El Papa a la Vida Religiosa: “Los abandonos en la vida consagrada nos preocupan”

febrero 26, 2017

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Con cardenal

El Papa Fancisco con el Sr. Cardenal João Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica

 

El Papa a la Vida Religiosa: “Los abandonos en la vida consagrada nos preocupan”

Critica “la rutina, el cansancio, las divisiones internas y la búsqueda del poder”

Por José Manuel Vidal

(José M. Vidal/RV).- “Estamos frente a una ‘hemorragia’ que debilita la vida consagrada y la vida de la propia Iglesia. Los abandonos en la vida consagrada nos preocupan”. Fue uno de los mensajes que el papa Francisco  lanzó a los participantes en la Asamblea Plenaria de la Congregación para los Institutos de Vida consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

El Papa explicó, además, las causas de esta “hemorragia”, que se debe a varios factores, el primero de ellos es “el contexto social y cultural” actual.

“Vivimos en una sociedad donde las reglas económicas sustituyen a las morales” y en la que “la dictadura del dinero y del beneficio propugna una visión de la existencia en la que quien no es rentable es marginado”.

En segundo lugar, Bergoglio criticó que cada vez haya más jóvenes que se dejen seducir por “la búsqueda del éxito a cualquier precio, del dinero fácil y del placer fácil”.

El tercer factor, prosiguió, se encuentra “en el interior de la propia vida consagrada”, donde en ocasiones se dan situaciones que ponen en peligro la fe como “la rutina, el cansancio, el peso de la gestión de las estructuras, las divisiones internas y la búsqueda del poder”, entre otras.

El Papa también expresó su aprecio por el trabajo que realizan -los consagrados- al servicio de la vida consagrada en la Iglesia y destacó la importancia del tema -fidelidad y abandono- que eligieron para reflexionar sobre las dificultades del momento presente:

«El tema que han elegido es importante. Podemos decir que, en este momento, la fidelidad es puesta a prueba; lo demuestran las estadísticas que han examinado. Estamos ante una ‘hemorragia’ que debilita la vida consagrada y la vida de la misma Iglesia. El abandono en la vida consagrada nos preocupa. Es verdad que algunos abandonan por un acto de coherencia, porque reconocen, después de un discernimiento serio, que nunca tuvieron la vocación; pero otros, con el pasar del tiempo, faltan a la fidelidad, muchas veces sólo pocos años después de la profesión perpetua. ¿Qué ha sucedido?».

Son “numerosos los factores que condicionan la fidelidad” en éste que es un cambio de época y no sólo una época de cambio, en el que resulta difícil asumir compromisos serios y definitivos» señaló el Santo Padre, reflexionando, en particular, sobre tres de ellos: el contexto social y cultural, el mundo juvenil y las situaciones de contra-testimonio en la vida consagrada.

Empezando por el primer factor, «que no ayuda a mantener la fidelidad», es decir, el de la actualidad social y cultural, el Obispo de Roma señaló que impulsa lo provisorio, que puede conducir al vivir a la carta y a ser esclavos de las modas, alimentando el consumismo, que olvida la belleza de la vida sencilla y austera, y que provoca un gran vacío existencial, con un fuerte relativismo, con valores ajenos al Evangelio:

«Vivimos en una sociedad donde las reglas económicas sustituyen a las reglas morales, dictan leyes e imponen sus propios sistemas de referencia en detrimento de los valores de la vida; una sociedad donde la dictadura del dinero y del provecho propugna una visión de la existencia que descarta al que no rinde. En esta situación, está claro que uno debe dejarse evangelizar antes, para luego comprometerse en la evangelización».

En el segundo punto dedicado al mundo juvenil, recordando que no faltan jóvenes generosos, solidarios y comprometidos en ámbito religioso y social, el Papa se refirió asimismo a los desafíos que afronta la juventud y alentó a contagiar la alegría del Evangelio:

«Hay jóvenes maravillosos y no son pocos. Pero, también entre los jóvenes hay muchas víctimas de la lógica de la mundanidad, que se puede sintetizar así: búsqueda de éxito a cualquier precio, del dinero fácil y del placer fácil. Esta lógica seduce también a muchos jóvenes. Nuestro compromiso no puede ser otro que el de estar a su lado, para contagiarlos con la alegría del Evangelio y de la pertenencia a Cristo. Hay que evangelizar esa cultura si queremos que los jóvenes no sucumban».

En el tercer factor, «que proviene del interior de la vida consagrada, donde al lado de tanta santidad no faltan situaciones de contra-testimonio», el Santo Padre reiteró la centralidad de Jesús, en la misión profética de los consagrados:

«Si la vida consagrada quiere mantener su misión profética y su fascinación y seguir siendo escuela de fidelidad para los cercanos y los lejanos (cfr Ef 2, 17) debe mantener el frescor y la novedad de la centralidad de Jesús, la poderosa atracción de la espiritualidad y la fuerza de la misión, mostrar la belleza del seguimiento de Cristo e irradiar esperanza y alegría».

En su denso discurso, el Papa puso de relieve asimismo la importancia de la vida fraterna en la comunidad, alimentada en la oración, la Palabra, los Sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación. Sin olvidar la cercanía a los pobres y la misión en las periferias existenciales, contemplando siempre al Señor y caminando según el Evangelio y alentando la preparación de acompañantes cualificados en la vida consagrada y el discernimiento.

http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2017/01/28/el-papa-a-la-vida-religiosa-iglesia-religion-monjas-frailes-papa-obispo-dios-jesus.shtml


Año de la Santidad para OAR

febrero 2, 2017

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Año de la Santidad en la Orden Agustinos Recoletos, 2017

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Año de Santidad en la Orden Agustinos Recoletos

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Con fecha de 2 de febrero de 2017, el Prior General de la Orden de Agustinos Recoletos, ha remitido a todos los religiosos una carta en la que proclama este año 2017 como el Año de la Santidad para toda la Orden, siguiendo las directrices que se marcaron en la reunión del Consejo General el pasado 13 de enero.

Este Año de la Santidad se extenderá desde el próximo 5 de marzo, primer domingo de Cuaresma, hasta el 13 de noviembre de 2017, fiesta de Todos los Santos de la Orden.

Bajo el lema “Llamados a ser santos” y debido a que este año coinciden varias efemérides que recuerdan la santidad de los hermanos y hermanas, agustinos recoletos, esta iniciativa de dedicar un año a la santidad podrá impulsar la revitalización de la Orden y “ayudar a descubrir el carisma agustino recoleto como un camino cierto y seguro para ser santos”, destaca Miguel Miró, prior general.

Las principales efemérides que se pueden destacar son las siguientes:

  • 150 años de la beatificación de Francisco de Jesús y Vicente de San Antonio, junto con los tres religiosos hermanos, catequistas suyos japoneses, todos mártires del Japón.
  • 75 años de la muerte del Siervo de Dios monseñor Ignacio Martínez, administrador apostólico de Lábrea.
  • 50 años de la muerte de la beata María de San José, fundadora de las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús.
  • 30 años de la canonización de santa Magdalena de Nagasaki, terciaria agustina recoleta.
  • 25 años de la canonización de san Ezequiel Moreno, obispo de Pasto.
  • Además, en este año 2017, se presentará a la Congregación de las Causas de los Santos la “positio” del Siervo de Dios fray Jenaro Fernández Echeverría. También esperamos que a lo largo del año la Comisión de teólogos que nombre la Congregación, apruebe las virtudes heroicas de la Madre Mariana de San José, fundadora de las agustinas recoletas.

El prior general, añade que esta invitación es, sobre todo, “una llamada a perseverar en el camino de santidad a través de las dificultades materiales y espirituales que marcan la vida cotidiana”, y resalta que la vida fraterna de cada comunidad es “una escuela para el que desea ser de verdad santo, ya que es allí donde debe entregarse y caminar con los hermanos que el Señor pone a su lado”.

En esta carta profundiza sobre la santidad en diferentes ámbitos o aspectos de la vida de la Orden: ”Llamados a la santidad”, como cualquier cristiano, en “la vida cotidiana” que tiene cada religioso de la Orden y “la santidad en la formación y en la pastoral”.

Fechas destacadas del Año de la Santidad

La celebración de este Año de la Santidad tendrá fechas destacadas a lo largo de todo el 2017.

Domingo 5 de marzo, Primer Domingo de Cuaresma: Apertura del año de la Santidad en todas las comunidades y ministerios de la Orden.

Lunes 20 de marzo, San José, Protector de la Orden.

Domingo 7 de mayo, IV Domingo de Pascua: Jornada mundial de oración por las Vocaciones.

Lunes 22 de mayo, Santa Rita de Casia.

Domingo 4 de junio, Solemnidad de Pentecostés.

Domingo 11 de junio, Solemnidad de la Santísima Trinidad.

Jueves 17 de agosto, Santa Clara de la Cruz de Montefalco.

Sábado 19 de agosto, San Ezequiel Moreno: 25 años de su canonización.

Domingo 27 de agosto, Santa Mónica.

Lunes 28 de agosto, San Agustín.

Lunes 4 de septiembre, Nuestra Señora, Madre de la Consolación.

Domingo 10 de septiembre, San Nicolás de Tolentino.

Jueves 28 de septiembre, Beatos mártires del Japón: 150 años de su beatificación.

Martes 10 de octubre, Santo Tomás de Villanueva.

Viernes 20 de octubre, Santa Magdalena de Nagasaki: 30 años de su canonización.

Domingo 12 de noviembre, Todos los Santos de la Orden: Clausura del año de la santidad.

Oración para el Año de la santidad

Padre Santo, toda nuestra esperanza está en tu gran misericordia. Te damos gracias y bendecimos tu nombre.

Que tu Espíritu abra nuestro corazón a la conversión;
una conversión que nos una a Jesús,
que transforme nuestro modo de pensar y de vivir.

Concédenos la gracia de ser creadores de comunión,
que seamos transmisores de tu paz en la Iglesia y en el mundo.

Haznos sensibles a las necesidades de los que viven sin fe, que estemos cerca de los que sufren y de los pobres.

Danos humildad y disponibilidad para seguir a Jesús. Que él llene nuestra vida de esperanza, que nos llene de amor a ti. Infúndenos, Padre, tu Espíritu para responder con alegría a tu llamada a la santidad. Amén.


El maná de cada día, 2.2.17

febrero 2, 2017

Presentación del Señor

Jornada Mundial de la Vida Consagrada
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Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel

Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel



Antífona de entrada: Salmo 47, 10-11

Oh Dios, hemos recibido tu misericordia en medio de tu templo. Como tu renombre, oh Dios, tu alabanza llega al confín de la tierra; tu diestra esta llena de justicia.


Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, te rogamos humildemente que, así como tu Hijo unigénito, revestido de nuestra humanidad, ha sido presentado hoy en el templo, nos concedas, de igual modo, a nosotros la gracia de ser presentados delante de ti con el alma limpia. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Malaquías 3, 1-4

Así dice el Señor: «Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis.

Miradlo entrar –dice el Señor de los ejércitos–. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca?

Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido.

Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos.»


SALMO 23

El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria.

¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria? El Señor, héroe valeroso; el Señor, héroe de la guerra.

¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria? El Señor, Dios de los ejércitos. Él es el Rey de la gloria.



SEGUNDA LECTURA: Hebreos 2, 14-18

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos.

Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.


Aclamación: Lucas 2, 32

Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.


EVANGELIO: Lucas 2, 22-40

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.

Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones.

Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.


Antífona de comunión: Lucas 2, 30-31

Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos.

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Homilía del Papa Francisco
en la Fiesta de la Presentación del Señor 2014
XVIII Jornada de la Vida Consagrada

La fiesta de la Presentación de Jesús en el templo es llamada también fiesta del encuentro: en la liturgia, se dice al inicio que Jesús va al encuentro de su pueblo, es el encuentro entre Jesús y su pueblo; cuando María y José llevaron a su niño al Templo de Jerusalén, tuvo lugar el primer encuentro entre Jesús y su pueblo, representado por los dos ancianos Simeón y Ana.

Ese fue un encuentro en el seno de la historia del pueblo, un encuentro entre los jóvenes y los ancianos: los jóvenes eran María y José, con su recién nacido; y los ancianos eran Simeón y Ana, dos personajes que frecuentaban siempre el Templo.

Observemos lo que el evangelista Lucas nos dice de ellos, cómo les describe. De la Virgen y san José repite cuatro veces que querían cumplir lo que estaba prescrito por la Ley del Señor (cf. Lc 2, 22.23.24.27). Se entiende, casi se percibe, que los padres de Jesús tienen la alegría de observar los preceptos de Dios, sí, la alegría de caminar en la Ley del Señor.

Son dos recién casados, apenas han tenido a su niño, y están totalmente animados por el deseo de realizar lo que está prescrito. Esto no es un hecho exterior, no es para sentirse bien, ¡no! Es un deseo fuerte, profundo, lleno de alegría. Es lo que dice el Salmo: «Mi alegría es el camino de tus preceptos… Tu ley será mi delicia (119, 14.77).

¿Y qué dice san Lucas de los ancianos? Destaca más de una vez que eran conducidos por el Espíritu Santo. De Simeón afirma que era un hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel, y que «el Espíritu Santo estaba con él» (2, 25); dice que «el Espíritu Santo le había revelado» que antes de morir vería al Cristo, al Mesías (v. 26); y por último que fue al Templo «impulsado por el Espíritu» (v. 27).

De Ana dice luego que era una «profetisa» (v. 36), es decir, inspirada por Dios; y que estaba siempre en el Templo «sirviendo a Dios con ayunos y oraciones» (v. 37). En definitiva, estos dos ancianos están llenos de vida. Están llenos de vida porque están animados por el Espíritu Santo, dóciles a su acción, sensibles a sus peticiones…

He aquí el encuentro entre la Sagrada Familia y estos dos representantes del pueblo santo de Dios. En el centro está Jesús. Es Él quien mueve a todos, quien atrae a unos y a otros al Templo, que es la casa de su Padre.

Es un encuentro entre los jóvenes llenos de alegría al cumplir la Ley del Señor y los ancianos llenos de alegría por la acción del Espíritu Santo.

Es un singular encuentro entre observancia y profecía, donde los jóvenes son los observantes y los ancianos son los proféticos. En realidad, si reflexionamos bien, la observancia de la Ley está animada por el Espíritu mismo, y la profecía se mueve por la senda trazada por la Ley. ¿Quién está más lleno del Espíritu Santo que María? ¿Quién es más dócil que ella a su acción?

A la luz de esta escena evangélica miremos a la vida consagrada como un encuentro con Cristo: es Él quien viene a nosotros, traído por María y José, y somos nosotros quienes vamos hacia Él, conducidos por el Espíritu Santo. Pero en el centro está Él. Él lo mueve todo, Él nos atrae al Templo, a la Iglesia, donde podemos encontrarle, reconocerle, acogerle y abrazarle.

Jesús viene a nuestro encuentro en la Iglesia a través del carisma fundacional de un Instituto: ¡es hermoso pensar así nuestra vocación! Nuestro encuentro con Cristo tomó su forma en la Iglesia mediante el carisma de un testigo suyo, de una testigo suya. Esto siempre nos asombra y nos lleva a dar gracias.

Y también en la vida consagrada se vive el encuentro entre los jóvenes y los ancianos, entre observancia y profecía. No lo veamos como dos realidades contrarias. Dejemos más bien que el Espíritu Santo anime a ambas, y el signo de ello es la alegría: la alegría de observar, de caminar en la regla de vida; y la alegría de ser conducidos por el Espíritu, nunca rígidos, nunca cerrados, siempre abiertos a la voz de Dios que habla, que abre, que conduce, que nos invita a ir hacia el horizonte.

Hace bien a los ancianos comunicar la sabiduría a los jóvenes; y hace bien a los jóvenes recoger este patrimonio de experiencia y de sabiduría, y llevarlo adelante, no para custodiarlo en un museo, sino para llevarlo adelante afrontando los desafíos que la vida nos presenta, llevarlo adelante por el bien de las respectivas familias religiosas y de toda la Iglesia.

Que la gracia de este misterio, el misterio del encuentro, nos ilumine y nos consuele en nuestro camino. Amén.

http://www.vatican.va


El Papa Francisco a los religiosos ecónomos: “Con fidelidad al carisma, repensar la economía”.

diciembre 12, 2016

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Economía

Durante el Simposio sobre la Economía de los Institutos Religiosos en Roma

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Repensar la economía de los institutos religiosos según el carisma al que están llamados

No atrincherarse detrás de la afirmación de que no tengo nada porque soy religioso, si mi instituto me permite disfrutar de todos los bienes que quiero

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(ZENIT – Roma).- Unos mil ecónomos  y ecónomas generales se han reunido en Roma del 25 al 27 de noviembre, en el segundo Simposio Internacional sobre la economía de los institutos religiosos con el título “Con fidelidad al carisma, repensar la economía”.

El congreso organizado por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica se realizó en el auditorio de la Universidad Pontificia Antonianum, y concluyó con la idea de que repensar la economía se puede.

Es necesario comprender qué pide el Señor hoy a los Institutos y con determinación, ponerlo en práctica. Lo ha dicho el Papa Francisco, en el mensaje enviado en ocasión de este Simposio. Las obras propias, de las que se ocupa el Simposio, no son sólo un medio para asegurar la sostenibilidad del propio Instituto, sino que pertenecen a la fecundidad del carisma.

“Ser fiel nos compromete en una tarea asidua de discernimiento para que las obras, coherentes con el carisma, sigan siendo medios eficaces para que llegue a muchos la ternura de Dios”, indicó.

En algunos casos –añadió el Papa– el discernimiento podrá sugerir que conviene mantener en vida una obra viva que produce pérdidas “pero devuelve la dignidad a personas víctimas del descarte, débiles y frágiles; a los recién nacidos, los pobres, los enfermos ancianos, los discapacitados graves”.

“Además, debemos educarnos a una austeridad responsable”, aseguró el Pontífice, porque “no es suficiente  haber hecho la profesión religiosa de ser pobres. No basta atrincherse detrás de la afirmación de que no tengo nada porque soy religioso, si mi instituto me permite gestionar o disfrutar de todos los bienes que quiero, y de controlar las fundaciones civiles erigidos para sostener las propias obras, evitando así los controles de la Iglesia. La hipocresía de las personas consagradas que viven como ricos hiere a la conciencia de los fieles y daña a la Iglesia”.

Al comienzo del Simposio el Cardenal João Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, (CIVCSVA) saludando a los participantes que vienen de todas partes del mundo, expresó la esperanza de que estos días de reflexión puedan conducir a una conversión del corazón que lleve a los consagrados y consagradas a ser profesionales para poner en práctica los valores del Evangelio también en el campo de la economía. “A nosotros los consagrados y consagradas el Papa Francisco nos pide dos realidades en relación con la economía: la competencia profesional y los valores evangélicos”, dijo.

!El dinero debe servir y no gobernar! reiteró Mons. José Rodríguez Carballo, OFM, arzobispo secretario de la CIVCSVA: Los bienes de la Iglesia deben servir para mejorar y hacer un mejor uso de los recursos que la Providencia ha puesto a su disposición, y para desarrollar más eficazmente su misión de servir a Cristo y a los pobres.

“En esta coherencia, dijo Mons. Carballo, se juega la credibilidad del Evangelio que hemos prometido”, y reiteró la importancia de no separar la gestión económica de la lógica de la donación. El desarrollo económico debe ser auténticamente humano y darle espacio al principio de gratuidad como expresión de fraternidad.

(Leer la carta de Francisco a los participantes del II simposio)

(ZENIT – Roma).– El Papa Francisco envió un mensaje a los mil ecónomos  y ecónomas generales que participan en Roma, del 25 al 27 de noviembre en el segundo Simposio Internacional sobre la economía de los institutos religiosos organizado por  la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. El mismo se ha realizado en el auditorio de la Universidad Pontificia Antonianum y el título es “Con fidelidad al carisma, repensar la economía”.

“Queridos hermanos y hermanas

Les doy las gracias por su disponibilidad para reunirse, reflexionar  y rezar juntos sobre un tema tan vital para la vida consagrada como es la gestión económica de sus obras. Doy las gracias a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica por la preparación de este segundo simposio y, dirigiéndome a ustedes, me dejo guiar por las palabras que forman el título de su reunión: carisma, lealtad, repensar la economía.

Carisma

Los carismas en la Iglesia no son algo estático y rígido, no son “piezas de museo”. Son más bien ríos de agua viva (cfr Jn 7, 37-39) que corren por  el terreno de la historia para regarla y hacer  germinar las semillas del bien. A veces, a causa de una cierta nostalgia estéril, podemos sentir la tentación de la “arqueología carismática.”

¡No suceda que cedamos a esta tentación! El carisma es siempre una realidad viva y como tal está llamado a dar sus frutos, como nos enseña la parábola de las monedas de oro que el rey entrega a sus siervos (cf. Lc 19.11 a 26), para crecer en fidelidad creativa, como nos recuerda constantemente la Iglesia (cfr. Juan Pablo II, Exh. Apost. Vita consecrata, 37)

La vida consagrada, por su naturaleza, es signo y profecía del reino de Dios. Por lo tanto, esta doble característica no puede faltar en cualquiera de sus formas, siempre y cuando nosotros, los  consagrados,  permanezcamos vigilantes y atentos  para escudriñar el horizonte de nuestras vidas y del momento actual.

Esta actitud hace que los carismas, dados por el Señor a su Iglesia a través de nuestros fundadores y fundadoras, se mantengan  vitales y puedan responder a las situaciones concretas de los lugares y los tiempos en los que estamos llamados a compartir y a dar testimonio de la belleza del seguimiento de Cristo.

Hablar de carisma significa hablar del don, de la gratuidad y de la gracia; significa moverse en un área de significado iluminada de la raíz charis. Sé que a muchos de los que trabajan en el campo económico estas palabras  les parecen irrelevantes, como si hubiera que relegarlas a la esfera privada y religiosa.

En cambio, es de conocimiento común a estas alturas, incluso entre los economistas, que una sociedad sin charis no puede funcionar bien y termina deshumanizándose. La economía y su gestión nunca son ética y antropológicamente  neutras. O se combinan para construir relaciones de justicia y solidaridad, o generan situaciones de exclusión y rechazo.

Como personas consagradas estamos llamados a convertirnos en profecía a partir de nuestra vida animada por la charis, por  la lógica del don, de la gratuidad; estamos llamados a crear fraternidad, comunión, solidaridad con los pobres y necesitados. Como recordaba el Papa Benedicto XVI, si queremos ser verdaderamente humanos, debemos “dar espacio al principio de gratuidad como expresión de fraternidad” (Enc. Caritas in veritate, 34)

Pero la lógica evangélica del don pide ser acompañada de una actitud interior de apertura a la realidad y a la escucha de Dios que nos habla en ella.

Debemos preguntarnos si estamos dispuestos a “ensuciarnos las manos”, trabajando en la historia de hoy; si nuestros ojos pueden discernir los signos del Reino de Dios en los pliegues de eventos sin duda complejos y contradictorios, pero que Dios quiere bendecir y salvar; si realmente somos compañeros de viaje de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, sobre todo de tantos que yacen heridos  a lo largo de nuestros caminos, porque con ellos compartimos expectativas, temores, esperanzas y también lo que hemos recibido, y que es de todos; si nos  dejamos vencer por la lógica diabólica de la ganancia (el diablo a menudo entra por la billetera o por la tarjeta de crédito); si nos defendemos de lo que no entendemos huyendo de ello, o si por el contrario  sabemos  quedarnos allí gracias a la promesa del Señor, con su mirada benévola y sus entrañas de misericordia, convirtiéndonos en buenos samaritanos para los pobres y los excluidos.

Leer las preguntas para responder, escuchar el llanto para consolar, reconocer las injusticias para compartir también nuestra economía, discernir las inseguridades para ofrecer la paz, mirar al miedo para tranquilizar, son diferentes caras del tesoro multifacético que es la vida consagrada. Aceptando  que no tenemos todas las respuestas y, a veces, permanecer en silencio, tal vez también nosotros inciertos, pero nunca, nunca sin esperanza.

Fidelidad

Ser fieles  significa preguntarse lo que hoy, en esta situación, el Señor nos pide que seamos y hagamos. Ser fiel nos compromete en una tarea asidua de discernimiento para que las obras, coherentes con el carisma, sigan siendo medios eficaces para que llegue a muchos la ternura de Dios.

Las obras propias  de las que se ocupa este simposio, no son sólo un medio para asegurar la sostenibilidad del propio instituto, sino que pertenecen a la fecundidad del carisma. Esto implica preguntarse si nuestras obras manifiestan o no  el carisma que hemos profesado, si cumplen o no la misión que nos fue confiada por la Iglesia.

El criterio principal de valoración de las obras no es su rentabilidad, sino si se corresponden con el carisma y la misión que el  Instituto está llamado a realizar.

Ser fieles al carisma a menudo requiere un acto de valor: no se trata de vender todo o de ceder todas las obras,  sino de discernir seriamente, manteniendo los ojos bien fijos en Cristo, los oídos atentos a su Palabra y a la voz de los pobres. De esta manera, nuestras obras pueden, al mismo tiempo, ser fructíferas para la trayectoria del instituto y expresar la predilección de Dios por los pobres.

Repensar la economía

Todo esto implica repensar la economía, a través de una lectura atenta de la Palabra de Dios y de la historia. Escuchar el susurro de Dios y el grito de los pobres, los pobres de todos los tiempos y los nuevos pobres; entender lo que el Señor pide hoy y, después de haberlo entendido, actuar, con esa confianza valiente en la providencia del Padre (cf. Mt 6,19ss) que tuvieron nuestros fundadores y fundadoras.

En algunos casos, el discernimiento podrá sugerir que conviene mantener en vida una obra viva que produce pérdidas –teniendo cuidado de que no se generen por la incapacidad o la incompetencia– pero devuelve la dignidad a personas víctimas del descarte, débiles y frágiles; a los recién nacidos, los pobres, los enfermos ancianos, los discapacitados graves.

Es cierto que hay problemas que se derivan de la avanzada edad de muchas personas consagradas y de la complejidad de la gestión de algunas obras, pero la disponibilidad a Dios nos hará encontrar soluciones.

Puede ser que el discernimiento sugiera que hay que replantearse una obra, que tal vez se ha vuelto demasiado grande y compleja, pero se pueden encontrar entonces formas de colaboración con otras instituciones o tal vez transformar la misma obra de forma que continúe, aunque con otras modalidades, como obra de la Iglesia.

También por eso es importante la comunicación y la colaboración dentro de los institutos, con los demás institutos y con la Iglesia local. Dentro de los institutos, las diversas provincias no pueden concebirse de forma auto-referencial, como si cada una viviera para sí misma, ni tampoco los gobiernos generales pueden ignorar las diferentes peculiaridades.

La lógica del individualismo también puede afectar a nuestras comunidades. La tensión entre la realidad local y general que existe a nivel de inculturación del carisma, también existe en el ámbito económico, pero no debe dar miedo, hay que vivirla y enfrentarla.

Es necesario aumentar la comunión entre los diferentes institutos; y también conocer bien los instrumentos legislativos, judiciales y económicos que permiten hoy hacerse red, encontrar nuevas respuestas, aunar los esfuerzos, la profesionalidad y las capacidades de los institutos al servicio del Reino y de la humanidad.

También  es muy importante hablar con la Iglesia local, de modo que, siempre que sea posible, los bienes eclesiásticos sigan siendo bienes de la Iglesia.

Repensar la economía quiere expresar el discernimiento que, en este contexto, apunta a la dirección, los propósitos, el significado y las implicaciones sociales y eclesiales de las opciones económicas de los institutos de vida consagrada. Discernimiento que comienza a partir de la evaluación de las posibilidades económicas derivadas de los recursos financieros y personales; que hace uso del trabajo de especialistas para el uso de herramientas que permiten una gestión sensata y un control de la gestión sin improvisaciones; que opera respetando las leyes y está al servicio de la ecología integral.

Un discernimiento que, por encima de todo, se define a contracorriente porque se sirve del dinero y no está al servicio del dinero por ningún motivo, incluso el más justo y santo. En este caso, sería el estiércol del diablo, como decían los Santos Padres.

Repensar la economía requiere de habilidades y capacidades específicas, pero es una dinámica que afecta la vida de todos y cada uno. No es una tarea que se pueda delegar a otro, sino que atañe a la plena responsabilidad de cada persona. También en este caso nos encontramos ante un desafío educativo, que no puede dejar de lado el consagrado.

Un desafío que, efectivamente, toca en primer lugar a los ecónomos y a los que están involucrados personalmente en las decisiones de la institución. A ellos se les pide tener la capacidad de ser prudentes como serpientes y sencillos como palomas (cf. Mt 10:16). Y la astucia cristiana permite distinguir entre un lobo y una oveja, porque hay muchos lobos disfrazados de ovejas, especialmente cuando hay dinero en juego.

No debe ser silenciado que los mismos institutos de vida consagrada no están exentos de algunos riesgos que se indican en la encíclica Laudato si’:” El principio de maximización de la ganancia, que tiende a aislarse de toda otra consideración, es una distorsión conceptual de la economía” ( n. 195).

¿Cuántos consagrados piensan todavía que las leyes de la economía son independientes de cualquier consideración ética? ¿Cuántas veces la evaluación de la transformación de una obra o la venta de un inmueble se ve solamente sobre la base de un análisis de coste-beneficio y valor de mercado? Dios nos libre del espíritu de funcionalismo y de caer en la trampa de la codicia.

Además, debemos educarnos a una austeridad responsable. No es suficiente haber hecho la profesión religiosa de ser pobres. No basta atrincherse detrás de la afirmación de que no tengo nada, nada porque soy religioso, si mi instituto me permite gestionar o disfrutar de todos los bienes que quiero, y de controlar las fundaciones civiles erigidas para sostener las propias obras, evitando así los controles de la Iglesia.

La hipocresía de las personas consagradas que viven como ricos hiere a la conciencia de los fieles y daña a la Iglesia.

Tenemos que empezar desde las pequeñas decisiones diarias. Todo el mundo está llamado a hacer su parte, a utilizar los bienes para tomar decisiones solidarias, a tener cuidado de la creación, a medirse con la pobreza de las familias que viven al lado. Se trata de adquirir un habitus, un estilo en el signo de la justicia y de la compartición, haciendo el esfuerzo –porque a menudo sería más cómodo lo contrario– de tomar decisiones de honestidad, sabiendo que es sencillamente lo que teníamos que hacer (cf. Lc 17,10).

Hermanos y hermanas, me vienen a la mente dos textos bíblicos sobre los que me gustaría que reflexionasen.

Juan escribe en su primera carta: “Si alguno que posee bienes de la tierra ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios? Hijitos míos, no hablemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad“ (3.17- 18).

El otro texto es bien conocido. Me refiero a Mateo 25, 31-46: “Cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños a mí me lo hicieron. […] Cuanto dejaron de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejaron de hacerlo.” En la fidelidad al carisma repiensen su economía.

Les doy las gracias. No se olviden de rezar por mí. Que el Señor les bendiga y la Virgen Santa les cuide.

https://es.zenit.org/articles/repensar-la-economia-de-los-institutos-religiosos-segun-el-carisma-al-que-estan-llamados/

https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/158a74882394288c


55º Capítulo General de la Orden de Agustinos Recoletos, un capítulo histórico

noviembre 4, 2016

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55º Capítulo General de la Orden de Agustinos Recoletos, un capítulo histórico

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Del 3 al 26 del pasado mes de octubre se llevó a cabo un histórico Capítulo General de la Orden de Agustinos Recoletos en el que la revitalización y la reestructuración de la Orden fueron los puntos más significativos.

Sin duda, este 55º Capítulo General ha constituido un hito importante en la historia de la Orden por la reestructuración de la misma en cuatro provincias, unificando de esta manera las ocho que existían anteriormente.

Este 55º Capítulo General, con el lema “Toda mi esperanza está en tu gran misericordia. Dame lo que mandas y manda lo que quieras”, ha sido, en palabras del prior general, Miguel Miró, “una experiencia de apertura al Espíritu, de comunión y discernimiento”.

Durante el tiempo que ha durado el evento se ha preparado el Proyecto de vida y misión de la Orden (2016-2022), que incluye las decisiones para la reestructuración, espiritualidad, formación y apostolado. Todas ellas buscan “seguir avanzando en una misma dirección, siendo coherentes con el carisma recibido y anunciando el Evangelio con renovada esperanza”.

Además, se eligió al Prior General y a los consejeros que forman su equipo.

El día 20 de octubre, el Papa Francisco recibió en audiencia a los capitulares y les recordó que “Para buscar la renovación y un impulso, se necesita volver a Dios y pedirle: «Danos lo que mandas»”. Y agregó que “cuando el Señor está en el centro de nuestra vida todo es posible”.

Concluida la alocución del Papa, Miguel Miró, como Presidente del Capítulo, le agradeció el Mensaje y la bendición a la Familia agustino-recoleta; José Ramón Pérez, vicario general, puso en sus manos un donativo para sus obras de caridad. A continuación, Ángel Martínez Cuesta, historiador de la Orden, hizo entrega al Pontífice de su “Historia de la Orden de Agustinos Recoletos”, obra en dos tomos que sintetiza el ser y el devenir histórico de la Orden.

El último obsequio fue el de un cuadro titulado “El abrazo de la Misericordia”, que representa al papa Francisco acogiendo al niño Aylan, náufrago en las playas de Turquía. Expresamente se lo había solicitado el Prior General al artista recoleto Jaazeal Jakosalem, que lo había portado desde Filipinas. El mismo Jakosalem tuvo el honor de entregárselo al Papa Francisco.

Momento histórico: reestructuración de la OAR

En el capítulo general de 2010 se inició un proceso de reflexión tanto por parte del equipo de gobierno como por los religiosos que conforman la Orden. Este proceso ha desembocado en la decisión de reorganizar la Orden en cuatro provincias, queriendo con ello “lograr una auténtica vivencia agustino-recoleta, impulsar la vida fraterna en comunidad y realizar la misión que la Iglesia nos encomienda”.

Cuatro de las ocho provincias que constituían la Orden han quedado incorporadas a las otras cuatro de la siguiente manera.

La provincia de San Agustín (Estados Unidos y México) queda incorporada a la de San Nicolás de Tolentino (Estados Unidos, México, Costa Rica, Brasil, España, Reino Unido y China).

La de Nuestra Señora de la Consolación (España, Panamá, República Dominicana y Guatemala) queda incorporada a la de Nuestra Señora de la Candelaria (Colombia y Chile).

Lo mismo pasa con las provincias de Santa Rita de Casia (Brasil) y San José (España, Perú y Venezuela), que se incorporan a la de Santo Tomás de Villanueva (España, Brasil, Argentina y Venezuela).

Y en Filipinas, finalmente, sigue sola la provincia de San Ezequiel Moreno, a la que sin embargo se le pide que afiance su presencia en Sierra Leona y haga un plan de expansión por otro país de Asia.

La reestructuración es un proceso, que no se ejecutará hasta 2018. Mientras, para cada una de las uniones, entrará en funcionamiento una comisión formada por los respectivos priores provinciales y otros religiosos. Bajo la dirección del Prior general, estas comisiones deberán dirigir el proceso de unión y preparar cada uno de los capítulos provinciales.

Esta unión de provincias ofrece nuevos retos y posibilidades, constituye el comienzo de una nueva etapa para la Orden, con exigencias pero también con esperanzas.

Además, en cada uno de lo cuatro capítulos provinciales se tendrá que elaborar un proyecto de vida y misión en consonancia con el de la Orden. En él se impulsará la identidad carismática y se adoptarán medidas concretas para fortalecer la pastoral vocacional y la pastoral juvenil, la vida fraterna en comunidad, la formación inicial y permanente, las misiones, la evangelización en parroquias y colegios, la solidaridad y presencia entre los más pobres, y la atención y el cuidado de los religiosos mayores y enfermos.

El Capítulo ha enviado un mensaje agradecido y esperanzador dirigido a la Familia agustino-recoleta, a los laicos de los diversos ministerios, a los obispos y a todos los que desean compartir el sueño de san Agustín de vivir como hermanos teniendo una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia Dios.

Nuevo equipo de gobierno

El 25 y 26 de octubre, los 40 agustinos recoletos reunidos en Capítulo General en Roma, procedieron a la elección, primeramente del Prior General, y al día siguiente del Consejo General. Se reeligió a Miguel Miró para desempeñar la misión de Prior General.

En la última sesión del 55º Capítulo General se procedió a la elección de los consejeros generales, que fueron, por este orden: José Ramón Pérez Sáenz (Vicario General), Raúl Buhay Murillo, Juan Pablo Martínez Peláez, Francisco Javier Monroy Rodríguez, Gabriel Antonio Robles Alonso y Antonio Carrón de la Torre.

Posteriormente, en una primera reunión del Consejo General, se procedió a la elección del Secretario General, siendo reelegido para esta función Francisco Javier Tello Vegas.

55º Capítulo General de la Orden de Agustinos Recoletos, un capítulo histórico

 


El venezolano Arturo Sosa es el nuevo general de los jesuitas: Seguidor de Arrupe, amigo del Papa y defensor de los pobres

octubre 14, 2016

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Arturo Sosa

Arturo Sosa y Adolfo Nicolás: Relevo de prior general en la Compañía de Jesús

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Con este simpático gesto, el hasta ahora superior de los Jesuitas, Adolfo Nicolás, pasó el relevo al nuevo general, el venezolano Arturo Sosa. Mientras tanto, fuera de la Casa Generalicia, se respiraba gran satisfacción. Un portavoz dio así el anuncio.
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“Esta mañana, tras cuatro días de oración y reflexión, la Sociedad de Jesús ha elegido al Padre Arturo Sosa, de Venezuela, como su nuevo superior general. Tiene 68 años y hasta ahora era el delegado para las Casas Internacionales de Roma”.
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Uno de los electores era Federico Lombardi, antiguo portavoz del Papa, y gran amigo del nuevo general. Dice que el elegido “refleja muy bien el momento actual de los jesuitas”.
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P. FEDERICO LOMBARDI
“Tiene una gran experiencia en el campo de la Fe y la Justicia. Pero también es una persona atenta al apostolado intelectual de la Compañía de Jesús, porque ha sido rector de una universidad durante diez años. Conoce muy bien las iniciativas de los jesuitas en Roma, como la Gregoriana, el “Istituto Orientale” y el Biblicum. Tiene mucha experiencia”.
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Arturo Sosa es el general de los jesuitas número 31, y el primero no europeo.
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Fue superior de los jesuitas de Venezuela hasta el año 2004, y rector de la Universidad Católica del Táchira, en la frontera con Colombia. De él dicen que es un hombre alegre, con sensibilidad social y muy buen mediador. Pero que es por encima de todo un hombre de fe, de gran espiritualidad, y un sacerdote.
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http://www.romereports.com/2016/10/14/el-venezolano-arturo-sosa-es-el-nuevo-general-de-los-jesuitas
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Seguidor de Arrupe, amigo del Papa y defensor de los pobres

Por Pedro Miguel Lamet

Decididamente en Roma soplan vientos latinoamericanos.

La Compañía de Jesús acaba de elegir a Arturo Marcelino Sosa Abascal, un venezolano de 68 años, abierto y comprometido, forjado al mismo tiempo en la lucha fronteriza a favor de los pobres, en importantes cargos de gobierno jesuíticos y con una profunda formación intelectual sobre todo en temas políticos y sociológicos.

¿A qué responde esta elección? Ayer mismo, durante una amigable comida, a la pregunta de Jesús Bastante, redactor-jefe de RD, sobre quién podría ser el futuro superior general, respondí sin dudarlo: Arturo Sosa.

¿Por qué? Muy sencillo: la Compañía, aparte de buscar un hombre de Dios con preparación y experiencia, no podía dejar de tener en cuenta de que a dos pasos de su Curia General gobierna un Papa latinoamericano y jesuita.

Pero es que además esta elección representa un nuevo respaldo a la línea Arrupe y la misión por él inaugurada de unir fe y justicia, un binomio que se inscribe en el diálogo con el mundo de la Iglesia del Vaticano II para afrontar los desafíos de un futuro complicado.

Luis Ugalde, SJ, otro politólogo muy influyente en Venezuela, ex provincial, ex rector de la Universidad, gran amigo de Sosa, –le conoce desde que este era un adolescente y congregante mariano–, que se encuentra estos días en Madrid, me confesaba hoy mismo:

“Le he seguido paso a paso y puedo decir que es excepcional. Cuando era un muchacho le encargué que vendiera un libro, “Lo social y yo”, de Carlos Giner y colocó muchos más de los que le había pedido. Dirigí su vocación y cuando entró en la Compañía, después estudiar en Roma teología y doctorarse en Ciencias Políticas, lo nombré director del Centro Gumilla. Antes durante el tiempo de “maestrillo” (docente antes de ordenarse sacerdote) no estuvo en colegios, sino en la creación de un Movimiento de Cooperativas de Ahorro y Crédito para Campesinos”.

En el Centro Gumilla de los jesuitas, dedicado a investigación y la acción social contra la exclusión, dirigió la revista Sic, un órgano de pensamiento muy prestigiado en Venezuela. Más tarde Ugalde apoyó su provincialato, llegando a ser el primer provincial nativo de la Compañía en su país.

La amistad con Bergoglio procede de la Congregación General XXXIII, donde ambos coincidieron, y se ha consolidado con su último cargo de Delegado del General, una especie de superior de las casas interprovinciales de Roma.

¿Qué piensa social y políticamente el nuevo general? Sus conocimientos de profesor los ha contrastado en la frontera de los más postergados y pobres.

Jesús Rodríguez Villarroel, Txuo para los amigos, es un joven jesuita venezolano que concluye en España sus estudios en Cooperación Internacional trabajando al mismo tiempo en Entreculturas:

“Estuve con él ocho años en la RAIF, una labor conjunta entre venezolanos y colombianos en la frontera, una zona difícil, calificada de Tierra de Misión. Él era rector de nuestra Universidad de Táchiara y superior de nuestra comunidad. Nos animaba con una apertura increíble y mucha fe en las personas. Cree en la gente, incluso aunque le falle, escucha mucho, es cercano. Como el Papa no tiene miedo a abrazar y besar. Cree también en los laicos, las redes, y es muy chistoso. Para los jesuitas venezolanos ha sido siempre un referente. Goza de buena salud, aunque a veces se queja de ciática. Será un gran general y nos durará”.

Respecto a sus ideas políticas hay constancia en vídeos, sobre todo uno de una conferencia pronunciada en Medellín (Colombia). Ahí se pronuncia como antichavista, aunque algunos le acusan de haber pronunciado estas críticas fuera del país y haber guardado silencio dentro.

Luis Ugalde, gran conocedor de la situación y también muy crítico de la misma, afirma: “Al principio la situación era tan mala que nosotros teníamos cierta esperanza en la llegada de Chaves, pero sin tomar partido. Recuerdo que Arturo y yo fuimos a verlo para presentarle un diagnóstico de lo que nosotros pensábamos sobre las carencias de Venezuela. Nada resultó de aquella entrevista. Vimos enseguida lo obvio: que estábamos en manos de un militar”.

En la actual Venezuela de Maduro, aunque no tenga ni por asomo esa intencionalidad, se puede tachar la elección de un golpe contra el régimen y a favor de la oposición. Sobre todo porque cae sobre mojado, ya que la erección al cardenalato de Baltasar Porras, muy crítico con el Gobierno, ha sentado como un jarro de agua fría en las altas esferas.

Sin embargo Rodríguez Villarroel piensa que “puede ser un puente, un llamado para los venezolanos y gran asesor en este tema para el Papa”.

De apariencia informal, Ugalde recuerda que cuando el padre Kolvenbach hizo una visita a Venezuela y él le encargó de las relaciones con la Prensa, sus padres tuvieron que buscarle rápidamente un traje, pues no tenía ni uno decente.

Desde muy joven luce bigote, ahora cano, sobre un rostro sonrosado y cordial. ¿Se lo afeitará el que a partir de ahora, según el tópico popular, es “papa negro”? Txuo y otros amigos aseguran que no, que es parte de su personalidad, por otra parte no carente de carácter.

Por último algunas curiosas anécdotas sobre sus raíces. Su abuelo materno era español, santanderino por más señas, y sastre de profesión. Vivió 104 años, y era muy cordial y tan aficionado a los toros que procuraba no perderse las corridas de San Isidro en Madrid, hasta el extremo que llegó a sentarse en el tendido con más de cien años. Su padre, Arturo Sosa, llegó a ser ministro del Gobierno venezolano, y su madre, de 90 años aún vive.

En una palabra, a Adolfo Nicolás sucede una figura según el corazón del papa Francisco, que revela la importancia de América Latina en la Iglesia actual, la teología en favor de los pobres, los emigrantes, los últimos, y la vigencia del Vaticano II y del padre Pedro Arrupe, ese gran testigo del siglo XX que fue además, como se está comprobando, aunque incomprendido en su tiempo, profeta del XXI.

http://blogs.periodistadigital.com/pedro-miguel-lamet.php/2016/10/14/p390573#more390573

Papa Francisco propone a dominicos 3 pilares para afianzar futuro de la Orden

septiembre 8, 2016

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Papa Francisco

El Papa Franciscos se encuentra con miembros de la Orden de Predicadores

 

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VATICANO, 04 Ago. 16 / 03:38 pm (ACI).- El Papa Francisco recibió este jueves a los miembros de la Orden de los Predicadores (dominicos), que están celebrando el jubileo por sus 800 años de fundación, para alentarlos a encarnar “el Evangelio a través de la predicación, el testimonio y la caridad: tres pilares que afianzan el futuro de la Orden, manteniendo la frescura del carisma fundacional”.

El Santo Padre recibió a los dominicos momentos antes de partir hacia Asís para celebrar también los 8 siglos de la “Fiesta del Perdón” con los hijos espirituales de San Francisco.

En su discurso, Francisco destacó el significado especial que tiene cumplir “ocho siglos desde que el Papa Honorio III confirmó la Orden de los Predicadores” fundada por Santo Domingo de Guzmán. “Me uno a ustedes en acción de gracias por los abundantes dones recibidos durante este tiempo”, afirmó el Papa.

“Este octavo centenario –indicó– nos lleva a hacer memoria de hombres y mujeres de fe y letras, de contemplativos y misioneros, mártires y apóstoles de la caridad, que han llevado la caricia y la ternura de Dios por doquier, enriqueciendo a la Iglesia y mostrando nuevas posibilidades para encarnar el Evangelio a través de la predicación, el testimonio y la caridad: tres pilares que afianzan el futuro de la Orden, manteniendo la frescura del carisma fundacional.
El Papa recordó que la predicación es “la misión que Jesús encomendó a los Apóstoles”, sin embargo, advirtió que “sin una fuerte unión personal con Él, la predicación podrá ser muy perfecta, muy razonada, e incluso admirable, pero no toca el corazón, que es lo que debe cambiar”.

En ese sentido, señaló que “transmitir más eficazmente la Palabra de Dios requiere el testimonio: maestros fieles a la verdad, y testigos valientes del Evangelio”, porque “el testigo encarna la enseñanza, la hace tangible, convocadora, y no deja a nadie indiferente; añade a la verdad la alegría del Evangelio, la de saberse amados por Dios y objeto de su infinita misericordia”.

“Los fieles no sólo necesitan recibir la Palabra en su integridad, sino también experimentar el testimonio de vida de quien predica. Los santos han logrado abundantes frutos porque, con su vida y su misión, hablan con el lenguaje del corazón, que no conoce barreras y es comprensible por todos”, afirmó.

Por último, Francisco dijo a los dominicos que “el predicador y el testigo deben serlo en la caridad” porque sin ella “serán discutidos y sospechosos”. El Papa indicó que “es el cuerpo de Cristo vivo y sufriente” el que “grita al predicador y no lo deja tranquilo”. “El grito de los pobres y los descartados despierta, y hace comprender la compasión que Jesús tenía por las gentes”, señaló.

“Mirando a nuestro alrededor –advirtió–, comprobamos que el hombre y la mujer de hoy están sedientos de Dios. Ellos son la carne viva de Cristo, que grita ‘tengo sed’ de una palabra auténtica, liberadora, de un gesto fraterno y de ternura. Este Cristo nos interpela y debe ser el que vertebre la misión y dé vida a las estructuras y programas pastorales”.

Por ello, el Papa pidió a los dominicos tener esto en cuenta “cuando reflexionen sobre la necesidad de ajustar el organigrama de la Orden, para discernir sobre la respuesta que se da a este grito de Dios”.

“Cuanto más se salga a saciar la sed del prójimo, tanto más seremos predicadores de verdad, de esa verdad anunciada por amor y misericordia, de la que habla Santa Catalina de Siena. En el encuentro con la carne viva de Cristo somos evangelizados y recobramos la pasión para ser predicadores y testigos de su amor. Y nos libramos de la peligrosa tentación, tan actual hoy día, del gnosticismo”, señaló.

El Papa se despidió de los dominicos alentándolos “a seguir con alegría el carisma inspirado a Santo Domingo y que ha sido vivido con diversos matices por tantos santos y santas de la familia dominica”.

“Su ejemplo es impulso para afrontar el futuro con esperanza, sabiendo que Dios siempre renueva todo y no defrauda”, afirmó.