El maná de cada día, 16.2.19

febrero 16, 2019

Sábado 5ª semana del Tiempo Ordinario

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La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas

La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas



PRIMERA LECTURA: Génesis 3, 9-24

El Señor llamó al hombre: «¿Dónde estás?»

Él contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.»

El Señor le replicó: «¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?»

Adán respondió: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí.»

El Señor dijo a la mujer: «¿Qué es lo que has hecho?»

Ella respondió: «La serpiente me engañó, y comí.»

El Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón.»

A la mujer le dijo: «Mucho te haré sufrir en tu preñez, parirás hijos con dolor, tendrás ansia de tu marido, y él te dominará.»

Al hombre le dijo: «Porque le hiciste caso a tu mujer y comiste del árbol del que te prohibí comer, maldito el suelo por tu culpa: comerás de él con fatiga mientras vivas; brotará para ti cardos y espinas, y comerás hierba del campo. Con sudor de tu frente comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella te sacaron; pues eres polvo y al polvo volverás.»

El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven. El Señor Dios hizo pellizas para el hombre y su mujer, y se las vistió.

Y el Señor Dios dijo: «Mirad, el hombre es ya como uno de nosotros en el conocimiento del bien y el mal. No vaya a echarle mano al árbol de la vida, coja de él, coma y viva para siempre.»

Y el Señor Dios lo expulsó del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde lo habían sacado. Echó al hombre, y a oriente del jardín de Edén colocó a los querubines y la espada llameante que se agitaba, para cerrar el camino del árbol de la vida.


SALMO 89, 2.3-4.5-6.12-13

Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Antes que naciesen los montes, o fuera engendrado el orbe de la tierra, desde siempre y por siempre tú eres Dios.

Tu reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán.»Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó, una vela nocturna.

Los siembras año por año, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 4, 4

No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.


EVANGELIO: Marcos 8, 1-10

Uno de aquellos días, como había mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discipulos y les dijo: «Me da lástima de esta gente; llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y, si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos.»

Le replicaron sus discípulos: «¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para que se queden satisfechos?»

Él les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?»

Ellos contestaron: «Siete.»

Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discipulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente.

Tenían también unos cuantos peces; Jesús los bendijo, y mandó que los sirvieran también.

La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil.

Jesús los despidió, luego se embarcó con sus discipulos y se fue a la región de Dalmanuta.

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El maná de cada día, 4.2.19

febrero 4, 2019

Lunes de la 4ª semana del Tiempo Ordinario

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Vieron al endemoniado sentado, vestido y en su sano juicio



PRIMERA LECTURA: Hebreos 11, 32-40

¿Para qué seguir? No me da tiempo de referir la historia de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas; éstos, por medio de la fe, subyugaron reinos, practicaron la justicia, obtuvieron promesas, amordazaron fauces de leones, apagaron hogueras voraces, esquivaron el filo de la espada, se curaron de enfermedades, fueron valientes en la guerra, derrotaron ejércitos extranjeros; hubo mujeres que recobraron resucitados a sus difuntos.

Pero otros fueron tundidos a golpes y rehusaron el rescate, para obtener una resurrección mejor; otros pasaron por la prueba de la flagelación ignominiosa, de las cadenas y la cárcel; los apedrearon, los serraron, murieron a espada, rodaron por el mundo vestidos con pieles de oveja y de cabra, faltos de todo, oprimidos, maltratados; el mundo no era digno de ellos: vagabundos por desiertos y montañas, por grutas y cavernas de la tierra.

Y todos éstos, aun acreditados por su fe, no consiguieron lo prometido; Dios tenía preparado algo mejor para nosotros, para que no llegaran sin nosotros a la perfección.


SALMO 30, 20.21.22.23.24

Sed fuertes y valientes de corazón, los que esperáis en el Señor.

Qué bondad tan grande, Señor, reservas para tus fieles, y concedes a los que a ti se acogen a la vista de todos.

En el asilo de tu presencia los escondes de las conjuras humanas; los ocultas en tu tabernáculo, frente a las lenguas pendencieras.

Bendito el Señor, que ha hecho por mí prodigios de misericordia en la ciudad amurallada.

Yo decía en mí ansiedad: «Me has arrojado de tu vista»; pero tú escuchaste mi voz suplicante cuando yo te gritaba.

Amad al Señor, fieles suyos; el Señor guarda a sus leales, y a los soberbios les paga con creces.


Aclamación: Lucas 7, 16

Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.


EVANGELIO: Marcos 5, 1-20

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la orilla del lago, en la región de los gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro, desde el cementerio, donde vivía en los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para domarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras.

Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó a voz en cuello: «¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes.»

Porque Jesús le estaba diciendo: «Espíritu inmundo, sal de este hombre.»

Jesús le preguntó: «¿Cómo te llamas?»

Él respondió: «Me llamo Legión, porque somos muchos.»

Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca. Había cerca una gran piara de cerdos hozando en la falda del monte. Los espíritus le rogaron: «Déjanos ir y meternos en los cerdos.»

Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al lago y se ahogó en el lago. Los porquerizos echaron a correr y dieron la noticia en el pueblo y en los cortijos. Y la gente fue a ver qué había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Se quedaron espantados. Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su país. Mientras se embarcaba, el endemoniado le pidió que lo admitiese en su compañía. Pero no se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo por su misericordia.»

El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.
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“LE ROGARON QUE SE ALEJARA DE ELLOS”

Los habitantes de la aldea de Gerasa conocían bien a aquel endemoniado, que vivía en los sepulcros y se mostraba desnudo ante la gente. Más de una vez habían tenido que atarle con grillos y cadenas, pues se manifestaba en él con gran virulencia el poder del demonio. El nombre de los demonios era “Legión”, porque eran muchos los que habían entrado en aquel hombre.

Jesús liberó a aquel endemoniado del poder del mal, enviando a los demonios a una piara de cerdos. Los porqueros contaron con tanto asombro y temor lo que habían visto, que toda la aldea fue a pedirle a Jesús que se alejara de allí.

Aquellos gerasenos no temían el poder del Señor, que se les había manifestado de forma grandiosa y espectacular. Temían, más bien, que aquel hombre les desinstalara de su vida acomodada. Estaban acostumbrados a convivir pacíficamente con el mal, habían aceptado que el poder de los demonios rigiera su aldea y su vida. Se encontraban así más o menos tranquilos. No querían que nadie viniese de fuera a romper aquella paz fría y aparente.

Es más cómodo vivir un cristianismo a la carta, de costumbre. Es más fácil vivir apoyados en una fe, que no necesita de la gracia para transformar ese corazón, que prefiere vivir como siempre, sin complicarse la vida.

Pactamos indefinidamente con viejas actitudes y defectos que han anidado en el corazón desde hace tiempo, nos conformamos con ese rescoldo de fe que no crece con los años, preferimos la comodidad de una tibieza que no da problemas, antes que vivir en la tensión espiritual de crecer en el amor a Dios y en la propia conversión.

Y, aunque recemos, o no hayamos perdido la fe de la infancia, podemos ser cristianos gerasenos, que prefieren convivir con su propio pecado y mediocridad, antes que dejar que el Señor entre de verdad a transformar nuestra vida.

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El maná de cada día, 1.2.19

febrero 1, 2019

Viernes de la 3ª semana del Tiempo Ordinario

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La semilla germina y crece

La semilla germina y crece por sí msma, esté el sembrador dormido o despierto

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PRIMERA LECTURA: Hebreos 10, 32-39

Recordad aquellos días primeros, cuando, recién iluminados, soportasteis múltiples combates y sufrimientos: ya sea cuando os exponían públicamente a insultos y tormentos, ya cuando os hacíais solidarios de los que así eran tratados. Pues compartisteis el sufrimiento de los encarcelados, aceptasteis con alegría que os confiscaran los bienes, sabiendo que teníais bienes mejores, y permanentes.

No renunciéis, pues, a vuestra valentía, que tendrá una gran recompensa. Os falta constancia para cumplir la voluntad de Dios y alcanzar la promesa. «Un poquito de tiempo todavía, y el que viene llegará sin retraso; mi justo vivirá de fe, pero, si se arredra, le retiraré mi favor.»

Pero nosotros no somos gente que se arredra para su perdición, sino hombres de fe para salvar el alma.


SALMO 36, 3-4.5-6.23-24.39-40

El Señor es quien salva a los justos.

Confía en el Señor y haz el bien, habita tu tierra y practica la lealtad; sea el Señor tu delicia, y él te dará lo que pide tu corazón.

Encomienda tu camino al Señor, confía en él, y él actuará: hará tu justicia como el amanecer, tu derecho como el mediodía.

El Señor asegura los pasos del hombre, se complace en sus caminos; si tropieza, no caerá, porque el Señor lo tiene de la mano.

El Señor es quien salva a los justos, él es su alcázar en el peligro; el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados y los salva porque se acogen a él.


Aclamación: Mateo 11, 25

Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla.


EVANGELIO: Marcos 4, 26-34

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.»

Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.»

Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

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El Papa en Sta. Marta: ‘Recordar el primer encuentro con Jesús’

En la homilía de este viernes el Santo Padre indica que la memoria y la esperanza son necesarias para no ser tibio.

Ciudad del Vaticano, 30 de enero de 2015 (Zenit.org)

Un cristiano tiene que custodiar la “memoria” de su primer encuentro con Cristo y la “esperanza” en Él. Esto lo llevará a actuar en la vida con el “coraje” de la fe. Este fue el pensamiento central del papa Francisco en su homilía de este viernes en la misa que celebró en la capilla de la residencia Santa Marta.

El Papa toma la idea de la frase inicial de la carta a los Hebreos, en el que el autor invita a todos a evocar “la memoria de aquellos primeros días,” cuando recibieron “la luz de Cristo.”

En particular, “el día del encuentro con Jesús” no tiene que ser nunca olvidado, porque es el día de “una gran alegría”. Y además de la memoria, tampoco hay que perder “el coraje de los primeros tiempos” y “entusiasmo”, la “franqueza” que nacen del recuerdo del primer amor:

“La memoria es muy importante para recordar la gracia recibida, porque si expulsamos este entusiasmo que viene del recuerdo del primer amor, los cristianos nos exponemos a un peligro muy grande: la tibieza”.

“Los cristianos “tibios”, están ahí, sí, son cristianos, pero perdieron la memoria del primer amor. Y si perdieron el entusiasmo, también perdieron la paciencia para “tolerar” las dificultades de la vida con el espíritu del amor de Jesús”.

Las dos imágenes de los cristianos tibios, indica Francisco, son la evocada por Pedro: “Perro que vuelve a su vómito”; y otra de Jesús: las personas que deciden seguir el Evangelio, expulsaron al demonio, pero cuando éste regresa le abren la puerta. Así el diablo “toma posesión de la casa”, inicialmente limpia y hermosa”.

“El cristiano -prosiguió el Papa- tiene estos dos parámetros: la memoria y la esperanza. La memoria para no perder la experiencia del primer amor tan hermoso, y que da esperanza”.

Y si bien, recuerda el Santo Padre, “muchas veces la esperanza no queda clara, va adelante porque sabe que la esperanza en Jesús no desilusiona”.

Estos dos parámetros justamente son el marco “para que la pequeña semilla de mostaza crezca y dé su fruto”.

Y concluyó pidiendo oraciones por estos cristianos que “fracasaron en este camino hacia Jesús”, porque “perdieron la memoria del primer amor y no tienen esperanza”. Y rezar “para cuidar este regalo, el don de la salvación”.

(Texto de la Radio Vaticano traducido y adaptado por ZENIT).


El maná de cada día, 29.1.19

enero 29, 2019

Martes de la 3ª semana de Tiempo Ordinario

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Cumplir la voluntad de Dios para ser verdaderos hermanos de Jesús

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PRIMERA LECTURA: Hebreos 10, 1-10

Hermanos:

La Ley, que presenta sólo una sombra de los bienes definitivos y no la imagen auténtica de la realidad, siempre, con los mismos sacrificios, año tras año, no puede nunca hacer perfectos a los que se acercan a ofrecerlos.

Si no fuera así, habrían dejado de ofrecerse, porque los ministros del culto, purificados una vez, no tendrían ya ningún pecado sobre su conciencia.

Pero en estos mismos sacrificios se recuerdan los pecados año tras año.

Porque es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite las pecados.

Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: “Tú no quiere sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no acepta: holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad.”

Primero dice: No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias, que se ofrecen según la ley.

Después añade: Aquí estoy yo para hacer tu voluntad.

Niega lo primero, para afirmar lo segundo.

Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación de cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

SALMO 39, 2 y 4ab. 7-8a. 10. 11

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Yo esperaba con ansia al Señor; Él se inclinó y escuchó mi grito; me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: Aquí estoy.

He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes.

No me he guardado en el pecho tu defensa, he contado tu fidelidad y tu salvación, no he negado tu misericordia y tu lealtad ante la gran asamblea.


Aclamación: Mt 11, 25

Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla.


EVANGELIO: Marcos 3, 31-35

En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar.

La gente que tenía sentada alrededor le dijo: “Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.”

Les contestó: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”

Y, paseando la mirada por el corro, dijo: “ Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre. “

 

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LA VOLUNTAD DE DIOS

P. Francisco Fernández Carvajal

Santa María y el cumplimiento de la voluntad de Dios. La “nueva familia” de Jesús.

San Marcos nos dice en el Evangelio de la Misa (1) que se presentó la Madre de Jesús con algunos parientes preguntando por Él, mientras hablaba a un gran número de personas. María, quizá a causa de la multitud que debía de abarrotar la casa, se quedó fuera, y pasó aviso a su Hijo. Entonces, Jesús respondió al que le hablaba: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Pues todo el que haga la voluntad de mi Padre que está en los Cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

Es la nueva familia de Cristo, con lazos más fuertes que los de la sangre, y a la que pertenece María en primer término, pues nadie cumplió jamás la voluntad divina con más amor y más hondura que Ella.

Santa María está unida a Jesús por un doble vínculo. En primer lugar porque, al aceptar el mensaje del Ángel, se unió íntimamente, de un modo que nosotros apenas podemos comprender, a la voluntad de Dios, adquiriendo una maternidad espiritual sobre el Hijo que concibe, perteneciendo ya a esta familia, de vínculos más fuertes, que Jesucristo proclama ahora delante de sus discípulos. “De poco hubiera servido a María la maternidad corporal -señala San Agustín- si no hubiese concebido primero a Cristo, de manera más dichosa, en su corazón, y sólo después en su cuerpo” (2).

María es Madre de Jesús al concebirlo en su seno, al cuidarlo, alimentarlo y protegerlo, como toda madre con su hijo. Pero Jesús vino a formar la gran familia de los hijos de Dios, y “con benignidad incluyó en ella a la misma María, pues ella hacía la voluntad del Padre (…), y al aludir ante sus discípulos a esa parentela celestial, mostró que la Virgen María estaba unida a Él en un nuevo linaje de familia” (3); María es Madre de Jesús según la carne, y es también la “primera” entre todos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen con plenitud (4).

Nosotros tenemos la inmensa alegría de poder pertenecer, con lazos más fuertes que los de la sangre, a la familia de Jesús en la medida en que cumplimos la voluntad divina. Por eso el discípulo de Cristo debe decir, como su Maestro: mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado (5), aun cuando para ello tenga que sacrificar -poner en su sitio- los sentimientos naturales de la familia.

Santo Tomás explica, a su vez, esta declaración de Jesús en la que antepone el vínculo de la gracia al del orden familiar, diciendo que Él tenía una generación eterna y otra temporal, y antepone la eterna a la temporal. Y todo fiel que hace la voluntad divina es hermano de Cristo, porque se hace semejante a Él, que hizo siempre la voluntad del Padre (6).

En la oración de hoy podemos examinar si deseamos cumplir siempre lo que Dios quiere de nosotros, en lo grande y en lo pequeño, en lo que es grato y en lo que nos desagrada, y pedir a Nuestra Madre Santa María que nos enseñe a amar esta santa voluntad en todos los acontecimientos, también en aquellos que nos cuesta entender o interpretar adecuadamente. Así somos de la familia de Jesús.

(1) Mc 3, 31-35.- (2) SAN AGUSTIN, Sobre la virginidad, 3.- (3) IDEM, Carta 243, 9-10.- (4) Cfr. JUAN PABLO II, Enc. Redemptoris Mater, 25-III-1987, 20-21.- (5) Jn 4, 34.- (6) Cfr. SANTO TOMAS, Comentario sobre San Mateo, 14, 49-50.

http://www.homiletica.org


El maná de cada día, 19.1.19

enero 19, 2019

Sábado de la 1ª semana del Tiempo Ordinario

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Calling of Matthew

Sígueme



PRIMERA LECTURA: Hebreos 4, 12-16

Hermanos:

La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos. Juzga los deseos e intenciones del corazón. No hay criatura que escape a su mirada. Todo está patente y descubierto a los ojos de Aquél a quien hemos de rendir cuentas.

Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un sumo sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios.

No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado.

Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente.


SALMO 18, 8. 9. 10. 15

Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.

La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante.

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.

La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

Que te agraden las palabras de mi boca, y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón, Señor, roca mía, redentor mío.


Aclamación: Lucas 4, 18

El Señor me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad.


EVANGELIO: Marcos 2, 13-17

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del lago; la gente acudía a él y les enseñaba.

Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»

Se levantó y lo siguió.

Estando Jesús a la mesa en su casa, de entre los muchos que lo seguían un grupo de publicanos y pecadores se sentaron con Jesús y sus discípulos.

Algunos escribas fariseos, al ver que comía con publicanos y pecadores, les dijeron a los discípulos: «¡De modo que come con publicanos y pecadores!»

Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»


El maná de cada día, 15.1.19

enero 15, 2019

Martes de la 1ª semana del Tiempo Ordinario

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Stained Glass Jesus Teaching-2

Enseñaba con autoridad



PRIMERA LECTURA: Hebreos 2, 5-12

Dios no sometió a los ángeles el mundo venidero, del que estamos hablando; de ello dan fe estas palabras: «¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que mires por él? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, todo lo sometiste bajo sus pies.»

En efecto, puesto a someterle todo, nada dejó fuera de su dominio. Pero ahora no vemos todavía que todo le esté sometido. Al que Dios habla hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte.

Así, por la gracia de Dios, ha padecido la muerte para bien de todos. Dios, para quien y por quien existe todo, juzgó conveniente, para llevar a una multitud de hijos a la gloria, perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de su salvación.

El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos, cuando dice: «Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.»


SALMO 8, 2a.5.6-7.8-9

Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.

¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra! ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos.

Todo lo sometiste bajo sus pies: rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por el mar.


Aclamación antes del Evangelio: 1 Tesalonicenses 2, 13

Acoged la palabra de Dios, no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios.


EVANGELIO: Marcos 1, 21-28

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.

Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»

Jesús lo increpó: «Cállate y sal de él.» El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió.

Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»

Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.



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Tenemos depositada en nosotros una fuerza
que nos capacita para amar

De la Regla monástica mayor de san Basilio Magno, obispo

El amor de Dios no es algo que pueda aprenderse con unas normas y preceptos. Así como nadie nos ha enseñado a gozar de la luz, a amar la vida, a querer a nuestros padres y educadores, así también, y con mayor razón, el amor de Dios no es algo que pueda enseñarse, sino que desde que empieza a existir este ser vivo que llamamos hombre es depositada en él una fuerza espiritual, a manera de semilla, que encierra en sí misma la facultad y la tendencia al amor. Esta fuerza seminal es cultivada dili­gentemente y nutrida sabiamente en la escuela de los divinos preceptos y así, con la ayuda de Dios, llega a su perfección.

Por esto, nosotros, dándonos cuenta de vuestro deseo por llegar a esta perfección, con la ayuda de Dios y de vuestras oraciones, nos esforzaremos, en la medida en que nos lo permita la luz del Espíritu Santo, por avivar la chispa del amor divino escondida en vuestro interior.

Digamos, en primer lugar, que Dios nos ha dado pre­viamente la fuerza necesaria para cumplir todos los man­damientos que él nos ha impuesto, de manera que no hemos de apenarnos como si se nos exigiese algo extraor­dinario, ni hemos de enorgullecernos como si devolviése­mos a cambio más de lo que se nos ha dado. Si usamos recta y adecuadamente de estas energías que se nos han otorgado, entonces llevaremos con amor una vida llena de virtudes; en cambio, si no las usamos debidamente, ha­bremos viciado su finalidad.

En esto consiste precisamente el pecado, en el uso des­viado y contrario a la voluntad de Dios de las facultades que él nos ha dado para practicar el bien; por el contra­rio, la virtud, que es lo que Dios pide de nosotros, con­siste en usar de esas facultades con recta conciencia, de acuerdo con los designios del Señor.

Siendo esto así, lo mismo podemos afirmar de la cari­dad. Habiendo recibido el mandato de amar a Dios, tene­mos depositada en nosotros, desde nuestro origen, una fuerza que nos capacita para amar; y ello no necesita de­mostrarse con argumentos exteriores, ya que cada cual puede comprobarlo por sí mismo y en sí mismo. En efecto, un impulso natural nos inclina a lo bueno y a lo bello, aunque no todos coinciden siempre en lo que es bello y bueno; y, aunque nadie nos lo ha enseñado, amamos a todos los que de algún modo están vinculados muy de cerca a nosotros, y rodeamos de benevolencia, por incli­nación espontánea, a aquellos que nos complacen y nos hacen el bien.

Y ahora yo pregunto, ¿qué hay más admirable que la belleza de Dios? ¿Puede pensarse en algo más dulce y agradable que la magnificencia divina? ¿Puede existir un deseo más fuerte e impetuoso que el que Dios infunde en el alma limpia de todo pecado y que dice con sincero afecto: Desfallezco de amor? El resplandor de la belleza divina es algo absolutamente inefable e inenarrable (Regla mayor, respuesta 2, 1).

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Las angustias del Papa sobre América Latina

enero 13, 2019

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El pontífice trasluce su preocupación por América Latina, y los motivos son varios, como podemos intuir fácilmente. 

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Las angustias del Papa sobre América Latina

El pontífice trasluce su preocupación y los motivos son varios

Por Macky Arenas

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Dicen que todos los caminos conducen a Roma. Las tensiones que reverberan en este continente vienen desde diferentes focos y también llegan hasta el Vaticano. No pasa desapercibido que el Papa Francisco ha dejado ver su preocupación de diferentes maneras y en distintas ocasiones.

No sólo en sus viajes al continente americano:

Venezuela y Nicaragua están en el epicentro de una realidad telúrica cuya onda expansiva desvela a la Santa Sede, aun en medio de tantos compromisos internacionales de alto voltaje.

Y no es para menos. En Nicaragua la tensión está al rojo vivo entre el régimen de los Ortega y su pueblo y, en medio, la Iglesia amenazada pero consecuente con el sufrimiento de la gente. En Venezuela, hoy día 10 de enero, es el primero de un gobierno no electo por el pueblo, cosa que no ocurría desde hace 60 años. Difícil imaginar un peor escenario para la paz social y la inaplazable recuperación económica.

Baste decir que la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana se adelantó emitiendo ayer mismo su exhortación pastoral donde los obispos reiteran “que la convocatoria del 20 de mayo -elección en la cual Maduro basa su supuesta legitimidad para juramentarse hoy- fue ilegítima, como lo es la Asamblea Nacional Constituyente”.

Y aún más: “Es un pecado que clama al cielo querer mantener a toda costa el poder y pretender prolongar el fracaso e ineficiencia de estas últimas décadas: ¡es moralmente inaceptable!”. El Cardenal Baltazar Porras fue preciso en su comentario: “Se ha querido desconocer a la Asamblea Nacional, pero tiene la legitimidad que le ha dado la voluntad popular”.

En Venezuela, unos hablan de vacío de poder para calificar lo que se presenta a partir del 10E; otros de usurpación del cargo.

El reconocido profesor de Derecho Constitucional y parlamentario de vasta experiencia en el pasado democrático, Nelson Chitty La Roche, aclara el punto: “En este caso no hay vacío de poder porque a pesar de todas las irregularidades que se pueden enumerar hay alguien ejerciendo el cargo de presidente de la República. Pero Maduro ejerce el cargo aunque no fue electo conforme a los parámetros constitucionales o legales, así que, de hecho, viene usurpando el cargo desde siempre, incluso, desde el 2013 y desde que la Asamblea Nacional le declaró el abandono del cargo. En conclusión, se puede abrir un amplio expediente contencioso referido no solo a la falta de cualidad para el ejercicio del cargo sino ante la falta de legitimidad de origen”.

La presión crece puesto que ningún país, salvo los aliados históricos del régimen, Cuba, Nicaragua y Bolivia, asistieron a la juramentación escenificada por Maduro. México anunció la asistencia de su Encargado de Negocios. La Unión Europea, el Grupo de Lima, pasando por los representante diplomáticos de Rusia, China, Irán, Turquía y el mismísimo Nuncio Apostólico se abstuvieron de asistir.

La periodista venezolana, Argelia Ríos, colocaba en su cuenta de tuiter: “Para esto quedaron los engreídos manirrotos que pasaron años comprando apoyos costosísimos en la comunidad internacional. Ahora son menesterosos solidarios, implorando respaldos de naciones inexistentes”, en alusión a una serie de “países” que el gobierno anuncia acompañarán a Maduro, como Osetia del Sur y Nauru, éste último un país que, luego de lograr un ingreso per cápita de $50.000 para 1975, hoy están arruinados, viven del narcotráfico, la extorsión y el “chuleo” a países a cambio de apoyos.

Es una realidad triste la que enfrenta el gobierno venezolano, que ha desoído todos los llamados de la Iglesia al diálogo, tirando por la borda cada oportunidad que se le ofreció para terminar con alguna dignidad. Hoy, lanzan al país a un terreno movedizo en el cual pueden hundirse ellos también.

El panorama general continental no es auspicioso por el momento. Brasil y México, dos países de gran peso para la balanza geopolítica de la subregión, han tomado rumbos completamente distintos y sobre ambos se dibuja un inquietante signo de interrogación. Trump insiste en erigir su muro, y su aliado estrella, Colombia, no consigue concretar la anhelada paz mientras crece su tirantez con la vecina Venezuela.

El gobierno de Macri enfrenta serios desafíos en la tarea de nivelar las diferencias sociales desde una perspectiva liberal, al tiempo que ha recibido emplazamientos por parte de la Iglesia local sobre temas neurálgicos para el país. En noviembre pasado, el Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Mario Poli, profundizó sobre el pedido de los obispos de una “mayor sensibilidad” de las autoridades frente al tema de la vida y los peligros que la amenazan, como el aborto y las drogas.

En cuanto a Chile, se encuentra en medio de una tormenta de proporciones incalculables por el destape de casos de abusos que llevó, en mayo pasado, a los 34 obispos de la Conferencia Episcopal chilena a presentar su renuncia en bloque, cosa inédita tanto como impensable hace algunas décadas, cuando ese país era un ejemplo de catolicismo sólido exhibiendo al episcopado más respetado e influyente del continente.

Colombia, Brasil, Argentina y Chile son tal vez los países de mayor tradición católica de América Latina, sin mencionar a México cuya imbatible devoción por la Virgen de Guadalupe, Patrona de América Latina, prima por sobre cualquier otra consideración religiosa.

Los episcopados se mantienen fieles a su misión y han expresado taxativamente su comunión con el Santo Padre a raíz de los feroces ataques de que viene siendo objeto; los obispos latinoamericanos están al lado de sus pueblos en las dificultades y ejerciendo una importante labor pastoral sustentada en un magisterio consecuente y firme ante los embates del relativismo y las amenazas que implica una realidad explosiva de injusticias e inestabilidad política y social.

El Papa se revela afectado en lo más profundo por la inacabable serie de asesinatos de sacerdotes en México; por el cuadro de hambre y necesidades de todo tipo que vive Venezuela, lo cual, aunado a la flagrante y continua violación a los derechos humanos, ha producido el éxodo masivo más impresionante en esta parte de mundo con los vaivenes y desequilibrios que ello plantea a naciones hermanas; los riesgos que corre la Iglesia en Nicaragua, cuyos fieles son perseguidos y encarcelados, los prelados constantemente hostigados y agredidos, lo que presenta un cuadro muy disminuido en materia de libertad religiosa.

El brutal éxodo de inmigrantes, los crímenes contra defensores de los derechos humanos de las comunidades aborígenes en plena antesala del Sínodo de la Amazonía y la alarmante cifra de asesinatos de mujeres con que arrancó el 2019 en países como Argentina, Bolivia, Perú, Chile y México serían materia suficiente como para espeluznar al más imperturbable.

Es conocido que América Latina es una de las regiones en donde se han registrado más casos de feminicidios en los últimos años. Solamente en 2017 la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) contabilizó 2.795 crímenes contra la mujer. Hasta el pacífico Paraguay registró aumento de casos de feminicidios durante 2018. Como corolario, la droga y la siempre vinculada trata de personas es otro asunto pendiente en nuestros países.

Todos estos conflictos, en ciernes o en pleno desarrollo, que están en el corazón del Papa, sobre los que vuelve con frecuencia en su discurso, tocan la fibra más sensible de lo que ha sido su prédica desde que comenzó su misión como Obispo de Roma.


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