El maná de cada día, 3.11.17

noviembre 3, 2017

Viernes de la 30ª semana del Tiempo Ordinario

.

¿Es lícito curar los sábados, o no?

¿Es lícito curar los sábados, o no?



PRIMERA LECTURA: Romanos 9, 1-5

Hermanos:

Digo la verdad en Cristo; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento.

Siento una gran pena y un dolor incesante en mi corazón, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo.

Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según la carne, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén.


SALMO 147, 12-13. 14-15. 19-20

Glorifica al Señor, Jerusalén.

Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz.

Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos.


ALELUYA: Jn 10, 27

Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; y yo las conozco y ellas me siguen.


EVANGELIO: Lucas 14, 1-6

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.

Se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los maestros de la Ley y fariseos, preguntó: «¿Es lícito curar los sábados, o no?»

Ellos se quedaron callados.

Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.

Y a ellos les dijo: «Si a uno de vosotros se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?»

Y se quedaron sin respuesta.


.
3 de noviembre
San Martín de Porres, religioso

Nació en Lima (Perú), de padre español y madre mulata, el año 1579. De jovencito aprendió el oficio de barbero-cirujano, que luego, el ingresar en la Orden de Predicadores, ejerció ampliamente en favor de los pobres. Llevó una vida de mortificación, de humildad y de gran devoción a la eucaristía. Murió el año 1639.

«Martín de la caridad»
De la homilía pronunciada por el papa Juan XXIII en la canonización de san Martín de Porres

Martín nos demuestra, con el ejemplo de su vida, que podemos llegar a la salvación y a la santidad por el camino que nos enseñó Cristo Jesús: a saber, si, en primer lugar, amamos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todo nuestro ser; y si, en segundo lugar, amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Él sabía que Cristo Jesús padeció por nosotros y, cegado con nuestros pecados, subió al leño, y por esto tuvo un amor especial a Jesús crucificado, de tal modo que, al contemplar sus atroces sufrimientos, no podía evitar el derramar abundantes lágrimas. Tuvo también una singular devoción al santísimo sacramento de la eucaristía, al que dedicaba con frecuencia largas horas de oculta adoración ante el sagrario, deseando nutrirse de él con la máxima frecuencia que le era posible.

Además, san Martín, obedeciendo el mandato del divino Maestro, se ejercitaba intensamente en la caridad para con sus hermanos, caridad que era fruto de su fe íntegra y de su humildad. Amaba a sus prójimos, porque los consideraba verdaderos hijos de Dios y hermanos suyos; y los amaba aún más que a sí mismo, ya que, por su humildad, los tenía a todos por más justos y perfectos que él.

Disculpaba los errores de los demás; perdonaba las más graves injurias, pues estaba convencido que era mucho más lo que merecía por sus pecados; ponía todo su empeño en retornar al buen camino a los pecadores; socorría con amor a los enfermos; procuraba comida, vestido y medicinas a los pobres; en la medida que le era posible, ayudaba a los agricultores y a los negros y mulatos, que, por aquel tiempo, eran tratados como esclavos de la más baja condición, lo que le valió, por parte del pueblo, el apelativo de «Martín de la caridad».

Este santo varón, que con sus palabras, ejemplos y virtudes impulsó a sus prójimos a una vida de piedad, también ahora goza de un poder admirable para elevar nuestras mentes a las cosas celestiales. No todos, por desgracia, son capaces de comprender estos bienes sobrenaturales, no todos los aprecian como es debido, al contrario, son muchos los que, enredados en sus vicios, los menosprecian, los desdeñan o los olvidan completamen­te. Ojalá que el ejemplo de Martín enseñe a muchos la dulzura y felicidad que se encuentra en el seguimiento de Jesucristo y en la sumisión a sus divinos mandatos.


Oración

Señor, Dios nuestro, que has querido conducir a san Martín de Porres por el camino de la humildad a la gloria del cielo, concédenos la gracia de seguir sus ejemplos, para que merezcamos ser coronados con él en la gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Anuncios

El obispo catalán Casaldáliga, contra la independencia de Cataluña: «No es un proceso natural, no tiene sentido»

septiembre 27, 2017

.

El obispo misionero Casaldáliga al recibir el Premio Internacional Cataluña en 2006, de la Generalitat

.

El obispo catalán Casaldáliga, contra la independencia de Cataluña: «No es un proceso natural, no tiene sentido»

.

Pedro Casaldáliga, misionero claretiano catalán en Brasil, obispo emérito de São Felix do Araguaia, ha declarado en una entrevista en ReligionDigital.com que preferiría que no hubiera independencia en Cataluña porque “no es un proceso natural, no tiene sentido”. 

José Manuel Vida, director de ReligionDigital, pregunta al anciano obispo, que tiene ya 89 años: “Como catalán y Premio de Cataluña, ¿qué opina del procés?”

Y Casaldáliga responde: “Vamos a ver qué pasa con la independencia. Preferiría que no la hubiese. Hay personas sensatas que van a enfocar la cosa de forma diferente. No es un proceso natural. No tiene sentido“.

Una personalidad famosa en Cataluña

Casaldáliga en 2006 fue el primer catalán distinguido con el Premio Internacional Catalunya, que entrega la Generalitat catalana, por su “meritoria tarea entre los más desvalidos, especialmente los indígenas y campesinos sin tierra, con los que ha colaborado en la transformación socioeconómica del Mato Grosso brasileño”.

En Cataluña es muy popular como representante de una corriente de la Teología de la Liberación. TV3 le dedicó en 2013 una miniserie dramatizada titulada “Descalzo sobre la tierra roja (aquí en TV3basada en el libro del mismo nombre del periodista Francesc Escribano, que cuenta su trabajo e ideales.

También escribe poesía. Explica a ReligionDigital que sus poetas preferidos son “Antonio Machado, San Juan De la Cruz (su Cántico espiritual va por delante), Espriu, Neruda y Maragall”.

Del seminario de Vic a las misiones de Brasil

Casaldáliga nació en una familia tradicional de la Cataluña interior y estudió en el seminario de Vic. Fue ordenado sacerdote en 1952 en Barcelona y se unió a los claretianos. Ejerció el ministerio en Sabadell, Barcelona, Barbastro y Madrid, y en 1968 llegó como misionero a Brasil, donde fundó la misión claretiana de Mato Grosso. Allí fue consagrado obispo en 1971 y no fue relevado hasta 2005.

En su ancianidad y enfermedad, explica al entrevistador: “En la Iglesia, lo esencial es dar la vida por los demás y la dedicación evangélica a las Bienaventuranzas“.

http://www.religionenlibertad.com/obispo-catalan-casaldaliga-contra-independencia-proceso-59631.htm


Detienen a un fraile que rezaba frente a una clínica abortista y así es como respondió su instituto

septiembre 19, 2017

.

Los franciscanos de la Renovación son un instituto de Derecho Pontificio fundado en Nueva York, donde está tomada esta foto, en 1987 por ocho frailes capuchinos

.

Detienen a un fraile que rezaba frente a una clínica abortista y así es como respondió su comunidad-instituto religioso

.

Se convirtió en la imagen del día y rápidamente empezó a circular por las redes sociales. Se trataba de la detención de un religioso, fray Fidelis Moscinski, de los Franciscanos de la Renovación, el pasado 15 de septiembre de 2017 en las puertas de una clínica abortista en Alexandría, en el estado norteamericano de Virginia.

El fraile se limitó a rezar de rodillas y a regalar rosas junto a otros voluntarios provida en una campaña denominada “Red Rose Rescue”. La imagen de la llegada de la Policía con el sacerdote de rodillas rezando ha dado la vuelta al mundo.

Rápidamente, la comunidad religiosa a la que pertenece fray Moscinski emitió un comunicado en el que apoyaba la acción del sacerdote en su defensa del desvalido y del más débil.

“Testimonio público” de la santidad de la vida

El Instituto Religioso, presente en varios países, asegura que “una parte esencial de nuestra labor de evangelización y cuidado de los pobres es nuestro testimonio público y orante de la santidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural”.

De este modo, agregan que “el derecho humano a la vida es el fundamento de una sociedad justa y pacífica. Además, reconocemos que aquellos cuyo derecho a la vida les es negado, por cualquier razón, son verdaderamente pobres y necesitan el servicio cristiano y el poder salvador del Evangelio”.

Parte importante de su vocación

Es por ello por lo que estos frailes aseguran en el comunicado que “a través de nuestras oraciones, testimonios públicos y solidaridad con los no nacidos, los ancianos y todos aquellos cuyas vidas están amenazadas por la muerte como la solución propuesta a los problemas, buscamos defender el derecho a la vida y a la dignidad de cada ser humano.

Tratamos de lograr esto dentro de una variedad de trabajos y compromisos apostólicos, incluyendo el apoyo a centros de crisis para embarazos y hogares para mujeres embarazadas, oración y consejo en lugares donde ocurren abortos y con retiros espirituales para aquellos que han sido afectados por el aborto”.

Además, recuerdan que en las constituciones de los Franciscanos de la Renovación se dice que “con los permisos adecuados, los frailes no duden en participar en actos de objeción de conciencia a acciones que atentan contra la inviolabilidad de la vida humana y buscan romper el vínculo común de la solidaridad humana”.

“Apoyo pleno” al fraile detenido

Y a raíz de la detención de su hermano afirman que “apoyamos plenamente” al padre Fidelis Moscinski. “Él, junto con otras personas en varias ciudades de Estados Unidos, ha tratado de persuadir a las madres que buscan el aborto para que escojan la vida para sí y para sus bebés.

Ellos se han acercado con amor y compasión y han ofrecido alternativas que afirman la vida, permaneciendo en solidaridad con los bebés no nacidos inocentes programados para ser abortados”.

“Finalmente, como discípulos de Jesucristo y seguidores de San Francisco de Asís, hacemos un llamamiento a todas las personas para que reconozcan, respeten y defiendan celosamente el derecho a la vida de nuestros hermanos y hermanas que no nacen, para llegar a madres y padres en embarazos de crisis , y trabajar juntos para construir una auténtica cultura de la vida”, concluye el comunicado.


El maná de cada día, 21.8.17

agosto 21, 2017

Lunes de la 20ª semana del Tiempo Ordinario

.
Cuarto día de la novena a Santa Mónica

El joven se fue triste, porque era rico

El joven se fue triste, porque era rico



PRIMERA LECTURA: Jueces 2, 11-19

En aquellos días, los israelitas hicieron lo que el Señor reprueba, dieron culto a los ídolos; abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y se fueron tras los otros dioses, dioses de las naciones vecinas, y los adoraron, irritando al Señor. Abandonaron al Señor y dieron culto a Baal y a Astarté.

El Señor se encolerizó contra Israel: los entregó a bandas de saqueadores que los saqueaban, los vendió a los enemigos de alrededor, y los israelitas no podían resistirles. En todo lo que emprendían, la mano del Señor se les ponía en contra, exactamente como él les había dicho y jurado, llegando así a una situación desesperada.

Entonces el Señor hacía surgir jueces, que los libraban de las bandas de salteadores; pero ni a los jueces hacían caso, sino que se prostituían con otros dioses, dándoles culto, desviándose muy pronto de la senda por donde habían caminado sus padres, obedientes al Señor. No hacían como ellos.

Cuando el Señor hacia surgir jueces, el Señor estaba con el juez; y, mientras vivía el juez, los salvaba de sus enemigos, porque le daba lástima oírlos gemir bajo la tiranía de sus opresores.

Pero, en cuanto moría el juez, recaían y se portaban peor que sus padres, yendo tras otros dioses, rindiéndoles adoración; no se apartaban de sus maldades ni de su conducta obstinada.


SALMO 105, 34-35.36-37.39-40.43-44

Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

No exterminaron a los pueblos que el Señor les había mandado; emparentaron con los gentiles, imitaron sus costumbres.

Adoraron sus ídolos y cayeron en sus lazos; inmolaron a los demonios sus hijos y sus hijas.

Se mancharon con sus acciones y se prostituyeron con sus maldades. La ira del Señor se encendió contra su pueblo, y aborreció su heredad.

Cuántas veces los libró; mas ellos, obstinados en su actitud, perecían por sus culpas; pero él miró su angustia, y escuchó sus gritos.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 5, 3

Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.


EVANGELIO: Mateo 19, 16-22

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?»

Jesús le contestó: «¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.»

Él le preguntó: «¿Cuáles?»

Jesús le contestó: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo.»

El muchacho le dijo: «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?»

Jesús le contestó: «Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo– y luego vente conmigo.»

Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.


.

¿QUÉ ME OFRECE EL MUNDO?

El pasaje evangélico del joven rico nos deja, quizá, cierta congoja. Al final del relato el evangelista nos detalla que, debido a sus riquezas, el joven fue incapaz de responder a la llamada de Jesús y “se marchó triste”.

Si el mundo es incapaz de procurarme alegrías que perduren, ¿por qué reniego una y otra vez de esa invitación del Señor a seguirle definitivamente?

En el mundo no cabe Dios, por eso sólo me provee de mentiras, falsas ilusiones, ambiciones e intereses y, al final, tristeza.

Somos capaces de grandes resoluciones y propósitos encomiables, pero llegado el tiempo de la perseverancia, el corazón se agota y no encuentra la fuente adecuada donde calmar su sed. ¿El motivo? Constantemente caemos en el espejismo de que es aquí, en la idolatría de lo temporal, donde puedo alcanzar la felicidad.

Ese deseo de reconocimiento, ese teléfono que “lo hace todo”, ese vestido con el que “siempre” causaré admiración a todos, el coche “definitivo”, el bolígrafo que “nunca” agotará su tinta, el ordenador que “jamás” habrá de ser reparado, el “pelotazo” económico con el que cubrir el resto de mis años…

En cada uno de esos sueños siempre hay un halo de eternidad, porque el corazón del hombre está llamado a ser dichoso ¡siempre!

Sin embargo, detrás de lo ilusorio que hay en lo caduco existe un profundo e inconsciente deseo de que con mi sólo esfuerzo, o, con esa suerte que siempre me acompaña, todo girará, algún día, alrededor de mi, y seré, por fin, “eternamente” feliz.

¿Es eso la felicidad?

Observa, de verdad, al joven rico, a quien Jesús había mirado con cariño porque desde niño había cumplido los mandamientos. Le faltó lo fundamental: pasar del cumplimiento de las normas a la amistad íntima con Dios sin condiciones.

Sólo en esa entrega encontrarás la auténtica alegría, porque dejarás de ser esclavo de lo finito y vivirás en la libertad de quien lo tiene todo: el corazón de Cristo, vencedor del mundo, que me entrega la dicha de la eternidad por amor.

http://www.mater-dei.es


.
.
NOVENA A SANTA MÓNICA (4)


Modelo de esposa y madre cristiana

Con textos bíblicos para la misa

.

NOTA: Con esta novena nos unimos a todas las mujeres que desean sinceramente ser fieles a su vocación de esposas y de madres cristianas. Asumimos sus alegrías y sus penas y les animamos a seguir los ejemplos de Santa Mónica.

Que sus lágrimas y oraciones, unidas a su intercesión en el Cielo, hagan retornar a todos los esposos e hijos extraviados, como sucedió con Patricio y Agustín.

No lo olvidemos: Dios es capaz de hacer milagros, sobre todo milagros de conversión. Pues ¿acaso Dios se complace en la muerte del pecador? Por tanto, perseveremos en la oración y veremos las obras de Dios. Amén

.

Rito de entrada

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre…

1. Oración preparatoria

Padre y Señor nuestro, misericordia de cuantos en ti esperan, tú concediste a tu sierva santa Mónica el don inapreciable de saber reconciliar las almas entre sí y contigo; danos a nosotros el ser mensajeros de unión y de paz en nuestros ambientes, sobre todo en el hogar, y el poder llevar a ti los corazones de nuestros hermanos con el ejemplo de nuestra vida.

Tú que hiciste a Mónica modelo y ejemplo de esposas, de madres y de viudas, concede por su intercesión la paz y mutuo amor a los casados; el celo y la solicitud en la educación de los hijos, a las madres; obediencia y docilidad, a los hijos; la santidad de vida, a las viudas; y a todos, el fiel seguimiento de Cristo, nuestro único y verdadero maestro. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

2. Textos bíblicos y agustinianos para el cuarto día

Amor y solicitud de santa Mónica por su hijo Agustín

1.- Textos bíblicos para la misa

• 2 Macabeos, 7, 20-29. Sostiene y anima a los hijos en la hora del martirio.
• Salmo 57, 2-3; 139, 7-8.13-14. M. Ag. pág. 128.
• Lucas, 15, 11-32. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y echando a correr…

2.- Textos agustinianos

“Si las almas de los difuntos se interesaran de los asuntos de este mundo y nos hablaran cuando los vemos en sueños, mi santa madre, por no hablar de otros, no me abandonaría una sola noche, ella que me siguió por tierra y por mar para vivir siempre conmigo” (San Agustín, Del cuidado de los difuntos, 16).

“Siendo niño, había oído hablar de la vida eterna que nos está prometida mediante la humildad del Señor Dios nuestro, que descendió hasta nuestra soberbia. Me señalaron con la señal de la cruz y saboreé la sal bendita apenas salí del seno de mi madre, que tuvo una gran esperanza en ti.

De modo que en aquella época yo era ya creyente, lo era mi madre y lo eran todos los de la casa, menos mi padre. Éste no neutralizó en mi corazón los fueros del amor maternal hasta el punto de que yo dejase de creer en Cristo, fe que mi padre no tenía aún. Ella era quien hacía las diligencias para que tú, Dios mío, fueras mi padre e hicieras sus veces. Y en este punto contribuías a que ella fuera superior a su marido a cuyo servicio estaba aun siendo mejor que él. También en esto te servía a ti, que eres quien ha estipulado esta condición de sometimiento” (Confesiones 1, 11).

“Pero tú, Señor, ya habías inaugurado tu templo, y perfilado el esbozo de tu morada en el pecho de mi madre. Mi padre era catecúmeno desde hacía poco. Mi madre, por su parte, se estremeció de temor y de piadosa aprensión. Aunque yo no estaba bautizado aún, temió que me internara por sendas tortuosas, camino ordinario de los que te vuelven la espalda y no te dan la cara.

¡Ay de mí! ¿Y tengo el atrevimiento de decir que tú guardabas silencio, Dios mío, cuando era yo el que me iba alejando más y más de ti? ¿Es cierto que te hacías el callado conmigo? ¿Y de quién sino de ti eran aquellas palabras que me venían por conducto de mi madre, tu sierva fiel, y que tú cantaste a mis oídos?

Cierto que ninguna de ellas caló hondo en mi corazón como para ponerlas en práctica.
Ella anhelaba, y recuerdo que así me lo recalcó con gran interés, que evitara la fornicación, haciendo especial hincapié en la huida del adulterio con mujeres casadas” (Confesiones 2, 3).

3. Oración de los fieles

Dios, Nuestro Señor, concedió a santa Mónica la conversión de su esposo Patricio y de su hijo Agustín. Pidamos por intercesión de ella un espíritu de verdadera conversión y una verdadera comprensión y amor a los demás.

Después de cada invocación: Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los cónyuges cristianos que tienen dificultades en su vida familiar, para que sepan ofrecerse mutuamente consuelo y ayuda. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todas las madres cristianas del mundo, para que sepan conducir a sus hijos hacia ti. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por cuantos sufren soledad y abandono en la sociedad o sufren por las debilidades morales de sus seres queridos. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los que buscan la verdad y trabajan por ser fieles a tus preceptos y enseñanzas. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por el florecimiento de vocaciones a la vida agustino-recoleta seglar y religiosa, y por la perseverancia y fidelidad de cuantos se han comprometido a seguir a Cristo imitando a san Agustín. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los jóvenes, para que huyan de los peligros del mundo, sepan aprovechar los primeros impulsos de la gracia y ésta germine y fructifique en sus corazones. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

Se pide la gracia que se desea alcanzar (pausa).

4. Oración final

Escucha, Padre de bondad, nuestras oraciones, y tú que concediste a santa Mónica que con su vida, sus oraciones y sus lágrimas ganara para ti a su marido Patricio y a su hijo Agustín, concédenos, por su intercesión, que hagamos de nuestras vidas una ofrenda perenne en tu honor y al servicio de los hermanos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Rito de despedida

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.

V. Bienaventurada santa Mónica
R. Ruega por nosotros.
V. Glorioso padre san Agustín
R. Ruega por nosotros.

.


La primavera del Papa apuesta por la desclericalización de las órdenes religiosas

junio 20, 2017

.

El Papa Francisco con los cuatrro priores generales de la familia franciscana

.

El Papa Francisco quiere que los franciscanos elijan hermanos legos a puestos de autoridad

Les ha pedido que inicien el camino de la unidad de todas las ramas franciscanas

El clericalismo es una señal de falta de fe, una falta de confianza: confianza en Dios, en los demás y, en último término, en uno mismo
 .

(Cameron Doody).- Del clericalismo a la “menoría”. De la “movilidad ascendente” al deseo de ir el último. Este es el proyecto que el Papa Francisco quiere para la totalidad de las órdenes religiosas, empezando con los franciscanos. Y eso después de que los ministros generales de las cuatro ramas de esta familia religiosa pidieran al pontífice una dispensa para que los hermanos no ordenados puedan asumir puestos de autoridad hasta ahora reservados a sacerdotes.

“Le hemos solicitado formalmente una dispensa… (que) permitiría que los hermanos legos (no clérigos) pudiesen ser guardianes de una fraternidad local, provinciales e incluso ministro general. Todos los roles de servicio en la Orden”.

Así es como Michael Perry, ministro general de la orden de los Frailes Menores, resumió la petición que hizo al Papa a principios de abril, junto con los ministros generales de los Conventuales, los Capuchinos y de la Tercera Orden. Una propuesta que entusiasmó completamente al obispo de Roma, añadió Perry, quien “con nosotros está estudiando las posibilidades de llevar este proyecto a cabo”.

Y es que ahora, en una nueva entrevista con CNS, Perry ha dado más detalles sobre qué ha motivado esta petición de los franciscanos, y sobre cuáles serían las implicaciones para el liderazgo, la autoridad y el gobierno en la Iglesia entera en caso de que la propuesta finalmente recibiera el visto bueno.

En su raíz, explicó el padre Perry, la petición parte de una preocupación por saber qué significa el liderazgo entre las comunidades franciscanas. “¿El liderazgo trata de organizar las cosas de tal forma que uno tiene control absoluto sobre todo?”, se preguntó. “¿O acaso se trata de empoderar a la gente para que haya sinergia, una confluencia de todas las fortalezas que tiene una comunidad?”.

Tiene que ser claramente la segunda de estas opciones, matizó, y eso aun preservando la identidad del ministerio ordenado. La propuesta al Papa, aclaró, “no busca retar a la autoridad espiritual o al papel del pastor. Más bien, busca liberar al pastor para que se pueda fijar en las ovejas y no se tenga que preocupar por las puertas y las vallas”.

Se trata, en fin, de realizar el ideal del liderazgo soñado por el propio Poverello de Asís, quien tampoco fue clérigo sino un humilde laico. La propuesta franciscana, relató Perry, es la de realizar entre todos los hermanos, ordenados o no, el ideal de “menoría”: el de no querer “subir”, sino “bajar”. El espíritu de esta “menoría” es opuesto diametralmente al clericalismo, según lo retrató Perry.

El clericalismo, dijo el religioso, “es un impulso hacia arriba como si la movilidad ascendente ofreciera algo: alguna seguridad y garantía de la fidelidad, una manera de controlar a la gente de modo que permanezca fiel a la verdad”. En cambio, “los franciscanos no lo concebimos (el liderazgo) de esta forma”, añadió.

Y es más: según Perry, “el clericalismo es una señal de una falta de fe, una falta de confianza: confianza en Dios, en los demás y, en último término, en uno mismo”. Un modelo que, en fin, no solo “ha pisoteado” la dignidad, dones, habilidades y llamado al servicio de todos los bautizados, sino que, a veces -y lejos de estimular los talentos- “ha premiado la ineptitud”.

Massimo Faggioli, historiador de la Iglesia y profesor de teología en la Universidad de Villanova, subrayó a CNS lo que está en juego en la propuesta de los franciscanos de que los hermanos legos asuman cargos de responsabilidad en las cuatro órdenes.

Si el Papa les concede la dispensa, dijo, “señalaría a la Iglesia entera un cambio, en el sentido de una desclericalización de las órdenes religiosas y una vuelta a la inspiración original de sus fundadores”. El padre Perry coincide en semejante apreciación al considerar que la visión del Poverello constituye un reto para la Iglesia entera.

“San Francisco de Asís llamó a un nuevo modelo”, explicó por último el religioso. “Un modelo que no desafiaría de ninguna de las formas la naturaleza de la Iglesia y los diferentes roles que hay en ella, sino que le recordaría que todos estos están al servicio de algo más alto, algo más grande”, sentenció.

La desclericalización al servicio de la unificación franciscana

Además de servir como modelo para la Iglesia universal, el impulso que la familia franciscana está dando a la desclericalización puede ayudar incluso a unificar a las cuatro ramas que actualmente la compone. Eso es lo que se desprende de los comentarios que realizaron Perry y sus hermanos ministros generales a Radio Vaticana justo después de su audiencia con el Papa a principios de abril.

Por su parte, el responsable de la Tercera Orden Regular, Nicholas Edward Polichnowski, declaró que el Papa les dijo a los cuatro ministros generales que “necesitamos un sentido de unificación. En la familia franciscana ahora estamos haciendo sólo un movimiento en esa dirección”.

Este paso hacia la unidad solo ha resultado posible en este pontificado, añadió, ya que “antes, los frailes menores, los conventuales, los capuchinos y la Tercera Orden, eran independientes entre sí”. Ahora, precisó, “con el Papa Francisco se vive una visión, se vive una atmósfera de unificación, bajo la acción de la misericordia”.

En sus declaraciones el padre Perry especificó en qué han consistido las diversas iniciativas hacia la unificación que Francisco está inspirando a las cuatro órdenes franciscanas.

“En primer lugar, estamos en un proceso de reunificación de la Universidad Franciscana de Roma”, recordó el ministro general de los Frailes Menores. “Luego hay otros proyectos para la comunión en la Tierra Santa y otros lugares”, y el diálogo que los diferentes responsables mantienen “varias veces al año con el fin de fortalecer y hacer hincapié en la dimensión de comunión entre nosotros”.

Tal es el estímulo que el Papa Francisco ha dado a los franciscanos para que trabajen por la unidad que, según el ministro general de los capuchinos, Mauro Johri, los frailes mismos han invitado al Papa a reunirse con ellos este año para la conmemoración de la aprobación de su Regla, el próximo 29 de noviembre.

“Sobre todo porque este año se recuerda la bula Ite vos que buscaba la unificación y provocó la separación”, señaló Johri. “Y nosotros queremos recordar aquel evento haciendo un camino, al contrario, el de la unión”.

http://www.periodistadigital.com/religion/vida-religiosa/2017/04/21/franciscanos.shtml?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter


¡Cuídense de los sacerdotes y congregaciones sin sabor!, advierte el Papa Francisco

junio 13, 2017

.

¡Cuídense de los sacerdotes y congregaciones sin sabor!, advierte el Papa Francisco a los Dominicos

.

¡Cuídense de los sacerdotes y congregaciones sin sabor!, advierte el Papa Francisco

Por Miguel Pérez Pichel

.

VATICANO, 21 Ene. 17 / 11:55 am (ACI).- “¡Cuidado con una Iglesia que pierde el sabor! ¡Cuidado con un sacerdote, un consagrado o con una congregación que pierde el sabor! ¡Cuidado con la sal que pierde el sabor!”, advirtió el Papa Francisco durante la Misa por los 800 años de la Orden de Predicadores (dominicos), porque “si la sal pierde su sabor, no sirve para nada”.

El Santo Padre realizó esta advertencia en la homilía de la Misa que celebró en la Basílica de San Jjuan de Letrán, catedral de Roma, con motivo de la clausura del Jubileo de los Dominicos por los 800 años de la confirmación de la Orden de Predicadores, fundada por Santo Domingo de Guzmán, por parte del Papa Honorio III.

En su homilía, el Santo Padre advirtió contra el “carnaval” de la curiosidad mundana. El Pontífice recordó cómo “Pablo advierte a Timoteo que deberá anunciar el Evangelio en medio de un contexto donde la gente busca siempre nuevos ‘maestros’, ‘fábulas’, doctrinas diversas, ideologías”. Ese, explicó, “es el ‘carnaval’ de la curiosidad mundana, de la seducción”.

“La Palabra de Dios nos presenta hoy dos escenarios humanos opuestos –destacó Francisco–: por una parte, el ‘carnaval’ de la curiosidad mundana, por otra, la glorificación del Padre mediante las obras buenas. Y nuestra vida se mueve siempre entre estos dos escenarios”. El Papa explicó que “también Santo Domingo, con sus primeros hermanos, hace ochocientos años, tenía que moverse entre estos dos escenarios”.

“Es interesante ver cómo ya entonces, hace dos milenios, los apóstoles del evangelio se encontraban ante este escenario, que en nuestros días se ha desarrollado mucho y globalizado a causa de la seducción del relativismo subjetivista”.

“La tendencia de la búsqueda de la novedad propia del ser humano encuentra el ambiente ideal en la sociedad del aparentar, del consumo, en el cual, muchas veces, se reciclan cosas viejas, pero lo importante es hacerlas aparecer como nuevas, atractivas, seductoras. También se enmascara la verdad. Nos movemos en la así llamada, ‘sociedad líquida’, sin puntos fijos, desordenada, sin referencias sólidas y estables, en la cultura de lo efímero, del ‘usar y tirar’”, señaló.

“Ante este ‘carnaval’ mundano, destaca el escenario opuesto que encontramos en las palabras de Jesús que hemos escuchado: ‘Glorifiquen al Padre que está en el Cielo’. ¿Y cómo se da este paso de la superficialidad, casi afectuosa, a la glorificación? Se da gracias a las buenas obras de aquellos que se hacen discípulos de Jesús y se han convertido en sal y luz. ‘Así debe brillar ante los ojos de los hombres’, dice Jesús, ‘la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus obras buenas y glorifiquen al Padre que está en el Cielo’”.

“En medio del ‘carnaval’ de ayer y hoy, esta es la respuesta de Jesús y de la Iglesia. Esta es la base sólida en medio del ambiente ‘líquido’, las buenas obras que podemos realizar gracias a Cristo y a su Santo Espíritu, y que hacen nacer en el corazón el agradecimiento a Dios Padre, la alabanza, o al menos la maravilla y la pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué esta persona se comporta así? La inquietud del mundo ante el testimonio del Evangelio”.

“Para que este ‘terremoto’ tenga lugar se necesita que la sal no pierda el sabor y la luz no se esconda. Jesús lo dice muy claramente: Si la sal pierde su sabor, no sirve para nada.

“Hoy damos gloria al Padre por la obra que Santo Domingo, lleno de la luz y de la sal de Cristo, realizó hace 800 años. Una obra al servicio del Evangelio, predicada con la palabra y con la vida; una obra que, con la gracia del Espíritu Santo, hizo que muchos hombres y mujeres hayan recibido ayuda para no dispersarse en medio del ‘carnaval’ de la curiosidad mundana”.

También te puede interesar: Papa Francisco propone a dominicos 3 pilares para afianzar futuro de la Orden http://bit.ly/2alKH2Q 


¿CÓMO Y QUÉ ORA UNA JUNIORA Y UN JUNIOR DE NUESTRO TIEMPO?

mayo 25, 2017

.

Luis Alberto González, cmf.

.

¿CÓMO Y QUÉ ORA UNA JUNIORA Y UN JUNIOR DE NUESTRO TIEMPO?

Por Luis Alberto Gonzalo

Lo primero que a uno le viene a la cabeza es la necesidad de preguntar a quien en sus carnes vive con 20 ó 25 años su camino espiritual en la vida religiosa. Lo segundo releer los planes de formación de nuestras congregaciones y descubrir, una vez más, que «el deber ser», cada vez más, tiene menos que ver con la realidad de nuestro tiempo. Lo tercero es pensar en nuestras comunidades como escuelas de espiritualidad. ¿Qué frescura, qué novedad, qué vida es la que ora y comparte la vida religiosa adulta como pedagoga de las nuevas generaciones?

Hace un tiempo en la revista Vida Religiosa hacíamos una entrevista al Cardenal Lacunza (1), Obispo de David en Panamá. Este agustino recoleto de más de setenta años, nos reconocía que a pesar de tanta renovación, en la vida religiosa seguimos orando como hace 30, 50 ó 70 años. Y además afirmó sin dudarlo que «el joven no se asusta de orar, pero sí de repetir rezos».

Ingenuamente hemos podido pensar que renovando el entorno y las formas, también aprenderíamos a dirigirnos personal y comunitariamente a Dios como hombres y mujeres de nuestro tiempo. La verdad, sin embargo, es que los ritmos oracionales de las comunidades de vanguardia y misión, que somos nosotros, son ritmos y, a veces, contenidos, de ayer.

La persona queda al margen, con su «otra vida». El crecimiento y convencimiento; la adhesión y la fraternidad, entonces, se transforman en funcionalidad. Un momento, la mañana y la noche, que jamás empapa el día.

En las primeras páginas de su libro, Esto no es un diario, Sygmunt Bauman afirma: «Las cosas fluyen demasiado deprisa como para que propicien esperanza alguna de darles alcance. Por eso las cartas no me deparan ya ningún tema nuevo de estudio, ningún objeto original para un análisis en profundidad que le haga verdaderamente justicia. Y no es ni mucho menos porque escaseen los conocimientos disponibles para tal tarea, sino justamente por lo contrario: porque son tantos que superan y desafían todo intento de mi parte por absorberlos y digerirlos (2)».

Comprenderán que si a él  le supera la pluralidad, a nosotros a la hora de pensar y organizar qué ora, y qué expresa un joven o una joven que está en sus primeros años de vida religiosa, no va a ser menor el vértigo.

Por eso, con temor y temblor, nos acercamos a estas generaciones anónimas (cada uno, cada una y su mundo), plurales (interculturales), nuevas (plenamente del siglo XXI), sin padre (de un patrón cultural y religioso abierto) y sin herencia (quieren hacer su historia y no desarrollar lo que se encuentran).

(Nos acercamos a) aquellos que se han encontrado con un Dios concreto que los ha mirado con amor y ha bastado esa mirada para una experiencia antropológica de primera magnitud: El “Dios llamada” los ha hecho nuevos y posibles, no se fijó en sus heridas, sino en su capacidad de amar, y para amar.

Estos jóvenes de tantos lugares recónditos de nuestro planeta no responden siquiera al tradicional punto de encuentro de nuestras congregaciones. Es cierto que nuestras presencias, con el paso de los años, fueron creando también cadenas de entradas… pero muchos no han tenido nada que ver con nosotros ni con nuestras familias. Algunos se han tropezado con la congregación que hoy somos. Es otra manifestación más del milagro vocacional de Dios.

Además, estamos reconociendo en esos jóvenes, llegados a nosotros a «cuenta gotas», una especial capacidad para la intergeneracionalidad. Llegan a carismas y comunidades que encarnamos quienes podríamos ser sus padres o abuelos… y aprenden a llamarnos hermanos. Aunque también percibimos que no siempre lo sienten.

La generación del nuevo milenio

La denominada generación «Y» está integrada por algo menos de ochenta millones de jóvenes en el mundo. Se dice que, en conjunto, son entusiastas y dinámicos. Es de suponer que ni todos entusiastas, ni todos dinámicos. Entre ellos, muy pocos dan el paso hacia la vida religiosa. Los que lo hacen, traen los rasgos que comparten con sus contemporáneos. Esta realidad afecta su modo de orar y la integración del principio espiritual en la construcción de su persona (3).

¿Qué define a nuestros juniores de la, denominada, generación «Y»?

Lo primero que llama la atención es que gozan de mucha energía, lo cual es una virtud que se convierte en desventaja porque tienen dificultades para saber esperar. Los procesos formativos de crecimiento espiritual les resultan lentos y sin novedad. Es, obviamente, un problema para entender esa cadencia silenciosa y lenta mediante la cual Dios se «desvela» como posibilidad real para la propia vida.

Valoran el tiempo y necesitan que se ocupe en «cosas importantes», en aquello que resulta resonante y se convierte en acontecimiento para su vida. No siempre lo que es importante para ellos, lo es para la comunidad muy «madura» con la que conviven.

Una vez más el contraste de estructuras forjadas en «grandes relatos» aparentemente inamovibles, choca con la experiencia personal informada por el «microrrelato» o acontecimiento en el que la juniora o junior, siente que tiene que estar, participar o vivir.

No se conforman con las cosas como están, ni con los ritmos que les ofrecemos. Han nacido ya en contextos de posibilidad y saben que se pueden cambiar las cosas. Este aspecto es muy importante. La vida religiosa es una «sociedad a la que le cuesta cambiar», tiene historia y resultados en la historia.

Esta generación encarna no solo el cambio de paradigma, sino que con sus cuestionamientos, sabe que lo está cambiando. Participan del cambio y además conocen que son la expresión del mismo. Ya nada es seguro, ni firme, ni definitivo.

Este clamor de «cambio» no se hace más fuerte o expresivo fundamentalmente por dos razones. Una, la presencia, casi unipersonal de los jóvenes en los lugares con historia –Europa y algunos lugares de América– y, dos, las promociones numerosas se sitúan, sin embargo, en «zonas jóvenes» de los carismas como son Asia y África.

No se atan ni a un estilo, ni a unas formas, ni a un modo de proceder. Albergan tantas posibilidades como circunstancias cambiantes tiene la vida y estados de ánimo en una jornada.

Forma parte de su ADN las nuevas tecnologías, éstas contribuyen de una manera «desconcertante» a su entramado espiritual y vital. Aquellos principios de crecimiento espiritual que subrayan los proyectos de formación en los cuales se significaba el silencio, la capacidad para la concentración y la ruptura con los espacios y círculos de procedencia, están fuertemente cuestionados.

Hoy, los juniores en la vida religiosa, son jóvenes de sus generaciones fuertemente relacionados y vinculados. Conviven con la comunidad espiritual, con otras comunidades virtuales de pertenencia fuertes en el sentimiento, aunque fragmentadas en la intensidad.

Los conceptos habituales de silencio, concentración «mundo aparte» se han transformado. No se sienten descentrados por los ruidos, interrupciones, interferencias, sonidos… El teléfono móvil con sus vinculaciones en las redes es «una extremidad más» que, según nos dicen, no descentra su atención e incluso es una posibilidad de intercesión.

El concepto de formalidad, orden y apariencia también es nuevo. Trastoca los cánones de estabilidad en los que se encuentran cómodas nuestras instituciones. La estética oracional es importante, pero es otra estética y, además, para ellos muy importante, casi sustancial. No niegan la historia, pero necesitan verla en un hoy en el que se saben protagonistas.

Estos y, sin duda, muchos más rasgos son los que definen a estos hombres y mujeres que están aprendiendo a ser personas, creyentes y consagrados entre nosotros. Se podrían apuntar más, los descritos, sin embargo, creemos que son los que de manera sustancial nos indican qué oran y cómo oran los juniores.

La cordialidad, el misterio y la autobiografía

Cuando le preguntaba a un junior sobre sus razones poco razonables en las que apoyaba su espiritualidad, me dijo que estaba «agradecido a una cierta comunión entre los religiosos jóvenes que buscan una espiritualidad que pone su énfasis en lo cordial, en lo afectivo».

Y lo apoyaba en los puntos de encuentro en los que se ve, con sus conocidos y amigos, reconocido y confortado. Son mociones en las que sitúan su crecimiento personal y espiritual, en el que no hay tanta ruptura o fragmento como proyectamos quienes hablamos sobre ellos.

La cuestión autobiográfica se hace muy presente. Lo que nos dice por un lado que son de esta era y, por otro, que lo que viven es real. No solo quieren que la experiencia de fe recorra su interior, sino que lo haga sanando, curando, comprendiendo y amando.

Es complicado hacer una aproximación general, no siempre encuentran en nuestros itinerarios congregacionales el bálsamo que comprenda e integre aquellas heridas con las que también fueron llamados o llamadas. El paradigma se hace más palpable en Magdalena que en el «discípulo amado» porque en ella –al menos para ellos– es más evidente el gesto de sanación.

Coinciden con sus contemporáneos en el atractivo por el misterio. Lo alternativo, el contrapunto. Necesitan «pisar lugar sagrado» y gustan de hacerlo evidente, sensible y respirable. Eclesiológicamente nos dan una noticia veraz de la circularidad en el seguimiento donde las vocaciones se complementan desde el encuentro y no desde la distancia o diferencia.

Vocacionalmente les viene bien rezar con otros, compartir, escuchar y ofrecer testimonio. Su espiritualidad es de misión compartida, porque su vida también es compartida. Vienen «programados» para otro tipo de presencia en medio de sus contemporáneos, más sensible, abierta y sin necesidad de enseñar.

El anonimato y la originalidad

Son hijos de este tiempo y, por ello, el anonimato y la subjetividad son su tarea fundamental en los primeros años de la vida religiosa. Ambos, anonimato y subjetividad, pueden transformarse en originalidad y, por supuesto, en fidelidad creativa. Necesitan, para ello, acompañamiento y diálogo, aspectos éstos, para los que no vienen tan programados, ni las congregaciones tenemos suficiente arte –léase tiempo, destrezas, personas y paz– para escuchar y acoger.

Todavía pesa demasiado una tendencia industrial en los procesos de acompañamiento espiritual de los jóvenes que se acercan a las congregaciones, cuando, en verdad, estamos hablando de un trabajo artesano, cuidado, único y personal.

Creemos que la acogida de la originalidad de estos jóvenes es la clave de una nueva espiritualidad de toda la familia religiosa. La noticia carismática para este presente de nuestra congregación nos la traen ellos, no se la ofrecemos nosotros.

El por dónde, las raíces que nos identifican y nutren, las descubrimos en cada uno de ellos y cada una de ellas, cuando, con riesgo, dejamos que se encarnen en sus formas, su historia y su particular acento sobre qué es lo sustancial en la congregación para este hoy.

La comunidad, la belleza y la acogida

Está claro que el qué, lo descubrimos dejándonos interpelar por sus signos y silencios. En cuanto al cómo, nos van dejando la noticia de lo que necesitan por sus adhesiones o sus ausencias. Conectan más –y es un valor intercultural– con la fragilidad oriental que con el racionalismo occidental; prefieren estructuras oracionales que se identifiquen con el ritmo de la vida o de la madre tierra, más que aquellas devocionales con carga de historia, que a ellos simplemente les suena a pasado.

Necesitan ser los protagonistas del ritmo, expresan porque lo necesitan más que recitar algo porque toca, corresponde o está mandado. Por más que lo intenten, les asusta lo que se queda en reiteración, todo igual, independientemente de cómo te encuentres, porque para ellos el estado de ánimo es sustancial.

Hace años el Hermano Alois de Taizé comentaba cómo era la propuesta oracional para los jóvenes en la comunidad ecuménica. Decía él que cuidaban, sobre todo, tres aspectos: ofrecer la pluralidad de la comunidad, transformar la liturgia de la Iglesia ofreciendo la belleza de un ritmo accesible, y acoger a cada joven como llega, sin pregunta sobre su historia, para que su historia entre a formar parte de la oración de la comunidad.

Nos parece que estos tres aspectos conectan bien con las necesidades de un junior y juniora de nuestro tiempo a la hora de comprender qué oran y cómo lo hacen. Necesitan encontrarse en el camino plural y complementario de la comunidad. Escuelas muy personales o estilos muy marcados conducen a una suerte de identificación impostada en la que la propia identidad se queda al margen. Necesitan pluralidad de caminos como contienen nuestros carismas. Si no, no se da la sedimentación de una espiritualidad personal.

En segundo lugar, el cuidado de las estructuras y momentos de crecimiento espiritual exige una creatividad y riesgo tan dinámico como son sus vidas. No solo los juniores necesitan una oración comunitaria menos idéntica en sus ritmos, toda la congregación la necesita. Hemos de ser innovadores y abrir espacios en los que se atienda la situación de las personas, se escuche el entorno, se convierta en oración la vida donde está inserta la comunidad.

Tenemos que volver a una pedagogía comunitaria de empezar de nuevo, con nuevas palabras y canciones también nuevas, de manera que se dé la unidad de lenguajes entre la normalidad de la vida y la liturgia. Necesitan los jóvenes poder expresar a Dios lo que en verdad viven y son y oír que también quienes llevamos años en la vida religiosa lo hacemos, y sentir –porque para ellos es sustancial– que Dios circula por sus venas sanando, queriendo y acogiendo.

En tercer lugar, su oración es sincera. Saben que cuando Dios los mira con amor los recrea y les dice «puedes empezar de nuevo». Necesitan oírlo en las celebraciones que con ellos tenemos, en los ritmos de crecimiento y en el cuidado espiritual. Necesitan saber de su congregación que tiene fe y cree en el cambio, que también cree en ellos como son y como fueron.

1 Gonzalo Díez, L. A., Abramos las estructuras… el joven no se asusta de orar, pero sí de repetir rezos en VR (2015) n.3. vol.119.101-106.

2 Bauman, Sygmunt, Esto no es un diario, Paidós, Barcelona 2012.13.

3 He querido tener presente, aunque solo como provocación, lo que se dice de esta generación y lo que algunos de esta generación dicen de sí mismos o sí mismas a la hora de «desvelarnos» las raíces de su espiritualidad. Así, expresamente he escuchado y leído a algunos de nuestros juniores –a quienes agradezco su disponibilidad y sinceridad– y me he acercado a algunos textos, entre ellos, recomiendo: Schawbel, Dan, Yo 2.0, Random House Mondadori, Barcelona 2011. ISBN: 878-84-939145-1-6. [Ed. Digital].

https://vidareligiosa.es/3694-2/