Hoy Amnistía Internacional es un lobby abortista, pero su fundador, católico converso, no quiso eso

junio 21, 2017

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Peter Benenson, hombre extraordinario, traicionado por la nueva orientación de AI

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Hoy Amnistía Internacional es un lobby abortista, pero su fundador, católico converso, no quiso eso

J. Ginés/ReL

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En Chile, en Nicaragua, en El Salvador, en África, o en países de tradición islámica, Amnistía Internacional es hoy uno de los principales lobbies de la industria del aborto, y presiona a los países para que aprueben leyes abortistas.

Pero esto es así desde hace sólo unos pocos años. Cuando la fundó el católico Peter Benenson, el objetivo de Amnistía Internacional era salvar vidas, no facilitar la eliminación de seres humanos. Aun en 2005, en Australia la Iglesia y Amnistía Internacional trabajaron juntos contra la ejecución del australiano Van Tuong Nguyen en Singapur en 2005.

Amnistía también jugó un papel importante por la libertad del sacerdote australiano y activista social padre Brian Gore, encarcelado en Filipinas en 1983 por el dictador Marcos.

Muerto el fundador, traicionaron su legado

Pero después Amnistía cambió sus objetivos para dedicarse a fomentar el aborto. Peter Benenson, su fundador, ya había muerto, y no vio cómo traicionaban su legado. Por eso, en los últimos años, numerosas entidades católicas y de otras confesiones cristianas han dejado de colaborar con esta asociación, antes meritoria, hoy desprestigiada ante cualquier persona defensora de la vida.

El obispo católico de Calgary, Frederick Henry, ya lo denunció hace unos años, al retirar su suscripción a AI: “La misión de AI es de un mundo en que cada persona goce de todos los derechos de la Declaración Universal de Derechos Humanos, pero parecen haber olvidado el artículo 3: todos tienen derecho a la vida, la libertad y la seguridad de la persona.”

Un activista converso al catolicismo

Peter Benenson, el fundador de Amnistía Internacional, fue un devoto abogado católico inglés. De hecho, era converso, de ascendencia judía rusa. Fundó Amnistía Internacional en 1961, tres años después de convertirse al catolicismo desde una vida no creyente.

Murió en el mismo año que otros grandes líderes en humanidad: en 2005, como Juan Pablo II, el Hermano Roger de Taizé, Luigi Giussani de Comunión y Liberación o la Hermana Lucía de Fátima, todos ellos enmarcados en la generación que vivió la Segunda Guerra Mundial.

De familia judía rusa agnóstica

El abuelo materno de Benenson fue un rico banquero ruso judío que llegó a Inglaterra huyendo de la Revolución soviética.

Su padre, coronel en la administración colonial palestina, intentó llegar a ser parlamentario conservador, pero perdió los comicios. Murió cuando Peter tenía 9 años. Su madre, viuda durante la Gran Depresión, no lo tuvo fácil y trabajó como administradora en Marks & Spencer. Durante la Segunda Guerra Mundial organizó repartos de comidas.

Adolescente, con los niños de España

A los 15 años el joven Berenson leyó El testamento español de Arthur Koestler, sobre presos y ejecuciones políticas, que le impactó. Ya a los 16 años era un activista: organizó una campaña para que su colegio ayudase a los huérfanos refugiados de la Guerra Civil Española; él mismo “adoptó” un bebé (es decir, pagaba un dinero apadrinándolo).

Es paradójico y triste que el legado de aquel muchacho que tomó conciencia generosa apadrinando bebés hoy sea uno de los más poderosos lobbies dedicados a facilitar que se mate a los bebés en el seno amterno.

Con los refugiados judíos

Después, el jovencísimo Benenson se volcó con los judíos que huían de la Alemania nazi y consiguió que familiares y amigos reuniesen 4.000 libras para traer dos jóvenes judíos alemanes a Inglaterra.

Durante la Segunda Guerra Mundial se unió al ejército británico en la oficina prensa del Ministerio de Información; luego en el centro para descifrar códigos secretos de Bletchley.

Acabando la guerra, mientras empezaba su carrera de abogado se sumó al Partido Laborista.

En la España franquista

A principios de 1950 un congreso de Trade Unions (sindicatos) le envió a la España franquista como observador de unos juicios a sindicalistas. Indignado ante lo que vio, elevó una lista de quejas al juez del caso, con bastante éxito.

Se labró una reputación por los derechos humanos: grecochipriotas frente al Imperio Británico, animar a los partidos ingleses a enviar observadores a la revolución en la Hungría comunista de 1956, un juicio sobre traición contra el Congreso Nacional Africano en Sudáfrica… Organizó en 1957 la asociación Justice de derechos humanos, basada en Reino Unido.

Durante varias veces en los años 50 se presentó sin éxito a las elecciones al parlamento. Pero hizo contactos que luego utilizaría para fundar AI.

Católico desde 1958

A partir de 1958, con su conversión al catolicismo, Benenson deja de buscar en la política una solución a los problemas del mundo.

Como le había pasado a un converso inglés anterior, el hoy beato cardenal John Henry Newman, pasó un año en Italia, reposando por una enfermedad.

Allí, pensando y rezando, llegó a la idea de que se debe actuar para transformar las sociedades a través de una regeneración individual. El poder de los individuos puede cambiar el mundo.

Día de la Trinidad: nace Amnistía Internacional

Y así saldría en el Domingo de la Trinidad de 1961 la idea fundadora de AI: animar a la gente de todo el mundo a escribir cartas a las autoridades, demostrando interés y compromiso por presos en situaciones sin respeto a los derechos humanos.

Se indignó al leer que en Portugal, entonces una dictadura, habían detenido a dos estudiantes por brindar por la libertad en un bar.

Publicó entonces un artículo en la portada del diario británico The Observer pidiendo que se escribiese a las autoridades.

Un nuevo concepto: “preso de conciencia”

Benenson creó el concepto “presos de conciencia” que sería utilizado por todo el mundo en pocos años, así como el logotipo: un alambre de espino rodeando una vela, signo de esperanza y libertad.

Benenson fue miembro también de muchas campañas de derechos humanos y de Pax Christi, el Movimiento Católico Internacional por la Paz.

También fundó una asociación de enfermos celíacos, enfermedad que él mismo padecía.

Y en 1980 fue presidente de la recién creada Asociación de Cristianos contra la Tortura. A principios de los años 90 organizaba ayuda para los huérfanos que había dejado la hundida Rumanía comunista de Ceaucescu.

Una vela por los no rescatados

A los 25 años de AI, en una ceremonia delante de la iglesia de St Martin´s in the Fields, en Londres, encendió una vela cerca del lugar en que tuvo la idea de una campaña internacional de derechos humanos.

Sus palabras salen hoy en camisetas y webs: “La vela arde no por nosotros sino por todos aquellos que no hemos podido rescatar de las prisiones, los que recibieron un tiro camino de la cárcel, los torturados, los secuestrados, los desaparecidos. Por ellos es la vela”.

Esos torturados, desaparecidos, víctimas escondidas, son en todo análogos a las víctimas del aborto: químico, quirúrgico, por troceamiento, por parto parcial, por experimentación con embriones, por comercialización con bebés muertos…

Son muchos los que lamentan que Amnistía Internacional abandonara la visión defensora de la vida de su fundador y se convirtiera en abanderada, hoy, de la cultura de la muerte, presionando en países hispanoamericanos para que, como hizo ella, traicionen su origen y valores.

 

 


“La corrupción es la negación de Dios”, dice Cardenal en medio de escándalos en Perú

junio 10, 2017

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Sr. Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima.

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“La corrupción es la negación de Dios”, dice Cardenal en medio de escándalos en Perú

En el programa Diálogo de Fe de este 10 de junio, a través de la cadena radial RPP

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LIMA, 10 Jun. 17 / 04:04 pm (ACI).- El Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani, advirtió que “la corrupción es la negación de Dios”, en medio de escándalos como el caso Odebrecht, la violencia y la promoción de la ideología de género en el país.

En el programa Diálogo de Fe de este 10 de junio, a través de la cadena radial RPP, el Cardenal Cipriani señaló que “la corrupción es la negación de Dios: no solamente es una ley que no se cumple, sino que es una conciencia en la que yo he botado a Dios, muchas veces he botado a mi familia”.

“¿Qué pasa con la corrupción?, ¿qué pasa con las lluvias que han destrozado el norte y no pasa nada?, ¿qué pasa con los muertos y los asaltos? ¿Dónde está la Trinidad? Yo tengo que responder con todo el respeto: es la Trinidad que no se le deja actuar, es la Trinidad que yo por soberbia me niego a aceptar que ese Dios me quiere ayudar y me está corrigiendo”.

El Primado del Perú cuestionó la labor de los organismos del Estado, en quienes recaen las labores de velar por los impuestos, hacer las leyes y “decir la verdad en los medios de comunicación”, en medio de una reciente controversia por una marca de lácteos que habría vendido como leche un producto que no era tal.

“¿Juegan para ellos mismos o juegan para el bien común del país? ¿Para quién juegan? Porque si nadie cuida al ciudadano ni a la familia ni a la vida ni a la verdad, entonces esto de la leche es la punta del iceberg”, dijo.

“Tenemos hablando del tema de Odebrecht hace semanas y no pasa nada”, criticó.

El Cardenal Cipriani lamentó que se promueva con tanto esfuerzo la agenda de la ideología de género en lugar de que se “empiecen a hacer hospitales” en las zonas recientemente golpeadas por el fenómeno de El Niño, al norte del Perú.

“¿Qué hay que esperar para que empecemos a funcionar? Yo veo que hay una especie de engaño a la población, hay mucha mentira que envenena”, dijo.

El Arzobispo subrayó además la relación de la corrupción con la promoción del crimen del aborto, pues “el que violenta la vida, que es lo más importante, en qué ética le vas a pedir que sea muy honesto con su dinero, si mata”.

Tras reflexionar sobre la Santísima Trinidad, cuya fiesta se celebra este 11 de junio, el Cardenal Cipriani lamentó que “veo una verdadera campaña, sobre todo en países muy desarrollados, para prescindir de Dios: ‘No sé si existe, pero no me interesa’”.

“Empieza a haber, por un lado, fabricar un dios a tu medida; ‘Dios es alguien que me obedece a mí, Dios es alguien que es muy duro y muy exigente, que me quita la libertad; Dios ha hecho mucho daño a la humanidad’”, señaló, y dijo que “empieza a haber una serie de críticas para desacreditar a Dios”.

“Entonces, esa campaña dice ‘no, yo quiero defender tu libertad, libérate de tus creencias religiosas’. No. Dios es la verdad, Dios es la libertad, Dios es mi todo, no me quita nada, me da todo”, aseguró.

El Cardenal Cipriani destacó que “Dios, pese a todo te busca, pese a todo te perdona, pese a todo te sigue amando”.

El Arzobispo de Lima alentó también a los padres a criar a sus hijos con un ejemplo de coherencia. “Deja su libertad, pero que él vea ‘mi papá es coherente, lo que me dice también lo hace, mi papá tiene paciencia, yo he hecho una cosa mal y ha sabido comprender’. Los chicos piensan y se dan cuenta. El ejemplo del papá y el diálogo con los hijos exige una tarea nada fácil”, dijo.

Al finalizar su mensaje, el Cardenal Cipriani denunció que “con la plata, el poder; con el poder, la mentira; abusas de todo. Yo lo veo en mi esfuerzo diario por tratar de enseñar la fe, choco con el poder”.

“La gente sencilla me cree, me quiere y se me acerca. La gente de un poco más nivel se molesta porque hablo del aborto o porque hablo del matrimonio o porque hablo de estas leyes de odio”, dijo.

“Tengamos ideas claras. Al pueblo le urge la salud, el trabajo, la comida, la vivienda. No estemos haciendo figuritas ideológicas. Hay una realidad que nos interpela”, señaló.

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El maná de cada día, 5.6.17

junio 5, 2017

Lunes de la 9ª semana del Tiempo Ordinario

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Dichoso quien teme al Señor

Dichoso quien teme al Señor y sigue sus caminos… Le irá bien…



PRIMERA LECTURA: Tobías 1, 3;2,1b-8

Yo, Tobías, procedí toda mi vida con sinceridad y honradez, e hice muchas limosnas a mis parientes y compatriotas deportados conmigo a Nínive de Asiria. En nuestra fiesta de Pentecostés, la fiesta de las Semanas, me prepararon una buena comida.

Cuando me puse a la mesa, llena de platos variados, dije a mi hijo Tobías: «Hijo, anda a ver si encuentras a algún pobre de nuestros compatriotas deportados a Nínive, uno que se acuerde de Dios con toda el alma, y tráelo para que coma con nosotros. Te espero, hijo, hasta que vuelvas.»

Tobías marchó a buscar a algún israelita pobre y, cuando volvió, me dijo: «Padre.»

Respondí: «¿Qué hay, hijo?»

Repuso: «Padre, han asesinado a un israelita. Lo han estrangulado hace un momento, y lo han dejado tirado ahí, en la plaza.»

Yo pegué un salto, dejé la comida sin haberla probado, recogí el cadáver de la plaza y lo metí en una habitación para enterrarlo cuando se pusiera el sol. Cuando volví, me lavé y comí entristecido, recordando la frase del profeta Amós contra Betel: «Se cambiarán vuestras fiestas en luto, vuestros cantos en elegías.» Y lloré. Cuando se puso el sol, fui a cavar una fosa y lo enterré.

Los vecinos se me reían: «¡Ya no tiene miedo! Lo anduvieron buscando para matarlo por eso mismo, y entonces se escapó; pero ahora ahí lo tenéis, enterrando muertos.»


SALMO 111, 1-2.3-4.5-6

Dichoso quien teme al Señor.

Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita.

En su casa habrá riquezas y abundancia, su caridad es constante, sin falta. En las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos. El justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo.



Aclamación antes del Evangelio: Ap 1, 5ab

Jesucristo, tú eres el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos; tú nos amaste y nos has librado de nuestros pecadoss por tu sangre.


EVANGELIO: Marcos 12, 1-12

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos:

«Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña.

Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. Les envió otro criado; a éste lo insultaron y lo descalabraron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos los apalearon o los mataron. Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían. Pero los labradores se dijeron: “Éste es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia.” Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.

¿Qué hará el dueño de la viña? Acabará con los labradores y arrendará la viña a otros. ¿No habéis leído aquel texto: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”?»

Intentaron echarle mano, porque veían que la parábola iba por ellos; pero temieron a la gente, y, dejándolo allí, se marcharon.
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Más santos y menos corruptos en la Iglesia

Llamado del Papa Francisco en la misa del lunes 03 de junio de 2013

Zenit.org

Pecadores, corruptos y santos. Sobre esto ha centrado hoy lunes el papa la homilía de la misa en la Casa Santa Marta. Francisco subrayó que los corruptos hacen mucho daño a la Iglesia porque son adoradores de sí mismos; en cambio los santos hacen mucho bien, son la luz en la Iglesia.

En la misa, concelebrada con el cardenal Angelo Amato, participó un grupo de presbíteros y colaboradores de la Congregación para las Causas de los Santos y un grupo de Caballeros de Su Santidad.

¿Qué pasa cuando queremos llegar a ser los dueños de la viña? El santo padre ha desarrollado su homilía desde el evangelio de hoy, que habla de la parábola de los viñadores malvados, y se ha detenido en “tres modelos de cristianos en la Iglesia: los pecadores, los corruptos y los santos”.

De pecador a corrupto

Explicó que de los pecadores no se necesita hablar mucho, porque todos lo somos”. Nos conocemos “desde dentro y sabemos lo que es un pecador. Y si uno de nosotros no se siente así, vaya a una visita al médico espiritual”, porque “algo está mal”.

La parábola, sin embargo, nos habla de otra figura, de los que quieren “tomar posesión de la viña y han perdido la relación con el Dueño de la viña”. Un Dueño que “nos ha llamado con amor, nos protege, pero luego nos da la libertad”. Estas personas “sienten que son fuertes, se sienten autónomos ante Dios”:

“Éstos, lentamente, se mueven en esa autonomía, la autonomía en su relación con Dios: “No necesitamos de aquel Dueño, ¡Que no venga a molestarnos! Y seguimos adelante con esto. ¡Estos son los corruptos! Los que eran pecadores como todos nosotros, pero que han dado un paso hacia adelante, como si se hubieran consolidado en su pecado: ¡no necesitan a Dios! Esto parece, porque en su código genético tienen esta relación con Dios. Y como aquello no se puede negar, hacen un dios especial: ellos mismos son dios. Son corruptos”.

Esto, agregó, “es un peligro también para nosotros.” En las “comunidades cristianas”, prosiguió, los corruptos solo piensan en su propio grupo: “Bien, bien. Es uno de nosotros” -piensan-, pero en realidad , “son para sí mismos”:

“Judas comenzó: de pecador avaro terminó en la corrupción. Es un camino peligroso el camino de la autonomía: los corruptos son grandes olvidadizos, han olvidado este amor con que el Señor ha hecho la viña, ¡los hizo a ellos! ¡Han roto con este amor! Y se convierten en adoradores de sí mismos. ¡Cuánto mal hacen los corruptos en la comunidad cristiana! Que el Señor nos libre de transitar por el camino de la corrupción”.

Necesidad de santos

El papa habló también de los santos, recordando que hoy es el quincuagésimo aniversario de la muerte del papa Juan XXIII, “un modelo de santidad”. En el evangelio de hoy, agregó, los santos son los que “van a buscar el alquiler” de la viña. “Ellos saben lo que les espera, pero tienen que hacerlo y cumplen con su deber”:

“Los santos, los que obedecen al Señor, los que adoran al Señor, son los que no han perdido el recuerdo del amor con que el Señor ha hecho la viña. Son los santos en la Iglesia. Y así como los corruptos hacen tanto daño a la Iglesia, los santos hacen tanto bien. De los corruptos, el apóstol Juan dice que son el anticristo, que están en medio de nosotros, pero no son de de los nuestros. De los santos la Palabra de Dios nos habla como de luz, ‘los que estarán ante el trono de Dios en adoración’.

Pidamos hoy al Señor la gracia de sentirnos pecadores, no pecadores de tipo genérico, sino pecadores por esto, eso y aquello, concreto, como concreto es el pecado. La gracia de no caer en la corrupción: ¡pecadores sí, corruptos no! Y la gracia de ir por el camino de la santidad”.

Traducido del italiano por José Antonio Varela V.