Por los enfermos del coronavirus: Petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno. Novena 3

abril 3, 2020

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San Ezequiel, agustino recoleto y pastor de almas.

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Por los enfermos del coronavirus: Petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno.

Novena a san Ezequiel, protector de los enfermos. Día 3

La preocupación y atención esmerada a los enfermos es una práctica constante de la Iglesia. La comunidad cristiana debe orar por los enfermos intercediendo por su salud integral ante Dios, el único compasivo. Y también implorando la protección de los santos, en particular la de aquellos que han sido especialmente cercanos a los enfermos.

Con motivo de la pandemia del coronavirus que nos aflige con tanta virulencia, me ha parecido oportuno recurrir a una personalidad que murió hace un siglo y que destacó por su caridad hacia los enfermos: San Ezequiel Moreno, agustino recoleto. Además de ejemplo para nosotros, es implorada en la Iglesia su intercesión a favor de los enfermos, en particular a favor de los que sufren de cáncer. Para ellos es singular protector y ejemplo.

Dada la piedad que san Ezequiel suscita en muchas personas y las gracias de consolación y de curación física y espiritual que esos devotos agradecen a Dios como alcanzadas por su intercesión, me atrevo a presentarlo también como valedor ante Dios en favor de los enfermos de la pandemia del coronavirus.

Me ha parecido providencial rezar, del 1 al 9 de abril, una novena a san Ezequiel por los afectados del coronavirus que están en cuarentena u hospitalizados, para que recuperen la salud física, y sean iluminados por la gracia divina y se acerquen más a Dios, padre compasivo, dador de vida.

Pedimos con toda fe que nuestros hermanos recobren su salud integral para su contento y felicidad de sus familiares y amigos. Que la bendición de Dios alcance no solo a los curados sino a sus familias con motivo de esta contingencia. Así está sucediendo en muchos casos para alegría nuestra y gloria de dios.

¿Y los enfermos que ya han muerto y que quizás no supimos ayudarles o no pudimos hacerlo debidamente? Rezaremos también por ellos porque para Dios todos los tiempos son presentes. Podemos orar por ellos, pensando en lo que sufrieron, y la agonía que tuvieron, previa a su encuentro definitivo con Dios. Él escuchará nuestra oración y dará el descanso eterno a nuestros difuntos, y a nosotros el consuelo, la reconciliación y la paz del corazón.

Para conocer algo más a san Ezequiel y motivarnos en la oración, reproducimos algunos rasgos biográficos con dos milagros obrados por san Ezequiel, y finalmente ofrecemos una novena breve.

Datos biográficos

San Ezequiel Moreno nació en Alfaro, La Rioja, España, en 1848. Profesó en la Orden de Agustinos Recoletos y terminó los estudios eclesiásticos en Filipinas. Se ordenó sacerdote en 1871 y ejerció allí el ministerio durante quince años.

Volvió a España, y a los tres años pasó a Colombia como superior en 1889. Renovó las comunidades religiosas. Trabajó varios años en Bogotá y restauró las misiones de Casanare, de las que fue nombrado primer Vicario y Obispo.

En 1896 se le confió la diócesis de Pasto. Aquejado por un cáncer al paladar viaja a España en diciembre de l905. En Madrid se somete a dos operaciones, en febrero y marzo de 1906. Sin poder atajar el mal, en mayo se retira al convento de Monteagudo, Navarra, donde fallece el 19 de agosto del mismo año.

Fue beatificado en noviembre de 1975, en Roma, y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 11 de octubre de 1992 en Santo Domingo, República Dominicana, dentro de las celebraciones de los 500 años de la Evangelización de América.

Se destacó toda su vida por la observancia religiosa, el apostolado con los enfermos, su espíritu misionero, la dirección espiritual y por su generosidad con los pobres. Su fiesta se celebra el 19 de agosto.

Milagros aprobados en Roma

Pasto, Colombia: Carmela Jurado, hallándose en estado casi agónico con cáncer en la garganta y el paladar, se curó repentinamente en la noche del 11 de febrero de 1947, por intercesión del obispo Ezequiel Moreno. Este hecho portentoso sirvió para la beatificación.

Buesaco, Nariño, Colombia: María de Jesús Ñáñez, operada de cáncer en la pierna derecha y con metástasis en el seno izquierdo, se curó también milagrosamente en la noche del 18 de julio de 1986, por intercesión de san Ezequiel. La aprobación de este nuevo milagro dio paso a la canonización.

Estos dos milagros son los que avalan a san Ezequiel como ejemplo e intercesor en toda la Iglesia y para siempre. Por eso, podemos y debemos recurrir a Dios, a través de los santos y en particular de nuestro protector, para que siga realizando milagros de salud física y espiritual en favor de sus hijos que así lo imploren, porque Dios quiere que todos tengamos vida en abundancia por su Hijo Jesucristo, nuestro salvador.

Con esa fe y convicción recurrimos a san Ezequiel para que Dios siga multiplicando su gracia y bendiciones para bienestar físico y espiritual de sus hijos en toda la Iglesia y en todos los tiempos. Amén.

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DÍA TERCERO, 3 de abril de 2020

«Dios me dio un don inapreciable al llamarme a la vida religiosa»

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ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte. Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor.

Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena: muy especialmente la salud física y espiritual de los enfermos del coronavirus que te encomiendo con toda mi alma, cuyos nombres pronuncio en tu presencia, N. y N…

Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, a los que sufren de cáncer, que también padeció san Ezequiel; y en particular a los enfermos terminales, para que la Virgen María nuestra Madre, su esposo san José, y tus santos ángeles los asistan en su agonía y les alcancen de Dios una santa muerte. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.

DÍA 3º.-

Ordenado sacerdote y después obispo, san Ezequiel se consagró con todas sus fuerzas al ministerio sagrado: predicación del Evangelio, asistencia al confesionario y dirección espiritual, visita a los enfermos y atención a los más necesitados. A imitación de san Agustín, pastor de almas, destacó por su entrega al cuidado y orientación pastoral de los fieles.

(Pausa de reflexión y oración)

Te pedimos, Señor, en este día por las vocaciones religiosas y sacerdotales. Suscita operarios para tu viña, dales la perseverancia y bendice su apostolado con frutos de santidad en tu Iglesia. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en esta novena: Sobre todo, la curación física y espiritual de los enfermos del coronavirus).

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre y Señor nuestro: la oración devota y confiada, y la certeza de la intercesión de san Ezequiel, protector de los enfermos, son para mí un remanso de paz y de consuelo en estas penas y preocupaciones que me afligen por esta pandemia.

Tú, que eres el único bueno y compasivo, atiende a mis ruegos por los hermanos enfermos, tus hijos preferidos, aquejados del coronavirus. Tú sabes cuánto los queremos sus familiares y amigos, y cuánto los necesitan en el hogar. Ten piedad de nosotros, Señor, y dales a nuestros enfermos, por la intercesión de san Ezequiel, la salud de alma y cuerpo que ellos también esperan y desean.

Finalmente, te ruego que el ejemplo de san Ezequiel me estimule siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección amorosa. Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

 


Por los enfermos del coronavirus: Petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno. Novena 2

abril 2, 2020

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San Ezequiel Moreno, agustino recoleto. Misionero en Filipinas y Colombia. 

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Por los enfermos del coronavirus: petición de salud física y espiritual a san Ezequiel Moreno oar.

Novena a san Ezequiel, protector de los enfermos

La preocupación y atención esmerada a los enfermos es una práctica constante de la Iglesia. La comunidad cristiana debe orar por los enfermos intercediendo por su salud integral ante Dios, el único compasivo. Y también implorando la protección de los santos, en particular la de aquellos que han sido especialmente cercanos a los enfermos.

Con motivo de la pandemia del coronavirus que nos aflige con tanta virulencia, me ha parecido oportuno recurrir a una personalidad que murió hace un siglo y que destacó por su caridad hacia los enfermos: San Ezequiel Moreno, agustino recoleto. Además de ejemplo para nosotros, es implorada en la Iglesia su intercesión a favor de los enfermos, en particular a favor de los que sufren de cáncer. Para ellos es singular protector y ejemplo.

Dada la piedad que san Ezequiel suscita en muchas personas y las gracias de consolación y de curación física y espiritual que esos devotos agradecen a Dios como alcanzadas por su intercesión, me atrevo a presentarlo también como valedor ante Dios en favor de los enfermos de la pandemia del coronavirus. 

Me ha parecido providencial rezar, del 1 al 9 de abril, una novena a san Ezequiel por los afectados del coronavirus que están en cuarentena u hospitalizados, para que recuperen la salud física, y sean iluminados por la gracia divina y se acerquen más a Dios, padre compasivo, dador de vida.

Pedimos con toda fe que nuestros hermanos recobren su salud integral para su contento y felicidad de sus familiares y amigos. Que la bendición de Dios alcance no solo a los curados sino a sus familias con motivo de esta contingencia. Así está sucediendo en muchos casos para alegría nuestra y gloria de dios. 

¿Y los enfermos que ya han muerto y que quizás no supimos ayudarles o no pudimos hacerlo debidamente? Rezaremos también por ellos porque para Dios todos los tiempos son presentes. Podemos orar por ellos, pensando en lo que sufrieron, y la agonía que tuvieron, previa a su encuentro definitivo con Dios. Él escuchará nuestra oración y dará el descanso eterno a nuestros difuntos, y a nosotros el consuelo, la reconciliación y la paz del corazón. 

Para conocer algo más a san Ezequiel y motivarnos en la oración, reproducimos algunos rasgos biográficos con dos milagros obrados por san Ezequiel, y finalmente ofrecemos una novena breve.

Datos biográficos

San Ezequiel Moreno nació en Alfaro, La Rioja, España, en 1848. Profesó en la Orden de Agustinos Recoletos y terminó los estudios eclesiásticos en Filipinas. Se ordenó sacerdote en 1871 y ejerció allí el ministerio durante quince años.

Volvió a España, y a los tres años pasó a Colombia como superior en 1889. Renovó las comunidades religiosas. Trabajó varios años en Bogotá y restauró las misiones de Casanare, de las que fue nombrado primer Vicario y Obispo.

En 1896 se le confió la diócesis de Pasto. Aquejado por un cáncer al paladar viaja a España en diciembre de l905. En Madrid se somete a dos operaciones, en febrero y marzo de 1906. Sin poder atajar el mal, en mayo se retira al convento de Monteagudo, Navarra, donde fallece el 19 de agosto del mismo año.

Fue beatificado en noviembre de 1975, en Roma, y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 11 de octubre de 1992 en Santo Domingo, República Dominicana, dentro de las celebraciones de los 500 años de la Evangelización de América.

Se destacó toda su vida por la observancia religiosa, el apostolado con los enfermos, su espíritu misionero, la dirección espiritual y por su generosidad con los pobres. Su fiesta se celebra el 19 de agosto.

Milagros aprobados en Roma

Pasto, Colombia: Carmela Jurado, hallándose en estado casi agónico con cáncer en la garganta y el paladar, se curó repentinamente en la noche del 11 de febrero de 1947, por intercesión del obispo Ezequiel Moreno. Este hecho portentoso sirvió para la beatificación.

Buesaco, Nariño, Colombia: María de Jesús Ñáñez, operada de cáncer en la pierna derecha y con metástasis en el seno izquierdo, se curó también milagrosamente en la noche del 18 de julio de 1986, por intercesión de san Ezequiel. La aprobación de este nuevo milagro dio paso a la canonización.

Estos dos milagros son los que avalan a san Ezequiel como ejemplo e intercesor en toda la Iglesia y para siempre. Por eso, podemos y debemos recurrir a Dios, a través de los santos y en particular de nuestro protector, para que siga realizando milagros de salud física y espiritual en favor de sus hijos que así lo imploren, porque Dios quiere que todos tengamos vida en abundancia por su Hijo Jesucristo, nuestro salvador. 

Con esa fe y convicción recurrimos a san Ezequiel para que Dios siga multiplicando su gracia y bendiciones para bienestar físico y espiritual de sus hijos en toda la Iglesia y en todos los tiempos. Amén. 


DÍA SEGUNDO, 2 de abril de 2020

«Hagámonos con nuestras virtudes instrumentos aptos de Dios»

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San Ezequiel Moreno


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte. Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor.

Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena: muy especialmente la salud física y espiritual de los enfermos del coronavirus que te encomiendo con toda mi alma, cuyos nombres pronuncio en tu presencia, N. y N…

Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, a los que sufren de cáncer, que también padeció san Ezequiel; y en particular a los enfermos terminales, para que la Virgen María nuestra Madre, su esposo san José, y tus santos ángeles los asistan en su agonía. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.

DÍA 2º.-

Ezequiel respondió con generosidad a la llamada divina al estado religioso y sacerdotal, y nos dejó hermosos ejemplos de santidad y celo apostólico en todos los lugares adonde lo llevó la providencia de Dios. Sobre todo los primeros años de su ministerio sacerdotal en Filipinas.

(Pausa de reflexión y oración)

Señor Dios, siempre admirable en tus santos, concede a tus hijos, por intercesión de san Ezequiel, ser fieles a la vocación y estado de vida en que tú mismo los has colocado con sabia disposición. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en esta novena: Sobre todo, la curación física y espiritual de los enfermos del coronavirus)

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre y Señor nuestro: la oración devota y confiada, y la certeza de la intercesión de san Ezequiel, protector de los enfermos, son para mí un remanso de paz y de consuelo en estas penas y preocupaciones que me afligen.

Tú, que eres el único bueno y compasivo, atiende a mis ruegos por los hermanos enfermos, tus hijos preferidos, aquejados del coronavirus. Dales, por la intercesión de san Ezequiel, la salud de alma y cuerpo.

Finalmente te ruego que el ejemplo de san Ezequiel, me estimule siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección bondadosa. Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

 


Maná y Vivencias Cuaresmales (37), 2.4.20

abril 2, 2020

Jueves de la 5ª semana de Cuaresma

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Postrarse como Abrahán, he ahí la actitud justa ante Dios
Postrarse como Abrahán, he ahí la actitud justa ante Dios.


Antífona de entrada: Hebreos 9, 15

Cristo es el mediador de la nueva alianza, porque mediante su muerte, aquellos que han sido llamados, reciben la herencia eterna que les había sido prometida.

Oración colecta

Escucha nuestras súplicas, Señor, y mira con amor a los que han puesto su esperanza en tu misericordia; límpialos de todos sus pecados, para que perseveren en una vida santa y lleguen de este modo a heredar tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA: Génesis 17, 3-9

En aquellos días, Abrán cayó de bruces, y Dios le dijo: «Mira, este es mi pacto contigo: Serás padre de muchedumbre de pueblos.

Ya no te llamarás Abrán, sino que te llamarás Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre de pueblos.

Te haré crecer sin medida, sacando pueblos de ti, y reyes nacerán de ti.

Mantendré mi pacto contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como pacto perpetuo. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros.

Os daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, la tierra de Canaán, como posesión perpetua, y seré su Dios.»

Dios añadió a Abrahán: «Tú guarda mi pacto, que hago contigo y tus descendientes por generaciones.»

SALMO 104, 4-5. 6-7. 8-9

El Señor se acuerda de su alianza eternamente

Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro. Recordad las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra.

Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a lsaac.

Aclamación antes del Evangelio: Salmo 94, 8

Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcáis vuestro corazón”.

EVANGELIO: Juan 8, 51-59

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Os aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre.»

Los judíos le dijeron: «Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: “Quien guarde mi palabra no conocerá lo que es morir para siempre”? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?»

Jesús contestó: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: “Es nuestro Dios”, aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera: “No lo conozco” sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría.»

Los judíos le dijeron: «No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?»

Jesús les dijo: «Os aseguro que antes que naciera Abrahán, existo yo.»

Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.

Antífona de comunión: Romanos 8, 32

Dios no escatimó la vida de su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros y con él nos ha dado todos los bienes.

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VIVENCIAS CUARESMALES

En la Misa se actualiza la alianza perfectamente cumplida


37. JUEVES

QUINTA SEMANA DE CUARESMA

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TEMA: Alianza con Abrahán y cumplimiento en Cristo.

Dos experiencias: La adoración de un Dios que toma la iniciativa y que promete y se compromete él solito, de manera unilateral; eso es lo decisivo. Y en segundo lugar, la respuesta dada por el mismo Dios en Jesucristo: Cristo realiza esa respuesta plenamente, como hombre y como Dios.

Como hombre, en nombre de todos los seres humanos; y la renueva sacramentalmente en la Eucaristía, para nosotros, para que crezcamos a su estatura: cada año, durante el devenir del año litúrgico; cada semana, en la misa dominical; cada día, en la misa diaria y sobre todo en la liturgia de las horas. En la Misa se realiza mistéricamente la salvación por la fe, después se realizará en la vida, como una prolongación.

Abrahán cae de bruces ante Dios, se prosterna ante él. He ahí la verdadera actitud del hombre ante su Dios, la de siempre, la justa. Por más confianza que nos inspire, por más íntimos que nos considere o nos consideremos, siempre Dios es un Misterio, el Otro, es el único Santo, el Infinito.

Todo respeto y adoración son poco, siempre. Él es digno de toda alabanza, de toda bendición. El hombre es indigno de hacer de Dios mención. “Nunca es digno el hombre de hacer de ti mención”, confesará san Francisco.

Cuando el hombre adora así a su Dios, se hace digno de escuchar su Palabra. Sólo entonces Dios habla para salvación y no para condenación, y esa Palabra es decisiva, normativa, absoluta, porque expresa una voluntad infinita y estable o una decisión del mismo Dios que se define como fiel a su Palabra y que por tanto realiza lo que la palabra significa. Es el Dios que da vida.

Esta lectura de Génesis 17, 3-9 expresa el designio salvífico de Dios:

“Abrán cayó de bruces y Dios le dijo: Mira, éste es mi pacto contigo: serás padre de muchedumbre de pueblos. Ya no te llamarás Abrán, sino Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre. Cumpliré mi pacto contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como pacto perpetuo. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. Dios añadió a Abrahán: Guardad mi alianza, tú y tus descendientes, por siempre”.

Se trata del único designio divino que tendrá muchas manifestaciones, pero el mismo en esencia, porque es el amor de Dios al hombre, a la humanidad de generación en generación. Es bueno adorar y bendecir a Dios por este designio salvífico manifestado a Abrahán aquí, y que culminará Cristo mismo. Él en persona encarna ese designio.

Alegrémonos por esa unidad, armonía y coherencia de Dios en todas sus palabras y acciones, en sus obras. Porque es eterna su fidelidad, su misericordia.

Por tanto, Dios no sólo habla de manera pasajera sino que establece una alianza con el hombre para siempre, inamovible. Ese compromiso de Dios afecta al hombre en todo su ser. Por eso Dios mismo cambia el nombre a Abrán. “Te llamarás Abrahán -que significa ‘muchedumbre’- porque te haré padre de un gran pueblo”.

Entre los hebreos el nombre de una persona expresa el ser y la misión de la misma, según la mente de Dios. No es algo anecdótico o postizo, como entre nosotros. Y menos puede haber contradicción entre lo que uno es y lo que hace. El nombre que Dios pone a cada persona se identifica con su misión, con su vocación porque el hombre es un ser esencialmente vocacionado. La respuesta a esa llamada es la personal historia de salvación.

Esta correspondencia entre el nombre y la misión constituye la coherencia radical del creyente. Se trata del orden establecido por Dios, cuyo resultado es la plenitud personal y la paz, en todas sus modalidades.

Según la Biblia, el hombre es, antes que “naturaleza” fija y terminada, vocación, esencialmente. Es decir, Dios “llama” al hombre a una vida de relación con él, y llamándolo, lo crea; y llamándolo a cada momento y en cada circunstancia lo recrea y lo hace vivir permanentemente en su presencia, en una historia de salvación tejida de palabras y de obras.

Dios capacita al hombre para esa relación o religación, y, consiguientemente, le da una naturaleza de ser inteligente, libre y racional: capaz de “responder o corresponder” a Dios, que es comunión. Por tanto el hombre es vocación, su esencia consiste en ser amado por Dios hasta convertirlo en su interlocutor y confidente, y colaborador incondicional en la obra de salvación.

Y esa vocación justifica su racionalidad e intencionalidad. La vocación determina su esencia y condición racional y su libertad. Ahí radica la mayor riqueza del hombre, toda su dignidad.

Esa vocación es fundamentalmente llamada a la santidad. Sed santos como santo es vuestro Padre que está en los cielos. Por tanto, si el hombre no alcanza esa relación con Dios, se convierte en un ser profundamente irrealizado, fracasado. Un ser descentrado, no logrado. Este fracaso es ontológico antes que nada, y por encima de todo, no sólo moral y psicológico. Estos dos últimos aspectos son secundarios y consecuencia del primero.

De ahí que, cuando el hombre se aparta de este propósito de Dios, entra con facilidad en el camino de la incoherencia, de la tensión entre lo que las circunstancias de la vida le exigen y el capricho personal de vivir a su antojo.

Así descubrimos frecuentemente en muchos hombres de hoy que consideran el trabajo como una esclavitud, las tareas propias del hogar como una carga insoportable. Muchos esperan ansiosamente que llegue la hora de salir del trabajo, para hacer su voluntad, para ser libres, para hacer lo que realmente les interesa y donde creen que se realizan y disfrutan.

En fin, concluimos que, sin Dios, sin el sometimiento a sus planes, todo se desordena y el hombre pierde el norte de su vida y se enreda en la maraña de sus pasiones, es presa fácil del propio egoísmo y de la avidez de los ojos y de la soberbia de la vida, de la seducción del poder y de la pasión insaciable del placer.

Por tu parte, hermano, trata de vivir hoy esa alianza con Dios participando en la Santa Misa, precisamente hoy día, jueves eucarístico. El próximo jueves será Jueves Santo.

El Padre tomó la iniciativa y se comprometió enviando a su Hijo al mundo para cumplir su parte hasta el fin, y a la vez haciendo que un hombre como nosotros, Jesús de Nazaret, fuera obediente hasta la muerte y muerte de cruz. En Cristo, pues, toda la humanidad ya ha respondido de manera perfecta a la alianza con Dios.

En la Misa se actualiza esa alianza perfectamente cumplida por ambos lados -Dios y el hombre- en Cristo mismo, en su persona. Tú, hermano, procura aportar tu participación en el pan y en el vino y trata de experimentar cómo hay algo tuyo en el Pan y en el Vino, antes y después de la Consagración, antes y después de la Comunión.

Entra en el misterio de la Eucaristía: atiende a cada palabra y a cada signo que realiza el sacerdote, sobre todo a partir de la presentación de los dones, y de manera especial a partir del prefacio: “En verdad es justo y necesario”. Que cada Eucaristía te cambie, te ayude a sentir, expresar y realizar mejor tu identidad cristiana: en el templo y en el mundo.

Agradece a Cristo su confesión acerca de su relación con el Padre: Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, a quien conozco y cuya palabra guardo.

San Agustín explica el amén de la Comunión: “Si sois de Cristo y sus miembros, es el sacramento de lo que sois lo que recibís. Es a lo que sois, a lo que respondéis amén. Esa respuesta es vuestra firma. Oyes efectivamente: Cuerpo de Cristo. Y tú debes responder: amén”.

Sé miembro del Cuerpo de Cristo para que tu amén sea verdadero.


26 sacerdotes han muerto ya en Italia por el coronavirus: «Una punzada, un golpe», clama un obispo

marzo 18, 2020

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Enrico Solmi, obispo de Parma, ha perdido a cinco sacerdotes de su clero

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26 sacerdotes han muerto ya en Italia por el coronavirus: «Una punzada, un golpe», clama un obispo

ReL

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La Iglesia Católica en Italia sufre junto a su pueblo y vive los mismos padecimientos en esta pandemia del coronavirus. Cada día mueren sacerdotes y otros tantos dan positivo y tienen que ser ingresados o atendidos en cuidados intensivos.

Así lo recoge el diario Avvenire, propiedad de los obispos italianos, que ha hecho un recuento de los curas fallecidos con este virus que ha acabado con la vida en aquel país de más de 2.500 personas.

La peor parte se la está llevando el norte de Italia y son también las diócesis de estas regiones las que están perdiendo más sacerdotes. Son ya al menos 26 los fallecidos por el virus. Su misión ha estado entre su gente, y están muriendo con ellos y como ellos.

Sacerdotes de 55 años y también ancianos de más de 100

El caso más desgarrador es el de Bérgamo, una diócesis de Lombardía algo más pequeña en habitantes que la de Getafe en habitantes y que ha perdido ya a un total de diez sacerdotes. El más mayor de ellos tenía 84 años y el más joven 59. Precisamente, esta ciudad es junto a Brescia uno de los principales focos del virus en todo el país.

La diócesis de Parma, al sur de Milán, también ha perdido ya a cinco sacerdotes. El más mayor de ellos tiene 94 años y el más joven tenía 55 años, contagiado por su madre también enferma. Cada día es un goteo en el que algún sacerdote pierde la vida por esta pandemia.

Diócesis como la de Piacenza ven también cómo se les han muerto tres sacerdotes, dos de ellos hermanos gemelos.  En Cremona, otro de los focos, falleció el sacerdote y periodista Vincenzo Rini, con 75 años y un muy anciano Mario Cavalleri, de 104 años, que dedicó su vida a los pobres y drogadictos.

En Milán, don Marco Barbetta, 82 años, capellán del Politécnico, una figura conocida en el movimiento de Comunión y Liberación, ha sido el primer sacerdote ambrosiano víctima del virus.

De la diócesis de Lodi aparece en esta lista Don Carlo Patti, de 66 años, quien también murió este martes. En Brescia ha muerto Don Giovanni Girelli, de 72 años; y en el Piamonte han muerto otros dos sacerdotes.

Mientras tanto, decenas de sacerdotes han dado positivo, algunos de ellos se encuentran en estado grave por lo que la cifra seguramente se vaya ampliando en breve.

Una “punzada”

Los sacerdotes que murieron en estos días han sido enterrados sin ritos funerarios, como el resto de víctimas del virus. Al igual que el resto de obispos de las diócesis involucradas, el obispo de Parma, Enrico Solmi, también pospuso una misa de sufragio para los sacerdotes que pagaron con su vida su exposición al virus.

“Es doloroso ver que también los sacerdotes se enferman, a veces por celo pastoral, y van más allá de la puerta de triaje donde, comprensiblemente, nadie puede entrar. Luego, alternando esperanzas y recaídas, nos dejan. Cinco sacerdotes de la diócesis han muerto desde el comienzo de esta epidemia. Ellos también compartieron este via crucis y el Obispo sigue sintiendo una punzada por su muerte, como un golpe que hace doblar las rodillas, el dolor que me invade a mí y al presbiterio, a las comunidades”, cuenta el obispo de Parma.

Además, añade que “el sufragio tiene lugar en la oración, en la celebración eucarística y también se plantean preguntas pastorales sobre las secuelas. Yo como obispo y muy pocos más esperamos el cuerpo en el cementerio. La breve oración, como el penúltimo acto de un acompañamiento hecho de signos y sufragio, esperando poder celebrar adecuadamente la Santa Misa en sufragio, cuando sea posible, dando la ocasión a los fieles y a aquellos que han compartido años de compañía y cercanía”.

https://www.religionenlibertad.com/europa/436332215/26-sacerdotes-han-muerto-ya-en-Italia-por-el-coronavirus-Una-punzada-un-golpe-clama-un-obispo.html?fbclid=IwAR2ShZ3v77GEh7zUmeotrNm-GZZH-bvPXx8a-9q4t6Y_AAAoOTMUD2JezdI


Los sacerdotes casados de rito latino, una realidad desde hace tiempo

marzo 9, 2020

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El Papa Francisco con familias de sacerdotes retirados ANSA

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Los sacerdotes casados de rito latino, una realidad desde hace tiempo

En contra de la intencionada omisión en ‘Querida Amazonía’

La dispensa del celibato sacerdotal se concede como una “gracia” extraordinaria concedida por el Romano Pontífice en el Código de derecho canónico
Los sacerdotes dispensados pueden considerarse una reserva más asequible, examinando caso por caso, de ministros de la eucaristía que la posibilidad futura de la ordenación de los viri probati

La exhortación apostólica postsinodal “Querida Amazonía” despertó gran interés mediático por las novedades en la disciplina de los sacramentos que propuso el Sínodo de los obispos en octubre de 2019. Teólogos latinoamericanos se apresuraron a anunciar que el papa Francisco haría propias las novedades planteadas por los obispos en el documento conclusivo.

Finalmente, el papa omitió intencionalmente referirse a las cuestiones disputadas a pesar de las mayorías logradas en el aula.

No obstante el silencio intencionado del papa Francisco, reconocidos teólogos anuncian ahora que se trata de una nueva hermenéutica en el Magisterio, según la cual, las Iglesias locales tendrán en lo sucesivo un mayor peso decisorio y Roma no será la única y decisiva palabra como ha sucedido en la tradición milenaria del rito latino. El tiempo dirá si esta vez tienen la razón.

De todos modos, aunque la ordenación de los “viri probati” para la Amazonía quedó por el momento “en el tintero” y en los sueños de una victoria pírrica de los padres sinodales, los sacerdotes casados de rito latino son una realidad desde hace tiempo.

En efecto, la dispensa del celibato sacerdotal se concede como una “gracia” extraordinaria concedida por el Romano Pontífice en el Código de derecho canónico que en el canon 290 anota que “Una vez recibida válidamente, la ordenación sagrada nunca se anula”, aunque el presbítero dispensado pierda el estado clerical con sus privilegios y obligaciones.

La continuidad de la validez de la ordenación sacerdotal es reconocida por el Código más adelante en el canon 976: “Todo sacerdote, aun desprovisto de facultad para confesar, absuelve válida y lícitamente a cualquier penitente que esté en peligro de muerte de cualesquiera censuras y pecados, aunque se encuentre presente un sacerdote aprobado”.

El Código menciona en el canon 293 incluso la posibilidad del regreso al estado clerical de los dispensados por medio de un rescripto de la Sede Apostólica.

De modo que en la normativa actual de la Iglesia los sacerdotes dispensados pueden considerarse una reserva más asequible, examinando caso por caso, de ministros de la eucaristía que la posibilidad futura de la ordenación de los viri probati (Subrayado del editor).

Canónicamente, la posibilidad existe, aun cuando en la práctica los retirados del ministerio sean tratados en algunos círculos eclesiásticos como los “Lapsi” de los primeros siglos que abjuraron de su fe ante la presión de las autoridades romanas y que eran rechazados por las comunidades cristianas.

Habría que distinguir aquí entre el rechazo manifiesto a la fe de la posibilidad humana de formar una familia bendecida por Dios en el matrimonio (Gn 2, 18-23).

Este es el caso de los sacerdotes dispensados y casados de rito latino, en plena comunión con la Iglesia; admitidos por gracia de Dios por medio del ministerio petrino a los sacramentos.

Una realidad que ya existe y que no depende de un sínodo, pero de la que nadie habla. Una reserva presente en todo el mundo que la Iglesia podría usar no sólo coyunturalmente en la Amazonia sino en todas las selvas de cemento que esperan ansiosas la reevangelización y los sacramentos.

La readmisión de sacerdotes dispensados y casados al ministerio podría efectuarse a discreción de los señores obispos y con permiso de la sede apostólica investigando caso por caso, como reconocimiento de la doble vocación al matrimonio y al ministerio sacerdotal en los fieles de la Iglesia que ya cuentan con ambos sacramentos.

Habría que ver cada caso porque las condiciones de la salida del ministerio son particulares. Algunos han salido resentidos y han terminado abjurando como los Lapsi de la fe católica, adhiriéndose a otras denominaciones religiosas más por necesidad laboral que por convencimiento interior.

Otros han “quemado las naves” y consideran su paso por el ministerio sacerdotal como una “narrativa ya superada por otras narrativas”. También hay quienes consideran que les interesa ahora “sólo la espiritualidad, no las religiones”, etc., etc.

De todos modos, valdría la pena que la Iglesia universal y las iglesias locales en la “nueva hermenéutica” revisaran a fondo la cuestión. Sacerdotes casados adscritos a parroquias o a comunidades en un laboratorio anterior a la posibilidad de ordenar “viri probati”.

Así, por el momento no habría que ordenar presbíteros a los diáconos permanentes a quienes la Iglesia reconoce la singularidad de su ministerio, ni alterar la norma del celibato sacerdotal para la mayoría del clero que sigue siendo fuente fecunda de gracia en la Iglesia de Cristo dentro de la diversidad de ministerios.

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El maná de cada día, 18.2.20

febrero 18, 2020

Martes de la 6ª semana del Tiempo Ordinario

¿De qué os sirven los ojos si no veis y los oídos si no oís?
¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver…

 

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PRIMERA LECTURA: Santiago 1, 12-18

Dichoso el hombre que soporta la prueba, porque, una vez aquilatado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman.

Cuando alguien se ve tentado, no diga que Dios lo tienta; Dios no conoce la tentación al mal y él no tienta a nadie.

A cada uno le viene la tentación cuando su propio deseo lo arrastra y seduce; el deseo concibe y da a luz el pecado, y el pecado, cuando se comete, engendra muerte.

Mis queridos hermanos, no os engañéis. Todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba, del Padre de los astros, en el cual no hay fases ni periodos de sombra.

Por propia iniciativa, con la palabra de la verdad, nos engendró, para que seamos como la primicia de sus criaturas.

SALMO 93, 12-13a.14-15.18-19

Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor.

Dichoso el hombre a quien tú educas, al que enseñas tu ley, dándole descanso tras los años duros.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo, ni abandona su heredad: el justo obtendrá su derecho, y un porvenir los rectos de corazón.

Cuando me parece que voy a tropezar, tu misericordia, Señor, me sostiene; cuando se multiplican mis preocupaciones, tus consuelos son mi delicia.

Aclamación antes del Evangelio: Jn 14, 23

El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor- y mi Padre lo amará y vendremos a él.

EVANGELIO: Marcos 8, 14-21

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían más que un pan en la barca.

Jesús les recomendó: «Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.»

Ellos comentaban: «Lo dice porque no tenemos pan.»

Dándose cuenta, les dijo Jesús: «¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?»

Ellos contestaron: «Doce.»

«¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?»

Le respondieron: «Siete.»

Él les dijo: «¿Y no acabáis de entender?»
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El maná de cada día, 3.2.20

febrero 3, 2020

Lunes de la 4ª semana del Tiempo Ordinario

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El Señor me sostiene

El Señor me sostiene, ¿quién me hará temblar?

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PRIMERA LECTURA: 2 Samuel 15, 13-14.30; 16,5-13a

En aquellos días, uno llevó esta noticia a David: «Los israelitas se han puesto de parte de Absalón.»

Entonces David dijo a los cortesanos que estaban con él en Jerusalén: «¡Ea, huyamos! Que, si se presenta Absalón, no nos dejará escapar. Salgamos a toda prisa, no sea que él se adelante, nos alcance y precipite la ruina sobre nosotros, y pase a cuchillo la población.»

David subió la cuesta de los Olivos; la subió llorando, la cabeza cubierta y los pies descalzos. Y todos sus compañeros llevaban cubierta la cabeza, y subían llorando. Al llegar el rey David a Bajurín, salió de allí uno de la familia de Saúl, llamado Semeí, hijo de Guerá, insultándolo según venía.

Y empezó a tirar piedras a David y a sus cortesanos –toda la gente y los militares iban a derecha e izquierda del rey–, y le maldecía: «¡Vete, vete, asesino, canalla! El Señor te paga la matanza de la familia de Saúl, cuyo trono has usurpado. El Señor ha entregado el reino a tu hijo Absalón, mientras tú has caído en desgracia, porque eres un asesino.»

Abisay, hijo de Seruyá, dijo al rey: «Ese perro muerto ¿se pone a maldecir a mi señor? ¡Déjame ir allá, y le corto la cabeza!»

Pero el rey dijo: «¡No os metáis en mis asuntos, hijos de Seruyá! Déjale que maldiga, que, si el Señor le ha mandado que maldiga a David, ¿quién va a pedirle cuentas?»

Luego dijo David a Abisay y a todos sus cortesanos: «Ya veis. Un hijo mío, salido de mis entrañas, intenta matarme, ¡y os extraña ese benjaminita! Dejadlo que me maldiga, porque se lo ha mandado el Señor. Quizá el Señor se fije en mi humillación y me pague con bendiciones estas maldiciones de hoy.»

David y los suyos siguieron su camino.


SALMO 3, 2-3.4-5.6-7

Levántate, Señor, sálvame.

Señor, cuántos son mis enemigos, cuántos se levantan contra mí; cuántos dicen de mí: «Ya no lo protege Dios.»

Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria, tú mantienes alta mi cabeza. Si grito, invocando al Señor, él me escucha desde su monte santo.

Puedo acostarme y dormir y despertar: el Señor me sostiene. No temeré al pueblo innumerable que acampa a mi alrededor.


Aclamación antes del Evangelio: Lc 7, 16

Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.


EVANGELIO: Marcos 5, 1-20

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la orilla del lago, en la región de los gerasenos.

Apenas desembarcó, le salió al encuentro, desde el cementerio, donde vivía en los sepulcros, un hombre, poseído de espíritu inmundo; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para domarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras.

Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó a voz en cuello: «¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes.»

Porque Jesús le estaba diciendo: «Espíritu inmundo, sal de este hombre.»

Jesús le preguntó: «¿Cómo te llamas?»

Él respondió: «Me llamo Legión, porque somos muchos.»

Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca. Había cerca una gran piara de cerdos hozando en la falda del monte.

Los espíritus le rogaron: «Déjanos ir y meternos en los cerdos.»

Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al lago y se ahogó en el lago.

Los porquerizos echaron a correr y dieron la noticia en el pueblo y en los cortijos. Y la gente fue a ver qué había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Se quedaron espantados. Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su país.

Mientras se embarcaba, el endemoniado le pidió que lo admitiese en su compañía. Pero no se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo por su misericordia.»

El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.


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LE ROGARON QUE SE ALEJARA DE ELLOS

Los habitantes de la aldea de Gerasa conocían bien a aquel endemoniado, que vivía en los sepulcros y se mostraba desnudo ante la gente. Más de una vez habían tenido que atarle con grillos y cadenas, pues se manifestaba en él con gran virulencia el poder del demonio.

El nombre de los demonios era “Legión”, porque eran muchos los que habían entrado en aquel hombre.

Jesús liberó a aquel endemoniado del poder del mal, enviando a los demonios a una piara de cerdos. Los porqueros contaron con tanto asombro y temor lo que habían visto, que toda la aldea fue a pedirle a Jesús que se alejara de allí.

Aquellos gerasenos no temían el poder del Señor, que se les había manifestado de forma grandiosa y espectacular. Temían, más bien, que aquel hombre les desinstalara de su vida acomodada.

Estaban acostumbrados a convivir pacíficamente con el mal, habían aceptado que el poder de los demonios rigiera su aldea y su vida. Se encontraban así más o menos tranquilos. No querían que nadie viniese de fuera a romper aquella paz fría y aparente.

Es más cómodo vivir un cristianismo a la carta, de costumbre. Es más fácil vivir apoyados en una fe, que no necesita de la gracia para transformar ese corazón, que prefiere vivir como siempre, sin complicarse la vida.

Pactamos indefinidamente con viejas actitudes y defectos que han anidado en el corazón desde hace tiempo, nos conformamos con ese rescoldo de fe que no crece con los años, preferimos la comodidad de una tibieza que no da problemas, antes que vivir en la tensión espiritual de crecer en el amor a Dios y en la propia conversión.

Y, aunque recemos, o no hayamos perdido la fe de la infancia, podemos ser cristianos gerasenos, que prefieren convivir con su propio pecado y mediocridad, antes que dejar que el Señor entre de verdad a transformar nuestra vida.

www.mater-dei.es


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