El maná de cada día, 28.2.19

febrero 28, 2019

Jueves de la 7ª semana del Tiempo Ordinario
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Si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis?



PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 5, 1-10

No, no confíes en tus riquezas, ni digas: «Con esto me basta».
No sigas tu instinto y tu fuerza, secundando las pasiones de tu corazón.

Y no digas: «Quién puede dominarme?», o bien: «Quién logrará someterme por lo que he hecho?», porque el Señor ciertamente te castigará.

No digas: «He pecado, y ¿qué me ha pasado?», porque el Señor sabe esperar. Del perdón no te sientas tan seguro, mientras acumulas pecado tras pecado.

Y no digas: «Es grande su compasión, me perdonará mis muchos pecados», porque él tiene compasión y cólera, y su ira recae sobre los malvados.

No tardes en convertirte al Señor, ni lo dejes de un día para otro, porque de repente la ira del Señor se enciende, y el día del castigo perecerás. No confíes en riquezas injustas, porque de nada te servirán el día de la desgracia.


SALMO 1

Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los Cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche.

Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin.

No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal.

ALELUYA: 1 Ts 2, 13

Acoged la palabra de Dios, no como palabra humana, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios.


EVANGELIO: Marcos 9, 41-50

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa.

El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manosa la ugehennan al fuego que no se apaga.

Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”.

Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre vosotros y vivid en paz unos con otros».

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Papa: está la misericordia de Dios, pero también su ira

No dejarte vencer por tus pasiones, no demorar convertir tu corazón a Dios. El Santo Padre invitó –en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta– a hacer cada día un examen de conciencia, un breve balance de las acciones que se llevan a cabo porque “ninguno de nosotros está seguro acerca de cómo terminará su vida”.

Por Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

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Detenerse, tomar conciencia de los propios fracasos, saber que el fin puede llegar en cualquier momento y no vivir repitiendo que la compasión de Dios es infinita: una justificación para hacer lo que uno quiere.

El Papa Francisco, en su homilía en la Misa de la mañana celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, retomó “los consejos” contenidos en el Libro del Eclesiástico, exhortando a cambiar el corazón y convertirse al Señor.

Domina las pasiones

Francisco puso de manifiesto que “la sabiduría es cosa de todos los días”, que nace de la reflexión sobre la vida y del hecho de detenerse a pensar cómo se ha vivido. Proviene del escuchar sugerencias, como las del Eclesiástico, que se asemejan a las indicaciones “de un padre a un hijo, de un abuelo a un nieto”.

No sigas tu instinto, tu fuerza, complaciendo las pasiones de tu corazón. Todos tenemos pasiones. Pero ten cuidado, domina las pasiones. Tómalas en tus manos. Las pasiones no son malas, son, digamos, la “sangre” para llevar a cabo muchas cosas buenas, pero si no eres capaz de dominar tus pasiones, ellas te dominarán a ti. Detente, detente.

No pospongas tu conversión

Aludiendo a la relatividad de la vida, el Papa citó el versículo de un Salmo que dice: “Ayer pasé –dijo Francisco– y vi a un hombre; hoy volví y ya no estaba”. No somos eternos –subrayó el Pontífice– no podemos pensar en hacer lo que queremos, confiando en la infinita misericordia de Dios.

No seas tan imprudente, tan atrevido como para creer que te saldrás con la tuya. “Ah, me he salido con la mía hasta ahora, me saldré con la mía…”. No. Te saliste con la tuya, sí, pero ahora no lo sabes… No digas: “La compasión de Dios es grande, me perdonará mis muchos pecados”, y así yo sigo haciendo lo que quiero. No digas eso. Y el consejo final de este padre, de este “abuelo”: “No esperes a convertirte al Señor”, no demores a convertirte, a cambiar tu vida, a perfeccionar tu vida, a quitarte esa hierba mala, todos la tenemos, a quitarla… “No esperes a convertirte al Señor y no la pospongas día tras día porque la ira del Señor estallará de repente”.

Cinco minutos para cambiar el corazón

“No esperar para convertirse”: es la invitación del Papa con la que exhorta a no retrasar el cambio de la propia vida, a tocar con la mano los propios fracasos y decepciones que cada uno tiene, y a no tener miedo, sino a ser más capaces de dominar lo que nos apasiona.

Hagamos cada día este pequeño examen de conciencia para convertirnos al Señor: “Mañana intentaré que esto no vuelva a suceder”. Sucederá, tal vez, un poco menos, pero has logrado gobernarte a ti mismo y no a ser gobernado por tus pasiones, por las muchas cosas que suceden, porque ninguno de nosotros está seguro acerca de cómo terminará la propia vida y cuándo terminará. Estos cinco minutos al final del día nos ayudarán, nos ayudarán mucho a pensar y a no posponer el cambio del corazón y la conversión al Señor. Que el Señor nos enseñe con su sabiduría a seguir por este camino.


Encubrimiento y abusos: «Ya no hay vuelta atrás»

febrero 27, 2019

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El Papa Francisco, en oración, al comienzo de la cumbre sobre La protección de los menores en la Iglesia, en el aula sinodal del Vaticano. Foto: AFP/Vincenzo Pinto

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Encubrimiento y abusos: «Ya no hay vuelta atrás»

Por Andrés Beltramo Álvarez. Ciudad del Vaticano

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«Ya no hay vuelta atrás», asegura Charles Scicluna. «Hemos visto un salto de calidad», añade Hans Zollner. Los más destacados sacerdotes expertos en combate a los abusos coinciden en constatar un paso adelante gracias a la reciente cumbre mundial sobre la materia. Su optimismo es prudente, porque la Iglesia –dicen– es como un «enorme buque» que está lentamente cambiando de dirección.

Ya lo había anticipado Zollner, presidente del Centro para la Protección de los Menores de la Universidad Gregoriana de Roma: en cuatro días no se resuelve el problema.

Por eso, los organizadores del encuentro establecieron objetivos precisos: sacudir las conciencias y mover las voluntades de 190 clérigos llegados de los cinco continentes. La representación más significativa del liderazgo católico a nivel mundial jamás reunida para abordar una «plaga» de contornos satánicos.

Para Scicluna, arzobispo maltés y secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, tras las discusiones en el Aula Nueva del Sínodo (que se extendieron del 21 al 24 de febrero), quedó claro que tanto los abusos como los encubrimientos son delitos. Pero, para él, «la verdadera transformación es un cambio en los corazones».

«Ahora hay un nivel mucho más elevado de conciencia, no hay vuelta atrás, proseguimos hacia una transformación. La Iglesia es como un gran buque y para cambiar de dirección se requieren grandes esfuerzos y mucho tiempo, pero vemos gran determinación en esto», replicó Zollner, en la conferencia de prensa final.

Los relatos de las víctimas

Fueron cuatro días de profunda intensidad, iniciados con los testimonios desgarradores de varios sobrevivientes. Porque, en torno a la cumbre, hubo dos clases de víctimas: algunas de ellas estuvieron dentro de la reunión y contaron sus historias, emocionando hasta las lágrimas a varios obispos.

Otras estuvieron afuera, congregadas por la organización Ending Clergy Abuse. Protagonizaron una contracumbre y exigieron cambios radicales ya.

Una comitiva de ellas fue recibida, el miércoles 20, por Scicluna, Zollner, y Federico Lombardi (moderador del encuentro episcopal), así como por los cardenales Blase Cupich y Oswald Gracias. Un ejercicio de escucha que duró más de dos horas e incluyó momentos de alta tensión.

Los representantes de ECA salieron con un discurso aún más crítico, salvo Juan Carlos Cruz, víctima chilena del sacerdote Fernando Karadima. Su voz se escuchó al día siguiente, la mañana del 21, en un vídeo con cinco testimonios que abrió las sesiones de trabajo.

«Perdones falsos, perdones obligados ya no funcionan. A las víctimas hay que creerlas, respetarlas, cuidarlas y repararlas. Hay que estar con ellas, hay que acompañarlas. Ustedes son los doctores de las almas y, sin embargo, con excepciones, se han convertido, en algunos casos, en asesinos de almas», dijo.

La sala se estremeció con el relato de una mujer africana cuya vida fue «arruinada» a causa de los abusos que, durante 15 años, sufrió a manos de un sacerdote. Este la dejó embarazada y la obligó a abortar tres veces. «He sufrido tales humillaciones en esta relación, que no sé qué me depara el futuro», contó acongojada. Siguieron otros relatos conmovedores, entre perversidades y esperanzas.

El dolor percibido en la pantalla fue interrumpido por el primer discurso del Papa. Una introducción corta en la que llamó a escuchar «con docilidad» el grito de los pequeños que piden justicia. Y apuntó: «El santo pueblo de Dios nos mira y espera de nosotros no simples y descontadas condenas, sino medidas concretas y eficaces de poner en práctica». Palabras que sirvieron de pistoletazo de salida y que marcaron el tono a la reunión.

Afuera del aula, la atención mediática era altísima. Decenas de periodistas llegaron a Roma especialmente para la ocasión. El primer gran desafío para el nuevo equipo informativo de la Santa Sede, renovado apenas algunos meses atrás. La respuesta fue proporcional a la demanda.

Entre otras novedades, los periodistas pudieron seguir en vivo todas las conferencias magistrales con transmisiones en vídeo. Los discursos fueron ofrecidos con traducciones en cuatro idiomas, junto con abundantes y detallados datos de apoyo.

Como contraparte, algunos obispos participantes optaron por el silencio. Rechazaron solicitudes de entrevista, incluso después de que la periodista mexicana Valentina Alazraki pronunciase un discurso ante el pleno invitada por los mismos organizadores.

Un mensaje a favor de la verdad y la transparencia, pero también en pro de la colaboración contra los abusadores. Pero ciertos clérigos parecieron no entender el fondo, y en privado manifestaron sentirse acosados por quienes consideran «opositores».

Scicluna lo reconoció abiertamente: «Tenemos un problema de comunicación, en las diócesis existen dificultades de conexión con el resto del mundo. Pero no hay rendición de cuentas sin comunicación».

El secreto pontificio

La mexicana no fue la única voz femenina que se escuchó en la cumbre. Compartieron sentidas alocuciones sor Verónica Openibo, superiora de la Sociedad del Santo Niño Jesús, y Linda Ghisoni, subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida.

Tras escuchar a esta última, la tarde del viernes 22 de febrero, el Papa tomó la palabra de improviso para destacar la importancia de las mujeres a la hora de abordar los problemas de la Iglesia.

«Invitar a hablar a una mujer no es entrar en la modalidad de un feminismo eclesiástico, porque finalmente todo feminismo termina por ser un machismo con falda. No. Invitar a hablar a una mujer sobre las heridas de la Iglesia es invitar a la Iglesia a hablar sobre sí misma», precisó.

Justamente Ghisoni puso sobre la mesa uno de los asuntos pendientes: el debate respecto al secreto pontificio para los casos de abuso. Sobre el particular se debatió en los siete grupos lingüísticos que celebraron sesiones todas las tardes, y cuyas conclusiones aún no han sido publicadas.

Todavía no se tomó una decisión definitiva, pero existen voces de gran autoridad moral que abogan por revocar esa práctica, entre ellos el propio Scicluna.

El arzobispo explicó que el secreto fue establecido para asegurar la libertad de la Iglesia, por ejemplo en la selección de obispos, pero que esa práctica no debería utilizarse en las investigaciones por abuso. Y anticipó que se continuará discutiendo sobre ello, en un proceso de seguimiento que durará los próximos meses.

Porque aún quedan muchos asuntos en el tintero. Entre otros, definir con claridad las formas de enjuiciamiento a obispos negligentes o encubridores, situación que aún afronta poderosas resistencias, dentro y fuera de la Curia romana, a pesar de haber pasado ya casi tres años de la publicación del decreto papal Como una madre amorosa, que debía asegurar una rendición de cuentas más exigente a los pastores.

El cardenal Sean O’Malley, presidente de la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores, reveló que «aún se trabaja» en la normativa interna ligada a ese decreto. Pero, hasta ahora, la cantidad de obispos llamados a rendir cuentas según el documento es igual a cero.

Camino por recorrer

De ahí la prudencia de Scicluna y compañía. Y las crecientes críticas de las asociaciones de víctimas. La Iglesia aún tiene camino por recorrer. Debe discutir a fondo sobre el concepto de «tolerancia cero» y encontrar un método para la difusión periódica de estadísticas oficiales públicas sobre clérigos involucrados en estos delitos.

Aún así, varias medidas ya han sido anunciadas. En breve, el Papa firmará dos decretos y unas líneas guía sobre el combate a los abusos en el territorio del Vaticano. La Congregación para la Doctrina de la Fe publicará un vademécum breve y claro sobre cómo actuar ante las denuncias.

Y la Santa Sede avanzará en la conformación de grupos especiales (task forces) que viajen por el mundo para ayudar a las diócesis y conferencias episcopales con dificultades para avanzar hacia la transparencia.

Nada de esto ha sido considerado suficiente para las asociaciones activistas de víctimas, como la española Infancia Robada. En Roma, su representante Miguel Ángel Hurtado acusó al Papa de «hablar con generalidades» y pidió ser recibido por la Conferencia Episcopal Española.

Y apuntó: «Necesitamos un plan de acción, no un plan de oración. Lo que dijo el Papa Francisco hasta la fecha no es muy distinto a lo que dijeron Juan Pablo II o Benedicto XVI. ¿Por qué debemos creer que ahora sí va a suceder? ¿Que esta vez es la definitiva? En este momento, para las víctimas, el Papa y el Vaticano tienen credibilidad cero. El Vaticano tiene que actuar ya».

Andrés Beltramo Álvarez
Ciudad del Vaticano

Fecha de Publicación: 28 de Febrero de 2019
http://www.alfayomega.es/178119/encubrimiento-y-abusos-ya-no-hay-vuelta-atras

“Hijos de sacerdotes, el criterio a seguir es el bien de los niños”

febrero 27, 2019

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El Papa Francisco y el Cardenal Beniamino Stella, Prefecto de la Congregación para el Clero (Vatican Media)

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“Hijos de sacerdotes, el criterio a seguir es el bien de los niños”

El Cardenal Beniamino Stella, Prefecto de la Congregación del Clero, explica las directrices del Dicasterio aplicadas en los casos de sacerdotes de rito latino que tienen descendencia

Por Andrea Tornielli – Ciudad del Vaticano

El tema de los “hijos de los sacerdotes” ha permanecido tabú durante mucho tiempo, con la consecuencia a menudo, especialmente en el pasado, de que estos niños crecían sin tener un padre conocido y reconocido. Se trata  en todo caso de un problema distinto del enfrentado la semana pasada en el Vaticano, centrado en los abusos cometidos contra menores.

En los últimos días, el psicoterapeuta Vincent Doyle, hijo de un sacerdote católico irlandés y fundador de “Coping International” (www.copinginternational.com), una asociación para la defensa de los derechos de los hijos de sacerdotes católicos de todo el mundo, ha estado presente en Roma.

Doyle quiere “salir del anonimato” y ayudar psicológicamente a “las muchas personas nacidas de una relación entre una mujer y un sacerdote” en varias partes del mundo. El psicoterapeuta irlandés, en entrevistas recientes en varios medios de comunicación, ha hablado de un documento de la Congregación para el Clero -de hecho, para uso interno, llamado indebidamente “secreto”- sobre la actitud que debe adoptarse en estos casos.

La existencia de estas directrices internas, conocidas por el mismo Doyle desde 2017, y el criterio general relativo a la protección de los niños, han sido confirmados por el director interino de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti.

Lo hablamos  con el Cardenal Beniamino Stella, Prefecto de la Congregación para el Clero, el Dicasterio que se ocupa de este aspecto de la vida de los sacerdotes.

Eminencia, ¿cuáles son los criterios que guían las decisiones a tomar en el caso de sacerdotes con hijos?

“El Dicasterio ha seguido una praxis desde la época en que el Cardenal Claudio Hummes era Prefecto –desde hace unos diez años– quien  fue el primero en llevar a la atención del Santo Padre, en ese momento Benedicto XVI, los casos de sacerdotes menores de 40 años con descendencia, proponiéndoles que obtuvieran la dispensa sin esperar el cuadragésimo año, según lo estipulado por las normas de la época.

Tal decisión tenía y tiene como objetivo principal salvaguardar el bien de la descendencia, es decir, el derecho de los hijos a tener a su lado un padre además de una madre.

También el Papa Francisco, que ya se había expresado en este sentido como cardenal arzobispo de Buenos Aires durante un diálogo con el rabino Abraham Skorka publicado en el libro “El cielo y la tierra”, fue categórico: la atención prioritaria por parte del sacerdote debe ser hacia la descendencia”.

¿Qué quiere decir con “atención”?

“Por supuesto, no se trata solo del sustento económico necesario. Lo que debe acompañar el crecimiento de un niño es sobre todo el afecto de los padres, una educación adecuada, de hecho todo lo que implica un ejercicio efectivo y responsable de la paternidad, especialmente en los primeros años de vida”.

¿Puede decirnos en qué consiste el documento interno del que se ha hablado?

Se trata de un texto titulado “Nota relativa a la praxis de la Congregación para el Clero en relación a los clérigos con hijos”, que recoge y sistematiza la práctica vigente desde hace años en el Dicasterio. Como se ha explicado, se trata de una herramienta de trabajo a la que hay que remitirse cuando se produce tal situación, un texto “técnico” para los colaboradores del Dicasterio, por el cual hacerse guiar.

Sólo por esta razón no se ha publicado. Consta también que el Sr. Doyle pudo leerlo hace dos años. Este texto suele ser presentado y comentado por la Congregación a las Conferencias Episcopales y a los Obispos, que se ocupan del tema y preguntan cómo proceder.

¿Puede explicar cómo se está comportando hoy el Dicasterio que usted  preside ante estos casos?

“La presencia de los niños en los expedientes relativos a las dispensas sacerdotales ha sido tratada, de hecho, como una causa prácticamente “automática” para una rápida presentación del caso al Santo Padre con el fin de conceder la dispensa misma.

Por lo tanto, se están haciendo esfuerzos para que la dispensa de las obligaciones del estado clerical se obtenga en el menor tiempo posible -un par de meses- para que el sacerdote pueda estar disponible junto a su madre en el seguimiento de la prole. Una situación de este tipo se considera “irreversible” y exige que el sacerdote abandone el estado clerical aunque se considere apto para el ministerio.

Un cálculo aproximado de las solicitudes de dispensa muestra que alrededor del 80 por ciento de ellas implican la presencia de prole, aunque a menudo concebida tras el abandono del mismo ministerio”.

¿Esta regla se aplica siempre y en todo caso? ¿Se aplica también si los sacerdotes con hijos no quieren pedir la dispensa del ministerio?

“A veces sucede que los Obispos y los Superiores Religiosos presentan la situación de los sacerdotes que no tienen la intención de pedir la dispensa, incluso en presencia de hijos, sobre todo cuando la relación afectiva con la madre ha cesado. En tales casos, desgraciadamente, hay Obispos y Superiores que piensan que, después de haber ayudado económicamente a la descendencia, o después de haber trasladado al sacerdote, el clérigo puede continuar ejerciendo el ministerio.

Las incertidumbres en este asunto, por lo tanto, surgen de la resistencia de los sacerdotes a pedir la dispensa, de la ausencia de una relación afectiva con la mujer y a veces del deseo de algunos Ordinarios de ofrecer al sacerdote arrepentido una nueva oportunidad ministerial. Cuando, según la evaluación del obispo o del superior responsable, la situación exige que el sacerdote asuma las responsabilidades derivadas de la paternidad, pero no quiere pedir la dispensa, el caso se presenta a la Congregación para la dimisión del clérigo del estado clerical.

Obviamente, un hijo es siempre un regalo de Dios, no importa cómo haya nacido. La pérdida del estado clerical se da porque la responsabilidad parental crea una serie de obligaciones permanentes que en la legislación de la Iglesia latina no prevén el ejercicio del ministerio sacerdotal”.

¿Esta regla es general y siempre válida o cada caso se trata de manera diferente?

“Obviamente, cada caso debe ser examinado en el mérito y especificidad. Las excepciones son realmente muy raras. Por ejemplo, está el caso de un niño recién nacido, el hijo de un sacerdote, que por determinadas situaciones pasa a formar parte de una familia ya consolidada, en la que otro padre asume con respecto a él el papel de padre. O cuando se trata de sacerdotes con hijos que ya son “maduros”, de 20 a 30 años.

Sacerdotes que en su juventud tuvieron acontecimientos afectivos dolorosos y que proporcionaron a sus hijos un acompañamiento económico, moral y espiritual, y que hoy ejercen su ministerio con celo y compromiso, después de haber superado las debilidades afectivas anteriores.

En estas situaciones, el Dicasterio no obliga a los Obispos a invitar a los sacerdotes a pedir una dispensa. Estos son, me parece, casos en los que el Dicasterio aconseja un discernimiento más flexible dentro de una práctica y de líneas guías rigorosas para la Congregación”.

¿Qué puede responder a quienes afirman que la presencia de hijos de sacerdotes es un tema para la introducción del celibato opcional para los sacerdotes de la Iglesia latina?

“El hecho de que algunos sacerdotes hayan vivido relaciones y dado a luz a hijos no toca el tema del celibato sacerdotal, que representa un don precioso para la Iglesia latina, sobre cuyo valor siempre actual se han expresado los últimos Papas, desde San Pablo VI hasta el Papa Francisco. Así como la existencia de casos de abandono del techo conyugal y de la prole no toca obviamente el valor siempre actual del matrimonio cristiano.

Lo importante es que el sacerdote ante esta realidad sea capaz de comprender cuál es su responsabilidad hacia al hijo: su bien y su cuidado deben estar en el centro de la atención de la Iglesia para que a la  prole no le falte no sólo lo necesario para vivir, sino sobre todo el papel educativo y el afecto de un padre.

https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2019-02/hijos-de-sacerdotes-el-criterio-a-seguir-es-el-bien-de-los-ninos.html


Audiencia general del 27 de febrero de 2019 – Catequesis completa – Santificado sea tu nombre

febrero 27, 2019

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Audiencia general: La oración ahuyenta todo miedo. El Padre nos ama, el Hijo levanta sus brazos al lado de los nuestros, el Espíritu obra en secreto por la redención del mundo.

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Audiencia general del 27 de febrero de 2019 – Catequesis completa

‘Santificado sea tu nombre’

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(ZENIT – 27 febrero 2019).- La audiencia general ha tenido lugar a las 9:20 horas en la Plaza de San Pedro donde el Santo Padre Francisco ha encontrado grupos de peregrinos y fieles de Italia y de todo el mundo y, retomando el ciclo de catequesis sobre el Padre nuestro, se ha centrado en la frase “Santificado sea tu nombre”  (Pasaje bíblico: Ezequiel  36, 22-23)

Tras resumir su discurso en diversas lenguas, el Santo Padre ha saludado en particular a los grupos de fieles presentes procedentes de todo el mundo.

La audiencia general ha terminado con el canto del Pater Noster y la bendición apostólica.

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Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Parece que el invierno se está yendo y por eso hemos vuelto a la Plaza. ¡Bienvenidos a la Plaza!

En nuestro itinerario de redescubrimiento de la oración del “Padre Nuestro”, hoy profundizaremos la primera de sus siete peticiones, es decir, “santificado sea tu nombre”.

Las invocaciones del “Padre Nuestro” son siete, fácilmente divisibles en dos subgrupos. Las tres primeras tienen el “Tú” de Dios Padre en el centro; las otras cuatro tienen en el centro el “nosotros” y nuestras necesidades humanas.

En la primera parte, Jesús nos hace entrar en sus deseos, todos dirigidos al Padre: “Santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad”; en la segunda es Él quien entra en nosotros y se hace intérprete de nuestras necesidades: el pan de cada día, el perdón de los pecados, la ayuda en la tentación y la liberación del mal.

Aquí está la matriz de toda oración cristiana, -diría de toda oración humana- que está siempre hecha, por un lado, de la contemplación de Dios, de su misterio, de su belleza y bondad, y, por el otro, de sincera y valiente petición de lo que necesitamos para vivir, y vivir bien.

Así, en su simplicidad y en su esencialidad, el “Padre Nuestro” educa a quienes le ruegan a no multiplicar palabras vanas, porque, como dice el mismo Jesús, “vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo” (Mt, 6, 8).

Cuando hablamos con Dios, no lo hacemos para revelarle lo que tenemos en nuestros corazones: ¡Él lo sabe mucho mejor! Si Dios es un misterio para nosotros, nosotros, en cambio, no somos un enigma para sus ojos (cf. Sal 139: 1-4). Dios es como esas madres a las que les basta una mirada para entenderlo  todo de sus hijos: si están contentos o están tristes, si son sinceros u ocultan algo …

El primer paso en la oración cristiana es, por lo tanto, la entrega de nosotros mismos a Dios, a su providencia. Es como decir: “Señor, tú lo sabes todo, ni siquiera hace falta que te cuente mi dolor, solo te pido que te quedes aquí a mi lado: eres Tú mi esperanza”.

Es interesante notar que Jesús, en el Sermón de la Montaña, inmediatamente después de transmitir el texto del “Padre Nuestro”, nos exhorta a no preocuparnos y no afanarnos por las cosas. Parece una contradicción: primero nos enseña a pedir el pan de cada día y luego nos dice: «No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis” (Mt 6,31).

Pero la contradicción es solo aparente: las peticiones de los cristianos expresan confianza en el Padre. Y es precisamente esta confianza la que nos hace pedir lo que necesitamos sin afán ni agitación.

Por eso rezamos diciendo: “¡Santificado sea tu nombre!”. En esta petición –la primera, ¡Santificado sea tu nombre!– se siente toda la admiración de Jesús por la belleza y la grandeza del Padre, y el deseo de que todos lo reconozcan y lo amen por lo que realmente es.

Y al mismo tiempo, está la súplica de que su nombre sea santificado en nosotros, en nuestra familia, en nuestra comunidad, en el mundo entero. Es Dios quien nos santifica, quien nos transforma con su amor, pero al mismo tiempo también somos nosotros quienes, a través de nuestro testimonio, manifestamos la santidad de Dios en el mundo, haciendo presente su nombre.

Dios es santo, pero si nosotros, si nuestra vida no es santa, hay una gran incoherencia. La santidad de Dios debe reflejarse en nuestras acciones, en nuestra vida. “Yo soy cristiano, Dios es santo, pero yo hago tantas cosas malas”; no, esto no vale. Esto también hace daño, esto escandaliza y no ayuda.

La santidad de Dios es una fuerza en expansión, y nosotros le suplicamos para que rompa rápidamente las barreras de nuestro mundo. Cuando Jesús comienza a predicar, el primero en pagar las consecuencias es precisamente el mal que aflige al mundo. Los espíritus malignos imprecan: “¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: ¡el Santo de Dios!”(Mc 1, 24).

Nunca se había visto una santidad semejante: no preocupada por ella misma, sino volcada hacia el exterior. Una santidad –la de Jesús- que se expande en círculos concéntricos, como cuando arrojamos una piedra a un estanque.

El mal tiene los días contados, el mal no es eterno, el mal ya no puede hacernos daño: ha llegado el hombre fuerte que toma posesión de su casa (cf. Mc 3, 23-27). Y este hombre fuerte es Jesús, que nos da a nosotros también la fuerza para tomar posesión de nuestra casa interior.

La oración ahuyenta todo miedo. El Padre nos ama, el Hijo levanta sus brazos al lado de los nuestros, el Espíritu obra en secreto por la redención del mundo. ¿Y nosotros? Nosotros no vacilamos en la incertidumbre, sino que tenemos una certeza: Dios me ama; Jesús ha dado la vida por mí. El Espíritu está dentro de mí.

Y esta es la gran cosa cierta. ¿Y el mal? Tiene miedo. Y esto es hermoso.

© Librería Editorial Vaticano

FEBRERO 27, 2019 13:36 AUDIENCIA GENERAL

https://es.zenit.org/articles/audiencia-general-del-27-de-febrero-de-2019-catequesis-completa/


El maná de cada día, 27.2.19

febrero 27, 2019

Miércoles de la 7ª semana del Tiempo Ordinario

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El que no está contra nosotros está a favor nuestro.



PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 4, 12-22

La sabiduría instruye a sus hijos, estimula a los que la comprenden. Los que la aman, aman la vida, los que la buscan alcanzan el favor del Señor; los que la retienen consiguen gloria del Señor, el Señor bendecirá su morada; los que la sirven, sirven al Santo, Dios ama a los que la aman.

Quien me escucha juzgará rectamente, quien me hace caso habitará en mis atrios; disimulada caminaré con él, comenzaré probándolo con tentaciones; cuando su corazón se entregue a mí, volveré a él para guiarlo y revelarle mis secretos; pero, si se desvía, lo rechazaré y lo encerraré en la prisión; si se aparte de mí, lo arrojaré y lo entregaré a la ruina.


SALMO 118,165.168.171.172.174.175

Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor.

Mucha paz tienen los que aman tus leyes, y nada los hace tropezar.

Guardo tus decretos, y tú tienes presentes mis caminos.

De mis labios brota la alabanza, porque me enseñaste tus leyes.

Mi lengua canta tu fidelidad, porque todos tus preceptos son justos.

Ansío tu salvación, Señor; tu voluntad es mi delicia.

Que mi alma viva para alabarte, que tus mandamientos me auxilien.


ALELUYA: Jn 14, 6

Yo soy el camino y la verdad y la vida -dice el Señor-; nadie va al Padre, sino por mí.


EVANGELIO: Marcos 9, 38-40

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.»

Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.»


Las monjas de clausura que se han vuelto virales gracias a su reto

febrero 26, 2019

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 Monjas dominicas del Monasterio de San Blas en Lerma, Burgos: Cada mañana a través de Whatssap envían mensajes que se han vuelto virales.

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Las monjas de clausura que se han vuelto virales gracias a su reto

Las monjas del Monasterio de San Blas en Lerma crean mensajes virales en Whatssap con su “reto del amor” 

Por Marina Martín Álvarez, redactora de ‘Religión COPE’

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Ser monja de clausura no es sinónimo de estar incomunicada del resto del mundo. Las dominicas del Monasterio de San Blas en Lerma, Burgos, son un claro ejemplo de ello. Cada mañana a través de Whatssap envían una reflexión. Lo llaman “el reto del amor”: son unos mensajes que se han vuelto virales y que estas monjas difunden a través de varios grupos Whatssap.

Todos sus mensajes comienzan con la frase: “Hola, buenos días, hoy -Aroa- nos lleva al Señor. Que pases un feliz día”. Con estas palabras cada mañana lanzan una reflexión que se difunde, como apuntan desde su página web, a miles de personas.

Las monjas llevan dos años haciendo este reto. Son puntuales. Antes de las ocho de la mañana ya han enviado su reflexión del día: “De hecho, lo enviamos a las 07:50 cada día, porque a las ocho ya es tarde para mucha gente que entra a trabajar a esa hora“.

Además, en su página web se puede encontrar un video en el que cuentan en qué consiste este reto. Estas monjas apuntan que en el texto que envían por Whatssap cuentan “a través de hechos reales cómo vemos a Cristo actuar en nuestra vida. Y terminamos proponiendo un reto para ese día, de forma que todo el que lo lea: rece y ame”.  Y nos lanzan una pregunta: ¿Dónde has visto hoy a Cristo?

Una pregunta que nos invita a reflexionar sobre Jesús y cómo este puede actuar en nuestro día a día. Pequeños detalles con los que estas monjas de Lerma quieren hacernos reflexionar sobre Cristo y relacionarnos con él mediante las nuevas tecnologías.

El origen de “el reto del amor”

Según apuntan desde su página web: “Todo comenzó cuando una de las hermanas inició un acompañamiento espiritual a una joven que acababa de vivir un proceso fuerte de conversión. Ese acompañamiento contaba con unas reflexiones matutinas que le pretendían ayudar a mantenerse en la presencia de Dios cada día”.

“La idea gustó y más personas desearon recibir esa reflexión que poco a poco se abrió al resto de las hermanas de la comunidad, de manera que cualquiera de ellas podía compartir esa lectura cristiana de hechos cotidianos. Así, una visita inesperada, el detalle de una hermana, una avería doméstica o el vuelo de una mosca se convertían en el “guiño de Dios” que se comunica con el ser humano de mil maneras”.

Un ejemplo, de uno de los mensajes, de “el reto del amor”

“Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día”.

UN DESAYUNO “REDONDO”

Los días de fiesta suelen ponernos algún pequeño detalle en el plato de cada una para el desayuno: una galleta diferente, un trozo de bizcocho… algo que marque la diferencia.

Ayer fuimos a desayunar y, al entrar en el refectorio (comedor), miré hacia la mesa y había en cada sitio algo excepcional, ¡muy excepcional! Cada una teníamos un donuts en nuestro sitio.

Se nos abrían los ojos, sobre todo a las jóvenes, a la vez que nos preguntábamos unas a otras de dónde habían salido. La respuesta no tardó en llegar: nos los había traído el sacerdote que vino a predicarnos en el retiro el día anterior. ¿El sacerdote? Su gesto no me dejó indiferente.

Son esas experiencias en las que ves y sientes que la Iglesia es Madre, que un gesto pequeño de uno, puede suponer un gran impulso en la vocación de otro, y así, entre todos nos sostenemos.

Jesús quiso que nos amásemos y fuésemos uno. Él siempre estaba pendiente de sus discípulos, de que estuvieran bien, de que compartieran… en definitiva, de que hicieran comunidad. Él dejó a Pedro a la cabeza de Su Iglesia, no buscó un hombre perfecto, sino un hombre que había experimentado su Amor, su Misericordia.

Por ello, en la Iglesia de Jesús, no busques hombres perfectos, sino hombres enamorados de Cristo, que quieren darte lo mejor que tienen, y entregan su vida para ser Padres y Pastores.

Hoy el reto del amor es que tengas un detalle con un sacerdote que viva cerca de ti y cuides de su vocación. Un postre, un táper con comida, invitarle a tu casa o preguntarle cómo está… un gesto tuyo en el que sienta que formamos una familia.

VIVE DE CRISTO

Si quieres recibir “el reto del amor”, contacta con las monjas del Monasterio de San Blas en:  vivedecristo@gmail.com.

https://www.cope.es/religion/historias/noticias/las-monjas-clausura-que-han-vuelto-virales-gracias-reto-20190225_360471


El maná de cada día, 26.2.19

febrero 26, 2019

Martes de la 7ª semana del Tiempo Ordinario

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Madre Teresa

El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí



PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 2, 1-11

Hijo, si te acercas a servir al Señor, permanece firme en la justicia y en el temor, y prepárate para la prueba. Endereza tu corazón, mantente firme y no te angusties en tiempo de adversidad.

Pégate a él y no te separes, para que al final seas enaltecido. Todo lo que te sobrevenga, acéptalo, y sé paciente en la adversidad y en la humillación.

Porque en el fuego se prueba el oro, y los que agradan a Dios en el horno de la humillación. Confía en él y él te ayudará, endereza tus caminos y espera en él.

Los que teméis al Señor, aguardad su misericordia y no os desviéis, no sea que caigáis. Los que teméis al Señor, confiad en él, y no se retrasará vuestra recompensa.

Los que teméis al Señor, esperad bienes, gozo eterno y misericordia. Los que teméis al Señor, amadlo y vuestros corazones se llenarán de luz.

Fijaos en las generaciones antiguas y ved: ¿Quién confió en el Señor y quedó defraudado?, o ¿quién perseveró en su temor y fue abandonado?, o ¿quién lo invocó y fue desatendido?

Porque el Señor es compasivo y misericordioso, perdona los pecados y salva en tiempo de desgracia, y protege a aquellos que lo buscan sinceramente.


SALMO 36, 3-4. 18-19. 27-28. 39-40

Encomienda tu camino al Señor, y él actuará.

Confía en el Señor y haz el bien, habitarás tu tierra y reposarás en ella en fidelidad;sea el Señor tu delicia, y él te dará lo que pide tu corazón.

El Señor vela por los días de los buenos, y su herencia durará siempre; no se agostarán en tiempo de sequía, en tiempo de hambre se saciarán.

Apártate del mal y haz el bien, y siempre tendrás una casa; porque el Señor ama la justicia y no abandona a sus fieles. Los inicuos son exterminados, la estirpe de los malvados se extinguirá.

El Señor es quien salva a los justos, él es su alcázar en el peligro; el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados y los salva porque se acogen a él.


ALELUYA: Ga 6, 14

Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz del Señor, por la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo.


EVANGELIO: Marcos 9, 30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.

Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará».

Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle.

Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?».

Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.

Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».

Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».


Abusos, las monjas satisfechas con la cumbre vaticana: más voz a las mujeres

febrero 25, 2019

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«¿El Papa y el feminismo? Con él en la Iglesia las cosas cambian, ¡bien, hermano Francisco!»

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Abusos, las monjas satisfechas con la cumbre vaticana: más voz a las mujeres

Sor Openibo: algunos obispos no quedaron contentos con mi intervención, pero en el encuentro hubo escucha. «¿El Papa y el feminismo? Con él en la Iglesia las cosas cambian, ¡bien hermano Francisco!»

Por Iacopo Scaramuzzi. Roma.

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Las religiosas que dirigen la Unión Internacional de las Superioras Generales (Uisg) y que participaron en la cumbre sobre los abusos sexuales presidido por el Papa en el Vaticano con los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo (del 21 al 24 de febrero) expresaron satisfacción por el clima de «escucha» recíproco que se instauró tras las primeras «resistencias», y expresaron el deseo de que en el futuro se dé más valor a la voz femenina, por ejemplo introduciendo el derecho al voto para las mujeres en el Sínodo.

Participaron en la conferencia de prensa, que se llevó a cabo en la sede de la Uisg y que fue moderada por sor Bernadette Reis, de Estados Unidos, y el director “ad interim” de la Sala de Prensa vaticana Alessandro Gisotti, la presidenta sor Carmen Sammut (de Malta), la secretaría general, sor Pat Murray (de Irlanda), y cuatro de las superioras que forman parte del comité directivo: sor Aurora Torres (de México), sor Maria Theresia Hornamann (Alemania), sor Monica Joseph (de la India) y sor Veronica Openibo (Nigeria), una de las tres mujeres que intervinieron en la asamblea plenaria de la cumbre sobre los abusos.

También estuvo presente, entre los periodistas que asistieron a la conferencia de prensa, otra de las relatoras de la Cumbre, la periodista mexicana Valentina Alazraki. «Cuando entré por primera vez en el aula en donde se llevaban a cabo los trabajos de mi grupo de trabajo, me pregunté: ¿cómo irá? ¿Yo, única mujer, y los demás, cardenales y obispos hablando sobre este argumento?», contó sor Hornamann. «Al inicio no sabía bien dónde estaba. Y no hablé durante el primer día. Nunca había visto en mi vida a tantos obispos juntos… Pero después, en los días siguientes, pude decir mi opinión, y fui escuchada».

Sor Openibo dijo que percibió que «algunos obispos no quedaron contentos» con su intervención durante la plenaria, en la que dijo claramente que el de los abusos es un problema también en África y Asia, pero también subrayó la importancia capital que atribuye a la tutela de los menores, puesto que está en juego «la credibilidad de la Iglesia». Las culturas, dijo, deben ser respetadas, pero también «evangelizadas».

En el grupo de trabajo, contó, algunos obispos y cardenales le preguntaron lo que «algunos cardenales y obispos me pidieron que explicara mejor», sobre qué quería decir «con mi discurso, por ejemplo cuando dije que, en mi opinión, los seminarios menores deberían cerrar porque los chicos son demasiado jóvenes para tomar una decisión de ese tipo».

Al final, dijo la religiosa nigeriana con una sonrisa, en su grupo lingüístico, en el que trabajaron también dos cardenales, ella fue apodada “el tercer cardenal”. Sor Joseph, también única mujer en su grupo de trabajo, dijo que estaba «feliz» de haber participado y de haber visto una «gran apertura» en las discusiones, pero añadió: «Me habría gustado que hubiera más mujeres…».

Sor Sammut indicó que en su grupo lingüístico había una «enorme diferencia entre los obispos, algunos a la cabeza de cientos de obispos y otros prácticamente sin una Conferencia Episcopal; algunos con gran experiencia en el campo de la tutela de los menores y otros sin experiencia: había un gran deseo de enseñar, de aprender; había gran responsabilidad para compartir y mucha ayuda recíproca. Yo –afirmó– tengo mucha confianza en que las cosas puedan salir adelante».

Y sor Murray se dijo «impresionada por el deseo que demostraron los participantes de aprender y salir adelante. Al principio había un poco de resistencia, algunos tendían a decir: “este problema no existe en mi parte del mundo”. Pero luego todos decían: “No puedo decir que no existe, tal vez todavía no ha surgido”».

Según la religiosa irlandesa (que insistió en el «largo viaje de sufrimiento» que ha vivido la Iglesia irlandesa, incluidas las religiosas, por los abusos cometidos durante décadas) en la cumbre vaticana había una «real gratitud» por la presencia de la voz femenina.

También sor Torres dijo que encontró una «atmósfera de gran escucha» en su grupo y quiso subrayar que refleja que la Iglesia con el Papa Francisco quiere afrontar el problema de los abusos «no solo colegialmente, involucrando a todos los obispos, sino también sinodalmente, con la participación de obispos, religiosos y laicos».

Insistiendo en que el comité directivo de la UISG fue invitado a participar en la cumbre vaticana, a diferencia de lo que sucede en los Sínodos, en los que las mujeres religiosas cuentan solamente con tres sitios, e insistiendo también en que el comité de organización está «orgulloso» de la intervención de sor Openido, sor Sammut expresó la esperanza de que «la cumbre sea un ejemplo para el futuro, para que las mujeres puedan tener una mayor voz en los Sínodos y en los demás encuentros vaticanos».

La religiosa maltesa confirmó que se espera la posibilidad para que las mujeres voten en el Sínodo de los obispos: «Nosotras esperamos que un día se llegue a este punto, al derecho de voto, aunque no sabemos cuándo». Y también aclaró que «los religiosos hombres nos están apoyando en este camino».

Sor Hornamann, por su parte, dijo que no considera que las mujeres podrán votar en el próximo Sínodo sobre la Amazonia (del 6 al 27 de octubre de este año), y contó que durante el encuentro sobre los abusos un obispo le dijo que no sabía que las monjas no votaban en los Sínodos: «tenemos ante nosotros un camino muy largo…», dijo la religiosa alemana.

Las superioras, muy conmovidas con los testimonios de cinco supervivientes de abusos de todos los continentes (con los que comenzó el primer día de la cumbre), así como con los testimonios de algunas víctimas que intervinieron a puerta cerrada al final de cada uno de los tres días de trabajo, refirieron que también el tema de la violencia contra las religiosas fue mencionado durante el encuentro, pero, como explicó sor Openibo, el argumento de la cumbre eran «los abusos contra los menores».

Sor Murray refirió que «no hay números» sobre este fenómeno, sino más bien «testimonios verbales». También recordó que no solo se trata de abusos sexuales, sino también de diferentes tipos de molestias. Un tema sobre el cual, dijo, es necesario un empeño a todos los niveles en la educación y en la sensibilización, dijo la secretaria general de la UISG, recordando la nota con la que la organización acaba de invitar a las religiosas que han sufrido abusos a denunciarlos abiertamente.

Las religiosas recordaron que el trabajo para defender a los menores y la lucha contra los abusos continuará después de la cumbre vaticana: si las asociaciones de víctimas no están satisfechas con el resultado de la cumbre vaticana, «hay episcopados, como el de los Estados Unidos, Canadá, Irlanda, Alemania y Austria, en los que la Iglesia ha hecho mucho» y, como sea, «los obispos ahora se han empeñado y tendrán que rendir cuentas», dijo sor Openibo. Quien también subrayó: «Debemos ser personas de esperanza y resurrección».

La nigeriana respondió a las preguntas de algunos periodistas que «el Papa es un hombre argentino, es más italo-argentino, ha pasado por todos los niveles de la Iglesia… Acaso a veces las palabras que usa son diferentes de las que nos gustan, pero hay que decir que con él en la Iglesia el cambio es una realidad. ¡Hermano Francisco –prosiguió usando el apelativo que utilizó en su intervención durante la plenaria para dirigirse al Papa jesuita–, muy bien! Amén».

La Unión Internacional de las Superioras Generales cuenta con más de 1850 miembros, que representan a más de 600 mil religiosas de vida apostólica a nivel mundial. En la cumbre del vaticano participaron las ocho superioras del comité directivo de la Uisg y que participaron en ella, además de la secretaria general, sor Murray, y la superiora de las salesianas, Yvonne Reungoat.

La Uisg ha publicado dos declaraciones sobre el tema de la protección de los menores y de los adultos vulnerables: una el 25 de noviembre de 2018 (titulada “Contra toda forma de abuso”) y otra el 19 de febrero de 2019, junto con la Unión Internacional de Superiores Generales (Usg), titulada “El abuso de los niños es un mal donde sea y en todo tiempo: este punto no es negociable”.

Al margen de la asamblea plenaria que se llevará a cabo del 6 al 10 de mayo próximos, la Uisg organizará en Roma dos talleres, uno sobre las nuevas tendencias de los orfanatos y otros sobre la protección de los menores.

https://www.lastampa.it/2019/02/25/vaticaninsider/abusos-las-monjas-satisfechas-con-la-cumbre-vaticana-ms-voz-a-las-mujeres-dFvp5s7TWKrmPDQ4HwH06I/pagina.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook


Papa: quien ama la Iglesia no la acusa destruyéndola con la lengua

febrero 25, 2019

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El Papa Francisco con olor a oveja: Sueño con una Iglesia pobre entre los pobres, una Iglesia en salida. 

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Papa: quien ama la Iglesia no la acusa destruyéndola con la lengua

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La figura de San Pío de Pietrelcina inspiró al Papa Francisco durante el encuentro celebrado con los fieles procedentes de Benevento, que tuvo lugar esta mañana antes de la Audiencia General, en la Basílica de San Pedro. El Pontífice recordó en su reflexión que amar a la Iglesia significa perdonar.
Por María Fernando Bernasconi, Ciudad del Vaticano
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Esta mañana a las 9:10, antes de la acostumbrada Audiencia semanal con fieles de numerosos países, el Santo Padre Francisco se encontró en la Basílica de San Pedro con los dos mil quinientos participantes en la peregrinación a Roma de la Arquidiócesis de Benevento, acompañados por el Arzobispo Monseñor Felice Accrocca.

De este modo han querido corresponder a la visita pastoral que el Pontífice realizó el 17 de marzo del año pasado a  Pietrelcina, con motivo del centenario de la aparición de los estigmas permanentes de San Pío y del quincuagésimo aniversario de su muerte.

Al final del encuentro con el Obispo de Roma, estos peregrinos pudieron seguir desde la basílica vaticana mediante una conexión audiovisual la Audiencia General que se celebró en el Aula Pablo VI.

Con alegría el Santo Padre les dio los ¡buenos días!, manifestando que eran tantos que parecía una canonización. Y les dio las gracias por esta visita, comenzando por el Obispo, los alcaldes y todos los presentes manifestando que este gesto indica ciertamente la sensibilidad del alma.

Al recordar la visita que tuvo el placer de realizar a Pietrelcina, el Pontífice renovó a todos su más sincero agradecimiento por la calurosa acogida que le brindaron en aquella ocasión. Y les dijo que no se olvida nunca de aquel día, como tampoco se olvida de los tantos enfermos a los que saludó y que hizo que aquella visita permanezca en su corazón.

Padre Pío se distinguió por su fidelidad a la Iglesia

También manifestó su deseo a estos peregrinos de que el recuerdo de aquel evento, cargado de significado eclesial y espiritual, reavive en cada uno la voluntad de profundizar la vida de la fe, en el surco de las enseñanzas de su ilustre y santo paisano, Padre Pío, quien se distinguió por su firme fe en Dios, su firme esperanza en las realidades celestiales, su generosa dedicación a las personas y su fidelidad a la Iglesia, a la que siempre amó con todos sus problemas y sus adversidades.

No se puede vivir toda la vida acusando a la Iglesia

Francisco aprovechó la oportunidad para detenerse en este aspecto, es decir en el hecho de que Padre Pío amó a la Iglesia, con todas sus adversidades y pecadores.

Porque la Iglesia es santa, es esposa de Cristo, y nosotros –dijo el Papa– los hijos de la Iglesia, somos todos pecadores, ¡y algunos grandes!, pero él amaba a la Iglesia tal y como era, no la destruyó con la lengua, como está de moda hacerlo ahora. ¡No!

Por esta razón añadió que el que ama a la Iglesia sabe perdonar, porque sabe que él mismo es un pecador y necesita el perdón de Dios. Sabe cómo arreglar las cosas, porque el Señor quiere arreglar bien las cosas pero siempre con el perdón: no podemos vivir una vida entera acusando, acusando, acusando a la Iglesia.

El oficio del acusador

Asimismo se preguntó de quién es el oficio del acusador. Y dijo que “la Biblia lo llama el diablo”.

“Y los que se pasan la vida acusando, acusando, acusando, son: no diré hijos, porque el diablo no tiene ninguno, sino amigos, primos y familiares del diablo. Y no, esto no va, debemos señalar los defectos que corregir, pero en el momento en que se señalan los defectos, se denuncian los defectos, se ama a la Iglesia. Sin amor, eso es del diablo. Ambas cosas tenía San Padre Pío, amaba a la Iglesia con todos sus problemas y sus adversidades, con los pecados de sus hijos. No se olviden de esto”.

Antes de despedirse el Papa Bergoglio los animó a comprender y aceptar cada vez más el amor de Dios, fuente y motivo de nuestro verdadero gozo. Y destacó que estamos llamados a dar este amor que cambia la vida, sobre todo a las personas más débiles y necesitadas. Mientras cada uno de nosotros, al difundir la caridad divina, contribuye a construir un mundo más justo y solidario.

Por esta razón siguiendo el ejemplo del Padre Pío, el Santo Padre les pidió que por favor, no se cansen de confiar en Cristo y de anunciar su bondad y misericordia con el testimonio de su vida. Esto –añadió– es lo que los hombres y mujeres, también en nuestra época, esperan de los discípulos del Señor. Testimonio.

Y los invitó a pensar en San Francisco, y en lo que dijo a sus discípulos: “Vayan, testimonien, las palabras no son necesarias”.

A veces se debe hablar pero el Obispo de Roma les recomendó que comiencen con el testimonio, que vivan como cristianos, testimoniando que el amor es más hermoso que el odio, que la amistad es más hermosa que la enemistad, y que la hermandad entre nosotros es más hermosa que la guerra.

¡Gracias de nuevo por esta visita! –concluyó el Santo Padre– y les impartió de corazón a todos su bendición, que extendió a sus familias, a sus comunidades y a toda la Arquidiócesis de Benevento.


El maná de cada día, 25.2.19

febrero 25, 2019

Lunes de la 7ª semana del Tiempo Ordinario

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Esta especie solo puede salir con oración



PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 1, 1-10

Toda sabiduría viene del Señor y está con él por siempre.

La arena de los mares, las gotas de la lluvia y los días del mundo, ¿quién los contará?

La altura de los cielos, la anchura de la tierra y la profundidad del abismo, ¿quién las escrutará?

¿Quién ha escrutado la sabiduría de Dios, que es anterior a todo? Antes que todo fue creada la sabiduría, y la inteligencia prudente desde la eternidad.

La fuente de la sabiduría es la palabra de Dios en las alturas y sus canales son mandamientos eternos.

La raíz de la sabiduría, ¿a quién fue revelada? y sus recursos, ¿quién los conoció?

La ciencia de la sabiduría, ¿a quién fue revelada? y su mucha experiencia, ¿quién la conoció?

Uno es el Altísimo, creador todopoderoso. Uno solo es sabio, temible en extremo: el que está sentado en su trono.

El Señor mismo creó la sabiduría, la vio, la midió y la derramó sobre todas sus obras. Se la concedió a todos los vivientes y se la regaló a quienes lo aman.

SALMO 92, 1ab. 1c-2. 5

El Señor reina, vestido de majestad.

El Señor reina, vestido de majestad;el Señor, vestido y ceñido de poder.

Así está firme el orbe y no vacila. Tu trono está firme desde siempre, y tú eres eterno.

Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término.


Aleluya: 2 Tm 1, 10

Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte, e hizo brillar la vida por medio del Evangelio.


EVANGELIO: Marcos 9, 14-29

En aquel tiempo, Jesús y los tres discípulos bajaron del monte y volvieron a donde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor y a unos escribas discutiendo con ellos.

Al ver a Jesús, la gente se sorprendió y corrió a saludarlo. El les preguntó: «¡De qué discutís?».

Uno de la gente le contestó: «Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no lo deja hablar; y cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda rígido. He pedido a tus discípulos que lo echen y no han sido capaces».

Él, tomando la palabra, les dice: «Generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo». Se lo llevaron.

El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; este cayó por tierra y se revolcaba echando espumarajos.

Jesús preguntó al padre: «Cuánto tiempo hace que le pasa esto?».

Contestó él: «Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua para acabar con él. Si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos».

Jesús replicó: «Si puedo? Todo es posible al que tiene fe».

Entonces el padre del muchacho se puso a gritar: «Creo, pero ayuda mi falta de fe».

Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: sal de él y no vuelvas a entrar en él».

Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió.

El niño se quedó como un cadáver, de modo que muchos decían que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó cogiéndolo de la mano y el niño se puso en pie.

Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: «¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?».

El les respondió: «Esta especie solo puede salir con oración».


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