Rueda de prensa del Papa Francisco en el avión regresando de su visita apostólica a Colombia

septiembre 11, 2017

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El Papa Francisco en Rueda de prensa al regreso de su visita apostólica a Colombia

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Francisco pidió la mediación de Naciones Unidas para Venezuela

“Si Donald Trump es ‘pro life’, debe defender la unidad de las familias”

“Se ven los efectos del cambio climático, y todos nosotros tenemos una responsabilidad”
Por Jesús Bastante, 11 de septiembre de 2017 Periodista Digital 
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(Jesús Bastante).- El Papa Francisco ya se encuentra en Roma, tras un histórico e intenso viaje a Colombia. Pocos minutos antes de la una de la tarde, el vuelo de Avianca llegaba al aeropuerto de Ciampino. De ahí, el Pontífice se dirigió a Santa María la Mayor, como es habitual. Durante el vuelo, el Papa respondió a las preguntas de los corresponsales durante 38 minutos.

Venezuela, refugiados, Corea del Norte, el cambio climático o la polémica ley de Donald Trump contra los ‘dreamers’ fueron algunos de los temas abordados. También, el famoso “golpe” de Francisco contra la luna del papamóvil.

Creo que la Santa Sede ha hablado fuerte y claramente. Lo que dice el Presidente Maduro, que lo explique él. Yo no sé qué tiene en su mente, pero la Santa Sede ha hecho mucho enviando allí al grupo de trabajo de cuatro expresidentes. Ha enviado a un nuncio de primer nivel. Después ha hablado con personas, ha hablado públicamente“, expresó el Papa sobre sus palabras en el Angelus pidiendo el fin de la violencia en Venezuela.

“Parece que la cosa es muy difícil, y lo más doloroso es el problema humanitario, tanta gente que escapa o sufre. Debemos ayudar a resolverlo de todas maneras. Yo creo que la ONU debe hacerse sentir también allí para ayudar“, concluyó.

Ésta es la transcripción de la entrevista papal:

Greg Burke, Director de la Oficina de Prensa del Vaticano: Gracias, Santo Padre, por el tiempo que nos dedica hoy después de un viaje intenso, cansado, muy cansado para algunos, pero también un viaje fructífero. En varias ocasiones usted ha dado las gracias a la gente por lo que le han enseñado. También nosotros aprendemos muchas cosas en esta cultura del encuentro y le damos las gracias por ello.

Colombia en particular, con su pasado reciente, y no solo reciente, nos ha ofrecido algunos testimonios fuertes, algunos testimonios emocionantes de perdón y de reconciliación. Pero también nos ha ofrecido una lección continua de alegría y de esperanza, dos palabras que usted ha usado mucho en este viaje. Ahora quizás usted quiera decir algo y después vamos con las preguntas. Gracias

Papa Francisco: Buenas tardes y muchas gracias por vuestro trabajo. Estoy conmovido de la alegría, de la ternura, de la juventud, de la nobleza del pueblo colombiano. Un pueblo noble que no tiene miedo a expresarse como siente, no tiene miedo a escuchar y a hacer ver lo que siente. Así lo percibo yo.

Esta es la tercera vez que yo recuerde (que he estado en Colombia), pero hay un obispo que me ha dicho: ‘no, usted ha estado una cuarta vez”, pero solo para pequeñas reuniones. Una vez en la Ceja y las otras dos en Bogotá, o tres, pero, no conocía la Colombia profunda, la que se ve en las calles.

Bien, yo agradezco el testimonio de alegría, de esperanza, de paciencia en el sufrimiento de este pueblo. Me ha hecho mucho bien. Gracias.

Greg Burke: Bien, Santo Padre. Primera pregunta de César Moreno de Radio Caracol.

César Moreno: Gracias, Su Santidad. Muy buenas noches. Primero que todo, quisiera agradecerle por parte de todos los medios colombianos que nos acompañan aquí en este viaje, y de todos los compañeros y amigos por haber usted ido a nuestra patria, por habernos dado tantos mensajes tan lindos, tan profundos, por tanto cariño, por tanta cercanía que usted le demostró al pueblo colombiano, Su Santidad. Muchas gracias.

Usted llegó, Santo Padre, a un país dividido. Dividido por cuenta de un proceso de paz. Entre los que aceptan y no aceptan ese proceso. ¿Qué hacer concretamente, qué pasos dar, para acercar a las partes divididas, para que nuestros dirigentes dejen ese odio, dejen ese rencor? Si Su Santidad volviera, pudiera volver, a nuestro país en unos años, ¿cómo cree, cómo le gustaría ver a Colombia? Gracias.

Papa Francisco: A mí me gustaría que el lema al menos fuese: “Demos el segundo paso”. Que al menos fuera ese. Yo pensaba que eran más. Calculaba por los 60, pero me dijeron 54 años de guerrilla, más o menos. Y ahí se acumula mucho, mucho. Mucho odio, mucho rencor, mucha alma enferma. Y la enfermedad no es culpable. Viene. Te la arrastra un sarampión y te agarra ¡Ah, perdona!, hablo italiano. La enfermedad no es algo culpable, viene.

Con estas guerrillas que de verdad había hecho, sea la guerrilla, sean los paramilitares, sean aquellos del aire, y también la corrupción tantas veces en el país, han cometido pecados malos que han provocado esta enfermedad del odio, de… Pero se han dado pasos que dan esperanza, pasos en la negociación, pero ha sido el último. Se ha dado el cese del fuego del ELN, y lo agradezco mucho, lo agradezco mucho eso. Pero hay algo más que yo he percibido. El querer de ir adelante en este proceso va más allá de las negociaciones que se están haciendo o se deben hacer.

Es una querencia espontánea, y allí está la fuerza del pueblo. Yo tengo esperanza en esto. El pueblo quiere respirar, pero debemos ayudarlo con la cercanía, la oración, y sobre todo con la comprensión de cuánto dolor hay dentro de tanta gente.

Greg Burke: Ahora, Santo Padre, José Mojica, de El Tiempo.

José MojicaSanto Padre, un honor estar aquí, un honor estar aquí con usted. Mi nombre es José Mojica, soy periodista de El Tiempo, Casa editorial de Colombia, y le saludo en nombre también de mis colegas colombianos y de todos los medios de comunicación de mi país.

Colombia ha sufrido muchas décadas de violencia por cuenta de la guerra, por el conflicto armado, y también por el narcotráfico.

Sin embargo, los estragos de la corrupción en la política han sido tan perjudiciales como la misma guerra, y aunque no es nueva la corrupción, siempre hemos sabido que existe, ahora es más visible porque ya no tenemos las noticias de la guerra, del conflicto armado. ¿Qué hacer ante este flagelo, hasta dónde llevar a los corruptos, cómo castigarlos? Y, por último, ¿habría que excomulgar a los corruptos?

Papa Francisco: Me hace una pregunta que yo me la he planteado muchas veces. Yo me la he planteado de esta manera: ¿El corrupto tiene perdón? Yo me la planteé así. Y me la planteé cuando hubo un acto de… en la provincia de Catamarca, en la Argentina, un acto de maltrato, abuso, de violación de una chica. Y había gente metida ahí, muy ligada a los poderes políticos y económicos de esa provincia.

Yo escribí un pequeño libro que se llama “Pecado y corrupción”. Siempre. Todos somos pecadores y sabemos que el Señor está cerca nuestro. Que Él no se cansa de perdonar, pero la diferencia: ‘Dios nunca se cansa de perdonar’. Pero, el pecador, a veces se anima y pide perdón. El problema es que el corrupto se cansa de pedir perdón y olvida de cómo se pide perdón.

Esto es un problema grande. Es un estado de insensibilidad ante los valores, ante la destrucción, ante la explotación de las personas. No es capaz de pedir perdón. Es como una condena aquí, es muy difícil ayudar a un corrupto, muy difícil, pero Dios puede hacerlo. Yo rezo por ello.

Greg Burke: Santo Padre, ahora Hernán Reyes, de Telam.

Hernán Reyes: Santidad, del grupo de periodistas de lengua española. Usted ha hablado de este primer paso que ha dado Colombia. Hoy en la Misa ha dicho que no ha habido suficiente diálogo entre dos partes pero que ha sido necesario incorporar más actores. ¿Usted piensa que es posible replicar este modelo colombiano en otros conflictos en el mundo?

Papa Francisco: Integrar otras personas -que hoy en la homilía he hablado de esto hablando de la parte del Evangelio- integrar a las personas no es la primera vez. En muchos conflictos han estado integradas otras personas. Un modo de ir adelante, un modo sapiencial de política.

Existe la sabiduría de pedir ayuda, pero creo que hoy he querido ponerlo en la homilía, que era un mensaje en la homilía, creo que estos recursos técnicos, digamos así, políticos, ayudan y piden a veces la intervención de las Naciones Unidas para salir de la crisis, pero solo un proceso de paz irá adelante si lo toma en mano el pueblo. Si un pueblo no lo toma en mano. Sí, podrá ir adelante un poco, se llegará a un compromiso.

Es lo que he querido que se escuche en esta visita. El protagonista de la pacificación o es el pueblo, o se llegará a un cierto punto. Pero cuando toma la iniciativa el pueblo es capaz de hacerlo bien. Yo veo que ese es el camino superior.

Elena Pinaris: Buenas tardes, Santidad. Ante todo, queríamos preguntarle qué tal está. Hemos visto todos que se ha golpeado la cabeza. ¿Cómo está? ¿Se ha hecho daño?

Papa Francisco: Estoy bien. Me agaché para saludar a un niño, no vi el cristal y ¡pum!

Pregunta: La pregunta es esta: mientras estamos en el vuelo, pasamos cerca del huracán Irma, que después de haber causado daños enormes y decenas de muertos en las islas del Caribe y Cuba, se teme que zonas de Florida puedan terminar bajo el agua. Seis millones de personas han debido dejar sus casas.

Después del huracán Harvey, han estado casi a la misma vez tres huracanes en la misma zona. Expertos aseguran que el calentamiento del océano es un factor que contribuye a hacer las tempestades y los huracanes estacionales más intensos. ¿Existe una responsabilidad moral de los líderes políticos, que desechan colaborar con las otras naciones para controlar las emisiones de gas de efecto invernadero porque niegan que el cambio climático sea obra del hombre?

Papa Francisco: Gracias. La última parte, para no olvidarla: quien niega esto debe ir a los científicos y preguntarles a ellos. Ellos hablan muy claro. Los científicos son precisos. El otro día, cuando ha salido la noticia de ese barco ruso que ha ido de Noruega al Japón o el Polo Norte sin hielo, se deshiela, en la fotografía se veían trozos de hielo. Al Polo norte ahora se puede ir. Está muy claro, muy claro. Cuando ha salido esa noticia de una universidad, no me acuerdo de dónde, ha salido otra que decía: ‘tenemos solo tres años para volver atrás, de lo contrario las consecuencias serán terribles’. Yo no sé si es verdad que son tres años o no, pero que si no volvemos atrás vamos para abajo, es verdad.

Se ven los efectos del cambio climático, y los científicos dicen claramente el camino a seguir, y todos nosotros tenemos una responsabilidad. Todos, cada uno tiene una pequeña, o una grande. Una responsabilidad moral. No aceptar las opiniones o tomar decisiones. Tenemos que tomarlo en serio. Creo que es algo para no bromear.

Usted me preguntaba cuál era la responsabilidad moral. Cada uno tiene la suya.

Elena Pinaris: ¿Los políticos?

Papa Francisco: Los políticos tienen la suya. Cada uno la suya. Según la respuesta que dé.

Yo diría que cada uno tiene su propia responsabilidad moral, primero. Segundo, si uno está dudoso y piensa que esto no sea verdad, que pregunte a los científicos. Ellos son clarísimos. No son opiniones al aire. Son clarísimos, y luego que decida, y la historia juzgará las decisiones. Gracias.

Enzo Romeo: Buenas tardes, Santo Padre. Yo me uno a la pregunta que ha hecho antes la compañera. Porque usted muchas veces, en los discursos que ha hecho en Colombia, ha vuelto a llamar, de alguna manera, a la necesidad de hacer las paces con la creación. Respetar el medio ambiente como condición necesaria para que se pueda crear una paz social estable.

Los efectos del cambio climático, aquí en Italia -no sé si está informado- ha causado muchos muertos en Livorno. Muchos daños en Roma. Estamos todos preocupados por esta situación. ¿Por qué se tarda en que se tome conciencia, sobre todo por parte de los gobiernos, que sin embargo parecen solícitos quizás en otros sectores, por ejemplo, en el armamentístico? Estamos viendo la crisis de Corea, también sobre esto me gustaría tener una opinión suya.

Papa Francisco: ¿Por qué? Me viene una frase del Antiguo Testamento, creo que de un salmo: ‘El hombre es un estúpido’, es un testarudo que no ve. El único animal creado que mete la pata sobre el mismo lugar es el hombre. El caballo etc. no. La soberbia, la suficiencia, de no, es así; y luego está el Dios bolsillo. No solo lo creado. Tantas cosas, tantas decisiones, tantas contradicciones dependen del dinero.

Hoy, Cartagena. Yo he comenzado por una parte, llamémosla pobre, de Cartagena, la otra parte, la parte turística: lujo, el lujo sin medida moral digamos, pero aquellos que van, ¿no se acuerdan de esto? Los analistas, sociopolíticos, no se acuerdan. El hombre es un estúpido, dice la Biblia. Es así, cuando no se ve, no se ve. Se mira solo una parte.

de Corea del Norte, te digo la verdad, no lo entiendo. De verdad, no entiendo el mundo de la geopolítica. Es muy fuerte para mí. Creo que, con lo que veo, hay una lucha de intereses que, se me escapa, no lo puedo explicar, de verdad. Pero lo otro importante: no se toma conciencia. Pienso en Cartagena hoy: ¿Esto es justo? ¿Se puede tomar conciencia?

Papa Francisco: La decana (Valentina). Me pusieron un ojo en compota

Valentina Alazraki: Lo siento. Santidad, Usted cada vez que se encuentra con los jóvenes en cualquier parte del mundo les dice siempre: ‘No se dejen robar la esperanza, no se dejen robar el futuro’. Por desgracia, en los Estados Unidos se ha abolido la ley de los “dreamers”, de los “soñadores”. Hablan de unos 800 mil chicos: tantos mexicanos, colombianos, de muchos países.

Usted no cree que con la abolición de esta ley los chicos pierden la alegría, la esperanza, el futuro. Y después, abusando de su gentileza y la de los colegas, si pudiera hacer una pequeña oración, un pequeño pensamiento para todas las víctimas del terremoto en México y del huracán Irma. Gracias.

Papa Francisco: Yo he escuchado de esta ley, no he podido leer los artículos, cómo se toma la decisión. No la conozco bien. Alejar a los jóvenes de la familia no es algo que dé un buen fruto. Todo joven tiene su familia. Pienso que esta ley que creo que viene no del parlamento, sino del ejecutivo, si es así, no estoy seguro, tengo la esperanza de que se repiense un poco, porque he escuchado hablar al Presidente de los Estados Unidos que se presenta como un hombre “pro life” (pro vida). Si es un buen hombre “pro life” entiende que la familia es la cuna de la vida y se debe defender la unidad. Me viene esto. Por eso tengo interés en estudiar bien la ley.

Verdaderamente, cuando los jóvenes se sienten, en general, sea este caso u otro caso, explotados, al final se sienten sin esperanza. ¿Y quien la roba?: la droga, otras dependencias, el suicidio, el suicidio juvenil es muy fuerte y viene, cuando vienen sacados de la raíz.

Es muy importante la relación de un joven con las raíces. Los jóvenes desarraigados hoy, piden ayuda, quieren reencontrar la raíz, por eso yo insisto tanto en el diálogo entre ancianos y jóvenes. Que dialoguen con los padres, pero los ancianos. Porque allí están las raíces, un poco lejanas, para evitar los conflictos que puede haber con las raíces más próximas, la de los padres. Pero los jóvenes hoy tienen necesidad de reencontrar las raíces. Cualquier cosa que vaya contra la raíz les roba la esperanza.

De verdad, sobre esa ley no quiero expresarme porque no la he leído y no me gusta hablar de aquello que no he estudiado bien.

Y después, Valentina es mexicana, y México ha sufrido tanto. Yo pido a todos por solidaridad con la decana (Valentina), una oración por la patria, gracias.

Antonio Gasparoni, de ANSA: Santidad, en nombre del grupo italiano quiero hacerle una pregunta sobre la cuestión de los inmigrantes. En particular, sobre que recientemente la Iglesia italiana ha expresado, digamos así, una especie de comprensión sobre la nueva política del gobierno de restringir la salida de Libia en barcos.

Se ha escrito también que sobre esto tuvo usted un encuentro con el Presidente del Consejo, Gentiloni. Querríamos saber si efectivamente en este encuentro se ha hablado de este tema, y sobre todo qué piensa usted de esta política de cerrar las salidas, considerando también el hecho de que después los inmigrantes que se quedan en Libia, como ha sido también documentado por investigaciones, viven en condiciones deshumanas, en condiciones muy, muy precarias. Gracias.

Papa Francisco: El encuentro con el ministro Gentiloni ha sido un encuentro personal y no sobre este argumento, fue antes de este problema, que salió fuera después, algunas semanas después. Casi un mes después. Primero de este problema. Segundo, yo siento el deber y gratitud por Italia y Grecia porque han abierto el corazón a los inmigrantes.

Pero no basta con abrir el corazón, el problema del inmigrante es: primero un corazón abierto siempre, también es un mandamiento de Dios, ¿no?: “Recibe, porque tú has sido esclavo en Egipto”. Pero un gobierno debe gestionar ese problema con la virtud propia del gobernador: la prudencia. ¿Qué significa? Primero: ¿Cuantos puestos tengo?

Segundo: No solo recibir, integrar, integrar. Yo he visto ejemplos, aquí en Italia, de integraciones preciosas. He ido a la universidad Roma Tre y me hicieron preguntas cuatro estudiantes. Una era la última. Yo la miraba y decía: ‘esta cara la conozco’. Era una que, menos de un año antes, ha venido de Lesbos conmigo en el avión, ha aprendido la lengua, estudia biología, le han convalidado las materias y ha continuado. Ha aprendido la lengua. Esto se llama integrar, en otro vuelo, creo cuando volvíamos de Suecia, he hablado de la política de integración de Suecia como un modelo. Pero también Suecia ha dicho con prudencia: este número yo no puedo. Porque existe el peligro de la no integración.

Tercero: es un problema humanitario, lo que usted decía. La humanidad rinde consciencia de las condiciones, de las que usted hablaba, el desierto. Yo he visto las fotografías. Primero de los explotadores. Usted hablaba del gobierno italiano, me da la impresión de que está haciendo de todo, en labor humanitaria, para resolver el problema que no puede asumir. Corazón siempre abierto, prudencia, integración y cercanía humanitaria.

Y hay una última cosa que quiero decir, sobre todo para África. Hay en el inconsciente nuestro un otro, un principio: África debe ser explotada. Hoy en Cartagena hemos visto un ejemplo de la explotación humana en cualquier caso. Un jefe de gobierno ha dicho una verdad sobre esto: los que huyen de la guerra son otro problema, pero hay muchos que huyen del hambre. Invirtamos allí para que crezcan, pero en el inconsciente colectivo está la cuestión de que cuando los países desarrollados van a África es para explotarla.

África es amiga y debe ser ayudada a crecer. Hoy otros problemas de guerra van por otro lado. No sé si con esto he clarificado.

I Media: Santidad, hoy usted ha hablado de Venezuela después del ángelus. Usted ha pedido que se rechace todo tipo de violencia en la vida política. El jueves, después de la Misa en Bogotá, usted ha saludado a cinco obispos venezolanos.

Lo sabemos todos, la Santa Sede está y ha estado muy comprometida por un diálogo con ese país. Desde hace meses usted pide el fin de toda violencia. Pero el Presidente Maduro, por un lado, tiene palabras muy violentas contra los obispos, de otro lado dice que está con el Papa Francisco. ¿No sería posible tener palabras más fuertes y quizás más claras? Gracias, Santidad

Papa Francisco: Creo que la Santa Sede ha hablado fuerte y claramente. Lo que dice el Presidente Maduro, que lo explique él. Yo no sé qué tiene en su mente, pero la Santa Sede ha hecho mucho enviando allí al grupo de trabajo de cuatro expresidentes. Ha enviado a un nuncio de primer nivel. Después ha hablado con personas, ha hablado públicamente.

Yo muchas veces en el Ángelus he hablado de la situación buscando siempre una salida, ayudando, ofreciendo ayuda para salir. Parece que la cosa es muy difícil, y lo más doloroso es el problema humanitario, tanta gente que escapa o sufre. Debemos ayudar a resolverlo de todas maneras. Yo creo que la ONU debe hacerse sentir también allí para ayudar.

Greg Burke: Gracias, Santidad, creo que debemos irnos.

Papa Francisco: ¿Por las turbulencias? Dicen que hay alguna turbulencia y tenemos que irnos. Muchas gracias por vuestro trabajo. Y una vez más quisiera agradecer el ejemplo del pueblo colombiano. Y querría terminar con una imagen. Lo que más me ha llegado de los colombianos en las cuatro ciudades ha sido la gente en las calles, saludándome.

Lo que más me ha llegado es que el papá, la mamá, alzaban a sus niños para hacérselos ver al Papa para que el Papa los bendijera. Como diciendo: este es mi tesoro, esta es mi esperanza. Este es mi futuro. Yo te creo. Esto me ha llegado. La ternura, los ojos de esos padres, de esas madres. Precioso, precioso. Esto es un símbolo. Símbolo de esperanza, de futuro. Un pueblo que es capaz de hacer hijos y después los muestra, los hace ver así, como diciendo: este es mi tesoro, es un pueblo que tiene esperanza y tiene futuro. Muchas gracias.

http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2017/09/11/francisco-pidio-la-mediacion-de-naciones-unidas-para-venezuela-religion-iglesia-vaticano-vuelo-roma-colombia-cambio-climatico-corea.shtml?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter

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El maná de cada día, 11.9.17

septiembre 11, 2017

Lunes de la 23ª semana del Tiempo Ordinario

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De Dios viene mi salvación y mi gloria.

De Dios viene mi salvación y mi gloria.



PRIMERA LECTURA: Colosenses 1, 24–2,3

Hermanos:

Ahora me alegro de sufrir por vosotros: así completo en mi carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia, de la cual Dios me ha nombrado ministro, asignándome la tarea de anunciaros a vosotros su mensaje completo: el misterio que Dios ha tenido escondido desde siglos y generaciones y que ahora ha revelado a sus santos.

A éstos Dios ha querido dar a conocer la gloria y riqueza que este misterio encierra para los gentiles: es decir, que Cristo es para vosotros la esperanza de la gloria.

Nosotros anunciamos a ese Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos, con todos los recursos de la sabiduría, para que todos lleguen a la madurez en su vida en Cristo: ésta es mi tarea, en la que lucho denonadamente con la fuerza poderosa que él me da.

Quiero que tengáis noticia del empeñado combate que sostengo por vosotros y los de Laodicea, y por todos los que no me conocen personalmente.

Busco que tengan ánimos y estén compactos en el amor mutuo, para conseguir la plena convicción que da el comprender, y que capten el misterio de Dios. Este misterio es Cristo, en quien están encerrados todos los tesoros del saber y el conocer.


SALMO 61, 6-7.9

De Dios viene mi salvación y mi gloria.

Descansa sólo en Dios, alma mía, porque él es mi esperanza; sólo él es mi roca y mi salvación, mi alcázar: no vacilaré.

Pueblo suyo, confiad en él, desahogad ante él vuestro corazón, que Dios es nuestro refugio.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 10, 27

Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-, y yo las conozco, y ellas me siguen.


EVANGELIO: Lucas 6, 6-11

Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.

Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: «Levántate y ponte ahí en medio.» Él se levantó y se quedó en pie.

Jesús les dijo: «Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?»

Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: «Extiende el brazo.»

Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.

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NOTA: Los subrayados son míos. Es una manera de comenzar la lectio divina sobre el Maná de cada día. ¿De qué manera me afecta lo que leo y he subrayado? Como experimentaba Pablo, ¿también yo capto el poder de Dios que obra en mí, creo en él, lo disfruto, lo hago crecer dentro de mí? ¿Qué era prioritario para los fariseos, interlocutores de Jesús? De lo que he leído y meditado, ¿qué frase, pensamiento o sentimiento, podría orientar e iluminar toda mi jornada? ¡Carpe diem!
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Del temor a ser acusado injustamente, líbrame Jesús

En las Bienaventuranzas, Jesús enuncia las condiciones y el espíritu de todo aquel que quiera seguirle. Entre ellas, aparece el de ser perseguidos.

Ser acusado injustamente, por un acoso de celos, envidias o falsas suspicacias, puede producir temor, y con razón. Sin embargo, el Señor quiere que también en esas situaciones nos unamos a Él.

Jesús fue sometido a todo tipo de juicios y críticas, en público y a escondidas. Fue acusado de tropelías que jamás había llegado a cometer. Incluso el Sumo Pontífice de Israel llegó a declarar que era necesario que Él muriese para la salvación del pueblo.

Ante estos sumarísimos, nuestro Señor seguía realizando milagros, curando enfermos, mostrando compasión y misericordia. No eran las acusaciones lo que le preocupaba.

Buscaba las almas y hablaba de las ovejas que andaban sin pastor, procurando hacerse el encontradizo con todos, para mostrar su corazón manso y humilde. Y así seguiría hasta alcanzar el trono de la Cruz.

Sí, sabemos en qué consiste la radicalidad de ese seguimiento a Jesús, y, en ocasiones, nos viene el temor y la angustia.

Ante un mundo que esconde su rostro al dolor y la donación de sí mismo, lo nuestro ha de ser lo de Dios, buscar en todo momento la oportunidad de mostrar ese rostro amable de Cristo, que sólo sabe hacer el bien, incluso ante aquellos que le acusan o persiguen.

Nuestro trono también está en la cruz, sí, en esa que nos sale al paso cada día. Ese es el orgullo de ser cristiano, ya que descubrimos en cada una de esas contrariedades, pequeñas o grandes, la gran paradoja del Reino de los Cielos: lo que es despreciable para el mundo, resulta ser la gloria de Dios.

Unirnos a esos sentimientos es recuperar lo esencial en lo más cotidiano de nuestra vida. He ahí la gran carga de la redención a la que Dios nos invita.

Lañas diarias www.mater-dei.es


El maná de cada día, 7.9.17

septiembre 7, 2017

Jueves de la 22ª semana del Tiempo Ordinario

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barca

Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.


PRIMERA LECTURA: Colosenses 1, 9-14

Desde que nos enteramos de vuestra conducta, no dejamos de rezar a Dios por vosotros y de pedir que consigáis un conocimiento perfecto de su voluntad, con toda sabiduría e inteligencia espiritual.

De esta manera, vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificaréis en toda clase de obras buenas y aumentará vuestro conocimiento de Dios.

El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría, dando gracias al Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.


SALMO 97,2-3ab.3cd-4.5-6

El Señor da a conocer su victoria.

El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad.

Tocad la cítara para el Señor, suenen los instrumentos: con clarines y al son de trompetas, aclamad al Rey y Señor.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 4, 19

Venid y seguidme -dice el Señor-, y os haré pescadores de hombres.


EVANGELIO: Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret.

Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.»

Simón contestó: «Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.»

Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.»

Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres.»

Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

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JESÚS TIENE UNA PROMESA Y UNA MISIÓN
PARA CADA CRISTIANO

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta
5 septiembre de 2013

Cuando viene el Señor “temo que pase y yo no me de cuenta”. Con esta cita de San Agustín, el Papa Francisco comenzó su homilía de la Misa celebrada esta mañana en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Papa reflexionó sobre los modos recurrentes con que Cristo se manifiesta en la vida de un cristiano, ofreciendo apoyo y encomendado a cada uno una tarea.

Una promesa que consuela, una petición de generosidad, una misión que cumplir. Así Jesús se hace presente en la vida de un cristiano. Jamás desiste de esta triple modalidad. Lo afirmó Francisco al recordar el episodio del Evangelio en el que Cristo se muestra a Pedro, Santiago y Juan con el signo de la pesca milagrosa.

Ante todo, explicó el Papa, Jesús tranquiliza a Pedro, que ha quedado sorprendido por aquel signo, prometiéndole que lo hará “pescador de hombres”. Después lo invita a dejar todo para seguirlo, y, en fin, le encomienda una misión.

En el caso de los Apóstoles –observó el Papa– “el Señor pasó por su vida con un milagro”. Pero “no siempre Jesús pasa ante nosotros o dentro de nosotros con un milagro”, y sin embargo “se hace sentir siempre”:

“Cuando el Señor viene a nuestra vida, cuando pasa por nuestro corazón, siempre te dice una palabra y también esta promesa: ‘¡Ve adelante… ánimo, no temas, porque tú harás esto!’. Es una invitación a la misión, una invitación a seguirlo a Él. Y cuando sentimos este segundo momento, vemos que hay algo en nuestra vida que no va, que debemos corregir y lo dejamos, con generosidad.

O incluso a veces hay en nuestra vida algo bueno, pero el Señor nos inspira a dejarlo, para seguirlo más de cerca, como ha sucedido aquí: estos han dejado todo, dice el Evangelio. ‘Y arrastradas las barcas a la tierra, dejaron todo’: ¡barcas, redes, todo! Y lo siguieron”.

Sin embargo, el Papa Francisco aseguró que Jesús no pide que se deje todo por un fin que permanece oscuro a quien ha elegido seguirlo. Al contrario, el objetivo es declarado inmediatamente y es un objetivo dinámico: “Jesús jamás dice ‘¡Sígueme!’, sin decir la misión. ¡No! ‘Sígueme y yo te haré esto’. ‘Sígueme, para esto’. ‘Si tú quieres ser perfecto, deja y sigue para ser perfecto’.

Siempre la misión. Nosotros vamos por el camino de Jesús para hacer algo. No es un espectáculo ir por el camino de Jesús. Vamos detrás de Él, para hacer algo: es la misión”.

Promesa, petición, misión. Estos tres momentos –dijo hacia el final de su homilía el Papa Francisco– no tienen que ver sólo con la vida activa, sino también con la oración. Mientras tanto –afirmó– “una oración sin una palabra de Jesús y sin confianza, sin promesa, no es una buena oración”.

Segundo, es bueno pedir a Cristo estar listos a dejar algo y esto predispone al tercer momento, porque no hay oración en la que Jesús no inspire “algo que hacer”:

“Es una verdadera oración cristiana sentir al Señor con su Palabra de consuelo, de paz y de promesa; tener el valor de despojarnos de algo que nos impide ir rápidamente en su seguimiento y tomar la misión. Esto no quiere decir que después no haya tentaciones. ¡Habrá tantas! Pero, mira, Pedro pecó gravemente negando a Jesús, pero después el Señor lo perdonó. Santiago y Juan… pecaron de afán de hacer carrera, queriendo ir más alto, pero el Señor los perdonó”.

http://www.news.va/es/


El maná de cada día, 6.9.17

septiembre 6, 2017

Miércoles de la 22ª semana del Tiempo Ordinario

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El bien o el mal que se realiza tiene siempre un efecto multiplicador

El bien o el mal que se realiza tiene siempre un efecto multiplicador



PRIMERA LECTURA: Colosenses 1, 1-8

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos que viven en Colosas, hermanos fieles en Cristo. Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre.

En nuestras oraciones damos siempre gracias por vosotros a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, desde que nos enteramos de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos.

Os anima a esto la esperanza de lo que Dios os tiene reservado en los cielos, que ya conocisteis cuando llegó hasta vosotros por primera vez el Evangelio, la palabra, el mensaje de la verdad.

Éste se sigue propagando y va dando fruto en el mundo entero, como ha ocurrido entre vosotros desde el día en que lo escuchasteis y comprendisteis de verdad la gracia de Dios.

Fue Epafras quien os lo enseñó, nuestro querido compañero de servicio, fiel ministro de Cristo para con vosotros, el cual nos ha informado de vuestro amor en el Espíritu.


SALMO 51, 10. 11

Confío en tu misericordia, Señor, por siempre jamás.

Pero yo, como verde olivo, en la casa de Dios, confío en la misericordia de Dios por siempre jamás.

Te daré siempre gracias porque has actuado; proclamaré delante de tus fieles: «Tu nombre es bueno.»


ALELUYA: Lc 4, 18

El Señor me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad.


EVANGELIO: Lucas 4, 38-44

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón.

La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella.

Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles.

Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.»

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.

Al hacerse de día, salió a un lugar solitario.

La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese.

Pero él les dijo: «También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.»

Y predicaba en las sinagogas de Judea.


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LES IMPONÍA LAS MANOS
P. Francisco Fernández Carvajal

Aquella tarde, fueron muchos los que recibieron la curación y una palabra de aliento, un gesto de comprensión por parte del Maestro: al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos con diversas dolencias, los traían a Él. Y Él, poniendo las manos sobre cada uno, los curaba.

¡Qué alegría para los enfermos… y para quienes los habían acercado hasta Jesús! El apostolado, lleno de sacrificio, es a la vez un quehacer inmensamente alegre. ¡Qué gran tarea llevar a nuestros amigos hasta Jesús para que Él les imponga las manos y los sane!

A la mañana siguiente, Jesús se había retirado a orar a un lugar solitario, como solía hacer; salieron en su busca, y lo detenían para que no se apartara de ellos. Pero Él les dijo: Es necesario que yo anuncie también a otras ciudades el Evangelio del Reino de Dios, porque para esto he sido enviado. E iba predicando por las sinagogas de Judea.

Hoy también son muchos los que no conocen a Cristo. Y el Señor pone en nuestro corazón la urgencia de combatir tanta ignorancia, difundiendo por todas partes la buena doctrina, con iniciativas y maneras bien diversas. «Tal misión —nos recuerda el Papa Juan Pablo II- no es exclusiva de los ministros sagrados o del mundo religioso, sino que debe abarcar los ámbitos de los seglares, de la familia, de la escuela. Todo cristiano ha de participar en la tarea de formación cristiana. Ha de sentir la urgencia de evangelizar, que no es para mí motivo de gloria, sino que se me impone (1 Cor 9, 16)»7.

Solo si miramos a Cristo, si le amamos, venceremos la pereza y la comodidad, saldremos de la torre de marfil que cada uno tiende a construirse a su alrededor, haremos que muchos ciegos vean a Cristo, que muchos sordos le oigan, que muchos paralíticos caminen a su lado, pues el Señor cuenta con nuestra colaboración.

Miremos a Cristo en nuestra oración y contemplemos también a quienes nos rodean. ¿Qué hemos hecho hasta ahora para acercarles hasta el Señor? Veamos la propia familia, el trabajo o el estudio, los vecinos, las personas que más o menos circunstancialmente encontramos en aquella afición que practicamos, en los viajes… ¿No habremos desaprovechado muchas ocasiones? ¿No nos habremos cansado? ¿No nos podrán decir un día que no les hablamos de Cristo, lo que realmente necesitaban?

Nos ayudará a hacer un apostolado incesante la consideración de que el bien o el mal que se realiza tiene siempre un efecto multiplicador.

Quienes aquella tarde sintieron que Cristo se paraba a su lado y les imponía sus manos divinas experimentaron que su vida ya no podía ser como antes. Se convirtieron en nuevos apóstoles, que irían difundiendo por todas partes que existía el Camino, la Verdad y la Vida, y que ellos lo habían conocido. Lo fueron pregonando en la familia, en su pueblo…, en todas partes por donde iban. Eso debemos hacer nosotros.

7 JUAN PABLO II, Discurso en Granada, 15-XI-1982; cfr. Exhor. Apost. Christifideles laici, 30-XII-1988, n. 33.

El maná de cada día, 23.8.17

agosto 23, 2017

Miércoles de la 20ª semana del Tiempo Ordinario

Sexto día de la novena a Santa Mónica

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La palabra de Dios es viva y eficaz, y discierne los pensamientos e intenciones del corazón.

La palabra de Dios es viva y eficaz, y discierne los pensamientos e intenciones del corazón.



PRIMERA LECTURA: Jueces 9, 6-15

En aquellos días, los de Siquén y todos los de El Terraplén se reunieron para proclamar rey a Abimelec, junto a la encina de Siquén.

En cuanto se enteró Yotán, fue y, en pie sobre la cumbre del monte Garizín, les gritó a voz en cuello:
«¡Oídme, vecinos de Siquén, así Dios os escuche!

Una vez fueron los árboles a elegirse rey, y dijeron al olivo: “Sé nuestro rey.” Pero dijo el olivo: “¿Y voy a dejar mi aceite, con el que engordan dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?”

Entonces dijeron a la higuera: “Ven a ser nuestro rey.” Pero dijo la higuera: ¿Y voy a dejar mi dulce fruto sabroso, para ir a mecerme sobre los árboles?”

Entonces dijeron a la vid: “Ven a ser nuestro rey.” Pero dijo la vid: “¿Y voy a dejar mi mosto, que alegra a dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?”

Entonces dijeron a la zarza: “Ven a ser nuestro rey.” Y les dijo la zarza: “Si de veras queréis ungirme rey vuestro, venid a cobijaros bajo mí sombra; y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano.”»


SALMO 20, 2-3. 4-5. 6-7

Señor, el rey se alegra por tu fuerza.

Señor, el rey se alegra por tu fuerza, ¡y cuánto goza con tu victoria! Le has concedido el deseo de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito, y has puesto en su cabeza una corona de oro fino. Te pidió vida, y se la has concedido, años que se prolongan sin término.

Tu victoria ha engrandecido su fama, lo has vestido de honor y majestad. Le concedes bendiciones incesantes, lo colmas de gozo en tu presencia.


Aclamación antes del Evangelio: Hb 4, 12

La palabra de Dios es viva y eficaz; juzga los deseos e intenciones del corazón.


EVANGELIO: Mateo 20, 1-16a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.”

Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”

Le respondieron: “Nadie nos ha contratado.”

Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña.”

Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.”

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.”

Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?’

Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»


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NOVENA A SANTA MÓNICA (6)

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Modelo de esposa y madre cristiana

Con textos bíblicos para la misa

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NOTA: Con esta novena nos unimos a todas las mujeres que desean sinceramente ser fieles a su vocación de esposas y de madres cristianas. Asumimos sus alegrías y sus penas y les animamos a seguir los ejemplos de Santa Mónica.

Que sus lágrimas y oraciones, unidas a su intercesión en el Cielo, hagan retornar a todos los esposos e hijos extraviados, como sucedió con Patricio y Agustín.

No lo olvidemos: Dios es capaz de hacer milagros, sobre todo milagros de conversión. Pues ¿acaso Dios se complace en la muerte del pecador? Por tanto, perseveremos en la oración y veremos las obras de Dios. Amén.

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Rito de entrada

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre…

1. Oración preparatoria

Padre y Señor nuestro, misericordia de cuantos en ti esperan, tú concediste a tu sierva santa Mónica el don inapreciable de saber reconciliar las almas entre sí y contigo; danos a nosotros el ser mensajeros de unión y de paz en nuestros ambientes, sobre todo en el hogar, y el poder llevar a ti los corazones de nuestros hermanos con el ejemplo de nuestra vida.

Tú que hiciste a Mónica modelo y ejemplo de esposas, de madres y de viudas, concede por su intercesión la paz y mutuo amor a los casados; el celo y la solicitud en la educación de los hijos, a las madres; obediencia y docilidad, a los hijos; la santidad de vida, a las viudas; y a todos, el fiel seguimiento de Cristo, nuestro único y verdadero maestro. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

2. Textos bíblicos y agustinianos para el sexto día

Santa Mónica en Milán, siguiendo a su hijo Agustín

1.- Textos bíblicos para la misa

• 1ª Corintios, 9, 16-19.22-23. Me he hecho todo para todos.

• Salmo 118, 1.27.29-30.35.32. M. Ag. pág. 55.

• Lucas, 7, 11-17. Resucita al hijo de una viuda en Naín.

2.- Textos agustinianos

“Había llegado y se hallaba conmigo mi madre, siguiéndome por tierra y por mar, con su piedad llena de bríos, segura de ti en todos los peligros. Y esto, hasta tal punto que hasta en las borrascas del mar había infundido ánimo a la tripulación, cuando lo corriente es que sea ésta la que anime a los navegantes poco experimentados en medio del nerviosismo y del desconcierto. Les aseguró que llegarían sanos y salvos, porque tú se lo habías prometido en una visión.

A mí me encontró en una situación realmente crítica, cuando ya desesperaba de dar con la verdad. Sin embargo, cuando le comuniqué que ya no era maniqueo, aunque tampoco católico cristiano, no exteriorizó su alegría, como si la noticia no constituyera novedad alguna; como si ya estuviera segura de que iba a ocurrir así.

Desde hacía tiempo estaba tranquila respecto a este punto de mis desventuras, que le hacía llorarme en tu presencia (Dios mío), como a un muerto, pero como un muerto que iba a resucitar. Me presentaba a ti en las andas de tu pensamiento para que tú le dijeras al hijo de la viuda: ‘Joven, a ti te lo digo, levántate’, y él reviviera y comenzase a hablar, y tú se lo devolvieras a su afligida madre.

Estaba segura de que también le ibas a conceder todo lo demás; puesto que le habías prometido todo, me respondió, con toda la tranquilidad del mundo y con el pecho inundado de confianza, que estaba segura en Cristo de que antes de salir de esta vida iba a verme católico bautizado.

Ésa fue la respuesta que me dio a mí. Pero por otro lado, frente a ti, fuente de misericordias, intensificó sus oraciones y sus lágrimas, para que aceleraras tu ayuda y alumbraras mis tinieblas” (Confesiones 6, 1-2).

3. Oración de los fieles

Dios, Nuestro Señor, concedió a santa Mónica la conversión de su esposo Patricio y de su hijo Agustín. Pidamos por intercesión de ella un espíritu de verdadera conversión y una verdadera comprensión y amor a los demás.

Después de cada invocación: Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los cónyuges cristianos que tienen dificultades en su vida familiar, para que sepan ofrecerse mutuamente consuelo y ayuda. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todas las madres cristianas del mundo, para que sepan conducir a sus hijos hacia ti. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por cuantos sufren soledad y abandono en la sociedad o sufren por las debilidades morales de sus seres queridos. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los que buscan la verdad y trabajan por ser fieles a tus preceptos y enseñanzas. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por el florecimiento de vocaciones a la vida agustino-recoleta seglar y religiosa, y por la perseverancia y fidelidad de cuantos se han comprometido a seguir a Cristo imitando a san Agustín. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por los predicadores del Evangelio, para que estén al servico de los hermanos que buscan con sinceridad la fe. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

Se pide la gracia que se desea alcanzar (pausa).

4. Oración final

Escucha, Padre de bondad, nuestras oraciones, y tú que concediste a santa Mónica que con su vida, sus oraciones y sus lágrimas ganara para ti a su marido Patricio y a su hijo Agustín, concédenos, por su intercesión, que hagamos de nuestras vidas una ofrenda perenne en tu honor y al servicio de los hermanos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Rito de despedida

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.

V. Bienaventurada santa Mónica
R. Ruega por nosotros.

V. Glorioso padre san Agustín
R. Ruega por nosotros.

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Carta Pastoral de la Conferencia Episcopal Peruana por la Visita del Papa Francisco al Perú

agosto 19, 2017

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Visita del Papa Francisco al Perú – Enero 2018

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C A R T A   P A S T O R A L de la CEP – VISITA PAPAL

 Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia…

Lo que ates en la tierra, quedará atado en los cielos

y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos (Mt 16, 18-20).

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A todos los fieles y personas de buena voluntad

Queridos hermanos: Paz en el Señor.

Les escribimos esta carta con ocasión de la próxima visita apostólica que va a realizar el Papa Francisco al Perú los días 18 al 21 de enero del próximo año 2018. Y lo hacemos con el propósito de orientar a todos sobre su sentido y el espíritu con que debemos prepararnos para recibir al Santo Padre y acoger el testimonio de fe y esperanza que nos trae en nombre del Señor Jesús.

El anuncio de la visita nos llena de alegría al pueblo cristiano y es motivo de esperanza para todo el Perú. El gozo que sentimos nos compromete a prepararnos adecuadamente para que esos días sean de gracia y bendición y ocasión de siembra generosa, llamada a dar frutos de renovación en nuestra vida cristiana y de fortalecimiento de los valores de convivencia cívicos, de los que estamos tan urgidos en el momento presente.

  1. “Vayan y hagan discípulos a todas las gentes… y enséñenles a guardar todo lo que yo les he mandado (Mt 28, 19-20)

¿Por qué viene el Papa al Perú? ¿A qué obedece esta decisión suya?

La visita del Papa Francisco la entendemos a la luz del testamento de Jesús a los apóstoles. Este mandato misionero es un imperativo siempre actual y debe estar permanentemente presente en la vida de la Iglesia. “Evangelizar constituye la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar”, en feliz expresión del beato Pablo VI (En 14). Así ha sido a lo largo de los siglos y lo es en la actualidad. En esta clave hemos de entender toda la actividad de la Iglesia y la de cada uno de nosotros.

La responsabilidad del anuncio del evangelio compete en primer lugar a todos los obispos unidos al Papa. Este, como sucesor de Pedro y piedra sobre la que Cristo edifica su Iglesia, cumple su deber de muchas maneras; una de ellas son las visitas apostólicas que realiza a los diversos países. En estas procura que el encuentro con los distintos grupos de personas favorezca el encuentro de los creyentes con Jesucristo vivo y la transmisión de la fe a cuantos no lo conocen o se han alejado de Él.

Con las visitas el Papa siempre busca la cercanía con los fieles y personas de buena voluntad, para llevarlos al encuentro con Jesucristo vivo y hacer posible la transmisión de la fe a cuantos no lo conocen o se han alejado de Él. Igualmente promueve la unión de todos los cristianos, el respeto entre todos los grupos de creyentes, la convivencia entre los pueblos y el cuidado responsable de la creación. Con su cercanía, su anuncio gozoso de Jesús Salvador, su humilde servicio de evangelizador y el aroma evangélico que desprende su persona atrae a todos al encuentro con Jesús.

  1. “Confirma a tus hermanos” (Lc 22, 32)

¿Para qué viene el Papa?

Sabiendo Jesús que el apóstol Pedro le negaría por tres veces, le dice: “Yo he rogado por ti, para que tu fe no flaquee, y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos en la fe” (Lc 22, 32). A esto viene el Papa al Perú. El Pedro de hoy viene a confirmarnos en la fe en Cristo para que seamos testimonio de unidad y coherencia.

La fe de los creyentes siempre necesita ser fortalecida, porque el pecado presente en la sociedad y en la vida de los cristianos, incluidos aquellos de quienes debiera esperarse siempre un testimonio más claro de coherencia, pone en peligro la fe de los más débiles.

Tenemos la firme esperanza de que la presencia del Papa, su mensaje claro y estimulante de puro sabor evangélico, su testimonio de vida, su cercanía, especialmente con los últimos de la sociedad, su lenguaje franco y directo… contribuirán a que la fe de nuestro pueblo sea sacudida por el viento fuerte del Espíritu Santo, de suerte que a todos nos impulse a una renovada y más rica vivencia de la misma.

  1. ¡Ay de mí, si no anuncio el evangelio! (1 Cor 9, 16) 

La urgencia evangelizadora que experimentó el apóstol Pablo nos empuja a una renovada vivencia de fe, que nos anime a hacer el camino de cada día en la humilde escucha y fiel seguimiento de la Palabra del Señor, en unión de todos los hermanos. Esta actitud nos tiene que impulsar a hacer llegar la Palabra de salvación a todas las personas, ambientes, grupos humanos… a los que todavía no ha llegado o adonde ha dejado de ser escuchada.

Hoy ya no es suficiente un cristianismo recibido principalmente por tradición o herencia. Nadie nace cristiano, nos hacemos cristianos por una decisión personal. El que ha optado por seguir a Jesús ha de tener muy presente que “la evangelización es tarea de la Iglesia”, y que todo el pueblo cristiano es sujeto de evangelización (Cf Eg 111). De ahí deriva la necesidad de ser testigos del Señor Jesús, que se ha hecho hombre y ha muerto y resucitado para que en Él tengamos vida, ahora y en la eternidad.

Conclusión

Una vez recibido con gran alegría el anuncio de la llegada del Papa, la Iglesia en el Perú hemos comenzado a orar por los frutos espirituales y la renovada convivencia entre todo nuestro pueblo. Encomendamos a la intercesión de la Virgen María, Estrella de la evangelización, a los beatos mártires de Chimbote y a nuestros santos: Toribio, Rosa, Martín, Francisco Solano, Juan Macías… los frutos espirituales de esta visita apostólica del Papa Francisco a nuestra querida Patria, el Perú.

Con nuestro afecto y bendición.

Agosto 2017.

Los Obispos del Perú

 


El maná de cada día, 5.8.17

agosto 5, 2017

Sábado de la 17ª semana del Tiempo Ordinario

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santos inocentes

Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús

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         CÓMO PUEDES LEER LA BIBLIA: Diez reglas

Lee la Biblia…

  1. … y haz oración.

La Biblia es la Sagrada Escritura. Por eso es bueno que, antes de leer, le pidas a Dios su Espíritu Santo y que, después de haber leído, le des las gracias. ¿Cómo puedes orar? Comienza simplemente con esta breve oración: “Tu Palabra es una lámpara para mis pasos y una luz en mi camino” (Salmo 119,105).

  1. … y déjate sorprender.

La Biblia es un libro lleno de sorpresas. Aun cuando algunos relatos ya los hayas escuchado en otra ocasión, dales una segunda oportunidad. ¡Y dátela también a ti! La Biblia te muestra la inmensidad y grandeza de Dios, que lo supera todo.

  1. … y alégrate.

La Biblia es una gran historia de amor con final feliz: la muerte no tiene ninguna chance (oportunidad o posibilidad). La vida sale victoriosa. Esta buena noticia la encuentras en todos los textos bíblicos. Búscala. Y alégrate cuando la hayas encontrado.

  1. … y hazlo periódicamente, con frecuencia.

La Biblia es el libro para tu vida. Si la lees a diario, aunque solo sea un versículo o un pequeño párrafo, podrás darte cuenta de cuánto bien te hace. Es como con el deporte y con la música: solo la práctica constante hace que uno progrese y, cuando se tiene un poco de práctica, resulta bien entretenido.

  1. … y no leas demasiado.

La Biblia es un tesoro enorme. Se te regala gratuitamente. No necesitas desempaquetarlo todo de inmediato. Lee solamente lo que puedas absorber bien. Si algo te llega o te impacta especialmente, escríbetelo y apréndetelo de memoria.

  1. … y tómate tiempo.

La Biblia es un libro antiquísimo que es siempre joven y siempre nuevo. No es para leerla toda de un tirón. Es bueno hacer pausas. De ese modo puedes reflexionar y captar lo que Dios quiere decirte. Y cuando hayas leído ya toda la Biblia, comienza simplemente de nuevo desde el principio.

  1. … y ten paciencia.

La Biblia es un libro lleno de profunda sabiduría, pero en ocasiones parece también enigmática y extraña. No comprenderás siempre todo de inmediato. Y algunas cosas solo pueden comprenderse partiendo de la época o de la situación histórica. Ten paciencia contigo y con la Biblia. Si hay algo que no llegas a entender, mira el contexto u otros pasajes que traten del mismo tema.

  1. … y léela con otros.

Lo que te dice la Biblia puedes compartirlo con otros. Y lo que otros han descubierto en la Biblia puede ayudarte a comprenderla mejor. Cuando hables con otros sobre la Biblia, cuida de que la Palabra de Dios permanezca en el centro y de que no se le añadan asuntos o intereses extraños. La Biblia no es nunca un arma contra otros; es un puente para artífices de paz.

  1. … y abre tu corazón.

La Biblia es un asunto del corazón. Quien lee la Biblia no puede quedarse en la mera lectura. Dios abre tu corazón. Su palabra se escribe en tu vida y puedes celebrarla en la liturgia. A esto se te invita: a leer la Biblia con el corazón abierto.

  1. … y ponte en camino.

La Biblia es la brújula para tu vida. Ella te muestra por dónde va el camino. El camino lo recorres por ti mismo, pero no lo recorres solo. Piensa en los discípulos de Emaús (Lucas 24, 13-35). Primero no reconocieron a Jesús, que los acompañaba en su tristeza. Pero después se preguntaron: “¿No ardía acaso nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?” (Lucas 24, 32).

(Autor desconocido; 4 de agosto 2017)

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PRIMERA LECTURA: Levítico 25, 1. 8-17

El Señor habló a Moisés en el monte Sinaí: -«Haz el cómputo de siete semanas de años, siete por siete, o sea cuarenta y nueve años.

A toque de trompeta darás un bando por todo el país, el día diez del séptimo mes. El día de la expiación haréis resonar la trompeta por todo vuestro país.

Santificaréis el año cincuenta y promulgaréis manumisión en el país para todos sus moradores.

Celebraréis jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y retornará a su familia.

El año cincuenta es para vosotros jubilar; no sembraréis ni segaréis el grano de ricio ni cortaréis las uvas de cepas bordes.

Porque es jubileo; lo considerarás sagrado. Comeréis de la cosecha de vuestros campos.

En este año jubilar cada uno recobrará su propiedad.

Cuando realices operaciones de compra y venta con alguien de tu pueblo, no lo perjudiques. Lo que compres a uno de tu pueblo se tasará según el número de años transcurridos después del jubileo.

Él a su vez te lo cobrará según el número de cosechas anuales: cuantos más años falten, más alto será el precio; cuanto menos, menor será el precio. Porque él te cobra según el número de cosechas.

Nadie perjudicará a uno de su pueblo. Teme a tu Dios.
Yo soy el Señor, vuestro Dios.»


SALMO 66, 2-3. 5. 7-8

Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra.

La tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor, nuestro Dios. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 5, 10

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.


EVANGELIO: Mateo 14, 1-12

En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus ayudantes: -«Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los poderes actúan en él. »

Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo habla metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.

El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes que juró darle lo que pidiera.

Ella, instigada por su madre, le dijo: -«Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista. »

El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel.

Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre.

Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.
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LAS PRISAS DE SATANÁS

Es contundente la seguridad con que la Biblia afirma, de diversas maneras, el final de esta historia y la transfiguración de este mundo en esos cielos nuevos de los que habla el Apocalipsis.

Este tiempo, por tanto, es breve. Aunque queden todavía miles o millones de años, el fin temporal del pecado y del mal está señalado por Dios. El libro de este mundo llegará a escribir su última página y su última palabra.

Por eso, Satanás tiene prisa, mucha prisa, por librar su batalla contra Dios en cada una de las almas. Sólo dispone de tu vida, muy corta, para impedirte tu salvación y tu entrega a Dios.

En cambio, el tiempo de Dios, que es la eternidad, escapa de los parámetros de nuestro tiempo finito, de nuestros esquemas tan canijos y de nuestras perspectivas tan miopes.

En nuestras prisas y agobios, en nuestra ambición por aprovechar y agotar el tiempo de que disponemos, hay mucho de esa lucha de Satanás contra Dios. El agobio nos impide amar a Dios porque implica un amor desmedido y extremo por nuestras cosas, por nuestros planes, por nuestro tiempo.

En la prisa y en el agobio yo me erijo señor y dueño absoluto de mi vida y de mi tiempo, en lugar de dejar que la providencia de Dios sea la que gobierne ese tiempo y esa actividad. Cuántas veces has experimentado esa acción casi imperceptible y suave de Dios que, en un instante, te resuelve eso que tú pensabas requería mucho más tiempo.

Vivir en la calma y sosiego, aun en medio de una tremenda actividad, dispone el alma para esa contemplación de Dios, que hace de las cosas ocasiones de la presencia de Dios y del tiempo esos pequeños anticipos de la eternidad en la que algún día viviremos.

No dejes que el demonio venza a Dios en cada uno de los minutos de tu vida y llena tu tiempo sólo de salvación, no de condenación.

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