Por los enfermos del coronavirus: Petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno. Novena, y 9

abril 27, 2020

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San Ezequiel, agustino recoleto y pastor de almas.

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Por los enfermos del coronavirus: petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno oar.

Novena a san Ezequiel, protector de los enfermos. Día 9 y último.

Apreciados lectores, muchísimas gracias por acompañarnos mutuamente en el rezo de esta Novena a san Ezequiel Moreno en favor de los enfermos de coronavirus y sus familiares, y también devotos. 

En este mes de abril que está terminando hemos rezado dos novenas a san Ezequiel con esta intención específica de los enfermos del coronavirus: los nueve primeros días de abril, y del 19 hasta el 27, hasta hoy.  

Dios les bendiga por esta obra de piedad en comunión con los santos, y de compasión solidaria con los enfermos. A continuación reproduzco el esquema-guión del día noveno. 

La preocupación y atención esmerada a los enfermos es una práctica constante de la Iglesia. La comunidad cristiana debe orar por los enfermos intercediendo por su salud integral ante Dios, el único compasivo. Y también implorando la protección de los santos, en particular la de aquellos que han sido especialmente cercanos a los enfermos.

Con motivo de la pandemia del coronavirus que nos aflige con tanta virulencia, me ha parecido oportuno recurrir a una personalidad que murió hace un siglo y que destacó por su caridad hacia los enfermos: San Ezequiel Moreno, agustino recoleto. Además de ejemplo para nosotros, es implorada en la Iglesia su intercesión a favor de los enfermos, en particular a favor de los que sufren de cáncer. Para ellos es singular protector y ejemplo.

Dada la piedad que san Ezequiel suscita en muchas personas y las gracias de consolación, conversión, y de curación física y espiritual que esos devotos agradecen a Dios como alcanzadas por su intercesión, me atrevo a presentarlo también como valedor ante Dios en favor de los enfermos de la pandemia del coronavirus. 

Hemos rezados estas dos novenas a san Ezequiel por los afectados del coronavirus que están en cuarentena u hospitalizados, para que recuperen la salud física, si es la disposición de Dios, sean consolados por la gracia divina y se acerquen más a Dios, padre compasivo, dador de vida.

Si alguna persona se incorpora a la novena, ya empezada el día uno de abril, puede seguirla en el día en que la haya encontrado o conocido, y después del día nueve, continuarla por el día primero hasta completarla en el día en que la comenzó.

Lo ideal es hacerla completa y en el orden del día uno al nueve. Pero si se hace en otro orden o no se reza completa, de todas formas Dios ve el corazón, y sabe de nuestras necesidades. No se trata de un rezo mágico con efecto automático en razón de nuestros merecimientos. Dios es padre o madre, no una ley implacable. 

En esta novena, pedimos con toda fe que nuestros hermanos recobren su salud integral, de cuerpo y alma, para su contento y felicidad de sus familiares y amigos. Suplicamos que la bendición de Dios alcance no solo a las personas sanadas, sino también a sus familias con motivo de esta contingencia. Así ha sucedido con frecuencia y está sucediendo en muchos casos para alegría nuestra y gloria de Dios.

Pero sea cual sea el resultado de nuestras súplicas, nos contentamos siempre y alabamos a Dios porque él lo dispone todo para nuestro bien y para alabanza de su gloria. Él sabe mejor que nadie lo que nos conviene, en este mundo pasajero y en la vida eterna. Lo mejor será lo que Dios disponga en sus designios. Por eso, la oración siempre debe proporcionarnos una paz gratificante y consoladora. 

Pero lo nuestro es pedir, orar con toda insistencia, conversar con nuestro Dios y Señor, como si todo dependiera de nosotros; y a la vez, tratar de encontrar en todo lo que suceda la voluntad de Dios, que siempre, siempre busca lo mejor para nosotros, no sólo mientras peregrinamos por este mundo terreno, sino sobre todo cuando seamos llamados a la vida eterna y sin fin. 

¿Y los enfermos que ya han muerto y que quizás no supimos ayudarles o no pudimos hacerlo debidamente? Rezaremos también por ellos porque para Dios todos los tiempos son presentes. Podemos y debemos orar por ellos, pensando en lo que sufrieron en esta vida, y la agonía que tuvieron, previa a su encuentro definitivo con Dios. Él escuchará nuestra oración y dará el descanso eterno a nuestros difuntos, y a nosotros el consuelo, la reconciliación y la paz del corazón. 

Para conocer algo más a san Ezequiel y motivarnos en la oración, reproducimos algunos rasgos biográficos con dos milagros obrados por san Ezequiel, y finalmente ofrecemos una novena breve.

Datos biográficos

San Ezequiel Moreno nació en Alfaro, La Rioja, España, en 1848. Profesó en la Orden de Agustinos Recoletos y terminó los estudios eclesiásticos en Filipinas. Se ordenó sacerdote en 1871 y ejerció allí el ministerio durante quince años.

Volvió a España, y a los tres años pasó a Colombia como superior en 1889. Renovó las comunidades religiosas. Trabajó varios años en Bogotá y restauró las misiones de Casanare, de las que fue nombrado primer Vicario y Obispo.

En 1896 se le confió la diócesis de Pasto. Aquejado por un cáncer al paladar viaja a España en diciembre de l905. En Madrid se somete a dos operaciones, en febrero y marzo de 1906. Sin poder atajar el mal, en mayo se retira al convento de Monteagudo, Navarra, donde fallece el 19 de agosto del mismo año.

Fue beatificado en noviembre de 1975, en Roma, y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 11 de octubre de 1992 en Santo Domingo, República Dominicana, dentro de las celebraciones de los 500 años de la Evangelización de América.

Se destacó toda su vida por la observancia religiosa, el apostolado con los enfermos, su espíritu misionero, la dirección espiritual y por su generosidad con los pobres. Su fiesta se celebra el 19 de agosto.

Milagros aprobados en Roma

Pasto, Colombia: Carmela Jurado, hallándose en estado casi agónico con cáncer en la garganta y el paladar, se curó repentinamente en la noche del 11 de febrero de 1947, por intercesión del obispo Ezequiel Moreno. Este hecho portentoso sirvió para la beatificación.

Buesaco, Nariño, Colombia: María de Jesús Ñáñez, operada de cáncer en la pierna derecha y con metástasis en el seno izquierdo, se curó también milagrosamente en la noche del 18 de julio de 1986, por intercesión de san Ezequiel. La aprobación de este nuevo milagro dio paso a la canonización.

Estos dos milagros son los que avalan a san Ezequiel como ejemplo e intercesor en toda la Iglesia y para siempre. Por eso, podemos y debemos recurrir a Dios, a través de los santos y en particular de nuestro protector, para que siga realizando milagros de salud física y espiritual en favor de sus hijos que así lo imploren, porque Dios quiere que todos tengamos vida en abundancia por su Hijo Jesucristo, nuestro salvador. 

Con esa fe y convicción recurrimos a san Ezequiel para que Dios siga multiplicando su gracia y bendiciones para bienestar físico y espiritual de sus hijos en toda la Iglesia y en todos los tiempos. Amén.

 

DÍA NOVENO, 27 de abril de 2020. Último día.

«Si no hubiera sufrimientos, pocos se acordarían de que hay Dios»

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San Ezequiel Moreno

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ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte. Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor.

Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena: muy especialmente la salud física y espiritual de los enfermos del coronavirus que te encomiendo con toda mi alma, cuyos nombres pronuncio en tu presencia, N. y N…

Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, a los que sufren de cáncer, que también padeció san Ezequiel; y en particular a los enfermos terminales, para que la Virgen María nuestra Madre, su esposo san José, y tus santos ángeles los asistan en su agonía.

Prestándoles nuestra voz y nuestra fe, y en su nombre rezamos con devoción y amor esta jaculatoria: “Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía”. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.


DÍA 9º y último.-

Jesucristo nos redimió por medio del sufrimiento. San Ezequiel vivió con mucha austeridad y sacrificio para servir a Dios y a los hermanos en su ministerio sacerdotal y episcopal.

Durante más de un año sufrió con heroísmo de mártir y admirable dulzura el cáncer en la boca y fosas nasales. Se sometió infructuosamente a dos operaciones en Madrid y al final se retiró al convento de Monteaguado, Navarra, donde falleció el 19 de agosto de 1.906.

(Pausa de reflexión y oración)

Padre nuestro, el único compasivo: remedia nuestras necesidades y haz que los sufrimientos de esta vida, por intercesión de san Ezequiel, nos sirvan para purificarnos, hacernos semejantes a ti y conseguir así la vida eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en esta novena: Sobre todo, la curación física y espiritual de los enfermos del coronavirus)


Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre y Señor nuestro: la oración devota y confiada, y la certeza de la intercesión de san Ezequiel, protector de los enfermos, son para mí un remanso de paz y de consuelo en estas penas y preocupaciones que me afligen por esta pandemia.

Tú, que eres el único bueno y compasivo, atiende a mis ruegos por los hermanos enfermos, tus hijos preferidos, aquejados del coronavirus. Tú sabes cuánto los queremos sus familiares y amigos, y cuánto los necesitan en el hogar. Ten piedad de nosotros, Señor, y dales a nuestros enfermos, por la intercesión de san Ezequiel, la salud de alma y cuerpo que ellos también esperan y desean.

Finalmente, te ruego que el ejemplo de san Ezequiel me estimule siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección amorosa. Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

 

Salmo 23 (22): El Señor es mi Pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar.

Me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. 

Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. 

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. 

(Recomendado para inspirar la confianza sosegada en la protección del Señor y en su auxilio oportuno).

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Hemos llegado al final de esta novena a san Ezequiel Moreno en la que hemos pedido a Dios nuestro padre, por su intercesión, la salud espiritual y corporal de nuestros enfermos. Los felicito, hermanos, por esta obra de piedad y compasión por nuestros hermanos necesitados. Cada uno sabe lo que ha experimentado durante esta novena de oración. Mereció la pena hacerla. 

Ahora, a nuestros hermanos enfermos los dejamos en las manos de Dios reconociendo que de él los recibimos, que propiedad suya han sido siempre, y sabiendo con toda certeza que nadie los puede cuidar mejor que él para darles lo que más les convenga. Amén. 

Muchas gracias. 

 


Por los enfermos del coronavirus: Petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno. Novena 8.

abril 26, 2020

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San Ezequiel, agustino recoleto y pastor de almas.

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Por los enfermos del coronavirus: petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno oar.

Novena a san Ezequiel, protector de los enfermos. Día 8, 26 de abril de 2020

Apreciados lectores, dado el hecho de que el coronavirus sigue propagándose por más de 200 países, me ha parecido conveniente ofrecer de nuevo la Novena a san Ezequiel Moreno para los enfermos y sus familiares, y también devotos. 

Ya rezamos una novena a san Ezequiel los nueve primeros días de abril, pero me ha parecido bien comenzar otra a partir del pasado 19 hasta el 27 del presente. Con esta segunda novena en el mes queremos acompañar a los enfermos de coronavirus pidiendo, a través de san Ezequiel, la salud de cuerpo y alma. 

¿Por qué la hemos comenzado el 19 de mes? Pues porque el 19 de agosto de 1.906, murió este Santo en Monteagudo, Navarra, España, víctima de un cáncer en las fosas nasales y en la garganta. Allá se conserva y se venera su sepulcro con su cuerpo incorrupto. El convento de Monteagudo es como el santuario de san Ezequiel. 

Bien, pues a continuación reproduzco el esquema-guión de la Novena ya publicada que rezamos del 1 al 9 de del presente mes. He aquí el texto. 

La preocupación y atención esmerada a los enfermos es una práctica constante de la Iglesia. La comunidad cristiana debe orar por los enfermos intercediendo por su salud integral ante Dios, el único compasivo. Y también implorando la protección de los santos, en particular la de aquellos que han sido especialmente cercanos a los enfermos.

Con motivo de la pandemia del coronavirus que nos aflige con tanta virulencia, me ha parecido oportuno recurrir a una personalidad que murió hace un siglo y que destacó por su caridad hacia los enfermos: San Ezequiel Moreno, agustino recoleto. Además de ejemplo para nosotros, es implorada en la Iglesia su intercesión a favor de los enfermos, en particular a favor de los que sufren de cáncer. Para ellos es singular protector y ejemplo.

Dada la piedad que san Ezequiel suscita en muchas personas y las gracias de consolación, conversión, y de curación física y espiritual que esos devotos agradecen a Dios como alcanzadas por su intercesión, me atrevo a presentarlo también como valedor ante Dios en favor de los enfermos de la pandemia del coronavirus. 

Rezamos esta novena a san Ezequiel por los afectados del coronavirus que están en cuarentena u hospitalizados, para que recuperen la salud física, si es la disposición de Dios, sean consolados por la gracia divina y se acerquen más a Dios, padre compasivo, dador de vida.

Si alguna persona se incorpora a la novena, ya empezada el día uno de abril, puede seguirla en el día en que la haya encontrado o conocido, y después del día nueve, continuarla por el día primero hasta completarla en el día en que la comenzó.

Lo ideal es hacerla completa y en el orden del día uno al nueve. Pero si se hace en otro orden o no se reza completa, de todas formas Dios ve el corazón, y sabe de nuestras necesidades. No se trata de un rezo mágico con efecto automático en razón de nuestros merecimientos. Dios es padre o madre, no una ley implacable. 

En esta novena, pedimos con toda fe que nuestros hermanos recobren su salud integral, de cuerpo y alma, para su contento y felicidad de sus familiares y amigos. Suplicamos que la bendición de Dios alcance no solo a las personas sanadas, sino también a sus familias con motivo de esta contingencia. Así ha sucedido con frecuencia y está sucediendo en muchos casos para alegría nuestra y gloria de Dios.

Pero sea cual sea el resultado de nuestras súplicas, nos contentamos siempre y alabamos a Dios porque él lo dispone todo para nuestro bien y para alabanza de su gloria. Él sabe mejor que nadie lo que nos conviene, en este mundo pasajero y en la vida eterna. Lo mejor será lo que Dios disponga en sus designios. Por eso, la oración siempre debe proporcionarnos una paz gratificante y consoladora. 

Pero lo nuestro es pedir, orar con toda insistencia, conversar con nuestro Dios y Señor, como si todo dependiera de nosotros; y a la vez, tratar de encontrar en todo lo que suceda la voluntad de Dios, que siempre, siempre busca lo mejor para nosotros, no sólo mientras peregrinamos por este mundo terreno, sino sobre todo cuando seamos llamados a la vida eterna y sin fin. 

¿Y los enfermos que ya han muerto y que quizás no supimos ayudarles o no pudimos hacerlo debidamente? Rezaremos también por ellos porque para Dios todos los tiempos son presentes. Podemos y debemos orar por ellos, pensando en lo que sufrieron en esta vida, y la agonía que tuvieron, previa a su encuentro definitivo con Dios. Él escuchará nuestra oración y dará el descanso eterno a nuestros difuntos, y a nosotros el consuelo, la reconciliación y la paz del corazón. 

Para conocer algo más a san Ezequiel y motivarnos en la oración, reproducimos algunos rasgos biográficos con dos milagros obrados por san Ezequiel, y finalmente ofrecemos una novena breve.

Datos biográficos

San Ezequiel Moreno nació en Alfaro, La Rioja, España, en 1848. Profesó en la Orden de Agustinos Recoletos y terminó los estudios eclesiásticos en Filipinas. Se ordenó sacerdote en 1871 y ejerció allí el ministerio durante quince años.

Volvió a España, y a los tres años pasó a Colombia como superior en 1889. Renovó las comunidades religiosas. Trabajó varios años en Bogotá y restauró las misiones de Casanare, de las que fue nombrado primer Vicario y Obispo.

En 1896 se le confió la diócesis de Pasto. Aquejado por un cáncer al paladar viaja a España en diciembre de l905. En Madrid se somete a dos operaciones, en febrero y marzo de 1906. Sin poder atajar el mal, en mayo se retira al convento de Monteagudo, Navarra, donde fallece el 19 de agosto del mismo año.

Fue beatificado en noviembre de 1975, en Roma, y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 11 de octubre de 1992 en Santo Domingo, República Dominicana, dentro de las celebraciones de los 500 años de la Evangelización de América.

Se destacó toda su vida por la observancia religiosa, el apostolado con los enfermos, su espíritu misionero, la dirección espiritual y por su generosidad con los pobres. Su fiesta se celebra el 19 de agosto.

Milagros aprobados en Roma

Pasto, Colombia: Carmela Jurado, hallándose en estado casi agónico con cáncer en la garganta y el paladar, se curó repentinamente en la noche del 11 de febrero de 1947, por intercesión del obispo Ezequiel Moreno. Este hecho portentoso sirvió para la beatificación.

Buesaco, Nariño, Colombia: María de Jesús Ñáñez, operada de cáncer en la pierna derecha y con metástasis en el seno izquierdo, se curó también milagrosamente en la noche del 18 de julio de 1986, por intercesión de san Ezequiel. La aprobación de este nuevo milagro dio paso a la canonización.

Estos dos milagros son los que avalan a san Ezequiel como ejemplo e intercesor en toda la Iglesia y para siempre. Por eso, podemos y debemos recurrir a Dios, a través de los santos y en particular de nuestro protector, para que siga realizando milagros de salud física y espiritual en favor de sus hijos que así lo imploren, porque Dios quiere que todos tengamos vida en abundancia por su Hijo Jesucristo, nuestro salvador. 

Con esa fe y convicción recurrimos a san Ezequiel para que Dios siga multiplicando su gracia y bendiciones para bienestar físico y espiritual de sus hijos en toda la Iglesia y en todos los tiempos. Amén.

 

DÍA OCTAVO, 26 de abril de 2020

«La renta del prelado era el pan, el vestido, y el contento de los pobres»

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San Ezequiel Moreno

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ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte. Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor.

Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena: muy especialmente la salud física y espiritual de los enfermos del coronavirus que te encomiendo con toda mi alma, cuyos nombres pronuncio en tu presencia, N. y N…

Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, a los que sufren de cáncer, que también padeció san Ezequiel; y en particular a los enfermos terminales, para que la Virgen María nuestra Madre, su esposo san José, y tus santos ángeles los asistan en su agonía.

Prestándoles nuestra voz y nuestra fe, y en su nombre rezamos con devoción y amor esta jaculatoria: “Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía”. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.


DÍA 8º.-

Síntesis de toda su vida son el amor a Dios y al prójimo. San Ezequiel consagró toda su existencia al amor de Dios y al servicio de los demás, como persona consagrada, como religioso misionero, como obispo. Su celo por la salvación de las almas, su caridad con los pobres, enfermos y necesitados no tuvo límites.

Esta actividad pastoral la ejerció siempre con obsequiosa obediencia y fidelidad a las autoridades de la Iglesia. No le importó tener que sufrir lo indecible por este sentido de Iglesia. 

(Pausa de reflexión y oración)

Que su ejemplo, Señor, nos estimule a vivir en armonía con nuestros hermanos y a prodigarnos en favor de los más necesitados. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en esta novena: Sobre todo, la curación física y espiritual de los enfermos del coronavirus)


Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre y Señor nuestro: la oración devota y confiada, y la certeza de la intercesión de san Ezequiel, protector de los enfermos, son para mí un remanso de paz y de consuelo en estas penas y preocupaciones que me afligen por esta pandemia.

Tú, que eres el único bueno y compasivo, atiende a mis ruegos por los hermanos enfermos, tus hijos preferidos, aquejados del coronavirus. Tú sabes cuánto los queremos sus familiares y amigos, y cuánto los necesitan en el hogar. Ten piedad de nosotros, Señor, y dales a nuestros enfermos, por la intercesión de san Ezequiel, la salud de alma y cuerpo que ellos también esperan y desean.

Finalmente, te ruego que el ejemplo de san Ezequiel me estimule siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección amorosa. Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

 

Salmo 23 (22): El Señor es mi Pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar.

Me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. 

Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. 

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. 

(Recomendado para inspirar la confianza sosegada en la protección del Señor y en su auxilio oportuno)


Por los enfermos del coronavirus: Petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno. Novena 6

abril 24, 2020
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San Ezequiel Moreno, obispo misionero agustino recoleto

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Por los enfermos del coronavirus: petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno oar.

Novena a san Ezequiel, protector de los enfermos. Día 6, 24 de abril de 2020

Apreciados lectores, dado el hecho de que el coronavirus sigue propagándose por muchos países, me ha parecido conveniente ofrecer de nuevo la Novena a san Ezequiel Moreno para los enfermos y sus familiares, y también devotos. 

Ya rezamos una novena a san Ezequiel los nueve primeros días de abril, pero me ha parecido bien comenzar otra a partir del pasado 19 hasta el 27 del presente. Con esta segunda novena en el mes queremos acompañar a los enfermos de coronavirus pidiento, a través de san Ezequiel la salud de cuerpo y alma. 

¿Por qué la hemos comenzado el 19 de mes? Pues porque el 19 de agosto de 1.906, murió este Santo en Monteagudo, Navarra, España, víctima de un cáncer en las fosas nasales y en la garganta. Allá se conserva y se venera su sepulcro con su cuerpo incorrupto. El convento de Monteagudo es como el santuario de san Ezequiel. 

Bien, pues a continuación reproduzco el esquema-guión de la Novena ya publicada que rezamos del 1 al 9 de del presente mes. He aquí el texto.  

La preocupación y atención esmerada a los enfermos es una práctica constante de la Iglesia. La comunidad cristiana debe orar por los enfermos intercediendo por su salud integral ante Dios, el único compasivo. Y también implorando la protección de los santos, en particular la de aquellos que han sido especialmente cercanos a los enfermos.

Con motivo de la pandemia del coronavirus que nos aflige con tanta virulencia, me ha parecido oportuno recurrir a una personalidad que murió hace un siglo y que destacó por su caridad hacia los enfermos: San Ezequiel Moreno, agustino recoleto. Además de ejemplo para nosotros, es implorada en la Iglesia su intercesión a favor de los enfermos, en particular a favor de los que sufren de cáncer. Para ellos es singular protector y ejemplo.

Dada la piedad que san Ezequiel suscita en muchas personas y las gracias de consolación, conversión, y de curación física y espiritual que esos devotos agradecen a Dios como alcanzadas por su intercesión, me atrevo a presentarlo también como valedor ante Dios en favor de los enfermos de la pandemia del coronavirus.

Rezamos esta novena a san Ezequiel por los afectados del coronavirus que están en cuarentena u hospitalizados, para que recuperen la salud física, si es la disposición de Dios, sean consolados por la gracia divina y se acerquen más a Dios, padre compasivo, dador de vida.

Si alguna persona se incorpora a la novena, ya empezada el día uno de abril, puede seguirla en el día en que la haya encontrado o conocido, y después del día nueve, continuarla por el día primero hasta completarla en el día en que la comenzó.

Lo ideal es hacerla completa y en el orden del día uno al nueve. Pero si se hace en otro orden o no se reza completa, de todas formas Dios ve el corazón, y sabe de nuestras necesidades. No se trata de un rezo mágico con efecto automático en razón de nuestros merecimientos. Dios es padre o madre, no una ley implacable.

En esta novena, pedimos con toda fe que nuestros hermanos recobren su salud integral, de cuerpo y alma, para su contento y felicidad de sus familiares y amigos. Suplicamos que la bendición de Dios alcance no solo a las personas sanadas, sino también a sus familias con motivo de esta contingencia. Así ha sucedido con frecuencia y está sucediendo en muchos casos para alegría nuestra y gloria de Dios.

Pero sea cual sea el resultado de nuestras súplicas, nos contentamos siempre y alabamos a Dios porque él lo dispone todo para nuestro bien y para alabanza de su gloria. Él sabe mejor que nadie lo que nos conviene, en este mundo pasajero y en la vida eterna. Lo mejor será lo que Dios disponga en sus designios. Por eso, la oración siempre debe proporcionarnos una paz gratificante y consoladora.

Porque lo nuestro es pedir, orar con toda insistencia, conversar con nuestro Dios y Señor, incluso insistirle una y otra vez como si todo dependiera de nosotros; y a la vez, tratar de encontrar en todo lo que suceda la voluntad de Dios, que siempre, siempre busca lo mejor para nosotros, no sólo mientras peregrinamos por este mundo terreno, sino sobre todo cuando seamos llamados a la vida eterna y sin fin.

¿Y los enfermos que ya han muerto y que quizás no supimos ayudarles o no pudimos hacerlo debidamente? Rezaremos también por ellos porque para Dios todos los tiempos son presentes. Podemos y debemos orar por ellos, pensando en lo que sufrieron en esta vida, y la agonía que tuvieron, previa a su encuentro definitivo con Dios. Él escuchará nuestra oración y dará el descanso eterno a nuestros difuntos, y a nosotros el consuelo, la reconciliación y la paz del corazón.

Para conocer algo más a san Ezequiel y motivarnos en la oración, reproducimos algunos rasgos biográficos con dos milagros obrados por san Ezequiel, y finalmente ofrecemos una novena breve.

Datos biográficos

San Ezequiel Moreno nació en Alfaro, La Rioja, España, en 1848. Profesó en la Orden de Agustinos Recoletos y terminó los estudios eclesiásticos en Filipinas. Se ordenó sacerdote en 1871 y ejerció allí el ministerio durante quince años.

Volvió a España, y a los tres años pasó a Colombia como superior en 1889. Renovó las comunidades religiosas. Trabajó varios años en Bogotá y restauró las misiones de Casanare, de las que fue nombrado primer Vicario y Obispo.

En 1896 se le confió la diócesis de Pasto. Aquejado por un cáncer al paladar viaja a España en diciembre de l905. En Madrid se somete a dos operaciones, en febrero y marzo de 1906. Sin poder atajar el mal, en mayo se retira al convento de Monteagudo, Navarra, donde fallece el 19 de agosto del mismo año.

Fue beatificado en noviembre de 1975, en Roma, y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 11 de octubre de 1992 en Santo Domingo, República Dominicana, dentro de las celebraciones de los 500 años de la Evangelización de América.

Se destacó toda su vida por la observancia religiosa, el apostolado con los enfermos, su espíritu misionero, la dirección espiritual y por su generosidad con los pobres. Su fiesta se celebra el 19 de agosto.

Milagros aprobados en Roma

Pasto, Colombia: Carmela Jurado, hallándose en estado casi agónico con cáncer en la garganta y el paladar, se curó repentinamente en la noche del 11 de febrero de 1947, por intercesión del obispo Ezequiel Moreno. Este hecho portentoso sirvió para la beatificación.

Buesaco, Nariño, Colombia: María de Jesús Ñáñez, operada de cáncer en la pierna derecha y con metástasis en el seno izquierdo, se curó también milagrosamente en la noche del 18 de julio de 1986, por intercesión de san Ezequiel. La aprobación de este nuevo milagro dio paso a la canonización.

Estos dos milagros son los que avalan a san Ezequiel como ejemplo e intercesor en toda la Iglesia y para siempre. Por eso, podemos y debemos recurrir a Dios, a través de los santos y en particular de nuestro protector, para que siga realizando milagros de salud física y espiritual en favor de sus hijos que así lo imploren, porque Dios quiere que todos tengamos vida en abundancia por su Hijo Jesucristo, nuestro salvador.

Con esa fe y convicción recurrimos a san Ezequiel para que Dios siga multiplicando su gracia y bendiciones para bienestar físico y espiritual de sus hijos en toda la Iglesia y en todos los tiempos. Amén.

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DÍA SEXTO, 24 de abril de 2020

«Buscad gente que pida mucho al Señor y le fuerce con sus oraciones»

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San Ezequiel Moreno, agustino recoleto.

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ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte. Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor.

Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena: muy especialmente la salud física y espiritual de los enfermos del coronavirus que te encomiendo con toda mi alma, cuyos nombres pronuncio en tu presencia, N. y N…

Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, a los que sufren de cáncer, que también padeció san Ezequiel; y en particular a los enfermos terminales, para que la Virgen María nuestra Madre, su esposo san José, y tus santos ángeles los asistan en su agonía.

Prestándoles nuestra voz y nuestra fe, y en su nombre rezamos con devoción y amor esta jaculatoria: “Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía”. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.

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DÍA 6º.-

Todos los días, san Ezequiel pasaba varias horas ante el Sagrario; de allí brotaba su ardiente caridad, su celo apostólico incansable, su fortaleza y su austeridad de vida.

La familia agustiniana celebra hoy, 24 de abril, la conversión de san Agustín. Él fue buscador infatigable de la Verdad, y por eso maestro de la conversión permanente. Vivía y enseñaba esta máxima: Debes desprenderte de lo que eres para llegar a lo no eres; hay que aborrecer la propia autosuficiencia.

Sobre la sencillez de vida y el desprendimiento de la pobreza san Ezequiel cumplió la enseñanza de san Agustín: No es más feliz el que más cosas tiene, sino el que menos necesita.

(Pausa de reflexión y oración)

Señor, enséñanos a rezar como san Ezequiel lo hacía, sobre todo ante el Santísima Sacramento. Danos una oración perseverante y experiencial que nos haga ser maestros de oración, y así podamos fecundar la vida de los hermanos y de la Iglesia entera.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en esta novena: Sobre todo, la curación física y espiritual de los enfermos del coronavirus)

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre y Señor nuestro: la oración devota y confiada, y la certeza de la intercesión de san Ezequiel, protector de los enfermos, son para mí un remanso de paz y de consuelo en estas penas y preocupaciones que me afligen por esta pandemia.

Tú, que eres el único bueno y compasivo, atiende a mis ruegos por los hermanos enfermos, tus hijos preferidos, aquejados del coronavirus. Tú sabes cuánto los queremos sus familiares y amigos, y cuánto los necesitan en el hogar. Ten piedad de nosotros, Señor, y dales a nuestros enfermos, por la intercesión de san Ezequiel, la salud de alma y cuerpo que ellos también esperan y desean.

Finalmente, te ruego que el ejemplo de san Ezequiel me estimule siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección amorosa. Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

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Salmo 23: El Señor es mi Pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.

Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.

(Recomendado para inspirar la confianza sosegada en la protección del Señor y en su auxilio oportuno)


Por los enfermos del coronavirus: Petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno. Novena 5.

abril 23, 2020

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San Ezequiel Moreno, agustino recoleto. Misionero en Filipinas, España y Colombia (Casanare y Pasto).

 

Por los enfermos del coronavirus: petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno oar.

Novena a san Ezequiel, protector de los enfermos. Día 5, 23 de abril de 2020

Apreciados lectores, dado el hecho de que el coronavirus sigue propagándose por muchos países, me ha parecido conveniente ofrecer de nuevo la Novena a san Ezequiel Moreno para los enfermos y sus familiares, y también devotos. 

Ya rezamos una novena a san Ezequiel los nueve primeros días de abril, pero me ha parecido bien comenzar otra a partir del pasado 19 hasta el 27 del presente. Con esta segunda novena en el mes queremos acompañar a los enfermos de coronavirus pidiento, a través de san Ezequiel la salud de cuerpo y alma. 

¿Por qué la hemos comenzado el 19 de mes? Pues porque el 19 de agosto de 1.906, murió este Santo en Monteagudo, Navarra, España, víctima de un cáncer en las fosas nasales y en la garganta. Allá se conserva y se venera su sepulcro con su cuerpo incorrupto. El convento de Monteagudo es como el santuario de san Ezequiel. 

Bien, pues a continuación reproduzco el esquema-guión de la Novena ya publicada que rezamos del 1 al 9 de del presente mes. He aquí el texto.  

La preocupación y atención esmerada a los enfermos es una práctica constante de la Iglesia. La comunidad cristiana debe orar por los enfermos intercediendo por su salud integral ante Dios, el único compasivo. Y también implorando la protección de los santos, en particular la de aquellos que han sido especialmente cercanos a los enfermos.

Con motivo de la pandemia del coronavirus que nos aflige con tanta virulencia, me ha parecido oportuno recurrir a una personalidad que murió hace un siglo y que destacó por su caridad hacia los enfermos: San Ezequiel Moreno, agustino recoleto. Además de ejemplo para nosotros, es implorada en la Iglesia su intercesión a favor de los enfermos, en particular a favor de los que sufren de cáncer. Para ellos es singular protector y ejemplo.

Dada la piedad que san Ezequiel suscita en muchas personas y las gracias de consolación, conversión, y de curación física y espiritual que esos devotos agradecen a Dios como alcanzadas por su intercesión, me atrevo a presentarlo también como valedor ante Dios en favor de los enfermos de la pandemia del coronavirus. 

Rezamos esta novena a san Ezequiel por los afectados del coronavirus que están en cuarentena u hospitalizados, para que recuperen la salud física, si es la disposición de Dios, sean consolados por la gracia divina y se acerquen más a Dios, padre compasivo, dador de vida.

Si alguna persona se incorpora a la novena, ya empezada el día uno de abril, puede seguirla en el día en que la haya encontrado o conocido, y después del día nueve, continuarla por el día primero hasta completarla en el día en que la comenzó.

Lo ideal es hacerla completa y en el orden del día uno al nueve. Pero si se hace en otro orden o no se reza completa, de todas formas Dios ve el corazón, y sabe de nuestras necesidades. No se trata de un rezo mágico con efecto automático en razón de nuestros merecimientos. Dios es padre o madre, no una ley implacable. 

En esta novena, pedimos con toda fe que nuestros hermanos recobren su salud integral, de cuerpo y alma, para su contento y felicidad de sus familiares y amigos. Suplicamos que la bendición de Dios alcance no solo a las personas sanadas, sino también a sus familias con motivo de esta contingencia. Así ha sucedido con frecuencia y está sucediendo en muchos casos para alegría nuestra y gloria de Dios.

Pero sea cual sea el resultado de nuestras súplicas, nos contentamos siempre y alabamos a Dios porque él lo dispone todo para nuestro bien y para alabanza de su gloria. Él sabe mejor que nadie lo que nos conviene, en este mundo pasajero y en la vida eterna. Lo mejor será lo que Dios disponga en sus designios. Por eso, la oración siempre debe proporcionarnos una paz gratificante y consoladora. 

Porque lo nuestro es pedir, orar con toda insistencia, conversar con nuestro Dios y Señor, incluso insistirle una y otra vez como si todo dependiera de nosotros; y a la vez, tratar de encontrar en todo lo que suceda la voluntad de Dios, que siempre, siempre busca lo mejor para nosotros, no sólo mientras peregrinamos por este mundo terreno, sino sobre todo cuando seamos llamados a la vida eterna y sin fin. 

¿Y los enfermos que ya han muerto y que quizás no supimos ayudarles o no pudimos hacerlo debidamente? Rezaremos también por ellos porque para Dios todos los tiempos son presentes. Podemos y debemos orar por ellos, pensando en lo que sufrieron en esta vida, y la agonía que tuvieron, previa a su encuentro definitivo con Dios. Él escuchará nuestra oración y dará el descanso eterno a nuestros difuntos, y a nosotros el consuelo, la reconciliación y la paz del corazón. 

Para conocer algo más a san Ezequiel y motivarnos en la oración, reproducimos algunos rasgos biográficos con dos milagros obrados por san Ezequiel, y finalmente ofrecemos una novena breve.

Datos biográficos

San Ezequiel Moreno nació en Alfaro, La Rioja, España, en 1848. Profesó en la Orden de Agustinos Recoletos y terminó los estudios eclesiásticos en Filipinas. Se ordenó sacerdote en 1871 y ejerció allí el ministerio durante quince años.

Volvió a España, y a los tres años pasó a Colombia como superior en 1889. Renovó las comunidades religiosas. Trabajó varios años en Bogotá y restauró las misiones de Casanare, de las que fue nombrado primer Vicario y Obispo.

En 1896 se le confió la diócesis de Pasto. Aquejado por un cáncer al paladar viaja a España en diciembre de l905. En Madrid se somete a dos operaciones, en febrero y marzo de 1906. Sin poder atajar el mal, en mayo se retira al convento de Monteagudo, Navarra, donde fallece el 19 de agosto del mismo año.

Fue beatificado en noviembre de 1975, en Roma, y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 11 de octubre de 1992 en Santo Domingo, República Dominicana, dentro de las celebraciones de los 500 años de la Evangelización de América.

Se destacó toda su vida por la observancia religiosa, el apostolado con los enfermos, su espíritu misionero, la dirección espiritual y por su generosidad con los pobres. Su fiesta se celebra el 19 de agosto.

Milagros aprobados en Roma

Pasto, Colombia: Carmela Jurado, hallándose en estado casi agónico con cáncer en la garganta y el paladar, se curó repentinamente en la noche del 11 de febrero de 1947, por intercesión del obispo Ezequiel Moreno. Este hecho portentoso sirvió para la beatificación.

Buesaco, Nariño, Colombia: María de Jesús Ñáñez, operada de cáncer en la pierna derecha y con metástasis en el seno izquierdo, se curó también milagrosamente en la noche del 18 de julio de 1986, por intercesión de san Ezequiel. La aprobación de este nuevo milagro dio paso a la canonización.

Estos dos milagros son los que avalan a san Ezequiel como ejemplo e intercesor en toda la Iglesia y para siempre. Por eso, podemos y debemos recurrir a Dios, a través de los santos y en particular de nuestro protector, para que siga realizando milagros de salud física y espiritual en favor de sus hijos que así lo imploren, porque Dios quiere que todos tengamos vida en abundancia por su Hijo Jesucristo, nuestro salvador. 

Con esa fe y convicción recurrimos a san Ezequiel para que Dios siga multiplicando su gracia y bendiciones para bienestar físico y espiritual de sus hijos en toda la Iglesia y en todos los tiempos. Amén. 

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DÍA QUINTO, 23 de abril de 2020

«Sólo en la voluntad divina se puede encontrar el verdadero gozo»

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San Ezequiel Moreno, agustino recoleto.

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ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte. Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor.

Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena: muy especialmente la salud física y espiritual de los enfermos del coronavirus que te encomiendo con toda mi alma, cuyos nombres pronuncio en tu presencia, N. y N…

Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, a los que sufren de cáncer, que también padeció san Ezequiel; y en particular a los enfermos terminales, para que la Virgen María nuestra Madre, su esposo san José, y tus santos ángeles los asistan en su agonía.

Prestándoles nuestra voz y nuestra fe, y en su nombre rezamos con devoción y amor esta jaculatoria: “Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía”. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.

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DÍA 5º.-

La perfección cristiana consiste en cumplir siempre la voluntad de Dios. San Ezequiel llegó a tan elevada santidad porque se propuso, con estricta fidelidad, hacer lo que Dios quería, aunque le costara grandes sacrificios.

Providencialmente en el rezo de la primera novena este día se celebraba el Domingo de Ramos. La oración colecta de la misa nos ayuda a comprender la vida santa de Jesús, sumiso a su Padre hasta la muerte y muerte de cruz; y también la santidad de san Ezequiel. Dice así: 

“Dios todopoderoso y eterno, tú quisiste que nuestro salvador se hiciese hombre y muriese en la cruz, para mostrar al género humano el ejemplo de una vida sumisa a tu voluntad; concédenos que las enseñanzas de su pasión nos sirvan de testimonio, y que un día participemos en su gloriosa resurrección”. Por nuestro Señor Jesucristo.

(Pausa de reflexión y oración)

Concédenos, Señor, aceptar con toda generosidad los designios de tu voluntad santísima y confiar siempre en tu protección amorosa y fiel, que todo lo dispone para nuestro bien. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en esta novena: Sobre todo, la curación física y espiritual de los enfermos del coronavirus)

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre y Señor nuestro: la oración devota y confiada, y la certeza de la intercesión de san Ezequiel, protector de los enfermos, son para mí un remanso de paz y de consuelo en estas penas y preocupaciones que me afligen por esta pandemia.

Tú, que eres el único bueno y compasivo, atiende a mis ruegos por los hermanos enfermos, tus hijos preferidos, aquejados del coronavirus. Tú sabes cuánto los queremos sus familiares y amigos, y cuánto los necesitan en el hogar. Ten piedad de nosotros, Señor, y dales a nuestros enfermos, por la intercesión de san Ezequiel, la salud de alma y cuerpo que ellos también esperan y desean.

Finalmente, te ruego que el ejemplo de san Ezequiel me estimule siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección amorosa. Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

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Salmo 23: El Señor es mi Pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.

Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. 

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. 

(Recomendado para inspirar la confianza sosegada en la protección del Señor y en su auxilio oportuno)


Por los enfermos del coronavirus: Petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno. Novena 3

abril 21, 2020

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San Ezequiel, agustino recoleto y pastor de almas.

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Por los enfermos del coronavirus: Petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno.

Novena a san Ezequiel, protector de los enfermos. Día 3, 21 de abril

Apreciados lectores, dado el hecho de que el coronavirus sigue propagándose por muchos países, me ha parecido conveniente ofrecer de nuevo la Novena a san Ezequiel Moreno para los enfermos y sus familiares, y también devotos. 

Ya rezamos esta novena los nueve primeros días de abril, pero, como resulta que todos los 19 de mes de alguna forma los dedicamos a recordar a San Ezequiel, me pareció bien comenzar anteayer 19 el rezo de una segunda novena por los enfermos de coronavirus, hasta el día 27 del corriente.

¿Por qué recordamos a san Ezequiel todos los19 de mes? Pues porque el 19 de agosto de 1.906, murió este Santo en Monteagudo, Navarra, España, víctima de un cáncer en las fosas nasales y en la garganta. Allá se conserva y se venera su sepulcro con su cuerpo incorrupto. El convento de Monteagudo es como el santuario de san Ezequiel. 

Bien, pues a continuación reproduzco el esquema-guión de la Novena ya publicada que rezamos del 1 al 9 de del presente mes. He aquí el texto.  

La preocupación y atención esmerada a los enfermos es una práctica

La preocupación y atención esmerada a los enfermos es una práctica constante de la Iglesia. La comunidad cristiana debe orar por los enfermos intercediendo por su salud integral ante Dios, el único compasivo. Y también implorando la protección de los santos, en particular la de aquellos que han sido especialmente cercanos a los enfermos.

Con motivo de la pandemia del coronavirus que nos aflige con tanta virulencia, me ha parecido oportuno recurrir a una personalidad que murió hace un siglo y que destacó por su caridad hacia los enfermos: San Ezequiel Moreno, agustino recoleto. Además de ejemplo para nosotros, es implorada en la Iglesia su intercesión a favor de los enfermos, en particular a favor de los que sufren de cáncer. Para ellos es singular protector y ejemplo.

Dada la piedad que san Ezequiel suscita en muchas personas y las gracias de consolación y de curación física y espiritual que esos devotos agradecen a Dios como alcanzadas por su intercesión, me atrevo a presentarlo también como valedor ante Dios en favor de los enfermos de la pandemia del coronavirus.

Me pareció providencial rezar del 1 al 9 de abril una novena a san Ezequiel, y ahora otra del 19 al 27, por los afectados del coronavirus que están en cuarentena u hospitalizados, para que recuperen la salud física, y sean iluminados por la gracia divina y se acerquen más a Dios, padre compasivo, dador de vida.

Pedimos con toda fe que nuestros hermanos recobren su salud integral para su contento y felicidad de sus familiares y amigos. Que la bendición de Dios alcance no solo a los curados sino a sus familias con motivo de esta contingencia. Así está sucediendo en muchos casos para alegría nuestra y gloria de dios.

¿Y los enfermos que ya han muerto y que quizás no supimos ayudarles o no pudimos hacerlo debidamente? Rezaremos también por ellos porque para Dios todos los tiempos son presentes. Podemos orar por ellos, pensando en lo que sufrieron, y la agonía que tuvieron, previa a su encuentro definitivo con Dios. Él escuchará nuestra oración y dará el descanso eterno a nuestros difuntos, y a nosotros el consuelo, la reconciliación y la paz del corazón.

Para conocer algo más a san Ezequiel y motivarnos en la oración, reproducimos algunos rasgos biográficos con dos milagros obrados por san Ezequiel, y finalmente ofrecemos una novena breve.

Datos biográficos

San Ezequiel Moreno nació en Alfaro, La Rioja, España, en 1848. Profesó en la Orden de Agustinos Recoletos y terminó los estudios eclesiásticos en Filipinas. Se ordenó sacerdote en 1871 y ejerció allí el ministerio durante quince años.

Volvió a España, y a los tres años pasó a Colombia como superior en 1889. Renovó las comunidades religiosas. Trabajó varios años en Bogotá y restauró las misiones de Casanare, de las que fue nombrado primer Vicario y Obispo.

En 1896 se le confió la diócesis de Pasto. Aquejado por un cáncer al paladar viaja a España en diciembre de l905. En Madrid se somete a dos operaciones, en febrero y marzo de 1906. Sin poder atajar el mal, en mayo se retira al convento de Monteagudo, Navarra, donde fallece el 19 de agosto del mismo año.

Fue beatificado en noviembre de 1975, en Roma, y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 11 de octubre de 1992 en Santo Domingo, República Dominicana, dentro de las celebraciones de los 500 años de la Evangelización de América.

Se destacó toda su vida por la observancia religiosa, el apostolado con los enfermos, su espíritu misionero, la dirección espiritual y por su generosidad con los pobres. Su fiesta se celebra el 19 de agosto.

Milagros aprobados en Roma

Pasto, Colombia: Carmela Jurado, hallándose en estado casi agónico con cáncer en la garganta y el paladar, se curó repentinamente en la noche del 11 de febrero de 1947, por intercesión del obispo Ezequiel Moreno. Este hecho portentoso sirvió para la beatificación.

Buesaco, Nariño, Colombia: María de Jesús Ñáñez, operada de cáncer en la pierna derecha y con metástasis en el seno izquierdo, se curó también milagrosamente en la noche del 18 de julio de 1986, por intercesión de san Ezequiel. La aprobación de este nuevo milagro dio paso a la canonización.

Estos dos milagros son los que avalan a san Ezequiel como ejemplo e intercesor en toda la Iglesia y para siempre. Por eso, podemos y debemos recurrir a Dios, a través de los santos y en particular de nuestro protector, para que siga realizando milagros de salud física y espiritual en favor de sus hijos que así lo imploren, porque Dios quiere que todos tengamos vida en abundancia por su Hijo Jesucristo, nuestro salvador.

Con esa fe y convicción recurrimos a san Ezequiel para que Dios siga multiplicando su gracia y bendiciones para bienestar físico y espiritual de sus hijos en toda la Iglesia y en todos los tiempos. Amén.

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DÍA TERCERO, 21 de abril de 2020

«Dios me dio un don inapreciable al llamarme a la vida religiosa»

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ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte. Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor.

Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena: muy especialmente la salud física y espiritual de los enfermos del coronavirus que te encomiendo con toda mi alma, cuyos nombres pronuncio en tu presencia, N. y N…

Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, a los que sufren de cáncer, que también padeció san Ezequiel; y en particular a los enfermos terminales, para que la Virgen María nuestra Madre, su esposo san José, y tus santos ángeles los asistan en su agonía y les alcancen de Dios una santa muerte. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.

DÍA 3º.-

Ordenado sacerdote y después obispo, san Ezequiel se consagró con todas sus fuerzas al ministerio sagrado: predicación del Evangelio, asistencia al confesionario y dirección espiritual, visita a los enfermos y atención a los más necesitados. A imitación de san Agustín, pastor de almas, destacó por su entrega al cuidado y orientación pastoral de los fieles.

(Pausa de reflexión y oración)

Te pedimos, Señor, en este día por las vocaciones religiosas y sacerdotales. Suscita operarios para tu viña, dales la perseverancia y bendice su apostolado con frutos de santidad en tu Iglesia. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en esta novena: Sobre todo, la curación física y espiritual de los enfermos del coronavirus).

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre y Señor nuestro: la oración devota y confiada, y la certeza de la intercesión de san Ezequiel, protector de los enfermos, son para mí un remanso de paz y de consuelo en estas penas y preocupaciones que me afligen por esta pandemia.

Tú, que eres el único bueno y compasivo, atiende a mis ruegos por los hermanos enfermos, tus hijos preferidos, aquejados del coronavirus. Tú sabes cuánto los queremos sus familiares y amigos, y cuánto los necesitan en el hogar. Ten piedad de nosotros, Señor, y dales a nuestros enfermos, por la intercesión de san Ezequiel, la salud de alma y cuerpo que ellos también esperan y desean.

Finalmente, te ruego que el ejemplo de san Ezequiel me estimule siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección amorosa. Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

 


Por los enfermos del coronavirus: Petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno. Novena 6

abril 6, 2020

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San Ezequiel, agustino recoleto y pastor de almas.

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Por los enfermos del coronavirus: petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno oar.

Novena a san Ezequiel, protector de los enfermos. Día 6. 

La preocupación y atención esmerada a los enfermos es una práctica constante de la Iglesia. La comunidad cristiana debe orar por los enfermos intercediendo por su salud integral ante Dios, el único compasivo. Y también implorando la protección de los santos, en particular la de aquellos que han sido especialmente cercanos a los enfermos.

Con motivo de la pandemia del coronavirus que nos aflige con tanta virulencia, me ha parecido oportuno recurrir a una personalidad que murió hace un siglo y que destacó por su caridad hacia los enfermos: San Ezequiel Moreno, agustino recoleto. Además de ejemplo para nosotros, es implorada en la Iglesia su intercesión a favor de los enfermos, en particular a favor de los que sufren de cáncer. Para ellos es singular protector y ejemplo.

Dada la piedad que san Ezequiel suscita en muchas personas y las gracias de consolación, conversión, y de curación física y espiritual que esos devotos agradecen a Dios como alcanzadas por su intercesión, me atrevo a presentarlo también como valedor ante Dios en favor de los enfermos de la pandemia del coronavirus. 

Me ha parecido providencial rezar, del 1 al 9 de abril, una novena a san Ezequiel por los afectados del coronavirus que están en cuarentena u hospitalizados, para que recuperen la salud física, si es la disposición de Dios, sean consolados por la gracia divina y se acerquen más a Dios, padre compasivo, dador de vida.

Si alguna persona se incorpora a la novena, ya empezada el día uno de abril, puede seguirla en el día en que la haya encontrado o conocido, y después del día nueve, continuarla por el día primero hasta completarla en el día en que la comenzó.

Lo ideal es hacerla completa y en el orden del día uno al nueve. Pero si se hace en otro orden o no se reza completa, de todas formas Dios ve el corazón, y sabe de nuestras necesidades. No se trata de un rezo mágico con efecto automático en razón de nuestros merecimientos. Dios es padre o madre, no una ley implacable. 

En esta novena, pedimos con toda fe que nuestros hermanos recobren su salud integral, de cuerpo y alma, para su contento y felicidad de sus familiares y amigos. Suplicamos que la bendición de Dios alcance no solo a las personas sanadas, sino también a sus familias con motivo de esta contingencia. Así ha sucedido con frecuencia y está sucediendo en muchos casos para alegría nuestra y gloria de Dios.

Pero sea cual sea el resultado de nuestras súplicas, nos contentamos siempre y alabamos a Dios porque él lo dispone todo para nuestro bien y para alabanza de su gloria. Él sabe mejor que nadie lo que nos conviene, en este mundo pasajero y en la vida eterna. Lo mejor será lo que Dios disponga en sus designios. Por eso, la oración siempre debe proporcionarnos una paz gratificante y consoladora. 

Pero lo nuestro es pedir, orar con toda insistencia, conversar con nuestro Dios y Señor, como si todo dependiera de nosotros; y a la vez, tratar de encontrar en todo lo que suceda la voluntad de Dios, que siempre, siempre busca lo mejor para nosotros, no sólo mientras peregrinamos por este mundo terreno, sino sobre todo cuando seamos llamados a la vida eterna y sin fin. 

¿Y los enfermos que ya han muerto y que quizás no supimos ayudarles o no pudimos hacerlo debidamente? Rezaremos también por ellos porque para Dios todos los tiempos son presentes. Podemos y debemos orar por ellos, pensando en lo que sufrieron en esta vida, y la agonía que tuvieron, previa a su encuentro definitivo con Dios. Él escuchará nuestra oración y dará el descanso eterno a nuestros difuntos, y a nosotros el consuelo, la reconciliación y la paz del corazón. 

Para conocer algo más a san Ezequiel y motivarnos en la oración, reproducimos algunos rasgos biográficos con dos milagros obrados por san Ezequiel, y finalmente ofrecemos una novena breve.

Datos biográficos

San Ezequiel Moreno nació en Alfaro, La Rioja, España, en 1848. Profesó en la Orden de Agustinos Recoletos y terminó los estudios eclesiásticos en Filipinas. Se ordenó sacerdote en 1871 y ejerció allí el ministerio durante quince años.

Volvió a España, y a los tres años pasó a Colombia como superior en 1889. Renovó las comunidades religiosas. Trabajó varios años en Bogotá y restauró las misiones de Casanare, de las que fue nombrado primer Vicario y Obispo.

En 1896 se le confió la diócesis de Pasto. Aquejado por un cáncer al paladar viaja a España en diciembre de l905. En Madrid se somete a dos operaciones, en febrero y marzo de 1906. Sin poder atajar el mal, en mayo se retira al convento de Monteagudo, Navarra, donde fallece el 19 de agosto del mismo año.

Fue beatificado en noviembre de 1975, en Roma, y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 11 de octubre de 1992 en Santo Domingo, República Dominicana, dentro de las celebraciones de los 500 años de la Evangelización de América.

Se destacó toda su vida por la observancia religiosa, el apostolado con los enfermos, su espíritu misionero, la dirección espiritual y por su generosidad con los pobres. Su fiesta se celebra el 19 de agosto.

Milagros aprobados en Roma

Pasto, Colombia: Carmela Jurado, hallándose en estado casi agónico con cáncer en la garganta y el paladar, se curó repentinamente en la noche del 11 de febrero de 1947, por intercesión del obispo Ezequiel Moreno. Este hecho portentoso sirvió para la beatificación.

Buesaco, Nariño, Colombia: María de Jesús Ñáñez, operada de cáncer en la pierna derecha y con metástasis en el seno izquierdo, se curó también milagrosamente en la noche del 18 de julio de 1986, por intercesión de san Ezequiel. La aprobación de este nuevo milagro dio paso a la canonización.

Estos dos milagros son los que avalan a san Ezequiel como ejemplo e intercesor en toda la Iglesia y para siempre. Por eso, podemos y debemos recurrir a Dios, a través de los santos y en particular de nuestro protector, para que siga realizando milagros de salud física y espiritual en favor de sus hijos que así lo imploren, porque Dios quiere que todos tengamos vida en abundancia por su Hijo Jesucristo, nuestro salvador. 

Con esa fe y convicción recurrimos a san Ezequiel para que Dios siga multiplicando su gracia y bendiciones para bienestar físico y espiritual de sus hijos en toda la Iglesia y en todos los tiempos. Porque su misericordia es infinita y su poder no tiene medida en favor de los hombres: Para alabanza de su gloria. Amén. 

 

DÍA SEXTO, 6 de abril de 2020

«Buscad gente que pida mucho al Señor y le fuerce con sus oraciones»

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San Ezequiel Moreno


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte. Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor.

Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena: muy especialmente la salud física y espiritual de los enfermos del coronavirus que te encomiendo con toda mi alma, cuyos nombres pronuncio en tu presencia, N. y N…

Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, a los que sufren de cáncer, que también padeció san Ezequiel; y en particular a los enfermos terminales, para que la Virgen María nuestra Madre, su esposo san José, y tus santos ángeles los asistan en su agonía.

Prestándoles nuestra voz y nuestra fe, y en su nombre rezamos con devoción y amor esta jaculatoria: “Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía”. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.


DÍA 6º.-

Una de las cosas más recomendadas por Jesús es la oración. Él nos dio ejemplo y nos invitó a practicarla con perseverancia, sin desmayar, como hacía la viuda ante el juez injusto.

El P. Ezequiel dedicaba cada día largas horas a la oración, especialmente ante el Santísimo Sacramento. De ahí brotaban su caridad ardiente, su celo apostólico incansable, su austeridad de vida, su sabiduría espiritual y su fortaleza para practicar el bien.

(Pausa de reflexión y oración)

Padre nuestro, muéstranos hoy a Jesús enseñándonos a orar y haz que podamos imitarlo con nuestras acciones y nuestros sentimientos. Que siguiendo a Jesús y con la ayuda de san Ezequiel, podamos acercarnos siempre a ti con toda confianza y agradecimiento. Danos la gracia de una oración perseverante que fecunde la vida y la renovación constante de la Iglesia. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en esta novena: Sobre todo, la curación física y espiritual de los enfermos del coronavirus)


Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre y Señor nuestro: la oración devota y confiada, y la certeza de la intercesión de san Ezequiel, protector de los enfermos, son para mí un remanso de paz y de consuelo en estas penas y preocupaciones que me afligen por esta pandemia.

Tú, que eres el único bueno y compasivo, atiende a mis ruegos por los hermanos enfermos, tus hijos preferidos, aquejados del coronavirus. Tú sabes cuánto los queremos sus familiares y amigos, y cuánto los necesitan en el hogar. Ten piedad de nosotros, Señor, y dales a nuestros enfermos, por la intercesión de san Ezequiel, la salud de alma y cuerpo que ellos también esperan y desean.

Finalmente, te ruego que el ejemplo de san Ezequiel me estimule siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección amorosa. Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

 

Salmo 23 (22): El Señor es mi Pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar.

Me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. 

Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. 

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. 

(Recomendado para inspirar la confianza sosegada en la protección del Señor y en su auxilio oportuno)


El maná de cada día, 16.8.19

agosto 16, 2019

Viernes de la 19ª semana del Tiempo Ordinario

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SÉPTIMO día de la Novena a San Ezequiel Moreno, agustino recoleto, cuya fiesta se celebra el 19 de éste. La encuentras al final de esta entrada o artículo. Además de unirnos a todos los devotos de San Ezequiel, le confiamos a Dios, por su intercesión, todas las peticiones de salud y de gracias que recibimos en este blog, con mucha frecuencia. Dios se glorifique en esta novena. San Ezequiel, ruega por nosotros.

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Lo que Dios unió no lo separe el hombre

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PRIMERA LECTURA: Josué 24, 1-13

En aquellos días, Josué reunió a las tribus de Israel en Siquén. Convocó a los ancianos de Israel, a los cabezas de familia, jueces y alguaciles, y se presentaron ante el Señor.

Josué habló al pueblo: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “Al otro lado del río Éufrates vivieron antaño vuestros padres, Teraj, padre de Abrahán y de Najor, sirviendo a otros dioses.

Tomé a Abrahán, vuestro padre, del otro lado del río, lo conduje por todo el país de Canaán y multipliqué su descendencia dándole a Isaac. A Isaac le di Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto.

Envié a Moisés y Aarón para castigar a Egipto con los portentos que hice, y después os saqué de allí. Saqué de Egipto a vuestros padres; y llegasteis al mar. Los egipcios persiguieron a vuestros padres con caballería y carros hasta el mar Rojo.

Pero gritaron al Señor, y él puso una nube oscura entre vosotros y los egipcios; después desplomó sobre ellos el mar, anegándolos. Vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después vivisteis en el desierto muchos años. Os llevé al país de los amorreos, que vivían en Transjordania; os atacaron, y os los entregué.

Tomasteis posesión de sus tierras, y yo los exterminé ante vosotros. Entonces Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, atacó a Israel; mandó llamar a Balaán, hijo de Beor, para que os maldijera; pero yo no quise oír a Balaán, que no tuvo más remedio que bendeciros, y os libré de sus manos.

Pasasteis el Jordán y llegasteis a Jericó. Los jefes de Jericó os atacaron: los amorreos, fereceos, cananeos, hititas, guirgaseos, heveos y jebuseos; pero yo os los entregué; sembré el pánico ante vosotros, y expulsasteis a los dos reyes amorreos, no con tu espada ni con tu arco.

Y os di una tierra por la que no habíais sudado, ciudades que no habíais construido, y en las que ahora vivís, viñedos y olivares que no habíais plantado, y de los que ahora coméis.”»



SALMO 135, 1-3.16-18.21-22.24

Porque es eterna su misericordia.

Dad gracias al Señor porque es bueno.

Dad gracias al Dios de los dioses.

Dad gracias al Señor de los señores.

Guió por el desierto a su pueblo.

Él hirió a reyes famosos.

Dio muerte a reyes poderosos.

Les dio su tierra en heredad.

En heredad a Israel, su siervo.

Y nos libró de nuestros opresores.


Aclamación antes del Evangelio: 1 Ts 2, 13

Acoged la palabra de Dios, no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios.


EVANGELIO: Mateo 19, 3-12

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?»

Él les respondió: «¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: “Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.»

Ellos insistieron: «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse?»

Él les contestó: «Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Ahora os digo yo que, si uno se divorcia de su mujer –no hablo de impureza– y se casa con otra, comete adulterio.»

Los discípulos le replicaron: «Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse.»

Pero él les dijo: «No todos pueden con eso, sólo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos. El que pueda con esto, que lo haga.»

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MATRIMONIO Y VIRGINIDAD

P. Francisco Fernández Carvajal
Homilética.org

— El matrimonio, camino vocacional, Dignidad, unidad, indisolubilidad.

— La fecundidad de la virginidad y del celibato apostólico.

— La santa pureza, defensora del amor humano y del divino.

I. El Evangelio de la Misa1 nos presenta a unos fariseos que se acercaron a Jesús para hacerle una pregunta con ánimo de tentarle: ¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo? Era una cuestión que dividía a las diferentes escuelas de interpretación de la Escritura.

El divorcio era comúnmente admitido; la cuestión que plantean aquí a Jesús se refiere a la casuística sobre los motivos. Pero el Señor se sirve de esta pregunta banal para entrar en el problema de fondo: la indisolubilidad.

Cristo, Señor absoluto de toda legislación, restaura el matrimonio a su esencia y dignidad originales, tal como fue concebido por Dios:

¿No habéis leído -les contesta Jesús- que al principio el Creador los hizo varón y hembra, y que dijo: Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne? Así, pues, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unió no lo separe el hombre (…).

El Señor proclamó para siempre la unidad y la indisolubilidad del matrimonio por encima de cualquier consideración humana. Existen muchas razones en favor de la indisolubilidad del vínculo matrimonial: la misma naturaleza del amor conyugal, el bien de los hijos, el bien de la sociedad…

Pero la raíz honda de la indisolubilidad matrimonial está en la misma voluntad del Creador, que así lo hizo: uno e indisoluble. Es tan fuerte este vínculo que se contrae, que solo la muerte puede romperlo.

Con esta imagen gráfica lo explica San Francisco de Sales: «Cuando se pegan dos trozos de madera de abeto formando ensambladura, si la cola es fina, la unión llega a ser tan sólida, que las piezas se romperán por otra parte, pero nunca por el sitio de la juntura»2; así el matrimonio.

Para sacar adelante esa empresa es necesaria la vocación matrimonial, que es un don de Dios3, de tal forma que la vida familiar y los deberes conyugales, la educación de los hijos, el empeño por sacar adelante y mejorar económicamente a la familia, son situaciones que los esposos deben sobrenaturalizar4, viviendo a través de ellas una vida de entrega a Dios; han de tener la persuasión de que Dios provee su asistencia para que puedan cumplir adecuadamente los deberes del estado matrimonial, en el que se han de santificar.

Por la fe y la enseñanza de la Iglesia, los cristianos tenemos un conocimiento más hondo y perfecto de lo que es el matrimonio, de la importancia que tiene la familia para cada hombre, para la Iglesia y para la sociedad.

De aquí nuestra responsabilidad en estos momentos en los que los ataques a esta institución humana y divina no cesan en ningún frente: a través de revistas, de escándalos llamativos a los que se da una especial publicidad, de seriales de televisión que alcanzan a un gran público que poco a poco va deformando su conciencia…

Al dar la doctrina verdadera –la de la ley natural, iluminada por la fe– estamos haciendo un gran bien a toda la sociedad.

Pensemos hoy en nuestra oración si defendemos la familia –especialmente a los miembros más débiles, a los que pueden sufrir más daño– de esas agresiones externas, y si nos esmeramos en vivir delicadamente esas virtudes que son ayuda para todos: el respeto mutuo, el espíritu de servicio, la amabilidad, la comprensión, el optimismo, la alegría que supera los estados de ánimo, las atenciones para con todos pero especialmente para el más necesitado…

II. La doctrina del Señor acerca de la indisolubilidad y dignidad del matrimonio resultó tan chocante a los oídos de todos que hasta sus mismos discípulos le dijeron: Si tal es la condición del hombre respecto a su mujer, no trae cuenta casarse.

Y Jesús proclamó a continuación el valor del celibato y de la virginidad por amor al Reino de los Cielos, la entrega plena a Dios, indiviso corde5, sin la mediación del amor conyugal, que es uno de los dones más preciados de la Iglesia.

Quienes han recibido la llamada a servir a Dios en el matrimonio, se santifican precisamente en el cumplimiento abnegado y fiel de los deberes conyugales, que para ellos se hace camino cierto de unión con Dios. Los que han recibido la vocación al celibato apostólico encuentran en la entrega total a Dios, y a los demás por Dios, la gracia para vivir felices y alcanzar la santidad en medio de sus quehaceres temporales, si allí los buscó y los dejó el Señor: ciudadanos corrientes, con una vocación profesional definida, entregados a Dios y al apostolado, sin límites y sin condicionamientos.

Es una llamada en la que Dios muestra una particular predilección y para la que da unas ayudas muy determinadas. La Iglesia crece así en santidad con la fidelidad de los cristianos, respondiendo a la llamada peculiar que el Señor hizo a cada uno. Entre estas «sobresale el don precioso de la gracia divina, que el Padre concede a algunos (Mt 19, 11; 1 Cor 7, 7) para que con mayor facilidad se puedan entregar solo a Dios en la virginidad o en el celibato»6.

Esta plena entrega a Dios «siempre ha tenido un lugar de honor en la Iglesia, como señal y estímulo de la caridad y como manantial peculiar de espiritual fecundidad en el mundo»7.

La virginidad y el matrimonio son necesarios para el crecimiento de la Iglesia, y ambos suponen una vocación específica de parte del Señor. La virginidad y el celibato no solo no contradicen la dignidad del matrimonio, sino que la presuponen y la confirman. El matrimonio y la virginidad «son dos modos de expresar y de vivir el único misterio de la Alianza de Dios con su pueblo»8.

Y si no se estima la virginidad, no se comprende con toda hondura la dignidad matrimonial; también «cuando la sexualidad humana no se considera un gran valor dado por el Creador, pierde significado la renuncia por el Reino de los Cielos»9. «Quien condena el matrimonio –decía ya San Juan Crisóstomo–, priva también a la virginidad de su gloria; en cambio, quien lo alaba, hace la virginidad más admirable y luminosa»10.

El amor vivido en la virginidad o en un celibato apostólico es el gozo de los hijos de Dios, porque les posibilita de un modo nuevo ver al Señor en este mundo, contemplar Su rostro a través de las criaturas. Es para los cristianos y para los no creyentes un signo luminoso de la pureza de la Iglesia. Lleva consigo una particular juventud interior y una eficacia gozosa en el apostolado.

«Aun habiendo renunciado a la fecundidad física, la persona virgen se hace espiritualmente fecunda, padre y madre de muchos, cooperando a la realización de la familia según el designio de Dios.

»Los esposos cristianos tienen, pues, el derecho de esperar de las personas vírgenes el buen ejemplo y el testimonio de la fidelidad a su vocación hasta la muerte. Así como para los esposos la fidelidad se hace a veces difícil y exige sacrificio, mortificación y renuncia de sí, así también puede ocurrir a las personas vírgenes. La fidelidad de estas incluso ante eventuales pruebas, debe edificar la fidelidad de aquellos»11.

Dios, dice San Ambrosio, «amó tanto a esta virtud, que no quiso venir al mundo sino acompañado de ella, naciendo de Madre virgen»12. Pidamos con frecuencia a Santa María que haya siempre en el mundo personas que respondan a esta llamada concreta del Señor; que sepan ser generosas para entregar al Señor un amor que no comparten con nadie, y que les posibilita el darse sin medida a los demás.

III. Para llevar a cabo la propia vocación es necesario vivir la santa pureza, de acuerdo con las exigencias del propio estado. Dios da las gracias necesarias a quienes han sido llamados en el matrimonio y a quienes les ha pedido el corazón entero, para que sean fieles y vivan esta virtud, que no es la principal, pero sí es indispensable para entrar en la intimidad de Dios.

Puede ocurrir que, en algunos ambientes, esta virtud no esté de moda, y que vivirla con todas sus consecuencias sea, a los ojos de muchos, algo incomprensible o utópico. También los primeros cristianos hubieron de hacer frente a un ambiente hostil y agresivo en este y en otros campos.

Después, los pastores de la Iglesia se vieron obligados a pronunciar palabras como estas de San Juan Crisóstomo, que parecen dirigidas a muchos cristianos de nuestros días: «¿Qué quieres que hagamos? ¿Subirnos al monte y hacernos monjes? Y eso que decís es lo que me hace llorar: que penséis que la modestia y la castidad son propias de los monjes. No. Cristo puso leyes comunes para todos.

Y así, cuando dijo: el que mira a una mujer para desearla (Mt 5, 28), no hablaba con el monje, sino con el hombre de la calle (…). Yo no te prohíbo casarte, ni me opongo a que te diviertas. Solo quiero que se haga con templanza, no con impudor, no con culpas y pecados sin cuento. No pongo por ley que os vayáis a los montes y desiertos, sino que seáis buenos, modestos y castos aun viviendo en medio de las ciudades»13.

¡Qué bien tan grande podemos realizar en el mundo viviendo delicadamente esta santa virtud! Llevaremos a todos los lugares que habitualmente frecuentamos nuestro propio ambiente, con el bonus odor Christi14, el buen aroma de Cristo, que es propio del alma recia que vive la castidad.

A esta virtud acompañan otras, que apenas llaman la atención pero que marcan un modo de comportamiento siempre atractivo. Así son, por ejemplo, los detalles de modestia y de pudor en el vestir, en el aseo, en el deporte; la negativa, clara y sin paliativos, a participar en conversaciones que desdicen de un cristiano y de cualquier persona de bien, el rechazo de espectáculos inmorales, un planteamiento de las vacaciones que evita la ociosidad y el deterioro moral…; y, sobre todo, el ejemplo alegre de la propia vida, el optimismo ante los acontecimientos, el deseo de vivir…

Esta virtud, tan importante en todo apostolado en medio del mundo, es guardiana del Amor, del que a la vez se nutre y en el que encuentra su sentido; protege y defiende tanto el amor divino como el humano. Y si el amor se apaga sería muy difícil, quizá imposible, vivirla, al menos en su verdadera plenitud y juventud.

1 Mt 19, 3-12. — 2 San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota, 3, 38. — 3 Cfr. Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 11. — 4 Cfr. San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 23. — 5 1 Cor 7, 33. —6 Conc. Vat. II, loc. cit., 42. — 7 Ibídem. — 8 Juan Pablo II, Exhor. Apost. Familiaris consortio, 22-XI-1981, 16. — 9 Ibídem. — 10 San Juan Crisóstomo, Tratado sobre la virginidad, 10. — 11 Juan Pablo II,loc. cit. — 12 San Ambrosio, Tratado sobre las vírgenes. 1. — 13 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Evangelio de San Mateo, 7, 7. — 14 2 Cor 2, 15.
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NOVENA A SAN EZEQUIEL MORENO

San Ezequiel Moreno, agustino recoleto



ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte. Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor.

Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena. Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, en particular a los terminales y a los que sufren de cáncer. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.


DÍA 7º.- La devoción a la Santísima Virgen es garantía de vida cristiana y de salvación. San Ezequiel profesó un entrañable amor a la Madre de Dios desde su infancia y se constituyó en su apóstol apasionado. (Pausa de reflexión y oración)

Te pedimos, Señor Jesús, nos concedas una delicada piedad hacia tu querida Madre y Madre nuestra, para que la podamos imitar de corazón hasta cantar junto a ella tus alabanzas en la vida eterna. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.- Amén.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en la novena)


Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre nuestro: la oración confiada y la certeza de la intercesión de san Ezequiel son para mí un remanso de paz y de consuelo en mis penas y trabajos. Haz que sus ejemplos me estimulen siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección bondadosa.

Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.


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El maná de cada día, 15.8.19

agosto 15, 2019

La Asunción de la Virgen María

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Sexto día de la Novena a San Ezequiel Moreno, agustino recoleto, cuya fiesta se celebra el 19 de éste. La encuentras al final de esta entrada o artículo. Además de unirnos a todos los devotos de San Ezequiel, le confiamos a Dios, por su intercesión, todas las peticiones de salud y de gracias que recibimos en este blog, con mucha frecuencia. Dios se glorifique en esta novena. San Ezequiel, ruega por nosotros.
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Elevada a los cielos en cuerpo y alma

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Antífona de entrada: Ap 12, 1

Apareció una figura portentosa en el cielo: una mujer vestida del sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas.


Oración Colecta

Dios todopoderoso y eterno, que has elevado en cuerpo y alma a los cielos a la inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo, concédenos, te rogamos, que, aspirando siempre a las realidades divinas, lleguemos a participar con ella de su misma gloria en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Apocalipsis 11, 19a;12,1.3-6a.10ab

Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de su alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas.

Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera.

Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios.

Se oyó una gran voz en el cielo: «Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo.»


SALMO 44, 10bc.11-12ab.16

De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.

Hijas de reyes salen a tu encuentro, de pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.

Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu señor.

Las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real.


SEGUNDA LECTURA: 1 Corintios 15, 20-27a

Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida.

Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.

Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies.


Aclamación antes del Evangelio

De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.


EVANGELIO: Lucas 1, 39-56

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre.

Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia –como lo había prometido a nuestros padres– en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.


Antífona de comunión: Lc 1, 48-49

Me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí.

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TU CUERPO ES SANTO Y SOBREMANERA GLORIOSO

Constitución apostólica Munificentíssimus Deus del papa Pío XII

Los santos Padres y grandes doctores, en las homilías y disertaciones dirigidas al pueblo en la fiesta de la Asunción de la Madre de Dios, hablan de este hecho como de algo ya conocido y aceptado por los fieles y lo explican con toda precisión, procurando, sobre todo, hacerles comprender que lo que se conmemora en esta festividad es no sólo el hecho de que el cuerpo sin vida de la Virgen María no estuvo sujeto a la corrupción, sino también su triunfo sobre la muerte y su glorificación en el cielo, a imitación de su Hijo único Jesucristo.

Y, así, san Juan Damasceno, el más ilustre transmisor de esta tradición, comparando la asunción de la santa Madre de Dios con sus demás dotes y privilegios, afirma, con elocuencia vehemente:

«Convenía que aquella que en el parto había conservado intacta su virginidad conservara su cuerpo también después de la muerte libre de la corruptibilidad. Convenía que aquella que había llevado al Creador como un niño en su seno tuviera después su mansión en el cielo. Convenía que la esposa que el Padre había desposado habitara en el tálamo celestial.

Convenía que aquella que había visto a su Hijo en la cruz y cuya alma había sido atravesada por la espada del dolor, del que se había visto libre en el momento del parto, lo contemplara sentado a la derecha del Padre. Convenía que la Madre de Dios poseyera lo mismo que su Hijo y que fuera venerada por toda criatura como Madre y esclava de Dios».

Según el punto de vista de san Germán de Constantinopla, el cuerpo de la Virgen María, la Madre de Dios, se mantuvo incorrupto y fue llevado al cielo, porque así lo pedía no sólo el hecho de su maternidad divina, sino también la peculiar santidad de su cuerpo virginal:

«Tú, según está escrito, te muestras con belleza; y tu cuerpo virginal es todo él santo, todo él casto, todo él morada de Dios, todo lo cual hace que esté exento de disolverse y convertirse en polvo, y que, sin perder su condición humana, sea transformado en cuerpo celestial incorruptible, lleno de vida y sobremanera glorioso, incólume y partícipe de la vida perfecta».

Otro antiquísimo escritor afirma:

«La gloriosísima Madre de Cristo, nuestro Dios y salvador, dador de la vida y de la inmortalidad, por él es vivificada, con un cuerpo semejante al suyo en la incorruptibilidad, ya que él la hizo salir del sepulcro y la elevó hacia sí mismo, del modo que él solo conoce».

Todos estos argumentos y consideraciones de los santos Padres se apoyan, como en su último fundamento, en la sagrada Escritura; ella, en efecto, nos hace ver a la santa Madre de Dios unida estrechamente a su Hijo divino y solidaria siempre de su destino.

Y, sobre todo, hay que tener en cuenta que, ya desde el siglo segundo, los santos Padres presentan a la Virgen María como la nueva Eva asociada al nuevo Adán, íntimamente unida a él, aunque de modo subordinado, en la lucha contra el enemigo infernal, lucha que, como se anuncia en el protoevangelio, había de desembocar en una victoria absoluta sobre el pecado y la muerte, dos realidades inseparables en los escritos del Apóstol de los gentiles.

Por lo cual, así como la gloriosa resurrección de Cristo fue la parte esencial y el último trofeo de esta victoria, así también la participación que tuvo la santísima Virgen en esta lucha de su Hijo había de concluir con la glorificación de su cuerpo virginal, ya que, como dice el mismo Apóstol: Cuando esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra escrita: «La muerte ha sido absorbida en la victoria».

Por todo ello, la augusta Madre de Dios, unida a Jesucristo de modo arcano, desde toda la eternidad, por un mismo y único decreto de predestinación, inmaculada en su concepción, virgen integérrima en su divina maternidad, asociada generosamente a la obra del divino Redentor, que obtuvo un pleno triunfo sobre el pecado y sus consecuencias, alcanzó finalmente, como suprema coronación de todos sus privilegios, el ser preservada inmune de la corrupción del sepulcro y, a imitación de su Hijo, vencida la muerte, ser llevada en cuerpo y alma a la gloria celestial, para resplandecer allí como reina a la derecha de su Hijo, el rey inmortal de los siglos (AAS 42, 1950, 760-762.767-769).
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NOVENA A SAN EZEQUIEL MORENO

San Ezequiel Moreno, agustino recoleto




ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte. Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor.

Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena. Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, en particular a los terminales y a los que sufren de cáncer. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.


DÍA 6º.- Una de las cosas más recomendadas por Jesús es la oración. Él nos dio ejemplo y nos invitó a practicarla con perseverancia. El P. Ezequiel dedicaba cada día largas horas a la oración, especialmente ante el Santísimo Sacramento. De ahí brotaban su caridad ardiente, su celo, su austeridad de vida, su sabiduría espiritual y su fortaleza para practicar el bien. (Pausa de reflexión y oración)

Padre nuestro, muéstranos hoy a Jesús enseñándonos a orar y haz que podamos imitarlo con nuestras acciones y nuestros sentimientos. Que siguiendo a Jesús y con la ayuda de san Ezequiel, podamos acercarnos siempre a ti con toda confianza y agradecimiento. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en la novena)


Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre nuestro: la oración confiada y la certeza de la intercesión de san Ezequiel son para mí un remanso de paz y de consuelo en mis penas y trabajos. Haz que sus ejemplos me estimulen siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección bondadosa.

Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.
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El maná de cada día, 14.8.19

agosto 14, 2019

Miércoles de la 19ª semana del Tiempo Ordinario

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QUINTO día de la Novena a San Ezequiel Moreno, agustino recoleto, cuya fiesta se celebra el 19 de éste. La encuentras al final de esta entrada o artículo. Además de unirnos a todos los devotos de San Ezequiel, le confiamos a Dios, por su intercesión, todas las peticiones de salud y de gracias que recibimos en este blog, con mucha frecuencia. Dios se glorifique en esta novena. San Ezequiel, ruega por nosotros.
Miércoles de la 19ª semana del Tiempo Ordinario

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Si te escucha, habrás ganado un hermano



PRIMERA LECTURA: Deuteronomio 34, 1-12

En aquellos días, Moisés subió de la estepa de Moab al monte Nebo, a la cima del Fasga, que mira a Jericó; y el Señor le mostró toda la tierra: Galaad hasta Dan, el territorio de Neftall, de Efraín y de Manasés, el de Judá hasta el mar occidental, el Negueb y la comarca del valle de Jericó, la ciudad de las palmeras, hasta Soar; y le dijo:

«Ésta es la tierra que prometí a Abrahán, a Isaac y a Jacob, diciéndoles: “Se la daré a tu descendencia.” Te la he hecho ver con tus propios ojos, pero no entrarás en ella.»

Y allí murió Moisés, siervo del Señor, en Moab, como había dicho el Señor. Lo enterraron en el valle de Moab, frente a Bet Fegor; y hasta el dia de hoy nadie ha conocido el lugar de su tumba.

Moisés murió a la edad de ciento veinte años; no había perdido vista ni había decaído su vigor.

Los israelitas lloraron a Moisés en la estepa de Moab treinta días, hasta que terminó el tiempo del duelo por Moisés.

Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés le había impuesto las manos; los israelitas le obedecieron e hicieron lo que el Señor había mandado a Moisés.

Pero ya no surgió en Israel otro profeta como Moisés, con quien el Señor trataba cara a cara; ni semejante a él en los signos y prodigios que el Señor le envió a hacer en Egipto contra el Faraón, su corte y su país; ni en la mano poderosa, en los terribles portentos que obró Moisés en presencia de todo Israel.

SALMO 65, 1-3a.5.8.16-17

Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida.

Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria. Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!»

Venid a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres. Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, haced resonar sus alabanzas.

Fieles de Dios, venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo: a él gritó mi boca y lo ensalzó mi lengua.


Aclamación antes del Evangelio: 2 Co 5, 19

Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.


EVANGELIO: Mateo 18, 15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-«Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano.

Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»


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SI TU HERMANO LLEGA A PECAR…

P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

En el Evangelio leemos: “En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: ‘Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado un hermano'”.

Jesús habla de toda culpa; no restringe el campo sólo a la que se comete contra nosotros. En este último caso de hecho es prácticamente imposible distinguir si lo que nos mueve es el celo por la verdad o nuestro amor propio herido. En cualquier caso, sería más una autodefensa que una corrección fraterna.

Cuando la falta es contra nosotros, el primer deber no es la corrección, sino el perdón.

¿Por qué dice Jesús: “repréndele a solas”? Ante todo por respeto al buen nombre del hermano, a su dignidad. Lo peor sería pretender corregir a un hombre en presencia de su esposa, o a una mujer en presencia de su marido; a un padre delante de sus hijos, a un maestro en presencia de sus alumnos, a un superior ante sus subordinados.

Esto es, en presencia de las personas cuyo respeto y estima a uno le importa más. El asunto se convierte inmediatamente en un proceso público. Será muy difícil que la persona acepte de buen grado la corrección. Le va en ello su dignidad.

Dice “a solas tú con él” también para dar a la persona la posibilidad de defenderse y explicar su propia acción con toda libertad. Muchas veces, en efecto, aquello que a un observador externo le parece una culpa, en la intención de quien la ha cometido no lo es. Una explicación sincera disipa muchos malentendidos. Pero esto deja de ser posible cuando el tema se pone en conocimiento de muchos.

Cuando por cualquier motivo no es posible corregir fraternamente, a solas, a la persona que ha errado, hay algo que absolutamente se debe evitar: la divulgación, sin necesidad, de la culpa del hermano, hablar mal de él o incluso calumniarle, dando por probado aquello que no lo es o exagerando la culpa.

“No habléis mal unos de otros”, dice la Escritura (St 4,11). El cotilleo no es menos malo o reprobable sólo porque ahora se le llame “gossip”.

Una vez una mujer fue a confesarse con San Felipe Neri acusándose de haber hablado mal de algunas personas. El santo la absolvió, pero le puso una extraña penitencia. Le dijo que fuera a casa, tomara una gallina y volviera donde él desplumándola poco a poco a lo largo del camino.

Cuando estuvo de nuevo ante él, le dijo: “Ahora vuelve a casa y recoge una por una las plumas que has dejado caer cuando venías hacia aquí”. La mujer le mostró la imposibilidad: el viento las había dispersado. Ahí es donde quería llegar San Felipe.

“Ya ves -le dijo- que es imposible recoger las plumas una vez que se las ha llevado el viento, igual que es imposible retirar murmuraciones y calumnias una vez que han salido de la boca”.

Volviendo al tema de la corrección, hay que decir que no siempre depende de nosotros el buen resultado al hacer una corrección (a pesar de nuestras mejores disposiciones, el otro puede que no la acepte, que se obstine); sin embargo, depende siempre y exclusivamente de nosotros el buen resultado… al recibir una corrección.

De hecho la persona que “ha cometido la culpa” bien podría ser yo y el que corrige ser el otro: el marido, la mujer, el amigo, el hermano de comunidad o el padre superior.

En resumen, no existe sólo la corrección activa, sino también la pasiva; no sólo el deber de corregir, sino también el deber de dejarse corregir. Más aún: aquí es donde se ve si uno ha madurado lo bastante como para corregir a los demás. Quien quiera corregir a otro debe estar dispuesto también a dejarse corregir.

Cuando veáis a alguien que recibe una observación y le oigáis responder con sencillez: “Tienes razón, ¡gracias por habérmelo dicho!”, quitaos el sombrero: estáis ante un auténtico hombre o ante una auténtica mujer.

La enseñanza de Cristo sobre la corrección fraterna debería leerse siempre junto a lo que dijo en otra ocasión: “¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?

¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo’, no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo?” (Lc 6, 41 s.).

www.homiletica.org


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NOVENA A SAN EZEQUIEL MORENO

San Ezequiel Moreno, agustino recoleto




ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte.

Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor.

Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena. Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, en particular a los terminales y a los que sufren de cáncer. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.


DÍA 5º.- La perfección cristiana consiste en cumplir siempre la voluntad de Dios. San Ezequiel llegó a tan elevada santidad porque se propuso, con estricta fidelidad, hacer lo que Dios quería, aunque le costara grandes sacrificios. (Pausa de reflexión y oración)

Concédenos, Señor, aceptar con toda generosidad los designios de tu voluntad santísima y confiar siempre en tu protección amorosa y fiel. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en la novena)


Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre nuestro: la oración confiada y la certeza de la intercesión de san Ezequiel son para mí un remanso de paz y de consuelo en mis penas y trabajos. Haz que sus ejemplos me estimulen siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección bondadosa.

Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.


El maná de cada día, 12.8.19

agosto 12, 2019

Lunes de la 19ª semana del Tiempo Ordinario

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Tercer día de la Novena a San Ezequiel Moreno, agustino recoleto, cuya fiesta se celebra el 19 de éste. La encuentras al final de esta entrada o artículo. Además de unirnos a todos los devotos de San Ezequiel, le confiamos a Dios, por su intercesión, todas las peticiones de salud y de gracias que recibimos en este blog, con mucha frecuencia. Dios se glorifique en esta novena. San Ezequiel, ruega por nosotros.

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2masaccio tributo

Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?

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PRIMERA LECTURA: Deuteronomio 10, 12-22

Moisés habló al pueblo, diciendo:

-«Ahora, Israel, ¿qué es lo que te exige el Señor, tu Dios? Que temas al Señor, tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames, que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma, que guardes los preceptos del Señor, tu Dios, y los mandatos que yo te mando hoy, para tu bien.

Cierto: del Señor son los cielos, hasta el último cielo, la tierra y todo cuanto la habita; con todo, sólo de vuestros padres se enamoró el Señor, los amó, y de su descendencia os escogió a vosotros entre todos los pueblos, como sucede hoy.

Circuncidad vuestro corazón, no endurezcáis vuestra cerviz; que el Señor, vuestro Dios, es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, fuerte y terrible; no es parcial ni acepta soborno, hace justicia al huérfano y a la viuda, ama al forastero, dándole pan y vestido. Amaréis al forastero, porque forasteros fuisteis en Egipto.

Temerás al Señor, tu Dios, le servirás, te pegarás a él, en su nombre jurarás. Él será tu alabanza, él será tu Dios, pues él hizo a tu favor las terribles hazañas que tus ojos han visto. Setenta eran tus padres cuando bajaron a Egipto, y ahora el Señor, tu Dios, te ha hecho numeroso como las estrellas del cielo.»


SALMO 147,12-13.14-15.19-20

Glorifica al Señor, Jerusalén.

Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz.

Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos.


Aclamación antes del Evangelio: 2 Ts 2, 14

Dios nos llamó por medio del Evangelio, para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo.


EVANGELIO: Mateo 17, 22-27

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús:

-«Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día.»

Ellos se pusieron muy tristes.

Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron:
-«¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?»

Contestó:
-«Sí.»

Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle:
-«¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?»

Contestó:
-«A los extraños.»

Jesús le dijo:
-«Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.»


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Cristo reconcilió el mundo con Dios por su propia sangre

San Ambrosio (Comentario sobre los sal­mos 48,14-15)

Cristo, que reconcilió el mundo con Dios, personal­mente no tuvo necesidad de reconciliación. Él, que no tuvo ni sombra de pecado, no podía expiar pecados propios. Y así, cuando le pidieron los judíos la didracma del tributo que, según la ley, se tenía que pagar por el pecado, pre­guntó a Pedro:

«¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?» Contestó: «A los extraños.» Jesús le di­jo: «Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti».

Dio a entender con esto que él no estaba obligado a pagar para expiar pecados propios; porque no era esclavo del pecado, sino que, siendo como era Hijo de Dios, estaba exento de toda culpa. Pues el Hijo libera, pero el esclavo está sujeto al pecado.

Por tanto, goza de perfecta libertad y no tiene por qué dar ningún precio en rescate de sí mis­mo. En cambio, el precio de su sangre es más que sufi­ciente para satisfacer por los pecados de todo el mundo. El que nada debe está en perfectas condiciones para satis­facer por los demás.

Pero aún hay más. No sólo Cristo no necesita rescate ni propiciación por el pecado, sino que esto mismo lo pode­mos decir de cualquier hombre, en cuanto que ninguno de ellos tiene que expiar por sí mismo, ya que Cristo es propiciación de todos los pecados, y él mismo es el res­cate de todos los hombres.

¿Quién es capaz de redimirse con su propia sangre, después que Cristo ha derramado la suya por la reden­ción de todos? ¿Qué sangre puede compararse con la de Cristo? ¿O hay algún ser humano que pueda dar una satisfacción mayor que la que personalmente ofreció Cris­to, el único que puede reconciliar el mundo con Dios por su propia sangre?

¿Hay alguna víctima más excelente? ¿Hay algún sacrificio de más valor? ¿Hay algún abogado más eficaz que el mismo que se ha hecho propiciación por nuestros pecados y dio su vida por nuestro rescate?

No hace falta, pues, propiciación o rescate para cada uno, porque el precio de todos es la sangre de Cristo. Con ella nos redimió nuestro Señor Jesucristo, el único que de hecho nos reconcilió con el Padre.

Y llevó una vi­da trabajosa hasta el fin, porque tomó sobre sí nuestros trabajos. Y así decía: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.


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NOVENA A SAN EZEQUIEL MORENO

San Ezequiel Moreno, agustino recoleto



ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte. Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor.

Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena. Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, en particular a los terminales y a los que sufren de cáncer. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.


DÍA 3º.- Ordenado sacerdote y después obispo, san Ezequiel se consagró con todas sus fuerzas al ministerio sagrado: predicación del Evangelio, asistencia al confesionario y dirección espiritual, visita a los enfermos y atención a los más necesitados; en fin, cuidado y orientación de los fieles. (Pausa de reflexión y oración

Te pedimos, Señor, en este día por las vocaciones religiosas y sacerdotales. Suscita operarios para tu viña, dales la perseverancia y bendice su apostolado con frutos de santidad en tu Iglesia. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en la novena)


Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre nuestro: la oración confiada y la certeza de la intercesión de san Ezequiel son para mí un remanso de paz y de consuelo en mis penas y trabajos. Haz que sus ejemplos me estimulen siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección bondadosa.

Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.


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