Federico Lombardi sintetiza los pontificados de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco

junio 17, 2018

.

 

Federico Lombardi: “Los gestos del Papa Francisco son un poderoso vehículo de comunicación”

.

“EL DE JUAN PABLO II FUE UN PONTIFICADO SIN LÍMITES, INMENSO COMO EL TIEMPO Y LOS HORIZONTES”

Federico Lombardi: “Los gestos del Papa Francisco son un poderoso vehículo de comunicación”

“Me ha impresionado la forma en que Benedicto XVI luchó contra el abuso sexual por parte del clero”

Por Francesco Gagliano

.

El padre Federico Lombardi, sacerdote jesuita, ha supervisado la comunicación de la Santa Sede durante más de 25 años, prestando su servicio a tres pontífices (Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco) y cubriendo papeles de gran prestigio en los medios del Vaticano.

Fue director de programas de Radio Vaticano desde 1991 y gerente general de 2005 a 2016. En esos mismos años, de 2001 a 2013, también fue director general del Centro de Televisión del Vaticano (CTV) y, de 2006 a 2016, director de la sala de prensa de la Santa Sede.

Desde el 1 de agosto de 2016, después de terminar su largo recorrido en el mundo de las comunicaciones en el Vaticano, el padre Lombardi es presidente de la Junta de Directores de la Fundación del Vaticano Joseph Ratzinger – Benedicto XVI.

En la sede de este instituto, en Via della Conciliazione 1, el padre Lombardi nos recibió, para permitirnos abordar en profundidad algunos aspectos de su largo servicio dedicado a explicar los tres Pontífices al mundo, con particular reflexión sobre el pontificado de Benedicto XVI.

Ha servido usted a los últimos tres pontificados. A su juicio, ¿cuáles son los elementos peculiares de cada uno de ellos?

Seguí al Papa Juan Pablo II sobre todo como director de Radio Vaticano y en los últimos años como director del Centro de Televisión, no como director de la Sala de Prensa; en mi memoria, se fue grabando como un pontificado sin límites, inmenso como el tiempo y los horizontes.

Por su gran personalidad, por el contacto que supo establecer con las personas y los viajes que hizo, lo recuerdo sobre todo como un maestro de los pueblos.

Por ejemplo, después de la caída del Muro de Berlín, pudo dirigirse a los países de Europa del Este mediante la valoración de sus identidades y sus raíces, mostrándoles el camino a seguir para el futuro y las responsabilidades que se deben asumir en la comunidad mundial.

Este fue un rasgo que siempre lo caracterizó, cuando se dirigió a los pueblos que conoció durante sus numerosas visitas apostólicas. En los últimos años de su pontificado, que seguí principalmente desde el Centro de Televisión del Vaticano, experimenté con gran intensidad la experiencia de comunicar a través de imágenes la época de la enfermedad del Pontífice, sobrellevada con gran fuerza y ​​dignidad, sin ocultar nada.

Fue un gran testimonio de fe dado por él a todo el pueblo de Dios. Creo que comunicarlo a través de imágenes fue un gran servicio en la historia de un pontificado tan grande e importante.

¿Y el pontificado de Benedicto XVI?

Como teólogo, Joseph Ratzinger admiraba, sobre todo, a la persona e invitaba a hacer una lectura profunda, positiva y equilibrada del cristianismo. Algunos de sus libros, como la Introducción al cristianismo, ya me habían atraído en mi juventud. Así que siempre he tratado de entender su doctrina y, una vez elegido Papa, me sentí en sintonía con su enseñanza, siempre dispuesta al diálogo y a la apertura con la cultura actual.

En Benedicto XVI no brillaba sólo la primacía de Dios y de su revelación por medio de Jesucristo, sino también una inmensa confianza en la razón humana y en su capacidad de diálogo con la fe. Este aspecto continúa hasta nuestros días, en mi trabajo hoy en la Fundación Ratzinger, que me fascina.

También me llama mucho la atención el que el Papa Benedicto siempre haya tenido la necesidad de estudiar e investigar intelectual y espiritualmente la figura de Jesús, incluso durante los años de su papado.

Desde este punto de vista, se podría decir que su incesante estudio de la figura de Jesús (cuyo resultado es la obra en tres volúmenes publicados durante el curso de su pontificado), fue la fundación y el alimento espiritual de toda su enseñanza.

Este estudio constante siempre lo he visto no tanto “como el del Papa”, es decir, como “formalmente magisterial”, pero sí como un servicio prestado al pueblo de Dios por el sucesor de Pedro, que, con su fe, debe fortalecer y consolar la fe de los demás.

Con respecto al gobierno de la Iglesia, la forma en que Benedicto XVI luchó contra el abuso sexual por parte del clero es un aspecto que me ha impresionado y comprometido mucho.

El estilo y la determinación con la que se acercó a esta crisis han sido perfectamente coherentes con su determinación y su modus operandi: medido y cuidadoso, pero firme en su deseo de restablecer la justicia y arrojar luz allí donde, hasta entonces, en general se intentó ocultar los fallos.

Fue un ejemplo de sinceridad, profundidad y búsqueda de la verdad ante Dios y ante el mundo, sin negar o disminuir las responsabilidades de la Iglesia.

En el centro de la gran energía del actual pontificado identifico la gran eficacia del Evangelio de la misericordia de Dios, con la atención a los pobres y los últimos; son todos elementos contenidos en el carisma del Papa Francisco, en su capacidad de estar cerca de la gente.

Bergoglio es un Pontífice con un modo efectivo de comunicación, sus gestos se han convertido en un poderoso vehículo para los mensajes que desea anunciar y que, para mí, es una respuesta al tema de la nueva evangelización o, más bien, su demostración real, que practica constantemente, como los Viernes de la Misericordia.

¿Hay algún aspecto de Benedicto XVI que nunca haya percibido, o que haya permanecido secreto, y que solo haya descubierto ahora, ocupando el cargo de director de la Fundación Ratzinger?

En realidad no. Tiendo a ver siempre la continuidad en todas las cosas, así que no he descubierto aspectos “nuevos” en el Papa Benedicto. Lo repito a menudo, pero tampoco la noticia de la renuncia del Papa me sorprendió por completo.

Me pareció una opción muy lúcida y coherente, de una manera predecible, en el sentido de que el Papa ya había hablado de ello antes, por lo que era seguro suponer que lo pensó seriamente.

Observo que la gente volvió a leer su pontificado a la luz de la renuncia, porque fue un gesto que nos hizo reflexionar y comprender más profundamente quién era Joseph Ratzinger / Benedicto XVI y su personalidad. La renuncia la leí e interpreté en perfecta continuidad con el estilo del papa emérito.

En resumen, vi una gran coherencia en la elección que hizo, precisamente por su enfoque espiritual y humano de la fe y la razón.

Ahora que desempeño el cargo de presidente de la Fundación Ratzinger, encuentro elementos que ya había notado en el pasado y que ya tenía claros cuando lo seguí, especialmente en el servicio de la comunicación. Por ejemplo, su intensa relación con la figura de Jesús como persona viviente y siempre objeto de investigación, porque es un misterio infinito.

Esto también se refleja en sus “últimas conversaciones” con Peter Seewald, cuando habla de su vida espiritual, su oración y su meditación sobre el Evangelio. El impulso intelectual, la fe y la búsqueda espiritual de Benedicto XVI siempre se han extendido hacia la figura de Jesús. Éste siempre ha sido un elemento constante en él.

¿Cuál es el mayor legado cultural y espiritual que el Papa Benedicto XVI deja al mundo y a los fieles?

Es inevitable que sea recordado más por la renuncia que por cualquier otra cosa y, desde cierto punto de vista, es comprensible que sea así, ya que su gesto representó un hito.

Al mismo tiempo, aquello a lo que Benedicto XVI hizo una importante contribución es lo que ya dije antes: Una presentación de la fe cristiana a la altura de los problemas del mundo moderno, en diálogo con ella gracias a la razón. La continua afirmación del papel de la razón humana, que también contribuye a preservar la pureza de la fe, está en el centro de su pensamiento, que todavía me fascina y que deseo seguir estudiando.

Por otro lado, la fe no es algo que deba ser rechazada por la humanidad, sino que ayuda, según Ratzinger, a vivir dignamente en esta tierra, porque ayuda a la razón a no cerrarse a sí misma y la salva de sus peores derivaciones, como la desesperación o el totalitarismo.

Recientemente hablé de un ejemplo que me conmovió personalmente: la atención a los presos, la oposición a la pena de muerte, pero también la cadena perpetua, que el Papa Francisco condena enérgicamente, y en general la humanización del derecho en el campo criminal.

Todo esto es fuertemente cristiano y ésta es precisamente la vocación de fe que ayuda a la razón a ver todos los argumentos positivos para un derecho restaurativo de la dignidad de la persona, en lugar de punitivo o que tiene la intención de excluir al culpable del consorcio humano.

El Papa Francisco presenta bien esto, usando el poder del Evangelio, pero quien lo ha racionalizado y explicado como una realidad histórica fue ya el Papa Benedicto XVI. La reciente relectura del discurso en la Universidad “La Sapienza” me lo confirmó (se refiere al discurso que Benedicto XVI debería haber pronunciado el 17 de enero de 2008, pero que solo fue entregado, porque la visita fue cancelada dos días antes).

Este sentido de razonabilidad del Papa como portavoz de una importante razón ética para la humanidad, me pareció muy fascinante y se presentó de una manera muy respetuosa durante todo el papado de Benedicto XVI. La relación entre fe y razón no es unidireccional, porque, en la relación dialéctica, evita, por ejemplo, las derivaciones del fundamentalismo.

Es un razonamiento profundamente cristiano y que traza perfectamente la evolución histórica de los cristianos, que inmediatamente se sintieron aliados de la razón griega y la hicieron suya contra la religión mitológica. Creo que esta contribución, en la que siempre ha insistido Ratzinger, es muy importante.

Tal como están las cosas (y espero que este aspecto también se recuerde en el futuro), otra de sus contribuciones fue la lucha contra los abusos sexuales cometidos por el clero, un gran problema que estamos sobrellevando y que me temo que todavía necesitará tiempo para ser resuelto.

http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2018/06/15/federico-lombardi.shtml?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter#.WyPbyzhUvsA.facebook

Anuncios

Trasmisión de la vida y educación de los hijos, según Amoris laetitia, 80-85 (3)

junio 1, 2018

.

La educación integral de los hijos es «obligación gravísima», a la vez que «derecho primario» de los padres.

.

Trasmisión de la vida y educación de los hijos

.

El matrimonio es en primer lugar una «íntima comunidad conyugal de vida y amor», que constituye un bien para los mismos esposos, y la sexualidad «está ordenada al amor conyugal del hombre y la mujer». Por eso, también «los esposos a los que Dios no ha concedido tener hijos pueden llevar una vida conyugal plena de sentido, humana y cristianamente».

No obstante, esta unión está ordenada a la generación «por su propio carácter natural». El niño que llega «no viene de fuera a añadirse al amor mutuo de los esposos; brota del corazón mismo de ese don recíproco, del que es fruto y cumplimiento». No aparece como el final de un proceso, sino que está presente desde el inicio del amor como una característica esencial que no puede ser negada sin mutilar al mismo amor.

Desde el comienzo, el amor rechaza todo impulso de cerrarse en sí mismo, y se abre a una fecundidad que lo prolonga más allá de su propia existencia. Entonces, ningún acto genital de los esposos puede negar este significado, aunque por diversas razones no siempre pueda de hecho engendrar una nueva vida.

El hijo reclama nacer de ese amor, y no de cualquier manera, ya que él «no es un derecho sino un don», que es «el fruto del acto específico del amor conyugal de sus padres». Porque «según el orden de la creación, el amor conyugal entre un hombre y una mujer y la trasmisión de la vida están ordenados recíprocamente (cf.Gn 1,27-28).

De esta manera, el Creador hizo al hombre y a la mujer partícipes de la obra de su creación y, al mismo tiempo, los hizo instrumentos de su amor, confiando a su responsabilidad el futuro de la humanidad a través de la trasmisión de la vida humana».

Los Padres sinodales han mencionado que «no es difícil constatar que se está difundiendo una mentalidad que reduce la generación de la vida a una variable de los proyectos individuales o de los cónyuges». La enseñanza de la Iglesia «ayuda a vivir de manera armoniosa y consciente la comunión entre los cónyuges, en todas sus dimensiones, junto a la responsabilidad generativa.

Es preciso redescubrir el mensaje de la Encíclica Humanae vitaede Pablo VI, que hace hincapié en la necesidad de respetar la dignidad de la persona en la valoración moral de los métodos de regulación de la natalidad […] La opción de la adopción y de la acogida expresa una fecundidad particular de la experiencia conyugal».

Con particular gratitud, la Iglesia «sostiene a las familias que acogen, educan y rodean con su afecto a los hijos diversamente hábiles».

En este contexto, no puedo dejar de decir que, si la familia es el santuario de la vida, el lugar donde la vida es engendrada y cuidada, constituye una contradicción lacerante que se convierta en el lugar donde la vida es negada y destrozada.

Es tan grande el valor de una vida humana, y es tan inalienable el derecho a la vida del niño inocente que crece en el seno de su madre, que de ningún modo se puede plantear como un derecho sobre el propio cuerpo la posibilidad de tomar decisiones con respecto a esa vida, que es un fin en sí misma y que nunca puede ser un objeto de dominio de otro ser humano. La familia protege la vida en todas sus etapas y también en su ocaso.

Por eso, «a quienes trabajan en las estructuras sanitarias se les recuerda la obligación moral de la objeción de conciencia. Del mismo modo, la Iglesia no sólo siente la urgencia de afirmar el derecho a la muerte natural, evitando el ensañamiento terapéutico y la eutanasia», sino también «rechaza con firmeza la pena de muerte».

Los Padres quisieron enfatizar también que «uno de los desafíos fundamentales frente al que se encuentran las familias de hoy es seguramente el desafío educativo, todavía más arduo y complejo a causa de la realidad cultural actual y de la gran influencia de los medios de comunicación».

«La Iglesia desempeña un rol precioso de apoyo a las familias, partiendo de la iniciación cristiana, a través de comunidades acogedoras». Pero me parece muy importante recordar que la educación integral de los hijos es «obligación gravísima», a la vez que «derecho primario» de los padres.

No es sólo una carga o un peso, sino también un derecho esencial e insustituible que están llamados a defender y que nadie debería pretender quitarles. El Estado ofrece un servicio educativo de manera subsidiaria, acompañando la función indelegable de los padres, que tienen derecho a poder elegir con libertad el tipo de educación —accesible y de calidad— que quieran dar a sus hijos según sus convicciones. La escuela no sustituye a los padres sino que los complementa.

Este es un principio básico: «Cualquier otro colaborador en el proceso educativo debe actuar en nombre de los padres, con su consenso y, en cierta medida, incluso por encargo suyo». Pero «se ha abierto una brecha entre familia y sociedad, entre familia y escuela, el pacto educativo hoy se ha roto; y así, la alianza educativa de la sociedad con la familia ha entrado en crisis».

La Iglesia está llamada a colaborar, con una acción pastoral adecuada, para que los propios padres puedan cumplir con su misión educativa. Siempre debe hacerlo ayudándoles a valorar su propia función, y a reconocer que quienes han recibido el sacramento del matrimonio se convierten en verdaderos ministros educativos, porque cuando forman a sus hijos edifican la Iglesia, y al hacerlo aceptan una vocación que Dios les propone.


Obispos de la CEVenezolana: No hay tiempo que perder, es hora de un cambio

marzo 20, 2018

.

Los Obispos venezolanos hablan: Aplican la espiritualidad cuaresmal a la crisis que padece la Nación

.

Obispos de la CEV: No hay tiempo que perder, es hora de un cambio

Los prelados vuelven a llamar a respetar la Constitución del País y el protagonismo del Pueblo
Por Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano
.

La Conferencia Episcopal del Venezuela emitió un comunicado en la festividad de San José, dirigido al pueblo de Dios y a las personas de buena voluntad, concluyendo la Cuaresma y disponiéndose a celebrar la Pascua del Resucitado.

Los obispos se refieren a la bien conocida situación de un país que, aun con inmensas riquezas y potencialidades, se ha venido a menos “debido a la pretensión de implantar un sistema totalitario, injusto, ineficiente, manipulador”, en el que “el juego de mantenerse en el poder a costa del sufrimiento del pueblo, es la consigna”.

Un pueblo con hambre no puede pensar en el desarrollo integral de la Patria

Tras enumerar el deterioro “inmenso” que sufre el País –falta de alimentos y medicamentos entre otros– hacen alusión a la migración forzada, a la corrupción desencadenada con motivo del contrabando, y a la indiferencia política ante estas situaciones, poniendo en evidencia la imposibilidad de que un pueblo con hambre, con enfermedades y sin oportunidades, pueda pensar en el desarrollo integral de la Patria.

De ahí que realicen un nuevo llamado a la dirigencia que disiente del oficialismo a una “mayor coherencia en sus prácticas y acciones”, para que “el reclamo exigente de una salida democrática y pacífica, supere la terquedad de un gobierno que se hace cada vez más ilegítimo por sus actuaciones y por la creciente represión hasta para quienes han sido sus miembros”.

“Los venezolanos estamos convencidos, que no es con las dádivas gubernamentales ni con las promesas de los dirigentes políticos como se va a solucionar la grave situación que afronta nuestra Venezuela”, escriben.

Ocasión propicia para manifestar la misericordia de Dios

En el siguiente punto del comunicado los prelados animan a los cristianos, en especial en este tiempo, a “manifestar la misericordia del Padre Dios, a través de obras, del testimonio y también del trabajo por la reconciliación”.

Mientras que a los dirigentes políticos, sociales y económicos, recuerdan que “cualquier cosa que se haga a cada uno de los hermanos que empeore su situación de vida, sea menosprecio, imposición de cargas pesadas, empobrecimiento, olvido de su protagonismo, robo de lo que les pertenece”, se le hace al mismo Jesús, y aseveran, asimismo, que todas las instituciones de la Iglesia Católica y sus miembros, están más que nunca, al servicio del pueblo y con mayor énfasis, al de los más necesitados.

No a dádivas dirigidas a esclavizar a las personas

En la parte final del extenso comunicado los prelados realizan una serie de propuestas a los cristianos. Entre otras,  que en los últimos días de Cuaresma, de la Semana Santa y de la Pascua se intensifiquen las visitas a los enfermos, a los ancianos, a los privados de libertad, a los barrios pobres y a las comunidades necesitadas, y agradecen a las Iglesias hermanas, a los hombres y mujeres de buena voluntad, el trabajo que realizan en la frontera, y  también a los países hermanos que los han recibido con solidaridad.

Por otra parte, sugieren que del 19 al 22 de abril, se organice una jornada nacional de oración, con gestos significativos de misericordia y caridad, en la que deberán tener una mención especial las personas que han sido asesinadas por reclamar los valores de la democracia en el país.

Es hora de un verdadero cambio

Retomando el comunicado del 29 de enero, los Obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana reiteran la soberanía del pueblo e interpelan a los dirigentes políticos, del Gobierno y de la Oposición, a los profesionales, miembros de los diversos gremios, obreros, empresarios, trabajadores del campo, maestros y estudiantes a escuchar el clamor del pueblo que pide ser oído:

“No basta con promesas o con pequeñas dádivas dirigidas a esclavizar y hacer improductivas a las personas. No hay tiempo que perder y es la hora de un verdadero cambio para ser una nación próspera y donde se viva en democracia, y todos encontremos una tierra propia para construir sueños de libertad, fraternidad e inclusión social”.

http://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2018-03/obispos-de-la-cev–no-hay-tiempo-que-perder–es-hora-de-un-cambi.html


Cinco años con Francisco entre las sorpresas del Espíritu

marzo 13, 2018

.

Primer saludo del Papa Francisco a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro poco después de su elección, 13 marzo 2013

.

Cinco años con Francisco entre las sorpresas del Espíritu

El Pontificado de Francisco cumple cinco años. Su programa va adelante: pide una Iglesia misionera, con las puertas abiertas que sepa anunciar la alegría del Evangelio

Por Sergio Centofanti – Ciudad del Vaticano

.

Hace cinco años, el 13 de marzo del 2013, era elegido el Papa Francisco.

Dos Encíclicas (Lumen fidei, sobre la fe, que continúa lo escrito por Benedicto XVI, y Laudato sí, sobre el cuidado de la casa común, cuidar la Creación no es de los verdes sino de los cristianos), dos Exhortaciones apostólicas (Evangelii gaudium, texto programático del Pontificado para una Iglesia “en salida”, misionera, y Amoris Laetitia sobre el amor en la familia),

23 Motu Propios (reforma de la Curia Romana, gestión y transparencia económica, reforma del proceso de nulidad matrimonial, traducción de textos litúrgicos, con indicaciones para un mayor descentramiento y más poderes a las Conferencias Episcopales),

Dos Sínodos sobre la familia, un Jubileo dedicado a la Misericordia, 22 viajes internacionales con más de 30 países visitados y 17 visitas pastorales en Italia, 8 ciclos de catequesis en la audiencia general de los miércoles (Profesión de fe, Sacramentos, Dones del Espíritu Santo, la Iglesia, la familia, la misericordia, la esperanza cristiana, la Santa Misa).

Y casi 600 homilías espontáneas en las misas en Santa Marta, más de 46 millones de seguidores en Twiter y más de 5 millones en Instagram. Sin contar los innumerables discursos, mensajes y cartas y los millones de hombres, mujeres y niños de todo el mundo encontrados, abrazados, acariciados.

La Iglesia de puertas abiertas de Francisco

Francisco es el primer Papa jesuita, primero procedente de América latina, primero con el nombre del Pobrecito de Asís, 265 Sucesor de Pedro, que desea una Iglesia de puertas abiertas que anuncia a todos la alegría y la frescura del Evangelio.

Una Iglesia acogedora, “donde hay lugar para cada uno con su vida difícil”, no una aduana que controle la gracia en cambio de facilitarla. Una Iglesia que se arriesgue a ser “accidentada, herida y sucia” con tal de alcanzar y estar en medio de la gente, más bien que una “Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de agarrarse a las propias seguridades”.

Francisco pide que se abandone un estilo defensivo y negativo, de pura condena, para proponer la belleza de la fe, que es encontrar a Dios.

El Espíritu Santo trastorna

La suya es una invitación a dejarse sorprender por el Espíritu Santo, el verdadero protagonista de la Iglesia, que continúa a hablar y a decirnos cosas nuevas.

El Espíritu Santo “desbarajusta” porque “agita, hace caminar, empuja la Iglesia a ir adelante,” mientras es mucho más fácil y seguro “acomodarse en las propias posiciones estáticas e inmutables”, decía Francisco en Estambul en noviembre del 2014.

Es mucho más tranquilizador creer que la verdad sea “poseer” un paquete de doctrinas bien confeccionado, que podemos administrar bien, más bien que pertenecer nosotros mismos a la Verdad: es el Espíritu que nos guía a la verdad toda entera.

El cristiano tiene todavía tanto que aprender porque Dios se revela siempre más. Es así que Francisco puede decir que tiene tantas dudas, “en sentido positivo” –asegura– “son un signo de que queremos conocer mejor a Jesús y el misterio de su amor hacia nosotros”.

“Estas dudas hacen crecer”, decía en la audiencia general del 23 de noviembre de 2016. También Pedro ante los paganos ha podido decir: “Estoy dándome cuenta de que Dios no hace preferencias entre las personas, sino que quien le teme y pone en práctica la justicia, independientemente del pueblo al que pertenezca, es aceptado por él”. Aumenta la inteligencia de la fe.

¿Es un Papa de derecha o de izquierda?

Inicialmente todos o casi todos hablaban bien de Francisco. Sin embargo, poco a poco comenzaron a llegar las críticas. Se trata de una buena noticia teniendo en cuenta lo que dijo Jesús: “Ay de ustedes cuando todos hablen bien de ustedes”.

Desde la derecha se acusa al Papa de ser comunista, porque ataca el actual sistema económico liberal: “Es injusto desde la raíz”, “esta economía mata”, hace prevalecer la “ley del más fuerte” que “se come al más débil”.  Y habla demasiado de los migrantes y de los pobres: hoy “los excluidos no son explotados, sino desechos, sobras”.

Desde la izquierda se acusa al Papa de estar detenido en las cuestiones éticas: defiende con fuerza la vida, contra el aborto y la eutanasia: “No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana”, dice.

Defiende la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, condena la ideología de género, “equivocación de la mente humana”, la dictadura del pensamiento único y las colonizaciones ideológicas, incluso en las escuelas, que hacen que se corra el riesgo de convertirse en campos de reeducación.

Advierte ante estos temas acerca de la disminución del derecho a la objeción de conciencia. Observa la proliferación de los derechos individuales, “individualistas” dice, pero sin preocuparnos por los deberes, y mientras se habla de nuevos derechos –afirma– está quien padece aún el hambre.

Críticas internas

También aumentaron las críticas dentro de la Iglesia. Hay quien incluso califica al Papa de “hereje”, quien dice que rompe con la tradición secular de la Iglesia, quien se enfada porque “aporrea” a los cercanos y acaricia a los alejados, quien lo contrapone a los Papas precedentes.

Y sin embargo, Benedicto XVI ya había invitado a reflexionar sobre el discernimiento en la cuestión de la Comunión a los divorciados vueltos a casar en ciertos casos especiales. También Juan Pablo II ya había respondido a Monseñor Lefebvre –hace cuarenta años– explicando el verdadero significado de la Tradición que “encuentra su origen en los Apóstoles y progresa en la Iglesia bajo la asistencia del Espíritu Santo”.

En efecto, “la comprensión, tanto de las cosas cuanto de las palabras transmitidas, crece (…) con la reflexión y el estudio de los creyentes”. Pero es “sobre todo contradictoria” –afirmaba San Juan Pablo II– “una noción de Tradición que se opone al Magisterio universal de la Iglesia, de la que es poseedor el Obispo de Roma y el Cuerpo de los Obispos.

No se puede permanecer fieles a la Tradición rompiendo el vínculo eclesial con aquel al que el mismo Cristo, en la persona del Apóstol Pedro, ha encomendado el ministerio de la unidad en su Iglesia”. “La autodestrucción o el fuego de los conmilitones –afirma el Papa Francisco–  es el peligro más solapado. Es el mal que perjudica desde dentro; y, como dice Cristo, todo reino dividido en sí mismo cae en ruinas”.

El Papa Francisco cita con frecuencia al diablo: Es el que trata de destruir a la Iglesia. La suya “es una guerra sucia” y “nosotros, ingenuos, estamos a su juego”.

Obras abiertas

Dos acciones que Francisco ha aprobado con fuerza están aún en camino: la primera es la reforma de la Curia, por la complejidad de reorganizar una institución secular (“hacer reformas en Roma es como limpiar la Esfinge de Egipto con un cepillo de dientes –dijo el Papa citando a Monseñor de Mérode–. Y también los escándalos, como “Vatileaks2”, no detienen al Papa Bergoglio.

La segunda acción es la lucha contra los abusos sexuales en la Iglesia. De la Pontificia Comisión para la tutela de los menores,  –creada por Francisco– han renunciado algunos miembros, denunciando resistencias y retrasos. Pero el Papa reafirma la “tolerancia cero” porque “no hay lugar en el ministerio para aquellos que abusan de los menores”. Y Francisco va adelante.

Diplomacia de la paz

Francisco promueve la cultura del encuentro en ámbito ecuménico, interreligioso, social y político, sin olvidar la dimensión humana. Se mueve hacia la unidad, pero sin borrar las diferencias y las identidades. Es importante su rol en el deshielo entre Estados Unidos y Cuba y en el proceso de paz en Colombia y en la República Centroafricana.

Ataca a los que fabrican y venden armas. Al mismo tiempo, denuncia con firmeza las persecuciones contra los cristianos, quizás hoy más graves que ayer, en el «silencio cómplice de tantas potencias», que pueden detenerlas. Lanza llamamientos contra la trata de seres humanos «nueva forma de esclavitud».

Tiempo de la misericordia, pero hasta cierto punto

Sin duda, la palabra central de este Pontificado es «misericordia»: es el sentido de la Encarnación del Verbo. Es una palabra que escandaliza. Francisco se da cuenta. Dios es excesivo en su amor a sus criaturas.

Sin embargo, hay un límite: la corrupción. El corrupto es el que no sabe que lo es, el que rechaza la misericordia divina. Y Dios no se impone. Hay un juicio final.

Por ello, el Papa propone siempre el capítulo 25 del Evangelio según San Mateo: «Tuve hambre y me disteis de comer…». En el ocaso de la vida seremos juzgados sobre el amor.

Menos clericalismo en la Iglesia, más espacio a laicos, mujeres y jóvenes

Francisco se opone al clericalismo, porque el pastor debe «servir» y tener «olor a oveja». Afirma que los laicos deben descubrir cada vez más su propia identidad en la Iglesia: no deben permanecer al margen de las decisiones. Basta ya de «obispos pilotos».

Relanza el rol de la mujer, pero mirando su misterio, no su funcionalidad: no se trata de una lucha por el poder o de reivindicaciones imposibles, como el sacerdocio. Se trata de reflexionar sobre la hermenéutica de la mujer porque –reitera– María es más importante que los Apóstoles.

Invita a los jóvenes a tener mayor protagonismo y a incomodar a los pastores con su creatividad.

Evangelizadores con Espíritu

El Papa pide a todos los cristianos que sean «evangelizadores con Espíritu» para «anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, también a contracorriente», tocando «la carne de los que sufren», dando «razón de nuestra esperanza, pero no como enemigos que apuntan con el dedo y condenan».

«Si logro ayudar a una persona a vivir mejor –afirma Francisco– con eso es suficiente para justificar el don de mi vida».


«Las parroquias ya no funcionan»

marzo 11, 2018

.

El cardenal Aguiar, durante su toma de posesión en la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, el pasado 5 de febrero. 

.

 Resultan inviables para megalópolis multifacéticas y hostiles. 

Las parroquias, como se conocen hoy, ya no funcionan. Sus estructuras son propias de otros tiempos. Para comunidades pequeñas y rurales. Resultan inviables para megalópolis multifacéticas y hostiles. Por eso, el flamante pastor de la diócesis más poblada del mundo tiene un plan: abatir las fronteras parroquiales y unir recursos humanos y materiales. Una minirreforma de la Iglesia en la Ciudad de México. Un ambicioso plan que cuenta con la bendición del Papa. «Hay que dar respuestas a la gente», resume su arzobispo, Carlos Aguiar

 

A pocas semanas de haber iniciado su ministerio episcopal, el cardenal Carlos Aguiar Retes tiene las cosas claras. Le urge revitalizar una estructura pesada. Debe velar por nueve millones de fieles, y cuenta con poco más de 2.000 sacerdotes. Por eso decidió afrontar su misión con indicaciones muy precisas.

Su nombramiento como arzobispo de la capital mexicana fue todo un signo. Eclesiástico y político. Él mismo eligió el 5 de febrero, fecha simbólica en el calendario litúrgico y civil. Fiesta del primer mártir del país, san Felipe de Jesús y, a la vez, día de la Constitución Nacional, emblemático texto, laico y laicista. «Fue un gesto de diálogo, el mensaje de que la Iglesia debe entrar en relación con las autoridades respectivas y, al mismo tiempo, la petición de ayuda al primer santo mexicano», explica el cardenal, de 68 años, en entrevista con Alfa y Omega.

Meses antes de su nombramiento, el 7 de diciembre, en México daban por seguro que sería sustituto de Norberto Rivera Carrera. Los medios lo indicaban como el «tapado del Papa», por su cercanía a Francisco, a quien conoció en sus tiempos como secretario y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

El cardenal Aguiar forma parte de una generación de purpurados querida especialmente por el Pontífice. No es casual que, para su toma de posesión, hayan viajado a México algunos obispos que recibieron el birrete colorado de manos del Papa argentino: entre otros Blase Cupich, de Chicago; José Luis Lacunza, de Ciudad David, y Gregorio Rosa Chávez, salvadoreño y el primer obispo auxiliar del mundo en ser elevado al cardenalato.

Una revolución en Ciudad de México

«Para tener una Iglesia muy viva y coordinada debemos hacer un replanteamiento de las parroquias, que están organizadas habitualmente para una población pequeña. Así nacieron, son más para el campo, cuando el mundo vivía de otra manera. Pero no son útiles para estas aglomeraciones. Las parroquias ya no funcionan en sus estructuras, como estaban diseñadas». Con esas palabras, el cardenal explica su programa más inmediato.

Y prosigue: «El Concilio y el Derecho Canónico prevén una nueva estructura de las parroquias in solidum: se hace equipo sacerdotal, se incorporan dos, tres o cuatro parroquias en una unidad pastoral y se levantan los límites territoriales, que a veces generan conflictos entre los sacerdotes y deterioro para el servicio de los fieles».

Se le iluminan los ojos cuando reseña el proyecto. El entusiasmo de los primeros pasos, quizás. Su apuesta, dice, es identificar estas unidades pastorales con unidades sociales. Así, la gente podrá identificarse con su territorio y ya no tendrá una sola parroquia de pertenencia, sino dos, tres o cuatro.

Más compañía para los sacerdotes

Los párrocos ya no vivirán en sus templos sino en casas comunes sacerdotales. ¿Los beneficios? No solo ahorro económico, sino también la garantía de una casa digna y segura para los clérigos. Pero, sobre todo, la contención de una comunidad.

«Con la soledad muchas veces vienen las tentaciones; en cambio cuando estás acompañado de otros que dan la vida igual que tú se comparten experiencias, dudas, situaciones. Todo confluye para bien, la clave es cambiar la mentalidad clerical que está en el modelo anterior», precisa Aguiar Retes.

Ya funciona en las diócesis vecinas

La iniciativa no es nueva. El mismo cardenal la puso en práctica en sus anteriores diócesis, todas colindantes con Ciudad de México. Primero en Texcoco y después en Tlalnepantla, donde actualmente funcionan nueve unidades pastorales, siete de las cuales ya cuentan con casa común. Él es consciente de que no será fácil, porque se trata de romper con dinámicas añejas y arraigadas. «Les costará más a los mayores», considera. Por eso se concentrará en los seminaristas, a quienes se les preparará en el nuevo modelo, ya desde su formación.

El objetivo del plan es salir al paso de la gran ciudad. Él mismo identificó los más graves problemas de la megalópolis. «La enorme movilidad» es el primero de ellos. «Muchos trabajadores, casi el 50 % de la población, tardan de dos a cuatro horas diarias para ir de casa a su lugar de empleo. Es un desgaste físico y emocional enorme», constata.

A esto se suman una sofocante espiral de consumismo e individualismo. Y, en el caso de los católicos, una falta de formación y conciencia del propio rol de cristiano, en más del 80 % de los fieles.

Tolerancia cero frente a los abusos

A estas grandes prioridades, el arzobispo suma otras urgencias más inmediatas. Como la crisis por abusos sexuales. Apenas diez días después de su toma de posesión se presentó una denuncia judicial contra un sacerdote. El cardenal debió responder de inmediato y lo hizo afrontando el problema.

«Aprendí que lo mejor es la transparencia y dar testimonio claro de tolerancia cero. Lo había anunciado desde el primer momento, pero no pensé que iba a tener necesidad de aplicar estos criterios tan rápidamente. Es algo que no se puede ni prever ni programar.

Ahora me queda plenamente confirmado que no debemos tener miedo a decir lo que pasa, porque eso nos ayudará a que cada vez sean menos los casos. Debemos tomar conciencia que la ayuda mayor es afrontar las situaciones y conducirnos conforme a la ley para hacer las denuncias», explica.

Andrés Beltramo Álvarez
Ciudad del Vaticano


Cinco años de Pontificado: «Siempre habrá resistencias»

A pocos días de cumplirse cinco años de la elección de Francisco como Papa, el cardenal Aguiar Retes destaca que el Pontífice argentino ha llevado a la práctica las propuestas del Concilio Vaticano II, aunque él jamás participó en esa asamblea episcopal.

«El Papa representa una nueva generación de gente que, sin haber estado dentro de las decisiones y reflexiones conciliares, las ha asumido y las pone en práctica. En el tiempo anterior se visualizaron, ahora toca aplicarlas. Uno de los ejes del Concilio es que la Iglesia no solo se sirva a sí misma y cuide de su institución, sino que cumpla su misión, que es transformar la sociedad», asegura.

Juan Pablo II y Benedicto XVI habían aplicado ya muchos de los postulados del Concilio, afrontando incluso «mucha resistencia», de la cual –dice– «todavía existen resabios». Sobre esas resistencias que aún perduran en la Iglesia, incluso aquellas que se manifiestan directamente contra el Papa, el cardenal ofrece una sugerente explicación:

«Cada quien tiene, por naturaleza, un enamoramiento de su propia ideología, las maneras en que ha dado camino a sus propias convicciones y las ha explicado. Cuando he caminado mucho tiempo de una determinada manera y siento que así he cumplido mi ser cristiano ante Dios, que me vengan a decir que ya no es así, que mi pensamiento no es exacto y que Dios quiere otra cosa, me pone en crisis y de ahí surgen las resistencias».

Y apunta: «Es necesario reflexionar, emprender un cambio que no solo es una conversión personal sino, también, una conversión pastoral. Es poner en comunidad tu propia interpretación de la realidad e interrogarte. El discípulo no es individual, tú no te puedes dar solo la respuesta sobre lo que Dios quiere, la necesitas confrontar con los otros que quieren seguir a Jesús. Cuando no se puede lograr esto, ahí está la raíz de las resistencias. Pero son naturales, no deben asustarnos, se dan y se seguirán dando».

Fecha de Publicación: 08 de Marzo de 2018

http://www.alfayomega.es/144006/las-parroquias-ya-no-funcionan


Antonio Spadaro: “Las reacciones de los resistentes no son contra Francisco, sino contra el espíritu del Concilio”

marzo 3, 2018

.

Presentación del libro “En tus ojos está mi Palabra”

.

Antonio Spadaro: “Las reacciones de los resistentes no son contra Francisco, sino contra el espíritu del Concilio”

Presentación del libro del Papa ‘En tus ojos está mi palabra’ (Claretianas)

Cardenal Osoro: “La tentación de la Iglesia española en estos momentos es ser reactiva” 

Por José M. Vidal

.

El Papa Francisco lleva cinco años empeñado en la reforma titánica de la Iglesia. ¿De qué reforma se trata? ¿Está siendo un éxito o, más bien, un fracaso, como dicen algunos? ¿Quiénes son los enemigos del Papa? ¿Por qué se oponen a sus reformas? ¿Qué argumentos utilizan?

A éstas y otras preguntas de calado respondieron a dúo un cardenal y un periodista, en la presentación del libro del Papa, titulado ‘En tus ojos está mi Palabra’ (Publicaciones Claretianas).

Mano a mano, primero el cardenal Osoro y, después, Antonio Spadaro, el director de La Civiltá Cattolica, la revista de cabecera de la Compañía de Jesús, centraron la figura del Papa, yendo a sus raíces.

Porque el libro, un grueso tomo de 1.176 páginas, que pesa 1,5 kilos, recoge más de doscientas intervenciones públicas (homilías, discursos y mensajes) del entonces arzobispo de Buenos Aires. Con un prólogo, en forma de entrevista del propio Spadaro.

No es de extrañar que el cardenal Osoro se declarase “cogido por el libro” desde el primer momento, porque “no sólo es un libro de cabecera, sino que, además, convierte”. Un libro que, a juicio del cardenal que mejor representa el espíritu de Francisco en España, “parte de una totalidad: la oración total de su vida; su vida entera puesta en su palabra”.

Por eso, sus homilías tienen “estructura de diálogo y unen los corazones del que habla con los de los que escuchan”. Y es que, según Osoro, “el Papa, en las homilías, predica con todo su ser y une manos, corazón y vida en un marco de una Iglesia madre”.

Porque el arzobispo de Madrid está convencido de que eso (madre) es lo que tiene que ser la Iglesia. Por eso, dice “no a la Iglesia que riñe o a la Iglesia que anda a la caza para coger a alguien en un renuncio”. La Iglesia debe ser, por el contrario una madre que atrae y que, al igual que los discípulos de Emaús, consigue cambiar la dirección de las vidas de las personas.

A la luz de las homilías del Papa, Osoro extrae lo que considera elementos constitutivos de una auténtica acción pastoral y de un buen pastor. El primero es “tener mansedumbre pastoral”. No maltratar al pueblo, sino tratarlo con la “mansedumbre, que implica constancia y fortaleza”.

El segundo elemento del buen pastor es, para Osoro, “el saber estar”. Un elemento que el Papa explica a través de la figura de María, la que está, la que se pasa la vida estando al lado de Jesús en la cruz, en las bodas de Caná, en el Gólgota, en el Cenáculo… “La Virgen está y consuela”.

“¿Los pastores somos consoladores?”, se preguntó el arzobispo de Madrid, del que dicen que llega tarde a las citas, porque le engancha la gente, se detiene con ella y trata de darles consuelo y esperanza ante sus heridas, problemas y desencantos.

El tercer elemento del buen pastor consiste precisamente en “entregar propuestas de justicia y amor en un mundo desencantado, con gestos y palabras que marquen rumbo y dirección”. Y eso implica ser “provocadores del cambio, en vez de ser llorones y negativos, como solemos ser en ocasiones”.

Un cambio que se concreta en “construir parroquias y familias que sean centros de amor solidarios, cálidos y participativos. Eso es lo que el Papa llama construir sobre roca y con una sabiduría que engloba tres características: Conocer más, gustar más y elegir un rumbo“.

De ahí que, según Osoro, “en este momento de la historia, para el Papa, evangelizar es construir la cultura del encuentro y ser proactivos”.

Y el cardenal de Madrid se aplicó el cuento o lo aplicó a la Iglesia española. “La tentación de la Iglesia española en estos momentos es ser reactiva. El Papa, en cambio, nos pide que seamos proactivos y que abracemos de verdad la cultura del encuentro”.

Spadaro, “uno de los más finos analistas del pontificado de Francisco”

El jesuita Antonio Spadaro, director de la Civilta Cattolica, se ha convertido no sólo en el primer periodista y en el que más veces ha entrevistado al Papa, sino también en su observador y “uno de los grandes analistas de su pontificado”, como resaltó, en su presentación, el director de Publicaciones Claretianas, Fernando Prado.

Porque no sólo le observa y le acompaña en todos sus viajes, sino porque, además, “comparte con el Papa la misma raíz ignaciana”. Los dos son jesuitas y tienen “sintonía vital”. Por eso, algunos le llaman “el oráculo” y otros, “el portavoz oficioso de Francisco”.

Desde esa sintonía y desde el privilegio del contacto estrecho y continuado con la fuente papal, el jesuita italiano dictó una conferencia magistral en el fondo y en la forma. Dice mucho y lo dice bien, incorporando, incluso, el formato del diálogo con el público durante su exposición.

Como prologuista, asegura que la importancia del libro reside en que “el período de Bergoglio como arzobispo de Buenos Aires es el laboratorio de su pontificado” y, de hecho, Spadaro, al leer dos veces seguidas todos los documentos del pastor bonaerense, descubre con facilidad que “los temas que narra como Papa nacen hace muchos años”.

Es decir, se palpa la continuidad en las ideas y propuestas de Francisco, pero también su maduración. Una maduración que, a juicio de Spadaro, se debe a que “el Papa está en continuo contacto con la gente”. Por eso, el libro “es como una película cuyas fotografías estaban hechas desde hace mucho tiempo”.

-¿Querrá el Papa publicar este libro o no?, se preguntaba Spadaro, antes de acometerlo, y, como tiene acceso a la fuente, se lo preguntó directamente.

-Santidad, hace falta publicar el flujo de su inspiración pastoral. Tenemos que hacerlo.
-Veremos, contestó entonces.

Al poco tiempo le llamó y le dijo:

-Pensé lo que me dijiste. Lo puedes hacer libro.

-Entonces, tenemos que conseguir que la gente entienda el contexto.

Y de ahí nació la conversación de Spadaro con el Papa sobre su vivencia del ministerio pastoral de Bergoglio como párroco y como obispo.

Porque, nuestro pasado contiene el paso de Dios en nuestras vidas y, a través de él, podemos ver cómo Dios nos ha guiado” y “cómo se fue formando el pensamiento del Papa a la luz de los grandes desafíos de la fe y de la sociedad”.

De ahí que el libro “ayude a interpretar al Francisco pontífice y las claves para entender los grandes temas que propone”.

5 años de pontificado

En contra de los que sostienen que todos los Papas son iguales y hay una continuidad lineal entre ellos, Spadaro asegura que la Iglesia de Pablo VI era distinta de la de Juan Pablo II y la de Francisco, diferente de la de Benedicto.

¿Qué diferencia a la Iglesia de Francisco de las de épocas anteriores?

Primero, que “la Iglesia está viviendo un cambio profundo”.

Segundo, que “francisco es el primer papa que no vivió el Concilio en primera persona, pero sintió la necesidad de recuperar el espíritu del Vaticano II y ponerlo en práctica”. Porque, a su juicio, “el Vaticano II no ha sido bien digerido”.

Además, hace 50 años que se celebró y, en este tiempo, tanto la sociedad como la Iglesia han cambiado y mucho.

¿Está cambiando Francisco la Iglesia y cómo?

Según Spadaro, en profundidad. En contra de los que examinan los cambios solo desde la óptica sociológica y reducen la reforma de Francisco a la de la Curia, el jesuita se lo preguntó al Papa:

-¿Quiere hacer la reforma de la Curia?
– La reforma de la Curia sólo puede ser la expresión de una reforma más interior de la Iglesia.
-¿Quiere hacer la reforma de la Iglesia?
-No. Sólo quiero poner a Cristo en el centro de la Iglesia. Y si Él está en el centro, el Espíritu Santo reformará la Iglesia.

De hecho, si Bergoglio elige el nombre de Francisco no es sólo por la pobreza del santo de Asís, sino también por su reforma espiritual de la Iglesia. “Francisco quiere ser el albañil de la Iglesia. Quiere una reforma espiritual de la Iglesia, porque eso es lo que va al fondo”.

Para esa reforma en profundidad, Francisco “ha convertido a la Iglesia en un gran laboratorio teológico y eso, a veces, se plasma en una áspera confrontación y, otras veces, no”.

La consecuencia es que en la Iglesia actual “hay tensiones eléctricas positivas y negativas”. Y, por eso, el pontificado de Francisco, según Spadaro, “no es ni ‘light’ ni ‘nice’, sino dramático”.

Los cardenales ‘resistentes’

En medio de estas tensiones eléctricas, los cardenales están llamados a defender al Papa. Muchos lo hacen. Entre ellos, Osoro, que “todos sabemos bien que lo hace”.

Pero, añadió el jesuita, “hay otros que no lo defienden ni tienen con él una relación de confianza”. De hecho, el propio Francisco “tuvo que desmentir a varios cardenales”, que no sólo expresan opiniones personales, sino que, ademas, le hacen decir al Papa lo que él no dijo.

¿En qué se basan las críticas a Francisco?

El fondo de la cuestión es teológico y depende de la respuesta que se le dé a la pregunta de “si Dios está activo y actuando en el mundo”. Ante esta cuestión, algunos cardenales “creen que el mundo es malo y que Dios se ha retirado de él y, por lo tanto, la Iglesia también debe retirarse, para no mancharse y mantenerse pura”.

En esta óptica, “el cristianismo estaría conformado por pequeños grupos de personas puras y convencidas, que defienden la verdad”.

Pues bien, “esto es lo contrario de lo que piensa Francisco, que quiere una Iglesia “de puertas abiertas” y unos creyentes “siempre en contacto con las plazas y con las calles”.

¿Por qué?, pregunta Spadaro al público.

Hay diversas respuestas y el jesuita concluye: “Para que el Jesús que está dentro pueda salir fuera. La Iglesia debe estar en la calle”. Y para explicar qué es la Iglesia de Francisco y cómo debe actuar, utiliza dos metáforas: el faro y la antorcha.

“La Iglesia más que un faro, que da luz pero permanece estático y siempre en el mismo lugar, es una antorcha, que se mueve y acompaña a las personas”.

Conclusión: “Las resistencias a Francisco proceden de los que creen que la Iglesia debe estar quieta como un faro y no debe posicionarse en diálogo profundo con la realidad”. Por eso, Spadaro asegura que “las reacciones de los resistentes no son contra Francisco, sino contra el espíritu del Concilio”

Excepto algunos eclesiásticos ‘resistentes’ a las reformas, la verdad es que Francisco actúa sobre las personas en general como un imán.

“Francisco es un Papa eléctrico, que genera campos magnéticos de atracción y destrucción, pero sobre todo es un catalizador de energía positiva”. Un Papa que “suscita energías positivas”. Y Spadaro pone algunos ejemplos: Laudato Sii, Colombia, Cuba, Bangladesh…

¿Cuál es el programa del Papa?

“No existe la Iglesia de Francisco. El Papa es el jefe y, a la vez, el hijo de la Iglesia. La Iglesia está en salida y cambian algunas perspectivas”.

Por ejemplo, el que los cristianos están llamados a ser “levadura en la masa”. O la simplificación del centro romano, para “eliminar los elementos del imperialismo que el pontificado había heredado del emperador romano”.

Una vez más en contra de los lugares comunes, Spadaro sostiene que “el Papa no tiene un programa” y “toma las decisiones por discernimiento”, lo cual “elimina cualquier programa rígido”. Y “tampoco tiene despacho; toma sus decisiones en la capilla”.

Dicho con otro símil muy hispano: “Francisco no es el Don Quijote de la reforma de la Curia”. Más bien, la imagen que el propio Papa utilizó, para referirse a la reforma curial, fue la de limpiar una esfinge con un cepillo de dientes.

En esta tarea, “el Papa sabe que puede cometer errores, al fiarse de sus colaboradores, pero no le duelen prendas a la hora de rectificar y admitir que se ha equivocado”.

Porque, en definitiva, lo que le importa al Papa es poner en marcha procesos. Y “los procesos cuanto más profundos más lentos son, porque la lentitud es proporcional a la profundidad”.

¿Cuáles son los éxitos de este pontificado?

“El éxito no forma parte del programa del Papa”, dice Spadaro, porque “su modelo es Cristo y el gran éxito de Cristo fue morir en la cruz”. Pero sí hay cosas que está aportando a la Iglesia. Y el jesuita cita tres.

La primera es la reforma del papado, porque reinterpreta su propio papel en el seno de la Iglesia y del ecumenismo. “Antes, el papado era un obstáculo para el ecumenismo; ahora, es la motivación. Todos los líderes cristianos quieren reunirse con él y sienten que, con suma naturalidad, Francisco es un primado de la caridad y un referente para todos los cristianos”.

La segunda aportación exitosa de Francisco es “colocar la sinodalidad en el centro de la Iglesia”.

Y la tercera es “haberse convertido en el único líder moral del mundo”.

De todas formas, a juicio de Spadaro, “el pontificado de Francisco no es un pontificado de frutos, sino de semillas”, concluye el ponente, que recibe una ovación de gala. Se puede explicar el pontificado de Francisco más alto, pero no más claro.

http://www.periodistadigital.com/religion/libros/2018/02/28/antonio-spadaro-las-reacciones-de-los-resistentes-iglesia-religion-dios-jesus-papa-obispo-osoro-spadaro.shtml


Desgastar a Francisco

marzo 2, 2018

.

El Papa Francisco soporta el peso de la Iglesia “como siervo de los siervos de Dios”. Gastarse y desgastarse por Cristo. 

.

Desgastar a Francisco

Por Juan Vicente Boo

.

Una de las grandes sorpresas del comienzo del pontificado del Papa Francisco se produjo en Estados Unidos. Los primeros en reconocer públicamente su valía fueron medios económicos como The Wall Street Journal o biblias del capitalismo como Forbes y Fortune, que ese otoño le situaban ya como la cuarta o quinta persona más importante del mundo.

Francisco condenaba sin medias tintas los excesos del capitalismo especulativo, las guerras a beneficio de las grandes industrias militares, el destrozo de la atmósfera o el abandono de los pobres en las sociedades ricas.

Aun así, el Congreso de los Estados Unidos le invitó a tomar la palabra ante las dos cámaras reunidas en sesión conjunta según el formato de discursos del estado de la Unión, con los magistrados del Tribunal Supremo en la primera fila.

Los parlamentarios más poderosos del mundo, en su abrumadora mayoría anglosajones, aplaudieron una y otra vez en pie a un líder religioso católico y, para colmo, argentino.

Pero, en paralelo, las grandes compañías carboneras iniciaron las primeras campañas contra Francisco ya antes de la encíclica ecológica Laudato si, la más vigorosa defensa de la atmósfera común cuando los Estados no se atrevían a rescatarla con la energía necesaria.

Otros intereses económicos como las petroleras, los fondos de inversión especulativos y las industrias de armamento empezaron a considerar al Papa como un enemigo. Y a incluir su desgaste como parte de su actividad de márketing indirecto o de entrega de dinero a través de las clásicas cadenas de fundaciones, think tanks, lobbies que se autopresentan como grupos ciudadanos, portales digitales combativos muy bien financiados, etc.

Naturalmente, los ataques contra Francisco no consistían en contradecir su mensaje sino en desgastar al mensajero: sembrar dudas sobre su solidez doctrinal, divulgar sospechas de incoherencias en su conducta, multiplicar el eco mediático de quien tuviese algo que decir en contra del Papa, etc.

La insistencia de Francisco en la promoción de la paz justa, sus reservas frente a Trump, o su crítica al traslado de la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén han ido tocando otros puntos sensibles.

Las críticas en medios de comunicación han aumentado, y los sectores hostiles levantan más la voz. Pero Francisco no se deja intimidar. Y la gran mayoría de los católicos, que le conocen ya muy bien, tampoco.

http://www.alfayomega.es/143491/desgastar-a-francisco


A %d blogueros les gusta esto: