Entrevista muy oportuna a Mons. Celli sobre la Nueva Evangelización en el continente digital

enero 31, 2013

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Entrevista al arzobispo Celli, Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales

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Ciudad del Vaticano (Zenit.org) –

Se acaba de conocer el mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se celebrará en mayo de este año, cuyo tema central es: “Redes Sociales: portales de verdad y de fe; nuevos espacios para la evangelización”.

Para conversar sobre este importante documento y las acciones que viene realizando la Santa Sede en el uso de las nuevas tecnologías para su trabajo diario, ZENIT entrevistó al arzobispo Claudio María Celli, presidente del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, ente gestor de importantes avances como la reciente cuenta en Twitter del Papa, que ya ha superado los dos millones y medio de followers.

¿Cómo han sido las primeras reacciones al mensaje del Santo Padre de este año?

–Monseñor Celli: Revisando la prensa internacional, veo que que el mensaje del Papa ha sido bien acogido. Creo que se ha tomado conciencia de que la red social necesita de la presencia de hombres y mujeres de buena voluntad, que interactúen en este entorno de vida.

La red social no es un instrumento que prendo o apago, sino que es un entorno donde vivo, es como una gran plaza donde me encuentro con hombres y mujeres de mi tiempo, donde puedo descubrir también el sentido profundo de la vida.

¿Todo esto se da en las redes sociales?

–Monseñor Celli: Creo que este es uno de los grandes desafíos que el Santo Padre quiere afrontar en su mensaje, de que muchas veces no percibo de inmediato cuál es la búsqueda de la verdad y del sentido de la vida. Y a veces a través de las nuevas tecnologías, estoy saturado de mensajes y de propuestas; allí hay un gran problema de discernimiento.

¿Cuál sería el perfil de las personas que quieren entrar en las redes sociales para evangelizar?

–Monseñor Celli: Yo no lo llamaría un perfil particular, hablaría más bien de hombres y mujeres de nuestro tiempo que han acogido en el corazón a Cristo y su mensaje, y tratan de vivirlo a través de la red social, debido a que están conectados en red con otros.

Siempre hay riesgos…

–Monseñor Celli: Por esto el Papa habla de autenticidad, de búsqueda de la verdad, porque hay un riesgo grande en la red social. En esta se puede estar sometido a una avalancha de mensajes, por lo que yo tengo que discernir, comprender. El Papa dice en el texto que las redes sociales están profundamente ligadas a las inquietudes del corazón humano. Por lo tanto, es un espacio de búsqueda, de comprender; y es en este espacio en donde el Señor Jesús está a nuestro lado.

Hay un reto para la formación sacerdotal y religiosa, y es distinguir ¿cuánto espacio se debe destinar a la “red” cada día?

–Monseñor Celli: Hay un mensaje del Santo Padre de años atrás, en que se habla de esta “diaconía de la cultura digital”, en la que invita a los obispos a formar un pequeño grupo de sacerdotes que puedan operar en la red y ejercitar una pastoral. La idea que subyace a todo esto, es que en esta gran plaza del mundo -estamos hablando de un ágora-, los hombres y las mujeres de hoy se encuentran, y encontrándose pueden descubrir el significado de ciertas cosas…

Entonces las redes sociales no son un medio más como las radios o las revistas, ¿no?

–Monseñor Celli: Las redes sociales no son instrumentos sino ambientes de vida, son realidades donde “yo vivo”. Por lo tanto yo no uso la red social para anunciar solo el evangelio, sino que habitando en la red social, con mi testimonio, con mi anuncio, yo comunico a Jesucristo, su palabra, su propuesta…

Los que no se animan a entrar en esos espacios, ¿están dejando entonces un vacío?

–Monseñor Celli: Creo que esto es un desafío constante para nosotros, y la Iglesia debe afrontar este desafío. Un tema delicado en el ámbito de la red social es el lenguaje, como tema ligado a las nuevas tecnologías, por lo que se debe tener la capacidad de utilizar un lenguaje que los hombres y mujeres de hoy puedan entender.

Sobre esto, el Papa dice en el mensaje que no se espera solo una citación formal del evangelio, sino que quien habita en la red debe dar testimonio con su propia vida de esta relación existencial entre vida y evangelio.

Por lo tanto, mejor sería no dejar espacios…

–Monseñor Celli: Yo diría que el mismo Papa nos ha dado un ejemplo con su deseo de entrar en Twitter. Aquello de estar junto a los hombres y mujeres de hoy, estar junto a ellos con su palabra -aunque el tuit está limitado a 140 caracteres-, puede tener un profundo contenido que ayude al hombre a descubrir el significado más profundo de la vida.

¿Y cómo vienen analizando los ataques y demás reacciones de la gente al Twitter del Papa?

–Monseñor Celli: He visto en este tiempo muchas reacciones positivas. Si usted recuerda, cuando se lanzó el primer tuit del Papa, yo hablaba de “chispas de verdad” y “píldoras de sabiduría”… El otro día en una entrevista he usado otro término, ya que el Papa habló en uno de sus discursos de que la “desertificación espiritual” está aumentando. Y dije que en este proceso, una “gota de rocío” puede aliviar la sed del hombre contemporáneo y puede ayudarlo en su camino.

Eso vale más que los ataques, por cierto…

–Monseñor Celli: A pesar de las críticas, los insultos y otros mensaje fuertes que han llegado, considero que la decisión del Papa es más que positiva. Se debe estar presente en el contexto de la red social, pero no solamente “habitarla”, sino dar testimonio de los valores en los que creemos.

Hay un gran potencial, ¿no?

–Monseñor Celli: Sí. Y si se me permite, invito a los amigos del Papa a “retuitear” a sus propios amigos cada tuit del Santo Padre. Pues si cada seguidor enviase el mensaje a diez amigos, podríamos alcanzar ya a 25 millones de personas, y así sucesivamente con otros seguidores de los seguidores…

¿Cuál será el aporte de la comunicación social católica a los desafíos que ha planteado el reciente Sínodo?

–Monseñor Celli: Creo que la convocatoria a evangelizar es una invitación para todos. Porque cada discípulo de Jesucristo debe asumir esta responsabilidad que está vinculada a su bautismo, de ser anuncio, instrumento, presencia, propuesta… Este es un punto de referencia fundamental. Y este impulso evangelizador ayudará a las personas a hacer un buen uso de todo aquello que la tecnología pone a disposición.

¿En qué proyectos está ocupado actualmente su Dicasterio?

–Monseñor Celli: En este momento estamos desarrollando esto del Twitter porque es una iniciativa que crece entre las manos y cada día aumentan los seguidores. Y tratamos de que estos tuits del Santo Padre puedan propagarse lo más posible.

Otra de las iniciativas que tenemos es la de news.va. Sepan los lectores que hoy el news.va recibe todos los días de doce a treinta mil personas; y creo que poco a poco estos números aumentarán. Para nosotros es importante, porque nos permite estar presentes y ser capaces de ofrecer todos los días las noticias, pues estas se actualizan tres veces al día.

¿Algún otro proyecto que nos pueda adelantar?

–Monseñor Celli: Hay una aplicacion del Papa para teléfonos inteligentes (smartphone) que ya está operativa. Esto es fundamental porque hoy en día las nuevas tecnologías ofrecen oportunidades espléndidas. El problema es utilizarlos bien…

Por lo tanto, el mismo teléfono nos permitirá tener inmediatamente un microvideo del Papa, o asistir a una audiencia o a una ceremonia en directo. Nos permitirá entrar en sintonía con aquello que es el gran magisterio iluminador del Santo Padre.

¿Podría darnos un mensaje por los quince años de ZENIT?

–Monseñor Celli: La agencia ZENIT realiza un servicio muy apreciado, por lo que es muy grato para mí enviar un saludo a sus lectores en el mundo entero. Espero que este servicio siga creciendo más y más, porque el mundo necesita saber, y también necesita descubrir aquellos valores que dan sentido a la vida.

por: José Antonio Varela Vidal

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El maná de cada día, 31.1.13

enero 31, 2013

Jueves de la 3ª semana de Tiempo Ordinario

San Juan Bosco, presbítero

¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín?

Lámpara es tu Palabra para mis pasos



PRIMERA LECTURA: Hebreos 10, 19-25

Hermanos, teniendo entrada libre al santuario, en virtud de la sangre de Jesús, contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través de la cortina, o sea, de su carne, y teniendo un gran sacerdote al frente de la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero y llenos de fe, con el corazón purificado de mala conciencia y con el cuerpo lavado en agua pura.

Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa; fijémonos los unos en los otros, para estimularnos a la caridad y a las buenas obras.

No desertéis de las asambleas, como algunos tienen por costumbre, sino animaos tanto más cuanto más cercano veis el Día.


SALMO 23, 1-2. 3-4ab. 5-6

Este es la generación que busca tu rostro, Señor.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos.

Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob.


Aclamación: Salmo 118, 105

Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.


EVANGELIO: Marcos 4, 21-25

En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre:

-«¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga.»

Les dijo también:

-«Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces.
Porque al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.»


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EL CANDELERO Y EL CELEMÍN

Los cristianos estamos llamados a alumbrar con la luz de Cristo esos rincones del alma, de la Iglesia y del mundo en donde anida aún la oscuridad tenebrosa y ciega de tanto pecado.

Sin embargo, no todas las luces alumbran por igual. Algunas sólo adornan, porque parece que relegan su fe y su cristianismo al saco de las actividades de ocio y tiempo libre. Otras, incluso molestan a los ojos porque, en nombre del Dios cristiano, se permiten arrancar las páginas, escenas y frases del Evangelio que más molestan o que no responden al patrón de lo política y eclesialmente correcto.

Otras luces llegan a ser espectaculares fuegos artificiales, que alumbran unos momentos con un cierto liderazgo y, al poco, se apagan tan rápidamente como se encendieron.

Hay también luces que se contentan con alumbrar ese pequeño rincón y reino, surgido al aire de un piadoso y desviado capillismo, que hace del propio grupo o movimiento el centro de todo el sistema solar.

Hay, además, cristianos que viven escondidos debajo del celemín de sus propios complejos, ideologías, medianías, autosuficiencias, excusas y comodidades, y que reducen la luz de Cristo a un mero resplandor tenue que crea un ambiente agradable y confortable, propicio al relax.

Otros hacen del candelero su ideal de vida, y convierten el cristianismo o la propia vocación en un medio de subsistencia con el que logran ser un pequeño «alguien» en ese pequeño mundo en que consiguen hacer carrera o ser reconocidos con cargos y prestigio.

Es difícil esconder la luz, porque el resplandor acaba filtrándose por las rendijas del celemín. Es también difícil iluminar la oscuridad desde un candelero en donde brilla la luz propia y no la de Dios. Mira, pues, que la luz que haya en ti no sea tu propia oscuridad, porque allí donde hay oscuridad no está Dios.

www.mater-dei.es



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San Juan Bosco, presbítero

San Juan Bosco

TRABAJÉ SIEMPRE CON AMOR

De las cartas de san Juan Bosco, presbítero

Si de verdad buscamos la auténtica felicidad de nuestros alumnos y queremos inducirlos al cumplimiento de sus obligaciones, conviene, ante todo, que nunca olvidéis que hacéis las veces de padres de nuestros amados jóvenes, por quienes trabajé siempre con amor, por quienes estudié y ejercí el ministerio sacerdotal, y no sólo yo, sino toda la Congregación salesiana.

¡Cuántas veces, hijos míos, durante mi vida, ya bastante prolongada, he tenido ocasión de convencerme de esta gran verdad! Es más fácil enojarse que aguantar; amenazar al niño que persuadirlo; añadiré incluso que, para nuestra impaciencia y soberbia, resulta más cómodo castigar a los rebeldes que corregirlos, soportándolos con firmeza y suavidad a la vez.

Os recomiendo que imitéis la caridad que usaba Pablo con los neófitos, caridad que con frecuencia los llevaba a derramar lágrimas y a suplicar, cuando los encontraba poco dóciles y rebeldes a su amor.

Guardaos de que nadie pueda pensar que os dejáis llevar por los arranques de vuestro espíritu. Es dificil, al castigar, conservar la debida moderación, la cual es ne­cesaria para que en nadie pueda surgir la duda de que obramos sólo para hacer prevalecer nuestra autoridad o para desahogar nuestro mal humor.

Miremos como a hijos a aquellos sobre los cuales debe­mos ejercer alguna autoridad. Pongámonos a su servicio, a imitación de Jesús, el cual vino para obedecer y no para mandar, y avergonzémonos de todo lo que pueda tener incluso apariencia de dominio; si algún dominio ejercemos sobre ellos, ha de ser para servirlos mejor.

Éste era el modo de obrar de Jesús con los apóstoles, ya que era paciente con ellos, a pesar de que eran ignoran­tes y rudos, e incluso poco fieles; también con los pecadores se comportaba con benignidad y con una ami­gable familiaridad, de tal modo que era motivo de admiración para unos, de escándalo para otros, pero también ocasión de que muchos concibieran la esperanza de alcanzar ­el perdón de Dios. Por esto, nos mandó que fuésemos mansos y humildes de corazón.

Son hijos nuestros, y, por esto, cuando corrijamos sus errores, hemos de deponer toda ira o, por lo menos, domi­narla de tal manera como si la hubiéramos extinguido totalmente.

Mantengamos sereno nuestro espíritu, evitemos el des­precio en la mirada, las palabras hirientes; tengamos comprensión en el presente y esperanza en el futuro, como nos conviene a unos padres de verdad, que se preocupan sinceramente de la corrección y enmienda de sus hijos.

En los casos más graves, es mejor rogar a Dios con humildad que arrojar un torrente de palabras, ya  que éstas ofenden a los que las escuchan, sin que sirvan de provecho alguno a los culpables.

Oración

Señor, tú que has suscitado en san Juan Bosco un padre y un maestro para la juventud, danos también a nosotros un celo infatigable y un amor ardiente, que nos impulse a entregarnos al bien de los hermanos y a servirte a ti en ellos con fidelidad. Por nuestro Señor Jesucristo.


Lo que son y lo que deben ser las redes sociales para el Papa Benedicto XVI

enero 30, 2013
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Una nueva plaza pública

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25 frases del mensaje del Papa Benedicto XVI

para la 47 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales
(24-1-2013/12-5-2013)

Revista Ecclesia
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1.- UNA NUEVA PLAZA PÚBLICA: “Quisiera detenerme a considerar el desarrollo de las redes sociales digitales, que están contribuyendo a que surja una nueva «ágora», una plaza pública y abierta en la que las personas comparten ideas, informaciones, opiniones, y donde, además, nacen nuevas relaciones y formas de comunidad”.

2.- NUEVAS FORMAS DE DIÁLOGO: “Estos espacios, cuando se valorizan bien y de manera equilibrada, favorecen formas de diálogo y de debate que, llevadas a cabo con respeto, salvaguarda de la intimidad, responsabilidad e interés por la verdad, pueden reforzar los lazos de unidad entre las personas y promover eficazmente la armonía de la familia humana”.

3.- EL VALOR DEL INTERCAMBIO: “El intercambio de información puede convertirse en verdadera comunicación, los contactos pueden transformarse en amistad, las conexiones pueden facilitar la comunión”.

4.- NECESIDAD DE LA AUTENTICIDAD: “Si las redes sociales están llamadas a actualizar esta gran potencialidad, las personas que participan en ellas deben esforzarse por ser auténticas, porque en estos espacios no se comparten tan solo ideas e informaciones, sino que, en última instancia, son ellas mismas el objeto de la comunicación”.

5.- BÚSQUEDA Y ENCUENTRO: “El desarrollo de las redes sociales requiere un compromiso: las personas se sienten implicadas cuando han de construir relaciones y encontrar amistades, cuando buscan respuestas a sus preguntas, o se divierten, pero también cuando se sienten estimuladas intelectualmente y comparten competencias y conocimientos”.

6.-TEJIDO DE LA SOCIEDAD: “Las redes se convierten así, cada vez más, en parte del tejido de la sociedad, en cuanto que unen a las personas en virtud de estas necesidades fundamentales”.

7.- RESPONDER AL CORAZÓN DEL HOMBRE: “Las redes sociales se alimentan, por tanto, de aspiraciones radicadas en el corazón del hombre”.

8.- DESAFÍO PARA TRANSMITIR LA VERDAD: “La cultura de las redes sociales y los cambios en las formas y los estilos de la comunicación suponen todo un desafío para quienes desean hablar de verdad y de valores”.

9.- RIESGO DE SUPERFICILALIDAD: “A menudo, como sucede también con otros medios de comunicación social, el significado y la eficacia de las diferentes formas de expresión parecen determinados más por su popularidad que por su importancia y validez intrínsecas”.

10.- NECESIDAD DE LA RAZÓN: “A veces, la voz discreta de la razón se ve sofocada por el ruido de tanta información y no consigue despertar la atención, que se reserva en cambio a quienes se expresan de manera más persuasiva”.

11.- COMPROMISO POR LOS VALORES: “Los medios de comunicación social necesitan, por tanto, del compromiso de todos aquellos que son conscientes del valor del diálogo, del debate razonado, de la argumentación lógica; de personas que tratan de cultivar formas de discurso y de expresión que apelan a las más nobles aspiraciones de quien está implicado en el proceso comunicativo”.

12.- TOMAR EN SERIO AL OTRO: “El diálogo y el debate pueden florecer y crecer asimismo cuando se conversa y se toma en serio a quienes sostienen ideas distintas de las nuestras”.

13.- LA INCLUSIVIDAD: “Las redes sociales deben afrontar el desafío de ser verdaderamente inclusivas: de este modo, se beneficiarán de la plena participación de los creyentes que desean compartir el Mensaje de Jesús y los valores de la dignidad humana que promueven sus enseñanzas”.

14.- ÁMBITO PRIVILEGIADO PARA EL EVANGELIO: “En efecto, los creyentes advierten de modo cada vez más claro que si la Buena Noticia no se da a conocer también en el ambiente digital podría quedar fuera del ámbito de la experiencia de muchas personas para las que este espacio existencial es importante. El ambiente digital no es un mundo paralelo o puramente virtual, sino que forma parte de la realidad cotidiana de muchos, especialmente de los más jóvenes”.

15.- SU PROPIO LENGUAJE: “Las redes sociales son el fruto de la interacción humana pero, a su vez, dan nueva forma a las dinámicas de la comunicación que crea relaciones; por tanto, una comprensión atenta de este ambiente es el prerrequisito para una presencia significativa dentro del mismo”.

16.- EL EVANGELIO TAMBIÉN EN 140 CARACTERES: “La capacidad de utilizar los nuevos lenguajes es necesaria no tanto para estar al paso con los tiempos, sino precisamente para permitir que la infinita riqueza del Evangelio encuentre formas de expresión que puedan alcanzar las mentes y los corazones de todos”.

17.- EL VALOR DE LAS IMÁGENES Y DE LOS SONIDOS, COMO LAS PARÁBOLAS DE JESÚS: “En el ambiente digital, la palabra escrita se encuentra con frecuencia acompañada de imágenes y sonidos. Una comunicación eficaz, como las parábolas de Jesús, ha de estimular la imaginación y la sensibilidad afectiva de aquéllos a quienes queremos invitar a un encuentro con el misterio del amor de Dios”.

18.- COMUNICACIÓN Y TESTIMONIO: “En las redes sociales se pone de manifiesto la autenticidad de los creyentes cuando comparten la fuente profunda de su esperanza y de su alegría: la fe en el Dios rico de misericordia y de amor, revelado en Jesucristo. Este compartir consiste no solo en la expresión explícita de la fe, sino también en el testimonio, es decir, «en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio, incluso cuando no se hable explícitamente de él»”.

19.- DISPONIBILIDAD PARA DAR RESPUESTA: “Una forma especialmente significativa de dar testimonio es la voluntad de donarse a los demás mediante la disponibilidad para responder pacientemente y con respeto a sus preguntas y sus dudas en el camino de búsqueda de la verdad y del sentido de la existencia humana. La presencia en las redes sociales del diálogo sobre la fe y el creer confirma la relevancia de la religión en el debate público y social”.

20.- LA BRISA SUAVE FRENTE AL SENSACIONALISMO: “También en el ambiente digital, en el que con facilidad se alzan voces con tonos demasiado fuertes y conflictivos, y donde a veces se corre el riesgo de que prevalezca el sensacionalismo, estamos llamados a un atento discernimiento. Y recordemos, a este respecto, que Elías reconoció la voz de Dios no en el viento fuerte e impetuoso, ni en el terremoto o en el fuego, sino en el «susurro de una brisa suave» (1R 19,11-12)”.

21.- FACTOR DE DESARROLLO HUMANO: “Las redes sociales, además de instrumento de evangelización, pueden ser un factor de desarrollo humano. Por ejemplo, en algunos contextos geográficos y culturales en los que los cristianos se sienten aislados, las redes sociales permiten fortalecer el sentido de su efectiva unidad con la comunidad universal de los creyentes”.

22.- COMPARTIR RECURSOS ESPIRITUALES Y LITÚRGICOS: “Las redes ofrecen la posibilidad de compartir fácilmente los recursos espirituales y litúrgicos, y hacen que las personas puedan rezar con un renovado sentido de cercanía con quienes profesan su misma fe. La implicación auténtica e interactiva con las cuestiones y las dudas de quienes están lejos de la fe nos debe hacer sentir la necesidad de alimentar con la oración y la reflexión nuestra fe en la presencia de Dios, y también nuestra caridad activa”.

23.- POTENCIAR LA DIMENSIÓN MISIONERA: “Existen redes sociales que, en el ambiente digital, ofrecen al hombre de hoy ocasiones para orar, meditar y compartir la Palabra de Dios. Pero estas redes pueden asimismo abrir las puertas a otras dimensiones de la fe. De hecho, muchas personas están descubriendo, precisamente gracias a un contacto que comenzó en la red, la importancia del encuentro directo, de la experiencia de comunidad o también de peregrinación, elementos que son importantes en el camino de fe”.

24.- INSTRUMENTO DE CONVOCATORIA: “Tratando de hacer presente el Evangelio en el ambiente digital, podemos invitar a las personas a vivir encuentros de oración o celebraciones litúrgicas en lugares concretos como iglesias o capillas”.

25.-EL VALOR DE LA COHERENCIA: “Debe haber coherencia y unidad en la expresión de nuestra fe y en nuestro testimonio del Evangelio dentro de la realidad en la que estamos llamados a vivir, tanto si se trata de la realidad física como de la digital. Ante los demás, estamos llamados a dar a conocer el amor de Dios, hasta los más remotos confines de la tierra”.


El maná de cada día, 30.1.13

enero 30, 2013

Miércoles de la 3ª semana del Tiempo Ordinario

sembrador

PRIMERA LECTURA: Hebreos 10, 11-18

Cualquier otro sacerdote ejerce su ministerio, diariamente, ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados.

Pero Cristo ofreció por los pecados, para siempre jamás, un solo sacrificio; está sentado a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados.

Esto nos lo atestigua también el Espíritu Santo. En efecto, después de decir: Así será la alianza que haré con ellos después de aquellos días dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones y las escribiré en su mente; añade: Y no me acordaré ya de sus pecados ni de sus crímenes. Donde hay perdón, no hay ofrenda por los pecados.

SALMO 109, 1.2.3.4

Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

Oráculo del Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies.

Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro: somete en la batalla a tus enemigos.

Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora.

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

Aclamación:

La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; quien lo encuentra vive para siempre.

EVANGELIO: Marcos 4, 1-20

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla. Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar:

«Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»

Y añadió: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»

Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.

Él les dijo: «A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen.»

Y añadió: «¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás?

El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; al escucharla, la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, en seguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril.

Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»

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MENSAJE MENSUAL A  LAS MADRES “MÓNICAS” DE ESPAÑA Y DE AMÉRICA

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Queridas Madres Cristianas Santa Mónica de España:

Es mi primer saludo de este nuevo año. Vayan con él los mejores deseos de paz y felicidad, personal y familiar. Que las vicisitudes que atravesamos nos sirvan para reforzar los lazos familiares y nuestra relación con Dios.

Estamos, hermanas, en el Año de la Fe. Han pasado ya tres meses. ¿Qué estamos haciendo de especial? Personalmente creo que es una ocasión providencial para renovar la misión de las madres mónicas: Transmitir la fe a los hijos y consagrar la familia al Señor. Para lograr esa finalidad, os propongo seguir de cerca las iniciativas que organicen las parroquias y los movimientos apostólicos.

Por mi parte, os recuerdo el kerigma o el anuncio de salvación de vuestro matrimonio: A ti, esposa y madre mónica, Dios te ama tanto que te ha entregado un esposo, y padre de vuestros hijos, como propiedad exclusiva y para siempre. Para el Señor eres tan importante que toda la vida de tu marido y todas las atenciones que te pueda proporcionar son demasiado poco para que tú experimentes el infinito amor que Dios te tiene. Esa es la buena noticia para ti de parte del Señor. Y tú debes hacer lo mismo con tu esposo y padre de vuestros hijos.

Además, Dios te concede los carismas o dones especiales que necesitas para cumplir esa misión de esposa y de madre: ternura y delicadeza, paciencia y perdón, fortaleza y fidelidad, constancia y amor a la vida. En fin, serás un sol que brilla en tu casa bien arreglada y fuego que abriga el hogar y da sentido de pertenencia a sus integrantes.

De esta manera, el Espíritu de Dios te habla al corazón, primero para consolarte, y después para que seas capaz de acoger a tu esposo y a tus hijos, comprenderlos, estimularlos al bien… construyendo así la comunidad matrimonial. Un oasis de amor y de paz en medio del mundo que sea, nada más pero tampoco nada menos, que la antesala y la anticipación del cielo en la tierra.

¿Qué te parece este programa, esta misión? ¿Maravillosa, no? Aunque demasiado grande, o mejor imposible de realizar con tus solas fuerzas. Por eso, necesitas de Dios, y él te ayudará: Mándame, Señor, lo que quieras y dame lo que me pides o esperas de mí. Esto lo escribió san Agustín, pero es muy probable que se lo enseñara santa Mónica, su madre.

Bien, ya vale. Un abrazo y hasta pronto. Dios proteja tu hogar. Con estima personal, p. Ismael

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Queridas Madres Cristianas Santa Mónica de América en general:

Es mi primer saludo de este nuevo año. Vayan con él los mejores deseos de paz y felicidad, personal y familiar. Que las vicisitudes que atravesamos nos sirvan para reforzar los lazos familiares y nuestra relación con Dios.

Estamos, hermanas, en el Año de la Fe. Han pasado ya tres meses. ¿Qué estamos haciendo de especial? Personalmente creo que es una ocasión providencial para renovar la misión de las madres mónicas: Transmitir la fe a los hijos y consagrar la familia al Señor. Para conseguir esa finalidad, les propongo seguir de cerca las iniciativas que organicen las parroquias y los movimientos apostólicos.

Por mi parte, les recuerdo el kerigma o el anuncio de salvación de su matrimonio: A ti, esposa y madre mónica, Dios te ama tanto que te ha entregado un esposo, y padre de sus hijos, como propiedad exclusiva y para siempre. Es decir, para el Señor eres tan importante que toda la vida de tu marido y todas las atenciones que te pueda proporcionar son demasiado poco para que tú experimentes el infinito amor que Dios te tiene. Esa es la buena noticia para ti de parte del Señor. Y tú debes hacer lo mismo con tu esposo y padre de sus hijos.

Además, Dios te concede los carismas o dones especiales que necesitas para cumplir esa misión de esposa y de madre: ternura y delicadeza, paciencia y perdón, fortaleza y fidelidad, constancia y amor a la vida. En fin, serás un sol que brilla en tu casa bien arreglada y fuego que abriga el hogar y da sentido de pertenencia a sus integrantes.

De esta manera, el Espíritu de Dios te habla al corazón, primero para consolarte, y después para que seas capaz de acoger a tu esposo y a tus hijos, comprenderlos, estimularlos al bien… construyendo así la comunidad matrimonial. Un oasis de amor y de paz en medio del mundo que sea, nada más pero tampoco nada menos, que la antesala y la anticipación del cielo en la tierra.

¿Qué te parece este programa, esta misión? ¿Maravillosa, no? Aunque demasiado grande, o mejor imposible de realizar con tus solas fuerzas. Por eso, necesitas de Dios, y él te ayudará: Mándame, Señor, lo que quieras y dame lo que me pides o esperas de mí. Esto lo escribió san Agustín, pero es muy probable que se lo enseñara santa Mónica, su madre.

Bien, suficiente. Un abrazo y hasta pronto. Dios proteja tu hogar. Con estima personal, p. Ismael


Cristo salva: Deja la vida gay y se hace cristiana

enero 29, 2013

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La creación y, en particular, el hombre y la mujer no son el resultado de la casualidad, sino que responden a un proyecto de bondad de la razón eterna de Dios

El hombre y la mujer no son el resultado de la casualidad, sino que responden a un proyecto de bondad de la razón eterna de Dios

Salió dos veces del armario: una por lesbiana y la otra por dejar la vida gay y hacerse cristiana

Actualizado 25 enero 2013

Fernando de Navascués / ReL

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“Cuando miro hacia atrás veo que el demonio me ha engañado a mí y a miles de personas más haciéndonos creer que se puede ser feliz con una vida homosexual. Que es un orgullo ser homosexual”.

Quien afirma esto es Charlene Cothran, la directora de la revista Venus, una publicación destinada a la comunidad homosexual afroamericana de Estados Unidos y Canadá, y que con una tirada de más de 40.000 ejemplares es uno de los referentes más importantes para este grupo de personas.

“La vida homosexual no hace feliz a nadie”

Charlene ha tenido que salir dos veces del armario. La primera para explicar que era lesbiana; la segunda para explicar que dejaba de serlo y que lo hacía porque era lo que Cristo quería de ella y porque la vida homosexual no hace feliz a nadie. Con una vida pública firmemente comprometida con la causa homosexual, ¿qué iba a pasar con su revista Venus?

Charlene responde claramente: “El público será el mismo, pero la misión ha sido renovada: nuestra nueva misión es animar, educar y asistir a todos aquellos que quieren cambiar, pero no han encontrado una salida”.

Defensa de la causa gay

“Cuando fundamos la revista Venus, la idea era demostrar que había una gran comunidad negra de gays y lesbianas, ha explicado Charlene recientemente. La idea era poner un pie en la puerta para poder entrar hasta el final. O hacer una pequeña defensa de los trabajadores gays para que no fueran echados de los colegios por su condición de homosexual. En realidad, lo que verdaderamente queríamos era tomar el control de todo el sistema escolar, tal y como se ha visto en estos 15 años”.

La estrategia es colarse un poco para que cuando haya un grupo suficiente de homosexuales se pueda hacer un trabajo más grande.

El lobby gay controla los mas-media en Estados Unidos

Esto se ve, por ejemplo, en los antiguos colaboradores y periodistas de Venus. Ahora están trabajando en Bloomsburg o el New York Times: “Es una realidad que los gays y lesbianas de este país controlan los medios de comunicación. Son ellos los que toman las decisiones. Un ejemplo fácil de ver es el hecho de que en cada programa de entretenimiento deba participar un personaje homosexual. Todo esto –denuncia la exactivista- es porque los homosexuales saben que los medios hablan a la mente, y así puedes cambiar la de los más jóvenes”.

Comprar un mausoleo y ponerse a pensar…

Sin embargo estando en la cima de su exitosa carrera profesional murió su madre. En ese momento Charlene llevaba una vida muy activa con reuniones, entrevistas, conferencias, estrategias políticas para la agenda homosexual y, además, llevaba 10 años conviviendo con otra lesbiana.

La muerte de su madre fue el comienzo del cambio. Tuvo que encargarse de su abuela, enferma de Alzheimer, y llevarla a su casa. Además se vio obligada a comprar una sepultura para enterrar a su madre. Optó por un mausoleo con tres nichos: uno para su madre, otro para su abuela y un tercero… para ella.

¿Un nicho también para ella? Sí. Charlene, que no iba a la iglesia ni a reuniones religiosas, se puso a pensar que ese agujero iba a ser su destino final. La cosa le inquietó: “Esto me ayudó a ver de forma diferente mi vida homosexual. Me di cuenta que la gente no se preocupa de la vida después de la muerte. La gente evita pensar en ello. Yo nunca quise ir a una iglesia para homosexuales. Sabía que eso no era sensato”.

A pesar de tu vida, Dios te ama

El visualizar su muerte le planteó cuestiones fundamentales: “Me preguntaba si podría volver a ser libre de la carne y poder ver una mujer sin desearla”.

Cuando estaba con estas inquietudes, una pastora conocida suya la llamó y le preguntó cómo estaba su relación con Dios: “Mi espíritu –confiesa Charlene- quería compartir con ella mis luchas, pero me dije: ‘Si le cuentas estas cosas a la pastora te colgará el teléfono y nunca más volverá a llamarte”. Pero no fue así, ella no le colgó el teléfono. Hablaron y hablaron.

A medida que la conversación avanzaba, a Charlene le afloró el orgullo y comenzó a contarle todo el éxito que había logrado, todo lo que había publicado y viajado, el dinero que había ganado con la revista…

Al final, la pastora le radiografió el alma: “Puedo ver que quieres regresar a Cristo. Que tú sabes cómo llegar a ser libre pero no sabes cómo mantenerte, y que tú crees que Dios no te puede aceptar porque has tenido una vida pública de lesbiana. Sin embargo, con todo, has de saber que Dios te acepta”.

Charlene explica que Dios la silenció en ese momento, no podía habar, y lo único que hizo fue llorar: “Yo quería ser libre”.

En esos momentos, Dios le habló: “Tienes que elegir hoy a quién vas a servir: estuve contigo amándote, protegiéndote, sacándote de situaciones, ayudándote…” Y es verdad, “Él había hecho eso por mí –reconoce-, Dios me ha abierto caminos. Sabía que era Dios quien había hecho esto cuando mi madre murió. Y lo hacía por amor y compasión”.

Dios siguió hablándole a su alma: “Si me escoges, te haré muy feliz. Voy a emplear todos tus dones para mi gloria. Pero si me dices que ‘no’, voy a permitirte que hagas lo que quieras, pero será un camino de condenación”.

Llamada a confiar en Dios

Ella escogió, y escogió a Dios y, ¡claro!, el demonio también entró en liza: “¿Qué va a pasar con tu salario? Ya no vas a poder publicar la revista gay. ¿Qué será de tus gastos, la casa, el coche…?”.

La que estaba a punto de dejar su vida homosexual no sabía cómo iba a solucionar todos estos problemas, pero tenía que escoger y confiar en Dios. En dos semanas, ella tenía un compromiso público, pues tenía que participar en una mesa redonda convocada con motivo del día del orgullo gay.

Entonces el demonio aprovechó la ocasión: “Pero ¿qué va a pasar con el compromiso de New York? Ya te lo han pagado. Tú no puedes presentarte como una mujer salvada por Cristo ese día ante toda la comunidad homosexual”.

Ella no sabía cómo lo iba a hacer, pero que allí estaría como una persona salvada, eso era seguro.

Su relación con la pastora continuó y en dos ocasiones, incluso, llegó a preguntarle si quería darle un “sí” a Cristo. Las dos fueron insistentes: una en preguntar y la otra en decir que no. Pero llegó una tercera ocasión: “Y le dije que sí, y el Señor vino a mi corazón ese día”; y entregó su vida a Cristo.

Pasó el tiempo, y llegó el encuentro del orgullo gay. Nadie conocía el cambio que estaba operando Dios en su vida. Cristo mismo le hizo ver que no debía preocuparse y que le daría la palabra perfecta en el momento idóneo: “Pero yo me decía en mi interior: conozco a la comunidad de homosexuales y lesbianas, y ¡van a enfadarse conmigo!”. Tenía mucho miedo.

Llegó el momento de la verdad

La directora del la revista Venus participaba en un mesa redonda con otros comunicadores, gente que ella conocía y con la que había trabajado mucho. Cada uno de los participantes respondía algunas preguntas sobre cómo habían comenzado con sus publicaciones, cómo conseguían lectores, etc.

Finalmente el presentador les preguntó acerca del futuro de sus revistas: “En ese momento me di cuenta de que era la oportunidad de hablar: ‘La dirección de la revista Venus va a cambiar 180 grados, explicó.

Tenemos otra misión. Hasta ahora les hemos dicho que lo tomen con valentía y que se sientan orgullosos de ser gays, que salgan del armario, que se lo digan a sus padres… Pero ahora vamos a tomar otra dirección. Vamos a informar a la comunidad gay que no es esto lo que Dios quiere de ellos”.

Se hizo un silencio total en el auditorio. Se podía escuchar la caída de un alfiler: “Traté de no mirar a mis amigos y continué: ‘Esto no es lo que Dios quiere, y la revista Venus va a informar a la gente sobre cómo pueden salir de su homosexualidad. Pero como no podemos salir solos, es necesario que nos sometamos a una relación con Dios, y esto es lo que Él ha hecho conmigo”.

El moderador no salía de su asombro, todo era silencio y finalmente, tras un minuto en el que nadie dijo nada, cogió fuerzas para presentar al siguiente invitado.

Nadie puede acusarme de discriminación

Una vez acabado el evento, había un cóctel al que Charlene no osaba ni presentarse: “Vete de aquí, no vayas, corre al coche y vuelve a New Jersey lo antes posible, no respondas preguntas. Sólo sal de aquí”, se dijo a sí misma. Pero el Señor intervino: “Ésta es tu misión, aquí es donde tú empiezas; te vas a quedar y vas a hacer lo que tengas que hacer”.

Ella pensó que: “me van tratar muy duro, me van a separar del grupo, estaré sola”. Pero la realidad fue, una vez más, muy diferente: uno a uno acudieron a ella los asistentes y le explicaban sus experiencias personales: “Yo iba antes a la iglesia y hoy no soy feliz. También quiero dejar la homosexualidad”.

Otra mujer le dijo: “Yo era ministra y caí. Esa es la razón por la cual ando en esta vida gay”. Le agradecían sus palabras: “Gracias por compartir esto conmigo, por decir lo que dijiste y tener la valentía para decirlo en esta reunión”.

Ella se dio cuenta del valor de su testimonio: “Conmigo no podrán decir que estoy discriminando a los homosexuales, porque ellos saben muy bien que estuve en la misma situación en la que ellos están ahora; saben que yo estaba atrapada en la misma lucha carnal, pero ahora soy libre”.

No se puede ser cristiano y homosexual a la vez

En el templo al que acude, se le canta una canción que proclama: “El Señor está en este lugar, ¡oh, alma mía! Él está en este lugar”. No hace referencia al edificio, sino al alma: “Hoy puedo decir que Cristo vino y llenó este lugar vacío, porque quien no tiene a Cristo en su vida, tiene un lugar vacío, explica Charlenne. Cristo es un caballero, Él no va a entrar en tu vida si no lo invitas. Pero sólo entra a lugares limpios.

Hay gays y lesbianas que creen que se puede ser homosexual y cristiano al mismo tiempo. Pero esto es una mentira del demonio para tener a la gente atrapada. El Señor me ha enviado a denunciar esta mentira. Cristo y la oscuridad no pueden vivir juntos”.

El demonio usa otra mentira para tener atados y bien atados a los homosexuales. Es el hecho de no poder cambiar y abandonar esa situación que tantísimo dolor les produce: “Tú no puedes cambiar. Nunca vas a cambiar porque has sido gay y vivido como gay más de treinta años”.

Pero como aclara la exlesbiana: “Yo soy una evidencia de que el Espíritu Santo puede cambiarte si tú le das todo tu corazón. Cuando ores, ora para que Dios venga y cambie todo tu corazón, no sólo para que te quite el deseo homosexual. Esto no funciona así. Tienes que entregarte completamente. Así Él obrará en ti”.

Tengo una paz que los demás no tienen

Al poco de su salida del armario cristiano, una mujer le escribió: “Estás muy equivocada, te aplaudo por los cambios que has hecho en tu vida, pero creo que Dios me ama tal y como soy”.

Charlene le contestó: “Estoy de acuerdo contigo, Dios te ama” pero también sabes que eres una pecadora: “Dios te ama como eres, pero espera que lo ames así, como Él es: santo y sagrado. Dios ha creado su orden y nos guste o no es Su orden.

Él está esperando que le amemos como Él es y cuando lo elijas, porque nos dio libertad para elegir, elige amar a Dios tal y como Él es, y simplemente sigue su orden y su palabra. Entonces, Él entrará en tu vida y te cambiará, te dará paz y regocijo.

Eso es lo que yo tengo y la gente no entiende. Una paz que no tenía antes y que la gente que conozco quiere tener”.

Salir del lesbianismo

La directora de Venus puso su propio testimonio en la portada de la revista: “Recibí cartas de lectores muy enfadados. Recuerdo la de una mujer que me decía que cómo podía hacer esto a nuestra comunidad”.

Sin embargo, dos años más tarde, la misma mujer le escribió y le dijo: “Nunca imaginé que un día te iba a escribir para decirte que he salido del lesbianismo y decidido entregar mi vida a Jesús”.

Un decálogo para iniciar el cambio

Charlene Cothran ha redactado un decálogo titulado “Redímete: Diez formas de salir de la vida gay, si quieres salir”. Es todo un itinerario de salvación. Se resume en lo siguiente:

1) Establecer y aceptar para uno mismo que la Palabra de Dios es cierta tal cual fue dicha

2) Buscar la verdad en las Escrituras acerca de la homosexualidad

3) No rechazar la llamada de Dios en tu vida

4) Saber con certeza que eres amado o amada por Dios

5) Decir sí

6) Hacer real tu salvación, no ocultarla, pues con ello el enemigo intentará que vuelvas a tu antigua vida

7) Experimenta el paraíso ¡ahora!

8) Camina con cuidado para mantener el espíritu limpio y fresco

9) Haz amistad con personas creyentes, siempre hay gente que está dispuesta caminar con nosotros

10) Manténte en contacto con la revista y compártenos tu testimonio.


Nuestra fe genera paz

enero 29, 2013
La reconciliación con Dios, obrada por la Cruz de Cristo, es la fuente fundamental de la unidad y de la fraternidad

La reconciliación con Dios, obrada por la Cruz de Cristo, es la fuente fundamental de la unidad y de la fraternidad

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Por Mons. Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas

 Zenit.org

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SITUACIONES

Un caricaturista afamado, que se distingue por sus burlas sistemáticas contra la religión y la Iglesia, ha dicho: “Jesús sería el primer sorprendido de que en su nombre hayan hecho una Iglesia que acabó por ser uno de los grandes negocios de todos los tiempos; que acabó por ser la institución más nefasta que ha tenido la humanidad, responsable de actos de corrupción y de cientos de miles de asesinatos… Todas las religiones son falsas, todas las ha creado el hombre”.

No faltan quienes estén de acuerdo con esa afirmación y hasta la aplaudan, resaltando sólo los errores que nuestra Iglesia ha tenido y tiene, sin valorar cuanto es en sí misma y todo lo que ha aportado a la humanidad. Algunos usan esta estrategia para legitimar su estilo de vida, que no siempre es muy honesto.

En Chiapas y en otras partes, a veces se remarca que los católicos son intransigentes e intolerantes hacia otras confesiones; que se les expulsa de las comunidades, impidiéndoles ejercer su derecho a la libertad de credo, sólo por ser de una creencia diferente a la de la mayoría. Es una acusación muy simplista, pues no es la diferencia de cultos el motivo fundamental de esos conflictos interreligiosos, sino otras razones de tipo cultural, económico, político, agrario y sólo en parte religioso.

Casi siempre es la reacción de algunos pueblos a agresiones verbales, a críticas hirientes, a ofensas injuriosas de protestantes contra la vivencia tradicional de su fe; se sienten ofendidos en sus arraigadas costumbres, todas ellas de raíz católica. Con todo el respeto que tengo a los hermanos de otras religiones, hay que dejar muy en claro que algunos no son unos santos e inofensivos angelitos; a mí mismo me han ofendido en forma burda e injustificada.

ILUMINACION

El Papa Benedicto XVI, con una gran lealtad histórica, afirma: “Donde no se da gloria a Dios, donde se le olvida o incluso se le niega, tampoco hay paz. Hoy, sin embargo, unas corrientes de pensamiento muy difundidas sostienen lo contrario: la religión, en particular el monoteísmo, sería la causa de la violencia y de las guerras en el mundo; sería preciso liberar antes a la humanidad de la religión para que se estableciera después la paz; el monoteísmo, la fe en el único Dios, sería prepotencia, motivo de intolerancia, puesto que por su naturaleza quisiera imponerse a todos con la pretensión de la única verdad.

Es cierto que el monoteísmo ha servido en la historia como pretexto para la intolerancia y la violencia. Es verdad que una religión puede enfermar y llegar así a oponerse a su naturaleza más profunda, cuando el hombre piensa que debe tomar en sus manos la causa de Dios, haciendo así de Dios su propiedad privada. Debemos estar atentos contra esta distorsión de lo sagrado. Si es incontestable un cierto uso indebido de la religión en la historia, no es verdad, sin embargo, que el «no» a Dios restablecería la paz. Si la luz de Dios se apaga, se extingue también la dignidad divina del hombre” (24-XII-2012).

Si en la historia ha habido o hay formas de violencia perpetradas en nombre de Dios, éstas no se pueden atribuir al monoteísmo, sino a causas históricas, principalmente a los errores de los hombres. Más bien es precisamente el olvido de Dios lo que sumerge a las sociedades humanas en una forma de relativismo que genera ineluctablemente la violencia.

Sin la apertura a lo trascendente, que permite hallar respuestas a los interrogantes sobre el sentido de la vida y sobre la manera de vivir de modo moral, sin esta apertura el hombre se vuelve incapaz de actuar según justicia y de comprometerse por la paz.

Si la ruptura de la relación de los hombres con Dios lleva consigo un desequilibrio profundo en las relaciones entre los hombres mismos, la reconciliación con Dios, obrada por la Cruz de Cristo, es la fuente fundamental de la unidad y de la fraternidad” (7-XII-2012).

COMPROMISOS

Eduquémonos no sólo para la tolerancia, sino para el respeto, el diálogo, la paz y la unidad de los creyentes, conjuntando energías frente a tantas necesidades de los que sufren. El amor fraterno es la mejor prueba de que somos discípulos de Jesús.


El maná de cada día, 29.1.13

enero 29, 2013

Martes de la 3ª semana de Tiempo Ordinario

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Cumplir la voluntad de Dios para ser verdaderos hermanos de Jesús

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PRIMERA LECTURA: Hebreos 10, 1-10

Hermanos:

La Ley, que presenta sólo una sombra de los bienes definitivos y no la imagen auténtica de la realidad, siempre, con los mismos sacrificios, año tras año, no puede nunca hacer perfectos a los que se acercan a ofrecerlos.

Si no fuera así, habrían dejado de ofrecerse, porque los ministros del culto, purificados una vez, no tendrían ya ningún pecado sobre su conciencia.

Pero en estos mismos sacrificios se recuerdan los pecados año tras año.

Porque es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite las pecados.

Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: “Tú no quiere sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no acepta: holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad.”

Primero dice: No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias, que se ofrecen según la ley.

Después añade: Aquí estoy yo para hacer tu voluntad.

Niega lo primero, para afirmar lo segundo.

Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación de cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

SALMO 39, 2 y 4ab. 7-8a. 10. 11

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Yo esperaba con ansia al Señor; Él se inclinó y escuchó mi grito; me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: Aquí estoy.

He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes.

No me he guardado en el pecho tu defensa, he contado tu fidelidad y tu salvación, no he negado tu misericordia y tu lealtad ante la gran asamblea.


Aclamación: Mt 11, 25

Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla.


EVANGELIO: Marcos 3, 31-35

En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar.

La gente que tenía sentada alrededor le dijo:- “Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.”

Les contestó: – ”¿Quienes son mi madre y mis hermanos?”

Y, paseando la mirada por el corro, dijo: -” Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre. “



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LA VOLUNTAD DE DIOS

– Santa María y el cumplimiento de la voluntad de Dios. La “nueva familia” de Jesús.

– Manifestaciones del querer de Dios. El cumplimiento de los propios deberes.

– Buscar en la oración los planes de Dios sobre nosotros.

I. San Marcos nos dice en el Evangelio de la Misa (1) que se presentó la Madre de Jesús con algunos parientes preguntando por Él, mientras hablaba a un gran número de personas. María, quizá a causa de la multitud que debía de abarrotar la casa, se quedó fuera, y pasó aviso a su Hijo. Entonces, Jesús respondió al que le hablaba: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Pues todo el que haga la voluntad de mi Padre que está en los Cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

Es la nueva familia de Cristo, con lazos más fuertes que los de la sangre, y a la que pertenece María en primer término, pues nadie cumplió jamás la voluntad divina con más amor y más hondura que Ella.

Santa María está unida a Jesús por un doble vínculo. En primer lugar porque, al aceptar el mensaje del Ángel, se unió íntimamente, de un modo que nosotros apenas podemos comprender, a la voluntad de Dios, adquiriendo una maternidad espiritual sobre el Hijo que concibe, perteneciendo ya a esta familia, de vínculos más fuertes, que Jesucristo proclama ahora delante de sus discípulos. “De poco hubiera servido a María la maternidad corporal -señala San Agustín- si no hubiese concebido primero a Cristo, de manera más dichosa, en su corazón, y sólo después en su cuerpo” (2).

María es Madre de Jesús al concebirlo en su seno, al cuidarlo, alimentarlo y protegerlo, como toda madre con su hijo. Pero Jesús vino a formar la gran familia de los hijos de Dios, y “con benignidad incluyó en ella a la misma María, pues ella hacía la voluntad del Padre (…), y al aludir ante sus discípulos a esa parentela celestial, mostró que la Virgen María estaba unida a Él en un nuevo linaje de familia” (3); María es Madre de Jesús según la carne, y es también la “primera” entre todos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen con plenitud (4).

Nosotros tenemos la inmensa alegría de poder pertenecer, con lazos más fuertes que los de la sangre, a la familia de Jesús en la medida en que cumplimos la voluntad divina. Por eso el discípulo de Cristo debe decir, como su Maestro: mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado (5), aun cuando para ello tenga que sacrificar -poner en su sitio- los sentimientos naturales de la familia.

Santo Tomás explica, a su vez, esta declaración de Jesús en la que antepone el vínculo de la gracia al del orden familiar, diciendo que Él tenía una generación eterna y otra temporal, y antepone la eterna a la temporal. Y todo fiel que hace la voluntad divina es hermano de Cristo, porque se hace semejante a Él, que hizo siempre la voluntad del Padre (6).

En la oración de hoy podemos examinar si deseamos cumplir siempre lo que Dios quiere de nosotros, en lo grande y en lo pequeño, en lo que es grato y en lo que nos desagrada, y pedir a Nuestra Madre Santa María que nos enseñe a amar esta santa voluntad en todos los acontecimientos, también en aquellos que nos cuesta entender o interpretar adecuadamente. Así somos de la familia de Jesús.

II. He aquí una consecuencia de la vocación cristiana: pertenecer a la misma familia de Dios, estar unidos a Él mediante unos lazos fuertes que nacen del cumplimiento de la voluntad divina en todas las cosas. En esto consiste la santidad a la que debemos aspirar, en identificar nuestro querer con el de Cristo: “ésta es la llave para abrir la puerta y entrar en el Reino de los Cielos: “qui facit voluntatem Patris mei qui in coelis est, ipse intrabit in regnum coelorum” -el que hace la voluntad de mi Padre…, ¡ése entrará!” (7).

En contraste con la actitud de quienes a veces miran con triste resignación el cumplimiento de la tarea redentora del Maestro, Él ama ardientemente la voluntad de su Padre Dios, y así lo manifiesta en muchas ocasiones (8). Y si nosotros queremos imitar a Cristo, ésa ha de ser nuestra actitud: amar lo que Dios quiere, que, entendámoslo o no, es siempre el camino que conduce al Cielo, el fin de nuestra vida. Santa Catalina de Siena pone en labios del Señor estas palabras consoladoras: “Mi voluntad no quiere más que vuestro bien, y cuanto doy o permito, lo permito o lo doy para que consigáis vuestro fin, para el cual os crié” (9). Él sólo desea nuestro bien.

Dios nos manifiesta su voluntad a través de los Mandamientos que son la expresión de todas las obligaciones y la norma práctica para que nuestra conducta esté dirigida a Dios. Cuanto más fielmente los cumplamos, tanto mejor amaremos lo que Él quiere. Dios se nos manifiesta también a través de las indicaciones, consejos y Mandamientos de nuestra Madre la Iglesia, “que nos ayudan a guardar los Mandamientos de la ley de Dios” (10), y de los consejos recibidos en la dirección espiritual. Las obligaciones del propio estado determinan lo que Dios quiere de nosotros según las propias circunstancias en las que se desenvuelve la vida de cada uno.

Nunca amaremos a Dios, nunca podremos santificarnos, si no cumplimos con fidelidad estas obligaciones: atención y cuidado de la familia, afán por mejorar en el estudio o en el ejercicio de la profesión… En estas obligaciones del propio estado que llenan el día, el cristiano distingue en cada instante lo que Dios quiere personalmente de él. Reconocer y amar la voluntad del Señor en esos deberes nos dará la fuerza necesaria para hacerlos con perfección, y en ellos encontraremos el campo para ejercitar las virtudes humanas y las sobrenaturales.

También se nos manifiesta la voluntad de Dios en aquellos sucesos que Él permite, y que siempre están dirigidos a un mayor bien si permanecemos junto a nuestro Padre Dios con más confianza, con más amor. Hay una providencia oculta detrás de cada acontecimiento: todo está ordenado y dispuesto -también lo que no entendemos, aquello que nuestra voluntad se resiste en un principio a admitir- para que sirva al bien de todos. En esta vida no comprenderemos del todo cada uno de los sucesos que el Señor permite.

Producirá abundantes frutos en nuestra alma acostumbrarnos a realizar actos de identificación con la voluntad de Dios en las circunstancias importantes y en lo pequeño de la vida diaria: “Jesús, lo que Tú “quieras”… yo lo amo” (11). Y sólo deseo amar lo que Tú quieres que ame.

III. El que haga la voluntad de mi Padre, que está en los Cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre. El cumplimiento de la voluntad de Dios debe ser el único afán del cristiano. Por eso ha de preguntarse con frecuencia ante los acontecimientos diarios: ¿qué quiere Dios de mí en este asunto, en el trato con aquella persona?, ¿qué es más grato al Señor?…, y hacerlo.

La oración personal sobre nuestro actuar diario, sobre el comportamiento en la vida familiar, con los amigos, en el trabajo, nos da una gran luz para acertar en el cumplimiento de la voluntad divina. La oración personal nos moverá muchas veces a actuar de una determinada manera, a cambiar o a rectificar nuestra vida o nuestro comportamiento para que se realice más de acuerdo con el querer divino. En otros asuntos, el Señor nos dará luz sobre su voluntad en la dirección espiritual personal.

Cuando veamos que Dios quiere algo de nosotros, debemos hacerlo con prontitud y alegría. Porque muchos se rebelan cuando los proyectos del Señor no coinciden con los suyos; otros aceptan la voluntad de Dios con resignación, como un mero doblegarse a los planes divinos porque no hay otro remedio; otros se conforman simplemente, pero sin amor.

El Señor, sin embargo, quiere que amemos con santo abandono el querer divino, confiando plenamente en nuestro Padre Dios, sin dejar de poner, por otra parte, los medios que el caso requiera. ¿Qué quieres que haga? ¡Qué pocas personas se encuentran en esta disposición de obediencia plena, que hayan renunciado a su voluntad hasta el punto de no pertenecerles los deseos de su propio corazón! (12).

Para tener esos vínculos tan estrechos -más que los de la sangre- de los que Cristo nos habla en el Evangelio, debemos procurar, cada día, entregarnos, abandonarnos sin reservas y aun sin entender todo lo que Dios permite; ser incondicionalmente dóciles a su acción, manifestada en las pruebas internas y externas con las que quiere purificar el alma; aceptar y acoger las innumerables alegrías de la vida familiar, del trabajo, del descanso…; aceptar y acoger las dificultades, obstáculos y penas que la vida lleva también consigo, las tentaciones, la sequedad en la vida de piedad cuando no se debe a la tibieza, al poco amor…

“Debemos aceptar esta acción de Dios y estas permisiones de su providencia sin reserva alguna, sin curiosidad, inquietud o desconfianza, porque sabemos que Dios quiere siempre nuestro bien; aceptarlas con agradecimiento, confiando en su proximidad y en la asistencia de su gracia. Nuestra única respuesta a esta acción de Dios en nosotros sea siempre: ¡Sea como tú, Señor, lo quieres; hágase tu voluntad!” (13).

Y esto ante el dolor y la enfermedad, el fracaso, un desastre que parece irreparable… Y, enseguida, pedir fuerzas a nuestro Padre Dios y poner los medios humanos que razonablemente se deban poner; pedir que aquellas contrariedades pasen, si es su voluntad, y gracias para sacar el mayor fruto sobrenatural y humano de aquello que al principio sólo se veía bajo el aspecto de mal irreparable.

Lo que ocurre cada día en el pequeño universo de nuestra profesión y familia, en el círculo de nuestros amigos y conocidos, puede y debe ayudarnos a encontrar a Dios providente. El cumplimiento del querer divino es fuente de serenidad y de agradecimiento. En muchas ocasiones terminaremos dando gracias por aquello que en un principio nos pareció un desastre sin arreglo posible.

“La Virgen Santa María, Maestra de entrega sin límites. -¿Te acuerdas?- : con alabanza dirigida a Ella, afirma Jesucristo: ¡el que cumple la Voluntad de mi Padre, ése -ésa- es mi madre!… ” (14).

(1) Mc 3, 31-35.- (2) SAN AGUSTIN, Sobre la virginidad, 3.- (3) IDEM, Carta 243, 9-10.- (4) Cfr. JUAN PABLO II, Enc. Redemptoris Mater, 25-III-1987, 20-21.- (5) Jn 4, 34.- (6) Cfr. SANTO TOMAS, Comentario sobre San Mateo, 14, 49-50.- (7) J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 754.- (8) Cfr. Lc 22, 42; Jn 6, 38.- (9) SANTA CATALINA DE SIENA, El Diálogo, Rialp, Madrid 1956, 2, 6.- (10) CATECISMO DE SAN PIO X, n. 472.- (11) J. ESCRIVA DE BALAGUER, o. c., n. 773.- (12) Cfr. SAN BERNARDO, Sermón 1, sobre la conversión de S. Pablo.- (13) B. BAUR, En la intimidad con Dios, Herder, Barcelona 1962, pp. 219-220.- (14) J. ESCRIVA DE BALAGUER, Surco, n. 33.

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