Comunión para revitalizar la Orden y evangelizar el mundo

diciembre 4, 2017

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Reunión del Consejo general oar. con los Priores Provinciales en Monachil, Granada, nov. – dic. 2017

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La importancia de la comunión en el nuevo proceso que emprenden los Agustinos Recoletos ha sido la principal conclusión del encuentro que mantuvieron el Prior General y su consejo con los ocho provinciales del 28 de noviembre al 1 de diciembre. La reunión ha impulsado la unión de provincias y evaluado el proyecto de vida y misión de la Orden

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Ser creadores de comunión fue la llamada que le hizo el Papa Francisco a la Orden de Agustinos Recoletos en el pasado capítulo general de 2016. Un año después, la llamada del Santo Padre continúa siendo una de las principales guías a seguir por los superiores de la Orden.

La comunión como centro para la revitalización interna y evangelización del mundo ha sido la principal conclusión que ha sacado el Consejo General y los provinciales tras su reunión de cuatro días en Monachil (Granada, España).

Del 28 de noviembre al 1 de diciembre, el prior general y su consejo se reunieron con los ochos provinciales en un encuentro histórico: es la última reunión antes del proceso de unificación que llevarán a cabo las provincias en 2018. Para el próximo encuentro la estructura mundial de la Orden de Agustinos Recoletos habrá cambiado, pasando a tener cuatro provincias.

“Nuestro modo de proceder es la comunión”

El prior general, Miguel Miró, destacó al comienzo del encuentro en la jornada del martes la importancia de la comunión para revitalizar la Orden y su misión evangelizadora en el mundo de hoy. “Ni independencia ni centralización absoluta –dijo el general–, pero sí unidad en la diversidad, tener un proyecto común y avanzar en una misma dirección. Nuestro modo de proceder es la comunión. Esto requiere apertura, sinceridad, diálogo y escucha”.

“Si la reorganización de la Orden y de las provincias –agregó– no se coloca en la reforma de la Iglesia, se tiene el riesgo de ser un proceso autorreferencial y de subsistencia.

Pensemos en las palabras de Francisco: “Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien” (EG, 2).

El proceso de unificación continúa adelante

Por su parte, los ocho priores provinciales expusieron los avances del proceso de unión de las provincias y de la implementación del proyecto de vida y misión de la Orden con vistas a los capítulos provinciales, que se celebrarán todos en 2018.

En algunos casos el proceso de unificación está muy avanzado por la proximidad del capítulo provincial. La comisión de unificación de las provincias de San Nicolás de Tolentino y San Agustín ya ha establecido distintos equipos de trabajo para abordar los retos que traerá consigo la unión.

Las provincias de Ntra. Señora de la Candelaria y de la Consolación ya tienen el proceso encarrilado antes del capítulo de julio. Las provincias de Santo Tomás de Villanueva, Santa Rita y San José aún se reunirán varias veces más antes del capítulo provincial.

La provincia de San Ezequiel Moreno, la única que no sufrirá alteración en su actual modelo, presentó otro informe en el que expuso los avances en su proyecto de vida y misión, según las directrices que le marcó el capítulo general del pasado año.

Los avances en el trabajo de los secretariados y comisiones

Francisco Javier Monroy, Presidente del Secretariado general de Espiritualidad y formación, presentó el Itinerario formativo agustino recoleto como una pedagogía para encarnar el carisma, expuso las funciones de la escuela de formadores, el programa de integración comunitaria y pastoral y la preparación de un solo mes para toda la Orden de preparación para profesión solemne. Los CEAR y las Fraternidades completaron su información.

Raúl Buhay, Presidente del Secretariado general de Apostolado, expuso los puntos básicos del apostolado misional y ministerial y los sintetizó en un tríptico preparado por el Secretariado. Antonio Carrón explicó la Red EDUCAR que integra los centros educativos agustinianos y que facilita la identidad y la formación de los docentes.

Juan Pablo Martínez, Presidente del Secretariado de Vocaciones y Juventud, trató sobre la implementación del Itinerario vocacional agustino recoleto y manifestó la necesidad de fortalecer los equipos de animación vocacional locales y nacionales.

Propuso el modo de realizar la “Expedición vocacional” y explicó la preparación del encuentro internacional JAR y la participación en la JMJ de Panamá.

Antonio Carrón presentó los planes de la Comisión de Comunicaciones y Publicaciones, destacó la importancia de los medios de comunicación y explicó el rediseño de la web de la Orden. Se presentó a Carlos Santana, profesional de medios, quien ejercerá la labor de director de comunicación.

Antonio Carrón como presidente de la Comisión de Apostolado social inició la presentación de Arcores, la nueva red solidaria internacional agustino recoleta. Completaron su información Simón Puertas, presidente de Arcores España, y del profesional D. Javier Sánchez, que es director de Arcores. En la constitución de Arcores hay que destacar la colaboración del que fue presidente de Haren Alde el agustino recoleto Manuel Fernández y de Javier Ojeda, cmf, director de Haren Alde y promotor de la propuesta de Arcores.

Javier Tello, secretario general, presentó la base de datos de la Orden. Por su parte, el ecónomo general, José Ramón Pérez, y el procurador ante la Santa Sede, Gabriel Robles, informaron también de sus funciones e hicieron sus propuestas para facilitar la comunicación y la comunión de las provincias y la curia general.

http://www.agustinosrecoletos.com/comunion-revitalizar-orden-evangelizar-mundo/

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El Consejo General OAR se reúne por última vez con las provincias antes de la reestructuración de 2018

noviembre 28, 2017

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Monachil

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Los ocho actuales provinciales compartirán cuatro jornadas en el convento de Monachil, en Granada (España).

Las provincias presentarán ante el Consejo General los avances del proceso de unificación previo a los capítulos provinciales del próximo año

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Es un momento histórico. La reunión que mantendrá el Prior General y su consejo con los priores provinciales del 28 de noviembre al 1 de diciembre será la última siguiendo la estructura actual de ocho provincias.

El encuentro juntará a los actuales priores provinciales –San Nicolás de Tolentino, San Agustín, Ntra. Señora de la Candelaria, Ntra. Señora de la Consolación, Santo Tomás de Villanueva, Santa Rita, San José y San Ezequiel Moreno- antes de los capítulos de 2018 que cambiarán el modelo de la Orden de Agustinos Recoletos a nivel mundial.

Precisamente la reestructuración será el tema principal de la reunión que tendrá lugar en el convento de Monachil, en Granada (España). Después de las múltiples reuniones que han llevado a cabo las provincias en el último año para estudiar las unificaciones, presentarán al Consejo General cuatro informes en los que se detalla los avances del proceso.

El análisis del trabajo de las provincias y de la Comisión de Unificación de Provincias copará toda la mañana de la primera jornada.

En algunos casos el proceso está muy avanzado por la proximidad del capítulo provincial. La comisión de unificación de las provincias de San Nicolás de Tolentino y San Agustín ha establecido distintos equipos de trabajo para abordar los retos que traerá consigo la unión.

Las provincias de Ntra. Señora de la Candelaria y de la Consolación, o de Santo Tomás de Villanueva, Santa Rita y San José, el proceso está más retrasado ya que sus comisiones de unificación podrá reunirse varias veces más antes de sus capítulos provinciales.

La provincia de San Ezequiel Moreno, la única que no sufrirá alteración en su actual modelo, presentará otro informe en el que expondrán los avances en su proyecto de vida y misión, según las directrices que le marcó el capítulo general del pasado año.

El Prior General de la Orden de Agustinos Recoletos, Miguel Miró, abrirá el encuentro con un informe en el que detallará su trabajo, incidiendo principalmente en el asunto de la reestructuración de provincias. En la mayor parte de las reuniones de las comisiones de provincias ha estado presente el superior de la Orden y conoce de primera mano los avances.

Exposición del trabajo de los secretariados

Además de la reestructuración, los secretariados también presentarán a los priores provinciales el trabajo realizado en este año trascurrido desde la finalización del capítulo general.

El secretariado de espiritualidad y formación presentará los avances en la modificación del IFAR, el trabajo en la escuela de formadores y la formación permanente y la extensión de los Centros de Espiritualidad Agustino Recoleta a todo el mundo.

Para el secretariado de apostolado educativo, la creación la red educativa internacional EDUCAR es el principal asunto. Antonio Carrón, consejero general de apostolado educativo, hablará de la implantación de esta red y los encuentros mantenidos y los que se espera que se tengan en los próximos meses para extender el carisma agustino recoleto a las aulas.

Asimismo, Carrón también explicará las modificaciones en el plano comunicativo que ha llevado a cabo la Comisión de Comunicación y Publicaciones.

El Secretariado General de Vocaciones y Juventud también expondrá sus avances en las líneas marcadas por el capítulo general. Juan Pablo Martínez hablará de los encuentros de promotores vocacionales, del Itinerario Vocacional Agustino Recoleto y los equipos de animación vocacional que se pretenden implantar en el ámbito local.

En el aspecto de juventud, expondrá los avances en los estatutos y oficialidad de las Juventudes Agustino Recoletas, su afianzamiento en todos los ministerios y la preparación de la próxima Jornada Mundial de la Juventud Agustino Recoleta.

ARCORES: punto y final del encuentro

La reunión del Consejo General y los priores provinciales concluirá el próximo viernes con la presentación de la nueva red solidaria internacional agustino recoleta ARCORES. Será un sencillo acto en el que se tratarán las diferentes realidades por las que ARCORES ya ha comenzado a trabajar.

Tras el acto, que será en el Colegio Santo Tomás de Villanueva de Granada, el Prior General, Miguel Miró, presidirá la eucaristía de clausura del importante e histórico encuentro de Monachil.

 


El maná de cada día, 4.10.17

octubre 4, 2017

Miércoles de la 26ª semana del Tiempo Ordinario

4 de octubre
San Francisco de Asís, religioso

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San Francisco de Asís. El Greco



PRIMERA LECTURA: Nehemías 2, 1-8

Era el mes de Nisán del año veinte del rey Artajerjes. Tenía el vino delante, y yo tomé la copa y se la serví. En su presencia no debía tener cara triste.

El rey me preguntó: «¿Qué te pasa, que tienes mala cara? Tú no estás enfermo, sino triste.»

Me llevé un susto, pero contesté al rey: «Viva su majestad eternamente. ¿Cómo no he de estar triste cuando la ciudad donde se hallan enterrados mis padres está en ruinas, y sus puertas consumidas por el fuego?»

El rey me dijo: «¿Qué es lo que pretendes?»

Me encomendé al Dios del cielo y respondí: «Si a su majestad le parece bien, y si está satisfecho de su siervo, déjeme ir a Judá a reconstruir la ciudad donde están enterrados mis padres.»

El rey y la reina, que estaba sentada a su lado, me preguntaron: «¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás?»

Al rey le pareció bien la fecha que le indiqué y me dejó ir, pero añadí: «Si a su majestad le parece bien, que me den cartas para los gobernadores de Transeufratina, a fin de que me faciliten el viaje hasta Judá. Y una carta dirigida a Asaf, superintendente de los bosques reales para que me suministren tablones para las puertas de la ciudadela del templo, para el muro de la ciudad y para la casa donde me instalaré.»

Gracias a Dios, el rey me lo concedió todo.


SALMO 136, 1-2. 3. 4-5. 6

Que se me pegue la lengua al paladar, si no me acuerdo de ti.

Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión; en los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras.

Allí los que nos deportaron nos invitaban a cantar; nuestros opresores, a divertirlos: «Cantadnos un cantar de Sión.»

¡Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extranjera! Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no pongo a Jerusalén en la cumbre de mis alegrías.


ALELUYA: Flp 3, 8-9

Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él.

EVANGELIO: Lucas 9, 57-62

En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos e dijo uno: «Te seguiré adonde vayas.»

Jesús le respondió: «Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo
del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»

A otro le dijo: «Sígueme.»

Él respondió: «Déjame primero ir a enterrar a mi padre.»

Le contestó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.»

Otro le dijo: «Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.»

Jesús le contestó: «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.»




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4 de Octubre
San Francisco de Asís, religioso

Nació en Asís el año 1182; después de una juventud frívola se convirtió, renunció a los bienes paternos y se entregó de lleno a Dios. Abrazó la pobreza y vivió una vida evangélica, predicando a todos el amor de Dios. Dio a sus seguidores unas sabias normas, que luego fueron aprobadas por la Santa Sede. Inició también una nueva Orden de monjas y un grupo de penitentes que vivían en el mundo, así como la predicación entre los infieles. Murió el año 1226.

Debemos ser sencillos, humildes y puros

De la carta de san Francisco de Asís, dirigida a todos los fieles

La venida al mundo del Verbo del Padre, tan digno tan santo y tan glorioso, fue anunciada por el Padre altísim­o, por boca de su santo arcángel Gabriel, a la santa y gloriosa Virgen María, de cuyo seno recibió una auténtica naturaleza humana, frágil como la nuestra. Él, siendo rico sobre toda ponderación, quiso elegir la pobreza, jun­to con su santísima madre. Y, al acercarse su pasión, ce­lebró la Pascua con sus discípulos. Luego oró al Padre diciendo: Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz.

Sin embargo, sometió su voluntad a la del Padre. Y la voluntad del Padre fue que su Hijo bendito y glorioso, a quien entregó por nosotros y que nació por nosotros, se ofreciese a sí mismo como sacrificio y víctima en el ara de la cruz, con su propia sangre, no por sí mismo, por quien han sido hechas todas las cosas, sino por nuestros pecados, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas. Y quiere que todos nos salvemos por él y lo recibamos con puro corazón y cuerpo casto.

¡Qué dichosos y benditos son los que aman al Señor y cumplen lo que dice el mismo Señor en el Evangelio: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, y al prójimo como a ti mismo! Amemos, pues, a Dios y adorémoslo con puro corazón y con mente pura, ya que él nos hace saber cuál es su mayor deseo, cuando dice: Los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad. Porque todos los que lo adoran deben adorarlo en espíritu y verdad. Y dirijámosle, día y noche, nuestra alabanza y oración, diciendo: Padre nuestro, que estás en los cielos; porque debemos orar siempre sin desanimarnos.

Procuremos, además, dar frutos de verdadero arrepentimiento. Y amemos al prójimo como a nosotros mismos. Tengamos caridad y humildad y demos limosna, ya que ésta lava las almas de la inmundicia del pecado. En efecto, los hombres pierden todo lo que dejan en este mundo tan sólo se llevan consigo el premio de su caridad y las limosnas que practicaron, por las cuales recibirán del Señor la recompensa y una digna remuneración.

No debemos ser sabios y prudentes según la carne, sino más bien sencillos, humildes y puros. Nunca debemos desear estar por encima de los demás, sino, al contrario debemos, a ejemplo del Señor, vivir como servidores y sumisos a toda humana criatura, movidos por el amor de Dios. El Espíritu del Señor reposará sobre los que así obren y perseveren hasta el fin, y los convertirá en el lugar de su estancia y su morada, y serán hijos del Padre celestial, cuyas obras imitan; ellos son los esposos, los hermanos y las madres de nuestro Señor Jesucristo.

Oración

Dios todopoderoso, que otorgaste a san Francisco de Asís la gracia de asemejarse a Cristo por la humildad y la pobreza, concédenos caminar tras sus huellas, para que podamos seguir a tu Hijo y entregarnos a ti con amor jubiloso. Por nuestro Señor Jesucristo.


El maná de cada día, 27.9.17

septiembre 27, 2017

Miércoles de la 25ª semana del Tiempo Ordinario

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Sin alforja, sin bastón, sin pan

Sin alforja, sin bastón, sin dinero ni túnica de repuesto



PRIMERA LECTURA: Esdras 9, 5-9

Yo, Esdras, al llegar la hora de la oblación de la tarde, acabé mi penitencia y, con el vestido y el manto rasgados, me arrodillé y alcé as manos al Señor, mi Dios, diciendo:

«Dios mío, de pura vergüenza no me atrevo a levantar el rostro hacia ti, porque nuestros delitos sobrepasan nuestra cabeza, y nuestra culpa llega al cielo.

Desde los tiempos de nuestros padres hasta hoy hemos sido reos de grandes culpas y, por nuestros delitos, nosotros con nuestros reyes sacerdotes hemos sido entregados a reyes extranjeros, a la espada, al destierro, al saqueo y a la ignominia, que es la situación actual.

Pero ahora el Señor, nuestro Dios, nos ha concedido un momento de gracia, dejándonos un resto y una estaca en su lugar santo, dando luz a nuestros ojos y concediéndonos respiro en nuestra esclavitud.

Porque éramos esclavos, pero nuestro Dios no nos abandonó en nuestra esclavitud; nos granjeó el favor de los reyes de Persia, nos dio respiro para levantar el templo de nuestro Dios y restaurar sus ruinas y nos dio una tapia en Judá y Jerusalén.»


SALMO: Tb 13,2.3-4.6

Bendito sea Dios, que vive eternamente.

Él azota y se compadece, hunde hasta el abismo y saca de él, y no hay quien escape de su mano.

Dadle gracias, israelitas, ante los gentiles, porque él nos dispersó entre ellos. Proclamad allí su grandeza, ensalzadlo ante todos los vivientes: que él es nuestro Dios y Señor, nuestro padre por todos los siglos.

Veréis lo que hará con vosotros, le daréis gracias a boca llena, bendeciréis al Señor de la justicia y ensalzaréis al rey de los siglos.

Yo le doy gracias en mi cautiverio, anuncio su grandeza y su poder a un pueblo pecador.

Convertíos, pecadores, obrad rectamente en su presencia: quizás os mostrará benevolencia y tendrá compasión.


Aclamación antes del Evangelio: Mc 1, 15

Está cerca el reino de Dios -dice el Señor-: convertíos y creed en el Evangelio.


EVANGELIO: Lucas 9, 1-6

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.

Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»

Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes.


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SIN ALFORJA, SIN BASTÓN Y SIN PAN

Cuando Lucas narra la misión de los Doce insiste en un detalle importante: el Señor les mandó a anunciar el Reino de Dios sin más provisión que su autoridad y su poder sobre todos los demonios.

Y les mandó que no llevaran nada más para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni siquiera una túnica de repuesto. Debía bastarles ese poder y autoridad que habían recibido de Cristo, debían fiarse de El y no de su bastón, de sus provisiones, de su dinero o de su túnica.

No niega el Señor el valor y la necesidad de los medios humanos. Enseña, más bien, que esos medios se quedan muy cortos y limitados cuando se trata de las cosas del Reino y de la expulsión de los demonios.

No son suficientes; es más, pueden mostrarse innecesarios y hasta inútiles frente a los planes y modos de hacer de Dios, que Él suele realizar a su modo y no al nuestro.

Esta es la libertad interior que requiere nuestro apostolado para que sea realmente una obra de Dios y no una cosa nuestra.

Si Cristo hubiera programado y planificado la redención del hombre al modo humano con toda seguridad que no habría muerto en la cruz ni habría elegido el camino de la humillación y del dolor.

No te fíes de tus planes apostólicos, de tus cualidades, de tus dotes y recursos, de tus estrategias y gestiones, cuando se trata de las cosas de Dios. Es verdad que Él cuenta contigo, como quiso contar con los apóstoles.

Pero para una misión sobrenatural has de trabajar, sobre todo, con medios sobrenaturales: la oración, la eficacia de la Palabra de Dios, la gracia que te llega por los sacramentos, la comunión con la Iglesia y mucha confianza en que las cosas de Dios no se resuelven con regla y compás.

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Catequesis del Papa Francisco sobre la memoria de la vocación

septiembre 3, 2017

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Papa Francisco en la Plaza San Pedro, catequesis sobre la memoria de la vocación

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Catequesis del Papa Francisco sobre la memoria de la vocación

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VATICANO, 30 Ago. 17 / 06:34 am (ACI).- En su catequesis pronunciada este miércoles en la Plaza de San Pedro durante la Audiencia General, el Papa Francisco señaló que para ser predicador de Jesús es más efectivo transmitir la fe con la alegría de la mirada que con las herramientas de la retórica.

“Uno se convierte en predicador de Jesús, no afinando las herramientas de la retórica, sino custodiando en los ojos el brillo de la verdadera felicidad. Muchos cristianos, muchos de nosotros, vemos que con los ojos se transmite la alegría de la fe”, subrayó el Santo Padre.

A continuación, el texto completo de la catequesis del Papa Francisco:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy quisiera regresar sobre un tema importante: la relación entre la esperanza y la memoria, con particular referencia a la memoria de la vocación. Y tomo como ícono la llamada de los primeros discípulos de Jesús. En sus memorias se quedó tan marcada esta experiencia, que alguno registró incluso la hora: «Era alrededor de las cuatro de la tarde» (Jn 1, 39).

El evangelista Juan narra el episodio como un nítido recuerdo de juventud, que se quedó intacto en su memoria de anciano: porque Juan escribió estas cosas cuando era anciano.

El encuentro había sucedido cerca del río Jordán, donde Juan Bautista bautizaba; y aquellos jóvenes galileos habían escogido al Bautista como guía espiritual. Un día llega Jesús, y se hizo bautizar en el río. Al día siguiente pasó de nuevo, y entonces el que bautizaba –es decir, Juan Bautista– dijo a dos de sus discípulos: «Este es el Cordero de Dios» (v. 36).

Y para estos dos fue la “centella”. Dejaron a su primer maestro y se pusieron en el seguimiento de Jesús. Por el camino, Él se gira hacia ellos y les plantea la pregunta decisiva: «¿Qué quieren?» (v. 38). Jesús aparece en los Evangelios como un experto del corazón humano. En ese momento había encontrado a dos jóvenes en búsqueda, sanamente inquietos.

De hecho, ¿qué juventud es una juventud satisfecha, sin una pregunta de sentido? Los jóvenes que no buscan nada, no son jóvenes, son jubilados, han envejecido antes de tiempo. Es triste ver jóvenes jubilados. Y Jesús, a través de todo el Evangelio, en todos los encuentros que le suceden a lo largo del camino, se presenta como un “incendiario” de corazones.

De ahí ésta pregunta que busca hacer emerger el deseo de vida y de felicidad que cada joven se lleva dentro: “¿Qué cosa buscas?”. Hoy quisiera preguntarles a los jóvenes que están aquí en la Plaza y a aquellos que nos escuchan a través de los medios de comunicación: “¿Tú, que eres joven, qué cosa buscas? ¿Qué cosa buscas en tu corazón?”.

La vocación de Juan y de Andrés comienza así: es el inicio de una amistad con Jesús tan fuerte que impone una comunión de vida y de pasiones con Él. Los dos discípulos comienzan a estar con Jesús y enseguida se transforman en misioneros, porque cuando termina el encuentro no regresan a casa tranquilos: tanto es así que sus respectivos hermanos –Simón y Santiago– son enseguida incluidos en el seguimiento.

Fueron donde estaban ellos y les han dicho: “¡Hemos encontrado al Mesías, hemos encontrado a un gran profeta!”, dan la noticia. Son misioneros de ese encuentro. Fue un encuentro tan conmovedor, tan feliz que los discípulos recordarán por siempre ese día que iluminó y orientó su juventud.

¿Cómo se descubre la propia vocación en este mundo? Se puede descubrir de varios modos, pero esta página del Evangelio nos dice que el primer indicador es la alegría del encuentro con Jesús.

Matrimonio, vida consagrada, sacerdocio: cada vocación verdadera inicia con un encuentro con Jesús que nos dona una alegría y una esperanza nueva; y nos conduce, incluso a través de pruebas y dificultades, a un encuentro siempre más pleno, crece, ese encuentro, más grande, ese encuentro con Él y a la plenitud de la alegría.

El Señor no quiere hombres y mujeres que caminan detrás de Él de mala gana, sin tener en el corazón el viento de la felicidad. Ustedes, que están aquí en la Plaza, les pregunto –cada uno responda a sí mismo– ustedes, ¿tienen en el corazón el viento de la felicidad?

Cada uno se pregunte: ¿Yo tengo dentro de mí, en el corazón, el viento de la felicidad? Jesús quiere personas que han experimentado que estar con Él nos da una felicidad inmensa, que se puede renovar cada día de la vida.

Un discípulo del Reino de Dios que no sea gozoso no evangeliza este mundo, es uno triste. Se convierte en predicador de Jesús no afinando las armas de la retórica: tú puedes hablar, hablar, hablar pero si no hay otra cosa… ¿Cómo se convierte en predicador de Jesús? Custodiando en los ojos el brillo de la verdadera felicidad. Vemos a tantos cristianos, incluso entre nosotros, que con los ojos te transmiten la alegría de la fe: con los ojos.

Por este motivo el cristiano –como la Virgen María– custodia la llama de su enamoramiento: enamorados de Jesús. Cierto, hay pruebas en la vida, existen momentos en los cuales se necesita ir adelante no obstante el frío y el viento contrario, no obstante tantas amarguras. Pero los cristianos conocen el camino que conduce a aquel sagrado fuego que los ha encendido una vez por siempre.

Y por favor, les pido: no escuchemos a personas desilusionadas e infelices; no escuchemos a quien recomienda cínicamente no cultivar la esperanza en la vida; no confiemos en quien apaga desde el inicio todo entusiasmo diciendo que ningún proyecto vale el sacrificio de toda una vida; no escuchemos a los “viejos” de corazón que sofocan la euforia juvenil. Vayamos donde los viejos que tienen los ojos brillantes de esperanza.

Cultivemos en cambio, sanas utopías: Dios nos quiere capaces de soñar como Él y con Él, mientras caminamos bien atentos a la realidad.

Soñar en un mundo diferente. Y si un sueño se apaga, volver a soñarlo de nuevo, recurriendo con esperanza a la memoria de los orígenes, a esas brasas que, tal vez después de una vida no tan buena, están escondidas bajo las cenizas del primer encuentro con Jesús.

Es esta, pues, una dinámica fundamental de la vida cristiana: recordarse de Jesús. Pablo decía a su discípulo: “Recuérdate de Jesucristo” (2 Tim 2, 8); este es el consejo del gran San Pablo: “Acuérdate de Jesucristo”. Recordarse de Jesús, del fuego de amor con el cual un día hemos concebido nuestra vida como un proyecto de bien, y a vivificar con esta llama nuestra esperanza. Gracias.

 


¡Cuídense de los sacerdotes y congregaciones sin sabor!, advierte el Papa Francisco

junio 13, 2017

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¡Cuídense de los sacerdotes y congregaciones sin sabor!, advierte el Papa Francisco a los Dominicos

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¡Cuídense de los sacerdotes y congregaciones sin sabor!, advierte el Papa Francisco

Por Miguel Pérez Pichel

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VATICANO, 21 Ene. 17 / 11:55 am (ACI).- “¡Cuidado con una Iglesia que pierde el sabor! ¡Cuidado con un sacerdote, un consagrado o con una congregación que pierde el sabor! ¡Cuidado con la sal que pierde el sabor!”, advirtió el Papa Francisco durante la Misa por los 800 años de la Orden de Predicadores (dominicos), porque “si la sal pierde su sabor, no sirve para nada”.

El Santo Padre realizó esta advertencia en la homilía de la Misa que celebró en la Basílica de San Jjuan de Letrán, catedral de Roma, con motivo de la clausura del Jubileo de los Dominicos por los 800 años de la confirmación de la Orden de Predicadores, fundada por Santo Domingo de Guzmán, por parte del Papa Honorio III.

En su homilía, el Santo Padre advirtió contra el “carnaval” de la curiosidad mundana. El Pontífice recordó cómo “Pablo advierte a Timoteo que deberá anunciar el Evangelio en medio de un contexto donde la gente busca siempre nuevos ‘maestros’, ‘fábulas’, doctrinas diversas, ideologías”. Ese, explicó, “es el ‘carnaval’ de la curiosidad mundana, de la seducción”.

“La Palabra de Dios nos presenta hoy dos escenarios humanos opuestos –destacó Francisco–: por una parte, el ‘carnaval’ de la curiosidad mundana, por otra, la glorificación del Padre mediante las obras buenas. Y nuestra vida se mueve siempre entre estos dos escenarios”. El Papa explicó que “también Santo Domingo, con sus primeros hermanos, hace ochocientos años, tenía que moverse entre estos dos escenarios”.

“Es interesante ver cómo ya entonces, hace dos milenios, los apóstoles del evangelio se encontraban ante este escenario, que en nuestros días se ha desarrollado mucho y globalizado a causa de la seducción del relativismo subjetivista”.

“La tendencia de la búsqueda de la novedad propia del ser humano encuentra el ambiente ideal en la sociedad del aparentar, del consumo, en el cual, muchas veces, se reciclan cosas viejas, pero lo importante es hacerlas aparecer como nuevas, atractivas, seductoras. También se enmascara la verdad. Nos movemos en la así llamada, ‘sociedad líquida’, sin puntos fijos, desordenada, sin referencias sólidas y estables, en la cultura de lo efímero, del ‘usar y tirar’”, señaló.

“Ante este ‘carnaval’ mundano, destaca el escenario opuesto que encontramos en las palabras de Jesús que hemos escuchado: ‘Glorifiquen al Padre que está en el Cielo’. ¿Y cómo se da este paso de la superficialidad, casi afectuosa, a la glorificación? Se da gracias a las buenas obras de aquellos que se hacen discípulos de Jesús y se han convertido en sal y luz. ‘Así debe brillar ante los ojos de los hombres’, dice Jesús, ‘la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus obras buenas y glorifiquen al Padre que está en el Cielo’”.

“En medio del ‘carnaval’ de ayer y hoy, esta es la respuesta de Jesús y de la Iglesia. Esta es la base sólida en medio del ambiente ‘líquido’, las buenas obras que podemos realizar gracias a Cristo y a su Santo Espíritu, y que hacen nacer en el corazón el agradecimiento a Dios Padre, la alabanza, o al menos la maravilla y la pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué esta persona se comporta así? La inquietud del mundo ante el testimonio del Evangelio”.

“Para que este ‘terremoto’ tenga lugar se necesita que la sal no pierda el sabor y la luz no se esconda. Jesús lo dice muy claramente: Si la sal pierde su sabor, no sirve para nada.

“Hoy damos gloria al Padre por la obra que Santo Domingo, lleno de la luz y de la sal de Cristo, realizó hace 800 años. Una obra al servicio del Evangelio, predicada con la palabra y con la vida; una obra que, con la gracia del Espíritu Santo, hizo que muchos hombres y mujeres hayan recibido ayuda para no dispersarse en medio del ‘carnaval’ de la curiosidad mundana”.

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¿CÓMO Y QUÉ ORA UNA JUNIORA Y UN JUNIOR DE NUESTRO TIEMPO?

mayo 25, 2017

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Luis Alberto González, cmf.

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¿CÓMO Y QUÉ ORA UNA JUNIORA Y UN JUNIOR DE NUESTRO TIEMPO?

Por Luis Alberto Gonzalo

Lo primero que a uno le viene a la cabeza es la necesidad de preguntar a quien en sus carnes vive con 20 ó 25 años su camino espiritual en la vida religiosa. Lo segundo releer los planes de formación de nuestras congregaciones y descubrir, una vez más, que «el deber ser», cada vez más, tiene menos que ver con la realidad de nuestro tiempo. Lo tercero es pensar en nuestras comunidades como escuelas de espiritualidad. ¿Qué frescura, qué novedad, qué vida es la que ora y comparte la vida religiosa adulta como pedagoga de las nuevas generaciones?

Hace un tiempo en la revista Vida Religiosa hacíamos una entrevista al Cardenal Lacunza (1), Obispo de David en Panamá. Este agustino recoleto de más de setenta años, nos reconocía que a pesar de tanta renovación, en la vida religiosa seguimos orando como hace 30, 50 ó 70 años. Y además afirmó sin dudarlo que «el joven no se asusta de orar, pero sí de repetir rezos».

Ingenuamente hemos podido pensar que renovando el entorno y las formas, también aprenderíamos a dirigirnos personal y comunitariamente a Dios como hombres y mujeres de nuestro tiempo. La verdad, sin embargo, es que los ritmos oracionales de las comunidades de vanguardia y misión, que somos nosotros, son ritmos y, a veces, contenidos, de ayer.

La persona queda al margen, con su «otra vida». El crecimiento y convencimiento; la adhesión y la fraternidad, entonces, se transforman en funcionalidad. Un momento, la mañana y la noche, que jamás empapa el día.

En las primeras páginas de su libro, Esto no es un diario, Sygmunt Bauman afirma: «Las cosas fluyen demasiado deprisa como para que propicien esperanza alguna de darles alcance. Por eso las cartas no me deparan ya ningún tema nuevo de estudio, ningún objeto original para un análisis en profundidad que le haga verdaderamente justicia. Y no es ni mucho menos porque escaseen los conocimientos disponibles para tal tarea, sino justamente por lo contrario: porque son tantos que superan y desafían todo intento de mi parte por absorberlos y digerirlos (2)».

Comprenderán que si a él  le supera la pluralidad, a nosotros a la hora de pensar y organizar qué ora, y qué expresa un joven o una joven que está en sus primeros años de vida religiosa, no va a ser menor el vértigo.

Por eso, con temor y temblor, nos acercamos a estas generaciones anónimas (cada uno, cada una y su mundo), plurales (interculturales), nuevas (plenamente del siglo XXI), sin padre (de un patrón cultural y religioso abierto) y sin herencia (quieren hacer su historia y no desarrollar lo que se encuentran).

(Nos acercamos a) aquellos que se han encontrado con un Dios concreto que los ha mirado con amor y ha bastado esa mirada para una experiencia antropológica de primera magnitud: El “Dios llamada” los ha hecho nuevos y posibles, no se fijó en sus heridas, sino en su capacidad de amar, y para amar.

Estos jóvenes de tantos lugares recónditos de nuestro planeta no responden siquiera al tradicional punto de encuentro de nuestras congregaciones. Es cierto que nuestras presencias, con el paso de los años, fueron creando también cadenas de entradas… pero muchos no han tenido nada que ver con nosotros ni con nuestras familias. Algunos se han tropezado con la congregación que hoy somos. Es otra manifestación más del milagro vocacional de Dios.

Además, estamos reconociendo en esos jóvenes, llegados a nosotros a «cuenta gotas», una especial capacidad para la intergeneracionalidad. Llegan a carismas y comunidades que encarnamos quienes podríamos ser sus padres o abuelos… y aprenden a llamarnos hermanos. Aunque también percibimos que no siempre lo sienten.

La generación del nuevo milenio

La denominada generación «Y» está integrada por algo menos de ochenta millones de jóvenes en el mundo. Se dice que, en conjunto, son entusiastas y dinámicos. Es de suponer que ni todos entusiastas, ni todos dinámicos. Entre ellos, muy pocos dan el paso hacia la vida religiosa. Los que lo hacen, traen los rasgos que comparten con sus contemporáneos. Esta realidad afecta su modo de orar y la integración del principio espiritual en la construcción de su persona (3).

¿Qué define a nuestros juniores de la, denominada, generación «Y»?

Lo primero que llama la atención es que gozan de mucha energía, lo cual es una virtud que se convierte en desventaja porque tienen dificultades para saber esperar. Los procesos formativos de crecimiento espiritual les resultan lentos y sin novedad. Es, obviamente, un problema para entender esa cadencia silenciosa y lenta mediante la cual Dios se «desvela» como posibilidad real para la propia vida.

Valoran el tiempo y necesitan que se ocupe en «cosas importantes», en aquello que resulta resonante y se convierte en acontecimiento para su vida. No siempre lo que es importante para ellos, lo es para la comunidad muy «madura» con la que conviven.

Una vez más el contraste de estructuras forjadas en «grandes relatos» aparentemente inamovibles, choca con la experiencia personal informada por el «microrrelato» o acontecimiento en el que la juniora o junior, siente que tiene que estar, participar o vivir.

No se conforman con las cosas como están, ni con los ritmos que les ofrecemos. Han nacido ya en contextos de posibilidad y saben que se pueden cambiar las cosas. Este aspecto es muy importante. La vida religiosa es una «sociedad a la que le cuesta cambiar», tiene historia y resultados en la historia.

Esta generación encarna no solo el cambio de paradigma, sino que con sus cuestionamientos, sabe que lo está cambiando. Participan del cambio y además conocen que son la expresión del mismo. Ya nada es seguro, ni firme, ni definitivo.

Este clamor de «cambio» no se hace más fuerte o expresivo fundamentalmente por dos razones. Una, la presencia, casi unipersonal de los jóvenes en los lugares con historia –Europa y algunos lugares de América– y, dos, las promociones numerosas se sitúan, sin embargo, en «zonas jóvenes» de los carismas como son Asia y África.

No se atan ni a un estilo, ni a unas formas, ni a un modo de proceder. Albergan tantas posibilidades como circunstancias cambiantes tiene la vida y estados de ánimo en una jornada.

Forma parte de su ADN las nuevas tecnologías, éstas contribuyen de una manera «desconcertante» a su entramado espiritual y vital. Aquellos principios de crecimiento espiritual que subrayan los proyectos de formación en los cuales se significaba el silencio, la capacidad para la concentración y la ruptura con los espacios y círculos de procedencia, están fuertemente cuestionados.

Hoy, los juniores en la vida religiosa, son jóvenes de sus generaciones fuertemente relacionados y vinculados. Conviven con la comunidad espiritual, con otras comunidades virtuales de pertenencia fuertes en el sentimiento, aunque fragmentadas en la intensidad.

Los conceptos habituales de silencio, concentración «mundo aparte» se han transformado. No se sienten descentrados por los ruidos, interrupciones, interferencias, sonidos… El teléfono móvil con sus vinculaciones en las redes es «una extremidad más» que, según nos dicen, no descentra su atención e incluso es una posibilidad de intercesión.

El concepto de formalidad, orden y apariencia también es nuevo. Trastoca los cánones de estabilidad en los que se encuentran cómodas nuestras instituciones. La estética oracional es importante, pero es otra estética y, además, para ellos muy importante, casi sustancial. No niegan la historia, pero necesitan verla en un hoy en el que se saben protagonistas.

Estos y, sin duda, muchos más rasgos son los que definen a estos hombres y mujeres que están aprendiendo a ser personas, creyentes y consagrados entre nosotros. Se podrían apuntar más, los descritos, sin embargo, creemos que son los que de manera sustancial nos indican qué oran y cómo oran los juniores.

La cordialidad, el misterio y la autobiografía

Cuando le preguntaba a un junior sobre sus razones poco razonables en las que apoyaba su espiritualidad, me dijo que estaba «agradecido a una cierta comunión entre los religiosos jóvenes que buscan una espiritualidad que pone su énfasis en lo cordial, en lo afectivo».

Y lo apoyaba en los puntos de encuentro en los que se ve, con sus conocidos y amigos, reconocido y confortado. Son mociones en las que sitúan su crecimiento personal y espiritual, en el que no hay tanta ruptura o fragmento como proyectamos quienes hablamos sobre ellos.

La cuestión autobiográfica se hace muy presente. Lo que nos dice por un lado que son de esta era y, por otro, que lo que viven es real. No solo quieren que la experiencia de fe recorra su interior, sino que lo haga sanando, curando, comprendiendo y amando.

Es complicado hacer una aproximación general, no siempre encuentran en nuestros itinerarios congregacionales el bálsamo que comprenda e integre aquellas heridas con las que también fueron llamados o llamadas. El paradigma se hace más palpable en Magdalena que en el «discípulo amado» porque en ella –al menos para ellos– es más evidente el gesto de sanación.

Coinciden con sus contemporáneos en el atractivo por el misterio. Lo alternativo, el contrapunto. Necesitan «pisar lugar sagrado» y gustan de hacerlo evidente, sensible y respirable. Eclesiológicamente nos dan una noticia veraz de la circularidad en el seguimiento donde las vocaciones se complementan desde el encuentro y no desde la distancia o diferencia.

Vocacionalmente les viene bien rezar con otros, compartir, escuchar y ofrecer testimonio. Su espiritualidad es de misión compartida, porque su vida también es compartida. Vienen «programados» para otro tipo de presencia en medio de sus contemporáneos, más sensible, abierta y sin necesidad de enseñar.

El anonimato y la originalidad

Son hijos de este tiempo y, por ello, el anonimato y la subjetividad son su tarea fundamental en los primeros años de la vida religiosa. Ambos, anonimato y subjetividad, pueden transformarse en originalidad y, por supuesto, en fidelidad creativa. Necesitan, para ello, acompañamiento y diálogo, aspectos éstos, para los que no vienen tan programados, ni las congregaciones tenemos suficiente arte –léase tiempo, destrezas, personas y paz– para escuchar y acoger.

Todavía pesa demasiado una tendencia industrial en los procesos de acompañamiento espiritual de los jóvenes que se acercan a las congregaciones, cuando, en verdad, estamos hablando de un trabajo artesano, cuidado, único y personal.

Creemos que la acogida de la originalidad de estos jóvenes es la clave de una nueva espiritualidad de toda la familia religiosa. La noticia carismática para este presente de nuestra congregación nos la traen ellos, no se la ofrecemos nosotros.

El por dónde, las raíces que nos identifican y nutren, las descubrimos en cada uno de ellos y cada una de ellas, cuando, con riesgo, dejamos que se encarnen en sus formas, su historia y su particular acento sobre qué es lo sustancial en la congregación para este hoy.

La comunidad, la belleza y la acogida

Está claro que el qué, lo descubrimos dejándonos interpelar por sus signos y silencios. En cuanto al cómo, nos van dejando la noticia de lo que necesitan por sus adhesiones o sus ausencias. Conectan más –y es un valor intercultural– con la fragilidad oriental que con el racionalismo occidental; prefieren estructuras oracionales que se identifiquen con el ritmo de la vida o de la madre tierra, más que aquellas devocionales con carga de historia, que a ellos simplemente les suena a pasado.

Necesitan ser los protagonistas del ritmo, expresan porque lo necesitan más que recitar algo porque toca, corresponde o está mandado. Por más que lo intenten, les asusta lo que se queda en reiteración, todo igual, independientemente de cómo te encuentres, porque para ellos el estado de ánimo es sustancial.

Hace años el Hermano Alois de Taizé comentaba cómo era la propuesta oracional para los jóvenes en la comunidad ecuménica. Decía él que cuidaban, sobre todo, tres aspectos: ofrecer la pluralidad de la comunidad, transformar la liturgia de la Iglesia ofreciendo la belleza de un ritmo accesible, y acoger a cada joven como llega, sin pregunta sobre su historia, para que su historia entre a formar parte de la oración de la comunidad.

Nos parece que estos tres aspectos conectan bien con las necesidades de un junior y juniora de nuestro tiempo a la hora de comprender qué oran y cómo lo hacen. Necesitan encontrarse en el camino plural y complementario de la comunidad. Escuelas muy personales o estilos muy marcados conducen a una suerte de identificación impostada en la que la propia identidad se queda al margen. Necesitan pluralidad de caminos como contienen nuestros carismas. Si no, no se da la sedimentación de una espiritualidad personal.

En segundo lugar, el cuidado de las estructuras y momentos de crecimiento espiritual exige una creatividad y riesgo tan dinámico como son sus vidas. No solo los juniores necesitan una oración comunitaria menos idéntica en sus ritmos, toda la congregación la necesita. Hemos de ser innovadores y abrir espacios en los que se atienda la situación de las personas, se escuche el entorno, se convierta en oración la vida donde está inserta la comunidad.

Tenemos que volver a una pedagogía comunitaria de empezar de nuevo, con nuevas palabras y canciones también nuevas, de manera que se dé la unidad de lenguajes entre la normalidad de la vida y la liturgia. Necesitan los jóvenes poder expresar a Dios lo que en verdad viven y son y oír que también quienes llevamos años en la vida religiosa lo hacemos, y sentir –porque para ellos es sustancial– que Dios circula por sus venas sanando, queriendo y acogiendo.

En tercer lugar, su oración es sincera. Saben que cuando Dios los mira con amor los recrea y les dice «puedes empezar de nuevo». Necesitan oírlo en las celebraciones que con ellos tenemos, en los ritmos de crecimiento y en el cuidado espiritual. Necesitan saber de su congregación que tiene fe y cree en el cambio, que también cree en ellos como son y como fueron.

1 Gonzalo Díez, L. A., Abramos las estructuras… el joven no se asusta de orar, pero sí de repetir rezos en VR (2015) n.3. vol.119.101-106.

2 Bauman, Sygmunt, Esto no es un diario, Paidós, Barcelona 2012.13.

3 He querido tener presente, aunque solo como provocación, lo que se dice de esta generación y lo que algunos de esta generación dicen de sí mismos o sí mismas a la hora de «desvelarnos» las raíces de su espiritualidad. Así, expresamente he escuchado y leído a algunos de nuestros juniores –a quienes agradezco su disponibilidad y sinceridad– y me he acercado a algunos textos, entre ellos, recomiendo: Schawbel, Dan, Yo 2.0, Random House Mondadori, Barcelona 2011. ISBN: 878-84-939145-1-6. [Ed. Digital].

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