Federico Lombardi sintetiza los pontificados de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco

junio 17, 2018

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Federico Lombardi: “Los gestos del Papa Francisco son un poderoso vehículo de comunicación”

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“EL DE JUAN PABLO II FUE UN PONTIFICADO SIN LÍMITES, INMENSO COMO EL TIEMPO Y LOS HORIZONTES”

Federico Lombardi: “Los gestos del Papa Francisco son un poderoso vehículo de comunicación”

“Me ha impresionado la forma en que Benedicto XVI luchó contra el abuso sexual por parte del clero”

Por Francesco Gagliano

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El padre Federico Lombardi, sacerdote jesuita, ha supervisado la comunicación de la Santa Sede durante más de 25 años, prestando su servicio a tres pontífices (Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco) y cubriendo papeles de gran prestigio en los medios del Vaticano.

Fue director de programas de Radio Vaticano desde 1991 y gerente general de 2005 a 2016. En esos mismos años, de 2001 a 2013, también fue director general del Centro de Televisión del Vaticano (CTV) y, de 2006 a 2016, director de la sala de prensa de la Santa Sede.

Desde el 1 de agosto de 2016, después de terminar su largo recorrido en el mundo de las comunicaciones en el Vaticano, el padre Lombardi es presidente de la Junta de Directores de la Fundación del Vaticano Joseph Ratzinger – Benedicto XVI.

En la sede de este instituto, en Via della Conciliazione 1, el padre Lombardi nos recibió, para permitirnos abordar en profundidad algunos aspectos de su largo servicio dedicado a explicar los tres Pontífices al mundo, con particular reflexión sobre el pontificado de Benedicto XVI.

Ha servido usted a los últimos tres pontificados. A su juicio, ¿cuáles son los elementos peculiares de cada uno de ellos?

Seguí al Papa Juan Pablo II sobre todo como director de Radio Vaticano y en los últimos años como director del Centro de Televisión, no como director de la Sala de Prensa; en mi memoria, se fue grabando como un pontificado sin límites, inmenso como el tiempo y los horizontes.

Por su gran personalidad, por el contacto que supo establecer con las personas y los viajes que hizo, lo recuerdo sobre todo como un maestro de los pueblos.

Por ejemplo, después de la caída del Muro de Berlín, pudo dirigirse a los países de Europa del Este mediante la valoración de sus identidades y sus raíces, mostrándoles el camino a seguir para el futuro y las responsabilidades que se deben asumir en la comunidad mundial.

Este fue un rasgo que siempre lo caracterizó, cuando se dirigió a los pueblos que conoció durante sus numerosas visitas apostólicas. En los últimos años de su pontificado, que seguí principalmente desde el Centro de Televisión del Vaticano, experimenté con gran intensidad la experiencia de comunicar a través de imágenes la época de la enfermedad del Pontífice, sobrellevada con gran fuerza y ​​dignidad, sin ocultar nada.

Fue un gran testimonio de fe dado por él a todo el pueblo de Dios. Creo que comunicarlo a través de imágenes fue un gran servicio en la historia de un pontificado tan grande e importante.

¿Y el pontificado de Benedicto XVI?

Como teólogo, Joseph Ratzinger admiraba, sobre todo, a la persona e invitaba a hacer una lectura profunda, positiva y equilibrada del cristianismo. Algunos de sus libros, como la Introducción al cristianismo, ya me habían atraído en mi juventud. Así que siempre he tratado de entender su doctrina y, una vez elegido Papa, me sentí en sintonía con su enseñanza, siempre dispuesta al diálogo y a la apertura con la cultura actual.

En Benedicto XVI no brillaba sólo la primacía de Dios y de su revelación por medio de Jesucristo, sino también una inmensa confianza en la razón humana y en su capacidad de diálogo con la fe. Este aspecto continúa hasta nuestros días, en mi trabajo hoy en la Fundación Ratzinger, que me fascina.

También me llama mucho la atención el que el Papa Benedicto siempre haya tenido la necesidad de estudiar e investigar intelectual y espiritualmente la figura de Jesús, incluso durante los años de su papado.

Desde este punto de vista, se podría decir que su incesante estudio de la figura de Jesús (cuyo resultado es la obra en tres volúmenes publicados durante el curso de su pontificado), fue la fundación y el alimento espiritual de toda su enseñanza.

Este estudio constante siempre lo he visto no tanto “como el del Papa”, es decir, como “formalmente magisterial”, pero sí como un servicio prestado al pueblo de Dios por el sucesor de Pedro, que, con su fe, debe fortalecer y consolar la fe de los demás.

Con respecto al gobierno de la Iglesia, la forma en que Benedicto XVI luchó contra el abuso sexual por parte del clero es un aspecto que me ha impresionado y comprometido mucho.

El estilo y la determinación con la que se acercó a esta crisis han sido perfectamente coherentes con su determinación y su modus operandi: medido y cuidadoso, pero firme en su deseo de restablecer la justicia y arrojar luz allí donde, hasta entonces, en general se intentó ocultar los fallos.

Fue un ejemplo de sinceridad, profundidad y búsqueda de la verdad ante Dios y ante el mundo, sin negar o disminuir las responsabilidades de la Iglesia.

En el centro de la gran energía del actual pontificado identifico la gran eficacia del Evangelio de la misericordia de Dios, con la atención a los pobres y los últimos; son todos elementos contenidos en el carisma del Papa Francisco, en su capacidad de estar cerca de la gente.

Bergoglio es un Pontífice con un modo efectivo de comunicación, sus gestos se han convertido en un poderoso vehículo para los mensajes que desea anunciar y que, para mí, es una respuesta al tema de la nueva evangelización o, más bien, su demostración real, que practica constantemente, como los Viernes de la Misericordia.

¿Hay algún aspecto de Benedicto XVI que nunca haya percibido, o que haya permanecido secreto, y que solo haya descubierto ahora, ocupando el cargo de director de la Fundación Ratzinger?

En realidad no. Tiendo a ver siempre la continuidad en todas las cosas, así que no he descubierto aspectos “nuevos” en el Papa Benedicto. Lo repito a menudo, pero tampoco la noticia de la renuncia del Papa me sorprendió por completo.

Me pareció una opción muy lúcida y coherente, de una manera predecible, en el sentido de que el Papa ya había hablado de ello antes, por lo que era seguro suponer que lo pensó seriamente.

Observo que la gente volvió a leer su pontificado a la luz de la renuncia, porque fue un gesto que nos hizo reflexionar y comprender más profundamente quién era Joseph Ratzinger / Benedicto XVI y su personalidad. La renuncia la leí e interpreté en perfecta continuidad con el estilo del papa emérito.

En resumen, vi una gran coherencia en la elección que hizo, precisamente por su enfoque espiritual y humano de la fe y la razón.

Ahora que desempeño el cargo de presidente de la Fundación Ratzinger, encuentro elementos que ya había notado en el pasado y que ya tenía claros cuando lo seguí, especialmente en el servicio de la comunicación. Por ejemplo, su intensa relación con la figura de Jesús como persona viviente y siempre objeto de investigación, porque es un misterio infinito.

Esto también se refleja en sus “últimas conversaciones” con Peter Seewald, cuando habla de su vida espiritual, su oración y su meditación sobre el Evangelio. El impulso intelectual, la fe y la búsqueda espiritual de Benedicto XVI siempre se han extendido hacia la figura de Jesús. Éste siempre ha sido un elemento constante en él.

¿Cuál es el mayor legado cultural y espiritual que el Papa Benedicto XVI deja al mundo y a los fieles?

Es inevitable que sea recordado más por la renuncia que por cualquier otra cosa y, desde cierto punto de vista, es comprensible que sea así, ya que su gesto representó un hito.

Al mismo tiempo, aquello a lo que Benedicto XVI hizo una importante contribución es lo que ya dije antes: Una presentación de la fe cristiana a la altura de los problemas del mundo moderno, en diálogo con ella gracias a la razón. La continua afirmación del papel de la razón humana, que también contribuye a preservar la pureza de la fe, está en el centro de su pensamiento, que todavía me fascina y que deseo seguir estudiando.

Por otro lado, la fe no es algo que deba ser rechazada por la humanidad, sino que ayuda, según Ratzinger, a vivir dignamente en esta tierra, porque ayuda a la razón a no cerrarse a sí misma y la salva de sus peores derivaciones, como la desesperación o el totalitarismo.

Recientemente hablé de un ejemplo que me conmovió personalmente: la atención a los presos, la oposición a la pena de muerte, pero también la cadena perpetua, que el Papa Francisco condena enérgicamente, y en general la humanización del derecho en el campo criminal.

Todo esto es fuertemente cristiano y ésta es precisamente la vocación de fe que ayuda a la razón a ver todos los argumentos positivos para un derecho restaurativo de la dignidad de la persona, en lugar de punitivo o que tiene la intención de excluir al culpable del consorcio humano.

El Papa Francisco presenta bien esto, usando el poder del Evangelio, pero quien lo ha racionalizado y explicado como una realidad histórica fue ya el Papa Benedicto XVI. La reciente relectura del discurso en la Universidad “La Sapienza” me lo confirmó (se refiere al discurso que Benedicto XVI debería haber pronunciado el 17 de enero de 2008, pero que solo fue entregado, porque la visita fue cancelada dos días antes).

Este sentido de razonabilidad del Papa como portavoz de una importante razón ética para la humanidad, me pareció muy fascinante y se presentó de una manera muy respetuosa durante todo el papado de Benedicto XVI. La relación entre fe y razón no es unidireccional, porque, en la relación dialéctica, evita, por ejemplo, las derivaciones del fundamentalismo.

Es un razonamiento profundamente cristiano y que traza perfectamente la evolución histórica de los cristianos, que inmediatamente se sintieron aliados de la razón griega y la hicieron suya contra la religión mitológica. Creo que esta contribución, en la que siempre ha insistido Ratzinger, es muy importante.

Tal como están las cosas (y espero que este aspecto también se recuerde en el futuro), otra de sus contribuciones fue la lucha contra los abusos sexuales cometidos por el clero, un gran problema que estamos sobrellevando y que me temo que todavía necesitará tiempo para ser resuelto.

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Amor apasionado en el matrimonio, según Amoris laetitia, 142-152, (10)

junio 14, 2018

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Siendo una pasión sublimada por un amor que admira la dignidad del otro, llega a ser una «plena y limpísima afirmación amorosa».

 

Amor apasionado

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El Concilio Vaticano II enseña que este amor conyugal «abarca el bien de toda la persona, y, por tanto, puede enriquecer con una dignidad peculiar las expresiones del cuerpo y del espíritu, y ennoblecerlas como signos especiales de la amistad conyugal».

Por algo será que un amor sin placer ni pasión no es suficiente para simbolizar la unión del corazón humano con Dios: «Todos los místicos han afirmado que el amor sobrenatural y el amor celeste encuentran los símbolos que buscan en el amor matrimonial, más que en la amistad, más que en el sentimiento filial o en la dedicación a una causa. Y el motivo está justamente en su totalidad».

¿Por qué entonces no detenernos a hablar de los sentimientos y de la sexualidad en el matrimonio?

El mundo de las emociones

Deseos, sentimientos, emociones, eso que los clásicos llamaban «pasiones», tienen un lugar importante en el matrimonio. Se producen cuando «otro» se hace presente y se manifiesta en la propia vida.

Es propio de todo ser viviente tender hacia otra cosa, y esta tendencia tiene siempre señales afectivas básicas: el placer o el dolor, la alegría o la pena, la ternura o el temor.

Son el presupuesto de la actividad psicológica más elemental. El ser humano es un viviente de esta tierra, y todo lo que hace y busca está cargado de pasiones.

Jesús, como verdadero hombre, vivía las cosas con una carga de emotividad. Por eso le dolía el rechazo de Jerusalén (cf. Mt 23,37), y esta situación le arrancaba lágrimas (cf. Lc 19,41). También se compadecía ante el sufrimiento de la gente (cf. Mc 6,34). Viendo llorar a los demás, se conmovía y se turbaba (cf. Jn 11,33), y él mismo lloraba la muerte de un amigo (cf. Jn 11,35).

Estas manifestaciones de su sensibilidad mostraban hasta qué punto su corazón humano estaba abierto a los demás.

Experimentar una emoción no es algo moralmente bueno ni malo en sí mismo. Comenzar a sentir deseo o rechazo no es pecaminoso ni reprochable. Lo que es bueno o malo es el acto que uno realice movido o acompañado por una pasión.

Pero si los sentimientos son promovidos, buscados y, a causa de ellos, cometemos malas acciones, el mal está en la decisión de alimentarlos y en los actos malos que se sigan.

En la misma línea, sentir gusto por alguien no significa de por sí que sea un bien. Si con ese gusto yo busco que esa persona se convierta en mi esclava, el sentimiento estará al servicio de mi egoísmo.

Creer que somos buenos sólo porque «sentimos cosas» es un tremendo engaño.

Hay personas que se sienten capaces de un gran amor sólo porque tienen una gran necesidad de afecto, pero no saben luchar por la felicidad de los demás y viven encerrados en sus propios deseos.

En ese caso, los sentimientos distraen de los grandes valores y ocultan un egocentrismo que no hace posible cultivar una vida sana y feliz en familia.

Por otra parte, si una pasión acompaña al acto libre, puede manifestar la profundidad de esa opción. El amor matrimonial lleva a procurar que toda la vida emotiva se convierta en un bien para la familia y esté al servicio de la vida en común.

La madurez llega a una familia cuando la vida emotiva de sus miembros se transforma en una sensibilidad que no domina ni oscurece las grandes opciones y los valores sino que sigue a su libertad, brota de ella, la enriquece, la embellece y la hace más armoniosa para bien de todos.

Dios ama el gozo de sus hijos

Esto requiere un camino pedagógico, un proceso que incluye renuncias. Es una convicción de la Iglesia que muchas veces ha sido rechazada, como si fuera enemiga de la felicidad humana.

Benedicto XVI recogía este cuestionamiento con gran claridad: «La Iglesia, con sus preceptos y prohibiciones, ¿no convierte acaso en amargo lo más hermoso de la vida? ¿No pone quizás carteles de prohibición precisamente allí donde la alegría, predispuesta en nosotros por el Creador, nos ofrece una felicidad que nos hace pregustar algo de lo divino?».

Pero él respondía que, si bien no han faltado exageraciones o ascetismos desviados en el cristianismo, la enseñanza oficial de la Iglesia, fiel a las Escrituras, no rechazó «el eros como tal, sino que declaró guerra a su desviación destructora, puesto que la falsa divinización del eros […] lo priva de su dignidad divina y lo deshumaniza».

La educación de la emotividad y del instinto es necesaria, y para ello a veces es indispensable ponerse algún límite. El exceso, el descontrol, la obsesión por un solo tipo de placeres, terminan por debilitar y enfermar al placer mismo, y dañan la vida de la familia.

De verdad se puede hacer un hermoso camino con las pasiones, lo cual significa orientarlas cada vez más en un proyecto de autodonación y de plena realización de sí mismo, que enriquece las relaciones interpersonales en el seno familiar.

No implica renunciar a instantes de intenso gozo, sino asumirlos como entretejidos con otros momentos de entrega generosa, de espera paciente, de cansancio inevitable, de esfuerzo por un ideal.

La vida en familia es todo eso y merece ser vivida entera.

Algunas corrientes espirituales insisten en eliminar el deseo para liberarse del dolor. Pero nosotros creemos que Dios ama el gozo del ser humano, que él creó todo «para que lo disfrutemos» (1 Tm 6,17).

Dejemos brotar la alegría ante su ternura cuando nos propone: «Hijo, trátate bien […] No te prives de pasar un día feliz» (Si 14,11.14). Un matrimonio también responde a la voluntad de Dios siguiendo esta invitación bíblica: «Alégrate en el día feliz» (Qo 7,14).

La cuestión es tener la libertad para aceptar que el placer encuentre otras formas de expresión en los distintos momentos de la vida, de acuerdo con las necesidades del amor mutuo.

En ese sentido, se puede acoger la propuesta de algunos maestros orientales que insisten en ampliar la consciencia, para no quedar presos en una experiencia muy limitada que nos cierre las perspectivas.

Esa ampliación de la consciencia no es la negación o destrucción del deseo sino su dilatación y su perfeccionamiento.

Dimensión erótica del amor

Todo esto nos lleva a hablar de la vida sexual del matrimonio. Dios mismo creó la sexualidad, que es un regalo maravilloso para sus creaturas. Cuando se la cultiva y se evita su descontrol, es para impedir que se produzca el «empobrecimiento de un valor auténtico».

San Juan Pablo II rechazó que la enseñanza de la Iglesia lleve a «una negación del valor del sexo humano», o que simplemente lo tolere «por la necesidad misma de la procreación».

La necesidad sexual de los esposos no es objeto de menosprecio, y «no se trata en modo alguno de poner en cuestión esa necesidad».

A quienes temen que en la educación de las pasiones y de la sexualidad se perjudique la espontaneidad del amor sexuado, san Juan Pablo II les respondía que el ser humano «está llamado a la plena y madura espontaneidad de las relaciones», que «es el fruto gradual del discernimiento de los impulsos del propio corazón».

Es algo que se conquista, ya que todo ser humano «debe aprender con perseverancia y coherencia lo que es el significado del cuerpo».

La sexualidad no es un recurso para gratificar o entretener, ya que es un lenguaje interpersonal donde el otro es tomado en serio, con su sagrado e inviolable valor. Así, «el corazón humano se hace partícipe, por decirlo así, de otra espontaneidad».

En este contexto, el erotismo aparece como manifestación específicamente humana de la sexualidad. En él se puede encontrar «el significado esponsalicio del cuerpo y la auténtica dignidad del don».

En sus catequesis sobre la teología del cuerpo humano, enseñó que la corporeidad sexuada «es no sólo fuente de fecundidad y procreación», sino que posee «la capacidad de expresar el amor: ese amor precisamente en el que el hombre-persona se convierte en don».

El más sano erotismo, si bien está unido a una búsqueda de placer, supone la admiración, y por eso puede humanizar los impulsos.

Entonces, de ninguna manera podemos entender la dimensión erótica del amor como un mal permitido o como un peso a tolerar por el bien de la familia, sino como don de Dios que embellece el encuentro de los esposos.

Siendo una pasión sublimada por un amor que admira la dignidad del otro, llega a ser una «plena y limpísima afirmación amorosa», que nos muestra de qué maravillas es capaz el corazón humano y así, por un momento, «se siente que la existencia humana ha sido un éxito».


El maná de cada día, 9.6.18

junio 9, 2018

Inmaculado Corazón de María

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Oracion al Inmaculado Corazon de Maria para sanacion

María conservaba todas estas cosas en su corazón



Antífona de entrada: Sal 12, 6

Alegra mi corazón con tu auxilio y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.


Oración colecta

Oh Dios, tú que has preparado en el Corazón de la Virgen María una digna morada al Espíritu Santo, haz que nosotros, por intercesión de la Virgen, lleguemos a ser templos dignos de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: 2 Timoteo 4,1-8

Querido hermano:

Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.

Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus propios deseos y de lo que les gusta oír; y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas.

Pero tú sé sobrio en todo, soporta los padecimientos, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio. Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.

He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.



SALMO: 70, 8-9. 14-15ab. 16-17. 22

Mi boca contará tu salvación, Señor.

Llena estaba mi boca de tu alabanza y de tu gloria todo el día. No me rechaces ahora en la vejez; me van faltando las fuerzas, no me abandones.

Yo, en cambio, seguiré esperando, redoblaré tus alabanzas; mi boca contará tu justicia, y todo el día tu salvación.

Contaré tus proezas, Señor mío; narraré tu justicia, tuya entera. Dios mío, me instruiste desde mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas.

Yo te daré gracias, Dios mío, con el arpa, por tu lealtad; tocaré para ti la cítara, Santo de Israel.


Aclamación antes del Evangelio: Lc 2, 19

Dichosa es la Virgen María que conservaba la palabra de Dios, meditándola en su corazón.


EVANGELIO: Lucas 2, 41-51

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedo en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»

Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?»

Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.


Antífona de comunión: Lc 2, 19

María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.


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María conservaba todas estas cosas en su corazón

De los sermones de san Lorenzo Justiniano, obispo.
Sermón X, en la fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen María

María iba reflexionando sobre todas las cosas que había conocido leyendo, escuchando, mirando, y de este modo su fe iba en aumento constante, sus méritos crecían, su sabiduría se hacía más clara y su caridad era cada vez más ardiente. Su conocimiento y penetración, siempre renovados, de los misterios celestiales la llenaban de alegría, la hacían gozar de la fecundidad del Espíritu, atraían hacia Dios y la hacían perseverar en su propia humildad.

Porque en esto consisten los progresos de la gracia divina, en elevar desde lo más humilde hasta lo más excelso y en ir transformando de resplandor en resplandor. Bienaventurada el alma de la Virgen que, guiada por el magisterio del Espíritu que habitaba en ella, se sometía siempre y en todo a las exigencias de la Palabra de Dios. Ella no se dejaba llevar por su propio instinto o juicio, sino que su actuación exterior correspondía siempre a las insinuaciones internas de la sabiduría que nace de la fe.

Convenía, en efecto, que la sabiduría divina, que se iba edificando la casa de la Iglesia para habitar en ella, se valiera de María Santísima para lograr la observancia de la ley, la purificación de la mente, la justa medida de la humildad y el sacrificio espiritual.

Imítala tú, alma fiel. Entra en el templo de tu corazón, si quieres alcanzar la purificación espiritual y la limpieza de todo contagio de pecado. Allí Dios atiende más a la intención que a la exterioridad de nuestras obras.

Por esto, ya sea que por la contemplación salgamos de nosotros mismos para reposar en Dios, ya sea que nos ejercitemos en la práctica de las virtudes o que nos esforcemos en ser útiles a nuestro prójimo con nuestras buenas obras, hagámoslo de manera que la caridad de Cristo sea lo único que nos apremie.

Este es el sacrificio de la purificación espiritual, agradable a Dios, que se ofrece no en un templo hecho por mano de hombres, sino en el templo del corazón, en el que Cristo, el Señor, entra de buen grado.


Las 11 frases más bellas de la Amoris Laetitia del Papa Francisco

mayo 4, 2018

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Amoris Laetitia del Papa Francisco

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Las 11 frases más bellas de la Amoris Laetitia del Papa Francisco

Redacción ACI Prensa

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La nueva exhortación apostólica Amoris Laetitia del Papa Francisco contiene algunas hermosas frases que llenan de esperanza a los fieles ante las dificultades y las diversas situaciones de las familias y matrimonios del siglo XXI. En esta nota dejamos algunas de ellas:

1. “En este breve recorrido podemos comprobar que la Palabra de Dios no se muestra como una secuencia de tesis abstractas, sino como una compañera de viaje también para las familias que están en crisis o en medio de algún dolor, y les muestra la meta del camino” (numeral 22, capítulo 1)

2. “Cristo ha introducido como emblema de sus discípulos sobre todo la ley del amor y del don de sí a los demás, y lo hizo a través de un principio que un padre o una madre suelen testimoniar en su propia existencia: ‘Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos’” (numeral 27, capítulo 1)

3. “La familia está llamada a compartir la oración cotidiana, la lectura de la Palabra de Dios y la comunión eucarística para hacer crecer el amor y convertirse cada vez más en templo donde habita el Espíritu” (numeral 29, capítulo 1)

4. “Como María, (las familias) son exhortadas a vivir con coraje y serenidad sus desafíos familiares, tristes y entusiasmantes, y a custodiar y meditar en el corazón las maravillas de Dios” (numeral 30, capítulo 1)

5. “Los cristianos no podemos renunciar a proponer el matrimonio con el fin de no contradecir la sensibilidad actual, para estar a la moda, o por sentimientos de inferioridad frente al descalabro moral y humano” (numeral 35, capítulo 2)

6. “Necesitamos encontrar las palabras, las motivaciones y los testimonios que nos ayuden a tocar las fibras más íntimas de los jóvenes, allí donde son más capaces de generosidad, de compromiso, de amor e incluso de heroísmo, para invitarles a aceptar con entusiasmo y valentía el desafío del matrimonio” (numeral 40, capítulo.2)

7. “Una familia y un hogar son dos cosas que se reclaman mutuamente. Este ejemplo muestra que tenemos que insistir en los derechos de la familia, y no sólo en los derechos individuales. La familia es un bien del cual la sociedad no puede prescindir, pero necesita ser protegida” (numeral 44, capítulo 2)

8. “Nadie puede pensar que debilitar a la familia como sociedad natural fundada en el matrimonio es algo que favorece a la sociedad. Ocurre lo contrario: perjudica la maduración de las personas, el cultivo de los valores comunitarios y el desarrollo ético de las ciudades y de los pueblos” (numeral 52, capítulo 2)

9. “Doy gracias a Dios porque muchas familias, que están lejos de considerarse perfectas, viven en el amor, realizan su vocación y siguen adelante, aunque caigan muchas veces a lo largo del camino” (numeral 57, capítulo 3)

10. “La alianza de amor y fidelidad, de la cual vive la Sagrada Familia de Nazaret, ilumina el principio que da forma a cada familia, y la hace capaz de afrontar mejor las vicisitudes de la vida y de la historia. Sobre esta base, cada familia, a pesar de su debilidad, puede llegar a ser una luz en la oscuridad del mundo” (numeral 66, capítulo 3)

11. “El sacramento del matrimonio no es una convención social, un rito vacío o el mero signo externo de un compromiso. El sacramento es un don para la santificación y la salvación de los esposos, porque su recíproca pertenencia es representación real, mediante el signo sacramental, de la misma relación de Cristo con la Iglesia. Los esposos son por tanto el recuerdo permanente para la Iglesia de lo que acaeció en la cruz; son el uno para el otro y para los hijos, testigos de la salvación, de la que el sacramento les hace partícipes” (numeral 72, capítulo 3).

https://www.aciprensa.com/noticias/las-11-frases-mas-bellas-de-la-amoris-laetitia-del-papa-francisco-18618


Raniero Cantalamessa: “Francisco es un hombre libre y, por eso, es terrible”

marzo 21, 2018

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El Señor Cardenal Carlos Osoro y el P. Raniero Cantalamessa

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Raniero Cantalamessa: “Francisco es un hombre libre y, por eso, es terrible”

“Cuando no hablamos con amor, las palabras se transforman en piedras que hieren”

El predicador del Papa llama a “devolver a la predicación su puesto noble en la Iglesia”

Por José M. Vidal

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Es el Gran Predicador, el predicador por antonomasia de la Iglesia católica y, por lo tanto, del Papa Francisco y de sus dos predecesores. El padre Raniero Cantalamessa lleva en el puesto de predicador de la Casa Pontificia nada menos que 39 años. Algo tendrá el agua, cuando es bendecida por los últimos tres Papas. Y, de hecho, ayer lo demostró en el salón de actos del seminario de Madrid.

Máxima expectación por escuchar al predicador por antonomasia. El enorme salón de actos del seminario de Madrid, a rebosar. Estaba llena incluso la tribuna. El fraile capuchino, muy querido y muy conocido, intervino en la jornada académica ‘El Espíritu Santo, alma de la Misión’, organizada por la Cátedra de Misionología de la Facultad de Teología San Dámaso (UESD) y por el Instituto Superior de Ciencias Religiosas.

Invitado especial, para conmemorar el X aniversario de la Cátedra de Misionología, en una celebración, presidida por el cardenal Osoro y en la que, junto al padre Cantalamessa, intervinieron, desde la mesa presidencial, el rector de la UESD, Javier Prades, y el director de las OMP y de la citada cátedra, Anastasio Gil.

Tras el saludo de bienvenida del rector Prades, intervino el director de las OMP, para presentar al conferenciante. “La presencia del padre Raniero no sólo es un privilegio, sino un regalo de Dios”. Porque es un hombre “ungido”. De hecho, “nació en 1934, pero, como ven ustedes, no aparenta su edad”, bromeó Anastasio Gil.

Recordó que, además de predicador de la Casa Pontificia, es un gran teólogo y un excelente comunicador, que mantuvo un programa de televisión sobre el Evangelio del domingo durante más de dos décadas. ¿Su secreto? “Que atiende a una pequeña comunidad de monjas de clausura”. Quizás, por eso y “aunque sea una herejía, creo que el Espíritu Santo habla a través de su voz”.

Con su larga barba cana y su voz redonda y susurrante, Cantalamessa atrae. Además, acostumbrado como está a hablar en público, sabe qué entonación dar a sus palabras en cada momento, amén de gesticular (sobre todo, con la mano derecha) continua y adecuadamente, como buen italiano. Más de tres cuartos de hora de conferencia, que la gente escuchó con silencio religioso y con sensación de saber a poco.

El predicador comenzó su disertación, metiéndose al público en el bolsillo con una broma un tanto pía: “¿Quieren saber por qué llevo 39 años de predicador del Papa? Porque los tres Papas son santos y sabios y pensaron que éste es el lugar en el que menos daño puedo hacer a la Iglesia”.

Metido en harina, Cantalamessa comenzó su disertación, subrayando la importancia del medio, para transmitir la Buena Noticia de Jesús. Porque, como decía McLuhan, “el medio es el mensaje” y “el medio primordial en la transmisión de la Palabra de Dios es la voz, la encargada de transmitir el soplo del Espíritu”.

¿Cómo hacer presente al Espíritu Santo en la evangelización?, se preguntó el conferenciante. Y respondió con dos salidas: la oración y la rectitud de intención. Para que baje el soplo del Espíritu, “la oración es primordial e infalible”. Tanto la personal como la comunitaria, que también se necesita. Porque “el Espíritu Santo prefiere una comunidad que ora con sus diferentes carismas”.

Esta actitud orante puede toparse con dos peligros: “La inercia, pereza o falta de celo apostólico y el activismo febril y vacío”. Para evitar este último peligro, Cantalamessa asegura que hay que tener siempre muy presente que “después de haber rezado, se hacen las mismas cosas en menos de la mitad del tiempo”.

Y comparó el activismo con los bomberos que acuden raudos a apagar un incendio y, cuando llegan, se dan cuenta de que sus tanques de agua están vacíos.

Desde este clima de oración, “la evangelización necesita auténtico espíritu profético, que es el único que puede sacudir al mundo de hoy”. Porque “el alma de la Evangelización es la profecía y, de la oración, se saca el espíritu profético”, al “ponerse de rodillas y preguntar a Dios qué es lo que quiere decir”. Y Dios siempre responde, aunque sólo sea con “una pequeña luz” que ilumina al predicador.

Además de la oración, la evangelización exige rectitud de intención, porque “una acción vale para Dios lo que vale la intención del que la hace”. Y es que “el porqué se predica es casi tan importante como el qué se predica”. Y, a veces, “hay evangelizadores que evangelizan por vanidad o por pura vanagloria”. Y el propio Cantalamessa reconoció que, también él, se ve sometido, a veces, a esa tentación.

Esta pureza de intenciones se plasma en dos direcciones: En la humildad y en el amor. Para escenificar la humildad contrapuso a los constructores de la Torre de Babel (un gran templo), que buscaban su propia gloria, con el nacimiento de la Iglesia en Pentecostés, con unos discípulos que sólo buscaban proclamar las maravillas del Señor.

A su juicio, la humildad conduce a la libertad y a la capacidad profética. Y puso como ejemplo de ello a Francisco. “Francisco es un hombre libre y, por eso, es terrible. Es un hombre que tiene la libertad del Espíritu”.

A la humildad hay que sumarle el amor en la predicación, que, a veces, puede estar contaminada por la falta de amor, porque “se puede anunciar la Buena Nueva por proselitismo o por acelerar la Historia”. A su juicio, “el alma del Evangelio es el amor y el Evangelio del amor sólo se puede anunciar por amor y, cuando no hablamos con amor, las palabras se transforman en piedras que hieren”.

Además, se nota inmediatamente al predicador que ama, porque “sólo se habla con entusiasmo de lo que se está enamorado” y, de ahí que, según Cantalamessa, “para ser evangelizadores hay que ser profetas y poetas”. Y citó a Kierkegaard y su parábola del Gran Héroe. “Para hablar del Héroe Jesús se necesitan predicadores enamorados, poetas y genios de la admiración, que hablen con el corazón”, explicó.

Tras la teoría, Cantalamessa hizo un ejercicio (del que suelen escapar los grandes teóricos) de concreción de su mensaje. En varias direcciones y con autocrítica. Primero, reconoció que los católicos estamos acostumbrados a los grupos-estufas y a pescar en pecera. “Los católicos estamos más preparados para apacentar a las ovejas del redil que para salir a pescar a los alejados”, dijo.

También reconoció que, a diferencia de las Iglesia protestantes, donde “la predicación lo es todo”, en la católica “no se reserva a los mejores para la predicación”. Y ésa es, a su juicio, una debilidad actual de la Iglesia. “Tenemos que devolver su puesto noble en la Iglesia al oficio de la predicación”. Como pedían ya grandes teólogos como De Lubac o Von Balthasar o los Santos Padres, como Agustín o Basilio.

Por eso, Cantalamessa pidió que los teólogos y los clérigos mejor formados no se encierren en sus gabinetes, sino que salgan a los púlpitos modernos a predicar. “Necesitamos una teología menos elitista, menos escolástica, menos académica y más espiritual”.

Y para concluir más en lo concreto su intervención, el Padre Raniero pidió la unción del Espíritu para todos los presentes. Porque aseguró que, si se pide con fe, el Espíritu responde. Y contó un caso personal suyo.

Una vez que, cansado y agotado, tenía que dar una conferencia internacional en Jerusalén y en inglés. Llegó al salón de actos tan deshecho que pensó que no sería capaz de pronunciar una sola palabra en inglés. Allí mismo, ante el auditorio expectante, oró un momento al Padre celestial, le pidió su unción y, al instante, desapareció el cansancio y volvió a recordar todo lo que sabe de inglés.

“Pido esta tarde que el Señor encuentre la manera de que regresemos a nuestras casas con la unción del Espíritu. Amén”. A mi lado unas monjas ‘Hijas del amor misericordioso’ parecían arrobadas. Y la ovación para Cantalamessa fluyó atronadora.

En la sesión de preguntas, le plantearon la cuestión del Maligno y de su presencia en la sociedad actual. Y Cantalamessa no se arrugó ni ante este tema políticamente incorrecto. “El Maligno actúa habitualmente a través de la posesión, pero también a través de sus aliados. Su principal aliado es ‘el espíritu del aire’, es decir, el espíritu del mundo, lo políticamente correcto, lo que todo el mundo hace y dice”.

Este ‘espíritu del aire’ “pasa a través de los medios de comunicación” y, por eso, “la gente se avergüenza de actuar en contra de lo que hacen todos. Por ejemplo, la vergüenza para no ir a la iglesia o “la actitud ante la sexualidad, que transforma el amor en simple posesión”.

http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2018/03/21/raniero-cantalamessa-francisco-es-un-hombre-libre-iglesia-religion-dios-jesus-papa-madrid-misiones-santo.shtml?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter


El Papa inaugura el Pre-sínodo de los jóvenes: Aquí, la vergüenza se deja fuera de la puerta

marzo 19, 2018

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El Papa inaugura el Pre-sínodo de los jóvenes: Aquí, la vergüenza se deja fuera de la puerta

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El Papa inaugura el Pre-sínodo de los jóvenes: Aquí, la vergüenza se deja fuera de la puerta

Francisco tuvo palabras de cariño hacia los jóvenes del mundo congregados en Roma para participar en la XV Asamblea General Ordinaria del Sinodo de los Obispos (19-24 de marzo 2018)

Por Ary Waldir Ramos Díaz

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El papa Francisco inauguró este lunes 19 de marzo en la mañana el pre-sínodo dedicado a los jóvenes en la sede del Pontificio Consejo Internacional Maria Mater Ecclesiae en Roma y que concluirá el 24 de marzo.

Instó a los jóvenes a sacar todo lo que hay en el corazón: “Hablar con valentía […] ’Que tengo vergüenza ¡No! Aquí, la vergüenza se deja fuera de la puerta. Se habla con valentía. Lo que siento lo digo. Y si alguien se siente ofendido, pido perdón y sigo adelante (risas). ¡Pero, ustedes saben hablar así!”. 

Les invitó a “escuchar con humildad; si habla aquel que no me gusta debo escucharlo mucho más. Cada uno  tiene el derecho de ser escuchado, como cada uno tiene el derecho de hablar. Gracias por aceptar la invitación de haber venido hasta aquí, algunos de ustedes hicieron un largo viaje”, expresó Francisco.

Sobre la variedad de voces presentes en la Asamblea, insistió: “Ustedes no son todos cristianos, ni católicos, ni siquiera todos son creyentes. Pero, seguramente están animados por el deseo de dar lo mejor de ustedes. Y no tengo duda de esto”.

El Papa subrayó que este encuentro no es de “jueces” cristianos para indicar que los jóvenes con su frescura y su dinamismo deben ser francos al decir lo que sienten y para dar un aporte indispensable. 

Trescientos, 300, jóvenes llegados de los cinco continentes se encuentran reunidos en la ciudad eterna para ofrecer su voz, sus criticas a la Iglesia sobre la fe, el discernimiento vocacional.

Monseñor Lorenzo Baldissieri, Secretario General del Sínodo de los Obispos reafirmó el agradecimiento al Pontífice por querer escuchar a los jóvenes antes del Sínodo de octubre. Rememoró que con la contribución de los jóvenes se redactará un documento que servirá a los ‘padres sinodales’.

Esta mañana, el Papa entró en la sala en medio de aplausos y sonrisas. Los jóvenes de distintos credos y culturas fueron calurosos con el Pontífice, quien al inicio les invitó a rezar “cada uno en su propia religión”.

Al inicio de los trabajos, un grupo de jóvenes del movimiento de los Focolares prepararon una oración, casi un clamor juvenil que evocó la presencia de Dios en la vida de todos los días.

Hubo un mensaje personalizado bajo la silla para cada participante, incluido para ‘Su Santidad Francisco’: Era una tarjeta: “Dios te ama inmensamente”.

Asimismo, 15.000 jóvenes se conectaron en diferido y replicarán la señal a otros más. El Papa los saludó así: “Los 15.340, esperamos que mañana sean más”. Igualmente destacó el esfuerzo de seguir la Asamblea incluso de noche debido a los horarios de sus países.

Monseñor Lorenzo Baldissieri reiteró las palabras del Papa sobre los objetivos de la convocatoria  de la XV Asamblea General Ordinaria del Sinodo de los Obispos (19-24 de marzo 2018): “La Iglesia quiere escuchar la voz, la sensibilidad, de la fe y también las dudas de los jóvenes y de las críticas de los jóvenes”.

Jóvenes, enséñennos a llorar 

“Nosotros los adultos, tantas veces, hemos olvidado la capacidad de llorar. Estamos acostumbrados a decir: ‘El mundo es así, que se las arreglen’. Por eso, yo exhorto, por favor, sean valientes estos días: Di todo lo que tengas en la boca”, expresó Francisco.

Dejarse interpelar por los jóvenes 

“Frecuentemente se habla de los jóvenes, sin dejarse interpelar por ellos. Cuando alguien quiere hacer una campaña elogia a los jóvenes, pero no permite a los jóvenes que le interpelen. Elogiar es una manera de contentar a la gente. Pero no, la gente no es tonta, la gente entiende… Elogia al tonto y lo verás trabajar’, se dice en español”, expresó Francisco entre aplausos. “Ustedes no son tontos”.

No Informes, mejor rostros 

El Papa indicó que ningún informe sobre los problemas juveniles sustituye el confronto cara a cara. “La juventud no existe. Existen los jóvenes, rostros, historias, ilusiones”.  Francisco fue crítico sobre las abstracciones que provienen de los datos estadísticos e indicó la importancia de dialogar con ellos.

No distancias de seguridad

Entretanto, lamentó que a veces se piense a los jóvenes para poner una distancia de seguridad entre ellos y los adultos para evitar las provocaciones. “No es suficiente intercambiar algún mensajito (en redes sociales) y alguna foto simpática… No van tomados en serio”.

Idolatría de la juventud sin escucha

El Obispo de Roma lamentó la idolatría de la juventud para que no pase jamás, pero sin escuchar a la juventud, “excluyendo tantos jóvenes de ser protagonistas”. Gente que esconde su edad y que llamó: “la filosofía del maquillaje”.

Jóvenes mendigando oportunidades

Igualmente denunció que los jóvenes hoy en varios contextos deban mendigar una oportunidad de empleo que siendo mal pagado no les garantice una vida mejor. Citó los datos del desempleo en Italia 35% desocupación juvenil y 45% en varias zonas de Europa.

“Es curioso que las estadísticas de suicidio juvenil sean maquilladas”, así lamentó que por la falta de sentido en sus vidas, haya jóvenes que se suicidan o son seducidos y reclutados por grupos como el ISIS o terroristas que les prometen ser útiles a una causa; “un sentido de vida, y un sueldo mensual”.

Jóvenes profetas 

El Papa indicó que Dios en la Biblia ha querido hablar al mundo a través de los jóvenes y citó a los personajes Samuel, David y a Daniel. “Tengo confianza que en estos días, (Dios) hablará a través de ustedes”. “Si faltan ustedes, nos falta a nosotros (adultos) una parte del acceso a Dios”. Además, evocó el pacto generacional. “Los jóvenes son profetas”, solo a pacto que sueñen con los ancianos.

El corazón de la Iglesia es joven

El Sucesor de Pedro aseguró que el corazón de la Iglesia es joven porque sigue la renovación constante del Evangelio y los jóvenes pueden colaborar en “esta fecundidad” y dar “vida” también en este camino sinodal. “Necesitamos  apropiarnos de nuevo del entusiasmo” y “nuevos horizontes”, aunque con “el riesgo”.   “Una institución que no asume riesgos se queda infantil”.

El Papa inaugura el Pre-sínodo de los jóvenes: Aquí, la vergüenza se deja fuera de la puerta


«Las parroquias ya no funcionan»

marzo 11, 2018

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El cardenal Aguiar, durante su toma de posesión en la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, el pasado 5 de febrero. 

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 Resultan inviables para megalópolis multifacéticas y hostiles. 

Las parroquias, como se conocen hoy, ya no funcionan. Sus estructuras son propias de otros tiempos. Para comunidades pequeñas y rurales. Resultan inviables para megalópolis multifacéticas y hostiles. Por eso, el flamante pastor de la diócesis más poblada del mundo tiene un plan: abatir las fronteras parroquiales y unir recursos humanos y materiales. Una minirreforma de la Iglesia en la Ciudad de México. Un ambicioso plan que cuenta con la bendición del Papa. «Hay que dar respuestas a la gente», resume su arzobispo, Carlos Aguiar

 

A pocas semanas de haber iniciado su ministerio episcopal, el cardenal Carlos Aguiar Retes tiene las cosas claras. Le urge revitalizar una estructura pesada. Debe velar por nueve millones de fieles, y cuenta con poco más de 2.000 sacerdotes. Por eso decidió afrontar su misión con indicaciones muy precisas.

Su nombramiento como arzobispo de la capital mexicana fue todo un signo. Eclesiástico y político. Él mismo eligió el 5 de febrero, fecha simbólica en el calendario litúrgico y civil. Fiesta del primer mártir del país, san Felipe de Jesús y, a la vez, día de la Constitución Nacional, emblemático texto, laico y laicista. «Fue un gesto de diálogo, el mensaje de que la Iglesia debe entrar en relación con las autoridades respectivas y, al mismo tiempo, la petición de ayuda al primer santo mexicano», explica el cardenal, de 68 años, en entrevista con Alfa y Omega.

Meses antes de su nombramiento, el 7 de diciembre, en México daban por seguro que sería sustituto de Norberto Rivera Carrera. Los medios lo indicaban como el «tapado del Papa», por su cercanía a Francisco, a quien conoció en sus tiempos como secretario y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

El cardenal Aguiar forma parte de una generación de purpurados querida especialmente por el Pontífice. No es casual que, para su toma de posesión, hayan viajado a México algunos obispos que recibieron el birrete colorado de manos del Papa argentino: entre otros Blase Cupich, de Chicago; José Luis Lacunza, de Ciudad David, y Gregorio Rosa Chávez, salvadoreño y el primer obispo auxiliar del mundo en ser elevado al cardenalato.

Una revolución en Ciudad de México

«Para tener una Iglesia muy viva y coordinada debemos hacer un replanteamiento de las parroquias, que están organizadas habitualmente para una población pequeña. Así nacieron, son más para el campo, cuando el mundo vivía de otra manera. Pero no son útiles para estas aglomeraciones. Las parroquias ya no funcionan en sus estructuras, como estaban diseñadas». Con esas palabras, el cardenal explica su programa más inmediato.

Y prosigue: «El Concilio y el Derecho Canónico prevén una nueva estructura de las parroquias in solidum: se hace equipo sacerdotal, se incorporan dos, tres o cuatro parroquias en una unidad pastoral y se levantan los límites territoriales, que a veces generan conflictos entre los sacerdotes y deterioro para el servicio de los fieles».

Se le iluminan los ojos cuando reseña el proyecto. El entusiasmo de los primeros pasos, quizás. Su apuesta, dice, es identificar estas unidades pastorales con unidades sociales. Así, la gente podrá identificarse con su territorio y ya no tendrá una sola parroquia de pertenencia, sino dos, tres o cuatro.

Más compañía para los sacerdotes

Los párrocos ya no vivirán en sus templos sino en casas comunes sacerdotales. ¿Los beneficios? No solo ahorro económico, sino también la garantía de una casa digna y segura para los clérigos. Pero, sobre todo, la contención de una comunidad.

«Con la soledad muchas veces vienen las tentaciones; en cambio cuando estás acompañado de otros que dan la vida igual que tú se comparten experiencias, dudas, situaciones. Todo confluye para bien, la clave es cambiar la mentalidad clerical que está en el modelo anterior», precisa Aguiar Retes.

Ya funciona en las diócesis vecinas

La iniciativa no es nueva. El mismo cardenal la puso en práctica en sus anteriores diócesis, todas colindantes con Ciudad de México. Primero en Texcoco y después en Tlalnepantla, donde actualmente funcionan nueve unidades pastorales, siete de las cuales ya cuentan con casa común. Él es consciente de que no será fácil, porque se trata de romper con dinámicas añejas y arraigadas. «Les costará más a los mayores», considera. Por eso se concentrará en los seminaristas, a quienes se les preparará en el nuevo modelo, ya desde su formación.

El objetivo del plan es salir al paso de la gran ciudad. Él mismo identificó los más graves problemas de la megalópolis. «La enorme movilidad» es el primero de ellos. «Muchos trabajadores, casi el 50 % de la población, tardan de dos a cuatro horas diarias para ir de casa a su lugar de empleo. Es un desgaste físico y emocional enorme», constata.

A esto se suman una sofocante espiral de consumismo e individualismo. Y, en el caso de los católicos, una falta de formación y conciencia del propio rol de cristiano, en más del 80 % de los fieles.

Tolerancia cero frente a los abusos

A estas grandes prioridades, el arzobispo suma otras urgencias más inmediatas. Como la crisis por abusos sexuales. Apenas diez días después de su toma de posesión se presentó una denuncia judicial contra un sacerdote. El cardenal debió responder de inmediato y lo hizo afrontando el problema.

«Aprendí que lo mejor es la transparencia y dar testimonio claro de tolerancia cero. Lo había anunciado desde el primer momento, pero no pensé que iba a tener necesidad de aplicar estos criterios tan rápidamente. Es algo que no se puede ni prever ni programar.

Ahora me queda plenamente confirmado que no debemos tener miedo a decir lo que pasa, porque eso nos ayudará a que cada vez sean menos los casos. Debemos tomar conciencia que la ayuda mayor es afrontar las situaciones y conducirnos conforme a la ley para hacer las denuncias», explica.

Andrés Beltramo Álvarez
Ciudad del Vaticano


Cinco años de Pontificado: «Siempre habrá resistencias»

A pocos días de cumplirse cinco años de la elección de Francisco como Papa, el cardenal Aguiar Retes destaca que el Pontífice argentino ha llevado a la práctica las propuestas del Concilio Vaticano II, aunque él jamás participó en esa asamblea episcopal.

«El Papa representa una nueva generación de gente que, sin haber estado dentro de las decisiones y reflexiones conciliares, las ha asumido y las pone en práctica. En el tiempo anterior se visualizaron, ahora toca aplicarlas. Uno de los ejes del Concilio es que la Iglesia no solo se sirva a sí misma y cuide de su institución, sino que cumpla su misión, que es transformar la sociedad», asegura.

Juan Pablo II y Benedicto XVI habían aplicado ya muchos de los postulados del Concilio, afrontando incluso «mucha resistencia», de la cual –dice– «todavía existen resabios». Sobre esas resistencias que aún perduran en la Iglesia, incluso aquellas que se manifiestan directamente contra el Papa, el cardenal ofrece una sugerente explicación:

«Cada quien tiene, por naturaleza, un enamoramiento de su propia ideología, las maneras en que ha dado camino a sus propias convicciones y las ha explicado. Cuando he caminado mucho tiempo de una determinada manera y siento que así he cumplido mi ser cristiano ante Dios, que me vengan a decir que ya no es así, que mi pensamiento no es exacto y que Dios quiere otra cosa, me pone en crisis y de ahí surgen las resistencias».

Y apunta: «Es necesario reflexionar, emprender un cambio que no solo es una conversión personal sino, también, una conversión pastoral. Es poner en comunidad tu propia interpretación de la realidad e interrogarte. El discípulo no es individual, tú no te puedes dar solo la respuesta sobre lo que Dios quiere, la necesitas confrontar con los otros que quieren seguir a Jesús. Cuando no se puede lograr esto, ahí está la raíz de las resistencias. Pero son naturales, no deben asustarnos, se dan y se seguirán dando».

Fecha de Publicación: 08 de Marzo de 2018

http://www.alfayomega.es/144006/las-parroquias-ya-no-funcionan


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