El maná de cada día, 12.6.20

junio 12, 2020

Viernes de la 10ª semana del Tiempo Ordinario

Familia Agustiniana, León y Salamanca: San Juan de Sahagún, OSA.

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Bibia y manos
Bibia y manos: Tu rostro buscaré, Señor; no me escondas tu rostro.


PRIMERA LECTURA: 1 Reyes 19, 9a. 11-16

En aquellos días, Elías llegó hasta Horeb, el monte de Dios, se introdujo en la cueva y pasó la noche. Le llegó la palabra del Señor, y le dijo: «Sal y permanece de pie en el monte ante el Señor».

Entonces pasó el Señor y hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebraba las rocas ante el Señor, aunque en el huracán no estaba el Señor.

Después del huracán, un terremoto, pero en el terremoto no estaba el Señor.

Después del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Señor.

Después del fuego el susurro de una brisa suave. Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto, salió y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva.

Le llegó una voz que le dijo: «¿Qué haces aquí, Elías?», y él respondió: «Ardo en celo por el Señor, Dios del universo, porque los hijos de Israel han abandonado tu alianza, derribado tus altares y pasado a espada a tus profetas; quedo yo solo y buscan mi vida para arrebatármela».

Le dijo el Señor: «Vuelve a tu camino en dirección al desierto de Damasco. Cuando llegues, unge rey de Siria a Jazael, rey de Israel a Jehú, hijo de Nimsí, y profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá».

SALMO: 26, 7-8ab. 8c-9abcd. 13-14 (R.: 8c)

Tu rostro buscaré, Señor.

Escúchame, Señor, que te llamo; ten piedad, respóndeme. Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro».

Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio; no me deseches.

Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

ALELUYA: Flp 2, 15d. 16A

Brilláis como lumbreras del mundo, manteniendo firme la palabra de la vida.

EVANGELIO: Mateo 5, 27-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.

Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.

Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio».


Novena a Santa Rita de Casia (2), 14.5.19

mayo 14, 2020


DÍA SEGUNDO

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RITA, NIÑA Y JOVEN



1. Señal de la cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro; en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2. Acto de contrición

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión; por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los Ángeles, a los Santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

3. Oración preparatoria para todos los días

Señor y Dios nuestro, admirable en tus Santos. Venimos a ti, el único Santo, atraídos por el ejemplo de Rita, tu hija predilecta. Nos encomendamos a su poderosa intercesión y queremos imitar su vida. Pues tú nos mandaste: “Sean santos porque Yo soy santo”. A la vez, tu Hijo nos ordenó: “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”.

Padre de bondad, concédenos poder contemplar durante esta novena con gran admiración y devoción las maravillas que obraste en tu sierva Rita. Hoy nos unimos a todos los devotos de santa Rita para darte gracias por los ejemplos de santidad que en ella nos dejaste. Concédenos imitarla en la tierra, para que así podamos alabarte con santa Rita y con todos los santos para siempre en el cielo.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

4. Datos biográficos o ejemplos de vida

Cuenta la historia que la niña Rita se distinguió por su respeto y especial veneración hacia sus padres. En ellos veía al mismo Dios que le cuidaba y orientaba. Por eso, vivía sumisa a ellos y trataba de agradarles en todo.

A la vez, Rita se distinguía por su piedad religiosa y espíritu de oración. Tanto, que a los doce años consiguió permiso de sus padres para recluirse en un apartado aposento de la casa para orar y hacer memoria de los padecimientos del Señor. A la vez, transmitía a sus amigas y amigos la devoción a la pasión de Cristo.

Además de este apostolado catequístico, ayudaba a las personas necesitadas, compartiendo con ellas su propio alimento y el vestido, en unos gestos de verdadero desprendimiento.

Cuenta la tradición que la niña y adolescente Rita, acariciaba en su interior un gran deseo de consagrar a Dios su virginidad, ingresando al convento de las agustinas de Casia. Pero las intenciones de los padres eran otras: querían que se casara para asegurar su felicidad como hija única.

Rita accede gustosa a cumplir la voluntad de sus padres después de entender que ésa misma era la voluntad de Dios, y lo más conveniente para ella. Paradójicamente, Dios le concederá llevar a cabo sus deseos juveniles, pero después de muchos años y por muy diferentes caminos de los que ella imaginaba.

5. Lecturas bíblicas y agustinianas

Lucas 2, 39-52

Una vez que cumplieron todo lo que ordenaba la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Y el niño crecía, se desarrollaba y estaba lleno de sabiduría. Y la gracia de Dios estaba en Él. Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua, y cuando cumplió doce años, fue también con ellos para cumplir con este precepto.

Al terminar los días de la fiesta, mientras ellos regresaban, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo notaran. Creyendo que se hallaba en el grupo de los que partían, caminaron todo un día y, después, se pusieron a buscarlo entre todos sus parientes y conocidos. Pero, como no lo hallaron, prosiguiendo su búsqueda, volvieron a Jerusalén.

Después de tres días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían quedaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas. Al encontrarlo, se emocionaron mucho y su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué te has portado así? Tu padre y yo te buscábamos muy preocupados”.

Él les contestó: “¿Y por qué me buscaban? ¿No saben que tengo que estar donde mi Padre?” Pero ellos no comprendieron lo que les acababa de decir. Volvió con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndoles. Su madre guardaba fielmente en su corazón todos estos recuerdos. Mientras tanto, Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia, tanto para Dios como para los hombres.

6. Consideraciones bíblico-teológicas

Los padres cristianos y la familia constituyen la primera instancia, y la más segura, que tienen los hijos para encontrarse con Dios. Para conocer su voluntad y agradarle. Es la instancia inmediata y más rica. El hogar es como el principal sacramento que orienta toda la vida.

A la vez, los hijos deben madurar en la familia: es la mejor tierra para cultivar su personalidad humana y cristiana. Si los hijos logran su plena integración en la familia, estarán capacitados para afrontar todos los demás problemas que se les presenten en la vida, y triunfarán fácilmente en todo.

Por el contrario, las dificultades o fracasos en las relaciones familiares se multiplicarán fuera del hogar, y se arrastrarán seguramente de por vida. ¡Pobres los hijos que se avergüencen o renieguen de sus orígenes! Dañarían la consistencia de su propia raíz vital y existencial.

La vida de oración es posible en todas las edades y en todas las circunstancias de la vida. Pero eso sí, de manera distinta. La experiencia religiosa se desarrolla en el marco de la evolución sicológica y afectiva de la persona. En este caso, del niño y adolescente.

Por tanto, los niños deben integrarse en la comunidad eclesial gradual y decididamente, en forma participativa según sus posibilidades.

Los niños constituyen la mayor riqueza de los padres. A la vez representan un reto de permanente renovación para ellos, ya que los padres deben asumir y sentir en carne propia todo aquello que los hijos van experimentando en su crecimiento integral. De esta forma, los hijos garantizan la permanente juventud e ilusión de los padres, aunque pasen los años.

Dios se revela a los padres a través de los propios hijos y los padres deben gozar con los hijos. A los verdaderos padres, sus hijos no los aburren, ni les resultan insoportables y tampoco se resignan a aguantarlos de una forma fatalista. Más bien los hijos constituyen para los verdaderos padres su honra, su gloria, su mejor carta de presentación ante la sociedad y ante Dios.

Así los padres van forjando la personalidad de sus hijos. Van modelándolos de una u otra forma, según quieren, o según pueden. En este sentido hay que decir que, por regla general, los padres tienen a los hijos que se merecen, los que ellos mismos van educando día a día con alegrías y penas.

Los padres tienen, más pronto que tarde, los hijos de los cuales se han hecho dignos. Los hijos que ellos mismos han creado y han conformado, con su amor y sacrificio o también con su cobardía e irresponsabilidad. Sin embargo, también los padres han de aprender a deslindar responsabilidades porque los hijos, conforme van creciendo, van tomando su propio protagonismo.

Para los adolescentes y jóvenes, la determinación de la propia vocación es un asunto relativamente fácil y se va perfilando de manera progresiva y espontánea.

Sin embargo, pueden surgir conflictos, como en el caso de Rita, entre la propia inclinación y las instancias externas, concretamente, los propios padres. Entonces se aconseja el diálogo sincero como instrumento para detectar la voluntad de Dios.

Esta actitud, por supuesto, supone una gran madurez, y a la vez la forja o fortalece. El que obedece adquiere gran madurez humana y cristiana, y se prepara así para cualquier eventualidad de la vida y para triunfar en el estado de vida o profesión que elija.

Esto nos indica que los padres deben forjar personalidades maduras, dueñas de sí mismas; que lleven la felicidad consigo, dentro de sí. Eso es lo importante; lo relativo es lo que profesen o hagan en la vida.

Si creamos personas así, hemos conseguido lo más importante y decisivo. Hagan lo que hagan los hijos, lo harán bien, llevarán la felicidad consigo mismos; además valdrán para todo, en todo triunfarán. Porque para toda profesión o estado de vida, básicamente se necesitan las mismas actitudes personales. Quien tropieza en algún trabajo o con alguna persona, tropezará necesariamente, más pronto que tarde, con todo y con todos, a no ser que cambie él mismo.

El crecimiento de la personalidad de los hijos hay que situarlo dentro de un proceso educativo y vocacional; de obediencia filial y de autonomía personal; de equilibrio entre la fidelidad a los orígenes y la creatividad. La fe y la obediencia jugarán un papel importante en la maduración de la personalidad, superando los conflictos que, necesariamente, deben producirse.

Pensamos que ciertos relatos exageran la nota dramática del matrimonio de Rita. Porque ninguna instancia humana puede imponer un consentimiento matrimonial contra la voluntad del interesado. Sería quebrantar un derecho natural y hacer nulo el matrimonio. El desarrollo de los acontecimientos debió de ser mucho más armónico y espontáneo, sin minimizar la originalidad de la experiencia de fe.

Por eso, parece oportuno describir, brevemente siquiera, las señales que orientan el discernimiento de la propia vocación.

En primer lugar, debe existir en el adolescente o joven una natural inclinación o gusto por cierta profesión o estado de vida. Esta inclinación debe persistir cuando el joven pretende conscientemente buscar la voluntad de Dios sobre él, de una forma desinteresada. Es decir, cuando busca cumplir la voluntad de Dios en función de las necesidades reales de la comunidad o de sus hermanos. La voz interior lo confirma. La comunidad y el bien común se lo reclaman.

Además, los propios padres y las personas que conocen al joven y buscan su bien de forma desinteresada, deben expresar su aprobación y considerar un acierto la elección de aquella profesión o de la persona con que desea formar una familia.

Finalmente, la comunidad de fe, a través de sus representantes, debe poner a prueba y examinar la idoneidad del candidato, por ejemplo para el matrimonio o para el sacerdocio. Por tanto, es necesaria la aprobación de la autoridad legítima para tener vocación. Por más que uno quiera, si no es aceptado, definitivamente no tiene vocación.

Por lo demás, esta elección es progresiva y se realiza sobre el terreno de un compromiso sincero y consecuente. En este sentido, nadie “tiene” vocación para siempre, de manera vitalicia, nadie está obligado o predestinado a nada. Se exige la colaboración. Y la vocación se merece también, se va haciendo día a día. Se va confirmando.

La vocación, por tanto, va deviniendo al ritmo de la fidelidad a Dios y a los hermanos, en obediencia a la Iglesia y dentro de ella. Así, el joven se iría haciendo poco a poco sacerdote; se iría haciendo poco a poco y de forma consciente, esposo y padre por su enamoramiento y el noviazgo.

En el caso de Rita, la contradicción entre sus legítimas aspiraciones y la decisión de sus propios padres fue, desde el punto de vista de la fe, sólo aparente, porque Rita fue creciendo de fe en fe. Ella fue adquiriendo tal madurez humana y cristiana que, hablando de manera absoluta, podría vivir feliz, tanto en la vida religiosa como en el matrimonio, o donde Dios la colocara según conviniera a su mayor gloria.

Lo más grande y decisivo ya estaba edificado: su santidad, su actitud creyente, en radicalidad. Lo otro vendría como añadidura… El amueblamiento de la casa constituiría algo accidental: podría vivir como casada, podría vivir como religiosa… siempre en Dios, por Él y para Él, y después por todos y para todos.

Antes que ser esposo, profesional o religioso uno es creyente: no se pertenece a sí mismo, está llevado por la fuerza del Espíritu, está comprado para servir a la gloria de Dios. No se pertenece a sí mismo. Es una criatura nueva en Cristo. Eso es lo importante y definitivo. Sobre esa base se puede construir cualquier modelo de casa. En ese terreno cualquier semilla germinará y fructificará.

7. Peticiones o plegaria universal

Se recitan o se pueden rezar alternando presidente y pueblo. Pueden mezclarse algunas de las siguientes peticiones con las señaladas, de manera específica, para cada día de la novena. No se omita la número siete de las que siguen.

Presentemos a Dios nuestras peticiones implorando que nos inspire el Señor sentir y actuar como lo hizo santa Rita en toda su vida.

1. Señor, que te has revelado a los hombres,
– por la intercesión de santa Rita, muéstranos tu rostro, aumentándonos la fe en tu palabra de verdad, y nuestro amor a tu Hijo Jesucristo.

Invitación: Roguemos al Señor.
Respuesta: Te lo pedimos, Señor.

2. Señor, tu sierva santa Rita conservó la paciencia en medio de tantas pruebas y tribulaciones;
– haz que en nuestra vida no seamos jamás motivo de molestia, o irritación para los demás.

3. Señor, que te glorificaste en la vida familiar de santa Rita, utilizándola como instrumento de salvación para su esposo y sus hijos;
– haz que nosotros seamos colaboradores tuyos en la salvación de los hombres, comenzando por nuestros propios hogares, comunidades religiosas o eclesiales.

4. Señor, que concediste a santa Rita la constancia de llamar a las puertas del monasterio hasta ser admitida como religiosa;
– haz que aprendamos el valor del sacrificio y el de la perseverancia en todas las circunstancias de nuestra vida.

5. Señor, que moviste a santa Rita para que prefiriese la muerte de sus hijos a verlos manchados por el pecado del odio y de la condenación eterna,
– enséñanos a perdonar a nuestros enemigos y a vivir en paz con todo el mundo, para que así podamos gozar nosotros mismos de tu paz y bendición.

6. Señor, que diste a santa Rita la paz y la tranquilidad en el monasterio después de tantas penas como había sufrido,
– suscita muchas vocaciones a la vida religiosa, donde muchos hijos tuyos alcancen lo único necesario y adelanten el Reino a este mundo.

7. Pídase y formúlese ante el Señor la gracia específica que se desea obtener por la intercesión de santa Rita en esta novena.

8. Señor, que por tu resurrección venciste a la muerte y permitiste que Rita participara de tu victoria,
– concede la vida eterna a todos los fieles difuntos y en particular a los devotos de santa Rita.

Peticiones propias para el segundo día

9. Oh Dios, fuente de toda paternidad y siempre fiel,
– concédenos guardar celosamente el patrimonio espiritual recibido de nuestros padres y desarrollarlo con generosidad sintiéndonos orgullosos de nuestras propias raíces vitales.

10. Oh Dios, principio de orden, que das consistencia a todas las cosas,
– concédeles a los esposos y sacerdotes la fidelidad a su compromiso ante la Iglesia y ante ti.

Oración conclusiva

Dios Todopoderoso, que te dignaste conceder a santa Rita amar a sus enemigos y llevar en su corazón y en su frente la señal de la pasión de tu Hijo, concédenos, siguiendo sus ejemplos, considerar de tal manera los dolores de la muerte de tu Hijo que podamos perdonar a nuestros enemigos, y así llegar a ser en verdad hijos tuyos, dignos de la vida eterna prometida a los mansos y sufridos.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

8. Padre Nuestro, Ave María y Gloria (tres veces).

9. Oración final para todos los días

Oh Dios y Señor nuestro, admirable en tus santos, te alabamos porque hiciste de santa Rita un modelo insigne de amor a ti y a todos los hombres.

El amor fue el peso de su vida que la impulsó, cual río de agua viva, a través de todos los estados de su peregrinación por este mundo, dando a todos ejemplo de santidad, y manifestando la victoria de Cristo sobre todo mal.

Ella meditó continuamente la Pasión salvadora de tu Hijo y compartió sus dolores “completando en su carne lo que faltaba a los sufrimientos de Cristo por su cuerpo que es la Iglesia”.

Aleccionada en su interior por la consolación del Espíritu Santo, Rita se convirtió en ejemplo de penitencia y caridad, experimentando continua y gozosamente, cómo la cruz del sufrimiento conduce a la alegría verdadera y a la luz de la resurrección.

De esta manera, se convirtió en instrumento de salvación al servicio del Dios providente, para bien de todos los hombres, sus hermanos, sobre todo en su propio hogar, en su familia, y finalmente en la comunidad agustiniana y en tu Iglesia.

Te damos gracias, oh Padre de bondad, fuente de todo don, y te bendecimos por las maravillas obradas en la vida de santa Rita de Casia, tu sierva. A la vez, te imploramos ser protegidos por su poderosa intercesión, de todo mal, llegando a cumplir tu voluntad en todas las circunstancias de nuestra vida, de acuerdo a los ejemplos de santidad que Rita nos dejó.

Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

10. Gozos a santa Rita

CORO

Tú que vives de amor,
y en el amor te recreas,
bendita por siempre seas,
dulce esposa del Señor.

ESTROFAS

1. Cual del ángel la belleza
difunde luz celestial,
exhalaba su pureza
tu corazón virginal.
Danos guardar esa flor,
que es la reina de las flores,
y ponga en ella su amor
el Dios de santos amores.

2. Santa madre, santa esposa,
en las penas y amarguras
brindaba tu amor dulzuras,
como fragancias las rosas.
Trocando en templo tu hogar
buscaste en Dios el consuelo:
almas que saben amar
hacen de un hogar un cielo.

3. Como esposa del Señor
con alma de serafín,
en tu amor ardió el amor
del corazón de Agustín.
Amor que Dios galardona
y en prenda de unión divina,
brota en tu frente una espina
y una flor en su corona.

11. Himno a santa Rita de Casia

Gloria del género humano,
Rita bienaventurada,
sed nuestra fiel abogada (tres veces)
cerca del Rey soberano.

Nido de castos amores,
fue tu corazón sencillo,
claro espejo, cuyo brillo
no hirieron negros vapores.
Haz que nunca amor profano
tenga en nuestro pecho entrada.

Gloria del género humano…


Por los enfermos del coronavirus: Petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno. Novena 8.

abril 26, 2020

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San Ezequiel, agustino recoleto y pastor de almas.

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Por los enfermos del coronavirus: petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno oar.

Novena a san Ezequiel, protector de los enfermos. Día 8, 26 de abril de 2020

Apreciados lectores, dado el hecho de que el coronavirus sigue propagándose por más de 200 países, me ha parecido conveniente ofrecer de nuevo la Novena a san Ezequiel Moreno para los enfermos y sus familiares, y también devotos. 

Ya rezamos una novena a san Ezequiel los nueve primeros días de abril, pero me ha parecido bien comenzar otra a partir del pasado 19 hasta el 27 del presente. Con esta segunda novena en el mes queremos acompañar a los enfermos de coronavirus pidiendo, a través de san Ezequiel, la salud de cuerpo y alma. 

¿Por qué la hemos comenzado el 19 de mes? Pues porque el 19 de agosto de 1.906, murió este Santo en Monteagudo, Navarra, España, víctima de un cáncer en las fosas nasales y en la garganta. Allá se conserva y se venera su sepulcro con su cuerpo incorrupto. El convento de Monteagudo es como el santuario de san Ezequiel. 

Bien, pues a continuación reproduzco el esquema-guión de la Novena ya publicada que rezamos del 1 al 9 de del presente mes. He aquí el texto. 

La preocupación y atención esmerada a los enfermos es una práctica constante de la Iglesia. La comunidad cristiana debe orar por los enfermos intercediendo por su salud integral ante Dios, el único compasivo. Y también implorando la protección de los santos, en particular la de aquellos que han sido especialmente cercanos a los enfermos.

Con motivo de la pandemia del coronavirus que nos aflige con tanta virulencia, me ha parecido oportuno recurrir a una personalidad que murió hace un siglo y que destacó por su caridad hacia los enfermos: San Ezequiel Moreno, agustino recoleto. Además de ejemplo para nosotros, es implorada en la Iglesia su intercesión a favor de los enfermos, en particular a favor de los que sufren de cáncer. Para ellos es singular protector y ejemplo.

Dada la piedad que san Ezequiel suscita en muchas personas y las gracias de consolación, conversión, y de curación física y espiritual que esos devotos agradecen a Dios como alcanzadas por su intercesión, me atrevo a presentarlo también como valedor ante Dios en favor de los enfermos de la pandemia del coronavirus. 

Rezamos esta novena a san Ezequiel por los afectados del coronavirus que están en cuarentena u hospitalizados, para que recuperen la salud física, si es la disposición de Dios, sean consolados por la gracia divina y se acerquen más a Dios, padre compasivo, dador de vida.

Si alguna persona se incorpora a la novena, ya empezada el día uno de abril, puede seguirla en el día en que la haya encontrado o conocido, y después del día nueve, continuarla por el día primero hasta completarla en el día en que la comenzó.

Lo ideal es hacerla completa y en el orden del día uno al nueve. Pero si se hace en otro orden o no se reza completa, de todas formas Dios ve el corazón, y sabe de nuestras necesidades. No se trata de un rezo mágico con efecto automático en razón de nuestros merecimientos. Dios es padre o madre, no una ley implacable. 

En esta novena, pedimos con toda fe que nuestros hermanos recobren su salud integral, de cuerpo y alma, para su contento y felicidad de sus familiares y amigos. Suplicamos que la bendición de Dios alcance no solo a las personas sanadas, sino también a sus familias con motivo de esta contingencia. Así ha sucedido con frecuencia y está sucediendo en muchos casos para alegría nuestra y gloria de Dios.

Pero sea cual sea el resultado de nuestras súplicas, nos contentamos siempre y alabamos a Dios porque él lo dispone todo para nuestro bien y para alabanza de su gloria. Él sabe mejor que nadie lo que nos conviene, en este mundo pasajero y en la vida eterna. Lo mejor será lo que Dios disponga en sus designios. Por eso, la oración siempre debe proporcionarnos una paz gratificante y consoladora. 

Pero lo nuestro es pedir, orar con toda insistencia, conversar con nuestro Dios y Señor, como si todo dependiera de nosotros; y a la vez, tratar de encontrar en todo lo que suceda la voluntad de Dios, que siempre, siempre busca lo mejor para nosotros, no sólo mientras peregrinamos por este mundo terreno, sino sobre todo cuando seamos llamados a la vida eterna y sin fin. 

¿Y los enfermos que ya han muerto y que quizás no supimos ayudarles o no pudimos hacerlo debidamente? Rezaremos también por ellos porque para Dios todos los tiempos son presentes. Podemos y debemos orar por ellos, pensando en lo que sufrieron en esta vida, y la agonía que tuvieron, previa a su encuentro definitivo con Dios. Él escuchará nuestra oración y dará el descanso eterno a nuestros difuntos, y a nosotros el consuelo, la reconciliación y la paz del corazón. 

Para conocer algo más a san Ezequiel y motivarnos en la oración, reproducimos algunos rasgos biográficos con dos milagros obrados por san Ezequiel, y finalmente ofrecemos una novena breve.

Datos biográficos

San Ezequiel Moreno nació en Alfaro, La Rioja, España, en 1848. Profesó en la Orden de Agustinos Recoletos y terminó los estudios eclesiásticos en Filipinas. Se ordenó sacerdote en 1871 y ejerció allí el ministerio durante quince años.

Volvió a España, y a los tres años pasó a Colombia como superior en 1889. Renovó las comunidades religiosas. Trabajó varios años en Bogotá y restauró las misiones de Casanare, de las que fue nombrado primer Vicario y Obispo.

En 1896 se le confió la diócesis de Pasto. Aquejado por un cáncer al paladar viaja a España en diciembre de l905. En Madrid se somete a dos operaciones, en febrero y marzo de 1906. Sin poder atajar el mal, en mayo se retira al convento de Monteagudo, Navarra, donde fallece el 19 de agosto del mismo año.

Fue beatificado en noviembre de 1975, en Roma, y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 11 de octubre de 1992 en Santo Domingo, República Dominicana, dentro de las celebraciones de los 500 años de la Evangelización de América.

Se destacó toda su vida por la observancia religiosa, el apostolado con los enfermos, su espíritu misionero, la dirección espiritual y por su generosidad con los pobres. Su fiesta se celebra el 19 de agosto.

Milagros aprobados en Roma

Pasto, Colombia: Carmela Jurado, hallándose en estado casi agónico con cáncer en la garganta y el paladar, se curó repentinamente en la noche del 11 de febrero de 1947, por intercesión del obispo Ezequiel Moreno. Este hecho portentoso sirvió para la beatificación.

Buesaco, Nariño, Colombia: María de Jesús Ñáñez, operada de cáncer en la pierna derecha y con metástasis en el seno izquierdo, se curó también milagrosamente en la noche del 18 de julio de 1986, por intercesión de san Ezequiel. La aprobación de este nuevo milagro dio paso a la canonización.

Estos dos milagros son los que avalan a san Ezequiel como ejemplo e intercesor en toda la Iglesia y para siempre. Por eso, podemos y debemos recurrir a Dios, a través de los santos y en particular de nuestro protector, para que siga realizando milagros de salud física y espiritual en favor de sus hijos que así lo imploren, porque Dios quiere que todos tengamos vida en abundancia por su Hijo Jesucristo, nuestro salvador. 

Con esa fe y convicción recurrimos a san Ezequiel para que Dios siga multiplicando su gracia y bendiciones para bienestar físico y espiritual de sus hijos en toda la Iglesia y en todos los tiempos. Amén.

 

DÍA OCTAVO, 26 de abril de 2020

«La renta del prelado era el pan, el vestido, y el contento de los pobres»

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San Ezequiel Moreno

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ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte. Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor.

Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena: muy especialmente la salud física y espiritual de los enfermos del coronavirus que te encomiendo con toda mi alma, cuyos nombres pronuncio en tu presencia, N. y N…

Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, a los que sufren de cáncer, que también padeció san Ezequiel; y en particular a los enfermos terminales, para que la Virgen María nuestra Madre, su esposo san José, y tus santos ángeles los asistan en su agonía.

Prestándoles nuestra voz y nuestra fe, y en su nombre rezamos con devoción y amor esta jaculatoria: “Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía”. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.


DÍA 8º.-

Síntesis de toda su vida son el amor a Dios y al prójimo. San Ezequiel consagró toda su existencia al amor de Dios y al servicio de los demás, como persona consagrada, como religioso misionero, como obispo. Su celo por la salvación de las almas, su caridad con los pobres, enfermos y necesitados no tuvo límites.

Esta actividad pastoral la ejerció siempre con obsequiosa obediencia y fidelidad a las autoridades de la Iglesia. No le importó tener que sufrir lo indecible por este sentido de Iglesia. 

(Pausa de reflexión y oración)

Que su ejemplo, Señor, nos estimule a vivir en armonía con nuestros hermanos y a prodigarnos en favor de los más necesitados. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en esta novena: Sobre todo, la curación física y espiritual de los enfermos del coronavirus)


Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre y Señor nuestro: la oración devota y confiada, y la certeza de la intercesión de san Ezequiel, protector de los enfermos, son para mí un remanso de paz y de consuelo en estas penas y preocupaciones que me afligen por esta pandemia.

Tú, que eres el único bueno y compasivo, atiende a mis ruegos por los hermanos enfermos, tus hijos preferidos, aquejados del coronavirus. Tú sabes cuánto los queremos sus familiares y amigos, y cuánto los necesitan en el hogar. Ten piedad de nosotros, Señor, y dales a nuestros enfermos, por la intercesión de san Ezequiel, la salud de alma y cuerpo que ellos también esperan y desean.

Finalmente, te ruego que el ejemplo de san Ezequiel me estimule siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección amorosa. Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

 

Salmo 23 (22): El Señor es mi Pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar.

Me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. 

Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. 

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. 

(Recomendado para inspirar la confianza sosegada en la protección del Señor y en su auxilio oportuno)


Entrevista a fray Ismael Ojeda: «El mundo y la sociedad cambiarán, no serán ya los mismos»

abril 17, 2020

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Fray Ismael Ojeda Lozano se ha desempeñado en varios ministerios de la antigua provincia San José, y en estos últimos años, en Argentina y España, al servicio de la provincia Santo Tomás de Villanueva.

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Entrevista a fray Ismael Ojeda: «El mundo y la sociedad cambiarán, no serán ya los mismos»

Por Nicolás Vigo, oar, 16 abril 2020

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Fray Ismael Ojeda Lozano es un agustino recoleto apasionado por los Medios de comunicación social, comunicador activo y apóstol entusiasta en las redes sociales. En la actualidad es el prior de la comunidad de Santa Mónica de Madrid (España).

A lo largo de su vida, Ojeda Lozano se ha desempeñado en varios ministerios de la antigua provincia San José, y en estos últimos años, en Argentina y España, al servicio de la provincia Santo Tomás de Villanueva.

Fue precisamente en Madrid en donde lo encontró la pandemia y lo obligó a guardar cuarentena junto a sus hermanos de comunidad.

Recoletosstv.com conversó con él sobre la situación del COVID -19 en España y sobre sus consecuencias en la vida y en la de las personas.

Fray Ismael expresó con sencillez y sinceridad su opinión sobre estos temas. Asimismo, dejó salir sus sentimientos sinceros sobre el miedo que produce este mal que azota al mundo. Igualmente, alabó la efectividad de las redes sociales para difundir iniciativas de la Iglesia.

Fray Ismael acompañado de su primo, el agustino recoleto fray Alfonso Lozano
  • ¿Cómo vive un agustino recoleto esta cuarentena?

Como religioso me siento preocupado por la propia comunidad, por cada hermano, ya que a todos nos afecta pero de manera distinta y con altibajos. Es una oportunidad para ser más comunitario, más atento a las necesidades de los hermanos. También pienso en la feligresía y rezo más que antes por las familias, la sociedad.

Hemos tenido dos reuniones de comunidad durante el confinamiento, y nos han ayudado. Los hermanos se expresaron con más libertad y con más interés. Hemos aprendido a cuidarnos mejor y a cuidar a los demás. Rezamos en común por la pandemia. El rosario diario en comunidad nos ayuda a vivir esta experiencia única.

Como esta pandemia se prevé sin fecha y con graves consecuencias, pienso en lo que puede afectarnos como institución religiosa y en las nuevas actitudes que podemos adoptar.

Finalmente me gustaría evaluar cómo ha sido mi vida religiosa y ministerial, y cómo puede ser después de la crisis, en el futuro. Algo que merecería la pena ser vivido al día, con fe y creatividad, y claro está, realizar este ejercicio en comunidad, con los hermanos. Pues por algo lo habrá permitido Dios.

  • Las estadísticas sobre muertes en Madrid son duras, ¿Cómo dar esperanza a los españoles en estos momentos?

Por las crónicas de los medios y por los contactos con la feligresía, pienso que al principio todos nos sentimos sorprendidos y asustados, desorientados. Muy doloroso ver e imaginar la realidad de contagios y muertes, a veces dramáticas. Las personas fallecidas se van convirtiendo poco a poco en cifras.

Conoces algunos casos concretos. Todos se lamentan por las situaciones inimaginables, y a veces crueles, que tienen que afrontar. Los religiosos que conocieron y vivieron con la primera víctima de los agustinos recoletos en Madrid, el P. Manolo B., confesaban que estaban consternados. Fue algo muy triste.

Ante estos hechos, tratamos de estar juntos, comunicarnos, romper silencios y acortar las distancias, con video llamadas, con oraciones. Para arroparnos y darnos ánimo de alguna manera, y esperar…

No sabemos cómo acabará esto, pero podemos imaginar que habrá un tiempo, ya pasado lo grueso de la crisis, para asumir lo sucedido y tratar de asimilar tantas pérdidas y dramas, para el duelo, para las exequias, para “reorganizar y reanimar” las familias, las comunidades parroquiales y religiosas.

  • Muchos comunicadores hemos calificado la Semana Santa como digital, ¿Qué opina usted sobre la importancia de los Medios de comunicación social y las redes sociales?

Está siendo una oportunidad para usar más y mejor esas nuevas tecnologías en la evangelización y en el acompañamiento espiritual. Los sacerdotes tenemos la ocasión de celebrar la eucaristía, no tanto de cara a la galería, sino para nosotros mismos, y en profunda y sentida comunión con el pueblo de Dios. Celebrar mejor la misa, lo más grande que podemos hacer por nuestra grey.

Creo que los sacerdotes hemos podido valorar la importancia de las nuevas tecnologías en las celebraciones. Los que ya las usaban en la parroquia, sienten que deben seguir “haciendo comunidad”, aunque sea celebrando sin pueblo. Por lo que sé, las feligresías han agradecido muchísimo el celo de su párroco para llegar por estos medios a sus hogares acompañándolos en la prueba.

Personalmente, durante esta pandemia he seguido usando estos medios con algo más interés y dedicación, y he comprobado el bien inmenso que se puede hacer a muchísimas personas en el continente digital. Solo Dios lo sabe.

  • ¿Ha sentido temor durante esta pandemia?

Sí, temor a ser contagiado, y a contagiar a otros. Temor a caer enfermo, a ser hospitalizado y preocupar a la comunidad, a los hermanos, a los superiores…

Y he llegado a pensar que podía incluso morir por esta pandemia y que todos los proyectos podían quedarse… Eso, en proyectos. Que podía haber llegado la hora definitiva. Tragarse esto no me resultó nada fácil, y todavía se me atraganta la sola idea.

Fueron momentos y días un tanto extraños, raros, duros… En los que traté de afinar mi disponibilidad sin condiciones, con fe y esperanza. Estar listo para lo que Dios disponga, y a la vez meditar y rumiar tercamente: Sí, esto será para bien… Un ejercicio de purificación y de maduración espiritual.

  • Muchos dicen que después de la pandemia saldremos con una fe renovada. Dios volverá a ser el protagonista en muchas vidas. ¿Está de acuerdo con esta opinión?

Que habrá un antes y un después, sí, porque lo que está sucediendo parece muy grave. Compromete a casi todas las dimensiones de la persona y de la sociedad. Se presenta como un fenómeno casi mundial que afectará sobre todo a la economía, a la convivencia y orden social. El mundo y la sociedad cambiarán, no serán ya los mismos.

¿Las personas? Eso ya es otra cosa. Muchos alcanzarán mayor madurez en sus principios e ideas y mayor responsabilidad en sus comportamientos. Muchísima gente, creo, se acercará a Dios y a la Iglesia, y esto ya está sucediendo. Hasta se darán conversiones.

Pero nada sucederá como por arte de magia: En gran medida el avivamiento que deseamos dependerá mucho de cómo la Iglesia y sus agentes pastorales sepamos presentar a un Cristo vivo, y lo proclamemos con palabras y obras “poderosas”. Esperamos algo nuevo, porque Dios no desaprovecha las oportunidades.

He aquí el reto que se le presenta a la Iglesia que se reforma y revive: El reto que espolea al pastor herido.

Así que no nos durmamos, porque tanto la historia sagrada como la profana nos muestran que el hombre es débil, olvidadizo y que la tentación de seguir como antes y de volver a lo de siempre es muy fuerte, casi irresistible. Y esto no es pensar mal de nadie ni desconfiar, y menos descalificar. Cada uno tiene que mojarse.

  • ¿Cuál ha sido la labor de la Iglesia en España durante esta pandemia?

En primer lugar, una total disposición para colaborar con las autoridades gubernamentales y sanitarias en la observancia de las normas que se han tomado para combatir la pandemia.

En segundo lugar, han proliferado las muestras de acompañamiento espiritual a las víctimas del coronavirus en las parroquias, en los hospitales y en las morgues. Han surgido multitud de iniciativas para usar los medios de comunicación en la transmisión de las celebraciones religiosas, rezo del rosario, exposición del Santísimo, novenas, charlas bíblicas y formativas, catequesis, consejería y acompañamiento espiritual y psicológico por teléfono, etc.

Especial mención merece un programa de televisión en el que participaron todos y cada uno de los obispos de España. Desde su residencia hablaron dos minutos cada uno solidarizándose con sus fieles y dándoles un mensaje de cercanía y de esperanza con la bendición de Dios.

  • ¿Cuál es su mensaje para nuestros lectores de recoletosstv.com?

Estimados lectores, agradezco sinceramente la atención que les haya merecido esta mi primera colaboración en la página de la Provincia, y les quedo muy reconocido.

Para mí ha sido un gusto compartir con ustedes las vivencias, no solo personales sino comunitarias, de este primer mes de confinamiento en nuestra comunidad de Santa Mónica de Madrid: una experiencia única que nadie hubiera ni siquiera imaginado, y que Dios ha permitido que esté sucediendo para nuestro bien, como nos asegura nuestra fe.

Las homilías y exhortaciones del Papa Francisco son iluminadoras para conocer la voluntad de Dios en estas circunstancias tan excepcionales. Él ya está pensando en el tiempo posterior a la pandemia, y está preparando con la curia vaticana la estrategia más oportuna para seguir anunciando el Evangelio.

Ojalá que esta prueba la convirtamos en una experiencia de gracia divina y de fraternidad no sólo para cada uno, y para cada comunidad local, sino incluso para toda nuestra Provincia Santo Tomás de Villanueva ya que la pandemia nos afecta a todos.

Que los reajustes externos e institucionales que traerá necesariamente esta crisis provoquen en nosotros los ansiados frutos de una auténtica revitalización personal y comunitaria.

Entrevista a fray Ismael Ojeda: «El mundo y la sociedad cambiarán, no serán ya los mismos»


¿Quieres orar por tu hijo como Santa Mónica? Este libro enseña cómo.

febrero 23, 2020

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Santa Mónica y San Agustín. Crédito: Wikipedia.

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¿Quieres orar por tu hijo como Santa Mónica? Este libro enseña cómo.

Redacción ACI Prensa

El P. Manolo Morales es el autor del libro “Tus hijos volverán. Un ‘Viaje’ apasionante con Mónica y Agustín”, que relata la experiencia de varias mujeres pertenecientes a los Grupos de Madres Mónica que se reúnen para rezar por sus hijos siguiendo el ejemplo de la Santa Madre de San Agustín.

La idea de escribir este libro nació “en Cádiz. Al celebrar los 400 años de la permanencia de los agustinos en esta ciudad, (1617-2017), relanzamos esta idea de las comunidades. Fue una chispa que prendió enseguida asombrosamente. Las madres querían conocer mejor la vida de Santa Mónica. Su hijo Agustín, en realidad, es quien lo ha contado todo”.

En el libro “Tus hijos volverán”, las integrantes de estos grupos de oración exponen situaciones o dificultades que han vivido con sus hijos; se explica cómo Santa Mónica vivió problemas similares con San Agustín; y qué nos enseña a los padres de hoy.

“Me di cuenta de que, quienes mejor que nadie podían entender lo que Mónica vivió y sufrió, eran ellas, las propias madres de hoy. Y me imaginé el acompañamiento que vive Mónica con su hijo, como una especie de ‘viaje’ con varias estaciones: momentos, situaciones, sentimientos, que viven hoy como entonces muchas madres viendo al hijo, la hija, alejarse de la fe de la Iglesia. Y esta es la primera parte, la más original, del libro”, precisa el P. Morales a ACI Prensa.

Además, recuerda que “la oración dolorida de las madres tiene una fuerza, propia solo de un amor tan fuerte. En el libro aparecen experiencias y testimonios alentadores de madres que luchan y superan dificultades de todo tipo con sus hijos. La adolescencia de ellos, explicada en el libro también con aportaciones de expertos, es una crisis necesaria que exige de las madres lo que hemos llamado ‘un segundo parto’, una maternidad nueva espiritual con otro tipo de dolores, pero fecundísima”.

Mientras que la segunda parte es una biografía resumida de la vida de San Agustín y Santa Mónica que, según precisa el autor, “ayuda a ‘situar’ las estaciones de ese ‘viaje’”.

El P. Morales explicó que el título del libro es un “mensaje de esperanza”, porque “son palabras, llenas de emoción, que el profeta Jeremías dirige al pueblo de Israel, infundiéndole la esperanza de una vuelta a casa y un tiempo nuevo. Refiere el grito y el llanto de una madre, Raquel, mujer del pueblo, ‘la gran matriarca de su tribu’, que llora a sus hijos y no quiere ser consolada. Y Dios responde a la madre”.

“La historia se ha ido repitiendo. Santa Mónica, concretamente, escuchó del obispo palabras muy parecidas cuando lloraba la suerte de su hijo, que, apartado de la Iglesia, se había metido en una secta absurda, los maniqueos: ‘Anda, le dijo el obispo, y que vivas muchos años, mujer. Es imposible que se pierda el hijo de esas lágrimas’”, explica el P. Morales.

Aunque el origen de los grupos de Madres Mónica no está muy claro, “porque donde ha habido Agustinos o Agustinas en conventos, parroquias, colegios… ha sido muy normal que aparecieran estos grupos”. En España se tiene constancia por “los Padres Agustinos Recoletos quienes en los años 80, desde la parroquia de Santa Rita de Madrid, consiguieron dar forma a estas comunidades que se han extendido por todo el mundo”.

Algunas Madres Mónica aseguran que estos grupos son “la respuesta de Dios a mi súplica en busca de amor, confiesa una Madre Mónica. Necesitaba yo ese acompañamiento como el aire que respiro. Es tangible el Amor de Dios”.

Sor Patricia Lázaro, religiosa agustina, explicó a ACI Prensa que el esquema de oración que siguen los grupos de Madres Mónica “es muy sencillo. Son grupos de siete madres y cada día de la semana una se compromete a rezar por sus hijos y los de las demás y sus maridos”.

“Una vez a la semana o cuando puedan reunirse se juntan para tener un encuentro de formación, compartir sus vivencias e intenciones. Son grupos en los que se garantiza la confidencialidad de lo que se cuenta y el apoyo no tanto físico como espiritual”.

Sor Patricia también aseguró que “no es que los problemas dejan de estar ahí. Pero hay una frase que dice, que aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia; y poco a poco se va cambiando la perspectiva y el horizonte. Los problemas a veces no se solucionan y otras veces sí, porque la oración abre las puertas a la acción de Dios. Y allí donde hay gente que  reza hay ventanas que se abren a la acción de Dios”.

https://www.aciprensa.com/noticias/quieres-orar-por-tu-hijo-como-santa-monica-este-libro-ensena-como-80399?fbclid=IwAR0SrrD06RpkfUSbzAcx5A2gZ-dgBee4OV1SQArG4UMuOf5x1J0Mwc6VUEw


Y la Recolección nació en torno a una hoguera

diciembre 5, 2019

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Felipe II

El Emperador Felipe II, promotor de la Recolección Agustiniana

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La Recolección Agustiniana nació en un encuentro en torno a “la lumbre” de una celda fría 
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05-12-2015 España
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El 5 de diciembre de 1588, hace 427 años, un Capítulo Provincial de la provincia de Castilla de la Orden de San Agustín marcó el inicio de la Recolección Agustiniana. La espiritualidad recoleta ha sido una rama fecunda dentro del estilo agustiniano de vida hasta hoy.

Desde el año 1556, el reinado de Felipe II significó la exploración global y la expansión territorial a través de los océanos Atlántico y Pacífico, llevando a la monarquía hispánica a ser la primera potencia de Europa ya que, por primera vez en la historia, un imperio integraba territorios de todos los continentes habitados del planeta. La Recolección agustiniana vivió los últimos diez años muy apoyada por este reinado, que acabó con la muerte del monarca en 1598.

A pocos kilómetros de Madrid, recorriendo hacia el norte 58 kilómetros, se puede hoy visitar el Monasterio de San Lorenzo del Escorial, cuyas obras habían acabado en 1584 y que es uno de los escenarios del nacimiento de la Recolección. Hoy, curiosamente, está habitado por los Agustinos, y los Agustinos Recoletos marcan presencia en el majestuoso edificio al haber sido una de las sedes del Centro Teológico San Agustín, donde religiosos de varias provincias recoletas estudian la Teología.

En cuanto a la Iglesia, en 1585 el papa Sixto V sucede al fallecido Gregorio XIII. Este último había tenido un papado de 13 años centrado en la renovación moral. Ya en su primer consistorio comunicó a los cardenales su intención de hacer cumplir estrictamente el Concilio de Trento. Después incentivó los colegios y seminarios para los sacerdotes y en 1584 había fundado la Pontificia Universidad Gregoriana, lugar donde también muchos recoletos han estudiado a lo largo de la historia. A él se debe, a su vez, el llamado Calendario Gregoriano, que hoy sigue el mundo occidental.

Su sucesor, Sixto V, en cuyo papado nace propiamente la Recolección, era franciscano, italiano de familia de origen serbio, y tan solo estuvo en la cabeza de la Iglesia cinco años, hasta 1590. Le dio tiempo a finalizar la cúpula de San Pedro en el Vaticano. En el mismo año del nacimiento de la Recolección, en 1588, bendijo la salida de la Armada Invencible de Felipe II contra Inglaterra.

En 1588, el mismo año que la Recolección, nacieron el filósofo inglés Thomas Hobbes, el matemático francés Étienne Pascal o el mexicano estado de Zacatecas.

CUANDO LA RECOLECCIÓN ERA UN “TRENDING TOPIC”

Eran tiempos en los que la reforma católica estaba en alza. Los franciscanos y los carmelitas habían iniciado sus reformas unos años antes. En San Millán de la Cogolla, hoy también casa de Agustinos Recoletos, dos benedictinos se retiran en 1585 para “cumplir la Regla de San Benito en toda su pureza” y son llamados “recoletos”.

Era un trending topic en esos finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII en el que se vieron involucrados mercedarios, trinitarios, dominicos, carmelitas, bernardas, concepcionistas, jerónimas, trinitarias, clarisas, dominicas, carmelitas calzadas, brígidas…

El asunto “suena” en la Familia Agustiniana desde 1540, cuando algunos misioneros mexicanos agustinos ven cómo sus usos empapados de espíritu recoleto son aprobados en el capítulo de su Provincia de Castilla. En 1581 el Capítulo General autoriza a las Provincias a promulgar estatutos más rigurosos para los religiosos que “quisieran y pudieran”.

Lo cierto es que la Provincia de Castilla estaba en ese momento entre inquieta y dividida. Por un lado, los que tenían una vida llamada entonces “relajada” y llena de exenciones a las normas, que incluso habían entrado habitualmente en negocios de censos y rentas; por otro, quienes pedían una reforma para mantener una vida más espiritual y pobre.

Sixto V había nombrado general de la Orden de San Agustín a Gregorio Petrocchini, al que también concedió ser visitador y comisario apostólico de la Orden. Antes de dirigirse al Capítulo, visitó al monarca en El Escorial y recibió instrucciones de favorecer la presencia de casas de recoletos, así de frailes como de monjas, porque en este artículo ha sido muchos días ha su Majestad advertido que lo desean muchos religiosos, y así gustaría que el generalísimo lo tratase con hombres de religión y consejo y prudencia y, si pareciese, se pusiese en ejecución”.

Luis de León y Pedro de Rojas habían pedido a Felipe II su intervención. Eran tiempos que religión y gobierno estaban unidos, y el monarca era cercano a los movimientos de reforma, consciente del importante papel de las congregaciones religiosas en aquella sociedad.

Petrocchini llama a diez religiosos de especial peso dentro de la Provincia y decide adelantar el Capítulo de la Provincia de Castilla de la primavera de 1589 al 30 de noviembre de 1588. Deciden que se celebre en Toledo por ser el lugar “más accesible” a la mayoría de los vocales, situado en el centro geográfico de la península Ibérica. Tras visitar las comunidades más importantes de la Provincia, llega a Toledo el 28 de noviembre de 1588, donde ya estaban recién llegados los vocales del Capítulo.

EL CAPÍTULO DE TOLEDO

El encuentro de los 68 vocales para la celebración del Capítulo de la Provincia de Castilla comenzó con un ambiente tenso y dividido. El 2 de diciembre les llegan dos mensajes de Felipe II a través del Corregidor de la ciudad y de Andrés Fernández. Se recuerda a los Capitulares la necesidad de establecer casas recoletas.

El 3 de diciembre se dan a la tarea de escoger al nuevo provincial. Los votos indican la división: 31 votan a Pedro de Rojas, prior del convento de Madrid y partidario de la reforma; el resto de votos se dispersan entre Gaspar de Saona (26), Gabriel de Goldáraz (6), Gaspar de Melo (3), Luis de León (1) y Martín de Perea (1). Rojas no logrará la mayoría tampoco en segunda votación (33), así que el prior general hace uso de su facultad para nombrarle prior provincial electo para que cesase el alboroto y la discusión no siguiera hasta el infinito”.

Por fin, el 5 de diciembre, el definitorio pleno, constituido por nueve religiosos, promulga las 18 actas o determinaciones surgidas en el Capítulo. La quinta será el acta fundacional de la Recolección Agustiniana:

“Porque hay entre nosotros o, al menos, puede haber, algunos tan amantes de la perfección monástica que desean seguir un plan de vida más austero, cuyo legítimo deseo debemos favorecer para no poner obstáculos al Espíritu Santo, consultado previamente nuestro reverendísimo padre general e implorada su venia, determinamos que en esta nuestra provincia se señalen o se levanten de nueva planta tres o más monasterios de varones y otros tantos de mujeres, en los que se practique una forma de vida más austera, la que, tras madura reflexión, prescriba el padre provincial con su definitorio”.

Algunas otras decisiones del Capítulo parecen casi contrarias al acta quinta. La séptima legitima el uso privado de dinero por los religiosos; la octava aprueba juegos de cartas y representaciones; la decimotercera defiende los títulos honoríficos

Todo parece indicar que la quinta fue fruto de un limitado grupo de religiosos que aprovechan el favor del rey que, por cierto, el mismo día 5 fue informado de la aprobación de las casas de recoletos y del nuevo provincial, proclive a la reforma.

EL ENCUENTRO EN UNA CELDA FRÍA DEL CONVENTO

Lo cierto es que podemos poner nombre a los principales impulsores de la reforma en la provincia de Castilla. Poco antes de comenzar el Capítulo se reunieron, los tres, para preparar la defensa de sus argumentos ante el resto de los reunidos. Se trata de Jerónimo de Guevara (1554-1589), Luis de León (1528-1591) y Pedro de Rojas (†1602).

Contamos con un documento de gran valor para nuestra Recolección de hoy; se trata de las memorias de Juan Quijano, que en 1588 tenía 16 años, estaba recién profeso (dos días antes de aquella reunión) y que estuvo en aquella habitación donde se producía la reunión. Y lo contó así:

Séame permitido decir lo que me aconteció cuando estando una noche en la celda del padre fray Pedro de Rojas, entonces prior de San Felipe, y el padre maestro Fray Luis de León y nuestro padre Fray Jerónimo de Guevara a la lumbre. Yo era recién profeso, había dos días. […] Hacíanme todos tres mucha merced, aunque era bien niño, pero por diferentes respetos […] hiciéronme sentar a los pies del uno para que me calentase.

Empezaron a tratar de cómo y de qué manera habían de fundar el monasterio, cuán pobre, cuán apartado de bullicio, qué constituciones y modo habría de tener en hábito y en todo. Al fin, allí se decía una como idea del primer monasterio, cierto bien trazado y observante, al fin, como de tan grandes ingenios como eran los tres.

Yo, aunque criatura, estábamelos mirando u oyendo con mucha atención, y acuérdome que leía yo y pasaba la vida de la santa madre Teresa de Jesús, que ella había escrito: lo que le acaeció también cuando era niña y hacía ermitas y querían ser ella y su hermano ermitaños.

Levantóme con la mano el padre maestro fray Luis de León la cabeza, como que le mirase, y díjome:
— “Fray Juan, ¿y vos queréis ir con nosotros a ese monasterio?”.
— Díjele: “sí, por cierto, pero vuestra paternidad no ha de ir allá”.
— “Pues, ¿cómo lo veis?”, me dijo.
— “Porque no; no me parece que vuestra paternidad ha de ir, ni es para tan áspera vida. Déjela para el padre fray Jerónimo”.

Hoguera de leña

Y el chico tuvo razón. Luis de León favoreció, apoyó y dotó a la Recolección de sus primeras normas de vida. En 1589 se le encomendó la fundación de una casa recoleta en Salamanca; en 1590 asistió a la instalación del nuevo convento recoleto de Portillo (Valladolid); presentó diversas instancias de ausencia avaladas por Felipe II a la Universidad de Salamanca, donde dictaba lecciones, para poder dedicarse al nacimiento de la Recolección Agustiniana.

Pero la muerte le sorprendió el 23 de agosto de 1591 en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) cuando preparaba una biografía de santa Teresa de Jesús, cuyos escritos había revisado para la publicación. Tras su muerte sus restos fueron llevados a Salamanca, en cuya universidad descansan.

http://www.agustinosrecoletos.org/noticia.php?id_noticia=15378&id_seccion=5&idioma=1

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Para conocer más de los orígenes de la Recolección Agustiniana: https://www.dropbox.com/sh/vfzcqa5blss5txc/AADYtJakcT-HyCl9-XUALGzVa?dl=0

Primicia del 5 de diciembre de 2019: https://www.youtube.com/watch?v=_d6epGZ58bY&feature=emb_share&fbclid=IwAR3AMEScFoonKKo3FB_UBTv-U2kEzvLbX2npXUqddf19NNAYsjDK7Dm4JGI


El maná de cada día, 13.11.19

noviembre 13, 2019

Miércoles de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

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Día 13 de noviembre, nacimiento de san Agustín, Fiesta de Todos los Santos de la Orden

Proteged al desvalido y al huérfano, haced justicia al humilde y al necesitado

Dad gracias al Señor en toda ocasión, pues ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros

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PRIMERA LECTURA: Sabiduría 6, 1-11

Escuchad, reyes, y entended; aprendedlo, gobernantes del orbe hasta sus confines; prestad atención, los que domináis los pueblos y alardeáis de multitud de súbditos; el poder os viene del Señor, y el mando, del Altísimo:

Él indagará vuestras obras y explorará vuestras intenciones; siendo ministros de su reino, no gobernasteis rectamente, ni guardasteis la ley, ni procedisteis según la voluntad de Dios.

Repentino y estremecedor vendrá sobre vosotros, porque a los encumbrados se les juzga implacablemente.

A los más humildes se les compadece y perdona, pero los fuertes sufrirán una severa pena; el Dueño de todos no se arredra, no le impone la grandeza:

Él creó al pobre y al rico y se preocupa por igual de todos, pero a los poderosos les aguarda un control riguroso.

Os lo digo a vosotros, soberanos, a ver si aprendéis a ser sabios y no pecáis; los que observan santamente su santa voluntad serán declarados santos; los que se la aprendan encontrarán quien los defienda.

Ansiad, pues, mis palabras; anheladlas, y recibiréis instrucción.


SALMO 81,3-4.6-7

Levántate, oh Dios, y juzga la tierra.

«Proteged al desvalido y al huérfano, haced justicia al humilde y al necesitado, defended al pobre y al indigente, sacándolos de las manos del culpable.»

Yo declaro: «Aunque seáis dioses, e hijos del Altísimo todos, moriréis como cualquier hombre, caeréis, príncipes, como uno de tantos.»


Aclamación antes del Evangelio: 1Ts 5, 18

Dad gracias en toda ocasión: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros.


EVANGELIO: Lucas 17, 11-19

Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.

Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.»

Al verlos, les dijo: «ld a presentaros a los sacerdotes.»

Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano.

Jesús tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?»

Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado.»

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CULTIVAR LA GRATITUD

Al afán desmedido y desordenado de tener cosas y las mejores cosas, suelen acompañar otras ambiciones: tener buena opinión ante los demás, no perder cargos y títulos, aparentar, ser valorado y reconocido, influir, creerse imprescindible, estar informado de chismes y curiosidades, tener siempre la última palabra y el mejor criterio.

La ambición de poseer se alía fácilmente con el afán de poder y de ahí nace esa mentalidad tan utilitarista y pragmática que es capaz de servirse de las personas como de peones de ajedrez. ¿De qué te sirve ganar todo el mundo si pierdes tu alma?

La gratuidad habla mucho de Dios. No es injusta y boba ingenuidad sino una generosidad magnánima que, si quiere ser verdadera y constante, requiere de un ánimo fuerte y prudente.

Sé generoso con tu tiempo, con tus cualidades, con tu simpatía, con tus bienes, con tus favores, al escuchar, al cumplir tus deberes laborales y familiares.

No te limites a cumplir los mínimos de cortesía. Cultiva a tu alrededor la gratuidad, sabiendo que tendrás que poner muchas veces a disposición de otros tus dos mejillas, tu túnica y tus sandalias.

Tú ganarás mucho en desprendimiento y libertad interior, y los demás estarán recibiendo, a través de ti, un poco de Dios.

Pero, por encima de todo y de todos, hay que tener corazón generoso y gratuito con Dios. Con Él no seas un frío y cumplidor contable. ¿Qué tienes que no hayas recibido de Él?

Mira cuánta salvación te trajo aquel generoso sí de María, que no hubiera existido jamás si nuestra Madre se hubiera detenido a explicarle al ángel todas sus pegas, sus intereses, sus planes de vida y hasta lo que podrían pensar de ella todas sus vecinas.

 Lañas diarias  www.mater-dei.es


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13 de noviembre
Todos los Santos de la Orden

Hoy, cumpleaños de san Agustín, nacido el 13 de noviembre del año 354, celebramos en una sola fiesta, junto con los santos y beatos de las tres Órdenes agustinianas reconocidas por la Iglesia, a todos los hermanos y hermanas justos de toda lengua, tribu, raza y nación, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida (cf. Ap 7, 9; 20, 12). Es una acción de gracias a Dios por el don de la santidad que copiosamente ha derramado en la historia de nuestras Órdenes, y una invitación a seguir las huellas de tantos hermanos y hermanas que han acogido de corazón el Evangelio y han vivido fielmente su consagración al Señor.

Recordad cómo se han salvado nuestros padres

De la obra Crónica de san Agustín y de los santos, beatos y doctores de su Orden,

de san Alonso de Orozco, presbítero

Nosotros, que profesamos los sagrados dogmas de Cristo nuestro salvador, y que veneramos con corazón recto a Dios, sumo en sus santos, enardecidos por el celo de Dios, pregonamos incansablemente los triunfos insignes de los santos.

Será justo estudiar diligentemente y relatar, aunque sea de manera inexperta, las virtudes de los santos y varones ilustres de nuestra Orden. Pues, en verdad, ¿qué cosa más feliz o más sagrada podrá sucedernos que recordar la vida de los padres antiguos después de que ya se extinguió definitivamente? Por lo cual conviene traer a colación lo que, sucedido ha muchos años, está escrito de los macabeos: Recordad cómo fueron salvados nuestros padres. Ahora clamemos al cielo y el Señor se apiadará de nosotros.

Así pues, los padres antiguos de nuestra Orden, habitando los ardientes desiertos, libraron día y noche el buen combate, de modo que no sólo, inflamados por el fuego de la caridad, como intrépidos guerreros despreciaron libremente, con duelo lento, los predios y riquezas pasajeras, sino que vencieron también los embates engañosos y los silbidos de la serpiente astuta. De igual modo superaron plenamente los halagos de la carne con la oración asidua y la rigurosa austeridad en la comida.

Ved aquí con qué género de vida consiguieron los religiosos ilustres de nuestra sagrada Orden la salvación eterna. He aquí, digo, con cuánto trabajo, ignoradas las cosas temporales y pospuestas las riquezas mundanas, alcanzaron nuestros padres el premio del reino celestial.

¿Acaso no son éstos los que, tan bellamente, describe el Vaso de elección con estilo maravilloso, en la carta a los Hebreos, cuando dice: Los santos, con la fe, subyugaron reinos, obraron la justicia y consiguieron las promesas. Ceñidos con la espada de la fe, con ánimo inquebrantable, portaban la enseña de Jesucristo y la cruz del Señor en sus hombros. En verdad que el Señor, óptimo y soberano, nunca privó a nuestra sagrada Orden de su patrocinio, de modo que no le concediese copiosamente la gracia de su liberalidad.

Por lo que tal multitud de santos, nacidos de aquel astro relumbrante, el eximio doctor san Agustín, y colocados como lumbreras en el firmamento, ilustra toda la Orden con los admirables rayos de la virtud. De ahí finalmente brotan de aquel árbol maravilloso como ramas frondosas, y a diario nacen de modo admirable.

Oh bienaventurado varón y extraordinario padre Agustín, a quien Jesucristo engrandeció tanto, que es, por derecho propio, doctor de la Iglesia madre, y padre de muchas órdenes religiosas. Contemplemos, pues, ya con los ojos abiertos la vida de tal padre y las virtudes de sus hijos. Imitemos de todo corazón su humildad admirable, su inquebrantable fortaleza, su firme esperanza y su amor ardiente. Los cándidos ejemplos de los santos son para nosotros refugio seguro, en el que consiguen mucho provecho los que, gustosos, a él se acercan.


El maná de cada día, 11.10.19

octubre 11, 2019

Viernes de la 27ª semana del Tiempo Ordinario

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Primer día de la novena a Santa Magdalena de Nagasaki
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El que no recoge conmigo desparrama

 

PRIMERA LECTURA: Joel 1, 13-15;2, 1-2

Vestíos de luto y haced duelo, sacerdotes; llorad, ministros del altar; venid a dormir en esteras, ministros de Dios, porque faltan en el templo del Señor ofrenda y libación.

Proclamad el ayuno, congregad la asamblea, reunid a los ancianos, a todos los habitantes de la tierra, en el templo del Señor, nuestro Dios, y clamad al Señor.

¡Ay de este día! Que está cerca el día del Señor, vendrá como azote del Dios de las montañas. Tocad la trompeta en Sión, gritad en mi monte santo, tiemblen los habitantes del país, que viene, ya está cerca, el día del Señor.

Día de oscuridad y tinieblas, día de nube y nubarrón; como negrura extendida sobre los montes, una horda numerosa y espesa; como ella no la hubo jamás, después de ella no se repetirá, por muchas generaciones.


SALMO 9, 2-3.6.16.8-9

El Señor juzgará el orbe con justicia.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón, proclamando todas tus maravillas; me alegro y exulto contigo y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo.

Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío y borraste para siempre su apellido. Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron, su pie quedó prendido en la red que escondieron.

Dios está sentado por siempre en el trono que ha colocado para juzgar. Él juzgará el orbe con justicia y regirá las naciones con rectitud.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 12, 31b-32

Ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera -dice el Señor-. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.


EVANGELIO: Lucas 11, 15-26

En aquel tiempo, habiendo echado Jesús un demonio, algunos de entre la multitud dijeron: «Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios.»

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo.

Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces.

Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.

Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por el desierto, buscando un sitio para descansar; pero, como no lo encuentra, dice: “Volveré a la casa de donde salí”. Al volver, se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio.»

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CÓMO SE VENCE AL DEMONIO
Papa Francisco en Casa Santa Marta
Viernes 11 de octubre de 2013

«Por favor, no hagamos tratos con el demonio» y tomemos en serio los peligros que se derivan de su presencia en el mundo. Lo recomendó el Papa Francisco el viernes 11 de octubre por la mañana, en su homilía en la misa en Santa Marta.

«La presencia del demonio —recordó— está en la primera página de la Biblia y la Biblia acaba también con la presencia del demonio, con la victoria de Dios sobre el demonio». Pero éste —advirtió— vuelve siempre con sus tentaciones. Nos corresponde a nosotros «no ser ingenuos».

El Pontífice comentó el episodio en el que Lucas (11, 15-26) cuenta de Jesús que expulsa a los demonios. El evangelista refiere también los comentarios de cuantos asisten perplejos y acusan a Jesús de magia o, como mucho, le reconocen que es sólo un sanador de personas afectadas por epilepsia.

También hoy —observó el Papa— «hay sacerdotes que cuando leen este pasaje y otros pasajes del Evangelio, dicen: Jesús curó a una persona de una enfermedad psíquica». Ciertamente «es verdad que en aquel tiempo se podía confundir la epilepsia con la posesión del demonio —reconoció—, pero también es verdad que estaba el demonio. Y nosotros no tenemos derecho a hacer el asunto tan sencillo», liquidándolo como si se tratara de enfermos psíquicos y no de endemoniados.

Volviendo al Evangelio, el Papa observó que Jesús nos ofrece algunos criterios para entender esta presencia y reaccionar. «¿Cómo ir por nuestro camino cristiano cuando existen las tentaciones? ¿Cuándo entra el diablo para turbarnos?», se preguntó.

El primero de los criterios sugeridos por el pasaje evangélico «es que no se puede obtener la victoria de Jesús sobre el mal, sobre el diablo, a medias». Para explicarlo, el Santo Padre citó las palabras de Jesús referidas por Lucas: «El que no está conmigo, está contra mí; el que no recoge conmigo, desparrama».

Y refiriéndose a la acción de Jesús respecto a los poseídos por el diablo, dijo que se trata sólo de una pequeña parte «de lo que vino a hacer por toda la humanidad»: destruir la obra del diablo para liberarnos de su esclavitud.

No se puede seguir creyendo que sea una exageración: «O estás con Jesús o estás contra Jesús. Y sobre este punto no hay matices. Hay una lucha, una lucha en la que está en juego la salvación eterna de todos nosotros». Y no hay alternativas, aunque a veces oigamos «algunas propuestas pastorales» que parecen más acomodadoras. «¡No! O estás con Jesús —repitió el Obispo de Roma— o estás en contra. Esto es así. Y éste es uno de los criterios».

Último criterio es el de la vigilancia. «Debemos siempre velar, velar contra el engaño, contra la seducción del maligno», exhortó el Pontífice. Y volvió a citar el Evangelio: «Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros.

Y nosotros podemos hacernos la pregunta: ¿yo vigilo sobre mí? ¿Sobre mi corazón? ¿Sobre mis sentimientos? ¿Sobre mis pensamientos? ¿Custodio el tesoro de la gracia? ¿Custodio la presencia del Espíritu Santo en mí?». Si no se custodia —añadió, cintando otra vez el Evangelio—, «llega otro que es más fuerte y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín».

Son estos, por lo tanto, los criterios para responder a los desafíos planteados por la presencia del diablo en el mundo: la certeza de que «Jesús lucha contra el diablo»; «quien no está con Jesús está contra Jesús»; y «la vigilancia».

Hay que tener presente —dijo también el Papa— que «el demonio es astuto: jamás es expulsado para siempre, sólo lo será el último día». Porque cuando «el espíritu inmundo sale del hombre —recordó, citando el Evangelio—, da vueltas por lugares áridos, buscando un sitio para descansar, y al no encontrarlo dice: volveré a mi casa de donde salí. Al volver se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».

He aquí por qué es necesario velar. «Su estrategia es ésta —advirtió el Papa Francisco—: tú te has hecho cristiano, vas adelante con tu fe, y yo te dejo, te dejo tranquilo. Pero después, cuando te has acostumbrado y no estás muy alerta y te sientes seguro, yo vuelvo. El Evangelio de hoy comienza con el demonio expulsado y acaba con el demonio que vuelve. San Pedro lo decía: es como un león feroz que ronda a nuestro alrededor». Y esto no son mentiras: «es la Palabra del Señor».

«Pidamos al Señor —fue su oración conclusiva— la gracia de tomar en serio estas cosas. Él ha venido a luchar por nuestra salvación, Él ha vencido al demonio».

http://www.vatican.va

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HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO EN SANTA MARTA, 9 de octubre de 2015

(RV).- Interpretar mal a quien hace el bien, calumniar por envidia, tender trampas para hacer caer, todo esto no viene de Dios sino del diablo.

El Papa Francisco comentó el Evangelio del día al celebrar la Misa matutina en la capilla de la Casa de Santa Marta exhortando al discernimiento y a la vigilancia.

Rigideces doctrinales

Refiriéndose al Evangelio del día, en el que Jesús echa a un demonio, hace el bien, está entre la gente que lo escucha y reconoce su autoridad, pero está quien lo acusa.

El Santo Padre subrayó: “Había otro grupo de personas que no lo amaba y siempre trataba de interpretar las palabras de Jesús y también las actitudes de Jesús de modo diverso, contra Jesús.

Algunos por envidia, otros por rigideces doctrinales, otros porque tenían miedo de que fueran los romanos e hicieran una matanza; por tantos motivos trataban de alejar del pueblo la autoridad de Jesús, incluso con la calumnia, como en este caso.

‘Él echa a los demonios por medio de Belcebú. Él es un endemoniado. Él hace magias, es un brujo. Y continuamente lo ponían a prueba, le ponían delante una trampa, para ver si caía”.

Discernimiento y vigilancia

El Papa Bergoglio invitó al discernimiento y a la vigilancia. “Saber discernir las situaciones”: lo que viene de Dios y lo que viene del maligno que “siempre trata de engañar”, “de hacernos elegir un camino equivocado”.

“El cristiano no puede estar tranquilo, pensar que todo va bien, debe discernir las cosas y mirar bien de dónde vienen, cuál es su raíz”.

El diablo anestesia la conciencia

Y después está la vigilancia, porque en un camino de fe “las tentaciones vuelven siempre, el mal espíritu jamás se cansa”. Si “ha sido expulsado” tiene “paciencia, y espera para volver”, y si se lo deja entrar se cae en una situación peor.

En efecto, antes se sabía que era “el demonio el que atormentaba”. Después, “el maligno está escondido, viene con sus amigos muy educados, llama a la puerta, pide permiso, entra y convive con aquel hombre, su vida cotidiana y, gota a gota, da las instrucciones”.

Con “esta modalidad educada” el diablo convence a “hacer las cosas con relativismo”, tranquilizando la conciencia: “Tranquilizar la conciencia. Anestesiar la conciencia. Y esto es un gran mal.

Cuando el mal espíritu logra anestesiar la conciencia se puede hablar de una verdadera victoria suya, se convierte en el dueño de aquella conciencia: ‘¡Y esto sucede por doquier!

Sí, pero todos, todos tenemos problemas, todos somos pecadores, todos…’. Y en el ‘todos’ está el ‘ninguno. ‘Todos, pero yo no’. Y así se vive esta mundanidad que es hija del mal espíritu”.

Hacer siempre un examen de conciencia

Al final de su homilía el Papa Francisco reafirmó las dos palabras iniciales, vigilancia y discernimiento:

“Vigilancia. La Iglesia nos aconseja siempre el ejercicio del examen de conciencia: ¿qué ha sucedido hoy en mi corazón, hoy, por esto? ¿Ha venido a mí este demonio educado con sus amigos?

Discernimiento. De dónde vienen los comentarios, las palabras, las enseñanzas, ¿quién dice esto?

Discernir y vigilancia, para no dejar entrar a aquel que engaña, que seduce, que fascina. Pidamos al Señor esta gracia, la gracia del discernimiento y la gracia de la vigilancia”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

(from Vatican Radio)


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Novena a Santa Magdalena de Nagasaki (1)

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Rito de entrada para todos los días

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Oración

Oh Padre, que te complaces en escoger a los pequeños y débiles para manifestarnos las maravillas de tu amor, y que escogiste a la joven Magdalena de Nagasaki para que propagara el Evangelio entre sus conciudadanos, velara por su fidelidad a Cristo, hiciera a ti ofrenda de su vida como terciaria seglar agustino-recoleta y muriera mártir de la fe,

concédenos, por su intercesión, que sepamos ser siempre testimonios fieles de Cristo en nuestro vivir cotidiano y sepamos amar a nuestros hermanos con amor sincero y desinteresado. Danos, Señor, saber colaborar activamente en la difusión del Evangelio.

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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Reflexión para el día primero

Comienzo del cristianismo en el Japón. Persecución.

El 15 de agosto de 1549 desembarcaba san Francisco Javier en las costas del Japón. Además del padre Cosme de Torres, le acompañaban tres jóvenes japoneses, que había convertido en Malaca. Javier comenzó a predicar el Evangelio y a bautizar a los primeros cristianos de las islas. Estuvo en Japón dos años escasos.

Pero el surco abierto por él fue fecundado por los misioneros jesuitas hasta fines del siglo XVI. Después, se unieron misioneros de otras órdenes: franciscanos, dominicos, agustinos. Y pudieron predicar con relativa paz y tranquilidad el Evangelio hasta la segunda década del siglo XVII.

En torno al 1613, se desencadenó la terrible persecución contra los católicos y contra los misioneros españoles y portugueses. Es difícil describir sucintamente la historia del largo calvario que sufrió la naciente Cristiandad del Japón durante unos cincuenta años.

Los historiadores están de acuerdo en afirmar que la persecución japonesa fue mucho más sistemática, refinada y cruel que la persecución de los primeros siglos de la Iglesia.

Los japoneses no deseaban crear mártires. Hubieran quedado despobladas diversas ciudades. Les interesaba hacer apóstatas. El edicto del Shogun Ieyashu de 1614 ordenaba eliminar “sin pérdida de tiempo a todos los cristianos, de tal manera que no tengan lugar donde poner los pies”.

Cuantos se negaran a apostatar del cristianismo, serían condenados a muerte. Los misioneros extranjeros debían abandonar inmediatamente el país. Había en Japón en aquel entonces unos 150 misioneros. Casi todos fueron concentrados en Nagasaki y después expulsados del país.

Quedaron escondidos en Japón unos 42 misioneros. A la expulsión siguió la destrucción de las iglesias, cruces, cementerios y de toda clase de símbolos cristianos. Y la iglesia del Japón escribió una de las más gloriosas páginas de la historia de martirio de la Iglesia católica.

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Oración de los fieles para todos los días

Elevemos, hermanos, nuestras oraciones al Padre común, por intercesión de santa Magdalena de Nagasaki, virgen y mártir, y patrona de nuestra fraternidad seglar agustino-recoleta.

– Por todos los misioneros, especialmente por los agustinos recoletos, para que sepan predicar única y exclusivamente a Cristo, y éste crucificado. Oremos.

R. Te rogamos, óyenos.

– Por todos los catequistas, para que sepan ayudar en el robustecimiento de la fe, esperanza y caridad de los creyentes y catecúmenos. Oremos…

– Por nuestras fraternidades seglares agustino- recoletas, para que imiten los ejemplos de caridad, sencillez, desprendimiento, sacrificio y fidelidad hasta el martirio de santa Magdalena de Nagasaki. Oremos...

– Por todos los pueblos del Extremo Oriente, para que se abran a la luz de Cristo y crean en el Evangelio. Oremos...

Por todos los que sufren persecución a causa del Evangelio, para que sepan mantenerse íntegros en la fe, constantes en la esperanza y animosos en la caridad. Oremos...

Para añadir a la oración comunitaria

Por todos los agustinos recoletos seglares, para que sepamos vivir con autenticidad nuestra consagración y para que nuestra vida atraiga a muchos a seguir a Cristo más de cerca. Oremos...

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Oración final para todos los días:

Padre y Señor nuestro, tu mártir Magdalena de Nagasaki predicó sin desfallecer el Evangelio y derramó su sangre por ti; concédenos, por su intercesión, ser fíeles testigos de tu Palabra, seguidores de sus ejemplos y poder participar con ella de tu gloria por la eternidad.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



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Oración de la Madre Viuda por su familia. Asociación Madres Cristianas Santa Mónica

septiembre 10, 2019

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El estado de viudez no es el ocaso fatalista y destructor de la persona, sino un estado de plenitud y satisfacción por lo realizado en la vida con ayuda del esposo y de Dios, sobre todo en la propia familia.

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Oración de la madre-abuela Viuda. Asociación Madres Cristianas Santa Mónica

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Esta Oración de la madre-abuela Viuda completa la secuencia de cuatro oraciones que son las más usadas entre las madres afiliadas a la Asociación Madres Cristianas Santa Mónica.

El orden en que han sido presentadas y publicadas en este blog, https://ismaelojeda.wordpress.com/, refleja el orden de importancia de las distintas etapas y experiencias que vive la mujer en el desarrollo de su vocación humana y cristina, personal y familiar, sobre todo.

La primera, Oración de la Madre por la fe de los hijos, es la oración primera y fundamental que despierta y afirma la vocación de la madre cristiana. La madre desarrolla una función fundamental en el matrimonio. Y la oración expresa el común denominador de las madres cristianas: preocupación por trasmitir a los hijos la vida y la fe. Por eso, es la más usada, la oración básica de todas las madres pertenecientes a la Asociación; la programática. Vale para todas las madres sin excepción, ya sean solteras o casadas, separadas, viudas…

Pero para llegar a ser madre debe ser, antes y a la vez o simultáneamente, esposa. Primero madre, en cuanto a la pedagogía de la evangelización de la familia, comenzamos por la madre; pero no en cuanto al orden de prioridad o importancia. Primero y principalmente, “esposa”. La vida no se engendra, no se trasmite ni llega a plenitud sino dentro de una comunidad de amor. El individuo no puede generar ese tipo de vida plena, ni acompañarla integralmente. De ahí la conveniencia de recurrir a la Oración de los Padres por la fe de los hijos, cuando los esposos y padres quieren orar juntos y consolidar así su mutua relación y su amor a los hijos.

La tercera oración, Oración de la madre gestante y de los padres que esperan prole, incide en el misterio de la generación y trasmisión de la vida y de la fe a la nueva criatura, regalo de Dios a los esposos que los convierte en padres. En la medida en que sean buenos esposos serán buenos padres. Los hijos son fruto del amor matrimonial y tienen valor por sí mismos. No vienen a solucionar los problemas de los padres, no pueden ser “utilizados” por ellos.

Esta oración ayudará a los esposos y padres a vivir mejor una experiencia única en su vida personal y conyugal: la maternidad y paternidad, experiencia de plenitud humana. Ya no habrá más sorpresas fundamentales en su vida, sino amar y dejarse amar, querer a fondo perdido, incondicionalmente: sin reclamar nada ni al cónyuge ni a los hijos. Hacer de la dicha y felicidad de estos su propio contento, hasta desaparecer de escena, quedándose con lo que uno mismo es o con lo que comparten en santa convivencia matrimonial, siempre en Dios.

Y para concluir, la cuarta oración, Oración de la madre-abuela Viuda. Fue solicitada por algunas madres “mónicas” que vivían su condición de viudez y querían saber más sobre los planes de Dios en esa situación. Porque no se resignaban a que su convivencia conyugal, forjada a lo largo de tantos años, cayera al vacío. Teniendo en cuenta esta inquietud y atendiendo al hecho de que las esposas viven por lo general más que sus maridos y suelen sobrepasarlos en varios años… preparamos esta oración para las madres mónicas viudas que publicamos hoy.

Adelantando el contenido, partimos de que nuestra fe nos asegura que a pesar de las “pérdidas” que sufren las viudas, las penurias, la soledad… Dios no las abandona jamás, y menos a ellas que, a veces pueden sentir que sólo él las atiende de verdad. La Biblia suele presentar a Dios como el padre de los pobres y los huérfanos, y defensor de las viudas. Son las personas preferidas del amor, la ternura y la justicia de Dios.

Para concluir, afirmamos que Dios quiere que el estado de viudez, no sea el ocaso fatalista y destructor de la persona, sino más bien un estado de plenitud y satisfacción por lo realizado en la vida con ayuda del esposo y de Dios, sobre todo en la propia familia. Plenitud de vida por la serenidad, madurez de los años y la experiencia acumulada en los avatares de la existencia. Plenitud de alegría y disfrute al confiar a sus hijos, nietos y aun biznietos, al cuidado de Dios. En fin, una vida en el Espíritu gozosa al sentir la misericordia y el perdón de Dios que todo lo cubre, abandonándose cada vez más en las manos del Padre.

Santa Mónica, viuda

            Santa Mónica enviudó a los 41 años. Un año antes su esposo Patricio había recibido el bautismo. El gozo de Mónica fue extraordinario, pues Dios le había concedido uno de sus anhelos, probablemente el mayor de su vida, desde que conoció y se enamoró de Patricio. Sin embargo, poco le duró a Mónica la dicha de compartir plenamente con su esposo la misma fe.

Santa Mónica queda sola, con tres hijos. El mayor, Agustín, con dieciocho años, está cursando estudios superiores en Cartago. Con ella quedan en Tagaste los dos menores, Perpetua y Navigio.

Cuando Agustín concluye la carrera, vuelve a Tagaste con su mujer y su hijo Adeodato. Su intención es ayudar a la familia y ejercer su profesión. En Cartago se había afiliado a la secta maniquea con bastante entusiasmo. Ahora quiere convencer a sus amigos y familiares para que dejen la fe católica y se hagan maniqueos. Santa Mónica lo recibe en casa.

Pero cuando descubre que peligra la fe católica de sus familiares por el proselitismo de Agustín, lo echa de la casa. Un amigo de la familia, Romaniano, acoge en su casa al joven Agustín y a los suyos. Sólo cuando Santa Mónica recibe una señal divina de la futura conversión de su hijo, lo recibirá de nuevo en la casa.

Santa Mónica reza por la conversión de su hijo con lágrimas abundantes hasta recibir otra señal del cielo por medio de un obispo que le aseguró: “No puede perderse el hijo de tantas lágrimas”. Agustín decide volver a Cartago. Santa Mónica deja Tagaste y se va a Cartago porque quiere estar cerca de su hijo. Después se embarca y lo sigue hasta Roma y Milán, y no descansa hasta verlo convertido y bautizado en la fe católica.

Cuando se disponía a regresar al África con Agustín y toda la familia, la muerte le sorprende en el puerto de Ostia Tiberina, a los 56 años. Santa Mónica renuncia a descansar en la tumba que había reservado junto a su esposo en Tagaste. Piensa que es secundario estar enterrada en uno u otro lugar, y encarga a su hijo Agustín que rece a Dios por ella en la celebración de la eucaristía.

Por estos hechos y por otros muchísimos más detalles, santa Mónica es ejemplo para las madres cristianas viudas y modelo en las diversas circunstancias de la vida hasta que Dios las llame a reunirse con el esposo en la gloria eterna.

Oración de las Madre Viuda por su familia.  

Padre y Señor nuestro, somos madres cristianas viudas. Creemos que tú eres padre de los pobres, defensor de las viudas y protector de los huérfanos. De ahí que, con toda confianza, recurrimos a ti buscando consuelo y fortaleza, pues con frecuencia nos sentimos tristes y abandonadas. Creemos que tú eres el único que nos puede comprender plenamente.

Por ello te damos gracias, y en especial te agradecemos el esposo que nos diste. Queremos aceptar con resignación y alegría que ya descanse en ti. Tú sabrás tratarlo con misericordia. A tus manos lo confiamos. De ti lo recibimos, a ti lo devolvemos, y en ti esperamos encontrarlo para siempre.

Ahora reconocemos agradecidas que nuestros esposos fueron un don y sacramento de tu amor para nosotras y nuestros hijos. Te pedimos perdón porque no siempre supimos verlos y tratarlos según tus planes. Aunque nos falta ahora su presencia física, sentimos, sin embargo, cada día más que nos acompañan espiritualmente en todas nuestras preocupaciones.

Te bendecimos porque tú, Señor y Padre nuestro, todo lo dispones para nuestro bien. Deseamos cumplir tu voluntad, y queremos darte gracias siempre y por todo lo que permites que nos suceda.

Finalmente, te damos gracias porque en nuestro desvalimiento nos ofreces el ejemplo maravilloso de santa Mónica, que hizo felices a los suyos llevándolos a ti y alcanzando ella misma la plena felicidad en ti.

Al amparo de tan admirable intercesora, te presentamos nuestras necesidades repitiendo esta plegaria: ¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que, como santa Mónica ya viuda, saquemos fuerza de la debilidad y seamos padre y madre de nuestros hijos en todas sus necesidades, sobre todo espirituales. ¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que sintamos la compañía de nuestros esposos, que nos contemplan desde el cielo y ruegan por nosotras, y así podamos perseverar en nuestra vocación hasta el final. ¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que sepamos perdonar y olvidar las ingratitudes y ofensas causadas por nuestros maridos ya difuntos.¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que, si brotara en alguno de nuestros hijos o nietos el germen de una consagración religiosa o sacerdotal, seamos generosas colaboradoras de su vocación. ¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que seamos respetuosas con nuestros hijos y nietos en sus asuntos personales y familiares, sin renunciar a nuestra colaboración a fin de que puedan construir verdaderos hogares cristianos. ¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que, en nuestra condición de viudas, Dios sea nuestro consuelo y fortaleza, que nos permita experimentar la plenitud de vida: continuación e incluso superación de la dicha que gozamos con nuestros maridos. ¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que, como viudas cristianas, cultivemos con más ahínco la vida espiritual y el compromiso en las tareas apostólicas de la parroquia y de la Iglesia. ¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que busquemos, con verdadero celo apostólico, a las madres viudas como nosotras, que se sienten solas o deprimidas, y logremos acercarlas a Dios. ¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que, en el trato con otras madres viudas, nos interesemos por sus necesidades, las acompañemos con prudencia y solidaridad hasta despertar en ellas su vocación cristiana, y logremos integrarlas a la vida de la Iglesia ¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Oración a la Virgen María Nuestra Señora de la Consolación

Virgen María, Madre de la Consolación, que te mostraste a santa Mónica ya viuda, y la consolaste dándole la inmensa alegría de ver cómo el Espíritu Santo transformaba la inteligencia y el corazón de su hijo Agustín haciéndolo cristiano; sé también nuestro consuelo.

Danos el gozo de ver a nuestros hijos y nietos firmes en la fe cristiana que en ellos sembramos desde su más tierna infancia, y felices por la sincera práctica religiosa. Amén.

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Asociación Madres Cristianas Santa Mónica. Agustinos Recoletos. Provincia Santo Tomás de Villanueva

ismaelojeda.wordpress.comhttps://www.facebook.com/ismael.ojedalozanowww.agustinosrecoletos.com

P. Ismael Ojeda Lozano


El maná de cada día, 4.9.19

septiembre 4, 2019

Miércoles de la 22ª semana del Tiempo Ordinario

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Familia Agustiniana:

SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA, MADRE DE LA CONSOLACIÓN, PATRONA DE LA ORDEN
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Nuestra Señora, Madre de la Consolación

Nuestra Señora, Madre de la Consolación

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PRIMERA LECTURA: Colosenses 1, 1-8

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos que viven en Colosas, hermanos fieles en Cristo. Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre.

En nuestras oraciones damos siempre gracias por vosotros a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, desde que nos enteramos de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos.

Os anima a esto la esperanza de lo que Dios os tiene reservado en los cielos, que ya conocisteis cuando llegó hasta vosotros por primera vez el Evangelio, la palabra, el mensaje de la verdad.

Éste se sigue propagando y va dando fruto en el mundo entero, como ha ocurrido entre vosotros desde el día en que lo escuchasteis y comprendisteis de verdad la gracia de Dios.

Fue Epafras quien os lo enseñó, nuestro querido compañero de servicio, fiel ministro de Cristo para con vosotros, el cual nos ha informado de vuestro amor en el Espíritu.


SALMO 51, 10. 11

Confío en tu misericordia, Señor, por siempre jamás.

Pero yo, como verde olivo, en la casa de Dios, confío en la misericordia de Dios por siempre jamás.

Te daré siempre gracias porque has actuado; proclamaré delante de tus fieles: «Tu nombre es bueno.»


ALELUYA: Lc 4, 18

El Señor me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad.


EVANGELIO: Lucas 4, 38-44

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón.

La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella.

Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles.

Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.»

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.

Al hacerse de día, salió a un lugar solitario.

La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese.

Pero él les dijo: «También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.»

Y predicaba en las sinagogas de Judea.


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4 de septiembre

Solemnnidad de Nuestra Señora, Madre de la Consolación
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Nuestra Señora de la Consolación, con san Agustín, san Nicolás de Tolentino, santa Mónica y santa Rita. De Juan Simón Gutiérrez (1645-1724). Agustinas Recoletas de Carmona (Sevilla).

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Primera Lectura: Is 49, 8-11. 13. 15 El Señor consuela a su pueblo.
Salmo 29: Para toda la vida la misericordia del Señor.
Segunda Lectura: 2 Co 1, 3-7 Nos alienta en todas nuestras luchas.
Evangelio: Jn 19, 25-27 Ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre.

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Oración de las Madres Cristianas Santa Mónica a Nuestra Señora de la Consolación por la fe de los hijos:

Virgen María, Madre de la Consolación, que consolaste a santa Mónica dándole la inmensa alegría de ver cómo el Espíritu Santo transformaba la inteligencia y el corazón de su hijo Agustín haciéndolo cristiano; sé también nuestro consuelo.

Danos el gozo de ver a nuestros hijos firmes y felices en la práctica de la fe que en sus almas sembramos desde que los concebimos en nuestro ser.

Y si alguno se ha desviado, danos, Madre nuestra, la alegría de verlo retornar a la fe; y así poder gozarnos en la realización plena de nuestra vocación como madres cristianas. Amén.
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Reina y Madre de la Recolección Agustiniana

Nuestra Señora de la Consolación es la principal advocación recoleta de la Virgen. A ella consagró la Orden el beato Vicente Soler en 1926. Su imagen está en todas nuestras iglesias. De ella toma nombre una de las ocho provincias recoletas, así como muchas de sus casas y fraternidades seglares.

Pero no todos conocerán el significado de su nombre, o el de la correa que tanto ella como el Niño tienen en sus manos, o su relación con san Agustín y santa Mónica, que suelen flanquearla.

Todo ello lo explica con sencillez el padre Javier Guerra, ex prior General de la Orden, en una carta circular publicada hace un tiempo:

Con la bula Licet Ecclesiae del papa Alejandro IV, promulgada el 9 de abril de 1256, nacía la Orden de Ermitaños de San Agustín, compuesta por varios grupos. Este acontecimiento es conocido en la historia como la Gran Unión Agustiniana.

Los primeros frailes, al proceder de diversos lugares y costumbres, vestían cada uno a su modo, si bien la mayoría se cubría con el típico sayal pardo con capucha y un ceñidor de cuerda. La bula terminó con estas diferencias y mandó que todos vistieran «hábito de color negro, con exclusión de cualquier otro, para que la uniformidad del vestido manifieste también la uniformidad de vuestra profesión».

En los decenios siguientes y con el fin, quizá inconsciente, de justificar su forma de vivir y vestir, los agustinos fueron perfilando una leyenda, según la cual san Agustín habría vestido primeramente, a raíz de su bautismo, de blanco, según estaba ordenado para los neófitos en la Iglesia primitiva.

Después, por consejo de santa Mónica, san Ambrosio le habría impuesto el hábito negro sobre el blanco.

Según la tradición, santa Mónica, angustiada por la pérdida de su esposo Patricio y el descarrío de su hijo Agustín, habría recurrido a la Virgen pidiéndole ayuda y solicitándole que le revelase cómo vestía Ella después de la muerte de su esposo san José.

La Virgen María la consoló con una aparición, en la que le mostró un vestido de color negro, ceñido con un cinturón de cuero, le entregó su correa y le prometió proteger a todo aquel que vistiese como Ella y se ciñese su correa.

La leyenda se fraguó durante los siglos XIV y XV, y alcanzó su apogeo en los dos siguientes.

Paralelamente los agustinos atribuyeron a la correa valores taumatúrgicos y le dieron un significado místico. La correa pasó a ser símbolo de mortificación, disponibilidad y pureza.

Lógicamente, la leyenda carece de base histórica y nos conduce a un mundo abierto a lo irreal y maravilloso, que ya no es el nuestro.

Pero no es menos cierto que refleja un hecho que, de un modo u otro, tuvo que acaecer en el corazón de Mónica, y funde en una única realidad tres devociones de todo agustino a la Madre de Dios, a San Agustín y a Santa Mónica.

La Consolación recuerda la alegría de Mónica por la conversión de su hijo y aviva en nuestros corazones la esperanza de que María no dejará nunca de velar por nosotros y nuestros seres queridos.

Canta y Camina No. 63

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La Consolación

NUESTRA SEÑORA, MADRE DE LA CONSOLACIÓN

Patrona de la Orden

La bienaventurada Virgen María es venerada como Madre de Consolación, porque a través de ella “Dios mandó al mundo al Consolador”, Cristo Jesús.

La participación en los dolores de la pasión de su Hijo y en las alegrías de su resurrección la ponen en condición de consolar a sus hijos en cualquier aflicción en que se encuentren.

Después de la ascensión de Jesucristo, en unión con los apóstoles imploró con ardor y esperó con confianza al Espíritu Consolador.

Ahora, elevada al cielo, “brilla ante el pueblo peregrino de Dios como signo de segura esperanza y consolación” (LG 69).

Al menos desde el siglo XVII, “Madre de Consolación” o “Madre de la Correa” es el título principal con que la Orden Agustiniana honra a la Virgen. En 1439 obtuvo la facultad de erigir para los laicos la “Cofradía de la Correa”.

Una piadosa leyenda, nacida en el seno de la Orden, narraba que la Virgen se había aparecido a santa Mónica, afligida por la suerte de Agustín, consolándola y dándole una correa, la misma con que después se ciñeron Agustín y sus frailes.

De ordinario, la iconografía representa a la Virgen y al Niño en el acto de entregar sendas correas, respectivamente, a santa Mónica y a san Agustín.

En 1495 surgió en la iglesia agustiniana de Bolonia la “Cofradía de Santa María de la Consolación. En 1575 ambas cofradías se fusionaron en una única “Archicofradía de la Correa”, a la que la Sede Apostólica enriqueció con abundancia de indulgencias (Tomado de la Liturgia de las Horas de la Orden).
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