Hoy es la fiesta de María de San José, primera Beata de Venezuela

mayo 7, 2017

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BeataMadre María de San José

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Hoy es la fiesta de María de San José, primera Beata de Venezuela

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REDACCIÓN CENTRAL, 07 May. 17 / 12:02 am (ACI).- La primera Beata de Venezuela, Madre María de San José, fue una religiosa, cofundadora y primera Superiora General de la Congregación “Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús”, la cual se dedicó a la atención hospitalaria de ancianos pobres, niños abandonados y enfermos de su país.

La religiosa nació el 25 de abril de 1875 en el pueblo de Choroní en Venezuela y fue bautizada en octubre de ese mismo año con el nombre de Laura Evangelista Alvarado Cardozo.

A la edad de 5 se mudó con sus padres a la ciudad de Maracay y a los 13 años recibió la primera comunión, haciendo un voto de virginidad el 8 de diciembre de 1888, día de la Inmaculada Concepción.

En 1893, el sacerdote y párroco de Maracay, Justo Vicente López Aveledo, fundó la Sociedad de las Hijas de María, de la que Laura formaría parte y donde renovaría sus primeros votos de virginidad perpetua.

Ese mismo año López Avelado fundó el primer hospital de su ciudad, el Hospital San José, y la Beata se dedicó al cuidado de los enfermos como hermana hospitalaria. Asimismo, el 22 de enero de 1901 fue consagrada como hermana hospitalaria agustina adoptando el nombre de Sor María de San José.

Cerca de los 24 años, Laura recibió del padre López la dirección y administración del hospital. Al poco tiempo se fundó la congregación “Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús” y en 1903 Laura se convierte en la Superiora de la comunidad adoptando el nombre Madre María de San José.

La actividad de su congregación se caracterizó por la fundación de asilos, orfanatos, casas maternas, hospitales y, colegios. En total se fundaron 35 casas a nivel nacional.

La Beata falleció el 2 de abril 1967 en Maracay. Sus restos reposan en la Capilla de las Hermanas Agustinas Recoletas del Hogar “Inmaculada Concepción” de Maracay donde transcurrió la mayor parte de su vida.

En 1982 ocurrió el milagro por el cual sería beatificada: la curación de la hermana Teresa Silva, que quedó inválida por una penosa enfermedad y a quien la Madre le había profetizado su curación años antes.

El 7 de mayo de 1995 el Papa San Juan Pablo II la declaró oficialmente beata. “La Madre María es una mujer que supo fundir de manera admirable oración y acción (…) consumándose en un amor ilimitado hacia Dios y en la práctica de la más genuina caridad hacia el prójimo”, dijo en aquella oportunidad el Santo Padre.


Entrevista al P. Ismael Ojeda al año y medio de volver a Perú

marzo 27, 2017

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P. Ismael con feligreses de la parroquia Santa Rita de Casia, Miraflores, Lima, Perú.

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Entrevista al P. Ismael Ojeda realizada por Francisco Audije para la revista “Toma y lee” de la Fraternidad Seglar Agustino-recoleta. Mayo 2016.

Por Francisco José Audije Pacheco

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Después de nueve años en España, ha vuelto a Perú, la tierra donde creció como sacerdote y religioso. ¿Cómo se siente?

R.- Me siento bien, podría decir que hasta muy bien, gracias a Dios. Contento. Cierto que en España me sentía a gusto y trabajé con ilusión en lo que me encomendaron. Pero, llegado el momento, los superiores creyeron que era conveniente mi traslado a Perú, y me vine sin dudar, por obediencia. Y aquí estoy, con ganas y con ilusión.

¿Qué diferencias encuentra entre un territorio de misiones, como es América latina, y Europa, que fue la encargada, en tiempos, de anunciar el Evangelio a la mayor parte del mundo?

R.- Evangelizar en España, y seguro en toda Europa, implica ir contra corriente de manera permanente. Según mi apreciación, allá uno tiene que proponerse expresa y valientemente anunciar el Evangelio con mucha imaginación, creatividad y originalidad… pues la gente, por lo general, se mueve de tejas abajo.

A la sociedad del bienestar y laicista no le interesa la sorpresa del Evangelio. Consciente o inconscientemente trata de ignorar al sacerdote y hasta de despojarlo de lo más sagrado y valioso que lleva consigo, por gracia, que es su condición de consagrado, de hombre de Dios y portador de un mensaje de salvación.

Por eso, al sacerdote se le busca como un profesional que presta servicios. No se le pide que sea testigo de Cristo y que evangelice. Por eso, a veces el sacerdote se limita a ejecutar ritos y dar sacramentos. Pero no debe meterse en la vida de la gente, ni pretender cambiarla. Esa praxis pastoral se comprende, pero no se puede justificar.

La realidad latinoamericana, según mi limitada experiencia, es bastante distinta. Hay más receptividad por parte de la gente: esta desea aprender más y hasta nos busca como hombres de Dios. Se valora y por lo general se respeta la misión del sacerdote o religioso. Es mucho más fácil el ejercicio ministerial, y nos resulta gratificante.

El peligro está en vivir de rentas, no prepararse bien y dar catequesis más que Evangelio, doctrinas y enseñanzas más que kerigma y anuncio. Tanto religiosos como sacerdotes deberíamos ejercitarnos con más decisión en una sincera conversión pastoral según el magisterio y la praxis del Papa Francisco.

Dada la situación de Europa, donde el catolicismo se encuentra en franco retroceso, con un laicismo cada vez más feroz y una crisis de vocaciones sin precedentes, ¿cómo le parece que está reaccionando la Iglesia?

R.- Salvadas las limitaciones de mi experiencia, creo que la Iglesia, tanto clero como laicos, cada vez están echando menos la culpa a los de fuera, a la sociedad, a la gente… y se están centrando en una autocrítica y en una sincera revisión de sus actitudes personales, comunitarias e institucionales.

Naturalmente se trata de un proceso lento y heterogéneo, con vaivenes no exentos de extremismos.

Me parece que se está tomando conciencia, serena y purificadora, de que somos una Iglesia perseguida, y a veces injustamente maltratada. Si eso lleva a una experiencia de un Dios misericordioso con todos, que está por encima de tantas discriminaciones y que busca que ninguno se pierda, estaríamos caminando en buena dirección y edificando una Iglesia nueva, que crecería de fe en fe.

Yo, cuando veo que los seminarios y las parroquias en España, se llenan de religiosos y sacerdotes de otros continentes, particularmente de América latina, me pregunto si no nos van a tener que reevangelizar desde aquellas tierras que nosotros fuimos a evangelizar en el Renacimiento. ¿Qué le parece esto?

R.- Indudablemente, en un mundo global la Iglesia tiene la oportunidad de vivir su catolicidad con una autenticidad más evangélica. La Iglesia es misionera por esencia y por praxis, y tiene que salir, estar en salida como dice el Papa Francisco. Necesita salir para valer más, para expresar mejor la primacía de lo único necesario… Para recordar y ejercitarse en su condición de peregrina hacia la Patria verdadera.

Esta condición itinerante cuadra paradigmáticamente a la vida religiosa. Ahí viviría en su hábitat natural.

Bien, pero volviendo a tu pregunta: lo que importa es la motivación con que un religioso, un sacerdote o una familia misionera está, vive y evangeliza fuera de su patria, lejos de su parentela. Eso es lo decisivo y lo específicamente valioso de los agentes de evangelización.

En este sentido quizás queden obsoletas muy pronto las características de raza, lengua, cultura, nación o continente… para pasar a las categorías de corrientes de pensamiento o de espiritualidad, de movimientos de innovación o de estilos de vida, de continentes digitales… que no solamente usan las nuevas tecnologías, sino que hasta viven en esos mundos virtuales e interrelacionados. ¿Qué nos deparará el futuro que se asoma ya…?

¿Cómo está viviendo la Orden el proceso de renovación que está llevando a cabo la Iglesia sobre todo el Papa Francisco con su magisterio y sus gestos proféticos?

R.- En esta, como en otras preguntas, mi respuesta puede resultar una caricatura de la realidad. Pero bueno, aun con ese riesgo, pienso que los superiores de la Orden han hecho un gran esfuerzo por promover la renovación personal y comunitaria de los religiosos y motivar su participación en la preparación del próximo capítulo general.

La revitalización de los religiosos y de las comunidades ni es automática, ni es homogénea, ni rápida. La tentación y la debilidad tanto de los superiores como de los religiosos es quedarnos en los medios, en lo exterior, en lo institucional, en las formalidades… y no llegar al fin, al compromiso personal, a la experiencia de una conversión radical en la comunidad y en la pastoral.

A todos nos haría bien la cercanía, el diálogo y la corrección fraterna en la comunidad y en el apostolado más inmediato. Creo que en esa cancha “doméstica” es donde nos jugamos casi todo. La opción por los pobres y la pobreza siguen teniendo vigencia, pero comenzando por la comunidad local y por los hermanos más próximos.

¿Cree usted, padre Ismael, que la velocidad de las reformas es la adecuada?

R.- Creo que vamos retrasados, lentos. La vida siempre se nos adelanta. Debemos aprender a vivir en la interacción. El mundo, la cultura, las innovaciones nos toman la delantera en todas partes y aquí en América, también.

Uno de los fenómenos que me impresiona permanentemente en esta sociedad y en esta Iglesia es su condición de realidad emergente, pujante, innovadora, juvenil… que pugna por asumir con decisión y valentía todos los retos y que apuesta por la vida y la esperanza. Una realidad también festiva, y en el fondo optimista, y que opta por la vida y la superación, casi por instinto.

En este marco de “Revitalización”, ¿cómo cree que saldrá parada la Fraternidad OAR?

R.- La Fraternidad seglar seguirá de cerca los derroteros de la Orden, de manera más o menos correlativa y lamentablemente un tanto o un mucho dependiente. Los laicos suelen ganarnos a nosotros los religiosos en disponibilidad y deseo de aprender y de renovarse. El clericalismo nos hace mal a la Orden y a la Fraternidad.

Hace cincuenta años o más ya se hablaba de la “hora de los laicos”, pero entre nosotros queda mucho por hacer todavía. Deberíamos examinar en comunión las dificultades y los logros obtenidos.

Debemos recordar todos que los laicos son Iglesia y tienen que ejercer su protagonismo peculiar y secular. La secularidad es su aporte propio y su mayor contribución a la construcción del Reino. Por tanto, los sacerdotes y religiosos no debemos “clericalizarlos” ni convertirlos en nuestros monaguillos.

El Papa Francisco está urgiendo por todas partes la “participación” de los laicos católicos en la vida pública y en la política, de manera especial en América Latina (Cf. CAL).

¿Qué relación encuentra entre santidad y “Revitalización”?

R.- Al religioso se le pide una inserción específica, según el carisma propio, en la vida de la Iglesia. En esa integración eclesial se producirá su mayor aporte a la Iglesia y a la Orden, y de manera casi automática se alcanzarán las mayores cotas de santidad del religioso y también de la comunidad.

Pues no se trata solo de la santidad individual, sino también del signo testimonial de la comunidad como tal. El mundo creerá cuando vea que nos amamos los unos a los otros: carácter profético de la comunidad.

Lamentablemente a veces la vivencia del carisma se enquista en la observancia externa, en la rutina y el individualismo o protagonismo tanto en el claustro como en la misión o ministerio y se le vacía del contenido evangélico de la comunión y la corresponsabilidad.

Nuestra santificación vendría de la mano de una autentificación de nuestra vida religiosa y ministerial. La observancia legalista monacal y el activismo pastoral se cuelan en la vida de los frailes. Y así la conversión sincera y radical es difícil, pues con harta frecuencia los frailes no nos consideramos tan pecadores que necesitemos cambiar mucho.

Hace tiempo se viene señalando que debemos ser testigos y profetas, que hemos de hablar en primera persona, hablar de nuestra propia experiencia. Pero nos resulta difícil y a veces nos contentamos con soltar rollos y dar conferencias que apenas reflejan experiencia de Dios.

Deberíamos convencernos de que, por la gracia de Dios, somos capaces de ir consiguiendo paso a paso con nuestros hermanos de comunidad y del apostolado una experiencia renovada de un Dios misericordioso, cercano y paciente, patrimonio de todos… sobre todo de los más pobres y necesitados o marginados.

Ahí tenemos el programa de santificación.

¿Cree usted, padre Ismael, que el papel de la Fraternidad en nuestra Orden, podría ser más activo, en el sentido de no solo ser ayudada a vivir el carisma de San Agustín, sino de ayudar a frailes y monjas a vivirlo también?

R.- Estoy convencido, porque lo he experimentado, gracias a Dios, que la Fraternidad representa para la Orden una gran oportunidad de conversión y de renovación, en particular para los religiosos asistentes: una de las instancias renovadoras más cercana y poderosa.

Pero, claro, si los frailes la acogemos y estamos dispuestos a dejarnos moldear por ella, y si apostamos por hacer un camino juntos de búsqueda del Dios siempre nuevo, al mismo ritmo y con mucha y mutua benevolencia y paciencia.

Pues la Fraternidad nos ayuda a bajar al llano, a buscar a Dios en la sencillez y en la autenticidad, a descubrirlo y sentirlo en el día a día, sin vivir de rentas, sin privilegios clericales, culturales, o de grados académicos… En fin, algo que nos haría mucho bien. Sencillamente una renovación sin ruido y desde dentro, en casa.

Aprovecho para agradecer a los hermanos fraternos que he tratado en los diversos ministerios lo mucho que me han enriquecido. Mi experiencia ha sido muy positiva. Seguramente ha sido mucho más lo que he recibido de ellos, que lo que les he dado.

Sabemos por las redes sociales que está haciendo un gran trabajo pastoral en su parroquia de Lima. ¿Nos puede comentar un poco?

R.- Sí, cierto, en esta parroquia hay mucha actividad, y esto viene de lejos, pero el que da el incremento es el Señor. Si no, hacer por hacer, puro activismo o fachada. Por eso, intento motivar la participación de los feligreses para que se sientan “nuevos” en cada “repetición” de lo que se hizo otros años.

Ahí está el asunto. En eso estoy trabajando: metiendo inquietud en el consejo parroquial y en los grupos: para que “evangelicen” a sus hermanos alejados y traigan gente nueva a la parroquia.

En segundo lugar, pienso que la parroquia debe realizar convocatorias cada mes a un retiro parroquial abierto a la gente que desee un encuentro personal con el Señor, una renovación integral de su vida personal o familiar. Se imparte en una mañana con resultados satisfactorios.

Y después, a las personas ya movidas, se las orienta para que participen en celebraciones parroquiales de cada mes: como la misa de sanación, noche de alabanza y misericordia, misa de madres mónicas y misa de santa Rita.

Lo último que se está organizando es una Comunidad de Viudas santa Rita: queremos atraer a la comunidad ese colectivo numeroso y también bastante abandonado pastoralmente y con una problemática específica. Está teniendo notable acogida. Profundizarán la espiritualidad de santa Rita y asistirán a la misa mensual todos los 22 de mes.

En tercer lugar, a través del grupo de liturgia hemos tratado de presentar y profundizar con la feligresía una espiritualidad mistérica basada en la vivencia de los tiempos litúrgicos. Deseamos que el hilo conductor de la vivencia parroquial esté y se sienta estrechamente iluminada y alimentada por la celebración litúrgica, sobre todo dominical, del misterio central de Cristo.

¿De dónde saca tanta energía y tanto ánimo para acometer todo este trabajo, a sus 70 años?

R.- Bueno, no es para tanto… Como acabo de expresar, esta parroquia viene funcionando desde hace tiempo de una manera compacta y estable; casi por sí misma, diría.

Como párroco, creo que mi responsabilidad consiste en animar e infundir alma y entusiasmo a las actividades programadas año tras año, y conocer y cuidar personalmente, si llega el caso, a los agentes de pastoral.

Además, pienso que debo fomentar la capacidad de la comunidad parroquial para acomodarse a las nuevas situaciones, responder a los nuevos retos y necesidades de las personas o de los colectivos.

En fin, se trata de asegurar la permanente evangelización: catequesis y proclamación del primer anuncio o kerigma, pluralismo y comunión o integración, corresponsabilidad y celebración gozosa de la salvación sobre todo dominical.

Una de las herramientas que estoy usando para evangelizar y formar a la feligresía en la fe es internet, a través de la página de la parroquia y del blog personal, y a través de las redes sociales sobre todo Facebook. Nos sirve no sólo como medio difusor sino también como parroquia virtual donde viven muchos feligreses con los que deseamos interactuar.

Finalmente, quiero aclarar que esta labor pastoral es compartida con los otros tres hermanos de comunidad que colaboran generosamente en la parroquia y que están al frente del colegio Santa Rita que está formando a unos 800 alumnos.

En el proyecto de vida y misión de la comunidad hemos plasmado aquellos elementos irrenunciables que deben orientar toda nuestra vida personal y comunitaria: la convivencia comunitaria es la primera exigencia de santificación y garantía del auténtico apostolado.

Tanto en la parroquia como en el colegio nos ayudan, según sus posibilidades, los formadores que residen en el Seminario Teologado, contiguo a la parroquia.

Gracias, Fran, por tu aprecio personal y por brindarme la oportunidad de seguir en contacto con la Fraternidad Seglar que me ha proporcionado, en diversos lugares, tan gratas experiencias. Que Dios les pague.

Francisco José Audije Pacheco

(Publicada en la Revista “Toma y lee”, boletín informativo de la Fraternidad Seglar, oar, España, en el número 48, pp. 20-22, y en el número 49, pp. 24-26).

 


Año de la Santidad para OAR

febrero 2, 2017

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Año de la Santidad en la Orden Agustinos Recoletos, 2017

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Año de Santidad en la Orden Agustinos Recoletos

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Con fecha de 2 de febrero de 2017, el Prior General de la Orden de Agustinos Recoletos, ha remitido a todos los religiosos una carta en la que proclama este año 2017 como el Año de la Santidad para toda la Orden, siguiendo las directrices que se marcaron en la reunión del Consejo General el pasado 13 de enero.

Este Año de la Santidad se extenderá desde el próximo 5 de marzo, primer domingo de Cuaresma, hasta el 13 de noviembre de 2017, fiesta de Todos los Santos de la Orden.

Bajo el lema “Llamados a ser santos” y debido a que este año coinciden varias efemérides que recuerdan la santidad de los hermanos y hermanas, agustinos recoletos, esta iniciativa de dedicar un año a la santidad podrá impulsar la revitalización de la Orden y “ayudar a descubrir el carisma agustino recoleto como un camino cierto y seguro para ser santos”, destaca Miguel Miró, prior general.

Las principales efemérides que se pueden destacar son las siguientes:

  • 150 años de la beatificación de Francisco de Jesús y Vicente de San Antonio, junto con los tres religiosos hermanos, catequistas suyos japoneses, todos mártires del Japón.
  • 75 años de la muerte del Siervo de Dios monseñor Ignacio Martínez, administrador apostólico de Lábrea.
  • 50 años de la muerte de la beata María de San José, fundadora de las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús.
  • 30 años de la canonización de santa Magdalena de Nagasaki, terciaria agustina recoleta.
  • 25 años de la canonización de san Ezequiel Moreno, obispo de Pasto.
  • Además, en este año 2017, se presentará a la Congregación de las Causas de los Santos la “positio” del Siervo de Dios fray Jenaro Fernández Echeverría. También esperamos que a lo largo del año la Comisión de teólogos que nombre la Congregación, apruebe las virtudes heroicas de la Madre Mariana de San José, fundadora de las agustinas recoletas.

El prior general, añade que esta invitación es, sobre todo, “una llamada a perseverar en el camino de santidad a través de las dificultades materiales y espirituales que marcan la vida cotidiana”, y resalta que la vida fraterna de cada comunidad es “una escuela para el que desea ser de verdad santo, ya que es allí donde debe entregarse y caminar con los hermanos que el Señor pone a su lado”.

En esta carta profundiza sobre la santidad en diferentes ámbitos o aspectos de la vida de la Orden: ”Llamados a la santidad”, como cualquier cristiano, en “la vida cotidiana” que tiene cada religioso de la Orden y “la santidad en la formación y en la pastoral”.

Fechas destacadas del Año de la Santidad

La celebración de este Año de la Santidad tendrá fechas destacadas a lo largo de todo el 2017.

Domingo 5 de marzo, Primer Domingo de Cuaresma: Apertura del año de la Santidad en todas las comunidades y ministerios de la Orden.

Lunes 20 de marzo, San José, Protector de la Orden.

Domingo 7 de mayo, IV Domingo de Pascua: Jornada mundial de oración por las Vocaciones.

Lunes 22 de mayo, Santa Rita de Casia.

Domingo 4 de junio, Solemnidad de Pentecostés.

Domingo 11 de junio, Solemnidad de la Santísima Trinidad.

Jueves 17 de agosto, Santa Clara de la Cruz de Montefalco.

Sábado 19 de agosto, San Ezequiel Moreno: 25 años de su canonización.

Domingo 27 de agosto, Santa Mónica.

Lunes 28 de agosto, San Agustín.

Lunes 4 de septiembre, Nuestra Señora, Madre de la Consolación.

Domingo 10 de septiembre, San Nicolás de Tolentino.

Jueves 28 de septiembre, Beatos mártires del Japón: 150 años de su beatificación.

Martes 10 de octubre, Santo Tomás de Villanueva.

Viernes 20 de octubre, Santa Magdalena de Nagasaki: 30 años de su canonización.

Domingo 12 de noviembre, Todos los Santos de la Orden: Clausura del año de la santidad.

Oración para el Año de la santidad

Padre Santo, toda nuestra esperanza está en tu gran misericordia. Te damos gracias y bendecimos tu nombre.

Que tu Espíritu abra nuestro corazón a la conversión;
una conversión que nos una a Jesús,
que transforme nuestro modo de pensar y de vivir.

Concédenos la gracia de ser creadores de comunión,
que seamos transmisores de tu paz en la Iglesia y en el mundo.

Haznos sensibles a las necesidades de los que viven sin fe, que estemos cerca de los que sufren y de los pobres.

Danos humildad y disponibilidad para seguir a Jesús. Que él llene nuestra vida de esperanza, que nos llene de amor a ti. Infúndenos, Padre, tu Espíritu para responder con alegría a tu llamada a la santidad. Amén.


Los CEAR, una de las claves de la revitalización agustina recoleta

diciembre 15, 2016

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San Agustín

San Agustín, el de corazón inquieto

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Carlos González Castellanos: “Los CEAR, una de las claves de la revitalización”

El Proyecto de Vida y Misión que se ha fijado la Orden se compromete a promover los CEAR. Es ésta una planta nacida y crecida en México, cultivada sobre todo por el que hasta ahora y durante seis años ha sido el superior religioso allí, fray Carlos González Castellanos. Le interrogamos sobre la idea, sus experiencias y las posibilidades de estos centros.

2015-06-05 Comunicaciones OAR

El agustino recoleto Carlos González Castellanos quien ha sido hasta ahora Vicario provincial de México.

– Fray Carlos, ¿qué son los CEAR?

Los CEAR son Centros de Espiritualidad Agustino-Recoleta, y se han definido como “organismos de formación y vivencia espiritual para religiosos y laicos desde nuestro carisma agustino recoleto”. Cada CEAR cuenta con un equipo coordinador, formado por al menos dos religiosos y dos laicos de la familia recoleta, con capacidad para trabajar en equipo y con una adecuada formación en la espiritualidad de la Orden.

Son organismos, son equipos; no se identifican con una sede física. Las actividades que organizan pueden impartirse en una sede base o, con estilo itinerante, en otras sedes físicas, tales como casas de espiritualidad, salones u oratorios parroquiales, de centros educativos, etc.

—¿Cómo surgen estos centros? ¿Qué recorrido han seguido?

Los CEAR surgen a partir de la conciencia clara de lo que la Iglesia nos pide a los agustinos recoletos: que compartamos la riqueza carismática recibida. Y surgen también a partir de la necesidad que los propios frailes tenemos de profundizar nuestros rasgos carismáticos.

Nacen en México y en Costa Rica. Desde hace muchos años, ha habido allí religiosos inquietos que soñaban con un lugar en el que nos formáramos más y mejor en nuestra espiritualidad recoleta y desde el cual ayudáramos a otras personas a vivir su fe cristiana a parir de la espiritualidad agustino-recoleta.

En una asamblea que tuvimos en 2003, se plasmó con mucha claridad el sueño y necesidad de una Casa de espiritualidad. Y nos dimos cuenta de que, para establecerla, se requería un equipo de religiosos y laicos bien formados y con una experiencia fuerte del carisma recoleto.

El año 2006 nos dimos ya a la tarea de organizar aulas semanales de formación agustiniana. Al mismo tiempo que realizábamos la formación básica, establecimos la primera iniciativa: el aula agustiniana para laicos en tres parroquias de la ciudad de México.

Después de esta primera experiencia formativa, en 2009 se creó el CEAR de la Ciudad de México. En 2010 arrancó el CEAR de Pozos de Santa Ana, en Costa Rica. En el año 2012 se abrió el de Querétaro, y en 2015 el de Chihuahua.

– ¿Cuáles son los trabajos o tareas que llevan adelante?

Hasta ahora, nuestra oferta se centra en tres grandes campos de trabajo. En primer lugar, el área humana. Ofrecemos, por ejemplo, talleres de eneagrama, diplomado en logoterapia, diplomado en tanatología, talleres diversos en relación con la autoestima, la comunicación y el manejo de sentimientos… Tenemos bien claro que, cuando la persona tiene buenos cimientos en lo humano, el área espiritual y carismática se desarrolla con más facilidad.

También ofrecemos cursos, talleres y experiencias de espiritualidad agustiniana. Se están impartiendo talleres de oración, retiros de silencio de fin de semana, cursos bíblicos y otros cursos sobre el pensamiento y espiritualidad agustinianos. Hemos integrado las iniciativas propuestas y diseñadas por el Equipo de Revitalización de la Orden: los talleres de oración agustiniana y los ejercicios espirituales en silencio.

Finalmente, hacemos hincapié en la formación en el área de la pastoral social. Procuramos atender a personas muy vulnerables. Para esta labor son muy importantes las obras sociales con que cuenta la Orden en México, especialmente el CARDI (Centro de Acompañamiento y Recuperación de Desarrollo Integral).

En este Centro tenemos estructurado un diplomado en voluntariado, con una sesión semanal de hora y media durante un año. Con él se busca que los voluntarios reciban herramientas básicas para realizar su servicio con competencia y desde el carisma agustino recoleto.

– ¿En México qué han supuesto los CEAR para los agustinos recoletos?

Para nosotros, los CEAR han supuesto un cambio de mentalidad en la manera de organizar nuestros ministerios. Nos encontramos en un momento histórico en que estamos a la baja en cuanto al número de religiosos; sin embargo, va quedando claro que los CEAR son una de las apuestas de futuro, clave para nuestra revitalización.

Hemos tenido que formar a religiosos y laicos que impartan los cursos, talleres y experiencias del CEAR con calidad y de manera cordial. Y ésta es una apuesta que hay que reforzar. También han supuesto una importante inversión económica para construir o acomodar espacios con este fin: salones, oratorios o lugares para educar en la oración. Hemos construido, incluso, una Casa de Espiritualidad en los alrededores de México.

En fin, los CEAR nos han llevado a una reflexión seria en torno al modo como queremos compartir nuestra riqueza carismática. Nos han hecho abrirnos a los medios de comunicación social: internet, redes sociales, televisión, revistas y periódicos católicos.

En definitiva, nos hemos ido convenciendo de que los CEAR son un valiosísimo medio para revitalizar nuestras comunidades religiosas y compartir nuestra espiritualidad agustino-recoleta. El hombre de hoy tiene mucha hambre de espiritualidad, y nuestro mundo ofrece todo tipo de espiritualidades.

Creemos que nuestra oferta tiene una gran consistencia, por basarse en la espiritualidad cristiana y en el modo como san Agustín y los recoletos la han vivido y tratan de seguir viviéndola.

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55º Capítulo General de la Orden de Agustinos Recoletos, un capítulo histórico

noviembre 4, 2016

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55º Capítulo General de la Orden de Agustinos Recoletos, un capítulo histórico

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Del 3 al 26 del pasado mes de octubre se llevó a cabo un histórico Capítulo General de la Orden de Agustinos Recoletos en el que la revitalización y la reestructuración de la Orden fueron los puntos más significativos.

Sin duda, este 55º Capítulo General ha constituido un hito importante en la historia de la Orden por la reestructuración de la misma en cuatro provincias, unificando de esta manera las ocho que existían anteriormente.

Este 55º Capítulo General, con el lema “Toda mi esperanza está en tu gran misericordia. Dame lo que mandas y manda lo que quieras”, ha sido, en palabras del prior general, Miguel Miró, “una experiencia de apertura al Espíritu, de comunión y discernimiento”.

Durante el tiempo que ha durado el evento se ha preparado el Proyecto de vida y misión de la Orden (2016-2022), que incluye las decisiones para la reestructuración, espiritualidad, formación y apostolado. Todas ellas buscan “seguir avanzando en una misma dirección, siendo coherentes con el carisma recibido y anunciando el Evangelio con renovada esperanza”.

Además, se eligió al Prior General y a los consejeros que forman su equipo.

El día 20 de octubre, el Papa Francisco recibió en audiencia a los capitulares y les recordó que “Para buscar la renovación y un impulso, se necesita volver a Dios y pedirle: «Danos lo que mandas»”. Y agregó que “cuando el Señor está en el centro de nuestra vida todo es posible”.

Concluida la alocución del Papa, Miguel Miró, como Presidente del Capítulo, le agradeció el Mensaje y la bendición a la Familia agustino-recoleta; José Ramón Pérez, vicario general, puso en sus manos un donativo para sus obras de caridad. A continuación, Ángel Martínez Cuesta, historiador de la Orden, hizo entrega al Pontífice de su “Historia de la Orden de Agustinos Recoletos”, obra en dos tomos que sintetiza el ser y el devenir histórico de la Orden.

El último obsequio fue el de un cuadro titulado “El abrazo de la Misericordia”, que representa al papa Francisco acogiendo al niño Aylan, náufrago en las playas de Turquía. Expresamente se lo había solicitado el Prior General al artista recoleto Jaazeal Jakosalem, que lo había portado desde Filipinas. El mismo Jakosalem tuvo el honor de entregárselo al Papa Francisco.

Momento histórico: reestructuración de la OAR

En el capítulo general de 2010 se inició un proceso de reflexión tanto por parte del equipo de gobierno como por los religiosos que conforman la Orden. Este proceso ha desembocado en la decisión de reorganizar la Orden en cuatro provincias, queriendo con ello “lograr una auténtica vivencia agustino-recoleta, impulsar la vida fraterna en comunidad y realizar la misión que la Iglesia nos encomienda”.

Cuatro de las ocho provincias que constituían la Orden han quedado incorporadas a las otras cuatro de la siguiente manera.

La provincia de San Agustín (Estados Unidos y México) queda incorporada a la de San Nicolás de Tolentino (Estados Unidos, México, Costa Rica, Brasil, España, Reino Unido y China).

La de Nuestra Señora de la Consolación (España, Panamá, República Dominicana y Guatemala) queda incorporada a la de Nuestra Señora de la Candelaria (Colombia y Chile).

Lo mismo pasa con las provincias de Santa Rita de Casia (Brasil) y San José (España, Perú y Venezuela), que se incorporan a la de Santo Tomás de Villanueva (España, Brasil, Argentina y Venezuela).

Y en Filipinas, finalmente, sigue sola la provincia de San Ezequiel Moreno, a la que sin embargo se le pide que afiance su presencia en Sierra Leona y haga un plan de expansión por otro país de Asia.

La reestructuración es un proceso, que no se ejecutará hasta 2018. Mientras, para cada una de las uniones, entrará en funcionamiento una comisión formada por los respectivos priores provinciales y otros religiosos. Bajo la dirección del Prior general, estas comisiones deberán dirigir el proceso de unión y preparar cada uno de los capítulos provinciales.

Esta unión de provincias ofrece nuevos retos y posibilidades, constituye el comienzo de una nueva etapa para la Orden, con exigencias pero también con esperanzas.

Además, en cada uno de lo cuatro capítulos provinciales se tendrá que elaborar un proyecto de vida y misión en consonancia con el de la Orden. En él se impulsará la identidad carismática y se adoptarán medidas concretas para fortalecer la pastoral vocacional y la pastoral juvenil, la vida fraterna en comunidad, la formación inicial y permanente, las misiones, la evangelización en parroquias y colegios, la solidaridad y presencia entre los más pobres, y la atención y el cuidado de los religiosos mayores y enfermos.

El Capítulo ha enviado un mensaje agradecido y esperanzador dirigido a la Familia agustino-recoleta, a los laicos de los diversos ministerios, a los obispos y a todos los que desean compartir el sueño de san Agustín de vivir como hermanos teniendo una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia Dios.

Nuevo equipo de gobierno

El 25 y 26 de octubre, los 40 agustinos recoletos reunidos en Capítulo General en Roma, procedieron a la elección, primeramente del Prior General, y al día siguiente del Consejo General. Se reeligió a Miguel Miró para desempeñar la misión de Prior General.

En la última sesión del 55º Capítulo General se procedió a la elección de los consejeros generales, que fueron, por este orden: José Ramón Pérez Sáenz (Vicario General), Raúl Buhay Murillo, Juan Pablo Martínez Peláez, Francisco Javier Monroy Rodríguez, Gabriel Antonio Robles Alonso y Antonio Carrón de la Torre.

Posteriormente, en una primera reunión del Consejo General, se procedió a la elección del Secretario General, siendo reelegido para esta función Francisco Javier Tello Vegas.

55º Capítulo General de la Orden de Agustinos Recoletos, un capítulo histórico

 


Papa Francisco a los agustinos recoletos: Dios nos llama a ser “creadores de comunión” en el mundo

octubre 21, 2016

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El Papa Francisco saludado por los Agustinos Recoletos

El Papa Francisco saluda y es aplaudido por frailes Agustinos Recoletos reunidos en capítulo general

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Papa Francisco: Dios nos llama a ser “creadores de comunión” en el mundo

Por Miguel Pérez Pichel

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VATICANO, 20 Oct. 16 / 07:02 am (ACI).- Dios nos pide que seamos sus “creadores de comunión”, aseguró el Papa Francisco durante la audiencia con los representantes de la orden de los Agustinos Recoletos con motivo de su 55º Capítulo General. El Pontífice dijo que “estamos llamados a crear, con nuestra presencia en medio del mundo, una sociedad capaz de reconocer la dignidad de cada persona y de compartir el don que cada uno es para el otro”.

La orden de los Agustinos Recoletos está formada por aproximadamente 1.200 religiosos que viven en comunidad, al servicio de la Iglesia siguiendo el modelo de San Agustín. El 55º Capítulo General reunió a 40 religiosos -entre priores provinciales y delegados-, procedentes de las 8 provincias de la Orden, y al gobierno de la Curia General formada por el Prior General y los Consejeros. Junto a ellos, se reunieron otros religiosos encargados de diferentes funciones de secretaría y comunicación.

A todos ellos, Francisco los exhortó a salir al encuentro de las personas necesitadas del consuelo de Dios. “Con nuestro testimonio de comunidad viva y abierta a lo que nos manda el Señor, a través del soplo de su Espíritu, podremos responder a las necesidades de cada persona con el mismo amor con el que Dios nos ha amado”.

“Tantas personas están esperando que salgamos a su encuentro y las miremos con esa ternura que hemos experimentado y recibido de nuestro trato con Dios. Este es el poder que llevamos, no el de nuestros propios ideales y proyectos, sino la fuerza de su misericordia que transforma y da vida”, dijo.

El Papa hizo referencia al lema del Capítulo General: “Toda nuestra esperanza está en tu gran misericordia. Danos lo que mandas y manda lo que quieras”, y destacó que “esta invocación nos conduce a ser hombres de esperanza, capaces de poner toda nuestra confianza en la misericordia de Dios, conscientes de que somos incapaces de afrontar, sólo con nuestras fuerzas, los retos que el Señor nos propone”.

“Nos sabemos pequeños e indignos; pero en Dios está nuestra seguridad y alegría; Él jamás defrauda y es quien por caminos misteriosos nos conduce con amor de Padre”.

Francisco señaló que “para buscar la renovación y un impulso se necesita volver a Dios, y pedirle: ‘Danos lo que mandas’”.

“Pedimos el mandamiento nuevo que Jesús nos dio: ‘Que os améis unos a otros; como yo os he amado’. Es lo que nosotros le imploramos que nos dé: su amor para ser capaces de amar”.

El Papa aseguró que ese amor “Dios nos lo da de muchas maneras; Dios siempre nos está dando su amor y se hace presente en nuestra vida”. Además, invitó a mirar al pasado y a dar gracias “por tantos dones recibidos”.

“La memoria agradecida de su amor en nuestro pasado nos impulsa a vivir el presente con pasión y de manera cada vez más valiente”, indicó.

El Obispo de Roma explicó que pedir a Dios “manda lo que quieras” implica “libertad de espíritu y disponibilidad”. Y es que, “dejarse mandar por Dios significa que Él es el patrón de nuestra vida y no hay otro; y bien sabemos que, si Dios no ocupa el lugar que le corresponde, otros lo harán por Él”.

“Cuando el Señor está en el centro de nuestra vida todo es posible; no cuenta ni el fracaso ni algún otro mal, porque Él es quien está en el centro, y es Él quien nos dirige”, señaló.

La Orden de los Agustinos Recoletos surgió en el siglo XVI, en el antiguo reino español de Castilla. En concreto, en 1588 durante el Capítulo de la Provincia de Castilla de la Orden de San Agustín celebrado en Toledo.

En esa ocasión, un grupo de religiosos agustinos, impulsados por el Espíritu Santo, mostraron su voluntad de vivir la vida consagrada al servicio de la Iglesia con un nuevo fervor y nuevas normas. Poco más de tres siglos después, en 1912, los Agustinos Recoletos recibieron el reconocimiento de la Iglesia como orden religiosa autónoma.

 


El maná de cada día, 20.10.16

octubre 20, 2016

Jueves de la 29ª semana del Tiempo Ordinario

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Fiesta de Santa Magdalena de Nagasaki, virgen y mártir
Patrona de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta
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Señor, que tu fuego arda en nuestros corazones

Señor, que tu fuego arda en nuestros corazones



PRIMERA LECTURA: Efesios 3, 14-21

Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento;

y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que transciende toda filosofía: el amor cristiano.

Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios. Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

(NOTA: Los subrayados son de un servidor)

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SALMO 32, 1-2.4-5.11-12.18-19

La misericordia del Señor llena la tierra.

Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas.

Que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra.

Pero el plan del Señor subsiste por siempre, los proyectos de su corazón, de edad en edad. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.


Aclamación antes del Evangelio: Flp 3, 8-9

Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él.


EVANGELIO: Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!

Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.

En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

(NOTA: El subrayado es de un servidor)

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ORACIÓN de la lectio divina (Juan Rubio en Orar y Celebrar)

Señor Jesús, ayúdame a esparcir tu fragancia por donde quiera que vaya. Inunda mi alma con tu Espíritu y Vida. Penetra y posee todo mi ser tan completamente que mi vida solo sea un resplandor de la tuya. Brilla a través de mí y permanece en mí de tal manera que cada persona con la que tenga contacto en este día pueda sentir tu presencia en mi vida. Quédate conmigo y, entonces, podré comenzar a brillar como tú brillas. Amén


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La espada espiritual que separa es más fuerte
que la naturaleza carnal que une

San Agustín, Comentario al salmo 44, 11-12

Cíñete al flanco tu espada, valiente (Sal 44, 4). ¿Qué es tu espada sino tu palabra? Con esa espada derribó a los enemigos, con ella separó al padre del hijo, a la hija de la madre, a la nuera de la suegra.

Son cosas que leemos en el evangelio: No vine a traer la paz, sino la guerra. En una casa habrá cinco personas divididas entre sí, dos contra tres y tres contra dos; es decir, el hijo contra el padre, la hija contra la madre y la nuera contra !a suegra (Mt 10, 34.35; Lc 12, 51.53).

¿Con qué espada se hizo esa división, sino con la que trajo Cristo? En verdad, hermanos, esto nos lo muestran ejemplos de cada día. A un joven le agrada hacerse siervo de Dios, pero le desagrada al padre: están divididos entre sí; uno promete la herencia terrena, el otro ama la celeste; el padre promete una cosa, el hijo elige otra.

No piense el padre que se le ha hecho una injuria. Sólo se le antepone Dios y, con todo, entra en litigio con su hijo que quiere servir a Dios. Pero la espada espiritual que separa es más fuerte que la naturaleza carnal que une.

Lo mismo acontece entre la madre y la hija, y más frecuentemente entre la nuera y la suegra. A veces, en efecto, se da que se hallen en una misma casa la nuera y la suegra, una católica y la otra hereje. Donde se acepta con fortaleza esta espada, no tememos el rebautismo. ¿Pudo separar a la hija de la madre y no va a conseguir separar a la nuera de la suegra?

Se trata de una experiencia común en el género humano el que el hijo esté separado de su padre. Pues en otro tiempo fuimos hijos del diablo. De los que aún son infieles, se ha dicho: Vosotros tenéis por padre al diablo (Jn 8, 44).

Y ¿de dónde procede toda nuestra infidelidad, sino del diablo, su padre? No es que él sea padre porque nos haya creado, sino que nosotros somos hijos suyos por haberle imitado. Ya estáis viendo al hijo separado del padre. Llegó aquella espada; renuncia al diablo; ha hallado otro padre y otra madre.

El diablo, ofreciéndose como objeto de imitación, engendraba para la muerte; los dos nuevos padres que hemos hallado nos engendran para la vida eterna. El hijo está separado del padre. También la hija está separada de la madre: la parte del pueblo judío que creyó en Jesús se separó de la sinagoga. ¿De dónde nació el hijo de Dios según la carne? De aquella sinagoga. Él abandonó a su padre y a su madre y se unió a su mujer para ser dos en una sola carne (Gn 2, 24).

No es invención nuestra; es el Apóstol quien lo atesta al decir: Se trata de un gran misterio, que yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia (Ef 5, 32). En cierta manera abandonó a su padre; no lo abandonó totalmente, como para separarse de él, sino sólo para asumir la carne humana.

¿Cómo lo abandonó? Existiendo en la forma de Dios no consideró objeto de rapiña el ser igual a Dios, sino que se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo (Flp 2,6).

¿Cómo abandonó también a su madre? Abandonando al pueblo judío, la sinagoga que se adhería a los ritos antiguos. Dentro del mismo simbolismo caen estas palabras: ¿Quién es mi madre, o mis hermanos? (Mt 12, 48). Él enseñaba dentro, ellos estaban fuera. Mirad si no acontece lo mismo ahora con los judíos. Cristo enseña en la Iglesia, ellos están fuera. ¿Quién es la suegra? La madre del esposo. La madre del esposo, Jesucristo nuestro Señor, es la Sinagoga.

En consecuencia, su esposa es la Iglesia, que procediendo de la gentilidad no aceptó la circuncisión carnal y se separó de su suegra. Cíñete tu espada. Al decir todo esto no hemos hecho otra cosa que hablar de la fuerza de esa espada.

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APUNTE BIOGRÁFICO Y

LECTURAS PROPIAS DE LA FIESTA DE

SANTA MAGDALENA DE NAGASAKI

Patrona de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta

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imagen oficial de santa magdalena, obra de adriano ambrosioni

Señor, que tu fuego arda en nuestros corazones

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Hija de nobles y fervientes cristianos, nació en 1611 en las proximidades de la ciudad japonesa de Nagasaki. Los padres y hermanos de Magdalena habían sido condenados a muerte y martirizados por su fe católica cuando ella era todavía muy joven.

En 1624 conoció a los beatos Fancisco de Jesús y Vicente de san Antonio, agustinos recoletos, y, atraída por su espiritualidad, se consagró a Dios como terciaria de su Orden. Los beatos le encomendaron la enseñanza del catecismo a los niños; y pedía limosnas a los comerciantes portugueses para socorrer a los pobres.

Tuvo que refugiarse en 1628 con los agustinos recoletos y miles de cristianos en las montañas de Nagasaki. Allí siguió ejerciendo su apostolado, primero bajo la coordinación y animación de los dos religiosos recoletos y luego por cuenta propia cuando fueron capturados ambos, en noviembre de 1929.

Vestida con su hábito de terciaria, en septiembre de 1634, se presentó valientemente ante los jueces. Al ver que era una joven de veinte a veintidós años, intentaron conquistarla con halagos que ella rechazó. La sometieron, entonces, a los peores suplicios.

Finalmente, estuvo colgada trece días boca abajo con medio cuerpo metido en una hoya, hasta que una intensa lluvia inundó la fosa y Magdalena pereció ahogada.

Los verdugos quemaron su cuerpo y esparcieron las cenizas en el mar. Sus restos desapareciero, pero, pasados los siglos, el juicio de Dios y de la Iglesia sobre su vida ganó para siempre la partida al olvido.

Fue beatificada en 1981 y canonizada por el Papa Juan Pablo II el 18 de octubre de 1987, coincidiendo con la Jornada Mundial de Oración por las Misiones.

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ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que concediste a la virgen y mártir santa Magdalena predicar con entusiasmo el Evangelio de tu Hijo y derramar su sangre por ti en supremo acto de amor; concédenos, por su intercesión, ser testigos fieles de tu Hijo y conseguir también su gloria en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

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PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 51, 1-12

Te alabo, mi Dios y salvador, te doy gracias, Dios de mi padre. Contaré tu fama, refugio de mi vida, porque me has salvado de la muerte, detuviste mi cuerpo ante la fosa, libraste mis pies de las garras del abismo, me salvaste del látigo de la lengua calumniosa y de los labios que se pervierten con la mentira, estuviste conmigo frente a mis rivales.

Me auxiliaste con tu gran misericordia: del lazo de los que acechan mi traspié, del poder de los que me persiguen a muerte; me salvaste de múltiples peligros: del cerco apretado de las llamas, del incendio de un fuego que no ardía, del vientre de un océano sin agua, de labios mentirosos e insinceros, de las flechas de una lengua traidora.

Cuando estaba ya para morir, y casi en lo profundo del abismo, me volvía a todas partes, y nadie me auxiliaba, buscaba un protector, y no lo había. Recordé la compasión del Señor y su misericordia eterna, que libra a los que se acogen a él, y los rescata de todo mal.

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SALMO 123, 2-3.4-5.7b8 (R/.: 7a)

Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando nos asaltaban los hombres, nos habrían tragado vivos: tanto ardía su ira contra nosotros.

Nos habrían arrollado la aguas, llegándonos el torrente hasta el cuello; nos habrían llegado hasta el cuello las aguas espumantes.

La trampa se rompió y escapamos. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

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EVANGELIO: Lucas 9, 23-26

En aquel tiempo, dirigiéndose a todos, dijo Jesús: “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará.

¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo? Pues si uno se avergüenza de mí y de mis palabras, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria, con la del Padre y la de los ángeles santos”.

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