Vida comunitaria y “relaciones virtuales”

diciembre 1, 2019

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¿Cómo acompañar a las jóvenes que sienten en su corazón la llamada de Dios a seguirlo más de cerca en la vida religiosa?

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Vida comunitaria y “relaciones virtuales”

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Uno de los retos que tiene la pastoral vocacional hoy y concretamente en nuestra Orden de Agustinos Recoletos, es el de hablarles y de presentarles a las nuevas vocaciones el estilo de vida comunitario, tal y como lo quiso San Agustín y que se encuentra reflejado al inicio de la Regla cuando dice: Lo primero para lo que se han congregado en la comunidad es para que habiten unánimes en la casa y tengan una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia  Dios (1,2).

Cómo hablarles a los jóvenes de esa vivencia comunitaria, cuando sabemos que es mucho más que una simple reunión de amigos o un encuentro de personas; que la vida comunitaria incluye mucho más que vivir en una misma casa.

Es crear una nueva familia, unida no por los lazos de sangre, sino por el mismo ideal de seguir a Cristo, casto, pobre y obediente, buscando hacer realidad aquello de “una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia Dios”.

La mayoría de estos jóvenes, aquellos que catalogamos hoy como millennials [1] o centennials [2], pasan la mayor parte de su día frente a una pantalla, buscando muchas veces, llenar la soledad o un vacío afectivo o simplemente ser aceptados y escuchados dentro de un grupo de “iguales” en el que no son ni juzgados ni rechazados.

Estos jóvenes que están tocando las puertas de nuestra comunidad con el deseo de ser agustinos recoletos, viven una experiencia de “relaciones virtuales”, a través de la Internet y de los diversos medios de comunicación, de las redes sociales, el WhatsApp; de todos estos medios, a través de los cuales, ellos, que han nacido ya en un mundo completamente digitalizado y virtual, se mueven en el día a día.

A ellos les cuesta vivir y manifestar aquello que no tienen en el diccionario de su vida, que no conocen; aquello que incluso –me atrevo a decirlo- no saben lo que es, aunque se caractericen por la investigación.

A estos jóvenes, el Papa Francisco les escribía, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud el 25 de marzo del año 2018: «No dejen que el resplandor de la juventud se apague en la oscuridad de una habitación cerrada en la que la única ventana para ver el mundo sea el ordenador y el Smartphone (…) Abran las puertas de su vida: Que su ambiente y su tiempo estén ocupados por personas concretas, relaciones profundas, con las que puedan compartir experiencias auténticas y reales en su vida cotidiana, para no perder tiempo y energías con fantasmas que no tienen rostro ni consistencia» [3].

¿Cómo hacer realidad aquello que es esencial en nuestro carisma con personas “normales”, reales, con seres humanos con dificultades, errores, cualidades, con una serie de situaciones netamente humanas, cuando la mayor parte de su vida, estos jóvenes han crecido viviendo entre ellos unas “relaciones virtuales”, mal llamadas por ellos mismos “personales” y “afectivas”; cuando muchos de sus “amigos” están en la Internet, en el Facebook, en el Instagram o en el Twitter y no en la realidad; cuando son jóvenes que pasan la mayor parte de su tiempo chateando y el máximo de relación que tienen con una persona es a través de una video-llamada, pero no comparten el día a día con amigos o familiares, en el tú a tú de una mesa, de una reunión, de un encuentro?.

Una encuesta realizada a jóvenes españoles, dice que “Nueve de cada diez adolescentes entre 14 y 16 años tiene un perfil propio en una red social y lo usa para poder sentirse integrado en el grupo, aunque la gran mayoría, el 83,5%, reconoce que sabe que en las redes sociales se miente más que en el cara a cara.

Entre sus preferencias, utilizan Instagram «para publicar y ser vistos», Youtube «para consumir contenidos y sentirse fans», Twitter «para seguir a sus ídolos» y Facebook «como plataforma para juegos y mantener amistades lejanas», mientras WhatsApp es la herramienta para el contacto cotidiano con amigos y familiares” [4].

En el mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, en la Solemnidad de la Ascensión del Señor, en 2019, el Papa Francisco escribió: «Es evidente que, en el escenario actual, la social network community no es automáticamente sinónimo de comunidad. En el mejor de los casos, las comunidades de las redes sociales consiguen dar prueba de cohesión y solidaridad; pero a menudo se quedan solamente en agregaciones de individuos que se agrupan en torno a intereses o temas caracterizados por vínculos débiles. Además, la identidad en las redes sociales se basa demasiadas veces en la contraposición frente al otro, frente al que no pertenece al grupo: este se define a partir de lo que divide en lugar de lo que une, dejando espacio a la sospecha y a la explosión de todo tipo de prejuicios (étnicos, sexuales, religiosos y otros). Esta tendencia alimenta grupos que excluyen la heterogeneidad, que favorecen, también en el ambiente digital, un individualismo desenfrenado, terminando a veces por fomentar espirales de odio. Lo que debería ser una ventana abierta al mundo se convierte así en un escaparate en el que exhibir el propio narcisismo» [5].

Los consagrados sabemos que es Dios quien nos congregaa través de nuestros superiores, como hermanos, llegados de diversas partes del mundo, con culturas distintas y edades diferentes en la misma casa; para ello no se hace una “solicitud de amistad” (como la del Facebook) a la espera de ser aceptado en el grupo, quién sabe en qué categoría: mejores amigos, amigos, conocidos… Tampoco se hace a través de una “petición de seguimiento” (como en el Twiter). Simplemente, es el voto de obediencia el que hace posible conocer nuevos hermanos, convivir con ellos y hacerlos parte integral de la vida: nuestra nueva y “real” familia.

Aquí está el desafío de la pastoral vocacional hoy y de los formadores en los seminarios y casas de formación, ahí tenemos el gran reto de hacer asequible, vivible, atrayente y real nuestro carisma de agustinos recoletos; algo que no es virtual sino real, completamente humano.

Es quizá, esta una de las razones por la que muchos jóvenes cuando ingresan al seminario o a la casa de formación se desencantan de la vida religiosa, de la vida comunitaria, porque pensaban que era tan fácil como un clic mediante el cual se apaga una pantalla, se elimina un contacto o se bloquea a alguien que no se quiere porque ha dicho o publicado algo mal. Se piensa que la vida cotidiana es tan fácil como un like y no es así.

Es verdad que las redes sociales son hoy un “areópago” de evangelización y que a través de ellas muchos que sienten la llamada a la vida religiosa o sacerdotal, buscan congregaciones o diócesis, con las que se ven identificados por su carisma, apostolado o trabajo social; por eso incluso, muchas comunidades religiosas han contratado a expertos en posicionamiento en las búsquedas en Google para aparecer en las primeras opciones cuando alguien escriba, por ejemplo, “cómo ser monja”, según lo afirma el diario El País, de España [6].

En algunos lugares se utilizan incluso, plataformas vocacionales como el caso de “Twelves”, una red o plataforma social privada católica que pretende servir de ayuda a aquellos adolescentes y jóvenes que buscan en su vida la voluntad de Dios [7]. Este tipo de redes, pretenden convertirse en una herramienta educativa para potenciar una comprensión de la vida cristiana en clave vocacional, utilizando un entorno y lenguaje habitual entre los adolescentes y jóvenes del siglo XXI, tal como son las redes sociales [8].

Se pudiera pensar que esta es también, una de las razones  por las que el joven “vocacionado” no sabe comprender la realidad del otro, entender que también se equivoca, aceptar que no es un hermano irreal o virtual, sino alguien de carne y hueso, que como él sufre, pasa necesidades y quiere también tener una experiencia de Dios y construir su santidad en la vivencia de la vida comunitaria, al ejemplo de la primitiva comunidad cristiana y de Agustín de Hipona.

¿Cómo hablar de vida comunitaria a los jóvenes que solo tienen en su vida “relaciones virtuales”? Es una pregunta que no puede dejarnos con los brazos cruzados y que se convierte en el gran reto, apasionante por demás, de la pastoral vocacional hoy, el desafío de los que hemos recibido el encargo de acompañar a los jóvenes que sienten en su corazón la llamada de Dios a seguirlo más de cerca en la vida religiosa.

Juan Pablo Martínez Peláez OAR

 

[1] Millennials: Nacidos entre 1980 y 1996. Quienes acuñaron este término, William Strauss y Neil Howe, consideran que son sobre protegidos, orientados al trabajo en equipo, convencionales y exitosos, les interesa menos estar informados de política, tienen más atributos de liderazgo que otras generaciones, los motivan el disfrute y los desafíos, valoran la libertad para realizar su trabajo y sus proyectos personales, son innovadores y cuestionan la autoridad de sus superiores. Esta generación pide que las empresas se ajusten a sus necesidades (y no vicesersa). Son considerados inmigrantes digitales porque nacieron en una era analógica e hicieron la transición al mundo digital. (Fuente: Mónica Silva Saldaña. Revista AVIANCA. Octubre 2019).

[2] Centenials: Nacidos entre 1997 y 2014. Son nativos digitales que han crecido en la era tecnológica. Es la primera generación en tener acceso a Internet desde una edad temprana. Son realistas, pragmáticos, tienen mayor capacidad y rapidez en el análisis de datos, les preocupan el medio ambiente, la sostenibilidad del planeta y la movilidad. Son más religiosos que las demás generaciones (en Estados Unidos, por ejemplo el 41% asiste a la Iglesia). Es la generación que menos se expone a riesgos, las compras online y las reseñas de otros usuarios marcan su forma de consumir. Tienen una conciencia responsable y son menos consumistas que los millennials. Tienen una educación bilingüe y tienen una actitud de rebeldía contra el sistema político. (Fuente: Mónica Silva Saldaña. Revista AVIANCA. Octubre 2019).

[3]  https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/02/22/mens.html.

[4] http://www.rtve.es/noticias/20190122/835-adolescentes-espanoles-cree-redes-sociales-se-miente-mas-cara-cara/1872691.shtml.

[5] https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/01/24/mens.html

[6] https://cincodias.elpais.com/cincodias/2015/04/15/emprendedores/1429099031_999990.html

[7] http://vocacionyactualidad.blogspot.com/2015/03/twelves-una-espectacular-red-social.html.

[8] Ibíd.

Vida comunitaria y «relaciones virtuales»


El maná de cada día, 27.11.19

noviembre 27, 2019

Miércoles de la 34ª semana del Tiempo Ordinario

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Jesús de Nazaret

Yo os daré palabras y sabiduría

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PRIMERA LECTURA: Daniel 5, 1-6.13-14.16-17.23-28

En aquellos días, el rey Baltasar ofreció un banquete a mil nobles del reino, y se puso a beber delante de todos.

Después de probar el vino, mandó traer los vasos de oro y plata que su padre, Nabucodonosor, había cogido en el templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y los nobles, sus mujeres y concubinas.

Cuando trajeron los vasos de oro que habían cogido en el templo de Jerusalén, brindaron con ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y concubinas. Apurando el vino, alababan a los dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera.

De repente, aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo sobre el revoco del muro del palacio, frente al candelabro, y el rey veía cómo escribían los dedos. Entonces su rostro palideció, la mente se le turbó, le faltaron las fuerzas, las rodillas le entrechocaban.

Trajeron a Daniel ante el rey, y éste le preguntó: «¿Eres tú, Daniel, uno de los judíos desterrados que trajo de Judea el rey, mi padre? Me han dicho que posees espíritu de profecía, inteligencia, prudencia y un saber extraordinario.

Me han dicho que tú puedes interpretar sueños y resolver problemas; pues bien, si logras leer lo escrito y explicarme su sentido, te vestirás de púrpura, llevarás un collar de oro y ocuparás el tercer puesto en mi reino.»

Entonces Daniel habló así al rey: «Quédate con tus dones y da a otro tus regalos. Yo leeré al rey lo escrito y le explicaré su sentido.

Te has rebelado contra el Señor del cielo, has hecho traer los vasos de su templo, para brindar con ellos en compañía de tus nobles, tus mujeres y concubinas.

Habéis alabado a dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera, que ni ven, ni oyen, ni entienden; mientras que al Dios dueño de vuestra vida y vuestras empresas no lo has honrado.

Por eso Dios ha enviado esa mano para escribir ese texto. Lo que está escrito es: “Contado, Pesado, Dividido.”

La interpretación es ésta: “Contado”: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el límite; “Pesado”: te ha pesado en la balanza y te falta peso; “Dividido”: tu reino se ha dividido y se lo entregan a medos y persas.»


SALMO: Dn 3, 62.63.64.65.66.67

Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Sol y luna, bendecid al Señor.

Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor.

Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor.

Fríos y heladas, bendecid al Señor.


Aclamación antes del Evangelio: Ap 2, 10c

Sé fiel hasta la muerte -dice el Señor-, y te daré la corona de la vida.


EVANGELIO: Lucas 21, 12-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio.

Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

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SÉ OPTIMISTA

Mientras exista el pecado, siempre encontrarás a tu alrededor motivos de queja y de lamentación. Hay un optimismo meramente humano ante las cosas, acontecimientos y personas que, confundido con la buena educación, termina por no infundir esperanza en el ánimo de los que sufren.

Esa esperanza meramente humana tarde o temprano se deshoja, como todo lo humano, ahogada por el cansancio ante el mal y la injusticia. Tu fe debe hacerte vivir ese otro optimismo humano que nace de la esperanza sobrenatural y que no tiene nada de iluso o irreal.

Esa actitud optimista y positiva ante la vida, aun en medio de sufrimientos y pruebas, nace de tu confianza ciega en la providencia de Dios y se convierte en un inagotable manantial de fuerza y de firmeza para sobrellevar las contrariedades de la vida con ánimo sobrenatural.

Sé optimista al juzgar y valorar personas y acontecimientos, contagia a tu alrededor una visión positiva de las cosas, no te dejes vencer por el desánimo cuando el mal, la injusticia, la mediocridad o el pecado parezcan campar a sus anchas en el ambiente que te rodea.

Piensa en la fuerza de la Cruz, con la que Cristo ya ha vencido toda muerte y todo mal. Asómate, como los niños, por encima de la tapia de este pequeño mundo que te ha tocado vivir, y descubrirás la inmensidad de una eternidad que late viva en cada acontecimiento de tu vida y de tu historia.

Que nada, ni siquiera tu estado de ánimo, logre ensombrecer y arrugar tu semblante sereno y suavemente alegre con el que el amor de Dios, a través de ti, sonríe a los hombres.

Lañas diarias www.mater-dei.es


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El maná de cada día, 15.11.19

noviembre 15, 2019

Viernes de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

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Como en tiempos de Noé

Como en tiempos de Noé

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PRIMERA LECTURA: Sabiduría 13, 1-9

Eran naturalmente vanos todos los hombres que ignoraban a Dios y fueron incapaces de conocer al que es, partiendo de las cosas buenas que están a la vista, y no reconocieron al Artífice, fijándose en sus obras, sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire leve, a las órbitas astrales, al agua impetuosa, a las lumbreras celestes, regidoras del mundo.

Si, fascinados por su hermosura, los creyeron dioses, sepan cuánto los aventaja su Dueño, pues los creó el autor de la belleza; y si los asombró su poder y actividad, calculen cuánto más poderoso es quien los hizo; pues, por la magnitud y belleza de las criaturas, se descubre por analogía el que les dio el ser.

Con todo, a éstos poco se les puede echar en cara, pues tal vez andan extraviados, buscando a Dios y queriéndolo encontrar; en efecto, dan vueltas a sus obras, las exploran, y su apariencia los subyuga, porque es bello lo que ven.

Pero ni siquiera éstos son perdonables, porque, si lograron saber tanto que fueron capaces de averiguar el principio del cosmos, ¿cómo no encontraron antes a su Dueño?


SALMO 18, 2-3.4-5

El cielo proclama la gloria de Dios.

El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra.

Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los limites del orbe su lenguaje.


Aclamación antes del Evangelio: Lc 21, 28

Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.


EVANGELIO: Lucas 17, 26-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos.

Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos.

Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot.

El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará.

Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán.»

Ellos le preguntaron: «¿Dónde, Señor?»

Él contestó: «Donde se reúnen los buitres, allí está el cuerpo.»
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LAS PRISAS DE SATANÁS

Es contundente la seguridad con que la Biblia afirma, de diversas maneras, el final de esta historia y la transfiguración de este mundo en esos cielos nuevos de los que habla el Apocalipsis.

Este tiempo, por tanto, es breve. Aunque queden todavía miles o millones de años, el fin temporal del pecado y del mal está señalado por Dios. El libro de este mundo llegará a escribir su última página y su última palabra.

Por eso, Satanás tiene prisa, mucha prisa, por librar su batalla contra Dios en cada una de las almas. Sólo dispone de tu vida, muy corta, para impedirte tu salvación y tu entrega a Dios.

En cambio, el tiempo de Dios, que es la eternidad, escapa de los parámetros de nuestro tiempo finito, de nuestros esquemas tan canijos y de nuestras perspectivas tan miopes.

En nuestras prisas y agobios, en nuestra ambición por aprovechar y agotar el tiempo de que disponemos, hay mucho de esa lucha de Satanás contra Dios.

El agobio nos impide amar a Dios porque implica un amor desmedido y extremo por nuestras cosas, por nuestros planes, por nuestro tiempo.

En la prisa y en el agobio yo me erijo señor y dueño absoluto de mi vida y de mi tiempo, en lugar de dejar que la providencia de Dios sea la que gobierne ese tiempo y esa actividad.

Cuántas veces has experimentado esa acción casi imperceptible y suave de Dios que, en un instante, te resuelve eso que tú pensabas requería mucho más tiempo.

Vivir en la calma y sosiego, aun en medio de una intensa actividad, dispone al alma para esa contemplación de Dios, que hace de las cosas ocasiones de la presencia de Dios, y del tiempo esos pequeños anticipos de la eternidad en la que algún día viviremos.

No dejes que el demonio venza a Dios en cada uno de los minutos de tu vida y llena tu tiempo sólo de salvación, no de condenación.

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El maná de cada día, 12.11.19

noviembre 12, 2019

Martes de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

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Nuestra actitud ante el Creador, bendecirlo en todo momento

Nuestra actitud ante el Creador, bendecirlo en todo momento

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PRIMERA LECTURA: Sabiduría 2, 23–3,9

Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo, y los de su partido pasarán por ella.

En cambio, la vida de los justos está en manos de Dios, y no los tocará el tormento. La gente insensata pensaba que morían, consideraba su tránsito como una desgracia, y su partida de entre nosotros como una destrucción; pero ellos están en paz.

La gente pensaba que cumplían una pena, pero ellos esperaban de lleno la inmortalidad; sufrieron pequeños castigos, recibirán grandes favores, porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de sí; los probó como oro en crisol, los recibió como sacrificio de holocausto; a la hora de la cuenta resplandecerán como chispas que prenden por un cañaveral; gobernarán naciones, someterán pueblos, y el Señor reinará sobre ellos eternamente.

Los que confían en él comprenderán la verdad, los fieles a su amor seguirán a su lado; porque quiere a sus devotos, se apiada de ellos y mira por sus elegidos.


SALMO 33, 2-3.16-17.18-19

R/. Bendigo al Señor en todo momento.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloria en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren.

Los ojos del Señor miran a los justos, sus oídos escuchan sus gritos; pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias; el Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 14, 23

El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor-, y mi Padre lo amará, y vendremos a él.


EVANGELIO: Lucas 17, 7-10

En aquel tiempo, dijo el Señor: «Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: “En seguida, ven y ponte a la mesa” ¿No le diréis: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado?

Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.”»
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SIERVOS INÚTILES
P. Francisco Fernandez Carvajal

En el Evangelio de la Misa1 nos sitúa hoy el Señor en la realidad de nuestra vida. Si uno de vosotros –dice Jesús– tuviera un siervo que anda guardando el ganado o en la labranza, no le dirá cuando llegue a casa: entra enseguida y siéntate a la mesa.

Por el contrario, primero el siervo servirá a su señor, y él cenará más tarde. Tampoco el siervo, en las condiciones de aquella época, esperaba agradecimiento por su trabajo: ha hecho lo que debía.

De la misma manera –prosigue el Señor–, vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: somos unos siervos inútiles; no hemos hecho más que lo que teníamos que hacer.

Jesús no aprueba la conducta del señor, quizá abusiva y arbitraria, sino que se sirve de una realidad de su tiempo conocida por todos para ilustrar cuál debe ser la actitud de la criatura en relación al Creador. Desde nuestra llegada a este mundo hasta la vida eterna a la que hemos sido destinados, todo procede del Señor como un inmenso regalo.

Por tanto, comenta San Ambrosio, «no te creas más de lo que eres porque eres llamado hijo de Dios –debes reconocer, sí, la gracia, pero no debes echar en olvido tu naturaleza–, ni te envanezcas de haber servido con fidelidad, ya que ese era tu deber. El sol realiza su labor, obedece la luna, los ángeles también le sirven»2.

¿No le vamos a servir igualmente nosotros con la inteligencia y la voluntad, con todo nuestro ser?

No debemos olvidar que hemos sido elevados, gratuitamente, sin mérito alguno por nuestra parte, a la dignidad de hijos de Dios, pero por nosotros mismos no solo somos siervos, sino siervos inútiles, incapaces de llevar a cabo lo que nuestro Padre nos ha encargado, si Él no nos da su ayuda.

La gracia divina es lo único que puede potenciar nuestros talentos humanos para trabajar por Cristo, para ser sus colaboradores, y para hacer obras meritorias. Nuestra capacidad no guarda relación con los frutos sobrenaturales que buscamos. Sin la gracia santificante para nada serviríamos. Somos lo que «el pincel en manos del artista»3.

Las obras grandes que Dios quiere realizar con nuestra vida han de atribuirse al Artista, no al pincel. La gloria del cuadro pertenece al pintor; el pincel, si tuviera vida propia, tendría la dicha inmensa de haber colaborado con un maestro tan grande, pero no tendría sentido que se apropiara el mérito.

Si somos humildes –«andar en verdad» es ser conscientes de que somos siervos inútiles– nos sentiremos impulsados a pedir la gracia necesaria para cada obra que realicemos.

Otra consecuencia práctica que podemos sacar de esta enseñanza que nos da Jesús es la de rechazar siempre cualquier alabanza que nos hagan –al menos en nuestro corazón– y dirigirla al Señor, pues cualquier cosa buena que haya salido de nuestras manos hemos de atribuirla en primer lugar a Dios, que «puede servirse de una vara para hacer brotar el agua de una roca, o de un poco de barro para devolver la vista a los ciegos»4.

Somos el barro que da la vista a los ciegos, la vara que hace brotar una fuente en medio del desierto…, pero es Cristo el verdadero autor de estas maravillas. ¿Qué haría el barro por sí mismo…? Solo manchar.

1 Lc 17, 7-10. — 2 San Ambrosio, Comentario al Evangelio de san Lucas, in loc. — 3 Cfr. San Josemaría Escrivá, Camino, n. 612. — 4 J. Pecci-León XIII-, Práctica de la humildad, 45.

http://www.homiletica.org

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El maná de cada día, 8.11.19

noviembre 8, 2019

Viernes de la 31ª semana del Tiempo Ordinario

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Utilizar nuestra inteligencia también para ganar la vida eterna

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PRIMERA LECTURA: Romanos 15, 14-21

Respecto a vosotros, hermanos, yo personalmente estoy convencido de que rebosáis buena voluntad y de que os sobra saber para aconsejaros unos a otros.

A pesar de eso, para traeros a la memoria lo que ya sabéis, os he escrito, a veces propasándome un poco.

Me da pie el don recibido de Dios, que me hace ministro de Cristo Jesús para con los gentiles: mi acción sacra consiste en anunciar la buena noticia de Dios, para que la ofrenda de los gentiles, consagrada por el Espíritu Santo, agrade a Dios.

Como cristiano, pongo mi orgullo en lo que a Dios se refiere. Sería presunción hablar de algo que no fuera lo que Cristo hace por mi medio para que los gentiles respondan a la fe, con mis palabras y acciones, con la fuerza de señales y prodigios, con la fuerza del Espíritu Santo.

Tanto, que en todas direcciones, a partir de Jerusalén y llegando hasta la Iliria, lo he dejado todo lleno del Evangelio de Cristo.

Eso sí, para mí es cuestión de amor propio no anunciar el Evangelio más que donde no se ha pronunciado aún el nombre de Cristo; en vez de construir sobre cimiento ajeno, hago lo que dice la Escritura:

«Los que no tenían noticia lo verán, los que no habían oído hablar comprenderán.»


SALMO 97, 1. 2-3ab. 3cd-4

El Señor revela a las naciones su victoria.

Cantad al Señor un cántico nuevo porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad.

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COMENTARIO PERSONAL Y PRAXIS PASTORAL, emulando aquello de Pablo: “lo he dejado todo lleno del Evangelio de Cristo”

Me encuentro de paso en una comunidad religiosa de Burgos, camino hacia Salamanca. Preparando la misa he sentido la inspiración del Espíritu en la primera lectura y en el salmo. Me he sentido en conexión con la experiencia de Pablo, llamado por Dios, impulsado por su Espíritu, anunciador del Reino. De alguna forma he participado en su pasión por el Reino.

También yo quiero hace tiempo evangelizar a discreción, no quiero conocer a las personas en la carne sino en el Espíritu, pues la carne no sirve de nada. He hablado a las madres mónicas y a las religiosas, desde mi vocación de llamado a evangelizar. Es preciso ejercitarse en la agilidad mental para detectar la obra de Dios y el paso de Dios en la vida personal y en la vida de la comunidad o de las personas… Habría que imitar la astucia de los hijos de las tinieblas, la avaricia, la inspiración, la sagacidad de los malos… para buscar, nosotros, el bien y la salvación.

He pedido la gracia del Espíritu para todos, y en sintonía con la misericordia de Dios he pretendido transmitir el poder del Espíritu imponiendo las manos a todas las personas que así lo han deseado, implorando la alegría del Espíritu y la vida nueva en Cristo: la victoria de Dios, el triunfo de su misericordia…

Ha sido una experiencia linda,  la gente ha salido contenta y agradecida. Algunas lo han vivido como una efusión del Espíriu, del poder de Dios en sus vidas, manifestado en la alegría y la paz.


Aclamación antes del Evangelio: 1 Jn 2, 5

En aquel que cumple la palabra de Cristo, el amor de Dios ha llegado a su plenitud.


EVANGELIO: Lucas 16, 1-8

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:

«Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: “¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador.”

Entonces el administrador se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan.”

Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: “¿Cuánto le debes a mi amo?” El hombre respondió: “Cien barriles de aceite.” El administrador le dijo: “Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta.”

Luego preguntó al siguiente: “Y tú, ¿cuánto debes?” Éste respondió: “Cien sacos de trigo.” El administrador le dijo: “Toma tu recibo y haz otro por ochenta.”

El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz».
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HACEOS AMIGOS CON EL DINERO

P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

El Evangelio de hoy nos presenta una parábola en cierto modo bastante actual, la del administrador infiel. El personaje central es el administrador de un propietario de tierras, figura muy popular también en nuestros campos, cuando regían sistemas usufructuarios.

Como las mejores parábolas, ésta es como un drama en miniatura, lleno de movimiento y de cambios de escena. La primera tiene como actores al administrador y a su señor y concluye con un despido tajante: «Ya no puedes ser administrador».

Éste no esboza siquiera una autodefensa. Tiene la conciencia sucia y sabe perfectamente que de lo que se ha enterado el patrón es cierto.

La segunda escena es un soliloquio del administrador que se acaba de quedar solo. No se da por vencido; piensa enseguida en soluciones para garantizarse un futuro.

La tercera escena –el administrador y los campesinos— revela el fraude que ha ideado con ese fin: «“¿Tú cuánto debes?” Respondió: “Cien cargas de trigo”. Le dijo: “Toma tu recibo y escribe ochenta”».

Un caso clásico de corrupción y de falsa contabilidad que nos hace pensar en frecuentes episodios parecidos en nuestra sociedad, si bien a escala mucho mayor.

La conclusión es desconcertante: «El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente». ¿Es que Jesús aprueba o alienta la corrupción?

Es necesario recordar la naturaleza del todo especial de la enseñanza en parábolas. La parábola no hay que trasladarla en bloque y con todos sus detalles en el plano de la enseñanza moral, sino sólo en aquel aspecto que el narrador quiere valorar.

Y está claro cuál es la idea que Jesús ha querido inculcar con esta parábola. El señor alaba al administrador por su sagacidad, no por otra cosa.

No se afirma que se vuelva atrás en su decisión de despedir a este hombre. Es más, visto su rigor inicial y la prontitud con la que descubrió la nueva estafa, podemos imaginar fácilmente la continuación, no relatada, de la historia.

Tras haber alabado al administrador por su astucia, el señor debe haberle ordenado que devolviera inmediatamente el fruto de sus transacciones deshonestas, o pagarlas con la cárcel si no podía saldar la deuda.

Esto, o sea, la astucia, es también lo que alaba Jesús, fuera de parábolas. Añade, de hecho, casi como comentario a las palabras de ese señor: «Los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz».

Aquel hombre, frente a una situación de emergencia, cuando estaba en juego su porvenir, dio prueba de dos cosas: de extrema decisión y de gran astucia. Actuó pronta e inteligentemente (si bien no honestamente) para ponerse a salvo.

Esto –viene a decir Jesús a sus discípulos— es lo que debéis hacer también vosotros para poner a salvo no el futuro terreno, que dura algunos años, sino el futuro eterno.

«La vida –decía un filósofo antiguo— a nadie se le da en propiedad, sino a todos en administración» (Séneca).

Somos todos los «administradores»; por ello debemos hacer como el hombre de la parábola. Él no dejó las cosas para mañana, no se durmió. Está en juego algo más importante como para confiarlo al azar.

El Evangelio a menudo hace diversas aplicaciones prácticas de esta enseñanza de Cristo.

En la que se insiste más tiene que ver con el uso de la riqueza y del dinero: «Yo os digo: haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas».

Es como decir: haced como aquel administrador; haceos amigos de quienes un día, cuando os encontréis en necesidad, puedan acogeros. Estos amigos poderosos, se sabe, son los pobres, puesto que Cristo considera dado a Él en persona lo que se da al pobre.

Los pobres, decía San Agustín, son, si lo deseamos, nuestros correos y porteadores: nos permiten transferir, desde ahora, nuestros bienes en la morada que se está construyendo para nosotros en el más allá.

Homiletica.org


El maná de cada día, 3.11.19

noviembre 2, 2019

Domingo XXXI del Tiempo Ordinario, Ciclo C

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Baja en seguida, hoy tengo que alojarme en tu casa



Antífona de entrada: Sal 37, 22-23

No me abandones, Señor, Dios mío, no te quedes lejos; ven a prisa a socorrerme, Señor mío, mi salvación.


Oración colecta

Señor de poder y de misericordia, que has querido hacer digno y agradable por favor tuyo el servicio de tus fieles, concédenos caminar sin tropiezos hacia los bienes que nos prometes. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Sabiduría 11, 22-12, 2

Señor, el mundo entero es ante ti como grano de arena en la balanza, como gota de rocío mañanero que cae sobre la tierra.

Pero te compadeces de todos, porque todo lo puedes, cierras los ojos a los pecados de los hombres, para que se arrepientan.

Amas a todos los seres y no odias nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado.

Y ¿cómo subsistirían las cosas, si tú no las hubieses querido? ¿Cómo conservarían su existencia, si tú no las hubieses llamado? Pero a todos perdonas, porque son tuyos, Señor, amigo de la vida. Todos llevan tu soplo incorruptible.

Por eso, corriges poco a poco a los que caen, les recuerdas su pecado y los reprendes, para que se conviertan y crean en ti, Señor.


SALMO 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13cd-14

Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás. Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás.

El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.

El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan.


SEGUNDA LECTURA: 2 Tesalonicenses 1, 11-2, 2

Hermanos: Pedimos continuamente a Dios que os considere dignos de vuestra vocación, para que con su fuerza os permita cumplir buenos deseos y la tarea de la fe; para que así Jesús, nuestro Señor, sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

Os rogamos, hermanos, a propósito de la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por supuestas revelaciones, dichos o cartas nuestras, como si afirmásemos que el día del Señor está encima.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 3, 16

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único. Todo el que cree en él tiene vida eterna.


EVANGELIO: Lucas 19, 1-10

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.

Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.»

Él bajó en, seguida y lo recibió muy contento.

Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.»

Pero Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.»

Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán.
Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»


Antífona de la comunión: Sal 15, 11

Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.


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LECTIO DIVINA, DOMINGO 31º del TIEMPO ORDINARIO, CICLO C

Paso 1. Disponerse: Repite varias veces: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”. Pide al Espíritu encontrarte con Jesús en las palabras del texto.

Lucas 19, 1-10

Entró en Jericó e iba atravesando la ciudad. En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publícanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo: «Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa». El se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador». Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor: «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más». Jesús le dijo: «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

Paso 2. Leer: Fíjate en los personajes del texto: ¿qué hace Zaqueo a lo largo de este pasaje? ¿Qué lleva Jesús a la casa de Zaqueo?

Paso 3. Escuchar: Para que las palabras suenen en tu corazón, guarda silencio. ¿Por qué no pruebas a ser Zaqueo, a tratar de ver a Jesús para que él te vea y te hable?

Paso 4. Orar: ¿Te ayuda esta lectura a hablar a Jesús con confianza y alegría? ¿Cómo es tu encuentro con Jesús? ¿Qué es lo primero que le dices? ¿Cuáles son tus sentimientos? ¿Qué es lo más importante que, de todas maneras, quieres transmitirle y confiarle a Jesús?

Paso 5. Vivir: ¿Te invita a cambiar de actitud esta lectura? ¿Estás dispuesto a desprenderte de lo que te separa de Dios?

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Comentario para el Domingo XXXI del Tiempo Ordinario, por monseñor Jesús Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo, administrador apostólico de Huesca y de Jaca (Octubre de 2010).
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El Evangelio de este domingo nos llena de una serena esperanza. Jesús no ha venido para el regalo fácil, para el aplauso falaz y la lisonja barata de los que están en el recinto seguro, sino más bien “ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”.

Aquella sociedad judía había hecho una clasificación cerrada de los que valían y de los que no. Jesús romperá ese elenco maldito, ante el escándalo de los hipócritas, y será frecuente verle tratar con los que estaban condenados a toda marginación: enfermos, extranjeros, prostitutas y publicanos.

Era la gente que, por estar perdida, Él había venido precisamente a buscar. Concretamente, Zaqueo tenía en su contra que era rico y jefe de publicanos, con una profesión que le hacía odioso ante el pueblo y con una riqueza de dudosa adquisición.

Jesús como Pastor bueno que busca una oveja perdida, o una dracma extraviada, buscará también a este Zaqueo, y le llamará por su nombre para hospedarse en su casa: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”.

Lucas emplea en su evangelio más veces este adverbio, hoy: cuando comienza su ministerio público (“hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír” Lc 4, 16-22), y cuando esté con Dimas, el buen ladrón, en el calvario (“te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso” Lc 23, 43 ).

El odio hacia Zaqueo, el señalamiento que murmura, condena y envidia… no sirvieron para transformar a este hombre tan bajito como aprovechón.

Bastó una mirada distinta en su vida, fue suficiente que alguien le llamase por su nombre con amor, y entrase en su casa sin intereses lucrativos, para que este hombre cambiase, para que volviese a empezar arreglando sus desaguisados.

La oscuridad no se aclara denunciando su tenebrosidad, sino poniendo un poco de luz. Es lo que hizo Jesús en esa casa y en esa vida. Y Zaqueo comprendió, pudo ver su error, su mentira y su injusticia, a la luz de esa Presencia diferente.

La luz misericordiosa de Jesús, provocó en Zaqueo el cambio que no habían podido obtener los odios y acusaciones sobre este hombre. Fue su hoy, su tiempo de salvación.

¿Podremos hacer escuchar en nuestro mundo esa voz de Alguien que nos llama por nuestro nombre, sin usarnos ni manipularnos, sin echarnos más tierra encima, sin señalar inútilmente todas las zonas oscuras de nuestra sociedad y de nuestras vidas personales, sino sencillamente poniendo luz en ellas?

Quiera el Señor visitar también hoy la casa de este mundo y de esta humanidad. Será el milagro de volver a empezar para quienes le acojamos, como Zaqueo.

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JESÚS Y ZAQUEO: Apuntes para la oración personal de encuentro con Jesús.

¡Qué encuentro tan bonito, Jesús, el de hoy! ¡Qué encuentro tan conmovedor y tan sorprendente! Me sorprende cómo tú buscas a todos los necesitados, a los más necesitados, a los pecadores… a todos. Me admiras, Jesús, ¡cómo los buscas!

Hoy el personaje principal es Zaqueo, un hombre que es un jefe de publicanos (recaudadores de impuestos). Y además es rico y nadie lo quiere, porque vivía estafando a los demás. Y es odiado por toda la gente más religiosa. Pero tú no haces acepción de personas. Oye que vienes tú, que pasas… Oye esa Buena Noticia tuya.

Y te acercas, Jesús. Lo mismo te da que sean ricos, que sean pobres, que sean judíos, no judíos, pecadores… La suerte que tuvo Zaqueo cuando tú, al pasar -y allí un hombre tan importante subido en ese árbol-, ahí, le dices: “Zaqueo, baja pronto, que hoy tengo que hospedarme en tu casa”.

¡Qué alegría la de este hombre que va a tu encuentro y que se encuentra: “Hoy tengo que hospedarme en tu casa”. Se siente acogido, valorado, querido por Jesús. Y este hombre se llena de salud, se llena de alegría.

“Hoy ha entrado la salvación en esta casa”. “Este hombre es hijo de Abrahán también”, porque “el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”.

¡Qué grandes lecciones en este encuentro, Jesús! En primer lugar, tener un ansia grande de ir hacia ti, esté como esté, aunque me sienta mal, aunque me sienta pecador, aunque me sienta totalmente destrozado.

En segundo lugar, tener una confianza grande en ti. Tú no haces acepción de personas, tú no criticas, tú no juzgas ni condenas. Tú amas a todo el mundo, todos caben en tu corazón. Tú quieres lo que estaba perdido.

Y oír de ti: “Zaqueo, baja pronto”. Oír que me dices: “¡Quiero entrar en tu casa! Venga, ábreme la puerta de tu corazón, cuéntame todo”. Y allí escuchar a Jesús que me salva, que me conversa, que me anima. Y en ese encuentro de amor, entrar la salvación y la vida en mi corazón.

¡Qué ejemplo el de Zaqueo y qué ejemplo el del publicano! Tú vienes a todo lo que está perdido. Tú no tratas de evitarnos. No. Te acercas, nos curas, nos llamas. Gracias, Jesús, por no sentirme excluido/a. Gracias, por ser objeto de tu amor. Gracias, porque miras mi miseria. A pesar de tantas infidelidades, a pesar de tanta debilidad, tú no dejas de amarme. ¡Entra en mi corazón! Y tendré que oír: “Hoy ha sido la salvación en esta casa”.

Cuántas veces, Jesús, tendrás que llamarme y decirme: “¿Pero dónde estás? Baja, baja de tu vida, baja de tu mundo porque quiero entrar en tu casa, quiero curarte, quiero sanarte”. Y cuántas veces estoy en mi higuera, en mis caprichos, en lo mío.

Hoy te pido también buscarte con afán, sentirte, tener necesidad de ti y salir a tu encuentro y escuchar: “Baja pronto, que yo tengo que hospedarme en tu casa”. Hoy te lo pido: te pido esa ansia, te pido ese deseo, te pido bajar de mi mundo, te pido llenarme de fe y de alegría y de confianza.

Y se lo pido a María, tu Madre, que me llene de alegría, de deseo, de calor, de acercarme a ti. Y que abra mis oídos interiores y mi corazón para que escuche esto: “Hoy quiero hospedarme en tu casa”. Gracias, Jesús, por el ejemplo de este encuentro, gracias porque tú eres siempre cariñoso con todos, tú eres fiel y tú acoges al que va a caer.

Gracias, Madre mía, ayúdame en este camino de búsqueda de Jesús, que no dude en abrir con prontitud y alegría las puertas de mi corazón. Gracias por este encuentro.

¡Qué excelente, qué enternecedor es el encuentro de Zaqueo y de Jesús!

Que aprenda a tener muchos encuentros de estos. Gracias, Jesús. Que así sea.

Francisca Sierra Gómez – Orar con el Evangelio (C)

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ZAQUEO Y JESÚS

Son bastantes los cristianos de posición acomodada que se sienten molestos por esta moda que ha entrado en la Iglesia de hablar tanto de los pobres, de la opción preferencial por los necesitados, de la atención a los inmigrantes, como signo de la presencia del Reino de Dios en este mundo.

No entienden que el Evangelio pueda ser buena noticia solo para los pobres. Y que, por lo tanto, el evangelio sólo pueda ser escuchado por los ricos como amenaza para sus intereses y como interpelación de su riqueza.

Les parece que todo esto no es sino demagogia barata, manipulación ilegítima del evangelio y, en definitiva, “hacer política de izquierdas”.

Porque vamos a ver: ¿no se acercaba Jesús a todos por igual?, ¿no acogía a pobres y a ricos con el mismo amor?, ¿no ofreció a todos la salvación?

Ciertamente, Jesús se acerca a todos ofreciendo la salvación. Pero no de la misma manera. Y en concreto, a los ricos se les acercaba para “salvarlos”, antes que nada, de sus propias riquezas, que los encogían y les secaban el corazón de amor.

En el Evangelio de hoy, hemos visto cómo Jesús se hace hospedar en casa de un hombre rico de Jericó, y este hombre lo recibe con alegría. Es un honor para él acoger en su casa al Maestro de Nazaret. Y observad cómo Jesús es libre dejando a un lado las habladurías de la gente: “todos murmuraban”, precisa el texto.

Y Zaqueo, de mala fama, pecador, al encontrarse con Jesús y escuchar su mensaje va a cambiar de conducta. Zaqueo descubre que lo importante no es acaparar, acumular, tener, sino compartir; y entonces decide dar la mitad de sus bienes a los pobres.

Zaqueo descubre que tiene que hacer justicia a los que ha robado y se compromete públicamente a restituir con creces. Solo entonces Jesús proclama: “Hoy ha sido la salvación de esta casa”.

 Al rico no se le ofrece otro camino de salvación sino el de compartir lo que posee con los pobres que lo necesitan. Es la única “inversión cristianamente rentable” que puede hacer con sus bienes.

La razón es sencilla. Y es que los ricos sólo pueden existir gracias a los pobres. Sólo pueden enriquecerse a costa de los pobres. La miseria de unos es consecuencia de la riqueza de otros. (Nota del redactor: Porque los bienes materiales no son ilimitados).

Y no sirve decir ingenuamente que hay una “igualdad de oportunidades” en nuestra sociedad y que el éxito es para los que se lo ganan. Sabemos que esto no es verdad. Pero es que además, todos nosotros somos ricos si nos comparamos con los del tercer mundo, hemisferio sur.

Y no se dará una mayor fraternidad entre nosotros si los ricos no cambiamos de actitud y aceptamos la reducción de nuestros bienes en beneficio de los empobrecidos por la actual dinámica de la economía liberal que dirige nuestra sociedad.

Entonces ¿el dinero es malo? Depende. El dinero es bueno cuando la persona lo gana honradamente con su trabajo y le sirve de base para vivir, construir un hogar y llevar una vida cada vez más digna para él y para su familia.

Pero, un cristiano no se puede permitir cualquier nivel de vida lujosa: Hay una manera de ganar dinero, de gastarlo y de invertirlo que es esencialmente injusta porque ignora y olvida a los más necesitados.

El camino a seguir es el de Zaqueo. Él se da cuenta en su conciencia de que su nivel de vida es injusto y toma una decisión que lo salva como ser humano: compartir sus bienes con aquellos pobres a cuya costa está viviendo. Y entonces, la salvación de Jesús entra en su corazón y en su casa.

Preguntas para la reflexión y oración personal:

  1. ¿Tengo curiosidad por conocer mejor a Jesús?
  2. ¿Comparto mi dinero, mi tiempo, mi cultura?

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El maná de cada día, 9.10.19

octubre 9, 2019

Miércoles de la 27ª semana de Tiempo Ordinario

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El Señor es compasivo y misericordioso

 

PRIMERA LECTURA: Jonás 4, 1-11

Jonás sintió un disgusto enorme y estaba irritado. Oró al Señor en estos términos: «Señor, ¿no es esto lo que me temía yo en mi tierra? Por eso me adelanté a huir a Tarsis, porque sé que eres compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad, que te arrepientes de las amenazas. Ahora, Señor, quítame la vida; más vale morir que vivir.»

Respondióle el Señor: «¿Y tienes tú derecho a irritarte?»

Jonás había salido de la ciudad, y estaba sentado al oriente. Allí se había hecho una choza y se sentaba a la sombra, esperando el destino de la ciudad.

Entonces hizo crecer el Señor un ricino, alzándose por encima de Jonás para darle sombra y resguardarle del ardor del sol. Jonás se alegró mucho de aquel ricino.

Pero el Señor envió un gusano, cuando el sol salía al día siguiente, el cual dañó al ricino, que se secó. Y, cuando el sol apretaba, envió el Señor un viento solano bochornoso; el sol hería la cabeza de Jonás, haciéndole desfallecer.

Deseó Jonás morir, y dijo: «Más me vale morir que vivir.»

Respondió el Señor a Jonás: «¿Crees que tienes derecho a irritarte por el ricino?»

Contestó él: «Con razón siento un disgusto mortal.»

Respondióle el Señor: «Tú te lamentas por el ricino, que no cultivaste con tu trabajo, y que brota una noche y perece la otra. Y yo, ¿no voy a sentir la suerte de Nínive, la gran ciudad, que habitan más de ciento veinte mil hombres, que no distinguen la derecha de la izquierda, y gran cantidad de ganado?»


SALMO 85, 3-4. 5-6. 9-10

Tú, Señor, eres lento a la cólera y rico en piedad.

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día; alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti.

Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica.

Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre: «Grande eres tú, y haces maravillas; tú eres el único Dios.»


ALELUYA: Rm 8, 15bc

Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «!Abba¡, Padre.»


EVANGELIO: Lucas 11, 1-4

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»

Él les dijo: «Cuando oréis decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación.”»
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NOTA INTRODUCTORIA AL LIBRO DE JONÁS, Biblia Latinoamericana

El libro de Jonás es un cuento, pero su autor mereció haber sido profeta, puesto que enfatizó aquí con mucha claridad algunas verdades que olvidaban los de su tiempo. En la narración graciosa critica, no a los idólatras o a los impíos, sino a los mismos judíos piadosos, que, encerrados en su nacionalismo, olvidan fácilmente que Dios es el Dios de todos los hombres.

Jonás se niega a obedecer el llamado de Yahvé: Posiblemente porque no se siente responsable de la salvación de esos “moros” ninivitas (“perros”, gentiles, paganos).

Está durmiendo mientras los marineros, paganos bien simpáticos, tratan de salvar el barco (lo cual no es obra religiosa, pero también interesa al piadoso Jonás). Se alegra de pensar en el castigo de Dios que va a caer sobre los paganos de Nínive. Se queja de la misericordia de Yahvé con los ninivitas, porque su propia reputación va a sufrir con ello.

Dios dirige el mundo con visión muy amplia y generosa. Por ser creador de todos se siente responsable de todos y quiere salvar a hombres y animales, sin mirar la raza o la religión.

Jonás, en cambio, representa a los creyentes que, aunque conocen a Dios, conservan un espíritu mezquino y rencoroso, y calumnian el bien que hacen los hombres sin religión, porque tienen miedo a que la gente haga una comparación desfavorable para los cristianos.

Esta narración profética era muy conocida de los judíos. Jesús la menciona dos veces en el Evangelio: la conversión de los ninivitas, Lc 11, 30; y la comparación con los tres días que pasó Jonás en el pez, Mt 12, 40.

 


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