Il Messagero entrevista al Papa Francisco

junio 30, 2014

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Papa Francisco bendiciendo

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EL PAPA FRANCISCO CONCEDE NUEVA ENTREVISTA,

ESTA VEZ AL DIARIO ITALIANO “IL MESSAGERO” 

. Se dice de su Santidad que es un “papa comunista” ¿Qué le parece?

. Sobre las mujeres: “Las mujeres son lo más hermoso que Dios ha creado. La Iglesia es mujer. Iglesia es una palabra femenina”

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VATICANO, 30 Jun. 14 / 07:43 am (ACI).- ACI Prensa ofrece a sus lectores y al público en general el texto completo en español de la entrevista que el Papa Francisco concedió recientemente al diario italiano Il Messagero, publicada el domingo 29 de junio, fiesta de los Apóstoles Pedro y Pablo.

En esta oportunidad el Santo Padre habla de la realidad de Roma, del comunismo, del papel de la mujer en la Iglesia, de la corrupción y la política.

A continuación la traducción al español de la entrevista completa, publicada originalmente en italiano en http://www.ilmessaggero.it/PRIMOPIANO/VATICANO/papa_francesco_serve_argine_deriva_morale/notizie/770510.shtml#fg-slider15

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¿Y entonces, en el partido Italia-Uruguay, Santo Padre, con quién iba?

Yo con ninguno, de verdad. Prometí a la presidenta de Brasil (Dilma Rousseff), que sería neutral.

¿Comenzamos por Roma?

¿Usted sabe que yo no conozco Roma? Piense que la Capilla Sixtina la vi por primera vez cuando participé en el Cónclave que eligió a Benedicto XVI (2005). Ni siquiera he estado en los Museos.

El hecho es que cuando era Cardenal no venía muy a menudo. Conozco Santa María la Mayor porque iba siempre. Y después San Lorenzo de Extra Muros, donde iba para las confirmaciones cuando estaba Don Giacomo Tantardini.

Obviamente conozco Plaza Navona porque siempre me alojé en la Via della Scrofa, allí al lado”.

¿Hay algo de romano en el Bergoglio argentino?

Poco y nada. Yo soy más del Piamonte, esas son las raíces de mi familia de origen. Todavía estoy empezando a sentirme romano. Tengo la intención de ir a visitar el territorio, las parroquias. Estoy descubriendo poco a poco esta ciudad.

Es una metrópoli muy hermosa, única, con los problemas de las grandes metrópolis. Una pequeña ciudad posee la estructura casi inequívoca, una metrópoli, en cambio, comprende siete u ocho ciudades imaginarias, superpuestas, a varios niveles. También niveles culturales.

Pienso, por ejemplo, en las tribus urbanas juveniles. Ocurre lo mismo en todas las ciudades. En noviembre haremos en Barcelona un congreso dedicado precisamente a la pastoral de las metrópolis.

En Argentina se promovieron intercambios con México. Se descubren muchas culturas cruzadas, pero no tanto a través de las migraciones, sino porque se trata de territorios culturales transversales, hechos de pertenencias propias. Ciudades en la ciudad. La Iglesia debe saber responder a este fenómeno.

¿Por qué Usted, desde el principio, ha querido subrayar tanto las funciones del Obispo de Roma?

El primer servicio de Francisco fue este: ser el Obispo de Roma. Todos los títulos del Papa, Pastor universal, Vicario de Cristo, etcétera, los tiene precisamente porque es Obispo de Roma. Es la elección primordial. Las consecuencias del Primado de Pedro. Si mañana el Papa quisiera ser el Obispo de Tivoli, seguramente me echarían.

Hace 40 años, con Pablo VI, el Vicariato promovió el congreso sobre los males de Roma. De allí salió un cuadro de la ciudad en la que él tenía mucho tenía lo mejor, y quien tenía poco, tenía lo peor. Hoy, a su parecer, ¿Cuáles son los males de esta ciudad?

Son los de las metrópolis como Buenos Aires. Quienes aumentan los beneficios, y quienes son cada vez más pobres. No sabía del congreso de los males de Roma.

Son preguntas muy romanas, y yo entonces tenía 38 años. Soy el primer Papa que no participó en el Concilio y, en aquella época, para nosotros la gran luz era Pablo VI. Para mí, la Evangelii Nuntiandi, siempre será un documento pastoral jamás superado.

¿Existe una jerarquía de valores que respetar en la gestión de los asuntos públicos?

Por supuesto. Tutelar siempre el bien común. La vocación para cualquier político es esta. Un concepto amplio que incluye, por ejemplo, la custodia de la vida humana, de su dignidad. Pablo VI solía decir que la misión de la política permanece como una de las más altas de la caridad.

Hoy el problema de la política –no hablo solo de Italia, sino de todos los países, el problema es mundial-, es que se ha desarrollado, arruinado por la corrupción, por el fenómeno de los sobornos.

Me acuerdo de un documento que publicaron los obispos franceses hace 15 años. Era una carta pastoral titulada: Rehabilitar la política. Afrontaba precisamente este argumento. Si no hay un servicio de base, no se puede si quiera entender la identidad de la política.

Usted ha dicho que la corrupción huele a putrefacción. Dijo también que la corrupción social es el fruto del corazón enfermo y no solo de condiciones externas. No habría corrupción sin corazones corruptos. El corrupto no tiene amigos, sino idiotas útiles. ¿Nos lo podría explicar mejor?

Hablé durante dos días seguidos sobre este tema porque comentaba la lectura de la Viña de Nabot. A mí me gusta hablar sobre las lecturas del día. El primer día afronté la fenomenología de la corrupción, el segundo día de cómo acaban los corruptos. El corrupto, por tanto, no tiene amigos, solo tiene cómplices.

¿Usted cree que se habla tanto de corrupción porque los medios de comunicación insisten en este tema o porque efectivamente se trata de un mal endémico y grave?

No, por desgracia el fenómeno es mundial. Hay jefes de estado en la cárcel precisamente por esto. Me he preguntado mucho sobre esto, y he llegado a la conclusión de que muchos males crecen sobre todo durante los cambios de época. Estamos viviendo más que una época de cambios, un cambio de época.

Y por tanto, se trata de un cambio de cultura, precisamente de esta fase emergen cosas así. El cambio de época alimenta la decadencia moral, no solo en política, sino también en la vida financiera o social.

También los cristianos parecer no brillar por su testimonio…

El ambiente es lo que facilita la corrupción. No digo que todos sean corruptos, sino que creo que es difícil permanecer honestos en esta política. Hablo de todo el mundo, no solo de Italia. Pienso también en otros casos.

A veces hay personas que querrían hacer las cosas más claras, pero después se encuentran con dificultades, y es como si fueran fagocitados por un fenómeno endémico, a altos niveles, transversales. No porque sea esta la naturaleza de la política, sino porque en un cambio de época, las tensiones hacia una cierta deriva moral se hacen fuertes.

¿A usted le asusta más la pobreza moral o material de una ciudad?

A mí me asustan las dos. Un hambriento, por ejemplo, puedo ayudarlo para que no tenga más hambre, pero si ha perdido el trabajo y no encuentra otra ocupación, tiene que ver con otra pobreza. Ya no tiene dignidad. Quizá pueda ir a Cáritas y llevarse a casa un poco de víveres, pero experimenta una pobreza gravísima que le arruina el corazón.

Un Obispo auxiliar de Roma me contó que muchas personas van a comedores en secreto, llenos de vergüenza, y se llevan a casa la comida. Su dignidad se ha empobrecido y viven en un estado de postración.

Por las grandes calles de Roma se ven mujeres de apenas 14 años, a menudo obligadas a prostituirse en medio del descuido general, mientras que en el metro se aprecia la mendicidad de los niños. ¿La Iglesia es todavía levadura? ¿Se siente impotente como Obispo ante esta degradación cultural?

Siento dolor. Siento un enorme dolor. La explotación de los niños me hace sufrir. También en Argentina ocurre lo mismo. Para algunos trabajos manuales se usa a los niños porque tienen las manos más pequeñas.

Pero los niños también son explotados sexualmente en hoteles. Una vez me advirtieron sobre una calle de Buenos Aires en donde había muchachitas prostitutas de 12 años. Me informé y efectivamente era sí.

Me hirió. Pero todavía más ver que se paraban autos de gran cilindrada conducidos por ancianos. Podían ser sus abuelos. Hacían subir a la niña y le pagaban 15 pesos que después les servían para comprar drogas, la dosis. Para mí las personas que hacen esto a las niñas son pedófilos.

Sucede también en Roma. La ciudad eterna que debería ser un faro en el mundo es un espejo de la degradación moral de la sociedad. Pienso que son problemas que se resuelven con una buena política social.

¿Qué puede hacer la política?

Responder limpiamente. Por ejemplo, con los servicios sociales que permiten a las familias entender, acompañándoles a salir de situaciones difíciles. El fenómeno indica una deficiencia del servicio social en la sociedad.

La Iglesia está trabajando muchísimo…

Y tiene que continuar haciéndolo. Hace falta ayudar a las familias en dificultad, una tarea ardua que requiere esfuerzo común.

En Roma cada vez más jóvenes no van a la iglesia, no bautizan a sus hijos, no saben ni siquiera hacerse la señal de la cruz. ¿Qué estrategia serviría para cambiar esta tendencia?

La Iglesia debe salir a las calles, buscar a la gente, ir a las casas, visitar a las familias, ir a las periferias. No ser una Iglesia que solo recibe, sino que ofrece.

Y los párrocos no tienen que ponerles los rulos a las ovejas…

(Risas) Obviamente. Estamos en una época de misión desde hace diez años. Debemos insistir.

¿Le preocupa la cultura de la no natalidad en Italia?

Creo que hace falta trabajar más por el bien común de la infancia. Poner sobre la familia un compromiso, a veces no es suficiente con un salario, no se llega a fin de mes. Se tiene el miedo de perder el trabajo o de no poder pagar más el alquiler. La política social no ayuda.

Italia tiene una tasa bajísima de natalidad, España lo mismo. Francia va un poco mejor, pero también es baja. Es como si Europa, se hubiera cansado de hacer de mamá, prefiriendo hacer de abuela. Mucho depende de la crisis económica y no solo de una deriva cultural gravada en el egoísmo y el hedonismo.

El otro día leía una estadística sobre los criterios del gasto de la población a nivel mundial. Después de la alimentación, vestidos y medicinas, tres voces necesarias, después la estética y los gastos para los animales domésticos.

¿Cuentan más los animales que los niños?

Se trata de otro fenómeno de degradación cultural. Esto es porque la relación afectiva con los animales es más fácil, más previsible. Un animal no es libre, mientras que tener un hijo es una cosa compleja.

¿El Evangelio habla de los más pobres y de los más ricos para convertirlos?

La pobreza está en el centro del Evangelio. No se puede entender el Evangelio sin entender la pobreza real, teniendo en cuenta que existe también una pobreza bellísima del espíritu: ser pobre ante Dios porque Dios te llena.

El Evangelio se dirige indistintamente a los pobres y a los ricos. Y habla tanto de pobreza como de riqueza. No condena para nada a los ricos, pero sí las riquezas cuando se hacen objeto de idolatría. El dios dinero, el becerro de oro.

Usted pasa por ser un Papa comunista, populista. The Economist que le dedicó una portada afirma que habla como Lenin. ¿Se identifica con esto?

Yo digo solo que los comunistas nos han robado la bandera. La bandera de los pobres es cristiana. La pobreza está en el centro del Evangelio.

Los pobres están en el centro del Evangelio. Si miramos Mateo 25, el protocolo sobre el cual seremos juzgados: tuve hambre, tuve sed, estuve en la cárcel, estuve enfermo, desnudo. O miremos las Bienaventuranzas, otra bandera.

Los comunistas dicen que todo esto es comunista. Sí, cómo no, veinte siglos después. Entonces cuando hablamos, podríamos decirles: pero ustedes son cristianos (risas)

Si me permite una crítica…

Claro.

Usted quizá habla poco de las mujeres y cuando habla afronta el argumento solo desde el punto de vista maternal, la mujer esposa, la mujer madre, etcétera. Y las mujeres ya dirigen estados, multinacionales, ejércitos. En la Iglesia, según usted, ¿qué lugar ocupan las mujeres?

Las mujeres son lo más hermoso que Dios ha creado. La Iglesia es mujer. Iglesia es una palabra femenina. No se puede hacer teología sin esta femineidad.

De esto, usted tiene razón, no se habla lo suficiente. Estoy de acuerdo que se debe trabajar más sobre la teología de la mujer. Lo dije y se está trabajando en este sentido.

¿No entrevé una cierta misoginia de fondo?

El hecho es que la mujer fue tomada de una costilla… (risas). Bromeo, estaba bromeando. Estoy de acuerdo en que es necesario profundizar más en la cuestión femenina, de lo contrario no se puede entender la Iglesia en sí misma.

Podemos esperar de usted decisiones históricas, tipo una mujer jefe de dicasterio, no hablo del clero…

(Risas). Bueno, muchas veces los sacerdotes acaban bajo la autoridad de las perpetuas…

En agosto usted irá a Corea. ¿Es la puerta para China? ¿Está apuntando a Asia?

Iré a Asia dos veces en seis meses. A Corea en agosto para encontrarme con los jóvenes asiáticos. En enero a Sri Lanka y Filipinas.

La Iglesia en Asia es una promesa. Corea representa mucho, tiene a sus espaldas una historia hermosísima, durante dos siglos no ha tenido sacerdotes y el catolicismo ha avanzado gracias a los laicos. Hubo también mártires.

En cuanto a China, se trata de un desafío cultural grande. Grandísimo. Y después está el ejemplo de Matteo Ricci, que ha hecho mucho bien…

¿Hacia dónde está yendo la Iglesia de Bergoglio?

Gracias a Dios no tengo ninguna Iglesia, sigo a Cristo. No he fundado nada. Desde el punto de vista del estilo no he cambiado comparado a como era en Buenos Aires. Sí, quizá alguna cosa pequeña, porque se debe, pero cambiar a mi edad habría sido ridículo.

En mi programa, en cambio, sigo lo que los cardenales pidieron durante las congregaciones generales antes del Cónclave. Voy en esa dirección. El Consejo de los ocho cardenales, un organismo externo, nace de ahí. Había sido pedido para ayudar a reformar la Curia.

Algo por otro lado nada fácil, porque se da un paso, pero luego ocurre que hace falta esto o lo otro, y si primero era un dicasterio después se convierten en cuatro. Mis decisiones son el fruto de las reuniones pre-Cónclave. No he hecho nada yo solo.

Una aproximación democrática…

Fueron las elecciones de los cardenales. No sé si una aproximación democrática, diría más sinodal, también si la palabra para los cardenales no es la apropiada.

¿Qué desea a los romanos por la fiesta de los patronos San Pedro y Pablo?

Que continúen siendo buenos. Son muy simpáticos. Lo veo en las audiencias y cuando voy a las parroquias. Espero de ellos que no pierdan la alegría, la esperanza, la fe no obstante las dificultades. También el ‘romanaccio’ –dialecto romano-, es bonito.

Wojtyla había aprendido a decir en dialecto romano. ‘Amémonos los unos a los otros, ofrezcámonos a los demás. ¿Usted aprendió alguna frase en romano?

Por ahora poco. Campa e fa ‘campa’ –vive y deja vivir-.

 

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El maná de cada día, 30.6.14

junio 30, 2014

Lunes de la 13ª semana del Tiempo Ordinario

El Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza

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PRIMERA LECTURA: Amós 2, 6-10.13-16

Así dice el Señor: «A Israel, por tres delitos y por el cuarto, no le perdonaré: porque venden al inocente por dinero y al pobre por un par de sandalias; revuelcan en el polvo al desvalido y tuercen el proceso del indigente.

Padre e hijo van juntos a una mujer, profanando mi santo nombre; se acuestan sobre ropas dejadas en fianza, junto a cualquier altar, beben vino de multas en el templo de su Dios.

Yo destruí a los amorreos al llegar ellos; eran altos como cedros, fuertes como encinas; destruí arriba el fruto, abajo la raíz. Yo os saqué de Egipto, os conduje por el desierto cuarenta años, para que conquistarais el país amorreo.

Pues mirad, yo os aplastaré en el suelo, como un carro cargado de gavillas; el más veloz no logrará huir, el más fuerte no sacará fuerzas, el soldado no salvará la vida; el arquero no resistirá, el más ágil no se salvará, el jinete no salvará la vida; el más valiente entre los soldados huirá desnudo aquel día.» Oráculo del Señor.


SALMO 49

Atención, los que olvidáis a Dios.

«¿Por qué recitas mis preceptos y tienes siempre en la boca mi alianza, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos?»

«Cuando ves un ladrón, corres con él; te mezclas con los adúlteros; sueltas tu lengua para el mal, tu boca urde el engaño.»

«Te sientas a hablar contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre; esto haces, ¿y me voy a callar? ¿Crees que soy como tú? Te acusaré, te lo echaré en cara.»

«Atención, los que olvidáis a Dios, no sea que os destroce sin remedio. El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.»

EVANGELIO: Mateo 8, 18-22

En aquel tiempo, viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de atravesar a la otra orilla. Se le acercó un escriba y le dijo: «Maestro, te seguiré adonde vayas.»

Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.»

Otro, que era discípulo, le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.»

Jesús le replicó: «Tú, sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos.»

EL SEÑOR ELIGIÓ A LOS QUE QUISO

San Agustín (Sermón 100, 1-3)

Escuchad lo que Dios me ha inspirado sobre este capítulo del evangelio. En él se lee cómo el Señor se comportó distintamente con tres hombres (Lc 9, 51-62). Rechazó a uno que se ofreció a seguirlo; a otro que no se atrevía, lo animó; por fin, censuró a un tercero que lo difería.

¿Quién más dispuesto, más resuelto, más decidido ante un bien tan excelente, como es seguir al Señor a donde quiera que vaya, que el que dijo: Señor, te seguiré adondequiera que vayas? (Lc 9, 57).

Lleno de admiración, pregunta: «¿Cómo es eso? ¿Cómo desagradó al maestro bueno, nuestro Señor Jesucristo, que va en busca de discípulos para darles el reino de los cielos, hombre tan bien dispuesto?».

Como se trataba de un maestro que preveía el futuro, entendemos que este hombre, hermanos míos, si hubiera seguido a Cristo, hubiera buscado su propio interés, no el de Jesucristo, pues el mismo Señor dijo: No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos (Mt 7, 21).

Éste era uno de ellos; no se conocía a sí mismo, como lo conocía el médico que lo examinaba, porque si ya se conocía mentiroso, falaz y doble, no conocía a quién hablaba. Pues es él de quien dice el evangelista: No necesitaba que nadie le informase sobre el hombre, pues él sabía lo que había en el hombre (Jn 2, 25).

¿Y qué le respondió? Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar su cabeza (Lc 9,  58). Pero, ¿dónde no tiene? En tu fe. Las zorras tienen escondites en su corazón: eres falaz. Las aves del cielo tienen nidos en su corazón: eres soberbio.

Siendo mentiroso y soberbio, no puedes seguirme. ¿Cómo puede seguir la doblez a la simplicidad?

En cambio, a otro que está siempre callado, que no dice nada y nada promete, le dice: Sígueme (Lc 9, 59). Cuanto era el mal que veía en el otro, tanto era el bien que veía en éste. Al que no quiere, le dice: Sígueme. Tienes un hombre dispuesto -te seguiré adondequiera que vayas-, y dices: Sígueme a quien no quiere seguirte. «A éste -dice- lo  excluyo, porque veo en él madrigueras, veo en él nidos».

Pero ¿por qué molestas a ése que invitas y se excusa? Mira que le impeles y no viene, le ruegas y no te sigue; pues, ¿qué dice? Iré primero a enterrar a mi padre (ib.). Mostraba al Señor la fe de su corazón, pero le retenía la piedad.

Cuando nuestro Señor Jesucristo destina a los hombres al evangelio, no quiere que se interponga excusa alguna de piedad carnal y temporal. Ciertamente la ley ordena esta acción piadosa, y el mismo Señor acusó a los judíos de echar abajo ese mandato de Dios. También dice San Pablo en su carta: Éste es el primer mandamiento de la promesa. ¿Cuál? Honra a tu padre y a tu madre (Ef 6, 2).

No hay duda de que es mandato de Dios. Este joven, pues, quería obedecer a Dios, dando sepultura a su padre. Pero hay lugares, tiempos y asuntos apropiados a este asunto, tiempo y lugar. Ha de honrarse al padre, pero ha de obedecerse a Dios; ha de amarse al progenitor, pero ha de anteponerse el Creador.

Yo -dice Jesús- te llamo al evangelio; te llamo para obra más importante que la que tú quieres hacer. Deja a los muertos que entierren a sus muertos (Le 9, 60). Tu padre ha muerto. Hay otros muertos que pueden enterrar a los muertos.

¿Quiénes son los muertos que sepultan a los muertos? ¿Puede ser enterrado un muerto por otros muertos?… Le amortajan, le llevan a enterrar y le lloran, a pesar de estar muertos, porque aquí se trata de los infieles.

En este texto nos ordenó el Señor lo que está escrito en el Cantar de los Cantares: Ordenad en mí el amor (Cant 2, 4). ¿Qué significan esas palabras?

Estableced una jerarquía, un orden y dad a cada uno lo que se le debe. No sometáis lo primario a lo secundario. Amad a los padres, pero anteponed a Dios. Contemplad a la madre de los Macabeos: Hijos, no sé cómo aparecisteis en mi seno (2 Mac 7). Pude concebiros y daros a luz, pero no pude formaros.

Luego oíd a Dios, anteponedle a mí, no os importe el que me quede sin vosotros. Se lo indicó y lo cumplieron. Lo que enseñó la madre a sus hijos, eso mismo enseñaba nuestro Señor Jesucristo a aquel a quien decía: Sígueme.

Ahora entra en escena otro que quiere ser discípulo, quien, sin nadie haberle dicho nada, confiesa: Te seguiré, Señor, pero antes voy a comunicárselo a los de mi casa (Lc 9, 61). En mi opinión, el sentido de las palabras es el siguiente: «Avisaré a los míos, no sea que, como suele acontecer, me busquen».

Pero el Señor le replicó: Nadie que pone las manos en el arado y mira atrás es apto para el reino de los cielos (ib.). Te llama el oriente y tú miras a occidente. El presente capítulo nos enseña que el Señor eligió a los que quiso. Como dice el Apóstol, eligió según su gracia y conforme a la justicia de ellos.


San Pedro y San Pablo en la nueva evangelización

junio 29, 2014

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San Pedro y San Pablo

San Pedro y San Pablo, columnas de la Iglesia católica

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San Pedro y san Pablo, ejemplos de evangelizadores
«Columnas de la Iglesia. Heraldos de la Nueva Evangelización, el testimonio de estos dos grandes apóstoles continúa mostrando al mundo el poder de la gracia de Dios que nos transforma y convierte faro de luz para nuestros semejantes»

Por Isabel Orellana Vilches

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MADRID, 29 de junio de 2014 (Zenit.org) – No hay figuras más destacadas que estos apóstoles para ilustrar la fecha de hoy en un santoral. Los Santos Padres los han considerado dos columnas sobre las que descansa la Iglesia.

Continúan interpelando al hombre de hoy, alumbrando a quien se propone unirse con la Santísima Trinidad.

Un océano de amor vería el Maestro en los ojos del humilde pescador de Betsaida para erigir sobre él la Iglesia. Tras la rudeza de sus manos y rostro curtidos en el mar apreciaría un tierno corazón refulgiendo en su mirada.

Impetuoso, impulsivo, imprevisible e incluso contestatario cuando atendía a la escueta razón, y se le paralizaba el pulso al sospechar la pérdida de su Maestro por ignorar todavía el trasfondo mesiánico albergado en sus palabras, el apóstol era una piedra preciosa a la espera de ser tallada, un hombre de raza, pura pasión…

Se ha tendido a subrayar la debilidad que Pedro mostró tras el prendimiento de Cristo, relegando a un segundo plano la globalidad de sus edificantes gestos que sostuvieron a la Iglesia hasta derramar su sangre. Fue pronto en el seguimiento; se anticipó a la petición de lo que se considera legítimo, como es la familia.

En ello se asemejaba al resto de los apóstoles, ciertamente, pero Cristo se fijó en él de forma especial. Al conocerle, le saludó por su nombre: «Tú eres Simón…» y le dio otro apelativo, el de Cefas. Todo un símbolo, una señal; le proporcionó nueva identidad y ésta incluía el cambio sustantivo para su vida.

El llamamiento personal continúa teniendo este signo para nosotros; exige una transformación, como devela el evangelio que le sucedió a Pedro.

Él se aventuró a responder al Maestro en nombre de los apóstoles desde lo más hondo del corazón, de forma inspirada, rotunda. Había resonado en su interior la voz divina y lo reconoció como Mesías: una auténtica y explícita profesión de fe. Es obvio que no podemos confesar a Dios si no lo entrañamos.

Por ese acto, Cristo lo denominó «bienaventurado», edificando sobre él su Iglesia al instante. Es verdad que vaciló y se dejó llevar por sus temores desoyendo la advertencia del Maestro, sin tomar conciencia de la fatalidad en la que incurriría; por eso no puso coto a tiempo a su flaqueza, sucumbió y lo negó.

Pero de la radicalidad de su posterior respuesta, que vino envuelta en amargas lágrimas, se extraen incontables lecciones, teniendo como trasfondo la misericordia y el perdón divino. Toda debilidad, sea del orden que sea, es susceptible de modificación, porque contamos con la gracia para renacer día tras día.

Pedro protagonizó uno de los instantes más tiernos del evangelio, cuando Cristo le preguntó tres veces si le amaba. Con ese consuelo en su corazón aglutinó a los apóstoles, anunció la Palabra, sufrió cárcel, conmovió a las gentes sorprendidas de que un galileo hablase con tanta fuerza, afrontó las dificultades surgidas en las comunidades, hizo milagros…; en suma, amó hasta la saciedad.

Estaba al frente de todos, junto a María, cuando recibieron el Espíritu Santo. Apresado durante la persecución de Nerón en el año 64, a punto de ser ajusticiado en la cruz, sintiéndose indigno de morir como Cristo, pidió que le crucificaran boca abajo.

A su vez, Pablo, el más grande misionero que ha existido sobre la faz de la tierra, es un ejemplo vivo de lo que significa el compromiso personal en el seguimiento de Cristo testificando la Palabra con independencia del humano sentir, del «temor» y del «temblor» que se pueda experimentar.

No fue miembro de la primera comunidad, pero su admirable impronta apostólica nada tiene que envidiar a la de los Doce.

Judío, originario de Tarso, nació entre los años 5-10 d.C. Formado bajo la tutela del prestigioso Gamaliel en Jerusalén, al conocer la existencia de los seguidores de Cristo, considerados como una secta, se propuso luchar contra ella descargando toda su fuerza.

Si su trayectoria anterior a la conversión fue la de un celoso defensor del ideal en el que creía, ese que le indujo a actuar fieramente, después de haber quedado cegado por la luz del Altísimo camino de Damasco, no le faltaron arrestos para anunciar el evangelio; en su pecho albergaba un volcán de pasión.

Este infatigable apóstol de los gentiles, precursor de la Nueva Evangelización, nos enseña a difundir la Palabra a los alejados de la fe y no solo a los creyentes; hacerlo a tiempo y a destiempo en los paraninfos universitarios o en los suburbios, en ámbitos donde mora la increencia y en los que ya anida la fe.

Nos insta a enriquecer los nuevos areópagos que las presentes circunstancias ofrecen. Él hubiera aprovechado convenientemente los actuales mass media: prensa, radio, televisión, Internet, redes sociales…

Estos recursos puestos al alcance de un apóstol de su talla habrían dado la vuelta al mundo impregnados del amor de Dios.

Dio testimonio de su arrebatadora entrega a Cristo sin ocultar cuántas penalidades atravesó por Él: cárceles, azotes, naufragios, peligros constantes, hambre, sed, frío, falta de abrigo y de descanso, agresiones a manos de salteadores, etc.

A todo ello hemos de estar dispuestos si de verdad queremos seguir a Cristo. Pablo pudo ponerse como ejemplo, con tanta modestia y libertad en el amor, porque ya no vivía en sí mismo; era Cristo quien estaba en él, de quien provenía su fuerza y su gloria; Él le confortaba.

Viajó incansablemente, venció la resistencia de ciudades dominadas por la idolatría y de los que quisieron doblegarle, superó reticencias de sus propios hermanos, y convirtió a indecibles con su vida, palabra, milagros y prodigios.

Ansiaba tanto llegar a la meta, que luchaba para que después de haberla predicado, no fueran otros los que la conquistaran quedándose rezagado en el camino. Libró perfectamente su combate, corrió hasta el fin, firme en la fe. Todo lo consideró basura con tal de ganar a Cristo, gastándose y desgastándose por Él.

Constituye un ejemplo incuestionable para nuestra vida. Coronó la suya entregándola bajo el golpe de espada que le asestaron en la Vía del Mar hacia el año 67.


El maná de cada día, 29.6.14

junio 28, 2014

San Pedro y san Pablo, apóstoles

Solemnidad

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San Pedro y San Pablo (El Greco)



Antífona de entrada

Estos son los que mientras estuvieron en la tierra, con su sangre plantaron la Iglesia: bebieron el cáliz del Señor y lograron ser amigos de Dios.


Oración colecta

Señor, tú que nos llenas de santa alegría en la celebración de la fiesta de san Pedro y san Pablo, haz que tu Iglesia se mantenga siempre fiel a las enseñanzas de aquellos que fueron fundamento de nuestra fe cristiana. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Hechos de los Apóstoles 12, 1-11

En aquellos días, el rey Herodes se puso a perseguir a algunos miembros de la Iglesia. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan. Al ver que esto agradaba a los judíos, decidió detener a Pedro. Era la semana de Pascua.

Mandó prenderlo y meterlo en la cárcel, encargando su custodia a cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno; tenía intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua. Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él.

La noche antes de que lo sacara Herodes, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel. De repente, se presentó el ángel del Señor y se iluminó la celda. Tocó a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo: «Date prisa, levántate.»

Las cadenas se le cayeron de las manos y el ángel añadió: «Ponte el cinturón y las sandalias.»

Obedeció y el ángel le dijo: «Échate el manto y sígueme.»

Pedro salió detrás, creyendo que lo que hacía el ángel era una visión y no realidad. Atravesaron la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la calle, y se abrió solo. Salieron, y al final de la calle se marchó el ángel.

Pedro recapacitó y dijo: «Pues era verdad: el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos.»

SALMO 33, 2-3.4-5.6-7.8-9

El Señor me libró de todas mis ansias.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias.

Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él.


SEGUNDA LECTURA: 2 Timoteo 4, 6-8.17-18

Yo estoy a punto de ser sacrificado y el momento de mi partida es inminente.

He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida.

El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 16, 18

Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.


EVANGELIO: Mateo 16, 13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»

Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»

Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás! porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»


Antífona de Comunión: Mt 16, 16. 18

Pedro dijo a Jesús: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.

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ESTOS MÁRTIRES, EN SU PREDICACIÓN, DABAN TESTIMONIO DE LO QUE HABÍAN VISTO

De los sermones de San Agustín, obispo

El día de hoy es para nosotros sagrado, porque en él celebramos el martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo. No nos referimos, ciertamente, a unos mártires desconocidos. A toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Estos mártires, en su predicación, daban testimonio de lo que habían visto con un desinterés absoluto, dieron a conocer la verdad hasta morir por ella.

San Pedro, el primero de los apóstoles, que amaba ardientemente a Cristo, y que llegó a oír de él estas palabras: Ahora te digo yo: Tú eres Pedro. Él había dicho antes: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.

Y Cristo le replicó: «Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Sobre esta piedra edificaré esta misma fe que profesas.

Sobre esta afirmación que tú has hecho: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo, edificaré mi Iglesia. Porque tú eres Pedro». «Pedro» es una palabra que se deriva de «piedra», y no al revés. «Pedro» viene de «piedra», del mismo modo que «cristiano» viene de «Cristo».

El Señor Jesús, antes de su pasión, como sabéis, eligió a sus discípulos, a los que dio el nombre de apóstoles. Entre ellos, Pedro fue el único que representó la totalidad de la Iglesia casi en todas partes.

Por ello, en cuanto que él solo representaba en su persona a la totalidad de la Iglesia, pudo escuchar estas palabras: Te daré las llaves del reino de los cielos. Porque estas llaves las recibió no un hombre único, sino la Iglesia única.

De ahí la excelencia de la persona de Pedro, en cuanto que él representaba la universalidad y la unidad de la Iglesia, cuando se le dijo: Yo te entrego, tratándose de algo que ha sido entregado a todos.

Pues, para que sepáis que la Iglesia ha recibido las llaves del reino de los cielos, escuchad lo que el Señor dice en otro lugar a todos sus apóstoles: Recibid el Espíritu Santo. Y a continuación: A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos.

En este mismo sentido, el Señor, después de su resurrección, encomendó también a Pedro sus ovejas para que las apacentara. No es que él fuera el único de los discípulos que tuviera el encargo de apacentar las ovejas del Señor; es que Cristo, por el hecho de referirse a uno solo, quiso significar con ello la unidad de la Iglesia; y, si se dirige a Pedro con preferencia a los demás, es porque Pedro es el primero entre los apóstoles.

No te entristezcas, apóstol; responde una vez, respon­de dos, responde tres. Venza por tres veces tu profesión de amor, ya que por tres veces el temor venció tu presunción. Tres veces ha de ser desatado lo que por tres veces habías ligado. Desata por el amor lo que habías ligado por el temor.

A pesar de su debilidad, por primera, por segunda y por tercera vez encomendó el Señor sus ovejas a Pedro.

En un solo día celebramos el martirio de los dos apóstoles. Es que ambos eran en realidad una sola cosa aunque fueran martirizados en días diversos Primero lo fue Pedro, luego Pablo.

Celebramos la fiesta del día de hoy, sagrado para nosotros por la sangre de los apóstole­s. Procuremos imitar su fe, su vida, sus trabajos, sus sufrimientos, su testimonio y su doctrina.

Oración

Señor, tú que nos llenas de santa alegría en la celebra­ción de la fiesta de san Pedro y san Pablo, haz que tu Iglesia se mantenga siempre fiel a las enseñanzas de aquellos que fueron fundamento de nuestra fe cristiana. Por nuestro Señor Jesucristo.


El maná de cada día, 28.6.14

junio 28, 2014

El Inmaculado Corazón de María

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Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador

Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador, porque ha hecho maravillas



Antífona de entrada: Sal 12, 6

Alegra mi corazón con tu auxilio y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.


Oración colecta

Oh Dios, tú que has preparado en el Corazón de la Virgen María una digna morada al Espíritu Santo, haz que nosotros, por intercesión de la Virgen, lleguemos a ser templos dignos de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Isaías 61, 9-11

La estirpe de mi pueblo será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos. Los que los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor.

Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido con un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas.

Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos.



SALMO: 1 Sam 2, 1-8

Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador.

Mi corazón se regocija por el Señor, mi poder se exalta por Dios; mi boca se ríe de mis enemigos, porque gozo con tu salvación.

Se rompen los arcos de tus valientes, mientras los cobardes se ciñen de valor; los hartos se contratan por el pan, mientras los hambrientos engordan; la mujer estéril da a luz siete hijos, mientras la madre de muchos queda baldía.

El Señor da la muerte y la vida, hunde en el abismo y levanta; da la pobreza y la riqueza, humilla y enaltece.

Él levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para hacer que se siente entre príncipes y que herede un trono de gloria.


Aclamación antes del Evangelio: Lc 2, 19

Dichosa es la Virgen María que conservaba la palabra de Dios, meditándola en su corazón.


EVANGELIO: Lucas 2, 41-51

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedo en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.

A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»

Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?»

Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.


Antífona de comunión: Lc 2, 19

María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.


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María conservaba todas estas cosas en su corazón

De los sermones de san Lorenzo Justiniano, obispo.
Sermón X, en la fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen María

María iba reflexionando sobre todas las cosas que había conocido leyendo, escuchando, mirando, y de este modo su fe iba en aumento constante, sus méritos crecían, su sabiduría se hacía más clara y su caridad era cada vez más ardiente.

Su conocimiento y penetración, siempre renovados, de los misterios celestiales la llenaban de alegría, la hacían gozar de la fecundidad del Espíritu, atraían hacia Dios y la hacían perseverar en su propia humildad.

Porque en esto consisten los progresos de la gracia divina, en elevar desde lo más humilde hasta lo más excelso y en ir transformando de resplandor en resplandor. Bienaventurada el alma de la Virgen que, guiada por el magisterio del Espíritu que habitaba en ella, se sometía siempre y en todo a las exigencias de la Palabra de Dios.

Ella no se dejaba llevar por su propio instinto o juicio, sino que su actuación exterior correspondía siempre a las insinuaciones internas de la sabiduría que nace de la fe.

Convenía, en efecto, que la sabiduría divina, que se iba edificando la casa de la Iglesia para habitar en ella, se valiera de María Santísima para lograr la observancia de la ley, la purificación de la mente, la justa medida de la humildad y el sacrificio espiritual.

Imítala tú, alma fiel. Entra en el templo de tu corazón, si quieres alcanzar la purificación espiritual y la limpieza de todo contagio de pecado. Allí Dios atiende más a la intención que a la exterioridad de nuestras obras.

Por esto, ya sea que por la contemplación salgamos de nosotros mismos para reposar en Dios, ya sea que nos ejercitemos en la práctica de las virtudes o que nos esforcemos en ser útiles a nuestro prójimo con nuestras buenas obras, hagámoslo de manera que la caridad de Cristo sea lo único que nos apremie.

Este es el sacrificio de la purificación espiritual, agradable a Dios, que se ofrece no en un templo hecho por mano de hombres, sino en el templo del corazón, en el que Cristo, el Señor, entra de buen grado.


Los jóvenes hoy desean tener una familia: Un signo de los tiempos

junio 27, 2014

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Jóvenes conversión

Jóvenes que buscan autenticiad y desean fundar un hogar donde encontrar estabilidad emocional y plenitud humana, felicidad

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EL DESEO DE FAMILIA EN LOS JÓVENES

ES UN “SIGNO DE LOS TIEMPOS”

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Declaraciones del secretario del Sínodo de la familia, Mons. Bruno Forte. ‘Urge proponer una visión de la familia y de su importancia para el desarrollo integral’

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Por H. Sergio Mora

CIUDAD DEL VATICANO, 27 de junio de 2014 (Zenit.org) –

Presentaron este miércoles en el Vaticano el texto del ‘instrumentum laboris’  que servirá a la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema ‘Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización’, que se realizará del 5 al 19 de octubre.

A la conferencia en la sala de prensa de la Santa Sede disertaron el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario del Sínodo, el secretario general del Sínodo, el cardenal Péter Erdő, arzobispo de Estergom-Budapest; el presidente delegado y arzobispo de París, cardenal André Vingt-Trois; y el secretario especial, el arzobispo italiano Bruno Forte y dos cónyuges, el Prof. Francesco Miano y la profesora Pina De Simone.

El Instrumentum Laboris es el resultado de la investigación promovida por el Documento Preparatorio, que incluía un cuestionario de 39 preguntas, el cual “ha recibido una acogida positiva y una amplia respuesta, tanto del pueblo de Dios como en la opinión pública general, y con 900 respuestas individuales y 800 respuestas colectivas de asociaciones y de comunidades”, explicó el cardenal Erdó.

Mons. Bruno Forte puso en evidencia que si bien “de una parte resulta con plena evidencia una situación del crisis del instituto familiar, de otra existe un deseo de familia claramente relevante, justamente en las nuevas generaciones”.

Se suma el crecimiento relevante del número de “casos de familias ‘ampliadas’, especialmente con la presencia de hijos de diversas parejas” con la siempre más difundida “autorreferencialidad de la gestión de los propios deseos y aspiraciones” y la consecuente ‘privatización’ de la realidad familiar.

En ese cuadro, Mons. Forte indicó que “mucha gente, especialmente los jóvenes, perciben el valor de la relación familiar estable y duradera, un verdadero y propio deseo de matrimonio y familia, en el cual tener un amor fiel e indisoluble, que ofrezca serenidad para el crecimiento humano y espiritual.

Precisó que el deseo de familia es “un verdadero signo de los tiempos, que pide ser acogido como ocasión pastoral”.

Ante esta situación se advierte, de manera unánime y universal en la Iglesia, la urgencia de “proponer una visión abierta de la familia, fuente de capital social. O sea de virtud, esencial para la vida común”.

Y que además subraye la importancia de un desarrollo integral y que muestre cómo la familia resulta “fundamental para madurar los procesos afectivos y de conocimiento que son decisivos para estructurar a la persona”.

A continuación indicó que se perfila aquí con toda su evidencia “el carácter eminentemente pastoral que el papa Francisco quiere dar a la próxima asamblea sinodal”. “No está en discusión -reiteró Mons. Forte- la doctrina de la Iglesia, muchas veces reiterada también en los últimos años en varios pronunciamientos del Magisterio”.

“La reflexión que se pide -precisó el secretario del Sínodo- es sobre las aplicaciones pastorales”.

Añadió que “todo esto no tiene nada que ver con el slogan banalizante de ‘divorcio católico’, del cual algunos han dicho que el Sínodo podrá proponer”. Porque “la medicina de la misericordia no está orientada a favorecer los naufragios, sino más bien y siempre a salvar la nave en el mar tempestuoso y dar a los náufragos acogida, atención y el apoyo necesario”.

Por este motivo advirtió que “si no se entiende este fundamento” se correrá el riesgo de confundir y no comprender bien “lo que el Sínodo dirá sobre la situación de los separados, divorciados, divorciados y vueltos a casar, de las convivencias, de las uniones de hecho o de las uniones del mismo sexo”.

Recordó también que en el ámbito de la responsabilidad pastoral de la Iglesia se impone una reflexión para apoyar una mentalidad mayoritariamente abierta a la vida”, porque sobre este desafío “se juega el futuro mismo de la humanidad”:

Texto completo del Instrumentum laboris: ‘Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización’.


El maná de cada día, 27.6.14

junio 27, 2014

El Sagrado Corazón de Jesús, solemnidad

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Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades

Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades



Antífona de entrada Sal 32, 11. 19

Los proyectos del corazón del Señor subsisten de edad en edad, para librar las vidas de sus fieles de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.


Oración colecta

Oh Dios, que en el Corazón de tu Hijo, herido por nuestros pecados, has depositado infinitos tesoros de caridad, te pedimos que, al rendirle el homenaje de nuestro amor, le ofrezcamos una cumplida reparación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


PRIMERA LECTURA: Deuteronomio 7, 6-11

En aquellos días, Moisés habló al pueblo, diciendo: «Tú eres un pueblo santo para el Señor, tu Dios: él te eligió para que fueras, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad.

Si el Señor se enamoró de vosotros y os eligió, no fue por ser vosotros más numerosos que los demás, pues sois el pueblo más pequeño, sino que, por puro amor vuestro, por mantener el juramento que había hecho a vuestros padres, os sacó de Egipto con mano fuerte y os rescató de la esclavitud, del dominio del Faraón, rey de Egipto.

Así sabrás que el Señor, tu Dios, es Dios: el Dios fiel que mantiene su alianza y su favor con los que lo aman y guardan sus preceptos, por mil generaciones. Pero paga en su persona a quien lo aborrece, acabando con él. No se hace esperar, paga a quien lo aborrece, en su persona.

Pon por obra estos preceptos y los mandatos y decretos que te mando hoy.»


SALMO 102, 1-2.3-4.6-7.8.10

La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos.

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.

Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura.

El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos; enseñó sus caminos a Moisés y sus hazañas a los hijos de Israel.

El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. No nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas.


SEGUNDA LECTURA: 1 Juan 4, 7-16

Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él.

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados.

Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo.

Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 11, 29ab

Cargad con mi yugo y aprended de mí –dice el Señor–, que soy manso y humilde de corazón.


EVANGELIO: Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla.

Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»


Antífona de comunión: Jn 19, 34

Uno de los soldados con la lanza le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.

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EN TI ESTÁ LA FUENTE VIVA

San Buenaventura. Opúsculo 3, El árbol de la vida 29-30.4

Y tú, hombre redimido, considera quién, cuál y cuán grande es éste que está pendiente de la cruz por ti. Su muerte resucita a los muertos, su tránsito lo lloran los cie­los y la tierra, y las mismas piedras, como movidas de compasión natural, se quebrantan.

¡Oh corazón humano, más duro eres que ellas, si con el recuerdo de tal víctima ni el temor te espanta, ni la compasión te mueve, ni la compunción te aflige, ni la piedad te ablanda!

Para que del costado de Cristo dormido en la cruz se formase la Iglesia y se cumpliese la Escritura que dice: Mirarán al que atravesaron, uno de los soldados lo hirió con una lanza y le abrió el costado.

Y fue permisión de la divina providencia, a fin de que, brotando de la herida san­gre y agua, se derramase el precio de nuestra salud, el cual, manando de la fuente arcana del corazón, diese a los sa­cramentos de la Iglesia la virtud de conferir la vida de la gracia, y fuese para los que viven en Cristo como una co­pa llenada en la fuente viva, que salta hasta la vida eterna.

Levántate, pues, alma amiga de Cristo, y sé la paloma que anida en la pared de una cueva; el gorrión que ha encontrado una casa y no deja de guardarla; sé la tórtola que esconde los polluelos de su casto amor en aquella abertura sacratísima.

Aplica a ella tus labios para que bebas el agua de las fuentes del Salvador. Porque ésta es la fuente que mana en medio del paraíso y, dividida en cuatro ríos que se derraman en los corazones amantes, riega y fecunda toda la tierra.

Corre, con vivo deseo, a esta fuente de vida y de luz, quienquiera que seas, ¡oh alma amante de Dios!, y con toda la fuerza del corazón exclama:

«¡Oh hermosura inefable del Dios altísimo, resplandor purísimo de la eterna luz! ¡Vida que vivificas toda vida y luz que iluminas toda luz y conservas en perpetuo resplandor millares de luces, que desde la primera aurora fulguran ante el trono de tu divinidad!

¡Oh eterno e inaccesible, claro y dulce manantial de la fuente oculta a los ojos mortales, cuya profundidad es sin fondo, cuya altura es sin término, su anchura ilimitada y su pureza imperturbable!

De ti procede el río que alegra la ciudad de Dios, para que, con voz de regocijo y gratitud, te cantemos himnos de alabanza, probando por experiencia que en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz.