Nuevo Directorio para la Catequesis rechaza ideología de género: Dios creó varón y mujer

junio 25, 2020

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Imagen referencial. Crédito: Pexels (Pixabay)

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Nuevo Directorio para la Catequesis rechaza ideología de género: Dios creó varón y mujer

Redacción ACI Prensa, actualizada 25 junio 2020

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El nuevo Directorio para la Catequesis presentado en el Vaticano reafirmó la enseñanza de la Iglesia de que Dios creó al ser humano varón y mujer, y en ese sentido rechazó la ideología de género, con el que la persona niega su propia naturaleza.

Este 25 de junio el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización publicó el nuevo Directorio para la Catequesis, aprobado por el Papa Francisco y que sustituye al “Directorio general para la catequesis” de 1997.

El documento de cerca de 300 páginas alienta la evangelización en el mundo digital, anima la pastoral con los migrantes y el trabajo a favor del medio ambiente; y enfatiza el rol de la enseñanza de la Iglesia en la bioética y frente a la ideología de género.

En ese sentido, en el capítulo “Catequesis y algunas cuestiones de bioética”, la Santa Sede advirtió que “una difundida orientación de lo que hoy se presenta bajo la denominación de gender (Ndr: ideología de género), pone en discusión el dato revelado: ‘hombre y mujer los creó’ (Gn 1,27).

“Según tal posición, la identidad de género, ya no sería un dato original que la persona debe acoger y llenar de sentido, sino una construcción social que se decide autónomamente, desvinculada completamente del sexo biológico. El hombre niega la propia naturaleza y decide creársela él mismo”.

“Sin embargo, según el relato bíblico de la creación, el ser humano ha sido creado por Dios como varón y mujer. La Iglesia es bien consciente de la complejidad de las situaciones personales vividas, a veces, de manera conflictiva. Ella no juzga a las personas, sino que invita a acompañarlas siempre, sea cual fuere su situación”.

El documento señala que la Iglesia “es consciente, sin embargo, desde una perspectiva de fe, que la sexualidad no es sólo un dato físico, sino una realidad personal, un valor confiado a la responsabilidad de la persona. De este modo, la identidad sexual y la vivencia existencial deberán ser una respuesta al llamado original de Dios”.

Investigación científica

En este mismo capítulo, el nuevo Directorio para la Catequesis explicó que “los principales temas tratados por la bioética se refieren al inicio de la vida (estatuto del embrión humano, procreación médicamente asistida…), a su fin (definición de muerte, eutanasia, cuidados paliativos), a la salud y a la experimentación sobre la persona (ingeniería genética, biotecnología…)”.

En ese sentido, afirmó que “las cuestiones de bioética interpelan la catequesis y su función formativa”. Por ello, alienta a los agentes pastorales a promover “itinerarios específicos de educación en la fe y en la moral cristiana, en temas como la vida humana en cuanto don de Dios, el respeto y el desarrollo integral de la persona, la ciencia y la técnica ordenadas al bien de la persona”.

“En el ámbito católico, la bioética se mueve sobre el plano racional, inspirándose, sin embargo, en los datos de la Revelación divina, que fundamenta a su vez la antropología cristiana”, afirmó el nuevo documento.

Además, recordó que la investigación científica y sus aplicaciones no son “moralmente neutrales, y los criterios de orientación no se pueden separar de la eficiencia técnica, de su uso o de las ideologías dominantes”.

En ese sentido, indicó que el científico “debe ser consciente de que no todo lo que es técnicamente posible es moralmente admisible” y que “una acción técnicamente eficaz podría estar en contradicción con la dignidad de la persona”.

También señaló que es importante distinguir “entre intervención terapéutica y manipulación. Para corregir las anomalías genéticas, la terapia será lícita si promueve el bien de la persona, sin menoscabar su identidad e integridad, sólo así se defiende la naturaleza humana”.

“La intervención terapéutica sobre las líneas somáticas es conforme a la dignidad de la persona, mientras aquella sobre las líneas germinales, manipulando la identidad de la especie humana es incompatible con el respeto a la persona”, advirtió.

Asimismo, llamó a “prestar mucha atención a los experimentos genéticos, en particular al riesgo de la eugenesia” por ser una práctica discriminatoria; así como a “las posibilidades técnicas de la llamada ingeniería genética”, que “tocan el núcleo mismo de la antropología en la concreta posibilidad de manipularse y autodefinirse, según la filosofía denominada transhumanismo, dando vida a individuos con un patrimonio genético diverso y determinado por el propio querer”.

Finalmente, este capítulo presenta una lista de los grandes criterios de la bioética. “La catequesis –indicó– educa a los catequistas en la formación de una conciencia sobre las preguntas de la vida, poniendo atención especial sobre los desafíos que plantean los desarrollos científicos y tecnológicos y evidenciando los elementos fundamentales para el anuncio de la fe”.

Estos elementos fundamentales son:

– Dios es la referencia inicial y última de la vida, desde su concepción hasta la muerte natural;

– la persona es siempre unidad de cuerpo y espíritu;

– la ciencia está al servicio de la persona;

– la vida se respeta en cualquier situación, ya que está redimida por el misterio pascual de Cristo.

https://www.aciprensa.com/noticias/nuevo-directorio-para-la-catequesis-rechaza-ideologia-de-genero-dios-creo-varon-y-mujer-70951


El maná de cada día, 25.6.20

junio 25, 2020

Jueves de la 12ª semana del Tiempo Ordinario

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No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre

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PRIMERA LECTURA: 2 Reyes 24, 8-17

Cuando Jeconías subió al trono tenía dieciocho años, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba Nejustá, hija de Elnatán, natural de Jerusalén. Hizo lo que el Señor reprueba, igual que su padre.

En aquel tiempo, los oficiales de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la cercaron. Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén cuando sus oficiales la tenían cercada. Jeconías de Judá se rindió al rey de Babilonia, con su madre, sus ministros, generales y funcionarios.

El rey de Babilonia los apresó el año octavo de su reinado. Se llevó los tesoros del templo y del palacio y destrozó todos los utensilios de oro que Salomón, rey de Israel, había hecho para el templo según las órdenes del Señor. Deportó a todo Jerusalén, los generales, los ricos –diez mil deportados–, los herreros y cerrajeros; sólo quedó la plebe.

Nabucodonosor deportó a Jeconías a Babilonia. Llevó deportados, de Jerusalén a Babilonia, al rey y sus mujeres, sus funcionarios y grandes del reino, todos los ricos –siete mil deportados–, los herreros y cerrajeros –mil deportados–, todos aptos para la guerra. En su lugar nombró rey a su tío Matanías, y le cambió el nombre en Sedecías.

SALMO 78, 1-2.3-5.8.9

Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre.

Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad, han profanado tu santo templo, han reducido Jerusalén a ruinas. Echaron los cadáveres de tus siervos en pasto a las aves del cielo, y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra.

Derramaron su sangre como agua en torno a Jerusalén, y nadie la enterraba. Fuimos el escarnio de nuestros vecinos, la irrisión y la burla de los que nos rodean. ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Vas a estar siempre enojado? ¿Arderá como fuego tu cólera?

No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres; que tu compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados.

Socórrenos, Dios, salvador nuestro, por el honor de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados a causa de tu nombre.

Aclamación antes del Evangelio: Jn 14, 23

El que me ama guardará mi palabra, dice el Señor, y mi Padre lo amará, y vendremos a él.

EVANGELIO: Mateo 7, 21-29

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?” Yo entonces les declararé: ‘Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados.”

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.»

Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas.
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NO BASTAN LOS DONES, SI SE USA DE ELLOS SIN CARIDAD

San Agustín (Comentario al salmo 146, 10)

Y llama a todas (las estrellas) por su nombre (Sal 146). En esto consiste todo el premio: tenemos ciertos nombres ante Dios. Debemos desear, debemos perseguir, debemos cuidar cuanto podamos que Dios conozca nuestros nombres, sin alegrarnos de otras cosas, ni siquiera de ciertos dones espirituales.

Preste atención vuestra caridad. Como dice el Apóstol: en la Iglesia hay muchos dones: A uno se le ha dado por el Espíritu Santo el lenguaje de la sabiduría, a otro el lenguaje de la ciencia según el mismo Espíritu, a otro la fe en el mismo Espíritu, a otro don de curaciones, a otro discernimiento de espíritus, es decir, la capacidad de discernir entre los espíritus buenos y los malos; a unos el linaje de las lenguas y a otro la profecía (1 Cor 12,8-10).

¡Cuántas y cuán grandes cosas ha mencionado! No obstante, muchos, por haber usado mal de esos dones, oirán al final: No os conozco. Y ¿qué replicarán al final cuando oigan que se les dice: No os conozco? Señor, ¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? (Mt 7,22).

Todas esas cosas las hicieron en tu nombre; pero ¿qué les dirá? Nunca os he conocido; apartaos de mí, obradores de iniquidad (Mt 7,23). Luego, ¿qué significa ser luz del cielo, que alivia o atenúa la noche, sin ser vencida por la noche?

Dice el Apóstol: Os voy a mostrar un camino aún más excelso. Aunque hable las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy bronce que suena o címbalo que retiñe (1 Cor 12,31-13,1). ¡Qué gran don es hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles!

Sin embargo, dice: Si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. Aunque conozca, prosigue, todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera todo el don de profecía y toda la fe, de suerte que trasladase los montes, ¡cuán grandes son estos dones!, si no tengo caridad, nada soy.

¡Cuán gran don es el martirio y el distribuir los bienes a los pobres! Y, sin embargo, aunque distribuya mis bienes a los pobres y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, de nada me sirve (1 Cor 13,1-3).

Quien no tiene caridad, aunque temporalmente posea esos dones, se le quitarán. Se le quitará lo que tiene, porque le falta alguna otra cosa; le falta esa cosa por la cual tendría todas las cosas y él mismo no perecería.

¿Qué significa lo que dice el Señor: Al que tiene se le dará, y al que no tiene aun lo que tiene se le quitará? Luego al que no tiene ha de quitársele lo que tiene. Tiene la gracia de poseer, pero no la caridad para usarlo; como le falta esto, le será quitado lo que tiene.

Por eso, para que tuviesen caridad los discípulos, a los que quería enseñarles el camino excelentísimo y hacerlos estrellas que caminan por el cielo, Aquel que cuenta la multitud de las estrellas y las llama a todas por su nombre, les dijo: No os alegréis porque se os han sometido los espíritus, sino alegraos de que vuestros nombres estén escritos en el cielo.

Antes le habían dicho ellos, llenos de gozo al volver de la misión que les había confiado: Señor, hasta los espíritus inmundos se nos sometieron en tu nombre. Él, que cuenta la multitud de las estrellas y las llama a todas por su nombre, sabiendo que muchos a los que se dirá al fin: No os conozco, porque no los contó entre la multitud de las estrellas ni los llamó por su nombre: sabiendo, repito, que muchos de ellos le iban a replicar: ¿No arrojamos demonios en tu nombre?, les dijo lo que antes mencionamos.


José Rodríguez Carballo, ofm: “La vida contemplativa es tal vez hoy más necesaria que nunca, por lo que de profecía comporta”

junio 20, 2020

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“Corremos el riesgo de convertir a los contemplativos en custodios de museos, particularmente en España… Este sería el peor servicio que podríamos prestar a la vida contemplativa”

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José Rodríguez Carballo, ofm: “La vida contemplativa es tal vez hoy más necesaria que nunca, por lo que de profecía comporta”

“En esta sociedad dominada por la lógica del poder, de la economía y del consumo, los contemplativos/as a través de sus vidas de entrega total, marcados por la oración y la ofrenda, a través de su vocación escondida, hacen tesoro de la Palabra de Dios guardándola en sus corazones”

“Los creyentes hemos de orar por los contemplativos para que no cedan a la tentación de la autorreferencialidad”

“La oración si es auténtica es siempre eficaz o, si se prefiere, fecunda. Pero su eficacia o fecundidad solo puede entenderse con los ojos de la fe”

“Cuando la humanidad vive sumergida en su impotencia, como la que estamos viviendo por el Covid-19, es cuando la oración de los contemplativos/as y, por supuesto de todos los creyentes, puede tener más sentido”

“Los contemplativos son sostén de los miembros vacilantes de la Iglesia”

José Manuel Vidal, 7 junio 2020

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Fr. José Rodríguez Carballo, ofm., arzobispo Secretario de la CIVCSVA, analiza en esta entrevista la situación de la vida contemplativa, en España y en el mundo. Defendiéndola como una realidad de interioridad, pero también de servicio, alegría e integridad.

“La oración pide a quien la hace ser consecuente con su fe”, dice. Y asegura que “los contemplativos son sostén de los miembros vacilantes de la Iglesia”.

¿Qué se quiere subrayar con el lema de este año para la Jornada pro orantibus: ‘Con María en el corazón de la Iglesia’?

La Iglesia en España celebra el día 7 de junio, la solemnidad de la Santísima Trinidad, la Jornada pro orantibus. Con ello queremos celebrar, con inmensa gratitud al Padre de las Misericordias, el don de la vida contemplativa a la Iglesia y al mundo.

Una vocación que, “radicada en el silencio del claustro”, ha generado y continua generando en la Iglesia “preciosos frutos de gracia y misericordia” (Papa Francisco, Const. Apost. Vultum Dei quaerere = VDq, 5).

Una vocación con la que cuenta la Iglesia misma “para llevar la Buena Noticia del Evangelio a los hombres y mujeres de nuestro tiempo”. Una vocación, tal vez hoy más necesaria que nunca, por lo que de profecía comporta.

En esta sociedad dominada por la lógica del poder, de la economía y del consumo, los contemplativos/as a través de sus vidas de entrega total, marcados por la oración y la ofrenda, a través de su vocación escondida, son faros, para los de cerca y los de lejos, antorchas que acompañan el camino de los hombres y mujeres en la noche oscura de los tiempos, centinelas de la aurora que anuncian la salida del sol, aun en medio de la tempestad.

Y con su testimonio de vida centrada en Dios y en la búsqueda de su rostro, son sostén de los miembros vacilantes de la Iglesia.

Por todo ello la Iglesia, siempre, pero principalmente en este día dedicado de manera especial a ellos, al mismo tiempo que les agradece su testimonio de vida, les pide que mantengan viva la profecía de su existencia entregada, mostrándole al único Señor que ofrece plenitud a nuestra existencia, a Aquel que es camino, verdad y vida (cf. Jn 14, 6), recordándoles que “La Iglesia os necesita” (VDq, 5).

Monjas contemplativas: Este año el lema para esta Jornada es “Con María en el corazón de la Iglesia”. Con este lema, la Iglesia, desea, en primer lugar, presentar a María como modelo y signo de la vida contemplativa.

María, mujer de fe (cf. Lc 1, 38), se presenta a todos los consagrados como modelo de consagración al Señor y, siendo como es la summa contemplatrix (cf. VDq, 10), para los contemplativos se presenta como modelo de contemplación del Misterio que la habita.

A ejemplo de María, los contemplativos están llamados a centrarse en Dios como el único necesario (cf. Lc 10, 42); a hacer tesoro de la Palabra de Dios guardándola en sus corazones (cf. Lc 2, 19); a permanecer fieles en los momentos gozosos, como en Caná de Galilea (cf. Jn 2, 1-11), y también en los momentos de prueba, al pie de la cruz (cf. Jn 19, 25-27), presentándose como icono de fidelidad perseverante.

Por otra parte, el lema de este año quiere recordarnos que la vida contemplativa no es marginal en la Iglesia, sino que está en su mismo corazón, en cuanto presencia orante en la Iglesia, por la Iglesia y por el mundo. La vida contemplativa, como la vida consagrada en general, es uno de los elementos constitutivos de la Iglesia.

Por otra parte, a la vida contemplativa se le aplica lo que a toda la vida consagrada: nace en la Iglesia, crece en la Iglesia y da frutos en y como Iglesia.

La Iglesia necesita de la vida contemplativa, pero la vida contemplativa necesita de la Iglesia, necesita sentir con la Iglesia y como Iglesia. Sin esta perspectiva fácilmente la vida contemplativa correría el riesgo de la deriva sectaria.

¿Hay que rezar por los que rezan continuamente por todos nosotros?

En el Padre nuestro, oración por excelencia del cristiano, oramos para no caer en la tentación: “No nos dejes caer en la tentación” (Mt 6, 13), y en Getsemaní Jesús pide a sus discípulos que oren “para no caer en la tentación” (Lc 22, 40). Nadie está libre de la tentación, tampoco los contemplativos.

Por ello, a la oración que ellos mismos hacen para que el Señor no los abandone a la tentación, ha de unirse nuestra oración para que no se dejen sucumbir ante ella.

Los creyentes hemos de orar por los contemplativos para que no cedan a la tentación de la autorreferencialidad, que les lleva a aislarse; a la tentación de la mundanidad espiritual de creerse los mejores; a la tentación de la rutina que les llevaría a perder en sus vidas el sabor y la frescura que provienen del Evangelio; a la tentación de luchar por la sobrevivencia en lugar de trabajar sin descanso para tener una vida en plenitud.

Ya en positivo, los creyentes hemos de orar por los contemplativos para que no pierdan su capacidad de ser signos que “indiquen un camino, una búsqueda, recordando al pueblo de Dios el sentido primero y último” de sus vidas (cf. VDq, 4); para que sean “signo y profecía de la Iglesia virgen, esposa y madre, signo vivo y memoria de la fidelidad con que Dios sigue sosteniendo a su pueblo a través de los eventos de la historia” (VDq, 4); para que sigan siendo, “en la Iglesia y para la Iglesia, el corazón orante, guardián de gratuidad y rica de fecundidad apostólica y testimonio visible de una misteriosa y multiforme santidad” (VDq 5); para que vivan el gozo de la vida evangélica según el propio carisma (Cf. VDq, 6).

El mundo necesita de la oración de los contemplativos, y estos de la oración de todos los creyentes. La Jornada pro orantibus es una buena ocasión para reforzar nuestro compromiso de orar por ellos y ellas. Será una forma de agradecerles todo el bien que hacen en la Iglesia y en el mundo.

Por cierto, ¿está siendo eficaz la oración de las/los contemplativas en estos momentos tan dolorosos de muerte y desolación por la pandemia?

La oración si es auténtica es siempre eficaz o, si se prefiere, fecunda. Pero su eficacia o fecundidad solo puede entenderse con los ojos de la fe, porque el Espíritu que habita en los contemplativos por el Bautismo y de un modo todavía más íntimo gracias a la especial consagración, “intercede por los creyentes según el designio de Dios” (Rom 8, 27), que a menudo no son los designios de los hombres (cf. Is 55, 8).

Los contemplativos que, según una intuición genial de san Francisco de Asís, tienen una sintonía particular con el Espíritu Santo, intuyen sus gemidos. De este modo su oración es ya una oración purificada por esta relación íntima con la tercera Persona de la Santísima Trinidad, que es el alma de la oración cristiana.

Y Dios responde siempre a la oración hecha con fe y pureza de intención, como nos consta por el mismo Evangelio (cf. Lc 7, 1-10), pero responde realizando el verdadero bien de la persona o de la situación que se le presenta.

Por este motivo, Perfectae caritatis en el n. 7 habla de una “misteriosa fecundidad apostólica” en referencia a la vida contemplativa; una eficacia que avanza por la vía del Espíritu; vía que muchas veces es secreta, misteriosa, evidente solo para quien sabe leer la realidad con las mismas categorías espirituales.

La primera manifestación de la eficacia de la oración de los contemplativos es para ellos mismos. También la oración de intercesión, que no consiste tanto en recordar a Dios las necesidades de los hombres, pues él sabe de lo que tenemos necesidad (cf. Mt 6, 32), sino que lleva a quien la hace a abrirse a las necesidades de los demás, haciéndose memoria (en el sentido bíblico del término) delante de Dios y recibiendo nuevamente el otro de parte de Dios.

La oración crea una estrecha relación del orante con Dios y con los demás. La oración de intercesión y petición, sin excluir la de alabanza y acción de gracias, la que hacen día y noche las almas contemplativas, no consiste tanto en palabras pronunciadas delante de Dios, sino un vivir delante de Dios en la posición del Crucificado, con los brazos abiertos, en la fidelidad a Dios y en la solidaridad y comunión con la humanidad, particularmente con la humanidad sufriente.

A este punto está claro que la oración de intercesión de los contemplativos no es una función, una obligación, un trabajo, sino la esencia misma de una vida devorada por el amor a Dios y el amor a los hombres, por la pasión por Dios y la pasión por la humanidad, que diariamente experimentan los contemplativos.

Esto es lo que hace que para el cristiano y máxime para los contemplativos la oración es la acción por excelencia, la obra a realizar, la praxis, la acción eficaz en la historia.

Cuando la humanidad vive sumergida en su impotencia, como la que estamos viviendo por el Covid-19, es cuando la oración de los contemplativos/as y, por supuesto de todos los creyentes, puede tener más sentido, no para invocar soluciones mágicas, ni para evadir compromisos o responsabilidades en la búsqueda de soluciones, ni para sentirnos exentos de la historia, sino porque su fe en el Señor de la historia le lleva a interceder, lo que significa “hacer un paso entre” dos realidades, entrar de lleno en una situación negativa que se está viviendo y se presenta al Señor para aportar elementos que la puedan cambiar, cada uno según su vocación.

En este caso, la oración de intercesión lleva a los contemplativos a convertirse en solidarios con quienes están en necesidad, a cumplir la voluntad de Dios que es siempre voluntad de vida y vida en plenitud (cf. Jn 10, 10).

No se puede olvidar que la oración de intercesión y de petición no es para que Dios haga nuestra voluntad, sino para que nosotros hagamos la voluntad del Señor (cf. Mt 6, 10). Entonces la oración, también la de los contemplativos, es eficaz en la historia en cuanto recoge el grito de los necesitados, se hace voz de quien sufre, invocando justicia y misericordia.

No se olvide, tampoco, que la oración pide a quien la hace ser consecuente con su fe, de estar en la historia con las armas que le son propias; le pide contribuir a cambiar situaciones que nada tienen que ver con el proyecto de Dios sobre sus hijos e hijas, de tal modo que responda a dicho proyecto.

Sin oración no hay fe auténtica, sino solo ideología; no hay esperanza, sino solo autosuficiencia; no hay caridad, sino solo protagonismo filantrópico. Aunque las apariencias puedan llevarnos a pensar lo contrario, solo la oración, también la oración de los contemplativos, cargada de gratuidad y de ofrenda, salvará el mundo.

Cierto: esto, como ya indiqué antes, solo se puede entender desde la fe y no desde una visión funcional de la misma vida consagrada que cada vez se difunda más, a veces también dentro de la misma Iglesia y del mundo de los consagrados. Esto lo saben bien los contemplativos/as.

¿La vida contemplativa en el mundo goza de buena salud? ¿Cómo están en números y en presencias?

Sí, la vida contemplativa, como la vida consagrada en general, goza de buena salud. No lo piensan así los profetas de desventuras dentro y fuera de la vida consagrada que no saben ver más allá de lo que se ve a simple vista y contra los cuales ya nos ponía en guardia Benedicto XVI (cf. Homilía del 2 del 02 de 2013).

Cierto que también la vida contemplativa está marcada por la presencia del pecado, como la misma Iglesia. Pero no se puede ceder a la tentación de fijarnos solo en el árbol que cae, sino que hemos de poner la mirada en el bosque que silenciosamente crece (cf. Benedicto XVI).

La reforma promovida por el Concilio, a la cual los profetas antes aludidos achacan todos los males de la Iglesia y de la vida consagrada y contemplativa, ha traído mucho aire fresco a la vida consagrada, también a la vida contemplativa.

No todo, como ya reconocía Vita consecrata, ha sido positivo en esa reforma (cf. VC 13) pero somos muchos los que pensamos que la revisitación de la vida consagrada y monástica era necesaria y se llevó y se está llevando con mucha seriedad por todos aquellos que acogen el Concilio y el Magisterio postconciliar como la brújula de la Iglesia y de la vida consagrada del siglo XXI, y por todos aquellos que ponen la formación permanente e inicial como el primer elemento a cuidar, si queremos una vida consagrada y monástica actual y no pieza de museo, como ama repetir el Papa Francisco.

Hay muchos nostálgicos de un pasado que ya no volverá, pero hay muchos más que viviendo el presente como un kairos y con pasión, abrazan el futuro con esperanza.

Los números en la vida contemplativa ciertamente han bajado. Basta pensar que cuando se publicó la Constitución apostólica Sponsa Christi de Pío XII, solo las contemplativas (sin contar los monjes) con votos solemnes eran 55.834. A estas habría que añadir 3.819 de votos simples y 2.426 novicias. En total sumaban 62.079, aproximadamente.

Hoy, sumando profesas solemnes, profesas simples y novicias son, siempre aproximadamente, unas 40.000. Y las previsiones no parece que van a cambiar esta tendencia a la baja, a pesar de que en África y Asia el número de contemplativas está creciendo.

Esta disminución de vocaciones hace que también las presencias monásticas hayan disminuido situándose por debajo de 4.000. Aunque durante el año 2019 hemos aprobado 28 nuevas presencias de contemplativas, entre erección de monasterios y fundaciones, sin embargo hay que constatar que se han suprimido 40 presencias.

De todos modos los números y las presencias no lo son todo. Hay que buscar la calidad de vida evangélica y hay que tener presente que la vida consagrada es minoritaria en la Iglesia y la vida contemplativa es minoritaria dentro de la vida consagrada. Siempre fue así y seguirá siendo.

Lo importante es que la vida consagrada y contemplativa sigan siendo significativas evangélicamente hablando. Y esto se puede ver y es motivo de gran esperanza, en muchas comunidades que no dudo en calificar como comunidades proféticas.

Mirando a estas presencias no dudo en reafirmar que la vida contemplativa goza de buena salud, aun teniendo en cuenta que en el 2019 había 15 monasterios comisariados, se han nombrado 4 Asistentes apostólicos y la Congregación ha tenido que nombrar directamente el gobierno de 23 monasterios.

Estas últimas intervenciones de la Congregación se deben fundamentalmente al reducido número de hermanas que componen las comunidades y a su edad avanzada.

España sigue siendo el primer país en número de contemplativas, y sin embargo se siguen cerrando conventos y monasterios.

Sí, España es el país, todavía hoy, con mayor número de presencias de contemplativos/as. Solo monasterios femeninos en España hay más de 800 monasterios. Le siguen Italia con unos 520, Francia con unos 230 y Alemania con unos 110.

Hay diócesis en España con cerca de 40 presencias de contemplativas y más bien son raras aquellas que no tienen ninguna de estas presencias. Es verdad que llama la atención el número de cierres que se están llevando a cabo y que –no hace falta ser profetas- se seguirán produciendo.

Estamos hablando de una España vaciada, una España envejecida, una España profundamente secularizada. En un ambiente así no es fácil que haya vocaciones que puedan reemplazar las defunciones, ni para el clero diocesano, ni para la vida consagrada, ni para la vida contemplativa.

Sé que hay resistencias a cerrar, y lo entiendo perfectamente, pero lo que no se puede es sacrificar la vida, en su significatividad evangélica, por mantener presencias agonizantes, presencias que presencias no son, al menos presencias contemplativas.

Los contemplativos, como los demás consagrados, están llamados a “despertar el mundo e iluminar el futuro” (Papa Francisco, Encuentro con la USG el 29 de septiembre de 2013), pero, ¿cómo se puede hablar de vida contemplativa si no hay un número mínimo de hermanos/as, siempre que la mayoría no sea de edad avanzada; la necesaria vitalidad a la hora de vivir y transmitir el carisma; la capacidad real de formación y de gobierno; la dignidad y calidad de la vida litúrgica, fraterna y espiritual; el significado y la inserción en la Iglesia local; la posibilidad de subsistencia; una conveniente estructura del edificio monástico?” (VDQ, art. 8, 1).

Si no se lleva a cabo un discernimiento serio sobre las presencias de vida consagrada en general y monástica en particular, con criterios que hablen de significatividad evangélica, corremos el riesgo de convertir a los contemplativos en custodios de museos, particularmente en España donde hay tanto patrimonio. Este sería el peor servicio que podríamos prestar a la vida contemplativa.

¿Se han fusionado o federado muchos monasterios desde la publicación de la Constitución Apostólica del 2016?

Por los datos que poseemos en nuestra Congregación, en el 2019 se han afiliado a otros monasterios 23 monasterios y a la Federación 15 más. Por otra parte se han erigido 21 nuevas Federaciones o Asociaciones y 6 nuevas Congregaciones monásticas.

En este contexto he de señalar que la nueva legislación para la vida contemplativa femenina, Vultum Dei quaerere, Cor orans, y El arte de la búsqueda del Rostro de Dios, que está siendo valorada muy positivamente por la gran mayoría de las contemplativas, ha ayudado mucho.

Más allá de las resistencias que supone una fusión y para algunos monasterios el federarse o afiliarse, hemos de constatar que en este período han sido bastantes los monasterios que se han fusionado o afiliado, y que la gran mayoría de los monasterios que hasta el momento no estaban federados lo han hecho o están en proceso para llevarla a cabo.

La afiliación se ve como una solución para salir al paso de una situación marcada por la precariedad de personal y que si no se interviene lleva necesariamente al cierre. La afiliación tiene el doble objetivo de revitalizar la presencia del monasterio más débil o el de encaminarse a un cierre progresivo y sin traumas.

A veces la afiliación, generalmente pedida por los monasterios en dificultad, resulta fácil, pues se trata de monasterios que ya se conocen y que de un modo u otro ya colaboraban entre ellos.

En estos años me han llegado muchos testimonios de hermanas que vencidos los miedos iniciales y que son bien comprensibles, luego confiesan que están muy contentas y agradecen la intervención de la Iglesia, tanto si se trata de afiliaciones como de supresiones.

En esto, como en otras cosas, mucho depende de las personas que aconsejan. Me cuesta pensar que haya algunos/as que siguen desaconsejando que algunos monasterios no se federen, metiéndoles miedo a las hermanas que si lo hacen pierden la autonomía. Lo cual es sencillamente falso ya que la Federación, contrariamente a la Congregación monástica, es una simple estructura de comunión que permite seguir con la autonomía de los monasterios sui iuris.

A veces me viene la tentación de pensar que hay otros intereses de por medio, que nada tienen que ver con los intereses de una vida contemplativa significativa, y que no siempre son confesables.

También me cuesta pensar que haya consejeros o consejeras que inciten a las hermanas a resistirse al cierre del monasterio, cuando saben muy bien que no hay futuro alguno para esas presencias y, lo que es peor, que las condiciones en las que viven las hermanas no son dignas humanamente hablando.

¿Qué hacer para dar a conocer mejor la vida contemplativa y que el pueblo de Dios la valore más?

Lo primero es que la Iglesia aprecie realmente esta forma de seguir a Cristo, a comenzar por los Pastores. Ello significa que hemos de ir más allá de la estética de la vida contemplativa, particularmente femenina.

Esto significa que los Pastores han de acompañar la vida contemplativa, preocupándose de su vida, particularmente de la formación y de la vida fraterna en comunidad, lo que se traduce también en el nombramiento de Vicarios o Delegados que conozcan de cerca la vida contemplativa, a ser posible que sean religiosos.

Un papel importante en dar a conocer la vida contemplativa lo pueden jugar los sacerdotes y religiosos de vida apostólica, particularmente aquellos que tienen relación con grupos juveniles o que se dedican a la confesión o a la dirección espiritual.

No podemos olvidarnos de presentar la vida contemplativa como una parte de la vida de la Iglesia y presentarla en toda su belleza. Hay que tener el valor de presentar esta forma de seguimiento de Cristo a los jóvenes como posible opción para sus vidas. La Jornada pro orantibus puede ser una buena ocasión para presentar esta vocación a todo el Pueblo de Dios.

Los mismos contemplativos tienen un gran papel en todo ello. La mejor propaganda vocacional y el mejor modo de presentarla y de valorizarla es viviendo ellos y ellas con alegría su consagración en la vida contemplativa. La alegría atrae, la tristeza aleja posibles nuevas vocaciones.

¿Cómo explicar a la gente de hoy que la vida oculta de los/las contemplativas es fecunda?

Como ya dije, en una sociedad como la nuestra marcada por la eficiencia y la eficacia no es fácil que la gente entienda que la vida oculta de los/las contemplativas es fecunda. Para salir al paso de esta dificultad, es fundamental que la gente no vea a los contemplativos como “extraños” a sus alegrías y esperanzas, a sus sufrimientos y penas.

Si los ven próximos, la gente irá espontáneamente a los contemplativos. Me consta que esta es la experiencia de muchos monasterios, especialmente femeninos, durante la pandemia del coronavirus. Han sido muchas personas las que se acercaron a las contemplativas a través de los medios de comunicación para pedirles oraciones.

Hablando con una contemplativa me decía al respecto: “Mi experiencia me dice que las personas entienden nuestra vida cuando se encuentran delante de situaciones que humanamente no tienen solución: lutos, tensiones familiares que no se resuelven, personas que optan por caminos equivocados y no se convencen de su error… Cuando no hay solución, humanamente hablando, entonces piden oraciones a aquellas/os que hacen de la oración el primer servicio”.

Desde mi experiencia puedo decir que la gente aprecia mucho algunas iniciativas de los monasterios abiertas a todos, como puede ser la adoración del Santísimo Sacramento y la Lectio divina.

Dos medios que están al alcance de todo monasterio, aun de los más pobres y que ayudan a acercar la vida contemplativa a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Es importante que los pobres sean siempre acogidos con sencillez, pero con amor. Los contemplativos, como todos nosotros, no podemos olvidar que los pobres “son la carne de Cristo”.

También me consta que son muchos/as los que se acercan a los monasterios para oír hablar de Dios. La gente siente hambre de Dios y buscan saciarla en aquellos que hablan de lo que han escuchado en el silencio de la contemplación. Me consta que más que maestros buscan testigos, o maestros que sean testigos.

Todos estos son medios para que la gente valore la vida contemplativa en su verdadero significado. Éste es un gran desafío para los mismos contemplativos al cual están llamados a dar una respuesta adecuada.

https://www.religiondigital.org/vida-religiosa/Jose-Rodriguez-Carballo-contemplativa-necesaria-vida-iglesia-vocacion-alegria-formacion-cifras-espana-mundo-jornada-pro-orantibus_0_2238076215.html

 

 


El maná de cada día, 18.6.20

junio 18, 2020

Jueves de la 11ª semana del Tiempo Ordinario

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Woman Sitting in Pew
No uséis muchas palabras


PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 48, 1-15

Surgió Elías, un profeta como un fuego, cuyas palabras eran horno encendido. Les quitó el sustento del pan, con su celo los diezmó; con el oráculo divino sujetó el cielo e hizo bajar tres veces el fuego. ¡Qué terrible eras, Elías!; ¿quién se te compara en gloria?

Tú resucitaste un muerto, sacándolo del abismo por voluntad del Señor; hiciste bajar reyes a la tumba y nobles desde sus lechos; ungiste reyes vengadores y nombraste un profeta como sucesor. Escuchaste en Sinaí amenazas y sentencias vengadoras en Horeb.

Un torbellino te arrebató a la altura; tropeles de fuego, hacia el cielo. Está escrito que te reservan para el momento de aplacar la ira antes de que estalle, para reconciliar a padres con hijos, para restablecer las tribus de Israel.

Dichoso quien te vea antes de morir, y más dichoso tú que vives. Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo recibió dos tercios de su espíritu. En vida hizo múltiples milagros y prodigios, con sólo decirlo; en vida no temió a ninguno, nadie pudo sujetar su espíritu; no hubo milagro que lo excediera: bajo él revivió la carne; en vida hizo maravillas y en muerte obras asombrosas.

SALMO 96, 1-2.3-4.5-6.7

Alegraos, justos, con el Señor.

El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables. Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono.

Delante de él avanza fuego, abrasando en torno a los enemigos; sus relámpagos deslumbran el orbe, y, viéndolos, la tierra se estremece.

Los montes se derriten como cera ante el dueño de toda la tierra; los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria.

Los que adoran estatuas se sonrojan, los que ponen su orgullo en los ídolos; ante él se postran todos los dioses.

Aclamación antes del Evangelio: Rm 8, 15bc

Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!, Padre.»

EVANGELIO: Mateo 6, 7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que lo pidáis.

Vosotros rezad así: “Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.”

Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»


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NO USÉIS MUCHAS PALABRAS

El Padre nos lo ha dicho todo en el Hijo. Palabra callada que, a veces, habla más por la belleza de sus silencios que por el atractivo de sus predicaciones.

Por eso, el silencio es la oración más adecuada para hablar con Dios. Silencio fecundo y materno, que acoge en sí, como María, esos acentos sonoros que el amor de Dios susurra suavemente, allí, en el centro del alma. Amor que nunca calla, cuando lo saboreas desde el lenguaje silencioso de la contemplación.

Pero, tú y yo andamos tan llenos de ruidos que queremos que Dios nos entienda con el lenguaje del mundo y de los hombres. Por eso, Jesús tuvo que enseñar a sus discípulos un nuevo modo de orar: “Cuando recéis no uséis muchas palabras como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso”.

Oras más cuando callas que cuando hablas. Oras mejor cuando amas que cuando hablas. Porque, ese Dios al que hablas es el Amor que siempre escucha.

Y el amor sabe expresar toda su finura en las filigranas del silencio. Ya sabe Él, mejor que tú, cuánto llevas y ansías en ese corazón, que se pone en su presencia.

Mira que tu oración no sea como la de los paganos, llena del ruido del mundo, de ambiciones, de disimulos, de mentiras, de esas cosas tuyas que tanto te inquietan y en las que nunca cabe Dios.

Gusta de esos silencios en los que Dios parece callar, porque en ese vacío interior tan oscuro resuena más íntimamente el lenguaje divino del amor.

Aprende también a callar, aunque los demás pongan en sus pobres y huecas palabrerías tantas expectativas mundanas y esperanzas fugaces.

Quizá tus silencios nunca sean escuchados por la gente, ni entendidos por los sabios de este mundo. Pero, los escucha tu Padre del cielo, que tanto sabe de silencios ocultos y escondidos.

http://www.mater-dei.es


Jornada Pro Orantibus

junio 7, 2020

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El lema para la Jornada Pro Orantibus: «Con María en el corazón de la Iglesia»

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Jornada Pro Orantibus

En el calendario litúrgico de este año —afectados por la crisis del «coronavirus» y sus consecuencias— la Iglesia celebra la solemnidad de la Santísima Trinidad el próximo domingo 7 de junio. Es la festividad escogida para la Jornada Pro Orantibus.

Bajo el lema «Con María en el corazón de la Iglesia», los obispos españoles oran por quienes continuamente lo hacen por nosotros: las personas consagradas contemplativas, hombres y mujeres. Con este motivo, agradecen a Dios esta forma de consagración que necesita la Iglesia.

La Comisión Episcopal para la Vida Consagrada ha publicado los datos de su departamento a cierre de 2019.

Cabe mencionar que también hay otros contemplativos: los ermitaños y ermitañas. De este colectivo no hay datos oficiales disponibles.

Jornada Pro Orantibus


María Cristina Martínez OCV: “Nuestro corazón no queda sin bodas ni nuestras entrañas sin hijos”

junio 7, 2020

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María Cristina Martínez, del Orden de Consagración de Vírgenes (OCV), Arquidiócesis de Córdoba, Argentina.

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En el marco del 50° Aniversario de la aprobación del nuevo Ritual de Consagración de Vírgenes, María Cristina Martínez OCV: “Nuestro corazón no queda sin bodas ni nuestras entrañas sin hijos”

“Nuestra vocación, de primera Iglesia, fue redescubierta en el riquísimo Vaticano II”

“Sin la Resurrección y sus frutos la consagración no se entiende porque el Señor Jesús está vivo, y sólo desde allí es posible la consagración”

“A distintos estados, a distintos modos de seguirle, es el Espíritu quien va revelando este llamado en el corazón de cada uno”

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Este tiempo de pandemia nos ha sacudido, ha irrumpido y nos ha sacado de nuestra cotidianeidad. Nos ha despojado. Despojado de tiempos, de encuentros, de modos de hacer, de modos de mirar, de agendas. Y en casos más fuertes también de la salud y hasta de la vida.

Tiempos fuertes si los hay. Tiempo que nos ha permitido escuchar el silencio con la posibilidad, no de viajar afuera, sino de ir hacia adentro. Y desde aquí es desde donde les comparto:

Soy María Cristina Martínez, consagrada en el Orden de Vírgenes, en la arquidiócesis argentina de Córdoba.

Y para contarles de qué se trata este estilo de vida, de vivir la consagración en el Orden de Vírgenes, quisiera partir del hecho fundamental que significa la Pascua y el 50° Aniversario de la aprobación del nuevo Ritual de Consagración de Vírgenes, vocación de la primera Iglesia, redescubierta en el riquísimo Concilio Vaticano II.

Sin la Resurrección y sus frutos la consagración no se entiende porque el Señor Jesús está vivo, y sólo desde allí es posible la consagración. Personalmente, nunca consagraría ni entregaría mi vida a una idea o a alguien que tuvo tal vez una buena propuesta pero que no estuviera vivo.

Él vive. Vive y mira. Vive y ama. Vive y llama, como lo hacía a las orillas del mar de Tiberíades. Y este llamado no es solamente para algunos. Él llama. A distintos estados, a distintos modos de seguirle, es el Espíritu quien va revelando este llamado en el corazón de cada uno. Y el llamado de cada uno es único, es personal, es bello, es santo, es evangélico.

Yo les cuento de este modo en que nos llamó a algunas de nosotras. Este llamado es un don, es un regalo, y como todo don, como dice San Pablo, siempre es para el bien de todos. Ese es el regalo de la virginidad consagrada, eso este don que el Señor nos ha hecho, nos regala día a día y para el bien de muchos.

A veces cuando decimos “virginidad consagrada” la gente lo simplifica diciendo: “¡Ah! Ustedes no se casan, ustedes no tienen hijos…”.

Y la verdad es que no es tan así… definitivamente no es así. Porque nuestro corazón no queda sin bodas ni nuestras entrañas sin hijos. Como decía al comienzo, Él está vivo, Él es el amor y Él da vida. Y la vida que da siempre es en abundancia; fecunda.

Cuando uno siente este llamado, desborda el deseo de un corazón sin fronteras, de un amor que abarque a muchos. Por eso la virgen consagrada es fundamentalmente alguien que ama. Y el amor, como nos dijo Jesús en la última cena, siempre es recibir de Él la palangana y la toalla.

El amor siempre se traduce en actitud de servicio. Servicio cotidiano; servicio de atender a un vecino, de escuchar a un enfermo; que es una actitud de vida; no solamente son gestos, sino que es una disponibilidad del corazón.

El amor se expresa en gestos concretos. Ese es el llamado a la virgen consagrada.

Este modo de pertenencia a Jesús, este desposarnos con Jesús, este Jesús que nos llama a un amor esponsal con Él, es de una intimidad honda y por eso también en el ritual de consagración, en un momento el obispo nos da, en uno de los signos más fuertes, el libro de la Liturgia de las Horas.

Rezar con la Iglesia y en su nombre la Liturgia de las Horas significa tener siempre presente a Dios a lo largo del día. No solamente en una actitud de Él y yo solos, infructuosamente intimista, sino unida a toda la Iglesia que alaba, celebra y da gracias.

El llamado al Orden de Vírgenes es una invitación muy fuerte a la intimidad con el Señor, en unión con toda la Iglesia. Y también un llamado indudable a tomar la palangana y la toalla para el servicio.

El servicio de la docencia a algunas, el servicio como enfermeras a otras, como profesionales según los dones de cada una. Cada una de nosotras va viviendo su profesión, su oficio, aquello que hace, en clave de servicio para el bien común y trabajando.

Nuestra consagración tiene esa simplicidad del Evangelio. De hecho no tenemos una Regla de vida como sí tienen las congregaciones religiosas.

La Regla para nosotras es el Evangelio; y el Evangelio es Jesús mismo. De ahí también la simplicidad del modo de consagración: Es seguir a Jesús en esta virginidad del corazón.

¿Qué significa esta virginidad, este llamado? Es esta integridad del corazón; este corazón indiviso; esta unidad interior. Esto no es fruto de nuestra bondad o mérito. Es un regalo de Dios. Y como gracia, se agradece. Y como gracia, se pide. Pedimos el don de la virginidad cada día y lo agradecemos cada día.

Esta llamada a la integridad de corazón es una llamada que el Señor hace a todo creyente. Podemos decir que todos estamos llamados a esta virginidad del corazón, que en nuestro caso es una virginidad también física, pero a la virginidad, a esta integridad del corazón estamos llamados todos.

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Virgen consagrada. Rito de Consagración presidido por el señor obispo diocesano.

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A nosotras el Señor nos llama a vivirlo desde ahora. Que será plena en el cara a cara, en el cielo.

Nos llama a vivirlo desde ya. Y se convierte así en un don profético. Profético porque anuncia lo que vamos a vivir todos, que es ser uno con Dios. Y ahí está la fuente de nuestra alegría. Dentro de la Iglesia este, en sencillez, es nuestro modo de vida.

Si ustedes nos ven en la calle, quizás por el aspecto, podrían decir: es una de tantas, porque en general no vestimos hábito. Y sí, como decían de Jesús: se hizo uno de tantos. En simplicidad y en intensidad de amor.

Aquí estamos, en comunión con toda la Iglesia, y en la belleza de cada una de las vocaciones reflejamos el rostro de la ternura de Dios. Asumiendo que es un caminito de cada día, la vírgenes consagradas nos sabemos hijas de la Iglesia Madre, esposas del Señor Esposo y madres de quienes esperan nuestro servicio concreto.

Claro, siempre mirando a aquella, nuestro modelo de Virginidad y de maternidad, María, que siendo una de tantas entregó su “sí” simple y concreto. Ojalá cada día podamos imitarla. Que ella nos bendiga a todos como Madre del Amor.

https://www.religiondigital.org/vida-religiosa/Cristina-Martinez-OCV-Vaticano-II-virgen-consagrada-vocacion-amor-hijas-esposas-madres-servicio-50-aniversario_0_2237176302.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter


Álvaro Serrano, creador de la web misaencasa.com

junio 4, 2020

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Foto: Álvaro Serrano

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Álvaro Serrano, creador de la web misaencasa.com

Somos el portal más grande de Misa en streaming

José Calderero de Aldecoa @jcalderero, publicado 4 de junio 2020

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Álvaro Serrano (Castañar de Ibor, 1986) dejó su acomodada vida de project manager en Iberia para entrar al seminario. Con el confinamiento de por medio, ha creado –junto con la ayuda de algunos compañeros– la página misaencasa.com, visitada en su primer mes de vida por 14.000 usuarios únicos y que ha recibido incluso el reconocimiento del Vaticano.

Además, está feliz con la llamada de este semanario, ya que cuando era estudiante universitario sufrió «cierto grado de persecución» por leernos.

Pediste una prueba al Señor para dar el paso de entrar al seminario. ¿Cuál fue?

Yo estaba estudiando Ingeniería Aeronáutica y un día, de camino a la facultad, nos encontramos con un evento de Orange y la liga ACB. Me apunté para el sorteo de un coche y fui uno de los tres preseleccionados. La prueba final era tirar a canasta desde el centro del campo. El concurso se realizaba desde hacía cuatro años y nadie había conseguido encestar.

Paralelamente, llevaba muchos años pensando que el sacerdocio podía ser mi camino. Incluso le había manifestado a mis padres mi intención de entrar al seminario, pero me aconsejaron que terminara antes la carrera.

Entonces, mientras me preparaba para lanzar, le dije al Señor: «Yo sé que tú quieres que sea sacerdote. Te propongo un pacto. Quiero que me muestres una señal física muy concreta. Si marco esta canasta, voy al seminario, porque es un claro ejemplo de que quieres que así sea».

Pues la pelota entró limpia. Me empezaron a tirar fotos por todos lados. Yo estaba entre contento y abrumado, por el coche y por el seminario.

¿Por qué te has alegrado tanto de la llamada de Alfa y Omega?

Me hace mucha ilusión porque he sufrido algunos episodios desagradables por leeros. Yo venía de un pueblo, de un ambiente protegido, y llegué a la capital. Fue un cambio muy grande. Elegí para vivir un colegio mayor de ideario católico, aunque desde el primer momento me sorprendió que solo íbamos a Misa la cocinera y yo.

Por aquel entonces –también ahora– era lector de Alfa y Omega. El problema surgió con un compañero que me echaba la culpa a mí, por ser católico, de los problemas que le ocurrían en su vida. Este chico, los jueves, iba siempre corriendo a la sala de prensa para llegar antes que yo y coger el periódico. Lo solía romper en mi cara o lo llenaba de escupitajos. Otras veces lo rompía y me lo metía por debajo de la puerta de la habitación.

No es comparable, ni mucho menos, a lo que sufren los cristianos perseguidos, pero he experimentado un cierto grado de persecución por leer Alfa y Omega.

¿Cómo surgió la iniciativa misaencasa.com?

Por culpa del coronavirus nos mandaron a casa y tuve que empezar a organizar mi propio horario. Hablando con otros seminaristas, les pregunté a qué hora escuchaban ellos la Misa por internet. Cada uno me decía una hora distinta y una parroquia diferente, así que decidí hacerme un Excel para aclararme un poco, y para elegir la mejor opción en función de las actividades que tuviera programadas cada día.

Empecé a recopilar los datos y se me ocurrió hacer una página web sencilla para que también mis compañeros del seminario pudieran tener claros los horarios en los que podían ver la Misa.

¿Y qué tal ha ido?

La verdad que muy bien. Se han sumado más de 115 parroquias de 22 diócesis y en solo un mes de vida se ha convertido en el portal más grande de España de emisión de Misas en directo.

En este primer mes, hemos tenido 14.000 usuarios únicos, e incluso nos han dado las gracias desde el Vaticano por permitir a numerosos fieles participar en la Eucaristía desde sus propias casas.

¿Qué pasará con la web ahora que la Misa ha vuelto de forma presencial a toda España?

Muchas de las parroquias, sobre todo las más grandes, van a seguir retrasmitiendo la Misa online. Además, he tratado de darle una vuelta de tuerca a la web y he creado una pestaña que se llama Espacio 3.0, donde curas youtubers comparten catequesis, reflexiones, comentarios exegéticos, clases…

Eso va a continuar en el tiempo. Y dentro de poco va a llegar otra novedad: 7C. Es una sección en la que voy a dialogar de una forma muy sencilla, muy clara, muy directa, con cada párroco que tiene su Misa en la web, para que nos cuente su testimonio, su vocación, cómo han vivido la situación del COVID-19, etcétera.

 


Francisco, a las vírgenes consagradas: “Sed mujeres de misericordia, expertas en humanidad”

junio 2, 2020

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Las vírgenes consagradas. Agencia SIC

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Francisco, a las vírgenes consagradas: “Sed mujeres de misericordia, expertas en humanidad”

Se cumple medio siglo de la aprobación del nuevo Rito de la Consagración

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“Que lo que está sucediendo en el mundo os sacuda: no cerréis los ojos y no huyáis, atravesad con delicadeza el dolor y el sufrimiento, perseverad en proclamar el Evangelio de la vida plena para todos”

“Tejed relaciones auténticas, que rescaten a los barrios de nuestras ciudades de la soledad y del anonimato”

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Las Vírgenes consagradas ‘cumplen’ medio siglo. Aunque la pandemia ha impedido la celebración del encuentro internacional prevista en Roma, el Papa ha querido agradecer el “signo de esperanza” que supone “vuestra forma de vida”.

“Ser consagradas al Señor en la virginidad vivida en su ambiente social y cultural ordinario, arraigadas en una Iglesia particular, en una forma de vida antigua y al mismo tiempo nueva y moderna”, una realidad que viven miles de mujeres en todo el mundo, a las que el Papa quiso animar.

“Proseguid en este camino, colaborad con los obispos para encontrar serios itinerarios de discernimiento vocacional y de formación inicial y permanente”, viviendo y haciendo vivir “el don de la sororidad”.

“¡No apaguéis la profecía de vuestra vocación!”, clamó el Papa, invitándolas a releer el nuevo rito ‘Ordo Virginum’, del que se cumplen 50 años.

“La consagración os reserva para Dios sin haceros ajenas al ambiente donde vivís y en el que estáis llamadas a realizar vuestro propio testimonio en el estilo de la proximidad evangélica”, subrayó el pontífice, pidiendo que “vuestra consagración virginal, con esta cercanía específica a los hombres y mujeres de hoy, ayude a la Iglesia a amar a los pobres, a reconocer la pobreza material y espiritual, a socorrer a los más frágiles e indefensos, a los que sufren por la enfermedad física y psíquica, a los pequeños y a los ancianos, a los que corren el riesgo de ser descartados”.

Sed mujeres de misericordia, expertas en humanidad. Mujeres que creen «en lo revolucionario de la ternura y del cariño»”, glosó el Papa.

“Que lo que está sucediendo en el mundo os sacuda: no cerréis los ojos y no huyáis, atravesad con delicadeza el dolor y el sufrimiento, perseverad en proclamar el Evangelio de la vida plena para todos”, pidió, hablando de la pandemia.

Tejed relaciones auténticas, que rescaten a los barrios de nuestras ciudades de la soledad y del anonimato. Sed capaces de parresía, pero mantened alejada la tentación del parloteo y del chisme. Tened la sabiduría, la iniciativa y la autoridad de la caridad, para oponeros a la arrogancia y prevenir los abusos de poder”, concluyó Francisco.

Mensaje del Papa

Queridas hermanas: 

1.- Hace cincuenta años la Sagrada Congregación para el Culto Divino, por mandato de san Pablo VI, promulgaba el nuevo Rito de la Consagración de las vírgenes. La pandemia aún en curso ha obligado a aplazar el encuentro internacional convocado por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica para celebrar este importante aniversario.

Sin embargo, deseo igualmente unirme a vuestra acción de gracias por este «doble don del Señor a su Iglesia» ―como os dijo san Juan Pablo II con ocasión del 25 aniversario―: el Rito renovado y un Ordo fidelium «restituido a la comunidad eclesial» (Discurso a las participantes en el Congreso Internacional del Ordo virginum, 2 junio 1995). 

Vuestra forma de vida encuentra su primera fuente en el Rito, tiene su configuración jurídica en el can. 604 del Código de Derecho Canónico, y desde 2018 en la Instrucción Ecclesiae Sponsae imago. Vuestra llamada pone de relieve la inagotable y multiforme riqueza de los dones del Espíritu del Resucitado, que hace nuevas todas las cosas (cf. Ap 21,5).

Al mismo tiempo, es un signo de esperanza: la fidelidad del Padre pone aún hoy en el corazón de algunas mujeres el deseo de ser consagradas al Señor en la virginidad vivida en su ambiente social y cultural ordinario, arraigadas en una Iglesia particular, en una forma de vida antigua y al mismo tiempo nueva y moderna. 

Acompañadas por los obispos, habéis profundizado en la especificidad de vuestra forma de vida consagrada, experimentando que la consagración os constituye en la Iglesia un Ordo fidelium particular. Proseguid en este camino, colaborad con los obispos para encontrar serios itinerarios de discernimiento vocacional y de formación inicial y permanente.

En efecto, el don de vuestra vocación se manifiesta en la sinfonía de la Iglesia, que se edifica cuando puede reconocer en vosotras mujeres capaces de vivir el don de la sororidad.

2.- Cincuenta años después del Rito renovado, quisiera deciros: ¡no apaguéis la profecía de vuestra vocación! Estáis llamadas, no por mérito vuestro, sino por la misericordia de Dios, a hacer resplandecer en vuestra existencia el rostro de la Iglesia, Esposa de Cristo, que es virgen porque, a pesar de estar compuesta por pecadores, custodia íntegra la fe, concibe y hace crecer una humanidad nueva. 

Juntamente con el Espíritu, con toda la Iglesia y con todos los oyentes de la Palabra, estáis invitadas a entregaros a Cristo y a decirle: «¡Ven!» (Ap 22,17), para permanecer en la fuerza dada por su respuesta: «¡Sí, vengo pronto!» (Ap 22,20).

Esta visita del Esposo es el horizonte de vuestro camino eclesial, vuestra meta, la promesa que hay que acoger cada día. De este modo «podréis ser estrellas que orientan el camino del mundo» (BENEDICTO XVI, Discurso a un grupo de vírgenes consagradas con ocasión del Segundo Congreso del “Ordo Virginum”, 15 mayo 2008). 

Os invito a releer y meditar los textos del Rito, donde resuena el sentido de vuestra vocación: estáis llamadas a experimentar y testimoniar que Dios, en su Hijo, nos ha amado primero, que su amor es para todos y tiene la fuerza de transformar a los pecadores en santos. En efecto, «Cristo amó a su Iglesia: Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra» (Ef 5,25-26).

Vuestra vida revelará la tensión escatológica que anima a toda la creación, que impulsa toda la historia y nace de la invitación del Resucitado: “Levántate, hermosa mía y vente” (cf. Ct 2,10; ORÍGENES, Homilías sobre el Cantar de los cantares II,12).

3.- La Homilía propuesta por el Rito de Consagración os exhorta: «Amad a todos y dad preferencia a los pobres» (n. 29). La consagración os reserva para Dios sin haceros ajenas al ambiente donde vivís y en el que estáis llamadas a realizar vuestro propio testimonio en el estilo de la proximidad evangélica (cf. Ecclesiae Sponsae imago, 37-38).

Que vuestra consagración virginal, con esta cercanía específica a los hombres y mujeres de hoy, ayude a la Iglesia a amar a los pobres, a reconocer la pobreza material y espiritual, a socorrer a los más frágiles e indefensos, a los que sufren por la enfermedad física y psíquica, a los pequeños y a los ancianos, a los que corren el riesgo de ser descartados. 

Sed mujeres de misericordia, expertas en humanidad. Mujeres que creen «en lo revolucionario de la ternura y del cariño» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 288). La pandemia nos enseña que «es tiempo de eliminar las desigualdades, de reparar la injusticia que mina de raíz la salud de toda la humanidad» (Homilía en la Celebración de la Divina Misericordia, 19 abril 2020).

Que lo que está sucediendo en el mundo os sacuda: no cerréis los ojos y no huyáis, atravesad con delicadeza el dolor y el sufrimiento, perseverad en proclamar el Evangelio de la vida plena para todos. 

La Oración de consagración, que invoca para vosotras los dones multiformes del Espíritu, pide que viváis en una casta libertas (Rito de la Consagración de las vírgenes, 38).

Que este sea vuestro estilo de relación, para ser signo del amor esponsal que une a Cristo con la Iglesia, virgen madre, hermana y amiga de la humanidad. Con vuestra bondad (cf. Flp 4,5), tejed relaciones auténticas, que rescaten a los barrios de nuestras ciudades de la soledad y del anonimato.

Sed capaces de parresía, pero mantened alejada la tentación del parloteo y del chisme. Tened la sabiduría, la iniciativa y la autoridad de la caridad, para oponeros a la arrogancia y prevenir los abusos de poder. 

4.- En la solemnidad de Pentecostés, deseo bendecir a cada una de vosotras, así como a las mujeres que se están preparando para recibir esta consagración y a todas las que la recibirán en el futuro.

«El Espíritu Paráclito es dado a la Iglesia como principio inagotable de su alegría de esposa de Cristo glorificado» (S. PABLO VI, Exhort. ap. Gaudete in Domino, 29).

Como signo de la Iglesia esposa, que podáis ser siempre mujeres de la alegría, a ejemplo de María de Nazaret, mujer del Magnificat, madre del Evangelio viviente. 

Roma, San Juan de Letrán, 31 de mayo de 2020, solemnidad de Pentecostés. 

FRANCISCO 

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Maná y Vivencias Pascuales (46), 27.5.20

mayo 27, 2020

Miércoles de la 7ª semana de Pascua

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DECENARIO DEL ESPÍRITU SANTO

SÉPTIMO DÍA

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Como el agua de la lluvia produce efectos distintos en la naturaleza, así es el Espíritu Santo
Como el agua de la lluvia produce efectos distintos en la naturaleza, así es el Espíritu Santo.

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Textos bíblico-litúrgicos.- Entrada: Sal 46, 2; 1era lectura: Hch 20, 28-38; Salmo: 67, 29-30.33-36; Aleluya: Jn 17, 17; Evangelio: Jn 17, 11b-19; Comunión: Jn 15, 26-27.

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ANTÍFONA DE ENTRADA.- Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo. Aleluya.

CONTINÚAN LOS RELATOS DE LAS DESPEDIDAS

Jesús regresa al Padre y ruega por los discípulos

Padre Santo, guárdalos en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste y los custodiaba. Ahora voy a ti.

Como tú me enviaste al mundo, así yo también los envío al mundo. Y por ellos me consagro yo para que también ellos sean consagrados en la verdad.

Pablo debe llevar adelante la misión recibida

Ahora los encomiendo a ustedes a Dios y a su Palabra portadora de su gracia, que tiene eficacia para edificar sus personas y entregarles la herencia junto a todos los santos.

Dicho esto, Pablo se arrodilló con ellos y oró. Entonces empezaron todos a llorar y lo besaban abrazados a su cuello. Todos estaban muy afligidos porque les había dicho que no lo volverían a ver. Después lo acompañaron hasta el barco.

ORACIÓN COLECTA

Padre, lleno de amor, concede a tu Iglesia, congregada por el Espíritu Santo, dedicarse plenamente a tu servicio y vivir unida en el amor, según tu voluntad. Por nuestro Señor.

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PRIMERA LECTURA, Hch 20, 28-38

En aquellos días decía Pablo a los principales de la Iglesia de Éfeso: Cuiden de sí mismos y de todo el rebaño que el Espíritu Santo les ha encargado cuidar como pastores de la Iglesia de Dios, que él adquirió con la sangre de su Hijo.

Sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos voraces que no tendrán piedad del rebaño. De entre ustedes mismos surgirán hombres que enseñarán doctrinas falsas e intentarán arrastrar a los discípulos tras sí.

Estén, pues, atentos, y recuerden que durante tres años no he dejado de aconsejar a cada uno de ustedes noche y día, incluso entre lágrimas.

Ahora los encomiendo a Dios y a su Palabra portadora de su gracia, que tiene eficacia para edificar sus personas y entregarles la herencia junto a todos los santos. De nadie he codiciado plata, oro o vestidos. Miren mis manos: con ellas he conseguido lo necesario para mí y para mis compañeros, como ustedes bien saben.

Con este ejemplo les he enseñado claramente que deben trabajar duro para ayudar a los débiles. Recuerden las palabras del Señor Jesús: Hay mayor felicidad en dar que en recibir.

Dicho esto, Pablo se arrodilló con ellos y oró. Entonces empezaron todos a llorar y lo besaban abrazados a su cuello. Todos estaban muy afligidos porque les había dicho que no lo volverían a ver. Después lo acompañaron hasta el barco.

SALMO 67, 29-30.33-36

V/ Reyes de la tierra, cantad a Dios.

Oh Dios, despliega tu poder, tu poder, oh Dios, que manifestaste con nosotros. A tu templo de Jerusalén, traigan los reyes su tributo.

Reyes de la tierra, canten a Dios, toquen para el Señor, que avanza por los cielos, los cielos antiquísimos; que lanza su voz, su voz poderosa: Reconozcan el poder de Dios.

Sobre Israel resplandece su majestad, y su poder, sobre las nubes. ¡Dios sea bendito!

ACLAMACIÓN Jn 17, 17.- Tu palabra, Señor, es verdad; conságralos en la verdad.

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EVANGELIO Jn 17, 11b-19

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, Jesús oró diciendo: Padre Santo, guárdalos en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros.

Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste y los custodiaba, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto al mundo, para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida.

Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo como tampoco yo soy del mundo. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo también los envío al mundo. Y por ellos me consagro yo para que también ellos sean consagrados en la verdad.

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COMUNIÓN Jn 15, 26-27.- Cuando venga el Paráclito, que les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí, y también ustedes darán testimonio, dice el Señor. Aleluya.

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DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios que, por el misterio de Pentecostés, santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica.- Por Jesucristo nuestro Señor.

DÍA SÉPTIMO

Hemos de vivir de la fe, pues el justo vive de fe. Es lo mismo que vivir según el Espíritu.

Ojalá se pudiera decir de cada uno de nosotros lo que escribía hace siglos san Basilio, padre de la iglesia oriental: de la misma manera que los cuerpos transparentes y nítidos, al recibir los rayos de luz, se vuelven resplandecientes e irradian brillo, las almas que son llevadas por el Espíritu Santo se vuelven también ellas espirituales y llevan a los demás la luz de la gracia.

Del Espíritu Santo proviene el conocimiento de las cosas futuras, la inteligencia de los misterios, la comprensión de las verdades ocultas, la distribución de los dones, la ciudadanía celeste, la conversación con los ángeles. De él, la alegría que nunca termina, la perseverancia en Dios y, lo más sublime que se pueda pensar o desear: que el hombre llegue a ser como Dios.

Señor Jesús, tú que prometiste darnos el Espíritu Santo para que nos lo enseñara todo y nos fuera recordando todo lo que nos habías dicho, envíanos este Espíritu para que ilumine nuestra fe.

ORACIÓN FINAL

Ven, Espíritu Santo, llena nuestros corazones y enciéndelos con el fuego de tu amor. Envía tu Espíritu y serán creados; y renovarás la faz de la tierra.

Quema, Señor, con el fuego del Espíritu Santo nuestras entrañas y nuestro corazón, para que te sirvamos con cuerpo limpio; y con un corazón puro te agrademos.

Te pedimos, Señor, que inspires nuestras acciones, las prevengas y las acompañes con tu auxilio, para que todos nuestros deseos, pensamientos y trabajos comiencen siempre en ti, como en su fuente, y tiendan siempre a ti, como a su fin.

Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.

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PREFACIO PASCUAL para después de la Ascensión que acentúa la espera del Espíritu

Es justo y necesario darte gracias… por Jesucristo, tu Hijo, Señor del universo,

el cual, habiendo entrado una vez para siempre en el santuario del cielo,

ahora intercede por nosotros,

como mediador que asegura la perenne efusión del Espíritu.

Pastor y obispo de nuestras almas, nos invita a la plegaria unánime,

a ejemplo de María y los Apóstoles, en la espera de un nuevo Pentecostés…

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De las Catequesis de san Cirilo de Jerusalén, obispo

El agua viva del Espíritu Santo

El agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna. Una nueva clase de agua que corre y salta; pero que salta en los que son dignos de ella.

¿Por qué motivo se sirvió del término agua, para denominar la gracia del Espíritu?

Pues, porque el agua lo sostiene todo; porque es imprescindible para la hierba y los anima­les; porque el agua de la lluvia desciende del cielo, y además, porque desciende siempre de la misma forma y, sin embargo, produce efectos diferentes: Unos en las palmeras, otros en las vides, todo en todas las cosas.

De por sí el agua no tiene más que un único modo de ser; por eso, la lluvia no transforma su na­turaleza propia para descender en modos distintos, sino que se acomoda a las exigencias de los seres que la reciben y da a cada cosa lo que le corresponde.

De la misma manera, también el Espíritu Santo, aunque es único, y con un solo modo de ser, e indivisible, reparte a cada uno la gracia según quiere. Y así como un tronco seco que recibe agua germina, del mismo modo el alma pecadora que, por la penitencia, se hace digna del Espíritu Santo, produce frutos de santidad.

Y aunque no tenga más que un solo e idéntico modo de ser, el Espíritu, bajo el impulso de Dios y en nombre de Cristo, produce múltiples efectos.

Se sirve de la lengua de unos para el caris­ma de la sabiduría; ilustra la mente de otros con el don de la profecía; a éste le concede poder para expulsar los demonios; a aquél le otorga el don de interpretar las divinas Es­crituras.

Fortalece, en unos, la templanza; en otros, la misericordia; a éste enseña a prac­ticar el ayuno y la vida ascética; a aquél, a dominar las pasiones; al otro, le prepara para el martirio.

El Espíritu se manifiesta, pues, distinto en cada uno, pero nunca distinto de sí mismo, según está escrito: En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.

Llega mansa y suavemente, se le experi­menta como finísima fragancia, su yugo no puede ser más ligero. Fulgurantes rayos de luz y de conocimiento anuncian su venida.

Se acerca con los sentimientos entrañables de un auténtico protector: pues viene a salvar, a sanar, a enseñar, a aconsejar, a fortalecer, a consolar, a iluminar el alma primero, de quien lo recibe; luego mediante éste, las de los demás.

Y, así como quien antes se movía en tinie­blas, al contemplar y recibir la luz del sol en sus ojos corporales, es capaz de ver claramente lo que poco antes no podía ver, de este modo, el que se ha hecho digno del don del Espíritu Santo, es iluminado en su alma y, elevado sobrenaturalmente, llega a percibir lo que antes ignoraba (Catequesis 16, sobre el Espíritu Santo, 1,11-12.16: PG 33, 931-935.939-942).

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Maná y Vivencias Pascuales (45), 26.5.20

mayo 26, 2020

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Martes de la 7ª semana de Pascua

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DECENARIO DEL ESPÍRITU SANTO

SEXTO DÍA

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A mí no me importa la vida: lo que me importa es completar mi carrera y cumplir el encargo del Señor
A mí no me importa la vida: lo que me importa es completar mi carrera y cumplir el encargo del Señor.

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Textos bíblico-litúrgicos.- Entrada: Ap 1, 17-18; 1era lectura: Hch 20, 17-27; Salmo: 67, 10-11.20-21; Aleluya: Jn 14, 16; Evangelio: Jn 17, 1-11; Comunión: Jn 14, 26.

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EXPERIENCIA ILUMINADORA

DE JESÚS Y DE SAN PABLO

Las lecturas de hoy nos presentan una doble despedida: primero, la de Jesús, y después la de Pablo. Ambos han sido enviados. Ambos han cumplido su misión con fidelidad.

Jesús se despide prometiendo la venida del Espíritu, del otro Consolador. En la cruz exclamará victorioso: todo está cumplido.

Escuchemos a Pablo:

Ahora voy a Jerusalén, forzado por el Espíritu sin saber lo que allí me sucederá; solamente sé que en cada ciudad el Espíritu Santo me advierte que me esperan prisiones y pruebas.

Pero ya no me preocupo por mi vida, con tal de que pueda terminar mi carrera y llevar a cabo la misión que he recibido del Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios.

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ANTÍFONA DE ENTRADA.- Yo soy el primero y el último, yo soy el que vive. Estaba muerto y, ya veis, vivo por los siglos de los siglos. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

Te pedimos, Dios de poder y misericordia, que envíes tu Espíritu Santo, para que, haciendo morada en nosotros, nos convierta en templos de su gloria. Por nuestro Señor.

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PRIMERA LECTURA, Hch 20, 17-27

En aquellos días, desde Mileto, mandó Pablo llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso.

Cuando ya estuvieron a su lado, les dijo: Ustedes han sido testigos de mi forma de actuar durante todo el tiempo que he pasado entre ustedes; desde el primer día que llegué a Asia, he servido al Señor con toda humildad, entre las lágrimas y las pruebas que me causaron las trampas de los judíos.

Saben que nunca me eché atrás cuando algo podía ser útil para ustedes. Les prediqué y enseñé en público y en las casas, exhortando con insistencia tanto a judíos como a griegos a la conversión a Dios y a la fe en Jesús, nuestro Señor.

Ahora voy a Jerusalén, forzado por el Espíritu sin saber lo que allí me sucederá; solamente sé que en cada ciudad el Espíritu Santo me advierte que me esperan prisiones y pruebas.

Pero ya no me preocupo por mi vida, con tal de que pueda terminar mi carrera y llevar a cabo la misión que he recibido del Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios.

Ahora sé que ya no me volverán a ver todos ustedes, entre quienes pasé predicando el Reino. Por eso hoy les quiero declarar que no me siento culpable si ustedes se pierden, pues nunca ahorré esfuerzos para anunciarles plenamente la voluntad de Dios.

SALMO 67, 10-21

R/ Reyes de la tierra, cantad a Dios

Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada; y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para los pobres.

Bendito el Señor cada día, Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación. Nuestro Dios es un Dios que salva, el Señor Dios nos hace escapar de la muerte.

ACLAMACIÓN, Jn 14,16.- Le pediré al Padre y os enviará otro Abogado, que estará siempre con vosotros. Aleluya.

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EVANGELIO, Jn 17, 1-11

En aquel tiempo, Jesús elevó los ojos al cielo y exclamó: Padre, ha llegado la hora. ¡Glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te dé gloria a ti! Tú le diste poder sobre todos los mortales, y quieres que comunique la vida eterna a todos aquellos que le encomendaste.

Ésta es la vida eterna: conocerte a ti, único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra y he terminado la obra que me habías encomendado. Y ahora, Padre, dame junto a ti la misma gloria que tenía a tu lado antes que comenzara el mundo.

He manifestado tu nombre a los hombres: hablo de los que me diste, tomándolos del mundo. Eran tuyos, y tú me los diste y han guardado tu Palabra.

Ahora reconocen que todo aquello que me has dado viene de ti; porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste y ellos las han recibido, y reconocen de verdad que yo he salido de ti y creen que tú me has enviado.

Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar más en el mundo; pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.

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COMUNIÓN, Jn 14, 26.- El Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien les enseñe todo y les vaya recordando todo lo que les he dicho, dice el Señor. Aleluya.

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PREFACIO DEL DOMINGO DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

En verdad es justo y necesario… darte gracias… Dios todopoderoso y eterno.

Porque Jesús, el Señor, el rey de la gloria, vencedor del pecado y de la muerte, ha ascendido hoy ante el asombro de los ángeles a lo más alto del cielo, como mediador entre Dios y los hombres, como juez de vivos y muertos.

No se ha ido para desentenderse de este mundo sino que ha querido precedernos como cabeza nuestra para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino.

Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales… cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo…

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COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO A LAS LECTURAS DE LA MISA, EN SANTA MARTA: ¿Estoy listo para morir, para despedirme de este mundo?

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VATICANO, 19 May. 15 / 12:27 pm (ACI/EWTN Noticias).- ¿Estoy preparado para encomendarme a Dios?, ¿para hacer la última despedida cuando Cristo me llame a la otra vida?, fueron las preguntas que hizo el Papa Francisco en la Misa de la Casa Santa Marta, donde reflexionó sobre las despedidas, grandes y pequeñas, que tiene el ser humano durante y al final de su vida.

“Cuándo será, no se sabe, pero vendrá el momento en el que ‘hasta luego’, ‘hasta pronto’, ‘hasta mañana’, ‘hasta la vista’ se convertirá en ‘adiós’”, meditó el Pontífice.

Según informó Radio Vaticana, el Santo Padre centró su homilía en el discurso de Jesús antes de la Pasión y en la despedida de Pablo en Mileto antes de ir a Jerusalén. Además recordó a los cristianos perseguidos y demás migrantes que son obligados a huir de sus lugares de origen.

“Jesús se despide, Pablo se despide, y esto nos ayudará a reflexionar acerca de nuestras despedidas”. En la vida “hay tantas despedidas”, pequeñas y grandes y hay también “tanto sufrimiento, tantas lágrimas” en algunos casos, señaló Francisco.

“Pensemos hoy en aquellos pobres rohingyas de Myanmar. En el momento de dejar su tierra para huir de las persecuciones no sabían qué les habría sucedido. Y desde hace meses están en barcazas, allí… Llegan a una ciudad en la que les dan agua y comida y les dicen: ‘Váyanse’. Es una despedida. Entre otras cosas, hoy se produce esta despedida existencial grande. Piensen en la despedida de los cristianos y de los yazidis, que no piensan volver a su tierra, porque fueron expulsados de sus casas. Hoy”.

Francisco señaló que también hay pequeñas y grandes despedidas, como la “despedida de la mamá, que saluda y da el último abrazo al hijo que va a la guerra; y todos los días se levanta con el temor” de que alguien venga a decirle: ‘Le agradecemos mucho la generosidad de su hijo que ha dado la vida por la patria’”. También está “la última despedida que todos nosotros debemos hacer, cuando el Señor nos llame a la otra vida. Yo pienso en esto”.

Estas grandes despedidas de la vida, “también la última, no son las despedidas de un ‘hasta pronto’, ‘hasta luego’, ‘hasta la vista’, que son despedidas que uno sabe que vuelve, o inmediatamente o después de una semana. Hay despedidas de las que no se sabe cuándo y cómo volveré –dijo también el Santo Padre–. Y afirmó que el tema de la despedida también está presente en el arte y en las canciones.

“Me viene una a la mente, esa de los alpinos, cuando aquel capitán se despide de sus soldados: el testamento del capitán. ¿Yo pienso en la gran despedida, en mi gran despedida, no cuando debo decir ‘hasta luego’, ‘hasta más tarde’, ‘hasta la vista’, sino ‘adiós’? Estos dos textos dicen la palabra ‘adiós’. Pablo encomienda a Dios a los suyos y Jesús encomienda al Padre a sus discípulos, que permanecen en el mundo. ‘No soy del mundo, pero custódialos’. Encomendar al Padre, encomendar a Dios: éste es el origen de la palabra ‘adiós’. Nosotros decimos ‘adiós’ sólo en las grandes despedidas, tanto de la vida como en la última”.

“Creo que con estos dos íconos, el de Pablo que llora de rodillas en la playa, todos allí; y en Jesús, triste, porque le esperaba la Pasión, con sus discípulos, llorando en su corazón, podemos pensar en nuestra despedida. Nos hará bien. ¿Quién será la persona que cerrará mis ojos?”, expresó.

“¿Qué dejo? Tanto Pablo como Jesús, ambos, en estos pasajes hacen una especie de examen de conciencia: ‘Yo he hecho esto, esto, esto…’. ¿Yo qué he hecho? Pero me hace bien imaginarme en aquel momento. Cuándo será, no se sabe, pero vendrá el momento en el que ‘hasta luego’, ‘hasta pronto’, ‘hasta mañana’, ‘hasta la vista’ se convertirá en ‘adiós’. ¿Yo estoy preparado para encomendar a Dios a todos los míos? ¿Para encomendarme a mí mismo a Dios? ¿Para decir aquella palabra que es la palabra del encomendarse del hijo al Padre?”.

Francisco concluyó su homilía aconsejando leer las lecturas del día sobre la despedida de Jesús y la de Pablo, y a “pensar que un día”, también nosotros, deberemos decir aquella palabra, “adiós”. “A Dios encomiendo mi alma; a Dios encomiendo mi historia; a Dios encomiendo a los míos; a Dios encomiendo todo”, expresó.

“Que Jesús, muerto y resucitado, nos envíe al Espíritu Santo, para que aprendamos aquella palabra, aprendamos a decirla, pero existencialmente, con toda la fuerza: la última palabra, adiós”, concluyó.

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DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios que, por el misterio de Pentecostés, santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica.- Por Jesucristo nuestro Señor.

DÍA SEXTO

Entre los dones del Espíritu Santo, hay uno del que tenemos especial necesidad todos los cristianos: el don de sabiduría que, al hacernos conocer a Dios y gustar de él, nos coloca en condiciones de poder juzgar con verdad sobre las situaciones y las cosas de esta vida.

La fe cristiana no achica el ánimo, ni cercena los impulsos nobles del alma; más bien los agranda, al revelar su verdadero y más auténtico sentido. En efecto, no estamos destinados a una felicidad cualquiera, pues, en verdad, hemos sido llamados a penetrar en la intimidad divina, a conocer y amar a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo y, en la Trinidad y en la Unidad de Dios, a todos los ángeles y a todos los hombres.

Señor Jesús, que, por el Espíritu Santo, diste a los apóstoles el poder de perdonar los pecados, destruye el pecado que habita en cada uno de nosotros, y el que pervive en las estructuras de nuestra sociedad y del mundo entero.

ORACIÓN FINAL

Ven, Espíritu Santo, llena nuestros corazones y enciéndelos con el fuego de tu amor. Envía tu Espíritu y serán creados; y renovarás la faz de la tierra.

Quema, Señor, con el fuego del Espíritu Santo nuestras entrañas y nuestro corazón, para que te sirvamos con cuerpo limpio; y con un corazón puro te agrademos.

Te pedimos, Señor, que inspires nuestras acciones, las prevengas y las acompañes con tu auxilio, para que todos nuestros deseos, pensamientos y trabajos comiencen siempre en ti, como en su fuente, y tiendan siempre a ti, como a su fin.

Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.

 


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