La RAE abre sus puertas al público con un gran plan cultural

octubre 9, 2019

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Presentación del plan cultural de la Real Academia Española (RAE). El vicedirector de la RAE, José Manuel Sánchez Ron, el director, Santiago Muñoz Machado, y el académico Arturo Pérez-Reverte – Ignacio Gil

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La RAE abre sus puertas al público con un gran plan cultural

La institución acogerá actividades del mundo de la literatura, el arte la música o la ciencia

Por B. P. P.  ABC

La Real Academia Española (RAE) quiere bajarse un poco de su torre de marfil y acercarse a la sociedad. Para ello, la Docta Casa ha preparado un ambicioso programa cultural plagado de presentaciones del libro (la primera fue la de Arturo Pérez-Reverte con «Sidi», el pasado 24 de septiembre), conferencias, charlas, etcétera.

Actividades, al cabo, mediadas por la institución para darse un lavado de cara y demostrar que allí son «bastante modernos» y no del «pleistoceno», tal y como expresó ayer su director, Santiago Muñoz Machado, durante la presentación del proyecto, que continúa la senda modernizadora de su mandato.

La primera de las actividades previstas será este mismo viernes. Se trata de «Susurrantes», una performance que se desplegará por las instalaciones de la RAE para acercar la poesía al público bajo la supervisión del académico y dramaturgo Juan Mayorga.

La literatura, de hecho, será uno de los grandes ejes de este plan cultural. Uno de sus puntos estrella serán las «Tardes literarias», en las que académicos, escritores, críticos literarios, traductores, editores, periodistas, guionistas y otros profesionales de la cultura conversarán en la Academia para promover la literatura española e hispanoamericana. También habrá sitio, claro, para la música, el arte y la ciencia…

«La RAE no se conforma con el estatus que se le asigna, cuidar de la lengua, sino que aspira también a ser un faro cultural. Además, la RAE quiere también que los científicos nos hablen de temas como la robótica, la inteligencia artificial o de sobre si viviremos 120 años», explicó el vicedirector de la institución, José Manuel Sánchez Ron.

Durante el acto de presentación, Muñoz Machado insistió en que la RAE es una institución que está «por encima de la política» y que ahora tiene asegurado su porvenir. Porque para Muñoz Machado la RAE ya se encuentra «saneada» en lo financiero.

De hecho, afirmó que ahora cuenta con «perspectivas más halagüeñas» que nunca gracias, en buena parte, a la aportación privada de patrocinadores y a la venta de su herramienta «Enclave RAE», «La política no nos concierne», recalcó, tal y como recogía Efe.

Arturo Pérez-Reverte, que también participó, recordó que la institución «lo ha pasado muy mal en los últimos tiempos». Además reveló que la institución estuvo «a punto de cuestionarse su existencia» debido a la «dejadez» de los gobiernos anteriores y a la drástica reducción de su presupuesto.

https://www.abc.es/cultura/abci-abre-puertas-publico-gran-plan-cultural-201910090103_noticia.html

 


El ambiente digital en que se desenvuelven los jóvenes, según Christus vivit

octubre 3, 2019

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En numerosos países, web y redes sociales representan un lugar irrenunciable para llegar a los jóvenes e implicarlos, incluso en iniciativas y actividades pastorales.

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El ambiente digital en que se desenvuelven los jóvenes, según Christus vivit

Algunas cosas que les pasan a los jóvenes

El ambiente digital

86. «El ambiente digital caracteriza el mundo contemporáneo. Amplias franjas de la humanidad están inmersas en él de manera ordinaria y continua.

Ya no se trata solamente de “usar” instrumentos de comunicación, sino de vivir en una cultura ampliamente digitalizada, que afecta de modo muy profundo la noción de tiempo y de espacio, la percepción de uno mismo, de los demás y del mundo, el modo de comunicar, de aprender, de informarse, de entrar en relación con los demás.

Una manera de acercarse a la realidad que suele privilegiar la imagen respecto a la escucha y a la lectura incide en el modo de aprender y en el desarrollo del sentido crítico» [39].

87. La web y las redes sociales han creado una nueva manera de comunicarse y de vincularse, y «son una plaza en la que los jóvenes pasan mucho tiempo y se encuentran fácilmente, aunque el acceso no es igual para todos, en particular en algunas regiones del mundo.

En cualquier caso, constituyen una extraordinaria oportunidad de diálogo, encuentro e intercambio entre personas, así como de acceso a la información y al conocimiento.

Por otro lado, el entorno digital es un contexto de participación sociopolítica y de ciudadanía activa, y puede facilitar la circulación de información independiente capaz de tutelar eficazmente a las personas más vulnerables poniendo de manifiesto las violaciones de sus derechos.

En numerosos países, web y redes sociales representan un lugar irrenunciable para llegar a los jóvenes e implicarlos, incluso en iniciativas y actividades pastorales» [40]

88. Pero para comprender este fenómeno en su totalidad hay que reconocer que, como toda realidad humana, está atravesado por límites y carencias. No es sano confundir la comunicación con el mero contacto virtual. De hecho, «el ambiente digital también es un territorio de soledad, manipulación, explotación y violencia, hasta llegar al caso extremo del dark web.

Los medios de comunicación digitales pueden exponer al riesgo de dependencia, de aislamiento y de progresiva pérdida de contacto con la realidad concreta, obstaculizando el desarrollo de relaciones interpersonales auténticas.

Nuevas formas de violencia se difunden mediante los social media, por ejemplo el ciberacoso; la web también es un canal de difusión de la pornografía y de explotación de las personas para fines sexuales o mediante el juego de azar» [41]

89. No se debería olvidar que «en el mundo digital están en juego ingentes intereses económicos, capaces de realizar formas de control tan sutiles como invasivas, creando mecanismos de manipulación de las conciencias y del proceso democrático.

El funcionamiento de muchas plataformas a menudo acaba por favorecer el encuentro entre personas que piensan del mismo modo, obstaculizando la confrontación entre las diferencias. Estos circuitos cerrados facilitan la difusión de informaciones y noticias falsas, fomentando prejuicios y odios.

La proliferación de las fake news es expresión de una cultura que ha perdido el sentido de la verdad y somete los hechos a intereses particulares. La reputación de las personas está en peligro mediante juicios sumarios en línea. El fenómeno afecta también a la Iglesia y a sus pastores» [42]

90. En un documento que prepararon 300 jóvenes de todo el mundo antes del Sínodo, ellos indicaron que «las relaciones online pueden volverse inhumanas. Los espacios digitales nos ciegan a la vulnerabilidad del otro y obstaculizan la reflexión personal.

Problemas como la pornografía distorsionan la percepción que el joven tiene de la sexualidad humana. La tecnología usada de esta forma, crea una realidad paralela ilusoria que ignora la dignidad humana» [43].

La inmersión en el mundo virtual ha propiciado una especie de “migración digital”, es decir, un distanciamiento de la familia, de los valores culturales y religiosos, que lleva a muchas personas a un mundo de soledad y de autoinvención, hasta experimentar así una falta de raíces aunque permanezcan físicamente en el mismo lugar.

La vida nueva y desbordante de los jóvenes, que empuja y busca autoafirmar la propia personalidad, se enfrenta hoy a un desafío nuevo: interactuar con un mundo real y virtual en el que se adentran solos como en un continente global desconocido.

Los jóvenes de hoy son los primeros en hacer esta síntesis entre lo personal, lo propio de cada cultura, y lo global. Pero esto requiere que logren pasar del contacto virtual a una buena y sana comunicación.

[39] Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 21: AAS 107 (2015)

[40] Ibíd., 22.

[41] Ibíd., 23.

[42] Ibíd., 24.

[43] Documento de la Reunión pre-sinodal para la preparación de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (24 marzo 2018), I, 4.

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20190325_christus-vivit.html

 


¿Por qué las redes sociales intentan silenciar la fe? 5 puntos a reflexionar

julio 19, 2019

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Comunicación por las redes sociales

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¿Por qué las redes sociales intentan silenciar la fe? 5 puntos a reflexionar

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¿Se trata de una paranoia o en verdad las redes sociales no favorecen los contenidos conservadores? No es una pregunta inocua.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, organizó a inicios de julio en la Casa Blanca una reunión o «cumbre» para denunciar la «deshonestidad» de las redes sociales, que según él son culpables de complot con la izquierda.

Una de las invitadas que dio su testimonio fue Lila Rose que habló de las prácticas discriminatorias de Twitter, Pinterest y Youtube.

«Un gran tema hoy en la White House Social Media Summit será la tremenda deshonestidad, parcialidad, discriminación (…) que practican algunas compañías», escribió Trump en su cuenta de Twitter. También ha insinuado que las compañías podrían estar actuando de forma ilegal y que deberían ser demandadas por las autoridades reguladoras de Estados Unidos.

1. No estamos locos, hay más ejemplos

Dejando a un lado lo controversial de la figura del presidente Trump, veamos que esta afirmación no contiene algo realmente nuevo, se han registrado «sucesos» de este tipo en redes sociales en varias ocasiones.

En abril del 2018 el CEO y fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, compareció ante el Senado de Estados Unidos y se disculpó por el «error» de bloquear contenido católico. La noticia completa la puedes leer aquí.

Las cosas se siguen complicando. Zuckerberg, confirmó públicamente que Facebook prohibió las publicidades pro-vida durante el referéndum sobre el aborto en Irlanda en 2018, una votación que llevó a la legalización del aborto en el país tradicionalmente católico. La noticia también la puedes leer en este enlace.

Esta vez el turno le llegó al YouTuber Matt Fradd quien había sido invitado por un grupo de empleados de Google Inc para dar una charla sobre las ventajas de luchar contra la pornografía, charla sin contenido religioso. «Talks at Google» es un espacio que permite que sus empleados propongan estas conferencias a sus compañeros.

La charla se canceló a última hora, según cuenta Matt en un video. Al llegar le comunicaron que no se podría realizar el evento porque un grupo de empleados se había quejado. En el comunicado oficial se hacía referencia a una conversación en Twitter de un año atrás, que según algunos habría sido hiriente con la comunidad LGTBI, violando así los lineamientos generales de Google.

En este artículo no pretendemos levantar el dedo y acusar a las grandes empresas de tecnología simplemente o a los incidentes en redes sociales, se trata de reflexionar y aprender a discernir lo que se encuentra detrás de acciones como estas y buscar no victimizarnos sino por el contrario, tener en claro lo que necesita una sociedad para poder apuntar a la búsqueda del bien, de la verdad y del verdadero sentido de la libertad.

2. Libertad de expresión

Poder expresar lo que uno piensa es fundamental en las sociedades. La libertad de expresión se reconoce como un derecho humano en virtud del artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La libertad de expresión comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas sin consideración de fronteras y por cualquier medio de transmisión.

Para poder vivir esta libertad es importante que todos juguemos con las mismas reglas. Los católicos no queremos buscar prerrogativas, pero sí queremos pedir que los medios de comunicación y las redes sociales sean neutrales para poder exponer las ideas con tranquilidad y que la luz de Cristo llegue realmente a muchas personas.

Vale la pena que estemos atentos a cómo sigue desarrollándose este tema, no solo para nosotros sino para todos sin sesgo.

3. Tolerancia

Tal como Matt Fradd, lo explica, hoy en día existe una gran confusión cuando se habla de tolerancia. Se confunde tolerancia con aceptación. Tolerar significa respetar las opiniones de los demás, aunque estas no coincidan con las propias.

El tolerar incluye no estar de acuerdo y respetar esta forma de pensar distinta. Hoy en día por pensar distinto, en automático uno se convierte en intolerante. Más aún si este pensamiento choca con las afirmaciones de la ideología de género o del pensamiento relativo.

4. Las reglas para el bien común

Una sociedad necesita reglas y normas de comportamiento para poder convivir en armonía. Históricamente estas normas tienen que ver con el respeto y la búsqueda del bien común. Salvaguardar el cuidado de sus habitantes y garantizar su libre desarrollo.

Para esto es necesario respetar las individualidades, el libre pensamiento y la libertad de culto. Todo esto dentro de un contexto que no atente contra los demás.

Hoy pareciera que, al confundir tolerancia con aceptación, cualquier comentario puede ser sacado de contexto y señalado de ir en contra de la libertad o considerarlo una ofensa.

No estar de acuerdo no puede ser considerado una ofensa, ni por pensar distinto han de prohibirse u ocultarse este tipo de opiniones. Las reglas para el bien común necesitan ser claras y no escudarse en ambigüedades o falsas afirmaciones.

5. Religión, libertad de pensamiento y felicidad

El año pasado fue especialmente relevante la charla que les dirigió Bishop Barron en el mismo espacio que este año le negaron a Matt Fradd. El tema fue «Religión y la apertura de pensamiento» (Religion and the opening up of the mind).

En esta charla el arzobispo Barron deja claro que el dinamismo natural de la mente humana es saber y querer saber cada vez más. La mente mientras más sabe, más quiere saber. Afirmación de relevante importancia en particular para las personas de las empresas high tech como Google.

*Puedes activar los subtítulos en español en la parte inferior derecha

Esta hambre insaciable de conocimiento se manifiesta en el éxito tan enorme que los motores de búsqueda han alcanzado. Es por esto la importancia de permitir el conocimiento, un conocimiento ordenado, sin sesgos o censuras por tal vez ser considerado hoy en día como políticamente incorrecto. Si quitas oportunidad al conocimiento de la verdad, quitas libertad.

En una extraordinaria disertación y una serie de premisas lógicas y verdaderas, el Arzobispo Barron concluye que detrás de esta hambre de conocimiento lo que el ser humano busca es la felicidad. Felicidad que muchas veces se confunde y se piensa que podría encontrarse en la riqueza, el prestigio, el poder o el placer.

Sin embargo, luego de haber alcanzado todos los anteriores, este anhelo, esta hambre voraz por más, es un deseo de infinito que ningún bien de este mundo puede calmar u ofrecer. Un deseo que solo puede ser saciado por alguien que no es de este mundo, Dios.

Al negar o prohibir la expresión de la doctrina católica, de pensamientos conservadores, del desarrollo de la filosofía, se corta la libertad de esta búsqueda del ser humano. Más bien se lo manipula, para conseguir intereses solo de algunos. Vale la pena poner atención a este asunto.

Artículo elaborado por el Padre Juan Carlos Vásconez.

¿Por qué las redes sociales intentan silenciar la fe? 5 puntos a reflexionar


Para los jóvenes de Hong Kong, protestar es ‘una cuestión de vida o muerte’

junio 30, 2019

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Estudiantes participando en una huelga en el Parque Tamar en Hong Kong el 17 de junio Credit Lam Yik Fei para The New York Times

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Para los jóvenes de Hong Kong, protestar es ‘una cuestión de vida o muerte’

Por Mike Ives y Katherine Li,

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HONG KONG — Están al frente en todas las manifestaciones, son jóvenes vestidos con camisetas negras y agitando los puños mientras marchan por las asfixiantes calles de Hong Kong. Se organizan a través de grupos que utilizan mensajes cifrados y, en los mítines, reparten cascos y gafas de seguridad. Cuando la policía les lanzaba gas lacrimógeno, iban tras los recipientes que despedían humo y los sofocaban con agua.

Los jóvenes de Hong Kong están al frente de las protestas de este mes que han conducido a la ciudad a una crisis política, entre ellas un enorme mitin el 16 de junio que tal vez fue el más grande de la historia hongkonesa.

Los organizadores afirman que participaron cerca de dos millones de los siete millones de habitantes del territorio para exigirle al gobierno que retire la legislación propuesta que permitiría las extradiciones a la China continental.

Para los muchos estudiantes de bachillerato y universidad que inundaron las calles, el problema es mucho mayor que solo la extradición. A su modo de ver, están peleando una “batalla final” para obtener cierta autonomía del gobierno chino.

“La ley de extradición es un peligro para nuestra vida”, señaló Zack Ho, un estudiante de bachillerato de 17 años que ayudó a organizar un boicot a las clases. “Cuando se apruebe, nuestro Estado de derecho quedará dañado de manera irreparable”.

Son una generación que no recuerda cómo era la vida bajo el gobierno británico, pero que ha crecido en una época de temores crecientes acerca de la forma en que la injerencia del gobernante Partido Comunista de China —y una afluencia de gente de la China continental— está transformando a Hong Kong y lo que ellos creen que su ciudad tiene de especial.

Dichos temores se derivan de la destitución de legisladores de oposición, de la desaparición de varias personas de Hong Kong que estaban en custodia en China y de la competencia cada vez mayor para obtener empleo y vivienda en una ciudad de creciente desigualdad.

Muchos manifestantes jóvenes ven el proyecto de ley de extradición como perjudicial para la independencia legal del territorio; desde su punto de vista, el último vestigio de separación de la influencia de Pekín que actualmente tienen.

El activismo de la juventud de Hong Kong había menguado en los últimos años después de que fracasaron las protestas que exigían una participación directa en la elección del jefe ejecutivo del territorio.

Los líderes más prominentes de lo que se llegó a conocer como la Revolución de los Paraguas, o la Primavera Asiática, fueron encarcelados y sus legiones de jóvenes partidarios se quedaron tremendamente desencantados.

Sin embargo, la legislación de extradición impulsada por la jefa del Ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, ha inyectado nueva energía a la gente.

Los residentes expresan su inquietud de que Pekín emplee los nuevos poderes de extradición para ir tras disidentes y otras personas que se oponen a los funcionarios del Partido Comunista en la zona continental.

Los jóvenes que impulsaron la Revolución de los Paraguas luchaban por el sufragio universal, comentó Leung Yiu-ting, presidente de la unión estudiantil de la Education University de Hong Kong. Pero la lucha con respecto a la extradición, añadió, es “una cuestión de vida o muerte”.

No ha surgido nadie como rostro visible del actual movimiento juvenil, como lo hizo hace cinco años Joshua Wong, que entonces tenía 17 años, durante las protestas de la Revolución de los Paraguas. (Wong fue liberado de la cárcel el pasado 17 de junio, después de cumplir uno de los dos meses de su sentencia).

Al menos en parte, eso se debe al temor. “¿Quién va a estar tan dispuesto, abiertamente, a pasar seis años en prisión como trofeo por las protestas?”, comentó Claudia Mo, una legisladora de Hong Kong que está a favor de la democracia, en referencia a una sentencia dictada en 2018 a Edward Leung, un activista local, por su participación en una confrontación entre los manifestantes y la policía en 2016.

En cambio, los organizadores han trabajado tras bambalinas difundiendo mensajes acerca de las manifestaciones y de otras acciones de desobediencia civil a través de las redes sociales, de boca en boca y de aplicaciones de mensajería segura como Telegram.

Uno de los resultados fue que estudiantes de bachillerato y de universidad llegaron en grandes grupos a una marcha mayormente pacífica el 9 de junio y también tomaron una avenida el 12 de junio afuera del Consejo Legislativo. Estudiantes de Medicina y otros voluntarios brindaron primeros auxilios sin cobrar por el material de curación en casas de campaña improvisadas.

“Están poniendo en peligro nuestro futuro, ¿y para qué?”, señaló Terrence Leung, un estudiante universitario recién graduado, que como muchos otros se manifestó el 12 de junio con una camiseta negra y un cubrebocas, al referirse a los legisladores partidarios de Pekín que defendieron el proyecto de ley de extradición.

No obstante, en ambas protestas, algunos de los jóvenes manifestantes retaron a las autoridades mediante el uso de la fuerza. Intentaron tomar la zona que está afuera del Consejo Legislativo —o, en el caso del 12 de junio, trataron de irrumpir en el complejo— y empujaron las vallas metálicas y arrojaron palos, ladrillos y botellas a los policías antimotines.

La policía respondió con gas pimienta y macanas. El miércoles, la policía también lanzó 150 recipientes de gas lacrimógeno y, por primera vez en décadas, disparó balas de goma. Los videos de policías golpeando a los manifestantes y lanzando descargas de gas lacrimógeno que ahuyentaron a miles provocó amplio repudio en toda la ciudad.

La ira de la población se acrecentó cuando Lam comparó su respuesta hacia la oposición con la de una madre hacia un hijo voluntarioso.

La policía dio a conocer el 17 de junio que habían arrestado a 32 personas desde el suceso del 12 de junio, incluyendo a cinco personas acusadas de provocar disturbios.

“El temor asalta nuestros corazones”, comentó Leung, el presidente de la unión estudiantil, en referencia a la posibilidad de ser enjuiciado.

https://www.nytimes.com/es/2019/06/20/protestas-hong-kong-extradicion/


Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Rumanía

junio 5, 2019

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Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Rumanía

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Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Rumanía

Este domingo, durante el vuelo que lo llevó de Rumanía a Roma, el Papa Francisco concedió una rueda de prensa en la que abordó el ecumenismo, relató cómo ha visto a Benedicto XVI y llamó a Europa a retomar el sueño de los padres fundadores de la Unión Europea.

A continuación el texto completo de la conferencia de prensa: 

Alessandro Gisotti (Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede):

Buenas noches, bienvenido Santo Padre. Vuelo de regreso: el lema de este viaje era “caminos juntos”, pero también volamos juntos porque pienso que hemos volado siempre tanto, también el compromiso, el cansancio.

En el discurso a la prensa extranjera hace pocos días concluía diciendo “veo en los viajes apostólicos su cansancio, el cansancio, la fatiga, el compromiso de los colegas que ha relatado este viaje, hoy en la jornada de las comunicaciones sociales, obviamente como saben con el tema “…” . Santo Padre, sé que quiere, antes de las preguntas, ofrecer alguna reflexión sobre esta jornada dedicada a nosotros.

Papa Francisco:

Buenas noches. Muchas gracias por su compañía y como dijo Gisotti, hoy esta jornada llama a ustedes, llama nuestro pensamiento a ustedes. Ustedes trabajan en las comunicaciones, son operadores, como dijo Alessandro, pero antes de todo ustedes son, deberían ser, testimonios de la comunicación.

Hoy la comunicación va en retroceso, en general, va adelante el contacto, hacer los contactos y no llegar a comunicar.

Y ustedes por vocación son testimonios en el comunicar. Es verdad, deben de hacer los contactos, pero no detenerse ahí. Los aliento a ir adelante en este testimonio de comunicar. Este tiempo tiene menos necesidad de contactos y más de comunicación. Gracias, felicidades por su jornada y adelante con las preguntas.

Diana Dumitrascu (TVR):

Santo Padre, le agradezco su visita a Rumanía. Santidad, usted sabe que millones de nuestros connacionales han emigrado en los últimos años. ¿Cuál sería su mensaje para una familia que deja a sus propios hijos ir a trabajar al extranjero con el objetivo de asegurar un futuro mejor?

Papa Francisco:

Esto me hace pensar en el amor de la familia, porque partirse en dos y tres no es una cosa bella. Siempre está la nostalgia por el reencuentro, pero partirse porque no falte nada a la familia es un acto de amor. En la Misa de ayer hemos escuchado la última petición de aquella señora que trabajaba en el extranjero para ayudar a la familia. Siempre un desplazamiento así es doloroso.

¿Por qué se van? No para hacer turismo, por necesidad. Tantas veces no es porque en el país no encuentren… tantas veces son resultado de una política mundial que incide en esto. Sé que en la historia de tu país después de la caída del comunismo, y después tantas, tantas empresas extranjeras han cerrado para abrir en el extranjero y ganar más.

Cerrar hoy una empresa es dejar a la gente en la calle y esta es una injusticia mundial, general, de falta de solidaridad. Es un sufrimiento.

¿Cómo luchar? Buscando abrir fuentes de trabajo. No es fácil, no es fácil en la situación mundial de las finanzas y de la economía. Pero piensen que tienen un nivel de natalidad impresionante, aquí no se ve el invierno demográfico que se ve en Europa. Es una injusticia no poder tener fuentes de trabajo para tantos jóvenes.

Por eso deseo que se resuelva esta situación que no depende solo de Rumanía, sino del orden mundial financiero, de esta sociedad del consumismo, del tener más, del ganar más, y tanta gente queda sola. Esta es mi respuesta, un llamado a la solidaridad mundial en este momento que Rumanía tiene la presidencia (rotaria de la Unión Europea Ndr).

Cristian Micaci (Radio María Rumanía de idioma húngaro):

Santo Padre, como dijo el director antes, se ha hablado tanto de caminar juntos. Ahora a su partida que nos aconseja a nosotros en Rumanía, cuáles deberían ser las relaciones entre las confesiones, en particular entre la Iglesia Católica y Ortodoxa, entre la minoría católica y la mayoría ortodoxa, la relación entre las varias etnias, la relación entre el mundo político y sociedad civil?.

Papa Francisco:

Una relación en general yo diría. La relación de la mano extendida cuando hay conflictos. Hoy un país en desarrollo con alto nivel de natalidad como ustedes, no puede darse el lujo de tener enemigos dentro.

Se debe hacer un proceso de acercamiento, siempre. Diversas etnias, diversas confesiones religiosas, sobre todo las dos cristianas. Esto es lo primero: siempre la mano extendida, la escucha del otro.

Con los ortodoxos, ustedes tienen un gran patriarca, un hombre de gran corazón y un gran estudioso. Conoce la mística de los padres del desierto, la mística espiritual, estudió en Alemania, y también un hombre de oración. Es fácil acercarse a Daniel, es fácil, porque lo siento hermano, y hemos hablado como hermanos, y no diré más porque ustedes el lunes dirán…

Caminemos juntos teniendo siempre esta idea: el ecumenismo no es llegar al final del partido, de la discusión. El ecumenismo se hace caminando juntos, rezando juntos; el ecumenismo de la oración.

Tenemos el ecumenismo de la sangre. Cuando asesinaban a los cristianos no preguntaban: ¿Tú eres ortodoxo?, ¿tú eres católico?, ¿tú eres luterano?, ¿tú eres anglicano? No, tú eres cristiano. La sangre se mezclaba.

Un ecumenismo del testimonio, de la oración, de la sangre, el ecumenismo del pobre que es trabajar juntos. Eso: debemos trabajar para ayudar a los enfermos, a los marginados, ayudar. Mateo 25 es un bello programa ecuménico.

Caminar juntos es ya una unidad de los cristianos, pero no esperen que los teólogos se pongan de acuerdo para llegar a la Eucaristía. La Eucaristía se hace todos los días con la oración, con la memoria de la sangre de nuestros mártires, con las obras de caridad y deseándose el bien.

En una ciudad de Europa hay una relación entre el arzobispo católico y el arzobispo luterano. El arzobispo católico debía estar en el Vaticano el domingo en la noche, me ha llamado que llegaría el lunes en la mañana.

Cuando ha llegado me dijo: “Discúlpame, ayer el arzobispo luterano ha debido irse a una reunión de ellos y me ha pedido ‘ven por favor a mi catedral y haz tú el culto’”. Existe la fraternidad, llegar a esto es tanto, ¿no? Y la hizo el católico. No hizo la Eucaristía, pero sí la predicación.

Cuando yo en Buenos Aires he sido invitado por la Iglesia escocesa a hacer prédicas, iba y hacía la prédica. Se puede caminar juntos. Unidad, fraternidad, mano extendida, mirarse bien, hablar mal de los demás. Defectos tenemos todos, si caminamos juntos, todos los defectos los dejamos de lado.

Xavier de Normand (medios franceses):

Santidad, mi pregunta tiene que ver con la primera. El primer día de este viaje usted fue a la catedral ortodoxa para este momento bello pero también un poco duro de la oración del Padrenuestro. Un poco duro porque católicos y ortodoxos estaban juntos, pero no han rezado juntos. Usted ha hablado del ecumenismo de la oración.

Mi pregunta es: Santidad, ¿qué ha pensado usted cuando ha permanecido en silencio durante la oración del Padrenuestro en rumano?, y ¿cuáles son los próximos pasos concretos en este caminar juntos?

Papa Francisco:

Hago una confidencia. No he permanecido en silencio, he rezado el Padrenuestro en italiano y he visto durante la prédica del Padrenuestro, la mayoría de la gente sea en rumano, sea en latín, rezaba. La gente va más allá de nosotros, las cabezas.

Nosotros los jefes debemos hacer los equilibrios diplomáticos para asegurar que caminamos juntos, hay hábitos, reglas diplomáticas que es bueno mantener para que las cosas no se arruinen. Pero cada pueblo reza junto, también nosotros cuando estamos solos rezamos juntos. Este es un testimonio, y tengo una experiencia de oración con tantos pastores, luteranos, evangélicos, también ortodoxos.

Los patriarcas están abiertos, también nosotros los católicos tenemos gente cerrada que no quiere, que dice que los ortodoxos son cismáticos. Son cosas viejas. Los ortodoxos son cristianos. Hay grupos católicos un poco integristas. Debemos tolerarlos, rezar por ellos, porque el Señor con el Espíritu Santo ablande. Pero yo he rezado los dos, no he mirado a Daniel pero creo que él también lo mismo.

Manuela Tulli (Ansa):

Hemos estado en Rumanía, país que se mostró europeísta. En estas elecciones algunos líderes como nuestro vicepremier Matteo Salvino han hecho campaña política mostrando símbolos religiosos. ¿Qué impresión le ha dado esto?, y si es cierto que usted no quiere encontrar a nuestro vicepremier…

Papa Francisco:

Comienzo con la segunda (pregunta). Yo no he escuchado que nadie del gobierno, excepto el premier, haya pedido audiencia, nadie. Porque para una audiencia se debe hablar a la Secretaría de Estado. El premier Conte la ha pedido, fue dada como indica el protocolo. Fue una bella audiencia con el premier, de una hora o más quizás, un hombre inteligente, un profesor que sabe de qué cosa habla.

Segundo: del vicepremier no he recibido nada, y de los demás ministros tampoco. Sí, al presidente de la República lo he recibido.

Sobre las imágenes: he confesado tantas veces que de los periódicos leo dos: el diario del partido, que es L’Osservatore Romano. Sería bello que ustedes lo leyesen porque encontrarían interpretaciones muy interesantes, y cosas que digo también están ahí.

El periódico del partido y después Il Messaggero que me gusta porque tiene los títulos grandes y lo hojeo así, algunas veces me detengo ahí; y no he entrado en estas noticias de las propagandas, cómo ha hecho un partido la propaganda electoral, de verdad.

Hay un tercer elemento. En esto me confieso ignorante: yo no comprendo la política italiana y de verdad debo estudiarla, entonces, decir una opinión sobre el comportamiento de una campaña electoral, de uno de los partidos, sin una información así, sería muy imprudente de mi parte.

Yo rezo por todos, porque Italia vaya adelante, para que los italianos se unan y sean leales en el compromiso, también yo soy italiano porque soy hijo de un inmigrante italiano, de sangre soy italiano. Mis hermanos tienen todos la ciudadanía, yo no he querido tenerla porque en el tiempo que la han concedido yo era obispo y he dicho que el obispo debe ser de la patria.

Hay en la política de tantos países la enfermedad de la corrupción. Por todos lados. No digan mañana que el Papa ha dicho que la política italiana es corrupta. No. Yo he dicho que una de las enfermedades de la política, por todas partes, es caer en la corrupción. Por favor, no me hagan decir lo que no he dicho.

Una vez me han dicho cómo son los pactos políticos. Figúrate una reunión de nueve empresarios, a la mesa; discuten para ponerse de acuerdo sobre el desarrollo de su empresa, al final después de horas, horas, café, café, café, se ponen de acuerdo, han tomado la palabra, hacen el asunto, agradecen, “de acuerdo, de acuerdo”; mientras lo hacen imprimir, toman un whisky para festejar, y después, comienzan a girar los papeles para firmar el acuerdo.

En el momento que giran los papeles, bajo la mesa, le hago otro bajo la mesa. Esto es corrupción política. Que se hace un poco por todas partes. Debemos ayudar a los políticos a ser honestos, a no hacer campaña con banderas deshonestas, la calumnia, la difamación, los escándalos; y tantas veces sembrar odio y miedo.

Esto es terrible, un político nunca debe sembrar odio y miedo, solo esperanza. Justa, exigente, pero esperanza, porque debe conducir al país ahí, y no darle miedo.

Eva Fernández (COPE):

Santo Padre, ayer en el encuentro con los jóvenes y las familias ha insistido de nuevo en la importancia de la relación entre los abuelos y los jóvenes a fin que los jóvenes tengan raíces para ir hacia adelante y los abuelos puedan soñar. Usted no tiene una familia cercana, pero ha dicho que Benedicto XVI es como tener un abuelo en casa. ¿Aún lo ve así?

Papa Francisco:

Y más. Cada vez que voy donde él a visitarlo lo siento así, le tomo la mano y le hago hablar. Habla poco, habla despacio, pero con la misma profundidad de siempre, porque el problema de Benedicto son las rodillas, no la cabeza. Tiene una gran lucidez. Y sintiéndolo hablar me vuelvo fuerte, siento el zumo de las raíces que me vienen y me ayudar a seguir adelante.

Siento esta tradición de la Iglesia que no es una cosa de museo la tradición. La tradición es la raíz que te dan el zumo para crecer, y tú no serás como la raíz, no; tú florecerás, el árbol crecerá y dará los frutos, y las semillas serán las raíces para los demás. La tradición de la Iglesia está siempre en movimiento.

En una entrevista que ha hecho Andrea Monda en L’Osservatore Romano –ustedes leen L’Osservatore, ¿no?– hace unos días, había una situación que me ha gustado tanto, del músico Gustav Mahler, y hablando de la tradición él decía: la tradición es la garantía del futuro y no la custodia de las cenizas.

No es un museo. La tradición no custodia las cenizas. La nostalgia de los integristas: regresar a las cenizas. No, las tradiciones son raíces que garantizan que el árbol crezca, florezca y dé fruto; y repito esa pieza del poeta argentino (Francisco Luis Bernárdez, Ndr) que me gusta tanto: todo lo que el árbol tiene de florido, vive de lo sepultado.

Estoy contento porque en Iasi hice referencia a esa abuela que ha tenido un gesto de complicidad y que con los ojos, en aquel momento he estado tan emocionado que no he reaccionado, y después el papamóvil ha seguido adelante y habría podido decir a esta abuela que venga para hacer ver este gesto, y he dicho al Señor Jesús: es una pena, pero Tú eres capaz de resolver, y nuestro bravo Francisco cuando ha visto la comunicación que he tenido con aquella mujer con los ojos, ha tomado la fotografía y hecho pública.

La he visto esta tarde en Vatican Insider. Estas son las raíces. Y esto crecerá, no será como yo, pero yo doy lo mío. Es importante este encuentro.

Después están los verbos, cuando los abuelos sienten de tener nietos que llevarán adelante la historia, comienzan a soñar; y los abuelos cuando no sueñan se deprimen. Existe el futuro y los jóvenes animados comienzan a profetizar.

Lucas Wiegelmann (Herder Correspondenz):

Santo Padre en estos días ha hablado tanto de la fraternidad y de la gente y del caminar juntos, como hemos ya escuchado, pero vemos que en Europa crece el número de los que no desean la fraternidad, sino el egoísmo y el aislamiento, y prefieren caminar solos. ¿Por qué es así?, y ¿qué debe hacer Europa para cambiarlo?

Papa Francisco:

Discúlpame si me cito, pero lo hago sin vanidad, por utilidad. Hablé de este problema en los dos discursos en Estrasburgo: en el discurso que he dado cuando recibí el Premio Carlo Magno y después en el discurso que di a todos los jefes de Estado y de gobierno en la Capilla Sixtina en el aniversario de los pactos, en la fundación de la Unión Europea.

En estos discursos he dicho todo lo que pienso, y también hay un quinto discurso que no lo he dado yo, sino el alcalde Bugermeister de Aachen. Este es una joya, una joya suya, de los alemanes.

Europa debe coloquiar, no debe decir “pero somos unidos, ahora dile a Bruselas arréglense ustedes.

Todos somos responsables de la Unión Europea y esta circulación de la presidencia no es un gesteo de cortesía como bailar el minueto: te toca a ti, te toca a ti. No, es un símbolo de la responsabilidad que cada uno de los países tiene sobre Europa. Si Europa no mira bien los retos futuros, Europa se desvanecerá, será desvanecida.

Me permití decir en Estrasburgo que siento que Europa está dejando de ser la madre Europa; se está convirtiendo la “abuela Europa”. Se ha envejecido, ha perdido la ilusión de trabajar juntos. Quizás a escondidas alguno se puede hacer la pregunta: ¿no será este el fin de una aventura de 60 años?

Retomar la mística de los padres fundadores. Retomar esto. Europa tiene necesidad de sí misma, de ser ella misma, de la identidad propia, de la propia unidad; y superar con esto, con tantas cosas que la buena política ofrece, las divisiones y las fronteras. Estamos viendo las fronteras en Europa.

Esto no hace bien, al menos las fronteras culturales, no hacen bien. Es verdad que el país tiene su propia cultura y debe cuidarla, pero con la mística del poliedro. Hay una globalización donde se respeta la cultura de todos, pero todos unidos.

Por favor, que Europa no se deje vencer por el pesimismo o las ideologías, porque Europa es atacada no con cañones o bombas en este momento, sí con ideologías, ideologías que no son europeas, que vienen de afuera, o crecen en los grupitos de Europa, que no son grandes.

Piensen en la Europa dividida y beligerante del 14 y del 32, 33, hasta el 39, que ha estallado la guerra. No regresemos a esto por favor. Aprendamos de la historia, no caigamos en el mismo hueco. La otra vez les he dicho que se dice que el único animal que cae dos veces en el mismo hueco es el hombre. El asno nunca lo hace. Pero lee el discurso de Bugermeister, una joya.

Gisotti:

Gracias Santo Padre, gracias por esta disponibilidad al término de tres días así ocupados, también para estos cinco viajes, uno después del otro en esta primera parte del año, ricos de momentos.

Papa Francisco:

Ahora dos cosas, por motivos del clima debí ir ayer en auto dos horas y cuarenta. Fue una gracia de Dios, he visto un paisaje bellísimo como nunca había visto. He cruzado toda Transilvania.

Hoy para ir a Blaj, lo mismo. Una cosa bella. El paisaje de este país, agradezco también la lluvia que me ha hecho viajar así y no en helicóptero. Tener más contacto con la realidad.

La segunda cosa: sé que algunos de ustedes son creyentes, otros no tanto, pero diré a los creyentes: recen por Europa, recen por Europa, el Señor nos dé la gracia. A los no creyentes deseen la buena voluntad, el deseo de corazón para que Europa regrese a ser el sueño de los padres fundadores.

https://www.aciprensa.com/noticias/rueda-de-prensa-del-papa-francisco-en-el-vuelo-de-regreso-de-rumania-26036


Mensaje del Santo Padre Francisco para la 53 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

junio 4, 2019

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El fenómeno de las redes sociales y la vocación del hombre a vivir en comunión

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MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA 53 JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

« “Somos miembros unos de otros” (Ef 4, 25).
De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana »

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Queridos hermanos y hermanas:

Desde que internet ha estado disponible, la Iglesia siempre ha intentado promover su uso al servicio del encuentro entre las personas y de la solidaridad entre todos.

Con este Mensaje, quisiera invitarles una vez más a reflexionar sobre el fundamento y la importancia de nuestro estar-en-relación; y a redescubrir, en la vastedad de los desafíos del contexto comunicativo actual, el deseo del hombre que no quiere permanecer en su propia soledad.

Las metáforas de la “red” y de la “comunidad”

El ambiente mediático es hoy tan omnipresente que resulta muy difícil distinguirlo de la esfera de la vida cotidiana. La red es un recurso de nuestro tiempo. Constituye una fuente de conocimientos y de relaciones hasta hace poco inimaginable.

Sin embargo, a causa de las profundas transformaciones que la tecnología ha impreso en las lógicas de producción, circulación y disfrute de los contenidos, numerosos expertos han subrayado los riesgos que amenazan la búsqueda y la posibilidad de compartir una información auténtica a escala global.

Internet representa una posibilidad extraordinaria de acceso al saber; pero también es cierto que se ha manifestado como uno de los lugares más expuestos a la desinformación y a la distorsión consciente y planificada de los hechos y de las relaciones interpersonales, que a menudo asumen la forma del descrédito.

Hay que reconocer que, por un lado, las redes sociales sirven para que estemos más en contacto, nos encontremos y ayudemos los unos a los otros; pero por otro, se prestan también a un uso manipulador de los datos personales con la finalidad de obtener ventajas políticas y económicas, sin el respeto debido a la persona y a sus derechos.

Entre los más jóvenes, las estadísticas revelan que uno de cada cuatro chicos se ha visto envuelto en episodios de acoso cibernético [1].

Ante la complejidad de este escenario, puede ser útil volver a reflexionar sobre la metáfora de la red que fue propuesta al principio como fundamento de internet, para redescubrir sus potencialidades positivas.

La figura de la red nos invita a reflexionar sobre la multiplicidad de recorridos y nudos que aseguran su resistencia sin que haya un centro, una estructura de tipo jerárquico, una organización de tipo vertical. La red funciona gracias a la coparticipación de todos los elementos.

La metáfora de la red, trasladada a la dimensión antropológica, nos recuerda otra figura llena de significados: la comunidad.

Cuanto más cohesionada y solidaria es una comunidad, cuanto más está animada por sentimientos de confianza y persigue objetivos compartidos, mayor es su fuerza. La comunidad como red solidaria precisa de la escucha recíproca y del diálogo basado en el uso responsable del lenguaje.

Es evidente que, en el escenario actual, la social network community no es automáticamente sinónimo de comunidad.

En el mejor de los casos, las comunidades de las redes sociales consiguen dar prueba de cohesión y solidaridad; pero a menudo se quedan solamente en agregaciones de individuos que se agrupan en torno a intereses o temas caracterizados por vínculos débiles.

Además, la identidad en las redes sociales se basa demasiadas veces en la contraposición frente al otro, frente al que no pertenece al grupo: este se define a partir de lo que divide en lugar de lo que une, dejando espacio a la sospecha y a la explosión de todo tipo de prejuicios (étnicos, sexuales, religiosos y otros).

Esta tendencia alimenta grupos que excluyen la heterogeneidad, que favorecen, también en el ambiente digital, un individualismo desenfrenado, terminando a veces por fomentar espirales de odio. Lo que debería ser una ventana abierta al mundo se convierte así en un escaparate en el que exhibir el propio narcisismo.

La red constituye una ocasión para favorecer el encuentro con los demás, pero puede también potenciar nuestro autoaislamiento, como una telaraña que atrapa.

Los jóvenes son los más expuestos a la ilusión de pensar que las redes sociales satisfacen completamente en el plano relacional; se llega así al peligroso fenómeno de los jóvenes que se convierten en “ermitaños sociales”, con el consiguiente riesgo de apartarse completamente de la sociedad.

Esta dramática dinámica pone de manifiesto un grave desgarro en el tejido relacional de la sociedad, una laceración que no podemos ignorar.

Esta realidad multiforme e insidiosa plantea diversas cuestiones de carácter ético, social, jurídico, político y económico; e interpela también a la Iglesia. Mientras los gobiernos buscan vías de reglamentación legal para salvar la visión original de una red libre, abierta y segura, todos tenemos la posibilidad y la responsabilidad de favorecer su uso positivo.

Está claro que no basta con multiplicar las conexiones para que aumente la comprensión recíproca. ¿Cómo reencontrar la verdadera identidad comunitaria siendo conscientes de la responsabilidad que tenemos unos con otros también en la red?

“Somos miembros unos de otros”

Se puede esbozar una posible respuesta a partir de una tercera metáfora, la del cuerpo y los miembros, que san Pablo usa para hablar de la relación de reciprocidad entre las personas, fundada en un organismo que las une. «Por lo tanto, dejaos de mentiras, y hable cada uno con verdad a su prójimo, que somos miembros unos de otros» (Ef 4, 25).

El ser miembros unos de otros es la motivación profunda con la que el Apóstol exhorta a abandonar la mentira y a decir la verdad: la obligación de custodiar la verdad nace de la exigencia de no desmentir la recíproca relación de comunión.

De hecho, la verdad se revela en la comunión. En cambio, la mentira es el rechazo egoísta del reconocimiento de la propia pertenencia al cuerpo; es el no querer donarse a los demás, perdiendo así la única vía para encontrarse a uno mismo.

La metáfora del cuerpo y los miembros nos lleva a reflexionar sobre nuestra identidad, que está fundada en la comunión y la alteridad. Como cristianos, todos nos reconocemos miembros del único cuerpo del que Cristo es la cabeza. Esto nos ayuda a ver a las personas no como competidores potenciales, sino a considerar incluso a los enemigos como personas.

Ya no hay necesidad del adversario para autodefinirse, porque la mirada de inclusión que aprendemos de Cristo nos hace descubrir la alteridad de un modo nuevo, como parte integrante y condición de la relación y de la proximidad.

Esta capacidad de comprensión y de comunicación entre las personas humanas tiene su fundamento en la comunión de amor entre las Personas divinas. Dios no es soledad, sino comunión; es amor, y, por ello, comunicación, porque el amor siempre comunica, es más, se comunica a sí mismo para encontrar al otro.

Para comunicar con nosotros y para comunicarse a nosotros, Dios se adapta a nuestro lenguaje, estableciendo en la historia un verdadero diálogo con la humanidad (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, 2).

En virtud de nuestro ser creados a imagen y semejanza de Dios, que es comunión y comunicación-de-sí, llevamos siempre en el corazón la nostalgia de vivir en comunión, de pertenecer a una comunidad.

«Nada es tan específico de nuestra naturaleza –afirma san Basilio– como el entrar en relación unos con otros, el tener necesidad unos de otros» [2].

El contexto actual nos llama a todos a invertir en las relaciones, a afirmar también en la red y mediante la red el carácter interpersonal de nuestra humanidad. Los cristianos estamos llamados con mayor razón, a manifestar esa comunión que define nuestra identidad de creyentes.

Efectivamente, la fe misma es una relación, un encuentro; y mediante el impulso del amor de Dios podemos comunicar, acoger, comprender y corresponder al don del otro.

La comunión a imagen de la Trinidad es lo que distingue precisamente la persona del individuo. De la fe en un Dios que es Trinidad se sigue que para ser yo mismo necesito al otro. Soy verdaderamente humano, verdaderamente personal, solamente si me relaciono con los demás.

El término persona, de hecho, denota al ser humano como ‘rostro’ dirigido hacia el otro, que interactúa con los demás. Nuestra vida crece en humanidad al pasar del carácter individual al personal.

El auténtico camino de humanización va desde el individuo que percibe al otro como rival, hasta la persona que lo reconoce como compañero de viaje.

Del “like” al “amén”

La imagen del cuerpo y de los miembros nos recuerda que el uso de las redes sociales es complementario al encuentro en carne y hueso, que se da a través del cuerpo, el corazón, los ojos, la mirada, la respiración del otro.

Si se usa la red como prolongación o como espera de ese encuentro, entonces no se traiciona a sí misma y sigue siendo un recurso para la comunión. Si una familia usa la red para estar más conectada y luego se encuentra en la mesa y se mira a los ojos, entonces es un recurso.

Si una comunidad eclesial coordina sus actividades a través de la red, para luego celebrar la Eucaristía juntos, entonces es un recurso.

Si la red me proporciona la ocasión para acercarme a historias y experiencias de belleza o de sufrimiento físicamente lejanas de mí, para rezar juntos y buscar juntos el bien en el redescubrimiento de lo que nos une, entonces es un recurso.

Podemos pasar así del diagnóstico al tratamiento: abriendo el camino al diálogo, al encuentro, a la sonrisa, a la caricia… Esta es la red que queremos. Una red hecha no para atrapar, sino para liberar, para custodiar una comunión de personas libres.

La Iglesia misma es una red tejida por la comunión eucarística, en la que la unión no se funda sobre los “like” sino sobre la verdad, sobre el “amén” con el que cada uno se adhiere al Cuerpo de Cristo acogiendo a los demás.

Vaticano, 24 de enero de 2019, fiesta de san Francisco de Sales.

Franciscus


[1] Para reaccionar ante este fenómeno, se instituirá un Observador internacional sobre el acoso cibernético con sede en el Vaticano.

[2] Regole ampie, III, 1: PG 31, 917; cf. Benedicto XVI, Mensaje para la 43 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (2009).


Maná y Vivencias Pascuales (43), 2.6.19

junio 1, 2019

Domingo VII de Pascua, Ciclo C

La Ascensión del Señor, Solemnidad

Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 

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01-giotto-di-bondone-the-ascension-of-our-lord-christ-cappella-scrovegni-a-padova-padova-italy-1305

Él ascendió sin alejarse de nosotros

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Antífona de entrada: Hch 1, 11

Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como lo habéis visto marcharse. Aleluya.


Oración colecta:

Concédenos, Dios todopoderoso, exultar de gozo y darte gracias en esta liturgia de alabanza, porque la ascensión de Jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria, y donde nos ha precedido él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros, como miembros de su cuerpo. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Hechos de los apóstoles 1, 1 – 11

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios.

Una vez que comían juntos, les recomendó: -«No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.»

Ellos lo rodearon preguntándole: -«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»

Jesús contestó: -«No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.»

Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista.

Mientras miraban fijos al cielo, viéndole irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: -«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.»


SALMO 46, 2-3. 6-7. 8-9

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.

Pueblos todos batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra.

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas; tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad.

Porque Dios es el rey del mundo; tocad con maestría. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado.

SEGUNDA LECTURA: Efesios 1, 17-23

Hermanos:
Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo.

Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro.

Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 28, 19. 20

Id y haced discípulos de todos los pueblos –dice el Señor–; yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.


EVANGELIO: Lucas 24, 46-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

– «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.»

Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.


Antífona de comunión: Mt 28, 20

Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Aleluya.


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Nadie asciende al cielo, sino el que desciende del cielo

San Agustín. Sermón sobre la Ascensión del Señor, Mai 98, 1-2

Nuestro Señor Jesucristo ascendió al cielo tal día como hoy; que nuestro corazón as­cienda también con él.

Escuchemos al Apóstol: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Y así como él ascendió sin alejarse de nosotros, nosotros estamos ya allí con él, aun cuando todavía no se haya realizado en nuestro cuerpo lo que nos ha sido prometido.

Él fue ya exaltado sobre los cielos; pero sigue padeciendo en la tierra todos los traba­jos que nosotros, que somos sus miembros, experimentamos. De lo que dio testimonio cuando exclamó: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Así como, tuve hambre, y me disteis de comer.

¿Por qué no vamos a esforzarnos sobre la tierra, de modo que gracias a la fe, la espe­ranza y la caridad, con las que nos unimos con él, descansemos ya con él en los cielos? Mientras él está allí, sigue estando con nos­otros; y nosotros, mientras estamos aquí, podemos estar ya con él allí. Él realiza aquello con su divinidad, su poder y su amor; noso­tros, en cambio, aunque no podemos llevarlo a cabo como él con la divinidad, sí que pode­mos por el amor hacia él.

No se alejó del cielo, cuando descendió hasta nosotros; ni de nosotros, cuando regresó hasta él. Él mismo es quien asegura que estaba allí mientras estaba aquí: nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.

Esto se refiere a la unidad, ya que es nues­tra cabeza, y nosotros su cuerpo. Y nadie, excepto él, podría decirlo, ya que nosotros estamos identificados con él, en virtud de que él, por nuestra causa, se hizo Hijo del hombre, y nosotros, por él, hemos sido hechos hijos de Dios.

En este sentido dice el Apóstol: Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. No dice: «Así es Cristo», sino: Así es también Cristo. Por tanto, Cristo es un solo cuerpo formado por muchos miembros.

Bajó, pues, del cielo por su misericordia, pero ya no subió él solo, puesto que nosotros subimos también en él por la gracia. Así, pues, Cristo descendió él solo, pero ya no ascendió él solo; no es que queramos confundir la dignidad de la cabeza con la del cuerpo, pero sí afirmamos que la unidad de todo el cuerpo pide que éste no sea separado de su cabeza.



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DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO


ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios que, por el misterio de Pentecostés, santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica.- Por Jesucristo nuestro Señor.

DÍA CUARTO

Ser sensibles a lo que el Espíritu divino promueve a nuestro alrededor y en nosotros mismos: a los carismas que distribuye, a los movimientos e instituciones que suscita, a los efectos y decisiones que hace nacer en nuestro corazón.

El Espíritu Santo realiza en el mundo las obras de Dios. Es, como dice el himno litúrgico, dador de las gracias, luz de los corazones, dulce huésped del alma, descanso en el trabajo, consuelo en el llanto.

Sin su ayuda nada hay en el hombre que sea inocente y valioso, porque es él quien lava lo manchado, quien cura lo enfermo, quien enciende lo que está frío, quien endereza lo extraviado o torcido, quien conduce a los hombres hacia el puerto de la salvación y del gozo eterno.

Señor Jesús, que, elevado en la cruz, hiciste que manaran torrentes de agua viva de tu costado, envíanos tu Espíritu Santo, fuente de vida.

ORACIÓN FINAL

Ven, Espíritu Santo, llena nuestros corazones y enciéndelos con el fuego de tu amor. Envía tu Espíritu y serán creados; y renovarás la faz de la tierra.

Quema, Señor, con el fuego del Espíritu Santo nuestras entrañas y nuestro corazón, para que te sirvamos con cuerpo limpio y con un corazón puro te agrademos.

Te pedimos, Señor, que inspires nuestras acciones, las prevengas y las acompañes con tu auxilio, para que todos nuestros deseos, pensamientos y trabajos comiencen siempre en ti, como en su fuente, y tiendan siempre a ti, como a su fin.

Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.

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MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA 53 JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIAL

« “Somos miembros unos de otros” (Ef 4,25).
De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana »

Queridos hermanos y hermanas:

Desde que internet ha estado disponible, la Iglesia siempre ha intentado promover su uso al servicio del encuentro entre las personas y de la solidaridad entre todos.

Con este Mensaje, quisiera invitarles una vez más a reflexionar sobre el fundamento y la importancia de nuestro estar-en-relación; y a redescubrir, en la vastedad de los desafíos del contexto comunicativo actual, el deseo del hombre que no quiere permanecer en su propia soledad.

Las metáforas de la “red” y de la “comunidad”

El ambiente mediático es hoy tan omnipresente que resulta muy difícil distinguirlo de la esfera de la vida cotidiana. La red es un recurso de nuestro tiempo. Constituye una fuente de conocimientos y de relaciones hasta hace poco inimaginable.

Sin embargo, a causa de las profundas transformaciones que la tecnología ha impreso en las lógicas de producción, circulación y disfrute de los contenidos, numerosos expertos han subrayado los riesgos que amenazan la búsqueda y la posibilidad de compartir una información auténtica a escala global.

Internet representa una posibilidad extraordinaria de acceso al saber; pero también es cierto que se ha manifestado como uno de los lugares más expuestos a la desinformación y a la distorsión consciente y planificada de los hechos y de las relaciones interpersonales, que a menudo asumen la forma del descrédito.

Hay que reconocer que, por un lado, las redes sociales sirven para que estemos más en contacto, nos encontremos y ayudemos los unos a los otros; pero por otro, se prestan también a un uso manipulador de los datos personales con la finalidad de obtener ventajas políticas y económicas, sin el respeto debido a la persona y a sus derechos.

Entre los más jóvenes, las estadísticas revelan que uno de cada cuatro chicos se ha visto envuelto en episodios de acoso cibernético [1].

Ante la complejidad de este escenario, puede ser útil volver a reflexionar sobre la metáfora de la red que fue propuesta al principio como fundamento de internet, para redescubrir sus potencialidades positivas.

La figura de la red nos invita a reflexionar sobre la multiplicidad de recorridos y nudos que aseguran su resistencia sin que haya un centro, una estructura de tipo jerárquico, una organización de tipo vertical. La red funciona gracias a la coparticipación de todos los elementos.

La metáfora de la red, trasladada a la dimensión antropológica, nos recuerda otra figura llena de significados: la comunidad.

Cuanto más cohesionada y solidaria es una comunidad, cuanto más está animada por sentimientos de confianza y persigue objetivos compartidos, mayor es su fuerza. La comunidad como red solidaria precisa de la escucha recíproca y del diálogo basado en el uso responsable del lenguaje.

Es evidente que, en el escenario actual, la social network community no es automáticamente sinónimo de comunidad.

En el mejor de los casos, las comunidades de las redes sociales consiguen dar prueba de cohesión y solidaridad; pero a menudo se quedan solamente en agregaciones de individuos que se agrupan en torno a intereses o temas caracterizados por vínculos débiles.

Además, la identidad en las redes sociales se basa demasiadas veces en la contraposición frente al otro, frente al que no pertenece al grupo: este se define a partir de lo que divide en lugar de lo que une, dejando espacio a la sospecha y a la explosión de todo tipo de prejuicios (étnicos, sexuales, religiosos y otros).

Esta tendencia alimenta grupos que excluyen la heterogeneidad, que favorecen, también en el ambiente digital, un individualismo desenfrenado, terminando a veces por fomentar espirales de odio. Lo que debería ser una ventana abierta al mundo se convierte así en un escaparate en el que exhibir el propio narcisismo.

La red constituye una ocasión para favorecer el encuentro con los demás, pero puede también potenciar nuestro autoaislamiento, como una telaraña que atrapa.

Los jóvenes son los más expuestos a la ilusión de pensar que las redes sociales satisfacen completamente en el plano relacional; se llega así al peligroso fenómeno de los jóvenes que se convierten en “ermitaños sociales”, con el consiguiente riesgo de apartarse completamente de la sociedad.

Esta dramática dinámica pone de manifiesto un grave desgarro en el tejido relacional de la sociedad, una laceración que no podemos ignorar.

Esta realidad multiforme e insidiosa plantea diversas cuestiones de carácter ético, social, jurídico, político y económico; e interpela también a la Iglesia. Mientras los gobiernos buscan vías de reglamentación legal para salvar la visión original de una red libre, abierta y segura, todos tenemos la posibilidad y la responsabilidad de favorecer su uso positivo.

Está claro que no basta con multiplicar las conexiones para que aumente la comprensión recíproca. ¿Cómo reencontrar la verdadera identidad comunitaria siendo conscientes de la responsabilidad que tenemos unos con otros también en la red?

“Somos miembros unos de otros”

Se puede esbozar una posible respuesta a partir de una tercera metáfora, la del cuerpo y los miembros, que san Pablo usa para hablar de la relación de reciprocidad entre las personas, fundada en un organismo que las une. «Por lo tanto, dejaos de mentiras, y hable cada uno con verdad a su prójimo, que somos miembros unos de otros» (Ef 4, 25).

El ser miembros unos de otros es la motivación profunda con la que el Apóstol exhorta a abandonar la mentira y a decir la verdad: la obligación de custodiar la verdad nace de la exigencia de no desmentir la recíproca relación de comunión.

De hecho, la verdad se revela en la comunión. En cambio, la mentira es el rechazo egoísta del reconocimiento de la propia pertenencia al cuerpo; es el no querer donarse a los demás, perdiendo así la única vía para encontrarse a uno mismo.

La metáfora del cuerpo y los miembros nos lleva a reflexionar sobre nuestra identidad, que está fundada en la comunión y la alteridad. Como cristianos, todos nos reconocemos miembros del único cuerpo del que Cristo es la cabeza. Esto nos ayuda a ver a las personas no como competidores potenciales, sino a considerar incluso a los enemigos como personas.

Ya no hay necesidad del adversario para autodefinirse, porque la mirada de inclusión que aprendemos de Cristo nos hace descubrir la alteridad de un modo nuevo, como parte integrante y condición de la relación y de la proximidad.

Esta capacidad de comprensión y de comunicación entre las personas humanas tiene su fundamento en la comunión de amor entre las Personas divinas. Dios no es soledad, sino comunión; es amor, y, por ello, comunicación, porque el amor siempre comunica, es más, se comunica a sí mismo para encontrar al otro.

Para comunicar con nosotros y para comunicarse a nosotros, Dios se adapta a nuestro lenguaje, estableciendo en la historia un verdadero diálogo con la humanidad (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, 2).

En virtud de nuestro ser creados a imagen y semejanza de Dios, que es comunión y comunicación-de-sí, llevamos siempre en el corazón la nostalgia de vivir en comunión, de pertenecer a una comunidad.

«Nada es tan específico de nuestra naturaleza –afirma san Basilio– como el entrar en relación unos con otros, el tener necesidad unos de otros» [2].

El contexto actual nos llama a todos a invertir en las relaciones, a afirmar también en la red y mediante la red el carácter interpersonal de nuestra humanidad. Los cristianos estamos llamados con mayor razón, a manifestar esa comunión que define nuestra identidad de creyentes.

Efectivamente, la fe misma es una relación, un encuentro; y mediante el impulso del amor de Dios podemos comunicar, acoger, comprender y corresponder al don del otro.

La comunión a imagen de la Trinidad es lo que distingue precisamente la persona del individuo. De la fe en un Dios que es Trinidad se sigue que para ser yo mismo necesito al otro. Soy verdaderamente humano, verdaderamente personal, solamente si me relaciono con los demás.

El término persona, de hecho, denota al ser humano como ‘rostro’ dirigido hacia el otro, que interactúa con los demás. Nuestra vida crece en humanidad al pasar del carácter individual al personal.

El auténtico camino de humanización va desde el individuo que percibe al otro como rival, hasta la persona que lo reconoce como compañero de viaje.

Del “like” al “amén”

La imagen del cuerpo y de los miembros nos recuerda que el uso de las redes sociales es complementario al encuentro en carne y hueso, que se da a través del cuerpo, el corazón, los ojos, la mirada, la respiración del otro.

Si se usa la red como prolongación o como espera de ese encuentro, entonces no se traiciona a sí misma y sigue siendo un recurso para la comunión. Si una familia usa la red para estar más conectada y luego se encuentra en la mesa y se mira a los ojos, entonces es un recurso.

Si una comunidad eclesial coordina sus actividades a través de la red, para luego celebrar la Eucaristía juntos, entonces es un recurso.

Si la red me proporciona la ocasión para acercarme a historias y experiencias de belleza o de sufrimiento físicamente lejanas de mí, para rezar juntos y buscar juntos el bien en el redescubrimiento de lo que nos une, entonces es un recurso.

Podemos pasar así del diagnóstico al tratamiento: abriendo el camino al diálogo, al encuentro, a la sonrisa, a la caricia… Esta es la red que queremos. Una red hecha no para atrapar, sino para liberar, para custodiar una comunión de personas libres.

La Iglesia misma es una red tejida por la comunión eucarística, en la que la unión no se funda sobre los “like” sino sobre la verdad, sobre el “amén” con el que cada uno se adhiere al Cuerpo de Cristo acogiendo a los demás.

Vaticano, 24 de enero de 2019, fiesta de san Francisco de Sales.

Franciscus


[1] Para reaccionar ante este fenómeno, se instituirá un Observador internacional sobre el acoso cibernético con sede en el Vaticano.

[2] Regole ampie, III, 1: PG 31, 917; cf. Benedicto XVI, Mensaje para la 43 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (2009).


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