Maná y Vivencias Cuaresmales (15), 20.3.19

marzo 20, 2019

Miércoles de la 2ª semana de Cuaresma

 

cruz-vitral

El que quiera ser el primero, que sea el servidor de los demás

 

Antífona de entrada: Salmo 37, 22-23

Los que el Señor bendice, poseerán la tierra, y los que él maldice, serán exterminados. El Señor asegura los pasos del hombre en cuyo camino se complace.


Oración colecta

Señor, guarda, a tu familia en el camino del bien que tú le señalaste, y haz que protegida por tu mano en sus necesidades temporales, tienda con mayor libertad hacia los bienes eternos. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Jeremías 18, 18-20

Dijeron: «Venid, maquinemos contra Jeremías, porque no falta la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta; venid, lo heriremos con su propia lengua y no haremos caso de sus oráculos.»

Señor, hazme caso, oye cómo me acusan. ¿Es que se paga el bien con mal, que han cavado una fosa para mí? Acuérdate de cómo estuve en tu presencia, intercediendo en su favor, para apartar de ellos tu enojo.


SALMO 30, 5-6.14.15-16

Sálvame, Señor, por tu misericordia

Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi amparo. A tus manos encomiendo mi espíritu: tú, el Dios leal, me librarás.

Oigo el cuchicheo de la gente, y todo me da miedo; se conjuran contra mí y traman quitarme la vida.

Pero yo confío en ti, Señor, te digo: «Tú eres mi Dios.» En tu mano están mis azares: líbrame de los enemigos que me persiguen.


Aclamación antes del Evangelio: Juan 8, 12

«Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida».


EVANGELIO: Mateo 20, 17-28

En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará.»

Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición.

Él le preguntó: «¿Qué deseas?»

Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»

Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»

Contestaron: «Lo somos.»

Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»

Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen.

No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»


Antífona de comunión: Mateo 20, 28

Hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos.
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VIVENCIAS CUARESMALES

No será así entre vosotros

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15. MIÉRCOLES

SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA

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TEXTO ILUMINADOR:

La Cuaresma es caminar con Jesús hacia Jerusalén, hacia la cruz. Él es víctima de la maldad de los impíos.

Apostar por la verdad implica estar dispuesto a soportar la persecución. Las tinieblas lucharán contra la luz porque la soberbia exige doblegar a todos, pero al creyente fiel nunca le faltará la serenidad interior y el descanso en Dios, la tranquilidad de conciencia. No puede devolver mal por mal y menos mal por bien como hacen ellos.

“Atiéndeme, Yahvé, mira lo que dice mi adversario: ¿Acaso se paga mal por bien, y cómo es que ellos están haciendo un hoyo para mí? ¿Así me pagan la defensa que hice ante ti en su favor? Recuerda cómo me presenté ante ti para hablarte en su favor y apartar de ellos tu ira” (Jer 18, 18-20).

Para no poner a prueba nuestra paciencia en medio de la adversidad, la oración colecta pide bienes materiales:

“Guarda a tu familia en el camino del bien, guárdala para que no se tuerza ni a izquierda ni a derecha, dosifica el sufrimiento que permites por maldad o ignorancia de los malvados o por la penuria material.

Protege con tu mano a tu propia familia en los bienes materiales que parecen depender más directamente de ti, Señor providente, pródigo en toda tu creación; así podremos aspirar con menos sobresaltos y fatigas, con más libertad, hacia los bienes eternos.

¡Qué bondad, qué delicadeza en la espiritualidad de la Iglesia de todos los tiempos! ¿Cuándo agradeceremos a Dios suficientemente por tanta riqueza?”

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EVANGELIO DE MATEO, 20, 17-20

Jesús acaba de anunciar a los discípulos, tomados aparte, que está subiendo a Jerusalén donde será condenado a muerte. Frente a la gravedad del asunto y frente a los sentimientos que podían embargar a Jesús, no deja de asombrarnos la inconsciencia de los discípulos que siguen preocupados de sus cosas, al margen de los intereses de su Maestro. La madre de los Cebedeos le dice a Jesús: “Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”.

“Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: ‘Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos’”.

Cuando no amamos en el orden divino, producimos necesariamente violencia o conflicto en las relaciones humanas: pretendemos que nos llamen maestros o endiosamos a otros. La madre de Santiago y Juan ama a sus hijos desordenadamente, no con el amor de Dios. Éstos, conscientes, colocados por encima de los demás ignoran a los otros condiscípulos, y al mismo Jesús, su Maestro.

Los demás apóstoles se sublevan, pues les duele ser postergados. No analizan el plan de Dios, ni sobre ellos, ni sobre los Cebedeos. Cada uno busca su propio bien pensando en sí mismo.

Por eso se crea un conflicto, un caos: todos contra todos, todos insatisfechos, porque todos buscan su propio interés, al margen de Dios o contra Dios. Jesús, con paciencia, los llama al orden y los invita a contestar: ¿Cómo se comportan los poderosos? ¿Y cómo se comporta él en medio de ellos? “Entre vosotros no será así”. Tajante. Tienen que vivir a imitación del Hijo del hombre que vino a servir, y no a ser servido. En eso no hay disculpas y excusas que valgan.

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PREFACIOS DE CUARESMA: Damos gracias a Dios en este tiempo de Cuaresma por varios motivos:

1. Porque has establecido generosamente este tiempo de gracia para renovar en santidad a nosotros tus hijos, de modo que, libres de todo afecto desordenado, vivamos las realidades temporales como primicias de las realidades eternas.

2. Porque con nuestras privaciones voluntarias nos enseñas a reconocer y agradecer tus dones, a dominar nuestro afán de suficiencia y a repartir nuestros bienes con los necesitados, imitando así tu generosidad.

3. Porque con el ayuno corporal refrenas nuestras pasiones, elevas nuestro espíritu, nos das fuerza y recompensa, por Cristo, Señor nuestro.

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Papa Francisco: La misericordia puede curar las heridas y cambiar la historia del hombre

Audiencia de hoy, miércoles, 24 de febrero de 2016

Por Álvaro de Juana

VATICANO, 24 Feb. 16 / 05:01 am (ACI).- El Papa Francisco habló de nuevo esta mañana en el Vaticano de la misericordia con motivo del Año Santo y pidió: “¡Abre tu corazón a la misericordia!” porque “la misericordia divina es más fuerte que el pecado de los hombres!”.

El Obispo de Roma aseguró que “la misericordia enseña también en este caso la vía maestra que se debe seguir” y subrayó que “la misericordia puede curar las heridas y puede cambiar la historia”.

De nuevo, la catequesis de la Audiencia General de este miércoles estuvo dedicada a la misericordia y aseguró que el poder de Jesús es totalmente distinto al de los poderosos de hoy en día. “Si se pierde la dimensión de servicio, el poder se transforma en arrogancia y se convierte en dominio y profanación”, manifestó Francisco.

“Jesucristo es el verdadero rey, pero su poder es completamente distinto. Su trono es la cruz. Él no es un rey que asesina, al contrario, da la vida. Su ir hacia todos, sobre todo hacia los más débiles, derrota la soledad y el destino de muerte al que conduce el pecado”.

“Jesucristo con su cercanía y ternura lleva a los pecadores al espacio de la gracia y del perdón”, añadió.

Francisco comenzó hablando de cómo en la Escritura se habla de “los potentes, los reyes, los hombres que están ‘en lo alto’ y de su arrogancia y sus abusos”.

“La riqueza y el poder son realidades que pueden ser buenas y útiles al bien común, si se ponen al servicio de los pobres y de todos, con justicia y caridad”, explicó.

Sin embargo, “como sucede demasiado a menudo, son vividas como privilegio, con egoísmo y prepotencia, y se transforman en instrumentos de corrupción y de muerte”, aseguró.

A continuación, recordó el Primer Libro de los Reyes, en la Biblia, en el que se habla de la “Viña de Nabot”. Aquí se cuenta que Ajab, rey de Israel, quiere comprar la viña de un hombre llamado Nabot, porque esta viña está junto al palacio real. “La propuesta parece legítima, además de generosa, pero en Israel las propiedades terrenas eran consideradas inalienables”.

“La tierra es sagrada porque es un don del Señor, que como tal es cuidada y conservada, en cuanto signo de la bendición divina que pasa de generación en generación y garantía de dignidad para todos”. Por esto, Nabot le da una negativa al rey y éste se siente ofendido.

Es el momento en el que su mujer, “una reina pagana que había incrementado los cultos idolátricos y hacía asesinar a los profetas del Señor, decide intervenir”.

“Ella pone el acento sobre el prestigio y sobre el poder del rey, que, según su modo de ver, es puesto en discusión por el rechazo de Nabot”. Se trata de “un poder que ella considera absoluto y por el cual cada deseo, por ser del rey todopoderoso, es una orden”.

En este episodio de la Biblia ocurre así, puesto que la mujer del rey decide eliminar a Nabot, quien es asesinado.

“Esta no es una historia de otros tiempos, es una historia actual, de los poderosos que para tener más dinero explotan a los pobres, a la gente; la historia de la trata de personas, del trabajo esclavo, de la gente pobre que trabaja en negro con lo mínimo, es la historia de los políticos corruptos que quieren siempre más y más y más”.

Francisco aseguró que es aquí donde se observa adónde lleva “ejercer una autoridad sin respeto por la vida, sin justicia, sin misericordia”, así como “la sed de poder”.

El Santo Padre puso otro ejemplo que refleja bien esta realidad y se encuentra en el Libro del Profeta Isaías: “¡Ay de los que acumulan una casa tras otra y anexionan un campo a otro, hasta no dejar más espacio y habitar ustedes solos en medio del país!”. “¡Y el profeta Isaías no era comunista!”, exclamó el Papa.

Dios es más grande que la maldad de los malvados y de los juegos sucios hechos por los seres humanos” y “en su misericordia envía al profeta Elías para ayudar a Ajab a convertirse”.

“Dios ha visto este crimen, pero llama al corazón de Ajab” y “el rey, ante su pecado, entiende, se humilla y pide perdón”, explicó el Pontífice.

“Qué bonito sería que los poderosos explotadores de hoy hicieran lo mismo. El Señor acepta su arrepentimiento; sin embargo, un inocente había sido asesinado, y la culpa cometida tendrá inevitables consecuencias. El mal cometido en efecto deja sus huellas dolorosas y la historia de los hombres lleva las heridas”.

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Andrea Tornielli: “Francisco, el pecador perdonado”

marzo 13, 2019

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Papa Francisco rezando.

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Andrea Tornielli: “Francisco, el pecador perdonado”

El director de los ‘media’ vaticano analiza los seis años de Bergoglio como Papa.

“Nos recuerda que la Iglesia no está formada por superhéroes (ni siquiera superpapas) y no sigue adelante en virtud de sus recursos humanos o estrategias”
“Nos recuerda que la Iglesia no es autosuficiente, y da testimonio del Evangelio… precisamente porque ella también se reconoce como mendiga de sanación”

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En el sexto aniversario de la elección, el Papa Francisco vive un año lleno de importantes viajes internacionales, marcados al principio y al final por dos acontecimientos “sinodales”: el encuentro para la protección de los menores que tuvo lugar en el Vaticano el pasado mes de febrero con la participación de los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, y el Sínodo especial sobre la Amazonia, que se celebrará -de nuevo en el Vaticano- el próximo mes de octubre.

El reciente viaje a los Emiratos Árabes, en el que el obispo de Roma firmó una declaración conjunta con el Gran Imán de Al-Azhar, ha tenido un gran impacto. Un documento que se espera que tenga consecuencias en el campo de la libertad religiosa.

El tema ecuménico prevalecerá en los próximos viajes a Bulgaria y luego a Rumania, mientras que el viaje deseado, pero aún no oficial, a Japón ayudará a recordar la devastación causada por las armas nucleares como una advertencia para el presente y el futuro de la humanidad que experimenta la “tercera guerra mundial en pedazos” de la que el Papa habla a menudo.

Pero una mirada al año pasado no puede ignorar el resurgimiento del escándalo de los abusos y las divisiones internas que llevaron el pasado mes de agosto al ex nuncio Carlo Maria Viganò, justo cuando Francisco estaba celebrando la Eucaristía con miles de familias en Dublín proponiendo la belleza y el valor del matrimonio cristiano, para pedir públicamente la dimisión del Papa por la gestión del caso McCarrick.

Francisco ha vivido y está a punto de vivir meses intensos entre viajes y sínodos. Su sexto año se caracterizó por la plaga de abusos y sufrimientos…

Petición sin precedentes ante los abusos

Ante estas situaciones, el Obispo de Roma pidió a todos los fieles del mundo que rezaran el Rosario todos los días, durante todo el mes mariano de octubre de 2018, para unirse “en comunión y penitencia, como pueblo de Dios, pidiendo a la Santa Madre de Dios y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del demonio, que siempre quiere separarnos de Dios y entre nosotros”.

Una petición tan detallada no tiene precedentes en la historia reciente de la Iglesia. En sus palabras y en su llamada al pueblo de Dios a orar para mantener unida a la Iglesia, Francisco nos hizo comprender la gravedad de la situación y, al mismo tiempo, expresó su conciencia cristiana de que no hay remedios humanos que puedan garantizar una salida.

Una vez más, el Papa recordó lo esencial: la Iglesia no está formada por superhéroes (ni siquiera superpapas) y no sigue adelante en virtud de sus recursos humanos o estrategias.

Sabe que el maligno está presente en el mundo, que el pecado original existe, y que para salvarnos necesitamos ayuda de lo alto. Repetirlo no significa disminuir las responsabilidades personales de los individuos y las de la institución, sino situarlas en su contexto real.

El Papa, en el comunicado sobre las intenciones del mes de octubre pasado, solicita a todos los fieles del mundo que oren para que la Santa Madre de Dios ponga a la Iglesia bajo su manto protector, para preservarla de los ataques del maligno, el gran acusador, y al mismo tiempo nos ayude a hacerla cada vez más consciente de los abusos y errores cometidos en el presente y en el pasado.

En el presente y en el pasado, porque sería un error “descargar” la culpa sobre los que nos precedieron y presentarnos como “puros”. Incluso hoy la Iglesia debe pedir a Dios que la libere del mal. Un hecho de realidad que el Papa, en continuidad con sus predecesores, ha recordado constantemente.

Nos recuerda que la Iglesia no es autosuficiente

La Iglesia no se redime de los males que la afligen. Incluso del horrible abismo del abuso sexual cometido por clérigos y religiosos, uno no escapa por la fuerza de los procesos de auto-purificación ni confiándose a aquellos que se han investido del rol de purificador.

Las normas, la responsabilidad y la transparencia, cada vez más eficaces, son necesarias e incluso indispensables, pero nunca serán suficientes.

Porque la Iglesia, como nos recuerda hoy el Papa Francisco, no es autosuficiente y da testimonio del Evangelio a muchos hombres y mujeres heridos de nuestro tiempo precisamente porque ella también se reconoce como mendiga de sanación, necesitada de misericordia y del perdón de su Señor.

Tal vez nunca antes, como en el año turbulento que acaba de pasar, el sexto de su pontificado, el Papa, que se presenta como “pecador perdonado”, siguiendo las enseñanzas de los Padres de la Iglesia y de su inmediato predecesor Benedicto XVI, ha dado testimonio de este hecho esencial y más relevante de la fe cristiana.

Editorial de Vatican News

https://www.religiondigital.org/opinion/Andrea-Tornielli-Francisco-pecador-perdonado_0_2102789734.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter


Los expertos auguran una explosión de casos de abusos en España, que conllevará una sangría económica para las arcas eclesiásticas

marzo 12, 2019

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Algunos obispos no acaban de asumir el problema y siguen pensando que son “padres que tienen que defender a sus hijos sacerdotes aunque estén descarriados”. Una actitud propia de una jerarquía autorreferencial, sorda y profundamente desobediente al Papa.

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Los expertos auguran una explosión de casos de abusos en España, que conllevará una sangría económica para las arcas eclesiásticas

Se están preparando bufetes especializados y las diócesis van a empezar a recibir una cascada de querellas y reclamaciones. La explosión de denuncias se producirá los próximos años, en toda España y, especialmente, en Andalucía

Los casos de abusos los resolvía cada obispo en secreto, como en confesión, y se tapaban tanto que no dejaban rastro

Muchas diócesis se verán obligadas a vender sus palacios episcopales o sus curias diocesanas para hacer frente a las demandas por abusos

Por José Manuel Vidal, 12.03.2019

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Por fin, el próximo jueves, día 14 de marzo, el presidente del episcopado, cardenal Blázquez, y el secretario general, Luis Argüello, se van a reunir con dos de los líderes de la asociación ‘Infancia robada’ de víctimas de abusos. Vale más tarde… pero ¿será suficiente el gesto, que tanto ha tardado en escenificarse? ¿Qué resultados concretos va a dar?

Al encuentro van a ir, por parte de las víctimas, Juan Cuatrecasas, padre del niño abusado en el colegio Gaztelueta del Opus Dei, y Javier, una víctima de Ramos Gordon, el cura abusador de La Bañeza, en la diócesis de Astorga.

Y seguramente las víctimas les pedirán a los obispos explicaciones de la distancia mantenida, hasta ahora, por la Iglesia, así como acompañamiento y decisiones concretas.

Entre ellas, que las víctimas pasen a formar parte de la Comisión antiabusos del episcopado y que salgan de ella tanto el presidente de la misma, el obispo de Astorga monseñor Menéndez, como Silverio Nieto, asesor jurídico de la CEE y el hombre que engañó a Juan Cuatrecasas.

Y es que, como casi siempre, nuestra jerarquía llega tarde y a remolque. Mientras los grandes episcopales mundiales, desde USA a Alemania, pasando por Francia o Irlanda, han hecho los deberes, para intentar hacer frente al cáncer con metástasis aguda de la pederastia del clero, el episcopado español seguía negando, hasta anteayer, la magnitud del problema, mientras arremetía contra los medios de comunicación, que están destapando los casos.

Lo de la ‘campaña orquestada’ y lo de ‘matar al mensajero’ es una cantinela recurrente entre nuestros obispos. La jerarquía española, como decía recientemente el jesuita Hans Zollner en Madrid, parece convencida de que la de los abusos es una tormenta de verano y, por eso, su actitud ante ella es esconderse y esperar a que pase.

Por miedo a los medios, por incomodidad ante los abusos y porque la mayoría de los prelados han tenido casos en sus diócesis, pero han hecho la vista gorda ante ellos, han mirado para otro lado o los han solucionado a escondidas, pagando dinero a las víctimas.

Por eso, la Conferencia episcopal se niega a facilitar a las autoridades civiles la lista de abusadores o el número de abusos. No por mala voluntad ni por no querer colaborar, sino, simplemente, porque no la tienen. 

Los casos los resolvía cada obispo en secreto, como en confesión y se tapaban tanto que no dejaban rastro. Ni siquiera los registraban en los archivos ni se anotaba nada ni se daba cuenta a la congregación vaticana de Doctrina de la Fe, encargada de estos temas. Y es que la jerarquía española sigue anclada en las viejas inercias. 

Porque la antigua mentalidad sobre los abusos consistía en banalizar el problema: “No es para tanto, otros son peores que nosotros, un joven abusado olvida pronto o, incluso, pudo haberle gustado”. Cambiar esa vieja mentalidad exige, por un lado, reconocer el problema y, por el otro, obediencia a Roma.

Nuestros obispos que, en otros tiempos, como decía Tarancón, tenían “tortícolis de tanto mirar a Roma”, ahora no están aplicando ni el derecho canónico, en cuyas normas está clara la defensa de las víctimas y el castigo de los abusadores ni las nuevas normas del Papa Francisco y, mucho menos, el Evangelio.

“Al que escandalizara a uno de estos pequeños… más le valiera atarse una rueda de molino al cuello y arrojarse al mar” (Mt. 18,5). ¿Hacen falta más leyes que ésa?

Pero, por ahora, la jerarquía española está sorda, no sabe lo que es una víctima ni lo quiere saber. Aunque, últimamente, presionada por la opinión pública y por el propio Vaticano, está haciendo algunos tímidos intentos de acercarse a ellas.

Como es lógico, el Papa está muy preocupado por esta actitud de los obispos españoles y les está pidiendo encarecidamente que acojan, escuchen y empaticen con las víctimas. Que las coloquen en el centro.

Que palpen el dolor de unas vidas rotas para siempre, desequilibradas psicológicamente o arruinadas por las drogas. Sin salida, sin futuro. Pasar de torearlas, de ningunearlas y de minimizar sus quejas, a compartirlas, a asumirlas, a rezarlas y a repararlas.

Y, en la reparación, se va a jugar el futuro de la Iglesia española. Porque se están preparando bufetes especializados de abogados en España y las diócesis van a empezar a recibir una cascada inmensa de querellas y reclamaciones.

Con peticiones de resarcimiento enorme. Como en Estados Unidos, donde varias diócesis quebraron para poder pagar a las víctimas de los abusos del clero.

El ‘a la fuerza ahorcan’ es una máxima que, desgraciadamente, suele cumplirse a menudo en la Iglesia española que, en el caso de los abusos, se prevé que tenga que desembolsar tales cantidades de dinero, que muchas diócesis se verán obligadas a vender sus palacios episcopales o sus curias diocesanas para hacerles frente.

Sobre todo, si se amplía el plazo de prescripción de los abusos y a la mayoría de los obispos se les pueda inculpar, entonces, por encubridores.

Por lo tanto, en este caso, parece que la salvación de la Iglesia española vendrá de fuera, en forma de demandas millonarias, interpuestas por bufetes especializados, una vez que, además, las víctimas están perdiendo el miedo y la vergüenza social, para asociarse y desenmascarar a sus abusadores, que les han arruinado la vida, el cuerpo y el alma.

Porque, como es lógico, la mayoría de los abusados pierde la fe y se convierten en enemigos declarados de la institución.

Porque, además, los expertos prevén que la explosión de denuncias se producirá los próximos años. En toda España y, especialmente en Andalucía, donde proliferan los casos de sacerdotes homosexuales muy desmadrados, que, a veces, abusan de menores, y diócesis corrompidas.

“Ya se cansarán de denunciar El País y El Periódico”, suelen decir algunos obispos, que no acaban de asumir el problema y que siguen pensando que son “padres que tienen que defender a sus hijos, curas, aunque sean sacerdotes descarriados”.

Una actitud propia de una jerarquía autorreferencial, sorda y profundamente desobediente al Papa.

Francisco lo sabe y la inquietud en el Vaticano respecto a los obispos españoles es enorme por su actitud pasiva ante los abusos. Los obispos están como sonados, como un boxeador a punto del KO, refugiados en sus pequeños reinos de taifas, remando contracorriente, en la época de la información globalizada de las redes.

Por eso, el enviado extraoficial del Papa, el jesuita alemán Hans Zollner, presidente de la Comisión para la Protección de los Menores, vino recientemente a Madrid, a traerles un recado a los obispos: que no pueden seguir con la técnica del avestruz, que tienen que escuchar y acoger a las víctimas y aplicar las leyes del derecho canónico y del Evangelio.

Y si no lo hacen y con rapidez, Roma invita a los laicos a ponerse al frente y suplirlos en esta tarea.

Las víctimas buscan en la Iglesia empatía y cercanía. Esa es la cara que buscan y no la encuentran en la Iglesia. Es muy triste decirlo pero la gente no encuentra esa misericordia en los que proclaman el Evangelio. Tenemos que cambiar de actitud”, pidió el jesuita, convertido casi en un profeta indignado, en su reciente conferencia en la Universidad de Comillas.

Por eso, ante la falta evidente de iniciativa de “los líderes de la Iglesia”, el jesuita invitó a las bases, a los católicos de a pie “a actuar y crear centros de escucha”para las víctimas de abusos. Porque, a su juicio, “si hay un buen nivel de escucha en la base, los líderes de la Iglesia no tendrán otra opción que seguir sus pasos”, concluyó.

https://www.religiondigital.org/espana/explosion-Espana-conllevara-economica-eclesiasticas-abusos-vaticano-papa_0_2102489768.html

 


Encubrimiento y abusos: «Ya no hay vuelta atrás»

febrero 27, 2019

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El Papa Francisco, en oración, al comienzo de la cumbre sobre La protección de los menores en la Iglesia, en el aula sinodal del Vaticano. Foto: AFP/Vincenzo Pinto

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Encubrimiento y abusos: «Ya no hay vuelta atrás»

Por Andrés Beltramo Álvarez. Ciudad del Vaticano

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«Ya no hay vuelta atrás», asegura Charles Scicluna. «Hemos visto un salto de calidad», añade Hans Zollner. Los más destacados sacerdotes expertos en combate a los abusos coinciden en constatar un paso adelante gracias a la reciente cumbre mundial sobre la materia. Su optimismo es prudente, porque la Iglesia –dicen– es como un «enorme buque» que está lentamente cambiando de dirección.

Ya lo había anticipado Zollner, presidente del Centro para la Protección de los Menores de la Universidad Gregoriana de Roma: en cuatro días no se resuelve el problema.

Por eso, los organizadores del encuentro establecieron objetivos precisos: sacudir las conciencias y mover las voluntades de 190 clérigos llegados de los cinco continentes. La representación más significativa del liderazgo católico a nivel mundial jamás reunida para abordar una «plaga» de contornos satánicos.

Para Scicluna, arzobispo maltés y secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, tras las discusiones en el Aula Nueva del Sínodo (que se extendieron del 21 al 24 de febrero), quedó claro que tanto los abusos como los encubrimientos son delitos. Pero, para él, «la verdadera transformación es un cambio en los corazones».

«Ahora hay un nivel mucho más elevado de conciencia, no hay vuelta atrás, proseguimos hacia una transformación. La Iglesia es como un gran buque y para cambiar de dirección se requieren grandes esfuerzos y mucho tiempo, pero vemos gran determinación en esto», replicó Zollner, en la conferencia de prensa final.

Los relatos de las víctimas

Fueron cuatro días de profunda intensidad, iniciados con los testimonios desgarradores de varios sobrevivientes. Porque, en torno a la cumbre, hubo dos clases de víctimas: algunas de ellas estuvieron dentro de la reunión y contaron sus historias, emocionando hasta las lágrimas a varios obispos.

Otras estuvieron afuera, congregadas por la organización Ending Clergy Abuse. Protagonizaron una contracumbre y exigieron cambios radicales ya.

Una comitiva de ellas fue recibida, el miércoles 20, por Scicluna, Zollner, y Federico Lombardi (moderador del encuentro episcopal), así como por los cardenales Blase Cupich y Oswald Gracias. Un ejercicio de escucha que duró más de dos horas e incluyó momentos de alta tensión.

Los representantes de ECA salieron con un discurso aún más crítico, salvo Juan Carlos Cruz, víctima chilena del sacerdote Fernando Karadima. Su voz se escuchó al día siguiente, la mañana del 21, en un vídeo con cinco testimonios que abrió las sesiones de trabajo.

«Perdones falsos, perdones obligados ya no funcionan. A las víctimas hay que creerlas, respetarlas, cuidarlas y repararlas. Hay que estar con ellas, hay que acompañarlas. Ustedes son los doctores de las almas y, sin embargo, con excepciones, se han convertido, en algunos casos, en asesinos de almas», dijo.

La sala se estremeció con el relato de una mujer africana cuya vida fue «arruinada» a causa de los abusos que, durante 15 años, sufrió a manos de un sacerdote. Este la dejó embarazada y la obligó a abortar tres veces. «He sufrido tales humillaciones en esta relación, que no sé qué me depara el futuro», contó acongojada. Siguieron otros relatos conmovedores, entre perversidades y esperanzas.

El dolor percibido en la pantalla fue interrumpido por el primer discurso del Papa. Una introducción corta en la que llamó a escuchar «con docilidad» el grito de los pequeños que piden justicia. Y apuntó: «El santo pueblo de Dios nos mira y espera de nosotros no simples y descontadas condenas, sino medidas concretas y eficaces de poner en práctica». Palabras que sirvieron de pistoletazo de salida y que marcaron el tono a la reunión.

Afuera del aula, la atención mediática era altísima. Decenas de periodistas llegaron a Roma especialmente para la ocasión. El primer gran desafío para el nuevo equipo informativo de la Santa Sede, renovado apenas algunos meses atrás. La respuesta fue proporcional a la demanda.

Entre otras novedades, los periodistas pudieron seguir en vivo todas las conferencias magistrales con transmisiones en vídeo. Los discursos fueron ofrecidos con traducciones en cuatro idiomas, junto con abundantes y detallados datos de apoyo.

Como contraparte, algunos obispos participantes optaron por el silencio. Rechazaron solicitudes de entrevista, incluso después de que la periodista mexicana Valentina Alazraki pronunciase un discurso ante el pleno invitada por los mismos organizadores.

Un mensaje a favor de la verdad y la transparencia, pero también en pro de la colaboración contra los abusadores. Pero ciertos clérigos parecieron no entender el fondo, y en privado manifestaron sentirse acosados por quienes consideran «opositores».

Scicluna lo reconoció abiertamente: «Tenemos un problema de comunicación, en las diócesis existen dificultades de conexión con el resto del mundo. Pero no hay rendición de cuentas sin comunicación».

El secreto pontificio

La mexicana no fue la única voz femenina que se escuchó en la cumbre. Compartieron sentidas alocuciones sor Verónica Openibo, superiora de la Sociedad del Santo Niño Jesús, y Linda Ghisoni, subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida.

Tras escuchar a esta última, la tarde del viernes 22 de febrero, el Papa tomó la palabra de improviso para destacar la importancia de las mujeres a la hora de abordar los problemas de la Iglesia.

«Invitar a hablar a una mujer no es entrar en la modalidad de un feminismo eclesiástico, porque finalmente todo feminismo termina por ser un machismo con falda. No. Invitar a hablar a una mujer sobre las heridas de la Iglesia es invitar a la Iglesia a hablar sobre sí misma», precisó.

Justamente Ghisoni puso sobre la mesa uno de los asuntos pendientes: el debate respecto al secreto pontificio para los casos de abuso. Sobre el particular se debatió en los siete grupos lingüísticos que celebraron sesiones todas las tardes, y cuyas conclusiones aún no han sido publicadas.

Todavía no se tomó una decisión definitiva, pero existen voces de gran autoridad moral que abogan por revocar esa práctica, entre ellos el propio Scicluna.

El arzobispo explicó que el secreto fue establecido para asegurar la libertad de la Iglesia, por ejemplo en la selección de obispos, pero que esa práctica no debería utilizarse en las investigaciones por abuso. Y anticipó que se continuará discutiendo sobre ello, en un proceso de seguimiento que durará los próximos meses.

Porque aún quedan muchos asuntos en el tintero. Entre otros, definir con claridad las formas de enjuiciamiento a obispos negligentes o encubridores, situación que aún afronta poderosas resistencias, dentro y fuera de la Curia romana, a pesar de haber pasado ya casi tres años de la publicación del decreto papal Como una madre amorosa, que debía asegurar una rendición de cuentas más exigente a los pastores.

El cardenal Sean O’Malley, presidente de la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores, reveló que «aún se trabaja» en la normativa interna ligada a ese decreto. Pero, hasta ahora, la cantidad de obispos llamados a rendir cuentas según el documento es igual a cero.

Camino por recorrer

De ahí la prudencia de Scicluna y compañía. Y las crecientes críticas de las asociaciones de víctimas. La Iglesia aún tiene camino por recorrer. Debe discutir a fondo sobre el concepto de «tolerancia cero» y encontrar un método para la difusión periódica de estadísticas oficiales públicas sobre clérigos involucrados en estos delitos.

Aún así, varias medidas ya han sido anunciadas. En breve, el Papa firmará dos decretos y unas líneas guía sobre el combate a los abusos en el territorio del Vaticano. La Congregación para la Doctrina de la Fe publicará un vademécum breve y claro sobre cómo actuar ante las denuncias.

Y la Santa Sede avanzará en la conformación de grupos especiales (task forces) que viajen por el mundo para ayudar a las diócesis y conferencias episcopales con dificultades para avanzar hacia la transparencia.

Nada de esto ha sido considerado suficiente para las asociaciones activistas de víctimas, como la española Infancia Robada. En Roma, su representante Miguel Ángel Hurtado acusó al Papa de «hablar con generalidades» y pidió ser recibido por la Conferencia Episcopal Española.

Y apuntó: «Necesitamos un plan de acción, no un plan de oración. Lo que dijo el Papa Francisco hasta la fecha no es muy distinto a lo que dijeron Juan Pablo II o Benedicto XVI. ¿Por qué debemos creer que ahora sí va a suceder? ¿Que esta vez es la definitiva? En este momento, para las víctimas, el Papa y el Vaticano tienen credibilidad cero. El Vaticano tiene que actuar ya».

Andrés Beltramo Álvarez
Ciudad del Vaticano

Fecha de Publicación: 28 de Febrero de 2019
http://www.alfayomega.es/178119/encubrimiento-y-abusos-ya-no-hay-vuelta-atras

Conclusión de la Cumbre para la “Protección de los Menores en la Iglesia”. El Pontífice asegura que ningún abuso deberá ser jamás encubierto ni infravalorado en la Iglesia.

febrero 24, 2019

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Conclusión de la Cumbre para la “Protección de los Menores en la Iglesia”. El Pontífice asegura que ningún abuso deberá ser jamás encubierto ni infravalorado en la Iglesia.

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Conclusión de la Cumbre para la “Protección de los Menores en la Iglesia”. El Pontífice asegura que ningún abuso deberá ser jamás encubierto ni infravalorado en la Iglesia.

Por Ary Waldir Ramos Díaz, 24, feb 2019

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El papa Francisco ha realizado un discurso memorable y conclusivo dirigido a los 114 presidentes de las conferencias episcopales de la Iglesia, a los expertos y líderes eclesiales, que han participado al encuentro sobre la “Protección de los Menores en la Iglesia”, que ha tenido lugar en el Vaticano del 21 al 24 de febrero 2019. 

El Papa agradeció a “todos los sacerdotes y a los consagrados que sirven al Señor con fidelidad y totalmente, y que se sienten deshonrados y desacreditados por la conducta vergonzosa de algunos de sus hermanos”. 

Agradeció, en nombre de toda la Iglesia, “a la gran mayoría de sacerdotes que no solo son fieles a su celibato, sino que se gastan en un ministerio que es hoy más difícil por los escándalos de unos pocos” Destacó “la importancia de transformar este mal en oportunidad de purificación”. 

“Será justamente este santo Pueblo de Dios el que nos libre de la plaga del clericalismo, que es el terreno fértil para todas estas abominaciones.”. 

Por las víctimas

“El resultado mejor y la resolución más eficaz que podamos dar a las víctimas, al Pueblo de la santa Madre Iglesia y al mundo entero, es el compromiso por una conversión personal y colectiva, y la humildad de aprender, escuchar, asistir y proteger a los más vulnerables”. 

Francisco ha hecho un “sentido llamamiento a la lucha contra el abuso de menores en todos los ámbitos, tanto en el ámbito sexual como en otros por parte de todas las autoridades y de todas las personas”

Porque –indicó– “se trata de crímenes abominables que hay que extirpar de la faz de la tierra: esto lo piden las numerosas víctimas escondidas en las familias y en los diversos ámbitos de nuestra sociedad”. 

Sacerdotes abusadores instrumento de satanás 

En su consistente alocución, destacó que un “consagrado” que por “fragilidad”, o por su “enfermedad”, abusa de un menor se convierte en “instrumento de satanás”. 

“En los abusos, nosotros vemos la mano del mal que no perdona ni siquiera la inocencia de los niños. No hay explicaciones suficientes para estos abusos en contra de los niños”. 

“Humildemente y con valor debemos reconocer que estamos delante del misterio del mal, que se ensaña contra los más débiles porque son imagen de Jesús”.

Conciencia de los abusos 

Por eso, admitió, ha crecido en la Iglesia “la conciencia de que se debe no solo intentar limitar los gravísimos abusos con medidas disciplinares y procesos civiles y canónicos, sino también afrontar con decisión el fenómeno tanto dentro como fuera de la Iglesia”. 

Proteger a los niños de los lobos 

La Iglesia se siente “llamada a combatir este mal” y “protegerlos de los lobos voraces”.

“Quisiera reafirmar con claridad: si en la Iglesia se descubre incluso un solo caso de abuso —que representa ya en sí mismo una monstruosidad—, ese caso será afrontado con la mayor seriedad”. 

La rabia del pueblo de Dios, reflejo de la rabia del Señor. 

De hecho, “en la justificada rabia de la gente, la Iglesia ve el reflejo de Dios, traicionado y abofeteado por estos consagrados deshonestos”. 

“El eco de este grito silencioso de los pequeños, que en vez de encontrar en ellos paternidad y guías espirituales han encontrado a sus verdugos, hará temblar los corazones anestesiados por la hipocresía y por el poder. Nosotros tenemos el deber de escuchar atentamente este sofocado grito silencioso”. 

“Ante tanta crueldad, ante todo este sacrificio idolátrico de niños al dios del poder, del dinero, del orgullo, de la soberbia, no bastan meras explicaciones empíricas”, abundó. 

Abusos en el mundo 

El Papa indicó que detrás de las estadísticas que hablan de la vulnerabilidad a los abusos de 85 millones de niños y niñas en el mundo (en guerras, por las migraciones forzadas, etc), hay rostros e historias. 

Por ello, “hoy -constató-, necesitamos tanto explicaciones como significados. Las explicaciones nos ayudarán mucho en el ámbito operativo, pero nos dejan a mitad de camino”. 

“Hermanos y hermanas, hoy estamos delante de una manifestación del mal, descarada, agresiva y destructiva”. 

En estos casos “dolorosos veo la mano del mal que no perdona ni siquiera la inocencia de los pequeños”.

La Iglesia no se cansará de buscar justicia 

El Papa reiteró que  «la Iglesia no se cansará de hacer todo lo necesario para llevar ante la justicia a cualquiera que haya cometido” crímenes de abusos contra los niños y niñas. “La Iglesia nunca intentará encubrir o subestimar ningún caso”. 

Destacó su convicción de que los pecados y crímenes de las personas consagradas adquieren un tinte todavía más oscuro de infidelidad, de vergüenza. 

En efecto, también la Iglesia, junto con sus hijos fieles, es víctima de estas infidelidades y de estos verdaderos y propios delitos de malversación». 

Esto no significa que los abusos sean menos graves en la Iglesia, pero Francisco aspira a una lucha global contra “la plaga de los abusos sexuales a menores” que es por “desgracia un fenómeno históricamente difuso en todas las culturas y sociedades”.

Cambiar la mentalidad clericalizada 

En este sentido, el Papa exhortó a cambiar la mentalidad eclesial para combatir la actitud defensiva-reaccionaria de salvaguardar la institución, para, en cambio, dar prioridad a las víctimas de abusos. “Ay del hombre por el que viene el escándalo” (Mt, 18, 6-7). 

Un compromiso que subrayó es concreto: llevar a la justicia a todo aquel que haya cometido un crimen de abuso al interno de la Iglesia. “La Iglesia nunca intentará encubrir o subestimar ningún caso”. 

El empeño de la Iglesia luego de la cumbre anti abusos en el Vaticano es renovar la santidad de los sacerdotes y pastores. “Un camino de purificación” y revisión de cómo “fortalecer la formación en los seminarios”. 

Transformar, indicó, los errores cometidos en oportunidades para erradicar el flagelo no solo del cuerpo de la Iglesia, sino también de la sociedad.

Temor a Dios 

Pidió tener “temor de Dios” y “aprender a acusarse a sí mismo”, probablemente en referencia a los obispos y sacerdotes que han encubierto o a aquellos que han polemizado el daño causado a las víctimas por motivos ajenos a su bien, sino por interés personal y oportunista. 

Insistió que la Iglesia trabajará aún más en la selección de los candidatos al sacerdocio, por una formación equilibrada y que contemple la virtud de la castidad. 

El Pontífice también exigió mejorar y reforzar las directrices de las Conferencias Episcopales en materia de abusos porque, sostuvo, ningún caso deberá ser jamás encubierto. Así,  llamó a la responsabilidad de los obispos en la unidad y en la aplicación de las normas y no solo quedarse en orientaciones. 

Las víctimas primero antes que la institucionalidad 

La Iglesia, añadió, deberá ofrecer a las víctimas todo el apoyo necesario: valiéndose de expertos en esta materia. Escuchar, dejadme decir: “perder tiempo” en escuchar. 

Además alertó de nuevas amenazas para la protección de los menores que provienen del mundo digital hasta el punto que haya adultos corruptos que estén dispuestos a pagar para ver abusos en línea de niños y niñas. 

También, destacó, de modo particular, que seminaristas y miembros del clero, “no sean esclavos de dependencias”, fomentadas por las nuevas tecnologías, basadas en la explotación y el abuso criminal de los inocentes y de sus imágenes, y en el desprecio de la dignidad de la mujer”. 

Además, denunció el fenómeno criminal del turismo sexual. Los destinos más frecuentes son Brasil, República Dominicana, Colombia, así como Tailandia y Camboya.

Los primeros países de proveniencia de quienes perpetran los abusos son Francia, Alemania, Reino Unido, China, Japón e Italia. 

Entonces, el Papa pidió una mayor acción represiva judicial y apoyar la reinserción de las víctimas. Además, de coordinar esfuerzos en todos los niveles: organizaciones internacionales e Iglesia. 

8 propuestas del Papa en la lucha de los abusos 

Un discurso concreto y que define una guía concreta para luchar contra la plaga de los abusos sexuales en la Iglesia, y no solo, pues el Pontífice ha propuesto 8 puntos que marcan una colaboración entre Iglesia y sociedad civil.

1. La protección de los menores:

Por lo tanto, es necesario cambiar la mentalidad para combatir la actitud defensiva-reaccionaria de salvaguardar la Institución, en beneficio de una búsqueda sincera y decisiva del bien de la comunidad, dando prioridad a las víctimas de los abusos en todos los sentidos.

Ante nuestros ojos siempre deben estar presentes los rostros inocentes de los pequeños, recordando las palabras del Maestro: «Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos, ¡pero ay del hombre por el que viene el escándalo!» (Mt 18,6-7).

2. Seriedad impecable:

Deseo reiterar ahora que «la Iglesia no se cansará de hacer todo lo necesario para llevar ante la justicia a cualquiera que haya cometido tales crímenes. La Iglesia nunca intentará encubrir o subestimar ningún caso» (Discurso a la Curia Romana, 21 diciembre 2018).

Tiene la convicción de que «los pecados y crímenes de las personas consagradas adquieren un tinte todavía más oscuro de infidelidad, de vergüenza, y deforman el rostro de la Iglesia socavando su credibilidad.

En efecto, también la Iglesia, junto con sus hijos fieles, es víctima de estas infidelidades y de estos verdaderos y propios delitos de malversación» (ibíd.).

3. Una verdadera purificación:

A pesar de las medidas adoptadas y los progresos realizados en materia de prevención de los abusos, se necesita imponer un renovado y perenne empeño hacia la santidad en los pastores, cuya configuración con Cristo Buen Pastor es un derecho del pueblo de Dios. Se reitera entonces «su firme voluntad de continuar, con toda su fuerza, en el camino de la purificación.

La Iglesia se cuestionará […] cómo proteger a los niños; cómo evitar tales desventuras, cómo tratar y reintegrar a las víctimas; cómo fortalecer la formación en los seminarios. Se buscará transformar los errores cometidos en oportunidades para erradicar este flagelo no solo del cuerpo de la Iglesia sino también de la sociedad» (ibíd.).

El santo temor de Dios nos lleva a acusarnos a nosotros mismos —como personas y como institución— y a reparar nuestras faltas. Acusarnos a nosotros mismos: es un inicio sapiencial, unido al santo temor de Dios. Aprender a acusarse a sí mismo, como personas, como instituciones, como sociedad.

En realidad, no debemos caer en la trampa de acusar a los otros, que es un paso hacia la excusa que nos separa de la realidad.

4. La formación:

La exigencia de la selección y de la formación de los candidatos al sacerdocio con criterios no solo negativos, preocupados principalmente por excluir a las personas problemáticas, sino también positivos para ofrecer un camino de formación equilibrado a los candidatos idóneos, orientado a la santidad y en el que se contemple la virtud de la castidad.

5. Reforzar las directrices de las Conferencias Episcopales

Reafirmar la exigencia de la unidad de los obispos en la aplicación de parámetros que tengan valor de normas y no solo de orientación. Ningún abuso debe ser jamás encubierto ni infravalorado (como ha sido costumbre en el pasado), porque el encubrimiento de los abusos favorece que se extienda el mal y añade un nivel adicional de escándalo.

De modo particular, desarrollar un nuevo y eficaz planteamiento para la prevención en todas las instituciones y ambientes de actividad eclesial.

6. Acompañar a personas abusadas:

El mal que vivieron deja en ellos heridas indelebles que se manifiestan en rencor y tendencia a la autodestrucción. Por lo tanto, la Iglesia tiene el deber de ofrecerles todo el apoyo necesario, valiéndose de expertos en esta materia.

Escuchar, dejadme decir: “perder tiempo” en escuchar. La escucha sana al herido, y nos sana también a nosotros mismos del egoísmo, de la distancia, del “no me corresponde”, de la actitud del sacerdote y del levita de la parábola del Buen Samaritano.

7. El mundo digital:

Los seminaristas, sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes pastorales; todos deben tomar conciencia de que el mundo digital y el uso de sus instrumentos incide a menudo más profundamente de lo que se piensa.

Exhortó a medidas “para limitar los sitios de internet que amenazan la dignidad del hombre, de la mujer y de manera particular a los menores: el delito no goza del derecho a la libertad. Denunció el “acceso incontrolado a la pornografía, que dejará profundos signos negativos en su mente y en su alma”.

Es necesario comprometernos para que los chicos y las chicas, de modo particular los seminaristas y el clero, no sean esclavos de dependencias basadas en la explotación y el abuso criminal de los inocentes y de sus imágenes, y en el desprecio de la dignidad de la mujer y de la persona humana.

8. Turismo sexual: Víctimas niños y niñas

Para combatir el turismo sexual se necesita la acción represiva judicial, pero también el apoyo y proyectos de reinserción de las víctimas de dicho fenómeno criminal. Las comunidades eclesiales están llamadas a reforzar la atención pastoral a las personas explotadas por el turismo sexual: mujeres, los menores y los niños. […]

Para este fin, es importante coordinar los esfuerzos en todos los niveles de la sociedad y trabajar estrechamente con las organizaciones internacionales para lograr un marco legal que proteja a los niños de la explotación sexual en el turismo y permita perseguir legalmente a los delincuentes.

Papa Francisco, 24 de febrero 2019, conclusión de la cumbre anti abusos en el Vaticano

El Papa: Abusos en la Iglesia es una monstruosidad y es obra del diablo


Periodista pidió al Papa y a obispos aprender de escándalos Maciel/Karadima

febrero 23, 2019

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El Papa Francisco invita a que hablen todos con franqueza porque quiere escuchar atentamente a cada uno… 

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Periodista pidió al Papa y a obispos aprender de escándalos Maciel/Karadima

La periodista mexicana Valentina Alazraki: “Es una quimera pensar que hoy se pueda esconder un escándalo. Es como tapar el cielo con un dedo. No se puede, ya no es ni aceptable ni admisible”.

Por Ary Waldir Ramos Díaz, 23.2.19

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“Todos ustedes tienen que entender que el silencio cuesta mucho más caro que enfrentar la realidad y hacerla pública”, lo dijo la periodista mexicana Valentina Alazraki a los 190 clérigos y expertos de los cinco continentes participantes en la Cumbre para la “Protección de los Menores en la Iglesia”, este sábado 23 de febrero de 2019 en la tarde, en el Vaticano. 

La corresponsal de Televisa, vaticanista desde 1979, quien ha acompañado a los tres últimos papas en 150 viajes internacionales, exhortó al papa Francisco y a 114 presidentes de las conferencias episcopales del mundo en el Aula Nueva del Sínodo, a aprender de los errores del pasado en los casos de los abusadores sexuales en serie:

1)  Marcial Maciel (1920-2008), el fundador mexicano de la Legión de Cristo, y en Chile (el ex sacerdote Fernando Karadima de la parroquia El Bosque), evitando el secretismo e invertir en una comunicación transparente porque, consideró, es “indispensable” para resolver el problema de los abusos.

La periodista que se presentó en el aula, no solo como una profesional, sino como una madre preocupada por las familias y parte de la sociedad civil, instó a los líderes de la Iglesia a que “inviertan en la comunicación, con personas altamente calificadas y preparadas para hacer frente a las exigencias de transparencia del mundo actual”, inclusive ya apuntando a los próximos escándalos que tocan a la puerta de la Iglesia: los casos de abusos contra religiosas y a monjas por parte de sacerdotes y obispos. 

Si no se informa con tempestividad, la respuesta ya no interesará, será demasiado tarde y otros lo harán, a lo mejor de una manera incorrecta. El riesgo es alto y el precio de este tipo de conducta es aún más alto”, expresó.

“El silencio  –continuó– da la sensación de que las acusaciones, independientemente de que sean verdaderas o falsas, o en parte verdaderas y en parte falsas, son seguramente verdaderas y que se teme dar una respuesta que pueda ser inmediatamente desmentida”. 

Maciel facilitado por una comunicación enferma

La periodista consideró que sería “mucho más sano, más positivo y más útil que la Iglesia fuera la primera en dar la información, de manera proactiva y no de forma reactiva, como es lo habitual”.

En este sentido, invitó a aprender de los errores del pasado. “Yo soy mexicana y no puedo dejar de mencionar quizás el caso más terrible que haya ocurrido dentro de la Iglesia, el de Marcial Maciel, el fundador mexicano de la Legión de Cristo. Yo fui testigo de ese triste caso desde el inicio hasta el final.

Más allá del juicio moral sobre los crímenes cometidos por este hombre, que para algunos fue un enfermo, y para otros un genio del mal, yo les aseguro que en la base de este escándalo, que tanto daño ha hecho a miles de personas, hasta salpicar la memoria de quien ahora es un santo, Juan Pablo II, se debió a una comunicación enferma”. 

La periodista que también fue testigo en la causa de canonización de Karol Wojtyla, aseguró que en la situación de Maciel, “no hay que olvidar que en la Legión había un cuarto voto por el que, si un legionario veía algo que no le pareciera de un superior, no podía ni criticarlo y mucho menos comentarlo”. 

“Sin esa censura, sin ese encubrimiento total, si hubiese habido transparencia, Marcial Maciel, no habría podido durante décadas abusar de seminaristas o tener tres o cuatro vidas, esposas e hijos, que llegaron incluso a acusarlo de haber abusado de su propia descendencia”, sostuvo la periodista mexicana que ha participado a 100 de los 104 viajes apostólicos de Juan Pablo II por el mundo. 

En este contexto, alabó la determinación del papa Benedicto XVI en enfrentar el caso Maciel, así como también lo hizo el papa Francisco en su viaje de regreso a Abu Dabi, cuando dijo que el cardenal Ratzinger quiso hacer limpieza y el otro equipo ganó.

Al respecto, la comunicadora afirmó: “Para mí este es el caso más emblemático de una comunicación enferma, corrupta, del que se pueden y se deben aprender varias lecciones. El papa Francisco le dijo a la Curia de que, en otras épocas, al tratar estos temas, había habido ignorancia, falta de preparación, incredulidad. Yo me atrevo a decir que también había corrupción”. 

Corrupción comunicativa también por dinero  

La periodista que lleva cubriendo el Vaticano desde hace casi 45 años, durante cinco pontificados diferentes, aseveró: “Detrás del silencio, de la falta de una comunicación sana, transparente, hay muchas veces no sólo miedo al escándalo, la preocupación por el buen nombre de la institución, hay también dinero, cheques, regalos, permisos para construir colegios y universidades en zonas donde a lo mejor no se podía construir. Hablo de lo que yo he visto y he investigado a fondo”.  

La vaticanista relacionó los abusos a la falta de transparencia y que toca varias dimensiones de la vida eclesial, inclusive la económica. “El papa Francisco nos recuerda siempre que el diablo entra por el bolsillo, y tiene toda la razón. La transparencia les ayudará a luchar contra la corrupción económica”. 

Los abusos no habladurías, son crímenes

En otro momento, insistió en que no se “puede culpabilizar a los medios por destapar o informar sobre abusos”. “Los abusos contra menores no son ni chismorreos ni habladurías, son crímenes. Recuerdo las palabras del papa Benedicto XVI, en el vuelo hacia Lisboa cuando nos dijo que la mayor persecución a la iglesia no viene de los enemigos de afuera sino que nace del pecado de la Iglesia”. 

2) El caso Chile y Karadima que implicó a Francisco 

El papa Francisco que instó, desde el principio, a los participantes al encuentro a hablar con franqueza, obtuvo de la periodista mexicana eso mismo cuando le recordó la lección amarga de la desinformación que hubo alrededor de la crisis de los abusos en Chile, y la falta de escucha de las voces valientes de las víctimas de la diócesis de Osorno por parte de la jerarquía eclesial chilena, alrededor del nombramiento del obispo Juan Barros en esa diócesis, y de su defensa por parte del papa Francisco debido al mal asesoramiento de los obispos chilenos, cuando este prelado era acusado de encubrir al sacerdote Fernando Karadima (1930 – ) de sus abusos, por ser su pupilo y beneficiario de las influencias del sacerdote abusador a su carrera eclesiástica.  

La periodista no mencionó directamente el caso Karadima en Chile, pero dijo: “Creo que el papa Francisco lo ha vivido en carne propia con el caso de Chile y se ha visto obligado a pedir una disculpa. Por esa falta de información que lo llevó a tomar decisiones en ese momento que luego él entendió que no eran ciertas. Entonces, la responsabilidad de los que tienen que hacer fluir la información es enorme”. 

Periodistas denuncian, y no son criminales por eso

Alazraki insistió en que no se “puede culpabilizar a los medios por destapar o informar sobre abusos”. “Me gustaría que salieran de esta aula con la convicción de que los periodistas no somos ni los abusadores ni los encubridores. Nuestra misión es la de ejercer y defender un derecho, que es el derecho a una información basada en la verdad para hacer justicia”.

Cabe decir, que no sucede todos los días que una mujer periodista, latinoamericana, y en el contexto de una reunión internacional de líderes eclesiales, en su mayoría hombres, revele aspectos tan concretos y vitales en materia de transparencia informativa para la Iglesia.

Precisamente ayer, el papa Francisco destacó la importancia del punto de vista femenino, sin que sea un machismo con falda, en la Iglesia en el análisis de los males que la aquejan, porque era como “verse a sí misma”, dado que la “Iglesia es madre y mujer”. 

Periodista pidió al Papa y a obispos aprender de escándalos Maciel/Karadima


Cardenal alemán denunció destrucción de archivos sobre abusos sexuales

febrero 23, 2019

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Cardenal alemán Reinhard Marx denunció destrucción de archivos sobre abusos sexuales

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Cardenal alemán denunció destrucción de archivos sobre abusos sexuales

Por Ary Waldir Ramos Días – Feb 23, 2019

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“El abuso sexual de niños y jóvenes se debe, en gran medida, al abuso de poder en el ámbito de la administración” en la Iglesia, dijo el cardenal alemán, Reinhard Marx, este 23 de febrero en la mañana, en el aula nueva del Sínodo en el Vaticano.

“Los derechos de las víctimas han sido pisoteados y dejados a merced de cada individuo. Son todos eventos que contradicen claramente lo que la Iglesia debería representar”, expresó el cardenal de 65 años, que se reunió este viernes en privado, en un lugar reservado, con 16 víctimas de abusos del grupo Ending Clerical Abuse (ECA).

Asimismo, Marx informó al papa Francisco sobre los contenidos del encuentro con las víctimas de abusos que duró 90 minutos.

En su reflexión sobre el tema de la transparencia en el marco del tercer día de Encuentro sobre “La Protección de los menores en la Iglesia”, el cardenal Marx dijo hoy a los 190 cardenales, obispos y expertos sobre corrupción y abusos: “En vez de los culpables, fueron amonestadas las víctimas y se les impuso el silencio”.

El también coordinador del Consejo de Economía de la Santa Sede, denunció que “los archivos que podrían documentar los hechos terribles e indicar los nombres de los responsables” de los sacerdotes abusadores “han sido destruidos o ni siquiera se han creado”.

En este sentido, el prelado que en 2012 fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal de la Comunidad Europea, afirmó que “la administración no ha ayudado a cumplir la misión de transparencia de la Iglesia, sino que “por el contrario, la ha oscurecido, la ha desacreditado y la ha hecho imposible”.

Entonces, en otro momento, sostuvo: “El pensamiento de algunas víctimas de abusos puede resumirse así: si la Iglesia pretende actuar en nombre de Jesús y yo soy tratado tan mal por la Iglesia o por su administración, entonces preferiría no tener nada que ver con Jesús”. 

Por eso, propuso la necesidad de la rastreabilidad y de la transparencia que pasa a través de una administración eclesial no solo como “un instrumento, sino también un símbolo de la unificación de la humanidad y de la unidad de los hombres con Dios”.

Esto es también escuchar críticas legítimas e indicó que es importante poner en función procedimientosdonde sea evidente: “quién ha hecho qué, cuándo, por qué y con qué fin y qué se ha decidido, rechazado o asignado”.

“No existen alternativas a la rastreabilidad y a la transparencia”, expresó el arzobispo de Munich y Freising (Alemania); Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana.

Sin embargo, evidenció, algunas objeciones:Por ejemplo la “violación del secreto pontificio”, así como “a la ruina de la reputación de los sacerdotes inocentes o del sacerdocio y de la Iglesia en su conjunto a través de falsas acusaciones, si se hacen públicas”.

“Los principios de presunción de inocencia y protección de los derechos personales y la necesidad de transparencia no se excluyen mutuamente”, declaró.

Ante los juicios equivocados. Se demostró a favor de “un procedimiento público y claramente definido”. 

Argumentó que esto “establece un grado de credibilidad que permite rehabilitar la reputación de una persona acusada falsamente, que de lo contrario estaría expuesta a rumores si las investigaciones no fueran adecuadas, transparentes o concluyentes”.

Por otro lado, admitió que “transparencia no significa aceptación acrítica y difusión no regulada de noticias de acusaciones de abuso”.

El cardenal alemán ha pedido un proceso “transparente que aclare y especifique las acusaciones, y que siga los estándares generalmente aceptados con respecto a cuándo y cómo el público, las autoridades y la Curia romana deben ser informados”.

“Estos procedimientos estándar harán entender con claridad que no es la transparencia lo que daña a la Iglesia, sino los actos de abuso cometidos, la falta de transparencia o el encubrimiento consiguiente”.

Secreto pontificio en tiempos de internet

Respecto a la rastreabilidad y a la transparencia,  en primer lugar, pidió la definición del objetivo y de los límites del secreto pontificio, ante los actuales “cambios sociales” y nuevos “patrones de comunicación”.

“En la era de las redes sociales, donde es posible que todos y cada uno establezcan contacto casi inmediatamente e intercambien información a través de Facebook, Twitter, etc., es necesario redefinir la confidencialidad y el secreto, y hacer una distinción con respecto a la protección de los datos”.

Normas de procedimiento transparentes

En segundo lugar, habló de“normas de procedimiento transparentes y reglas para los procesos eclesiásticos”. “Los procedimientos procesales, como los recursos legales, no tienen sentido sin las normas legales y procesales adecuadas, ya que esto equivaldría a arbitrariedad cuando se emiten las sentencias”.

Por ello, observó que las “normas procesales o transparentes y reglas para los procesos eclesiásticos son esenciales”.

La Iglesia no debe operar por debajo de los estándares de calidad de la administración pública de la justicia si no quiere ser criticada por tener un sistema legal inferior, que es perjudicial para las personas”.

En tercer lugar, la comunicación al público del número de los casos y de los detalles relativos en la medida de lo posible.

La desconfianza institucional conduce a teorías de conspiración sobre una organización y la creación de mitos sobre ella. Se puede evitar si los hechos se exponen de forma transparente”.

Publicación de los sumarios judiciales

El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana reflexionó sobre la publicación de los sumarios judiciales. Los procedimientos legales correctos sirven para establecer la verdad y constituyen la base de un castigo proporcional al delito”.

Además, expresó, “establecen confianza en la organización y en su liderazgo. La persistencia de las dudas sobre la correcta conducción de los procedimientos procesales no hace otra cosa más que dañar la reputación y el funcionamiento de una institución. Este principio también se aplica a la Iglesia”.

Cabe destacar que las consideraciones del cardenal Marx son producto del análisis del informe de 2018, MHG, sobre Abuso sexual de menores por parte de sacerdotes católicos, diáconos y miembros masculinos de órdenes en el dominio de la Conferencia de Obispos Alemanes.

El estudio fue promovido por los obispos alemanes para “determinar la frecuencia del abuso sexual de menores” por parte del clero e identificar las estructuras y las dinámicas dentro de la Iglesia que podrían favorecer el abuso. El informe se puede leer en inglés aquí.

Cardenal alemán denunció destrucción de archivos sobre abusos sexuales


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