; el que acoge sin resentimiento alguno a quien regresa a Él”[7].

También estos son tiempos de gracia en los que podemos descubrir los valores porque Dios no nos ha retirado su providencia.

En la bondad de Dios encuentra fundamento nuestra dignidad y libertad en toda circunstancia, también en la antesala de la muerte en la que “el valor inmenso de la persona enferma ha de encontrar una respuesta hecha de respeto, comprensión y ternura, porque el valor sagrado de la vida del enfermo no se oscurece nunca sino que brilla con más esplendor precisamente en su sufrimiento y en su desvalimiento”, como dice el papa Francisco.

Los apóstoles daban testimonio de la  resurrección de Cristo “de la que brota una creación nueva, que penetra continuamente en nuestro mundo, lo transforma y lo atrae a sí”[8].

Esta convicción conlleva un estilo de vida significado por el amor y la entrega a los demás, tratando de construir lo propio sin olvidar lo ajeno de quienes  están  cercanos o lejanos, y sabiendo que “el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir”.

“La Iglesia no pone nunca su esperanza ni encuentra su apoyo en ninguna institución temporal, pues sería poner en duda el señorío de Jesucristo, su único Señor”[9], y “la esperanza cristiana no favorece un falso espiritualismo ni nos lleva a desinteresarnos de los problemas reales o a menospreciar las cosas de la tierra. La verdad es que el cristiano, liberado para Dios y para su prójimo, está en condiciones de ser dueño y no esclavo de las cosas de este mundo, adquiriendo así una libertad nueva para el amor y la fraternidad. Quien espera de verdad la vida eterna valora las cosas de este mundo a la luz de la vida que espera y trata de irlas conformando constantemente a la vida reconciliada y fraterna que espera más allá de cualquier logro histórico”[10].

Sr. Oferente, con confianza acollo a vosa ofrenda para poñela no Altar. Agradezo moito a súa felicitación no vinte e cinco aniversario da miña ordenación episcopal. Apóstolo Santiago,  pídoche que protexas ao Papa Francisco e á Igrexa que peregrina en España para que nos manteñamos fieis a Cristo.

Encomendo coa túa intercesión os froitos do Sínodo dos Xoves, a todo-los pobos de Hispanoamérica de maneira especial a aqueles que están pasando por grandes dificultades, a os pobos de España, de xeito especial ao pobo galego, tamén ás familias para que vivan a ledicia do amor polo camiño da santidade que é o rostro máis belo da Igrexa, como di el papa Francisco.

Amigo do Señor, lembro con afecto e na oración a quenes outros anos celebraban esta festa connosco, confiando que gocen xa da felicidade eterna. Temos presentes as persoas que perderon a súa vida nas vísperas da túa festa de hai cinco anos na cidade polo accidente ferroviario. Encomendoche tamén a quenes morreron por calquera forma de violencia sempre irracional.

Intercede polos nosos gobernantes para que saiban encontrar, en diálogo sereno e respectuoso coa verdade, solucións aos problemas políticos, sociais e culturais; e por todas aquelas persoas que están ofrecendo os seus mellores esforzos para responder ás esixencias do ben común.

Co teu patrocinio, Santo Apóstolo, pido que o Señor bendiga ás súas Maxestades e á Familia Real, e tamén á Vosa Excelencia, Sr. Oferente, a súa familia e aos seus colaboradores. Amén.

[1] CEE, La fidelidad de Dios durar siempre. Mirada de fe al siglo XX, 1999, 20.

[2] CEE, Orientaciones morales ante la situación actual de España. Instrucción pastoral, 2006, 12.

[3] Ibid., 9.

[4] Ibid., 44.

[5] Aparecida, Documento, nº 11.

[6] Orientaciones morales…, 46.

[7] CEE, Dios es amor. Instrucción pastoral en los umbrales del tercer milenio, 1998, 31.

[8] Ibid.,  34.

[9] CEE, Orientaciones…, 24.

[10] CEE, Testigos del Dios vivo, 1985, 23.

Versión en galego

Homilía de mons. Julián Barrio en la Solemnidad del Apóstol Santiago


Homilía del Papa Francisco en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo

junio 29, 2019

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El Papa Francisco en la Misa de San Pedro y San Pablo. Foto: Daniel Ibáñez / ACI

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Homilía del Papa Francisco en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo

Redacción ACI Prensa, 29 junio 2019

El Papa Francisco celebró la Misa en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo en la Basílica Vaticana y bendijo los palios que serán entregados a los nuevos Arzobispos metropolitanos nombrados entre el 30 de junio de 2018 al 1 de junio de 2019.

En su homilía, el Santo Padre destacó que “el palio recuerda a la oveja que el pastor está llamado a llevar sobre sus hombros” y que es “signo de que los pastores no viven para sí mismos, sino para las ovejas; es signo de que, para poseer la vida, es necesario perderla, entregarla”.

Además, el Pontífice recordó que en la ceremonia estaba presente la tradicional Delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla que es motivo de alegría y a quienes saludó con afecto.

“Su presencia nos recuerda que tampoco podemos ahorrar esfuerzos en el camino hacia la unidad plena entre los creyentes, en una comunión a todos los niveles. Porque juntos, reconciliados por Dios y perdonados mutuamente, estamos llamados a ser testigos de Jesús con nuestra vida”, explicó el Papa.

A continuación, la homilía completa del Papa Francisco:

Los apóstoles Pedro y Pablo están ante nosotros como testigos. No se cansaron nunca de anunciar, de vivir en misión, en camino, desde la tierra de Jesús hasta Roma. Aquí dieron testimonio de Él, hasta el final, entregando su vida como mártires. Si vamos a las raíces de su testimonio, los descubrimos como testigos de vida, testigos de perdón y testigos de Jesús.

Testigos de vida. Aun cuando sus vidas no fueron cristalinas y lineales, ambos eran de ánimo muy religioso: Pedro, discípulo de la primera hora (cf. Jn 1,41), Pablo incluso «defensor muy celoso de las tradiciones de los antepasados» (Ga 1,14). Pero cometieron grandes equivocaciones: Pedro llegó a negar al Señor, Pablo persiguió a la Iglesia de Dios.

Ambos fueron puestos al descubierto por las preguntas de Jesús: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» (Jn 21,15); «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?» (Hch 9,4). Pedro se entristeció por las preguntas de Jesús, Pablo quedó ciego por sus palabras. Jesús los llamó por su nombre y cambió sus vidas.

Y después de todos estos sucesos confió en ellos, en dos pecadores arrepentidos. Podríamos preguntarnos: ¿Por qué el Señor no nos dio como testigos a dos personas irreprochables, con un pasado limpio y una vida inmaculada? ¿Por qué Pedro, si estaba en cambio Juan? ¿Por qué Pablo y no Bernabé?

Hay una gran enseñanza en todo esto: el punto de partida de la vida cristiana no está en el ser dignos; con aquellos que se creían buenos, el Señor no pudo hacer mucho. Cuando nos consideramos mejores que los demás, es el principio del fin.

Porque el Señor no hace milagros con quien se cree justo, sino con quien se reconoce necesitado. Él no se siente atraído por nuestra capacidad, no es por esto que nos ama. Él nos ama como somos y busca personas que no sean autosuficientes, sino que estén dispuestas a abrirle sus corazones.

Pedro y Pablo eran así, transparentes ante Dios. Pedro se lo dijo a Jesús de inmediato: «Soy un pecador» (Lc 5,8). Pablo escribió que él era «el menor de los apóstoles, no digno de ser llamado apóstol» (1 Co 15,9).

Mantuvieron durante su vida esta humildad, hasta el final: Pedro crucificado boca abajo, porque no se consideraba digno de imitar a su Señor; Pablo, encariñado con su nombre, que significa “pequeño”, y desapegado del que recibió cuando nació, Saúl, nombre del primer rey de su pueblo.

Comprendieron que la santidad no consiste en enaltecerse, sino en abajarse, no se trata de un ascenso en la clasificación, sino de confiar cada día la propia pobreza al Señor, que hace grandes cosas con los humildes. ¿Cuál fue el secreto que los sostuvo en sus debilidades? El perdón del Señor.

Redescubrámoslos, por tanto, como testigos de perdón. En sus caídas descubrieron el poder de la misericordia del Señor, que los regeneró. En su perdón encontraron una paz y una alegría irreprimibles. Con todo el desastre que habían realizado, habrían podido vivir con sentimientos de culpa: ¡Cuántas veces habrá pensado Pedro en su negación! ¡Cuántos escrúpulos tendría Pablo, por el daño que había hecho a tantas personas inocentes!

Humanamente habían fallado; sin embargo se encontraron con un amor más grande que sus fracasos, con un perdón tan fuerte como para curar sus sentimientos de culpa. Sólo cuando experimentamos el perdón de Dios renacemos de verdad. Es el perdón el que nos permite comenzar de nuevo; allí nos encontramos con nosotros mismos: en la confesión.

Testigos de vida, testigos de perdón, Pedro y Pablo son ante todo testigos de Jesús. En el Evangelio de hoy Él hace esta pregunta: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?». Las respuestas evocan personajes del pasado: «Juan el Bautista, Elías, Jeremías o algunos de los profetas». Personas extraordinarias, pero todas muertas.

Pedro, en cambio, responde: «Tú eres el Cristo» (cf. Mt 16,13.14.16). Cristo, es decir el Mesías. Es una palabra que no se refiere al pasado, sino al futuro: El Mesías es el esperado, la novedad, el que trae al mundo la unción de Dios. Jesús no es el pasado, sino el presente y el futuro. No es un personaje lejano para recordar, sino Aquel a quien Pedro tutea: Tú eres el Cristo.

Para el testigo, Jesús es más que un personaje histórico, es la persona de la vida: es lo nuevo, no lo ya visto; es la novedad del futuro, no un recuerdo del pasado. Por consiguiente, un testigo no es quien conoce la historia de Jesús, sino el que vive una historia de amor con Jesús.

Porque el testigo, después de todo, lo único que anuncia es que Jesús está vivo y es el secreto de la vida. En efecto, vemos que Pedro, después de haber dicho tú eres el Cristo, agrega: «el Hijo de Dios vivo» (v. 16). El testimonio nace del encuentro con Jesús vivo.

También en el centro de la vida de Pablo encontramos la misma palabra que rebosa del corazón de Pedro: Cristo. Pablo repite este nombre una y otra vez, casi cuatrocientas veces en sus cartas. Para él, Cristo no es sólo el modelo, el ejemplo, el punto de referencia, sino la vida.

Escribe: «Para mí la vida es Cristo» (Flp 1,21). Jesús es su presente y su futuro, hasta el punto de que juzga el pasado como basura ante la sublimidad del conocimiento de Cristo (cf. Flp 3,7-8).

Ante estos testigos, preguntémonos: “¿Renuevo mi encuentro con Jesús todos los días?”. Es posible que seamos personas que tienen curiosidad por Jesús, que nos interesemos por las cosas de la Iglesia o por las noticias religiosas; que abramos páginas de internet y periódicos, y hablemos de cuestiones sagradas.

Pero de esta forma, nos quedamos sólo al nivel de lo que la gente dice, de las encuestas, del pasado. A Jesús esto le interesa poco. Él no quiere “reporteros” del espíritu, mucho menos cristianos de fachada. Él busca testigos, que le digan cada día: “Señor, tú eres mi vida”.

Encontrando a Jesús, experimentando su perdón, los apóstoles fueron testigos de una nueva vida. No pensaron más en sí mismos, sino que se entregaron completamente. No se quedaron satisfechos con medias tintas, sino que se decidieron por la única medida posible para aquellos que siguen a Jesús: la de un amor sin límites. Se «derramaron en libación» (cf. 2 Tm 4,6).

Pidamos la gracia de no ser cristianos tibios, que viven a medias, que dejan enfriar el amor. Encontremos nuestras raíces en la relación diaria con Jesús y en la fuerza de su perdón. Jesús te pregunta también a ti como hizo con Pedro: “¿Quién soy yo para ti?”, “¿Me amas?”.

Dejemos que estas palabras entren en nosotros y enciendan el deseo de no sentirnos nunca satisfechos con lo mínimo, sino de apuntar al máximo, para ser también nosotros testigos vivos de Jesús.

Hoy se bendicen los palios para los arzobispos metropolitanos nombrados durante el último año. El palio recuerda a la oveja que el pastor está llamado a llevar sobre sus hombros; es signo de que los pastores no viven para sí mismos, sino para las ovejas; es signo de que, para poseer la vida, es necesario perderla, entregarla.

Según una hermosa tradición, comparte también con nosotros la alegría de hoy una Delegación del Patriarcado Ecuménico, a la que saludo con afecto. Vuestra presencia nos recuerda que tampoco podemos ahorrar esfuerzos en el camino hacia la unidad plena entre los creyentes, en una comunión a todos los niveles.

Porque juntos, reconciliados por Dios y perdonados mutuamente, estamos llamados a ser testigos de Jesús con nuestra vida.

https://www.aciprensa.com/noticias/homilia-del-papa-francisco-en-la-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo-69462


Éstas son las ‘claves pastorales’ que el Papa ofreció a los obispos argentinos

junio 11, 2019

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El Papa con obispos argentinos en Visita ad límina

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Éstas son las ‘claves pastorales’ que el Papa ofreció a los obispos argentinos

“Sean hombres de oración, que sean hombres que tengan siempre la oración como lo principal en sus vidas”

El Papa invitó “profundamente a los obispos a vivir también el trabajo por la cultura del encuentro, tan necesaria en nuestro país”

El encuentro que el papa Francisco mantuvo hace un mes con los obispos argentinos de la región Buenos Aires, que integran el segundo grupo en visita ad límina, se dio en un clima de “fraternidad, diálogo y cercanía” y en el que los prelados pudieron profundizar con su compatriota el Pontífice varios temas que hacen a la realidad pastoral de la Argentina.

En declaraciones a AICA, el director de la Oficina de Comunicación de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), presbítero Máximo Jurcinovic, detalló los puntos abordados en la audiencia de más de dos horas de los obispos con el Santo Padre.

El portavoz episcopal dijo que por su conocimiento de la arquidiócesis de Buenos Aires, de la que fue pastor antes de su elección pontificia, y de las diócesis de la región metropolitana, Francisco pudo “alentar y acompañar en muchísimos de los desafíos pastorales que los obispos le fueron presentando”.

“Los obispos también le comentaron la importancia de esta visita ad límina, porque en los dicasterios han visto que se ha aceptado mucho la creatividad de la Conferencia Episcopal, al plantearles los distintos caminos pastorales de la Argentina”, puntualizó, y agregó: “Han visto la visita a los dicasterios como un lugar para poder compartir, para poder expresarse, para poder ser fieles a aquello que la Iglesia hoy nos pide”.

La necesidad de profundas cercanías

El sacerdote destacó que el Papa les habló a los obispos porteños y bonaerenses de la necesidad de que haya “profundas cercanías”, y entre otras enumeró: “Cercanía con los curas, cercanía con los pobres, cercanía con los jóvenes”. 

Asimismo, indicó que el Pontífice les pidió a los obispos que “sean hombres de oración, que sean hombres que tengan siempre la oración como lo principal en sus vidas”.

Y añadió: “También les habló de la sinodalidad, de esta necesaria experiencia que tiene que atravesar la Iglesia de hoy, de poder entrar en diálogo para discernir claramente los valores del Evangelio en esta sociedad y poder hacer más eficaz lo que significa la evangelización”.

Los fieles deben sostener a la Iglesia

En otro momento del intercambio, contó el vocero episcopal, Francisco destacó la figura del fallecido monseñor Carmelo Giaquinta, quien fue el primero en impulsar desde el episcopado los trabajos para la reforma económica de la Iglesia a través del Plan Compartir.

En este sentido, precisó, el Papa animó a los obispos a “seguir llevando adelante este trabajo de la reforma económica, para poder crecer en la conciencia de que a la Iglesia la tienen que mantener sus fieles”.

El sacerdote subrayó que al profundizar sobre el tema, el Papa les repitió: “La Iglesia necesita seguir avanzando en este camino de sostenerse por sus propios fieles”.

Laudato si’ y cultura del encuentro

El portavoz episcopal indicó que, en otro momento del encuentro, Francisco hizo hincapié en “el importante desafío de seguir ahondando en el camino y la enseñanza de la encíclica Laudato si’”. “La ecología es una problemática universal que también debe tener su eco en la Iglesia argentina”, les recordó.

El padre Jurcinovic dijo que el Papa invitó “a los obispos a vivir también el trabajo por la cultura del encuentro, tan necesaria en nuestro país. Una cultura del encuentro que abarque todo el país”. En este punto, dijo, el Pontífice “manifestó la necesidad de seguir creciendo en una Argentina cada día más federal y con los obispos siendo servidores de esa cultura del encuentro”.

El ejemplo de Enrique Shaw

“El papa Francisco compartió esta necesidad de seguir buscando ejemplos que pudieran ayudar a vivir una economía social de mercado, y ahí él puso la imagen de Enrique Shaw, como alguien que pudo vivir esta dimensión de buscar una economía que pueda tener los principios del Evangelio”, indicó el sacerdote.

El vocero episcopal consignó, además, que el Papa pidió a los obispos “fortalecer su presencia cercana a las familias, para iluminar y acompañar el camino de la vida de las familias, estar atento y presente en sus necesidades, tanto ellos como los sacerdotes”.

“También compartieron el tema de las vocaciones sacerdotales, y la necesidad de poder seguir acompañando con el testimonio a los jóvenes, para que puedan vivir la fe con alegría y ellos mismos ser los obispos testigos de esta alegría”.


Reig Pla: «Hermanos obispos, están dañando a nuestros hijos, a los COF, y no lo podemos consentir»

abril 9, 2019

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Reig Pla explicó a los feligreses de Alcalá cómo animó a los obispos a defender la libertad de la Iglesia y a sus hijos, los que acuden a los COF

Reig Pla explicó a los feligreses de Alcalá cómo animó a los obispos a defender la libertad de la Iglesia y a sus hijos, los que acuden a los COF

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Reig Pla: «Hermanos obispos, están dañando a nuestros hijos, a los COF, y no lo podemos consentir»

Este sábado 6 de abril, el obispo de Alcalá de Henares se dirigió a cientos de fieles que le acompañaban en la catedral complutense para expresarle su apoyo y para participar con él en el rezo del Rosario y en la Santa Misa.

El obispo Juan Antonio Reig Pla explicó a los fieles lo que había comentado el jueves 4 de abril a los obispos de toda España reunidos en asamblea plenaria, en Madrid, analizando la campaña del digital ElDiario.es contra el Centro de Orientación Familiar (COF) de Alcalá y el acompañamiento que hace a personas que están a disgusto con sus sentimientos de atracción por el mismo sexo.

Como hace con frecuencia, el obispo de Alcalá, proclamó su homilía improvisando sin papeles ni texto escrito.

“Están dañando a nuestros hijos, esto no lo podemos consentir”

“Empecé diciéndoles: queridos hermanos obispos, no pido nada para mi persona, rezo con vosotros los Salmos, digo ‘solo en Dios descansa mi alma’, no en la Conferencia Episcopal. Mi descanso es Dios. Pero están dañando a nuestros hijos. Están dañando una misión de la iglesia, como son los Centros de Orientación Familiar, y esto no lo podemos consentir”, denunció.

“No se trata en ningún momento de ir contra nadie. Pero sí de salvaguardar la libertad de la Iglesia, de salvaguardar la libertad religiosa, y de empeñarnos, si es necesario, hasta el martirio, por servir a aquellos que sufren y esperan una palabra de esperanza de nosotros los pastores de la Iglesia. No los podemos abandonar”, añadió.

“¿Qué hacemos en el Centro de Orientación Familiar? Atendemos a los que libremente vienen a buscar ayuda, sea personal, sea matrimonial, sea familiar, y cualquier tipo de situación que necesite una palabra de consuelo, de ayuda, pastoral, espiritualmente, seguir el acompañamiento, esté en la situación que esté”.

Dos milagros: uno con obispos, otro con los jóvenes atendidos

“Esto de los obispos es un milagro” -dijo Reig Pla, refiriéndose, parece, al pronunciamiento episcopal de apoyo del día siguiente, viernes- “que ha hecho la Virgen de Fátima, porque estábamos rezando el rosario de la Virgen de Fátima”.

“Y ha habido un segundo milagro: que los jóvenes atendidos en nuestro Centro de Orientación Familiar han salido a manifestar su testimonio, y eso en España es una novedad absoluta. Porque el tema de la educación en la afectividad, en la masculinidad, en la feminidad, es un tabú en España. Que haya jóvenes y adultos valientes  que salgan a dar testimonio del bien que la Iglesia les hace al ayudarles en madurar su masculinidad, feminidad y vocación al amor es algo nuevo. Como decía el profeta Isaías: nuestro Dios abre caminos en el mar”.

“Hoy, mañana y siempre, este obispo reclamará una única cosa: la libertad religiosa para predicar la Buena Noticia de que el Señor está con nosotros, que abre caminos en el mar”, ha añadido.

Dios y el perdón, para cambiar corazones

Dios es el único que puede restaurar el corazón, ni siquiera los profesionales de la salud”, ha comentado también.

“El Centro de Orientación Familiar trabaja con muchas claves: una de ellas es el perdón, también para aquel que te ha causado heridas realmente fuertes, que quizá fue tu padre, o un hermano, o que hayan abusado de ti en la infancia… Aunque sea auxiliado con las ciencias humanas, si no es con el poder de Dios que crea un corazón nuevo, las cosas no terminan de arreglarse”, ha proseguido.

Frente a una sociedad que no perdona, el obispo ha puesto el ejemplo del perdón transformador de Jesús.

“Los demás te dicen ‘hay que apedrearla por adúltera’. […] Pero Jesús mira a la pecadora y no le dice ‘no pasa nada, no te preocupes’. La miró, su mirada atraviesa el alma. Y le dice: ¿’mujer, nadie te ha condenado?, vete y no peques más’. ¿Qué tiene la mirada de Jesucristo que transforma el corazón de las personas? También nosotros perdonamos a los que nos persiguen, a los que nos acosan, porque no saben lo que hacen, no conocen bien lo que hacemos en la Iglesia y en el Centro de Orientación Familiar”.

Libertad de espíritu para hacer cosas grandes

A veces la gente me dice: “¿usted no sufre con estas cosas? Pues como toda persona, yo no soy de granito, no soy una roca que no se pueda conmover. Pero el Señor es toda mi esperanza. Y cuando uno vive así, ya tiene la libertad de espíritu para hacer cosas grandes”.

También ha especificado que el encuentro de oración no fue iniciativa suya, sino de los fieles de la diócesis.

A los seminaristas les ha dicho: “no abandonéis nunca al rebaño, estad dispuestos a sufrir por él, a dar la vida por ellos”.

Y ha concluido diciendo: “Vosotros sois las entrañas de vuestro pastor”. Tenéis que rezar para que vuestro obispo esté dispuesto hasta el martirio a dar la vida por vosotros”.

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https://www.religionenlibertad.com/espana/291843695/Reig-Pla-Hermanos-obispos-estan-danando-a-nuestros-hijos-a-los-COF-y-no-lo-podemos-consentir.html


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