Santa María, Madre de Dios

diciembre 31, 2016

1 de Enero de 2017

Jornada Mundial de la Paz
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La Palabra tomó de María nuestra condición humana

La Palabra tomó de María nuestra condición humana

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Antífona de entrada

¡Salve, Madre Santa!, Virgen, Madre del Rey, que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos.


Oración colecta

Dios y Señor nuestro, que por la maternidad virginal de María entregaste a los hombres los bienes de la salvación, concédenos experimentar la intercesión de aquélla de quien hemos recibido a tu Hijo Jesucristo, el autor de la vida. Él, que vive y reina contigo.


PRIMERA LECTURA: Números 6, 22-27

El Señor habló a Moisés: «Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas:

“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz.” Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.»


SALMO 66

El Señor tenga piedad y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe.


SEGUNDA LECTURA: Gálatas 4, 4-7

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: «¡Abba! (Padre).» Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.


Aclamación antes del Evangelio: Hebreos 1, 1-2

En distintas ocasiones habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo.


EVANGELIO: Lucas 2, 16-21

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño.

Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo corno les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.


Antífona de comunión: Hebreos 13, 8

Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.


HIJA DE SU HIJO

P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

El pasaje evangélico recuerda la base real e histórica sobre la que se funda el título de Madre de Dios: «Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno de la madre».

Pero es Pablo quien, en la segunda lectura, nos ofrece la verdadera dimensión del misterio: «Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva».

Madre de Dios fue en el origen un título que concernía más a Jesús que a la Virgen. De Él nos atestigua que es verdadero hombre: «¿Por qué decimos que Cristo es hombre, sino porque es nacido de María que es una criatura humana?» (Tertuliano).

Nos atestigua, en segundo lugar, que es verdadero Dios. Sólo si Jesús es visto como Dios, es posible llamar a María «Madre de Dios».

Finalmente, de Jesús, atestigua que Él es Dios y hombre en una sola persona. Si en Jesús humanidad y divinidad hubieran estado unidas en cuanto a una unión sólo moral y no personal (así pensaban los herejes contra los cuales fue definido el título «Madre de Dios», Theotokos, en el Concilio de Éfeso del año 431), Ella no podría ya haber sido llamada Madre de «Dios», sino sólo Madre de «Jesús» o de «Cristo». María es aquella que hizo de Jesús nuestro hermano.

Eligiendo esta vía materna para manifestarse a nosotros, Dios reveló, al mismo tiempo, la dignidad de la mujer. «Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer».

Si San Pablo hubiera dicho: «nacido de María», se habría tratado sólo de un detalle biográfico; diciendo «nacido de mujer» dio a su afirmación un alcance universal e inmenso. Es la mujer misma, cada mujer, quien ha sido elevada, en María, a tal increíble altura. María es aquí la mujer.

Se habla mucho hoy de la promoción de la mujer, que es uno de los signos de los tiempos más bellos y alentadores. Pero Dios nos ha precedido mucho; confirió a la mujer un honor tal como para hacernos enmudecer a todos.

El título Madre de Dios nos habla, en fin, naturalmente de María. María es la única, en el universo, que puede decir, dirigiéndose a Jesús, lo que le dice a Él el Padre celestial: «¡Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy!» (Cf. Hb 1,5; Sal 2,7. Ndt).

San Ignacio de Antioquia dice, con toda sencillez, que Jesús es «de Dios y de María». Casi como decimos nosotros de un hombre que es hijo de éste y de ésta. Dante Alighieri encerró la doble paradoja de María, que es «virgen y madre» y «madre e hija», en un solo verso: «¡Virgen Madre, hija de tu Hijo!».

El título Madre de Dios basta por sí solo para fundar la grandeza de María y justificar el honor a Ella tributado. Se reprocha a veces a los católicos que exageran en el honor y en la importancia atribuidos a María, y en ocasiones hay que reconocer que el reproche no carecía de fundamento, al menos por el modo con que aquello se realizaba.

Pero jamás se piensa en lo que hizo Dios. Dios fue tan allá al honrar a María haciéndola Madre de Dios que ninguno puede decir más, «aunque tuviera -decía el propio Lutero- tantas lenguas cuantas briznas de hierba hay en la tierra».

El título de Madre de Dios es también hoy el punto de encuentro y la base común a todos los cristianos, del que volver a partir para reencontrar el acuerdo en torno al lugar de María en la fe.

Es el único título ecuménico, no sólo de derecho, porque fue definido en un Concilio ecuménico, sino también de hecho, en cuanto que es reconocido por todas las mayores Iglesias cristianas.

La oración mariana más antigua, Sub tuum praesidium, expresa la confianza y el consuelo que el pueblo cristiano siempre ha sacado de este título de la Virgen:

«Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!».

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El maná de cada día, 31.12.16

diciembre 31, 2016

Día VII dentro de la Octava de Navidad

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La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros

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Antífona de entrada: Isaías 9, 6

Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva a hombros el principado, y es su nombre: Mensajero del designio divino.


Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, que has establecido el principio y la plenitud de toda religión en el nacimiento de tu Hijo Jesucristo, te suplicamos nos concedas la gracia de ser contados siempre entre los miembros vivos de su Cuerpo, porque sólo en él radica la salvación del mundo Por nuestro Señor Jesucristo.



PRIMERA LECTURA: 1 Juan 2, 18-21

Hijos míos, es el momento final.

Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es el momento final.

Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros.

En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis.

Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad.


SALMO 95, 1-2. 11-12. 13-14

Alégrese el cielo, goce la tierra.

Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre, proclamad día tras día su victoria.

Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos cuanto hay en ellos, aclamen los árboles bosque.

Delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad.


Aclamación antes del Evangelio: Juan 1, 14. 12b

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros. A cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios.


EVANGELIO: Juan 1, 1-18

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios.

Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.

En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció.

Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.

Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.

Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: “El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”»

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.


Antífona de comunión: 1 Juan 4, 9

Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él.

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RECUPERAR EL TIEMPO PERDIDO

— Un día de balance. Nuestro tiempo es breve. Es parte muy importante de la herencia recibida de Dios.

— Actos de contrición por nuestros errores y pecados cometidos en este año que termina. Acciones de gracias por los muchos beneficios recibidos.

— Propósitos para el año que comienza.

I. Hoy, es un buen momento para hacer balance del año que ha pasado y propósitos para el que comienza. Buena oportunidad para pedir perdón por lo que no hicimos, por el amor que faltó; buena ocasión para dar gracias por todos los beneficios del Señor.

La Iglesia nos recuerda que somos peregrinos. Ella misma está «presente en el mundo y, sin embargo, es peregrina»1. Se dirige hacia su Señor «peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios»2.

Nuestra vida es también un camino lleno de tribulaciones y de «consuelos de Dios». Tenemos una vida en el tiempo, en la cual nos encontramos ahora, y otra más allá del tiempo, en la eternidad, hacia la cual se dirige nuestra peregrinación.

El tiempo de cada uno es una parte importante de la herencia recibida de Dios; es la distancia que nos separa de ese momento en el que nos presentaremos ante nuestro Señor con las manos llenas o vacías. Solo ahora, aquí, en esta vida, podemos merecer para la otra.

En realidad, cada día nuestro es «un tiempo» que Dios nos regala para llenarlo de amor a Él, de caridad con quienes nos rodean, de trabajo bien hecho, de ejercitar las virtudes…, de obras agradables a los ojos de Dios.

Ahora es el momento de hacer el «tesoro que no envejece». Este es, para cada uno, el tiempo propicio, este es el día de la salud3. Pasado este tiempo, ya no habrá otro.

El tiempo del que cada uno de nosotros dispone es corto, pero suficiente para decirle a Dios que le amamos y para dejar terminada la obra que el Señor nos haya encargado a cada uno. Por eso nos advierte San Pablo: andad con prudencia, no como necios, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo4, pues pronto viene la noche, cuando ya nadie puede trabajar5.

«Verdaderamente es corto nuestro tiempo para amar, para dar, para desagraviar. No es justo, por tanto, que lo malgastemos, ni que tiremos ese tesoro irresponsablemente por la ventana: no podemos desbaratar esta etapa del mundo que Dios confía a cada uno»6.

San Pablo, considerando la brevedad de nuestro paso por la tierra y la insignificancia que tienen las cosas en sí mismas, dice: pasa la sombra de este mundo7. Esta vida, en comparación de la que nos espera, es como su sombra.

La brevedad del tiempo es una llamada continua a sacarle el máximo rendimiento de cara a Dios. Hoy, en nuestra oración, podríamos preguntarnos si Dios está contento con la forma en que hemos vivido el año que ha pasado.

Si ha sido bien aprovechado o, por el contrario, ha sido un año de ocasiones perdidas en el trabajo, en el apostolado, en la vida de familia; si hemos abandonado con frecuencia la Cruz, porque nos hemos quejado con facilidad al encontrarnos con la contradicción y con lo inesperado.

Cada año que pasa es una llamada para santificar nuestra vida ordinaria y un aviso de que estamos un poco más cerca del momento definitivo con Dios.

No nos cansemos de hacer el bien, que a su tiempo cosecharemos, si no desfallecemos. Por consiguiente, mientras hay tiempo hagamos el bien a todos8.

II. Al hacer examen es fácil que encontremos, en este año que termina, omisiones en la caridad, escasa laboriosidad en el trabajo profesional, mediocridad espiritual aceptada, poca limosna, egoísmo, vanidad, faltas de mortificación en las comidas, gracias del Espíritu Santo no correspondidas, intemperancia, malhumor, mal carácter, distracciones más o menos voluntarias en nuestras prácticas de piedad…

Son innumerables los motivos para terminar el año pidiendo perdón al Señor, haciendo actos de contrición y de desagravio. Miramos cada uno de los días del año y «cada día hemos de pedir perdón, porque cada día hemos ofendido»9. Ni un solo día se escapa a esta realidad: han sido muchas nuestras faltas y nuestros errores.

Sin embargo, son incomparablemente mayores los motivos de agradecimiento, en lo humano y en lo sobrenatural. Son incontables las mociones del Espíritu Santo, las gracias recibidas en el sacramento de la Penitencia y en la Comunión eucarística, los cuidados de nuestro Ángel Custodio, los méritos alcanzados al ofrecer nuestro trabajo o nuestro dolor por los demás, las numerosas ayudas que de otros hemos recibido.

No importa que de esta realidad solo percibamos ahora una parte muy pequeña. Demos gracias a Dios por todos los beneficios recibidos durante el año.

«Es menester sacar fuerzas de nuevo para servir y procurar no ser ingratos, porque con esa condición las da el Señor; que si no usamos bien del tesoro y del gran estado en que nos pone, nos lo tornará a tomar y nos quedaremos muy más pobres, y dará Su Majestad las joyas a quien luzca y aproveche con ellas a sí y a los otros.

Pues, ¿cómo aprovechará y gastará con largueza el que no entiende que está rico? Es imposible, conforme a nuestra naturaleza, a mi parecer, tener ánimo para cosas grandes quien no entiende está favorecido de Dios, porque somos tan miserables y tan inclinados a cosas de tierra, que mal podrá aborrecer todo lo de acá de hecho con gran desasimiento, quien no entiende tiene alguna prenda de lo de allá»10.

Terminar el año pidiendo perdón por tantas faltas de correspondencia a la gracia, por tantas veces como Jesús se puso a nuestro lado y no hicimos nada por verle y le dejamos pasar; a la vez, terminar el año agradeciendo al Señor la gran misericordia que ha tenido con nosotros y los innumerables beneficios, muchos de ellos desconocidos por nosotros mismos, que nos ha dado el Señor.

Y junto a la contrición y el agradecimiento, el propósito de amar a Dios y de luchar por adquirir las virtudes y desarraigar nuestros defectos, como si fuera el último año que el Señor nos concede.

III. En estos últimos días del año que termina y en los comienzos del que empieza nos desearemos unos a otros que tengamos un buen año. Al portero, a la farmacéutica, a los vecinos…, les diremos ¡Feliz año nuevo! o algo semejante. Un número parecido de personas nos desearán a nosotros lo mismo, y les daremos las gracias.

Pero, ¿qué es lo que entienden muchas gentes por «un año bueno», «un año lleno de felicidad», etcétera? «Es, a no dudarlo, que no sufráis en este año ninguna enfermedad, ninguna pena, ninguna contrariedad, ninguna preocupación, sino al contrario, que todo os sonría y os sea propicio, que ganéis bastante dinero y que el recaudador no os reclame demasiado, que los salarios se vean incrementados y el precio de los artículos disminuya, que la radio os comunique cada mañana buenas noticias. En pocas palabras, que no experimentéis ningún contratiempo»11.

Es bueno desear estos bienes humanos para nosotros y para los demás, si no nos separan de nuestro fin último. El año nuevo nos traerá, en proporciones desconocidas, alegrías y contrariedades. Un año bueno, para un cristiano, es aquel en el que unas y otras nos han servido para amar un poco más a Dios.

Un año bueno, para un cristiano, no es aquel que viene cargado, en el supuesto de que fuera posible, de una felicidad natural al margen de Dios. Un año bueno es aquel en el que hemos servido mejor a Dios y a los demás, aunque en el plano humano haya sido un completo desastre.

Puede ser, por ejemplo, un buen año aquel en el que apareció la grave enfermedad, tantos años latente y desconocida, si supimos santificarnos con ella y santificar a quienes estaban a nuestro alrededor.

Cualquier año puede ser «el mejor año» si aprovechamos las gracias que Dios nos tiene reservadas y que pueden convertir en bien la mayor de las desgracias. Para este año que comienza Dios nos ha preparado todas las ayudas que necesitamos para que sea «un buen año».

No desperdiciemos ni un solo día. Y cuando llegue la caída, el error o el desánimo, recomenzar enseguida. En muchas ocasiones, a través del sacramento de la Penitencia.

¡Que tengamos todos «un buen año»! Que podamos presentarnos delante del Señor, una vez concluido, con las manos llenas de horas de trabajo ofrecidas a Dios, apostolado con nuestros amigos, incontables muestras de caridad con quienes nos rodean, muchos pequeños vencimientos, encuentros irrepetibles en la Comunión…

Hagamos el propósito de convertir las derrotas en victorias, acudiendo al Señor y recomenzando de nuevo.

Pidamos a la Virgen la gracia de vivir este año que comienza luchando como si fuera el último que el Señor nos concede.

1 Conc. Vat. II, Const. Sacrosanctum concilium, 2. — 2 ídem, Const. Lumen gentium, 8. — 3 2 Cor 6, 2. — 4 Ef 5, 15-16. — 5 Jn 9, 4. — 6 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 39. — 7 1 Cor 7, 31. — 8 Gal 6, 9-10. — 9 San Agustín, Sermón 256. — 10 Santa Teresa, Vida, 10, 3. — 11 G. Chevrot, El Evangelio al aire libre, p. 102.

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Doce criterios que el Papa Francisco aplica en la reforma del Vaticano

diciembre 30, 2016

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Papa salud

El Papa Francisco, el primer promotor de las reformas en la Iglesia, no sólo en la Santa Sede

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Doce criterios que el Papa Francisco aplica en la reforma del Vaticano

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VATICANO, 22 Dic. 16 / 09:28 am (ACI).- En su saludo por Navidad a los cardenales y superiores de la Curia Romana, el Papa Francisco explicó los 12 principales criterios que aplica para la reforma del Vaticano.

Los criterios expuestos por el Santo Padre son los siguientes:

1.- Individualidad (Conversión personal)

“Vuelvo a reiterar la importancia de la conversión individual, sin la cual sería inútil cualquier cambio en las estructuras. El alma de la reforma son los hombres a los que va dirigida y la hacen posible. En efecto, la conversión personal sostiene y fortalece a la comunitaria”, dijo el Papa.

“Hay un fuerte vínculo de intercambio entre la actitud personal y la comunitaria. Una sola persona es capaz de hacer tanto bien a todo el cuerpo, pero también podría dañarlo y enfermarlo. Y un cuerpo sano es el que sabe recuperar, acoger, fortalecer, sanar y santificar a sus propios miembros”, precisó.

2.- Pastoralidad (Conversión pastoral)

“Recordando la imagen del pastor (cf. Ez 34,16; Jn 10,1-21) y siendo la Curia una comunidad de servicio, «nos hace bien también a nosotros, llamados a ser Pastores en la Iglesia, dejar que el rostro de Dios Buen Pastor nos ilumine, nos purifique, nos transforme y nos restituya plenamente renovados a nuestra misión”, exhortó Francisco.

“Que también en nuestros ambientes de trabajo podamos sentir, cultivar y practicar un fuerte sentido pastoral, sobre todo hacia las personas con las que nos encontramos todos los días. Que nadie se sienta ignorado o maltratado, sino que cada uno pueda experimentar, sobre todo aquí, el cuidado atento del Buen Pastor». Detrás de los papeles hay personas”, prosiguió.

El compromiso de todo el personal de la Curia, resaltó luego “ha de estar animado por una pastoralidad y una espiritualidad de servicio y de comunión, ya que este es el antídoto contra el veneno de la vana ambición y de la rivalidad engañosa”.

En este sentido, recordó unas palabras del Beato Papa Paolo VI, que advirtió: “que la Curia Romana no sea, por tanto, una burocracia, como injustificadamente algunos la juzgan; pretenciosa y apática, sólo canonista y ritualista, una palestra de escondidas ambiciones y de sordos antagonismos como otros la acusan, sino una verdadera comunidad de fe y de caridad, de oración y de acción; de hermanos y de hijos del Papa, que lo hacen todo, cada cual respetando la competencia ajena y con sentido de colaboración, para ayudarle en su servicio a los hermanos e hijos de la Iglesia universal y de toda la tierra”.

3.- Misionariedad Cristocrentrismo)

“Es la finalidad principal de todos los servicios eclesiásticos –dijo el Papa– es decir, llevar la buena nueva a todos los confines de la tierra, como nos recuerda el magisterio conciliar, porque ‘hay estructuras eclesiales que pueden llegar a condicionar un dinamismo evangelizador; igualmente las buenas estructuras sirven cuando hay una vida que las anima, las sostiene y las juzga. Sin vida nueva y auténtico espíritu evangélico, sin ‘fidelidad de la Iglesia a la propia vocación’, cualquier estructura nueva se corrompe en poco tiempo’”.

4.- Racionalidad

“Basado en el principio de que todos los Dicasterios son jurídicamente iguales entre sí, se veía la necesidad de una racionalización de los organismos de la Curia Romana, para poner de relieve que cada Dicasterio tiene sus propias competencias”, afirmó Francisco.

“Dichas competencias deben ser respetadas y, también, distribuidas de forma racional, eficaz y eficiente. Ningún Dicasterio se puede atribuir la competencia de otro Dicasterio, según lo establecido por el derecho, y por otro lado todos los Dicasterios hacen referencia directa al Papa”.

5.- Funcionalidad

La eventual fusión de dos o más Dicasterios “competentes en materias análogas o estrechamente relacionadas en un único Dicasterio sirve, por un lado, para dar al mismo Dicasterio mayor relevancia (incluso externa); por otro lado, la contigüidad e interacción de entidades individuales dentro de un único Dicasterio ayuda a tener una mayor funcionalidad”, por ejemplo, los dos nuevos Dicasterios de reciente institución: el dedicado a los Laicos, la Vida y la Familia; y el que se concentrará en el Desarrollo Humano Integral.

La funcionalidad, destacó el Pontífice, “requiere también la revisión continua de las funciones y de la relevancia de las competencias y de la responsabilidad del personal y, por lo tanto, la realización de traslados, incorporaciones, interrupciones e incluso promociones”.

6.- Modernidad ‎(Actualización)

“Es la capacidad de saber leer y escuchar los ‘signos de los tiempos’. En este sentido: ‘proveemos con prontitud a que los Dicasterios de la Curia Romana se acomoden a las situaciones de nuestro tiempo y se adapten a las necesidades de la Iglesia universal’. Esto fue solicitado por el Concilio Vaticano II: ‘los Dicasterios de la Curia Romana sean reorganizados según las necesidades de los tiempos y con una mejor adaptación a las regiones y a los ritos, sobre todo en cuanto al número, nombre, competencia, modo de proceder y coordinación de trabajos’.

7.- Sobriedad

En esta perspectiva, continuó el Santo Padre, “es necesaria una simplificación y agilización de la Curia: la unión o fusión de Dicasterios según las materias de competencia y la simplificación interna de algunos Dicasterios; la eventual supresión de Departamentos que ya no responden más a las necesidades contingentes”.

“La inclusión en los Dicasterios o reducción de comisiones, academias, comités, etc., todo con vistas a la indispensable sobriedad necesaria para un testimonio más correcto y auténtico”.

8.- Subsidiaridad

El Papa Francisco destacó que este criterio se refiere a la “reorganización de competencias específicas de los distintos Dicasterios, trasladándolas, si es necesario, de un Dicasterio a otro, para lograr autonomía, coordinación y subsidiariedad en las competencias y más interrelación en el servicio”.

“En este sentido, también es necesario respetar los principios de subsidiariedad y racionalidad en la relación con la Secretaría de Estado y dentro de la misma —entre sus diferentes competencias— para que en el ejercicio de sus funciones sea la ayuda más directa e inmediata del Papa; además, para una mejor coordinación de los distintos sectores de los Dicasterios y de los Departamentos de la Curia”.

La Secretaría de Estado, explicó Francisco, “llevará a cabo esta importante función, precisamente mediante la unidad, la interdependencia y la coordinación de sus secciones y diferentes sectores”.

9.- Sinodalidad 

“El trabajo de la Curia tiene que ser sinodal: reuniones periódicas de los Jefes de Dicasterio, presididas por el Romano Pontífice; audiencias de trabajo con regularidad de los Jefes de Dicasterio; reuniones interdicasteriales habituales”.

Para el Papa Francisco, “la reducción del número de Dicasterios permitirá encuentros más frecuentes y sistemáticos de cada uno de los Prefectos con el Papa, y eficaces reuniones de los Jefes de los Dicasterios, que no pueden ser tales cuando se trata de un grupo tan grande”.

La sinodalidad, continuó, “también debe vivirse dentro de cada Dicasterio, dando especial importancia al Congreso y, al menos, mayor frecuencia a la Sesión ordinaria. Dentro de cada Dicasterio se debe evitar la fragmentación que puede ser causada por varios factores, como la proliferación de sectores especializados, que pueden tender a ser autorreferenciales. La coordinación entre ellos debería ser tarea del Secretario, o del Subsecretario”.

10.- Catolicidad

El Papa resaltó que “entre los colaboradores, además de sacerdotes y personas consagradas, la Curia debe reflejar la catolicidad de la Iglesia a través de la contratación de personal proveniente de todo el mundo, de diáconos permanentes y fieles laicos y laicas, cuya selección debe hacerse cuidadosamente sobre la base de una vida espiritual y moral ejemplar, y de su competencia profesional”.

“Es oportuno proporcionar el acceso a un mayor número de fieles laicos, sobre todo en aquellos Dicasterios en los que pueden ser más competentes que los clérigos o los consagrados. De gran importancia es también la valorización del papel de la mujer y de los laicos en la vida de la Iglesia, y su integración en puestos de responsabilidad en los dicasterios, con particular atención al multiculturalismo”.

11.- Profesionalidad

El Santo Padre refirió que “es esencial que cada Dicasterio adopte una política de formación permanente del personal, para evitar el anquilosamiento y la caída en la rutina del funcionalismo”.

“Por otra parte, es esencial archivar definitivamente la práctica del promoveatur ut  amoveatur. Esto es un cáncer”.

12.- Gradualidad (discernimiento)

El Papa indicó en su discurso que “la gradualidad es el resultado del indispensable discernimiento que implica un proceso histórico, plazo de tiempo y de etapas, verificación, correcciones, pruebas, aprobaciones ad experimentum. En estos casos, por lo tanto, no se trata de indecisión sino de flexibilidad necesaria para lograr una verdadera reforma”.

 


Diez formas de diálogo en la red

diciembre 30, 2016

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Dilogar en redes

¿Dilogar en las redes? Diez maneras de lograrlo

 

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Diez formas de diálogo en la red

Por José Fernando Juan

La red se creó como espacio primordial de diálogo e intercambio. Otra cuestión es en qué somos capaces de convertirla. Pero hay que dejar claro que desde su origen no ha parado de crecer en esta dirección. Palabras como interactividad, compartido, retuiteo, respuesta, comentario… son sólo una muestra del enorme viraje que ha dado en los últimos años.

Todo está dispuesto de tal modo que el diálogo en la red sea lo esencial. Cuesta imaginar una comunidad digital sin capacidad de intercambio entre sus usuarios. Aunque cabe plantearse si lo logramos o si lo aprovechamos. Pero está claro que forma parte de la esencia misma de la web social en la que las personas dejan de ser espectadores y tienen la oportunidad de ser protagonistas. Es decir, tomar la palabra, aprender a escuchar, crear un hilo.

En este tema, sin embargo, cabe hacer diferencias y matices. Después del primer impulso y de las pasiones que suscitó en verse en una plaza pública y común, con capacidad de diálogo en la red, con posibilidad de llegar a muchos e intercambiar información y opiniones con tantos otros, lo cierto es que ha producido un giro que intensifica aún más el diálogo personal, el acercamiento uno-a-uno.

Da testimonio de ello el crecimiento imparable, especialmente entre los más jóvenes, de redes sociales como Snapchat o el uso que hacen de Instagram, en detrimento de espacios más abiertos y plurales.

Qué formas hay de diálogo en la red

Foros.- Siguen existiendo y son muy útiles para cuestiones concretas y particulares. Son un auténtico ejemplo de diálogo en la red, clasificados temáticamente, con buenas normas de intercambio. Especialmente siguen en pie aquellos que tuvieron buenos administradores y donde las reglas del diálogo se respetaron. Están normalmente custodiados por expertos en la gestión de estas comunidades y participar en algunos sigue siendo hoy un lujo. No todos son abiertos o son muy restrictivos respecto a la participación de sus usuarios.

El entorno de Facebook.- Creo que es un ecosistema tan complejo que reducirlo a “los comentarios” a las publicaciones resulta empobrecedor. El primer paso para dialogar en la red social nace de la necesidad de compartir, tanto algo privado como algo público. Cierto es que la interacción de mayor relevancia es el comentario, pero se han potenciado otras muchas formas de diálogo en la red como el chat personal (fueron de los primeros en incorporarlo) o la posibilidad de responder al comentario de otra persona.

Una publicación muy comentada es una publicación relevante. Es decir, allí donde hay diálogo existe un espacio que crece progresivamente si se cuida. Los grupos, que nacieron con esta intención primordial, son baluarte de la participación colectiva. Su dinamismo e impacto es más alto de lo que muchos piensan.

Dialogar en Twitter.- Por mucho que el pajarito se ha esforzado para potenciar el diálogo en la red, no consigue crear esa interacción deseada. Dialogar en la red, seguir un hilo de conversación, resulta muchas veces tedioso, dejas de ver, te pierdes porque no está tan estructurado como sería de esperar. A su vez, el hecho de que sean respuestas muy breves tampoco da pie a la profundidad en muchos casos, sino a problemas de interpretación o malas lecturas que después cuesta reconducir y terminan por ahogar la conversación.

La gran solución está en el mensaje, ahí sin límite de espacio, menos expuesta a injerencias de otros en el timeline. Frente a esta debilidad, el éxito de Twitter está en la capacidad de unificar contenidos en torno a un hashtag. La duda que siempre cabe, sin embargo, es si existe auténtico diálogo en este tipo de comunicación en paralelo.

Mi impresión es que la incapacidad de adaptación de muchos a este entorno es lo que provoca que sus inmensas posibilidades se vean reducidas a unos pocos intercambios, que no terminan por generar una gran conversación.

Redes de streaming.- Resulta muy curioso, en línea de lo que decía anteriormente, estudiar cómo las grandes redes sociales han apostado por el vídeo en directo, con la posibilidad de que quienes lo vean puedan dejar su comentario directamente en la misma retransmisión, siendo visible para toda la comunidad. Una especie de chat superpuesto en el que los usuarios van poniendo impresiones, resaltan lo fundamental y dialogan entre ellos.

Frente a los vídeos de repositorios como YouTube, la posibilidad para hablar directamente (no grabar como si estuvieras hablando) con una persona resulta capital. Los más exitosos son quienes han ensayado esta vía de interacción.

Conversaciones privadas.- Aquí se hace necesario reseñar brevemente la evolución. Los primeros chats incorporados a la red eran plataformas privadas, lugares aislados. Pero posteriormente se generalizó como herramienta integrada en otros procesos. De los mensajes escritos se pasó rápidamente a la posibilidad de compartir otro tipo de archivos, y ya vemos incorporada con total firmeza en las redes sociales la videollamada.

El diálogo aquí no está mediado, no es tan “sin rostro”, no es una tarea entre otras, sino que pone en contacto muy directo a personas que se están viendo y hablando simultáneamente. Esta forma exige una intimidad elevada, por lo que antes se han dado otras muchas formas, y no ocupa un espacio destacado en la actualidad porque concentra todos los recursos del dispositivo en esa tarea.

Como conclusión diría que, al mismo tiempo que todo gira hacia esta forma de diálogo en la red, menos expuesta al gran público, todavía sigue siendo fundamental la palabra escrita muy por encima de otras formas comunicativas como la imagen o el vídeo. Por mucho que sean estas las que más se consumen en la red y las que más preponderancia tienen en los medidores de impacto social. Está bajando la necesidad de abrirse a lo común, se está cerrando más la búsqueda y los círculos a intereses y relaciones concretas.

Cómo generar diálogo en la red

Visto lo anterior, y la especial sensibilidad y búsqueda de intercambio que hacemos en la red, abro la pregunta sobre cómo generar un auténtico diálogo digital que ponga en contacto personas superando los muros habituales.

Compartir de forma personal.- Frente a los grandes debates públicos y anónimos, o del momento, por los que muchos se dejan llevar y en los que siguen siendo meros espectadores. Pasar al terreno de la opinión informada, de la contrastación, del interés particular. Conectar de esta manera con otras personas en situaciones similares, con preocupaciones comunes, con historias que, sin la red, quizá viajarían en paralelo. Sumar nuestra opinión a otros canales ya abiertos como puedan ser los hashtags.

Hacer comentarios.- Si el diálogo no comienza en la pregunta, sino en la escucha y comprensión, el siguiente paso clave es pasar a la acción. Siempre he considerado que alguien digitalmente activo no es sólo quien comparte sino quien hace búsquedas, lee a otros y responder. Sea la red que sea, o sea el blog que sea.

El índice de participación frente al alcance de las publicaciones sigue siendo bajo. Lo cual nos sitúa, también en la red, como meros consumidores que no terminan de asumir la oportunidad de protagonismo en el diálogo y la construcción. Un buen comentario en un post o en una publicación da pie a algo más. El diálogo está iniciado, sólo cabe continuarlo.

Crear eventos.- Esto sería algo así como situar en un tiempo determinado una conversación general y abierta, a la que cualquiera pudiera sumarse. Independientemente del canal -aquí los vídeos, sin lugar a dudas, cubrirán un espacio cada vez mayor- destacaría la importancia que tiene la comunidad en la buena gestión del conjunto.

No se trata de algo iniciado simplemente por alguien, sino del intercambio plural en torno a una cuestión de manera sincrónica. Cierto es que resultará difícil dialogar en cuanto la comunidad tenga unos números, pero se pueden producir microconversación o microencuentros que de otro modo no tendrían lugar.

Potenciar lo privado.- Por varias razones, pero sobre todo pensando en el tipo de diálogo que se produce cuando se escapa del escenario público, de la mirada de otros, de la supervisión e injerencia del resto de la comunidad. En esto las redes sociales destinadas a jóvenes han sido más audaces e inteligentes, o los chavales han hecho virar el contenido en esta dirección.

Es la evolución natural del email, con fines lúdicos o propios, no vinculados al trabajo o los compromisos personales. Crea otro lenguaje, mucho más directo y comprometido, donde las personas se reconocen mutuamente y avanzan en la misma dirección.

Recuperar lo público, con profundidad.- Urgentemente. Pese a la tendencia anterior, sería lamentable desaprovechar la red con su potencia pública y común, para encerrarse simplemente en lo privado. La gran revolución de la web 2.0 es la interconexión creciente, que no se limita salvo por el uso que las personas hacen de ella o de los peligros en los que es fácil caer.

Es un hábitat actualmente desaprovechado en este sentido, que va peligrosamente cayendo en desuso. ¿Quién comenta, si piensa que su comentario será inútil? ¿Quién se detiene a leer lo que otros han dicho para participar en ello? ¿Qué provoca lo efímero en la esfera digital, el olvido de lo de hace dos horas y no digamos lo de ayer?  ¿A qué conduce la invisibilidad de buenos debates, en detrimento de la relevancia desesperante de la ingeniería que se dedica a “posicionar” cualquier cosa, por dinero, allí donde quien busca llegará?

Frente a estas cuestiones urge la participación ciudadana, la responsabilidad personal en la creación de la red. Dejar de hacer estos pequeños gestos deviene en mayor indiferencia, para luego quejarse masivamente de lo mismo de siempre.

http://entreparentesis.org/10-formas-dialogo-en-la-red/#.WFcMI70wOvs.twitter


Los “máximos históricos de interés” en 2016, según Google

diciembre 30, 2016

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Pokémon Go,

Pokémon Go, “máximo histórico de interés” en 2016, según Google

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Los “máximos históricos de interés” en 2016, según Google

Lo más buscado por los internautas del mundo dice mucho de nuestra sociedad

Por Jaime Septién

Los “máximos históricos de interés” en 2016, según Google

Google Trends (Google Tendencias) analiza, cada año, lo más buscado por los internautas de todo el mundo. Y a ello le atribuye el calificativo de “más buscado”, casi como sinónimo de lo más interesante en el año. En este caso, en el 2016 que ya declina.

Todos hubiéramos esperado que el tema “Donald Trump” hubiera batido records. Pero el presidente electo de Estados Unidos –quien manejó las redes sociales a su favor, incluso cuando estaban en su contra, como un mago- fue el tercer lugar en búsquedas del mundo.

Antes que el magnate multimillonario, dueño de casinos, hoteles y edificios en todo el planeta, estuvieron dos temas tecnológicos: Pokémon Go, y iPhone 7, con lo que se confirma que nuestra sociedad está hechizada con los juegos y los teléfonos inteligentes.

Pokémon Go duró pocas semanas, pero hizo furor en todos los rincones del planeta. Se trata de un juego de realidad aumentada para teléfonos inteligentes que se convirtió en todo un fenómeno cultural y que incluso causó accidentes por parte de jugadores que tropezaban con personas y objetos caminando por la calle, absortos en sus pantallas.

El iPhone 7, el lanzamiento estrella de Apple de este año que creó controversia por la eliminación del puerto tradicional de auriculares en su nuevo teléfono móvil, ocupó el segundo lugar, consolidando a Apple como la compañía más rentable de todas las compañías tecnológicas.

Después de Trump, en cuarto lugar, está el cantante y compositor estadounidense Prince, mientras que el quinto lo ocupó Powerball, la lotería estadounidense cuyo premio este año alcanzó 1.500 millones, un récord histórico mundial. El sexto sitio correspondió a otro cantante y actor que murió en este 2016: el inglés David Bowie.

Deadpool, una película de superhéroes estadounidense basada en el personaje de Marvel Comics del mismo nombre y dirigida por Tim Miller, ocupó el séptimo lugar mientras que las Olimpiadas de Río de Janeiro ocuparon el octavo sitio.

Slither.io, un videojuego de navegador masivo en línea, publicado el 30 de marzo de 2016 por la compañía Lowtech Studios, ocupó el noveno lugar y Escuadrón Suicida, una película de súper villanos estadounidense, basada en el equipo de antihéroes homónimo de DC Comics, el décimo sitio.

Por lo que se refiere a noticias, las más buscadas fueron las elecciones de Estados Unidos, los Juegos Olímpicos, el Brexit del Reino Unido, la masacre del club nocturno Pulse en Orlando y el virus zika, seguidas por los Panamá Papers y los sucesos de los atentados de Niza (14 de julio) y de Bruselas (22 de marzo), ambos reivindicados por el autodenominado Estado Islámico, el atentado contra policías en Dallas (7 de julio) y el terremoto de Kumamoto que sacudió Japón en abril.


Munilla explica cómo utilizar las redes sociales y recomienda a Santa Teresa para los «enganchados»

diciembre 30, 2016

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Municlla

Monseñor Munilla habla de cómo deben utilizar las redes sociales los católicos para evangelizar

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El obispo de San Sebastián ve en las redes un “escaparate” para llevar el Evangelio a los alejados

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José Ignacio Munilla es el obispo español que mayor uso hace de las redes sociales para hacer presente el Evangelio en el gran universo de Twitter o Facebook por lo que es común ver al obispo de San Sebastián publicando mensajes que en algunas ocasiones se han llegado a convertir en noticias en sí mismas.

Sobre esta labor evangelizadora en las redes sociales y otros asuntos habla monseñor Munilla en una entrevista para página web Santa Virgen María (www.santavirgenmaria.com). En ella, el prelado vasco confiesa que la evangelización en la Red es una “experiencia” que va descubriendo pues “estamos en un terreno nuevo para nosotros”.

La importancia de las redes sociales para Munilla

“Reconozco que en un primer momento desprecié las redes, -confiesa el obispo de San Sebastián-, y dije que eso era una tontería y que no iba a meterme ahí nunca”.

Sin embargo, pronto cambió de opinión, y ahora considera que “las redes sociales tienen la capacidad de hacernos presentes también en pequeñas dosis, píldoras, propuestas que puedan ser breves para personas que en principio se asoman curiosas y que difícilmente iban a recibir un contenido más largo”.

De este modo, José Ignacio Munilla agrega que “las redes sociales las entiendo como un escaparate que nos permite sembrar semillas de fe, que luego pueden suscitar un deseo de un conocimiento más profundo” y de ahí puedan pasar a un contenido “más fuerte”.

Llevar a la práctica el “solo Dios basta” de Santa Teresa

Pero el obispo de San Sebastián también alerta del uso excesivo de estas herramientas por lo que recomienda que “cuando uno tiene apego al uso de las redes sociales es bueno ayunar de ellas”.

Y lo explica así: “Para que al final el ‘solo Dios basta’ de Santa Teresa de Jesús sea real y no una frase teórica es bueno ejercer el ayuno, el ayuno de las cosas a las que podamos estar apegados y de utilizaciones un poco compulsivas para que mi corazón esté puesto en Dios y lo demás quede relativizado”.

La oportunidad que nace de pedir a Dios

En la entrevista, monseñor Munilla también es preguntado dónde está el límite entre devoción y superstición, a lo que responde afirmando que “el riesgo de la superstición siempre está latente entre nosotros. La clave está en que nosotros pongamos el corazón en Dios mismo, no en determinadas fórmulas que de una manera un tanto supersticiosa nos dan una especie de seguridad. La seguridad no hay que ponerla en los medios sino en Dios mismo”.

Igualmente, también habla de las personas que acuden a la oración únicamente para pedir. El prelado asegura que “Dios quiere que nos presentemos a él con la realidad de nuestra vida. Presentarnos como mendigos ante Dios es partir de la realidad de nuestra contingencia y nuestra debilidad. Hacernos los fuertes no sería la manera correcta de presentarnos ante Dios. Partir de nuestra pequeñez y de nuestra necesidad de ser socorridos es una buena forma de iniciar nuestra relación con Dios”.

Pero también advierte que esta relación “tiene que crecer y purificarse” porque tiene que llegar un momento “en que nuestra oración esté marcada por el impacto del agradecimiento”.

Los riesgos de vivir la fe “a mi manera”

Munilla también es preguntado sobre la gente que vive la fe “a su manera” rezando de vez en cuando pero sin acudir a los sacramentos. Para él, estas personas “tienen un peligro muy grande de no apreciar el camino de la revelación porque aquí lo principal es que nuestra relación con Dios es posible porque Dios se ha revelado”.

Por ello, considera que si uno se comunica con Dios “a su manera” es “no terminar de descubrir la gracia de la revelación”, y lo que trasciende en el fondo es una “religiosidad antropocéntrica, y es poner a Dios a nuestro servicio”.

http://www.religionenlibertad.com/munilla-explica-como-utilizar-las-redes-sociales-recomienda-santa-54052.htm


El maná de cada día, 30.12.16

diciembre 30, 2016

La Sagrada Familia: Jesús, María y José

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José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto



Antífona de entrada: Lucas 2, 16

Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en un pesebre.


Oración colecta

Dios, Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo, concédenos, te rogamos, que imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 3, 2-6. 12-14

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole.

El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha.

Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas.

La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.


SALMO 127, 1-2. 3. 4-5

Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien.

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa.

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida.


Aclamación antes del Evangelio

Abre, Señor, nuestro corazón para que entendamos las palabras de tu Hijo.


EVANGELIO: Mateo 2, 13-15. 19-23

Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.»

José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: «Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto.»

Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño.»

Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno.


Antífona de comunión: Baruc 3, 38

Nuestro Dios apareció en el mundo y vivió entre los hombres.
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«Hombre y mujer los creó»

P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

El domingo después de Navidad se celebra la festividad de la Sagrada Familia de Jesús, María y José.

En la segunda lectura san Pablo dice: «Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados».

En este texto se presentan las dos relaciones fundamentales que, juntas, constituyen la familia: la relación esposa-esposo y la relación padres-hijos.

De las dos relaciones la más importante es la primera, la relación de pareja, porque de ella depende en gran parte la segunda, la de los hijos. Leyendo con perspectiva moderna aquellas palabras de Pablo, de inmediato salta a la vista una dificultad.

Pablo recomienda al marido que «ame» a la mujer (y esto está bien), pero después recomienda a la mujer que sea «sumisa» al marido, y esto, en una sociedad fuertemente (y justamente) consciente de la igualdad de sexos, parece inaceptable.

Sobre este punto san Pablo está, al menos en parte, condicionado por la mentalidad de su tiempo. Con todo, la solución no es eliminar de las relaciones entre marido y mujer la palabra «sumisión», sino en todo caso hacerla recíproca, como recíproco debe ser también el amor.

En otras palabras: no sólo el marido debe amar a la mujer, sino que también la mujer al marido; no sólo la mujer debe ser sumisa al marido, sino también el marido a la mujer. La sumisión no es sino un aspecto y una exigencia del amor.

Para quien ama, someterse al objeto del propio amor no humilla, sino que le hace feliz. Someterse significa, en este caso, no decidir solo; saber a veces renunciar al propio punto de vista.

En resumen, recordar que se ha pasado a ser «cónyuges», o sea, literalmente, personas que están bajo «el mismo yugo» libremente acogido.

La Biblia plantea una relación estrecha entre ser creados «a imagen de Dios» y el hecho de ser «hombre y mujer» (v. Gn 1,27). La semejanza consiste en esto. Dios es único y solo, pero no es solitario. El amor exige comunión, intercambio interpersonal, requiere que haya un «yo» y un «tú».

Por eso el Dios cristiano es uno y trino. En Él coexisten unidad y distinción: unidad de naturaleza, de voluntad, de intención, y distinción de características y de personas. Precisamente en esto la pareja humana es imagen de Dios.

La familia humana es reflejo de la Trinidad. Marido y mujer son, en efecto, una sola carne, un solo corazón, una sola alma, aun en la diversidad de sexo y de personalidad.

Los esposos están uno ante otro como un «yo» y un «tú», y están frente a todo el resto del mundo, empezando por los propios hijos, como un «nosotros», como si se tratara de una sola persona, pero ya no singular, sino plural. «Nosotros», o sea, «tu madre y yo», «tu padre y yo». Así habló María a Jesús, después de encontrarlo en el templo.

Sabemos bien que éste es el ideal y que, como en todas las cosas, la realidad es con frecuencia bastante diferente, más humilde y más compleja, a veces incluso trágica.

Pero estamos tan bombardeados de casos de fracasos que a lo mejor, por una vez, no está mal volver a proponer el ideal de la pareja, primero en el plano sencillamente natural y humano, y después en el cristiano.

¡Ay del llegar a avergonzarse de los ideales en nombre de un malentendido realismo! El final de una sociedad, en este caso, estaría marcado.

Los jóvenes tienen derecho a que se les transmitan, por parte de los mayores, ideales, y no sólo escepticismo y cinismo. Nada tiene la fuerza de atracción que posee el ideal.

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