La primavera del Papa apuesta por la desclericalización de las órdenes religiosas

junio 20, 2017

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El Papa Francisco con los cuatrro priores generales de la familia franciscana

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El Papa Francisco quiere que los franciscanos elijan hermanos legos a puestos de autoridad

Les ha pedido que inicien el camino de la unidad de todas las ramas franciscanas

El clericalismo es una señal de falta de fe, una falta de confianza: confianza en Dios, en los demás y, en último término, en uno mismo
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(Cameron Doody).- Del clericalismo a la “menoría”. De la “movilidad ascendente” al deseo de ir el último. Este es el proyecto que el Papa Francisco quiere para la totalidad de las órdenes religiosas, empezando con los franciscanos. Y eso después de que los ministros generales de las cuatro ramas de esta familia religiosa pidieran al pontífice una dispensa para que los hermanos no ordenados puedan asumir puestos de autoridad hasta ahora reservados a sacerdotes.

“Le hemos solicitado formalmente una dispensa… (que) permitiría que los hermanos legos (no clérigos) pudiesen ser guardianes de una fraternidad local, provinciales e incluso ministro general. Todos los roles de servicio en la Orden”.

Así es como Michael Perry, ministro general de la orden de los Frailes Menores, resumió la petición que hizo al Papa a principios de abril, junto con los ministros generales de los Conventuales, los Capuchinos y de la Tercera Orden. Una propuesta que entusiasmó completamente al obispo de Roma, añadió Perry, quien “con nosotros está estudiando las posibilidades de llevar este proyecto a cabo”.

Y es que ahora, en una nueva entrevista con CNS, Perry ha dado más detalles sobre qué ha motivado esta petición de los franciscanos, y sobre cuáles serían las implicaciones para el liderazgo, la autoridad y el gobierno en la Iglesia entera en caso de que la propuesta finalmente recibiera el visto bueno.

En su raíz, explicó el padre Perry, la petición parte de una preocupación por saber qué significa el liderazgo entre las comunidades franciscanas. “¿El liderazgo trata de organizar las cosas de tal forma que uno tiene control absoluto sobre todo?”, se preguntó. “¿O acaso se trata de empoderar a la gente para que haya sinergia, una confluencia de todas las fortalezas que tiene una comunidad?”.

Tiene que ser claramente la segunda de estas opciones, matizó, y eso aun preservando la identidad del ministerio ordenado. La propuesta al Papa, aclaró, “no busca retar a la autoridad espiritual o al papel del pastor. Más bien, busca liberar al pastor para que se pueda fijar en las ovejas y no se tenga que preocupar por las puertas y las vallas”.

Se trata, en fin, de realizar el ideal del liderazgo soñado por el propio Poverello de Asís, quien tampoco fue clérigo sino un humilde laico. La propuesta franciscana, relató Perry, es la de realizar entre todos los hermanos, ordenados o no, el ideal de “menoría”: el de no querer “subir”, sino “bajar”. El espíritu de esta “menoría” es opuesto diametralmente al clericalismo, según lo retrató Perry.

El clericalismo, dijo el religioso, “es un impulso hacia arriba como si la movilidad ascendente ofreciera algo: alguna seguridad y garantía de la fidelidad, una manera de controlar a la gente de modo que permanezca fiel a la verdad”. En cambio, “los franciscanos no lo concebimos (el liderazgo) de esta forma”, añadió.

Y es más: según Perry, “el clericalismo es una señal de una falta de fe, una falta de confianza: confianza en Dios, en los demás y, en último término, en uno mismo”. Un modelo que, en fin, no solo “ha pisoteado” la dignidad, dones, habilidades y llamado al servicio de todos los bautizados, sino que, a veces -y lejos de estimular los talentos- “ha premiado la ineptitud”.

Massimo Faggioli, historiador de la Iglesia y profesor de teología en la Universidad de Villanova, subrayó a CNS lo que está en juego en la propuesta de los franciscanos de que los hermanos legos asuman cargos de responsabilidad en las cuatro órdenes.

Si el Papa les concede la dispensa, dijo, “señalaría a la Iglesia entera un cambio, en el sentido de una desclericalización de las órdenes religiosas y una vuelta a la inspiración original de sus fundadores”. El padre Perry coincide en semejante apreciación al considerar que la visión del Poverello constituye un reto para la Iglesia entera.

“San Francisco de Asís llamó a un nuevo modelo”, explicó por último el religioso. “Un modelo que no desafiaría de ninguna de las formas la naturaleza de la Iglesia y los diferentes roles que hay en ella, sino que le recordaría que todos estos están al servicio de algo más alto, algo más grande”, sentenció.

La desclericalización al servicio de la unificación franciscana

Además de servir como modelo para la Iglesia universal, el impulso que la familia franciscana está dando a la desclericalización puede ayudar incluso a unificar a las cuatro ramas que actualmente la compone. Eso es lo que se desprende de los comentarios que realizaron Perry y sus hermanos ministros generales a Radio Vaticana justo después de su audiencia con el Papa a principios de abril.

Por su parte, el responsable de la Tercera Orden Regular, Nicholas Edward Polichnowski, declaró que el Papa les dijo a los cuatro ministros generales que “necesitamos un sentido de unificación. En la familia franciscana ahora estamos haciendo sólo un movimiento en esa dirección”.

Este paso hacia la unidad solo ha resultado posible en este pontificado, añadió, ya que “antes, los frailes menores, los conventuales, los capuchinos y la Tercera Orden, eran independientes entre sí”. Ahora, precisó, “con el Papa Francisco se vive una visión, se vive una atmósfera de unificación, bajo la acción de la misericordia”.

En sus declaraciones el padre Perry especificó en qué han consistido las diversas iniciativas hacia la unificación que Francisco está inspirando a las cuatro órdenes franciscanas.

“En primer lugar, estamos en un proceso de reunificación de la Universidad Franciscana de Roma”, recordó el ministro general de los Frailes Menores. “Luego hay otros proyectos para la comunión en la Tierra Santa y otros lugares”, y el diálogo que los diferentes responsables mantienen “varias veces al año con el fin de fortalecer y hacer hincapié en la dimensión de comunión entre nosotros”.

Tal es el estímulo que el Papa Francisco ha dado a los franciscanos para que trabajen por la unidad que, según el ministro general de los capuchinos, Mauro Johri, los frailes mismos han invitado al Papa a reunirse con ellos este año para la conmemoración de la aprobación de su Regla, el próximo 29 de noviembre.

“Sobre todo porque este año se recuerda la bula Ite vos que buscaba la unificación y provocó la separación”, señaló Johri. “Y nosotros queremos recordar aquel evento haciendo un camino, al contrario, el de la unión”.

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¡Cuídense de los sacerdotes y congregaciones sin sabor!, advierte el Papa Francisco

junio 13, 2017

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¡Cuídense de los sacerdotes y congregaciones sin sabor!, advierte el Papa Francisco a los Dominicos

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¡Cuídense de los sacerdotes y congregaciones sin sabor!, advierte el Papa Francisco

Por Miguel Pérez Pichel

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VATICANO, 21 Ene. 17 / 11:55 am (ACI).- “¡Cuidado con una Iglesia que pierde el sabor! ¡Cuidado con un sacerdote, un consagrado o con una congregación que pierde el sabor! ¡Cuidado con la sal que pierde el sabor!”, advirtió el Papa Francisco durante la Misa por los 800 años de la Orden de Predicadores (dominicos), porque “si la sal pierde su sabor, no sirve para nada”.

El Santo Padre realizó esta advertencia en la homilía de la Misa que celebró en la Basílica de San Jjuan de Letrán, catedral de Roma, con motivo de la clausura del Jubileo de los Dominicos por los 800 años de la confirmación de la Orden de Predicadores, fundada por Santo Domingo de Guzmán, por parte del Papa Honorio III.

En su homilía, el Santo Padre advirtió contra el “carnaval” de la curiosidad mundana. El Pontífice recordó cómo “Pablo advierte a Timoteo que deberá anunciar el Evangelio en medio de un contexto donde la gente busca siempre nuevos ‘maestros’, ‘fábulas’, doctrinas diversas, ideologías”. Ese, explicó, “es el ‘carnaval’ de la curiosidad mundana, de la seducción”.

“La Palabra de Dios nos presenta hoy dos escenarios humanos opuestos –destacó Francisco–: por una parte, el ‘carnaval’ de la curiosidad mundana, por otra, la glorificación del Padre mediante las obras buenas. Y nuestra vida se mueve siempre entre estos dos escenarios”. El Papa explicó que “también Santo Domingo, con sus primeros hermanos, hace ochocientos años, tenía que moverse entre estos dos escenarios”.

“Es interesante ver cómo ya entonces, hace dos milenios, los apóstoles del evangelio se encontraban ante este escenario, que en nuestros días se ha desarrollado mucho y globalizado a causa de la seducción del relativismo subjetivista”.

“La tendencia de la búsqueda de la novedad propia del ser humano encuentra el ambiente ideal en la sociedad del aparentar, del consumo, en el cual, muchas veces, se reciclan cosas viejas, pero lo importante es hacerlas aparecer como nuevas, atractivas, seductoras. También se enmascara la verdad. Nos movemos en la así llamada, ‘sociedad líquida’, sin puntos fijos, desordenada, sin referencias sólidas y estables, en la cultura de lo efímero, del ‘usar y tirar’”, señaló.

“Ante este ‘carnaval’ mundano, destaca el escenario opuesto que encontramos en las palabras de Jesús que hemos escuchado: ‘Glorifiquen al Padre que está en el Cielo’. ¿Y cómo se da este paso de la superficialidad, casi afectuosa, a la glorificación? Se da gracias a las buenas obras de aquellos que se hacen discípulos de Jesús y se han convertido en sal y luz. ‘Así debe brillar ante los ojos de los hombres’, dice Jesús, ‘la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus obras buenas y glorifiquen al Padre que está en el Cielo’”.

“En medio del ‘carnaval’ de ayer y hoy, esta es la respuesta de Jesús y de la Iglesia. Esta es la base sólida en medio del ambiente ‘líquido’, las buenas obras que podemos realizar gracias a Cristo y a su Santo Espíritu, y que hacen nacer en el corazón el agradecimiento a Dios Padre, la alabanza, o al menos la maravilla y la pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué esta persona se comporta así? La inquietud del mundo ante el testimonio del Evangelio”.

“Para que este ‘terremoto’ tenga lugar se necesita que la sal no pierda el sabor y la luz no se esconda. Jesús lo dice muy claramente: Si la sal pierde su sabor, no sirve para nada.

“Hoy damos gloria al Padre por la obra que Santo Domingo, lleno de la luz y de la sal de Cristo, realizó hace 800 años. Una obra al servicio del Evangelio, predicada con la palabra y con la vida; una obra que, con la gracia del Espíritu Santo, hizo que muchos hombres y mujeres hayan recibido ayuda para no dispersarse en medio del ‘carnaval’ de la curiosidad mundana”.

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¿CÓMO Y QUÉ ORA UNA JUNIORA Y UN JUNIOR DE NUESTRO TIEMPO?

mayo 25, 2017

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Luis Alberto González, cmf.

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¿CÓMO Y QUÉ ORA UNA JUNIORA Y UN JUNIOR DE NUESTRO TIEMPO?

Por Luis Alberto Gonzalo

Lo primero que a uno le viene a la cabeza es la necesidad de preguntar a quien en sus carnes vive con 20 ó 25 años su camino espiritual en la vida religiosa. Lo segundo releer los planes de formación de nuestras congregaciones y descubrir, una vez más, que «el deber ser», cada vez más, tiene menos que ver con la realidad de nuestro tiempo. Lo tercero es pensar en nuestras comunidades como escuelas de espiritualidad. ¿Qué frescura, qué novedad, qué vida es la que ora y comparte la vida religiosa adulta como pedagoga de las nuevas generaciones?

Hace un tiempo en la revista Vida Religiosa hacíamos una entrevista al Cardenal Lacunza (1), Obispo de David en Panamá. Este agustino recoleto de más de setenta años, nos reconocía que a pesar de tanta renovación, en la vida religiosa seguimos orando como hace 30, 50 ó 70 años. Y además afirmó sin dudarlo que «el joven no se asusta de orar, pero sí de repetir rezos».

Ingenuamente hemos podido pensar que renovando el entorno y las formas, también aprenderíamos a dirigirnos personal y comunitariamente a Dios como hombres y mujeres de nuestro tiempo. La verdad, sin embargo, es que los ritmos oracionales de las comunidades de vanguardia y misión, que somos nosotros, son ritmos y, a veces, contenidos, de ayer.

La persona queda al margen, con su «otra vida». El crecimiento y convencimiento; la adhesión y la fraternidad, entonces, se transforman en funcionalidad. Un momento, la mañana y la noche, que jamás empapa el día.

En las primeras páginas de su libro, Esto no es un diario, Sygmunt Bauman afirma: «Las cosas fluyen demasiado deprisa como para que propicien esperanza alguna de darles alcance. Por eso las cartas no me deparan ya ningún tema nuevo de estudio, ningún objeto original para un análisis en profundidad que le haga verdaderamente justicia. Y no es ni mucho menos porque escaseen los conocimientos disponibles para tal tarea, sino justamente por lo contrario: porque son tantos que superan y desafían todo intento de mi parte por absorberlos y digerirlos (2)».

Comprenderán que si a él  le supera la pluralidad, a nosotros a la hora de pensar y organizar qué ora, y qué expresa un joven o una joven que está en sus primeros años de vida religiosa, no va a ser menor el vértigo.

Por eso, con temor y temblor, nos acercamos a estas generaciones anónimas (cada uno, cada una y su mundo), plurales (interculturales), nuevas (plenamente del siglo XXI), sin padre (de un patrón cultural y religioso abierto) y sin herencia (quieren hacer su historia y no desarrollar lo que se encuentran).

(Nos acercamos a) aquellos que se han encontrado con un Dios concreto que los ha mirado con amor y ha bastado esa mirada para una experiencia antropológica de primera magnitud: El “Dios llamada” los ha hecho nuevos y posibles, no se fijó en sus heridas, sino en su capacidad de amar, y para amar.

Estos jóvenes de tantos lugares recónditos de nuestro planeta no responden siquiera al tradicional punto de encuentro de nuestras congregaciones. Es cierto que nuestras presencias, con el paso de los años, fueron creando también cadenas de entradas… pero muchos no han tenido nada que ver con nosotros ni con nuestras familias. Algunos se han tropezado con la congregación que hoy somos. Es otra manifestación más del milagro vocacional de Dios.

Además, estamos reconociendo en esos jóvenes, llegados a nosotros a «cuenta gotas», una especial capacidad para la intergeneracionalidad. Llegan a carismas y comunidades que encarnamos quienes podríamos ser sus padres o abuelos… y aprenden a llamarnos hermanos. Aunque también percibimos que no siempre lo sienten.

La generación del nuevo milenio

La denominada generación «Y» está integrada por algo menos de ochenta millones de jóvenes en el mundo. Se dice que, en conjunto, son entusiastas y dinámicos. Es de suponer que ni todos entusiastas, ni todos dinámicos. Entre ellos, muy pocos dan el paso hacia la vida religiosa. Los que lo hacen, traen los rasgos que comparten con sus contemporáneos. Esta realidad afecta su modo de orar y la integración del principio espiritual en la construcción de su persona (3).

¿Qué define a nuestros juniores de la, denominada, generación «Y»?

Lo primero que llama la atención es que gozan de mucha energía, lo cual es una virtud que se convierte en desventaja porque tienen dificultades para saber esperar. Los procesos formativos de crecimiento espiritual les resultan lentos y sin novedad. Es, obviamente, un problema para entender esa cadencia silenciosa y lenta mediante la cual Dios se «desvela» como posibilidad real para la propia vida.

Valoran el tiempo y necesitan que se ocupe en «cosas importantes», en aquello que resulta resonante y se convierte en acontecimiento para su vida. No siempre lo que es importante para ellos, lo es para la comunidad muy «madura» con la que conviven.

Una vez más el contraste de estructuras forjadas en «grandes relatos» aparentemente inamovibles, choca con la experiencia personal informada por el «microrrelato» o acontecimiento en el que la juniora o junior, siente que tiene que estar, participar o vivir.

No se conforman con las cosas como están, ni con los ritmos que les ofrecemos. Han nacido ya en contextos de posibilidad y saben que se pueden cambiar las cosas. Este aspecto es muy importante. La vida religiosa es una «sociedad a la que le cuesta cambiar», tiene historia y resultados en la historia.

Esta generación encarna no solo el cambio de paradigma, sino que con sus cuestionamientos, sabe que lo está cambiando. Participan del cambio y además conocen que son la expresión del mismo. Ya nada es seguro, ni firme, ni definitivo.

Este clamor de «cambio» no se hace más fuerte o expresivo fundamentalmente por dos razones. Una, la presencia, casi unipersonal de los jóvenes en los lugares con historia –Europa y algunos lugares de América– y, dos, las promociones numerosas se sitúan, sin embargo, en «zonas jóvenes» de los carismas como son Asia y África.

No se atan ni a un estilo, ni a unas formas, ni a un modo de proceder. Albergan tantas posibilidades como circunstancias cambiantes tiene la vida y estados de ánimo en una jornada.

Forma parte de su ADN las nuevas tecnologías, éstas contribuyen de una manera «desconcertante» a su entramado espiritual y vital. Aquellos principios de crecimiento espiritual que subrayan los proyectos de formación en los cuales se significaba el silencio, la capacidad para la concentración y la ruptura con los espacios y círculos de procedencia, están fuertemente cuestionados.

Hoy, los juniores en la vida religiosa, son jóvenes de sus generaciones fuertemente relacionados y vinculados. Conviven con la comunidad espiritual, con otras comunidades virtuales de pertenencia fuertes en el sentimiento, aunque fragmentadas en la intensidad.

Los conceptos habituales de silencio, concentración «mundo aparte» se han transformado. No se sienten descentrados por los ruidos, interrupciones, interferencias, sonidos… El teléfono móvil con sus vinculaciones en las redes es «una extremidad más» que, según nos dicen, no descentra su atención e incluso es una posibilidad de intercesión.

El concepto de formalidad, orden y apariencia también es nuevo. Trastoca los cánones de estabilidad en los que se encuentran cómodas nuestras instituciones. La estética oracional es importante, pero es otra estética y, además, para ellos muy importante, casi sustancial. No niegan la historia, pero necesitan verla en un hoy en el que se saben protagonistas.

Estos y, sin duda, muchos más rasgos son los que definen a estos hombres y mujeres que están aprendiendo a ser personas, creyentes y consagrados entre nosotros. Se podrían apuntar más, los descritos, sin embargo, creemos que son los que de manera sustancial nos indican qué oran y cómo oran los juniores.

La cordialidad, el misterio y la autobiografía

Cuando le preguntaba a un junior sobre sus razones poco razonables en las que apoyaba su espiritualidad, me dijo que estaba «agradecido a una cierta comunión entre los religiosos jóvenes que buscan una espiritualidad que pone su énfasis en lo cordial, en lo afectivo».

Y lo apoyaba en los puntos de encuentro en los que se ve, con sus conocidos y amigos, reconocido y confortado. Son mociones en las que sitúan su crecimiento personal y espiritual, en el que no hay tanta ruptura o fragmento como proyectamos quienes hablamos sobre ellos.

La cuestión autobiográfica se hace muy presente. Lo que nos dice por un lado que son de esta era y, por otro, que lo que viven es real. No solo quieren que la experiencia de fe recorra su interior, sino que lo haga sanando, curando, comprendiendo y amando.

Es complicado hacer una aproximación general, no siempre encuentran en nuestros itinerarios congregacionales el bálsamo que comprenda e integre aquellas heridas con las que también fueron llamados o llamadas. El paradigma se hace más palpable en Magdalena que en el «discípulo amado» porque en ella –al menos para ellos– es más evidente el gesto de sanación.

Coinciden con sus contemporáneos en el atractivo por el misterio. Lo alternativo, el contrapunto. Necesitan «pisar lugar sagrado» y gustan de hacerlo evidente, sensible y respirable. Eclesiológicamente nos dan una noticia veraz de la circularidad en el seguimiento donde las vocaciones se complementan desde el encuentro y no desde la distancia o diferencia.

Vocacionalmente les viene bien rezar con otros, compartir, escuchar y ofrecer testimonio. Su espiritualidad es de misión compartida, porque su vida también es compartida. Vienen «programados» para otro tipo de presencia en medio de sus contemporáneos, más sensible, abierta y sin necesidad de enseñar.

El anonimato y la originalidad

Son hijos de este tiempo y, por ello, el anonimato y la subjetividad son su tarea fundamental en los primeros años de la vida religiosa. Ambos, anonimato y subjetividad, pueden transformarse en originalidad y, por supuesto, en fidelidad creativa. Necesitan, para ello, acompañamiento y diálogo, aspectos éstos, para los que no vienen tan programados, ni las congregaciones tenemos suficiente arte –léase tiempo, destrezas, personas y paz– para escuchar y acoger.

Todavía pesa demasiado una tendencia industrial en los procesos de acompañamiento espiritual de los jóvenes que se acercan a las congregaciones, cuando, en verdad, estamos hablando de un trabajo artesano, cuidado, único y personal.

Creemos que la acogida de la originalidad de estos jóvenes es la clave de una nueva espiritualidad de toda la familia religiosa. La noticia carismática para este presente de nuestra congregación nos la traen ellos, no se la ofrecemos nosotros.

El por dónde, las raíces que nos identifican y nutren, las descubrimos en cada uno de ellos y cada una de ellas, cuando, con riesgo, dejamos que se encarnen en sus formas, su historia y su particular acento sobre qué es lo sustancial en la congregación para este hoy.

La comunidad, la belleza y la acogida

Está claro que el qué, lo descubrimos dejándonos interpelar por sus signos y silencios. En cuanto al cómo, nos van dejando la noticia de lo que necesitan por sus adhesiones o sus ausencias. Conectan más –y es un valor intercultural– con la fragilidad oriental que con el racionalismo occidental; prefieren estructuras oracionales que se identifiquen con el ritmo de la vida o de la madre tierra, más que aquellas devocionales con carga de historia, que a ellos simplemente les suena a pasado.

Necesitan ser los protagonistas del ritmo, expresan porque lo necesitan más que recitar algo porque toca, corresponde o está mandado. Por más que lo intenten, les asusta lo que se queda en reiteración, todo igual, independientemente de cómo te encuentres, porque para ellos el estado de ánimo es sustancial.

Hace años el Hermano Alois de Taizé comentaba cómo era la propuesta oracional para los jóvenes en la comunidad ecuménica. Decía él que cuidaban, sobre todo, tres aspectos: ofrecer la pluralidad de la comunidad, transformar la liturgia de la Iglesia ofreciendo la belleza de un ritmo accesible, y acoger a cada joven como llega, sin pregunta sobre su historia, para que su historia entre a formar parte de la oración de la comunidad.

Nos parece que estos tres aspectos conectan bien con las necesidades de un junior y juniora de nuestro tiempo a la hora de comprender qué oran y cómo lo hacen. Necesitan encontrarse en el camino plural y complementario de la comunidad. Escuelas muy personales o estilos muy marcados conducen a una suerte de identificación impostada en la que la propia identidad se queda al margen. Necesitan pluralidad de caminos como contienen nuestros carismas. Si no, no se da la sedimentación de una espiritualidad personal.

En segundo lugar, el cuidado de las estructuras y momentos de crecimiento espiritual exige una creatividad y riesgo tan dinámico como son sus vidas. No solo los juniores necesitan una oración comunitaria menos idéntica en sus ritmos, toda la congregación la necesita. Hemos de ser innovadores y abrir espacios en los que se atienda la situación de las personas, se escuche el entorno, se convierta en oración la vida donde está inserta la comunidad.

Tenemos que volver a una pedagogía comunitaria de empezar de nuevo, con nuevas palabras y canciones también nuevas, de manera que se dé la unidad de lenguajes entre la normalidad de la vida y la liturgia. Necesitan los jóvenes poder expresar a Dios lo que en verdad viven y son y oír que también quienes llevamos años en la vida religiosa lo hacemos, y sentir –porque para ellos es sustancial– que Dios circula por sus venas sanando, queriendo y acogiendo.

En tercer lugar, su oración es sincera. Saben que cuando Dios los mira con amor los recrea y les dice «puedes empezar de nuevo». Necesitan oírlo en las celebraciones que con ellos tenemos, en los ritmos de crecimiento y en el cuidado espiritual. Necesitan saber de su congregación que tiene fe y cree en el cambio, que también cree en ellos como son y como fueron.

1 Gonzalo Díez, L. A., Abramos las estructuras… el joven no se asusta de orar, pero sí de repetir rezos en VR (2015) n.3. vol.119.101-106.

2 Bauman, Sygmunt, Esto no es un diario, Paidós, Barcelona 2012.13.

3 He querido tener presente, aunque solo como provocación, lo que se dice de esta generación y lo que algunos de esta generación dicen de sí mismos o sí mismas a la hora de «desvelarnos» las raíces de su espiritualidad. Así, expresamente he escuchado y leído a algunos de nuestros juniores –a quienes agradezco su disponibilidad y sinceridad– y me he acercado a algunos textos, entre ellos, recomiendo: Schawbel, Dan, Yo 2.0, Random House Mondadori, Barcelona 2011. ISBN: 878-84-939145-1-6. [Ed. Digital].

https://vidareligiosa.es/3694-2/

 


Hoy es la fiesta de María de San José, primera Beata de Venezuela

mayo 7, 2017

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BeataMadre María de San José

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Hoy es la fiesta de María de San José, primera Beata de Venezuela

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REDACCIÓN CENTRAL, 07 May. 17 / 12:02 am (ACI).- La primera Beata de Venezuela, Madre María de San José, fue una religiosa, cofundadora y primera Superiora General de la Congregación “Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús”, la cual se dedicó a la atención hospitalaria de ancianos pobres, niños abandonados y enfermos de su país.

La religiosa nació el 25 de abril de 1875 en el pueblo de Choroní en Venezuela y fue bautizada en octubre de ese mismo año con el nombre de Laura Evangelista Alvarado Cardozo.

A la edad de 5 se mudó con sus padres a la ciudad de Maracay y a los 13 años recibió la primera comunión, haciendo un voto de virginidad el 8 de diciembre de 1888, día de la Inmaculada Concepción.

En 1893, el sacerdote y párroco de Maracay, Justo Vicente López Aveledo, fundó la Sociedad de las Hijas de María, de la que Laura formaría parte y donde renovaría sus primeros votos de virginidad perpetua.

Ese mismo año López Avelado fundó el primer hospital de su ciudad, el Hospital San José, y la Beata se dedicó al cuidado de los enfermos como hermana hospitalaria. Asimismo, el 22 de enero de 1901 fue consagrada como hermana hospitalaria agustina adoptando el nombre de Sor María de San José.

Cerca de los 24 años, Laura recibió del padre López la dirección y administración del hospital. Al poco tiempo se fundó la congregación “Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús” y en 1903 Laura se convierte en la Superiora de la comunidad adoptando el nombre Madre María de San José.

La actividad de su congregación se caracterizó por la fundación de asilos, orfanatos, casas maternas, hospitales y, colegios. En total se fundaron 35 casas a nivel nacional.

La Beata falleció el 2 de abril 1967 en Maracay. Sus restos reposan en la Capilla de las Hermanas Agustinas Recoletas del Hogar “Inmaculada Concepción” de Maracay donde transcurrió la mayor parte de su vida.

En 1982 ocurrió el milagro por el cual sería beatificada: la curación de la hermana Teresa Silva, que quedó inválida por una penosa enfermedad y a quien la Madre le había profetizado su curación años antes.

El 7 de mayo de 1995 el Papa San Juan Pablo II la declaró oficialmente beata. “La Madre María es una mujer que supo fundir de manera admirable oración y acción (…) consumándose en un amor ilimitado hacia Dios y en la práctica de la más genuina caridad hacia el prójimo”, dijo en aquella oportunidad el Santo Padre.


Año de la Santidad para OAR

febrero 2, 2017

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Año de la Santidad en la Orden Agustinos Recoletos, 2017

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Año de Santidad en la Orden Agustinos Recoletos

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Con fecha de 2 de febrero de 2017, el Prior General de la Orden de Agustinos Recoletos, ha remitido a todos los religiosos una carta en la que proclama este año 2017 como el Año de la Santidad para toda la Orden, siguiendo las directrices que se marcaron en la reunión del Consejo General el pasado 13 de enero.

Este Año de la Santidad se extenderá desde el próximo 5 de marzo, primer domingo de Cuaresma, hasta el 13 de noviembre de 2017, fiesta de Todos los Santos de la Orden.

Bajo el lema “Llamados a ser santos” y debido a que este año coinciden varias efemérides que recuerdan la santidad de los hermanos y hermanas, agustinos recoletos, esta iniciativa de dedicar un año a la santidad podrá impulsar la revitalización de la Orden y “ayudar a descubrir el carisma agustino recoleto como un camino cierto y seguro para ser santos”, destaca Miguel Miró, prior general.

Las principales efemérides que se pueden destacar son las siguientes:

  • 150 años de la beatificación de Francisco de Jesús y Vicente de San Antonio, junto con los tres religiosos hermanos, catequistas suyos japoneses, todos mártires del Japón.
  • 75 años de la muerte del Siervo de Dios monseñor Ignacio Martínez, administrador apostólico de Lábrea.
  • 50 años de la muerte de la beata María de San José, fundadora de las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús.
  • 30 años de la canonización de santa Magdalena de Nagasaki, terciaria agustina recoleta.
  • 25 años de la canonización de san Ezequiel Moreno, obispo de Pasto.
  • Además, en este año 2017, se presentará a la Congregación de las Causas de los Santos la “positio” del Siervo de Dios fray Jenaro Fernández Echeverría. También esperamos que a lo largo del año la Comisión de teólogos que nombre la Congregación, apruebe las virtudes heroicas de la Madre Mariana de San José, fundadora de las agustinas recoletas.

El prior general, añade que esta invitación es, sobre todo, “una llamada a perseverar en el camino de santidad a través de las dificultades materiales y espirituales que marcan la vida cotidiana”, y resalta que la vida fraterna de cada comunidad es “una escuela para el que desea ser de verdad santo, ya que es allí donde debe entregarse y caminar con los hermanos que el Señor pone a su lado”.

En esta carta profundiza sobre la santidad en diferentes ámbitos o aspectos de la vida de la Orden: ”Llamados a la santidad”, como cualquier cristiano, en “la vida cotidiana” que tiene cada religioso de la Orden y “la santidad en la formación y en la pastoral”.

Fechas destacadas del Año de la Santidad

La celebración de este Año de la Santidad tendrá fechas destacadas a lo largo de todo el 2017.

Domingo 5 de marzo, Primer Domingo de Cuaresma: Apertura del año de la Santidad en todas las comunidades y ministerios de la Orden.

Lunes 20 de marzo, San José, Protector de la Orden.

Domingo 7 de mayo, IV Domingo de Pascua: Jornada mundial de oración por las Vocaciones.

Lunes 22 de mayo, Santa Rita de Casia.

Domingo 4 de junio, Solemnidad de Pentecostés.

Domingo 11 de junio, Solemnidad de la Santísima Trinidad.

Jueves 17 de agosto, Santa Clara de la Cruz de Montefalco.

Sábado 19 de agosto, San Ezequiel Moreno: 25 años de su canonización.

Domingo 27 de agosto, Santa Mónica.

Lunes 28 de agosto, San Agustín.

Lunes 4 de septiembre, Nuestra Señora, Madre de la Consolación.

Domingo 10 de septiembre, San Nicolás de Tolentino.

Jueves 28 de septiembre, Beatos mártires del Japón: 150 años de su beatificación.

Martes 10 de octubre, Santo Tomás de Villanueva.

Viernes 20 de octubre, Santa Magdalena de Nagasaki: 30 años de su canonización.

Domingo 12 de noviembre, Todos los Santos de la Orden: Clausura del año de la santidad.

Oración para el Año de la santidad

Padre Santo, toda nuestra esperanza está en tu gran misericordia. Te damos gracias y bendecimos tu nombre.

Que tu Espíritu abra nuestro corazón a la conversión;
una conversión que nos una a Jesús,
que transforme nuestro modo de pensar y de vivir.

Concédenos la gracia de ser creadores de comunión,
que seamos transmisores de tu paz en la Iglesia y en el mundo.

Haznos sensibles a las necesidades de los que viven sin fe, que estemos cerca de los que sufren y de los pobres.

Danos humildad y disponibilidad para seguir a Jesús. Que él llene nuestra vida de esperanza, que nos llene de amor a ti. Infúndenos, Padre, tu Espíritu para responder con alegría a tu llamada a la santidad. Amén.


Abren nuevo centro de escucha para superar la depresión y el duelo en España

febrero 24, 2016

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Nuevas formas de vida religiosa

Nuevas formas de vida religiosa

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Abren nuevo centro de escucha para superar la depresión y el duelo en España

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MADRID, 23 Feb. 16 / 10:45 am (ACI).- La Orden de San Camilo y la Compañía de Jesús se han unido para abrir en Valencia (España) un centro de escucha, un lugar para ayudar a personas afectadas por crisis familiares, hechos traumáticos, depresión o duelo.

Se trata de una iniciativa en la que, según explica el sacerdote jesuíta director del centro, el P. Ignacio Dinnbier, “cada vez más personas de toda edad y condición sufren por distintas causas y necesitan sentirse escuchadas por personas capacitadas”.

“Esta situación se repite en centros sanitarios, sociales y asistenciales donde los profesionales, más allá de su trabajo, se encuentran con personas que solicitan acompañamiento, escucha y asesoramiento en situaciones vivenciales que escapan a su labor y para las que no tienen por qué estar capacitados ni cuentan con tiempo suficiente para ello”, precisa.

En este centro, que se inaugurará el próximo 1 de marzo, según apuntan desde la organización, la escucha es la herramienta terapéutica clave y que está vinculado al Centro de Humanización de la Salud de Tres Cantos en Madrid (España) que quiere dar una ayuda complementaria a la ofrecida desde los servicios de salud, así como los asistenciales y sociales.

En el Centro de Escucha se acompaña a las personas para afrontar sus dificultades desde una perspectiva humanista e integral y en el que se tiene en cuenta su dimensión física, racional, emocional, social y espiritual.

Desde la orden de los Camilos, el religioso Luis Armando de Jesús Leite dos Santos, destaca que “la característica del acompañamiento es que utiliza la escucha como herramienta terapéutica”.

“Escuchar es centrarse en la persona que sufre y no en su problema. Permitir a la persona hablar y ser escuchada realmente le supone una disminución de su angustia, de ahí la expresión común de ‘desahogarse’, ya que muchas veces cuando sufrimos tenemos esa sensación de ahogo”.

“De esta forma se da espacio al escuchado para que se comunique con confianza y libertad, se explore, se comprenda y sea él mismo quien aborde su situación y quien tome la dirección de su vida, atravesando el sufrimiento y encajándolo sanamente en su biografía personal”, insiste Leite dos Santos.

El servicio será gratuito y se trabajará por medio de una atención individualizada de encuentros realizados por personas formadas en relación de ayuda y “counselling”.

La Orden de San Camilo, cuya misión se centra especialmente en cuidar y enseñar a cuidar, tiene una amplia experiencia en este campo de escucha y ayuda, y cuenta actualmente con más de 30 centros de escucha que trabajan en red en España y Latinoamérica.

La Compañía de Jesús aporta su larga tradición de escucha a través de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio y del servicio de acompañantes espirituales.


Y la Recolección nació en torno a una hoguera

diciembre 11, 2015

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Felipe II

El Emperador Felipe II, promotor de la Recolección Agustiniana

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La Recolección Agustiniana nació en un encuentro en torno a “la lumbre” de una celda fría 
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05-12-2015 España
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El 5 de diciembre de 1588, hace 427 años, un Capítulo Provincial de la provincia de Castilla de la Orden de San Agustín marcó el inicio de la Recolección Agustiniana. La espiritualidad recoleta ha sido una rama fecunda dentro del estilo agustiniano de vida hasta hoy.

Desde el año 1556, el reinado de Felipe II significó la exploración global y la expansión territorial a través de los océanos Atlántico y Pacífico, llevando a la monarquía hispánica a ser la primera potencia de Europa ya que, por primera vez en la historia, un imperio integraba territorios de todos los continentes habitados del planeta. La Recolección agustiniana vivió los últimos diez años muy apoyada por este reinado, que acabó con la muerte del monarca en 1598.

A pocos kilómetros de Madrid, recorriendo hacia el norte 58 kilómetros, se puede hoy visitar el Monasterio de San Lorenzo del Escorial, cuyas obras habían acabado en 1584 y que es uno de los escenarios del nacimiento de la Recolección. Hoy, curiosamente, está habitado por los Agustinos, y los Agustinos Recoletos marcan presencia en el majestuoso edificio al haber sido una de las sedes del Centro Teológico San Agustín, donde religiosos de varias provincias recoletas estudian la Teología.

En cuanto a la Iglesia, en 1585 el papa Sixto V sucede al fallecido Gregorio XIII. Este último había tenido un papado de 13 años centrado en la renovación moral. Ya en su primer consistorio comunicó a los cardenales su intención de hacer cumplir estrictamente el Concilio de Trento. Después incentivó los colegios y seminarios para los sacerdotes y en 1584 había fundado la Pontificia Universidad Gregoriana, lugar donde también muchos recoletos han estudiado a lo largo de la historia. A él se debe, a su vez, el llamado Calendario Gregoriano, que hoy sigue el mundo occidental.

Su sucesor, Sixto V, en cuyo papado nace propiamente la Recolección, era franciscano, italiano de familia de origen serbio, y tan solo estuvo en la cabeza de la Iglesia cinco años, hasta 1590. Le dio tiempo a finalizar la cúpula de San Pedro en el Vaticano. En el mismo año del nacimiento de la Recolección, en 1588, bendijo la salida de la Armada Invencible de Felipe II contra Inglaterra.

En 1588, el mismo año que la Recolección, nacieron el filósofo inglés Thomas Hobbes, el matemático francés Étienne Pascal o el mexicano estado de Zacatecas.

CUANDO LA RECOLECCIÓN ERA UN “TRENDING TOPIC”

Eran tiempos en los que la reforma católica estaba en alza. Los franciscanos y los carmelitas habían iniciado sus reformas unos años antes. En San Millán de la Cogolla, hoy también casa de Agustinos Recoletos, dos benedictinos se retiran en 1585 para “cumplir la Regla de San Benito en toda su pureza” y son llamados “recoletos”.

Era un trending topic en esos finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII en el que se vieron involucrados mercedarios, trinitarios, dominicos, carmelitas, bernardas, concepcionistas, jerónimas, trinitarias, clarisas, dominicas, carmelitas calzadas, brígidas…

El asunto “suena” en la Familia Agustiniana desde 1540, cuando algunos misioneros mexicanos agustinos ven cómo sus usos empapados de espíritu recoleto son aprobados en el capítulo de su Provincia de Castilla. En 1581 el Capítulo General autoriza a las Provincias a promulgar estatutos más rigurosos para los religiosos que “quisieran y pudieran”.

Lo cierto es que la Provincia de Castilla estaba en ese momento entre inquieta y dividida. Por un lado, los que tenían una vida llamada entonces “relajada” y llena de exenciones a las normas, que incluso habían entrado habitualmente en negocios de censos y rentas; por otro, quienes pedían una reforma para mantener una vida más espiritual y pobre.

Sixto V había nombrado general de la Orden de San Agustín a Gregorio Petrocchini, al que también concedió ser visitador y comisario apostólico de la Orden. Antes de dirigirse al Capítulo, visitó al monarca en El Escorial y recibió instrucciones de favorecer la presencia de casas de recoletos, así de frailes como de monjas, porque en este artículo ha sido muchos días ha su Majestad advertido que lo desean muchos religiosos, y así gustaría que el generalísimo lo tratase con hombres de religión y consejo y prudencia y, si pareciese, se pusiese en ejecución”.

Luis de León y Pedro de Rojas habían pedido a Felipe II su intervención. Eran tiempos que religión y gobierno estaban unidos, y el monarca era cercano a los movimientos de reforma, consciente del importante papel de las congregaciones religiosas en aquella sociedad.

Petrocchini llama a diez religiosos de especial peso dentro de la Provincia y decide adelantar el Capítulo de la Provincia de Castilla de la primavera de 1589 al 30 de noviembre de 1588. Deciden que se celebre en Toledo por ser el lugar “más accesible” a la mayoría de los vocales, situado en el centro geográfico de la península Ibérica. Tras visitar las comunidades más importantes de la Provincia, llega a Toledo el 28 de noviembre de 1588, donde ya estaban recién llegados los vocales del Capítulo.

EL CAPÍTULO DE TOLEDO

El encuentro de los 68 vocales para la celebración del Capítulo de la Provincia de Castilla comenzó con un ambiente tenso y dividido. El 2 de diciembre les llegan dos mensajes de Felipe II a través del Corregidor de la ciudad y de Andrés Fernández. Se recuerda a los Capitulares la necesidad de establecer casas recoletas.

El 3 de diciembre se dan a la tarea de escoger al nuevo provincial. Los votos indican la división: 31 votan a Pedro de Rojas, prior del convento de Madrid y partidario de la reforma; el resto de votos se dispersan entre Gaspar de Saona (26), Gabriel de Goldáraz (6), Gaspar de Melo (3), Luis de León (1) y Martín de Perea (1). Rojas no logrará la mayoría tampoco en segunda votación (33), así que el prior general hace uso de su facultad para nombrarle prior provincial electo para que cesase el alboroto y la discusión no siguiera hasta el infinito”.

Por fin, el 5 de diciembre, el definitorio pleno, constituido por nueve religiosos, promulga las 18 actas o determinaciones surgidas en el Capítulo. La quinta será el acta fundacional de la Recolección Agustiniana:

“Porque hay entre nosotros o, al menos, puede haber, algunos tan amantes de la perfección monástica que desean seguir un plan de vida más austero, cuyo legítimo deseo debemos favorecer para no poner obstáculos al Espíritu Santo, consultado previamente nuestro reverendísimo padre general e implorada su venia, determinamos que en esta nuestra provincia se señalen o se levanten de nueva planta tres o más monasterios de varones y otros tantos de mujeres, en los que se practique una forma de vida más austera, la que, tras madura reflexión, prescriba el padre provincial con su definitorio”.

Algunas otras decisiones del Capítulo parecen casi contrarias al acta quinta. La séptima legitima el uso privado de dinero por los religiosos; la octava aprueba juegos de cartas y representaciones; la decimotercera defiende los títulos honoríficos

Todo parece indicar que la quinta fue fruto de un limitado grupo de religiosos que aprovechan el favor del rey que, por cierto, el mismo día 5 fue informado de la aprobación de las casas de recoletos y del nuevo provincial, proclive a la reforma.

EL ENCUENTRO EN UNA CELDA FRÍA DEL CONVENTO

Lo cierto es que podemos poner nombre a los principales impulsores de la reforma en la provincia de Castilla. Poco antes de comenzar el Capítulo se reunieron, los tres, para preparar la defensa de sus argumentos ante el resto de los reunidos. Se trata de Jerónimo de Guevara (1554-1589), Luis de León (1528-1591) y Pedro de Rojas (†1602).

Contamos con un documento de gran valor para nuestra Recolección de hoy; se trata de las memorias de Juan Quijano, que en 1588 tenía 16 años, estaba recién profeso (dos días antes de aquella reunión) y que estuvo en aquella habitación donde se producía la reunión. Y lo contó así:

Séame permitido decir lo que me aconteció cuando estando una noche en la celda del padre fray Pedro de Rojas, entonces prior de San Felipe, y el padre maestro Fray Luis de León y nuestro padre Fray Jerónimo de Guevara a la lumbre. Yo era recién profeso, había dos días. […] Hacíanme todos tres mucha merced, aunque era bien niño, pero por diferentes respetos […] hiciéronme sentar a los pies del uno para que me calentase.

Empezaron a tratar de cómo y de qué manera habían de fundar el monasterio, cuán pobre, cuán apartado de bullicio, qué constituciones y modo habría de tener en hábito y en todo. Al fin, allí se decía una como idea del primer monasterio, cierto bien trazado y observante, al fin, como de tan grandes ingenios como eran los tres.

Yo, aunque criatura, estábamelos mirando u oyendo con mucha atención, y acuérdome que leía yo y pasaba la vida de la santa madre Teresa de Jesús, que ella había escrito: lo que le acaeció también cuando era niña y hacía ermitas y querían ser ella y su hermano ermitaños.

Levantóme con la mano el padre maestro fray Luis de León la cabeza, como que le mirase, y díjome:
— “Fray Juan, ¿y vos queréis ir con nosotros a ese monasterio?”.
— Díjele: “sí, por cierto, pero vuestra paternidad no ha de ir allá”.
— “Pues, ¿cómo lo veis?”, me dijo.
— “Porque no; no me parece que vuestra paternidad ha de ir, ni es para tan áspera vida. Déjela para el padre fray Jerónimo”.

Hoguera de leña

Y el chico tuvo razón. Luis de León favoreció, apoyó y dotó a la Recolección de sus primeras normas de vida. En 1589 se le encomendó la fundación de una casa recoleta en Salamanca; en 1590 asistió a la instalación del nuevo convento recoleto de Portillo (Valladolid); presentó diversas instancias de ausencia avaladas por Felipe II a la Universidad de Salamanca, donde dictaba lecciones, para poder dedicarse al nacimiento de la Recolección Agustiniana.

Pero la muerte le sorprendió el 23 de agosto de 1591 en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) cuando preparaba una biografía de santa Teresa de Jesús, cuyos escritos había revisado para la publicación. Tras su muerte sus restos fueron llevados a Salamanca, en cuya universidad descansan.

http://www.agustinosrecoletos.org/noticia.php?id_noticia=15378&id_seccion=5&idioma=1