Sacerdote cubano: «Por nuestra carta a Castro podemos morir… en un accidente de coche»

febrero 19, 2018

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El sacerdote cubano Castor José Álvarez Devesa. Uno de los tres que firmaron la carta dirigida a Castro en enero. 

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Sacerdote cubano: «Por nuestra carta a Castro podemos morir… en un accidente de coche»

Por María Martínez López

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Castor José Álvarez Devesa es uno de los sacerdotes que, en enero, hizo llegar a Raúl Castro una carta pidiendo elecciones libres y denunciando que el totalitarismo permea toda la sociedad cubana. Asegura a Alfa y Omega que los obispos cubanos no les han puesto ningún obstáculo a significarse de esta manera tan clara, y explica cómo es el día a día de sus fieles: la imposibilidad de sobrevivir sin el mercado negro, las restricciones a la vida de la parroquia, y el miedo constante a los espías del régimen

«Sentíamos que había que iluminar la realidad social cubana desde la doctrina social de la Iglesia». Así explica el sacerdote cubano Castor José Álvarez Devesa la decisión que tomaron él y otros dos presbíteros, José Conrado Rodríguez Alegre y Roque Nelvis Morales Fonseca, de escribir una carta a Raúl Castro pidiendo que en este país, en vez de las «votaciones» previstas para el próximo marzo, se celebren elecciones en libertad.

En el texto, denuncian también que desde el triunfo de la revolución en 1959 y la implantación del Partido Comunista como partido único «el estilo totalitario ha permeado cada capa de la sociedad» cubana.

El padre Álvarez Devesa relata a Alfa y Omega que detrás de la carta hay sacerdotes de todo el país. «Aquí nos conocemos los de todas las diócesis. Durante la convivencia que hacemos todos los años, presentamos la propuesta a los demás, y con los que quisieron formamos un grupo para rezar juntos, reflexionar y dialogar. La mayoría de este grupo participó en la elaboración de la carta», junto con algunos laicos.

Sin embargo, solo la firmaron tres, los que tenían «ese carisma, esa llamada». Eran totalmente conscientes de las posibles consecuencias. «No van a meternos presos o fusilarnos por la carta. Pero sabemos que nos pueden jugar una mala pasada. Puedes acabar muriendo de otra forma, en un accidente de coche o porque te enfermen. O acabar en la cárcel porque te pongan material pornográfico en casa y te juzguen por ello».

Espaldarazo de la Iglesia

Esta iniciativa ha multiplicado su repercusión al haber sido recibidos a comienzos de febrero por el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin. «Fue muy amable, me sentí como un hijo con su padre –recuerda–. En el Vaticano tienen una visión universal, que a veces puede ser mayor que la nuestra». Pero querían que se escuchara, específicamente, una visión cercana de la realidad de Cuba.

También, añade, con el objetivo de que esta visión «llegue a otras sociedades y a todo el mundo. En Venezuela hay una situación que puede ser iluminada por nuestra realidad. La Iglesia en ese país tiene un reto similar al que ha tenido en Cuba».

Le preocupaba, también, que se escuchara su voz en Europa. «La Unión Europea nos ha dejado atónitos al declarar [en su informe anual sobre derechos humanos, ndr] que vivimos en una “democracia de partido único”. No puedo sino pensar que esto se debe a intereses económicos», para no quedarse atrás después del restablecimiento de relaciones entre la isla y Estados Unidos. «Y esto me preocupa muchísimo».

Los obispos les «dejan hacer»

Con todo, el primer fruto del encuentro con el cardenal Parolin es el respaldo eclesial a su iniciativa que este gesto transmite. La postura de los obispos cubanos ha sido un más discreto «dejar hacer».

«El secretario adjunto de la Conferencia Episcopal, el padre Pepe Félix, ha dicho que no se van a pronunciar porque no es una cuestión doctrinal», explica el padre Castor. Es decir, que «no han encontrado [en la carta] un error doctrinal», y respetan «nuestros criterios personales dentro del magisterio de la doctrina social de la Iglesia».

«No nos han puesto ningún impedimento» ni a enviar la carta a Raúl Castro ni a viajar al Vaticano para presentarla a la Secretaría de Estado. De hecho, «algún obispo nos dio luz verde. Otro obispo ha subrayado que en nuestra carta hay cantidad de cosas que ya estaban en un documento de la Conferencia Episcopal en 2013, La esperanza no defrauda».

Acusados a veces de callar ante el régimen, el sacerdote ha aclarado a otros medios que «los obispos de Cuba actúan como muchos cubanos, en este ambiente en el que el gobierno deja muy poco terreno para actuar: tratando de hacer lo que se puede. Nosotros hemos querido dar un paso más, de forma más abierta».

Cree, por ejemplo, que parte de estrategia del episcopado cubano para construir alternativas al régimen comunista es la apuesta por los laicos, que ha marcado los últimos años de sus estrategias pastorales y en la que «este año han puesto un especial énfasis».

El templo, en el patio de un feligrés

El padre Castor José está al frente de la zona pastoral de Modelo, en Camagüey. A su cargo están una zona periférica de la ciudad y varios pueblos, uno de ellos a 34 kilómetros de distancia.

El único templo está construido en el patio de la casa de un feligrés. «Él nos lo cedió y allí tenemos la estructura, los bancos, el altar y el ambón –explica a Alfa y Omega–. Pero no podemos adquirirlo legalmente».

Los obstáculos para la construcción de nuevos templos son una de las limitaciones a la libertad de la Iglesia, que también tiene dificultades para prestar atención religiosa a los presos o aparecer con normalidad en los medios de comunicación.

La falta de templos obliga a las parroquias a funcionar, en gran medida, gracias a casas de misión. Es decir, a hogares que las familias ceden durante un rato para que la comunidad se reúna allí, o que un laico compra y dedica totalmente al uso de la parroquia, aunque esta no sea la titular.

Espías en cada Misa…

En su templo «cedido», la comunidad del padre Castor José celebra Misa dos veces a la semana, los domingos por la mañana y los miércoles por la noche. Los sábados y los domingos por la tarde la Misa es en dos de los pueblos de su territorio. También tienen catequesis de niños y de adultos. «La gente puede venir y no la molestan, en eso tenemos libertad».

Eso sí, es perfectamente consciente de que «normalmente en las misas hay gente vigilando lo que decimos. Posiblemente, varias personas. Algún pobre al que ayudaba me ha dicho que la Seguridad del Estado le había enviado para espiarme».

En ocasiones, otros feligreses acuden a él con sospechas de que algún otro sea un confidente del régimen, o él mismo lo detecta. Por ejemplo, «si viene a la iglesia pero no trae a sus hijos a catequesis».

… e intenta evangelizarlos

¿Qué hace en estos casos? «Si quien nos advierte es muy digno de confianza, intentamos no dar a esa persona sospechosa facilidades para acceder a información. Pero tampoco puedes caer en el prejuicio hacia ellos».

Por eso, normalmente no toman más medidas, a no ser que los agentes del régimen empiecen a crear división o causar problemas por los que se les pueda recriminar «de forma objetiva. Tenemos que velar por la unión de la Iglesia, porque el diablo va a dividir, crear mal ambiente, desmoralizar al sacerdote, calumniar…».

Con todo, el padre Castor José tiene muy claro, e insiste en ello varias veces durante la entrevista, que «lo nuestro es evangelizar, predicar el Evangelio con mucha fe, también a ellos, con la esperanza de que alcancen la verdad de Jesucristo».

«Es difícil vivir sin el mercado negro»

Entre sus feligreses los ha de todas las edades, aunque como en el resto del país predominan los mayores de 60 años y los menores de 30. Muchos de los adultos jóvenes han emigrado fuera de la isla, buscando un futuro mejor, así que hay muchos mayores solos o que deben cuidar a sus nietos.

Este sacerdote conoce bien las necesidades diarias de la gente: «El salario promedio son 23 dólares al mes, cuando un litro de aceite te cuesta dos dólares, y un litro de gasolina o un paquete de detergente, un dólar. Es muy difícil que alguien viva sin participar en el mercado negro, que es amplísimo».

Y pone un ejemplo ilustrativo: trabajadores de la estación de autobuses que venden combustible sobrante para lograr unos ingresos extra, mientras la empresa de autobuses también se ve obligada a comprar las piezas necesarias para las reparaciones de forma clandestina, acudiendo a otros obreros que las han “cogido” de la fábrica donde se producen.

Preocupación: los ancianos y la familia

En la carta que le enviaron a Raúl Castro, se aludía de forma particular a la situación de los jubilados. «A veces cobran por debajo del salario mínimo, que son 130 dólares al año. El otro día, uno me dijo que pasó todo el día haciendo cola para adquirir la tarjeta magnética que les piden para cobrar la jubilación. Y todos los jueves hay gente haciendo cola en la farmacia, porque es el día que llegan los medicamentos, y muchos se acaban».

Una cuestión que le causa gran preocupación al sacerdote es la falta de relevancia social que tiene la familia. «Aquí la gente no se casa, solo empiezan a convivir. Juan Pablo II decía que en este tipo de sociedades socialistas el error fundamental es que no hay instituciones intermedias entre el individuo y el Estado. Y la primera de ellas es la familia. Por eso en nuestra carta pedíamos una sociedad en la que se cuide el matrimonio entre un hombre y una mujer».

Las consecuencias de hablar

En su carta, los sacerdotes también aluden al entramado de silencio y mentiras en el que los cubanos están forzados a vivir, a pesar de una cierta relajación de la persecución desde la caída de la URSS. «El miedo a criticar al gobierno se ha ido relajando.

En mi juventud nunca se contaban chistes contra el sistema –recuerda el padre Castor José–, pero ahora la gente ya habla más. También se fueron tomando libertades, como vender cosas. Y el gobierno lo tolera, aunque sea ilegal».

En la misma línea, las visitas de san Juan Pablo II en 1998 y de Benedicto XVI en 2012 han ido abriendo algunos espacios más de libertad religiosa, como pequeñas apariciones de líderes católicos en los medios; aunque de forma muy restringida.

«Hay tres niveles –explica el padre Castor José–: vivir engañado, creyendo que fuera de Cuba todo está mal y dentro bien; saber que eso es un engaño pero callarte; y hablar y que te repriman. La mayoría de la gente sigue en el segundo nivel, aunque poco a poco aumenta el número de gente que empieza a hablar un poco más».

Eso sí, siempre con el miedo de que «se te cierre la vida. La mayoría de los trabajos –medios de transporte, las grandes fábricas– son estatales, y si alguien se pone contra el Estado pueden perder el empleo. Los que son claramente opositores no pueden trabajar», explica.

Otra arma del régimen contra la gente que se significa es perseguirles por otros crímenes. Puede ser un montaje, como la posibilidad a la que aludía el sacerdote de que le acusen de posesión de pornografía.

Pero por lo general no hace falta llegar a esos extremos: «Como normalmente si respetas la ley no te da para vivir, si haces algo ilegal como vender en el mercado negro y a la vez te manifiestas contra el gobierno, pueden llevarte preso por lo primero», aunque el motivo real sea el segundo.

http://www.alfayomega.es/142584/sacerdote-cubano-por-nuestra-carta-a-castro-podemos-morir-en-un-accidente-de-coche

Carta de tres sacerdotes cubanos a Castro: https://ismaelojeda.wordpress.com/2018/01/25/cuba-sacerdotes-piden-a-raul-castro-elecciones-libres/

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Cuba: Sacerdotes piden a Raúl Castro elecciones libres

enero 25, 2018

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Se trata de exigir el “derecho” de “elegir en libertad”, porque “en Cuba hay votaciones, no elecciones”.

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Cuba: Sacerdotes piden a Raúl Castro elecciones libres

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(ACI).- Tres sacerdotes católicos enviaron este miércoles una carta al presidente cubano Raúl Castro con el propósito de pedir el “derecho” de “elegir en libertad”, porque “en Cuba hay votaciones, no elecciones”.

Los firmantes son el P. Castor José Álvarez de Devesa, sacerdote del Modelo, en Camagüey; el P. José Conrado Rodríguez Alegre, párroco de San Francisco de Paula, en Cienfuegos; y el P. Roque Nelvis Morales Fonseca, párroco de Cueto, en Holguín.

Los sacerdotes enviaron la carta a Castro al cumplirse este miércoles, 20 años de la Misa que San Juan Pablo II celebró en Santiago de Cuba.

“Urgen elecciones donde podamos decidir no sólo nuestro futuro, sino también nuestro presente. Ahora se nos invita a ‘votar’, a decir ‘sí’ a lo que ya existe y no hay voluntad de cambiar. Elegir implica, de por sí, opciones diferentes, elegir implica la posibilidad de tomar varios caminos”, señalaron.

En abril de este año deberían realizarse las elecciones para la Asamblea Nacional del Poder Popular, la cual elige al Consejo de Estado y designa al Presidente del país. En 2015 Castro anunció que dejaría el cargo en el 2018.

En la misiva los sacerdotes también recordaron que el 1º de enero se cumplieron 59 años del triunfo de la revolución que derrocó al régimen de Fulgencio Batista, donde muchos cubanos lucharon y “murieron por dar a sus hijos una Cuba donde se pudiera vivir en libertad, en paz y prosperidad”.

Sin embargo, “casi seis décadas después, tenemos argumentos suficientes para evaluar qué hemos vivido en nuestra tierra”.

Los sacerdotes denunciaron el “estilo totalitario” del Partido Comunista, único partido político autorizado para existir. No se permite al pueblo “alzar una voz diferente”. “Antes bien, toda voz diferente que ha intentado hacerse oír ha sido silenciada”, señalaron.

“Tenemos una legalidad supeditada a un poder, la ausencia de un ‘Estado de Derecho’. Se hace imprescindible la clara distinción e independencia de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial”, expresaron.

A esto “se suma la falta de libertad religiosa. La Iglesia es tolerada, pero no deja de ser vigilada y controlada. Se reduce la plena libertad religiosa con una controlada libertad de permisos de culto. Los cristianos pueden reunirse a compartir su fe, pero no les es permitido construir un templo”.

Los sacerdotes indicaron que “la Iglesia puede hacer procesiones e incluso misas públicas, pero siempre a condición de un permiso expreso de las autoridades que, de no otorgarlo, no permite apelación ni da explicación”.

“La Iglesia puede alzar su voz en los templos, pero no tiene acceso libre a los medios masivos de comunicación y, en los escasos momentos en que esto ocurre, es siempre bajo censura. Los laicos son censurados cuando intentan aplicar a la práctica política y social su fe”, señalaron.

Además está el control de los medios de comunicación social y la inexistencia de una educación alternativa. Los niños cubanos asisten “a un solo modelo de escuela, a una sola ideología, a la enseñanza de un único modo de pensar”. “Los cubanos tienen el derecho a tener alternativas educacionales y opciones para la educación del pensamiento, los padres cubanos tienen el derecho a elegir qué tipo de educación desean para sus hijos”, recordaron.

Asimismo están las carencias materiales, producto del “desamparo económico que vive este pueblo, obligado por las circunstancias a mendigar la ayuda de familiares que lograron marchar al extranjero o a los extranjeros que nos visitan”.

“¿Por qué se invita a que vengan extranjeros a invertir con su dinero y no se permite invertir a los cubanos en igualdad de oportunidades? Los cubanos tienen derecho a participar como inversores en la economía y en las negociaciones de nuestra patria”, expresaron.

“Esta dinámica social que ha resultado en Cuba –denunciaron–, ha olvidado a la persona, su dignidad de hijo de Dios y sus derechos inalienables; casi 60 años después de que este pueblo creyera en un ideal que siempre se pospone y nunca se realiza. Cuando alguien cuestiona, cuando alguien alza la voz, sólo encuentra vulnerabilidad y exclusión”.

Los sacerdotes afirmaron que los cubanos quieren un país “donde se respete más la vida desde su concepción hasta la muerte natural”, donde se fortalezca la familia, “se cuide el matrimonio entre un hombre y una mujer”; y se garanticen los ingresos económicos que permitan a la población vivir dignamente.

“Nuestro pueblo está desanimado y cansado, existe un estancamiento que se resume en dos palabras: sobrevivir o escapar. Los cubanos necesitan vivir la alegría de “pensar y hablar sin hipocresía” con distintos criterios políticos. Estamos cansados de esperar, cansados de huir, cansados de escondernos. Queremos vivir nuestra propia vida”, añadieron.

Los sacerdotes dijeron a Castro que “si escribimos esta carta es para evitar que un día, por alguna circunstancia, Cuba se sumerja en cambios violentos que sólo añadirían más sufrimiento inútil”. “Todavía tenemos tiempo de hacer un proceso progresivo hacia una pluralidad de opciones que permita un cambio favorable para todos. Pero el tiempo se acaba, apremia abrir la puerta”, advirtieron.

“De nada sirve ocultar la verdad. De nada sirve fingir que no pasa nada. De nada sirve aferrarse al poder. Nuestro Maestro Jesucristo nos dice a los cubanos hoy: ‘¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?’. Estamos a tiempo de construir una realidad diferente. Estamos a tiempo de hacer una Cuba como la deseaba Martí: ‘con todos y para el bien de todos’”.

“A la intercesión de la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba, nos encomendamos. Ella, Madre de todos los cubanos, interceda ante el Señor de la historia que, como dijo en Cuba, Su Santidad Benedicto XVI: ‘Dios no solo respeta la libertad humana, sino que parece necesitarla’, para que podamos elegir siempre el bien mayor para todos”, culmina la carta.

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El maná de cada día, 21.1.18

enero 20, 2018

Domingo III del Tiempo Ordinario, Ciclo B

(En Lima, Misa del Santo Padre Papa Francisco en la Base Aérea de Las Palmas, 16,00 pm)

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Se fueron con Él

Dejaron todo y se fueron con Él



Antífona de entrada: Sal 95, 1. 6

Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor toda la tierra. Honor y majestad le preceden, fuerza y esplendor están en su templo.


Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, ayúdanos a llevar una vida según tu voluntad, para que podamos dar en abundancia frutos de buenas obras en nombre de tu Hijo predilecto. Él, que vive y reina contigo.


PRIMERA LECTURA: Jonás 3, 1-5.10

En aquellos días, vino la palabra del Señor sobre Jonás: «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.»

Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla.

Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!»

Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños.

Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.


SALMO24, 4-5ab.6-7bc.8-9

Señor, enséñame tus caminos.

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.

El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes.


SEGUNDA LECTURA: 1 Corintios 7, 29-31

Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante.

Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.


Aclamación antes del Evangelio: Mc 1, 15

Está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.


EVANGELIO: Marcos 1, 14-20

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»

Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.

Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.» Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.


Antífona de comunión: Sal 33, 6

Contemplad al Señor y quedaréis radiantes; vuestro rostro no se avergonzará.


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¡Convertíos y creed en el Evangelio!

P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

Después de que Juan fue arrestado, Jesús se acercó a Galilea predicando el Evangelio de Dios y decía: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva».

Debemos eliminar inmediatamente los prejuicios. Primero: la conversión no se refiere sólo a los no creyentes, o a aquellos que se declaran «laicos»; todos indistintamente tenemos necesidad de convertirnos; segundo: la conversión, entendida en sentido genuinamente evangélico, no es sinónimo de renuncia, esfuerzo y tristeza, sino de libertad y de alegría; no es un estado regresivo, sino progresivo.

Antes de Jesús, convertirse significaba siempre un «volver atrás» (el término hebreo, shub, significa invertir el rumbo, regresar sobre los propios pasos). Indicaba el acto de quien, en cierto punto de la vida, se percata de estar «fuera del camino»; entonces se detiene, hace un replanteamiento; decide cambiar de actitud y regresar a la observancia de la ley y volver a entrar en la alianza con Dios.

Hace un verdadero cambio de sentido, un «giro en U». La conversión, en este caso, tiene un significado moral; consiste en cambiar las costumbres, en reformar la propia vida.

En labios de Jesús este significado cambia. Convertirse ya no quiere decir volver atrás, a la antigua alianza y a la observancia de la ley, sino que significa más bien dar un salto adelante y entrar en el Reino, aferrar la salvación que ha venido a los hombres gratuitamente, por libre y soberana iniciativa de Dios.

Conversión y salvación se han intercambiado de lugar. Ya no está, como lo primero, la conversión por parte del hombre y por lo tanto la salvación como recompensa de parte de Dios; sino que está primero la salvación, como ofrecimiento generoso y gratuito de Dios, y después la conversión como respuesta del hombre.

En esto consiste el «alegre anuncio», el carácter gozoso de la conversión evangélica. Dios no espera que el hombre dé el primer paso, que cambie de vida, que haga obras buenas, casi que la salvación sea la recompensa debida a sus esfuerzos. No; antes está la gracia, la iniciativa de Dios.

En esto, el cristianismo se distingue de cualquier otra religión: no empieza predicando el deber, sino el don; no comienza con la ley, sino con la gracia.

«Convertíos y creed»: esta frase no significa por lo tanto dos cosas distintas y sucesivas, sino la misma acción fundamental: ¡Convertíos, esto es, creed! ¡Convertíos creyendo!

La fe es la puerta por la que se entra en el Reino. Si se hubiera dicho: la puerta es la inocencia, la puerta es la observancia exacta de todos los mandamientos, la puerta es la paciencia, la pureza, uno podría decir: no es para mí; yo no soy inocente, carezco de tal o cual virtud.

Pero se te dice: la puerta es la fe. A nadie le es imposible creer, porque Dios nos ha creado libres e inteligentes precisamente para hacernos posible el acto de fe en Él.

La fe tiene distintas caras: está la fe-asentimiento del intelecto, la fe-confianza. En nuestro caso se trata de una fe-apropiación. O sea, de un acto por el que uno se apropia, casi por prepotencia, de algo. San Bernardo hasta utiliza el verbo usurpar: «¡Yo, lo que no puedo obtener por mí mismo, lo usurpo del costado de Cristo!».

«Convertirse y creer» significa hacer propiamente un tipo de acción repentina e ingeniosa. Con ella, antes aún de habernos fatigado y adquirido méritos, conseguimos la salvación, nos apropiamos incluso de un «reino». Y es Dios mismo quien nos invita a hacerlo; le encanta ver este ingenio, y es el primero en sorprenderse de que «tan pocos lo realicen».

«¡Convertíos!» no es, como se ve, una amenaza, una cosa que ponga triste y obligue a caminar con la cabeza agachada y por ello a tardar lo más posible. Al contrario, es una oferta increíble, una invitación a la libertad y a la alegría. Es la «buena noticia» de Jesús a los hombres de todos los tiempos.

http://www.homiletica.org


Audiencia general, 10 enero 2018 – Texto completo

enero 12, 2018

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El Papa Francisco saluda en audiencia general del 10 de enero de 2018

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Audiencia general, 10 enero 2018 – Texto completo

Sexta catequesis del Papa Francisco dedicada a la Misa

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(ZENIT – 9 enero 2018).- “¡Ojalá la liturgia se convierta para todos nosotros en una verdadera escuela de oración!”, es el deseo que ha expresado el Papa Francisco en la audiencia general, dedicada a la Eucaristía y en concreto al “Gloria a Dios” y a la oración colecta.

El Santo Padre Francisco ha celebrado la audiencia general esta mañana, 10 de enero de 2018, en el aula Pablo VI, como es habitual en invierno, ante miles de peregrinos provenientes de Italia y de otros países del mundo.

La catequesis de hoy ha sido la 6ª catequesis que Francisco dedica a la Santa Misa. La última de este ciclo, dedicado a la Eucaristía, tuvo lugar el pasado miércoles, 3 de enero de 2018, dedicada al acto penitencial, al que ha hecho referencia también al comienzo de la reflexión de hoy.

A continuación, les ofrecemos el texto completo de la catequesis del Santo Padre:

Catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En el recorrido de las catequesis sobre la celebración eucarística hemos visto que el Acto penitencial nos ayuda a despojarnos de nuestras presunciones y a presentarnos ante Dios como realmente somos, conscientes de ser pecadores, con la esperanza de ser perdonados.

Precisamente del encuentro entre la miseria humana y la misericordia divina brota la gratitud expresada en el “Gloria”, “un himno antiquísimo y venerable con el que la Iglesia, congregada en el Espíritu Santo, glorifica a Dios Padre y glorifica y le suplica al Cordero” (Instrucción General del Misal Romano, 53).

El inicio de este himno –“Gloria a Dios en lo alto del cielo”- retoma el canto de los ángeles en el nacimiento de Jesús en Belén, el anuncio gozoso del abrazo entre el cielo y la tierra. Este canto también nos involucra reunidos en oración: “Gloria a Dios en lo alto del cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”.

Después del “Gloria”, o cuando no lo hay, inmediatamente después del Acto penitencial, la oración asume una forma particular en la llamada “colecta” que expresa el carácter propio de la celebración, variable según los días y tiempos del año (ver ibid., 54).

Con la invitación “oremos”, el sacerdote exhorta al pueblo  a recogerse con él en un momento de silencio, para hacerse conscientes de que están en la presencia de Dios y para que emerjan, del corazón de cada uno, las intenciones personales con las que participa en la misa (cf. ibid., 54).

El sacerdote dice “oremos”; y después hay unos instantes de silencio y cada uno piensa en lo que necesita, en lo que quiere pedir, en la oración.

El silencio no se limita a la ausencia de palabras; es estar dispuesto a escuchar otras voces: la de nuestro corazón y, sobre todo, la voz del Espíritu Santo. En la liturgia, la naturaleza del silencio sagrado depende del momento en que se observa: “En el acto penitencial y después de la invitación a orar, cada uno se recoge en sí mismo; pero terminada la lectura o la homilía, todos meditan brevemente lo que escucharon; y después de la Comunión, alaban a Dios en su corazón y oran” (ibid., 45).

Por lo tanto, antes de la oración inicial, el silencio nos ayuda a recogernos en nosotros mismos y a pensar en por qué estamos allí. De ahí la importancia de escuchar nuestro ánimo para abrirlo luego al Señor.

Tal vez venimos de días fatigosos, o de alegría, de dolor, y queremos decírselo al Señor, invocar su ayuda, pedirle que esté cerca de nosotros; tenemos familiares y amigos que están enfermos o que atraviesan pruebas difíciles; deseamos confiarle a Dios las suertes de la Iglesia y del mundo.

Para esto sirve el breve silencio antes de que el sacerdote, recogiendo las intenciones de cada uno, exprese en voz alta a Dios, en nombre de todos, la oración común que concluye los ritos de introducción, haciendo la “colecta” de las intenciones individuales.

Recomiendo encarecidamente a los sacerdotes que observen este momento de silencio y no vayan deprisa: “oremos”, y que se haga silencio. Se lo recomiendo a los sacerdotes. Sin ese silencio corremos el peligro de descuidar el recogimiento del alma.

El sacerdote reza esta súplica, esta oración de colecta, con los brazos abiertos y la actitud del orante, asumido por los cristianos desde los primeros siglos –como demuestran los frescos de las catacumbas romanas- para imitar a Cristo con los brazos abiertos en el madero de la cruz. Está allí. ¡Cristo es el Orante y al mismo tiempo la oración!

En el Crucificado reconocemos al Sacerdote que ofrece a Dios el culto que le agrada, es decir la obediencia filial.

En el Rito romano las oraciones son concisas, pero repletas de significado: se pueden hacer tantas meditaciones hermosas sobre estas oraciones. ¡Tan bellas! Volver a meditar sobre los textos, incluso fuera de la misa, puede ayudarnos a aprender cómo acudir a Dios, qué pedir, qué palabras usar.

¡Ojalá la liturgia se convierta para todos nosotros en una verdadera escuela de oración!

© Librería Editorial Vaticano


«¿Quieres proclamar el Evangelio? ¡Ven a Rrëshen!»: el obispo pone un anuncio para atraer misioneros

enero 5, 2018

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«¿Quieres proclamar el Evangelio? ¡Ven a Rrëshen!»: el obispo pone un anuncio para atraer misioneros

La ingeniosa carta pide evangelizadores para una diócesis pobre de Albania

Por Javier Lozano

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“¿Eres sacerdote? ¿Perteneces a una comunidad religiosa de hombres o mujeres? ¿Anhelas proclamar el Evangelio a los pobres? Ven y visita la diócesis de Rrëshen en Albania. Es la invitación para llevar a cabo la misión en la diócesis de Rrëshen; una invitación a tener una hermosa experiencia evangélica: proclamar el Evangelio a los pobres”.

Este es el inicio de la carta-anuncio  que firma Gjergj Meta, que fue consagrado obispo de Rrëshen el pasado mes de septiembre con tan sólo 41 años y que tiene la misión de sacar adelante una diócesis muy pobre y sin apenas sacerdotes.

Una llamada a la misión

El obispo cuenta con sólo seis sacerdotes, algunos muy mayores, y con alguna comunidad religiosa femenina, para atender a comunidades muy dispersas y con gran dificultad para llegar a ellas. En la zona viven unas 240.000 personas de las que menos del 23% es católica, población que va menguando por la emigración.

Ante esta situación y la necesidad urgente de evangelización se planteó desafiar a sus hermanos europeos y hacer una llamada a la misión para ver si alguien responde a ella. El que así lo elija tendrá la bendición del obispo y el cariño de unos feligreses que tras décadas de comunismo todavía sufren sus consecuencias.

Una diócesis pobre, víctima del comunismo y con siete sacerdotes

De este modo, en su escrito el obispo Meta, que fue portavoz de los obispos albaneses, describe su diócesis. “Nuestra diócesis es una de las más pobres del país, tanto en términos sociales como eclesiales”, afirma el prelado, que recuerda además que toda Albania es pobre “aunque hayan pasado más de 25 años desde la caída del régimen comunista que puso al país de rodillas con represión, pobreza y falta de libertad”.

Monseñor Meta afirma que toda “esta situación está en manos de un pequeño número de nosotros: 6 sacerdotes, incluido el obispo, y 7 congregaciones femeninas. Tenemos 40 iglesias y capillas repartidas por todo el territorio, y muchas familias están aisladas en aldeas ubicadas a gran distancia del centro de la diócesis”.

Una “aventura” no apta para todos

En su anuncio, el obispo invita a misioneros y sacerdotes a ir a Rrëshen “a evangelizar a los pobres, a los que están lejos, y así evangelizarse a sí mismos”.

Pero la invitación va unida a una serie de avisos. El que quiera ir será bienvenido “pero debéis prepararaos para una ‘aventura’ con pocos logros pastorales, sin grandes rebaños, donde no hay iglesias llenas de gente. Pero encontrarán personas bondadosas, generosas, inteligentes y afectuosas. Si dan amor, recibirán amor a cambio”.

Vivir como un obispo

No falta incluso el sentido del humor a la hora de explicar lo que un misionero se encontraría en este rincón de Albania. “No puedo garantizar la seguridad económica, no podemos permitirnos un salario para misioneros y sacerdotes, y a veces incluso nos falta el dinero para comprar lo necesario para celebrar la liturgia o combustible para calentarnos, pero puedo asegurar que compartiremos todo lo que tenemos. Puedes vivir con el obispo y llevar la vida de un obispo”, explica.

Gjergj Meta lanza la caña: “si eres sacerdote y deseas venir como misionero a Rrëshen, ¡ven, no lo dudes!”. Tiene claro que aquel que decida dejar todo para viajar a este pobre país verá que su vida “cambiará porque los pobres y el Evangelio te cambiarán”.

Misioneros sí, pero no a cualquier precio

Pero no quiere misioneros a cualquier precio. “No olvides que la única razón para ser misionero aquí es el Reino de Dios, y no la intención de huir de situaciones desagradables o por ser misionero por capricho o, lo que es peor, porque tienes problemas sin resolver con tu obispo o de otra naturaleza”, escribe el obispo.

Y para concluir recuerda a qué está llamando: “Ser misionero es una vocación. Para ser misionero necesitas estar preparado, tener un conocimiento profundo de la Iglesia, del cuidado pastoral, y sobre todo, de las Sagradas Escrituras. Por nuestra parte, te enseñaremos albané que, estamos seguros, aprenderás muy rápido. La misión emana de la Iglesia y se lleva a cabo en nombre de la Iglesia que te envía y recibe”.

“¡Ven y proclama el Evangelio a los pobres y serás evangelizado por los pobres!”, concluye.

https://www.religionenlibertad.com/quieres-proclamar-evangelio-ven-rrshen-obispo-pone–61541.htm


‘Iglesia Soy’, la app que ofrecerá desde gestión de sacramentos hasta consejería

diciembre 26, 2017

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La app contribuirá a disminuir la deserción, ya que a través de ella se podrán mantener en línea con sacerdotes, monjas o colaboradores de la Iglesia.

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Por Ignacio Fernández González

(El Universal, Colombia).-Sus doce años en el ejercicio sacerdotal y la responsabilidad de la pastoral de comunicaciones de la Arquidiócesis de Montería, llevaron al padre Uriel Pimienta a buscar una alternativa para mantener a sus fieles cerca de la Iglesia.

Según relata el párroco de la iglesia de La Sagrada Familia, en el barrio La Unión de Montería, a partir de las preguntas y las necesidades de los fieles, surgió la idea de crear ‘Iglesia Soy’. El propósito de este emprendimiento es hacer más cercana la experiencia del servicio pastoral, porque la Iglesia debe ser ejemplo de servicio a los fieles.

“Hay dos cosas que siempre me han impactado: las personas que están en situación de duelo y las que tienen una enfermedad. Ellos siempre quieren encontrar un sacerdote y cuando no lo logran, se desilusionan. Esta herramienta va a facilitar que yo pueda tener una respuesta en tiempo real, la comunidad va a sentir que vale la pena y que en la palma de su mano tendrá a su parroquia siempre cerca”, explica el sacerdote.

El padre Uriel asumió como una responsabilidad dejar huella en su paso por la experiencia pastoral. Está seguro que ‘Iglesia Soy’ marcará un hito en el servicio porque es una iniciativa propia de Montería.

La plataforma web y el aplicativo móvil contribuirán a disminuir la deserción de los fieles, ya que a través de ‘Iglesia Soy’ podrán mantener contacto en línea con sacerdotes, monjas o colaboradores de la Iglesia para solicitar información o consejerías espirituales.

“Con la geolocalización, al llegar a una ciudad que no se conoce, cualquier persona podrá encontrar al sacerdote más cercano disponible. Es un modelo de aplicación con unos pantallazos muy visuales y de fácil acceso para los fieles de todas las edades. Además, hay un espacio para que sacerdotes y fieles puedan compartir reflexiones, salmos y pasajes bíblicos, con interacción directa”, resalta Andrés Vélez, ingeniero de sistemas y desarrollador de la aplicación.

Tanto en la plataforma web como en la aplicación móvil, habrá información disponible sobre los eventos y actividades de las diferentes parroquias. Así mismo, se podrán gestionar los sacramentos, consultando horarios, estipendios y ubicación de documentos.

“Hemos encontrado en Apps.co la ayuda necesaria para impulsar este proyecto. Creo que no hubiera sido posible sin todas las exigencias y todos los espacios que nos han brindado de crecimiento.

Para mí también ha sido un ejercicio muy interesante de crecimiento, de afianzarme también en este medio que siempre me ha gustado”, resaltó el padre Uriel Pimienta, quien encontró en la iniciativa de MinTIC la posibilidad de complementar su servicio pastoral con su faceta como emprendedor digital.

‘Iglesia Soy’ acabó de culminar la fase de Descubrimiento de Negocios, con el acompañamiento de los mentores del Ministerio TIC y de su aliado Innomake para el sector Caribe 1, que comprende las ciudades de Barranquilla, Cartagena, Montería, Sincelejo y San Andrés. Ahora seguirá en una segunda fase de consolidación durante 12 semanas.

Apps.co ha creado una nueva generación de empresarios digitales del país. Con esta iniciativa, MinTIC ha acompañado a más de 2.111 emprendimientos en las fases de Descubrimiento de Negocios y Crecimiento y Consolidación. Actualmente cubre 29 ciudades, con el fin de llevar las oportunidades a más regiones de Colombia.

http://www.riial.org/iglesia-la-app-ofrecera-desde-gestion-sacramentos-consejeria/

 

 


María José González: “Ecclesiared es la mejor ayuda para párrocos y Diócesis”

diciembre 26, 2017

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María José González: “Ecclesiared es la mejor ayuda para párrocos y Diócesis”

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“Somos una herramienta al servicio de la Iglesia, trabajamos cada día para nuestros párrocos”

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Por María José Gonzalez

(Religión Digital).- La Controller de Ecclesiared, el programa de gestión parroquial que ha revolucionado en los últimos años la administración, la comunicación y la pastoral de las parroquias y Diócesis de todo el mundo, atiende hoy a Religión Digital para hablar de cómo la tecnología está ayudando a la Iglesia ofreciendo su mano a miles de párrocos y consejos parroquiales.

En primer lugar, ¿cómo ayuda Ecclesiared a los párrocos?

Ecclesiared es un programa de gestión parroquial online que ayuda a los párrocos y consejos parroquiales a disponer de una plataforma con la que llevar informatizada sus bases de datos, permitiéndoles así poder imprimir certificados eclesiásticos en apenas 10 segundos, poder llevar al día el Libro de Misas, la comunicación con sus feligreses, la contabilidad y muchas cosas más.

Para aquellas parroquias o Diócesis que aún no emplean Ecclesiared, ¿qué les dirías?

Lo primero, que vean Ecclesiared. Tenemos un amplio equipo que se dedica desde el primer día que un párroco se pone en contacto con nosotros a través de nuestra web www.ecclesiared.es a enseñarle la herramienta. No tenemos que convencer a nadie, la herramienta habla por sí sola y cuando un párroco la ve, sabe que es precisamente lo que necesita en su día a día. Ecclesiared es la mejor ayuda para párrocos y Diócesis sin lugar a dudas.

¿Cuál es la principal ventaja de Ecclesiared?

Ecclesiared es un programa de gestión parroquial online lo que permite a cualquier párroco acceder a sus datos desde cualquier dispositivo electrónico, esté donde esté. Además, el programa fue realizado por informáticos y sacerdotes, es decir, es un traje a medida para cualquier párroco del siglo XXI.

¿En cuántos países estáis trabajando en la actualidad?

Seguimos ampliando nuestros horizontes. En la actualidad trabajamos además de España, en países como Chile, México, Colombia, Perú, Panamá, Puerto Rico, El Salvador, Ecuador, Venezuela y algún país más que me dejo seguro.

Y entiendo que cada Diócesis, tendrá sus peculiaridades…

Así es. Ecclesiared tiene un botón de asistencia el cual permite a los párrocos y consejos estar atendidos en todo momento por nuestro equipo de informáticos de Soporte Técnico. Recientemente por ejemplo, la Diócesis de Colón Kuna Yala de Panamá nos pidió algunas adaptaciones y así las hicimos para todas las parroquias de su Diócesis.

O sea que Ecclesiared es un programa vivo en ese sentido…

Sí, claro. Somos una herramienta al servicio de la Iglesia y eso nos obliga a introducir cada día mejoras para nuestros párrocos. Una de las últimas realizadas hace unos meses, la adaptación de todos los documentos del programa al catalán para aquellas parroquias de Catalunya que así lo deseaban.

Y… ¿qué objetivo os marcáis en el equipo para este 2018?

El principal para mí y todo nuestro equipo es seguir ayudando a la Iglesia y a los párrocos descubriéndoles que la tecnología está a su disposición para tenderles la mano y obtener mejores resultados en sus labores de evangelización.

 

http://www.riial.org/maria-jose-gonzalez-ecclesiared-la-mejor-ayuda-parrocos-diocesis/