El combate y la vigilancia, según Gaudete et exsultate, 158-165, (13)

diciembre 11, 2018

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La vida cristiana es una lucha constante contra el Diablo, el príncipe del mal. Jesús se alegraba cuando sus discípulos anunciaban el Evangelio y vencían al Maligno: «Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo» (Lc 10,18). Ahora festeja nuestras victorias.

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El combate y la vigilancia

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La vida cristiana es un combate permanente. Se requieren fuerza y valentía para resistir las tentaciones del diablo y anunciar el Evangelio. Esta lucha es muy bella, porque nos permite celebrar cada vez que el Señor vence en nuestra vida.

No se trata solo de un combate contra el mundo y la mentalidad mundana, que nos engaña, nos atonta y nos vuelve mediocres sin compromiso y sin gozo. Tampoco se reduce a una lucha contra la propia fragilidad y las propias inclinaciones (cada uno tiene la suya: la pereza, la lujuria, la envidia, los celos, y demás).

Es también una lucha constante contra el diablo, que es el príncipe del mal. Jesús mismo festeja nuestras victorias. Se alegraba cuando sus discípulos lograban avanzar en el anuncio del Evangelio, superando la oposición del Maligno, y celebraba: «Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo» (Lc 10,18).

Algo más que un mito

No aceptaremos la existencia del diablo si nos empeñamos en mirar la vida solo con criterios empíricos y sin sentido sobrenatural. Precisamente, la convicción de que este poder maligno está entre nosotros, es lo que nos permite entender por qué a veces el mal tiene tanta fuerza destructiva.

Es verdad que los autores bíblicos tenían un bagaje conceptual limitado para expresar algunas realidades y que en tiempos de Jesús se podía confundir, por ejemplo, una epilepsia con la posesión del demonio.

Sin embargo, eso no debe llevarnos a simplificar tanto la realidad diciendo que todos los casos narrados en los evangelios eran enfermedades psíquicas y que en definitiva el demonio no existe o no actúa. Su presencia está en la primera página de las Escrituras, que acaban con la victoria de Dios sobre el demonio.

De hecho, cuando Jesús nos dejó el Padrenuestro quiso que termináramos pidiendo al Padre que nos libere del Malo. La expresión utilizada allí no se refiere al mal en abstracto y su traducción más precisa es «el Malo». Indica un ser personal que nos acosa. Jesús nos enseñó a pedir cotidianamente esa liberación para que su poder no nos domine.

Entonces, no pensemos que es un mito, una representación, un símbolo, una figura o una idea. Ese engaño nos lleva a bajar los brazos, a descuidarnos y a quedar más expuestos. Él no necesita poseernos. Nos envenena con el odio, con la tristeza, con la envidia, con los vicios.

Y así, mientras nosotros bajamos la guardia, él aprovecha para destruir nuestra vida, nuestras familias y nuestras comunidades, porque «como león rugiente, ronda buscando a quién devorar» (P5,8).

Despiertos y confiados

La Palabra de Dios nos invita claramente a «afrontar las asechanzas del diablo» (Ef 6,11) y a detener «las flechas incendiarias del maligno» (Ef 6,16).

No son palabras románticas, porque nuestro camino hacia la santidad es también una lucha constante. Quien no quiera reconocerlo se verá expuesto al fracaso o a la mediocridad.

Para el combate tenemos las armas poderosas que el Señor nos da: la fe que se expresa en la oración, la meditación de la Palabra de Dios, la celebración de la Misa, la adoración eucarística, la reconciliación sacramental, las obras de caridad, la vida comunitaria, el empeño misionero.

Si nos descuidamos nos seducirán fácilmente las falsas promesas del mal, porque, como decía el santo cura Brochero, «¿qué importa que Lucifer os prometa liberar y aun os arroje al seno de todos sus bienes, si son bienes engañosos, si son bienes envenenados?».

En este camino, el desarrollo de lo bueno, la maduración espiritual y el crecimiento del amor son el mejor contrapeso ante el mal. Nadie resiste si opta por quedarse en un punto muerto, si se conforma con poco, si deja de soñar con ofrecerle al Señor una entrega más bella.

Menos aún si cae en un espíritu de derrota, porque «el que comienza sin confiar perdió de antemano la mitad de la batalla y entierra sus talentos. […] El triunfo cristiano es siempre una cruz, pero una cruz que al mismo tiempo es bandera de victoria, que se lleva con una ternura combativa ante los embates del mal».

La corrupción espiritual

El camino de la santidad es una fuente de paz y de gozo que nos regala el Espíritu, pero al mismo tiempo requiere que estemos «con las lámparas encendidas» (Lc 12,35) y permanezcamos atentos: «Guardaos de toda clase de mal» (Ts 5,22). «Estad en vela» (Mt 24,42; cf. Mc 13,35). «No nos entreguemos al sueño» (1 Ts 5,6).

Porque quienes sienten que no cometen faltas graves contra la Ley de Dios, pueden descuidarse en una especie de atontamiento o adormecimiento. Como no encuentran algo grave que reprocharse, no advierten esa tibieza que poco a poco se va apoderando de su vida espiritual y terminan desgastándose y corrompiéndose.

La corrupción espiritual es peor que la caída de un pecador, porque se trata de una ceguera cómoda y autosuficiente donde todo termina pareciendo lícito: el engaño, la calumnia, el egoísmo y tantas formas sutiles de autorreferencialidad, ya que «el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz» (Co 11,14).

Así acabó sus días Salomón, mientras el gran pecador David supo remontar su miseria.

En un relato, Jesús nos advirtió acerca de esta tentación engañosa que nos va deslizando hacia la corrupción: menciona una persona liberada del demonio que, pensando que su vida ya estaba limpia, terminó poseída por otros siete espíritus malignos (cf. Lc 11,24-26). Otro texto bíblico utiliza una imagen fuerte: «El perro vuelve a su propio vómito» (2 P2,22; cf. Pr 26,11).

                                                                       Papa Francisco

 

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Los médicos cubanos en Brasil, por Andrés Oppenheimer

diciembre 4, 2018

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“Los médicos cubanos recibían menos del 10% de sus salarios, y Cuba conservaba la mayor parte del resto”. (Ilustración: Giovanni Tazza)

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Los médicos cubanos en Brasil, por Andrés Oppenheimer

“Estaríamos ante una agencia de la ONU que habría lucrado con un negocio de esclavitud moderna”.

Por Andrés Oppenheimer

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El escándalo en torno a los 15.000 médicos cubanos que han trabajado en condiciones de virtual esclavitud en Brasil está creciendo: varios de ellos presentaron una demanda en Miami contra la Organización Panamericana de la Salud (OPS), afirmando que la organización regional no solo supervisó el programa, sino también se embolsó US$75 millones de sus fondos.

Sam Dubbin, un abogado de Miami que representa a cuatro médicos cubanos que desertaron en Brasil, me dijo que la demanda alega que la OPS, una agencia de la Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas con sede en Washington D.C., supervisó y se benefició de un esquema ilegal bajo el cual los médicos cubanos tenían que trabajar en condiciones que violan las leyes internacionales contra el trabajo forzado.

Dubbin agregó que la OPS ganó US$75 millones del acuerdo entre Brasil Cuba en los últimos cinco años.

El programa, conocido como Mais Medicos, fue establecido en octubre del 2013 por el gobierno de la ex presidenta brasileña Dilma Rousseff. Bajo el acuerdo, los médicos cubanos han estado trabajando en áreas remotas de Brasil, donde pocos médicos brasileños quieren vivir.

Cuba anunció la semana pasada que estaba comenzando a repatriar a sus médicos de Brasil, luego de que el presidente electo ultraderechista de Brasil, Jair Bolsonaro, denunciara que Mais Medicos es un programa de esclavitud moderna.

Bajo el acuerdo entre Brasil Cuba supervisado por la OPS, los médicos cubanos recibían menos del 10% de sus salarios, y Cuba conservaba la mayor parte del resto, según la planeada demanda legal contra la OPS.

Bolsonaro, quien asumirá el cargo el 1 de enero, amenazó con cancelar el programa Mais Medicos a menos que Cuba aceptara que los médicos cubanos reciban su salario completo, que Brasil valide sus títulos médicos y que se les permita traer a sus familias. El presidente electo más tarde tuiteó que, “desafortunadamente, Cuba no ha aceptado”.

Según un estudio reciente realizado por la Escuela Wharton de la Universidad de Pennsylvania, en el 2015 había unos 37.000 médicos cubanos que trabajaban en 77 países, la mayoría en Venezuela, Brasil y América Central.

Dubbin me dijo que sus clientes “quieren poner fin a esta práctica de que los médicos cubanos sean tratados como esclavos”. Agregó que están buscando el pago de sus salarios completos y daños, y “quieren exponer a una institución internacional que opera aquí mismo en Estados Unidos y que está involucrada en la trata de personas”.

La doctora Ramona Matos, una de las demandantes, dijo que “simplemente estamos pidiendo la compensación total que todos merecemos”, según el despacho de Dubbin.

Dubbin citó varios documentos, incluida una auditoría del programa Mais Medicos realizada por la Oficina de Responsabilidad Suprema de Brasil, según los cuales en los últimos cinco años Brasil habría pagado alrededor de US$1.500 millones a la OPS por el programa.

De ese dinero, la OPS pagó US$1.300 millones a Cuba y se quedó con US$75 millones. Cuba, a su vez, pagó a los médicos cubanos en Brasil unos US$125 millones, dijo Dubbin.

Los US$75 millones que habría recibido la OPS no se utilizaron para pagar los gastos operativos, ya que estos fueron pagados por instituciones brasileñas, agregó Dubbin.

Consultado al respecto, el portavoz de la OPS, Luis Felipe Sardenberg, me dijo en un correo electrónico que los fondos “son cargos cobrados a todas las contribuciones voluntarias recibidas por la OPS para cubrir los costos relacionados con la gestión y administración de un programa”.

Agregó que “todas las organizaciones de las Naciones Unidas… imponen este tipo de cargos”. Los médicos demandantes dijeron que, además de recibir solo una fracción de sus salarios, la mayoría de ellos no podían traer a sus familias con ellos de Cuba, y que tenían un toque de queda diario a las 6 p.m.

Cuando escribí por primera vez sobre la situación de los médicos cubanos en Brasil en setiembre del 2013, describí este acuerdo –y a la supervisión de la OPS– como “escandaloso”.

Ahora, si resulta que la OPS también ganó US$75 millones con este programa, estaríamos frente a una agencia de la ONU que habría lucrado con un negocio de esclavitud moderna. Eso ya no sería solo inmoral, sino que podría ser criminal.

© El Nuevo Herald. Distribuido por Tribune Content Agency, LLC

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/onu-medicos-cubanos-brasil-andres-oppenheimer-noticia-583628


La troika de la tiranía latinoamericana, por Antonio de la Cruz

noviembre 29, 2018

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Los regímenes de Nicaragua, Venezuela y Cuba fueron calificadas recientemente como “la troika de la tiranía” por el asesor presidencial para la Seguridad Nacional de Estados Unidos John Bolton

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La troika de la tiranía latinoamericana, por Antonio de la Cruz

Los regímenes de Nicaragua, Venezuela y Cuba fueron calificadas recientemente como “la troika de la tiranía”, por el asesor presidencial para la Seguridad Nacional de Estados Unidos John Bolton

Por Antonio De La Cruz

Las tiranías de Nicaragua y Venezuela comparten la característica de aferrarse al poder a cualquier precio, adaptando el andamiaje jurídico aunque tengan que violar la Constitución (en Nicaragua, la reelección presidencial y en Venezuela, el Tribunal Supremo de Justicia se atribuye funciones de la Asamblea Nacional), y vulnerando los derechos humanos de los ciudadanos que protestan ante los regímenes autoritarios de Daniel Ortega y Nicolás Maduro.

En Nicaragua van 535 muertos y 4.343 heridos, según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos, desde que comenzaron las protestas el pasado mes de abril. Y en Venezuela, durante las manifestaciones ocurridas desde el 1° de abril hasta el 31 de julio de 2017, la cifra ascendió a 133 personas fallecidas, 4.000 heridos y 5.051 personas arrestadas arbitrariamente, según el informe de 2017 del Foro Penal Venezuela.

Ambos regímenes, en Nicaragua y Venezuela, han enfrentado una crisis de gobernabilidad producto de las demandas de grupos sociales integrados por una gran amalgama de ciudadanos –desde adolescentes hasta ancianos– que salieron a las calles casi a diario a protestar pacíficamente para restaurar la democracia.

Tanto Ortega como Maduro han perdido el apoyo popular. Ortega conserva apenas 20% del electorado, según la última encuesta de Cid Gallup, mientras que Maduro tiene más o menos el mismo nivel de apoyo popular de acuerdo con Datanálisis, por lo que han tenido que recurrir a los grupos paramilitares que portan armas de guerra como fuerzas de choque para reprimir a los manifestantes, auxiliados por la Policía Nacional en Nicaragua y la Guardia Nacional Bolivariana en Venezuela.

Una experiencia transferida de la experiencia cubana de los Comités de Defensa de la Revolución para controlar la población.

Asimismo, la actuación de los grupos paramilitares permiten a Ortega y a Maduro restringir la acción de condena de la comunidad internacional a sus regímenes por masacrar a la población, porque estaría en presencia de un conflicto interno entre grupos de civiles, de allí la importancia del trabajo de la OEA sobre los crímenes de lesa humanidad en Venezuela.

La decisión de Ortega y Maduro de apropiarse de una revolución muerta, de sus consignas, de su retórica antiimperialista no gana nuevos adeptos. Solo mantienen en Nicaragua a “los viejos combatientes, colaboradores históricos, líderes de los sindicatos en escombros, remanentes de las organizaciones populares”, y en Venezuela a la facción pro cubana.

Ambos, Ortega y Maduro, recurren al nepotismo como política de Estado. Rosario Murillo y Celia Flores, esposas de Ortega y Maduro, integran el clan Ortega-Murillo y Maduro-Flores. Les gusta la buena vida. Además, la vicepresidente y primera dama de Nicaragua y Nicolás Maduro son seguidores del gurú Sai Baba, un líder espiritual indio fallecido en 2011, entre más sombras que luces.

En este sincretismo, Cuba juega un rol conductor. Cuba necesita todavía del apoyo venezolano para que pague la factura porque la economía cubana ha dejado de crecer, ha resurgido la escasez y las nuevas oportunidades de empleo y ganancias en divisas no aparecen.

La opción de apertura de Barack Obama, Estados Unidos, no es posible con Donald Trump que frenó el deshielo, por lo que Cuba está buscando en Pedro Sánchez, España, llenar el vacío que va produciendo el país bolivariano, incrementando la inversión española en la isla, tercer socio comercial después de China y Venezuela.

Mientras tanto, el sistema cubano se agarra de Venezuela, suministrando la inteligencia y el apoyo de seguridad al régimen de Maduro.

En el caso de Nicaragua, el recule de Ortega ante las gigantescas manifestaciones de repudio originadas por la reforma del seguro social, que consistía en reducir las pensiones en un 5% y aumentar el pago de la seguridad social tanto de empresarios como de trabajadores, mostró la diferencia que tenía el régimen cubano en cuanto al enfrentamiento de las grandes protestas ocurridas en Venezuela un año antes.

Fue hasta que el régimen nicaragüense sintió la pérdida del apoyo de los sectores empresariales y clero de la Iglesia Católica, los pequeños y medianos productores, la sociedad civil, los estudiantes, la juventud, las gente en los barrios, los campesinos, que la dirigencia cubano-nicaragüense-venezolana decidieron emplear la práctica usada en Venezuela: la represión violenta, la criminalización de las protestas y el terror.

El atrincheramiento en el poder de los clanes Ortega-Murillo y Maduro-Flores con Cuba proporcionado por las guías de la represión política representan la “troika de la tiranía” latinoamericana del siglo XXI. Son “un poder en tiempo pasado que sigue matando desde el pasado, incompatible con el presente, pero más incompatible aún con el futuro”.


Cuánto vale Alan García, por Federico Salazar

noviembre 25, 2018

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“La cantidad de veces que pasó por investigaciones fiscales o congresales no da cuenta de su santidad; al contrario, apunta a la cantidad de ilícitos imputables”. (Foto: Archivo).

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Cuánto vale Alan García, por Federico Salazar

“Un eventual asilo a Alan García lo libraría de tener que pararse delante de un juez. En otras palabras, el asilo lo sustraería de la justicia peruana”.
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Alan García no es un perseguido político. Este argumento de su defensa es, sencillamente, indemostrable.

En la carta a la opinión pública que dirigió da cuenta de la buena cantidad de veces y las diversas instancias en que se consideró, de una u otra manera, su eventual responsabilidad delictiva. En todas, dice, salió invicto.

Lo que no dice Alan García es que en ninguno de esos casos estuvo delante de un juez. Tampoco llegó a estar delante de un juez después de su primer gobierno, en que se salvó de las acusaciones vía la prescripción.

La cantidad de veces que pasó por investigaciones fiscales o congresales no da cuenta de su santidad; al contrario, apunta a la cantidad de ilícitos imputables.

Al final de su carta, García dice que un presidente que ejecuta obras “no tiene ninguna culpabilidad por el delito de algún funcionario menor”.

El ex presidente sostiene, en su defensa, que tanto el corrupto presidente de Odebrecht como su corrupto representante en el Perú, Jorge Barata, han negado que hubieran hablado con él de algo ilícito.

Es interesante que lo excluyan ellos. También, que los tratos fueran a través de un funcionario menor, el ex viceministro Jorge Cuba, actualmente preso.

¿Cabe investigar una eventual relación del soborno recibido por Cuba con una autoridad de mayor rango? ¿Cabe investigar la relación de Cuba con García?

¿Podría haber autorizado Jorge Cuba una licitación para Odebrecht sin anuencia y participación de autoridades de mayor rango?

En los gobiernos de Alan García, funcionarios de “menor rango” participaron en ilícitos sin decir nunca quién era del de mayor rango. Agustín Mantilla, ex ministro, por ejemplo, nunca dio cuenta del destinatario de US$2,8 millones que tuvo en cuentas en bancos en el extranjero.

Tampoco Facundo Chinguel, ex presidente de la Comisión de Gracias Presidenciales, dio cuenta de superiores jerárquicos. La firma de Alan García está en 2.207 liberaciones de presos por narcotráfico y de 1.880 sentenciados por hurto y robo agravado. Sin embargo, según el proceso, todo fue hecho única y exclusivamente por Chinguel.

Son solo ejemplos de cómo y por qué el argumento del “funcionario menor” no sirve para aquietar sospechas. Para aquietar o confirmar sospechas debe hacerse una investigación, una acusación, y un juez debe considerar y resolver el caso.

Un eventual asilo a Alan García lo libraría de tener que pararse delante de un juez. En otras palabras, el asilo lo sustraería de la justicia peruana.

Dice el investigado que solicita el asilo porque se enteró de que pedirían prisión preventiva contra él. ¿Cómo se enteró? ¿Cuál es la prueba formal? ¿Los rumores? ¡Pero si García dice que no hay que hacer caso a los rumores!

Alan García dice que esos 36 meses de prisión preventiva -que asegura le darían- coinciden con el “calendario electoral”. En otras palabras, se trata de una persecución política porque otro candidato u otro grupo político quiere sacarlo de la carrera electoral.

Esto es un buen palabreo, pero nada más. ¿Acaso Alan García está despuntando en las encuestas? ¿Acaso electoralmente Alan García es una amenaza para alguien?

García sostiene que “se usa abusivamente de los procedimientos penales para humillar a los adversarios políticos”. ¿García es adversario político del fiscal? ¿Del juez?

Varios procesos acusatorios no han sido prolijos -Humala, Fujimori-. Un juez hizo ver por momentos su sala como paredón. A pesar de todo, este rigorismo no ha alterado la estructura institucional ni el derecho de defensa -los Humala salieron y Fujimori libró la detención preliminar-.

Uruguay podría dar un asilo sin expresión de causa. En la comunidad internacional, sin embargo, no se puede quebrar la unidad en la defensa de los estados de derecho y de la lucha contra la corrupción. ¿Vale, acaso, tanto Alan García en Uruguay?

No sabemos si Alan García es culpable o no. No hay forma de saberlo, por supuesto, si no se para delante de un juez. El Gobierno de Uruguay no debería impedir que impere en el Perú el Estado de derecho.

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/odebrecht-uruguay-vale-alan-garcia-federico-salazar-noticia-580961


¿Caída de García?, por Gonzalo Portocarrero

noviembre 22, 2018

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“¿Cómo pudo un presidente que había dejado en ruinas al país adquirir nuevamente la confianza ciudadana?” (Ilustración: Giovanni Tazza)

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¿Caída de García?, por Gonzalo Portocarrero

“No creo que en este momento sea posible evaluar, con algún grado de precisión, el daño que le ha hecho al Perú”.

Por Gonzalo Portocarrero

Si hay alguien que en medio de la corruptela del Perú contemporáneo haya venido a significar una suerte de maestro del cinismo y la ruindad, ese alguien es Alan García Pérez.

Tampoco se trata de echarle toda la culpa a García, aunque se tenga que admitir que entre él y el siguiente del ránking de los corruptos, que podría ser Alberto Fujimori o Vladimiro Montesinos, reina una considerable distancia.

No creo que en este momento sea posible evaluar, con algún grado de precisión, el daño que García le ha hecho al Perú. Lo más fácil sería calcular la ingente cantidad de dinero que dilapidó en sus dos gobiernos.

Pero aún más importante que los continuos desfalcos al Tesoro Público en las modalidades de pagar sobreprecios a cambio de recibir coimas, o contratar personal innecesario con el fin de lograr lealtades incondicionales, lo peor que nos deja García es haberse convertido en un modelo exitoso de sinvergüenza, en un ejemplo inspirador para miles –si no millones– de peruanos.

No creo que en toda la historia del Perú republicano exista un presidente que lo supere en términos de daños causados al país.

Hay muchas circunstancias y factores que explican sus triunfos en política, pero si habría que escoger alguno de ellos me inclinaría por su capacidad de seducción que puede resultar irresistible para muchos, demasiados peruanos.

Es así que, pese al caos y la involución que resultó de su primer gobierno entre 1985 y 1990, dieciséis años después volvía a la presidencia prometiendo mejoras para las mayorías gracias al aumento de las remuneraciones, la creación de empleo y el aumento de la inversión pública en educación, salud e infraestructura.

Estos ofrecimientos eran lo suficientemente vagos y genéricos como para significar un compromiso realmente vinculante con el electorado.

Además, ya con el triunfo del neoliberalismo como principio de la política económica, lo que se esperaba ya no era una redención o cambio radical sino la preservación de un orden que alentara la continuidad de la inversión.

¿Cómo pudo un presidente que había dejado en ruinas al país adquirir nuevamente la confianza ciudadana? ¿Ingenuidad de la población? ¿Resistencias a la figura de Hugo Chávez que en el espectro peruano estaba encarnada por Ollanta Humala?

El hecho es que en la primera vuelta del 2006, AGP logró pasar a la segunda votación, venciendo a Lourdes Flores Nano, y entrando a la competencia final con Humala, a quien derrotaría, aunque estrechamente, en la segunda vuelta con el 52% de los votos.

Entonces lo que se debe explicar es el triunfo estrecho de AGP sobre LFN, el primero con 24,3% y la segunda con 23,8% de los votos totales. Situación que resulta más desafiante de entender si se toma en cuenta, además, que a fines de los 90 el Apra había casi desaparecido del escenario político peruano.

Es solo con la vuelta de AGP, posible gracias a la prescripción de sus delitos, que logró incrementar sustancialmente su votación hasta convertirse nuevamente en presidente del Perú.

El potente (aunque ya muy desgastado) carisma de AGP se explica, en primer lugar, por su oratoria persuasiva, capaz de llegar a públicos muy variados, pues dice, con gran seguridad, sin asomo de duda, aquello que la gente quiere oír, reclamándose con éxito como el candidato más cercano a todos los ciudadanos de la dividida población peruana.

Valiéndose mucho de una capacidad performativa que hace que la gente lo valore como alguien próximo, más confiable que los sectores conservadores encabezados por LFN y que los inconformes de OH dispuestos a experimentar con un modelo que había traído éxito económico.

Pero también otra razón de su éxito es la ingenuidad y la falta de aprendizaje de una ciudadanía que olvida el pasado inmediato en nombre de ilusiones que se revelan sin fundamento.

Pero lo ocurrido en las elecciones del 2016 hace vislumbrar entre nosotros aprendizajes que para muchos han resultado inesperados. Me refiero al hartazgo con la corrupción como modo de gobernabilidad y al anhelo de contar con políticos honrados que puedan ser mucho más eficaces, aun con menos recursos.

García es un personaje emblemático, el propagador de una tradición criolla desbocada que amenaza con devorar al país con la mentira, el desorden y el conflicto permanente. Su caída representaría un evento auspicioso para el Perú.

https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/caida-garcia-gonzalo-portocarrero-noticia-579959


Tanaka: “García consolida una imagen de político al que no se puede creer”

noviembre 22, 2018

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Tanaka cree que el futuro del Apra y Fuerza Popular dependerá del destino de los juicios a sus líderes. (Foto: Paco Sanseviero)

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Tanaka: “García consolida una imagen de político al que no se puede creer”

El analista considera “muy escandaloso” que el ex mandatario haya pedido asilo horas después de decir que se allanaba al impedimento de salida
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Martín Tanaka califica de “descabellado” el argumento de la persecución política del ex presidente Alan García para solicitar el asilo a Uruguay, sobre todo en un gobierno “tan débil” como el que tenemos.

— El ex presidente Alan García justifica su pedido de asilo en una supuesta persecución política en su contra. ¿Hay elementos que sostengan su postura?
No puede sostenerse la tesis de una persecución política. Eso no quita que uno pueda discrepar con algunas decisiones de la fiscalía o del Poder Judicial, y aunque sean errores estamos obligados a acatarlos. Pero creo que es descabellado realmente, no tiene fundamento […], y en un gobierno tan débil como el que tenemos.

— En su carta, García afirma que sus casos han sido archivados y que existió una alerta del Ministerio del Interior en las fronteras antes de que se dicte su impedimento de salida.
Yo no sé si es cierto lo que menciona García en su carta. Pero todo esto nos lleva a decisiones que toman fiscales y jueces con las que uno puede estar o no de acuerdo. Pero si los jueces se equivocan uno puede apelar. Cualquier error aplicable al caso de García podía haberse resuelto en el sistema judicial.

— ¿Es válido que García diga que tuvo la información –sin decir de quién– de que iba a ser detenido?
Es poco serio aludir a ese tipo de argumentos. Sin embargo, la decisión uruguaya va a estar muy motivada por consideraciones políticas, donde esta historia judicial interviene parcialmente en el cálculo que hace Uruguay, pero la decisión es eminentemente política.

— ¿Esta decisión del ex presidente de pedir asilo cómo lo pinta como político?
Es como una raya más al tigre de un político muy desprestigiado y con muy poca credibilidad. En esta ocasión, ha sido muy escandaloso cómo un día el ex presidente dice que no tiene nada que temer, que va a colaborar y que se allana al impedimento de salida, y a las pocas horas solicita asilo. Creo que consolida una imagen que ya estaba muy asentada, de un político al cual no se le puede creer.

— ¿Podría significar el fin de su carrera política?
No. Eso en un país como el nuestro nunca podría decirse. A mediados de los noventa, García parecía un político sin ninguna opción de volver al país, y fue reelegido. Todo tiene que ver con qué pase con los juicios.

— ¿Cómo afecta esta situación al Partido Aprista?
Lo va a afectar muchísimo. La situación del Apra hoy se va a parecer cada vez más a la que tuvo en los noventa, cuando era un partido muy desacreditado. Ahora el Apra con García asilado se va a reducir a su mínima expresión probablemente. Las posibilidades de que reaparezca dependerá mucho del destino de los juicios.

— ¿Le convendría más a Vizcarra tener un García asilado y sin poder hablar de política interna?
Desde el ángulo de las implicancias políticas, yo diría que esto es muy favorable al presidente Vizcarra, lo consolida como el líder que combate la corrupción. El asilo neutraliza al ex presidente y pone al Apra como un partido cómplice de alguien que ha utilizado una artimaña para evadir la justicia. Es un adversario político que tenía el gobierno que ahora está muy contra las cuerdas, eso le va a dar un poquito de aire seguramente a Vizcarra.

— ¿Qué posibilidades políticas cree que tiene Fuerza Popular, con su lideresa Keiko Fujimori en la cárcel, para sobrevivir?
Hay una detención de 36 meses en apelación. Si Keiko logra recuperar la libertad y tener expedita la vía de ser candidata presidencial, va a tener cierto margen para preservar una parte de su capital político. Sería muy diferente si la detención se alarga y ya no pudiera ser candidata. Los desenlaces soy muy diferentes dependiendo del camino que sigan sus juicios.

https://elcomercio.pe/politica/martin-tanaka-alan-garcia-consolida-imagen-politico-creer-noticia-580035


Esclavos cubanos de exportación, por Ian Vásquez

noviembre 20, 2018

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Jair Bolsonaro anunció que la continuidad de los cubanos en el programa estaría sujeta a tres condiciones, las mismas que fueron rechazadas por Cuba. (Foto: EFE).

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Esclavos cubanos de exportación, por Ian Vásquez

“Es precisamente la represión en Cuba la que permite que se pueda vender a precios relativamente bajos los servicios de sus profesionales en el extranjero”.
Por Ian Vásquez, Instituto Cato
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Al afirmar que los médicos cubanos que trabajan en Brasil se encuentran en condiciones de virtual esclavitud, el presidente electo brasileño Jair Bolsonaro ha traído a la luz cómo el régimen castrista exporta la violación de los derechos humanos de los cubanos.

La explotación identificada por Bolsonaro, sin embargo, empezó a llamar la atención antes de que este lo denunciara, y es un problema que va más allá de Brasil y más allá de la profesión médica.

El acuerdo al que llegó la dictadura cubana en el 2013 con el Partido de los Trabajadores que gobernaba Brasil garantizó que el Estado Brasileño pagaría más de US$3.600 mensuales por cada médico cubano. De ese monto, el régimen cubano se queda con el 70%, los médicos con el 25% y la Organización Panamericana de la Salud con el 5%.

Es un buen negocio para Cuba. Hay más de 8.600 médicos cubanos en Brasil, y unos 18.000 han trabajado allí desde que empezó el programa. Cuba tiene este tipo de arreglos con países alrededor del mundo. Algunos pagan más. Según Cuba Archive, Cuba recibe US$25.000 al mes de Arabia Saudí por cada cirujano plástico.

De hecho, Cuba no se limita solo a exportar el trabajo de doctores. Envía alrededor de 65.000 profesionales de todo tipo –maestros de escuela, geólogos, obreros, entrenadores de deportes, músicos, etc.– a más de 60 países, según Cuba Archive. E involucra por lo menos a 85 empresas estatales cubanas.

Para Cuba, esto se ha vuelto un negocio indispensable. En el 2016, las entradas de los profesionales cubanos enviados al extranjero representaron un ingreso al Estado Cubano de US$8.000 millones, más del doble de lo que el país gana gracias al turismo.

La exportación de los servicios de profesionales cubanos es la fuente más importante de ingresos y la divisa fuerte del régimen.

A pesar de que los médicos en misiones internacionales ganan más de los US$60 mensuales que ganan en Cuba, reciben menos que los profesionales nativos y no hay ninguna duda de que se trata de trabajo forzoso. Es precisamente la represión en Cuba la que permite que se puedan vender a precios relativamente bajos los servicios de sus profesionales en el extranjero.

Además, los trabajadores cubanos en el extranjero están obligados a dejar a sus familias en la isla. Según Cuba Archive, típicamente se les entrega un pasaporte oficial de distinto color que no les permite viajar a otros países y, si deciden abandonar la misión, no se les permite viajar a Cuba por ocho años ni que sus familiares salgan de la isla por un mínimo de cinco. Otras restricciones, como no hablar con la prensa, también aplican.

Es así como el año pasado el “New York Times” reportó que unos 150 doctores cubanos en Brasil demandaron en las cortes brasileñas que sus derechos fueran respetados. Un juez federal describió la situación de los profesionales como “una forma de esclavitud”.

Miles de profesionales cubanos trabajando bajo estos arreglos han renunciado a sus “contratos” en años recientes. Hasta hay una asociación, No Somos Desertores, de cubanos profesionales en el extranjero a los que el régimen les niega regresar a su país.

La experta María Werlau observa que, en los últimos 10 años, Cuba ha estado produciendo doctores en masa. Muchos son de dudosa calificación y esto ha ocurrido al mismo tiempo que los recortes sustanciales en la isla a médicos de familia y atención médica.

Es una vergüenza que las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales avalen este sistema de esclavitud moderno. Piense lo que piense de Bolsonaro, pero ha hecho bien al prometer respetar los derechos de los cubanos en Brasil y dar asilo a quienes lo pidan. Todos los países civilizados deberían seguir ese ejemplo.

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