Papa: “El Espíritu es el creador de la comunión, el artista de la reconciliación”

junio 19, 2019

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Papa: “El Espíritu es el creador de la comunión, el artista de la reconciliación”

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Papa: “El Espíritu es el creador de la comunión, el artista de la reconciliación”

“El Espíritu hace crecer a la Iglesia ayudándola a ir más allá de los límites humanos, de los pecados y de cualquier escándalo”, insiste Francisco

“El amor es el lenguaje universal: incluso los analfabetos pueden entenderlo”, recuerda

“Queridos hermanos y hermanas: cincuenta días después de la Pascua, los Apóstoles vivieron un evento que superaba sus expectativas. Ellos estaban reunidos en oración y fueron sorprendidos por la irrupción de Dios, que no tolera las puertas cerradas; las abrió con un viento impetuoso que llenó toda la casa donde se encontraban”.

Lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del tercer miércoles de junio de 2019, continuando con su ciclo de catequesis sobre la evangelización a partir del Libro de los Hechos de los Apóstoles, como preparación para el Mes Misionero Extraordinario del próximo mes de octubre.

El viento impetuoso, irrupción de Dios

En su catequesis, el Santo Padre recordó que, cincuenta días después de la Pascua, los Apóstoles vivieron en el cenáculo –que ahora es su hogar y donde la presencia de María, madre del Señor, es el elemento de cohesión– un acontecimiento que supera sus expectativas.

“Reunidos en oración –la oración, precisó el Papa, es el ‘pulmón’ que da respiro a los discípulos de todos los tiempos, sin oración no se puede ser discípulos de Jesús, es el alma de los cristianos– son sorprendidos por la irrupción de Dios”.

“Se trata de una irrupción que no tolera lo cerrado: abre las puertas con la fuerza de un viento que nos recuerda la ruah, el soplo primordial, y cumple la promesa de la ‘fuerza’ formulada por el Resucitado antes de su partida. De repente, llega desde arriba, un rugido, casi un viento que cae impetuoso y llena toda la casa donde estaban”.

El fuego, fuerza da la palabra del Resucitado

Al viento impetuoso, señaló el Papa Francisco, se añade el fuego que recuerda la zarza ardiente y el Sinaí con el don de las diez palabras.

“En la tradición bíblica –recuerda el Papa– el fuego acompaña la manifestación de Dios. En el fuego Dios entrega su palabra viva y enérgica que se abre al futuro; el fuego expresa simbólicamente su obra de calentar, iluminar y probar los corazones, su cuidado en probar la resistencia de las obras humanas, en purificarlas y revitalizarlas”.

“Mientras en el Sinaí se oye la voz de Dios, en Jerusalén, en la fiesta de Pentecostés, quien habla es Pedro, la roca sobre la que Cristo eligió construir su Iglesia. Su palabra, débil y hasta capaz de negar al Señor, atravesada por el fuego del Espíritu, adquiere fuerza, se hace capaz de traspasar los corazones y mover a la conversión. De hecho, Dios escoge lo que es débil en el mundo para confundir a los fuertes”.

La Iglesia nace del fuego del amor

Por ello, el Santo Padre subrayó que la Iglesia nace del fuego del amor, de un “fuego” que arde en Pentecostés y que manifiesta la fuerza de la Palabra del Resucitado impregnada del Espíritu Santo. La Alianza nueva y definitiva ya no se basa en una ley escrita en tablas de piedra, sino en la acción del Espíritu de Dios que hace nuevas todas las cosas y está grabada en los corazones de carne.

“La palabra de los Apóstoles es impregnada del Espíritu del Resucitado y se convierte en una palabra nueva, diferente, que se puede entender, como si se tradujera simultáneamente a todas las lenguas: de hecho, ‘cada uno los oía hablar en su propia lengua’.

Se trata del lenguaje de la verdad y del amor, que es el lenguaje universal: incluso los analfabetos pueden entenderlo”.

El Espíritu Santo, creador de comunión y reconciliación

Asimismo, el Papa Francisco precisó que el Espíritu Santo no sólo se manifiesta a través de una sinfonía de sonidos que une y compone armoniosamente la diversidad, sino que también se presenta como el director de la orquesta que toca las partituras de alabanzas de las “grandes obras” de Dios.

“El Espíritu Santo –puntualizó el Pontífice– es el creador de la comunión, el artista de la reconciliación que sabe cómo eliminar las barreras entre judíos y griegos, entre esclavos y libres, para hacer de ella un solo cuerpo. Construye la comunidad de los creyentes armonizando la unidad del cuerpo y la multiplicidad de sus miembros. Hace crecer a la Iglesia ayudándola a ir más allá de los límites humanos, de los pecados y de cualquier escándalo”.

¡Los seguidores de Jesús no están borrachos!

La maravilla es tan grande, y algunas personas se preguntan si esos hombres están borrachos, pero los seguidores de Jesús no están borrachos, afirmó el Santo Padre, sino que viven lo que San Ambrosio llama “la sobria embriaguez del Espíritu”, que enciende la profecía entre el pueblo de Dios a través de sueños y visiones.

“A partir de ahora, el Espíritu de Dios mueve los corazones a acoger la salvación que pasa por una Persona, Jesucristo, a quien los hombres han clavado en el madero de la cruz y a quien Dios resucitó de entre los muertos ‘librándolo de los dolores de la muerte’. Es Él quien derramó ese Espíritu que orquesta la polifonía de la alabanza que todos pueden escuchar”.

El Paráclito dilate nuestro corazón

Antes de concluir su catequesis, el Papa Francisco saludó cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica; en modo particular a los peregrinos de la Diócesis de León, acompañados por su Obispo, Mons. Julián López Martín.

“Los invito a que pidamos al Señor experimentar un nuevo Pentecostés en nuestras vidas, para que el Paráclito dilate nuestro corazón haciéndolo semejante al de Cristo, y así podamos testimoniar su amor en medio del mundo y de las personas que nos rodean”.

Texto completo del saludo del Papa en español

Queridos hermanos y hermanas:

Cincuenta días después de la Pascua, los Apóstoles vivieron un evento que superaba sus expectativas. Ellos estaban reunidos en oración y fueron sorprendidos por la irrupción de Dios, que no tolera las puertas cerradas; las abrió con un viento impetuoso que llenó toda la casa donde se encontraban.

Al viento del Espíritu se une el fuego que recuerda la zarza ardiente en el Sinaí, donde Dios habló y dio los diez mandamientos. En el fuego, Dios da su palabra viva y eficaz, que anima, ilumina y prueba los corazones. La Iglesia nace del fuego del amor, de un “incendio” que arde en Pentecostés y que manifiesta la fuerza de la Palabra del Resucitado, llena de Espíritu Santo.

La palabra de los apóstoles se llena del Espíritu del Resucitado y es palabra nueva, como si fuera traducida en todas las lenguas posibles; es el lenguaje de la verdad y del amor, que es el idioma universal, que todos pueden comprender. El Espíritu Santo es el artífice de la comunión y de la reconciliación que sabe derribar las barreras que dividen y hace crecer a la Iglesia más allá de los límites humanos.

Los seguidores de Jesús son los que viven según el Espíritu, porque Él es quien mueve los corazones para acoger la salvación que viene a través de Jesucristo.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica; en modo particular a los peregrinos de la Diócesis de León, acompañados por su obispo, Mons. Julián López Martín.

Los invito a que pidamos al Señor experimentar un nuevo Pentecostés en nuestras vidas, para que el Paráclito dilate nuestro corazón haciéndolo semejante al de Cristo, y así podamos testimoniar su amor en medio del mundo y de las personas que nos rodean. Que Dios los bendiga.

https://www.religiondigital.org/vaticano/Papa-Espiritu-creador-comunion-reconciliacion_0_2132486747.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook

Texto completo de la Audiencia: https://es.zenit.org/articles/pentecostes-en-el-fuego-dios-da-su-palabra-viva-y-energica-catequesis-completa/?fbclid=IwAR3nSgJys-dfNCpsGPPBWpTxJU-xkP5pNgcVIlF93HhitM4bWbiEBsAtE-w


Los católicos de China se lamentan del declive de la Iglesia

junio 13, 2019

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La cueva donde vivió el obispo Bai se ha convertido en un lugar de peregrinación para los católicos en China. El fraile dominico se escondió allí huyendo de la dinastía Qing antes de que lo encontraran y ejecutaran en el 1700.

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Los católicos de China se lamentan del declive de la Iglesia

Por Ian Johnson, The New York Times

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Durante casi cuatro siglos, una franja de pueblos campesinos y pescadores en la costa sureste de China ha sobrevivido como un baluarte del catolicismo, a veces floreciente y otras marchito, su destino depende a menudo de las decisiones o conflictos lejanos en Pekín o Europa.

Ahora, un nuevo choque resuena en esta región rural, conocida como Mindong. Esta vez, se centra en las conversaciones entre China y el Vaticano para salvar sus diferencias históricas al definir el asunto más espinoso que los ha dividido: el control de los obispos y sacerdotes que dirigen la Iglesia católica romana en China.

El plan básico le daría al Vaticano un papel formal, e incluso tal vez el poder de veto, sobre la manera en que se designa a los clérigos en China. Esa sería una concesión inusual por parte de Pekín, que se muestra siempre profundamente suspicaz hacia la interferencia extranjera.

A cambio, el Vaticano podría forzar a muchas comunidades locales a aceptar a clérigos designados por las autoridades comunistas chinas en lugar de los líderes de la popular Iglesia “clandestina” que se han resistido al control del Estado durante décadas.

La perspectiva de un arreglo así ha desatado emociones intensas por todo el mundo, con críticos que acusan a la Santa Sede de “traicionar” a los católicos de China. Por su parte, los defensores del Vaticano argumentan que este debe ceder para evitar que los católicos chinos se separen aun más, en especial dado que el gobierno del presidente Xi Jinping endurece el control sobre la religión.

Sin embargo, la gente más afectada por estos cambios propuestos –los residentes de lugares como Mindong– dice que tiene una sensación de impotencia, como si estuviera esperando una tormenta que no puede controlar.

A muchos les preocupan menos las disputas sobre los clérigos que el que se produzca un hueco en la vida católica en el campo chino. Otros dicen que la visión binaria del mundo exterior sobre el catolicismo chino –de miembros leales a la Iglesia clandestina y lacayos gubernamentales– pasa por alto realidades más sutiles en la práctica.

“Eso es algo que decidirán los altos mandos”, dijo Huang Xiaofeng, de 40 años, el encargado de una tienda para los peregrinos que visitan una cueva santa en lo alto de una montaña. “Los creyentes solo vamos a la iglesia y rezamos”.

El Vaticano ya le pidió a Guo Xijin, el obispo clandestino de Mindong, que entregue su dirigencia de un estimado de 70,000 católicos a un clérigo nombrado por el gobierno que tiene el mando de cerca de 10,000 seguidores, lo que constituye una enorme concesión a Pekín.

Guo, de 59 años, que ha sido sacerdote en Mindong desde 1984, dijo en una entrevista que está dispuesto a aceptar si eso ayuda a sanar el largo distanciamiento entre las Iglesias clandestina y gubernamental.

Sin embargo, añadió que no solucionará problemas más grandes que disminuyen el catolicismo en este lugar. “El principal problema es el nivel educativo y los fundamentos espirituales de los creyentes”, dijo. “Tienen fe, pero no es profunda”.

Guo se refería al hecho de que el catolicismo es más fuerte en las partes rurales y más pobres de China, pero el campo se está quedando vacío. Hace unas cuantas décadas, el 80 por ciento de los chinos vivía en zonas rurales. Hoy lo hace solo la mitad.

En áreas como Mindong, eso ha significado un derrumbe en el número de feligreses. Guo calcula que más de un tercio de los católicos locales han dejado Mindong para buscar trabajo en otras partes. Casi todos los jóvenes se han ido y han dejado los pueblos con iglesias que solo usa una decreciente población de ancianos de manera alternada.

Los problemas en Mindong reflejan una tendencia más amplia. De acuerdo con encuestas de las iglesias oficial y clandestina, realizadas por Anthony Lam, un investigador del Centro de Estudios del Espíritu Santo en Hong Kong, la cantidad total de católicos en China llegó a su punto máximo de 12 millones alrededor del 2005, y desde entonces se ha reducido a 10 millones.

Esto convierte al catolicismo en el más pequeño de los principales grupos religiosos en China, y en el único que está reduciéndose, en tanto que otros cultos, sobre todo el budismo y el protestantismo, han crecido rápidamente en medio de un renacimiento religioso nacional.

El origen de los problemas de la Iglesia en China se remontan a mucho tiempo atrás. El emperador Qing prohibió el cristianismo durante aproximadamente un siglo antes de que las potencias occidentales forzaran a la dinastía a permitir de nuevo la llegada de misioneros.

Cuando los comunistas ganaron el control de China, en 1949, el catolicismo recibió un golpe muy fuerte debido a la estridente oposición del Vaticano al comunismo.

El nuevo gobierno también expulsó de China a la mayoría de los extranjeros, decapitando así a la Iglesia católica, que dependía de ellos para operar sus escuelas, orfanatos, seminarios y órdenes religiosas. El catolicismo sobrevivió como una religión rural basada en clanes, sin su antiguo impulso misionero.

En 1957, las autoridades añadieron problemas a la Iglesia cuando establecieron la Asociación Patriótica Católica China para sustituir al Vaticano en el nombramiento de los clérigos y dar a los dirigentes ateos de Pekín el control de la Iglesia.

Muchos devotos se resistieron. Boicotearon a la iglesia gubernamental a favor de iglesias clandestinas dirigidas por miembros del clero que ellos mismos elegían. Con el tiempo, el Vaticano aprobó a la mayoría de estos clérigos nombrados localmente. Eso creó dos linajes católicos en China: los designados por Pekín y los nombrados por el Vaticano.

Esta es la desavenencia en el centro de las negociaciones actuales, pero el panorama es más complicado de lo que parece.

Muchos obispos nombrados por el gobierno, por ejemplo, han recibido en secreto la bendición del Vaticano. En el 2007, el papa Benedicto dijo que los católicos fieles podían asistir a las iglesias chinas aprobadas por el gobierno.

Incluso el término “clandestino” es ahora un nombre poco apropiado. Aunque algunos clérigos han sido arrestados y enfrentan acoso, otros operan mayoritariamente de manera abierta. En muchos lugares, los católicos clandestinos han construido sus propias iglesias, en ocasiones grandes catedrales, sin la interferencia del gobierno.

Guo, por ejemplo, vive en una residencia de siete pisos al lado de una iglesia de doble capitel revestida de azulejos blancos. Mindong está salpicado con decenas de iglesias así, muchas de ellas con capiteles altos, capillas, residencias y conventos, todos ellos técnicamente ilegales.

Muchas de las construcciones obtuvieron permisos de construcción con la ayuda de Zhan Silu, el obispo nombrado por el gobierno al que el Vaticano ha pedido a Guo ceder su puesto.

Zhan se negó a ser entrevistado, pero los católicos locales dicen que autorizó los permisos para acercarse a los creyentes clandestinos.

“Eso muestra que no es para nada clandestino”, dijo Eugenio Menegon, profesor de historia de la Universidad de Boston, quien escribió un libro sobre las profundas raíces del catolicismo en Mindong. Durante el tiempo que pasó en la región, dice que descubrió que el clero no oficial a menudo se lleva muy bien con las autoridades locales.

Las tensiones surgen cuando un bando presiona al otro. Hace poco, la presión provino de Pekín, que ha adoptado nuevas regulaciones destinadas en parte a frenar las iglesias clandestinas.

El deseo del Vaticano de que Guo se haga a un lado a favor de Zhan también preocupa a los residentes. Muchos sienten que se les debería consultar sobre el nombramiento de su líder espiritual, un asunto que podría surgir en otras diócesis chinas donde es incierto el futuro de hasta 30 obispos clandestinos.

Una monja lega cuya orden está muy arraigada en Mindong dijo que Zhan tendría dificultades al dirigir la diócesis, pues la mayoría de los devotos pertenecen a la Iglesia clandestina y apoyan a Guo. Aun así, dijo que si el Vaticano reconoce a Zhan, ella obedecerá.

(Adam Wu colaboró con la investigación).

https://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/article201664064.html


Las cifras de la Iglesia en China Jun 28, 2018 OMPRESS-CHINA (28-06-18)

junio 13, 2019

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Niños chinos en ceremonia de la luz.

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OMPRESS-CHINA (28-06-18) El China Zentrum de Alemania acaba de publicar sus estadísticas anuales sobre religiones e iglesias en la República Popular China.

Los datos de 2017 se presentan junto a los datos de “ciber-religión”, es decir, la difusión de la religión y el interés de la población china por este tema en internet. Se recogen también las cifras de crecimiento del cristianismo protestante entre las minorías étnicas de la República Popular.

En cuanto a la Iglesia católica, por primera vez se tiene una cifra del número de bautismos. En 2017 también hubo un número muy alto, con respecto a los años anteriores, de ordenaciones sacerdotales. Desgraciadamente no se consagró ni un solo obispo, aunque nueve murieron durante el año, por lo que muchas diócesis están vacantes.

Desde el China Zentrum advierten que la actualización estadística de las religiones en China se complementa con datos de investigaciones anteriores, información oficial y estimaciones. Los detalles a menudo varían mucho, dependiendo de la fuente.

Se estima que hay 10 millones de católicos en China, más o menos el 0,7% de la población. Las diócesis son 144, si bien según los datos de la Iglesia oficial son 96. Los obispos son 101, de los que 65 pertenecen a la Iglesia oficial y 36 a la Iglesia clandestina. Siete de los obispos de la Iglesia oficial no han sido reconocidos por la Santa Sede y cerca de 40 diócesis no tienen obispo. El número de sacerdotes es de 2.550, en la Iglesia oficial, y 1.320 en la Iglesia clandestina.

Existen 8 seminarios mayores con un total de 398 seminaristas. Hay unos 100 seminaristas en la Iglesia clandestina. Las religiosas alcanzan casi el número de 5.000 sumando ambas iglesias y se estima que hay unas 6.000 iglesias y oratorios.

Los bautismos alcanzaron el año 2017 la cifra de 48.556, no obstante desde la Iglesia clandestina apuntan que la cifra es incompleta y que podría alcanzar los 100.000 bautismos.

En 2017 se ordenaron 97 nuevos sacerdotes, por encima de los 61 de 2015, y los 59 de 2014. A este número habría que añadir las ordenaciones de la Iglesia clandestina cuyo número es difícil de concretar.

En cuanto a la difusión de la fe a través de la web, de los estudios presentados, el catolicismo sólo tiene un 12,5% de páginas webs religiosas dirigidas a la población china. Una cifra muy por detrás del protestantismo que cuenta con el 32,5%.

El China Zentrum se creó como fruto de la colaboración de diversas organizaciones católicas, órdenes religiosas y diócesis en Alemania, Austria, Suiza e Italia.

Las cifras de la Iglesia en China


Maná y Vivencias Pascuales (46), 5.6.19

junio 5, 2019

Miércoles de la 7ª semana de Pascua

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DECENARIO DEL ESPÍRITU SANTO

SÉPTIMO DÍA

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Como el agua de la lluvia produce efectos distintos en la naturaleza, así es el Espíritu Santo

Como el agua de la lluvia produce efectos distintos en la naturaleza, así es el Espíritu Santo

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Textos bíblico-litúrgicos.- Entrada: Sal 46, 2; 1era lectura: Hch 20, 28-38; Salmo: 67, 29-30.33-36; Aleluya: Jn 17, 17; Evangelio: Jn 17, 11b-19; Comunión: Jn 15, 26-27.

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ANTÍFONA DE ENTRADA.- Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de jubilo. Aleluya.

CONTINÚAN LOS RELATOS DE LAS DESPEDIDAS

Jesús regresa al Padre y ruega por los discípulos

Padre Santo, guárdalos en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste y los custodiaba. Ahora voy a ti.

Como tú me enviaste al mundo, así yo también los envío al mundo. Y por ellos me consagro yo para que también ellos sean consagrados en la verdad.

Pablo debe llevar adelante la misión recibida

Ahora los encomiendo a ustedes a Dios y a su Palabra portadora de su gracia, que tiene eficacia para edificar sus personas y entregarles la herencia junto a todos los santos.

Dicho esto, Pablo se arrodilló con ellos y oró. Entonces empezaron todos a llorar y lo besaban abrazados a su cuello. Todos estaban muy afligidos porque les había dicho que no lo volverían a ver. Después lo acompañaron hasta el barco.

ORACIÓN COLECTA

Padre, lleno de amor, concede a tu Iglesia, congregada por el Espíritu Santo, dedicarse plenamente a tu servicio y vivir unida en el amor, según tu voluntad. Por nuestro Señor.

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PRIMERA LECTURA, Hch 20, 28-38

En aquellos días decía Pablo a los principales de la Iglesia de Éfeso: Cuiden de sí mismos y de todo el rebaño que el Espíritu Santo les ha encargado cuidar como pastores de la Iglesia de Dios, que él adquirió con la sangre de su Hijo.

Sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos voraces que no tendrán piedad del rebaño. De entre ustedes mismos surgirán hombres que enseñarán doctrinas falsas e intentarán arrastrar a los discípulos tras sí.

Estén, pues, atentos, y recuerden que durante tres años no he dejado de aconsejar a cada uno de ustedes noche y día, incluso entre lágrimas.

Ahora los encomiendo a Dios y a su Palabra portadora de su gracia, que tiene eficacia para edificar sus personas y entregarles la herencia junto a todos los santos. De nadie he codiciado plata, oro o vestidos. Miren mis manos: con ellas he conseguido lo necesario para mí y para mis compañeros, como ustedes bien saben.

Con este ejemplo les he enseñado claramente que deben trabajar duro para ayudar a los débiles. Recuerden las palabras del Señor Jesús: Hay mayor felicidad en dar que en recibir.

Dicho esto, Pablo se arrodilló con ellos y oró. Entonces empezaron todos a llorar y lo besaban abrazados a su cuello. Todos estaban muy afligidos porque les había dicho que no lo volverían a ver. Después lo acompañaron hasta el barco.

SALMO 67, 29-30.33-36

V/ Reyes de la tierra, cantad a Dios.

Oh Dios, despliega tu poder, tu poder, oh Dios, que manifestaste con nosotros. A tu templo de Jerusalén, traigan los reyes su tributo.

Reyes de la tierra, canten a Dios, toquen para el Señor, que avanza por los cielos, los cielos antiquísimos; que lanza su voz, su voz poderosa: Reconozcan el poder de Dios.

Sobre Israel resplandece su majestad, y su poder, sobre las nubes. ¡Dios sea bendito!

ACLAMACIÓN Jn 17, 17.- Tu palabra, Señor, es verdad; conságralos en la verdad.

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EVANGELIO Jn 17, 11b-19

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, Jesús oró diciendo: Padre Santo, guárdalos en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros.

Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste y los custodiaba, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto al mundo, para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida.

Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo como tampoco yo soy del mundo. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo también los envío al mundo. Y por ellos me consagro yo para que también ellos sean consagrados en la verdad.

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COMUNIÓN Jn 15, 26-27.- Cuando venga el Paráclito, que les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí, y también ustedes darán testimonio, dice el Señor. Aleluya.

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DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios que, por el misterio de Pentecostés, santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica.- Por Jesucristo nuestro Señor.

DÍA SÉPTIMO

Hemos de vivir de la fe, pues el justo vive de fe. Es lo mismo que vivir según el Espíritu.

Ojalá se pudiera decir de cada uno de nosotros lo que escribía hace siglos san Basilio, padre de la iglesia oriental: de la misma manera que los cuerpos transparentes y nítidos, al recibir los rayos de luz, se vuelven resplandecientes e irradian brillo, las almas que son llevadas por el Espíritu Santo se vuelven también ellas espirituales y llevan a los demás la luz de la gracia.

Del Espíritu Santo proviene el conocimiento de las cosas futuras, la inteligencia de los misterios, la comprensión de las verdades ocultas, la distribución de los dones, la ciudadanía celeste, la conversación con los ángeles. De él, la alegría que nunca termina, la perseverancia en Dios y, lo más sublime que se pueda pensar o desear: que el hombre llegue a ser como Dios.

Señor Jesús, tú que prometiste darnos el Espíritu Santo para que nos lo enseñara todo y nos fuera recordando todo lo que nos habías dicho, envíanos este Espíritu para que ilumine nuestra fe.

ORACIÓN FINAL

Ven, Espíritu Santo, llena nuestros corazones y enciéndelos con el fuego de tu amor. Envía tu Espíritu y serán creados; y renovarás la faz de la tierra.

Quema, Señor, con el fuego del Espíritu Santo nuestras entrañas y nuestro corazón, para que te sirvamos con cuerpo limpio; y con un corazón puro te agrademos.

Te pedimos, Señor, que inspires nuestras acciones, las prevengas y las acompañes con tu auxilio, para que todos nuestros deseos, pensamientos y trabajos comiencen siempre en ti, como en su fuente, y tiendan siempre a ti, como a su fin.

Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.

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PREFACIO PASCUAL para después de la Ascensión que acentúa la espera del Espíritu

Es justo y necesario darte gracias… por Jesucristo, tu Hijo, Señor del universo,

el cual, habiendo entrado una vez para siempre en el santuario del cielo,

ahora intercede por nosotros,

como mediador que asegura la perenne efusión del Espíritu.

Pastor y obispo de nuestras almas, nos invita a la plegaria unánime,

a ejemplo de María y los Apóstoles, en la espera de un nuevo Pentecostés…

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De las Catequesis de san Cirilo de Jerusalén, obispo

El agua viva del Espíritu Santo

El agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna. Una nueva clase de agua que corre y salta; pero que salta en los que son dignos de ella.

¿Por qué motivo se sirvió del término agua, para denominar la gracia del Espíritu?

Pues, porque el agua lo sostiene todo; porque es imprescindible para la hierba y los anima­les; porque el agua de la lluvia desciende del cielo, y además, porque desciende siempre de la misma forma y, sin embargo, produce efectos diferentes: Unos en las palmeras, otros en las vides, todo en todas las cosas.

De por sí el agua no tiene más que un único modo de ser; por eso, la lluvia no transforma su na­turaleza propia para descender en modos distintos, sino que se acomoda a las exigencias de los seres que la reciben y da a cada cosa lo que le corresponde.

De la misma manera, también el Espíritu Santo, aunque es único, y con un solo modo de ser, e indivisible, reparte a cada uno la gracia según quiere. Y así como un tronco seco que recibe agua germina, del mismo modo el alma pecadora que, por la penitencia, se hace digna del Espíritu Santo, produce frutos de santidad.

Y aunque no tenga más que un solo e idéntico modo de ser, el Espíritu, bajo el impulso de Dios y en nombre de Cristo, produce múltiples efectos.

Se sirve de la lengua de unos para el caris­ma de la sabiduría; ilustra la mente de otros con el don de la profecía; a éste le concede poder para expulsar los demonios; a aquél le otorga el don de interpretar las divinas Es­crituras.

Fortalece, en unos, la templanza; en otros, la misericordia; a éste enseña a prac­ticar el ayuno y la vida ascética; a aquél, a dominar las pasiones; al otro, le prepara para el martirio.

El Espíritu se manifiesta, pues, distinto en cada uno, pero nunca distinto de sí mismo, según está escrito: En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.

Llega mansa y suavemente, se le experi­menta como finísima fragancia, su yugo no puede ser más ligero. Fulgurantes rayos de luz y de conocimiento anuncian su venida.

Se acerca con los sentimientos entrañables de un auténtico protector: pues viene a salvar, a sanar, a enseñar, a aconsejar, a fortalecer, a consolar, a iluminar el alma primero, de quien lo recibe; luego mediante éste, las de los demás.

Y, así como quien antes se movía en tinie­blas, al contemplar y recibir la luz del sol en sus ojos corporales, es capaz de ver claramente lo que poco antes no podía ver, de este modo, el que se ha hecho digno del don del Espíritu Santo, es iluminado en su alma y, elevado sobrenaturalmente, llega a percibir lo que antes ignoraba (Catequesis 16, sobre el Espíritu Santo, 1,11-12.16: PG 33, 931-935.939-942).

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Maná y Vivencias Pascuales (32), 22.5.19

mayo 22, 2019

Miércoles de la 5ª semana de Pascua

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La vid y sus frutos: Cepa, sarmientos y racimos de uva.

La vid y sus frutos: Cepa, sarmientos y racimos de uva.

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ENTRADA: Sal 70, 8-23

Llena estaba mi boca de tu alabanza y de tu gloria todo el día. Te aclamarán mis labios, Señor. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

¡Oh Dios!, que amas la inocencia y la devuelves a quienes la han perdido; atrae hacia ti el corazón de tus fieles, para que siempre vivan a la luz de tu verdad los que han sido librados de las tinieblas del error. Por nuestro Señor.

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PRIMERA LECTURA: Hech. 15, 1-6

En aquellos días, unos que bajaron de Judea aleccionaban a los hermanos con estas palabras: Ustedes no pueden salvarse, a no ser que se circunciden como lo manda Moisés. Esto ocasionó bastante perturbación, así como discusiones muy violentas de Pablo y Bernabé con ellos. Al fin se decidió que Pablo y Bernabé junto con algunos de ellos subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los apóstoles y los presbíteros.

La Iglesia los encaminó, y atravesaron Fenicia y Samaría. Al pasar contaban con todo lujo de detalles la conversión de los paganos, lo que produjo gran alegría en todos los hermanos. Al llegar a Jerusalén fueron recibidos por la Iglesia, por los apóstoles y los presbíteros, y les expusieron todo lo que Dios había hecho por medio de ellos.

Pero se levantaron algunos del grupo de los fariseos que habían abrazado la fe, y dijeron: Es necesario circuncidar a los no judíos y pedirles que observen la ley de Moisés. Entonces los apóstoles y los presbíteros se reunieron para tratar este asunto.

 

SALMO 121, 1-5

¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor”! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.

Allá suben las tribus, las tribus del Señor según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor. En ella están los tribunales de justicia en el palacio de David.

Aclamación: Jn 15, 4.5b.- Permaneced en mí, y yo en vosotros – dice el Señor-, el que permanece en mí da fruto abundante. Aleluya.

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EVANGELIO: Jn 15, 1-8

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca; y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Ustedes ya están limpios gracias a la palabra que les he anunciado; permanezcan en mí como yo en ustedes. Como el sarmiento no puede producir fruto por sí mismo si no permanece en la vid; tampoco ustedes pueden producir fruto si no permanecen en mí.

Yo soy la vid y ustedes los sarmientos: el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí, no pueden hacer nada. Al que no permanece en mí, lo arrojan fuera como el sarmiento, y se seca: luego los recogen y los echan al fuego y se queman.

Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo conseguirán. Con esto recibe gloria mi Padre, con que den fruto abundante; así serán discípulos míos.

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Del comentario de san Cirilo de Alejandría, obispo, sobre el evangelio de san Juan

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos

El Señor, para convencernos de que es necesario que nos adhiramos a él por el amor, ponderó cuán grandes bienes se derivan de nuestra unión con él, comparándose a sí mismo con la vid y afirmando que los que están unidos a él e injertados en su persona, vienen a ser como sus sarmientos y, al participar del Espíritu Santo, comparten su misma naturaleza (pues el Espíritu de Cristo nos une con él).

La adhesión de quienes se vinculan a la vid consiste en una adhesión de voluntad y de deseo; en cambio, la unión de la vid con nosotros es una unión de amor y de inhabitación. Nosotros, en efecto, partimos de un buen deseo y nos adherimos a Cristo por la fe; así llegamos a participar de su propia naturaleza y alcanzamos la dignidad de hijos adoptivos, pues, como afirma san Pablo, el que se une al Señor es un espíritu con él.

De la misma forma que en un lugar de la Escritura se dice de Cristo que es cimiento y fundamento (pues nosotros, se afirma, estamos edificados sobre él y, como piedras vivas y espirituales, entramos en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, cosa que no sería posible si Cristo no fuera fundamento), así, de manera semejante, Cristo se llama a sí mismo vid, como si fuera la madre y nodriza de los sarmientos que proceden de él.

En él y por él hemos sido regenerados en el Espíritu para producir fruto de vida, no de aquella vida caduca y antigua, sino de una vida nueva que se funda en su amor. Y esta vida la conservaremos si perseveramos unidos a él y como injertados en su persona; si seguimos fielmente los mandamientos que nos dio y procuramos conservar los grandes bienes que nos confió, esforzándonos por no contristar, ni en lo más mínimo, al Espíritu que habita en nosotros, pues, por medio de él, Dios mismo tiene su morada en nuestro interior.

De qué modo nosotros estamos en Cristo y Cristo en nosotros nos lo pone en claro el evangelista Juan al decir: En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu.

Pues, así como la raíz hace llegar su misma manera de ser a los sarmientos, del mismo modo el Verbo unigénito de Dios Padre comunica a los santos una especie de parentesco consigo mismo y con el Padre, al darles parte en su propia naturaleza, y otorga su Espíritu a los que están unidos con él por la fe: así les comunica una santidad inmensa, los nutre en la piedad y los lleva al conocimiento de la verdad y a la práctica de la virtud (Libro 10, cap. 2: PG 74, 331-334).

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SALUDO PASCUAL A LA VIRGEN MARÍA (4)

La Iglesia tiene dos formas de saludar a la Virgen María durante el año litúrgico: el propio del tiempo pascual, el “Regina Coeli”, y el “Ángelus” para el resto del año. En su momento hicimos un comentario al Ángelus. Ahora vamos a comentar muy brevemente el saludo pascual: ¡Reina del cielo, alégrate! ¡Aleluya!

La Virgen María estuvo particularmente cercana a Jesús en los misterios de su muerte y resurrección, en el nacimiento de la Iglesia y en venida del Espíritu Santo. Cumplida su misión terrena fue llevada al Cielo y coronada de gloria junto a su Hijo, esperando que Cristo recapitule todas las cosas y las entregue al Padre.

María es la perfecta discípula del Señor que colaboró como nadie, y de manera totalmente excepcional, en la obra de la redención: comenzando por el misterio de la Encarnación y culminando su misión participando en la muerte y resurrección de su Hijo.

Recordemos que ella permaneció firme, fiel e íntegra ante el misterio de la muerte y sepultura de su hijo Jesús. Ella, la “mujer”, la nueva Eva, recibe el testamento del Crucificado: “Ahí tienes a tu hijo”.

Ella sabe en fe que Jesús no puede morir. Por eso, la Iglesia siempre ha creído que la Virgen María fue la primera que creyó en la resurrección, la primera que “vio” a Jesús como Resucitado y constituido Señor y Salvador. No le hacían falta apariciones. Ningún evangelista narra esas posibles apariciones.

De ahí que la Virgen María es la que mejor puede iniciarnos en la fe pascual, en la experiencia de la salvación plena en Cristo el Señor. Ella es la Madre del Resucitado. De hecho María, rodeada de otras mujeres testigos de la resurrección, acompañó a los discípulos en el proceso pascual del alumbramiento del nuevo Israel, la Iglesia, hasta recibir la plenitud del Espíritu en Pentecostés, como la verdadera y única madre de los creyentes. Ella es la llena del Espíritu Santo.

Nadie mejor que ella nos puede acompañar en este tiempo pascual hasta que experimentemos la plena salvación en Cristo. Por eso, la Iglesia la saluda con especial devoción, alegría y esperanza durante el tiempo pascual.

REINA DEL CIELO, ALÉGRATE, ALELUYA

Alégrate, María, porque Dios está definitivamente prendado de tu belleza y santidad: Amándote con predilección, va forjando tu personalidad única. Eres su obra maravillosa, la llena de gracia.

Dios Padre bendice y corona a María porque todas las expectativas que proyectaba sobre ella han sido plenamente cumplidas. No le ha defraudado en lo más mínimo. Alégrate, María, aleluya. Y alaba a tu Dios porque ha hecho obras grandes en ti.

PORQUE EL SEÑOR, A QUIEN HAS MERECIDO LLEVAR, ALELUYA

Vive el Señor, a quien has merecido llevar: primero por la fe en tu mente, y después en tu seno, Virgen María. Aleluya.

María ha vivido la intimidad más delicada y tierna con el Hijo de Dios concebido en su seno por obra del Espíritu Santo.

Una experiencia inimaginable, que ni ojo puede ver, ni oído oír, ni puede venir a mente humana algo parecido.

El Hijo unigénito de Dios ha concedido a María -llena de gracia- la facilidad y el gozo de cumplir la voluntad del Padre creador, de una manera espontánea, querida de corazón, alegre y plena; por ello gratificante, pues colabora con el plan de Dios como si se tratara de algo soñado por ella misma.

Ninguna posibilidad de gracia venida del Padre ha sido despreciada o frustrada en María, gracias a la comunión que se le ha concedido experimentar con el que habita en el seno del Padre “comiendo” su voluntad, con el que es el Rostro de Dios, la Imagen del Padre.

En definitiva, con el que es su propio hijo. Un hijo al que la Virgen María da vida y conforma en su seno, pero a la vez, él conforma a su madre, la modela y perfecciona en una vida totalmente sumisa a la voluntad del Padre.

Por eso, ahora en el cielo, el Hijo de María corona a su Madre como Reina y Señora del universo, de cuanto fue creado y recreado en Cristo.

HA RESUCITADO, SEGÚN SU PALABRA, ALELUYA

La Virgen María ha sido habitada por el Poder de Dios. El Espíritu de Dios ha venido sobre toda su persona, sobre todo su ser hasta hacer su morada en ella.

El Espíritu ha estado guiando sus pensamientos y acciones durante toda su existencia. Gracias al Espíritu María ha colaborado en la obra de la salvación como nadie.

Verdaderamente Dios, por su Espíritu, ha estado grande con ella: ha concebido al Hijo de Dios, y lo ha acompañado en toda la gesta de la salvación, pasando por su muerte y resurrección.

Ella, llena del Espíritu, ha mantenido la fe de los discípulos hasta el día de Pentecostés. Ella es Madre de la Iglesia. Y su misión continúa en el cielo intercediendo por los hijos de la Iglesia.

Así su maternidad llega a plenitud, según los designios de Dios; de un Dios que es comunión del Padre y del Hijo en el Espíritu. María entra de lleno en la vida íntima de la Trinidad.

Por eso, en verdad, la Virgen María es honrada como Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, y Esposa del Espíritu Santo. ¡Dichosa tú que has creído!

RUEGA AL SEÑOR POR NOSOTROS, ALELUYA

– GOZA Y ALÉGRATE, VIRGEN MARÍA, ALELUYA

– PORQUE VERDADERAMENTE HA RESUCITADO EL SEÑOR, ALELUYA

 

OREMOS

Oh Dios, que mediante la resurrección de tu Hijo Jesucristo, te has dignado alegrar al mundo; concédenos, por la intercesión de la Virgen María, alcanzar los gozos de la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

 

 


Maná y Vivencias Pascuales (30), 20.5.19

mayo 20, 2019

Lunes de la 5ª semana de Pascua

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Vendremos al él y haremos morada en él

Vendremos al él y haremos morada en él

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Antífona de entrada

Ha resucitado el buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su grey. Aleluya.


Oración colecta

¡Oh Dios!, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo; inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos y la esperanza en tus promesas, para que, en medio de las vicisitudes del mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría. Por nuestro Señor.


PRIMERA LECTURA: Hechos 14, 5-17

En aquellos días, al producirse en Iconio conatos de parte de los paganos y de los judíos, a sabiendas de las autoridades, empezaron a moverse con intención de maltratar y apedrear a Pablo y Bernabé; ellos se dieron cuenta de la situación y se escaparon a Licaonia, a las ciudades de Listra, Derbe y alrededores, donde predicaron el Evangelio.

Había en Listra un hombre lisiado y cojo de nacimiento, que nunca había podido andar y estaba siempre sentado. Escuchaba las palabras de Pablo, y Pablo viendo que tenía una fe capaz de curarlo, le gritó mirándolo: «Levántate, ponte derecho» El hombre dio un salto y echó a andar.

Al ver lo que Pablo había hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia: «Dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos». A Bernabé lo llamaban Zeus y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar.

El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad, trajo a las puertas toros adornados con guirnaldas, y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio.

Al darse cuenta los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío gritando: Hombres, ¿qué hacen? Nosotros somos mortales como ustedes, les predicamos la Buena Noticia para que dejen los dioses falsos y se conviertan al Dios vivo que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contiene.

En el pasado dejó que cada pueblo siguiera su camino; aunque siempre se dio a conocer por sus beneficios, mandando la lluvia y las cosechas a su tiempo, dándoles comida y alegría en abundancia.

Con estas palabras disuadieron al gentío, aunque a duras penas, de que les ofrecieran sacrificios.


SALMO: 113

No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria.

No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria: Por tu amor, por tu lealtad. ¿Por qué han de decir las naciones: “Dónde está, pues, su Dios”?

Nuestro Dios está en el cielo, lo que quiere lo hace. Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, hechura de manos humanas.

Benditos sean del Señor, que hizo el cielo y la tierra. El cielo pertenece al Señor, la tierra se la ha dado a los hombres.


Aclamación antes del Evangelio: Juan 14, 26

El Espíritu Santo será quien les enseñará todo y les recordará lo que yo les he dicho.


EVANGELIO: Juan 14, 21-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: El que sabe mis mandamientos y los guarda, ése me ama: y al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me mostraré a él. Le dijo Judas, no el Iscariote: Señor, ¿qué ha sucedido para que te muestres a nosotros y no al mundo?

Respondió Jesús y les dijo: El que me ama, guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.

Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien les enseñe todo y les vaya recordando todo lo que les he dicho.


Antífona de comunión: Jn 14, 27

La paz os dejo, mi paz os doy; No os la doy como la da el mundo -dice el Señor-. Aleluya.


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COMENTARIO A LA PRIMERA LECTURA

Es admirable la capacidad de san Pablo para proclamar el Evangelio partiendo de las experiencias de sus destinatarios: básicamente judíos y paganos.

Cuando se dirige a los judíos parte de la historia de Israel, de los patriarcas o los profetas, y trata de presentar a Jesús como el cumplimiento de las promesas del antiguo Testamento.

Cuando se dirige a los paganos, como sucede en el pasaje anterior, parte del Dios creador presente en el mundo y providente para con los hombres.

En ambos casos se valoran las experiencias religiosas y humanas de los oyentes para llevarlos hacia la plena manifestación de Dios.

Aprendamos a evangelizar desde los valores y experiencias de nuestros interlocutores. ¿Cuáles son los valores o las experiencias que hacen vibrar a nuestros contemporáneos?

¿Cómo llevarlos hasta el Dios verdadero que de alguna forma están buscando, aunque sea a tientas y a oscuras?


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COMENTARIO AL EVANGELIO

En el discurso de despedida, Jesús va presentando cada vez con mayor claridad su vinculación con el Padre y con el Espíritu Santo. Así nos va introduciendo en la comprensión y también en la comunión con las tres divinas personas.

La comunidad cristiana aparece como una proyección de la comunión que existe en la Trinidad. El Padre y el Hijo son uno. El Padre actúa en el Hijo, y éste hace la voluntad del Padre. El Hijo es un reflejo del Padre. Poco a poco Jesús habla con más claridad también del Espíritu Santo.

En primer lugar, Jesús confiesa que el Espíritu será como una prolongación de su persona. Les dice que él tiene que irse, pero que no los dejará huérfanos, pues les enviará “otro” consolador que estará siempre con ellos; otro abogado, o defensor.

Sin embargo, no les traerá novedades ni nada extraño, sino que tomará de lo dicho por Jesús y se lo hará comprender: será su intérprete. Les recordará todo lo experimentado con Jesús. Será la memoria de Jesús. Será el maestro interior que los conducirá hasta la verdad plena.

De esta manera, las tres personas divinas viven y se manifiestan totalmente relacionadas entre sí y viviendo la una para la otra, o mejor para las otras dos. Andan a porfía buscando el bien de los demás. Es la intercomunión trinitaria: modelo para toda persona y para toda comunidad.

Vayamos, por tanto, aprendiendo a vivir en comunión con estas divinas personas de la mano de Jesús, pues sólo él se ha manifestado en la debilidad de nuestra carne, y nos lo ha enseñado todo.

Porque Jesús vivía en constante comunión con Dios, sabemos que existe el Padre Dios. Porque Jesús se sentía llevado por el Poder de Dios en sus obras y palabras, sabemos que existe el Espíritu Santo. Lo sabemos, y podemos hacer lo que hacía Jesús porque nos ha dado su mismo Espíritu. Aleluya.


Maná y Vivencias Pascuales (27), 17.5.19

mayo 17, 2019

Viernes de la 4ª semana de Pascua

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¿No sentíamos que nos ardía el corazón mientras nos explicaba las Escrituras?

¿No sentíamos que nos ardía el corazón mientras nos explicaba las Escrituras?

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Antífona de entrada: Apocalipsis 5, 9-10

Con tu sangre, Señor, has comprado para Dios hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación; has hecho de ellos una dinastía sacerdotal que sirva a Dios. Aleluya.


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, origen de nuestra libertad y de nuestra salvación, escucha las súplicas de quienes te invocamos; y pues nos has salvado por la sangre de tu Hijo, haz que vivamos siempre en ti y en ti encontremos la felicidad eterna. Por nuestro Señor.

PRIMERA LECTURA: Hechos 13, 26-33

En aquellos días, habiendo llegado Pablo a Antioquía, decía en la sinagoga: Hermanos, hijos y descendientes de Abrahán y también ustedes que temen a Dios: A nosotros nos dirigió Dios este mensaje de salvación.

Bien es cierto que los habitantes de Jerusalén y sus jefes lo desconocieron, como también desoyeron los llamados de los profetas que se leen cada sábado. Condenaron a Jesús y con eso cumplieron las profecías.

Aunque no encontraron en él ningún motivo para condenarlo a muerte, pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar.

Y cuando cumplieron todo lo que sobre él estaba escrito, lo bajaron de la cruz y lo pusieron en el sepulcro.

Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días se apareció a los que habían subido con él desde Galilea a Jerusalén, los que ahora son sus testigos ante el pueblo.

Nosotros les venimos a anunciar lo mismo que Dios prometió a nuestros padres. Dios lo ha cumplido con sus hijos, es decir, con nosotros, al resucitar a Jesús, tal como está escrito en el salmo segundo: “Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy”.


SALMO 2, 6-7. 8-9. 10-11

Yo mismo he establecido a mi rey en Sión, mi monte santo. Voy a proclamar el decreto del Señor, él me ha dicho: “Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy”

Pídemelo y te daré las naciones en herencia, en propiedad todos los países del mundo. Los romperás con cetro de hierro, los quebrarás como vasija de barro.

Y ahora, reyes, reflexionen, aprendan, gobernantes de la tierra. Sirvan al Señor con temor, denle culto temblando.

Aclamación: Juan 14, 6

Yo soy el camino, y la verdad y la vida, dice el Señor. Nadie va al Padre, sino por mí.
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EVANGELIO: Juan 14, 1-6.- Yo soy el Camino y la Verdad y la Vida.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio?

Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino”.

Tomás le dice: Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino? Jesús le responde: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí”.

Antífona de comunión: Romanos 4, 25

Cristo, nuestro Señor Jesús fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra santificación. Aleluya.
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LA TRANSFORMACIÓN DE LOS APÓSTOLES Y DE LOS DISCÍPULOS

A RAÍZ DE LA MUERTE Y RESURRECCIÓN DE SU MAESTRO

Y DE LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO

PINCELADAS DE ESPIRITUALIDAD PASCUAL (3)

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Los días pasados, analizábamos algunas características de la espiritualidad pascual: del modo de pensar y de vivir que experimentaron los discípulos de Jesús a raíz de la muerte y resurrección de su Señor.

¿Qué experimentaron ellos en su vida personal y comunitaria? Pues nos interesa conocerlo, porque creemos que lo que ellos recibieron, nos pertenece también a nosotros.

Y lo resumimos en estos puntos:

1.- Se les concedió un conocimiento verdadero de la persona y de la misión de Jesús, a la luz de la Sagrada Escritura.

Pudieron “releer” la Palabra de Dios e interpretar integralmente todo lo vivido al lado de Jesús. Fueron iluminados por Dios, como nosotros por el santo bautismo. Les quedó todo mucho más claro y cercano y experimentaron una gran alegría interior y seguridad.

“Conocieron” a Dios. Se cumplió la promesa del antiguo Testamento. Fueron enseñados por Dios.

2.- El Espíritu trasformó su corazón dándoles la mente de Cristo y el sentir de Cristo, su mismo corazón y espíritu.

Lograron una plena identificación con los ideales de Cristo. Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí, aclara el apóstol Pablo.

El mismo confiesa: Cristo me amó y se entregó por mí; ¡ay de mí, si no evangelizare! He sido alcanzado por el Amor de Cristo. Para mí la vida es Cristo y una ganancia el morir.

3.- El misterio de la persona y de la misión salvífica de Jesús vino a ocupar el centro de su vida.

Experimentaron una pasión por la causa de Jesús. Sólo querían conocer a Cristo y darlo a conocer a todo el mundo. Todo lo demás pasó a segundo lugar. Más todavía: Todo lo que no fuera Cristo lo consideraban pérdida y basura… En fin, despreciable.

4.- Los apóstoles comenzaron a testificar con palabras poderosas.

Experimentan una fuerza extraordinaria que los empujaba a testimoniar con valentía -parresía-, con mucha convicción, seguridad y aplomo que Jesús estaba vivo.

No pueden dejar de hablar de Jesús. Prefieren la gloria de Dios a la de los hombres. No hay quien los pueda acallar.

5.- El pueblo estaba admirado no sólo por las palabras sino también por las obras que las acompañaban: por los milagros que realizaban en nombre de Jesús “el Señor”.

El pueblo se hacía lenguas hablando de los apóstoles y de la comunidad de creyentes.

6.- De esta forma nació la iglesia: la “ecclesía” o reunión de los que son convocados por Dios mismo.

Los que creen, son bautizados en el nombre de Jesús, se les perdonan los pecados y reciben el Espíritu Santo. La nueva vida encontrada constituye el mayor tesoro de los hermanos: Dios mismo. Lo demás es relativizado.

7.- Por eso, muchos hermanos venden lo que tienen y lo depositan ante los responsables de la Iglesia, para que sirva a los necesitados.

Todo lo tenían en común, y nadie pasaba necesidad. Tenían una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia Dios.

En el corazón de la Iglesia nacen los primeros ensayos de vida en comunidad, de hermanos que viven en pobreza y disponibilidad para practicar las bienaventuranzas y predicar el Reino.

Estas formas de vida cristiana después evolucionarán, se organizarán y serán llamadas “vida consagrada” o práctica de los consejos evangélicos.

8.- La Iglesia crecía y se multiplicaba con la aprobación de todo el pueblo.

La gente quedaba gratamente impresionada y ansiaba ingresar a la comunidad eclesial.

Los apóstoles, junto con los discípulos que iban conformando las comunidades por todas partes, glorificaban a Dios siempre y por todo, de tal modo que en la alabanza de Dios encontraban la fuerza para superar todas las dificultades.

Eran en verdad, inexpugnables. La gracia de Dios les bastaba. Se gloriaban en sus debilidades para que así apareciera más claramente que todo se debía al Señor.

9.- Se les dio un Espíritu sin medida en Pentecostés: Dios Padre cumplió su promesa enviándoles a través de Cristo el Espíritu Santo.

El Resucitado los había enviado a predicar por todo el mundo y a realizar las mismas obras que él hacía en su vida mortal, y aun mayores. Pero les advirtió que permanecieran en Jerusalén hasta que fueran revestidos de lo alto, del Espíritu Santo.

Sólo después de recibir la plenitud del Espíritu, salieron a predicar. Daban de manera generosa y gratuita lo que habían recibido gratuitamente de Dios por Cristo el Señor.

Glorificaban a Dios en todo momento por las maravillas realizadas en los que creían, fueran judíos o gentiles, pues Dios no hace distinción de personas.

Los apóstoles comprendieron que los últimos tiempos habían llegado: la hora del Espíritu y de la Iglesia. Por eso, el Espíritu y la esposa dicen: “Ven, Señor Jesús”.

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Estimada hermana, amable hermano: Estas maravillas obradas por Dios en los apóstoles y discípulos del Señor quiere realizarlas también en ti, en cada uno de nosotros.

Por el bautismo se nos dio la salvación: fuimos sepultados con Cristo para resucitar con él a una vida nueva gracias a la acción del Espíritu.

Si tu vida no es tan “esplendorosa” y evangélicamente correcta como la de los apóstoles, todavía te falta algo importante, aún no eres, del todo, gloria de Dios en el mundo.

Pero no te preocupes, a lo largo de esta Pascua el Señor quiere darte la “vida en abundancia”; la que nos prometió Jesús y mereció para nosotros, con su pasión y muerte, con su resurrección.

Por tu parte, vete disponiéndote y créetelo, y así al final de este tiempo pascual recibirás una nueva efusión del Espíritu en Pentecostés que te cambiará notablemente la mente y el corazón, tu personalidad integralmente tomada.

Es cierto que ya tienes el Espíritu Santo, desde el Bautismo. Pero la cuestión es “cómo lo tienes”. Es decir, la manera como te está transformando día a día en otro Cristo. Si está activo y dinámico el Espíritu en ti, o está apagado, ignorado, mortecino.

Eso es lo que vas a pedir y agradecer, ya desde ahora, cada jornada de este tiempo precioso de Pascua: Que tengas vida nueva y en abundancia por la fuerza del Espíritu de Cristo resucitado.

Que Dios te bendiga en todas tus necesidades, según su gran misericordia. ¡Amén!

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