La vida en comunidad o el derecho a ser feliz

junio 4, 2019

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Gonzalo Díez, cmf. 

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La vida en comunidad o el derecho a ser feliz

Por Gonzalo Díez

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Hay una constatación que me invita a reflexionar sobre los derechos y deberes de quien vive en comunidad: la comunidad no está en crisis, algunas formas comunitarias, por supuesto.

Nuestro tiempo es el de los derechos. No está mal. Es un signo de progreso. Si lo pensamos bien, disfrutar de derechos permite que todos y todas los tengan. Lo que quieres y necesitas para ti, lo reconoces como necesidad para otros, lo cual permite que aparezca lo mejor de la propia vida cuando la piensas compartida.

Los capítulos interminables de obligaciones no encuentran hueco en una sociedad abierta como la actual. Quien quiere se afilia y se desafilia a algo según voluntad o necesidad. Forma parte de los principios de libertad irrenunciables de la persona.

Así las cosas, los principios de obligatoriedad aparecen cuando uno, libremente, los asume y entiende integrados en el propio itinerario de vida.

Se me ocurre, sin embargo, que todo puede cambiar si somos capaces de descubrir qué principios comunitarios son los que provocan emoción compartida. Qué derechos son tan fundamentales que configuran la existencia para transformarla capacitada para ser signo de comunión.

De momento, este principio de libertad está silenciado. Abrir un diálogo al respecto nos preocupa a quienes sentimos seguridad con que todo esté «atado y bien atado», aunque, de hecho, no tenga vida.

El primer derecho, por supuesto, es la vida. Y ésta no pensada desde las necesidades básicas. Me reconocerán que reducir la comunidad religiosa a un lugar donde se te proporciona comida, salud y descanso no es argumento suficiente para entregar la existencia por el Reino.

A veces, me llego a preguntar si en algunas situaciones hay algo más que una cuidada atención de las necesidades básicas. Son estas las que conducen a la vida consagrada a una expresiva soltería de colectivos reunidos en torno a principios piadosos, que digan algo o no, es preferible mantenerlos que cuestionarlos.

El derecho a la vida incluye el derecho a permitir que la vida sea vida, proceso y proyecto, se desarrolle y luzca como don de Dios. Es el reconocimiento de la pluralidad como signo de riqueza y la integración de la diferencia como posibilidad más que como impedimento.

El segundo derecho es el de la fe. Ser descubiertos por Dios como hijos, nos proporciona la búsqueda del otro u otra como hermano. La fe es el pulso del crecimiento y la maduración, va creciendo con el desarrollo de la vida, pero lejos de lo que se pudo pensar, crece a fuerza de amor y no de contradicción.

La fe se hace posible en ámbitos donde se ha descubierto la fraternidad aunque, claro está, aparezcan las dificultades, debilidades o infidelidades.

El tercero es la comunión. Aparece este derecho sin necesidad de pactos o cuidados. Aparece en aquellos y aquellas que están llamados a compartir vida. No hay constatación más triste que la comprobación, bastante extendida, de personas intentando vivir en comunión sin estar llamados a ella.

La vida comunitaria no es una cruzada contra el individualismo. Cuando se vive en clave de cruzada se indica que la comunión no es para ti. La comunidad es la manifestación expresiva de que algunas personas, pocas, son capaces de vivir compartiéndolo todo: presente y porvenir.

Ese todo exige todo, sin pactos y sin explicaciones. Ese todo incluye, por supuesto, las parcelas de la propia vida que no hemos sido capaces, todavía, de integrar o reconocer.

El tercero es el carisma. Es un derecho. Un don del Espíritu, tan original y versátil que se hace único en cada persona. Una pregunta inquietante para nuestro tiempo es «¿qué hemos hecho con el carisma?».

Tantas veces sujeto a interpretaciones parciales o a asambleas sin Espíritu. Tantas veces envuelto en los vaivenes emocionales del momento o las modas filosóficas en boga. La limpieza carismática nos descubre con posibilidades nuevas, inéditas y llenas de vida cuando se saben entender y acoger como derecho.

Y esto, desde el punto de vista comunitario porque imprime una fuerza misteriosa en los sueños compartidos de Reino y se manifiesta en Misión; y desde el punto de vista personal, porque te devuelve a una vida con sentido, asumida y querida por Dios.

Es tan sesgado pensar que el Espíritu nos impulsa a todos a lo mismo por pertenecer a la misma congregación o comunidad, como creer que hay estilos personales que son carismáticos y otros caprichosos o visiones parciales. El encuentro del carisma como don y derecho pasa por el ejercicio noble del discernimiento y este por la escucha. La escucha, por supuesto, por la fe. Y la fe por la conciencia de pertenecer a Dios.

El cuarto es el amor. El sentimiento más noble del ser humano. La comunidad es el lugar del amor. Sin éste, se reduce a relaciones pactadas, a itinerarios cíclicos, a neurosis compartidas o espacios muertos. Algunas formas comunitarias están más abocadas a la muerte que a la transformación. No solo no están abiertas a un discernimiento desde el amor, sino que temen la sola pronunciación del mismo.

Quien ha descubierto un camino de aparente fidelidad sin preguntas inquietantes sobre la capacidad para querer y dejarse querer, jamás desarrollará una vida teologal. La gran crisis de nuestro tiempo es traicionar el amor, con la consiguiente debilidad en la realización de la persona.

La crisis de algunas formas de vida comunitaria no radica solo en su falta de signo, cansancio, reiteración o que no estén bien ubicadas o que carezcan de quien las anime convenientemente… aspectos que, por supuesto, se hacen presentes. La crisis es de amor y de vacío humanitario. La crisis es la ausencia de personas que alguna vez hayan reído, sufrido, abrazado por pura gratuidad, por puro amor.

La gran crisis, me temo, es haber renunciado al derecho de querer y ser querido, convencidos de que la vida es un continuo examen, transacción o mercado, en el cual eres «bueno» si solo aspiras a cumplir bien deberes y que se te reconozca.

Por todo ello, quien se sepa llamado a la vida compartida que se pregunte con paz cómo anda su derecho a ser feliz.

LA VIDA EN COMUNIDAD O EL DERECHO A SER FELIZ


Novena a Santa Rita de Casia (8), 20.5.19

mayo 20, 2019

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OCTAVO DÍA

RITA, ESPOSA DE JESUCRISTO


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1. Señal de la cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro; en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


2. Acto de contrición

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión; por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los Ángeles, a los Santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.


3. Oración preparatoria para todos los días

Señor y Dios nuestro, admirable en tus Santos. Venimos a ti, el único Santo, atraídos por el ejemplo de Rita, tu hija predilecta. Nos encomendamos a su poderosa intercesión y queremos imitar su vida de santidad.

Pues tú nos mandaste: “Sean santos porque Yo soy santo”. A la vez, tu Hijo nos ordenó: “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”.

Padre de bondad, concédenos poder contemplar durante esta novena con gran admiración y devoción las maravillas que obraste en tu sierva Rita.

Hoy nos unimos a todos los devotos de santa Rita para darte gracias por los ejemplos de santidad que en ella nos dejaste. Concédenos imitarla en la tierra, para que así podamos alabarte con santa Rita y con todos los santos para siempre en el cielo.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


4. Datos biográficos o ejemplos de vida

Recordemos en primer lugar que Rita vivió en los siglos XIV y XV, en el Quattrocento, es decir, en la época de la espiritualidad gótico-renacentista, marcada por el descubrimiento de lo humano, de la belleza natural.

En el aspecto religioso, estos siglos se caracterizan por una espiritualidad centrada en la contemplación piadosa de la santa humanidad de Cristo, y no tanto en la divinidad estática e impasible preferida por la espiritualidad bizantina y románica.

En estos tiempos prevalece la veneración de los misterios del nacimiento, bautismo, pasión y muerte del Señor.

Rita recibió del ambiente religioso y cultural esta espiritualidad. Todos sus biógrafos destacan la temprana piedad de Rita todavía niña y adolescente.

Dice la tradición que a los trece años se retiró a una habitación para dedicarse a la penitencia y a las prácticas de piedad, venerando la santa humanidad de Cristo sobre todo en su pasión y muerte.

Rita amó tiernamente a Cristo humanado, el único rostro del Dios invisible. Sintió particular compasión por el Cristo sufriente.

Cuentan, además, las crónicas que pasaba largos ratos en profunda adoración ante Jesús Sacramentado. También lo veneraba en las personas afligidas por la pobreza o la enfermedad.

Los sentimientos de ternura, compasión y amor sincero que profesaba al Cristo adolorido, los proyectaba también hacia los pobres, hacia los más necesitados. Compartía con ellos vestidos y alimentos.

De esta forma, la espiritualidad de Rita era profundamente alegre y humanizadora: entendía que Cristo la había amado hasta entregarse por ella, y que, por tanto, ella debía corresponder a ese amor infinito con todas sus fuerzas y con todas las consecuencias.

Como se lo había demostrado Jesús a Rita y a todos nosotros, hasta el extremo.

Rita contemplaba admirada ese torrente de amor que llegaba hasta ella, lo agradecía ensimismada y se dejaba invadir del Espíritu del Amor Hermoso para poder, consiguientemente, transmitirlo a los hermanos y devolverlo al mismo Dios, multiplicado.

Con san Pablo, Rita exclamaba: ¡Él me amó y se entregó por mí; fui alcanzada por el amor de Dios cuando era pecadora. Él me amó primero!

Aceptaba gozosa los sufrimientos de la vida: en primer lugar, para imitar a Cristo y compartir sus dolores redentores porque “amor con amor se paga”; y, en segundo lugar, los ofrecía por sus propios pecados, por la conversión y la santificación de su prójimo comenzando por su misma familia y después por sus hermanas de comunidad.

Así Rita suplía lo que faltaba a los sufrimientos de Cristo para llegar hasta sus hermanos. Es decir, prolongaba los sufrimientos redentores de Cristo hasta hacerlos efectivos en favor de sus hermanos, en su familia, en su comunidad conventual.

5. Fuentes bíblicas

Rita respondió tiernamente al requerimiento de Jesús que busca consoladores, según aquel texto de Lamentaciones 1, 12.19.21.16.17:

Todos ustedes que pasan por el camino, miren y observen si hay dolor semejante al que me atormenta, con el que Yahvé me ha herido en el día de su ardiente cólera. Llamé a mis amigos, pero me traicionaron. Oye cómo gimo, no hay quien me consuele.

Por eso lloro yo, mis ojos se deshacen en lágrimas porque está lejos de mí el consolador que reanime mi alma. Sión tiende sus manos: no hay quien la consuele.

Rita acompañó y consoló al Siervo sufriente de Isaías:

… Hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento… estaba despreciado y no hemos hecho caso de él. Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban, y nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado.

Fue tratado como culpable a causa de nuestras rebeldías y aplastado por nuestros pecados. Fue detenido y enjuiciado injustamente sin que nadie se preocupara por él (Isaías 53, 2-9).

Rita, invadida por los sentimientos más ardientes de caridad y de dolor, pidió al Crucificado con muchas lágrimas: “Oh Jesús, hazme partícipe de tus dolores”, y Cristo le concedió el estigma de la espina.

Así pudo exclamar con san Pablo: Yo, por mi parte, llevo en mi cuerpo las señales de Jesús (Efesios 6, 17).

Y también: Al presente, me alegro cuando tengo que sufrir por ustedes, así completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo para bien de su Cuerpo que es la Iglesia (Colosenses 1, 24-25).

Estoy crucificado con Cristo, y ahora no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Todo lo que me toca vivir, lo vivo transformado por la fe en el Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí (Gálatas 2, 20).

También Rita dijo con su vida lo que escribió san Pablo a los Corintios:

Nosotros proclamamos un Mesías crucificado. Para los judíos, ¡qué escándalo más grande! Y para los griegos, ¡qué locura! Él, sin embargo, es Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios para aquellos que Dios ha llamado (1 Corintios 1, 23-24).

Me propuse no saber otra cosa entre ustedes sino a Cristo Jesús y a éste crucificado (1 Corintios 2, 2).

Dios me libre –exclamaba también san Pablo– de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo.

Por último, Rita sublimaba todo sufrimiento, porque en verdad lo que sufrimos en la vida presente no se puede ni comparar con la gloria que se manifestará después en nosotros (Romanos 8, 12).

Preguntado Jesús sobre el mandamiento principal, contestó: El primer mandamiento es: Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor. Al Señor tu Dios amarás con todo tu corazón y con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas.

Y después viene éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento más importante que éstos (Marcos 12, 29-31).

 

6. Consideraciones bíblicas y agustinianas

Como buena hija de Agustín, Rita llenó su vida del amor a Dios y al prójimo. Nada más justo y legítimo, porque el amor constituye el núcleo de la espiritualidad agustiniana.

El amor fue el motor de toda la vida de Agustín, la meta siempre perseguida y siempre inalcanzable, hilo conductor de su pensamiento y sus escritos.

La Regla que escribió para los monasterios la encabeza así: “Ante todo, queridos hermanos, amemos a Dios; después, también al prójimo, porque éstos son los mandatos principales que se nos han dado”.

Y al concluirla, resume así su intención: “El Señor os conceda cumplir todo esto por amor, como realmente enamorados de la belleza espiritual; y exhalando el buen perfume de Cristo con vuestra ejemplar convivencia”.

Tratando de acercarnos a la experiencia y enseñanza agustiniana diríamos, en primer lugar, que el plan de Dios y la gracia de Dios llevan al hombre más por la vía afectiva que por la intelectiva. Aceptamos la gracia de Dios en nosotros porque nos proporciona gusto y deleite en las cosas santas.

El hombre está hecho más para gozar que para entender: el imán que más atrae al alma es el amor. El alma humana es particularmente vulnerable al amor; es como la debilidad del hombre.

Por tanto, el hombre, necesaria y libremente, siente, busca y descansa sólo en la fruición del amor y del bien. El hombre busca ser feliz como la meta más añorada, y buscando la felicidad se mueve en todo su pensar y quehacer.

Pero aquí entra el misterio del pecado. ¿Por qué el hombre, si busca la felicidad por encima de todo, escoge el mal, el pecado, su propia perdición?

Porque es engañado: se le presenta un mal bajo apariencia de bien y cae. Elige un bien finito que le agrada de momento, pero que le aparta del bien supremo e infinito. Ese bien finito, se convierte en un mal porque el hombre sólo se saciará con el Bien de Dios, y el bien finito le deja más insatisfecho e infeliz, esclavo de las criaturas.

El hombre se autoengaña por instigación del diablo, que lo enreda en el disfrute de las cosas creadas, al margen de Dios, y aun en contra de Dios.

De esta forma, el hombre no sólo usa, sino que abusa de las cosas, cayendo en la codicia y haciéndose tan vano como las cosas mismas que le tienen atrapado.

Porque somos lo que amamos, dirá san Agustín, parafraseando este texto suyo: “Cada cual es lo que es su amor: amas la tierra, tierra eres; amas a Dios, no me atrevo a decirlo yo, escucha la Escritura: Yo dije: sois dioses e hijos todos del Altísimo”.

Por gracia, Dios nos inspira su amor; por el que podemos, en primer lugar, deleitarnos en sus mandatos y, en segundo lugar, desear y amar lo que nos manda. Así el que ama, no siente el trabajo y, por otra parte, cualquier trabajo resulta pesado para quienes no aman.

Por eso exclamará san Agustín: “Ama, y haz lo que quieras”. Porque de la raíz de la caridad no puede salir sino el bien; así como de la codicia salen todos los males (1 Timoteo 6, 10).

De todo esto se deduce que el camino de la perfección coincide con el camino de la caridad. El progreso en la vida cristiana se medirá por el amor alcanzado a Dios, al prójimo y a uno mismo.

San Agustín dirá: “Caminan los que aman, pues no corremos hacia Dios con nuestros pasos sino con nuestros afectos”.

La perfección cristiana consiste en imitar el amor de Dios o la santidad de Dios, pues son equivalentes: “Sed santos porque Yo soy santo. Sed perfectos como el Padre Celestial es perfecto”, es decir, misericordioso y paciente, que manda la lluvia sobre buenos y malos, que hace brillar el sol sobre justos y pecadores.

Amar a Dios sin medida, por puro amor y sin esperanza de recompensa; y al prójimo como a nosotros mismos, y por amor a Dios: Éste es el camino agustiniano del amor.

Las Constituciones de los Agustinos Recoletos resumen la prioridad del amor en la familia agustiniana: El carisma agustiniano se resume en el amor a Dios sin condición, que une las almas y los corazones en convivencia comunitaria de hermanos, y que se difunde hacia todos los hombres para ganarlos y unirlos en Cristo dentro de su Iglesia.

Elemento primordial del patrimonio de san Agustín y de la Orden es la contemplación, que es “vida bajo el amparo de Dios, vida con Dios, vida recibida de Dios, vida que es Dios mismo”; y, también, la entrega total e incondicionada del hombre a Dios.

El agustino recoleto se siente referido a Dios como a fin último y único. El conocimiento y el amor de Dios, sin otra recompensa que el mismo amor, constituyen el ejercicio del “amor casto”, de la contemplación, que es el principal cuidado del religioso en esta vida, y que se convertirá en felicidad perfecta en el reino celestial” (Constituciones, nn. 6, 8 y 9).

A continuación reproduzco una oración usada tradicionalmente para contemplar los sufrimientos y la pasión del Señor y también para expresar los sentimientos de arrepentimiento y dolor de los pecados que han provocado la pasión del Crucificado.

Un dolor no sólo de atrición o afligimiento sino incluso de contrición. La paternidad literaria de la siguiente oración es discutida. Algunos críticos la creen “agustiniana”. Reza así:

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en esa cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, al fin, tu amor, y en tal manera
que, aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y, aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera;
pues, aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera. Amén.

7. Peticiones o plegaria universal

Presentemos a Dios nuestras peticiones implorando que nos inspire el Señor sentir y actuar como lo hizo santa Rita en toda su vida.

1. Señor, que te has revelado a los hombres,
– por la intercesión de santa Rita, muéstranos tu rostro, aumentándonos la fe en tu palabra de verdad, y nuestro amor a tu Hijo Jesucristo.

Invitación: Roguemos al Señor.
Respuesta: Te lo pedimos, Señor.

2. Señor, tu sierva santa Rita conservó la paciencia en medio de tantas pruebas y tribulaciones;
– haz que en nuestra vida no seamos jamás motivo de molestia, o irritación para los demás.

3. Señor, que te glorificaste en la vida familiar de santa Rita, utilizándola como instrumento de salvación para su esposo y sus hijos;
– haz que nosotros seamos colaboradores tuyos en la salvación de los hombres, comenzando por nuestros propios hogares, comunidades religiosas o eclesiales.

4. Señor, que concediste a santa Rita la constancia de llamar a las puertas del monasterio hasta ser admitida como religiosa;
– haz que aprendamos el valor del sacrificio y el de la perseverancia en todas las circunstancias de nuestra vida.

5. Señor, que moviste a santa Rita para que prefiriese la muerte de sus hijos a verlos manchados por el pecado del odio y de la condenación eterna,
– enséñanos a perdonar a nuestros enemigos y a vivir en paz con todo el mundo, para que así podamos gozar nosotros mismos de tu paz y bendición.

6. Señor, que diste a santa Rita la paz y la tranquilidad en el monasterio después de tantas penas como había sufrido,
– suscita muchas vocaciones a la vida religiosa, donde muchos hijos tuyos alcancen lo único necesario y adelanten el Reino a este mundo.

7. Pídase y formúlese ante el Señor la gracia específica que se desea obtener por la intercesión de santa Rita en esta novena.

8. Señor, que por tu resurrección venciste a la muerte y permitiste que Rita participara de tu victoria,
– concede la vida eterna a todos los fieles difuntos y en particular a los devotos de santa Rita.

Peticiones para el octavo día

9. Dios Todopoderoso, que concediste a Rita por medio del Espíritu ser revestida de los sentimientos de Cristo,
– ayúdanos, por intercesión de santa Rita, a practicar la obediencia y el silencio en el seguimiento de tu Hijo en nuestros hogares, y en la vida común.

10. Oh Santo Espíritu, derramado en nuestros corazones,
– concédenos, por intercesión de santa Rita, poder contemplar los sufrimientos de Cristo con tal amor que podamos descubrirlo presente en el dolor de nuestros hermanos a los que tratamos de servir en el hogar y en la comunidad de hermanos.


Oración conclusiva

Dios Todopoderoso, que te dignaste conceder a santa Rita amar a sus enemigos y llevar en su corazón y en su frente la señal de la pasión de tu Hijo, concédenos, siguiendo sus ejemplos, considerar de tal manera los dolores de la muerte de tu Hijo que podamos perdonar a nuestros enemigos, y así llegar a ser en verdad hijos tuyos, dignos de la vida eterna prometida a los mansos y sufridos.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

8. Padre Nuestro, Ave María y Gloria (tres veces).

9. Oración final para todos los días

Oh Dios y Señor nuestro, admirable en tus santos, te alabamos porque hiciste de santa Rita un modelo insigne de amor a ti y a todos los hombres.

El amor fue el peso de su vida que la impulsó, cual río de agua viva, a través de todos los estados de su peregrinación por este mundo, dando a todos ejemplo de santidad, y manifestando la victoria de Cristo sobre todo mal.

Ella meditó continuamente la Pasión salvadora de tu Hijo y compartió sus dolores “completando en su carne lo que faltaba a los sufrimientos de Cristo por su cuerpo que es la Iglesia”.

Aleccionada en su interior por la consolación del Espíritu Santo, Rita se convirtió en ejemplo de penitencia y caridad, experimentando continua y gozosamente, cómo la cruz del sufrimiento conduce a la alegría verdadera y a la luz de la resurrección.

De esta manera, se convirtió en instrumento de salvación al servicio del Dios providente, para bien de todos los hombres, sus hermanos, sobre todo en su propio hogar, en su familia, y finalmente en la comunidad agustiniana y en tu Iglesia.

Te damos gracias, oh Padre de bondad, fuente de todo don, y te bendecimos por las maravillas obradas en la vida de santa Rita de Casia, tu sierva.

A la vez, te imploramos ser protegidos por su poderosa intercesión, de todo mal, llegando a cumplir tu voluntad en todas las circunstancias de nuestra vida, de acuerdo a los ejemplos de santidad que Rita nos dejó.

Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

10. Gozos a santa Rita

CORO

Tú que vives de amor,
y en el amor te recreas,
bendita por siempre seas,
dulce esposa del Señor.

ESTROFAS

1. Cual del ángel la belleza
difunde luz celestial,
exhalaba su pureza
tu corazón virginal.
Danos guardar esa flor,
que es la reina de las flores,
y ponga en ella su amor
el Dios de santos amores.

2. Santa madre, santa esposa,
en las penas y amarguras
brindaba tu amor dulzuras,
como fragancias las rosas.
Trocando en templo tu hogar
buscaste en Dios el consuelo:
almas que saben amar
hacen de un hogar un cielo.

3. Como esposa del Señor
con alma de serafín,
en tu amor ardió el amor
del corazón de Agustín.
Amor que Dios galardona
y en prenda de unión divina,
brota en tu frente una espina
y una flor en su corona.

11. Himno a santa Rita de Casia

Gloria del género humano,
Rita bienaventurada,
sé nuestra fiel abogada (tres veces)
cerca del Rey soberano.

Nido de castos amores,
fue tu corazón sencillo,
claro espejo, cuyo brillo
no hirieron negros vapores.
Haz que nunca amor profano
tenga en nuestro pecho entrada.

Gloria del género humano…

 

NOTA: Los contenidos de esta Novena a Santa Rita están tomados, con la debida autorización, del librito publicado por Ed. Paulinas, Lima 2015. Asociación Hijas de San Pablo, Lima, Perú.


Aquilino Bocos: “La reforma de la Iglesia es mucho más que los cambios en la Curia romana”

mayo 6, 2019

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Panorámica de la 48 Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada, ITVR, Madrid 2019

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“Quizá hemos cultivado una imagen de la Iglesia demasiado idealizada. Sin mancha y sin arruga y, sin embargo, a la vez, es infiel y pecadora”, cuestionó el cardenal claretiano

“El Papa quisiera meter a toda la Iglesia a hacer ejercicios espirituales”

“Bergoglio tiene clara la vía a seguir: caminar juntos (sinodalidad), y una categoría medular, usada en Aparecida, la ‘conversión pastoral’”

“La reforma de la Iglesia es un proceso espiritual y misionero”, recalcó Bocos, quien abundó en que “la reforma, para él (Francisco), es un proceso de crecimiento y, sobre todo, de conversión”

El Papa es uno de los que construyen molinos en medio de un mundo en cambio y en una Iglesia en permanente salida para anunciar la gozosa alegría del Evangelio (…). La opción es por generar procesos y no por ocupar espacios”

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Sólo se construye desde la diferencia, y abriéndose a la universalidad. Es lo que está haciendo el Papa Francisco”. ¿Cuáles son las raíces de la propuesta de reforma del Papa para la Iglesia? ¿Cuáles sus claves?

El cardenal Aquilino Bocos trazó algunas de ellas en una vibrante conferencia que sirvió como cierre a la mañana del viernes en la 48 Semana Nacional para Institutos de Vida Religiosa del ITVR.

En un aula Ángel Herrera abarrotada, el purpurado claretiano colocó Aparecida y el Concilio Vaticano II entre los ejes, sin olvidar que “lo más importante es que es jesuita. Es como si quisiera meter a toda la Iglesia a hacer ejercicios espirituales”, glosó.

¿Por qué es relevante esta reforma? Porque “quizá hemos cultivado una imagen de la Iglesia demasiado idealizada. Sin mancha y sin arruga y, sin embargo, a la vez, es infiel y pecadora”. Y es que, añadió Bocos, “la Iglesia está llamada a una reforma continua porque quienes la integramos y caminamos por este mundo somos limitados y pecadores”.

Caminar juntos, convertirnos juntos

“El Papa Francisco habla de reforma tratando de afrontar los desafíos que experimenta la Iglesia como sujeto evangelizador en un mundo convulsionado por la crisis antropológica, ética, estructural, política y cultural”, así comenzó el padre Aquilino, quien insistió en que Bergoglio “tiene clara la vía a seguir: caminar juntos (sinodalidad), y una categoría medular, usada en Aparecida, la ‘conversión pastoral’”.

“La reforma de la Iglesia es un proceso espiritual y misionero”, recalcó Bocos, quien abundó en que “la reforma, para él (Francisco), es un proceso de crecimiento y, sobre todo, de conversión”. Porque “lo que hay que temer no son las arrugas, sino las manchas”.

Para comprender a Francisco hay que remontarse a Bergoglio, el jesuita, el argentino, el lector de autores como Lucio Gera, Alberto Methol Ferré, Juan Carlos Scannone, o europeos, como Henri de Lubac, Yves M. Congar, Gaston Fossard, Michel Certeau, Hans Urs Von Balthasar y Romano Guardini.

Armonía de las diferencias

Sinodalidad, Concilio, Latinoamérica, alegría, misericordia, conversión, periferias… “La reforma ya se está poniendo en marcha”, declaró Bocos, quien insistió en la necesidad de comulgar con la “armonía de las diferencias”

La creación del Grupo de los 9, en la nueva forma de llevar los Sínodos Eclesiales… la Iglesia ya está “en dinámica de la reforma”. Una reforma en la que el Papa “apuesta por los procesos”.

“El Papa es uno de los que construyen molinos en medio de un mundo en cambio y en una Iglesia en permanente salida para anunciar la gozosa alegría del Evangelio (…). La opción es por generar procesos y no por ocupar espacios”. Esta es la clave de bóveda, junto a la sinodalidad.

Meter a Cristo dentro de la Iglesia

No tanto reformar porque sí, sino “meter a Cristo siempre más dentro de la Iglesia”, y hacer operativos los cuatro principios de ésta: 1) El tiempo es superior al espacio. 2) La unidad prevalece sobre el conflicto. 3) La realidad es más importante que la idea. 4) El todo es superior a la parte.

Sobre estos principios se ha escrito abundante y ampliamente, aplicándolos a la reforma de la Iglesia.

¿Cuál es el papel de la vida religiosa en esta reforma? Involucrarse, ser “levadura en la masa, la de la sal que saborea, la de la aurora que se adelanta al alba y, de pronto, amanece. Sólo quien esté vigilante desde la fe, apreciará que es novedad silenciosa”.

Autorreferencialidad

Como afirma el lema de estas jornadas, “la reforma nos pide ser vino nuevo y odres nuevos”, señaló Bocos. Por ello, es preciso “reconciliarnos con la realidad, que es emergente”, sin “narcisismos y sin caer en la auto-referencialidad”.

“Hemos de ver en cada persona, en cada comunidad, en cada uno de los institutos, el derroche de gracia que el Espíritu ha derramado. Hemos de apreciar el dinamismo misionero que se puede comprobar en los cinco continentes”, subrayó el purpurado claretiano.

Una reforma que “nos urge a priorizar”, a “ensanchar el horizonte, hacer camino y evitar toda tentación a dejarse arrastrar por la cultura del consumismo”.

Una reforma en la que “los religiosos debemos dar prioridad al Evangelio y al Espíritu frente a nuestras cavilaciones; a las personas antes que a las estructuras; a lo carismático más que a lo institucional; al testimonio frente a la irrelevancia; a lo comunitario más que a lo individual; a la calidad por encima de la cantidad; a la profecía frente a la indiferencia; a los procesos antes que al inmovilismo, y al liderazgo de servicio, participativo y misericordioso por encima del gobierno directivo, regulador y eficacista”

Opción por los pobres, vuelta a los raíces

Y, sin duda, una “opción inequívoca e irreemplazable por los pobres”, porque “aludir a la pobreza es señalar el dinamismo más eficaz de la reforma en la Iglesia y en la vida consagrada. Es un punto sobre el que nos sobran palabras y nos faltan hechos”.

“La vuelta a las raíces es lo más revolucionario”, incidió Bocos. “Vivir en las raíces no es remitirse al pasado, sino al núcleo interior donde el presente se proyecta hacia el futuro”.

¿Cuáles son los sueños del Papa sobre la Iglesia? Muchos, según el purpurado, “pero comenzó a caminar, a edificar y a confesar”. Y ahí “tienen un puesto los consagrados con los que cuenta para edificar la Iglesia, para colaborar en el ‘hospital de campaña’ y para que a nadie le falte la luz del Evangelio”.

No sólo una élite

“Quiere ensanchar la tienda porque en ella han de caber todos los hombres y no sólo una élite. Nos necesita capaces de conjugar la profecía, la proximidad y la esperanza en medio del Pueblo peregrino”, resaltó.

“Solemos argumentar: si el Papa pide una Iglesia en salida, los consagrados, en tanto que miembros de la Iglesia, debemos secundar esta invitación. Más que secundar, hemos de adelantarnos”, insistió. “El Papa nos previene de la tentación de la supervivencia, que nos hace reaccionarios y miedosos”.

Las preguntas claves, recalcó Bocos, que nos pide esta reforma siguen siendo: “¿Estamos donde no debíamos estar y sobramos? ¿No tendríamos que estar allí donde las necesidades son más apremiantes y, por lo mismo, lanzarnos en su ayuda?”

Entre todos hacemos la Iglesia

“El Papa nos quiere ver en las periferias no sólo geográficas, sino existenciales”, como hizo Jesús. “En su ministerio no perdió la cercanía con el pueblo, con las multitudes, y con cada persona. Esta es nuestra referencia y nuestra pauta de comportamiento”.

“Entre todos hacemos la Iglesia. Cada uno aporta su diferencia y creamos la polifonía y el poliedro”, subrayó el cardenal, quien recordó que “formamos la Iglesia hombres y mujeres; con distintos carismas y ministerios; Pertenecemos a distintos pueblos y hablamos lenguas diferentes. La diversidad, el pluralismo, no entorpece la armonía. La integración puede resplandecer y hacer gozosa la comunión”.

Liderar la reforma

Para concluir, el padre Bocos animó a la vida consagrada a “liderar la reforma”. “Los procesos que reforman nuestra vida consagrada necesitan líderes que tengan un corazón, como Jesús, pobre, humilde y que se entreguen totalmente a los demás; que se pongan a lavar los pies a sus hermanos y ejerzan de buenos samaritanos. Así será creíble y dará seguridad de que se puede contar con él”.

“La reforma de la Iglesia que plantea el Papa nos lleva a una nueva “evangélica testificatio”. Que la vida consagrada sea un signo que atrae y remueve, un signo que alumbra y guía; un ejemplo de entrega a los demás”.

“Cuidemos el don que se nos ha dado y hagámoslo fructificar para ser: Testimonio de gratuidad y de gratitud; testimonio de fraternidad y de solidaridad y testimonio de anuncio alegre del Evangelio. Se nos ha dado un don para rejuvenecer la Iglesia y para que ésta sea la casa de todos los hombres; donde los pobres se encuentran a gusto; donde asombra la armonía y se goza la comunión y donde se respira la alegría del Evangelio”.

https://www.religiondigital.org/vida-religiosa/Aquilino-Bocos-reforma-Iglesia-cambios-religion-iglesia-reformas-itvr-cardenal-francisco-papa-curia_0_2116288372.html


Las monjas de clausura que se han vuelto virales gracias a su reto

febrero 26, 2019

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 Monjas dominicas del Monasterio de San Blas en Lerma, Burgos: Cada mañana a través de Whatssap envían mensajes que se han vuelto virales.

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Las monjas de clausura que se han vuelto virales gracias a su reto

Las monjas del Monasterio de San Blas en Lerma crean mensajes virales en Whatssap con su “reto del amor” 

Por Marina Martín Álvarez, redactora de ‘Religión COPE’

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Ser monja de clausura no es sinónimo de estar incomunicada del resto del mundo. Las dominicas del Monasterio de San Blas en Lerma, Burgos, son un claro ejemplo de ello. Cada mañana a través de Whatssap envían una reflexión. Lo llaman “el reto del amor”: son unos mensajes que se han vuelto virales y que estas monjas difunden a través de varios grupos Whatssap.

Todos sus mensajes comienzan con la frase: “Hola, buenos días, hoy -Aroa- nos lleva al Señor. Que pases un feliz día”. Con estas palabras cada mañana lanzan una reflexión que se difunde, como apuntan desde su página web, a miles de personas.

Las monjas llevan dos años haciendo este reto. Son puntuales. Antes de las ocho de la mañana ya han enviado su reflexión del día: “De hecho, lo enviamos a las 07:50 cada día, porque a las ocho ya es tarde para mucha gente que entra a trabajar a esa hora“.

Además, en su página web se puede encontrar un video en el que cuentan en qué consiste este reto. Estas monjas apuntan que en el texto que envían por Whatssap cuentan “a través de hechos reales cómo vemos a Cristo actuar en nuestra vida. Y terminamos proponiendo un reto para ese día, de forma que todo el que lo lea: rece y ame”.  Y nos lanzan una pregunta: ¿Dónde has visto hoy a Cristo?

Una pregunta que nos invita a reflexionar sobre Jesús y cómo este puede actuar en nuestro día a día. Pequeños detalles con los que estas monjas de Lerma quieren hacernos reflexionar sobre Cristo y relacionarnos con él mediante las nuevas tecnologías.

El origen de “el reto del amor”

Según apuntan desde su página web: “Todo comenzó cuando una de las hermanas inició un acompañamiento espiritual a una joven que acababa de vivir un proceso fuerte de conversión. Ese acompañamiento contaba con unas reflexiones matutinas que le pretendían ayudar a mantenerse en la presencia de Dios cada día”.

“La idea gustó y más personas desearon recibir esa reflexión que poco a poco se abrió al resto de las hermanas de la comunidad, de manera que cualquiera de ellas podía compartir esa lectura cristiana de hechos cotidianos. Así, una visita inesperada, el detalle de una hermana, una avería doméstica o el vuelo de una mosca se convertían en el “guiño de Dios” que se comunica con el ser humano de mil maneras”.

Un ejemplo, de uno de los mensajes, de “el reto del amor”

“Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día”.

UN DESAYUNO “REDONDO”

Los días de fiesta suelen ponernos algún pequeño detalle en el plato de cada una para el desayuno: una galleta diferente, un trozo de bizcocho… algo que marque la diferencia.

Ayer fuimos a desayunar y, al entrar en el refectorio (comedor), miré hacia la mesa y había en cada sitio algo excepcional, ¡muy excepcional! Cada una teníamos un donuts en nuestro sitio.

Se nos abrían los ojos, sobre todo a las jóvenes, a la vez que nos preguntábamos unas a otras de dónde habían salido. La respuesta no tardó en llegar: nos los había traído el sacerdote que vino a predicarnos en el retiro el día anterior. ¿El sacerdote? Su gesto no me dejó indiferente.

Son esas experiencias en las que ves y sientes que la Iglesia es Madre, que un gesto pequeño de uno, puede suponer un gran impulso en la vocación de otro, y así, entre todos nos sostenemos.

Jesús quiso que nos amásemos y fuésemos uno. Él siempre estaba pendiente de sus discípulos, de que estuvieran bien, de que compartieran… en definitiva, de que hicieran comunidad. Él dejó a Pedro a la cabeza de Su Iglesia, no buscó un hombre perfecto, sino un hombre que había experimentado su Amor, su Misericordia.

Por ello, en la Iglesia de Jesús, no busques hombres perfectos, sino hombres enamorados de Cristo, que quieren darte lo mejor que tienen, y entregan su vida para ser Padres y Pastores.

Hoy el reto del amor es que tengas un detalle con un sacerdote que viva cerca de ti y cuides de su vocación. Un postre, un táper con comida, invitarle a tu casa o preguntarle cómo está… un gesto tuyo en el que sienta que formamos una familia.

VIVE DE CRISTO

Si quieres recibir “el reto del amor”, contacta con las monjas del Monasterio de San Blas en:  vivedecristo@gmail.com.

https://www.cope.es/religion/historias/noticias/las-monjas-clausura-que-han-vuelto-virales-gracias-reto-20190225_360471


Abusos, las monjas satisfechas con la cumbre vaticana: más voz a las mujeres

febrero 25, 2019

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«¿El Papa y el feminismo? Con él en la Iglesia las cosas cambian, ¡bien, hermano Francisco!»

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Abusos, las monjas satisfechas con la cumbre vaticana: más voz a las mujeres

Sor Openibo: algunos obispos no quedaron contentos con mi intervención, pero en el encuentro hubo escucha. «¿El Papa y el feminismo? Con él en la Iglesia las cosas cambian, ¡bien hermano Francisco!»

Por Iacopo Scaramuzzi. Roma.

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Las religiosas que dirigen la Unión Internacional de las Superioras Generales (Uisg) y que participaron en la cumbre sobre los abusos sexuales presidido por el Papa en el Vaticano con los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo (del 21 al 24 de febrero) expresaron satisfacción por el clima de «escucha» recíproco que se instauró tras las primeras «resistencias», y expresaron el deseo de que en el futuro se dé más valor a la voz femenina, por ejemplo introduciendo el derecho al voto para las mujeres en el Sínodo.

Participaron en la conferencia de prensa, que se llevó a cabo en la sede de la Uisg y que fue moderada por sor Bernadette Reis, de Estados Unidos, y el director “ad interim” de la Sala de Prensa vaticana Alessandro Gisotti, la presidenta sor Carmen Sammut (de Malta), la secretaría general, sor Pat Murray (de Irlanda), y cuatro de las superioras que forman parte del comité directivo: sor Aurora Torres (de México), sor Maria Theresia Hornamann (Alemania), sor Monica Joseph (de la India) y sor Veronica Openibo (Nigeria), una de las tres mujeres que intervinieron en la asamblea plenaria de la cumbre sobre los abusos.

También estuvo presente, entre los periodistas que asistieron a la conferencia de prensa, otra de las relatoras de la Cumbre, la periodista mexicana Valentina Alazraki. «Cuando entré por primera vez en el aula en donde se llevaban a cabo los trabajos de mi grupo de trabajo, me pregunté: ¿cómo irá? ¿Yo, única mujer, y los demás, cardenales y obispos hablando sobre este argumento?», contó sor Hornamann. «Al inicio no sabía bien dónde estaba. Y no hablé durante el primer día. Nunca había visto en mi vida a tantos obispos juntos… Pero después, en los días siguientes, pude decir mi opinión, y fui escuchada».

Sor Openibo dijo que percibió que «algunos obispos no quedaron contentos» con su intervención durante la plenaria, en la que dijo claramente que el de los abusos es un problema también en África y Asia, pero también subrayó la importancia capital que atribuye a la tutela de los menores, puesto que está en juego «la credibilidad de la Iglesia». Las culturas, dijo, deben ser respetadas, pero también «evangelizadas».

En el grupo de trabajo, contó, algunos obispos y cardenales le preguntaron lo que «algunos cardenales y obispos me pidieron que explicara mejor», sobre qué quería decir «con mi discurso, por ejemplo cuando dije que, en mi opinión, los seminarios menores deberían cerrar porque los chicos son demasiado jóvenes para tomar una decisión de ese tipo».

Al final, dijo la religiosa nigeriana con una sonrisa, en su grupo lingüístico, en el que trabajaron también dos cardenales, ella fue apodada “el tercer cardenal”. Sor Joseph, también única mujer en su grupo de trabajo, dijo que estaba «feliz» de haber participado y de haber visto una «gran apertura» en las discusiones, pero añadió: «Me habría gustado que hubiera más mujeres…».

Sor Sammut indicó que en su grupo lingüístico había una «enorme diferencia entre los obispos, algunos a la cabeza de cientos de obispos y otros prácticamente sin una Conferencia Episcopal; algunos con gran experiencia en el campo de la tutela de los menores y otros sin experiencia: había un gran deseo de enseñar, de aprender; había gran responsabilidad para compartir y mucha ayuda recíproca. Yo –afirmó– tengo mucha confianza en que las cosas puedan salir adelante».

Y sor Murray se dijo «impresionada por el deseo que demostraron los participantes de aprender y salir adelante. Al principio había un poco de resistencia, algunos tendían a decir: “este problema no existe en mi parte del mundo”. Pero luego todos decían: “No puedo decir que no existe, tal vez todavía no ha surgido”».

Según la religiosa irlandesa (que insistió en el «largo viaje de sufrimiento» que ha vivido la Iglesia irlandesa, incluidas las religiosas, por los abusos cometidos durante décadas) en la cumbre vaticana había una «real gratitud» por la presencia de la voz femenina.

También sor Torres dijo que encontró una «atmósfera de gran escucha» en su grupo y quiso subrayar que refleja que la Iglesia con el Papa Francisco quiere afrontar el problema de los abusos «no solo colegialmente, involucrando a todos los obispos, sino también sinodalmente, con la participación de obispos, religiosos y laicos».

Insistiendo en que el comité directivo de la UISG fue invitado a participar en la cumbre vaticana, a diferencia de lo que sucede en los Sínodos, en los que las mujeres religiosas cuentan solamente con tres sitios, e insistiendo también en que el comité de organización está «orgulloso» de la intervención de sor Openido, sor Sammut expresó la esperanza de que «la cumbre sea un ejemplo para el futuro, para que las mujeres puedan tener una mayor voz en los Sínodos y en los demás encuentros vaticanos».

La religiosa maltesa confirmó que se espera la posibilidad para que las mujeres voten en el Sínodo de los obispos: «Nosotras esperamos que un día se llegue a este punto, al derecho de voto, aunque no sabemos cuándo». Y también aclaró que «los religiosos hombres nos están apoyando en este camino».

Sor Hornamann, por su parte, dijo que no considera que las mujeres podrán votar en el próximo Sínodo sobre la Amazonia (del 6 al 27 de octubre de este año), y contó que durante el encuentro sobre los abusos un obispo le dijo que no sabía que las monjas no votaban en los Sínodos: «tenemos ante nosotros un camino muy largo…», dijo la religiosa alemana.

Las superioras, muy conmovidas con los testimonios de cinco supervivientes de abusos de todos los continentes (con los que comenzó el primer día de la cumbre), así como con los testimonios de algunas víctimas que intervinieron a puerta cerrada al final de cada uno de los tres días de trabajo, refirieron que también el tema de la violencia contra las religiosas fue mencionado durante el encuentro, pero, como explicó sor Openibo, el argumento de la cumbre eran «los abusos contra los menores».

Sor Murray refirió que «no hay números» sobre este fenómeno, sino más bien «testimonios verbales». También recordó que no solo se trata de abusos sexuales, sino también de diferentes tipos de molestias. Un tema sobre el cual, dijo, es necesario un empeño a todos los niveles en la educación y en la sensibilización, dijo la secretaria general de la UISG, recordando la nota con la que la organización acaba de invitar a las religiosas que han sufrido abusos a denunciarlos abiertamente.

Las religiosas recordaron que el trabajo para defender a los menores y la lucha contra los abusos continuará después de la cumbre vaticana: si las asociaciones de víctimas no están satisfechas con el resultado de la cumbre vaticana, «hay episcopados, como el de los Estados Unidos, Canadá, Irlanda, Alemania y Austria, en los que la Iglesia ha hecho mucho» y, como sea, «los obispos ahora se han empeñado y tendrán que rendir cuentas», dijo sor Openibo. Quien también subrayó: «Debemos ser personas de esperanza y resurrección».

La nigeriana respondió a las preguntas de algunos periodistas que «el Papa es un hombre argentino, es más italo-argentino, ha pasado por todos los niveles de la Iglesia… Acaso a veces las palabras que usa son diferentes de las que nos gustan, pero hay que decir que con él en la Iglesia el cambio es una realidad. ¡Hermano Francisco –prosiguió usando el apelativo que utilizó en su intervención durante la plenaria para dirigirse al Papa jesuita–, muy bien! Amén».

La Unión Internacional de las Superioras Generales cuenta con más de 1850 miembros, que representan a más de 600 mil religiosas de vida apostólica a nivel mundial. En la cumbre del vaticano participaron las ocho superioras del comité directivo de la Uisg y que participaron en ella, además de la secretaria general, sor Murray, y la superiora de las salesianas, Yvonne Reungoat.

La Uisg ha publicado dos declaraciones sobre el tema de la protección de los menores y de los adultos vulnerables: una el 25 de noviembre de 2018 (titulada “Contra toda forma de abuso”) y otra el 19 de febrero de 2019, junto con la Unión Internacional de Superiores Generales (Usg), titulada “El abuso de los niños es un mal donde sea y en todo tiempo: este punto no es negociable”.

Al margen de la asamblea plenaria que se llevará a cabo del 6 al 10 de mayo próximos, la Uisg organizará en Roma dos talleres, uno sobre las nuevas tendencias de los orfanatos y otros sobre la protección de los menores.

https://www.lastampa.it/2019/02/25/vaticaninsider/abusos-las-monjas-satisfechas-con-la-cumbre-vaticana-ms-voz-a-las-mujeres-dFvp5s7TWKrmPDQ4HwH06I/pagina.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook


Espiritualidad, Excluidos, Ecología y Jóvenes, retos de los jesuitas para la próxima década

febrero 19, 2019

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El prior general Arturo Sosa presenta las nuevas preferencias apostólicas a los representantes de la Compañía de Jesús

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Espiritualidad, Excluidos, Ecología y Jóvenes, retos de los jesuitas para la próxima década

ARTURO SOSA, SJ. PRESENTA LAS “PREFERENCIAS APOSTÓLICAS UNIVERSALES” DE LA COMPAÑÍA

En febrero de 2019 hay 15.536 jesuitas desarrollando su misión en el mundo

(Por Jesuitas)

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El Padre General de los jesuitas, Arturo Sosa Abascal, ha hecho públicas esta mañana las “Preferencias Apostólicas Universales” de la Compañía de Jesús, que marcarán su rumbo en la próxima década.

Después de dos años de discernimiento de toda la Compañía, han sido elegidos estos cuatro campos preferentes para trabajar: Espiritualidad, Excluidos, Ecología y Jóvenes. Las preferencias fueron entregadas al Papa Francisco hace unos días quien oró por ellas antes de devolvérselas al Padre General como Misión del Santo Padre.

Una “Preferencia Apostólica” es una prioridad elegida después de que muchos jesuitas discerniendo en común hayan sentido que el Espíritu Santo mueve a la Compañía a dedicar su atención y recursos hacia ella.

Las Preferencias Apostólicas Universales son fruto de un proceso de discernimiento de casi 2 años. Ofrecen un horizonte y nos unen en la misión. Las nuevas Preferencias señalan 4 áreas vitales en la situación actual del mundo.

Tras su publicación, el P. General pide a jesuitas y compañeros de misión que se centren en cómo sus ministerios actuales y futuros pueden integrar las preferencias y abordar los problemas del mundo real que contienen. Cada jesuita, cada comunidad, cada provincia y conferencia de provinciales discernirá cómo implementarlas y hacia dónde los lleva el sueño de Dios.

Las 4 preferencias apostólicas, que señalan cuatro áreas vitales en la situación actual del mundo, son:

Mostar el camino hacia Dios mediante los Ejercicios Espirituales y el Discernimiento: Ayudar a las personas a encontrar a Jesucristo y seguirle.

Caminar junto a los pobres, los descartados del mundo, los vulnerados en su dignidad en una misión de reconciliación y justicia: Caminar con los pobres, los vulnerables, los excluidos y aquellos que la sociedad considera indignos, en una misión de reconciliación y justicia.

Acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro esperanzador.

Colaborar en el cuidado de la Casa Común. Trabajar, con profundidad evangélica, para proteger y renovar la Creación de Dios.

El P. General ha hecho públicas hoy las cuatro prioridades apostólicas que guiarán a la Compañía de Jesús durante los próximos años.

El proceso de discernimiento que ha dejado como fruto estas cuatro preferencias apostólicas arrancó en 2016. La Congregación General que ese año nombró al P. Arturo Sosa nuevo Prepósito General le invitó a revisar las preferencias apostólicas aprobadas en 2003 por el P. General P. H. Kolvenbach.

Las prioridades vigentes desde aquel año han sido China, África, el apostolado intelectual, las casas internacionales en Roma, y los migrantes y refugiados. Estas prioridades han sido sustituidas por las señaladas en el anuncio de hoy.

En febrero de 2019 hay 15.536 jesuitas desarrollando su misión en el mundo.

https://www.periodistadigital.com/religion/vida-religiosa/2019/02/19/espiritualidad-excluidos-ecologia-y-jovenes-retos-de-los-jesuitas-para-la-proxima-decada-religion-arturo-sosa-compania.shtml


Religiosos y Religiosas: “El abuso de niños es un mal en cualquier tiempo y lugar: este punto no es negociable”

febrero 19, 2019

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Religiosos y religiosas de todo el mundo piden perdón antes de la cumbre antipederastia

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“El abuso de niños es un mal en cualquier tiempo y lugar: este punto no es negociable”

ELIGIOSOS Y RELIGIOSAS DE TODO EL MUNDO PIDEN PERDÓN ANTES DE LA CUMBRE ANTIPEDERASTIA

“Inclinamos nuestras cabezas con vergüenza”, subrayan, admitiendo el silencio y el encubrimiento

Por Jesús Bastante

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“Queremos actuar con humildad. Queremos identificar nuestros puntos ciegos. Queremos denunciar cualquier abuso de poder“. La cúpula de la vida religiosa mundial se suma al llamado del Papa contra la pederastia, reconoce sus delitos y pecados, pide perdón y asegura, tajante, que “el abuso de niños es un mal en cualquier tiempo y lugar: este punto no es negociable“.

En una declaración previa a la cumbre antipederastia de esta semana, las Uniones de Superiores y Superioras Generales también quieren lanzar un “mensaje a los supervivientes“, a esas miles de víctimas de los abusos en todo el mundo.

“Reconocemos que hubo maneras inadecuadas de tratar este tema y una vergonzosa incapacidad de comprender vuestro dolor. Ofrecemos nuestras más sinceras disculpas y nuestro pesar. Os pedimos que creáis en nuestra buena voluntad y sinceridad. Y os invitamos a trabajar con nosotros para crear nuevas estructuras que aseguren la minimización de los riesgos”.

Sobre la pederastia en la Iglesia, los religiosos admiten que “es una historia que se ha ido prolongando durante décadas; una historia de inmenso dolor para quienes sufrieron este abuso”.

Inclinamos nuestras cabezas con vergüenza al darnos cuenta de que este abuso ha tenido lugar en nuestras Congregaciones y Órdenes, y en nuestra Iglesia”, lamenta el comunicado, que aboga por “una cultura de la protección” y señala el liderazgo del Papa Francisco como “clave” para encontrar salida a esta crisis.

“Él nos ha mostrado el camino en muchos de estos ámbitos; ha reconocido el dolor y la culpa; se ha encontrado con supervivientes; ha reconocido sus propios errores y la necesidad de aprender de esas personas supervivientes”.

Como Bergoglio, “nos unimos a su misión de reconocer humildemente y confesar el mal que se ha hecho; de acoger a los supervivientes, de aprender de ellos cómo acompañar a quienes han sido objeto de abusos y cómo desean que escuchemos sus historias”.

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Declaración previa al encuentro sobre Protección de menores en Roma UISG / USG

“El abuso de niños es un mal en todo tiempo y lugar: este punto no es negociable” (Texto original en inglés)

Al inicio del encuentro sobre prevención y protección de menores, nosotros, Superiores y Superioras Mayores de Órdenes y Congregaciones religiosas del mundo entero, queremos expresar nuestro apoyo a esta iniciativa del Papa Francisco.

En nuestra labor como religiosos y religiosas, nos encontramos con muchas situaciones donde los niños no son deseados y son víctima de abuso, de olvido y de maltrato. Vemos a niños soldados; la trata de menores; el abuso sexual a menores; el abuso físico y emocional a menores.

Son voces que claman. Como personas adultas, cristianas y como religiosos y religiosas, queremos trabajar para que sus vidas cambien y mejoren las situaciones en las que se encuentran.

Lo común a todas estas situaciones es la vulnerabilidad. Los niños son los sujetos más vulnerables en nuestras sociedades. Los niños pobres, discapacitados o indigentes, los que viven en los márgenes, que pertenecen a las clases sociales o castas más bajas pueden ser particularmente vulnerables. Son considerados ‘no esenciales’, ‘objeto’ de uso y abuso.

Abuso sexual en la Iglesia

Esta reunión se centra en particular en el abuso sexual a niños y en el abuso de poder y conciencia de parte de quienes ostentan autoridad en la Iglesia, especialmente obispos, sacerdotes y religiosos/as. Es una historia que se ha ido prolongando durante décadas; una historia de inmenso dolor para quienes sufrieron este abuso.

Inclinamos nuestras cabezas con vergüenza al darnos cuenta de que este abuso ha tenido lugar en nuestras Congregaciones y Órdenes, y en nuestra Iglesia. Hemos aprendido que quienes abusan ocultan deliberadamente sus acciones y son manipuladores.

Por definición, es difícil descubrir estos abusos. Nuestra vergüenza aumenta al constatar que no nos hemos dado cuenta de lo que estaba ocurriendo. Al mirar las Provincias y Regiones de nuestras Órdenes y Congregaciones en el mundo entero, nos damos cuenta de que la respuesta de las personas en autoridad no ha sido la que debía haber sido. No han sabido ver las señales de alarma o no se las tomaron en serio.

Nuestras esperanzas de cara a este encuentro

Con relación a este encuentro, esperamos que el Espíritu Santo actúe poderosamente durante esos tres días. Un encuentro de tres días es un tiempo breve. Sin embargo, creemos que con los vientos de cambio que soplan en nuestra Iglesia y con la buena voluntad de todas las partes implicadas, es posible iniciar importantes procesos y crear estructuras de rendición de cuentas, así como sostener los procesos y estructuras que ya existen.

Es posible imaginar nuevos pasos hacia adelante, es posible tomar decisiones para que la implementación pueda ser rápida y universal, con el debido respeto a las diversas culturas. El abuso de niños es un mal en cualquier tiempo y lugar: este punto no es negociable.

El Santo Padre

El liderazgo del Santo Padre es clave. Él nos ha mostrado el camino en muchos de estos ámbitos; ha reconocido el dolor y la culpa; se ha encontrado con supervivientes; ha reconocido sus propios errores y la necesidad de aprender de esas personas supervivientes.

Nos unimos a su misión de reconocer humildemente y confesar el mal que se ha hecho; de acoger a los supervivientes, de aprender de ellos cómo acompañar a quienes han sido objeto de abusos y cómo desean que escuchemos sus historias.

Por nuestra parte, prometemos hacer todo lo que está en nuestras manos para escuchar mejor a los supervivientes, reconociendo humildemente que no siempre lo hemos hecho. Implementaremos todo lo que durante el encuentro se decida respecto a la rendición de cuentas exigida a las personas en autoridad.

Una cultura de protección

Necesitamos una cultura diversa en la Iglesia y en nuestra sociedad en sentido amplio. Necesitamos promover una cultura donde los niños sean considerados como un tesoro que hay que salvaguardar y proteger.

Educación y Salud: A través de las escuelas y hospitales que muchos de nosotros regentamos, podemos hacer la diferencia. Estas instituciones tienen ahora una mayor conciencia del problema de abuso, así como mejores protocolos y niveles de protección.

Los niños que acuden a estos lugares están más seguros que nunca. Aunque hay que admitir que esto no ocurre en todos los casos; nuestras prácticas pueden ser un ejemplo para otros.

Formación: Vamos a integrar la protección de menores y adultos vulnerables en nuestros programas de formación, asegurando que en cada etapa se proporcione una adecuada instrucción y educación tanto a los formadores como a los formandos.

Hay que desafiar los prejuicios culturales. Como dicho anteriormente, debe ser claro que el abuso de niños no debe ser permitido o tolerado en ninguna cultura o contexto.

Espiritualidad: Pediremos a nuestros Centros de Espiritualidad que desarrollen programas especiales para acompañar a cualquier persona, víctima de abusos, que desea encontrar ayuda en sus dificultades respecto a la fe y al sentido de la vida. El encuentro personal con Jesús es algo que puede sanarnos a todos.

Pero también entendemos que las personas que han sido víctimas de abuso de parte de sacerdotes o religiosos/as puedan querer estar lejos de la Iglesia y de quienes la representan. Sabemos que hay algunos supervivientes que quieren recorrer este camino de sanación, y trataremos humildemente de caminar con ellos.

Una espiritualidad que hace hincapié en el crecimiento personal y en la sanación es para muchos supervivientes un don y una gracia especiales. Es preciso prestar una atención particular a la manera tradicional de hablar del pecado. Quienes han sido abusados a menudo soportan una sensación de culpabilidad, vergüenza y hasta de pecado, cuando en realidad se ha pecado contra ellos.

Estos y otros pasos son medios con los que los religiosos y las religiosas podemos ayudar a la Iglesia en sus esfuerzos en este campo.

Conversión

El Papa Francisco condena justamente la cultura del clericalismo que ha obstaculizado nuestra lucha contra los abusos y que, de hecho, forma parte de sus raíces. Además, el fuerte sentido de familia en nuestras Órdenes y Congregaciones -algo por lo general muy positivo- puede hacer difícil condenar o denunciar el abuso.

Esto dio lugar a una lealtad injustificada, a errores en el juicio, a lentitud en el actuar, a negar los hechos y a veces a encubrirlos. Nos sentimos necesitados de conversión y queremos cambiar. Queremos actuar con humildad. Queremos identificar nuestros puntos ciegos. Queremos denunciar cualquier abuso de poder.

Nos comprometemos a caminar con aquellos a quienes servimos, avanzando con transparencia y confianza, honestidad y sincero arrepentimiento.

Recursos

Los recursos constituyen siempre un problema. Una rápida mirada a las sociedades que están llevando a cabo prácticas de protección de menores, muestra que también los servicios de salud pública encuentran dificultades a la hora de proporcionar los debidos recursos. Esto exige que colaboremos para que los recursos se utilicen con eficacia y eficiencia.

La UISG y la USG pondrán los medios para que las Congregaciones trabajen juntas y poder llegar así, de la manera más eficaz, a los supervivientes en su camino hacia sanación. La formación inicial y continua podrían ser, quizás, los mejores ámbitos en los que trabajar juntos.

La selección de los candidatos que entran en la vida religiosa es también algo en lo que podemos colaborar, identificando las mejores prácticas. Dicha selección ha de ser obligatoria y de la mejor calidad.

Llamamiento para la implicación de padres y mujeres

Pedimos la ayuda de los padres en nuestra lucha contra el abuso. Ellos tienen un instinto natural para la protección de los niños, instinto que es indispensable. Estamos especialmente abiertos/as a recibir su consejo, su competencia, su apoyo y sus desafíos. En particular, queremos hacer hincapié en el papel de las madres.

Es justo decir que, si se hubiera pedido consejo y asistencia a las mujeres en la evaluación de los casos, se hubieran adoptado medidas más enérgicas, rápidas y eficaces. Nuestras maneras de abordar las acusaciones hubieran sido muy diferentes y se habría evitado mucho sufrimiento tanto a las víctimas como a sus familias.

Un mensaje a los supervivientes

Por último, y lo más importante, queremos enviar un mensaje a los supervivientes, y hacerlo directamente: reconocemos que hubo maneras inadecuadas de tratar este tema y una vergonzosa incapacidad de comprender vuestro dolor.

Ofrecemos nuestras más sinceras disculpas y nuestro pesar. Os pedimos que creáis en nuestra buena voluntad y sinceridad. Y os invitamos a trabajar con nosotros para crear nuevas estructuras que aseguren la minimización de los riesgos.

El encuentro se centrará en la protección de menores. Sin embargo, la atención de los medios de comunicación se ha centrado recientemente en el abuso y explotación de religiosas, seminaristas y candidatos/as en las casas de formación. Esto es motivo de grave y alarmante preocupación. Nos comprometemos a hacer todo lo que está en nuestro poder para responder eficazmente.

Queremos asegurar que quienes piden generosamente unirse a las órdenes religiosas o que son formados en los seminarios vivan en lugares seguros, donde se alimenta su vocación y donde reciban ayuda para crecer en madurez en su deseo de amar a Dios y al prójimo.

Al comienzo del encuentro sobre Protección, pedimos perdón a todos por nuestros fallos, y repetimos nuestro apoyo al Santo Padre.

Nos comprometernos a intensificar nuestros esfuerzos para trabajar con él, para que la Iglesia pueda avanzar de manera coherente, creíble y unida; de manera verdaderamente sanadora, sinceramente renovada, con nuevos ojos para ver y nuevos oídos para oír.

#ProtectionOfMinors https://t.co/nYNX93d0Cn

— UISG (@UISGRoma) 18 de febrero de 2019

https://www.periodistadigital.com/religion/vida-religiosa/2019/02/19/el-abuso-de-ninos-es-un-mal-en-cualquier-tiempo-y-lugar-este-punto-no-es-negociable-religion-iglesia-usg-uisg-religiosos.shtml


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