Rueda de prensa del Papa Francisco al regreso de su viaje a Egipto

abril 30, 2017

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El Papa Francisco durante la rueda de prensa en el avión en el que volvió de Egipto a Roma

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TEXTO COMPLETO: Rueda de prensa del Papa Francisco al regreso de su viaje a Egipto

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ROMA, 29 Abr. 17 / 03:31 pm (ACI).- Como ya es habitual al concluir sus viajes internacionales, el Papa Francisco concedió una rueda de prensa en el vuelo de retorno a Roma tras su viaje al país africano de Egipto.

En diálogo con los periodistas, el Santo Padre trató diversos temas como la forma en la que se realizan las audiencias privadas que concede, la situación actual de Francia y Europa, entre otros.

A continuación el texto completo de la rueda de prensa:

Greg Burke (Director de la Sala de Prensa del Vaticano): Aquí hay periodistas que hacen el viaje por primera vez y también quienes llevan ya casi cien viajes, o más de cien, creo. No sé si usted -se dirige al Papa- sabe cuántos viajes internacionales ha hecho.

Papa Francisco: 18

Greg Burke: Ah, 18. ¡Bien! Los 19 están a la vuelta de la esquina, así que también usted tiene un buen número de viajes papales ahora. Gracias por este momento, que es siempre un momento fuerte para nosotros. Comenzamos con el grupo italiano. Paolo Rodari, bueno, no sé si usted quiere decir primero algo.

Papa Francisco: Sí. Buenas tardes. Les doy las gracias por el trabajo, porque han sido 27 horas, creo, de mucho trabajo. Muchas gracias por todo lo que han hecho. Estoy a vuestra disposición.

Paolo Rodari (Diario italiano La Repubblica): Quiero preguntarle sobre el propósito del encuentro con el Presidente (egipcio) Al Sisi. ¿De qué han hablado? ¿Se ha tratado el tema de los derechos humanos? Y más concretamente, ¿han hablado del caso de Giulio Regeni?

(ndt: Regeni era un italiano de 28 años que estaba estudiando un doctorado, que fue torturado y asesinado en El Cairo en enero de 2016, un caso por el que el gobierno de Egipto ha recibido diversas acusaciones porque aún no ha sido dilucidado).

Papa Francisco: Sobre esto, voy a dar una respuesta general para luego llegar a lo particular. Generalmente, cuando estoy con un jefe de estado en diálogo privado, eso permanece en privado, a menos que, en acuerdo, digamos ‘este punto lo haremos público’. He mantenido 4 diálogos privados allá: con el gran imán de Al Azhar, con Al Sisi, con el Patriarca Tawadros y con el Patriarca Ibrahim. Creo que deben mantenerse en privado. Por respeto, se deben mantener reservados.

Sobre la pregunta de Regeni yo estoy preocupado. Desde la Santa Sede me han movido este tema, porque los padres también me lo han pedido, la Santa Sede se ha movido. No diré cómo ni dónde, pero la Santa Sede se ha movido.

Darío Menor de Correo español: Ayer usted dijo que la paz, la prosperidad y el desarrollo merecen cada sacrificio, y luego ha subrayado el respeto a los derechos inalienables del hombre. ¿Significa esto un respaldo al gobierno egipcio, un reconocimiento de su papel en Oriente Medio como, por ejemplo, la defensa de los cristianos, a pesar de la falta de garantías democráticas de este gobierno?

Papa Francisco: No. Se deben interpretar literalmente como valores en sí mismos. Dije aquello de que defender la paz, defender la armonía de los pueblos, defender la igualdad de los ciudadanos, sea cual sea la religión que profesan, son valores. Yo hablé de los valores. Si un gobernante defiende uno o defiende el otro, ese es otro problema.

He hecho 18 visitas. En cada uno de los países he escuchado: ‘El Papa respalda a aquel Gobierno’, porque siempre un gobierno tiene sus debilidades o tiene sus adversarios políticos que dicen unas cosas u otras. Yo no me inmiscuyo. Yo hablo de los valores, y que cada uno vea y juzgue si este gobierno, este Estado o aquel otro, llevan adelante esos valores.

Darío Menor: ¿Le ha faltado visitar las pirámides?

Papa Francisco: Pero, ¿tú sabes que hoy a las seis de la mañana mis dos asistentes acudieron a visitar las pirámides?

Darío Menor: ¿Pero le habría gustado ir con ellos?
Papa Francisco: Sí.

Greg Burke: Si podemos continuar sobre el tema del viaje… ¿A quién le toca? Virginie Viva del grupo francés Europe One.

Virginie: Santo Padre, una pregunta quizás partiendo del viaje para llegar hasta Francia, si acepta. Usted ha hablado en al Azhar, en la universidad, de los populismos demagógicos. Los católicos franceses en este momento son tentados por el voto populista o por el extremo, están divididos y desorientados. ¿Cuáles pueden ser los elementos de discernimiento que usted podría dar a estos electores católicos?

Papa Francisco: Muy bien. Hay una dimensión de los “populismos” –entre comillas porque ustedes saben que esta palabra la he tenido que volver a aprender en Europa, porque en América Latina tiene otro significado–. Está el problema de Europa y de la Unión Europea detrás.

Lo que he dicho sobre Europa no lo voy a repetir aquí, pero creo que sobre eso he hablado cuatro veces: dos en Estrasburgo, una en el Premio Carlomagno y en el comienzo de la conmemoración del sexagésimo (el 60 aniversario de los Tratados de Roma con los que se creó la Unión Europea). Ahí está todo lo que he dicho sobre Europa.

Cada país es libre de hacer las elecciones que crea convenientes frente a esto. Yo no puedo juzgar si esta decisión la hace por este motivo, o por este otro, porque no conozco la política interna. Es verdad que Europa está en peligro de desunión. ¡Esto es verdad! Lo he dicho suavemente en Estrasburgo, lo he dicho más fuertemente en el Carlomagno, y últimamente sin matices.

Tenemos que meditar sobre eso. La Europa que va desde el Atlántico a los Urales… Hay un problema que asusta en Europa y quizás lo alimenta: el problema de la inmigración. Esto es verdad. Pero no olvidemos que Europa ha sido hecha por los inmigrantes. Siglos y siglos de inmigrantes… Somos nosotros.

Pero, es un problema que se debe estudiar bien, también respetar las opiniones, pero las opiniones honestas que una discusión política, con la mayúscula, grande, con la gran Política no con la pequeña política de un país que al final termina cayendo.

Sobre Francia yo digo la verdad, no entiendo la política interna francesa. No la entiendo. He buscado tener buenas relaciones, también con el presidente actual, con el cual hubo un conflicto una vez, pero después pude hablar claramente las cosas. Respetando su opinión.

De los candidatos políticos, no sé la historia, no sé de dónde vienen, ni tampoco –sí sé que uno de ellos representa a la derecha fuerte, pero el otro de verdad no se dónde viene– por eso no puedo dar una opinión clara sobre Francia.

Pero hablando de los católicos. Aquí, en una de las reuniones, mientras saludaba gente, uno me ha dicho: ‘¿Pero por qué no piensa en la política a lo grande?’ ¿Qué quiere decir? Bien, me lo ha dicho como pidiendo ayuda. ‘Hacer un partido para los católicos’. Este señor es bueno, pero vive en el siglo pasado. Por eso, los populismos tienen relación con los inmigrantes, pero esto no tiene nada que ver con el viaje. Si hay tiempo después puedo volver sobre este asunto.

Corresponsal de TASS: Santo Padre, le agradezco antes de nada su bendición. Usted me ha bendecido, yo me puse de rodillas un minuto antes aquí delante. Soy ortodoxa, y no veo ninguna contradicción. En resumen, quería preguntarle: ¿Cuáles son las perspectivas de las relaciones con los ortodoxos, obviamente rusos, pero también ayer en la declaración común el Patriarca copto, la fecha en común de la Pascua y que hablan del reconocimiento del bautismo… ¿dónde estamos en este momento? ¿Cómo valora Usted las relaciones entre el Vaticano y Rusia como estado, también a la luz de la defensa de los valores de los cristianos en Oriente Medio y sobre todo en Siria? Gracias.

Greg Burke: Esta es Vera Sherbokova, de la agencia TASS, la agencia rusa.

Papa Francisco: ¡Cristo ha resucitado! Yo con los ortodoxos siempre he tenido una gran amistad, desde Buenos Aires. Por ejemplo, cada 6 de enero iba a vísperas, a las lecturas completas, a la catedral vuestra del Patriarca Platón que ahora está de arzobispo en una zona de Ucrania, ¿no?

Y él, dos horas y cuarenta (minutos) de oración en una lengua que no entiendo, pero se podía rezar bien… y después la cena con la comunidad, 300 personas, una cena en la víspera de Navidad, no la cena de Navidad, todavía no se podían comer lácteos ni carne, pero era una hermosa cena, y después la tómbola, la lotería… amistad.

También los otros ortodoxos, también algunas veces tenían necesidad de ayuda legal, venían a la curia católica, porque son una comunidad pequeña, e iban a los abogados, entraban, salían… pero siempre he tenido una relación filial, de hermanos. ¡Somos Iglesias hermanas!

Con Tawadros II tengo una amistad especial, para mí es un gran hombre de Dios. Y Tawadros es un Patriarca, un Papa que llevará la Iglesia adelante, el nombre de Jesús adelante, tiene un celo apostólico grande.

Él es uno de los más -permítanme la palabra, entre comillas– “fanáticos” por encontrar la fecha fija de la Pascua. También yo. Buscamos el modo. Pero él dice: ¡Hagámoslo! Es un hombre de Dios. Es un hombre que cuando era obispo, lejos de Egipto, iba a dar de comer a los discapacitados, un hombre que ha sido enviado a una diócesis con cinco iglesias y ha dejado 25. No sé cuántas familias cristianas con el celo apostólico.

Después tú sabes cómo se hace la elección entre ellos… se buscan tres, y después se ponen los nombres en una bolsa. Se llama a un niño, se le tapan los ojos y el niño elige un nombre. El Señor está ahí, y claramente es un gran Patriarca.

La unidad del bautismo va adelante. La culpa del bautismo es algo histórico, porque en los primeros concilios era el mismo, después como los cristianos coptos bautizaban a los niños en los santuarios, cuando querían casarse venían a nosotros, se casaban con una católica, le pedían la fe, no la tenían y se hacía el bautismo bajo condición… ha comenzado con nosotros, no con ellos, pero la puerta se ha abierto ahora, y estamos en un buen camino para superar este problema, la puerta. En la Declaración Común, el penúltimo párrafo habla de esto.

Los ortodoxos rusos reconocen nuestro bautismo y yo reconozco su bautismo. Era muy amigo siendo obispo en Buenos Aires, también con los georgianos por ejemplo. Pero el Patriarca de los Georgianos es un hombre de Dios, Ilia II, ¡es un místico! Nosotros los católicos tenemos que aprender también de esta tradición mística de las Iglesias ortodoxas.

En este viaje hemos hecho este encuentro ecuménico, estaba el Patriarca Bartolomé también, estaba el obispo greco ortodoxo, y después estaban otros cristianos –anglicanos, también el secretario de la Unión de las Iglesias de Ginebra– pero todo lo que hace el ecumenismo está en camino.

El ecumenismo se hace en camino, con las obras de la caridad, con las obras de ayudar, hacer las cosas juntos cuando se pueden hacer juntos ¡No existe un ecumenismo estático! Es verdad que los teólogos deben estudiar, y ponerse de acuerdo, pero esto no será posible que termine bien si no se camina.

¿Qué podemos hacer ahora? Hacemos cosas que podemos hacer juntos: Orar juntos, trabajar juntos, hacer las obras de caridad juntos… pero juntos. E ir hacia adelante. Las relaciones con el Patriarca Kirill son buenas, son buenas también con el Arzobispo Metropolita Hilarión, que ha venido varias veces a hablar conmigo y tenemos una buena relación.

Greg Burke: Ha preguntado sobre el Estado…

Papa Francisco: ¡Ah, con el Estado! Yo sé que el estado habla de esto, de la defensa de los cristianos en Oriente Medio, esto lo sé y creo que es una cosa buena luchar y hablar contra la persecución. Hoy hay más mártires que en los primeros siglos, sobre todo en Oriente Medio.

Greg Burke: Phil Pulella… esta pregunta hablará del viaje, después veremos dónde termina.

Phil Pulella (Reuters): Yo, si puedo, quiero hablar de otra cosa, si me permite. Parto del viaje para satisfacer a Greg. Usted ha hablado en su primer discurso del peligro de las acciones unilaterales, y que todos deben ser constructores de la paz, en el primer discurso de ayer. Ahora ha hablado mucho de la tercera guerra mundial en pedazos, pero parece que hoy ese miedo y ansia está concentrada en lo que está ocurriendo en Corea del Norte.

Papa Francisco: Sí, es el lugar donde se concentra.

Pulella: Exacto, es el punto en el que se concentra. El Presidente Trump ha mandado una flota militar a lo largo de la costa de Corea del Norte; el líder de Corea del Norte ha amenazado con bombardear Corea del Sur, Japón, incluso los Estados Unidos si consiguen construir misiles de largo alcance. La gente tiene miedo y se está hablando de la posibilidad de una guerra nuclear como si nada. Usted, si ve al presidente Trump pero también a otras personas, ¿qué diría a estos líderes que tienen la responsabilidad del futuro de la humanidad?, porque estamos en un momento bastante crítico.

Papa Francisco: Pero yo les llamo, les llamo y les llamaré como les he llamado a los líderes en diversos puestos para trabajar en la resolución de los problemas en el camino de la diplomacia, y tenemos a los facilitadores, tantos en el mundo. Hay mediadores que se ofrecen, hay países como Noruega, por ejemplo, nadie puede acusar a Noruega de ser un país dictatorial, y siempre está dispuesto a ayudar, a dar ejemplo, pero ahí hay tantos.

El camino es el camino de la negociación, el camino de la solución diplomática. Esta guerra mundial a pedazos, de la cual vengo hablando desde hace más o menos dos años, es a pedazos, pero los pedazos se están estirando, se están concentrando, se están concentrando en puntos que ya estaban calientes, porque esto de los misiles de Corea viene de un año largo que se está preparando, pero ahora parece que la cosa se ha calentado mucho.

Yo llamo siempre a resolver los problemas por el camino de la vía diplomática, de la negociación. Porque el futuro de la humanidad, hoy una guerra alargada destruye, no digo la mitad de la humanidad, pero una buena parte de la humanidad y de la cultura, todo, todo. Sería terrible. Creo que hoy la humanidad no es capaz de soportarlo.

Esperemos que aquellos países que están sufriendo una guerra interna, dentro de ellos, donde se está produciendo fuego de guerra, en Oriente Medio, por ejemplo, pero también en África, o en Yemen. ¡Parémoslos! ¡Busquemos una solución diplomática! Y en eso creo que las Naciones Unidas tienen el deber de reprender un poco a su liderazgo, porque se ha aguado un poco.

Pulella: ¿Desea encontrarse con el Presidente Trump cuando venga a Europa? ¿Se le ha formulado una petición para este encuentro?

Papa Francisco: No se me ha informado desde la Secretaría de Estado de que haya una petición en ese sentido, pero yo recibo a todos los Jefes de Estado que soliciten una audiencia.

Greg Burke: Creo que las preguntas sobre el viaje ya han terminado. Se puede hacer aún otra, luego podemos ir a cenar a las seis y media… Ahí Antonio Pelayo, de Antena 3, que usted conoce.

Antonio Pelayo: Bien. Gracias. Santo Padre, la situación en Venezuela ha degenerado últimamente de modo muy grave y ha habido muchas muertes. Quisiera preguntarle si la Santa Sede y usted personalmente piensan relanzar esa acción, esa intervención pacificadora y qué formas podría asumir esa acción.

Papa Francisco: Hubo una intervención de la Santa Sede bajo pedido fuerte de los cuatro Presidentes que estaban trabajando como facilitadores. Y la cosa no resultó. Y quedó ahí.

No resultó porque las propuestas no eran aceptadas, o se diluían, era un sí-sí, pero no-no. Todos conocemos la difícil situación de Venezuela, que es un país al que yo quiero mucho. Y sé que ahora están insistiendo, no sé bien de dónde, creo que de los cuatro presidentes, para relanzar esta facilitación y están buscando el lugar. Yo creo que tiene que ser con condiciones ya, condiciones muy claras. Parte de la oposición no quiere esto.

Es curioso, la misma oposición está dividida, y por otro lado parece que los conflictos se agudizan cada vez más. Pero hay algo en movimiento. Estuve informado de eso, pero está muy en el aire todavía. Pero, todo lo que se puede hacer por Venezuela hay que hacerlo, con las garantías necesarias, si no jugamos al “tin tin pirulero”, y no va la cosa.

Greg Burke: Gracias, Santo Padre.

Corresponsal alemán: Usted, hace algún día, ha hablado del tema de los refugiados en Grecia, en Lesbos, y usó esa expresión de “campo de concentración” porque había mucha gente. Pero para nosotros, los alemanes, esa expresión, obviamente, es muy grave, es muy cercana al “campo de exterminio”. Hay gente que dice que se trató de un lapsus lingüístico. ¿Qué quiso usted decir?

Papa Francisco: Deben leer bien todo lo que dije. Dije que los más generosos de Europa eran Italia y Grecia. Es cierto. Son los más cercanos a Libia, a Siria. De Alemania siempre he admirado su capacidad de integración. Cuando yo estudiaba allí, había muchos turcos integrados en Frankfurt. Integrados, y hacían una vida normal.

No fue un lapsus lingüe: hay campos de concentración, perdón, campos de refugiados que son verdaderos campos de concentración. Hay alguno quizás en Italia, quizás en otra parte…, en Alemania no, seguro…, pero usted piense qué hace la gente encerrada en un campo del que no puede salir. Usted piense qué ha sucedido en el norte de Europa cuando querían cruzar el mar para ir a Inglaterra. Estaban encerrados dentro.

Me ha hecho reír, y es un poco la cultura italiana, me ha hecho reír lo que ocurrió en un campo de refugiados en Sicilia. Me lo contó el delegado de Acción Católica, uno de los delegados de la diócesis de Agrigento. Hay uno o dos en la zona, no sé en qué diócesis. El jefe de esa ciudad, donde se encuentra el campo, habló con la gente del campo de refugiados y les dijo: vosotros, aquí dentro, tendréis problemas de salud mental, debéis salir, pero por favor, no hagáis cosas malas. Nosotros no podemos abrir la puerta, pero hacemos un agujero por la zona de atrás, salís, os dais un bonito paseo y, por lo que han contado los habitantes de aquel pueblo, que contaron cosas buenas, no se ha producido delincuencia, criminalidad. El solo hecho de estar encerrados sin haber hecho nada es un lager (campo de concentración, en alemán) pero no tiene nada que ver con Alemania.

Greg Burke: Gracias a Usted, Santo Padre.

Papa Francisco: Gracias a ustedes por el trabajo que hacen y que ayuda a mucha gente. Ustedes no saben el bien que pueden hacer con sus crónicas, con sus artículos, con sus pensamientos.

Tenemos que ayudar a la gente y ayudar también a la comunicación, para que la comunicación, también la prensa, nos lleve a cosas buenas, y no nos lleve a desorientaciones que no nos ayudan. ¡Muchas gracias! ¡Y buena cena! ¡Recen por mí!


Homilía del Papa Francisco en la Santa Misa en Egipto

abril 30, 2017

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El Papa Francisco pronuncia la homilía en la Misa que celebró con el pueblo católico en El Cairo, al final de su visita

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Homilía del Papa Francisco en la Santa Misa en Egipto

Por Álvaro de Juana

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EL CAIRO, 29 Abr. 17 / 03:00 am (ACI).- En su segundo día de visita en Egipto, el Papa Francisco celebró la Santa Misa en el estadio del Ejército del Aire de El Cairo ante unas 15.000 fieles.

El Santo Padre aseguró en su homilía que “quien no pasa a través de la experiencia de la cruz, hasta llegar a la Verdad de la resurrección, se condena a sí mismo a la desesperación. De hecho, no podemos encontrar a Dios sin crucificar primero nuestra pobre concepción de un dios que sólo refleja nuestro modo de comprender la omnipotencia y el poder”.

A continuación, el texto completo de la homilía del Papa:

Al Salamò Alaikum / La paz sea con vosotros.

Hoy, III domingo de Pascua, el Evangelio nos habla del camino que hicieron los dos discípulos de Emaús tras salir de Jerusalén. Un Evangelio que se puede resumir en tres palabras: muerte, resurrección y vida.

Muerte: los dos discípulos regresan a sus quehaceres cotidianos, llenos de desilusión y desesperación. El Maestro ha muerto y por tanto es inútil esperar. Estaban desorientados, confundidos y desilusionados. Su camino es un volver atrás; es alejarse de la dolorosa experiencia del Crucificado. La crisis de la Cruz, más bien el «escándalo» y la «necedad» de la Cruz (cf. 1 Co 1,18; 2,2), ha terminado por sepultar toda esperanza.

Aquel sobre el que habían construido su existencia ha muerto y, derrotado, se ha llevado consigo a la tumba todas sus aspiraciones. No podían creer que el Maestro y el Salvador que había resucitado a los muertos y curado a los enfermos pudiera terminar clavado en la cruz de la vergüenza.

No podían comprender por qué Dios Omnipotente no lo salvó de una muerte tan infame. La cruz de Cristo era la cruz de sus ideas sobre Dios; la muerte de Cristo era la muerte de todo lo que ellos pensaban que era Dios. De hecho, los muertos en el sepulcro de la estrechez de su entendimiento.

Cuántas veces el hombre se auto paraliza, negándose a superar su idea de Dios, de un dios creado a imagen y semejanza del hombre; cuántas veces se desespera, negándose a creer que la omnipotencia de Dios no es la omnipotencia de la fuerza o de la autoridad, sino solamente la omnipotencia del amor, del perdón y de la vida.

Los discípulos reconocieron a Jesús «al partir el pan», en la Eucarística. Si nosotros no quitamos el velo que oscurece nuestros ojos, si no rompemos la dureza de nuestro corazón y de nuestros prejuicios nunca podremos reconocer el rostro de Dios.

Resurrección: en la oscuridad de la noche más negra, en la desesperación más angustiosa, Jesús se acerca a los dos discípulos y los acompaña en su camino para que descubran que él es «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6). Jesús trasforma su desesperación en vida, porque cuando se desvanece la esperanza humana comienza a brillar la divina: «Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios» (Lc 18,27; cf. 1,37).

Cuando el hombre toca fondo en su experiencia de fracaso y de incapacidad, cuando se despoja de la ilusión de ser el mejor, de ser autosuficiente, de ser el centro del mundo, Dios le tiende la mano para transformar su noche en amanecer, su aflicción en alegría, su muerte en resurrección, su camino de regreso en retorno a Jerusalén, es decir, en retorno a la vida y a la victoria de la Cruz (cf. Hb 11,34).

Los dos discípulos, de hecho, luego de haber encontrado al Resucitado, regresan llenos de alegría, confianza y entusiasmo, listos para dar testimonio. El Resucitado los ha hecho resurgir de la tumba de su incredulidad y aflicción. Encontrando al Crucificado-Resucitado han hallado la explicación y el cumplimiento de las Escrituras, de la Ley y de los Profetas; han encontrado el sentido de la aparente derrota de la Cruz.

Quien no pasa a través de la experiencia de la cruz, hasta llegar a la Verdad de la resurrección, se condena a sí mismo a la desesperación. De hecho, no podemos encontrar a Dios sin crucificar primero nuestra pobre concepción de un dios que sólo refleja nuestro modo de comprender la omnipotencia y el poder.

Vida: el encuentro con Jesús resucitado ha transformado la vida de los dos discípulos, porque el encuentro con el Resucitado transforma la vida entera y hace fecunda cualquier esterilidad (cf. Benedicto XVI, Audiencia General, 11 abril 2007).

En efecto, la Resurrección no es una fe que nace de la Iglesia, sino que es la Iglesia la que nace de la fe en la Resurrección. Dice san Pablo: «Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana también vuestra fe» (1 Co 15,14).

El Resucitado desaparece de su vista, para enseñarnos que no podemos retener a Jesús en su visibilidad histórica: «Bienaventurados los que crean sin haber visto» (Jn 20,29 y cf. 20,17). La Iglesia debe saber y creer que él está vivo en ella y que la vivifica con la Eucaristía, con la Escritura y con los Sacramentos.

Los discípulos de Emaús comprendieron esto y regresaron a Jerusalén para compartir con los otros su experiencia. «Hemos visto al Señor […]. Sí, en verdad ha resucitado» (cf. Lc 24,32).

La experiencia de los discípulos de Emaús nos enseña que de nada sirve llenar de gente los lugares de culto si nuestros corazones están vacíos del temor de Dios y de su presencia; de nada sirve rezar si nuestra oración que se dirige a Dios no se transforma en amor hacia el hermano; de nada sirve tanta religiosidad si no está animada al menos por igual fe y caridad; de nada sirve cuidar las apariencias, porque Dios mira el alma y el corazón (cf. 1 S 16,7) y detesta la hipocresía (cf. Lc 11,37-54; Hch 5,3-4).[1]. Para Dios, es mejor no creer que ser un falso creyente, un hipócrita.

La verdadera fe es la que nos hace más caritativos, más misericordiosos, más honestos y más humanos; es la que anima los corazones para llevarlos a amar a todos gratuitamente, sin distinción y sin preferencias, es la que nos hace ver al otro no como a un enemigo para derrotar, sino como a un hermano para amar, servir y ayudar; es la que nos lleva a difundir, a defender y a vivir la cultura del encuentro, del diálogo, del respeto y de la fraternidad; nos da la valentía de perdonar a quien nos ha ofendido, de ayudar a quien ha caído; a vestir al desnudo; a dar de comer al que tiene hambre, a visitar al encarcelado; a ayudar a los huérfanos; a dar de beber al sediento; a socorrer a los ancianos y a los necesitados (cf. Mt 25,31-45).

La verdadera fe es la que nos lleva a proteger los derechos de los demás, con la misma fuerza y con el mismo entusiasmo con el que defendemos los nuestros. En realidad, cuanto más se crece en la fe y más se conoce, más se crece en la humildad y en la conciencia de ser pequeño.

Queridos hermanos y hermanas:

A Dios sólo le agrada la fe profesada con la vida, porque el único extremismo que se permite a los creyentes es el de la caridad. Cualquier otro extremismo no viene de Dios y no le agrada.

Ahora, como los discípulos de Emaús, regresad a vuestra Jerusalén, es decir, a vuestra vida cotidiana, a vuestras familias, a vuestro trabajo y a vuestra patria llenos de alegría, de valentía y de fe. No tengáis miedo a abrir vuestro corazón a la luz del Resucitado y dejad que él transforme vuestras incertidumbres en fuerza positiva para vosotros y para los demás. No tengáis miedo a amar a todos, amigos y enemigos, porque el amor es la fuerza y el tesoro del creyente.

La Virgen María y la Sagrada Familia, que vivieron en esta bendita tierra, iluminen nuestros corazones y os bendigan a vosotros y al amado Egipto que, en los albores del cristianismo, acogió la evangelización de san Marcos y ha dado a lo largo de la historia numerosos mártires y una gran multitud de santos y santas.

Al Massih Kam / Bilhakika kam! – Cristo ha Resucitado. / Verdaderamente ha Resucitado.


Maná y Vivencias Pascuales (15), 30.4.17

abril 29, 2017

Domingo III de Pascua, Ciclo A

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¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba y nos explicaba las Escrituras!

¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba y nos explicaba las Escrituras!



Antífona de entrada: Sal 65, 1-2

Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria. Aleluya.

Oración colecta

Que tu pueblo, Señor, exulte siempre al verse renovado y rejuvenecido en el espíritu, y que la alegría de haber recobrado la adopción filial afiance su esperanza de resucitar gloriosamente. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA: Hechos de los apóstoles 2, 14. 22-33

El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra:

«Judíos y vecinos todos de Jerusalén, escuchad mis palabras y enteraos bien de lo que pasa. Escuchadme, israelitas: Os hablo de Jesús Nazareno, el hombre que Dios acreditó ante vosotros realizando por su medio los milagros, signos y prodigios que conocéis.

Conforme al designio previsto y sancionado por Dios, os lo entregaron, y vosotros, por mano de paganos, lo matasteis en una cruz.

Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte; no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a él:

“Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, exulta mi lengua, y mi carne descansa esperanzada.

Porque no me entregarás a la muerte ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia.”

Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: El patriarca David murió y lo enterraron, y conservamos su sepulcro hasta el día de hoy.

Pero era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo; cuando dijo que “no lo entregaría a la muerte y que su carne no conocería la corrupción”, hablaba previendo la resurrección del Mesías.

Pues bien, Dios resucitó a este Jesús, y todos nosotros somos testigos.

Ahora, exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo que estaba prometido, y lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo.»

SALMO 15, 1-2 y 5. 7-8. 9-10. 11

Señor, me enseñarás el sendero de la vida.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: “Tú eres mi bien.” El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano.

Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.

SEGUNDA LECTURA: 1 Pedro 1, 17-21

Queridos hermanos:

Si llamáis Padre al que juzga a cada uno, según sus obras, sin parcialidad, tomad en serio vuestro proceder en esta vida.

Ya sabéis con qué os rescataron de ese proceder inútil recibido de vuestros padres: no con bienes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin defecto ni mancha, previsto antes de la creación del mundo y manifestado al final de los tiempos por nuestro bien.

Por Cristo vosotros creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, y así habéis puesto en Dios vuestra fe y vuestra esperanza.

Aclamación antes del Evangelio: Lc 24, 32

Señor Jesús, explícanos las Escrituras; haz que arda nuestro corazón mientras nos hablas.

EVANGELIO: Lucas 24, 13-35

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido.

Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?»

Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?»

Él les preguntó: «¿Qué?»

Ellos le contestaron: «Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel.

Y ya ves: hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo.

Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.»

Entonces Jesús les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?»

Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.

Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.»

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.

Ellos comentaron: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?»

Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.»

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Antífona de comunión: Lc 24, 46-47

Así estaba escrito: El Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos. Aleluya.




De la Primera Apología de san Justino, mártir,
en defensa de los cristianos

Descripción de cómo celebraban las primeras comunidades
la Eucaristía en el Día del Señor.

A nadie es lícito participar de la Eucaristía si no cree que son verdad las cosas que enseñamos, y no se ha purificado en aquel baño que da la remisión de los pecados y la regeneración, y no vive como Cristo nos enseñó.

Porque no tomamos estos alimentos como si fueran un pan común o una bebida ordinaria sino que, así como Cristo, nuestro salvador, se hizo carne por la Palabra de Dios y tuvo carne y sangre a causa de nuestra salvación, de la misma manera hemos aprendido que el alimento sobre el que fue recitada la acción de gracias que contiene las palabras de Jesús, y con que se alimenta y transforma nuestra sangre y nuestra carne, es precisamente la carne y la sangre de aquel mismo Jesús que se encarnó.

Los apóstoles, en efecto, en sus tratados, llamados Evangelios, nos cuentan que así les fue mandado, cuando Jesús, tomando pan y dando gracias, dijo: Haced esto en conmemoración mía. Esto es mi cuerpo; y luego, tomando del mismo modo en sus manos el cáliz, dio gracias, y dijo: Esta es mi sangre, dándoselo a ellos solos.

Desde entonces seguimos recordándonos siempre unos a otros estas cosas; y los que tenemos bienes acudimos en ayuda de los que no los tienen, y permanecemos unidos. Y siempre que presentamos nuestras ofrendas alabamos al Creador de todo por medio de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo.

El día llamado del sol se reúnen todos en un lugar, lo mismo los que habitan en la ciudad que los que viven en el campo, y, según conviene, se leen los tratados de los apóstoles y los escritos de los profetas, según el tiempo lo permita.

Luego, cuando el lector termina, el que preside se encarga de amonestar, con palabras de exhortación, a la imitación de cosas tan admirables.

Después nos levantamos todos a la vez y recitamos preces; y a continuación, como ya dijimos, una vez que concluyen las plegarias, se trae pan, vino y agua: y el que preside pronuncia con todas sus fuerzas preces y acciones de gracias, y el pueblo responde «Amén»; tras de lo cual se distribuyen los dones sobre los que se ha pronunciado la acción de gracias, comulgan todos, y los diáconos se encargan de llevárselo a los ausentes.

Los que poseen bienes de fortuna y quieren, cada uno da, a su arbitrio, lo que bien le parece, y lo que se recoge se deposita ante el que preside, que es quien se ocupa de repartirlo entre los huérfanos y las viudas, los que por enfermedad u otra causa cualquiera pasan necesidad, así como a los presos y a los que se hallan de paso como huéspedes; en una palabra, él es quien se encarga de todos los necesitados.

Y nos reunimos todos el día del sol, primero porque en este día, que es el primero de la creación, fue cuando Dios empezó a obrar sobre las tinieblas y la materia; y también porque es el día en que Jesucristo, nuestro Salvador, resucitó de entre los muertos.

Le crucificaron, en efecto, la víspera del día de Saturno, y al día siguiente del de Saturno, o sea el día del sol, se dejó ver de sus apóstoles y discípulos y les enseñó todo lo que hemos expuesto a vuestra consideración (Cap. 66-67: PG 6, 427-431).

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A LA LUZ DE LA PALABRA QUE DIOS ME REGALA EN ESTE DOMINGO,

EN EL DÍA DE LA RESURRECIÓN DEL SEÑOR:


POR LA MAÑANA.- Puedes preguntarte:

1) ¿Cuál podría ser el plan de Dios sobre mi vida en este nuevo día, consagrado al culto de Dios y a la familia, a vivir en comunidad de hermanos en la familia, en la parroquia, en la sociedad?

2) ¿Qué podría mejorar en mi relación con Dios durante el día de hoy? ¿Cómo quiero vivir hoy la Eucaristía, encuentro con Dios y los hermanos?

3) ¿A quién podría estar lastimando en este día, a quién le podría estar haciendo sufrir? ¿A quién puedo, de hecho, estar defraudando, apenando, comenzando por la propia familia, y por la comunidad parroquial?

4) ¿A quién podría ayudar en este día? ¿Cómo voy a transmitir el amor de Dios en este día, con qué personas me voy a ver? ¿Quién puede estar esperando algo de mí? Si Jesús estuviera en mi lugar, ¿qué puedo suponer que diría o haría?

5) ¿Cómo me debe cambiar hoy la Resurrección del Señor, y su actualización sacramental realizada en la Eucaristía? ¿Qué fruto espiritual derivado de la misa podría cultivar hoy: sinceridad, petición de perdón, afabilidad, alegría, alabanza y bendición?


POR LA NOCHE.- Puedes preguntarte:

1) ¿Cómo he respondido al plan de Dios sobre este día ya pasado? ¿En qué he cumplido y en qué he fallado?

2) ¿Cómo le ofrezco a Dios lo bueno, y le pido perdón de lo deficiente?

3) ¿Cómo le agradezco a Dios su paciencia conmigo, y cómo renuevo mi confianza en Dios que siempre me espera y me da nuevas oportunidades? Le doy gracias por lo bueno, y le ofrezco lo malo para que Jesús supla mis deficiencias: él dio gloria perfecta a Dios Padre por mí y en mi lugar. Me alegro en Jesús, mi hermano mayor, mi Redentor.

4) ¿Cómo rezar debidamente la oración del anciano Simeón, antes de acostarse: “Ahora, Señor, según tu palabra puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador…” Que siempre alcancemos esa paz antes de descansar para poder decir con el salmista: En paz me acuesto y en seguida me duermo porque tú estás conmigo, tú solo me haces vivir tranquilo.


Maná y Vivencias Pascuales (14), 29.4.17

abril 29, 2017

Sábado de la 2ª semana de Pascua

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Soy yo, no temáis

Soy yo, no temáis, no tengáis miedo. La paz con ustedes

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TEMA: La presencia de Jesús trae necesariamente paz a la persona y a la comunidad.


Antífona de entrada: 1 Pedro 2, 9

Ustedes, al contrario, son una raza elegida, un reino de sacerdotes, una nación consagrada, un pueblo que Dios eligió para que fuera suyo y proclamara sus maravillas. Ustedes estaban en las tinieblas y los llamó Dios a su luz admirable.


ORACIÓN COLECTA: Señor, tú te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de padre y haz que cuantos creemos en Cristo, tu Hijo, alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna. Por nuestro Señor.

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PRIMERA LECTURA: Hechos 6, 1-7 – “Eligieron siete hombres llenos del Espíritu Santo”

En aquellos días, habiendo aumentado el número de los discípulos, los helenistas se quejaron contra los hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en el servicio diario. Los Doce reunieron a la multitud de los discípulos y les dijeron:

«No es conveniente que descuidemos la palabra de Dios por el servicio de las mesas. Por eso busquen de entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, para confiarles este oficio. Nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra».

Toda la asamblea estuvo de acuerdo y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía; se los presentaron a los apóstoles, quienes después de orar les impusieron las manos.

La Palabra de Dios se difundía y el número de los discípulos en Jerusalén aumentaba considerablemente. Incluso un gran número de sacerdotes aceptaron la fe.

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SALMO 32, 1-2. 4-5. 18-19 – “Aclamen, justos, al Señor”.

Alégrense, justos, en el Señor, que la alabanza es propia de los buenos. Den gracias al Señor con el arpa, toquen para él la lira de diez cuerdas. Pues la palabra del Señor es sincera, todas sus acciones son leales.

Él ama la justicia y el derecho, el amor del Señor llena la tierra. El Señor se fija en quienes lo respetan, en los que esperan en su misericordia, para librarlos de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.



EVANGELIO: Juan 6, 16-21 – “Vieron a Jesús caminando sobre las aguas”

Al atardecer, los discípulos de Jesús bajaron a la playa y subieron a una barca dirigiéndose a Carfanaún, al otro lado del lago. Habían visto caer la noche sin que Jesús se hubiera reunido con ellos, y empezaron a formarse grandes olas debido al fuerte viento que soplaba.

Habían remado como cinco kilómetros, cuando vieron a Jesús que caminaba sobre las aguas y se acercaba a la barca, y se llenaron de espanto. Pero él les dijo: «Soy yo, no tengan miedo».

Quisieron subirlo a la barca, pero enseguida la barca se encontró en la orilla adonde se dirigían.


Antífona de comunión: Juan 17, 24

Te ruego por todos aquellos que me has dado: yo quiero que allí donde estoy yo, estén también conmigo y contemplen mi gloria, la que tú me diste porque me amaste antes que comenzara el mundo. Aleluya.

DE LAS CATEQUESIS DE JERUSALÉN
El pan celestial y la bebida de salvación

Nuestro Señor Jesucristo, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomad y comed; esto es mi cuerpo”. Y, después de tomar el cáliz y pronunciar la acción de gracias, dijo: “Tomad y bebed, ésta es mi sangre”.

Si fue él mismo quien dijo sobre el pan: Esto es mi cuerpo, ¿quién se atreverá en adelante a dudar? Y si él fue quien aseguró y dijo: Ésta es mi sangre, ¿quién podrá nunca dudar y decir que no es su sangre?

Por lo cual estamos firmemente persuadidos de que recibimos como alimento el cuerpo y la sangre de Cristo. Pues bajo la figura del pan se te da el cuerpo, y bajo la figura del vino, la sangre; para que, al tomar el cuerpo y la sangre de Cristo, llegues a ser un solo cuerpo y una sola sangre con él.

Así, al pasar su cuerpo y su sangre a nuestros miembros, nos convertimos en portadores de Cristo. Y como dice el bienaventurado Pedro, nos hacemos partícipes de la naturaleza divina.

En otro tiempo, Cristo, disputando con los judíos, dijo: Si no coméis mi carne y no bebéis mi sangre, no tenéis vida en vosotros. Pero como no lograron entender el sentido espiritual de lo que estaban oyendo, se hicieron atrás escandalizados, pensando que se les estaba invitando a comer carne humana.

En la antigua alianza existían también los panes de la proposición: pero se acabaron precisamente por pertenecer a la antigua alianza.

En cambio, en la nueva alianza, tenemos un pan celestial y una bebida de salvación, que santifican alma y cuerpo. Porque del mismo modo que el pan es conveniente para la vida del cuerpo, así el Verbo lo es para la vida del alma.

No pienses, por tanto, que el pan y el vino eucarísticos son elementos simples y comunes: son nada menos que el cuerpo y la sangre de Cristo, de acuerdo con la afirmación categórica del Señor; y aunque los sentidos te sugieran lo contrario, la fe te certifica y asegura la verdadera realidad.

La fe que has aprendido te da, pues, esta certeza: lo que parece pan no es pan, aunque tenga gusto de pan, sino el cuerpo de Cristo; y lo que parece vino no es vino, aun cuando así lo parezca al paladar, sino la sangre de Cristo; por eso, ya en la antigüedad, decía David en los salmos: El pan da fuerzas al corazón del hombre y el aceite da brillo a su rostro; fortalece, pues, tu corazón comiendo ese pan espiritual, y da brillo al rostro de tu alma.

Y que con el rostro descubierto y con el alma limpia, contemplando la gloria del Señor como en un espejo, vayamos de gloria en gloria, en Cristo Jesús, nuestro Señor, a quien sea dado el honor, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

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A LA LUZ DE LA PALABRA QUE DIOS ME REGALA EN ESTE NUEVO DÍA:


POR LA MAÑANA.- Puedes preguntarte:

1) ¿Cuál podría ser el plan de Dios sobre mi vida en esta nueva jornada?

2) ¿Qué podría mejorar en mi relación con Dios durante el día de hoy?

3) ¿A quién podría estar lastimando en este día, a quién le podría estar haciendo sufrir? ¿A quién puedo, de hecho, estar defraudando, apenando?

4) ¿A quién podría ayudar en este día? ¿Cómo voy a transmitir el amor de Dios en este día, con qué personas me voy a ver? ¿Quién puede estar esperando algo de mí? Si Jesús estuviera en mi lugar, ¿qué puedo suponer que diría o haría?

5) ¿Cómo me debe cambiar hoy la Resurrección del Señor? ¿Qué fruto espiritual podría cultivar hoy?


POR LA NOCHE.- Puedes preguntarte:

1) ¿Cómo he respondido al plan de Dios sobre este día ya pasado? ¿En qué he cumplido y en qué he fallado?

2) ¿Cómo le ofrezco a Dios lo bueno, y le pido perdón de lo deficiente?

3) ¿Cómo le agradezco a Dios su paciencia conmigo, y cómo renuevo mi confianza en Dios que siempre me espera y me da nuevas oportunidades? Le doy gracias por lo bueno, y le ofrezco lo malo para que Jesús supla mis deficiencias: él dio gloria perfecta a Dios Padre por mí y en mi lugar. Me alegro en Jesús, mi hermano mayor, mi Redentor.

4) ¿Cómo rezar debidamente la oración del anciano Simeón, antes de acostarse: “Ahora, Señor, según tu palabra puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador…” Que siempre alcancemos esa paz antes de descansar para poder decir con el salmista: En paz me acuesto y en seguida me duermo porque tú estás conmigo, tú solo me haces vivir tranquilo.


“Juntos afirmamos la incompatibilidad entre creer y odiar”

abril 28, 2017

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El Papa Francisco con el Gran Imán Al Tayyeb en la universidad sunita de al Azhar en El Cairo

 

“Juntos afirmamos la incompatibilidad entre creer y odiar”

Francisco en al Azhar: «Como líderes religiosos, estamos llamados a condenar los intentos de justificar cualquier forma de odio en nombre de la religión». Y hay que «detener los flujos de dinero y de armas hacia quienes fomentan la violencia»

Por Andrea Tornielli

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«Juntos afirmamos la incompatibilidad entre la fe y la violencia, entre creer y odiar. Como líderes religiosos, estamos llamados a condenar los intentos de justificar cualquier forma de odio en nombre de la religión».

Papa Francisco, en uno de los lugares más simbólicos del islam sunita, la universidad de al Azhar de El Cairo, frente a los líderes religiosos egipcios y a las personas que participan en la Conferencia de Paz, insiste en que no puede existir ninguna coartada religiosa para el terrorismo.

E invita a «cancelar las situaciones de pobreza y explotación», pues es en ellas en donde los extremismos florecen con mayor facilidad, frenando al mismo tiempo los «flujos de dinero y de armas hacia quienes fomentan la violencia».

Un minuto de silencio por las «víctimas del terrorismo de todas las nacionalidades» durante la Conferencia.

Lo pidió el Gran Imán de al Azhar, Ahmed al Tayyeb, al comenzar su discurso que fue transmitido por la televisión egipcia en vivo. Después de haber acogido al Papa en el Conference Centre de la Universidad sunita, en compañía de un grupo de niños de 60 países, el Gran Imán tomó la palabra:

La visita de Papa Francisco a Egipto y a al Azhar, es «histórica». Lo declaró el Gran Imán de al Azhar, Ahmad al Tayyeb en su discurso durante la Conferencia Internacional sobre la Paz en El Cairo, en la que también participó el Pontífice.

«La visita –añadió al Tayyeb– se da en un momento de paz perdida, buscada por los pueblos, las naciones y las gentes que huyen de sus países».

El Gran Imán de al Azhar afirma que «el islam no es una religión del terrorismo», así como tampoco lo son el cristianismo ni el hebraísmo. El islam «no es una religión del terrorismo» solo «porque existan personas que han malinterpretado» su mensaje «y han derramado la sangre de seres humanos, atemorizado a personas», precisó.

De la misma manera, «el cristianismo no es una religión del terrorismo» solo «porque haya habido una comunidad que elevó la cruz» y mató («cosechó almas»), añadió refiriéndose implícitamente a las cruzadas. Y «de la misma manera tampoco el hebraísmo es una religión del terrorismo» por «la ocupación de los territorios palestinos». Entonces, «si se califica al islam como “terrorista” no se salvará ninguna religión o civilización».

Además, al Tayyeb denunció el tráfico internacional de armas y algunas decisiones políticas, tomadas a nivel internacional, que serían las responsables del «estado de caos» que reina en muchos países. Al Tayyeb subrayó que ha llegado el momento para que las religiones hagan suyo el llamado a la paz, a la igualdad y a la dignidad de todos los seres humanos, «independientemente de la fe o del color de su piel».

Luego Bergoglio pronunció su primer discurso público del viaje, durante el cual llamó «hermano» al Gran Imán de al Azhar. En el Egipto que define «tierra de civilización y de alianzas», el Papa recuerda principalmente la importancia de una «educación adecuada de las jóvenes generaciones», de una formación que responda bien «a la naturaleza del hombre, ser abierto y relacional», para que se supere «la tentación de volverse rígidos y de encerrarse».

Francisco recuerda la enseñanza que aprendemos del pasado: «Del mal surge solo mal y de la violencia, solo violencia, en un espiral que acaba aprisionando». Volvió a impulsar el diálogo, «especialmente interreligioso», en el que «estamos llamados siempre a caminar juntos, en la convicción de que el porvenir de todos depende también del encuentro entre las religiones y culturas».

Y ofrece tres líneas fundamentales para este diálogo: el deber de la identidad, «porque no se puede entablar un diálogo verdadero sobre la ambigüedad o sobre el sacrificio del bien para complacer al otro»; la valentía de la alteridad, para que quien es «diferente de mí cultural o religiosamente» no sea tratado como enemigo; la sinceridad de las intenciones «porque el diálogo no es una estrategia con segundos fines».

El mejor camino para construir juntos el futuro es el de «educar a la apertura respetuosa y al diálogo sincero con el otro, reconociendo sus derechos y las libertades fundamentales, especialmente la libertad religiosa».

Porque «la única alternativa a la civilización del encuentro es la incivilización del desencuentro. Y, para contrarrestar verdaderamente la barbarie de quien sopla sobre el odio e incita a la violencia, hay que acompañar y hacer que maduren generaciones que respondan a la lógica incendiaria del mal con el paciente crecimiento del bien».

Papa Bergoglio citó en dos ocasiones a san Juan Pablo II, que invitaba a los cristianos y a los musulmanes a llamarse «los unos a los otros hermanos y hermanas», y observaba que «las diferencias de religión nunca han constituido un obstáculo, sino más bien una forma de enriquecimiento recíproco al servicio de la única comunidad nacional».

Invocando también la intercesión de san Francisco de Asís, «que hace ocho siglos vino a Egipto y se encontró con el Sultán Malik al Kamil».

Después, Francisco subrayó la actualidad del diálogo entre las religiones, «frente a esa peligrosa paradoja que persiste en nuestros días, según la cual por un lado se tiende a reducir la religión a la esfera privada, sin reconocerla como una dimensión constitutiva del ser humano y de la sociedad».

Mientras, por otra parte, «se confunden la esfera religiosa y la política sin distinguirlas adecuadamente». La primera es una referencia a las sociedades secularizadas occidentales; la segunda, a los países en donde las normas religiosas son impuestas a todos.

El Papa insistió en que está convencido de que, especialmente hoy, «la religión no es un problema sino parte de la solución»; el antídoto contra «la tentación de acomodarse en una vida sin relieve, donde todo comienza y termina en esta tierra».

Bergoglio citó los Diez Mandamientos y, en particular, el que dice «no matarás», y explicó que la violencia «es la negación de toda auténtica religiosidad».

«Como líderes religiosos –añadió– estamos llamados a desenmascarar la violencia que se disfraza de supuesta sacralidad, apoyándose en la absolutización de los egoísmos antes que en una verdadera apertura al Absoluto.

Estamos obligados a denunciar las violaciones que atentan contra la dignidad humana y contra los derechos humanos, a poner al descubierto los intentos de justificar todas las formas de odio en nombre de las religiones y a condenarlos como una falsificación idolátrica de Dios: su nombre es santo, él es el Dios de la paz, Dios salam.

Por tanto, sólo la paz es santa y ninguna violencia puede ser perpetrada en nombre de Dios porque profanaría su nombre».

«Juntos, desde esta tierra de encuentro entre el cielo y la tierra, de alianzas entre los pueblos y entre los creyentes, repetimos un “no” alto y claro a toda forma de violencia, de venganza y de odio cometidos en nombre de la religión o en nombre de Dios.

Juntos –insistió Francisco– afirmamos la incompatibilidad entre la fe y la violencia, entre creer y odiar. Juntos declaramos el carácter sagrado de toda vida humana frente a cualquier forma de violencia física, social, educativa o psicológica. La fe que no nace de un corazón sincero y de un amor auténtico a Dios misericordioso es una forma de pertenencia convencional o social que no libera al hombre, sino que lo aplasta».

En la parte final de su discurso, Bergoglio afirmó que no se necesita «levantar la voz y correr a rearmarse para protegerse: hoy se necesitan constructores de paz, no provocadores de conflictos; bomberos y no incendiarios; predicadores de reconciliación y no vendedores de destrucción».

Y dijo que hoy, «mientras por un lado nos alejamos de la realidad de los pueblos, en nombre de objetivos que no tienen en cuenta a nadie, por el otro, como reacción, surgen populismos demagógicos que ciertamente no ayudan a consolidar la paz y la estabilidad».

Pero «ninguna incitación a la violencia garantizará la paz», subrayó el Pontífice, «y cualquier acción unilateral que no ponga en marcha procesos constructivos y compartidos, en realidad, sólo beneficia a los partidarios del radicalismo y de la violencia».

Para prevenir los conflictos y construir la paz, concluyó el Papa, «es esencial trabajar para eliminar las situaciones de pobreza y de explotación, donde los extremismos arraigan fácilmente, así como evitar que el flujo de dinero y armas llegue a los que fomentan la violencia. Para ir más a la raíz, es necesario detener la proliferación de armas que, si se siguen produciendo y comercializando, tarde o temprano llegarán a utilizarse».

Por ello, «sólo sacando a la luz las turbias maniobras que alimentan el cáncer de la guerra se pueden prevenir sus causas reales».

Un compromiso «urgente y grave» al cual están llamados «los responsables de las naciones, de las instituciones y de la información, así como también nosotros responsables de cultura, llamados por Dios, por la historia y por el futuro a poner en marcha (cada uno en su propio campo) procesos de paz, sin sustraerse a la tarea de establecer bases para una alianza entre pueblos y estados».

http://www.lastampa.it/2017/04/28/vaticaninsider/es/vaticano/juntos-afirmamos-la-incompatibilidad-entre-creer-y-odiar-Pwg5Rqri9YHzhKFHM1rgWJ/pagina.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook


Maná y Vivencias Pascuales (13), 28.4.17

abril 28, 2017

Viernes de la 2ª semana de Pascua

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Tomad, comed. Tomad, bebed. Haced esto en memoria mía

Tomad, comed. Tomad, bebed. Haced esto en memoria mía

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TEMA: “Jesús distribuyó el pan a los que estaban sentados, hasta que se saciaron.”


ANTÍFONA DE ENTRADA: Apocalipsis 5, 9-10

Este es el cántico nuevo que cantan ellos: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, ya que tú fuiste degollado y por tu sangre compraste para Dios a hombres de toda raza, de toda lengua, pueblo y nación. Los hiciste reino y sacerdotes para nuestro Dios y dominarán toda la tierra.


ORACIÓN COLECTA: “Oh Dios que, para librarnos del poder del enemigo, quisiste que tu Hijo muriera en la cruz; concédenos alcanzar la gracia de la resurrección. Por nuestro Señor.


PRIMERA LECTURA: Hechos 5, 34-42

En aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín, y mandó que hicieran salir un momento a aquellos hombres.

Luego les dijo: “Colegas israelitas, fíjense bien en lo que van a hacer con estos hombres. Porque no hace mucho, apareció Teudas, que se hacía pasar por un gran personaje, a quien se unieron unos cuatrocientos hombres. Pero lo mataron, y todos los que lo seguían se dispersaron o desaparecieron.

Después, en tiempos del censo, surgió Judas el Galileo, que arrastró al pueblo en pos de sí; también éste pereció y todos sus seguidores se dispersaron.

Por eso, les aconsejo ahora: olvídense de estos hombres y déjenlos en paz. Porque si esta idea o esta obra es de los hombres, se destruirá por sí sola; pero si viene de Dios, ustedes no podrán destruirla. No sea que estén luchando contra Dios”.

Y siguieron su consejo. Entonces llamaron a los apóstoles, y después de azotarlos les prohibieron hablar en nombre de Jesús. Luego los dejaron ir.

Ellos salieron del Sanedrín muy gozosos de haber sido considerados dignos de sufrir por el nombre de Jesús. Y todos los días enseñaban y anunciaban en el Templo y en las casas la Buena Nueva de Cristo Jesús.

SALMO 26, 1. 4. 13-14

Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida ¿quién me hará temblar?

Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo.

Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.


ACLAMACIÓN: Mateo 4, 4b

Pero Jesús respondió: “Dice la Escritura que el hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

EVANGELIO: Juan 6, 1-15 – “Jesús distribuyó el pan a los que estaban sentados, hasta que se saciaron.”

En aquel tiempo, Jesús pasó a la otra orilla del lago de Galilea. Cerca de Tiberíades. Lo acompañaba muchísima gente, a causa de las señales milagrosas que lo veían hacer en los enfermos. Jesús subió a un cerro y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, fiesta de los judíos.

Jesús, levantando los ojos vio todo ese pueblo que estaba subiendo hacia él y dijo a Felipe: ¿Dónde podremos conseguir pan para que coman? Esto lo decía Jesús para ponerlo a prueba, porque él sabía bien lo que iba a hacer.

Felipe respondió: “Doscientas monedas de plata no alcanzarían para dar a cada uno un pedazo de pan”. Otro discípulo, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados. Pero ¿qué es esto para tanta gente?”.

Jesús les dijo: Hagan que se sienten los hombres. Pues había mucho pasto en ese lugar. Se sentaron entonces los hombres en número de cinco mil.

Entonces Jesús tomó los panes, dio gracias y los repartió a todos los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, y todos recibieron cuanto quisieron. Cuando quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: Recojan los pedazos que sobran para que no se pierda nada. Y llenaron doce canastos con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.

Al ver esta señal que hizo Jesús, los hombres decían: «Este es ciertamente el Profeta que ha de venir al mundo”. Pero cuando Jesús vio que querían tomarlo por la fuerza para proclamarlo rey, huyó de nuevo solo a la montaña.

NOTA: Hoy se comienza a leer el capítulo sexto del evangelio de san Juan. Se proclamará íntegramente. Por eso su lectura se prolongará hasta el sábado de la tercera semana. Es un texto muy extenso y rico en contenido.

Las claves interpretativas remiten al Antiguo Testamento. Ellas permiten descubrir a Jesús como el nuevo Moisés, que acompaña al pueblo y a sus discípulos en un nuevo éxodo. Por tanto, habrá alusión al paso del Mar Rojo. Jesús será el nuevo maná dado por el Padre, por su Palabra y la Eucaristía.

Estas realidades salvíficas, reveladas y realizadas con el poder de Dios-Yahvé por el que ha bajado del cielo, escandalizan a los discípulos, sobre todo a los más apegados al judaísmo y a una interpretación literalista del Antiguo Testamento. Y consiguientemente provocarán una crisis en los discípulos. Como consecuencia, “desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él”.

Por tanto, no todos serán capaces de confesar con Pedro: ¿Adónde iríamos, Señor; sólo tú tienes palabras de vida eterna?

Dispónte, hermano, a ratificar tu fe en estos días pascuales y a crecer en el conocimiento y amor a Dios, presente en los hermanos y en la Eucaristía “hasta el fin del mundo”.

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“¿Quién es este muchacho que parece ofrecer gratuitamente su comida? Es posible que, sin su generosidad, no se hubiera producido el milagro. Jesús gusta de que el hombre ponga, en todas sus grandes cosas, algo que es, objetivamente, inútil o otalmente insuficiente, pero, sin lo cual, tal vez el milagro no se haría. Quien hizo el mundo de la nada, construye el milagro sobre nuestras naderías, pero no sin ellas” (José Luis Martín Descalzo).


Maná y Vivencias Pascuales (12), 27.4.17

abril 27, 2017

Jueves de la 2ª semana de Pascua

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No he venido a abolir la Ley o los Profetas sino a dar plenitud. El que viene del cielo es superior a todos.

No he venido a abolir la Ley o los Profetas sino a dar plenitud. El que viene del cielo es superior a todos.

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TEMA, VIVENCIA: Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres, pues el Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús y lo ha constituido Jefe y Salvador para dar la conversión y el perdón de los pecados a todo el que crea.

ORACIÓN COLECTA: Te pedimos, Señor, que los dones recibidos en esta Pascua den fruto abundante en toda nuestra vida. Por nuestro Señor.

ANTÍFONA DE ENTRADA: Salmo 67, 8-9. 20

Cuando saliste, Señor, al frente de tu pueblo y le abriste camino a través del desierto, la tierra se estremeció y hasta los cielos se fundieron. Aleluya.

PRIMERA LECTURA: Hechos de los Apóstoles 5, 27-33.

En aquellos días, los guardias condujeron a los apóstoles a presencia del Sanedrín. El jefe de los sacerdotes los interrogó y declaró: “Les prohibimos estrictamente enseñar en ese nombre y, sin embargo, ustedes han difundido por toda Jerusalén su doctrina y quieren hacernos culpables de la sangre de ese hombre”.

Pedro y los apóstoles respondieron: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien ustedes dieron muerte colgándolo de un madero. Dios lo ha puesto en el cielo a su derecha, haciéndolo Jefe y Salvador para dar a Israel la conversión y el perdón de los pecados.

De esto nosotros somos testigos y también es testigo el Espíritu Santo que Dios ha dado a los que le obedecen”.

Cuando oyeron esto se indignaron y querían matarlos.

SALMO 33, 2 y 9. 17-18. 19-20.

Bendigo al Señor en todo momento.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca. Gusten y vean qué bueno es el Señor, dichoso el hombre que se refugia en él.

El Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su recuerdo. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de todas sus angustias.

El Señor está cerca de los que sufren y salva a los que están desconsolados. Muchas son las desgracias del justo, pero de todas lo libra el Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO: Juan 20, 29

Jesús le dijo: “Tú crees porque has visto. Felices los que creen sin haber visto”. Aleluya.

Evangelio: Juan 3, 31-36.

En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: El que viene de lo alto es superior a todos. Si alguien viene de la tierra, no es más que hombre terrenal y sus palabras también vienen de la tierra.

Mas el que viene del cielo es más grande que cualquiera, y puede hablar de lo que allá ha visto y oído. Sin embargo, nadie hace caso de lo que dice. Pero quien recibe su mensaje hace suya la verdad misma de Dios.

Este fue enviado por Dios y dice las palabras de Dios que le comunica su Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y pone todas las cosas en sus manos. El que cree al Hijo tiene la Vida; pero el que no quiere creerle no conocerá la vida, sino que pesa sobre él la cólera de Dios”.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN: Mateo 28, 20

Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Aleluya.

Comentario a Juan 3, 1-36

Hoy concluye la proclamación del capítulo tercero del evangelio de san Juan. Como se ha podido observar, el autor pretende confrontar a Jesús con el Antiguo Testamento que viene representado por dos personajes contrapuestos: Nicodemo y Juan Bautista.

Nicodemo busca “de noche” a Jesús porque lo reconoce como un verdadero profeta, un hombre de Dios. Sus milagros así lo prueban sin dejar lugar a duda. Nicodemo dialoga con Jesús y le pregunta, pero lamentablemente viene con prejuicios y seguridades incuestionables, que le impedirán a la larga el salto cualitativo de la fe. Al fin, Nicodemo no podrá confesar a Jesús como Hijo de Dios.

El otro personaje es Juan Bautista, el último profeta del Antiguo Testamento. En contraposición a Nicodemo, Juan Bautista, apoyado en lo más granado del Antiguo Testamento, sobre todo en los profetas que prometen la nueva alianza del Espíritu, va más allá de “las cosas de la tierra” y acepta “las cosas que vienen del cielo, de lo alto”.

Es decir, acoge la novedad de Jesús como Hijo de Dios porque su doctrina y testimonio vital no contradicen ni a la Ley ni a los Profetas, sino más bien los completan y llevan a plenitud.

Sólo Jesús ha bajado del cielo. Él habla de lo que ha visto y oído. Por eso tiene autoridad y la acreditación del Padre ratificada por los signos y prodigios. A Jesús, pues, hay que creerle, por encima de todo.

Así, Juan Bautista se reconoce como el amigo del Novio, y su alegría es colmada. Confiesa con honestidad y con gozo: Él tiene que crecer y yo tengo que menguar, y se contenta con oír la voz del Novio, a quien pertenece la novia.

Diríamos que Nicodemo ha ideologizado la revelación del Antiguo Testamento considerándolo como un sistema cerrado en sí mismo y perfecto: ritualismo en las expresiones religiosas y legalismo en el comportamiento moral.

En fin, el Dios creador y dador de vida, siempre nuevo, ha quedado reducido a un “objeto”, a una “cosa” manejable: ritos, normas morales, cultura y teorías “religiosas”, tradiciones rabínicas que no pueden salvar.

Nosotros debemos imitar a Juan Bautista superando las mediaciones para llegar al verdadero Dios, a las verdaderas nupcias realizadas en Cristo. La falta de “experiencia” de Dios es una grave carencia, la fundamental seguramente, de nuestra Iglesia, también hoy.

Es la tentación más peligrosa que afrontamos, todos sin excepción: ideologizar y domesticar a Dios para recortarlo a nuestra medida. Hacer una caricatura de Dios para utilizarla según nuestros intereses.

Pero, reiteremos la advertencia, en la vida espiritual nadie puede vivir de rentas. El Amor verdadero exige frescura, relación y comunicación permanentes. Como sucede entre amigos verdaderos y enamorados. Eso no cansa.

Por eso, todos los días hay que procurar el encuentro directo y gozoso con Dios. Todos los días necesitamos, el Espíritu exige renovar la vocación, nuestra condición de llamados pues Dios no se repite. La vocación esencialmente es dinámica y viva como Dios mismo, no estática. Es preciso ir a la Luz verdadera y dejarse iluminar por el que ha bajado del cielo. Eso es el descanso y la fruición en el Amor de Dios.


Pide, hermano, al Señor Jesús te conceda nacer de arriba, de lo alto. Ser una persona nueva, tal como el Padre ha soñado hacerte, de acuerdo con el modelo que es su propio Hijo mediante la acción del Espíritu creador que hace nuevas todas las cosas.