El maná de cada día, 26.2.17

febrero 25, 2017

Domingo VIII del Tiempo Ordinario, Ciclo A

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Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan

Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan



Antífona de entrada: Sal 17, 19-20

El Señor fue mi apoyo: me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me amaba.


Oración colecta

Concédenos tu ayuda, Señor, para que el mundo progrese, según tus designios, gocen las naciones de una paz estable y tu Iglesia se alegre de poder servirte con una entrega confiada y pacífica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


PRIMERA LECTURA: Isaías 49, 14-15

Sión decía: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado.»

¿Es que puede una madre olvidarse, de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas?

Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré.


SALMO 61, 2-3.6-7.8-9ab

Descansa sólo en Dios, alma mía.

Sólo en Dios descansa mi alma, porque de él viene mi salvación; sólo él es mi roca y mi salvación; mi alcázar: no vacilaré.

Descansa sólo en Dios, alma mía, porque él es mi esperanza; sólo él es mi roca y mi salvación, mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria, él es mi roca firme, Dios es mi refugio. Pueblo suyo, confiad en él, desahogad ante él vuestro corazón.


SEGUNDA LECTURA: 1 Corintios 4, 1-5

Hermanos:

Que la gente sólo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, en un administrador, lo que se busca es que sea fiel.

Para mí, lo de menos es que me pidáis cuentas vosotros o un tribunal humano; ni siquiera yo me pido cuentas. La conciencia, es verdad, no me remuerde; pero tampoco por eso quedo absuelto: mi juez es el Señor.

Así, pues, no juzguéis antes de tiempo: dejad que venga el Señor. él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá la alabanza de Dios.


Aclamación antes del Evangelio: Hb 4, 12

La palabra de Dios es viva y eficaz; juzga los deseos e intenciones del corazón.


EVANGELIO: Mateo 6, 24-34

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.

Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?

¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?

¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe?

No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso.

Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos.»


Antífona de comunión: Mt 28, 20

Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo -dice el Señor.


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LECTIO DIVINA, DOMINGO VIII del TIEMPO ORDINARIO, CICLO A

Antes de abrir tu Biblia, abre tu corazón a la acción del Espíritu Santo.


Paso 1. Disponerse: No empieces solo y por tu cuenta. Busca la compañía del Espíritu. Pide que te enseñe y te prepare para escuchar la Palabra de Dios, como María.


Mt 6,24-34

Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo.

No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: no estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido?

Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?

¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido?

Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe?

No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.

Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia.


Paso 2. Leer: Lee despacio buscando las palabras claves del texto ¿Quién habla en el texto? ¿A quién se dirige? ¿Cuántas veces aparece la palabra “agobio”?


Paso 3. Escuchar: Silénciate. Deja hablar a Dios a través del texto, y también que te toque el que habla. Ve dejando que las palabras lleguen al corazón. ¿Cómo te suena lo de “Sobre todo buscad el reino de Dios”?


Paso 4. Orar: No busques palabras raras. Deja que tus sentimientos hablen por ti. Cuéntale al Señor tus afanes, tus cosas, todo lo que te agobia, tantas cosas que antepones a las del reino de Dios.


Paso 5. Vivir: Mira la vida desde la vida de Jesús, desde su amor por ti. ¿Cuáles son tus prioridades en la vida: a lo que más te entregas y dedicas tiempo?

http://semillas-edit.es/


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MIRAD A LOS PÁJAROS

Pocos animales son más libres que los pájaros. Si sus alas son ligeras de peso, toman altura con facilidad y logran planear por encima de las cosas. Se apoyan sólo en el viento, que ni se ve, ni se toca, ni se posee, para alzarse hasta las cimas del cielo y perderse en alturas que no logran verse desde la tierra. Quizá por eso el Señor, en el Evangelio, los propone como modelo a sus discípulos.

Estamos tan acostumbrados a volar a ras de tierra, a sobrecargar las alas del alma con el peso de los agobios y afanes de la vida, a buscar las seguridades humanas de lo que entiendo y veo, de lo que tengo, de lo que otros piensan de mí, de lo que el mundo valora, que no conocemos la verdadera altura de las cosas, de la vida y de las personas.

Tu vida cristiana nunca tomará altura, no planeará por las cimas de la intimidad con Dios, mientras no renuncies a la mediocridad de una fe cumplidora de mínimos y protocolaria.

Pero, tu alma no está hecha para volar a ras de suelo. Hasta que no lo arriesgues todo en tu entrega a Dios, echándote a volar en el vacío del abandono, sobre el abismo de la confianza ciega en Él, nunca experimentarás cómo las manos de Dios Padre te elevan hasta lo más alto y profundo de su corazón.

Verás, entonces, qué pequeño queda el mundo bajo tus pies, qué poco horizonte alcanzan tus ojos cuando no aciertan a ver a Dios, qué insignificante y pasajera es la gloria que los hombres te prometen, qué corto es el tiempo de esta vida, qué pobre y pequeño eres.

Pocas almas alcanzan a vivir con la libertad interior de quien sólo se apoya, como los pájaros, en lo que no se ve, no se toca y no se posee. Y allí donde el alma vuela, libre del peso de amoríos de pecado, llega a anidar en lo más alto y en lo más íntimo de ese Dios, Dueño y Señor de las aves y del cielo.

http://www.mater-dei.es


El maná de cada día, 25.2.17

febrero 25, 2017

Sábado de la 7ª semana del Tiempo Ordinario


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Dejad que los niños se acerquen a mí



PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 17, 1-15

 

EL Señor creó al ser humano de la tierra, y a ella lo hará volver de nuevo. Concedió a los humanos días contados y un tiempo fijo, y les dio autoridad sobre cuanto hay en la tierra.

Los revistió de una fuerza como la suya y los hizo a su propia imagen. Hizo que todo ser viviente los temiese, para que dominaran sobre fieras y aves.

Discernimiento, lengua y ojos, oídos y corazón les dio para pensar. Los llenó de ciencia y entendimiento, y les enseñó el bien y el mal.

Puso su mirada en sus corazones, para mostrarles la grandeza de sus obras, y les concedió gloriarse por siempre de sus maravillas.

Por eso alabarán su santo nombre, para contar la grandeza de sus obras.

Puso delante de ellos la ciencia, y les dejó en herencia una ley de vida. Estableció con ellos una alianza eterna, y les enseñó sus decretos.

Sus ojos vieron la grandeza de su gloria y sus oídos oyeron su voz gloriosa. Les dijo: «Guardaos de toda iniquidad», y les dio a cada uno preceptos acerca del prójimo.

La conducta humana está siempre ante Dios, no puede ocultarse a sus ojos.


SALMO 102, 13-14. 15-16. 17-18a

La misericordia del Señor dura por siempre, para aquellos que lo temen.

Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por los que lo temen; porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro.

Los días del hombre duran lo que la hierba, florecen como flor del campo, que el viento la roza, y ya no existe, su terreno no volverá a verla.

Pero la misericordia del Señor dura desde siempre y por siempre, para aquellos que lo temen; su justicia pasa de hijos a nietos: para los que guardan la alianza.


ALELUYA: Mt 11, 25

Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños.


EVANGELIO: Marcos 10, 13-16

En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban.

Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él».

Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.


El maná de cada día, 24.2.17

febrero 24, 2017

Viernes de la 7ª semana del Tiempo Ordinario


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Un amigo fiel es un refugio seguro, y quien lo encuentra ha encontrado un tesoro



PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 6, 5-17

Una palabra amable multiplica los amigos y aleja a los enemigos, y la lengua afable multiplica los saludos.

Sean muchos los que estén en paz contigo, pero tus confidentes, solo uno entre mil.

Si haces un amigo, ponlo a prueba, y no tengas prisa en confiarte a él. Porque hay amigos de ocasión, que no resisten en el día de la desgracia.

Hay amigos que se convierten en enemigo, y te avergüenzan descubriendo tus litigios. Hay amigos que comparten tu mesa y no resisten en el día de la desgracia.

Cuando las cosas van bien, es como otro tú, e incluso habla libremente con tus familiares. Pero si eres humillado, se pone contra ti y se esconde de tu presencia.

Apártate de tus enemigos y sé cauto incluso con tus amigos.

Un amigo fiel es un refugio seguro, y quien lo encuentra ha encontrado un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio y su valor es incalculable. Un amigo fiel es medicina de vida, y los que temen al Señor lo encontrarán.

El que teme al Señor afianza su amistad, porque, según sea él, así será su amigo.


SALMO 118, 12. 16. 18. 27. 34. 35

Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.

Bendito eres, Señor, enséñame tus decretos.

Tus decretos son mi delicia, no olvidaré tus palabras.

Ábreme los ojos, y contemplaré las maravillas de tu ley.

Instrúyeme en el camino de tus mandatos, y meditaré tus maravillas.

Enséñame a cumplir tu ley y a guardarla de todo corazón.

Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 17, 17

Tu palabra, Señor, es verdad; santifícanos en la verdad.


EVANGELIO: Marcos 10, 1-12

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino y según su costumbre les enseñaba.

Acercándose unos fariseos, le preguntaban para ponerlo a prueba: «¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?».

Él les replicó: «¿Qué os ha mandado Moisés?».

Contestaron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».

Jesús les dijo: «Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».

En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.

Él les dijo: «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera, Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».


¿De qué manera “Dios llama”?

febrero 23, 2017

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Dios llama

Dios llama a cada uno por su nombre. Para él, somos únicos

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¿De qué manera “Dios llama”?

Por Martín Gelabert Ballester, OP

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Cuando alguien se decide a entrar en un noviciado o en un seminario es frecuente decir que “Dios le ha llamado para ser religioso o para ser sacerdote”. Por este motivo se suele hablar de “vocaciones” a la vida religiosa o a la vida sacerdotal. Vocación precisamente significa llamada.

Hablando de llamadas el Papa Francisco ha recordado que el matrimonio también es una vocación, una llamada de Dios. Eso sin olvidar que hay otro tipo de estados de vida o de misiones apostólicas que también pueden calificarse de vocaciones y atribuirse a una llamada de Dios: ser misionero laico, ser catequista, quedarse soltero, mantenerse viudo, dedicarse a obras de caridad.

Son muchas las posibles tareas y maneras de vivir que pueden ser llamadas de Dios.  Surge entonces la pregunta de cómo llama Dios, de qué modo, cómo saber si a mí, en concreto, me llama para ser religioso o para vivir matrimonialmente, para irme a países lejanos a anunciar el Evangelio o para quedarme en mi lugar de nacimiento realizando obras de caridad.

Evidentemente, Dios no llama por teléfono. Quizás alguno pueda decir que “ha sentido una inspiración” y que, por ese motivo, pide entrar en un noviciado o decide casarse. Pero las inspiraciones vienen en función de las experiencias, vivencias o circunstancias con las que uno se encuentra. Eso significa que Dios llama a través de los acontecimientos, a veces extraordinarios, pero normalmente, sencillos y ordinarios.

Lo que Dios quiere para todos y cada uno es que seamos felices. Eso que Dios quiere es lo que todos buscamos. Para ser feliz, cada uno busca aquellos modos de vivir que más pueden ayudarle a sentirse bien o que mejor encajan con su carácter, con sus posibilidades, con sus deseos.

Ese buscar cuál es el lugar en el que me encuentro bien, el creyente puede interpretarlo como llamada de Dios. Dios llama a través de los acontecimientos leídos desde la fe.

La cuestión para el creyente es: ¿dónde voy a sentirme más a gusto, más realizado? Y también: ¿dónde voy a servir mejor? Pues no se puede ser feliz sin pensar en la felicidad de los demás. De ahí que la pregunta por la propia felicidad coincide con otra pregunta: ¿dónde y de qué modo mi vida puede ser más evangélica, más entregada al amor?

Es claro que quien no tiene fe, no reconoce ninguna llamada de Dios. Digo “no reconoce”, porque la llamada de Dios resuena en el corazón de cada ser humano, aunque no lo sepa, cada vez que su conciencia le dice: haz el bien, evita el mal. Y para hacer  el bien y evitar el mal, hay que escoger los caminos más adecuados en función de las propias posibilidades.

http://nihilobstat.dominicos.org/articulos/de-que-manera-dios-llama/


El maná de cada día, 23.2.17

febrero 23, 2017

Jueves de la 7ª semana del Tiempo Ordinario


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Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor



PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 5, 1-10

No confíes en tus riquezas, ni digas: «Con esto me basta».

No sigas tu instinto y tu fuerza, secundando las pasiones de tu corazón.

Y no digas: «Quién puede dominarme?», o bien: «Quién logrará someterme por lo que he hecho?», porque el Señor ciertamente te castigará.

No digas: «He pecado, y ¿qué me ha pasado?», porque el Señor sabe esperar.

Del perdón no te sientas tan seguro, mientras acumulas pecado tras pecado.

Y no digas: «Es grande su compasión, me perdonará mis muchos pecados», porque él tiene compasión y cólera, y su ira recae sobre los malvados.

No tardes en convertirte al Señor, ni lo dejes de un día para otro, porque de repente la ira del Señor se enciende, y el día del castigo perecerás.

No confíes en riquezas injustas, porque de nada te servirán el día de la desgracia.


SALMO 1 

Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los Cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche.

Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin.

No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal.


Aclamación antes del Evangelio: 1 Ts 2, 13

Acoged la palabra de Dios, no como palabra humana, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios.


EVANGELIO: Marcos 9, 41-50

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la “gehenna”, al fuego que no se apaga.

Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”.

Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre vosotros y vivid en paz unos con otros».


El Vaticano anuncia medidas contra el uso ilegal de imágenes del Papa

febrero 22, 2017

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Defensa

El Vaticano anuncia medidas contra el uso ilegal de imágenes del Papa 

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El Vaticano anuncia medidas contra el uso ilegal de imágenes del Papa

La Secretaría de Estado se ocupará de monitorear en el mercado y en la red el uso impropio de fotos del Pontífice o de los emblemas pontificios. «Ninguna referencia a carteles o al falso “Osservatore Romano”»

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La Secretaría de Estado vaticana llevará a cabo «sistemáticas actividades de vigilancia encaminada a monitorear las modalidades con las que la imagen del Santo Padre y los emblemas de la Santa Sede son utilizados interviniendo, cuando sea el caso, con los procedimientos oportunos». Lo indicó una nota publicada hoy por la Sala de Prensa de la Santa Sede.

En el comunicado se recuerda que «la Secretaría de Estado tiene entre sus tareas la de defender la imagen del Santo Padre para que su mensaje pueda llegar íntegro a los fieles y su persona no sea instrumentalizada». Y con la misma finalidad, se lee, «la Secretaría de Estado, defiende los símbolos y los emblemas oficiales de la Santa Sede, mediante los adecuados instrumentos normativos previstos en ámbito internacional».

Así pues, «para que esta actividad de defensa sea cada vez más eficaz, con respecto a los fines indicados y para interrumpir situaciones de ilegalidad eventualmente descubiertas, la Secretaría de Estado efectuará de forma sistemática una actividad de vigilancia encaminada a monitorear las modalidades con las que la imagen del Santo Padre y los emblemas de la Santa Sede son utilizados interviniendo, cuando sea el caso, con los procedimientos oportunos».

Como precisó la dirección de la Sala de Prensa vaticana, el comunicado de la Secretaría de Estado no se refiere a los recientes casos de los carteles en contra del Pontífice que aparecieron en la capital italiana ni a la difusión de una falsa copia de «L’Osservatore Romano», sino a «toda la gente que lucra utilizando la imagen del Papa o el emblema pontificio».

http://www.lastampa.it/2017/02/22/vaticaninsider/es/vaticano/el-vaticano-anuncia-medidas-contra-el-uso-ilegal-de-imgenes-del-papa-z805ef7a0mdsB1ePpk3dII/pagina.html


El maná de cada día, 22.2.17

febrero 22, 2017

La Cátedra del apóstol san Pedro

22 de febrero de 2017

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Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia



Antífona de entrada: Lc 22, 32

El Señor dice a Simón Pedro: Yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos.


Oración colecta

Dios todopoderoso, no permitas que seamos perturbados por ningún peligro, tú que nos has afianzado sobre la roca de la fe apostólica. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: 1 Pedro 5, 1-4

A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto:

Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño.

Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.


SALMO 22, 1-3.4.5.6

El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara, mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 16, 18

Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré a mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.


EVANGELIO: Mateo 16, 13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»

Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»

Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»

Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»


Antífona de comunión: Mt 16, 16. 18

Pedro dijo a Jesús: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.
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Basílica de San Pedro, Roma

Basílica de San Pedro, Roma

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LA IGLESIA DE CRISTO SE LEVANTA SOBRE LA FIRMEZA DE LA FE DE PEDRO

De los sermones de san León Magno, papa

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De todos se elige a Pedro, a quien se pone al frente de la misión universal de la Iglesia, de todos los apóstoles y los Padres de la Iglesia; y, aunque en el pueblo de Dios hay muchos sacerdotes y muchos pastores, a todos los gobierna Pedro, aunque todos son regidos eminentemente ­por Cristo.

La bondad divina ha concedido a este hombre una excelsa y admirable participación de su poder, y todo lo que tienen de común con Pedro los otros jerarcas, les es concedido por medio de Pedro.

El Señor pregunta a sus apóstoles qué es lo que los hombres opinan de él, y en tanto coinciden sus respuestas en cuanto reflejan la ambigüedad de la ignorancia humana.

Pero, cuando urge qué es lo que piensan los mismos discípulos, es el primero en confesar al Señor aquel que es primero en la dignidad apostólica. A las palabras de Pedro: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo, le responde el Señor: ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.

Es decir: «Eres verdaderamente dichoso porque es mi Padre quien te lo ha revelado; la humana opinión no te ha inducido a error, sino que la revelación del cielo te ha iluminado, y no ha sido nadie de carne y hueso, sino que te lo ha enseñado aquel de quien soy el Hijo único».

Y añade: Ahora te digo yo, esto es: «Del mismo modo que mi Padre te ha revelado mi divinidad, igualmente yo ahora te doy a conocer tu dignidad: Tú eres Pedro, que soy la piedra inviolable, la piedra angular que ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, yo, que soy el fundamento, fuera del cual nadie puede edificar, te digo a ti, Pedro, que eres también piedra, porque serás fortalecido por mi poder de tal forma que lo que me pertenece por propio poder sea común a ambos por tu participación conmigo».

Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. «Sobre esta fortaleza –quiere decir– construiré el templo eterno y la sublimidad de mi Iglesia, que alcanzará el cielo y se levantará sobre la firmeza de la fe de Pedro».

El poder del infierno no podrá con esta profesión de fe ni la encadenarán los lazos de la muerte, pues estas palabras son palabras de vida. Y del mismo modo que lleva al cielo a los confesores de la fe, igualmente arroja al infierno a los que la niegan.

Por esto dice al bienaventurado Pedro: Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.

La prerrogativa de este poder se comunica también a los otros apóstoles y se transmite a todos los obispos de la Iglesia, pero no en vano se encomienda a uno o que se ordena a todos; de una forma especial se otorga esto a Pedro, porque la figura de Pedro se pone al frente de todos los pastores de la Iglesia.

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