Papa Francisco: La posesión demoníaca existe. Tres criterios para reconocerla

diciembre 15, 2017

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El Papa Francisco habla y predica sobre la existencia y la posesión del demonio

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Papa Francisco: La posesión demoníaca existe. Tres criterios para reconocerla

La presencia del demonio está en la primera página de la Biblia y la Biblia acaba también con la presencia del demonio y la victoria de Dios

Homilía en Santa Marta, 10 de Octubre de 2013. Iinformación de Radio Vaticana

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Jesús expulsa a los demonios, y alguien empieza a dar explicaciones para disminuir la fuerza del Señor. El Papa Francisco realizó su reflexión, tomando el Evangelio, sobre la tentación de disminuir la figura de Jesús como si fuese como mucho un curador, pero sin tomarle del todo en serio. Una actitud que ha llegado hasta nuestros días.

El demonio ¡sí existe!

Hay algunos sacerdotes que cuando leen este pasaje del Evangelio, este y otros (sobre expulsión de demonios), dicen: “Jesús curó a una persona de una enfermedad psíquica.” No se lee esto aquí, ¿no?

Es verdad que en aquel tiempo se podía confundir una epilepsia con la posesión del demonio; ¡pero es también cierto que existía el demonio! Y no tenemos derecho a simplificar tanto las cosas, diciendo: “Todos estos no estaban endemoniados; eran enfermos psíquicos”. ¡No!

La presencia del demonio está en la primera página de la Biblia y la Biblia acaba también con la presencia del demonio, con la victoria de Dios sobre el demonio.

No debemos ser ingenuos.

El Señor nos da algunos criterios para discernir la presencia del mal y para ir por el camino cristiano cuando hay tentaciones.

1er. criterio

Jesús vino a destruir al demonio, a darnos la liberación de la esclavitud del diablo sobre nosotros. Y, no se puede decir que así exageramos. En este punto no hay medias tintas. Hay una lucha, y una lucha en la que se juega la salud, la salud eterna, la salvación eterna de todos nosotros.

2do. criterio

“No seguir la victoria de Jesús sobre el mal solo a medias.” O estás conmigo, dice el Señor, o estás contra mí.

3er. criterio

“Estar vigilantes”. Debemos ser vigilantes siempre, vigilar contra el engaño, contra la seducción del maligno. Y podemos preguntarnos: ¿Yo me vigilo a mí, mi corazón, mis sentimientos, mis pensamientos? ¿Guardo el tesoro de la gracia? ¿Guardo la presencia del Espíritu Santo en mí? ¿O lo dejo estar, seguro, creo que voy bien? Si tú no guardas, viene el que es más fuerte que tú.

Pero si llega uno más fuerte que él y le gana, le quita las armas en las que confiaba y se reparte el botín. ¡La vigilancia!

Tres criterios, ¡eh! No confundir la verdad.

Resumiendo: Jesús lucha contra el diablo: primer criterio. Segundo criterio: quien no está con Jesús, está contra Jesús. No hay enseñanzas a medias. Tercer criterio: la vigilancia de nuestro corazón, porque el demonio es astuto. ¡Nunca se le expulsa para siempre! Sólo lo será el último día.

Mantenerse en constante vigilancia

Recordemos algo que nos dice el Evangelio: “Cuando el espíritu impuro sale del hombre, vaga por lugares desiertos, buscando alivio, y al no encontrarlo, dice: “Volveré a mi casa, de donde he salido. Y cuando la encuentra barrida y en orden, entonces va, toma a otros siete espíritus peores que él, vienen y moran en ella. Y así, la última situación de ese hombre se vuele peor que la primera”.

La vigilancia, porque su estrategia es esa: Tú te has hecho cristiano, sigue adelante en tu fe, yo te dejo, te dejo tranquilo. Pero después, cuando te has acostumbrado y no vigilas tanto y te sientes seguro, yo vuelvo.

El Evangelio comienza con el demonio expulsado y termina con el demonio que vuelve.

San Pedro lo decía: “Es como un león feroz, que gira a nuestro alrededor“. Es así. “¡Pero, Padre, usted está un poco anticuado! Nos asusta con estas cosas …”. No, ¡yo no! ¡Es el Evangelio! Y esto no son mentiras: ¡es la Palabra del Señor! Pidamos al Señor la gracia de tomar en serio estas cosas. Él ha venido a luchar por nuestra salvación. ¡Él ha vencido al demonio! ¡Por favor, no hagamos tratos con el demonio! Él busca volver a casa, tomarnos en posesión…  ¡No relativizar, vigilar! ¡Y siempre con Jesús!

Papa Francisco. Homilía en Santa Marta, 10 de Octubre de 2013. Iinformación de Radio Vaticana

https://www.pildorasdefe.net/noticias/La-posesion-demoniaca-existe-y-algunos-la-tildan-de-enfermedades-mentales-Papa-Francisco

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El maná de cada día, 20.11.17

noviembre 20, 2017

Lunes de la 33ª semana del Tiempo Ordinario

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El alma también puede sufrir momentos de ceguera y oscuridad



PRIMERA LECTURA: 1 Macabeos 1, 10-15.41-43.54-57.62-64

En aquellos días, brotó un vástago perverso: Antíoco Epifanes, hijo del rey Antíoco. Había estado en Roma como rehén, y subió al trono el año ciento treinta y siete de la era seléucida.

Por entonces hubo unos israelitas apóstatas que convencieron a muchos: «¡Vamos a hacer un pacto con las naciones vecinas, pues, desde que nos hemos aislado, nos han venido muchas desgracias!»

Gustó la propuesta, y algunos del pueblo se decidieron a ir al rey. El rey los autorizó a adoptar las costumbres paganas, y entonces, acomodándose a los usos paganos, construyeron un gimnasio en Jerusalén; disimularon la circuncisión, apostataron de la alianza santa, emparentaron con los paganos y se vendieron para hacer el mal.

El rey Antíoco decretó la unidad nacional para todos los súbditos de su imperio, obligando a cada uno a abandonar su legislación particular. Todas las naciones acataron la orden del rey, e incluso muchos israelitas adoptaron la religión oficial: ofrecieron sacrificios a los ídolos y profanaron el sábado.

El día quince del mes de Casleu del año ciento cuarenta y cinco, el rey mandó poner sobre el altar un ara sacrílega, y fueron poniendo aras por todas las poblaciones judías del contorno; quemaban incienso ante las puertas de las casas y en las plazas; los libros de la Ley que encontraban, los rasgaban y echaban al fuego, al que le encontraban en casa un libro de la alianza y al que vivía de acuerdo con la Ley, lo ajusticiaban, según el decreto real.

Pero hubo muchos israelitas que resistieron, haciendo el firme propósito de no comer alimentos impuros; prefirieron la muerte antes que contaminarse con aquellos alimentos y profanar la alianza santa. Y murieron. Una cólera terrible se abatió sobre Israel.


SALMO 118, 53.61.134.150.155.158

Dame vida, Señor, para que observe tus decretos.

Sentí indignación ante los malvados, que abandonan tu voluntad.

Los lazos de los malvados me envuelven, pero no olvido tu voluntad.

Líbrame de la opresión de los hombres, y guardaré tus decretos.

Ya se acercan mis inicuos perseguidores, están lejos de tu voluntad.

La justicia está lejos de los malvados que no buscan tus leyes.

Viendo a los renegados, sentía asco, porque no guardan tus mandatos.


Aclamación antes del Evangelio

A ti, oh Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos. A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles.



EVANGELIO: Lucas 18, 35-43

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna.

Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron: «Pasa Jesús Nazareno.» Entonces gritó: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!»

Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!»

Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?»

Él dijo: «Señor, que vea otra vez.»

Jesús le contestó: «Recobra la vista, tu fe te ha curado.»

En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.
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EL SEÑOR NUNCA NIEGA SU GRACIA
P. Francisco Fernández Carvajal

Aumentar el fervor de la oración en momentos de oscuridad.

Ocurrió -leemos en el Evangelio de la Misa1que al llegar a Jericó había un ciego sentado junto al camino mendigando.

Algunos Padres de la Iglesia señalan que este ciego a las puertas de Jericó es imagen «de quien desconoce la claridad de la luz eterna»2, pues en ocasiones el alma puede sufrir también momentos de ceguera y de oscuridad.

El camino despejado que vislumbró un día se puede tornar desdibujado y menos claro, y lo que antes era luz y alegría ahora son tinieblas, y una cierta tristeza pesa sobre el corazón.

Muchas veces esta situación está causada por pecados personales, cuyas consecuencias no han sido del todo zanjadas, o por la falta de correspondencia a la gracia: «quizá el polvo que levantamos al andar –nuestras miserias– forma una nube opaca, que impide el paso de la luz»3; en otras ocasiones, el Señor permite esa difícil situación para purificar el alma, para madurarla en la humildad y en la confianza en Él.

En esa situación es lógico que todo cueste más, que se haga más difícil, y que el demonio intente hacer más honda la tristeza, o aprovecharse de ese momento de desconcierto interior.

Sea cual sea su origen, si alguna vez nos encontramos en ese estado, ¿qué haremos? El ciego de Jericó –Bartimeo, el hijo de Timeo4– nos lo enseña: dirigirnos al Señor, siempre cercano, hacer más intensa nuestra oración, para que tenga piedad y misericordia de nosotros.

Él, aunque parece que sigue su camino y nosotros quedamos atrás, nos oye. No está lejos. Pero es posible que nos suceda lo que a Bartimeo: Y los que iban delante le reprendían para que se callara.

El ciego encontraba cada vez más dificultades para dirigirse a Jesús, como nosotros «cuando queremos volver a Dios, esas mismas flaquezas en las que hemos incurrido, acuden al corazón, nublan el entendimiento, dejan confuso el ánimo y querrían apagar la voz de nuestras oraciones»5.

Es el peso de la debilidad o del pecado, que se hace sentir.

Tomemos ejemplo del ciego: Pero él gritaba mucho más: Hijo de David, ten piedad de mí. «Ahí lo tenéis: aquel a quien la turba reprendía para que callase, levanta más y más la voz; así también nosotros (…), cuanto mayor sea el alboroto interior, cuanto mayores dificultades encontremos, con más fuerza ha de salir la oración de nuestro corazón»6.

Jesús se paró en el camino cuando daba la impresión de que seguía hacia Jerusalén y mandó que llamaran al ciego. Bartimeo se acercó y Jesús le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Ut videam, que vea, Señor. Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha salvado. Y al instante vio, y le seguía, glorificando a Dios.

A veces será difícil conocer las causas por las que el alma pasa esa situación difícil en que todo parece costar más. No sabremos quizá su origen, pero sí el remedio siempre eficaz: la oración.

«Cuando se está a oscuras, cegada e inquieta el alma, hemos de acudir, como Bartimeo, a la Luz. Repite, grita, insiste con más fuerza, “Domine, ut videam!” —¡Señor, que vea!… Y se hará el día para tus ojos, y podrás gozar con la luminaria que Él te concederá»7.

1 Lc 18, 35-43. 2 Cfr. San Gregorio Magno, Homilías sobre los Evangelios, 1, 2, 2. — 3 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 34. — 4 Mc 10, 46-52. — 5San Gregorio Magno, o. c., 1, 2, 3. — 6 Cfr. Ibídem, 1, 2, 4. — 7 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 862.

http://www.homiletica.org


Murió de cáncer con 17 años y una sonrisa tras confiar a Dios su enfermedad: fue su «año más feliz»

octubre 10, 2017

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«Comprendí que Él solo quiere mi felicidad», dejó dicho Davide

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Murió de cáncer con 17 años y una sonrisa tras confiar a Dios su enfermedad: fue su «año más feliz»

Si yo soy feliz, ¿cómo es posible que tú no lo seas?, decía a los que le compadecían.

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Los ojos llenos de esperanza, la voz vibrante de entusiasmo, el corazón lleno de paz: Davide está lleno de luz, tiene una rara belleza. Tiene 17 años y nos cuenta con plácida urgencia su buena nueva: «He vivido el año más hermoso de mi vida, he encontrado la verdadera felicidad. Ahora no temo nada, ni siquiera la muerte, porque tengo siempre al Señor a mi lado».

Al poco tiempo de haber grabado su testimonio en vídeo, el 17 de junio de 2017, Davide subió al Padre tras sufrir indeciblemente por un tumor que le consumió en el arco de un año, ese año. A la mayoría de los que acudieron a su funeral les pareció una fiesta celestial y el sacerdote, en la homilía, lo saludó así: «Davide se entregó por la salvación eterna y la conversión de los jóvenes. Entregó su cuerpo, que se estaba deshaciendo, hasta el final, como un martirio libremente aceptado».

Pero, ¿quién es en realidad Davide?

El testimonio: los puros de corazón verán a Dios

«Soy Davide, un chico de Roma de 17 años»: así se presenta este joven que para hablar de sí mismo no utiliza adornos ni mediaciones, sino que llega a lo esencial como quien sabe que ha nacido para ser testigo. Por este motivo Davide nos habla inmediatamente de ese «Señor que ha venido a salvarme».

Un encuentro infantil, en edad pero sobre todo en el corazón, de una sencillez asombrosa y franca: «Cuando eres pequeño -cuenta- no comprendes por qué se te pide que hagas determinadas elecciones y, por consiguiente, la fe que tienes es una fe inmadura: así me pasó a mí. Al inicio de la adolescencia veía que mis amigos podían hacer muchas cosas que yo, como cristiano, no podía hacer y por esto me sentía limitado, como encerrado en una jaula.

»Pero el Señor vino a salvarme el verano que tenía 12 años. Ese año participé en un campamento de verano con la parroquia. Después de ese campamento me había inscrito en otro al que quería absolutamente ir por muchos motivos. El primero era porque sentía que mi ser cristiano me limitaba y por lo tanto, en este otro campamento, podría hacer lo que quisiera; había decidido que haría todo lo que pudiera».

Davide estaba decidido, pero confió esa decisión a un sacerdote de la parroquia que, libre del temor de no ser suficientemente moderno para este muchacho, con ímpetu le dijo la verdad: «¡No vayas! Confía en mí… aún no estás preparado para gestionar una situación de este tipo».

Davide no estaba en absoluto convencido de lo que el sacerdote le decía, pero éste, consciente de ello, insistió: «El Señor no te pide nunca que hagas un sacrificio sin devolverte cien veces más, verás que te recompensará abundantemente cada sacrificio que hagas».

Pero Davide estaba decidido: iría al campamento. Sin embargo, el padre no cede y le pide que haga una cosa: «Mañana coge la Biblia, reza y lee qué te dice el Señor sobre este hecho en particular de tu vida».

Davide, que aunque era muy joven era también muy serio, a la mañana siguiente abre el texto sagrado y del último capítulo del Libro de Judit lee: «Pasado ese tiempo, cada cual volvió a su casa. También Judit volvió a Betulia y se dedicó a administrar su hacienda. Mientras vivió, fue muy famosa en todo el país».

Al recordar estos episodios, basta mirar a los ojos de Davide para ver lo que realmente ocurrió en su alma en ese instante: «¡Me quedé atónito! ¡Eran las mismas idénticas palabras que me había dicho el sacerdote el día antes! Como Judit, tenía que permanecer en mi casa y, como Judit, por este motivo sería recompensado toda mi vida.

Fue una experiencia muy fuerte y la comprendí: el Señor existía verdaderamente y actuaba verdaderamente en mi vida. Y hablaba verdaderamente a mi vida en particular, a mí personalmente ¡ahora, en ese instante!».

La prueba: como esa noche en Getsemaní

«Hace aproximadamente un año», continúa Davide su testimonio, «recibí una mala noticia: tenía cáncer. Descubrir a la edad de 16 años que tienes cáncer es bastante duro, pero el Señor no me abandonó».

Un día el joven empezó a notar un entumecimiento en una pierna; pensó que era debido al exceso de deporte del último periodo. Sin embargo, el dolor aumenta cada vez más, por la noche no consigue dormir y los analgésicos no tienen casi efecto. «Me llamaron a casa desde el hospital para decirme que tenía que hacerme otra resonancia magnética: los médicos habían visto una especie de masa, creían que podía ser un hematoma, pero tenían que examinarla mejor».

Davide, junto a su familia, amigos y parroquianos empieza a rezar intensamente para que se trate sólo de un hematoma. No es así: el joven tiene un tumor. «Entonces, vale, encajas el golpe y sigues adelante. Y sigues rezando. Rezando siempre, porque sabes que el Señor está. Y entonces pides que el tumor sea benigno y no maligno».

Empiezan cadenas de oración, se ofrecen misas y penitencias. El diagnóstico médico es de los peores: osteosarcoma agresivo con un umbral de dolor máximo.

Pero el muchacho no cede: «Empiezo a rezar para que no haya metástasis, pero cuando recibo los resultados de la siguiente prueba descubro que tengo una metástasis en el pulmón».

A partir de ese momento el mal empieza a avanzar a gran velocidad: en un año lo consume entre dolores y sufrimientos indecibles. Junto a la infausta condena llega también la noche oscura: «Llego casi al punto de enfadarme con Dios -explica el joven-, y le pregunto: Pero, ¿por qué yo rezo por una cosa y Tú haces que suceda otra? ¿Por qué no me quieres ayudar? ¿Por qué me sucede precisamente a mí todo esto? ¿Qué sentido tiene rezar si después sucede exactamente lo contrario de lo que yo desearía que sucediera?”».

A pesar de las grandes dificultades, Davide sigue buscando el consuelo en la Iglesia y no cesa de pedir ayuda a distintos sacerdotes. Un día, uno de ellos lo desafía hasta el fondo: «Davide, confía tu enfermedad a Dios». El joven se niega categóricamente, en su corazón comprende de inmediato que esto significa aceptar la posibilidad de la muerte. Pero al mismo tiempo comprende que es también un desafío de amor: «No tengas miedo -me dice el sacerdote-, porque también Jesús tuvo miedo en Getsemaní: “Señor, si quieres, aparta de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”».

La intercesión de la Madre celestial

«Una noche que estaba ingresado en el hospital para la quimioterapia no conseguía dormir. Mi corazón estaba turbado y sentí la necesidad de rezar. Entonces cogí el rosario que tenía junto a mí y empecé enseguida a sentir una emoción bellísima que me irradiaba el corazón, una emoción muy, muy fuerte.

Era una emoción concreta como puede ser la felicidad, la tristeza, el miedo, la rabia, pero era una emoción totalmente nueva, que no había sentido nunca antes, y era hermosísima: era como sentirse enamorado, en el séptimo cielo, pero más.

Empecé a llorar y no paré durante media hora mientras volvían a mi mente esas palabras: “Confía tu enfermedad a Dios”. E inmediatamente recordé otras palabras: si no consigues confiar la enfermedad reza para conseguirlo.

Comencé a rezar el rosario y, de nuevo, el Señor vino para sorprenderme porque, en cuanto acabé el rosario, cambié totalmente de idea y pasé de estar seguro de no querer confiar mi enfermedad a Dios, a estarlo de que era lo único que quería hacer.

Comprendí en un instante que todos mis proyectos, todas mis ganas de controlar mi vida, eran únicamente una manera de remar contracorriente: el Señor me estaba mostrando cómo mi vida no respondía a mi voluntad, sino a la Suya. Y me lo había mostrado desde el inicio de la enfermedad: yo quería un hematoma y fue un tumor, yo quería que fuera benigno y era maligno, etcétera. Mi vida no estaba en mis manos, mi vida estaba en las Suyas.

A partir de ese momento he vivido literalmente el año más bello de mi vida. Soy verdaderamente feliz y he dejado de temer a la muerte, porque he comprendido realmente que tengo un Dios que sólo quiere mi felicidad. Cualquier cosa, incluso la que pueda parecer más horrible, más fea, si es Su voluntad es la cosa más bella que puede sucedernos».

La Cruz es gloriosa

«El día del Via Crucis -cuenta Davide-, estábamos en casa mirando en directo desde el Coliseo el Via Crucis con el Papa. Cada vez que durante la función se recitaba un paso en el que Jesús caía bajo el peso de la Cruz, yo sentía unas fuertes punzadas de dolor hasta que, en el momento en que Jesús es crucificado y está muriendo, empecé a sentir un dolor muy, muy fuerte, realmente intenso, que desapareció en el momento en que Jesús muere».

El último periodo, sobre todo las últimas semanas, son terribles: el tumor ha cubierto todos los órganos vitales. El joven sufre  mucho, le cuesta respirar, no se queja nunca. Entrega todo su ser, derrama todo su dolor en la Cruz y ofrece su sacrificio cada instante a Dios Padre.

Entre dolores, poco antes de entrar en coma, tuvo algunos diálogos con el párroco que éste nos cuenta: «Cuidado, Davide, que el demonio volverá a crearte dudas sobre la existencia de Dios». Pero Davide replicaba seguro: «¡No sucederá!». «Cuidado, Davide, el demonio es sentimentalista… cuando entres en coma, que tu alma esté alerta… debes volver a ponerte de pie». La respuesta del joven, mientras boqueaba, se manifestó con una increíble sonrisa.

Davide nace en el Cielo el 17 de junio de 2017 y en su rostro parece estar grabada esa frase que repetía a quienquiera que encontrara: «Pero si yo soy feliz, ¿cómo es posible que tú no lo seas?».

Artículo de Costanza Signorelli en La Nuova Bussola Quotidiana.
Traducción de Helena Faccia Serrano.

https://www.religionenlibertad.com/murio-cancer-con-anos-una-sonrisa-tras-confiar-59828.htm


Una persona que ha olvidado sus propias raíces está enferma, dice el Papa

octubre 5, 2017

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Debemos pensar en esta enfermedad del auto exilio psicológico: hay mucho mal. Nos quita las raíces, elimina la pertenencia

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Una persona que ha olvidado sus propias raíces está enferma, dice el Papa

Por Álvaro de Juana

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VATICANO, 05 Oct. 17 / 06:22 am (ACI).- En la Misa que celebró en Santa Marta, el Papa Francisco invitó a que cada uno encuentre sus raíces ya que si no es una persona enferma que puede auto exiliarse.

El Pontífice animó a reencontrar la propia pertenencia. Para ello comentó la primera lectura del día que habla del exilio en Babilonia del pueblo de Israel y el deseo de volver.

Francisco pensó también en la “nostalgia de los inmigrantes”, aquellos que “están alejados de su patria y quieren volver”.

En la lectura, Nehemías quería regresar junto a su pueblo, a Jerusalén, pero se trataba de “un viaje difícil” ya que “tenía que convencer a mucha gente”. “Era un viaje para reencontrar las raíces del pueblo”.

Después de tantos años de esclavitud, las raíces “se habían debilitado” pero no habían desaparecido. “Sin raíces no se puede vivir: un pueblo sin raíces o que las deja perder es un pueblo enfermo”, manifestó.

Al mismo tiempo, “una persona sin raíces, que ha olvidado sus propias raíces, está enferma. Reencontrar, redescubrir las propias raíces y tomar la fuerza de ir adelante, la fuerza de dar fruto”.

Pero no es un camino fácil porque hay “resistencias”: “son las de aquellos que prefieren el exilio psicológico: el auto exilio de la comunidad, de la sociedad, aquellos que prefieren ser un pueblo desarraigado, sin raíces. Debemos pensar en esta enfermedad del auto exilio psicológico: hay mucho mal. Nos quita las raíces, elimina la pertenencia”.

“El hombre y la mujer que encuentran las propias raíces, que son fieles a la propia pertenencia, son un hombre y mujer de alegría, y esta alegría es su fuerza”.

Francisco terminó advirtiendo de que quien tiene “miedo de llorar” también tendrá “miedo de reír” y animó a pedir la gracia de ponerse en camino para encontrar las propias raíces.

Lectura comentada por el Papa:

Primera lectura

Nehemías 8:1-12
1 todo el pueblo se congregó como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta del Agua. Dijeron al escriba Esdras que trajera el libro de la Ley de Moisés que Yahveh había prescrito a Israel.
2 Trajo el sacerdote Esdras la Ley ante la asamblea, integrada por hombres, mujeres y todos los que tenían uso de razón. Era el día uno del mes séptimo.
3 Leyó una parte en la plaza que está delante de la puerta del Agua, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de los hombres, las mujeres y todos los que tenían uso de razón; y los oídos del pueblo estaban atentos al libro de la Ley.
4 El escriba Esdras estaba de pie sobre un estrado de madera levantado para esta ocasión; junto a él estaban: a su derecha, Matitías, Semá, Anaías, Urías, Jilquías y Maaseías, y a su izquierda, Pedaías, Misael, Malkías, Jasum, Jasbaddaná, Zacarías y Mesullam.
5 Esdras abrió el libro a los ojos de todo el pueblo – pues estaba más alto que todo el pueblo – y al abrirlo, el pueblo entero se puso en pie.
6 Esdras bendijo a Yahveh, el Dios grande; y todo el pueblo, alzando las manos, respondió: «¡Amén! ¡Amén!»; e inclinándose se postraron ante Yahveh, rostro en tierra.
7 (Josué, Baní, Serebías, Yamín, Aqcub, Sabtay, Hodiyías, Maaseías, Quelitá, Azarías, Yozabad, Janán, Pelaías, que eran levitas, explicaban la Ley al pueblo que seguía en pie.)
8 Y Esdras leyó en el libro de la Ley de Dios, aclarando e interpretando el sentido, para que comprendieran la lectura.
9 Entonces (Nehemías – el gobernador – y) Esdras, el sacerdote escriba (y los levitas que explicaban al pueblo) dijeron a todo el pueblo: «Este día está consagrado a Yahveh vuestro Dios; no estéis tristes ni lloréis»; pues todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la Ley.
10 Díjoles también: «Id y comed manjares grasos, bebed bebidas dulces y mandad su ración a quien no tiene nada preparado. Porque este día está consagrado a nuestro Señor. No estéis tristes: la alegría de Yahveh es vuestra fortaleza.»
11 También los levitas tranquilizaban al pueblo diciéndole: «Callad: este día es santo. No estéis tristes.»
12 Y el pueblo entero se fue a comer y beber, a repartir raciones y hacer gran festejo, porque habían comprendido las palabras que les habían enseñado.

 


Hugh Hefner de Playboy: “Destructor de inocencia”, juventud y matrimonios

septiembre 30, 2017

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Hugh Hefner de Playboy: Pionero en la cosificación sexual y la manipulación de las mujeres

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Hugh Hefner de Playboy: “Destructor de inocencia”, juventud y matrimonios

Él vivió como un depredador y explotador sexual

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WASHINGTON D.C., 30 Sep. 17 / 07:25 pm (ACI).- Hugh Hefner, el magnate estadounidense fundador de la revista pornográfica Playboy, fue un “destructor de inocencia, de la juventud y de los no nacidos” y ha dejado un “triste legado”, lamentó Patrick Trueman, Presidente del Centro Nacional contra la Explotación Sexual en Estados Unidos.

En declaraciones a CNA –agencia en inglés del Grupo ACI– Trueman dijo que Hefner, fallecido el 27 de septiembre a los 91 años, fue “un destructor de inocencia, de la juventud y de los no nacidos. Fue un destructor del respeto a la ley. Creo que también hizo un gran daño a las familias y muchos matrimonios”.

“Lo que siempre buscó fue hacer aceptable y aprobable la pornografía”, precisó Trueman. En estos momentos, continuó, “no debemos celebrar. Debemos guardar luto por su muerte. Él vivió como un depredador y explotador sexual”.

Tras recordar que ya son cuatro estados en Estados Unidos los que han comenzado a legislar contra la pornografía, Patrick Trueman subrayó que “Hugh Hefner no fue un campeón de la libertad de expresión sino un pionero en la cosificación sexual y la manipulación de las mujeres”.

Con lo que hizo Hefner, explicó el Director del Centro Nacional contra la Explotación Sexual, Playboy misma fue una “víctima de la tendencia de la pornografía hacia el extremismo. Mientras la revista introduce a la persona a la pornografía, el cerebro de las personas pronto exige contenido más extremo y perverso”.

“Con el tiempo eso hizo que Playboy fuera ‘obsoleta’ porque Internet pudo suplir ese material más perverso. Así como Playboy se desmoronaba por presentar imágenes sexuales, así también se desmorona la vida de un individuo que consume pornografía”.

El Centro que dirige Trueman, relató, ha logrado que varias cadenas hoteleras ya no ofrezcan pornografía y que Google deje de vender publicidad a la industria pornográfica. “Tenemos otras iniciativas para hacer entender a la gente que la pornografía constituye explotación sexual”, resaltó.

Para Alan Sears, fundador de Alliance Defending Freedom, “aparentemente hasta el final, él (Hefner) se divertía explotando mujeres, explotando su sexualidad y todas las otras cosas por las que los medios lo alaban ahora”.

En declaraciones a CNA, Sears, que sirvió como Fiscal de la Comisión sobre Pornografía bajo la presidencia de Ronald Reagan, resaltó que de haber cambiado de vida, la influencia de Hefner podría haber sido positiva.

“¿Quién sabe qué influencia podría haber tenido en algunos jóvenes que admiraban a este pornógrafo, si el pornógrafo se hubiera arrepentido del daño que hizo a las mujeres, los niños, las familias y los matrimonios?”, cuestionó.

Hefner fue un conocido promotor y financista de la industria del aborto en Estados Unidos. En una entrevista en la revista Vainity Fair, explicó que en 1973 financió el conocido caso de Roe vs Wade con el que se legalizó la práctica en el país.

Además, entre 1963 y 1973, más de 350 supuestas cartas de mujeres comentando sus abortos fueron publicadas por Playboy, en un esfuerzo por crear un ambiente favorable a la legalización de esta práctica en Estados Unidos.

Playboy Foundation, creada por Hefner, también financiaba a organizaciones que hacían lobby y activismo a favor del aborto.

Nathan J. Robinson, editor de la revista Current Affairs, explica que Hefner tenía reglas muy estrictas para las mujeres que vivían en la mansión Playboy con él que incluían el consumo de drogas, relaciones sexuales a pedido y una constante manipulación.

Traducido y adaptado por Walter Sánchez Silva. Publicado originalmente en CNA.


Testimonios de enfermos de cáncer bendecidos por intercesión de San Ezequiel Moreno

septiembre 19, 2017

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San Ezequiel Moreno, agustino recoleto, protector de las personas aquejadas de cáncer.

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Testimonios de enfermos de cáncer bendecidos por intercesión de San Ezequiel Moreno, oar.

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Estimados lectores y seguidores: Me ha parecido conveniente publicar esta entrada para dar cabida en ella a las manifstaciones de fe y de agradecimiento que seguramente muchos devotos de San Ezequiel Moreno tendrán a bien confiar.

Les confieso que las entradas referidas a San Ezequiel, sobre todo la Novena, ocupan con mucha frecuencias los primeros puestos en la preferencia de los usuarios de este blog. Me parece un dato indicativo de las necesidades y preferencias de los lectores.

Así, pues, los invito a participar en esta página con comentarios oportunos que pueden edificar a los demás. Me consta que hay muchas personas que han sentido cómo sus oraciones han sido escuchadas. No siempre han recibido exactamente lo que pedían, pero algo les ha llegado. La fe nos asegura que Dios siempre escucha nuestras oraciones dándonos lo que nos conviene, que no siempre coincide con lo que le pedimos.

La oración siempre nos encamina hacia el cumplimiento de la voluntad de Dios, hacia lo más importante: la salvación eterna. La vida bienaventurada, según San Agustín.

La oración de petición la hacemos por nosotros mismos y por los demás. En este caso, es oración de intercesión. A veces oramos directamente a Dios; otras, a Dios también pero a través de la Virgen María o de los santos. En nuestro caso, a través y por intercesión de San Ezequiel Moreno.

Los santos nos resultan cercanos porque han experimentado en su propia carne sufrimientos y problemas similiares a los nuestros y, a la vez, han llevado una vida ejemplar y plena ante Dios y ante los hombres. Por eso, son modelos para nosotros.

San Ezequiel Moreno padeció cáncer los últimos años de su vida y esa enfermedad le causó la muerte. Dios permitió que padeciera ese mal que no pudo superar a pesar de ser operado. La dolencia del cáncer le proporcionó a San Ezequiel la oportunidad de ejercitar al máximo su amor a Dios y de perfeccionar su vida espiritual abandonándose plácidamente en las manos de Dios.

La Iglesia lo ha declarado “santo” después de comprobar dos curaciones milagrosas de cáncer, pedidas y atribuidas por las interesadas a la intercesión de San Ezequiel. De esta manera la Iglesia propone a nuestro Santo como ejemplo para todos los bautizados, y en particular como “protector” de los enfermos de cáncer.

El P. Ángel Peña, agustino recoleto, narra los dos milagros que Roma aprobó para la beatificación y para la canonización de la siguiente manera:

El milagro aprobado para la beatificación fue la curación instantánea de Carmela Jurado, una señorita de 60 años, de Pasto, Colombia. Tenía un tumor en la nariz desde 1946.

Los doctores que la examinaron la enviaron al Instituto Radium de Bogotá, considerando que era un tumor maligno, un verdadero cáncer. Los exámenes histológicos realizados en Bogotá confirmaron que era un cáncer maligno palatino-nasal como el que había tenido el padre Ezequiel.

Tras pasar dos meses en el Instituto Radium, los médicos aconsejaron a la familia que la llevasen a morir a su casa, pues estaba desahuciada. Pero ella que tenía fe en el padre Morenito, como solían llamar al padre Ezequiel en Pasto, hizo dos novenas con su familia, pidiéndole la curación.

En la noche del 11 al 12 de febrero de 1947 estaba ya agonizando después de recibir la extremaunción, pero a la mañana siguiente amaneció totalmente curada en su propia casa de Pasto.

La historia clínica de Carmela Jurado, que se encontraba en el Instituto Radium de Bogotá, fue importante para que la comisión médica vaticana declarara la curación repentina como inexplicable para la ciencia y aceptada por la Iglesia como verdadero milagro por intercesión del padre Ezequiel.

Fue beatificado el 1 de noviembre de 1975 en Roma, en el Vaticano, en unión de Gaspar Bertoni, fundador de los estigmatinos; de Vicente Grossi, fundador de las Hijas del Oratorio; de Ana Francisca Michelotti, fundadora de las pequeñas siervas del Sagrado Corazón de Jesús para los enfermos pobres; y de María Droste zu Veschering, religiosa de las hermanas de la caridad del Buen Pastor.

El milagro aprobado para la canonización tuvo lugar el 18 de julio de 1986. Una señora de Buesaco, pueblecito cercano a Pasto, Colombia, sufría de un tumor en el seno derecho y estaba al fin de la vida.

Estaba desahuciada por motivo de este cáncer del seno, cuando fue curada repentinamente, después de haber invocado la ayuda del beato Ezequiel Moreno.

El 3 de octubre de 1991 la comisión de médicos del Vaticano examinó el caso y por unanimidad declaró que la curación era científicamente inexplicable. Del mismo parecer fueron los obispos y cardenales de la Congregación ordinaria del 4 de febrero de 1992. El 7 de mayo el Papa Juan Pablo II lo aceptó como milagro en vistas a la canonización.

Fue canonizado el 11 de octubre de 1992 ante gran parte del episcopado latinoamericano, reunido en Santo Domingo, República dominicana, para la celebración del V centenario de la Evangelización de América.

El presidente del CELAM lo presentó ante el Papa como un gran obispo y misionero. Y Juan Pablo II lo ensalzó como un ejemplo de misionero y pastor por su incontenible deseo de anunciar a Cristo.

Dijo: San Ezequiel Moreno con su vida y obra de evangelizador es modelo de pastores, especialmente para los de América Latina, que bajo la guía del Espíritu Santo quieren responder con nuevo ardor, nuevos métodos y nueva expresión a los grandes desafíos con que se enfrenta la Iglesia latinoamericana.

San Ezequiel Moreno es considerado por el sentir popular, como el patrono y protector de los enfermos de cáncer. Algunos consideran como patrono de estos enfermos a san Peregrino Laziosi (1260-1345), que fue curado milagrosamente de un cáncer en el pie.

Pero en la actualidad y, dada la popularidad, que aumenta cada día, de la vida y milagros de san Ezequiel Moreno, se le suele considerar a él como el patrono de los enfermos de cáncer, ya que él murió de cáncer y los dos milagros aprobados para su beatificación y canonización han sido curaciones de enfermos de cáncer.

Esta es una razón poderosa, dada por el mismo Dios, para que lo podamos considerar como protector de estos enfermos, especialmente en estos tiempos en que hay tantas personas aquejadas de este mal en todo el mundo.

¡San Ezequiel Moreno, padre “Morenito”, intercede por nosotros ante Dios y danos la salud del cuerpo y del alma. Amén!

http://libroscatolicos.org/index2.htm (P. Ángel Peña, oar.: Un valiente misionero. San Ezequiel Moreno. Lima, 2013)

San Juan Pablo II dijo de él en la canonización: “Su incontenible deseo de anunciar a Cristo guió todos los pasos de su vida. Su inquebrantable fe en Dios, alimentada en todo momento por una intensa vida interior, fue la gran fuerza que le sostuvo en su dedicación al servicio de todos, en particular de los más pobres y abandonados” (Homilía en la Misa del V Centenario de la Evangelización y canonización del Beato Ezequiel Moreno; Santo Domingo, 11 de octubre.1992).

NOVENA A SAN EZEQUIEL:

https://ismaelojeda.wordpress.com/2010/08/10/novena-a-san-ezequiel-moreno/


El maná de cada día, 18.9.17

septiembre 18, 2017

Lunes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario

En Perú, Fiesta de SAN JUAN MACÍAS, religioso dominico (Cf. final de la entrada).

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Dilo de palabra, y mi criado quedará sano.



PRIMERA LECTURA: 1 Timoteo 2, 1-8

Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad.

Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad.

Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos.

Este es el testimonio dado en el tiempo oportuno, y de este testimonio –digo la verdad, no miento– yo he sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la fe y en la verdad.

Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin ira ni discusiones.


SALMO 27

Salva, Señor, a tu pueblo.

Escucha, Señor, mi súplica cuando te pido ayuda y levanto las manos hacia tu santuario.

El Señor es mi fuerza y mi escudo, en él confía mi corazón; él me socorrió y mi corazón se alegra y le canta agradecido.

El Señor es la fuerza de su pueblo, el apoyo y la salvación de su Mesías. Salva, Señor, a tu pueblo y bendícelo porque es tuyo; apaciéntalo y condúcelo para siempre.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 3, 16

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único. Todo el que cree en él tiene vida eterna.


EVANGELIO: Lucas 7, 1-10

En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaum.

Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado, a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado.

Ellos presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: «Merece que se lo concedas porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga.»

Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió a unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: “ve”, y va; al otro: “ven”, y viene; y a mi criado: “haz esto”, y lo hace.»

Al oír esto, Jesús se admiró de él, y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: «Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe.»

Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.


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OBEDIENCIA Y AUTORIDAD

P. Raniero Cantalamessa, ofmcap.

“Con lo que padeció aprendió la obediencia”. Año 2006

Un ilustre exegeta inglés da una interpretación iluminadora del episodio evangélico del centurión: «Yo –dice el centurión– soy un hombre sometido a una autoridad, y tengo soldados a mis órdenes, y digo a uno: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace» (Lucas 7,8).

Por el hecho de estar sometido, esto es, obediente, a sus superiores y en definitiva al emperador, el centurión puede dar órdenes que tienen detrás la autoridad del emperador en persona; es obedecido por sus soldados porque, a su vez, obedece y está sometido a su superior.

Así –considera– ocurre con Jesús respecto a Dios. Dado que Él está en comunión con Dios y obedece a Dios, tiene detrás de sí la autoridad misma de Dios y por ello puede mandar a su siervo que sane, y sanará; puede mandar a la enfermedad que le abandone, y le abandonará.

Es la fuerza y la sencillez de este argumento lo que arranca la admiración de Jesús y le hace decir que no ha encontrado jamás tanta fe en Israel. Ha entendido que la autoridad de Jesús y sus milagros derivan de su perfecta obediencia al Padre, como Jesús mismo, por lo demás, explica en el Evangelio de Juan: «El que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él» (Juan 8,29).

La obediencia a Dios añade a la potestad la autoridad, o sea, un poder real y eficaz, no sólo nominal o de cargo; por así decir, ontológico, no sólo jurídico.

San Ignacio de Antioquía daba este maravilloso consejo a un colega suyo de episcopado: «Nada se haga sin tu consentimiento, pero tú no hagas nada sin el consentimiento de Dios».

Ello no significa atenuar la importancia de la institución o del cargo, o hacer depender la obediencia del súbdito sólo del grado de potestad espiritual o de autoridad del superior, lo que sería manifiestamente el fin de toda obediencia.

Significa sólo que quien ejerce la autoridad, él, debe apoyarse lo menos posible, o sólo en ultima instancia, en el título o en el cargo que desempeña y lo más posible en la unión de su voluntad con la de Dios, o sea, en su obediencia; el súbdito en cambio no debe juzgar o pretender saber si la decisión del superior es o no conforme a la voluntad de Dios.

Debe presumir que lo es, a menos que se trate de una orden manifiestamente contra la conciencia, como ocurre a veces en el ámbito político, bajo regímenes totalitarios.

Sucede como en el mandamiento del amor. El primer mandamiento es el «primero», porque la fuente y el móvil de todo es el amor de Dios; pero el criterio para juzgar es el segundo mandamiento: «Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve» (1 Juan 4,20).

Lo mismo se debe decir de la obediencia: si no obedeces a los representantes visibles de Dios en la tierra, ¿cómo puedes decir que obedeces a Dios que está en el cielo?

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HOY SE CELEBRA EN PERÚ LA FIESTA DE SAN JUAN MACÍAS, religioso dominico.

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REDACCIÓN CENTRAL, 18 Sep. 17 / 12:02 am (ACI).- “El portero de un convento es el espejo de la comunidad”, dijo una vez San Juan Macías al referirse a su servicio en el convento. Su fiesta se celebra cada 18 de septiembre y es llamado el “ladrón del purgatorio” porque rezaba mucho por los difuntos.

San Juan Macías nació en España en 1585, (en Ribera del Fresno, Badajoz). Siendo niño, quedó huérfano de padre y madre y quedó bajo el cuidado de un tío suyo que lo hizo trabjar como pastor. Más adelante se embarcó para el “Nuevo Mundo” y pasó por Cartagena, Pasto, Quito hasta que finalmente llegó a Lima.

En la “Ciudad de los reyes” se encontró con San Martín de Porres y se puso al servicio de un ganadero como pastor, sin dejar de rezar el Rosario. Tomó los hábitos en 1622 y más adelante fue designado como portero, donde brindó ayuda y consuelo a los pobres, los enfermos, explotados y oprimidos. Hasta él llegaban personalidades de la nobleza, como el virrey de Lima, para recibir sus consejos.

Recorría las calles de Lima pidiendo limosna para los pobres y cuando no podía salir, enviaba a su burrito, al que había amaestrado.

Cuando ya se acercaba el tiempo de partir a la Casa del Padre, sus hermanos empezaron a preocuparse de lo que sería de sus desvalidos y Juan los tranquilizó diciéndoles: “Con que tengan a Dios, sobra todo lo demás”.

Partió a la casa del Padre en septiembre de 1645 y fue canonizado por Pablo VI en 1975.

Si desea conocer más sobre este santo, también considerado “padre de los pobres”  visite: https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=622