La huelga general en Hong Kong provoca el caos en el transporte de la ciudad

agosto 7, 2019

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Un manifestante lanza a la policía un bote de gas lacrimógeno. / AP / VINCENT THIAN

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La huelga general en Hong Kong provoca el caos en el transporte de la ciudad

Trabajadores del sector financiero, de los medios de comunicación y de compañías aéreas se han sumado al primer paro en cinco décadas

Por Jaime Santirso, Hong Kong 5 Ago 2019

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Cuatro días consecutivos de movilizaciones y enfrentamientos con la policía que han convertido el centro de Hong Kong en el escenario de una batalla campal culminaron este lunes con una convocatoria de huelga general, la primera en cinco décadas.

El paro ha bloqueado todos los medios de transporte, mientras trabajadores del sector financiero, de los medios de comunicación y de compañías aéreas se sumaban al mismo.

El caos redobló la presión sobre el Gobierno e inquietó aún más a los habitantes de una ciudad cuyo futuro se hace más incierto cada día que pasa. La crisis política y social, originada por la protesta contra una ley de extradición a China, ya dura 10 semanas.

Hong Kong, una ciudad libre gobernada por la dictadura más poderosa del mundo, es una anomalía que la Historia parece apresurarse a corregir. El conflicto más grave reciente alcanzó este lunes un nuevo clímax: la primera convocatoria de paro general desde los años sesenta del pasado siglo.

El paro logró taponar la circulación de la ciudad a primera hora de la mañana en carreteras, metro e incluso el aeropuerto.

Ante el coágulo del tráfico, Carrie Lam, jefa del Ejecutivo local, reaccionó saliendo a la palestra, pero sus primeras palabras tras dos semanas de silencio no sirvieron para aliviar el bloqueo, pues se limitó a reafirmarse en su posición.

La discutida jefa del gobierno autónomo declaró en rueda de prensa que “algunos elementos radicales han cambiado la naturaleza de las protestas”, para lo que usó como ejemplo los daños sufridos por el emblema nacional chino o la bandera continental que este fin de semana acabó en aguas de la bahía.

“Estas acciones amenazan la soberanía y pueden empujar a Hong Kong a un camino de no retorno. ¿Queremos utilizar las vidas de siete millones de personas y el futuro de Hong Kong como fichas en esta apuesta?”, sentenció, sin dar más detalles al respecto, en lo que muchos entendieron como una referencia a una hipotética movilización del Ejército chino, ya insinuada en dos ocasiones por Pekín, y para la que solo sería necesaria su aprobación.

Lam se negó a hacer ninguna concesión. Respecto a las cuatro demandas populares, reiteró que la ley de extradición a China —la demanda que originó el movimiento de protestas— está “suspendida”.

También dijo que el departamento policial correspondiente ya ha comenzado a investigar el comportamiento de los agentes en la represión de las protestas, algo que no satisface a los manifestantes, que piden la intervención de un organismo independiente. “No creo que sea la mejor solución en este momento”, respondió a los que piden su dimisión.

Represión policial

La jefa del Ejecutivo parece incapaz de gestionar una situación que le ha superado por completo, una idea extendida incluso en los sectores sociales más prochinos.

Según una encuesta del Hong Kong Public Opinion Research Institute, menos de un 20% de la población confía en el Gobierno y un 66% cree que las fuerzas de seguridad se han excedido en su actuación.

Otro punto en el que Carrie Lam se detuvo fue la idea de que “las protestas destruirán la propiedad y la estabilidad de Hong Kong”, algo muy significativo en una ciudad que basa su prosperidad en su función de enclave para el comercio internacional.

En esa misma línea se expresaba la semana pasada un informe de la cámara de comercio de Estados Unidos, que alertaba de que muchas de las empresas asociadas comenzaban a percibir la ciudad como un destino de riesgo para sus inversiones, por lo que muchas estaban optando por desplazarse a otros emplazamientos asiáticos como Singapur.

El Hang Seng, índice bursátil hongkonés, perdió el lunes un 2,85%. En las dos últimas semanas, la caída alcanza el 5,86%.

Con el paro de este lunes se cierra un ciclo de cuatro días de protestas que arrancaron el viernes con una concentración de funcionarios para expresar su rechazo al Gobierno del que forman parte y continuaron con enfrentamientos entre manifestantes y antidisturbios en Mong Kok el sábado y en Causeway Bay este lunes.

Ante la actitud cada vez más firme de la policía, que ha apostado por una política de detenciones —420 hasta el lunes— para desincentivar las movilizaciones, la multitud ha puesto en marcha nuevas técnicas de guerrilla urbana.

En los últimos días han comenzado a moverse sin descanso por la ciudad, creando el caos a su paso pero evitando cualquier enfrentamiento directo.

No parece que haya espacio ni confianza para la negociación. “Cuando durante la revolución de los paraguas en 2014 aceptamos la invitación del Gobierno para hablar, nuestros líderes fueron detenidos. No volveremos a cometer el mismo error”, proclamaba este lunes un joven manifestante que insistía en ser identificado como “un hongkonés, nada más”.

Todo hace pensar que la escalada de los acontecimientos superará este clímax como otro paso más. Qué pasará con la ciudad de Hong Kong, bella y frágil como la flor bauhinia que adorna su bandera, nadie lo sabe.

https://elpais.com/internacional/2019/08/05/actualidad/1564985400_228362.html


Pekín lanza una advertencia inédita a Hong Kong y exige que ponga “orden”

julio 29, 2019

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China es “un país”, pero tiene “dos sistemas”: uno pseudodemocrático, en Hong Kong, y otro autoritario, en China continental.

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Pekín lanza una advertencia inédita a Hong Kong y exige que ponga “orden”

China afirma que las manifestaciones contra el Ejecutivo de Carrie Lam comprometen “gravemente” la prosperidad y estabilidad de la ciudad

Por Jaime Santirso

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El Gobierno de Pekín ha lanzado este lunes una clara advertencia al reclamar que Hong Kong sancione a los manifestantes violentos y restablezca “el orden rápidamente”, tras un nuevo fin de semana de protestas en la antigua colonia británica y los choques con la policía.

En una inusual rueda de prensa, la Oficina para Asuntos de Hong Kong y de Macao, el órgano chino encargado de las relaciones con estos territorios, aseguró también que las protestas, que duran ya dos meses, han “comprometido gravemente” la prosperidad y la estabilidad. Se ha “excedido el límite de lo aceptable”, dijeron los portavoces.

La ciudad de Hong Kong está atrapada en una crisis para la que, de momento, no parece haber salida. Es el mayor conflicto desde que el Reino Unido devolviera la soberanía de la antigua colonia a China en 1997.

Tras las protestas del fin de semana, Pekín ha anunciado también una respuesta inédita: por primera vez, la Oficina para Asuntos de Hong Kong y Macao del Consejo de Estado, la más alta autoridad política para cuestiones relacionadas con ambos territorios, daba una rueda de prensa.

Las intervenciones de los portavoces no fueron novedosas, básicamente una reiteración del apoyo al Ejecutivo local, pero el contexto sí.

A medida que se profundiza en el bloqueo, la silueta de los oponentes se ilumina: de un lado, la mayoría del pueblo hongkonés; del otro, el Partido Comunista chino (PCCh). Los escenarios más drásticos van ganando en probabilidad.

En el corazón de Pekín, dos portavoces del Gobierno chino hablaron por primera vez de la situación de Hong Kong ante los medios de comunicación.

El primero, Yang Guang, arrancó con una breve recapitulación de la escalada de acontecimientos de los últimos dos meses, empezando por el origen del conflicto que ha llevado a las masivas manifestaciones: el proyecto de una nueva ley de extradición que permitiría la entrega a Pekín de ciudadanos hongkoneses.

Yang aseguró que “el Gobierno ha estado siguiendo de cerca” lo sucedido y ha llegado a la conclusión de que las protestas, que el domingo se saldaron con 16 heridos y 49 detenidos, han “excedido el límite de lo aceptable”.

La segunda representante, Xi Luying, afirmó que el Gobierno central “apoya completamente” el trabajo desempeñado por la jefa del Ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, cuya dimisión piden los manifestantes.

La convocatoria de la rueda de prensa mostró que el Gobierno chino considera necesario dar un paso adelante, aunque se optara por el simbolismo del acontecimiento con los medios más que por el contenido.

La hipótesis más extrema que se barajaba como reacción de Pekín, tras anunciar que daría una respuesta a las últimas protestas, era la movilización de las fuerzas armadas, el Ejército Popular de Liberación (PLA), para aplacar la revuelta en las calles.

Esta posibilidad, recogida en el artículo 14 de la Ley Básica de Hong Kong, fue insinuada por un portavoz del Ministerio de Defensa la semana pasada, lo que devolvió al imaginario colectivo las escenas de las protestas de la plaza de Tiananmen de 1989 y su aplastamiento.

Aquella fue la última vez que el PCCh enfrentó un desafío social explícito, que solucionó empleando la fuerza: aunque nunca ha habido cifras oficiales, se estima que unas 1.000 personas perdieron la vida.

Esta medida, a la que la prensa hongkonesa se refiere como “la opción nuclear”, sería traumática, provocaría enormes presiones internacionales y se teme que podría acabar, como entonces, en un baño de sangre.

Preguntado al respecto, Yang fue parco: “Las disposiciones de la Ley Básica son muy claras, no tengo nada más que añadir”.

El portavoz sí se extendió a la hora de lanzar tres “sugerencias” para aliviar el descontento: llamó a todos los sectores de la población a “oponerse claramente a la violencia”, a “defender con decisión el imperio de la ley”, y aconsejó que el Gobierno local se centre en mejorar sus políticas sociales.

El portavoz manifestó también el compromiso del PCCh de “mantener el precepto de un país, dos sistemas, el mejor arreglo institucional para mantener la prosperidad y la estabilidad de Hong Kong”.

Hong Kong se rige por este enunciado desde 1997, cuando fue acordado durante la transferencia de soberanía para que la población de la antigua colonia pudiera mantener los derechos y libertades democráticas que había disfrutado como parte del Reino Unido.

China es “un país”, pero tiene “dos sistemas”: uno pseudodemocrático, en Hong Kong, y otro autoritario, en China continental. Esta cuestión es clave para el futuro de la isla: la legislación establece que en 2047 Hong Kong se integrará plenamente y no está claro qué pasará con este principio.

En los últimos años, Pekín ha acelerado su erosión del sistema, y probablemente no contaba con tanta resistencia tras la derrota de la revolución de los paraguas en 2014, que reclamaba más derechos democráticos. La ley de extradición, congelada por Lam ante las masivas protestas, era un paso más.

Con la rueda de prensa del lunes, se ha hecho evidente que la última palabra sobre las políticas de Hong Kong está en Pekín.

El cisma entre los hongkoneses y el Gobierno local apoyado por Pekín parece irremediable. Aunque en un primer momento Carrie Lam congeló la ley de extradición, a partir de entonces no ha dado su brazo a torcer, empleando todo tipo de trucos lingüísticos para evitar confirmar que ha sido retirada.

Esta era la reclamación principal de los manifestantes, así como una investigación independiente de los excesos policiales, amnistía para los detenidos y la dimisión de la propia Lam.

Con el tiempo sus demandas han ido expandiéndose hasta convertirse en una enmienda a la totalidad: en sus comunicaciones, los participantes en las protestas reclaman también el sufragio universal y medidas para mejorar el acceso a la vivienda.

La portavoz Xi Luying aseguró que el Ejecutivo central continuará apoyando a Carrie Lam para gobernar Hong Kong, y anotó como un punto positivo que “la Administración [local] reflexionó sobre sí misma” cuando paralizó la aprobación de la polémica ley.

De estas declaraciones se infiere que las protestas forzaron un cambio de política y que, por tanto, funcionan: una perspectiva peligrosa para Pekín.

https://elpais.com/internacional/2019/07/29/actualidad/1564400092_534970.html


Cuarenta años de sandinismo: “Nicaragua ha caído en otra dictadura como la de Somoza”

julio 19, 2019

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El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, junto a su mujer Rosario Murillo. EFE

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Cuarenta años de sandinismo: “Nicaragua ha caído en otra dictadura como la de Somoza”

El presidente de Nicaragua, aislado nacional e internacionalmente, sobre todo desde la revuelta social que inició en abril de 2018, celebra el aniversario del movimiento que inició en 1979

Por Salud Hernández-Mora, Bogotá

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Cuando la revolución celebró su 30 aniversario, a la tribuna subieron tres de los nueve comandantes que formaron la Dirección Nacional del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), timonel de los destinos de Nicaragua tras derrocar a Somoza.

Hoy, en el cuadragésimo cumpleaños, sólo estarán Daniel Ortega y Bayardo Arce, el único que permanece a su lado. Tomás Borge, el tercero, falleció en 2012.

Años atrás había muerto Carlos Núñez y los demás no participan en una celebración que dista mucho de representar los sueños de los nicaragüenses que derrocaron a una poderosa dinastía de tiranos impulsados por el anhelo de instaurar un gobierno democrático cercano al pueblo.

En lugar de ellos, Rosario Murillo ocupará un lugar privilegiado en la conmemoración que tendrá su epicentro en Managua. Ortega aspira a que su mujer y vicepresidenta le suceda algún día en la Jefatura de un Estado, deseo que entronca con el régimen somocista que combatió en el pasado.

“Es un trago amargo al pensar en los 50.000 jóvenes muertos de la revolución y en que a la vuelta de 40 años venimos a caer en una dictadura feroz, igual que la de Somoza”, indica Dora María Téllez.

Aunque no perteneció al citado grupo de dirigentes, la legendaria ‘Comandante Dos’ que lideró la toma de León por los sandinistas, luego fue ministra de Salud y más tarde fundaría el MRS (Movimiento Renovador Sandinista) junto al escritor Sergio Ramírez, es una voz respetada.

Las dictaduras parecen fuertes hasta que se desmoronan. La de Ortega está derrotada, ha colapsado, cree que gana tiempo pero lo está perdiendo, no gobierna, no maneja la economía, no puede rehabilitar el país, no tiene credibilidad, no es sostenible por la fuerza de las armas y de la policía”, dice a El MUNDO en entrevista telefónica.

De la revolución rescata “la construcción de una ciudadanía con derechos políticos, económicos, sociales, el capital que ha servido para canalizar el descontento hacia el régimen orteguista. ¿Cuándo caerá? Nadie lo puede decir.

Él tiene que escoger si sigue por el mismo camino, cada día con menor base social, o celebra elecciones adelantadas con otros organismos electorales. Con los que existen no se puede ir ni a unas elecciones de Miss Nicaragua. El problema es que en su caída está arrastrando a su partido“.

La omnipresencia del Frente Sandinista de Liberación Nacional en todos los ámbitos estatales, la exigencia de pertenecer a él para acceder a determinadas posiciones públicas y beneficios laborales, está atando la suerte del presidente a la de un partido que fue buque insignia del proceso revolucionario latinoamericano.

La honda crisis de todo orden que padece Nicaragua precipitará al movimiento, que crearon el 19 de julio de 1961, a una debacle electoral el día que celebren comicios libres.

Adiós a la imagen idílica

Además, no todos los nicaragüenses conservan en la memoria un retrato idílico de los acontecimientos que hoy conmemoran. “La imagen que evoca el triunfo de la revolución es de muerte, destrucción y exilio, de un país destruido y muy polarizado. En los primeros años recuerdo a personas felices pero eran más las que lloraban a sus muertos y luego a los exiliados”, comenta a este diario desde Managua la periodista Lucydalia Baca.

“Otro recuerdo que marcó mi vida es el de los nueve hombres vestidos de verde que llenaban de esperanza a los pobres y les prometían el cielo y la tierra, mientras amenazaban a los burgueses ‘vende patria’. Pero en realidad, sus allegados se quedaban con las posesiones de los burgueses”.

Para Baca, lo triste es “que después de tanta destrucción y muerte, nuevamente tengamos que luchar por nuestros derechos y muchos nicaragüenses sigan derramando su sangre por la libertad de Nicaragua”.

En 2016, Daniel Ortega conquistaba su cuarto mandato con evidentes y sucesivos fraudes electorales. Entre sus logros exhibía el que su país fuese un oasis de paz en medio de una región asolada por las maras y los narcotraficantes.

Pero tras los sangrientos sucesos de abril del 2018, ha quedado aislado tanto en el plano doméstico como internacional.

No parece, sin embargo, que contemple modificar el rumbo. Rosario Murillo anunció esta semana con bombos y platillos la presencia en los actos de este viernes de 40 delegaciones extranjeras, aunque no habrá muchos mandatarios que añadir a los de Venezuela, Cuba o Bolivia.

“Somos un pueblo libre, jamás volveremos a ser esclavos. Vencimos, venceremos”, proclamaba la matrona del clan familiar que además de acumular en sus manos los tres poderes estatales, atesora un emporio empresarial.

“Nos ilumina un sol que no declina y ese sol alumbra todas nuestras victorias. A la plaza todos el viernes 19 de julio”.

Los nuevos luchadores

Como los revolucionarios de antaño, Kevin Rodrigo Espinosa, estudiante de ingeniería agrícola y música, ya ha pasado por la cárcel. Fueron 335 días tras las rejas junto a otros presos políticos por participar en las manifestaciones del año pasado. Y ahora no puede volver a la Universidad. Es persona ‘non grata’ y le borraron sus calificaciones.

“Es como un ciclo, detrás de una dictadura se instaura otra mucho peor. Matan con impunidad, y no sólo policía y militares, sino cualquier persona afín al Gobierno”, afirma en entrevista telefónica. Sabe que sus palabras pueden suponer volver a la cárcel. “No tengo miedo. Estoy dispuesto al sacrificio por mi país. Ya sacrifiqué mis estudios y mi libertad”. / S. H.-M.

https://www.elmundo.es/internacional/2019/07/19/5d308a7821efa0eb148b459e.html


Antonio Aradillas: “¿Oposiciones para obispos?”

julio 18, 2019

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MItra, báculo, pectoral y anillo episcopales

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Antonio Aradillas: “¿Oposiciones para obispos?”

“Una oposición consagraría de manera oficial a un obispo”

La “dedocracia” al alimón y en respuesta a intereses personales o de grupos no puede ser más nefasta

Antes que la democracia pudiera irrumpir en el sistema “canónico” de las elecciones episcopales, podrían resultar efectivos y justos  -por lo de “carrera”-  los ejercicios de las oposiciones al uso en general

¿No tendrán que cambiar radicalmente no pocas, e importantes, maneras de ser y ejercer de obispos?

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Nos dejamos de tabarras, tostones y monsergas y, adoctrinados felizmente por el papa Francisco, llegamos a la conclusión de que para muchos clérigos, sus estudios y su “vocación” no fueron otra cosa que episodios de una “carrera” reconocida como “eclesiástica”, con todos sus predicamentos, consecuencias y connotaciones.

Lo que menos pudieron y debieron llamarse  los planteamientos propios de la preparación para el sacerdocio es precisamente “carrerismo”, con la meta lógica del episcopado en su culmen o aspiración.

Y en el panorama de la praxis aparece con hidalguía y ortodoxia intelectual, el concepto de “oposición”, que entraña gramaticalmente el de “conjunto de ejercicios selectivos en los que los aspirantes a un puesto demuestran sus conocimientos ante un tribunal”.

La aprobación de una oposición consagra de manera “oficial”  la condición de “profesión”, equiparable, o más, al de la “vocación” en el plan de Dios en relación con la sacrosanta re-creación permanente del mundo…

Para desgracia de la Iglesia, el sistema vigente respecto al nombramiento-selección (¡¡) de su episcopado, no ha producido ni produce los frutos mínimamente anhelados. La “dedocracia” al alimón y en respuesta  a intereses personales o de grupos  -espirituales y aún materiales-, no puede ser más nefasta.

Los episcopados se han “regalado”, comprado –y se venden- al mejor postor, y el bien espiritual de la Iglesia, el servicio al pueblo –y más si este es pobre-, que substituyeron a la santa y primitiva intervención directa del pueblo, fueron relegados a los extramuros de las catedrales y de las palaciegas mansiones, cuyos moradores eran -y son- en exclusiva y “por la gracia de Dios” sus respectivos prelados.

Así las cosas, y vistos y comprobados los resultados de la santa y misteriosa “dedocracia”, antes que la democracia pudiera irrumpir en el sistema “canónico” de las elecciones episcopales, podrían resultar efectivos y justos -por lo de “carrera”- los ejercicios de las oposiciones al uso en general. Sí, oposiciones para obispos…

¿Oposiciones para obispos? ¿Y quiénes podrían aspirar a ello? ¿Sólo los clérigos? Después de haber estudiado la historia de la Iglesia, sus tiempos y las de los sujetos responsables de sus diócesis –aún de la de Roma-, ¿podrían aspirar al episcopado -a tenor del principio proclamado por san Pablo-, también los laicos y las laicas?

¿Acaso san Ambrosio no fue elegido –proclamado- obispo de Milán, por el pueblo, sin ser siquiera sacerdote? ¿Y por qué obispo “para toda la vida” y no “ad tempus”, hoy que tanto ella –la vida- se alarga, y no hasta que las necesidades de la Iglesia resulten ser otras y distintas?

¿No tendrán que cambiar radicalmente no pocas, e importantes, maneras de ser y ejercer de obispos, como para que no falten aspirantes a ocupar cátedras –sedes- tan sagradas?

Prosiguiendo con la letanía de las preguntas intencionada y doblemente “religiosas”, ¿cuáles serían las asignaturas y disciplinas, objetos primordiales del examen de las oposiciones episcopales? ¿Serían los estudios clásicos del latín, del hebreo, del Derecho Canónico, la liturgia, la administración de los bienes eclesiásticos, muebles e inmuebles, fungibles o no, fincas, casas y acciones  bancarias…?

¿Lo sería el trato con la gente, la simpatía, la empatía, la capacidad de integración en sus problemas, la cercanía a los mismos, la humildad –humanidad-,  los ritos, la participación en sus fiestas, dolores, gozos y esperanzas…?

¿No serían rechazables por naturaleza “religiosa” los “amantes de la buena mesa”, de las “dignidades”, mitras, báculos, fiestas sociales y políticas, y quienes estén sempiternamente “orientados” a Roma, mirando al Nuncio de SS. o a sus allegados?

¿Tal vez podrán suponerles a los candidatos a obispos algún punto a favor, o en disfavorel asiduo trato con los pobres, el compromiso con “la gente de tropa”, la interpretación audaz de los evangelios y la palabra clara y contundente contra la corrupción en su variedad de versiones humanas y “divinas”?

¿Se contabilizarán como motivaciones “episcopables” las peregrinaciones, las procesiones, los actos masivos de “afirmación religiosa”,  y no la promoción de casas para los “sin techos” y los emigrantes, campos de ocio y entretenimiento, residencias para mayores y escuelas, escuelas y escuelas?

Capítulo relevante en la implantación del sistema de las oposiciones para obispos, será la selección de los miembros del tribunal competente para el examen: ¿Serán sus miembros otros obispos, de la misma o distinta “cuerda”? ¿Intervendrán los canónigos, hoy con funciones tan recortadas e inútiles?

¿De qué forma y manera lo harán los laicos y laicas, los ricos y los pobres, los jóvenes y los mayores, las amas de casa, los “sin techos”, los emigrantes, las maltratadas, las exprostitutas y los excuras?

¿Se atreverá el tribunal a no examinar siquiera a los canonistas con irrenunciables aspiraciones a obispos, abriéndoles puertas y ventanas plenamente a los pastoralistas, biblistas, críticos o “analfabetos”, pero todos ellos “por el reino de Dios”?

¡Por amor a Dios y de la Iglesia! Apresúrense a convocar oposiciones a obispos antes de que la mayoría de sus aspirantes se vean obligados a presentar las partidas del respectivo bautismo que recibieron en sus países hispanoamericanos o en los llamados “de misión”…

Un recuerdo misericordioso para aquellos obispos que convocaron oposiciones para canónigos, “beneficiados” y curas de “parroquias en propiedad” y en calidad de “cortijos”…

https://www.religiondigital.org/opinion/Antonio-Aradillas-preparacion-sacerdocio-carrerismo_0_2140885898.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter


Asfixia, descargas y palizas… el plan terror de Nicolás Maduro contra los militares

julio 16, 2019

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Nicolás Maduro encabeza el acto de transmisión de mando de los comandos generales y ascenso al grado de Mayor General, en Caracas. EFE

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Asfixia, descargas y palizas… el plan terror de Nicolás Maduro contra los militares

Torturas y arrestos en el ejército para forzar la lealtad al Gobierno chavista en Venezuela. Cientos de denuncias documentan la aplicación de métodos violentos para silenciar las críticas

Por Daniel Lozano, El Mundo, 16 de julio 2019

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La muerte por torturas del capitán naval Rafael Acosta ha puesto rostro y nombre ante el mundo a las múltiples denuncias realizadas por familiares de militares detenidos, aireadas por organizaciones de derechos humanos y confirmadas por la Alta Comisionada Michelle Bachelet.

“Aplicación de corriente eléctrica, asfixia con bolsas de plástico, simulacros de ahogamiento, palizas, violencias sexuales, privación de agua y comida, posturas forzadas y exposición a temperaturas extremas”, certificó sin contemplaciones el informe de la ONU.

Torturas, tratos crueles y degradantes especialmente duros contra los militares, “que forman parte de una política de estado dirigida a enviar un mensaje a los integrantes de la Fuerza Armada. Es intimidación y terror”, aseguró a EL MUNDO Gonzalo Himiob, director del Foro Penal, organización que calcula en más de un centenar los militares encarcelados y convertidos en presos políticos por el chavismo.

Las filtraciones de la autopsia realizada al capitán Acosta revelaron la brutalidad de los agentes gubernamentales, que le rompieron 16 costillas, le fracturaron el tabique nasal y uno de sus pies, le provocaron excoriaciones en hombros, codos y rodillas, así como hematomas en el muslo. Hasta latigazos y quemaduras por electrocución presentaba su cuerpo.

Tamara Suju, directora de Casla Institute, aportó durante el pasado fin de semana nuevos detalles de la película de horror sufrida por el capitán durante los siete días de su desaparición forzada en manos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgicm).

“Se lo llevaron con otros detenidos de su casa a un lugar boscoso, lo colgaron desnudo de un árbol con los brazos atados en la espalda y los ojos cubiertos por un cartón. Lo golpearon con palos, le dispararon cerca del oído para aturdirlo y para que perdiera la audición. Le echaron ácido y no sabemos si fue aquí o en los sótanos de la Dgcim donde le aplicaron las descargas eléctricas”, relató Suju, que trabaja junto a la OEA en la denuncia de estos abusos.

52 cortes en cada pie

Una escena que parece sacada de una película de Tarantino, con varios hombres colgados sin dejar de gritar y estremeciéndose a su vez con los gritos de sus compañeros.

Parecido terror al que se repite en la llamada “jaula de los locos”, en los sótanos de la contrainteligencia militar, ocho metros cuadrados para cuatro presos totalmente a oscuras y en donde realizan sus necesidades fisiológicas en bolsas de plástico. Sin nada para sentarse o dormir.

A estas mazmorras fueron trasladados los militares apresados que la semana pasada protestaron por las condiciones inhumanas y los abusos que sufren. Sus familiares exigen fe de vida de todos ellos y que los delegados de Bachelet tengan acceso a las instalaciones, tal y como se comprometió Maduro. Una promesa incumplida como tantas otras.

“Hay un patrón desde la misma detención. Todas empiezan no por una investigación formal, sino por un rumor. Hay gente presa simplemente por ser incorporada a un grupo de whatsapp. Hay oficiales que deciden elevar la voz porque no tienen cómo alimentar a su tropa o tenientes a los que el sueldo no les alcanza para vivir y no entienden cómo sobrevive el resto”, desvela a este periódico el diputado Franco Casella, presidente de la subcomisión para las Fuerzas Armadas en el Parlamento y actualmente refugiado en la Embajada de México en Caracas.

La subcomisión ha recogido relatos estremecedores del plan terror “cuyo objetivo es sembrar miedo para que nadie se atreva a alzar la voz”, asegura Casella.

“Un grupo comando llega a medianoche, con pasamontañas y sin identificarse. Apuntan y amedrentan al resto del contingente y secuestran al oficial que buscan. Le aíslan por 45 días, la etapa de ablandamiento, donde reciben torturas como en el caso de un grupo de tenientes, quienes recibieron 52 cortadas con una hojilla en cada planta del pie. Cuando eso cicatriza el dolor les imposibilita caminar. Algunos de ellos entraron gateando al tribunal”, añadió el diputado, perseguido hoy por sus investigaciones sobre estos casos.

Torturas indescriptibles

Las familias de los oficiales también sufren el plan terror, así como los compañeros del detenido.

Los familiares son hostigados, robadas sus casas. Y en los cuarteles el discurso de lealtad es como pintura roja que se echa a un rebaño para detectar quienes se sienten incómodos y vigilarlos. En cada unidad hay un militar cuya labor es la de ser comisario político del régimen, sin importar su grado y jerarquía, para realizar informes de todo aquel que no esté alineado con el proceso”, descubrió para EL MUNDO Rocío San Miguel, presidenta de Control Ciudadano para la Fuerza Armada.

Alonso Medina Roa, defensor de Acosta y miembro de la Coalición por los Derechos Humanos y la Democracia, ha reunido hasta 270 casos de tortura, en más del 80% de los casos efectuadas en los sótanos de la contrainteligencia militar.

Al frente de este cuerpo se encuentra el general Iván Hernández Dala, militar de confianza de Maduro, quien le tiene al frente de la Guardia de Honor Presidencial y de la Casa Militar del Palacio de Miraflores.

En 2018, la prestigiosa ONG Provea registró 100 casos de torturas, 75 de ellas realizadas en la Dgcim y 12 en el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin).

“Todos los presos en la Dgcim están siendo brutalmente torturados de una manera que es indescriptible“, clamó ayer la diputada Delsa Solórzano, vicepresidenta del Comité de Derechos Humanos de la Unión Interparlamentaria.

Ni siquiera dos generales revolucionarios tan poderosos en su día como Miguel Rodríguez-Torres y Raúl Isaías Baduel se han salvado del horror propiciado por antiguos compañeros de armas.

El primero, antiguo director del Sebin y ministro de Interior con Maduro, se mantiene en huelga de hambre desde hace ocho días, atado a una cama en Fuerte Tiuna.

El segundo, ministro de Defensa con Chávez, se encuentra en paradero desconocido desde hace un mes, cuando fue sacado de las mazmorras del Sebin conocidas como La Tumba.

https://www.elmundo.es/internacional/2019/07/16/5d2cb411fdddff8f9c8b466b.html


Bruce Lee y Lennon, símbolos de la revuelta de Hong Kong

julio 15, 2019

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Un ‘muro de Lennon’, composiciones de fotografías, pegatinas y dibujos donde los protestantes cuelgan mensajes con el ideario de la revuelta popular hongkonés. REUTERS

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Bruce Lee y Lennon, símbolos de la revuelta de Hong Kong

Decenas de miles de personas vuelven a marchar en la ex colonia británica, que asiste a la aparición de un incipiente nacionalismo que se aleja de Pekín.

Por Javier Espinosa, enviado especial. El Mundo.

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La suerte del que fuera el último domicilio de Bruce Lee en el barrio de Kowloon Tong podría parecer un mero asunto inmobiliario pero para algunos residentes de Hong Kong posee una significación especial.

No sólo por el hecho de que la figura del popular maestro de artes marciales se haya convertido en un distintivo de la identidad de la metrópoli sino por el hecho de que sus propietarios piensan derruir el habitáculo para convertirlo en una escuela de chino mandarín, el idioma rival del cantonés que utilizan los locales.

De lo que fue conocido como el “Nido de la grulla” -donde el famoso actor y deportista vivió con su familia los dos últimos años de su vida hasta que falleció en 1973-, ya sólo quedan una estructura parcialmente derruida, rodeada de andamios.

Su suerte acumula también un cierto paralelismo con la pugna casi imposible de los opositores hongkoneses que se resisten a ser absorbidos por Pekín en 2047.

Cuando los dueños del chalet intentaron venderlo en 2008, los seguidores del fallecido artista consiguieron paralizar la iniciativa. Esta vez no lo han logrado.

“Bruce Lee encarnó el espíritu de Hong Kong. Es una pena que nuestra ciudad no conserve su antigua residencia”, afirmó Wong Yiu-Keung, presidente del club de seguidores de Bruce Lee, que llevaba años intentando transformar el habitáculo en un museo dedicado a la memoria de su ídolo.

“Para nosotros esa casa tenía mucho significado. No debían destruirla”, le secundó Edward, un chaval de 16 años, asiduo de las movilizaciones que sacuden a la ciudad china desde principios de junio.

La reivindicación de la figura de Bruce Lee constituye un elemento más de la creciente reafirmación de un nacionalismo hongkonés -“localismo”, lo llaman aquí- que pretende marcar una clara diferencia con los territorios directamente administrados por Pekín.

Esta ideología recibió un notable impulso al socaire de la Revuelta de los Paraguas de 2014 y ahora durante la algarada que sacude a la metrópoli, que hoy asistió a una nueva marcha de protesta que reunió a decenas de miles de personas.

La concentración se realizó a escasa distancia del Museo del Patrimonio de Hong Kong, que dedica una amplia exhibición a la persona de Bruce Lee, al que la ciudad considera su “hijo número uno”.

¿Un colegio de mandarín? No sé si es una coincidencia, pero China (el territorio continental) no cesa de avanzar paso a paso para destruir la identidad de Hong Kong, la autonomía política y nuestra cultura”, aseguró Luo (así se identificó), presente en la protesta.

Las protestas de este fin de semana se trasladaron precisamente a los distritos más cercanos a la línea divisoria con el territorio que controla directamente la administración de Pekín, donde se reproducen desde hace años los altercados entre hongkoneses y transeúntes de las ciudades chinas vecinas.

Según datos oficiales, más de 23,6 millones de ciudadanos de la china continental visitaron Hong Kong en los primeros cinco meses del presente año, un incremento del 17,5% respecto al 2018 y una cifra que supone tres veces la población del pequeño enclave, que no cesa de quejarse de los inconvenientes que genera este aluvión de viajeros.

“Es que nosotros no somos chinos, somos hongkoneses. Hay muchas diferencias culturales, sociales y políticas. No quiero que mis hijos vivan bajo la dictadura del partido comunista”, argumentó Quentin, de 27 años, un joven que hacía ondear la bandera de la era colonial británica, otro de los signos que han elegido los “localistas” que reniegan de sus raíces, durante la manifestación dominical.

La aparición entre el sector más joven de la población hongkonesa de estos chavales que abogan por la autodeterminación de la plaza financiera constituye un ingente desafío y una auténtica línea roja para el gobierno del presidente Xi Jinping.

Los localistas se han distinguido además por participar en numerosos altercados con las fuerzas de seguridad locales, incluidos los violentos enfrentamientos que se registraron en el barrio de Mong Kok en 2016.

Dos de sus dirigentes –Ray Wong y Alan Li, fundadores del partido independentista “Indígenas”-, se exiliaron en Alemania el pasado mes de mayo antes de ser juzgados precisamente por su participación en esos incidentes.

“Si Pekín no cambia su política este problema seguirá creciendo. La mayoría de los hongkoneses siguen siendo pragmáticos, no creen que un Hong Kong independiente sea viable, pero los jóvenes ya no se siente chinos. Están absolutamente desencantados”, aseveró el legislador del grupo democrático, Lam Cheuk-ting.

El desapego hacia los referentes de la china comunista y la falta de un liderazgo claro, ha propiciado que el movimiento nacionalista decida aferrarse a símbolos propios. Bruce Lee es uno de ellos.

De hecho, los chavales más activos han elegido una de sus frases preferidas –“sé como el agua”, solía decir- como lema y táctica de sus sucesivas acciones de acoso a la policía.

Los “mártires” –personas que se suicidaron aludiendo a las reivindicaciones políticas de los opositores- y el cantante John Lennon también forman parte de esta iconografía.

Desde hace días, los denominados “muros de Lennon” que recogen los mensajes y el ideario de esta revuelta popular se han multiplicado en toda la ciudad.

En algunas estaciones de metro como la de Tai Po estas composiciones de fotografías, pegatinas y dibujos se extienden durante decenas de metros.

Algunas de las frases adosadas a los muros no esconden el ideario de los autores: “Hong Kong no es china”, afirma una de ellas. “Libertad para Hong Kong”, añade otra cercana. “Donde hay represión, hay resistencia”, se lee en una tercera pegatina.

https://www.elmundo.es/internacional/2019/07/14/5d2b199321efa0ac218b46c6.html


Para los jóvenes de Hong Kong, protestar es ‘una cuestión de vida o muerte’

junio 30, 2019

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Estudiantes participando en una huelga en el Parque Tamar en Hong Kong el 17 de junio Credit Lam Yik Fei para The New York Times

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Para los jóvenes de Hong Kong, protestar es ‘una cuestión de vida o muerte’

Por Mike Ives y Katherine Li,

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HONG KONG — Están al frente en todas las manifestaciones, son jóvenes vestidos con camisetas negras y agitando los puños mientras marchan por las asfixiantes calles de Hong Kong. Se organizan a través de grupos que utilizan mensajes cifrados y, en los mítines, reparten cascos y gafas de seguridad. Cuando la policía les lanzaba gas lacrimógeno, iban tras los recipientes que despedían humo y los sofocaban con agua.

Los jóvenes de Hong Kong están al frente de las protestas de este mes que han conducido a la ciudad a una crisis política, entre ellas un enorme mitin el 16 de junio que tal vez fue el más grande de la historia hongkonesa.

Los organizadores afirman que participaron cerca de dos millones de los siete millones de habitantes del territorio para exigirle al gobierno que retire la legislación propuesta que permitiría las extradiciones a la China continental.

Para los muchos estudiantes de bachillerato y universidad que inundaron las calles, el problema es mucho mayor que solo la extradición. A su modo de ver, están peleando una “batalla final” para obtener cierta autonomía del gobierno chino.

“La ley de extradición es un peligro para nuestra vida”, señaló Zack Ho, un estudiante de bachillerato de 17 años que ayudó a organizar un boicot a las clases. “Cuando se apruebe, nuestro Estado de derecho quedará dañado de manera irreparable”.

Son una generación que no recuerda cómo era la vida bajo el gobierno británico, pero que ha crecido en una época de temores crecientes acerca de la forma en que la injerencia del gobernante Partido Comunista de China —y una afluencia de gente de la China continental— está transformando a Hong Kong y lo que ellos creen que su ciudad tiene de especial.

Dichos temores se derivan de la destitución de legisladores de oposición, de la desaparición de varias personas de Hong Kong que estaban en custodia en China y de la competencia cada vez mayor para obtener empleo y vivienda en una ciudad de creciente desigualdad.

Muchos manifestantes jóvenes ven el proyecto de ley de extradición como perjudicial para la independencia legal del territorio; desde su punto de vista, el último vestigio de separación de la influencia de Pekín que actualmente tienen.

El activismo de la juventud de Hong Kong había menguado en los últimos años después de que fracasaron las protestas que exigían una participación directa en la elección del jefe ejecutivo del territorio.

Los líderes más prominentes de lo que se llegó a conocer como la Revolución de los Paraguas, o la Primavera Asiática, fueron encarcelados y sus legiones de jóvenes partidarios se quedaron tremendamente desencantados.

Sin embargo, la legislación de extradición impulsada por la jefa del Ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, ha inyectado nueva energía a la gente.

Los residentes expresan su inquietud de que Pekín emplee los nuevos poderes de extradición para ir tras disidentes y otras personas que se oponen a los funcionarios del Partido Comunista en la zona continental.

Los jóvenes que impulsaron la Revolución de los Paraguas luchaban por el sufragio universal, comentó Leung Yiu-ting, presidente de la unión estudiantil de la Education University de Hong Kong. Pero la lucha con respecto a la extradición, añadió, es “una cuestión de vida o muerte”.

No ha surgido nadie como rostro visible del actual movimiento juvenil, como lo hizo hace cinco años Joshua Wong, que entonces tenía 17 años, durante las protestas de la Revolución de los Paraguas. (Wong fue liberado de la cárcel el pasado 17 de junio, después de cumplir uno de los dos meses de su sentencia).

Al menos en parte, eso se debe al temor. “¿Quién va a estar tan dispuesto, abiertamente, a pasar seis años en prisión como trofeo por las protestas?”, comentó Claudia Mo, una legisladora de Hong Kong que está a favor de la democracia, en referencia a una sentencia dictada en 2018 a Edward Leung, un activista local, por su participación en una confrontación entre los manifestantes y la policía en 2016.

En cambio, los organizadores han trabajado tras bambalinas difundiendo mensajes acerca de las manifestaciones y de otras acciones de desobediencia civil a través de las redes sociales, de boca en boca y de aplicaciones de mensajería segura como Telegram.

Uno de los resultados fue que estudiantes de bachillerato y de universidad llegaron en grandes grupos a una marcha mayormente pacífica el 9 de junio y también tomaron una avenida el 12 de junio afuera del Consejo Legislativo. Estudiantes de Medicina y otros voluntarios brindaron primeros auxilios sin cobrar por el material de curación en casas de campaña improvisadas.

“Están poniendo en peligro nuestro futuro, ¿y para qué?”, señaló Terrence Leung, un estudiante universitario recién graduado, que como muchos otros se manifestó el 12 de junio con una camiseta negra y un cubrebocas, al referirse a los legisladores partidarios de Pekín que defendieron el proyecto de ley de extradición.

No obstante, en ambas protestas, algunos de los jóvenes manifestantes retaron a las autoridades mediante el uso de la fuerza. Intentaron tomar la zona que está afuera del Consejo Legislativo —o, en el caso del 12 de junio, trataron de irrumpir en el complejo— y empujaron las vallas metálicas y arrojaron palos, ladrillos y botellas a los policías antimotines.

La policía respondió con gas pimienta y macanas. El miércoles, la policía también lanzó 150 recipientes de gas lacrimógeno y, por primera vez en décadas, disparó balas de goma. Los videos de policías golpeando a los manifestantes y lanzando descargas de gas lacrimógeno que ahuyentaron a miles provocó amplio repudio en toda la ciudad.

La ira de la población se acrecentó cuando Lam comparó su respuesta hacia la oposición con la de una madre hacia un hijo voluntarioso.

La policía dio a conocer el 17 de junio que habían arrestado a 32 personas desde el suceso del 12 de junio, incluyendo a cinco personas acusadas de provocar disturbios.

“El temor asalta nuestros corazones”, comentó Leung, el presidente de la unión estudiantil, en referencia a la posibilidad de ser enjuiciado.

https://www.nytimes.com/es/2019/06/20/protestas-hong-kong-extradicion/


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