¿Por qué Tierra Santa está custodiada por los franciscanos?

enero 4, 2019

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Franciscanos en Tierra Santa: Una misión que se remonta a los tiempos de las Cruzadas y que han seguido con fidelidad hasta hoy.

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¿Por qué Tierra Santa está custodiada por los franciscanos?

Una misión que se remonta a los tiempos de las Cruzadas y que han seguido con fidelidad hasta hoy

Por Inma Álvarez

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¿Has ido a la Basilica de la Agonía, en el Huerto de los Olivos? Entonces, quizás te haya sorprendido, en un país tan lejano, conocer al padre Artemio Vitores, un franciscano español, y charlar amistosamente con él. Como él hay otros españoles, pero también franceses, americanos, italianos… Una comunidad religiosa muy singular, procedente de todos los rincones del mundo, que custodian los lugares en los que Cristo vivió.

Para cualquier peregrino a Tierra Santa, la Custodia Franciscana constituye un punto de referencia ineludible: los franciscanos están ligados a los Santos Lugares desde la época de las Cruzadas, ininterrumpidamente hasta hoy.

Poseen en propiedad muchos de los lugares donde transcurrió la vida terrena de Jesucristo, otros los comparten con miembros de otras confesiones, garantizando la presencia y el culto católicos. Pero ¿por qué ellos y no otros? 

El Custodio de Tierra Santa Pierbattista Pizzaballa es el autor de un folleto en el que explica la naturaleza de esta misión de la Orden franciscana.

Una misión que se remonta al propio Francisco de Asís, quien, como es sabido, peregrinó a la Tierra Santa entre 1219 y 1220, en tiempos de las Cruzadas. En este viaje se produjo su famoso encuentro con el sultán Melek el-Kamel, el enemigo acérrimo de los cristianos.

En realidad, la provincia franciscana de Tierra Santa había nacido dos años antes, y era una muestra del inmenso amor que Francisco sentía por Jesucristo y su enorme deseo de peregrinar a los lugares donde transcurrió su vida terrena.

Con este mismo espíritu, después de la muerte de Francisco, la Orden siguió alentando su presencia allí, concibiéndola como una auténtica misión después de la derrota y retirada cristianas.
 
Cuando los Santos Lugares volvieron a manos musulmanas, mantener la presencia cristiana en ellos se convirtió en una auténtica aventura.

Y los franciscanos, apoyados por los diferentes Papas (es de reseñar la Bula de Clemente VI, que sancionó el estatus de la Custodia), permanecieron presentes contra viento y marea desde entonces. Y, muchas veces, solos.

Durante siglos, compraron algunos de los lugares, manteniendo a duras penas los edificios, atendieron a los cristianos locales, bajo el dominio turco, bajo el otomano, en guerras y carestías.

Los franciscanos, en casi 700 años, fueron la única cara de la cristiandad visible en Tierra Santa, cuando todas las demás habían desaparecido. En 1847, la Santa Sede restableció el Patriarcado Latino de Jerusalén.

Un estatus especial

La provincia franciscana de Tierra Santa es la única en el mundo con un carácter internacional: los franciscanos que pertenecen a ella proceden de todo el mundo, y lo hacen voluntariamente, bien de forma permanente, eligiendo prestar sus servicios allí durante una temporada. Actualmente son unos 300 frailes.

Su presencia es especialmente importante en Jerusalén, donde mantienen una presencia en el Santo Sepulcro junto con los greco-ortodoxos y los armenios, y sobre todo custodian la Basílica de la Agonía (Getsemaní). Los otros dos lugares son Belén (Basílica de la Natividad) y Nazaret, en la Basílica de la Anunciación.

Además, la Custodia lleva a cabo trabajo pastoral en 29 parroquias de toda Tierra Santa, donde atienden a los cristianos locales de rito latino.

Mantienen además escuelas cristianas y obras sociales (viviendas, etc.) con las que ayudar a la minoría cristiana, extremamente necesitada a raíz del conflicto palestino.

Otra misión actualísima de los franciscanos es la animación cultural y el diálogo interreligioso. Baste decir que la Orden mantiene una importante actividad de difusión de los hallazgos arqueológicos relacionados con los Santos Lugares.

Para los expertos en el mundo bíblico, el Studium Biblicum Franciscanum no necesita cartas de presentación.

Como dice, a modo de conclusión, el padre Pizzaballa, los franciscanos han sido, durante siglos, un “puente” providencial entre la Iglesia de Oriente y la de Occidente, y una avanzadilla del diálogo interreligioso, así como una fuente de esperanza para los cristianos de Oriente Medio.

“En Tierra Santa, los frailes se encuentran en el corazón de la Iglesia y del mundo”. Y es verdad.

¿Por qué Tierra Santa está custodiada por los franciscanos?

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Fernando Prado: “Al libro de James Martin sobre homosexualidad le falta algo más de teología”

diciembre 12, 2018

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Fernando Prado muestra su libro “La fuerza de la vocación” al Papa Francisco.

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Fernando Prado: “Al libro de James Martin sobre homosexualidad le falta algo más de teología”

El claretiano, autor del libro “La fuerza de la vocación” afirma que el Papa es claro sobre la cultura gay: “A ciertos lobbies y sectores no les han gustado las declaraciones de Francisco”

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El libro escrito por el claretiano Fernando Prado “La fuerza de la vocación” ha producido un tsunami, todo un maremoto. Y es que el Papa Francisco, aunque habla claro de muchos aspectos, el que ha causado más polémica ha sido su dictamen sobre la homosexualidad y la ordenación de sacerdotes. 

“Francisco es tradicional y católico, pero tiene que dialogar con el mundo. A unos cuantos sectores sociales y a determinados lobbies, no les han gustado sus afirmaciones”, explica el sacerdote claretiano a Religión Confidencial. 

El libro se presentó en Madrid el pasado 3 de diciembre y se ha agotado en Italia y Francia y una de las razones es la polémica que encierra. Se trata de un largo y vivo encuentro mantenido entre el director de la editorial claretiana de Madrid, padre Fernando Prado y el Papa Francisco.

Durante más de cuatro horas, el Santo Padre contestó a más de sesenta preguntas y cuestiones que aparecen plasmadas en el libro, de 120 páginas, todo realizado en las estancias papales de la casa Santa Marta.

Candidatos al sacerdocio 

Cuestiones como la selección de candidatos al ministerio ordenado y a la vida consagrada, la formación en los seminarios y en las casas de formación de los religiosos y religiosas; el clericalismo, la homosexualidad del clero y de las personas consagradas, así como muchas otras cuestiones de viva actualidad, son abordadas con claridad y valentía por Francisco.

El Papa es claro sobre los candidatos al sacerdocio y la vida consagrada homosexuales: “El ministerio o la vida consagrada no es su lugar”, afirma en el libro.

También señala que “a los curas, religiosos o religiosas homosexuales hay que urgirles a vivir íntegramente el celibato o que sean exquisitamente responsables, procurando no escandalizar nunca. Es mejor que dejen el ministerio o su vida consagrada antes que vivir una doble vida”.

Aún así, el claretiano advierte que algunos clérigos homosexuales están viviendo el celibato perfectamente, y otros no, así como que hay religiosos heterosexuales que están también viviendo una doble vida. “No podemos afirmar que un clérigo homosexual no pueda vivir el celibato, porque no sería cierto”, aclara.

Sobre los abusos sexuales, aunque si bien es cierto que la mayoría se han producido de sacerdotes a niños varones, Fernando Prado aclara que no se puede achacar este problema tan terrible de la Iglesia solo a curas homosexuales.

Sobre el jesuíta James Martín 

En “La Fuerza de la vocación”, el Papa indica a Fernando Prado que en nuestras sociedades parece que la homosexualidad está de moda y esa mentalidad también influye en la vida de la Iglesia.

Asimismo, alerta de que en los seminarios y noviciados hay que “cuidar mucho la madurez humana afectiva”, porque de lo contrario, los problemas “en el momento quizá no dan la cara, pero después aparecen”. En esta línea repite que “este tipo de afecto” no cabe en la vida consagrada o sacerdotal.

Sectores de la Iglesia han interpretado estas palabras como contrarias a las que proclama el jesuita nortemericano, James Martín en su libro “Tender un puente. Cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBTI pueden entablar una relación de respeto, compasión y sensibilidad”.

El claretiano explica que el libro del P. James Martín, que es de gran compasión, está escrito fundamentalmente en clave pastoral pero “me hubiera gustado que el padre James hubiera profundizado más en los aspectos teológicos“, señala Fernando Prado a RC.

En su opinión, el libro del jesuita “cojea” en varias cosas. Primera, que como ha mencionado, echa de menos más profundización teológica sobre la creación y la antropología cristiana y quizás “le faltan matices importantes más allá del sentimiento”.

En segundo lugar, para Fernando Prado, que confiesa en una iglesia cercana al madrileño barrio de Chueca y que conoce a muchos homosexuales y transexuales “hay que diferenciar entre unos y otros. No tienen los mismos problemas un gay que un transexual. La mayoría de los gays hacen vida normal, mientras que el 98% de los transexuales viven en la prostitución y eso requiere una ayuda urgente y especial de la Iglesia y de las instituciones públicas”.

Y en tercer lugar, para el claretiano, el P. Martín hace afirmaciones sin el matiz suficiente sobre la santidad de cientos o miles de sacerdotes gays. “Se trata de una generalización que no se ajusta a la realidad y convendría matizar. Es cierto que muchos curas quieren vivir su vida de una forma correcta y en santidad, pero hay otros muchos que, por desgracia, viven una doble vida. La santidad de una vida no la proclama la Iglesia, si es el caso, no nosotros con nuestras afirmaciones”, subraya.

El Papa, claro y tradicional 

En este sentido, subraya que la Iglesia, además de ofrecer compasión y respeto también debe ayudar. En cualquier caso, asegura que ni el jesuita, ni él, son la voz de la Iglesia en este tema. “El Papa es claro y tradicional en este asunto”, remarca. Y esta claridad del Papa, “parece que no ha gustado a ciertos sectores sociales y ciertos lobbies”.

“Muchos de estos sectores quieren dividir a la Iglesia, tanto en el tema de la homosexualidad como en otros. Y vuelvo a repetir, el Papa habla claro”, subraya Fernando Prado.

La editorial está sorprendida por el interés que ha adquirido la obra, que será traducida incluso al chino. A fecha de hoy, comunica la editorial claretiana, “son al menos catorce sellos editoriales de diferentes países los que han adquirido los derechos de traducción y publicación”.

Sobre el Papa Francisco, Fernando Prado ha dicho que “es un hombre con un sano sentido del humor”. En el transcurso de la conversación, no obstante, “Francisco no rehusó abordar algunas cuestiones candentes y quizá algo incómodas que le fui planteando”. Según Fernando Prado, la conversación tiene un estilo muy vivo y cree que suscitará interés en el lector.

El libro presenta también una serie de consejos para los religiosos a quienes les da una clave fundamental: vivir alegres la propia consagración. “Cuando un joven ve esa alegría, se apunta. Francisco nos quiere alegres a los religiosos, pero también que vivamos nuestra vocación con exigencia”, remarca.

https://religion.elconfidencialdigital.com/articulo/catolicos/fernando-prado-libro-p-james-homosexualidad-falta-teologia/20181211174755026696.html


La revitalización de la Recolección: el reto de los Agustinos Recoletos, 430 años después

diciembre 5, 2018

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La Recolección Agustiniana en los colajes de Fray Esteban Peña

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La revitalización de la Recolección: el reto de los Agustinos Recoletos, 430 años después

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Los Agustinos Recoletos celebran su 430 aniversario inmersos en el proceso de revitalización de su carisma y reestructuración de su organización, pasando de ocho a cuatro provincias. Como en sus inicios, los religiosos agustinos recoletos siguen deseando vivir su carisma de forma intensa

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El 5 de diciembre de 1588 comenzaba en Toledo el histórico capítulo de la Provincia de Castilla de la Orden de San Agustín. Meses atrás, un nutrido grupo de religiosos agustinos había sentido la inquietud de vivir el carisma agustiniano de una forma más intensa. Deseaban vivir su vocación con más autenticidad y radicalidad, desde la interioridad y una mayor cercanía a los pobres y necesitados.

El capítulo agustino delegó en Fray Luis de León para la creación de las reglas propias de estos religiosos, que comenzarían a llamarse Recoletos y cuyo renovado carisma comenzó pronto a expandirse por Sudamérica y Asia.

Como entonces, la Orden de Agustinos Recoletos celebra su 430 aniversario inmersa en el proceso de revitalización de su carisma y reestructuración de su organización. Llamados por el Espíritu Santo, los religiosos agustinos recoletos entendieron en 2010 y ratificaron en 2016 que era necesaria una renovación del ser agustino recoletos y una reorganización de su estructura, con el objetivo de no perder su identidad y seguir viviendo, como en sus inicios, el carisma surgido de la Recolección agustiniana de 1588.

Así, en 2010 comenzó a gestarse un proceso que tomó forma definitivamente en el Capítulo general de 2016 celebrado en Roma. ¿Por qué era necesaria una revitalización? El Proyecto de Vida y Misión de los Agustinos Recoletos tiene la respuesta: “Para lograr una auténtica vivencia agustino recoleta, impulsar la vida fraterna en comunidad, realizar la misión que la Iglesia nos encomienda y estar donde seamos más necesarios”.

Como mencionó el Prior general, Miguel Miró, este proceso “nos ofrece nuevas posibilidades, pero no es el objetivo final; es el comienzo de una nueva etapa, exigente y esperanzadora, en la que habrá que establecer prioridades y estar abiertos a nuevas iniciativas para reavivar el carisma y la misión de la Orden”.

Entendieron los religiosos agustinos recoletos que, 430 años después, continúan siendo profetas del mundo actual, evangelizadores de la sociedad a través de la forma de vida de San Agustín. Por ello, era necesario construir comunidades fraternas e interiores, capaces de ser “creadores de comunión” en su vida cotidiana, en el estudio y en la labor pastoral con el pueblo.

De ocho a cuatro provincias

Fruto de este proceso de revitalización, los agustinos recoletos –cerca de 1.000 en todo el mundo– pasaron de organizarse de ocho a cuatro provincias. La histórica Provincia San Nicolás de Tolentino quedó unida con la de San Agustín; la de Santo Tomás de Villanueva a la de Santa Rita y San José, y la Provincia Nuestra Señora de la Candelaria con la de Nuestra Señora de la Consolación.

Así, la Orden celebra en 2018 un nuevo aniversario de la Recolección con cuatro renovadas provincias: San Nicolás de Tolentino, Santo Tomás de Villanueva, Nuestra Señora de la Candelaria y San Ezequiel Moreno.

Aunque con menos religiosos, los Agustinos Recoletos tienen una meta clara: ser más fieles a la llamada que les hace el Señor. Para ello, este proceso no se refiere solo a una cuestión organizativa sino también interior de cada fraile agustino recoleto y de la forma de evangelizar de la Orden.

Es por eso que esta revitalización ha renovado el Itinerario Formativo Agustino Recoleto (IFAR), el Itinerario Vocacional Agustino Recoleto (IVAR), así como impulsado la vida comunitaria y de oración.

Renovación de la misión en el mundo

La misión sigue siendo un pilar básico del carisma agustino recoleto. Cuba e Indonesia han sido los dos nuevos países a los que la Recolección agustiniana llegó en 2018. El objetivo es continuar consolidando y expandiendo el carisma,  evangelizando a través de la Palabra de Dios y las enseñanzas de San Agustín.

La revitalización del carisma incluye también la labor solidaria y educativa de la Orden de Agustinos Recoletos. Desde hace un año, con la idea de trabajar más unidos y fortalecidos, la familia agustino recoleta se unió en red para trabajar por la solidaridad y la educación a través de ARCORES –Red Solidaria Internacional Agustino Recoleta– y EDUCAR –Red Educativa Internacional Agustino Recoleta–.

Como en 1588, la Orden de Agustinos Recoletos atraviesa un proceso esperanzador, ungidos por el Espíritu Santo, para seguir llevando a cabo su misión en la Iglesia.

http://www.agustinosrecoletos.com/revitalizacion-recoleccion-agustinos-recoletos-430-anos/


Fernando Prado: “El Papa es un hombre con sentido de humor que gana más todavía en las distancias cortas”

noviembre 23, 2018

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El Papa Francisco es un hombre con sentido del humor que gana más todavía en las distancias cortas.

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Fernando Prado: “El Papa es un hombre con sentido de humor que gana más todavía en las distancias cortas”

EL NUEVO LIBRO-ENTREVISTA DEL CLARETIANO CON EL SANTO PADRE VERÁ LA LUZ EL 3 DE DICIEMBRE

“No rehusó abordar algunas cuestiones candentes y quizá algo incómodas que le fui planteando”

Por Publicaciones Claretianas

 

‘Papa Francisco. La fuerza de la vocación. La vida consagrada hoy. Una conversación con Fernando Prado‘, Publicaciones Claretianas, es el título del nuevo libro-entrevista con el papa Francisco que verá la luz, en lanzamiento internacional simultáneo, el día 3 del próximo mes de diciembre. En España, el libro será presentado ese día a la prensa por la mañana y por la tarde al público.

El libro, que consta de 120 páginas, es el fruto de un largo y vivo encuentro mantenido entre el director de la editorial claretiana de Madrid, padre Fernando Prado y el Papa Francisco.

Un encuentro que, según confesaba el entrevistador en la cadena COPE hace unas semanas, tuvo lugar en las estancias papales de la casa Santa Marta la tarde del pasado día 9 de agosto y “se prolongó por más de cuatro horas”, tiempo suficiente para abordar con el Papa las más de sesenta preguntas y cuestiones que aparecen plasmadas en el libro.

La entrevista, aunque centrada fundamentalmente en cuestiones sobre la vida consagrada, aborda temas candentes que van más allá de ella y afectan, sin duda, a la actualidad de la vida de toda la Iglesia. La conversación, afirma el claretiano, “transcurrió en un clima de libertad, confianza y cordialidad”.

El entrevistador cree que esto se debe, sin duda, “al buen carácter de Francisco”. El Santo Padre “es un hombre con un sano sentido del humor, que gana más todavía en las distancias cortas”. En el transcurso de la conversación, no obstante, “Francisco no rehusó abordar algunas cuestiones candentes y quizá algo incómodas que le fui planteando”.

Según Fernando Prado, la conversación tiene un estilo muy vivo y cree que suscitará interés en el lector. En el transcurso de la conversación, “el Santo Padre habla muchas veces desde sus recuerdos, compartiendo historias concretas reales que él ha vivido y que sirven para ilustrar las cuestiones y los temas que ahí se abordan. Sin duda, el Papa es un gran comunicador que responde incluso a las cuestiones más espinosas con una sabiduría, mesura y claridad admirables”.

Cuestiones como la selección de candidatos al ministerio ordenado y a la vida consagrada, la formación en los seminarios y en las casas de formación de los religiosos y religiosas; el clericalismo, la homosexualidad del clero y de las personas consagradas, así como muchas otras cuestiones de viva actualidad, son abordadas con claridad y valentía por el papa Francisco.

El clericalismo, ha declarado Francisco, es “una de las cuestiones que, junto con la autorreferencialidad, más me preocupan de la Iglesia”. Igualmente, en la conversación aparece una vez más la preocupación del Papa por el diálogo entre los jóvenes y los ancianos y la importancia de las raíces para que las jóvenes generaciones construyan un nuevo futuro. Una entrevista que, a juicio del entrevistador, “no dejará indiferente a quien la lea”.

Impacto internacional

El libro-entrevista fue presentado a diferentes editores internacionales a comienzos del mes de octubre, con motivo de la Feria Internacional del Libro de Frankfurt.

La editorial está sorprendida por el interés que ha adquirido la obra, que será traducida incluso al chino. A fecha de hoy, comunica la editorial, “son al menos catorce sellos editoriales de diferentes países los que han adquirido los derechos de traducción y publicación”.

El libro saldrá a la luz, al menos, en diez lenguas diferentes, algunas de ellas en distintas versiones, según áreas geográficas, como son los casos del español, el inglés y el portugués.

“Las diferentes editoriales están haciendo un gran esfuerzo -señala la editorial claretiana- por tener preparadas sus traducciones y poder realizar de forma simultánea el lanzamiento internacional el próximo día 3 de diciembre. Esperamos que, de esta forma, el impacto de la entrevista tenga un carácter global”.

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Novena a Santa Rita de Casia (6), 18.5.18

mayo 18, 2018

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DÍA SEXTO

RITA, MONJA AGUSTINA DE CLAUSURA


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1. Señal de la cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro; en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


2. Acto de contrición

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión; por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los Ángeles, a los Santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.


3. Oración preparatoria para todos los días

Señor y Dios nuestro, admirable en tus Santos. Venimos a ti, el único Santo, atraídos por el ejemplo de Rita, tu hija predilecta. Nos encomendamos a su poderosa intercesión y queremos imitar su vida de santidad.

Pues tú nos mandaste: “Sean santos porque Yo soy santo”. A la vez, tu Hijo nos ordenó: “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”.

Padre de bondad, concédenos poder contemplar durante esta novena con gran admiración y devoción las maravillas que obraste en tu sierva Rita.

Hoy nos unimos a todos los devotos de santa Rita para darte gracias por los ejemplos de santidad que en ella nos dejaste. Concédenos imitarla en la tierra, para que así podamos alabarte con santa Rita y con todos los santos para siempre en el cielo.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


4. Datos biográficos o ejemplos de vida

Después de tres negativas y mientras estaba orando durante la noche, se le aparecieron los santos protectores san Juan Bautista, san Agustín y san Nicolás de Tolentino y la transportaron por los aires, dicen las crónicas, hasta introducirla en el convento de Santa María Magdalena.

Al amanecer, la comunidad entera comprobó el hecho milagroso y decidió aceptarla para no oponerse a los designios divinos.

Contaba Rita 36 años de edad; había vivido mucho en poco tiempo; había llenado de Dios todos los momentos y experiencias de su vida en el siglo.

Ahora comenzaba su última etapa: la vida en el claustro como religiosa de clausura, enteramente consagrada y sumisa a Dios como único amor.

Cuenta la historia que tan pronto como Rita vistió el hábito de agustina, se dedicó con todas sus fuerzas a la práctica de las virtudes como esposa de Cristo. Su hábito le recordaba que debía revestirse de los sentimientos de su esposo Jesucristo.

Todo lo mundano, ahora más que nunca, se quedaba atrás. Estaba muerta al mundo: su hábito negro era para ella como una mortaja permanente que le recordaba su condición de religiosa, muerta al mundo pero viva para su Esposo Jesucristo.

Dicen los biógrafos que vivió el año de probación, más que como novicia, como verdadera maestra en la vida espiritual y religiosa. Al final del noviciado, fue admitida a la profesión de los votos: pobreza, castidad y obediencia, para vivir en comunidad.

Se cuenta que ese día tuvo un éxtasis durante el cual vio una escalera que ascendía desde la tierra hasta el cielo; en la cima se hallaba Jesucristo, quien la invitaba a subir hasta el último peldaño de la santidad y la perfección.

Como en los demás estados de su vida, Rita practicó la perfección cristiana, llegando a ser modelo de religiosa. La tradición atribuye a Rita hechos portentosos que demuestran su virtud y santidad.

Así encontramos a Rita regando todos los días y durante años un tronco de vid totalmente seco. Rita obedecía ciegamente las órdenes de la priora hasta que sucedió el milagro: el tronco seco germinó.

Se cree que se trata de la parra antiquísima que aún existe en el convento de Casia. Así, de forma milagrosa, se resalta la santidad, la obediencia y la fe ciega de Rita.

Otro de los prodigios que caracterizan a santa Rita es el de la estigmatización. Ya en el siglo, Rita profesaba un amor entrañable a Cristo en el misterio de su pasión.

Ahora, en el convento, cuentan sus biógrafos que Rita, después de escuchar un sermón sobre los padecimientos de Cristo un viernes santo, quedó tan impresionada que llegó a derramar copiosas lágrimas de compasión y ternura por su adorable Jesús.

Después, se fue al coro bajo del convento, se postró ante una imagen de Cristo crucificado y se puso a considerar el inmenso dolor que sentiría Jesús al ser coronado de espinas y el amor tan grande que nos demostraba en su pasión. Abismada en este ejercicio piadoso, suplicó al Señor se dignase hacerla participante de aquel sufrimiento.

Entonces, se iluminó la corona de espinas del Crucificado y se desprendió de la corona una espina que vino a clavarse en la frente de Rita, produciéndole un dolor tan intenso que se desplomó desvanecida.

Esta herida resultó incurable y además despedía mal olor, causando por tanto repugnancia en la comunidad. Por eso, Rita vivía como recluida de las demás religiosas.

Esta espina acompañó a Rita los últimos quince años de su vida, produciéndole constantes dolores muy agudos, así como marginación y soledad respecto de sus hermanas. Y seguramente también comentarios impertinentes y aun malévolos.

Sólo una vez pidió Rita la curación de su herida, pero no su curación total. Fue para poder viajar a Roma y ganar el jubileo del año santo en el 1450. Pero al regresar al convento le reapareció la llaga que ya nunca curaría.

Cuatro años antes de morir, el Señor la quiso purificar por una enfermedad que la postró en cama hasta su muerte. Fue la culminación de una vida de sufrimiento y de gozo en Dios. En esta postrera enfermedad, Dios la confortó con celestiales deleites y su alma se derretía en el santo amor de Dios y del prójimo.

Rita repetía frecuentemente: “Quiero morir para vivir en Cristo”. Dios la consolaba, y a la vez realizó signos milagrosos para demostrar a todos la santidad de Rita y su predilección por ella.

Cuenta la historia el milagro de las rosas y de los higos que, en pleno invierno, aparecieron milagrosamente en el huerto de Rita en Rocaporena, su pueblo natal.

Tanto las rosas como los dos higos fueron llevados hasta el lecho de Rita que estaba postrada, próxima a la muerte. Rita exclamó: “!Qué bueno es el Señor!”. Pues consideraba el milagro como un gesto de inefable consolación divina.

La rosa se mantuvo largo tiempo fresca despidiendo un intenso perfume que llenaba todo el convento. De ahí viene la costumbre de bendecir las rosas de santa Rita para aplicarlas de diversas maneras a los enfermos.

Por eso, santa Rita es conocida como “la Santa de las rosas”. La bendición de rosas se realiza el día de su fiesta, el 22 de mayo.

Cuenta la tradición que Rita experimentó un éxtasis al ser visitada y consolada por Jesucristo y la Santísima Virgen, poco antes de morir. Después del éxtasis, llamó a la comunidad para despedirse, les pidió perdón por cuanto las hubiera ofendido, y después de recibir los sacramentos les dijo: “Adiós, madre y hermanas mías, quédense en paz”, y expiró.

Era el 22 de mayo del año 1457. Contaba Rita 76 años de edad y 40 de vida religiosa.

Inmediatamente después de su muerte comenzaron a suceder prodigios: las campanas del convento y las de todo el pueblo comenzaron a repicar a gloria sin que nadie las tocara, por sí solas. Un extraordinario resplandor inundaba la habitación donde había muerto Rita. La herida de la espina y todo su cuerpo despedían un suavísimo aroma que se difundía por todo el convento.

Riadas de gentes acudían a presenciar estos signos, y el cuerpo de Rita no presentaba síntomas de descomposición, sino todo lo contrario, se conservaba fresco y flexible, exhalando un aroma muy agradable.

A los tres días comenzaron las curaciones milagrosas de ceguera, parálisis, deformaciones físicas, sordera, mudez, etc. De ello dan fe las actas del proceso de beatificación. Son innumerables los prodigios atribuidos a santa Rita, desde entonces hasta nuestros días.

De ahí que la Iglesia, por medio del papa Urbano VIII, la reconoció como beata, y así mandó venerarla el año 1628. Y el papa León XIII la incluyó entre los santos el año 1900.

La devoción a santa Rita es una de las devociones más extendidas en toda la cristiandad. Su espiritualidad característica es haber santificado todos los estados de la vida humana por los que ella pasó, que prácticamente fueron todos. Practicó, sobre todo en el convento, la obediencia y la penitencia.


5. Lecturas bíblicas

Jesús vivió totalmente consagrado al Padre. Su alimento era cumplir la voluntad del Padre. No tenía otra aspiración sino buscar la gloria del Padre, por eso no tenía dónde reclinar su cabeza. Pasó haciendo el bien a todos, obediente hasta la muerte y muerte de cruz.

Vivió la consagración religiosa como nadie la ha vivido ni la vivirá jamás: pobreza, castidad y obediencia, en medio de sus hermanos.

Cristo, hoy como ayer, llama a jóvenes generosos para que le imiten y sigan:

El joven le dijo: “He guardado todos esos mandamientos, ¿qué más me falta?” Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, anda a vender todo lo que posees y dáselo a los pobres, así tendrás una riqueza en el cielo, y luego vuelves y me sigues”. Cuando el joven oyó esta respuesta, se fue triste porque era muy rico (Mateo 19, 20-22).

A la vez, Jesús reivindicó la legitimidad del matrimonio cristiano y también la gratuidad de la vida religiosa: Se le acercaron unos fariseos y le preguntaron:

“¿Está permitido al hombre despedir a su esposa por cualquier motivo?” Jesús respondió: “¿No han leído que el Creador en el principio, los hizo hombre y mujer y dijo: el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá con su mujer, y serán los dos uno solo? De manera que ya no son dos, sino uno solo.

Pues bien, lo que Dios ha unido, el hombre no debe separarlo… Por lo tanto, yo les digo que el que despide a su mujer y se casa con otra, es adúltero, y el que se casa con la divorciada es adúltero también”.

Los discípulos dijeron: “Si ésa es la condición del hombre con la mujer, más vale no casarse”.

Él les contestó: “No todos comprenden lo que acabo de decir, sino solamente los que reciben este don. Hay hombres que nacen incapacitados para casarse. Hay otros que fueron mutilados por los hombres. Hay otros que, por amor al Reino de los cielos, han descartado la posibilidad de casarse. ¡Entienda el que pueda!” (Mateo 19, 3-6.9-13).

Desde el principio, la Iglesia entendió muy bien esta novedad cristiana. Así san Pablo nos dice:

En cuanto a las vírgenes, no tengo ningún mandato especial del Señor, pero les puedo dar consejos y pienso ser, por la misericordia del Señor, digno de confianza. Esto me parece bueno a causa de los tiempos difíciles en que vivimos; me parece bien que el hombre se quede así.

Si estás ligado a una mujer no trates de separarte. Si no estás ligado, no busques mujer. Si te casas, no cometes pecado. Y la joven que se casa tampoco comete pecado.

Sin embargo, los que se casan tendrán serias dificultades que superar, y yo quisiera evitárselas. Lo que quiero decir, hermanos, es esto: el tiempo se hace corto.

Por eso, pues, los que están casados vivan como si no tuvieran esposa; los que lloran como si no lloraran; los que están alegres como si no estuvieran alegres. Que los que compran algo se porten como si no lo hubieran adquirido, y los que gozan la vida presente, como si no la gozaran; porque todo esto pasa y se descompone la figura del mundo.

Yo los quisiera ver libres de preocupaciones. El hombre que se queda sin casarse se preocupa de las cosas del Señor y de cómo agradar al Señor. Al contrario, el que está casado se preocupa de las cosas del mundo y de agradar a su esposa, y está dividido.

Así también la mujer sin marido y la que no se casa, se preocupa del servicio del Señor, y le consagra su cuerpo y espíritu. Al contrario, la casada se preocupa de las cosas del mundo y tiene que agradar a su esposo.

Esto lo digo para su provecho, no quiero ponerles trampas sino llevarlos a una vida más noble y que estén unidos al Señor enteramente… La mujer está ligada mientras vive su marido. Si éste muere, ella queda libre de casarse con quien desee, siempre que sea un matrimonio cristiano.

Pero será más feliz si permanece sin casar según mis consejos. Y pienso que yo también tengo el Espíritu de Dios (1 Corintios 7, 25-40).

6. Consideraciones bíblico-teológicas sobre la vida religiosa

La vocación religiosa es una moción de la gracia divina por la que el cristiano es referido por un título nuevo y peculiar al servicio de la Iglesia y a la gloria de Dios. Esta relación y este título nuevo peculiar son una consagración, mediante la cual el Señor vincula más íntimamente consigo a los llamados a la vida religiosa.

La llamada y consagración comprometen al religioso a la entrega total a Dios, a la imitación y al seguimiento más libre y más radical de Cristo, viviendo más para Él y para su Cuerpo que es la Iglesia.

Esta consagración, que radica íntimamente en la consagración bautismal y la expresa con mayor plenitud, se realiza en la profesión de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia vividos en comunidad.

La profesión de los consejos evangélicos es la respuesta de la persona consagrada al amor de Cristo, virgen, pobre y obediente hasta la muerte. Es un más libre alistamiento en sus filas, y una más plena configuración con Él.

No es obstáculo para el desarrollo de la persona, sino que por su naturaleza favorece en gran manera tanto al individuo como a la sociedad y a todos manifiesta los bienes celestiales, presentes incluso en esta vida.

La vida consagrada es la proclamación visible de la supremacía de los valores espirituales y transcendentes, por la renuncia a ciertas realidades legítimas, pero esencialmente ligadas a la condición pasajera del hombre en este mundo.

Este género de vida proclama que el Reino de Dios merece todos los sacrificios y renuncias y reconoce que no tenemos aquí ciudad permanente, sino que estamos en marcha hacia la Jerusalén Celestial, la realidad definitiva adonde todos estamos llamados.

Éste es el gran mensaje evangelizador de la consagración religiosa al vivir la radicalidad cristiana o al vivir la radicalidad por el Reino de los Cielos. Los consagrados son signos vivientes del Reino, hacia donde caminan todos los bautizados.

Dentro de la vocación religiosa, lo que más suele llamar la atención es precisamente la virginidad y el celibato por el Reino de los Cielos. La castidad perfecta por el Reino de los Cielos es un don eximio de la gracia. Por la castidad perfecta el religioso ofrece íntegramente el cuerpo y el espíritu, toda la capacidad afectiva y el deseo natural de amar y sentirse amado en unión conyugal.

La castidad es un sacrificio que deja libre el corazón para dedicarlo a las cosas de Dios, hace posible la vida común en el convento y, en consecuencia, da al religioso y a la religiosa, ya sean de vida activa o de vida contemplativa, plena disponibilidad para el servicio y amor al prójimo.

Los religiosos profesan la castidad perfecta y perpetua, no porque menosprecien la dignidad del matrimonio cristiano y el don divino de los hijos, sino porque, movidos por el Espíritu, quieren vivir plenamente la novedad existencial que brota del misterio pascual de Cristo, convirtiéndose en signo de aquellos tiempos en que los hijos de Dios resucitados ya no tendrán mujer ni marido.

Imitando a Cristo virgen que amó a la Iglesia, su virginal esposa, y se entregó por ella, los religiosos crucifican con Cristo su carne y se entregan totalmente con un corazón indiviso a las obras de caridad y de apostolado por el Reino de los Cielos.

La perfecta continencia se convierte así en signo y estímulo de caridad y fuente especial de fecundidad espiritual en el mundo.

Pero recordemos el ojo de agua que da origen al río, el cimiento que sustenta la casa, el foco de luz que todo lo ilumina y embellece… Al fondo está la unión mística con Dios. Eso es lo más importante que Rita fomentó en su corazón y que guardó celosamente como el tesoro escondido. Lo único necesario.

Santa Rita lo contempló en la Cruz, lo adoró en la Eucaristía. Era su Esposo, el Cordero Inmaculado y su Pastor, a quien seguía adonde quiera que fuere.

Reproducimos unos versos que expresan la oración y los sentimientos que embargaron el corazón de Rita, de alguna manera siempre, pero de forma especial, durante los cuarenta años que vivió en el convento de Santa María Magdalena de Casia:

Pastor, que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño;
tú, que hiciste cayado de ese leño
en que tiendes los brazos poderosos,

vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguir empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, Pastor, que por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres.

Espera, pues, y escucha mis cuidados.
Pero ¿cómo te digo que me esperes,
si estás, para esperar, los pies clavados?



7. Peticiones o plegaria universal

Presentemos a Dios nuestras peticiones implorando que nos inspire el Señor sentir y actuar como lo hizo santa Rita en toda su vida.

1. Señor, que te has revelado a los hombres,
– por la intercesión de santa Rita, muéstranos tu rostro, aumentándonos la fe en tu palabra de verdad, y nuestro amor a tu Hijo Jesucristo.

Invitación: Roguemos al Señor.
Respuesta: Te lo pedimos, Señor.

2. Señor, tu sierva santa Rita conservó la paciencia en medio de tantas pruebas y tribulaciones;
– haz que en nuestra vida no seamos jamás motivo de molestia, o irritación para los demás.

3. Señor, que te glorificaste en la vida familiar de santa Rita, utilizándola como instrumento de salvación para su esposo y sus hijos;
– haz que nosotros seamos colaboradores tuyos en la salvación de los hombres, comenzando por nuestros propios hogares, comunidades religiosas o eclesiales.

4. Señor, que concediste a santa Rita la constancia de llamar a las puertas del monasterio hasta ser admitida como religiosa;
– haz que aprendamos el valor del sacrificio y el de la perseverancia en todas las circunstancias de nuestra vida.

5. Señor, que moviste a santa Rita para que prefiriese la muerte de sus hijos a verlos manchados por el pecado del odio y de la condenación eterna,
– enséñanos a perdonar a nuestros enemigos y a vivir en paz con todo el mundo, para que así podamos gozar nosotros mismos de tu paz y bendición.

6. Señor, que diste a santa Rita la paz y la tranquilidad en el monasterio después de tantas penas como había sufrido,
– suscita muchas vocaciones a la vida religiosa, donde muchos hijos tuyos alcancen lo único necesario y adelanten el Reino a este mundo.

7. Pídase y formúlese ante el Señor la gracia específica que se desea obtener por la intercesión de santa Rita en esta novena.

8. Señor, que por tu resurrección venciste a la muerte y permitiste que Rita participara de tu victoria,
– concede la vida eterna a todos los fieles difuntos y en particular a los devotos de santa Rita.

Peticiones específicas para este día

9. Jesús, manso y humilde de corazón,
– siembra en el corazón de los niños el don de la vocación religiosa.

10. Tú, que nos mandaste pedir obreros para tu mies,
– haz que cuantos sientan tu llamada sean fieles en tu seguimiento y sacrificados en tu servicio.

11. Señor, Tú que llamas a las almas generosas para que te sigan,
– te pedimos por todos los que han escuchado tu invitación y comienzan el camino de su entrega.

12. Señor, que quieres que todos los hombres tengan vida abundante,
– envía ministros y dispensadores de tu gracia a todos los pueblos.

13. Pastor bueno, que te compadeces de todos,
– envíanos abundantes vocaciones para anunciar tu Reino.

14. Dios todopoderoso, que nos diste como modelo de vida religiosa a nuestro padre san Agustín, y como hermana religiosa a santa Rita de Casia,
– infunde en los corazones de los jóvenes, hombres y mujeres, el deseo de seguir sus pasos con generosidad y valentía.

15. Jesús, buen Pastor, que nos conoces y nos amas,
– haz que nazcan y se cultiven en las familias cristianas las vocaciones que la Iglesia necesita.

16. Señor Jesús, que quisiste nacer en el seno de la familia de Nazaret,
– haz que las familias cristianas sepan apreciar y cultivar la vocación religiosa y sacerdotal de sus hijos.

Oración conclusiva

Dios Todopoderoso, que te dignaste conceder a santa Rita amar a sus enemigos y llevar en su corazón y en su frente la señal de la pasión de tu Hijo, concédenos, siguiendo sus ejemplos, considerar de tal manera los dolores de la muerte de tu Hijo que podamos perdonar a nuestros enemigos, y así llegar a ser en verdad hijos tuyos, dignos de la vida eterna prometida a los mansos y sufridos.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.



8. Padre Nuestro, Ave María y Gloria (tres veces).



9. Oración final para todos los días

Oh Dios y Señor nuestro, admirable en tus santos, te alabamos porque hiciste de santa Rita un modelo insigne de amor a ti y a todos los hombres.

El amor fue el peso de su vida que la impulsó, cual río de agua viva, a través de todos los estados de su peregrinación por este mundo, dando a todos ejemplo de santidad, y manifestando la victoria de Cristo sobre todo mal.

Ella meditó continuamente la Pasión salvadora de tu Hijo y compartió sus dolores “completando en su carne lo que faltaba a los sufrimientos de Cristo por su cuerpo que es la Iglesia”.

Aleccionada en su interior por la consolación del Espíritu Santo, Rita se convirtió en ejemplo de penitencia y caridad, experimentando continua y gozosamente, cómo la cruz del sufrimiento conduce a la alegría verdadera y a la luz de la resurrección.

De esta manera, se convirtió en instrumento de salvación al servicio del Dios providente, para bien de todos los hombres, sus hermanos, sobre todo en su propio hogar, en su familia, y finalmente en la comunidad agustiniana y en tu Iglesia.

Te damos gracias, oh Padre de bondad, fuente de todo don, y te bendecimos por las maravillas obradas en la vida de santa Rita de Casia, tu sierva. A la vez, te imploramos ser protegidos por su poderosa intercesión, de todo mal, llegando a cumplir tu voluntad en todas las circunstancias de nuestra vida, de acuerdo a los ejemplos de santidad que Rita nos dejó.

Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


10. Gozos a santa Rita

CORO

Tú que vives de amor,
y en el amor te recreas,
bendita por siempre seas,
dulce esposa del Señor.

ESTROFAS

1. Cual del ángel la belleza
difunde luz celestial,
exhalaba su pureza
tu corazón virginal.
Danos guardar esa flor,
que es la reina de las flores,
y ponga en ella su amor
el Dios de santos amores.

2. Santa madre, santa esposa,
en las penas y amarguras
brindaba tu amor dulzuras,
como fragancias las rosas.
Trocando en templo tu hogar
buscaste en Dios el consuelo:
almas que saben amar
hacen de un hogar un cielo.

3. Como esposa del Señor
con alma de serafín,
en tu amor ardió el amor
del corazón de Agustín.
Amor que Dios galardona
y en prenda de unión divina,
brota en tu frente una espina
y una flor en su corona.


11. Himno a santa Rita de Casia

Gloria del género humano,
Rita bienaventurada,
sé nuestra fiel abogada (tres veces)
cerca del Rey soberano.

Nido de castos amores,
fue tu corazón sencillo,
claro espejo, cuyo brillo
no hirieron negros vapores.
Haz que nunca amor profano
tenga en nuestro pecho entrada.

Gloria del género humano…

 

NOTA: Los contenidos de esta Novena a Santa Rita están tomados, con la debida autorización, del librito publicado por Ed. Paulinas, Caracas 2005. Site: http://www.paulinas.org.ve

 


Seis preguntas, y respuestas, sobre la unión de provincias de Agustinos Recoletos

mayo 10, 2018

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Los escudos de las cuatro provincias de la Orden de Agustinos Recoletos

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Seis preguntas, y respuestas, sobre la unión de provincias de Agustinos Recoletos

Desde el Capítulo general 2010, la Orden de Agustinos Recoletos lleva planteando el proceso de unión de provincias. A pocos días de que comience a hacerse efectivo, este artículo pretende responder las dudas sobre la reestructuración

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El próximo lunes dará comienzo en Marcilla (Navarra, España) el Capítulo provincial de San Nicolás de Tolentino y San Agustín. Será las dos primeras provincias que llevarán a cabo su unión.

Posteriormente le seguirán las provincias de Ntra. Sra. de la Candelaria y Ntra. Sra. de la Consolación; y las de Santo Tomás de Villanueva, San José y Santa Rita.

Culminará con la celebración de los Capítulos provinciales conjuntos un complejo proceso que se viene gestando desde 2010. En seis preguntas, y sus correspondientes respuestas, te lo explicamos de forma clara y sencilla.

¿Qué provincias se unirán?

Las provincias que se unirán serán la Provincia San Agustín a la de San Nicolás de Tolentino; la Provincias San José y Santa Rita, a la de Santo Tomás de Villanueva; y la Provincia Ntra. Sra. de la Consolación, a la de Ntra. Sra. de la Candelaria.

¿Por qué se unen las provincias de la OAR?

El proceso de unión de provincias que se está desarrollando a lo largo del 2018 es la culminación de una etapa de discernimiento en la Orden que comenzó hace años, en el Capítulo general de 2010, a partir de un deseo de revitalización y de una necesidad de reestructuración de la familia.

Tiene por objetivo buscar una mejor forma de vivir la vocación y la misión que los Agustinos Recoletos tienen en la Iglesia. El proceso de revitalización interna de la Orden lleva consigo la reorganización de sus estructuras externas, atendiendo a las nuevas circunstancias y contextos de nuestro mundo.

Con la unión de provincias y la reorganización de ministerios, los Agustinos Recoletos buscan potenciar la evangelización, la pastoral juvenil y vocacional, la vida comunitaria de los religiosos y las obras sociales con los pobres. En definitiva, se pretende una actualización de la recolección agustiniana.

¿Quién ha decidido esta unión de provincias?

Fue en el Capítulo general de 2016 donde, tras un proceso de discernimiento, se plantearon las diversas opciones de reestructuración de las provincias. Previo al Capítulo general, se realizaron múltiples consultas a los más de 1.000 religiosos agustinos recoletos a partir de informes elaborados por las provincias y la Curia general.

El Capítulo general estableció una comisión que organizara de forma concreta el proceso de unión. Finalmente, el Capítulo general consideró que la más oportuna era el modelo de unión de provincias manteniendo algunas de ellas; en este caso, San Nicolás de Tolentino, Ntra. Sra. de la Candelaria y Santo Tomás de Villanueva.

La Provincia San Ezequiel Moreno, la de más reciente creación, no se une a otra provincia, pero sí tiene el compromiso de expandirse por la zona asiática para internacionalizar su presencia.

¿Qué proceso se ha realizado para llevar a cabo esta unión?

Durante el año 2017 y parte del 2018 se han estado reuniendo comisiones y subcomisiones de provincias que han estudiado los diferentes aspectos del proyecto de vida y misión.

El objetivo ha sido presentar en los capítulos provinciales que tendrán lugar en 2018 un proyecto de revitalización y restructuración de las provincias unidas. Será al comienzo de los capítulos provinciales cuando se promulgue el decreto que hace efectiva la unión de las provincias.

Para ello previamente la Santa Sede ha autorizado esta unificación.

¿Qué pasará con las parroquias, colegios y casas de la OAR?

Se entiende que el proceso de unión de provincias dará comienzo en los capítulos provinciales de 2018 pero necesitará de tiempo y dedicación hasta que se normalice la nueva situación. Durante un tiempo será necesario que el ritmo en parroquias, colegios y comunidades continúe de forma ordinaria, pero poco a poco se van viendo pasos de colaboración.

Por ejemplo, ya hay noviciados y teologados comunes en América y Europa; se están dando pasos para establecer redes educativas y de centros de espiritualidad agustino recoleta; se están promoviendo las experiencias de religiosos provenientes de otros países, etc.

¿De qué forma afectará esto a la labor pastoral y social de la OAR?

El objetivo fundamental es que todo este proceso tenga frutos en el interior de las comunidades, reforzando la identidad carismática y la vivencia de la vocación agustino recoleta, logrando comunidades más evangelizadoras. Esto deberá tener frutos también en la labor pastoral y social de la Orden, potenciando los proyectos en común y ampliando nuevos horizontes.

La búsqueda de nuevas misiones de frontera, el impulso en la vida espiritual, en la pastoral vocacional, en la vitalidad y atención en las parroquias, en la dedicación a la formación de nuevos religiosos, la apuesta por la educación como plataforma evangelizadora, la apuesta por los jóvenes, el compromiso con los laicos, etc.

Son algunos signos que hace ver que este proceso tiene vida y da vida.

http://www.agustinosrecoletos.com/preguntas-respuestas-union-de-provincias/

 


La doctrina de la tribulación

mayo 3, 2018

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La doctrina de la tribulación

 

La doctrina de la tribulación

Por Jorge Mario Bergoglio S.I.

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¿Por qué volver a proponer hoy un texto del entonces P. Jorge Mario Bergoglio que tiene como fecha la Navidad de 1987? Antes de responder a esta pregunta es necesario comprender el contexto en el cual fue escrito aquel texto.

El P. Bergoglio firma un breve prólogo a una colección de 8 cartas de dos padres generales de la Compañía de Jesús (Las cartas de la Tribulación, Buenos Aires, Diego de Torres, 1988). Siete son del padre general Lorenzo Ricci, escritas entre 1758 y 1773, y una del padre general Jan Roothaan, de 1831.

En ellas se habla de una gran tribulación: la supresión de la Compañía de Jesús. Con el breve apostólico Dominus ac Redemptor (21 de julio de 1773, el papa Clemente XIV decidió suprimir la Orden como resultado de una serie de medidas políticas. Posteriormente, en agosto de 1814, en la capilla de la congregación de los nobles en Roma, el papa Pío VII hizo leer la bula Sollicitudo omnium ecclesiarum, con la cual la Compañía de Jesús fue restaurada plenamente.

El entonces P. Bergoglio, en 1986 –terminado su período como provincial y, después, de rector del colegio Máximo y párroco en San Miguel–, fue a Alemania para un año de estudio. Una vez que regresó a Buenos Aires, continuó sus estudios y enseñó Teología Pastoral.

En ese tiempo, la Compañía de Jesús preparaba la LXVI Congregación de Procuradores, que tuvo lugar del 27 de setiembre al 5 de octubre de 1987. La provincia argentina eligió a Bergoglio como «procurador», enviándolo a Roma con la tarea de informar sobre el estado de la provincia, discutir con los otros procuradores elegidos de las distintas provincias sobre el estado de la Compañía y de votar acerca de la oportunidad de convocar una congregación general de la Orden.

Fue en este contexto que Bergoglio decidió meditar y presentar nuevamente aquellas cartas de los padres Ricci y Roothaan, porque, a su juicio, eran relevantes y de actualidad para la Compañía. Y para ello escribió un texto a manera de prólogo, que firmó tres meses después, de poco más de 2000 palabras, la mitad de las cuales eran notas.

Hoy La Civiltà Cattolica publica este texto, difícil de encontrar actualmente. Al leerlo se siente la falta de las cartas a las cuales se refiere el texto de Bergoglio. Pronto proveeremos a su publicación. Aun así, el texto es claro en su significado. Junto con él presentamos en este fascículo una reflexión del P. Diego Fares que explica más profundamente el significado que Bergoglio da a estas cartas.

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Presentamos Las cartas de la Tribulación porque, en estos años, el papa no ha perdido oportunidad de citarlas. Estas cartas, y las reflexiones del P. Bergoglio de 1987, fueron la espina dorsal de su homilía en la celebración de las vísperas en la iglesia del Gesù, en el 2014, con ocasión del 200º aniversario de la restitución de la Compañía de Jesús.

La ocasión más reciente fue la charla con los jesuitas del Perú (Papa Francisco, «“¿Dónde es que nuestro pueblo ha sido creativo?”. Conversaciones con los jesuitas de Chile y Perú», en La Civiltà Cattolica Iberoamericana (2018) n. 14, 7-23), donde afirmó que estas cartas «son una maravilla de criterios de discernimiento, de criterios de acción para no dejarse chupar por la desolación institucional» (p. 18).

Hizo también referencia explícita a ellas cuando habló a los sacerdotes, religiosos, religiosas, consagrados y seminaristas en Santiago de Chile, el 16 de enero de 2018. En esa ocasión invitó a encontrar el camino a seguir «en los momentos en los que la polvareda de las persecuciones, tribulaciones, dudas, etc., es levantada por los acontecimientos culturales e históricos» y la tentación es la de «quedarse rumiando allí la desolación».

Claramente, Francisco quería decir a la Iglesia de Chile una palabra en tiempo de desolación y de «vorágine de conflictos».

Del mismo modo como —haciendo siempre referencia a esas cartas— habló de Pedro. Con la pregunta: «Me amas?», Jesús quería liberar a Pedro de «no aceptar con serenidad las contradicciones y las críticas. Quería liberarlo de la tristeza y especialmente del malhumor. Con aquella pregunta, Jesús invitaba a Pedro a escuchar su propio corazón y a aprender a discernir». En síntesis, Jesús quería evitar que Pedro se convirtiera en un destructor, en un caritativo mentiroso o un perplejo paralizado. Jesús insiste hasta que Pedro le da una respuesta realista: «Señor, tú conoces todo; tú sabes que te quiero» (Jn 21, 17). Así Jesús lo confirma en la misión. Y de este modo lo hace convertirse definitivamente en su apóstol.

***

De este modo podemos comprender que estas cartas y las reflexiones que la acompañan son relevantes para entender cómo siente Bergoglio que debe obrar como sucesor de Pedro, es decir como Francisco. Son palabras que él dice hoy a la Iglesia, repitiéndoselas antes que nada a sí mismo. Y sobre todo son palabras que el papa Francisco considera fundamentales hoy para que la iglesia esté en condiciones de afrontar tiempos de desolación, de turbación, de polémicas falsas y antievangélicas.

Ha sido este breve escrito de hace 31 años el que ha generado, por ejemplo, un texto importantísimo del pontificado como es la Carta a los obispos de Chile, luego del «informe» que le entregó Mons. Charles J. Scicluna el 8 de abril de 2018, que, a su modo, se puede considerar muy bien como una nueva «Carta de la tribulación».

Releer hoy el prólogo de Bergoglio significa entrar en el corazón del pontificado que ha generado la exhortación Gaudete et exsultate como fruto maduro.

(Antonio Spadaro S.I.)

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Los escritos que siguen tienen por autor a dos padres generales de la Compañía de Jesús: el P. Lorenzo Ricci (elegido general en 1758) y el P. Juan Roothaan (elegido en 1829). Ambos han debido conducir la Compañía en tiempos difíciles, de persecuciones. Durante el generalato del P. Ricci se llevó a cabo la supresión de la Compañía por el Papa Clemente XIV. Desde hacía mucho tiempo las cortes borbónicas venían «exigiendo» esta medida. El Papa Clemente XIII confirmó el Instituto fundado por San Ignacio, sin embargo, los embates borbónicos no cejaron hasta la publicación del Breve Dominus ac Redemptor, de 1773, en el cual la Compañía de Jesús quedaba suprimida.[1]

También al P. Roothaan le tocaron tiempos difíciles: el liberalismo y toda la corriente de la Ilustración que desembocaba en la «modernidad». En ambos casos, en el del P. Ricci y en el del P. Roothaan, la Compañía era atacada principalmente por su devoción a la Sede Apostólica: se trataba de «un tiro por elevación». No faltaban, con todo, deficiencias dentro de las filas jesuitas.

No es el caso aquí detallar más los hechos históricos. Baste lo dicho para encuadrar la época de los dos padres generales. Lo importante es tener en cuenta que, en ambos casos, la Compañía de Jesús sufría tribulación; y las cartas que siguen son la doctrina sobre la tribulación que ambos superiores recuerdan a sus súbditos. Constituyen un tratado acerca de la tribulación y el modo de sobrellevarla.

En momentos de turbación, en los que la polvareda de las persecuciones, tribulaciones, dudas, etc., es levantada por los acontecimientos culturales e históricos, no es fácil atinar con el camino a seguir. Hay varias tentaciones propias de ese tiempo: discutir las ideas, no darle la debida importancia al asunto, fijarse demasiado en los perseguidores y quedarse rumiando allí la desolación, etc…

En las cartas que siguen vemos cómo ambos padres generales salen al paso de tales tentaciones, y proponen a los jesuitas la doctrina que los fragua en la propia espiritualidad[2] y fortalece su pertenencia al cuerpo de la Compañía, la cual pertenencia «es primaria y debe prevalecer en relación a todas las otras (a instituciones de todo orden, sean de la Compañía o sean exteriores a ella). Ella debe caracterizar cualquier otro compromiso que, por ella, es transformado en “misión”…».[3]

Detrás de las posturas culturales y sociopolíticas de esa época subyacía una ideología: la Ilustración, el liberalismo, el absolutismo, el regalismo, etc. Sin embargo, llama la atención cómo ambos padres generales —en sus cartas— no se ponen a «discutir» con ellas. Saben de sobra que —en tales posturas— hay error, mentira, ignorancia… sin embargo, dejan de lado estas cosas y —al dirigirse al cuerpo de la Compañía— centran su reflexión en la confusión que tales ideas (y las consecuencias culturales y políticas) producen en el corazón de los jesuitas.

Parecería como si temieran que el problema fuera mal enfocado. Es verdad que hay lucha de ideas, pero ellos prefieren ir a la vida, a la situacionalidad que tales ideas provocan. Las ideas se discuten, la situación se discierne.

Estas cartas pretenden dar elementos de discernimiento a los jesuitas en tribulación. De ahí que, en su planteo, prefieran —más que hablar de error, ignorancia o mentira— referirse a la confusión. La confusión anida en el corazón: es el vaivén de los diversos espíritus.

La verdad o la mentira, en abstracto, no es objeto de discernimiento. En cambio, la confusión sí. Las cartas que siguen son un tratado de discernimiento en época de confusión y tribulación. Más que argumentar sobre ideas, estas cartas recuerdan la doctrina, y —‍por medio de ella— conducen a los jesuitas a hacerse cargo de su propia vocación.

Frente a la gravedad de esos tiempos, a lo ambiguo de las situaciones creadas, el jesuita debía discernir, debía recomponerse en su propia pertenencia. No le era lícito optar por alguna de las soluciones que negara la polaridad contraria y real. Debía «buscar para hallar» la voluntad de Dios, y no «buscar para tener» una salida que lo dejara tranquilo.

El signo de que había discernido bien lo tendría en la paz, don de Dios, y no en la aparente tranquilidad de un equilibrio humano o de una opción por alguno de los elementos en contraposición.

En concreto: no era de Dios defender la verdad a costa de la caridad, ni la caridad a costa de la verdad, ni el equilibrio a costa de ambas. Para evitar convertirse en un veraz destructor o en un caritativo mentiroso o en un perplejo paralizado, debía discernir. Y es propio del superior ayudar al discernimiento.

Este es el sentido más hondo de las cartas que siguen: un esfuerzo de la cabeza de la Compañía para ayudar al cuerpo a tomar una actitud de discernimiento. Tal actitud paternal rescata al cuerpo del desamparo y del desarraigo espiritual.

Finalmente, una cosa más acerca del método. El recurso a las verdades fundamentales que dan sentido a nuestra pertenencia parece ser el único camino para enfocar rectamente un discernimiento. San Ignacio lo recuerda frente a cualquier elección: «el ojo de nuestra intención debe ser simple, solamente mirando para lo que soy criado…».[4]

Además, no es de extrañarse por el recurso que, en estas cartas, hacen los padres generales a los pecados propios de los jesuitas, los cuales —en un enfoque meramente discursivo y no de discernimiento— parecería que nada tendrían que ver con la situación externa de confusión provocada por las persecuciones. Lo que sucede no es casual: subyace aquí una dialéctica propia de la situacionalidad del discernimiento: buscar —dentro de sí mismo— un estado parecido al de fuera.

Es este caso, un mirarse solamente perseguido podría engendrar el mal espíritu de «sentirse víctima», objeto de injusticia, etc. Fuera, por la persecución, hay confusión… Al considerar los pecados propios el jesuita pide —para sí— «vergüenza y confusión de mí mismo».[5] No es la misma cosa, pero se parecen; y —de esta manera— se está en mejor disposición de hacer el discernimiento.

Las cartas que siguen fueron traducidas de su original latino[6] por el R.P. Ernesto Dann Obregón S.J., quien de esta manera pone en manos de tantos lectores esta joya de nuestra espiritualidad.

25 de diciembre de 1987

 

[1] Las interpretaciones históricas sobre la conducta del Papa Clemente XIV son variadas. El punto de vista de cada una de ellas parte siempre de alguna realidad objetiva. Pienso que no siempre es acertado el hecho de absolutizar esa verdad transformándola en la única clave interpretativa. Un buen compendio sobre el tema se puede encontrar en G. Martina. La Iglesia de Lutero a nuestros días, 4 vols., Madrid, Cristiandad, 1974; vol. II, pp. 271-287. Igualmente aporta abundante bibliografía.

El juicio que de Clemente XIV hace Pastor en su Historia de los papas (vol. XXXVII) es sumamente duro. P. ej.: «la debilidad de carácter de Clemente XIV da la clave para entender su táctica de ceder en todo lo posible a las exigencias de las cortes borbónicas y de restablecer la paz por este medio…» (p. 90). «La cualidad más fatal del nuevo papa: la debilidad y la timidez, con las cuales andaban parejas su doblez y su lentitud» (p. 82). «A Clemente XIV le falta valor y firmeza; en todas sus resoluciones es lento hasta un extremo increíble. Cautiva a la gente con bellas palabras y promesas, la engaña y la fascina. Al principio promete cielo y tierra, mas luego pone dificultades y difiere la solución, según costumbre romana, quedando al fin triunfante. De esta suerte todos terminan por quedar prendidos de sus redes. Se da traza admirable para eludir toda decisión en sus contestaciones a los embajadores; los despide con buenas palabras y halagüeñas esperanzas que luego no se realizan. Quien pretenda conseguir una gracia ha de procurar lograrla en la primera audiencia. Por lo demás, un embajador perspicaz puede descubrir su doble juego, porque es muy propenso a hablar» (pp. 82-83).

Estos son juicios que Pastor toma de documentaciones de la época, y si bien su opinión sobre el Papa Ganganelli termina siendo negativa, lo es mucho más la que sostiene sobre su secretario, Fray Bontempi, también fraile menor conventual, a quien «carga» prácticamente gran parte de la responsabilidad de los errores de Ganganelli. Bontempi —según Pastor— trató simoníacamente con el embajador español la supresión de la Compañía. Logró que Clemente XIV lo nombrara cardenal in pectore, pero fracasó cuando le exigió, en el lecho de muerte, la publicación del cardenalato. Pastor lo presenta como un sujeto ambicioso, sin escrúpulos, que se mueve entre bambalinas, y que procura «quedar bien»; de tal modo que prepara así su futuro.

[2] El P. José de Guibert, S.J., en su obra La Espiritualidad de la Compañía de Jesús (Santander, Sal Terrae, 1955, 486 págs.) afirma: «En consonancia con esto [se refiere al Decreto 11 de la Congregación General XIX, que eligió al P. Ricci como General] se halla la emocionante serie de cartas dirigidas por el nuevo general a sus religiosos a medida que las pruebas se acumulan y los peligros van en aumento.

El 8 de diciembre de 1759, al siguiente día de los decretos de Pombal destruyendo las provincias portuguesas, invita a la oración para pedir por el pronto spiritum bonum, el verdadero espíritu sobrenatural de la vocación, la perfecta docilidad a la gracia divina. De nuevo el 30 de noviembre de 1761, en el momento en que Francia es a su vez alcanzada por la tempestad, lo que pide es poner del todo la confianza en Dios, aprovecharse de las pruebas para la purificación de las almas, recordar que nos allegan más a Dios, y sirven también para la mayor gloria de Dios. El 13 de noviembre de 1763 insiste también en la necesidad de orar y de hacer más eficaz la oración con la santidad de la vida, recomendando ante todo la humildad, el espíritu de pobreza y la perfecta obediencia pedida por san Ignacio. El 16 de junio de 1769, después de la expulsión de los jesuitas españoles, nueva llamada a la oración, al celo para purificarse de los menores defectos.

En fin, el 21 de febrero de 1773, seis meses antes de la firma del Breve Dominus ac redemptor, en la falta de todo socorro humano quiere ver un efecto de la misericordia de Dios que invita a los que prueba a no confiar más que en Él; exhorta también a la oración, pero para pedir únicamente la conservación de una Compañía fiel al espíritu de su vocación: «Si, lo que Dios no permita, había de perder ese espíritu poco importaría que fuese suprimida, ya que se habría hecho inútil para el fin para que había sido fundada». Y termina con una cálida exhortación para mantener en su plenitud el espíritu de caridad, de unión, de obediencia, de paciencia, y de sencillez evangélica.

Tales son las palabras con que la Divina Providencia quiso que se cerrase la historia espiritual de la Compañía en el momento de la prueba suprema del sacrificio total que se le iba a exigir. Cordara, y otros después de él, han censurado en Ricci una pasividad excesiva frente a los ataques de que su orden era objeto, una falta de energía y de habilidad para valerse de todos los medios a su disposición para frustrar los ataques; no es este el lugar de discutir si semejante crítica es fundada, pero lo cierto que es preferible oír, más bien que invitaciones a recurrir a habilidades humanas, legítimas, pero sin duda del todo inútiles, las reiteradas llamadas a la fidelidad sobrenatural, a la santidad de la vida, a la unción con Dios en la oración, como a cosas esenciales en aquellas últimas horas de la orden, en vísperas de morir» (pp. 318-319).

«Apenas hay necesidad de recordar la protesta que el P. Ricci moribundo cuidó de leer, en el momento de recibir el viático en su prisión del Castillo de Sant Angelo, el 19 de noviembre de 1775: en el momento de comparecer ante el tribunal de la infalible verdad, era deber suyo protestar que la Compañía destruida no había dado ningún motivo para su supresión; lo declaraba y atestiguaba con la certeza que puede moralmente tener un superior bien informado del estado de su orden; luego, que él mismo no había dado motivo alguno, por ligero que fuese, para su prisión» (ibíd., nota 71).

[3] CG XXXII, IV, 66.

[4] Cf. EE. 169.

[5] Cf. EE. 48.

[6] Epistolae Praepositorumm Generalium ad Patres et Fratres Societatis Iesu, 4 vol., Rollarii, Iulii De Meester, 1909, pp. 257-307 y 332-346.

http://blogs.herdereditorial.com/la-civilta-cattolica-iberoamericana/la-doctrina-de-la-tribulacion/


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