¿Por qué el Papa eligió el día de San José para iniciar su pontificado hace seis años?

marzo 14, 2019

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¿Por qué el Papa eligió el día de San José para iniciar su pontificado hace cinco años?

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¿Por qué el Papa eligió el día de San José para iniciar su pontificado hace cinco años?

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El Papa Francisco inició su pontificado en la Solemnidad de San José hace seis años. Conozca las razones por las que el Pontífice eligió esta fecha, su estrecha relación con el Santo Custodio y cómo en este tiempo ha extendido su devoción.

El martes 19 de marzo de 2013 la Plaza San Pedro en Roma aclamaba al Papa al inicio de su pontificado. En aquella ocasión dijo: “doy gracias al Señor por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo del ministerio petrino en la Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado”.

“También el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de San José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad”, destacó.

Meses después, el Papa Francisco, a través de un decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, decidió realizar una pequeña modificación en las oraciones de la Misa para alentar la devoción a San José.

Concretamente, con esta modificación, el Santo Custodio es mencionado en las Plegarias Eucarísticas II, III y IV de la tercera edición típica del Misal Romano, colocándose después del nombre de la Virgen María.

Posteriormente, en una ceremonia en la que estuvo acompañado de Benedicto XVI, el Papa Francisco consagró el Estado de la Ciudad del Vaticano a San José y a San Miguel Arcángel.

El miércoles 19 de marzo de 2014 se volvió a referir a San José diciendo que “es el modelo del educador y del papá, del padre. Así que encomiendo a su protección a todos los padres, los sacerdotes -que son padres, ¡eh!- y los que tienen un papel educativo en la Iglesia y en la sociedad”.

Durante su viaje a Filipinas a inicios de 2015, el Pontífice hizo una reflexión sobre las tres lecciones que da San José a las familias del mundo entero: son el descansar en el Señor en la oración, crecer con Jesús y Santa María y ser una voz profética en la sociedad.

Allí develó uno de sus secretos mejor guardados.

“Yo quiero mucho a San José porque es un hombre fuerte de silencio. En mi escritorio tengo una imagen de San José durmiendo y durmiendo cuida a la Iglesia. Sí, lo puede hacer, lo sabemos”, indicó el Santo Padre.

“Cuando tengo un problema, una dificultad escribo un papelito y lo pongo debajo de San José para que lo sueñe. Esto significa para que rece por este problema”, añadió.

En el vuelo de regreso de Estrasburgo, Francia, al Vaticano, tras su visita al Parlamento europeo y al Consejo de Europa, el Pontífice dijo: “cada vez que le he pedido algo a San José, me lo ha concedido”.

En el 2016 la Conferencia Episcopal Argentina emitió un comunicado en el que recordaron “con alegría la emoción de aquella tarde” en la que el Papa Francisco fue electo como sumo Pontífice.

Los obispos destacaron las palabras del Santo Padre que “nos iluminan y exigen ser ‘Iglesia en salida’”. Además, explicaron que sus viajes han servido “de consuelo a muchos pueblos que sufren pobreza y violencia”.

Finalmente agradecieron Dios por el don del Papa Francisco y alentaron a las comunidades a rezar por él “para que prosiga su servicio a la comunión de la Iglesia y como artífice de Paz y Justicia entre los pueblos”.

https://www.aciprensa.com/noticias/por-que-el-papa-francisco-eligio-el-dia-de-san-jose-para-iniciar-su-pontificado-hace-dos-anos-51917


Andrea Tornielli: “Francisco, el pecador perdonado”

marzo 13, 2019

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Papa Francisco rezando.

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Andrea Tornielli: “Francisco, el pecador perdonado”

El director de los ‘media’ vaticano analiza los seis años de Bergoglio como Papa.

“Nos recuerda que la Iglesia no está formada por superhéroes (ni siquiera superpapas) y no sigue adelante en virtud de sus recursos humanos o estrategias”
“Nos recuerda que la Iglesia no es autosuficiente, y da testimonio del Evangelio… precisamente porque ella también se reconoce como mendiga de sanación”

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En el sexto aniversario de la elección, el Papa Francisco vive un año lleno de importantes viajes internacionales, marcados al principio y al final por dos acontecimientos “sinodales”: el encuentro para la protección de los menores que tuvo lugar en el Vaticano el pasado mes de febrero con la participación de los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, y el Sínodo especial sobre la Amazonia, que se celebrará -de nuevo en el Vaticano- el próximo mes de octubre.

El reciente viaje a los Emiratos Árabes, en el que el obispo de Roma firmó una declaración conjunta con el Gran Imán de Al-Azhar, ha tenido un gran impacto. Un documento que se espera que tenga consecuencias en el campo de la libertad religiosa.

El tema ecuménico prevalecerá en los próximos viajes a Bulgaria y luego a Rumania, mientras que el viaje deseado, pero aún no oficial, a Japón ayudará a recordar la devastación causada por las armas nucleares como una advertencia para el presente y el futuro de la humanidad que experimenta la “tercera guerra mundial en pedazos” de la que el Papa habla a menudo.

Pero una mirada al año pasado no puede ignorar el resurgimiento del escándalo de los abusos y las divisiones internas que llevaron el pasado mes de agosto al ex nuncio Carlo Maria Viganò, justo cuando Francisco estaba celebrando la Eucaristía con miles de familias en Dublín proponiendo la belleza y el valor del matrimonio cristiano, para pedir públicamente la dimisión del Papa por la gestión del caso McCarrick.

Francisco ha vivido y está a punto de vivir meses intensos entre viajes y sínodos. Su sexto año se caracterizó por la plaga de abusos y sufrimientos…

Petición sin precedentes ante los abusos

Ante estas situaciones, el Obispo de Roma pidió a todos los fieles del mundo que rezaran el Rosario todos los días, durante todo el mes mariano de octubre de 2018, para unirse “en comunión y penitencia, como pueblo de Dios, pidiendo a la Santa Madre de Dios y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del demonio, que siempre quiere separarnos de Dios y entre nosotros”.

Una petición tan detallada no tiene precedentes en la historia reciente de la Iglesia. En sus palabras y en su llamada al pueblo de Dios a orar para mantener unida a la Iglesia, Francisco nos hizo comprender la gravedad de la situación y, al mismo tiempo, expresó su conciencia cristiana de que no hay remedios humanos que puedan garantizar una salida.

Una vez más, el Papa recordó lo esencial: la Iglesia no está formada por superhéroes (ni siquiera superpapas) y no sigue adelante en virtud de sus recursos humanos o estrategias.

Sabe que el maligno está presente en el mundo, que el pecado original existe, y que para salvarnos necesitamos ayuda de lo alto. Repetirlo no significa disminuir las responsabilidades personales de los individuos y las de la institución, sino situarlas en su contexto real.

El Papa, en el comunicado sobre las intenciones del mes de octubre pasado, solicita a todos los fieles del mundo que oren para que la Santa Madre de Dios ponga a la Iglesia bajo su manto protector, para preservarla de los ataques del maligno, el gran acusador, y al mismo tiempo nos ayude a hacerla cada vez más consciente de los abusos y errores cometidos en el presente y en el pasado.

En el presente y en el pasado, porque sería un error “descargar” la culpa sobre los que nos precedieron y presentarnos como “puros”. Incluso hoy la Iglesia debe pedir a Dios que la libere del mal. Un hecho de realidad que el Papa, en continuidad con sus predecesores, ha recordado constantemente.

Nos recuerda que la Iglesia no es autosuficiente

La Iglesia no se redime de los males que la afligen. Incluso del horrible abismo del abuso sexual cometido por clérigos y religiosos, uno no escapa por la fuerza de los procesos de auto-purificación ni confiándose a aquellos que se han investido del rol de purificador.

Las normas, la responsabilidad y la transparencia, cada vez más eficaces, son necesarias e incluso indispensables, pero nunca serán suficientes.

Porque la Iglesia, como nos recuerda hoy el Papa Francisco, no es autosuficiente y da testimonio del Evangelio a muchos hombres y mujeres heridos de nuestro tiempo precisamente porque ella también se reconoce como mendiga de sanación, necesitada de misericordia y del perdón de su Señor.

Tal vez nunca antes, como en el año turbulento que acaba de pasar, el sexto de su pontificado, el Papa, que se presenta como “pecador perdonado”, siguiendo las enseñanzas de los Padres de la Iglesia y de su inmediato predecesor Benedicto XVI, ha dado testimonio de este hecho esencial y más relevante de la fe cristiana.

Editorial de Vatican News

https://www.religiondigital.org/opinion/Andrea-Tornielli-Francisco-pecador-perdonado_0_2102789734.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter


Maná y Vivencias Cuaresmales – Introducción

marzo 5, 2019
cuaresma

Cuaresma, tiempo de conversión y autenticidad

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Estimado amigo, apreciada amiga:

Otro año más, y con toda ilusión te ofrezco estas “Vivencias Cuaresmales” para cada día de la Cuaresma. Son fruto de la reflexión, oración y vivencia realizadas por varios años en mi estadía en Perú, Venezuela y España, Perú de nuevo por cuatro años largos, y ahora recién estrenando mi nueva misión y apostolado en Argentina, Buenos Aires. 

Espero, y así se lo pido sinceramente al Señor, que estas Vivencias te ayuden a experimentar esta próxima Cuaresma de 2019 como nunca antes la hayas sentido, sí, como nunca antes, porque Dios no se repite; es siempre nuevo.

El Papa Francisco nos ha dirigido su mensaje para esta Cuaresma: La creación entera, expectante, está esperando la manifestación de los hijos de Dios, su renovación y la resurrección para ser liberada de todo mal. A esas palabras del Papa empalmamos esta “vivencia cuaresmal”, pues están cargadas del sentido de la comunión eclesial y de la esperanza que no defrauda.  

La finalidad de estas Vivencias Cuaresmales es ayudar a personas comprometidas en su fe a vivir el año litúrgico, y en este caso particular la Cuaresma, con intensidad y día a día. A la vez, ayudarles a simplificar su vida en Cristo inspirándola y alimentándola en la liturgia eucarística y de las horas.

Analizaremos día a día la espiritualidad del camino cuaresmal sirviéndonos de los textos litúrgicos y de algunas lecturas de los santos Padres, intencionadamente seleccionadas.

Somos conscientes de que la Cuaresma y la Pascua no se pueden separar demasiado porque forman conjuntamente el corazón del año litúrgico: son noventa días de celebración de lo más esencial del misterio cristiano y, por tanto, forman un todo único: son 40 días de Cuaresma, como preparación penitencial, y 50 días de celebración gozosa de la Pascua.

Se pretende vivir el tiempo de Cuaresma como un retiro general de toda la Iglesia: todos y cada uno de los bautizados tienen la oportunidad de renovar lo más nuclear de su fe, de su experiencia religiosa.

Para realizar esos ejercicios espirituales no hace falta irse a una casa de retiros sino seguir de cerca la liturgia cuaresmal, día a día, sin necesidad de abandonar sus ocupaciones habituales. Pero eso sí, dedicando un tiempo a la oración y a la lectura espiritual; y, si se puede, participando en la eucaristía diariamente.

Recordemos que en los comienzos de la Iglesia los cristianos sólo celebraban una fiesta: la Resurrección del Señor, todos los domingos. Pues el Señor resucitó el primer día de la semana. La Iglesia recoge la espiritualidad del sábado judío, el día del descanso. Los demás días de la semana no tenían nombre propio: se contaban como “el primer día después del sábado”, “segundo después del sábado”, y así sucesivamente.

Los cristianos le dieron nombre propio al día de la Resurrección del Señor, que ciertamente aconteció el primer día después del sábado, y lo llamaron “Día del Señor”; en latín, “Dies Domini”, o “Dies dominica”, que deriva en lengua romance “domingo”.

En realidad, para los primitivos cristianos sólo el día del Señor tenía nombre propio, los demás días de la semana eran conocidos como el primer día después del Día del Señor, segundo día después del Día del Señor, etc. En la liturgia latina se les conoce como feria prima, feria secunda, etc.

La centralidad del Día del Señor que orientaba la semana entera acaparaba toda la vida de los primitivos cristianos y la de las comunidades cristianas. De tal forma que un día entero les venía corto para celebrar la Resurrección del Señor.

No celebraban más fiestas. No celebraban más eucaristías, sino la dominical. Los días de la semana no eran sino la preparación para la celebración dominical, o consecuencia de la misma.

La Resurrección del Señor llenaba todo el domingo, como el día central de la semana. A la celebración traían los cristianos toda su existencia, con sus alegrías y sus penas y también sus pertenencias en forma de dones para compartirlo todo con los hermanos formando el Cuerpo de Cristo. Ese día nadie pasaba necesidad y desaparecían las clases sociales.

Se adelantaba o anticipaba el cielo a la tierra. Se traía comida para los pobres. La celebración eucarística se enmarcaba dentro de un ágape comunitario, previo o consecuente a la celebración sacramental. La comunidad hacía la eucaristía y ésta hacía o constituía a la comunidad.

No hacían falta más celebraciones durante la semana porque la celebración de la Resurrección era la experiencia fundante y suficiente de la comunidad y de cada creyente.

Lamentablemente, con el correr de los tiempos la celebración dominical se fue reduciendo a lo mínimo hasta degenerar en una caricatura del original Día del Señor, imponiendo la obligación de no trabajar y escuchar la misa.

Al principio no había necesidad de tal precepto dominical porque no se podía materialmente celebrar la Resurrección del Señor y estar ocupado en otros quehaceres durante aquel día tan especial y sagrado para todos.

Además, necesitaban celebrar la eucaristía, como algo vital. Sin eucaristía, no podían vivir. Y algunos murieron mártires por no renunciar a la misa dominical.

No obstante lo anterior, por diferentes motivos, en algunas comunidades se fue introduciendo la costumbre de prepararse siquiera una vez al año, de manera especial, para celebrar lo mejor posible la Muerte y Resurrección del Señor.

Es decir, además de la celebración semanal de la Resurrección del Señor, habría una celebración extraordinaria, una vez al año, de la Muerte y Resurrección del Señor.

Así fueron apareciendo prácticas litúrgicas que dieron lugar a los tiempos sagrados del actual año litúrgico y concretamente al tiempo cuaresmal y pascual tal como los conocemos hoy y los celebramos.

Sin pretender entrar en mayores precisiones históricas y litúrgicas y atendiendo a nuestra comprensión y vivencia espiritual, se podría describir la historia de la Cuaresma en tres apartados:

a) En la primitiva Iglesia, la Cuaresma fue la preparación inmediata e intensiva de los neófitos para ser bautizados la noche de la Vigilia Pascual. La Iglesia, madre y misionera, da a luz a nuevos hijos en la fe por la proclamación de la Palabra y la celebración del sacramento del bautismo, de la confirmación y de la eucaristía.

En la actualidad, crecen cada vez más las personas adultas que se preparan para recibir la iniciación cristiana en la noche de Pascua, en la Vigilia Pascual. Es una oportunidad que no debemos desaprovechar, ya que, por diveras circunstancias, cada vez se quedan más niños sin bautizar.

b) La Iglesia primitiva se encontró con el problema de la infidelidad de los bautizados. Algunos cristianos habían devenido en pecadores públicos, por su dejadez, por las persecuciones y otros motivos: la Cuaresma era el tiempo en que los pecadores públicos hacían penitencia y reasumían el bautismo recibido; eran perdonados por Dios y por la Iglesia, y aceptados nuevamente a la participación eclesial expresada en la comunión eucarística.

En el tiempo de la Cuaresma toda la Iglesia ora, intercede y se sacrifica por estos hijos que no vivían de acuerdo con la fe, clamando a Dios para que se convirtieran. Pues constituían un escándalo dentro de la Iglesia y de cara a los paganos. Después de una penitencia pública y cambio real de vida, eran acogidos de nuevo en el seno de la comunidad creyente.

c) Además, toda la Iglesia acompañaba a los neófitos renovando la gracia bautismal.

En la Iglesia actual, nosotros, toda la Iglesia vuelve durante la cuaresma a su primer amor; y empalmando con la Pascua, vive lo fundamental y primigenio de su fe: la muerte y la resurrección del Señor. Cuarenta días de preparación por la penitencia, la oración, la limosna… y cincuenta días de celebración de la Pascua.

Durante noventa días, todos los fieles, una vez al año, reviven la salvación que se les dio como don y tarea; y tratan de reasumir los sacramentos del bautismo y de la confirmación actualizados en la celebración eucarística.

Se trata de los tres sacramentos de la iniciación cristiana que contienen lo nuclear del misterio cristiano, base para toda otra experiencia religiosa o misión particular.

Cuaresma y Pascua son la preparación y la vivencia del Misterio central de nuestra fe: la muerte y la resurrección de Cristo.

Las siguientes consideraciones, denominadas “Vivencias Cuaresmales” son pinceladas fundamentalmente bíblicas referidas a las lecturas y a la liturgia de la Eucaristía diaria durante la Cuaresma. También se ha recurrido a los textos de la liturgia de las horas propia del tiempo, preferentemente.

En estas reflexiones y exhortaciones se intenta profundizar en las raíces de la vida cristiana a fin de facilitar su vivencia convencida y gozosa. Las lecturas bíblicas seleccionadas para este tiempo litúrgico, sobre todo las de la misa, ofrecen un resumen enjundioso del misterio cristiano: que gira en torno a los sacramentos del bautismo, de la confirmación y de la eucaristía.

Estos tres sacramentos de la iniciación cristiana deben ser reasumidos constantemente por los creyentes, de tal forma que esa reasunción de lo recibido es prácticamente la razón de toda la actividad pastoral de la Iglesia.

Lo que se nos regaló de una vez por todas en el bautismo y la confirmación se actualiza en la celebración eucarística tantas veces cuantas necesite el cristiano: una vez a la semana, el domingo, para todos los fieles; en la misa diaria, para otros; y esporádicamente en otras circunstancias que enmarcan una experiencia importante en la vida de los creyentes como la celebración del natalicio, aniversario matrimonial, misa de salud o por los enfermos, fallecimiento de algún ser querido, etc.

En el orden del trabajo y de exposición de la Vivencias Cuaresmales, se tratará de resaltar algunas constantes de la espiritualidad cuaresmal.

Pretendo transmitir no tanto ideas y teorías sino sobre todo realidades vivenciales, expuestas de forma sencilla, sucinta e interpeladora. A veces habrá una oración final. Se suele recoger con bastante atención y ponderación la oración colecta, considerada como una señal muy significativa de la espiritualidad propia de cada celebración eucarística.

Estas Vivencias Cuaresmales se ofrecen a todos los interesados como una ayuda para vivir un tiempo especial de reflexión, de serenamiento, de oración y renovación espiritual, y de remisión de los pecados personales y sociales.

Las ofrezco como un retiro espiritual que puede ejercitarnos día a día en el crecimiento espiritual integral.

El gran milagro que podemos alcanzar en esta Cuaresma será nuestra propia conversión al Señor y a los hermanos, un poco más sincera y sentida. Que seamos personas nuevas, transformadas por el amor de Dios.

¡Qué lindo sería que todos los miembros de la familia, de la parroquia, de la comunidad, de nuestra patria, pudiéramos comulgar por Pascua Florida, dejando atrás nuestros pecados personales y sociales!

En cuanto dependa de ti, hermano, hermana, hazlo realidad. La gracia de lo alto no te faltará, pues eso es precisamente lo que más quiere Dios.

Para lograr esa meta, irás meditando, día a día, la Palabra de Dios. Ella es eficaz para producir en ti un cambio muy notable, si no total. Casi de manera insensible Dios amanecerá en tu vida durante esta Cuaresma si eres perseverante.

Te ofreceremos muchos medios para lograrlo. Entre ellos, ejercicios para el perdón y el proyecto personal de vida cristiana.

Enhorabuena por esta oportunidad. Dios te ama mucho y no se resigna a que andes por el mundo de cualquier manera. No quiere que permanezcas trancado en el camino hacia la felicidad y la libertad que nos pertenece en Cristo. Dios, como padre amoroso, te corrige para el bien, porque para él eres un hijo preferido.

¡Ánimo, hermano, hermana, y decídete a experimentar la mejor Cuaresma de tu vida!

Como anotación final: se te recomienda la participación diaria en la Misa o los días que puedas. Si no te es posible asistir, te ofrecemos los textos bíblicos utilizados en la misa para que los conozcas, los leas, según tus posibilidades, los repases, e incluso los medites en tu casa o en la iglesia.

Conclusión

Según San León Magno, la Cuaresma es “un retiro colectivo de cuarenta días, durante los cuales la Iglesia, proponiendo a sus fieles el ejemplo de Cristo en su retiro al desierto, se prepara para la celebración de las solemnidades pascuales con la purificación del corazón y una práctica perfecta de la vida cristiana” (Esta definición es deducida del análisis del sermón 42).

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NOTA: Algunas mujeres se plantean la conveniencia de usar velo o mantilla en la misa o en ciertos momentos de oración y de piedad. El tiempo cuaresmal y la semana santa parecen como más apropiados para usar velo. Por si interesa ofrezco estos dos enlaces:

uno del Padre Miguel Martínez, http://www.padremiguel.info/mujer-como-te-vistes-delante-de-dios/;

y otro personal, https://ismaelojeda.wordpress.com/2018/02/13/vuelve-el-uso-del-velo-o-mantilla-entre-las-mujeres-catolicas/

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Encubrimiento y abusos: «Ya no hay vuelta atrás»

febrero 27, 2019

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El Papa Francisco, en oración, al comienzo de la cumbre sobre La protección de los menores en la Iglesia, en el aula sinodal del Vaticano. Foto: AFP/Vincenzo Pinto

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Encubrimiento y abusos: «Ya no hay vuelta atrás»

Por Andrés Beltramo Álvarez. Ciudad del Vaticano

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«Ya no hay vuelta atrás», asegura Charles Scicluna. «Hemos visto un salto de calidad», añade Hans Zollner. Los más destacados sacerdotes expertos en combate a los abusos coinciden en constatar un paso adelante gracias a la reciente cumbre mundial sobre la materia. Su optimismo es prudente, porque la Iglesia –dicen– es como un «enorme buque» que está lentamente cambiando de dirección.

Ya lo había anticipado Zollner, presidente del Centro para la Protección de los Menores de la Universidad Gregoriana de Roma: en cuatro días no se resuelve el problema.

Por eso, los organizadores del encuentro establecieron objetivos precisos: sacudir las conciencias y mover las voluntades de 190 clérigos llegados de los cinco continentes. La representación más significativa del liderazgo católico a nivel mundial jamás reunida para abordar una «plaga» de contornos satánicos.

Para Scicluna, arzobispo maltés y secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, tras las discusiones en el Aula Nueva del Sínodo (que se extendieron del 21 al 24 de febrero), quedó claro que tanto los abusos como los encubrimientos son delitos. Pero, para él, «la verdadera transformación es un cambio en los corazones».

«Ahora hay un nivel mucho más elevado de conciencia, no hay vuelta atrás, proseguimos hacia una transformación. La Iglesia es como un gran buque y para cambiar de dirección se requieren grandes esfuerzos y mucho tiempo, pero vemos gran determinación en esto», replicó Zollner, en la conferencia de prensa final.

Los relatos de las víctimas

Fueron cuatro días de profunda intensidad, iniciados con los testimonios desgarradores de varios sobrevivientes. Porque, en torno a la cumbre, hubo dos clases de víctimas: algunas de ellas estuvieron dentro de la reunión y contaron sus historias, emocionando hasta las lágrimas a varios obispos.

Otras estuvieron afuera, congregadas por la organización Ending Clergy Abuse. Protagonizaron una contracumbre y exigieron cambios radicales ya.

Una comitiva de ellas fue recibida, el miércoles 20, por Scicluna, Zollner, y Federico Lombardi (moderador del encuentro episcopal), así como por los cardenales Blase Cupich y Oswald Gracias. Un ejercicio de escucha que duró más de dos horas e incluyó momentos de alta tensión.

Los representantes de ECA salieron con un discurso aún más crítico, salvo Juan Carlos Cruz, víctima chilena del sacerdote Fernando Karadima. Su voz se escuchó al día siguiente, la mañana del 21, en un vídeo con cinco testimonios que abrió las sesiones de trabajo.

«Perdones falsos, perdones obligados ya no funcionan. A las víctimas hay que creerlas, respetarlas, cuidarlas y repararlas. Hay que estar con ellas, hay que acompañarlas. Ustedes son los doctores de las almas y, sin embargo, con excepciones, se han convertido, en algunos casos, en asesinos de almas», dijo.

La sala se estremeció con el relato de una mujer africana cuya vida fue «arruinada» a causa de los abusos que, durante 15 años, sufrió a manos de un sacerdote. Este la dejó embarazada y la obligó a abortar tres veces. «He sufrido tales humillaciones en esta relación, que no sé qué me depara el futuro», contó acongojada. Siguieron otros relatos conmovedores, entre perversidades y esperanzas.

El dolor percibido en la pantalla fue interrumpido por el primer discurso del Papa. Una introducción corta en la que llamó a escuchar «con docilidad» el grito de los pequeños que piden justicia. Y apuntó: «El santo pueblo de Dios nos mira y espera de nosotros no simples y descontadas condenas, sino medidas concretas y eficaces de poner en práctica». Palabras que sirvieron de pistoletazo de salida y que marcaron el tono a la reunión.

Afuera del aula, la atención mediática era altísima. Decenas de periodistas llegaron a Roma especialmente para la ocasión. El primer gran desafío para el nuevo equipo informativo de la Santa Sede, renovado apenas algunos meses atrás. La respuesta fue proporcional a la demanda.

Entre otras novedades, los periodistas pudieron seguir en vivo todas las conferencias magistrales con transmisiones en vídeo. Los discursos fueron ofrecidos con traducciones en cuatro idiomas, junto con abundantes y detallados datos de apoyo.

Como contraparte, algunos obispos participantes optaron por el silencio. Rechazaron solicitudes de entrevista, incluso después de que la periodista mexicana Valentina Alazraki pronunciase un discurso ante el pleno invitada por los mismos organizadores.

Un mensaje a favor de la verdad y la transparencia, pero también en pro de la colaboración contra los abusadores. Pero ciertos clérigos parecieron no entender el fondo, y en privado manifestaron sentirse acosados por quienes consideran «opositores».

Scicluna lo reconoció abiertamente: «Tenemos un problema de comunicación, en las diócesis existen dificultades de conexión con el resto del mundo. Pero no hay rendición de cuentas sin comunicación».

El secreto pontificio

La mexicana no fue la única voz femenina que se escuchó en la cumbre. Compartieron sentidas alocuciones sor Verónica Openibo, superiora de la Sociedad del Santo Niño Jesús, y Linda Ghisoni, subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida.

Tras escuchar a esta última, la tarde del viernes 22 de febrero, el Papa tomó la palabra de improviso para destacar la importancia de las mujeres a la hora de abordar los problemas de la Iglesia.

«Invitar a hablar a una mujer no es entrar en la modalidad de un feminismo eclesiástico, porque finalmente todo feminismo termina por ser un machismo con falda. No. Invitar a hablar a una mujer sobre las heridas de la Iglesia es invitar a la Iglesia a hablar sobre sí misma», precisó.

Justamente Ghisoni puso sobre la mesa uno de los asuntos pendientes: el debate respecto al secreto pontificio para los casos de abuso. Sobre el particular se debatió en los siete grupos lingüísticos que celebraron sesiones todas las tardes, y cuyas conclusiones aún no han sido publicadas.

Todavía no se tomó una decisión definitiva, pero existen voces de gran autoridad moral que abogan por revocar esa práctica, entre ellos el propio Scicluna.

El arzobispo explicó que el secreto fue establecido para asegurar la libertad de la Iglesia, por ejemplo en la selección de obispos, pero que esa práctica no debería utilizarse en las investigaciones por abuso. Y anticipó que se continuará discutiendo sobre ello, en un proceso de seguimiento que durará los próximos meses.

Porque aún quedan muchos asuntos en el tintero. Entre otros, definir con claridad las formas de enjuiciamiento a obispos negligentes o encubridores, situación que aún afronta poderosas resistencias, dentro y fuera de la Curia romana, a pesar de haber pasado ya casi tres años de la publicación del decreto papal Como una madre amorosa, que debía asegurar una rendición de cuentas más exigente a los pastores.

El cardenal Sean O’Malley, presidente de la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores, reveló que «aún se trabaja» en la normativa interna ligada a ese decreto. Pero, hasta ahora, la cantidad de obispos llamados a rendir cuentas según el documento es igual a cero.

Camino por recorrer

De ahí la prudencia de Scicluna y compañía. Y las crecientes críticas de las asociaciones de víctimas. La Iglesia aún tiene camino por recorrer. Debe discutir a fondo sobre el concepto de «tolerancia cero» y encontrar un método para la difusión periódica de estadísticas oficiales públicas sobre clérigos involucrados en estos delitos.

Aún así, varias medidas ya han sido anunciadas. En breve, el Papa firmará dos decretos y unas líneas guía sobre el combate a los abusos en el territorio del Vaticano. La Congregación para la Doctrina de la Fe publicará un vademécum breve y claro sobre cómo actuar ante las denuncias.

Y la Santa Sede avanzará en la conformación de grupos especiales (task forces) que viajen por el mundo para ayudar a las diócesis y conferencias episcopales con dificultades para avanzar hacia la transparencia.

Nada de esto ha sido considerado suficiente para las asociaciones activistas de víctimas, como la española Infancia Robada. En Roma, su representante Miguel Ángel Hurtado acusó al Papa de «hablar con generalidades» y pidió ser recibido por la Conferencia Episcopal Española.

Y apuntó: «Necesitamos un plan de acción, no un plan de oración. Lo que dijo el Papa Francisco hasta la fecha no es muy distinto a lo que dijeron Juan Pablo II o Benedicto XVI. ¿Por qué debemos creer que ahora sí va a suceder? ¿Que esta vez es la definitiva? En este momento, para las víctimas, el Papa y el Vaticano tienen credibilidad cero. El Vaticano tiene que actuar ya».

Andrés Beltramo Álvarez
Ciudad del Vaticano

Fecha de Publicación: 28 de Febrero de 2019
http://www.alfayomega.es/178119/encubrimiento-y-abusos-ya-no-hay-vuelta-atras

Abusos, las monjas satisfechas con la cumbre vaticana: más voz a las mujeres

febrero 25, 2019

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«¿El Papa y el feminismo? Con él en la Iglesia las cosas cambian, ¡bien, hermano Francisco!»

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Abusos, las monjas satisfechas con la cumbre vaticana: más voz a las mujeres

Sor Openibo: algunos obispos no quedaron contentos con mi intervención, pero en el encuentro hubo escucha. «¿El Papa y el feminismo? Con él en la Iglesia las cosas cambian, ¡bien hermano Francisco!»

Por Iacopo Scaramuzzi. Roma.

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Las religiosas que dirigen la Unión Internacional de las Superioras Generales (Uisg) y que participaron en la cumbre sobre los abusos sexuales presidido por el Papa en el Vaticano con los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo (del 21 al 24 de febrero) expresaron satisfacción por el clima de «escucha» recíproco que se instauró tras las primeras «resistencias», y expresaron el deseo de que en el futuro se dé más valor a la voz femenina, por ejemplo introduciendo el derecho al voto para las mujeres en el Sínodo.

Participaron en la conferencia de prensa, que se llevó a cabo en la sede de la Uisg y que fue moderada por sor Bernadette Reis, de Estados Unidos, y el director “ad interim” de la Sala de Prensa vaticana Alessandro Gisotti, la presidenta sor Carmen Sammut (de Malta), la secretaría general, sor Pat Murray (de Irlanda), y cuatro de las superioras que forman parte del comité directivo: sor Aurora Torres (de México), sor Maria Theresia Hornamann (Alemania), sor Monica Joseph (de la India) y sor Veronica Openibo (Nigeria), una de las tres mujeres que intervinieron en la asamblea plenaria de la cumbre sobre los abusos.

También estuvo presente, entre los periodistas que asistieron a la conferencia de prensa, otra de las relatoras de la Cumbre, la periodista mexicana Valentina Alazraki. «Cuando entré por primera vez en el aula en donde se llevaban a cabo los trabajos de mi grupo de trabajo, me pregunté: ¿cómo irá? ¿Yo, única mujer, y los demás, cardenales y obispos hablando sobre este argumento?», contó sor Hornamann. «Al inicio no sabía bien dónde estaba. Y no hablé durante el primer día. Nunca había visto en mi vida a tantos obispos juntos… Pero después, en los días siguientes, pude decir mi opinión, y fui escuchada».

Sor Openibo dijo que percibió que «algunos obispos no quedaron contentos» con su intervención durante la plenaria, en la que dijo claramente que el de los abusos es un problema también en África y Asia, pero también subrayó la importancia capital que atribuye a la tutela de los menores, puesto que está en juego «la credibilidad de la Iglesia». Las culturas, dijo, deben ser respetadas, pero también «evangelizadas».

En el grupo de trabajo, contó, algunos obispos y cardenales le preguntaron lo que «algunos cardenales y obispos me pidieron que explicara mejor», sobre qué quería decir «con mi discurso, por ejemplo cuando dije que, en mi opinión, los seminarios menores deberían cerrar porque los chicos son demasiado jóvenes para tomar una decisión de ese tipo».

Al final, dijo la religiosa nigeriana con una sonrisa, en su grupo lingüístico, en el que trabajaron también dos cardenales, ella fue apodada “el tercer cardenal”. Sor Joseph, también única mujer en su grupo de trabajo, dijo que estaba «feliz» de haber participado y de haber visto una «gran apertura» en las discusiones, pero añadió: «Me habría gustado que hubiera más mujeres…».

Sor Sammut indicó que en su grupo lingüístico había una «enorme diferencia entre los obispos, algunos a la cabeza de cientos de obispos y otros prácticamente sin una Conferencia Episcopal; algunos con gran experiencia en el campo de la tutela de los menores y otros sin experiencia: había un gran deseo de enseñar, de aprender; había gran responsabilidad para compartir y mucha ayuda recíproca. Yo –afirmó– tengo mucha confianza en que las cosas puedan salir adelante».

Y sor Murray se dijo «impresionada por el deseo que demostraron los participantes de aprender y salir adelante. Al principio había un poco de resistencia, algunos tendían a decir: “este problema no existe en mi parte del mundo”. Pero luego todos decían: “No puedo decir que no existe, tal vez todavía no ha surgido”».

Según la religiosa irlandesa (que insistió en el «largo viaje de sufrimiento» que ha vivido la Iglesia irlandesa, incluidas las religiosas, por los abusos cometidos durante décadas) en la cumbre vaticana había una «real gratitud» por la presencia de la voz femenina.

También sor Torres dijo que encontró una «atmósfera de gran escucha» en su grupo y quiso subrayar que refleja que la Iglesia con el Papa Francisco quiere afrontar el problema de los abusos «no solo colegialmente, involucrando a todos los obispos, sino también sinodalmente, con la participación de obispos, religiosos y laicos».

Insistiendo en que el comité directivo de la UISG fue invitado a participar en la cumbre vaticana, a diferencia de lo que sucede en los Sínodos, en los que las mujeres religiosas cuentan solamente con tres sitios, e insistiendo también en que el comité de organización está «orgulloso» de la intervención de sor Openido, sor Sammut expresó la esperanza de que «la cumbre sea un ejemplo para el futuro, para que las mujeres puedan tener una mayor voz en los Sínodos y en los demás encuentros vaticanos».

La religiosa maltesa confirmó que se espera la posibilidad para que las mujeres voten en el Sínodo de los obispos: «Nosotras esperamos que un día se llegue a este punto, al derecho de voto, aunque no sabemos cuándo». Y también aclaró que «los religiosos hombres nos están apoyando en este camino».

Sor Hornamann, por su parte, dijo que no considera que las mujeres podrán votar en el próximo Sínodo sobre la Amazonia (del 6 al 27 de octubre de este año), y contó que durante el encuentro sobre los abusos un obispo le dijo que no sabía que las monjas no votaban en los Sínodos: «tenemos ante nosotros un camino muy largo…», dijo la religiosa alemana.

Las superioras, muy conmovidas con los testimonios de cinco supervivientes de abusos de todos los continentes (con los que comenzó el primer día de la cumbre), así como con los testimonios de algunas víctimas que intervinieron a puerta cerrada al final de cada uno de los tres días de trabajo, refirieron que también el tema de la violencia contra las religiosas fue mencionado durante el encuentro, pero, como explicó sor Openibo, el argumento de la cumbre eran «los abusos contra los menores».

Sor Murray refirió que «no hay números» sobre este fenómeno, sino más bien «testimonios verbales». También recordó que no solo se trata de abusos sexuales, sino también de diferentes tipos de molestias. Un tema sobre el cual, dijo, es necesario un empeño a todos los niveles en la educación y en la sensibilización, dijo la secretaria general de la UISG, recordando la nota con la que la organización acaba de invitar a las religiosas que han sufrido abusos a denunciarlos abiertamente.

Las religiosas recordaron que el trabajo para defender a los menores y la lucha contra los abusos continuará después de la cumbre vaticana: si las asociaciones de víctimas no están satisfechas con el resultado de la cumbre vaticana, «hay episcopados, como el de los Estados Unidos, Canadá, Irlanda, Alemania y Austria, en los que la Iglesia ha hecho mucho» y, como sea, «los obispos ahora se han empeñado y tendrán que rendir cuentas», dijo sor Openibo. Quien también subrayó: «Debemos ser personas de esperanza y resurrección».

La nigeriana respondió a las preguntas de algunos periodistas que «el Papa es un hombre argentino, es más italo-argentino, ha pasado por todos los niveles de la Iglesia… Acaso a veces las palabras que usa son diferentes de las que nos gustan, pero hay que decir que con él en la Iglesia el cambio es una realidad. ¡Hermano Francisco –prosiguió usando el apelativo que utilizó en su intervención durante la plenaria para dirigirse al Papa jesuita–, muy bien! Amén».

La Unión Internacional de las Superioras Generales cuenta con más de 1850 miembros, que representan a más de 600 mil religiosas de vida apostólica a nivel mundial. En la cumbre del vaticano participaron las ocho superioras del comité directivo de la Uisg y que participaron en ella, además de la secretaria general, sor Murray, y la superiora de las salesianas, Yvonne Reungoat.

La Uisg ha publicado dos declaraciones sobre el tema de la protección de los menores y de los adultos vulnerables: una el 25 de noviembre de 2018 (titulada “Contra toda forma de abuso”) y otra el 19 de febrero de 2019, junto con la Unión Internacional de Superiores Generales (Usg), titulada “El abuso de los niños es un mal donde sea y en todo tiempo: este punto no es negociable”.

Al margen de la asamblea plenaria que se llevará a cabo del 6 al 10 de mayo próximos, la Uisg organizará en Roma dos talleres, uno sobre las nuevas tendencias de los orfanatos y otros sobre la protección de los menores.

https://www.lastampa.it/2019/02/25/vaticaninsider/abusos-las-monjas-satisfechas-con-la-cumbre-vaticana-ms-voz-a-las-mujeres-dFvp5s7TWKrmPDQ4HwH06I/pagina.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook


Papa: quien ama la Iglesia no la acusa destruyéndola con la lengua

febrero 25, 2019

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El Papa Francisco con olor a oveja: Sueño con una Iglesia pobre entre los pobres, una Iglesia en salida. 

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Papa: quien ama la Iglesia no la acusa destruyéndola con la lengua

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La figura de San Pío de Pietrelcina inspiró al Papa Francisco durante el encuentro celebrado con los fieles procedentes de Benevento, que tuvo lugar esta mañana antes de la Audiencia General, en la Basílica de San Pedro. El Pontífice recordó en su reflexión que amar a la Iglesia significa perdonar.
Por María Fernando Bernasconi, Ciudad del Vaticano
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Esta mañana a las 9:10, antes de la acostumbrada Audiencia semanal con fieles de numerosos países, el Santo Padre Francisco se encontró en la Basílica de San Pedro con los dos mil quinientos participantes en la peregrinación a Roma de la Arquidiócesis de Benevento, acompañados por el Arzobispo Monseñor Felice Accrocca.

De este modo han querido corresponder a la visita pastoral que el Pontífice realizó el 17 de marzo del año pasado a  Pietrelcina, con motivo del centenario de la aparición de los estigmas permanentes de San Pío y del quincuagésimo aniversario de su muerte.

Al final del encuentro con el Obispo de Roma, estos peregrinos pudieron seguir desde la basílica vaticana mediante una conexión audiovisual la Audiencia General que se celebró en el Aula Pablo VI.

Con alegría el Santo Padre les dio los ¡buenos días!, manifestando que eran tantos que parecía una canonización. Y les dio las gracias por esta visita, comenzando por el Obispo, los alcaldes y todos los presentes manifestando que este gesto indica ciertamente la sensibilidad del alma.

Al recordar la visita que tuvo el placer de realizar a Pietrelcina, el Pontífice renovó a todos su más sincero agradecimiento por la calurosa acogida que le brindaron en aquella ocasión. Y les dijo que no se olvida nunca de aquel día, como tampoco se olvida de los tantos enfermos a los que saludó y que hizo que aquella visita permanezca en su corazón.

Padre Pío se distinguió por su fidelidad a la Iglesia

También manifestó su deseo a estos peregrinos de que el recuerdo de aquel evento, cargado de significado eclesial y espiritual, reavive en cada uno la voluntad de profundizar la vida de la fe, en el surco de las enseñanzas de su ilustre y santo paisano, Padre Pío, quien se distinguió por su firme fe en Dios, su firme esperanza en las realidades celestiales, su generosa dedicación a las personas y su fidelidad a la Iglesia, a la que siempre amó con todos sus problemas y sus adversidades.

No se puede vivir toda la vida acusando a la Iglesia

Francisco aprovechó la oportunidad para detenerse en este aspecto, es decir en el hecho de que Padre Pío amó a la Iglesia, con todas sus adversidades y pecadores.

Porque la Iglesia es santa, es esposa de Cristo, y nosotros –dijo el Papa– los hijos de la Iglesia, somos todos pecadores, ¡y algunos grandes!, pero él amaba a la Iglesia tal y como era, no la destruyó con la lengua, como está de moda hacerlo ahora. ¡No!

Por esta razón añadió que el que ama a la Iglesia sabe perdonar, porque sabe que él mismo es un pecador y necesita el perdón de Dios. Sabe cómo arreglar las cosas, porque el Señor quiere arreglar bien las cosas pero siempre con el perdón: no podemos vivir una vida entera acusando, acusando, acusando a la Iglesia.

El oficio del acusador

Asimismo se preguntó de quién es el oficio del acusador. Y dijo que “la Biblia lo llama el diablo”.

“Y los que se pasan la vida acusando, acusando, acusando, son: no diré hijos, porque el diablo no tiene ninguno, sino amigos, primos y familiares del diablo. Y no, esto no va, debemos señalar los defectos que corregir, pero en el momento en que se señalan los defectos, se denuncian los defectos, se ama a la Iglesia. Sin amor, eso es del diablo. Ambas cosas tenía San Padre Pío, amaba a la Iglesia con todos sus problemas y sus adversidades, con los pecados de sus hijos. No se olviden de esto”.

Antes de despedirse el Papa Bergoglio los animó a comprender y aceptar cada vez más el amor de Dios, fuente y motivo de nuestro verdadero gozo. Y destacó que estamos llamados a dar este amor que cambia la vida, sobre todo a las personas más débiles y necesitadas. Mientras cada uno de nosotros, al difundir la caridad divina, contribuye a construir un mundo más justo y solidario.

Por esta razón siguiendo el ejemplo del Padre Pío, el Santo Padre les pidió que por favor, no se cansen de confiar en Cristo y de anunciar su bondad y misericordia con el testimonio de su vida. Esto –añadió– es lo que los hombres y mujeres, también en nuestra época, esperan de los discípulos del Señor. Testimonio.

Y los invitó a pensar en San Francisco, y en lo que dijo a sus discípulos: “Vayan, testimonien, las palabras no son necesarias”.

A veces se debe hablar pero el Obispo de Roma les recomendó que comiencen con el testimonio, que vivan como cristianos, testimoniando que el amor es más hermoso que el odio, que la amistad es más hermosa que la enemistad, y que la hermandad entre nosotros es más hermosa que la guerra.

¡Gracias de nuevo por esta visita! –concluyó el Santo Padre– y les impartió de corazón a todos su bendición, que extendió a sus familias, a sus comunidades y a toda la Arquidiócesis de Benevento.


Periodista pidió al Papa y a obispos aprender de escándalos Maciel/Karadima

febrero 23, 2019

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El Papa Francisco invita a que hablen todos con franqueza porque quiere escuchar atentamente a cada uno… 

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Periodista pidió al Papa y a obispos aprender de escándalos Maciel/Karadima

La periodista mexicana Valentina Alazraki: “Es una quimera pensar que hoy se pueda esconder un escándalo. Es como tapar el cielo con un dedo. No se puede, ya no es ni aceptable ni admisible”.

Por Ary Waldir Ramos Díaz, 23.2.19

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“Todos ustedes tienen que entender que el silencio cuesta mucho más caro que enfrentar la realidad y hacerla pública”, lo dijo la periodista mexicana Valentina Alazraki a los 190 clérigos y expertos de los cinco continentes participantes en la Cumbre para la “Protección de los Menores en la Iglesia”, este sábado 23 de febrero de 2019 en la tarde, en el Vaticano. 

La corresponsal de Televisa, vaticanista desde 1979, quien ha acompañado a los tres últimos papas en 150 viajes internacionales, exhortó al papa Francisco y a 114 presidentes de las conferencias episcopales del mundo en el Aula Nueva del Sínodo, a aprender de los errores del pasado en los casos de los abusadores sexuales en serie:

1)  Marcial Maciel (1920-2008), el fundador mexicano de la Legión de Cristo, y en Chile (el ex sacerdote Fernando Karadima de la parroquia El Bosque), evitando el secretismo e invertir en una comunicación transparente porque, consideró, es “indispensable” para resolver el problema de los abusos.

La periodista que se presentó en el aula, no solo como una profesional, sino como una madre preocupada por las familias y parte de la sociedad civil, instó a los líderes de la Iglesia a que “inviertan en la comunicación, con personas altamente calificadas y preparadas para hacer frente a las exigencias de transparencia del mundo actual”, inclusive ya apuntando a los próximos escándalos que tocan a la puerta de la Iglesia: los casos de abusos contra religiosas y a monjas por parte de sacerdotes y obispos. 

Si no se informa con tempestividad, la respuesta ya no interesará, será demasiado tarde y otros lo harán, a lo mejor de una manera incorrecta. El riesgo es alto y el precio de este tipo de conducta es aún más alto”, expresó.

“El silencio  –continuó– da la sensación de que las acusaciones, independientemente de que sean verdaderas o falsas, o en parte verdaderas y en parte falsas, son seguramente verdaderas y que se teme dar una respuesta que pueda ser inmediatamente desmentida”. 

Maciel facilitado por una comunicación enferma

La periodista consideró que sería “mucho más sano, más positivo y más útil que la Iglesia fuera la primera en dar la información, de manera proactiva y no de forma reactiva, como es lo habitual”.

En este sentido, invitó a aprender de los errores del pasado. “Yo soy mexicana y no puedo dejar de mencionar quizás el caso más terrible que haya ocurrido dentro de la Iglesia, el de Marcial Maciel, el fundador mexicano de la Legión de Cristo. Yo fui testigo de ese triste caso desde el inicio hasta el final.

Más allá del juicio moral sobre los crímenes cometidos por este hombre, que para algunos fue un enfermo, y para otros un genio del mal, yo les aseguro que en la base de este escándalo, que tanto daño ha hecho a miles de personas, hasta salpicar la memoria de quien ahora es un santo, Juan Pablo II, se debió a una comunicación enferma”. 

La periodista que también fue testigo en la causa de canonización de Karol Wojtyla, aseguró que en la situación de Maciel, “no hay que olvidar que en la Legión había un cuarto voto por el que, si un legionario veía algo que no le pareciera de un superior, no podía ni criticarlo y mucho menos comentarlo”. 

“Sin esa censura, sin ese encubrimiento total, si hubiese habido transparencia, Marcial Maciel, no habría podido durante décadas abusar de seminaristas o tener tres o cuatro vidas, esposas e hijos, que llegaron incluso a acusarlo de haber abusado de su propia descendencia”, sostuvo la periodista mexicana que ha participado a 100 de los 104 viajes apostólicos de Juan Pablo II por el mundo. 

En este contexto, alabó la determinación del papa Benedicto XVI en enfrentar el caso Maciel, así como también lo hizo el papa Francisco en su viaje de regreso a Abu Dabi, cuando dijo que el cardenal Ratzinger quiso hacer limpieza y el otro equipo ganó.

Al respecto, la comunicadora afirmó: “Para mí este es el caso más emblemático de una comunicación enferma, corrupta, del que se pueden y se deben aprender varias lecciones. El papa Francisco le dijo a la Curia de que, en otras épocas, al tratar estos temas, había habido ignorancia, falta de preparación, incredulidad. Yo me atrevo a decir que también había corrupción”. 

Corrupción comunicativa también por dinero  

La periodista que lleva cubriendo el Vaticano desde hace casi 45 años, durante cinco pontificados diferentes, aseveró: “Detrás del silencio, de la falta de una comunicación sana, transparente, hay muchas veces no sólo miedo al escándalo, la preocupación por el buen nombre de la institución, hay también dinero, cheques, regalos, permisos para construir colegios y universidades en zonas donde a lo mejor no se podía construir. Hablo de lo que yo he visto y he investigado a fondo”.  

La vaticanista relacionó los abusos a la falta de transparencia y que toca varias dimensiones de la vida eclesial, inclusive la económica. “El papa Francisco nos recuerda siempre que el diablo entra por el bolsillo, y tiene toda la razón. La transparencia les ayudará a luchar contra la corrupción económica”. 

Los abusos no habladurías, son crímenes

En otro momento, insistió en que no se “puede culpabilizar a los medios por destapar o informar sobre abusos”. “Los abusos contra menores no son ni chismorreos ni habladurías, son crímenes. Recuerdo las palabras del papa Benedicto XVI, en el vuelo hacia Lisboa cuando nos dijo que la mayor persecución a la iglesia no viene de los enemigos de afuera sino que nace del pecado de la Iglesia”. 

2) El caso Chile y Karadima que implicó a Francisco 

El papa Francisco que instó, desde el principio, a los participantes al encuentro a hablar con franqueza, obtuvo de la periodista mexicana eso mismo cuando le recordó la lección amarga de la desinformación que hubo alrededor de la crisis de los abusos en Chile, y la falta de escucha de las voces valientes de las víctimas de la diócesis de Osorno por parte de la jerarquía eclesial chilena, alrededor del nombramiento del obispo Juan Barros en esa diócesis, y de su defensa por parte del papa Francisco debido al mal asesoramiento de los obispos chilenos, cuando este prelado era acusado de encubrir al sacerdote Fernando Karadima (1930 – ) de sus abusos, por ser su pupilo y beneficiario de las influencias del sacerdote abusador a su carrera eclesiástica.  

La periodista no mencionó directamente el caso Karadima en Chile, pero dijo: “Creo que el papa Francisco lo ha vivido en carne propia con el caso de Chile y se ha visto obligado a pedir una disculpa. Por esa falta de información que lo llevó a tomar decisiones en ese momento que luego él entendió que no eran ciertas. Entonces, la responsabilidad de los que tienen que hacer fluir la información es enorme”. 

Periodistas denuncian, y no son criminales por eso

Alazraki insistió en que no se “puede culpabilizar a los medios por destapar o informar sobre abusos”. “Me gustaría que salieran de esta aula con la convicción de que los periodistas no somos ni los abusadores ni los encubridores. Nuestra misión es la de ejercer y defender un derecho, que es el derecho a una información basada en la verdad para hacer justicia”.

Cabe decir, que no sucede todos los días que una mujer periodista, latinoamericana, y en el contexto de una reunión internacional de líderes eclesiales, en su mayoría hombres, revele aspectos tan concretos y vitales en materia de transparencia informativa para la Iglesia.

Precisamente ayer, el papa Francisco destacó la importancia del punto de vista femenino, sin que sea un machismo con falda, en la Iglesia en el análisis de los males que la aquejan, porque era como “verse a sí misma”, dado que la “Iglesia es madre y mujer”. 

Periodista pidió al Papa y a obispos aprender de escándalos Maciel/Karadima


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