El maná de cada día, 24.8.16

agosto 24, 2016

San Bartolomé, apóstol

Séptimo día de la Novena a Santa Mónica
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San Bartolomé

San Bartolomé



Antífona de entrada: Sal 95, 2-3

Proclamad día tras día la victoria del Señor, contad a los pueblos su gloria.


Oración colecta

Afianza, Señor, en nosotros aquella fe con la que san Bartolomé, tu apóstol, se entregó sinceramente a Cristo, y haz que, por sus ruegos, tu Iglesia se presente ante el mundo como sacramento de salvación para todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Apocalipsis 21, 9b-14

El ángel me habló así: «Ven acá, voy a mostrarte a la novia, a la esposa del Cordero.»

Me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido.

Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas.

La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero.


SALMO 144, 10-11.12-13ab.17-18

Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.

Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y la majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad.

El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 1, 49b

Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.


EVANGELIO: Juan 1, 45-51

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.»

Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?»

Felipe le contestó: «Ven y verás.»

Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»

Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»

Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»

Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»

Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»


Antífona de comunión: Lc 22, 29-30

Yo os transmito el Reino como me lo transmitió mi Padre a mí; comeréis y beberéis a mi mesa en mi Reino -dice el Señor.



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San Bartolomé, apóstol

Nació en Caná; el apóstol Felipe lo llevó a Jesús. Según la tradición, después de la ascensión del Señor, predicó el Evangelio en la India, donde recibió la corona del martirio.

Lo débil de Dios es más fuerte que los hombres

De las homilías de san Juan Crisóstomo, obispo, sobre la primera carta a los Corintios

El mensaje de la cruz, anunciado por unos hombres sin cultura, tuvo una virtud persuasiva que alcanzó a todo el orbe de la tierra; y se trataba de un mensaje que no se refería a cosas sin importancia, sino a Dios y a la ver­dadera religión, a una vida conforme al Evangelio y al futuro juicio, un mensaje que convirtió en sabios a unos hombres rudos e ignorantes.

Ello nos demuestra que lo necio de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

¿En qué sentido es más fuerte? En cuanto que invadió el orbe entero y sometió a todos los hombres, producien­do un efecto contrario al que pretendían todos aquellos que se esforzaban en extinguir el nombre del Crucificado, ya que hizo, en efecto, que este nombre obtuviera un mayor lustre y difusión.

Ellos, por el contrario, desaparecieron y, aun durante el tiempo en que estuvieron vivos, nada pudieron contra un muerto. Por esto, cuando un pagano dice de mí que estoy muerto, es cuando muestra su gran necedad; cuando él me considera un necio, es cuando mi sabiduría se muestra superior a la suya; cuando me considera débil, es cuando él se muestra más débil que yo.

Porque ni los filósofos, ni los maestros, ni mente humana alguna hubiera podido siquiera imaginar todo lo que eran capaces de hacer unos simples publicanos y pescadores.

Pensando en esto, decía Pablo: Lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Esta fuerza de la predicación divina la demuestran los hechos siguientes. ¿De dónde les vino a aquellos doce hombres, ignorantes, que vivían junto a lagos, ríos y desiertos, el acometer una obra de tan grandes proporciones y el enfrentarse con todo el mundo, ellos, que seguramente no habían ido nunca a la ciudad ni se habían presentado en público?

Y más, si tenemos en cuenta que eran miedosos y apocados, como sabemos por la descripción que de ellos nos hace el evangelista que no quiso disimular sus defectos, lo cual constituye la mayor garantía de su veracidad.

¿Qué nos dice de ellos? Que, cuando Cristo fue apresado, unos huyeron y otro el primero entre ellos, lo negó, a pesar de todos los milagros que habían presenciado.

¿Cómo se explica, pues, que aquellos que, mientras Cristo vivía, sucumbieron al ataque de los judíos, después una vez muerto y sepultado, se enfrentaran contra el mundo entero, si no es por el hecho de su resurrección, que algunos niegan, y porque les habló y les infundió ánimos?

De lo contrario, se hubieran dicho: «¿Qué es esto? No pudo salvarse a sí mismo, y ¿nos va a proteger a nosotros? Cuando estaba vivo, no se ayudó a sí mismo, y ¿ahora, que está muerto, nos tenderá una mano? El, mientras vivía, no convenció a nadie, y ¿nosotros, con sólo pronunciar su nombre, persuadiremos a todo el mundo? No sólo hacer, sino pensar algo semejante sería una cosa irracional».

Todo lo cual es prueba evidente de que, si no lo hubieran visto resucitado y no hubieran tenido pruebas bien claras de su poder, no se hubieran lanzado a una aventura tan arriesgada.

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NOVENA A SANTA MÓNICA (7)

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Modelo de esposa y madre cristiana

Con textos bíblicos para la misa

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NOTA: Con esta novena nos unimos a todas las mujeres que desean sinceramente ser fieles a su vocación de esposas y de madres cristianas. Asumimos sus alegrías y sus penas y les animamos a seguir los ejemplos de Santa Mónica.

Que sus lágrimas y oraciones, unidas a su intercesión en el Cielo, hagan retornar a todos los esposos e hijos extraviados, como sucedió con Patricio y Agustín.

No lo olvidemos: Dios es capaz de hacer milagros, sobre todo milagros de conversión. Pues ¿acaso Dios se complace en la muerte del pecador? Por tanto, perseveremos en la oración y veremos las obras de Dios. Amén.

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Rito de entrada

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre…

1. Oración preparatoria

Padre y Señor nuestro, misericordia de cuantos en ti esperan, tú concediste a tu sierva santa Mónica el don inapreciable de saber reconciliar las almas entre sí y contigo; danos a nosotros el ser mensajeros de unión y de paz en nuestros ambientes, sobre todo en la familia, y el poder llevar a ti los corazones de nuestros hermanos con el ejemplo de nuestra vida.

Tú que hiciste a Mónica modelo y ejemplo de esposas, de madres y de viudas, concede por su intercesión la paz y mutuo amor a los casados; el celo y la solicitud en la educación de los hijos, a las madres; obediencia y docilidad, a los hijos; la santidad de vida, a las viudas; y a todos, el fiel seguimiento de Cristo, nuestro único y verdadero maestro. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

2. Textos bíblicos y agustinianos para el séptimo día.

Santa Mónica oye de labios de Agustín su conversión a Dios

1.- Textos bíblicos para la misa

• 1ª Corintios, 1, 18-25. Destruiré la sabiduría de los sabios. M. Ag. pág. 60
• Salmo 96 (95) 1-2a.2b-3.7-8a-10. Cantad al Señor… M. Ag. pág. 67. O bien, Salmo 125. Al ir, iba llorando… al volver, vuelve cantando… M. Ag. p. 107.
• Mateo, 11, 25-30.

2.- Textos agustinianos

Agustín se rinde a la gracia en el huerto, al leer las palabras de san Pablo: Nada de comilonas ni borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias. Revestíos, más bien, del Señor Jesucristo, y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias.

“Acto seguido nos dirigimos los dos (Alipio y yo) hacia mi madre. Se lo contamos todo. Se llena de alegría. Le contamos cómo ha ocurrido todo: salta de gozo, celebra el triunfo, bendiciéndote a ti, (Dios mío), que eres poderoso para hacer más de lo que pedimos y comprendemos.

Estaba viendo con sus propios ojos que le habías concedido más de lo que ella solía pedirte con sollozos y lágrimas piadosas.

Me convertiste a ti de tal modo que ya no me preocupaba de buscar esposa, ni me retenía esperanza alguna de este mundo.

Por fin, ya estaba situado en aquella regla de fe en que, hacía tantos años, le habías revelado que yo estaría.

Cambiaste su luto en gozo, en un gozo mucho más pleno de lo que ella había deseado, en un gozo mucho más íntimo y casto que el que ella esperaba de los nietos de mi carne” (Confesiones 8, 12).

3. Oración de los fieles

Dios, Nuestro Señor, concedió a santa Mónica la conversión de su esposo Patricio y de su hijo Agustín. Pidamos por intercesión de ella un espíritu de verdadera conversión y una verdadera comprensión y amor a los demás.

Después de cada invocación: Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los cónyuges cristianos que tienen dificultades en su vida familiar, para que sepan ofrecerse mutuamente consuelo y ayuda. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todas las madres cristianas del mundo, para que sepan conducir a sus hijos hacia ti. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por cuantos sufren soledad y abandono en la sociedad o sufren por las debilidades morales de sus seres queridos. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los que buscan la verdad y trabajan por ser fieles a tus preceptos y enseñanzas. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por el florecimiento de vocaciones a la vida agustino-recoleta seglar y religiosa, y por la perseverancia y fidelidad de cuantos se han comprometido a seguir a Cristo imitando a san Agustín. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los que tienen hambre y sed de justicia, por los pacíficos y los limpios de corazón, para que todos consigamos el Reino de Dios con alegría de corazón. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

Se pide la gracia que se desea alcanzar (pausa).

4. Oración final

Escucha, Padre de bondad, nuestras oraciones, y tú que concediste a santa Mónica que con su vida, sus oraciones y sus lágrimas ganara para ti a su marido Patricio y a su hijo Agustín, concédenos, por su intercesión, que hagamos de nuestras vidas una ofrenda perenne en tu honor y al servicio de los hermanos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Rito de despedida

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.

V. Bienaventurada santa Mónica
R. Ruega por nosotros.
V. Glorioso padre san Agustín
R. Ruega por nosotros.

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El maná de cada día, 23.8.16

agosto 23, 2016

Martes de la 21ª semana del Tiempo Ordinario

Sexto día de la novena a Santa Mónica

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La palabra de Dios es viva y eficaz, y discierne los pensamientos e intenciones del corazón.

La palabra de Dios es viva y eficaz, y discierne los pensamientos e intenciones del corazón.



PRIMERA LECTURA: 2 Tesalonicenses 2, 1-3a.14-17

Os rogamos, hermanos, a propósito de la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por supuestas revelaciones, dichos o cartas nuestras, como si afirmásemos que el día del Señor está encima.

Que nadie en modo alguno os desoriente. Dios os llamó por medio del Evangelio que predicamos, para que sea vuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

Así, pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta.

Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre que nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza, os consuele internamente y os dé fuerzas para toda clase de palabras y de obras buenas.


SALMO 95, 10.11-12a.12b-13

Llega el Señor a regir la tierra.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente.»

Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos y cuanto hay en ellos.

Aclamen los árboles del bosque, delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad.


Aclamación antes del Evangelio: Hb 4, 12

La palabra de Dios es viva y eficaz, y discierne los pensamientos e intenciones del corazón.


EVANGELIO: Mateo 23, 23-26

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo:

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el décimo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad! Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello.

¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello!

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno!

¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera.»
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COMENTARIO de actualidad en Perú, 23 de agosto 2016

Las lecturas bíblicas de la misa de hoy parecen especialmente seleccionadas para iluminar la NOTICIA de portada de muchos diarios en este día: EL ESTADO DISTRIBUIRÁ GRATUITAMENTE LA PÍLDORA DEL DÍA SIGUIENTE EN TODOS LOS CENTROS MÉDICOS DEL PERÚ.

Se trata del “anticonceptivo oral de emergencia”. ¿Anticonceptivo, o abortivo? ¿De emergencia, o de correctivo desesperado, a la prepo y a como dé lugar, de una conducta irresponsable?

Dice el Evangelio de hoy: ¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello! Que tergiversan la verdad hablando de discriminación y de derechos de la madre, de emancipación de la mujer, de salud reproductiva. No juguemos con medias verdades.

¿Así se educa a las nuevas generaciones, así se ayuda a la mujer y a la madre? ¿Así se respeta su dignidad y el derecho del no nacido? Con esos principios, qué podremos edificar? Con esas facilidades se forjarán hombres y mujeres libres, auténticos, sinceros y responsables de sus actos, y en particular de los actos relacionados con el amor y entrega de los esposos, con el don de la vida y con la generación de un nuevo ser humano? Si esto es lo que sembramos ¿qué cosecharemos?

El Evangelio es buena noticia que se debe anunciar, y es también denuncia de lo que está mal y daña al ser humano en su integridad. Queremos sentirnos pecadores, para aprender y corregirnos. No deseamos ser cínicos en nuestras posturas, llamando bien al mal. No deseamos ser corruptos ni tampoco hipócritas.

Pero Jesús se atrevió a decirlo, alto y claro, para que lo oiga el que quiera y pueda oír: ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están rebosando de robo y desenfreno!

El que bien te quiere, a tiempo te avisa. Dios quiere que todos se salven. Él es el Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero: En Él no hay ni pizca de tiniebla o de mentira.

Los responsables de la educación y de la orientación de la sociedad, ¿realmente están a la altura de lo que se espera de ellos? ¿Sabrán realmente lo que tienen entre manos? No manejan cosas; se les ha confiado la persona humana que tiene un valor absoluto, es sujeto de derechos y es propiedad sagrada de Dios.

Con estas disposiciones, ¿no están abriendo una puerta ancha al permisivismo, a la tolerancia y a la irresponsabilidad más absoluta, reduciendo la sexualidad, humana y sagrada, a un mero juego erótico, egoísta y necesariamente errado y por eso siempre insatisfactorio?

Y a esto, ¿lo llaman “gobernar”, que sería equivalente a “educar”, a extraer de los peruanos lo más valioso que tienen inscrito en su naturaleza por el Creador y celosamente guardado en su patrimonio histórico, cultural y cristiano? Gobernar y formar como lo hacen los padres con los hijos: Dándoles lo que les conviene,  y también negándoles aquello que les hará mal. Es decir, formándolos, dándoles forma.

Dios bendiga nuestro Perú. Bendiga a nuestros gobernantes: Que no quieren jugar con los sentimientos de los peruanos, que nos toman en serio. Ellos nos estimularon al bien común e integral durante la capaña electoral y durante la fiesta del día de las elecciones, y que ahora, por cinco años, no quieren defraudarnos, y que desean conducirnos incluso más allá de nuestras propias expectativas… Bendiciones.
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NOVENA A SANTA MÓNICA (6)

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Modelo de esposa y madre cristiana

Con textos bíblicos para la misa

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NOTA: Con esta novena nos unimos a todas las mujeres que desean sinceramente ser fieles a su vocación de esposas y de madres cristianas. Asumimos sus alegrías y sus penas y les animamos a seguir los ejemplos de Santa Mónica.

Que sus lágrimas y oraciones, unidas a su intercesión en el Cielo, hagan retornar a todos los esposos e hijos extraviados, como sucedió con Patricio y Agustín.

No lo olvidemos: Dios es capaz de hacer milagros, sobre todo milagros de conversión. Pues ¿acaso Dios se complace en la muerte del pecador? Por tanto, perseveremos en la oración y veremos las obras de Dios. Amén.

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Rito de entrada

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre…

1. Oración preparatoria

Padre y Señor nuestro, misericordia de cuantos en ti esperan, tú concediste a tu sierva santa Mónica el don inapreciable de saber reconciliar las almas entre sí y contigo; danos a nosotros el ser mensajeros de unión y de paz en nuestros ambientes, sobre todo en el hogar, y el poder llevar a ti los corazones de nuestros hermanos con el ejemplo de nuestra vida.

Tú que hiciste a Mónica modelo y ejemplo de esposas, de madres y de viudas, concede por su intercesión la paz y mutuo amor a los casados; el celo y la solicitud en la educación de los hijos, a las madres; obediencia y docilidad, a los hijos; la santidad de vida, a las viudas; y a todos, el fiel seguimiento de Cristo, nuestro único y verdadero maestro. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

2. Textos bíblicos y agustinianos para el sexto día

Santa Mónica en Milán, siguiendo a su hijo Agustín

1.- Textos bíblicos para la misa

• 1ª Corintios, 9, 16-19.22-23. Me he hecho todo para todos.

• Salmo 118, 1.27.29-30.35.32. M. Ag. pág. 55.

• Lucas, 7, 11-17. Resucita al hijo de una viuda en Naín.

2.- Textos agustinianos

“Había llegado y se hallaba conmigo mi madre, siguiéndome por tierra y por mar, con su piedad llena de bríos, segura de ti en todos los peligros. Y esto, hasta tal punto que hasta en las borrascas del mar había infundido ánimo a la tripulación, cuando lo corriente es que sea ésta la que anime a los navegantes poco experimentados en medio del nerviosismo y del desconcierto. Les aseguró que llegarían sanos y salvos, porque tú se lo habías prometido en una visión.

A mí me encontró en una situación realmente crítica, cuando ya desesperaba de dar con la verdad. Sin embargo, cuando le comuniqué que ya no era maniqueo, aunque tampoco católico cristiano, no exteriorizó su alegría, como si la noticia no constituyera novedad alguna; como si ya estuviera segura de que iba a ocurrir así.

Desde hacía tiempo estaba tranquila respecto a este punto de mis desventuras, que le hacía llorarme en tu presencia (Dios mío), como a un muerto, pero como un muerto que iba a resucitar. Me presentaba a ti en las andas de tu pensamiento para que tú le dijeras al hijo de la viuda: ‘Joven, a ti te lo digo, levántate’, y él reviviera y comenzase a hablar, y tú se lo devolvieras a su afligida madre.

Estaba segura de que también le ibas a conceder todo lo demás; puesto que le habías prometido todo, me respondió, con toda la tranquilidad del mundo y con el pecho inundado de confianza, que estaba segura en Cristo de que antes de salir de esta vida iba a verme católico bautizado.

Ésa fue la respuesta que me dio a mí. Pero por otro lado, frente a ti, fuente de misericordias, intensificó sus oraciones y sus lágrimas, para que aceleraras tu ayuda y alumbraras mis tinieblas” (Confesiones 6, 1-2).

3. Oración de los fieles

Dios, Nuestro Señor, concedió a santa Mónica la conversión de su esposo Patricio y de su hijo Agustín. Pidamos por intercesión de ella un espíritu de verdadera conversión y una verdadera comprensión y amor a los demás.

Después de cada invocación: Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los cónyuges cristianos que tienen dificultades en su vida familiar, para que sepan ofrecerse mutuamente consuelo y ayuda. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todas las madres cristianas del mundo, para que sepan conducir a sus hijos hacia ti. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por cuantos sufren soledad y abandono en la sociedad o sufren por las debilidades morales de sus seres queridos. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los que buscan la verdad y trabajan por ser fieles a tus preceptos y enseñanzas. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por el florecimiento de vocaciones a la vida agustino-recoleta seglar y religiosa, y por la perseverancia y fidelidad de cuantos se han comprometido a seguir a Cristo imitando a san Agustín. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por los predicadores del Evangelio, para que estén al servico de los hermanos que buscan con sinceridad la fe. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

Se pide la gracia que se desea alcanzar (pausa).

4. Oración final

Escucha, Padre de bondad, nuestras oraciones, y tú que concediste a santa Mónica que con su vida, sus oraciones y sus lágrimas ganara para ti a su marido Patricio y a su hijo Agustín, concédenos, por su intercesión, que hagamos de nuestras vidas una ofrenda perenne en tu honor y al servicio de los hermanos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Rito de despedida

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.

V. Bienaventurada santa Mónica
R. Ruega por nosotros.

V. Glorioso padre san Agustín
R. Ruega por nosotros.

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El maná de cada día, 22.8.16

agosto 22, 2016

Lunes de la 21ª semana del Tiempo Ordinario

22 de agosto

Santa María Virgen, Reina

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Quinto día de la novena a Santa Mónica

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La Coronación de la Virgen. Diego Velázquez, Museo del Prado

La Coronación de la Virgen. Diego Velázquez, Museo del Prado



Antífona de entrada: Sal 44, 10. 14

María, nuestra Reina, está de pie, a la derecha de Cristo, enjoyada con oro, vestida de perlas y brocado.


Oración colecta

Dios todopoderoso, que nos has dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: 2 Tesalonicenses 1, 1-5.11b-12

Pablo, Silvano y Timoteo a los tesalonicenses que forman la Iglesia de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Os deseamos la gracia y la paz de Dios Padre y del Señor Jesucristo.

Es deber nuestro dar continuas gracias a Dios por vosotros, hermanos; y es justo, pues vuestra fe crece vigorosamente, y vuestro amor, de cada uno por todos y de todos por cada uno, sigue aumentando.

Esto hace que nos mostremos orgullosos de vosotros ante las Iglesias de Dios, viendo que vuestra fe permanece constante en medio de todas las persecuciones y luchas que sostenéis.

Así se pone a la vista la justa sentencia de Dios, que pretende concederos su reino, por el cual bien que padecéis.

Nuestro Dios os considere dignos de vuestra vocación, para que con su fuerza os permita cumplir buenos deseos y la tarea de la fe; para que así Jesús, nuestro Señor, sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, según la gracia de Dios y del Señor Jesucristo.


SALMO 95,1-2a.2b-3.4-5

Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre.

Proclamad día tras día su victoria. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones.

Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. Pues los dioses de los gentiles son apariencia, mientras que el Señor ha hecho el cielo.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 10, 27

Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor, yo las conozco y ellas me siguen.


EVANGELIO: Mateo 23, 13-22

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo:

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis digno del fuego el doble que vosotros!

¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: “Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga”? ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro?

O también: “Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga.” ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda?

Quien jura por el altar jura también por todo lo que está sobre él; quien jura por el templo jura también por el que habita en él; y quien jura por el cielo jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él.»

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.Antífona de comunión: Lc 1, 45

Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

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REINA DEL MUNDO Y DE LA PAZ

De las homilías de san Amadeo de Lausana, obispo

Observa cuán adecuadamente brilló por toda la tierra, ya antes de la asunción, el admirable nombre de María y se difundió por todas partes su ilustre fama, antes de que fuera ensalzada su majestad sobre los cielos.

Convenía en efecto, que la Madre virgen, por el honor debido a su Hijo, reinase primero en la tierra y, así, penetrara luego gloriosa en el cielo; convenía que fuera engrandecida aquí abajo, para penetrar luego, llena de santidad, en las mansiones celestiales, yendo de virtud en virtud y de gloria en gloria por obra del Espíritu del Señor.

Así pues, durante su vida mortal, gustaba anticipadamente las primicias del reino futuro, ya sea elevándose hasta Dios con inefable sublimidad, como también descendiendo hacia sus prójimos con indescriptible caridad. Los ángeles la servían, los hombres le tributaban su veneración.

Gabriel y los ángeles la asistían con sus servicios; también los apóstoles cuidaban de ella, especialmente san Juan, gozoso de que el Señor, en la cruz, le hubiese encomendado su Madre virgen, a él, también virgen. Aquéllos se alegraban de contemplar a su Reina, éstos a su Señora, y unos y otros se esforzaban en complacerla con sentimientos de piedad y devoción.

Y ella, situada en la altísima cumbre de sus virtudes, inundada como estaba por el mar inagotable de los carismas divinos, derramaba en abundancia sobre el pueblo creyente y sediento el abismo de sus gracias, que superaban a las de cualquiera otra criatura.

Daba la salud los cuerpos y el remedio para las almas, dotada como estaba del poder de resucitar de la muerte corporal y espiritual. Nadie se apartó jamás triste o deprimido de su lado, o ignorante de los misterios celestiales. Todos volvían contentos a sus casas, habiendo alcanzado por la Madre del Señor lo que deseaban.

Plena hasta rebosar de tan grandes bienes, la Esposa, Madre del Esposo único, suave y agradable, llena de delicias, como una fuente de los jardines espirituales, como un pozo de agua viva y vivificante, que mana con fuerza del Líbano divino, desde el monte de Sión hasta las naciones extranjeras, hacía derivar ríos de paz y torrentes de gracia celestial.

Por esto, cuando la Virgen de las vírgenes fue llevada al cielo por el que era su Dios y su Hijo, el Rey de reyes, en medio de la alegría y exultación de los ángeles y arcángeles y de la aclamación de todos los bienaventurados, entonces se cumplió la profecía del Salmista, que decía al Señor: De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.


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NOVENA A SANTA MÓNICA (5)

Modelo de esposa y madre cristiana

Con textos bíblicos para la misa

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NOTA: Con esta novena nos unimos a todas las mujeres que desean sinceramente ser fieles a su vocación de esposas y de madres cristianas. Asumimos sus alegrías y sus penas y les animamos a seguir los ejemplos de Santa Mónica.

Que sus lágrimas y oraciones, unidas a su intercesión en el Cielo, hagan retornar a todos los esposos e hijos extraviados, como sucedió con Patricio y Agustín.

No lo olvidemos: Dios es capaz de hacer milagros, sobre todo milagros de conversión. Pues ¿acaso Dios se complace en la muerte del pecador? Por tanto, perseveremos en la oración y veremos las obras de Dios. Amén.

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Rito de entrada

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre…

1. Oración preparatoria

Padre y Señor nuestro, misericordia de cuantos en ti esperan, tú concediste a tu sierva santa Mónica el don inapreciable de saber reconciliar las almas entre sí y contigo; danos a nosotros el ser mensajeros de unión y de paz en nuestros ambientes, sobre todo en el hogar, y el poder llevar a ti los corazones de nuestros hermanos con el ejemplo de nuestra vida.

Tú que hiciste a Mónica modelo y ejemplo de esposas, de madres y de viudas, concede por su intercesión la paz y mutuo amor a los casados; el celo y la solicitud en la educación de los hijos, a las madres; obediencia y docilidad, a los hijos; la santidad de vida, a las viudas; y a todos, el fiel seguimiento de Cristo, nuestro único y verdadero maestro. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

2. Textos bíblicos y agustinianos para el quinto día

Santa Mónica ora y llora mientras su hijo está ausente

1.- Textos bíblicos para la misa

• Proverbios, 31, 10-31. La mujer perfecta.

• Salmo 29, 2-9.11-13. M. Ag. pág. 88.

• Mateo, 7, 7-12. Perseverancia en la oración.

2.- Textos agustinianos

“Llegado a esta ciudad, me alcanzó el azote de una enfermedad corporal. Mi madre no estaba enterada de mi postración, pero oraba en mi ausencia por mí. Y tú (Dios mío), que estabas continuamente presente donde ella estaba, la oías a ella. Y donde estaba yo, tenías piedad de mí para que recobrase mi salud corporal, manteniéndose todavía la enfermedad de mi impío corazón.

Pero tú no consentiste que muriera en tal estado, puesto que esto sería como morir dos veces. Y si el corazón de mi madre sufría un desgarrón de este tipo, ya no tendría recuperación posible. No tengo palabras para describir el gran amor que me tenía, y con cuánto mayor empeño procuraba darme a luz en el espíritu, muy por encima del empeño con que me había dado a luz según la carne.

Así que no acabo de ver cómo hubiese podido convalecer ante el golpe de mi muerte en tal estado. Habría sido una auténtica puñalada en sus entrañas amorosas. ¿Y dónde estarían ahora tantas y tantas oraciones como sin cesar te dirigía? Por supuesto, que muy cerca de ti y en ninguna otra parte.

¿Ibas a despreciar tú las lágrimas con que ella te pedía no oro ni plata, ni bienes mudables o volubles, sino la salvación del alma de su hijo? De ninguna manera, Señor, sino todo lo contrario. Tú la apoyabas y la escuchabas, secundando sus peticiones según el orden que tenías predestinado para tu actuación” (Confesiones 5, 9).

3. Oración de los fieles

Dios, Nuestro Señor, concedió a santa Mónica la conversión de su esposo Patricio y de su hijo Agustín. Pidamos por intercesión de ella un espíritu de verdadera conversión y una verdadera comprensión y amor a los demás.

Después de cada invocación: Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los cónyuges cristianos que tienen dificultades en su vida familiar, para que sepan ofrecerse mutuamente consuelo y ayuda. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todas las madres cristianas del mundo, para que sepan conducir a sus hijos hacia ti. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por cuantos sufren soledad y abandono en la sociedad o sufren por las debilidades morales de sus seres queridos. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los que buscan la verdad y trabajan por ser fieles a tus preceptos y enseñanzas. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por el florecimiento de vocaciones a la vida agustino-recoleta seglar y religiosa, y por la perseverancia y fidelidad de cuantos se han comprometido a seguir a Cristo imitando a san Agustín. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los educadores, para que busquen siempre y sobre todo el bien espiritual de las personas a ellos confiadas. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

Se pide la gracia que se desea alcanzar (pausa).

4. Oración final

Escucha, Padre de bondad, nuestras oraciones, y tú que concediste a santa Mónica que con su vida, sus oraciones y sus lágrimas ganara para ti a su marido Patricio y a su hijo Agustín, concédenos, por su intercesión, que hagamos de nuestras vidas una ofrenda perenne en tu honor y al servicio de los hermanos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Rito de despedida

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.

V. Bienaventurada santa Mónica
R. Ruega por nosotros.
V. Glorioso padre san Agustín
R. Ruega por nosotros.

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El Papa pide no desperdiciar la vida como si fuera un videojuego o una telenovela

agosto 21, 2016

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Em eñl Àmngelus...

El Papa Francisco durante el Ángelus de hoy, 21 de agosto de 2016

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El Papa pide no desperdiciar la vida como si fuera un videojuego o una telenovela

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VATICANO, 21 Ago. 16 / 06:53 am (ACI).- En sus palabras previas al rezo del Ángelus, el Papa Francisco recordó que el objetivo de la vida es alcanzar la salvación eterna y por ello no se deben desperdiciar las “tantas ocasiones” que ofrece el Señor, como si el paso por este mundo fuese “un video juego o una telenovela”.

El Santo Padre reflexionó sobre el pasaje del Evangelio donde le preguntan a Jesús: “Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?”. “Jesús –explicó- no da una respuesta directa, sino coloca el debate a otro nivel, con un lenguaje sugestivo, que al inicio tal vez los discípulos no entienden: ‘Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán’”.

“Con la imagen de la puerta, Él quiere hacer entender a sus espectadores que no es cuestión de número –cuántos se salvarán–, no importa saber cuántos, sino que es importante que todos sepan cuál es el camino que conduce a la salvación: la puerta”, que es Jesús mismo, afirmó el Pontífice.

“El Señor –añadió- nos ofrece tantas ocasiones para salvarnos y entrar a través de la puerta de la salvación… Esta puerta es una ocasión que no se debe desperdiciar: no debemos hacer discursos académicos sobre la salvación, como aquel que se había dirigido a Jesús, sino debemos aprovechar las ocasiones de la salvación”.

“Porque en cierto momento ‘el dueño de casa se levantará y cerrará aquella puerta’, como nos lo ha recordado el Evangelio. Pero si Dios es bueno y nos ama, ¿Por qué cierra la puerta, cerrará la puerta en cierto momento? Porque nuestra vida no es un videojuego o una telenovela; nuestra vida es seria y el objetivo que se debe alcanzar es importante: la salvación eterna”, señaló.

Francisco aclaró que la puerta de la salvación es estrecha “no porque sea opresiva, no; sino porque nos exige restringir y contener nuestro orgullo y nuestro temor, para abrirnos con el corazón humilde y confiado a Él, reconociéndonos pecadores, necesitados de su perdón”.

“Por esto es estrecha: para contener nuestro orgullo, que nos hincha. ¡La puerta de la misericordia de Dios es estrecha pero siempre abierta de par en par para todos! Dios no tiene preferencias, sino que recibe siempre a todos, sin distinción. Una puerta, es decir, estrecha para restringir nuestro orgullo y nuestro temor, abierta de par en par para que Dios nos reciba sin distinción”, expresó.

En ese sentido, aseguró que “la salvación que Él nos dona es un flujo incesante de misericordia: un flujo incesante de misericordia, que derriba toda barrera y abre sorprendentes perspectivas de luz y de paz. La puerta estrecha pero siempre abierta: no olviden esto. Puerta estrecha, pero siempre abierta de par en par”.

El Papa dijo que “Jesús hoy nos dirige, una vez más, una urgente invitación a ir con Él, a atravesar la puerta de la vida plena, reconciliada y feliz. Él nos espera a cada uno de nosotros, aparte de cualquier pecado que hayamos cometido, cualquiera, para abrazarnos, para ofrecernos su perdón. Solo Él puede transformar nuestro corazón, solo Él puede dar sentido pleno a nuestra existencia, donándonos la alegría verdadera”.

“Entrando por la puerta de Jesús, la puerta de la fe y del Evangelio, nosotros podremos salir de las actitudes mundanas, de los malos hábitos, de los egoísmos y de las cerrazones. Cuando hay contacto con el amor y la misericordia de Dios, hay auténtico cambio. Y nuestra vida es iluminada por la luz del Espíritu Santo: ¡una luz inextinguible!”, afirmó.

Por ello, antes de terminar, el Pontífice hizo a los fieles “una propuesta”. “Pensemos ahora, en silencio, un momento, en las cosas que tengo dentro de mí y que me impiden atravesar la puerta: mi orgullo, mi soberbia, mis pecados. Y luego, pensemos en la puerta, aquella abierta por la misericordia de Dios que de la otra parte nos espera para dar el perdón. Un momento, en silencio, pensemos en estas dos puertas”, invitó.

Finalmente, exhortó a pedirle a la “Virgen María, Puerta del Cielo, (…) que nos ayude a aprovechar las ocasiones que el Señor nos ofrece para atravesar la puerta de la fe y entrar así en un largo camino: es el camino de la salvación capaz de acoger a todos aquellos que se dejan involucrar por el amor. Es el amor que salva, el amor que ya en la tierra es fuente de bienaventuranza de cuantos, en la benignidad, en la paciencia y en la justicia, se olvidan de sí mismos y se donan a los demás, especialmente a los más débiles”.

 


El maná de cada día, 21.8.16

agosto 20, 2016

Domingo XXI del Tiempo Ordinario, Ciclo C

Cuarto día de la novena a Santa Mónica

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Esforzaos por entrar por la puerta estrecha



Antífona de entrada Sal 85, 1-3

Inclina tu oído, Señor, escúchame. Salva a tu siervo que confía en ti. Piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día.


Oración colecta

Oh Dios, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo, inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos y la esperanza en tus promesas, para que, en medio de las vicisitudes del mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Isaías 66, 18-21

Así dice el Señor: «Yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua: vendrán para ver mi gloria, les daré una señal, y de entre ellos despacharé supervivientes a las naciones: a Tarsis, Etiopía, Libia, Masac, Tubal y Grecia, a las costas lejanas que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria; y anunciarán mi gloria a las naciones.

Y de todos los países, como ofrenda al Señor, traerán a todos vuestros hermanos a caballo y en carros y en literas, en mulos y dromedarios, hasta mi monte santo de Jerusalén – dice el Señor -, como los israelitas, en vasijas puras, traen ofrendas al templo del Señor. De entre ellos escogeré sacerdotes y levitas» – dice el Señor -.


SALMO 116, 1.2

Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos.

Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre.


SEGUNDA LECTURA: Hebreos 12, 5-7. 11-13

Hermanos:

Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron:

«Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor, no te enfades por su reprensión; porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos.»

Aceptad la corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues, ¿qué padre no corrige a sus hijos?

Ninguna corrección nos gusta cuando la recibimos, sino que nos duele; pero, después de pasar por ella, nos da como fruto una vida honrada y en paz.

Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, en vez de retorcerse, se curará.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 14, 6

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida –dice el Señor–; nadie va al Padre, sino por mí.


EVANGELIO: Lucas 13, 22-30

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?»

Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”; y él os replicará: “No sé quiénes sois.”

Entonces comenzaréis a decir. “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas.” Pero él os replicará: “No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados.”

Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, lsaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.»


Antífona de comunión: Sal 103, 13. 14-15

La tierra se sacia de tu acción fecunda, Señor, para sacar pan de los campos y vino que alegre el corazón del hombre.


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LECTIO DIVINA PARA EL DOMINGO XXI TO. CICLO C. Lc 13, 22-30

Empieza por disponerte, procura entrar en la onda del Señor…

Paso 1. Disponerse: Pide a María de forma sencilla que te acompañe en esta lectura. Abre tu corazón a las cosas buenas de Dios, porque es Él quien quiere hablarnos en el texto que se lee:

Y pasaba por ciudades y aldeas enseñando y se encaminaba hacia Jerusalén. Uno le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?».

Él les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”; pero él os dirá: “No sé quiénes sois”. Entonces comenzaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”. Pero él os dirá: “No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad”. Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros os veáis arrojados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».

Paso 2. Leer: En tu Biblia hay notas y ayudas para comprender qué dice el texto. ¿Qué caracteriza a cada grupo de personas que aparece en el texto? ¿Qué significa los primeros serán últimos?

Paso 3. Escuchar: ¿Qué te ha impactado de esta lectura? ¿No es desconcertante el Reino que anuncia Jesús? Para escuchar guarda silencio.

Paso 4. Orar: Ora con lo que suscita en tu corazón esta lectura. Vuelve tu mirada al Señor y Él te dará lo que pide tu corazón. Entrégale tu confianza.

Paso 5. Vivir: ¿Dónde pones tus seguridades de salvación? ¿Te alegras, hoy, de ser de los que vendrán de lejos? ¿Vives como invitado a construir el Reino?


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ENTRAR POR LA PUERTA ESTRECHA

P. Raniero Cantalamessa, ofm
Homilética.org

Existe un interrogante que siempre ha agobiado a los creyentes: ¿son muchos o pocos los que se salvan? En ciertas épocas, este problema se hizo tan agudo que sumergió a algunas personas en una angustia terrible.

El Evangelio de este domingo nos informa de que un día se planteó a Jesús este problema: «Mientras caminaba hacia Jerusalén, uno le dijo: “Señor, ¿son pocos los que se salvan?”».

La pregunta, como se ve, trata sobre el número, sobre cuántos se salvan: ¿muchos o pocos? Jesús, en su respuesta, traslada el centro de atención de cuántos se salvan a cómo salvarse, esto es, entrando «por la puerta estrecha».

Es la misma actitud que observamos respecto al retorno final de Cristo. Los discípulos preguntan cuándo sucederá el regreso del Hijo del hombre, y Jesús responde indicando cómo prepararse para esa venida, qué hacer en la espera (Mt 24, 3-4).

Esta forma de actuar de Jesús no es extraña o descortés. Sencillamente es la manera de obrar de alguien que quiere educar a sus discípulos para que pasen del plano de la curiosidad al de la verdadera sabiduría; de las cuestiones ociosas que apasionan a la gente a los verdaderos problemas que importan en la vida.

En este punto ya podemos entender lo absurdo de aquellos que, como los Testigos de Jehová, creen saber hasta el número preciso de los salvados: ciento cuarenta y cuatro mil.

Este número, que se encuentra en el Apocalipsis, tiene un valor puramente simbólico (12 al cuadrado, el número de las tribus de Israel, multiplicado por mil) y se explica inmediatamente con la expresión que le sigue: «una muchedumbre inmensa que nadie podría contar» (Ap 7, 4.9).

Además, si ese fuera de verdad el número de los salvados, entonces ya podemos cerrar la tienda, nosotros y ellos. En la puerta del paraíso debe estar colgado, desde hace tiempo, como en la entrada de los aparcamientos, el cartel de «Completo».

Por lo tanto, si a Jesús no le interesa tanto revelarnos el número de los salvados como el modo de salvarse, veamos qué nos dice al respecto.

Dos cosas sustancialmente: una negativa, una positiva; primero, lo que no es necesario, después lo que sí lo es para salvarse. No es necesario, o en cualquier caso no basta, el hecho de pertenecer a un determinado pueblo, a una determinada raza, tradición o institución, aunque fuera el pueblo elegido del que proviene el Salvador.

Lo que sitúa en el camino de la salvación no es un cierto título de propiedad («Hemos comido y bebido en tu presencia…»), sino una decisión personal seguida de una coherente conducta de vida. Esto está más claro aún en el texto de Mateo, que contrapone dos caminos y dos entradas, una estrecha y otra ancha (Mateo 7, 13-14).

¿Por qué a estos dos caminos se les llama respectivamente el camino «ancho» y el «estrecho»? ¿Es tal vez el camino del mal siempre fácil y agradable de recorrer y el camino del bien siempre duro y fatigoso?

Aquí hay que estar atentos para no caer en la frecuente tentación de creer que todo les va magníficamente bien, aquí abajo, a los malvados, y sin embargo todo les va siempre mal a los buenos.

El camino de los impíos es ancho, sí, pero sólo al principio; a medida que se adentran en él, se hace estrecho y amargo. Y en todo caso es estrechísimo al final, porque se llega a un callejón sin salida. El disfrute que en este camino se experimenta tiene como característica que disminuye a medida que se prueba, hasta generar náusea y tristeza.

Ello se ve en ciertos tipos de ebriedades, como la droga, el alcohol, el sexo. Se necesita una dosis o un estímulo cada vez mayor para lograr un placer de la misma intensidad. Hasta que el organismo ya no responde y llega la ruina, frecuentemente también física.

El camino de los justos en cambio es estrecho al comienzo, cuando se emprende, pero después se transforma en una vía espaciosa, porque en ella se encuentra esperanza, alegría y paz en el corazón.
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NOVENA A SANTA MÓNICA (4)


Modelo de esposa y madre cristiana

Con textos bíblicos para la misa

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NOTA: Con esta novena nos unimos a todas las mujeres que desean sinceramente ser fieles a su vocación de esposas y de madres cristianas. Asumimos sus alegrías y sus penas y les animamos a seguir los ejemplos de Santa Mónica.

Que sus lágrimas y oraciones, unidas a su intercesión en el Cielo, hagan retornar a todos los esposos e hijos extraviados, como sucedió con Patricio y Agustín.

No lo olvidemos: Dios es capaz de hacer milagros, sobre todo milagros de conversión. Pues ¿acaso Dios se complace en la muerte del pecador? Por tanto, perseveremos en la oración y veremos las obras de Dios. Amén

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Rito de entrada

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre…

1. Oración preparatoria

Padre y Señor nuestro, misericordia de cuantos en ti esperan, tú concediste a tu sierva santa Mónica el don inapreciable de saber reconciliar las almas entre sí y contigo; danos a nosotros el ser mensajeros de unión y de paz en nuestros ambientes, sobre todo en el hogar, y el poder llevar a ti los corazones de nuestros hermanos con el ejemplo de nuestra vida.

Tú que hiciste a Mónica modelo y ejemplo de esposas, de madres y de viudas, concede por su intercesión la paz y mutuo amor a los casados; el celo y la solicitud en la educación de los hijos, a las madres; obediencia y docilidad, a los hijos; la santidad de vida, a las viudas; y a todos, el fiel seguimiento de Cristo, nuestro único y verdadero maestro. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

2. Textos bíblicos y agustinianos para el cuarto día

Amor y solicitud de santa Mónica por su hijo Agustín

1.- Textos bíblicos para la misa

• 2 Macabeos, 7, 20-29. Sostiene y anima a los hijos en la hora del martirio.
• Salmo 57, 2-3; 139, 7-8.13-14. M. Ag. pág. 128.
• Lucas, 15, 11-32. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y echando a correr…

2.- Textos agustinianos

“Si las almas de los difuntos se interesaran de los asuntos de este mundo y nos hablaran cuando los vemos en sueños, mi santa madre, por no hablar de otros, no me abandonaría una sola noche, ella que me siguió por tierra y por mar para vivir siempre conmigo” (San Agustín, Del cuidado de los difuntos, 16).

“Siendo niño, había oído hablar de la vida eterna que nos está prometida mediante la humildad del Señor Dios nuestro, que descendió hasta nuestra soberbia. Me señalaron con la señal de la cruz y saboreé la sal bendita apenas salí del seno de mi madre, que tuvo una gran esperanza en ti.

De modo que en aquella época yo era ya creyente, lo era mi madre y lo eran todos los de la casa, menos mi padre. Éste no neutralizó en mi corazón los fueros del amor maternal hasta el punto de que yo dejase de creer en Cristo, fe que mi padre no tenía aún. Ella era quien hacía las diligencias para que tú, Dios mío, fueras mi padre e hicieras sus veces. Y en este punto contribuías a que ella fuera superior a su marido a cuyo servicio estaba aun siendo mejor que él. También en esto te servía a ti, que eres quien ha estipulado esta condición de sometimiento” (Confesiones 1, 11).

“Pero tú, Señor, ya habías inaugurado tu templo, y perfilado el esbozo de tu morada en el pecho de mi madre. Mi padre era catecúmeno desde hacía poco. Mi madre, por su parte, se estremeció de temor y de piadosa aprensión. Aunque yo no estaba bautizado aún, temió que me internara por sendas tortuosas, camino ordinario de los que te vuelven la espalda y no te dan la cara.

¡Ay de mí! ¿Y tengo el atrevimiento de decir que tú guardabas silencio, Dios mío, cuando era yo el que me iba alejando más y más de ti? ¿Es cierto que te hacías el callado conmigo? ¿Y de quién sino de ti eran aquellas palabras que me venían por conducto de mi madre, tu sierva fiel, y que tú cantaste a mis oídos?

Cierto que ninguna de ellas caló hondo en mi corazón como para ponerlas en práctica.
Ella anhelaba, y recuerdo que así me lo recalcó con gran interés, que evitara la fornicación, haciendo especial hincapié en la huida del adulterio con mujeres casadas” (Confesiones 2, 3).

3. Oración de los fieles

Dios, Nuestro Señor, concedió a santa Mónica la conversión de su esposo Patricio y de su hijo Agustín. Pidamos por intercesión de ella un espíritu de verdadera conversión y una verdadera comprensión y amor a los demás.

Después de cada invocación: Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los cónyuges cristianos que tienen dificultades en su vida familiar, para que sepan ofrecerse mutuamente consuelo y ayuda. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todas las madres cristianas del mundo, para que sepan conducir a sus hijos hacia ti. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por cuantos sufren soledad y abandono en la sociedad o sufren por las debilidades morales de sus seres queridos. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los que buscan la verdad y trabajan por ser fieles a tus preceptos y enseñanzas. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por el florecimiento de vocaciones a la vida agustino-recoleta seglar y religiosa, y por la perseverancia y fidelidad de cuantos se han comprometido a seguir a Cristo imitando a san Agustín. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los jóvenes, para que huyan de los peligros del mundo, sepan aprovechar los primeros impulsos de la gracia y ésta germine y fructifique en sus corazones. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

Se pide la gracia que se desea alcanzar (pausa).

4. Oración final

Escucha, Padre de bondad, nuestras oraciones, y tú que concediste a santa Mónica que con su vida, sus oraciones y sus lágrimas ganara para ti a su marido Patricio y a su hijo Agustín, concédenos, por su intercesión, que hagamos de nuestras vidas una ofrenda perenne en tu honor y al servicio de los hermanos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Rito de despedida

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.

V. Bienaventurada santa Mónica
R. Ruega por nosotros.
V. Glorioso padre san Agustín
R. Ruega por nosotros.

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El maná de cada día, 20.8.16

agosto 20, 2016

Sábado de la 20ª semana del Tiempo Ordinario

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Tercer día de la novena a Santa Mónica

Haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen

Haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen



PRIMERA LECTURA: Ezequiel 43, 1-7a

En aquellos días, el ángel me condujo a la puerta oriental: vi la gloria del Dios de Israel que venia de oriente, con estruendo de aguas caudalosas: la tierra reflejó su gloria.

La visión que tuve era como la visión que había contemplado cuando vino a destruir la ciudad, como la visión que habla contemplado a orillas del río Quebar. Y caí rostro en tierra.

La gloria del Señor entró en el templo por la puerta oriental. Entonces me arrebató el espíritu y me llevó al atrio interior. La gloria del Señor llenaba el templo.

Entonces oí a uno que me hablaba desde el templo -el hombre seguía a mi lado-, y me decía: «Hijo de Adán, éste es el sitio de mi trono, el sitio de las plantas de mis pies, donde voy a residir para siempre en medio de los hijos de Israel.»


SALMO 84,9ab.10.11-12.13-14

La gloria del Señor habitará en nuestra tierra.

Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Díos anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos. » La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra.

La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo.

El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 23, 9b. 10b

Uno sólo es vuestro Padre, el del cielo, y uno sólo es vuestro consejero, Cristo.


EVANGELIO: Mateo 23, 1-12

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo:

«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen.

Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.

Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.

No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

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NOVENA A SANTA MÓNICA (3)


Modelo de esposa y madre cristiana

Con textos bíblicos para la misa

NOTA: Con esta novena nos unimos a todas las mujeres que desean sinceramente ser fieles a su vocación de esposas y de madres cristianas. Asumimos sus alegrías y sus penas y les animamos a seguir los ejemplos de Santa Mónica.

Que sus lágrimas y oraciones, unidas a su intercesión en el Cielo, hagan retornar a todos los esposos e hijos extraviados, como sucedió con Patricio y Agustín.

No lo olvidemos: Dios es capaz de hacer milagros, sobre todo milagros de conversión. Pues ¿acaso Dios se complace en la muerte del pecador? Por tanto, perseveremos en la oración y veremos las obras de Dios. Amén

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Rito de entrada

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre…

1. Oración preparatoria

Padre y Señor nuestro, misericordia de cuantos en ti esperan, tú concediste a tu sierva santa Mónica el don inapreciable de saber reconciliar las almas entre sí y contigo; danos a nosotros el ser mensajeros de unión y de paz en nuestros ambientes, sobre todo en el hogar, y el poder llevar a ti los corazones de nuestros hermanos con el ejemplo de nuestra vida.

Tú que hiciste a Mónica modelo y ejemplo de esposas, de madres y de viudas, concede por su intercesión la paz y mutuo amor a los casados; el celo y la solicitud en la educación de los hijos, a las madres; obediencia y docilidad, a los hijos; la santidad de vida, a las viudas; y a todos, el fiel seguimiento de Cristo, nuestro único y verdadero maestro. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

2. Textos bíblicos y agustinianos para el tercer día

Santa Mónica, sembradora de comprensión y reconciliación

1.- Textos bíblicos para la misa

• Del libro del Eclesiástico 26, 1-4; 16-21. El sol brilla en el cielo; la mujer bella en su casa bien arreglada. M. Ag. p. 72.
• Salmo 137, 1.3.8. M. Ag. p. 73
• Marcos 3, 32-35. ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?

2.- Textos agustinianos

“A esta tu buena sierva, en cuyo seno me creaste, Dios mío y misericordia mía, le habías regalado también este hermoso don: siempre que le era posible, se las ingeniaba para poner en juego sus dotes pacificadoras entre cualquier tipo de personas que estuviesen en discordia o disidencia.

Del cúmulo de recriminaciones ácidas que suele respirar la desavenencia tensa, cuando desahoga al exterior la crudeza de los odios con un lenguaje lleno de amargura frente a la amiga, mi madre no refería de la otra lo que no sirviera para reconciliarlas a ambas.

Por último, también conquistó para ti a su marido, que se hallaba en los últimos días de su vida temporal. Bautizado ya, no tuvo que llorar en él las ofensas que se vio obligada a tolerar en su persona antes del bautismo. Además, era sierva de tus siervos. Todos cuantos la conocían hallaban en ella motivos sobrados para alabarte, honrarte y amarte. Sentía tu presencia en su corazón por el testimonio de los frutos de una conducta santa.

Había sido mujer de un solo hombre, había rendido a sus padres los debidos respetos, había gobernado su casa piadosamente y contaba con el testimonio de las buenas obras. Había criado a sus hijos, dándolos a luz tantas veces cuantas los veía apartarse de ti” (Confesiones 9, 9).

Se pide la gracia que se desea alcanzar (pausa).

3. Oración de los fieles

Dios, Nuestro Señor, concedió a santa Mónica la conversión de su esposo Patricio y de su hijo Agustín. Pidamos por intercesión de ella un espíritu de verdadera conversión y una verdadera comprensión y amor a los demás.

Después de cada invocación: Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los cónyuges cristianos que tienen dificultades en su vida familiar, para que sepan ofrecerse mutuamente consuelo y ayuda. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todas las madres cristianas del mundo, para que sepan conducir a sus hijos hacia ti. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por cuantos sufren soledad y abandono en la sociedad o sufren por las debilidades morales de sus seres queridos. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los que buscan la verdad y trabajan por ser fieles a tus preceptos y enseñanzas. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por el florecimiento de vocaciones a la vida agustino-recoleta seglar y religiosa, y por la perseverancia y fidelidad de cuantos se han comprometido a seguir a Cristo imitando a san Agustín. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por la paz, serenidad y la mutua unión y comprensión en las familias entre maridos y esposas, entre padres e hijos. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

4. Oración final

Escucha, Padre de bondad, nuestras oraciones, y tú que concediste a santa Mónica que con su vida, sus oraciones y sus lágrimas ganara para ti a su marido Patricio y a su hijo Agustín, concédenos, por su intercesión, que hagamos de nuestras vidas una ofrenda perenne en tu honor y al servicio de los hermanos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Rito de despedida

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.

V. Bienaventurada santa Mónica
R. Ruega por nosotros.
V. Glorioso padre san Agustín
R. Ruega por nosotros.

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El maná de cada día, 19.8.16

agosto 19, 2016

San Ezequiel Moreno Díaz, obispo, agustino recoleto

Segundo día de la novena a Santa Mónica
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San Ezequiel Moreno, de Juan Barba. Convento, Marcilla

San Ezequiel Moreno, de Juan Barba. Convento de Marcilla, Navarra



Antífona de entrada Sal 104, 1

Dad gracias al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus hazañas a los pueblos.


Oración colecta

Oh Dios, que nos ofreces en san Ezequiel, obispo, un modelo de fidelidad al Evangelio y de pastor según el Corazón de tu Hijo; concédenos, por su intercesión, que, viviendo con alegría nuestro testimonio cristiano, estemos plenamente dirigidos hacia ti y consagrados al servicio de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Ezequiel 37,1-14

En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mi y, con su Espíritu, el Señor me sacó y me colocó en medio de un valle todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran innumerables sobre la superficie del valle y estaban completamente secos.

Me preguntó: «Hijo de Adán, ¿podrán revivir estos huesos?»

Yo respondí: «Señor, tú lo sabes.»

Él me dijo: «Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: “¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Así dice el Señor a estos huesos: Yo mismo traeré sobre vosotros espíritu, y viviréis. Pondré sobre vosotros tendones, haré crecer sobre vosotros carne, extenderé sobre vosotros piel, os infundiré espíritu, y viviréis. Y sabréis que yo soy el Señor.”»

Y profeticé como me había ordenado y, a la voz de mi oráculo, hubo un estrépito, y los huesos se juntaron hueso con hueso. Me fijé en ellos: tenían encima tendones, la carne había crecido, y la piel los recubría; pero no tenían espíritu.

Entonces me dijo: «Conjura al espíritu, conjura, hijo de Adán, y di al espíritu: “Así lo dice el Señor: De los cuatro vientos ven, espíritu, y sopla sobre estos muertos para que vivan.”»
Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu, y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable.

Y me dijo: «Hijo de Adán, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice: “Nuestros huesos están secos, nuestra esperanza ha perecido, estamos destrozados.” Por eso, profetiza y diles: “Así dice el Señor: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago.”» Oráculo del Señor.

SALMO 106,2-3.4-5.6-7.8-9

Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Que lo confiesen los redimidos por el Señor, los que él rescató de la mano del enemigo, los que reunió de todos los países: norte y sur, oriente y occidente.

Erraban por un desierto solitario, no encontraban el camino de ciudad habitada; pasaban hambre y sed, se les iba agotando la vida.

Pero gritaron al Señor en su angustia, y los arrancó de la tribulación. Los guió por un camino derecho, para que llegaran a ciudad habitada.

Den gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Calmó el ansia de los sedientos, y a los hambrientos los colmó de bienes.


Aclamación antes del Evangelio: Hb 4, 12

La palabra de Dios es viva y eficaz; juzga los deseos e intenciones del corazón.


EVANGELIO: Mateo 22,34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»

Él le dijo: «”Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.” Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»


Antífona de comunión

El Señor mandó a los discípulos que anunciasen a las ciudades: está cerca de vosotros el Reino de Dios.


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CELEBRAMOS HOY

LA FIESTA DE SAN EZEQUIEL MORENO

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Con este motivo nos unimos a tantas personas devotas y comunidades que en este día se alegran por las obras que Dios realizó en la vida de san Ezequiel y por las que sigue realizando gracias a su intercesión.

Nos acordamos en especial de las personas devotas que han rezado durante estos días la novena al Santo. Que el Señor les conceda cuanto le han pedido poniendo a san Ezequiel como intercesor.

DATOS BIOGRÁFICOS

San Ezequiel Moreno nació en Alfaro, La Rioja, España, en 1848. Profesó en la Orden de Agustinos Recoletos y terminó los estudios eclesiásticos en Filipinas. Se ordenó sacerdote en 1871 y ejerció allí el ministerio durante quince años.

Volvió a España, y a los tres años pasó a Colombia como superior en 1889. Renovó las comunidades religiosas. Trabajó varios años en Bogotá y restauró las misiones de Casanare, de las que fue nombrado primer Vicario y Obispo.

En 1896 se le confió la diócesis de Pasto. Aquejado por un cáncer al paladar viaja a España en diciembre de l905. En Madrid se somete a dos operaciones, en febrero y marzo de 1906. Sin poder atajar el mal, en mayo se retira al convento de Monteagudo, Navarra, donde fallece el 19 de agosto del mismo año.

Fue beatificado en noviembre de 1975 y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 11 de octubre de 1992 en Santo Domingo, República Dominicana, dentro de las celebraciones de los 500 años de la Evangelización de América.

Se destacó toda su vida por la observancia religiosa, el apostolado con los enfermos, su espíritu misionero, la dirección espiritual y por su generosidad con los pobres. Su fiesta se celebra el 19 de agosto.

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De las cartas pastorales de san Ezequiel Moreno, obispo

Tú eres mi fortaleza y mi refugio

Bien sabemos que vosotros, amados hijos, habéis orado sin intermisión al Padre celestial por vuestro obispo y habéis hecho dulce violencia al Sagrado Corazón de su divino Hijo con vuestros ruegos para que volviéramos (a la diócesis).

Dios nos ha oído y ha querido nuestra vuelta; vosotros lo habéis celebrado de un modo extraordinario, y Nos viviremos siempre agradecidos a vuestras oraciones y demostraciones de afecto, que es lo que queremos manifestar en este escrito para que quede memoria perpetua de nuestra gratitud.

Tal es la recompensa que deseamos para todos vosotros, amados hijos, y que pediremos a Dios nuestro Señor con insistencia todos los días de nuestra vida. Vuestra eterna salvación es el deseo ardiente de nuestro corazón de obispo y de padre; pero no sólo os ofrecemos como recompensa a vuestros obsequios ese buen deseo, sino que os ofrecemos también duplicar nuestros esfuerzos en bien de vuestras almas.

Confesamos nuestra flaqueza y debilidad; pero bien sabéis que nuestro escudo de armas es la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y que a esa imagen preciosa rodean estas palabras: Tú eres mi fortaleza y mi refugio.

Colocamos de intento esas palabras alrededor del divino corazón para que fueran una confesión constante de nuestra propia debilidad, acto continuo de nuestra confianza en él, y perpetua jaculatoria que le mueva a protegernos.

No hay momento en que no hablen esas palabras al Corazón de Jesús, porque ésa es nuestra intención de siempre, ni instante en que no le repitamos con ellas: Tú eres mi fortaleza y mi refugio, y nos parece que ese divino Corazón nos contesta diciendo: “Yo estaré contigo”.

Esto nos anima en medio de nuestra propia debilidad, y, confiando en el Corazón del Omnipotente, es como os prometemos seguir luchando por su gloria y por la salvación de vuestras almas hasta el último suspiro de nuestra vida.

Bien sabemos lo que nos espera en esa lucha, y demasiado lo sabéis vosotros también, amados hijos, porque ya lo habéis visto: burlas, ultrajes, calumnias, persecución, continuo sufrir; pero ¿qué cosa puede haber más dulce para Nos que sufrir por la gloria de Dios y por vuestro bien, por vosotros, que tan acreedores os habéis hecho a eso y a más que pudiéramos daros?

¿De qué otro modo pudiera corresponder mejor a vuestro afecto que sufriendo por vuestras almas y salud eterna? ¿A qué mayor bien, además, podemos aspirar que a sufrir por aquel que sufrió por nosotros hasta la muerte, y muerte de cruz?

De esa manera, y con la gracia de Dios, quisiéramos pasar el poco tiempo que nos quede de vida temporal, como la mejor preparación para pasar a la vida eterna y feliz de la gloria, único fin positivo al que todos debemos aspirar con toda nuestra alma y procurar con todas nuestras fuerzas (T. Minguella, O.A.R., Cartas Pastorales, Circulares y otros Escritos del Ilmo. y Rvmo. Sr. D. Fr. Ezequiel Moreno y Díaz, Madrid, 1908, 171.173-174).

NOTA

Estimados hermanos y hermanas: Muchos devotos han rezado en estos días la novena a san Ezequiel, o con otras oraciones y súplicas han solicitado favores y curaciones a Dios por intercesión de nuestro Santo.

Sabemos que la oración nunca cae en el vacío. Siempre la escucha Dios. Lo que pasa es que no siempre nos concede, exactamente, lo que le pedimos.

Si algún hermano o hermana ha sentido que Dios le ha concedido algún favor, ordinario o extraordinario, puede comunicarlo a esta dirección del blog en forma de comentario o como le parezca más práctico; y también a este correo personal: ismaelojeda@terra.com

Les suplico, por favor, que den testimonio de lo que el Señor ha hecho con ustedes, de cómo han notado su poder salvador, porque es justo dar a conocer las obras de Dios a fin de que todos alabemos su gran bondad y misericordia y la protección de nuestro Santo. Gracias anticipadas.


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NOVENA A SANTA MÓNICA (2)


Modelo de esposa y madre cristiana

Con textos bíblicos para la misa

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NOTA: Con esta novena nos unimos a todas las mujeres que desean sinceramente ser fieles a su vocación de esposas y de madres cristianas. Asumimos sus alegrías y sus penas y les animamos a seguir los ejemplos de Santa Mónica.

Que sus lágrimas y oraciones, unidas a su intercesión en el Cielo, hagan retornar a todos los esposos e hijos extraviados, como sucedió con Patricio y Agustín.

No lo olvidemos: Dios es capaz de hacer milagros, sobre todo milagros de conversión. Pues ¿acaso Dios se complace en la muerte del pecador? Por tanto, perseveremos en la oración y veremos las obras de Dios. Amén

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Rito de entrada

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre…

  1. Oración preparatoria

Padre y Señor nuestro, misericordia de cuantos en ti esperan, tú concediste a tu sierva santa Mónica el don inapreciable de saber reconciliar las almas entre sí y contigo; danos a nosotros el ser mensajeros de unión y de paz en nuestros ambientes, sobre todo en la familia, y el poder llevar a ti los corazones de nuestros hermanos con el ejemplo de nuestra vida.

Tú que hiciste a Mónica modelo y ejemplo de esposas, de madres y de viudas, concede por su intercesión la paz y mutuo amor a los casados; el celo y la solicitud en la educación de los hijos, a las madres; obediencia y docilidad, a los hijos; la santidad de vida, a las viudas; y a todos, el fiel seguimiento de Cristo, nuestro único y verdadero maestro. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

  1. Textos bíblicos y agustinianos para el día segundo

Santa Mónica, paciente esposa

  1. – Textos bíblicos para la misa: Génesis 24, 1-53. Abrahán busca esposa para su hijo Isaac; o bien, Tobías 7, 9-16; 8, 1-9. Matrimonio de Tobías y Sara.• Salmo 128 (127). Bendición del hombre fiel en la esposa y los hijos.• Mateo, 1, 1-12. Indisolubilidad del matrimonio.
  2. – Textos agustinianos: “Educada en honestidad y templanza, y sujeta más por ti (Dios) a sus padres que por sus padres a ti, llegada a la plenitud de los años de la nubilidad, entregada a su marido, le sirvió como a su señor y se afanó en ganarlo para ti predicándole de ti con sus costumbres, con las que la alimentabas y hermoseabas, haciéndola reverenciable y ejemplar para su marido.

Y de tal manera soportó las injurias del tálamo, que nunca tuvo contienda por ello con el marido desleal. Esperaba ella que vuestra misericordia descendiese sobre él, dándole a la vez la fe y la fidelidad.

Era él, por una parte, extraordinariamente afectuoso y, por otra, sumamente fulminante y enojadizo. Mas ella sabía no resistir al marido encolerizado, no sólo con hechos, pero ni siquiera con palabras. Pero después que se le había pasado el enojo, viéndole ella quieto y sosegado, buscaba el momento favorable para explicarle lo que había hecho, si acaso se había irritado más de lo justo.

Al principio de su casamiento, su suegra, por los chismes de unas malas criadas, se mostró irritada con ella; pero luego, con su perseverante y obsequiosa afabilidad, con su paciencia y con su mansedumbre, la desarmó hasta tal punto que la suegra espontáneamente denunció a su hijo la lengua de las intrigantes que perturbaron la paz doméstica entre ella y su nuera, y exigió que las castigase… Y no osando ya ninguna acercarse a ella con chismes, vivieron suegra y nuera en buena amistad mutua y contento ejemplares” (Confesiones 9, 9).

  1. Oración de los fieles

Dios, Nuestro Señor, concedió a santa Mónica la conversión de su esposo Patricio y de su hijo Agustín. Pidamos por intercesión de ella un espíritu de verdadera conversión y una verdadera comprensión y amor a los demás.

Después de cada invocación: Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los cónyuges cristianos que tienen dificultades en su vida familiar, para que sepan ofrecerse mutuamente consuelo y ayuda. Oremos.

R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todas las madres cristianas del mundo, para que sepan conducir a sus hijos hacia ti. Oremos.

R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por cuantos sufren soledad y abandono en la sociedad o sufren por las debilidades morales de sus seres queridos. Oremos.

R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los que buscan la verdad y trabajan por ser fieles a tus preceptos y enseñanzas. Oremos.

R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por el florecimiento de vocaciones a la vida agustino-recoleta seglar y religiosa, y por la perseverancia y fidelidad de cuantos se han comprometido a seguir a Cristo imitando a san Agustín. Oremos.

R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por las esposas cristianas, para que con su paciencia y fidelidad sean verdaderos ángeles del hogar. Oremos.

R. Señor, que tu gracia nos santifique.

Se pide la gracia que se desea alcanzar (pausa).

  1. Oración final

Escucha, Padre de bondad, nuestras oraciones, y tú que concediste a santa Mónica que con su vida, sus oraciones y sus lágrimas ganara para ti a su marido Patricio y a su hijo Agustín, concédenos, por su intercesión, que hagamos de nuestras vidas una ofrenda perenne en tu honor y al servicio de los hermanos.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Rito de despedida

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

Amén.

V. Bienaventurada santa Mónica

R. Ruega por nosotros.

V. Glorioso padre san Agustín

R. Ruega por nosotros.

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