Un informe denuncia que cuatro de cada diez religiosas han sufrido abusos sexuales a manos de curas y obispos

enero 24, 2020

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Las religiosas están rompiendo el silencio para confesar que han sido víctimas de malas conductas y diversos abusos por parte del clero. 

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Un informe denuncia que cuatro de cada diez religiosas han sufrido abusos sexuales a manos de curas y obispos

Teólogas Españolas: “Abusar de otro, una mujer, a través del ejercicio del poder, es inaceptable y antievangélico”

Doris Wagner, Alemania, y Rocío Figueroa, Perú, líderes del #MeToo de estas mujeres en la Iglesia católica.

Por Jesús Bastante. 

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Doris (Wagner) Reisinger es una joven alemana que, siendo religiosa, sufrió abusos por parte de varios sacerdotes.

Hoy, junto con Rocío Figueroa, es una de las mujeres que están dando voz a religiosas y ex religiosas que denuncian la violencia ejercida por parte de curas y obispos. Una violencia que esta semana ha sido reconocida por el mismísimo Papa Francisco.

A través de Voices of Faith, Wagner y Figueroa abanderan el particular #MeToo de las religiosas contra los abusos de poder, físicos y sexuales, en la Iglesia católica. Un movimiento al que se han sumado, entre otras, la Asociación de Teólogas Españolas.

En conversación con RD, Doris lamenta que el reconocimiento de los abusos por parte de Francisco «haya llegado muy tarde».

Sin embargo, cree que a partir de este momento «muchas más religiosas que han sufrido abusos sexuales se den cuenta de que no están solas y se atreven a hablar», y confía en que, después de reconocer el problema, «el Papa también tome las medidas apropiadas» para un escándalo de proporciones brutales.

«Ha habido casos en los que los sacerdotes dejaron embarazadas a las monjas y luego las obligaron a abortar», denuncia Doris, que aporta datos de un informe de 1998, que apunta que «el 40% de las religiosas han sufrido abuso sexual, el 10% antes de unirse a la vida religiosa y el 30% después».

Doris empezó a sufrir abusos, primero espirituales, y desde 2008 sexuales. «Mi superior entró en mi habitación y me desnudó; y, a pesar de que le dije que no tenía permiso para hacer esto, me tocó y finalmente me penetró. Esta experiencia me destruyó completamente».

Doris tardó dos años en denunciarlo, «y mis superiores decidieron no actuar». En 2011 abandonó la congregación.

Como activista por los derechos de la mujer en la Iglesia, Wagner defiende que las mujeres «deben ser reconocidas como iguales a los hombres».

Especialmente en la vida religiosa: «mientras las monjas se vean obligadas a vivir de acuerdo con un ideal de perfecta abnegación y sumisión, y estén viviendo en completa dependencia espiritual y financiera, su vulnerabilidad debe ser reconocida», concluye.

Rocío Figueroa sufrió durante años abusos por parte del vicario del Sodalicio, Germán Doig, mientras era consagrada de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, de la que llegó a ser superiora.

Hoy, esta teóloga peruana abandera, desde Voices of Faith, la lucha por la igualdad de las mujeres, religiosas y laicas, en la Iglesia.

En su opinión, «las mujeres en la Iglesia no tienen presencia institucional. La Iglesia católica está respirando solo con un pulmón y por eso se está ahogando (…). Este no es el verdadero rostro del pueblo de Dios».

Sobre las religiosas, lamenta que «siguen siendo consideradas por el clero como ciudadanas de segunda clase. Y no sólo eso, han sido explotadas y usadas para perpetuar el clericalismo».

«¿Cómo puede ser que en el siglo XXI tengamos congregaciones dedicadas a ser sirvientas de los sacerdotes? Las religiosas deben tener un rol fundamental en la renovación eclesial, ser líderes y participar de la toma de decisiones. Tienen que alzar su voz, como muchas lo están haciendo ya, contra un clericalismo que está aniquilando la belleza de nuestras comunidades eclesiales», denuncia.

«Las mujeres católicas estamos cansadas. ¡Basta ya de una Iglesia patriarcal, basta ya de una Iglesia que parece un club exclusivo de hombres donde las mujeres no cuentan», señala Rocío, que ve al Papa Francisco como «una oportunidad», un hombre que quiere «escuchar no sólo la voz de las mujeres sino la voz de las víctimas, que para mí son una voz profética para el futuro de la Iglesia».

Por su parte, la Asociación de Teólogas Españolas ha emitido un comunicado en el que quiere «mostrar su apoyo a todas aquellas mujeres que están en situaciones de violencia, animándolas a que denuncien y que no guarden silencio, para que sea posible que, con su voz, se produzca un esclarecimiento de su situación y una mejora de las condiciones de muchas religiosas en distintas instituciones eclesiales».

«Rogamos que aquellas personas que saben de estos abusos y violaciones los denuncien y acompañen a las víctimas para que no vivan su sufrimiento en soledad», apuntan las teólogas, que animan «al papa Francisco a que acoja esta terrible realidad como una cuestión prioritaria que atender y combatir, ya que es de justicia atender con misericordia a la que no se puede defender».

«Creemos en una Iglesia capaz de trabajar y mejorar sus imperfecciones, reconocer sus debilidades y extralimitaciones, algunas tan terribles como estas. Como teólogas seguimos defendiendo el empoderamiento de las mujeres en la Iglesia, pero esto solo es posible si se respeta su dignidad y su cuerpo. Abusar de otro, una mujer, a través del ejercicio del poder, es inaceptable y antievangélico», concluye la Asociación de Teólogas Españolas.

https://www.periodistadigital.com/cultura/religion/20190208/informe-denuncia-cuatro-diez-religiosas-han-sufrido-abusos-sexuales-manos-curas-obispos-noticia-689400348369/


Australia, incendios, aborto y confusión

enero 14, 2020

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No pierdo las esperanzas en un mundo donde haya un mínimo de coherencia y sentido común.

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Australia, incendios, aborto y confusión

Por Francisco LLambías

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I. Aborto

Pisé tierra australiana el 26 de junio de 2019, principalmente en búsqueda de nuevas aventuras. Para resumirlo, es que son varias las razones que llevan a alguien a tomar la decisión de viajar por un tiempo.

Recién llegado y en un día despejado, mirando el cielo, pude ver la formación de una frase escrita con el humo esparcido por una avioneta que decía “save unborn”. En ese momento, solo entendí que se trataba de un grupo de gente pro vida que reclamaba protección para los niños por nacer.

Pasado un tiempo, capté la verdadera razón de ser de tal reclamo social, es que el 26 de septiembre del 2019 se había aprobado el aborto en Nueva Gales del Sur, último estado australiano en el que todavía no se había legalizado tal crimen.

A partir de esa fecha, se habilita legalmente destruir al ser humano en pleno desarrollo y formación, incluso hasta la semana 22 del embarazo.

Entiéndase bien: el estado australiano da licencia a los médicos para terminar voluntariamente con la vida de los bebés aún no nacidos que por determinada razón, no son deseados.

II. Incendios

Hoy, diez de enero del 2020, el país, particularmente el estado de New South Wales (el más afectado), vive una catástrofe sin precedentes de incendios que al momento no se pueden controlar, la que se está llevando puestas miles de hectáreas forestales y millones de vidas animales, poniendo en peligro de extinción a algunas especies y obligando a poblaciones enteras a evacuarse, llevándose incluso a más de una vida humana.

Ante estos terribles hechos, se vio una reacción, seguramente tardía, del estado australiano y luego de otros países como los E.E.U.U.

Asimismo, muchísimos actores y figuras internacionales se movilizaron para solicitar ayuda. Todos los medios de comunicación y las redes sociales hablan del tema con mucha preocupación.

III. Confusión

Ante todo este panorama, estoy muy confundido. Mi confusión se origina a raíz de que: Veo a Australia y al mundo entero estremecerse por los incendios forestales y todos los males que son su consecuencia, desde el daño generado al planeta, pasando por la pérdida de tantos animales, hasta la muerte de bomberos y civiles que perecieron a causa del fuego.

Veo a muchos entristecerse y enternecerse ante la muerte de canguros y koalas, entre otros animales.

Pero no vi a nadie decir una sola palabra ni indignarse después del 26/9/19, día en que se sentenció a muerte a un sinnúmero de bebés indefensos e inocentes.

Y ahí está mi confusión y mi interrogante ¿el mundo llora la pérdida de bosques, animales e incluso personas (ya nacidas) pero nada le sucede (si es que no lo festeja) cuando se legaliza la matanza indiscriminada (verdadero genocidio) de los seres humanos por nacer?

¿No sería razonable que las personas se preocupen y actúen tanto para proteger al planeta de las catástrofes acaecidas en su seno como la vida de aquellos que aún no nacieron?

No pierdo las esperanzas en un mundo donde haya un mínimo de coherencia y sentido común.

https://www.lacumbrera.com/entrada-individual/2020/01/13/Australia-incendios-aborto-y-confusi%C3%B3n?fbclid=IwAR0-wMqZOytzkUFDHwmy5HXx9Nx78CNYV6_zX3RKv27fiyVZyIbVDk3qmXc


Osoro se desmarca de la cúpula de la CEE y anima al nuevo Gobierno a “alcanzar acuerdos” por un “proyecto común”

enero 7, 2020

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Cardenal Osoro, Arzobispo de Madrid

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Osoro se desmarca de la cúpula de la CEE y anima al nuevo Gobierno a “alcanzar acuerdos” por un “proyecto común”

“Con las reglas de juego que todos nos hemos dado, alcancemos acuerdos y trabajemos por este proyecto común que es España”, sostiene el arzobispo de Madrid

La CEE enviará en las próximas horas su felicitación oficial a Pedro Sánchez, después de no haberlo hecho tras las elecciones de 10-N

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Arranca la legislatura. Ya tenemos Gobierno. Frente a la “inquietud” ante la “situación crítica” que podría llegar a España ante la posibilidad de un Gobierno PSOE-Unidas Podemos, manifestada por la cúpula episcopal justo antes de la sesión de investidura de Pedro Sánchez, el cardenal de Madrid, Carlos Osoro, ha lanzado una llamada al diálogo y a “trabajar por este proyecto común que es España”.

Así, Osoro se ha desmarcado de Ricardo Blázquez y Antonio Cañizares, presidente y vicepresidente, respectivamente, de la Conferencia Episcopal, y ha publicado un tweet justo después de la elección de Sánchez como presidente del Gobierno, en el que anima a que “no nos dejemos arrastrar por la polarización”.

“Con las reglas de juego que todos nos hemos dado, alcancemos acuerdos y trabajemos por este proyecto común que es España”, añade Osoro, en una postura muy diferente a la del cardenal Cañizares, quien este fin de semana enviaba una carta a todos los católicos en la que les invitaba a que “en todas las iglesias se ore por España, que se eleven oraciones especiales por España, que en todas las Misas se ore por España, en los conventos de vida contemplativa se ore intensamente por España”.

La petición de diálogo de Osoro, considerado junto al cardenal Omella como uno de los hombres del Papa Francisco en España, contrasta con la del presidente de la CEE, Ricardo Blázquez, quien en una reciente entrevista manifestaba su “inquietud” ante el pacto PSOE-Unidas Podemos, y anunciaba que los obispos estarían “muy alerta” de sus consecuencias, y es la primera reacción de un líder eclesiástico católico tras el respaldo del Congreso.

Se da la circunstancia de que la Conferencia Episcopal española aún no ha felicitado al líder del PSOE, como era norma habitual tras haber ganado las elecciones el pasado 10-N. En noviembre, el secretario general de la CEE, Luis Argüello, argumentaba que “estamos en un periodo de casi cuatro elecciones seguidas”, por lo que “la felicitación tiene sentido cuando se haya logrado ya conseguir un Gobierno”.

Algo que acaba de producirse. Fuentes consultadas apuntan a que, siguiendo la lógica, el cardenal Blázquez enviará una carta de felicitación al presidente reelecto.

https://www.religiondigital.org/espana/Osoro-desmarca-CEE-Gobierno-alcanzar-polarizacion-psoe-podemos-sanchez-cee-blazquez-canizares_0_2193080692.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook

Carlos Osoro Sierra

@cardenalosoro

No nos dejemos arrastrar por la polarización. Con las reglas de juego que todos nos hemos dado, alcancemos acuerdos y trabajemos por este proyecto común que es España.

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El maná de cada día, 2.1.20

enero 2, 2020

San Basilio Magno y san Gregorio Nacianceno,

obispos y doctores de la Iglesia

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22250A

San Basilio y san Gregorio 

 

Antífona de entrada: Isaías 9, 2

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras y una luz les brilló.


Oración colecta

Señor Dios, que te dignaste instruir a tu Iglesia con la vida y doctrina de san Basilio Magno y san Gregorio Nacianceno, haz que busquemos humildemente tu verdad y la vivamos fielmente en el amor. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: 1 Juan 2, 22-28

¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ése es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien confiesa al Hijo posee también al Padre.

En cuanto a vosotros, lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre; y ésta es la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna.

Os he escrito esto respecto a los que tratan de engañaros. Y en cuanto a vosotros, la unción que de él habéis recibido permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe. Pero como su unción os enseña acerca de todas las cosas –y es verdadera y no mentirosa– según os enseñó, permanecéis en él.

Y ahora, hijos, permaneced en él para que, cuando se manifieste, tengamos plena confianza y no quedemos avergonzados lejos de él en su venida.


SALMO 97

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad.


Aclamación antes del Evangelio: Hebreos 1, 1-2

En distintas ocasiones habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo.


EVANGELIO: Juan 1, 19-28

Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?»

Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.»

Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?»

Él dijo: «No lo soy.»

«¿Eres tú el Profeta?»

Respondió: «No.»

Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?»

Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías.»

Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»

Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.»

Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.


Antífona de comunión: 1 Juan 1, 2

La vida, que estaba con el Padre, se hizo visible y se nos manifestó.


COMENTARIO

La espiritualidad de Navidad consiste en experimentar más y mejor la filiación divina:

Que somos verdaderos hijos de Dios en el Hijo unigénito, pues al encarnarse ha asumido nuestra naturaleza y por eso, en la humanidad de Jesús está comprometida la nuestra.

Y si aquella humanidad fue llena del Espíritu del Hijo de Dios, también la nuestra, después de la Resurrección y del envío del Espíritu, por el bautismo, puede y debe ser llena del Espíritu de Cristo.

Pidamos al Padre que se haga realidad todo lo que ha pretendido hacer con nosotros al amarnos tanto que ha enviado a su Hijo al mundo: que se cumplan sus designios de paz y bendición en nosotros, que no se quede a medias la realización de su proyecto inefable… Que nos envíe la plenitud del Espíritu.

Por nuestra parte debemos ratificar nuestra entrega a Dios renunciando a todo pecado, perdonando a discreción las ofensas que hayamos recibido de los demás, dejando atrás el hombre viejo y lanzándonos hacia adelante para ser nuevas creaturas en Cristo. Olvidando lo que queda atrás me lanzo hacia delante para ver si alcanzo lo prometido…

Navidad significa vivir en plenitud, estrenar un optimismo nuevo basado en el milagro de la encarnación: Fundada esa vivencia en el desposorio de Dios con la humanidad, de tu Dios contigo, de manera personal, misteriosa, irreversible y definitiva.

Ahora es cuando se hace realidad aquella afirmación categórica de la Palabra de Dios: Eternamente te he amado, desde siempre he pronunciado tu nombre; tú eres única para mí, mi hija; tú eres valioso, único para mí; porque yo soy un Dios de vida y me gozo en la verdad.

Y todo este misterio de vida y plenitud lo expresamos, lo creemos y lo queremos vivir, precisamente, cuando el poder de las tinieblas parece invencible, cuando la noche se impone sobre el día, en el solsticio de invierno del hemisferio norte, abriéndose paso la victoria neta, progresiva y firme de la luz: Los días se van alargando insensible pero regularmente hasta reducir la noche a su mínima expresión como sucederá en el solsticio de verano en el hemisferio norte…

En fin, todo nos invita a dejarnos transformar por la Luz de Dios que ha puesto su tienda en medio de nosotros, en medio de la oscuridad… Una Luz que debe crecer hasta hacer nuevas todas las cosas en Cristo, hasta recapitular todo en Cristo. Amén.

San Pablo nos lo resume: No tengan miedo; todo es de ustedes, ustedes de Cristo, y Cristo de Dios. Amén.  .

De los sermones de san Gregorio Nacianceno, obispo
(Sermón 43, en alabanza de Basilio Magno, 15. 16-17. 19-21: PG 36, 514-523)

COMO SI UNA MISMA ALMA SUSTENTASE DOS CUERPOS

Nos habíamos encontrado en Atenas, como la corriente de un mismo río que, desde el manantial patrio, nos había dispersado por las diversas regiones, arrastrados por el afán de aprender, y que, de nuevo, como si nos hubiésemos puesto de acuerdo, volvió a unirnos, sin duda porque así lo dispuso Dios.

En aquellas circunstancias, no me contentaba yo sólo con venerar y seguir a mi gran amigo Basilio, al advertir en él la gravedad de sus costumbres y la madurez y seriedad de sus palabras, sino que trataba de persuadir a los demás, que todavía no lo conocían, a que le tuviesen esta misma admiración. En seguida empezó a ser tenido en gran estima
por quienes conocían su fama y lo habían oído.

En consecuencia, ¿qué sucedió? Que fue casi el único, entre todos los estudiantes que se encontraban en Atenas, que sobrepasaba el nivel común, y el único que había conseguido un honor mayor que el que parece corresponder a un principiante. Este fue el preludio de nuestra amistad; ésta la chispa de nuestra intimidad, así fue cómo el mutuo amor prendió en nosotros.

Con el paso del tiempo, nos confesamos mutuamente nuestras ilusiones y que nuestro más profundo deseo era alcanzar la filosofía, y, ya para entonces, éramos el uno para el otro todo lo compañeros y amigos que nos era posible ser, de acuerdo siempre, aspirando a idénticos bienes y cultivando cada día más ferviente y más íntimamente nuestro recíproco deseo.

Nos movía un mismo deseo de saber, actitud que suele ocasionar profundas envidias, y, sin embargo, carecíamos de envidia; en cambio, teníamos en gran aprecio la emulación. Contendíamos entre nosotros, no para ver quién era el primero, sino para averiguar quién cedía al otro la primacía; cada uno de nosotros consideraba la gloria del otro como propia.

Parecía que teníamos una misma alma que sustentaba dos cuerpos. Y, si no hay que dar crédito en absoluto a quienes dicen que todo se encuentra en todas las cosas, a nosotros hay que hacernos caso si decimos que cada uno se encontraba en el otro y junto al otro. Una sola tarea y afán había para ambos, y era la virtud, así como vivir para las esperanzas futuras de tal modo que, aun antes de haber partido de esta vida, pudiese decirse que habíamos emigrado ya de ella.

Ése fue el ideal que nos propusimos, y así tratábamos de dirigir nuestra vida y todas nuestras acciones, dóciles a la dirección del mandato divino, acuciándonos mutuamente en el empeño por la virtud; y, a no ser que decir esto vaya a parecer arrogante en exceso, éramos el uno para el otro la norma y regla con la que se discierne lo recto de lo torcido.

Y, así como otros tienen sobrenombres, o bien recibidos de sus padres, o bien suyos propios, o sea, adquiridos con los esfuerzos y orientación de su misma vida, para nosotros era maravilloso ser cristianos, y glorioso recibir este nombre.

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El Señor vivifica su cuerpo en el Espíritu

Del libro de san Basilio Magno,
sobre el Espíritu Santo (Cap. 26, 61.64)

De quien ya no vive de acuerdo con la carne, sino que actúa en virtud del Espíritu de Dios, se llama hijo de Dios y se ha vuelto conforme a la imagen del Hijo de Dios, se dice que es hombre espiritual. Y así como la capacidad de ver es propia de un ojo sano, así también la actuación del Espíritu es propia del alma purificada.

Así mismo, como reside la palabra en el alma, unas veces como algo pensado en el corazón, otras veces con algo que se profiere con la lengua, así también acontece con el Espíritu Santo, cuando atestigua a nuestro espíritu y exclama en nuestros corazones: Abba (Padre), o habla en nuestro lugar, según lo que se dijo: No seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

Ahora bien, así como entendemos el todo distribuido en sus partes, así también comprendemos el Espíritu según la distribución de sus dones. Ya que todos somos efectivamente miembros unos de otros, pero con dones que son diversos, de acuerdo con la gracia de Dios que nos sido concedida.

Por ello precisamente, el ojo no puede decir a la mano: «No te necesito»; y la cabeza no puede decir a los pies: «No os necesito.» Sino que todos los miembros completan a la vez el cuerpo de Cristo, en la unidad del Espíritu; y de acuerdo con las capacidades recibidas se distribuyen unos a otros los servicios que necesitan.

Dios fue quien puso en el cuerpo los miembros, cada uno de ellos como quiso. Y los miembros sienten la misma solicitud unos por otros, en virtud de la comunica­ción espiritual del mutuo afecto que les es propia. Esa es la razón de que cuando un miembro sufre, todos sufren con él; cuando un miembro es honrado, todos le felicitan.

Del mismo modo, cada uno de nosotros estamos en el Espíritu, como las partes en el todo, ya que hemos sido bautizados en un solo cuerpo, en nombre y virtud de un mismo Espíritu.

Y como al Padre se le contempla en el Hijo, al Hijo se le contempla en el Espíritu. La adoración, si se lleva a cabo en el Espíritu, presenta la actuación de nuestra alma como realizada en plena luz, cosa que puede deducirse de las palabras que fueron dichas a la samaritana. Pues como ella, llevada a error por la costumbre de su región, pensase que la adoración había de hacerse en un lugar, el Señor la hizo cambiar de manera de pensar, al decirle que había que adorar en Espíritu y verdad; al mismo tiempo, se designaba a sí mismo como la verdad.

De la misma manera que decimos que la adoración tie­ne que hacerse en el Hijo, ya que es la imagen de Dios Padre, decimos que tiene que hacerse también en el Espí­ritu, puesto que el Espíritu expresa en sí mismo la divinidad del Señor.

Así pues, de modo propio y congruente contemplamos el esplendor de la gloria de Dios mediante la iluminación del Espíritu; y su huella nos conduce hacia aquel de quien es huella y sello, sin dejar de compartir el mismo ser.


El maná de cada día, 8.11.19

noviembre 8, 2019

Viernes de la 31ª semana del Tiempo Ordinario

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Utilizar nuestra inteligencia también para ganar la vida eterna

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PRIMERA LECTURA: Romanos 15, 14-21

Respecto a vosotros, hermanos, yo personalmente estoy convencido de que rebosáis buena voluntad y de que os sobra saber para aconsejaros unos a otros.

A pesar de eso, para traeros a la memoria lo que ya sabéis, os he escrito, a veces propasándome un poco.

Me da pie el don recibido de Dios, que me hace ministro de Cristo Jesús para con los gentiles: mi acción sacra consiste en anunciar la buena noticia de Dios, para que la ofrenda de los gentiles, consagrada por el Espíritu Santo, agrade a Dios.

Como cristiano, pongo mi orgullo en lo que a Dios se refiere. Sería presunción hablar de algo que no fuera lo que Cristo hace por mi medio para que los gentiles respondan a la fe, con mis palabras y acciones, con la fuerza de señales y prodigios, con la fuerza del Espíritu Santo.

Tanto, que en todas direcciones, a partir de Jerusalén y llegando hasta la Iliria, lo he dejado todo lleno del Evangelio de Cristo.

Eso sí, para mí es cuestión de amor propio no anunciar el Evangelio más que donde no se ha pronunciado aún el nombre de Cristo; en vez de construir sobre cimiento ajeno, hago lo que dice la Escritura:

«Los que no tenían noticia lo verán, los que no habían oído hablar comprenderán.»


SALMO 97, 1. 2-3ab. 3cd-4

El Señor revela a las naciones su victoria.

Cantad al Señor un cántico nuevo porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad.

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COMENTARIO PERSONAL Y PRAXIS PASTORAL, emulando aquello de Pablo: “lo he dejado todo lleno del Evangelio de Cristo”

Me encuentro de paso en una comunidad religiosa de Burgos, camino hacia Salamanca. Preparando la misa he sentido la inspiración del Espíritu en la primera lectura y en el salmo. Me he sentido en conexión con la experiencia de Pablo, llamado por Dios, impulsado por su Espíritu, anunciador del Reino. De alguna forma he participado en su pasión por el Reino.

También yo quiero hace tiempo evangelizar a discreción, no quiero conocer a las personas en la carne sino en el Espíritu, pues la carne no sirve de nada. He hablado a las madres mónicas y a las religiosas, desde mi vocación de llamado a evangelizar. Es preciso ejercitarse en la agilidad mental para detectar la obra de Dios y el paso de Dios en la vida personal y en la vida de la comunidad o de las personas… Habría que imitar la astucia de los hijos de las tinieblas, la avaricia, la inspiración, la sagacidad de los malos… para buscar, nosotros, el bien y la salvación.

He pedido la gracia del Espíritu para todos, y en sintonía con la misericordia de Dios he pretendido transmitir el poder del Espíritu imponiendo las manos a todas las personas que así lo han deseado, implorando la alegría del Espíritu y la vida nueva en Cristo: la victoria de Dios, el triunfo de su misericordia…

Ha sido una experiencia linda,  la gente ha salido contenta y agradecida. Algunas lo han vivido como una efusión del Espíriu, del poder de Dios en sus vidas, manifestado en la alegría y la paz.


Aclamación antes del Evangelio: 1 Jn 2, 5

En aquel que cumple la palabra de Cristo, el amor de Dios ha llegado a su plenitud.


EVANGELIO: Lucas 16, 1-8

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:

«Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: “¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador.”

Entonces el administrador se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan.”

Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: “¿Cuánto le debes a mi amo?” El hombre respondió: “Cien barriles de aceite.” El administrador le dijo: “Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta.”

Luego preguntó al siguiente: “Y tú, ¿cuánto debes?” Éste respondió: “Cien sacos de trigo.” El administrador le dijo: “Toma tu recibo y haz otro por ochenta.”

El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz».
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HACEOS AMIGOS CON EL DINERO

P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

El Evangelio de hoy nos presenta una parábola en cierto modo bastante actual, la del administrador infiel. El personaje central es el administrador de un propietario de tierras, figura muy popular también en nuestros campos, cuando regían sistemas usufructuarios.

Como las mejores parábolas, ésta es como un drama en miniatura, lleno de movimiento y de cambios de escena. La primera tiene como actores al administrador y a su señor y concluye con un despido tajante: «Ya no puedes ser administrador».

Éste no esboza siquiera una autodefensa. Tiene la conciencia sucia y sabe perfectamente que de lo que se ha enterado el patrón es cierto.

La segunda escena es un soliloquio del administrador que se acaba de quedar solo. No se da por vencido; piensa enseguida en soluciones para garantizarse un futuro.

La tercera escena –el administrador y los campesinos— revela el fraude que ha ideado con ese fin: «“¿Tú cuánto debes?” Respondió: “Cien cargas de trigo”. Le dijo: “Toma tu recibo y escribe ochenta”».

Un caso clásico de corrupción y de falsa contabilidad que nos hace pensar en frecuentes episodios parecidos en nuestra sociedad, si bien a escala mucho mayor.

La conclusión es desconcertante: «El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente». ¿Es que Jesús aprueba o alienta la corrupción?

Es necesario recordar la naturaleza del todo especial de la enseñanza en parábolas. La parábola no hay que trasladarla en bloque y con todos sus detalles en el plano de la enseñanza moral, sino sólo en aquel aspecto que el narrador quiere valorar.

Y está claro cuál es la idea que Jesús ha querido inculcar con esta parábola. El señor alaba al administrador por su sagacidad, no por otra cosa.

No se afirma que se vuelva atrás en su decisión de despedir a este hombre. Es más, visto su rigor inicial y la prontitud con la que descubrió la nueva estafa, podemos imaginar fácilmente la continuación, no relatada, de la historia.

Tras haber alabado al administrador por su astucia, el señor debe haberle ordenado que devolviera inmediatamente el fruto de sus transacciones deshonestas, o pagarlas con la cárcel si no podía saldar la deuda.

Esto, o sea, la astucia, es también lo que alaba Jesús, fuera de parábolas. Añade, de hecho, casi como comentario a las palabras de ese señor: «Los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz».

Aquel hombre, frente a una situación de emergencia, cuando estaba en juego su porvenir, dio prueba de dos cosas: de extrema decisión y de gran astucia. Actuó pronta e inteligentemente (si bien no honestamente) para ponerse a salvo.

Esto –viene a decir Jesús a sus discípulos— es lo que debéis hacer también vosotros para poner a salvo no el futuro terreno, que dura algunos años, sino el futuro eterno.

«La vida –decía un filósofo antiguo— a nadie se le da en propiedad, sino a todos en administración» (Séneca).

Somos todos los «administradores»; por ello debemos hacer como el hombre de la parábola. Él no dejó las cosas para mañana, no se durmió. Está en juego algo más importante como para confiarlo al azar.

El Evangelio a menudo hace diversas aplicaciones prácticas de esta enseñanza de Cristo.

En la que se insiste más tiene que ver con el uso de la riqueza y del dinero: «Yo os digo: haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas».

Es como decir: haced como aquel administrador; haceos amigos de quienes un día, cuando os encontréis en necesidad, puedan acogeros. Estos amigos poderosos, se sabe, son los pobres, puesto que Cristo considera dado a Él en persona lo que se da al pobre.

Los pobres, decía San Agustín, son, si lo deseamos, nuestros correos y porteadores: nos permiten transferir, desde ahora, nuestros bienes en la morada que se está construyendo para nosotros en el más allá.

Homiletica.org


Homilía del Papa Francisco en la Misa por los Cardenales y Obispos fallecidos

noviembre 4, 2019

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El Papa Francisco pronuncia su homilía. Foto: Vatican Media

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Homilía del Papa Francisco en la Misa por los Cardenales y Obispos fallecidos

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El Papa Francisco presidió este lunes 4 de noviembre la Misa celebrada en la Basílica de San Pedro del Vaticano en sufragio por los Cardenales y Obispos fallecidos en el trascurso de este año.

En su homilía, el Santo Padre recordó que “no hemos nacido para la muerte, sino para la resurrección”.

“También hoy nosotros podemos preguntarnos: ¿Qué me sugiere la idea de la resurrección? ¿Cómo respondo a mi llamada a resucitar? Una primera indicación nos la ofrece Jesús, que en el Evangelio de hoy dice: ‘Al que venga a mí no lo echaré afuera’.

Esta es su invitación: ‘Venid a mí’. Ir a Jesús, el que vive, para vacunarse contra la muerte, contra el miedo a que todo termine. Ir a Jesús: puede parecer una exhortación espiritual obvia y genérica”.

A continuación, la homilía completa del Papa Francisco:

Las lecturas que hemos escuchado nos recuerdan que hemos venido al mundo para resucitar: no hemos nacido para la muerte, sino para la resurrección. Como escribe en la segunda lectura san Pablo, ya desde ahora «somos ciudadanos del cielo» (Flp 3,20) y, como dice Jesús en el Evangelio, resucitaremos en el último día (cf. Jn 6,40).

Y es también la idea de la resurrección la que sugiere a Judas Macabeo en la primera lectura una obra de gran rectitud y nobleza (2M 12,43). También hoy nosotros podemos preguntarnos: ¿Qué me sugiere la idea de la resurrección? ¿Cómo respondo a mi llamada a resucitar?

Una primera indicación nos la ofrece Jesús, que en el Evangelio de hoy dice: «Al que venga a mí no lo echaré afuera» (Jn 6,37). Esta es su invitación: «Venid a mí» (Mt 11,28). Ir a Jesús, el que vive, para vacunarse contra la muerte, contra el miedo a que todo termine. Ir a Jesús: puede parecer una exhortación espiritual obvia y genérica.

Pero probemos a hacerla concreta, haciéndonos preguntas como estas: Hoy, en el trabajo que he tenido entre manos en la oficina, ¿me he acercado al Señor? ¿Lo he convertido en ocasión de diálogo con Él? ¿Y con las personas que he encontrado, he acudido a Jesús, las he llevado a Él en la oración? ¿O he hecho todo más bien encerrándome en mis pensamientos, alegrándome solo de lo que me salía bien y lamentándome de lo que me salía mal?

¿En definitiva, vivo yendo al Señor o doy vueltas sobre mí mismo? ¿Cuál es la dirección de mi camino? ¿Busco solo causar buena impresión, conservar mi puesto, mi tiempo, mi espacio, o voy al Señor?

La frase de Jesús es desconcertante: El que viene a mí no lo echaré afuera. Está afirmando la expulsión del cristiano que no va a Él. Para el que cree no hay término medio: no se puede ser de Jesús y girar sobre sí mismos. Quien es de Jesús vive en salida hacia Él.

La vida es toda una salida: del seno materno para venir a la luz, de la infancia para entrar en la adolescencia, de la adolescencia hacia la vida adulta y así sucesivamente, hasta la salida de este mundo. Hoy, mientras rezamos por nuestros hermanos Cardenales y Obispos, que han salido de esta vida para ir al encuentro del Resucitado, no podemos olvidar la salida más importante y más difícil, que da sentido a todas las demás: la de nosotros mismos.

Sólo saliendo de nosotros mismos abrimos la puerta que lleva al Señor. Pidamos esa gracia: “Señor, deseo ir a ti, a través de los caminos y de los compañeros de viaje de cada día. Ayúdame a salir de mí mismo, para ir a tu encuentro, tú que eres la vida”.

Quiero expresar una segunda idea, referida a la resurrección, tomada de la primera Lectura, del noble gesto realizado por Judas Macabeo por los difuntos. Allí está escrito que él lo hizo porque consideraba «que a los que habían muerto piadosamente les estaba reservado un magnífico premio» (2M 12,45).

Es decir, son los sentimientos de piedad los que generan un magnífico premio. La piedad hacia los demás abre de par en par las puertas de la eternidad. Inclinarse sobre los necesitados para servirlos es entrar en la antesala del paraíso. Si, como recuerda san Pablo, «la caridad no pasa nunca» (1 Co 13,8), entonces ella es precisamente el puente que une la tierra al cielo.

Podemos así preguntarnos si estamos avanzando sobre este puente: ¿me dejo conmover por la situación de alguno que está en necesidad? ¿Sé llorar por el que sufre? ¿Rezo por aquellos a los que nadie recuerda? ¿Ayudo a alguno que no tiene con qué devolverme el favor? No es buenismo, no es caridad trivial, son preguntas de vida, cuestiones de resurrección.

Finalmente, un tercer estímulo en vista de la resurrección. Lo tomo de los Ejercicios Espirituales, en los que san Ignacio sugiere que, antes de tomar una decisión importante, hay que imaginarse en la presencia de Dios al final de los tiempos. Esa es la cita que no se puede posponer, el punto de llegada de todos, de todos nosotros.

Entonces, cada elección de vida afrontada en esa perspectiva está bien orientada, porque está más cerca de la resurrección, que es el sentido y la finalidad de la vida. Igual que el momento de salir se calcula por el lugar de llegada, igual que la semilla se juzga por la cosecha, así la vida se juzga bien a partir de su final, de su fin.

San Ignacio escribe: «Considerando cómo me hallaré el día del juicio, pensar cómo entonces querría haber deliberado acerca de la cosa presente; y la regla que entonces querría haber tenido, tomarla agora» (Ejercicios Espirituales, 187).

Puede ser un ejercicio útil para ver la realidad con los ojos del Señor y no solo con los nuestros; para tener una mirada proyectada hacia el futuro, hacia la resurrección, y no sólo sobre el hoy que pasa; para tomar decisiones que tengan el sabor de la eternidad, el gusto del amor.

¿Salgo de mí para ir cada día hacia el Señor? ¿Tengo sentimientos y gestos de piedad con los necesitados? ¿Tomo las decisiones importantes en la presencia de Dios? Dejémonos provocar al menos por uno de estos tres estímulos. Estaremos más en sintonía con el deseo de Jesús en el Evangelio de hoy: no perder nada de cuanto el Padre le ha dado (cf. Jn 6,39).

En medio de tantas voces del mundo que nos hacen perder el sentido de la existencia, sintonicémonos con la voluntad de Jesús, resucitado y vivo: haremos del momento presente un alba de resurrección.

https://www.aciprensa.com/noticias/homilia-del-papa-francisco-en-la-misa-por-los-cardenales-y-obispos-fallecidos-24460


El maná de cada día, 18.10.19

octubre 18, 2019

San Lucas, evangelista

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Día octavo de la novena a Santa Magdalena de Nagasaki
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San Lucas

Antífona de entrada: Is 52, 7

¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la victoria!


Oración colecta

Señor y Dios nuestro, que elegiste a san Lucas para que nos revelara con su predicación y sus escritos tu amor a los pobres, concede, a cuantos se glorían en Cristo, vivir con un mismo corazón y un mismo espíritu y atraer a todos los hombres a la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: 2 Timoteo 4, 9-17a

Dimas me ha dejado, enamorado de este mundo presente, y se ha marchado a Tesalónica; Crescente se ha ido a Galacia; Tito, a Dalmacia; sólo Lucas está conmigo. Coge a Marcos y tráetelo contigo, ayuda bien en la tarea. A Tíquico lo he mandado a Éfeso.

El abrigo que me dejé en Troas, en casa de Carpo, tráetelo al venir, y los libros también, sobre todo los de pergamino. Alejandro, el metalúrgico, se ha portado muy mal conmigo; el Señor le pagará lo que ha hecho. Ten cuidado con él también tú, porque se opuso violentamente a mis palabras. La primera vez que me defendí, todos me abandonaron, y nadie me asistió. Que Dios los perdone.

Pero el Señor me ayudó y me dio salud para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran los gentiles.


SALMO 144, 10-11.12-13ab.17-18

Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.

Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad.

El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 15, 16

Yo os he elegido del mundo, para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto perdure –dice el Señor.


EVANGELIO: Lucas 10, 1-9

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.

Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos.

No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa.

Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el reino de Dios.”»


Antífona de comunión: Lc 10, 1. 9

Envió el Señor a sus discípulos a anunciar por los pueblos: Está cerca de vosotros el Reino de Dios.

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Novena a Santa Magdalena de Nagasaki (8)

Dibujo de Gonzalo Tassier

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Rito de entrada para todos los días:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Oración

Oh Padre, que te complaces en escoger a los pequeños y débiles para manifestarnos las maravillas de tu amor, y que escogiste a la joven Magdalena de Nagasaki para que propagara el Evangelio entre sus conciudadanos, velara por su fidelidad a Cristo, hiciera a ti ofrenda de su vida como terciaria seglar agustino-recoleta y muriera mártir de la fe, concédenos, por su intercesión, que sepamos, ser siempre testimonios fieles de Cristo en nuestro vivir cotidiano y sepamos amar a nuestros hermanos con amor sincero y desinteresado. Danos, Señor, saber colaborar activamente en la difusión del Evangelio. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
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Reflexión para el día octavo:

Magdalena se entrega voluntariamente

Magdalena quiere dar su vida por Cristo, y dar ejemplo a los cristianos vacilantes en su fe. Pero si quiere ser arrestada y condenada a muerte, tendrá que autodenunciarse, ya que los guardias han tenido tantas ocasiones de apresarla y no lo han hecho. Ella lo ha pensado mucho y decide entregarse. Sus amigos le suplican que no los abandone.

Pero su espíritu victimal, sus ansias de ser como Jesús, hostia propiciatoria, sus anhelos de ir a gozar de la compañía de sus familiares y de sus padres espirituales, pueden más que los ruegos de los amigos.

Un buen día de septiembre de 1634 se viste con el hábito de terciaria, y se arregla como quien va a una fiesta, y, después de despedirse de los terciarios y cristianos, baja decidida a la ciudad. En su mano lleva un hatillo. La valerosa catequista se presenta a los guardias, vestida de terciaria. Un verdadero desafío.

Pero los guardias, dice un cronista, “le dicen que es mujer moza y flaca y no podrá sufrir tan terribles tormentos… Y aunque ella replicó que quisiera quedar presa, no la oyeron y ni la quisieron prender”.

No se da por vencida Magdalena y decide presentarse directamente a los jueces. Alega que es cristiana, que los guardias no la han querido apresar y que quiere ser juzgada. Los jueces registran su misterioso hatillo: hay en él un libro espiritual en japonés de Fr. Luis de Granada -¿La Guía de Pecadores?- y un calendario para seguir las fiestas de precepto. Son el cuerpo del delito.

Los jueces mandan meterla en una de las jaulas-prisión. Las autoridades demuestran sumo interés en hacer apostatar a la joven. Sus padres eran nobles y ella tenía mucha fama en Nagasaki. Le dicen que es joven, que es hermosa, le ofrecen riquezas, le prometen casarla con uno de los principales señores del Japón.

Pero ella responde que ya estaba casada, que era esposa de Cristo Nuestro Señor, que nadie la apartará de su Amado. De las promesas pasan a las amenazas y a las torturas. Esperan doblegar a Magdalena, aplicándole los tormentos que ya han doblegado a otros. La cuelgan de los brazos, dejándola varias horas suspendida en el aire.

Parecióles a los jueces, sigue el testigo, que con el dolor, descoyuntados los brazos, habría mudado su intento, y volviéronla a preguntar si quería dejar la ley de los cristianos… Respondió “que estuvieran ciertos que ni por éste, ni por otros favores mucho mayores que la diesen, dejaría la ley cristiana”.

Intensifican el tormento: “le meten cañas tostadas entre las uñas de los dedos de las manos y le ordenan que con los dedos así clavados y acañaverados arase y arañase la tierra…” Después de otros variados y refinados tormentos, vuelven a Magdalena a la jaula.

Durante todo ese mes, Magdalena se dedica a prepararse para el martirio. Los amigos que la visitan, la ven: “alabando al Señor”, “llena de alegría por sus tribulaciones”.
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Oración de los fieles para todos los días:

Elevemos, hermanos, nuestras oraciones al Padre común, por intercesión de santa Magdalena de Nagasaki, virgen y mártir, y patrona de nuestra fraternidad seglar agustino-recoleta.

R. Te rogamos, óyenos.

– Por todos los misioneros, especialmente por los agustinos recoletos, para que sepan predicar única y exclusivamente a Cristo, y éste crucificado. Oremos.

– Por todos los catequistas, para que sepan ayudar en el robustecimiento de la fe, esperanza y caridad de los creyentes y catecúmenos. Oremos.

– Por nuestras fraternidades seglares agustino- recoletas, para que imiten los ejemplos de caridad, sencillez, desprendimiento, sacrificio y fidelidad hasta el martirio de santa Magdalena de Nagasaki. Oremos.

– Por todos los pueblos del Extremo Oriente, para que se abran a la luz de Cristo y crean en el Evangelio. Oremos.

Por todos los que sufren persecución a causa del Evangelio, para que sepan mantenerse íntegros en la fe, constantes en la esperanza y animosos en la caridad. Oremos.

Para añadir a la oración comunitaria:

– Por todas nuestras fraternidades seglares agustino-recoletas, para que imiten la intrepidez de santa Magdalena en testificar su fe. Oremos.

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Oración final para todos los días:

Padre y Señor nuestro, tu mártir Magdalena de Nagasaki predicó sin desfallecer el Evangelio y derramó su sangre por ti; concédenos, por su intercesión, ser fíeles testigos de tu Palabra, seguidores de sus ejemplos y participar con ella de tu gloria por la eternidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


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