El maná de cada día, 19.1.20

enero 18, 2020

Domingo II del Tiempo Ordinario, Ciclo A

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Ese es el Cordero de Dios

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo



Antífona de entrada: Sal 65, 4

Que se postre ante ti, oh Dios, la tierra entera; que toquen en tu honor; que toquen para tu nombre, oh Altísimo.


Oración colecta

Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo, y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Isaías 49, 3.5-6

El Señor me dijo: «Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso.» Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel –tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza– :

«Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.»


SALMO 39, 2.4ab.7-8a.8b-9.10

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Yo esperaba con ansia al Señor; él se inclinó y escuchó mi grito; me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: «Aquí estoy.»

Como está escrito en mi libro: «Para hacer tu voluntad.» Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas.

He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes.


SEGUNDA LECTURA: 1 Corintios 1, 1-3

Yo, Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto, a los consagrados por Cristo Jesús, a los santos que él llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor de ellos y nuestro.

La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 1, 14. 12b

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros. A cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios.


EVANGELIO: Juan 1, 29-34

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Ése es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.»

Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.” Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»


Antífona de comunión: 1Jn 4, 16

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

 

(ZENIT – 19 enero 2020).- A las 12 de la mañana de hoy, 19 enero de 2020 el Santo Padre Francisco se asoma la ventana del estudio del Palacio Vaticano Apostólico para rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

Estas son las palabras del Papa al introducir la oración mariana:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Este segundo domingo del tiempo ordinario está en continuidad con la Epifanía y con la la Fiesta del Bautismo de Jesús, que celebramos el domingo pasado.

El pasaje evangélico (cf. 1:29-34) todavía nos habla de la manifestación de Jesús en el Templo después de haber sido bautizado en el río Jordán, fue consagrado por el Espíritu Santo que reposó sobre él y fue proclamado Hijo de Dios por la voz del Padre celestial (cf. Mt 3,16-17 y par.).

El evangelista Juan, a diferencia de los otros tres, no describe el evento, sino que propone el testimonio de Juan el Bautista. Él fue el primer testigo de Cristo. Dios lo había llamado y preparado para esto.

El Bautista no pudo contener el urgente deseo de rendir testimonio de Jesús y declara: «He visto y he dado testimonio» (v. 34). Juan vio algo impactante, es decir, el Hijo amado de Dios en solidaridad con los pecadores; y el Espíritu Santo le hizo  entender la novedad sin precedentes, un verdadero cambio de rumbo.

De hecho, mientras que en todas las religiones es el hombre quien ofrece y sacrifica algo a Dios, en el caso de Jesús es Dios quien ofrece a su Hijo para la salvación de la humanidad.

Juan manifiesta su asombro y su consentimiento a esta novedad impactante que trae Jesús, a través de una expresión significativa que repetimos cada vez en la Misa: «He aquí el Cordero de Dios el que quita el pecado del mundo». (v. 29).

El testimonio de Juan el Bautista nos invita a emprender una y otra vez nuestro camino de la fe: empezar de nuevo desde Jesucristo, el Cordero lleno de misericordia que el Padre ha dado por nosotros.

Sorprendámonos una vez más por la elección de Dios de estar de nuestro lado, de ser solidario con nosotros pecadores, y de salvar al mundo del mal asumiéndose totalmente la responsabilidad.

Aprendamos del Bautista a no dar por sentado que ya conocemos a Jesús, que ya lo conocemos todo de Él (cf. v. 31). No, no es así. Detengámonos en el Evangelio, quizás incluso contemplando un icono de Cristo, un «Santo Rostro», una de las muchas maravillosas representaciones de las que es rica la historia del arte en Oriente y en el Occidente.

Contemplemos con los ojos y más aún con el corazón; y dejémonos instruir por el Espíritu Santo, que por dentro nos dice: ¡Es él! Es el Hijo de Dios hecho cordero, inmolado por amor.

Él, Él solo ha llevado, sufrido, expiado el pecado del mundo, y también mis pecados todos. Ha tomado todos nuestros pecados y los alejó de nosotros para que finalmente fuéramos libres, no más esclavos del mal. Sí, todavía pobres pecadores pero no esclavos,sino ¡hijos de Dios!

Que la Virgen María nos obtenga la fuerza para dar testimonio de su Hijo Jesús; para anunciarlo con alegría con una vida liberada del mal y con una palabra llena de fe, de asombro y de gratitud.

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Comentario del Papa Francisco al evangelio del 15 de enero de 2017 en el Ángelus

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(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco, como cada domingo, ha rezado el ángelus desde la ventana del estudio en el Palacio Apostólico junto con los fieles reunidos en la plaza de San Pedro.

Estas son las palabras del Papa para introducir la oración mariana:

Queridos hermanos y hermanas:

En el centro del Evangelio de hoy (Jn 1, 29-34) está la palabra de Juan Bautista: “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (v. 29). Una palabra acompañada por la mirada y el gesto de la mano que le señalan a Él, Jesús. Imaginamos la escena.

Estamos en la orilla del río Jordán. Juan está bautizando; hay mucha gente, hombres y mujeres de distintas edades, venidos allí, al río, para recibir el bautismo de las manos de ese hombre que a muchos les recordaba a Elías, el gran profeta que nueve siglos antes había purificado a los israelitas de la idolatría y les había reconducido a la verdadera fe en el Dios de la alianza, el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob.

Juan predica que el reino de los cielos está cerca, que el Mesías va a manifestarse y es necesario prepararse, convertirse y comportarse con justicia; y se pone a bautizar en el Jordán para dar al pueblo un medio concreto de penitencia (cfr Mt 3,1-6).

Esta gente venía para arrepentirse de sus pecados, para hacer penitencia, para comenzar de nuevo la vida. Él sabe, Juan sabe, que el Mesías, el Consagrado del Señor ya está cerca, y el signo para reconocerlo será que sobre Él se posará el Espíritu Santo; de hecho Él llevará el verdadero bautismo, el bautismo en el Espíritu Santo (cfr Jn 1,33).

Y el momento llega: Jesús se presenta en la orilla del río, en medio de la gente, de los pecadores –como todos nosotros–. Es su primer acto público, la primera cosa que hace cuando deja la casa de Nazaret, a los treinta años: baja a Judea, va al Jordán y se hace bautizar por Juan. Sabemos qué sucede –lo hemos celebrado el domingo pasado– : sobre Jesús baja el Espíritu Santo en forma de paloma y la voz del Padre lo proclama Hijo predilecto (cfr Mt 3,16-17).

Es el signo que Juan esperaba. ¡Es Él! Jesús es el Mesías. Juan está desconcertado, porque se ha manifestado de una forma impensable: en medio de los pecadores, bautizado como ellos, es más, por ellos. Pero el Espíritu ilumina a Juan y le hace entender que así se cumple la justicia de Dios, se cumple su proyecto de salvación: Jesús es el Mesías, el Rey de Israel, pero no con el poder de este mundo, sino como Cordero de Dios, que toma consigo y quita el pecado del mundo.

Así Juan lo indica a la gente y a sus discípulos. Porque Juan tenía un numeroso círculo de discípulos, que lo habían elegido como guía espiritual, y precisamente algunos de ellos se convertirán en los primeros discípulos de Jesús. Conocemos bien sus nombres: Simón, llamado después Pedro, su hermano Andrés, Santiago y su hermano Juan. Todos pescadores; todos galileos, como Jesús.

Queridos hermanos y hermanas, ¿por qué nos hemos parado mucho en esta escena? ¡Porque es decisiva! No es una anécdota, es un hecho histórico decisivo. Es decisiva por nuestra fe; es decisiva también por la misión de la Iglesia.

La Iglesia, en todos los tiempos, está llamada a hacer lo que hizo Juan el Bautista, indicar a Jesús a la gente diciendo: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Él es el único Salvador, Él es el Señor, humilde, en medio de los pecadores. Pero es Él. Él, no es otro poderoso que viene. No, no. Él.

Y estas son las palabras que nosotros sacerdotes repetimos cada día, durante la misa, cuando presentamos al pueblo el pan y el vino convertidos en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Este gesto litúrgico representa toda la misión de la Iglesia, la cual no se anuncia a sí misma.

Ay, ay cuando la Iglesia se anuncia a sí misma. Pierde la brújula, no sabe adónde va. La Iglesia anuncia a Cristo; no se centra en sí misma, lleva a Cristo. Porque es Él y solo Él quien salva a su pueblo del pecado, lo libera y lo guía a la tierra de la vida y de la libertad.

La Virgen María, Madre del Cordero de Dios, nos ayude a creer en Él y a seguirlo.

(Después del ángelus, el Santo Padre ha añadido: Queridos hermanos y hermanas:

Hoy se celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, dedicada al tema “Menores migrantes, vulnerables y sin voz”. Estos nuestros hermanos pequeños, especialmente si no están acompañados, están expuestos a muchos peligros. Y os digo, ¡hay muchos! Es necesario adoptar toda medida posible para garantizar a los menores migrantes la protección y la defensa, como también su integración.

Dirijo un saludo especial a la representación de distintas comunidades étnicas aquí reunidas, en particular a las católicas de Roma. Queridos amigos, os deseo vivir serenamente en las localidades que os acogen, respetando las leyes y las traiciones y, al mismo tiempo, cuidando los valores de vuestras culturas de origen. ¡El encuentro de varias culturas es siempre un enriquecimiento para todos!

Doy las gracias a la oficina Migrantes de la diócesis de Roma y a los que trabajan con los migrantes para acogerlos y acompañarlos en sus dificultades, y animo a continuar esta obra, recordando el ejemplo de santa Francisca Javier Cabrini, patrona de los migrantes, de la que este año se celebra el centenario de la muerte.

Esta religiosa valiente dedicó su vida a llevar el amor de Cristo a los que estaban lejos de la patria y de la familia. Su testimonio nos ayude a cuidar del hermano forastero, en el cual está presente Jesús, a menudo que sufre, es rechazado y humillado. Cuántas veces en la Biblia el Señor nos ha pedido acoger migrantes y forasteros, recordándonos que también nosotros somos forasteros.

Saludo con afecto a todos vosotros, queridos fieles procedente de distintas parroquias de Italia y de otros países, como también a las asociaciones y a los distintos grupos. En particular, los estudiantes del Instituto Meléndez Valdés de Villafranca de los Barros, España.

A todos os deseo un feliz domingo y buen almuerzo. Y nos os olvidéis de rezar por mí. ¡Hasta pronto!)

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«¡He ahí el Cordero de Dios!»
P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

En el Evangelio escuchamos a Juan el Bautista que, presentando a Jesús al mundo, exclama: «¡He ahí el cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo!». El cordero, en la Biblia, y en otras culturas, es el símbolo del ser inocente, que no puede hacer daño a nadie, sino sólo recibirlo.

Siguiendo este simbolismo, la primera carta de Pedro llama a Cristo «el cordero sin mancha», que, «ultrajado, no respondía con ultrajes, y sufriendo no amenazaba con venganza». En otras palabras, Jesús es, por excelencia, el Inocente que sufre.

Se ha escrito que el dolor de los inocentes «es la roca del ateísmo». Después de Auschwitz, el problema se ha planteado de manera más aguda todavía. Son incontables los libros escritos en torno a este tema. Parece como si hubiera un proceso en marcha y se escuchara la voz del juez que ordena al imputado a levantarse. El imputado en este caso es Dios, la fe.

¿Qué tiene que responder la fe a todo esto? Ante todo es necesario que todos, creyentes o no, nos pongamos en una actitud de humildad, porque si la fe no es capaz de «explicar» el dolor, menos aún lo es la razón. El dolor de los inocentes es algo demasiado puro y misterioso como para poderlo encerrar en nuestras pobres «explicaciones».

Jesús, que ciertamente tenía muchas más explicaciones para dar que nosotros, ante el dolor de la viuda de Naím y de las hermanas de Lázaro no supo hacer nada mejor que conmoverse y llorar.

La respuesta cristiana al problema del dolor inocente se contiene en un nombre: ¡Jesucristo! Jesús no vino a darnos doctas explicaciones del dolor, sino que vino a tomarlo silenciosamente sobre sí. Al actuar así, en cambio, lo transformó desde el interior: de signo de maldición, hizo del dolor un instrumento de redención. Más aún: hizo de él el valor supremo, el orden de grandeza más elevado de este mundo.

Después del pecado, la verdadera grandeza de una criatura humana se mide por el hecho de llevar sobre sí el mínimo posible de culpa y el máximo posible de pena del pecado mismo.

No está tanto en una u otra cosa tomadas por separado -esto es, o en la inocencia o en el sufrimiento-, sino en la presencia contemporánea de las dos cosas en la misma persona. Este es un tipo de sufrimiento que acerca a Dios. Sólo Dios, de hecho, si sufre, sufre como inocente en sentido absoluto.

Sin embargo Jesús no dio sólo un sentido al dolor inocente; le confirió también un poder nuevo, una misteriosa fecundidad. Contemplemos qué brotó del sufrimiento de Cristo: la resurrección y la esperanza para todo el género humano. Pero miremos lo que sucede a nuestro alrededor.

¡Cuánta energía y heroísmo suscita con frecuencia, en una pareja, la aceptación de un hijo discapacitado, postrado durante años! ¡Cuánta solidaridad insospechada en torno a ellos! ¡Cuánta capacidad de amor que, si no, sería desconocida!

Lo más importante, en cambio, cuando se habla de dolor inocente, no es explicarlo, sino evitar aumentarlo con nuestras acciones y nuestras omisiones. Pero tampoco basta con no aumentar el dolor inocente; ¡es necesario procurar aliviar el que exista!

Ante el espectáculo de una niña aterida de frío que lloraba de hambre, un hombre gritó, un día, en su corazón a Dios: «¡Oh Dios! ¿Dónde estás? ¿Por qué no haces algo por esa pequeña inocente?». Y Dios le respondió: «Claro que he hecho algo por ella: ¡te he hecho a ti!».

http://www.homiletica.org

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Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, 18-25 enero 2020

La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, recuerdan los obispos de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales en su mensaje, “es ocasión propicia para que conozcamos mejor el diálogo de la Iglesia católica con las Iglesias y Comunidades eclesiales sobre la doctrina de la fe, llevado adelante con gran esfuerzo y dedicación”

Introducción

Desde aquellas palabras de Jesús, recogidas en el Evangelio de San Juan e integradas en la llamada «oración sacerdotal», nunca en la Iglesia se ha dejado de orar por la unidad. El texto evangélico dice: «Padre, te ruego por ellos, para que sean uno, como tú y yo somos uno, para que el mundo crea» (Jn 17, 21).

Todas las liturgias antiguas, tanto orientales como occidentales, poseen bellas oraciones que repiten, a su manera, aquella oración del Señor Jesús poco antes de padecer.

Pero cuando las polémicas y enfrentamientos se consuma-ron y dividieron el cristianismo en Iglesias enfrentadas, la urgencia por la vuelta a la unidad visible se hizo un grito —desgraciadamente no un clamor— y aquella oración de Getsemaní se convirtió en una necesidad sentida por los mejores espíritus de cada una de las comunidades separadas.

Existe una larga tradición en las Iglesias cristianas de orar por la unidad. Los textos litúrgicos de las comunidades católicas, ortodoxas, anglicanas y protestantes poseen hermosas plegarias para pedir al Espíritu preservar o devolver —según los casos— la unidad de la Iglesia.

Pero además de las expresiones litúrgicas oficiales por la unidad, apareció muy pronto entre los cristianos divididos una orientación marcadamente ecuménica que ponía todo el énfasis en la plegaria por la unidad de las Iglesias divididas —en plural— que, sin menoscabo de la tarea doctrinal, se dio cuenta de que el camino real hacia la plenitud de la unidad pasaba por la convergencia y concordia de corazones en la plegaria común compartida por todos.

Si las Iglesias han tenido bien definidas siempre sus fronteras por ortodoxias y por reglamentaciones jurídicas, los pioneros del ecumenismo encontraron muy pronto legítimos caminos para trascender barreras que parecían infranqueables.

La plegaria común aparece así como el pasaporte válido para sentir la unidad al menos en una tensión dialéctica: la oración compartida permite sentirse ya unidos en el Señor de todos, aunque todavía no sea posible la proclamación de pertenencia plena a una comunidad eclesial unida.

El Vaticano II, en el Decreto de Ecumenismo, afirmará solemnemente: «La conversión de corazón y santidad de vida, juntamente con las oraciones privadas y públicas por la unidad de los cristianos, han de considerarse como el alma de todo el movimiento ecuménico, y con razón puede llamarse ecumenismo espiritual (UR 8). […]

¿Todavía es necesaria la semana de oración por la unidad de los cristianos?

Recordamos el esplendor que acompañaba las celebraciones ecuménicas, durante el mes de enero, de aquellas Semanas de Oración por la Unidad y que congregaban a fieles de todas las denominaciones cristianas. Templos abarrotados, cambio de predicadores: el pastor protestante predicando en la parroquia católica, el párroco católico actuando en el templo evangélico.

Gentes entusiasmadas. Eran los años inmediatos al Concilio. Cuando «lo ecuménico», al menos para muchos católicos, era una feliz novedad y un descubrimiento sorprendente.

Habían pasado aquellos primeros tiempos, tiempos audaces, en que el «Centro Unidad Cristiana» de Lyón había comenzado a preparar el tema para la Semana en colaboración con la Comisión «Fe y Constitución», del Consejo Ecuménico de las Iglesias (Ginebra). Colaboración estrecha que se re-monta a 1958.

Después, el Vaticano II corroboraría totalmente tales iniciativas llamando a la oración «alma del movimiento ecuménico» (UR 8) y el Secretariado para la Unidad —hoy Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos— comenzaba a trabajar conjuntamente con «Fe y Constitución» (1968) a la hora de preparar no ya sólo los temas, sino los textos de la Semana de cada año.

La Semana ha contado con predicadores insignes. Incluso cuando todavía no había adquirido la tradición que más tarde tomaría, hombres como el dominico Yves Congar desarrollaron en los años treinta una intensa actividad en el terreno del ecumenismo espiritual —predicando en numerosas ciudades francesas durante la Semana—, aunando la espiritualidad y la doctrina teológica del ecumenismo.

¿Qué ha pasado hoy cuando la Semana de Oración parece que ha perdido el interés que despertara en decenios anteriores?

La pregunta debería hacer pensar sobre lo que es y no es esa Semana en la que tantas esperanzas se han puesto. No es, ciertamente, una devoción más: No trata de temas accidentales sobre los que discrepar o pasar de ellos. Es, por el contrario, un tiempo fuerte —no un tiempo litúrgico— en el que aspectos fundamentales de la Iglesia se ponen delante del Señor para que se realice visiblemente lo que él pidió al Padre con tanta insistencia en la oración sacerdotal.

La Semana de Oración es el momento en el que la obediencia que las Iglesias deben a Cristo respecto a ser uno «para que el mundo crea» se hace plegaria humilde y esperanzada. La espiritualidad de la Semana hace que la tarea (lo que los cristianos y sus Iglesias deben trabajar en orden a la restauración de la unidad) se ponga bajo la perspectiva del don (sabiendo que la unidad finalmente es más don divino que realización humana).

Se sabe que la cuestión ecuménica, suscitada por la división de los cristianos en cuanto desobediencia a la voluntad de Cristo, puede ser considerada además como problema y como misterio.

El problema exige siempre la investigación, el análisis arduo, el método correcto, el planteamiento acertado. En esa tarea radica lo que se ha dado en llamar el ecumenismo doctrinal. Los grupos mixtos de diálogo teológico de las diferentes Iglesias llevan ya un largo trecho recorrido, muy arduo, pero lleno de esperanzas y con resultados tangibles como es, por ejemplo, la Declaración Conjunta Luterano-Católica sobre la Doctrina de la Justificación por la Fe (octubre 1999).

Los responsables directos del problema ecuménico, considerado como lo hemos planteado, son, en general, los jerarcas y los teólogos de las Iglesias.

En cambio, el misterio de la desunión cristiana invita sobre todo a la comunión, a la entrada en él por medio de la actitud de apertura confiada para dejarse impregnar por quien nos trasciende a todos. Y en este terreno, en el del misterio, los responsables son todos los cristianos, todo el pueblo de Dios, que intuye que por medios humanos la unidad parece inalcanzable. Por eso se abre a la plegaria y se deja llevar por el Espíritu que sopla donde quiere y dirige a todos hacia donde quiere. […]

Estructura de la semana de oración

En realidad la Semana de Oración ofrece muchas posibilidades de celebración. La rigidez estaría reñida con el espíritu que se desea vivir en esos ocho días.

Los textos bíblicos, los esquemas celebrativos, los cantos, las liturgias, etc., preparados con antelación por un equipo mixto, nombrado por el Consejo Ecuménico de las Iglesias y por el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, alcanzan su razón de ser cuando llegan a celebrarse a niveles locales, ya sean parroquiales, en comunidades religiosas, o en reuniones menos formales, pero donde varios cristianos han decidido celebrarla.

Su celebración, normalmente en hora vespertina y siempre que sea posible de manera interconfesional, adquiere especial relieve y significatividad cuando existe intercambio de predicadores. Pero de cualquier manera pueden y deben celebrarse durante los ocho días también en lugares donde, por diferentes razones, no hay contexto interconfesional, como son las comunidades contemplativas, las parroquias en cuya demarcación no hay centros de otras confesiones, ciertos colegios privados…

Los esquemas preparados por los equipos mixtos suelen tener un sentido bíblico no solamente en sus textos, sino también en las plegarias, en los cantos y en las oraciones. La predicación suele unir la intención propia del tema global con las lecturas bíblicas proclamadas, y con frecuencia las colectas recogidas se destinan a proyectos ecuménicos locales, o bien a paliar necesidades básicas de los más pobres.

En la Iglesia católica, los días de la Semana son muy propicios para que se celebre, cuando la reglamentación litúrgica lo permite, la misa votiva por la unidad. Y a veces se recomienda que se tengan, en el arco de los días que van del 18 al 25 de enero, además de los servicios de oración que constituyen el núcleo de la Semana, algunos actos de tipo académico -conferencias, exposiciones bíblicas o ecuménicas, etc.- que fomenten el deseo de unidad visible de todos los cristianos.

Es bien sabido que cada año, desde 1968, las Semanas de la Unidad tienen un «tema -siempre un versículo bíblico- y unos esquemas elaborados en colaboración entre la Comisión «Fe y Constitución», del «Consejo Ecuménico de las Iglesias» y el «Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos», cuyas reuniones preparatorias tienen lugar en distintas ciudades del mundo.

Fr. Juan Bosch O.P.

«Nos mostraron una humanidad poco común» (Cf. Hch 28, 2), es el lema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que se celebra del 18 al 25 de enero de 2020.

Puede encontrar los materiales en la página de la Conferencia Episcopal Española

Texto tomado de: Martínez Puche, José A. (director),
Colección Nuevo Año Cristiano de EDIBESA.

https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/18-1-2020/semana-de-oracion-por-la-unidad-de-los-cristianos/

NOTA: Los subrayados con negrita en el texto son míos. 


¿Cuál es el papel de los católicos en las protestas de Hong Kong?

agosto 26, 2019

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Protestas en Hong Kong. Crédito: Wikipedia / Hf9631 CC BY-SA 4.0

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¿Cuál es el papel de los católicos en las protestas de Hong Kong?

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Mientras continúan las protestas multitudinarias en Hong Kong, un líder estudiantil asegura que los católicos tienen un papel decisivo a la hora de animar a los manifestantes a mantenerse pacíficos en sus reivindicaciones.

“Las protestas del pasado domingo fueron pacíficas. Afortunadamente no hubo conflictos relevantes entre la policía y los manifestantes”, aseguró Edwin Chow, presidente interino de la Federación de Estudiantes Católicos de Hong Kong a CNA, agencia en inglés del Grupo ACI.

Las protestas en Hong Kong comenzaron hace casi tres meses como una respuesta contra un proyecto de ley de extradición a China. Este proyecto de ley acabaría con la autonomía de Hong Kong, que cuenta con un sistema legal propio, con respecto de China continental, que es mucho más represiva.

A pesar de la amenaza de violencia de la policía y la creciente preocupación por una posible represión por parte de las autoridades chinas, se estima que 1,7 millones de personas salieron a las calles de Hong Kong el domingo 18 de agosto para participar en una manifestación pacífica.

Sin embargo, esta no fue la manifestación más numerosa en lo que va de año. La protesta del pasado 6 de junio reunió a unos dos millones de personas. No todas las manifestaciones hasta ahora han sido pacíficas, de hecho en numerosas ocasiones tanto la policía como los manifestantes recurrieron a la violencia.

“Desde el pasado junio hasta antes de esta última protesta, la policía casi siempre, había usado gases lacrimógenos y balas. Sin embargo durante el pasado fin de semana la policía no lo volvió a utilizar y tampoco mantuvo ningún enfrentamiento serio con los manifestantes”, aseguró Chow.

Por su parte, los manifestantes continúan denunciando el uso de la fuerza excesiva por parte de la policía, así como la posibilidad de que Hong Kong comience a extraditar a presuntos delincuentes para que sean juzgados en China continental.

Este es uno de los principales motivos de las manifestaciones en Hong Kong, ya que el pasado mes de febrero el Gobierno de China introdujo el proyecto de ley que propone extradiciones a China. Aunque por el momento su aprobación se ha suspendido indefinidamente.

Sin embargo, los cristianos en Hong Kong siguen preocupados de que el Gobierno comunista chino continúe buscando formas de perseguir a quienes ayudan a los cristianos en China continental, donde la libertad de religión está severamente restringida.

“El Gobierno chino reprime y presiona a la Iglesia en China continental y nos preocupa que cuando tengamos comunicación con miembros de esta Iglesia el gobierno pueda tomar represalias contra nosotros”, dijo Chow.

El Administrador Apostólico de Hong Kong, Cardenal John Tong, pidió al Gobierno que elimine por completo la ley de extradición y también que se realice una investigación independiente sobre el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía de Hong Kong.

El pasado domingo la Federación de Estudiantes Católicos de Hong Kong participó en la protesta y celebró un momento de oración antes de la marcha.

Chow también explicó que actualmente hay previstas varias manifestaciones más durante el mes de agosto y que en septiembre también habrá otras protestas que coincidirán con el inicio de las clases.

“Mis clases comenzarán el 2 de septiembre, pero en realidad el sindicato de estudiantes, la mayoría de los estudiantes universitarios, estamos planeando hacer una huelga ese día. Creo que es un deber, esto sucederá. Iremos a la huelga”, indicó.

Chow, que estudia Gobierno y Estudios Internacionales en la Universidad Bautista de Hong Kong, manifestó a CNA su deseo de ver a los católicos y otros cristianos asumir un papel más importante en las protestas en curso contra el gobierno.

En ese sentido, Chow destacó el papel especialmente importante que los católicos tuvieron al inicio de las protestas, cuando dirigieron el canto de algunos himnos religiosos. Sin embargo, durante las semanas siguientes su papel disminuyó.

“Es una buena oportunidad para que católicos y otras denominaciones cristianas nos unamos. Creo que tenemos valores similares, el mismo objetivo… Así que podemos cooperar y de esta manera nuestros poderes serán mayores”, aseguró Chow a CNA la semana pasada.

Este joven también subrayó que considera que los manifestantes están cambiando sus tácticas para tratar de ser menos hostiles. Durante las últimas semanas se realizaron algunas protestas en el aeropuerto internacional de Hong Kong, lo que causó numerosos problemas.

“Ahí fue cuando los manifestantes replantearon su estrategia. Piensan que una protesta pacífica tal vez pueda tener más apoyo. Creo que por el choque anterior y la violencia excesiva, tal vez hemos perdido algo de apoyo y queremos volver a ganarlo”, explicó Chow.

“También considero que el tema principal de las protestas es la violencia policial. Es difícil convencer a la gente de que estamos en contra de la violencia cuando también tú la usas. Esta puede ser la razón principal por la que esta protesta de este fin de semana fue más pacífica”.

En ese sentido, Chow explica que los grupos cristianos pueden tener un papel importante para alentar a los manifestantes a mantener la paz.

“Los grupos cristianos tenemos la responsabilidad y el poder de calmar a nuestros amigos. Por ejemplo, cantar himnos crea una atmósfera pacífica y puede ayudar a mantener la tranquilidad”, precisó.

Chow también explicó que el clero católico ha sido muy solidario. La Federación invitó al Obispo Emérito de Hong Kong, Cardenal Joseph Zen, a celebrar la Misa el 16 de junio, frente a la sede del Gobierno.

El Obispo Auxiliar de Hong Kong, Mons. Joseph Ha Chi-shing también participó en algunas protestas y apoyó a los manifestantes. Mons. Ha participó en una oración ecuménica que tuvo lugar a las afueras del edificio del Consejo Legislativo junto a miles de cristianos.

“Católicos de todas las edades se han unido a nuestras actividades”, “no son sólo adolescentes los que participan en la protesta; también personas mayores, adultos, se nos unen y apoyan la protesta”.

En los Estados Unidos, la comunidad católica china de la Arquidiócesis de San Francisco y la Oficina de Vida y Dignidad Humanas están organizando una vigilia de oración con adoración eucarística para rezar por Hong Kong a las 6:30 pm el 26 de agosto en la Iglesia de Santa Ana en San Francisco.

Traducido y adaptado por Blanca Ruiz. Publicado originalmente en CNA.

https://www.aciprensa.com/noticias/cual-es-el-papel-de-los-catolicos-en-las-protestas-de-hong-kong-14882?fbclid=IwAR0H2peogCk4XJNkFYaAsm4g7dirGcYLQ4eUC3yyLK1JHc9nSEHOcsNjUTg


La Iglesia de más rápido crecimiento en el mundo es la de Irán

junio 27, 2019

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Thomas cree que un día el mundo puede despertar y ver que el crecimiento de la iglesia de Irán en el siglo XXI rivaliza con el de China y Corea en el último siglo.

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La Iglesia de más rápido crecimiento en el mundo es la de Irán

06-26-2019

A usted podría sorprenderle que la Iglesia de más rápido crecimiento en el mundo se localiza en Irán. Sin embargo, esa es la evaluación de aquellos que han visto y escuchado la extraordinaria historia de millones de personas que se alejaron del islam chiíta y se volvieron hacia Jesucristo.

La imagen que Irán presenta al mundo son grandes manifestaciones con gritos de “Muerte a América” y “Muerte a Israel”. Sin embargo, aquellos que han visto a Irán desde adentro, pintan un cuadro muy diferente.

“No puedes creer las imágenes en la televisión. Porque, por ejemplo, todas las protestas que ves en las calles, en su mayoría son ideadas. Ellos son jóvenes en la calle que nos han dicho que, si no vamos a las calles, no obtendremos nuestras calificaciones, por lo que nos vemos obligados a ir a protestar”, dijo un trabajador de la iglesia iraní.

Él habló con CBN News bajo condición de anonimato. Él dice que hay dos tipos de iraníes. El que ves en las noticias y el otro oculto al mundo.

“Yo diría que hay un 10 por ciento de Irán y un 90 por ciento de Irán. El diez por ciento controla el país de una manera más opresiva, de línea dura, de manera religiosa y luego la mayoría de la gente, el 90 por ciento de la gente ama a Estados Unidos. Ellos no odian a los estadounidenses. Creo que ese es el mensaje que los estadounidenses necesitan escuchar. Nos dicen todo el tiempo, no odiamos a los estadounidenses, amamos a Estados Unidos “.

Quiere que los estadounidenses sepan que cuarenta años después de la revolución islámica de Irán, hay otra revolución espiritual en curso.

“Despiértate a la verdad de que vivimos en un momento muy especial. Más personas han llegado a la fe en Irán en los cuarenta años que en los 1400 años anteriores. Entonces, hay una vez, no solo en la vida, sino en la historia donde tenemos un momento en el que los iraníes están llegando a la fe a un ritmo tan rápido”.

Frontiers Alliance International (FAI) está produciendo un documental llamado Sheep Among Wolves para presentar a la iglesia iraní a los cristianos de todo el mundo.

“Lo que está ocurriendo en Irán en este momento es espectacular”, dice el fundador y director de FAI, Dalton Thomas. “Es la iglesia de más rápido crecimiento en el mundo que no posee edificios, no posee propiedades, no tiene cuentas bancarias, no tiene un liderazgo centralizado, no tiene una inclinación denominacional y, sin embargo, se está multiplicando como locos… Lo que el Señor está haciendo allí es asombroso”.

El evangelismo se traduce en una intensa persecución que, según Thomas, lleva a los creyentes iraníes a orar fervientemente, pero no de una manera que usted pueda pensar.

“Por lo general, la forma en que oramos es que esperamos que ellos quieran que oremos para que termine la persecución y dicen, no, no, no hagas eso. La persecución está haciendo crecer la iglesia. Cuando la persecución se detiene, el crecimiento se detiene. Lo que queremos es que el Evangelio se extienda a lo largo y ancho de Irán”.

Con Irán y el uso al borde de la guerra, Thomas dice que es importante ver qué sucede detrás del velo iraní.

“Cuando los musulmanes de Irán entran en contacto con el Hombre de Nazaret, sucede algo hermoso. Y cuando se dan cuenta de que han sido redimidos, salvados y comprados con sangre judía; profetizado por los profetas judíos en una Biblia judía sucede algo loco; sucede algo hermoso y eso es lo que estamos viendo que tiene lugar en Irán”.

Thomas cree que un día el mundo puede despertar y ver que el crecimiento de la iglesia de Irán en el siglo XXI rivaliza con el de China y Corea en el último siglo.

https://www1.cbn.com/mundocristiano/el-mundo/2019/june/la-iglesia-de-mas-rapido-crecimiento-en-el-mundo-es-la-de-iran?fbclid=IwAR3kyuY0J_Yn5Gyv8hWnGvsMHVNhZ2FHe4h1sVAmMbB_QyR444EEZbcHXA0

 


Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Rumanía

junio 5, 2019

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Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Rumanía

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Rueda de prensa del Papa Francisco en el vuelo de regreso de Rumanía

Este domingo, durante el vuelo que lo llevó de Rumanía a Roma, el Papa Francisco concedió una rueda de prensa en la que abordó el ecumenismo, relató cómo ha visto a Benedicto XVI y llamó a Europa a retomar el sueño de los padres fundadores de la Unión Europea.

A continuación el texto completo de la conferencia de prensa: 

Alessandro Gisotti (Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede):

Buenas noches, bienvenido Santo Padre. Vuelo de regreso: el lema de este viaje era “caminos juntos”, pero también volamos juntos porque pienso que hemos volado siempre tanto, también el compromiso, el cansancio.

En el discurso a la prensa extranjera hace pocos días concluía diciendo “veo en los viajes apostólicos su cansancio, el cansancio, la fatiga, el compromiso de los colegas que ha relatado este viaje, hoy en la jornada de las comunicaciones sociales, obviamente como saben con el tema “…” . Santo Padre, sé que quiere, antes de las preguntas, ofrecer alguna reflexión sobre esta jornada dedicada a nosotros.

Papa Francisco:

Buenas noches. Muchas gracias por su compañía y como dijo Gisotti, hoy esta jornada llama a ustedes, llama nuestro pensamiento a ustedes. Ustedes trabajan en las comunicaciones, son operadores, como dijo Alessandro, pero antes de todo ustedes son, deberían ser, testimonios de la comunicación.

Hoy la comunicación va en retroceso, en general, va adelante el contacto, hacer los contactos y no llegar a comunicar.

Y ustedes por vocación son testimonios en el comunicar. Es verdad, deben de hacer los contactos, pero no detenerse ahí. Los aliento a ir adelante en este testimonio de comunicar. Este tiempo tiene menos necesidad de contactos y más de comunicación. Gracias, felicidades por su jornada y adelante con las preguntas.

Diana Dumitrascu (TVR):

Santo Padre, le agradezco su visita a Rumanía. Santidad, usted sabe que millones de nuestros connacionales han emigrado en los últimos años. ¿Cuál sería su mensaje para una familia que deja a sus propios hijos ir a trabajar al extranjero con el objetivo de asegurar un futuro mejor?

Papa Francisco:

Esto me hace pensar en el amor de la familia, porque partirse en dos y tres no es una cosa bella. Siempre está la nostalgia por el reencuentro, pero partirse porque no falte nada a la familia es un acto de amor. En la Misa de ayer hemos escuchado la última petición de aquella señora que trabajaba en el extranjero para ayudar a la familia. Siempre un desplazamiento así es doloroso.

¿Por qué se van? No para hacer turismo, por necesidad. Tantas veces no es porque en el país no encuentren… tantas veces son resultado de una política mundial que incide en esto. Sé que en la historia de tu país después de la caída del comunismo, y después tantas, tantas empresas extranjeras han cerrado para abrir en el extranjero y ganar más.

Cerrar hoy una empresa es dejar a la gente en la calle y esta es una injusticia mundial, general, de falta de solidaridad. Es un sufrimiento.

¿Cómo luchar? Buscando abrir fuentes de trabajo. No es fácil, no es fácil en la situación mundial de las finanzas y de la economía. Pero piensen que tienen un nivel de natalidad impresionante, aquí no se ve el invierno demográfico que se ve en Europa. Es una injusticia no poder tener fuentes de trabajo para tantos jóvenes.

Por eso deseo que se resuelva esta situación que no depende solo de Rumanía, sino del orden mundial financiero, de esta sociedad del consumismo, del tener más, del ganar más, y tanta gente queda sola. Esta es mi respuesta, un llamado a la solidaridad mundial en este momento que Rumanía tiene la presidencia (rotaria de la Unión Europea Ndr).

Cristian Micaci (Radio María Rumanía de idioma húngaro):

Santo Padre, como dijo el director antes, se ha hablado tanto de caminar juntos. Ahora a su partida que nos aconseja a nosotros en Rumanía, cuáles deberían ser las relaciones entre las confesiones, en particular entre la Iglesia Católica y Ortodoxa, entre la minoría católica y la mayoría ortodoxa, la relación entre las varias etnias, la relación entre el mundo político y sociedad civil?.

Papa Francisco:

Una relación en general yo diría. La relación de la mano extendida cuando hay conflictos. Hoy un país en desarrollo con alto nivel de natalidad como ustedes, no puede darse el lujo de tener enemigos dentro.

Se debe hacer un proceso de acercamiento, siempre. Diversas etnias, diversas confesiones religiosas, sobre todo las dos cristianas. Esto es lo primero: siempre la mano extendida, la escucha del otro.

Con los ortodoxos, ustedes tienen un gran patriarca, un hombre de gran corazón y un gran estudioso. Conoce la mística de los padres del desierto, la mística espiritual, estudió en Alemania, y también un hombre de oración. Es fácil acercarse a Daniel, es fácil, porque lo siento hermano, y hemos hablado como hermanos, y no diré más porque ustedes el lunes dirán…

Caminemos juntos teniendo siempre esta idea: el ecumenismo no es llegar al final del partido, de la discusión. El ecumenismo se hace caminando juntos, rezando juntos; el ecumenismo de la oración.

Tenemos el ecumenismo de la sangre. Cuando asesinaban a los cristianos no preguntaban: ¿Tú eres ortodoxo?, ¿tú eres católico?, ¿tú eres luterano?, ¿tú eres anglicano? No, tú eres cristiano. La sangre se mezclaba.

Un ecumenismo del testimonio, de la oración, de la sangre, el ecumenismo del pobre que es trabajar juntos. Eso: debemos trabajar para ayudar a los enfermos, a los marginados, ayudar. Mateo 25 es un bello programa ecuménico.

Caminar juntos es ya una unidad de los cristianos, pero no esperen que los teólogos se pongan de acuerdo para llegar a la Eucaristía. La Eucaristía se hace todos los días con la oración, con la memoria de la sangre de nuestros mártires, con las obras de caridad y deseándose el bien.

En una ciudad de Europa hay una relación entre el arzobispo católico y el arzobispo luterano. El arzobispo católico debía estar en el Vaticano el domingo en la noche, me ha llamado que llegaría el lunes en la mañana.

Cuando ha llegado me dijo: “Discúlpame, ayer el arzobispo luterano ha debido irse a una reunión de ellos y me ha pedido ‘ven por favor a mi catedral y haz tú el culto’”. Existe la fraternidad, llegar a esto es tanto, ¿no? Y la hizo el católico. No hizo la Eucaristía, pero sí la predicación.

Cuando yo en Buenos Aires he sido invitado por la Iglesia escocesa a hacer prédicas, iba y hacía la prédica. Se puede caminar juntos. Unidad, fraternidad, mano extendida, mirarse bien, hablar mal de los demás. Defectos tenemos todos, si caminamos juntos, todos los defectos los dejamos de lado.

Xavier de Normand (medios franceses):

Santidad, mi pregunta tiene que ver con la primera. El primer día de este viaje usted fue a la catedral ortodoxa para este momento bello pero también un poco duro de la oración del Padrenuestro. Un poco duro porque católicos y ortodoxos estaban juntos, pero no han rezado juntos. Usted ha hablado del ecumenismo de la oración.

Mi pregunta es: Santidad, ¿qué ha pensado usted cuando ha permanecido en silencio durante la oración del Padrenuestro en rumano?, y ¿cuáles son los próximos pasos concretos en este caminar juntos?

Papa Francisco:

Hago una confidencia. No he permanecido en silencio, he rezado el Padrenuestro en italiano y he visto durante la prédica del Padrenuestro, la mayoría de la gente sea en rumano, sea en latín, rezaba. La gente va más allá de nosotros, las cabezas.

Nosotros los jefes debemos hacer los equilibrios diplomáticos para asegurar que caminamos juntos, hay hábitos, reglas diplomáticas que es bueno mantener para que las cosas no se arruinen. Pero cada pueblo reza junto, también nosotros cuando estamos solos rezamos juntos. Este es un testimonio, y tengo una experiencia de oración con tantos pastores, luteranos, evangélicos, también ortodoxos.

Los patriarcas están abiertos, también nosotros los católicos tenemos gente cerrada que no quiere, que dice que los ortodoxos son cismáticos. Son cosas viejas. Los ortodoxos son cristianos. Hay grupos católicos un poco integristas. Debemos tolerarlos, rezar por ellos, porque el Señor con el Espíritu Santo ablande. Pero yo he rezado los dos, no he mirado a Daniel pero creo que él también lo mismo.

Manuela Tulli (Ansa):

Hemos estado en Rumanía, país que se mostró europeísta. En estas elecciones algunos líderes como nuestro vicepremier Matteo Salvino han hecho campaña política mostrando símbolos religiosos. ¿Qué impresión le ha dado esto?, y si es cierto que usted no quiere encontrar a nuestro vicepremier…

Papa Francisco:

Comienzo con la segunda (pregunta). Yo no he escuchado que nadie del gobierno, excepto el premier, haya pedido audiencia, nadie. Porque para una audiencia se debe hablar a la Secretaría de Estado. El premier Conte la ha pedido, fue dada como indica el protocolo. Fue una bella audiencia con el premier, de una hora o más quizás, un hombre inteligente, un profesor que sabe de qué cosa habla.

Segundo: del vicepremier no he recibido nada, y de los demás ministros tampoco. Sí, al presidente de la República lo he recibido.

Sobre las imágenes: he confesado tantas veces que de los periódicos leo dos: el diario del partido, que es L’Osservatore Romano. Sería bello que ustedes lo leyesen porque encontrarían interpretaciones muy interesantes, y cosas que digo también están ahí.

El periódico del partido y después Il Messaggero que me gusta porque tiene los títulos grandes y lo hojeo así, algunas veces me detengo ahí; y no he entrado en estas noticias de las propagandas, cómo ha hecho un partido la propaganda electoral, de verdad.

Hay un tercer elemento. En esto me confieso ignorante: yo no comprendo la política italiana y de verdad debo estudiarla, entonces, decir una opinión sobre el comportamiento de una campaña electoral, de uno de los partidos, sin una información así, sería muy imprudente de mi parte.

Yo rezo por todos, porque Italia vaya adelante, para que los italianos se unan y sean leales en el compromiso, también yo soy italiano porque soy hijo de un inmigrante italiano, de sangre soy italiano. Mis hermanos tienen todos la ciudadanía, yo no he querido tenerla porque en el tiempo que la han concedido yo era obispo y he dicho que el obispo debe ser de la patria.

Hay en la política de tantos países la enfermedad de la corrupción. Por todos lados. No digan mañana que el Papa ha dicho que la política italiana es corrupta. No. Yo he dicho que una de las enfermedades de la política, por todas partes, es caer en la corrupción. Por favor, no me hagan decir lo que no he dicho.

Una vez me han dicho cómo son los pactos políticos. Figúrate una reunión de nueve empresarios, a la mesa; discuten para ponerse de acuerdo sobre el desarrollo de su empresa, al final después de horas, horas, café, café, café, se ponen de acuerdo, han tomado la palabra, hacen el asunto, agradecen, “de acuerdo, de acuerdo”; mientras lo hacen imprimir, toman un whisky para festejar, y después, comienzan a girar los papeles para firmar el acuerdo.

En el momento que giran los papeles, bajo la mesa, le hago otro bajo la mesa. Esto es corrupción política. Que se hace un poco por todas partes. Debemos ayudar a los políticos a ser honestos, a no hacer campaña con banderas deshonestas, la calumnia, la difamación, los escándalos; y tantas veces sembrar odio y miedo.

Esto es terrible, un político nunca debe sembrar odio y miedo, solo esperanza. Justa, exigente, pero esperanza, porque debe conducir al país ahí, y no darle miedo.

Eva Fernández (COPE):

Santo Padre, ayer en el encuentro con los jóvenes y las familias ha insistido de nuevo en la importancia de la relación entre los abuelos y los jóvenes a fin que los jóvenes tengan raíces para ir hacia adelante y los abuelos puedan soñar. Usted no tiene una familia cercana, pero ha dicho que Benedicto XVI es como tener un abuelo en casa. ¿Aún lo ve así?

Papa Francisco:

Y más. Cada vez que voy donde él a visitarlo lo siento así, le tomo la mano y le hago hablar. Habla poco, habla despacio, pero con la misma profundidad de siempre, porque el problema de Benedicto son las rodillas, no la cabeza. Tiene una gran lucidez. Y sintiéndolo hablar me vuelvo fuerte, siento el zumo de las raíces que me vienen y me ayudar a seguir adelante.

Siento esta tradición de la Iglesia que no es una cosa de museo la tradición. La tradición es la raíz que te dan el zumo para crecer, y tú no serás como la raíz, no; tú florecerás, el árbol crecerá y dará los frutos, y las semillas serán las raíces para los demás. La tradición de la Iglesia está siempre en movimiento.

En una entrevista que ha hecho Andrea Monda en L’Osservatore Romano –ustedes leen L’Osservatore, ¿no?– hace unos días, había una situación que me ha gustado tanto, del músico Gustav Mahler, y hablando de la tradición él decía: la tradición es la garantía del futuro y no la custodia de las cenizas.

No es un museo. La tradición no custodia las cenizas. La nostalgia de los integristas: regresar a las cenizas. No, las tradiciones son raíces que garantizan que el árbol crezca, florezca y dé fruto; y repito esa pieza del poeta argentino (Francisco Luis Bernárdez, Ndr) que me gusta tanto: todo lo que el árbol tiene de florido, vive de lo sepultado.

Estoy contento porque en Iasi hice referencia a esa abuela que ha tenido un gesto de complicidad y que con los ojos, en aquel momento he estado tan emocionado que no he reaccionado, y después el papamóvil ha seguido adelante y habría podido decir a esta abuela que venga para hacer ver este gesto, y he dicho al Señor Jesús: es una pena, pero Tú eres capaz de resolver, y nuestro bravo Francisco cuando ha visto la comunicación que he tenido con aquella mujer con los ojos, ha tomado la fotografía y hecho pública.

La he visto esta tarde en Vatican Insider. Estas son las raíces. Y esto crecerá, no será como yo, pero yo doy lo mío. Es importante este encuentro.

Después están los verbos, cuando los abuelos sienten de tener nietos que llevarán adelante la historia, comienzan a soñar; y los abuelos cuando no sueñan se deprimen. Existe el futuro y los jóvenes animados comienzan a profetizar.

Lucas Wiegelmann (Herder Correspondenz):

Santo Padre en estos días ha hablado tanto de la fraternidad y de la gente y del caminar juntos, como hemos ya escuchado, pero vemos que en Europa crece el número de los que no desean la fraternidad, sino el egoísmo y el aislamiento, y prefieren caminar solos. ¿Por qué es así?, y ¿qué debe hacer Europa para cambiarlo?

Papa Francisco:

Discúlpame si me cito, pero lo hago sin vanidad, por utilidad. Hablé de este problema en los dos discursos en Estrasburgo: en el discurso que he dado cuando recibí el Premio Carlo Magno y después en el discurso que di a todos los jefes de Estado y de gobierno en la Capilla Sixtina en el aniversario de los pactos, en la fundación de la Unión Europea.

En estos discursos he dicho todo lo que pienso, y también hay un quinto discurso que no lo he dado yo, sino el alcalde Bugermeister de Aachen. Este es una joya, una joya suya, de los alemanes.

Europa debe coloquiar, no debe decir “pero somos unidos, ahora dile a Bruselas arréglense ustedes.

Todos somos responsables de la Unión Europea y esta circulación de la presidencia no es un gesteo de cortesía como bailar el minueto: te toca a ti, te toca a ti. No, es un símbolo de la responsabilidad que cada uno de los países tiene sobre Europa. Si Europa no mira bien los retos futuros, Europa se desvanecerá, será desvanecida.

Me permití decir en Estrasburgo que siento que Europa está dejando de ser la madre Europa; se está convirtiendo la “abuela Europa”. Se ha envejecido, ha perdido la ilusión de trabajar juntos. Quizás a escondidas alguno se puede hacer la pregunta: ¿no será este el fin de una aventura de 60 años?

Retomar la mística de los padres fundadores. Retomar esto. Europa tiene necesidad de sí misma, de ser ella misma, de la identidad propia, de la propia unidad; y superar con esto, con tantas cosas que la buena política ofrece, las divisiones y las fronteras. Estamos viendo las fronteras en Europa.

Esto no hace bien, al menos las fronteras culturales, no hacen bien. Es verdad que el país tiene su propia cultura y debe cuidarla, pero con la mística del poliedro. Hay una globalización donde se respeta la cultura de todos, pero todos unidos.

Por favor, que Europa no se deje vencer por el pesimismo o las ideologías, porque Europa es atacada no con cañones o bombas en este momento, sí con ideologías, ideologías que no son europeas, que vienen de afuera, o crecen en los grupitos de Europa, que no son grandes.

Piensen en la Europa dividida y beligerante del 14 y del 32, 33, hasta el 39, que ha estallado la guerra. No regresemos a esto por favor. Aprendamos de la historia, no caigamos en el mismo hueco. La otra vez les he dicho que se dice que el único animal que cae dos veces en el mismo hueco es el hombre. El asno nunca lo hace. Pero lee el discurso de Bugermeister, una joya.

Gisotti:

Gracias Santo Padre, gracias por esta disponibilidad al término de tres días así ocupados, también para estos cinco viajes, uno después del otro en esta primera parte del año, ricos de momentos.

Papa Francisco:

Ahora dos cosas, por motivos del clima debí ir ayer en auto dos horas y cuarenta. Fue una gracia de Dios, he visto un paisaje bellísimo como nunca había visto. He cruzado toda Transilvania.

Hoy para ir a Blaj, lo mismo. Una cosa bella. El paisaje de este país, agradezco también la lluvia que me ha hecho viajar así y no en helicóptero. Tener más contacto con la realidad.

La segunda cosa: sé que algunos de ustedes son creyentes, otros no tanto, pero diré a los creyentes: recen por Europa, recen por Europa, el Señor nos dé la gracia. A los no creyentes deseen la buena voluntad, el deseo de corazón para que Europa regrese a ser el sueño de los padres fundadores.

https://www.aciprensa.com/noticias/rueda-de-prensa-del-papa-francisco-en-el-vuelo-de-regreso-de-rumania-26036


Datos del histórico viaje del Papa a Arabia: 130.000 fieles en misa en un lugar público de Emiratos.

febrero 3, 2019

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En Arabia viven unos tres millones de cristianos. En Emiratos, adonde irá el Papa, hay una comunidad católica vibrante y perseverante aunque sólo hay nueve iglesias.

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Datos del histórico viaje del Papa a Arabia: 130.000 fieles en misa en un lugar público de Emiratos.

Este domingo Francisco inicia un histórico viaje que le llevará hasta a Emiratos Árabes en un visita que se alargará hasta el martes.

Es la primera vez que un Papa visita la Península Arábiga, territorio sagrado para el islam pero en el que viven al menos tres millones de cristianos, dos en el Vicariato de Arabia del Norte (Bahrein, Kuwait, Qatar, y Arabia Saudí, país en el que no hay iglesias) y uno en el Vicariato de Arabia del Sur (Emiratos Árabes Unidos, Omán y Yemen).

Uno de los momentos más esperados de este viaje a Abu Dhabi y que también será un momento que pasará a la historia será la multitudinaria Eucaristía, que se espera que reúna a más de 130.000 católicos residentes en la zona, extranjeros y la inmensa mayoría personas humildes.

Y será igualmente la primera vez que se celebre una misa en un terreno público, al haber cedido el gobierno un terreno para este gran evento.

Para conocer más datos de la visita del Papa a Emiratos y de la situación de la Iglesia en la península arábiga, Ayuda a la Iglesia Necesitada ha entrevistado a monseñor Paul Hinder, vicario apostólico de Arabia del Sur, que comprende los países de Omán, Yemen y Emiratos Árabes.

– El Papa Francisco visita Abu Dhabi. ¿Es exagerado hablar de un viaje histórico?

– No, no lo es. Se trata de un viaje histórico sobre todo por dos razones. En primer lugar: durante toda la historia de la Iglesia nunca antes había visitado un Papa la Península Arábiga. En segundo lugar: por primera vez se celebrará una Eucaristía en un terreno público, que el Gobierno ha puesto a disposición para ello.

– Esperan la presencia de más de 130.000 fieles, que se reunirán públicamente con ocasión de la Misa papal. En el país vecino, Arabia Saudí, sería impensable, pues allí ni siquiera existen iglesias. ¿Por qué la situación es distinta en los Emiratos Árabes Unidos?

– El grado de libertad de culto, es decir la posibilidad de celebrar la Eucaristía en grupos, difiere en el mundo árabe de un país a otro. Mientras que en Arabia Saudí solo se toleran celebraciones eucarísticas en privado y en grupos relativamente pequeños, en otros países —sobre todo aquí, en los Emiratos Árabes Unidos— hay iglesias a las que acuden miles de fieles todas las semanas, e incluso a diario.

Esta libertad de culto tiene su origen en la apertura y tolerancia de los diferentes gobernantes. Durante las últimas décadas, este ha sido el caso, sobre todo, de Bahrein y de los Emiratos Árabes Unidos, pero también de Omán.

– Es decir, que los gobernantes de los Emiratos Árabes Unidos se muestran relativamente abiertos frente a los cristianos. ¿Cómo es la situación entre la población?

– Vivo desde hace 15 años en Abu Dhabi y nunca he advertido enemistad. Por supuesto sabemos que en todos los países islámicos, los no musulmanes —y no solo los cristianos— tienen que someterse a las reglas sociales del Islam. Pero por otro lado, en la población autóctona veo un gran respeto a los cristianos. Lo estamos experimentando especialmente ahora ante la visita del Papa.

– ¿Cómo?

He recibido por parte de musulmanes diversas consultas de cómo nos pueden ayudar en los preparativos. Muchos han mostrado interés en asistir a la Misa. El Gobierno hace también todo lo posible para que el mayor número posible de fieles puedan ver al Papa.

– ¿Está relacionada esta disposición a ayudar con la popularidad del Papa Francisco?

– Tras la elección del Cardenal Jorge Bergoglio como Papa Francisco siempre me llegaron reacciones muy positivas por parte de musulmanes, y esto se aprecia también ahora. Desde el anuncio de su visita solo he experimentado muestras de alegría y de orgullo de que el Papa venga a los Emiratos.

– ¿Cuál es el origen de este viaje?

– Hay varias razones para esta visita. Durante los últimos años se han cursado al Papa diversas invitaciones procedentes de toda la región, incluidos los Emiratos Árabes Unidos. Y también la Iglesia local ha expresado al Papa su deseo de que viniera aquí.

– En los Emiratos, la Iglesia se compone únicamente de extranjeros, sobre todo de trabajadores de otros países. ¿Qué problemas le supone eso a usted, como obispo?

– Uno de los problemas pastorales más urgentes es fortalecer a nuestra gente en la fe, animarles a conservar y confesar con valentía su identidad cristiana y católica, incluso en un ambiente en el que no siempre resulta fácil.

Pienso por ejemplo en empleadas del hogar o en obreros de la construcción que no solo han de trabajar duramente, sino que a veces se ven expuestos al celo por parte de sus empleadores o colegas musulmanes para que se conviertan al islam.

– ¿Qué sucede cuando un musulmán del país quiere convertirse al cristianismo?

 No conozco ningún país musulmán en que exista plena libertad religiosa. Incluso allí donde la conversión de un musulmán a otra religión no está perseguida por el Derecho penal, el entorno —y sobre todo la familia— reacciona con ostracismo e incluso con violencia física. Como he dicho, la libertad de culto es mayor o menor dependiendo del país.

– ¿Tiene suficientes iglesias y sacerdotes?

– Sería de desear contar con más iglesias, pues el número de nuestras parroquias sigue siendo muy desproporcionado en relación con el número de fieles. En los Emiratos Árabes Unidos tenemos nueve parroquias, demasiado pocas para casi un millón de católicos.

Además tenemos que tener en cuenta que —a diferencia de otras iglesias— la nuestra es internacional y políglota y que entre nosotros se encuentran católicos de diferentes ritos.

Otro desafío pastoral consiste en que los fieles, por su situación de migrantes, se enfrentan a muchos problemas morales que antes no podían imaginar.

Esto puede decirse sobre todo de hombres y mujeres que, por su trabajo, frecuentemente han de vivir más de un año separados de sus cónyuges. No es infrecuente que se rompan matrimonios cuando nacen nuevas relaciones “provisionales”.

– ¿Cómo puede contribuir el viaje del Papa a mejorar la situación de los cristianos en el mundo islámico?

– Espero que la visita del Papa cambie positivamente el ambiente. Pero tampoco podemos esperar milagros del viaje. Lo decisivo es que los cristianos seamos testigos fidedignos del mensaje de Cristo.

Y esto también significa sobrellevar con humildad que, por así decir, no podemos ser los primeros violinistas en esta sociedad. A veces es suficiente con tocar bien la flauta para entusiasmar a los demás.

– ¿Quiere esto decir que también sería posible que del viaje del Papa quede poco más que una reunión amistosa y alguna que otra foto?

– Ya veremos hasta qué punto el viaje tiene frutos a largo plazo. En alemán decimos que “una golondrina no hace verano”. El diálogo con otra religión y sus representantes precisa tiempo y paciencia, y necesariamente habrá retrocesos. Esto también puede decirse del ecumenismo entre las confesiones cristianas.

Si crece el respeto mutuo y a esto le sigue una actuación conjunta en cuestiones que van más allá de la religión, ya se ha conseguido bastante. Pensemos en los desafíos en el campo del compromiso por la paz o de la preocupación por la casa común de la creación.

https://www.religionenlibertad.com/mundo/703074095/10000-fieles-en-misa-en-un-lugar-publico-de-Emiratos-datos-del-historico-viaje-del-Papa-a-Arabia.html?fbclid=IwAR120LRYY79xn6clzaaBpEkV4gfD0uIfznLA0ykI90xYUf7T78WqSwO4Fyc


Cardenal Parolin, sobre la visita papal a los Emiratos: ” Una nueva página de fraternidad entre religiones”

febrero 3, 2019

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Dos momentos principales: el encuentro interreligioso y la misa en la Ciudad Deportiva de Zayed. Cardenal Pietro Parolin.

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Cardenal Parolin, sobre la visita papal a los Emiratos: ” Una nueva página de fraternidad entre religiones”

Dos momentos principales: el encuentro interreligioso y la misa en la Ciudad Deportiva de Zayed

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(Vatican News).- «Un viaje histórico que tiene la esperanza de escribir una nueva página en las relaciones entre las religiones».

Así habla el Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin en entrevista para Vatican News sobre la visita que el Papa hará a los Emiratos Árabes Unidos del 3 al 5 de febrero.

Los dos momentos principales del viaje son el encuentro interreligioso en el Founder’s Memorial en Abu Dhabi y la Misa en la Ciudad Deportiva de Zayed.

En la entrevista, el Secretario de Estado del Vaticano define a los Emiratos Árabes Unidos como un puente entre Oriente y Occidente, así como una tierra multicultural, multiétnica y multirreligiosa.

El mensaje del Papa -afirma- será un mensaje para todos los líderes y miembros de las religiones, para que trabajen juntos en la construcción de la unidad, la paz y la armonía en el mundo para redescubrir la raíz de nuestra fraternidad, con vistas a una lucha clara y explícita contra todo tipo de fundamentalismo y radicalismo que conduzca al conflicto y a la confrontación.

Asimismo, el cardenal Parolin recuerda que el viaje apostólico del Papa lo llevará a encontrarse con los numerosos católicos presentes en el país, a los que quiere animar para que sigan dando su testimonio cristiano y contribuyan en la construcción de una sociedad de paz y reconciliación.

Francisco es el primer Papa que visita los Emiratos Árabes Unidos. ¿Cuáles son las perspectivas de este viaje definido por muchos como histórico?

Sí, es la primera vez que un Papa va a los Emiratos Árabes Unidos y, en general, a la Península Arábiga.

Quisiera subrayar en primer lugar las características de esta tierra, una tierra que es un poco como un puente entre Oriente y Occidente. Piensa en los aeropuertos: normalmente, para ir al este hay que pasar por algún aeropuerto de los Emiratos Árabes Unidos.

Además, es una tierra que se caracteriza por ser una tierra multicultural, multiétnica y multirreligiosa. En esta realidad, el Papa va sobre todo -como él mismo dijo en el video mensaje que dirigió con ocasión del viaje- a escribir una nueva página en la historia de las relaciones entre las religiones, confirmando sobre todo el concepto de fraternidad; al menos ésta es la expectativa y la esperanza.

Por lo tanto, será un mensaje para todos los líderes de las religiones y para todos los miembros de las religiones para que se comprometan de manera común a construir la unidad, la paz y la armonía en el mundo.

Evidentemente, el Papa encontrará también una comunidad cristiana, una comunidad católica y su voluntad hacia estos hermanos y hermanas en la fe será, sobre todo una presencia de consuelo y aliento, para seguir en su testimonio cristiano.

El Papa Francisco participará en el Encuentro Interreligioso que se celebrará en Abu Dhabi. En un mundo herido por el fundamentalismo, ¿qué papel juegan estos acontecimientos?

Creo que tienen un papel fundamental porque una vez más las religiones se unen para afirmar el mensaje de la fraternidad universal.

Todos somos hermanos, todos tenemos la misma dignidad, compartimos los mismos derechos y los mismos deberes, somos hijos del mismo Padre en el cielo. Se trata, pues, de redescubrir la raíz de nuestra fraternidad, que es la pertenencia común de la humanidad.

Y todo ello, por supuesto, con vistas a una lucha muy clara y explícita contra todo tipo de fundamentalismo, contra todo tipo de radicalismo que pueda conducir al conflicto y a la confrontación, y con vistas a construir caminos de reconciliación y de paz.

Podemos usar la siguiente imagen, ya que allí hay mucho desierto: muchas veces las rutas del desierto se cubren de arena, las tormentas las hacen desaparecer. Se trata de encontrarlas de nuevo y de empezar a recorrerlas todos juntos, de tal manera que ofrezcamos una verdadera esperanza a nuestro mundo tan dividido y tan fragmentado.

El Corazón de este viaje, es la celebración eucarística en el estadio de la capital: ¿será la presencia del Papa en esta zona apoyo y esperanza también para tantos cristianos que no pueden vivir libremente su fe?

Sí, como he dicho anteriormente, hay muchos cristianos que viven allí; muchos cristianos que vienen tanto de países vecinos como de otras partes del mundo. Van a esa tierra para encontrar oportunidades de trabajo, pero al mismo tiempo su presencia allí se convierte en una experiencia de encuentro con el otro.

Y me parece que también hay que destacar la voluntad y el compromiso de las autoridades de estos Estados, de estos países, para que se conviertan en modelos de convivencia y colaboración entre los distintos componentes.

Por lo tanto, esperamos que los cristianos que están allí puedan continuar haciendo su contribución también a la construcción de esa sociedad, pero más en general a la paz y la reconciliación en el mundo.

Y a los hermanos y hermanas católicos que encuentran dificultades y también hacen muchos sacrificios para vivir su fe, quiero decirles en este momento que estamos cerca de ellos, que nos sentimos realmente unidos a ellos por una fraternidad cristiana subyacente y que hacemos todo lo posible para ayudarlos a través de los medios que tenemos a nuestra disposición.

Usted mismo fue a los Emiratos Árabes Unidos en 2015, donde inauguró una iglesia. ¿Qué realidad encontrará hoy el Papa?

Podría sintetizar un poco las características de esta Iglesia -que yo también pude conocer, precisamente, hace algunos años con ocasión de la consagración de una nueva iglesia dedicada a San Pablo Apóstol- en torno a tres adjetivos:

En primer lugar, es una Iglesia grande; es una Iglesia de rostro compuesto, porque está constituida por fieles de diferentes culturas, con diferentes lenguas y ritos, y que se convierte también, en cierto sentido, en un “laboratorio de unidad y de comunión”, porque el desafío es precisamente que, incluso dentro de estas diferencias, diferencias acentuadas, se encuentre en la Iglesia una casa común.

Probablemente, incluso aquí hay desafíos y también hay dificultades y a veces incluso tensiones. Pero me parece que hay un esfuerzo por parte de todos, bajo la guía de los pastores locales, para vivir una auténtica comunión. Y una tercera característica es que me parece una Iglesia muy dinámica, una Iglesia llena de vida, llena de vitalidad tanto en su interior como en su exterior.

Bastaría con participar -y el Papa lo hará porque celebrará la Misa- en las celebraciones de esta comunidad para ver cómo son comunidades verdaderamente vibrantes, participando plenamente en las celebraciones litúrgicas y, al mismo tiempo, comprometiéndose a dar testimonio en el ambiente en el que se encuentra y a ponerse al servicio de la sociedad en la que vive y trabaja.

https://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2019/02/03/card-parolin-nueva-pagina-de-fraternidad-entre-religiones-religion-iglesia-dios-jesus-papa-francisco-fe-esperanza-emiratos-visita-paz-interreligiones.shtml?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter


15.000 jóvenes cristianos inician el encuentro europeo de la comunidad de Taizé

diciembre 29, 2018

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15.000 jóvenes cristianos inician el encuentro europeo de la comunidad de Taizé. Cerca de 15.000 viajeros se distribuyen en alojamientos ofrecidos por 170 parroquias y miles de parroquianos.

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15.000 jóvenes cristianos inician el encuentro europeo de la comunidad de Taizé

Cerca de 15.000 viajeros, según los organizadores, se distribuyen en alojamientos ofrecidos por 170 parroquias y miles de parroquianos

Por Juan G. Bedoya

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El encuentro europeo de jóvenes organizado por la comunidad de Taizé arrancó ayer en Madrid con la complicada distribución de varios miles de viajeros (cerca de 15.000, según los organizadores) en alojamientos ofrecidos por 170 parroquias y miles de parroquianos.

Mil voluntarios han preparado una intendencia que contaba ya con cifras de inscripción de unos 3.500 jóvenes polacos, 1.300 croatas, 1.100 franceses y 750 alemanes. Nutrida es también la presencia de jóvenes de Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Portugal, Italia y Malta.

Este es el 41 encuentro ecuménico organizado por la comunidad Taizé, fundada en 1940 por el teólogo suizo Roger Schutz, conocido como Hermano Roger, en la localidad francesa de Taizé.

Reconocido mundialmente como un foco de ecumenismo, en su monasterio conviven hermanos católicos, protestantes y ortodoxos de treinta nacionalidades unidos por un compromiso de vida monástica “en señal de reconciliación entre cristianos divididos y entre pueblos separados”.

Su prestigio es tal que desde su fundación las principales ciudades europeas compiten por ser la sede de su encuentro anual, este año en Madrid. Los dos últimos se desarrollaron en Basilea (2017) y Riga (2016). Barcelona acogió el evento en 1979, 1985 y 2000; Lisboa en 2004, y Valencia hace tres años.

La atracción de Taizé como símbolo de encuentro de religiones es creciente como demuestran las visitas a ese monasterio de líderes tan destacados como el papa Juan-Pablo II, el patriarca Bartolomé de Constantinopla, varios metropolitas ortodoxos, cuatro arzobispos de Canterbury y numerosos obispos, sacerdotes y pastores católicos, ortodoxos y protestantes del mundo entero.

El hermano Roger murió en agosto de 2005, con 90 años, asesinado durante la oración de la noche. El hermano Alois Loeser, de origen alemán, es desde la muerte de Roger el prior de la comunidad.

“La hospitalidad nos acerca, más allá de las diferencias e incluso de las divisiones que existen, entre cristianos, entre religiones, entre creyentes y no creyentes, entre pueblos, entre opciones de vida u opiniones políticas.

Por supuesto, la hospitalidad no borra estas divisiones, pero nos hace verlas bajo otra luz: nos hace capaces de escucha y de diálogo”, dijo anoche Alois al completar una jornada que se cerró con una multitudinaria cena y oración en el pabellón 4 de la Feria de Madrid (IFEMA).

El acto central este sábado es un llamado taller que el prior Alois dará a las tres de la tarde en la catedral de la Almudena junto al cardenal arzobispo Carlos Osoro. Los jóvenes permanecerán en la capital hasta la tarde del primer día de 2019.

La comunidad Taizé inició estos encuentros hace 40 años con la idea de reunirse para rezar juntos pese a confesar diferentes creencias, integrarse unos días en una Iglesia local y profundizar en temas como la fraternidad entre los pueblos, la paz, la comprensión de la fe y el compromiso social.

En Madrid, las oraciones comunes, hoy y el lunes a la una de la tarde, tendrán lugar simultáneamente en diez iglesias del centro de Madrid, entre otras en la catedral de la Almudena. Los coloquios y oraciones de la noche se desarrollan todos los días a partir de las siete y media en IFEMA.

El 31 por la noche, la Nochevieja, los jóvenes se reunirán en sus parroquias de acogida para una vigilia por la paz que empezará a las 23:00 horas. Después, una fiesta los reunirá en la misma parroquia con las personas que les han dado alojamiento, hasta las dos de la mañana.

Un equipo internacional y ecuménico ha trabajado desde septiembre pasado para preparar el encuentro. Uno de los mayores retos logísticos ha sido la acogida de los miles de jóvenes en la ciudad, en su mayoría alojados por familias. El resto pernocta en escuelas y gimnasios. Los participantes disponen de un billete único para los transportes públicos.

Los jóvenes han llegado en su mayoría en autobuses y unos 2.400 por avión. Durante el encuentro, recibirán el almuerzo y la cena a cargo de la organización, pero también se les suministrará chocolate caliente en diferentes puntos del centro de la ciudad para combatir el frío.

La organización estima las siguientes cifras: 45.000 raciones de comida caliente; 7,5 toneladas de pan en porciones de 60 y 120g; 39.000 naranjas y 95.000 mandarinas; 48.000 yogures y 109.000 bizcochos.

https://elpais.com/ccaa/2018/12/28/madrid/1546027866_487892.html?id_externo_rsoc=whatsapp

 


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