El maná de cada día, 31.12.18

diciembre 31, 2018

Día VII dentro de la Octava de Navidad

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La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros

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Antífona de entrada: Isaías 9, 6

Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva a hombros el principado, y es su nombre: Mensajero del designio divino.


Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, que has establecido el principio y la plenitud de toda religión en el nacimiento de tu Hijo Jesucristo, te suplicamos nos concedas la gracia de ser contados siempre entre los miembros vivos de su Cuerpo, porque sólo en él radica la salvación del mundo Por nuestro Señor Jesucristo.



PRIMERA LECTURA: 1 Juan 2, 18-21

Hijos míos, es el momento final.

Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es el momento final.

Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros.

En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis.

Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad.


SALMO 95, 1-2. 11-12. 13-14

Alégrese el cielo, goce la tierra.

Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre, proclamad día tras día su victoria.

Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos cuanto hay en ellos, aclamen los árboles bosque.

Delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad.


Aclamación antes del Evangelio: Juan 1, 14. 12b

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros. A cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios.


EVANGELIO: Juan 1, 1-18

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios.

Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.

En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció.

Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.

Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.

Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: “El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”»

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.


Antífona de comunión: 1 Juan 4, 9

Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él.

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RECUPERAR EL TIEMPO PERDIDO

— Un día de balance. Nuestro tiempo es breve. Es parte muy importante de la herencia recibida de Dios.

— Actos de contrición por nuestros errores y pecados cometidos en este año que termina. Acciones de gracias por los muchos beneficios recibidos.

— Propósitos para el año que comienza.

I. Hoy, es un buen momento para hacer balance del año que ha pasado y propósitos para el que comienza. Buena oportunidad para pedir perdón por lo que no hicimos, por el amor que faltó; buena ocasión para dar gracias por todos los beneficios del Señor.

La Iglesia nos recuerda que somos peregrinos. Ella misma está «presente en el mundo y, sin embargo, es peregrina»1. Se dirige hacia su Señor «peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios»2.

Nuestra vida es también un camino lleno de tribulaciones y de «consuelos de Dios». Tenemos una vida en el tiempo, en la cual nos encontramos ahora, y otra más allá del tiempo, en la eternidad, hacia la cual se dirige nuestra peregrinación.

El tiempo de cada uno es una parte importante de la herencia recibida de Dios; es la distancia que nos separa de ese momento en el que nos presentaremos ante nuestro Señor con las manos llenas o vacías. Solo ahora, aquí, en esta vida, podemos merecer para la otra.

En realidad, cada día nuestro es «un tiempo» que Dios nos regala para llenarlo de amor a Él, de caridad con quienes nos rodean, de trabajo bien hecho, de ejercitar las virtudes…, de obras agradables a los ojos de Dios.

Ahora es el momento de hacer el «tesoro que no envejece». Este es, para cada uno, el tiempo propicio, este es el día de la salud3. Pasado este tiempo, ya no habrá otro.

El tiempo del que cada uno de nosotros dispone es corto, pero suficiente para decirle a Dios que le amamos y para dejar terminada la obra que el Señor nos haya encargado a cada uno. Por eso nos advierte San Pablo: andad con prudencia, no como necios, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo4, pues pronto viene la noche, cuando ya nadie puede trabajar5.

«Verdaderamente es corto nuestro tiempo para amar, para dar, para desagraviar. No es justo, por tanto, que lo malgastemos, ni que tiremos ese tesoro irresponsablemente por la ventana: no podemos desbaratar esta etapa del mundo que Dios confía a cada uno»6.

San Pablo, considerando la brevedad de nuestro paso por la tierra y la insignificancia que tienen las cosas en sí mismas, dice: pasa la sombra de este mundo7. Esta vida, en comparación de la que nos espera, es como su sombra.

La brevedad del tiempo es una llamada continua a sacarle el máximo rendimiento de cara a Dios. Hoy, en nuestra oración, podríamos preguntarnos si Dios está contento con la forma en que hemos vivido el año que ha pasado.

Si ha sido bien aprovechado o, por el contrario, ha sido un año de ocasiones perdidas en el trabajo, en el apostolado, en la vida de familia; si hemos abandonado con frecuencia la Cruz, porque nos hemos quejado con facilidad al encontrarnos con la contradicción y con lo inesperado.

Cada año que pasa es una llamada para santificar nuestra vida ordinaria y un aviso de que estamos un poco más cerca del momento definitivo con Dios.

No nos cansemos de hacer el bien, que a su tiempo cosecharemos, si no desfallecemos. Por consiguiente, mientras hay tiempo hagamos el bien a todos8.

II. Al hacer examen es fácil que encontremos, en este año que termina, omisiones en la caridad, escasa laboriosidad en el trabajo profesional, mediocridad espiritual aceptada, poca limosna, egoísmo, vanidad, faltas de mortificación en las comidas, gracias del Espíritu Santo no correspondidas, intemperancia, malhumor, mal carácter, distracciones más o menos voluntarias en nuestras prácticas de piedad…

Son innumerables los motivos para terminar el año pidiendo perdón al Señor, haciendo actos de contrición y de desagravio. Miramos cada uno de los días del año y «cada día hemos de pedir perdón, porque cada día hemos ofendido»9. Ni un solo día se escapa a esta realidad: han sido muchas nuestras faltas y nuestros errores.

Sin embargo, son incomparablemente mayores los motivos de agradecimiento, en lo humano y en lo sobrenatural. Son incontables las mociones del Espíritu Santo, las gracias recibidas en el sacramento de la Penitencia y en la Comunión eucarística, los cuidados de nuestro Ángel Custodio, los méritos alcanzados al ofrecer nuestro trabajo o nuestro dolor por los demás, las numerosas ayudas que de otros hemos recibido.

No importa que de esta realidad solo percibamos ahora una parte muy pequeña. Demos gracias a Dios por todos los beneficios recibidos durante el año.

«Es menester sacar fuerzas de nuevo para servir y procurar no ser ingratos, porque con esa condición las da el Señor; que si no usamos bien del tesoro y del gran estado en que nos pone, nos lo tornará a tomar y nos quedaremos muy más pobres, y dará Su Majestad las joyas a quien luzca y aproveche con ellas a sí y a los otros.

Pues, ¿cómo aprovechará y gastará con largueza el que no entiende que está rico? Es imposible, conforme a nuestra naturaleza, a mi parecer, tener ánimo para cosas grandes quien no entiende está favorecido de Dios, porque somos tan miserables y tan inclinados a cosas de tierra, que mal podrá aborrecer todo lo de acá de hecho con gran desasimiento, quien no entiende tiene alguna prenda de lo de allá»10.

Terminar el año pidiendo perdón por tantas faltas de correspondencia a la gracia, por tantas veces como Jesús se puso a nuestro lado y no hicimos nada por verle y le dejamos pasar; a la vez, terminar el año agradeciendo al Señor la gran misericordia que ha tenido con nosotros y los innumerables beneficios, muchos de ellos desconocidos por nosotros mismos, que nos ha dado el Señor.

Y junto a la contrición y el agradecimiento, el propósito de amar a Dios y de luchar por adquirir las virtudes y desarraigar nuestros defectos, como si fuera el último año que el Señor nos concede.

III. En estos últimos días del año que termina y en los comienzos del que empieza nos desearemos unos a otros que tengamos un buen año. Al portero, a la farmacéutica, a los vecinos…, les diremos ¡Feliz año nuevo! o algo semejante. Un número parecido de personas nos desearán a nosotros lo mismo, y les daremos las gracias.

Pero, ¿qué es lo que entienden muchas gentes por «un año bueno», «un año lleno de felicidad», etcétera? «Es, a no dudarlo, que no sufráis en este año ninguna enfermedad, ninguna pena, ninguna contrariedad, ninguna preocupación, sino al contrario, que todo os sonría y os sea propicio, que ganéis bastante dinero y que el recaudador no os reclame demasiado, que los salarios se vean incrementados y el precio de los artículos disminuya, que la radio os comunique cada mañana buenas noticias. En pocas palabras, que no experimentéis ningún contratiempo»11.

Es bueno desear estos bienes humanos para nosotros y para los demás, si no nos separan de nuestro fin último. El año nuevo nos traerá, en proporciones desconocidas, alegrías y contrariedades. Un año bueno, para un cristiano, es aquel en el que unas y otras nos han servido para amar un poco más a Dios.

Un año bueno, para un cristiano, no es aquel que viene cargado, en el supuesto de que fuera posible, de una felicidad natural al margen de Dios. Un año bueno es aquel en el que hemos servido mejor a Dios y a los demás, aunque en el plano humano haya sido un completo desastre.

Puede ser, por ejemplo, un buen año aquel en el que apareció la grave enfermedad, tantos años latente y desconocida, si supimos santificarnos con ella y santificar a quienes estaban a nuestro alrededor.

Cualquier año puede ser «el mejor año» si aprovechamos las gracias que Dios nos tiene reservadas y que pueden convertir en bien la mayor de las desgracias. Para este año que comienza Dios nos ha preparado todas las ayudas que necesitamos para que sea «un buen año».

No desperdiciemos ni un solo día. Y cuando llegue la caída, el error o el desánimo, recomenzar enseguida. En muchas ocasiones, a través del sacramento de la Penitencia.

¡Que tengamos todos «un buen año»! Que podamos presentarnos delante del Señor, una vez concluido, con las manos llenas de horas de trabajo ofrecidas a Dios, apostolado con nuestros amigos, incontables muestras de caridad con quienes nos rodean, muchos pequeños vencimientos, encuentros irrepetibles en la Comunión…

Hagamos el propósito de convertir las derrotas en victorias, acudiendo al Señor y recomenzando de nuevo.

Pidamos a la Virgen la gracia de vivir este año que comienza luchando como si fuera el último que el Señor nos concede.

1 Conc. Vat. II, Const. Sacrosanctum concilium, 2. — 2 ídem, Const. Lumen gentium, 8. — 3 2 Cor 6, 2. — 4 Ef 5, 15-16. — 5 Jn 9, 4. — 6 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 39. — 7 1 Cor 7, 31. — 8 Gal 6, 9-10. — 9 San Agustín, Sermón 256. — 10 Santa Teresa, Vida, 10, 3. — 11 G. Chevrot, El Evangelio al aire libre, p. 102.

www.homiletica.org

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10 hechos que marcaron la vida de la Iglesia en el 2018

diciembre 29, 2018

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10 hechos que marcaron la vida de la Iglesia en el 2018

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10 hechos que marcaron la vida de la Iglesia en el 2018

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El 2018 está a solo unos días de llegar a su fin, pero todavía queda el recuerdo de las noticias que marcaron la vida de la Iglesia a lo largo de estos doce meses.

ACI Prensa presenta el siguiente recuento.

1. Canonización de Mons. Romero, Pablo VI y otros 5 beatos

El 14 de octubre el Papa Francisco declaró santos al Beato Mons. Óscar Arnulfo Romero, al Papa Pablo VI, Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús, María Caterina Kasper, Vincenzo Romano, Francesco Spinelli y Nunzio Sulprizio.

La ceremonia se realizó en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. Durante la homilía, el Pontífice dijo a los fieles que una característica común de los nuevos santos es que supieron amar a Jesús con radicalidad.

2. Viaje del Papa a Chile y Perú

Del 15 al 21 de enero el Papa Francisco realizó su visita pastoral a Chile y Perú, siendo este el 22 viaje internacional del Pontífice.

Al regresar a Roma, el Santo Padre dio gracias a Dios “porque todo le fue bien” y subrayó que pudo reunirse “con el Pueblo de Dios en camino en aquellas tierras” y animar “el desarrollo social de esos países”.

3. La lucha por la vida de Alfie Evans

El sábado 28 de abril el Papa Francisco expresó su dolor por la muerte de Alfie Evans, un niño de 23 de meses de edad que estuvo hospitalizado desde diciembre de 2016 en “estado semi-vegetativo” debido a una condición neurológica degenerativa desconocida.

El soporte vital de Alfie fue desconectado en el hospital Alder Hey de Liverpool (Inglaterra) donde permanecía internado y sobrevivió aproximadamente un mes más, contra todo pronóstico.

En diversos momentos, el Papa Francisco pidió oraciones y muestras de solidaridad para Alfie. Asimismo, recibió al padre del menor en el Vaticano e incluso ofreció acogerlo en el Hospital Pediátrico Bambino Gesú de Roma gratuitamente.

4. Encuentro Mundial de las Familias

Este 2018 el Encuentro Mundial de las Familias (EMF) se llevó a cabo en Irlanda los días 25 y 26 de agosto bajo el lema “El Evangelio de la Familia: Alegría para el Mundo”.

El evento internacional que se realiza cada tres años congrega a familias de todo el mundo para celebrar, rezar y reflexionar acerca de la importancia del matrimonio y la familia como piedra angular de nuestras vidas, la sociedad y la iglesia.

Este año, además de los eventos propios del encuentro, el Papa aprovechó para dirigir discursos a las autoridades locales, eclesiales, reunirse con un grupo de víctimas de abusos por parte de miembros del clero y pedir perdón en nombre de la Iglesia.

5. Anuncio del encuentro mundial de obispos para afrontar el tema de los abusos

El 12 de septiembre el Papa Francisco convocó una reunión de los Presidentes de todas las conferencias episcopales del mundo para hablar sobre la prevención de abusos a menores en  la Iglesia.

La reunión tendrá lugar en el Vaticano del 21 al 24 de febrero de 2019.

El Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, afirmó que se trata de “una reunión sin precedentes” y es “una muestra de que el Papa ha hecho de la protección de menores una prioridad fundamental”.

6. Creación de 14 nuevos Cardenales

El 19 de junio el Papa Francisco creó 14 nuevos Cardenales en un consistorio celebrado en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.

Entre los nuevos Cardenales procedentes de 11 países diferentes se encuentran el Patriarca de la Babilonia de los Caldeos, su Beatitud Louis Raphaël I Sako; el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Mons. Luis Ladaria; y el Vicario General de Roma, Mons. Angelo De Donatis.

7. Liberación de Asia Bibi

El 7 de noviembre las autoridades de Pakistán finalmente liberaron a Asia Bibi, una madre católica pakistaní que había sido condenada a muerte en 2010 bajo la ley de blasfemia. Inmediatamente después la mujer abandonó el país rumbo a un lugar seguro.

La historia de Asia Bibi se convirtió en un símbolo de la lucha contra la persecución religiosa y en favor de la libertad religiosa en el mundo, y se inició una campaña para lograr su liberación.

El 31 de octubre la madre católica fue absuelta por el Tribunal Supremo de Pakistán, lo que generó la protesta de los extremistas musulmanes que exigieron al Gobierno ejecutarla.

8. Vaticano investiga abusos sexuales en Chile

A inicio de febrero el Presidente del Colegio para el examen de los recursos en materia de graves delitos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Mons. Charles Scicluna, fue enviado a Chile por el Papa Francisco para escuchar los testimonios acerca del presunto encubrimiento de Mons. Juan Barros, Obispo de Osorno, sobre los abusos sexuales cometidos por el sacerdote Fernando Karadima.

Antes de regresar al Vaticano, el 28 de febrero el Prelado agradeció el clima de “escucha y de confianza” y el “diálogo sereno” que se dio en la ronda de testimonios sobre el caso del Obispo Barros.

Asimismo, reiteró el compromiso de la Iglesia con las víctimas de abusos sexuales para avanzar en la “verdad, justicia y reparación”.

9. Caso Viganò

En una carta difundida el 25 de agosto, Mons. Carlo Maria Viganò, exnuncio en Estados Unidos, acusó a diversos sacerdotes, obispos y cardenales de encubrir las malas conductas sexuales del Arzobispo Emérito de Washington, el excardenal Theodore McCarrick.

El exnuncio acusó además al Papa Francisco de levantar en 2013 supuestas sanciones impuestas por Benedicto XVI a McCarrick y convertirlo en “su consejero de confianza”.

En junio, siguiendo las indicaciones de Francisco, el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, prohibió a McCarrick ejercer el ministerio público, luego de que una investigación realizada por la Arquidiócesis de Nueva York encontró que una acusación de abuso sexual de un menor era “creíble y comprobada”.

Obispos de todo el mundo enviaron muestras de solidaridad, apoyo y adhesión al Papa, así como sus oraciones.

10. Acuerdo histórico entre el Vaticano y China

El 22 de septiembre la Santa Sede y la República Popular China alcanzaron un acuerdo provisional que supone el reconocimiento por parte del Vaticano de los Obispos nombrados por las autoridades comunistas.

Según un comunicado difundido por la Sala de Prensa de la Santa Sede, el Papa decidió “readmitir en la plena comunión eclesial a los Obispos ‘oficiales’ ordenados sin mandato pontificio” que todavía no estaban en comunión con Roma.

https://www.aciprensa.com/noticias/10-hechos-que-marcaron-la-vida-de-la-iglesia-en-el-2018-39044


Vaticano lanza Mes Misionero Extraordinario convocado por el Papa para 2019

diciembre 2, 2018

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El Papa Francisco promueve las Misiones en la Iglesia Católica

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Vaticano lanza Mes Misionero Extraordinario convocado por el Papa para 2019

Por  Mercedes de la Torre

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El Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Cardenal Fernando Filoni, fue el encargado de presentar el Mes Misionero Extraordinario convocado por el Papa Francisco y que se celebrará en octubre de 2019.

En la Oficina de Prensa de la Santa Sede este viernes 30 de noviembre, el Cardenal resaltó que los misioneros deben ser “embajadores de Cristo” al tener siempre como referencia Jesús y la Iglesia y no los países de procedencia.

El Cardenal Filoni destacó la importancia de la decisión del Santo Padre de haber convocado este Mes Misionero Extraordinario con el objetivo de “despertar aún más la conciencia misionera de la missio ad gentes y de retomar con un nuevo impulso la transformación misionera de la vida y de la pastoral”.

En esta línea, el Cardenal Filoni citó al Papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, en donde anima a la Iglesia a no tener miedo a realizar “una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se conviertan en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual”.

Además, recordó importantes documentos magisteriales en este ámbito como los publicados por San Pablo VI como el decreto Ad Gentes de 1965 sobre la actividad misionera de la Iglesia y la exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi sobre la evangelización en el mundo contemporáneo, del 8 de diciembre de 1975.

El Purpurado italiano recordó además que este viernes es el aniversario de la promulgación de la carta apostólica Maximum Illud sobre la propagación de la fe católica en el mundo entero, en la que en 1919 el Papa Benedicto XV pidió a los misioneros evitar los nacionalismos.

Por su parte, el Presidente de las Obras Misionales Pontificias (OMP) y secretario adjunto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Mons. Giampietro Dal Toso, destacó el tema de este Mes Misionero Extraordinario: “Bautizados y enviados. La Iglesia de Cristo en misión en el mundo” que destaca que están llamados a la misión “no solo los vértices de la Iglesia, sino todos los bautizados”.

“El bautizado es profeta porque se hace palabra de Dios”, insistió Mons. Dal Toso quien subrayó la importancia del contenido de la misión que es “el anuncio de Cristo que salva”. “La Iglesia es enviada al mundo para ayudarlo, para transformarlo, porque también el mundo necesita de este anuncio”, reiteró.

Lanzamiento de la web oficial

Por último, el director de la agencia vaticana Fides, P. Fabrizio Meroni presentó la web oficial del Mes Misionero Extraordinario http://www.october2019.va, que por el momento está en inglés e italiano, pero que a fines de este año estará disponible también en español, francés y portugués.

Esta iniciativa es un movimiento misionero que a través de este instrumento podrá motivar también a las iglesias locales para que ellas mismas estén en permanente estado misionero “que la misión sea el paradigma de la Iglesia misma”, dijo el sacerdote.

Por último, estará a disposición una guía de preparación a este Mes Misionero Extraordinario en el que se presentan diferentes testigos de la misión así como también diferentes temas como los laicos y las familias en misión en el mundo, los consagrados, los movimientos eclesiales, las religiones y las culturas en diálogo, la pobreza y la justicia social.


Santos que vivieron la extrema pobreza [VIDEO]

noviembre 16, 2018

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Santa Teresa de Calcuta, religiosa entregada a los pobres

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7 santos que vivieron la extrema pobreza [VIDEO]

San Francisco de Asís, San Ignacio de Loyola, San Juan de Dios, Santa Bernardette, Santo Domingo Savio, San José Cupertino y San Diego de Alcalá.

https://t.co/q9EsMav2K1

 

En el año 2017 el Papa Francisco instituyó la Jornada Mundial de los Pobres que este año se celebrará el domingo 18 de noviembre. Los santos también padecieron la pobreza y ahora te presentamos a siete de ellos que la vivieron de modo extremo.

1.- San Francisco de Asís

Es tal vez el más famoso de los santos pobres que lo dejó todo para seguir al Señor.

Nació en una familia acomodada pero decidió vender todo lo que tenía para dárselo a los pobres y vivir la pobreza, la humildad y la compasión.

En 1210 escribió la regla de los franciscanos con la pobreza como el fundamento de su Orden, que se manifestaba en la manera de vestirse, los utensilios que empleaban y sus acciones. A pesar de todo, siempre se les veía alegres.

2.- San Juan de Dios

Este santo de origen portugués lo dejó todo e incluso simulaba que estaba loco para expiar así sus pecados.

Fue llevado a un manicomio y sufrió varias golpizas, porque esa era la forma de tratar a los locos en aquel tiempo. Eso le permitió descubrir que para curar a los enfermos primero debía curarse el alma.

Fundó un hospital para los pobre donde trabajó incansablemente por diez años. Murió en 1550 dejando como legado la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.

3.- San Ignacio de Loyola

El fundador de los jesuitas o la Compañía de Jesús era el menor de los hijos de una acomodada familia española.

Cuando se reencontró con el Señor, decidió vivir la pobreza y la penitencia. Se vistió como pordiosero y vivió de la providencia.

Su espíritu lo compartieron sus primeros compañeros como San Francisco Javier, San Pedro Fabro, entre otros.

4.- Santa Bernardette Subirous

La vidente de la Virgen de Lourdes en Francia nació en el seno de una familia que padeció la más absoluta pobreza. En ocasiones no tenían ni alimentos.

Las deudas forzaron a los Soubirous a dejar el molino donde vivían y buscar una casa que tenía un solo cuarto, donde se alojó toda la familia conformada por los padres y los cuatro hijos.

Para conseguir un poco de pan para sus hijos, los padres Francisco y Luisa tomaban todo trabajo que podían encontrar.

5.- Santo Domingo Savio

Era el mayor de los cinco hijos de Ángel Savio, un mecánico muy pobre, y de Brígida, una mujer que aportaba al hogar haciendo costuras para sus vecinas.

A los 12 años Domingo se encontró por primera vez con San Juan Bosco y le pidió que lo admitiera gratuitamente en el colegio que el Santo tenía para niños pobres.

El día de su Primera Comunión redactó el famoso propósito que dice: “Prefiero morir antes que pecar”.

Falleció cuando tenía solo 14 años.

6.- San José Cupertino

El llamado “santo volador”, por sus muchas levitaciones probadas, vino al mundo en un pobre cobertizo ubicado junto a su casa porque el papá, un humilde carpintero, no había podido pagar las cuotas que debía de la vivienda y se la habían embargado.

A los 17 años pidió ser admitido en la Orden franciscana pero no fue aceptado. Pidió que lo recibieran en los capuchinos y fue aceptado como hermano lego, pero después de ocho meses fue expulsado porque era en extremo distraído.

José buscó entonces refugio en casa de un familiar que era rico, pero este decía que el joven “no era bueno para nada” y lo echó a la calle. Se vio entonces obligado a volver a la miseria y al desprecio de su casa.

La mamá le rogó insistentemente a un pariente que era franciscano para que recibieran al muchacho como mandadero en el convento de los frailes. Allí fue donde comenzó su impresionante vida de santidad.

7.- San Diego de Alcalá

Este hermano franciscano, conocido por los muchos milagros que se obraron por su intercesión en vida, nació en una familia muy pobre en San Nicolás del Puerto, en Sevilla, (España).

Toda su vida la vivió pobre y entre los pobres a quienes sirvió con especial dedicación. Murió en Alcalá de Henares donde fue portero y jardinero en un convento durante siete años.

 


El maná de cada día, 14.11.18

noviembre 14, 2018

Miércoles de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

Se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias

PRIMERA LECTURA: Tito 3, 1-7

Recuérdales que se sometan al gobierno y a las autoridades, que los obedezcan, que estén dispuestos a toda forma de obra buena, sin insultar ni buscar riñas; sean condescendientes y amables con todo el mundo.

Porque antes también nosotros, con nuestra insensatez y obstinación, íbamos fuera de camino; éramos esclavos de pasiones y placeres de todo género, nos pasábamos la vida fastidiando y comidos de envidia, éramos insoportables y nos odiábamos unos a otros.

Mas cuando ha aparecido la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor al hombre, no por las obras de justicia que hayamos hecho nosotros, sino que según su propia misericordia nos ha salvado, con el baño del segundo nacimiento y con la renovación por el Espíritu Santo; Dios lo derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador.

Así, justificados por su gracia, somos, en esperanza, herederos de la vida eterna.

SALMO 22, 1-3a.3b-4.5.6

El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.

Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.

Aclamación antes del Evanelio: 1 Tesalonicenses 5, 18

Dad gracias en toda ocasión: esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros.

EVANGELIO: Lucas 17, 11-19

Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.»

Al verlos, les dijo: «ld a presentaros a los sacerdotes.»

Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano.

Jesús tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?»

Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado.»
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SÉ AGRADECIDO

Con todo y con todos. También con los que te hacen daño o algún mal, porque si sabes aprovechar eso que tú llamas ofensas ganarás un bien espiritual para tu alma mucho mayor que el daño que quizá te hayan podido hacer.

Hay que agradecer lo grande y lo pequeño, lo bueno y lo malo, porque en todo está Dios. Comienza tu jornada agradeciendo al buen Dios todo lo que te viene de Él. A lo largo del día no te olvides de renovar ese agradecimiento y reconducirlo todo a Él. Por la noche, que el momento final de tu examen de conciencia sea también de profunda gratitud.

La gratitud nace bien enraizada en esa humildad que sabe atisbar en todo a Dios. Agradecer es reconocer el bien que hace Dios en otros y en uno mismo; es devolver a Dios esa creación que salió de sus manos.

La gratitud es, sobre todo, una actitud ante la vida, las personas y los acontecimientos que va dejando en el alma un poso de alegría y de fe sencilla en la providencia de Dios. Crece en tu conciencia de hijo de Dios y sentirás cada vez con más fuerza la necesidad de agradecer a este buen Padre todos sus desvelos.

Acuérdate de aquel leproso, el único de los diez curados, que volvió glorificando a Dios a grandes voces y que, cayendo a los pies de Cristo, con el rostro en tierra, le dio las gracias (cf. Lc 17, 15-16).

No seas tú de aquellos otros leprosos que, curados, no volvieron agradecidos, y que arrancaron del corazón de Cristo aquella dolorosa queja: “¿No han sido diez los curados? Los otros nueve ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?” (Lc 17, 17).

(Lo remarcado es mío)

www.mater-dei.es


El maná de cada día, 13.11.18

noviembre 13, 2018

Martes de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

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Confía en el Señor tu Dios y haz el bien

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PRIMERA LECTURA: Tito 2, 1-8.11-14

Habla de lo que es conforme a la sana doctrina. Di a los ancianos que sean sobrios, serios y prudentes; que estén robustos en la fe, en el amor y en la paciencia.

A las ancianas, lo mismo: que sean decentes en el porte, que no sean chismosas ni se envicien con el vino, sino maestras en lo bueno, de modo que inspiren buenas ideas a las jóvenes, enseñándoles a amar a los maridos y a sus hijos, a ser moderadas y púdicas, a cuidar de la casa, a ser bondadosas y sumisas a los maridos, para que no se desacredite la palabra de Dios.

A los jóvenes, exhórtalos también a ser prudentes, presentándote en todo como un modelo de buena conducta. En la enseñanza sé íntegro y grave, con un hablar sensato e intachable, para que la parte contraria se abochorne, no pudiendo criticarnos en nada.

Porque ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo.

Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.

SALMO 36, 3-4.18.23.27.29

El Señor es quien salva a los justos.

Confía en el Señor y haz el bien, habita tu tierra y practica la lealtad; sea el Señor tu delicia, y él te dará lo que pide tu corazón.

El Señor vela por los días de los buenos, y su herencia durará siempre. El Señor asegura los pasos del hombre, se complace en sus caminos.

Apártate del mal y haz el bien, y siempre tendrás una casa; pero los justos poseen la tierra, la habitarán por siempre jamás.

ALELUYA: Juan 14, 23

El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor-, y mi Padre lo amará y vendremos a él.

EVANGELIO: Lucas 17, 7-10

En aquel tiempo, dijo el Señor:

«Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: “En seguida, ven y ponte a la mesa”? ¿No le diréis: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado?

Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.”»
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SERVIR A TODOS

Servir exige la necesaria humildad de ponerse por debajo de otros. Has de servir como Cristo sirvió. Contémplale lavando los pies al que había de negarle, al que recostó la cabeza sobre su pecho, al que eligió para ser roca de la Iglesia, a los que se disputaron el primer puesto, al que le vendió por treinta monedas.

Contémplale curando a los más necesitados, consolando a la madre viuda, devolviendo la vista a los ciegos, saciando el hambre de multitudes, predicando a todos el Reino. Pero, ninguno de estos servicios iguala en algo al mayor y supremo servicio de la Cruz.

No te importe dedicarte a tareas aparentemente inútiles o a ocupaciones que no te dan relumbrón ante los demás. No te importe hacer tú aquello que nadie quiere hacer. ¿Que terminan todos aprovechándose –incluso abusando– de tu disponibilidad? ¿Que van buscándote por interés o conveniencia y hasta se sirven de ti y luego te olvidan?

Muchos de aquellos leprosos, ciegos o enfermos, que pidieron al Señor una curación, también se acercaron al Maestro por interés y luego se olvidaron de Él; algunos, incluso, estuvieron mezclados entre aquella turba que gritó crucifixión para el Señor el día de Viernes Santo.

Si tu mayor o menor disponibilidad está, como una veleta, a merced de antipatías y simpatías, de políticas humanas, de la buena o mala opinión que tengan de ti, del beneficio que puedas obtener, entonces tu actitud de servicio no irá nunca más allá de los límites de una miope filantropía que se va haciendo cada vez más egoísta.

La verdadera caridad no se cansa de amar, en Dios y desde Dios. Y no teme servir hasta la humillación de la Cruz, si con eso imita en algo el amor de aquel Dios inclinado a lavar los pies de sus criaturas.

Mater Dei


El maná de cada día, 9.11.18

noviembre 9, 2018

Dedicación de la Basílica de Letrán

Fiesta

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Cúpula del Baptisterio de la Basílica de San Juan de Letrán, Roma

Cúpula del Baptisterio de la Basílica de San Juan de Letrán, Roma

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Antífona de entrada: Ap 21, 2

Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.


Oración colecta

Señor, tú que edificas con piedras vivas y escogidas el templo eterno de tu gloria, derrama sobre tu Iglesia los dones del Espíritu Santo, para que tu pueblo fiel llegue un día a transformarse en la Jerusalén celestial. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Ezequiel 47, 1-2.8-9.12

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante –el templo miraba a levante–.

El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar. Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho.

Me dijo: «Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia.

Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente.

A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales.»


SALMO 45, 2-3.5-6.8-9

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro. Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, y los montes se desplomen en el mar.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada. Teniendo a Dios en medio, no vacila; Dios la socorre al despuntar la aurora.

El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Venid a ver las obras del Señor, las maravillas que hace en la tierra: pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe.


SEGUNDA LECTURA: 1 Corintios 3, 9c-11.16-17

Sois edificio de Dios. Conforme al don que Dios me ha dado, yo, como hábil arquitecto, coloqué el cimiento, otro levanta el edificio.

Mire cada uno cómo construye. Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo.

¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.


Aclamación antes del Evangelio: 2 Cro 7, 16

Elijo y consagro este templo –dice el Señor– para que esté en él mi nombre eternamente.


EVANGELIO: Juan 2, 13-22

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.

Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»

Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»

Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?»

Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»

Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»

Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.


Antífona de comunión: 1 Pe 2, 5

Nosotros somos piedras vivas, que sirven para construir el templo espiritual, el pueblo sacerdotal que pertenece a Dios.

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¡ÉSTA ES LA CASA DE DIOS!

P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

Este año, en lugar del XXXII domingo del tiempo ordinario, se celebra la fiesta de la dedicación de la iglesia-madre de Roma, la Basílica de San Juan de Letrán, dedicada en un primer momento al Salvador y después a San Juan Bautista.

¿Qué representa para la liturgia y para la espiritualidad cristiana la dedicación de una iglesia y la existencia misma de la iglesia, entendida como lugar de culto? Tenemos que comenzar con las palabras del Evangelio: “Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren”.

Jesús enseña que el templo de Dios es, en primer lugar, el corazón del hombre que ha acogido su palabra. Hablando de sí y del Padre dice: “vendremos a él, y haremos morada en él” (Juan 14, 23) y Pablo escribe a los cristianos: “¿No sabéis que sois santuario de Dios?” (1 Corintios 3, 16). Por tanto, el creyente es templo nuevo de Dios.

Pero el lugar de la presencia de Dios y de Cristo también se encuentra “donde están dos o tres reunidos en mi nombre” (Mateo 18, 20). El Concilio Vaticano II llama a la familia “iglesia doméstica” (Lumen Gentium, 11), es decir, un pequeño templo de Dios, precisamente porque gracias al sacramento del matrimonio es, por excelencia, el lugar en el que “dos o tres” están reunidos en su nombre.

¿Por qué, entonces, los cristianos damos tanta importancia a la iglesia, si cada uno de nosotros puede adorar al Padre en espíritu y verdad en su propio corazón o en su propia casa? ¿Por qué es obligatorio ir a la iglesia todos los domingos?

La respuesta es que Jesucristo no nos salva por separado; vino a formar un pueblo, una comunidad de personas, en comunión con Él y entre sí.

Lo que es la casa para una familia, lo es la iglesia para la familia de Dios. No hay familia sin una casa.

Una de las películas del neorrealismo italiano que todavía recuerdo es “El techo” (“Il tetto”), escrita por Cesare Zavattini y dirigida por Vittorio De Sica. Dos jóvenes, pobres y enamorados, se casan, pero no tienen una casa.

En las afueras de Roma tras la segunda guerra mundial, inventan un sistema para construir una, luchando contra el tiempo y la ley (si la construcción no llega hasta el techo, en la noche será demolida). Cuando al final terminan el techo están seguros de que tienen una casa y una intimidad propia, se abrazan felices; son una familia.

He visto repetirse esta historia en muchos barrios de ciudad, en pueblos y aldeas, que no tenían una iglesia propia y que han tenido que construirse una por su cuenta. La solidaridad, el entusiasmo, la alegría de trabajar juntos con el sacerdote para dar a la comunidad un lugar de culto y de encuentro son historias que valdría la pena llevar a la pantalla como en la película de De Sica…

Ahora bien, tenemos que evocar también un fenómeno doloroso: el abandono en masa de la participación en la iglesia y, por tanto, en la misa dominical. Las estadísticas sobre la práctica religiosa son como para echarse a llorar.

Esto no quiere decir que quien no va a la iglesia haya perdido necesariamente la fe; no, lo que sucede es que se sustituye a la religión instituida por Cristo por la llamada religión “a la carta”. En Estados Unidos dicen “pick and choose”, toma y escoge. Como en el supermercado. Dejando la metáfora, cada quien se hace su propia idea de Dios, de la oración y se queda tan tranquilo.

Se olvida, de este modo, que Dios se ha revelado en Cristo, que Cristo predicó un Evangelio, que fundó una ekklesia, es decir, una asamblea de llamados, que instituyó los sacramentos, como signos y transmisores de su presencia y de su salvación. Ignorar todo esto para crear la propia imagen de Dios expone al subjetivismo más radical. Uno deja de confrontarse con los demás, sólo lo hace consigo mismo.

En este caso, se verifica lo que decía el filósofo Feuerbach: Dios queda reducido a la proyección de las propias necesidades y deseos. Ya no es Dios quien crea al hombre a su imagen, sino que el hombre crea un dios a su imagen. ¡Pero es un Dios que no salva!

Ciertamente una religiosidad conformada sólo por prácticas exteriores no sirve de nada; Jesús se opone a ella en todo el Evangelio. Pero no hay oposición entre la religión de los signos y de los sacramentos y la íntima, personas; entre el rito y el espíritu. Los grandes genios religiosos (pensemos en Agustín, Pascal, Kierkegaard, Manzoni) eran hombres de una interioridad profunda y sumamente personal y, al mismo tiempo, estaban integrados en una comunidad, iban a su iglesia, eran “practicantes”.

En las Confesiones (VIII,2), san Agustín narra cómo tiene lugar la conversión del gran orador y filósofo romano Victorino. Al convencerse de la verdad del cristianismo, decía al sacerdote Simpliciano: “Ahora soy cristiano”. Simpliciano le respondía: “No te creo hasta que te vea en la iglesia de Cristo”. El otro le preguntó: “Entonces, ¿son las paredes las que nos hacen cristianos?”. Y el tema quedó en el aire.

Pero un día Victorino leyó en el Evangelio la palabra de Cristo: “quien se avergüence de mí y de mis palabras, de ése se avergonzará el Hijo del hombre”. Comprendió que el respeto humano, el miedo de lo que pudieran decir sus colegas, le impedía ir a la iglesia. Fue a ver a Simpliciano y le dijo: “Vamos a la iglesia, quiero hacerme cristiano”. Creo que esta historia tiene algo que decir hoy a más de una persona de cultura.

[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina]

http://www.homiletica.org


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9 de Noviembre

La dedicación de la Basílica de Letrán

Según una tradición que arranca del siglo XII, se celebra el día de hoy el aniversario de la dedicación de la basílica construida por el emperador Constantino en el Laterano. Esta celebración fue primero una fiesta de la ciudad de Roma; más tarde se extendió a toda la Iglesia de rito romano, con el fin de honrar aquella basílica, que es llamada «madre y cabeza de todas las iglesias de la Urbe y del Orbe», en señal de amor y de unidad para con la cátedra de Pedro que, como escribió san Ignacio de Antioquía, «preside a todos los congregados en la caridad».

 

Todos, por el bautismo, hemos sido hechos templos de Dios

De los sermones de san Cesáreo de Arlés, obispo

Hoy, hermanos muy amados, celebramos con gozo y alegría, por la benignidad de Cristo, la dedicación de este templo; pero nosotros debemos ser el templo vivo y verdadero de Dios.

Con razón, sin embargo, celebran los pueblos cristianos la solemnidad de la Iglesia madre, ya que son conscientes de que por ella han renacido espiritualmente.

En efecto, nosotros, que por nuestro primer nacimiento fuimos objeto de la ira de Dios, por el segundo hemos llegado a ser objeto de su misericordia. El primer nacimiento fue para muerte; el segundo nos restituyó a la vida.

Todos nosotros, amadísimos, antes del bautismo, fuimos lugar en donde habitaba el demonio; después del bautismo, nos convertimos en templos de Cristo. Y, si pensamos con atención en lo que atañe a la salvación de nuestras almas, tomamos conciencia de nuestra condición de templos verdaderos y vivos de Dios.

Dios habita no sólo en templos construidos por hombres ni en casas hechas de piedra y de madera, sino principalmente en el alma hecha a imagen de Dios y construida por él mismo, que es su arquitecto.

Por esto, dice el apóstol Pablo: El templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.

Y, ya que Cristo, con su venida, arrojó de nuestros corazones al demonio para prepararse un templo en nosotros, esforcémonos al máximo, con su ayuda, para que Cristo no sea deshonrado en nosotros por nuestras malas obras. Porque todo el que obra mal deshonra a Cristo.

Como antes he dicho, antes de que Cristo nos redimiera éramos casa del demonio; después hemos llegado a ser casa de Dios, ya que Dios se ha dignado hacer de nosotros una casa para sí.

Por esto, nosotros, carísimos, si queremos celebra con alegría la dedicación del templo, no debemos destruir en nosotros, con nuestras malas obras, el templo vivo de Dios.

Lo diré de una manera inteligible para todos: debemos disponer nuestras almas del mismo modo como deseamos encontrar dispuesta la iglesia cuando venimos a ella.

¿Deseas encontrar limpia la basílica? Pues no ensucies tu alma con el pecado. Si deseas que la basílica esté bien iluminada, Dios desea también que tu alma no esté en tinieblas, sino que sea verdad lo que dice el Señor: que brille en nosotros la luz de las buenas obras y sea glorificado aquel que está en los cielos.

Del mismo modo que tú entras en esta iglesia, así quiere Dios entrar en tu alma, como tiene prometido: Habitaré y caminaré con ellos.



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