Maná y Vivencias Pascuales (13), 28.4.17

abril 28, 2017

Viernes de la 2ª semana de Pascua

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Tomad, comed. Tomad, bebed. Haced esto en memoria mía

Tomad, comed. Tomad, bebed. Haced esto en memoria mía

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TEMA: “Jesús distribuyó el pan a los que estaban sentados, hasta que se saciaron.”


ANTÍFONA DE ENTRADA: Apocalipsis 5, 9-10

Este es el cántico nuevo que cantan ellos: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, ya que tú fuiste degollado y por tu sangre compraste para Dios a hombres de toda raza, de toda lengua, pueblo y nación. Los hiciste reino y sacerdotes para nuestro Dios y dominarán toda la tierra.


ORACIÓN COLECTA: “Oh Dios que, para librarnos del poder del enemigo, quisiste que tu Hijo muriera en la cruz; concédenos alcanzar la gracia de la resurrección. Por nuestro Señor.


PRIMERA LECTURA: Hechos 5, 34-42

En aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín, y mandó que hicieran salir un momento a aquellos hombres.

Luego les dijo: “Colegas israelitas, fíjense bien en lo que van a hacer con estos hombres. Porque no hace mucho, apareció Teudas, que se hacía pasar por un gran personaje, a quien se unieron unos cuatrocientos hombres. Pero lo mataron, y todos los que lo seguían se dispersaron o desaparecieron.

Después, en tiempos del censo, surgió Judas el Galileo, que arrastró al pueblo en pos de sí; también éste pereció y todos sus seguidores se dispersaron.

Por eso, les aconsejo ahora: olvídense de estos hombres y déjenlos en paz. Porque si esta idea o esta obra es de los hombres, se destruirá por sí sola; pero si viene de Dios, ustedes no podrán destruirla. No sea que estén luchando contra Dios”.

Y siguieron su consejo. Entonces llamaron a los apóstoles, y después de azotarlos les prohibieron hablar en nombre de Jesús. Luego los dejaron ir.

Ellos salieron del Sanedrín muy gozosos de haber sido considerados dignos de sufrir por el nombre de Jesús. Y todos los días enseñaban y anunciaban en el Templo y en las casas la Buena Nueva de Cristo Jesús.

SALMO 26, 1. 4. 13-14

Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida ¿quién me hará temblar?

Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo.

Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.


ACLAMACIÓN: Mateo 4, 4b

Pero Jesús respondió: “Dice la Escritura que el hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

EVANGELIO: Juan 6, 1-15 – “Jesús distribuyó el pan a los que estaban sentados, hasta que se saciaron.”

En aquel tiempo, Jesús pasó a la otra orilla del lago de Galilea. Cerca de Tiberíades. Lo acompañaba muchísima gente, a causa de las señales milagrosas que lo veían hacer en los enfermos. Jesús subió a un cerro y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, fiesta de los judíos.

Jesús, levantando los ojos vio todo ese pueblo que estaba subiendo hacia él y dijo a Felipe: ¿Dónde podremos conseguir pan para que coman? Esto lo decía Jesús para ponerlo a prueba, porque él sabía bien lo que iba a hacer.

Felipe respondió: “Doscientas monedas de plata no alcanzarían para dar a cada uno un pedazo de pan”. Otro discípulo, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados. Pero ¿qué es esto para tanta gente?”.

Jesús les dijo: Hagan que se sienten los hombres. Pues había mucho pasto en ese lugar. Se sentaron entonces los hombres en número de cinco mil.

Entonces Jesús tomó los panes, dio gracias y los repartió a todos los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, y todos recibieron cuanto quisieron. Cuando quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: Recojan los pedazos que sobran para que no se pierda nada. Y llenaron doce canastos con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.

Al ver esta señal que hizo Jesús, los hombres decían: «Este es ciertamente el Profeta que ha de venir al mundo”. Pero cuando Jesús vio que querían tomarlo por la fuerza para proclamarlo rey, huyó de nuevo solo a la montaña.

NOTA: Hoy se comienza a leer el capítulo sexto del evangelio de san Juan. Se proclamará íntegramente. Por eso su lectura se prolongará hasta el sábado de la tercera semana. Es un texto muy extenso y rico en contenido.

Las claves interpretativas remiten al Antiguo Testamento. Ellas permiten descubrir a Jesús como el nuevo Moisés, que acompaña al pueblo y a sus discípulos en un nuevo éxodo. Por tanto, habrá alusión al paso del Mar Rojo. Jesús será el nuevo maná dado por el Padre, por su Palabra y la Eucaristía.

Estas realidades salvíficas, reveladas y realizadas con el poder de Dios-Yahvé por el que ha bajado del cielo, escandalizan a los discípulos, sobre todo a los más apegados al judaísmo y a una interpretación literalista del Antiguo Testamento. Y consiguientemente provocarán una crisis en los discípulos. Como consecuencia, “desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él”.

Por tanto, no todos serán capaces de confesar con Pedro: ¿Adónde iríamos, Señor; sólo tú tienes palabras de vida eterna?

Dispónte, hermano, a ratificar tu fe en estos días pascuales y a crecer en el conocimiento y amor a Dios, presente en los hermanos y en la Eucaristía “hasta el fin del mundo”.

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“¿Quién es este muchacho que parece ofrecer gratuitamente su comida? Es posible que, sin su generosidad, no se hubiera producido el milagro. Jesús gusta de que el hombre ponga, en todas sus grandes cosas, algo que es, objetivamente, inútil o otalmente insuficiente, pero, sin lo cual, tal vez el milagro no se haría. Quien hizo el mundo de la nada, construye el milagro sobre nuestras naderías, pero no sin ellas” (José Luis Martín Descalzo).


Maná y Vivencias Pascuales (11), 26.4.17

abril 26, 2017

Miércoles de la 2ª semana de Pascua

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La adoración del Cordero de Dios

La adoración del Cordero de Dios



TEMA: Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo Único, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga Vida Eterna.

ORACIÓN COLECTA: Al revivir nuevamente este año el misterio pascual, en el que la humanidad recobra la dignidad perdida y adquiere la esperanza de la resurrección futura, te pedimos, Señor de clemencia, que el misterio celebrado en la fe se actualice siempre en el amor. Por nuestro Señor.

ANTÍFONA DE ENTRADA: Sal 17, 50; 21.23

Te alabaré, Señor, ante los hombres y hablaré a mis hermanos de tu poder y tu misericordia. Aleluya.

PRIMERA LECTURA: Hechos de los Apóstoles 5, 17- 26

El jefe de los sacerdotes y todos los suyos que formaban el partido de los saduceos se pusieron muy envidiosos, y tomando presos a los apóstoles los metieron en la cárcel pública.

Pero durante la noche, el Ángel del Señor abrió las puertas de la cárcel y los sacó fuera, diciéndoles: “Preséntense en el Templo y anuncien al pueblo todo el Mensaje de Vida”. Obedecieron y entrando en el Templo al amanecer se pusieron a enseñar.

Mientras tanto, llegó el jefe de los sacerdotes con sus partidarios, reunieron al Sanedrín y a todo el Senado israelita, y mandaron a buscarlos a la cárcel. Cuando los guardias llegaron allá, no los encontraron.

Volvieron y contaron: “Encontramos la cárcel cuidadosamente cerrada y los centinelas montando guardia en las puertas, pero cuando abrimos, no encontramos a nadie dentro”.

El jefe de la guardia y los jefes de los sacerdotes, al oír esto, quedaron desconcertados, preguntándose qué podría haber sucedido. En esto llegó uno que les dijo: “Los hombres que encarcelaron están en el Templo enseñando al pueblo”.

Entonces el jefe de la guardia fue con sus ayudantes y los trajeron, pero sin violencia, porque tenían miedo de ser apedreados por el pueblo.

SALMO 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Bendigo al Señor, en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca. Mi ser se gloría en el Señor, que los humildes lo oigan y se alegren.

Engrandezcan conmigo al Señor, ensalcemos juntos su nombre. Busqué al Señor y él me respondió, me libró de todos mis temores. Miren hacia él: quedarán radiantes, y la vergüenza no cubrirá sus rostros.

Cuando el humilde invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de todas sus angustias. El Ángel del Señor viene a acampar en torno a sus fieles y los protege. Gusten y vean qué bueno es el Señor, dichoso el hombre que se refugia en él.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO: Juan 3, 16

Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que el que crea en él tenga vida eterna. Aleluya.

EVANGELIO: Juan 3, 16-21

En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo Único, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga Vida Eterna.

Dios no mandó a su Hijo a este mundo para condenar al mundo sino para salvarlo. El que cree en él no se pierde; pero el que no cree ya se ha condenado, por no creerle al Hijo Único de Dios.

La luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas: Ahí está la condenación. El que obra mal, odia la luz y no viene a la luz, no sea que su maldad sea descubierta y condenada.

Pero el que camina en la verdad busca la luz para que se vea claramente que sus obras son hechas según Dios”.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN: Juan 15, 16.19

Ustedes no me escogieron a mí. Soy yo quien los escogí a ustedes y los he puesto para que produzcan fruto, y ese fruto permanezca. Entonces todo lo que pidan al Padre en mi nombre, se lo dará. Aleluya.


De la homilía de Melitón de Sardes, obispo, sobre la Pascua

El cordero inmaculado nos sacó de la muerte a la vida

Muchas predicciones nos dejaron los profetas en torno al misterio de Pascua, que es Cristo; a Él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Él vino desde los cielos a la tierra a causa de los sufrimientos humanos; se revistió de la naturaleza humana en el vientre virginal y apareció como hombre; hizo suyas las pasiones y sufrimientos humanos con su cuerpo, sujeto al dolor, y destruyó las pasiones de la carne, de modo que quien por su espíritu no podía morir acabó con la muerte homicida.

Se vio arrastrado como un cordero y degollado como una oveja, y así nos redimió de idolatrar al mundo, como en otro tiempo libró a los Israelitas de Egipto y nos salvó de la esclavitud diabólica, como en otro tiempo a Israel de la mano del Faraón; y marcó nuestras almas con su propio Espíritu, y los miembros de nuestro cuerpo con su sangre.

Éste es el que cubrió a la muerte de confusión y dejó sumido al demonio en el llanto, como Moisés al Faraón. Éste es el que derrotó a la iniquidad y a la injusticia, como Moisés castigó a Egipto con la esterilidad.

Éste es el que nos sacó de la servidumbre a la libertad, de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida, de la tiranía al recinto eterno, e hizo de nosotros un sacerdocio nuevo y un pueblo elegido y eterno. Él es la Pascua de nuestra salvación.

Éste es el que tuvo que sufrir mucho y en muchas ocasiones: el mismo que fue asesinado en Abel y atado de pies y manos en Isaac, el mismo que peregrinó en Jacob y fue vendido en José, expuesto en Moisés y sacrificado en el cordero, perseguido en David y deshonrado en los profetas.

Éste es el que se encarnó en la Virgen, fue colgado del madero y fue sepultado en tierra, y el que, resucitado de entre los muertos, subió al cielo.

Éste es el cordero que enmudecía y que fue inmolado; el mismo que nació de María, la hermosa cordera; el mismo que fue arrebatado del rebaño, empujado a la muerte, inmolado al atardecer y sepultado por la noche; aquel que no fue quebrantado en el leño, ni se descompuso en la tierra; el mismo que resucitó de entre los muertos e hizo que el hombre surgiera desde lo más hondo del sepulcro (Núms. 65-71: SCh 123, 94-100).

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PINCELADAS DE ESPIRITUALIDAD PASCUAL

Podríamos arriesgarnos a centrar la espiritualidad pascual en esta exclamación de fe: ¡Éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo!

La Pascua es la recreación de todas las cosas en Cristo; la restauración total y definitiva de los planes de Dios sobre la humanidad. Podemos decir que en la Pascua Dios ha dado la talla: se ha remangado los brazos para hacer algo nuevo, inaudito y para siempre, definitivo.

En efecto, la Trinidad culmina su obra común de las tres personas divinas: la creación, atribuida sin embargo a Dios Padre; culmina la redención realizada por Cristo, pero con la colaboración del Padre y del Espíritu.

Y comienza la obra específica del Espíritu, la santificación o divinización definitiva del hombre en Cristo de acuerdo con los designios inescrutables del Padre; porque a él le pareció bien; es lo que más le gustó.

La Pascua es la manifestación palpable de la Trinidad. El hijo del carpintero ha resultado ser en verdad el Hijo de Dios, igual al Yahvé del Antiguo Testamento.

El Espíritu eterno, del que ha sido revestido Cristo, de manera singular y plena en su glorificación, ha sido derramado sobre los discípulos a manos llenas: ellos han sido bautizados, bañados, anegados… hasta ser tenidos por borrachos; es decir, embriagados del poder de Dios, llevados de acá para allá por una energía poderosa y santa, no caprichosa, loca o arbitraria.

¡Éste es el día en que actuó el Señor! Dios, uno y trino, nos ha mostrado todo su amor poderoso, maravilloso. Nos ha dado el nuevo Adán, el nuevo Mesías y Salvador. No hay otro.

Los creyentes han recibido sin medida el Espíritu de Cristo, que los capacita para hablar, vivir, sentir y actuar como habló, vivió, sintió y actuó el Señor. Son otros Cristo. Han llegado los últimos tiempos. La hora del Espíritu, creador y renovador, que hace nuevas todas las cosas. Cristo les aseguró: mayores cosas que yo haréis.

Por eso, Jesús había dicho también respecto al Espíritu: Os conviene que me vaya, pues si no me voy no vendrá a vosotros el Espíritu Santo, el Consolador, paráclito, abogado defensor, intérprete. Cuando me vaya os lo enviaré; o le pediré al Padre que lo envíe en mi nombre. Cuando él venga os lo enseñará todo. Y se quedará siempre con vosotros.

Ahora os digo: todo poder se me ha dado en el cielo y en la tierra; id por todo el mundo, y dad gratuitamente lo que habéis recibido gratuitamente. Son los últimos tiempos. El Reino padece violencia. Sólo los esforzados lo arrebatan.

El Reino no puede esperar más. Buscadlo por encima de todo; y el resto se os dará por añadidura. No tengáis miedo, pues yo he vencido al mundo. Todo me lo ha entregado el Padre.

El Apóstol nos lo recordará: todo es vuestro; vosotros, de Cristo; y Cristo, de Dios. Id, os doy este mandato. No llevéis túnica de repuesto, no os detengáis… El mundo no puede esperar.

Es tiempo de sembrar a discreción. Ha llegado la hora de Dios. El Banquete está preparado. No se puede desairar a Dios; es lo que ha preparado desde toda la eternidad, ha volcado todo lo suyo, lo ha empeñado todo.

La primitiva Iglesia vive estas realidades últimas con sorpresa, con fe, con alegría, con creatividad y total abandono en manos de Dios Padre, que todo lo dispone para nuestro bien; viven confiados en el poder de Dios y sintiéndose discípulos de Cristo y testigos de su resurrección, de que está vivo y es Señor; se sienten arrebatados e impulsados por el Espíritu para realizar las obras de Dios en Cristo Jesús.

Los apóstoles y los primeros cristianos dan testimonio de Jesús públicamente y con mucha seguridad, convicción y valentía, “parresía”. Todos quedaban admirados… Dios iba agregando a la comunidad a todos los que creían y se bautizaban en el nombre del Señor Jesús.

Tres, podríamos decir, son los protagonistas de la fundación de la Iglesia y de su crecimiento y desarrollo imparable: Los planes de Dios, la comunidad eclesial y los personajes concretos y animadores de la comunidad.

El encarcelamiento de Pedro y Juan y la persecución contra la Iglesia son ocasión para que ésta se ponga en manos de Dios, relea las Escrituras, las interprete en función de las nuevas circunstancias, y experimente el poder de Dios que le envía su Espíritu: retembló la casa, y todos fueron llenos del Espíritu. Estaban alegres y daban gloria a Dios; y el pueblo estaba de su parte.

La persecución contra Esteban provoca la diáspora de los discípulos; éstos se ven obligados a salir de Jerusalén; pero no pueden dejar de anunciar el Evangelio de Cristo a cuantos encuentran en el camino. Muchos se convierten. Van surgiendo personas con nombre y rostro definidos, como el diácono Felipe, como Bernabé, hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe.

El Espíritu está vivo y suelto: los discípulos sienten su acción, perciben claramente que les habla, siguen sus avisos y pasan de una aventura de fe a otra y a otra… La Palabra no está encadenada.

Pedro sale de Jerusalén, visita las comunidades, hace milagros porque vive en sintonía con el celo de Cristo manifestado ahora por el Espíritu. Oro y plata no tengo, pero te doy lo que tengo, la fe en Cristo: en su nombre levántate y anda; se levantó y glorificaba a Dios.

La presencia del Espíritu es tan real y perceptible para la primera comunidad como lo era la humanidad de Cristo cuando caminaba por Palestina. Casi podríamos decir que el Espíritu tiene más influencia, más fuerza persuasiva que el mismo Jesús en carne mortal.

El Espíritu es el testigo interior. Él se junta a nuestro espíritu hasta confundirse. Dirá san Pablo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí, es el Espíritu de Cristo quien vive en mí, quien me inspira, me mueve, me consuela, me dirige, me confirma en todo lo que siento y hago, me plenifica, me hace feliz en Dios.

Qué bueno es el Seño. Cómo no alabarlo… Es digno de toda bendición.

El Espíritu transforma a los discípulos según el modelo del Maestro. Así, Bernabé, persona acogedora, fiel a Dios, descubre la acción de Dios en la comunidad, incluso en los paganos, y se alegra por ello, acoge a los nuevos convertidos, los acompaña, los impulsa a que se sometan a la acción del Espíritu…

Es lo que hace con Pablo: lo acoge, valora la gracia de Dios en él, lo busca, lo inicia en el seguimiento del Señor, le socorre en la integración en la comunidad y en la proclamación del Evangelio.

Admiramos los planes de Dios sobre la comunidad y sobre cuantos creen en Cristo, pues él no hace acepción de personas. Quiere que todos tengan vida, pues son sus hijos. Y lo dispone todo sobre algunas personas “elegidas” por él para ser sus testigos, como Pablo. Nada es casual. Nada es desperdiciable.

De esta manera, según los Hechos de los Apóstoles, Dios va cumpliendo sus designios de salvación acompañando a los apóstoles, a la primitiva comunidad, a judíos y gestiles para que experimenten el poder de Dios.

Han llegado los últimos tiempos. Es la hora del Espíritu que hace nuevas todas las cosas; ahora todos serán enseñados por el Señor; ellos serán su pueblo, y el Señor será su Dios; y lo verán todas las naciones.

Está brotando el desierto, lo imposible se hace posible. Dichosos los que oyen. Dios está actuando con todo su poder, porque Dios es Dios. Está abriendo nuestra mente para que todos entendamos, por fin.

Nos asegura: Yo no soy como los humanos. Yo lo digo y pongo por obra. Está brotando, se siente… ¿Es que no lo notáis?

Oremos: Ah, Señor, ten paciencia conmigo. Habla, Señor, que tu siervo escucha. No pases de largo. Quédate con nosotros, pues atardece. Alabado seas, Señor, en tus santos designios. Amén.



Maná y Vivencias Pascuales (1), 16.4.17

abril 16, 2017

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

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¡Feliz Pascua de Resurrección, estimados amigos! Aleluya. Cristo vive y nosotros somos una criatura nueva en él. Lo anterior ya pasó. Alegrémonos y estrenemos una vida nueva en Cristo. Él ha vencido a la muerte. Nosotros venceremos en él. Aleluya. Amén. Un abrazo y feliz día.

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 Lucharon vida y muerte en singular batalla y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta

Lucharon vida y muerte en singular batalla y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta

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Antífona de entrada: Salmo 138, 18.5-6

He resucitado y aún estoy contigo, has puesto sobre mí tu mano: tu sabiduría ha sido maravillosa. Aleluya.


Oración colecta

Señor Dios, que en este día nos has abierto las puertas de la vida por medio de tu Hijo, vencedor de la muerte, concede a los que celebramos la solemnidad de la resurrección de Jesucristo, ser renovados por tu Espíritu, para resucitar en el reino de la luz y de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Hechos de los Apóstoles 10, 34a.37-43

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:

«Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea.

Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero.

Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección.

Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados.»


SALMO 117, 1-2.16ab-17.22-23

Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia.

La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor.

La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.


SEGUNDA LECTURA: Colosenses 3, 1-4

Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.

Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.


Secuencia

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.


Aclamación antes del Evangelio: 1 Cor. 5, 7-8

Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua. Aleluya.

EVANGELIO: Juan 20, 1-9

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.


Antífona de comunión: 1 Cor 5, 7‑8

Cristo, nuestra víctima pascual, ha sido inmolado; celebremos, pues, la Pascua con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad. Aleluya.



VIVENCIAS PASCUALES (1)

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¡Aleluya, aleluya, el Señor ha resucitado!

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

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COMENZAMOS HOY las Vivencias Pascuales. La Vigilia Pascual nos ha introducido en la gran fiesta de la Resurrección del Señor que se prolongará durante la cincuentena pascual.

Las Vivencias Pascuales nos ayudarán a interiorizar día tras día este misterio central de nuestra fe: La muerte y la resurrección de Cristo y nuestra muerte y resurrección se implican mutuamente. O se dan juntas o no se dan nunca de manera efectiva.

“Los cincuenta días que van desde el domingo de Resurrección hasta el domingo de Pentecostés han de ser celebrados con alegría y exultación como si se tratase de un solo y único día festivo, más aún, como un gran domingo”.

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TEMA CENTRAL: El Padre glorifica a su Hijo Encarnado, dándole el Espíritu Eterno. Es decir, transforma la naturaleza humana asumida por la Persona del Verbo increado.

Al glorificar a Jesús con su naturaleza humana, el Padre eleva a todos los hombres a una vida nueva y divina: Se acabó el poder del pecado y de la muerte. Los hombres, por gozar de la misma naturaleza que asumió Jesús, ya tienen acceso directo a la misma vida de Dios. Esa vivificación comienza aquí en la tierra y se culminará en el cielo.

A los que crean se les perdonarán los pecados, llegarán a ser hijos de Dios, y ya no podrán pecar, pues han sido marcados por el Espíritu. Han nacido de un germen incorruptible, de Dios mismo.

Ese milagro lo realiza “hoy” el Padre por su Hijo Jesucristo en el poder del Espíritu, mediante la Resurrección: Así Dios hace nuevas todas las cosas en Cristo; de esta forma recrea, por el Espíritu creador, todo lo creado al principio, de la nada.

Cristo ha “pasado” de este mundo al seno de su Padre donde se gozaba ya antes de los siglos; pero vuelve al Cielo llevando consigo a una multitud de hermanos.

Esta obra del poder de Dios, esta nueva creación en Cristo glorificado, muestra mejor que la primera el poder de Dios. De ahí el canto del salmista:

¡ÉSTE ES EL DÍA EN QUE ACTUÓ EL SEÑOR;

SEA NUESTRA ALEGRÍA Y NUESTRO GOZO!

Dios ha trastocado los planes de los impíos: La piedra que desecharon los arquitectos -los que rechazaron y siguen negando a Jesús, los sabios y poderosos de este mundo-, es ahora la piedra angular, Cristo Resucitado. Es el Señor quien lo ha hecho; ha sido un milagro patente.

En este domingo encontramos concentrado el misterio de la Muerte y de la Resurrección del Señor con su Ascensión y el envío del Espíritu en Pentecostés. Todo se ha cumplido. El plan de Dios se ha llevado a cabo.

Dios mismo se ha preparado, por su Espíritu, una ofrenda que le agrada: Cristo mismo; a la vez, el Verbo increado y ahora Cabeza de la Iglesia. Podríamos afirmar que Dios mismo se ha glorificado a sí mismo, y de ello le hace partícipe a todo el que crea: Para alabanza de su Gloria.

Todo está reinstaurado en Cristo: Para que sea alabada la gloria del Padre.

Dejemos ahí las reflexiones y analicemos brevemente los textos de la celebración eucarística.

La celebración eucarística se abre con un grito de victoria. En la Vigilia de anoche la asamblea, después de escuchar el pregón pascual, cantó alborozada el Gloria, como expresión de júbilo por la Resurrección del Señor.

La antífona de entrada de la misa del día manifiesta esa certeza de la resurrección del Señor y no puede menos que aclamarlo por su glorificación: El Padre no lo ha dejado en el sepulcro, sino que le ha dado todo poder en el cielo y en la tierra, le ha dado un nombre sobre todo nombre.

La antífona dice: En verdad ha resucitado el Señor, Aleluya. A él la gloria y el poder por toda la eternidad.

La oración colecta remarca este espíritu pascual de la glorificación y pide la renovación por el Espíritu para poder resucitar ya desde ahora en el reino de la luz y de la vida que no se acabará. San Juan, 6, 37, aclara que aún no había Espíritu, porque Cristo no había sido glorificado.

Jesús lo reafirma y fundamenta así: Él mismo debe irse para que venga el Espíritu. Es condición que él culmine su obra, que cumpla la voluntad del Padre hasta el final.

Sólo así vendrá el Espíritu, el “otro” Consolador.

En efecto, cuando Cristo expiró en la cruz, cuando entregó el Espíritu y fue abierto su costado, entonces recibió de su Padre el Espíritu eterno, a modo de una nueva efusión, en calidad de Hijo Encarnado.

Al ser glorificada la humanidad de Jesús, todos los hombres hemos recibido la capacidad de ser inundados por el Espíritu que habitaba en Jesús. Así, el Padre Celestial ha pasado el Espíritu de su Hijo a todos los que crean en él como el enviado por el Padre para salvar a los hombres.

Recemos ya esa oración:

Señor Dios, que en este día nos has abierto las puertas de la vida por medio de tu Hijo, vencedor de la muerte, concede a los que celebramos la solemnidad de la resurrección de Jesucristo, ser renovados por tu Espíritu, para resucitar en el reino de la luz y de la vida.- Por nuestro Señor Jesucristo.

La primera lectura nos conduce a la primera proclamación de Cristo como Salvador. Pedro, en nombre de los apóstoles, da testimonio de Cristo con mucha convicción. Lo hace con el poder que le daba el Espíritu de Cristo derramado sobre él y los demás apóstoles.

¿Cómo sucedió ese bautismo en el Espíritu Santo, en el mismo Espíritu que habitaba en Jesús y que le impulsaba en todo momento a pasar por el mundo haciendo el bien?

María reúne a los discípulos para recordar juntos y rumiar en el corazón las enseñanzas de Jesús, y sobre todo el desenlace de su vida, a la luz de la Palabra de Dios del Antiguo Testamento y en profunda oración hecha en comunidad.

La recepción del Espíritu aconteció en una serie de experiencias humanas y religiosas, siempre compartidas en comunidad. Se contaban unos a otros las manifestaciones del Resucitado en su vida y en las comunidades.

No podían guardar y menos ocultar la presencia gloriosa del Resucitado, pues era él quien animaba por su Espíritu a las comunidades. Las apariciones del Resucitado van modelando y confirmando la fe de los discípulos.

Así se fue gestando todo un proceso de renovación y vivificación por el poder del Resucitado que actuaba en los creyentes por su mismo Espíritu. Mientras oraban, mientras evangelizaban, o sufrían persecución, el Espíritu iba descendiendo sobre ellos a modo de una lluvia de fuego y de santidad, que los iba inundando, bañando o bautizando.

Es la venida del Espíritu. Es el Padre que cumple la promesa glorificando a Jesús y derramando el Espíritu de Cristo en los creyentes, en la nueva comunidad.

Pentecostés tuvo muchos momentos y lugares. No podemos imaginarlo como una ocasión puntual y anecdótica. El Espíritu se derramaba a discreción y sin medida sobre los creyentes anegándolos o inundándolos del poder de lo alto que les capacitaba para testimoniar a Cristo hasta el confín de la tierra.

De manera que no podían callar, no podían dejar de proclamar las maravillas de Dios.

Escuchemos la Lectura de los Hechos, 10, 34-43: Por aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: Vosotros sabéis lo sucedido en toda Judea, comenzando por Galilea, después que Juan predicó el bautismo. Cómo Dios consagró a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, comunicándole su poder. Éste pasó haciendo el bien y sanando a cuantos estaban dominados por el diablo, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la provincia de los judíos e incluso en Jerusalén. Al final, ellos lo mataron colgándolo de un madero.

Pero Dios lo resucitó el tercer día y le concedió que se dejara ver, no por todo el pueblo, sino por los testigos que Dios había escogido de antemano: por nosotros, que comimos y bebimos con él después de que resucitó de entre los muertos.

Y nos mandó a predicar al pueblo y a dar testimonio de que él fue puesto por Dios como juez de vivos y muertos. A él se refieren todos los profetas, al decir que quien cree en él recibe por su nombre el perdón de los pecados.

Estas palabras de Pedro pronunciadas con ocasión del bautismo del primer pagano, Cornelio, constituyen uno de los discursos de los Hechos, llamados “kerigmáticos”.

Pedro pronunció cinco de los seis discursos kerigmáticos recopilados en Hechos. El presente es el último. Pablo pronunció dos discursos que resumen el kerigma: uno, recogido en Hechos; y otro, en 1 Cor. En Lucas encontramos el octavo.

Los ocho resúmenes del anuncio y proclamación de Cristo, o discursos sobre el kerigma, se consignan a continuación. Pedro (5): Hechos 2,14-39; 3, 12-26; 4, 10-12.20; 5, 29-32; 10, 34-43. Pablo (2): Hechos 13, 16-41; 1 Cor 15, 3-9.45. Lucas (1): Lc 24, 5-48.

Si Jesús había predicado que la salvación se realizaba en el Reino de Dios, los apóstoles predican que el Reino se personifica en Jesús. El “Jesús predicador” de Galilea, después de la resurrección, pasó a ser “Jesús predicado” hasta los confines de la tierra.

El Jesús evangelizador se transformó en Jesús Evangelio, Buena Noticia. La predicación apostólica se centró en la persona y la misión de Jesús.

Se llaman kerigmáticos porque son “el anuncio o la proclamación” de Cristo como “El Señor y Salvador”.

Antes del evangelio, la Liturgia nos trae un himno de la Edad Media llamado “secuencia” porque describe los temas pascuales de Cristo, víctima, alianza y victoria.

En los diferentes evangelios que hoy pueden elegirse, se destaca el amor de los discípulos que no se resignan al fracaso, que no pueden menos que buscar, aunque sea a tientas y con dudas.

Nosotros queremos imitar a María Magdalena que visita el sepulcro a primeras horas de la mañana, muy temprano. El amor sincero no es perezoso ni alocado, sino previsor, delicado y presuroso.

Para despedir a los fieles al final de la celebración elegimos el contenido de la segunda lectura:

Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.

Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.

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Entrevista al P. Ismael Ojeda al año y medio de volver a Perú

marzo 27, 2017

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P. Ismael con feligreses de la parroquia Santa Rita de Casia, Miraflores, Lima, Perú.

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Entrevista al P. Ismael Ojeda realizada por Francisco Audije para la revista “Toma y lee” de la Fraternidad Seglar Agustino-recoleta. Mayo 2016.

Por Francisco José Audije Pacheco

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Después de nueve años en España, ha vuelto a Perú, la tierra donde creció como sacerdote y religioso. ¿Cómo se siente?

R.- Me siento bien, podría decir que hasta muy bien, gracias a Dios. Contento. Cierto que en España me sentía a gusto y trabajé con ilusión en lo que me encomendaron. Pero, llegado el momento, los superiores creyeron que era conveniente mi traslado a Perú, y me vine sin dudar, por obediencia. Y aquí estoy, con ganas y con ilusión.

¿Qué diferencias encuentra entre un territorio de misiones, como es América latina, y Europa, que fue la encargada, en tiempos, de anunciar el Evangelio a la mayor parte del mundo?

R.- Evangelizar en España, y seguro en toda Europa, implica ir contra corriente de manera permanente. Según mi apreciación, allá uno tiene que proponerse expresa y valientemente anunciar el Evangelio con mucha imaginación, creatividad y originalidad… pues la gente, por lo general, se mueve de tejas abajo.

A la sociedad del bienestar y laicista no le interesa la sorpresa del Evangelio. Consciente o inconscientemente trata de ignorar al sacerdote y hasta de despojarlo de lo más sagrado y valioso que lleva consigo, por gracia, que es su condición de consagrado, de hombre de Dios y portador de un mensaje de salvación.

Por eso, al sacerdote se le busca como un profesional que presta servicios. No se le pide que sea testigo de Cristo y que evangelice. Por eso, a veces el sacerdote se limita a ejecutar ritos y dar sacramentos. Pero no debe meterse en la vida de la gente, ni pretender cambiarla. Esa praxis pastoral se comprende, pero no se puede justificar.

La realidad latinoamericana, según mi limitada experiencia, es bastante distinta. Hay más receptividad por parte de la gente: esta desea aprender más y hasta nos busca como hombres de Dios. Se valora y por lo general se respeta la misión del sacerdote o religioso. Es mucho más fácil el ejercicio ministerial, y nos resulta gratificante.

El peligro está en vivir de rentas, no prepararse bien y dar catequesis más que Evangelio, doctrinas y enseñanzas más que kerigma y anuncio. Tanto religiosos como sacerdotes deberíamos ejercitarnos con más decisión en una sincera conversión pastoral según el magisterio y la praxis del Papa Francisco.

Dada la situación de Europa, donde el catolicismo se encuentra en franco retroceso, con un laicismo cada vez más feroz y una crisis de vocaciones sin precedentes, ¿cómo le parece que está reaccionando la Iglesia?

R.- Salvadas las limitaciones de mi experiencia, creo que la Iglesia, tanto clero como laicos, cada vez están echando menos la culpa a los de fuera, a la sociedad, a la gente… y se están centrando en una autocrítica y en una sincera revisión de sus actitudes personales, comunitarias e institucionales.

Naturalmente se trata de un proceso lento y heterogéneo, con vaivenes no exentos de extremismos.

Me parece que se está tomando conciencia, serena y purificadora, de que somos una Iglesia perseguida, y a veces injustamente maltratada. Si eso lleva a una experiencia de un Dios misericordioso con todos, que está por encima de tantas discriminaciones y que busca que ninguno se pierda, estaríamos caminando en buena dirección y edificando una Iglesia nueva, que crecería de fe en fe.

Yo, cuando veo que los seminarios y las parroquias en España, se llenan de religiosos y sacerdotes de otros continentes, particularmente de América latina, me pregunto si no nos van a tener que reevangelizar desde aquellas tierras que nosotros fuimos a evangelizar en el Renacimiento. ¿Qué le parece esto?

R.- Indudablemente, en un mundo global la Iglesia tiene la oportunidad de vivir su catolicidad con una autenticidad más evangélica. La Iglesia es misionera por esencia y por praxis, y tiene que salir, estar en salida como dice el Papa Francisco. Necesita salir para valer más, para expresar mejor la primacía de lo único necesario… Para recordar y ejercitarse en su condición de peregrina hacia la Patria verdadera.

Esta condición itinerante cuadra paradigmáticamente a la vida religiosa. Ahí viviría en su hábitat natural.

Bien, pero volviendo a tu pregunta: lo que importa es la motivación con que un religioso, un sacerdote o una familia misionera está, vive y evangeliza fuera de su patria, lejos de su parentela. Eso es lo decisivo y lo específicamente valioso de los agentes de evangelización.

En este sentido quizás queden obsoletas muy pronto las características de raza, lengua, cultura, nación o continente… para pasar a las categorías de corrientes de pensamiento o de espiritualidad, de movimientos de innovación o de estilos de vida, de continentes digitales… que no solamente usan las nuevas tecnologías, sino que hasta viven en esos mundos virtuales e interrelacionados. ¿Qué nos deparará el futuro que se asoma ya…?

¿Cómo está viviendo la Orden el proceso de renovación que está llevando a cabo la Iglesia sobre todo el Papa Francisco con su magisterio y sus gestos proféticos?

R.- En esta, como en otras preguntas, mi respuesta puede resultar una caricatura de la realidad. Pero bueno, aun con ese riesgo, pienso que los superiores de la Orden han hecho un gran esfuerzo por promover la renovación personal y comunitaria de los religiosos y motivar su participación en la preparación del próximo capítulo general.

La revitalización de los religiosos y de las comunidades ni es automática, ni es homogénea, ni rápida. La tentación y la debilidad tanto de los superiores como de los religiosos es quedarnos en los medios, en lo exterior, en lo institucional, en las formalidades… y no llegar al fin, al compromiso personal, a la experiencia de una conversión radical en la comunidad y en la pastoral.

A todos nos haría bien la cercanía, el diálogo y la corrección fraterna en la comunidad y en el apostolado más inmediato. Creo que en esa cancha “doméstica” es donde nos jugamos casi todo. La opción por los pobres y la pobreza siguen teniendo vigencia, pero comenzando por la comunidad local y por los hermanos más próximos.

¿Cree usted, padre Ismael, que la velocidad de las reformas es la adecuada?

R.- Creo que vamos retrasados, lentos. La vida siempre se nos adelanta. Debemos aprender a vivir en la interacción. El mundo, la cultura, las innovaciones nos toman la delantera en todas partes y aquí en América, también.

Uno de los fenómenos que me impresiona permanentemente en esta sociedad y en esta Iglesia es su condición de realidad emergente, pujante, innovadora, juvenil… que pugna por asumir con decisión y valentía todos los retos y que apuesta por la vida y la esperanza. Una realidad también festiva, y en el fondo optimista, y que opta por la vida y la superación, casi por instinto.

En este marco de “Revitalización”, ¿cómo cree que saldrá parada la Fraternidad OAR?

R.- La Fraternidad seglar seguirá de cerca los derroteros de la Orden, de manera más o menos correlativa y lamentablemente un tanto o un mucho dependiente. Los laicos suelen ganarnos a nosotros los religiosos en disponibilidad y deseo de aprender y de renovarse. El clericalismo nos hace mal a la Orden y a la Fraternidad.

Hace cincuenta años o más ya se hablaba de la “hora de los laicos”, pero entre nosotros queda mucho por hacer todavía. Deberíamos examinar en comunión las dificultades y los logros obtenidos.

Debemos recordar todos que los laicos son Iglesia y tienen que ejercer su protagonismo peculiar y secular. La secularidad es su aporte propio y su mayor contribución a la construcción del Reino. Por tanto, los sacerdotes y religiosos no debemos “clericalizarlos” ni convertirlos en nuestros monaguillos.

El Papa Francisco está urgiendo por todas partes la “participación” de los laicos católicos en la vida pública y en la política, de manera especial en América Latina (Cf. CAL).

¿Qué relación encuentra entre santidad y “Revitalización”?

R.- Al religioso se le pide una inserción específica, según el carisma propio, en la vida de la Iglesia. En esa integración eclesial se producirá su mayor aporte a la Iglesia y a la Orden, y de manera casi automática se alcanzarán las mayores cotas de santidad del religioso y también de la comunidad.

Pues no se trata solo de la santidad individual, sino también del signo testimonial de la comunidad como tal. El mundo creerá cuando vea que nos amamos los unos a los otros: carácter profético de la comunidad.

Lamentablemente a veces la vivencia del carisma se enquista en la observancia externa, en la rutina y el individualismo o protagonismo tanto en el claustro como en la misión o ministerio y se le vacía del contenido evangélico de la comunión y la corresponsabilidad.

Nuestra santificación vendría de la mano de una autentificación de nuestra vida religiosa y ministerial. La observancia legalista monacal y el activismo pastoral se cuelan en la vida de los frailes. Y así la conversión sincera y radical es difícil, pues con harta frecuencia los frailes no nos consideramos tan pecadores que necesitemos cambiar mucho.

Hace tiempo se viene señalando que debemos ser testigos y profetas, que hemos de hablar en primera persona, hablar de nuestra propia experiencia. Pero nos resulta difícil y a veces nos contentamos con soltar rollos y dar conferencias que apenas reflejan experiencia de Dios.

Deberíamos convencernos de que, por la gracia de Dios, somos capaces de ir consiguiendo paso a paso con nuestros hermanos de comunidad y del apostolado una experiencia renovada de un Dios misericordioso, cercano y paciente, patrimonio de todos… sobre todo de los más pobres y necesitados o marginados.

Ahí tenemos el programa de santificación.

¿Cree usted, padre Ismael, que el papel de la Fraternidad en nuestra Orden, podría ser más activo, en el sentido de no solo ser ayudada a vivir el carisma de San Agustín, sino de ayudar a frailes y monjas a vivirlo también?

R.- Estoy convencido, porque lo he experimentado, gracias a Dios, que la Fraternidad representa para la Orden una gran oportunidad de conversión y de renovación, en particular para los religiosos asistentes: una de las instancias renovadoras más cercana y poderosa.

Pero, claro, si los frailes la acogemos y estamos dispuestos a dejarnos moldear por ella, y si apostamos por hacer un camino juntos de búsqueda del Dios siempre nuevo, al mismo ritmo y con mucha y mutua benevolencia y paciencia.

Pues la Fraternidad nos ayuda a bajar al llano, a buscar a Dios en la sencillez y en la autenticidad, a descubrirlo y sentirlo en el día a día, sin vivir de rentas, sin privilegios clericales, culturales, o de grados académicos… En fin, algo que nos haría mucho bien. Sencillamente una renovación sin ruido y desde dentro, en casa.

Aprovecho para agradecer a los hermanos fraternos que he tratado en los diversos ministerios lo mucho que me han enriquecido. Mi experiencia ha sido muy positiva. Seguramente ha sido mucho más lo que he recibido de ellos, que lo que les he dado.

Sabemos por las redes sociales que está haciendo un gran trabajo pastoral en su parroquia de Lima. ¿Nos puede comentar un poco?

R.- Sí, cierto, en esta parroquia hay mucha actividad, y esto viene de lejos, pero el que da el incremento es el Señor. Si no, hacer por hacer, puro activismo o fachada. Por eso, intento motivar la participación de los feligreses para que se sientan “nuevos” en cada “repetición” de lo que se hizo otros años.

Ahí está el asunto. En eso estoy trabajando: metiendo inquietud en el consejo parroquial y en los grupos: para que “evangelicen” a sus hermanos alejados y traigan gente nueva a la parroquia.

En segundo lugar, pienso que la parroquia debe realizar convocatorias cada mes a un retiro parroquial abierto a la gente que desee un encuentro personal con el Señor, una renovación integral de su vida personal o familiar. Se imparte en una mañana con resultados satisfactorios.

Y después, a las personas ya movidas, se las orienta para que participen en celebraciones parroquiales de cada mes: como la misa de sanación, noche de alabanza y misericordia, misa de madres mónicas y misa de santa Rita.

Lo último que se está organizando es una Comunidad de Viudas santa Rita: queremos atraer a la comunidad ese colectivo numeroso y también bastante abandonado pastoralmente y con una problemática específica. Está teniendo notable acogida. Profundizarán la espiritualidad de santa Rita y asistirán a la misa mensual todos los 22 de mes.

En tercer lugar, a través del grupo de liturgia hemos tratado de presentar y profundizar con la feligresía una espiritualidad mistérica basada en la vivencia de los tiempos litúrgicos. Deseamos que el hilo conductor de la vivencia parroquial esté y se sienta estrechamente iluminada y alimentada por la celebración litúrgica, sobre todo dominical, del misterio central de Cristo.

¿De dónde saca tanta energía y tanto ánimo para acometer todo este trabajo, a sus 70 años?

R.- Bueno, no es para tanto… Como acabo de expresar, esta parroquia viene funcionando desde hace tiempo de una manera compacta y estable; casi por sí misma, diría.

Como párroco, creo que mi responsabilidad consiste en animar e infundir alma y entusiasmo a las actividades programadas año tras año, y conocer y cuidar personalmente, si llega el caso, a los agentes de pastoral.

Además, pienso que debo fomentar la capacidad de la comunidad parroquial para acomodarse a las nuevas situaciones, responder a los nuevos retos y necesidades de las personas o de los colectivos.

En fin, se trata de asegurar la permanente evangelización: catequesis y proclamación del primer anuncio o kerigma, pluralismo y comunión o integración, corresponsabilidad y celebración gozosa de la salvación sobre todo dominical.

Una de las herramientas que estoy usando para evangelizar y formar a la feligresía en la fe es internet, a través de la página de la parroquia y del blog personal, y a través de las redes sociales sobre todo Facebook. Nos sirve no sólo como medio difusor sino también como parroquia virtual donde viven muchos feligreses con los que deseamos interactuar.

Finalmente, quiero aclarar que esta labor pastoral es compartida con los otros tres hermanos de comunidad que colaboran generosamente en la parroquia y que están al frente del colegio Santa Rita que está formando a unos 800 alumnos.

En el proyecto de vida y misión de la comunidad hemos plasmado aquellos elementos irrenunciables que deben orientar toda nuestra vida personal y comunitaria: la convivencia comunitaria es la primera exigencia de santificación y garantía del auténtico apostolado.

Tanto en la parroquia como en el colegio nos ayudan, según sus posibilidades, los formadores que residen en el Seminario Teologado, contiguo a la parroquia.

Gracias, Fran, por tu aprecio personal y por brindarme la oportunidad de seguir en contacto con la Fraternidad Seglar que me ha proporcionado, en diversos lugares, tan gratas experiencias. Que Dios les pague.

Francisco José Audije Pacheco

(Publicada en la Revista “Toma y lee”, boletín informativo de la Fraternidad Seglar, oar, España, en el número 48, pp. 20-22, y en el número 49, pp. 24-26).

 


Cumpleaños de la Renovación Carismática: Testimonio de Chus Villarroel, op.

marzo 19, 2017

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El P. Chus Villarroel, op.

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Cumpleaños de la Renovación Carismática Católica: Testimonio del P. Chus Villarroel, op.

Por Chus Villarroel, op. 

(Comentario del P. Ismael: El P. Chus descubrió el agua viva del Evangelio en la Renovación Carismática. Encontró el don del Espíritu que le llenó de alegría y dio brillo a todo lo que vivía y hacía como religioso dominico. He aquí su testimonio que me llegó por correo electrónico. Agradezco esta primicia. Que sea para la mayor gloria de Dios. Me parece oportuno el testimonio del P. Chus en este domingo del Evangelio del encuentro de Jesús con la Samaritana. Nos ayuda. Padre Chus, que Dios siga glorificándose en su vida. Un abrazo desde Lima). 

 

En este año 2017 cumple la Renovación carismática católica cincuenta años de existencia. El día de Pentecostés se celebrará solemnemente esta efeméride en presencia de decenas de miles de miembros de dicha Renovación en la Plaza de San Pedro en Roma, auspiciada por el propio Santo Padre Francisco.

Estamos todos invitados, incluidos los simpatizantes y todos aquellos que sientan la acción del Espíritu como algo real en sus vidas, ejerzan donde sea esta llamada. La obra de Dios es gratuita y le pertenece, por tanto, a todo el mundo.

Yo llevo cuarenta años largos perteneciendo y trabajando activamente en esta corriente de gracia. Como suele decirse, es de lo mejor que me ha pasado en la vida y reboso de agradecimiento por ello. La Renovación no es otra cosa que una corriente de gracia o un soplo del Espíritu que, como estas imágenes sugieren, no está destinada a perpetuarse ni a ser una cosa más dentro de la Iglesia.

El día que cumpla su misión, según el criterio del Espíritu Santo, dejará de existir. La podemos considerar como sal y fermento que una vez hecha su labor se identificará con el todo que habrá quedado sazonado. A los carismáticos no les va a costar desaparecer en un determinado momento porque su interinidad la llevan inscrita en su ADN más profundo.

Entré en la Renovación cuando tenía unos cuarenta años más o menos. Esta entrada nunca me produjo menoscabo ni choque con mi espiritualidad dominicana. La razón es que la Renovación carismática no entra en competencia con ningún carisma porque va a la base de todos ellos vitalizando su ejercicio. La Renovación no es una espiritualidad nueva, su único objetivo es renovar el bautismo y descubrir todas las riquezas que en él recibimos y que no han tenido un adecuado desarrollo a lo largo de nuestra vida.

Si tu carisma o el de tu congregación es cuidar enfermos la Renovación no te los va a disputar ni hay peligro de que se vaya a apropiar de ellos porque no ha nacido para eso, pero sí notarás su influencia en el modo, la intensidad y los resultados al ejercerlo.

Santo Domingo de Guzmán no fundó su Orden para renovar el bautismo de sus frailes sino para ejercer un carisma en la Iglesia que aquellos tiempos necesitaban, que era el de la predicación. La fe en aquel tiempo no estaba muerta ni peligraba, como la de muchos ahora, pero era urgente formarla doctrinalmente.

De ahí que el Espíritu Santo ahora tenga que llevarnos a la base, es decir, a la renovación del propio bautismo, como lo hace con la Renovación carismática, ya que actualmente no basta con formar la fe, que en muchos ya no existe, sino que hay que suscitarla. Al renovar el bautismo resplandecen de nuevo todos los carismas, de ahí el apellido de carismática.

Por eso la predicación, que es el carisma dominicano, aunque antes era una predicación doctrinal ahora, en una cultura progresivamente laica y atea como la nuestra, debe alternar con una predicación kerigmática que no trate de convencer sino de quebrantar los corazones.

En este artículo, sin embargo, no quiero definir cosas ni hablar de temas abstractos; estamos de cumpleaños y este hecho me empuja al agradecimiento y a recordar cuál ha sido el sentido y el recorrido de la Renovación y, a la par, de mi vida. Alguien me dijo hace unos días, pero tú ¿cómo eres tan fiel si te han escupido tantas veces en los ojos?

Es una frase fea, sin embargo, es lo que oí. Respondí diciendo que una fidelidad así, tiene más valor y brilla mucho más. Es más, mi alegría al cumplir años, es mucho más gratificante. Me suena más a gracia, a regalo, a algo que se me ha dado, que ha sucedido en mí y que yo no he merecido pero que forma parte de mi trayectoria vital.

El día 18 de febrero, fecha exacta del nacimiento de la Renovación católica, me desperté soñando con unas palabras que había oído al Papa no hace mucho. Son palabras o categorías con las que la teología moderna trata de comprender la historia de la salvación: “memoria y promesa”. La Renovación además del cometido que le asigne el Espíritu para la Iglesia en general, es también una historia de salvación para los que perseveren en ella. Pensando en mi propia historia contemplaba la parte de memoria vivida en estos años pasados.

Creo que mi memoria está llena de fecundidad: He experimentado al Espíritu Santo y lo he vivido como en un nuevo Pentecostés. Él me ha llevado a Jesucristo, al hombre Jesús, muerto y resucitado, que nos salvó gratuitamente en su cuerpo de carne y en cuya gratuidad hemos disfrutado de una paz muy profunda en el corazón. Daba gracias a Dios por los cincuenta años, por los millones de personas que han participado de esta corriente espiritual, por los dones, la sabiduría, y el conocimiento que me han regalado.

Si algunos me han escupido en los ojos, ese hecho no me impide valorar el gran cariño, respeto e intimidad que me han ofrecido miles de personas o bien personalmente o escuchando mi predicación. No puedo menos de decir que me he sentido y me siento realizado por esta pertenencia.

La vitalidad de la memoria se prueba en la nostalgia de la promesa. Después de tantos años todo me parece muy vivo. En los varios seminarios que doy cada año encuentro mucha gente que sigue recibiendo al Espíritu Santo, que goza con su novedad, que nota su vida cambiada. El amor primero de los nuevos sigue dando actualidad a lo que comenzó hace cincuenta años. Si en la Renovación no entraran muchos nuevos cada año sería preocupante.

La gratuidad del don sigue limpia ya que ninguno podemos hacer nada por trasmitirlo. No nos hemos podido apoderar de él. El Señor se lo sigue dando a quien quiere, como quiere y cuando quiere. Esta obra sigue siendo totalmente suya. Es cierto que muchos son los llamados y no todos son escogidos, lo cual es un misterio que tampoco nos pertenece.

Sentía aquella mañana que lo mejor de la Renovación está en el futuro, en lo que aún no hemos experimentado. Estamos en una historia de salvación porque esta salvación se realiza en la historia. Nada se consuma del todo hasta que no llega a su fin. El caminar es esencial. Los más probados y fieles en la Renovación han aprendido a caminar al “lugar que yo te indicaré”. No sabemos adónde vamos, lo cual desde la fe no es un absurdo sino precisamente su esencia.

Lo que sí sabemos y de lo cual no podemos abdicar es que la lleva el Señor. Yo personalmente me identifico con la Renovación tal como está; no quiero inventarme una nueva ni me culpabilizo por el pecado que ha habido en la vieja. No quiero que me la cambien, pero, si me la cambian, estoy seguro que el Señor me lo iluminará y podré discernir si es cosa de hombres o suya.

La promesa en la Renovación hace referencia a la Iglesia porque la veo como el gran instrumento de una nueva evangelización. Esta tendrá alguna consistencia cuando se haga efectiva la proclamación de Jesús resucitado como Señor y Juez de la Historia. Esta evangelización no va a consistir en hacer un mundo mejor o en cambiar las estructuras sociales ni en vivir los llamados valores cristianos sino en creer y proclamar que Jesús vive y es el Señor de la historia y de cada uno de nosotros.

No se trata, por lo tanto, de cambiar el mundo sino de ser cambiados nosotros, que es exactamente lo que sucede en la Renovación. Todo lo demás vendrá por añadidura y, sin duda, es bueno que venga. Para mí personalmente el final de este camino lo veré cuando sienta que la promesa se me está cambiando en esperanza. Entonces dejará de ser expectativa que no me defraudará.

La Renovación que yo aprendí y en la que he crecido desde hace cuarenta años es la que se vive en el grupo de Maranatha de Madrid y otros grupos afines en diversos puntos de España. Ahí aprendí a amar a la comunidad y, sobre todo, ahí aprendí a amar a Jesucristo por el enorme don de su salvación gratuita.

La gratuidad es el gran compromiso que asumo para crecer en santidad. No me ha impuesto tampoco más tareas. Me ha abrillantado mi carisma de predicación, que lo tengo por ser dominico, y a cada uno nos ha ayudado a ser mejor lo que somos pero sin hacernos una nueva realidad dentro de la Iglesia. Somos pura corriente de gracia. Si alguno no lo entiende que procure hacerse carismático porque esto no es algo cerebral.

Debido a esta mentalidad nos definimos como pueblo más que como comunidad. Un pueblo que camina. La noción de comunidad es más estática por lo que la memoria y la promesa resaltan menos en ella. Se nota en la espiritualidad. Los que tienden a vivir en comunidad son más proclives a estancarse, a permanecer en el oasis. No se sienten llevados hacia ninguna parte sino al cielo de una manera vertical desde la pureza, no desde el compromiso histórico.

El pueblo, por el contrario, debe recorrer muchas etapas y en ese itinerario va emergiendo el designio final al que está llamado. No se puede comprender a Jesús fuera de un pueblo.

Ahora en estos años, en que ya experimento la decrepitud, la promesa que hasta ahora tenía mucho de expectativa, se va trasformando en esperanza, pero ya teologal. Ya me veo cercano a Dios y quiero que mi tránsito sea lo más ungido posible. La experiencia de la unción, gran regalo que me ha hecho la Renovación, es la prueba de la presencia del Espíritu Santo.

La promesa en cada persona tiene que hacerse esperanza de los bienes de arriba, una esperanza que no defrauda porque está fundada no en nuestras fuerzas sino en el amor de Dios que hemos recibido por el Espíritu Santo que nos ha sido dado. La esperanza es algo más que optimismo; es deseo de Dios con Cristo.

Febrero 2017

Chus Villarroel, OP.

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Cinco pasos para dominar el pensamiento negativo

enero 18, 2017

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Chica

Chica de espaldas

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Cinco pasos para dominar el pensamiento negativo

Estos simples cambios me hicieron sentir más positiva en minutos

Por Natalie Van der Meer

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Ayer, fiel a su costumbre, la escuché con claridad: mi voz negativa. Tras todos los regalos y las celebraciones y la alegría de Año Nuevo, volvía de nuevo como el mal hábito que es.

El pensamiento interior negativo —esa vocecita pesimista en tu cabeza que empieza diciendo ‘Tengo miedo de que mis ideas no gusten en la gran reunión’ y crece como una avalancha hasta ‘Mis ideas son estúpidas; no valgo nada’— es un problema persistente para muchas personas.

En mi caso, me resulta especialmente difícil mantenerme positiva durante los meses más fríos del año: de enero a marzo.

Tal vez me venga abajo porque mis propósitos de Año Nuevo ya me pesan y empiezan a parecer imposibles (lo que da pie a que la voz interna me diga ‘Ni siquiera puedes mantener tu régimen de ejercicio durante una semana, ¡so vaga!’), o tal vez me depriman los días largos y oscuros y la falta de vitamina D.

Pero el verdadero problema está, según creo, en que es tan fácil como frustrante el dejarse llevar por las pautas pesimistas… y es que, de hecho, darle una voz a los malos sentimientos puede sentar bien a corto plazo.

“La preocupación y la obsesión empeoran cuando intentas controlar tus pensamientos”

Así que encontré un gran alivio cuando me topé con algunos consejos de la doctora Judith Beck, psicóloga y presidenta del Instituto Beck para la Terapia Cognitivo-Conductual, que me ayudaron a cortar de raíz mi negatividad invernal; por supuesto, de inmediato sentí deseos de compartirlo aquí, por si pudiera ayudar a otros también.

En caso de que te sientas un poco gruñón o malhumorado o si directamente tienes la moral por los suelos, creo que estos cinco pequeños ajustes en tu vida pueden ser de gran ayuda.

Sé que suena extraño, pero dejad que me explique. Cuando nos desahogamos o cuando nos fustigamos, encontramos una forma provisional de darle sentido a las cosas que no sentimos en su sitio en nuestras vidas: repartimos las culpas, clasificamos los miedos o simplemente reconocemos nuestros propios errores para poder aprender de ellos y recordarnos que tenemos que mejorar la próxima vez.

Al principio, organizar esos malos sentimientos puede resultar extrañamente satisfactorio, pero los pensamientos pesimistas son un terreno resbaladizo. Si frecuentamos esa negatividad sin un mínimo de control, puede empezar rápidamente a dañar de verdad nuestra autoestima, nuestra productividad y hasta nuestras relaciones.

Muy bien, ¿preparados para el optimismo? (Pista: si ya has respondido que no, probablemente necesitas leer esto con más razón).

  1. Acepta tus pensamientos negativos

Parece que va contra tu sentido común, ¿verdad? Pero la doctora Beck insiste en que el primer paso para dejar atrás la negatividad es reconocer su presencia en tu cerebro. “La preocupación y la obsesión empeoran cuando intentas controlar tus pensamientos”, explicaba la doctora Beck a la periodista sobre salud mental Lesley Alderman.

Este es el motivo por el que a la mayoría de nosotros no nos sirve de nada que nos digan ‘no te preocupes por eso’; sencillamente no puedes decirle a una preocupación o una mala sensación que desaparezca. Así que te dices que sí, que te sientes mal, en vez de intentar ignorar esos sentimientos. Solo con aceptar esas preocupaciones o inseguridades, ya se sienten más ligeras.

  1. Ahora conversa con tu voz negativa

Una vez hayas identificado ese pesar, es momento de desafiarlo. Hazte preguntas que cuestionen la legitimidad de tus pensamientos negativos, casi como un abogado en un juicio. Por ejemplo, pongamos que te sientes mala madre porque olvidaste que tu hija tenía una competición de natación hoy y no te presentaste a animarla.

Vale, es normal que te sientas mal; pero ahora compara esto que percibes como un fracaso con otros escenarios similares en el pasado: ¿Tienes por costumbre llegar a tiempo a las competiciones deportivas de tus hijos? ¿Eres por lo general una madre de confianza y que ama a sus hijos?

A medida que prosigas identificando las veces que sí has estado ahí para tu hija, te darás cuenta de que hay muchas pruebas que refutan tus pensamientos iniciales de “mala madre”.

La misma lógica puede aplicarse a pifias en el trabajo o incluso a problemas de pareja. Durante una ruptura, por ejemplo, la doctora Beck afirma que puede que encuentres problemas legítimos como ‘mi pareja ya no me quiere’, y que probablemente tengas que aceptarlo como una verdad.

Pero de ahí a pensar que ‘nadie me volverá a querer’ probablemente no es una conexión válida, explica la doctora Beck. Lo más probable es que tu voz pesimista se esté tomando demasiadas libertades.

  1. Habla con alguien que te conozca bien

Esto no quiere decir que te rodees de personas sumisas que te den la razón, sino con personas en las que confíes y que conozcan tu verdadero carácter y que, por tanto, puedan evaluar tu comportamiento y tus pensamientos de forma objetiva: quizás un hermano o hermana, un amigo o amiga de confianza o un antiguo compañero o compañera de trabajo.

Ellos te han visto enfrentarte a muchas situaciones y a menudo pueden acudir en tu defensa recordándote lo buena persona que eres de verdad, a pesar de cualquier metedura de pata superficial. Una pequeña confirmación en voz alta (o por escrito) sirve de muchísimo.

  1. Busca motivación

Esta es la parte más complicada para muchas personas: avanzar. Ahora que te has recordado que eres una persona capaz, usa ese pequeño estímulo de energía positiva para comenzar a solucionar el problema, si está en tu mano. A menudo tu problema puede arreglarse a través de acciones concretas, como decidir un nuevo presupuesto para mejorar la situación financiera, o idear un nuevo enfoque para un problema laboral.

Lo fundamental es no obcecarse con el problema y esforzarse en volver a un estado de motivación, explica Alderman. Otro experto, el doctor Hanson, autor de Cultiva la felicidad: aprende a remodelar tu cerebro… y tu vida, aconseja: “Cuanto más te obsesiones con lo negativo, más se acostumbra tu cerebro a obsesionarse con lo negativo. [Así que pregúntate:] ‘¿Mis pensamientos me están ayudando a reforzarme o a derrumbarme?’”. Si se trata de lo segundo, necesitas un descanso. Sal a pasear o a correr y luego…

  1. Si todo lo demás falla, respira hondo

Las técnicas de respiración existen por un motivo: sirven de verdad para desacelerarte y retomar el control de tus emociones. La respiración controlada puede disminuir tu ritmo cardíaco y aportarte un sentimiento de calma que te ayudará a disipar el caos mental del que se alimenta la energía negativa.

A veces, ayuda a aclarar la mente el tumbarse boca arriba y respirar hondo tres veces lentamente. (Luego, vuelve al paso número uno). Si todavía tienes problemas para expulsar esos pensamientos negativos tan dañinos, también puedes plantearte hablar con un profesional médico que te ayude a encontrar técnicas personalizadas que te funcionen.

5 pasos para dominar el pensamiento negativo


En solo tres años muchos han vuelto a la fe católica con este método

enero 11, 2017

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Carlos Carlos Macías, fundador del Centro de Evangelización Kerigma

Carlos Macías de Lara, fundador del Centro de Evangelización Kerigma

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En solo 3 años muchos han vuelto a la fe católica con este método

Por Álvaro de Juana

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ROMA , 11 Ene. 17 / 12:34 pm (ACI).- Se definen como “una respuesta al llamado del Papa para una Iglesia misionera que promueva la Nueva Evangelización” y en tan solo tres años de vida ya han conseguido acercar a la fe a miles que vivían alejados de la fe.

El Centro Kerigma para la Nueva Evangelización desarrolla una serie de proyectos a través de catequesis dirigidas hacia determinados grupos de personas: jóvenes, adultos y familias.

“Es un método de evangelización, que se desarrolla a través de estos cursos”, explicó a ACI Prensa/EWTN su fundador, Carlos Macías de Lara.

El Kerigma, anuncio de la Buena Noticia de la muerte y resurrección de Jesucristo, es el principal contenido del método. “Son cursos de evangelización de anuncio kerigmático donde lo que se propone al centro es presentar de una manera especial, viva, a Jesucristo. Son cursos que comienzan con un encuentro personal con Jesús y luego se sigue con un crecimiento, una formación”.

El propio Centro nace de su experiencia: “tuve mi encuentro personal con Jesús hace 22 años. Desde ese momento mi vida comenzó a cambiar y desde hace 20 años trabajo a tiempo completo en la evangelización. Desde entonces he trabajado en muchos ámbitos de la misión y hace unos tres años, con la ayuda de sacerdotes y otras personas, comenzamos a crear esta estructura tratando de promover la evangelización para estos tres sectores”.

“Muchas parroquias –continúa el responsable del Centro Kerigma– nos han pedido trabajar en el ámbito de los jóvenes y las familias de una manera kerigmática. Los cursos han ido naciendo poco a poco según también los hemos ido probando”.

Además de Europa, estos cursos están difundidos ya también en Estados Unidos de América, Australia o México.

“Tenemos muchos testimonios que nos manda gente que participa en los cursos, como matrimonios que se iban a separar o conversiones de jóvenes. Muchos de ellos nos dicen que por primera vez han encontrado verdaderamente a Jesucristo, y esto es algo que nos impacta mucho”, asegura.

“Muchos adultos nos cuentan también cómo han cambiado la vida. Personas que vienen de la droga, del alcohol, de una vida sin sentido. Tenemos una gran variedad de experiencias”, afirma.

Por otro lado, cree que en la Iglesia “se habla mucho del anuncio del Kerigma pero en el aspecto real, concreto, la tendencia es catequizar, transmitir los aspectos teóricos pero no se lleva a la práctica”.

“Nuestra contribución es aplicarlo, porque está basado en una experiencia, en algo que te ha cambiado la vida y que tú la compartes con los demás”, agrega.

“Estamos viviendo en un momento muy especial. Los desafíos de evangelización son urgentes porque hay mucha gente que necesita conocer este anuncio vivo de Jesucristo. Hay muchas dificultades. En cada país hay unas dificultades concretas y es urgente anunciar a Jesús”, revela sobre la realidad actual.

El método cuenta con página web en diversas lenguas (http://www.nuovaevangelizzazione.it/) y están presentes también en redes sociales.