María Cristina Martínez OCV: “Nuestro corazón no queda sin bodas ni nuestras entrañas sin hijos”

junio 7, 2020

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María Cristina Martínez, del Orden de Consagración de Vírgenes (OCV), Arquidiócesis de Córdoba, Argentina.

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En el marco del 50° Aniversario de la aprobación del nuevo Ritual de Consagración de Vírgenes, María Cristina Martínez OCV: “Nuestro corazón no queda sin bodas ni nuestras entrañas sin hijos”

“Nuestra vocación, de primera Iglesia, fue redescubierta en el riquísimo Vaticano II”

“Sin la Resurrección y sus frutos la consagración no se entiende porque el Señor Jesús está vivo, y sólo desde allí es posible la consagración”

“A distintos estados, a distintos modos de seguirle, es el Espíritu quien va revelando este llamado en el corazón de cada uno”

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Este tiempo de pandemia nos ha sacudido, ha irrumpido y nos ha sacado de nuestra cotidianeidad. Nos ha despojado. Despojado de tiempos, de encuentros, de modos de hacer, de modos de mirar, de agendas. Y en casos más fuertes también de la salud y hasta de la vida.

Tiempos fuertes si los hay. Tiempo que nos ha permitido escuchar el silencio con la posibilidad, no de viajar afuera, sino de ir hacia adentro. Y desde aquí es desde donde les comparto:

Soy María Cristina Martínez, consagrada en el Orden de Vírgenes, en la arquidiócesis argentina de Córdoba.

Y para contarles de qué se trata este estilo de vida, de vivir la consagración en el Orden de Vírgenes, quisiera partir del hecho fundamental que significa la Pascua y el 50° Aniversario de la aprobación del nuevo Ritual de Consagración de Vírgenes, vocación de la primera Iglesia, redescubierta en el riquísimo Concilio Vaticano II.

Sin la Resurrección y sus frutos la consagración no se entiende porque el Señor Jesús está vivo, y sólo desde allí es posible la consagración. Personalmente, nunca consagraría ni entregaría mi vida a una idea o a alguien que tuvo tal vez una buena propuesta pero que no estuviera vivo.

Él vive. Vive y mira. Vive y ama. Vive y llama, como lo hacía a las orillas del mar de Tiberíades. Y este llamado no es solamente para algunos. Él llama. A distintos estados, a distintos modos de seguirle, es el Espíritu quien va revelando este llamado en el corazón de cada uno. Y el llamado de cada uno es único, es personal, es bello, es santo, es evangélico.

Yo les cuento de este modo en que nos llamó a algunas de nosotras. Este llamado es un don, es un regalo, y como todo don, como dice San Pablo, siempre es para el bien de todos. Ese es el regalo de la virginidad consagrada, eso este don que el Señor nos ha hecho, nos regala día a día y para el bien de muchos.

A veces cuando decimos “virginidad consagrada” la gente lo simplifica diciendo: “¡Ah! Ustedes no se casan, ustedes no tienen hijos…”.

Y la verdad es que no es tan así… definitivamente no es así. Porque nuestro corazón no queda sin bodas ni nuestras entrañas sin hijos. Como decía al comienzo, Él está vivo, Él es el amor y Él da vida. Y la vida que da siempre es en abundancia; fecunda.

Cuando uno siente este llamado, desborda el deseo de un corazón sin fronteras, de un amor que abarque a muchos. Por eso la virgen consagrada es fundamentalmente alguien que ama. Y el amor, como nos dijo Jesús en la última cena, siempre es recibir de Él la palangana y la toalla.

El amor siempre se traduce en actitud de servicio. Servicio cotidiano; servicio de atender a un vecino, de escuchar a un enfermo; que es una actitud de vida; no solamente son gestos, sino que es una disponibilidad del corazón.

El amor se expresa en gestos concretos. Ese es el llamado a la virgen consagrada.

Este modo de pertenencia a Jesús, este desposarnos con Jesús, este Jesús que nos llama a un amor esponsal con Él, es de una intimidad honda y por eso también en el ritual de consagración, en un momento el obispo nos da, en uno de los signos más fuertes, el libro de la Liturgia de las Horas.

Rezar con la Iglesia y en su nombre la Liturgia de las Horas significa tener siempre presente a Dios a lo largo del día. No solamente en una actitud de Él y yo solos, infructuosamente intimista, sino unida a toda la Iglesia que alaba, celebra y da gracias.

El llamado al Orden de Vírgenes es una invitación muy fuerte a la intimidad con el Señor, en unión con toda la Iglesia. Y también un llamado indudable a tomar la palangana y la toalla para el servicio.

El servicio de la docencia a algunas, el servicio como enfermeras a otras, como profesionales según los dones de cada una. Cada una de nosotras va viviendo su profesión, su oficio, aquello que hace, en clave de servicio para el bien común y trabajando.

Nuestra consagración tiene esa simplicidad del Evangelio. De hecho no tenemos una Regla de vida como sí tienen las congregaciones religiosas.

La Regla para nosotras es el Evangelio; y el Evangelio es Jesús mismo. De ahí también la simplicidad del modo de consagración: Es seguir a Jesús en esta virginidad del corazón.

¿Qué significa esta virginidad, este llamado? Es esta integridad del corazón; este corazón indiviso; esta unidad interior. Esto no es fruto de nuestra bondad o mérito. Es un regalo de Dios. Y como gracia, se agradece. Y como gracia, se pide. Pedimos el don de la virginidad cada día y lo agradecemos cada día.

Esta llamada a la integridad de corazón es una llamada que el Señor hace a todo creyente. Podemos decir que todos estamos llamados a esta virginidad del corazón, que en nuestro caso es una virginidad también física, pero a la virginidad, a esta integridad del corazón estamos llamados todos.

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Virgen consagrada. Rito de Consagración presidido por el señor obispo diocesano.

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A nosotras el Señor nos llama a vivirlo desde ahora. Que será plena en el cara a cara, en el cielo.

Nos llama a vivirlo desde ya. Y se convierte así en un don profético. Profético porque anuncia lo que vamos a vivir todos, que es ser uno con Dios. Y ahí está la fuente de nuestra alegría. Dentro de la Iglesia este, en sencillez, es nuestro modo de vida.

Si ustedes nos ven en la calle, quizás por el aspecto, podrían decir: es una de tantas, porque en general no vestimos hábito. Y sí, como decían de Jesús: se hizo uno de tantos. En simplicidad y en intensidad de amor.

Aquí estamos, en comunión con toda la Iglesia, y en la belleza de cada una de las vocaciones reflejamos el rostro de la ternura de Dios. Asumiendo que es un caminito de cada día, la vírgenes consagradas nos sabemos hijas de la Iglesia Madre, esposas del Señor Esposo y madres de quienes esperan nuestro servicio concreto.

Claro, siempre mirando a aquella, nuestro modelo de Virginidad y de maternidad, María, que siendo una de tantas entregó su “sí” simple y concreto. Ojalá cada día podamos imitarla. Que ella nos bendiga a todos como Madre del Amor.

https://www.religiondigital.org/vida-religiosa/Cristina-Martinez-OCV-Vaticano-II-virgen-consagrada-vocacion-amor-hijas-esposas-madres-servicio-50-aniversario_0_2237176302.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter


Álvaro Serrano, creador de la web misaencasa.com

junio 4, 2020

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Foto: Álvaro Serrano

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Álvaro Serrano, creador de la web misaencasa.com

Somos el portal más grande de Misa en streaming

José Calderero de Aldecoa @jcalderero, publicado 4 de junio 2020

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Álvaro Serrano (Castañar de Ibor, 1986) dejó su acomodada vida de project manager en Iberia para entrar al seminario. Con el confinamiento de por medio, ha creado –junto con la ayuda de algunos compañeros– la página misaencasa.com, visitada en su primer mes de vida por 14.000 usuarios únicos y que ha recibido incluso el reconocimiento del Vaticano.

Además, está feliz con la llamada de este semanario, ya que cuando era estudiante universitario sufrió «cierto grado de persecución» por leernos.

Pediste una prueba al Señor para dar el paso de entrar al seminario. ¿Cuál fue?

Yo estaba estudiando Ingeniería Aeronáutica y un día, de camino a la facultad, nos encontramos con un evento de Orange y la liga ACB. Me apunté para el sorteo de un coche y fui uno de los tres preseleccionados. La prueba final era tirar a canasta desde el centro del campo. El concurso se realizaba desde hacía cuatro años y nadie había conseguido encestar.

Paralelamente, llevaba muchos años pensando que el sacerdocio podía ser mi camino. Incluso le había manifestado a mis padres mi intención de entrar al seminario, pero me aconsejaron que terminara antes la carrera.

Entonces, mientras me preparaba para lanzar, le dije al Señor: «Yo sé que tú quieres que sea sacerdote. Te propongo un pacto. Quiero que me muestres una señal física muy concreta. Si marco esta canasta, voy al seminario, porque es un claro ejemplo de que quieres que así sea».

Pues la pelota entró limpia. Me empezaron a tirar fotos por todos lados. Yo estaba entre contento y abrumado, por el coche y por el seminario.

¿Por qué te has alegrado tanto de la llamada de Alfa y Omega?

Me hace mucha ilusión porque he sufrido algunos episodios desagradables por leeros. Yo venía de un pueblo, de un ambiente protegido, y llegué a la capital. Fue un cambio muy grande. Elegí para vivir un colegio mayor de ideario católico, aunque desde el primer momento me sorprendió que solo íbamos a Misa la cocinera y yo.

Por aquel entonces –también ahora– era lector de Alfa y Omega. El problema surgió con un compañero que me echaba la culpa a mí, por ser católico, de los problemas que le ocurrían en su vida. Este chico, los jueves, iba siempre corriendo a la sala de prensa para llegar antes que yo y coger el periódico. Lo solía romper en mi cara o lo llenaba de escupitajos. Otras veces lo rompía y me lo metía por debajo de la puerta de la habitación.

No es comparable, ni mucho menos, a lo que sufren los cristianos perseguidos, pero he experimentado un cierto grado de persecución por leer Alfa y Omega.

¿Cómo surgió la iniciativa misaencasa.com?

Por culpa del coronavirus nos mandaron a casa y tuve que empezar a organizar mi propio horario. Hablando con otros seminaristas, les pregunté a qué hora escuchaban ellos la Misa por internet. Cada uno me decía una hora distinta y una parroquia diferente, así que decidí hacerme un Excel para aclararme un poco, y para elegir la mejor opción en función de las actividades que tuviera programadas cada día.

Empecé a recopilar los datos y se me ocurrió hacer una página web sencilla para que también mis compañeros del seminario pudieran tener claros los horarios en los que podían ver la Misa.

¿Y qué tal ha ido?

La verdad que muy bien. Se han sumado más de 115 parroquias de 22 diócesis y en solo un mes de vida se ha convertido en el portal más grande de España de emisión de Misas en directo.

En este primer mes, hemos tenido 14.000 usuarios únicos, e incluso nos han dado las gracias desde el Vaticano por permitir a numerosos fieles participar en la Eucaristía desde sus propias casas.

¿Qué pasará con la web ahora que la Misa ha vuelto de forma presencial a toda España?

Muchas de las parroquias, sobre todo las más grandes, van a seguir retrasmitiendo la Misa online. Además, he tratado de darle una vuelta de tuerca a la web y he creado una pestaña que se llama Espacio 3.0, donde curas youtubers comparten catequesis, reflexiones, comentarios exegéticos, clases…

Eso va a continuar en el tiempo. Y dentro de poco va a llegar otra novedad: 7C. Es una sección en la que voy a dialogar de una forma muy sencilla, muy clara, muy directa, con cada párroco que tiene su Misa en la web, para que nos cuente su testimonio, su vocación, cómo han vivido la situación del COVID-19, etcétera.

 


Francisco, a las vírgenes consagradas: “Sed mujeres de misericordia, expertas en humanidad”

junio 2, 2020

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Las vírgenes consagradas. Agencia SIC

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Francisco, a las vírgenes consagradas: “Sed mujeres de misericordia, expertas en humanidad”

Se cumple medio siglo de la aprobación del nuevo Rito de la Consagración

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“Que lo que está sucediendo en el mundo os sacuda: no cerréis los ojos y no huyáis, atravesad con delicadeza el dolor y el sufrimiento, perseverad en proclamar el Evangelio de la vida plena para todos”

“Tejed relaciones auténticas, que rescaten a los barrios de nuestras ciudades de la soledad y del anonimato”

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Las Vírgenes consagradas ‘cumplen’ medio siglo. Aunque la pandemia ha impedido la celebración del encuentro internacional prevista en Roma, el Papa ha querido agradecer el “signo de esperanza” que supone “vuestra forma de vida”.

“Ser consagradas al Señor en la virginidad vivida en su ambiente social y cultural ordinario, arraigadas en una Iglesia particular, en una forma de vida antigua y al mismo tiempo nueva y moderna”, una realidad que viven miles de mujeres en todo el mundo, a las que el Papa quiso animar.

“Proseguid en este camino, colaborad con los obispos para encontrar serios itinerarios de discernimiento vocacional y de formación inicial y permanente”, viviendo y haciendo vivir “el don de la sororidad”.

“¡No apaguéis la profecía de vuestra vocación!”, clamó el Papa, invitándolas a releer el nuevo rito ‘Ordo Virginum’, del que se cumplen 50 años.

“La consagración os reserva para Dios sin haceros ajenas al ambiente donde vivís y en el que estáis llamadas a realizar vuestro propio testimonio en el estilo de la proximidad evangélica”, subrayó el pontífice, pidiendo que “vuestra consagración virginal, con esta cercanía específica a los hombres y mujeres de hoy, ayude a la Iglesia a amar a los pobres, a reconocer la pobreza material y espiritual, a socorrer a los más frágiles e indefensos, a los que sufren por la enfermedad física y psíquica, a los pequeños y a los ancianos, a los que corren el riesgo de ser descartados”.

Sed mujeres de misericordia, expertas en humanidad. Mujeres que creen «en lo revolucionario de la ternura y del cariño»”, glosó el Papa.

“Que lo que está sucediendo en el mundo os sacuda: no cerréis los ojos y no huyáis, atravesad con delicadeza el dolor y el sufrimiento, perseverad en proclamar el Evangelio de la vida plena para todos”, pidió, hablando de la pandemia.

Tejed relaciones auténticas, que rescaten a los barrios de nuestras ciudades de la soledad y del anonimato. Sed capaces de parresía, pero mantened alejada la tentación del parloteo y del chisme. Tened la sabiduría, la iniciativa y la autoridad de la caridad, para oponeros a la arrogancia y prevenir los abusos de poder”, concluyó Francisco.

Mensaje del Papa

Queridas hermanas: 

1.- Hace cincuenta años la Sagrada Congregación para el Culto Divino, por mandato de san Pablo VI, promulgaba el nuevo Rito de la Consagración de las vírgenes. La pandemia aún en curso ha obligado a aplazar el encuentro internacional convocado por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica para celebrar este importante aniversario.

Sin embargo, deseo igualmente unirme a vuestra acción de gracias por este «doble don del Señor a su Iglesia» ―como os dijo san Juan Pablo II con ocasión del 25 aniversario―: el Rito renovado y un Ordo fidelium «restituido a la comunidad eclesial» (Discurso a las participantes en el Congreso Internacional del Ordo virginum, 2 junio 1995). 

Vuestra forma de vida encuentra su primera fuente en el Rito, tiene su configuración jurídica en el can. 604 del Código de Derecho Canónico, y desde 2018 en la Instrucción Ecclesiae Sponsae imago. Vuestra llamada pone de relieve la inagotable y multiforme riqueza de los dones del Espíritu del Resucitado, que hace nuevas todas las cosas (cf. Ap 21,5).

Al mismo tiempo, es un signo de esperanza: la fidelidad del Padre pone aún hoy en el corazón de algunas mujeres el deseo de ser consagradas al Señor en la virginidad vivida en su ambiente social y cultural ordinario, arraigadas en una Iglesia particular, en una forma de vida antigua y al mismo tiempo nueva y moderna. 

Acompañadas por los obispos, habéis profundizado en la especificidad de vuestra forma de vida consagrada, experimentando que la consagración os constituye en la Iglesia un Ordo fidelium particular. Proseguid en este camino, colaborad con los obispos para encontrar serios itinerarios de discernimiento vocacional y de formación inicial y permanente.

En efecto, el don de vuestra vocación se manifiesta en la sinfonía de la Iglesia, que se edifica cuando puede reconocer en vosotras mujeres capaces de vivir el don de la sororidad.

2.- Cincuenta años después del Rito renovado, quisiera deciros: ¡no apaguéis la profecía de vuestra vocación! Estáis llamadas, no por mérito vuestro, sino por la misericordia de Dios, a hacer resplandecer en vuestra existencia el rostro de la Iglesia, Esposa de Cristo, que es virgen porque, a pesar de estar compuesta por pecadores, custodia íntegra la fe, concibe y hace crecer una humanidad nueva. 

Juntamente con el Espíritu, con toda la Iglesia y con todos los oyentes de la Palabra, estáis invitadas a entregaros a Cristo y a decirle: «¡Ven!» (Ap 22,17), para permanecer en la fuerza dada por su respuesta: «¡Sí, vengo pronto!» (Ap 22,20).

Esta visita del Esposo es el horizonte de vuestro camino eclesial, vuestra meta, la promesa que hay que acoger cada día. De este modo «podréis ser estrellas que orientan el camino del mundo» (BENEDICTO XVI, Discurso a un grupo de vírgenes consagradas con ocasión del Segundo Congreso del “Ordo Virginum”, 15 mayo 2008). 

Os invito a releer y meditar los textos del Rito, donde resuena el sentido de vuestra vocación: estáis llamadas a experimentar y testimoniar que Dios, en su Hijo, nos ha amado primero, que su amor es para todos y tiene la fuerza de transformar a los pecadores en santos. En efecto, «Cristo amó a su Iglesia: Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra» (Ef 5,25-26).

Vuestra vida revelará la tensión escatológica que anima a toda la creación, que impulsa toda la historia y nace de la invitación del Resucitado: “Levántate, hermosa mía y vente” (cf. Ct 2,10; ORÍGENES, Homilías sobre el Cantar de los cantares II,12).

3.- La Homilía propuesta por el Rito de Consagración os exhorta: «Amad a todos y dad preferencia a los pobres» (n. 29). La consagración os reserva para Dios sin haceros ajenas al ambiente donde vivís y en el que estáis llamadas a realizar vuestro propio testimonio en el estilo de la proximidad evangélica (cf. Ecclesiae Sponsae imago, 37-38).

Que vuestra consagración virginal, con esta cercanía específica a los hombres y mujeres de hoy, ayude a la Iglesia a amar a los pobres, a reconocer la pobreza material y espiritual, a socorrer a los más frágiles e indefensos, a los que sufren por la enfermedad física y psíquica, a los pequeños y a los ancianos, a los que corren el riesgo de ser descartados. 

Sed mujeres de misericordia, expertas en humanidad. Mujeres que creen «en lo revolucionario de la ternura y del cariño» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 288). La pandemia nos enseña que «es tiempo de eliminar las desigualdades, de reparar la injusticia que mina de raíz la salud de toda la humanidad» (Homilía en la Celebración de la Divina Misericordia, 19 abril 2020).

Que lo que está sucediendo en el mundo os sacuda: no cerréis los ojos y no huyáis, atravesad con delicadeza el dolor y el sufrimiento, perseverad en proclamar el Evangelio de la vida plena para todos. 

La Oración de consagración, que invoca para vosotras los dones multiformes del Espíritu, pide que viváis en una casta libertas (Rito de la Consagración de las vírgenes, 38).

Que este sea vuestro estilo de relación, para ser signo del amor esponsal que une a Cristo con la Iglesia, virgen madre, hermana y amiga de la humanidad. Con vuestra bondad (cf. Flp 4,5), tejed relaciones auténticas, que rescaten a los barrios de nuestras ciudades de la soledad y del anonimato.

Sed capaces de parresía, pero mantened alejada la tentación del parloteo y del chisme. Tened la sabiduría, la iniciativa y la autoridad de la caridad, para oponeros a la arrogancia y prevenir los abusos de poder. 

4.- En la solemnidad de Pentecostés, deseo bendecir a cada una de vosotras, así como a las mujeres que se están preparando para recibir esta consagración y a todas las que la recibirán en el futuro.

«El Espíritu Paráclito es dado a la Iglesia como principio inagotable de su alegría de esposa de Cristo glorificado» (S. PABLO VI, Exhort. ap. Gaudete in Domino, 29).

Como signo de la Iglesia esposa, que podáis ser siempre mujeres de la alegría, a ejemplo de María de Nazaret, mujer del Magnificat, madre del Evangelio viviente. 

Roma, San Juan de Letrán, 31 de mayo de 2020, solemnidad de Pentecostés. 

FRANCISCO 

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10 jóvenes monjas de Iesu Communio hablan de su vocación, sus llamadas, miedos y encuentros con Dios

mayo 6, 2020

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Novicias y postulantes de Jesu Communio que desean consagrarse a Dios para siempre en la vida religiosa contemplativa.

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10 jóvenes monjas de Iesu Communio hablan de su vocación, sus llamadas, miedos y encuentros con Dios

Son jóvenes, muchas con estudios universitarios y algunas incluso con carreras profesionales. Pero un día decidieron dejar todo para entregarse completamente para el Señor como monjas de vida contemplativa.

Son Carla, Irene, Raquel, Carlota, Andrea… chicas que superan por poco los 20 años. Provienen de Madrid, Barcelona, Valencia, de ciudades y pueblos de toda España, y ahora son novicias y postulantes en Iesu Communio, instituto religioso fundado por la Madre Véronica Berzosa, y que con sus más de 200 religiosas en sus dos monasterios representan todo un fenómeno vocacional.

En la localidad valenciana de Godella se encuentra la primera fundación de Iesu Communio, carisma nacido en el burgalés monasterio de La Aguilera.

Precisamente, para mostrar al mundo la belleza de la vocación religiosa y la alegría que transmiten estas jóvenes monjas, la Archidiócesis de Valencia pidió el testimonio de algunas de las religiosas y el instituto ha publicado un bonito vídeo en el que intercala esta llamada de diez chicas jóvenes que todavía no han realizado los votos perpetuos.

Las jóvenes muestran de manera sencilla y amorosa cómo conocieron a Dios, el momento que cambió sus vidas, la llamada a la vida religiosa, los miedos y por último la alegría que se transmite cuando se vive en la voluntad de Dios.

Aunque en el vídeo los testimonios de estas diez chicas se van intercalando, en ReL hemos agrupado cada uno de ellos para así mostrar cada historia con un rostro y un nombre.

La primera de ellas es Carla, una joven madrileña de 24 años. “A los 15 años tras la muerte repentina de mi padre decidí alejarme de la Iglesia y de Jesús, le eché la culpa de su muerte y del sufrimiento”, afirma. Sin embargo, años después acabó yendo a la JMJ de Cracovia de 2016 y a la vuelta hacia Madrid su grupo paró en Lourdes. “Ahí cambió mi vida”, confiesa.

Recuerda la canción que dice que “nadie te ama como yo”. En ese momento tuvo la “certeza” de que nadie la amaba como Dios, “que Él siempre había estado ahí, que en todo ese sufrimiento que había pasado Él estaba, que me conocía y que iba a amar siempre”.

Visitando a las que son hoy sus hermanas, a Carla le llamó la atención la mirada que tenían. “Dije: ‘esa mirada la quiero para mí’. Eran muchas miradas en una sola, la de Jesús”.

Sin embargo, esta madrileña no fue ajena al “miedo a la vocación” porque “era una renuncia a poder ser madre. Pero cuando llegué a esta casa descubrí que esto no era así, que la maternidad que me regalaba Jesús era inimaginable con lo que yo podía pensar”. Y finalmente, “arrasada por Él decidí seguirlo y feliz hasta hoy”.

María tiene 23 años, es también madrileña y tan sólo lleva ocho meses en Iesu Communio. Esta joven estaba acabando Enfermería cuando empezó a sentir esta llamada.

Pero un domingo en misa en el Evangelio escuchó cómo Jesús miraba a Pedro. “Sentí en ese momento que miraba a mí y sentí que sabía toda mi historia y que me quería para Él”.

Un momento crucial se produjo escuchando al Papa que dijo que el designio de Dios hace a esa persona bailar y cantar al corazón.

“Es verdad que ahí lo reconocí. Fue como: ‘María, ya sabes dónde canta y baila tu corazón’. Y es el único lugar”, explica. Así fue como dijo sí al Señor y a esta vida religiosa, que la define “como si te hubiera tocado la lotería, mucho mejor”.

Irene tiene 25 años y lleva ya año y medio en este monasterio. Antes de ingresar en Iesu Communio cursó una Ingeniería e incluso llegó a trabajar en una empresa. Desde siempre la Física y la Matemáticas le encantaban, y cree que “visto ahora siento que el universo, los planetas me hablaban de alguien pero entonces no lo conocía”.

En su día a día entró –según cuenta- “en un mundo superficial, para así no sufrir”. Pero Irene asegura que en una Eucaristía, en la consagración, cayó de rodillas por primera vez y “alguien dentro de mí, y que yo ahora creo que son mis hermanas, oró: ‘Hágase’”.

Antes de dar el paso definitivo esta joven trabajaba en una empresa de pararrayos, justo en el proceso de duda sobre su vocación. ¿Para qué sirve la vida contemplativa?, se preguntaba.

Y la respuesta la encontró en su trabajo: “El rayo impacta en el pararrayos, y para que no dañe a nadie se introduce en la tierra. Yo entonces vi cómo Dios me explicaba la vida contemplativa. El amor de todo un Dios poderoso se quiere derramar para que así llegue la vida a tantos que no lo conocen”.

Otra de las jóvenes que cuenta su experiencia es Ione. Sentía un “vacío muy grande”, con muchas preguntas en su vida y en el mundo a las que no encontraba respuesta. Y entonces se encontró con Dios, “un amor que no había sentido en mi vida”, y que estaba por encima de todas las cosas que ella no aceptaba de sí misma.

Ella también estudió Enfermería y un suceso la tocó profundamente. Una camilla entró a toda prisa con una mujer que se había intentado suicidar, estaba inconsciente pero cuando la recuperaba únicamente gritaba: ‘¡dejad que me muera!’. Y a mí esto me atravesó”.

Un año después fue a la JMJ de Madrid y en la peregrinación pasó por La Aguilera. “Para mí fue como un golpe, un shock de repente. Pensé: ‘no estoy loca, lo mismo que me pasa a mí les ha pasado a estas mujeres’”, recuerda.

Y en aquel instante sintió un “deseo enorme” de seguir a Jesús. Y confiesa que “desde ese momento tuve la certeza de que nunca en mi vida iba a sentirme sola y que tenía un Amor al que recurrir”.

María es una joven valenciana que dice que desde niña siempre había dicho que nunca sería monja. Ahora lo es. Antes de llegar a Iesu Communio tras ser llamada por Dios afirma que “me he pasado la vida buscando el amor”.

Y así fue como hizo una experiencia en las misiones. A la vuelta sintió que “Dios me pedía algo diferente pero no sabía lo que quería, y entonces yo estaba perdida y desorientada”.

Empezó a rezar todos los días con las hermanas pidiendo a Dios que le dijera qué quería de ella, hasta que un día mientras oraba recibió contestación: “bienvenida a esta casa, que era mi casa”. Y así fue el proceso de ir “rindiéndose” ante el Señor hasta que por primera vez pudo decir: “Lo que tú quieras”.

Andrea es de Barcelona y tiene 23 años. “Siento que conocía al Señor de oídas pero un día hizo luz en mi corazón. Su vida era una exigencia constante. Se ponía metas “intentando encontrar la felicidad, el amor”, pero cuando las alcanzaba “veía que había puesto todo mi ser en una cosa que de repente me dejaba vacía, no me daba respuesta”.

Como a otras muchas de las hermanas, una peregrinación fue un punto de inflexión. Y así llegó igualmente a conocer de verdad a las religiosas de Iesu Communio.

“Estaba acostumbrada a las redes sociales, ver imágenes de vidas aparentemente perfectas, escaparates donde pones tus sueños, pero al final eran sólo imágenes que no llevaban a nada real. Pero por primera vez veía a gente feliz, de carne y hueso. Y aquello me fascinó, ya no me podía conformar con la vida que estaba llevando”.

Popi lleva en la comunidad tan sólo 10 meses. Esta joven confiesa que “tenía fe pero para mí era como una especie de carga de la que tienes que tirar, una serie de normas que tienes que cumplir o una talla que dar frente a Dios y los demás”.

Poco a poco, Dios fue trabajando en ella y le fue mostrando que la quería en este monasterio. “¿Cómo voy a tener vocación?”, se preguntaba también. Y entonces un día Dios habló: “Te quiero así, como estás ahora”. Y este fue el punto definitivo para dar este paso en su vida.

Carmen tiene 20 años. “Empecé a salir de fiesta muchísimo, buscaba la vida en mis amigas, en los viajes, en mis estudios…”, relata esta joven. En una peregrinación se sintió por primera vez “amada de arriba abajo” por el Señor, y su vida fue cambiando.

A su alrededor había gente sufriendo mucho, jóvenes que no encontraban sentido a su vida, drogas, depresiones… “Esto me cuestionaba todo”, confiesa.

“Me ayudó mucho el testimonio de una monja que era joven y que quería vivir con radicalidad, entregárselo todo a Jesús. Y su lema era ‘todo o nada’. Me cautivó y dije: ‘yo también quiero entregar todo a Jesús”, destaca Carmen.

Carlota es una barcelonesa de 22 años que asegura que “no entendía por qué teniéndolo todo sentía que no tenía nada, sino un vacío enorme”. Buscaba llenarlo ayudando en comedores sociales, dando clases de refuerzo y comida a gente sin techo. Incluso empezó Enfermería.

No quería ser monja, y sonriendo asegura que como mucho misionera. Su mejor amigo le propuso que hiciera una experiencia de fin de semana con unas monjas para así “descartar” la vocación.

Pero lo que descartó fue la vida que había fuera pues allí había encontrado lo que anhelaba, no sin miedo porque en su vida hasta entonces no cabía la posibilidad de ser religiosa.

Por último Raquel es una joven de 23 años que lleva siete meses en Iesu Communio. Proviene de una familia cristiana pero al final en su vida “el Señor era una cosa más, sin importancia, porque tocaba y ya está”.

Igualmente, en una peregrinación Dios la “traspasó con una Palabra”. Sentía que la llamaba y ella le amaba pero confiesa que le daba “muchísimo miedo” poder equivocarse.

Sin embargo, Raquel relata que “Dios no ha forzado absolutamente nada, sino que a través de la Iglesia todo ha sido libertad en mi vida. Esto te sobrecoge y te atrae de una manera que no puedes negarle. Decirle que no sería como negar lo mejor que me ha pasado en la vida”.

Vea aquí el vídeo testimonial de estas jóvenes de Iesu Communio


Vida comunitaria y “relaciones virtuales”

diciembre 1, 2019

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¿Cómo acompañar a las jóvenes que sienten en su corazón la llamada de Dios a seguirlo más de cerca en la vida religiosa?

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Vida comunitaria y “relaciones virtuales”

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Uno de los retos que tiene la pastoral vocacional hoy y concretamente en nuestra Orden de Agustinos Recoletos, es el de hablarles y de presentarles a las nuevas vocaciones el estilo de vida comunitario, tal y como lo quiso San Agustín y que se encuentra reflejado al inicio de la Regla cuando dice: Lo primero para lo que se han congregado en la comunidad es para que habiten unánimes en la casa y tengan una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia  Dios (1,2).

Cómo hablarles a los jóvenes de esa vivencia comunitaria, cuando sabemos que es mucho más que una simple reunión de amigos o un encuentro de personas; que la vida comunitaria incluye mucho más que vivir en una misma casa.

Es crear una nueva familia, unida no por los lazos de sangre, sino por el mismo ideal de seguir a Cristo, casto, pobre y obediente, buscando hacer realidad aquello de “una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia Dios”.

La mayoría de estos jóvenes, aquellos que catalogamos hoy como millennials [1] o centennials [2], pasan la mayor parte de su día frente a una pantalla, buscando muchas veces, llenar la soledad o un vacío afectivo o simplemente ser aceptados y escuchados dentro de un grupo de “iguales” en el que no son ni juzgados ni rechazados.

Estos jóvenes que están tocando las puertas de nuestra comunidad con el deseo de ser agustinos recoletos, viven una experiencia de “relaciones virtuales”, a través de la Internet y de los diversos medios de comunicación, de las redes sociales, el WhatsApp; de todos estos medios, a través de los cuales, ellos, que han nacido ya en un mundo completamente digitalizado y virtual, se mueven en el día a día.

A ellos les cuesta vivir y manifestar aquello que no tienen en el diccionario de su vida, que no conocen; aquello que incluso –me atrevo a decirlo- no saben lo que es, aunque se caractericen por la investigación.

A estos jóvenes, el Papa Francisco les escribía, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud el 25 de marzo del año 2018: «No dejen que el resplandor de la juventud se apague en la oscuridad de una habitación cerrada en la que la única ventana para ver el mundo sea el ordenador y el Smartphone (…) Abran las puertas de su vida: Que su ambiente y su tiempo estén ocupados por personas concretas, relaciones profundas, con las que puedan compartir experiencias auténticas y reales en su vida cotidiana, para no perder tiempo y energías con fantasmas que no tienen rostro ni consistencia» [3].

¿Cómo hacer realidad aquello que es esencial en nuestro carisma con personas “normales”, reales, con seres humanos con dificultades, errores, cualidades, con una serie de situaciones netamente humanas, cuando la mayor parte de su vida, estos jóvenes han crecido viviendo entre ellos unas “relaciones virtuales”, mal llamadas por ellos mismos “personales” y “afectivas”; cuando muchos de sus “amigos” están en la Internet, en el Facebook, en el Instagram o en el Twitter y no en la realidad; cuando son jóvenes que pasan la mayor parte de su tiempo chateando y el máximo de relación que tienen con una persona es a través de una video-llamada, pero no comparten el día a día con amigos o familiares, en el tú a tú de una mesa, de una reunión, de un encuentro?.

Una encuesta realizada a jóvenes españoles, dice que “Nueve de cada diez adolescentes entre 14 y 16 años tiene un perfil propio en una red social y lo usa para poder sentirse integrado en el grupo, aunque la gran mayoría, el 83,5%, reconoce que sabe que en las redes sociales se miente más que en el cara a cara.

Entre sus preferencias, utilizan Instagram «para publicar y ser vistos», Youtube «para consumir contenidos y sentirse fans», Twitter «para seguir a sus ídolos» y Facebook «como plataforma para juegos y mantener amistades lejanas», mientras WhatsApp es la herramienta para el contacto cotidiano con amigos y familiares” [4].

En el mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, en la Solemnidad de la Ascensión del Señor, en 2019, el Papa Francisco escribió: «Es evidente que, en el escenario actual, la social network community no es automáticamente sinónimo de comunidad. En el mejor de los casos, las comunidades de las redes sociales consiguen dar prueba de cohesión y solidaridad; pero a menudo se quedan solamente en agregaciones de individuos que se agrupan en torno a intereses o temas caracterizados por vínculos débiles. Además, la identidad en las redes sociales se basa demasiadas veces en la contraposición frente al otro, frente al que no pertenece al grupo: este se define a partir de lo que divide en lugar de lo que une, dejando espacio a la sospecha y a la explosión de todo tipo de prejuicios (étnicos, sexuales, religiosos y otros). Esta tendencia alimenta grupos que excluyen la heterogeneidad, que favorecen, también en el ambiente digital, un individualismo desenfrenado, terminando a veces por fomentar espirales de odio. Lo que debería ser una ventana abierta al mundo se convierte así en un escaparate en el que exhibir el propio narcisismo» [5].

Los consagrados sabemos que es Dios quien nos congregaa través de nuestros superiores, como hermanos, llegados de diversas partes del mundo, con culturas distintas y edades diferentes en la misma casa; para ello no se hace una “solicitud de amistad” (como la del Facebook) a la espera de ser aceptado en el grupo, quién sabe en qué categoría: mejores amigos, amigos, conocidos… Tampoco se hace a través de una “petición de seguimiento” (como en el Twiter). Simplemente, es el voto de obediencia el que hace posible conocer nuevos hermanos, convivir con ellos y hacerlos parte integral de la vida: nuestra nueva y “real” familia.

Aquí está el desafío de la pastoral vocacional hoy y de los formadores en los seminarios y casas de formación, ahí tenemos el gran reto de hacer asequible, vivible, atrayente y real nuestro carisma de agustinos recoletos; algo que no es virtual sino real, completamente humano.

Es quizá, esta una de las razones por la que muchos jóvenes cuando ingresan al seminario o a la casa de formación se desencantan de la vida religiosa, de la vida comunitaria, porque pensaban que era tan fácil como un clic mediante el cual se apaga una pantalla, se elimina un contacto o se bloquea a alguien que no se quiere porque ha dicho o publicado algo mal. Se piensa que la vida cotidiana es tan fácil como un like y no es así.

Es verdad que las redes sociales son hoy un “areópago” de evangelización y que a través de ellas muchos que sienten la llamada a la vida religiosa o sacerdotal, buscan congregaciones o diócesis, con las que se ven identificados por su carisma, apostolado o trabajo social; por eso incluso, muchas comunidades religiosas han contratado a expertos en posicionamiento en las búsquedas en Google para aparecer en las primeras opciones cuando alguien escriba, por ejemplo, “cómo ser monja”, según lo afirma el diario El País, de España [6].

En algunos lugares se utilizan incluso, plataformas vocacionales como el caso de “Twelves”, una red o plataforma social privada católica que pretende servir de ayuda a aquellos adolescentes y jóvenes que buscan en su vida la voluntad de Dios [7]. Este tipo de redes, pretenden convertirse en una herramienta educativa para potenciar una comprensión de la vida cristiana en clave vocacional, utilizando un entorno y lenguaje habitual entre los adolescentes y jóvenes del siglo XXI, tal como son las redes sociales [8].

Se pudiera pensar que esta es también, una de las razones  por las que el joven “vocacionado” no sabe comprender la realidad del otro, entender que también se equivoca, aceptar que no es un hermano irreal o virtual, sino alguien de carne y hueso, que como él sufre, pasa necesidades y quiere también tener una experiencia de Dios y construir su santidad en la vivencia de la vida comunitaria, al ejemplo de la primitiva comunidad cristiana y de Agustín de Hipona.

¿Cómo hablar de vida comunitaria a los jóvenes que solo tienen en su vida “relaciones virtuales”? Es una pregunta que no puede dejarnos con los brazos cruzados y que se convierte en el gran reto, apasionante por demás, de la pastoral vocacional hoy, el desafío de los que hemos recibido el encargo de acompañar a los jóvenes que sienten en su corazón la llamada de Dios a seguirlo más de cerca en la vida religiosa.

Juan Pablo Martínez Peláez OAR

 

[1] Millennials: Nacidos entre 1980 y 1996. Quienes acuñaron este término, William Strauss y Neil Howe, consideran que son sobre protegidos, orientados al trabajo en equipo, convencionales y exitosos, les interesa menos estar informados de política, tienen más atributos de liderazgo que otras generaciones, los motivan el disfrute y los desafíos, valoran la libertad para realizar su trabajo y sus proyectos personales, son innovadores y cuestionan la autoridad de sus superiores. Esta generación pide que las empresas se ajusten a sus necesidades (y no vicesersa). Son considerados inmigrantes digitales porque nacieron en una era analógica e hicieron la transición al mundo digital. (Fuente: Mónica Silva Saldaña. Revista AVIANCA. Octubre 2019).

[2] Centenials: Nacidos entre 1997 y 2014. Son nativos digitales que han crecido en la era tecnológica. Es la primera generación en tener acceso a Internet desde una edad temprana. Son realistas, pragmáticos, tienen mayor capacidad y rapidez en el análisis de datos, les preocupan el medio ambiente, la sostenibilidad del planeta y la movilidad. Son más religiosos que las demás generaciones (en Estados Unidos, por ejemplo el 41% asiste a la Iglesia). Es la generación que menos se expone a riesgos, las compras online y las reseñas de otros usuarios marcan su forma de consumir. Tienen una conciencia responsable y son menos consumistas que los millennials. Tienen una educación bilingüe y tienen una actitud de rebeldía contra el sistema político. (Fuente: Mónica Silva Saldaña. Revista AVIANCA. Octubre 2019).

[3]  https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/02/22/mens.html.

[4] http://www.rtve.es/noticias/20190122/835-adolescentes-espanoles-cree-redes-sociales-se-miente-mas-cara-cara/1872691.shtml.

[5] https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/01/24/mens.html

[6] https://cincodias.elpais.com/cincodias/2015/04/15/emprendedores/1429099031_999990.html

[7] http://vocacionyactualidad.blogspot.com/2015/03/twelves-una-espectacular-red-social.html.

[8] Ibíd.

Vida comunitaria y «relaciones virtuales»


¿Qué es el Ministerio de Padres y Madres Orantes?

noviembre 4, 2019

 

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El Ministerio de Padres y Madres Orantes celebró el 20 aniversario en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Miami, Florida. 12. julio 2019

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Qué es el Ministerio de Padres y Madres Orantes?

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El Ministerio Padres y Madres Orantes (MPMO) son grupos de padres y madres llenos de amor a Dios y a sus familias, que se han formado como “Ministerios de Padres y Madres Orantes” en diferentes Parroquias de Miami y otros lugares de los Estados Unidos y de varios países de la América Latina.

Estos grupos de padres y madres en oración se han formado en MPMO debido a la gran necesidad que tienen los padres de familia de ayudar a los hijos a desarrollarse como personas de bien y para ayudarles a defenderse de todos los peligros a que están expuestos los jóvenes en esta sociedad actual.

(Los padres recurren a la oración…) Por el dolor que están sintiendo al ver los hijos acosados por los peligros de la droga, el licor, la violencia, el sexo libre y por todo tipo de peligros que los acechan y, lo más doloroso de todo, verlos tan alejados de Dios. Debido también a la dificultad que están teniendo los padres de familia para comunicarse con los hijos. Los hogares se han convertido en centros de angustia y discordias por la falta de comprensión entre los miembros de la familia.

Nuestros hijos, hoy más que nunca, necesitan de nuestras oraciones, para su protección y salvación. Si logramos que en cada hora del día se esté orando por nuestros hijos y los hijos del mundo entero, en algún lugar de este planeta… estaremos ayudando a la Virgen María a aplastarle la cabeza a Satanás.

Sabemos que las oraciones de los padres nunca son desatendidas por Dios y especialmente si nuestra intercesora y presentadora de las oraciones, es la misma Virgen María. Así lo hizo en las bodas de Caná, cuando vio que a los novios se les estaba acabando el vino, ella le pidió a su hijo Jesús, que hiciera su primer milagro, y Jesús, aunque le dijo que no había llegado su hora, la complació y convirtió el agua en el mejor vino.

Unámonos a ella, pues, en esta gran misión de salvar a nuestros hijos y los hijos del mundo entero, estando seguros de que Jesús también la complacerá en esta petición.

Objetivos específicos de cada Ministerio de Padres y Madres Orantes que, al estar unidos, forman el Ejército Eucarístico del Ministerio PMO

  • Salvar a nuestros hijos. No sólo eso, sino que queremos que se conviertan en apóstoles fieles y sumisos al llamado del Señor.
  • Nos unimos a la Bienaventurada Virgen María, Madre de Cristo, en el silencio de la oración de corazón pidiendo por nuestros hijos.
  • Orar incansablemente para defender a nuestros hijos siguiendo el ejemplo de Santa Mónica, madre de San Agustín.

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Planes de acción del MPMO

  • Misa y Hora Santa mensual de alabanza, petición y reparación por nuestros hijos.
  • Celebración especial el día 1ro. de Enero de cada año, en honor a la Madre de Cristo.
  • Ayudar a formar los grupos en cada Parroquia que se nos solicita, en cualquier País que lo desee.
  • Programas de radio en diferentes emisoras para dar ayuda y consuelos a los padres de familia.
  • Ofrecer conferencias y retiros de formación espiritual y sobre la relación entre los miembros de la familia.
  • Congresos de Padres y Madres Orantes en diferentes Países o Parroquias.
  • Distribución de folletos de formación en las Parroquias que tengan los Ministerios de PMO o en las que lo soliciten.
  • Poner a disposición de todos, por una donación mínima, material de recurso para evangelizar; tales como libros, vídeos, CDs de audio, etc.

Nuestra misión es ayudar a papá y mamá a trasmitir la fe, las virtudes y valores cristianos a los hijos y a formar hogares que sean dignos templos donde se desarrolle una familia sana y feliz.

Les enviamos muchas bendiciones y les recordamos que “oren y confíen”.

Luis y Loly García
Fundadores

fundadores

Quienes Somos

Celebración del 20 Aniversario del MPMO

NOTA: Este Ministerio de Padres y Madres Orantes tiene especial devoción a Santa Mónica, referente irrenunciable de las madres cristianas católicas. Modelo de esposas y madres cristianas. Entre sus recursos de inspiración cuentan con una bella oración en la que se implora la intercesión de Santa Mónica y San Agustín.

“Dios de bondad, consolador de los que lloran, tú que, lleno de compasión, acogiste las lágrimas que Santa Mónica derramaba pidiendo la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por la intercesión de ambos, el arrepentimiento sincero de nuestros pecados y los de nuestros hijos. Que ellos vuelvan a ti como lo hizo San Agustín.

Santa Mónica, Madre de San Agustín, sigue rogando por las madres y por sus hijos, por las esposas y sus maridos, y por todos los pobres pecadores que necesitamos convertirnos.
Amén”


Hay salida para los jóvenes, según Christus vivit

octubre 9, 2019

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No dejes que te roben la esperanza y la alegría. Atrévete a ser más, porque tu ser importa más que cualquier cosa.

 

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Hay salida para los jóvenes, según Christus vivit

 

103. En este capítulo me detuve a mirar la realidad de los jóvenes en el mundo actual. Algunos otros aspectos aparecerán en los siguientes capítulos. Como ya dije, no pretendo ser exhaustivo con este análisis.

Exhorto a las comunidades a realizar con respeto y con seriedad un examen de su propia realidad juvenil más cercana, para poder discernir los caminos pastorales más adecuados. Pero no quiero terminar este capítulo sin dirigir algunas palabras a cada uno.

104. Te recuerdo la buena noticia que nos regaló la mañana de la Resurrección: que en todas las situaciones oscuras o dolorosas que mencionamos hay salida.

Por ejemplo, es verdad que el mundo digital puede ponerte ante el riesgo del ensimismamiento, del aislamiento o del placer vacío. Pero no olvides que hay jóvenes que también en estos ámbitos son creativos y a veces geniales. Es lo que hacía el joven venerable Carlos Acutis.

105. Él sabía muy bien que esos mecanismos de la comunicación, de la publicidad y de las redes sociales pueden ser utilizados para volvernos seres adormecidos, dependientes del consumo y de las novedades que podemos comprar, obsesionados por el tiempo libre, encerrados en la negatividad.

Pero él fue capaz de usar las nuevas técnicas de comunicación para transmitir el Evangelio, para comunicar valores y belleza.

106. No cayó en la trampa. Veía que muchos jóvenes, aunque parecen distintos, en realidad terminan siendo más de lo mismo, corriendo detrás de lo que les imponen los poderosos a través de los mecanismos de consumo y atontamiento. De ese modo, no dejan brotar los dones que el Señor les ha dado, no le ofrecen a este mundo esas capacidades tan personales y únicas que Dios ha sembrado en cada uno.

Así, decía Carlos, ocurre que “todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias”. No permitas que eso te ocurra.

107. No dejes que te roben la esperanza y la alegría, que te narcoticen para utilizarte como esclavo de sus intereses. Atrévete a ser más, porque tu ser importa más que cualquier cosa. No te sirve tener o aparecer. Puedes llegar a ser lo que Dios, tu Creador, sabe que eres, si reconoces que estás llamado a mucho.

Invoca al Espíritu Santo y camina con confianza hacia la gran meta: la santidad. Así no serás una fotocopia. Serás plenamente tú mismo.

108. Para eso necesitas reconocer algo fundamental: ser joven no es sólo la búsqueda de placeres pasajeros y de éxitos superficiales. Para que la juventud cumpla la finalidad que tiene en el recorrido de tu vida, debe ser un tiempo de entrega generosa, de ofrenda sincera, de sacrificios que duelen pero que nos vuelven fecundos. Es como decía un gran poeta:

«Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

Si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado
» [61].

109. Si eres joven en edad, pero te sientes débil, cansado o desilusionado, pídele a Jesús que te renueve. Con Él no falta la esperanza. Lo mismo puedes hacer si te sientes sumergido en los vicios, las malas costumbres, el egoísmo o la comodidad enfermiza. Jesús, lleno de vida, quiere ayudarte para que ser joven valga la pena. Así no privarás al mundo de ese aporte que sólo tú puedes hacerle, siendo único e irrepetible como eres.

110. Pero quiero recordarte también que «es muy difícil luchar contra la propia concupiscencia y contra las asechanzas y tentaciones del demonio y del mundo egoísta si estamos aislados. Es tal el bombardeo que nos seduce que, si estamos demasiado solos, fácilmente perdemos el sentido de la realidad, la claridad interior, y sucumbimos» [62].

Esto vale especialmente para los jóvenes, porque ustedes unidos tienen una fuerza admirable. Cuando se entusiasman por una vida comunitaria, son capaces de grandes sacrificios por los demás y por la comunidad. En cambio, el aislamiento los debilita y los expone a los peores males de nuestro tiempo.

[61] Francisco Luis Bernárdez, «Soneto», en Cielo de tierra, Buenos Aires 1937.

[62] Exhort. ap. Gaudete et exsultate (19 marzo 2018), 140.

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20190325_christus-vivit.html

 


Oración a santa Mónica: ¡Ayuda a mi hijo a volver a Cristo!

octubre 4, 2019

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Santa Mónica es la amiga que nos consuela desde el cielo y que entiende bien la desesperación de los padres frustrados y confusos al ver a sus hijos alejarse de la Iglesia.

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Oración a santa Mónica: ¡Ayuda a mi hijo a volver a Cristo!

“Tu hijo, Agustín, también se descarrió…”

Por Elizabeth Scalia

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Santa Mónica, amantísima madre del gran santo Agustín de Hipona —Padre y Doctor de la Iglesia—  tenía mucha tarea con su hijo, que era un estudiante brillante y también un joven hedonista, padre de un hijo extramarital a los 19 años.Mujer cristiana casada con un pagano, Mónica observaba el camino de su hijo y rezaba fervorosamente por su conversión a Cristo. Durante muchos años, rezó porque el corazón y la mente de Agustín se abrieran por fin, porque tuviera un auténtico encuentro con Cristo y así fuera reformado y reorientado hacia la voluntad de Dios.

La fidelidad de Mónica fue compensada, y en uno de los fragmentos más conmovedores de las Confesiones de Agustín, el santo relata cómo Mónica identificó claramente su misión vital al conducir a sus hijos hasta la vida en la fe.

En Ostia, Mónica le dijo maravillada: “Hijo, por lo que a mí respecta, ya nada me deleita en esta vida. Qué es lo que hago aquí, y por qué estoy aún aquí, lo ignoro, pues no espero ya nada de este mundo. Una sola cosa me hacía desear que mi vida se prolongara por algún tiempo: el deseo de verte cristiano católico, antes de morir. Dios me lo ha concedido con creces, ya que te veo convertido en uno de sus siervos, habiendo renunciado a la felicidad terrena. ¿Qué hago ya en este mundo?”.

Unos días más tarde, Mónica contrajo una fiebre y dijo a Agustín y a su hermano que la enterraran allí, que no se preocuparan por sus restos mortales y les pidió un solo favor: “(…) Que me recordéis en el altar del Señor allá donde fuerais”.

Santa Mónica es la santa patrona de las personas que viven matrimonios difíciles, que tienen hijos problemáticos, y también patrona de las conversiones de familiares, en especial los hijos de uno.

Ella es la amiga que nos consuela desde el cielo y que entiende bien la desesperación de los padres frustrados y confusos al ver a sus hijos alejarse de la Iglesia. Mónica rezó y ayunó por que sus hijos conocieran a Jesucristo, así que ella es la poderosa compañía e intercesora de todos aquellos afligidos por los “caminos” de sus hijos e hijas.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
con el peso de mi carga de amor, recurro a ti, querida santa Mónica,
y solicito tu ayuda e intercesión.

Desde tu lugar en el cielo, te imploro que ruegues ante el Trono del Santísimo por el bien de mi hijo/a, [Nombre], que se ha desviado de la fe y de todo lo que tratamos de enseñarle.

Sé, querida Mónica, que nuestros hijos no nos pertenecen, sino a Dios, y que Dios a menudo permite esta deriva como parte del viaje hacia Él.

Tu hijo, Agustín, también se descarrió; terminó por encontrar la fe y, desde su fe, se convirtió en un auténtico maestro.

Así que ayúdame a tener paciencia y a creer que todas las cosas —incluso este decepcionante distanciamiento de la fe—  obran en última instancia según el buen propósito de Dios.
Por el bien del alma de mi hijo/a, rezo por entender esto y tener confianza.

Santa Mónica, te ruego me enseñes a ser perseverante en mi fiel oración, como tú misma hiciste por el bien de tu hijo Agustín.

Inspírame para comportarme de manera que no aumente la distancia entre mi hijo y Cristo, sino que solo atraiga a [Nombre] suavemente hacia la maravillosa luz de Cristo.

Por favor, muéstrame lo que sabes sobre este doloroso misterio de separación,
y cómo se reconcilia en la reorientación de nuestros hijos hacia el paraíso de la casa del Padre.

Oh, santa Mónica, amante de Cristo y de su Iglesia,
ruega por mí y por mi hijo/a [Nombre], para que ganemos el cielo y nos unamos allí contigo, en eterna alabanza y agradecimiento a Dios.

Amén.

Oración a santa Mónica: ¡Ayuda a mi hijo a volver a Cristo!


El ambiente digital en que se desenvuelven los jóvenes, según Christus vivit

octubre 3, 2019

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En numerosos países, web y redes sociales representan un lugar irrenunciable para llegar a los jóvenes e implicarlos, incluso en iniciativas y actividades pastorales.

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El ambiente digital en que se desenvuelven los jóvenes, según Christus vivit

Algunas cosas que les pasan a los jóvenes

El ambiente digital

86. «El ambiente digital caracteriza el mundo contemporáneo. Amplias franjas de la humanidad están inmersas en él de manera ordinaria y continua.

Ya no se trata solamente de “usar” instrumentos de comunicación, sino de vivir en una cultura ampliamente digitalizada, que afecta de modo muy profundo la noción de tiempo y de espacio, la percepción de uno mismo, de los demás y del mundo, el modo de comunicar, de aprender, de informarse, de entrar en relación con los demás.

Una manera de acercarse a la realidad que suele privilegiar la imagen respecto a la escucha y a la lectura incide en el modo de aprender y en el desarrollo del sentido crítico» [39].

87. La web y las redes sociales han creado una nueva manera de comunicarse y de vincularse, y «son una plaza en la que los jóvenes pasan mucho tiempo y se encuentran fácilmente, aunque el acceso no es igual para todos, en particular en algunas regiones del mundo.

En cualquier caso, constituyen una extraordinaria oportunidad de diálogo, encuentro e intercambio entre personas, así como de acceso a la información y al conocimiento.

Por otro lado, el entorno digital es un contexto de participación sociopolítica y de ciudadanía activa, y puede facilitar la circulación de información independiente capaz de tutelar eficazmente a las personas más vulnerables poniendo de manifiesto las violaciones de sus derechos.

En numerosos países, web y redes sociales representan un lugar irrenunciable para llegar a los jóvenes e implicarlos, incluso en iniciativas y actividades pastorales» [40]

88. Pero para comprender este fenómeno en su totalidad hay que reconocer que, como toda realidad humana, está atravesado por límites y carencias. No es sano confundir la comunicación con el mero contacto virtual. De hecho, «el ambiente digital también es un territorio de soledad, manipulación, explotación y violencia, hasta llegar al caso extremo del dark web.

Los medios de comunicación digitales pueden exponer al riesgo de dependencia, de aislamiento y de progresiva pérdida de contacto con la realidad concreta, obstaculizando el desarrollo de relaciones interpersonales auténticas.

Nuevas formas de violencia se difunden mediante los social media, por ejemplo el ciberacoso; la web también es un canal de difusión de la pornografía y de explotación de las personas para fines sexuales o mediante el juego de azar» [41]

89. No se debería olvidar que «en el mundo digital están en juego ingentes intereses económicos, capaces de realizar formas de control tan sutiles como invasivas, creando mecanismos de manipulación de las conciencias y del proceso democrático.

El funcionamiento de muchas plataformas a menudo acaba por favorecer el encuentro entre personas que piensan del mismo modo, obstaculizando la confrontación entre las diferencias. Estos circuitos cerrados facilitan la difusión de informaciones y noticias falsas, fomentando prejuicios y odios.

La proliferación de las fake news es expresión de una cultura que ha perdido el sentido de la verdad y somete los hechos a intereses particulares. La reputación de las personas está en peligro mediante juicios sumarios en línea. El fenómeno afecta también a la Iglesia y a sus pastores» [42]

90. En un documento que prepararon 300 jóvenes de todo el mundo antes del Sínodo, ellos indicaron que «las relaciones online pueden volverse inhumanas. Los espacios digitales nos ciegan a la vulnerabilidad del otro y obstaculizan la reflexión personal.

Problemas como la pornografía distorsionan la percepción que el joven tiene de la sexualidad humana. La tecnología usada de esta forma, crea una realidad paralela ilusoria que ignora la dignidad humana» [43].

La inmersión en el mundo virtual ha propiciado una especie de “migración digital”, es decir, un distanciamiento de la familia, de los valores culturales y religiosos, que lleva a muchas personas a un mundo de soledad y de autoinvención, hasta experimentar así una falta de raíces aunque permanezcan físicamente en el mismo lugar.

La vida nueva y desbordante de los jóvenes, que empuja y busca autoafirmar la propia personalidad, se enfrenta hoy a un desafío nuevo: interactuar con un mundo real y virtual en el que se adentran solos como en un continente global desconocido.

Los jóvenes de hoy son los primeros en hacer esta síntesis entre lo personal, lo propio de cada cultura, y lo global. Pero esto requiere que logren pasar del contacto virtual a una buena y sana comunicación.

[39] Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 21: AAS 107 (2015)

[40] Ibíd., 22.

[41] Ibíd., 23.

[42] Ibíd., 24.

[43] Documento de la Reunión pre-sinodal para la preparación de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (24 marzo 2018), I, 4.

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20190325_christus-vivit.html

 


¿Cuál es el papel de los católicos en las protestas de Hong Kong?

agosto 26, 2019

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Protestas en Hong Kong. Crédito: Wikipedia / Hf9631 CC BY-SA 4.0

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¿Cuál es el papel de los católicos en las protestas de Hong Kong?

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Mientras continúan las protestas multitudinarias en Hong Kong, un líder estudiantil asegura que los católicos tienen un papel decisivo a la hora de animar a los manifestantes a mantenerse pacíficos en sus reivindicaciones.

“Las protestas del pasado domingo fueron pacíficas. Afortunadamente no hubo conflictos relevantes entre la policía y los manifestantes”, aseguró Edwin Chow, presidente interino de la Federación de Estudiantes Católicos de Hong Kong a CNA, agencia en inglés del Grupo ACI.

Las protestas en Hong Kong comenzaron hace casi tres meses como una respuesta contra un proyecto de ley de extradición a China. Este proyecto de ley acabaría con la autonomía de Hong Kong, que cuenta con un sistema legal propio, con respecto de China continental, que es mucho más represiva.

A pesar de la amenaza de violencia de la policía y la creciente preocupación por una posible represión por parte de las autoridades chinas, se estima que 1,7 millones de personas salieron a las calles de Hong Kong el domingo 18 de agosto para participar en una manifestación pacífica.

Sin embargo, esta no fue la manifestación más numerosa en lo que va de año. La protesta del pasado 6 de junio reunió a unos dos millones de personas. No todas las manifestaciones hasta ahora han sido pacíficas, de hecho en numerosas ocasiones tanto la policía como los manifestantes recurrieron a la violencia.

“Desde el pasado junio hasta antes de esta última protesta, la policía casi siempre, había usado gases lacrimógenos y balas. Sin embargo durante el pasado fin de semana la policía no lo volvió a utilizar y tampoco mantuvo ningún enfrentamiento serio con los manifestantes”, aseguró Chow.

Por su parte, los manifestantes continúan denunciando el uso de la fuerza excesiva por parte de la policía, así como la posibilidad de que Hong Kong comience a extraditar a presuntos delincuentes para que sean juzgados en China continental.

Este es uno de los principales motivos de las manifestaciones en Hong Kong, ya que el pasado mes de febrero el Gobierno de China introdujo el proyecto de ley que propone extradiciones a China. Aunque por el momento su aprobación se ha suspendido indefinidamente.

Sin embargo, los cristianos en Hong Kong siguen preocupados de que el Gobierno comunista chino continúe buscando formas de perseguir a quienes ayudan a los cristianos en China continental, donde la libertad de religión está severamente restringida.

“El Gobierno chino reprime y presiona a la Iglesia en China continental y nos preocupa que cuando tengamos comunicación con miembros de esta Iglesia el gobierno pueda tomar represalias contra nosotros”, dijo Chow.

El Administrador Apostólico de Hong Kong, Cardenal John Tong, pidió al Gobierno que elimine por completo la ley de extradición y también que se realice una investigación independiente sobre el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía de Hong Kong.

El pasado domingo la Federación de Estudiantes Católicos de Hong Kong participó en la protesta y celebró un momento de oración antes de la marcha.

Chow también explicó que actualmente hay previstas varias manifestaciones más durante el mes de agosto y que en septiembre también habrá otras protestas que coincidirán con el inicio de las clases.

“Mis clases comenzarán el 2 de septiembre, pero en realidad el sindicato de estudiantes, la mayoría de los estudiantes universitarios, estamos planeando hacer una huelga ese día. Creo que es un deber, esto sucederá. Iremos a la huelga”, indicó.

Chow, que estudia Gobierno y Estudios Internacionales en la Universidad Bautista de Hong Kong, manifestó a CNA su deseo de ver a los católicos y otros cristianos asumir un papel más importante en las protestas en curso contra el gobierno.

En ese sentido, Chow destacó el papel especialmente importante que los católicos tuvieron al inicio de las protestas, cuando dirigieron el canto de algunos himnos religiosos. Sin embargo, durante las semanas siguientes su papel disminuyó.

“Es una buena oportunidad para que católicos y otras denominaciones cristianas nos unamos. Creo que tenemos valores similares, el mismo objetivo… Así que podemos cooperar y de esta manera nuestros poderes serán mayores”, aseguró Chow a CNA la semana pasada.

Este joven también subrayó que considera que los manifestantes están cambiando sus tácticas para tratar de ser menos hostiles. Durante las últimas semanas se realizaron algunas protestas en el aeropuerto internacional de Hong Kong, lo que causó numerosos problemas.

“Ahí fue cuando los manifestantes replantearon su estrategia. Piensan que una protesta pacífica tal vez pueda tener más apoyo. Creo que por el choque anterior y la violencia excesiva, tal vez hemos perdido algo de apoyo y queremos volver a ganarlo”, explicó Chow.

“También considero que el tema principal de las protestas es la violencia policial. Es difícil convencer a la gente de que estamos en contra de la violencia cuando también tú la usas. Esta puede ser la razón principal por la que esta protesta de este fin de semana fue más pacífica”.

En ese sentido, Chow explica que los grupos cristianos pueden tener un papel importante para alentar a los manifestantes a mantener la paz.

“Los grupos cristianos tenemos la responsabilidad y el poder de calmar a nuestros amigos. Por ejemplo, cantar himnos crea una atmósfera pacífica y puede ayudar a mantener la tranquilidad”, precisó.

Chow también explicó que el clero católico ha sido muy solidario. La Federación invitó al Obispo Emérito de Hong Kong, Cardenal Joseph Zen, a celebrar la Misa el 16 de junio, frente a la sede del Gobierno.

El Obispo Auxiliar de Hong Kong, Mons. Joseph Ha Chi-shing también participó en algunas protestas y apoyó a los manifestantes. Mons. Ha participó en una oración ecuménica que tuvo lugar a las afueras del edificio del Consejo Legislativo junto a miles de cristianos.

“Católicos de todas las edades se han unido a nuestras actividades”, “no son sólo adolescentes los que participan en la protesta; también personas mayores, adultos, se nos unen y apoyan la protesta”.

En los Estados Unidos, la comunidad católica china de la Arquidiócesis de San Francisco y la Oficina de Vida y Dignidad Humanas están organizando una vigilia de oración con adoración eucarística para rezar por Hong Kong a las 6:30 pm el 26 de agosto en la Iglesia de Santa Ana en San Francisco.

Traducido y adaptado por Blanca Ruiz. Publicado originalmente en CNA.

https://www.aciprensa.com/noticias/cual-es-el-papel-de-los-catolicos-en-las-protestas-de-hong-kong-14882?fbclid=IwAR0H2peogCk4XJNkFYaAsm4g7dirGcYLQ4eUC3yyLK1JHc9nSEHOcsNjUTg


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