Discurso del Papa Francisco a los Obispos de Chile

enero 16, 2018

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El Papa Francisco se dirige al episcopado chileno durante su visita apostólica. 

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Discurso del Papa Francisco a los Obispos de Chile

Queridos hermanos:

Agradezco las palabras que el Presidente de la Conferencia Episcopal me ha dirigido en nombre de todos ustedes.

En primer lugar, quiero saludar a Mons. Bernardino Piñera Carvallo, que este año cumplirá 60 años de obispo (es el obispo más anciano del mundo, tanto en edad como en años de episcopado), y que ha vivido cuatro sesiones del Concilio Vaticano II. Hermosa memoria viviente.

Dentro de poco se cumplirá un año de su visita ad limina, ahora me tocó a mí venir a visitarlos y me alegra que este encuentro sea después de haber estado con el «mundo consagrado». Ya que una de nuestras principales tareas consiste precisamente en estar cerca de nuestros consagrados, de nuestros presbíteros. Si el pastor anda disperso, las ovejas también se dispersarán y quedarán al alcance de cualquier lobo.

Hermanos, ¡la paternidad del obispo con su presbiterio! Una paternidad que no es ni paternalismo ni abuso de autoridad. Un don a pedir. Estén cerca de sus curas al estilo de san José. Una paternidad que ayuda a crecer y a desarrollar los carismas que el Espíritu ha querido derramar en sus respectivos presbiterios.

Sé que tenemos poco tiempo para este «saludo», pero me gustaría retomar algunos puntos del encuentro que tuvimos en Roma y que puedo resumir en la siguiente frase: la conciencia de ser pueblo.

Uno de los problemas que enfrentan nuestras sociedades hoy en día es el sentimiento de orfandad, es decir, sentir que no pertenecen a nadie. Este sentir «postmoderno» se puede colar en nosotros y en nuestro clero; entonces empezamos a creer que no pertenecemos a nadie, nos olvidamos de que somos parte del santo Pueblo fiel de Dios y que la Iglesia no es ni será nunca de una élite de consagrados, sacerdotes u obispos.

No podremos sostener nuestra vida, nuestra vocación o ministerio sin esta conciencia de ser Pueblo. Olvidarnos de esto —como expresé a la Comisión para América Latina— «acarrea varios riesgos y/o deformaciones en nuestra propia vivencia personal y comunitaria del ministerio que la Iglesia nos ha confiado».

La falta de conciencia de pertenecer al Pueblo de Dios como servidores, y no como dueños, nos puede llevar a una de las tentaciones que más daño le hacen al dinamismo misionero que estamos llamados a impulsar: el clericalismo, que resulta una caricatura de la vocación recibida.

La falta de conciencia de que la misión es de toda la Iglesia y no del cura o del obispo limita el horizonte, y lo que es peor, coarta todas las iniciativas que el Espíritu puede estar impulsando en medio nuestro. Digámoslo claro, los laicos no son nuestros peones, ni nuestros empleados. No tienen que repetir como «loros» lo que decimos.

«El clericalismo, lejos de impulsar los distintos aportes y propuestas, poco a poco va apagando el fuego profético que la Iglesia toda está llamada a testimoniar en el corazón de sus pueblos. El clericalismo se olvida de que la visibilidad y la sacramentalidad de la Iglesia pertenece a todo el Pueblo de Dios (cf. Lumen gentium, 9-14) y no sólo a unos pocos elegidos e iluminados».

Velemos, por favor, contra esta tentación, especialmente en los seminarios y en todo el proceso formativo. Los seminarios deben poner el énfasis en que los futuros sacerdotes sean capaces de servir al santo Pueblo fiel de Dios, reconociendo la diversidad de culturas y renunciando a la tentación de cualquier forma de clericalismo. El sacerdote es ministro de Jesucristo: protagonista que se hace presente en todo el Pueblo de Dios.

Los sacerdotes del mañana deben formarse mirando al mañana: su ministerio se desarrollará en un mundo secularizado y, por lo tanto, nos exige a nosotros pastores discernir cómo prepararlos para desarrollar su misión en ese escenario concreto y no en nuestros «mundos o estados ideales».

Una misión que se da en unidad fraternal con todo el Pueblo de Dios. Codo a codo, impulsando y estimulando al laicado en un clima de discernimiento y sinodalidad, dos características esenciales en el sacerdote del mañana. No al clericalismo y a mundos ideales que sólo entran en nuestros esquemas pero que no tocan la vida de nadie.

Y aquí, pedir, pedir al Espíritu Santo el don de soñar y trabajar por una opción misionera y profética que sea capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se conviertan en un cauce adecuado para la evangelización de Chile más que para una autopreservación eclesiástica. No le tengamos miedo a despojarnos de lo que nos aparte del mandato misionero.

Hermanos, encomendémonos a la protección maternal de María, Madre de Chile. Recemos juntos por nuestros presbiterios, por nuestros consagrados; recemos por el santo Pueblo fiel de Dios.

https://www.romereports.com/2018/01/16/discurso-del-papa-francisco-a-los-obispos-de-chile/

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La belleza única de la mujer en la Iglesia Católica, con velo o sin velo (2 de 2)

enero 14, 2018

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Mujer sujetándose el velo sobre la cabeza

(Continúa)

La belleza única de la mujer en la Iglesia Católica, con velo o sin velo

¿Vuelve el uso del velo entre las mujeres católicas?

¿No habrá llegado el momento de redescubrir el significado del velo o de la mantilla entre las mujeres católicas? ¿Qué nos dicen los signos de los tiempos en la Iglesia y en el mundo sobre la mujer? ¿Tendrá el velo suficiente entidad como para promover una renovación de la función de la mujer en la Iglesia? ¿Qué capacidad significativa puede tener el velo en las mujeres?

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6. La mujer, primera transmisora del don de la vida y de la fe, iniciadora de humanidad

La mujer es el sagrario de la vida, pues la fecundación acontece en sus entrañas y la implantación vital del embrión humano se realiza en el seno materno. Éste garantiza la permanente y segura acogida del nuevo ser, y con ello su incorporación a la familia humana.

Los esposos y padres, pero específicamente la madre, son los transmisores de la vida y de la experiencia religiosa. A este embrión es infundida el alma inmortal creada directamente por Dios para completar las condiciones vitales del nuevo ser, según los planes de Dios.

Así la esposa y madre se convierte en el primer recinto sagrado donde se desarrollará el nuevo ser humano. Ella será la primera trasmisora del reconocimiento de los padres y del mundo exterior hacia el nuevo ser humano: acogida, valoración, afirmación, seguridad, supervivencia, desarrollo vital, absorción de los valores humanos y de la experiencia religiosa.

La mujer, esposa y madre, comparte las vivencias y experiencias de la Santísima Virgen María. Con ella pronuncia el “fiat”: Hágase en mí, como tú digas. Con María, como mujer y madre, comparte su respuesta “personal” y en cierta soledad, pero no desamparo.

Es la sumisión obsequiosa de la fe a Dios, no al varón, ni al destino, ni a la visión cultural o moda social. Ella se siente feliz como criatura del Señor, vivencialmente como mujer, semejante a María, que es bendita entre todas las mujeres por su particular y personal obediencia a Dios.

“Ser madre no significa sólo traer al mundo un hijo, sino que es también una elección de vida. La elección de vida de una madre es la elección de dar vida. Y esto es grande, esto es bello. Sin las madres, no sólo no habría nuevos fieles, sino que la fe perdería buena parte de su calor sencillo y profundo. No somos huérfanos, somos hijos de la Iglesia, somos hijos de la Virgen y somos hijos de nuestras madres” (Papa Francisco).

7. La belleza polifacética de la mujer en la Iglesia

La mujer es icono de la ternura y belleza de Dios en el mundo, en la sociedad. En la Iglesia es icono de la nueva Eva, de María, la llena de gracia y bendita entre todas las mujeres. Representa a la Iglesia como la Esposa de Cristo. En fin, goza de un espectro magnífico y esplendoroso de gracia y belleza espiritual.

Por estas y otras mil razones, la mujer, en el orden de la gracia, en la Iglesia, en la familia, en la sociedad, en el mundo… posee una riqueza real y significativa casi infinita, según los planes de Dios. La grandiosidad de María nos es accesible en cada mujer, sobre todo en la propia madre, gracias a la cual ha venido al mundo todo ser humano y ha experimentado las vivencias más originales y fundantes.

En fin, es tan grande la mujer cristiana en los planes de Dios que ignorarla equivaldría a privar a la Iglesia y a la humanidad de una riqueza inimaginable y polifacética. Es mucho en efecto lo que Dios ha dispuesto depositar en María y en la mujer como don para la humanidad, para la sociedad y para la Iglesia, como un mar sin fondo en el que siempre podremos bucear para sacar más y más tesoros de gracia y bendición en Cristo.

Por eso, la mujer en la Iglesia debería ser considerada como una perla preciosa digna de todo respeto y veneración. En ella, Dios ha depositado bienes admirables e inefables para bendición de la Iglesia y de la humanidad entera.

En analogía con la vida religiosa que no es jerarquía, la mujer pertenecería al corazón de la Iglesia. Por tanto, estarían justificadas en ella todas las formas de vestir y de presentación que expresen ternura, belleza, recato, pureza, castidad, prudencia, humildad, servicio, disponibilidad, sobriedad, cercanía, acogida, perdón, reconciliación, paz…

8. El velo “dice bien” con la mujer que representa la feminidad en la Iglesia y la nupcialidad

En la tradición de la Iglesia ha existido hasta nuestros días la costumbre y la delicadeza de cubrir los objetos bendecidos o consagrados dedicados al culto, como son el tabernáculo o sagrario donde se reserva el Santísimo Sacramento. Los altares están cubiertos con manteles y adornados porque representan a Cristo. Son la “mesa” donde se preparan los dones que serán consagrados. Los vasos sagrados, copones y cálices, son adornados y también cubiertos artísticamente.

La Iglesia como tal es la “perla preciosa”, la nueva creación en gracia y santidad, la novia que representa a todas las naciones. Todos los laicos toman parte en la naturaleza femenina de la Iglesia, pero las mujeres simbolizan a la Iglesia como la novia.

Las mujeres recuerdan a los varones que la esencia de la Iglesia es su condición de “desposada” con Dios: Ha sido sacada de las tinieblas y del pecado y ha sido adornada como novia para su Esposo. Toda mujer bautizada es un icono de esa vocación de toda la Iglesia. Ésta no puede olvidarse de ese primer amor, fundante y definitivo.

Por eso, toda mujer en la Iglesia es digna de una veneración especial, de respeto, de estima y de cariño. Una comunidad cristiana madura debería reservar para toda mujer un sitial de honor por consideración a la Nueva Eva, la Santísima Virgen María, Madre de Dios, y en atención a la función humana y salvífica con la que Dios le ha distinguido y embellecido, no para su autocomplacencia y vanidad, sino para gloria de Dios y bien de la humanidad y de la Iglesia.

Esta disposición de Dios respecto de la mujer es sagrada y única, digna de todo respeto por parte del varón. Los laicos varones en la Iglesia representan a Cristo, el novio. De ahí que algunos varones accedan al sacerdocio ministerial de Cristo, para bien de la Iglesia, no para su propio interés y poder.

La función y la dignidad jerárquicas no debe generar en el clero actitudes de suficiencia, autoritarismo y discriminación respecto de las mujeres, sino más bien todo lo contrario: un ministerio sacerdotal y pastoral inspirado por la caridad y la atención personal según las necesidades de cada uno. Los clérigos deben imitar la humildad y delicadeza con que Jesús trataba a las mujeres de su tiempo.

El Papa Francisco ha denunciado los daños que causa el clericalismo en la Iglesia. Los pastores deberían ser especialmente atentos con la mujer en la Iglesia, sus más acérrimos defensores y promotores. Siempre será la mejor una prioridad pastoral. A veces ellas constituyen la verdadera opción por los pobres y marginados, o descartados.

Las palabras que el ángel dirigió a san José también se aplican a los clérigos: José, no tengas reparo en llevarte a María tu mujer. Ellos no deben tener ningún reparo en acoger todo lo que Dios ha depositado y realiza en ellas para enriquecer a la Iglesia y a la humanidad entera. Como José a María en su día, deben dar legitimidad y plena integración de las mujeres en la Iglesia y en la sociedad.

9. Al final, ¿usar velo, por qué, y para qué?

A estas alturas, la mujer consciente de lo dicho hasta aquí se preguntaría qué añade llevar velo o qué se pierde si deja de llevarlo. Quizás lo más acertado y valioso sea la voluntad y la libertad de cada mujer en la Iglesia. Lo más valioso de lo expuesto quizás sea el haber dado vueltas a un tema y a una experiencia que interesa a todos, para gloria de Dios, bien de la humanidad y crecimiento y belleza de la Iglesia.

Ante esta ambiciosa apuesta, el uso de un atuendo femenino en sí mismo puede parecer insignificante y hasta ridículo de cara a una causa tan noble, tan inmensa y santa. Sin embargo, no despreciable. El valor de este gesto a los ojos de Dios será infinito y de capital importancia para la madurez, belleza y fecundidad de la Iglesia en nuestro mundo.

En efecto, una mujer que usa el velo, con motivación religiosa, muestra a todas luces una gran reverencia ante Dios y ante la Iglesia, y fomenta su propio recogimiento para la oración; se honra a sí misma ante los demás valorando su pertenencia a Dios y su santo orgullo de pertenecer al corazón de la Iglesia, por deferencia del Poderoso. Simboliza también a toda la Iglesia en cuanto que es la esposa de Cristo.

San Pablo pide a las mujeres que se sometan a sus maridos por amor a Dios; análogamente la Iglesia debe someterse a Cristo; y Cristo llevó una vida sumisa a los designios del Padre. Por eso, Cristo amó a la Iglesia hasta el punto de sufrir y morir por ella. Los maridos imitando a Cristo amarán a sus esposas como a su propio cuerpo. Y este es un gran misterio, confesará san Pablo, y “yo lo refiero a Cristo y a su Iglesia”.

El velo es una prenda de vestir que la mujer utiliza para orar, para comunicarse con Dios por lo general en asamblea litúrgica. Es un gesto, un detalle, un estilo que, sin molestar a nadie, le ayuda a sentir y a expresar su identidad personal y su función especifica en la Iglesia.

Las mujeres tienen, de manera natural, un cabello hermoso, y el velo acentúa esa belleza, la resalta. Pero con la intención de agradar a Dios no a los hombres. Por tanto, con velo o sin velo, la mujer expresará siempre ante su Esposo y Señor sentimientos de humildad, delicadeza, amor apasionado y nupcial, recato, modestia, recogimiento, piedad y, en fin, contemplación. Esto es lo que interesa, esto es lo valioso, lo decisivo.

El Papa Francisco comenta la forma peculiar de sentir y de orar de María que guardaba todas estas cosas en su corazón: “Contemplando a la Madre nos sentimos animados a soltar tantos pesos inútiles y a encontrar lo que verdaderamente cuenta. El don de la Madre, el don de toda madre y de toda mujer es muy valioso para la Iglesia, que es madre y mujer”.

Prosigue el Papa con una referencia muy sugerente acerca de la manera peculiar de sentir, actuar y orar de san José y de todo varón: “Y mientras el hombre frecuentemente abstrae, afirma e impone ideas; la mujer, la madre, sabe custodiar, unir en el corazón, vivificar. Para que la fe no se reduzca sólo a una idea o doctrina, todos necesitamos de un corazón de madre, que sepa custodiar la ternura de Dios y escuchar los latidos del hombre. Que la Madre, que es el sello especial de Dios sobre la humanidad, custodie este año y traiga la paz de su Hijo al corazón de todos los hombres y al mundo entero” (https://www.aciprensa.com/noticias/texto-homilia-del-papa-francisco-en-la-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-12676).

A modo de conclusión

¿Por qué usar velo, por qué puedes usar velo? Porque quieres: Porque a Dios le encantó hacerte mujer, como María, con una misión única, original e intransferible. Quiso hacerte libre y le gusta verte libre y creativa, llena de amor y feliz como él, que es Amante de la vida. Dios te ha hecho libre como el querer, su fiel e íntima colaboradora en la salvación y en la vida de los hombres. ¿Por qué más? Porque estás orgullosa de ser mujer, porque te gustas en él, porque es tu respuesta entusiasta a Dios que te hizo mujer como María, y sabes por fe, y estás segura de que eso es lo mejor para ti, para todos.

¿Y para qué usar velo? Podrías llevarlo y usarlo cuando te parezca oportuno, para aprender a cumplir la voluntad de Dios, para aprender la fidelidad a tu vocación única y original de mujer como María… Para disponerte a ser esposa, a ser madre… Para colaborar de la mejor manera posible con los designios de Dios y salvar a todos los hombres, para ser sacramento de la ternura y de la libertad de Dios, para amar a discreción, como María, tu modelo y plenitud… bendita entre todas las mujeres. Y para llevar el Fruto bendito de su vientre, Jesús el Salvador, a todas las naciones, para gloria y alabanza de Dios Padre, Hijo y Espíritu. Amén.

Puede interesar:

https://youtu.be/LWu_RFHBZmQ

http://adelantelafe.com/uso-del-velo-en-la-mujer-en-la-santa-misa/

 

 


Francisco, a los teólogos: “Asuman la tarea de repensar la Iglesia para que sea conforme al Evangelio”

diciembre 30, 2017

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El Papa Francisco aboga por un trabajo teológico serio, siempre al servicio de la Iglesia para ofrecer el corazón del evangelio a las mujeres y los hombres de hoy

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Francisco, a los teólogos: “Asuman la tarea de repensar la Iglesia para que sea conforme al Evangelio”

“EL TEÓLOGO ESTUDIA, PIENSA, REFLEXIONA, PERO LO HACE DE RODILLAS”, SOSTIENE

Por J. Bastante/Aica

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“Se necesita una teología que esté formada por cristianas y cristianos que no piensen sólo en hablar entre ellos mismos, sino que sepan estar al servicio de las diversas Iglesias y de la Iglesia“, señaló el Papa Francisco a los miembros de la Asociación Teológica italiana, a quienes pidió que “asuman también la tarea de repensar la Iglesia para que sea conforme al Evangelio que debe anunciar”.

Durante el encuentro, celebrado en la sala Clementina, el Pontífice alentó a proponer una teología que muestre al Dios Salvífico y misericordioso. “En estos días estamos inmersos en la contemplación de nuestro Dios, que se ha implicado y comprometido con nuestra pobre humanidad hasta llegar a enviar a su Hijo y a tomar, en Él nuestra frágil carne”, recalcó.

“Todo pensamiento teológico cristiano no puede no comenzar siempre e incesantemente desde aquí, en una reflexión que nunca extinguirá el manantial vivo del Amor divino, que se ha dejado tocar, mirar y saborear en la gruta de Belén”, apuntó el Papa.

Francisco invitó a los teólogos italianos a perseverar “en el espíritu de servicio y de comunión indicado por el Concilio Ecuménico Vaticano II” impulsando la “fidelidad creativa” y el “hacer teología juntos”, y poniéndose en guardia contra el individualismo.

El Papa Francisco hizo hincapié en la importancia de la misión de los teólogos, al afirmar que con su tarea la Iglesia pueda seguir anunciando el corazón del Evangelio a las mujeres y a los hombres de hoy, en una cultura profundamente cambiada.

“Se necesita una teología que ayude a todos los cristianos a anunciar y mostrar, sobre todo, el rostro salvífico de Dios, el Dios misericordioso, en especial ante algunos desafíos inéditos que involucran hoy a la humanidad: como el de la crisis ecológica, el desarrollo de las neurociencias o de las técnicas que pueden modificar al hombre; como el desafío de las cada vez más grandes desigualdades sociales o de las migraciones de pueblos enteros”, sostuvo, y añadió: “Como el del relativismo teórico, pero también el del relativismo práctico”.

El Obispo de Roma afirmó que un teólogo no debe “perder la capacidad de sorprenderse” y recordó, sobre todo, que la teología se “hace de rodillas”.

El teólogo es aquel que estudia, piensa, reflexiona, pero lo hace de rodillas. Hay que hacer teología de rodillas como los grandes Padres de la Iglesia que pensaban, oraban, adoraban y loaban a Dios. Teología es también ser teólogos en la Iglesia, esto es, en el santo pueblo de Dios que tiene, lo diré con una palabra no teológica, el olfato de la fe”, profundizó.

Francisco aseguró que “es sobre todo en el deseo y la perspectiva de una Iglesia en salida misionera que el ministerio teológico resulta, en esta coyuntura histórica, particularmente importante y urgente”.

“Para que la Iglesia pueda continuar haciendo oír el corazón del Evangelio a las mujeres y a los hombres de hoy, para que el Evangelio alcance de verdad a las personas en su singularidad y con el fin de que impregne a la sociedad en todas sus dimensiones”, concluyó.

http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2017/12/29/francisco-a-los-teologos-asuman-tambien-la-tarea-de-repensar-la-iglesia-para-que-sea-conforme-al-evangelio-religion-iglesia-vaticano.shtml


Estos son los personajes católicos que marcaron el 2017

diciembre 28, 2017

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Estos son los personajes católicos que marcaron el 2017 (ACI Prensa).

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Estos son los personajes católicos que marcaron el 2017

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REDACCIÓN CENTRAL, 28 Dic. 17 / 01:10 pm (ACI).- El año 2017 llega a su fin y por tal motivo ACI Prensa ha preparado un especial con los personajes católicos que marcaron el año gracias a su importante testimonio de vida cristiana.

1. P. Tom Uzhunnalil

El 12 de septiembre fue liberado el sacerdote salesiano P. Tom Uzhunnalil, secuestrado el 4 de marzo de 2016 por terroristas de Estado Islámico en Yemen.

A los pocos días fue recibido por el Papa Francisco en el Vaticano, quien le dijo: “He rezado todos los días por usted, ofreciendo los sufrimientos por su misión y por el bien de la Iglesia”.

2. P. Jürgen Daum

Este año falleció a los 57 años el P. Jürgen Daum Vetter, sacerdote fundador de “La Opción V”, un reconocido proyecto con el que se dedicó a promover la castidad entre los jóvenes.

Murió el 17 de mayo tras una dura lucha contra el cáncer. En su agonía, el P. Jürgen escribió unas sencillas palabras en la pizarra que usaba para comunicarse: “Perdónense. Ámense. Gracias por todo. Dios sea bendito”. Sus amigos y hermanos de comunidad ahora las atesoran como el último mensaje que quiso dejar.

3. Agustín Laje

El politólogo argentino Agustín Laje es el coautor del bestseller de Amazon “El Libro Negro de la Nueva Izquierda”, que desmiente los principales postulados de la ideología de género, como que la identidad sexual de la persona es una construcción social y que, por ejemplo, un hombre que se cree mujer debe ser considerado como tal por el resto de la sociedad.

En el mes de diciembre, en Panamá, cerró su intensa gira 2017 que constó de aproximadamente 150 charlas en más de 10 países con un aproximado de 100 mil espectadores.

4. Dr. John Bruchalski

Este médico estadounidense recibió el 27 de mayo el máximo galardón en defensa de la vida de la Federación One of Us en una ceremonia realizada en Budapest (Hungría).

John Bruchalski es un ex abortista converso al catolicismo que dirige actualmente uno de los centros médicos provida más importantes de Estados Unidos.

5. Eduardo Verástegui

Este año el nombre de Eduardo Verástegui estuvo en boca de todos luego de que medios de comunicación mexicanos anunciaran en noviembre que el actor y productor católico podría ser un candidato de peso en las elecciones presidenciales del 2018.

La especulación nació de las declaraciones del presidente del Partido Encuentro Social (PES), Hugo Eric Flores, quien dijo que se encuentra en “conversaciones” con Verástegui para un puesto “importante” en su lista de candidatos.

6. Hna. María Guadalupe Rodrigo

En un conmovedor video la hermana María Guadalupe Rodrigo se despidió, con lágrimas en los ojos, de la ciudad de Alepo (Siria), luego de permanecer seis años acompañando la tarea pastoral encomendada a sacerdotes y religiosas del Instituto del Verbo Encarnado (IVE).

La religiosa argentina estuvo 18 años en Medio Oriente. Primero en Tierra Santa, luego en Egipto y desde enero de 2011 en Siria, donde le dieron la posibilidad de irse cuando estalló la guerra, pero que rechazó para quedarse con las víctimas.

7. Joaquín Navarro-Valls

El miércoles 5 de julio falleció a los 80 años el español Joaquín Navarro-Valls, quien fuera durante más de 20 años Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede.

Navarro-Valls sirvió en este cargo entre 1984 y 2006. En total, trabajó 22 años durante el Pontificado de San Juan Pablo II y 15 meses en el de Benedicto XVI. Lo sucedió el sacerdote jesuita P. Federico Lombardi.

8. Obianuju Ekeocha

El trabajo de la fundadora y presidenta de Culture of Life Africa se popularizó en varios países luego de que se viralizara un video en el que con valentía denunció la colonización ideológica pro aborto en África.

El video fue grabado originalmente durante la conferencia “Mejores prácticas para el cuidado de la salud materna”, organizada el 17 de marzo de 2016 por la Misión de la Santa Sede ante las Naciones Unidas.

9. Ignacio Echevarría

Ignacio Echeverría es el abogado católico español de 39 años que murió acuchillado por terroristas musulmanes el sábado 3 de junio, al intentar proteger a una joven durante el ataque perpetrado en Londres y que dejó siete personas muertas.

Ignacio iba en bicicleta por el Puente de Londres, tras patinar en el Borough Market con unos amigos y, alrededor de las 10:00 p.m. se enfrentó con tres atacantes golpeándolos con su patineta para defender a la mujer que hirieron los terroristas. En el enfrentamiento los atacantes lo acuchillaron, causándole la muerte.

10. Jim Caviezel

Jim Caviezel, el actor que interpretó a Jesús en “La Pasión de Cristo”, el famoso filme producido y dirigido por Mel Gibson, habló de la posibilidad de volver a encarnar al Hijo de Dios en la anunciada secuela que girará sobre la resurrección.

“Quiero trabajar con Gibson de nuevo. Esta vez será una película sobre la resurrección. Si ‘La Pasión de Cristo’ inspiró a tanta gente a hacer el bien, ¿por qué no lo intentamos de nuevo? Siento que hay un propósito en mi vida otra vez”, dijo el actor en una entrevista realizada en Polonia por el periodista y crítico de cine Lukasz Adamski.

 


El granero vocacional asiático

diciembre 3, 2017

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Los nuevos sacerdotes para la primavera del Papa Francisco, de Bangladesh

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.A MAYOR NIVEL DE VIDA, MENOS VOCACIONES

“Cuando se agota el vivero vocacional occidental, sigue creciendo el granero africano y asiático”

Por José M. Vidal

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La Iglesia católica es una institución profundamente clerical y que, precisamente por eso, se resiste a las profundas reformas desclericalizadoras del Papa Francisco.

Sin clero, el catolicismo muere o languidece, porque, en contra de lo que pidió el Vaticano II, los laicos siguen siendo ciudadanos de segunda en la comunidad católica. Clase de tropa. Sigue pendiente entre los católicos la asignatura de la corresponsabilidad laical.

En todo el mundo occidental, las vocaciones al sacerdocio escasean tanto que la propia Iglesia habla de “invierno vocacional”. El otrora vivero espiritual occidental, que surtió de vocaciones a medio mundo y evangelizó América y gran parte de África y Asia, está exangüe.

“Una viña devastada”, como decía Benedicto XVI. No hay relevo para los curas. Los jóvenes no quieren ser funcionarios de lo sagrado. Y la institución, profundamente clericalizada, se resiste a buscar otras alternativas, como la del sacerdocio de la mujer o la de los curas casados.

Para muestra el botón de la propia Iglesia española, que se queda sin pastores. Ya sólo vive de las rentas del pasado. Los datos hablan por sí solos. España cuenta todavía con 18.000 sacerdotes diocesanos. Pero los que fallecen duplican a los que se ordenan. No se garantiza ni siquiera el reemplazo generacional. La edad media del clero diocesano es de 67 años y el 40% tiene más de 75. Dentro de diez años, el número de curas quedará reducido a la mitad.

La ventaja de la Iglesia es ser católica y, por lo tanto, universal. Por eso, cuando se agota el vivero vocacional occidental, sigue creciendo el granero africano y asiático. En el último cuarto de siglo, el número de seminaristas se ha triplicado en el continente negro y, en Asia, ha experimentado un espectacular aumento, con un 125 por ciento más.

El ejemplo de la Compañía de Jesús es paradigmático. La mayor y más importante congregación religiosa católica está integra, en la actualidad, por 16.740 jesuitas: 5.000 en Europa, 5.000 en América, 5.600 en Asia y Oceanía y 1.600 en África. De hecho, la sequía vocacional de Occidente, la pueden compensar los jesuitas con el crecimiento vocacional de Asia y África.

El Papa sabe que Asia es la nueva frontera del catolicismo, también para las vocaciones religiosas. Por eso, tanto en Myanmar como en Bangladesh ha mimado de una manera especial a los seminaristas y, en este último país, ordenó, en una misa multitudinaria, a 16 sacerdotes. Son los nuevos curas para la primavera de Francisco.

Por eso, les pidió autenticidad: “Procurad creer lo que leéis, enseñar lo que creéis y practicar lo que enseñáis”. Curas que dan trigo, el trigo de la misericordia. Sin olvidar a los laicos, para los que pidio corresponsabilidad en la Iglesia.

Por otra parte, el crecimiento de las vocaciones en Asia y África, así como su descenso en América y Europa demuestra, una vez más, que “a mayor nivel de vida, menos vocaciones”. En España, los seminarios se llenaron después de la guerra civil y se fueron vaciando a medida que el país se desarrollaba. Hoy, están casi muertos. Y lo mismo sucede en los demás países y continentes desarrollados.

De ahí que, mientras no cambie su modelo absolutamente clericalizado, la Iglesia tenga que importar sus cuadros dirigentes de Asia o África, continentes naturalmente religiosos y todavía pobres. Lo asegura el cardenal Arinze, nigeriano, papable y prefecto emérito de Culto del Vaticano:

“En Europa, el cristianismo existe desde hace 2000 años, la sociedad está muy desarrollada, los jóvenes tienen muchas oportunidades y tienen, por lo general, mucho que comer, excepto los que no tienen trabajo. Y en la naturaleza humana hay una tendencia a olvidar a Dios cuando hay muchas cosas materiales, abundantes”.

Curas de países pobres, que ya estamos viendo al frente de muchas de nuestras parroquias. Porque el cristianismo se agosta en los pueblos ricos y sigue floreciendo en los pobres. Quizás porque el consumo seca los anhelos más profundos del corazón de las personas, aquellos que los conectan con la trascendencia y con el prójimo, a través de la regla de oro: “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”.

Para leer otros artículos del autor, pinche aquí

 http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/12/02/el-granero-vocacional-asiatico-iglesia-religion-dios-jesus-papa-bangladesh.shtml?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter

El maná de cada día, 9.11.17

noviembre 9, 2017

Dedicación de la Basílica de Letrán

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Basílica de San Juan de Letrán, en Roma

Basílica de San Juan de Letrán, en Roma

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Antífona de entrada: Ap 21, 2

Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.


Oración colecta

Señor, tú que edificas con piedras vivas y escogidas el templo eterno de tu gloria, derrama sobre tu Iglesia los dones del Espíritu Santo, para que tu pueblo fiel llegue un día a transformarse en la Jerusalén celestial. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Ezequiel 47, 1-2.8-9.12

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante –el templo miraba a levante–.

El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar. Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho.

Me dijo: «Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia.

Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente.

A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales.»


SALMO 45, 2-3.5-6.8-9

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro. Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, y los montes se desplomen en el mar.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada. Teniendo a Dios en medio, no vacila; Dios la socorre al despuntar la aurora.

El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Venid a ver las obras del Señor, las maravillas que hace en la tierra: pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe.


Aclamación antes del Evangelio: 2 Cro 7, 16

Elijo y consagro este templo –dice el Señor– para que esté en él mi nombre eternamente.


EVANGELIO: Juan 2, 13-22

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.

Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»

Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»

Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?»

Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»

Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»

Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.


Antífona de comunión: 1 Pe 2, 5

Nosotros somos piedras vivas, que sirven para construir el templo espiritual, el pueblo sacerdotal que pertenece a Dios.



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9 de Noviembre

La dedicación de la Basílica de Letrán

Según una tradición que arranca del siglo XII, se celebra el día de hoy el aniversario de la dedicación de la basílica construida por el emperador Constantino en el Laterano. Esta celebración fue primero una fiesta de la ciudad de Roma; más tarde se extendió a toda la Iglesia de rito romano, con el fin de honrar aquella basílica, que es llamada «madre y cabeza de todas las iglesias de la Urbe y del Orbe», en señal de amor y de unidad para con la cátedra de Pedro que, como escribió san Ignacio de Antioquía, «preside a todos los congregados en la caridad».


Todos, por el bautismo, hemos sido hechos templos de Dios

De los sermones de san Cesáreo de Arlés, obispo

Hoy, hermanos muy amados, celebramos con gozo y alegría, por la benignidad de Cristo, la dedicación de este templo; pero nosotros debemos ser el templo vivo y verdadero de Dios.

Con razón, sin embargo, celebran los pueblos cristianos la solemnidad de la Iglesia madre, ya que son conscientes de que por ella han renacido espiritualmente.

En efecto, nosotros, que por nuestro primer nacimiento fuimos objeto de la ira de Dios, por el segundo hemos llegado a ser objeto de su misericordia. El primer nacimiento fue para muerte; el segundo nos restituyó a la vida.

Todos nosotros, amadísimos, antes del bautismo, fuimos lugar en donde habitaba el demonio; después del bautismo, nos convertimos en templos de Cristo. Y, si pensamos con atención en lo que atañe a la salvación de nuestras almas, tomamos conciencia de nuestra condición de templos verdaderos y vivos de Dios.

Dios habita no sólo en templos construidos por hombres ni en casas hechas de piedra y de madera, sino principalmente en el alma hecha a imagen de Dios y construida por él mismo, que es su arquitecto.

Por esto, dice el apóstol Pablo: El templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.

Y, ya que Cristo, con su venida, arrojó de nuestros corazones al demonio para prepararse un templo en nosotros, esforcémonos al máximo, con su ayuda, para que Cristo no sea deshonrado en nosotros por nuestras malas obras. Porque todo el que obra mal deshonra a Cristo.

Como antes he dicho, antes de que Cristo nos redimiera éramos casa del demonio; después hemos llegado a ser casa de Dios, ya que Dios se ha dignado hacer de nosotros una casa para sí.

Por esto, nosotros, carísimos, si queremos celebra con alegría la dedicación del templo, no debemos destruir en nosotros, con nuestras malas obras, el templo vivo de Dios.

Lo diré de una manera inteligible para todos: debemos disponer nuestras almas del mismo modo como deseamos encontrar dispuesta la iglesia cuando venimos a ella.

¿Deseas encontrar limpia la basílica? Pues no ensucies tu alma con el pecado. Si deseas que la basílica esté bien iluminada, Dios desea también que tu alma no esté en tinieblas, sino que sea verdad lo que dice el Señor: que brille en nosotros la luz de las buenas obras y sea glorificado aquel que está en los cielos.

Del mismo modo que tú entras en esta iglesia, así quiere Dios entrar en tu alma, como tiene prometido: Habitaré y caminaré con ellos.


El maná de cada día, 5.10.17

octubre 5, 2017

Jueves de la 26ª semana del Tiempo Ordinario

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Poneos en camino ligeros de equipaje

Poneos en camino ligeros de equipaje



PRIMERA LECTURA: Nehemías 8, 1-4a.5-6.7b-12

En aquellos días, todo el pueblo se reunió como un solo hombre en la plaza que se abre ante la Puerta del Agua y pidió a Esdras, el escriba, que trajera el libro de la Ley de Moisés, que Dios había dado a Israel. El sacerdote Esdras trajo el libro de la Ley ante la asamblea, compuesta de hombres, mujeres y todos los que tenían uso de razón.

Era el día primero del mes séptimo. En la plaza de la Puerta del Agua, desde el amanecer hasta el mediodía, estuvo leyendo el libro a los hombres, a las mujeres y a los que tenían uso de razón. Toda la gente seguía con atención la lectura de la Ley.

Esdras, el escriba, estaba de pie en el púlpito de madera que había hecho para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo –pues se hallaba en un puesto elevado– y, cuando lo abrió, toda la gente se puso en pie.

Esdras bendijo al Señor, Dios grande, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: -«Amén, amén.»

Después se inclinaron y adoraron al Señor, rostro en tierra. Los levitas explicaron la Ley al pueblo, que se mantenía en sus puestos. Leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido, de forma que comprendieron la lectura.

Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que enseñaban al pueblo decían al pueblo entero: «Hoy es un día consagrado a nuestro Dios: No hagáis duelo ni lloréis.»

Porque el pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la Ley.

Y añadieron: «Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene, pues es un día consagrado a nuestro Dios. No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza.»

Los levitas acallaban al pueblo, diciendo: «Silencio, que es un día santo; no estéis tristes.»

El pueblo se fue, comió, bebió, envió porciones y organizó una gran fiesta, porque había comprendido lo que le habían explicado.


SALMO 18,8.9.10.11

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante.

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.

La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

Más preciosos que el oro, más que el oro fino; más dulces que la miel de un panal que destila.


Aclamación antes del Evangelio: Mc 1, 5

Está cerca el reino de Dios -dice el Señor-: convertíos y creed en el Evangelio.


EVANGELIO: Lucas 10, 1-12

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.

Y les decía:

«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos.

No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa.

Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el reino de Dios.”

Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: “Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios.” Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.»


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SIN ALFORJA, SIN BASTÓN Y SIN PAN

Cuando Lucas narra la misión de los Doce insiste en un detalle importante: el Señor les mandó a anunciar el Reino de Dios sin más provisión que su autoridad y su poder sobre todos los demonios. Y les mandó que no llevaran nada más para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni siquiera una túnica de repuesto.

Debía bastarles ese poder y autoridad que habían recibido de Cristo, debían fiarse de El y no de su bastón, de sus provisiones, de su dinero o de su túnica.

No niega el Señor el valor y la necesidad de los medios humanos. Enseña, más bien, que esos medios se quedan muy cortos y limitados cuando se trata de las cosas del Reino y de la expulsión de los demonios.

No son suficientes; es más, pueden mostrarse innecesarios y hasta inútiles frente a los planes y modos de hacer de Dios, que Él suele realizar a su modo y no al nuestro. Esta es la libertad interior que requiere nuestro apostolado para que sea realmente una obra de Dios y no una cosa nuestra.

Si Cristo hubiera programado y planificado la redención del hombre al modo humano con toda seguridad que no habría muerto en la cruz ni habría elegido el camino de la humillación y del dolor.

No te fíes de tus planes apostólicos, de tus cualidades, de tus dotes y recursos, de tus estrategias y gestiones, cuando se trata de las cosas de Dios. Es verdad que Él cuenta contigo, como quiso contar con los apóstoles.

Pero para una misión sobrenatural has de trabajar, sobre todo, con medios sobrenaturales: la oración, la eficacia de la Palabra de Dios, la gracia que te llega por los sacramentos, la comunión con la Iglesia y mucha confianza en que las cosas de Dios no se resuelven con regla y compás.

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