Maná y Vivencias Cuaresmales – Introducción

febrero 28, 2017

.

cuaresma

Cuaresma, tiempo de conversión y autenticidad

.

Estimado amigo, apreciada amiga:

Otro año más, y esta vez después de celebrar el Año de la Misericordia, con toda ilusión te ofrezco estas Vivencias Cuaresmales para cada día de la Cuaresma. Son fruto de la reflexión, oración y vivencia realizadas por varios años en mi estadía en Perú, Venezuela y España. Ahora de nuevo en Perú desde hace poco más de dos años.

Espero, y así se lo pido sinceramente al Señor, que estas Vivencias te ayuden a experimentar esta próxima Cuaresma de 2017 como nunca antes la hayas sentido, sí, como nunca antes, porque Dios no se repite; es siempre nuevo.

La finalidad de estas Vivencias Cuaresmales es ayudar a personas comprometidas en su fe a vivir el año litúrgico, y en este caso particular la Cuaresma, con intensidad y día a día. A la vez, ayudarles a simplificar su vida en Cristo inspirándola y alimentándola en la liturgia eucarística y de las horas.

Analizaremos día a día la espiritualidad del camino cuaresmal sirviéndonos de los textos litúrgicos y de algunas lecturas de los santos Padres, intencionadamente seleccionadas.

Somos conscientes de que la Cuaresma y la Pascua no se pueden separar demasiado porque forman conjuntamente el corazón del año litúrgico: son noventa días de celebración de lo más esencial del misterio cristiano y, por tanto, forman un todo único: son 40 días de Cuaresma, como preparación penitencial, y 50 días de celebración gozosa de la Pascua.

Se pretende vivir el tiempo de Cuaresma como un retiro general de toda la Iglesia: todos y cada uno de los bautizados tienen la oportunidad de renovar lo más nuclear de su fe, de su experiencia religiosa.

Para realizar esos ejercicios espirituales no hace falta irse a una casa de retiros sino seguir de cerca la liturgia cuaresmal, día a día, sin necesidad de abandonar sus ocupaciones habituales. Pero eso sí, dedicando un tiempo a la oración y a la lectura espiritual; y, si se puede, participando en la eucaristía diariamente.

Recordemos que en los comienzos de la Iglesia los cristianos sólo celebraban una fiesta: la Resurrección del Señor, todos los domingos. Pues el Señor resucitó el primer día de la semana. La Iglesia recoge la espiritualidad del sábado judío, el día del descanso. Los demás días de la semana no tenían nombre propio: se contaban como “el primer día después del sábado”, “segundo después del sábado”, y así sucesivamente.

Los cristianos le dieron nombre propio al día de la Resurrección del Señor, que ciertamente aconteció el primer día después del sábado, y lo llamaron “Día del Señor”; en latín, “Dies Domini”, o “Dies dominica”, que deriva en lengua romance “domingo”.

En realidad, para los primitivos cristianos sólo el día del Señor tenía nombre propio, los demás días de la semana eran conocidos como el primer día después del Día del Señor, segundo día después del Día del Señor, etc. En la liturgia latina se les conoce como feria prima, feria secunda, etc.

La centralidad del Día del Señor que orientaba la semana entera acaparaba toda la vida de los primitivos cristianos y la de las comunidades cristianas. De tal forma que un día entero les venía corto para celebrar la Resurrección del Señor.

No celebraban más fiestas. No celebraban más eucaristías, sino la dominical. Los días de la semana no eran sino la preparación para la celebración dominical, o consecuencia de la misma.

La Resurrección del Señor llenaba todo el domingo, como el día central de la semana. A la celebración traían los cristianos toda su existencia, con sus alegrías y sus penas y también sus pertenencias en forma de dones para compartirlo todo con los hermanos formando el Cuerpo de Cristo. Ese día nadie pasaba necesidad y desaparecían las clases sociales.

Se adelantaba o anticipaba el cielo a la tierra. Se traía comida para los pobres. La celebración eucarística se enmarcaba dentro de un ágape comunitario, previo o consecuente a la celebración sacramental. La comunidad hacía la eucaristía y ésta hacía o constituía a la comunidad.

No hacían falta más celebraciones durante la semana porque la celebración de la Resurrección era la experiencia fundante y suficiente de la comunidad y de cada creyente.

Lamentablemente, con el correr de los tiempos la celebración dominical se fue reduciendo a lo mínimo hasta degenerar en una caricatura del original Día del Señor, imponiendo la obligación de no trabajar y escuchar la misa.

Al principio no había necesidad de tal precepto dominical porque no se podía materialmente celebrar la Resurrección del Señor y estar ocupado en otros quehaceres durante aquel día tan especial y sagrado para todos.

Además, necesitaban celebrar la eucaristía, como algo vital. Sin eucaristía, no podían vivir. Y algunos murieron mártires por no renunciar a la misa dominical.

No obstante lo anterior, por diferentes motivos, en algunas comunidades se fue introduciendo la costumbre de prepararse siquiera una vez al año, de manera especial, para celebrar lo mejor posible la Muerte y Resurrección del Señor.

Es decir, además de la celebración semanal de la Resurrección del Señor, habría una celebración extraordinaria, una vez al año, de la Muerte y Resurrección del Señor.

Así fueron apareciendo prácticas litúrgicas que dieron lugar a los tiempos sagrados del actual año litúrgico y concretamente al tiempo cuaresmal y pascual tal como los conocemos hoy y los celebramos.

Sin pretender entrar en mayores precisiones históricas y litúrgicas y atendiendo a nuestra comprensión y vivencia espiritual, se podría describir la historia de la Cuaresma en tres apartados:

a) En la primitiva Iglesia, la Cuaresma fue la preparación inmediata e intensiva de los neófitos para ser bautizados la noche de la Vigilia Pascual. La Iglesia, madre y misionera, da a luz a nuevos hijos en la fe por la proclamación de la Palabra y la celebración del sacramento del bautismo, de la confirmación y de la eucaristía.

En la actualidad, crecen cada vez más las personas adultas que se preparan para recibir la iniciación cristiana en la noche de Pascua, en la Vigilia Pascual. Es una oportunidad que no debemos desaprovechar, ya que, por diveras circunstancias, cada vez se quedan más niños sin bautizar.

b) La Iglesia primitiva se encontró con el problema de la infidelidad de los bautizados. Algunos cristianos habían devenido en pecadores públicos, por su dejadez, por las persecuciones y otros motivos: la Cuaresma era el tiempo en que los pecadores públicos hacían penitencia y reasumían el bautismo recibido; eran perdonados por Dios y por la Iglesia, y aceptados nuevamente a la participación eclesial expresada en la comunión eucarística.

En el tiempo de la Cuaresma toda la Iglesia ora, intercede y se sacrifica por estos hijos que no vivían de acuerdo con la fe, clamando a Dios para que se convirtieran. Pues constituían un escándalo dentro de la Iglesia y de cara a los paganos. Después de una penitencia pública y cambio real de vida, eran acogidos de nuevo en el seno de la comunidad creyente.

c) Además, toda la Iglesia acompañaba a los neófitos renovando la gracia bautismal.

En la Iglesia actual, nosotros, toda la Iglesia vuelve durante la cuaresma a su primer amor; y empalmando con la Pascua, vive lo fundamental y primigenio de su fe: la muerte y la resurrección del Señor. Cuarenta días de preparación por la penitencia, la oración, la limosna… y cincuenta días de celebración de la Pascua.

Durante noventa días, todos los fieles, una vez al año, reviven la salvación que se les dio como don y tarea; y tratan de reasumir los sacramentos del bautismo y de la confirmación actualizados en la celebración eucarística.

Se trata de los tres sacramentos de la iniciación cristiana que contienen lo nuclear del misterio cristiano, base para toda otra experiencia religiosa o misión particular.

Cuaresma y Pascua son la preparación y la vivencia del Misterio central de nuestra fe: la muerte y la resurrección de Cristo.

Las siguientes consideraciones, denominadas “Vivencias Cuaresmales” son pinceladas fundamentalmente bíblicas referidas a las lecturas y a la liturgia de la Eucaristía diaria durante la Cuaresma. También se ha recurrido a los textos de la liturgia de las horas propia del tiempo, preferentemente.

En estas reflexiones y exhortaciones se intenta profundizar en las raíces de la vida cristiana a fin de facilitar su vivencia convencida y gozosa. Las lecturas bíblicas seleccionadas para este tiempo litúrgico, sobre todo las de la misa, ofrecen un resumen enjundioso del misterio cristiano: que gira en torno a los sacramentos del bautismo, de la confirmación y de la eucaristía.

Estos tres sacramentos de la iniciación cristiana deben ser reasumidos constantemente por los creyentes, de tal forma que esa reasunción de lo recibido es prácticamente la razón de toda la actividad pastoral de la Iglesia.

Lo que se nos regaló de una vez por todas en el bautismo y la confirmación se actualiza en la celebración eucarística tantas veces cuantas necesite el cristiano: una vez a la semana, el domingo, para todos los fieles; en la misa diaria, para otros; y esporádicamente en otras circunstancias que enmarcan una experiencia importante en la vida de los creyentes como la celebración del natalicio, aniversario matrimonial, misa de salud o por los enfermos, fallecimiento de algún ser querido, etc.

En el orden del trabajo y de exposición de la Vivencias Cuaresmales, se tratará de resaltar algunas constantes de la espiritualidad cuaresmal.

Pretendo transmitir no tanto ideas y teorías sino sobre todo realidades vivenciales, expuestas de forma sencilla, sucinta e interpeladora. A veces habrá una oración final. Se suele recoger con bastante atención y ponderación la oración colecta, considerada como una señal muy significativa de la espiritualidad propia de cada celebración eucarística.

Estas Vivencias Cuaresmales se ofrecen a todos los interesados como una ayuda para vivir un tiempo especial de reflexión, de serenamiento, de oración y renovación espiritual, y de remisión de los pecados personales y sociales.

Las ofrezco como un retiro espiritual que puede ejercitarnos día a día en el crecimiento espiritual integral.

El gran milagro que podemos alcanzar en esta Cuaresma será nuestra propia conversión al Señor y a los hermanos, un poco más sincera y sentida. Que seamos personas nuevas, transformadas por el amor de Dios.

¡Qué lindo sería que todos los miembros de la familia, de la parroquia, de la comunidad, de nuestra patria, pudiéramos comulgar por Pascua Florida, dejando atrás nuestros pecados personales y sociales!

En cuanto dependa de ti, hermano, hermana, hazlo realidad. La gracia de lo alto no te faltará, pues eso es precisamente lo que más quiere Dios.

Para lograr esa meta, irás meditando, día a día, la Palabra de Dios. Ella es eficaz para producir en ti un cambio muy notable, si no total. Casi de manera insensible Dios amanecerá en tu vida durante esta Cuaresma si eres perseverante.

Te ofreceremos muchos medios para lograrlo. Entre ellos, ejercicios para el perdón y el proyecto personal de vida cristiana.

Enhorabuena por esta oportunidad. Dios te ama mucho y no se resigna a que andes por el mundo de cualquier manera. No quiere que permanezcas trancado en el camino hacia la felicidad y la libertad que nos pertenece en Cristo. Dios, como padre amoroso, te corrige para el bien, porque para él eres un hijo preferido.

¡Ánimo, hermano, hermana, y decídete a experimentar la mejor Cuaresma de tu vida!

Como anotación final: se te recomienda la participación diaria en la Misa o los días que puedas. Si no te es posible asistir, te ofrecemos los textos bíblicos utilizados en la misa para que los conozcas, los leas, según tus posibilidades, los repases, e incluso los medites en tu casa o en la iglesia.

Conclusión

Según San León Magno, la Cuaresma es “un retiro colectivo de cuarenta días, durante los cuales la Iglesia, proponiendo a sus fieles el ejemplo de Cristo en su retiro al desierto, se prepara para la celebración de las solemnidades pascuales con la purificación del corazón y una práctica perfecta de la vida cristiana” (Esta definición es deducida del análisis del sermón 42).

.


El maná de cada día, 28.2.17

febrero 28, 2017

Martes de la 8ª semana del Tiempo Ordinario


amanecerMontaña

El que os llamó es santo; como él, sed también vosotros santos



PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 35, 1-12

Quien observa la ley multiplica las ofrendas, quien guarda los mandamientos ofrece sacrificios de comunión.

Quien devuelve un favor hace una ofrenda de flor de harina, quien da limosna ofrece sacrificios de alabanza.

Apartarse del mal es complacer al Señor, un sacrificio de expiación es apartarse de la injusticia. No te presentes ante el Señor con las manos vacías, pues esto es lo que prescriben los mandamientos.

La ofrenda del justo enriquece el altar, su perfume sube hasta el Altísimo. El sacrificio del justo es aceptable, su memorial no se olvidará.

Glorifica al Señor con generosidad, y no escatimes las primicias de tus manos. Cuando hagas tus ofrendas, pon cara alegre y paga los diezmos de buena gana.

Da al Altísimo como él te ha dado a ti, con generosidad, según tus posibilidades. Porque el Señor sabe recompensar y te devolverá siete veces más.

No trates de sobornar al Señor, porque no lo aceptará; no te apoyes en sacrificio injusto. Porque el Señor es juez, y para él no cuenta el prestigio de las personas.


SALMO 49, 5-6. 7-8. 14 y 23

Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios..

«Congregadme a mis fieles, que sellaron mi pacto con un sacrificio». Proclame el cielo su justicia; Dios en persona va a juzgar.

«Escucha, pueblo mío, voy a hablarte; Israel, voy a dar testimonio contra ti; -yo soy Dios, tu Dios-. No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí».

Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza, cumple tus votos al Altísimo. «El que me ofrece acción de gracias, ése me honra; al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios».


Aclamación antes del Evangelio: Mt 11, 25

Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla.


EVANGELIO: Marcos 10, 28-31

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»

Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más –casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones–, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.»
.
.

Espíritu Santo, danos el fruto de la Fidelidad

“Dios es fiel en todas sus palabras, en todas sus obras” (Sal 145). La tónica general de la historia de Dios con el hombre es su fidelidad.

Nada, ni siquiera el pecado, impide a Dios llevar adelante su plan de salvación, aunque el hombre caiga, una y otra vez, en la duda, en la traición, en la desidia o en la negación.

La fidelidad a Dios es un deber que ha de nacer de un profundo y delicado amor. No es cuestión de voluntarismo, ni siquiera de méritos.

Es el juego del amor, que no mide la grandeza o pequeñez de los actos, ni siquiera de los deseos, sino que sólo se preocupa de amar y más amar.

“En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu” (1 Jn 4, 13). La fidelidad, gracias a la acción del Espíritu Santo, nos habla de permanencia.

Permanecer en el amor no es, sin más, soportar con resignación, sino enamorarse de la fidelidad de Dios y corresponder con nuestra entrega concreta y constante.

La fidelidad es fundamento de nuestra existencia cristiana, y garante de una conciencia que sabe actuar en cada momento, considerando qué es lo más adecuado para vivir coherentemente con lo que se ha recibido.

Permanecer, en este sentido, es perpetuarse más allá de la materialidad cansina y rutinaria de las cosas.

La fidelidad hace que el amor admire lo pequeño y hermoso que somos y tenemos, aunque otros no sepan reconocerlo, porque no pone el ejercicio de amar en las cosas sino en Dios mismo, y por Él mismo.

Pedimos al Espíritu Santo que la historia que nos toca vivir, la del día a día, no sea un tiempo más del calendario, sino un gran talento, la oportunidad de volcarnos, definitivamente, en manos del Dios fiel, capaz de amarnos sin que lo merezcamos.

Mater Dei

(Nota: Lo resaltado con negrita es mío)


El maná de cada día, 27.2.17

febrero 27, 2017

Lunes de la 8ª semana del Tiempo Ordinario


passioncaviezel0222_big

Siendo rico, se hizo pobre



PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 17, 24-29

A los que se arrepienten Dios les permite volver, y consuela a los que han perdido la esperanza, y los hace partícipes de la suerte de los justos.

Retorna al Señor y abandona el pecado, reza ante su rostro y elimina los obstáculos.

Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia y detesta con toda el alma la abominación.

Reconoce los justos juicios de Dios, permanece en la suerte que te ha asignado y en la oración al Dios altísimo.

En el abismo ¿quién alabará al Altísimo como lo hacen los vivos y quienes le dan gracias?

Para el muerto, como quien no existe, desaparece la alabanza, solo el que está vivo y sano alaba al Señor.

¡Qué grande es la misericordia del Señor y su perdón para los que retornan a él!


SALMO 31, 1b-2. 5. 6. 7

Alegraos, justos, y gozad con el Señor.

Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito y en cuyo espíritu no hay engaño.

Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: «Confesaré al Señor mi culpa», y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.

Por eso, que todo fiel te suplique en el momento de la desgracia: la crecida de las aguas caudalosas no lo alcanzará.

Tú eres mi refugio, me libras del peligro, me rodeas de cantos de liberación.


ALELUYA: 2Co 8, 9

Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriqueceros con su pobreza.


EVANGELIO: Marcos 10, 17-27

En aquel tiempo, cuando salta Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»

Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.»

Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.»

Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dales el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.»

A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.

Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!»

Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.»

Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»

Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.»


.
.

Y TÚ, ¿QUÉ ELIGES?

El ejercicio de nuestra libertad nos lleva a considerar las cosas que son importantes para nuestra vida y a tomar decisiones.

Elegimos lo que más nos conviene, lo que nos hace madurar y lo que puede ayudar a otros a su crecimiento personal. Sin embargo, esas decisiones, que han de darse cotidianamente, están subordinadas a una elección mayor: mi entrega a Dios, en la que debo estar dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias.

Cuando sólo nos quedamos en elegir lo caduco y lo accidental, sin darle un horizonte trascendente, el corazón se agosta y se cansa.

Tener la voluntad fija en cosas limitadas, por muy importantes que parezcan a los ojos de los hombres, no da una felicidad plena. Por tanto, incluso a las cosas aparentemente insignificantes, hemos de darles su proyección de altura, han de estar asumidas en ese otro orden en donde también ponemos a Dios como testigo.

No es que lo pequeño carezca de importancia, sino que elegimos «eso» (lo que en lo cotidiano podría suponer monotonía), porque es donde más libre soy, es decir, donde dejo sitio a Dios y procuro que se manifieste su gloria.

¿No recordamos que fue precisamente en ese anonadamiento de su Encarnación, Dios hecho hombre, donde descubrimos la mayor grandeza de la divinidad?

A la hora de elegir, por tanto, no se trata de buscar mi gloria o mi comodidad personal, pues lo que recibiré a cambio será la soledad de mi vanidad o de mi egoísmo, que es el mayor fracaso de la libertad.

En cada elección personal he de discernir que cualquier acción que realice ha de conformarse con esa voluntad divina en mi vida, que es la única capaz de hacerme libre, pues se identificará plenamente con la infinita libertad de Dios.

¿Puedo acaso elegir algo mejor y mayor?

http://www.mater-dei.es


El Papa a la Vida Religiosa: “Los abandonos en la vida consagrada nos preocupan”

febrero 26, 2017

.

Con cardenal

El Papa Fancisco con el Sr. Cardenal João Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica

 

El Papa a la Vida Religiosa: “Los abandonos en la vida consagrada nos preocupan”

Critica “la rutina, el cansancio, las divisiones internas y la búsqueda del poder”

Por José Manuel Vidal

(José M. Vidal/RV).- “Estamos frente a una ‘hemorragia’ que debilita la vida consagrada y la vida de la propia Iglesia. Los abandonos en la vida consagrada nos preocupan”. Fue uno de los mensajes que el papa Francisco  lanzó a los participantes en la Asamblea Plenaria de la Congregación para los Institutos de Vida consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

El Papa explicó, además, las causas de esta “hemorragia”, que se debe a varios factores, el primero de ellos es “el contexto social y cultural” actual.

“Vivimos en una sociedad donde las reglas económicas sustituyen a las morales” y en la que “la dictadura del dinero y del beneficio propugna una visión de la existencia en la que quien no es rentable es marginado”.

En segundo lugar, Bergoglio criticó que cada vez haya más jóvenes que se dejen seducir por “la búsqueda del éxito a cualquier precio, del dinero fácil y del placer fácil”.

El tercer factor, prosiguió, se encuentra “en el interior de la propia vida consagrada”, donde en ocasiones se dan situaciones que ponen en peligro la fe como “la rutina, el cansancio, el peso de la gestión de las estructuras, las divisiones internas y la búsqueda del poder”, entre otras.

El Papa también expresó su aprecio por el trabajo que realizan -los consagrados- al servicio de la vida consagrada en la Iglesia y destacó la importancia del tema -fidelidad y abandono- que eligieron para reflexionar sobre las dificultades del momento presente:

«El tema que han elegido es importante. Podemos decir que, en este momento, la fidelidad es puesta a prueba; lo demuestran las estadísticas que han examinado. Estamos ante una ‘hemorragia’ que debilita la vida consagrada y la vida de la misma Iglesia. El abandono en la vida consagrada nos preocupa. Es verdad que algunos abandonan por un acto de coherencia, porque reconocen, después de un discernimiento serio, que nunca tuvieron la vocación; pero otros, con el pasar del tiempo, faltan a la fidelidad, muchas veces sólo pocos años después de la profesión perpetua. ¿Qué ha sucedido?».

Son “numerosos los factores que condicionan la fidelidad” en éste que es un cambio de época y no sólo una época de cambio, en el que resulta difícil asumir compromisos serios y definitivos» señaló el Santo Padre, reflexionando, en particular, sobre tres de ellos: el contexto social y cultural, el mundo juvenil y las situaciones de contra-testimonio en la vida consagrada.

Empezando por el primer factor, «que no ayuda a mantener la fidelidad», es decir, el de la actualidad social y cultural, el Obispo de Roma señaló que impulsa lo provisorio, que puede conducir al vivir a la carta y a ser esclavos de las modas, alimentando el consumismo, que olvida la belleza de la vida sencilla y austera, y que provoca un gran vacío existencial, con un fuerte relativismo, con valores ajenos al Evangelio:

«Vivimos en una sociedad donde las reglas económicas sustituyen a las reglas morales, dictan leyes e imponen sus propios sistemas de referencia en detrimento de los valores de la vida; una sociedad donde la dictadura del dinero y del provecho propugna una visión de la existencia que descarta al que no rinde. En esta situación, está claro que uno debe dejarse evangelizar antes, para luego comprometerse en la evangelización».

En el segundo punto dedicado al mundo juvenil, recordando que no faltan jóvenes generosos, solidarios y comprometidos en ámbito religioso y social, el Papa se refirió asimismo a los desafíos que afronta la juventud y alentó a contagiar la alegría del Evangelio:

«Hay jóvenes maravillosos y no son pocos. Pero, también entre los jóvenes hay muchas víctimas de la lógica de la mundanidad, que se puede sintetizar así: búsqueda de éxito a cualquier precio, del dinero fácil y del placer fácil. Esta lógica seduce también a muchos jóvenes. Nuestro compromiso no puede ser otro que el de estar a su lado, para contagiarlos con la alegría del Evangelio y de la pertenencia a Cristo. Hay que evangelizar esa cultura si queremos que los jóvenes no sucumban».

En el tercer factor, «que proviene del interior de la vida consagrada, donde al lado de tanta santidad no faltan situaciones de contra-testimonio», el Santo Padre reiteró la centralidad de Jesús, en la misión profética de los consagrados:

«Si la vida consagrada quiere mantener su misión profética y su fascinación y seguir siendo escuela de fidelidad para los cercanos y los lejanos (cfr Ef 2, 17) debe mantener el frescor y la novedad de la centralidad de Jesús, la poderosa atracción de la espiritualidad y la fuerza de la misión, mostrar la belleza del seguimiento de Cristo e irradiar esperanza y alegría».

En su denso discurso, el Papa puso de relieve asimismo la importancia de la vida fraterna en la comunidad, alimentada en la oración, la Palabra, los Sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación. Sin olvidar la cercanía a los pobres y la misión en las periferias existenciales, contemplando siempre al Señor y caminando según el Evangelio y alentando la preparación de acompañantes cualificados en la vida consagrada y el discernimiento.

http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2017/01/28/el-papa-a-la-vida-religiosa-iglesia-religion-monjas-frailes-papa-obispo-dios-jesus.shtml


El maná de cada día, 26.2.17

febrero 25, 2017

Domingo VIII del Tiempo Ordinario, Ciclo A

.

Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan

Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan



Antífona de entrada: Sal 17, 19-20

El Señor fue mi apoyo: me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me amaba.


Oración colecta

Concédenos tu ayuda, Señor, para que el mundo progrese, según tus designios, gocen las naciones de una paz estable y tu Iglesia se alegre de poder servirte con una entrega confiada y pacífica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


PRIMERA LECTURA: Isaías 49, 14-15

Sión decía: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado.»

¿Es que puede una madre olvidarse, de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas?

Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré.


SALMO 61, 2-3.6-7.8-9ab

Descansa sólo en Dios, alma mía.

Sólo en Dios descansa mi alma, porque de él viene mi salvación; sólo él es mi roca y mi salvación; mi alcázar: no vacilaré.

Descansa sólo en Dios, alma mía, porque él es mi esperanza; sólo él es mi roca y mi salvación, mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria, él es mi roca firme, Dios es mi refugio. Pueblo suyo, confiad en él, desahogad ante él vuestro corazón.


SEGUNDA LECTURA: 1 Corintios 4, 1-5

Hermanos:

Que la gente sólo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, en un administrador, lo que se busca es que sea fiel.

Para mí, lo de menos es que me pidáis cuentas vosotros o un tribunal humano; ni siquiera yo me pido cuentas. La conciencia, es verdad, no me remuerde; pero tampoco por eso quedo absuelto: mi juez es el Señor.

Así, pues, no juzguéis antes de tiempo: dejad que venga el Señor. él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá la alabanza de Dios.


Aclamación antes del Evangelio: Hb 4, 12

La palabra de Dios es viva y eficaz; juzga los deseos e intenciones del corazón.


EVANGELIO: Mateo 6, 24-34

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.

Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?

¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?

¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe?

No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso.

Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos.»


Antífona de comunión: Mt 28, 20

Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo -dice el Señor.


.
.
LECTIO DIVINA, DOMINGO VIII del TIEMPO ORDINARIO, CICLO A

Antes de abrir tu Biblia, abre tu corazón a la acción del Espíritu Santo.


Paso 1. Disponerse: No empieces solo y por tu cuenta. Busca la compañía del Espíritu. Pide que te enseñe y te prepare para escuchar la Palabra de Dios, como María.


Mt 6,24-34

Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo.

No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: no estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido?

Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?

¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido?

Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe?

No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.

Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia.


Paso 2. Leer: Lee despacio buscando las palabras claves del texto ¿Quién habla en el texto? ¿A quién se dirige? ¿Cuántas veces aparece la palabra “agobio”?


Paso 3. Escuchar: Silénciate. Deja hablar a Dios a través del texto, y también que te toque el que habla. Ve dejando que las palabras lleguen al corazón. ¿Cómo te suena lo de “Sobre todo buscad el reino de Dios”?


Paso 4. Orar: No busques palabras raras. Deja que tus sentimientos hablen por ti. Cuéntale al Señor tus afanes, tus cosas, todo lo que te agobia, tantas cosas que antepones a las del reino de Dios.


Paso 5. Vivir: Mira la vida desde la vida de Jesús, desde su amor por ti. ¿Cuáles son tus prioridades en la vida: a lo que más te entregas y dedicas tiempo?

http://semillas-edit.es/


.
.

MIRAD A LOS PÁJAROS

Pocos animales son más libres que los pájaros. Si sus alas son ligeras de peso, toman altura con facilidad y logran planear por encima de las cosas. Se apoyan sólo en el viento, que ni se ve, ni se toca, ni se posee, para alzarse hasta las cimas del cielo y perderse en alturas que no logran verse desde la tierra. Quizá por eso el Señor, en el Evangelio, los propone como modelo a sus discípulos.

Estamos tan acostumbrados a volar a ras de tierra, a sobrecargar las alas del alma con el peso de los agobios y afanes de la vida, a buscar las seguridades humanas de lo que entiendo y veo, de lo que tengo, de lo que otros piensan de mí, de lo que el mundo valora, que no conocemos la verdadera altura de las cosas, de la vida y de las personas.

Tu vida cristiana nunca tomará altura, no planeará por las cimas de la intimidad con Dios, mientras no renuncies a la mediocridad de una fe cumplidora de mínimos y protocolaria.

Pero, tu alma no está hecha para volar a ras de suelo. Hasta que no lo arriesgues todo en tu entrega a Dios, echándote a volar en el vacío del abandono, sobre el abismo de la confianza ciega en Él, nunca experimentarás cómo las manos de Dios Padre te elevan hasta lo más alto y profundo de su corazón.

Verás, entonces, qué pequeño queda el mundo bajo tus pies, qué poco horizonte alcanzan tus ojos cuando no aciertan a ver a Dios, qué insignificante y pasajera es la gloria que los hombres te prometen, qué corto es el tiempo de esta vida, qué pobre y pequeño eres.

Pocas almas alcanzan a vivir con la libertad interior de quien sólo se apoya, como los pájaros, en lo que no se ve, no se toca y no se posee. Y allí donde el alma vuela, libre del peso de amoríos de pecado, llega a anidar en lo más alto y en lo más íntimo de ese Dios, Dueño y Señor de las aves y del cielo.

http://www.mater-dei.es


El maná de cada día, 25.2.17

febrero 25, 2017

Sábado de la 7ª semana del Tiempo Ordinario


jesus_y_ninosc

Dejad que los niños se acerquen a mí



PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 17, 1-15

 

EL Señor creó al ser humano de la tierra, y a ella lo hará volver de nuevo. Concedió a los humanos días contados y un tiempo fijo, y les dio autoridad sobre cuanto hay en la tierra.

Los revistió de una fuerza como la suya y los hizo a su propia imagen. Hizo que todo ser viviente los temiese, para que dominaran sobre fieras y aves.

Discernimiento, lengua y ojos, oídos y corazón les dio para pensar. Los llenó de ciencia y entendimiento, y les enseñó el bien y el mal.

Puso su mirada en sus corazones, para mostrarles la grandeza de sus obras, y les concedió gloriarse por siempre de sus maravillas.

Por eso alabarán su santo nombre, para contar la grandeza de sus obras.

Puso delante de ellos la ciencia, y les dejó en herencia una ley de vida. Estableció con ellos una alianza eterna, y les enseñó sus decretos.

Sus ojos vieron la grandeza de su gloria y sus oídos oyeron su voz gloriosa. Les dijo: «Guardaos de toda iniquidad», y les dio a cada uno preceptos acerca del prójimo.

La conducta humana está siempre ante Dios, no puede ocultarse a sus ojos.


SALMO 102, 13-14. 15-16. 17-18a

La misericordia del Señor dura por siempre, para aquellos que lo temen.

Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por los que lo temen; porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro.

Los días del hombre duran lo que la hierba, florecen como flor del campo, que el viento la roza, y ya no existe, su terreno no volverá a verla.

Pero la misericordia del Señor dura desde siempre y por siempre, para aquellos que lo temen; su justicia pasa de hijos a nietos: para los que guardan la alianza.


ALELUYA: Mt 11, 25

Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños.


EVANGELIO: Marcos 10, 13-16

En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban.

Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él».

Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.


El maná de cada día, 24.2.17

febrero 24, 2017

Viernes de la 7ª semana del Tiempo Ordinario


11128524-reflejos-de-luz

Un amigo fiel es un refugio seguro, y quien lo encuentra ha encontrado un tesoro



PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 6, 5-17

Una palabra amable multiplica los amigos y aleja a los enemigos, y la lengua afable multiplica los saludos.

Sean muchos los que estén en paz contigo, pero tus confidentes, solo uno entre mil.

Si haces un amigo, ponlo a prueba, y no tengas prisa en confiarte a él. Porque hay amigos de ocasión, que no resisten en el día de la desgracia.

Hay amigos que se convierten en enemigo, y te avergüenzan descubriendo tus litigios. Hay amigos que comparten tu mesa y no resisten en el día de la desgracia.

Cuando las cosas van bien, es como otro tú, e incluso habla libremente con tus familiares. Pero si eres humillado, se pone contra ti y se esconde de tu presencia.

Apártate de tus enemigos y sé cauto incluso con tus amigos.

Un amigo fiel es un refugio seguro, y quien lo encuentra ha encontrado un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio y su valor es incalculable. Un amigo fiel es medicina de vida, y los que temen al Señor lo encontrarán.

El que teme al Señor afianza su amistad, porque, según sea él, así será su amigo.


SALMO 118, 12. 16. 18. 27. 34. 35

Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.

Bendito eres, Señor, enséñame tus decretos.

Tus decretos son mi delicia, no olvidaré tus palabras.

Ábreme los ojos, y contemplaré las maravillas de tu ley.

Instrúyeme en el camino de tus mandatos, y meditaré tus maravillas.

Enséñame a cumplir tu ley y a guardarla de todo corazón.

Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 17, 17

Tu palabra, Señor, es verdad; santifícanos en la verdad.


EVANGELIO: Marcos 10, 1-12

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino y según su costumbre les enseñaba.

Acercándose unos fariseos, le preguntaban para ponerlo a prueba: «¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?».

Él les replicó: «¿Qué os ha mandado Moisés?».

Contestaron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».

Jesús les dijo: «Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».

En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.

Él les dijo: «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera, Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».